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¿Cuáles son los principios y propósitos de la acción psicosocial?

Es considerable iniciar denotando a la psicología como un campo de estudio y


aplicación amplio, del cual emergen diferentes factores que orientan el quehacer del
psicólogo, conllevándolo a ciertos campos de acciones específicos que puedan dar cuenta
de un proceso mucho más pertinente y acorde a las necesidades o problemáticas vigentes en
un colectivo en particular o de otra forma, en un sujeto. Desde esta perspectiva, es
indispensable tener en cuenta que las comunidades y entornos sociales vislumbran
particularidades propias, mismas que las distinguen de otras o le proporcionan una
identidad inherente; estas mismas características que se consolidan con el paso de los años,
influyen de manera directa en el comportamiento de los individuos, ya sea de forma
positiva o adversa, por lo cual, es de suma importancia para el psicólogo reconocer dichos
aspectos que le proporcionan información detallada acerca de una situación o realidad.

Siguiendo lo antes dicho, la acción psicosocial se encuentra supeditado por


encontrar las soluciones o en su defecto aminorar los desequilibrios sociales que se
encuentran en esos escenarios complejos, entendiendo la importancia de la participación de
los individuos y de la fomentación de las habilidades necesarias para comprender su
realidad, analizarlas de forma crítica y creativa, de manera que sean sujetos activos dentro
del escenario de cambio.

Esta forma particular de configurar la intervención viene dada tanto por el


avance en la comprensión de las problemáticas y necesidades de los seres humanos
no solo enfocado desde lo asistencial o económico (sino también desde las
potencialidades, los derechos y las capacidades) como por la superación de las
limitaciones impuestas por la teoría de la Psicología Social (p.1)

Como es de notar, en la acción psicosocial prevalece la orientación a las


poblaciones, de forma que se encuentra muy arraigado a procesos pedagógicos en el que se
posibilita el desarrollo de las personas involucradas, permitiendo su cooperación en la
puesta en práctica de las diferentes estrategias concebidas; “Para comenzar vale decir que
una perspectiva y/o un enfoque psicosocial incluyen principios como los de dignidad,
apoyo mutuo, solidaridad, vida con calidad, enfoque de derechos, enfoque de género y
desarrollo humano integral en salud mental” (Como se cita en Villa, 2012, p.353) tener en
cuenta estos elementos, permite constituir un enfoque integral y holístico, que toma en
cuenta la influencia directa de la realidad social, histórica y cultural de un contexto sobre
los sujetos, además determina y da énfasis a la sociabilidad del ser humano, tomándolo
como factor indispensable para promover el cambio, siendo así, es imprescindible valor a
las relaciones, reconociendo su influencia en la promoción de nuevas conductas
encaminadas a la calidad de vida. “Resumiendo, podemos decir que la Intervención
Psicosocial es una actividad dirigida a la solución de problemáticas sociales, que privilegia
la participación de los intervenidos con los interventores en la construcción de cambio
social y emancipación” (p.4)

¿Qué diferencia la acción psicosocial del psicólogo de la acción psicosocial de otros


profesionales?

Una de las principales diferencias que se puede concebir entre la acción psicosocial
del psicólogo y la acción psicosocial de otros profesionales, es el enfoque que toman y
como orientan esta acción; la acción psicosocial que desarrollan los psicólogos tiene como
horizonte la participación inmediata de los individuos dentro del plan estratégico que se
plantee frente a la problemática, ya que, se trata de fomentar un cambio social, por ello, es
necesario ver involucrado a las personas pertenecientes al contexto, además, se denota al
ser humano como principal promotor de los cambios o transformaciones en su sociedad, de
esta forma, es indispensable desarrollar en los mismos las competencias necesarias para que
comprendan las principales problemáticas que aquejan en su contexto, lideren mecanismos
de solución y sean quienes en conjunto promuevan la satisfacción de las necesidades o
solución de la problemática, vislumbrando entonces una reestructuración constante en el
ser, que exhibe la flexibilidad para moldearse a los nuevos conocimientos y habilidades
que se requieren por los cambios socioculturales que se van fomentando y que traen a su
vez, nuevos compromisos.

Según Montenegro existen dos vertientes de la Intervención. Una


Intervención denominada Participativa y otra denominada Dirigida. La primera,
destaca que es desde la pedagogía y el trabajo conjunto que se atacan las
necesidades concretas y se busca la emancipación de las personas del conjunto de
relaciones de dominación a las que están expuestas en la sociedad. Es la unión entre
el Interventor y los Intervenidos la puede promover un cambio social planificado
(como se cita en Alvis, 2009, p. 4)

Dado lo anterior y teniendo en cuenta lo que se ha mencionado constantemente, en


los psicólogos prevalece una intervención participativa en la que se impulse cualidades
necesarias frente a los problemas sociales, como el liderazgo, empoderamiento,
reconocimiento de las características del contexto y reconstrucción, debido a que es
prolongada. No obstante, toma parte de la vertiente dirigida puesto que, no desconoce de la
necesidad de orientación y es en ello donde prevalecen los mecanismos psicopedagógicos,
pues se posibilitan escenarios educativos para las personas, sin embargo, esta toma en
cuenta los factores que vislumbra en el contexto específico, de manera que sea
contextualizada las acciones a realizar, pues bien lo manifiesta Alvis (2009) “La
intervención Psicosocial permite que los sujetos pueden ejercer control y poder sobre su
ambiente individual y social para afrontar y solucionar problemáticas y lograr cambios en
el entorno social”(p.5) siendo estos mismo lo que la diferencia de las intervenciones de
otros profesionales, ya que, en su relación con las personas es bidireccional, y no
simplemente se buscan las estrategias para intervenir directamente en la situación
problemica sin tener en cuenta los elementos insertos y su influencia.

¿Qué diferencia la acción psicosocial de la intervención terapéutica tradicional?

Efectivamente, la diferencia entre la acción psicosocial y la intervención terapéutica


tradicional difieren en cuanto al concebir de las problemáticas, puesto que, en la acción
psicosocial se propone una iniciativa en la cual la situación problemica es abordada de una
forma integral, mientras que en el caso de la intervención tradicional se adopta una
dirección mucho más individualizada; en otras palabras, el problema para la última
mencionada tiene origen o se encuentra más enfocado en el plano de la entidad
intrapsíquica y particularizada, en contraste con la acción psicosocial, que hace mayor
énfasis en las relaciones del sujeto con los factores externo a este, sin dejar de lado los
internos.

Está implicada una concepción del ser humano como sujeto en relación y en
construcción con otros y otras; el cual es constituido por condiciones biológicas,
psicológicas, histórico-sociales, culturales, económicas, políticas que lo definen, en
un proceso sistémico de interacción social, comunicativa y simbólica que implica la
emergencia de la propia subjetividad personal y la construcción y/o reconstrucción
de la colectividad (como se cita en Villa, 2012, p.353).

De la misma forma, la acción psicosocial, busca incorporar prácticas de promoción


habilidades para el afrontamiento de los problemas que influyen en los estados de salud
mental individual e incluso en aquello que se prolonga a nivel grupal desde una perspectiva
crítica y abierta a la complejidad, con el objetivo de que se proponga un desarrollo de
estrategia de intervención múltiple, flexibles, pertinentes y participativas, para el
fortalecimiento del vinculo y la constitución de la comunidad, como agentes activos en la
transformación social, siendo este un aspecto clave para el mantenimiento de la calidad de
vida dentro de un contexto especifico, “Implica también una concepción de la realidad, en
la cual ésta no está separada del sujeto; es decir, se concibe una interacción profunda entre
sujeto y realidad, al punto que ésta no puede ser concebida como independiente del mismo”
(Villa, 2012, p. 354). En cambio la intervención terapéutica tradicional busca una revisión
crítica de las conceptualizaciones en salud mental (teorías, modelos, etc.), frente a las
relaciones entre la mente y el cuerpo y los métodos para el estudio de fenómenos
relacionados con los determinantes del bienestar, los problemas psicosociales y los
trastornos mentales.

Nuestra realidad local y nacional, con problemáticas psicosociales tan


arraigadas desde el contexto histórico, evidencia la necesidad de personal humano
idóneo, que cuente con las competencias necesarias para hacer un acercamiento
proactivo a las situaciones y problemáticas psicosociales, capaz de adelantar
intervenciones integrales, sistémicas y de amplio impacto, con una visión inter y
transdisciplinaria. Por esta razón es necesario y pertinente una reflexión profunda
de lo que significa hacer intervención desde un enfoque psicosocial con el fin de
desarrollar habilidades, competencias y conocimientos que posibiliten actuar en
estos escenarios diversos, no solamente desde visiones teóricas o paradigmáticas,
sino que lleven a la implicación e inclusión como actores transformadores dentro de
estos procesos sociales (Villa, 2012, p. 355)

Finalmente ante lo expresado, se concibe que la acción psicosocial reconoce al


sujeto como ser social, el cual se encuentra intermediado como ya se ha dicho por los
factores externos a él, porque, como bien lo menciona Villa (2009) “el enfoque psicosocial,
avanza hacia una mirada que pretende el fortalecimiento y la reconstrucción del tejido
social, entendiendo que las reacciones emocionales no son un suceso aislado del mundo
relacional y social” (p.356) por ello, es de suma importancia reconocer el vínculo del
hombre con su contexto de desarrollo, debido a que posibilita la identificación de posibles
situaciones que no solo alteran la salud mental individual sino, la del colectivo; de esta
forma garantiza en mayor medida una intervención, comprensión, y propuestas de
soluciones más impactantes y pertinente.
Reflexión
Para mi formación como psicóloga, es necesario abordar la acción psicosocial porque, sin
duda permite concebir otra realidad de la salud mental a la que quizás siempre nos hemos
enmarcado los estudiantes al pensar la psicología; con esto hago referencia a esa acción
direccionada a los trastornos comprendidos e intervenidos desde la individualización, sin
tener en cuenta todo los factores que infieren en la aparición de los diferentes trastornos o
irregularidades en la salud mental, mismos en los que enfatiza la acción psicosocial al dar
un enfoque integral e indiscutiblemente, focalizado a los problemas sociales.

En este misma línea, comprender la acción psicosocial permite en mayor medida brindar un
apoyo pertinente a la realidad social que aqueja en los contextos en los cuales nos
desarrollaremos, además, el abordaje de esta campo permite la ejercitación de habilidades y
competencias esenciales en un psicólogo para que pueda promover las estrategias
necesarias durante la intervención a los diferentes grupos, a partir de su capacidad para
inferir o identificar los elementos característicos de ciertas comunidades que puedan
fortalecer su transformación o que de alguna forma infieren en su cambio; todo lo anterior
es posible cuando analizamos o asimilamos lo que en realidad se denota en la acción
psicosocial, la cual aborda una realidad compleja, integral y holística, en la que no se puede
separar los problemas individuales de la realidad mediática social, porque, ello tiene
presencia en un contexto y momento específico que sin lugar a dudas configuro su
aparición.

Siendo así, se puede concluir reconociendo la importancia que tiene el estudio de las bases
de la acción psicosocial para mi formación integral, atendiendo a una realidad social que
requiere de profesionales en psicología preparados para los problemas que emergen en su
contexto y claro está, que en nuestra realidad mediática es indispensable contribuir al
desarrollo de las comunidades, a la superación de los problemas sociales que han sido
producto de una trayectoria y acontecimientos históricos, además, de la preparación en
habilidades que permitan superar las adversidades que se presentan o se puedan presentar,
promoviendo entonces el empoderamiento de la transformación en sujetos más activos
dentro de la sociedad.
Referencias bibliográficas

Alvis, A. (2009). Aproximación teórica a la intervención psicosocial. Revista Electrónica


de Psicología Social «Poiésis» FUNLAM Nº 17 Medellín. Recuperado de
http://www.funlam.edu.co/revistas/index.php/poiesis/article/view/189/178

Blanco, A. , Rodríguez, J. (2007). Intervención psicosocial. Pearson Educación. Página 9 a


50. Recuperado de http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2053/?il=3417

Villa, D. (2012) La acción y el enfoque psicosocial en la Intervención de los contextos


sociales. (pp. 345 - 365). Recuperado de
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4550239