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ANALISIS JURISPRUDENCIAL

ACTUACIÓN SALA DE CASACIÓN CIVIL 16711-2015


MAGISTRADA ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
PONENTE
ACTOR Harold Albeiro Martín Pérez
SINOPSIS El 04 de diciembre de 2015, el ciudadano por medio de acción
de tutela solicitó el amparo de sus derechos fundamentales al
debido proceso, defensa y acceso a la administración de justicia,
que considero vulnerados por las autoridades judiciales
accionadas al proferir decisiones desfavorables, en relación con
su demanda de divorcio, pues a su juicio, no debieron excluirse
algunas pruebas documentales que aportó.

1. Por auto de 25 de febrero de 2013, el Juzgado Quince de


Familia de Bogotá, admitió la demanda de divorcio instaurada
por el accionante contra Laia Ileana Sánchez Ospina.

Las causales alegadas para deprecar la separación fueron: «Las


relaciones sexuales extramatrimoniales de uno de los
cónyuges»; «El grave e injustificado incumplimiento por parte
de alguno de los cónyuges de los deberes que la ley les impone
como tales y como padres» y «Los ultrajes, el trato cruel y los
maltratamientos de obra».

2. La demandada se notificó personalmente el 18 de marzo de


HECHOS 2013, quien contestó la demanda extemporáneamente.

3. Agotado el trámite de rigor, se profirió sentencia el 13 de


julio de 2015, en la que se negó las pretensiones del líbelo
introductor.

TESIS
Para arribar a tal conclusión, el a quo consideró que no era
posible «valorar como prueba la documental, las impresiones
aportadas por el señor HAROLD MARTIN, de chats o las demás
obtenidas vía electrónica, debido a que no por el hecho de ser
cónyuges las partes, se autoriza a vulnerar la protección de
los derechos constitucionales de la señora LAIA SANCHEZ
como los de intimidad y privacidad, y que el hecho del
matrimonio no lo faculta para transgredir tales derechos».

Por lo anterior, concluyó que no se demostró con certeza la


existencia de relaciones sexuales extramatrimoniales,
porque «la demandada lo niega, y, de otro, porque a los testigos
escuchados tampoco les consta la ocurrencia de estas…»; igual
suerte corrieron las demás causales de divorcio invocadas.
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4. Interpuesto por el demandante recurso de apelación contra


la decisión anterior, por providencia de 7 de octubre de 2015
se confirmó lo resuelto por el a quo.
PRETENSIONES
5. En criterio del peticionario del amparo, se vulneraron los
derechos fundamentales invocados, porque los juzgadores
de instancia no valoraron correos electrónicos, ni la
declaración que rindió la demandada y otros, pruebas que
a su criterio demostraron las causales de divorcio que alegó en
la demanda.

1. La jurisprudencia de manera invariable ha señalado que, por


regla general la acción de tutela no procede contra
providencias judiciales y, por tanto, sólo en forma
excepcional resulta viable la prosperidad.

2. En efecto, el Tribunal accionado, luego de exponer sus


considerandos sobre el matrimonio y relacionar las pruebas
documentales, testimoniales, pericial e interrogatorios de
parte, practicados en el trámite del proceso, se ocupó de
estudiar la inconformidad del demandante, «quien
acusa la sentencia de incurrir en defecto fáctico por falta de
valoración probatoria de la prueba documental aportada con
la demanda que lleva a constatar la confesión de la
demandada, concretamente correos electrónico, chats y la
historia clínica de la terapia de pareja, así como el indicio
grave asociado a la falta de contestación de la demanda, de
las que deduce el recurrente que la señora LAIA SANCHEZ
es culpable de las causales de divorcio contemplados en los
CONSIDERACIONES numerales 1, 2 y 3…».

3. «La sentencia impugnada no encontró acreditada la causal


1ª del artículo 154 del C.C., porque en suma el único
elemento de juicio obrante en el proceso era la afirmación
consignada en los hechos de la demanda, la que estimó
insuficiente para tener por demostrada la causal, cuando
por otra parte, a los testigos no les constan hechos que
permitan describir trato sexual de la señora LAIA SÁNCHEZ
con persona diferente al demandante».

«A propósito de este punto, las pruebas recaudadas en el


presente asunto, ciertamente no son demostrativas de la
existencia de las relaciones sexuales extramatrimoniales de
la demandada con persona diferente a su cónyuge HAROLD
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ALBEIRO MARTÍN PÉREZ, pues, no es confesión de relaciones


de tal naturaleza, el que la demandada admitiera que buscó
apoyo moral y emocional en un compañero de trabajo,
debido a la crisis por la que atravesaba su matrimonio, pero
esa o parecidas manifestaciones no constituyen confesión
sobre la existencia de trato sexual, esa es una inferencia
personal del recurrente».

RATIO DECIDENDI La Sala considera que no fue por desconocimiento de la ley


sustancial, por vicios en el procedimiento, por defecto
fáctico, ni por ninguna otra actuación caprichosa que el
Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Familia, confirmó la
decisión del Juzgado Segundo de Familia de Descongestión,
pues los motivos que adujo en su providencia constituyen una
interpretación judicial válida y razonable, por lo que no se
avizora la configuración de ninguno de los requisitos de
procedibilidad de la acción de tutela contra providencias
judiciales y, por tanto, no se advierte violación a los derechos
fundamentales invocados.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala


RESUELVE de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la
República y por autoridad de la ley,
NEGAR la protección constitucional deprecada.

Preconstituir la prueba es realmente difícil porque el concepto está rodeado de carácter


recóndito, tremendamente íntimo, y aportar pruebas fehacientemente violadoras de la
intimidad de la situación, no podrían ser tomadas como tales ante un tribunal judicial, ya
que sería darle vía a atacar otro derecho fundamental, cual es el de la Intimidad personal;
esta causal puede acudir a la utilización de indicios que conduzcan al juzgador a
presumirlas con claridad