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Culturas Precolombianas Colombianas

Hace unos cinco milenios antes de Cristo, nos cuentan los libros que hubo producción
de cerámica en la costa atlántica del país, más exactamente por la población de San
Jacinto. Después podríamos hablar de producción de cerámica en Monsú, Puerto
Chacho y Puerto Hormiga. Esto da cuenta de que allí hubo grupos indígenas
establecidos (algunos sedentarios otros estacionarios), quienes se dedicaban a la
recolección de plantas y moluscos; también a la elaboración de vasijas de cerámica
(globular y algunas con adornos zoomorfos y antropomorfos).

En las que se hicieron en Monsú había decorados geométricos hechos a partir de


líneas ”Hoy se considera que la costa Caribe fue el escenario donde se originó el arte
cerámico en América; en sus llanuras se empleó por primera vez la pintura positiva y
negativa (reservando con cera o un baño delgado de barro las áreas que no querían
pintar) para decorarla” (11).

Los grupos indígenas establecidos en las zonas mencionadas eran cazadores y


recolectores, tenían una posición igualitaria, con una economía de subsistencia no
acumulativa. Esto sucedía también en el territorio Malambo, espacio en el que se han
encontrado reliquias de alfarería, con líneas más gruesas; platos planos
(“posiblemente usados para la preparación de pan y harina de yuca” (11).

Por el bajo Sinú hubo dos importantes momentos en los que primero, se destaca una
cerámica con variadas formas: incisa, estampada o pintada (de dos o más colores) con
temas decorativos, siendo el más destacable la figuración antropomórfica. El segundo
momento tuvo cambios en cuanto al tamaño de los recipientes (más grandes), figuras
ahuecadas, sellos, pintaderas, volantes de huso, tallas en hueso y concha, metates y
piedras de moler (lo que da a entender una transición en el cultivo de la yuca y la
semilla del maíz).

Más adelante lo que se encontró da cuenta de comunidades organizadas en cacicazgos


“en los que la estratificación social y política se expresaba mediante sistemas de
comunicación materializados en la producción artística, particularmente en cerámica
doméstica y ritual, y en la orfebrería para el adorno y el chamanismo” (11-12). Las
tumbas encontradas dieron a entender que muchos objetos que enterraban con los
cuerpos iban destinados a gobernantes y sacerdotes.

Esos elementos hallados eran hechos en barro y oro y les dieron unos valores: el de
uso (para alimentos, rituales y de uso común), valor de cambio (sistemas de
transacción), valor simbólico (ejemplificaban creencias míticas, y formas de religión).
Así mismo podían ser considerados elementos que daban a entender estatus, el
interés del intercambio para luego desarrollar un estilo propio.

Así que, antes de que llegaran los españoles a tierras colombianas las comunidades
indígenas dejaron objetos hechos en concha, cerámica, oro, piedra y textil. Este
recorrido por el altiplano nacional lo comenzaremos con la cultura Calima.
Calima:

Ubicada entre los ríos Calima y Dagua (Valle del Cauca), Los Calima fueron una cultura
sedentaria ceramista que vivían de la agricultura, la caza y la pesca. Su cerámica era
fina, destacando la representación humana y la figuración de cabezas de color negro,
rojo y café. También se encontraron adornos con incisiones, que dieron cuenta de
pintura corporal (incluso tatuajes) de formas geométricas. Nos dicen que en una
primera etapa hay que relucir los “canasteros”, que son figuras de hombres en
posición de cuclillas con cestos en sus espaldas . “Muy características son también las
alcarrazas o recipientes de doble vertedera y asa-puente” (15) de formas animales y
humanas. Su manejo de la cerámica tenía colores como el rojo, el naranja o el blanco y
no utilizaron mucho la incisión como técnica.

En cuanto a la orfebrería trabajaron el repujado y el martilleo del oro, con muchas


ornamentaciones, siendo de las más importante las máscaras funerarias, las diademas
y las cuentas de collar zoomorfas. Se dice que estos primeros objetos pertenecen a la
fase Yocoto, una comunidad agrícola1, cultivadores de maíz y plantas variadas;
igualmente cazaban y pescaban.

“En las vasijas de cerámica de los agricultores del período ilama (1500 a 100 a.C.) se
ve el aspecto físico de las personas y sus actividades cotidianas. Seres fabulosos,
míticos, que combinan rasgos de humano, felino, anfibio, murciélago y serpiente,
buscan apropiar la fuerza, audacia, fiereza y agilidad de estos animales.” (br)

Poco se sabe sobre la organización política y social de los calima, sin embargo sus
vestigios permiten deducir que había una relación importante entre humanos,
naturaleza y creencias sobrenaturales. Algo que si se supo es que el líder de la
comunidad era seleccionado para su cargo según los esfuerzos que haya tenido con
sus semejantes. Y sobre todo las vasijas nos muestras rasgos de la población.

Asimismo la orfebrería para esta etapa Yocoto, destaca el uso del oro2 que fue luego
clasificado como estilo Calima: eran adornos que llamaban la atención porque eran
grandes y eran destinados para personas importantes. En esto encontramos las
narigueras (con colgantes), pectorales y diademas. Elementos que se usaban en ritos:
máscaras, cucharas ceremoniales y poporos3, figuras zoomorfas, antropomorfas
(daban cuenta de chamanes). “El rostro humano característico que aparece en la
orfebrería Yocoto es de rasgos inexpresivos y el animal mítico por excelencia es el
jaguar” (17)

1 Construyeron terrazas donde sembraban y sus viviendas eran hechas sobre plataformas
2 Pero más allá de la tecnología es el simbolismo el que explica la importancia del metal sagrado.
Eterno, brillante y amarillo, el oro está relacionado en el cosmos amerindio con el sol que renueva la
vida todos los días. Al vestirse de oro, los caciques comunicaban a la comunidad que su poder
propiciaba la fertilidad y la vida.
3 “recipientes destinados a guardas cal, obtenida de caracoles y conchas molidas, que al ser mascadas

con la hoja de coca libera el alcaloide”


Después viene la fase Sonso, donde la cerámica la muestran con una ejecución tosca y
gruesa, sin pintura pero con decoraciones hechas con incisiones y modeladas. Los
orfebres Sonso hicieron narigueras, collares, pectorales, cascos y diversos adornos con
los que los guerreros indígenas se presentaban para combatir a los españoles al
momento del proceso de colonización. Igualmente en esta etapa hubo unos entierros
donde dentro de sarcófagos encontraríamos arpones, lanzas y dardos de palma.

Parafernalia en los rituales:

Los rituales servían para unir y estrechar los lazos sociales de la comunidad. Los
objetos sagrados incluían, poporos y máscaras combinados estos con bebidas, danzas
y cantos con finalidad ritual. Usar toda la indumentaria convertía al portador en un ser
sobre natural

Tumaco:

En los manglares de la Costa Pacífica (Esmeraldas, Ecuador y Buenaventura) vivieron


aproximadamente 1000 años esta sociedad de pescadores, recolectores, agricultores y
cazadores, quienes obtuvieron el oro de los ríos y lo transformaron en ornamentos de
uso ritual. Por el suelo de su territorio vivían en unas viviendas superficiales
conocidas como palafitos, de esta manera evitaban inundaciones.

La cerámica de los Tumaco se encontró en lugares como entierros y lo que sería


basurales cercanos al mar rotas, tras aparentemente un ritual. Cuyos rasgos giran en
torno a incrustaciones en la piel, orejeras, narigueras y deformaciones craneales
(fenómeno que da cuenta de un rango social).

Su quehacer en barro también demostrada figuras eróticas, esenciales para la


comunidad porque significaban el acto de propiciaba la vida, era una manera de
mostrar que era un acto sagrado el hecho de procrear. En este orden de ideas hay
figuras fálicas, rostros con expresión de excitación y parejas llevando a cabo esta
practica que más allá de ser solo un acto sexual era sagrado.

“Las figuras en cerámica, como medio de comunicación, retrataron diferentes escenas


del ciclo de la vida y, así como lo hicieron con el arte erótico, también dejaron
testimonio de la vida familiar en figuras realistas que muestran el momento del parto,
a la madre acompañando a su bebé después del nacimiento, cuando lo amamanta o
cuando lo carga en sus brazos o sobre sus hombros. La vejez y en sí el proceso de
cambio o envejecimiento fueron representados en detalle con los efectos que deja en
el cuerpo el paso del tiempo, como las arrugas, la piel ajada y las espaldas encorvadas.
Estas marcas que indican un estado del alma y el cuerpo se observan en figuras,
máscaras y colgantes que muestran ancianos y que nos hablan sobre la función social
tan importante que tuvieron en esta sociedad.” (br)

Hicieron muchas cabezas tanto de hombre como de mujeres a partir de moldes,


teniendo algunas decorados en oro. Esas cabezas han dado lugar a varias hipótesis:
(1) sugiere un ritual simbólico de decapitación (2) “La otra, sustenta en información
etnográfica de la mitología de las sociedades indígenas actuales, postula que las
cabezas de cerámica, así como otras partes corporales, se emplearon en rituales de
fertilidad vegetal, ya que se creía que las plantas surgieron como fruto del
enterramiento de una parte del cuerpo de un persona mitológico” (24) Igualmente al
estudiar estas cabezas han llegado a afirmar que tienen un carácter expresionista, esto
se ha hecho al ver los rostros.

Sus bienes cerámicos mostraron figuras de casas y estructuras que tenían una
finalidad ritual. Otras mostraron animales que posiblemente eran destinados a su
alimentoación uno de los más curiosos fue el armadillo.

Pintaban su cuerpo con rodillos

La forma de sus entierros era determinada por montículos de piedra, por ende el
territorio para ellos se denominaba la Tola. Estar enterrado así era un privilegio,
correspondían a los caciques quienes portaban colgantes, diademas, narigueras de
oro. Muchas veces enterraban también pilas de ollas en cerámicas a las que se
conocen como timburas. La importancia del chaman recaía en el conocimiento, su
interpretación del mundo espiritual. En las tumbas los reconocieron únicamente por
los montículos sino por portar máscaras de jaguar, símbolo de poder, de la fuerza
masculina, la destreza, el esfuerzo, el guerrero, la casa, un arquetipo para el hombre
Tumaco.

En cuanto a su organización social, sabemos que alcanzaron un nivel de cacicazgo4,


además practicaban el intercambio con otras culturas: de alimentos, objetos de lujo.
Estos líderes mandaban construir montículos o tolas, que eran sinónimo de templos,
ubicados en las zonas más importantes del poblado.

San Agustín:

Es una región ubicada al sur, justo donde nacen las tres cadenas de montañas y tres de
los ríos mas grandes e importantes de Colombia: el Magdalena, el Caquetá y el Cauca.
“Su ubicación geográfica hizo que se convirtiera en lugar de paso, con lo que
probablemente recibió y ejerció influencias diversas y mantuvo comunicación con
otros grupos humanos.” (27).

Sus primeros habitantes fueron agricultores, alfareros quienes se establecieron cerca


de los ríos y tradicionalmente enterraban a sus muertos en cementerios. Los vestigios
que se han encontrado no hacen parte de la misma época, por ejemplo la afirmación
antes dicha, hace parte de uno de los hallazgos más antiguos. Así que una época más
adelante a esta más antigua presentó otros indicios, puesto que la cerámica era
diferente, la orfebrería era compleja, había construcciones de templetes funerarios y

4Organización social donde el cacique es el líder de la tribu y tiene poder sobre los guerreros, los
sacerdotes y las demás personas de la comunidad.
estatuaria monumental. Es en este período en el que se desarrolla en su máximo
esplendor la agricultura –ya que era el principal modo de subsistencia–.
Adicionalmente sus habitantes hicieron centro ceremoniales, tallaron sarcófagos en
piedra dando cuenta del fallecido en la imagen; igualmente esculpieron varias figuras
humanas con un carácter simbólico además de hacer otras que rendían culto a sus
dioses y a la naturaleza.

Para la cultura San Agustín la talla en piedra fue su quehacer más destacable
caracterizada por: “la monumentalidad (han encontrado monolitos de 5 metros), la
frontalidad, la quietud, el contenido simbólico y el sentido solemne y sagrado de las
figuras, entre las que hay representaciones zoomorfas y antropomorfas.” (27)

Tenemos información de la existencia de la cultura San Agustín dados los apuntes del
fraile Juan de Santa Gertrudis quien recorrió la zona y vio estos vestigios que ahora
conocemos como monolitos. Y, a pesar de haber tenido una base de la existencia de
este lugar ceremonial, no es sino hasta principios del siglo XX cuando empiezan a
investigarla. Lo irónico es que no lo estudia un colombiano sino un alemán (Konrad
Theodore Preuss) quien vino, hizo excavaciones y su investigación queda registrada
en el libro Arte monumental prehistórico5.

Hay una hipótesis sobre la labor escultórica de los indígenas San Agustín, y es que: el
hecho de esculpir la imagen de su dios, hacía para del rito religioso, puesto que crían
estar produciendo la imagen misma de la divinidad y no una simple representación.

En cuanto a los temas de sus bienes escultóricos, encontramos tres básicos siendo el
felino (símbolo masculino de la fuerza vital, fiereza y agresividad), el más recurrente:

“Jaguar realista que ataca a una mujer


Hombre transformado en jaguar
Y Tallas antropomorfas con colmillos que aluden al doble yo” (29)

Las figuras antropomorfas presentan unas particularidades en las cabezas, puesto que
se puede terminar que unas están atrofiadas y las otras sobredimensionadas, casi
hasta ocupar la mitad de la figura. Además una manera de destacar al personaje es
poniendo joyas, escudos y añadiendo otro tipo de símbolos. Por otro lado, las figuras
que son dobles (animal-humano, ave-reptil, simios-rana) son una representación de
los mundos opuestos, e incluso de ideas sobre dualidades.

Es bien sabido que la cultura San Agustín se destaca por sus monolitos, lo cual no
quiere decir que no hayan hecho otro tipo de bienes; de esta manera encontramos
cerámicas (piezas de uso común y sencillas6) y orfebrería que es de pequeño tamaño

5 Primer tratado científico sobre el arte prehispánico colombiano, con traducción al español en 1931.
6 Alcarrazas, vasijas de diversas formas (ninguna sofisticación formal)
“fundidas a la cera perdida y de formas simplificadas, tales como narigueras y colgantes, en las
que prima la idea del hombre-jaguar asociada al chamán. Existen algunos ejemplos de figuras
huecas en lámina de oro martillada, también de pequeñas dimensiones, que imitan las grandes
esculturas de piedra. Entre las más sobresalientes, por su contenido simbólico y estético, se
encuentra el denominado Pez alado, que reúne de manera mágica dos elementos puestos: el
agua y el aire” (29)

Es importante señalas que no fue la cultura San Agustín la última que estuvo en este
territorio, historiadores nos cuenta que hacia el año 800 a.C., habitó este territorio
otra cultura que estuvo allí hasta la llegada de los españoles. Durante esa ocupación
no se construyeron nuevas cosas, ni estatuas ni algún vestigio funerario.

(Símbolos cósmicos: pez, jaguar y aves)

Malagana:

Fue relativamente reciente su hallazgo (1992), y toma el nombre del territorio donde
fue encontrada (corregimiento El Bolo, municipio de Palmira, al sur del valle del
Cauca), allí encontraron ajuares de oro y cerámica.

“La zona arqueológica fue sometida a un saqueo despiadado, sin que las autoridades
pudieran controlarlo con eficacia: ello dificultó notoriamente las exploraciones
arqueológicas.” (33)

De ellos se ha encontrado un complejo de tumbas que por jerarquía tenían cerámicas,


piezas votivas de cuarzo y ricos ajuares de oro que eran de hombres distinguidos. En
cuanto a su iconografía, ciertos rasgos han permitido que se afirme el parentesco con
otras culturas: Calima, Tumaco y San Agustín7

El objeto que más ha caracterizado esta cultura es la nariguera anular, las máscaras
antropomorfas, los pectorales, los poporos, los collares con cuentas de formas muy
variadas y las figuras humanas que portan máscaras. Hay que destacar las
representaciones zoomorfas de las cerámicas, las cuales se destacan por su carácter
realista. ”Las alcarrazas y vasijas contienen decoraciones modeladas de aves o son
ellas mismas figuras femeninas o masculinas” (33)

En la orfebrería se usó la fundición a la cera perdida y lámina de oro martillada y


repujada, con lo que hicieron unos tipos de máscaras funerarias que cubrían la cara de
los cacique, igualmente pectorales en forma aproximada a un corazón, de un tamaño
considerable, orejeras, pendientes zoomorfos y antropomorfos, cuentas de collar,
narigueras con elaboradas representaciones de jaguares o simplificadas figuras de
murciélagos, diademas y brazaletes repujados. Todas estas piezas citadas eran para
uso personal, y había otras con una finalidad ritual: poporos (con rasgos humanos y

7“Los antropólogos han postulado la existencia de una tradición cultural, tecnológica y ideológica
común, además de un activo intercambio de objetos de orfebrería” (33)
animales), instrumentos musicales repujados con motivos geométricos, alfileres muy
elaborados y unas extrañas flores construidas en tres secciones móviles.

Tierradentro:

Fue una tribu agrícola que compartía rasgos culturales con la San Agustín. Su nombre
se debe al complejo acceso a la misma y está ubicada en el departamento del Cauca,
zona delimitada por dos volcanes (Nevado del Huila y el Puracé).

“De Tierradentro sobresalen sus tumbas subterráneas o hipogeos, tallados en roca


bajo la tierra hasta siete metros de profundidad, a los que se accede mediante
escalones en zigzag, en espiral o rectos, que conducen a un vestíbulo y luego a una
cámara principal”. Bien se sabe que estaban destinados al entierro “secundario de
restos humanos: luego de la primera sepultura, los huesos se limpiaban, se calcinaban
o se pintaban de rojo y eran depositados en urnas de cerámica, decoradas con
incisiones geométricas o con figuras zoomorfas. La urna era luego ubicada dentro del
hipogeo8, que albergaba hasta cuarenta de ellas. Este doble enterramiento ha sugerido
la hipótesis, inspirada en la mitología de los actuales Desana9, de que el primero sería
el regreso al útero de la madre tierra, y el segundo, a un útero espiritual” (39)

Los interiores de las cámaras subterráneas estaban repletas de decorados


geométricos, antropomorfos y zoomorfos esquematizados, con colores rojos, negro y
amarillo. “Ello sugiere que los hipogeos eran viviendas destinadas a los muertos, en
las que se duplica, por medio de las pinturas murales, la estructura interior del techo
de palma y las paredes de las habitaciones de los vivos, todo lo cual revela la idea de
continuidad entre la vida y la muerte, así como la existencia de un complejo culto
funerario.” (39)

Se encontraron en “El tablón unas esculturas en piedra de gran altura que guardan
rasgos similares con respecto a las de los San Agustín, aspecto que sucede igualmente
con la cerámica, “las piezas más comunes son urnas funerarias y recipientes
utilitarios, como alcarrazas, cántaros, copas, cuencos y ollas de tres patas” (40) Que a
la vez muestran ciertos tipos de decorados: “Pintadas e incisa con diseños
geométricos rellenos con pasta blanca pintada y decorada con motivos modelados en
relieve, cerámica sin pintar, adornada con figuras incisas de animales muy
simplificados” (40)

Con ellos vamos a encontrar también recipientes como copas, que probablemente
tuvieron un uso ceremonial y que estaban muy bien ornamentadas con abstracciones
hechas con pintura negra negativa. Se sabe que era para un uso ritual este tipo de
recipientes, ya que se encontraron otros sin ningún tipo de ornamento, lo cual da a
entender que era de uso común.

8 Construcción subterránea o excavada en una roca con techos abovedados, que algunas civilizaciones
antiguas utilizaban como lugar de enterramiento.
9 Etnia indígena de las selvas del rio Vaupés y asociada al área fronteriza con Brasil.
El desarrollo de la orfebrería fue posible gracias a la cercanía que tenían con el
yacimiento de oro de veta y aluvión (no hay muchas muestras de lo que hicieron con
el oro10), los pocos elementos encontrados con este material fueron localizados en
enterramientos más sencillos (no en hipogeos) y fueron: “máscaras orejeras,
pectorales, brazaletes y colgantes de uso personal y a los ajuares funerarios, son los
géneros más conocidos. En ellos aparece con insistencia la figura del jaguar,
representado en un estilo similar al agustino. Una de las piezas más significativas es la
llamada Máscara Inzá…”(40) Un rostro humano con elementos que le dan rasgos de
un felino.

Tolima:

En medio del rio Magdalena, las cordilleras orientales y centrales se encontraron


vestigios de una sociedad de cazadores, pescadores y recolectores.

Sus imágenes se van a identificar por tener hibrido de peces, lagartos y grillos en
soportes de oro. La simetría, la esquematización y la transformación del ser también
son rasgos de los Tolima. A su orfebrería la podemos catalogar como estilo Tolima,
donde la armonía y el orden priman dadas las características señaladas.

Hay un pectoral encontrado en la Guaca del Dragón de Calarcá, Quindía, donde la


figura humana se simplifica a 2d, hecha con ángulos rectos y formas simples, que nos
dejan ver que la belleza no es siempre ver los objetos representándonos de manera
fiel. Hay figuras humanas que se entrecruzan con murciélagos, comunicando su
interés por la naturaleza y los misterios de la vida y la muerte.

En términos funerarios cerca al río Magdalena enterraban cuerpos con conchas,


vasijas. Había unos entierros conocidos como secundarios los cuales eran cenizas, o
huesos quemados dentro de urnas cerámicas. Además esas urnas portaban imágenes
de figuras humanas.

En cuanto a la cerámica de los Tolima, guarda similitudes estilísticas con las culturas
que tiene a su alrededor; hicieron unas sillas repletas de decorados geométricos que
tenían un uso funerario, alcarrazas11 en forma de frutas, animales o viviendas; urnas
funerarias de forma globular y tapas adornadas con figuras antropomorfas, así como
diversas vasijas decoradas con aplicaciones modeladas y pintura positiva y negativa.

El hombre murciélago: lo vieron como una figura grotesca que protegía la noche y las
tinieblas, su hábitat hizo que dedujeran esto (cavernas). Para ellos eran vigilantes que

10 “…tal vez en parte porque desde mediados del siglo XVIII fue sometida a intensas actividades de
guaquería, al punto de que fray Juan de Santa Gertrudis, en sus memorias de 1756, reportó el hallazgo
de ricas tumbas con figuras de tigres, monos, serpientes y sapos, entre otras.” (40)
11 Vasijas de agua
solo salían al ocaso, además su comportamiento daba a entender época de lluvia (no
salían).

Por otra parte notaban que veían el mundo de una manera diferente a la nuestra, por
su puesto por el modo de dormir, de comer, de cuidar sus crías. Muy poco hábil en el
suelo, pero muy hábil volando. Claramente están en su representaciones más
importantes de la orfebrería.

También es particular ver unas imágenes que parecen aviones, figuras aladas, estas
eran colgantes de collar encontradas en tumbas

Quimbaya:

Zona de población agrícola, minera (oro y sal), ceramista y orfebre. Dentro de su


quehacer gráfico podemos ver líderes: hombre y mujeres, la forma de calabazas,
ahuyamas, totumas junto a mujeres representan la fertilidad. La imagen más
representativa de ellos es el poporo, ese recipiente que a pesar de ser usado por
muchas culturas, la de los Quimbaya marcó un precedente por su perfección y
simetría. Recordemos que estos recipientes servían para macerar la cal y la hoja de
coca que se consumía para el acto comunicativo (también símbolo de la fertilidad). Lo
dicho hasta el momento son las imágenes recurrentes del periodo temprano de esta
población.

En esta misma etapa construían sus casas en laderas, el oro lo usaban como medio de
intercambio y para sus ornamentos, en este ámbito vamos a notar los objetos
cerámicos y orfebres lisos y brillantes, con un estilo muy sobrio, además “formas
escultóricas realistas inspiradas en frutos y figuras femeninas. Las representaciones
humanas en orfebrería muestran rasgos como desnudez, contornos redondeados,
torso grueso, cara triangular, pómulos salientes, ojos rasgados semicerrados, uso de
adornos y ligaduras, y placas colgantes. Estas figuras eran símbolos de identidad
cultural de estos grupos.”

“Los orfebres del período Quimbaya Temprano elaboraron además figuras realistas y
estilizadas de diversos animales. Los más representados fueron caracoles e insectos
en metamorfosis, como pupas de mariposa, que pudieron tener significados
relacionados con los ciclos de la naturaleza y la sociedad”.

Los atuendos de los líderes tenían cascos, o coronas, orejeras, narigueras y collares.
Tal indumentaria con la finalidad de identificar a los lideres.

Por su parte lo que correspondería al periodo tardío, etapa en la que aumenta la


población y se da una riqueza cultural, empiezan a practicar la deformación craneal,
empezaron a pintar su cuerpo (indicando grupo social o rango), a usar ligadura de
cuentas en las extremidades, a insertar adornos en sus narices. Junto a esto la
orfebrería presentó un destacado manejo de la geometría y la esquematización. Con la
indumentaria puesta en cada hombre lograban un parentesco con animales como el
jaguar, la rana y la lagartija.

Era símbolo de poder en este periodo usar pectorales circulares12 (con repujados),
narigueras triangulares y adornos sub-labiales. La forma femenina y los frutos
(destacados en la anterior etapa) fueron reemplazados por figuras de hombres,
hombre-animal, geometría o zoomorfas, con ello entendemos que surge una nueva
simbología que da cuenta de las nuevas relaciones sociales.

“Numerosos objetos se preservaron y hoy nos permiten formarnos una idea de la vida
cotidiana de estas comunidades. En la cacería y la guerra utilizaban propulsores y
dardos fabricados en madera de palma. Cazaban venados (Mazama), dantas (Tapirus),
pecaríes (Tayassu pecari), zarigüeyas (Didelphis), armadillos (Dasypus), conejos
(Sylvilagus) y otros animales.”

Utilizaron volantes de uso para el hilado, la cerámica tuvo variedad, por ejemplo
notaríamos pintura negra sobre fondo rojo, crema o la mezcla de ambos colores. Hubo
de color marrón, gris decorada con incisiones y rombos.

“Hacia 1540 los europeos encontraron en la región del Cauca Medio una población
numerosa y diversa que con las guerras de conquista sufrió caos y aniquilación. Los
conquistadores españoles contaron en las crónicas que los caciques de esta región
vivían en grandes casas rodeadas por empalizadas, donde guardaban imágenes y los
cuerpos desecados de sus enemigos, y realizaban rituales de canibalismo. También
relataron que se adornaban y vestían para parecer animales; que usaban adornos de
metal y plumas, se pintaban la cara y el cuerpo, llevaban un taparrabos largo como
una cola, las uñas largas como garras y pieles de animales en la espalda. Ante las
diferencias de costumbres, lengua y política, los europeos clasificaron a los indígenas
en "provincias" que llamaron Caramanta, Zopía, Quincha, Irra, Anserma, Chanco,
Arma, Paucura, Pozo, Picara, Carrapa, Quimbaya, Quindo y otras. Varios de estos
nombres permanecen en la geografía de la región.

En los pectorales de orfebrería se ven repujadas figuras de hombre-jaguar, hombre-


rana y hombre-lagartija, que probablemente representaban a los caciques con sus
atuendos rituales de animal.”

Los entierros: incineraban a los cadaveres y los huesos calcinados eran dispuestas en
urnas funerarias por su puesto de cerámica, aunque también encontramos sacófagos
en piedra o incluso orfebre. Siembre cubiertos. “Dentro de las urnas depositaron los
restos de uno o varios individuos, a veces de infantes y adultos, y en ocasiones

12“Un estudio iconográfico de estos diseños mostró que responden a cuatro categorías o patrones
básicos: 1. dibujos basados en formas geométricas y de aves esquemáticas, 2. figuras de lagartijas y tal
vez otros lagartos, 3. imágenes antropomorfas masculinas estilizadas y 4. figuras humanas con rasgos
animales.”
también de animales, al parecer de aves. Estas vasijas eran depositadas en fosas
irregulares y poco profundas, entre 50 y 150 cm de hondo, a veces dentro de un nicho
excavado en el suelo. En ocasiones sus constructores colocaron lajas de piedra en la
parte superior de la fosa para conservar vacía el área alrededor de la urna.”

Zenú:

Estuvieron establecidos en territorios de Córdoba, Antioquia, Sucre y Bolívar (hasta la


costa atlántica), rodeados de los ríos: Sinú, San Jorge, Cauca y Nechí. Se sostenían del
cultivo del maíz y la yuca además de la pesca; fueron destacados en el ámbito de la
alfarería, la orfebrería y dada la zona donde estaban ubicados, que estaba repleta de
vías fluviales, crearon sistemas de control hidráulico13 (era una región que estaba en
permanentes inundaciones) para controlar inundaciones. Se dice que ellos moldearon
la primera cerámica de América.

Su orfebrería estaba basada en la aleación con mucho contenido de oro. Contaba con
aves acuáticas, caimanes, peces, felinos y venados (fuentes de alimento), era un alto
grado de realismo el de sus imágenes, aspecto que notaremos en los remates de
bastones, de colgantes. Encontraremos incluso figuras de patos, langostas, anfibios, y
pinzas de cangrejo.

La mujer tenía una posición importante porque se veía con la idea de la fertilidad, la
sabiduría y respeto. Veremos entonces muchas representaciones femeninas en arcilla
que fueron dispuestas en túmulos funerarios.

“En ceremonias funerarias que reunían a toda la comunidad, al ritmo de la música y la


danza se construía el túmulo sobre el entierro para festejar el renacimiento del
difunto en otro mundo. Sobre las sepulturas plantaban árboles y de sus ramas
colgaban campanas. Los pectorales mamiformes que en las grandes ceremonias
usaban las mujeres importantes y los caciques, complementaban el potencial de
gestación de ellas y el de fertilización de los hombres. La redondez de los pectorales
aludía, como la de los túmulos funerarios, al lugar de gestación y renacimiento.”

Su tejido fue esencial, puede representar la trama de los canales de drenaje de agua,
las redes de pesca, su orfebrería misma y la alfarería. La acción de tejer recrea la idea
del universo, de construirlo, y de mostrar que es una unión de muchas cosas que nos
rodean. “El tejido se relacionó con todos los aspectos de su cultura. Para ellos, el
universo parece haber sido un enorme tejido sobre el que reposaban los seres vivos.
Así como el tejido de los canales era el lugar donde se desarrollaban la existencia, el
tejido metálico de las orejeras soportaba también las representaciones de la fauna y
de la gente, elaborados de forma esquemática, así como las pequeñas mochilas de
algodón sostenidas por barras de hueso talladas con diseños de aves.

13 Canales, desagües y diques que estuvo funcionando aproximadamente durante unos doce siglos.
En arcilla modelaron diversas vasijas en forma de canastas, cestas posadas sobre
bancos y otras vasijas redondeadas con diseños de redes. Las mujeres se mostraron
vestidas con largas faldas tejidas de los más variados diseños y adornadas con pintura
corporal que reproducía diseños similares a los tejidos de las faldas.

En las crónicas de la Conquista se consignaron numerosas referencias sobre la


industria textil entre los pueblos zenúes. Se mencionaba una hamaca finamente
“labrada” en algodón y receptora de las ofrendas de oro del templo de Finzenú, la cual
era además el sitio de descanso de los ancestros, al decir de los zenúes de la época.
También se hablaba de chinchorros de algodón, canastos para recolectar cangrejos,
grillos y langostas o esteras tejidas con caña fleche usadas a manera de alfombras, así
como las faldas de las mujeres.

En las representaciones de la orfebrería y de la cerámica de los pueblos zenúes, es


evidente la mezcla de elementos, ambientes y trabajo para manifestar su cultura como
un verdadero tejido que en conjunto simbolizaría su Universo: metales o arcillas del
mundo subterráneo, tejidos de la tierra que permitía los cultivos, animales de los más
variados ambientes y la gente que trabajaba todo esto y que se representaba a sí
misma.”