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El problema con X - Por C.

S Lewis
19 de agosto de 2011 a la(s) 12:39
Esta usted en alguna clase de problema con otro persona a su alrededor? Aprenda a
como superarlos en el siguiente articulo

Supongo y puedo asumir que siete de diez personas de las que leen estas líneas están en
alguna clase de dificultad con otro ser humano. Puede ser en el trabajo o en el hogar, tal
vez la gente que trabaja para usted o la gente para la que usted trabaja, tal vez aquellos
que comparten su hogar o los dueños de la casa donde usted vive, tal vez sus hijos, sus
cuñados o sus padres, su esposa o esposo, tal vez ellos le estén haciendo la vida más
difícil a usted de lo que ya es. Es de esperarse que estos asuntos no se comenten muy a
menudo en público (especialmente las domesticas.) Pero a veces lo hacemos cuando un
amigo no muy cercano se nos acerca y nos pregunta el porque de nuestro desanimo e
inmediatamente la verdad se conoce

En tales ocasiones nuestro amigo no tan cercano usualmente nos dice: “¿Pero por qué
no se lo dices?” ¿Por qué no vas a donde tu esposa (o esposo, padre, hija, jefe,
arrendador) y discuten esa situación? Las personas son la mayoría de las veces razonables.
Lo único que usted debe hacer es hacerles ver las cosas desde el punto de vista correcto.
Explíqueles las cosas de una forma razonable, amable, calmada.”Y nosotros pensamos pòr
dentro de nosotros “El no conoce a X” Y nosotros sí. Nosotros sabemos cómo es
completamente imposible hacer entrar en razón a X. O ya lo hemos intentado una y otra
vez – lo hemos intentado hasta que nos hemos enfermado de intentarlo – o tal vez nunca
lo hemos intentado por que ya sabemos desde el principio que será algo que no
funcionara. Nosotros sabemos que si intentamos discutir la situación con X, o tendremos
una “escena” o X nos mirara con asombro y nos dirá “Yo no se dé que me están hablando
ustedes” o, (lo que es peor de todo) X estará de acuerdo con nosotros y nos prometerá
que comenzara de nuevo y que lo que sucedió nunca volverá a ocurrir – Pero 24 horas
después, X será el mismo que siempre ha sido.

Usted además está seguro que cualquier intentó por hablar las cosas con X se perderá en
el mismo viejo defecto en el carácter de X. Y usted se da cuenta al hacer memoria que
todos los planes que usted ha hecho se han perdido en ese defecto mortal – los celos
incurables de X, o la pereza, o porque es muy sensible y no se le puede decir nada, o
porque quiere mandar a todo el mundo, o por su mal genio, o por su personalidad tan
cambiable. Hasta cierta edad usted tal vez tuvo la ilusión de que un golpe de suerte, una
mejora en la salud, un aumento en el salario, el fin de la guerra, resolverían su problema.
Pero ahora usted sabe mejor que nadie, que a pesar de que la guerra ya termino y las
demás cosas sucedieron, X siguió siendo X., y usted continuara enfrentando el mismo
problema de antes. Aun si usted se ganara la lotería, su esposo seguirá siendo un
abusador, o su esposa le seguirá fastidiando, o su hijo seguirá tomando, o usted todavía
tendrá que vivir con su suegra.
Es un gran paso adelante darse cuenta de cómo son las cosas; enfrentar el hecho de que
aunque todas las situaciones externas cambien, la verdadera felicidad dependerá del
carácter de las personas con las que tiene que vivir y de que además usted no puede
alterar sus personalidades. Y ahora viene este punto. Cuando usted ha visto esto, usted ha
visto por primera vez, las cosas como las ve Dios. Por que, obviamente, esta es una de
las situaciones (en una forma) a la cual está enfrentado Dios. El ha provisto un mundo rico
y hermoso para que la gente viva. El les ha dado inteligencia para mostrarles como pueden
usar este planeta y conciencia para mostrarles como deben usarlo. El ha logrado que las
cosas que ellos necesitan para su vida biológica (comida, bebida, descanso, sueño,
ejercicio) les sean positivamente deliciosas para ellos. Y al haber hecho todo esto, El ve
todos sus planes echados a perder, así como nuestros pequeños planes son echados a
perder también – por la criminalidad de la gente misma. Todas las cosas que les ha dado
para ser felices y que ellos en cambio transforman en ocasiones para reñir y envidiar,
acumular en exceso y hacer payasadas.

Usted puede decir que es muy diferente para Dios porque si El quisiera, El podría alterar
las personalidades y en cambio nosotros no podemos. Pero esta diferencia no es tan
profunda como podemos pensar al principio. Dios lo ha hecho una regla para sí mismo el
no alterar las personalidades de las personas a la fuerza. El puede y las alterara,
pero solo si las personas se lo permiten. En esa forma el realmente ha limitado su poder.
Algunas veces uno se pregunta por qué lo hizo de esta manera o hasta deseamos que no
lo hubiera hecho. Pero aparentemente El piensa que vale la pena hacerlo. Él prefiere tener
un mundo de seres libres, con todos sus riesgos, que un mundo lleno de gente que actúan
como maquinas porque no saben hacer nada más. Entre más me imagino un mundo de
seres perfectos y automáticos, más creo que deberíamos entender Su sabiduría.

Dije que cuando vemos como nuestros planes se van a fondo por culpa de las
personalidades de la gente con las que tenemos que tratar, estamos en “una forma”
viendo como debe ser para Dios. Pero solo en una forma. Hay dos aspectos en los cuales la
visión de Dios debe ser muy diferente a la nuestra. En primer lugar, El ve como usted, El
ve como la gente en su casa o su trabajo son en varios grados difíciles o pesadas; pero
cuando El ve en esa casa o en esa empresa, El ve a una persona más, la que usted nunca
ve. Quiero decir, por supuesto, a usted. Ese es el siguiente gran paso en sabiduría, darse
cuenta que usted también es esa clase de persona. Usted también tiene una falla fatal
en su personalidad. Todos los planes y esperanzas de otros se han ido al fondo por
culpa de su personalidad, así como sus esperanzas y planes se han ido a fondo por culpa
de la personalidad de ellos.

No es bueno pasar esto por alto con algún tipo de aceptación vaga y general como “Por
supuesto, yo sé que tengo mis errores.” Es importante darse cuenta de que existe un
defecto mortal en usted: Algo que le causa a los demás el mismo sentimiento de
desespero que los defectos de ellos le causan a usted. Y es algo casi seguro que se trata
de algo de lo cual usted no sabe – como lo que los anunciadores llaman “halitosis” de la
cual todo el mundo se da cuenta excepto la persona que la sufre. ¿Pero por que ellos no
me dicen? Usted pregunta. Créame, ellos han tratado de decírselo una y otra vez pero
usted no lo soportaba. Tal vez gran parte de lo que usted llama su molestadera, mal
temperamento, insistencia o rareza, son simplemente los intentos de ellos de hacerle ver la
verdad. Y aun los defectos que usted dice conocer, no los conoce completamente. Usted
dice “admito que me enoje anoche” pero los demás saben que usted siempre lo está
haciendo, que usted es una persona malgeniada. Usted dice “Admito que tome demasiado
el sábado pasado” pero todos los demás saben que usted es un borracho habitual.

Esa es una de las formas en las cuales la visión de Dios es diferente a la mía. El ve todas
las personalidades. Yo las veo todas menos la mía. Pero la segunda diferencia es esta: el
ama a las personas a pesar de sus defectos. El sigue amando, El nunca las soltara. No diga
“Es muy fácil para El, no tiene que vivir con ellos” El si tiene que vivir con ellos. El
está adentro de ellos y a su alrededor. El está con ellos mucho más íntimamente, más
cercanamente e incesablemente que lo que nosotros lo podamos alguna vez estar. Cada
pensamiento horroroso dentro de sus mentes (y las nuestras), cada pensamiento de
rencor, de ira, de envidia, arrogancia, avaricia y vanidad vienen directamente en contra de
su amor paciente que anhela por nosotros. Esto aflige Su espíritu mucho más de lo que
aflige el nuestro.

Entre más podamos imitar a Dios en estos dos aspectos, mucho más será el progreso que
podremos hacer. Debemos amar a X más; y debemos aprender a vernos a nosotros
mismos como una persona del mismo tipo. Alguna gente dice que es algo mórbido estar
siempre pensado acerca de los defectos en uno. Eso estaría bien si la mayoría de nosotros
pudiera dejar de pensar acerca de nuestros propios defectos sin comenzar a pensar acerca
de los ajenos al mismo tiempo. Porque infortunadamente disfrutamos pensar acerca de
los defectos en los demás: y en el correcto significado de la palabra “mórbido”, este es
el placer más mórbido que existe en el mundo.

No nos gusta razonar en cosas que son impuestas sobre nosotros. Pero les propongo una
forma de razonar que debemos imponer sobre nosotros mismos. Absténgase de toda
forma de pensamiento acerca de los defectos en los demás, a no ser que sus deberes
como maestro o padre de familia le hagan necesario pensar en ellos. Siempre que los
pensamientos lleguen innecesariamente a la mente de uno, ¿por qué no simplemente
echarlos fuera? ¿Y envés nos ponemos a pensar acerca de nuestros propios defectos?
Porque ahí, con la ayuda de Dios, uno puede hacer algo. De toda la gente difícil en su
casa o trabajo solo hay una a la cual usted puede mejorar mucho. Ese es el final práctico
en cual podemos comenzar. Y en realidad, deberíamos hacerlo. Esta tarea debe ser
enfrentada algún día y cada día que lo aplazamos la hará más difícil para comenzar.

¿Cuál es la alternativa después de todo? Usted puede ver claramente que nada, ni siquiera
Dios con todo su poder, pueden hacer realmente feliz a X mientras X permanezca
envidioso, egocéntrico y rencoroso. Asegúrese de que dentro de usted no hay algo que si
no es cambiado por Dios le haga su vida eternamente miserable. Mientras eso permanezca
no puede haber cielo para usted, así como no pueden haber dulces aromas para un
hombre con un resfriado y no hay música para un sordo. No se trata de Dios
“enviándonos” al infierno. En cada uno de nosotros hay algo creciendo que se convertirá
en un infierno a no ser que sea cortado de raíz. La situación es seria. Coloquémonos en
Sus manos de una vez, este día, en esta hora.

Articulo Original: El problema con X - Por C.S Lewis

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