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Arquidiócesis de Bogotá – Diaconado Permanente

PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE ESPOSAS DE


DIÁCONOS PERMANENTES Y CANDIDATOS AL
DIACONADO
Bogotá, Agosto 15,16 y 17 de 2015

SALUDO DE MONSEÑOR ALBERTO OJALVO

Ayer era un sueño y una preocupación y ese sueño de tenerlas entre nosotros es hoy una
providencia de Dios, se han acabado las preocupaciones, muy queridas mujeres, esposas
de candidatos y diáconos permanentes, han sido tiempos de pensar, preparar,
comunicarnos, recibirlas y tenerlas aquí en esta escuela diaconal de Bogotá, con la
asociación de fieles laicas FEBE, quienes las han invitado a conocer la escuela diaconal,
pero de manera particular aprovechar para conocer la asociación de fieles laicas,
FEBE conformada por las esposas de los candidatos y diáconos permanentes.
Son Uds., una realidad, son rostros nuevos, iluminados por la alegría de su sonrisa, por las
expresiones de rostros, todas colombianas, pero nos traen su cultura, su calor y su frio, su
valores y sus cualidades, sus virtudes pero de manera particular nos traen su fe, y su
vocación de esposas de candidatos y diáconos permanentes. Nos traen la experiencia de
su caminar y sus ansias de crecer y de ver con nuevos ojos ser esposa de diáconos,
vivir estos días en fraternidad nos trae un común denominador, de gratitud, de acción de
gracias al Creador que ha vacacionando al diaconado a los esposos, y vacaciona a la
esposa a la evangelización.
Quienes son Uds., quisiera definirlas de manera sencilla pero al mismo tiempo profunda,
cada una de ustedes, es la primera maestra, si oigan bien, maestra de la animación,
vocación y ministerio del esposo diacono. Si, esa es cada una de ustedes, cuya tarea es la
más importante en la respuesta que debe dar a Dios el elegido para un ministerio de
servicio cuanto más la esposa, este cercana, presente, solidaria, es más profunda y
comprometedora la respuesta de quien ha sido llamado a ser diacono.
La mujer, y esposa ha estado siempre en la mente y en el espíritu de la escuela diaconal, y
en la vida y ministerio de los diáconos permanentes, son Uds. fuerza invisible, siempre
silenciosa que con la oración sostiene y anima la vida y ministerio del esposo, y son fuerza
visible porque Uds., encuentran en la experiencia vivida en la cotidianidad, los caminos
para apoyar, animar, ayudar a que sea más entregado, fecundo y comprometido el
ministerio de sus esposos, son Uds., un primer motor, que anima como en tantos frentes
de la vida matrimonial, con palabras, decisiones, y acciones con las que van construyendo
el matrimonio y la familia fundado en la sencilla realidad del amor.
Por el misterio maravilloso de la gracia sacramental del matrimonio que las ha unido en
una sola carne, a sus esposos, con esas tres notas características teológicas del
Arquidiócesis de Bogotá – Diaconado Permanente
PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE ESPOSAS DE
DIÁCONOS PERMANENTES Y CANDIDATOS AL
DIACONADO
Bogotá, Agosto 15,16 y 17 de 2015

matrimonio, unidad, fidelidad e indisolubilidad, han ido edificando el proyecto


apasionante del matrimonio, donde se descubre vocación del esposo al ministerio
diaconal, Por qué no uno de los hijos a la vida sacerdotal o consagrada y Uds., esposas
también son llamadas a una espiritualidad de servicio animada esa espiritualidad por la
por la sierva, nuestra Señora.
La vocación al diaconado permanente, es solamente llamado el varón, para servir a sus
hermanos. Pero cada esposa es mirada, llamada, elegida y vocacionada por Dios en una
asociación de fieles laicas, FEBE, para ir creciendo en una espiritualidad de servicio a la
manera de María la madre del Señor, y en la madurez de la vocación al matrimonio, se
descubre que son también proyectadas al servicio en su comunidad, entre los suyos, a
ejemplo de Nuestra Señora.
La esposa del diacono permanente y del estudiante para este ministerio, es elegida como
nuestra señora para que desde la oración, sea una acompañante del proceso que implica
discernimiento, confrontación, testimonio, renuncia, cambio de vida y entrega generosa y
fiel a un ministerio que es todo don y gracia de la misericordia de Dios. La respuesta es He
aquí la esclava del Señor.
Seguramente que durante años han ido pensando que podemos hacer, como poder ser
también artífices de la nueva evangelización, cual es mi puesto en la iglesia, y en la vida y
ministerio del diácono permanente, acompañante, orante, y asociada a FEBE. Desde allí
también encuentran una espiritualidad servicio animada por el servicio al evangelio que
desde el inicio de la vista del ángel Gabriel a María ha sido definida por boca de la Elegida.,
He aquí la esclava del Señor.
La esposa es maestra, porque ella está vinculada en el amor primero del matrimonio, que
es una amor fiel y fecundo, es una amor de entrega y de crecimiento mutuo, es un de
amor que se rejuvenecen en la realización del proyecto que crece como la semilla en la
tierra que si no se siembra bien no dará nunca fruto.
Ustedes tienen en su proyecto de vida la vocación de su esposo diacono, vocación de
elección de Dios, como lo hace en la historia de la salvación, llama y pide seguimiento,
Uds., son colaboradores de Dios en cuidar y animar esa vocación.
Pero en cada esposa hay también una vocación no es a un ministerio ordenado en la
iglesia, es una espiritualidad, a una manera de ser, a una manera de vivir a ejemplo de
María, la sierva del Señor, ahí está en cada mujer esposa la nueva llamada que Dios hace,
despertase, de ser una sombra para ser una mujer que sea esposa orante y fiel en
dimensión de un proyecto que la constituye para ser el brazo social y caritativo de la
comunión con el ministerio de su esposo diácono permanente. Esto quiere decir que
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PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE ESPOSAS DE
DIÁCONOS PERMANENTES Y CANDIDATOS AL
DIACONADO
Bogotá, Agosto 15,16 y 17 de 2015

asociadas encontrarán una razón de ser y de vivir al lado de su esposo que sirve a la Iglesia
Cristiana Católica, como la sierva que genera también el anuncio del evangelio y que
guarda en el corazón la gracia de la elección de Dios para constituirse en miembro de la
asociación de fieles Laicas. FEBE.
Esto no nació sino de la acción y providencia del Espíritu Santo en la escuela diaconal de
Bogotá, ya estamos celebrando y caminando durante 20 años de la creación de la escuela
en la que se han formado los ministros escogidos por Dios y cuyo ministerio es una
participación del ministerio del obispo, con los tres pilares del ministerio, Palabra, Liturgia
y Caridad.
La Asociación de fieles laicas Uds. Nacidas de la providencia de Dios que son asociadas en
FEBE, para vivir desde el lugar de cada una, la comunión y participación

Gracias por venir, por estar entre nosotros, por querer estar aquí en esta escuela,
conociendo de manera particular a la experiencia de las mujeres que jalonan su
compromiso a la manera de la Virgen María, para que sean como ella, elegidas para la
misión de evangelizar sus entornos familiares, sus comunidades parroquiales a las que
pertenecen por su residencia y para llevar un evangelio con la ternura y el amor de una
madre, que siembra en el corazón de sus hijos la semilla del evangelio, que hoy más que
nunca se hace palabra Dios viviente en el corazón de hombres y mujeres de buena
voluntad, no tengan miedo de servir, no tengan miedo de acompañar a la formación de
sus esposos, y dejen huella, como mujeres esposas de candidatos y diáconos permanentes
en esta hora de la iglesia que llama a la mujer a construir un mundo nuevo, de paz y
reconciliación, de justicia y solidaridad, de amor y perdón.
Son ustedes en una palabra el DON inestimable de Dios, donde él se ha recreado en
perfección, por ser portadoras de vida, de valores, de evangelio, y amor.
MUJERES, ESPOSAS Y MADRES, son ustedes nuestra razón y sentido de este encuentro, no
olvidar que han pasado por Bogotá, por esta escuela diaconal, pero de manera especial
conocer FEBE, experiencia de mujeres esposas, madres trabajadoras, que dedican tiempo
de sí mismas, para acompañar procesos misioneros y evangelizadores en todos los lugares
de esta geografía Colombiana, tan quebrantada de miseria, pobreza, injusticia, anhelada
de paz y de esperanza, construyendo con las manos una patria bañada por el evangelio, y
encontrando a Cristo centro de la fe de todos, desde allá, desde ese lugar cada
mañana unan su oración a Dios y pidan unidas a las mujeres esposas de candidatos y
diáconos que la vocación de sus esposos, sea de fidelidad, de amor y de entrega a un
ministerio que hace presente a Cristo.