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ARMANDO MARCELO MARTINEZ HERNANDEZ

VPS - 902
DESCRIPCIÓN DEL CASO

NOMBRE: Eva
Edad: 34 años
Oficio: Pintora
Dx: Tx de una úlcera duodenal y de un trastorno de pánico que ya había remitido; pero en la
actualidad no padece ningún otro trastorno o enfermedad salvo su frecuente sintomatología
somática (molestias, dolores).
*Vive las relaciones interpersonales de un modo intenso, había experimentado un divorcio de su
primer marido y una separación posterior de una segunda pareja con la que convivió durante 8 años.
*En la actualidad mantiene una relación con un hombre, Alberto, al que había conocido en una
exposición de su obra pictórica, y que había adquirido uno de sus cuadros.
*Había acudido a un psicólogo amigo suyo al que le había comentado, un extraño suceso de hacía
unas semanas, durante una excursión con su actual pareja, en la que habían disfrutado de un
romántico puente festivo en una conocida zona de esquí en los Alpes franceses. Al parecer, en el
segundo día de estancia en las pistas, y tras una formidable jornada de disfrute del deporte blanco,
cuando ambos subieron en el coche de Alberto para regresar al hotel, la tapicería estaba rasgada
posiblemente con algún objeto cortante como unas tijeras o un cuchillo.
*Distintos objetos valiosos que habían dejado dentro del coche, entre los que se encontraban algunos
elementos del equipamiento de esquí, CDs de música, etc., no habían sido robados. La consulta
realizada por Eva a su amigo psicólogo se debía al hecho de que, antes de subir, el coche parecía estar
cerrado con llave ya que, al llegar al mismo, Alberto lo había abierto con su mando a distancia
produciéndose un aviso de luces y sonido característico del sistema que informa de la apertura del
vehículo. Además, parece ser que sólo Eva se había ausentado durante media hora de la zona de
pistas.
Alberto, empresario muy educado y amable, para nada había dado a entender que pudiera ser Eva la
causante de tal incidente. Además, Alberto no tenía ningún motivo para sospechar de Eva, de la que estaba
empezando a enamorarse intensamente. Más aún, de estar implicada ¿cómo habría abierto el coche? Sin
embargo, para Eva, el incidente no era totalmente nuevo, ya que en cierta ocasión, hacía algunos años,
había ocurrido algo semejante en un viaje a la playa con unos amigos.
En esa ocasión, era la ropa de esos amigos la que había aparecido rasgada en la casa en la que pasaban
unos días de vacaciones y, al igual que en el incidente en las pistas de esquí, en dicha ocasión tampoco se
había robado nada en el apartamento. Todo ello, unido a algunos documentales y películas que Eva había
visto, le hicieron sospechar si podría haber sido ella, inmersa en algún tipo de episodio disociativo, la
causante de aquellos incidentes. Su amigo psicólogo la remitió a una unidad hospitalaria especializada en la
investigación y tratamiento, entre otros, de los trastornos disociativos.
En las entrevistas realizadas a Eva en dicho hospital, los clínicos averiguaron que la paciente presentaba
importantes lagunas de memoria respecto de algunos periodos de su vida, sobre todo referidas a etapas
comprendidas entre los 6 y los 8 años de edad. Tras dos sesiones de evaluación fue sometida a una sesión
de recuerdo con amobarbital, en la que la paciente se agitó violentamente surgiendo una voz diferente que
amenazó con acuchillar al hombre que la tocase; parecía tratarse de otra personalidad que tomaba el
control de la situación y que respondía al nombre de Rebeca y que confesó haber sido la causante de los
incidentes relacionados con el deterioro de la tapicería del coche (en el que, efectivamente, había
sustraído, y luego devuelto, las llaves del coche de Alberto) y la ropa del apartamento en la playa.
*Confesó odiar a los hombres, un odio que iba en aumento con el paso del tiempo y que se transformaba
paulatinamente en una agresividad manifiesta hacia ellos y también hacia la propia Eva. Si bien Eva
parecía no conocer la existencia de Rebeca (lo que se puso de manifiesto una vez concluida la
exploración bajo los efectos de la droga), esta no sólo conocía a Eva sino que la despreciaba y la
consideraba “una verdadera zorra tras su apariencia sociable y amable de artista bien instalada”.
En el transcurso de posteriores sesiones surgió una nueva personalidad, Susi, una niña de 6 años que
recordaba haber sufrido abusos sexuales repetidos por parte de su padre, y con la aparente ignorancia
de su madre. Posteriormente se supo que también Rebeca disponía de cierta conciencia de estos abusos
ya que posteriormente reveló el objetivo de “matar el cuerpo” si surgían recuerdos de su sucio pasado.
Aunque la paciente había pasado una época en la que tomaba algún porro los fines de semana, y bebía
“hasta coger el puntito y a veces algo más” en la actualidad, y desde hace varios años, tan apenas fuma y
bebe: como mucho un cigarro tras alguna comida o cena especiales en las que también se toma una o
dos copas de vino. Este comportamiento dice habérselo autoimpuesto, entre otros motivos, para cuidar
de su úlcera.
CRITERIOS DE DIAGNÓSTICO (DSM-IV-TR)

Tabla 29. Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico del trastorno de identidad disociativo
(antes personalidad múltiple) (códigos: CIE-10 = F44.81, DSM = 300.14) (APA, 2002)

A. Presencia de al menos dos identidades o estados de personalidad (cada una de ellas ha de poseer un
patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del ambiente y de sí
mismo).
B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el
comportamiento del individuo.

C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada
por el olvido ordinario.

D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p.ej., comportamiento
automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p.ej., crisis parciales
complejas).

Nota. En los niños los síntomas no deben confundirse con juego fantasioso o compañeros de juego imaginarios.
JUSTIFICACIÓN DE LA EVALUACIÓN EN CADA EJE

Eje I (trastornos clínicos)

Se ha realizado un diagnóstico de trastorno de identidad disociativo (anteriormente denominado


“trastorno de personalidad múltiple”).
La paciente cumple todos los criterios necesarios para tal diagnóstico:
A) Presencia de más de dos identidades o estados de personalidad (en concreto la paciente, por el
momento, presenta tres) (Criterio A).
B) Que controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo (Criterio B).
C) Presenta una incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado
amplia para ser explicada por el olvido ordinario (Criterio C).
D) Finalmente, el trastorno no parece debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o a
una enfermedad médica (Criterio D, que sirve al propósito del diagnóstico diferencial).
Eje II (trastornos de personalidad y retraso mental)
(Trastornos de personalidad y retraso mental) no se consigna ningún diagnóstico.

Eje III (enfermedades médicas)


La historia médica de Eva indicaba el padecimiento de una úlcera duodenal. Se trata pues de una
enfermedad del aparato digestivo.

Eje IV (problemas psicosociales y ambientales)


La descripción del caso no nos aporta información suficiente (Problemas psicosociales y
ambientales).

Eje V (evaluación de la actividad global)


Se ha especificado una puntuación de 20 en la Escala de evaluación de la actividad global [EEAG = 20
(actual)] que el DSM-IV-TR presenta para la medida de este Eje; se ha elegido esta puntuación por el
hecho de que en la paciente existe “algún peligro de causar lesiones a otros o a sí misma”.
INTERVENCION

Considerando los síntomas conductuales que presenta Eva, el corte psicológico que trabajaría seria Psicoanalisis; La paciente menciona
curiosamente que presenta lagunas mentales en etapas de su vida, para ser mas específicos en su niñez, como segunda característica menciona
una segunda personalidad con el nombre de Rebeca, y una segunda personalidad es Susi una niña de 6 años que relata abusos sexuales por
parte de su padre y es por esta razón por la cual Rebeca odia a los hombres, por otra parte Eva trata de mostrarse como una persona equilibrada,
sin embargo estos recuerdos de abuso sexual están aun latentes pero de forma inconsciente por esta razón han aparecido estas dos
personalidades con objetivos específicos.
La forma de trabajar con Eva seria tratar a cada una de las personalidades con las que Eva cuenta; trabajar los síntomas que manifiesta cada una,
de esta manera se pretende abordar las temáticas que motivan a que Rebeca y Susi se “apoderen” del cuerpo de Eva.
Una vez tratando el caso de abuso sexual el cual podría ser la esencia que mantiene en funcionamiento a Rebeca y Susi se pretende lograr que
desaparezcan ambas personalidades.
El tratamiento para víctimas de violencia sexual debe hacerse con apoyo de un equipo interdisciplinar. Se recomienda la combinación de técnicas
como la relajación para reducir el nivel de estrés psicofisiológico, la reestructuración cognitiva, la psicoterapia psicodinámica, el uso de
psicofármacos, la hipnosis, entre otras.