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UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA

COMPORTAMIENTO MECÁNICO DE LAS


CONEXIONES EN LOS ELEMENTOS DE
BAMBÚ PARA ESTRUCTURAS LIGERAS.
EL CASO DE LAS ESPECIES DEL TRÓPICO
DE VERACRUZ

TESIS DOCTORAL

ENRIQUE ROBERTO ÁLVAREZ CASTILLA


Ingeniero

2012
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
7
1. PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN
1.1. Justificación del objeto de estudio 9
1.2. Enunciado del objeto de estudio 9
1.3. Recursos de la investigación 10
1.3.1. Marco teórico 11
1.3.2. Marco histórico 11
1.3.3. Hipótesis de referencia 11
1.3.4. Formas de contrastación 12
1.4. Organización del trabajo. Comentarios 12
13
2. ANTECEDENTES
2.1. El bambú en el mundo 15
2.2. El bambú en México y en el estado de Veracruz 15
2.2.1. El bambú en el estado de Veracruz 17
2.3. Biología. Anatomía y estructura 17
2.3.1. Biología de bambú 26
2.3.2. Anatomía y estructura 26
2.4. Analogía del bambú con la madera 33
2.4.1. La madera como material compuesto 34
2.4.2. Resumen 34
2.5. Comentarios 40
41
3. PROPIEDADES FÍSICO MECÁNICAS DEL BAMBÚ
3.1. Introducción 43
3.2. Sistemas de preservación 43
3.2.1. Agentes biológicos que deterioran los bambúes 43
3.2.2. Tipos de tratamiento 43
3.3. Propiedades físicas del bambú adulto 45
3.4. Propiedades mecánicas del bambú 54
3.4.1. Modelo de resistencia a compresión simple. Efecto de 56
esbeltez
3.4.2. Modelo de resistencia al cortante 56
3.4.3. Resistencia a la tracción 63
3.4.4. Flexión del bambú. Mecanismo de fluencia 65
3.4.5. Módulo de elasticidad del bambú 68
3.5. Comentarios 73
75
4. LAS CONEXIONES EN LAS ESTRUCTURAS LIGERAS
4.1. Introducción 77
4.2. El ámbito de estructuras ligeras utilizando bambú 77
4.3. Proyectos de conexiones 77
4.3.1. Modelo de conexiones 77
4.3.2. Proyecto de conexiones 77
4.3.3. Conexiones a tracción 92
4.4. Propuesta de conexiones para estructuras ligeras 94
4.5. Comportamiento mecánico de uniones 97
4.6. Proyecto de cerchas para pruebas de campo 103
4.6.1. Objetivo 104
4.6.2. Proceso de construcción 104
4.6.3. Prueba del modelo de cercha No. 1 105
4.6.4. Prueba del modelo de cercha No. 2 106
4.7. Conclusiones 108
110
ANEXO A
A1. Valores obtenidos de los módulos de resistencia a compresión 111
A2. Valores obtenidos de los módulos de resistencia al esfuerzo 111
cortante en el sentido de las fibras
A3. Valores obtenidos de los módulos de resistencia al esfuerzo 129
cortante en el sentido perpendicular de las fibras
135
ANEXO B
B1. Estado del Arte. Resumen de algunas aplicaciones del bambú en el 145
mundo
B2. Imágenes de usos y aplicaciones de los alumnos de la Facultad de 145
Arquitectura de la Universidad Veracruzana
B3. Protocolo de algunos proyectos aplicando el bambú 155
B4. Imágenes de diseño de interiores 167
189

CONCLUSIONES GENERALES
195
GLOSARIO DE TÉRMINOS
199
BIBLIOGRAFÍA
203
INTRODUCCIÓN

No existe planta sobre la faz de la Tierra capaz de igualar el crecimiento en 24 horas


al de un bambú. Éste es mucho más que una planta: ha sido elemento que por
siglos ha estado ligado a la naturaleza, al folklore, al hombre y al desarrollo socio-
cultural en muchas partes del mundo.

Por el bambú se han forjado culturas que han colaborado enormemente en el


desarrollo económico de una nación. Además de planta reguladora de aguas,
protectora de suelos y defensora del medio ambiente, forma parte de un paisaje que
con su belleza ha sido tema de inspiración de algunos poetas. Asimismo, en el
estado de Veracruz, en la región de la ciudad de Córdoba, se han sembrado grandes
bosques de bambú para formar barreras contra el ruido de la carretera.

Actualmente, en América y en Oriente, bajo los esquemas de la globalización en el


uso y la aplicación del bambú, se ha notado la urgente necesidad de hacer
ingeniería de estructuras, como se propuso el día 12 de diciembre del año 2006 en
el Congreso Nacional del Bambú, realizado en esta ciudad de Xalapa, fecha en que
el arquitecto Simón Vélez, colombiano y figura importante en el mundo dentro de la
arquitectura con bambú, manifestó que es urgente hacer ingeniería en las
estructuras con este material, dado que hasta el momento, la aplicación del bambú
en el diseño se reduce a la prueba y error. Por estos motivos, y muchos más, en esta
tesis se ha abordado el tema de las uniones o conexiones con bambú desde un
punto de vista mecánico-estructural con el fin de establecer mejores condiciones en
sus aplicaciones a las cubiertas ligeras y continuar las líneas de investigación
necesarias para ampliar el rango de usos en muchos aspectos del diseño.

En el capítulo 1, se plantean la justificación y el objeto de estudio, así como el


enunciado, los recursos de la investigación y sus hipótesis respectivas para valorar
cada uno de los elementos que le den soporte a dicho capítulo, anteponiendo, entre
otras cosas, el hecho de la importancia que tiene el conocimiento de los fenómenos
que ocurren en las conexiones por el hecho de modificar la morfología del tubo de
bambú, al seccionar la continuidad de los haces fibrosos que son los que le dan las
cualidades de resistencia al elemento.

En el capítulo 2 se comenta lo que es el bambú como material de usos múltiples en


el mundo y en México, en particular en el estado de Veracruz, con el fin de
establecer el gran potencial que tiene esta gramínea en aplicaciones importantes del
mundo en que vivimos. También se habla de la analogía entre el bambú y la
madera, que es su más cercano competidor en el ámbito de la arquitectura, y de sus
ventajas con respecto a ésta última, donde predomina la tendencia de
sustentabilidad del medio ambiente al preferir el bambú con respecto a la madera.

Dentro del capítulo 3 se han destacado las propiedades mecánicas y físicas del
bambú, incluyendo sistemas de preservación. Se realizaron pruebas experimentales
para conoces datos de resistencia, principalmente de la especie Bambusa oldhamii,
que constituye la variedad de bambú con grandes propiedades y cualidades
estructurales, para lograr el fin que se persigue. Se destaca el efecto de Pandeo en
elementos verticales para analizar su comportamiento estructural con fines de
aplicación o restricción. En el anexo A se expresan todos y cada uno de los
resultados de las pruebas de laboratorio en muestras a compresión simple, es
fuerzo cortante en el sentido de las fibras y en sentido perpendicular a ellas. De una

7
manera especial se ha estudiado el fenómeno de la flexión del bambú y su
capacidad de recuperación (fluencia) con el fin de saber hasta que rangos de
deformación se podrían inducir sin llegar a la falla. Además, en este capítulo se
hará mención del Módulo de Elasticidad, como un concepto que en particular define
una de sus características importantes: su flexibilidad, valor clave para el estudio
del pandeo.

En el capítulo 4, último de esta tesis, se hace referencia a los prototipos de


conexiones existentes en gran parte del mundo, así como los diseños propuestos en
este estudio para establecer una comparación entre la eficiencia de unos y otros.

Las pruebas de laboratorio practicadas permiten conformar los modos de fallas


críticos en cada caso, que corresponden al trabajo estructural de las uniones. Se
prueban en el Taller de Estructuras de la Facultad de Arquitectura de la
Universidad Veracruzana, dos cerchas construidas a base de Phyllostachys
bambusoidae, con el fin de lograr a escala del módulo de laboratorio para el
experimento previsto en un espacio relativamente reducido.

Los resultados obtenidos en el cuarto capítulo son suficientes para elaborar las
conclusiones de esta tesis donde se pretende sentar un precedente para nuevas
investigaciones que mejoren la eficiencia del bambú en las estructuras.

Los anexos constituyen estudios colaterales que le dan sustento a esta tesis y que
permiten comprender el grado de profundidad para los fines perseguidos.

8
1.- PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN

1.1.- Justificación del objeto de estudio


En mi experiencia personal, y por los años que he venido estudiando el bambú y su
potencial para uso y aplicaciones en la arquitectura, desde el tema de la vivienda
hasta las cubiertas de múltiples formas y desarrollos, pasando por el interiorismo y
algunas aplicaciones en la Ingeniería Civil, me he percatado que en el estado de
Veracruz, desde el norte hasta el sur, prevalecen las condiciones climáticas de
latitudes y altitudes para que prácticamente en la mayor parte de su territorio
puedan cultivarse diversas variedades de bambú útiles para un gran número de
usos. Dadas estas condiciones favorables que nuestro estado geográficamente tiene
con respecto a otras entidades federativas del país, podemos trabajar para lograr la
reproducción de las principales especies que necesitamos en muchos campos del
quehacer. Desafortunadamente no hay programas oficiales, y solamente en la
cuidad de Huatusco existe una empresa denominada BAMBUVER, quienes han
iniciado programas de siembra intensiva, destacando entre las especies la Bambusa
Oldhamii (oriunda de Taiwán) y la Guadua angustifolia (oriunda de Colombia) como
un gran potencial de desarrollo para nuestra región por su adaptación al entorno de
nuestro estado. En la región centro norte (Zona de Misantla) hay bambúes
endémicos como la Bambusa aculeata mejor conocida como caña vaquera, la que
ha resultado ser una gran auxiliar como soporte en los encofrados para sistema de
entrepiso con hormigón reforzado.

Podemos a continuación dar algunas razones para justificar el objeto del estudio de
nuestra investigación.

a) Las conexiones entre bambúes resultan ser un reto, dada su tendencia a la


falla (rajadura) en el sentido longitudinal de las piezas.
El bajo costo en la explotación habilitación, tratamiento y transporte del
bambú lo hace muy atractivo, principalmente frente a su más cercano
competidor: la madera, la cual resulta más cara en todos sus procesos
industriales, desde la explotación hasta su consumo. Actualmente la
adquisición de una vara de diez metros con un promedio de 6.5 cm. de
diámetro de la Bambusa Oldhamii en cualquier lugar de esta región cuesta
alrededor de US$1.25, dando un precio por metro cúbico, en estado suelto
de aproximadamente US$28.00 en el lugar del corte. El metro cúbico de
tronco de madera de pino regular cuesta aproximadamente US$49.00; para
ambos materiales si consideramos costos adicionales de corte, limpieza,
desperdicio y transporte se podrían alcanzar los precios de US$40.00 m3
para el bambú y US$130.00 m3 para la madera, sin incluir tratamiento ni
costos indirectos del distribuidor al usuario. Bajo estos estimados, la
relación costo madera/bambú es de 3.25, valor significativo para nuestra
justificación. Lo anterior no da verdaderamente una preferencia para la
compra del bambú, ya que en muchas ocasiones las actividades de compra y
venta dependen mucho de la oferta y la demanda. Hace poco tiempo, dentro
de los experimentos que he elaborado, casi agoté un bosque importante de
bambú en la zona de Coatepec, haciendo que su precio variara desde 1 dólar
hasta 3 ó 4 en el momento en que se terminó con la plantación, por esto, y
otras razones, aún no podemos definir a ciencia cierta una relación
constante de comparación entre los precios del bambú y la madera.

9
Sin embargo, los que estamos dedicados al diseño y la arquitectura con este
material, debemos preocuparnos de que se siembre día a día en nuestra
región todas las especies que necesitemos.
b) La maduración del bambú, para su uso es entre 3 y 6 años de edad,
contraste con la de la madera, que requiere más de 15 años para iniciar su
explotación.
c) Nuestra investigación nos permitirá establecer modelos de diseño de
conexiones que ayuden a resolver proyectos de estructuras ligeras de claros
hasta donde sea posible su construcción.

d) La solución a los problemas anteriores abre un nuevo horizonte en el uso de


estos materiales con menor consumo de energía desde su producción hasta
su operación. La tendencia del diseño con bambú es la de buscar la
sostenibilidad del medio ambiente, dándole preferencia a los materiales
naturales y de menor costo.

De lo anterior concluimos que en esta tesis se justifica ampliamente la investigación


con carácter científico del bambú, analizada en el contexto realista dentro de
nuestro medio físico, económico y social lo que permitiría muchas ramas
adicionales en la investigación pertinente.

1.2.- Enunciado del objeto de estudio


Para su comprensión se enunciará lo que considero es el objetivo principal de esta
tesis y los objetivos secundarios que la complementan y le dan sentido.

OBJETIVO PRINCIPAL DE LA INVESTIGACION

Conocer la naturaleza biológica y física del bambú para estudiar el comportamiento


mecánico de su estructura macro y microscópica, con el fin de diseñar mecanismos
eficientes en su interacción con otras piezas del mismo o diferente material,
mediante la construcción de uniones que permitan resultados congruentes entre el
estado de carga y deformación del conjunto.

Como objetivos complementarios pero básicos a su vez, podemos considerar los


siguientes:

a) Realizar pruebas de laboratorio para conocer las propiedades mecánicas del


bambú, en particular la especie Bambusa oldhamii, tales como: resistencia a
la compresión, tracción, esfuerzo cortante transversal, longitudinal, así como
la resistencia al aplastamiento.
b) Organizar los resultados del apartado (a) con el fin de utilizar índices
representativos de la especie estructural idónea para cada caso.
c) Buscar materiales afines con el fin de vincularlos en el diseño óptimo de
conexiones.
d) Realizar pruebas de cerchas construidas con bambú y materiales afines,
como la madera y conectores metálicos como tornillos, así como conectores
derivados del mismo bambú, analizando detalladamente las formas
presentadas en cada nudo.
e) Establecer analogías de los resultados de las pruebas de campo para
formular conclusiones en relación con el proyecto de conexiones aplicadas a
las estructuras ligeras.

10
1.3.- Recursos de la Investigación

Los recursos de la investigación científica para esta tesis se refieren a la información


pertinente disponible que permita la realización de este trabajo.

Por tratarse de una tesis original, es necesario contar con información de primera
mano en español o en inglés según la importancia de las fuentes, predominando los
recursos de la experimentación para contrastar la hipótesis de referencia. El recurso
del Internet es muy valioso para seleccionar lo mejor de la información pertinente
en esta investigación.

1.3.1.- Marco Teórico

Se sabe que determinadas clases de bambú tienen propiedades mecánicas propicias


para el empleo en la construcción de algún tipo de estructuras aplicadas en
Arquitectura. En su oportunidad haremos referencia a las estructuras ligeras
diseñadas con bambú con el fin de establecer una relación directa entre carga y
deformación que esté dentro de los parámetros que establecen los códigos de
construcción de este país.

De lo poco diseñado y construido con bambú en nuestro país, la tendencia ha sido


la de utilizar este material para estructuras ligeras aplicando el cemento como
materia prima o matriz reforzada con fibras para cubrir la estructura inicial del
bambú, y así moldear el conjunto según la geometría lograda, como es el caso de
paraboloides e hiperboloides de revolución, en los cuales, su capa o “piel” de
cemento se tendrá que adaptar a la irregularidad de la estructura obtenida con el
bambú.

1.3.2.- Marco Histórico

Para fundamentar el conocimiento del MARCO TEORICO hacemos referencia al


Marco Histórico o ESTADO DE LA CUESTIÓN para consultar que se ha hecho en el
mundo en relación con las conexiones con bambú y que aportaciones se han
realizado al mundo científico.

Sin lugar a dudas, China, India y Colombia son los países que mejores técnicas de
construcción han desarrollado con el bambú. Los dos primeros en lo que se refiere a
la construcción de estructuras de toda índole, que incluyen desde cúpulas hasta
puentes colgantes. Por su parte Colombia, en lo referente a la construcción de
vivienda y a la aplicación de este material en el aligeramiento de losas de concreto
de grandes edificios; técnicas que fueron ideadas por campesinos y constructores
oriundos del departamento de Caldas.

El centro de investigación de bambú y madera (CIMBAM) de la Universidad de


Colombia bajo la dirección de Oscar Hidalgo López ha realizado un manual de
construcción con bambú.

En el capítulo 4 se describen las conexiones típicas que se utilizan en América del


Sur, haciendo énfasis a las que Oscar Hidalgo menciona en su manual.

11
1.3.3.- Hipótesis de Referencia

Ya se han delimitado los intereses del conocimiento en relación con el


planteamiento del problema en esta investigación dentro del MARCO TEORICO e
HISTORICO, por lo cual estamos en posibilidad de plasmar las HIPOTESIS en su
forma más adecuada para ser contrastadas en la realidad.

Para el caso de las uniones con bambú, y por tratarse de una ciencia empírica, la
hipótesis se considera comprobada cuando los datos arrojados durante su
contrastación confirman (con determinado margen de error) dicha hipótesis.

A continuación se presentan las hipótesis más importantes de esta investigación.

a) Las conexiones entre elementos de bambú en estructuras deben estudiarse


debidamente para conocer qué sucede en ellas cuando se someten a fuerzas
externas.
b) Algunos tipos de esfuerzos concentrados en las conexiones entre los
elementos de bambú rebasan las resistencias al corte tangencial del
material.
c) El comportamiento mecánico de las conexiones de una estructura de prueba
bajo carga en laboratorio nos muestra las formas de falla de las uniones y
sus miembros que la constituye.
d) En algunas estructuras sometidas a cargas, la falla se inicia en las uniones
antes que en los elementos, según el material utilizado en las conexiones.
e) Mediante un diseño adecuado se pueden reforzar los extremos de las barras
conectadas para evitar lo enunciado en (d).
f) El diseño de las conexiones debe ser congruente en las estructuras ligeras
justificadas en esta tesis, y su comportamiento mecánico tendrá que ser
eficiente dentro de los rangos de deformación de la estructura permitidos por
los códigos de construcción de nuestro estado.

1.3.4.- Formas de Contrastación

Desde el desarrollo de la ciencia moderna, a partir del renacimiento Europeo, cada


disciplina o ciencia particular ha intentado un gran número de técnicas y
procedimientos para la descripción, explicación y predicción de los fenómenos que
se investigan. Sin embargo, todas estas técnicas y procedimientos pueden
resumirse bajo cuatro métodos de análisis y contrastación básicos:

1. La observación

2. El muestreo

3. La documentación

4. El experimento

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En esta tesis cada etapa de la investigación será justificada con acciones que a
continuación se esbozan:

1. La observación.- Se dará especial atención a lo que suceda en algunas


estructuras en las proximidades a las conexiones con bambúes (rajaduras,
deformaciones, etc.)
2. El muestreo.- Se analizarán las muestras necesarias en el laboratorio de
pruebas, con el fin de conocer los índices de resistencias a la compresión,
tracción, esfuerzo cortante y aplastamiento.
3. La documentación.- Se analizará información documental complementaria
para conocer: la anatomía, fisiología, sistemas de preservación y pruebas de
laboratorio adicionales que permitan la comprobación de este estudio.
4. El experimento.- Se realizarán los necesarios para conocer los modos de falla
de algunas armaduras típicas donde se analicen las diferentes conexiones
sometidas a compresión, tracción, esfuerzos cortantes y aplastamiento en
puntos localizados.

1.4.- Organización del trabajo. Comentarios


Para organizar el trabajo de tesis es necesario ubicarse en la parte medular del
tema, el cual nos obliga a conocer muchos aspectos del material principal motivo de
este estudio. A pesar de haber planteado el Marco Teórico, el Marco Histórico y las
Hipótesis de referencia, considero que hay mucho trabajo que hacer en relación con
el bambú, principalmente con las especies que abundan en nuestra región y que
reúnen las características necesarias para usarlas en el diseño de las estructuras
para cubiertas ligeras.

Para facilitar el proceso de la investigación, creo que se puede resumir el trabajo de


la investigación en los siguientes bloques de trabajo.

o Conocimiento vegetativo del bambú


o Propiedades físico mecánicas del bambú (pruebas de laboratorio)
o Diseño de conexiones
o Pruebas de campo de las estructuras.

Como es natural, este orden en el trabajo viene desglosado en los capítulos


siguientes de la tesis, sin embargo, estos bloques nos muestran el universo del
contenido para profundizarlos y acotarlos como se vayan contrastando las hipótesis
de referencia.

13
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2.- ANTECEDENTES
2.1.- El Bambú en el Mundo
Los bambúes son plantas maderables o herbáceas que crecen en asociaciones con
árboles o arbustos, usualmente en selvas de clima cálido, en bosques mesofítico
caducifolio y xerfítico caducifolio del Asia, así como en los bosques tropicales
lluviosos o, en el caso de los bambúes herbáceos (bambúes sin tallo rígido), en la
sombra de los bosques cálidos; también a lo largo de corrientes o en áreas
descubiertas, algunas veces en la sombra de vegetación baja. Usualmente dependen
de la humedad, sombra y una temperatura cálida en el medio ambiente. Abundan
en los trópicos y subtrópicos del mundo y sólo algunos miembros leñosos (bambúes
de tallo duro) se encuentran en zonas de temperaturas frías de ambos hemisferios.

Figura 2.1-1

En la cultura china, el bambú es símbolo de amabilidad, modestia y serenidad; en


Vietnam, lo es de un hermano, y en India significa oro verde. Por su parte, en
América, tiene una destacada importancia para sus habitantes, al formar parte de
su vida, esto se debe a las grandes cantidades de hectáreas que existen en centro y
Sudamérica (Varman y Pant, 1981).

China, la antigua Birmania y Malasia, países significativamente grandes en el


cultivo del bambú, poseen, en conjunto, 19, 800, 000 ha. de bambú, razón por la
cual estos países centran su atención en los factores económicos de su producción
(Envir.Bamb.Found, 1995). Particularmente en la China la superficie forestal total
dedicada al bambú, excluyendo las pequeñas plantas sotobosque o de las zonas
alpinas era de unos 3.4 millones de ha., casi el tres por ciento de la superficie
forestal total del país, sin embargo, ahora solo quedan 2.42 millones de ha. que
representan el 71.2 por ciento de toda la superficie.

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Por similitud en todos los países neotropicales en cuanto a su latitud, puede
tomarse como modelo la historia costarricense del bambú, que nos servirá para
entender la importancia de este material. Antes de la llegada de los españoles, la
cobertura boscosa en Costa Rica era de un 96 por ciento. Crecían todas las especies
de madera finas, había una mayor biodiversidad y, por lo tanto, condiciones
ecológicas diferentas a las actuales.

En 438 años (1502-1940), el proceso de deforestación apenas había eliminado un


30 por ciento del bosque, pero después de la Segunda Guerra Mundial, la
deforestación se incrementó hasta alcanzar niveles de desmonte equivalentes a
50,000 ha./año, lo cual aumentó al 68 por ciento el área desprovista; por lo tanto,
se ha sobreutilizado el patrimonio forestal, despreciando el potencial biológico y
escénico contenido intrínsecamente en éste, y fomentando el desequilibrio de
complejos ecosistemas y cuencas hidrológicas.

Así, el impacto socioeconómico del anterior escenario no es nada halagador, pues


una proyección del consumo de materia prima hasta el año 2017, señaló que
después de 1995 se debería importar madera hasta alcanzar un promedio de dos
millones de metros cúbicos por año con un valor aproximado de 350 millones de
dólares anuales (Matamoros, 1989).

Como respuesta a la rápida desaparición de los ecosistemas, extinción de especies y


degradación de cuencas hidrológicas, a partir de los años 70 se inicio el
establecimiento legal de áreas silvestres protegidas como parques nacionales y
reservas forestales y biológicas, los cuales superan el 25 por ciento del territorio de
Costa Rica. En los años 80 se iniciaron programas de reforestación, que tratan de
sembrar y a la vez concientizar al ciudadano de la necesidad de conservar y manejar
bien estos recursos forestales.

El hecho que Costa Rica, Colombia y México pertenezcan al cinturón ecológico


tropical (Fig. 2.1-1), que incluye el desarrollo de los bambúes, los favorece ya que
existen variedades de tipos de suelos, humedad relativa ideal y precipitación pluvial
propicia.

La subfamilia Bambusoideae cuenta con más de mil doscientas especies y 70


géneros, además de algunas variedades que existen en todo el mundo (Hidalgo
1974). En Costa Rica, según estudios realizados por Clark (1989) y Widmer y Clark
(1991) este número ha variado y presenta ocho géneros y 37 especies de porte
mediano y siete géneros y 16 especies de herbáceos, con un total de 15 géneros y 53
especies.

Tanto en Asia como en América Tropical, los bambúes son uno de los componentes
más visibles e importantes de la flora, aún los bambúes costarricenses de zonas
altas, llamados chúsqueas, tienen una gran diversidad de géneros y comprenden
unas 120 especies del Nuevo Mundo (Clark, 1989).

Aunque en la cultura oriental el uso del bambú se remonta casi a 5000 años y a
mas de 500 años en la América del Sur, no es sino hasta los años 80’s que se inicia
el conocimiento de éste cultivo en Costa Rica. En todas estas culturas ha
desempeñado una función realmente fundamental en su desarrollo económico
industrial, mientras que en Costa Rica, más por desconocimiento, ha sido de los
cultivos que ha recibido menos atención por los agricultores e investigadores,
considerándosele una planta silvestre ubicada cerca de los riachuelos o en las zonas
altas y separadas de la economía agrícola y forestal. A pesar de esta situación, en
1945, el Costarricense Rafael Ramírez, con gran visión futurista, estimuló el uso del

16
bambú como una alternativa de desarrollo de mediano plazo. Posteriormente, se ha
comprobado que la escasa atención que se le había dado se asocia con el poco
conocimiento existente sobre sus potencialidades económicas.

2.2.- El Bambú en México y en el Estado de Veracruz


En México se conocen con el nombre de BAMBÚ, solo a las especies introducidas y
cultivadas. A las especies nativas, como el Otate y el Carrizo, difícilmente se les
asocia con el bambú y aunque se les han dado usos muy variados, no se han
aprovechado tan extensamente como lo hacen en los diferentes países de Asia. En
nuestro país no se ha considerado al bambú como un recurso natural aprovechable,
y por esto mismo se le destruye y no se fomenta su cultivo, dando preferencia a
otras especies consideradas más redituables, ocasionando que las áreas cubiertas
por cañaverales vayan disminuyendo y en muchos lugares en donde alguna vez
existieron, hayan desaparecido por completo.

Una de las actividades más aprovechadas en México en el uso del bambú, ha sido
durante muchos años, la producción de muebles y artesanías. Existen pocos
talleres ó fabricas en que se emplea el bambú, sólo se localizó una fábrica,
FUNCIÓN EN ARTE, S.A.,una empresa que importa tejidos para cortinas (FUA, S.A.)
y una población en nuestro estado de Veracruz, MONTE BLANCO, con
aproximadamente 25 talleres artesanales dedicados a la elaboración de muebles.

De las especies nativas, el otate se utiliza bastante en muebles, aunque su


tecnología es aún muy primitiva. Por su parte el carrizo se emplea sobre todo para
cestería y además se han iniciado algunos intentos en la construcción de muebles
con las técnicas utilizadas en la construcción de jaulas para pájaros y en la misma
cestería.

En México no se tiene precisado el potencial agronómico de las áreas sembradas de


bambú, mientras que, se sabe que existe un número no estimado de hectáreas
distribuidas en todo el estado de Veracruz.

2.2.1.- El Bambú en el Estado de Veracruz

DISTRIBUCIÓN

Los bambúes los podemos hallar en gran parte del territorio Veracruzano, además
de otros estados de la República Mexicana. En el ámbito nacional podemos hallar
bambú en los Estados de: Chiapas, Tabasco, Oaxaca, Veracruz, Morelos, Tlaxcala,
México, Tamaulipas, Nayarit y Jalisco.

A lo largo del estado de Veracruz podemos encontrar bambú desde Pánuco hasta
Coatzacoalcos y de la costa (a lo largo) hasta regiones como el Valle del Pico de
Orizaba, siempre y cuando haya un régimen de lluvia anual apreciable.
(Figura 2.2-1)

En el cuadro 2.2-1 se puede observar esta distribución, tan solo de las especies que
se han colectado y cuya muestra se encuentra en herbario en el instituto de
Ecología en Xalapa.

Para tener una idea más concreta de esta distribución, a continuación se presentan
las regiones dentro del estado de Veracruz donde se han colectado las especies de
bambú. Asimismo en el cuadro 2.2-1 se tiene la distribución de las especies

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cultivadas en México y América con algunas características morfológicas de cada
especie.

Lugares de registro de existencia de bambú en el estado de Veracruz, según colectas


conservadas en el herbario del Instituto de Ecología de Xalapa.

1.- Bambusa aculeata


2.- Bambusa amplexifobia
3.- Bambusa langifobia
4.- Bambusa paniculata
5.- Bambusa vulgaris
6.- Chusquea langeolata
7.- Chusquea muelleri
8.- Olmeca recta
9.- Olmeca reflexa
10.- Otatea acuminata
11.- Phyllostachys
12.- Rhipidocladum racemiflorum
13.- Bambusa oldhamii

Figura 2.2-1

18
DISTRIBUCIÓN DEL BAMBÚ EN ÁMERICA Y MÉXICO
RIZOMA
CLIMA
Tipo de

MONOPODIAL
vegetación

SIMPODIAL
NOMBRE Altura
GENERO ESPECIE sobre el LOCALIZACION
COMUN
nivel del
mar
m. cm. cm. cm. m.
arthrostylidium Clima América del Sur
Mesofitico hasta México
*
Subtropical Antillas

arundinaria * América del Norte

aulonemia 2200 Brasil a México


*

bambusa aculeata Caña brava 20 10- 2 Selva alta Chiapas, Tabasco,


15 0-800 Oaxaca
longifolia Cañizo, 10 1- Inf. Selva Veracruz.
jimba 4-6 1,5 20 media Chiapas, Oaxaca,
Sup. 0-300 Veracruz
vulgaris Bambú 30
10- Hasta 1500
vulgaris Bambú * 12 10 Inf. Morelia, Veracruz,
striatta amarillo 40 Tabasco
1- Sup. Michoacán.
oldhamii bambú 14 8- 1,5 50
africano 10
Morelos, Veracruz,
Oaxaca, Michoacán.

Chasquea muelleri Carrizo 1,7 1 Bosque Veracruz, Hidalgo


* Caducifolio Oaxaca, Morelos.
900-2700
Phyllostachys bambusoide Orilla de Colombia, Venezuela
* los rios Honduras
200-1500
olmeca recta Jimba 13- 5 20 Selva alta Veracruz, Chiapas
15 50-300
reflexa Jimbilla * 6- 2 Inf. Selva alta Chiapas, Oaxaca,
12 35 120-500 Veracruz.

Phyllostachys aurea Bambú 7 3-4 Inf. China


4
* Sup.
20

rhipidocladum racemiflorum Chiquión 7- 0,5- Selva Chiapas, Tabasco,


10 1 media Jalisco
*
600-1100 Veracruz, Nayarit,
Oaxaca.
Yushania acuminata Otate 7 2,5 Inf. Selva baja Veracruz
(otatea) 20 300-700
aztecorum Otate * 1-3 Sup. Guerrero, Jalisco,
23 Oaxaca
Michoacán.
Cuadro 2.2-1

19
ALTITUD

El rango de altitud bajo el cual se desarrollan las especies de la región oscila entre
los 0 m. hasta los 2700 m. S.N.M, siendo para cada especie un rango particular que
las distingue apropiadamente una de otra.

A continuación se describe esta característica de acuerdo a las especies existentes


en Veracruz.

Rango de altitudes bajo las cuales se desarrollan especies


de bambú en el Estado de Veracruz

ESPECIES ALTITUD (M. s.n.m.)


Bambusa aculeata 0 – 800
Bambusa amplexifobia 0 – 300
Bambusa langifolia 0 – 300
Bambusa paniculata 0 – 300
Bambusa vulgaris 0 – 1500
Bambusa oldhamii 0 -1800
Chusquea langeolata 900 – 1600
Chusquea muelleri 900 – 2700
Olmeca recta 50 – 300
Olmeca reflexa 120 – 900
Otatea acuminate 300 – 700
Rhipidocladum racemiflorum 300 – 1200
Phyllostachys aurea 800 – 2300

Cuadro 2.2-2

CLIMA

Debido al amplio rango de altitud en que crecen los bambúes son diversos los
climas que podemos reconocer en las zonas de registro de dichas especies, éstas
pueden ser desde cálidas hasta templadas con sus subclimas correspondientes,
solo se excluye el clima seco ya que algo característico del Bambú es que solo crece
bajo la influencia de precipitaciones apreciables.

20
VEGETACIÓN

En cuanto a vegetación, encontramos grandes diferencias de acuerdo a la


localización de las especies como consecuencia de la altitud y el clima. A
continuación se describen los tipos de vegetación circundante en cada una de las
especies de bambúes hallados en Veracruz.

Vegetación típica acompañante del bambú según registros de colecta

ESPECIE VEGETACION ACOMPAÑANTE


Bambusa aculeata Vegetación secundaria
Selva alta perennifolia
Selva mediana subperennifolia
Campos cultivados
Bambusa amplexifolia Selva baja
Bambusa langifolia Vegetacion riparia
Bambusa paniculata Pastizal cultivado
Selva de galeria
Bambusa vulgaris Selva alta perennifolia
Bosque caducifolio
Bambusa oldhamii Selva alta perennifolia
Bosque caducifolio
Chusquea langeolata Bosque caducifolio
Chusquea muelleri Bosque caducifolio
Bosque de pino-encino
Olmeca recta Acahual de selva perennifolia
Selva alta perennifolia
Olmeca reflexa Selva alta perennifolia
Otatea acuminata Selva alta caducifolia
Phyllostachys aurea Selva alta perennifolia
Rhipidocladum racemiflorum Selva mediana subperennifolia
Bosque caducifolio

Cuadro 2.2-3

21
SUELO

Los bambúes pueden crecer sobre una diversidad de suelos. A continuación


presentaremos los más comunes registrados en las zonas donde actualmente se
desarrollan las especies de bambúes en el estado de Veracruz.

Tipo de suelo hallado en los sitios de colecta de bambú en Veracruz

ESPECIE TIPO DE SUELO


Bambusa aculeata Arenoso
Arcilloso-aluvial
Rocoso-pedregoso
Volcánico
Bambusa amplexifolia Arcilloso
Bambusa langifolia Arcilloso-arenoso
Bambusa paniculata Arcilloso
Bambusa vulgaris Arcilloso
Bambusa oldhammi Arcilloso
Chusquea langeolata Arcilloso
Barroso
Chusquea muelleri Arcilloso
Olmeca recta Arcilloso-barroso
Volcánico
Olmeca reflexa Arcilloso
Otatea acuminata Arcilloso
Caliza
Arcilloso-calizo
Phyllostachys aurea Arcilloso-arenoso
Rhipidocladum racemiflorum Barro
Arcilloso-arenoso
Roca caliza
Aluvial

Cuadro 2.2-4

22
NOMBRE CIENTÍFICO

Para el estado de Veracruz y concretamente refiriéndose a los bambúes leñosos,


tenemos que son 6 géneros los que se han identificado, 5 de los cuales son nativos y
uno, el Phyllostachys, introducido de Japón.

A continuación se mencionan estos seis géneros con sus respectivas especies


reportadas para nuestro estado:

NOMBRE CIENTIFICO
GÉNERO ESPECIE
Rhipidocladum Rhipidocladum racemiflorum
Bambusa Bambusa aculeata
Bambusa amplexifolia
Bambusa langifolia
Bambusa paniculata
Bambusa vulgaris
Bambusa oldhammi
Chusquea Chusquea langeolata
Chusquea muelleri
Phyllostachys Phillostachys aurea
Otatea Otatea acuminata
Olmeca Olmeca recta
Olmeca reflexa

Cuadro 2.2-5

23
NOMBRES COMUNES

En lo referente a la denominación común de especies de bambú, es necesario


destacar que se puede presentar confusión, ya que un mismo nombre común puede
estar asignado a distintas especies, o por el contrario, con más frecuencia se
encuentra que varios nombres comunes son asignados a una misma especie. Por
tanto, es importante señalar que esta nomenclatura no debe ser considerada como
definitoria para la identificación de las distintas especies de bambú con las que sé
esté trabajando.

A continuación se mencionan algunos nombres comunes con los que se identifican


a las diferentes especies de bambú en las distintas zonas donde éstas se
desarrollan:

NOMBRE CIENTÍFICO NOMBRE(S) COMÚN(ES)


Bambusa aculeata Tarro
Caña brava
Bambusa amplexifolia Tarro
Bambusa langifolia Cañizo
Caña brava
Jimba
Bambú espinudo
Jimba espinuda
Bambusa paniculata Tarro
Bambusa vulgaris vulgaris Bambú
Bambusa vulgaris striatta Bambú amarillo
Bambusa oldhammi Bambú africano
Chusquea langeolata Bambú
Chusquea muelleri Carrizo
Olmeca recta Jimba
Otatea acuminata Otate
Phillostachys aurea Bambú
Rhipidocladum racemiflorum Chiquión
Chiquilla

Cuadro 2.2-6

24
CARACTERISTICAS

En cuanto a las características de altura y grosor de tallo, éstas varían de especie


en especie, pero en general puede llegar a medir más de 20 m. de altura y hasta
30cm. de ancho, dependiendo también de las condiciones bajo las cuales se
desarrolla.

A continuación se proporciona un cuadro resumen con las características de


tamaño y grosor de las especies registradas regionalmente.

Características anatómicas del culmo de bambúes que crecen en Veracruz

ESPECIE ALTURA GROSOR


(Reg. en Veracruz) (metros) (centímetros)
Bambusa aculeata 20 10-15
Bambusa aplexifolia 15 5-7
Bambusa langifolia 10 4-6
Bambusa paniculata 8-12 5-6
Bambusa vulgaris 10-12 5-7
Bambusa oldhamii 10-14 5-9
Chusquea langeolata 6-8 4-6
Chusquea muelleri 1.70 1
Olmeca recta 15 5
Olmeca reflexa 12 2
Otatea acuminata 7 2.5
Phillostachys aurea 7 3-4
Rhipidocladum racemiflorum 7-10 1

Cuadro 2.2-7

25
2.3.- Biología, Anatomía y Estructura
2.3.1.- Biología del Bambú

El bambú es una planta compleja para su estudio, razón por la cual muchas
incógnitas fisiológicas no han sido dilucidadas. Desde el punto de vista químico, se
sabe que sus culmos no presentan madera como las de las Magnoliales
(dicotiledóneas), pero más del 90 por ciento de la hemicelulosa del bambú consiste
de una xilana, la cual tiene una estructura única en las Poaceae ya que es
intermedia entre la madera y las xilanas de las maderas blandas. Además posee
una típica lignina, la cual está constituida por tres unidades de fenil – propano, y de
los siguientes alcoholes: p- coumaril, coniferil y sinapil (Higuichi, 1969, 1980).
Contiene cerca de 50 a 70 por ciento de hemicelulosa, 30 por ciento de pentosanos
y de 20 a 25 por ciento de lignina típica, y las cantidades de sílice van de 0.5 a 4 por
ciento en los culmos (Liese, 1987).

Estudios recientes también muestran la importancia de las proteínas y aminoácidos


en el desarrollo de la yema del rizoma lateral, siendo mayor la cantidad de estas
sustancias en la profase y fase primaria, y menor antes o después del período de
diferenciación, y más en las yemas de rizomas laterales de 2 a 3 años.

Existen 16 tipos de aminoácidos, pero el contenido de treonina es el mayor, y esto es


muy positivo en relación con las cualidades de la diferenciación de las yemas
laterales. (Chazon et al. 1995)

CARACTERÍSTICAS BOTÁNICAS DE LA PLANTA.

EL RIZOMA: Se denomina rizoma a las raíces, es decir, la parte subterránea de la


planta., la cual le da anclaje, almacena nutrientes y constituye el fundamento
estructural de la planta; además de que utiliza como “semilla” para la reproducción
asexual.

Según la ramificación del rizoma, McClure (1952) propuso los términos simpodial y
monopodial para los dos grandes tipos de sistemas radiculares de los bambúes,
luego McClure (1967) cambió estos términos por paquimórficos y leptomórficos (Fig.
2.3-1). Este es, por lo general, subterráneo, adquiere diferentes formas y hábitos de
crecimiento de acuerdo con el género.

Las características del rizoma permiten dividir al bambú en dos grandes grupos:
Grupo I (Paquimórfico ó Simpodial) y los del grupo II (Leptomórfico ó Monopodial).
Sin embargo, todos estos términos se siguen usando.

Los paquimórficos son fisiformes, cortos, gruesos, sólidos y promueven el


crecimiento de los culmos en grupos o cepas aglutinadas (macollas). Su cuello
puede ser corto ó largo, sus yemas laterales solo producen más rizomas y las yemas
axilares solo culmos. Dentro de este grupo tenemos especies como Dendrocalamus
giganteus, Bambusa vulgaris, Bambusa oldhammi, Gigantochloa apus, Bambusa
textiles, Guadua Chacoensis (Rojas Acosta) Londoño y Peterson, etc. (Fig. 2.3-2 y
2.3-3)

26
Figura 2.3-1

Figura 2.3-2 Figura 2.3-3

Los de tipo leptomórfico son rizomas largos y


delgados y raramente sólidos, sus yemas
laterales, por lo general están inactivas o, por
lo contrario, solamente producen culmos.
Pocos producen rizomas y su cuello siempre
es corto. Este tipo promueve el crecimiento
de los culmos en cepas cubiertas o culmos
aislados (McClure, 1967, Hidalgo, 1981)
Dentro de este grupo se tienen especies
como Phyllostachys aurea, Phyllostachys
pubescens, etc. (Fig. 2.3-4).
Figura 2.3-4

27
Unas pocas especies presentan una mezcla de los dos tipos de rizomas y son
denominados anfipodiales (McClure, 1967). Los tallos o culmos de este tercer tipo
son proyecciones del rizoma de forma cilíndrica, con entrenudos huecos separados
transversalmente por los nudos que le dan rigidez. Pueden ser estrictamente rectos
o con tendencia a arquearse en la parte media terminal, llegando a medir hasta
30m. o más (McClure, 1967, Hidalgo, 1981). Ejemplos de este tipo de rizoma los
presentan ciertas especies del género arundinoide (Arundinaria, Indocalamus,
Pseudosasa, Shibataea, Sasa, Chusquea Fendleri).

LOS CULMOS: Se denomina con este nombre a los tallos o cañas de los bambúes,
que se desarrollan a partir de una yema del rizoma y emergen a la superficie con el
mismo diámetro que tendrán en la época de maduración, ya que no tienen madera
verdadera que crece en grosor, sino que éste y la dureza están dados por la
acumulación de sílice, lignina, celulosa y hemicelulosa.

Los culmos son cilíndricos con entrenudos huecos (en algunas especies estos
entrenudos son sólidos), separados transversalmente por tabiques o nudos donde
se acumulan sustancias nutritivas y hormonas, pero a la vez, estos nudos le dan
dureza, flexibilidad y resistencia.

El desarrollo natural del culmo se produce a partir de la sección apical del rizoma
paquimorfo, de la yema lateral del rizoma leptomorfo, de alguna yema de la base
subterránea y de la yema distal del rizoma leptomorfo (McClure 1967).

Según Ueda, citado por Hidalgo (1974), el tamaño total del culmo se alcanza, en
especies del grupo I entre los 80 y 100 días y en el grupo II entre los 30 y 80 días.

Las yemas productoras de ramas se encuentran en los nudos del culmo, alternas de
un lado del nudo por medio. De acuerdo con el género, puede ser una yema solitaria
o una principal rodeada de dos a 150 yemas por nudo, los primordios de cada rama
son totalmente independientes (McClure, 1967); Calderón y Soderstrom, (1982).

Los culmos difieren según la especie, en su altura, diámetro, espesor de las paredes
y formas de crecimiento, también varían los nudos y los entrenudos, aunque ellos
crecen sumamente rápido como lo especificamos anteriormente. Entre los cuatro y
12 meses el culmo es muy blando y flexible, y con el tiempo va madurando hasta
alcanzar su máximo grado entre los tres y los siete años, así, sus propiedades van
aumentando gradualmente hasta llegar a su limite máximo después de tres años.
Después de los seis años la resistencia comienza a declinar, el tallo se torna
blanquecino, a su vez que se va secando y su rizoma se vuelve improductivo
(Hidalgo, 1974-1978. Citado por Montiel Longhi Mayra 1998).

La relación longitud-diámetro del entrenudo determina la relativa delgadez del tallo.


El largo de los entrenudos varía bastante, siendo menor en la base y en porción
terminal de los culmos (León 1986, Montiel Longhi Mayra 1998).

HOJAS TIPICAS: Estas hojas en las plantas son consideradas como los órganos
vegetativos más importantes por que son las que elaboran las sustancias nutritivas
de las plantas. La característica fisiológica principal de las hojas típicas es su
adaptación morfológica y especial, según la especie, para ejercer sus funciones
fotosintéticas y de transpiración.

Según la edad de la planta existe la presencia de pecíolos envainadores con


longitudes de 3 a 5 milímetros; lanuginosos, limbos enteros con fina nerviación
paralela desde 12,5 cm. hasta 21,3 cm. de largo por 1,4 cm. hasta 3,2 cm. de

28
ancho; oblongos hasta linear-lanceolados según la posición y la edad de la planta,
labras por el haz, pubescencia blanquecina ampliamente esparcida por el envés.

En una planta adulta se encuentran entre 14 000 y 20 000 hojas que generan un
área foliar de 53,55 metros cuadrados, lo que indica la gran capacidad de captación
de luz para la realización de las funciones fotosintéticas de la planta. Es importante
anotar que no toda área foliar es aprovechada, debido a que muchas hojas se
interponen con otras, dificultándoles la captación de luz.

HOJAS CAULINARES: Suelen existir en muchas plantas, estructuras, como las


escamas de las yemas, las espinas y los zarcillos que no se asemejan a las hojas
típicas de ellas, pero se reconocen como de naturaleza foliar porque se encuentran
en los nudos, tienen yemas en sus axilas o por otras razones. Caso típico de las
hojas caulinares presentes en los nudos de la Guadua angustifolia.

Las hojas caulinares en guadua son órganos foliares modificados de consistencia


fuerte y forma triangular con dimensiones estrechamente relacionadas con la edad
y la parte de la planta donde se ubiquen. En los tallos comerciales el promedio es de
55 cm. de base por 52 cm. en sus lados, cubiertos por el haz con pubescencia
densamente agrupada de color café, labras y de color brillante por el revés, lados
rectos y filotaxis alterna ampliamente especializada procurando el mayor grado de
protección contra la presencia de lígulas.

Cada hoja además de cubrir el entrenudo correspondiente protege hasta 2/3 partes
de la longitud del entrenudo inmediatamente superior, alcanza hasta un 30% más
de la longitud con relación a la de la circunferencia del nudo donde se ubique
envolviéndolo ampliamente.

Donde existan nudos siempre sé asociará la presencia de


una hoja caulinar, cuya función principal además de
proteger tejidos tiernos, es la protección de yemas
diferenciadoras de ramas de crecimientos ya sea
ortotrópicos o plagiotrópicos. Los rizomas protegidos
inicialmente por el suelo, siempre presentan este tipo de
hojas en cada nudo, siempre y cuando la presencia de
pubescencia, la cual se acentúa a medida que el ápice del
rizoma, comienza a emerger. (Fig. 2.3-5)
Figura 2.3-5

FLORES: El florecimiento en los bambúes


es un tema aún inexplicable que requiere
de muchos estudios e investigaciones que
definan y aclaren este fenómeno. Mientras
algunos bambúes florecen anualmente,
otros sólo lo hacen en intervalos
comprendidos entre los 3 y 60 años.

Fig. 2.3-6

Mientras la gran mayoría de los bambúes herbáceos son diploides y florecen


anualmente, la mayoría de los leñosos florecen una sola vez en muchos años y luego
mueren parcial o totalmente, esto se da por diversas causas.

29
En bambúes existen dos tipos de florecimientos:

FLORECIMIENTO ESPORÁDICO: El florecimiento esporádico solo se presenta en


plantas individuales de un mismo rodal, comúnmente cada seis meses como es el
caso de la Guadua angustifolia, o anualmente en especies como la Arundinaria
wrightiana, Bambusa lineata, Dendrocalamus edulis y otro pequeño grupo de
bambúes.

También se han observado floraciones esporádicas en Dendrocalamus hamiltonii,


Dendrocalamus rongispathus, Dendrocalamus giganteus, Bambusa tulda,
Oxytenanthera nigrociliata y en muchas otras especies. Muchas de estas especies
también florecen en forma gregaria.

FLORECIMIENTO GREGARIO: La mayoría de las especies de bambúes poseen


florecimientos gregarios, es decir, cuando florece la totalidad de las plantas de la
misma especie presentes en un rodal produciéndose generalmente la muerte tanto
de los tallos aéreos como de los tallos modificados en rizomas. Pocas veces algunos
rizomas se activan para iniciar la regeneración natural de la especie.

Los intervalos en el ciclo de florecimiento gregario varían dependiendo de la


especie. En Schizostachyum elegantissimum el ciclo puede ser de 3 años, mientras
en Bambusa polymorpha, este puede ser de 60 años, siendo el periodo generalizado
entre los 30 y 35 años.

En algunas especies de los géneros Phyllostachys y Arundinaria después de un


florecimiento gregario solo se presenta la muerte de los culmos pero no la de los
rizomas. A la especie Bambusa vulgaris no se le han observado floraciones desde
1810, año en el cual fue descrita en la India.

Los florecimientos gregarios


generalmente se presentan en
varias etapas, en un comienzo
aparece un florecimiento
esporádico gradual en el cual los
tallos retienen sus hojas
inicialmente para perderlas
progresivamente ante el avance
de la floración, hasta que éstas
se presentan en el tallo en forma
solitaria.

Figura 2.3-7

Después de madurar la semilla, ésta se desprende y finalmente todos los tallos, en


diferentes fases de desarrollo, comienzan a secarse de arriba hacia abajo para morir
un año después de haber caído la semilla.

REPRODUCCIÓN ASEXUAL: El bambú, por lo general, es capaz de reproducirse


asexualmente por medio de las yemas de los rizomas y culmos (Uchimura, 1976).

30
La propagación vegetativa es uno de los medios más seguros para la multiplicación
de dones de bambú, ya que permite la obtención de plantas uniformes tanto
genética como morfológicamente, lo cual es importante desde el punto de vista
económico.

Los métodos de reproducción vegetativa tanto de los bambúes del tipo paquimorfo
como de los del leptomorfo son similares en algunos aspectos, sin embargo, la
experiencia demuestra que algunos de ellos dan mejores resultados para un grupo
que para el otro. Además, para un mismo grupo, cada uno de estos métodos tiene
sus ventajas y en ciertas circunstancias pueden estar sujetos a limitaciones para la
propagación de un determinado bambú.

Propagación del grupo I (Paquimorfos).- La propagación de este grupo puede


realizarse por cualquiera de los métodos asexuales:

a) División de la cepa y trasplante directo. En este caso, el propágulo está


constituido por el tallo completo con ramas, follaje y rizoma, todo lo cual
se traslada al lugar de la siembra. Este sistema es el que da mejores
resultados por su supervivencia y rápido desarrollo, pero tiene la
desventaja de que las cepas deben tener un manejo anticipado y puede
ocasionar severos daños a la cepa madre.

b) Por rizoma y parte del tallo. Éste presenta mayores ventajas sobre el
anterior en lo que a economía de material, transporte, facilidades de
preparación y obtención del material se requiere, pero las cepas deben
tener manejo previo y los rizomas deben tener cierta edad para cada
especie. Este método es poco usado al igual que el anterior cuando se
quiere hacer un establecimiento comercial de una plantación.

c) Por rizoma solo. Se desconocen los procedimientos, pero Uchimura (1980)


recomienda el uso de rizomas de tres años de edad, pasada ésta, el vigor
se reduce y los brotes no crecen. La edad óptima varía dependiendo de la
especie. Otro problema que conlleva el uso de estos sistemas es que
implica la deforestación y debilitamiento de una plantación para el
establecimiento de otra. Además, los altos costos de manejo y pérdidas
por deshidratación reducen el uso.

d) Por segmento del tallo. En este caso, el propágulo está constituido por
una sección del culmo con uno o varios nudos con yemas y parte de las
ramas (Forest Research Institute, 1974; Hidalgo, 1981; Montiel Longhi
Mayra, 1998). Numerosos investigadores concuerdan en que las
secciones del culmo se pueden sembrar horizontalmente, oblicua y
verticalmente, pero los mejores resultados se dan cuando se siembra en
forma horizontal (Gupta y Pattanath, 1976; Uchimura, 1979; Mengga,
1980; Montiel Longhi Mayra, 1998).

Según una modificación de este sistema de siembra horizontal realizado por Lin
(1985, com. Pers.), al utilizar culmos de dos o cuatro nudos y con uno o dos
entrenudos completos, haciendo una abertura en el entrenudo para adicionar agua
y evitar deshidratación, las yemas deben dejarse en posición lateral (Figura 2.3-8),
el agujero se siembra a 10 cm. de profundidad y se tapa con una cobertura vegetal
(Figura 2.3-9).

31
Figura 2.3-8 Figura 2.3-9

Así, hay mayor absorción, un gran beneficio debido a que el agua proporciona una
condición adecuada para prolongar la vida del propágulo y, por ende, la yema tiene
más tiempo para romper su dormancia, pero en ningún momento mejora el
enraizamiento, (Uchimura, 1979; Hassan, 1980).

La semilla vegetativa es lenta en producir raíz ya que la mayoría muere con el


proceso. Cuando se usan trozos procedentes de ramas, el proceso se prolonga entre
6 y 30 meses.

Luego de un estudio exhaustivo de nueve métodos de reproducción asexual, Flores


(1981) concluyó que el método de trozos de culmo sembrados horizontalmente y con
una perforación en el entrenudo es el más eficiente para la siembra de grandes
extensiones y se puede obtener una buena cantidad de material propagable por
cada madre con un mínimo de desgaste.

Además, se debe tomar en cuenta que por este sistema primero aparece el brote y
luego las raíces y que se deben esperar un año para obtener rizoma que es el que
asegura el futuro de la planta.

Propagación del grupo II (Leptomorfo): El ejemplo más claro que tenemos en México
es el Phyllostachys aurea introducido del Asia (China y Formosa) para ser utilizado
en decoración y cercas, y no es, sino hasta hace unos años que se le ha dado la
importancia que tiene como materia prima artesanal.

Para un cultivo comercial se debe tomar en cuenta varios factores como: clima,
temperatura, precipitación y humedad relativa. El caso de P. aurea se debe tomar
en cuenta que la altitud de 2000 m. s. n. m. es de su preferencia (Jalapa, Veracruz
está a 1450 metros sobre el nivel del mar) ya que produce culmos más gruesos y
vigorosos. Si se cultiva en ámbitos de 200 a 800 m. s. n. m. los culmos serán más
delgados. La precipitación debe ser alta, de 2500 a 3000 mm. anuales y puede
soportar temperaturas que no excedan los 25°C aproximadamente.

En cuanto a los suelos, P. aurea es el bambú que mejor retiene los suelos y puede
ser plantado en pendientes de hasta 45° (gracias a su sistema interno de raíces que
extiende por todas partes, formando una densa red que profundiza los suelos, y
protege de la erosión). Las características del suelo condicionan su crecimiento, y
por lo tanto, crece mejor en suelos inundados o salinos, sin embargo, puede
sobrevivir en una amplia variedad de suelos, mientras tengan buen drenaje,
precipitación y temperatura adecuada. Dado que los suelos alcalinos no son aptos,
el ámbito óptimo de pH es de 5-6.5

32
2.3.2.- Anatomía y estructura

La mayoría de los bambúes tienen tallos que crecen erectos, unos pocos se
extienden, otros tienen hábitos trepadores y otros pocos son herbáceos (Hidalgo,
1974).

El culmo, por su delicado tejido, está protegido por brácteas u hojas de forma
triangular que lo recubren completamente, éstas se originan en cada uno de los
nudos que se van formando y algunas presentan pubescencia (Hidalgo, 1974;
Sharma, 1980).

La parte externa del culmo está constituida por la epidermis, hipodermis y el


parénquina subyacente, los cuales constituyen una capa delgada (Metcalfe, 1960).
Internamente a la capa fotosintética (células parenquimatosas que conforman el
tejido fundamental) se presentan los haces vasculares, de los cuales hay descritos
cuatro tipos (Liese, 1980), que están constituidos por vasos, tubos cribosos con
células acompañantes y fibras. Estos haces vasculares difieren en forma, tamaño,
número, tipo y localización acorde a la posición en el culmo y a la especie del
bambú (Liese, 1980; Tamolang y et al. 1980). Además, estos están acompañados
por tejido esclerenquimatoso, el cual posee un alto contenido de lignina que, junto
con la sílice, le da la gran resistencia al bambú. Este conjunto de tejidos funciona a
lo largo de la vida del culmo, sin adición de algún nuevo tejido conjuntivo como
sucede en las maderas duras y blandas por su actividad cambial.

Los culmos presentan una estructura física característica que le proporciona una
alta relación resistencia-peso, ya que son circulares o casi circulares en la sección
transversal, generalmente son huecos, con paredes rígidas transversalmente, que
por su ubicación, evitan rupturas a la flexión. En el interior de las paredes del
culmo los tejidos son fuertes, duros y de alta resistencia a la tensión y se
concentran principalmente cerca de la superficie.

En esta posición pueden funcionar con más eficacia, tanto al proporcionar fuerza
mecánica como al formar cubiertas firmes y resistentes (McClure, 1996).

33
2.4.- Analogía del bambú con la madera
2.4.1.- La madera como material compuesto

En los apartados anteriores se han descrito importantes características del bambú


para nuestra investigación, en este apartado se realizará una comparación de las
mismas con las cualidades de la madera, para conocer así las similitudes y
diferencias entre ambos materiales.

Se va a considerar a la madera como material compuesto, y por tanto nos


interesaremos por su estructura, funciones y propiedades. Analizaremos primero
su estructura.

Estructura de la madera.- Se realizará el análisis estructural de la madera en


cuatro niveles:
o Macro estructura.- Es el estado natural de la madera, que se puede observar
a simple vista. Su célula elemental nos dará una idea de su estructura.
o Micro estructura.- Observaremos la estructura de la madera auxiliados por
un microscopio sencillo.
o Estructura molecular.
o Estructura atómica o ultraestructura.

Funciones de la madera.- Para una mayor comprensión consideraremos un


esquema de árbol integrado por la raíz, el tronco y las ramas.
C2

H2O HCOH
CC2 H2O
FUNCIÓN NUTRITIVA.- Constituida por la
FOTOSINTESIS propia alimentación del ser vivo que es el
árbol. Esta función se realiza a través de una
absorción de una dilución de agua más sales
CAMBIUM minerales, tomada por las raíces. A través de
SAVIA ELABORADA SAVIA BRUTA la albura, que es madera joven, se transporta
esta disolución de agua y sales minerales,
constituyendo la savia bruta de las hojas.

ABSORCION DE NUTRIENTES

Figura 2.4-1

FUNCIÓN RESISTENTE.- Podemos considerar


el árbol como una estructura que posee un
empotramiento perfecto en el terreno y que
está sometida a una carga horizontal
constituida por el viento. Trasladando este
esquema de árbol, toda la masa que conforma
la copa se encuentra ofreciendo una resistencia
a la acción del viento, y por tanto, habrá en el
tronco determinadas fibras que están
trabajando a flexión.

Figura 2.4-2

34
Mucho tiene que ver aquí el tema de la constitución del árbol y su sistema de
alimentación y transporte de ésta mediante la simulación, a través de una serie de
tubos huecos por los que circula la savia.

Las paredes de estos tubos son macizas, mientras que su


interior es hueco. Podemos asemejarlo a un cilindro,
cuerpo que, por otra parte, tiene mejores cualidades
estructurales que otra figura diferente.

CORTEZA
LIBER O FLOEMA
CAMBIUM
MADERA O XILEMA
DURAMEN

MEDULA CORAZON
ALBURA Figura 2.4-3

Figura 2.4-4

FUNCIÓN DE ALMACENAMIENTO.- La savia elaborada no solamente será


transportada a través del cambium, sino por la propia madera. Entonces le surge al
árbol la necesidad de poder almacenar esta savia elaborada.

Las células de la madera.- Vamos a clasificar las maderas en dos grandes grupos:
CONIFERAS y FRONDOSAS, y con un arreglo a las funciones del árbol, así surgirán
los distintos tipos de células:

FUNCIONES
TIPOS DE
MADERAS FUNCIÓN FUNCIÓN
FUNCIÓN DE
NUTRITIVA RESISTENTE
ALMACENAMIENTO
Conducción Res. mecánica
TIPOS DE CÉLULAS
CONÍFERAS TRAQUEIDAS: TRAQUEIDAS: De
(soft wood) PARENQUIMAS:
Fibras aeroladas paredes gruesas
(GIMNOSPERMAS) Forman la
(Madera de (Madera de verano
estructura radial.
primavera.) u otoño.)
VASOS:
FIBRAS: Células
Distribuidos
de tipo de aguja
uniformemente PARENQUIMAS:
FRONDOSAS de las que van a
(Madera de haya) Forman la
(hard wood) depender muchas
Distribuidos en estructura radial
(ANGIOSPERMAS) de las
anillos (Madera de igual que en las
propiedades de la
roble) coníferas.
estructura de la
POROS Y
madera.
TRAQUEAS
Cuadro 2.4-1

Todo cuanto hemos visto hasta ahora hace referencia a la macro estructura de la
madera. Vamos a ocuparnos ahora de su micro estructura.

35
Micro estructura de la madera.- Este concepto se refiere a la especialización de la
madera según el tipo de célula, compuesta por celulosa y lignina. Vamos a
establecer un cuadro en el que distribuiremos los distintos tipos de células y sus
características:

TIPO DE CÉLULA CONÍFERAS FRONDOSAS FUNCIÓN ESQUEMAS TAMAÑO

1=0, 2-1.2,
VASO * CONDUCCIÓN mm.
ø >0.5 mm.
LONGITUDINALES

1=2-4 mm.
1/ø =100/1
CÉLULAS

SOPORTE + e=2µ :
TRAQUEIDA *
CONDUCCIÓN primavera
e=10µm :
otoño
1=1-2 mm.
FIBRA * SOPORTE 1/ø=100/1
e>10m.
RADIALES
CÉLULAS

ALMACENAMIENTO
(almidón celulosa) + bloques de
PARÉNQUIMA * *
ATADO (de vaso y 200x30 µm.
fibras)

Cuadro 2.4-2

A la vista de este cuadro podríamos deducir una serie de propiedades muy


importantes de las maderas:

Densidad, la cual depende directamente de la proporción de las distintas fibras que


componen las paredes de las células. Por otro lado, la densidad de la madera
oscilará entre  = 0.12 en el caso de la madera balsa y 1.2 Kg/dm3 para el caso de
la denominada “palo fierro”, madera dura originaria del estado de Quintana Roo.

Resistencia, que estará en proporción a la densidad y en una cantidad elevada.

Estructura Molecular.- Recordemos una escala de longitudes para saber en que


escalas nos vamos a mover de ahora en adelante:

1 m. = 103 mm. = 106 µm. = 109 nm. = 1010 A° > (radios atóm.)
(micras) (nanómetros) (amstrong)

En el caso de la madera que es el que nos ocupa vamos a ver los polímeros que la
componen, y lo haremos mediante un cuadro en el que incluiremos el porcentaje de
contenido de polímero en la madera, el sistema al que pertenece el polímero, las
cadenas que lo forman, el polímero concreto y su función.

POLÍMERO CONTENIDO SISTEMA CADENAS DERICADE FUNCIÓN


GRANDES MONOMERO
CELULOSA 40% - 50% CRISTALINO FIBRA
CADENAS GLUCOSA
POLÍMEROS
HEMI CORTAS LACTOSA
20% - 25% SEMICRISTALINO MATRIZ
CELULOSA CADENAS MANOSA
XILOSA
TRI- FENIL
LIGNINA 25% - 30% AMORFO MATRIZ
DIMENSIÓN PROPANO
Cuadro 2.4-3

36
Algunos esquemas:

MICELAS
(tra mos c ristaliza dos)

SISTEMA SISTEMA SISTEMA


CRISTALINO AMORFO SEMICRISTALINO

Figura 2.4-5

Polímeros.-

Figura 2.4-6

A continuación vamos a ver y estudiar cada uno de los polímeros que componen la
madera.

La celulosa.- La celulosa es un polímero cuya fórmula abreviada es (C6H10O5)n y que


deriva directamente del monómero GLUCOSA, cuya formula es (C6H12O6).

En este proceso de polimerización existe un desprendimiento de agua como refleja


la reacción siguiente:

C6H12O6 + C6H12O6 + …… + C6H12O6 === (C6H10O5) n + H2O


GLUCOSA GLUCOSA CELULOSA

La celulosa es un polímero que se da en cadenas largas y cuyo grado de


polimerización es alto, entre 8.000 y 10.000, y por tanto se convierte en un sólido.

Cuando un grado de polimerización es mediano, se obtendría una sustancia viscosa


ó liquida, y cuando es bajo, estaríamos en presencia de un gas.

37
Los anillos básicos y la estructura de la celulosa son así:

Figura 2.4-7

Si en el primer anillo, ese OH estuviera hacia abajo, estaríamos en presencia de la


GLUCOSA o almidón.

La longitud de la molécula de celulosa tiene 1 = 5.000 nm. = 5 µm. mientras que la


longitud de una micela, que es un pequeño bloque, tendría estas dimensiones: 60 X
5 X 3 nm.

Si esquemáticamente desarrolláramos una molécula de celulosa, advertiríamos que


pasa por regiones de gran cristalización y por otras cuya estructura de unión es
muy débil:

Figura 2.4-8
Micro-Fibrilla de celulosa

LA HEMICELULOSA:

Como hemos visto anteriormente en los anillos que conforman la cadena de la


celulosa, la HEMICELULOSA es justamente la mitad. Por tanto es una cadena más
corta, menos cristalina y constituye un material de unión, de adhesión y de agarre.
En resumen, es una materia cementante.

LA LIGNINA:

Poco podemos saber de este polímero componente de la madera puesto que es


objeto de actuales investigaciones.

Se sabe no obstante, que su grado de polimerización es corto, está alrededor de 150,


y es por eso que resulta ser un material VISCOSO y PASTOSO cuyo sistema de
cristalización es totalmente AMORFO.

También se sabe que deriva de feníl – propano y que el 25% de esta lignina es
impermeable, el resto se encuentra repartido en las paredes celulares.

Pero sigamos estudiando más profundamente LA CELULOSA. Supongamos que


tenemos una fibra de celulosa en una escala muy exagerada y que la seccionamos:

38
observamos que existen cuatro partes exteriores y una interior hueca. Levantemos
una perspectiva axonométrica de la sección obtenida y veamos los distintos sectores
que aparecen:

 Un sector PRIMARIO P, que constituye la


pared externa de la fibra y cuyo engrose
es hacia el interior. Este sector está
compuesto por una serie de fibrillas
desorientadas sin ninguna dirección.
SECTOR S3
 Un sector SECUNDARIO S1, cuyas SECTOR S2
fibrillas se orientan de manera que se
cruzan. SECTOR S1

SECTOR P
 Un sector SECUNDARIO S2, cuyas
fibrillas tienen un determinado tipo de
orientación en una sola dirección.
Figura 2.4-9

 Un sector SECUNDARIO S3, cuyas fibrillas vuelven a orientarse de manera


que se cruzan de nuevo.
P
.
La capa ó sector que más engrosa es el S 2, 0-4
0m S1
2
dependiendo entonces de ello la porosidad de la S2
S3
madera: cuanto más grueso sea este sector S2, la
madera será más porosa y viceversa.

Seccionaremos de nuevo en esa axonométrica y


fijémonos bien en este sector S2 (Figura 2.4-10).
X
Teniendo este corte vertical, observaremos de
nuevo este corte X en el sector S2 y nos parecerá S1
una microfibrilla como ésta (Figura 2.4-11).

Figura 2.4-10

Y al seguir investigando en esta micro fibrilla en la sección Y, advertiremos los


diferentes anillos y sus uniones de la celulosa. Estamos ante la presencia de un
autentico COMPOSITES.

Observemos que nos movemos en unas magnitudes


absolutamente imposibles de apreciar de no ser por la
ayuda de un microscopio electrónico.

Pero aún seguimos la investigación, y demos un nuevo


corte transversal Z en la micro fibrilla de celulosa.

Ya no nos servirán los microscopios electrónicos.


Entonces tendremos que adaptarnos a dos teorías que
nos van a determinar dos modelos diferentes de micro
fibrillas.

Figura 2.4-11

39
Una teoría nos da el que llamaremos MODELO A, que tiene el corazón del composite
cristalino y aparece dividido en cuatro grupos de tubitos de dimensiones 20 a 30
nm., y cada grupo de 12 X 12 nm. (Figura 2.4-12)

La hemicelulosa está en la parte interior de


LIGNINA HEMICELULOSA los tubitos, rodeándolos.
MICROFIBRILLA
La lignina se sitúa en todo el contorno, es
decir, alrededor de los tubitos y de la
FIBRA hemicelulosa, envolviéndolos.

25-30nm La otra teoría nos da el MODELO B, cuyo


corazón está unido todo él en un solo bloque
de 45 tubitos, y al que rodean la
12 nm

hemicelulosa y la lignina ésta, exteriormente.


(Figura 2.4-13)
LIGNINA
HEMICELULOSA
Figura 2.4-12

Este modelo tiene unas dimensiones de 10 X

5nm
5 mn., siendo las del propio bloque – corazón
3n m

de 8 X 3 nm.

10nm

Figura 2.4-13

2.4.2.- Resumen
Después de visto el tema de la madera como material compuesto daremos un breve
repaso en cuanto a lo que nos interesa saber y conocer, como composite, de su
composición: Circ ulac ion de
la savia
Las fibrillas de celulosa serán muy resistentes a TRACCIÓN.
Son muy ligeras y poseen una excelente relación tensión-
densidad que llamaremos ø/2 = COTA DE CALIDAD, que
permanece constante en cada tipo de madera.

La lignina y la hemicelulosa son por el contrario bastante


resistentes a COMPRESIÓN. Ambas son menos densas que el
hormigón y más resistentes que él a compresión.

Las paredes celulares ya vimos que tenían una densidad de


1.5 Tn/m3 y que la densidad de la madera oscilaba entre 0.12
Tn/m3/ balsa y 1.2 Tn/m3 / tropicales.

Io

Figura 2.4-14

40
2.5.- Comentarios
Como se ha visto, se trataron algunos aspectos importantes de la madera como
material compuesto con estructura muy definida que mantiene similitudes y
diferencias con el bambú y que vale la pena comentar en esta tesis.

Similitudes:

1. Las dos especies pertenecen a la naturaleza de materiales compuestos con


algún grado de polimerización.
2. Los polímeros más destacados en la madera son: la celulosa, la
hemicelulosa, y la lignina. Para el caso del bambú los elementos
poliméricos son los mismos pero distribuidos en forma diferente a la
madera.
3. Los dos elementos aportan propiedades mecánicas y estructurales
aprovechadas en el diseño de elementos para la construcción según la
disponibilidad de cada recurso, según la geografía y cultura de cada país.
4. Los dos materiales requieren de tratamiento para la preservación a través
del tiempo.

Diferencias:

1. El tiempo de maduración es diferente para el bambú (3 años) que para la


madera conífera (15 años), lo cual representa una ventaja para el primero.
2. El bambú nace y se desarrolla con una geometría aproximadamente
circular y hueca con una variación en diámetros y longitud, según sea la
especie a considerar; en cambio la madera en su estado natural se
presenta como un tronco de sección aproximadamente circular con
diámetros y alturas variables cuya volumetría y peso requiere de procesos
de industrialización y aserrado para producir las piezas de uso común.
3. La celulosa en la madera presenta molecularmente fibras y fibrillas
orientadas en diferentes direcciones lo cual le da resistencias ortotrópicas
muy variadas según sea la zona de donde provenga el elemento
estructural; en cambio en el bambú se estudió que las fibras de la celulosa
están más concentradas hacia la periferia de la sección cerca de la
epidermis formando haces anisotrópicos, es decir orientados
longitudinalmente; esto explica su gran resistencia a la tracción y de
alguna manera a la compresión. Para el caso de cizalladura, la madera
tiene un comportamiento mejor y uniforme que el bambú; en cambio este
último tiene muy polarizados los índices de resistencia, al grado que la
resistencia al cortante paralelo a las fibras puede ser un 10% de la
resistencia en el sentido perpendicular de las mismas.
4. Los costos de operación en ambos materiales resultan muy diferentes,
resultando menores en el bambú que en la madera, dado que el primero se
usa casi en forma natural y el segundo requiere de proceso industrial para
su explotación y uso.

Como conclusión cabe resaltar que el estudio analógico entre la madera y el bambú
es necesario para poder entender el diseño y el comportamiento de las uniones
entre elementos, usando piezas de bambú combinando con la madera inclusive.

41
42
3.- PROPIEDADES FISICO MECÁNICAS DEL BAMBÚ

3.1.- Introducción
Por datos de información, sabemos que el bambú es un material resistente y sus
cualidades están muy por encima de los de la madera, con la gran ventaja de la
edad de explotación de esa gramínea que viene siendo de la quinta parte del tiempo
de los productos maderables. Existen muchos motivos para estudiar con más
detalle las propiedades físicas y mecánicas de este vegetal, y analizar los
mecanismos de falla para proponer mejoras que contribuyan al comportamiento
óptimo de las conexiones en su interacción estructural con los modelos
matemáticos y reales, así como su vinculación con los materiales de apoyo
tradicionales, con el objeto de lograr la creatividad espacial con nuevos paradigmas
de concepción.

3.2.- Sistemas de preservación


Las alteraciones, defectos y enfermedades de los bambúes dependen en gran parte
de su calidad de seres vivos. Los tallos, tanto en pie como ya apeados, son materia
orgánica que están expuestos al ataque de una serie de agentes naturales y
biológicos, que al actuar sobre ellos, pueden alterarlos, transformarlos,
estropearlos, afectarlos e incluso destruirlos. Estas acciones, de hecho, acortan la
durabilidad natural de los culmos que siempre están expuestos al ataque de los
seres vivos que lo rodean.

Por otra parte, los procesos vegetativos generadores de alimentos, sumados a


factores físicos y ambientales como, la temperatura, la humedad y el oxígeno,
favorecen el desarrollo de agentes biológicos que ocasionan frecuentes anomalías y
defectos que puedan llegar a depreciar el valor del bambú o menoscabar el fin para
el cual se empleó.

Ante la degradación de la resistencia natural de los bambúes, debido a deterioros


biológicos que disminuyen su vida útil, se hace necesario plantear normas y
protecciones químicas que aseguren su utilización durante largos períodos, para
que así se reconozcan las bondades, los beneficios y la durabilidad de los bambúes
preservados que pueden llevar a la construcción de plantas de tratamientos
químicos y por ende al incremento del mercado de bambúes tratados a gran escala.

3.2.1.- Agentes biológicos que deterioran los bambúes

Al igual que las maderas, los bambúes son atacados por agentes biológicos que
destruyen o afectan su calidad y resistencia. Estos agentes biológicos se pueden
resumir en tres grupos:

o Mohos y Hongos Cromógenos


o Hongos Xilófagos
o Insectos

43
MOHOS Y HONGOS CROMÓGENOS.

Aclarando que tanto los mohos, los hongos cromógenos y los hongos xilófagos han
sido ampliamente estudiados en maderas, se hace preciso iniciar investigaciones
profundas en bambúes con las cuales se determinen clases de hongos, tipo de daño
y forma de degradación.

Con fines de adquisición de conocimientos y como posibles enfoques investigativos,


se plantean algunos estudios efectuados en maderas, que de alguna forma se deben
relacionar con los bambúes.

Los mohos y los hongos cromógenos son organismos que no afectan necesariamente
la resistencia de la madera, ya que se alimentan del contenido de las celdillas y no
de las estructuras que la forman. Estos organismos para atacar, requieren un
contenido de humedad superior a la saturación de la fibra, la cual oscila entre 27%
y 32% de contenido de humedad.

La presencia de los mohos es evidente por un crecimiento algodonoso en la


superficie del área infectada. Su color varía desde el blanco hasta el negro.
Aparecen cuando hay humedad. Si la zona atacada está seca, pueden ser barridos o
cepillados y nunca afectan seriamente la resistencia de las maderas. Este tipo de
mohos se aprecia claramente en guadua en las zonas donde hay contacto con áreas
húmedas.

Los hongos cromógenos, penetran en las maderas impartiéndole diversas


coloraciones y afectando ligeramente su resistencia física. Representantes típicos
son ciertas especies del género Ceratocystis, causantes de la mancha azul.

HONGOS XILÓFAGOS.

Estos organismos afectan las propiedades físicas y químicas de las paredes de las
células, minando seriamente la resistencia de la madera y provocando pudriciones
severas en las áreas infectadas.

La mayoría de estos hongos atacan después de que los tallos han muerto, pero hay
algunas especies que atacan plantas vivas especialmente a través de heridas por
insectos o el hombre.

Se consideran tres tipos principales de pudriciones:

1. Pudrición suave ó blanda. Esta pudrición es causada por hongos


destructores de celulosa, pertenecientes a los grupos ascomicetos y hongos
imperfectos. La pudrición es superficial y degrada la madera hasta
adquirir una consistencia grasosa de color oscuro.
2. Pudrición blanca. Los hongos causantes de esta pudrición destruyen todos
los componentes de la madera (lignina y carbohidratos). El material
residual semeja un esqueleto de madera sin coloración oscura.
3. Pudrición parda. Estos hongos descomponen la celulosa y sus pentosas
asociadas, afectando poco o nada a la lignina. La parte atacada se contrae
formando hendiduras perpendiculares u oblicuas que dan una apariencia
cubicada a la madera podrida. Los dos últimos tipos de pudrición son
causados por hongos basidiomicetos.

En bambú, el grupo biológico de los hongos xilófagos es el causante de mayores


deterioros, provocando pudrición, debilitamiento e inutilización del culmo en

44
períodos menores a 2 o 3 años. El ataque se presenta cuando los tallos están en
contacto con el agua o cuando existen altas humedades y temperaturas mayores de
12 grados centígrados.

INSECTOS.

En el bambú, los insectos son un problema importante, especialmente en tallos


apeados y utilizados en la construcción, por lo que se requiere mucha atención.

Dependiendo de las condiciones climáticas, el bambú es uno de los elementos


vegetales con gran resistencia a las termitas, siendo menor en áreas en donde hay
mucha humedad y temperatura, pero logrando superar la barrera de los 80 años en
las paredes de bahareque, debido a la protección de los tallos con mezclas de arcilla
y materia orgánica, condiciones éstas que imposibilitan el ataque y posterior
desarrollo de los insectos. En estructuras de techo, la resistencia de los tallos a
deterioros biológicos puede permanecer hasta los 60 años.

La resistencia natural del bambú frente a las termitas no es igual a la que presenta
frente a otros agentes biológicos. Si después del corte de los tallos aún conservan
mucha humedad, éstos son atacados por coleópteros diminutos llamados
comúnmente gorgojos o barrenadores de las maderas. Bajo estas condiciones el
ataque se inicia en los primeros meses de instalado el bambú, además de perder
paulatinamente sus propiedades físicas en un lapso de 10 años.

3.2.2.- Tipos de tratamiento

Los agentes biológicos como los mohos, hongos e insectos son organismos que en
condiciones favorables para su desarrollo como temperatura, oxígeno, humedad y
alimento, aumentan y causan deterioros notables a los bambúes.

Precisamente la preservación tiene por objeto modificar la constitución química de


los tallos, haciéndolos no apetecibles para los agentes biológicos o evitando su
desarrollo.

Esto se lleva a cabo aplicando productos químicos conocidos como preservadores o


utilizando métodos no químicos empleados normalmente por nuestros campesinos.
Ambos métodos, en esencia buscan bajar el contenido de humedad y cambiar la
composición bioquímica de los tallos que son los factores más importantes para el
desarrollo progresivo de los agentes biológicos.

Es importante repasar algunos aspectos notables de la anatomía del bambú, con el


fin de entender los factores que inevitablemente determinan la baja y a veces,
dificultosa labor de la preservación química del bambú.

ANATOMÍA Y EPIDERMIS DE LOS TALLOS.

El proceso de preservación en general en los bambúes es relativamente bajo en


comparación con las maderas debido a su estructura anatómica.

Según Walter Liese, (1985) en los entrenudos de los bambúes los vasos se disponen
axialmente presentándose en una forma aislada los unos de los otros, debido al
parénquima, conectándose solamente en los nudos del tallo. Estos vasos son más
pequeños y fuertemente compactados hacia la periferia de la pared, aumentando de
tamaño y disminuyendo su compactación hacia el interior de ésta.

45
A diferencia de la gran mayoría de las maderas, en los bambúes no hay células
orientadas radialmente, formando radios, las cuales son esenciales para un fácil
desplazamiento de los líquidos, desde la periferia hacia el interior.

En la pared existe una capa especial de células que protegen tanto su parte externa,
en mayor grado, como la interna, elementos que dificultan y retardan la penetración
de los líquidos con preservativos, que ocupan lugar preferencialmente en
direcciones axiales, desde ambos extremos a través de los vasos formadores de la
pared del culmo.

En los bambúes, la epidermis es dura y cutinizada, cubierta con una capa cerosa
que evita la evaporación de agua contenida en un tallo. La dureza extraordinaria de
esta epidermis se debe a las incrustaciones de sílice, lignina y cutina. Algunos
bambúes tienen tal cantidad de sílice que se usan como piedras de amolar.

Aunque esta cutinización natural es un factor de resistencia al ataque de hongos e


insectos, e incrementa la resistencia al desgarramiento diez veces más con respecto
a los tallos poseedores de paredes celulares ordinarias, es el principal obstáculo
para la preservación química, debido a su impermeabilidad.

Los preservativos químicos penetran preferentemente por las zonas de los nudos
donde las ramas han sido cortadas. Esto indica que para favorecer la preservación
química, algunas veces los diafragmas impermeables de los nudos deben ser
rupturados con palos, varillas y varillas acondicionadas con brocas, para que el
líquido pueda penetrar fácilmente por la zona hueca del entrenudo, se deposite allí
y se inicie la difusión desde la parte interna hacia la pared externa del culmo.

Como se explicó anteriormente la anatomía del tallo favorece la penetración del


preservativo desde adentro hacia fuera de la pared del culmo, a través de las fibras
circundantes y tejidos parenquimáticos dispuestos hacia el interior de la pared.

Para la preservación de los bambúes existen dos métodos:

o Métodos no químicos
o Métodos químicos

MÉTODOS NO QUÍMICOS.

Estos métodos tradicionales han sido empleados en el campo por nuestros


campesinos quienes han desarrollado ampliamente su sabiduría empírica a través
de múltiples experiencias en el recorrer de los años. Son métodos que requieren de
poco esfuerzo y para los cuales no se necesitan compuestos ni implementaciones
físicas o equipos especiales.

COSTUMBRES POPULARES.

Las fases de la luna, la hora de corte y el curado son factores que tienen presentes
nuestros campesinos como método de preservación, al cortar un tallo.

Como podrá analizarse posteriormente, estos principios tan arraigados dentro de


nuestras teorías campesinas, en esencia modifican el contenido de humedad y el
alimento o composición bioquímica de los tallos, que son condiciones que favorecen
o no, el desarrollo de los agentes biológicos. Estos métodos no han sido del todo
exitosos, ya que no se logra erradicar al 100% los insectos nocivos.

46
FASES DE LA LUNA.

Investigaciones en relación con la ley de gravitación universal, han demostrado que


este satélite terrestre ejerce una poderosa influencia sobre los líquidos en general,
por lo que si tenemos en cuenta que todos los seres vivientes tienen un alto
porcentaje de elementos acuosos en su conformación física, se comprenden los
efectos que produce la luna en el contenido de humedad de las plantas, siendo
mayor en Creciente y Llena que en Menguante.

Cuando mayor sea la fuerza de gravedad, mayor esfuerzo deben realizar los
líquidos para ascender, lo contrario ocurre cuando disminuye la fuerza
gravitacional. Por ello posiblemente nuestros campesinos sin conocerlo
científicamente, cortan los tallos en Menguante, fase de la luna en la cual la
atracción de los líquidos por parte de ésta es menor que en Creciente, lo que
inevitablemente hace deducir que se están apeando tallos con contenidos de
humedad más bajos y por ende con concentraciones bajas de compuestos
bioquímicos en sus paredes.

HORA DE CORTE.

En el día, en la guadua, se han detectado contenidos de humedad mayores en los


tallos, en aquellas horas en las cuales la planta se halla más fotosintética y
fisiológicamente activa. En las horas de la noche el contenido de humedad baja,
debido a que parte del agua es llevada al rizoma o transferida al suelo.

Las condiciones anteriores han sido tenidas en cuenta al cortar los tallos unas dos
horas antes de que aparezca el sol y la planta comience a absorber el agua
necesaria en la ejecución de sus funciones metabólicas, aumentando nuevamente el
contenido de humedad de las paredes del culmo. Así, como en las fases de la luna,
se están obteniendo tallos en condiciones de humedad y contenidos de alimento
relativamente bajos.

CURADO.

Teniendo en cuenta, tanto la hora de corte como las fases de la luna, después de
cortar sólo los tallos apropiados, se someten los culmos al proceso de “curación”.

El método consiste en dejar los tallos, una vez cortados en posición lo más vertical
posible, apoyados en los tallos no cortados y aislados del suelo, dejándolos sobre su
mismo “tocón”, o sea, el pequeño fragmento de tallo que queda unido al rizoma. A
esta labor se le denomina vulgarmente como “desjarrete”.

Algunas veces el tallo apeado se coloca sobre piedras o soportes y obviamente, por
lo difícil de la labor, sin desprenderle las ramas apicales. En esta posición
permanecen de 8 a 15 días de acuerdo a las necesidades y condiciones ambientales.

Debido a la gravedad, el tiempo de curado y la posición vertical de los tallos, estos


empiezan a perder grandes cantidades de agua con soluciones nutritivas asociadas,
bajando el grado de humedad de las paredes y pasando, debido al proceso de
curado, de altos contenidos de carbohidratos y/o glucosa, apetecidos por los
insectos xilófagos, a compuestos alcohólicos y fenólicos que rechazan en alto grado
el ataque de los agentes biológicos ya descritos.
Como conclusión, los conceptos fases de luna, hora de corte y curado pasan a otro
plano, si los tallos apeados se someten a un secado natural o en hornos especiales
empleados para bajar el contenido de humedad de las maderas.

47
En aprovechamientos comerciales intensos no se someten los cortes de los tallos a
la época de luna, hora de corte y curado. Sólo se analiza y se tiene en cuenta el
factor más determinante en la duración de la vida útil de los tallos: su resistencia
máxima natural, estado que solo se logra en la única fase vegetativa de desarrollo
apta para el corte de los culmos, la fase madura.

Así, los tallos pierden humedad e intrínsecamente reducen naturalmente las altas
concentraciones de almidones presentes tanto en los nudos como en las paredes de
los entrenudos, convirtiéndolos en compuestos no apetecibles a los agentes
biológicos. Generalmente estos tallos deben ser sometidos a preservación química
que aumenta la vida útil especialmente cuando se van a usar en construcciones,
viviendas o artesanías. El curado o el secado al aire es una práctica altamente
recomendable antes de la preservación química.

AIRE CALIENTE.

Colocar algunos culmos encima de los “fogones de leña” utilizados en las cocinas de
las fincas y durante algún tiempo, es un método tradicional empleado pero en muy
pocas ocasiones. El humo produce oscurecimientos de los tallos, dejando en ellos
posiblemente sustancias tóxicas que agregan alguna resistencia al ataque de
agentes biológicos; además, el calentamiento puede destruir o descomponer el
almidón presente en los tallos.

BLANQUEADO.

Con éste método se “blanquean” o se pintan con hidróxido de calcio, Ca (OH) 2, los
bambúes o las esterillas que se emplean en construcciones caseras.

La prolongación de la vida útil de los tallos puede incrementarse debido a que la


absorción de agua por parte de éstos, es demorada, creándose condiciones adversas
para el ataque y desarrollo de hongos. Se adelantan investigaciones a este respecto.

En Indonesia a las esterillas de bambú se les aplica alquitrán o brea, luego se les
aplica arena muy fina y cuando esta mezcla haya secado, se pintan con cal, o se
“blanquean” varias veces.

ESTANCAMIENTO O ENCHARCAMIENTO.

El método consiste en colocar culmos recién cortados dentro de estanques o aguas


corrientes durante algunas semanas. Para que permanezcan sumergidos se les
acondicionan piedras.

Durante el estancamiento, el almidón y el azúcar de las células parenquimáticas


son lavados o degradados por bacterias, lográndose así resistencia contra insectos
perforadores.

Este método no aumenta la durabilidad contra las termitas y hongos, además, el


agua estancada puede colorar o manchar los tallos tratados.

MÉTODO EN CONSTRUCCIÓN.

Una gran cantidad de daños estructurales se pueden evitar colocando los tallos o
las paredes de Guadua y esterilla directamente sobre apoyos de concreto o piedras,
evitándose así el contacto con el suelo rico en humedad.

48
Por medio de diversos métodos de construcción se pueden mantener los tallos en
condiciones secas a fin de que no ocurra el ataque de hongos. La buena circulación
de aire es un factor importante que se debe tener en cuenta cuando se realizan
construcciones con bambú.

Cuando el bambú se utiliza como poste, especialmente en la construcción de cercas,


se ha venido generalizando el uso de brea, alquitrán y bolsas plásticas en aquella
parte de la caña que estará en contacto con el suelo, a fin de protegerla contra la
humedad y el ataque de mohos y hongos.

Los tratamientos anteriores también se emplean en la zona del nudo superior que
queda expuesto a la intemperie, o se reemplaza en nudo por una mezcla de arena-
cemento, llenándose por lo menos 10 centímetros el entrenudo con el concreto.

La experiencia y la tradición conducen a la fabricación de elementos sólidos en los


cuales se apoyen las guaduas para evitarles el contacto con la humedad del suelo.

MÉTODOS QUÍMICOS.

Estos métodos químicos son generalmente más efectivos que los procesos no
químicos, pero no son siempre económicos y aplicables en la protección del bambú.

Para su utilización se necesitan equipos, infraestructuras adecuadas, empleo de


mano de obra especializada y en lo posible preservadores químicos no tóxicos para
los seres humanos y animales, sin embargo, ante el empleo creciente de los
bambúes en construcciones proyectadas con alto grado de durabilidad y longevidad,
se hace necesario proponer estos tipos de tratamientos en todos los países que
utilicen el bambú, con diversos propósitos.

Para los tratamientos con preservativos químicos se emplean dos tipos de procesos:

o Procesos sin presión


o Procesos a presión

PROCESOS SIN PRESIÓN.

Aplicación con brocha. Estos tratamientos brindan protección muy limitada y solo se
emplean como tratamiento o protección temporal.

El bambú algunas veces es impregnado con soluciones de ACPM con sal o formol,
cuando se observa el ataque de perforadores, pero este método tiene efectos
temporales debido a que hay poca penetración del preservativo, además, el uso de
formol ocasiona quemaduras e irritaciones tanto en los ojos como en las fosas
nasales afectando el sistema respiratorio de los operarios.

Aspersión. En este método se emplean compresores eléctricos o atomizadores


manuales con los cuales se riegan los bambúes con preservadores. El tratamiento
por este método es poco o nada eficaz, debido a que el bambú así tratado retiene
muy poco el preservativo. Su uso más común es en la aplicación de fungicidas
antimanchas.

En el Japón, la fumigación es aplicada para control de insectos usando Metil-


Bromide u otros químicos.

49
Los métodos anteriores pueden ser utilizados para propósitos profilácticos y para la
preservación de ataques de perforadores y de mohos de suelo, usando una solución
de Borax-Ácido Bórico en una relación de 1:1, muy efectiva especialmente en
depósitos de bambú y fábricas de papel.

Tratamiento por transpiración de la planta. Recién cortados los tallos con ramas y
hojas son colocados en un balde o barril que contenga preservativos. La
transpiración de las hojas aún en procesos metabólicos, absorbe la solución hacia
los vasos del culmo.

La solución con el preservativo debe ser reabastecida regularmente a fin de


mantener el nivel deseado.

Este método es aplicable sólo en bambúes de culmos cortos o en muy pocos tallos
de bambúes de porte alto y con altos contenidos de humedad.

Este tratamiento requiere de largos períodos, debido a que los vasos no toman
suficiente líquido para preservar las fibras circundantes y las células
parenquimáticas, retardándose así el proceso de difusión.

Inmersión. Este método es el más empleado para el tratamiento de tallos de bambú


debido a su economía, practicidad, simplicidad, número de tallos tratados y alto
grado de efectividad.

Los culmos cortados y secados al aire son sumergidos en tanques de inmunización,


los cuales poseen una solución acuosa con preservativos químicos, generalmente
Ácido Bórico y Bórax.

Los culmos previamente preparados con la longitud deseada se dejan varios días
sumergidos en la solución para que por medio de la difusión, los espacios vacíos
presentes en las paredes debido al secado, sean reemplazados por los preservativos
químicos, hasta lograrse la saturación máxima de los tallos. La penetración de la
solución está correlacionada directamente con la lignificación de los tallos.
En los bambúes inmaduros la penetración es factible tanto por la parte externa
como la parte interna de la pared del culmo, caso contrario ocurre en bambúes
maduros en los cuales la penetración se realiza a través de la cara interior de la
pared por ser más permeable que la cara exterior.

Esto implica la realización de una leve ruptura de todos los nudos del culmo para
que se facilite la penetración del preservativo a través de todos los espacios huecos
de los entrenudos, y se proporcione la penetración de la solución desde la cara
interna hacia la externa de la pared del culmo, reduciéndose el período de
sumergimiento de días a horas.

En tallos recién cortados, las concentraciones de los preservativos deben ser más
altas pues la absorción de la solución de agua con preservativo es menos en
relación al material secado al aire con bajos contenidos de humedad, en los cuales
se han encontrado más difusión axial o cuando se alterna la inmersión caliente-frío.

Los tratamientos de bambúes seguidos en una solución al 20% de Sulfato de Cobre


y Cromato de Zinc, seguido de un tratamiento con una solución al 20% de
Dicromato de Sodio, han mostrado resultados exitosos.

En Guadua angustifolia se emplea el siguiente proceso de preservación:

50
Se utilizará una varilla de tres octavos o un cuarto de pulgada y de 3 a 4 metros de
longitud, la cual se ha condicionado en uno de los extremos con forma de punta,
para que la ruptura de los nudos sea más fácil y se evite en mayor grado el
rompimiento brusco de los tabiques. Con ésta se realizará un orificio a las guaduas
secas y resistentes en cada nudo y lo más cercano posible a la cara interior de la
pared del culmo.

Para los efectos de este sistema se preparará previamente una solución salina
llamada pentaborato, la cual se ha depositado en los tanques de inmunizado. La
preparación es la siguiente:

1. Un kilo de Ácido Bórico


2. Medio kilo de Bórax
3. 50 litros de Agua

Una vez realizada la mezcla y después de una buena dilución, se procede a


sumergir las guaduas preparadas, por un lapso de 8 horas. Después de este tiempo
de inmersión se dejan escurrir durante una o dos horas. Dicha preparación alcanza
para 40 metros lineales de Guadua.

Últimamente los positivos avances en las construcciones majestuosas con Guadua


que están realizando algunos arquitectos, les ha permitido desarrollar otras técnicas
de preservación y acabado.

Para facilidad de penetración del preservante, a las guaduas secas al aire se les
realiza en cada entrenudo y muy cerca del nudo, una perforación, dos por
entrenudos, con una broca de 1/16 o 1/32 de pulgada. No se rompen en ningún
caso los nudos para evitar posibles pérdidas de resistencia. Luego de haber
realizado la operación anterior se procede a sumergir los tallos en una solución
compuesta por los siguientes elementos:

Por cada metro cúbico de petróleo se agrega:

a) Un fungicida a partir de cobre.


b) Un insecticida a base de Diclorvos o Diclorovinil. Estos insecticidas son de
alto poder vaporizante-gasificante, que actúa sobre insectos escondidos.
c) Un insecticida a base de Clorpirifos. Actúa por contacto o ingestión.
d) Un adherente, dispersante y humectante basándose en polieter alcohol o
alcohol polivinílico.

La relación de los elementos es 1: 1: 1: 0.05 en volumen, y las guaduas se


sumergen durante tres días en la solución antes descrita.

Una modalidad del sistema anterior consiste en utilizar aceite quemado de desecho
de automóviles, y diesel en una proporción en volumen de 5 :1. Taponando las
perforaciones con taquetes labrados del mismo bambú. Lo hemos utilizado con
mucho éxito en algunas obras de bambú en la ciudad de Xalapa, como han sido:
Palapas, Viviendas y Puentes (Véase Anexo correspondiente).

PROCESO A PRESIÓN.

MÉTODO BOUCHERIE. Según Oscar Hidalgo (1981) este método consiste en hacer
penetrar por el extremo del bambú, por presión hidrostática, el preservativo que
empuja las soluciones líquidas de los tallos ocupando su sitio. Este tratamiento se

51
realiza en culmos frescos o verdes donde las soluciones acuosas estén aun en
movimiento.

El método consiste en introducir un extremo del tallo del bambú, sin ramas ni
hojas, en el extremo de un tubo de caucho o el de una sección de neumático. Luego
el tubo o neumático se llena con la solución de preservativo y se cierra por su
extremo superior.

El extremo del bambú donde se conecta el equipamiento debe cortarse a ras del
nudo además de colocarse el tallo en posición vertical para que se facilite la
penetración del preservativo debido a la presión hidrostática.

El extremo libre del tubo o neumático puede conectarse a un depósito con


preservativo colocado más alto para que el líquido pueda salir por gravedad. En este
caso los tallos se pueden colocar en forma inclinada.

TRATAMIENTO A PRESIÓN. Este método perfecciona y modifica el método de


Boucherie con el objeto de hacerlo comercialmente al tratamiento de bambúes a
gran escala, reduciendo el período de tratamiento de varios días a unas pocas
horas.

Para la utilización del método se usan de 10 a 15 libras de presión en el


preservativo contenido dentro de un recipiente cerrado, en lugar de que este penetre
sólo por acción de gravedad. El aire a presión asegura una mayor y más rápida
penetración y absorción del preservativo, facilitando además la colocación de los
tallos en posición horizontal.

El recipiente es un tanque metálico, hermético y de diferentes capacidades, se


coloca en la parte superior un medidor de presión y una válvula a la cual se le
conecta la manguera de aire proveniente de un compresor. (Ver figura 3.2-1)

Figura 3.2-1

En el fondo del recipiente se acondiciona un tubo metálico al cual se le fija un tubo


de caucho que sirve para conectar el extremo del bambú al depósito. En el recorrido
del tubo metálico se debe situar una llave de paso que regule el líquido preservante.

52
Los recipientes almacenadores del preservativo poseen capacidades desde un litro
hasta las necesidades requeridas, según el número de bambúes a tratar al mismo
tiempo, debido a que el método soporta ramificaciones metálicas provenientes del
tubo central ubicado en la parte baja del recipiente.

Pasados unos pocos minutos, los bambúes acoplados al sistema, después de


inyectarse el aire al recipiente, dejan escapar gotas de soluciones nutritivas por el
extremo opuesto.

Después de cinco minutos, el preservativo comienza a salir mezclando con las


soluciones del tallo que se tornan oscuras a medida que el preservativo sale, hasta
que la coloración del líquido es de igual color a la del líquido del recipiente, estado
en el cual el tratamiento debe finalizarse.

Los tubos o salidas para cada bambú tienen llaves para cerrar el paso del
preservativo una vez terminada la operación o cuando no se utilizan todos al mismo
tiempo. El preservativo utilizado puede ser usado nuevamente aumentando su
concentración.

El tratamiento debe ser continuo por un período mínimo de dos horas


disminuyéndose este tiempo a media hora, cuando el tratamiento se realiza con
fines profilácticos.

Este método ha sido revisado continuamente y es empleado en Costa Rica en


preservación de culmos de Guadua.

Oscar Hidalgo, reporta que en Puerto Rico, para la aplicación de este método han
utilizado los siguientes productos y diferentes composiciones químicas, a saber:

a) Pentóxido de Arsénico + Sulfato de Cobre Cristalizado + Dicromato de


sodio, en una relación 1:3:4
b) Sales de Boliden
c) Sulfato de Cobre + Dicromato de sodio + Ácido Acético, en una relación
5,6:5,6:0,25
d) Ácido Bórico + Sulfato de Cobre Cristalizado + Dicromato de Sodio, en
una relación 1,5:3:4
e) Cloruro de Zinc + Dicromato de Sodio, en una relación 1:1
f) Cloruro de Zinc + Dicromato de Sodio, en una relación 5:1,5
g) Ácido Bórico + Bórax + Dicromato de Sodio, en una relación 2:2:0,5
h) Ácido Bórico + Bórax, en relación 1:1
i) Pentaclorofenato de Sodio.
j) Composición antiséptica a prueba de fuego: Ácido Bórico + Sulfato de
Cobre Cristalizado + Cloruro de Zinc + Dicromato de sodio, en relación
3:1:5:6

Como compuestos químicos, todos son susceptibles de las debidas precauciones ya


que muchos son altamente tóxicos y no biodegradables.

Las soluciones a, b, c y e, mezclas al 5% de pentaclorofenol y petróleo, combustible


para Diesel, pentaclorofenol a 93 grados centígrados y luego enfriado, aceite caliente
de creosota, creosota alquitranada, soluciones de petróleo con creosota y
pentaclorofenol, son utilizadas para preservar bambúes que estarán a la intemperie
o en contacto con el suelo.

53
COMENTARIOS.

No dudamos que todos los sistemas anteriormente descritos sean efectivos, sin
embargo, dependiendo de la especie de bambú, de las características de la
construcción a ejecutar y de los recursos materiales con que se cuente, será factible
seleccionar el más adecuado según las recomendaciones de los expertos o los
resultados obtenidos en la práctica.

Dentro de las experiencias realizadas con los alumnos de la Facultad de


Arquitectura de la Universidad Veracruzana, el sistema de la inyección directa del
aceite producto del desecho de los autos mezclado con el diesel, ha sido el más
efectivo y económico de los sistemas utilizados, en el caso de la Bambusa oldhamii,
especie predominante de los bambúes tropicales del estado.

3.3.- Propiedades físicas del Bambú adulto


Para lograr obtener datos fidedignos de algunas propiedades físicas del bambú, se
escogieron algunas muestras vegetativas de diferente procedencia, resumiendo los
resultados en los cuadros 3.3.1 al 3.3.4. A continuación se definirán algunas
propiedades físicas importantes:

Contenido de Humedad: para cada una de las muestras ensayadas se determinó el


contenido de humedad (base seca) por el método de secado al horno.

Peso específico básico: consideraremos el peso específico básico como la relación del
peso del bambú seco al horno, al peso de agua desplazada por el volumen del tubo
de la caña (sin nudo) a una condición máxima de hinchamiento.

Peso Unitario Verde (gr/cm3): es la relación entre el peso del tubo de caña al
porcentaje de humedad recibida, dividido por el volumen de ese tubo de caña al
mismo porcentaje de humedad.

SECADO ARTIFICIAL.

Se usó un secado consistente de un ducto con una sección de 30 X 30 cm. Por la


cual se circuló aire a una temperatura de 106° aproximadamente y a una velocidad
de 4m/seg. Para circular el aire se utilizó un abanico centrífugo accionado por un
motor de corriente directa. El calor necesario para calentar el aire se suministró por
medio de dos serpentines calentados por vapor.

Propiedades físicas. Valores promedio para Bambusa oldhamii cuya procedencia es


de Coatepec, Veracruz.- Región de la ciudad de Jalapa, Ver. México
PESO UNIT.
PESO ESPEC. PESO UNIT.
SECO AL
BÁSICO VERDE
CONTENIDO DE HORNO
EDAD (peso seco al (peso
HUMEDAD (peso seco al
(meses) horno/volumen verde/volumen
(%) horno/volumen
verde) verde)
seco)
(gr/ cm3) (gr/ cm3)
(gr/ cm3)
8 184 0,37 1,04 0,74
12 133 0,48 1,08 0,74
24 150 0,42 1,01 0,72
36 128 0,45 1,03 0,81
Cuadro 3.3-1

54
Propiedades físicas. Valores promedio para Bambusa vulgaris cuya procedencia es
de la ciudad de Jalapa, Ver. México
PESO UNIT.
PESO ESPEC. PESO UNIT.
SECO AL
BÁSICO VERDE
CONTENIDO DE HORNO
EDAD (peso seco al (peso
HUMEDAD (peso seco al
(meses) horno/volumen verde/volumen
(%) horno/volumen
verde) verde)
seco)
(gr/ cm3) (gr/ cm3)
(gr/ cm3)
8 281 0,25 1,01 0,66
12 260 0,29 1,01 0,65
24 152 0,43 1,07 0,76
36 145 0,47 1,12 0,72
Cuadro 3.3-2

Propiedades físicas. Valores promedio para Bambusa oldhamii cuya procedencia es


de la ciudad de Jalapa, Ver. México
PESO UNIT.
PESO ESPEC. PESO UNIT.
SECO AL
BÁSICO VERDE
CONTENIDO DE HORNO
EDAD (peso seco al (peso
HUMEDAD (peso seco al
(meses) horno/volumen verde/volumen
(%) horno/volumen
verde) verde)
seco)
(gr/ cm3) (gr/ cm3)
(gr/ cm3)
12 74 0,55 0,92 1,15
24 62 0,57 0,92 1,05
36 103 0,47 0,93 1,09
48 123 0,44 0,97 1,24
Cuadro 3.3-3

Propiedades físicas. Valores promedio para Phyllostachys aurea cuya procedencia


es de la ciudad de Jalapa, Ver. México
PESO UNIT.
PESO ESPEC. PESO UNIT.
SECO AL
BÁSICO VERDE
CONTENIDO DE HORNO
EDAD (peso seco al (peso
HUMEDAD (peso seco al
(meses) horno/volumen verde/volumen
(%) horno/volumen
verde) verde)
seco)
(gr/ cm3) (gr/ cm3)
(gr/ cm3)
12 80 0,51 0,93 1,14
24 78 0,52 0,93 1,09
36 72 0,58 0,99 1,04
48 95 0,52 1,01 1,62
Cuadro 3.3-4

55
3.4.- Propiedades mecánicas del bambú
Ya hemos hablado que dentro de las especies estructurales que tenemos en la
región, destacan: Bambusa oldhamii, Bambusa vulgaris vulgaris, Bambusa vulgaris
striatta, Bambusa aculeata y algunas especies monopodiales, como los
Phyllostachys. Éstos últimos tienen muy limitada su presencia en las preferencias
estructurales.

Para los efectos de esta tesis, le daremos especial atención a la Bambusa oldhamii
como especie con mejores cualidades para uso estructural.

Dado que el bambú es un tubo circular no perfecto con características y


propiedades regulares, por su naturaleza se requiere idealizarlo y asociarlo a
modelos matemáticos teóricos, los cuales se tendrán que exponer en este apartado
para comprender mejor el comportamiento mecánico del vegetal.

3.4-1- Modelo de resistencia a compresión simple. Efecto de


Esbeltez

Para los efectos de esta investigación, en primer lugar hablaremos sobre el


comportamiento del bambú sometido a compresión simple, con el fin de restablecer
un criterio en el uso de las piezas de bambú con diferentes longitudes para formar
parte de las estructuras cotidianas.

PRUEBAS DE LABORATORIO

INTRODUCCIÓN.- La finalidad de estas pruebas de laboratorio es obtener


resultados de resistencia del bambú en condiciones de estado seco y humedad del
ambiente, con el propósito de saber los rangos de rotura de diferentes muestras,
para tener parámetros que nos sirvan en el diseño de piezas de bambú en los
modelos de ESTRCUCTURAS LIGERAS.

Por experiencia en otros países, en el proyecto de estructuras con bambú, la


mayoría de las construcciones han sido diseñadas bajo el principio de prueba y
error, como lo ha manifestado reiteradamente el arquitecto colombiano Simón Vélez,
quien ha diseñado numerosas estructuras arquitectónicas en varias partes del
mundo sin que haya aplicado la ingeniería a detalle.

Esto no quiere decir que no debamos preocuparnos por los estados críticos del
bambú, pero en nuestro medio, de América Latina, y principalmente en México,
todavía no está arraigada la cultura de este vegetal, y su manejo aún es deficiente,
por lo tanto, su desarrollo científico apenas comienza. El tiempo aclara más
respuestas (Anexo B).

En una investigación realizada por este que suscribe para obtener el grado de
Maestría en Ingeniería de Estructuras en el puerto de Veracruz, cuyo título se
denominó: “COMPORTAMIENTO ELÁSTICO-PLÁSTICO DE PLACAS DE CONCRETO
REFORZADO CON BAMBÚ. MECANISMOS DE FALLA”, se puede destacar algo que
puede ser importante para este estudio.

De este estudio se concluyó que el diseño de estas placas se realizó bajo Estado
límite de servicio, donde fue necesario limitar las deformaciones del conjunto a la
que marcan los códigos de construcción locales, para obtener diseños sin flechas

56
considerables. En estas condiciones, la tensión del bambú a flexión quedó muy por
debajo de los índices críticos de rotura, lo que demuestra que el uso del bambú en
tubos para elementos a flexión, no está precisamente condicionado a su resistencia
máxima, sino a un porcentaje muy bajo, probablemente de un orden de un 20 a un
25% de la rotura. Por lo tanto, no es tan importante una exactitud en la obtención
de resultados de las pruebas de laboratorio (Apéndice B).

MODELOS DE MUESTRAS A COMPRESIÓN

En el INSTITUTO DE ECOLOGÍA de la ciudad de Xalapa, se realizaron pruebas de


laboratorio en un número suficiente de muestras de Bambusa oldhamii para
someterlas a esfuerzos de compresión simple, cuyo proceso se resume a la siguiente
forma:

Selección de muestras: se escogieron 196 piezas con diferentes características de


geometría (espesor, diámetro y tamaño), cortadas y preparadas. De los tres tramos
principales de una vara de aproximadamente 9 m de longitud efectiva, en estado
seco y a la humedad ambiental de la zona, se escogieron, bajo este criterio, las
siguientes muestras:

70 muestras de tramo basal (3.00 m del 1er tramo)


50 muestras del tramo medial (3.00 m del 2do tramo)
76 muestras del tramo distal (3.00 m del 3er tramo)

Las 196 muestras fueron las que se seleccionaron de un número aproximado de


360 en total que se tenían preparadas, desechando 164, las cuales presentaban
defectos en el manejo y en el corte.

De las primeras 70 (tramo basal) se prepararon y cortaron bajo las siguientes


características:

8 muestras en una relación h/e = 2 (donde h = altura en cm; y e = espesor


de la pared en cm)
6 muestras con una relación 11/e = 4
6 muestras con una relación h/e = 8
21 muestras con relación h/d = 1 (d = diámetro exterior del bambú)
21 muestras con relación 11/d = 2
8 muestras con nudos en sus extremos (h, d y e variables)

De las 50 muestras del tramo medial, se procedió de igual manera:

7 muestras con una relación h/e = 2


6 muestras con una relación h/e = 4
8 muestras con una relación h/e = 8
21 muestras con una relación h/d = 1
8 muestras con nudos en sus extremos (h, d y e variables, todas en
centímetros)

Las 76 muestras del último tramo (distal) se repartieron de la siguiente forma:

18 muestras con h/d = 1


18 muestras con h/d = 2
20 muestras con 11/e = 2
4 muestras con h/e = 4
8 muestras con 11/e = 8

57
8 muestras con nudos en sus extremos (h, d y e variables)

Los resultados de las pruebas a compresión simple se encuentran en el ANEXO A.

RESULTADOS DE LAS PRUEBAS

Promedio de
resistencia a
Número de Desviación Desviación
Sección del la
h/e h/d muestras estándar * estándar
tramo compresión
(n) (k/c2) (%)
simple
(kg/cm2)
Basal EA+ 2 8 390,19 50,69 13
Basal EA 4 6 405,04 64,84 16
Basal EA 8 6 355,46 63,65 17,9
Basal EA 1 21 608,69 71,85 11,8
Basal EA 2 21 423,37 34,43 8,1
Basal EC 8 366,37 62,57 17,1
Promedio 424,85
Medial EA 2 7 424,65 84,90 20,0
Medial EA 4 6 466,64 94,33 20,2
Medial EA 8 8 747,39 127,59 17,1
Medial EA 1 21 422,71 66,23 15,7
Medial EC 8 337,19 94,69 28,1
Promedio 479,71
Distal EA 2 20 475,90 93,06 19,6
Distal EA 4 4 513,57 122,35 23,8
Distal EA 8 8 699,24 167,88 24,0
Distal EA 1 18 747,34 285,50 38,2
Distal EA 2 18 564,64 139,18 24,6
Distal EC 8 404,96 88,34 21,8
Promedio 567,60
Cuadro 3.4-1

*Desviación estándar = DE = σ (x – x)2


n

Nota: EA = Extremos abiertos de la muestra


EC = Extremos cerrados de la muestra

58
EFECTO DE ESBELTEZ

Partiendo de la base de que los bambúes estarán trabajando bajo esfuerzos de


compresión menores que los críticos (fCR), para evitar fallas por pandeo
estableceremos las condiciones que se deben cumplir con la esbeltez, basándose en
la fórmula de Euler que rige en compresión simple.

Fórmula de Euler (Fór. 3.4-1); 1

EI

Donde fCR es el esfuerzo crítico en kg/cm2; PCR es la carga crítica; E es el módulo de


elasticidad del material (kg/cm2); A es la sección del bambú (cm2); L, la longitud en
centímetros; I es el momento de inercia centroidal (igual para x que para y) en cm4.

Haciendo (r = radio de giro de la sección en cm), tenemos (Fór. 3.4-2)

EI E
( ⁄ )

E
( ⁄ )

Ecuación que nos sirve para calcular las condiciones de esbeltez máxima permitida
para diseñar nuestras piezas en función de:

 fCR = Esfuerzo crítico del bambú (se sugiere un factor de seguridad de 2.5)
 E = Módulo de elasticidad del bambú (kg/cm2) [Véase apartado
correspondiente].
 L = Longitud en cm.
 r = Radio de giro en cm.

(cm4)

(cm2)

Podemos analizar la fórmula de Euler para el caso del Bambú (Bambusa oldhamii)
tomando en cuenta los siguientes aspectos:

a) El bambú es una barra de forma cilíndrica, aproximadamente, que tiene una


variación de diámetro a lo largo de su longitud total. Para los efectos de su
longitud útil y práctica, ésta es de, más o menos, 6 metros, tramo donde las
diferencias de diámetros y espesores se mantienen hasta en un 80%.
b) En los puntos de discusión y comentarios anteriores, ya se expresó que, de
acuerdo a los resultados de las pruebas de laboratorio, existen variaciones
diversas en relación con las resistencias dentro del mismo tallo; se pueden
considerar éstas con valores muy cercanos a los apropiados para el diseño
de flexo compresión.
c) La separación de nudos en el tramo útil de un tallo a otro puede ser otra
causa de variación en el índice de resistencia a pandeo.

Podríamos seguir agregando comentarios alusivos al bambú para su trabajo a flexo


compresión (pandeo); sin embargo, para efectos de aplicación, podemos utilizar una

59
resistencia conservadora, con el fin de proponer un diseño adecuado a la aplicación
correspondiente.

Para entender mejor el empleo de la fórmula de Euler, discutiremos las variables


que intervienen para el caso del bambú.

E
( ⁄ )

El módulo de elasticidad E podría considerarse para el caso del Bambusa oldhamii,


con un valor promedio de 76,000 kg/cm2, para una longitud L de 300 cm. Podemos
calcular un radio de giro r para un tallo de 7.5 cm con paredes de 1 cm, de la
siguiente manera:

5
7,

5 X
5,

Cálculo de variables:

√ (cm)

( ) ( )

( ) ( )

IXX = 110.39 cm4


A = 20.42 cm2

Sustituyendo los valores en la fórmula, para un valor de L = 300 cm;

( ,000)
( ⁄ )

60
Antes de discutir el resultado del esfuerzo crítico de pandeo para el caso anterior, se
comentará, en primer lugar, que la longitud efectiva L del bambú se considera como
doblemente articulada, sin restricciones de empotramiento alguno, que es el caso
común cuando el tramo de bambú puede trabajar como pie derecho en una cimbra
o con el peso del hormigón fresco.

Puede suceder otro caso de L, donde podría considerarse una longitud efectiva
diferente según sean las condiciones de apoyo.

Ahora si podemos comentar el resultado del esfuerzo fCR = 44.86 kg/cm2, valor que
comparado con el promedio de resistencia a la ruptura del bambú de 450 kg/cm 2
en compresión simple, y un factor de seguridad de 3, tendríamos una resistencia de
150 kg/cm2. Sin embargo, la capacidad crítica PCR, para el bambú citado, de 3
metros de longitud, sería:

( )

Para entender este resultado, habría que utilizar un factor de seguridad mínimo de
2, para calcular la capacidad de carga de trabajo de esta pieza.

Se podría redondear a 450 kg, valor que serviría para diseñar la vara como pie
derecho, sin restricciones. Con estos resultados se puede diseñar la separación
entre pies derechos de una manera conservadora.

Cabe mencionar que no se ha tomado en cuenta la presencia de los nudos o


tabiques que contribuyen a incrementar la capacidad útil de la pieza al pandeo.

En el caso de usar el bambú en el diseño de muros, podríamos restringir la longitud


con elementos rigidizantes perpendiculares (contravientos).

61
DISCUSIÓN Y COMENTARIOS

De los resultados anteriores se pueden hacer los siguientes comentarios:

1. La desviación estándar en la parte basal tiene un intervalo


comprendido entre 8 y 18 % de dispersión, relativamente bajo,
probablemente debido al manejo y a las condiciones físicas de las
muestras. En cambio para la zona MEDIAL y DISTAL, donde los
porcentajes variaron, en la primera de 15.7 a 28.1%, y para la
segunda, de 19.6 hasta 38.2 %, lo que nos indica probables
condiciones diferentes en cuanto a sus características físicas.
2. En relación con los promedios de resistencia en los 3 tramos en que se
divide un tallo completo, podemos comentar, que el bambú en su parte
basal, tiene menor resistencia que la zona medial y distal, esto puede
tener una explicación: el bambú en su parte basal tiene mayores
espesores que la zona intermedia y que la distal; pensando en que el
números de fibras anisotrópicas pueda ser la misma a lo largo del
culmo, la reducción de los espesores puede traducirse en disminución
de la lignina predominante en los bordes interiores que le da menor
sección transversal al tubo con el mismo número de haces fibrosos, lo
que ocasiona mayor resistencia a la compresión como a tracción y
cortante. En suma, esta cualidad o circunstancia física puede ser
positiva para pensar en que la parte distal del bambú se pudiera usar
para elementos de refuerzos en las conexiones entre bambúes
dispuestos de diferente manera.
3. En relación con las muestras cerradas por ambos extremos con
características geométricas variables tanto en diámetros, espesores y
longitudes, podemos decir que éstas son las más representativas del
trabajo de una vara de bambú en la realidad, por lo que se comenta al
respecto que el tipo de falla en general ha sido por pandeo hacia
adentro y en algunos casos hacia el exterior, pero en ambos casos los
resultados han dado valores relativamente bajos en resistencia, lo cual
nos permite tenerlos en cuenta como valederos en un momento dado,
ya que en el capítulo 2 se habló de la variación que tenemos en sus
características geométricas y anatómicas a lo largo de su longitud.
Por otra parte, se aprecia, que los índices de resistencia en las
muestras cerradas han sido menores que en las muestras abiertas,
explicando esta situación, debido probablemente al cambio geométrico
en la orientación de las fibras anisotrópicas, generando puntos
vulnerables a la falla o rajadura, lo cual nos hace pensar
probablemente que la zona de los nudos pudiera ser perjudicial en el
comportamiento mecánico del bambú.
4. Debido a que las diferencias en los índices de resistencias son menores
que en las desviaciones, se considera que para los efectos de esta tesis
no son significativas, con la finalidad de establecer una resistencia
nominal para el diseño de las piezas de bambú en las estructuras
ligeras. A este respecto, probablemente no me atreva a dar un factor
de seguridad como lo es en el caso de la madera, debido a que en el
diseño con bambú, predominan más los efectos de servicio
(deformaciones, vibraciones y agrietamientos) que de resistencia.
5. La esbeltez del bambú es un fenómeno que se puede manejar
adecuadamente con restricciones en su altura cuando sea necesario.

62
3.4.2- Modelo de resistencia al cortante

El esfuerzo cortante desarrollado en la mayoría de los materiales estructurales es


una consecuencia de otros estados de carga, generalmente de la carga axial. Para
los materiales isotrópicos el problema del esfuerzo cortante es menor, puesto que
los índices de resistencia son aproximadamente iguales en los tres ejes
dimensionales, aún en la madera, podríamos decir que por tener una esencia de
masa activa, el esfuerzo cortante se puede controlar y limitar; sus fibras se
extienden también en forma ortotrópica y prácticamente no reforzamos
sustancialmente los elementos de madera para resistir el esfuerzo cortante. Sin
embargo la naturaleza del bambú es anisotrópica, es decir, orientación lineal de las
fibras a lo largo del eje longitudinal de la barra, creciendo la resistencia
transversalmente; en tanto los tabiques o nudos le proporcionan una rigidez al
bambú a la flexión y al pandeo lateral. La especie mas adecuada por la gran
resistencia al cortante, es la Guadua angustifolia, natural de Colombia y Costa Rica,
y ahora con muchas expectativas de cultivo en México, ya que los entrenudos
(separación de tabiques) son entre 15 y 20 cm., no sucediendo así con la Bambusa
oldhamii, cuyos entrenudos pueden medir hasta 60 cm. o más en esa edad adulta.

DIRECCIÓN A LAS FIBRAS ANISOTRÓPICAS

Se tomaron muestras de Bambusa oldhamii en estado seco procedente de la región


de Coatepec, Veracruz. Se tomaron un total de 6 muestras con características
propias cada una.

o Rango de carga: Se seleccionará de acuerdo con la geometría de la


especie.
o Límite de prueba: La prueba se dará por terminada a la falla de la
probeta.
o Descripción de la falla: La falla se deberá esquematizar en la hoja de
resultados. Cuando la falla en la probeta se extienda hacia atrás de la
superficie portante, la prueba se deberá rechazar.
o Contenido de humedad: La porción de la probeta que se desprenda al
finalizar la prueba, se usará para determinar el contenido de humedad.
o Registro de datos: Se deberá anotar en forma vertical todos los datos
obtenidos.

A continuación se presenta un cuadro con 6 muestras de la especie Bambusa


oldhamii.

Resistencia a la ruptura al esfuerzo cortante


Fibras en el sentido longitudinal
б
Carga máxima
Superficie corte (Esfuerzo Observaciones
Muestra aplicada
(cm2) cortante) (Bambusa oldhamii)
(kg)
(kg/cm2)
ZONA: Monte Blanco,
1 5,72 450,00 78,67
Veracruz.
ZONA: Monte Blanco,
2 6,096 325,00 53,31
Veracruz.
ZONA: Monte Blanco,
3 5,83 305,00 52,31
Veracruz.

63
4 4,61 270,00 58,56 CONDICIÓN: Seca

5 5,019 300,00 59,77 CONDICIÓN: Seca

6 3,54 242,00 68,36 CONDICIÓN: Seca


Cuadro 3.4-2

DIRECCIÓN PERPENDICULAR A LAS FIBRAS ANISOTRÓPICAS

Para lograr estas pruebas nos auxiliamos de pernos cuidadosamente colocados para
evitar fisuras previas. También se utilizaron algunas placas de madera de pino de
primera para puntear y traducir la carga axial a carga de cortante en las zonas de
contacto con la superficie lateral del perno.

Se probaron 8 muestras de Bambusa oldhamii en estado seco y con una humedad


de 15 %.
En el apéndice A, apartado 3, aparecen las pruebas de laboratorios de 8 muestras
en condiciones similares de estado físico y humedad, tomadas de una misma cepa
(matorral) de Bambusa oldhamii de la región. A continuación se presenta el gráfico
3.4-1, de variación de la resistencia al esfuerzo cortante con respecto al número de
elementos que se probaron, obteniendo un promedio de 256.03 kg/cm2, valor muy
por encima del obtenido para el cortante en sentido de las fibras.

Gráfico de Variación de Esfuerzo Cortante


Resistencia perpendicular al sentido de las fibras (Kg/cm2)

400

324.67
302.3
300 281.84
267.37
256.6

219.6
197.47 198
200

100

0
1 2 3 4 5 6 7 8

Número de Probeta de Bambusa Oldhamii


(Resistencia promedio 256.03 Kg/cm2)

Gráfico 3.4-1

64
DISCUSION Y COMENTARIOS

Se puede comentar en el caso del cortante paralelo a las fibras lo siguiente:

a) La mayor parte de las muestras fallaron entre 50 y 60 kg/cm2, hubo solo


una que alcanzo cerca de 80 kg/cm2.
b) La falla se interpreta como una rajadura de las fibras, abriéndose a lo
largo de las mismas. Se puede catalogar como frágil.
c) Habrá que investigar que factor de seguridad sea el más adecuado para
diseñas a flexión.
d) Las deformaciones, prácticamente se consideran despreciables.
Realmente la falla por esfuerzo cortante es una de las más importantes en el
comportamiento mecánico del bambú, ya que determina el diseño de los apoyos de
las parrillas para sistemas de piso.

En lo referente a las pruebas de cortante en el sentido perpendicular a las fibras, se


puede comentar lo siguiente:

a) Los rangos de carga fueron más altos que las pruebas de cortante en
sentido de las fibras.
b) Las deformaciones registradas también se consideran despreciables en
este sentido.
c) La falla se traduce en una rajadura longitudinal en el sentido de las fibras
y en un aplastamiento en sentido perpendicular con un abultamiento de
los bordes.
d) Las probetas utilizadas en este caso, fueron de paredes relativamente
delgadas. Es de notarse que en las muestras 6 y 7, los resultados de
resistencia fueron muy bajos, su estado era tierno (1 año) y verde (no
seco).

COMENTARIOS GENERALES

En términos generales se puede concluir que la resistencia al esfuerzo cortante del


bambú es más pequeña en el sentido de las fibras que en el sentido perpendicular a
las mismas, sin embargo el resultado es el mismo: rajadura de las fibras en sentido
longitudinal. Esto es muy importante para el diseño de conexiones, ya que la
perforación del bambú y el uso de pernos, propicia condiciones ideales para la falla
al esfuerzo cortante. Se tendrá que pensar en restringir las deformaciones
tangenciales debido al efecto de poisson, con cintas adheribles, enrollando el bambú
para proteger al mismo de las grietas longitudinales. En las conclusiones generales
ampliaremos más los comentarios enfocados a las propuestas para lograr un mejor
diseño de conexiones sometidas a diferentes estados de carga.

3.4.3.- Resistencia a la tracción

Dado lo complejo que resultan estas pruebas de tracción, a continuación se


presentan algunos resultados interesantes que el profesor Janssen (1980) elaboró
para tener una idea cercana de lo que podría ser la resistencia mencionada del
bambú, con otras especies similares a la Bambusa oldhamii.

65
Propiedades de diseño de diferentes materiales estructurales y el bambú*

Resistencia Masa por Relación de Módulo de Relación de


Material de diseño volumen resistencia elasticidad rigidez
(R) kg/cm2 (M) kg/m3 (R/M) (E) kg/cm2 (E/M)
Concreto 82 2400 0,032 127400 53
Acero 1630 7800 0,209 2140000 274
Madera 76 600 0,127 112000 187
Bambú 102 600 0,170 203900 340
Cuadro 3.4-3
*Tomados de la pág.: http://www.ingersoll-rand.com/compair/ap-may97/bamb-4.htm

66
De otro estudio realizado por Janssen (1980) con la especie Bambusa blumeana los
valores de resistencia obtenidos con pequeñas probetas son los siguientes:

Propiedades mecánicas de Bambusa blumeana en condición seca

Resistencia a compresión, kg/cm2 825


Resistencia a flexión, kg/cm2 856
Módulo de elasticidad, kg/cm2 203873
Resistencia en cortante paralelo a la fibra, kg/cm2 23
Resistencia a tracción, kg/cm2 2038 -3058

Cuadro 3.4-4

Abd. Latif Mohmod et al. (1993) realizaron ensayos con la misma especie obteniendo
valores de resistencia para material de 1, 2 y 3 años de edad y a diferentes alturas
de tallo definidas como base (B), parte media (M) y extremo (D). En el cuadro 3.4-5
se presentan los resultados de este estudio con respecto a la resistencia de esta
especie de bambú, donde se observa que la resistencia varía con respecto a estos
dos factores.

Promedio de las propiedades mecánicas de la Bambusa blumeana en condición verde

Propiedad Edad
1 año 2 años 3 años
B M D B M D B M D

Cortante, kg/cm2 41 46 47 44 47 48 47 50 51
Compresión paralela
200 213 226 228 272 283 258 283 294
a la fibra, kg/cm2
Esfuerzo en el límite
de proporcionalidad, 216 241 235 238 244 403 243 245 431
kg/cm2
Módulo de
elasticidad, x 1000 29 30 45 31 33 46 35 36 59
kg/cm2
Módulo de ruptura,
1043 755 477 1345 931 638 1631 1141 757
kg/cm2

Cuadro 3.4-5
Tomado de Abd. Latif Mohmod, et al.

Finalmente para completar la información y efectuar una revisión comparativa entre


las propiedades de diferentes especies del bambú y de lugares diferentes se
presentan en el cuadro 4.3-6, resultados de estudios efectuados en Colombia con la
Guadua angustifolia en condición seca.

67
Promedio de las propiedades mecánicas de la Guadua en condición seca

Módulo de
Compresión,
Tracción, kg/cm2 elasticidad
kg/cm2
kg/cm2
Especie con
sin nudo con nudo sin nudo
nudo
má má
mín máx mín máx mín mín mín máx
x x
60 68 52 66
Guadua macana 970 1659 943 1429 - -
6 9 5 0
Guadua de
1020 1560 548 1045 - - - - 107000 173000
Castilla
Cuadro 3.4-6
Tomado de Hidalgo (1978)

Revisando los valores de resistencia presentados en las tablas, se observa que el


bambú tiene propiedades mecánicas muy altas con relación a la madera y aún con
el concreto. Esto le da un potencial estructural excelente que poco se explota en el
mundo, excepto por algunos países que tienen larga tradición en su uso como son
India, Malasia y China; y apenas hace pocos años en el continente americano en
Colombia y Costa Rica se han iniciado estudios de gran alcance para utilizar sus
recursos de bambú para satisfacer necesidades de vivienda así como de estructuras
para otros fines. Sin embargo, a mi juicio, considero que la aplicación del bambú
en las estructuras es un proceso que evoluciona paulatinamente según vaya uno
conociéndolo, tanto en sus cualidades como en sus limitaciones, razón por la cual
debemos ser muy cuidadosos en el uso del bambú a tracción.

3.4.4.- Flexión del bambú. Mecanismo de fluencia

Para desarrollar esta sección que representa una parte importante en esta tesis, fue
necesario ratificar a la especie Bambusa oldhamii como idónea para desarrollar el
trabajo mecánico a la flexión, dado que su microgeografía (clima, altitud, latitud y
configuración orográfica) dentro de México, aunado a sus propiedades mecánicas
como son: la resistencia a la compresión simple, a la flexocompresión, al esfuerzo
cortante paralelo a las fibras y en el sentido de las mismas, su módulo de
elasticidad y algunas propiedades físicas y químicas, representan parámetros
necesarios para el estudio de la flexibilidad del bambú. Así como también sus
deformaciones elásticas, sus deformaciones elasto-plásticas y residuales, los
mecanismos de falla solos y cuando se interaccionan con el concreto, su
comportamiento bajo la normatividad de los reglamentos y desde luego la
durabilidad de las estructuras y el riesgo ante el fuego, intemperismo y acciones
como viento y sismo, son magnitudes importantes a tomarse en cuenta para
discutir resultados.

La flexión del bambú hasta el punto de la falla, está regida por la resistencia al
cortante transversal, presentada a la mitad de la sección del tubo, de acuerdo a la
variación del esfuerzo cortante en una sección cualquiera de una pieza sometida a
dicha flexión. Sin embargo, el estudio de la fluencia del bambú es necesario
conocerlo más a fondo ya que posiblemente podamos normar un criterio cuando la
posición deformada del bambú permita elongaciones de tipo plástico sin que se
rebasen los límites de seguridad establecidos.

68
MECANISMO DE FLUENCIA PARA EL BAMBÚ

Se entiende por mecanismo de fluencia, el deslizamiento lento bajo la aplicación de


cargas constantes y recuperación en un sistema para analizar como se recupera la
deformación después de desaparecer la carga aplicada.

La fluencia y recuperación tienen que ver con la deformación a largo plazo, para el
caso del bambú con la curvatura. Para la construcción de edificios es importante
este conocimiento, ya que no tan sólo la deformación instantánea que se produce
por las cargas, si no también las deformaciones después de 10 o 20 años de uso
constante, que son las que pueden afectar a elementos no estructurales,
precisamente, cuando no se conocen a fondo las propiedades elastoplásticas de un
material.

La investigación sobre la fluencia del bambú, sin embargo, es poco escuchada. Para
descubrir este mecanismo, se ha usado un modelo con madera llamado “modelo
burger” comúnmente aplicado, ya que la madera citada tiene una estructura similar
con el bambú, se puede adaptar para nuestro caso. El modelo matemático está
dado en la Figura 3.4-1 (Lindberg a. o. 1972, Colman 1968).

En la figura 3.4-1, el primer elemento, E1,


significa un resorte equivalente al módulo de
elasticidad, en realidad representa el esfuerzo
elástico que une a las moléculas, también, la
vinculación a lo largo de los valores equilibrados.
La región cristalina de la celulosa está aislada,
pero se considera que tiene las propiedades de
un resorte.

El segundo elemento, n1, representa el


deslizamiento molecular debido a la movilidad de
las partículas poliméricas. En este modelo se
esquematiza un amortiguador que representa el
comportamiento amorfo de la lignina.

El tercer elemento, el resorte E2, representa la


recuperación de la fuerza debido a la agitación
térmica del movimiento caótico de los electrones
libres de la cadena de segmentos.

Fig. 3.4-1

El cuarto elemento, el amortiguador n 2, representa la resistencia de la cadena


polimérica, ya sea en forma de resorte o no. Con este modelo, un diagrama de
deformación-tiempo puede aproximarse como lo muestra la Figura 3.4-2.

69
ε= σ t
ε n1
Strain

σ (t-e –E2t/n2)
σ
E2
E1

σ
E2

σ
E2 Time
σ
E1 σ t1
n1

Fig. 3.4-2
Diagrama de Esfuerzo-Deformación

ε(t)= σ + σ + σ - σ (t-e –E2t/n2)

E1+E2 E3 n1 E2

Donde:

ε Deformación unitaria
σ Esfuerzo unitario
E1 = Módulo de elasticidad molecular
E2 = Recuperación

En publicaciones relacionadas con este fenómeno, algunos autores reportan con


relación al término llamado “factor de pérdida”, denominado tang δ E1/E2, es el
cociente entre el módulo elástico instantáneo sobre el módulo elástico retardado
(Lindberg).

MÉTODO EXPERIMENTAL

Para este método las pruebas fueron realizadas en la Universidad Tecnológica de


Eindhoven en Holanda, por el Dr. J.J.A. Janssen. Las cuales fueron llevadas en
toda la longitud de los tallos. La especie ensayada es Bambusa blumeana, de
Filipinas, condicionada a una humedad del 70% y 20°C de temperatura. Su
densidad es de 823 kg/m3, con desviación estándar de 119. Este método está
representado en la Figura 3.4-2.

70
El método es una prueba de encurvamiento de cuatro puntos.

Fig. 3.4-3

Resultados: Una prueba típica como muestra la Figura 3.4-3.

La deformación ha sido medida en el centro de la pieza de bambú. La carga ha sido


aplicada en dirección de la deformación. La fluencia y la recuperación han sido
probadas bajo dos aspectos:

1. Cargando una hora (fluencia), una hora y media descargada


(recuperación); repitiendo 3 veces con una duración total de 6 horas en 10
culmos.
2. Cargando dos meses (fluencia), mes y medio descargando (recuperación);
repitiendo tres veces con una duración de 14 meses, en 24 culmos
diferentes.

Este reporte trata con la primera serie de pruebas. De la siguiente información los
valores para E1, E2, n y n2 han sido calculados y comparados con la masa por
volumen (p en kg/m3 en MC 12%). Estos datos se muestran en el Cuadro 3.4-7.

Resultado de las pruebas

Valor Promedio St. Dev. Unidades


E1 19450 3850 N/mm2
E2 (fluencia) 1,66 0,50 106 N/mm2
E2 (recuperación) 2,17 0,54 106 N/mm2
Factor de pérdida 0,01 -
n1 14,4 5,9 109 N/mm2s
n2 (fluencia) 3,36 5,9 109 N/mm2s
n2 (recuperación) 2,40 0,81 109 N/mm2s
Cuadro 3.4-7

Estas pruebas han sido calculadas con una regresión “mínimos cuadrados”. El
cociente entre estos valores y la masa por volumen p se muestran a continuación en
el Cuadro 3.4-8

71
Cocientes entre resultados de prueba, unidades como en el cuadro anterior, p en
kg/m3
E1 2038 + 21 x p r2 = 0,47
E2 (fluencia) -0,5 + 0,0026 x p r2 = 0,39
E2 (recuperación) 0,15 + 0,0025 x p r2 = 0,29
E2 (fluencia) 0,77 x E2 (recuperación) r2 = 0,69
n1 -10,5 x 0,003 x p r2 = 0,37
n2 (fluencia) -2,2 + 0,007 x p r2 = 0,26
n2 (recuperación) -1,2 + 0,0004 x p r2 = 0,41
n2 (recuperación) 1,1 + 0,38 x n2 (fluencia) r2 = 0,56
Cuadro 3.4-8

En el modelo, el valor E2 es una constante, de cualquier modo en los resultados E2


probó ser dependiente del tiempo. Ver Cuadro 3.4-9

Valores por E2
Primera hr. (fluencia) 1,01 106 N/mm2
Segunda hr. (fluencia) 1,63 106 N/mm2
Tercera hr. (fluencia) 1,85 106 N/mm2
Cuarta hr. (fluencia) 2,08 106 N/mm2
Cuadro 3.4-9

DISCUSIÓN

El valor para E1 es normal para bambú condicionado. Como para los otros tres
valores (E2, n1 y n2), parece imposible hallarles alguna referencia. Pueden ser
únicamente comparados con valores para madera (Kollmann 1968), y los cocientes
son:

Comparación de E y n para madera y bambú


Valor Madera Bambú Cociente
E1 10000 20000 2x
E2 82000 1,9 x 106 23x
n1 0,15 x 109 14,4 x 109 100x
n2 0,07 x 10 9 2,88 x 109 40x
Cuadro 3.4-10

Es difícil explicar los cocientes, los parámetros posibles son:

o Masa por volumen.


o Contenido celuloso
o Cristalinidad de la celulosa.
o Los ángulos entre las microfibras de la pared celular y el eje celular.

72
CONCLUSIONES

La fluencia y la recuperación del bambú han sido estudiadas en una prueba de 4


puntos de encurvamiento. Los resultados han sido dados en los Cuadros 3.4-7 y
3.4-8.

Para las prácticas de construcción, la fluencia y la recuperación, podrían no


tomarse en cuenta, cuando el arquitecto diseñe los elementos estructurales con
bambú bajo principios de deformación de los elementos a flexión. Sin embargo, en
algunos casos se puede lograr arquitectura de cubiertas deformadas construidas a
base de bambú y aprovechando su gran flexibilidad, siempre y cuando tengamos
previstas las deformaciones dentro de rangos de seguridad aceptables.

3.4.5.- Módulo de elasticidad del bambú

En el laboratorio de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Veracruzana,


Jalapa, Veracruz, México se realizaron las pruebas de muestras de Bambusa
oldhamii para obtener la curva esfuerzo-deformación utilizando una máquina
universal de pruebas y un micrómetro de precisión.

Se intentó obtener el módulo de elasticidad de las muestras de bambú realizando


las pruebas a compresión simple, ya que es una forma relativamente sencilla de
obtener datos fidedignos que sean de utilidad para el diseño de conexiones.

A continuación se presentan los resultados de las pruebas para hacer la gráfica de


esfuerzo-deformación. (Gráfica 3.4-2)

DATOS:

1.- Muestra de Bambusa oldhamii en estado seco.

DATOS GEOMÉTRICOS:
o
Área promedio = 14.15 cm2
o
Carga última registrada en el laboratorio = 9,200 kg
o
Última resistencia = (9,200/14.15) = 650.00 kg/ cm2

DIAGRAMA DE ESFUERZO-DEFORMACIÓN

Carga aplicada (kg) δL (cm)


1000 0,030
2000 0,046
3000 0,064
4000 0,091
5000 0,114
6000 0,135
7000 0,173
8000 0,229
9000 0,343
9200 Falla
Cuadro 3.4-11

73
o Longitud original = 24,2 cm.
o Esfuerzo de compresión σ P/A en kg/ cm2
o Deformación unitaria = ε δ L
L
Datos para la gráfica de esfuerzo-deformación (Gráfica 3.4-2):

σ (kg/ cm2) ε (cm/cm)


70,67 0,0012
141,34 0,0019
212,01 0,0026
282,01 0,0038
353,36 0,0047
424,03 0,0056
494,70 0,0074
565,37 0,0093
636,04 0,0098
650,17 -

Cuadro 3.4-12

GRÁFICA DE ESFUERZO-DEFORMACIÓN
800

700
Esfuerzo (Kg/cm2)

600
Comportamiento
inelástico
500
400 Punto de Cedencia
400

300

200
Comportamiento
elástico
100

0
0.000
0.001
0.002
0.003
0.004
0.005
0.00576
0.006
0.007
0.008
0.009
0.010
0.011
0.012
0.013
0.014

Deformación Unitaria (cm/cm)

Gráfica 3.4-2

74
CRITERIOS PARA EVALUAR EL MÓDULO DE ELASTICIDAD DEL BAMBÚ

Para la muestra de Bambusa oldhamii cuya gráfica de esfuerzo-deformación unitaria


tiene un comportamiento lineal hasta una deformación  de aproximadamente
0.005 9 a un esfuerzo unitario σ de 440 kg/cm2. A partir de este punto comienza la
curva de comportamiento inelástico que suavemente llega a una deformación de
0.015 a un esfuerzo máximo de 690 kg/cm2 donde se presenta la falla.

Para éste caso, un criterio que considero valedero para evaluar el módulo de
elasticidad sería el trazo de la tangente hasta encontrar el límite elástico en el punto
mencionado anteriormente, de una manera similar a la de acero estructural; sin
embargo para el caso del bambú, no se aprecian con exactitud los puntos de
fluencia (superior e inferior) y la deformación máxima elástica.

Podemos considerar que ésta muestra de bambú no tiene un comportamiento dúctil


precisamente ya que las deformaciones plásticas antes de la falla son apenas 2.67
veces la deformación máxima elástica.
Tal vez el bambú lo podemos catalogar como material flexible y poco dúctil con falla
frágil.

Módulo de Elasticidad Eb = σ = 440 = 75 862,1 kg/cm2


de Bambusa oldhami ε 0,00579

Tipo de falla en la muestra:

o En la falla última, en los bordes del extremo superior se presenta


aplastamiento debido a la concentración de esfuerzos.
o Se presentan rajaduras en la parte central de la probeta (falla frágil)
o Las grietas se interrumpen en el tabique o nudo de la muestra

3.5.- Comentarios

Como conclusión de este capítulo se hace mención de la importancia de conocer


integralmente al bambú pensando en su preservación que se manejará de acuerdo
al entorno físico.

Sus propiedades físicas y mecánicas permitirán tener las precauciones para diseñar
juntas con el fin de obtener un comportamiento balanceado con el resto de la
estructura.

Con base al conocimiento, se tiene como resultado, que la utilización de las partes
distales del bambú como elementos de conexión en estructuras a compresión,
cortante y tracción son las más adecuadas.

En las conexiones de bambú a tracción, es necesario diseñar elementos auxiliares


que permitan mayor área de apoyo para evitar las fallas por aplastamiento en el
sentido longitudinal a las fibras.

Las conexiones son componentes necesarios para la utilización del bambú en


estructuras, las cuales se discutirán en el siguiente capítulo.

También es muy importante mencionar que el módulo de elasticidad y el


mecanismo de fluencia pueden ser manejados y aprovechados bajo dos
circunstancias:

75
1. Proyectar elementos a flexión embebidos en hormigón bajo límites de
deformación máxima tolerada de acuerdo a los códigos vigentes en la
localidad.

2. Estudiar dentro del mecanismo de fluencia, posiciones de no recuperación


del bambú para lograr deformaciones plásticamente estéticas que puedan
ser empleadas en la Arquitectura Orgánica y lograr proyectos interesantes.

76
4.- LAS CONEXIONES EN LAS ESTRUCTURAS LIGERAS

4.1.- Introducción
Para definir los alcances y las limitaciones de las uniones diseñadas con elementos
de bambú, algunos expertos sudamericanos y asiáticos han dado algunas
soluciones referentes al comportamiento de este material vegetativo como se verá
más adelante, todas con el fin de evitar algunas fallas originadas por esfuerzos
inducidos en el material.

El planteamiento general para el diseño de conexiones debe tener como referente


evitar al máximo la presencia de esfuerzos que provoquen la rajadura en las piezas
de bambú. Ya se explicó en el capítulo 3, que el único modo de falla inicial del
bambú es la rajadura en el sentido longitudinal de las fibras; esto nos permite
pensar que en el diseño de las conexiones en su ámbito teórico-práctico, se deben
evitar estos tipos de falla. También se hace hincapié en la simplificación de las
uniones para lograr los objetivos que se plantean en esta investigación, atendiendo
principalmente a la arquitectura con estructuras ligeras.

4.2.- El ámbito de estructuras ligeras utilizando bambú


En este documento es importante mencionar que las estructuras ligeras pueden
considerarse desde las cubiertas con tela, que son poco empleadas en el país por la
falta del dominio de la técnica, el uso de las placas superligeras de aislamiento
térmico a base de espuma de poliuretano de diferentes presentaciones, que han
ahorrado el suficiente peso para considerar mayor ligereza en el conjunto; hasta las
que utilizan chapa de cemento con espesores delgados, con pesos más significativos
comparados con los anteriores.

Un aspecto sobresaliente es que debido a la naturaleza del bambú, las formas


obtenidas cuando se diseñan cáscaras de bambú-cemento, toman la configuración
natural que nos permite la irregularidad geométrica del bambú. Con lo que
podemos dar por aceptado que algunas cubiertas ligeras (paraboloides, cúpulas,
hiperboloides de revolución, etc.) muestran una forma orgánica que se aparta de la
geometría euclidiana perfecta. Véase anexo “C” (Experiencias)

4.3.- Proyecto de conexiones


En este apartado se hace referencia a lo que existe en algunas partes de América y
Asia respecto a las uniones utilizadas.

4.3.1 Modelo de conexiones

Oscar Hidalgo López de Colombia, en su manual de construcción con bambú,


expone las normas que deben tomarse en cuenta para la construcción de uniones y
amarres.

A continuación se presentarán dichas normas con sus respectivos esquemas.

77
EN VIGAS Y COLUMNAS

No utilice: Utilice:
Bambúes de baja resistencia como Bambúes sazonados o mayores de 3
son: Bambúes verdes o menores de años, previamente curados, secados al
tres años, bambúes atacados por aire y tratados con inmunizantes.
insectos, bambúes que hayan Bambúes con cortes y uniones
florecido, o que presenten figuras o apropiadamente hechos, con diámetros y
grietas verticales o cortes espesores de pared apropiadas.
horizontales superficiales
producidos accidentalmente con
machete.

PARA FIJAR PIEZAS HORIZONTALES

No utilice: Utilice:
Clavos o puntillas de más de 8 cm. Amarres de alambre duplicados o
(2.5”), ya sea para fijar lateralmente triplicados (2 ó 3 alambres de igual
bambúes de menor diámetro o en longitud), cuerdas de nylon o cuerdas
la fijación de uniones. Vigas vegetales de diámetro apropiado y en
clavadas lateralmente a las buen estado.
columnas.

78
EN UNIONES AMARRADAS

No utilice: Utilice:
Bambúes verdes que al secar se Bambúes previamente secados al aire
contraen dejando flojos los con amarres de alambre, nylon, cuerdas
amarres. Amarres de cuerdas vegetales o de cuero.
elásticas, o con cuerdas muy
delgadas o en mal estado.

EN COLUMNAS, PARALES O SOPORTES DE CIMBRAS.

No utilice: Utilice:
Bambúes sin un nudo en el Parales o columnas de longitud
extremo inferior, que se astillan al apropiada, con un nudo en el extremo
golpearse para plomarlos o al inferior, el cual permite golpearse sin
introducirse peñas elevadoras. producir astillamiento.

79
FORMA DE EVITAR EL APLASTAMIENTO EN LOS EXTREMOS DE LAS VIGAS

Los bambúes que se utilicen como vigas o soleras


deben cortarse de tal forma que quede un nudo en
cada extremo o próximo a él, de lo contrario las
cargas verticales transmitidas por columnas o
parales apoyados en los extremos de la viga
pueden producir su aplastamiento.

De no ser posible que un nudo coincida con uno de


los extremos de la viga, debe introducirse en éste
un cilindro de madera o con una sección corta de
bambú que tenga uno o dos nudos y el mismo
diámetro que el anterior de la viga. Si el nudo de la
sección sobresale debe limitarse.

De no existir el nudo se
produce el aplastamiento.

80
ENTALLADURAS UTILIZADAS EN LA UNIÓN DE PIEZAS DE BAMBÚ

1 2 3 4 5
Con oreja Con dos orejas A bisel Pico de flauta Boca de pescado

TRAZADO Y CORTADO
El ángulo del corte varía de acuerdo a la
inclinación que tenga la pieza.

81
UNIÓN DE PIEZAS HORIZONTALES Y VERTICALES

1.- Soporte con una o dos orejas. Se emplea para recibir vigas de bambú, madera
rolliza o aserrada.

2.- Doble soporte con oreja. Se


emplea cuando las piezas 3.- Soporte con oreja sobrepuesta.
utilizadas como vigas son de mayor
diámetro que las utilizadas como
columnas.

4.- Soporte con encalladura de 5.- Soporte con solapa. Se emplea


boca de pescado. cuando no se dispone de alambre para el
amarre. La solapa se amarra con cintas
de bambú.

82
EMPLEO DE PASADORES Y ANCLAJES EN LA UNIÓN DE PIEZAS HORIZONTALES
Y VERTICALES

1.- Unión de piezas con amarre y clavija. La clavija puede colocarse en la columna
ya sea paralela o perpendicular a la viga.

2.- Boca de pescado con clavijas.

3.- Unión con anclaje de madera. Se emplea también invertido.

83
4.- Unión con anclaje metálico. Se emplea en diversas posiciones.

SOPORTES DE VIGAS DOBLES Y CUADRUPLES

1.- Vigas formadas por 4 o 6 elementos. La hilera superior se separa de la inferior


por medio de latas de bambú o de piezas de madera que se colocan con una
separación máxima de un metro, con el fin de que los bambúes superiores no se
deslicen sobre los inferiores.

2.- Viga doble central. Tiene una gran diversidad de aplicaciones en la construcción
de estructuras para puentes y de instalaciones rurales.

84
3.- Viga doble lateral. Cada una de las vigas se amarra independientemente del
soporte lateral y entre sí. Se emplea en la construcción de estructuras para puentes
y de instalaciones rurales.

4.- Vigas dobles laterales. Se emplea como soporte central en estructuras de


puentes o de galpones.

85
UNIÓN Y FIJACIÓN DE PIEZAS HORIZONTALES

1 2 3

1.- Unión en cruz con pasador.

2.- Unión lateral con pasador o clavijas.

3.- Unión de esquina.

86
EMPALME DE PIEZAS HORIZONTALES

1.- Al tope.

2.- A bisel.

3.- De rayo.

4.- De medio bambú.

5.- Con unión interna.


Se emplea en acueductos.

6.- Con unión externa.


Se emplea en acueductos.

7.- Telescópico.
Se emplea en acueductos.

87
UNIONES EN LA CONSTRUCCIÓN DE MUEBLES

Rebánese la pared del bambú


hasta que pueda doblarse fácilmente

1.- Unión de abrazadera.


Se emplea para unir el soporte vertical con los horizontales.

2.- Unión en ángulo. 3.- Unión en “T”.

88
AMARRES UTILIZADOS EN CONSTRUCCIONES TEMPORALES Y ANDAMIOS

1.- Amarre cuadrado. Se emplea en andamios o en construcciones temporales, para


unir piezas verticales con horizontales. El amarre se inicia y termina con un nudo
ballestrinque.

2.- Amarre en aspa. Se emplea para unir piezas o riostras diagonales.

89
AMARRES UTILIZADOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE ANDAMIOS

Detalle No. 1

Detalle No. 2

Detalle No. 3

90
AMARRES UTILIZADOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE ANDAMIOS COLGANTES

1.- Amarre de doble nudo corredizo.

2.- Amarre múltiple.

3.- Amarre con nudo del ahorcado.

4.- Amarre con dos medias vueltas.

91
4.3.2.- Proyecto de conexiones

Para definir los alcances y las limitaciones de las uniones diseñadas con elementos
de bambú, se comentarán los resultados obtenidos en el Capítulo 3 referente al
comportamiento de este material vegetativo a los diferentes esfuerzos desarrollados.

Se comenzará discutiendo las resistencias que tiene el bambú de acuerdo a su


naturaleza.

a) Las resistencias a la tracción pueden desarrollarse con muy altos valores,


comprendidos entre los 1200 kg/cm² hasta 3000 kg/cm² (esta tesis no
analiza cómo se han obtenido los parámetros mencionados ni tampoco
cuáles son las especies más resistentes, dado el grado de complejidad para
realizar esta prueba en el laboratorio).
(Véase anexo “A”)

b) En relación con el comportamiento a compresión simple del bambú, en


términos generales, la falla se presenta entre 500 y 700 kg/cm² según sea el
tipo de especie probado. Como ya se comentó las fallas se aprecian con más
intensidad en los extremos de las barras a conectar. Dando como
consecuencia un tipo de falla es frágil con deformaciones plásticas en los
bordes y rajaduras en las zonas cercanas a dichos extremos. Las pruebas
con restricción confinada dieron buenos resultados ya que incrementaron la
resistencia hasta un 100%.
(Véase anexo “A”)

c) Para el esfuerzo cortante, se observa que las fallas en el sentido de las fibras
se presentan entre los 50 y 70 kg/cm² con rajaduras en el sentido de las
mismas. Para el caso del corte en sentido perpendicular a las fibras, permite
mejor comportamiento, aumentando la resistencia entre 4 y 5 veces más,
con fallas frágiles traducidas en rajaduras longitudinales y aplastamiento.
(Véase anexo “A)

d) Para la flexión, fenómeno que ya fue estudiado de una manera individual en


el Capítulo 3, es necesario hacer notar que la falla bajo estos esfuerzos, está
regida por la resistencia al cortante tangencial a la altura del eje neutro del
tubo, sin haberse agotado la capacidad a compresión y a tracción. Este
mecanismo se presenta cuando las deformaciones han rebasado los límites
que marcan los reglamentos o códigos de construcción para el diseño de
piezas a flexión.

Es importante mencionar que para cada caso en particular de las estructuras, se


tiene que estudiar la gráfica esfuerzo deformación con el fin de establecer criterios
que permitan la eficiencia principalmente bajo estados limite de servicio, es decir,
las deformaciones máximas permitidas que no produzcan inestabilidad estructural.
(Véase anexo A)

En la figura 4.3-1 se presentan dos diseños para resolver las uniones de bambúes
a compresión simple con falla por aplastamiento, utilizando soleras de sobrantes de
la zona basal de los cortes de los culmos del bambú.

Probablemente la preferencia de seleccionar soleras de acero o de bambú, estriba en


la apariencia y en el comportamiento mecánico. Para estructuras donde el bambú
presente una vista al usuario, se procurará colocar soleras de bambú con tornillo y

92
en lugares donde la conexión no esté a la vista, la solera de acero podría ser la
solución.

Las soluciones anteriores se pueden emplear para columnas simples o múltiples


según sea el caso de carga y altura. Véase figura 4.3-1

Como materiales de apoyo podemos considerar los morteros dimensionalmente


estables para lograr una mejor adherencia en la parte de los extremos a unir. Véase
figura 4.3-2

Figura 4.3-1 Figura 4.3-2

En algunos casos cuando las paredes del bambú no son suficientemente gruesas
como para confiar en los tornillos podemos utilizar encintados en los extremos por
unir con cualquier cinta adhesiva que evite las rajaduras en el manejo y operación.
Véanse fotos 4.3-1 y 4.3-2. Es común utilizar taquetes de bambú de menor
diámetro que penetren en ambas piezas a unir, previo encintado en los extremos.

Foto 4.3-2

Foto 4.3-1

93
4.3.3.- Conexiones a tracción

En el inciso (a) de este subtema se han dado algunas pautas en relación con las
juntas a tracción, principalmente en la obtención de los resultados. Se intentará
hacer un diseño de conectores a tracción como una forma de iniciarse en el
proyecto de cubiertas donde se requieran.

Para lograr lo anterior se tomarán en cuenta los siguientes aspectos:

o Resistencia de la solera de acero.


o Resistencia de los tornillos utilizados.
o Resistencia a la compresión del mortero Grout que rellena los huecos
conectados.
o Resistencia al aplastamiento entre el tornillo y el Grout de relleno
o Resistencia al aplastamiento entre el tornillo y las paredes del bambú (de
preferencia se encintarán los tramos de las piezas de bambú a conectar con
el número de vueltas necesarios usando cinta adhesiva).

Nota: No se mencionó la resistencia a la ruptura del tabique o nudo del bambú,


porque resultados de experimentos realizados con alumnos de la Facultad de
Ingeniería Civil de la Universidad Veracruzana Zona Xalapa, mostraron fallas a la
ruptura con valores que no aportaron ningún beneficio al conjunto de la conexión.

Por medio de un ejemplo, podemos ilustrar cual sería la forma de diseñar una junta
de tracción. Este ejemplo se basa en parámetros de resistencia supuestos, pero
apegados en algunos casos a los resultados obtenidos en el Capítulo 3.

EJEMPLO: Se trata de diseñar una junta a tracción de 2 bambúes de la especie


Bambusa oldhamii en estado seco con los siguientes datos. Se supone que las dos
piezas de bambú tienen diámetros similares.

DATOS:

o Diámetro exterior promedio: 7,5 cm.


o Diámetro interior promedio: 5,1 cm.
o Resistencia última al aplastamiento de las paredes del bambú: 500 kg/cm² 1

o Resistencia al corte de los tornillos (esfuerzo de trabajo σ): 1.300 kg/cm²


o Resistencia a la tracción de las soleras de acero A-36: fy= 2.533 kg/cm² 2
o Carga de diseño: 4.000 kg

Se trata de buscar cuántos tornillos se requieren para absorber los esfuerzos


inducidos debido a la fuerza de tracción que debe resistir el conjunto. Los pasos a
seguir serían:

1. Cálculo de las soleras de apoyo (se proponen 4 de 1” X ¼”) de hierro


estructural de:

fs = 1.512 kg/cm² (Esfuerzo de trabajo)

Esfuerzo inducido = 4.000 = 1.240,00 kg/cm²


2 X 2,54 X 0,635

1
Resistencia promedio a la compresión.
2
Resistencia a la Fluencia del Acero A-36

94
1.240,00 kg/cm² < 1.512 kg/cm²

Esta propuesta de solera cumple especificaciones de resistencia, por lo tanto


se quedará como definitiva.

El cálculo de la longitud L a cada lado de la junta, se obtendrá


posteriormente.

2. Cálculo de los tornillos a cada lado de la junta. Se proponen tornillos de


3/8” de diámetro con acero comercial de 1.512 kg/cm² de fatiga de trabajo.

Área de cada tornillo igual a 0,71 cm²

Número mínimo de tornillos requeridos igual a


4.000 = 3,2 tornillos ~ 4 tornillos
1.512 X 0,71

Verificaremos por aplastamiento cuántos tornillos requerimos:

Capacidad de resistencia al aplastamiento tornillo / Bambú

1,2cm. X 0,9525cm X 2 perforaciones X 500 kg/cm² X 0,4 ** = 457,2 Kg.

** Factor de reducción que se aplica como seguridad al esfuerzo de ruptura


del bambú a la compresión.

Número de tornillos igual a:

4.000 = 4,37 ~ 5 tornillos


457,2 x 2 (Perforaciones por cada tornillo)

En la figura 4.3-3 se muestra la distribución final de soleras y tornillos para el caso


de una junta a tracción sometida a 4.000 Kg. de carga total.

La longitud se propone con base a la separación de cada tornillo, para nuestro caso
se colocarán los tornillos a cada 10cm. por lo tanto la longitud de la solera a cada
lado de la junta será de 60cm. más otro tramo de 10cm., lo que dará 70cm. a cada
lado de la unión de los dos bambúes. Esta última separación ha sido dada
arbitrariamente ya que hasta la fecha no tenemos especificaciones de distancias
mínimas entre tornillo y tornillo en ningún manual de bambú.

Es oportuno comentar que en el diseño de la junta a tracción, no se ha propuesto


rellenar con cemento mineralizado (Grout) los espacios interiores, ya que su función
de resistencia provocaría falla interior de los tabiques, ocasionando que los cuerpos
de este material se deslizarían únicamente en las paredes de los tubos de bambú.

Cabe mencionar que los tabiques alcanzan una resistencia máxima de 2.5 kg/cm²
al esfuerzo cortante longitudinalmente, valor insignificante para los fines que se
persigue en este diseño.

Como podemos observar en este ejercicio, ha resultado un sistema de conexión a


tracción con placas de hierro muy largas y muchos tornillos para el caso,
justificándose este resultado por la intensidad de la carga de 4 toneladas, la cual
para un caso real resultaría ser muy alta, por lo que habrá que pensar hasta que
punto el diseño de esta conexión resulta práctico en la construcción de estructuras

95
que se pueden llamar ligeras que es el tema central de nuestra tesis. Para casos
reales similares a este ejercicio como pueden ser el diseño de puentes de bambú, se
puede pensar en el uso de cables de hierro para sustituir al bambú en su
comportamiento a tracción, ya que el diseño de las juntas resulta complicado.

Kg
00
40
14 1/ X
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cm

0 4
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cm
4
de
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5
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K
00
40

Figura 4.3-3

CORTE a - b
Bambú

Tuerca

Arandela
Tornillo de 3/8" (asienta)

Solera de 1" (2.54cm.) x 1/4"

Figura 4.3-4

96
4.4.- Propuesta de conexiones para estructuras ligeras
El presente subtema enumera algunas conexiones entre elementos constitutivos del
sistema constructivo con bambú. Estas conexiones han sido experimentadas con
clavos, pernos, varillas y pletinas. Otras diferentes pueden utilizarse, siempre y
cuando se pueda garantizar la rigidez diseñada.

Como resultado de las observaciones del bambú al comportamiento a diferentes


esfuerzos, se mostrarán imágenes que ejemplifican formas de uniones capaces de
cubrir necesidades de carácter constructivo en lo que respecta a este material
estructural en su utilización.

IMÁGENES:

1) Unión en cruz con bambúes traslapados


con amarres de alambre galvanizado.

Aplicación: se puede recomendar para


cubiertas (paraboloides, hiperboloides,
bóvedas, cúpulas)

2) Unión en cruz con bambúes interceptados


con taquetes labrados de bambú y fibra de
mimbre.

Aplicación: se utiliza en bastidores para


muros estructurales en casas y pequeños
edificios donde el conjunto logra la rigidez y
resistencia deseada. A esto habría que
agregarle la rigidización en aplanados
texturizados para dar los acabados.

3) Unión en cruz de bambúes


interceptados con refuerzos adicionales,
utilizando taquetes de bambú y fibra de
mimbre.

Aplicación: este tipo de unión se


recomienda para estructuras aparentes
que estén protegidas por cubiertas ligeras
de poli carbonato o de cristal.

97
4) Unión en cruz interceptada utilizando
taquetes naturales de bambú, reforzada
con fibra natural de mimbre y tensores
adicionales colocados en cuadro, a base
de hilo de plástico sujetos en 4 tornillos.

Aplicación: se puede recomendar para


estructuras protegidas como muros
aparentes estructurales o cubiertas
ligeras traslúcidas.

5) Uniones en Guadua angustifolia


utilizando tornillos industriales de
hierro para cerchas.

Aplicación: se recomienda no solo para


Guadua angustifolia, sino también para
la Bambusa oldhamii, ya que puede ser
la solución más simple y resistente por
el tipo de estructura, que podría formar
parte de una cubierta de regulares
dimensiones.

6), 7) Uniones atornilladas utilizando Guadua


angustifolia.

8) Estereoestructura con uniones


atornilladas utilizando solera y
refuerzo con confinamiento en los
extremos de las diagonales.

98
9), 10) Uniones con taquetes de 3/8 en bambú.

Aplicación: se recomienda para uniones de


muros y entrepisos, según sean diseñados desde 1 hasta 4 niveles.

11) ,12) ,13) Uniones amarraduras con fibras naturales de mimbre.

Aplicación: se recomiendan para uso en estructuras aparentes con poco peso, como
pueden ser algunos mezanines ligeros.

14) Uniones atornilladas en una estructura


ligera resuelta a base de Guadua angustifolia.

Aplicación: está considerada como rígida debido


al número de elementos que resuelven los
apoyos triangulando el mecanismo estructural
de conjunto, nótense algunos refuerzos
interiores a algunos elementos.

99
Todos los miembros y elementos estructurales deberán estar anclados, arriostrados,
empalmados e instalados de tal forma que garanticen la resistencia y fluidez
necesarias para resistir las cargas y transmitirlas con seguridad.

CONEXIONES CLAVADAS

Las conexiones clavadas se reservan para


esfuerzos muy bajos entre elementos de bambú.
No se recomiendan expresamente, para dos o más
elementos rollizos de bambú. La penetración y el
impacto de los clavos producen fisuración del
bambú debido a la preponderancia de fibras
longitudinales. Las conexiones clavadas deben
usarse solamente para ajuste temporal del sistema
durante el armado y no deben tenerse en cuenta
como conexiones resistentes entre elementos
estructurales.

CONEXIONES CON PERNOS

Cuando sea necesario perforar el bambú para


introducirle pernos, debe usarse taladro de alta
velocidad y evitar impactos. Todos los cañutos a
través de los cuales se atraviesan pernos o barras
pueden rellenarse con mortero de cemento.

El mortero debe ser lo suficientemente fluido para penetrar completamente dentro


del culmo. Puede prepararse el mortero de relleno, por volumen, utilizando una
relación 1 a 0,5 entre el cemento y el agua y sin exceder la relación 4 a 1 entre el
agregado fino y el cemento.

Para vaciar el mortero se


perfora el bambú con taladro y
se coloca con un embudo o
con una pequeña bomba
casera.

Los pernos pueden fabricarse


con barras de refuerzo
roscadas en obra o con barras
comerciales de rosca continua.

100
CONEXIONES ZUNCHADAS

Las conexiones zunchadas


pueden utilizarse para fabricar
conexiones articuladas. Para
conexiones que deban resistir
tracción, la pletina debe
diseñarse para garantizar que
no es el vínculo débil de la
unión. Ésta no debe trabajar, en
total, con más de 10 KN (9810
Kg.) de fuerza de tracción.

CONEXIONES ESTRUCTURALES

Una vez que se fabrica el bahareque, el material compuesto no depende de la


resistencia de las uniones de los bambúes, sino de su rigidez. De tal manera, las
conexiones entre los elementos de bambú dentro de los muros de bahareque
resultan secundarias y pueden cumplir funciones estructurales, tanto de rigidez
como de resistencia.

Las conexiones entre componentes las podemos clasificar en:

CONEXIÓN CIMIENTO-MURO.

Los muros deberán estar conectados efectivamente con la cimentación o con


los sobrecimientos. Los muros de bahareque encementado pueden fabricarse
utilizando solamente elementos de bambú o combinando madera aserrada con
elementos de bambú. De hecho se recomienda que las soleras de los muros sean de
madera aserrada.

CONEXIÓN CON SOLERAS DE MADERA ASERRADA

Cuando se utiliza madera aserrada para las soleras, la conexión con los cimientos o
los sobrecimientos se realiza con barras roscadas que atraviesan las soleras y se
anclan con tuercas y arandelas. La madera debe separarse del hormigón o de la
mampostería con papel impermeable u otra barrera similar.

101
CONEXIÓN CON SOLERAS DE BAMBÚ

Para muros fabricados sólo con


elementos de bambú, los muros deben
conectarse a los cimientos utilizando los
elementos verticales, tal como se haría
para conectar columnas de bambú.

El bambú no debe estar en contacto


directo con el suelo, la mampostería o el
concreto. De tal manera, el bambú se
apoya sobre un separador de metal u otro
material impermeable.

Las fuerzas de compresión se transmiten a través del separador, por lo que debe
apoyarse en forma continua contra la cimentación. Las fuerzas de tracción se
transmiten a través de conexiones pernadas. Un perno atraviesa el primer o el
segundo culmo del bambú. El culmo atravesado y cualquier culmo por debajo de
éste, deben rellenarse con mortero. El culmo debe tener un nudo en su extremo
inferior. El perno se ancla al cimiento a través de pletinas o barras con ojales, o
barras dobladas. Esta conexión resiste tracción. No es apropiada para resistir
momento. Por lo tanto, no es necesario atravesar pernos en ambas direcciones.

El separador debe actuar como elemento


resistente a corte, es decir, como tope
para el movimiento horizontal entre el
muro y el cimiento. Para ello, el
separador debe abrazar el elemento de
bambú. Debe existir un separador-
retenedor por lo menos cada 4m., o en las
esquinas de muros, o en los bordes de
aberturas para puertas. El separador-
retenedor debe ser una pletina de acero
con, por lo menos, 3,2mm. De espesor y
la misma anchura del bambú que retiene.

Un separador más eficiente para cortante


es un tubo dentro del cual se empotra el
bambú. El tubo, a su vez, está empotrado
en el concreto del cimiento.

Cuando no se requiere que la conexión


resista tracción ni cortante, el bambú
puede empotrarse en el concreto, y
separarse de éste mediante una
membrana bituminosa, como brea o
asfalto.

Las conexiones con los cimientos


descritas hasta este momento sirven también para anclar columnas formadas con
más de un bambú.

102
4.5 Comportamiento mecánico de uniones

15), 15’) Pruebas al cortante transversal a las fibras que conduce al aplastamiento
de una unión interceptada. Falla frágil por rajadura.

16) Prueba al cortante transversal a las fibras de


una unión de 2 elementos traslapados utilizando
tornillos de hierro.

17), 18) Prueba a la flexión de una unión en L de


bambúes traslapados usando taquetes de bambú
con refuerzo de fibra de mimbre. Tipo de falla
frágil (rajadura).

103
19), 20) Prueba a flexión de una unión en L utilizando Bambusa oldhamii y
taquetes de bambú, la falla se advierte en los taquetes.

4.6.- Proyecto de cerchas para pruebas de campo


Este proyecto se realiza con la finalidad de experimentar con 2 modelos de cerchas
en igualdad de condiciones geométricas variando el número de conectores en cada
nudo. Estas pruebas se realizaron en el instituto de ecología de esta ciudad de
Xalapa, Veracruz.

4.6.1.- Objetivo

El objetivo principal es estudiar la relación entre la carga gradual y las


deformaciones respectivas, con el propósito de establecer una comparación con los
estados críticos de falla en cada una de las cerchas.

Podemos mencionar como objetivos complementarios, no menos importantes, los


siguientes:

o Observar el comportamiento de los taquetes de bambú en su interacción con


las placas de unión hechas de madera.
o Observar el comportamiento de los elementos de bambú de la cercha (cuerda
superior, inferior, montantes y diagonales).
o Observar el comportamiento de las placas de unión, que para este caso
fueron resueltas a base de triplay de pino de 3 capas (6 mm).
o Observar la eficacia del refuerzo de confinamiento en los extremos para el
caso de una de las armaduras a probar.

104
4.6.2.- Proceso de construcción

Cercha No. 1 y No.2: Se construyeron con una longitud de 3.5 m por 35 cm. de
peralte, utilizando Phyllostachys bambusoide de 3 cm. de diámetro en promedio,
tanto para las cuerda superior, como interiores, así como montantes y diagonales
de ambas cerchas. (Véase figura 4.5-1)
Se utilizaron placas de 6 mm. de triplay de pino en todos los nudos con
dimensiones apropiadas para unir a estos elementos con 2 taquetes de ¼”, labrados
en Bambusa oldhamii para la primera y 3 taquetes para la segunda, reforzadas con
cascarilla de mimbres en los extremos de cada elemento de las armaduras. (Véase
figuras 4.5-2, 4.5-3)

Figura 4.6-1

Figura 4.6- 2 Figura 4.6-3

105
4.6.3.- Prueba del modelo de cercha No. 1

Esta cercha fue sometida a cargas inducidas por medio de un gato con una presión
controlada utilizando un compresor de aire. (Véase figuras 4.6-4a a 4.6-4c)

Figura 4.6-4a Figura 4.6-4b Figura 4.6-4c

En la figura 4.5-4d aparecen los elementos de la cercha con los extremos reforzados
con “cascarilla de mimbre”, material vegetativo que cumple doble función: la de
reforzar los extremos y por estética.

Figura 4.6-4d

Cuadro de carga deformación de la cercha No.1


Carga (kg) Deformación (mm) Tipo de falla
25 1,25 -
50 3,53 -
75 7,09 -
100 10,62 -
125 15,09 -
150 20,29 -
Por cortante en los taquetes
155 22,51 del elemento a tracción.
(montante)
Cuadro 4.6-1

106
GRAFICA DE CARGA-DEFORMACION

Carga vs Desplazamiento
0.16
0.15
0.14

0.13
0.12

0.11
0.10
0.09

0.08
0.07
0.06

0.05
0.04

0.03
0.02

0.01
-0.00
-0.1

10.0

15.0

20.0

25.0

30.0

35.0

40.0

45.0

50.0

55.0

60.0

65.0
68.3
5.0

Gráfica 4.6-1
DATOS DE LA GRÁFICA:

Carga actual: -0,024 Ton.


Carga máxima: 0,155 Ton.
Carga tara: 0,350 Ton.

Deflexión actual: -48,36 mm.


Deflexión tara: -20,514 mm.

Velocidad: -0,02 mm/min

Tiempo: 248,0 seg.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN.

Los resultados del experimento de la cercha No. 1 nos muestran claramente que las
fallas se concentraron en los taquetes labrados con bambú, sin advertir ningún
desgarre en la placa de madera y en los tubos como elementos de la armadura. Se
aprecia que fueron las conexiones en cuerdas superiores las que fallaron y no

107
precisamente en el centro, esto probablemente se debió a que no había una simetría
perfecta debido a la variación en la geometría del bambú; sin embargo es evidente
que los taquetes se rompieron al cortante.

Como discusión queda la incertidumbre de hasta dónde podemos emplear taquetes


naturales de bambú y en qué momento debemos acudir al uso de los tornillos
industriales de acero.

4.4.4.- Pruebas del modelo de cercha No.2

De la misma forma que la cercha No. 1 se probó la cercha No. 2 (Véase figuras 4.6-
5a, 4.6-5b).

Los detalles de los nodos como se puede apreciar, son similares a los de la
armadura anterior y de igual manera se probó en el laboratorio con cargas
graduales con los resultados mostrados en el cuadro 4.6-2.

Figura 4.6-5a Figura 4.6-5b

Cuadro de carga deformación de la cercha No.2


Carga (kg) Deformación (mm) Tipo de falla
25 5,47 -
50 7,19 -
75 9,74 -
100 11,95 -
125 14,66 -
150 18,49 -
175 21,96 -
200 25,74 -
225 30,42 -
250 33,72 -
275 36,07 -
300 49,87 -
325 58,40 -
350 66,61 -
Por cortante en los taquetes
380 76,63
del tercer montante
Cuadro 4.6-2

108
Carga vs desplazamiento

0.38
0.36
0.34
0.32
0.30
0.28
0.26
0.24
0.22
0.20
0.18
0.16
0.14
0.12
0.10
0.08
0.06
0.04
0.02
-0.00
10.0

20.0

30.0

40.0

50.0

60.0

70.0

80.0

90.0

100.0

111.0
-1.0

Gráfica 4.6-2
DATOS DE LA GRÁFICA:

Carga actual: 0,244 Ton.


Carga máxima: 0,379 Ton.
Carga tara: 0,344 Ton.

Deflexión actual: -30,27 mm.


Deflexión tara: -20,514 mm.

Velocidad: -0,08 mm/min

Tiempo: 324,0 seg.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN.

Los resultados del experimento de la cercha No.2 nos muestran claramente que las
fallas nuevamente se concentraron en los taquetes labrados con bambú sin
advertir ningún desgarre en las placas de madera y en los tubos como elementos de
la armadura.

109
Se aprecia que la resistencia de los taquetes en esta cercha fue mayor que en la
anterior y que las conexiones en cuerdas superiores nuevamente fallaron en los
taquetes.

Por lo que nos hace pensar que en el diseño de cerchas debemos de proteger más
los mecanismos de falla utilizando conectores de acero, tomando en cuenta que las
placas de madera tuvieron buen comportamiento, así como los extremos de los
miembros de la cercha, pues su confinamiento respondió adecuadamente a las
expectativas esperadas.

4.7.- Conclusiones
Este capítulo ha sido la vertiente de todo lo tratado en los capítulos anteriores, ya
que el tema central de la tesis se refiere a las conexiones con bambú, donde se han
tocado puntos importantes como es el subtema 4.2 “El ámbito de las estructuras
ligeras utilizando bambú”, y también lo relacionado con los modelos de uniones que
hasta la fecha se conocen y las que se proponen en esta investigación; al respecto
puedo comentar que para mi todo lo que se diseñe y construya con bambú es una
estructura ligera, lo importante no es tanto lo ligero que en sí es una cualidad, sino,
la funcionalidad que se logre en cuanto a la rigidez, resistencia, durabilidad,
preservación, etc., y por otro lado podemos decir que es fundamental diseñar
conexiones que cumplan con todo lo anterior y que logren transmitir las fuerzas de
acuerdo al proyecto, compensando la presencia de esfuerzos nocivos con medidas
de refuerzo diseñadas adecuadamente según sea el tipo de estructura.

Los modelos de cerchas que se probaron en el laboratorio de estructuras del


Instituto de Ecología de Xalapa evidencian que salvo raras excepciones, debemos
utilizar los conectores metálicos o tornillos, para darle al conjunto un mejor
comportamiento mecánico para evitar fallas como las que se presentaron en las
pruebas.

Por otro lado es necesario mencionar que dentro de algunos rangos de deformación,
también se recomendaría reforzar los extremos de los tubos a conectar con otro
bambú de menor diámetro fijado con alguna resina o con mortero de matriz de
cemento. La fibra es fundamental para darle mayor estabilidad dimensional.

Al respecto de las pruebas de uniones en el laboratorio es muy importante


considerar que las fallas en su totalidad fueron frágiles con la rajadura clásica como
un efecto de los esfuerzos inducidos en las juntas y que en mayor o menor grado el
buen diseño forma parte del buen comportamiento estructural ante solicitaciones
de proyecto.

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