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Canto

Monición inicial: En esta noche venimos ante ti Señor, presente


Sacramentalmente entre nosotros, honrándote y dándote gracias
por la vida de cada hombre y mujer que desde su experiencia
contigo aceptan y siguen tu invitación a seguir el camino que les
propones, poniendo sus pies sobre tus huellas.

Como bautizados hemos recibido la vida nueva en Cristo y somos


llamados a seguirte. Nosotros en nombre de todas las personas que
hacen opción por una vida por Ti y para ti desde la vida sacerdotal o consagrada, somos
conscientes y experimentamos que somos sostenidos por la acción de Tú Santo Espíritu, que
nos compromete así a seguirte de cerca y con mayor radicalidad.

Al reunirnos como comunidad parroquial ante tu presencia, te alabamos por tu amor y nos
disponemos a vivir este encuentro tan especial en tu compañía siendo dóciles a tu voz y
elevándote una petición para que mantengas y envíes hombres y mujeres que sigan optando
por un seguimiento radical a tu persona.

Canto al Espíritu Santo

Lectura del Evangelio de san Lucas 5; 1-11 Estando Jesús a la orilla del lago de Genesaret,
la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios. En esto vio dos barcas que
estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.
Subió entonces a una de las barcas, que era de Simón, y le rogó que se alejara un poco de tierra.
Se sentó y empezó a enseñar desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.”
Simón le respondió: “Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada;
pero, basta que tú lo digas y echaré las redes.” Así lo hicieron, y pescaron tan gran cantidad de
peces que las redes amenazaban con romperse. Entonces llamaron por señas a los compañeros
de la otra barca para que viniera en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas
que casi se hundían.
Al verlo, Simón Pedro cayó de rodillas diciendo: “Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre
pecador.” Y es que el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa
de los peces que había capturado.
Y lo mismo les ocurrió a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: “No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.” Llevaron a tierra las
barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor.
Reflexión:
“No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.”

En este pasaje Bíblico vemos cómo Simón Pedro inicia un diálogo sencillo con Jesús, pero al
reconocerlo como el Señor le pide que se retire, pues se siente indigno ante él. Jesús le da
confianza “no temas” palabras que estremecen, una llamada radical que les hace el Señor a
los que serán sus discípulos. Ellos quedan asombrados a causa de los peces que habían
capturado. Jesús se acerca a ellos y no son ellos los que dan el primer paso, es el Maestro
quien los llama a ser “pescadores de hombres”.
“Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo lo siguieron.”
Lo siguen porque perciben en su corazón a un Cristo apasionado. Por Él lo abandonan todo,
es decir su antigua vida y se convierten en testigos y sembradores del Evangelio.
Simón Pedro, Santiago y Juan al escuchar su llamado, lo siguieron inmediatamente.
Así mismo nos llama Jesús continuamente a todos los cristianos, a partir de nuestro Bautismo.
Seremos felices si respondemos al llamado que Jesús nos hace, Él desea lo mejor para nosotros
y a todos nos tiene una misión designada, Él nos da la libertad de escoger. ¿Y tú, cómo le vas
a responder?
Silencio
Canto
Salmo 138

Señor, tú me sondeas y me conoces; la noche es clara como el día.


me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos; Tu has creado mis entrañas,
distingues mi camino y mi descanso, me has tejido en el seno materno.
todas mis sendas te son familiares. Te doy gracias
porque me has escogido portentosamente,
No ha llegado la palabra a mi lengua, porque son admirables tus obras;
y ya, Señor, te la sabes toda. conocías hasta el fondo de mi alma,
me envuelves por doquier, no desconocías mis huesos.
me cubres con tu mano.
Tanto saber me sobre pasa, Cuando , en lo oculto, me iba formando,
es sublime y no lo abarco. y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
¿A dónde iré lejos de tu aliento, se escribían todas en tu libro,
a donde escapare de tu mirada? calculados estaban mis días
Si escalo el cielo, allí estas tu; antes que llegase el primero.
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
¡Que incomparables encuentro tus designios,
si vuelo hasta el margen de la aurora, Dios mío, que inmenso es su conjunto!
si emigro hasta el confín del mar, Si me pongo a contarlos, son más que arena;
allí me alcanzara tu izquierda, si los doy por terminados, aún me quedas tú.
tu diestra llegará hasta mí.
Señor sondéame y conoce mi corazón,
Si digo: “que al menos la tiniebla me encubra, ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
que la luz se haga noche en torno a mí”, mira si mi camino se desvía,
ni la tiniebla es oscura para ti, guíame por el camino eterno.

AGRADECIMIENTO
Texto Bíblico:
Colosenses 3, 16-17 Commented [B1]: Primado de Pedro DUDA
“La Palabra de Cristo habite en vosotros; con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con
toda sabiduría, cantad agradecidos a Dios en vuestros corazones con salmos, himnos y
canticos inspirados, y todo cuanto hagáis de palabra y de boca, hacedlo todo en nombre
del Señor Jesús dando gracias por su medio a Dios Padre.”

Agradecidos por el don de la Eucaristía, el sacerdocio, el mandamiento del amor y el servicio


a nuestros hermanos que Jesús nos ha legado, unámonos en acción de gracias al Padre
cantando después de cada intervención:

/Te damos gracias, Señor, de todo corazón, te damos gracias, Señor, cantamos para Ti/

 Gracias, Señor, por el Papa Francisco, nuestro Arzobispo Rubén y por todos los
obispos consagrados a tu servicio y guardianes de nuestra fe católica.
 Gracias por todos los sacerdotes que acompañan nuestro caminar en la fe,
particularmente por nuestro párroco el P. Nelson Ortiz, el P. Jair y el P. Antonio.
 Gracias por los hombres y mujeres que han consagrado su vida a tu servicio y a al
servicio de sus hermanos por medio de la oración contemplativa en la vida monástica
y conventual.
 Gracias, Señor, por los religiosos y religiosas que se consagran a Ti para ser sal y luz
del mundo, por medio de su acción apostólica entre nosotros.
 Gracias por los grupos de laicos consagrados que desde su cotidianidad son
testimonio de fidelidad a su fe en el servicio a sus hermanos.
 Gracias, Señor, por todos nosotros quienes hemos sido regalados por Ti con el don de
la fe y llamados a vivirla desde nuestra ser y hacer de cada día.

Silencio
Canto
Salmo 137

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; porque la gloria del Señor es grande.
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario, El Señor es sublime, se fija en el humilde,
daré gracias a tu nombre; y de lejos conoce al soberbio.

por tu misericordia y tu lealtad, Cuando camino entre peligros,


porque tu promesa supera a tu fama; me conservas la vida;
cuando te invoqué, me escuchaste, extiendes tu brazo contra la ira de mi
acreciste el valor en mi alma. enemigo,
y tu derecha me salva.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la
tierra El Señor completará sus favores conmigo:
al escuchar el oráculo de tu boca; Señor, tu misericordia es eterna,
canten los caminos del Señor, no abandones la obra de tus manos.
PETICIONES
"Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que
envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos."
Lucas 10, 2-3

Convencidos de que la oración es la fuerza más poderosa para que el Dueño de la mies
envíe los obreros que la Iglesia y el mundo necesitan, elevemos nuestras súplicas al Señor.
Diciendo: Llama, Señor a muchos que sigan a Tu Hijo Jesús, en la Vida sacerdotal y religiosa

 Señor, Tú que has dicho: “Si alguno quiere seguirme, que se olvide de sí mismo, tome
su cruz y me siga”, concédenos la gracia de escuchar con valentía tus llamados y
abrirnos a los planes y proyectos que tienes para nuestras vidas. OREMOS
 Te pedimos por el Papa Francisco, por los Obispos, Sacerdote, Religiosos y
Consagrados para que encuentren en Ti descanso y aliento para vivir
la misión de ser testigos de tu Evangelio. OREMOS
 Sigue llamando con insistencia y con los dulces silbidos de tu amor a
muchos jóvenes a la vida sacerdotal y consagrada para los
diferentes ministerios de tu Iglesia. OREMOS
 Te confiamos nuestros hogares y los hogares del mundo entero. Haz
que en ellos nazca y se cultive la fe en Tí que eres el sentido de
nuestras vidas. OREMOS

Silencio
Canto
SALMO 144 I
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; y yo narro tus grandes acciones;
bendeciré tu nombre por siempre difunden la memoria de tu inmensa
jamás. bondad,
y aclaman tus victorias.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre El Señor es clemente y
jamás. misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
Grande es el Señor, merece toda el Señor es bueno con todos,
alabanza, es cariñoso con todas sus creaturas.
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a Que todas tus creaturas te den
la otra, gracias, Señor,
y le cuenta tus hazañas. que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu
Alaban ellos la gloria de tu reinado,
majestad, que hablen de tus hazañas;
y yo repito tus maravillas; explicando tus proezas a los
encarecen ellos tus temibles proezas, hombres,
la gloria y majestad de tu reinado. tu gobierno va de edad en edad.
Tu reinado es un reinado perpetuo,

Oracion final

Señor Jesús, así como llamaste un día a tus primeros discípulos para hacerlos pescadores de
hombres, cuntinúa también ahora haciendo resonar tu dulce invitación: ¡Ven y sígueme!

Da a los jóvenes y a las jóvenes la gracia de responder prontamente a tu voz. Sostén en sus
fatigas apostólica a nuestros obispos, sacerdotes y personas consagradas.

Da la perseverancia a nuestros seminaristas y a todos los que están realizando un ideal de


vida totalmente consagrada a tu servicio.

Suscita en nuestra comunidad el espíritu misionero. Manda, Señor, operarios a tu mies y no


permitas que la humanidad se pierda por falta de pastores, misioneros de personas
entregadas a la causa del Evangelio.

María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación, ayúdanos a decir “Sí” al Sewñor que
nos llama a colaborar en el designío divino de salvación. Amén. (S. Juan Pablo II)

Canto