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Mare Monfort Adoracion Juarez Sanchez REGISTRO FONOLOGICO INDUCIDO TARJETAS GRAFICAS INTRODUCCION cién del habla y del lenguaje para el idioma castellano, dificulta enormemente el diagndstico logopédico, la evaluacién objetiva de la evoluci6n de los nifios y la transmisién de informacién técnica entre los profesionales. L A escasez, por no decir la casi ausencia de instrumentos de explora- A veces, la utilizacién de pruebas extranjeras puede resultar prove- chosa porque el factor examinado no se ve demasiado condicionado por el idioma utilizado y porque los datos del baremo no son lo que mas nos interesa. No ocurre evidentemente asi en la exploracién del habla, ya que inclu- ye los elementos fonolégicos genuinos del propio idioma: para més com- plicacion, se trata de un aspecto susceptible de importantes modi en una comunidad tan vasta como la de los castellano-parlantes. En Espafia, incluso, las variaciones fonéticas son notables, sea por la influencia de otros idiomas de la comunidad (catalan, gallego...), sea por la evolucién diferente del propio idioma castellano en Castilla, Andaluci Canarias, Extremadura. Existen algunos trabajos que intentaron registrar de alguna manera el desarrollo fonético y/o fonolégico de los nifios: M. Serra presenté un tra- bajo sobre 628 nifos entre 3 y 7 afios; L. Bosch estudié también, de forma muy elaborada, un grupo de 293 nifios entre 3 y 8 afios; por fin, M. Melgar de Gonzalez, en Méjico, aplicé otra prueba a 200 nifios entre 3 y 6 aiios. Teniendo en cuenta las peculiaridades del habla de las comunidades en las que se aplicaron estas distintas pruebas, estimamos conveniente afiadir a esta lista los resultados obtenidos por nuestro equipo en una pobla de nifios madrilefios. 5 REGISTRO FONOLOGICO INDUCIDO Queriamos registrar, en la medida de lo posible, el habla espontanea de los nifios, por Io que optamos por una prueba de denominacién de dibu- jos, seguida de la repeticién de la palabra correspondiente en caso de-error: el material se compone de 57 tarjetas con dibujo que cubren el espectro fonolégico fundamental del castellano. Se puede argumentar que la baremacién de una prueba fonética o fonoldgica carece de sentido: existe el modelo correcto de la pronuncia- cién adulta y todo lo que no coincide con ella debe considerarse como un error, Para ello se puede utilizar el modelo adulto de cada comunidad. sta afirmacién es cierta, pero incompleta: la adquisicién del sistema fonoldgico de un idioma es progresiva y cualquiera sabe que, a determi- nada edad, ciertas dificultades o errores son perfectamente «normales»; sin embargo, no conocemos con precisién las pautas de desarrollo ni hasta qué edad ciertos errores dejan de ser mayoritarios. Por otro lado, como se ha sefialado anteriormente, las particularidades de las distintas comunidades aconsejan que se realicen registros «locales»: en el caso de Madrid, como ocurre en la mayor parte de las grandes ciudades, pero especialmente en ésta, la poblacidn esté formada por «alu- viones» que, ademas, no se enfrentan a un modelo mayoritario definide por lo que resulta una poblacién extremadamente heterogénea, desde el punto de vista de! habla. Nuestro Registro Fonoldgico Inducido persigue, pues, dos objetivos: — Registrar las peculiaridades del habla del nifio, desde un punto de vista cualitativo, en produccién inducida de palabras y en repeti- cin, si es necesario. —Comparar cuantitativamente su produccién a la produccién media de un grupo de nifios de su edad que vive en un entorno social similar. Por supuesto, en la interpretacién de los resultados, se deben tener en cuenta las caracteristicas fonéticas del entorno mds préximo, 0 sea, de los padres. Sabiendo que el desarrollo expresivo y, especialmente el desarrollo del habla, presenta importantes diferencias individuales en la cronologia de las adquisiciones que no resultan significativas para su evolucién poste- rior, los datos de la baremacién deben considerarse como indicativos: no pueden, por si solos, determinar la normalidad 0 anormalidad del proceso evolutivo de un nino. La exploracién del habla de un nifio no puede limitarse, por supuesto, a la aplicacién de un test; tiene que analizarse también en el contexto natural de la expresién. i