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tido, es muy interesante observar cómo Tehuacán brinrdá-un punto

de, apoyo, que parece estarse aprovechandq para la-intüsizción de


la Mixteca. En fin, Ias zonas olvidadas y desiertas de los valles
altos del Coatzacoalcos no están cerradas, de modo que tanto Chia-
pas como Oaxaca podrían extenderse sobre ellas y encontrarse allí,
Yucatán quedaría en una posición excéntrica. pero ya no desliga-
f-
do. Todo esto cambiaría la estnrctura desarticulada del actual Su- LOS Ongenes mextcanos
reste, que en algún momento definimos como un conjunto de
regiones geográficas diversas y que puede convertirse en un conjunto
armoniosamente estn¡cturado, con una realidad común y una uni-
dad cultural. La geografía ofrece una posibilidad, y es el hombre
e:tructurar
_::Y l"_ty" t" ',:Y_'p:":""h- v

Jose Luis Lorenzo

82
Bi üeraes 12 de octubre de 1492, a lás dos de la mañana, ". . .pa-
¡cci6 ta tierra''. Un Nuevo Mundo, después llamado Aq(riq4, ha-
6E siAo déscubierto. La idea de Cristóbal Colón de alcaruái ei
Oriente por el Occidente, de llegar con más faciiidad a los lugares
dc gran riqueza en es¡:ecias, metales y piedras preciosas, habia sido
cumplida. Es cierto que los seres humanos que se'encontraron no
eran precisamente los habitantes del Catay, de las Indias; que sus
crxtumbres estaban muy por debajo de las que Marco Polo, , otros
viajero¡ narraron, y que tampoco sw riquezas eran extrema:r. Hutro
dc admitine que lo encontrado era como un archipiáago, especie
dc defensa exterior del continente, que estaba más atrás, como se
otendía por la multitud de informaciones que loa nativos daban
sobte tierras, más grandes y ricas, que estaban al Occidente. Se lle-
96 también a tierra firme y en 1513 se descubría un mar, enorrne:
lpl y tranquilo, al que se bautizó como Océano Pacífico pero que
90¡ Eayor frecuencia era conocido como la Mar del Su¡. Con ello
qfue afirmando que lo descubierto, islas y tierra firrne, no eran
pa¡te del Asia; de esto ya se tenían algunas nociones eminente-
Wlte cartográficas, pero rcsultaron antecedentes sin importancia
¡ite Ia realidad de lo encontrado.
La ocistencia de un continente poblado planteó a los europeos
c¡hs serioe problemas:
¿quiénes eran aquellas gentes?, ¿por qué y
$ estaban alli? Aqui va¡nos a examinar únicamente el proble-
§'de. su origen.
" ¡,a'única orplicación viable tenía gue ser dentro de lo que el
llF$oo Testamento señalaba. Entonces, deblan ser una o parte
th gquellas diez tribus perdidas de Israel. Es el padre josé de Ácos-
t'quien la prcsenta cán más claridad:
,,4:.-:- -

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Y pues Ircr una parte sabemor de cierto, que ha*nüchor riglol que el linaje de los homb¡es se vino pasando poco a poco hasta
q,," ú"y hómbrec en estas partes, y llor otra no podq¡yÉ- negar -lo llegar a! nuevo orbe, ayudando a esto Ia continuidad o vecindad
que la t»ivina Escritura claramente enreña, de habei piocedido todos de las tierras, y a tiempos alguna navegación, y que éste fue el
lo,s hombrer de un primer hombre, quedamos sin duda obligador orden de venir y no hacer armada de propósito ni subeder algún
a confelar, que paaaion acá lor hombrer.de allá dc Europa o de grande naufragio, aunque también pudo haber en parte algo do esto. 1

Asia o de-Airica, pero el cómo y por qué ca¡nino vinieron todavía


I

lo inquirimos y á"t"amot saber' ' . Porque no se t¡atl de qué es lo luegoi i


que pudo hacer Dios, sino qué es conforme a la razón y al orden
y esülo de las cosas hrrmanas. y tengo para mí que el nuevo orbe e Indias Occidentales, no ha
muchos millares que las habitan hombres, y que los primeros que I

Descarta la posibilidad de que hayan llegado navegando-, pues


cntraron en ellas, más eran hombres salvajes y cazadores que no
l

no se ven en lias culturas aborígenes de América indicios de que gente de república y pulida.
I
lo hayan querido hacer voluntariamente, ni capacidad Para elio'
Tanbién descarta la poeibiüdad de una arribada forzosa, Pues no cree que hayan sido las diez tribus perdidas de fsrael
l
-vé'Iá ñzón poi Ia cuál hubieñn olvidado el ser navegantes. A la¡ a-la-upirdóir-gencÍai;' sc"proñünciá en cohtra, aduciendo l

pooibilidader negativas de que -hubiesen llegado Pof vía marítima, razone§, Acaba, pues, como partidario de un poblamiento
une también h lmposibilidad de que hubierar¡ venido junto con los gente prirnitiva y en fecha,no muy remota, iniciado desde al-
I
a¡rimales que pueblari el continente, Pue§ en este a§Pecto tambié¡ btro continente, con más seguridad cubriendo Ia distancia a
la Sagrada Escritura es e§Pecífica y no pudo haber dos Arcas de yr'si acaso, con una pequeña navegación, descartando rotun- ír
r
Noe. En cierto párrafo dice: la supuesta Atlántida y negando el origen judío. .

' Este discurso que he dicho er Para mí una l;ran conjetura, para
posible que algunos autores posteriores se preocupasen por este \
del poblamiento original de América; sin embargo no vieron l

pensar que cl nievo orbe, que liamamo¡ Ind!a,s, n9 está. -del todo
áirri.o y apartado del otro orbe' Y por decir mi opini6n, tengo
con tanta daridad como Acosta y no hacen aportes i.l
r1
para mi días ha, que la una lierla y la otra en alguna parte lt de mención. Hay que esperar hasta mediadoo del siglo xm, j
juntan y continúan o a lo menos se avecinan y allegan mucho' 'la intervención francesa en México, para encontrar algo t

ir.en este @rnpo. El los tres tomos queJorman los Archiues de


lo que refuerza diciendo que l¡tmissio¡ Scientifique du Mexique, publicados en 1865 el
de estor indicior y de otros semejantcr re puedc colegir que haya!
y en 1867 el segundo y tercero, hay una presentación de
pasado los indio¡ i poblar aquella tierra, már por camino -d"-.t.r;tq ,perspectivas dignas de tomane en ci¡enta. El propósito de
quc dc mar, o ri tiubo navegación, que fue no grande ni dificul' tisi6n, expuesto en el primer tomo, había sido el de hacer en
tLa, porquj.en efecto debc de continuarse el un orbe con el ot¡o: Io mismo que Napoleón había hecho én su campaña de
o alló -ltto¡ ectar en alguna parte muy cercanos e¡trc sl' ;. llevar, como parte de la fuerza expedicionariar'un conjun-
y artistas que obtuviera del país un conocimiento cien-
Niega la posibilidad de la Atlántida, por juzgar a&ta-inoristen'
entonces nulo o insuficiente. Desde luegq la"ayuda del
te, empleanáo Para esta aseveración una expresión lapidaria: p6pedicionario se tomaba en cuenta. Interesa resaltar la
.

§ea como quisieren, haya ercrito Plat6n por hi¡toria o lwr^ c* del Comité de Ciencias Naturales y Médicas, que hacía no:
crito por alegáría, lo q.te puta ml er llano, Jr que todo iualto.trt del estudio de las cavernas para averiguar si el
de aquella irla, comenzando en el diálogo Timco y proriguienoos viüdo en una época geológica anterior a la actual,
el diáogo Criiia, to se puede contar en veral, si no e! a muchacho ..la,cgnservación de todos los restos humafios gue se
y viejas.
ellas. Un geólogo encontró pruebas de que América
IJega, inclusive, a puntualizar algunos asPectos como verdaderÚ la edad de piedra" Es curioso que en d programa del:
preeursor, comq por ejemplo: $istoria, Lingüística y Arqueologla, firmado por. Bra&t

86 87
I ..

seur de Bourbourg, no se toma en cuenta el problemfidrla edad -pin por ello dejar de descartar algunas por imposibles-, pens6
"en
América y se Prestó atenci6n exclusivafllehte a las
.ü Ia llegada de los primeroe habitantes mediante "extensiones pau-
del hombre
.l8tinas" y no migraciones de gruPos n sin negar contactos trans-
, etaDas más tardías, a las civilizaciones superiores'
a,ca-
II" ,""orr"rrdaciones de la Comisión no pudieron llevarsepodido ,frcíficos- posterioies, se pronunció por el desarrollo autóctono de
hubiera culturas americanas. Desde luego, estuvo de acuerdo en
b.;;; es obvio, pues el sistema político que les "r=ras-.
"lt"t no existian pruebas suficientes acerca del origen
,.rii. a" vehículo'dejó de existir y ára natural que después siguie- I :gfiliación de los primitivos pobladores'
:g,r" por entonces
* "" "i""to repudio a todo lo relacionado con él' Sinenembargo' I I
su,fundamtnto motriz, el positivismo, quedó entroncado la üda I ,mC"" una metodología semejante, Martínez del Río produjo'en I

intelectual de México. [ ':tggO la prinrera edición de su señero trabajq el estudio del pro'
A principios del siglo xx aparece en el foro donde se debatía
la t Éü-" de los oúgenes americanos, en sentido- continental. No podía
del homÉre u*"ti"ut'o la destructora figura,de Ales ¡ :fuocar el problema de otro modo debido a la pobreza de. los
-r,igiiJ"d
g¡ia¿fu. Cierto que hacia falta una Persona de formación cien- I -4[t* de México, ya que sólo existían los muy dudosoa
del Hom'
- '*;'rfi;;t;ña"riat"; *fiéienfeó para pondr en su sitio a una serie F +fr a* Peñón; el Hombre del Pedregal, el Hombre de Ixtlárr y
de ignlrantes o impreparado. q"u co-n grandes alborotos y sin base I itr.B pocos rnateriales. En realidad, si en México no se había en-
hu' I .ñttft" nada que pudiera atestiguar la gran antigüedad del hoT-
,Ñ, propalaban la gran uriigtitdud-de hallazgos de restos t"-p".r: en el resto del continente existía mucho de donde
Init o, ó rales. Mi la extreLada rigidiz de Hrlidcka lo hacía i [,tL-
La segunda edición, de 1943, fue más descorazonadora que
rechazar toclo resto humano, negándose i t"*not"t rasgos Primiti'
",rlt irl
y, más biel', pues para esta fecha el Hombre del Pedregal y el Hom-
vos. No Prestó atención a lós ditos estratigraficos {r i

el hecho de contener restos de hombres no primitivos' considera' Ixtlán habían demostrado ser bastante tardíos. El autor ex- \
a la esperanza de que en el Norte de México aparecieran
ba que los estratos "eran recientes". En cuanto a los artefactos
que

juicio, maftuvo la posición de que qrru púdiert, relacionarse con los encontrados en algunos ri
se sometieron a sü también
un pa de ios Estados lfnidos, como los que en aquellas fechas se
nada pasaba de ser producto de los indios modernos o de
atlá de unos cuantos miles de la cultura u hombre Folsom. .i
sado que no s" podL temonta¡ más
JeÁo.,ocerlo-benéIico de su rigidez' el resul' llegamos al sromento crucial en la prehistoria mexicana: el
dqaños.§in d4a*
nto del Hombre de Tepexpan. Es cierto que las serias
tado fue el de ásparcir un santo temor a contradecir & tan
severo

' iuez, y. la prehisioria, que en México metodoló5icas de la excavación se manifestaron desde


aPenas comenzaba
la
: esbo'
influenoa ipio, que fuera de México el hallazgo se vio muy escép'
i*á á" el último t"t"ió ¿"t siglo xur Pero que con
Ate, y que la fecha que se le atribuyó, inferida de otras de
il;;; il" P..-1""; cdmino,-sufrió üa especid de congelación
i4' oütenidas en la cuenca de México, era irreal además
ante el temor de err¿r.
Pero a pesar de esta paralizaci6n, algulo-s geólogos. al..marS11
. La verdad es que se trataba de una mujer y no de
de las infiuencias del severo Hrlidékq hicieron aportaciones
de übt : p"* tuvo un valor que sobrepasa el del hallazgo en
Adán y Mullerried describieron $to q"u moetró la posibilidad de encontrar en el suelo mexi'
iiter&. Engerrand, Díaz Loz¿no,
,les de gran antigüedad, y esto dio pie a la iniciación
una serie dé artefactoa liticos y faunas fóeiles de diferentes lupres'
,", ótt ellas expresiones.concretas d",;:,tl científi&x orientádos a documentar la existencia de
y ,ro p"*rot mientes
ái* "r, este primer tercio del siglo-:or, tan dttl:
irrrry primitivos. En
habitantes.
obtenidos no son muchos, pues la primera fase
uara el país. en cuanto comená a serenarse la vida y a ser al#
poca utilidad, dado que todaüa se trataba de conge'
L¿r otuUf"t hs instituciones, no se deió de trabajar' El p-rlm11
lar vos datos con los esquemas preüoo. Tuvieron que pasar
en reaccionar, allá por 1$4; fue Garda'Payón: tras analizar
leinante, y sin tomar eos hasta que toda la actiüdad de quienes se orien-
opiniones entánces P?.tidg -pot --"g"ln-l: la prehistoria fue, primero, demostrar la invalidez de
lás rutas por las que el hombre hubiera¡lodido poblar el continent¿
89
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HI'H
fr
los ,r*"* las inhóspitas tierras de !a Antártida' con
la mayor parte de los trabajos anteriores, y después,
fltágrar q,,.,. I :t1o: --t-lo-ry^t
de referencia, P;;; dtdr" I ¿ápou*ras muy.rara rre, *"peiiot"s a los cero grados centígra-
nuevos y comprobado, -*.o,
ffi:il,?;'I;1;;i"ffi;;; ;; ;;;;;";; ;;;;;,¿*i; L ,:,*", rlueso.,.po*i todo esto r^a- oha
páreciera rácil' hacer
por
^+ra t.a.ncla
extremo
.le
travesía de
sur'
l-a-tarel 1. ul.u.,ra, o pr.- I t*t i 000 kilórr.,"trosPara al continente
ingresar su
;;Ái."* de lo anterioí q,r" fá"i[tan Méxic". E.'";.;;o .alrm australoides hubierl te-1{o:::-::Y":r::::i:"f
sentar un boceto de la prehistoria de I :F-tn"*tos muv Poco afectos a la
ffi:,:'.ffi:i",Jlri*rio, las etapas anteriores a'il;;;.t¿;; I &-,r.*r, y eso sin contar con que erant{i"i"1r]:
la agricultura y la cerámica, o sea, una etapa a"i fro."ro cultural carecían de la tecnoloC'."
I i11*r*'y t?f,ll:l:
u" transporte,marítimo necesarios. se hace difícil imaginar
en la que el hombre no es productor de sus ul#"r,tor, sino,que [ "&*;
vive de la recolección y la caza, tanto de lo terrestre como de'lo
' [I É;noti""s-que los hubieran llevado a,aband¡11 :ti^t':-:1.1:
acrla,*-;;;;;.'-' q!ima.templf'.,p"'.'y* sl" T "1"-11ry-i'T:t:^::':":11
¿iih" las mau frás del *,rt do. Es cierto que melanesios y poli-
Es necesario hacer notar que estos trabajos se enfrentan a un |
-",ffiffiJ.;,;;,i; p;,iliá .ec,,,d".i"'q"; "";ñ ",. ltt¿*l- t t" "1""§119,::b:1'*::.':.*:f?^ff::::"":ir::*:
:ffi#Tü;'i;."i-l.J¿ii"i"]],.puiffi;; ];;'Á"," i"' i.. I hace apenas unos 2500 años; así, pueden
iñe,,",*.d."ouoáró
trales hallazgos arqueológicos de fechas más cercanas, la atención II frEc*ta"t". Con esto no se niega qu: en _TUt^ lT,l111T
del público medianamenie cultivado sólo toma;;;;;";; la visií,n
'"*P::_
culturas, asiáticasoy
*¡- poaiao llegar navegantes"de-diversas
c9mo'"*:1,,f:-p11i"*T:
uniliteral de los grandes centros ceremoniales, con edificios monu- i !i{$1"r,.en arribada^f"Y:.u ltenía ya una población que había
mentales, ricas tumbas y p;"r., de indudable-áor estético. tá;i"a"aaUfrÍr€rté, América
It Úlni¿o ante§ por vía terrestre.
I SCo-o ru á h. indicado, la distancia entre el Cz-bo Deáneri, el
América t;H*l
Et paso áe Asia a Ik T::,":-"1Y.1":"'"',f*Til'-i"" ll;*lt.?
k'¿fT:t
Por mucho tiempo se ha discutido de dónde viinieron ros primeros
continente americanq r,r, pri*".* t t*ro----'- aot'-
|
[t [.tr*1i'::'fuffi:':]i#':qffi;Xxl'lt;
l,u@v¡§¡
'brido.o,
y
ur¡uvra' )'
del uvr¡Lr¡¡v¡¡r
pobladores uu¡
en
L¡r .l*e
qué fecha
reur¡c luYv
tuvo lugar este acontecimiento.. Aunque
[ ."Eh'rE
,H*:l:".parte"1"T"::111-i:"':t]:-T':..il:i:t:X^",::*:;
del Estrecho de Bering la cubierta de hielo invernal
I *t-_
§¡o¡¡¡;
: , mes de
en el r_ --_-:^-L-^ y r..-^
noviembre -. dura L^-+^ ;,,-;^ síTiieñ
hasta junio, "i r-ian s6lo
c^tn
haya quien insistaen ver huellas de negros, t"*it?:,:r1;
todaüa
rwqYr4 u4y4 Yu¡E¡¡ ¡¡¡J¡'
g";;';-;;i;;, I 'ffi;6t"st1
oa-.r-r-*- r- -^.iamhra ^
de noviembr" ñaeo uti?,T':-t"_-tlti,T^"-]
F.qto oriere decir oue la
crásicos algunos ouoi, existe un consenso
y [ pi*,
i :Y"-
factible en el inviemo, si bien se come el desgo,
descubrimiento y población original de América a grupos- de.ca' I $ " "t
q"JU presencia de d"tei¡inudos tipos -ffip*.. prásente,. de que alguna de las fuerte:,1o*t't1t:*^::
rácter mongoloiá". n,
"i"rá [ y haga el paso impracticabte o P¡ovoque rm
de características físicas po"á *ongotoides, junto con la existen' I ffiiil*:'p*ra el hielo
;i";t;;'g**;;';;*""tos
;i" d"l;;g,i;;L"-"r"ni"",o, u*ir"loid"r
austratoid"r y a"
á" objetos tipo
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t"-di:ry":-U:^*"::"^":^"*
polinesio-melanesiq llevaron a buscar las rutas por.rl O": '.'Í- [ ffif*O:(ln es posib§
i:ftr
categorla, y1 que a lo largo d"
viduos de esas. regiones pudieran haber llegado. fá-Ui¿n fn na¡i¿o § -; * ciertael
,11 :ott1t1l:
u-na corrienie marina, y por el lado americano
ñ*; r"""ioi-¿" ,Lg* culturales *rry g"rr".ul.s y primario [
ffij^rracia sur
ri"j"* ""a los primero, pobludor"s desde n.,ráp", p..o'á clarala I ,_ffiSque va.l3"t","l norte. No
1r1"]':_":i*:1":it_111;
": rencr
inidad física con Asia. ] ffi.,Sn.rinPoslDles.; de lo que nay que -eu
tultu¡al Ia gente que pudo hacerlo y, de acuerdo
,f/enir desde Asia hasta América es relativamente fácil a través t ffi¡ Tlo
a"i,nrtr""to á"-B;;t, pues ambos continentes están separados por las posibilidades reales'
p"§ütJ; Bó ;iid""l."'. Llegar desde Austrati^ ago *á' .ár' I ffif
[ .ffi1t.ry.1último, una probabiltd*
fr::fl::iry
9'111"^:
"'
pu*ao, pues aparte cle tener iue efectuar varias trav"esías maríti' ]S§:T:idido en una serie de unidades
.t*Po*l:t,::i :tTf
cas propias. Ahora, aquella en la que vivimos y t la'
mas.au *ár d", 1 000 kilómetros, hubieran tenido que caminar "* ,
"igo
e0 l -e*r;, el

[ffi
cual algo arbitrariarirente se le ha dado comienzo 10000 affñ_?tnás. ,orr"*iri¿n y ab,sorción de Ia atmósfera terrestre; 50, moümientos
es Ia llamada Holoceno. A ésta le antecedió el Pleistocenfepo..
[ .'hterales
-y circulación de Ia corteza t"rr"rtr" y 60, cambios en el
[ vertrca]es
que, de acuerdo con los últimos estudios, comenzó huc" tres ,r,itlo- ilitt r". dá
[E llili¿lment" nor orré hr atmósfera-océu.r*. Ñirrgura de ellas explica
ness de años-
años. ibtA*""tg por helri¡la alanac
qué ha habido á¿ r^ deglacia-
r^-r^-:^
[ etapas de -¡^^:^^::-
gtad*ciár, y-- de
!,1
fe¡ó-me,n9 tan peculiar de las glaciaciones fule característico
I F0. y s6lo con la suma de varias r" prrü" entender todo el me-
del qeri3do- Pleistoceno, y sus alternaircias de etapas frías y erapas pesar de esta inseguridad, ahora se .rr" qr" i; q"irn,
templadas han dejado huellas por toda la superficie de la Tierra. I .fqi:*", -A
ofrece mejor"r poribilid.d"s, a saber, loa^ moümientos
bien- sea por los procesos directos de las masas de hielo q.r. ,.
J ¡¡pticación
I herales y verticales dL lu clrtor. terrestre.
SA *Í" de las orogenias mayores, a causa de la elevación de ma-
desplazaron, o por los indirectos, Ios que tuüeron lugar en-zon.,
a las que no alcanzaron- los hielos, p".9 Sy9 estuvieion inflüdas I
por las alteraciones climáticas Erayores. La historia geológica de Ia
I "H teirestres en fo-rma a" deg;ientos que originaron .ud;;;
I t[irntañosas, si éstas tuvieron Ii elevación suficienle dentro de la
Tiema nos muestra que hubo glaciaciones también er, ltror r- [i§-nr! en i. q*-" surgieron, es factible que. aparecieran glaciares
riodos' - [ ,Tr+* párte§-más ártai, peio-quedán por"explicu"
Debe distinsuirse entre las glaciaciones de montaña y las p.1,. i
i.- 'áffir::'ü:.Tl:lTi,"f#t##'",Hlff:'ffij:'",-Ji-::T":; los gla;ares di

r& o de casquete. Las primeras se forman en lugares elevadou ., I mientos las pJanchas tectónicas podúan tener la respuesta, en
quelastemperaturasreinantesestánencerogradosobajocero,con -de
tr "üia'curiosa combinación con una ieoría que, tras un gran éxito
Io cual las precipitaciones que rorr* recibán.u"n.n I Hr, cayó en descrédito por sus múltipies'deficienciis. Ahora,
.todas "rrr hielo. Cuando alcanza
forma de nieve que al acumularse origina
un cierto espesor comienza a. deslizané Ir""
I :üiF proponerse la rehabilitición de la táoría de traslación de Ioí
laderas, formando
lT sólo
lo.s glaciares. Las zonas tropicales o ecuatoriaies I . ffiti"*tis, el estudio del fondo de los mares ha aportado cono-
tienen Sla' [ ,plentos que obligan a replantear todas las ideas sobre Ia deriva
ciares e¡r montañas de gran altura, pero según nos acercamor u t"
,:^11":1 necesaria pára, q,rJ una montaña esté gla'
I gtt^
-$f"" *r.u, .o.ri'irr"r,iul"r, que han estado deslizándóse de un
ftr iini*u a oJro y o"rpunáo áreas muy distintas a aquellar
[ j$le**tran' q;;
ciada, como se comprenderá en seguida, va disminuyendo-- En-los
I ahoá. Mediante procedimientos ";
radiocronológicos
fl"::t:::lt11,1",gtu"i*ión, debido
3,qy: pi su.posición t.? [- ,,rdo-posihEjlclar "o*. *y* p*rtíeutas de hierro, además,
ben los rayos calóricos con una oblicuidaá tal que ILga casi ul, i',.ffiraqla peculiaridaa ae erico"i;"é-"i**aas cle acuerdo con
luz rasante a los g0o de latitud. Esto contrasta cop. las?ola, p.i" *rg"c,i* en el tiempo de su consolidación,
toriales, en donde el haz- de rayos incide en ángulo recto. Ha j: [[ ffi,¡.fo
-*r?: ffii.ioriq,r"á"_rnáUir ."*r"irio.e, del orden de lg0o, o sea que el
t:-u}" en cuenta, adernás, que en esas zonas hay una noche polal no sólo ha estado sometido a las deambulaciones
ffi"Sy"Srético
de seis meses sin sol, a la ,o compensan loe seis meses dL t* [r [ ffi""ia*; rt* q;;;n ]a historia de la Tierra ha habido etapas
continua, por lo bajo de las "riltemperaturas reinantes. i ,, Hi-. qxe
que se
s" ha desplazado ¡¡nr posición
haqrr una
d'esolzrado hasta rnsiriÁ¡ opuesta,
Aun así, queda en pie la pregunta de por qu! hubo ^ñ!éc+a cencana
Cl*?":r.r? BffilqrS"" .'Sun g"ográfi;. n.t oriopn
seosráfico, T)et dg"r, rI. estas ro.,o,oi^;^"
de e<iac reversiones no-^ .-
se ñ..-t-
puede
I,a ysrues.ll no es muy clara. Durante mucho tiempo rJha hablad,l qi" iun sucedido; que
b"ffi;r¡1.- luesto las rocas las han'regis-
de las posibles causas de las edades del hielo. na{1 Aií pro, im ,ru**
poner las teorías que existen ace:ca de los cambios !Tp".,".-9:.p"r : B_ffiV de:su currsa,
climátióos ct y uq,r"tt"s ;,á A;.-i.
-paüoe"ología
"o,ti.rentales {ue
ha experimentado la Tierra, puesto que el crecimiento y la mengua [',
nos dice
"*",
d-:l lll glaciares está eausado, * Dl.ffiffigJron en .i puiuao,'De han tenido una existencia que podría.
"ui.
casq por las círcunstan;h, f,, ¡¡ricar d;r;tái;". este hecho, al parecer intrascenclente
climáticas reinantes- istencia de las glaciacion*r, prr"a" resultar su real.ex-
Pueden agruparse las numerosas teorias así: la, variaciones ., f'ffi[F§

h,ffi'::':.'13J'il,§1"T,§#'r;i:H?i,i';Jill,lx:rt kffit#H,,::",l,Trl.;,:"J"#:11;i,-I#,1,il:x,ffi;
e2 ffi' e3
cierto que en ellos Ia precipitación es . muy baja ¡tafabién es ayances mayores del hielo en Nortearnérica, y huellas, muy
r¡erdad que'ésta, en fomla de {rieve que Pronto se 6snnerte en e imprecisas, de uno o dos más, anteriores. En Europa están
hielo, apenas sufre ios efectos de altas temPeraturas, ya que éstas un mínimo de seis avances.
rio existen, y que, por 1o tantq el hielo se acumula y desplaza-por Pleistoceno se caracterizó porque durante su transcurso la I

gravedad. .lihóra bie.r, eI Polo Norte está en un iaar, el Océano sufrió una larga serie de glaciaciones, o sea que, pbr aigu-
I

Articq y la masa de hielo no puede ser muy grande, pues las I'decenas de miles de años, en las altas latitudes se desarrollaron i

aguas mantienen mejor el poco calor que reciben en el veranol casquetes de hielo de tal tamaño que en el norte de Europa
l

ptro no sucede lo mismo con el Polo Sur. En éste se encuentra hielos descendieron hasta más al sur de Berlín, formando un I

de centenares de metros de espesor en aigunos puntos, y en


, .. una gran masa continental, la Antártid-a,' en la que el hielo se
l

acumula en enorrne§ cantida.des, y no desaParece virtualmente a horte de América, un casquete semejante, que iba del Atlántico 1

causa de las bajísimas temperaturas que imperan en esa parte del Padífico, alcanzí bastante al sur, hasta Kansas e Illinois. En el 1

de escs tres millones de años hubo varios avances ma- I


l

t
Slobo.
r-¡" á"ú¿.do-cón ló que h'ásta ahora se §abe, la Aritártida ocupa estos de otros. menores con intervalos de mejoría cli-
I

el lugar en el que ahoia está, desde el Mioceno, hace unos 25 mi' durante los cuales la masa de hielo permanecía estacio- 1

llone de años, y desde entonces, se ha convertido en un monstruoso o sufría algunos retrocesos. Entre una y otra de las glacia- 'J

mayores hubo periodos en los,que el clima era como el de ,(


congelador que envía fúo hacia toda su periferia, por la atmós'
fera y la superficie de los océanos y mucho más allá, hasta las o algo más caluroso, lo cual provocaba la desaparición casi it
t'
de las masas heladas, que se reducían a las cumbres de las
coetai de KamchatkE en el Pacífico, mediante corrientes de agua
altas montañas o a latitudes muy superiores, virtualmente los
fría, más pesada que la caliente, que üajan pe-g,r-dq al fondo' En
el Atlántico solamente llegan un poco más allá de Río de Ja'
esta larga serie de glaciaciones que tuvieron lugar en Nor-
neio, donde se encuentran- con las que bajan de Groenlandia' Se !.t¡
iica, la última de todas, qlre se ha denominado Wisconsi-
1

piensa que la presencia dé una masa continental en cualquiera de


es la que tiene importancia para el problema que aquí se
ios Polos desencadena automáticamente una serie de efectos de
qddaloiqnto que desemboean en glaciaciones siempre y cuando la a. El hombre ha de haber pasado a América en este perio-
precipitación sea suficiente en las latitudes medias.- Si en cierto pe' cual no significa que se niegue que hayan llegado algunos
riodo geológico los polos están ocupados Por mar y no por con' u homínidos, en etapas anteriores, de lo cual no se ha
tinentes, los efectos del fenómeno quedarán circunscritos auna áre¡ ni la menor evidencia. De la glaciación Wisconsiniana,
más reducida io, hay restos claros y abundantes. Dentro de ese periodo
La abundante precipitación que en tales circunstancias origina una serie de subperiodos o §ubestadios, en Ios que
las glaciaciones sólo puede. tener lugar cuando los mares tiene0 de hielo polar avanzaba y retrocedía sucesivamente.
sutestadios se pueden estudiar en el cuadro 1.
erhporación suficiente, y esto aPenas acontéce cuando la tempera'
tr¡¡a media está por u"ói*" de la normal. La interacción de todos más debe considerarse todavía. Durante esas épo-
estos elementos es desde luego muy-compleja, pero por lo mend
laciación, el hielo, acumulado sobre los continentes en
debe tomarse en cuenta que el enfriamiento producido Por una látitudes y en parte de Jas medianas, además de las altas
glaciación llega en cierto momento a hacer descender la temp' i era de hecho agua que se inmovilizaba y dejaba de par-
..el ciclo con-tinuo de precipitación, evaporación y con-
rahr¡á media; disminuye las precipitaciones y finalmente Provoc'
una deglaciaái¿". prt¿ao ," A"*!" el fenómeno se invierte y b i,y que por lo tanto se restaba a la masa de agua de los
deglaciiiOn, provoca ,rn n re,ra jt"a""iOt. Así, pues, se trata dc ello, el nivel de éstos descendía en la proporción que
r¡n fenómeno.clclico, Las huellas que han quedado de estos avar' masa'de hielo acurnulada, Al comenz¿r una etapa gla-
ces y retrocesos noc demuestran con claridad la existencia de cua' la substracción de agua al volumen total de los

9+ 95
W*
Cuadro ,
w
I:,'r.n,.,
-n_ | han quedado unidos por una Ilanura en Ia que sobresalen
CnoNor,oeÍa DEL EsrADro ctAcrAL Wrr.o*Sro#*o I las montaíras que ahora son las islas Diomedes. Cuando el mar
Eti BL cENTR.o DE NoRTEAMÉRrcA 'haalcanzado su más bajo nivel, entre 100 y ll0 metros menos, ha
áflorado una masa terreitre de más de 1 0ó0 kilómetros ,.,'"¡.
,¡l 0 ngrte-sur, a ia cual se ha dado el nombre de Beringia. "r,
F 5 000 ..As! pues, basta consultar de nuevo el cuadro mencionado, to-
z 10 000 7 000
niando en cuenta todo Io hasta aquí expuesto, para tener una clara
-poJtiiara",
r¡¡ ..,lfrt .d" cómo y cuáncio existieron iui a" pur", á"
.1) Subestadio glacial 'im:lado a otro a pie enjuto. La posibiiidad de llegar aI conti-
'tiente americalo
f¡l Valderense rt 000 p9r su extremo noroeste, cruzando for el puente
ú Subestadio interglacial Twocreekense 12 500
imergido, queda bien establecida en el transcurso dL un subesta_
F{ slacial
15 000 Subestadio glacial _:$:o
20 000 Woodfordense i¡:'
j 22 000
25 000 Subestadio interglacial
. fa penetración en el continente
f¡¡
a Farmdalense 28 m0 Ürx habitantes del extremo noroeste de Siberia eran gente habi-
!uad1 a üür en condiciones árticas. Esto. quiere decir fue ,,, ..ri-
30 000
(n
35 000 ti¡ra había sabido conforrnarse de tal mahe¡ra que les permitía ob-
40 000 ese medio ambiente un máximc de rkultadoa, al menos
f¡¡
45 000
F..-.d:
Io zuficiente pa-ra subsistir. No es posible pensar en grandes pre-
Subestadio
h 50 000 glacial uones demográficas_ qrre hubieran ejercido -en
algunos* g.upos iu_
z s5 000 Altonense
60@ P*,un proctsso de centrifugación hacia una pÉriferia-iniróspita.
natural aceptar que habían participadq en ur¡-proceso
65 0ü0 ;f'Pt
.Sltural que ela respuesta a la explotáción áe un crimplejo.eco-
i0 000
.n .Sp,. p.rti..rlu, dJ i. ,oru ártica, igual a un lado,y otro del
-misrno
75 000 ,_flT*o de_Bering,- así como a éste cuando quedaUa al
ierto. De esta forma, toda visión romántica respectó a la con-
a B0 000 Interglacial Sangamon
o descub¡.irniento de un continente se anula ant" la realidad
85 000
1 desplazamiento de. grupos nomádicos dentro del hábitat que
;ura explotaba mejor.
y.océanos. Según la glaciación el
A*,
núa hasta-llegar al punto
ava§?:rba, agu.a dismi. orogmfía del noreste siberiano, junto con su.gran latitud,
en que la deglaciación se"iniciaba J que, al instaurarse una etápa glacial, Ias cadenas
con ello volvían a ascender los niveles de"los *aoes. p;;;;;.r. montaño_
dutrdlo" los¡esulJados de este p;;;;*; Gydan-Kolyma y de.Oryak, po:r el sur, unidas por una serie
decir que si ahora :mas montañosos menores, se cubrieran de
se,fundiese todo el hielo que está almacenado sobre glaciares, al igual
la Antártida, l§ mesetas de Yukagirsk y Anadyr, aislandJ
el.,nivel del mar subiría tieinta metros. el noreste sibe-
mas extremo. De hecho, el territorio ocplotable por
. El fondo del Estrecho de Bering es de escasos cuarenta metros, y
hay pruebas fehacientes para, asegurar que, cuando
el hom_
mucho, pero esta pérdida de área era iompensada
el mar ha des, 1dyía
crcciente territorio que abandonaba eI mar. En el átro
cendido 50 metros o ,riá" drr.uit" ex-
""; á;;;ión,--amios-conti- del puente, en Alaska, Ia cadena rnontañosa de Brools,
96
97
hacia el norte, y al sur el Sistema Montañoso del ffifpo, tam-
lespecie de islotes, inclusive en un larguísimo corredor entre
bién se cubrían de hielos que, en el extremo este, en iáYcabecera paredes de hielo, es, aun con mucho optimismo, bastante
del río Yukon, se unían a Ia punta noroeste del casquete Lauren- iAdemás, hay pruebas de que las pocas zonas que no fue-
tido, masa de hielo que cubría el centro del continente. De esta por el hielo al pie oriental de las Rocallosas, estu-
manera se delimitaba por el hielo un territorio aislado pero amplio, cubiertas por lagos, lo cual es lógico, ya que por estas zonas
sometido, es cierto, al condicionamiento ártico, pero no mucho forzosamente tenían que correr lás aguas de deshielo
más extremoso del que previamente existía y al cual los habi- del frente de los glaciares, y no se puede argumentar
tantes del eltremo nororiental asiático ya se habían acostumbrado. había fusión del hielo por la sencilla razót de que si éste
Se ve cómo, durante un máximo de glaciación, se créa un inr- a cubrir una área, esto se debía a que en ella la fusión
pedimento real para que los primeros habitantes de América se era superior al ava¡rce del hielo mismo.
puedan desplazar hacia los climas más benignos del sur. Para algu- i penetración hacia el sur de quienes primero ocuParon la cuen'
nos autores, este cierre de horizontes no es tal, y aluden a la posi- I
¡rferipc dcl Y_Ukg.a $9!i§ lene¡ lqgar.qu¿ndo Jq- trielo¡ se reti-
bilidad de ir rumbo al sur a lo largo de una costa, ahora sui¡-ei=f
¡¡tr'siendo éste el resultado rnás aparente de una mejoría del
gida, que quedaba expuesta po. d."r""nso del nivel del mar. I
; etapa en la que, a la vez, ocurría un ascenso del nivel del
Esta teoría es.falsa en cuanto "i parte del mundo
,..qr*. en..esta.
existe.un tipohe glaciar ca¡acterístico de ella, el glaciar de somon-
I volvia a separar'Asia de América. La mejoría del clima
para la zona ártica, la paulatina diferenciación de varias
tano, que se origina en las montañas Rocallosas y sale por los t' climáticas que, durante uo máximo glacial, quedan unidas
valles que desembocan en la costa. Siendo la precipitación muy eomún denominador ártico. Era diversa la panorámica que
alta en ésta parte, las. montañas emitén glaciares de muy grande :.'definiendo cada w, más ante el habitante de la cuenca
tarnaño y grandísimo volumen de hi,lo que se expanden en la
Yukon:
llanura costera en forma.de impresionantes abanicos. Todos los va-
una franja costera, casi desprovista de vegetación, pero t.\
lles que van a la costa contenían un glaciar de grandes dimensio- {
icientes recursos marinos. Le sigue otra secundaria o de
nes y unos con otros se anastomosaban, dando origen a una orla
formada por las colinas que constituyen las faldas de
de hielo prácticamente continua, que iba de las ¡nqqtañas trasta
ñasrúe Brook;üasta-aproxirn'adamente los i 000-metros
el mar. EI transcurso de seres humanos a lo largo de una costa
en la que crecen algunos árboles enanos y que contiene
de semejantes características era prácticamente imposible, aunque
ño§ mamíferos terestres. Las montañas Brooks son la siguien-
estuvie¡an adaptados a una vida económica de explotación de re' I :
j y, por su elevación, pr,esentan vedetación escasa así como
cu¡sos marinos, pues «le hecho no h¿bía posibilidad de superviven' f robre. Luego aparece el valle del Yukon, con vegetación
cia para seres humanos en la superficie de la franja cle hielo que
dispe.rsa y piaderas de tipo alpino, relativamente rico en
bordeaba toda la costa, desde Alaska hasta más o menos la altura
térestre y acuática- Este valle:se cónvierte aguas arriba en
de Portland.
je de mesetas intermontanas por las que se Pasa al valle
Otros aducen la existencia de un conedor entre el casquete Lau'
regiones tamtrién ricas en fauna y flora. Más al
rentido y los glaciares que descendieron de las montañai Rocallc
macizo formado por el Sistema Montañoso del Paci-
sas por su flar¡co oriental. Sí parece se, cierto que en algunos lu'
desciende directamente al Océano Pacíficq a una zona
gares no hubo cubierta total de hielq pero no está demostrado el
que ese corredor existiera simultáneamente en toda su longitud.
en área, pero de características propias. Desde el
hacia el este se ortieride'por un lado ld,'zona costera
Hubo algunos oasis que el hielo no alcanzó; éstos se encontrabao
inmediatamente al sur la tundra, ésta con abundantes
separados unos de otros por grandes distancias. El espíritu aventu'
tundra colinda por el sur'con'el bosque boreal de conl-
rero del hombre es innegable, y qrrize una de las razones de su
ser, pero to'do tiene un límite. La posibilidad de supervivencia eí
te una zona de transición, de bosque ralo de'árboles
tamañq a la que se le puede llamar taiga-
98
99
hacia ello' y esa .comida'
, Tundra, tuiga y boeque boreal de coniferas, juntg 19n g§unar diría que toda la vida se orientada
p;d"*t á. tifu'ulpi"o, forman una-serie.de unidadés'
-a veces ;,I;.§"".",ü;*;'ú-rdivelsali'::**ti^H':'"":1';
B se pre§c.Eu' "" ^"""';á*
¿" un territorio conocido y de
*y"'pr.sencia y desarrollo se conjugaban fac' rla, de un lado a otro,
entremezcladas,
"r, el drenaje' con las estacrones, sobrellevando-un.
t:§;"il]i"o"",,
rierdo
forzado yiilt:T'
;;; Á;..*, debidos'a ias caracterísücas del subeuelo'
l"i" i" "u"ndancia de determinado alimento'
un conjunto
f;iú, b exposición a los vientos o al sol; en fin' mosaico' lo-' cuales podian
fT::::":-:]
J" comptejcx y de resultados diversos' Este con estableceúan
",*pt*"t'io' ""
aprovechar al máximo' hasta su virtual ago-
"le-"rt* potenáales en cuanto a §u aprovechamiento por-el mDo necesario Para
*ü¿itti"at
-fr"áU*, a las ffi,;;,;;; i.'-nJt"'" detenido..en
:" :19'Ti'*L*":H;
de ininediato plantea la diversidad de adaptaciorres i^*'rá domésiica' unidad sociar
que deÉía someter§e c,ralqrrier grupo humano que intentara
tran- Hit[""§;;:ilñi,J'il'
otras en estos lugares ricos en
alimentos' para
se uniese a
:a- --
sitar por ellas. ---' organl:a f cacerías comunales'
rinar bandas Y
Toáo lo anterior quiere decir que ante los hombres que- inicia'
ba¡, la¡:iarcha-¡¿ abiia;l verias p'etspectivas, la explotación- de
cierto
cada ÜrdJJ d-"
tffifiñ;i ñ srt"r,íu.,
los bi""es,d"
:o"::1: :11^::,T::l' 3::X:1
-r"
derechos no'exclusivos: se com-
-

.rrr" ¿" las cuales exigía una transformación cultural' Es que


era necesario', Nadil
IY: otros grupos
:ia con :-:i-:: ^1.1i:i:::
tJavia no par€ce háber existido una grarr especializació",,"" ffi ,*" p"d; iJ"*á";, ttu" contra todos' una fuente cualquie-
instrumentoi a juzgar por los Pocos que de esa etapa han llegado
,!de alimentos o p*"i*
qY"
a nuestras *uttos, ñ cual no obligaba a alteraciones mayores,-Pxes t"' t'"iio "1 "" T"T:1t^"-i*:.i:"X.
observaclo la generosidad de los
escasos. Además,
con cumplir unos Poccs requisitoi se cubrían las funciones básicas "'
l*rns¡zerlr¡res en cuantq a los alimentos: todos tienen de-
áu p"r"rrrian y las más necesarias. Es indudable que conocían mucho, 9ue1 saben que de
"oi",
sin él no hubieran podido sobreviür en las lati'
;;;*"" d; to qrr" rt.y, p""q o.t,:
"l
i,r"go, y.
irr"
áao"po"'f"t'que andaban. Contaban con cordajg. redes, cestería
;.;;;i; io qo"' t uv' .'á'0.:"d:
tan simples era t::'^:":::: m:':#
también comu-
y, desde luegq preparación de pieles' El lasqueado-de
i:"üffi;;i;;;;üión de alsrnos objetoe' como
"I"*"rrtul
h ;i"d;t permitía outáá uoia"t cortantes y ángulos puntiagudos'
;,ñJ"*i,;i;; frápiedud i'"'ii,li^:*'.:*:-*
personal

con loe cuales se abriala posibilidad de trabajar huesos-y TSdttl


ás o proyectilel
íu""¿J
",Pi:+
rJjáI*u*.liai
.TtTfl:
de su propietario surge todo un pro-
aunque esto es üna conje[üra y más bien.iníerido Pot li ?11^-:i
mr' i'rmágico respecto ut u"i*ul *::i?,
instrumental lítico suficiente para subvenir a las necesidades hablar así' se coloca uno i"1'
en
N" es posible decir si áitpotti- de arco, siendo rnás seguro ñ'T.l"iJ¿t. Desde luego, al elt "1,*:lt::*lti:1
lo.que sabemos de los gru-
ffi" ü;;"p"ru"ia" uitáao
"i**. o
que hayan empleado armas arrojadizas directas, como dardos ¡a'
balinas.
,*"a* "prirnitivos contemporáneT"'- de .
convivir
Resultan excesivas las conjeturas si intentamos describir el modo
-ü"r"":qodido
tt*o..i. insi*tir en que la iosibilid-ad
de la
T'11^t-:i:
cantidad de- alimentos
de organización social n* tener, alngue es p.osibl-e ;;i;-hgar'depenfít
;';;;ianías inm"diatas, porque cuanclo no. eran
J""ir?ko. Indicar qrr"^rr, rnódo á" vida era el de los cazadores'
prácticamente rmPo'
más impor' Ár,f" t"""iOn de muchas bocas era
recolectJres Pues.en realidad era mucho tiempos muy corto§, y la obligada
", "rrg"á*o,
tante la recolección q; i;;;;";l a"uia" a l, poca eficacia,dt 61Ñ ^Utt3:i"r?,::i
que según se ha visto en los grupos hu' ffi;"";; óien busóase su comidalapor distinto
la
las armas de se áisponía,
il;-ü """"*4"
ñ;; y' tiempos- en que sobraba comida'
*r"ot que hu.ta hace pocos'ddeniot pudieron ser observadoe e¡l iil;il;;" ;bligada, tolm^ando en'cuenta. que las técnicas de
su*"j*ie nivel de desarrolló tecnoecánómico' La simplicid-adtra'I ir oue podían conócer
y secado-
ahumado
i. oi,^", de su ajuar iban unidas a una somera divisi6n.del alimcnto *
.n"H;,ñ;'d.;a" el -salado,
;i" p.; **" y kua, u""q* d9 h¡$o todos tenían q:" :ry:!a ilT::"Xf:^:1
h"Lr d" todo, si bien con desigual eíiciencia, como rxt natural'
dáfiñ;J-á; ;;g.t con todas las reservas' Debe pen-

rui"i"l* de comida u .Itinidad más í*pott"ttt"' Más bien íffi ñ;"d. *i iti*' de la región también pudo existir
"- 101
100
r-
IF que llevar a
la conservación por congelamiento, al menos. durante"bastantes [ -§*" recorrer-1,]1:":: ::-t*liil:"HrTi"Y"*"
meses del año. Además, es una práctica."',oilT;#;H:',:TL;*"'*"i"I,ll::"11.;;'fi1,fi:l"H,o;:"i:"ü'ü:';;;p*
récolectores esconrlrijos con comida ,en
récotectores dejar escondrijos .en
lugares rnaccesrbles
lusares
.;:X I ,ffi
inaccesibles I "!*iEl :ilt;"d'11*::^l::*;:*l:t":;:fn'mt:T::
sluo oe e§Lur uMó;;;
;"¿""a de México, al ngrte {e :H'i:
#" rc ;S* ffiiil":J i:;"X **"i:J'.f-t*: I ¡ru;,i= irli'*";';'
#ü;, ;" m;'Ji a"
""l's""i'.s"

T::il ;:..,;.pendien,emen,e ,o;:,"J;;" Ilffiif,ifrJtT#:,:',',;'.:*l:il;:,#fi#;il":;ffilffi:,iTfr


,,.ff1{.'ri:=m:";f;¿;ix'ñ:':",:fTx;',ff,:: [::i""-,i;:,ü'+ ,lffiXri:i"t;,,*;;;i,,
de arffi;riJfiT.,1'-
eue anoraban
la penetració" ;;";.i;"r, desde
II ,tT,ü ni"lti"t1"t3"'tit una zona de
este tipó de grupos, por l,o cual ^i "o*o
realizarr,e a lo largo de
Alaska, tuvo que rearizanea cle muchas generaclones,
generaciones, en i, :Sii"i,iat"
élrÜIeclcla óti-m^*,:r**m:.i:
*' "' '""Ír";"p-.f.S{i" Hlstoria, en Hl|i;1i $:ld;
vista de 1o que podía
el transcurso de las cuales po.ibt irse habituaido a los nuevos I I§t Nacional de Al este- sitio en 1966' Se localizaron
paisajes y aprendiendo la "ru marera a"
mejor ,us prodttctos, I .#ñ;i"i"ió "*"u'*'ucioie' "t ee oltuvg carMn de madera sufi-
-- "-pl"nr,
ilezaóúrlióióna¡se ar medio. Es precisament" "r^u l".rtitrrd de despla- i :r$ü;¿r;;;;;;;"cuales de 24000 i 2000'
z¿miento ra que permite ir.transgrediendo complejos ecológicos
eh I para ser *"iiu.,"rtr-"-c.t'^ ¡lt"niaa'
p"ro q.r" a la lirga su- | 1§rn"
:ñL *. g,u" '"'P;;'
j;; a los. hogares se habían encontrado
. forma gradual, con adaptaciones menores,
ponen cambios muy serios. Lo curioso que er hombre,
9s.
XlffiAY::#'-fñ*:#:'i""'T',0::;ili":i*##;;; "I1 iI '.$u:X?5Hüi:;i,:::1":,:,;:-'#"?:f,u["'ri::.f..,ff;
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ffiffi:;:;: ;i e;i,¡1,.,.{1%'"-,T:y,l'Lhf*:il J:,:
ffi1,.,1ü:::3,'il:rH'":*':,H?;',# ffTT,,'"1ili';j:,.d
a ¡4 Lam aw. Ys! ' -
*",'*ái Tff"'il ?[,1ffii"ri,'i,xi'ff,,1,'i::"ffTl'¿"'#"ü;l
II ':F1ü;ilt:*l*"":X":,,1"-."-Y;:3:1.1
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¡:§lü.*Tfi',*"li1;. ,':_1."-:::*,:Ll.:i;x':"u3'1",".-,
il*:"""ü'n::::"ff:"í#r
,fl'i:,l1lif::h}Jf:;"s ra presencia der hombre en.rapar.
de
.- I ;$.tü;;*i;;;.'J"s,"
II lilfr1"ll1¡".'i. i":rl_t"r:xm:x1,"::."*,3:H;
, "":§"u:X"ia:fi::::;ffiñ8éf";".:,Ti#ffiffilá,', r"," y",,::f:T,1,,:":"":ffi,S;
p""a" alcil es que no se obtuvo
::Jfih':iü";:1m""J",ü*1:T,::?":x'iiü6'ioxn"ii;.:
16 000 en Vent,rel., 000 en thTJr"i;iodll
peru, 13000
18 000 en Perú,
venezuera, 18000enPerú,
18000 lSuuuenLinlreyLZtuvut'
13
I
Chile y 12 700 en 7
;ü;ffi;;i:il;'t*o
I' ..,¡l J;;;cerro J.
.,tFBetcerro(¡e ri.p,..v"l
q*
Asr put§'
rraPdw)..-S*'lrl."il.sZZ-ZL000añosantesdel
de Tlapacova' tt,i:::.::"u?T-T, ff"'.*ill1"l#':X
16000enVenezuela,
16000 háce ""*"""'tñ-d;¡"""rrjt* ¿¿
.':lqh 9.!
patagonia. obteiid4s po,
",,
.i'-o""rá*i"rrto
por.el procesamiento d'l
del I , áfi"*bre
ael no3Uy,?1,-"-*^.^ ",'ot 3l-:
iu Estas áifr¿s,
la fu.tugo.riu. nstas cifr¿s, todas
lodas obtenidas t ffi -en^este'lugar
.o-o,¡ionar noroue hasta ese momento

k*[r"*"*#rxl']*i:"ti.ti#ím"ru** I ffit'i-i*"k-iitirx'*5:}i::::'.:':'f;"r:f,::
:rff;ffi'#ffill#H"íil:?"H:J',:ffi;',J"#fi"ffi I ffi,ñ:',T"H;;i;'i;i{:::t:*1.:"r3:x"H1":,i:;X:
:iJffi"iffiT#*T"i:;il:i*tJ.r;iU*1;;;, I ffi"ffiü*i9 ltr.:::i*l* il:H;'"::l::1x?"i'á:'"'tr
üIi"1"1-;::,;iÉ'i.-üi:.1,:,:::TftIi::I,ffi,ffi';¡lisl"1::
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"*::*iJ;J":';
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llllil"§,i-ril,'";Tl"#l:ili::1lhr"ffJ;:#t[i:";;ü tffi;ü;;ñ;1¡"11!::1'::i:"#:"*J:#ffi:lLX":T;
fÍfi*iiffi:l,:ffiffT.X[T#]li"i';"".:ii:'*ff:
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;;4ilffi aLi*:,:::1,:*";Hlt':l
ÍI',ff1,*o"l'lñ'3ü0"*iili;iHH:T*H:i:,ffi#'::;fíó* I
ffii:f,::.H:;,:"il1,"r.#"filllfiTlillX'ifáá,;;i* [ ffi;:ti,'ü'ü :;; q* ry j":m,":::*"1ryi.90'il
cientifica'
il'her::t'i"T
'de
3#"!i,ffi::'xf i:':i.,'iJü"'Ix¡iTJ".;; I&H§ffi#;l.JT,t,;";'qil;;;",,r¿l to¿u serieáad
y q'9 tt
los ñuesos los animales que en esos hogares asaron, [.ffi'
han fechado en 21 0@ años intes del Presente, sonJds descendien'
teg de esa primera oleada humana, pues la distancia que tuvieroB

102
'i,j.

¡:dimiento de extender hacia México lo ya conocido en los Estados


México en la etapa lítica !+ ,:;,Unidos. Alli se habían iniciado antes este tipo de estudios, y el
Como siempre sucede en estos casos, se exageró la significación de .'iiist"rrru clasificatorio snre se manejaba estaba basado en principios
los primeros hallazgos hechos en México, a pesar de que fueron .,'formalistas, construido sobre todo tomando en cuenta las diversas
pobres en su valor intinseco y defectuosamente trabajados y ana- ::"ifo¡rras de las puntas de proyectil. La abundancia de algunas de
lizados. La verdad es que no se sabía dónde buscar y se dependía :,¡e[ás en-determinadas áreas geográficas denotaba la extensión terri-
de las ocasionales denuncias de hallazgos provocadas por obras pú- , itixial del gmpo o grupos que las utiliz¿ban y, por los consabidos
.blicas o privadas. No había personal capacitado para que se tra- ;;i¡étoaos estratigráficos y radiocarbónicos, se les daba temporalidad.
bajasen en forma debida y tampoco había quien efectuase los es- I q§,po". de las incertidumbres propias de estos estudios, ya hay en
tudios interdisciplinaiios requeridos, de modo que sería injusto cri- i g$UC.i* materiales bastantes para intentar una periodificación cul-
ticar sus defectos. La exagetación del significado de los hallazgos, [ 'iiturat general y atribuirle una cronología.
-que podría ser el deÍecto más censurable, tampoco lo es si se torna f- qi-2F," et-co¡tinerrte-.a.mericano. no-es posille ni se debe-n aplic-ar tér:
en cuenta el ardor de neófito entonces existente y, además, el que
ion aquella e>rageración se creó un ambiente propicio paxa este
tipo de trabajos, tan alejados de lo que la arqueología siempre
había hecho y significado en México.
Pasaron los años y fueron encontrándose más cosas, y aparecie-
ron más estudios, tanto cle nacionales coyrr^ de extranjeros,. que dc-
jaron datos y conocimientos suficientesl pu.u p"rrrrr- ya en- algún
sistema de organización, en la manera oe situarlos en el tiempo y
explicar su contenido y representación cultural. Había diferencias
en los materiales mismos, variaciones en la manera en Ia que se
presentaban, en lo que se refiere a relaciones estratigráficas y a
asociaciones con materiales faunísticos, a la veeque en otros casos
también existian similitudes en los aspectos mencionados. Se nece' Occidental, Ias zonas desérticas y semidesérticas centrales
sitaba, pues, establecer una metodologia y un sistema para sqsr:"bolsones" (restos de lagos que existían en la época de Ia
situar lo hallado en las tres cocirdenadas que la arqueología re' ión de los primeros hombres), la Sierra Madre Oriental
quiere: Ia espacial, la temporal y Ia corológica. La espacial estaba ie costera del Golfo. Luego, según se desplaza uno hacia
dada por la misma localización geográfica del hallazgo y adquiría ;',,¡e transgrede la línea del Trópico y, a la vez, se va ascen-
importancia por Ia frecuencia en determinadas áreas o por su dis' ien la zona central, al. igual que ambas sierras también van
penión en otras. -81 tiempo en el que suceclió el fenómeno cultural alturas mayor€s, lo que nos da forzadas variante§ eco'
podía establecerse por asociación estratigráfica o por comparacióo JDesde luegq las costas se van haciepdo cada vez más calu-
con otros hallazgos semejantes ya fechados, lo cual, a partir del húmedas. No hace falta ser perito en la materia Para per'
final de la década de los cuarenta§, era relativamente fácil de tiüe no es posible que esos hornbres; en un tiempo tan largo,
hacer por el. sistema de fechamiento radiocronológico que propor' §;:variaciones clirnáticas que marcaron esos.milenios, Y al
ciona el isótopo 14 del carbono. La dimensión corológica que nos extendiendo por.territorios de características físicas tan
dice del conjunto de la cultura, mucho más difícil, tendrá que ¡'hayan permanecido en un mismo nivel de cultura. I-¡as
. irse mostrando en el mismo proceso de acumulación de materiales. sticas norteámericanas y la periodificación de su aryueolo'
Por la naturaleza misma del temq la periodificación, en sus en con§ecuencia, extenderse a México.
dos aspectos, cultural y cronológicq se llevó a cabo por el proce' que a éste tma, los restos de cultura material nós han

104 105
permitido encontrar diferencias dent¡o d" ,r' pro."Sohrtivo ge-
Cuadro 2
1eral,
a la vez que cambios o variantes de caiáctér regional, deii-
dos en ocasiones a modos de explotación de recursos eslecíficos. Pnnro»trtcecró¡¡ or r-¡, Erlpe
Al Lírrc¡ ¿N MÉxrco
no-pod9r qrilizar en México un-método y un sistema de otras lati
tr¡deq, hay-gue crear algo gue cubra núestras necesidades y que,
al mism-o üempo, temga L ampliturl y floribilidad suficient"s pará l97l
incluir futuros hallaz4*,, hasta podei disponer de erementos 'sufi- o00 I,0o0
cientes con los que poder mejorarlo. ooo 0
La periodificacón qrre aqul se presenta parte del principio de r rooo
admiür Ia existeúcia áe urá gran etapa cultural, de'gran exten- 2,0o0
sión temporal y de la que se iiene noticia graciÁ u fi, fr.fi*g",
,3r000 lr0oo
9e y reslgg 9s§a§qs. y. dispenor. Puesto qi" .., su mayoría íon
4,boo
arte.factos líticos, cabe aplicar un criterio tácnológico y báutizar al
conjunto cnmo Etapa lítíca, atribuyéndole las caracteristicas cul_ t;000 5 rOOO

turales que algunoa autores han llamado del salvajismq o sea una 6,000
CAZADORES- RECOLECTORES
etapa cultural ea la que er patrón de vida consisiía en Ia cacería 7 r0oo
y la recolección. Los componentes de carácter económico pueden 8tO0O :r
infgrime a partir de los mismos artefactos, de los restoe de alimen-
9r000 l'r
tación encontrados en asociación y de otros datos obtenidos dentro
I 0to00 ,l
del marco general del hallazgo;'los de carácter social son con-
I I ¡000 j
jeturas.
Dentro del sencillo y manejable concepto de Etapa lítica, las di t 2rooo

ferencias de sus comlonentes llevaron a'estabrecer divisiones inter- I 3,000


*Horizoatet'', integrados
-nas qüe se llaman de acuerdo con las I {,0o0 l

características del material culfural y lás fechas en que estos con- I 5,00o
juntos o elementos se gitúan. Puedl verse su distribución en el
I 6rOO0
cuadro 2.
I 7 rOO0
ningún concepto hemos de entender que el paso de un
_-B?j"
flor¡zonte- a otro puede establecerse AROUEOLITICO I tlo0o
-con la sencillez lineal que apa.
'.rsce eIr el cuadro. En fo¡moa quizdinsuficiente, se ha traLao'a, ¡ 9,0o0
rdemostrarlo
mediante el empleá de üneas interÁmpidas que sepa- 20r000
ran los:Hori dando á entender que esos ldte son fluiáos RECOLECÍORES . CAZADO NES

y que en reatidad existe una zona de transición. Es puible que ae¡0oo


sea más fácil entender el problema diciendo qrr" ,*ío mejor ir-
2 ¡,000
ñalar el tiempo del apogeof admitiendo entre apogeo y apogeo lar-
gas etapas de transición, pero Ia e!¡casez de daios;ta;poi"L p*- aar000
mitgr.aparte de que ¡o C.tan sencillo si se consider¿ á-op".iá, .l
territorio el que todos esos pnocesos tuüeron I"g*, pr*;;ar. aGi 0oo
oable que Lt p1as que significaban un.ca,r¡bio ámpg¡aron a con- ?t r000
figurane en algrún ritiq o en una pequeña ,ona, y qu" luego se 28f000

106
con algunos
Mapa I {t.' :n también objetos de menor tamaño, inclusive
,ufl"¿ot en al'ternancia de golpes, de un lado y otro3 9]e
LOCALIDA,DES DEL HORIZONTE ARQUEOLTTICO, i".ipiente bifacialismá' ilay tarirbién lascas e inclu-
30000 (?) a 14000 a. P. 'or"-"" pi"d.u. Lascas y
-navajas'
*1.i:ttT*"":t: d:^"::
"*":^t-¿"
;;';;rá";;';".1* ,r.u lascá ha siáo modificada en uno de sus
es cortanies media¡rte muescas que dan una línea con e¡tran-
v salientes. llamada denticulada- Es curioso' el hecho de que
itt*;l;; á" p,rt,ut de proyectil de piedra, sin que tÍ9 qi-,1
d. de otros materiales' tales
i"-¡"tlflflalá qrreiu"'e-pleasen
o hueso. óe la primera no sería nada extraño' pues
-t"*
ron hasta tiempos muy tardíos, como lo revela el
uso que

t
i

\
*r
{

l: Lagrna dc Chapala, B. C.2: Cucua ilel Diablo, Tamps.3: Tlalacoya, i


Edo. de Méx, 4: Caulapaa, Pu. 5: Cúeao dc Chitnalacatlan, Mor. 6: Teo'
Chís. (3 y 4 lcchadas por C-14)
,Pisca, ciacterísticos del Arqueolltieo (dc ? a 14000 a' P'): d y b:
Rde il eras. c : Rde de r *r asPadot
fueron propagando a ritmos diferentes segúri una serie de condi
ciones que ahora es rnuy difícil prcibir.
Hasta donde' sabemos, el hombre hace acto de presencia en el Ía en tiempos de la Conquista de las llamadas "varas tosta-
te$itoria de Io que ahora es México hace más de 20 000 años. lü: il. ;'".tstas. suelen T:".i:11, v :jj^':de una jabalina o
,Con estos primeroe hombres se inicia el Horizonte cultural que se ;i¿"...f*l*to al fuego del extremo agudo ^Y?i"*f$;
'llama Arqueolítico,.del cual conocemos restos en seis sitios, de i. Er, ,rrro de los sitiü no fechados se ha creído ver pyltas
sí lógico'
distintá,categoría en cuanto a su contenido cultural ) a lo que ; tin q" este dato sea muy fidedigno, .aunque
" rreprtrsentan en el conjunto (véase el mapa I ). Dos de ellos, Tlapa' oto d* urt"ftctos de que se'disponíá es bastante reducido
coya¡'.en el Estado de Méxicq y la barranca de Caulapan en Val- ',que se refiere a tipos representados, y éstos no mue§tran
:.ri.¡equillo, .Pueblar, han sido fechads directamente por Carbono 14. )üpecialización. No hay nada que se Parezca a instrumentos
1...:
..A-..éstos se r¡nen cuatro más, sin fechar, pero aceptados porque y puede pensáne que §e trataba de un Horizonte
"nd",
t" ;i ,í"; se colÉctaban distintos productos, vegetales.y ani-
íi qontienen artefactos semejantes a los que si lo han sido. Suelen ser
: piaras grandes, las cuales, mediante la técnica de talla que se lla' ¿." a"*ndencia de La cacería' aunque la practicasen'
".J"
dad'social, nor*ada por el sistema econó.mico de ápropia'
,: 'rra de piedra óontra piedra, en percusidn lanzada, presentan bor'
r:i des
.fnás o menos cortantes y zonas puntiagudas en otrü¡ casos. , no pudo ser muy grande; más bien debe pensarse i' t

109
o12f,45
..i
'o...'
Mapa 2

DADES DEL HORIZONTE CENOLITICO (INTERIOR)'


14 000 a 9 000 a' P'

Mffi
Artefaetoi característicos del Arqueolltíco (de ? a
1400A a. P,): a: Aúelacto bíldcial (cuchillo). b:
Ailelacto bifabial. c: Denticulailo
*-,_ !
quq el grupo mínimo supone la familia doméstica y quizá una in'
tegración superior, aI nivel de banda, de relaciones muy débiles a
causa de la baja demografía y del nomadismo obligado. El final
del Arqueolítico puede fijarse en 14000 años antes del Presente,
pues para el 11 ffiO ya se cuenta con otro Horizonte cultural, mu-
cho más complejo y bien caracteriza¡do, que no puede haber sur-
gido de la noche alamaiana. Nos r:ferimos al que se ha llamado
Cerwlítico, o ".nueva lítica", el cual se subdivide en inferior y su'
perior. EI inferir¡r va de 14 a 9 000 y el superior de 9 a 7 000 años ptna B. C.2: Raneho Colorado, Chih' 3: Samalayucan'
Chapala,
'i: toiloCiui*risa,Coah. 5: Guayrnas, s91' San loaquln' Tltr'
antes del Presente.
El Cenolítico inferior ha mostrado su existencia en bastantes lu- ;;;";;'i;;;;,'¡v. i. e' ¡-a citzáia, t't. t.-6:?: Rancho weickct'
gares (véase el mapa 2). De los 19 hallazgos más impoitantes.
i CrÁ" *í-¡i;ablo-Tqmbs,- 1!:' Sqn Sebostián Teponahuastlln'
: San Marcos, !aI. 13: Cueaa, ilel Tecolota, Hgo' 14: San Baúolo
once son de superficié, que se incluyen por ser de caráóterísticas ú;t".-l: i.'ti: std- Isabel lztapan, Eilo. ite Méx' 16: Tlaxcal.a'
formales tan claras que no hay.dificultad para tomarlos en cuenta, itlí n;rio, Pue. tB: Coxcatldn,'Pui- lgt cu-too Blanca, oax' (B'
Los de la Laguna de Chapala forman parte de un conjunto lla' io, 14, 15,17, tB y 19 t¿chailas por C'14)'
mado de los raspadores abultados. l,os demás son hallazgos aisla-
dos, de puntas del tipo acanaladq en concreto los de San Joaquín, a mostrarse con claridad Y que, o haya permanecido tan
Guaymas, Rancho Colorado, Samalayucan, La Chuparrosa, Puntt' te a Ia anterior que es difícil distinguir.la, 9 !i9n que haya
ta Negrq Rancho Weicker, San Sebastián Teponahuastlán, San a la fase superior, inclusive qúe la hayá. iniciado a¡tes, ra-
Marcos y Tlaxcala. De'los ocho sitios restantes, todos excavados, ,,:la cual tampoco sea factible su inclusión, salvo los casgs
sólo uno, el de la Cueva del Tecolote, no ha sido directamente le' obtengan fechas directamente asociadas.
chado, aunque se incluye porque en sus capas inferiores, en lo que izonte Cenolítico, bn §u conjunto, es de los mejor docu'
se ha llamado el Complejo San Juan, hay elementos bastantes por lo que rqspecta a hallazgos de materiales; Pero en
't"rritotio gran insuficiencia- de fecha'
para afiliarlo a esta fase. de México, hay .comparaciones
El Cenolítico superior está.representado por 11 sitios (véase el .t lo oLe se suDle mediante tipológicas que
mapa 3), de los que nueve ha¡i sido excavados y solamente dosr )esta'fase son'relativamente simPles, pues los tipoc" prima'
Presa Falcón y Mitla, son hallazgos de superficie. Fase en apanefl' clarris, si bien es cierto quó empiez'an a proliférái las
cia mal represeatada, es poeible que en algunos lugares no haya Ü;p*¿ sea &ta una de lás característica§ del Horizonte'

110 111
lanzada'con
,,También ahora aparece Ia técnica de Percusión de punzón
t*t{

Aparecieron en el Cenolítico puntas de yr,lyectil 9:fyj:1,1 irr,".*edio, á lasqueado por presión en-forma
entrl e[as, como más típicas, las de forma foliácea
y las- acanala' "J.*" *i ."*o lo p""d" p'opotáiot'ut '','t fra'qm-ento,o: :::
una
á;. t"rá últimas ," É hi.i"'o", por talla, dos acanaladuras'
de la punta
"";;;; ;* á" n,,É'o, cot"'e"ie"temente -preparado' La.r¡rc-
;";"r;.'"
a cada lado, que permitían ,rt, *"¡át afianzamiento {
en-Amé' ñ;; árü-á" l, pieclra prod.'ce una-ampliación en el grande núm,e-
astil Es casi seguro que esta técnica se haya desarrollado ;";#l"i;, q.r" ," ol"i"i"" y con ello "n' strie muy
con
;; -;d;;ai poriu, llamadas puntas'clovi* v !"Tni"Tdc¡Es carac' ;;;#,; pl.. cubrir t'^ 'á"go muy diverso de funciones'
tas iotá*. e¿eáás están las llarnadas Lerma,
foliadas. las navajas obtenidas
inferior' en la parte ü" ;;i -p;tt*áticos,
;;rre^to en q"e s" incr"ementan
terGtico el desbastar los bordes en el tercio üüt de tan alplias posibilidades de utilización
que eran amarra' Ia Conquista'- S"S¡:
por la que se.unían al astil, 19 t1e hace pensar baratura que se usaron hasta ia época de
rtas a é1. La talla thoru d" pi"drt tonttu piedra' como e¡r el
las empleaban como navajas,O", u'"1:
", de que se i".o.tir,u,'lo, españcles
torlrorrt" anterior; pero también hay huellas evidentes ,kr" de las de acero' Algunos objetos de hueso
.. piii;"tUt i.-tatl" gclrr"u"fo .oo olgtrrt objeto más blando' tal "-trá la técnica de abrasión, que permite el alisad.o
^"o*o .ro bastón tl""*'td"r,, o to''t álgút' hueso grandg' lo 3*' "W.".e¡,¿ para producir objetos de punción.y "o1" d"
riás ¿elgadat' *"j,:^t':1:.-:
Jil;iá;,
;;"d"á ,rn i*pacto difuso'y lascasmenos sinuosos, y más etectl-
.Ur¿.. Lu *"jorá tecnológiia pone en sewiciolosmás me-
d" ot" manera ios bordes cortantes, is'.de producción Y con ello hay ámbién cambios en modos'

\tfapa .'mi;";l;; suficierltes para disponer de más recursos hurnanos y


3
p":d: ':"I::1t:: i:t
§,pejo.a, las técnicas adquisitivas'. .Etto. este horizonte
(suPERroR)' es mu-
LoCALTDADES DEL ,u, porqr" la cantiáad de sitios de
"3ff.r:T1to":T:"'tt"o

lOcm
o12345

l: Lo Cucoa Espa¡tosa¡ Coqh; 2: Prcsa Falcón, Tr,fl'Pt' 3: Satt Isitl¡o' N'


L.' =-#
¿aracterlsticos del Cenolltico inferior (ilc 14400
a
-i.'P.5,
4";,;;;;l;;;t i;'C;;;; iifr),otot,., Hso- 6:--cucaa itet rcxcat' ?ttc' o, Punla Cloois' b: Pwúa Folsom' c: Pu¡ta aca'
7: EI Riepo. Pu¿.8: criiilii-,iuc-. g:'M{tta, Oax' l0: Guila Naqútz' Iada. il: Ptnta Le¡ma. e: Punta Sandia' f: Raspador
'' ;;.:fi;i;":;t;;,;A;i;.-7i,Z:d,i,l, to'v tI tcchaitos f,or c'14)
113
112
t
ffi M #"
é.,. dardos, es materialmente imposible freri-r de
muerte a un ani-
t *

iffi"ft;H,i§fr.L:j:*ffi,:[*rfu;:rrr,""H

ffiW ÁAa[,,.ffi*fi**gm***gr,.**
@ @ffi@
; ' §r
c_-'!\rw¡&grÉr
W |ffi*;lu*iffiffi§$t:,ffi
ryg |I ie.*inos en el cenolítico
tll"::^l*:*t11:
,tl
r''l
Ir¡
"o r "f!"-desüación -gencrales,
üü ñacia la economía cazadora, que llega a tener ma-
\i
Artelactos catactctkticos del C¿¡olítico superior (d¿ 900o a 7000I ñi'mr""r""ir orr" la que hasta entoncps había tenido. No por '1
a.P.): a: Punta Dalton.b: PuntoLerma. c: Punta Meseraa. d:!uy' fuóhiecolección pasó a ser secundana. I'os productos de la reco-
ta pedrnculada. e: Punto *rol::!;{;i"nta Gypsum caae. s: Punta I .FAon son;;;hJ más diversos,, ^0":1rl:i_::i::-::: t|]l:
¡,{
[ el reino vegetal y mu-
[ &p"*i""ar la caceti4 pues incluyen todoo sus
I ghJ á.i y" q'" obt"t"t iniectos, larvas' y caracoles'
:l
""i*rr,
.;i;t{;¡;fí;",l*Y,,",1T"^ aÚapar reptiles
cho mayor que la del anterior, to que hace pensar en un aumento
a"uiaJ';t,fiñ'Ñbffi"ui.;;;;;;- II
demográrico q.,irá, q e LLLqtvL trvr¡u¡r¡u.u
*i :1*"P..:":::
6.'Tod;*s debajo de.las piedras o de sus asujeros'
sistencias. II l-.pt fin del cenolítico inferior coincide con un ,lenóme1o 1y1
Para muchos autores ésta'es la época de los "cazadores de ma' t üil"á" ü';i;;tó; áe grandes
:',P::i:'-*::*::':,:'X';':
;*",;;;;;".?.-T[;,,dr[ffi;","':,;;1i;;" ü"''.,- I .,L,,, .
.S,"*"] á".ro, *u'"', teidencia-ar-::'::-l^,:o:"::"1-fl]1';::
ffi;Jrtl"'"üil#i,I il"3
de ér, como argunoa
qqi;p..tetiÍ'*
#i'lr'"Ji'ü""'H:ffi;'h#il; [ ffiu:.
il":'il;*Yliiár"rffiX1;i#XJfffi;;
t fT.*'^-*f:':,:^:"":*'"'**:
["'ffi;l;i"'ñ&;,P"Ló':.i3*:l::,1f.^ryf:,*T:H"*;
;;*"ü,*."+,ffiff.HIi"Ti#át5-:,T"'rH;IJ.."i. i;; *".,ffi .a ta.3iyríy, i7"'u¡'t" "-9"y'i'::.::l'i:'-:::TX
ffiffii";-##ffi:d.;*"ffi;HilH"dñ#'d"r; f,lffiirigureración rantástica
-d." ryY:9:tT]. :'-n'-]..:::?::*
go de Te:<coco, muestran que murieron [ ,,ffig;.t" cacería se había refinado.l*ti-tfl:::.f:§::*L:tff-
ría tenía una o más patas profundamente"*nu.r,r1"rá#'i;iiuy;
el lodo, con
metidas en trp*u caoa
cada esPecre,
f,tiffiS:Para si sB
especie, o §r Lr¿Eu4 us
se trataba elementos culturales dis-
de e^!¡
lo cual estaba asegurada su inmovilidad. eri, á,*nJ!i"-rrt ;" sentido éini"o, to luy f-oT" de definirlo-,'l.T:1'-1":
[ ffi. *.ry
"Jl.
hayan arreado hasta lugares en los que su peso y el tipo de sus pa' u pesar de q,re *rrchas de las que se. fn.cllificado como
tas, cilíndricar, p*uo"án este empanta,a.ni"rríol qI" yrir-
"ñr, p",
*iffi# lon',toda t"g;tiaua son cuchilloq es inf¡ra,1!te- $::-t:^-"i-
culturaJes
móvilizados, lá^rematasen. pero estos arto, oo ,lri rilL*",lJ I '1ffi8",aq,r"üferenclar 6,rupos humanos con pationes 1'
sostener que la rnatanza, de mamutes era su patrón económico' nosles'posible captar en esto§ *!u"t:: forma'
ipt,'p** solo
Dbsde luego, con las puntas de proyectil a su dis¡nsición y tan sólo de proyectú con aletas, de complicada elaboración

115
114
puede poner al fuego, per9. sí es factible poner
en el fuego
§ m"diárru. hasta que se calientan al rojo; entonces se cogen
doblando una rama verde' y se
;-;;p";i" de pinrr", hechas
con las
* "r, lu canasta con agua; el agua se va calentando por otras al
;-;'ril;;; tá r"tiiut' v se cambian
ñ"-"*u ""i.i*ó
se llega a hacer hervir el agua y lo que tenga
fonna
precligestión que significa "I..\:.Til las harinas
aca-
!ládo. l,u
,il-á." JJ.iurr-to la ai"tu-v la posibilidad U",3*'1111?;-jl
-otras, .todas
"r, ellas benéficas
;;jil-"" il Jimentación siguen
el individuo y su gruPo-

a
Artefactos earac.teistícos
b *..
del Cenolltico sufierior (tle 9 000 a 7 000 a'?')
, S"
a Y b: Muelas áPodas

y más funcionales, son las más abundantes en el momento, ya que


ías acanaladas han desaparecido por completo. La técnica del re-
toque por presión p"trit" afinai l¡i forma, sin que esto quiera
decir que desaparecieran una serie de artefactos simples que se
venían empleando desde muy antiguo. Es importante señalar que
ahora aparecen los implementos de molienda, muelas y mortero§'
(de
,Lrtelr.eto ca¡actcilstíco del Ccnolltico superior
g 000 a 7 A00 a. P'): Muela áPoda
con sus respectivas manos. Comienzan con simples lajas,- irregula-
res de coniorno, de origen natural, sengillps piq4rys- pl4nas con
una de sus caras lo basiante lisa para poder triturar y moler en i"^i a.f C""oliti"" sup"rior es ya claro ei desarrollo de lu
su superficie mediante el uso del elemerito móvil, un cáoto cle no il"ió" de la vida en la costa, de la explotación de recur-
oblongo. Son abiertas, aün cuando el uso les produce una co$ca- *aü"r;;: nn utg.r.* lugares de las costas de México se han
vidad bentral ovalada. Los morteros, más tardios, se obtienen exca- ;;;.;'u*or,torr"urrrientos de conchas marinas, y jun-
vando un agujero del tamaño requerido en alguna piedra., cast éltár, nr'r"ro, de animales y de pescad-os, además de hogares
siernpre de téxiura'granuda, rr,ás tacit de trabajar. Con el ti*cpo á" piedra. Alguáos gruPo's -hutnanos supieron ob-
se tes'do un acabad-ó'extemo' inclusive por abrasión, hasta alclr- "it.rir..
;álimentacián
de una serie de productor marinos, ar¡ngue
zar bastante sirnetría. Al mejorar la forma del mortero, tu'.obf ¡i .i p"r'toao el año o como recuiso estacional' Sea. lo
' zufren alteiaciones las rhanos, que al principio son cantos -de
nu
i,,los^deshechos de su alimentación
son bien aparentes'
más o rnenos'cilíndricoa, para adaptarsá rnejor a la forma interna i^e, to mismo, comerse una o dos docenas de ostiones co'
del instrumento. De esta-etapa se tienen canastas de muy buena t,¿" que alimentarse casi exdusivamente de
caüdad, tan buena que no seiía extraño que las hubieran emPlea' "";-**ida,
átio-."ur J ha de ser de varias'decenas, más
do paá hervir en eilas harinas de granos triturados. Esto de her- ii;.;;;;"t. "oáüo
y p.t dia. Este tipo de especiali"ación
ui" ag,tt en canasta es tan extraño due requieré explicación' Cua¡t'
,* "r'o-q.lys"y v-alc1n1o ntf .] :.*,I.ITl*"1jjlj:
do si hace una canasta con el tejido bastante cerrado y qruf: ;n;"5 Ca[fomia-'En ciertoo sitios continuó corno explo-
puede recibir agua, con poca $rcúda, pues el rnismo material
se

Lirr"tu al hurnáecerse y'obtura las fisüras mayores. Desde lrrgp'


It7
116
d"

posterior desenvolvimiento. De algunos de los lugares exca-


Estamm ya ante un nuevo Horizonte, et f'o@#fulico' que [e.re*os pruebas de que en las primeias etapas de los caza-
está mejor representado, t¿utto por el número de sitioe como
por
pudle-
ya se aprovechaban algunos productos vegetales.
lrr riqirá de'su contenido y la frecuencia de los casos eu9
el Comple' luego, las condicio¡res de preservación de la materia orgá-
;; ¿; iechados (véase el áapa 4)' Son 19, y de ellos se dan con frecuencia; sin embargo, en el sur y suroeste
io Repelo v el Valle del Guadiana no han sido aún excavacot' ipas y en el sureste del Estado de Puebla, se encontra-
bo_o^parfilipantes de este Horizonte sólo se deben tomar en cuen- y covachas que, aun en sus estratos más profundos, ha-
á i* iAot áonde ocisten pruebas inobjetables de que 9n 9!los 1eEs abundantes restos de vegetales. Sabemos también
consumieron plantas cultivádas o en Proceso de domesticación' 'ñ el Cenolítico se consumían el aguacate, las semillas de mez-
del medio ambiente mexicano' jun'
-ui p*itl" qrre la divenidad la agricul' i¡ la chupandilla, una especie de mijo (Setaria), el amaranto
to á fou difeátes grados de desarrollo, hayan hecho de te tuna. En el Cenolitico superior, posiblemente
u4 ng-integralmente compartido, ni en sus inicios ni
-.-tula P-Ipce§p a mejores condiciones de preservación y por haber trans-
menos tiempo desde entonces hasta nuestros días, los nu-
Mapa 4 hallazgos de material vegetal indican que Ia alimentación
r también del chile, la calabaza, el frijol, la ciruela, el
LOCALIDADES DEL HORIZONTE PROTONEOLITICO.
7 000 a 4-500 a. P. varias especies de acacias y muchas variedades de jugo-
rtos de cactáceas, así como la penca dcl maguey, quizá en ;'
t
,de mezcal. El consumo del maíz silvestre o del teosintle puclo I

iniciado a fines de este Florizonte. Muchas plantas valian


tallos u hojas y otras por sus ffutos. De entre ellas algunas
ron predilectaq sea por su mejor sabor, por ser más fácil
irlasf o porque ya se había advertido su mayor potencial
ico. En el tamaño de las semillas de diversos frutos es aPa-
ii¡ná selectividad hacia los más grandes.
to de la recolección al cultivo debió pasar por una eta-
cuidado de ciertas plantas silvestres, individualizán-
.quitándoles -competidores vegetales, aparte de protegerlas
.flepredadores --{ntre los que se podíarr incluir otros hom-
obtener un mayor conocimiento de la flora y fauna
semillas en el terreno apropiado y en Ia época pro-
acontecimiento, único, de aprender a producir lo que
, ha sido llamado Revolución Neolítica, y marca uno
fundamentales de' la historia humana.
3: Í. icq desde sus inicios y con una abunclancia muy
l.: Ctt¿oa d¿ La G:otonil,¡ina, Chih.t2.: rCom'plejo'Rcpclo, Tamps' encuentra el consumo del maíz silvestre. Desde la segun-
¿t' Gradiana, D soi 4 : c i{;;)i';," i;" í';;;.
i 6!;y!
:
1*' 1; !; este Horizonte aparece el que se ha considerado pri-
d
,;:ff ";;ü;:"
tr:,ffi;!tr;::k::;:tr:;"'"¿;:;;"í;'#":i,,.!":á;"4,i"::',1!,
l:,#fr7"íi1&,ii,.;;;;,;;;:i;";,;::;;tr;.ü;,¡1;11..y1 tivado, semejante en todo al silvestre, salvo su mayor
Ti?Ei,i;,f 52;#",Í,ii!í:,i,?iÍ"á;:i1:-¿;;,;ír;;i,7..íiif1,,";r!; admitirse que bien pudiera tratarse de un caso de
jii!',ti:rr$7f la recolección, al buscar las nrazorcas de mayor ta'
w,Jri,i,'i*:r'!j:i
:--Clil. li;'s, Ó a 14, 16
¡:ir§iiíl.i|;;:J;i'
v 17 lcchadat 9ot C'14)
tampoco puede negarse que quizá sea un incipiente

119
118
cuidado de las piantas, con algo de escarda u *,, uhffir, para sierrbra. Aunque el consumo de cultivos no desplazó las de-
disminuirles los competidores; de una bírsqueda de a{uéllas que s técnicas de adquisición de sub,sistencias, ni mucho menos, si
crécían en mejores terrenos. El campo de las conjeturas es am. a una serie de cambio,s en los sistemas sociale§. Si no se ha
pliq pero se reduce con la presencia, al final del Horizonte, de aún una vida precisamente sedentaria, al menos se ha
una forma ancestral de doa de las razas del maíz que se ha llama- a una mayor estabilidad, con moümiento§ estacionales or-
do prehistórico, que todavia se cultiva en ciertas zonas de México: izados. Cuando el territo¡io de que se dispone obliga a recorri-
el Nal-tel, en sus dos tipos, A y B, y el Pre-chapaiote. No es posi- útmicos, en tiempos que prescriben los cambios estacionale§,
ble otra co6a sinb aceptar eI origen del cultivo del maíz para estas inicia el sentido de propiedad territorial, la posesión del área
fechas. la comunidad requiere para sobreviür. Entonces puede haber
También para entonces se cultivan los frijoles, tanto el común y ictos por fuentes de aprovisionamiento, y también iniciarse srs-
corriente como el ayocote y el escomite, y el haba blanca (Cana- de relación con otros $upos más o rnenos afines, con los cua-
Las calabazas. en sus distintas variedades, fueron utilizadas compartir, según ciertas ¡lormas, algunas de esas fuentes de pre*,, -
desde
-valia). muy temprano, al parecer para consumir sus tsemillas, que üón cuando ésta es superior a la capacidad de consumo de un :/
contienen bastante aceite, pero con su cultivo sin duda mejoró la 8rupo.
.parte carnosa, permitiendo cornerla. Tarnbién hay pruebas del con- coincidir por tácito acuerdo en algilna de estas zonas compar-
sumo de zapotes blanco y negro, sin que esto quiera decir que la sobreviene la relación social tan importante en el intercam- 'I
fruticultura se inicie también en qstos tiernpos. De modo semejan-
te'y desde fechas más remotas se empleaban los guajes, con toda
de productos, sean éstos rnaterias primas o manufactu¡as. El
u€ntro con otras personas facilita la elg,-ción de parejas y no es
:f.i l .t¡

seguridad pára coniener líquidos. loso que haya sido durante esta etapa {cuando los grupos socia-
.El instrumental para el aprovechamiento de productos vegetales, hayan comenzado a encontrar afinidarles entre sí, a establecer
morteros y muelas (rnetates) aumenta con el rnayor consumo de y entablar relaciones que eondujeran a nexos fami- f,J
aqu6llos, y adernás ahora se fabrican con mayor cuidado y mejo' definitivos entre grupos que entonces ocupaban grandes te-
ran su función. Los morteros, más antig-uos, van cediendo el paso Sobre esta base, es simple llegar al establecinriento de al-

a las nruelg; lisas o cóncavas, sin que losjrimeros lleguen a des' permanentes, al menos para una parte detgrupo -
aparecer. Hay que advertir que la presencia de instrumentos de ¡ industrias líticas del hotoneolítico se caracterizan por l¡na
rnolienda. o de determinados objetos de piedra no nos ssesura la ión de los tamaños y un retoque. muy refinado, a la vez
Ptesencia de la agricultura, máxime que existieron, hasta bien tar' lfuncional. Los objetos de piedra pulida, sobre todo los desti-
díamente, una serie de grupos de recolectores que utilizaron el mis' a la molienda, 'incorporan un mejor acabado formal. La
mo. instrumental pero carecieron de cuitivos. Aquí se tiene un de pulimento se aplica a diversos materiales y a nr¡merosas
caso de diqnrncién cultural, con muy serias consecuencias, que tan !9:de las que formaban el ajuar de estos grupos. Conviene ha-
sólo es perceptible en la categoria de las plantas consumidas. incapié en que la dorxesticación de plantas puede haber teni-
Pero el cultivo de algunas ¡rlantas sí requiere del instrumental en muchos sitios, bien fuera por descubrimiento propio,
de molienda. También surge la necesidad de asentamiento fijo, at, ;corolario de una larga experiencia en aprovecharlas, o como
meno§ Por uno§ c!¡a$to§ meses al año y de-la mayor parte del gtu- de. este fenómeno deede uno o varios de los lugares en que
po..Esto se debe no sólo a la necesaria atención que exigían los i.producido. No puede decirse qué tipo de plantas se culti-
plantlos para evitar que fübran esquilmados por depredadores de no hay pruebas fehacientes de ellas, advertentia
todo g6t"to, sino también a la dificultad de moverse cargando la fiecuente aberración de que "se cultivaban el malz,
la, cosecha, que habia que guardar para consumirla poco a poco' la calabaza y el. chile", que se suele aplicar cada vez que
Este es el momento en que tuvo que pensa$e tarnbién en Ia forma instrumentos de molienda o sus restos.
de preservar semitlas, no alimentándose con ellas, para asegurar inicio de la agricultura se ciqrra una etapa a la vez qlue

120 tzt
V

Mapa 5
to o comp§o más antiguo es el que se conforma con
3.'' cerámicos encontrados en el sitio de Puerto Mar'
LOCALIDADES DE LAS PRIMERAS CERAMÍdAS. y'los de la Fase Purrón. En ambos casos se trata de cerámica
4500 a 3500 a. P. úta lisa, de formas subes{éricas (tecomates), jaras con cue-
Las marcado y platos con bordes rectos y, más comúnmente,
El segundo complejo cerámicq el Ocós, frequente en Chia-
Guatemala, se caracteriza por induir un gruPo de recipien-
icamente iguales a los del complejo Previo, pero con orna-
ión mucho más desarrollada y abundante, de r¡otivos in-
o lineales, punteadoo, y de estampado hecho cor el borde
ii concha. Además de estas primeras cerámicas, algunas no
existen otras que podrían ser de gran antigüedad
i{e 1q¡*cua!e.¡19 ley fechamientos direitos ni indirectos. En
áso s"i.atu'de'H <lue iue encontráda cerca de Altata, a la
el nombre de "raspada", manifestación aislada, §epara-
lcompleto de las cerámicas locales, aun de las más antiguas,
se asocia siempre con lugares en los que se explotaban re' ¡
,urarinos. La otra se encontró en la Cueva de San Nicolás,
' Il
P
,\
daer en una posición teórica ya superada el sostener que
proceso continuo, regular y único de evolución. Hubo
diferencias cualitativas en el transcurso de este desen- f'
l:Altata, §i¿.2,: §¿z Nicolás, Qro.3: Tlapacoya, Eilo. de hféx.4: Purró¡' nto que hemos relatadq diferenci3s que pudieron ser nor- §
Pue.5: Pu¿¡to Marqués, Gro.6: Costa dc Chiapas, Chis.7: La Victo¡i¿l ior á hábitat o por el clima, pudiendo el segundo mo-
Salina¡ Le Blanca, Guatemala. (3, 4, 5 y 7 lechdilas go¡ C-14)
El hecho.rnás de-
de estas diferencias cualitativas en simultaneidad tem-
se echan las bases de otra, que en sus inicios se percik con oúa 6n asincronía se da en una serie de grupos humanos que,
transformación mayor: la aparición de la cerárcica- Por lo que en el siglo xvr y persistentes hasta bien tarde, se mantu-
hasta ahora se sah, parecen existir en h{éxico dos conjuntos clara' el nivel cultural de la Btapa lítica. Antes de la llegada
mente diferenciados de cerámicas antiguas, aunqrJe los elementd durante el tiempo de la alta cultura mesoameri-
que forman eada uno de ellas muestran ciertas diferencias entre se habían mantenido márginados, coriáceos, resis-
si, a todas luces nonnales si se toma en cuenta,que se h4n encoo' cambio. Constituyen un conjunto que puede llamarse
trado a bastante distancia unos de otros y no hay ruz6n alganaparz Ep;¡ttioo para expresar un sentido de atemporalidad o
Pensar que estuvieron en comunicacióri diregta o que compartíatt pigonat independiente del factor tiempo.
una rnisma proüncia cerámica (véase el mapa 5). Tambiéa o r¡as por las que algunos gruPos hqmanos se paralizaron
lógico que la cerámica, en sus inicios, tenga bastantes elementd
! perpefi¡aron después en e$a parálisis, pueden atribuine
en común, aunque tan sólo,sea por su primitivismo, bien portf de desarrollar denüo dbl hábitat ea el que se
se ha aptendido de otro grupo o potque se trata de un desarrolb fijados, el factor generador de las altas culturas: la
propio con base en patroirer for*ales semejantes, jrues se sale de
una misma base cultural compafrida, en la que los recipientes s
copian con mucha frecuencia de los que ofrece Ia naturaleza.
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