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Este era el nombre que se daba al tercer

período de vigilia de la noche, según la


división griega y romana del día (Mr 13:35);
abarcaba desde cerca de la medianoche
hasta cerca de las tres de la madrugada.
Ha habido diversas opiniones sobre el significado del canto del gallo (gr.
a·le·kto·ro·fō·ní·a) debido a que Jesús lo mencionó cuando predijo que
Pedro lo negaría tres veces. (Mt 26:34, 74, 75; Mr 14:30, 72; Lu 22:34;
Jn 13:38.) Ciertas declaraciones de la Misná judía (Baba qamma 7:7)
han llevado a algunos a pensar que no se criaban gallos en Jerusalén,
ya que su costumbre de escarbar la tierra ocasionaba inmundicia
ceremonial. Si nos actualizamos en la época del texto, en la ciudad de
Jerusalén del siglo primero, antes de la destrucción del Templo por los
romanos, descubrimos que por ley se prohibía la crianza de gallinas,
pollos y gallos en toda la ciudad a menos que la casa tuviera un jardín,
o una parte donde los pollos pudieran rasgar sus excrementos.
• Esto se debía a que por temor a que una de estas simpáticas
y rápidas avecitas pudieran entrar al Templo y llegar hasta el
Lugar Santísimo profanándolo todo. Para evitar que esto
pase, se promulgó esta prohibición, la cual era obedecida.
• Dicen que el canto del gallo al que se refirió Jesús era en
realidad el gallicinium romano, una señal horaria que
emitían con una especie de clarines al final de la tercera
vigilia de la noche los guardas romanos estacionados en las
escalinatas de la Fortaleza Antonia de Jerusalén.
• Según el Talmud, en Jerusalén no se criaban gallos por ser aves
consagradas al dios sol, por lo que parece poco probable que se
tratara de un gallo real. Una explicación plausible es que el
“canto del gallo” se tratara de una trompeta llamada “gallus” que
se utilizaba para llamar al cambio de guardia de los soldados
romanos.
• Durante el día la hora se calculaba por medio de un reloj de sol,
pero obviamente dicho reloj no funciona durante la noche. Por
esta razón el sonido de trompeta comenzó a ser utilizado por los
judíos para determinar en que hora de la noche se encontraban.
.
Los romanos dividían la noche en cuatro vigilias, diferente de los
judíos que la dividían en tres. El primer grupo de soldados era
cambiado al final de la primera vigilia, el segundo grupo al final de
la segunda vigilia, el tercer grupo al final de la tercera vigilia, y el
cuarto grupo al final de la cuarta, cuando ya eran las seis de la
mañana. Sin embargo, como los judíos dividían la noche en tres
vigilias, ellos calculaban de una manera aproximada el cambio de
hora con sus tres vigilias, por esta razón solo tomaban en cuenta
los tres primeros cantos del gallo. Después de algún tiempo se
comenzó a dividir el tiempo a la usanza romana.
Por otro lado, los defensores del gallo literal busca referencias
del Talmud judío indican que sí se criaban gallos en Jerusalén
en aquellos tiempos. (Como ejemplo, véase la Misná, Eduyot
6:1.) Otra prueba es que Jesús escogió el símil de una ‘gallina
que reúne a sus pollitos debajo de sus alas’ cuando se
lamentó por la ciudad de Jerusalén (Mt 23:37), y sabido es
que el Gran Maestro escogía las ilustraciones que sus oyentes
podían entender con facilidad, argumento que toman los
defensores del canto del ave el GALLO.
Los que entienden que no fue el ave toman como referencia que en los
países del Mediterráneo oriental el canto del gallo ha sido durante
mucho tiempo, y todavía lo sigue siendo, una señal horaria: hay un
primer canto del gallo alrededor de medianoche y uno después, hacia
el amanecer; también se habla de otro entre estos dos. Respecto a Juan
13:38, la obra Commentary on the Bible, de A. Clarke, dice: “Los judíos,
y algunas otras naciones, dividían el canto del gallo en primera,
segunda y tercera vez”. Aunque en la actualidad no es posible asignar
horas específicas a estos cantos periódicos del gallo, es suficiente con
saber que existían y que las tres negaciones de Pedro tuvieron lugar
antes de dos de esos cantos.
• Yeshua le dijo:
• De cierto te digo que esta noche,
• antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
• Mateo 26:34
• Este pasaje es uno de los más tristes en el Brit Jadashah
(Nuevo Pacto), la negación de Pedro. Pero también este
pasaje es el más mal interpretado de todo el Brit Jadashah.
Todo por el desconocimiento que tenemos de la cultura y las
raíces hebreas.
• Todos nosotros sabemos quiénes son los Sacerdotes y los Saduceos, pero
pocos conocemos sobre los oficiales del Templo. Según la Enciclopedia
Judía, el Templo era administrado por un consejo de 15 funcionarios
asignados (oficiales) llamados “Memunnim,” aunque Edersheim dice que
eran 14:
• El Cohen Hagadol (Sumo Sacerdote)
• El Sagan: Sustito del Sumo Sacerdote, también conocido como Segundo
Sacerdote.
• Dos o Tres Katolikin (Tesoreros Principales)
• Tres Gizbarim (Cajeros)
• Siete Amarkelim (Síndicos encargados del Tesoro del Templo y de las
puertas).
Estos 14 o 15 Memunnim (Oficiales) constituían lo que se
conoce como “El Consejo del Templo,” que regulaba todo lo
relacionado con los asuntos y servicios del Santuario. Sus
miembros eran también llamados “los ancianos de los
Sacerdotes” o “los consejeros.” Ellos no se ocupaban de
cuestiones criminales, aunque parece ser tuvieron gran
influencia en la condenación de Yeshua, aunque no todos
estaban de acuerdo, porque a este grupo pertenecía José de
Arimatea: Marcos 15:43
También estaban los Guardianes del Templo, compuesto por 3
Sacerdotes y 21 Levitas. Estaban divididos en 24 Mishmarot
(patrullas) y eran cambiados cada semana. Se colocaba un
Levita delante de que cada una de las puertas de las 5
entradas del Beit Hamikdash (Templo); 1 en cada una de las 4
esquinas dentro del recinto del Templo; 1 en cada una de las 5
puertas de los Tribunales y 1 en cada una de las 7 entradas: 1
Crónicas 9:22-30; 23:1-6
Los Mishmarot estaban acuartelados en el Beit Hanizoz (Portón de la Chispa)
y en el Beit Hamoked (Portón del Hogar), este recinto era el más grande,
tenía una cúpula, la mitad de la cámara se extendía hacia el Azarah (patio),
donde había una especie de plataforma que rodeaba los Tribunales, que era
considerado secular, donde había un fuego en la que los Sacerdotes podían
calentar sus pies descalzos y sus manos. Aquí también podrían sentarse y
descansar un rato. Por la noche los sacerdotes mayores dormían en divanes
colocados en hileras de piedra en forma de gradas. Los sacerdotes más
jóvenes dormían en cojines en el suelo, poniendo sus vestidos sagrados bajo
la cabeza y cubriéndose con su ropa secular. Los sacerdotes mayores
guardaban las llaves del Templo, poniéndolos en la noche bajo una losa de
mármol en el suelo; a esta losa se adjuntó un anillo para levantarla. Un
sacerdote vigilaba o dormía en la losa hasta que las llaves eran pedidas por el
oficial de la mañana.
• A este oficial se le llamaba “La voz del Gevini,” en otras palabras “El
cantico del gallo.” Este oficial era el encargado de abrir las puertas del
Templo antes de la madrugada y gritar 3 veces con una voz muy
fuerte:
• Todos los Levitas a sus estaciones.
• Todos los Israelitas vengan a adorar.
• Luego repetía otra vez las dos frases.
Así es que no se trataba de ningún “gallo,” ¡Sino del Oficial encargado
de abrir las puertas del Beit HaMikdash!
• El relato de la negación de Pedro y el canto del gallo probablemente
sea uno de los hechos más conocidos, y al mismo tiempo, más
discutidos de los evangelios. Muchos afirman que el evangelio de
Marcos estaría en completa contradicción con el resto de los
evangelios, ya que en Mateo, Lucas y Juan leemos que la profecía de
las tres negaciones de Pedro se cumpliría antes que el gallo cantase
una vez (Mateo 26:34; Lucas 22:34; Juan 13:38), mientras que en
Marcos leemos que se cumpliría después que el gallo cantase dos
veces:
• "Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes
que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces." (Marcos
14:30)
En base a esto, algunos aseguran que la profecía habría
fallado, ya que Pedro aún no negaba tres veces a Jesús cuando
el gallo ya había cantado (Marcos 14:66-68), contrario a lo que
los otros evangelios afirman. Básicamente, la dificultad se
halla en cuántas veces cantó el gallo antes que Pedro negara
conocer a Jesús tres veces. Para resolver esto debemos hacer
las siguientes preguntas: ¿qué era realmente el canto del
gallo? ¿Cuál de todos los gallos en Jerusalén tenía que
escuchar Pedro para recordar las palabras de Jesús? ¿Se
refería Jesús a un gallo en particular?
• Pues bien, la expresión "canto del gallo" en aquellos tiempos
se refería a un periodo de tiempo específico de la noche, no
al canto de un pájaro. Los romanos dividían la noche en
cuatro vigilias: el anochecer, la medianoche, el canto del
gallo y el amanecer. El canto del gallo era la tercera vigilia de
la noche, entre la medianoche y el amanecer. El mismo
evangelio de Marcos lo señala:
• "Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la
casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo,
o a la mañana;" (Marcos 13:35)
Los judíos notaban el cambio entre una vigilia y la otra por el toque de
una trompeta al que los romanos llamaban "gallicinium" o
"gallicantum", que en latín significa "canto del gallo". Este toque de
trompetas se realizaba dos veces en la noche ("Mateo - La Revelación
de la Realeza, Elvis Carballosa; "Rerum Gestarum", Ammianus
Marcellinus). El primer gallicantum era un canto preliminar y se hacía a
la medianoche, al comienzo de la tercera vigilia. Era un toque de
trompetas más silencioso o menos escuchado por la gente ("Cock",
Fausset´s Bible Dictionary). Basados en el relato de Marcos, podemos
saber que la primera negación de Pedro tuvo lugar pocos minutos antes
de las 12 de la noche (Marcos 14:66-68).
Cuando terminaba la tercera vigilia y comenzaba la cuarta, los romanos
cambiaban la guardia de la Fortaleza Antonia de Jerusalén haciendo
sonar las trompetas del "secundum gallicantum". Este era el canto
principal, el que los judíos conocían como el "canto del gallo", que
marcaba la llegada del amanecer. Nuevamente basados en el relato de
Marcos, la segunda y tercera negación de Pedro tuvieron lugar pocos
minutos antes de las 3 de la madrugada (Marcos 14:69-72). Pedro
escuchó precisamente el toque de estas trompetas cuando se acordó
de las palabras de Jesús acerca del canto del gallo. Jesús le había
profetizado que antes del amanecer le negaría tres veces. De esta
manera, los relatos de los cuatro evangelios están en perfecta armonía.
Claro está, los evangelios de Mateo, Lucas y Juan mencionan
sólo el canto del gallo principal, el que marcaba el comienzo
del amanecer (Mateo 26:69-75; Lucas 22:54-65; Juan 18:25-
27), mientras que el evangelio de Marcos menciona los dos.
Además, es importante destacar que la fuente del evangelio
de Marcos fue Pedro, quien claramente influyó en un relato
más detallado de este episodio. Si logramos comprender estas
circunstancias entenderemos que los evangelios nunca
estuvieron en contradicción.