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CREAR O MORIR DE ANDRÉS OPPENHEIMER – UN ANÁLISIS APLICADO A

LA GERENCIA Y HABILIDADES DE DIRECCIÓN

Ensayo para la asignatura de gerencia y habilidades de dirección, para el programa de


Especialización en Gerencia de Mantenimiento – Sede Bogotá.

Jhon Jairo Tristancho Pineda

El objetivo de toda empresa es el generar beneficio económico, en forma de ganancias,


retorno de inversión y/o generación de conocimiento aprovechable. La búsqueda del
cumplimiento de este precepto, sin tener en cuenta, las nuevas filosofías de desarrollo
tecnológico y administración de recursos, evidencia el gran choque generacional presente
en las entidades paquidérmicas y reticentes al cambio, y las modernas, cada vez más
dinámicas y globalizadas.

Durante el desarrollo del libro de crear o morir de Andrés Oppenheimer, el autor enuncia
diferentes casos de éxito donde las nuevas tendencias de administración son aplicadas
cómo filosofía de desarrollo empresarial, hasta convertirse en pioneros, lideres o agentes
de cambio a nivel mundial. El objetivo de este ensayo es aplicar los principios de
renovación, explicados por él mismo, en un entorno de industria eléctrica colombiana.

La industria colombiana, es una industria rezagada, en comparación con las industrias de


manufactura, mineras o agrícolas desarrolladas en otros países con condiciones
tecnológicas similares, que, en algunos casos, han podido generar conocimiento a partir de
las experiencias vividas por los departamentos productivos de cada una de ellas. En la otra,
por el contrario, la innovación se ha visto limitada a la aplicación de normas, estándares,
criterios de diseño y demás parámetros, de otras naciones, sin tener en cuenta, que las
condiciones de entorno pueden diferir de forma significante.

Si bien es cierto, que la industria es fuerte, es un hecho que la producción de conocimiento,


la relevancia cognitiva y aporte de nuestra investigación al mundo, pudiera considerarse
bastante menor a lo esperado por un país con más de cuarenta millones de habitantes.
Oppenheimer enunció diferentes puntos diferenciadores que ocasionaron un cambio en la
forma de ver el mundo.
La globalización trajo consigo nuevas filosofías de operación, aplicadas al sector productivo,
de mantenimiento y gerencial. Hasta hace poco tiempo, y aún hoy en día, la idea de producir
linealmente un consumible, con pocas modificaciones en búsqueda del confort del
consumidor, era una idea considerada absurda debido a los altos costos de inversión y la
obligación a cambiar la forma de operar las empresas.

Esta forma de generar productos llevó a que la industria colombiana no sobresaliera en el


plano internacional cómo un líder de calidad en ningún producto diferente a los llamados
productos bandera (que no necesariamente son manufacturados en Colombia, sino
solamente extraídos cómo las esmeraldas). Los casos expuestos por el autor demuestran
que, en un mundo globalizado, no es necesario ver cada compañía cómo un continente
aparte; sino que, por el contrario, si es posible darle solidez al mercado mediante el
crecimiento del gremio, llegará un punto en el cual un gremio gana suficiente prestigio
internacional, cómo para vender una marca.

La inversión en el sector tecnológico desde un inversor privado o público no producirá en


Colombia un golpe en la mesa de desarrollo hasta que no se interese por agremiar la
producción. El sector agrícola recibe ayudas técnicas ocasionales, que tienen como fin
solucionar o corregir problemas de producción en sitio, más no, asimilar o generar técnicas
o procedimientos más sólidos que permitan fortalecer el sector, si un productor agrícola
logrará generar suficiente adelanto cómo para igualar la vanguardia a nivel mundial, y luego
otro siguiera su idea, y esta siguiera sumando adeptos las ventajas serían incomparables,
debido a que al posicionar un mercado en el ámbito internacional, la marca agrícola
colombiana disminuiría los costos de mantenimiento a nivel local, sin enunciar las garantías
que entregaría a un comprador particular de otra nacionalidad.

Este mismo sector agrícola, sin excluir el eléctrico, mecánico, e industrial afronta las
consecuencias de la poca innovación colombiana. Si bien es cierto, hace veinte años en
Colombia, existía la producción en masa de transformadores eléctricos con el objetivo de
surtir el mercado latinoamericano, hoy en día no existe sino una sola de ellas, las demás se
han reducido y con pequeñas excepciones, a preferido la importación a bajo costo.

Si se generan puntos pequeños de crecimiento académico, tecnológico y de innovación,


irremediablemente, estos terminarán influyendo en los sectores manufactureros de la
región, y estos a su vez, verán influenciadas sus líneas de producción, generando una
marca diferenciadora en comparación con la de otros sitios del mundo.
El emprendedor colombiano, debe verse enfrentado en primera medida al mercado
competitivo, donde conseguir un adjetivo o una condición diferenciadora que no
necesariamente influencie el precio, se hace una tarea bastante complicada de conseguir.
Si este mismo, logra superar esta barrera del mercado, luego se ve directamente afectado
por los costos y requerimientos para fundar su marca, es por ello por lo que coincidiendo
con el artículo de Juliana Sanchez para la revista dinero, sólo el 23 % de las empresas
fundadas logran superar el umbral de los 3 años.

Es por que en ello que hoy en día no basta con lanzar un producto o un servicio que ya se
encuentre en el mercado, a no ser, que, por el contrario, presente una acción diferenciadora,
que se guíe por estas nuevas tendencias de crecimiento y que, sobre todo, genere
suficiente confianza en el cliente cómo para que el nombre de una marca, sea lo único
necesario para vender un excelente producto.

Que actualmente no seamos una potencia de producción o de innovación, no significa que


necesariamente sea así. Si se observan los foros técnicos de investigación de las
universidades del país, es posible observar cómo progresivamente se posicionan en el
ámbito técnico diferentes investigadores a nivel mundial, llegando a ser lideres en áreas
muy puntuales.

Si este dinamismo se mantiene, y el sector productivo se ve involucrado en él,


evidentemente presenciaremos un momento clave en el cual se marque la diferencia entre
los modelos de producción del siglo pasado y los de ahora, vistos desde un punto de vista
netamente cultural y de filosofía de la producción en sitio.