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Hamset Santibañez Macias Desarrollo psicológico II

EL ADOLESCENTE Y LA LIBERTAD.
El proceso al nuevo mundo de los adultos provoca en el niño distintas series de cambios
que solo son posibles mediante el duelo por el cuerpo, la identidad del infante y sobre todo
por la relación con los padres.

En este periodo experimentara una dependencia e independencia extrema que solo


al llegar a la madurez, lograra se dependiente. Esta etapa se caracteriza por
problemas con la familia y con la sociedad, aunque también provoca en el un deseo
por un nuevo estatus y por el deseo de enfrentar a las nuevas experiencias del
futuro.
Primero deberá enfrentarse a los cambios sexuales. La menstruación en la mujer y
el semen en el hombre, que los define ante la sociedad en el rol de la pareja y la
reproducción. Aquí empieza a notarse la nueva identidad o tiende a presentar varios
personajes en un mismo día.
Cuando la madurez biológica se junta con la madurez efectiva e intelectual, podrá
hacerse de una forma de pensar que se adapte de la mejor forma para el en el
medio y donde el rechazo para el es solo una forma de ayudarse mediante una
crítica constructiva.
Los padres ya no podrán figurar como un personaje de autoridad, y tendrán que
desarrollar un modo de otorgar la liberta par a poder lograr la independencia y
madurez de su hijo. El joven tendrá desprecio hacia ellos debido al desprendimiento
de su vida infantil.
La inserción en el mundo social del adulto definirá la personalidad y la ideología.
Aquí, su plan de vida será planteado mediante sus valores éticos e intelectuales,
por lo que tendrá que producir un sistema que lo libre de toda la descarga de
emocione que acumule en el proceso de querer solucionar toda situación que se le
pueda presentar.
Tendrá una crisis de cambios de humor y de celos que necesita vigilancia que
provocará una hostilidad al medio y una extrema desconfianza acompañada del
sentimiento de ser incomprendido por todos.
Buscar logros y deberá tener satisfacción en ellos. Si estos logros son destinados
por la sociedad o por los padres, surgirá el sentir de sufrir y rechazo. Por lo cual es
inevitable crear un dialogo en este periodo.
Para lograr una adolescencia plena, hay que demostrar libertad, pero enfatizando
en que existen límites y consecuencias en cada uno de los actos que pueda realizar.
Se tendrá que seguir paso a paso la evolución de las necesidades y de los cambios
de la persona, entendiendo que necesita vivir sus experiencias con cierta
aprobación de los padres para que no sienta culpa. Escuchar es el camino para
entender lo que está pasando.

Aberastury, A. (1988). El adolescente y la libertad. En Adolescencia normal (págs. 14-33). Paidós Educador.