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FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO (según la tradición de la Iglesia y basados en Gal 5, 22-23)

Z L J F I D E L I D A D R R E 1.- AMOR O
CARIDAD. Quien da
A I R G E L A P Q T R O R R Ñ
este fruto hace ver a
P T F V M K X O I C I V B E S
Cristo en su vida; es
A S C N A I T S E D O M E R G quien permite actuar a
C O O N P R H X I C U I N P N Cristo en su vida. Si falta
el amor no puede
L O N G A N I M I D A D I W E
encontrarse ninguna
P Z T M E R P T E C N M G Z D acción sobrenatural,
A A I K I O N S R C M A N O A ningún mérito para la
vida eterna, ninguna
C X N P Y E N T R B A E I N D
verdadera y completa
I A E F T A G K A B I S D L I felicidad.
E I N U M T R F M A Z X A A T 2.- ALEGRÍA O
N L C Q W P N R O N A X D O S
GOZO. Es el fruto que
emana del amor como la
C A I S O R K L R Z P C V D A
luz del sol, o el perfume
I U A M R E H I C O N C I A C de la flor, o el calor del
A E N S A J B O N D A D M Z U fuego. Esta alegría no
se apaga en medio de
los problemas; todo lo contrario, crece y se robustece en medio de ellos pues se hace más
necesaria que nunca. Es una alegría que supera todo goce fundado en la carne o en las cosas
materiales.
3.- PAZ. La paz es la perfección de la alegría que brota de tener a Dios en el corazón. La paz nos
hace ser personas serenas y mantenernos así a pesar de todo.
4.- PACIENCIA. Este fruto se ve en cristianos que logran controlarse e impide que seamos
resentidos o vengativos. Este fruto impide que nos quejemos ante los problemas y sufrimientos
de la vida.
5.- LONGAMINIDAD. Es lo que se llama tener ánimo o coraje en las dificultades que se oponen
al bien. Este fruto permite al cristiano saber esperar la acción de la Divina Providencia, cuando
ve que, según la lógica humana, se retrasa el cumplimiento de sus designios. Es un fruto que
permite mantenernos perseverantes ante las dificultades.
6.- BENIGNIDAD. Es una disposición permanente a la indulgencia y a la gentileza. Da una
dulzura especial en el trato con los demás aun cuando se tenga que "discutir" en defensa de la
verdad.
7.- BONDAD. Es la fuerza que nos ayuda a ocuparnos del prójimo y beneficiarlo. Es como
consecuencia de la benignidad pero de manera más incisiva en quien sufre y necesita ayuda.
Quien da este fruto no critica malsanamente y tampoco condena a los demás.
8.- MANSEDUMBRE. Ayuda a evitar la cólera y las reacciones violentas. Se opone a la ira y al
rencor, evita que el cristiano caiga en sentimientos de venganza frente a la prepotencia de
alguien.
9.- FIDELIDAD. Quien da este fruto defiende la fe en público y no la oculta por miedo o
vergüenza. Se experimenta facilidad para aceptar todo lo que hay que creer.
10.- MODESTIA. Quien da este fruto excluye todo lo que sea áspero o de mal gusto. Ayuda a ser
discreto y cuidadoso con el cuerpo, evitando ser ocasión de pecado para los demás; así como
también a preparar y mantener nuestro cuerpo para ser, en medio de nuestra debilidad, digna
morada de Dios.
11.- CONTINENCIA. Como indica su nombre, ayuda a contener o a tener a raya la tendencia
natural al pecado en lo que concierne al comer, al beber, al divertirse y en los otros placeres de
la vida terrenal.
12.- CASTIDAD La castidad es la victoria conseguida sobre la carne y ayuda a que el cristiano
sea más un templo vivo del Espíritu Santo.

ILUMINACIÓN DOCTRINAL
Hoy leeremos fragmentos de la catequesis del Papa Francisco habló de los santos, “testimonios
y compañeros de la esperanza” en Audiencia General de 20 junio 2017:
“Y ¿qué somos nosotros? Somos polvo que aspira al cielo. Débiles nuestras fuerzas, pero fuerte
el misterio de la gracia que está presente en la vida de los cristianos. Somos fieles a esta tierra
que Jesús amó en cada momento de su vida, pero sabemos y queremos esperar en la
transfiguración del mundo, en su cumplimiento definitivo, donde finalmente no habrá lágrimas,
maldad y sufrimiento. ¡Que el Señor nos dé la esperanza de ser santos! Pero alguno de ustedes
podría preguntarme: “Padre, ¿se puede ser santo en la vida diaria? Sí, se puede. “¿Pero esto
significa que tenemos que rezar todo el día?”.
No; significa que tienes que hacer lo que debes todo el día: rezar, ir al trabajo, cuidar de tus hijos.
Pero es necesario hacerlo todo con el corazón abierto hacia Dios, de forma que tu tarea, también
en la enfermedad, en los sufrimientos, en las dificultades, esté abierta a Dios. Y así podemos ser
santos.
¡Que el Señor nos dé la esperanza de ser santos! No pensemos que es algo difícil, que es más
fácil ser delincuentes que ser santos. ¡No!. Se puede ser santo porque nos ayuda el Señor; es El
quien nos ayuda.
Es el gran regalo que cada uno de nosotros puede hacer al mundo. Que el Señor nos conceda
la gracia de creer en Él tan profundamente como para convertirnos en imagen de Cristo para
este mundo.
Nuestra historia necesita "místicos": personas que rechazan cualquier dominio, que aspiran a la
caridad y a la fraternidad. Hombres y mujeres que viven aceptando incluso una porción de
sufrimiento, porque se hacen cargo del esfuerzo de los demás. Pero sin estos hombres y mujeres,
el mundo no tendría ninguna esperanza. Por eso les deseo, y también lo deseo para mí, que el
Señor nos dé la esperanza de ser santos. Gracias.”
¿Por qué crees que es difícil cambiar? Y si tienes al Espíritu Santo, ¿te cuesta cambiar?
¿Qué más necesitas para cambiar y consagrarte aún más?
¿Eres Devoto de algún Santo? ¿Conoces su historia completa?