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Adolescencia.

El adiós a la infancia

El feto líquido amniótico, la placenta y la madre conforman una unidad completa en sí misma, no
tiene más referencias que sus reflejos, sentidos y músculos para indicarle quién o qué es.

Esta maravillosa omnipotencia de sus gestos y acciones será modelo de sus primeros actos
psicológicos, él bebé tiene la ilusión de que el mismo ha creado el pezón, el cuerpo de la madre y
el confín del universo.

A veces ese reflejo se aproxima mucho al de los días mágicos en que el bebé podía ser lo que
deseara. La voz arrulladora y la mirada resplandeciente de la madre que le dicen: “Que lindo eres.
Qué bebé tan maravilloso.”

La admiración que refleja la madre es una caricia que lo llena de orgullo.

Una chica de apenas 14 años. Su mirada se ilumina al verificar la excepcional delicadeza de su


rostro y la esbeltez de su cuerpo, pero denota una pequeña prominencia en su estómago.

Sus padres dicen: “Es como un cadáver, como un esqueleto andante, los padres deciden que la
absurda dieta que sigue su hija ya ha llegado demasiado lejos.

El medico advierte de inmediato todos los signos externos de la caquexia o emanación física. La
chica mide 1,57m y pesa 36 kg.

Una disminución de los glóbulos blancos, que son los que ayudan a mantener las defensas del
cuerpo contra las enfermedades o bien es un aumento anormal de estos glóbulos.

La pubescencia ha quedado detenida.


La chica se mostró extraña, hasta cierto punto que dejó sus clases de gimnasia y danza por que no
eran exigentes y comenzó a correr varios kilómetros todos los días. La madre, hasta tuvo los
primeros indicios de que algo andaba mal, la niña hasta entonces obediente, se tornó discutidora,
despectiva, terca y mandona.

Nada que le dijeran los padres la inducia a comer más. Cuatro meses después el peso de ésta
había bajado de 50 a 36.

La anorexia atípica por lo general son consecuencia de un descontrol en el ascetismo dietético o


huelgas de hambre coercitivas.

La niña insiste en lo que bien que se siente, en que corre o camina varios kilómetros por un día sin
sentir ninguna fatiga, está orgullosa afirmación resulta asombrosa en vista de su aguda
emanación.

La chica alega que come lo suficiente y que nunca siente hambre.

Anorexia por lo general significa “pérdida de apetito” y literalmente “pérdida de la voluntad de


vivir”.

Los primeros en dar a este trastorno su denominación médica “anorexia” fueron Ernest Lasegue,
en Francia y Sir William Gull, en Inglaterra, en 1874.

Gull destacó el estado mental generalizado que acompañaba a la aparente falta de apetito, y de
allí surgió el término “Anorexia nerviosa”.

Antes del siglo XIX sólo se contaba con descriptores esporádicas y aisladas en enfermedades
similares, El caso de una buda que intentaba alcanzar la iluminación, El de un joven príncipe que
sufría de melancolía, una joven francesa que hizo ayuno durante 3 años.
La anorexia histérica, el paciente y su familia conforman una totalidad estrechamente entrelazada.

La anorexia pese a su frecuencia seguía figurando hasta 1982, en la categoría de las enfermedades
raras.

Si se tuviera amor propio no sufriría al compararse con los demás, podría satisfacer su excesiva
ambición acatando las reglas mejor que nadie, puesto que no todos serian iguales.

Para la niña perfecta, la infancia se convierte en un periodo de prueba en que le exige estar a la
altura de expectativas ajenas, angustia constante de nunca sentirse suficiente buena al comprarse
con los demás.

La moda alimentaria.

El origen del bocado:

El procesamiento es indispensable para mejorar la calidad nutricional de un alimento, como la


nixtamalizacion del maíz o el conocimiento de los cereales cuyo fin es conseguir una mejor
digestibilidad de sus componentes.

Antecedentes del bocado:

Hay probabilidades de que se trate de un alimento de orígenes prehispánicos (un caldo de


guajolote), que sea producto de la conquista (lomo de cerdo con alubias), son alimentos que no
son tan violentos (tacos de carnitas, torta de tamal).