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EL BUEN PASTOR 1001

de la misma. Los religiosos constriñen la vida de los creyentes,


limitando sus actividades para centrarlas como importes en el
cumplimiento de los preceptos religiosos. No tiene importancia para
ellos la angustia que la religión provoca en el alma de aquel que ha sido
esclavizado por ella. Mientras que Cristo, da libertad para poder
disfrutar la vida abundantemente en la experiencia de la libertad.

El mal de los fariseos se manifiesta en .cualquier momento del


cristianismo a lo largo del tiempo. Hay algunos entre los cristianos,
especialmente los que de algún modo tienen liderazgo, que buscan
adeptos a su causa y hacen cuanto pueden por alcanzar seguidores que
apoyen y continúen sus propios errores. No están contentos con los
creyentes sencillos que buscan en la Palabra el conocimiento de Dios
para seguir la doctrina propia de la fe sana. Buscan clonarse, en otros,
reproducirse en seguidores de sus pensamientos y en defensores de sus
doctrinas. Estos han causado divisiones en el pueblo de Dios a lo largo
del tiempo que son irreparables aún después de siglos, perpetuando sus
pensamientos, con apariencia de seriedad bíblica, para que otros
seguidores de ellos se manifiesten a lo largo del tiempo. Aun hoy se
pueden encontrar fácilmente algunos de estos entre las iglesias del
Señor. Se aferran a tradiciones y doctrinas de hombres por las que
luchan, sin importarles la sanidad moral y espiritual de los creyentes,
sino en alcanzar seguidores que luchen denodadamente por sus
convicciones humanas. Como los fariseos de entonces, odian a cuantos
puedan derribar sus pensamientos y contradecir sus opiniones, haciendo
que sus seguidores, incrementen la furia de sus maestros. Trabajan con
jóvenes en sus áreas de influencia para perpetuarse en nuevas
generaciones que continúen haciendo el mismo daño que ellos han
hecho a la iglesia.

11. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

'EyúS ܵt ó notµT¡v ó KUAÓc;. ó notµT¡v ó Ka.A.oc; 1T¡v \jJuxT¡v


Yo soy el pastor bueno; el pastor - bueno la vida
mhou 1íer¡mv únsp 1wv npoj3ánuv·
de Él pone en favor de las ovejas.

l'{~~sy.tlt1~H$jstf~Lte~~.~~$P~ ... < •.. <.· . :> ·


v~; ~~~~~11ci~11x.J~1la·~~9i6~.,.~~~'· ~ª§~.'. .~omi~titq ~ej~ P#~~ra ~~rs()l\~
~i~~~i;.~~lJ>f?llC>Íll~~ ~~~ª~: ·· ·'.'.oi.¿~:~f~#°~P~f:~Jj~ S,.~ª! d~l Pt7s~~H~
de 1nd1~~trvo~ v;o~ ~t~v~·~~f:•Y . . · · .·•· ·, :•··tµt. ~~,-;~~i.~(>y; ·~, .· .·. c~sortl»ll1llªº)'(l
111áscúlino' singiliat .>del' ~rtiblllo· "deletn1illJi<io·: ~¡; 1tóiµ11y,..·.· .caso·· .nolnill<ltwo
masculino '.·singular 'del• nemf)re.'Có'mun pa$for;· ., ó;.· élts<;>•nominativo· masculino
1002 JUAN X

'Eyw dµt ó notµT]v ó KaA.óc;. Un nuevo yo soy de los ocho que


aparecen en el Evangelio. La construcción con el verbo seguido
inmediatamente del predicado con artículo precisa que sólo Él es el
Buen Pastor. El adjetivo KaA.óc;, que se traduce por bueno, es más
significativo que ciya8óc;, que se relaciona directamente con la bondad.
El significado del que Juan usa tiene que ver más con la excelencia o
con la belleza, destacando el atractivo del pastor. Podría traducirse
como el pastor excelente. Es bueno o excelente porque es divino. La
Biblia presenta a Dios como pastor de Su pueblo (Sal. 23: 1; 80:2; Is.
40:11; Sal. 74:1; 79:13; 95:7; 100:3; Jr. 31, 9).

ó notµT]v ó KaA.óc; -ri]v \jluxiiv mhou -rí8ricnv unf:p 'tWV


npopchwv· La excelencia del pastor se aprecia en el hecho de dar Su
vida a favor o en lugar de Sus ovejas. El verbo -rí8riµi, expresa la idea
de poner, entregar, que en presente de indicativo apunta a un dar
definitivo y permanente. La preposición de genitivo únf:p, tiene tanto el
significado de a favor de, como en lugar de. En la primera acepción, el
Buen Pastor pone Su vida a favor de Sus ovejas en sentido de
protección ayuda, compañía, provisión, etc. En la segunda habla
específicamente de sustitución, en donde la vida del pastor es puesta en
lugar de la vida de las ovejas. Esta segunda acepción es la que conviene
más al pasaje, puesto que se está hablando de salvación. Para que en el
ámbito de ella, sea posible el perdón de los pecados y la donación de la
vida eterna, es necesario un sacrificio de expiación por el pecado que no
es otra cosa que la sustitución de la vida del Salvador en lugar de la de
las ovejas. Es decir, las ovejas por su condición de perdidas en sus
pecados, no tenían otro destino que la eterna condenación, pero el Buen
Pastor pone, entrega Su vida ocupando el lugar del perdido para que
con Su muerte, quede cancelada la responsabilidad penal por el pecado,
de modo que la oveja, en sentido del pecador, recibe la vida de quien le
EL BUEN PASTOR 1003

sustituye, pasando de condenación a salvación y de perdición a vida


abundante Dicho de otra manera y atendiendo a la preposición únf:p, el
Pastor vive a favor de Sus ovejas, y da Su vida en sustitución por ellas
Da Su vida, imphca un acto voluntario, como va a decir más adelante
(v 18) Además, como hace notar León Moms, "la muerte de un pastor
significa la perdición de sus ove1as Pero la muerte del Buen Pastor
significa vida para sus ove1as 4 " Jesús se da a Sí mismo, no sólo Su
vida física, smo Su vida personal. Es por eso que Sus ovejas pueden
tener vida eterna y disfrutar en su vida terrenal de vida abundante. Jesús
muere por los que el Padre le da en sentido de ocupar el lugar de cada
uno, la muerte sushtutona de Cnsto es eficaz para los que creen
verdaderamente en Él (3·16; 6:37, 39, 40, 44, 65, 10·11, 15, 29, 17 6, 9,
20, 21, 24). El rebaño del Buen Pastor lo adqmere al precio de Su vida
(Hch. 20.28; Ef. 5:25-27)

12. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias


las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo
arrebata las ovejas y las dispersa.

ó µtcr8úrcÓr; Kat ouK wv notµtjv, oü ouK 8cr-nv -ca npóBma


El asalanado y que no es pastor, de qmen no son las ovejas
'íóta, 8t:wpt:t "COY AÚKOV EPXÓµt:vov Kat a<pÍr]O"tV -ca npóBa-ca
propias, ve al lobo que viene y abandona las ovejas
Kat <pt:Úyt:t- Kat ó AÚKor; ápnást:t au-ca Kat O"Küp7tÍsEt-
y huye, y el lobo arrebata las y dispersa

Notas y aµáligjs del texto griego,


r r

"'SJp~ hl '"14iltGril, 'oon 'tl, ~aso'tio~ti\'u masembto si:ngufar del ártitlulo


'detenninál:to ~ Ji.tóewt0r;¡, ;:a¡so nominanw mascmi:no si~lar ~1 a~jetiYo
'lctti, 100njwtei6d oormfativa :Y. eÜK, forma escrita del adverbio de
llt~il11,k<IJ()'i;
ne~il>h :no, eon e1 iraflsn» pro)jJo •te ~ vc0eal 0011 espir4u suavi! o _.
mcmietq -illv, ca.so nominativo nmaoulino singulat del participio de presente en
vo~ ~ti'!la <Wl ~r'bb ~~t,, fif> aq\d. ~ fi$~ •~i¡.t¡'l\v, caso aomi:natiV<>
~~lino 1~1af clel,JJ:Oqik~ ~ 11Q&t<m roú~ ~~so ¡:~vo ~in{;)
i~lJ\t del P'lno;rnbr• re1a~0 iJe T¡#liett; o~, Jq~ esc:rita 4el adverbio de
ne~ción¡ ~o, con, el grafismq ~p ~t~ nM vocm con espiritu suavie q lm.f
enc:titica; sd"ttv, tercera persona singÚl~r <tel pres~nte Je indic'ativo en voz
activa del verbo el¡.ií, ser, aquí ~; -i:d, caso nominatiV'o neutro plural dd
artículo detennmado los; np6~a..:a. caso notQi:nativo neutro plural del nombre
comU:n uw;Jas; 1<htt, caso hominatív<l nentéo Pfural del adjetivo propios:
0l:rops1. tercera. pe¡sona 1singitianl@l ptes$te ~ lttt&ativo en, voz ~ctiva del
~tbo 0eo;¡pé(l), 111e1', tib~ervar, ptrcilil>'. aqut ve; 18v, ~so aC'llSativo masculino
'liling\'l'lat del artíétdo 4~ado 4ec11nado 1JJ; luK-OV, éaso tltusativo
1

4
León Morns o e, Vol II, pág 119
1004 JUAN X

~~lino >siiwlar . del·. QQltlQfe·.·.•.•~omim • l~ok: 6px!iAA~oY:,. •:~a(l :13fJ.!$a~vo


. • . m~@~~·~·s~~llt'·ª~1 •.p~Jci9~~··~;pr~~ti:"i1:~\l9~m~~··del··Y<idlQ . &pi~##h···
...· ···. •· · · :€l~~·.l?i~n~; ; ~~~•;;S~r#m?~!~~~~v~.r;:.~~~~".~. ~#;~~.~~ª ·
: .· ........ · .· . . :·. •.·.· : . . :p~set¡;~ :d~ i)l,~As!Jl;i!c().·~ ¡ ~ . ·::. Q,e~ .~#~ .~Íl)~ :ciit~~fl:>
· 4ejj>.a~~~.. rJitj~r, . 4*a,~~r.ut({t-.,~1,i~:••··· · · . . . ...·<~-~~,:';'f~();: ~~i~tt,\zo.~ulfil:
pltil-iú:.del. artfoH!o (jeté~imid~J~~.> ·•..... ·.···:. '.t<X, • ~á~(l riofriii1a~vo n~utn) plu(¡ll
·.•.··g~l' @mbte.·.corttún· oWJas; ::"~\1 ~70ÍIJ11U~~Pti .d(lpÓlativá.");. ti>~ó'(Str ·ter~~:
~ef&P~ª pfüral del •·vres,erqe .~:· ióditl<ltiv~ven Yo:Z Mliva:del ver}X)~eoyq>~ ilufr,
e,$fir¡pút;~ ~qut kUJ'~; . _,l((XlL ~juricj~ ~f;~~ · • · · ~. ! ·º~º ll(iílliºittive
·~éiiilíti() ·~in$~1ar •.4el··~~~u}~. · · · · · ...· . .•.•.. . . . . . :citt~:·.n,o~ºam-o
. 1\i1~Ptll#1().$Íllgul~ d~l ~l'~, .· . ··.,. .·. · .·. . .. ..... '.~, t«c~r~j>erso~a>•sirigu.lai
··. d~t • ·.pre~~.4~···.illdiee.tiY~··.~.,,··.w1!••&.í?~~~; 4e~····1Í~ ~~<.q1 ··~tr~-h9t«,-~.·.-~\li:
:.arreb(z('f~····at)id,•ica$Q·.acUJflW~~º·•.n~~~:P~~i:~·.·.1a.tet:cei:a·~~Qal ·plqf?l·dcl . •.
piynoiµbr~ personal a ·ell<?i, lo,s;. i<a~~:· 9<)njl1nci.(>n ~opajatjva y; . crKop1tH;ei~.
tercera persona singuiar del presente de h1dicativo 1!11 VQZ activa delv~rlx>
O:KQP1tÍi'.;ú>, dispersar, aquí dispersa. ·· · ·

ó µtcr8w•oc; Kat ouK cúv notµtjv, De los ladrones y


salteadores pasa ahora a otra figura, la del pastor asalariado. La primera
manifestación en relación con él, es que no es el pastor. Es una persona
a la que se le paga para que tenga cuidado de un rebaño. No se trata de
alguien semejante a los ladrones, es una persona que cobra por un
servicio. Con todo los fariseos son también asalariados, porque ni se
preocupan ni aman a las ovejas. Son personas que buscan sólo el
beneficio que pueden obtener del trabajo con las ovejas, sin importarles
ellas en sí mismas, más que como instrumentos de ganancia personal.

ou ouK E<:ntv ta
npófla•a 'íóta, La segunda apreciación es
que las ovejas no son suyas, simplemente trabaja con ellas pero son de
otro. No es el dueño de las ovejas. Ni siquiera las considera como algo
digno de arriesgarse personalmente en su defensa. La prueba de todo
esto está en el desinterés que mostraban por aquellos que estaban en
situaciones adversas, como pudiera ser, a modo de ejemplo, el ciego de
nacimiento que Jesús había sanado, o la multitud de enfermos con que
se encontraban cada día. Buscaban a las viudas para quedarse con parte
de sus bienes bajo pretexto de oración. En lugar de prestar atención a
los peligros que afectaban al pueblo de Dios, se centraban en lo que
podían obtener de ellos en beneficio personal.

8Ewpét Tov AÓKov f:pxóµEvov Kat acptr¡cnv npóf3a•a 'ª


Kat cpEÓyEt En un momento de peligrosidad, manifestado aquí en la
figura de la presencia de un depredador, el lobo, el pastor que no siente
como suyas las ovejas las abandona para no arriesgar su propia vida. No
les importan las ovejas porque no valoran el costo que ha supuesto al
EL BUEN PASTOR 1005

Buen Pastor la vida de ellas. Estos buscan lo suyo propio (cf. 1 Co.
10:24; 13:5; 2 Co. 12:14; Fil. 2:21; 4:17).

-Kat ó AÚKrn; ápná~i::t mh'a Kat axopní~i::t- Sin protección


el lobo hace presa en algunas y desbarata el resto que se dispersan.
Según León Morns, "la Mzsná regula las responsabzlidades legales del
pastor asalariado, donde dice que si un lobo ataca al rebaño debe
defender a las ove;as, pero si los lobos son dos, se da por sentado que
no hay nada que hacer (es decir, el asalariado ya no habrá de
responder por el daño causado/. Esto sirve para establecer otro
contraste: mientras el asalariado abandona las ovejas para salvar su
vida, el Buen Pastor da Su vida por ellas.

13. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le


importan las ovejas.

éín µtcr8úl1:Óc; l;crnv 1 Kat ou µO.Et <XU1:<\) 7tEpl 1:WV 7tpo~á1:WV.


Porque asalanado es y no importa le acerca de las ovejas.

Notas y análisis del texto griego,


1

'lp,:el~~ p!!itabl>lico: 01:~, <r~M~i6:n 1 cm:tul porque; µirimi6c¡: 1 ~r>


~~d:Y$ -~ulino $Utgultt 4'Urd~vr>'fl"4'laNa®~ áa"t:tv, teroeira1pt~~
,~ '1tl pteselte de ipdieattvo en, vo!í' ~va del verbo s\µi, .se"l:i ~i #;
~. ~h\n copulativa y; a\)1 ~» de negación no; µtlai, ,•~
~•sutar del presente de ittd,ioati~ en voz aetiva del verbo im.~1 '
~ iwtportarle, aquí importa; aó1r~ ~ dativo masculino de la: tercera
~singular del pronombre personal ~lina:do a él, le; n:sp\, preposioi<-
propia de genitivo acerca de; 1:roV, caso genitivo neutro plural del artículo
detet!Pinado los,; n:poj}á."t:wv, caso genÍtivo netJtro plural del nombre común
ovejas.

Critica Texmal. Leéturas ~liérnativas.


1 on µi~Br.tJ-rÓ<;
46 ,, ··'ilid
áanv, porque asaJaNadlY es, lectura atestiguada en p4'!W.#.
' , N', A , B, D, K, 0, t, 33, 1241, 2211, ce, oo.

ó 68 ¡ltrirot~ <¡>SÚ'}'St l>-ci fl«J06YCÓ<; SE!'ftV, y el asalariado huye, potque


asalamrll:N!$, según se lee éil Ac, K., r, A, 11', / 13, 565, 700, 892~, 1424, JU, lat,
sir>· h. •

on µtCi8W1:Óc; i;crnv Kat OU µÉAEt aunÍ) 7tEpl 1:WV


npopá't:wv. Es simplemente asalariado que vive de trabajar con las

5
León Moms. o.e., pág. 120.
1006 JUAN X

ovejas y por esa razón no tienen importancia para él, lo único que le
importa es el salario que recibe por el trabajo. Por un tiempo podría
parecer que era un pastor con interés por el rebaño hasta que llegó de
pronto el peligro y puso de manifiesto su verdadera condición.

14. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

'Eyw dµt ó no1µfiv ó KaA-oc; Kat y1vú5crKw 'ta Eµa Kat


Yo soy el pastor - bueno y conozco las mías y
yt vú.ÍcrKoucrt µi:: 'ta Eµd,
conocen me las mías

Notas y análisis del texto griego.

Continúa: 'Ey<J, caso rrominanvo'de ~a primera petsóna sirtgúrar deJ p:rooombre


personal yo; Eiµt, tercera persona singular del presente de indieatívo en voz
activa del verbo Eiµí, ser, aquí soy; o, caso nominativo masculino sirtgular del
articuló determirtado el; n:oiµT}v, caso nominativo masculino sirtgular del
nombre común pastor; ó, caso nomirtativo masculino singular <lel artículo
dytelJI1Íllado el; KaA.Qc;;, caso nomirtativo masculino sirtgular de} adjetivo
b~, excelente; 11:a.\, conjunci® copulativa y; yt vl'JÍt:rK~ primera ~
~'-del presente de i:p.dioativo en voz t!Wva del verbo yív~~, ""1u;,
•~• coMcer, • c<>»o:co+ 1~~ :\iaso la~ti:vo n~\d:r() )'.ium),de1 '&tti~
~do lo$; jpd, cno ac~•vo11~ plumldel adjetivo p~siM mW8;
~<;t,\. 'é0ttj'lméi6n copt1lativ1<yt y~v<Ó"0l.lt:l'i, ~ce~ pet~ pl¡¡i~l 4e) ptesct*l
de i*ati"Vo en voz activ1;1. de& 'Va'boy 1tvoo~oo, sti/)(//J', f11ttrmdé.r. c~er, •
~ll9ee1J; ~. 'caso 1;1.cusativo de la prilud persona síngolar dej ¡'Jl'Qnombr~
person3l declirtado a mí, mfl; 'tia, caso acusativo neu.tr-0 phmd del articulo
determúiado los; &µd, caso acusativo rteutro ¡ilucal del adjetivó posesivo mi<>s.

'Eyw dµt ó no1µfiv ó KaA-oc; De nuevo vuelve a requerir la


atención sobre Él mismo, al reiterar la afirmación de que es el Buen
Pastor. Es el modo de abrir otro camino de reflexión mantenido en lo
que sigue. La relación y consecuencias del pastor con las ovejas tiene
resultados definitivos y perpetuos.

Kat ytvú.ÍcrKw 'ta Eµa Una de las características del Pastor es


que conoce a Sus ovejas, en forma personal porque las conoce por sus
propios nombres. Obsérvese que este conocimiento tiene que ver sólo
con las suyas. La seguridad de salvación consiste en ser conocidos por
D10s como suyos (10:14; 2 Ti. 2:19). Algunos pretenden conocer a
Dios, pero no son conocidos por Él y se pierden (Mt. 7:23). Jesús dirá
más adelante en la oración luego de la última cena, que la vida eterna
consiste en que los hombres conozcan a Dios y a Jesucristo a quzen
Dios ha enviado (17:3). El conocimiento no es mtelectual, sino
EL BUEN PASTOR 1007
vivencial, manifestado en una intimidad de vida, que hace al creyente
participante de la divina naturaleza (2 P. 1:4). La iniciativa en la
salvación corresponde y proviene de Dios, quien manifiesta un
conocimiento afectivo para los suyos (Ro. 8:29). Los llamados por Dios,
son también los que Él conoció de antemano. Él los llamó a salvación
según Su designio porque los había conocido antes. El conocer de Dios
no es un mero saber anticipado sobre la respuesta humana a Su llamado.
El previo conocimiento está vinculado al propósito para salvación.
Muchos ejemplos bíblicos explican mejor que una definición teórica el
sentido del pre-conocimiento divino. Dios habla así de Su profeta
Jeremías: "Antes de que te formase en el vientre te conocí, y antes que
nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones" (Jer. 1:5). Un
ejemplo del sentido bíblico de este pre conocimiento divino aparece en
la profecía en relación con Israel: "A vosotros solamente he conocido de
todas las familias de la tierra" (Am. 3:2). Dios conoce a todos los
hombres, conocía también todos los pecados de Su pueblo,
denunciándolos por medio del profeta (Am. 1:2-2:16), pero sólo
conoció a Israel de una manera especial y determinada. Algunos
entienden el pre-conocimiento de Dios como si se tratase de una visión
anticipada que como Dios tenía de aquellos que iban a creer y de
quienes no lo harían, por tanto, en base a esa fe pre-vista por Dios, Él
escoge para salvación a aquellos que sabía que creerían al mensaje del
evangelio. De otro modo, Dios se convierte en un mero adivino seguro
de las acciones de los hombres y con ello establece la elección de
quienes aceptarían su propuesta de salvación. Sin embargo, todo en el
campo de la salvación, incluida la fe, son de procedencia y se otorgan
como un don divino (Ef. 2:8-9). El apóstol escribiendo a los creyentes
en Éfeso, les dice: "Según nos escogió en Él antes de la fundación del
mundo" (Ef. 1:4). El término lleva implícito el sentido de un afecto
positivo, que elige. Pablo especifica aquí dos aspectos relacionados con
la elección: 1) La elección se realizó "antes de la fundación del
mundo "6 , hebraísmo que se refiere a la eternidad, antes de la creación.
Es una expresión semejante a la que Jesús utiliza en Su oración al
Padre, al referirse a la gloria que tiene como Dios, antes de la creación
(17:5) y al amor con que es amado por el Padre en la eternidad (17:24).
La misma expresión es usada por el apóstol Pedro para referirse a la
predestinación divina para Cristo en relación con la redención (1 P.
1:20). Según la enseñanza del mismo apóstol, la elección divina
descansa en la presciencia del Padre (1 P. 1:2), que no significa un mero
conocer de las cosas, sino el previo designio de Dios para llevarlo a
cabo. A estas, que son Sus ovejas, el Pastor conoce. La seguridad de

6
Griego npo KataJ)oA.Yjc; KÓcrµou.
1008 JUAN X

salvación de las ovejas del rebaño del Buen Pastor, consiste en este
conocimiento identificativo de Dios, como dice el apóstol Pablo: "Pero
el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor
a los que son suyos" (2 Ti. 2: 19).

Ka't ytvú.ÍcrKoucrt µi:; 'ta i'>µá, El mutuo conocimiento trae como


consecuencia que también las ovejas conocen al pastor. Este conocer no
es asunto intelectual, eqmvalente a saber, no se trata de saber que existe
el Buen Pastor y que ama a Sus ovejas. Tampoco es un asunto relig10so,
porque muchos dicen conocer a Jesús, pero Él afirma no conocerlos a
ellos (Mt. 7:22-23). Conocer a Dios es la consecuencia de haber sido
conocidos por Él (Gá. 4:9).

15. Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi


vida por las ovejas.

Ka8wc; ytvú.ÍcrKEl µi:; Ó ilan)p KUYW ytvú.ÍcrKW 'tOV ila'tÉpa, Kat


Como conoce me el Padre y yo conozco al Padre, y
'tYJV \jJUXYÍV µou 'ti8riµt unf:p 'tWV 7tpü~Ú'tWV.
la vtda de mí pongo a favor de las oveps

N'"Ota:s y análisis del texto griego,

Conimualldo con las palabras'' ~ JMls, escribe: 11:<l&ro;, oonjuneión


'Cóildieional como; 'y!tvru<tl(Q~,, ~a persona singular del presente de
in4icativo ren voz activa del verbo 1iwµm, conocer, aquí conoce; JJS, caso
acusativo de la primera persona singular del pronombre pesonal declipado a mi,
me; ó, caso nominativo masc:qlino singular del artículo detennínado el;
m:u:T¡p, caso nominativo masculino síngular del nombre divino Padre; tea.yw,
palabra fonnada por crasis7de la ,conjunción tea.l, y el pronombre peysonal Éy<.Ó,
y que equivale a y yo; yivmcrK@, primera persona singular del presente de
indicativo en voz activa del verbo yívoµa.i, conocer, aquí conozco; tóv, caso
acllsativo masculino singular del m'tleufo determinado declinado al; Ila.tspa.,
oaso acusativo masculino singular 4e1 nótl1bre divino Padre; Ka.\, conjoooión
oop'ttlativa y; rc~v, oaso acusativo feJ.ttenino singu~ar del artfoul<I deterrnittado
la; \)Jux,tiv, c:aso acusativo femenino singular del nombre común vida; µou,
caso genitivo de la primera persorua singular del pronombre perspnal decliruado
de mi; -rí0:ruu, primera persona singular del presente de indicativo en voz
activa del verbo 't"í0riµt, poner, e1ttr~gar, aquí pon$o; ún&p, preposición
propia de genitivo a favor de, en lµgar de; <twv, caso genitivo neutro plural del
artículo determinado los; npoJ3ci-.rov, caso genitivo neutro plural del nombre
común ovejas.

7
Craszs, palabra gnega que eqmvale a unzón de fuerzas, en general unzón de
elementos.
EL BUEN PASTOR 1009
Ka8wc; y1vwcrKE1 µE ó ITcnT¡p Kayw y1vwcrKw 'tov ITan~pa,
El versículo sigue del anterior sin interrupción: "conozco mis ovejas, y
las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al
Padre". El conocimiento entre el Padre y el Hijo en el Ser Divino es
infinito y eterno. La mutua inmanencia entre ellos hace posible esa
afirmación de Jesús. Él tiene tal conocimiento del Padre que puede ser
enviado por Él al mundo para revelarlo (1: 18) y esa revelación es de tal
dimensión que Jesús puede decir que quien le ve a Él también ve al
Padre (14:9). Esa es la expresión de comunión de vida que se expresa en
el título de Hijo, que atrae a sí todas las demás porque es la forma
suprema de la relación de Jesús con el Padre. En ese sentido se aprecia
la unidad de acción, de conocimiento y de amor entre el Hijo y el Padre.
El hecho de la generación eterna del Verbo, como Hijo, implica
necesariamente la comunicación de vida procedente del Padre, no como
principio de Su existencia, sino como manifestación de relación vital
entre ambos. El Padre no extingue la acción de engendrar al Hijo, sino
que es eterna, en ese sentido, la intimidad de vida entre ambos es única.
Por esa causa Jesús dice que nadie conoce al Padre, sino el Hijo, ni al
Hijo conoce nadie como lo conoce el Padre (Mt. 11 :27), ya que el
conocer no es mero asunto intelectual sino manifestación de relación e
intimidad. Nadie puede conocer al Hijo en esa dimensión como lo
conoce eternamente el Padre. La sabiduría del Hijo de Dios, como
Verbo eterno es tal que sólo Él conoce perfectamente al Padre. Sólo el
Hijo que está en el seno del Padre (1: 18), puede alcanzar el
conocimiento supremo de los secretos divinos, tanto los que en misterio
se revelen a los hombres, como los que eternamente permanezcan en el
secreto de Dios. Jesucristo es el Verbo con el que Dios expresa lo que
es, piensa, siente, desea y se propone (1: 1-2, 18; 14:9; Col. 2:9; He. 1:2-
3). Todo lo que Dios puede revelar de Sí mismo está encerrado en el
Logos, Verbo personal del Padre, ya que en este Verbo el Padre expresa
Su interior, es decir, todo cuanto es, tiene y hace. Jesucristo, como
Verbo encarnado es la expresión exhaustiva del Padre. Debe recordarse
que expresar es un verbo frecuentativo de exprimir. Al expresarnos,
exprimimos nuestra mente a fin de formar un logos que defina nuestro
concepto. Cristo, el Lagos personal de Dios es por tanto, divino, infinito
y exhaustivo, único revelador adecuado para el Padre que lo pronuncia.
Por ello, este Verbo, al hacerse hombre (1:14), traduce a Dios al
lenguaje de los hombres, y es insustituible como revelador a causa de
ser la única Verdad personal del Padre (14:9). Como expresión
exhaustiva del Padre, la mente divina agota en Él su producto mental,
de modo que al pronunciar su Lagos, da lugar por vía de generación a la
segunda Persona Divina. No supone esto en modo alguno una existencia
desde la no existencia. Es decir, el hecho de que el Padre pronuncie la
1010 JUAN X

Palabra eterna que es el Hijo, no significa que dé origen a la Persona


que es eterna como el Padre y el Espíritu, esto es, sin principio. Pero no
cabe duda que si el Logos, Palabra, vive en el que la expresa, así
también el que la expresa, esto es, el Padre vive al decirla. Ambas
personas Divinas establecen una relación en el seno de la Deidad, de
modo que lo que constituye al Padre es el acto vital de expresar Su
Verbo, de ahí que no pueda ser Padre sin el Hijo, ni tampoco el Hijo,
como Verbo, puede vivir sin el Padre. De ahí que "todo aquel que niega
al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también
al Padre" (l Jn. 2:23). Por tanto esa relación expresada por Cristo tiene
que ver con la mutua inmanencia entre las dos Personas Divinas.

Cuando Jesús dice aquí que sólo hay conocimiento completo del
Padre en el Hijo y del Hijo en el Padre, esta presentando la verdad de la
auto-comunicación definitiva e irrevocable de Dios en Cristo, en
solidaridad con el destino final de los pecadores. La relación de Dios
con Jesús en el tiempo histórico de los hombres, es una relación de
entrega, en la medida en que Dios puede entregarse y otorgarse a los
hombres, que no parte de la historia humana, sino que la antecede en
todo, es decir no se inicia en el tiempo ni está condicionada por la obra
de salvación, sino que pertenece al Ser mismo de Dios. El Verbo
encamado es la manifestación temporal de la proximidad de Dios al
hombre determinada en el plan de redención antes de que el hombre
fuera. De ahí que Jesús entienda y así lo exprese, Su presencia entre los
hombres como el enviado de Dios. Hasta tal punto es un hecho la eterna
vinculación intratrinitaria que Jesús afirma que Él y el Padre son uno
como dirá más adelante (v. 30). La preexistencia de Cristo que se hace
realidad entre los hombres y que viene con la misión de revelar al
Padre, tienen una finalidad soteriológica. De ahí que las referencias
bíblicas al envío del Hijo por el Padre vayan acompañadas de la
preposición para, que indica propósito (3:16; Ro. 8:3-4; Gá. 4:5; 1 Jn.
4:9). En último extremo la obra del Hijo tiene que ver con el aspecto
salvífico por el que se otorga al pecador creyente la condición de hijo de
Dios (1: 12). A Dios nadie le vio jamás, pero es el Unigénito que está en
el seno del Padre el que lo da a conocer ( l: 18). En Jesucristo es Dios
quien se da y se manifiesta, introduciéndose literalmente en el campo de
Su creación, mediante la humanidad. El propósito de Jesucristo es
revelar a Dios, de modo que las personas lo conozcan, no en la
intelectualidad sino en la comunión de vida .para que puedan tener vida
y vida eterna (17:3). Todos cuantos quieran adquirir este admirable
conocimiento deben acudir al único que puede revelarlo que es el Hijo,
en quien resplandece "la luz del conocimiento de Dios en la faz de
Jesucristo" (2 Co. 4:6).
EL BUEN PASTOR 1o11

Al decir que Él conoce a las ovejas y que éstas le conocen a Él,


hace que exista en ese conocer y ser conocido una relación como la que
existe en el seno trinitario. Ya que el conocimiento mutuo entre el
Pastor y las ovejas es reflejo del conocimiento infinito y eterno entre el
Padre y el Hijo, cuya dimensión es inalcanzable no para Dios, pero sí
para el ser humano. Con todo se trata de un conocimiento experimental
en una vinculación de vida que se traslada a una manifestación de amor.
De otro modo, el amor recíproco entre Jesús y Sus ovejas se establece
como reflejo en el amor mutuo entre el Padre y el Hijo

Kat 'tlJV \jfuxrív µou 'tíer¡µt Ú7tEp 'tWV npo¡3á'twv. Esta


interrelación de vida, de propósito y de acción tiene como resultado la
entrega de la vida del Buen Pastor a favor de Sus ovejas. La identidad
de propósito que operará la obra de redención en la que el Padre da a Su
Hijo y el Hijo se da a Sí mismo, es la manifestación visible de la unión
entre el Padre y el Hijo, que expresa el conocimiento mutuo,
manifestando la unión en sentido no sólo histórico y funcional, sino
también metafisico y personal. La vida del Hijo, el Buen Pastor, se da
no sólo para salvar a las ovejas de los lobos, sino para darles vida eterna
y ser también ejemplo a los pastores a lo largo de los siglos de la
historia de la Iglesia. Aquí Jesús usa la primera persona doy mi vida,
antes lo hizo bajo la figura del pastor en tercera persona: el pastor da su
vida (v. 11). El sentido de vida, está relacionado con la vida humana de
Jesucristo, naturaleza de la Persona Divina del Hijo de Dios. Es en esa
naturaleza que puede morir por las ovejas y realizar el propósito para el
que fue enviado, morir por el pecado y librar a los pecadores (He. 2:9,
15). La vida entregada que se hace potencialmente por todos, es eficaz
para quienes son Sus ovejas, porque son las que creen y a quienes les da
vida eterna, por lo que no pueden perecer jamás.

16. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas
también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Kat (j),).. a npóf3ma EXW a OOK ECJ'ttV 6K 'tfic; aüA.fic; 'tUÚ'tr¡c;·


Y otras ovejas tengo que no son del redil este;
KaKEtva OEt µE ciyayEtv Kat 'tílc; cpwvílc; µou
también aquellas es necesario me traer y la voz de mí
UKoÚcroucnv, Kat yEvtjcrov'tat µía noíµvr¡, Etc; notµtjv.
oirán y será hecho un rebaño, un pastor.
1012 JUAN X

N9táS)' análisis deLtexto griego.··. ·.· · .·' ·· > . •> <'···· · · · . .·.. .· •"· ':J
,. ·..,·~·'·> · , _<" '.·» ..---, '/.;.;« >· º ,' t<··\,:../:,
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n¡;:. . . ;l~al Ael .Prn~91Dl?f~ r~ ...;.w.~ . :· ~i. fQfO)ª .~~cq . ~IJ . ·.,· ..... ·.; .9~
iJ. ...· · ·. ·.· . . .t}:TiJ,.c911 ~l ~~~~ ~f ·.. ·.· ··· · .<voqa.f~"· ···· ·. ·ye ~..~~~
enclf(ka;· &('f'tiv,·tercerát'CrsQrt& ·...•..·,. ·. ·:. . . . • ·.: . . . .•·... > . · .·:· .... ·~z:aeitiy~
{tefvetfJ6&lµl,ser, estqr, a<J'ui'3YJ#,~.e.le;•· . ·. ·.:. . ~iónptijpi~d~~iti~b~· ~tt~~ .
caso••genitivo .femenirio .sfogulaf' ~ef<~~ulo · •teñjirtaa<i··ra~ · ~~~,·~'cu00
genitivo····femenino sht~lar •del nombre coittQn ;redil; · ta\.$1:1'¡~) casogenfüvQ :
f~ménino·singular del pronombf? denitJsttatiy0:~.sta;. KQ;1'Sl'V(tfcrasi,il;for¡pada ·
por Ja ·conjwición.· copulativa·~\; J!v•;:: <i~l i~~J>·rio~'"º·~i :pronP.mbteJ:)·•
!$<ljetiv0 : 4ell1ós~ativq... ~1'S1v~,.··4<Jt!~J,)a .t:>#af>\'~ •.~1liva!e. a:Y, .qq~~l, :t'f'1'l,Q}(f1J
(Jquell(J$'.,: .•. ·.~~¡;i .· . Prill\~a .·. p~i:sona .~ingaj!ll .d~i ' Pfe~~ ·.®.··inqicat,ivp .. eJ:t,v~ ·
~cpv~Aelyerl)oMi, s:ern1cé#;~.>·~~iflff .n.~s~~~~ ~s_..·;é~ · .· f~~S'PA~~·
Prlµlei:a pe~pna st~gµt.w d¡;:l Pfol1 .p~r~()~. d0 •. }~ . ,
~~pst<)· segundo de iJlñnit1vo ,eli\é: .·,· ·.·. .füa•.itef ... · .· ... ·. ·• . oi,-•e· ·.·. · .· . . . ;,.~ '.
}Jiii#tr~'f{e1J~r, . 1raer, .;':i§ntr; ik~\;c~J,'~#~r~:~~~~~v~:yf~~G;.~·á~~··~~ >.······ .
ftíinen111,J·smgular del artlc~dOdetreqüttiadola; •<¡j(!)V'lf$¡ ·. ~so geíjttiV'(5· (epi~o
.9it\glit~~·,·aet·. ·oombr~ •comñn·· w>z: ·'Jibú;:·Mso"gémtiv(l): a~~·1a: · pr~/P~
Sín~~(·•~t··· pr0fiom~te· •pe1'.Sbfiál·.·decffüadó: de . mt;·: <t~!()tS~u(Yt~.~·· .·. . ·.~
· pel'S<m~ ·Pl·Hñll Ciel:.füturo•·de.índic&ti:v.oen:.;voll: ·activadel· v,e~b9•· ~~<J9W••-oir;
tYiCJICh.ar•.aq~fc ..,oirán;.·.· l'q'X~ .. · .cQPjuf)ci~ .~p~~i~a· ~;···Y~Cl'.9~~~r" ~~~~
t>(l~pa :11l9.r~k. del: (µf.\lr0::::@ .. ill~!lti~q· .:ji~. · :"Y~:· .W.edill,>~···srer~: r:i.V:(l~l» •
t!IJ1rP~7,<1r . • 'f.~~stir, . .hafl(!,rfle,,s,~r. lJ.~,.~9~ . st?lfi~~G'.h~; ..~t~;~.~ .~~ll~~!P•·'
·f'em~nirtP . s;i~gll~~ d~t..~dje~iv()r. PW:ll~t . 9t~(lipaj: .µ~; . · ' . v.u, .~
~~iJli~~iy() : fet#~.~º··· ~í~gul\tf : d~f :#tjfu~e <.. ' '''Q.rre • . ....·· . sis.,
nóJllinadvó ma~ctilútº 'si~gulár «iel tr(tj~tiyq· ijqJJlera ,:·. ·amai UJió, uif; ·.1io
~asó ti~tÍíinaiivo mascutirto; ~in .lar\tél nofubré 'có1nuii:'.a~to;: . ... '. r

Kat UAAa 7tpÓj3ma Bx(l) OÓK ~CJ'tlV ~K -cflc; aÓAflc; a


-caÚ'tllc;' El rebaño del Buen Pastor no se limita a las ovejas de la casa
de Israel. Jesús dice que tiene también otras ovejas que no son de aquel
aprisco. Es un rebaño que estará formado por personas de todas las
razas y naciones (11:52; 12:32). Dios envió a Su Hijo para ser el
Salvador del mundo, esto es, de todos los hombres sin distinción alguna,
no sólo judíos sino también gentiles (3: 16).

KaKilva Oct µs d.yayc\:v Ka\ -cflc; q>wvflc; µou d.KoÚcrouow,


Estos también como ovejas suyas oirán Su voz, le conocerán y seguirán
Sus pisadas. Nótese que no son las ovejas que vienen, sino el Pastor que

8
Crasis, palabra griega que equivale a unión de fuerzas, en general unión de
elementos.
EL BUEN PASTOR 1013

las trae, ya que ningún hombre tiene interés en ir a Dios, es Cristo que
viene a buscarlas (Le. 19: 1O). El Señor habla de necesidad, me es
necesario traer. La misión está ya en la mente de Jesús. Luego la
instituirá como mandamiento para los cristianos (Mt. 28: 18 ss. ). Cristo
va a enviar a los cristianos con la misión de predicar el evangelio a
todas las naciones, de manera que aquel que crea al mensaje del
evangelio y deposite su fe en el Salvador, será salvo.

Kat yEvtjcrovmt µia noíµvr¡, Etc; nmµtjv. El resultado final es


que habrá un solo rebaño y un solo pastor. Todos los salvos serán un
rebaño, lo que ya, en futuro apunta a la unidad de la Iglesia, por la que
pedirá al Padre (17:21-23). La Iglesia de Cristo es una sola Iglesia. Las
congregaciones locales, los nombres denominacionales, los distintos
enfoques sobre el gobierno, las distintas prácticas de las ordenanzas, no
son elementos disgregantes sino que deben entenderse como
expresiones espacio-temporales, pero, la Iglesia es una, compuesta por
todos los que creen en Cristo como Salvador personal. El Señor conoce
Sus ovejas y las Suyas le conocen a Él. Hay algunos en medio de los
cristianos que no son ovejas, pero eso nada tiene que ver con la realidad
de la unidad de la Iglesia. Jesús pide al Padre que la Iglesia sea una, y
esa unidad ha de ser el resultado de la expresión en cada creyente de la
unidad trinitaria (17:22-23). Sobre esto se volverá en su momento, para
analizarlo con mayor extensión, baste por ahora con entender que el
interés máximo de Jesús era un pueblo unido. La unidad de la iglesia no
es asunto religioso, sino operación del Espíritu, que une vitalmente a
cada creyente en Cristo para que sean todos un cuerpo en Él y miembros
los unos de los otros. De ahí que la solicitud del cristiano deber ser
guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Ef. 4:3). Esta gran
verdad fundamental de la fe, se aprecia con las nubes propias del tiempo
pasado, en la anterior dispensación cuando en la descendencia de
Abraham serían benditas todas las naciones de la tierra (Gn. 18:18). Las
naciones y los reyes andarán a la luz que Dios manifestará en Su reino
(Is. 60:3). Es interesante notar que Jesús no conduce a las ovejas que no
son del redil de Israel a ese redil, sino que reúne a los dos rebaños en un
solo redil y sobre ese nuevo rebaño de ovejas estará un solo pastor que
es Cristo mismo. No se trata de establecer un redil sino un rebaño. Estos
son aquellos a los que Jesús se refiere en la oración después de la cena,
en la que pide al Padre por aquellos que han de creer en Él por la
palabra de los apóstoles (17:20). Se trata de una unidad que se produce
en y por Cristo, ese es también el tema que desarrolla el apóstol Pablo
(Ef. 2: 11-22; 4:3-6)9.

9
Ver exégesis textual en mi comentario a Efesios, de esta misma serie.
1014 JUAN X

17. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para


volverla a tomar.

Llta 10\510 µE Ó I1aTt)p ci:yanq: on E'(W 1íer¡µt 1fiv 'i'UXtjV µou,


Por esto me el Padre ama, porque yo pongo la vida de mí
'iva náA-iv A-áj)w aunív.
para otra vez tomar la .

.!lid. 10u10 µE ó I1a1tjp dyanq. El Padre ama al Hijo


eternamente y se complace en Él, no sólo por lo que es, sino también
por la concordancia común de la obra de salvación que viene a realizar
y que nace .de la voluntad soberana del Padre desde antes de la
constitución del mundo (2 Ti. 1:9).

on f;yw "tÍ8riµ1 •Tiv 'l'Uxtjv µou, La expresión de amor del


Padre hacia el Hijo se manifiesta como respuesta al hecho de la entrega
voluntaria de Su vida. En la entrega de la vida del Hijo, aunque el sujeto
es quien la entrega, está implícita la voluntad y determinación del
Padre: "El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado
para nuestra justificación" (Ro. 4:25). La salvación implica la muerte
sustitutoria que satisface las demandas de la justicia divina, en cuanto a
la extinción de la responsabilidad penal por el pecado, para todo el que
cree. La muerte de Jesús tuvo lugar "por las ovejas" (v. 15),
literalmente en el sentido de sacrificio expiatorio por el pecado, que
EL BUEN PASTOR 1015
ejecuta la obra redentora, extensiva virtualmente a todo el que cree (Ro.
3:25). Jesús, por tanto, como Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo (1 :29), entrega Su vida para el sacrificio que se había
establecido en el plan de redención, desde antes de la creación del
mundo (1 P. 1:18-20). La fidelidad de Dios condujo el tiempo histórico
del mundo al cumplimiento de Su consejo eterno, de manera que el
Cordero de Dios, Hijo eterno, fue enviado por el Padre, en el tiempo
establecido para llevar a cabo la obra de redención (Gá. 4:4). Jesús dice
que por esta razón le ama el Padre, porque pone Su vida, o con mayor
alcance no se resiste a poner la vida. El versículo se centra en la entrega
voluntaria del Hijo, pero no cabe duda que el Padre está involucrado
también en esa entrega. Es necesario entender que el Padre entregó a Su
Hijo por nosotros (3: 16). La Escritura lo enseña de forma precisa:
" ... éste, entregado por el determinado consejo y anticipado
conocimiento de Dios" (Hch. 2:23). Aparentemente, desde el punto
observable por el hombre, quienes entregaron a muerte a Jesús fueron
Herodes, Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel, sin embargo,
sin mermar un ápice la responsabilidad personal de cada uno de ellos,
tras todo el proceso que condujo a la muerte al Salvador está la eterna
decisión divina, de modo que la acción conjunta o individual del
hombre fue "para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes
determinado que sucediera" (Hch. 4:28). El Padre lo había determinado
antes de que sucediese. Esa es la inconmensurable dimensión de la
gracia de Dios por la que Sus ovejas pueden ser salvas, porque "en esto
consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en
que Él nos amó a nosotros, y envió a Su Hijo en propiciación por
nuestros pecados" (1 Jn. 4: 1O).

Sin duda el mismo Jesús, nuestro Señor, se entregó también a Sí


mismo voluntariamente. Nadie podía quitarle la vida, Él la entregó,
conforme al plan eterno de redención, por Sus ovejas (10:11, 15, 17,
18). Si la muerte de Jesús en cuanto a los hombres es un terrible crimen,
cometido contra el único justo en sentido absoluto, en cuanto al Buen
Pastor es un servicio sacrificial por quienes iban a ser justificados
mediante Su obra, para ser sus ovejas. Para el Padre es un regalo de
amor, el Don supremo que se entrega a Sí mismo entregándose el
Unigénito, por los pecadores, muertos en delitos y pecados, para que la
vida de Él se convierta en la vida de ellos, y que mediante Su obra
redentora y su potencia salvífica, anule la responsabilidad penal de sus
pecados, los integre en la filiación de hijos con el Padre y les confiera la
condición de salvos, mediante la justificación, viniendo a ser Sus
ovejas. En la entrega del Hijo, Dios se dice y se da a los hombres.
Siendo imposible que el hombre as~ienda a Dios, es Dios quien
1016 JUAN X
desciende al hombre, y el Hijo como Verbo que expresa absolutamente
al Padre se entrega voluntariamente para ejecutar la obra de salvación.
Toda la obra de Cristo tiene como sujeto absoluto a Dios, que actúa por
Cristo a favor de los hombres, quien manifiesta en el plano de la
humanidad la acción y don de Dios. Es en la muerte de Cristo, que Dios
como Padre está implicado. Es en la entrega a muerte del Hijo, la
muerte que Dios muere. Es verdad que la muerte no tiene capacidad de
actuación en relación con Dios, pero Dios, al humanarse tiene la
capacidad de poder compartir lo que es humano, el morir, que en Él no
tiene sentido aniquilador, sino que es un acontecer, en un expolio
permitido y en un tránsito momentáneo. En el plano de la humanidad,
Dios -que es el Verbo hecho carne~ muere por nosotros y, todavía más,
muere con nosotros, ya que el abandono en la Cruz, el ser hecho
maldición (Gá. 3: 13 ), no es otra cosa que "gustar la muerte por todos"
(He. 2:9). La irrupción de Dios en Cristo, en la historia humana, tiene
un propósito de gracia: "Para que por la gracia de Dios gustase la
muerte por todos". No hay duda que Jesús al hablar de Su entrega
voluntaria se está refiriendo a la obra sustitutoria en la Cruz. La Cruz da
expresión al eterno programa salvífica de Dios. En ella, el Cordero de
Dios fue cargado con el pecado del mundo conforme a ese propósito
eterno de redención (1P.1:18-20). Al entregar Su vida se hace sustituto
para la salvación del pecador. En la Cruz será tratado como corresponde
a quien siendo portador del pecado, se enfrenta con la justicia divina
que demandaba la muerte del pecador. Jesucristo es hecho sacrificio
expiatorio por el pecado que es el alcance del texto del apóstol Pablo:
"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" (2 Co. 5 :21 ). El Señor
entró en la experiencia de la maldición por el pecado, siendo hecho
maldición al ocupar el lugar de los malditos de Dios a causa del pecado
(Gá. 3:13). En el alcance de la máxima expresión del sentido de la
muerte que el Hijo experimente en la Cruz, fue desamparado del Padre
(Mt. 27:46), entrando en la experiencia profunda de lo que es la muerte
espiritual. Dios se allega hasta donde está el pecador, compartiendo en
el sacrificio redentor del Hijo al entregar Su vida, llevado a cabo por Él
la muerte en la dimensión de su humanidad, para otorgarnos vida. La
conclusión es sencilla: Cristo murió en lugar del transgresor o, de otro
modo, Jesús muere voluntariamente por Sus ovejas.

'íva náAtv A.ápw au•rív. La resurrección de Cristo forma parte


unida en la obra de redención. No solo entrega Su vida, sino que la toma
nuevamente. Si la muerte opera la cancelación de la responsabilidad
penal de la transgresión, la resurrección hace posible la justificación.
Sin embargo es necesario entender que no son dos elementos
EL BUEN PASTOR 1017

disociados, de modo que la muerte de Jesús como sacrificio expiatorio


es necesaria para el perdón del pecado, mientras que la resurrección
fuese la razón complementaria a la fe del pecador. Se trata de dos
elementos necesarios para la justificación del impío. Lo que se trata es
de fundamentar tanto en la muerte como en la resurrección la causa y
razón de la salvación del pecador. Jesús resucitado es la base por la que
Dios puede hacer al creyente "justicia de Dios en Él" (2 Co. 5 :21 ). Si
no hubiera resucitado la posición en Cristo no sería posible. La
comunicación de vida nueva solo se alcanza en Él, por tanto, la
resurrección era de todo punto necesaria para la realidad de la
justificación y salvación del impío. Sin la resurrección no hubiera sido
posible la justificación del pecador porque no habría objeto de fe, ni
manifestación del sacrificio expiatorio, ni intercesor, ni abogado. Pablo
afirma categóricamente esta verdad: "y si Cristo no resucitó, vuestra fe
es vana; aún estáis en vuestros pecados" (1 Co. 15: 17). La fe en un
Cristo muerto sería una fe muerta. Sólo Cristo resucitado puede ser
espíritu vivificante (1 Co. 15:45). Solo así puede dar vida a Sus ovejas.
La resurrección de Jesús pone de manifiesto la consumación de la obra
de redención hecha por Él. Dios acredita a Jesús como Su Hijo mediante
la resurrección. Por tanto, quien lo entrega también lo resucita, siendo
conocido como "el que resucitó a Jesús de entre los muertos" (Ro.
8:11; 1 Co. 6:14; 2 Co. 4:14; Gá. 1:1; Col. 2:12; He. 13:20). Sin
embargo aquí se presenta al Pastor que habiendo dado Su vida, la toma
otra vez. En la entrega voluntaria a la muerte, la resurrección es una
manifestación de la omnipotencia divina y tanto el Padre, como el Hijo,
como el Espíritu, participan en ella. La resurrección expresa la
revelación última de Dios. Es el que' "da vida a los muertos, y llama las
cosas que no son, como si faesen" (Ro. 4: 17). A partir de ahí, el destino
de los creyentes y el de Cristo, en quien depositan su fe, son
inseparables. Sin esa resurrección nadie podría ser justificado. En el
Resucitado, Dios se revela como el Dios de la esperanza, de la paz y
con ello, en esa relación de paz, el Dios de nuestra justificación, como
se afirma en otros lugares (cf. (Ro. 15:5, 13, 33; 16:20; 2 Co. 13:11; Fil.
4:7-9; 1 Ts. 5:23; 2 Ts. 3:16). Sólo el Resucitado es el Sí de Dios y su
Amén, por tanto es el sí incondicional que Dios da al que cree de su
salvación (2 Co. l :20). La vida solo es posible y tiene contenido en
Cristo resucitado (Gá. 2:20; Fil. 1:21 ). El Resucitado es causa de
salvación eterna para todos los que le obedecen.
1018 JUAN X

18. Nadie me la quita, sino que yo de mi mismo la pongo. Tengo


poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este
mandamiento recibí de mi Padre.

ouót't<; a'ípst 1 aul"T¡v an' f:µoG, dA-A-' i:.yw l"Í8rw1 au,T¡v an'
Nadie quita la de mí, sino Yo pongo la de
f:µmnoG. É~oucríav EX,W 8s1vm auLr)v, Kat É~oucrí.av EX,W
m1 mismo. Autoridad tengo para poner la, y autoridad tengo
náA-1v Aa~ilv aunív· t"aún¡v -rT¡v ÉvwA-T¡v EAa~ov nap<i
otra vez para tomar la. Este mandamiento recibí de parte de
l"oG Ilmpó<; µou.
el Padre de mí.

:Not~y análisis del te~to grieg_o_....· ·


a ' · ,- ~
· .. . , ... '.· . : ' ·' . -~ · · º
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~errando el .. di~r$0~· . di~:· oUfü:is: ~son9tni~atí".o rna~c~lino singqiar .del
.prono.rnbre ilJd~finidQ. 'rij¡Íguiso, n~t;lle; .•<flp~t, tero~@ . • pertion~ 'singullU" del
ptesente de· indi~ativÓ ~t{ VdZ ac~ivlr del .X~flltl ·~'ípuí, (Qlftái', <JUifár; .quit(l; aquí
aQ>rt1v, .··casoacusativofemenipo·_.de la terce~ I>e~ón~ singular ·del _pronoml)re
personal ella; .la; d:1t~,·.prepooidówprópiade .genitivó d1t6, con elgr!tflsmo
qúe adopta por elisión de Ja ó•fmat anteVOéí\fb ·di:pton;g<rsin aspiración~ que
equival~_· .a··.·de, · desde, procedente .di!; ·.fltJr me(lia• ·de,·. . ·con,: por{._. ·tµou, _.-0aso
8iil}~ffvo : ti.e.m· ·primera· ~~na: s~ular del. pronombre,personal ·"11;.· ._dA~\
. foiwa~ci;i1a ~t4vo.cal:de ·la ~ortj\lntlPfi·a~ye~sativ.a dX).&; ~µe sjgnifi,capero,
.
~~; ~yro,: eaS~ n9f11ilh}tiYa· M .ia· P#ntet:a. petso~. ·_.~ingtd~i:..(fel p,onoinbre
~oonal. xo; .tíHri i-th f>pmera ~on~ si~lar(deip~sertte de indicativo •e¡i
voz aqtiv<i.dél_.v~rN J©11µti. j?on~r, <!epo$ieg~·.···<ff1M?S°ar. ~UíJ.10n~o; ~u'tfiy,
caso'a~us~Ívofeinenfao. de fü·tercew pers(Jña singul~delpron.ornbrepersonai
1a; dn.·:. pteposidq~ propia de ge~itiyo dnp:· 'qon' efgrafismo'•que adopta por
eH~ió~ <fe Ja o .'fi.nal an~ vocjl}o dipt()ngo '_Sin aspiración, que equivale a de,
.rfes.de, '. pr~edente (Je, pbr .· . ;,,~dio> de,, .crm, Jlf}~i eµaotó0, caso . ge~itivo
mascu1ino singulár ·_(!et protwmbre reflexhio >(ni triismo~ ·it;oooktv; caso
acusativo·-.·. femenino _singular deL.riointm~ · ~omún· ·aJlloridad; poder,_ derecho,
jul!fsdiccitm;. ~XPls p:r~r11 i>erSo~:singnlár_:del;pres~ntede;indicat;ivo en ".Ot
·a~tjya. c\elverM ~x(l), )cfler~ .a4u~ lengv; Osi v{1t,~. aoristo ~guµ40 de infinitivo
en vQz activa del. v~t~,Q :-rí0mu, J>Qner. depos~tar, e,ntteiar, aquipqra pol'ler;
aú-rliv>c ·~aso ªFu~tíy()f4rn)~<> ._qe· ·~ ~cen\ p~on{t ·s$gidar del···pron~m.b~
pem>pal.4eclinado a ella,; l~;···!S~~•:.s<>Plu~~&1 epP'1~~iva.x;~~ooo-í~v,· ._.ca$0
~cusatí".() ·feméflino · • sÍtl$tjlar .•~el ~m'!>re R~fP6_n .'OuJ>riJad. poder, derec~~·
j11rifdlct:ióm•·.~xm, prirn.era 't>e~so~11 •. sitig4lar. dt:l presc;í~te de indicativo voz en
abtiva 'del verbo ih~ro, 'tener,. aquf iengo;>' n<D.iv, . aoverbio de modo
nuevamente, qe ·nuevo,,otrá ·vez;' A.<X~étv~ 8:()risf<> se81JJ:ldo de· itifini.tivo en voz
activa delverbo Aaµ~<ivro, tomw, rec:ibir, ac¡uí paia tomar; mhtjv, •. caso
acusativo femenino de. la tercera persona singular ·.det pronombre personal
declinado a ella, la; 'tmhr¡v,caso acusativofemenín<> singulár del pronombre
demóstiativo esta; -rTiv, .. casQ acusativo .femim.irio ·.singular ·del articulo.
determinado._ la; &vw).i¡v, ·caso ·acusativo fernenino singular del· nombre
común mandamiento; ~JcafWv, tercera persona plural del aoristo segundo de
EL BUEN PASTOR 1019

indicativo en.··v.()z.acti1{a.del..veJ:bo Uttt~d:vro, recibirf ,aquí. r~iqieron;·>1'~,


.p:reposi~i:ón pt91>ia>de,geqit~v9. d4?; ·4e' P41Jf!! de; i:<>i>.: :caso .genítj~o l':flá,Scu.Un~ ·
'inguJ~ 4e1,.art{cul9 ~~i~~;, et;.Q~-cp<)g, ...caS() g~nitivo .·.·.~sp~J~o .
si~ul~ lie,t norpP;re.·diyitio.Pa4r.e~. ttºH·•··. cas';\ gt;Uitiy()• d,e. la. • ~a.per50na .
siµ'ul~;delprqJÍ01tl~re~~onal.~ii~11~~~Jn( · •·•·. ..•.• . . · · ·· i. . ·. ·. . · · ·:,0-,.••-'..,·.•,",.(.,:;·
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o •• ,e .;· ·

ouodc; dípcl aU'tYJV dn' f:µou, dA,A,' f:yw 'tí8riµt UU'tYJV dn'
f:µmnoG. Tres afirmaciones coronan el discurso de Jesús. La primera
de ellas tiene que ver con la voluntariedad de la entrega personal a favor
de las ovejas. Enseña que nadie le quita la vida o incluso le quitó, como
se lee en algunos manuscritos 10 , en cuyo caso Jesús estaría viendo Su
muerte como ya ocurrida. El Hijo estaba dispuesto a ser dado por el
Padre y a darse a Sí mismo. La muerte de Jesús no es un incidente en Su
vida o un suceso inevitable que le alcanza, sino que Su poder como
Dios-hombre, está en el control de cualquier situación en Su vida
humana. Nadie puede quitarle la vida hasta que Él voluntariamente la
ponga, que será cuando llegue el cumplimiento del tiempo establecido
por el Padre desde la eternidad. Los enemigos no pueden vanagloriarse
de haber conseguido dar muerte a Cristo, nada pudieran haber hecho si
Él no se hubiese entregado voluntariamente. La muerte física en la Cruz
se produce bajo el control de Su soberanía que encomienda Su espíritu
en las manos del Padre.

f:l;oucríav hw 8c"ivm amriv, Ka't f:l;oucríav hw ndA-tv


A-aPEiv aunív· La segunda verdad está relacionada con la autoridad o
facultad o potestad recibida para entregar la vida y volver a tomarla.
Nadie puede quitarle la vida antes del tiempo. Los judíos intentaron
hacerlo en varias ocasiones pero Él pasó por medio de ellos y no
pudieron tocarle, porque no había llegado Su hora. El término f:soucría,
tiene un amplio significado como autoridad, capacidad, derecho,
libertad, poder, etc. quiere decir que Jesús tiene recursos de poder y de
autoridad para que nada en la tierra de lo que ocurra o pueda ocurrir,
podía impedir que diese Su vida y que la volviese a tomar.

'tmhriv 'tYJV f:vwA-fiv EA-apov napa 'tou I1a'tpóc; µou. La


tercera afirmación puntualiza que todo aquello relacionado con la
muerte y la resurrección era establecido por el Padre y le había sido
dado como mandamiento. Estaba llevando ·a cabo el proceso de

10
Ver Crítica Textual. Lecturas alternativas.
1020 JUAN X

redención conforme a lo que el Padre había establecido y Él, en Su


condición de siervo llevaba a cabo. Por esa causa podrá decir en la
oración "he acabado la obra que me diste que hiciese" (17:4). Jesús no
sólo obedecía al Padre en Su condición de siervo, al tomar para ello la
naturaleza humana con la que podía llegar a un estado de humillación,
sino que lo que hacía formaba parte de la comisión que había recibido el
Padre al enviarlo al mundo para que hiciese la obra de salvación. La
voluntad del Hijo armoniza con la del Padre no sólo por comisión, sino
por identificación de propósito. El Padre entregó a Su Hijo y el Hijo se
entregó a Sí mismo, sin oponer resistencia alguna porque no la podía
haber, puesto que la determinación y el deseo opera conjunta y
determinantemente tanto en el Padre y el Hijo. De ahí que el Padre
resucitaría al Hijo y el Hijo volvería a tomar Su vida. Porque Él muere y
resucita es que podrá haber un solo rebaño y un solo pastor.

Hendriksen hace un resumen de la enseñanza hasta aquí:

l. Entra por la puerta y lo acoge el portero (10:3).


2. Llama a las ovejas por su nombre (1O:3); las conoce bien
(10:14, 15).
3. Las saca (10:3).
4. Va delante de ellas (10:4).
5. Es reconocido y seguido por las ovejas (10:3, 4).
6. Da acceso a toda bendición (1O:7-9); es la puerta.
7. Proporciona vida y abundancia (1O:1 O).
8. Da la vida por las ovejas (10:11-14).
9. Guía a las ovejas (10:4), reuniendo también otras ovejas, de
modo que todas llegan a formar un rebaño con un pastor
(JO: 16).
1
JO. Es amado por el Padre (10:17/ .

Reacción (10:19-21).

19. Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras.

¿xícrµa náA-1 v f;yÉvi>rn f,v rnl:c; 'Iouoaíotc; 8ta -rouc;


Div1s1ón de nuevo se hizo entre los judíos a causa de las
/.óyouc; -roúrnuc;.
palabras estas

11
G. Hendnksen. o.e., pág. 372.
EL BUEN PASTOR 1021

LXÍcrµa ndA.tv f:yéw:'tO f:v 'tütc; 'Iou8aíotc; 8ui 'tüuc; A.óyouc;


'rothouc;. Las palabras de Jesús producían reacciones siempre entre los
oyentes. Los enemigos se inflamaban de ira, los oyentes no discípulos
recibían el impacto de ellas, los discípulos aprendían lecciones nuevas.
Juan se centra aquí en la reacción de los judíos, esto es, de los fariseos
y, tal vez, de los escribas. Entre ellos se produce nuevamente una
división o una confrontación. Juan dice que se repite nuevamente, o de
nuevo esta situación, quiere decir que hay un precedente próximo, tal
vez lo ocurrido con motivo de la sanidad del ciego de nacimiento (9: 16).
La división es consecuencia también de las distintas posturas entre ellos,
ya que algunos veían con satisfacción a Jesús (7:42; 9: 16; 11 :45). La
discusión tenía que ver con las palabras de Jesús, esto es, con el
discurso sobre el Buen Pastor. Tal vez esas palabras trajeron como
consecuencia una postura en relación con el mílagro operado en el ciego
de nacimiento. El término usado por Juan A..óyoc;, palabra, dicho, tiene
también la connotación de suceso, hecho, incluso obra, por tanto, no
sólo las palabras producían la división, sino los hechos, especialmente
el milagro que había hecho recientemente.

20. Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por
qué le oís?

EAEyov fü: noA.A.o't f:~ mhcúv· 8mµóvtov EXEt Ka't µaÍVE'CUt"


Y decían muchos de ellos: Demonio tiene y está fuera de sí
'CÍ au'tüu aKOÚE'CE
¿Por qué le oís?
1022 JUAN X

EAEyov Of; 7tOAAOl f:I; au-rrov· 8mµóvtov EXEt KO.l µaÍVE'tO.t"


'tÍ auwu aKOÚE'tE. Un gran número de los que le oyeron hablar le
consideraban como un loco. Como ya se dijo antes la expresión
demonio tiene, no significa que fuese un endemoniado, sino que se
aplicaba también a quienes no tenían su sano juicio, como confirma
luego el verbo µaívoµm, estar loco, estar fuera de sí, haber perdido el
juicio. Esta acusación no es nueva, se usó antes (7:20; 8:48, 52). El
sentido literal de endemoniado cabe perfectamente entre el grupo de los
fariseos, atribuyéndole una posesión diabólica (Mt. 12:24; Le. 11: 15).
Por tanto, si realmente estaba loco no había razón alguna para prestarle
atención y oír Sus palabras. Era como una pérdida de tiempo, una
inutilidad. Sin duda este era el sector de oposición abierta contra Jesús.
Eran los que con ahínco buscaban encontrarle en alguna falta para
condenarlo a muerte. Aquellos en cuya alma el odio contra Dios se
manifestaba. Los que vivían buscando la gloria personal y se sentían
rebajados ante el pueblo por las palabras y los milagros de Jesús.

21. Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede


acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?

aAAOt l:AEyov· 'tUU'ta 'ta ptjµa•a OUK fonv 8mµovt~oµÉvou·


Otros decían: Estas palabras no son de endemoniado.
µTj 8mµóvt0v 8úvmm Wq>A<Úv oq>8a/.µo0<; dvot/;at
¿Acaso (un) demonio puede de cíegos ojos abrir?

Nota¡¡y análisis del texto griego.


,,~· º ,-.___ ;~ -:-~' -> <" ::.' ,\

Refüiéf;ldos~ . a .otro sector .de . los jÜqÍQS~ escribe: &~A.<H, 'C&SÓ


®ttiinativo
~cuAA~Plural. 9c:l•Pf(>Jl()fflbf~. ~~~~W9 ; Qf7',fJS..; . . ·~~OV,···tet~;~..
pl\11,iat:<iia) ,impc:tfecto <te indica;ttvh,~(~Pz;'.activ4* 4~i Yetbd ').,#{ro:, }J~b/tirt;.~1.r)<
EL BUEN PASTOR 1023

~qbt decifm~ •Oltii~' ~ISO! ( -~· ;-•<> p~I del ~ir~


~·~~' ~~:vb~ptéfat4~••1o~~
~1~ ~~«T•~ ~v~•.c~·{jttmliM~n~ e~ "dtdr• o~~
~ ~tu:4il$~W&r ~en 11r>1~ et,~-.º~¡>~ ame una
~- ~Ql\ •* -~ .,. ~~ '"111, ~ ~º- 1'1- ~l
~ iW~~~ ~ ~-(~'~~le,_,, e1$M1'~ ~~ !~Jtt
-~~Vt~~{l, ~ ~ ~~,fiíqultlr •tJJ~1dpi0 lde ~-~
~ VOZ ~~ ~1 WfÓó 3a~J¡tQVJ~OJMXtt Utar entJemottiado1 aquí de
~iad<11' ~~ iN~la <{Ue hacre: :Tímd~ &r adve&ID de Q~ácíón no y
~ - ~~ et>; p~:fn ~i~lh)9ipiftfla ~ó; (}ai.t-tóv~v, C90'
~V(> n.ei¡t'fn?" eSin¡ular, <Jet ~ Ci'¡m;t~ efemon~(l; oov~a;h lef(;~
pe¡sona $~ar del pr~eJ.ltJ • #ldk:IW,vo al ¡voz activa del "\letb!) fimt«µ«t>
Pf>det;. :tenft' JJM81rA •tpueie, W<¡)°~V~ e~ g~tivo ,¡:na:scniino¡phtt'" del
)djetiv~ t:feó}inaQo "'! t:'Í~~ ~$~~ ~*1,4C1!,$ltÍVO masculino ;PÍéfal d~
¡~\M'c0 ~omlaD c.1<11; <Í:VO~(Jt.1l ~ Qttmer<?' ~ Jnfinlti'Vo • w; ft;ctiva del
Vettm 1:1vofyAJ, abl'fr. ' 1 1
'
1
1 '

a/c/cot EAByov -rama ni ptjµa-ra ouK ECHtV


ómµovtsoµÉvou µi¡ ómµÓvtov oúvmm -rucp/cwv ocp8a/cµout;
avüi;m Frente a qmenes acusaban a Jesús de locura o de ser un
endemomado, otros, no tantos, argumentaban lo contano Nmgún
endemomado hacía aquellos milagros, es más, el demomo más bien
dejaría ciego a un hombre, que lo liberaría de sus cadenas de
enfermedad Constrmda con la partícula de negación µY¡, la pregunta
retónca no admite mas respuesta que la negativa Las palabras de Jesús
habían impres10nado a estos, tal vez pocos, que no podían admitir que
aquello procediera de un loco o de un endemomado No obstante no
plantean una abierta defensa de Jesús, simplemente contradicen a los
más radicales, es decir, hacen notar la mconsistencia de la acusación,
pero no procuran demostrar qmen era realmente Jesús

La fiesta de la dedicación (10:22-42).

Pregunta de los fariseos (10:22-24).

22. Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno.

'EyÉw;rn -rón; ni EyKaívia EV 101:r; 'fapocro/cúµott;, XBtµwv Yjv,


Llego entonces la Ded1cac10n en - Jerusalen, mv1emo era

1 , '
Jliic1tudo m t\u.4V0 tt•clo ~~~! 'Bytvcio$ ~ta ptrs~a sm~lir dE>l
~ dt mdieJtti~ ei:r vaZ"~~ 4lll veWc;> 'Yivoµ~i, Vf'ND'.. llegar, tqui lle:g6~
~ó11~ *º ~~io dé ti<mij'.ld <omtonees? td:, Qaso: uomimúivo neµtto plura:t "del
1024 JUAN X

'articulo dete:nnúiad<t lr>j '. tttcaí~i&~'~iii>iñumtl;y()Sutr<t'pfiii'~dd oombre•


=propít>, como nombre de ,ije~ {:feJ¡~; 6:v+· pmposiéiOO. pr!>pia dit dativo
~; i:o~. c~o dativo neutf(> plutaA •1 · Jttl:ic\110' determinado los;
~ IspoqoJ..~tr;,, ~ d.atfvo tteutrla plural d:lel nombre propio /en;c¡(1Jé7J';
~xstµo)v* caScO notnil!JAtivo ~~ ~~r d'l norobre com~ invtf.tfrlo; 1'v.
*eroeM persona sing\llaNlel ítnper~t~ de Jndi:c~ivo en vcQ.Z. ~va del \"erbo
~µí, ser, f!$1ar, a í er"'

'EyÉw:w 'tÓ-n: •a
8yKaÍvta 8v wl:~ 'fapocroA.úµo1~, XE:tµwv
ilv, Un intervalo de tiempo bastante largo hay entre las últimas palabras
del versículo anterior y el actual. Posiblemente hayan transcurrido unos
tres meses entre ambos. No se dice que fue lo que Jesús hizo en ese
tiempo, ni en donde estuvo. A la luz del Evangelio, se traslada el relato
al tiempo de la llamada Fiesta de la Dedicación. Posiblemente Jesús
pasó el tiempo antes indicado en Judea. Todo hace suponer que estuvo
en las proximidades de Jerusalén durante ese tiempo. Algunos suponen
que volvió al lugar donde Juan bautizaba y estuvo allí un tiempo. Otros
lo hacen regresar desde Galilea. Simplemente cualquiera de estas no
dejan de ser más que suposiciones que no tienen base bíblica alguna.

Es preciso observar que Jesús está presentándose sin ocultar lo


que realmente era. La gente tenía necesidad de posicionarse en relación
con Él. Todos debían entender la relación única de Jesús con el Padre.
Esto produce una necesaria aunque triste división entre quienes acepten
quien es Jesús y los que la nieguen.

La llamada Fiesta de la Ded1cac1ón, conmemoraba la dedicación


del templo de Judas Macabeo en el año 165 a.C. santificándolo
nuevamente luego de que Antíoco Epífanes lo profanara cuando ofreció
en él un sacrificio a Júpiter en el altar dedicado a los sacrificios en el
templo de Dios (1 Mac. 4:59; 2 Mac. 10: 1-8). Los judíos entendían que
aquello había sido una liberación sobre sus enemigos que provenía de
Dios mismo y que en medio de una situación político-social contrana a
toda esperanza, Dios había intervenido para que Su nombre fuese
adorado en la ciudad que había escogido para Sí. Por tanto, la fiesta era
una manifestación de reconocimiento a Dios por Su protección.
También se llamaba la Fiesta de las luces, de la que escnbe Josefo 12 , y
en la que se encendían luces en las casas y en las sinagogas como
expresión de alegría, llevándose en las manos palmas y ramas verdes.
En esos días se cantaban también los Salmos del Hallel, propios del
tiempo de la Pascua (Sal. 113-118).

12
Josefo. Antigüedades. XII, 7, 7).
EL BUEN' PASTOR 1025
En esa ocasión se mencionan las obras que ponen de manifiesto la
. realidad de que Jesús era el Mesías (v. 25). Una de ellas es que puede
dar vida eterna a Sus ovejas (v. 28). Sin embargo, una de las
afirmaciones más contradictorias vuelve a ser la referencia a Su unidad
con el Padre (v. 30). Ya no se manifiesta sólo como el enviado del
Padre, sino que hace fuerza en el ministerio redentor que le había sido
encomendado (v. 36). El clímax se alcanza al final cuando luego de las
referencias a Su Persona, se coloca a la gente en la tesitura de creer o no
creer en Él (vv. 37 s.).

El versículo introductorio concluye diciendo que era invierno.


Para los judíos invierno era la estación lluviosa, de ahí que se presente a
Jesús caminando por el pórtico del templo. El tiempo del relato
corresponde a nuestro mes de diciembre, fechas de frío en Jerusalén.

23. Y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.

Kat m:p1Enán:1 ó , I Y] crouc; f:v 't<Í) ÍEp<Í) f:v 'tlJ CY'tüq 'tOU
Y andaba Jesús en el templo en el pórtico
I.oA.oµwvoc;.
de Salomón.

Kat 1tEptE1tcX'tEt ó 'IricroGc; f:v 't<Í) ÍEp<Í) f:v 'tlJ crrnf;: rnG
:LoA.oµwvoc;. Siendo invierno, el frío y, sobre todo la lluvia, hacían
difícil el"camino por lugares sin protección. Por eso Jesús caminaba en
el templo por el lugar llamado pórtico, o columnata de Salomón. Era un
pórtico cubierto por donde la gente podía caminar en cualquier estación
del año. Posiblemente fue una de los pocos elementos arquitectónicos
del templo construido por Salomón que debió haberse dejado en pie
cuando los babilonios destruyeron la ciudad. Esta columnata fue,
1026 JUAN X

finalmente destruida por los ejércitos efe Tito, cuando en el año 70 d.C.
destruyeron la ciudad de Jerusalén. Aunque pudieran haberse
aprovechado algún pasaje de columnas del templo de Salomón, la
realidad es que todo el perímetro del santuario y los pórticos por los que
caminó Jesús, eran construcciones del templo de Herodes. Parece ser
que ese era uno de los lugares donde los escribas enseñaban la ley. No
parece que Jesús estuviese enseñando en el templo como en otras
ocasiones, sino que caminaba por él. Este pasaje del santuario estaba
situado hacia el oriente y estaba protegido de los vientos fríos del
desierto. Siendo invierno, no es de extrañar que Jesús, como cualquier
otro hombre, entrase en calor caminando.

24. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos


turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

EKDKAúHJav ouv mhóv oí 'fou8atot Kai EAEyov aó•w· ffúlc;


Rodearon, pues, le los judíos y decían le: ¿Hasta
nÓ•E n)v \lfuxi¡v i¡µwv a'ipEtc; d cru El o Xptcr•óc;, dnf:
cuando el alma de nosotros cargas? si Tú eres el Cristo, di
i¡µt:v napp11críq..
nos con franqueza .
EL BUEN PASTOR 1027
s!'ltov, furma del aoristo de My-0>, haólm', deetl, aquí tii; qJ.ti~, ,oáSQ dativo dt!
la primera pet$OM plural del proooinhre pWS()i:la1 d«:linado a nosotro¡, nos;
.'S«AA~t 1~lliR dativ,q ~eJJ~<l ~~~del ílatnlwe ~m.QQ fftanquaa,, _
con ma, claf(a., -qpifrhl111flntll#,;j i tleclina qnque~a.. t ,~ -

EKÚKAwcrav ouv au't'ov oí 'Iouóatot xa't EAEyov au•0- Sin


duda se trata de un grupo opositor y enemigo de Jesús, los judíos que,
aprovechando su caminar por el templo, le rodearon, mientras le decían_
El imperfecto del verbo da la idea de algo que comenzó pero
continuaba. Pareciera que todos ellos o por lo menos algunos de entre
ellos, le decía lo que sigue.

Ewc; nÓ't'E •itv \JfUXi¡v y¡µwv a'ípEtc;. Las palabras primeras son
formas de reprensión, literalmente ¿Hasta cuándo nos levantas el alma?
Sin embargo, puesto que el verbo tiene la connotación de cargar, puede
entenderse también como ¿Hasta cuándo nos tienes el alma cargada?
Ambos modos de traducción podrían convertirse también en una forma
como ¿hasta cuándo nos tendrás en vilo? Los judíos estaban generando
una expresión de duda o de intriga. Pareciera que no había sido antes
claro con ellos, dejándoles sin saber que pensar de lo que Él era. Por eso
le están pidiendo que sea claro con ellos. No importan tanto las
intenciones con que se manifiesta el fastidio que ellos sentían, lo que es
evidente es que los judíos le acorralaban, literalmente rodeado por ellos,
para que respondiese a la pregunta que sigue. Realmente no estaban
interesados por la verdad, sino por la respuesta que Jesús daría y que
podía beneficiar sus intereses y sustentar sus planes.

d cru d ó XPtcr•Óc;, dnf: T¡µlv nappy¡crí~. La frase establece


en el griego una condición de primera clase, que se supone cierta: Si tú
eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús rehusó usar el término
Cristo, o Mesías con toda la intención, debido al sentido político que le
daban los judíos. Las gentes en Galilea, luego del milagro de la
multiplicación de los panes procuraron hacerlo rey, eso constituiría una
oposición a Roma (6:14 s.). No se puede determinar la intención con
que hicieron la pregunta, pero muy posiblemente estuviesen buscando
con ella un motivo para acusarle con fundamento ante Pilato. Esa forma
se usará más adelante cuando bajo juramento Caifás le pide la confesión
de si es el Cristo, acusándole luego de enemigo del Cesar (Mt. 26:63 s.;
Mr. 14:61 s.).
1028 JUAN X

La respuesta de Jesús (10:25-30).

25. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo


hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí.

cim:Kpíer¡ mhot:c; 6 'Ir¡cro6c;· dnov úµtv K<Xt ou 7tt<Y'tEtkn>· 'ta


Respondto les Jesus Dtje os y no cree1s, las
~pya a f.ycJJ 7tütW f.v 't<Í) ÓvÓµan rnÜ flmpóc; µou Tafrm
obras que yo hago en el nombre del Padre de m1 estas
µapTupEt nEp't f.µoü·
testifican acerca de m1

Notas y análisis del te~to griego.


~
~ ~ .
"'·-
Continúa con: dttEKpíOri, tercera persona siíigalar del aoristo primero de
.:iñdi~tivo en voz pasiva del verbo d7toKpivoµát, reyp{Jflder, contestar, aquí
respondió; autóic;, °Caso dativo masculino de la itercera pel:SOnir phi.ral del
pronPmbre personal dechnado a ellos, le~¡ ó, caso nominativo masculi~o
singular del articulo defini<lo el; 'l'qcroGi;, easo;tominativo masc\llinl.) singlil!ar
del nombre propm JesÚf; ei1t0V, primera perl!ona singular <lel segundo aoristo
de índi~iv<t en voz activa del verbQ einoy, for.rna del itoristo de /..i:yw, hablar,
decir, aquí dije; uµtv, caso dativo de la s~nda per~ona plural del pronombre
personal declinado a vosotros, os; Ka,i, coajuncióp copulativa y; ou, adverbio
·pe nega.ción rw~ 'lttcteú&te, 'l!legtinda pe1l"l:lt)ru\ plural del ,Presente de indkativ()
: de! verbo tctO'tl>Ó<il, creer, a<¡ni creéi~ td, caso nominativa neutro plural del
¡artículo deter.rninado los; ipya, caso nominativo neutro pb:mú del nom!bte
! común hechosi obras; a, caso acusativo :(leutro plm'ál del pro'Mtnbte tela~
:que; eyro, caso nomimmv<:1 de la primera persona singular del pronorabre
"...per¡;¡onal yo; 1t0tw, primera persona singular del presente de indicativo en voz
activa del verbo n:otÉro, hacer, realizar, aqtií haga; tv, preposición de dativo
'en; t~, caso dativo neutro singular del artf'Culo definido el; óv6¡.¡att, ()$lsi
dativo neutro singulat del sustantivo que denota ncmbre; toi>. '°ªso genitiv.;>
masculino sffigular del articulo determin~do declinado del; Ila'tpóc;, ca&o
genitivo masculino singular del nombre divirfo Padre; µoú, caso genitivo de lá
primera persona singulat del pronornbre'petSona't declinado de mi; tama,
~caso n-0minatívo neutro'plurai del pronorn&re dem"OStrativo éstos; µ<Xp!tt)p&ll,
tercera persona plural del pnsente de mtinitkto en voz activa del verbo
~ j:lapwpsto, testificar, dar testimonio~ aquf tesrtflcan; 11:sp\. prepbslci:ón propia
de genitkto de, acerca de; &µou, caso genitivo de la ptiwera persona singufar
del pronombre persona't mí.

cinEKpíer¡ mho!c; 6 'Jr¡cro6c;· La pregunta de los faqseos es


mmediatamente respondida por Jesús. Lo hace en forma precisa y ella
va a dar pie para un breve pero preciso discurso acerca de quien es Él.
EL BUEN PASTOR 1029
Etnov uµtv Kat ou ntcrTEÚETE" Hace notar la incredulidad
permanente de los judíos. Él había satisfecho el deseo de ellos, pero, en
tanto tiempo no habían creído. El había dicho continuamente que era el
Hijo de Dios, pero no creían en Él, sino todo lo contrario (5:17-47). No
es sólo que no creyesen en Él, sino que no creían a los profetas, ni a las
Escrituras que daban testimonio sobre Él. Con todo, debe observarse
que Jesús les dijo que ya había contestado a la pregunta, aunque en
realidad, a la luz del Evangelio, no aparece en ningún lugar. Había
dicho claramente a la samaritana que Él era el Cristo (4:26). Del mismo
modo, hacía poco tiempo se lo había manifestado al ciego de
nacimiento (9:35 ss.). Pero nunca delante de las multitudes o de los
líderes religiosos había dicho que era el Cristo. Es posible que se refiera
a su enseñanza en general, de forma especial a aquellas frases en las que
expresa Su condición divina, como Su preexistencia y eternidad en
relación con el período histórico de Abraham (8:58). Sin embargo,
continuamente había afirmado ante todos que Él era el Hijo del Hombre
y el Hijo de Dios, nada pues podía añadir para responder a la pregunta
ya que el Mesías era anunciado como el Hijo del Hombre y el Hijo de
Dios. Aquellos, pues eran unos incrédulos, como sus antepasados.

TU Epya a f:yw 7tOtW EV Tú) óvóµaTt 'tOU ITmpó~ µou


TaÜTa µapwpEt 7tEp't f:µou· El testimonio principal sobre que
verdaderamente era el Cristo, el Mesías, lo ponían de manifiesto las
obras que hacía en nombre del Padre que le había enviado. A ellas les
remite porque ellas eran las que daban testimonio de Él. Por ellas
desaparecía toda duda de que verdaderamente era el Cristo. Desde muy
temprano en Su ministerio, alguno de los fariseos, como era Nicodemo
habían testificado que sólo podía hacer aquellas obras quien fuese
enviado de Dios, esto es, quien estuviese Dios con Él (3:2). La
incredulidad de los fariseos no era sólo a Sus palabras, sino a las señales
que hacía confirmándolas. Quiere decir que las obras le señalaban como
el Cristo, el enviado de Dios, tal como la profecía anunciaba que haría y
que eran suficientes para identificarlo. Todo cuanto Él hacía concordaba
con el Padre y las hacía en plena identificación con Él. Sólo Dios podía
dar vida a los muertos, sanar a todos los enfermos, dar vista al ciego de
nacimiento. El problema de los judíos era el que por años existió en los
líderes de la nación, la incredulidad. Con las obras que hacía no solo
manifestaba Su condición, sino que lo demostraba. Aquellas obras
tenían una manifestación probatoria.
1030 JUAN X

26. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os


he dicho.

ciJ.J..a úµEt<; . ou mcr-rE\krn, on ouK fo-ri: EK -rffiv npo¡3á-rwv


Pero vosotros no creéis, porque no sois de las ovejas
-rffiv E.µffiv 1•
mías.

Siguen las palabras déJesúS:~ &M,a, :conjunción adtersativa pero; ··~µs'tc;,·caso


:neminativo dela ~eg1]nda:per~ona ptl;lral·~~t pton<Ji)lbre persollal. vo~otrf)$; ou·,
ac1Yel'bio;·de·'1,legaeioo na;·.• n1cri~l)g1:sf s~Ull,~J>emona· plUl'afd~l:~te, de
imficatiY9i et1 . • •.voz1:;•aetivti· . ; :~t·.~~bP'.>·9tiert"fj)i;: ... cre(~\ . ~¡ ,, cr~I .;·Ot.i,
<?Qnj~~\l:~~t~rq~~•~t!>.~:,:fo~.,c;~Jt~, :~l;·~~~t1\J:d~ ·~~~~;n~
..9~:;el~:it'~fi~1,1;1oproeiq.~~J~.~~c~,.~~~~~.·~~·,<>:•~:··e~ti~;.·2,ctt~
l~~r~~~rª~t~t~4r~~~~~~·~~~ª~~ ·. ,. :~~;~~~.~~~~]~~!~~·
n,eutfij, singiifar t{~litrtíeulfde .·:.· .· .· ·.·. . . :, ,• . ,: ~~(>~~~~y. Cll~º~fYitiyo ·. • . , o
sJ.ngul~r ···cteI•·• nombre.·.co1,1;1ún .·.•'.~'vejas}:.·~t;~.<.~~· .·~e~ítwo · lieuttº'•~in$~18í'.:(lel
· a,rtI~ícJ 1detefijJiriado•·•. to.r;' ·t¡.iGv;· ,' ~38~ ¡~<ititti:v'<> :it~titth:• plutaf •.del ·.'adjetivb

,:.,,~~~,,,¡;,;liJii;*;,i< 3, .· , .. ,, ..
· •.•:;·.·'{>·.· . ·.•· · · · ···' . . .•. ..·.·.·. ::,.,.,r< ·> . . ·. ,:· .· ·'( ::z . . .)·.. ,.i:..•:.x<:l'.•····.··. ·····"· . . . · .•. ·····. ':·:· •. .
.\:-r<iv::itp~~Ú<c(l)v XW\f>~v.,d~·~l't;e~~'tnWf~.l~~ tttesti~ en.p~.77,·~. ·.
.a.~,,~:g,;·W,~>.aJ,1g"'1··.844;·~ur~~..'.l~i~~~.~·lY!:1,p~.; ., · .:· · · · ' J ·
· ····,·>:.'.·•. :¡>;·. ·:·· / . .•.•. . •·.·,,·. ·····•···f .';;··::·.• /', ' '.:•:((,•'/ :,/, :>.f:••··•\.: ( · · 6~· i:.'/Y<·:•.· · · :.·. ': . •. • ·; l .
)\:@fü¡; . ~Ixov úµ1v,. cama as¡Jij.~••s~~·!llteJ!:tíl .~l}ll •·' }\,'D,,t; A_,'!P.,f'
1.L., ~65, .· ...· .·.···5'79,
. ··. ·.. :· 100,
.....892
· •. s, 1424, << ; .pbo,
22u, 'Jt),. lt~4!i:r,
. ·.···.··. ···.···•··. ' , bo.pt.

d.J...A.a úµEt<; ou rrtcr-rEÓE-rE, ouK fo-ri: E.K -rffiv npo¡3á-rwv on


'tWV E.µffiv. Jesús les acusa de incredulidad, indicando la razón porque
no eran de Sus ovejas. En cualquier caso, las ovejas que son del rebaño
de Jesús le han sido dadas por el Padre ( 10:29), según dirá más adelante,
eran suyas y le fueron dadas ( 17 :6, 9, 11 ). Estas creen en Cristo, como
el Hijo de Dios, y reciben la vida eterna, por tanto, le conocen y siguen.
Mientras que aquellos que creían eran de sus ovejas, los incrédulos no
pertenecían a ellas. Quiere decir esto que Ja fe, junto con la gracia que
salva, es todo ello un don de Dios (Ef. 2:8-9), de otro modo, nadie tiene
por condición natural la fe que salva, que es un regalo de Dios. Aquellos
no sólo no creían, sino que no querían creer por condición natural
propia del hombre a causa de su condición natural caída. Las ovejas del
Buen Pastor, conocen al Pastor, conocen Su voz y le siguen (10:3, 4).
Esto no significa que sean forzados a creer o, tal vez mejor, que no·
EL BUEN PASTOR 1031
tengan responsabilidad por su incredulidad, sino todo lo contrario, son
plenamente responsables por no creer en Él. Así escribe el Dr. Lacueva:

"Les echa en cara su obstinada incredulidad: 'Y no creéis'. Y la


razón es muy sencilla: 'Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis
ovejas, como os he dicho ·: Como diciendo: Mo me creéis porque no estáis
dispuestos a seguirme, como siguen las ovejas a su pastor, ni queréis
reconocer mi voz, como la reconocen las que mi Padre me ha dado (w. 29),
pues éstas reconocen la voz del pastor y le siguen (vv. 3-4, comp. con 6:39,
44). Vuestra total antipatía a mi evangelio tiene su raíz en vuestra perversa
in.credulidad. En un mismo versículo tenemos conjugadas estas dos
verdades bíblicas que la razón humana encuentra dificiles de
compaginar: la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre 13 ".

Así también escribe Hendriksen:

"Adviértase la conexión causal: 'pero vosotros no creéis, porque


no sois de mis ovejas'. Dios no está obligado a salvar a los que se han
querido destruir a sí mismos. Además, debe siempre tenerse presente
que por parte de ellos siempre van juntos la incapacidad y la mala
voluntad. En consecuencia, en toda esta exposición Dios sigue siendo
tanto santo como soberano, y es el hombre sobre quien recae toda
r ad 14 ·" .
la responsa b 1ºl'd

27. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

-ca npó~a-ca -ca f:µa -el\¡; <pwvT\¡; µou ciKoúoumv, Kaym ytv<ÚcrKw
Las ovejas - mías la voz de mí conocen, y yo conozco
mha Kal. ciKoA-ouBouaw µot,
las, y siguen me.

'.Notas...Yanálisis deltéxto griego.' ' ' 0, , '' o ' , > , ' o'. ~ +

Sigu~*. fu~s ~alabt~~ de 1~~: 1&; ~o. rióui~h~voneUtro plwaF4er.ahí~ufo


determinádo/tJs¡ .•npO~<X•a, Ca$o nominativo ne11tro plural del n~mbrecomiín
i1l/kfa$; .iai:•caso·no,tniiultiv9 11euun pl't!t!11:del·.~íqnl(f9~~wa~; pf ·~, ··
:CBSº::lil<>mñ:lªd:v<) Q(~Q{ro. plural . •.·del .Pt<m~m~~e .• • pose.sivo . . míos; . ·•·•1)<;~·.·.·••• caso
&etd~~v. o .feml'miilQ.·$fn~l.~.~el. ~$~o•·•·~te~i):µldoJ~~ .··~v:fi·g, . •. ca~:gétiltivo
> <:·:' ''·-:-· ·'· .' ·.' ·~ :' "' '. ·. :.~ f \.'' 1'<·.:· • ' "·,.:· : .-, .. ·.....a:.' ·:'' ' ' ... , _,'..~ ..'. .·.: :: ...-.-._: ···. !-.'.l "o°'.'·..". ' '· - ' ..''.' ..... '. '.:·:::·~ '-.:-,_ ' ' ' ·_' ; . ' '" ' '·.' ::.,~.' ,>:" ¡' o' · .. _._.::- ' ·:' "'
··
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(~~Uil,1P ;.~~1l!lllitt·.,q~~.·I),()J;tlql'(:•..9o~w,z~ ···~?-~······•SilS~····'~™~VQ 4~ : ~.:.;P.~ttiPJ:;l•. .·


perSOna 'slnguiái del pr~noinbte' pérsoítaf decÜn~dO· de mf; <iKOÚOQCl tereera V' <

13
F. Laeueva. o.e., pág. 250.
14
G. Hendriksen. o.e., pág. 391.
1032 JUAN X

persona pJural del pt~ente de indicativo en voz activa dele-verbo dKoúm, oír:.
escuchar, aquí oyen; Kayffi, palabra fonnadapor crasis 15de la conjunción Ka\,
y el pronombre personal sy<.Ó, y que equivale a y yo; ytv<.ÓO"K(J}, primera
persona singular del presente de indicativ-0,en vo:z,~ctiva del verbo yivcócrK(J},
conocer, aquí conozco; a\.ha, ca!lo ,acu!la~ivo n~utro de la tercera persona
plural del pronombre petsOJ;Ial declinado a e/tos, les; Ka\, conjunción 1

copulativ~'y~ d1<0A.ou8'o\>~v, tercera' petso'.rta11plural del pt~sehte 'de indicativo


en voz activa del verbo d11toA.ouOé(J}, aeampaflar, seguir, aquí siguen; µot,
caso dativo de la primera peFSOJ;Ia singular del pronombre personal declirtado a
mí, me.

'ª npój3anx 'ª


i:µa •li'~ q>wvr]~ µou ciKoúoucnv, Kayw
ytvúÍcrKw mha Kat ciKoA.ou8oucnv µot, Continuamente Jesús hace
referencia a la voz del pastor y a la atención que le prestan las ovejas
porque la conocen (vv. 3, 4, 5, 16). No sólo conocen la voz, sino que
conocen al Pastor. Ese conocimiento es mutuo porque también Él las
conoce a ellas. De la misma manera que el Padre conoce al Hijo y
viceversa, así también ocurre con las ovejas y el Pastor. Ya que el
Pastor las conoce, quiere decir que las distingue de aquellas que no son
suyas (2 Ti. 2: 19). Las ovejas le siguen, no solo como rebaño, sino
también individualmente, puesto que el cuidado del Pastor y el llamamiento
es individual. De manera que porque existe ese conocimiento mutuo el
Pastor va delante y las ovejas le siguen, como algo natural. No es un
seguimiento puntual u ocasional, sino continuo, habitual. Además las
ovejas oyen la voz cuando han sido sacadas del redil donde estaban,
yendo el Señor delante de ellas (vv. 3, 4). Este mutuo conocimiento
vivencia!, es la consecuencia fundamental para entender lo que sigue.

28. Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las


arrebatará de mi mano.

Kayw ÓÍOWµt mhot~ SWYJV UlWVtoV Kat OU µYJ U7tÓAWVl"at


Y yo doy les vida eterna y de ningún modo perecen
d~ l"OV aiwva Kat oux ápnácrEt n~ aut"a EK ,,,~ XEtpÓ~ µou.
para - siempre y no arrebatará alguno las de la mano de mí.

Notas y análisis el texto griego.

Sigue diciendo Jesús: 1m:yo), palabra formada por crasis 16de la conjunción xu\1
y el pronombre personal &yro, y que equivale a y yo; OíSwµi, primera persona

15
Crasis, palabra griega que equivale a unión de fuerzas, en general unzón de
elementos.
16
Crasis, palabra griega que equivale a unión de fuerzas, en general unión de
elementos.
EL BUEN PASTOR 1033
singular del pr~~nte de indicativo en vo~ activa del verbo Oíúmµi., dar,
regalar, aq1.d~day; ,O.u't'ot<;, ca&a dativo neutro de la tercera persona plw-a.l del
pronombre personal declmado a e/las, les; l;mitv, caso acusativq femenino
singular del no111Qr(l común i¡idq; a~rovtOVy Caso acusa,tivo femenino sit1g»Jar
del adjetivo eterna; K<:tl, conjunción copulativa y; ou, adverbio de negación
n,o;. µ~, Piu:tícula que hace furiciónes de adverbio de negación condl.donal no,
las dos· negaciones junta!> se traducen como jamás, de ningún modo;
d7t6A.mv'tcxt, tetéera persona t>lural del presente de indicativo en voz media del
verbo <inoA.Mµ1,' perecer, ifestruir, lit:¡uf perecen; e\q, prepós1ci6n própía de
acusativo JJ(J'ra', •'tov, caso aCijSQtWó masculino singular del articulo definido
el; awva, caso acusativu 11lftSCtllino singular del nombre ootnún siglo,
erernidad, siew,prt:; Ka\, conjunción copuf!ltiva y; ooi~ forma ~scrita del
.adv~rbio de negación no, con eL gra~mo p¡:opfo ante vocal con ~píritu ~ro;
gp¡¡:dcrsi~ tercera pecyona singular del futuro ® indicativo en voz activa del
verbo CÍp1tdc'.;w, qrrebatar, aquí arrebatará; 1ai;;, caso nominativo masculino
· singular del pronombre indefinido alguno; a.ottt, caso acusativo neutro plural
del artícu1o determinado declinado a ellos, los; ~K, preposición propia de
genitivo de; tiii;;, caso geni,ivo feme:nitto sittgular del artícbió determinado la;
tsipói;;, CM"o genitivt'.l femenino s1ngtilar -del nombre común mano; µot>, caso
genitivo de la ptiinera per!>ona singular del pronombre personal declinado de
mi.

Kayw ÓÍOwµt UU't"Ott; ~wf¡v aiú.ÍVtoV. Jesús afirma que a


aquellas ovejas que le conocen y siguen les da vida eterna. Se ha
considerado ya lo que es la vida eterna. Esta es potestativa y privativa
de Dios, puesto que sólo Él es eterno. Tal vida, se comunica a los
hombres por el único Mediador entre Dios y los hombres que es
Jesucristo hombre (1 Ti. 2:5). Juan enseña que la vida estaba en el Hijo,
tanto la comunicada a los seres para que vivan, como la eterna que da a
quienes creen por unión vital con Él, por cuya causa la vida eterna que
está en Cristo, se hace vida en el creyente (Gá. 2:20). Si la vida es
eterna, no puede extinguirse bajo ninguna condición o circunstancia,
puesto que en sí misma, por ser eterna, no puede extinguirse. Por
consiguiente más que una vida, es una forma de existencia eterna. La
vida eterna que reciben los que creen es atemporal, esto es, el tiempo no
la afecta, es una vida en tiempo presente absoluto, esto es, no está sujeta
a transito temporal, por tanto no tiene ni pasado, ni futuro, sólo un
presente definitivo.

KUl ouµT¡ anÓAWV'tat dt; l"OV aiwva. Junto con la dotación


de vida eterna está la seguridad de salvación. Jesús afirma que no
perecerán jamás. La construcción de la oración, con una negativa
incondicional, afirma la imposibilidad de que la salvación recibida por
quienes conocen al Salvador pueda perderse. Algunos sugieren que los
creyentes pueden perderse, es decir, salir de la salvación y condenarse
1034 JUAN X

como corresponde al pecador por su propia condición. La perdición o la


condenación eterna no alcanzará jamás a quien, habiendo sido
justificado por la fe en Cristo, tiene el perdón de pecados y la vida
eterna. Así lo enseñará tiempo después el apóstol Pablo, cuando
escribiendo a los romanos decía: "Ahora, pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús" (Ro. 8: 1). La salvación se
alcanza en Cristo y se sustenta en Él. Es el Buen Pastor que por Su obra
retira la responsabilidad penal del pecado a cada una de las ovejas que
creen en ÉL La liberación es completa y absoluta que elimina cualquier
posibilidad de condenación. La responsabilidad penal del pecado ha
sido extinguida plenamente por Cristo en la Cruz, por tanto, no queda
ya nada que pagar para quien se acoge por fe a la obra salvadora del
Señor. Esta es una verdad fundamental de la fe. El sacrificio sustitutorio
de Jesús cancela toda deuda del pecado (v. 11). El pastor libera del
pecado plenamente a todas sus ovejas (Col. 1: 14; 2: 13). La justificación
es asunto definitivo para quienes están en Cristo y les es aplicada Su
justicia (2 Co. 5:21). El perdón de los pecados abre la perspectiva de
una nueva realidad espiritual para los que reciben la vida eterna. Esta
victoria y seguridad eterna de salvación es sólo posible estando en
Cristo. Jesús dijo que conoce a Sus ovejas y que ellas le conocen a Él, lo
que significa una identificación absoluta con Él (Gá. 2:20; Fil. 1:21 ). La
operación que permite a Dios retirar toda condenación del creyente se
realiza por medio de Cristo y se disfruta en Él. Esta certeza se hace
realidad para todo aquel que está en Cristo. En esa gloriosa posición no
puede existir ya condenación alguna.

Kat oux ápndmn ne; aU-ra f:K •flc; xs1póc; µou. La


protección divina se manifiesta también en que esas ovejas han sido
puestas en la mano de Jesús, y nadie puede arrebatarlas de esa mano. El
gran enemigo nuestro, Satanás, homicida por condición, astuto por
sistema, desearía poder tomar las ovejas que tienen vida eterna, y
arrebatarlas de la mano poderosa del Salvador, pero cualquier intento en
ese sentido resultaría inútil porque la mano de Jesús es absolutamente
poderosa para salvar a todo aquel que cree en Él. La mano de Cristo es
la mano de sustentación, que mantiene en firmeza a quien ha creído. La
salvación no descansa sobre la fe sino sobre la gracia, por tanto, es en la
gracia que somos sostenidos. La imposibilidad de caer de la gracia es
una realidad, que será definitivamente enseñada en el versículo
siguiente. La expresión en mi mano es un hebraísmo que se usa para
referirse al poder omnipotente de Cristo, quien como Hijo de Dios, y
Dios eterno en unidad con el Padre y el Espíritu, es el Todopoderoso
Dios. Antes aludió al lobo que arrebata las ovejas que están indefensas
sin pastor (v. 12), por eso ahora afirma que estando en Su mano, no
EL BUEN PASTOR 1035
puede nadie arrebatarlas de esa posición. Es necesario entender
claramente que una vez puestas en la segura posición en Cristo, nada ni
nadie pueden separarlas de ese lugar. Algunos piensan que el creyente
puede salir de la mano del Salvador y perderse, pero tal suposición no
tiene base bíblica alguna y contradice abiertamente las palabras de
Jesús. De otro modo, una vez salvo, siempre salvo. Los creyentes
permanecen en Cristo definitiva y eternamente. Algunos toman otro
texto de este Evangelio (15:6) para negar la seguridad de salvación si
algún creyente no pennanece en Jesús. Pero, como se verá en su lugar
correspondiente, es usar un texto fuera del contexto doctrinal general de la Biblia.

Hendriksen, hace un resumen de la doctrina contenida en esta


afirmación de Jesús como consecuencia de la enseñanza general del
Señor: "Mis ovejas -que lo han llegado a ser porque mi Padre me las
ha dado (10:29)- se esfuerzan por captar el sonido de mi voz. Lo hacen
constantemente. Me obedecen con fidelidad, colocando toda su cmifianza
en mí. Yo las conozco, reconociéndolas como mías. Me siguen a mí y se
apartan de los extraños. Les doy aquí y ahora (al igual que en el futuro)
esa vida que tiene sus raíces en Dios y que pertenece al futuro reino de
gloria. En principio esa vida pasa a ser posesión de ellas incluso antes
de que lleguen al cielo. Esa vida es la salvación plena y gratuita, y se
manifiesta en la comunión con Dios en Cristo (17:3); en el compartir el
amor de Dios (5:43), su paz (16:33) y su gozo (17: 13). En consecuencia,
difiere en calidad de la vida que caracteriza a la era actual, ya que es
el extremo opuesto. Nunca acaba. Las ovejas ciertamente no perecerán
nunca; es decir, nunca entrarán en el estado de ira, la condición de ser
apartadas para siempre de la presencia del Dios de amor. Y nadie les
arrebatará de mi mano (simbolizando mi poder/ 7 ".

Aunque algunos piensan que lo que Cristo dice no garantiza la


seguridad de salvación, puesto que puede haber creyentes, según ellos,
que a pesar de creer pueden perderse; no tienen en cuenta la insistencia
sobre la seguridad de salvación de aquellos a quienes Dios llama. Es
necesario apreciar que la salvación es de Jehová (Sal. 3:8; Ion. 2:9) y la
responsabilidad del hombre, en cuanto a condenación eterna. El que
cree tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer no verá la vida, sino que
la ira de Dios está sobre él (3:36).

17
G. Hendriksen, o.e., pág 392.
1036 JUAN X

29. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede
arrebatar de la mano de mi Padre.

Ó Ila-ttjp µou O ó88WKEV µot 7tÚV'tWV µEt~OV Ecr'ttV, Kat OUÓEl<;


El Padre de m1 que ha dado me de todos mayor es, y nadie
8úva•m ápnásEtv EK •ilc; XEtpóc; wlí Ila•póc;,
puede arrebatar de la mano del Padre

'.Notas y análisis del texto griego,


\.
Contínu.ando con el discurso, sigue: ó, caso nominativo masculino singulat del
articulo determinado el; Ilo:rT}p, cáso nominativo masculino singular del
,nombre divino Padre; µou, caso genitiv<;> de la primera persona siugular del
pronomt>l" personal de<:linado de mí; &, caso acusativo neutro singtdat del
.Pronombre relativo q14e; 3t00>KW1 tercera persona singular del perfecto de
-),ndicativo en voz activa del verbo Dí&Qµi, dar, entregar, aquí ha dado; µQt,
'caso dativo de la primera persona singular del pronombre personal declinado a
mí,me~ TCCÍ:V't'(l)V, caso genitivo neutro plural del adjetivo indefinido declinado
de todos; µCtt;ov, caso 'nomítlativo neutro sjngular del adjetivo comparativo
mayor; fottv, tercera personá singular del pr~Sénte de indicativb' en voz actíva
del verbo &tµí, ser, estar, aqul es; Kal, conjunción coputat:Way; o,;&\s, caso
1Mminatí'\!o rnaseulino del prónomt>n: indefinido 'nadie~ Súvui;m, tercera
persou singular del presente rle :indicativo en voz activa del verbo oúva.µcu,
potieri tener podf?I", aquí puede;. áp~<l~w. presel)te de infulitivo en v~ activa
del verbo 4prcdl;w, arrebatar; Él\'., preposici@a ptopia'de genitivo de; 'tll~.
Cj¡\$0 genitivo femenino singular del artículQ determinado (<J; xeipó~. caso
1 genitivo femenino sifif;ular del nombre común;.. 'ma11.o;. •'tOQ,~.oaso, genitivo·
masculino singular del artículo definido declinado del; Ila'tpÓ~, caso genitivo
masculino singular del nombre divino Padre.

ó naníp µou o
ÓÉBWKEV µot 7tÚV'tWV µEt~OV f:crnv, Las
ovejas del rebaño del Buen Pastor tienen el complemento de segundad
procedente del Padre. La mano del Hijo es la de la sustentación, de
modo que ninguna de ellas puede deslizarse de esa mano, ni nadie
puede arrebatar por la fuerza a ninguna de ellas. A esto se añade la
mano de la protección que es la del Padre que se cierra sobre la del
Hijo, de modo que las ovejas están entre las dos manos, de sustentación
y seguridad. Si nadie puede arrebatarlas de la mano del Buen Pastor,
tampoco puede nadie arrebatarlas de la mano del Padre, que como dice
Jesús es mayor que todos.

Kat ou8dc; 8úvmm ápnásEtv EK •ilc; XEtpÓ<; 'tOD Ilmpóc;.


Algunos entienden que la primera frase: El Padre que me ha dado es
mayor que todo, puede entenderse no como refiriéndose a la grandeza
suprema del Padre, sino que para el Pastor, lo más grande es el rebaño
que le fue dado, traduciendo como lo que mi Padre me d10 es mayor que
EL BUEN PASTOR 1037
todo. Esto significaría que el rebaño es lo mayor que el Buen Pastor
tiene y que lo ha recibido del Padre. Por eso, lo ha de cuidar hasta el fin.
Sin embargo, debe entenderse que el contexto está vinculado con la
seguridad de salvación, de modo que tanto el Hijo que lo recibe, como
el Padre que lo da, hacen que nada del rebaño pueda perderse jamás. Nada
deben temer las ovejas que están bajo la protección del Padre y del Hijo.

Con todo, los dos adjetivos ndvrwv, todos y µEl'.L;;ov, mayor, son
neutros, que indican totalidad y que pueden traducirse como mayor que
todas las cosas, de modo que la fortaleza del Padre impide que nada ni
nadie puedan arrebatar ni una sola oveja del rebaño. Está dando idea de
que el Padre es supremo sobre todos y sobre todas las cosas. Es la
grandeza del Padre y no de las ovejas la gloriosa seguridad de salvación.
Nadie puede arrebatarlas de la mano del Hijo, ni de la del Padre. Ambas
están empeñadas en mantener la seguridad de salvación.

La enseñanza bíblica general sobre la seguridad de salvación en el


Evangelio, en relación con las operaciones del Padre y del Hijo es
evidente. Anteriormente Jesús se refinó a lo que había establecido con
el Padre, que de todo cuanto Él le de no pierda nada sino que lo resucite
todo en el día postrero (6:39). Por tanto el Salvador está empeñado con
Su omnipotencia en la custodia firme de todos los suyos que serán
resucitados en el día final. Esta operación divina del Hijo, garantiza la
seguridad de salvación para todo aquel que crea. Por otro lado el Padre
está empeñado también en asegurar que nadie caiga de la gracia, porque
Su propósito es presentar a todos los salvos, sin mancha, delante de Su
gloria con gran alegría (Jud. 15). Es, pues, imposible que un salvo
pueda perderse una vez recibida la vida eterna como don de la gracia, en
el ejercicio de la fe salvadora.

30. Yo y el Padre uno somos.

f.yw Kat ó flmi¡p Ev f.crµEv.


Yo y el Padre uno somos

Notas y análi~ del t¡¡:xtQ griego.

Cpncluy~~~ ·el di"SCJlfs~ y cerr~dp el párrafo, escribe: Éyw, caso nowinativo


de la primera persona sinplar del prqni;>mbre perosnal yo; KCX.t, conjunCÍón
oopulativa y; ó, CRS? nominativcl'mascµlino singular del artículo determinado
el;mxt'llp, 'caso nomlnativo tnásculinó sin:gular del nóm'Bre divino Padre~ BV,
caso nominativo nentro singular del adjetivo númeral cardinal unó; i!:&µ,ev,
primera persona plural del presenté de indicativo efi voz activa del verbo eíµí,
ser, aquí somos. · 1 ·} :• ..
1038 JUAN X
f,yw Kat ó IImf¡p EV E:crµi>v. Todo el discurso concluye con
una frase escueta pero muy precisa. El Padre y el Hijo son uno. Algunos
entienden que este somos uno, no tiene que ver con la unidad divina,
sino con la de propósito, es decir los dos son uno en la determinación de
proteger a las ovejas. Pero, no puede dejar de apreciarse en ella la
identidad de naturaleza y esencia. El adjetivo EV, uno que precede a
verbo ser, es neutro, por tanto no se refiere a una Persona, sino al Ser
Divino, esto es, a la esencia y naturaleza de Dios. Es la manifestación
suprema de lo que Él es. Tiempo antes se había producido un conflicto
con los judíos porque Jesús, mero hombre para ellos, al llamar a Dios
Su Padre, se hacía también Dios (5:18). En aquella ocasión argumentó
sobre esa relación largamente (5: 19-30). Ahora es claro y concreto. La
respuesta a la pregunta de los judíos sobre si era el Cristo, va mucho más
allá de una simple afirmación sobre su condición mesiánica. Trasciende a
todo cuanto los judíos pudieran haber esperado, presentándose en la unidad
del Ser Divino, junto al Padre. Ninguno de aquellos podía admitir la
pluralidad de Personas en Dios, aferrándose a la literalidad del texto del
Antiguo Testamento: "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno
es" (Dt. 6:4). La doctrina de la Trinidad es una revelación progresiva
que alcanza su dimensión plena en el Nuevo Testamento, sin embargo,
Jesús anticipa esa verdad señalando en estas palabras la unidad esencial
con el Padre. No quiere decir que sean iguales, sino que hay entre ellos
una unidad esencial de vida. Esta es una afirmación mayor que
cualquier otra de las que Jesús hizo, colocándolo al nivel de Dios y no al
de las personas. La principal base que sustenta esta interpretación es que
los judíos entendieron que siendo hombre se hacía Dios. Aquellos
entendían que en las palabras de Jesús había más que la expresión de
una unidad de identidad en obra, que resultaría en unidad de voluntad,
incluso de poder si el hombre, como consideraban a Jesús, dependía del
Padre para ejecutar lo que hacía. Partiendo del prólogo del evangelio,
Juan está tomando esta frase en una directa declaración metafísica de
relación divina. De otro modo, la Trinidad económica está vinculada y
descansa en la Trinidad esencial. La precisión que Jesús hace es
sorprendentemente precisa: Yo y el Padre, lo que expresa claramente la
diferencia de Personas, somos uno, manifestando una sola esencia o
sustancia. De otro modo, en la expresión de Jesús se aprecia la unidad
de esencia y la distinción de Personas. La relación del Señor con el
Padre no es la de una sola carne o un solo espíritu, sino un solo Dios.
Esto es, no se trata de singularidad de número, sino de unidad de
esencia. Así que el Padre y el Hijo subsisten por Sí mismos como
Personas Divinas, individuales y diferenciadas, pero ambas en la
identidad de una sola sustancia que se ve en las dos Personas sin
distinción y que le permite decir el que me ve a mí ve al Padre (14:9).
EL BUEN PASTOR 1039

El escritor de la Carta a los Hebreos, hablando de Cristo dice que


es la imagen de la sustancia de Dios (He. 1:3). De modo que el Hijo
esté en el Padre y el Padre en el Hijo, como se verá más adelante,
implica la plenitud de la Deidad en el Uno tanto como en el Otro. La
imagen no puede existir sola, así como tampoco la semejanza puede
referirse a Sí mismo, como recuerda Hilario de Poitiers 18 .

Aunque las dos Personas Divinas poseen en común todos los


atributos esenciales, operativos y morales de la Deidad, cada una de
ellas se manifiesta hacia el exterior, y en alguna medida se refleja hacia
nosotros, según el matiz peculiar que la caracteriza y que la distingue en
individualidad de las otras dos. De ahí que el Padre sea principio sin
principio, de quien procede el Hijo, segunda Persona de la Deidad.
Pero, el hecho de procedencia, no significa en modo alguno principio
de existencia, puesto que Dios es eterno y de la misma manera lo son las
Personas de la Santísima Trinidad. En relación con el versículo, Dios es
uno en la completa esencia que subsiste como Padre y como Hijo.
Ambos, el Padre y el Hijo, son el único y verdadero Dios. Será bueno
recordar aquí unos principios básicos de la Doctrina Trinitaria en
relación con el Padre y el Hijo, que nos permita comprender la
dimensión de las palabras de Jesús.

El Padre, según revelación bíblica es princ1p10 sin princ1p10.


Quiere decir que aunque el Hijo y el Padre son uno, el Hijo procede del
Padre, mientras que el Padre no procede de ninguna otra. Por esa razón
Cristo insiste en Su procedencia del Padre que le envía (3: 16). Si hace la
obra de Salvador y de Pastor es consecuencia de haber sido enviado,
aunque también Él viene voluntariamente. En el envío ad extra, es
consecuencia de la procedencia ad intra y por tanto, una prolongación
de la misma. El Padre lo es en toda la intensidad de su Ser Personal. De
otro modo, la base personalizadora constitutiva en cuanto a Persona
distinta de la del Hijo, es que en el presente sin cambio, ni sucesión, ni
principio, ni fin de la eternidad divina, engendra un Hijo. Éste es la
Segunda Persona de la Deidad, comunicándole con esa operación todo
lo que el Padre es y tiene (16: 15). Lo único que no puede darle ni
compartir con el Hijo es el ser Padre. Así como el Padre es total y
perfectamente Dios en cuanto a Persona, así también lo es el Hijo. De
no ser así, el Padre no sería una Persona infinita, porque le quedaría
algo que no estaría incluido en la paternidad y, por consiguiente, en la
Divinidad. Esto afectaría también al Hijo que no sería Persona infinita,
puesto que en algo no sería Hijo, con lo que también quedaría

18
Hilario de Poitiers. La Trinidad. III, 23.
1040 JUAN X
imperfecto como Dios el Hijo. El Padre, como progenitor único, agota
Su función generadora en el Hijo, ya que Éste es el resultado exhaustivo
de la generación del Padre, de lo contrario ambos no serían Dios, al
quedar incompletos en su Ser personal. Es por eso que el Padre tiene un
Hijo que es Unigénito, necesariamente (1:14, 18; 3:16, 18; 1 Jn. 4:9). Si
pudiera haber otro o más hijos en el Seno Trinitario, ninguno de ellos
sería resultado exhaustivo de la generación del Padre, y por tanto,
ninguno sería infinito, ninguno sería Dios. Pero, tampoco el Padre lo
sería, por cuanto Su acción generadora constituiría un acto limitado
dentro de Su seno, donde el ser y el obrar se corresponden en absoluta
identidad. Por ser este acto una entrega absoluta y perfecta al Hijo, el
Padre se constituye por una relación subsistente hacia otro, en Persona
divina, por esa relación con el Hijo, pero, el hecho de que el Padre
engendre al Hijo no le da ninguna superioridad sobre Él. No debe
olvidarse que el Padre debe su Ser personal al acto de engendrar al Hijo,
del mismo modo que el Hijo lo debe al hecho de ser engendrado por el
Padre. No hay pues ninguna dependencia, inferioridad ni subordinación
en el Seno Trinitario, sino una interdependencia infinita y eterna, ya que
el Padre no puede existir como Padre sin el Hijo, ni el Hijo como Hijo
puede existir sin el Padre (1 Jn. 2:23). En la generación divina no se da
el proceso de causa y efecto que hay en cualquier otra fuera de Dios,
sino de principio a término. Por contraste en la generación humana el
hombre no es engendrado por sus facultades espirituales, sino mediante
relación orgánica, de donde surge otra persona. Sin embargo, ninguno
de los dos, ni el padre, ni el hijo se constituyen como persona por esa
relación. El Padre engendra al Hijo, y esta función concluyó ya, con lo
que termina la función generadora de la Primera Persona, por tanto
terminaría la Personificación de ella, o todavía no terminó de
engendrarlo, por lo que el Hijo no sería Dios perfecto. Por esa razón la
generación divina es inmanente, por cuanto el Hijo queda en el seno del
Padre (1:18; 14:10). El Padre está enteramente en el Hijo engendrado
con Su mente personal infinita, y el Hijo está por entero en el Padre
como concepto personal exhaustivo de la mente paterna. Y a que en
Dios existe lo Absoluto y lo Relativo hacen del ministerio vinculante
del Padre y del Hijo algo difícil de entender, de otro modo, tanto Padre,
como Hijo, son palabras que expresan una situación esencialmente
personal. La generación divina es una operación inmanente, en las que
las dos Personas son principio y término absoluto de una relación
personal subsistente, no es la naturaleza divina la que engendra, sino
que sólo el Padre engendra y sólo el Hijo es engendrado. Por esa razón
se da al Hijo el mismo poder que tiene el Padre (5:26). Es necesario
entender claramente que no es el Padre el que da vida al Hijo, sino que
le da el tener vida en Sí mismo, como fuente de vida por ser tan Dios
EL BUEN PASTOR 1041

como el Padre. La entrega total del Padre al Hijo expresa la acción y


relación divina, subsistente y personalizadora que hace que el Hijo sea
radicalmente Otro y cuya razón de existir es darse.

Por esto Jesús dice a los judíos "Yo y el Padre somos uno".
Unidad en la Deidad, individualidad en la Persona, identidad en el Ser.
Esta afirmación impacta abiertamente a los judíos que le habían
preguntado si era el Cristo. Para los enemigos de Jesús constituía un
serio problema, no sólo la relación que afirmaba tener con el Padre, sino
la misma Persona Divino-humana del Hijo. No se puede entender
plenamente quien es Jesús, si no se parte, necesariamente, de la
condición divina que le corresponde eternamente como Hijo de Dios,
segunda Persona de la Divina Trinidad. No será posible entender la vida
de Jesús, en el desarrollo de Su actividad entre los hombres, si no se
parte de su eterna deidad. Hay acciones de Jesús, palabras, enseñanzas
que sólo son posibles desde Su condición Divino-humana. Por ello, la
vida del Señor en el mundo de los hombres es única e irrepetible. Solo
Él es de esa forma y sólo Él lo será en el futuro. Ningún hombre jamás
ha estado vinculado a la deidad como Jesús; ninguno impecable como
Él; ninguno adorable. Jesús es el ejemplo y modelo, no del hombre, sino
de la nueva humanidad en el propósito de Dios. Por medio de Él y en
Él, el hombre se diviniza, en el sentido de venir a ser participante de la
divina naturaleza (1 P. 1:4), sin que ello signifique que el hombre
llegue a ser Dios. Sólo en Jesús, Dios alcanza la plenitud de la criatura
haciéndose como ella, al incorporar en subsistencia personal, una
naturaleza humana, que permite al Verbo de Dios venir a la condición
de hombre y a la forma de siervo (1: 14; Fil. 2:6-8). Eso cambia la
historia de la humanidad en forma absoluta. Los judíos esperaban un
Mesías con ansia e impaciencia, y cuando Jesús vino y realizó la obra
mesiánica profetizada, no encontró acogida, sino rechazo, por cuanto el
Logos, brilló en las tinieblas pero estas no le recibieron, y en esas
tinieblas resplandeció para los suyos, y los suyos, entenebrecidos, no le
recibieron (1 :5, 11 ). Si embargo, Jesús, el Salvador que es escándalo a
los judíos es el Buen Pastor que va delante de las ovejas que, siendo del
Padre, le fueron entregadas por Él. Es, pues, necesario conocer a Jesús,
en Su plenitud, pero también en Su condición humana, que no puede
desvincularse jamás de la divina, por cuanto son dos subsistencias en
una misma Persona. Conocer a Jesús y Su vida humana conduce a la
comprensión del aspecto antropológico del misterio de redención.
Conocer la vida de Jesús es seguir la ruta de la Deidad en Su
revestimiento humano, en el supremo encuentro de gracia entre Dios y
el hombre, que establece un lazo de vinculación eterna para todo aquel
que crea. Esa comprensión debe alcanzarse manteniendo visible, en la
1042 JUAN X

consideración de la vida humana del Jesús de Nazaret, Su condición


divina que proviene de la eterna Persona del Hijo de Dios. El gran
misterio final en esta comprensión es llegar a entender con claridad que
Jesús, es Hijo de Dios, e Hijo de María, vinculando este lazo último a la
condición humana y el primero a la divina que eternamente tiene, de modo que
podamos alzar la inalcanzable dimensión del Emanuel: Dios con nosotros.

Reacción y nueva respuesta (10:31-39).

31. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.

'EPácr·mcmv ndA.tv A.ieoo<; oí 'Iooóatot 'íva A.18dcrwcr1v au"tóv.


Tomaron otra vez piedras Jos judíos para apedrear le.

LosjudíÓs•.teacdoniron ti'las•• pafat,~#s ~e J~sl\s:··~~~&tutid.v; •·tercera 'persona


pfürál del a~risto . prini~ro .d~·.iti<fi'Cati\fo•~ Vo,\t. activa ··del·ve~bO •.·.f3a~TlÍ's(A),
tOltJ<J"~ •··.asir ·. qgqrtar, ·aquí .tóltiaroti{ ~~~w; ~\'etf>i~> .: d.e'" módo··· nuevamente,
otraVezi ).;íQ~'• ca8()Jtcmati~o'$1a~Ulintif.~l:delno1'11tlwe~tn~pted~
a\·,·. ca~:· ~tpin~tivo m8,spuiino:.Plural qel ·anicut<> 4e~ido l'1t1; ·•.1l(}l>M1oi:,
~~() •~lll4latiV<>;J11asculim> ~tura!.·. 0~1· Q.f.lj~"1º).uaí.as¡ t1;1a; ..c<>nJunci<>n c$lsal
J?flr/Í; ·f.,i~'ciaw~iv, t~i;cer(t.~1:$01la p\\11;"1.qet. a,eris~ 11r~~~. de,sµbjunti~o d~l
yel'p,o Atéd,~ •.: ape,qrrp.r; ·' ·~QpSv,.. C~: .·ª~~~iy~ · tn11SCl,llin9·4~ . . l¡i ·.~cypra
persoµa sing¡}IaJ: .del .pr9n9inljre perso~l eeylinado ~ El, le, .. .
'EPácrl"acrav náA.tv A.íeoo<; oí 'Iooóatot í'.va A.t8ácrwcrtv
aul"Óv. La identificación de Jesús con el Padre como uno, produjo una
inmediata reacción entre los judíos. Todos ellos comprendieron que
Cristo se estaba refiriendo a Su condición divina, asunto insoportable
para ellos. Le habían preguntado si era el Cristo y Él les contesta que es
Dios. Consideradas éstas como palabras de un hombre, podían ser
creídas como una expresión blasfema. Por tanto, sobre el blasfemo caía
la justicia legal de lapidación, como prescribía la Ley (Lv. 24: 16). Por
lo que tomaron piedras, sin duda de las que había a mano en el recinto
del santuario, donde se seguía construyendo lo que aún faltaba en el
proyecto de Herodes. Pero, Jesús había hecho manifestaciones
suficientes durante los tres años de ministerio que claramente ponían de
manifiesto que era Dios. Por tanto, la negación a creer en Él, no era sino
una expresión malvada de pecaminosidad.

Juan hace notar que volvieron otra vez a tomar piedras,


repitiendo un hecho anterior (8:59). El propósito interno de los
enemigos de Cristo era acabar cuanto antes con Su vida, en esta ocasión
les parecía que tenían en las palabras de Jesús motivo suficiente, sin
EL BUEN PASTOR 1043
embargo, no podían tomarse la justicia por la mano, sino que debía
haber un proceso judicial ante el Sanedrín que era el único que podía
dictar pena de muerte conforme a la Ley.

El extremismo religioso estaba manifestándose en sectores de la


sociedad judía, alcanzando siempre un grado de acción mayor que el
que establecía la ley, así que acciones que conducían a la muerte de una
persona sin juicio previo, se estaban produciendo, como se lee en
escritos de los judíos. A modo de ejemplo: "Si un hombre roba una
vasija del templo, o maldecía por Kosem, o tenía una amante aramea,
los zelotes caían sobre él. Si un sacerdote servía (en el altar) en estado
impuro, los otros sacerdotes iguales a él no lo sacaban al patio, sino
que los jóvenes de entre los sacerdotes lo sacaban fuera del templo y le
apaleaban hasta abrirle la cabeza 19 ". Está acción sorprende cuando se
sabe que la pena legal por esa ofensa era la administración de azotes. Lo
judíos llenos de odio pretendían pasar por alto las formalidades legales
y matar a Jesús.

32. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi


Padre; ¿por cual de ellas me apedreáis?

cini::Kpí811 ao•ot~ ó 'I11croG~· nol-1-a Epya Kal-a E8i::isa úµt:v EK


Respondió les Jesús. Muchas obras buenas mostré os de
wG Ilmpó~· 8ta not:ov ao•wv Epyov f:µi: A-i8dsi::•i::
el Padre ¿Por cuál de ellas obra me apedrea1s?

Notas y análisis del texto griego,


. "
}\esponde JeS\ls: qnsl\¡piSr¡, ~ petsQlla s~lar ~ awisto primero de
iuQlcat\v;o en voz pasiy,a del ~verbi:l ~btOKpívoµa.i, re.spander, contesttJr. aquí
rf$pondló; Q¡Ú}o~"\ caso dativo mascuJino de la tercera persQM plural del
prot\()mbre personal áeclÍnado a ellds, les; Ó; ·caso' nominativo masculino
smgular del" artículo determinad() el; ··~ri<to~. ca'so nominativo masculíno
singular del nómbre propio Jesüs; 7ttlA.~d. caso acusativo neutro plural del
adjetivo muclws; &p-y<t, ca!lo acusativo neutro plural de1 uornbre común obras;
tc<XA.d, caso acusativo ne11tr<> ;¡,turar dei adj«l:vo buenos; iWet~«. primera
persona singul:ar del aoristo pl'Íb:lrll de indicativo en voz activa del verbo
osb~:'1't;µi, mostrar, manif«star, ens~ñtri, presentar, hacer ver, aquí mostt'J;
vµ"iv, caso dativo de la ~gqnda persona, pi)µral del prnnombre personal
declinado a vosotros, os; eK. preposició,n ,p:rop~ de gJ3nitivo de; -cou, caso
genitivo ~scufü:¡o singular del artículo deterininado el; Ila.'t'pói;, caso
genitivo masculino smgular del nombre divino Padre; 81.ó., preposición propia
de acusativo por; 1tófov, caso acusativo neutro singular del adjetivo

19
Shan 9 6
1044 JUAN X
inteo:og¡¡.tivo; q;thwv, caso genitivo neuU'o de ,la tercera persona plural del
pronombre personal declinado decellos; spy0v, cas~ aoosativq neut1'9 sin¡lllar
del nombre común obra; éµ.i:, caso lfUSativo ~ ~ Pcitl;1~ persc;ina sing¡ajqr;
del pronombre personal declinado a mí, me; A.tBd,i.m::, segunda persona plural
~i presente de indicatívQ, en :voz activa del verbo A.t0d,ro7 apedrear, aquí
a edreáis. ·

cbtcKpíe11 mhol:c; ó 'I11crouc;· A la reacción violenta de los


judíos, responde la mansedumbre y tranquilidad de Jesús. No hay
reproche contra lo que pretendían hacer con Él. No hay palabras
acusadoras, simplemente una respuesta calma a la acción determinante
de los enemigos. Ellos querían apedrearle, Él simplemente responde.

7tOAAa Epya KUAU sfü:isa óµl:v EK too ITm:póc;· A lo largo


de los años de ministerio estuvo haciendo buenas obras, como el apóstol
Pedro dirá luego de Su resurrección, "anduvo haciendo bienes y
sanando a todos los oprimidos por el diablo" (Hch. 10:38). Nadie podía
acusarle de haber hecho el más mínimo acto contrario a lo que Dios
había establecido en la Ley. Todas aquellas obras fueron realizadas bajo
la dirección del Padre y concordaban con el carácter de bondad, justicia
y equidad que le son propias, como dijo antes (5:37). Nunca hizo las
obras por Su propia determinación, sino revelando al Padre en ellas, por
tanto, las obras de Jesús son las obras de Dios. Tales acciones eran
testimonio suficiente para que los judíos reconocieran en Jesús al
Mesías, el Hijo de Dios. No eran pocas las obras que había hecho, sino
muchas, todas ellas visibles y conocidas por la gente.

8ta nol:ov aútwv ipyov f;µ{; At8ásctf: . La pregunta


formulada es comprometida para los judíos: "¿Por cuál de esas buenas
obras me apedreáis?". La pregunta los enfrenta con la causa que
motivaba el apedreamiento de Jesús, que no podía ser por otra cosa que
por las obras, puesto que en Su ministerio estuvieron presentes
continuamente junto con Sus palabras. Las acciones son condenables
por la Ley si son opuestas a ella, de modo que Jesús los desafia a buscar
algo que justificase la acción de apedreamiento contra Él, que se habían
propuesto los judíos. Cristo había dicho que Él y el Padre son uno, las
obras que hacía procedían necesariamente de Dios, y justificaban la
afirmación que había escandalizado a Sus enemigos. No podían, a causa
de las obras, acusarle de blasfemo.
EL BUEN PASTOR 1045

33. Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te


apedreamos, sino por la blasfemia; por que tú, siendo hombre, te
haces Dios.

a7tEKpíericrav aui;cí) oí 'Jouoatot• 7tEpt KUAOU Epyou ou


Respondieron
At8d~oµEv CJ'E
apedreamos te
ª"'"'ª
le

smo
los Jud10s. Por buena obra
7tEpt ¡3A-ampriµíac.;, Kat 01l CJ'U av8pwnoi;
por blasfemia, y porque tu
no

hombre
wv notcti; crEaui:ov E>Eóv.
siendo haces a ti mismo D10s

Notas y análisis del texto grieg-0.

Siguiendo el relato, escxibe; tl'1tst<:pÍ6'1lcr0;v, tercera ~rsona plural del ooristo


primero de indieativp en voz pasiva del veroo cb~ox,pívoµQ.t, r~$ponde,r, i}j:}\Ú
respondieron~ <t\.hw, caso dativo masculino de la tercera per$ona singular del
pton9mbre personal declinado a- ÉJ, le; oii, caso nominativo masculino plural
del articulo determinado los' 'fouó&.'lot, caso nominativo masculino plural del
adjetivó judíos; 'lr&p\, prevoskión propia de genitivo por, acerca de; KaA:oi),
caso genitivo neutro singular del ru:ijetivo l>ueno~ &pyov, caso genitivo neutró
singular del nombre común obra; o\), adverbio de negación no; A.t9át;oµsv,
primera persona plural del presente de indicativo en voz activa del verbu
A.t{;)dt.;:w, -apedrear, aquí apedreamos; ae, caso acusativo de Ja segunda
per:&ona singular del pronotnb:re'persoaal deelinado a tt, te; cl1i-M, oonjunoión
advmativa sú¡Q; it&p\, J:'revosicii!>n propia de genitivo por, acerca ae~
~Mx<r<¡W¡µÍ<X<;, '°aso genitivo femenino siagu:)At del nombre común blaefemi,a;
Ka:\, conjunción copulativa y; 3-n, conjunción causal porgue; aó, '1ª~º
nominativo de la segunda persona singular del pronombre personal tú;
Civ0pro1tO<;; caso nominativo masculino singular del nombre común hombre;
&iv, caso nominativo masculino singular del participio de presente en VC)Z
activa del verbo stµí, ser, tener, aqui siendo; 1toie"i<;, segunda persona singúfar
del presente de indicativo en voz activa del verbo noisco, hacer, realizar,
producir, aquí háces; ma.1:>1ov, caso acusativo masculino singular del
pronombre reflexivo declinado a ti mismo;1 •.:0SÓv,
.-:-••• r:
caso acusativo masculino
singular del nombre divino Dios.

a7tEKpí8ricrav aui;cí) oí 'Jouoatot• La pregunta de Jesús tiene


una mmediata respuesta por parte de los judíos .

nEpt KaA-oG Epyou ou A.t8dsoµEv crE d.A-A-a ncp't
¡3A-acr<priµíac;, Ninguno de ellos estaba dispuesto a vmcular palabras y
acc10nes en Cnsto. Para ellos las obras eran una cosa, por la cual no se
le podía acusar y mucho menos apedrear. Pero, las palabras, eran otra
cosa y, desvmculadas del entorno personal, eran una blasfemia, por la
que podía ser apedreado un hombre. Sm embargo, la maldad de aquellos
perversos hace que se contradigan a ellos mismos, puesto que al ver las
1046 JUAN X

obras poderosas de Jesús, procuraban que la gente creyese que no las


hacía con el poder de Dios, sino como un aliado del diablo que le daba
el poder.

Kat O't't ero av8pwno<; WV 7tOtEt<; <rEUU't'OV 0t::ÓV. Esa


afirmación de Jesús, que para ellos era una blasfemia, ponía también de
manifiesto lo que era para ellos, sólo un hombre. Y el grave pecado era
que siendo un hombre se hacía Dios. Evidentemente eso constituía una
grave ofensa, motivo por el cual buscaban afanosamente condenarlo a
muerte, desde tiempo atrás. En el evangelio se aprecia claramente esto.
Jesús ya había dicho que Su Padre trabajaba y Él lo hacía también, por
cuya manifestación los judíos procuraban matarlo, porque además de
quebrantar el sábado se hacia igual a Dios, al llamarle Padre ( 5: 17, 18).
Igualmente la afirmación de que antes que Abraham hubiera nacido Él
era, produjo una reacción semejante, tomando piedras para apedrearlo
(8:58, 59). Ahora esa frase: "Yo y el Padre somos uno" generó la
misma consecuencia. Para ellos Jesús era un hombre que pretendía que
la gente lo considerase Dios. Aquellos manifestaban un celo intenso por
la defensa de la unicidad de Dios, pero ignoraban voluntariamente el
testimonio de las obras que sólo Dios podía hacer. Jesús no podía ser un
mero hombre que en una arrogancia pecaminosa se hacía a Sí mismo
Dios, sino que lo era en verdad, habiéndose hecho hombre para
aprojimar a Dios a los hombres y hacer la obra de salvación para todos
los que creen en Él. Esta era la condenación natural y justa de los
arrogantes fariseos.

34. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije,
dioses sois?

cini::Kpíer¡ aúrot:c; [ó] 'Ir¡crouc; 1• oÜK Ecrnv yqpaµµÉvov 2 f;v 't'cÍ)


Respondió les Jesús: ¿No está escrito en la
vóµú,> óµwv on iyw t:T7ra· Bwí &cns.
Ley de vosotros que Yo dije: dioses sois?

•· ri>o/pct.¡lµS\fov,· •.· • caso


< •.
EL BUEN PASTOR 1047

cineKpíer¡ au'totc:; [ó] 'I11crouc:;· Una nueva respuesta de Jesús


sigue a la de los fariseos, formulada mediante una pregunta retórica que
exige una respuesta positiva y que es una fórmula para introducir el
discurso que sigue.

ouK ECJ't\V yeypaµµévov f:v 'te\) vÓµ<v Dµwv on syw dna·


Bsoí &<n-s. Cristo apela a la Escritura citando un texto relativo a la
intervención divina sobre los jueces que juzgan injustamente a quienes,
en su función judicial, les llama dioses (Sal. 82:6), iniciando el texto
presentando al Señor en la reunión de los dioses. Dios los llama de ese
modo porque tenían la autoridad divina para aplicar la Ley, que también
procedía de Él. Con esta cita inicia la argumentación irrebatible delante
de Sus acusadores. La Escritura llamó dioses a hombres. Los judíos se
consideraban como custodios de lo que Dios dio en Su Palabra, por
tanto, Jesús apela a ella.
1048 JUAN X

35. Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la


Escritura no puede ser quebrantada).

El EKEÍvouc; ébtEV ewür; 7tpoc; oüc; 6 A.óyoc; 't"OU 0wG 8yivETO,


Si a aquellos llamó dioses a los que la palabra de Dios vino
Ka\ ou 8úvai-m A.u8flvm l\ ypa<ptj,
y no puede ser quebrantada la Palabra.

·.·• _ :r-¡'tj_~íJs.Y... . .•.11.'-.Js


aíiá.······.
• s. 4~1_ . i.ito· $.·.ri.•·.e~9·.··. !'.•·.·.>.·.·
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~Qw}lll rá,, 'vetb;Qi . ; ·..,· ··.. ,. ,itjV.~::~itS(!~,<, : si~iUl~W~l ·. .
· ..·,, · ..· :~hilFZo~r ·.······.·... , ,~~~~~~}~~~P-W-~~ ' goJil~:,~vi~:
l)í,q~;. sy~wt<i, ,i~~gIDl~\.. · , ·· · t'isto:se~do :~'
· o~ me@!/~t)tet¡,q¡ 'ti~~ · ~· ~u~'ivi~~
.· '.
· ~0:'6*mµ!ti1"
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·:,d~:~nfüuiiY,9:el,\vai>
meditfdel·verbo A.00>;,· .·. ,,, ;"goltar/líbAfr? ·:·. ·.·. ',,, , 't,:,:;zt;;ffin~;· átjui' ~ ·
q14éhra~tada;· fl.e~ suprimida; . . l),,.<:aS911onlinatiyQ ,feme~ill? sbigulai: del aJ1ícul~
detennínado ·ta; ·ypc:uprl';·'' caso· nónifüa.tlvo feri¡¿lñno · singular ·'deF nombre
EscrUi{f'a:

d EKEÍVouc; El7tEV ewüc; 7tpoc; oüc; 6 A,óyoc; 't"OU 0wG


qÉVETO, Siguiendo el argumento les recuerda que Dios llamó dioses a
quienes como jueces se ocupaban de aplicar la Palabra que Él les había
enviado, a pesar de que como se aprecia en la lectura del Salmo, no eran
personas dignas de ningún reconocimiento especial. Les calificaba de
ese modo porque representaban a la justicia de Dios, tomándola,
especialmente en la ley que regulaba aspectos de la vida de los
israelitas, para aplicarla en casos concretos, por tanto eran partícipes del
derecho divino para juzgar.'

Kat ou
Oúvai-m A-u8flvm Y¡ ypacptj, Nadie podía negarse a
entender que Dios les había llamado dioses y quedaba registrado en la
Escritura, por tanto, no podía quebrantarse aquello que estaba escrito
por revelación e inspiración divina. Toda la Escritura es inspirada por
Dios (2 Ti. 3: 15-16; 2 P. 1:21 ), de modo que no puede ser desposeída de
la autoridad divina y de la inerrancia de que está dotada por ser Palabra
EL BUEN PASTOR 1049
de Dios, así que sí llama dioses, es que quiere decir aquello que dice.
Podría gustar o no a quienes la leen, pero no pueden alterarla por su
condición y procedencia.

36. ¿Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú


blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

ov ó Ila'tfip tjyíam:v Kat clnÉcr'tEtAEV Eic; 'tov KÓcrµov úµcl'.c;


Al que el Padre santificó y envió al mundo vosotros
AÉYE'tE O'tt pA-acrqn]µEt<;, on Etnov· Ytoc; 'tOU E>coG dµt
decís que blasfema, porque dijo: Hijo de Dios soy.

Notas)~ análisis deltexfo gtie~o-


-. , .. , ., " "' ' '' ·,º'; ·: ' , '..:~·. -.><: . >._.·<._ '.

Co~tlnúa:• ov, .·caso acusatit:c>· .mtt$oUline ;sfüSú1ar /del .pr1Jtiot11t>f~ · &létivo


dec1ina(Jo . al qué; 6; ' cas.o n~nativo : fl'lascufino · singul:át ·del ;artfoalo
detei:tniJ:iado el; Tiail\p,.·. caso no~nativo tl;lasculino. singular del Jiombre
divino . Padre; . . Tiyíqq~"" >ter~a·,Pe~Ü'n~ lli9g,itJa,l\ del· aor~tq,...:Pdffl~Q •.de
Í11di~tiv9.·, en v?Z ~ct~Y~ d~}-y~rbqt'%yi~g~., s¿intiji9ar, separ,ar, . ~quísa~ttficá; ·
.·.·~ti\, . éoftJQ~91l., ~º~~~vst,,{:#.·<q.'{~gt~~~~''··••·.t~~~a P~?~ sip~l~:·: .~1 ·
3()ristí)'·.•.t»:il)ler'°•·.·~e-,i~~!i~o'.ell·~P;l·~ti~4l;:'del,.·verbórinci~&~~(l) ••.·.~nWar,~quí·
·.EJ~xiQ; ...t=i<;, . pr~pqsiciÓn .l'ro~ia ~e ª~sa~i"º•·ª¡ 'tc)~,;:;c~p aqusativo ~a,Sc.Ulip_o ·.
··~wW<ll:: ~~l. ·~J;tí~tl)p. :~~~c;·:.:Ell{:·.~~{;ffl.9~;:. · . ·· ~~~~º·::_!.~a:í!<;9lj~~: .
·~nsu~rid#I.no~~r,(:
;. · ·::pt#f ~ . .·.~()ID'~
.· .· · ·'.;,iit~·
. · . •..' · .~.: · .· .·. ··.·········.••.nvo. cCl~:·.i~-
"·.
· .· · ·• ·.•M· · · .·~~~- :·~: .~~tú\
p~~. ·

ov ó IImfip tjyíacrcv Kat dnÉ<r'tELAEV de; 'tOV KÓcrµov


ÚµEtc; AÉYE'tE PA-acrqn¡ µEt<;, on
Etnov· Ytoc; 'tOU E>co\5 Etµt. on
Aquellos no habían dicho nada del calificativo de dioses dado a los
jueces, pero se molestaban porque Jesús se definió a Sí mismo como
Hijo de Dios. No cabe duda que la diferencia entre Jesús y los jueces es
evidente. A aquellos les había llegado la Palabra, pero Él era la Palabra
encamada (1:1). Los jueces ejercían autoridad por un tiempo, habiendo
nacido como cualquier otro hombre, pero Jesús había sido enviado por
el Padre al mundo, por tanto, tenía mucho más derecho a decir que era
el Hijo de Dios, aquellos eran hijos de Dios en el sentido genérico como
1050 JUAN X
miembros de un pueblo al que Dios llamó su hijo, pero Jesús era el
Unigénito del Padre (1:14, 18; 3:16). Mientras que los jueces tenían una
tarea que habían recibido para ejercer, Jesús había sido santificado, es
decir, separado por Dios para el ministerio supremo de revelarlo a los
hombres ( 1: 18) y llevar a cabo la obra redentora que había sido
determinada desde antes de la creación del mundo.

La construcción gramatical de la frase completa debe entenderse


como si dijese: Al que Dios consagró y envió al mundo, vosotros os
atrevéis a llamarle blasfemo, porque dice que es Hijo de Dios. En esta
argumentación Jesús se presenta como superior a los jueces, incluso a
los profetas, porque tanto unos como otros usan o reciben la Palabra que
Dios les revela, mientras que Él fue enviado al mundo por el Padre.
Jesús había venido al mundo en un servicio de salvación, conforme a la
voluntad del Padre establecida en el plan de redención.

37. Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.

Ei ou 1ro1w -ra 8pya wG Ila-rpóc; µou, µfi rncr-rEtkn: µ01·


Sr no hago las obras del Padre de mí, no creáis me.

~Notas y aná1isls del texto griego.


1 •

. Sigtien las palabras de Jesús: el, eonjunc:i6n afirmativa sf; oó, adverbio de
~.negación.no; 'ltoiro, primeta persol;la singular aer preSente de indicativ0 en voz
~ ..activa tle1 verbo n:otiro, hacer, realizar, prodw;V-, aquí haga; -rd, catsé
•acusativo nwtro plural dd artículo de~do fas; , Sf)T<i, CllSO 8.llU~ivO
~~utto plural del nombre comó:n obra.Y; ~o\11 lila.so genitivo nmsculmo sittgµlar
del artfoµlo determinado declinado tlel; I1a1.'pó~, ea'SO' genitivo m11Sculino
singular del nombre divinb Padre;' µou, caso pitivó de la primera persooa
singular del pronombre personal "deóllnado de mi~ µ11', particula qu~ ñace
funcfones de adv-erbio de negaeibn condicional no; "ni<:rteútte, segunda
persona plural del pfesente: de imperativo 'en v~_t acti:Va del verbo nimeú(I)~
creer~ µoi, caso de.tivQ de: la. primera p~rsoru.údngúlar del pronombt~ personaf
declinado a mí, me.

d ou notw -ra Epya wG Ila-rpÓ<; µou, µfi rctcr-rEÚ!>'tE µm·


Jesús apela al conocimiento de los fariseos. El hacía las obras del Padre.
Todos los milagros que había realizado, así como su afirmación para
perdonar pecados o dar vida eterna, son obras u operaciones divinas. A
ellas orienta para que a su vista puedan dar crédito a Sus palabras.
Aquellas obras no son posibles desde el poder humano (5:19, 30, 36).
Jesús había descendido del cielo para hacer la voluntad del Padre, como
también había dicho (6:38). La identidad en el obrar había quedado
manifestada en el ministerio de Jesús, porque hacía siempre lo que le
EL BUEN PASTOR 1051
agradaba al Padre (8:29). Nadie había hecho jamás un milagro como fue
. el dar vista a un ciego de nacimiento (9:31-33). A estas obras dirige el
pensamiento de Sus enemigos para que entiendan que lo que Él dice de
sí mismo, calificándose de Hijo de Dios, es una verdad incuestionable
porque Sus obras son obras divinas. No les pide que crean simplemente
a lo que dice, sino que crean porque hace las obras del Padre.

38. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras,
para que conozcáis 'y creáis que el Padre está en mí, y yo en el
Padre.

d fü: 7totw, Kav i:µot ¡.iiJ mcrtEÚYJ'tE, 'tate; €pyotc; mcr'tEÚEtE,


Pero si hago, aunque a mí no creáis, a las obras creed,
~íva yv<.ÚLE Ka't y1v<.ÚO"KY)'tE Ü'tt Ev Eµo't ó Ilattlp KayW E.v
para que conocieseis y sepáis que en mí el Padre y yo en
'te\} Tia'tpÍ.
el Padre.

Nota!i.Y ,aná,lism del•te~~riego,

. (;oncfürel1do ~l .~i~cru~ d~ ;JesÍJs•. isctj~~: &\, ~()nj\IQ~tón. afi~ativ~ si; ~,


¡>articula cqnjuntiva. 911e hace las 'vece~ de cortjutici6n ~oordínante, .con se.ntí~o
de pero, má.J bie?,'y,ypoictertó, antet"bien; "1iorw," pritllera"petsona sfug\illlf
del·presente·defadicativ~ . envOzaptiva.delverbonot~;.hae:er; . refHt~~.atiuí
hago·;< Kdv,' . c:I"asis~º' f<>nttijda .:iror · ta:<'cpnjtll1ció~ <cQpl11ativa .1<~\, J<',' ·Y: 1~
oonjlU1ción ·tdv;.•.si~cotno•adverbi()>sigriifipalgualmente,.ta711bi~r,;p!fn¡ 1 ~~
~njunción concesiva•. aunq;r~e¡ . i11Plus.<t~t,:tiUn.en. el. ~a,so d~ que. ~u~ se,a-.,·.ii)
q9n(ijci011al al me.rtQ$_, S:Í(}.~üq:(!,;pgr l'f>. . 1'.i.~~os" ·X st, S(?(l. fJ}líl.; · auM~e.. · (J~:.~i;
~µ0e\, >¡ ~~()·.dativo . .sin~lllf·•.de > l~·. PPmY~ . P~~~a . !l'inSl:l~ .•. dir.I..prónpmb:re
~~onal ~~d.o q tf!(~. ,µT1¡~ ·P~®la . que• ~ac~ . ~ciones . de.·.· adverbi() de
n~~a~~¿~'no;· ~~~~t)n~~!· s~gÚµ~a P.5~~~J~f;d#lpteSen,te. (i~· súbJ~n!i~O~t1
v9z\1ctivadéLvei'l)0 . 1?tO:i~l}ro1 c7:ef!r~ : ªfltd ·cte~J$; -r9}s, .c~o~tivon~\l!fO
P1úraldéf articulo deterJ:nmaijó>·~~rtii<fo ·a· 1()$;'.·~py~t<;. caso .dativoJi~utró
pJüfaf del· ·11?inb,r~ c<)ín~ ·)~hra:i;" <,{'t~~1~ús-&!ii· . 'se~aa.·..pernoqa. pitJl'aí ·'~t
presente de irnpetátiyo •,en vóz ·. arjj_v~' dél ·vérSo' 'mO'iélJUi; creer; liquí· cree.a;
'íva, conjunción causal para . que;. yvtíhs, segunda· perSona plural ·del aoristo
segundo de subjuntiV() en Y~2: ,~tiva del verbo ytvrocrte(l), conocer'• aquí
co~ie3f!ís; ..:~a\~ .·• : ~~lli.ió*1: ·~1;\tivfti:·y~:;,.yi'YWQ'.Kll'll$¡ ... ~~a,,.~o~
phrral del present~ d.e subjuntivo en voz activa del v~rb~ y~vo5(JK~,, coMcer,
sa/Jer;,, ~.qui,.~epáf~r .• (j:tn, e9njy~~i'9ii~}':tv, rp~p0si~~ PrpPifi d.C datj~9 ~n¡
eµQl,.casudati.vo <te l~ wmera..pet$• áitigl,tlar,1'\el pro~mbre ~rsonat mi; ó,
caso nominativo masculino singular del artículo detenninado el; Ilatt\p; caso

2
°Crasís, palabra griega que equivale a unión de fuerzas, en general unión de
elementos.
1052 JUAN X
Qominative ma~ulinQ singular del no:i,:nbr~ divino Padre; , tca:y~; palabra
fovmada por <lcrasis?1de la CQlljUl1CÍÓU 1'qtr y el ¡Rtonambte personal ey(,Ó. y <{Jlt}
equivii.le a y yq; ~vt preposición pmpia de ~tivo en; -rw, ~ dativo
masculino singular del articuló determinado el; Ua.-rpí, caso <lativo masculino
1
singular del nombre divino f adre.

El 8f> notro, Kav f:µot µT] mc:n:Eúrp:E, 't"Ot<; Epymc; ntcr'CEÚE't"E,


í'.va yvwn: Kat ytvúÍCTKl']'t"E. Cerrando la argumentación insta a la fe,
haciéndoles notar que las obras que hacía eran suficiente garantía para
creer en Sus palabras. La construcción de la oración con una condición
de la tercera clase, indeterminada, como si dijese: Si insistís en no creer
en mí, no podéis dejar de creer en las obras que hice. Cristo se refiere a
ellas para que los hombres no solo entiendan, sino que también crean en
Él, por la realidad de aquello que pueden apreciar

on f;v f;µot ó ITai-T]p Kayw EV •0 ITmpí. La conclusión se


alcanza en otra afirmación precisa de inmanencia divina: El Padre está
en mí, y yo en el Padre. Una reiteración de la unidad en el Seno
Trinitario entre el Padre y el Hijo, idénticos en esencia pero distintos en
Persona. Dos aspectos se destacan en las palabras de Jesús, la unidad
entre el Padre y el Hijo y la mutua inmanencia. Ambas cosas serán
consideradas más adelante en el comentario al capítulo diecisiete. Baste
aquí que tanto el Padre está en el Hijo, como Éste en el Padre. Ambos,
el Padre que engendra y el Hijo engendrado mantienen por principio de
vida una relación vital entre ambos. De otro modo, el Padre no puede
tener subsistencia personal sin engendrar al Hijo, y Éste tampoco sin el
Padre que lo engendra. Pero, ambos, son inmanentes el uno en el otro.
El verbo encamado en la tierra está también en el seno del Padre. Esa
verdad de fe se puede apreciar en el hecho de que si Jesús hace las obras
del Padre, luego el Padre está en Él haciendo conjuntamente esas obras.
Cristo espera que los fariseos recapaciten en el hecho visible de las
operaciones de poder realizadas por Jesús y comprendan por medio de
ellas la relación de intimidad entre Él y el Padre, y entendiendo quien
es, puedan creer en Él.

39. Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.

'fü~rí't"ODV [ouv] mhóv náA-tv mácrm, Kat f:l;,f\A-8Ev EK i-f\<; XEtpo<;


Buscaban, pues, le otra vez prender; y sahó de Ja mano
mhwv.
de ellos

21
Crasrs, palabra gnega que eqmvale a umón de fuerzas, en general umón de
elementos.
EL BUEN PASTOR 1053
fy(>~s~álJá)ísisdeJtexfo~eg-0( ;•·/.: .. ·.,. , , .. ,: '.·/·
,.'<(º_;:: //"ºe > ·:.;,..-,·~;

Ce~f) ef párrafo, escribe:· 'E~*ou~fter~era persona plural .deLim~ecto


de WiiCativo. en voz activa detv~ · f ·Qµscar, procurar,. intentar, aquí
btp~9ban; duv, conjunci~··'.C:OlÍ' .. · pues; •aui:óv, caso, ~U$1ltivo
maseulino dtt la tercetaj>er&Ona sin ·•.· .......·< <. pronombre personal declinacW~ él,
le; ·nfiAAv, .adverbfo de modo¡
nuevam~Jff(t!/de•nuevo, :·otra vez;, 1tUfo.ai, aofÍ'St()
~o·•:de infmitivo.·~~ v~zaéti:ra· ..· · ,: ·7tt4~ro, pre11~r•... arr~ttir;·~~1,
~'j~ .• ~l"llta~v~ y; . ~9 · •pers~na sin~lar ·~el.{~~R
:a()ti$t0:;.qé ~aJivo en\•voz:a · ·:~~P~Ppi~.i, ~qlt[; ~~~ · ··. · ·~y
· ~ :4~~ r~9'
··.·.·~;.~'sgge~itiy()•,"· .· .•· ·.·. ..
........ ·.· . ·. .·. .• ... ·
;.:~~ gepitiy~··•••·1'.llasc~lí~t'.~:·J~.•
.J>etwra.faieclinado de ellosg· : ; .:;. \ .,, ...

'Eé;ríwuv [oÚv] ao-rov ndA.tv mdcrm, Para la rebeldía natural


de los fariseos, las palabras de Jesús, en lugar de calmar sus ánimos,
generaron una mayor determinación para apresarle. El denuedo para
terminar con Su vida se acrecentaba a medida que pasaba el tiempo. No
iban a apedrearlo, pero procuraban prenderlo para llevarlo ante el
Sanedrín, acusarle de blasfemia y condenarlo a muerte. El propósito se
repetía de nuevo.

Ka't El;flA.8i::v EK -rfls xi::1pos amwv. Sin embargo, no había


llegado aún Su hora, aunque cada vez estaba más próxima. Por esa
razón, porque aún no era el tiempo de Dios, volvió a producirse lo que
había ocurrido antes (8:59), salió de su mano. Es decir, frustró el
propósito de aquellos. Esta salida iba a suponer un tiempo alejado de
Jerusalén. Aunque el verbo utilizado aquí tiene la connotación de
escapar, no se trata de suponer una reacción de miedo. Jesús acababa de
afirmar en el discurso del Buen Pastor que nadie podía quitarle la vida,
hasta que voluntariamente la pusiera como había sido determinado por
el Padre. No dice como salió de su mano, pero lo que se puede destacar
es que aquellos perversos no pudieron llevar a cabo su propósito.

Jesús al otro lado del Jordán (10:40-42).

40. Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde


primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí.

Ka't anf]A.8i::v ndA.tv nÉpav wu 'Iopoávou de; -rov -rónov


Y se fue otra vez al otro lado del Jordán al lugar
onou ~v 'Iwávv11s -ro npw-rov ¡3an-ríl;wv Ka't Eµi::ivi::v EKEt.
donde estaba Juan al principio bautizando y se quedó allí.
1054 JUAN X

Ka.\. cinf\A.Ekv náA.tv m:pav wG 'Iopoávou d~ -cóv -cónov


01tOU +]v 'Iwcivvr¡~ 't"O 7tpW'tOV PanoU;;wv KCÚ sµctVcV SKct. Jesús
se dirigió hacia el oriente y cruzó el Jordán hasta llegar a Betábara (1 :28),
lugar donde Juan bautizaba y donde Él fue bautizado. Sobre la ubicación
22
del lugar se ha considerado antes . Cristo seguiría haciendo Su obra pero
en un lugar más tranquilo que Jerusalén, donde insistentemente procuraban
Su muerte. El Señor regresa adonde había estado tiempo antes. Este lugar
estaba a unos ochenta kilómetros de Jerusalén. El viaje entre los dos puntos
duraba unos tres días. La próxima visita a Jerusalén sería para terminar el
ministerio de salvación que le había sido encomendado.

41. Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal


hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

xa.\. 7tOAAOl T\A.Oov 7tpoc; aü-cóv l<.Ct.l eA.qov O'tt 'I(J)á.vv11~ µi::v
Y muchos vinieron a Él y decían que Juan a la verdad
crr¡µi::tov E7tOÍr¡m::v ouOÉv, 7tÚV't"O. ()[; ocra clncV 'I(J)ávv11~ 7tcpl
señal hizo nmguna, pero todo cuanto dijo Juan sobre
wt5wu (Ur¡9if ~v.
Éste verdadero era.

22
Ver comentario a 1:28.
EL BUEN PASTOR 1055

' ' J

~~~~e¡ Wlli. ,<:Q~ •tt.1$"4, .Vi• ~#,l~i. ~ ~~q


~iJR.9",pJ,~l ~i ••'M'P nnw!Jt¡s;'<, ~>l~ ~ ~~a pl~ c.W.t
~~fe~~~ ~~ ' ' ~ ~.~tiy~ ~1,v~ &9x,<>1Wi1, v~~u-., ~
vmteront n~ p¡epo11 "' ' u¡ft.t~ ; ~1)iov~ Qa$O ~u~ivo
~'blino i1e 1, weeta , H ' nbfe 1erson,a1 élz 11:cµ,
~<:18li:~coputativa .r.
~e 'cm~.~, •1 per~owi plural i!S1 imperf~ d~
'Wt~! ~r, a~. aqut '<f~lan, ~.
~00' ¡pt~ 'Jtudwit~~ 'eJto tt~kró m~o singular <Jet m.ímbfe
pmpio ~1 Id~! p~l·~Ji-®a1-~·~• :él~• ifmlledi~en.W
~!fhés 8 lai~ ·~ 4tl•:idel ~-~"* ~fot;mr ó pbrtor en
~ió'li~ ~~ • 141\t•·• ~.~~1',to ~ o;Qcn• de .il'~'de
~~<m,, ~ ~lf¡ iA4~4f"~~ 9'fl~~ e~ ~P.v9"Jae:JU;ffi>
sj~ ~ ~~.wtt¡.~ &dl4t ~- 41R>}~ftY'." ~ p«~na sÍl)~
-~! (\QQIJ~ pmnero ~ l~Íf'"'~ Q't, y~ JJJ$J¡V8. Qe\ verbo ,{el), Jiacu~
ª'lUí ~~; • q~v, ,.
~~atf'ío ~'9 sin~ular
1
t. J>t®
11lh ·• tivQ ~tro pforal ,del' mij
np; na'via;
iotféfinic.to ~ Sl, p~ qoo h~ ~ veces de ~<>~éión 1

®~te1 ' «~~~~ ~' mh tlien, y, Yti~rtéieno, rtttteS' "ien; 6~


óúb ~Wtvo ~ pu~°\Wtf~~ telatiV~ 'lo~ que, tUwil6; tl•v,
•~ ~ fi•W 4el1~
~ dn,ov, ~ ~ ll(')rilto
·••d
.do intliemtvo ~ "Va¡: aeti~ del
* ~. Wlár,, ~:P, iaq$i dfjo; 'lwdwtt(;
~' ~~ ~' ~ «tl I }~ 1 :f)l'Opl<,) ~(Jlti!>' -~t
~óp: pr~~~dt ~q J/};:"(4(;fl:~f/u~ $.41/j 'W''il;)~, f:IH geJdtivo
maseutino siu&Ular del f',Q ~qau$ivP tQdf); ,~;tt ~
1ltlmína,t:wo Re~et~ dl(1 'Wtr(iadero, yerldioo; ljv, terCér!J~~
~~~ del .imJ>e~~tQ de indicativo en v~ ~JXª ~l, ye~ ~tp~1 ~~r~ ;¡aff
1era.~·· ·'!!:~- ~~ ' ...... · -~ ... u----

Kat noA.A.ot l1A.Bov npor; mhov Donde estaba Jesus las gentes
acudian a Él Esta era una de las razones que generaba odio en los fanseos,
porque muchos seguían a Jesús, lo que suponía necesanamente dejarlos a
ellos Ambos eran mcompatibles por pnncipio de vida Los fanseos hacían
alarde de piedad pero buscaban el benefic10 que la rehg10sidad del pueblo
podía producirles Jesús prescmdía de todo el sistema para anunciar el
Remo de D10s, sanar enfermos, alimentar multitudes y asistir a cuantos
tenían preguntas sm respuesta

Kat EAEyov O't"t 'Iwávvrir; µf:v crriµEtOV E7tOÍllO'f:V ouÓÉv,


náv·m DE ocra EtnEV 'Iwávvrir; 7tEpt 't"OÓ't"OU dA.riBil l1v. La gente
del área donde estaba Jesús, recordaban a Juan el Bautista, su mmisteno y
el llamamiento al arrepentimiento que hacía En aquel lugar había
bautizado a muchos Recordando a Juan recordaban también su actuación
personal El bautista no había hecho señales prodig10sas como las que hacía
Jesús No había sido mandado a hacer mamfestac10nes de poder, smo a
1056 JUAN X
predicar el arrepentimiento y a bautizar a los que se comprometían con el
mensaje, que era comprometerse con Dios. Pero, lo que recordaban era lo
que había dicho acerca de Jesús. En realidad el Evangelio recoge
manifestaciones sobre su condición de Mesías-Salvador. No hace tanto
referencia a los milagros, pero, la realidad es que siendo presentado como
el Mesías, el enviado de Dios, tenía que hacer las señales que en la
Escritura apuntaban para el Cristo. Todo cuanto Juan había dicho sobre
Jesús se había cumplido puntualmente. Lo que la gente del pueblo
comprendía y aceptaba como verdad, los religiosos lo negaban buscando
desviar la atención del pueblo hacia Jesús, para que no lo identificasen
como el Mesías y le siguiesen. El testimonio de la gente colocaba a Jesús
sobre Juan. Éste no había hecho ninguna señal, mientras que Jesús hacía
muchas. En realidad Juan no era más que la voz que clamaba en el desierto
y que llamaba a la gente para que se preparasen, enderezando sus caminos,
para la llegada del Mesías. El profeta anunciaba al que venía como el que
todos esperaban desde años. Cuando llegó fue presentado por él como el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Era quien el Padre enviaba
del cielo para realizar la obra de redención del mundo. El poder de Dios se
manifestaba en Sus obras y en Su enseñanza. Nadie había hecho tales
señales, pero tampoco nadie había hablado de aquella manera. La
responsabilidad de los fariseos y de los líderes religiosos de aquel tiempo es
sin duda grave, puesto que sabiendo quien era, procuraban impedir que la
gente creyese en Él, con lo que manifestaban ser hijos del diablo, que
siendo homicida no quiere la salvación del pecador.

42. Y muchos creyeron en él allí.

Ka't noA-A-o't f:nío"'rcucrav dt; m.hov EKEt.


Y muchos creyeron en Él allí

"Not:as: y ,análisis del te:Xtó griego.


1 1

C~tib el p¡:írrafo, escribe! tea\; ~ltllcióa ·oopuiati~ y; JtoA.A.o~., ~so


no~~ivo masculmo plural del ad.J(!Jj;i'Vo m.uc~as; &n:itnsumi:v1 terc~
persol)a plural del aoristo pri:mera de' mdwativo en voz activa del verbo
1

'lttotstiro, creer, aquí creyeron; &ii;, preposición propia de ~cusativo q, en;


a.mov, caso acusativo masculino de la tercera persona singular del pronombre
personal Él; EKEt, adverbio de lugar allí.

Ka\ noAAot f:nícrTcucrav dt; aornv EKEL Incrédulos y


creyentes, es la división de la gente como se aprecia en el Evangelio. La
gran mayoría permanecen incrédulos al mensaje de Jesús y lo rechazan
como el Hijo de Dios. Otro grupo más pequeño cree que Él es el enviado.
Entre estos últimos están los de la zona de Betábara donde estaba ahora
EL BUEN PASTOR 1057

Jesús, alejado de Jerusalén. No podemos determinar el alcance de esa fe.


Generalmente era una fe intelectual que asumía la realidad mesiánica de
Cristo por las obras que hacía, pero no había sido instrumento para una
entrega incondicional a Él que traería como resultado el perdón de pecados
y la vida eterna. Los dos tipos de fe pueden darse aquí como ocurría antes
(cf. 8:30). Sólo Dios conoce a los que han creído con fe salvadora y sólo Él
puede decir quienes creyeron y quienes no. Los que creyeron en Jesús eran
de Perea, en contraste con los incrédulos de Judea.

Tal vez lo más destacable en el capítulo tiene que ver con el Buen
Pastor, en una dimensión que excede la comprensión humana, puesto que
es la realidad admirable de la determinación divina para salvación y
establecimiento del rebaño de Dios en la tierra. El Buen Pastor tiene que ser
ejemplo para los pastores a quienes asignó una porción del rebaño
poniéndola a su cuidado. La primera aplicación tiene que ver con la
procedencia de la condición de pastor. Jesús fue enviado del cielo para
cumplir la misión. Los pastores deben tener la certeza de haber sido
llamados a su ministerio y que han sido dotados para realizarlo por el don
que les otorga en gracia el Espíritu Santo. Quienes se atreven a presentarse
como pastores cuando ni han sido dotados ni llamados para ello, son meros
intrusos en la obra de Dios. Su ministerio es personal y humano, y los
resultados no pueden ser de bendición y persistencia en el tiempo. Son
meras nubes que pasan sin verter una sola gota de agua de bendición.

El Señor advierte también del pastor asalariado. Aquellos que hacen


del pastorado una forma de vida y, muchas veces, un sistema de
enriquecimiento personal. Gente que estudian y se preparan para conocer la
Escritura, que aprenden una buena retórica para cautivar a los auditorios,
pero que no aman al rebaño porque nunca fueron llamados a un servicio en
esa área. Son quienes permanecen en el cuidado pastoral mientras son
tiempos de bonanza, pero no quieren sacrificarse por nada a causa de que
no fueron llamados y recibieron el espíritu del Buen Pastor. Estas personas
dejan el rebaño para atender otro más rentable, saltando de un lado a otro
continuamente. Amigos de quienes les honran y asisten económicamente.
Sólo están pegados a sus derechos, pero son incapaces de despojarse a ellos
mismos, para servir hasta la muerte. El Buen Pastor es una mera referencia
en sus vidas y una herramienta más en su trabajo.

Sin duda están también los que sirven por llamamiento celestial.
Quienes están dispuestos a dar su vida por las ovejas. Son los que siguen
los pasos del Gran Pastor de las ovejas. Quienes dedican su tiempo a la
atención de los débiles, a buscar las extraviadas, a llorar junto a los
afligidos, a exhortar con lágrimas a quienes se desvían del camino.
1058 JUAN X

Corazones llenos de gracia con los que han caído, llenos de compasión con
los fracasados, llenos de amor con los que sufren. Son los que arriesgan sus
vidas para enfrentarse a los lobos vestidos de ovejas que tratan de destruir
el rebaño de Dios. Estos son los que aman la Palabra del Maestro más que
todas las cosas y la dan continuamente como alimento al rebaño. Son
quienes se enfrentan a los tradicionalistas que ponen cargas pesadas sobre
aquellos a quienes Dios ha hecho libres. Son los que no solo hablan de
esperanza, sino que la viven como razón de su propia existencia. Son
aquellos de quienes el apóstol Pablo dice que son ejemplos de la grey.

Cabe, a la luz del capítulo, preguntamos en que lugar del ministerio


pastoral estamos y cuáles son las motivaciones de nuestro ministerio, para
que en una decisión honesta busquemos las pisadas del Pastor y sigamos
fielmente Su modo de ser.
CAPÍTULO XI

LÁZARO

Introducción.

El ministerio de Jesús está llegando a su fin. Durante


aproximadamente tres años estuvo recorriendo las ciudades y las aldeas
en todo el territorio. Recientemente había estado en Judea y, más
concretamente, en Jerusalén. A medida que el tiempo pasa, la situación
de conflicto con el liderazgo religioso es evidente. Los fariseos, los
saduceos y los herodianos, estaban comprometidos en prender, juzgar y
dar muerte a Jesús. Continuamente grupos de religiosos estaban
vigilándole para buscar motivo contra Él que les permitiera establecer
una acusación firme ante el Sanedrín, buscando que este órgano
supremo del poder judicial dictara sentencia de muerte contra Él. La
tensión subió de punto tanto en la Fiesta de los Tabernáculos, como en
la de la Dedicación. Los judíos habían formulado amenazas contra Él, e
incluso habían tomado piedras para arrojárselas, acusándole de
blasfemo. Esta acusación será fundamental en el juicio contra Jesús ante
el Sanedrín. A consecuencia de esto, Jesús se había retirado a la parte
nororiental donde Juan el bautista había ejercido parte de su ministerio.

Juan traslada la escena del relato a las proximidades de Jerusalén,


concretamente a Betania, pequeña población en el extrarradio de la
ciudad, donde vivía una familia amiga de Jesús, compuesta por tres
hermanos, dos mujeres y un hombre. En ese lugar solía residir con los
discípulos cuando visitaba Jerusalén. Allí se dirige Cristo una vez más,
pero, en esta ocasión, por una situación, humanamente hablando,
delicada para aquella familia de amigos suyos, a causa del fallecimiento
del hermano, llamado Lázaro. Cristo va a realizar un impresionante
milagro, considerado por algunos como el más grande, al resucitar al
muerto que había fallecido cuatro días antes. Sin duda es el más
impactante de todos o, si se prefiere mejor, el más llamativo de todos
los que relata el Evangelio.

Esta primera parte del capítulo (vv. 1-44) detalla el milagro. La


introducción es simple. Juan identifica al enfermo, llamándole Lázaro.
Sin otra indicación relata como envían recado a Jesús hablándole de la
enfermedad de Su amigo. Sorprendentemente retrasa unos días acudir a
Betania, de modo que cuando se pone en camino ya Lázaro había
muerto. Los intentos que los líderes religiosos habían hecho para
prender a Jesús y su deseo de darle muerte, generan en los discípulos un
1060 JUAN XI
sentimiento que los predispone para esperar Su muerte en una nueva
visita a Jerusalén. Cerca de la aldea, Marta, hermana de Lázaro, salió al
encuentro, manteniendo una breve conversación con Jesús, regresando a
su casa para buscar a su hermana María, con la que va al sepulcro donde
se reúnen con ellas Jesús, Sus discípulos y algunos judíos que habían
venido a expresar su condolencia a la familia. Cristo mandó retirar la
piedra que cerraba la tumba, hecho lo cual con voz fuerte mandó salir al
muerto, que volviendo a la vida aparece en el exterior envuelto en las
vendas con que había sido sepultado.

Las circunstancias que rodean al milagro son absolutamente


reales y ciertas, precisando Juan, como es habitual en él, el lugar donde
ocurrió, la distañcia que había hasta Jerusalén, la tumba donde había
sido puesto el cadáver, el nombre del muerto, el de las hermanas, el
tiempo que había transcurrido desde su muerte, el mal olor que despedía
el cadáver, las vendas que recubrían el cuerpo de Lázaro, los judíos
presentes y la razón de estar allí. Todo esto apunta a una absoluta
historicidad del relato, puesto que hubiera sido fácilmente desmentido si
no ocurriese de aquella manera. La realidad histórica es confirmada también
por la aceptación del milagro por parte de los enemigos de Jesús (v. 47).

El relato adquiere un marcado aspecto soteriológico, ya que


conforme a las palabras de la oración de Jesús al Padre, aquello serviría
para que todos creyesen que Él era el enviado (v. 42). Por otro lado, las
palabras de Jesús le confieren también este carácter. Él era la
resurrección y la vida (v. 25), no sólo referido al milagro hecho con
Lázaro, sino a la esperanza escatológica de la resurrección (v. 26).

El capítulo concluye con la reacción de los líderes religiosos


contra Jesús, tomando la decisión de matarlo sin esperar más (vv. 45-
53). De modo que saliendo de Betania se fue con los discípulos a una
región poco poblada llamada Efraín donde quedó hasta la Pascua (vv.
54-57). Esto permite datar aproximadamente el tiempo del milagro. En
el capítulo anterior Jesús estaba en Jerusalén para la Fiesta de la
Dedicación, que tenía lugar a finales de Diciembre. Luego siguió el
tiempo de retiro en Betábara, que, sin duda alcanzó hasta entrado Enero.
Por tanto, la resurrección de Lázaro debió ocurrir hacia mediados de ese mes.
Juan habla de la cercanía de la Pascua que en ese año era en marzo.

En el capítulo se distinguen fácilmente siete partes: la


comunicación de la enfermedad (vv. 1-16); la conversación con Marta
(vv. 17-27); la conversación con María (vv. 28-37); la resurrección de
LAZARO 1061
Lazara (vv 38-44), la reacción de los Judíos (vv 45-53), el retiro de
Jesus (vv 54), los primeros dias de la Pascua (vv 55-57)

La division para el anahsis del texto, es la que se dio en el


bosque10 en la mtroducción, como sigue

5 Jesus en Betama (11 1-12 11)


51 Resurrecc10n de Lazara (11 1-44)
5 2. Reacc10nes a la resurrección (11 45-53)
53 Jesus en Efram (11 54)
54 El tiempo de la Pascua (11 55-57).

Jesús en Betania (11:1-12:11).

Resurrección de Lázaro (11: 1-44).

l. Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la


aldea de María y de Marta su hermana.

"'Hv M •u; dcr8cvillv, Aá~apoc; dno Br¡8avíac;, ~K •fíe; Kt:Úµr¡c;


Y habia uno que estaba enfermo Lazara de Betama, de la aldea
Mapíac; Ka't Máp8ac; •fíe; dch).cpfíc; mhfíc;.
de Mana y Marta la hermana de ella

Notas y análisis Glel texto gri~o,

Inic1anG!.o el relato, e!Kmbe: 1'Hv. terc:era: persona singular det nnpetf~tó de


mdi®'.ttvo en w~ aóti\7~ ttei v«b<> ~í, $et, estllr-, h'aber, aqai había; Bé:,
pctfo!ila 'OoJ:)j~ que hace 1~ ~ de ooJ:étulCJón coordmmte, U>1I. se.Jtitlb
de lt'Jro, más 1ite111, Ji y pa'lr <;Ml:rt~ ~n~ fltm; 1'\~ &aso n(nuinativ() :tnMC~di:op
singular !,'lel pro:opmb(e indefmid<> ®· ~110; ~'Gt:v~v*' cas<> riomi:D#ivo
m~q ,s&Qplar del pani~ipi() ~ ~9'4 ~- vs>z ~t1va 9el verba ~~vém,
~tgr flif~ ~'fílJ f"'1: e,f/llf:m lf'f~rro;, Ad~~º~ caso noiu~tivQ
ma.ttli!¡l~ s:i~tar del ,nmp~re J?l'.~o ~aro; d.~ó. :(>reposición :propia de
genitivo M~ llti;9'dvi;(;t enmvo
femenino singular del nombre pro:Pi<l-
Betanla; s'K, ptep ~ 'em1wo de~ ~<;, -0aso genitivo ~runo
s:t'n1u1ar$1 articuló'deflpid" ta; 'l(.(i)~t¡i;~ ~ g~o fe:m.enino sin~ ~el
iWltl~ "Común altkat M~a;g, eas0 pr:uti'VQ feme11mo Singular del 'D~te
ptoplo &é6nádQ 'fltí·Mmia; t<:a\rtc ,QonjUnci~ cop\'dat1vá y; Mct~«i;, 'OáSo
gemt:W-0 fe~ iaptar det. nombre pn>;p10 Mtit'títi -cili;, ®$0 g$nCtto
femenino s1niular del ~""lo de~ la; d&A.~, caso gen1nvo
femenino smgular del noml;i:re común hennána; ttu'tfl;, caso genitivo
fememno de la te~ p~ona S1Jn•l• del,pr®ombre personal decü:nado de
e;lfa.
1062 JUAN XI
"Hv M ne; dcr8cvwv, Aá~apoc; ano Bri8avíac;, El relato se
inicia con la identificación del principal personaje que es Lázaro. Su
nombre era bastante común entre los judíos, como una forma de
Eleazar. En esta forma abreviada aparece en dos lugares, este y Le.
16:20. El nombre significa Dios ha socorrido. Seguidamente sitúa el
lugar de residencia, Betania, que estaba a quince estadios de Jerusalén
(v. 18), aproximadamente dos kilómetros y medio, en la ladera oriental
del monte de los Olivos. Los judíos la llaman en el Talmud Beth
Anania, que literalmente significa Casa de Ananías, mientras que tanto
en siríaco como en árabe se lee Beit Ania, casa de la tristeza. Por otro
lado Orígenes, Jerónimo y Ambrosio, dan al lugar el significado de
Casa de Obediencia, otros le dan otros significados como Casa de
dátiles. Era junto con la familia de Lázaro, el lugar de residencia de
Simón el leproso, donde tuvo lugar una de las unciones de Jesús (Mt.
26:6-13; Mr. 14:3). Fue también cerca de Betania desde donde tuvo
lugar la ascensión del Señor al cielo (Mt. 21: 17; 26:6; Mr. 11: 1, 11, 12;
14:3; Le. 19:29; 24:50). En el supuesto lugar de la tumba de Lázaro
levantaron una iglesia los bizantinos y luego los cruzados una abadía
benedictina. A la tumba donde según la tradición fue enterrado se baja
hoy por una escalera de veinticuatro peldaños.

Volviendo nuevamente al personaje del relato, se dice


simplemente que Lázaro estaba enfermo. No sabemos de que
enfermedad se trataba, pero, por los resultados finales, pudiera
considerarse como un enfermo de gravedad.

EK 'tf¡'c; Kwµric; Mapíac;. Identificado el personaje y el lugar, se


mencionan a las dos hermanas que con él integraban la familia. A una
de ellas se le llama María. Este nombre es común y corresponde a
varias mujeres que se citan en los evangelios, algunas de las que se han
confundido con María la hermana de Marta y de Lázaro. Una de las que
tiene ese nombre es la mujer pecadora que ungió a Jesús en Galilea,
posiblemente en Naín (Le. 7:36-50). Otra es María Madalena, a la que
se menciona en los cuatro evangelios, li\Jerada por Jesús de siete
demonios (Le. 8:2). Esta mujer estaba presente durante el tiempo de la
crucifixión, a la que Jesús se apareció en la mañana de la resurrección.
La principal identificación de esta mujer es que siempre se le llama
María Magdalena, por ser natural de Magdala, en Galilea, y que fue una
de las mujeres que vinieron desde allí (Le. 23:49).

Kat Máp8ac; 'tllc; abf:A<pf¡'c; mnoc;. Junto con María, está su


hermana Marta. Su nombre significa Señora. Posiblemente sería la
LÁZARO 1063
mayor entre las dos o incluso la mayor en la familia. Era la que llevaba
la casa y a la que el Señor llamó primero.

2. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al


Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos).

~v fü: Maptaµ ~ ciA-i::h¡mcra -cov Kúptov µÚpú,> Kat EKµá~acra


Y era Mana la que ungió al Señor con perfume y que enjugó
wu~ n:ó8a~ mhou -cal:~ 8pt~tv au-cíl~, i¡~ ó ci8i::A-cpo~
los pies de Él con los cabellos de ella, de la que el hermano
Aá~apo~ tjcr8Évi::t.
Lázaro estaba enfermo

Notas y análisis del texto griego.

Sigue el relato: ~v, tercera persona singular del imperfecto de indicativo en


voz activa del verbo &tµí, ser, aqui era; <>&, partícula conjuntiva que hace las
veces de<:onjunción coordinante, con sentido de pero, más bien, y, y por cierto,
antes bien; Maptdµ, caso nominativo femenino singular del nombre propi-0
Maria; 1\, caso nominativo femenino singular del artículo determinado la;
dfi.&Í\jl<l<Ia, caso nominativo femenit;io singular del participio del aoristo
primero en voz activa del verbo á"-Bt~. ungir, aquí que ungió; 't'Ó'\>', caso
~nsativ() rnasculilt() singular del articulo detetminado declinado al; K.\Splov,
casi) acwiatfvo masculino 1tinguJar 4el, nómbtie d:ivino Sef/,Qr; 1 µúp~. 'allo
d:ativa 11$utro singular del :oombre , calnoo deolil:fado con perf'11:me~ f<al,
1

conJunéión copulativa y; SKµ~aO'~ ®llO'norninativo femenwo hlgu:lard.el


participio del aoristo prúnero en voz <ltcti:va :del verbo tKµdo-o-ro, <mJUg<4r. aqui
que enjugó; too~,r caso acusativo masculioo plural del articulo detetminada
los; xóóai;, caso acusativo masculina singular del nombre comoo pies;
crotoU. caso ,genitivo masculino de la tercera persona singular del pronombre
personal declinado de Él; 'tat<;, cua <lativo femenino plural del articula
determinado declinado con las; &pJ4\v, c;a'iO dativo' femenino p1u:ral del
nombre -0omún pelos, cabe/l(!)s; cxú'tfí;~ oeasa genitivo femenino de la primera
pets;ona ~toautar dt1l pr1;1nom'bre pertonal cdeclinadi:rde ella; '1¡<;, caso geo.i1ivo
'femenino sincgular' del pronom,bra NJ:aeivo 'declinMo de la que; ó, ~o
nom,:!Mti"Vo masoulino singular del artifflo, 4~inlil'do el; dasil.<ptl>~J ' easo
non:tin<Ltivo masett.lino sing•tar 4el a~ C:QlnOO hettmano; MWo~" ~o
11ominativo masculino singular del nolnbre'J'ropio Uzaro; 1id'0é~si¡ ter~eta
perswa singular de1 impeirfeeto 1de Mcati\"o en voz activa del ve1bo
doli*t>vát», eslar enfermo, aquí estabas~r(:ermo.

~v fü: Maptaµ ~ ciAi::Íl¡mcra -cov Kúptov µÚpú,> Kat


EKµá~acra "COU~ n:ó8a~ auwu -cal:~ 8pt~tV au-cij~, Juan da detalles
para que los lectores identifiquen correctamente a María. Dice que ella
fue la mujer que ungió a Jesús con perfume, literalmente ungüento
oloroso, y enjugó sus pies con los cabellos. Esta unción tendrá lugar
más adelante y se relata en el siguiente capítulo del Evangelzo (12: 1-8).
1064 JUAN XI

Es una referencia parentética a la unción del Señor para precisar sin


dudas de quien se está hablando. Cuando Juan escribe el Evangelio
conoce lo que había ocurrido y que relata más adelante, por lo que hace
uso anticipado del acontecimiento porque conviene aquí a su propósito
tdentificativo. Esto impide la confusión de María de Betama con la
mujer pecadora o con María Magdalena.

TJS Ó aOEA<pÓS Aásapos tjcr8ÉvEt. La segunda identificación


de María es que se trataba de la hermana de Lázaro, el que estaba
enfermo. Aquella enfermedad, sin duda llenaba de inquietud a las
hermanas.

3. Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí


el que amas está enfermo.

anÉO"TEtAav ouv a\ aOEA<pa't npos mhov AÉyoucrm 1• KúptE,


Enviaron, pues, las hermanas a Él d1c1endo Señor,
'íói:: ov <ptActS acr8i::vEt.
he aquí el que amas está enfermo.

..'Notas
1
.
y análisis del tex.tó pego.

!~igue eÍ relato: dns&ttn~'\1'. ;~e~ ~rson:a pl~ del aoristo de im.tic;ativo en


fyoz aptiva del verbo ~?lm, enviar" aq:u,l elf,viaron; oov,conjunción
conti:nuatíva pues; (l.i, cá&Q :nominativo f~no plural dcl artículo definido
ICIS~ <:U>eA.~t, caso nominativQ femenino plurid del nombre col.ll\\n hermanas;
· ~. preposición pro_piaAe afllUS4tiv0; a; (l.\}i:ov, .caso acusativo masculino de
Jita tercera persona singular del pronombre personal él; A.éy01x1o.:t, caso
i:pominativo femenino pluraL del ~c~iQ de p~ente en voz aotiva del verbo
tl~, liablar1 decir, aquí d$cientlo; Kúptt, caso vocativo masculino S:ingular
•del noml:ite divioo &eiior; 'í3(>, segunda persona singular del aodsto segun:do de
~imperativo én v(}z media <!el verbo •Óf:ldro~ en la furtna siSov, mirar, mostrar,
ver; con uoo ad\íerl:>iat equiville a ne aqui, sucedi6 (JIJe, ved, añoFa, etc. podria
~íme oomo nM expres:ion de' <lilveñeneilf. enf~a. como ¡Mira!, incluoo
·,podría l~se a :rnQd() •in~ e0mo' ¿sabéis?, es en la práctica como
·\Uta partieula demostradva, ~ue se os!li para animar eJ discurso avivando la
ate~ión. del lector, alguuos ~emos la i®ntü'iean como interj~ción; ov,
:-caso acusativo i;nas:culino sintttJar del prou~lue relativo el que; <pi.A.me;,
:~egunda persona singuw 4el pr,esente de indicativo en voz activa del verbo
<ptA.sro, amar, querer, aquí amas; &crésve1, tercera persona singular del
presente de indicativo en voz activa del verbo tlcreev~4>, estar enfermo, aquí
~está enfermo.
~ .
- t

Critica Textual. Leeturas alternativas.


LÁZARO 1065
1
dmí<1t1.uAev oov Mdp(:lcx: 7tp0<; a~ov A.á-yoo<1~ ?itvió, puers, Marta a Él
dicif1ndo, leottlrn eu ,M•vi<1

anÉcrci::tA.av oov aí ci8i::Acpat npoc; avrov Atyoocrni· La


enfermedad de Lázaro era de gravedad, hasta el punto que las hermanas
querían que Jesús conociera la situación. No sabemos como hicieron
para avisarle, posiblemente enviaron alguien. No sabemos tampoco
quien de las dos tomó la iniciativa en esto. Según el papiro 66*vid, se
lee envió, pues Marta a Él diciendo.

Kópti::, 'íói:: ov <ptAi::tc; cicr8i::vi::1. El mensaje era corto y preciso:


Señor: El que amas está enfermo. No cabe duda que los vínculos de
amistad y afecto entre el Señor y la familia de Lázaro eran grandes. No
piden que vaya a verles, simplemente que esté enterado de la situación.
Ellas conocían, sin duda, de sanidades a distancia que Jesús había
hecho. Confiaban que Él actuaría y que sólo necesitaba saber que Su
amigo estaba enfermo. La enfermedad tenía que ser grave, puesto que
cualquier otra dolencia transitoria no requería la intervención de Cristo.
Era amigo, pero era el Señor, como corresponde a la relación entre un
creyente y el Hijo de Dios, un trato amistoso pero respetuoso. Es
interesante notar que Juan utiliza el verbo <ptAÉw, que se usa para
referirse al afecto o amor de amigo, en lugar del más usado ayanáw,
amar desinteresadamente, o con alta estima, que se aplica al amor de
Dios y que se derrama en los creyentes por la acción del Espíritu (Ro.
5:5). Sin embargo esa distinción no siempre se hace en los escritos del
Nuevo Testamento y en este Evangelio, donde se usan ambos verbos
para referirse al amor entre el Padre y el Hijo 1. Por tanto, deben
entenderse como sinónimos. La petición de las hermanas es una
verdadera jaculatoria dirigida a quien amaba a la familia, hecha con
decidida urgencia, como se aprecia en el uso de 'íói::, que se traduce en
RV como de cierto, que marca intensidad y que realmente es una
interjección: ¡Mira!, ¡Atiende!, ¡Presta atención!

Es necesario entender que el hecho de ser amado por Jesús, no


significa ausencia de pruebas, enfermedades y conflictos, comunes a
todos los hombres. Sin embargo, el versículo apunta a la bendición de
quienes siendo hermanos se ocupan de las dificultades del que está en
aflicción. Son nuestros hermanos en la fe quienes elevan sus peticiones
al Señor en intercesión cuando nos encontramos en pruebas.

1
ciymtáw 3.35; <ptAÉw 5:20.
1066 JUAN XI
4. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino
para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado
por ella.

dKoúcrac; óf: ó 'I11crouc; EtnEv m.'5T11 Y¡ dcr8ÉvEta ouK Ecrn v npoc;


Y oyendo - Jesus d!JO Esta - enfermedad no es para
8ávmov dA.A.' únf:p Ti)c; M~w; 'tou E>EOÜ, 'lva 8o~acr8íj ó
muerte smo para le gloria - de D10s, para que sea glonficado el
Ttoc; 'tOU 0EOÜ Ch' auTi)c;
HIJO - de Dtos mediante elJa

dKoÚcrac; of: ó 'I11crouc; EtnEV Recibido el mforme que las


hermanas de Lázaro enviaron el Señor hablo con los discipulos sobre la
enfermedad de Su amigo amado
LÁZARO 1067
aÜ'tyt Ti cicr0Éw;w OUK ECT'tlV npóc; eávarnv. Sin duda los
discípulos no llegaron a entender el alcance de las palabras de Cristo,
como era habitual en ellos. Aquella enfermedad de la que le habían
informado no era para muerte. Sin embargo iba a morir, e iba a ser
enterrado. Lo que estaba diciendo es que aquella enfermedad no era
permitida por Dios para causar la muerte fisica definitiva, es decir, una
enfermedad con vistas a la muerte, que es uno de los cometidos que se
da a la enfermedad. En el Nuevo Testamento, la enfermedad puede ser
elemento de disciplina por el pecado, instrumento para que un creyente
sea llevado a la presencia de Dios, o para que Él sea glorificado en ella,
como era este caso.

ciA,A,' únf:p •fíe; M~ric; •ou E>rnu, El propósito en aquella


enfermedad y en la muerte era para gloria de Dios. Algo semejante
había dicho Jesús en relación con el ciego de nacimiento, que estaba en
aquella condición con un propósito: para que las obras de Dios se
manifestasen en él (9:3).

í'.va 8o~acr0ij ó 1tóc; mu E>rnu 8t' mnric;. Especialmente


aquella gloria tenía que ver con la glorificación suya, es decir, con la
glorificación del Hijo de Dios. Ambas glorificaciones eran individuales
pero comunes. El Padre es glorificado en el Hijo y a su vez el Hijo es
glorificado por el Padre. Glorificar a Uno es glorificar al Otro, porque
es glorificar a Dios. Nuevamente la vinculación en la unidad divina del
Padre y del Hijo es evidente también en el aspecto de la glorificación.
El Verbo es enviado para revelar al Padre, y nada relativo a Él en la
deidad deja de ser manifestado a los hombres por el Verbo encamado,
por tanto, la glorificación del Padre, tiene que pasar necesariamente por
la glorificación del Hijo, mediante la cual la glorificación de Dios puede
hacerse conocible para el hombre.

Cabe hacer una reflexión: ¿Estaba presente el mensajero que


enviaron las hermanas de Lázaro cuando Jesús dijo estas palabras
delante de los discípulos? Posiblemente. En ese caso, cuando regresó a
ellas y dio cuenta de lo que Jesús había dicho, encontrarían una
esperanza, tal vez mal entendida de que su hermano Lázaro no moriría,
ya que aquella enfermedad no era para muerte. La fe de ellas tal vez se
debilitaría con la muerte de su hermano, pero, entonces haría Su
aparición Jesús para resolver la dificultad.
1068 JUAN XI

5. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.

tjyána fü: ó 'IricroG<; n\v Máp8av Kat TYJV dfü:A.cpi]v mhíl<; Kat
Y amaba Jesús a Marta y a la hermana de ella y
Tov Aál;apov.
a Lázaro

Notas y ánálisis del texto griego.


" '> ~ +.<

Sigue el texto c-011, ,1fi'd~, ~era ~sona singul11tr tlel impeii:fecro de


. indicativo en 'Voz. activa del verbo ~OOt~~ amar,. aquí amaba; 38, p&rtfoula
~conjuntiva que hace lM veeti de oonjtineió'1: coordinant~. oon sentido 4e pero,
1 ,~,más hum, y, y por cl~rto, anle;<4 bilm; o,
caso Mmin:ativo 11\asoulino singular
•. tlel ruiiculo detenninado ~l; 'h)a<>tíi;;, -OfS-0 ~ominativo masculino sinlµlar del
~noi:ubre propio Jes(¡s; 'ri¡v, -OítS(} ac~atiyo femenino singular del articulo
•i;leieftll,~t1;Wo. fa; Mdp9civ. ~so ·~ativ{l fememno singular del nombre
~propic,H;t~clinado Mtfrtd~ JCat,, eon,ltmci4b copulativa y; 1't\v, pá;so ae\lSllfivo
h
:-fement~ si:ngu:!ar tlel ~ldo ®te~ ddctina.dCY a fa;' d:&l..q>l\v, cllSo
i--:aousatjvo feinenino singular tlel ®Ulbré eom:Wi hermana; '"ó-r11'i;;, CliSO
t genitivó fell\enino i:lin¡ular del artfu:ulo 4*i;mínado de<?l~ de ,11a; ~n.\,
f ~Jiaciórl oopµlatf\ta ,v; lQV, o~ 11~ivo ma:soulintJ sifliU.lar del articulo
1 <iiteml~ el; Aá.~ap0i', caso ~i\lo mascu1ino singular del nombne
F • '"'°'
+Pf()p~~et.1ro¡¡. "-'- !11 .'11 • • _ , ..... .. .- .... t ...... - "". -

tjyána fü: ó 'IricroG<; TYJV Máp8av Kat n\v d8EA<pi]v mhílc;


Kat Tov Aál;apov. Juan vuelve a destacar el amor de Jesús hacia los
miembros de la familia de Betania. El verbo en imperfecto indica un
amor continuado en el tiempo y, siendo además, amor de Cristo, es
también inalterable. El verbo que se usa en este versículo es distinto al
usado en el primero cuando habla del amor de Jesús hacia Lázaro, aquí
aparece dyanáú), que es el más utilizado en el Nuevo Testamento para
referirse al amor perfecto procedente de Dios y que se manifiesta
también entre quienes son hijos suyos.

Es interesante apreciar que se mencione en esta ocasión a Marta


en primer lugar y que no se cite a María, a la que se refiere como la
hermana de ella. Mencionando aquí a los tres hermanos, es señal de que
el amor de Cristo, aunque igual para todos los miembros de la familia es
también individual, es decir, amaba a cada uno de ellos. No se encuentra
causa para que se mencionen nuevamente aquí a los tres hermanos,
salvo que se trate de que el lector entienda que si no respondió de forma
inmediata a la petición que le habían formulado, no consistía en falta de
amor, sino todo lo contrario. Si Cristo queda todavía en el lugar donde
estaba en Transjordania, no es porque no tuviese interés suficiente o que
no amase entrañablemente a su amigo Lázaro, que estaba enfermo.
LÁZARO 1069

6. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en
el lugar donde estaba.

W<; oov fíKOOCJEV on dcr8EVEl, l"Ól"E µi>v EµEtVEV Év 4i


Cuando, pues, oyó que esta enfermo, entonces - se quedó en el que
~v l"Ó7tú,l 8úo 'I͵Épa<;,
estaba lugar dos días

Notas y análisis ?el tex.t<? gri~go.

Contíruilt~ ro<;, to'njunción temporal 'tlllanf/o; oúv, l:)onjurteión continuativa


pUe1i '#¡Kol.'.lo&v, teroera persona singular del aoristo primero de indicafi\ro en
voz activa del ~rbo d:'KOÚ'w, oír, escuchar, aquí oyó; <'.ltt, cOlljunción
cofllPletiva; que; &creew.1, tercera persona singular del present.e de il'J;dic~w
eq voz activa del yerbo dcresv$(l), estar erif'~o. aquí está enfermo¡ i:ó-ts,
adverbio de tiempo entonces; µi;v, panícula afit'llll!tiva que se coloca siempre
inmediatame:nt.e despµés de la palabra expresiva de una idea que se ha de
reforzar o poner en rel~ción co:n oP:a idea y que, en sen.tido p.bsoluto t;iene
oficio de adverbio de afirmacíbn, c0tno Ciertamente, a la verdad; ~wsv,
tercera pel'$ona singular del aoristo primero de indicativo en voz activa ael
verbo ¡dvro, permanecer, quedarse, vivir, aquí se quedó; sv, preposición
propia de dativo en; <V, caso dativo masculino singular del pronombre relativo
el que~ ~" • tercera persona singular del imperfecto de mdicativo en yo:i @tíva
del verbo e\~í, ser, estar, aqui éstaba; 1:Ó'ltt.Q, caso dativo masculino singular
del nombre común /l(gar, sitio; Oúo, caso acusativo femenino plural del
adje:tivQ numeral ~dinal dos~ t\tiSpu(;, oaso ~uimtivo femeniutt pl'l11'lU :del
nombre comtindiaa.

W<; oov líKOOCJEV on dcr8EVEl, l"Ól"E µi>v EµEtVEV f;v 4l lív l"Ó7tú,l
8úo T¡ µÉpa<;, Sorprende esta precisión de Juan. La noticia de la
enfermedad de Lázaro llegó a Jesús, pero, en lugar de salir rápidamente
para resolver el problema y prestar la ayuda pedida por las hermanas, se
quedó dos días más en el lugar donde estaba. Sin embargo, debe
considerarse esto a la luz del conjunto del pasaje y en especial del relato
subsiguiente. La enfermedad de Lázaro era para que Dios fuese
glorificado y que, por tanto, lo fuese también Su Hijo. Sin duda la
sanidad de un enfermo es suficiente motivo para glorificar a Dios, pero
mucho más lo es, siempre desde la comprensión humana, la
resurrección de un muerto.

La enfermedad de Lázaro, comunicada por sus hermanas, fue


complementada por el conocimiento sobrenatural que la Persona Divina
daba a la naturaleza humana, de modo que Jesús sabía como iba a
producirse el desenlace de la situación y sabía, sin duda que la
enfermedad de Su amigo terminaría en su muerte. La demora en partir
hacia Betania, permitió que Lázaro muriese y fuese enterrado. La
1070 JUAN XI
distancia entre los dos lugares, como se dijo antes, llevaba unos dos días
y medio o tres, de camino. Si Lázaro hacía cuatro días que había muerto
cuando llegó a Betania, sumando los días de camino, es de suponer que
posiblemente había muerto cuando llegó el mensaje de sus hermanas.
No tiene interés más que la mera curiosidad estas precisiones
temporales. Lo importante es el hecho en sí y la reacción de Jesús, que
se detuvo dos días en el lugar donde estaba. Los tiempos de los hombres
nunca son los tiempos de Dios. En tres ocasiones en el Evangelio se
habla de peticiones que se hicieron a Cristo por alguna persona allegada
a Él, y detuvo un tiempo la respuesta. Sin duda todos debemos entender
que Dios no actúa cuando nosotros queremos, sino cuando es el tiempo
para que lo haga. Jesús se alegró de no estar en Betania durante la
enfermedad de Lázaro. Nunca es indiferente al dolor de los hombres y
mucho menos al de Sus amigos, pero lo dirige y orienta para un bien
mayor y para gloria de Dios.

7. Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea


otra vez.

E7tEt'ta 1 µE'tcl 'tOD'tO AÉYEl 'totc; µa8ritatc; 2 • ayw µi>v de; 'tYJV
Luego después de esto dijo a los discípulos: Vayamos a
'Ioooaíav ndA-iv.
Judea otra vez.

" ' ."·¡·. '

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. .. . :S/de; ~<:>fit<>,· 'l?áso
·.·· ~··~in · esto; · e~~
. ..., . ~';dél . .. ,. . . . .. i\~~~~ ·déhve ·~(;)·,
.lf~lilaf'.• ., ·aquí· .· > .. > ·.· . •. N~n~ .llistótíe()··\nteite ·ttlíducU:Se como
·~'5 1dlj<J.;• 1 xóig;: ·c~w ~~IUir~ :Uifis<;\Jlm() •dela ·tercera .peflioria: pllfriil del
l?fon<)nl'bre.1~~na1··.tieclmadO•····.·ª·•loS;~: •.:J.t~~11~a'ig, . . ca~ . ··.acu~ü'1Q••···.mas-éwm@
· p1Qtíl!l.·.•.·~~i1i\!)~b~.······cmn;ú,lt(diseipul#.f ~Yú>AA~; ·· ·~~ ·persona; · pju~: 'dei
.ptes~~ . a~1 {,s\lbj.~ntiJ,'Q . ·.·.~·:· ~z)t~v~ ·, •<tJl;.,v~~· . ·•··(j)ffp,, , ow;ui~d"'..·.·~tJ)p./iJ:1
t{í_fl{tr~~>::,9m.fQ~:.s7n~~~ ·~rmP~p~; · ..•. . .·• '.'~~i~ffl!·~~ia ;~a~~~~"º.:ª;
:i:n)"~ ::: o~:;<!-C,~~~9.:':~~~ : ,, ....•.... · ~ . ·. ~~l•..~~lg ..,<fe~~~ .: •.10:;
'{Orj~Í(X.V,···.CáSO /lCtlSa.tivo feme@no.Smgulardél notjJ~#;.pwpi~ J.tft.iea;,,. ~~ty,
adverbio de inodo nuevamente, ae 1iui:tvo, aira W?z; .. .. . .. ' .' . .
LÁZARO 1071

Texto como aparece en etinterlineaksegtín l~citlm en p6v¡c1, IJGe,


ª·"·
·. . l . .·.··. · . ·. ·.· .··· ....•...••.·· ·.. ··.· >: . . .. ·•· · · · .... •·· ·.·.·. · · •· · · •· · · .· · .· . ·. · .
f '33,565, 57.~, 700,.892$,]li41; 1424~ 2211,lt).
brnna µEi-a 't"OD't"O AÉyEl -rólc; µa811i-a1c;· aywµEV de; -ri¡v
'Jouóaíav náA.tv. Luego de los dos días en que Jesús determinó quedar
en donde estaban, invita ·a Sus discípulos para que juntos vuelvan a
Judea, concretamente a Betania en las proximidades de Jerusalén. De
allí habían venido poco tiempo antes, luego de los conflictos que
ocurrieron en la ciudad con los fariseos. La determinación de Jesús traía
como consecuencia volver nuevamente a entrar en la región en donde
estaban Sus más encarnizados enemigos y en donde iba a ser crucificado.

Juan no menciona el nombre de Lázaro, motivo por el que Jesús y


Sus discípulos volverían a Judea. El objetivo de Juan es centrar la
atención sobre el viaje a un lugar donde muchos deseaban la muerte de
Cristo. No cabe duda que el tiempo de Dios no es el tiempo del hombre.
No era el momento oportuno desde la perspectiva humana para volver a
Judea, pero era el tiempo que Dios había determinado para manifestar
Su gloria en la resurrección de Lázaro.

8. Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos


apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

AÉyoucnv m'ml) oí µa811i-a\: pa~~í, vGv f:l;r)wuv cm A.18ácrat oí


Dicen le los discípulos: Rabí, ahora procuraban te apedrear los
'Jouóatot, Kat ndA.tv úndyctc; EKEt
judíos ¿y otra vez vas allá?

Nota.s y análisis del t~to griego.

~í8\li~do el·re~t(l, .escribe: AsrbÜ<1iy. tercer~: ~~oM pturafdel 0p~~·~te d6


~diy.a.tiy~ en .yp~: •. ~tiv~Ae. ·:Y~o/9.: MrW·<~g,~1~i,·. ~e.9~tl ,aquí 4.íc:e7!1 ·~.9~?
·•p~~en~•··fiistódc9~jQr .... ·. •li; ~~t~;;~a.$Q:.~afi~~ ~~(;~l~o g~ l~;~f~a
.··p~r~ttit·.~~~~'. .~él:.kre~~'~t:~ ..~~~<>~~····~~~1~~a.~9.,;;,• E:1: · . ·. ,~; . }~~, . ·,~~~~·····
~~~~~~·······~s~l~•,.·.p~t:. (f~t ·, ~~f~~~.· q~}~~~~.•· ·10.~; • .· ·• ··ti'1~1l. . ·.•··.9~0
:09~~~YQ .~~1:flit1~ :~lur~i :·,d~l> pq~~~·:@~1ln lp":l()s·~·······.•~ .•· . ·. · .· ······~
vo~tiyo ~a~U}µlq,sin~l~~ q~tn~ljie .. ·· · - · . .·. ·...· . io 'tie. ti~tJ,lPº,·~~~4?
t;~tl'.luv 1 ;~pera.1>~s*nf·~i~~at.9ei.:. · . . . e.. mdi9at)vil.~yoi, .•~ct~vª.··
f}elver~'-1l1~ú),,.~~r;. · ······· · :,Ji49í '(J.'1.; • . <ie, . ~91wu~t.iv~,~J~ .
·~~gµA~ ~~911~.'~~gµtij-> ·. ··· .·. ·. a4~.<i.of~~,,xe¡, ~~~~~q~,
a.pp11t1> )?~~~o. . .· . , ............. . }y~~~~w. <!f)...e,d,i:e,ar,;, · o.i~
~·*~1lli1'~tiy,g . . . . · .· . . 9;~~j)id~)os; ·';lpu~ - ··, e~~·
iw~~tiy9 . lt1~~c~r~ . , ......· . .• ·. .....· · . ·...... , e~;"~~~: ~~J~~i!$~ ~9 .. ·.1~~'V4'x;
1td).;\v·, adverh,i6 dé '~t,¡,.v4:fniqfté, )Je.:n,U.it,vo,•:;>trqvez; . ·. ú~~re~~•. ~~c~a
1072 JUAN XI

pe~s9Ilai singular 4e1 prese~ dc:i :i.n,d~<iativo en voz activa del verbo ó11:dyro 1 z'r,
marchar, aquí vas; SKS:i, adverbfo de iu w a,Ult.

AÉyou<Jt v au't<Í) oí µa811'taÍ · pa~~í, vuv i':(,tjwuv <JE


At8ácrm oí 'Iou8atot, A los discípulos les inquieta la decisión de ir
nuevamente a Judea. Todos ellos recordaban los peligros que había
atravesado el Maestro en la última estancia en Jerusalén. Ellos sabían
bien la fobia que los fariseos sentían hacia Jesús. Regresar allá era una
temeridad, desde el punto de vista humano. No podían olvidar la
reacción contra Jesús de los fariseos, procurando apedrearle. Se dingen
a Él con el respeto acostumbrado llamándole Rabí, que será la última
vez que este título aparece en el Evangelio.

Kat náAtv únáyw; EKCt. Una pregunta directa se convierte casi


en una sugerencia para que dejase a un lado la determinación de volver
a Judea. Ellos consideraban aquello casi como un atrevimiento que
podía costarle la vida. Con toda seguridad estaban impactados con el
reciente incidente en Jerusalén que no podían olvidar, por eso no
querían enfrentarse a una situación semejante.

9. Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día,
no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

U1tSKpí811 'I11cmGc;· oux\ 8w8EKa wpm EL<JtV l"'ÍÍ<; fiµÉpac; f;áv


Respondió Jesús. ¡_,Acaso no doce horas hay del dia? S1
ne;
alguno
m:ptnal"i:l i1:v
anda
,15
en el
fiµÉp<+, ou npocrKómct, on
día no tropieza,
'º cpmc; t"ou
porque a la luz del
KÓ<Jµou 't"OÚ"COU ~AÉ1tEt.
mundo éste ve

Notas y análisis del texto griego.,


'
Sigue el re~ato: &;~sKpi0'fl~ tercem ~rsona sínplar del aoristo primero de
in,'4itlativo en voz pasiva del verbt> a1CoKpí;voµa.i, responder, tomar la paJ4bra,
aq~~ rtl/Jplmitt6; 'Irir:r96<;, caso :n:o=.°ttativo masculino sln~lat 'del nomb're
propio }f!BÚI; ooti, pattic~la que ~J' o/'liitl.a fun:na intettsiticada del adverbio de
n~~i\l.clón ou~ fom'la ática, que se tt~u<le como no, y que se utiliza como
partíeula :interrogativa en preguntas' a las, que se espera respuesta afit'tllátiva,
que puede expresar la forma interrogiÍtiva como acaso no; &ú5~~. caso
nominativo femenino plural del adjetivo numeral cardinal doce; ~pm, caso
nominativo femenino plural del nombre <:omútÍ horas; sicnv, tercera persona
singu1ar del presente de indicativo en voz activa del verbo siµí, ser, estar,
tener, ha/Jer, ¡:iqui hay; 'tll<;. caso genitivo femenino singular del artículo
d'*erminado declina~o del; 1\µS~. caso ~enitivo femenino singular del
nombre común día; tdv, conjunció11 afirmativa si; 'tt<;, caso nominativo
masculino singular del pronombre indefinido alguno; nspt11:m1J, tercera
LÁZARO 1073

persona singular del ·ptesen:te de subjuntíVoo•en:.voz:aeti:va delverbo :itEpt7t<i'Ctú5,


andar; caminar, aquí anda; tv, preposición propia de dativo en; -rij, caso
dafrvo .: femenino. singular del .artie;ulo> determinado Ja; · i:Jµ&pq., caso ·dativo
femenino singular .Q.el. nomb~ corrtún; día; :.oó;:' adverbfo<de negación ltó;
7tpocncÓ7t'rEt, tercer¡¡ persona singular del presente de indicativo >en voz :activa
detverbo 7tpOQ"KÓ7ttro, .· trop~ar, .aquí.· tropieza;: 011\,. ·con}unciM·<:au~lporque;
110, •. f3S()·• acus11ttvo ne~~o·. •singaj¡J,I p~l~cul9 ~t~1'Jllip~() dec~pa?o •. al;. cpci}q,
caso·acusátivo~'1tro,.· .• ~i~~ar:de~·:nb1tl[}r~•·:.c~:{~F·•·to\?,:~a'Si:>'genitivo.,
mascuHno··sfa1gulardelartf.éufü·µefi11idq:i;letlúif!Qo.iikl; ~óo-µo\)••·caso geflifrvo ·
.·tl,laseuJ~o . · ·~ngular<·~L , flttµibl'e:·.·~ftRÍn·>1!'uiuJo.;:k·.110~11Qt!,.·.·<~.<:J:.g~ifüro
masclilfao·.•singll&lt·de1.·pr-0rt<>~e·~~~uy~···~~.•·. ···~Mn¡¡ii · ·.·t(!l-9era\per~na·.··.··
singtdar del • pres~téde •.ijxd~tiV:o ii;i;~o~::~~t.iv~•{JeL\fert'>~ ~~1:t©; iff#.tJ•'m:itat, .·.
aquf:ve, . ;e >::? :. / ; .' .; <.< ;• ,;:_ :;: . :,;;; '

U7tEKpí811 'I11crou~· oux't OúÍOEKa wpm dcrtv 'tll~


fiµÉpa~. La respuesta de Jesús está expresada en un lenguaje figurado.
Ellos le preguntan por que exponerse a volver a Judea. Él les responde
diciéndoles que el día tiene doce horas, relativo al tiempo de luz. La
parte de luz del día, antes de llegar la noche, se fraccionaba en doce
partes, desde la salida del sol, de modo que podía ser un poco más o
menos de las doce horas, según fuese el día de verano o de invierno. La
formula mediante una pregunta retórica que exige una respuesta
afirmativa. El sentido es que todavía duraba el día de Su ministerio y
aún no había llegado el momento de dar Su vida, si bien cada vez estaba
más cerca, por tanto, podía ir a Judea sin temor.

f:dv n~ napt7ta'tij f:v 'tij 1Í µÉp<+, ou npocrKÓ7t'tEt, on 'to


cpw~ wu KÓcrµou wthou ~A-ÉnEt. Seguidamente les hace notar que
cuando se camina a plena luz del día, no hay tropiezo, porque la luz del
mundo, esto es la que ilumina el día natural, alumbra de tal forma que
pueden evitarse los obstáculos que aparezcan en el camino. Mientras
dura el día de Su ministerio y tenga que realizar alguna obra de las que
el Padre le había encomendado que hiciese, Él lo haría. Los discípulos
no debían temer que volviesen a Judea porque nada podía ocurrirle
hasta que llegase Su hora, esto es, el momento establecido en el plan
eterno de redención cuando tenía que dar Su vida para salvación del
mundo. El Señor sabe que Su ministerio tiene un tiempo limitado, por
tanto, mientras el día de Su obra no llega a la noche del mundo, debe
ocupar el tiempo para hacer lo que se le había encomendado. Mientras
dura el día es tiempo de seguir trabajando. Mientras haya ministerio que
realizar del que Dios ha encomendado a cada uno, la protección es
segura porque nadie puede impedir el cumplimiento del propósito que
ha establecido para cada uno.
1074 JUAN XI

10. Pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

f:av OÉ •u; m:pt7ta'tlJ EV 'tlJ VUK'tÍ, 7tpücrKÓnn:t, on


Pero s1 alguno anda en la noche, tropieza, porque
'ºla <pwc:;
luz
OUK 8crn V f;v au•ü;>.
no está en él

Notas y aru\lisis del tex,to griego.

Concluyendo la figura, die!): t~v, conjunción afirmativa stJ at, partícula


conjuntiva que hace las veto de éruijunción CQ'Qrdinante, con sentido de pero,
más bien, y, y por cierto, rmt& bien;, n<;, caso m>mina«vo masculino sin¡¡lulár
del pronombre indefinido alguno; 11:spin:<.i11j, tercera persona singular del
presente de subjuntivo en voz activa del verbo 11:ep111:o:t6ro, andar, aquí anda;
&v, preposición pr~ia de tiativo en;, t'ÍJ, ca110 datj;vo femen,ino singular del
artículo detenninado la; vu¡¡:;ti, caso de,tivo feme11ino sin~lar del noml:¡re
común noche; 11:poctKÓn•ei, t~rcera persona singular del presente de indicativo
en voz activa del verbo tropezar, aq,uí tropieza; o't't, conjunción causal porgue;
to, caso nominativo neutro singular del artículo determinado el; cpms, caso
nominativo neutro singuiar del nombre común luz; ouK, partícula conjuntiva
que hace las veces de conjubdón cMrdinante, éon sentido de pero, más bien, 'y,
y por cierto, antes bien~ ikrttv, tercera persoha singular del presente de
indicativo en voz activa del verba élµ{, se'f', estar, aquí está; év, preposición
: ~ropia de dati\r-0 (?n; <x.u'tti), caso dative> maSCuliM de la tercera persona
singular del pronombre personal él.

EUV OS nt; m;pt7tU't'Q EV l"'ÍJ VUK'tÍ, 7tpOO"KÓ7t'tEt, O'tt 'tO <pwc:;


OUK 8crnv f;v aui-ü;>. Las palabras en sentido negativo refuerzan lo que
dijo antes. El que anda de día, no tropieza, pero quien lo hace de noche,
si. Sin embargo es interesante apreciar no dijo que no tiene luz, sino que
la luz no está en él. No es tanto la oscuridad del entorno, sino la
oscuridad espiritual existente en él.

La ilustración alcanza un sentido mayor. Quien camma con Cristo


sabe a donde va y como va, puesto que el mismo Señor dijo que "el que
me sigue no andará en tinieblas, más tendrá la luz de la vida" (8:12).
Por tanto, quien no tiene a Cristo está él mismo en tinieblas y no sabe a
donde va. Cristo es también la piedra de tropiezo para quienes, ajenos a
Él tropiezan en ella, porque no siguen el camino de fe al que Dios llama
al hombre (Ro. 9:32), y niegan la verdad de la Palabra (1 P. 2:8). Sin
duda el alcance de estas palabras tiene como referente a la condición de
los fariseos que buscaban la muerte de Jesús y negaban la realidad de
quien es. Quien tiene la luz de Dios en él, se convierte también en luz
que brilla en las tinieblas, lo que determina la distinción entre los hijos
de luz y los de las tinieblas (cf. 3: 19-21 ).
LÁZARO 1075

11. Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas
voy para despertarle.

Tauta Elm:v, ica't µEta tOUtO AÉyEt auto'lc;· Adsapoc; ó


Estas cosas dijo, y despues de esto dijo les: Lázaro el
cpíA-oc; i¡µwv icEKoiµri:tm· dA-A-a nopEúoµm 'iva
amigo de nosotros se ha dormido; pero voy para
E~U7tVÍCTW UUtÓV.
despertar le.

<·i" ~·~>. _·._,·;- o ' ' ~ :-:·_·/,;:_:-·u-._:~~ ··::>·:'. . ;·- ~·:;:;;t,\~_~i'.·--~';''. i. \:' : :r;:;:.:_.: ::<'._::_ : <;·;~:r--:~~ ;:./'·::,:·:''::< . ;_; ·, ' ,-: :·'1 h'<;:'.);:,· :-. ~ ·_/ ·:·de, ' ,:: ,::·eº~ ' .'/'. ',~·,<:_~;::· '¡
~l.·}1}~t!J.·:S~~ &W;:.:~P.C~~ rn<lµ~q¡,:<~~-.:-~u~ti~~ :He3ltFO:;p~1-~l-.
J?~~~t:f,\ ~~<>,~tj}':l¡l,; '.~tq~,;,~p;:-~'. ;Q~··:~~~i:Jf:coSl,JS; ; :~~~~f::•~~g~ .
~r~~~.-. ~i~_gylar•--•·~1.~~~9~~-,~~fp·p~ . -i~(lic,fj"'.9•: ~---.•-~~~--·_. .aptjy~¡(l~!.····~~??
?i'Tt?~:. {<>,~a.~el a01J.~, d:~ ~~~. r, ·*t;1r, a9m d_yp;_ .l(C:t.~ •. ·:~9l1J~tl,C10P
~~u1ativ~.)';. ~-r.4,. P.ljmsiéi~,,W .'~~~tiy<>, r}e~pl#s' 1?º:t~?· .•~ª~? .ae:,
acu:sativó' liéuft:O ·sfügültit (}.el _.• • .· . ·. .· . .·. ·...•.·. · ~em(jstrativo e.std; 1~t, ··t~cera
~ts~ha. 'del:.··ptés~.·~¿;1n(Ji~a?iy~·· etf :vo~· al:ti.Va •del'veffib: ·~#w.
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~bre oiul:t::deé1i~di:Hfel;~;,;i:: .:.:••>:f:: ·-::: r< "• · · ·;;: u.:>:.: j; ·;c;¡

TaGta Et7tEV, Kat µEta tOUtO AÉyEt auto'lc;· Adsapo<; ó


cpíA-oc; i¡µwv icEico͵T]tm· Después de lo dicho antes, el Señor anuncia
a todos la muerte de Lázaro. Lo hace mediante un lenguaje que expresa
figuradamente la situación de muerte apelando al sueño. Jesús conocía
la muerte de Lázaro, de forma sobrenatural. La Persona Divina de
conocimiento infinito comunicaba a Su naturaleza humana el
conocimiento sobrenatural que le permite hacer una afirmación tan
concreta. No se trata de una revelación al estilo profético por la que
Dios manifestaba algo al profeta, sino que sale de Él mismo, por Su
condición Divino-humana, por eso dice con toda naturalidad nuestro
amigo Lázaro duerme. Literalmente se lee se ha quedado dormido. En
el Nuevo Testamento es la forma natural para referirse a la muerte de un
1076 JUAN XI

cristiano. El creyente, sin duda alguna muere, pero es un dormir porque


no se trata de un estado de separación, sino el tránsito a una nueva
experiencia de vida. El verbo Kotµáoµm, dormir, aparece dieciocho
veces en el Nuevo Testamento, de ellas sólo cuatro hace alusión a
dormirse fisicamente por causa del sueño y las otras catorce se usan
figuradamente para referirse a la muerte de alguien. De esta raíz procede la
palabra Kotµrrrtjpwv, cementerio, que literalmente significa dormitorio.

Jesús aprovecha toda ocasión para enseñar a Sus discípulos. De


manera que la muerte produce verdadero terror al hombre sin esperanza
(He. 2: 15). Ese temor surge por un sentimiento de culpabilidad que está
en la propia conciencia del hombre. El miedo continuo a la muerte es
una verdadera esclavitud personal. De ahí la liberación que se produce
en la experiencia del salvo: "Pues no habéis recibido el espíritu de
esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el
espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba, Padre! (Ro. 8: 15).
La liberación del creyente, que es hijo de Dios le rescata de la
esclavitud del pecado (Ro. 6:20-23), por tanto le libra del temor de la
muerte. Por la fe el creyente tiene la vida eterna, y es, por tanto,
participante de la naturaleza divina (2 P. 1:4). El temor desaparece
porque el creyente no tiene ya condenación a causa de la obra redentora
de Jesucristo, por la que ya no hay condenación (Ro. 8: 1). La muerte
para el creyente no significa entrar en una esfera de perdición y
condenación, sino la bendición de acceder a la liberación plena de todas
las miserias de la vida, para disfrutar de la presencia del Señor (Fil.
1:23). El que está en Cristo y por Él recibe la condición de hijo de Dios
(1: 12), se convierte en dueño de todo, incluso de la misma muerte:
" ... porque todo es vuestro; ... sea el mundo, sea la vida, sea la
muerte ... " (1 Co. 3:21-22). La muerte inquieta al perdido pero es una
nueva experiencia en Cristo, dormir en el Señor (1 Ts. 4:14). Lo que es
ruina para muchos es ganancia para el salvo (Fil. 1:21 ). La muerte no
puede separar al creyente de Cristo (Ro. 8:38). La muerte física en lugar
de ser objeto de miedo, es el paso para acceder a la presencia del Señor
(2 Co. 5:8). Sin duda estas lecciones de Jesús serán comprendidas y
enseñadas por los apóstoles a la Iglesia, pero ya Jesús pone delante de
ellos el motivo de reflexión: Lázaro no ha muerto, sino que se ha
dormido. Será bueno recordar que cuando se habla de la muerte de un
creyente como un dormir en Cristo, no enseña en ningún lugar de la
Biblia que sea un estado intermedio de reposo inconsciente, lo que
algunos llaman el sueño del alma, un sueño psicopático. No cabe duda
que para el mundo de donde el alma ha salido, al dejar de actuar como
soporte de vida, es considerada como dormida (Job. 7:9, 10; Ec. 9:6),
sin embargo está plenamente consciente, en ese sentido despierta, a la
LÁZARO 1077
esfera adonde ha sido trasladada (Le. 16:19-31; 23:43; 2 Co. 5:8; Fil.
1:21-23; Ap. 7:15-17; 20:4). El sentido literal absoluto, propio de los
judíos, privaban incluso a los discípulos a un entendimiento más amplio
que el que suponen las palabras en sí mismas.

d.A.A.a nopEÚoµm "íva i:~unvícrw mhóv. El Señor dice a los


Doce que iba a despertarlo, esto es, a sacarlo del sueño en que había
dormido. No está hablando en un lenguaje directo, sino más bien
figurado, pero está presentando a los suyos la situación en que nuestro
amigo Lázaro estaba y preparándolos para presenciar la mayor obra de
poder que habían visto realizar por Jesús. Es de observar que el Señor
no usa el plural sino el singular, porque aunque todos iban a trasladarse
a Judea y, mas concretamente, a Betania, sólo Él determinaba, y sólo Él
iba a intervenir en la resurrección del que se había dormido. Es dificil
entender que los discípulos no comprendieran la alusión a la muerte,
puesto que no se hace un viaje tan largo y con los peligros naturales que
conllevaba volver a Jerusalén, para despertar del sueño a un amigo que
se había dormido.

12. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.

Etnav oÚv OÍ µa8rrra't au'tú)· KÚptE, El. KEKO͵l']'tat crw8tjcrE'tat.


Dijeron, pues, los discípulos le: Señor, s1 se ha dormido sanará.

Etnav oÚv OÍ µa81']'tat au'tú)· KÚptE, El KEKO͵l']'tat


crw8tjcrE'tat. El sentido de literalidad como comprendían las cosas, les
lleva a una conclusión lógica, si se ha dormido, entonces sanará. No
hay necesidad de ir a Betania para despertarle. No pueden pensar en la
muerte, sino en el descanso, lo que es una señal evidente de mejoría, de
otro modo, si duerme se pondrá mejor. Todo esto pone también de
manifiesto el temor que el grupo de discípulos sentía de regresar otra
1078 JUAN XI

vez a Judea y, especialmente, a las proximidades de Jerusalén. Leyendo


el versículo pudiera entenderse que cuando Juan escribe dijeron los
discípulos, no estaba incluido en ellos, pero simplemente es la forma
natural de referirse a los demás, propio de un narrador.

13. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron


que hablaba del reposar del sueño.

dpJÍKEt 8E ó 'IricroGc; 7tEpt wG 8avá:t00 mhoG, EKEtvot 8f;


Pero había dicho - Jesús acerca de la muerte de él; pero ellos
EÓo~av on 7tEpt •Tic; KotµJÍcrEwc; -coG Ünvoo A.ÉyEt.
pensaron que acerca del reposo del sueño dice.

dpJÍKEt 8f; ó 'IricroGc; nEpt wG 8aváwo mhoG, EKEtvot 8f;


EÓo~av O'tt nEpt •Tic; KOtµJÍcrEwc; -coG Ünvoo A.ÉyEt. Los discípulos
habían entendido mal la metáfora de Cristo, relacionada con la muerte,
al tratarla como un sueño. Ellos habían pensado en el sueño físico,
mientras Jesús les hablaba de la muerte de Lázaro, el amigo común de
todos ellos. Como ya se ha dicho, el temor al regreso a Judea con los
riesgos y peligros que conllevaba, posiblemente conducía a rechazar
otra idea que no fuese la del descanso del enfermo, por lo que no era
LÁZARO 1079

necesario arriesgarse regresando al territorio donde estaban los mayores


enemigos de Jesús.

14. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto.

'tÓ'n: ouv dm::v mhol:c; ó 'Ir¡crouc; nappr¡criq· Aásapoc;


Entonces, pues, dijo les Jesús claramente: Lázaro
U1tÉ8aVEV,
ha muerto.

'tÓ'tE oúv ElnEV aurnl:c; ó 'Ir¡crouc; nappr¡criq: Aásapoc;


cinÉ8avEv, La confusión de los discípulos es resuelta definitivamente
por Jesús, al decirles claramente, sin ambigüedad, que Lázaro había
muerto, literalmente Lázaro murió. Aquello era, para los hombres,
irreversible. Un muerto ya no puede volver a la vida, salvo por la
intervención omnipotente de Dios. De nuevo se aprecia el conocimiento
sobrenatural de Jesús ya que los enviados por las dos hermanas de Lázaro
sólo habían dicho que estaba enfermo, pero Él sabía que había muerto.

15. Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que


creáis; mas vamos a él.

Kat XUÍpw 8t' Úµac; 'íva 7ttO"'tEÚCTYJ'tE, O'tt OÚK fíµr¡v


Y me alegro a causa de vosotros para que creáis que no estaba
EKEt• dA.A.a aywµEv npoc; au-róv.
allí; pero vayamos a él.

N~·1.ooáli$il fit tfttO:~é'g(f.


'~ t
00
-' \ i, ,1 ooi , 8

·~ ti11.(liá~ :~;ióS:· ..:qt, ·:H»,fmtció:o copulativa y:.. 1u.íp©, ·


l>~ñl pexsona siogii- 4~1 .de indicativo en voz a:ctiva del -ve:tbo
tuíp©, · gifíQrse, · ·1;1t~rine, ·· • fe. m:~r (ll(tgra; fü. thnna conttacW: 'de la
1080 JUAN XI

pr~os~IJ!~Ón de oousa1;iyo 5i~.pfJr 1JJe¡/ió d~ ª'°'ª"'ª<Je; u1i1céi~ caso acq~ivo


de la segunda persona plu.n:tl del pr<:1nrnnbre personal vo.r<?tr~; iva.,
conjunción causal para que; ~t(y'tÉ~'te, segunda persona pl1.1ral del aoristo
primero de ~bjuntivo en voz activa ?el verbo 7ttO't&~% creer, aqp.l cre4is;
oi:t, conjunción copulativa que; oñK, forma escrita del adverbio de negación
no, con el grafismo propio ante una vocal con espíritu suave o una enclítica;
fíµ11v, primera persona singular del ñnpei/ecto de indicativo en voz media del
verbo &iµí, ser, estar, aquí estaba; sK&1, adverbio de lugar alli; dA.Afi,
conjunción adversativa pero; &yroµsv, primera persona plural del presente de
subjuntivo en voz activa del verbo dyro, ir, aquí vayamos; 1tpo<;, preposición
propia de acusativo a; aútóv1 caso acusativo masculino de la tétceta persona
si~lar dei ronombre ersona:J; él.

Kat xaípw 8t' óµas 'íva 7ttO"'tEÓcrr¡-rE, on OOK fíµr¡v EKEt•


La expresión de Cristo es un tanto extraña. Lázaro había muerto y Él se
alegraba de no haber estado allí cuando murió. La muerte de Lázaro no
se hubiera producido si hubiera estado en Betania, donde con toda
seguridad habría sanado la enfermedad de Su amigo. La alegría del
Señor no es, por supuesto, por la muerte de Su amigo, sino para que los
discípulos puedan creer en lo que Él haría, que volvería a remarcar
delante de ellos, lo que todos habían llegado a comprender, que el Señor
era el Hijo de Dios. La muerte de Lázaro sería un motivo para glorificar
a Dios. Los Doce eran creyentes, salvo Judas que nunca lo fue como
hijo de perdición, sin embargo, la fe de ellos era todavía débil, de modo que el
milagro que Jesús haría iba a consolidar más lo que ellos creían de ÉL

ª"'"'ª aywµEV 7tpos ao-róv. Con todo, aunque la muerte de


Lázaro sería para gloria de Dios y para consolidar la fe de los
discípulos, no deja por ello de ser causa de tristeza en el corazón del
Señor, de manera que el amor suyo por Sus amigos se resuelve en la
determinación que comunica a Sus discípulos: vamos a él. La muerte
nunca separará al creyente del amor de Cristo, como ocurre también en
el caso de Lázaro (Ro. 8:38).

16. Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos:


Vamos también nosotros, para que muramos con él.

Etm:v ouv E>wµas ó A-EyóµEvos ~íouµos w'ls cruµµa8r¡-ra'ls·


DIJO, entonces, Tomás, el llamado Dídimo a los cond1sc1pulos
ayWµEV Kat l͵Et<; 'íva U7t08ÚvwµEV µE-r' mhoo.
vayamos también nosotros para que muramos con El
LÁZARO 1081

Nótas y attálisis del texto griegó.

Cerrando el párrafo, escribe: shsv" tercera persona singular del segundo


aoristo de indicativo en voz activa dd v~it1tov, fonna d~l aocisto de,A.áyro,
hablar, decir, aquí dijo; ouv, conjunción ilativa pues, entonces; @roµ~ caso
nominativo masculino siµgular del nombre propio Tomás; o,caso nominativo
masculino singular del artículo detenninado el; A.syóµ&vo<;, caso nominativo
masculino singular del participio de presente en voz pasiva del verbo A.Syro,
hablar, decir, llamar, aquí que se llama, llamado; AíSoµo<;, caso nominativo
masculino singular del nombre propio Dídimo; i:o1<;, caso acusativo masculino
de la se~litfa persolia plural del p11>natnbre personal declinado a lóS;
cruµµlle1111:1.1<;, caso dativo mascul:ínbp*tta1 del nombre cómún cundisc~lt>s;
ay(.t}µcSv, primera persona plural del pte$ente de subjuntivo en. v02l activa del
verbo a:yro, ir, aquí vayamos; lmt, adverbio de modo también; i¡µ.1fü;, caso
nominativo de la primera persona plural del pronombre personal nQsotros; iva,
conjunción causal para que; <bo0ávroµsv, primera persona plural del
segundo aoristo de subjuntivo en voz activa del verbo ci7to9vtjKw, morir, aquí
mµramos; µsi:', forma escrita de la preposición de genitivo µsi:ci, por elisión
ante vocal con ·espíritu suave, con; aui:ou, caso genitivo masculino de la
tercera persona singular del pronombre personal él.

i::hi::v ouv 0wµac; ó A.i::yóµi::voc; ~í8uµoc; wt:c; c:rnµµaEhrmt:c;·


Generalmente es Pedro el que habla en nombre de los otros discípulos,
pero en esta ocasión fue Tomás quien lo hizo. Juan da el equivalente
hebreo del nombre griego diciendo que significa Dídimo, ambos son
equivalentes a mellizo o gemelo. No se dice quien era el gemelo de este
discípulo. Sin embargo pudiera ser un simple nombre, sin que tuviese
necesariamente un hermano gemelo.

aywµi:;v K<Xl T¡µi::tc; 'íva ano8ávwµi:;v µi:;'t' a\JLOU.


Generalmente se considera a Tomas como una persona de carácter
apocado, con muchas dudas e incluso indeciso. Sin embargo, bien puede
tomarse aquí como un hombre valiente que invita a todos los
condiscípulos a acompañar resueltamente a Cristo aunque fuese para
morir con Él. El término crnµµa8r¡'tatc;, condiscípulos, sólo aparece
aquí en todo el Nuevo Testamento. La situación de riesgo que corría
Jesús, siempre desde el punto de vista humano, hacía presentir un
posible desenlace a manos de los enemigos. Ellos debían acompañarle
en cualquier circunstancia aunque tuviesen que morir con Él. Como dice
León Morris, "Tomas miró a la muerte cara a cara y eligió morir con
2
Jesús antes que vivir sin Él ".No cabe duda que Tomás tenía un sincero
amor por Cnsto, al estar dispuesto a morir con Él. Una afirmación
semejante la diría Pedro un tiempo después, durante la última cena con

2
León Moms. o.e., pág. 156.
1082 JUAN XI

el Señor. Con todo, lo que esto revela es un gran desconocimiento


relacionado con la muerte de Cristo, como si se pudiese producir o
incluso fuese inevitable, a manos de los hombres. Llegará el momento
en que la dimensión de la identificación con Cristo haga que morir con
Él sea el distintivo del creyente (Gá. 2:20).

Algunos creen que morir con Él, no se refiere tanto a Jesús, sino
a Lázaro, lo que supondría que Tomas ya da por sentado que iban a
morir como había muerto Lázaro, sin embargo la construcción
gramatical del texto griego no permite vincularlo con el que había
muerto, sino con el que podía morir, en el pensamiento de Jos
discípulos, que era Jesús.

17. Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro
estaba en el sepulcro.

'EA.8wv ouv ó 'Iricrn\3<; EUpEY au1ov 1focrapa<; fí8ri i¡µÉpa<;


Vmo, pues, - Jesús, halló le por cuatro ya días
hov1a f:v 1ó) µvriµEÍ(J).
estando en la tumba

Notas y análisis del texto griego.

Se inícJa un nuevo parrafo: 'Eli.&wvt c.aS-O nominatiw masculino singuliu: del


participio del aoristo segundo de indfoativo en voz activa del verbo &pxoµa.t,
venir, aquí viniendo, vino; oov, conjunción continuativa pues; ó, caso
nominativo masculino singular del articulo detenninado el; 'IT)crooc;, caso
nominativo masculino singular del nombre propio Jesús; ropsv, tercera
persona singular del segundo aoristo de indicativo en voz activa del verbo
&ÓpÍCJKID, hallar, encontrar, aquí halló; a.Ú'tÓv, caso acusativo masculino de
ta tercera persona singulat del pronombre personal declinado a é:l, le;
'téd"t'Ja.pa.i;; caso acusativo femenino plurn:l del' adjetivo numeral cardinal
cuatro; i¡ór¡, adverbio de tiern~ ya~ 1\µtpac;, caso acusativo femenino plutal
del nombre común días; e~ov1a.~ rc<tSo acusativo masculino singulat del
participio de presente en voz aQti.vn del verbo el,m, tener, p0$eer, tener
necesidad, encontrarse, aquí teniendo, en este ca~o estamlo; sv, preposición
propia de dativo en; -r~, caso dativo neutro singular del artículo determinado
el; µvnµ&Íq>, caso dativo neutro singular del nombre común sepulcro, tumba,
monumento.

'EA.8wv oúv ó 'Ir¡cro\3<; EÚpEv auwv 1Écrcrapa<; fí8ri T¡µÉpa<;


EXOV'ta f:v 10 µvr¡µEÍ(J). No se da ningún detalle del viaje desde donde
Jesús estaba hasta Betania. Es muy probable que buscasen las vías
menos recurridas, para que no hubiese demasiados encuentros con Ja
gente que conocía a Jesús, de modo que el viaje fuese, en cierta medida,
como de incogmto. Juan sitúa a Jesús en Betania.
LÁZARO 1083
La primera indicación tiene que ver con Lázaro, del que se dice
. que hacía cuatro días que había sido puesto en el sepulcro. Sin lugar a
dudas se hizo con él lo que era habitual en los enterramientos judíos. El
cadáver se cubría de ungüentos aromáticos sobre los que se colocaban
vendas, de manera que el cuerpo muerto quedaba retenido por ellas. Los
muertos solían enterrarse enseguida de haberse producido la muerte. El
ejemplo de Ananías y Safira lo confirma, que fueron enterrados
inmediatamente después de haber muerto (Hch. 5:6, 1O).

Una creencia judía, enseñaba que el alma del muerto quedaba


junto al cuerpo durante tres días, de modo que sólo en ese tiempo podía
producirse una resurrección. Pasado ese tiempo se iba al lugar de
descanso y la resurrección ya no era posible. Por otro lado, al cuarto día,
sin los elementos protectores que pueden usarse hoy, el cuerpo entraba
en plena descomposición, una de cuya evidencia era el hedor propio de
esa situación. Pasados los tres días, que eran los de duelo oficial, sólo
un milagro divino podía producir la resurrección de un muerto. La
noticia que Jesús recibió al llegar a Betania es que Su amigo estaba en
el sepulcro desde hacía cuatro días.

18. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios.

ílv 88 Í] Br¡8avía f.yyu~ T<Úv 'fapocroA.úµwv w~ ano cr'ta8íwv


Y estaba - Betania cerca de Jerusalén como de estadios
8EKanÉV'tE.
quince .

.~y.~isiul4ltexto gri~g,o. . ·. " '··' . ·p .•

.-~ .• ~.~~~.·~ . ·~~ia;.:.ry~,-.•:•.•...~.· ;'; : .·;:··:~~ut··$itlg\JJ~r del,·,~mJ>@rf~o·~e


.~ica# ~ .~6z;4Ctiya del,~~~ . . . ·.. · ·.. ... ,~1<1r; .aqµí.1 ~14qa;· .&t, ,.,~~la ·
~~nJ~:Y"·~e ,~~,l~~~~~::~ ,~~~~i~P~t4iJ,1ª1),ti~~Q~~~~i(j . ....
·~-:~~~: :)'~Y.'J'P>r)1t~~tQ;,.:flll~:~~J;!{J~'.:'· .. .. . . . ·· ··
~':~~'.:~~~
niti:Y:9 :~ . . ... . ~· ' '>
cJistj~~v6~~~ . . . · . . ·.· ·.·.· · . ·. · .· · .~ 'o ·Jerusálén; roq, ~Y~ - •q'~e· :
~~--~m~,'(t\lt} ba~ lasv~s·d · ~p~tiva; . ánp, :pr~~.
propia r.fe gehltivo .de; q~croiwv, .· . . . ,.·. · · · ·•· · . · . •. otnascuimo plural. deLoo#ll>~
C()ff,l... '.'#'t~s~ ~a~, .. c~.f&~P,~ª8CUÜJ,10. ,plural del adJ~tW'<>'
tlUinetal caroinal quince.

ílv 88 Í] Br¡8avía f.yyu~ 'tWV 'fapocroA,úµwv w~ ano


cr'ta8íwv 8i::KanÉv'tE. Juan establece datos concretos sobre la situación
de Betania, diciendo que estaba a unos quince estadios de Jerusalén,
1084 JUAN XI

como cada estad10 es de 177,6 m., el lugar estaba aproximadamente a


tres kilómetros de distancia. La referencia que se hace en los sinópticos
es más genénca e imprecisa. Lucas dice que Betama era una aldea,
concretamente cierta aldea (Le. 10.38). Realmente, como se dijo al
pnncip10 del capítulo, era una pequeña población en la penfena de
Jerusalén De manera que Jesús había llegado prácticamente a la ciudad
donde estaban presentes Sus más acérrimos enemigos. Juan da estos
datos de Betama, sobre todo de la distancia a Jerusalén, para que el
lector entienda la presencia de muchos Judíos de aquella ciudad.

19. Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para


consolarlas por su hermano.

noAAot OE EK -cwv 'Iouoaíwv i:A.11A-ú8Etcrav npó<; •l\v 1 MápElav


Y muchos de los JUd10s hab1an vemdo a Marta
Kat Maptaµ 'íva napaµuElrícrwv-cm mha<; 7tEpt wG doEAcpo\:52.
y Mana para ammar las acerca del hermano

Notas y análisis del texto griego.

Contmúa él relato. rro/../..o\, caso masculino plural del adjetivo muchos; os,
, pa:rtfwta oonjuntiva que hace fii ve¡¡:!$ de éOnjuooión ooord:i~1 ~ JUrtioo
· de pero~ más bien, y, y por éiertq. (Qltes b$en; sK:, preposición ~ia dC"
'g<:mkivd de; 't(Í)v, caso genitiv~ ni~Uno plur,.U dtl artí1:ukl 4eft:Woo l<m;
'l~uóo:~v, caso genitivo mascul~~ til~ del adjetivQ judi&; 6A.11A.'\$81l!;ut~v,
~rcerQ, persona plural del pluscuamperfecto d~ :indicativo en voz a'1tiva: dd
verbo spi.oµa.i, venir, aquí habían venido; 1tpÓ~, preposición prepia tle
acusativo a; -rfjv, caso acusativQ femenino singular del articulo determinado
la; Má.p0a.v, caso acusativo femeni.n<:> singW.ai" del nombre propia MtiB'ta;
iaxl, conjlUlción copulativa y; Mapui~ caso acusativo femenino singlllar dél
n:Ol®re propio María; lwx, -0~ causal. para; 'lt<Xp«~•vt~,
terceA persona plural del aoristo ptirner<t de sul:>juntivo en voz media del verbo
~cxpc;r.Jru000µ<t:1., animar. al~ntar'" • rtl pé~dtne, a.qui ,,animMi ~u~, ~aso
•~q femenino plural del ptOtlOfll~ ~rsonal d~lh!.a4o' 4elllls"14f; ~'lp\, 1
~p:r~si:tlión propia de ~ti:V(i «&tn:c4 ~; ~6, él\SO 9onkivo m,~o
~il:t del arti1:lulo dt'feMi™1® ~~ ti&í:4<Poi1, caso aitni~ -~
~ju1PJ::lar del nombre ctom.on hermaw;>r,

'Crl1ica Te1'.tual. Lecturas alternativas.


1
n:p6<; i;f¡v, a /a, lectura atestiguada: en p~ 75v•d, ~. B, c.~ W, 33, 5'19, 1241,
Iátt.

i;dt; 1t&pi los alrededór de, según se lee en :p4$vtd, A, C3 , K, r, A, @, 'l', ¡1· 13 ,
565, 700, 892s, 1424, 844, '1211, 1", °Stt".
LÁZARO 1085
2
toü d&sA.q>0U, del hermano, según ip45• 66• 1',.,, B, D1 K. W, @, W,'l,'tl,
1 '

toí> d&A<¡>ou mhwv, del hermano de dlos, según A. C, K, r, ü, '!', ¡1· 13 , 33,
565,S79í700,892\ 124l~ l!f.24,~44;21 ;'lal,S~P;: -t~l •t>~¿r ~-

noA.A.o't Oi:: BK 'tWV 'Iouoaíwv. Sorprende la presencia de tantos


judíos residentes en Jerusalén, lo que da a entender que se trataba de
una familia muy conocida. El término judíos en esta ocasión no hace
referencia específica a los fariseos, como ocurre en otras ocasiones, sino
que es un adjetivo genérico para referirse a pertenecientes a Judea y,
más concretamente aquí, a Jerusalén. Sin embargo, por el contexto
próximo, es posible que entre ellos hubiese alguno de los enemigos de
Jesús, que llevarían recado del milagro a los otros fariseos que estaban
en la ciudad.

8A-riA-ú8i::tcrav npo<; •Tiv Mdp8av 1m't Maptaµ 'íva


napaµu8tjcrwv'tm mha<; m:pt To0 d8i::A.cpo0. Todos estos habían
venido desde Jerusalén a Betania, con el propósito de consolar a las dos
hermanas de Lázaro. Pudiera tratarse aquí del duelo habitual en aquellos
días, en donde venían para llorar con los familiares durante los tres
primeros días, luego guardaban un duelo profundo durante el resto de la
semana y finalmente continuaban condoliéndose, aunque de forma
menos intensa, durante treinta días más, según regulación del Talmud:
"Tres días de lloro, siete de lamento y treinta para ataviarse con ropa
austera y no cortarse el cabello 3 ". Consolar a los familiares de un
muerto era un deber que debía cumplirse sin demora. La gran mayoría
de los que habían acudido a Betania, tenían, sin duda, la intención de
consolar a las hermanas de Lázaro. Puesto que ninguno de ellos sabía de
la presencia de Jesús, además, cuando llegaron al lugar no había llegado
todavía y nadie sabía que estaba viniendo.

El deber de acompañar en el duelo a los hermanos es un


privilegio y un deber cristiano. El apóstol Pablo dice que debemos llorar
con los que lloran (Ro. 12: 15). Esto contrasta fuertemente con la idea
que algunos tienen sobre que el cristiano no debe llorar a causa de la
muerte de algún deudo. El testimonio no es mantenerse impertérrito en las
circunstancias más adversas, sino entristecerse pero con esperanza (1Ts.4:13).

3
MK 27b; Soncmo edn., p, 180.
1086 JUAN XI

20. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a


encontrarle; pero María se quedó en casa.

it ouv Máp8a roe, fíKoum:v O'tt 'I11crouc, EpX,e'tat Ú7t1ÍV'tllO'EV


- Entonces Marta cuando oyo que Jesus vema saho al encuentro
au't4)· Mapuiµ DE EV T0 OÍK(\) EKa8ÉsE'tO.
de El Pero Mana en la casa estaba sentada

Notas' y análisis del texto gñego.


~ j ... ~ ¡ ._J .i-
' '
f ~

Sin in:tertlipcíót1, contin.úa· f), e'áso nomthativó femenino síngutar del mtículo
éet~inado la; ouv,, 00:11junc:ilórl. ilalíva entbnbes~ MfipOa, caso ht:lminativ<>
f«l.lél1i• '&'.fllg'Ular del ~ llltopw Mart«t <t>i;, 1oonjoooión ttm.pcn:al tuando;
~ i}vol!laev~ teNera persona singular 'del ~ primero de mdi<*tiv<J ea ~
·actíva del verbo d1wú(!)~ oír, escfle~t\ aq_ui oyó; 5'ti, conj'Ul:lcióa ~VJ
que; 'l'fl<JOO~, caso nominativo maseulinQ singular del nombre pr<>pio Jesás;
~ni, ter,c~:ra pet"~a sinp qel presente qe, w.di~vo eD¡.:V<JZ inedia del
verbo Sf>X.Op.m, vemr, -ileg¡;rr, regresar, qptJre~. aquí Ve1fla;>Z Ú1t'l'ÍY't110'&\',
tercera persona singular del aoristo prt~ero qe indicativo en v9z activa del
verbo únavtd.w, salir al encuentro, aq_uí salió al e,.cueptro; ciU,iqir caso dativo
masc~\n~ de lá tercer~ ~so~ sihi'?ráidet pronombre persoqaf dec1Í!laaº~<le
1É'l'; °MdptG • <:aso rtominlttlvtt fe~ sinafilát del ttmubre M/:ilri;
;~' eobj'!itttdv'a: qu~ '~t* ~1$es "dé Co1!1Jun:ti6b ~ ~-
~t'Q; mis iile11; 11 yp&P~~~ ·-~ ~t ,,.ki:&t •
1 q;a11Y•w;~:.14); euo~v°'--~"~u dot ~$~~ 1

~ ~ dativ<¡J ~no si~ det •mbre: 1oomún 1»1a; tw.i$(íi~1 terceta


';per~ SiH»liµ- del im~ de :in4i~~tivo
·~tt~~füi.Ql, sentarse1 estar sentado,;:.~í ~estaba ¡¡enfflda,

voz media deil ~

it ouv Máp8a roe, YíKOUO"~V O'tt 'I11crour:, EPXE'tat


Ú7t1ÍV't110'Ev auT0 De alguna manera llegó a oídos de Marta que el
Señor había llegado al lugar, por tanto, conforme a su carácter sahó
mmediatamente a Su encuentro La presencia de Jesús en cualqmer
lugar no pasaba desaperc1b1da. Después de tres años de mm1steno y de
la multitud de señales y prod1g10s que lo habían acompañado, la
presencia suya despertaba la expectación natural Posiblemente la gente
que había vemdo para acompañar a las hermanas, descubneron la
presencia de Jesús, lo que fue suficiente para que Marta, enterada de
ello, sahera mmed1atamente a Su encuentro. Pudiera pensarse también
que algmen le hubiera comumcado la presencia de Jesús, dmg1éndose a
ella como la señora de la casa No tlllporta el modo, lo que mteresa es la
reacción Marta dejó mmed1atamente el lugar para acudrr a Jesús que llegaba

Mapu:iµ 08 Ev T0 o'tK(\) EKa8ÉseTo Mientras Marta coma al


encuentro de Jesús, María, también conforme a su carácter quedó
sentada en la casa donde estaba Esa era la postura más habitual para
LÁZARO 1087

recibir a quienes venían para consolar a las dos hermanas por la muerte
de Lázaro. En esa posición; sentada en casa, quedó María. Siempre se
, apreció un contraste de formas entre las dos hermanas. Mientras que
Marta servía y se ocupaba firmemente de los quehaceres de la casa,
María prefería sentarse a los pies de Jesús para oír 'Sus palabras. Aquí
Marta corre, mientras que María queda en donde estaba. Sin embargo,
no es necesario especular aquí, porque tal vez la noticia de la llegada de
Cristo la hubiese tenido sólo Marta.

21. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi


hermano no habría muerto.

EinEV oúv T¡ Mdpea 7tpoc; 'tOV 'Ir¡crouv· KúptE, Ei ilc; ro8E


Dijo, pues, - Marta a Jesús: Señor, si estuvieses aqu,í
OUK av anÉ9avEV ó ci8El.cpóc; µou·
no hubiese muerto el hermano de mí.

~~nálisis d 1~to griego.


1 Tp1sladándo la reacción de Marta, escribe: 1mu;v1 t~et'.3 .ix~rsona singular del
segundo aoristo de indicil.tivo en voz activa del \•erbo t.hov, forma del orísto
de i.frrw, hablar. dreif', aqwi djfo' oov, conjuncjón CIOTitinuativa pues· ~. caso
nominativo femenino singular del articulo deterrnfoado la MclpQa, casa
nominalivo femenino singular del nombre propio Mana: n:p í;, prepo lción
prcipia de acusativo a; tóv, caso acusativo maseulino singular del articulo
detenninado el· 'lf}aouv, caso acusativo masculino singular del nombre
µrupio Jesús! KúptE. caso vocativo masculina singuJar del nombre di 'no
Senor; d. cmtjunció11 afim1atlva conclicfonal si~ ~~ segunda persona sü1gular
del imperfecto de indicativo en voz activa del verbo siµL ser, estar, aquí
estabas, en la oonstrucdón Condicional if.l>'tUVieses~ WÓ&, adverbio de lugar
aqui: ºº"-• forma escrita del adverbio de negación "º~ con el grafismo propio
ante una vocal con espíritu . ua e o una enditica; Civ, partícula que no empieza
nUDca frase y que da a ésta carlict:er condicional o dubitativo, o e presa una
idea de repetic1ón. Se construye con todos los modos menos el imperativo y
aoompaña a los pronombres n:lativos para darles un sentido general, aqw
hubiese para dar carácter c-0ndicíooal al verba: dJtÉOO:Y&v• .segunda persona
singular del segundo aoristo de indicativo en voz activa del verbo ci11:06vquK'.(J),
' morir, aqui mu.eno; o, caso nominativo masculino singular del fil'f.l.c11lo
determinado el; cl8i::í.~ú¡;, caso nominativo masculino singular del nombre
oomún hermarw; µoo, caso genitivo de la prirni:ra persona .siugulac de
proµ.ombre rsonal declinado de mi.

EinEV oúv T¡ Mdpea 7tpo~ 'tO\:' 'Ir¡crouv· KúptE, Ei ilc; ro8E


OUK av cinÉ9avEV ó ci8El.cpó~ µou· Mediante una condición de
segunda clase con Ei, si, Juan traslada las palabras que Marta dijo a
Jesús. Muy probablemente sean las palabras que las dos hermanas
1088 JUAN XI

usaron ante la muerte de Lázaro. Se aprecia esto porque María repite la


misma frase de Marta (v. 32). Si el Maestro estuviese aquí no habría
muerto. Sin duda es una importante declaración de fe de Marta. Ella
creía firmemente que Jesús hubiera evitado la muerte de su hermano,
como consecuencia de la enfermedad. No dudaba en lo más mínimo del
poder del Señor. Sigue siendo de convicción general que para
producirse la sanidad de un enfermo, el que ejercería esa función tenía
que estar presente. Tal vez, en medio del dolor que las embargaba, se
olvidaban que Jesús había sanado en la distancia a enfermos. Pudieran
considerarse distintas razones por las que Marta se expresó de este
modo, pero, lo mejor será considerar sus palabras como algo dicho en
medio del intenso dolor que se produce con la muerte de un ser querido.

22. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

[dA,A,a] Kat vuv ot8a on ocm av ahtjcnJ 'tOV 0Eov


Pero también ahora sé que todo Jo que - pidas a Dios dará
8ú5crEt crot ó 0EÓc;.
te - Dios.

'. ' ·//. ··:,. ·~/:.1:'~;t':{'·:( · . '/,~, .c'.,c, :'·> .·


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. adv~iO• 'de mod* tmnin'i#; .w\}~i ·~\f~io .de~ii~t11Pf>.:a11oí-'1;. -Olaa' 'pri~·
• ·· ·'" · a e· · ' · · .:~~.~~~~;"~~;~~~9···P~íl.;sa~~)
, ., .. "ilj..r~iz~ '~ás~~sáti~ n~
.·...•..·.. . ••. ·.··.· < .·.· •

P~lll'ttl:~~l'·rt~?t11~J:'~· ~1~Y.? . . .• .·.·· . · . 'e:l"ipP$':1..~ 'i:'f~f ·. ~~:: ~v,~


p!)ÍJíÍ~l~ qi~· no :"~jia~it:~b:\lncá::tt ·. .•. .....·.... ·.·. .. .••.. :;$s~·;~Tíi~·oeridi'eifuiM ·~ •
dubi(atlVó; o expresa uJbt'.,ji:íea ·~ ~e~;. Se·con8tiujre cowt()dos·fos mod?s
~~~.S: el tix9 (>1 ·. · \~¿' ·. · ~ .p¡;ir~···~4F:l~s ~. ·
"séliiiil g~ ·· a.tt'il'01l eegunda
, -:r_-_,· ,' ' ... ;::_-;--_ - ' _·__ -:_- _ -·''. _':_:-: _ •'
_·_-,_:: __ :·_-- ': -·_:- ____ '
': ---_,_,__ ·.-__ ,--_-:'-,-_:-'-- •' .·=-·-:_-:' __:,, _- __
'®l··áoristo p~ d~'.~~pj\J:ntivo. ett<voz· 11ctiva (Jél yerl'.m
a . . i •. . ". . " .· . .. si~at: d.~t.ia.JttQ\l;fó
'ó singutar del nombre divina
·~ yo;(~~v~.d~l ·· · ~~dí~~~~ .
'.. brs 'i , ; . .
bl-t• ' 's1ll:gular ' a
del ptonombre personal íteciitmilo ~.. ti.- te~ :-t}; ' caso 'Íí()minlltivo mas.clJ1.ino
,sín~~ar de,1 atttctdo detllxminado ~l:¡·J:'@~g>;:•~a.so::JiiO"min~i%vo :•mll'iJÍo'·
singíllarffeló.ombtedi'virlitlJtos/•' ' .....

[dA,A,a] Kat vuv ot8a on ocra av at'tr\<J'Q 'tOV 0Eov ÓW<JEl


crot ó 0Eóc;. Aunque con cierto desconocimiento, Marta tiene plena
confianza en que Dios responderá a cuanto le sea pedido por Jesús.
¿Estaba segura de que se produciría la resurrección de su hermano si era
atendido lo que acababa de decir al Señor? Pudiera ser, pero, habría que
buscar una concordancia con lo que en la lectura contradeciría esa
LÁZARO 1089
supuesta fe en el obrar de Jesús (v. 39). No es clara la forma de la frase
de Marta, pero, lo más firme sería vincularla con el versículo anterior,
con lo que resultaría: "Señor, si estuvieras aquí mi hermano no hubiese
muerto, porque se que Dios te concede cuanto le pidas". En cierto
modo entendían que fuese posible la sanidad, pero no que pudiese
resucitar su hermano Lázaro. El pronombre relativo ocra, en neutro
plural, abarca la totalidad de las cosas, es decir, Marta sabía que
ninguna cosa que Jesús pidiese le sería negada. J.,,o que habría que
determinar, y eso es imposible a la luz del texto, es si también
consideraba incluida una resurrección de entre los muertos. Con todo, la
fe en el poder de Jesús, parece no ser demasiado consistente, puesto que
estaba segura que lo que pidiera a Dios le sería hecho, pero no tanto lo
que Él determinase hacer. La limitación es lógica en el entorno de la fe
judía. Ella usa la palabra pedir, que se utilizaba para referirse a la
oración, por tanto lo que estaba expresando es que cuanto Jesús pidiese
en oración le sería otorgado. Es la forma habitual de un favor pedido
por un inferior a un superior, mientras que el término que usa Jesús para
referirse a Sus oraciones expresa el plano de igualdad entre Él y el
Padre. Es muy posible que Marta, como el resto de los discípulos, no
había comprendido totalmente el plano de igualdad en el Ser Divino, de
las Personas del Padre y del Hijo.

23. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

A.ÉyEt mhíJ ó 'Iricrouc;· dvacrttjcrEtm ó d8i:;A.cpóc; croo.


Dice le Jesús: Resucitará el hermano de ti.

A.Éyi::t mhí;í ó 'Iricrouc;· dvacrttjcrE'tm ó d8i::A.cpóc; croo. Marta


no había pedido todavía nada, por lo menos explícitamente, lo que hizo
fue recordar a Jesús que si hubiese estado presente no hubiera muerto.
Parece ser que el interés de ella, lo mismo que el de su hermana era que
no se hubiese producido el deceso de su hermano. Probablemente
1090 JUAN XI

consideraban ya todo como algo irreversible y no había pehc10nes.


Frente a esto, Jesús hace una promesa, excesivamente grande para ser
considerada como una realidad en aquellas circunstancias: "Tu hermano
resucitará". No concretando el momento en que ocurriría, y haciéndolo
en futuro, muy bien podía ser tomado, como así ocurrió, como una
promesa escatológica. No era posible que Marta entendiese esa promesa
como algo inminente. Pero, Jesús aprovecha la promesa para abrir un
diálogo mucho más profundo que una resurrección material, un volver a
la vida física después de haber estado muerto un tiempo. Jesús orienta la
visión de Marta para que deje de considerar la tragedia del pasado y vea
un futuro lleno de esperanza. Estas palabras deben alentar y reorientar
nuestro pensamiento. Debemos estar pensando en una resurrección en la
que nunca más podrá producirse la muerte. Especialmente cuando
tenemos que dar un hasta luego a uno de los nuestros que ha partido
para estar con Cristo, hemos de hacerlo con la certeza de que
volveremos a encontrarnos para estar para siempre con Jesús.

24. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el


día postrero.

/..Éyi:n mhcí) Y¡ Máp8a· ot8a on dvacrnícrE'tat {;v 'tlJ dvacr'tácrEt


Dice le Marta: Sé que resucitará en la resurrección
EV 'tlJ ECTXÚ'tlJ Y¡ µÉpq..
en el último día.

A-ÉyEt au't<Í) Y¡ Máp8a· ot8a ondvacr'tl)crE'tat {;v 'tll


dvacr'tácrEt {;v 'tij l;crxán:i i¡µÉpq.. La esperanza de la resurrección
LÁZARO 1091
final es característica de todos los creyentes. Ante la afirmación de
Jesús, Marta hace una declaración firme de su fe. Ella sabía que su
hermano resucitaría en el día final, el día postrero, el último día. Es
posible que Marta hubiera entendido las palabras de Jesús como
elemento de consuelo al recordarle la esperanza de que todos
resucitarán al final de los tiempos. La profecía lo enseña claramente
(Dn. 12:2). Jesús mismo habló de esto mencionando la resurrección
final (5:28-29). La frase último día está tomada también del Antiguo
Testamento (Is. 2:2; Mi. 4: 1). La certeza de la resurrección individual
está ampliamente establecida en el Antiguo Testamento (cf. Sal. 16:9-
11; 17:15; 73:24, 26). De igual manera la resurrección colectiva (cf. Is.
26:19; Ez. 37:1-14; Os. 6:2) La fe de Marta estaba bien fundamentada
en la Escritura. La fe cristiana descansa también en la esperanza de la
resurrección, que espiritualmente ya se produce en el momento de creer,
en donde la identificación con Cristo comunica la vida eterna que es una
verdadera resurrección de los muertos para pasar a la esfera de la vida
(Ro. 6:4; Ef. 2:6; Col. 2:12; 3:1).

25. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí,


aunque esté muerto, vivirá.

dm;v 1 mhíj Ó 'IT]crouc;· syw dµt ÍJ avácr'tacrtc; Kat ÍJ c'.;;úH{ Ó


Dijo le Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el
7tlO''tEÚWV de; sµs KUV dno8ávt:1 c'.;;tjcrE'tat,
que cree en mi, aunque muera, vivirá.

Ntl;td:y:anáti~s<dett~t~~:Mlg~;i<: ,;: : ·.· ::·:-:.: :,.:· :- .':·...... ·· · ·.·: ::: ::e:>: ·:::::~::·
~ < >o··: i·~ :--~ :~'~·: .; ': ;;·; --,_ d<' .( ~ > e 'i;·::'.:(~,.-~_:_·;>1 :<'.:'>;; .,<-:;:·:o-::)-~~]º_·;·-; ::. ~ <>~f<::-::: ~ . \:>>.<'; ,'>" r>¡\- ;!~'·/>'< ; 'k:·::; <; -;;:, : -:'::c;;:e{:_;::,:::::::{,:
~tsóá:'t!;1$pm<l;~:•••~~·~~.:::~elri:~~-;~~~~~.:d:~l::s~UIJ.~9:~~;*;•
~~~!~~···~~i:~~:~~Y-''~t::~~·~\~~~if~~~;,4~l-~~:-:~-~~-~~fi;·.···
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141• ~~·.:tasl>·~~~™*·:fe•i11~ 1~~·:'*'Ji:a~bt~:~mn\\lil:i•11,~· ·· ~~·•~ :··
A9$iJ\~tÍyo. ~Pllli~t}.·~~~~,4~,~~~.:~-~~ ~/~:~~~~~~~· · ~~~·
nen,iinafi:~C:l.·~~~~:,.;~~~:~!~: . :'-'.·<?:~~~'Y~.~~
v~ 1tlO'tet}co,: <;r~et•:•~UÍ::tJfi.6:-:~~~;. ~e•.a.q~i'l(Q:.~i
~1$1 :f~J? ~~$~~~• Ol': .. · .·.·.· :·.·,:·.· . ;S .;l)~~~
~~c1~~\) ~· "!·1~ i:ril; · .;t. ·
. . .·
&isó d~· •q:u"e;: . .·afiriqü~ 1 $~a;:• <i'lfo
. . ·.~~-
· . : · · ·.~ . . ·.· ·. persona•
tercera . . .. ,i11:sirlgilrar.·
.•. ... :•~i~.áU,n~11 ~r
<t~r ·aon~tO:···•
1092 JUAN XI
segundo de subjuntivo en voz activa del verbo d7to0vijKWi morir, aquí muera;
t;r)as'tm, tercera persona sinsular del fUturo de indicativo en voz media del
verbo ~dw. vivir, aquí vzvitá.

Crítica Textual. Lecturas altemativas.


1
Incluye 5t, después de &'i7tev, en tt, 0, ¡1, 565, 892", 2211, b.
2
Kat ti í'.;wtj, y la vféla, se omite en :j)45, 1, sit"; Ci riano.

i::1m:v aó-rl] ó 'Iricro6c;· i':yw ciµt Ti dvácr-racnc; Ka{ Ti l;wtj·


A la profesión de fe de Marta respondió Jesús reorientando el
pensamiento de ella hacia Su Persona. La resurrección es Él mismo,
tanto como la vida. En las palabras de Jesús está el quinto yo soy de los
siete que aparecen en el Evangelio. Es una afirmación absoluta de lo
que Jesús es. Pero, al vmcularla a la resurrección y a la vida, no puede
considerarse el yo soy sino como divino. Sólo Dios tiene vida, sólo Él
puede resucitar a un muerto. Sorprende la aparición de las palabras, en
donde resurrección está antes de vida, cuando realmente en el orden
natural antes de resurrección tiene que haber muerte. Sin embargo, la
Escritura enseña que todos los hombres están muertos delante de Dios a
causa del pecado: "... estando muertos en delitos y pecados ... " (Ef.
2: 1). No se trata de una muerte en sentido figurado, sino de la realidad
espiritual consecuencia del pecado. La sentencia de muerte espiritual se
había determinado para el hombre en el origen de su existencia, en
donde Dios dijo que el día en que se cometiera pecado, transgrediendo
Su voluntad, en ese mismo instante se produciría la muerte espiritual,
que no es otra cosa que la separación entre el hombre y Dios a causa del
pecado (Gn. 2: 17). Por la presencia del pecado en el hombre no
regenerado, cada uno se ha dado muerte a sí mismo, porque la muerte es
el resultado y producto del pecado, la esfera propia y natural en que se
desenvuelve el pecador. El pecado reinó produciendo la muerte (Ro.
5:21). A causa de la introducción del pecado en el primer hombre, como
herencia genética espiritual, pasó al resto de los hombres que estábamos
en Adán, no solo como cabeza federal de la raza caída, sino como
transmisor espiritual dentro de la genética biológica de quienes
proceden de él (Ro. 5:12). Nadie puede evitar la condición de muerto
espiritual, porque la paga del pecado es la muerte (Ro. 6:23). Por tanto,
la vida del hombre no regenerado, en la práctica del pecado, es una vida
que se encuentra a merced de la muerte, en el reino de ella. La muerte
espiritual afecta a todos, en una idt:_ntidad de condición (Ro. 3:9).

Es bueno recordar que el hombre no regenerado es un muerto


espiritual. El concepto bíblico de muerte no es el cese de la existencia,
LÁZARO 1093

el término de la vida, sino un estado de separación que se produce entre


el hombre y Dios a causa del pecado. Igualmente la muerte física es,
conforme al pensamiento bíblico, el estado de separación que se
produce cuando la parte física y espiritual de ser humano se separan
(Ecl. 12:7; Stg. 2:26). La muerte, por tanto, no es una aniquilación del
ser, sino un estado que se vive desde el mismo inicio embrionario de la
existencia humana, ya que el Salmo afirma que "He aquí, en maldad he
sido formado, y en pecado me concibió mi madre" (Sal. 51 :5). La
muerte física es una consecuencia del pecado, ya que Adán fue creado
para una vida perdurable, llevando la imagen de Dios (Gn. 1:27; 2:7), y
recibiendo la provisión divina para la sustentación de esa vida mediante
el árbol de vida (Gn. 2:9). La Biblia enseña que la muerte fue
introducida en el ámbito humano a causa del pecado (Gn. 2: 17), y como
castigo por él (Gn. 3: 19; Ro. 5: 12-17; 6:23; Stg. 1: 15). Pero, la muerte
fisica es consecuencia de otra muerte anterior, la muerte espiritual.

Esta muerte es, como se dice antes, la separación de Dios a causa


del pecado. Es el término de la vida espiritual en la experiencia humana,
a causa de la interrupción de la comunión con Dios, origen, razón y
experiencia de vida. De ahí que Jesús, como en quien estaba la vida
(1 :4), puede decir a Marta "yo soy la resurrección y la vida". Si Dios,
fuente de vida, es la vida misma, todo ser alejado de Él está alejado de
la vida y es, por tanto, un muerto espiritual. Esta es la dimensión con
que Jesús dice esas palabras a Marta. El estado de muerte espiritual es
común a todos los hombres (Ro. 3:22, 23), es decir, el hombre nace ya
en estado de muerte espiritual y permanece en ese estado mientras no
reciba la vida eterna, que es la vida natural de Dios, por unión vital con
Cristo, el comunicador de la vida, alcanzándola por gracia, mediante la
fe en Él (3:14, 15, 36; 5:24). La muerte espiritual se proyecta
eternamente en aquellos que mueren físicamente sin haber
experimentado la salvación en Cristo.

Este estado de muerte no significa que el hombre no regenerado


sea incapaz de obrar nada de modo correcto. Jesús mismo enseñó que
hacer bien a quienes lo hacen a otros es algo natural entre los no
regenerados (Le. 6:33). El hombre no regenerado puede practicar lo que
es bueno en la sociedad, a modo de ejemplo atendiendo enfermos
terminales, donando sus órganos para salvar vidas, dando sangre que se
necesita para transfundir a otros que la necesitan como asunto vital. Con
todo nada tiene que ver esto con la condición producida por el pecado
en la vida de cada persona nacida en el mundo, que afectándola desde el
inicio de su vida, la condiciona a ser lo que todos somos: muertos
espirituales. Todo hombre confirmará luego con su vida, aún los más
1094 JUAN XI

honestos, que son incapaces de alcanzar las dos metas que resumen la
ley moral de Dios: amándolo a Él sobre todas las cosas y amar al
prójimo como a uno mismo. La realidad pecaminosa del ser humano
determina también la muerte espiritual de todos. Debe tenerse presente
que el hombre natural es incapaz de discernir las cosas de Dios porque,
siendo necesario entenderlas espiritualmente, para él le son locura, esto
es, imposibles de comprender (1 Co. 2:14). Al pecado recibido de
origen, van añadiendo luego en la práctica cotidiana de la vida, los propios
pecados personales, cuya sentencia, establecida por Dios, es la de muerte.

Jesús teniendo vida en Él mismo, siendo residencia comunicativa


de vida, puede dar vida a todo el que cree, sin que ésta esté
condicionada por la muerte física como era el caso de Lázaro.

ó mcrri::úwv de; f:µf: Kav dno8ávlJ t;;tjcri::-cm, La fe es el


instrumento de salvación y en ella se produce una transformación, que
es la regeneración espiritual, por la que el que está muerto
espiritualmente viene a la vida, en una resurrección por identificación
personal con Cristo. La acción divina de salvación se produce en el
tiempo en que el creyente estaba muerto en pecados. Dios es impulsado
por amor a vivificar a quienes están, por su condicional natural, muertos
delante de Él y acreedores de la ira divina y no de la gracia salvadora.
Esta vida se alcanza por medio de la fe, esto es, para el que cree en
Cristo. Aunque bajo la ira de Dios, no impide que la misericordia divina
se manifieste. Sin duda no es posible la vivificación del perdido sin la
obra redentora que comporta también la resurrección del Salvador.
Sobre esto habló Jesús al anunciar la entrega de Su vida
voluntariamente para, como Buen Pastor, dar vida a Sus ovejas (1O:15,
17, 18). La identificación con Cristo, resultado del ejercicio de la fe, es
la clave para entender la experiencia de vida nueva en el salvo (Gá.
2:20). No cabe duda que la vida eterna se recibe sólo por unión vital con
Cristo, de otro modo, unidos al Hijo recibimos vida (3:36a). Las
consecuencias de la identificación con Cristo, conducen a una nueva
posición en la que la vida eterna viene a ser la vida personal del
creyente. Esta es una nueva vida procedente y vinculada con Dios
mismo (1 Jn 5: 12), que no es otra cosa que la participación del salvo en
la naturaleza divina (2 P. 1:4). Esa vida se realiza en unión con Cristo,
como el apóstol Pablo dice: "juntamente con él nos resucitó" (Ef. 2:6),
donde el adverbio de modo expresa la idea de unión con otro, esto es, al
unimos con Cristo recibimos vida eterna. Esto supone una resurrección
espiritual, como se aprecia en las palabras de Jesús. No está hablando
sólo de una resurrección futura, sino de la experiencia de resurrección
en donde se comunica vida eterna.
LÁZARO 1095

26. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.


¿Crees esto?

Kat na~ Ó SWV Kat 7tlCT'tEÚWV El~ EµE ou µ~ dno8áv1J


Y todo el que vive y que cree en m1 de nmgun modo ha de monr
d~ Tov aiwva. mcr·rnúi;;t~ ToÜw
para siempre ¿Crees esto?

Notas y análisis del texto griego.

Siguen las palabras de Jesús: Kal, conjunción copulativa y; ·n&:<;, caso


nominativo mascubno singular del adjetivo indefinido todo; ó, caso
nominativo masculino singular del artículo definido el; t'.;;wv, caso nominativo
masculino singular del participio <le presente en voz activa del verbo ~d.(J),
vivir, aquí que vive; Ka.\, conjunción copulativa y; 11:tct'reÚ©V, caso
nominativo masculino singular del participio de presente en voz activa del
verbo 1tta"t&Úw, creer, aquí que cree; &~ preposición propia de acusativo en;
&µ&, caso acusativo de la primera persona singulár del pronombre personal mi;
. oo, adverbio de negación no; µY¡, partícula que hace funciones de adverbio de
negación condicional no, ambas negadiones juntas significan de ningún modo;
dno0dVTJ, segun<la persona singnlar del aoristo segundo de subjuntivo en voz
activa del verbo d1to0v1ltc(l)¡ morir, aquí muriese, Ita de morir, eii;;,
J)'reposiciórt prúpia de acusativo para; wv, caso acusativo masculino singular
®l articulo ~rminado el; airova:, ccaso aousativ<> masculino singular del
nontbte oomún siglo, eternidad, genemlmente se traduce como para siempre,
eternamente; 1tt<l"tsúttt;;~ segunda pétsona singular del presente de indicativo
en voz activa del verbo 'lttcrte:úro, creer, aquí crees; 'COO't'ó, caso acusativo
neutro singular del pronombre demostrativo esto. i ~.;';\:~·..u;:;.;
Kat na~ ó scúv Kat 7ttCT'tEÚWV El~ i:µf: OD µ~ dno8ávi:i d~
'tOV aiwva. Las palabras de Jesús siguen la referencia a la muerte
espiritual y a la vida eterna. El que cree en Cristo, al recibir la vida
eterna, no morirá jamás, es decir, la muerte física no va a ser una
proyección a la muerte eterna, sino a la experiencia en otra dimensión
de la vida eterna.

La vida y la fe están unidas también en esta última frase de Jesús.


No es posible la vida eterna sin la fe en Cristo. El creyente no morirá
para siempre. Pasará por la experiencia de muerte, establecida para
todos los hombres por la soberana decisión divina, pero permanece vivo
en Cristo Jesús. La salvación es extensiva a todo el que cree. Nadie está
excluido de la salvación por gracia, pero es necesario que crea. El creer
no se trata, en modo alguno, de una acción propia y natural del hombre,
sino el ejercicio del don que Dios da para recibir la salvación. La fe,
junto con la gracia y con todo cuanto tiene que ver con la salvación es
un don de Dios (Ef. 2:8-9).
1096 JUAN XI

mcr'tEÚEtc; 't"OU'to. Cristo demanda una confesión sobre esta vida


a Marta: "¿Crees esto?" Al formularla a modo de pregunta exige
necesariamente una respuesta. Las palabras sobre la vida eterna y la fe
en Él no es un mero discurso religioso o filosófico sino un llamamiento
determinante a la fe. De otro modo, el Señor le dice que puede dar vida
eterna y que la da a quien crea; éste no perecerá jamás; ¿Crees esto?

27. Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de


Dios, que has venido al mundo.

/.,Éyct au'tcí)· va\ KúptE, F.yw 7tE7tÍCl"'tEUKCX on cru Et ó Xptcr't"Ot;; ó


Dice le: Si, Señor, yo he creído que Tú eres el Cristo, el
Ítoc; "COU ewu ó de; "COY KÓcrµov F.pxóµEvoc;.
Hijo de Dios, - al mundo que viene.

j ' ~' '


' ''

,, '_-,
, ... ,
~- '

Si1tu~···_d·t~timonio'•••~.:f>.l~a.;·•.: ~ye-,t, . •·wre~n.;~r~.,a. sin¡µlm-qeJ,pres~pte.~t}·····


indfoatiVol> en voz ~tiva d~lvet'b()••'A.é~Ui. ·~t>t'P'1• ~cJ,;, ,_4J#Cfü:e; -~91tw, caso .
~;v9 •. ~~ülino•·•. de····· láj~9eta· ~~()rui..·.Sit1g~11lt :•a~· prqnw~t>re .·pers~miil
:~~~l~rul.'10.9 '.§1, _te; >v~\¡ .·. ~ícttfa• .af1fV1ati:va.:qµe.@.••·ifi<!se:·~l~sico.esW)
• tm)l~~?>4~--·• át'i~acI9ti si~ i<;µ.pi.~¡: . c~o. :v~ti\IA rol;\licµli~!'l s~~. <!~_-·
~ombi-e :.divill() $erion .._1¡y~;.•_c~(),llon1i11~:v()·~ ·1~.ptiitl.~a.p~i:soll~·-sing~.,•.• ~-· ·
frop9P?bJ:e • peJ:$.()n1tl.;Ya~.--~f;~í~~~*'%!•··P~·~rs~~~~i~\ll~ . ~l~lf~~to.·.~e
md1(;,~1vo,.· ..e•i:t.··•. .Xº~ .· . a~lva··•.deJ··.··Y~P9 .· . ···1t:t<n;~o(tl,..·.4~f<?t:.·. .•,qul. ·.hi!•·· c'Jf1'4_(); . . ·..(Ítl;·.•
- conjunció~···qu?;' cru •.. citso·. ·notjlitlatiyg · de.;1~ seg~da pqs()na.lliQ.gUl~ ; (Jel
pr~nombre personal m; si, segunda pérsonll: slngular·delpresénte de indicátivó-º
en. V()~ activa .del verP'o slµl, St?r, -~~r, .: aqtú er~s; · ó, .· c~q nominativo
~Cl!lino ~in~ular del artíéuto: deterrríínado ?l; •.• ~ig~oc;,. caso n,ominaHvo
Jl1.aii.culinp .·sing\lhtr del .noJl1bre •. propio Cristp; .·. ó, .-_·c11so nominativo m.1tsc~lino
singular· del'~iculo .detetminadoel; Ytoc;, casonomiriativo nuis~ulino s~ngcilar
dernom~re divino . H{ja; toÓv c~o genitivo. m~ctilino. singular del artí.cúl-0
deténnitta<fo ·el; ®wfi, •. cas-0 genitiv-0 mascuHno singular del nombre divino
declinado .de .J)ios; ó; caso nominativo masculino singufar del articuló
detenninado el;. sic;, preposición prQpia de acusativo a; tóv, caso acusativo
masculino del ·- artfoalo ·• detenninruio'.·el; 1'.o<rµ,o'V~ ca5o acusativo .masculino
singular del nombre cmnún ·mundo;. apxóµevo~, caso ·nominativo masculinó
singular del. partiyipio dé presente en voz médi~ 'del verbo ~m~ oµqi, ve('lir,. :tquí
ueviene.

AÉyEt au'tcí)· Marta respondió a la pregunta de Jesús con una


auténtica confesión de fe en Su Persona. En comparación con el
testimonio del apóstol Pedro, hecho en nombre de los otros discípulos,
este es, en cierto modo, más completo.
LÁZARO 1097
va1 KúptE, f.yw nEnícrcwKa. La fe de Marta no era de aquel
tiempo, el imperfecto de indicativo f,yw mmÍO'l'EDKa, yo he creído,
habla de algo que tuvo lugar ya en el tiempo pasado y que ha sido algo
completo. Era una fe depositada en Jesús tiempo atrás.

on cru et ó Xptcrl'oc; ó Yíoc; l'ou E>cou. La primera


manifestación de la fe de Marta era que Jesús no era un hombre o un
profeta, sino el Hijo de Dios. Posiblemente le faltaba mucho para
comprender la plena dimensión de Aquel que hablaba con ella, e incluso
de la misión que le había sido encomendada, pero, su fe es firme. Cree
que Jesús es el Mesías prometido. Ante la oposición de los líderes
religiosos, ella mantiene firme lo que para ella es Jesús, el Cristo de
Dios. Pero junto con la aceptación de Su mesianismo, está también la
vinculación con el Padre, al reconocerlo como el Hijo de Dios.
Necesariamente creía que Jesús tenía una relación especial con Dios.
Acababa de decirle que no dudaba que cuanto pidiera a Dios le sería
otorgado, esto superaba ya a cualquier otro hombre en la historia de
Israel, incluidos los profetas.

ó de; l'OV KÓcrµov f.pxóµEvoc;. El segundo aspecto de su fe es


que el Hijo de Dios había sido enviado al mundo. Casi podría
considerarse esto como un título para Cristo, lo que presentaría tres
títulos en el versículo: El Cristo, el Hijo de Dios, el enviado al mundo.
Esta era la forma en que el pueblo, a la luz de las profecías, esperaba al
Mesías, de procedencia celestial, enviado por Dios al mundo. Marta
creía que Jesús era el Libertador que Israel esperaba. Sin duda
comprendería más tarde la dimensión de Su libertad, que no tenía que
ver tanto con asuntos políticos, sino con quienes estando esclavizados
por el pecado, podían ser hechos libres por Él (8:36).

28. Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana,


diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.

Kcú wGw dnoucra dnílA-8Ev Ka't f.cpwvricrcv Map1aµ l'YJV


Y esto dicho, se fue y llamó a María la
dóEA-cpT]v mhílc; A-á8p~ dnoucra· 6 818ácrKaA-oc; nápccrnv Ka't
hermana de ella en secreto d1c1endo· El Maestro está aquí y
<pWVEl CJE.
llama te.

Notas y análisis det texto griego.

El relato continúa sin interrupción; Kal, conj~ión copulativa y; tqui-o, c¡¡.sQ


acusativo neutro singular del pronombre demostrativo t:sto; &Í7toucra, caso
1098 JUAN XI

Kat wGw dnoucra cinflA-8i::v Kat E<pwvr¡cri::v Maptaµ i-i¡v


ci8i::A-cpi¡v mhfl¡; A-á8p~ dnoucra· María se había quedado sentada en
la casa. No cabe duda que la emoción, la presencia de tantos amigos, la
ausencia de su hermano fallecido, habían hecho mella en su fortaleza
fisica y se sentía cansada. Pero Marta, había tenido un encuentro con
Jesús. Allí estaba el Maestro y su hermana debía saberlo para que
estuviese también con Él.

ó 8t8ácrKaA-o¡; nápi::crnv Kat <pwvi::'l cri::. Marta dice a su


hermana que el Maestro que estaba allí, le llamaba. Juan no dice nada
de esto, posiblemente omita este detalle. El título de Maestro con
artículo determinado confiere a Jesús una posición única. No era un
maestro, era el maestro, el único así para ellas. Maestros había muchos,
pero Jesús era uno solo, no había otro igual. Es interesante que el título
sea usado también por una mujer, cuando los rabinos, los maestros de
religión se negaban a instruír a las mujeres. Lo importante es que Jesús
llamaba también a María para que acudiera a Él, en un momento tan
singular como sería la resurrección de su hermano Lázaro. La
comunicación de la noticia fue en secreto, privadamente, tal vez lo dijo
al oído de su hermana para que no se extendiese entre los que habían
venido para consolarlas. Las palabras de Marta, expresan una profunda
satisfacción. Aquel que habían esperado durante los días anteriores,
había llegado por fin. Además lo importante es que la llamaba.
LÁZARO 1099
Hemos de aprender que en momentos de dificultad, muchas veces
nos pasa desapercibida la presencia de Jesús a nuestro lado. Es
necesario que oigamos Su invitación, Su llamamiento. Tal vez nuestros
oídos están saturados de consejos, de palabras, de buenos deseos de
otros, pero es preciso que el silencio nos permita oír la voz de Jesús, que
nos llama. Si lo hace es para damos alguna bendición especial, si llama
es que va a atender nuestra necesidad, si llama es que va a confortar
nuestra alma, si llama es que va a consolar nuestras penas. El Maestro
está aquí y te llama, oigamos atentamente su voz.

29. Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él.

f:Kf:ÍV1') fü: ÓJ<; i\KüUCrE:V i¡y~p81') 'tUX,U Kat l'lPX,f:'tO 7tpor; UU'tOV.
Y ella cuando oyó, se levantó rápidamente y vino a ÉL

f:Kf:ÍV1') fü: wr; i\KOUCTf:V i¡y~p81') •axu María se levantó


rápidamente. No necesitaba más para hacerlo que la indicación de su
hermana refiriéndole dos cosas: que el Maestro estaba allí; que le llamaba.

Kat iíPXE:'tO npoc; au-róv. No se detuvo por nada ni con nadie.


El imperfecto del verbo usado en esta ocasión, expresa la idea de un ir
continuo hasta llegar a Jesús. Se había levantado de donde estaba y su
objetivo era alcanzar la meta que era el Maestro. Juan describe la acción
muy gráficamente, imponiendo rapidez al relato. María sale de su
ensimismamiento y corre al encuentro del Señor.
1100 JUAN XI
30. Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el
lugar donde Marta le había encontrado.

ol5nw 8f: i':A.riA.ú8Et ó 'Iricroui; di; 'tYJV Kwµriv, dA.A.' ~v E'tt


Pero todavía no había llegado - Jesús a la aldea, sino estaba aún
i':v 'te\) 'tÓm\) éínou úntjV'tl']O"EV aú'tc\) ~ Mcip8a.
en el lugar donde salió al encuentro de Él - Marta.

N<>t~ y·análisis del text-O ~e.go. .• •.•. ·

Juan atlade: é>ü7tro, •. ·adYemio•.tódavla ncidóS,· ~artúhda ~gnjlJhtiv~ que ha~e ··las·
v~es•.•l:le.••.«>iljunción~ootdióante¡··~n·se~ó:~~r4;····.m(is.bie1l•:iY, ·y.paf:elertá1
.• rJJJt~/hten;··.•····~lm A.úlJai, t()t'Cera .petson~.- singul~ deLpe~fecto· de ·. indicativo •. en
vot. acti.va del verbó . ~pxoµat{::J?enirr· •·Hf!~f·.-aquf Jtabfa llegado;>ó~ ·caso
.not'tlinativo ~sculino 'singular-detattíc\ilo d.eteft11inade.·. eh··•.··• '·I11ao();, . .·. caso
11.Pp¡mativ~ .J:nasculino .• . si{lg~lar .d.el .~pte . ·. ·Pt"Opi() •.·.· Jesús;. .&ii;, . .P1'eposic!6n
l'>1"{)Pif-.•d~ ··•. ~cu-sativ<J'.·~;..··•.·-env;•. ~~sp.:..~~4Sijtjv().i.•(~'1i~ • .• .sioglllar··i4e~ . : ~íó~to···.
• ~tel'iiií~a~Ia; ··.1C(í)µfí"'i ~sit~~i.l•t•v{{~enm~ s~~~:4~t· no1llbJ:e·¿oo.iún.·
··. ·atdea;···<;ase.ríº~·•·····~~fy';••. foíWª·tiS<lrita ·~nt!.:~at):·~e:· l,á . ~Cinjun~i~11.··. a<J.yez:s~~a.
·:·.g.~·•..•.qlie•m~i:tlca pe!f.º~·..S.tnQ•·. ryv.:.JJ~rc~ ·p~~ónª · plura·I <1e1 imp.e!fecto:.ae
·Ü1di~átiv&·•··~~··•"9~.aetiva:delv~go.:(>i#t,·.·.f~r.••·.·.~rqr;::a<¡~i··. • esta/Jó.~·. .·.s.'.tt;'·.·.a4wl'bio
d~ ~p<> tada.v.i~•.. aun; &v~ preposición propiad.e datí~o.en;. -r~,·.·.~aso.dativt)
rll~~~····s~8cu1!U'. del.artículo··d,etn,)iila<J.o el¡ :·tom\>;···.caso·•·dátivoniascu:lirm
·sj;n¡u1ar:;det..11pmbre común Nsllr~·•·iSf1io; ····~oP •••. ll4ver1'i(). ·relatiw de ... lugar
won'de, dor@e¡ ú1tiívm~Y.• ter~ft ..persona·••.s~lar ~l aoristo· pnttt~ro de
.in(Ji,catj-yp en yoz.acti.va:-dtil'VeJ'bo \)1t~'11<Í'"• •·sµlir ·qi encuentro; . ·.•11qui salió: al
e~n~ot «Ü'.t~, 93$() ·dativo·.r11a~~ufuiode la. ten~era persc>na .singlllar.· del
proJ10rnh~ ~rsónafdeclwa~.4~·s.1;>~( ~as()· 11ominatj-v(). rnasc~lin() ~ingular
deti.a.t'{íel*tq ·li~tertililJfldoli¡;.··~dp~~ ··~~o liotninati"º· masculino ·. singµlar del·
nombre propio Marta. . .. . . ·•

oünw 8f: EATJAÚ8Et 6 'IricroGi; de; 'tTtV Kú.͵l]v, dA.A.' ~v En


i':v 't(\) 'tÓ7tl\l éínou Ú7t'fÍV'tl']O"EV aÚ'tW tj Mcip8a. Juan establece una
frase parentética para aclarar que Jesús no se había movido del lugar
donde había tenido lugar el encuentro con Marta. Mientras Él se
aproximaba a la aldea, había tenido lugar la conversación con Marta.
Allí lo dejó para ir en busca de su hermana y traerla al encuentro del
Maestro. ¿Por qué quedó allí? No hay respuesta bíblica para esta
pregunta. Bien pudiera haberle sugerido Marta que esperase allí hasta
que llegasen las dos. Tal vez aquel lugar estaba más próximo al lugar de
la tumba donde había sido enterrado Lázaro. Estas y otras muchas
razones pudieran haber determinado que el Señor se quedase en el lugar
donde estaba, sin entrar en Betania, pero ninguna· de ellas tiene
fundamento bíblico. ¿Se trataba del secreto mesiánico? También
pudiera ser ante los enemigos que tenía en la ciudad de Jerusalén, y la
LÁZARO 1101

reacción de algunos que deseaban que se manifestase como Mesías,


para hacerle rey.

31. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban,
cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido,
la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.

oí ouv 'Iooóatot oí ovrE<; µEr' mhljc; EV rí] otKÍc;t Kat


Entonces los judíos - que estaban con ella en la casa y
napaµo9oúµEV0l mhrív, tÓÓY'rE<; ri¡v Mapuxµ on raxÉw<;
que consolaban la, viendo a María que rápidamente
civfon1 KUl E~TiA9Ev, rJKOAOÚ9r¡crav mhí] óó~avrE<; on
úmiyEt
se levantó y salió, s1gu1eron la pensando que iba
de; ró µvr¡µEtov 'íva KAaúcrr:i EKEl.
al sepulcro para llorar allí.

Notas y análisis del texto griego.

Continúa . el .·relato: .·oí, .• caso ·nominativo .. ttlªs~ulinoplural•·.·del . articula··


deteJ:tninado lo:T;. oúv, conjUJ¡CÍÓif con$uativa. ¡Jués, entonces; .. 'l?t>8a1oi,
caso l't~miri.ativó .irlagc~línQ plural Q<!l .adj(!tivo judíos; . . oí, .cas~ . nominativo
masculino plu1'al del •artículo · determinado ··los; ovtec;, ·. caso nominativo
maSC\llirto •plural•.del paf'tícipio: . deºpre~etite en voz •.actlva• del•verbo etµi;ser, .·
estar, aquí que están, mejor que estaban; (ieT', forma escrita de la preposicion
de :genfüvo·µmci,con,porelisión.ante vocalco11 espíritu suave; :aútilq, caso
genitivo• femeninQ~.· la t~cerjl; persona singular 4eJ.pro1;1ombre: personal ella;
sv, •. prepo~ición .pwi~i.a de 4ativ9 en;·.i;ij, caso dativ1)fernenino ~il'l~~iµ':.del
artfcqfo.dete¡'llli~iµi<J•·•.·.lcz~ .•.·.oÍb:ÍQ;1 .•·.caso :~l'tivp .. feme.nin o .·:sin~ulm-· ~el n,~~l:>~
c~tn§n • cqsa; ) 1m\, c9njQt;1CÍÓ~ C<;p1;Jl~frva y; 1'<~pcXµt1eoúÍleyoi., . ~¡js() .
notl;liaativo OJ_as<iu1Fº pfürill .4eL Particípfo de presente.· en voz media. MI ~efl?~
~~aµúeeoµat., ·•· . r1ntmar, · consolar. . aléntar, dar.. e/ pésame, .aquí .que
consolaban; CJ.u;itv; casó acusativo femenino de !asegunda persona' singular
detpronornbre petsoaal ~eclirrado • ffelld; tOóv,;ec;, caso nomiriativó masculino
en
plural· del. Pat'tfoipioº del •.·. aotistc>•segu0do . "'ºz activa• dél· verbo. ópdw,·•ver;
mirar, ~qui vi~da¡ .··. 'tflVf caso acusativófem~mino .singular .del articuló
dettrmituí.do la;• .M~ptclµ:;.•éaS,O:acusativo femenino singular ·del nombtepropío
declinado. ª·Maria; 3tt, conjunción que; w:x:éwi;, adverbio. de. modo
rápidlllT!ente; . <ivé~11. te~c~ra persotm singular c!el aor~sto: .segQn,do de
indic¡\tivo ,en VO~ actiV'3; de~ VerbP dvÍ(T'tr)µt, /evantars~~. aquí se /evan(iJ,; ~c;x,iJ
conjunción . copulativa y; s~íi"-eíw, tercera persona sin8ul'3;r 4el aoristo
segundo de:. indicativo en voz· act.iva del verbo é~&pxoµm, salir, irse, 'aquí
salió;· .. ·tj~oA.ouer¡?'o.v, .ter".era persona .·singular ..del .•aoristo . · P.rim.ero · . . de
indicativo en voz activa . del v~d>o dKo/.wou0Éffi 1. seg1úr, acof1'tpañar, .aquí
siguie¡ron; .mhf.i,. caso dativo femenil1o ~ingular del pronombre ºpc:rson~l ella;
o9~(Xv-i;es;, caso. nomiiiativo mas.c'ulirio singular del "partkipio aoristo primero
de indfoativo en voz activa delverbo 89KÉ<n, pensar, considerar, parecer, aquí
pensando; oi:i, conjunción que;·. ún-á:yet,. tercerá persona singular del presente
1102 JUAN XI

!:Je ind~cativo en voz: activa del verbQ;vrtd-~, iFse, marcharse~ aC1lli se va, iba;
teii;. preposición prQPia de acusativo <:i; 'to, caso acusativo neutro s!J(áu~ ~
'artículo detenninado el; ¡.w11µe1ov, caso acnsatívo neutro singular del nombre
· CQlllÍlU monument(J, ~mQa, $/t)'Jf./CrQ; }Va~ Wnj~ción causal p<¡ra; K}..txÚO:'Q,
'tercera per~ona singul~ del aorísto' prim~ro, de subjuntfvo en voz activa del
verbo daíw, llorar; s'K&i, adverbio de lugat al/i.

OÍ OÚV 'JoubatOl OÍ OV'n:c; µE't'' aU't'tlc; ÉV 't'lJ OlKl~ Kat


napaµu8oúµcvo1 au't'tjv, Apenas es necesario un comentario al
versículo, ya que Juan detalla todos los aspectos para que el lector esté
impuesto en lo que narraba. En la casa había judíos que habían venido a
consolar, en este caso concreto lo hacían con María. Posiblemente el
carácter de María era más sensible que el de Marta, por lo que los que la
conocían centraban sus atenciones en ella por esta razón. Cabe
preguntarse si esos judíos eran todos afectos a Jesús, como las dos
hermanas, o entre ellos había también quienes no creían en Él. Esta
conclusión se podrá establecer al final del relato.

ibóv't'cc; 't'i]v Map1dµ éín 't'axtwc; dvfon1 Ka't l:;ilA.8cv,


tjKOAoú8ricrav aU't'lJ M;av't'cc; O't'l unáyct de; 't'O µvriµctOV '{va
KA.aÚcr1J ÉKf:t. María salió del lugar donde estaba y sigmo a su
hermana. Los consoladores, que no debían ser pocos, supusieron que se
dirigía al sepulcro para llorar allí. El cuidado de Marta para que nadie
supiera que Jesús había venido, no sirvió para nada, porque los que
habían venido para acompañar a las hermanas, salieron tras ella. Las
manifestaciones de dolor, acompañadas de llanto y gemidos eran típicos
en los días del duelo. En el del sepelio solían contratarse plañideras que
insistían en sus lamentos para dar un mayor énfasis a todo el proceso de
expresión de dolor. No debían ser pocos los que acompañaron a María
al sepulcro. Ninguno de ellos iba con otro propósito que estar con quien
suponían que iba a llorar, pero, todos ellos se encontraron, en lugar del
dolor ajeno con El que iba a resolver el problema que lo causaba, y que era
Jesús. Todo cuanto estaba ocurriendo correspondía al cumplimiento del
plan de Dios en relación con la muerte de Lázaro donde Él sería glorificado.

32. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a


sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría
muerto mi hermano.

'H oÚv Maptdµ wc; T¡A.8cv onou T¡v 'Iytcrouc; iboucra au't'ov
- Entonces María, cuando vmo adonde estaba Jesús viendo le
E7tEO"f:V aU't'OU 7tpoc; wuc; nó8ac; A.fyoucra au't'<Í)" KúptE, El Tic;
cayo de El a los pies, d1c1endo le Señor, s1 estuvieses
Wbf: OUK av µou cim~8avcv 6 d8cA.cpóc;.
aquí no de mí habría muerto el hermano.
LÁZARO 1103

Jl,l1u1 desctjqe. el enc.uentJ:o de.Marf{J..con Jesús:. 'H, ¡¡aso nQ111inatiY0Jemeni,no


SWgW<ll'. <;tel. ar;tículo ·*t~~mado ·Ja,.; ..qy~~·> co~j~nci<)ñ. coiltiti~tlvltl c.nt(JnccS';
Mcxp1dµ, .casq l}()tnitlatiyo Je111~ntl}o. , singul~ d~l .no111bre propiQ. .fa,(aria;·.Ü}c;,
. conJl;m,~ión ·te111pqr~1· c.uanpo; .il.t.~&y~ . tel"~erá' p~rsoµa sin~ul~.r d~f aoristo
segundo de indicativo en voz activa del vetb~ epxoµ~t, venir'. llegar, aquí
vino; 01tOU, adverbio relativo de lugar adonde, donde; ilv, tercera ptrSOUa
singular del imperfecto de indicativo en.voz acti~a del verbo ei.µí, ser~ estar,
aquí estabil; ·. 'It¡o-ooc;,• caso norninativó masculino ~iriglilar dél nombre ·propio
Jesús; .iooGocx,·•. easo··.nominatiy(J'fenr®.ino.• ~itlgú:lar. • tie1·.··participio.del· . ·1lOJist0
segundo en voz·.activa· del verbo ópám, V.et, mirar, observar, aqµf viendo;
mhov, •caso acusativo nuiscuUno dé la für®ta: persona singular delpro~oilibre
personal declinado a ·Él, Ir!; s'ltSo-i;;v, tel'cera .persona .·singular ·del aoristo
segundo de .indicativo en voz ®ti'Va delyerbonmt©; cqerj aqulcayó;º (11.hou,
caso. geniti'Vo masculino de la ternera: .pef!lºtlR singular di!~ pronombre petSol)al
declinado de Él; npoc;, preposieióli propfü de acusativo a; i'o0~,> caso
acusativo masculino plural del a'rtic:ulo determinado los; 1to&O:<;, caso·
acusativo . mas~ulino .· .•.· plural. 4el········ 1l001hre ·. ·com\Ín·• pi~s; . . ·.·.·.~rov<r(ir . ·• SflS()
nominativo femenino.singular 4et~1tícipio de ~e~teenvoz aéthr1;1· deF~el'bó
Myw,·. ~abiar, .• decir,. aq~í .dicieri~~; ix~~w.~a~oºcíadvo 111ascu1ín0 d~ ·la tercer~
pérsonasfngulif •. del . pr()itontbré ;~etSOmtf ; fJ ·$],' lei J{óp\i~, .·. ea&q>Voc~~? •.•
miisculino • singitlaf delnOJ.1'.lbfe df\1iilo .Sé~(J~·>si, éonj\lnción afinn~tivas.i; iic;,
segunda per$0tta singular ~l inlP~todéíndJcatiYo.en voz aciív~<d~lv~
eiµí, ser: .estar, aqutliletahrt~te ~~ahhs; 111efor •. esrµ}Jieses; .· ©5&; ad~rbi~· de •. •
lu~ar •aquí; .•· ol>K, ··.f<?rmª· e$cri«t del ~dv~rbio .de l}eglicló~ i10, c(lir ·e l gl'lJfistitp ·
propio ¡\nte.• u,na·vocar ~on espúitu .s\lliv~· o tltia. ericlítlca; 9;v, p'i~ t1# ~··.
empieza nlltlca .~<y .que ~a •a·•.· ~~ta dal1Íetet condkiO~ar ?. ql,ibi . . . · · . ~;·:~•.
expresa un~··idea ~e f~péticióJ1; s~ .~~tistrti'.Ye cbq :.todos l~s .lll;º~º~· iuenils;°el
únper~dvo•.• y .ªé<llilpa.ña ª. Jos. i>ronó.tn~~~. telátivos•···para·· d~rles ·un.····sent.it!?
general; en álgimas ocasi9nes po ·ti·éJre ttádtx?<:ci<~q; .. µt>u, caso genitivo ·de ht
prim~~~na •. si:ng~I~detp.r()ÍJOln!tre·perf>fliltllde~linad()•·lfe mi; dnf!@~vEy,
tercera.·~rsona·sirig~hlr üel•aori~tc>····~l,lnoo·· de·· iridfcati~o·•envo~ activa ·d~l
..
verbt)·. · •d1t()(l~\lalem, ,' trrorir~· ·aqtií: !fffteftOf ó; ·· ·c~o ~º1llinativo . füasfatl1n9
singt'tlar del .artículo .det~miítltf•el; .: dós~<poc;, caso· noni~riátiVcf Dia!>'cúlino
sfogUlardelnombre·cofüún.ñeimano:•:. : .,,;· .

'H oúv Maptaµ ws ilA.8Ev onoü ilv 'ITJcrous i8ol5cra mhóv


EnEcrEv mhou npós wus nó8ac;. El encuentro de María con Jesús es
tnuy emotivo. Nada más llegar junto a Él se postró a Sus pies. El verbo nímw,
equivale a caer, derribar, quiere decir que María cayó a los pies del Señor.

A.Éyoücra ao-c0· KúptE, d ils ó)8E OOK av µo\J dnÉ8aVEV ó


d8EA.<pÓ<;. Las palabras de María son las mismas que las de Marta. Juan
las traslada con insignificantes variaciones, muy propias de su estilo.
Con toda seguridad las dos hermanas estaban pesarosas de que Jesús no
hubiese estado antes de morir su hermano. La presencia Suya entonces
1104 JUAN XI
habría evitado que muriese. No hay reproche alguno sino constancia del
dolor que les producía la situación, lamentando que no hubiese llegado
a tiempo Su amigo Jesús. La fe de ambas es también idéntica. Las dos
saben del poder de Jesús, pero no pueden admitir que tuviese intención
de resucitar al que estaba en el sepulcro desde hacía cuatro días. María
creía también como su hermana que Jesús podía sanar la enfermedad,
pero todo quedaba ahí.

33. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban,


también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió.

'Iricro6c; ouv wc; ttOEV UD'tTJV KAaÍoucrav Kat w0c;


Jesús, entonces, cuando vto la llorando y a los
O"DVEA8ÓvTac; au'tij 'Iouoaíouc; KAaÍOV'tac;, EVEPptµtjcra'tO
reumdos con ella Judíos llorando, se estremeció mtenormente
T<Í) nvEÚµan Kat E'tápa~Ev ÉauTov
en el espíntu y perturbó a sí mismo

Notas y anáLisis del texto griego.

~ipe con: 'Ir¡o-ou<;, caso nominativo masculino singular del i¡omb:re propio
Jes'lis; o\)v, conji;inción contínuat~va entMCes; wc;, cottjµnción temporal
cNt:indo~ a\o¡;;v, tercera persona sin~ar ild aoristo segµnd() de indicadv() en
'V()z activa del -verbo 9pcl<!>, ver> rrd"eflt', <>beervar, aqui vio; a~hfiv~ caso
acusatiVo femenino de la tercera :persona plural del pronombre p~rsonal
declinado a ella, la; KA.aíouo-av, caso acusativo femenino singular del
participio de prei;ente ep voz activa del verbo KA.aíw, llorar, aquí llorando;
:Kal., conjunción copulativa y; 1:-00<;} caso acusativ0; masculino plural del
artículo determinado declinado a /qs; <Juv~0óv-ca<;, caso acusatívo masculino
sin~lar del participio del segundo aoristo en voz actíva del verbo
O"\JVSp)(pµai, reunirse, vivir con, aquí reunidos; a.ui-ij, caso dativo femenino
de la tercera persona sin~far del pronombre personal declinado C()n ella;
'Iouoa.íou<;, caso acusativo masculino plural del adjetivo judfos~ d.a.íov~a<;,
caso acusativc;> masculino plural del partiqfp\o d¡e presente en voz activ,a del
verbo tcA.aico, llorar, aquí llorandtJ; 8v~j3piµt{oq-co, terceqi persona slngt,ílar
del a<:lrísto primero de indicativo en voz media del verbo sµj3ptµcloµa.i, hablar
severamente, criticar, indignarse, estremecerse interiormente, 4i!QUÍ se
estremeció interiormente; i;c\), caso dativo neutro singular del articulo
determinado declinado en el; n:vsúµa.n, caso dativo neutro sii¡gular del
nombre común espíritu; 11:a.\, conjunción copulativa y; stcipa.~sv, tercera
persona singular del aoristo primero de indicativo en voz activa del verbo
-capdcr<Jw, inquietar, turbar, perturbar, preocupar, asustar, agitar, aquí
perturbó; éau-cóv, caso acusativo masculino singular del pronombre reflexivo
declinado a sí mismo.

'Iricro6c; ODV wc; ElOEV UD'tT]V KAaíoucrav Kat w0c;


O"DVEA8ÓvTac; au'tij 'Iouoaíouc; KAUÍOV'tac;, La escena alcanza un
LÁZARO 1105
clímax de tristeza. María lloraba por la muerte de su hermano. Los
judíos que la acompañaban, lloraban también. En el versículo anterior
no se dice nada de la reacción de María, pero Juan la expresa aquí
claramente, estaba llorando. Generalmente el llanto en los días de duelo
solía hacerse sin reparo alguno, dando rienda suelta a expresiones con
llanto en voz alta e incluso gritos. No se dice que esto ocurrió aquí, pero
el lloro de tantos causaría un profundo impacto a quien lo presenciase.

EVE~ptµtjcrmo •éil nvi::úµan Kat E'tápa~i::v Éamóv. El texto


adquiere una cierta dificultad por los verbos que Juan utiliza para
referirse al estado anímico de Jesús. 'Eµ~ptµáoµm, se usa para hablar
de un estado de indignación, o de hablar severamente de algo. En la
LXX se aplica el verbo a expresar un violento desagrado. En general
podría usarse, como ocurre en el interlineal, como un estremecimiento
interior. Deben considerarse dos aspectos, igualmente válidos a la luz
del texto bíblico.

Uno interpretaría lo relativo a Jesús como una profunda


indignación interior. Eso determina preguntarse contra quien era esa
indignación. No podía ser contra María, que lloraba lícitamente, la
partida de su hermano. Tampoco por causa de los judíos que lloraban
también, aunque alguno pudiera hacerlo externamente sin un verdadero
sentimiento interior. La indignación que el verbo expresa, denota
incluso ira interna. Muchos eruditos consideran que esto es lo que debe
entenderse respecto a la reacción de Jesús. Si esta fuese la verdadera
interpretación el Señor estaría expresando su profundo disgusto en
relación con la muerte, que comprende también a quien tiene el poder
de la muerte y cuyo propósito es la destrucción del hombre.

El otro sentido, que es el más consecuente con el entorno, es la


emoción interna y profunda de Jesús ante el problema de Sus amigos y
de los allegados a ellos, que produjo la muerte de Lázaro.

En este aspecto es necesario destacar la condición humana del


Verbo encamado. Jesús no es sólo Dios, sino que también es hombre. Él
es una Persona Divino-humana. En esta ocasión Su naturaleza humana
se manifiesta abiertamente. Quiere decir que Su psicología humana se
manifestaba en el conflicto que se producía a causa de la muerte. Juan
dice que se estremeció a Sí mismo interiormente y añade en el espíritu.
De otro modo, el Señor, de forma voluntaria hace suya, como hombre,
la tristeza, identificándose plenamente con el dolor humano de Sus
amigos. Desde Su espíritu humano, ya que no puede referirse aquí al
Espíritu Santo, ni tan siquiera al Espíritu propio de Su Persona Divina.
1106 JUAN XI
En el elemento más íntimo y elevado de la parte espiritual del hombre,
Jesús siente una profunda emoción que le embarga. No debe olvidarse
que en Jesucristo se encuentra un doble origen del sujeto: el celestial y
el terrenal. El primero lo relaciona con el Padre y se refiere a la forma
divina de existencia eterna. El segundo es el resultado del amor del
Padre que lo remite a una existencia precisa para el plan de salvación.
El envío del Hijo al mundo va necesariamente ligado al nacimiento de
mujer (Gá. 4:4). La encarnación es el instante en que dentro del flujo
terrenal del tiempo, irrumpe la acción divina con propósito redentor.
Jesús es el hombre perfecto, pero, no puede situarse en el exterior de la
deidad, sino en una existencia substanciada en ella. Los efectos
!imitadores de la humanidad en toda la extensión se substancian en esa
humanidad. La presencia en el mundo de Uno de la Deidad, revestido
de humanidad es la razón de ser de Jesús de Nazaret, el que estaba
próximo a la tumba de Lázaro y contemplaba la tristeza que la muerte,
consecuencia del pecado, produce en el hombre, especialmente sensible
en aquellos a quienes Él amaba y consideraba como Sus amigos. La
humanidad del Hijo de Dios, está plenamente vinculada y en
comunicación absoluta con Dios, y por eso es absolutamente divina y
suya, pero, a la vez es expresión suprema de la creatura. Jesús es
hombre y que va siéndolo en una vivencia continua de lo humano.
Puede decirse que Cristología es antropología consumada porque Dios
se ha hecho hombre. Puede, por tanto, hablarse con la moderación y
limitación precisas de la psicología de Jesús como elemento de la
antropología suya. En Jesús se aprecia una manifestación de Su
naturaleza humana coherente con la única Persona Divina que la
sustenta. De otro modo, Jesús es un hombre sin personalidad humana,
porque es una naturaleza humana subsistente en la Persona Divina del
Hijo de Dios. De manera que Jesús, en el plano de su humanidad se
ajust& plenamente al hombre porque crecía en sabiduría, en edad y
gracia ante Dios y ante los hombres (Le. 2:52). En esa humanidad se
manifiesta la limitación en ignorancia sobre asuntos reservados
plenamente a la Deidad (Mt. 24:36; Mr. 13:32). En Él se aprecian
sentimientos, reacciones, rechazos y emociones que son propias del
hombre, pero sin afectación alguna por el pecado. En esa condición
humana puede entenderse como Jesús se estremece, emociona, en Su
espíritu ante el suceso que estaba presenciando. Debe tenerse presente
que en la constitución de Jesús, la presencia de un espíritu humano y de
un alma humana es algo evidente. El poseyó un cuerpo humano, un
alma humana y un espíritu humano. Las emociones humanas están
presente en Él, como es el amor (v. 5, comp. con Mr. 10:21), la amistad
(v. 3), ira santa (2:15), enojo mezclado con tristeza (Mr. 3:5), incluso
LÁZARO 1107

sorpresa (Le. 7:9). En esta ocasión Juan ofrece una manifestación de la


humanidad de Jesús en la conmoción interna que Él experimentó.

34. Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

Kat dm;v· no0 'tc8dKa'tE: au'tÓV AÉyouc::nv au't<\iº Kúprn, EpX,OU


Y dijo: ¿Donde habéis puesto le? Dicen le: Señor, ven
KUl 'Uk
y ve.

•.~·.·y ~páli~~$:· der.·~~i9·.··gJ;t············.·•. ·e. ·. •.s. · . ~· · · ·


N.··.•º.···.-.ta.··.···.·.·.•. ·;·':·:.",·/o •!o', , ; '·.'.'',,,,'', ' '' . .',.,",'',''•· .. ',,·,,.' . .''".'" ,•", "'.'',C ... ,
··;; ;··· : ,'··. ,.,·,~~··
<:<.,::X}</';º/.<>.,'
' /,.'.'·,">:.:,"/.<·;::,~;;::~~~:~:~:.·'/ º " ¡ ·.. ' •.. :·,

~µi .~~~~9i~~·····~l) ~.J>~~l~R~.,~~····· · ·-· : A:$~ÚJ~!R~· ~~~


t~~ : ~S~J\8 .S.Íl)~ ~ts~~t:1J.. .· ·... • d~ · ~di9~tiyQ , ~~ .
verbo .·et7toN~.·· tbrrha .pe~ ,ao~w ~ ·..tf.'P~ .h(lbf4r, .·decir,. :aq~i iJJ,jof . . .. ,
adverJ:iio. de lugar ·don~; . ·'t&~~ÍKti~ •. ~~~aa per,spna ·. pl~al. d~~. per;f~Cf,Q de
indicativo en vpz activa del v~ '[' ·· p.t~ polfer, colocar, depo~.it<!l'r .~uí
habéispuesto; ·.c;tu'tóv; · caso ·ac~tl t~rcc;:ra . persona !!in~¡~
pronOlllb~e personal declinado a 14 ..·.·. ·. < < v, .tercera persona pt~l~el
presl!l}te .de ··indi~~~iv9~,voz..~tiY4;,,,~lj~ ·M.'Y<?··~a.k./q~,,;4~ir,r, ~~#i€~;
atStQ~ ciiso<d~tivo . • masculil)o 4~.Ji.(.·tet~~~ ;t>(!tsoll' ~ingµlar . det ]lTQ~~f:e
~~~l~.~~iifi,9o a.,~~ f~m~~· · ·· ····· ~w~~9}~~1 · · · )~Q.

Kal cincv· noU LE8EÍKatE aÜLÓv AÉyoucrtv aULci)· Jesús


sabía lo que iba a hacer y para lo que había venido. Su propósito era
resucitar a Lázaro, sin embargo, formula una pregunta que resulta, a
simple vista, dificil de entender: "¿Dónde le habéis puesto?". El que
sabía en la distancia que Lázaro había muerto, pregunta por el lugar
donde había sido enterrado. Nuevamente deidad con Su infinitud y
humanidad con Su limitación, están presentes en Cristo. Como Hijo de
Dios, Dios verdadero en unidad con el Padre y el Espíritu, nada hay que
escape de Su conocimiento, pero, volunt.ariamente al hacerse hombre y
anonadarse a Sí mismo, las limitaciones propias de la humanidad,
aunque asumidas voluntariamente, están presentes. El conocimiento
sobrenatural que como hombre tiene en determinadas ocasiones, es la
consecuencia de la comunicación de propiedades entre las dos
naturalezas que se hacen por y en la Persona Divina en las que
subsisten. No dice Jesús: vamos al sepulcro, sino ¿dónde pusisteis al
muerto? El verbo que usa se utilizaba muchas veces para un entierro.
1108 JUAN XI

KóptE, EPXºº Kat 'í8i::. La respuesta es concreta. En lugar de


decirle donde estaba enterrado Lázaro, le invitan a que los siga, ellos
van llevarlo hasta el sepulcro. Jesús sigue a quienes lo conducen hasta el
lugar por el que había preguntado.

35. Jesús lloró.


1
f;8áxpocri::v ó 'I r¡cro\3c;.
Lloró Je>Ú>.

Notas y análisis del texto griego.

Añade Juim: efüh:puc:rsv, tetcera "persona singular del aoristo· pt:ii:nero d.e
indicativo en voz activa del verbo (:)aKf'.)t5(l), llorar, aqui lloró; ó, caso
nomlnativo masculino singular ~l artículo determinado el; 'Il'\<toÜi;, caso
nominativo masculino singular del nombre propio Jesús.

Critica textual. Lecturas alternativas.


1
Se lee K<Ú,y, antes de lo que sigue en!'<*, D, e, / 13 , 2211, latt, sirs,p.

f:8áxpom:v ó 'Ir¡cro\3c;. Este es el versículo más corto de la


Biblia, pero, grande en relación con la manifestación de amor de Jesús.
Las lágrimas del Señor, son el resultado del estado de ánimo de Su
espíritu, conmovido por la acción de la muerte, que produce separación,
tristeza y corrupción. De nuevo aparece la humanidad del Verbo
encamado. Sin embargo no hay separación alguna entre la naturaleza
humana y la Persona Divina. Es necesario entender que Dios no llora,
pero no es menos verdad que quien lloraba es Dios.

Juan utiliza aquí para referirse a la acción de llorar de Jesús, un


verbo distinto al que había usado antes en relación con las hermanas de
Lázaro y con quienes las acompañaban. El verbo KAaÍ(t), expresa la idea
de un llanto intenso e incluso sonoro, esto es, todos podían oír la
exteriorización del mismo. En cambio ÓaKpÓ(t), es un verter lágrimas
silenciosamente. El aoristo de ese verbo podría traducirse como hace
León Morris como "Jesús se echó a llorar4 ". El hecho de que llorase en
silencio y no tanto en forma notoria, no limita en nada el sentimiento, es
decir, las lágrimas silenciosas revelaban el profundo dolor de Su
espíritu. Lloraba por la situación que la muerte producía y por la tristeza
en que Sus amigos se encontraban. Las lágrimas de Jesús son
espontáneas y tranquilas, lo que contrasta notoriamente con la de los

4
León Morris. o.e., pág. 171.
LÁZARO 1109

Judíos e mcluso, las de las hermanas de Lázaro. Dos veces lloró Jesús
por otros (Le. 19:41 y en este lugar), una por Sí mismo en Getsemaní
(He. 5:7). En todos estos casos el Señor da ejemplo y enseña que las
lágrimas no menoscaban la fe, ni son impropias para un creyente.

36. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

EAEyov oúv ot 'Iouoa1m· 'íoE nwc; E<pÍAEl aÜ'tÓV.


Decían, entonces, los Judíos. Mirad como amaba le

Notas y análisis del texto griego.

Las consecuencias de las lágrimas de Jesús: 6A.syov, tercera persona plural del
imperfecto de indicativo en voz activa del verbo "-Syc.o, hablar, decir, aquí
decían; oov, oonjuncion éontinuatiya entonces; oi 1 caso nominativo
masculino plural del articulo determínado los; 'Iouoa1ot, caso ncnninativo
masculino plural del adjetivo judios; 'í&, segunda persona singufar del aoristo
sesundo de imperativo eµ VúZ mtd\a del verbo op(Íro, en la fof$fia &tOOV,
mirar, mostrar, ver, con uso .adverbial equivale a ~e aquí, sucedió que, ved,
ahora, etc. podría traducirse como una expresión de adverten<::ia enfática como
¡Mira!, inclUSQ podría lee~e a modo de inten'ogacióp com9 y ¿sabéis?, es en la
práctica como una partícula demostrativa, que se usa para animar el discurso
avívando la atención del lector, algunos modernos la identifican c0mo
interjección; 11:00<;, partícula inte:1.T?aatíva adverbial. que realmente es un
pronombre interrogativo como, de qiw manera, por qué medio; ~q>Uit:=~ tercera
persona sillgular del imperfecto <{e indicativo en voz activ~ ({el yert>0 <p~.
amar, aquí amaba; mhdv, caso acusativo masculínó de la te:i;ce'ra persona
síngulai: del pronqmbre periOfial declinad-0 a el, le.

81..Eyov oúv ot 'Iouoa"'ío1· 'iOE nw~ ÉcpÍA.Et aÜ'tÓv. La


presencia de Jesús, acompañada de las lágrimas en silencio, hicieron
conocer a la gente que verdaderamente amaba a Lázaro. Para ellos, sin
embargo, aquella emoción del Señor era una emoción puramente
humana. No cabe duda que lo era también, como se ha considerado en
versículos anteriores, pero el amor hacia quienes son suyos es mucho
más que eso, es la manifestación divina de amor que forma parte
esencial de la característica de quien es el Buen Pastor que ama a Sus
ovejas. Sin embargo hay una verdad absoluta en la expresión de los
judíos: ¡Mirad! Como le amaba. El amor se manifiesta en sentimiento
de compañerismo, porque implica también la misericordia, que no es
otra cosa que pasar por el corazón la miseria del otro. Así lo
mamfestaba Jesús, con expresiones personales mucho más que con
palabras. Sus lágrimas eran expresión de su amor.
1110 JUAN XI
37. Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al
ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

nvi:c; fü; f:I; m.hwv étnav· ouK f;oúva'to oowc; ó dvoíl;ac; 'touc;
Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía Éste el que abrió los
ócp8a/..,µouc; wG wcpA,oG notficrm í'.va Kat oúwc; µiJ dno8ávi:t
ojos al ciego hacer que también éste no muriera?

nvec; of; 'f;I; UU'tWV ehav· OUK f;oúvmo ouwc; ó dvoí.l;ac;


LoUc; Ocp8aAµoUc; tol5 tucpAoG nott)crat tíva Kal oUtoc; µ~
dno8ávi:t Los milagros de Jesús habían dejado huella en todos los que
los presenciaron o los que los conocieron por testimonio de otros,
especialmente de los que fueron favorecidos de ellos. Este era el caso
del ciego de nacimiento, que había sido sanado poco tiempo antes en
Jerusalén y que había traído un gran conflicto .con los fariseos.

Aquellos que estaban presentes se preguntaban si el poder de


Jesús era real. Si había podido abrir los ojos del ciego ¿por qué no
impidió que Su amigo muriese? Tanto ellos como las hermanas ·
LÁZARO 1111
compartían el mismo punto de vista, que el Señor había podido impedir
la muerte de Lázaro.

Tal vez no sean palabras irónicas, más bien pueden tomarse como
procedentes de un grupo que creen en Su poder y que saben que podía
haber hecho un milagro de sanidad con Su amigo. Sin embargo, tal vez
estaban pensando que las lágrimas de Jesús eran señal de impotencia al
no haber podido evitar aquella situación. La fe de aquellos descansaba
en las señales que hacía y no en la Persona del Hijo de Dios. Para ellos
cabía esperar una acción decidida en el problema que tenían delante.
Pero no hay evidencia de que se preguntasen por qué no lo había hecho.
Bien podía considerarse como una especie de crítica a la pasividad de
Jesús, pero, aun así reconocen que Él tiene poder. Sin embargo, para
ellos el problema había concluido, porque hacía cuatro días que estaba
muerto y no había remedio para aquella situación.

38. Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era


una cuerva, y tenía una piedra puesta encima.

'Iricrouc; ouv náA.tv Eµ~ptµwµi:;voc; Ev ÉaU'tó) EPXE"tat


Jesús, pues, otra vez estremeciéndose mteriormente en s1 mismo, viene
de; "to µvriµi:;l:ov· ~v oi: crmíA.mov Kat A.ieoc; E7tÉKEt"tO
al sepulcro. Y era cueva y piedra estaba colocada encima
En' mhó).
sobre ella.
1112 JUAN XI
del verbo t'ltÍ:KttµGtt, f!star colocado ,sobre, aqui estaba colocado encima; in',
forma que adopta la preposición qe dativo llnt, con el grafismo por elisión de la
i final ante vocal o diptongo sin aspiración, que equivale a por, sobre; aú-cú),
c¡aso dattvo neutro de la tercera persona singular 41.}l ronombre personal ella.

'Iricrouc; oov ná/-1v f:µpp1µwµEvoc; f:v Éatrr0 EPXE'tm de; 'to


µvl']µEwv· Otra vez la conmoción interior invade el alma de Jesús.
Profundamente conmovido en Sí mismo, en Su intunidad personal, vino al
sepulcro. Es el mismo verbo que expresó antes la situación íntima de Jesús (v. 33).

ilv 8f: crntjA-awv Kat A-íeoc; f:nÉKEl'tO f:n' mhü). Juan


describe con brevedad el sepulcro donde Lázaro había sido colocado.
Dice que era una cueva y sobre la entrada se había puesto una piedra.
Habitualmente los sepulcros eran de dos formas: uno se excavaba en la
roca, teniendo una cámara interior y la puerta de esa cámara se cerraba
con una gran piedra que giraban sobre una canaleta y que llegando a la
boca se apoyaba en la pared del lugar tapando el acceso e impidiendo la
entrada; otra consistía en un sepulcro excavado hacia abajo hasta el
lugar de enterramiento, al que se descendía por escaleras talladas en la
piedra, y sobre cuya entrada se ponía una gran piedra. Posiblemente sea
esta la forma de la tumba de Lázaro. La cueva se usó desde siglos para
enterramientos (c( Gn. 23: 19). No hay ninguna novedad destacable en
el lugar del enterramiento de Lázaro.

39. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había
muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

A-ÉyEt ó 'Iricrouc;· éipmE 'tov A-íeov. A-ÉyE1 mhü) T¡ d8EA-cp~ wo


Dice - Jesús. Qmtad la piedra Dice le la hermana del
'tE'tEAED'tYJKÓLOc; Máp9a· KúptE, fí8ri OC~Et, 't"E'tap'tatoc; yáp tcrnv.
que había muerto, Marta Señor, ya hiede, porque de cuatro días es.

~igue el re1ato; A.éysi) tercera persona singular del presente de indicativo en


~voz activa del vetoo Mrro, '/¡abiar, decir, aqui dice; o, caso nominativo
~sculino S'ingular del atticuk> dietermmad() el¡ •Iqc;roo~, caso notninativo
[EascuHno S'in¡ttlar del notl;'l.bre propio' Je¡6s:,, ~ts, tercera persoua singular
.¡Q~l oori~o prim«o de imperativo.en voz ~tivá del verbo dipro, tornar, quitar,
!'í~vantaf, aqui quitad; 'thv'° caso acusatJvo masculino singular del articulo
~~tenninadu el; A.{0ov, caso acusativtl mascqlino siqgular del nombre común
de
~i~dra; A.éyei, tercera persOfla singular de;l presente indicativo en voz activa
del verbq Urro, hablar, decir, aquí d:ice; ~~ caso dativo masculino de la
1er~ra persona singular del proi:iombre ~al declirtado a Él, le; 'tj, caso
rll~fJ:iatíVO" ifeinenino·-singulañ'*f.iu:ticui19t deteminado · la; doeA.cpi¡, caso
LÁZARO 1113
nominativo femenino singular del oombre comim hermana; -iou, caso genitivo
masculino singular del artículo determinado declina(,lo da!; i;Et&A.&utr¡Kówi;,
caso genitivo masculino singlJll;!I del participio per~to t:n voz activa del verbo
tE"Aeu-rcrí.w;fallecer, mQrir, aquí que hqbía muerto; Mdp0a, caso nominativo
femenino singulru: del nombre propi'O Marta; Küpte, caso vocativo masculino
singular del nombre divino Señor; 'flor¡, adverbio de tiempo ya; o~ei, tercera
persona singular del presente de indicativo en voz activa del verbo 5~w, oler
mal, heder, aqui hiede; tEtaptaioi;, ci\so nominativo masculino singular del
adjetívo de cuatro días; ydp. coo}uneión causal potque; ecrttV, tercera
persona singular del presente de indicativo en voz activa del verbo síµí. ser,
estar, aqui es.

A.ÉyEt Ó 'Ir¡crou~· apa:rn -cov A.í8ov. La llegada al lugar donde


estaba la tumba debió de arremolinar la gente en tomo a Jesús. Allí
estaban los que le habían conducido hasta el lugar. También, Marta y
María. Aún los que habían dudado de Su poder y lo habían cuestionado
preguntando si aquel que había abierto los ojos al ciego no hubiera
podido hacer que Lázaro no muriese. No se detuvo el Señor para llorar
junto a la puerta del sepulcro. De nuevo la autoridad divina se
manifiesta en el mandado a los que le rodeaban para que abriesen la
puerta. Cabe preguntarse ¿no tenía poder suficiente para abrirla Él, con
Su palabra, sin necesidad de ninguna otra acción? Sin duda. Pero el
Señor ordenaba abrir la puerta y todos los que le rodeaban comenzaron
a hacerlo o, por lo menos, se disponían para ello.

A.ÉyEt mhcí) i¡ ci8EA.<pl¡ -coG -CE"CEAEU-cr¡KÓ-co~ Mtlp8a· KúptE,


lí8r¡ osEt, -cE-cap-cal:o~ yáp f:crnv. La lógica humana aparece de
nuevo. Marta recuerda a Jesús que es innecesario hacer aquello, abrir la
tumba, porque lo único que había dentro era un cadáver en
descomposición que se manifestaba en el hedor propio de un cuerpo en
ese estado. Los judíos ponían ungüentos olorosos sobre el cuerpo del
muerto, pero no lo embalsamaban al estilo egipcio, de modo que la
descomposición no se detenía y el mal olor producto de ella se
manifestaba superando el buen olor de los perfumes puestos sobre el
cadáver. Jesús le había dicho antes, en el encuentro con ella, que "tu
hermano resucitará" (v. 23). Pero ella, como todos, consideraba aquello
como la esperanza escatológica propia del creyente. No podía
imaginarse que fuese a ocurrir allí, en aquel día. Se ha dicho antes que
los judíos enseñaban que el alma del muerto permanecía tres días en el
entorno esperando para entrar nuevamente en él y restaurarle la vida,
pero que a partir de ese día partía a su lugar y no era posible una
resurrección. Cuatro días desde su muerte; un cuerpo corrompido que
hedía, un pueblo, incluidas las hermanas que no podían pensar en el
poder de Jesús para resucitarlo en aquellas circunstancias. Es en la
1114 JUAN XI

oposición humana donde puede manifestarse la gloria de Dios, como así


va a ocurrir. Todos esos elementos van a servir de base para testificar la
realidad del milagro. No era una muerte aparente, ni un estado
cataléptico, sino que estaba realmente muerto. No se trata tampoco de
una situación preparada de antemano para probar mentirosamente el
poder de Jesús, ya que todos los presentes no estaban dispuestos a creer
que pudiera resucitar a Lázaro. Juan se refiere a Marta como la hermana
del que estaba muerto, incluso el evangelista testifica de la situación
desde su condición de testigo presencial.

Quitar la piedra de una sepultura era también, en el entorno social


de la época, faltar al respeto del muerto. Jesús rompe todos los usos
propios de aquella sociedad, porque conoce cual es Su poder para
resolver la situación conforme al propósito divino.

40. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

A.ÉyEt UU'tD ó , Iricrouc;· OUK ElnOV crot on f:av 7tl<J'tEÓcrl:J<; O\jfl:J


Dice le Jesús: ¿No d11e te que s1 creyeses verás
•Tiv Oó~av •ou 0wu
la gloria de Dios?

Notas y análisis del texto griego.

Siguiendo el relato, aí\ade: A&yst, tercera persona singular del presente de


indicativo en voz activa del verbo Ai.ym, hablar, decir, aquí dice; aútfj, caso
dativo femenino de la tercera persona singular del pronombre personal
declinado a ella, le; ó, caso nominativo masculino singular del artículo
determinado el; 'Iricrou9, caso notninativo masculino singular del nombre
propio Jesús; oÚK, forma escrita del adverbio de negación no, con .el grafismo
prc;>pjo ante unB¡ vocal con espíritu ~ave o una enclítica; slitov, pritnera
persona singular del segundo ,aoristo de indicativo en voz activa del verbo
slncv, forma del aoristo de Myw, hablar, dectr, aquí dijo¡ aot, caso dativo de
la ~~~da persona sing\llar del pronompre personal declinado a ~i. te; lhi,
conjtlll9íón copulativa qu~; ~d:v, cqnjuncion afirmativa si; 1t1.<rt&Óo"fl<;,
segun~ persona singular del aoristo pritnero de subjuntivo ep. voz activa del
verbo 1tu:rtsúm, creer, aquí creyeses; lSq¡1J, segunda persona singular del
futuro de indicativo en voz media del verbo ópdw, ver, mirar, observar, aquí
verás; TI\v, caso acusativo femenino singular del artículo determinado la;
Só~av, caso acusativo femenino singular 9el nombre común gloria; "too, caso
genitivo masculino singular del artículo determinado la; ®sou, caso genitivo
masculino singular del nombre divino declinado de Dios.

A.Éyi::t au•D' ó 'Iricrouc;· ouK dnov crot on i::av ntcr'ti::Ócrl:J<;


O\Jfl:J 'tTJV oó~av 'tou 0wu. Al temor de Marta viene la respuesta de
LÁZARO 1115

Jesús, recordándole que ya le había dicho que Lázaro resucitaría. Aquí


no habla de resurrección directamente, sino de ver la gloria de Dios. Él
sería glorificado con el milagro impactante de volver al muerto a la
vida. Es evidente que todo el ministerio de Cristo tiene que ver con la
gloria de Dios, en lo que podríamos considerar como grandes cosas,
hasta aquello que por poca apariencia para el hombre, pasa
desapercibido. Al final de Su ministerio dirá al Padre: "Te he
glorificado en la tierra" ( 17 :4 ). El milagro que iba a hacer era una
manifestación impactante de poder, pero Jesús miraba todo bajo la
dimensión de la gloria de Dios. Sin embargo, el milagro que iba a
producirse se alcanzaba, en dimensión y comprensión por medio de la
fe "Si creyeres". Los presentes todos, con fe o sin ella, iban a ser
testigos del milagro, pero Jesús lo había prometido concretamente a
Marta y a ella se le demandaba fe, condición para contemplar la gloria
de Dios. Antes le había dicho que Él era la resurrección y la vida y que
aunque alguien estuviese muerto viviría, preguntándole si creía aquello,
lo que sirvió para que Marta diese testimonio de su fe y reconociéndolo
como Hijo de Dios. Ahora volvía Jesús a pedirle, con la sujeción a la Su
voluntad, que realmente creyese y por esa fe iba a ver la gloria de Dios.

41. Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el


muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te
doy por haberme oído.

~pav ouv TOV A.íeov. ó 88 'ITJcrouc; ~pev TOUc; o<p8a.A.µouc;


Qmtaron, pues, la piedra. - y Jesus alzó los OJOS
avffi Kat i;hi;v· IláTep, i;uxapteH<Ú crm éín fíKoucrac; µou.
a lo alto y d1Jo Padre, doy gracias te porque 01ste me

NQtas y análisis del texto griego.

Siguiendo el proceso del milagro, est.:ribe: ~pa;v, tercera persona plural del
aoristo ptimero de indieativo erl voz activa del verbQ o:ip(I), quitar, saca'!',
rettr4r, aquí quúdt(m; oov, conjunción continuativa pues; >tóv, caso acusativo
masculino o11ingular del artículo detcenp:imldo e/:, A.i9ov, caso acusat:h•o
masirulino $ingulllf del nombro eoolún piedra; ó, caso nomin11,iivo mas~ulW:"
singular del artículo determinado el~ ~s. partícqla conjuntiva que hace las.
ve<:es de cpnjuneión coo~inai:it:e. ¡¡:pn ~nti~ qe pera, mds bien, y, y por eieftot
antes bkn; 'triao~, ~aso nominativo rnasctúino :s•ar del \lOmbxe pr~io
Jesús; ilpi>v, tercera pe11ona singular del aoi_isto primero de indi<;ativo en voz
activa del verbQ dtpúl, alzar, levantar, ~UÍ alzó; t<>u<;, caso acusativo
tnaSC\lliho ptural del art'ículG determinado fO{:J; óq:iQ<XAµoo¡;, caso acusativo
masculino plutal del hombre común ojQS; d.voo, adverbio de lugar, qrriba, a llJ
alto; Keti, coujunción (!Opulativa y; eim>v, tereera persona singular del
segundo aoristo de indicativo en vot activa del vetbQ sh:ov, fórma del aoristo
1116 JUAN XI
de A.éyw, hablar, decir, aquí dijQ; Ilá:n;p, c3so vocativo masculino slngu!a:r
del nombre divino Padre; €uxa.ptmói~ primera per1Wna singular d~~ presep;te
de indicativo en voz activa del verbo &Q~a.ptey~co. dar $7acias, estar
agradecido, aquí doy gracias; cro\, caso dativo de la.segWl(.W personi:i. sínglllar
del pronombre personal d'1Clinado a tí, te; on, conjunción causal porque;
TiKoucr<Xi:;, segunda persona singular del aoristo primero de indicativo en voz
_activa dél verbo á.Koúw, oír, escuchar, aquí escuchas; µoú, caso genítivo de
la segunda persona singular del prónombre personal declinado a mí, me.

Crítica Textual. Lecturas alternativas. .'


OÚ '6v o i:e0vr¡K<Ós Keiµsvo<;, t:n dor,de el que habla muerto fue puesto, se
añade esta glosa explicativa según lectura en C3, r, A, ¡1 3, 700, 8925 , 1424, 10.

~pav oúv -rov A-í8ov. Tal vez los presentes detuvieron la


acción de levantar la piedra del sepulcro por las palabras de Marta, pero,
luego de la respuesta de Jesús siguieron con la apertura de la puerta,
hasta dejar expedito el camino al interior de la tumba.

6 8f: 'Ir¡croui; ~pEV wui; 6cp8aA-µoui; üvw K<Xt EtrcEV" Como


es muy habitual en Cristo, dirige una oración al Padre, antes de hacer el
milagro. Juan dice que levantó los ojos, o alzó la vista, una forma
propia para hacer una oración, porque Dios está en lo alto, donde está
Su trono, a Él ora.

IIá-rEp, cuxaptcr-rw crot on liKoucrai; µou. La orac10n es


corta, por lo menos según el relato de Juan. Es interesante notar como
comienza, dirigiéndose al Padre. No hay ningún pronombre personal
que preceda al vocativo. Es Su Padre en el único sentido posible para
Él. El Padre eterno de quien procede y por quien fue enviado al mundo.
No hay duda que es también el Padre de los creyentes, a quien éstos
dirigen la oración conforme a la enseñanza de Jesús (Mt. 6:9). Pero,
sólo es Padre de Jesús en el sentido de que Él es el Unigénito del Padre.
( l: 14; 3: 16). El Señor agradece al Padre que le haya oído, en el sentido
del milagro que va a realizar. Habla con Él usando el verbo en aoristo
como algo que ya se ha producido. La certeza del corazón humano de
Jesús, es absoluta, porque siempre es oído por el Padre. Lo es porque
también Jesús hizo sólo lo que era la voluntad del Padre (5:30). Además
el Señor había dicho que el Padre y Él era uno ( l 0:30). En la unidad de
la deidad no hay discrepancias en las acciones de las Personas Divinas y
si la Segunda, el Hijo, hacía todo cuanto haría o hacía el Padre, las obras
de Jesús son también las obras del Padre. Por esa razón no hay lucha en
la oración, ni petición de poder, simplemente gratitud por lo que iba a
ocurrir, en donde el Hijo del Hombre, enviado del Padre iba a ser
LÁZARO 1117

glorificado delante de los hombres. No es necesario suponer una oración


anterior hecha en silencio pidiendo la resurrección de Lázaro, puesto
que la acción de Jesús era también el deseo del Padre. Como escribe el
5
Dr. Lacueva: "Jesús celebra la victoria antes de empezar la batalla ".
Sin duda no es la misma.relación la nuestra con el Padre, como era la de
Cristo. Sin duda no podríamos atrevemos a decir esto en oración para
realizar un portento semejante, pero es una enseñanza para quien busca
la gloria de Dios en una obediencia plena, porque el mismo apóstol Juan
dice: "Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en
cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que
le hayamos hecho" (1Jn.5:14-15).

42. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la


multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

f.yw M ljfa;tv on n:ÚV'tO'tc µou dxoúw;, UAAU bta 'tOV OXAOV


Y yo sé ,gue siempre me o~es; pero a causa de la gente
LÜV ncptEcrt'W'ta. E'ínov, 'i va ntcrLcucrwat v Üt't. crú µE cinÉcrLctAa.c;.
que está alrededor dije, para que crean que Tú me enviaste.

NotasyanáHsis deltextcl griego.

Sigue ef telato: f;ycá, •caso rtornfuativo d~ ' pclfueta tkrsort~• . ~mgttlar del

prono~bre ·personalyo;i 3e. . partfculá.· conjuntiva •québace . ·. . }as ~ces .de
conjúnción: cqordinlltlte, con sentido de p~ro, más bien, y,· y por ctertii, (l,ntes:
bien; .tl<ieiv, p'ri.Jnera persona &i11gulár del'.plÍlscul:,lrÍlPerfectodeindfoativo ,ep
vozactiva del verbQ ot3a; saber, conocer, aqtti he sabido, se; o·n, conjugciÓ{l
copulativa que; 1tÚ.V'tO't&, adverbio qetieinpq siempre; µo\), pasrt genitivo.de
la primera persotll1 sj11gu41r del .•P~01Xlbr<f p~S()lltll 4ecUnadp . ·a ~; tj.x;()pai91
seg.unda persqná s~ngular: <lel . J?tesen~.tie in(,il'.c~tiv9 •. ·en •. vqz acfrv~;O.el ve~l;>o··
CÍ!C()~(l)• . ·of(i .esctfc~ar,. ~UÍ .op~s;· 41~.$ : ~<>~J9119(9~ . adyer~ti~a .:i?ef9; .·oi~~ · .
llf~sici()n • •.Pre>pia ti@·•. ~~atívt>• .<k.caíisa·•·.4(f;·.•.'i6yt ·. <:~.s9···•·.~~\isatiy9··~as~rdi11ci
~gµt~tiela#icy1()4~t~~~~~.e!:~ ····,. ·· ·~~sú· acu~~tiy~ ~~scui~~~·~iil~~
· defh<>l)lbre.~~~~~~tfri¿rri1Jltttjtd. ·.·. · . ·.• ·•. r>te;·gi!nt~; ~~y. ·e#S();~sa.ti'víf
Iit~S-OJ1li~9 · $ingÜJai ~t· ..·. ~··~ . '< < ~~!i .jy~p~(Yt~~<X.;. . ·~~~~~fo
~~ulinq si~¡pi~ar ..(f~F •·•.•..... Jpi():pe,r~e<:t{) et)·•y~z.actjva: fi,el. v~ .. .·. . ··. ,~t~fl'h
est4;r.·.al(<!1efor;•.·. ·.ro~~qr;.\li9'~.> ··.gf!~· • .·~.l'tá. · ·~!'tf.4~(Jrt· . ·st1!ov, .• .•. PP~'#~··..p~opa
.
·s)tti'tl~l' 4~1· s~g'1nti<>• ·~~-·.4~ill.~~V<reit))1?.~a9.ti~a.·~e1 . •·r~ft1() ~l.tt:<>y~.f~~fl
4~t~ris~o(i~.~ñ>· ·~€l~1'irj.~(!~ir;~· · ·.·.. !t~,.• 9.<>iiJµ119i6~c~~~lp~rá~~.tr;•·.·
rtt'(jtf:U(1WO'ty1 terc~il.• ~ ·: · :. . ~~· .· ·. · ' ·. ().(je $µl>J911ti"~ ~11· ~oz
aetil/aderve~·1ti(j~~~l', .· . ·.· ......... . ~~ett»\ . ·.·.· ·. ,cofijunci6n qu:e;.. ~\), tas0
nominativo de la segunda per~qn.a .singular del pronombre pyrson~t Tú; · µs,
cá:so ·acusativo de la primera pers'onif singillai: <!él •prónorobre · personal

5
F. Lacueva. o.e., pág. 277.
1118 JUAN XI

.. d~~ª~~?n:t:.·tn~í:~1t~~~~"·"'~~~a:s~m:~at>rist~ P.~
. d,é:.iiid~t.W~: !'JJ: voz ~~it· ~l~~. ··~2~~$.~. ~~'~,.$~ . ~f ~~'VfÍn(tfi.. .

f.yffi fü: l:\fü::tv O'tt 7tciY'tO'tf: µou <iKoÚEt<;,No se trata de una


experiencia nueva, sino que siempre había sido así. El Padre y Él están
eternamente en la misma comunión y hacen las mismas obras. Jesús no
ora para ser escuchado, sino que agradece que siempre lo hace.

d,A,A,a Ota 'tOV OXAOV 'tOY 7tEptECT'tW'ta El7tOY, 'íva


mcr'tE:Úcrwcrtv on
crú µE <inÉcr'tctA.ac;. La oración audible de Jesús fue
hecha para que la gente que estaba en el entorno oyese Sus palabras y
pudiese, luego del milagro, creer que Él era el enviado del Padre. Esa fe,
que cree, tiene un objeto que es la Persona y obra del Hijo de Dios, es
creer en la misión que Jesús había traído a la tierra, misión de salvación.
Sin embargo, es necesario recalcar nuevamente que lo único que mueve
las acciones de Jesús era la gloria del Padre. Generalmente los
religiosos de entonces, que se jactaban de ser fieles a la Palabra y de
amar a Dios, buscaban su gloria personal, cosa que no ocurría con Jesús,
empeñado en la gloria de Dios. En ese sentido, la oración de Jesús como
hombre, es dirigida al Padre, y tenía que ver con que todos supieran que
Él había sido enviado por el Padre y que, por tanto, dependía de Él.

43. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!

Kat 'tau'ta dnffiv cpwviJ µcyáA.t:¡ f.Kpaúyacrcv· AásapE, ocupo


Y esto diciendo, con voz grande clamó: ¡Lázaro! ¡Aquí!
E/;W.
¡Fuera!

Kat ·rau'ta dnffiv cpwviJ µcyáA.t:¡ f.Kpaúyacrcv· La gran voz de


Jesús se hizo notar en el exterior del sepulcro, delante de todos los que
LÁZARO 1119
estaban presentes. Era una orden autoritaria como posiblemente ninguno
de aquellos había oído nunca.

La voz poderosa no era la de un hacedor de milagros, ni tan


siquiera la de un profeta, era la voz que expresa la omnipotencia divina
irresistible en cualquier modo. Aquella voz que había dicho en la
creación del universo sea y fue, es la misma que ordena al muerto para
que vuelva a la vida y se presente en el exterior del sepulcro. Es la voz
que ordena la resurrección. Esa misma voz está considerada por el
apóstol Pablo cuando habla de la resurrección de los muertos para salir
al encuentro del Señor en las nubes, cuando dice que "el Señor mismo
con voz de mando ... " (1 Ts. 4:16). El Hijo de Dios tiene poder
omnímodo, que alcanza y comprende todo. Es la expresión de la
omnipotencia de Dios. Las manifestaciones de omnipotencia divina
tuvieron lugar por el poder de Su palabra. Las sanidades durante el
ministerio terrenal tuvieron lugar en respuesta a ella.

Ad~apE, OEupo E~w. El mandato de Jesús está establecido


mediante una construcción sumamente rara. Primera el vocativo Lázaro,
que indica a quien se está dirigiendo. Luego dos adverbios de tiempo de
los que especialmente el primero puede considerarse como una
interjección con sentido de ¡aquí! o sustituyendo al imperativo del
verbo venir, que sería ¡ven!, incluso podría usarse como una
exclamación para animar o despertar ¡ea!. El segundo indica a Lázaro el
lugar donde debe presentarse fuera del sepulcro donde estaba Jesús, las
dos hermanas suyas y los judíos que los habían acompañado. En base a
la omnipotencia divina expresada en la voz de autoridad de Jesús, el que
estaba muerto no pudo resistir la autoridad del Autor de la vida, y la
muerte, tuvo que dejar suelto al que había entrado en su dominio. El
Señor aseguró que "las puertas del Haces no prevalecerían sobre la
Iglesia" (Mt. 16:18). Poco tiempo antes había hablado de la vida eterna
que se otorga a quien cree en Él, y a Marta le había dicho que todo
creyente que esté muerto vivirá. Las llaves del lugar de los muertos
están en la mano del Señor (Ap. 1: 17-18). Con Su vida Cristo garantiza
la perpetuidad de vida de todos los que creen en Él. Para estos, como el
caso de Lázaro, morir es simplemente dormir en Él y quien tiene
autoridad acude para despertar al dormido. El Señor había dicho que Su
amigo dormía e iba a despertarlo (v. 11) y cumplió Su determinación
despertándolo del sueño de la muerte. Esa voz poderosa de Jesús sirvió
para que todos la oyesen y entrase a lo profundo del sepulcro donde
estaba puesto Lázaro. El vocativo Lázaro establece a quien se dirige el
mandato. Como Agustín de Hipona decía, la voz de Cristo es tan
1120 JUAN XI

poderosa que s1 no hubiese precisado a quien se dirigía y fuese


simplemente 1Aquí! ¡Fuera! Todos hubiesen resucitado.

44. Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con
vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle,
y dejadle ir.

f:~íi'A08v ó 't88Vl]KWc; 888EµÉvoc; wuc; 7tÓ8ac; Kat -rae; X8tpac;


Sahó el que habia muerto, atado de los pies y de las manos
K8tpímc; KUl 1Í O\j/tc; auwG crou8apÍú) 1t8pl88888't0. AÉy8t
con vendas y el rostro de el con sudano habia sido envuelto Dice
auw1c; ó 'IricroGc;· AÚCTU't8 au-róv Kal U<p8't8 au-róv t'máy8tV.
le Jesús Desatad le y dejad le 1r

Notas y análisis del texto griego.

~l:mtlagro tuvo lugar: s~il'A.tlev1 tercera persona singular del se~o~ aoristo
de indicativo en voz activa del verbo s~ápx.oµat, salir, aquí salío; ó, caso
nominativo masculino singular del aftk;uld detenninado el; -p;6v1rKdis, caso
nominativo masculino singular del particip;io ~cto en voz activa del verbo
.~vti~ro, morir, aquí q14e hai?i4 mu~to; &~µ4voi;;, caso ,i,.omínativo ma~cufu.to~
Smgular del participio perfectlJ en V02í pasiv~ del verbo 8é(l), atar, aquí atado;_
*w>J~, caso acusativo masculino ptural del artículo determinado declinado de~
!tos; 1tÓ6c~\;, {;aso acu~ativo ma$Culíno plural del UQmbre común pies; Kat,
· ~bíljunción copulativa y; td~, caso aeusalivo femenino plural del artíe'ulo
detettninado /(JS; ~étpnc;, caso acusativü femenúio plural del nombre común
manos; Kttpícuc;, caso dativo femenino plural del nombre común vendas; Ka\,
conjunvión copulativa y; t), caso nominativo femenino singular del artículo
det~inado la; chvu;, caso nouúnativo femenino singular del nombre común
faz. rostró; uuTou, caso genitivo de la tereera persona singular del pronombre
perso}\al declinado de él; ooo~hv 1 CASO dativo neutro singular del nombre
coDÚln declinado con sl4dario~ ttap\sOéatt'ro, tercera persona singular del
pluscuamperfecto de indi<:ativ0 en v0z pas~va del verbo nspiatm, envolv(!~
aquí habia sido envuelto; i.tysi, tercera persona singular del presente de
indicatívo en voz activa del verbo Mym, h«blar, declr, aqui dfjo~ cxutoic;, caso
da&vo masculino de la tercera persona plural del pronombre personal declinado
a ellos, les; ó, cas& nominativo ma5culino singular del artículo determinado el;
'It¡ crúuc;, caso nominativo mascuJitio singular del nombre propio Jesús;
l;1.x1<tts, segunda persona plural del aoriste prhnero de imperativo en vuz_
activa del verbo A.úw, desatar, s(JJtar, librar. aquí desatad; ~utO:v, caso
aclJi$ativo m.a:sculino de l~ tercera. persona singulQ.r del, pron°'1bre personal
declinado a él, le:; \Cart~ ~njunpión copulativa y; i<pets1 segunda persona
plu+.il del aoristo segundo de imperativo en vnz activa del verbo dq>\lu.1.1,
despedu·. dejar, permitir, aquí dejqd; <tutóv, cM,o f\Cusativo ma~uhno de la
tercera pesona singular del pronombre personal declinado a él, le; ú'ltdysiv,
presente de infinitivo en voz activa del verbo undyw, ir.~
LÁZARO 1121
f:~T¡A.8sv ó Ts8vr¡Kw<;. Juan se refiere ahora al resultado de la
voz de autoridad de Jesús. No repite el nombre del resucitado,
simplemente se refiere a quien había estado muerto. Dice simplemente
que salió, esto es, la voz omnipotente de Jesús, no solo le dio vida sino
que lo hizo aparecer fuera de la tumba delante de todos. No es que de
alguna manera Lázaro saliese por sí mismo del lugar de muerte, sino
que el poder irresistible de la omnipotencia de Dios ordenó al muerto
venir afuera y ocurrió inmediatamente. El que estaba en el interior del
sepulcro apareció fuera de él.

osósµÉvo<; rnu<; 7tÓOa<; Kat ni<; xs1pa<; K8tpÍat<; El testigo


presencial, como es Juan, describe la forma en que estaba Lázaro fuera
de Ja tumba. Salió tal y como lo habían puesto. AJ terminar de envolver
el cadáver con lienzos, como era propio de los enterramientos de
entonces, se ataban las vendas sobre los brazos y los pies, por donde
terminaba de envolverse el muerto. Ese detalle aporta una evidencia
más del milagro. No sólo había recibido vida, sino que salió al exterior
atado, lo que humanamente hablando era imposible. Una persona atada
de manos y pies no puede moverse.

Ka't Ti Oljlt<; mhoG c:muoapiw nspts8Éosrn. Para mayor


dificultad, Juan se fijó en el sudario que cubría el rostro del muerto.
Atado de pies y manos e impedido de ver por el lienzo que cubría su
rostro, el muerto vino al exterior porque Ja voz de autoridad de Jesús así
lo había ordenado.

A.Éyst mhot<; ó 'Ir¡croG<;· A.úcrat"s aurnv Kat mpst"s aut"ov


únáystv. El relato concluye con otra palabra de autoridad de Jesús que
ordena a los presentes que lo desaten para que pueda irse. Otros muchos
datos podrían ser aportados para testimonio del milagro que Jesús hizo.
Un hombre que había muerto de enfermedad y que estaba cuatro días
enterrado no podría moverse fácilmente por la debilidad propia de la
situación, sin embargo cuando Dios da vida, la da plenamente de modo
que la evidencia de ella es que el muerto anda, libre y voluntariamente,
sin ayuda alguna. El mandato de Cristo pone de manifiesto la realidad
de la resurrección. El milagro había sido hecho. Nadie podía negar esa
realidad. El muerto tenía que ser desatado porque ya su vida no era estar
en el sepulcro sino caminar entre los vivos.

Juan guarda silencio sobre la reacción de las hermanas, las


manifestaciones de la gente, las primeras palabras de Lázaro. El
propósito de Juan obliga a éste a detener los relatos de modo que nada
prive al lector de mirar a Jesús. El Señor ordenó al muerto y lo trajo a la
1122 JUAN XI
vida. Eso es lo verdaderamente interesante para Juan. Algunos les
gustaría un testimonio de lo que experimentó en el sepulcro o en la vida
después de la muerte, pero Dios exige silencio sobre tales asuntos y,
posiblemente no permitió que Lázaro recordara la experiencia y pudiera
hablar de ello, como ocurrió con el apóstol Pablo (2 Co. 12:4). Lo único
que nos interesa a nosotros es que "el que estaba muerto salió".

Sin duda este relato histórico es una buena ilustración para la


salvación de un hombre. Por condición natural estamos muertos en
nuestros pecados y el poder omnipotente del Salvador, nos da vida al
unimos a Él. El nuevo nacimiento no es un cambio en el que cree, sino
mucho más, es una nueva vida en Cristo. Lázaro no pudo hacer nada
para salir del sepulcro y mucho menos para alcanzar vida. Estaba
muerto, en proceso de corrupción. Pero no fue él, sino Jesús quien le
llamó a resurrección. De igual modo el hombre natural no puede hacer,
por si mismo nada en orden a la salvación, tiene necesidad de ser
asistido por el Espíritu. Dios genera en él la fe para que pueda creer y en
el momento en que la deposita en el Salvador, por identificación con Él
pasa de muerte a vida. Las ataduras de maldad propias del hombre
muerto en pecados le son retiradas para que ande en novedad de vida.
Y a no se parece en nada, salvo en su identidad personal, porque la vida
que tiene es una vida nueva en Cristo Jesús. Pero algo más, si Lázaro
causó con su resurrección un impacto a todos los que le conocían, así
también el creyente, resucitado espiritualmente por Jesucristo en la
regeneración del Espíritu tiene que mostrar una nueva vida de
resurrección para mostrar a todos que Jesús tiene poder y con ella
glorificar a Dios.

Reacciones a la resurrección (11 :45-53).

45. Entonces muchos de los judíos que habían venido para


acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

IIoA-A.ol oüv EK -rwv 'Ioo8aíwv oí i;A,Elóv-rE~ npó~ n'¡v Mapiaµ


Entonces muchos de los Judíos los que vm1eron a María
K<Xt ElEacráµEVOt a E7tOÍY]CJEV E7tÍCJ't'EüCJ<XV d~ aü-róv·
y vieron lo que hizo creyeron en Él

Notas y análisis del texto griego.


,-

~tmtraa'db' en1 nn nuevo páiTaio,' a~!,iíáA.A.o\~ basó notnmativ~ ·~iiw


ipfuráf '~ adjetívo mucfios; oo~f ~e(ón tontlnua'tivlil:'' eitJtJtlce/; ,~.
1pr6'~it;ibD ,Propia de pnffi~ •;',~~;:"Cam' geUidvb masbulii(jl plUMt ~l
~a.td:cnt(l> 1'.letemn~ los; 'too&<:lt~,,' oaso getihivo m.aseulinú'sing:ll:l~ ~l
LÁZARO 1123

Ilo/c/cot oúv EK 't"WV 'Iou8aíwv oí f:/c8Óv't"E<; npoc; 't~v Mapuiµ


Kat 8EacrdµEV0t a E7tOÍT)O'EV E7tÍO''t"WO'UV El<; mhóv·
Permanentemente Jesús fue motivo y causa de división entre la gente.
Unos creen, otros permanecen en incredulidad. Unos lo aceptan como el
enviado de Dios, otros lo niegan. De este modo ocurre también con la
resurrección de Lázaro. El portento fue de una magnitud asombrosa, por
eso muchos, no todos, habían venido a participar en el duelo con las
hermanas, especialmente para asistir y animar a María, creyeron en Él.

Es una fe, tal vez, relativa. El hecho era innegable. El poder de


Jesús era manifiesto. Sin embargo no es señal de que fuese una fe
salvadora, es decir, la que acepta que Él es el Hijo de Dios, Salvador del
mundo, el enviado del Padre, en quien debe depositarse la fe, por cuya
razón se recibe la vida eterna (3: 16). Sin duda esta fe es ya un paso
hacia la verdadera, en contraposición con la incredulidad que hace
inexcusable la condición pecadora delante de Dios. En el Evangelio, los
milagros de Jesús contraponen también a la gente en dos grupos, los que
creen y los incrédulos. Estos que creyeron dice Juan que eran de los
judíos, pero, en esta ocasión no es necesario identificarlos con los
fariseos o con el grupo de líderes religiosos en Jerusalén, sino que es un
calificativo general para quienes son naturales y residentes en Judea. Sin
embargo, podían estar entre ellos quienes eran los enemigos de Jesús.

46. Pero álgunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que
Jesús había hecho.

nvf:c; 8E U, mhwv dnil!c8ov npoc; wüc; <l>aptcraíouc; Kat Etnav


Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y dijeron
mhot<; U E7t0Í T)O'EV 'lr¡crouc;.
les lo que hizo Jesús.
1124 JUAN XI

. :N'~tili$:tamuisis deftéxt~:~1~;:.:::;:)<:;> :>;.:; .. .•


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~ri~1:o~. ~aicati~o ft1 -~~·~w•"V~el ·· -~11t0~,: f~á·~t-:aorl~:de ifyro~
halJlaJ:, :de9ir~ aquí. di}erqn; aó1:o1.;1 .cai;o dativo masculino de la tercera
per~9ná plur~fdeiprl;ltl~~ J;leíSQJJ3l ;decl~ «"e/los;;: les; a, cas9 ac\lSativo
~µ:Q .plural.iÍeí prooombre; r~a..~ivo Ú?s qu.e~ itqUi ~sentido gei:ré"rieo: las. cÚas
qu~~ 9 .lo :g.~; t11:oí.11cr~v,:.te;fó~a pers"o.na!singiilar -d~l aoristo primero .de
1:9.dJ~P,W¡f;:tt;:Y:qz activa·de~~e¡~<t:~<?:~~~"-{i4~!!'.•.te~ltzár,-_aqu¡ hizo; .'.Jr¡cr-0Gi;.
·ta!{<i"ñorttl~o rn~cv,lino sin a~~·1i0fn15I1 'io Jesús. · .

nvE:c; DE !':~ aunuv dnliA.8ov npóc; wuc; <l>aptcraíouc; Kat


Einav auwl:c; &. i':noírim:v 'Iricrouc;. No sólo había creyentes, sino
que también estaban incrédulos entre ellos. Los primeros se regocijaron,
aunque no lo dice el texto bíblico, creyendo en Jesús, pero los segundos
en su perversa incredulidad, acudieron a los fariseos para darles
pormenorizadamente un informe de lo que Jesús había hecho. Tal vez
estos fuesen de los judíos religiosos, o de la secta de los fariseos que
acudieron a sus compañeros de creencia. Juan guarda silencio sobre la
razón que los movió a esto, pero, lo que es evidente es la hostilidad que
mostraron contra Jesús. Aquel informe tuvo que ser preocupante para
los que desde tiempo buscaban dar muerte a Cristo porque les estorbaba
en sus propósitos religiosos y, según ellos, no quebrantaba la Ley, pero
sí la tradición de los ancianos. No cabe duda que este informe produjo
una reacción íntima en los enemigos de Cristo que impulsó aún más a
actuar contra Él a causa del odiq interno que albergaban. Es muy
probable que los que vinieron para informar sobre lo que Jesús había
hecho, no lo hacían para que los fariseos declinasen sus intenciones
contra Cristo, sino para invitarles a actuar urgentemente contra Él.
LÁZARO 1125
47. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el
concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace
muchas señales.

L;uvtjyayov ouv oí dpxu:pE"ic; Kat oí <l>aptcm"iot


Reunieron, entonces, los principales sacerdotes y los fariseos
cruvÉ8ptov K<Xl EAEyov· 'tÍ 7tOtoUµEv O'tt OÚ'toc; ó av8pwnoc;
sanedrín y decían: ¿Qué hacemos, porque este hombre
7tOAA<l 7tOtEl cr11 µEta
muchas hace señales.

No~y, t!Dalisis,dtfte1'to 1tiego.· /.•••••• ·· ·· ·•··•· ·..•. >·· • ·····• + ••·•· ··•·
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~~til¡pQ ·P~Af;•... .·m~ riii~ifr#lt!~Sc .· .· . ~~;« ~~t;:~~nJ9~ié~.·
·~~ .· .· · · ..v~:·ió~;:#~· . . .... ·. ·. · •.· ,. ~y9:::~~n? ·~~~t ael aifj(;llí(l ·~e,iehp~~º
.tOP,;··· . .·. . ·. ·. i~«'t~t~ ·:~~ · :~o~ñV() ·. ~~~illijW· ~ttirar ae1<·~º.··· · ···· · ··
.fari$'l'6s; ; ~~P~~:~o·.' #usat~~();·,~~~tt~ ' *ü>~tk·/~t ·n:t). ·. . . . . ·. · . .··.· ·.·. · . .
··•~t!!J~t1j'··.•~a~···~j~ioo. ·~~ti~·>'i··~~9v;•··•·~~1per~••·.~~~l~~···.'•·
·. iJúPet;ed<> 'de inili~ativ<>.; en .:yQ!• !Ú?~ª>iti:~"J/eroo· ~-0); httl>l·ti·r¡•' 4tt:ir.;.áquá··.
·..·dit;ta'1~•'1í;: •.•~so a~~··:~1'lltÍ'0 . .~~1Ylaf· ·~ei.~orw1flPr!l!·•·intdtj10gátivQ · qw;
'7'0~~~; e~ern·P.~ . ·.·.··.~ ·~}~erlt~de1~jeativ~. ~n::VQ~ ~:tiv,.d#l,·
. vet"O.o.~q:~á<~H.41~~"' .. · . ..... ·.· ... ·~í.¡fi#~v:·~.t~.;:'.~l;ti9n~~~ª~~f<~~(¡~~;
.•·q~3~l;1·.·. ~1Js,t)•.1'0minatiyQ·~ulbu>·· $,g~l¡,r 'del•.Pfl)11Qlt1bre.·. delt1~~~t~~ :.,?J~; •. • ·
lú., . -~inil:lat:ty~ . . . ·;\$~~;;..9éJ .atti~~i : d ..·· . . . .. . .
a'.........
•· · ... ' ~~
·.. •. ··~
;;.:..;;0::iil
.... . . . ·• .
· ·· ·· · • '· ...·,..:t.a:ei ífitibre có
'.l.i:l ... ...,·•. .,. :B. ·. ...... ::.., .
"lt(}1.X(l,· · ·~t,tf . ·.· .·.....·..· · ~() 1(1-Ueho$; i re
per$~n~. ···. . . ·······<t~i;··,· ..·....... ,· · · · · · ........ ·. ··~~~ivo . . . . . v9i;- ~ivlf di:F'\f~Ó ·' 1'óie<Íj;······
..··~t.-.~.
. n.·.ac -. ••: iJi<rt;' .!l!íÚfñ~~¿;;.: '. ~1<l~ C,~~o. ··~saH\lc>: h~titro pltifafctel nornb~
comun "Seflálés. . .. . , . . . .. ' . : •. . ..

I:uvtjyayov ouv oí. cipXtEpE"ic; Kat oí <l>aptcrciíot cruvÉÓptov


Kat EAEyov· El informe del milagro de la resurrección de Lázaro, en
lugar de conducirles a glorificar a Dios por un portento semejante,
encendió aún más el odio contra Jesús. El Señor era un verdadero
peligro para la clase religiosa dirigente. La gente creía en Jesús,
aceptándolo como Mesías. Dejar que aquello continuara sería asistir al
cambio de liderazgo en Israel en el que los principales sacerdotes, la
casta sacerdotal vinculada por familia al Sumo Sacerdote, y el grupo de
los fanáticos fariseos, podían perder su ascendencia sobre la nación, e
incluso ser acusados, si Jesús se constituyese; como algunos pretendían,
como rey en Israel. Esto tenía que ser consultado entre todos, de ahí que
se convocase una reunión, que como es propio idiomáticamente
1126 JUAN XI
hablando se usa sanedrín. No era el Sanedrín, órgano judicial y
directivo de Israel, sino una reunión en que los dos grupos estaban
representados, como se aprecia por el artículo determinado que precede
a los dos, en el texto griego.

-rí nowuµi>v o-rt oú-roc; ó av8pwnoc; El tema de la reunión era


responder a una pregunta "¿Qué haremos con este hombre?". La
pregunta se debía repetir continuamente entre ellos, como indica el uso
del verbo en imperfecto de indicativo, que sugiere la idea de algo que
comienza y sigue. Ellos sabían quien era el hombre, pero evitaban
mencionar Su nombre Jesús. Realmente lo que había que determinar
entre todos era como tenían que proceder para darle muerte. El acuerdo
no era nuevo, tiempo atrás habían tomado la decisión de matar a Cristo,
pero aun no había llegado Su hora. En ese tiempo estaba ya próximo el
tiempo que Dios había determinado para realizar la obra de salvación.
El juicio podía, en aquellos tiempos, por motivo urgente, hacerlo en
varias sesiones, alguna de ellas sin la presencia del acusado, buscando
substanciar una acusación para actuar contra el reo por todo el Concilio
en una última fase. Hasta entonces la persecución estaba dirigida por los
fariseos, pero a partir de aquí, son los principales sacerdotes, los que
toman a su cargo la acción directa contra el Señor. La pregunta
presupone también una cierta fiustración por parte de los dos grupos de
enemigos de Jesús. Sólo había habido proyectos para matarle, pero ninguno de
ellos dio resultado. Era tiempo de buscar una actuación conjunta y eficaz.

no A-A-a notE'l crri µét:a. Ellos reconocen que el principal


problema es que "este hombre hace muchas señales". No podían dejar
de reconocer lo que era aceptado por todos en el pueblo. El Señor había
sanado enfermos, calmado temporales, dado vista a ciegos, resucitado a
muertos, por tanto no podía negar nadie que hacía muchas señales.
Ninguno de los fariseos y mucho menos de los sacerdotes jerarcas,
hacían ningún hecho prodigioso. Solo se dedicaban a acumular bienes
para sí mismos resultado de la explotación de viudas, huérfanos y
menesterosos. Eran verdaderos parásitos sociales, enseñadores
mentirosos y perversos de corazón, una verdadera escoria social que
sojuzgaba a todos y resistía a Dios, luchando contra quien el Padre había
enviado al mundo. Se aprecia en todo esto el reproche que se hacían de no
haber sido capaces de impedir todo aquello que estaba ocurriendo.
LÁZARO 1127
48. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y
destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

Eav dcpwµEv mhov oÜ•wc;, náv•Ec; mcr'tEÚcrouow de; mhóv, Kat


Si dejamos le as1, todos creerán en Él, y
EAEÚcrov•m oí 'Pwµa'lot Kat dpoifotv Yiµwv Kat Tov 't"Ónov Kat
vendrán los romanos y qmtarán nos y el lugar y
To Eevoc;.
la nación

Notas y análisis del texto grleg<,>.

Sigue el relato: Mv, conjunción afirmativa si; d<t>ó)µev, primera persona


plural' del aoristo segundo de su~untivo en voz activi\lldel verbo d.t.phtpit, dejar,
pennitir, aquí dejamos; <x.~ov, caso acttáativo masculino de la tercera pel'S()na
singular del pronon:;tbte personal d~linad<> a Él. le; oiXro~, adverbíQ de modo
asi¡ 'lta'V't&~, caso,• nomioatiNo, ni3Seulino plural del adjetivo todos;
mcrTsúgoQ01.v, tercera persona plQra:l del futuro de indicativo et\ voz activa
def verbo 'lttvt~ro. creer; et,s, preppsición propia de acusativo 4, en; a.ói:óv~
caso acusativo masculino de Ía tercera persona sm,gular del pronomb~ personal
~l; Ka.\, conjunción copulativa y; t/..suqoV'ta.t, tercera persona plural del
en
futuro de índjcatÍVO VOZ media del ve:fbo fpx,,oµat, venir, 3'1UÍ vendrán;
1
'o\,
caso nominativo masculino plund del' artículo detenninado los; P(l)p.a1oi,
caso nommatfvo masculino plural del nombre propio romanos; '!<a.\,
conjunción copulativa y; dpcrB~v r t~cera persona plural del c:fututo d~
indicativo ell voz áctiva del verbo a.'tµo¡, mmar,' quitar~ rut~ft#ttu'Ó"i q:~v~
caS<>o ¡enitivo ele la primera persona: pJurat del pronombre pttsonal d®t~~ ~
tJosol1'0$, nos~ ~i. oonjuncióll copulativa y; 11ov, ®M> acusativ.o,mastulin9
singular del artícl,Jlo detea:ninado et t~v 1 caso acusativo niasculmo sinFd1t
del nombre "'omún lu,gar; K~\.. COQjunci611 populativa y; to, caso acuslf.tiv-0
neutro singular
'
del artícul9 determinado
' ;
el; ~Ovoc;, caso acusativo neutro
sín211lar del nombre común pueblo, n@ián.~¿ t~.

EUV acpwµEv mhov othwc;, náV't"Ei; 7ttO"'tEÚO"OUO"tV Eic;


m'nóv, No se trataba de justicia o injusticia, sino de mterés personal,
revestido de la apariencia de interés religioso y nacional. Todos
consideraban que era necesario actuar contra Jesús, para impedir que
siguiera realizando aquellas obras, ya que de lo contrario, tarde o
temprano, todos creerían en Él. Ellos estaban procurando justificar su
acción en base a que había muchos que querían hacer rey a Jesús. Eso lo
conocían bien desde tiempo atrás. Aquello sería inevitable, puesto que
tantas señales sólo podían ser hechas por el Mesías. La gente aceptaría
que Él era el Hijo de Dios. Si lograban agrupar junto a Jesús una gran
cantidad de personas, sería considerado por todos como el Mesías
político. Es curioso como cambiaban de opinión cuando les interesaba,
ya que poco tiempo antes reprendiendo a los alguaciles que no habían
1128 JUAN XI

traído preso a Jesús, les preguntaban si alguno de los gobernantes o de


los fariseos habían creído en Jesús (7:48); ahora dicen que todos creerán
en Él. Aquellos se olvidaban que el Señor nunca tuvo tal pretensión y se
alejó de la gente cuando supo que era el pensamiento de la multitud.

Ka1 EAEÚcrovrm oí 'Pwµa'lm Ka1 dpoumv iíµwv Ka1 i:ov


i:ónov Ka't i:o Eevoc;. Esto traería un problema con los romanos. El
Imperio Romano, que ejercía la autoridad suprema en todo el territorio
de Israel y Judá, no estaba dispuesto a permitir ninguna sedición de
ningún territorio ocupado por Roma. Su ejército estaba acantonado en
un buen número en Palestina y el gobernador de las legiones residía en
Cesarea. Una rebelión del pueblo tratando de constituir como rey a
Jesús, sería, sin duda alguna, aplastada por los romanos. La intervención
traería, según el pensamiento de los fariseos y de los principales
sacerdotes, que el lugar, referido al santuario, núcleo de la religión de
aquellos, fuese quitado. No es claro que querían decir con este verbo,
pero en el mejor de los casos, podía referirse a la prohibición que
suponían que establecerían los romanos impidiendo el uso del santuario,
incluso podrían, como ocurrió realmente, destruirlo para eliminar una
señal de identidad para el pueblo. En segundo lugar la intervención
romana haría desaparecer Judea como estaba en el tiempo de Jesús, y
dejaría de ser un territorio con ciertos derechos y leyes propias para
pasar a la condición de territorio ocupado. Es interesante apreciar la
escala de valores de aquellos: primeramente estaba el lugar, que tenía
que ver con religión y que les favorecía a ellos; en segundo lugar la
nación, el patriotismo. Aquellos se amaban a ellos mismos y
prevalecían sus intereses sobre cualquier otra cosa. Para ello tenían que
frenar definitivamente a Jesús. No podrían conseguir que dejase de
hacer prodigios y señales mientras estuviese vivo y en libertad, por
tanto, la única forma posible era dándole muerte.

Lo que aquellos pretendían evitar, vino sobre ellos. Cuando Juan


escribe el Evangelio, los romanos habían destruido Jerusalén y
esparcido por todo el mundo al pueblo judío. El Sanedrín tenía motivos
suficientes, según su razonamiento, para considerar a Jesús como un
peligro para ellos y para toda la nación. Escribe el Dr. Lacueva: "La
política de este mundo suele presentar sus razones de estado contra las
normas de la justicia. Cuando se emplean tan falsas excusas para evitar
calamidades públicas, se incurre en un pecado que atrae sobre las
cabezas de los que lo cometen las desgracias más efectivas6 ". Esto se
pondría de manifiesto en un tiempo muy cercano.

6
F. Lacueva. o.e., pág. 282.
LÁZARO 1129

49. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les
dijo: Vosotros no sabéis nada.

Et~ M n~ !';~ aúrwv Kaiácpa~, dpxiEpE0~ wv wíJ


Entonces, uno, alguien de ellos Caifás, sumo sacerdote siendo del
EVtaD'tOU EKEÍVOD, ElnSV au'to\~· úµil~ OUK o'tomE ouOÉv,
año aquel, dijo les: vosotros no sabéis nada.

Notas y análisis del texto grieg().

Sigl!e el refawcbn:'é11;,·······casb 'hórttirulti'Vo. masettlinó sfoajllar áel; ;~~J~ti\lo


numeral cardinal . uno;.·.. st,< piwtfC111a p<>ll.imítivá que' hace. las '(e~(í~ ·ne.
corijunción·•eoordinante; con sentido•.de•.pwo;·ntás :bien; y'. .Jipór ~i~fttif Q_ntes
bien; ··ne;, ca.so oomilltttivo masculino .sin~laJ' ®l adjetivo ir¡detllii@: al$flif!~,
alguno;. &<;, forma escrit1:1que. adopta·t.a.. preP<>sición·.·cte. genitiv4\·: ~;.d~@te ~
vocal.· y que. si,Wfica dei <:X~14,,,....c:a~ ,ge11itiY,.(¡)i l:nassuliilo.~Jate~ra;.persona
plur:a1.delprqnorn.:9re pífrsb.na1.4@c.liJl~o 4! ."'llo,f.;·.·.~~t<:i~~·····~.a~. µ91,llill~:v~
ma~cu1ino sinzy!~r.4el..·. nºlll~~ .prp~j~ Cq({~~· \dR~~p~\)c;, •. ~p 'º!ll~~t~y,9.
ma~cuHno. si~gular . del •nonlb,re cónl\µ1 A"u11y>.. ~ac(fr:~ote; :W.Y· . ·.ca¡¡q ~~rniti•tivq
mas<;~Hno singul~ del ParfÍCipiq ·4~ p~$e~~ > .' •• ac~va ·~e~.Ye,ibg ~~~í~ ser, .
•••

estar;· aquí . sientla;·. 'tói\/caSf?.• genlt);vó :. • · ....· .... o ·sin~iu: ·4et. ·~iáll(,l
detertni~ado declinado del; ·.&xi~~tou/ caso gerliti~~ ~cultno-' . ..·. > d~l
nomhr~ cornún ~o; <~Ktt~~. ca~'geniti\io ma'.seulífi(Y singutlu';. ·..... · ..·.· .· . ·. · bre.
dernostrativo··./lquel; ·. &i'nSV; teitera· persQtra~~ngiillµ' :del····Je~ó; á:óri~íb·® ·.
indicaf¡ivo en.·voz· activa O.elvet~>~l:'ltov,:foJlíia:de~ IIDttSto.i<ie·:~~~·li<:tP¡:la,r,· ·
decir, aqui dijo;. ~u•o\~~ c~AativO. m,ascu;lino•~l~·~~mr/ · · píur~l
del .pronorr¡bre pe~nal íl.e,.cliniJ.do•·.a ell?~1 Jes;• . liµe\c;,·.;~o}W . ·.· · • .. .·. · .·•· q .~ • la
segl,lll.qa. pe,l:sqna pll1ta14el.• i\ro~oÍD¡\,te; ~r~~a;l •.y()si,~~9~.;.-,o~¡• .~iJ .~~~,..
del adverbio de'nega;ción n9! cqn i~.~t1~~~l?r9R~~-~~tp.yiia;.y~~,c9ij.~~~~·.·.
suave····º una enclítica;.9•~q«ta, seg.urídapersona •;p1Ul,'f11••·.det .J>CI'fecto ~
itidicll;tjvq .en . ~q~ .ac9va;ct~lX~rP~ ql&(:j~ ~~~€!/:r .<!f1.(~n,der,c(J~(J.c~r, ·g~itJpren<!Cfr•
nada.·~abéis;
aquí ' .... ·, ·. · >· casó···:acu~aü'v()
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Et~ 08 n~ !';~ mhwv Kaiácpa~, dpxrnpEui; <llv 1:00 i:vtmnou


EKEÍ vou, Caifás era el sumo sacerdote nombrado por el procurador
Valerio Grato para ese cargo en el año dieciocho d.C. y que fue
depuesto por Vitelio, legado de Siria en el año treinta y seis d.C. Parece
·ser que el sumo sacerdocio fue· otorgado por influencia de su suegro
Anás, quien realmente ejercía el sumo sacerdocio aunque el oficial era
de Caifás. Si se trataba de una reunión del Sanedrín, la presidencia
correspondía al sumo sacerdote, por tanto, Caifás estaría presidiendo el
concilio, y aunque no fuese una reunión oficial del Sanedrín, estaría
presidida también por el sumo sacerdote, ya que estaba presente. Dice
Juan que era sumo sacerdote aquel año, haciendo una referencia
histórica a los sucesos que narra. Algunos críticos consideran las
1130 JUAN XI
palabras de Juan como resultado de ignorancia personal sobre el sistema
de Israel, en el sentido de que el sumo sacerdote no se nombraba
anualmente, sino que su cargo era vitalicio, aunque no debe olvidarse
que los romanos actuaban en el nombramiento y la deposición del sumo
sacerdote en más de una ocasión. Sin embargo Juan no está diciendo
que era sumo sacerdote aquel año como si se tratase de un periodo para
el ejercicio del cargo, sino expresando con ello que en el año del que
está tratando, era Caifás el sumo sacerdote.

ElnEV au•Ütc;· úµi:;l'.c; OUK o'í8mE ou<>Év, En medio de la


reunión, cuando el desconcierto era grande entre los asistentes y
ninguno de ellos era capaz de presentar una propuesta aceptable para
todos, Caifás interviene diciéndoles que no sabían que debía hacerse
con Jesús, pero él sí y tenía una propuesta que hacer. El comienzo de
sus palabras pone de manifiesto la rudeza propia de los saduceos y
sobre todo del surno sacerdote. Era habitual que el cargo religioso más
importante de la nación tratase despectivamente a los que estaban
próximos a él o colaboraban con él en el gobierno de la nación. Caifás
pone a un lado lo que el Sanedrín pensaba, considerándolos incapaces
de entender bien la situación y hacer un aporte como correspondía.
Mientras él iba a dar la solución consistente no en silenciar a Cristo,
sino en matarlo, como una acción necesaria para la nación, que estaba
en peligro de que los romanos interviniesen como si se tratase de una
sedición contra el Imperio y contra el Cesar.

50. Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el


pueblo, y no que toda la nación perezca.

OUÓE A.oyÍ~E0"8E on cruµcpÉpEt úµ1v 'íva Etc; avepwnoc; dno8ávl]


Ni tenéis en cuenta que conviene nos que un hombre muera
Ú7tEp l"OU A.aou Kal µT¡ oA.ov l"O E8voc; dnóAr¡l"at.
por el pueblo y no toda la nación perezca.
LÁZARO. 1131
verbQ dxo0Ytá mcU}, morir¡ aqllimuel'ª~>úTri:P· ·Pr~osición propia.de .geiliti\'P
¡wr;· tQo,..p~pos.ición prpp~ d~ ge~~i~Q ptir; i~P. ;~$() g~tiv(P;~í.1~1,mo
•siJlg1$liu ··.•··.d~l 119~t>r~· . ·e~11lútl l't'~~l~+F~~h ~~JµJlsión •. ,· ~pµlat\yp. /}.r. H"····
~~~~ . 'lHe.. ,h~t1,.Wlle.~~>~ .·~~ver}fü~ ;.~,. ~.t}~ié~ . 1W~· AMY~ . .sas<>
~~~P.t.ty<l.~~l1:f.r9siR~~~i·. . .~eJ, •.~~p~i;i···tf!49.·f?l!J~~~f'.i.· t§-. .•.~~f,),. ~~~Y:º
~u~ s~gttl~... d~L~i~!J,.~.;~<... · .. . . a$0 no~~p.~iy;9 .Ji>
·s~~rai:·.·4~1 ... ~~~Pr~· . ~~'119.>it~· ... .,'•·. !1~t~~}:_ ,,. . 4?fü-c~.i; ·t~r~~ra·;. . . .·,, .P~
smgufar del aonstQ segundb. de·1;tl63untivo ·en vi;>z media del vetbo·clnóAJ(l)µt,
',-; .t'·; ... ,-:-;'\' . '
~ · ~: ;i~' /.;
,' o < [f ' , .. , , , -. ~:-:
perecer,
;',' , , ? ;' >

OUÓE A.oyÍ~EcrBE O'Cl cruµcpÉpEl úµtv 'íva Etc; av8pwnoc;


dno8ávJJ únf;p wu A.aoG Kat µT] oA.ov 't'O Eevoc; dnÓATJ't'Ut. La
propuesta de Caifás tiene que ver con algo que es conveniente, la muerte
de un hombre en lugar de la destrucción de un pueblo. Sin embargo,
debe notarse el uso de la preposición Ú7tEp, que en este caso adquiere el
sentido en lugar de. Es decir, un hombre debía ocupar el lugar de un
pueblo, o ser el sustituto del pueblo. Está refiriéndose, a lo que
significaría la muerte de Cristo. El Señor sería el sustituto de los
pecadores ( Gá. 3: 13 ). El sentido, aunque el propósito de Caifás era otro,
se cumplirá plenamente en la sustitución que se produce en la muerte
del Salvador, que ocupa el lugar de los pecadores, para que éstos no
perezcan, sino que reciban la justificación por la fe, posible sólo en base
a la muerte sustitutoria de Jesús. Pero, lo que Caifás tenía en mente era
entregar a Cristo a la muerte para que los romanos no destruyesen a
todo el pueblo. El sumo sacerdote estaba orientando al Sanedrín a la
toma de una decisión en base a una situación, llamándoles a evaluar lo
que debían hacer como algo bueno para el interés general. Ahora bien,
debe apreciarse en la construcción de las palabras de Caifás el uso del
pronombre úµl'.v, nosotros, concretamente a nosotros. Lo que propone
no es buscando el bien del pueblo sino el de aquellos religiosos que con
él estaban reunidos. A ninguno de ellos le importaba si era ética o no la
decisión que debían tomar, lo que debían considerar era si aquello era
bueno para ellos. Los religiosos, con ello la clase privilegiada de la
nación, estaba en peligro y era necesario salvarla a costa de la muerte de
un inocente, cuyo único delito era el de hacer bienes, como había sido la
sanidad de un ciego de nacimiento y la resurrección de un muerto. Sin
embargo lo que procuraban evitar mediante la muerte de Jesús, fue lo
que causó finalmente la destrucción del pueblo, por el pecado y la
corrupción de los religiosos. Así escribe Charles Kingsley Barret:

"Más vale que muera ese hombre, que no que la comunidad


entera sufra castigo por su culpa. Es d(ficil que la ironía de Juan
alcance grados más altos. Jesús fue asesinado; y el pueblo quedó
(políticamente) destruido. Sin embargo, Jesús murió por el pueblo; y
1132 JUAN XI

los judíos que creyeron en Él no fueron víctimas del desastre, sino que
recibieron vida eterna (3: 16) 7 ".

Entre los judíos, algunos habían creído, sin duda había creyentes
entre los fariseos, de modo que no todos estaban en disposición de
matar a Jesús, así se entiende la violenta propuesta de Caifás, para
eliminar indecisiones que pudieran haber en el seno del mismo
Sanedrín, lo que haría temblar su propio poder religioso.

51. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote
aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación.

wGw of; dcp' ÉauwG oÓK dm:v, dA,A,a cipxtcpEÜ<; wv wu


Pero esto de s1 mismo no dijo, sino sumo sacerdote siendo del
EVtUU'tOU EKEÍVOU E1tpo<ptj"CWCTEV on
sµEAAEV 'Iricrouc;
año aquel profetizó que había de Jesús
dno8vrjcrKEtv únf;p wG Eevouc;,
morir por la nación.

No~y rui*lisisdeltel(to.grie~...•......·•

·.S~.fnt~~~ió}l.,¿\fíade:.·~~ci1:9~ ·~1180 ,a~s~tiYo mmt«>.sjngula~.•del prom>xµb,re.


ff~~atjy~. ~~t().~··. :a~t .. PaiifGul.1,t. ~.onJµij~~Y~ '1.\«r· ~e•. las.•:'(eG9S de,qQ~jt;Ul¡:ii\n
.9~9!4~~~t~•..fº~i·senti49.•5!~.ff,~q,.·:"J.W.··..~~~~?•··.k"·~ .·PPr..c.ié(to 1....~~t~s . .bi!f0•.·•···4qi·.'1
fQi'1iia .~~1'.ita ::j)ar~ 1~ · · posición .ge :8~tiys> 4no:. ·por e}isión de la o fi~~l y
Muru1~6it_Sh·· a~.la')t ···. ·.. • ·.vocal
o :qiptotÍg6 con aspiracíón,t~UC significa.de,
tl?sffe;Je)os·de, procedér de, porcdusá /le/pm/in'f.dío d~,. con, .contrq: .~exoi-oo,
caso ~enlti\'o .tri~sel.llino sintut!U' tfel .pronombí-e .· . reflexivo •sf mismo;.· . oó~.
'ºmiª•'escrifá,'dtll'adverbitt •de :negaci0n··~i; 'di:ln,,eL~fiSmo ·propiG ~nte·· una
·vocal ~trespíritu • . suave o. • \ll(la ene1mca; ·'at1t~'\I~ ~era : persona. singular del
sé!g\md9 •ao~t<J de .•i~<li~ati~,;.o ··ei:t .v9z: ~tjv~: ®l ve~o, a11tóv,·fótma :dél•.®riato
fle. }.;cy~;< ~ri~ft.lr; '· dePfri.·. · ~qm ..dijo.;. ,~g¡, .: ~PJµtJción '.adxers~ya. •···Sr~no;
~pXt~fl~r . /9RSo:nom~~ti\r,o·• ~~ünq. singul~ ~L.1iombre .cpmún . • surno
S(!c;rr.dq.te;i .i;}y, caso.w}m~ÍUltivo. masculirtQ'
siPJU;Í~ del participio . de ,pre~011te
•.
··~.X9.~A•,~,(~~a, 5Qe,í. · y~rij() ;t::.t~í~; $~ri.~~t4.r•. •·. aq!l~ ·~~~?ao?···· .toG, .•. •P.~o•. •genit.iy<.>
.~~1lli~9:.smW11~i ·de,1 · ~1:t~<i~F*..~~~~tl'UJ~9:9,.q~fitia..~<>•·•.·~e(; . ·• ·. tviáptoG•..•.·.caso
· .~~~itivo·~~(f~r · sfügw~r~l•iioiitbf-e •tlltiij (J)l'.ci~ ·. ·s~í~ü• .•.• casº gériítivo
:; ·m~~Uihtoi· srngµ· . . . . ···<Jet 'Pr()riQ.P.tlie'( · . No atjU~1;'• ~¡:,ócpntehQ"ty,
·~r6~~?~~&9Wí,.~iJi~l~r' .def.~(}~t<f•~..·. ·.· .•· .·•· '·· · · · ., Pi~~ti\i~ eii 'VozáctíV~Ml
'\<'efi;~· ~e:c~,' J1fyfeti~lJr;·.~uiprtifetiz.6~···~i~'·'c~njunciÓJ)·.·.c<)pulativa·.•que~
·. ~~-~~vi:·t~~ei:~' ~óÍ)R~siri~~lar til)l·,i:rqp~··• <ie .• ~~cativo:~n:.·v~ • . activa
d~l ~erbo p.i~ •. habe.r i)e, .~ber;.aqllí .•·.'JTfGouc;,: <1aso nomínatWo masculino
siri8.1fl¡u::9~~ ru,ml~re . propi<>.leos~; }i1tg,9vt,tc;K~ty,: pr~s~te de inf'mitivo• en .voz
ª~iva :g~Ly~Í'bo ·d:¡to~y,jO'l(u>; m~rir! Ú7tep, pr~siei~n:. prQPia. de genitiyo

7
Charles Kingsley Barret. o.e., pág. 616.
LÁZARO 1133
por, <1n lugar de, (.l favor de; 't'OO; <;a8o genitivo neutro singular del arQCJ,tlo
de~pado del; , aevou<;, caso genitivo neutro sing¡ular del nombre 'GOl\lún
nación, pueblo.

wfrro 8f; cicp' Émnou ouK dm:v, Las palabras de Caifás no


habían salido sólo de su mente y eran una expresión de su entendimiento y
de su corazón. Juan afirma que no era resultado de sí mismo.

ciA.A.a cipxtcpcoi:; wv
wu Evtatnou EKEÍvou Enpocptj'twcrEv.
Complementa lo que dijo antes llevando al lector al hecho de que era
sumo sacerdote aquel año y en ellas estaba comprendida una profecía.
El mensaje profético no está exclusivamente vinculado a personas
creyentes, sino que Dios puede hablar por perversos como Caifás.
Profetas como Balaán hablaron en nombre de Dios, siendo contrarios a
Él. Ahora bien, lo que llevó a Caifás a formular esta profecía, no fue
una revelación de Dios, sino una referencia a lo que Jesús iba a hacer,
dar Su vida a favor del pueblo, en una obra de redención en la Cruz. El
propósito perverso de Caifás era la más grave responsabilidad para el
hombre al preparar la muerte del Jesús, pero en todo operaba bajo la
soberanía y control divino que así lo había determinado. Luego, aunque
Caifás era un inductor de la muerte del Salvador, este fue entregado por
anticipado conocimiento y determinación de Dios. El consejo eterno iba
a cumplirse en el tiempo determinado y Caifás anuncia que aquella
acción que impulsaba, junto con los fariseos y los principales
sacerdotes, no iba a conseguir el beneficio de unos pocos, sino la acción
divina mediante la cual la nación, en relación a Israel, pero, en general
el mundo entero, podía ser salvo, porque Jesús moriría ocupando el
lugar del pecador.

on EµEAAEV 'Iricroui:; cino8vijcrKEt v únf:p wu Eevoui:;, La


profecía anunciaba anticipadamente que Jesús debía morir por el
pueblo. Su muerte no iba a producirse por el solo deseo de los hombres.
Él había dicho que nadie podía quitarle la vida, sino que Él mismo la
ponía teniendo poder para volverla a tomar. Aquella entrega voluntaria
era la ejecución histórica del plan de redención que el Padre le había
encomendado. En esto está comprendido el aspecto de sustitución en la
obra de salvación.

Es bueno recordar que el término sustitución o sustituto, en


relación con la obra de Cristo, no son en sí mismos términos bíblicos.
Sin embargo la Escritura enseña con toda claridad que Cristo murió por
los pecados del mundo siendo "el Cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo" (1 :29). Jesús de Nazaret fue en Su muerte, el sustituto de
1134 JUAN XI
los pecadores, ya que potencialmente ocupó su lugar, como se enseña
extensamente en las Escrituras. Por medio de la muerte sustitutoria o
vicaria, los juicios divinos y la condenación por el pecado fueron
llevados por Cristo, desviando la ira de Dios hacia Su Persona, para que
los herederos de ira pudieran ser hechos objetos de misericordia y
salvos por la obra de la Cruz. Habiendo ocupado el lugar del pecador y
satisfecho totalmente las exigencias divinas para salvación, el pecador
puede ser salvo reconociendo que Cristo murió por sus pecados y
aceptarlo por la fe como Salvador personal. La sustitución, aunque es
esencial para la eficacia de la obra salvífica, no expresa absoluta y
definitivamente todo lo que se llevó a cabo en la muerte de Cristo. Sin
embargo representa un elemento vital en la obra de la Cruz.

Como se ha considerado antes, la preposición ónE:p, que Juan usa


aquí, tiene varios significados, que han de darse conforme al contexto
en donde aparece. En ocasiones la preposición tiene el doble sentido de
en lugar de y a favor de. Cuando hablamos de sustitución en relación
con la obra de Cristo, se quiere decir que Él ocupa el lugar y toma sobre
Sí el lugar y condición propios de otro. En este sentido Cristo toma
sobre Sí el castigo de nuestra paz (Is. 53:5). La deuda contraída por el
pecador a causa de su pecado, adquiere una dimensión imposible de
cancelar ni en el tiempo ni en la eternidad. Ningún hombre podría
sustituir a otro hombre cargando con sus pecados, porque el sustituto
tendría que estar exento de todo pecado para poder tomar la
responsabilidad de los ajenos. Cuando Cristo murió como resultado de
la ejecución del plan de salvación determinado desde antes de la
creación, es evidente que no había otro medio para la salvación de los
pecadores más que ocupando su lugar. La sustitución expresa el amor
eterno de Dios hacia los pecadores, siendo la necesaria ejecución en el
tiempo de lo que Dios había planeado desde la eternidad (2 Ti. 1:9). La
sustitución tiene que ver con el juicio del pecado. La Escritura
manifiesta el alcance de esa obra (1 Co. 15:3; 2 Co. 5:21; Gá. 3:13; 1 P.
2:24). Es, por la sustitución que se hace posible la propiciación. El
término propiciatorio, denota el lugar donde se extendía una porción de
la sangre del sacrificio de expiación (He. 9:5). En el día de la expiación
el propiciatorio era rociado con la sangre del sacrificio (Lv. 16: 14ss). A
causa de esa operación simbólica, el pecado del pueblo era cubierto y
pasado por alto, en espera a la obra de Cristo. Por esa razón el pecador
más perdido podía invocar el favor y la misericordia de Dios (Le.
18:13). Cuando Cristo sustituye al pecador, retira de quien cree la
responsabilidad penal por el pecado y cambia el lugar de juicio, por un
trono de misericordia (He. 9:11-15). Sobre la propiciación escribe el
LAZARO 1135
apóstol Juan (1 Jn. 2:2; 4: 10) 8 • Cristo al morir en la Cruz, satisfizo todas
las demandas de Dios en cuanto al juicio por el pecado. En esa obra
queda satisfecha la demanda pendiente por los pecados pasados
anteriormente por alto (Ro. 3:25-26). Los pecados anteriores a la Cruz
fueron perdonados sobre la base de la obra que Cristo haría en ella. A
diferencia del sacrificio propiciatorio que cubría el pecado y que había
de ser repetido por esta causa, el de Cristo quita el pecado, habiendo
llevado sobre Sí el juicio que correspondía. Pero, además, la sustitución
tiene que ver también con la expiación. Cristo fue el Sustituto que sufrió
la pena o castigo que merecía el pecador (Lv. 16:21; Is. 53:6; Mt. 20:28;
Le. 22:37; Jn. 10:11; Ro. 5:6-8; 1 P. 3:18). Como sacrificio por el
pecado, tuvo que morir en la Cruz y sufrir el juicio del pecado del
mundo (1 Co. 15:3-4; 2 Co. 5:19-21; 1 P. 1:18-19). No sólo es el
sacrificio, sino que es también el Sumo Sacerdote que lo oficia (He.
7:25-27). Jesús ofreció su vida en la Cruz, como sacrificio por el pecado
(He. 1O:1-1 O). La pena del pecado puede ser remitida por el carácter
expiatorio del sacrificio de Cristo. En la antigua dispensación el pecador
era perdonado cuando presentaba un sacrificio cruento para la
expiación, que era tipo de la muerte de Cristo en la Cruz (Lv. 4:20, 26,
31, 35; 5:10, 13, 16, 18; 6:7; 19:22; Nm. 15:25, 26, 28). La misma
verdad prevalece en relación con la sangre derramada en el Calvario,
como base de perdón para todo pecador (Ef. 1:7; Col. 1:14). El pecador
puede ser perdonado, porque el juicio por su pecado cayó con todo rigor
sobre Cristo en la Cruz (1 P. 2:24; 3:18). En razón del sacrificio
expiatorio de Cristo, Dios está en libertad de manifestar Su gracia a
quienes no tienen mérito alguno, salvándolos (Ro. 5:8; Ef. 2:7-10).Toda
condenación es quitada para siempre en razón del sacrificio y los
méritos del Hijo de Dios (Jn. 3:18; 5:24; Ro. 8:1).

Caifás no tenía en su mente el alcance de la obra sustitutoria de


Jesús, no creía en ella, pero anuncia lo que es la gran verdad: Jesús iba a
morir por el pueblo. El Cordero de Dios ponía su vida voluntariamente
para que por ella obtuviésemos el perdón de pecados y por la fe en Él la
vida eterna. Toda la obra estaba determinada conforme al soberano
propósito de Dios. Quien había determinado salvar al hombre antes de
que fuese creado, lo lleva a cabo cuando el tiempo determinado en Su
sola voluntad se producía. La historia de la redención en la temporalidad
humana, no es otra cosa que la manifestación del cumplimiento del tiempo
que eternamente había sido establecido para llevarla a cabo.

8
Ver comentario en el volumen correspondiente de esta misma serie.
1136 JUAN XI

52. Y no solamente por la nación, sino también para congregar en


uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

Ka\ OUX Únf:p 'tOU Eevou<; µÓvov a).J,' \va Ka\ 'tU 'tÉKVa
Y no por la nación solo, sino para también a los hijos
'tOD 0coG 'ta OtEcrKopmcrµÉva cruvayÚylJ d<; EV.
de Dios - que están dispersos congregase en uno.

Ndtas·y 'anali'sts a~riexto gri~gQ; "·.·•.·•


o'--';-> . "':-:· '/ , ".--, :-
';' ,,', ,º, '.' " , -, -·':<·
~·". ':,'' ' .'O• :'~··: '''' ~· ,', > -",º -' ,,' .::,<,:,; ~ ;~ ·~< ,'< ','< ,:>, -:

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•,',.,,_.,- ··.· ·.u.·.·
(",, •· •····.·.· . . ·e
0.·. ···i:>i····?'4.•.··.. ·.:. . fi.·orrna.· ... e:.t. •ad·v···er.··. bi
.... ·. ··.·.··.d
.•. s ..crrta.·.· . ·. ºó. d.e
negaci<>n•no( cokl ~ -·~atisQ:io·• prqpio • ante \'ocaJ'•éon •espiritu á~pero;. órrep,
preposició1:t.·,propítg:il.~ ¡ gen~ijvó:<:p<>r: ·~ ::te:\5, : :caso genitivo neutro· plural· del
:articµlQ ~te~tnt\dQ el; e0vt>n¡;;,i: <;a.so :g~n¡tiyo neutro •singular del Il()mbre
cottl.Ú?- ·WJO,ión, .· Pl'"#f>~. · f0\l,AY! '"°~Y~íh~g .. ~ ;lll.QÓO . . . §ola":'ente1 .t$Ólo;. d:A.A,',
.f~~:e~crt~ ~e ~~~~~J4.conJuri9AA ª4v~sa;tiy~ 4~~d guesignifü;a pero,
·S';~~;JWJ,,~: conJ\inció1:1~µsªJ.pam~·:·.1C<Xh··ª~~rbiq dt'.·,P9do. también;·. ;tq •. . caso
.~µ~~iy<l .~~~~- pt~~(g~l~rt~cµ~~ -.~~e~ji\~(\éclinadq' a·1m/; .••Él(ya, . 91ll!º
~~usáti~? Ae-utr~:pfural.d~ffi~~~e co~'(i~ hui>s;.io~. · caso .genitivo .01a~c.Ulino
~itigutar del 'ariicut9· deié~ina4? -:~l;.i ~i;()\5, tas\i. ~eriitivoynasc\llino .si11gwar
deJ n6mbr~C: diyifio· decli'.(lax.l~:J.e: 1)ii>s_;· -tf/.;-· cfiSb ·•acusativo•nelltro.· .• pfutal· del
arlic\iltt:deteminadó lós~>3reo-K:~pm~µ;áva, · cáso *usativo neutro plural .del
. •par'ti~~io pert:eel<} etr:voz ·.pasita ~et cverbo . ·8ro(l\Kop1tí~w, .están ··dispersos;
~W<~4r1J~· teí'ceta . pets~ sing4!~del·.aqristo:segim<» de subjMtivo •en.voz
··.ªc~ivª.®t· .•ver.bp,~l:}vcir(t):;·pf>T.ta.t:~flq,'f•···~µ.\•.•tJ:<1ng~gOM;··.~ii;.·. preposición.propia
de.-..~cµ~ti~o : en.¡ ,&v~ e~<> :a:cµsat~y(} 11eut:ro i ~ingulw 4~1 ):l.djetivo. numeral
car4U:ta.J .un.o;···
Ka\ oüx \)1tcp l'OU ~8vou<; µóvov aAA' \va KUL 'tU 'tÉKVU
wG 0coG ni OtEcrKopmcrµÉva crnvayáylJ Et<; EV. Jesús habló de
unas ovejas díspersas que debía congregar a Sí mismo y traer a Su único
rebaño (10:16). Ya se ha considerado esto en el comentario a ese
versículo. Caifás pensaba sólo en la nación, esto es, Israel. Pero la obra
de la Cruz iba a traer como resultado un pueblo nuevo en el que estarían
integrados tanto los creyentes de origen judío como los gentiles que
creyesen en Él a lo largo del tiempo. No hay distintos pueblos, sino uno
solo, la Iglesia, en donde caben todos, sin distínciones sociales,
religiosas, culturales o personales. Este pensamiento estaba muy lejos
de la comprensión del sumo sacerdote. Es más, era también
incomprensible para los israelitas creyentes, que no entendían como los
gentiles podían venir a ser parte del mismo pueblo con ellos. Para el
pensamiento judío, la reunión de todos los dispersos solo era entendible
como cumplimiento del propósito escatológico en donde el Israel salvo
será reunido en la época mesiánica del reino de los cielos (cf. Is. 43:5;
Jer. 23:2; Ez. 34:12; 37:21). En escritos del Nuevo Testamento ya se
LÁZARO. 1137
hace alusión a los creyentes dispersos que forman parte de la Iglesia
(Stg. 1:1; 1 P. 1:1). Es necesario para entender esta expresión de Juan,
considerar que habla de los hijos de Dios, que solo son los que han
creído (1: 12), por cuya razón debe aplicarse el versículo a todos los
creyentes que en esta dispensación son la Iglesia. Este es uno de los
aspectos más destacados de la oración de Jesús por los creyentes,
cuando insiste delante del Padre: "que sean uno" (17:11, 21, 22, 23).
Estas ovejas que forman un solo rebaño y que tienen un solo Pastor, son
aquellas que el Padre entrega y da al Hijo.

Por medio de la muerte de Cristo, de la que Caifás habló, tanto


los judíos, a quienes el apóstol Pablo llama cercanos, como los gentiles
a quienes llama los lejanos, los que hemos creído, y los que han de creer
en Cristo hasta el final del tiempo, todos "tenemos acceso por un mismo
Espíritu al Padre" (Ef. 2: 17-19), siendo además Cristo mismo "nuestra
paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de
separación ... " (Ef. 2: 14-16). La Cruz, o mejor, Cristo crucificado, atrae
a todos a Sí mismo, por tanto, puesto que todos son llevados a Él,
también en Él son congregados, convirtiéndose de este modo en centro
de unidad y vinculo que la hace posible. Jesús reúne a todos en una gran
congregación, en uno. La iglesia, congregación de los hijos de Dios,
tienen en el tiempo de esta dispensación el punto de reunión en Cristo.

53. Así que, desde aquel día acordaron matarle.

dn' EKEÍvT]i:; ouv •ili:; iJµÉpai:; E~OUAEÚcrav'to '{va


Desde aquel, por consiguiente, - día, decidieron que
dnoK'tEÍ vwm v m'Hóv.
matasen le.

Notas y análisis del texto griego. ··'

Cerrando.···el.·pánafo,··•.esctjbe~.a1f~••.··· ··p~pos~~Jó11p@pia•:de'.genitjvo:~~~K:•:cot1. .er


grafüuno.·.·.·que···.·adop1a>.m.1r>elisipir·de· · ~á:~·c,ltjn~l·.····.1;t{lte •. r~c.al:o.• . d~ongo. sin
aspira,ción, .que·.equiv1;tle. ade, . d~df!.•. pr&c~4fnte 4e,pRt)t'iflii.~-iift;'.-r:p_n,, pr;r¡.
,.,. '., ·• ,',··,·.·¡,•
sing\}~~
&Keí Vl'J ¡;, caso. genitivoferne:nino,,·,···<•
........ " ,',·•
~el RronQ~br~ ~-0'.~tratiYij ~qt1elíá;
·,-"' ·, , '" ''' -"''_".,''. . <'_, ,
"•:, ,.,: .. ·· ... ',,','-', 'e •',''·::;,::--~,·_·; ,~'·':-·_·.-:-'o' •;,.Oo•,o~'º"",

ouv~ •. conJunCU)ll co~ij,1l~tr'(c/1·1:~ .c:.:Q<t,fi.- 1},~~81f.l8.'1Jf .s~ ·~~


genitivof~xnenin9 $J~\llm- ~l ~i~ i · ·· · <
•..fetneni110.singuiar ~et ~mt'J~:·~f#tu.~
Pltital del'pri~t'W;)ñ~t~:d~)~i~<ft~~ -····
a~tf."1flin{lr· · ·~ecj(ili::: ·te~rlfi~h·'· ... ·•
.dn@Ki:~tv(;O:~~v·••.tercera~~'5a~~1~1:~t:!·>
acnya·det.·véftro.••~1t~eív(ff;1·'f1í~tíir/'it.lif·'nfi;~-
m~'.tóv, <:asd·a~u~ti~~m~ff110:.~~:·~~~~.·· ·
personátdeclindo t1Bli·te> .<·x::;: ~.;/.::;_!· ·
1138 JUAN XI
dn' EKEÍVY]<; oúv tfi<; Y]µEpa<; E~OUAEÓcmvw 'íva
dnoKtEÍvwcnv m:nóv. El acuerdo del Sanedrín fue condenar a muerte
a Jesús. No le habían juzgado, no habían oído al reo, como la Ley
establecía, así que los jueces, que debían ser imparciales, sobre todo en
un caso de pena capital, se convierten en fiscales que acusan y como
jueces también dictan sentencia. El quebrantamiento no sólo de la
jushcia, sino de la ética es evidente.

La construcción gramatical es interesante 'í va dnoKtEÍ vwcn v


mhóv, literalmente que le matasen. Una cláusula de propósito con í'.va,
y el primer aoristo de indicativo en voz media del verbo ~OUAEÓoµm,
que expresa la idea de una determinación para matar a Jesús, de ahí que
deba traducirse decid1eron matarle. No iban a ser ellos literalmente
quienes lo ejecutasen, pero iban a actuar para que le matasen. Eso no
era nuevo, sino una determinación de tiempo atrás (5:18; 7:19; 8:44, 59;
10:39; 11 :8). Es una decisión que une a los distintos grupos de
enemigos de Jesús que ya habían decidido por separado matarle, pero
ahora actúan conjuntamente para llevarlo a cabo. Aquello que habían
deseado por tanto tiempo, pero que tal vez no lograban una razón que le
permitiese ejecutarlo con apariencia de legalidad, ha quedado resuelto
porque no solo es justificable, sino también necesano.

Jesús en Efraín (11 :54).

54. Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos,


sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una
ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos.

'O oúv 'Iricro0c; ouKÉn nappricrí~ 7tEptEndtEt {;y 't"Ot<;


- por tanto, Jesus ya no abiertamente andaba entre los
, Iouoaíot<;, dA-A-a dnfjA8Ev EKEt8Ev de; ti]v xwpav {;yy\.J<;
jud10s, por el contrario se fue de allí a la región cerca de
tfj<; {;ptjµou, de; 'Ecppa'tµ 1 AEyoµÉvriv nÓAtv, KaKEt EµEtVEV
el desierto, a Efraín llamada crndad, y allí se quedó
µEta twv µa8ritwv.
con los discípulos.

~ ~ "" ,,
Trasladando •lugar el relato, escri~1i·O. caso nominativq masenlino singular
del artículo de«mninado el; -0\)v. con~ción 900.tinuativa causal, pues. pfJr
tt¡ntr¡; 'I t'\O'Q~ c~so nomillftÜvotOai°$c'\llino ,S~nrul~ del nombre,prqpio Je~ús¡
ouKt11i; adWr~io de aeg~i.Qn ya, no; ~o:ppt)atq., caso dativo femenino
$ingular del nombre c~m~ pn pfthlz'cD, abiertamente, aon franqueza;
1ttptt1tchet, tercera persona singular del imperfecto de indicativo en voz activa
LÁZARO 1139

del verbo ~pttt"(Xttw~ andlilr, aqw wu;labtt; tv, ptep(}Sición propia de dativo
en, eNtre; 'tOtfu ca$0 ~tfw ,m~ti~o plural del artículo detenxtinadp lo~;
'lou&aío~c;, caso, dativo pias~ ~lural del adj~o judío~; dM..d,
coaj,un<:ión f:ldve:r&ptiva más. per()~ 8ino~ JJOr el c&ntrqrio; d:nii).&v,, terc~a
p~sona singylat de) set¡i;ipndo tWri$tn <le indíca~ivo en v-0z activa del v~b9
ti?tépx_oµá.t: irse. marcñarse, ~ut se fue; SK819sv, ,adverbio de lugar de alli;
etc;,"preposfoión propia de áeü:Sativo «~ tl\v, caso ácusativo femenin<I singular
del artículo determinado Ta; xmpav, caso acusativo femenino singular del
nombre común región¡ tyyoc;~ locución preposicional de genitivo cerca de;
tilc;. caso genitivo ~menino smgu'lar d1d mtlculo determinad<> faj ~pt¡};tdu,
caso genitivo femenino singular del n.otnbre común desierto, lugar poco
pobifJdo;' ~~ ,r~ci<m ~3 de lCUlif;i,\lo, a; , '~¡:tailll;, J.l~ iicusatWQ
niascttUno s~ dt) .tlQ!llbre.J>wp~,~; ~ofdvrt\I,, pasq~,acusati~
femenino singular del participio Cle Pfe$ente en voz activa del verbo ?..th'm.
hablar, llamar, ,aquí" llamada; nóA.iv\ Cll$0 acusat,ivo femenino si11gular dei
nombre CQmtm ciucfad; K(l'K&t, cra¡¡js formada por la colajunción copulativa
K<It¡ y~ y el adverbio de lu¡at ~is:ti alli, la palabra equivale a y allf; i:µ.Slvev,
tercera p~na singµlat del aoris~ primero de índicativo en v<>z activa del
verbo µSvro, permanecer, quet:kirse, aqtti se quedó; µ&-td, preposición pt<>piJ
de genitivo con; trov, caso genitivo masculino plural del mticulo determinado
fQS; µa&fti:ciiv, caso genitivo masculino plural del nombre común discfpulcs.
' .
Crlti«a Textwtl. Lécturas alternativas.
+ ....... ...
-
~ 111.. ... . . •
...
.,,,._ - 1
-....,..,-~ ~

'O ouv 'Iricrouc; ouKÉn nappricri<+ m;pumá:tEt f.v wl:c;


'Iouoaíotc;, La situación era realmente comprometida. Jesús ya no podía
andar abiertamente entre los judíos a causa del complot que habían
determinado para quitarle la vida. Él sabía bien que no podía ocurrir
nada mientras no llegase el tiempo para dar Su vida, pero, mientras eso
no ocurría decidió no andar como hacía antes entre la gente y mucho
menos en Jerusalén.

tlA.A.a tlnfíA.8EV EKEt8EV de; 'tYJV xwpav f;yyuc; 't'ÍÍS EPYJ µou,
de; 'Ecppal.µ AEyoµÉvriv nóA.tv, Dejando la ciudad se alejó a una
región poco poblada y a una ciudad llamada Efraín. La localización es
dificil de determinar. Josefo hace mención a un lugar con este nombre
que estaba cerca de Betel en la región montañosa, del que también
aparece en relación con Betel en los relatos históricos (2 Cr. 13: 19). En
este lugar estaría por lo menos alejado de lo que el Sanedrín intentaba
hacer con Él.

9
Crasis, palabra gnega que equivale a umón de fuerzas, en general umón de
elementos.
1140 JUAN XI

KUKEt sµstvsv µs-ca -cwv µa8ri-cwv. Juan dice que se quedó


allí con los discípulos. Sin duda era un tiempo de intimidad y
enseñanza. El Señor no va a manifestarse ya a las multitudes como
antes, salvo la entrada en Jerusalén. Pero, el Evangelio, va ofreciendo
una relación más directa y personal con los discípulos, enseñándoles
verdades que tenían que aprender y dándoles lecciones que estarían
siempre presentes en sus mentes.

El tiempo de la Pascua (11 :55-57).

55. Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de


aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse.

"Hv ÓE f.yy0~ 16 nácrxa -cwv 'Iou8aíwv, Kat dvÉPricrav noA-A-ot


Y estaba cerca la pascua de los judíos, y subieron muchos
d~ 'fapocróA-uµa EK ·il~ xwpa~ npo "COD nácrxa i'.va ayvícrwcrtv
a Jerusalén de la región antes de la pascua para punficar
Éaurnú~.
a sí mismos

Notlm y aruílisis del texto griego.

Iniciando el Ultimo párraf-0, e$cribe~ "'Bv, tl.'!rcera persona $ingular del


ln1pel'fecfi:> de indicativo en Vóz ootiv:i d~ vitbo eiµ'.t, Sel', estar, aqlil~~taba;
5i, partícula conjuntiva que haee las veces de conjunción coordinan\e, con
sentido de pero, más bien, y, y por cierto, antes bien; 8yyuc;, adverbiO" de lugar
cerca; íl!Ó, caso nominativo neutro Singular dtll artículo determinado el;
ttd:o~a, 'Cl:ISO nominativo neutro singular del nombre común p<JScua; 1mv,
caso ~enitivo masculino plural del artículo determinado declinado de los;
'Iou5aírov, caso genitivo masculino plural del adjetivo judíos; K<.tt, conjuneión
copulativa y; avÉJ31'JO'GV, tercera persona plural del segundo aoristo de
indicativo en voz activa del verbo dvaf:3aívro, subir, aquí subieron; noA.lol.,
caso nominativo masculino plural del adjetivo muchos; ti<;, preposición propia
de acusativo a; ' lspocróA.opa, CM() ac~ativo neutro plural del nombre propio
Jertlsp.lén; i>I', prepos~ción ptO{lÍa de gfllitivo de; 1'ij<:,~ caso genitÍYO ~menino
sb:líJl'ar del articulo determirlado ta; icipa.<;, caso genit\vó femenino si~lilar
del nombre comlin región~ Ttpo, preposidón propia de genl~fvo an~; 106,
caso genitivo neutro singular del artículo determinado deelinado del; ?t<Í<fXa,
caso genitivo neutro singular del nembre común pascua; !(va., ctmjunoión
causal para; áyvímocn v, tercera persoda plural del aoristo prime:r-0 de
subjunt:ivo en voz activa del verbo á:yvít;w, pUrificar; Éa.owú<;, caso acusativo
masculino plural del pronombre reflexivo declinado a sí mismos.

"Hv 8E f.yy0~ 16 nácrxa -cwv 'Iou8aíwv, De nuevo Juan fija el


tiempo para el relato que viene, señalándolo como los días cercanos a la
fiesta de los judíos, que generalmente se refiere a la Pascua, aunque
LAZAR O 1141
aquí el mismo escritor la identifica de este modo. Esta sería la última
fiesta a que acudiría Jesús, y en ese tiempo se cumpliría el tiempo que
Dios había determinado, y el Señor daría Su vida en la Cruz.

Kat dvÉl3ricrav 7t0AA0t Eit; 'IEpocrólcuµa EK 'tf]t; xwpat; 7tp0


'tOU nácrxa. En ese tietnpo mucha gente de toda la nación acudía a
Jerusalén para la celebración anual. También ocurrió lo mismo con los
que habitaban en la región donde estaba la población de Efraín, lugar a
donde Jesús se había retirado con los discípulos. Juan traslada
nuevamente el escenario del relato a la ciudad de Jerusalén. Sin
embargo no se detalla el camino que siguió, junto con Sus discípulos,
como hacen los sinópticos, a los que hay que acudir para seguir el
camino de Jesús. Según esos relatos subió desde donde estaba hacia
Galilea, a través de Samaria, para unirse allí a los miles que seguían el
camino cruzando hacia Perea, y descendiendo por la ribera oriental del
Jordán hasta Jericó, para seguir luego la ruta montañosa hacia Jerusalén,
pasando por Betania y Betfagé, poblaciones limítrofes con la ciudad (cf.
Mt. 19:1-20:34; Mr. 10:1-52; Le. 17:11-19:28). Como es habitual en él,
Juan concreta los hechos centrándolos en Jesús, por lo que su relato
comprende los sucesos en Betania y luego ya en Jerusalén.

'í va áyvícrwcrt v Éamot5t;. El propósito de los que iban a la


ciudad con tanta anticipación era purificarse a ellos mimos de cualqmer
tipo de contammación legal para poder comer la Pascua, según
establecía la Ley (Ex. 19:10-15; Nm. 9:9-14; 2 Cr. 30:17-18; Jn. 18:28).
Los ritos de la purificación, dependiendo de la impureza que afectase a
la persona, podían ser largos, mcluso de ocho días, lo que umda a la
cantidad de gente, hacía necesano tomar tiempo suficiente para poder
cumplir los rituales establecidos para ello.

56. Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban


unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?

Estj'touv ouv 'tov 'Iricro0v Ka't ElcEyov µEl"' dlclctjlcwv f:v 'ti\) \Epi\)
Buscaban, pues, - a Jesús y decían unos a otros en el templo
É<J'tl]KÓ'!Et;" 'tÍ OOKEt uµ'lv O'tl ou µfi EA81J Eit; 'tlJV Éopnív
estando ¡,Qué parece os? ¡,Qué de nmgún modo vendrá a la fiesta?

Notas y análisis del texto griego.

Síguiendo el relato, escribe: l!l;.'lltoo\I', tercera ~a plural dei imperfecto de


1
indicativo en Vót activa 00~ vl!!fbo s'r!'CSOO, husc!aP, ll.(}UÍ buscaban; O~V,
1
conjunción continuativa pues; 'tov, caso acusativo masculino singniat del
artículo determinado el; 'Ir¡croGv, caso acusativo masculino singular del
1142 JUAN XI

nQ'.Rtl>re poopio J1?Súi; 1e~l, c<:>:iloom~~u~iva y; 11.ay(lly, •cer~ ~-a


:p~·l i~pér!O((lO ~ 4ndi~f\!~h§ml~~ -iva del vérl:i<:> ~. ~fA~ tif~ir,
3'i"UÍ decitm; ~1: ', fo~ r~ctita • l~~Q:$ÍCifn de ¡epitivo ue1(f. 1 1(~ CQ1t,
por elisióa ante vocal con espíritu s11ave; dllT\A.mv, caso genitivo ~asculino
'-hu:a1 del pronombre recíproco unas otros; tv. preposición prppia de dativo
en; , t~, caso dativo ne11tro singular del artis:ulo det~mpinadQ e~ Í&J?~et caso
dativo neutro' singular del nombre común templo; santuario; SO"tTfKotru;, caso
nomimpivo masculfuo p1uraI de1 participiÓ perfecto en voz activa del verbo
lm11µ.t, estar, aquí estando; 'ti, caso nóminativo neutro singular del
prooombré interrogativt> qu:é; 8dm, $tercera persona singular del presente de
itld'icativo 'eil Voz activli1 del verbo ~~ pf!IPe<:er¡ ¡n:nsor, S<JpttsitY, (}f)irUIY1
~ PJ~~ óp'tv, caso dative d\t,J;ti !$~,persona pb;Wal del iJ!l'~t'C
1

perso:@e¡¡! decli1add clí11 vosow<Js" ,~1:Jrj1 bblljunciónnqt¡:til; <>l?~ t<fvtil'Dl<>r4e


~~ción' 1to; ~i¡, partícµl~ q,{Je 1bace,~1:1iÓnes de ¡1.dvetbio de:! negación m;
~ha$ :ne¡aciones juntas significa J«r#~., de ning,;,n 11$od<J; il,01J, ~cera
persona singular del aoristq ,segi.m,do de sqbjuntivo en voz activa del v~bo
eRXºf'lat, venir, lle~ar, 1¡1quí vefltir~; mi;, preposición propia de acusativo a;
t"1v, caso acusativo femeninp singular del artículo detenninado la; éopnjv,
caso acusativo femenino sin ular del nombre éomúnfiesta.

f:stjrnuv ouv Tov 'IricroGv Kat EAEyov µi::•' ciAA.tjA.wv f:v Tó)
íi::pó) É<JTYJKÓTi::c;· La determinación de dar muerte a Cnsto, hace que
los que procuraban culmmar lo acordado, lo buscasen en la fiesta. Sin
duda lo hicieron entre la multitud que acudía al templo cada día. Ellos
sabían bien que el Maestro no dejaría de acudir a los atnos del templo
para enseñar a la gente que se congregaba en torno a él. El verbo
SYJ'TÉW, buscar, aparece en imperfecto de indicativo, lo que expresa la
idea de una búsqueda continuada. De otro modo, los enemigos de Jesús
no cesaban de buscarle entre los que venían al templo.

TÍ OOKEl 0µ1v on o0 µtj EA81J de; '!tjV Éop'!tjV. Aquellos se


preguntaban unos a otros si el Señor vendría o no a la fiesta. Es posible
que estuviesen convencidos que no vendría en aquella ocasión, por
temor a lo que planeaban contra Él y que, sin duda, había trascendido y
extendido entre el pueblo. El problema de los enemigos de Jesús era que
su ausencia, no les permitiría prenderlo y sentenciarlo a muerte.

57. Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que
si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen.

oi::ouíKi::tcrav óf: oí apx1i::pi::l:c; Ka't oí <l>aptcral:ot f:vrnA.ac;


Y habían dado los prmc1pales sacerdotes y los fariseos órdenes
'íva i::av ne; yvcí) noG f:crnv µ11vÚcr1J, onwc;
para que s1 alguno conociese donde está, md1case, a fin de
nuxcrwcrtv mhóv.
prender Je
LAZARO 1143

1 1 ¡

O>~'!~ 'el pát(af<>* el*'~ ~~-<Jlf;t~ tt;lleera persoo.a: plu.ril del


pluscuamperfecto 4.-; Wi~vOb~·-v~ •vA:~dm, ver~ ¡\~wµi,¡,,IÍ!lft •
hal>ÍtJ!I dado; l)6, partícula conjuntiva que hace las veces de con3unción
~oordinantef<
t '
con aentidQ .f'
v n<JT cz~o, antes bieo~ QÍ,.. caso
qepere,lmás bieJJ;. v, -FX'
_,,

p.omipft1vo mascúlino plu~'J de ~ulo ~inado los; dpiiepsi~ ca~


nómTuañvo masculino pláfat del nombre común principales sacerdotes; lca.l?
conjunción copulativa y; o\, caso nominativo masculino plural del artículo
detetmmado los; 4.>a.ptO"aiot, caso nottütiatívo masculino plural dei noml;lre
pr~n/á~a; 'V'tt>A.~, 1 easó ac~ femmiu<:1 pl.Ural deJ nom~ ®mún
6~~ t~ '~jnni:ii&t•al1'" ~;·~dti~ at11.}u.Aei6hláfitttl:lti~iri~ ~'"l
c•~ve'. ma:llU'lllino íl~ &t ,_~bre hl.delnido Wg#M;~,,Y~t. 1
~~ Pet'st>lla ~l#r <W a~ ~ntlq 4e s;qb3111ntrv" c.in Vfi ~th'a 4'e!'.
verbo ltV<d~, saber, fQ1l<i>Ct;J1', ~i ~wse; ~oü, a~if.l rel~Vf.l de
l~donde; tnnv, tewera.,p11r11®a•~ ~ »r~te de i.ndtcaqll{o en v~
activa·~l verbo f>lµír ser, ~f~t"'aqqí es(tí; ~ll\l\}0'1J, t~rcera persona s¡ngular
dc¡l aonst<tprl\l).ero de subiuntfvo en voiactiya del verbo µn\!\)w. indicar" aquí
ím&ke; tn:~. >conjuncioo qué ~vale a 'de modo' que, a fin de 9:1.1~. /!altQ
que; ntddrotttv, ter<:~t'a pd~tlli stngufar del aori~to tsfim'eto de subjUnfiVb en
\rgz attivír 1ael Vór6o 'tr,t<J.~r,,~ figarrar/fMtar: dn'~far, a<(dí prflncJ¿fí-,' ~túv,
ca5o li'Cll:satiw maseUlmo de la te~ t1edt>na smgula1' 1de~ pronombre" f'ét'St»l:al
<lÓt1iÜda~Éf,,1e 1 • :.r;w·. · •· ._ ·:.... :,.t:; 1;.;,
8E8wKEtcmv fü: oí dpxtEpEt<; Ka't oi <I>aptcmtot 8vwA.a¡;
'íva 8dv 'tt<; yvcí) noG 8crnv Jesús queda, en lenguaje actual, en
s1tuac1ón de búsqueda y captura El Sanedrín había dado orden de
buscarlo y que qmen conociese donde estaba lo comumcase Con ello
muchos estarían buscandole o, por lo menos, atentos a la gente por st el
Señor estaba en med10, a fin de que no pasara desaperc1b1do Qmenes
sabiendo del paradero de Jesús no lo descubriesen y delatasen, se
convertian en comphces del fugitivo La orden del Sanednn exigía que
la gente diese toda la mformac10n que supiera y colaborase con el
arresto del HIJO de D10s

µr¡vúm:¡, onw<; 7ttdcrwcrtv mhóv Las órdenes dadas contra


Cnsto eran bien concretas, denunciarle para prenderle El Sanedrín
había establecido un decreto de obligado cumplimiento, requmendo a
toda persona que comumcase el paradero de Jesús, s1 lo conocían Se
trata de ejecutar lo que habian resuelto contra El, llevando a cabo su
impío, perverso y malvado propósito Pero, el asunto tenía otra
importancia, ya que estaban mvolucrando a la gente a umrse a tamaña
perversión. No se trataba de buscar a un cnmmal smo al Justo de los
Justos No era buscar la muerte de un peligroso salteador, smo buscar la
de un mocente que pasó haciendo bienes La maldad humana sorprende,
1144 JUAN XI

pero mayor sorpresa produce el odio religioso que no duda en matar


para evitar que su posición sea puesta en peligro. Para eso no les
tiembla la mano en dictar una orden que pone a quienes están bajo su
influencia y poderío como cómplices de sus iniquidades.

Concluido el comentario al capítulo cabe, como en todos los


anteriores, señalar alguna lección de aplicación personal que se obtenga
del mismo.

En relación con Lázaro y sus hermanas, es interesante apreciar


como ellas enviaron noticia de la situación en que se encontraban.
Seguramente que lo hicieron pensando que Jesús acudiría
inmediatamente y resolvería la gravedad de su hermano, dándole
sanidad e impidiendo que muriese. Era la respuesta a la oración, en
súplica de quienes estaban en necesidad. La fe lleva a cada creyente a
una experiencia semejante, no importa la dimensión del problema, es
puesto en oración delante de Dios apelando a la intercesión del
Mediador. Sin embargo, como ocurrió con las hermanas de Lázaro, la
petición no tuvo respuesta inmediata. Vino, pero en un tiempo tardío
para quienes pedían la ayuda del Señor. Así también tantas veces con
nosotros. Pedimos, esperamos una respuesta y no llega. Indudablemente
nuestro tiempo no es el tiempo de Dios. La respuesta divina no es sólo
para satisfacer nuestras demandas, sino para glorificarle a Él. Sin
embargo, cuando llega es siempre mayor que lo que esperábamos. La
situación se hizo tan crítica que no había posibilidad, humanamente
hablando, de solución. Es en el límite de nuestras fuerzas, en la ausencia
de toda humana esperanza, en la situación donde todo termina para el
hombre, cuando empieza la acción poderosa de Dios. No debemos
desesperar ante el aparente silencio divino. Él ha prometido oír y
responder y así lo hizo, hace y hará siempre.

El Señor llama a la fe. A Marta dijo: "¿Crees esto?". Es la fe de


lo imposible. La fe que pide algo grande descansa en la dimensión
divina para arreglar la grandeza del problema, pero la fe que pide lo que
es de todo punto imposible, no está reconociendo que Dios es grande,
sino que es infinito. Está situando a Dios sobre el trono de gloria. Está
reconociendo que Él es Soberano. Cuántas veces no hay respuesta a
nuestras oraciones porque no esperamos lo imposible y solo pedimos lo
que es posible, aunque sea grande lo que se expresa en nuestra petición.
La fe es la única manera de vivir una vida que nació por medio de ella.
La fe que justifica es la que santifica, es decir, la vida cristiana que nace
en un creer en Jesús, sigue victoriosa en un depender continuamente de
Él. Vivir a Cristo es la razón de ser cristiano y esto sólo es posible en
LAZARO 1145
una vida de dependencia plena del Espíritu Santo, que reproduce al
Señor en nosotros.

El pasaje llama a reconocer que Jesús es Dios omnipotente


manifestado en carne. Él dijo que era la resurrección y la vida. Esta
verdad es esencial para la vida de esperanza. Llega el momento en que
la partida de los nuestros pone en situación de profunda tristeza el alma
cristiana. Es como si todo se desmoronase a nuestro alrededor. Tal
experiencia radica en ver el cuerpo muerto, es decir, en centrar nuestra
atención en lo limitado de algo transitorio y temporal. Sin embargo, la
esperanza exige que levantemos nuestros ojos para saber que la partida
de los nuestros es una separación momentánea. Jesús que es la vida es
también la resurrección. Los días de nuestra existencia son veloces y
pasan rápido. El encuentro con los que nos han precedido llega pronto.
La reunión eterna con Jesús es la seguridad que nos vincula a cuantos
hemos creído. Estaremos con los nuestros, pero, todavía más, estaremos
todos nosotros con Jesús.

Otra interesante lección tiene que ver con la expresión de tristeza


en los momentos de la afljcción. Hay muchos que se consideran
pietistas, que niegan que un creyente afligido se distraiga en la aflicción
y las lágrimas. Estos olvidan las de nuestro Señor. Jesús se conmovió en
espíritu y lloró por la situación que la muerte de Lázaro producía en el
hogar de Sus amigos. Nosotros debemos dar rienda suelta a nuestro
estado anímico, llorando si es necesario, pero haciéndolo en esperanza.
No es el llanto de la pérdida irreparable del incrédulo, sino la expresión
de tristeza propia de quien ama al que ha partido y no puede sentir su
presencia como antes. La pena está en el entorno, la esperanza dentro
del alma cristiana. No expresar ningún signo de aflicción, en lugar de
ser un testimonio propio para un cristiano, es la manifestación de la falta
de afecto, que no es un buen testimonio ante el mundo.

Finalmente destacar otra vez más, la gravedad de la situación a


que conduce el legalismo y el tradicionalismo religioso. En la relación
de los líderes religiosos con Jesús se aprecian dos elementos:
Primeramente los celos. Aquellos que habían estudiado y se dedicaban a
enseñar, se encontraban con uno que sin tener sus titulaciones, conocía
la Palabra y la aplicaba conforme al pensamiento de Dios. No eran
enseñanzas técnicas, sino espirituales; no era asunto de cerebro, sino de
corazón. En segundo lugar, la hipocresía. Generalmente el religioso es
un gran hipócrita y esa es la mayor de las mentiras, porque es la más
difícil de detectar. Ellos son los que guardan las tradiciones, y luchan
por los principios. No les importa si la Biblia enseña lo contrario o si lo
1146 JUAN XI
que ellos enseñan tiene un claro sostenimiento en ella, lo importante es
que no se mueva un milímetro ninguna de sus tradiciones porque es en
ellas en donde encuentran sustento personal. Los religiosos crecen a
costa de los hermanos que de buena fe los siguen. Los hipócritas
falsifican lo que sea para mantenerse en sus privilegios históricos. Jesús
fue acusado por ellos de blasfemo y de endemoniado. Así hacen quienes
no tienen ningún valor personal pero no quieren ser destituidos de sus
prebendas religiosas. Muchos miles de excelentes maestros de la
Palabra han sido falsamente acusados de lo que nunca cometieron con el
único propósito de desplazarlos del entorno en que con sus verdades
pudieran afectar las mentiras de otros. Esto no debiera causar asombro
porque es una de las demostraciones de vivir a Cristo y estar realmente
crucificado con Él. El Señor lo advirtió: "En el mundo tendréis
aflicción" (16:33), sobre esto llamó la atención el apóstol Pablo: "Y
también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús
padecerán persecución" (2 Ti. 3:12). Pero, también nos invita a ver de
donde vienen lo conflictos: "Porque habrá hombres amadores de sí
mismos ... que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de
ella" (2 Ti. 3:2, 5). El que nos llamó a salvación por gracia, nos dará la
gracia necesaria para poder sufrir la persecución, mientras glorificamos
Su Nombre y buscamos Su gloria.
CAPÍTULO XII

BETANIA Y JERUSALÉN

Introducción.

El ministerio de Jesús ha llegado a su fin. Seis días restan para la


conclusión de Su obra salvadora en la Cruz. Está llegando el tiempo que
Dios había determinado para que el Cordero entregue Su vida en
sacrificio por el pecado. Es la hora a la que en varias ocasiones se había
referido Jesús. Su hora no había llegado antes, pero está a punto de
alcanzarse. Es el tiempo de que llegue la gran señal, la suprema,
manifestada en el portentoso milagro del amor de Dios, en entrega
personal por el hombre pecador y rebelde. La gloria divina se hará
patente en la persona de Jesús, que lleva hasta el límite la donación de
Dios al hombre para rescatarlo y restaurar con él la relación de amistad
que se había truncado en Edén, a causa del pecado. Todos serán atraídos
al Señor, pero sólo alcanzará esa nueva relación a los que crean en
Jesucristo, el enviado del Padre para hacer lo que había sido
determinado antes de la creación del mundo.

En este capítulo se cierra el tiempo del llamado ministerio


público de Jesús, periodo de unos tres años en el que recorrió todo el
país, tanto Galilea como Judea, e incluso salió brevemente al exterior de
Israel. La enfermedad y muerte de Lázaro trae a Cristo nuevamente al
área de Jerusalén. Es en esa ciudad donde se ha concentrado la
oposición contra Él, que había tomado la determinación de darle
muerte. Juan usa el capítulo como puente entre el ministerio público de
Jesús, para trasladarlo a unos días de enseñanzas para los Doce, y abrir
las puertas a la semana de la Pasión, donde el Verbo de Dios encarnado,
muere por el pecado del mundo.

Tres partes son destacables en el texto que se va a comentar.


Primeramente la unción por parte de María, ocurrida en Betania. La
principal dificultad consiste en determinar si el relato corresponde con
alguno de los otros que aparecen en los sinópticos. Los de Mateo y
Marcos (Mt. 26:6-13; Mr. 14:3-9), están situados en el tiempo próximo
a la muerte de Jesús, mientras que el de Lucas (Le. 7:36-38) exige una
datación anterior. Analizándose juntos, se aprecia que el relato de Juan
tiene una mayor identidad con los de Mateo y Marcos, mientras que se
distancia del de Lucas. La pregunta es si se trata del mismo episodio o
son dos diferentes. Juan no menciona a nadie, aparte de la familia de
Lázaro, mientras que Marcos dice que fue en casa de Simón el leproso.
1148 JUAN XII
Nada se sabe sobre este personaje. Sin duda tenía que ser alguien
conocido por la familia de Lázaro y por los discípulos de Jesús. Es muy
probable que fuese un leproso al que había sanado Jesús. Esta es la
opinión de muchos de los padres de la iglesia y maestros de los
primeros siglos. El adjetivo calificativo leproso, pudiera ser también un
sobrenombre de la familia, es decir, era la casa de la familia de Simón el
leproso. No cabe duda que éste no podía estar leproso en el momento de
la cena, porque resultaría imposible por impedimento legal. Sin
embargo, lo más difícil es establecer el día en que tuvo lugar esa cena
en la que María ungió a Jesús. En el contraste entre los sinópticos y
Juan, se aprecia una notable diferencia. Marcos dice que tuvo lugar dos
días antes de la Pascua (Mr. 14: 1), mientras que Juan habla de seis días
antes (v. 1). Las dos cronologías parecen entrar en conflicto. Sin
embargo, la meticulosidad de Juan al precisar datos en su relato, hace
pensar en una acertada datación. El relato de Marcos parece estar
introducido luego de mencionar la determinación de los líderes
religiosos de dar muerte a Jesús, pero no en el tiempo de la fiesta sino
después. Este puede ser perfectamente un párrafo del relato, en que se
determina un hecho puntual, para regresar a un acontecimiento que
pudo haber tenido lugar un tiempo antes y que es necesario a efectos del
propósito de Evangelio según Marcos, mientras que Juan sigue el curso
de los acontecimientos cronológicamente. Algo más se considerará en el
análisis textual que sigue.

El segundo episodio que también produce contrastes,


especialmente de datación, es el de la entrada en Jerusalén, que según
Juan tuvo lugar al día siguiente de la cena y del ungimiento en Betania
(v. 12). Este acontecimiento está presente también en los sinópticos (Mt.
21:1-11; Mr. 11:1-11; Le. 19:29-38). Aunque no son idénticos, las
diferencias son menores y todos ellos son, en general, coincidentes. Las
diferencias principales están en que mientras los sinópticos inician el
relato con la búsqueda del borriquillo sobre el que Jesús cabalga y que
las aclamaciones de la multitud se producen luego, para Juan estas
comienzan primero y luego Jesús encuentra un asnillo, que monta para
seguir el camino. Sin duda son énfasis de aspectos de un mismo
acontecimiento, que pone de manifiesto la individualidad de los
orígenes de cada relato, en el que cada testigo destaca lo que más le ha
llamado la atención, sin que suponga contradicciones irreconciliables.
Lo importante es que el Rey enviado del cielo, entra en Jerusalén
conforme a lo establecido en la profecía.

La entrada de Jesús en Jerusalén esta presente en los cuatro


evangelios. No puede dudarse que Juan es un testigo presencial que
BETANIA Y JERUSALÉN 1149
relata el acontecimiento muchos años después de haber sucedido. La
propuesta liberal de que la fuente del relato es el Evangelio según
Marcos, está fuera de toda lógica, porque hace dependiente el
testimonio de alguien que estaba presente, por el de otro, que muy
probablemente no lo estaba. El relato de Juan es fiel a lo ocurrido
entonces, aunque haga, como es propio de relatos hechos por testigos
diferentes, referencia a hechos que están destacados en su memoria o
que son necesarios para el propósito del Evangelio. Para Juan, quien
entra en Jerusalén es el Mesías, el enviado de Dios para ser el Salvador
del mundo. Pero, ¿lo entendía así toda la gente que le aclamaba en
aquella ocasión? Juan desea mostrar que en aquellos momentos, fuese o
no aceptado por la multitud que le acompañaba, se estaba cumpliendo
un pasaje de la profecía, que escribe en el texto del Evangelio. Mientras
la gente se gozaba con la presencia de Jesús, los fariseos fracasaban en
su deseo de controlar aquella situación, expresándolo con una frase
derrotista: "El mundo se va tras Él" (v.19).

El capítulo puede dividirse en temas establecidos con mucha


precisión. Primeramente el ungimiento de Jesús en casa de Lázaro (vv.
1-8); en segundo lugar la reacción totalmente diferente entre las
multitudes que sentían una profunda identificación con Jesús y lo
aclamaban, y la reacción de los líderes religiosos que no solo deciden
matar cuanto antes a Jesús, sino que también quieren hacerlo con
Lázaro (9-11); viene luego el pasaje de la entrada en Jerusalén (vv. 12-
18); Juan presenta la última enseñanza pública de Jesús con motivo de
la petición de unos griegos (vv. 20-36); finalmente está el inicio de un
periodo muy breve de tiempo, en que Jesús enseña grandes verdades a
los discípulos (vv. 36b-50).

El bosquejo analítico para el comentario del pasaje es el mismo


que se presentó en la introducción, como sigue:

5.5. María unge a Jesús (12:1-8).


5.6. Reacciones encontradas (12:9-11).
6. Jesús en Jerusalén (12: 12-50).
6.1. La entrada en Jerusalén (12:12-19).
6.2. Enseñanzas de Jesús (12:20-50).
6.2.1. El deseo de unos griegos (12:20-22).
6.2.2. Reacción y enseñanza de Jesús (12:23-26).
6.2.3. Testimonio celestial (12:27-29).
6.2.4. Enseñanza de Jesús (12:30-36).
6.2.5. Reprobación de Israel (12:37-43).
6.2.6. Creer y rehusar (12:44-50).
1150 JUAN XII

María unge a Jesús (12:1-8).

l. Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba


Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de
los muertos.

'O oov 'I11crouc; npo f:~ 1 iíµi::pwv •ou mfoxa ilA.0i::v de;,
- entonces Jesus antes de sets dias de la pascua vino a
Br¡0aviav onou ilv f\ásapoc.;2 , ov iíyi::tpEv f:K VEKpwv 'Ir¡crouc;.
Betama, donde estaba Lazaro. al que levanto de muertos Jesus

.Notas y análisis del texto griego.


•• t
·.lniciandb un nue\10 párrafo, escribe: ~~, casó nominativo Jna.Scalíno singalar
del artfoú}o detetminado el; o~v. conjwciórf ~on1inuatíva pues, entonee.t, por
crnrsigtdente'; ~l'f\ao\3<;, ~ n.ótn1ttm0 mascbfüro singulat del 001llbre propio
Jeaús; np0, preposición pr(lpia de genitivo ames de; i~, eaitó genitivo plural
de1 adjetivo numeral cardinal seisj Y¡µspmv, caso gen1t1vo femenino plural del
1u>mhre común día,s, to~, e~ gemtivo neutro sm°'"Jar dej artfoulo definido
dep:linado del; 1tli!J"Xa, caso pnitivo neutro plural del nombre comi.lnpasCU<.l;
t\A.0sv,, tercer'\ persona stn&Ular del aoristo segundq de indicativo en voz actiyá ~
del verbo ~PX9JJ<X\, w:mr, a.qui vino; ~t~, prepqsición p:ropia de acusativo a;
ii.Btt8"av{áv, caso acusativo femenino 'iillgular, del nombre propio 1Jeta11ia}
.. d1t:OO, aá"Vérbio relatívo de ltlgat adon3e, donde; ~v, tercera persona. singular
del itn}lerfe~'to de indicativo en voz activa del verbo siµí, ser1 estar,' aquí
estaba: Adf;apoi;, casó' borrtinativo masculino $íngular tlel nombre propio
Látart>"~ av, caso acusativo masculino singular det 'l)ronombre relativo
declinado al (Jtte; 1fytitp1v, ter~em persona singular 4e1 aoristo ptitn6ro de
indicatiw<>@l voz a«iva dti!l v<>J'bo ~a~, levantai-; re:ucitar, aquí levantó; ~
preposic16n ptQp1a de genitivo de; ve1<.pwv, caso genitivo mascultno plural dd
nombre común muertos¡ 'Ir¡cro~, caSQ nominativo masculino singular del
nQmbre propio /f!sús.

Crítica Textual. Lecturas alternativas.


1
návre, cinco, según lectura en p66"' •

~':t 1\v Aá~apo~, estaba Lázaro, según se lee en N, 'B, K, W, 844, 2211, sir1', it,
..Sª· pbo.
ó 'ttt:hrr¡K-ú.l<;, el q'Ue habia muerto, ,se añade en p-66 , A, D, K, r, A. 0, 'P,
. 0217vw, j1· P, 33, 565, 579, 700, 892, 1241, 1424, 'ltl, lat, sir"ll, ac, ly, bo.

'Ü OOV 'lr¡crouc; npo f:~ 1͵Epwv 'tOU TCÚO"X,U llA0EV de;
Bri0avíav, El pnmer versículo, aunque perteneciente a otro capítulo,
sirve de enlace entre lo que antecede y lo que sigue, de ahí la
BET ANIA Y JERUSALÉN 1151
construcc10n con oúv, entonces, por tanto, es decir, como habían dado
orden de que Jesús fuese denunciado si algmen sabía donde estaba, para
que lo prendiesen, por tanto, esperó a vemr a la cmdad seis días antes
de la Pascua, quedándose, como era habitual en Betama

Segun Juan la Pascua comenzaba el viernes sigmente a la puesta


del sol, lo que supone datar el catorce de Nisán en viernes aquel año
(13 1, 18 28, 19 31, 42), por tanto, restandole los seis dias, el relato
tiene que datarse en el sabado antenor Con toda segundad Jesús llego a
Betama el viernes al caer el día, antes de que se m1c1ara el tiempo del
sábado, ya que no era prop10 viajar en el día de reposo En la lectura del
capítulo se aprecia que el mmisteno de Jesus es ya considerado como
pasado, pero proyecta lo que queda a las enseñanzas a los discípulos y,
sobre todo, se abre aquí la antesala de la Cruz

onou lív Adsapoc;, ov fíyctpEv f:K vEKpwv 'IricroGc;. Juan


dice que en Betama estaba la residencia de la familia de Lazara, aquel
que habia sido resucitado por Jesus Esto no permite confusiones con el
relato y qmenes son los que van a ser menc10nados en la cena, un poco
mas adelante

2. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los
que estaban sentados a la mesa con él.

f:noíricrav oúv mhü) 8Etnvov EKEt, Kat Ti Máp8a 8tTJKÓVEt, ó fü:


H1c1eron, pues, le cena alII, y Marta servia, - y
Adsapoc; Etc; t¡v EK -rwv dvaKEtµÉvmv cruv mhü)
Lazaro uno era de los sentados con El

Notas y amtlisíiJ del texto griego. ' ,


¡

Cootin& el pá;rrafü; i1tot11cd:1Y, tei:~ }fets0$!; pt~ del ¡orlstQ primmq dé


i:t)dieati~ ~ vo:i a<:tiva: ~ vetbo ~ mar, realizar, l:lqui htc:ierQn;
QQV~ <1~)11 e~~vilp~~ dp¡ttv~ mas9u.1Ú10 de la tei:®ta
pti:~ de~ ,pt~ « ti,' Je; 8e1:111vav, ~~
~usatw I"° cf~
í-l"-~
n
~. " t J:
'"
~ ~qtlt<ait
,.., ~
1

1~
adVerbio ,de lttalJr a'lh~
• ..:--~t.!.. d':.1
,, ~:uv~ y;, ,i;¡;. ~o. po:J»:~,Mi'Vo iemenmo ~~ i¡:;~
ilY ~ la; Mdpt:fu. ?~ ~ivo femenino s:lñptar ~l
~e~1lfar!a; 1 ~ct\fm;4 tdt~-pei's(ma singular Clel hn~~ de
~ en""~'actrta ife.t veftt> 3i~~. stmlfr, ó, casón~
~úfino ~ 4'él ~ -~ ~ as,
partícula oonjutltíva que
ha:ce las v~ de eonjuooión co<>rdit'mnte,, i::bnt ~ 4e pero1 má» bien, .*' y
P<>" Ciertrl. antes bien; Ad~~. easo uOO!linatlVi) masculino sin!Pllar def
~-e: ~<iL4lf~{>c; ~1~ caa<> •wtn~'p¡acvlino silgular q.t Jtdjetlvo
ft~~~tdhi~l WiQ; 1''1, t~e• ~l\ ~i;»¡ular del ~mirf~<.i~ >~
1152 JUAN XII
indicativo en voz activ!l del verbo stµí, ser, estar1 aquí era; 6K, preposición
propia de genitivo de; iwv, caso genitivo masculino plural del articulo
determinado /qs; <ivms:&i¡J.évrov, caso genitivo masculino plural del participio
de presente en voz media del verh9 dvdKetJ.u:x.i, sentarse, estar sentado a la
:mesa, reclinarse a fa mesa, aquí sentados; 0-Uv, preposicion propia de dativo
-con; mh4), caso dativo masculino de la tercera persona singular del
pronombre pérsonal Él.

f:noír¡cmv ouv a0t0 OEtnvov EKEl, El relato es muy conciso.


En Betania le hicieron una cena a Jesús, es decir, la cena era en Su
honor. La palabra OEtnvov, denota una comida principal o la cena, con
la misma raíz del verbo OEtnvÉw, comer, cenar. Ordinariamente en el
Nuevo Testamento designa la comida ordinaria a la que podía invitarse
a otras personas. El término se usa también para referirse a la última
cena de Jesús (Le. 22:30; 1 Co. 11 :25). Esta era, como se dice antes, la
comida principal para los judíos, que durante la semana tenía lugar a
última hora de la tarde, después de terminado el trabajo. Es, pues, una
comida principal a la que está invitado Jesús, Sus discípulos, la familia.
Según los sinópticos, se hizo en casa de Simón, al que se califica de
leproso, pudiendo ser uno de los sanados por Jesús. ¿Era éste el
anfitrión o simplemente se usó la casa de él para la cena? Caben esta y
otra muchas especulaciones, tales como que la casa de la familia se
conocía como la casa del leproso, incluso algunos consideran que el
padre de aquella familia había sido Simón el leproso. Cualquier deseo
de sustentar una u otra interpretación, es mera hipótesis sin base bíblica.
Es de suponer que todos los asistentes, salvo las dos mujeres de la casa
hermanas también con Lázaro, fuesen hombres, ya que no era apropiado
en el contexto social de entonces que las mujeres se reclinasen con los
hombres a la mesa para una comida. Por lo menos se habrían sentado a
la mesa, reclinados en los divanes propios de aquel tiempo, quince
personas: Jesús, los discípulos, Lázaro y Simón, éste último según los
relatos de los sinópticos.

Sin embargo Juan ignora la figura de Simón, para centrar la


atención en los que podían haber sido los anfitriones, que era Lázaro,
María y Marta, sin importar que fuese ésta la que servía. Es
sorprendente que una y otra vez, los liberales buscan ávidamente las
fuentes del Evangelio según Juan, insistiendo aquí en que la del relato
procedía del Evangelio según Lucas, o de las mismas fuentes que utilizó
él, olvidándose en todo caso que la narración la está haciendo un testigo
presencial de aquel acontecimiento.

Ka't T¡ Máp8a 8tr¡KÓVEt, Juan dice que Marta servía. Aunque


es muy probable que hubiese sirvientes en la casa, aquella mujer,
BET ANIA Y JERUSALÉN 1153

sabiendo que Jesús estaba sentado con los comensales, determinó servir
ella, como expresión de gratitud al Señor que había resucitado a su
hermano. Jesús había reprendido a Marta en otra ocasión por mucho
servicio, pero en esta ocasión continuaba con la misma entrega de servir
a los demás y especialmente al Señor. Al usar el imperfecto del verbo
8wxovÉw, servir, indica que servía continuamente, el servicio comenzó
al principio de la cena y siguió durante todo el tiempo que duró.

ó fü: Aásapoc; Etc; lív EK 'tWV dvaKEtµÉvwv cruv au-rü). La


información sobre Lázaro es muy breve y no se mencionará ya más
hasta la referencia a la reacción de los judíos que querían darle muerte
junto con Jesús (v. 10). Los amigos de Jesús no atendían las
instrucciones de los líderes religiosos que habían ordenado que quien
supiera donde estaba lo denunciara para que lo prendiesen. El amigo
honra al amigo dándole una cena en Su honor.

3. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de


mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus
cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

'H ouv Maptaµ A.a~oucra Aí-rpav µúpou váp8ou mcrnKiic;


- Entonces Mana tomando hbra de perfume de nardo puro
7tOAU't͵ou líAWjfEV wuc; nó8ac; 'tOU 'Ir¡cro\5 Kat E~ɵa~EV 'tate;
de mucho prec10 ungió los pies de Jesus y enjugó con los
8pt~'tv au-rfíc; wuc; nó8ac; au-ro\5· Ti 8~ OLKÍa E7tAY]pú.Í8r¡ EK -rílc;
cabellos de ella los pies de Él Y la casa se llenó de la
ocrµYj'c; -rou µÚpou.
fragancia del perfume

Notas y análisis del texto griego.

Sigue ~l relato co¡l: •H, caso nominativo femenino singular del art(Qu\o
detetn:IiMdo la; tJi$v, conjunción ~ontitmativa pues, entonces; Mapuxµ, caso
nominatívo femenino singular del nombre propio Maria; A.a~oüo-a, caso
nominativo femenino singular del participio del segundo aoristo en voz activa
del verbo A.cx¡.tpci.V(ll, (()mar, atarrar, aqui tomando¡ A,ttpa.v, caso acusati'V'o
femenino singular del nombre 'eomtín' libm~ que aquí lleva implícito en españ0l
del indeterminado una; ¡.i.ópoo, caso genitivo neutro singular del nombre
cGmún declinado de: perfume; vápooo, caso genitív<> femenino singular del
nombr'I( común declinado de ,nardo; 1+lc:r-tt~'fi<; caso geniti~ femepino
singu111t1'~el aó}etivo puro, g{?nmnr;i, af/it~tico; 'n<Jl0tíµoµ, cas() genit~vo
femeniet,l sip.guÍ~ O:el adjetiv9 declinado 4e mucho precio, de mucno valor~
Tí4t'!'SV, tercera persona singular del aoristo prin;lero de indicativo en voz
activa del verbo dA.&Íq>ro 1 ungir, aquí ungió; 'roói;, caso acusativo masculip.o
pl'tital dt!l artícul<dleterminado 108; n63u:i;, taso acusati'vo máscuHnd plural
del nombre común pies; toü, caso genitivo masculino singular del artícufo
1154 JUAN XII

'H ouv Maptaµ A.apoifoa Htpav µúpou vápoou mcrnKflc;


noA.ui-íµou. María guardaba como un verdadero tesoro un frasco que
contenía un perfume de gran valor. No dice Juan nada del recipiente en
que estaba ese perfume, por lo que debe acudirse a Marcos para saber
que se trataba de un frasco de alabastro (Mr. 14:3). Generalmente esos
recipientes era redondos sin asas. El alabastro es un mineral bastante
blando, de modo que se podía vaciar para adecuarlo a ser un envase
para portar aceite perfumado. Una vez lleno se cerraba la tapa
cementándola con algún producto que la unía firmemente al cuerpo de
modo que resultaba muy difícil de abrir. En el interior este frasco
guardaba una porción de perfume de nardo. En esto existe una
dificultad ya que el nombre va acompañado del adjetivo calificativo
mcr'ttKÓc;, traducido aquí como puro, o también genuino, auténtico.
Algunos consideran que se trata de un derivado del verbo nÍVEtv, de
ahí la traducción líquido. Mas bien debiera vincularse con el adjetivo
mcri-óc;, que expresa la idea de algo no adulterado. La dificultad se
supera por algunos considerando el término mcrnKóc;, como un
calificativo de denominación local, lo que exigiría traducirlo como
nardo pístico, con lo que solucionando l_\n problema se crea otro,
establecer el significado o sentido de pístico. Lo que debe entenderse
aquí es que el frasco contenía ungüento, q perfume de nardo puro. Juan
añade que era un perfume de mucho precio, es decir, de un alto valor.
Para usar el perfume tenía que romperse la parte superior del frasco, o·
practicarle un orificio por donde podía salir el perfume depositado en el
BET ANIA Y JERUSALÉN 1155
interior. Muchas veces estos perfumes de alto precio eran parte del
patrimonio de una persona, al mismo nivel que las perlas o las gemas.
La cantidad del perfume era también considerable, una libra, que en el
caso de Juan que suele usar medidas romas, suponía unos trescientos
cincuenta gramos de perfume de nardo puro. Este perfume era tan
apreciado por los antiguos que en un escrito de Horacio prometía a
Virgilio un tonel de buen vino a cambio de un pequeño frasco de
perfume de nardo.

fíA.i::t\j/EV 't'Oui; nó8ai; "COU 'I11crou Kat E:~ɵa~i::v -cal:i; 8pt~tv


m.hli'i; -coui; nó8ai; mhou· Juan es muy concreto, al decir que aquella
mujer que vino a Jesús, que era María, la hermana de Marta y de Lázaro
derramó el contenido sobre los pies de Jesús, enjugándolos luego con
sus cabellos. Aparentemente hay una contradicción con Marcos que
dice que el ungüento fue vertido sobre la cabeza de Jesús (Mr. 14:3). La
escena es fácilmente imaginable. En un momento de la cena,
posiblemente al final o hacia el final de la misma, María se aproxima al
Señor que está reclinado en el diván que rodeaba la mesa. Lo más
probable es que estuviera en el centro. La mesa se situaba en forma de
U lo que quiere decir que supone que el Señor estaría en lo que
podríamos llamar la cabecera de la mesa, y a ambos lados partiendo de
él, estaría el resto de los comensales. María se aproxima a Jesús por la
parte de atrás del diván donde está sentado y, rompiendo el frasco de
alabastro, vierte una gran parte del contenido sobre la cabeza del Señor,
como está en los relatos de Mateo y de Marcos. Pero, todavía queda, o
tal vez, reservó una parte del ungüento, que vertió sobre los pies de
Cristo. Todos pudieron ver sorprendidos que además María, enjugaba,
con su cabello los pies de Jesús.

La acción de aquella mujer, miembro de la familia, no una


sirvienta de la casa, tuvo que haber causado, como mínimo asombro,
sino estupefacción. Lavar los pies de un invitado era un servicio de
esclavos de menor rango entre los que servían. Pero, además, que una
mujer soltara el cabello en público y lo usara para frotar con el los pies
de un invitado, era asombroso. Ninguna mujer judía soltaba el pelo
delante de gente, porque era considerado indecoroso. El pelo siempre se
tenía recogido, de ahí la observación que Pablo hace sobre el desorden
de algunas mujeres en el culto en Corinto. El pelo era la cobertura
natural que las mujeres estimaban altamente. Los pies de Jesús estaban
tan llenos de perfume que era propio distribuir el exceso usando algo
para ello, pero, en este caso es el pelo de María el que se coloca a los
pies de Jesús para hacerlo. Aquella acción simbolizaba, sin ninguna
duda la entrega de María al Señor en un acto de suprema adoración. No
1156 JUAN XII

reservaba nada de su valor personal para ella, sino que lo entregaba en


una expresión de amor a aquel que había amado a la familia de tal modo
que incluso había resucitado a su hermano Lázaro. La entrega de
aquello que era de mayor valor para ella, unido a la ofrenda del
ungüento expresa claramente la dimensión generosa y plena de un
sacrificio de adoración.

Ti 8E: OlKÍa E'JtA:r1pw8T] EK 'tíl~ ocrµfí~ 'tOD µúpou. Aquello no


podía ocultarse. La casa se había llenado del olor del ungüento. La
adoración y la alabanza no quedan en el secreto del adorador, sino que
se hace conocido por todos los que le rodean. La gratitud y el
reconocimiento ha de ser expresado con la entrega personal que es la
forma natural de adoración delante de Dios (Ro. 12: 1). Lo mismo que
para María, lo que mueve la entrega en sacrificio de adoración son las
misericordias de Dios, las continuas y múltiples expresiones de la
compasión divina y la aceptación de quienes siendo miserables por
condición, son recibidos al amparo divino. Las misericordias son el
conjunto de actos divinos que desembocan en la salvación. Miramos a
Cristo y descubrimos que "el cual fue entregado por nuestras
transgresiones y resucitado para nuestra justificación" (Ro. 4:25). Esta
maravillosa acción divina tiene necesariamente que movernos a una
correspondencia de amor hacia Él. Nada más grande que la propia
persona, derramada a los pies de Jesús, en entrega absoluta e
incondicional para Su gloria. Lamentablemente la adoración se ha
convertido para muchos en una actividad, cuando realmente es una
actitud. María no tuvo en cuenta lo que socialmente podía ser una
acción indecorosa, que pensaran todos los presentes lo que les
pareciese, ella entregaba todo cuanto era poniéndolo a los pies de Su
amado benefactor. Había llegado a la plena comprensión de quien era
Jesús, no solo el enviado, sino especialmente Emanuel, Dios con
nosotros. La deidad de Jesús conocida en no sabemos que dimensión,
era suficiente para hacer lo que hizo. Su tesoro más preciado en cuanto
a valores terrenales se derramó en un acto de adoración. No podía ya
recogerse, no podía volver a almacenarse como una parte importante de
su patrimonio. Nada era de ella, porque ella pertenecía a Jesús,
manifestándolo delante de todos, anonadándose ante los hombres para
secar los pies de Jesús con sus cabellos, en una acción que superaba
todo trabajo de esclavo. Adoración es entrega sin reservas. No es un
culto que descansa en formas, sino el verdadero que Dios acepta porque
es expresión absoluta de un corazón que vive para Él. El Señor no
entiende de formas, ni de maneras, sino de actitudes. El culto de la
entrega es el que Dios busca y acepta (4:24). Es la respuesta de amor al
amor infinito de Cristo: "Porque el amor de Cristo nos constriñe,
BET ANIA Y JERUSALÉN 1157

pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por
todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para
aquel que murió y resucitó por ellos (2 Co. 5: 14-15).

4. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que


le había de entregar.

AÉyEt fü: 'Ioó8ac; ó 'lcrKapwhric; Etc; [EK] 'tWV µa8l']'tWV mhoG, ó


Y dice Judas el Iscanote uno de los discípulos de Él, el
µÉA.A.wv mhóv napa8t8óvm·
que había de le entregar

Notas y anállsis del texto griego.

Sigue el relato: A.éy&t, tercera persona singular del presente de indicativo en


voz aétíva del verbo 't.,éyro, hablar. decir, aquí dice, aunque tratándose de un
presente histórico seria 11lejór dijo; oe, partícula conjuntiva que hace las veces
de conjunción ooordinante, eon sentido de pero, más bien, y, y por cierto, antes
bien; 'Ioó&w;, caso nominativo masculino singular del nombre propio Judas;
ó,. caso nominativo masculino singular del artículo determinado el;
'fm<.'.a_p.ic.úttti:;, caso non,iinativo masculino singular del nombre propio
Iscariote; &te;, caso nominativo masculino singular del a<ljetivo numeral
cardinal uno; eK, preposición propia de genitivo de; t<Pv, caso genitivo
masculino plural del artículo definido los; µa0tt-rrov, caso genitivo masculino
plural del nombre común discipulos; ctú1ioi5, caso genitivo 111asculino singtíl!U'
del prono111bre personal declinado de tt; ó,' caso nominativo mascuUM
singular del artículo determinado el; µtA.A.wv, caso nominativo masculino
llingufar del participio de presente en voz activa del verbo µé't.,A.ro, estar a puntll
de, haber de, deber, aquí que había de; mhov, caso acusativo masculino de
la tercera persona singular del pronombre personal declinado a Él, l~
7ta~tit&óvm, presente de infinitivo en voz activa del verbo 7tapa6í3<.Uµi,
entregar, trail:ionar, apresar.

AÉyEt fü: 'Ioó8ac; ó 'lcrKapwhric; Inmediatamente a la acción


de María se produce la reacción de Judas, el Jscariote, en concordancia
con el nombre como procedente de Queriot, en la tribu de Judá (Jos.
15:25). Era el único judío, no galileo como los otros.

EÍc; [EK] 'tWV µa8l]TWV mhoG, Juan procura identificar


claramente a la persona de quien habla, diciendo que era uno de los
discípulos de Él, es decir, uno de los Doce. Parece ser, por comparación
con los paralelos, que otros de los discípulos se unieron a lo que sigue
en el próximo versículo, pero, probablemente fueron inducidos a ello
por las manifestaciones que Judas hizo. Eso sin minusvalorar la
responsabilidad personal de todos ellos.
1158 JUAN XII

ó µIDJ..,wv mhov napa8t8óvm· Todavía algo más, Judas era el


que le había de entregar. Personaje de relevancia en todo el proceso del
prendimiento de Jesús. El traidor que por treinta piezas de plata
vendería al Maestro a Sus enemigos. En modo alguno se trata de
predestinación, esto es, que Judas había sido predestinado para entregar
a Jesús y no podía dejar de hacerlo. Todo lo contrario, el calificativo
agrava la situación personal de aquel que siendo discípulo de Jesús,
enseñado como los otros durante tres años, disfrutando de los favores de
Cristo, se atrevió, voluntariamente a traicionarlo, con Ja impresionante
gravedad que incurre en el hecho de entregar a la muerte al Autor de la
vida, el Hijo de Dios enviado al mundo. Jesús afirmó la responsabilidad
de este hombre en la acción que cometería: "A la verdad el Hijo del
Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por
quien el Hijo del Hombre es entregado.' Bueno le fuera a ese hombre no
haber nacido" (Mt. 26:24). El verbo µÉ/...,/...,w, estar a punto de, haber de,
deber, no implica necesariamente algo inevitable o necesario, sino que
expresa una acción futura en relación con Judas.

Será bueno hacer una reflexión sobre el personaje y su acción


para no mencionarla más adelante en el comentario. Todo cuanto
sucedería en la muerte de Jesús, había sido anunciado por los profetas y
resultaba ser una determinación divina para la realización de la obra de
redención. Dios había respondido a las preguntas sobre esa operación de
salvación: ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? El Redentor sería el Hijo de
Dios en carne humana, el Verbo encamado (l: 14). El modo de redimir
consistiría en la entrega voluntaria de Su vida (10:17-18; 1 P. 1:18-20).
El tiempo sería en el momento determinado por Dios para realizar esa
obra (Gá. 4:4). El tiempo estaba llegando, cuando ocurre el episodio del
ungimiento de Jesús ·por María, al que sigue la reacción de Judas. Este
tiempo estaba eternamente establecido (2 Ti. 1:9). Los profetas habían
anticipado esto ( cf. Sal. 22; Is. 53). Dios había revelado por medio de
Daniel que la muerte del Mesías ocurriría al final de la semana sesenta y
nueve, de las setenta determinadas sobre Israel (Dn. 9:26). El apóstol
Pablo predicaba "declarando y exponiendo por medio de las Escrituras,
que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos"
(Hch. 17:3), por eso también dice que "Cristo murió por nuestros
pecados, conforme a las Escrituras" (1 Co. 15:3). Todo, pues, estaba
bajo el control de Dios. La muerte de Jesús no es el triunfo de la
injusticia sobre la justicia, ni del odio sobre el amor, ni de la ingratitud
sobre Ja entrega, es la ejecución en el tiempo del decreto eterno de Dios
para la salvación del hombre. La aparente derrota, desde la perspectiva
humana, es la expresión suprema de la victoria de Dios.
BET ANIA Y JERUSALÉN 1159

Ahora bien, si todo cuanto ocurría estaba previsto y se producía


conforme a lo que Dios había establecido ¿cuál podía ser la
responsabilidad de Judas? ¿No eran los hombres los instrumentos por
los cuales el Hijo de Dios sería muerto? ¿No actuaban todos al servicio
del designio divino que establecía la muerte del Verbo encamado? Sin
duda, esa es una parte, pero en ningún modo exime al hombre de su
responsabilidad. Dios lo creó para que hiciese el bien y no el mal, por
tanto, cualquier acción al servicio del mal es contraria a la voluntad de
Dios. De otro modo, Dios no eligió a Judas desde la eternidad para que
fuese el que entregase a muerte a Su Hijo, lo hizo él al estar
posesionado por el diablo, por tanto es responsable del homicidio más
grande toda la histona. Él fue instrumento para entregar a Jesús en manos de
quienes luego matarían al Autor de la vida (Hch. 3:15). El Hijo del Hombre
sería entregado como estaba profetizado, pero la responsabilidad de la
entrega para la muerte era directamente del que lo entregaba.

La culpabilidad de la acción de Judas es de tal dimensión que


Jesús dijo que "bueno le fuera a ese hombre no haber nacido". Judas
incurría con su acción en la comisión de homicidio voluntario, desde el
plano de la humamdad del Hijo de Dios, pero se traba de un deicidio
desde la dimensión de su Persona Divino-humana. Es cierto que Dios
no puede ser muerto ni puede morir, pero no es menos cierto que quien
moría era Dios manifestado en carne. Es la responsabilidad personal de
Judas la que es conveniente recordar antes de seguir adelante. Algunos
han buscado disculpas que justificasen la acción de Judas, en una falsa
expresión de misericordia, pero la Biblia deja patentemente clara la
responsabilidad de quien traicionaba a Jesús.

5. ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y


dado a los pobres?

füa 'ti wGw •o µúpov ouK E7tptl811 'tptaKoO"Íffivt 811vapímv Ka\


¿Por qué este - perfume no se vendió por trescientos denarios y
€8ó811 7t"tillXOl~
dado a pobres?

Notas y análisis del texto griego.

'trasladando las palabras de Judas, escribe: lhcl, preposición propia de


acusativo por; tí, caso acusativo neutro singular del pronombre interrogativo
qu"é; to'5-to, easo nomínativo neutro sinsular del pronombre demostrativo esto;
-t-0, caso nominativo neutro singular de1 articulo determinado el; µópov, caso
nominativo neutro singular del nombre común perfume, ungüento; oúK, forma
escrita del adverbio de negación no, con eJ grafi~o propio l.Ulte una vocal oon
1160 JUAN XII
espirttu suave o una enclítica; ~pd011. tercera persona singu\11.f 4et aoristo
primti:o de indicativo e:a voz, PaFa del vetbo 1tMtpd~roí vep~r. aqw se
vendi():, >tpietKOO-írov, caso g®:itivo neutto plural del adjetivo nw:µe:ra;l cardinal
declinado por trescientos; .Srivapírov> caso genitivo neutro plural del nombre
común denarios; 1<CX.t1 conjunción copulativa y; e3ó0ri, tercera persona
si~gtdar del aoristo primero de indicativo en voi pasiva del verb<? 8\fü.oµt, dar,
entregar, aquí se dio; 1t'tWX,oi<;, caso dativo masculino plural del adjetivo
declinado a pobres.

Crítica Textual. Lecturas altemativ4l8.

8ta 'tÍ wi5w 10 µúpov ouK f:npá811 •ptaKocríwv 811vapíwv


Los sinópticos enfatizan en el rechazo que tuvo la acción de María en
los discípulos. Ya se ha dicho en el versículo anterior, que
probablemente fue el resultado de la reacción de Judas. Sin embargo es
de notar que el aparente malestar era por el alto precio que el perfume
tenía. Juan sitúa el costo en trescientos denarios, en una alternativa de
lectura se leen doscientos, en cualquier caso, siendo un denario el
salario medio de día, suponía el de un año el valor del ungüento
derramado sobre Jesús. Eso equivalía en el entorno social de entonces a
los ahorros que un trabajador hubiera hecho a lo largo de su vida
laboral. Es posible que la familia de Lázaro fuese gente acomodada,
pero cualquiera que fuese su posición social, no cabe duda que el costo
del perfume era realmente grande. El disentimiento se formula a modo
de pregunta, para que cualquiera de los presentes pudiese responderla
cuestionando la acción de María y, sin duda alguna, la pasividad de
Jesús que permitía aquello.

Ka\ f:8ó811 m:wxo1¡;. En ello había una aparente manifestación


de corazón piadoso, ya que aquella cantidad hubiera dado para
alimentar a muchos pobres. Eso sería lo destacable si Juan no añade el
comentario que viene en el próximo versículo y que establece la
verdadera razón para la censura de Judas. Se aprecia también una
manifestación de arrogancia personal, ya que se considera incorrecta la
acción de María y el consentimiento de Jesús, porque ninguno de los
dos tenía el mismo pensamiento de Judas. La realidad es que María
tenía en su entorno un grupo que reprochaba lo que hizo, con
expresiones de desacuerdo. Algo destacable en el Evangelio es la
continua presentación de la posición de la gente hacia Jesús. Mientras
que María representa la generosidad y entrega, Judas ofrece el repulso y
la indignación contra Él. Probablemente este acontecimiento precipitó la
determinación de Judas para entregar a Jesús.
BETANIA Y JERUSALÉN 1161

6. Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque


era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

dm;v OE wfrro oux on m:pt 'tWV 7t'tWXWV EµEAEV au•0, d/..A.'


Pero d110 esto no porque acerca de los pobres importaba le, srno
on KAÉnn1c; ~V Kat 'tÓ yA.wcrcrÓKoµov hwv ni [3aAAÓµEva
porque ladron era y la bolsa teniendo de lo que se echaba
f:[3ácr•asEv.
llevaba

Notas y análisis del textó griego.

s;n interruPQión en el telató, añade: ein:sv, tetoera persoaa singular del


seguado aoristo de indicativo en voz activa del verbo s11tov, forma del aotisto
d.e A.;tiy<Q, 'ltahlar, decir. aquí dijo; o&, partícula coajuntiva que bate las·veces
de conjunción coordinante, con sentido de pero, más bien, y, y por cierto~ antes
bien; touto, caso acusativo net:J.tro sitlgular del pronombre demostrativo esto;
m)x,, fortl}a e~rita cj.el a<l.yerbio de ne,¡ación no, con el grafümo propio ante
vocal con espíritu áspero; on, conjunción· causal porque; nsp\, preposición
propia de genitivo ace-Pca de, por; tciiv, caso genitivo masculino singular del
nombre común pobres~i"ir:rwxwv, caso genitivo masculino plural del adjetívo
pobres; sµtÁt:Y, tercera persona sifigulat del impetf~o de indicativo eh ~oz
activa del verbo impersonal µilst, que realmente es la primera persona
singular del presente de indicativo del verbo µÉA.ro, importar, aquí importaba;
aut<Q', caso dativo masculino de la tetcera persona singular del ,pronombre
personal declinado a él, le; dU', f~ escrita ante vocal de la conjuación
agvers{ttiva cl.Mci que significa ¡Jttro, sino; Cítt, conjunción causal porque;
KA.Ém::ric;, caso nominativo masculin,o singular del a;t9Jllbre común ladrón; i\v,
tercera persona singular del imperfectó de jpdicativo en voz activa del verbó
ai¡ú? ser, eSffl'~, aquí er~; t.:~1., ,conjunción copúlativa y; 'to, caso acusativo
neutro singular del artículo determinado el; <yAwO"O'Ó1wµov, caso acusativo
neutro singular dél nombre común bolsa o cofre para dinero; sxU>v, caso
nominativo masculino sifigulat del participio de presente en voz activa del
verbo lixro, teoner, posee'!, aqui tenieha(}; -rd., caso acusativo neutro plural del
artículo determmailo /(),!;¡ f:kx.Al.óµsvcx, caso acusativo neutro plural del
~ipio de presente en vo.t pasiva del vetbo fkí/.J..ro, echar, arrojar, lanzar,
meterk aquí que eclu1ba, o q~ me~(a~ S;p,cl~«Y.v. terperá persona &ingular del
imperfecto de indicativo en voz activa del verbo j3ucr-&cl,w, llevar, tomar.
agarrar, aciuí lkvabo, agarrafu,ii tamaba.

ElnEV OE 'tOU'tO oux on 7tEpt 'tWV 7t'tWXWV EµEAEV mmv,


No es posible determinar como Juan llegó a conocer la intimidad de los
afectos de Judas. Pero, lo que es evidente es que lo que verdaderamente
importaba a Judas no eran los pobres. Es más, le tenían muy sin
cmdado. La hipocresía es un rasgo característico de quienes quieren
revestirse de piedad, pero viven al margen de ella.
1162 JUAN XII
ciA.A.' on KAÉmT]c; ~v Ka't •Ó yA.wcrcróKoµov 8xwv •a
f3aA.A.óµEva i':f3ácr•al;Ev. La verdadera razón es que el corazón de
Judas estaba lleno de maldad y era ladrón. La avaricia carcomía su
alma y buscaba sólo enriquecerse cuanto pudiese. La prueba mejor es
que siendo el tesorero del grupo, hurtaba de lo que se ponía en la bolsa.
Algunos participaban con ofrendas para el ministerio de Jesús, como
eran las mujeres que cita Lucas, y que, conforme a lo que dice en el
tercer evangelio, le sostenían con sus bienes (Le. 8:3). Los pocos
recursos que tenían cabían en una pequeña bolsa. El término
yA.wcrcrÓKoµov, denotaba una bolsa para la boquilla de la flauta, con el
tiempo se asoció a un cofre o bolsa para el dinero. No era mucho lo que
poseían, pero lo que tenían en exceso era el corazón endurecido de uno
de los discípulos. No es posible determinar como se le encargó a Judas
la administración de los recursos del grupo. Jesús conocía bien la
condición personal de cada uno de los discípulos y había dicho que
entre ellos uno, con referencia a Judas, era diablo (6:70). Sin embargo le
confió esta tarea dándole oportunidad continuamente de un cambio
personal en arrepentimiento y fe para salvación. Juan dice que Judas, el
tesorero, metía la mano, en la bolsa y sustraía de lo que se ponía en ella.
Abusaba de la confianza que le habían otorgado, robando a sus
compañeros y al Señor.

Judas debió haber sido uno de los convencidos de que Jesús era el
Mesías. Como se enseñaba entonces el enviado de Dios, vendría para
establecer el reino. Todos los discípulos tenían sus propios intereses
personales. Pedro recordó a Jesús que ellos habían dejado todo para
seguirle y que recibirían por ello (Mt. 19:27; Mr. 10:28). Posiblemente
Judas seguía a Jesús pensando en el beneficio que tendría cuando
estableciese el reino. Su ilusión no eran bienes espirituales sino
materiales. Había esperado mucho tiempo y Jesús, en lugar de hablarles
del glorioso reino mesiánico, les hablaba de muerte en manos de los
judíos y de los gentiles. El anuncio de la pasión había sido reiterado
muchas veces en los últimos tiempos. Judas descubría que su esperanza
se esfumaba, que había estado tanto tiempo con Jesús, para no obtener
provecho alguno de ese compromiso. Aferrándose a su valor principal
que era el egoísmo y el deseo de enriquecerse, fue apropiándose de lo
que tenía a mano. Aquí vio esfumarse un nuevo recurso material, ya que
la venta de aquel ungüento por trescientos denarios, le proporcionaría
una buena cantidad para él. Esta miseria de vida, con un alma llena de
amor al dinero pero absolutamente carente de amor por Jesús, le arrastró
hasta su última operación financiera: vender por treinta piezas de plata a
su Señor, Maestro y amigo. Judas estaba lleno de avaricia. Una persona
BETANIA Y JERUSALEN 1163
codic10sa siempre necesita más Satanás conduciría este pecado a la
consumación máxima en la venta del HiJO de D10s

Es notable observar como en el transcurso del tiempo el pecado


de la codicia afectó a muchos en la historia de la Iglesia Desde la
ocasión de Ananías y Safira, sustrayendo en la venta de la propiedad y
mmtiendo al Espíritu Santo (Hch 5 3), hasta el tiempo actual donde
algunos, revistiéndose de profetas, apóstoles, enviados y otros muchos
calificativos rimbombantes, usan su palabrería, comumcan falsas
profecías que nunca les fueron comumcadas, para enriquecerse
apropiándose de los bienes de qmenes confiando en las mentiras que
presentan como mensajes y revelac10nes divmas, los entregan en
respuesta a las petic10nes de qmenes son verdaderamente ladrones
Judas estaba siendo dmgido por sus pas10nes personales y finalmente
cayó en las manos de Satanás Asi también muchos de estos falsarios,
ofrecen samdades, prosperidad, cumplimiento de deseos a camb10 de
recibir una ofrenda, cuando Dios da la mayor riqueza que es el perdon
de los pecados y la vida eterna, por gracia mediante la fe Lo mismo que
se dice de Judas, que era ladon, así ocurre con todos los que buscan
enriquecerse con los bienes de otros, rev1stiendose de piedad, cuando
realmente sus vestidos son mera hipocresía, que es la peor de las
mentiras porque es dificil de descubrir

7. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha


guardado esto.

f:tm:v ouv ó 'Iricrouc; aq:>E:c; mnriv, 'íva de; Ti¡v riµE:pav rnu
pijo, entonces,_:: Jesus , De;a , l~, que para el dia de la
f:V'taq:>tacrµou µou 'tll Pll O"lJ aurn
sepultura de m1 guardara esto

1 '

~- mtervitwr.1'«1'~. t~a ~o'ia ~umr del segttddo a&iism •


m*®m-'6 ~ ~ MtivaAlé'L ~bt) ~v. ~ de:I aonsto de ).tfwt kab/Qtl,
fiaf;lr, .áqu1 1 dlja.;s (')'\)w,cUb:jWI4iónrronti~a ~, ent<>~ Q) cuo
~miruitivo ~tn~ sm•i,;itar del $;1iioulo dewrmina4.o el; ·J~O'OP<;~ c¡:fl$o
m1mi!,lljtiv!:l m~cuhp9 '~lat del ny:mke propw J~; &~t $~~
~~ ~ 41;l aoristo do ® •~w ~ voz ~iva: ~verbo
!fjpr ~tftr. ' ~v, aó•ativo feta,et;Mno ~ la
' si•tat ~ t ti1ta@ a í#lla; ~ ~V~
@aj ~' '11~~; '1~, 1"e n }W tlt'.1: ivó para; ~v~ ~
~·-~Ú: sJ~ar del 1 atttcilt0> . .~ Id~ 'il~*v; i>Mb
~mt190 Mm1Ml-~l• ®l a6m1mi ~ di«; 'toii, casb: gaitiv6"
~limo ~lar llei 4rtt•lo ~imdo: 4~1muo 4eñf.~ttt~(J>t~<l'P.~..
1164 JUAN XII

caso t;enitivo ma.scQlino sin,gular d!.'l 1:10'.0ibri, común sepul"'"ª' en,tier~; ,µGu,
caso t;enitivo de la primera pe:i;$on s11:1pl~ 4ítl pr~ombre ~rs(,Jll!ll 4edin!tdo
de mi; t11ptie-r.i, tercera persona slnp1ar del aoristo primero 4e subjuntivo en
v<lz activa del verbo 'tt:¡pác.u. guardt;Jr, conservar, custodiar. ~qui gut;Jr<iara;
a.utó, caso acusativo neutro singular del pronombre demostrativo esto.

Crítica Textual. Lecturas alternativas.


1
't'T]pricr11, guardara, según atestigua p66' 7svld, lt, B, D, K, K, Q, W, 0, '11, 33,
579, 1241, 2211, lat sift1118 e<'>'.

'tE~psmv, habla guardado, conib~e a~> r~ A, ¡l' 13 , 565, 700, 892$, 1424,
$44, lD, f, sirP·n.

ctm:v oÚv Ó 'lr¡crou<;· U<pE<; atYt"T]V, í'.va El<; 'tYJV r¡µEpav


toG E:vtacptacrµoü µou 'tTJ ptjm:i mhó· Jesús salió en defensa de la
acción de María, ante quienes le acusaban de derrochar lo que podía
darse a los pobres. El ungüento tan costoso lo había guardado,
atesorado, para la sepultura de Jesús. De ahí la traducción literal del
aoristo de subjuntivo guardara, es decir, lo estaba guardando con un
destino, aplicarlo para la sepultura del Señor.

Es difícil entender el significado o, tal vez mejor, el alcance de


estas palabras. Según el relato de Marcos, el Señor dijo que María
"había hecho lo que podía" y añade "porque se ha anticipado a ungir
mi cuerpo para la sepultura" (Mr. 14:8). María había prestado el único
servicio que estaba a su alcance. Pero el acto de ungir a Jesús tenía un
alcance espiritual mayor de lo que podían entender aquellos. El Señor
dijo que al derramar el perfume de nardo sobre Él, María se anticipaba a
ungir Su cuerpo para el entierro. Ella vertió todo el ungüento de nardo
que contenía el frasco de alabastro sobre el Señor, llenándolo del
perfume, que Él entendió como un anticipo de lo que tendría lugar
después de Su muerte física. Nicodemo traería entonces una gran
cantidad de ungüento, de mirra y de áloes para ungir definitivamente el
cuerpo de Jesús, como era costumbre, antes de depositarlo
definitivamente en la tumba (19:39). Pero ¿tenía María una
comprensión tal del futuro de Jesús, en cuanto a que Su cuerpo no
quedaría en el sepulcro, por lo que no necesitaba ser ungido con
perfume, como el que ella había reservado? Los anuncios del Señor
sobre Su muerte, sepultura y resurrección habían sido dados
reiteradamente a los discípulos y, sin duda, conocidos también por Sus
seguidores. Para la mayoría de ellos, o tal vez para todos, lo que se
refería a Su muerte, aunque un tanto contrario a lo que esperaban del
Mesías, era entendido, pero, como si fuese algo imposible, no aceptaban
BET ANIA Y JERUSALÉN 1165
lo de la resurrección, hasta el punto que cuando se produjo ninguno
estaba dispuesto a creerlo. Sin embargo, María era una mujer que estaba
siempre atenta a las palabras de Jesús, excelente oyente de Su
enseñanza y de sus revelaciones (Le. 10:39). ¿Había comprendido ella
esta verdad mejor que los discípulos? María sabía que la muerte del
Señor estaba cerca y Él dijo, según Marcos, que ella había hecho lo que
podía. Judas juzgaba la acción de María por lo que simplemente
aparentaba, un despilfarro de algo de gran valor, que podía venderse y
darlo a los pobres. Cristo consideraba aquella acción desde la intención
que la motivaba. Aquella mujer se había anticipado, adelantado, a
ungir el cuerpo del Señor en relación con Su muerte. Nada puede
afirmarse a la luz del texto bíblico, pero es clara la interpretación que
Jesús dio a lo que había hecho María. Ninguna otra persona llegó a
ungir el cuerpo de Cristo preparándolo, como era habitual hacer con los
cadáveres, para depositarlos definitivamente en la tumba. Es verdad que
Nicodemo llegó a poner sobre el cuerpo de Jesús una cantidad de
ungüento antes de envolverlo en una sábana y colocarlo en la tumba.
Pero, proveyó de otra porción de ungüentos aromáticos para que las
mujeres acondicionaran el cuerpo muerto del Señor. Sin embargo
ninguna de ellas logró ese propósito porque cuando llegaron al sepulcro
ya había resucitado. Jesús dijo que María había hecho aquello para
ungirlo para la sepultura. Ella no podía impedir la muerte de Su amado
Señor, pero podía manifestar con aquel acto su amor y devoción hacia el
Maestro. Dos veces María recibió reproches de su actuación hacia
Cristo. La primera de su hermana que le acusó de dejarla servir sola (Le.
10:40). La segunda del ladrón que reprochaba lo hecho porque le
perjudicaba. En las dos veces Jesús salió en defensa de ella. Los hombres
pueden entender un acto de amor como expresión de arrogancia, pero Dios
conoce la intención del corazón y no juzga por apariencias.

8. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí


no siempre me tendréis.

wüs nTwxoüs yap návwTE EXETE µi:>8' ÉaüTwv, f;µf; 8f; oü


Porque a los pobres siempre tendréis con vosotros, pero a mí no
návwTE EXETE.
siempre tendréis

Notas y análisis del texto griego.

Cerrondo el relato, escribe: tou<;, caso acusativo masculino plural del artículo
determinado declinado a los; n-rmxol>c;, caso acusativo masculino plural del
adjetivo pobres; y<ip, conjunción causal porque; nclvtoti::, adverbio de tiempo
siempre; &xe'ts, segunda persona plural del presente de indicativo en voz
1166 JUAN XII
b ,, . . ·. . · . ·. " 0
·.. , A ~ . ~'
*:. f,QtJil:l~.
, . , . ..
~ 0

.:~~jll:~,~~ v'r <:>:~xro.. te~~~¡, ,;~~ •. q~,:t¡Qm~,, ~if.tl~s~~1 ,1;1


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í!i~Y:'° '"'~~illino:. d~,. la, :8e ' ¡:i, .~lw~ ~l 1tir<>~~~~ ;~()na!
~<í~; :~~•. c'so. a:cusatiVf.i.. era.Pe.l'$o~a s~W·'~~i ~o~re
p~iSonar décliriado a .•mí;·· os,,·~ a·~o~Jnntivá' qué .b.tiée;.l~·.·~~és .de
ci:5njuncion coordinan~e, con stn . ~'ro;'lnás bien; y. y por <;ieno? anteS.
bien; · ou,
adverbio de negación . oti;, !ldverbio de· tiempo siempre;
SX&t&,. segunda persona pluntf Qe( preSente de indicáfI'VO .eh VOZ llctiva' del
1

verbo lx;w, tener, aquí tenéis, como presente pr<>fétfoo tendréis. •

rnuc; 7t'tWX,OUc; yap náV'tO'tE ExE'tE µE8' ÉaU'tWV, EµE 68 ou


návrn'tE EX,E'tE. El Señor llama la atención de los discípulos sobre un
hecho real. Siempre habrá ocasión para atender a los pobres, porque
siempre los tendrían. No quiere decir que Jesús esté afirmando que la
pobreza debe existir, sino que hace una afirmación que es comprobable.
El pecado ha destruido los valores esenciales de la humanidad y produjo
las diferencias sociales que, por mucho que personas bien dispuestas lo
deseen, la pobreza persiste en el mundo, de modo "que a los pobres
siempre los tendréis con vosotros". Pero Él les había anunciado Su
muerte y resurrección, y en breve, les hablará de Su retomo al Padre que
le había enviado y de donde procedía. Cuando eso se produzca aunque
quisieran mostrarle con algún don material su afecto, sería imposible.
María ¿había comprendido esto? Sea como fuese aprovechó la ocasión
para ungir a Jesús mientras tuvo ocasión para hacerlo, Juan guarda
silencio sobre la promesa que Jesús dio a María como reconocimiento
1
de aquella acción (cf. Mt. 26:13; Mr. 14:9 ).

Reacciones encontradas (12:9-11).

9. Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y


vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a
Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.

"Eyvw oúv [ó] oxA.oc; noA.0c; EK 'tWV , Iou6aíwv O'tl EKEl ECJ'tl V Kat
Supo, pues, la multitud mucha de los Judíos que allí está y
t¡A.8ov ou 6ta Tov 'Ir¡crouv µóvov, tlA.A.' 'iva Kat Tov
vm1eron no a causa - de Jesús sólo, sino para también
Aál;;apov 'íbwcrtv ov fíyEtpEv EK vEKpwv.
a Lázaro ver, al que resucitó de muertos.

1
Ver comentario a esas referencias en los correspondientes volúmenes de esta
serie.
BET ANIA Y JERUSALÉN 1167

Notas y análisis del texto griego.

Iniciando un breve párrafo, escribe: "Eyvw, tercera persona singular del aoristo
segundo de indicativo en voz activa del verbo yw~01<m, saber, con1?Cer,
entender, aquí supo~ oov, oonjunción continuativa pues; ó, <:aso nominativo
masculino singular del artículo determinado el; ox,/vo<;, caso nominativo
masculino singular del nombre común pÚeblo, gente, no A.u<;, caso nominativo
masculino singular del adjetivo mucho; eK, preposición propia de genitivo de;
trov, caso dativo masculino plural del artículo determinado los; 'Iooocxírov,
caso dativo masculino plural del adjetivo judíos; on, conjunci6n que; bce1,
adverbio de lugar allí; ecn;tv, tercera persona singular de[ presente de
indicativo en voz activa del verbo siµí, ser, estar, aquí está; Ka\, conjunción
copulativa y; ~AElov, tercera persona plural del aoristo segundo de indicativo
en voz activa del verbo spx,o¡.u:xt, venir, llegar, aquí vinieron; oú; adverbio de
negación no; oui, preposición propia de acusativo por, a causa de; tov, caso
acusativo masculino singular del artículo determinado el; 'l'}lO'OÜv, caso
acusativo masculino singu~r del nombre propio J:(t$ús; µóvov, l'ldverbio de
modo súlo, solamente; dl!i.". forma esdrita ante vocal de 1a conjunción
adversativa ciA.f..á: que significa pero, sino; tvcx, conjunción causal para; léai,
adverbio de modo' también; 'tov, caso acusativo masculino singular del
articulo determinad<> el; Ad;<tapov, ea$0 acusativo masculino !Jingular del
nombre propio ,lálaro; 't3t»~\v, terctlta per!ona plural del segundo aotist<l die
subjuntivo en voz a°Ctiva del verbo ~pdro, ver, mirar, observar, aquí vieran, en
sentido de ver; ov, caso acusativo masculino singular del pronombre relativo
declinado al que; ifyeipsv. tercera persona singu1~1 del a9risto primero 4,e
indicativo en voz activa del 'Verbo tysl:poo, tbci,,tar, r~ucitar'° aQ'td relttcitrJ;
E"K, preposición propia de genitivo de; vsq>fiiv, caso genitivo mascuHnó plural
del adjetivo muertos.

"Eyvw oÚv [Ó] OXAüt; noA,uc; f:K '!WV 'lou8aíwv on f:nt


f:crnv Kat ~A,Elov ou 8ta •ov 'Iricrouv µóvov, dA,A,' '{va Kat •ov
Aái'.;apov 'í8wmv ov T)yEtpEv f:K VEKpwv. La multitud de personas
que habían venido a Jerusalén para los preparativos y luego la
celebración de la Pascua supieron que Jesús estaba en Betania. De igual
modo conocían ya, o lo supieron en Jerusalén, que Lázaro había sido
resucitado de los muertos, por tanto, fueron a Betania, no solo para ver a
Jesús, sino para ver al que había sido resucitado de los muertos. Los que
habían subido a Betania no eran pocos, sino muchos, como era propio a
causa de la gran cantidad de gente que afluía a Jerusalén en aquellos
días. No era difícil acceder a Betania porque era un núcleo pequeño de
población prácticamente en el extrarradio de la capital.

El adjetivo judíos, aquí no debe aplicarse a las autoridades


religiosas, especialmente a los fariseos y principales sacerdotes, sino
como gentilicio de los que eran israelitas. Los judíos habían venido en
grupos hasta Betania. Habían venido para ver a Jesús y a Lázaro. Para la
1168 JUAN XII
mayoría de ellos ambas personas consistían en un mero espectáculo que
era bueno conocer. Entre ellos, no cabe duda que habían subido algunos
de los judíos, enemigos de Jesús, al oír la noticia en Jerusalén que Jesús
había venido a la fiesta y había llegado a Betania.

10. Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también


a Lázaro.

E:~oUAEÓcraY'tO fü: oí cipxtEpEtt; 'íya Kat "COY AáL;apoY


Pero acordaron los prmc1pales sacerdotes que también a Lázaro
cinoK-cd YW crt Y,
matasen

Notas y análisis del texto griego.

Sin interrupción en el relato, aftade~ &f:loul.sú~a.vto, tercera persona plural del


aoristQ primero de indicativo en voz media del verbo f!ou.A.&úoµa.t,
rejlexivna1;, decidir, hacer pi~, proyectar, acordar, aquí pcordaron; óe,
partícula conjuntiva que hace las veces de conjunción coordinante, con semi.do
de pero,, más bien, y, y por cierta, antes bie'n; oi., caso nominativo masculino
p~ural del artículo determin~do io$; ~px,tspií;, caso nominativo masculino
plu~ ~l nombre COIDlID priJf,c'/ptl/eN sacerdotes; '{ya,, cqnjW1'1iÓn que¡ K«t,
~vetb:lo "de modo tambtJn~ t~v~ caso acusaiM> 1t1asculino sin• del
~oullil detennin~o de9linél.~o ali Atí:t;~~<tv, casó acus$:ivo ~sclf.Uno
siqu:lat del no~bre propio U~~l'o; ci.1toll.".t6ÍVl'.l><'tv, tercera pers()na p~al del
presente de subjuntivo en voz activa del verbo a?tOK'.tsivm, matar; dat' muerte,
aqui matasen.

E:[3ouAEÓcraY'tO fü: oí cipxtEpEtt; 'íya Kat "COY AáL;apoY


cinoKTEÍYwcrtY, En cuanto a la determinación de matar a Jesús era ya un
hecho. Solo buscaban el momento oportuno. Todo el Sanedrín había
determinado matarlo (7:32). Todos estaban pidiendo información sobre
donde estaba para prenderlo (11 :57). Aquí se añade un punto más a la
tremenda determinación de cometer un homicidio con visos de
legalidad. Los saduceos, secta a la que pertenecían sino todos, sí la
mayoría de los sacerdotes, añadía un propósito malvado más,
consistente en dar también muerte a Lázaro. Nótese que se trata, como
Juan dice, de los przncipales sacerdotes. Quienes habían sido puestos
por Dios para enseñar la Ley al pueblo, honrar a Dios con su ministerio
y expresar una vida concordante con la voluntad divina, buscan la
muerte de dos inocentes porque eran necesarias a sus prop10s mtereses.
El testimomo de Lázaro, sm palabras, con su sola presencia era un
problema contra ellos que era necesario resolver definitivamente, y la
única vía de reducirlo al silencio, era la muerte. Otra importante causa
que movía a los sacerdotes contra Lázaro es que los saduceos no creen
BET ANIA Y JERUSALÉN 1169

en la resurrección, y el resucitado era una evidencia visible que


contradecía aquella mentira en la que ellos instruían al pueblo (Mt.
22:33; Mr. 12: 18; Le. 20:27; Hch. 23:8). Esta situación en distintas
formas se repite a lo largo del tiempo en quienes no son tanto religiosos,
sino que viven obteniendo beneficios de la religión, mientras explotan a sus
seguidores y se lucran en muchos aspectos de su hipócrita forma de vida.

11. Porque por causa de él muchos de los judíos se apartaban y


creían en Jesús.

on 7tOAAOt 8t, UU'tOV únrfrov 't(J)V , Iou8aíwv Kat


Porque muchos a causa de él se marchaban de los Judíos y
f:nícrn:uov de; •ov 'IricroGv.
creían en - Jesús.

Notas y análisis del texto griego.

Conctuye el párrafo: éhi, conjuncibti causal por(Jue; 1toUoi, caso nominativo


mascUlino plural del adjetivo muchos; ot', forma contracta de la preposición
de acusativo 811.i, por medio de, a causa de; a.u•ov, caso acusativo masculino
singular del pronombre personal él; mifyov, tercera persona plural del
imperfecto de indicativo en voz activa del verbo· Ó1t<Íyro, irse, marcharse,
andar, retirarse, alejarse, aquí se marchaban; •filv, caso genitivo masculino
plural del artículo determinado declinado de los; 'Iouoaírov, e~ genitivo
masculino plural del adjetivo judíos; Ko,i> conjunción copulativa y;
tnícrrroov, tercera persoQa plurf.tl 4e1 ,imperfecto de indicativo en voz activa
del verbo 1tUl"t&Úro, creer, aquí creían; iic;, preposición propia de acusativo en,
a; •OV, caso acusativo masculiM singular del artículo determinado el;
'Ir¡crouv, caso acusativo masculino sil'!:gUlar del nombre propio Jesús.

on 7t0AA0l ót' UU'tOV unriyov 'tWV 'Iou8aíwv Ka't


i::mcr'twov de; 'tOV 'lr¡croGv. Juan declara la razón que sustentaba la
determinación de matar a Lázaro, por parte de los principales
sacerdotes. La gente le veía, sabía quien lo había resucitado, y esa señal
culminaba en una aproximación a Jesús, creyendo en Él como el
enviado de Dios. Por consiguiente, quien se acercaba a Jesús se alejaba
de losjudíos. El verbo únáyw, tiene un amplio significado, pero aquí la
idea que expresa es de alejamiento, separación, es decir, muchos judíos
abandonaban su lealtad al sistema religiosos para seguir la enseñanza y
Persona de Jesucristo. La traducción del texto es imprecisa en RV,
porque según esa traducción quienes se apartaban eran muchos de los
judíos, sin embargo lo que el texto griego dice es que muchos se
apartaban de los judíos, esto es, mucha gente salía del entorno religioso
propio de los fariseos y sacerdotes. La separación continuaba y cada
vez era mayor el número de personas que comprendían que el conflicto
1170 JUAN XII

entre Jesús y los líderes era insalvable porque los seguidores de los
religiosos judíos tenían necesariamente, para continuar en esa
condición, que alejarse de Jesús. Sin embargo, nadie de los judíos, era
capaz de hacer las señales que Cristo hacía, ni pronunciar las palabras
de autoridad suyas. Por consiguiente la situación personal del liderazgo
había entrado en una seria dificultad. Los principales sacerdotes,
suponían, y con razón, que la muerte de Jesús no terminaría el problema
si había testimonios a Su favor como el de Lázaro, por consiguiente la
solución inmediata era eliminar a ambos.

La envidia generaba odio contra quien era atracción para tantos.


Esto no podía ser soportado fácilmente por quienes estaban llenos de
amor propio y buscaban su gloria personal. Más tarde, en el tiempo, un
fariseo convertido a Cristo diría a su colaborador Timoteo: "Y también
todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán
persecución" (2 Ti. 3: 12). Es la consecuencia de no ser del mundo.
Muchas veces se consideran a los religiosos, que viven en apariencia de
piedad como personas espirituales, pero cuando se oponen a Jesús, su
verdad, su enseñanza y su ética, no son espirituales, sino mundanos.

Jesús en Jerusalén (12:12-50).

La entrada en Jerusalén (12:12-19).

12. El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la


fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén.

Tij f:nm5ptov ó oxA.oc; noA.uc; ó f:A.8wv de; 't~V Éopnív,


El siguiente día el gentío grande el que vino a la fiesta
ciKoÚcrav•Ec; on 8pxi>•at ó 'Iricro0c; i>ic; 'IEpocróA.uµa
al oír que viene Jesús a Jerusalén.

Notas y análisis del texto griego.

Inicia el i;elato de la entrada de Jesús,en Jerusalin: Tij, caso dativo femenino


singtiltu" del artículo dete~o la¡ sTt<X.Úpiov, adverbio de tiempo siguiente
día; ó, caso nominativo masculino singular del artículo determinado el;
ox,A.oi;, caso nominativo m~c1;llino singular del nombre común gentío, turba,
multitud; no?.ói;, caso nominativo masculino singular de\ adje~ivo mucho,
grande; Ó, caso nominativo masculino singular del artículo determinado el;
tA.0wv, caso nominativo masculino síngular dei aoristo segundo del verbo
ipx,oitm, Venir, llega~, aparecer, aqui que 'virlo; sii;, preposición propia de
acusativo a; "tf¡v, caso acusativo femenino singular del artículo determinado
la; éop't~v, caso acusativo femenino singular del noinbre común fiesta;
cb<oót:Yo.v'ts¡;;, caso nominativo masculino plural del participio de aoristo
BETANIA Y JERUSALÉN 1171
primero en voz activa del verbo dicoúw, oír, escuchar, aquí oyendo, al oir;
01ti, c¡¡(>njunci9n copulatifa qw:; ijp*'&'t'<Xt, tercera ~rsona singul:ar del Jl(eseQte
de índicativo en voz media del verbo epx,oµm, venir, llegar, apare~r. aquí
viene, en sentido de venía; ó, car:¡o nomiaativo masculino singular del artículo
determinado el; 'll}O'ouc,;, caso notninativo masculino sín~ar del nombre
propio J(!$ús; &Íc,;, preposiqión propia de ,acusativo q; 'i~óA.uµa, caso
acusativo neutro plural del nombre ptopio Jerusalén.

Tí] E:naúptov. La precisión cronológica es, como generalmente


ocurre, un tanto complicada. Este siguiente día, tiene necesariamente
que ser el siguiente al sábado, donde tuvo lugar la cena y el ungimiento
de Jesús. El punto de referencia debe ser el que inicia el capítulo: "seis
días antes de la pascua" (v. 1), quiere decir que si el día de comer la
pascua caía en. esa ocasión en viernes, el siguiente día tenía que ser el
domingo, que en muchos lugares del cristianismo se conoce como el
Domingo de Ramos.

Ó oxA.oc; noA.uc; Ó f;A,8wv de; i-fiv Éopi-tjv, El gentío grande, la


multitud se agolpaba en la ciudad de Jerusalén. Todos ellos habían
venido a la fiesta principal de los judíos.

dxoúcmvn:c; on EPXE'tat ó 'Iricrouc; de; 'lcpocróA.uµa. La


pregunta de si Jesús vendría o no a la fiesta ese año, había circulado por
la ciudad. Algunos, especialmente de los fariseos, dudaban de que
acudiría. Esa pregunta quedó definitivamente contestada porque Jesús
había venido a Betania y estaba en casa de Sus amigos. Corriéndose
entre la multitud que Jesús estaba cerca de la ciudad, un verdadero
gentío, había tomado el camino hacia Betania y se habían presentado
allí. Aquel gentío desafiaba al Sanedrín, ya que en lugar de denunciar a
Jesús para que fuese apresado, subían al lugar adonde estaba para
encontrarse con Él. No puede saberse cual era el número de peregrinos
y residentes en Jerusalén que habían venido para celebrar la Pascua,
pero según Josefo, en un censo de asistentes que encargó Cestio Galo,
gobernador de la provincia romana de Siria, en la época en que
comenzó la guerra de los judíos, dice había dos millones setecientos mil
judíos, asistentes a la fiesta. Aunque resulta un número tal vez muy
elevado para poder alojarse en la ciudad y las poblaciones del entorno,
no cabe duda que la afluencia de gente era muy grande.
1172 JUAN XII
13. Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban:
¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey
de Israel!

EAa~ov 'ª~ata •wvcpmvíxwv Ka't f:~li'A.8ov


Tomaron las ramas de las palmeras y salieron
Ei<; únávn1ow
a encuentro
auTcJ) Kat EKpaúya~ov·
de El y clamaban
wcmvvá·
1Hosanna'
&ÚA-oy17µivo~ ó ipxóµ&vo~ iv óvóµan Kvpíov,
1Bend1to el que viene en nombre de Señor
[lwi] ó f3acn).,&u~ rov 'JaparfA-.
y el Rey de Israel

Notas y análisis del texto griego.

Hablando de la multitud, dice: eA.a.~ov, tercera persona plural del segundo


aorieto de indicativo en voz activa del verbo A.a.µ~tlv(l), tomar, agarrar, aquí
tomaron; 'ta, caso acusativo neutro plural del artículo determinado los; ~a.ta.,
caso acusativo neutro plural del nombre común ramas; 'tWV, caso genitivo
mascuhno plural del artículo determinado los; cpotvh:rov, caso genitivo
masculino plural del nombre común palmeras; Ka\, conjunción copulativa y;
t~rj'A.Oov, tercera persbna plural del aoristo segundo de indicativo en voz
activa det verbo s~épx,oµm, salir, aquí salieron; sl~. preposición propia de
acusativo a; 67távn¡aw, caso acusativo femenino singular del nombre común
encuentro; mhíl), caso dativo masculino de la tercera perSona singular det
pronombre personal declinado de Él; K~t, conjunción copulativa y~
iKpaúya.\;;ov, tercera persona plural del imperfecto de indicativo en voz activa
del verbo Kpett>}'(Í\;;W, gritar, alzar Ja VOZ, clamar, aquí e/amaban; wcravvá,
transliteración hosamia; sv).oy71µévoq, caso noQlinativo masculino singular
del participio de perfecto en voz pasiva del verbo euA.oyéw, bendecir, alabar,
aquí bendito; ó, caso nominativo masculino singular del artículo detenninado
el; épx,óµevoq, caso nominativo masculino singular del participio de presente
en voz activa del verbo epx,oµm, venir, aquí que viene; év, preposición propia
de dativo en; óvóµa:ri, caso dativo neutro singular del nombre común
nombre; Kupíov, caso genitivo masculino singular del nembre divino Señor;
Ka!, conjunción copulativa y; ó, caso nominativo masculiM singular del
articulo definitivo el~ fJa:ml.evq, caso nominativo masculino singulat' del
nombre col}lún rey; wV, caso genitivo masculino singular del artículo
determinado el; 'l<:rparf).,, caso genitivo masculino singular del nombre propio
Israel.

EA-a~ov Ta ~ata TWY cpotvÍKwv Ka't f:~li'A.8ov d<;


únávn1cnv auTcJ). Aunque Juan no habla de una comitiva que
acompañaba a Jesús, como lo hacen los sinópticos, no cabe duda que se
formó con la gran multitud que subió de Jerusalén al saber que Jesús
BETANIA Y JERUSALÉN 1173
estaba en Betania. No todos subieron al mismo tiempo, sino que
probablemente lo hicieron por grupos de personas, de modo que cuando
Jesús inició el camino hacia Jerusalén, llegó a formarse una comitiva de
los que le seguían desde Betania y de los que se encontraron con Él en
el camino, dando vuelta y acompañándole en el resto de tramo hasta la
ciudad. Todos ellos tomaron, dice Juan ramas de palmera, literalmente
palmas de palmera en sus manos. El llevar ramos de palmera en la
mano para acompañar a alguien, era señal de rendirle homenaje. Las
palmeras crecían en el camino desde Betania a Jerusalén. De modo que
las multitudes, una delante y otra detrás (Mt. 21:9; Mr. 11:9), fueron
cortando las ramas mientras andaban.

Kat EKpm)yal;ov· La escena que relata Juan pone de manifiesto


un entusiasmo creciente por la presencia de Jesús. El texto griego habla
de gritar, o clamar. La gente aclamaba al Señor. Era una expresión de alegría
y de glorificación al mismo tiempo. Podía entenderse como Bendito el que
viene, o también como bendito en nombre del Señor el que viene.

waavvá· El Hosanna se repetía continuamente. La


transliteración de la palabra significa salva ahora. Era una aclamación
que se convertía en oración. La gente pedía a Dios que salvara en ese
tiempo. Esta oración iba a tener respuesta unos días después, cuando la
salvación del pecador se hacía posible por la entrega en sacrificio del
Cordero de Dios, que en la Cruz llevaba y quitaba el pecado del mundo.
El Hosanna era el comienzo del Gran Jallel, el grupo de Salmos que
habitualmente se cantaban durante el tiempo de la Pascua. La expresión
está tomada del Salmo 118 :26. Éste se cantaba en la fiesta de los
Tabernáculos y en la de la Pascua. Expresa la oración del pueblo que
pide a Dios protección y ayuda. Sin duda la mayoría de los que
cantaban entendían bien el significado de la palabra, aunque aquí podían
usarlo como mera forma de aclamación, vitoreando a Jesús que entraba
en la ciudad. Esta era, una verdadera oración que Dios contestaba en
aquel momento. Al Hosanna, salva ahora, del pueblo, Dios respondía
con la presencia del Mesías, Salvador enviado desde el cielo, la
provisión plena enviada por medio de Jesús. El Salvador estaba en
medio de Su pueblo y podía cumplir las promesas del profeta: "Canta,
oh hija de Sión; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocijate de
todo corazón, hija de Jerusalén. Jehová ha apartado tus juicios, ha
echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti;
nunca más verás el mal. En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No
temas; Sion, no se debiliten tus manos. Jehová está en medio de ti,
poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se
regocijará sobre ti con cánticos" (Sof. 3: 14-17). Es verdad que los hijos
1174 JUAN XII
de Israel perderían la oportunidad al rechazar al Mesías y pedir que lo
crucificaran, pero esto no resta un ápice de lo que, a la luz de la
profecía, estaba sucediendo.

sr3A,oy17µivoc; ó spxóµsvoc; tv dvóµan Kvpíov, Junto con la


petición el reconocimiento de que Jesús era alabado, llamándole
bendito, porque venía en el nombre del Señor. Lo que Jesús había dicho
reiteradamente durante Su ministerio y que los fariseos negaban con
insistencia, el pueblo lo reconoce haciéndolo motivo de gozo y
alabándole por ser el enviado de Dios. El reconocimiento como tal tenía
que ver con el reconocimiento público de que era el Mesías. Nicodemo
lo hizo cuando habló con Él de noche (3 :2). Indudablemente un .
acontecimiento semejante tenía que causar un profundo impacto en la
ciudad que no podía pasar desapercibido para los líderes religiosos,
especialmente para los fariseos, que más tarde pedirían a Jesús que
impidiese aquellas manifestaciones y dirían que todos se iban tras Él.

[leal] ó f3arriA,svc; wv 'JrrparfA,. Además le reconocen como el


Rey de Israel. La aclamación puede considerarse como una en dos
formas o tal vez, si se toma como válida la conjunción copulativa y, que
no aparece en algunos manuscritos, le aclamaban primero como el
enviado de Dios y en segundo lugar como el Rey de Israel que entraba
en la ciudad. Sin embargo, aunque se de como buena la presencia de
Kat, y, no es más que una forma explicativa, es decir, o sea, y la
función que hace es la de unir los dos títulos en uno. Según Mateo, las
multitudes añadían al Hosanna, el título mesiánico de Hijo de David
(Mt. 21 :9). Marcos se refiere al título que le da Juan en una forma más
general cuando dice: "¡Bendito el reino de nuestro padre David que
viene!" (Mr. 11: 1O). Esta exclamación tiene un carácter evidentemente
mesiánico. No era Elías el profeta, quien venía, sino el Mesías. Jesús
había enseñado que Su venida a la tierra tenía que ver con el Reino de
Dios (Mr. 1: 14, 15). El mismo Señor había enseñado a los suyos a orar
por la venida del reino (Mt. 6: 1O). Un gran número de personas
intentaron, tiempo antes, tomar a Jesús y hacerlo rey (6: 15). En aquellos
momentos la resurrección de Lázaro había impulsado a las gentes a esta
exclamación. El clamor expresaba el ansia tanto tiempo guardada de
una restauración nacional de Israel, en el cumplimiento literal de la
profecía. Todos pensaban en un Mesías victorioso sobre los enemigos
que establecería el Reino de Dios en la tierra. Sin embargo, se olvidaban
de la vinculación del Mesías con la paz, humildad y salvación (Zac.
9:9). No hay duda de que las profecías ofrecían la promesa del Mesías
revestido de paz (Is. 9:6, 7; 35:5, 6; 40:11; 42:1-4; 60:1-3; 61:1-3 ss.).
Aquellas multitudes no tenían en cuenta el ministerio sacrificial del
BETANIA Y JERUSALEN 1175

Mesías por el pecado del pueblo (Is 53). El mensaje del Mesías había
sido un llamado contmuo a la paz Por esa razón no encontrarían luego
en Él atractivo para desearle (Is 53·2). El acontecimiento de la llamada
Entrada Triunfal, produciría camb10s notables en el establecimiento del
día de la muerte de Cnsto Los líderes rehg10sos no deseaban hacerlo en
el tiempo de la fiesta, pero aquel recib1m1ento y las multitudes que le
aclamaban en la cmdad, precipitó la acción para prenderle y matarle
antes de que pudiese, según pensaban, ocurnr una explosión social que
lo estableciese como Rey La idea mesiámca estaba arraigada en los
judíos como el gran Rey que reduciría a nada los enemigos y
establecería un remo de poder en el que Israel sería la nación
pnvilegiada y engrandecida entre todas las naciones A lo largo del
mtmsteno, donde tantos milagros se habían realizado, especialmente
algunos como los de la multiplicación de los panes, habia hecho nacer
en la gente el ansia de un rey que les daría cuanto necesitasen y los
libraría de los enemigos En aquel día hacia la cmdad de Jerusalén iba
Jesús, el que podía ser lo que todos anhelaban, olvidándose, como se
dice antes, de que el Mesías tendría que monr por los hombres en la
Cruz para abnr el cammo de la reconciliación con D10s, del perdón de
los pecados y de la vida eterna para todo aquel que cree

14. Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito:

EÓpffiv fü: ó 'Iricroüc; óvápiov f:Ká8tcrEv f:n' aüi-ó, Ka8ffic; fonv


Y hallando - Jesus asmllo, se sento sobre el, como esta
yEypaµµÉvov·
es en to

¡ ! '

~gte!llllGo ,en d télii:to, C$'W'i~; ~\>: <la~O :Q.O~W;!.Ú\!O m~sculino sm~'


(el partícipio del s~do-'ooiisto én '1-oz-activa del verbo eúpímca>, en'conttar,
htillar, aq$,i hdl#an~~ M, j1áttie:l:l~ ~ájditi'Ve q~ 1 'h~e las 1\l'eces de
c()lljunoión~, bott•~ti~tddpero; '1nás'úien, y, y p<>r"Cie'J!IQ~ anu:s
blen:{;o; •0 1 ~w 1 ~ ~gdmr'1iel ~t°' d~ ~;
'I®o\X;t ~o 1;\0minativo ~ si•Jíu: "el 09mbre propio Je$1Íli
q~~.)'1l4~ 491.Wldivo ~ s•a.E •t~l>~,c.Pmfm 11.!'M, asnillo;
•4&~v, ,ttu'rctffi ~o~,J~•I; i4f;ll~d~t(>,1~ de iJldi<iatil!:o ~ v~
~va del~ Jn~ivo ~~ $811Jf¡1r,~e, •rt~ s{lntó; !n' ,, f~ que
1*pqt J~ ~:i,siei~ 4~ Mtiff> ~~,,Qpñ ~l ~PiP91-" e~ión (fe.\~, i ~
ante ~¡Ú Q •nso sm e q. p4r, sobre; «U'C01 q~9
aeun~G-o ~tl'Q' ~ >!~ ~ , ~ ~' ~om"bre} per~<mal JI~
~~~ e<mjitnoión:"ión~ón~ cwno; r~, ~ -pet'$oná sjnsular del
pref!ente de indicativo en voz activa <.U>1 verbo áµi, ser, estar, aquí está;
1176 JUAN XII
yrqp~¡.¡.jdvov, caso nomtnativo neu'fro, ~tngul!U' del ,parti-Oipio perfecto en, voz
pasiva del verbo ypdq><t>, escripir, aquí escrito.

Eúpwv fü: ó 'Iricrouc; óvápwv f:Ká8tcrEv f:n' mhó, Ka8wc;


f:crnv yEypaµµÉvov· Juan dice que Jesús halló un asnillo. Es necesario
acudir a los sinópticos para entender que encontró ese asno en el que
nadie se había montado nunca, luego de enviar a Sus discípulos con
datos precisos para hallarlo. No es necesario pensar en una
contradicción entre los relatos. Realmente el participio del verbo
expresa la idea de encontrar algo después de una búsqueda, que no tiene
que ser por el mismo sujeto del que se habla, sino por terceros. Las
instrucciones que había dado a los dos discípulos que envió a la aldea
situada frente a ellos, eran muy precisas, de modo que no había pérdida
posible en el cumplimiento de la búsqueda de aquel animal. Estando
frente a Betania, probablemente se trataba de Betfagé, ya que el Señor
había salido del lugar de residencia de Lázaro y su familia (v. 1). Ellos
debían encontrar el pollino nada más entrar en la ciudad. El animal
estaría atado. El término óváptov, usado por Juan se podía usar para
referirse a un asno en general, pero también a un asnillo, esto es, un
animal joven. Esta palabra es un hápax legomenon, que significa dicho
una sola vez, por tanto es una palabra que aparece una sola vez en los
escritos bíblicos del Nuevo Testamento, y que corresponde al pollino de
asna, del versículo siguiente. Según Mateo, ese animal estaba junto a su
madre (Mt. 21 :2). Conforme al relato de los sinópticos, Marcos hace
notar que el pollino no había sido montado antes. No es fácil ni sencillo
montar una cabalgadura la primera vez, sin embargo, no podemos
olvidar que si el Señor lo necesitaba para Sus planes, así el animal
estaría dispu.esto a servir de cabalgadura para Él. El Creador sabe como
actuar en cada una de Sus criaturas para llevar a cabo Su propósito en
armonía y bien. El Señor manda a los suyos que cuando encontrasen el
pollino, que estaba atado, lo desatasen y lo trajesen a Él. El relato debe
completarse con las informaciones de los sinópticos 2 , que entre otras
cosas dicen que los discípulos echaron los mantos sobre el animal para
que sirviera de albarda y asiento para el Maestro que cabalgaba sobre él.

Surge aquí una pregunta como consecuencia del conocimiento


preciso que Jesús tenía sobre el pollino y el lugar donde se encontraba
atado: ¿Era un conocimiento sobrenatural o era un asunto previamente
concertado? Es muy posible que aunque el lugar no era Betania sino
Betfagé, muy bien podía tratarse de una familia conocida por Jesús, tal
vez de los que eran amigos de Lázaro y sus hermanas. Bien pudiera ser

2
Ver comentario a Mateo y Marcos de esta misma serie.
BET ANIA Y JERUSALÉN 1177

así por la reacción de los que eran dueños del asno ante las palabras que
Jesús les había dado y que resultaban una verdadera contraseña, para el
acuerdo previo sobre el asno. Sin embargo, todo había sido planeado
muchos siglos antes y anunciado, como se dice antes, proféticamente.
Aunque el acuerdo prev10 no puede descartarse, es tal vez mejor,
considerarlo como el conocimiento sobrenatural de Jesús, en cuyo caso
la Persona Divina del Hijo de Dios comunicó a la humanidad de Jesús, todos
los detalles que dijo a los dos discípulos. De este modo pueden entenderse los
detalles y el hecho de que nadie hubiese cabalgado sobre el asno.

Como siempre Juan obvia los asuntos que pueden denvar la


atención del lector separándola del objeto principal del relato que es
Jesús. Así ocurre en este caso, en el que se limita a referirse a lo que es
imprescindible para situarlo.

15. No temas, hija de Sión;


He aquí tu Rey viene,
Montado sobre un pollino de asna.

µT¡ cpof3oV, 8vyár1Jp I:zwv·


No temas, h1Ja de S1ón
ióov ó f3am?csÚ<; aov spxsraz,
He aquí el Rey de ti viene
Ka8rfµsvo<; bd JUVAOV ovov.
sentado sobre pollmo de asna

Notas y a:nálisis del texto griego.' ' ¡

Sígne con la cita profitica: f.n;, partícula que hace funci()nes de adveroio de
neg¡icjón no; <(Jo{:Joí;. segu:rul;a persona singu,lat del ~ente d!il imperativo en
voz media del verbo cpo~éoµat, asustarse, temer, atemorizarse, aquí temas;
8urdrr¡p, caso nomin1;1tivo ml;lSculino singular del nombre común hija; IiaJv,
caso 1en}~e0 fen:tenmo si111filllr del ,nombre ,pmpio decllnado d(!¡ Si6n~ Mou;
segunda person1;1 singuliu: det aoristo segu,ndo de imperativo ~ voz media del
verbo ópáÓ), en la forma etoov, mirar, mostrar, ver, con uso adverbial
ef!Uivale a ñe <.u¡:u(, 1m:edlfí i¡ete, veiw ahont, e~. podrla tradl'.l()lotrse com<> ooa
expresión de advertencia enfática cqmo ¡Mira!, incluso podría leerse a modo
de interrog¡ición cQmo y ¿sabéis?, es en la práctica como una partícula
det)l:ostratlv~ que se Uia p~ atlllna'.li el disetlr$O avivando la atenéi:ón del
leot«, alguaos modernos ltrtdentiíican como interjección; ó, caso nominativo
masculino singular del artículo determinado el; f:Jaodsúq, caso nominativo
~culino sinff(ll&r del nombre eoilnltl r~; m:>v, caso genitivo de la segnnda
petsona sin@ular del pronombre penonal dectinado de ti; §pzsr:tlx, teréera
persona sin@ular del presenie ~ indicativo en voz media del ver,00 spxo¡. u~t,
verJir, ll'$6P, apa~CQr, aquí vtene;, lfafJtfµsvoq, caso »ox;minativo wasculino
singular del participio de presente en voz m1:id'ra del verbo Kci911µm, sentarse,
1178 JUAN XII
aqui s(!t'fttado; hi, preposición propia de acusativo sobre; ¡cmJtov, caso
1

acusativQ masculino singulw del n0mbre común pollino; ovov, caso genitivo
masculino singular del nombre común declinado de asna.

µT¡ cpof3oV, (Jvyárr¡p LuJv· Juan cita la profecía dándola como


cumplida en la entrada de Jesús en Jerusalén, cabalgando sobre un
pollino y rodeado de multitudes que le aclamaban. La cita está tomada
del profeta Zacarías, en donde decía "tu rey viene", usando un presente
profético. El entorno del relato toma un carácter eminentemente
mesiánico, como estaba profetizado: "Alégrate mucho, hija de Sion; da
voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y
salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo
de asna" (Zac. 9:9). El hecho de que no había sido montado antes es
una clara alusión a un animal santificado para el Mesías. Los asnos eran
animales de montura entre el pueblo, el caballo estaba destinado a
hombres y guerreros. Jesús entró sobre un asno porque quien entraba
era el Príncipe de Paz, anunciado así proféticamente: "Porque un niño
nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se
llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno,
Príncipe de paz" (Is. 9:6). El pollino sobre el que iba a cabalgar no era
suyo, sino prestado. Realmente el Señor no tuvo nada suyo en
propiedad. Cuando comenzó Su ministerio dijo a un grupo de discípulos
de Juan el Bautista que le preguntaron sobre el lugar donde moraba, que
no tenía lugar propio, en contraste con las aves que tienen sus nidos y
las zorras que tienen guaridas. El Señor no tenía un sitio propio donde
reclinar Su cabeza (Le. 9:58). Por esa razón, el animal sobre el que iba a
entrar en Jerusalén era prestado. Las palabras del apóstol Pablo
definirían esta situación en el plano de la humanidad ya que "se hizo
pobre siendo rico" (2 Co. 8:9).

A la hija de Sión se le manda dejar de temer y cambiar su temor


por alegría que es el sentido de la expresión profética. Es a Jerusalén la
capital que estaba atemorizada por los enemigos a la que se llama hija
de Sión. El Rey que venía a ella resolvería el problema de su temor con
el poder omnipotente de Su presencia. No se sabe realmente de donde
tomó Juan esta cita, puesto que en el texto hebreo no habla de temor
sino que invita a saltar de alegría, aunque es posible que en el
pensamiento de Juan estuviese otra referencia semejante (Is. 40:9).

i8ov Ó f3aazJ..,sú<; aov spxsraz, 1Ca(Jrfµsvo<; bri nwA,ov ovov.


El pollino no es figura o símbolo de animal de guerra, sino de
cabalgadura para un hombre de paz. Lo usaban los reyes y los jueces en
misiones de paz. Era usado también para las tareas humildes. Los reyes
BETANIA Y JERUSALÉN 1179
en m1s10n de conquista entraban en las ciudades conquistadas sobre
caballos, animal de guerra. La profecía apunta a la destrucción que Dios
hará de los caballos de guerra y de los arcos, para hablar de paz a las
naciones (Zac. 9:10). No se trata de apuntar a la profecía para señalar
con la entrada de Jesús el cumplimiento de ella, sino para hacer notar
que el Rey que entraba era un rey especial y distmto a todos los demás
reyes que existieron y que existirán. No había venido a ejercer un
reinado político-militar, sino a sufrir los padecimientos que le esperaban
como Redentor del mundo. Jesús diría a Pilato que su reino no era de
este mundo, por eso no entraba en Jerusalén con la pompa propia de un
rey, o como suelen hacerlo los grandes del mundo. De la misma manera
que Juan cita el cumphmiento de la profecía de Ezeqmel, podría hacer
también referencia a la verdad bíblica que dice que "no es posible que
un profeta muera fuera de Jerusalén" (Le. 13: 33).

16. Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero


cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas
cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

"'CatYm OUK Eyvwcrav auwü oí µa811•at "'CO npwwv, dA-A-'


Estas cosas no comprendieron de él los discípulos al prmc1p10, pero
O"'CE f:8o~ácr811 , l11cr0Gi; "'CÓ"'CE f:µvtjcr811crav on "'CUO"'ta
cuando fue glonficado Jesús entonces recordaron que estas cosas
~V E7t' UU"'tcV yEypaµµÉva Kat l"UO"'ta E7tOÍ1l<JUV au"'t<\).
estaban sobre El escntas y estas cosas h1c1eron le

Notas y análisis del texto griego.

Siguiendo el relato, añade: -rafüa, caso acusativo neutro plural del pronombre
deQrostrativo estos, en sentido de eskJS oo$t18; oúK, adverbio de negación nt);
eyvw:ruv, tercera persona plural del aoristo segundo de indicativo etl voi
activa del vei;bo yi vWO'KW, s'aber, f.?nitJndtir, • coµocer, comJlren,Jer~ aA¡¡w
comprf!fldieron; ~u'tpo, caso genitivo ~aseJ¡tijno de la tercera persona ~j.n~
del proi:Jomb,re per~Qµa~ declinaq;o ele Él; p~, caso nomiµativo m<!l$cttUn() p~w;al
del al1ículo detmnmado tos; µa@111íal., caso +io~inativo mascutµ,,o plural d.1
nombre comim 1.#sctpulos; -rbi 'caso aeusativo i:ieutro singular del e.rtipúlo
det$fininado del.)linado al; 'ltpfficov, caso acusativo Qeutro singular del adjeti'Vo
num!tal mdínal primero; &;u•* fünna'esctita 'ante vocal de la conjurtción
advm'Sativa allá que signi&a pero, sino; <Su, conjUlll.)ion crmmio;
tool;á<J6t}. tercera persona· singular del ~st<> primero de indicativo~ voz
pasiva del veJbo ao~á¿;w, dar hottor" glorijkar, aquí fue glari..ficmlo;, l'qaniis,
caso nominati:vo magpulúio singulJU" del +ioml:>re propio Jesús; 'tÓts, adv~io
demnstfativo f!nlonces; 'sµvtiQ'Gnc:r«v, tercera persona plural del ooristo
prime~ de 4ndicativo en vo; p.V<l "cel ve:i:bo µiµvtjo-Kott~i. recordt1rr.
ac<Jrdarse, tener en cue"ta. aqv.i, rec;f,Jt:iJaron} o:tt, 1=onjunci6n que;, t~u-ra,
caso acusativo neutro plural del pronomt:>re demostrativo estos, en sentido de
1180 JUAN XII
'1S'tf;l.$ CO.s'aS~ ~V,
tercera persona plural del imp@rfecto de indicativo CU VOZ
•tiva del Vftbo eiµi, .s-er, estar, aqU:i etftribv1i; 811:', f~ que adqpttt la
preposición de dativo én:i, con el grafismo por elisión de la t final ante vocal o
diptongo sil) aspiración, que equivale a por, sobre; a.\)tc\}, caso. dativo
lru.lsculino de la tercera persona singular del pronombre personal él;
Y&')'pc:q.tµÉvq, caso nominativo neutro plural del participio perfecto en voz
pasiva del verbo ypcfrpro, escribir, aqú{ escritas; k.a.i, conjtinción copulativa y;
-m.Üta, caso acusativo neutro plural del pronombre demostrativo estos, en
sentido de estas cosas; E:noít]o-a.v, tercera persona plural del aoristo primero
& indicativo en voz activa del verbo 'ltotsc.o, hacer, aquí hidterrm; <XQt4\'~ caso
dativo masculino de la iercera persóna singular del pronombre personal
declinado a Él, le.

'tafrm ouK Eyvwcrav au'tou oí µa8r¡'tat 'tÓ npwwv, Los


discípulos no entendían lo que estaba sucediendo. Esta observación solo
puede ser hecha por quien participaba en el problema, como uno de los
Doce. Esta falta de comprensión ocurría al pnnczpio. No llegaron a
comprender el alcance de los acontecimientos como el cumplimiento de
las profecías mes1ámcas. El Evangelio presenta a los discípulos lentos
para captar el significado de las cosas relativas a Jesús. Aquí no
acababan de entender el sigmficado de la entrada en Jerusalén. Que el
Señor se sirviese de un asno, no era comprensible para ellos como el
cumplimiento de una profecía. La entrada en la ciudad no era para ellos
la entrada del Mesías, sin embargo, la multitud enfervorizada aclamaba
al Rey de Israel (v. 13).

cU),,' on; f:8o~ácr8r¡ 'Ir¡crou<; TÓn; f:µvtjcr8r¡crav on 'tau'ta


~V f:n' au'tc\) yi:;ypaµµÉva Sin embargo la ignorancia quedó resuelta
cuando Jesús fue glorificado. El proceso de la muerte y resurrección
dejó resuelto para ellos el problema que no entendían. Especialmente la
glorificación a la diestra del Padre, resolvió para ellos la realidad de lo
que suponían los acontecimientos de la entrada en Jerusalén. La
percepción plena de las cosas ocurridas se produciría por la enseñanza
que el Espíritu Santo haría en ellos, luego de la glorificación de Cristo
(7:39). La santísima tercera Persona de la Deidad, traería como misión
dar testimonio acerca de Jesús ( 15 :26). Aquellos hombres necesitaban la
asistencia y conducción del Espíritu para guiarlos a toda verdad (16:13).
Los discípulos descubrieron después de la muerte, resurrección y
glorificación que tipo de rey era realmente el Señor. Ninguno de ellos, y
mucho menos la multitud esperaban el Rey Salvador, que moriría en la
Cruz. Para ellos Jesús no cumplía las condiciones que esperaban de Él
(Le. 24:21 ), de otro modo, Cristo no era el rey victorioso que los
profetas anunciaron para Israel. Después de la glorificación entenderían
que el glorioso Señor tenía la autoridad real sobre todo lo que hay en el
BET ANIA Y JERUSALÉN 1181

cielo, en la tierra y debajo de ella (Fil. 2: 11 ). Todos ellos tenían un


conocimiento imperfecto de las Escrituras hasta después de la
glorificación del Señor, por tanto no se daban cuenta de que se estaba
cumpliendo la profecía de Zacarías.

Kat 'taU'ta Enoír¡crav au'tó). De modo que todo lo que estaba


escrito sobre Él en la profecía, eso fue lo que le hicieron. No se trataba
de aspectos novedosos sino de la realización de todo lo que estaba
determinado para Él y que había sido revelado por los profetas. Nada
quedaba al arbitrio del hombre, sino que todo cuanto ocurría había sido
establecido anticipadamente en el designio soberano de Dios. Los
discípulos conocían la profecía, pero permanecían en la ignorancia de
que había sido escrita en referencia a Jesús. La llamada entrada triunfal
era la puerta que abría el tiempo de la Pasión. La comprensión posterior
a los sucesos de aquellos días se resolvió para ellos comparando las
profecías con los hechos: " ... se las habían hecho''.

17. Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a


Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

l';µapnSpEt oüv 6 oxA.oc; 6 wv µE•' auwu O'tE 'tOV Aá~apov


Testificaba, pues, la multitud la que estaba con Él cuando - a Lázaro
l';cpwvr¡crEv EK •ou µvr¡µdou Kat fíyctpEv au•ov EK VEKpwv.
llamó de la tumba y resucitó le de muertos .

.·Notas y análi$~ deltexto griego;


:-~·, __... ___:·!.·' ·...~;'·.'-:::?,.; <:,. _:. ·:'.>~~ ·, .·_. ~:"'\' .''· '·: ·:·>.º_º:
> ::,_·_· ,·_.·. "·_:· .. :.·i_:· __ ~<~::·_ . ,-~ . -' ~< ':''- ' ' .<' ,~-' ' > : '-:-' ' .. - /.º·~·, ,·, _ -->-- ·. '·:.."- -~>
:::','.:_' ' '" - '

A~j:>~~~e~g~i, _.· te~ep1. ·. 9~~ ~i,µ~llll'.· d~l: •.iJY1p~rf'e.5t9 (le i~4i~ativ?.~•


·~~í:' aéti'Vtt· d.e:J• v~r~. ~~R~ •....·.•. .•..;..te§tifi"qá~ ·iit1f ::tifsti/!J:an~q¡"'4<JJJi•:~test1JJt1ª~#;·
º~\'· ~9t;tjunciAti contitl~tivE\~i {}.,.~a.:s<>•·tip1).rina~\'º.111ascu1íµ.o, sÍilguiiif del
· ··llrtí~W()·····;det~~ª~······#;:::: ~~~~· i~··•····~~i~~vQ.:•~E!~C\1;~1no·.: ;·~1µ.,g1¡1~1J! •..• . 4~~..
~ºlll~~e 9~~.geni,iq, . 1!#'.#i1fAtilrlJ11<~ .ge#; . .·.o~;:?~ºn()1llin,~~v~ 111asf1¡1lh1()
~~~:~!: .·. . ·..JQ.i~e~~. . . ·. ~ ~~P~9 ~~$~~9 ~~l'lW' .
a¿l.Jlliltkivi<l.~··. ~sentt; de ·.· · .· . ·.er, ·~star,;aqui 'que' est?n· 'coinq
v~~~l\t~:~Js~~~P.~~91f:iílff ··· . ·........ ·. ~:,·f9~ª:;~$tJm c$~.;J~. . Rr~p9~i@~~i:t.q~:·.
genitivo j.lt~fk·'·c~n~.·por . 6n ... '.c~n' espbitii' sllav~; .. · titho\5, 'ca~o:.
~t~Y9>111~~~~Jiµ.()\•.~~t1. .... .. ~l': : ;~t~-.~ ~{;d ~:r;~~::. ¡:99~~ci~~
cuando; :.Jov,> cas<Lac~ivo · · · . far 9el artieulo 4.efiniilo el;
(f;\;,. 9~~.~~~~· ' . ' ~$;- . .'' 9 fJ. ·
o;"i<¡>©'\ij<Jty,jte'' ·, . ·. et.:a iv~
ell;\roz .a~ti . v~
;;.'"<~ 0 b·'.'
>~·,\·Y<<:.:' (i:<::_;.',_':::::·; ._-.: ':":·c··,':::
"r
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· genitivode, ; ·. ·••••....·. . . . •. ·.· .... ·. . •. tl"il ·......··· .· .al(l ·. . . . . . .•. . . lq~f
~Y'.'lµe~l:> •.·.• ·.• .• ·;~~<>···•···•·•~i~'l¡l~.·.···•.'!1~·· ~.jt'.t~~, ·. ·.·~l:':~<>~?re: .•·. • :~?~ú~:-::f~.1{~éi4.ct1i: ·
m~ertos; ·'Kat, . con1unc1ón copulativa y; ·i{ysipsv; tercCI"a persona singular del
a9rjst() . priméró ·.·de irtdicativo". ~n yo¡¡; actjv.a, .~el ·v~rbo eyi::ípO;J;. ·le.yantar,
1182 JUAN XII

.~~~:~~MF>: ~~l>.r'8i:tc~i~~.:;lit~i9\it.:· :. a~!J~·"~<>:·:®" lft;S~efll


·. mil9ria $liJi~m-· delr1*~lií~*~~. . . ··~~~~:q:v~~:¡~~~: 61f,:1p~~n
~,P:la ~e ·g~tivo,, de;,>:~~"'.~:~;~~i#~~~~tdwal ~f~mbre
común muertas. , , ·

Eµap'tÚpEt oúv ó ox!vrn; ó wv


µE't' mhoG O'tE 'tOV
Aá~apov E<púÍVYJCTEV EK 'tou µvriµdou Ka't fíyEtpEv au'tov be
VEKpwv. La multitud que había llegado a Betania y que formaba parte
de la que con palmas en sus manos aclamaban a Jesús en la entrada en
la ciudad, testificaban del prodigio realizado en la resurrección de
Lázaro, ante la otra multitud que saliendo de la ciudad había venido a
recibir a Jesús. Todos los que conocían el milagro daban testimonio, de
la acción sobrenatural que el Señor había realizado. Era una
proclamación pública del poder de Jesús. Estos eran los que estaban con
Él cuando llamó a Lázaro de entre los muertos. Los que presenciaron el
milagro no podían callar, dando testimonio a todos de lo que había ocurrido.

18. Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque


había oído que él había hecho esta señal.

úta 'tOU'tO [Kat] Ú7t1ÍV'tl"JO"EV mhó) ó ox.A.rn;, O'tt iíKouaav


Por esto también salió al encuentro de Él la multitud, porque oyeron
'tOU'tO mhóv 7tE7tOt YJKÉVat 'tÓ CTYJ µéfov.
esto que Él había hecho la señal.

úta 'tOU'tO [Kat] úniívn¡aEV aU'tú,> o oxlvo~, O'tt iíKouaav


'tou'to mhov 7tE7tOtYJKÉvm 'to crriµEtov. Como ya se ha indicado
BETANIA Y JERUSALÉN 1183

antes había dos multitudes Una la que había estado con Jesús en
Betama y que habían visto la resurrección de Lázaro, otra, la que había
sahdo a recibir a Jesús desde la cmdad El asombroso milagro de la
resurrección de Lázaro era el motivo prmcipal que movía a la gente a
sahr de la cmdad para recibirle en el cammo Tal vez estos salían de la
cmdad porque habían oído los vítores y las aclamac10nes de los que
venían con El Nuevamente se menc10na el milagro, lo que supone que
Juan lo consideraba como capital para las motivac10nes de la gente que
saha a recibir a Jesús Los que habían visto el milagro daban testimomo
y los que no, pero oían de él, salían para recibirle Algunos, salían para
aclamar a qmen ya no cabía duda de que era el enviado de Dws

19. Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada.
Mirad, el mundo se va tras él.

oí ouv <l>aptcmtot chav npo~ Émnoú~· 8cwpfrrn on ooK


Pero los fanseos dijeron a s1 mismos Veis que no
wcpcA.frtE ooÓÉv 'íóc Ó KÓcrµo~ 07tÍCJW aowo anil/...8cv
consegu1s nada 1M1radl el mundo tras El se fue

Notas 'I anábsj¡; del ~to SlleS'?t


Cierra el párra~~hn rat palabra,s o~ los /ariSCQS: oí, ~~;J·.nomi~tivo
n)a.tetmn(> plUrll1 '~) atiteu'fo '4ét"ril:Íid~ los~ o~. 1conjqad6n ~versáttva \
peró;- '1ttptblifoi~ ~ amburtivd msedtino ~mpfar de( t}Ottibre pl'Qpio ¡

fariseos; ibth~~\étéda-~ pkMI del~ aonsto db'lndfüativ() en


voz aem del~~ ~fütl:l\'r ~ del aoristo de Mym, habfqr, decir, ~
d'fiel"Olf4 npQf~ ~(ll~ót\ ~a lle ~af1iyro (.l!;,1 ~•oúi;~ ~o ao\llltiw
niaseulino plural del pr$11°"bre refi11xlvo sí mi$lfWS; 0sropti'.•s. sepda
persona plural del presente de indlcattvot a tvPzt ¡qbva del,;i'{erbo ~~.
mirark ver, ob~rvar, cont~Iar. aqui wis~ puede ser también presente de
imperativo en ctt.'f(> caso serilit v~; ~'1tJ~i9:~ ;, 9\}t?a1 f$lntli{I ,.
de1 adverbio de nepc1ón no, c<)n el ' ie> t.tna voeal con
~av~ ~<! ~ e ~ ~~fe, 1\ i~ p~u~at~ P,1'~~~ de
mdícatlvo ch a de1'~tl,50 , aproveéhar, ~ervw, cnnsegui
co~s; oQBé'll, caso acusativo neutto :singu.Jar liet J'*on<)n1bre i:a.de
nada; U&, sepda persona .smjúlar del ~sto segu.ado de i]nperativo ea V:OZ'
medm del V~ ~ftth. en mjfOthla it&w; m'irtu, móStrar, ver, C()lt tls6
adverl>W eq»i-wtlf a M ~ sucedi6: qae. véll, ~• .ete. pcrdrla ~irse
• como pná ~pre$ón de a~a enf'li~ ~)1Í.Q ,;Nlíra!, id<.lhl~ ptXlrla lf~rs~
1

a tnodó de interrq~ción COIDP y ¿sabélst~ <$'en la ¡;tá~ca co!_fi~ ¡j~~tfl~


demo&Q'ativa, que se usa- par,a animar et 4JscursG~vando la: ~nción ael
lector. alguD()8 niod~aJa Atentífi~ ctlllJlo ~i6b; o, Ci\St> nooii~vo
~ino ,. q det~ el; ~B4~µo~ c:aSQ uontinQ;tiv0
,tw«~s ~~; ód~ *1vwl:li<t~ ll.l~lt ~
•trÍla,'5~t1l~°"~ Cás& gedithtb ~ffba def1á teteera :persolia~ingufar
1184 JUAN XII

·•·••d~1·pí~f!ll)rer~~i:s00,1~~.ün~:p.~• ~~F·~~~~~vt.iB~~da:.~rsotta·s~l~·.
· c1e.l·.~i~~~···~~~···<l~}::iJ1.díP~~Y'<> :~p·•'Y~··{t:~~···i:lel::V~lfo::«ffei1l?~qf.1~;·i:"1~,
'Úf$~: ~{:;. .·. ·.· ·.:. · ·•· . · ·• >,:,{ii ' :e •. : . ·• :

oí ouv <l>aptcratot dnav 7tpÓ<; Éamoúc;· 8E:wpEt'tE OUK on


WqlEAEt "CE ouMv· La nota disonante a la alegría del pueblo con la
presencia de Jesús, la ponen los fariseos. El rencor contra Cristo hace
que se pronuncien a modo de lamentación o de frustración, como si
dijesen: '~va ve_is que no somos capaces de resolver el problema; nos
dejan a nosotros y siguen a Jesús" .. Esta reflexión la hacían entre sí,
diciéndose uno a otro la queja. Con todo, ninguno de ellos quería asumir
la responsabilidad en el fracaso, de manera que muy sutilmente se
acusaban unos a otros: "Ya veis que no conseguís nada", el que habla
no se siente responsable, pero acusa a los otros de serlo. Es muy
probable que en el fondo subyace la idea de que la campaña suave
contra Cristo no daba resultado y que debía intensificarse con decisión.

'í8E Ó KÓcrµo<; 07tÍO'W CXU"COD anfi'J..8EV. Quienes se iban tras


Jesús, según el concepto arrogante de los fariseos era el mundo, una
expresión despectiva hacia la gente, que según ellos, eran del vulgo y
sin letras. No seguían a Jesús y le aclamaban los líderes religiosos, era
el mundo, al que ellos no pertenecían. En cierta medida esta era una
verdad que se iba a proyectar en el tiempo siguiente. Jesús había sido
enviado al mundo en misión salvadora. El mismo Señor sería motivo de
atracción a todos. Ahora, como anticipo de lo que será el seguimiento de los
creyentes en la historia de la Iglesia, el mundo se va tras Él, abandonando los
principios religiosos, que no espirituales, de la vieja dispensación.

Enseñanzas de Jesús (12:20-50).

El deseo de unos griegos (12:20-22).

20. Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la
fiesta.

"Hcrav cSE; "EA.A.r¡vE<; nvE<; EK -cwv dvaj3mvóv-cwv 'íva


Y había griegos algunos de los que suben para
npocrKuvtjcrwmv E:v -ciJ Éopn:r
adorar en la fiesta.

.
<N~~ :Y~~ijsi~d~fi~#f>~~~it<K ......~.•. . ;:.•· ,. · . i· . ·. . · \

·rtii-0i~~~·· ····~. .~~\lo;/páJ#~]te~~~~.f~&~v~.!·.·~t-0J~·~. ~~9®·••.···:~ins}ilar. · ·ci~l· · .


i:lll~rftéto. (le . jndicátiv~ .~n .vq~ .acti;v~, <lel.vefbo •eiµí; sef',··es(ar, . . ha.ber, ·· ~qui
BETANIA Y JERUSALÉN 1185
habío; os, partícula conjuntiva que hrwe las veces de conjunción coordinante,
con IElntido de pe'f'P, más /Jieri, ;):'et ;!.! JJt'JP C"~erlp.1 4flttes i;e1ili; conu:vcortjúooión
coordinante es la segunda en frecuel\eia en a N.T. después de is:.a.1;"EA.A.r¡v1><;,
cas~ m>pW.lati~ mascwinq pl~ 1del ~bre, J!rqpio tp;tlfJBo; nv&<;. caso
nominativo masculino plua,l del adjetivo in~ftnido algµnos; &te, preposición
propia de genitivo de; ;wv, caso ¡eo:iti1i'Q masculio:o pJwal del articulo
determinado los; civa.f3mvóvtwv,, casó genitivo masculino plural del
participio de presente en \foz aetiva del verbo ,<lv«f3a.tvro, subir~ aqqí que
suben; 'lvti,' cl:'>njunci~n caim1l pltrll; nfpomtt.wflc:Wdiv, tercera pénlona ~Jural
del aoristo primero de subjml,tivo en voz activa del verbo ?tpo(ftcuv1fo:i, adorar;
&v, preposicióif propta d~'dativa en;' 'tij, 'caso itativo'feme:tllno singular del
artículo determinado la; ~P'tij,, e~ datis'o femenino singular del nombre
1

común fiesta. '

"Hcrav óf> "EAA11VE~ nvE~. Con este episodio se cierran los


hechos relativos al mimsterio público de Jesús. Una de las dificultades
está en fecharlo. No parece ser que ocurriera el mismo día de la entrada
en Jerusalén, sino que tuvo lugar en alguno de los siguientes,
especialmente entre el lunes y el martes de aquella semana.

Otra dificultad del versículo está en determinar que quiere decir


Juan con el gentilicio griegos. Podría tratarse de judíos de habla griega,
los conocidos como helenistas (Hch. 6: 1), o referirse a griegos, en
sentido de gentiles. Ambos pudieran ser. Aunque por el entorno debe
entenderse mejor como gentiles que habían aceptado el judaísmo como
fe personal y que venían a Jerusalén para la celebración de la Pascua.
Estos habían sido instruidos en el culto al Dios verdadero, y se podían
calificar como piadosos, o temerosos de Dios, como los que se citan en
Antioquía (Hch. 13:43-50), así también era Lidia de Tiatira (Hch.
16:14). Por tanto serían griegos distintos a los judíos helenistas.
Además el calificativo se aplica en el griego a quien no era judío de
nacimiento (cf. 7:35; Mr. 7:26), donde la mujer se presenta como griega
y luego como sirio-fenicia. Sin duda el ministerio de Jesús fue dirigido
mayoritariamente a los israelitas y no tanto a los gentiles, aunque hubo
contacto, y algún milagro tenía que ver con ellos. Sin embargo, Jesús
había dicho que sólo cuando Él fuese levantado, señalando al momento
de la entrega de Su vida en la Cruz, atraería a todos a Él mismo. Este
contacto con ellos y la petición que van a formular a los dos discípulos
de Jesús, pone de manifiesto que la hora de la muerte y glorificación del
Señor estaba cerca o, si se prefiere mejor, era inmediata.

EK 'tWV dva¡3mvÓV'tWV 'íva npocrKovtjcrwcrtv f:v n:i EOpTij·


Los griegos habían subido a Jerusalén con el propósito de adorar a Dios
en un día en donde se celebraba una de las solemnidades más
1186 JUAN XII

importantes en Israel. Los prosélitos venían de todos los lugares del


mundo, como ocurría con el eunuco etíope (Hch. 8:27). Como él, estos
griegos podían muy bien ser de los prosélitos de la puerta. A este tipo
de gentiles pertenecía también Camelio (Hch. 1O). Todos ellos habían
abandonado la idolatría y subían a Jerusalén para adorar a Dios.

21. Éstos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de


Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

oúwt ouv npocr1P-8ov <l>iA-ínnw TW cino Bri8crcii8a Tll<;


Éstos, pues, se acercaron a Felipe, el de Betsaida
raAtAaÍa<; Kat rjpWTWV mhov AÉYOVTE<;" KÚptE, 8éA.oµEv TOV
de Galilea y rogaban le d1c1endo Señor, queremos
'Iricrouv i8c1v.
a Jesús ver

Notas y attáHsis def texto gñbgÓ.' · ' ,_.-, · ' -r 1 ' ... • • 1
' • 1 u '

~En~brui:ie1 ~iaiw,•'*tiña~· oUko\: .~~ :11.uvof~<1~1~~üel


pronombre demostrativo · ést&; oov, conjunción con$Ítluatjw pu~;
· 1t~ottij~~M, tG~ef~ ~~ ~ &l agri&.to-~m4c:l •W,{;a4vo, en voz
!!-'*~·dfl .yerba ~pocr4w>~~ l/·,t:¡ei;,~r~f!/,: ap~ipµlr$ft.t • $6.!Wefflf"-Ort;,.
t. ~iiví~~k '9QSó 4ativ~maSADijaQ.f~qt~ dJ:l ~oit\~re ~rt~ F~f~; ~4J. etaso
dativQ ill!lS~ino singular artíy1!1p def ~ · ' #-0
1 ptca)osisión .PIJlJ>Ía
de genitivo'de; sri9Q'.~i ' 'Q i~tiW> ,¡-utar d'.tt noOW1'e propio"
Bets'aid?; TI\~, caso gimitN'o femenmd· Siniutar ~( idÍícufo determinado la;
f'cxidcxítt~ ·caso geniti~ fei:nenhW itagatar<del 1.1:imfbte ptojfo?Gttlllitá; '1m\,
eotija:rtción -cop1'11Ativa y, 't\f'6}'tmv, tt:rcera1}5erSóM plural del ímperfedtó de
•UtdiMtivo'·'efi voo ~eCl'fa del ''Vtrbb ~~'f•, Pl!>p, •'petltr, 'llqi.:ií' togdban;
OO'tbw, casa acusativo maseulino Se: la tereeia per&ona 'Singular' del pronombte
1..pe~a1'ficli~d.o a 1$1,dlt!~ A:.ey~, ~so ~itláiivo :mru¡~no ;Jj:igu1't. i.tet-
partif.ipio de presente ~ ;\¡oz {!Ctiva ,del ;ve~\)<>. Aey<tl,¡ ha/J/aT) decir, ~lÚ
dtci~rµJQ; ¡ICÚp~ e~ V~VP •~ffli~~ ~gu~ ,,r
-~ CQtPún $~Qr;.
081..o,µ&v ,, prill}era persoQ.a pll.lfl),), del ~~~;de in9ic~tiyo erl VQZ ~tiva del
verbo ~éA:.~, q!Jerer, desear, á~ quereniol~ -;ov: 'ca~ a~usttivó i:na8culi:Q~
singqlar"d~t articulo det~naa~ el; •¡.ry<J~ü~/ cru¡o, 'acu$a~vo masculino
1

·singular del nombre.propio deelinaq~Ji Jesds;,'j&ivl se~do..J:Wrist;P de


• íntuibivo 'eñ v&i! acti-ia-del verbo óp~ver, -J11'ral,•ohsefvltr.
'' .. •

oúw1 ouv npocriiA-8ov <l>tA-ínnw TW dno Bri8crcii8a Tll<;


raA-tA-aía<;. Los griegos se dirigieron a Felipe, al que Juan identifica
como el de Galilea de Betsaida, lugar donde había una gran presencia de
gentiles, especialmente de griegos. Como ya se ha considerado en su
lugar3 , se trataba de Betsaida Occidental en Galilea, no la Betsaida

3
Ver comentano a 1:44.
BET ANIA Y JERUSALÉN 1187
Julias en la ribera oriental (Le. 9: 1O). El nombre de este apóstol era
griego y, tal vez, se acercaron a quien se llamaba con nombre griego.

Kat tjpú.Ínuv au'tov /cÉyovn;~· Dice Juan que le rogaban. El


verbo en imperfecto indica una acción que comienza en el pasado y
continúa. Tal vez cada uno de los griegos rogaban a Felipe.

KÚptE, 8É/coµEv l'OV 'Iricrouv i8Etv. La petición era formulada


con todo respeto, como se aprecia en el uso del vocativo señor. A la vez
era corta y precisa: "queremos ver a Jesús". El presente de indicativo
da firmeza a la petición, aunque podría tomarse tal vez como el
subjuntivo quisiéramos. Muy probablemente ellos habían visto a Jesús
en la entrada a la ciudad y, por supuesto, habían oído de Él. Lo que
estaban pidiendo era un encuentro personal con Cristo. Tal vez les
interesaba hablar con Él y conocerle personalmente. Los gentiles
quieren ver al Salvador, figura elocuente de lo que iba a ocurrir pocos
días después de esto cuando comience a predicarse el evangelio y se
extienda al mundo greco-romano.

Es interesante notar que Felipe está muy involucrado con la tarea


de llevar personas a Jesús, como se relata al principio del Evangelio,
cuando llevo a Natanael. Aquí procurará llevar a estos griegos a Cristo.
No sabremos nunca si fue posible, pero el hecho de interesarse en
quienes no le conocían personalmente, es un ejemplo de la necesidad de
llevar a los perdidos al Salvador.

22. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo


dijeron a Jesús.

EPXE'tat ó <l>ílctnno~ Kat /cÉyEt 't'W 'A v8pÉ~, EPXE'tat 'A v8pÉa~
Viene Felipe y dice a Andrés, vienen Andrés
Kat <l>í/ctnno~ Kat /cÉyoum v 't'W 'Iricrou.
y Fehpe y dicen a Jesús

s~ d ~~! ~x~~~,' terc~t3 ~Qna ;~:~ P.ese~te de iµ~tivo en


"º~ m.edii ~l ~mo ~~to~. y~lr~ llegar"' ac¡~ )tÍ¡(!.,tie; Q~ 'il;lso,®min11.tivo
masclJ).íno sinaular 'el ' ·' el~ <;;~ ca.So W> inativo
ill "*'~ut l ~'"'= f lJt""-' i qB""'. f)~ Sjf 11
mase in.o smgulat ael e n ; ka con3unc16n 'cop a y;
§

!.&ysi, tercera persona singulftl' del presente de indicativo en 'Voz abtiva 1det
verbo j.J,yw, hablar, decir, aquí dice; 't~, reas& dativo masculino singular del
ftl'ticulo determinado ~J; 'Av~é~, cas& dati'Vo masculino singular dei nonibre
propfo A~lf; spx~at, tercera pmooo singqler del presente de indicatjv11 en
voz media del verbo epx,oµa.t, venir, llegar, aquí viene; 'Avop&~, caso
1188 JUAN XII
nominatiw masculino singular del nombre ,propio .J.ndrés; KQ.t. conjunción
copu!»iva y; • .¡it/vuc~o¡¡;., •caso 'll<>.i;llin~~~vo ~sG\llino ~gul~r del u,mnbre
propio Felipe; Ka\, conjunción oopul»iva y; ).tyoocnv, tercera persona plural
del presente de indicativo en voz activa del verbo My(J). hablar, decir, aquí
aicen~ ,'t'<P, caso dativo .ltUl~culino singU~ ,del artículo detenninado el;
'lricrou, caso dativo masculino singular del nombre ropio Jesús.

EPXE'tm ó <I>íhnnoc; Ka\ 'Af.yEt 't<l) 'Av8pf.q,, La petición de


los griegos debió haber sorprendido a Felipe, que lo comentó con
Andrés. Otro discípulo con nombre griego, cosa relativamente común
entre israelitas, sobre todo galileos. La sorpresa de Felipe fue también la
de Andrés. ¿Qué querían unos griegos con Cristo? Jesús había atendido
a gentiles durante Su ministerio, pero eran muy pocos y el mismo Señor
les había instruido para atender antes a las ovejas de la casa de Israel
(Mt. 10:5-6). Probablemente los dos discípulos consideraron que debían
hacer con aquella petición. No debe olvidarse que estaban en la semana
de la Pascua y que debían mantenerse ceremonialmente limpios para
participar de ella. Relacionarse con gentiles podía traer como
consecuencia una inmundicia legal que les contaminase. De ahí el
reparo que los judíos tenían para comer con los gentiles. Tiempo
después Pedro, uno de los Doce, tendría reparos en juntarse con gentiles
y tomar alimentos que consideraba impuros (Hch.10:9-18). La
separación histórico-religiosa-social entre judíos y gentiles sería
eliminada por la obra de la Cruz, que permitía a Dios hacer de los dos
pueblos un nuevo hombre (Ef. 2: 15).

EPXE'tm 'Av8pfoc; Kat <l>í'Atnnoc; Kat 'Af.youcn v 't<l) 'Iricrou.


Ambos, Felipe y Andrés, toman la decisión de transmitir a Jesús la
petición de los griegos. Ambos apóstoles aparecen varias veces en el
Evangelio y, sin duda, eran bien conocidos en el Asia Menor, cuando
Juan lo escribió. Cuando el apóstol Juan escribe este Evangelio, ya
había relación con los gentiles, a quienes el evangelio de la gracia había
alcanzado, formando la admirable unidad de la Iglesia, donde ya no hay
distinciones ni diferencias al ser uno en Cristo. Los dos discípulos
debían esperar con atención lo que el Señor haría con aquellos griegos,
si los recibiría para dialogar con ellos o no. Además, había que suponer
la reacción de los fanáticos enemigos de Jesús, si le veían con griegos
en el atrio de los gentiles en el templo. La situación era realmente
compleja para los dos discípulos y ambos estaban expectativos sobre lo
que haría Jesús.
BET ANIA Y JERUSALÉN 1189

Reacción y enseñanza de Jesús (12:23-26).

23. Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el


Hijo del Hombre sea glorificado.

ó of; , IricroG<; dnoKpÍ VE't"at l auw1<; AÉywv· EA tjli.DBEV Ti wpa


y Jesús responde les d1c1endo Ha llegado la hora
'íva oo~acrBíJ ó Yto<; wG 'Av8pwnoD.
para que sea glonficado el HIJO del Hombre

Notas y análisis del texto griego.

Siguiendo el relatt:t, escribe: o, caso nominativo masculino singular <:tel artículo


detettninad<l ftl; 88, partlcula coojurttiva que haee las veces de eonjuttción
coordinante, bon Sentido de pm-o, "mfls Mtm, y, )? pqr <JtertlJ1 ctnte& bJDn;
'Inooüc;, caso w:>mitlAtivo masculino singular del nombre propio Jesús¡
ánoKPÍVt:t'tat. tercera peQona singular del p,resente de indicativo en voz me~
del v«bo d~o.lif)íyo¡,¡.ai, rtspon</~. eor¡testar. tomar la palfibm, aquí
rf'pO'lide; <l~'toi;, {laso dati,vo' was~'ijljno de la tercera persona p\ural del
pronombre personal declinado a ellos, les; Uymv, caso nominativo masculino
singular del participo de presente en voz act1va del verbo Uyw, habtar, decir,
aquí dieitmdo; b.'1"-1>0sv, tercera perso~ !l~ngular del perfecto de indicativo
en voz aetiva del verbo sp-x;oµm, llegar, venir~ aquj ha llegado; i)~ caso
nominativo femenino singular del artículo determinado la; wpa, caso
nomit1:ativo femenino singular del nombre común hora: 'íva. éortjurtdon
causal para f"e; 6~a~f.f,i\ ta:ee~ pe~om singular del aoristl'.> ,Pn'imero de
~juntiV() en Voz pasiva del V~O ao{,~W; qrar, Clorijicar, alabar, aq:ui "Sea
gloriflcad<J"f ,6, caso n&miJJ.aiivo masculino ,singular del artículo deterqúnado
el? Y'tó~. ea'l¡lo nominativo :masculhto singular del nombre Hijo; 1:00, <;:aso
genitivo, maS<tulino sin1lllar de~ artículo determinado declin:a<m del;
'Av0pwnou, 1.1aso genitivo :masculino singular del sustantivo que denota
Hombre. n '

Critica Textual. Lecturas alternativas.

l ci1toltpÍV8'tm, responde, léctura ate!lti~uada en l)lí9, 1~, N, :B, K, W, 33, 519,


844.

dnsKpí'Vafo, respon1Jiá, según A, D, K., r: tl, 'P, ¡1, 565, 100, 892, 1241,
1424, '.m.

ó of; , IricroG<; dnoKpÍVE't"at UD't"ot<; AÉywv· La respuesta de


Jesús es, una vez más, como si nada tuviese que ver con la petición que
le formulaban. Ellos le mforman del mterés de los gnegos y Él va a
1190 JUAN XII
contestar otra cosa, aparentemente distinta o sin relación con lo que le
habían dicho. No es tanto una respuesta de Jesús a lo dicho por los
discípulos, sino un comentario que hace a la situación que está en el
entorno de la petición de los griegos.

f:A.tjA.u8cv Ti cúpa. La hora había llegado, aquella a la que se


refirió desde el principio de Su ministerio, como término del mismo y
cumplimiento de la misión para la que había sido enviado. Así le hizo
notar a Su madre en las bodas de Caná de Galilea (2:4). A esa hora se
hace referencia en el Evangelio. Era la hora anunciada reiteradamete
(cf. 2:4; 7:30; 8:20; 13;1; 17:1). Nada podían hacer Sus enemigos para
darle muerte mientras Su hora no llegase. Jesús afirma que aquel tiempo
había llegado. Era el tiempo eternamente preparado por Dios. Antes de
la creación había sido establecido y determinado (1 P 1: 18-20). Era la
hora de la glorificación mediante Su muerte. La petición de los griegos
de verle, si se prefiere, de acudir a Él, es un anticipo del resultado de Su
hora. Dios iba a realizar en Cristo y por Él la reconciliación del mundo.
La hora de la redención, cuya aurora había brillado antes de la creación
del mundo (2 Ti. 1 :9), estaba a la vista. La Cruz, se presentaba con toda
claridad ante Jesús. Si el evangelio alcanza a todos los hombres y
convoca a todos a la fe en Jesucristo, es el resultado de la obra de la
Cruz, la hora del Hijo del Hombre.

'íva 8o~acr8ij ó Y'to<; -cou 'Av8pcúnou. No había duda era la


hora en la que el Hijo del Hombre iba a ser glorificado. Esta expresión
en el Evangelio, no se refiere solo a la glorificación del Resucitado, sino
a la operación de salvación que comprende toda acción desde la entrega
a los hombres, la crucifixión, la muerte, la sepultura y la resurrección.
La operación de salvación debía ocurrir antes de que los griegos, los
gentiles, accedieran libremente a la salvación por gracia, mediante la fe
en Cristo. El Señor usa el título más habitual para referirse a Él, el Hijo
del Hombre (cf. 1:51; 3:13-14; 5:27; 6:53, 62; 8:28; 12:34; 13:31). Es
una auto designación de Jesús que tiene que ver con Su procedencia, Su
gloria y Su origen celestial. La muerte glorifica a Jesús (cf. 11 :4; 13:31 ).
Subyace aquí la idea de elevación, glorificación que ocurriría al ser
levantado en la Cruz (3:14; 8:28; 12:32, 34). Esto abriría la puerta de la
incorporación a la Iglesia, por fe en Cristo, a todos los hombres. Los
que estaban fuera de la antigua alianza, aquellas ovejas que no son de
este redil ( 10: 16), vendrán a formar parte del único rebaño del Buen
Pastor, unidos en la Iglesia.
BET ANIA Y JERUSALÉN 1191

24. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la


tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

ciµi]v ciµi]v /...Éyw úµ!v, f:av µi] ó KÓKKoc; wu crí-rou ni::crwv


De cierto, de cierto, digo os S1 no el grano de tngo cayendo
i::!c; •ilv yflv cino8ávi:i, m'nóc; µóvoc; µÉvi::t· f:av 8f: cino8ávi:i,
en la tierra munó, él solo permanece, pero s1 munó,
no/...uv Kapnóv <pÉpi::t.
mucho fruto lleva

Notas y análisis del texto griegd.

Sigue el relato: dµT¡v transliteración, amén, 'de cierto; aµr¡v, transliteración


amén, de cz':etto; Myro, primera persona iingulat del presente de indicativo en
voz activa del verbo Myro, hablar, decir, aquí digo; úµlv, caso dativo de la
segunda persona plural del pronombre personal declinado a vosotros, os; Mv,
conjunción si; µT¡, partícula que hace fiµiciones de adverbio de negación no;
ó, caso nominativo masculino singular del artículo determinado el; KÓKKO<:;,
caso nominativo, masculino singlllar del nombre común grano, semilla; toG,
caso genitivo masculino singular del artículo determin~do el; crÍ'tou, caso
genitivo masculino singular del nombre común declinado de grano, de trigo;
neawv, caso nominativo neutro singular del partícipio del segundo aoristo én
voz activa del verbo 7tÍ7ttro, caer, aquí cae; sic;, preposición propia de
acusativo en; i:T¡v, caso acusativo femenino singular del artículo definido la;
yijv, caso acusativo femenino singular del nombre común' tierra; d1t00dv'tl,
tercera persona singular 4e1 aoristo °Segundo' de indicativo en voe: activa del
verbo cino0vr.ícrKm, morir, perder la vida,, ser morial, exponerse o la muerte,
aquí murió; aútoc;~ caso, nominativo tntt¡sculino singuiar del pronombre
personal inten1;ivo él; µóvoc;, caso nominativo masculino singul¡ar del adjetivo
solo; µivei, tercera pers9na singular del presente de. indicativo et;t voz activa
del verbo intransitivo µ&vro, quedar, pérmanecer, aquí queda, permanece;
tdv, conjunción si; 258, partícula conjuntiva que hace las veces de conjuncí6n
coordinante, con sentido de pgro, más bien, y, y por cierto, antes bfen¡
dno01.Ív1J, tercera persona singular del aoristo segundo de indicativo en voz
activa del verbo dno0vr.íe'Kro, morir, perder la vida, ser mortal, exponerse a la
muerte, aquí murió; nol.uv, caso acusativo masculino singular dt:ll adjetivo
indefinido mucho; K~'ltOV, caso acusativo masculino singular del aombre
comúnfruto, grano; <p&pei, tercera persona singular dt;il presente de indicativo
en voz aptiva del verbo cp&pro, llevar, traer, cargar, producir, aquí lle:va,
produce.

ciµi]v ciµi]v /...Éyw úµ'lv, Una nueva afirmación enfática con la


forma tan usada por Juan: De cierto, de cierto os digo. Lo que Jesús va
a decir tiene suma importancia y mediante estas palabras, llama la
atención a los oyentes para que le presten atención. Lo que sigue
pudiera ser dicho a Felipe y Andrés, pero más bien debe tomarse en
1192 JUAN XII

sentido general. Jesús nunca está solo y la gente que le rodea debe
interesarse sobre lo que va a decir.

fülV µ11 o KÓKKoc; rnu crírnu m::crwv de; 'tTJV yfiv drco8dvr:i,
auTóc; µóvoc; µ8vc1· Mediante una frase condicional negativa de
tercera clase, indeterminada, va a poner un ejemplo conocido de todos
los oyentes. No se trata tanto de una alegoría, sino de una comparación
ilustrativa. El grano de trigo tiene que caer en tierra, esto es, ser
enterrado, para poder dar fruto. La semilla debe morir, como tal semilla,
para convertirse en el fruto de trigo que surgirá de ella. Se entierra una
semilla y sale una planta con muchos granos. Si el grano enterrado no
muere, es decir, no sigue el proceso natural, queda sólo, es decir, sin
actividad, escondido. La semilla no ha germinado y no ha producido. Es
la paradoja de la vida que surge a través de la muerte. De manera que la
hora había llegado para que el grano de vida, que es Cristo mismo,
muera, para que lleve mucho fruto. El grano que muere y da fruto es
Jesús mismo. En esto pudiera apreciarse tal vez un tinte alegórico,
aunque, como se dice antes, es más bien un ejemplo para comprensión
general de una verdad. El apóstol Pablo usará esta misma ilustración
para enseñar lo que es la resurrección de los cuerpos (1 Co. 15:36-38).

8av fü; drco8dvr:i, rcoA-uv Kaprcóv cp8pct. Una consecuencia de


la ilustración es que si el grano muere, es decir, sigue el proceso natural,
entonces lleva mucho fruto. Así también con Jesús, que en Su muerte
abre la puerta de salvación para millones de personas a lo largo de la
historia. Un fruto como resultado de la determinación eterna de
salvación para el hombre perdido. Jesús había sido enviado, no para
que, como hombre, permaneciese vivo, sino para que diese Su vida
voluntariamente y en esa muerte sustitutoria Dios pudiera perdonar el
pecado para todo el que cree.

Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra (Ef. 4:9), no


en sentido de ir a un determinado lugar de los muertos, sino en el de
abajarse hasta llegar, en Su anonadamiento, al lugar del más perdido de
los pecadores para hacer salvable al más impío de los mortales. En esa
obra de redención se hizo "obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz" (Fil. 2:8), pero ese grano en la tierra, que muere, es levantado y
exaltado hasta lo sumo (Fil. 2:9), convirtiéndose en espíritu vivificante
( 1 Co. 15 :45). Tal posición, solo posible por la muerte, permite a Dios
llevar en Cristo a "muchos hijos a la gloria" (He. 2: 1O). La muerte
física del Hijo de Dios, es la culminación de la determinación eterna
para la salvación. Se trata de un descenso desde la gloria, en la figura
del grano que es puesto en la tierra, viniendo al lugar de muerte y
BET ANIA Y JERUSALÉN 1193
maldición, siendo hecho pecado por nosotros, es decir, sacrificio
expiatorio por el pecado (2 Co. 5:21). En ese descenso fue hecho por
nosotros maldición (Gá. 3: 13 ). Tratarlo como maldito exige sufrir las
consecuencias de ese estado, que es de condenación. A esta condición
irresoluble para el hombre, acude Dios mismo, proveyendo en Cristo, el
grano que muere, la solución. La obra redentora se hizo mediante el
valor infinito de la vida del Salvador, como había sido previsto por
Dios. Esta obra, conforme al pensamiento de Juan, alcanza a todos los
hombres, como se expresa en la alabanza al Cordero: " ... porque tú
fuiste inmolado, y con tu sangre nos ha redimido para Dios, de todo
linaje y lengua y pueblo y nación" (Ap. 5:9). El cántico proclama la
acción redentora mediante la muerte del Salvador. Jesús habla aquí de
Él mismo, como el grano que sería depositado en la tierra, para que con
Su muerte pudiera dar vida a todo el que cree. Con Su muerte Jesús
pagó el precio de la redención de los hombres y puede hacer libre a todo
aquel que cree en él, sacándolo del poder de las tinieblas y trasladándolo
a Su propio reino de libertad (Col. 1: 13). La obra de redención exigió el
pago de un precio de infinito valor, la sangre del Hijo de Dios,
expresión de Su vida dada voluntariamente en precio del rescate por
todos. Jesús habla de Sí mismo como del Hijo del hombre, lo que
incluye deidad y humanidad. El Redentor se encamó para poder morir,
haciéndose así grano de vida que llevará mucho fruto. El alcance de la
redención es ilimitado, se extiende a toda la humanidad. No hay
distinción alguna en el orden de salvación. Todo aquel que crea en el
Salvador, esté donde esté, pertenezca a cualquier raza o nación, es
salvo. No hay distinciones étnicas, ni de nacionalidades, ni de
condiciones sociales, en cuanto a salvación (Ro. 1O:12; Gá. 3 :28; Col.
3: 11 ). No se trata de un universalismo que suponga la salvación de
todos los hombres sin excepción, sino de la expresión real del alcance
de la misma. Luego de esa entrega, como grano de trigo, asciende al
cielo acompañado ahora del resultado de la cosecha que surge de ese
grano (Ef. 4:8)4 .

25. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este


mundo, para vida eterna la guardará.

ó <ptAWV 'ti¡v \J.lllXiiV auwu U7tOAAÚEt aunív, Kat ó µtcrwv 'ti¡v


El que ama la vida de él, pierde la, y el que aborrece la
\j.llJxfiv au'tOU f:.v 'tW KÓcrµw 'tOÚ't(\) de; swiiv atúÍVtoV <plJAÚ~El
vida de él en el mundo este para vida eterna guardará
aunív.
la.

4
Ver comentario al versículo en el volumen correspondiente de esta serie.
1194 JUAN XII

análisis~l
Notas y ~ ., rsrJ~º·h~
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,Siguen hi.s palabras• de Jt-:$}ÍS: ó,, ~o,.'fio~tuitiVg; tnasG.Uli1;t~ sil'lgµt~ qel


Tartícqlo 4etennirnido fl; q>t~,v,, "~ ~v9 11).)lSC~, ~ip¡µlar del
! participio d~ presente ,en vo~ ~fiVa U,f v~tl>~, 'l)t~f.'thflmar! ¡qui.~~ ~;
,..i¡T¡v" e~ acusati;vo femp~in9 s~ubl! ~ Q.ttí~i~. ~~el'Jlli»~o l'!e w,x,:ri,v,-
caso acqsativo f'emerti90 sin¡urar del not.Pbre, eom{ln alma, v1ilq, persona, si
mismo; CtÓ'CoU, cat§d 'geb.itívd Ó'ntsculb:(o:'(le IA t~era 1 :l>eüoiii.t smgulat 'del
;>toRom\?re' persQl'lal decHn.ado de ~l; d?b::1A.A.ú&t, tercera perllonl singular del
. pregente de índieatkrú en vüZ áe'tiva~ del ~ dn6U~t, ~er perecer,
;.::desltufl'J perder, aqU:i ~dé} ~~,,.¡\1', casa: u'Usativo t'emeniho1 dt!1 1'· turcem
'Pet'ff>R singu:lu;4td p~om~ J*'Sotlal declinado.a 'tiki, la; K<tit ooajuqniób
~ c~pUlativ11 ;y; ó, «s(l ru.winatiW> ~ ·~;•l artíeulo~~
>e/;.. µiqr45\v, vaso no~•wo1l»~\tJ19 $iu;1u11r 41.'!l pá!:ticj¡tipe iJe pí•~~
, rozcJ1.Ct.hva1 ~~ V~Of!;\~~ t:>,lvj~'1f3ll'4~ 9fliffr, ahfrrf§er~·~·"f,f1hw:r~6;
• -ri¡v, .~~Q ¡tcusa~v9 ,~~~ ~~~ &(~íptl~,.d~fipi4~ ta; )llqXi~v, ~Q
taC~at~víl fementno ~sr1~ar ~1 n<:>l))Ote C\lP1Ufl f'tfJ!l,, "1!.id,a,.persona••sitn¡üin~
~ i:x.ó'toÜ, <¡iáSÍl ·uvo mascUimo de ~ te~,ra j>erSÓAa s•lar del pronombre
personá'l deel
o de él; sv:·
Pr~osibfbn propia de datNÓ eH;' .fq;: caso
dátivo
~¡n~scul~o smgular deJ attf'Otilo dete~a&S el; 11'.'.der¡.tbi>,, 'óll~ dativo mttseulit\0
singular del non1.bre coniún mundo! -toikÓ>~; cáSó dátivo'maseulin&singntai;det
~}M'OOoml>fe, aetn6Strativo' este~,,¿\~ ptepesíe'.W>tt propia"· de 'átn»."s~rto'!'a, ~~
,~())t}~~ ;ca:iJo.. ICU$&.tivo r_.*º p@l\útfr al l>.OfDbrercwn:i~ 1mda; ai(!)v"'v,;.
.casP ~YJ> l'e•~¡¡~ ... ~JtiYó . . _ i~w~Sb' ttr~
~Í>enioni Sit!au~ ~1 fu~o ~$.dicatj~~w ~ ~~,O..l;verbo q¡u/..~c:mro.
;guqráqr, c(f;ns1ltwqr1 AN>Jfílgef$¡ "~ui· SJUIJf~ . u~itlv" c~~~ivo
¡emenmo d~ la tercera ~rsqna síngW.ar del pron.o¡nbre pe:rso.Jt d~~ a
r-ella. la. i' 1 '1 - <.1 t!' · .~

ó qnA.wv •Tiv \IJl)XTiv a.1.hoG cinoA.A.úi:;i mhr\v, Jesús va a ser


ejemplo de entrega de Su vida en el cumplimiento de la misión que le
había sido encomendada por el Padre. Como D10s, en unidad con el
Padre y el Espíntu, tenía los derechos divinos que le son propios. Sm
embargo, en una entrega incondicional renunció al eJercic10 de esos
privilegios no estimando el ser igual a Dios como algo a lo que sujetarse
(FiL 2:6). Además de esto, en Su anonadamiento, se hizo hombre para
poder tomar la forma de siervo, y en esa condición humillándose a Él
mismo hacerse obediente hasta la muerte y muerte de Cruz (Fil. 2:7-8).

Esto mismo que es Su experiencia, debe ser la de cada uno de Sus


segmdores. De ahí que advierta que la renuncia alcanza la vida personal
y todos sus intereses. La frase es precisa y de notable dimensión. Jesús
dice que hay una vida que se gana según el mundo que hace que la vida
según Dios se pierda. Mediante el amor propio sobre todas las demás
cosas, ama lo que desea y aborrece las demandas de entrega
mcondicional de la vida personal. No cabe duda que entender esta
BETANIA Y JERUSALÉN 1195
paradoja, exige conocer lo que el mundo entiende sobre el concepto
vida, que en ese ámbito es evitar a la renuncia que la vida eterna exige.
Así debe entenderse esta primera frase del versículo: El que ama su vida
temporal y presente, perderá la espiritual que es eterna. De otro modo,
el que deja el amor propio, esto es, amar a su propia vida y lo coloca en
segundo lugar, está perdiendo la vida conforme al mundo. La vida en
este mundo comprende todo lo que el mundo puede ofrecer, o lo que se
puede encontrar en él: placeres, riquezas, poder, honores, etc.

Juan utiliza aquí para hablar de vida el término \l/l)xrí, que


literalmente se refiere a la psiquis, que en cierta medida tiene que ver
con el elemento que vitaliza al cuerpo, y que generalmente se suele
traducir por alma, indicando que Jesús se está refiriendo a la persona
integral, es decir, a todo lo que tiene que ver con el ser humano. Jesús
enseñaba que hay algunos que quieren salvar su vida, en el sentido
temporal y humano. La vida del hombre sobre la tierra es corta y
efímera. Muchos ejemplos de esto aparecen en la Escritura al
compararla con un correo o naves veloces que pasan de largo (Job 9:25-
26); a una flor de primavera que nace y en el mismo día es cortada (Job
14:2); a la niebla del principio del día que se desvanece pronto con el
sol de la mañana; al rocío de la madrugada que sigue el mismo curso; a
una mota de hierba que el viento arrojó sobre una era; al humo que sale
de la chimenea y desaparece en el aire (Os. 13:3). Sin duda la vida
presente del ser humano es corta y termina. Todo cuanto se alcance en
ella deja de ser válido a la muerte de la persona. De ahí que Jesús
establezca un contraste entre ganar la vida para el mundo, y perderla
para Dios. Algunos centran todo el interés en vivir la vida temporal,
como si fuese la única forma de vida posible, es la cómoda y
provechosa que favorece y exalta el yo. El único modo de ganar esa
vida, es perdiendo la que corresponde a la vida eterna.

Kat ó µtcrcúv •liv \lfDXiiv auTou f:v •<V KÓ<Jµo.> rnÚ•o.> di;
swl¡v aiú.Ívtov <püAÚ~Et UU'tfÍV. Por otro lado el que pierde esta vida
temporal y limitada, entonces gana la que Gorresponde al pensamiento
de Dios. Son los que viven la vida eterna que es la vida que Jesús da y
que corresponde a Su vida espiritual desde la dimensión de Su
humanidad. El que aborrece la vida suya en el mundo, gana esa
dimensión de vida en proyección eterna. Aborrecer no significa
menospreciar o maltratar su vida personal, sino ponerla en segundo
lugar frente a la prioridad que se da a la vida eterna. El que vive de este
modo pierde su vida para el mundo, pero la gana para Dios. Por
supuesto no significa que la vida eterna se alcanza por vivir en miseria y
sacrificio. La salvación no es por obras, sino por gracia mediante la fe,
1196 JUAN XII

pero la proyección de la vida temporal vivida conforme a Dios tiene


proyección eterna. El seguimiento fiel adquiere tesoros para el cielo,
que no se deterioran, no se pierden, se mantienen perpetuamente (Mt.
6: 19-20). El que renuncia al compromiso de entrega y de seguimiento a
Jesús, si es salvo seguirá siéndolo, pero lo será así como por fuego (1
Co. 3:15). No se trata de una experiencia puntual de vida, sino de algo
continuo, que se vive día a día.

La enseñanza de Jesús es en sí misma un llamamiento a la


reflexión personal. Algunos salvan la vida que dura un momento, pero
con ello pierden la vida que dura para siempre, en sentido de no tener
nada que se proyecte en el más allá. Por otro lado, los que están
decididos a vivir conforme a la demanda de Dios, pierden la vida
temporal, para ganarla definitivamente en la dimensión glonosa y
disfrutarla junto con Aquel a quien han seguido, por toda la eternidad.
Los que renuncian a la vida conforme al mundo por segmr a Jesús
viven en el espíritu de Jesucristo mismo, orientados por la misma forma
de pensar que hubo en Él (2 Co. 8:9; Fil. 2:5). De este modo es como se
testifica de la auténtica vida de piedad y se muestra la eficacia de ella.
Jesús dirá más tarde por medio de otro escrito de Juan, que el cristiano
debe ser fiel hasta la muerte (Ap. 12: 11 ).

26. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también


estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

i':av i':µoí ni:; 8taKovíJ, i':µo't aKoAou8EÍ'tw, Ka't onou dµ't i:yw
S1 me alguno sirva, me siga, y donde estoy Yo,
EKEt Ka't ó ótáKovoi:; ó i:µói:; Ea"mt· i':áv ni:; f:µo't btaKovíJ
allí también el servidor m10 estará S1 alguno me sirva
nµtjcrEt mhóv ó IlaTtjp.
honrará le el Padre

Notas y análisis del texto gríego.

Siguen las palabras de Jesús; tdv~ conjunción afirmativa st; sµoí, caso dativo
de la primera persona singular del pronotnbre personal declinado a mí, me; 'tt¡;;,
caso nominativo masculino singular del pronombre indefinido alguno;
3taKcvij, tercer¡¡. persona singular del ]!lreogentede subjunti~ en vo;z activa del
verbo Ot<XK.OVSW, servir, aquí sirva; sµpi, caso dativo de la primera persona
singqJar del pronombre personal dedinado a ml, .me; dK.ol..ouesí1a:u, ter"era
persona singulpr del presente de imperativo en voz activa del verbo
dK.o/..oueéw, seguir. ser dísclptdo, ir tras 61, aguí siga; 1mi, conju11ción
copulativa y; lhtou, adverbio relativo de lugar adonde, donde; eiµi, prllhera
persona singular del presente de indicativo en voz activa del verbo dµí, ser,
estar, ~quí estoy; érm,
caso n1:>:1ninativo masculino de la primera pe1Mha
BETANIA Y JERUSALÉN 1197
singular del pronombre personal yo; €.Ks"i, adverbio de lugar allí; 11:11.\,
adveroio de modo también; ó, caso nominativo mascqlioo singular del lill(tícqlo
determinado JF:l; <hdKovo¡;, caso nor:ni~ivo masculino singular del nombre
((Omún
"'
servidor, diápt;mo;
l
ó, ((aso numjnativo
f ~
m.asc"~1iqo sinoular
,Q>
del artíc\lfo
j §

determinado el; tµó~, caso nominativo m.ascu1ino singular del pronombre


posesivo mio; ~o"rett, tercera persona sii;tgular del futuro de indicativo en voz
media del verbt> dµí, ser, estar, aquí estará; &dv, conjunci6n afirmativa si;
n~, caso nmninativo mascuH.no singulat del prt>nombre indefinido alguno;
ɵo\, caso dativo de la pritneta persona singular del pr()nombre personal
declinado a :mi, me; 6t&tcovj,, tercera persona singular del presente de
subjwtivo en voz attíva del, verbo 61111,1:ov<tÍro~ servir, aquí sirvu; nµ'li~t,
tercera persona sin¡J~.llar del futuio de itldicativo en voz activa del V'lllfbo 'ti.µ~,
honrar~ aquí ho11rará; 11.~,:óv, caso acusativo mascqlino de la tercera persona
singular del pronombre personal declinado a él, le; ó, caso nominativo
masculino sii:igular del articulo determinado el; Iluttip, caso nominativo
masculino singular del nombre divino Padre.

Eav Eµoí ne; 8taKovij, Eµo\ dKoAou8cínu, El segmmiento


forma parte de la identificación del siervo con el Señor a quien sirve, así
lo enseña Jesús mediante esta condición de tercera clase. Servir a Cristo
es necesariamente segmrle en el camino de la renuncia, el de la Cruz.
No puede haber creyente que no sea discípulo, ni discípulo sin
segmmiento, y no puede haber seguimiento sin servicio, puesto que el
Señor dejó marcadas en el mundo las huellas de Su servicio (1P.2:21).
La evidencia del nuevo nacimiento tiene que ver con haber dejado el
servicio a los ídolos para servir a Dios ( l Ts. 1:9- l O).

Ka\ onou dµ\ EYW EKEt Kat 6 8táKovoc; 6 i::µo<; Ecr-cm· No


hay lugar para el que sigue a Cristo que no sea estar donde Él está. El
seguimiento del discípulo es "andar como Él anduvo" (1 Jn. 2:6). Es
necesario seguir Su senda, pasar por Su cammo, tener Su orientación de
vida, aprender a renunciar como Él renunció. Jesús usa un presente de
indicativo para referirse a la posición Suya y, por consiguiente, a la de
aquel que le sigue, dice donde estoy yo. La identificación con Cristo
hace posible esto. Cuando el pecador deposita su fe en el Salvador, se
produce la identificación vital con Él, de modo que por ella recibe la
vida eterna, potestativa y privativa de Dios, que le es comunicada por el
único Mediador entre Dios y los hombres que es Jesucristo, hombre (1
Ti. 2:5). El apóstol Pablo enseña que la identificación con Cristo
produce la resurrección espiritual de quien, por condición natural, está
muerto en delitos y pecados. Pero, al mismo tiempo, la posición del
perdido pasa a la segura posición en Cristo, de modo que estando Él
sentado a la diestra de Dios, quienes estamos en Él, ya estamos
potencialmente en los lugares celestiales con Él (Ef. 2:6). La razón está
en el hecho de la identificación que el apóstol expresa como en Cristo.
1198 JUAN XII
Por tanto, los muertos son vivificados en umon con Cristo y estos
vivificados son trasladados a los lugares celestiales en Cristo. Por el
bautismo del Espíritu llegan a un nuevo ser en Cristo y juntamente con
Él se hallan donde está el Señor, puesto que están unidos perpetuamente
a Él. Jesucristo fue entronizado en razón de una obra terminada y una
victoria alcanzada (Fil. 2: 8-11 ). Por tanto, el creyente participa en esa
victoria obtenida en plenitud, ocupando en Cristo y con Cristo una
posición victoriosa. Jesús dice, en base a esa identificación que donde
Él está, esta también Su servidor. Luego de la resurrección en el
compromiso misionero encomendado a la iglesia, el Señor promete Su
presencia en cada momento con los que llevan el evangelio (Mt. 28:20).
Por esa misma causa, puede poner Su mano sobre el apóstol Juan que
está desterrado en Patmos por el testimonio del evangelio (Ap. 1: 17). El
discípulo de Cristo puede estar visiblemente solo, abandonado por
todos, pero nunca lo está por Cristo (2 Ti. 4: 15-17). La promesa del
Salmo se hace una realidad gloriosa: "con él estaré yo en la angustia"
(Sal. 91: 15). La senda del seguimiento fiel pareciera que tiene
dificultades grandes y sufrimientos intensos, pero ninguna de esas cosas
ha dejado de ser experimentada por el Señor, que provee de mayor
gracia a los Suyos para superar las dificultades (Stg. 4:6).

Eáv n<; Eµo\ 8taKovij nµtjcn:t mhov ó Tia1tjp. Pero todavía


más. El creyente comprometido con Cristo será honrado por el Padre.
En otras palabras, será recompensado por haber transitado por la senda
del compromiso en obediencia al Señor. Esta es la promesa: "De cierto
os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o
hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí
y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo;
casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con
persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna" (Mr. 10:29-30). Al
diácono, al servidor, se le da el premio o la recompensa, expresada en
otros lugares como una corona. En esto se manifiesta también la
identificación con Cristo; del mismo modo que Él fue exaltado hasta lo
sumo por cumplimiento fiel de Su misión y de este modo honrado por
el Padre (Fil. 2:9-11 ), así también el discípulo que está identificado con
Él. Debe apreciarse que este premio, no es tan solo escatológico, sino
actual. Seguir a Jesús es el deber del discipulado, pero estar con Jesús es
la recompensa suprema al compromiso del seguimiento fiel.

Pareciera que los griegos quedan abandonados y sin atención.


Pero es todo lo contrario. Aquellos que querían ver a Jesús, lo
descubrieron en las palabras que dijo el Señor. Ellos deseaban conocer a
quien había hecho tantos prodigios, al que era cuestionado por los
BET ANIA Y JERUSALÉN 1199

líderes religiosos de la nación, pero encontraron mucho más, conocieron


a qmen es Salvador del mundo y tal vez, cabe imaginarlo, pudieron
conociéndole a Él por la fe, seguir ellos el camino del discipulado
puestos los ojos en Jesús (He. 12:2).

Testimonio celestial (12:27-29).

27. Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de


esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Nuv li \j/DXlÍ µou 'tE'tápatcrm, tm't 'tÍ Eínw ITá'tEp, crwcrov µE EK


Ahora el alma de mí se ha turbado, ¿y qué dlfé? Padre, salva me de
'tfl~ wpa~ 'tathr¡~ aAAa 8ta 'tOU'tO ~A8ov El~ •Yiv wpav
la hora esta. Pero para esto vme a la hora
•mhr¡v.
esta

Notas y análisis del texto griego.

Entrando en un nuevo párrafo; escribe: Niv, adverbio de tiempo ahóra; 1\,


caso nominativo femenino singular del artículo determinado la; \lfOX'li, caso
nominativo femenino singular del nombre comÍ!ll alma, vida; peP8cn,a; µou,
caso genitivo de la primera peliSona singular del prj¡>nombre personal declinado
de mi; 'tG-rdpa1<wi, tercera perso,na ~in~lar drl pe~cto de,ip.dicativo et} voz
pasiva del verbo tapdcrcrw, inquietar, turbar, perturbar, preocupar, asustar,
agitar, aquí se ha turbado; x:ctl, córtjunción copulatiyá y; tf, caso acusativo
neutro singular del pronombre interrogativo qué; sí.1tw, primera persona
singular del segundo' aoristo de subjuntivo eri voz activa del verbo einov,
forma del aoristo de A.éyro, hablar, decir, aquí diré; Ild:rnp, caso vocativo
masculino singular del nombre divino Padre; crfficrov, segunda persona
singular del aoristo primero de imperativo en vóz activa del verbo O'q)t;w,
salvar, aquí salva; µa, caso acusativo ~ la primera. persona singular del
pronombre personal decliruido a,mí, me; ~K, ~reposición propl,a de genitivo de;
'tij<;, caso genitivo femenino singular del artículo definido la; wpa.i:;, caso
genitivo femenino singular del nombre común hora; 't<lÚ'tT)i:;, caso genitivo
femenino singular del p¡onombre demostrativo esta; dA.A.d., conjunción
adversativa má,s, pero,. sin embargo; füd:, ,preposición propia de acusativo
eara; toího, caso acusativo neutro singular del pronombre demostrativo esto;
f¡A.Qov, primera persona singular o tercera persona plural del segundo aoristo
de indicativo en voz activa del verbo Epxoµai, venir, llegar, aquí 'vine; eii:;,
preposición propia de acusativo a; tf¡v, caso acusativo femenino singular del
articulo determin.adQ la; wpáv, caso acusativo femenino singular del nombre
común horá; ota:utriv, caso acusativo femenino singular del pronombre
demostrativo esta. · ·
1200 JUAN XII
Nuv Ti 1.¡JUX1Í µou 'tE'tápaK'tat, Jesús hace una revelación de
Su propia intimidad personal. Acababa de decir en respuesta al deseo de
los griegos, que Su hora había llegado. Para esta hora había venido a
Jerusalén. En muy poco tiempo se cumpliría lo determinado
eternamente y el Hijo del Hombre daría Su vida para la obra redentora,
abriendo la puerta de la esperanza a todo el que cree en Él. Esa hora
contenía momentos angustiosos, como Getsemaní, los juicios, el
sufrimiento en la Cruz y el desamparo del Padre a causa del pecado del
mundo. Jesús conocía todo eso y Su alma humana se estremece dentro
de Él. Continuamente Juan, en una equilibrada Cristología, presenta la
deidad y la humanidad del Señor. En Su deidad conoce todo lo que
supondría la hora de la redención; en Su humanidad el desconocimiento
de ciertos aspectos, como era la solución que Dios daría a Su muerte
espiritual en sustitución por el pecador, le llenaba de angustia. Será más
tarde en Getsemaní donde expresará esa dimensión en medio de ruegos,
lágrimas y gran clamor (He. 5:7). Cristo dice que Su alma estaba
turbada. Un sentido de intensa angustia le abrumaba. El verbo
'tapácrcrw, en perfecto de indicativo, resalta una situación plena. El
significado de verbo es el de inquietar, turbar, perturbar, preocupar,
asustar, agitar, quiere decir que Jesús experimentaba tanto inquietud
como turbación y preocupación. Acaso pueda pensarse que el sentido de
asustar, no era posible, pero también lo contenía ya que el escritor a los
Hebreos, hablando de la oración de Getsemaní, presenta un ruego hecho
con gran angustia, gemidos y lágrimas, como resultado de Su temor
reverente, por tanto había intensa emoción y preocupación e incluso el
natural miedo producido por el desconocimiento que en Su naturaleza
humana tenía sobre la solución que Dios daría a la muerte espiritual
antes de la muerte fisica. Además Jesús nunca había sentido la
separación espiritual del Padre y el hecho de ser constituido como
sacrificio expiatorio por el pecado, demandaba ser tratado como
maldición para que los malditos a causa de sus propios pecados,
pudieran ser hechos bendición, justicia, de Dios en Él.

Ka't 'tÍ ifürw ITá'tEp, crwcrov µE EK •ilc; wpac; 'tmhric;.


Mediante el uso de una pregunta deliberativa en subjuntivo: "¿y que
diré?", pone de manifiesto un estado de inquietud, como si de una
indecisión personal se tratara. Esta pregunta introduce a la oración
dirigida al Padre. ¿Podía Jesús pedir que fuese librado de aquella hora?
Sin duda podía haberlo hecho, pero Su humanidad, subsistente en la
Persona Divina del Verbo eterno, se sujetaba a la determinación del
Padre, que era también la del Hijo en cuanto a llevar a cabo la obra de
salvación, para la que había venido.
BET ANIA Y JERUSALÉN 1201

Es necesario observar que se usa aquí la preposición de genitivo


EK, de, que establece separación o salir de. No estaba pidiendo que el
Padre le hiciera salir de aquella hora, en sentido de dejar de pasar por
ella, sino que ha de entenderse como que le librara de una situación
vinculada a ella. Esa situación tenía necesariamente que ver con la
muerte espiritual, que en Su naturaleza humana tendría que
experimentar en la sustitución plenaria por el pecador. Instintivamente
Jesús siente una profunda repulsión a la experiencia de la Cruz, no tanto
en el sentido del sufrimiento físico y moral, sino en el espiritual del
desamparo del Padre, en la natural separación a causa del pecado
asumido, de modo que pudiera gustar la muerte por todos. Por
consiguiente Jesús no esta pidiendo que la hora no llegue, sino que el
Padre resuelva el conflicto de aquella hora y le saque con bien de ella.
Es la oración que hace un hombre en Su naturaleza humana, en
fervorosa súplica a Dios derramando los sentimientos íntimos de un
corazón que agoniza.

Con todo cabe preguntarse si el interrogante: ¿y que diré? debe


leerse como una pregunta deliberativa, o entenderse como una
expresión determinante de la oración. Es decir, Jesús no se preguntaba a
Él mismo que iba a decir, sino que determinó decir aquello: Padre,
líbrame de esa hora. Esto concuerda plenamente con la oración de
Getsemaní en donde el Señor dijo: "Padre mío, si es posible, pase de mí
esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú" (Mt. 26:39). Es
posible que el Señor esté pidiendo al Padre que si hubiese otra forma
que no fuese aquella, se inclinase por ella. Pero, no había otra que sufrir
la muerte por todos.

dA.A.a 8ta 'tOU'tO ~A.8ov di; 'tlJV wpav 'taún1v. Sin


embargo, la petición sobre liberación no podía referirse al hecho mismo
de la muerte en la Cruz, como si la angustia tuviera que ver con el
sufrimiento y la hora de la pasión, pues, "para esto he llegado a esta
hora". La hora estaba determinada por Dios, en todo el amplio sentido
y en la totalidad de su contenido. Cristo había sido enviado al mundo en
el tiempo determinado para efectuar la redención que conllevaba la
experiencia total y absoluta de lo que iba a ocurrir en la Cruz. No era
una venida forzosa a esa hora, sino el cumplimiento en el tiempo de lo
determinado eternamente (Gá. 4:4). Nadie le quitaba la vida por fuerza,
sino que Él mismo la entregaba voluntariamente (1O:15, 17, 18). Por
tanto debía pasar por esa hora y enfrentarse a ella con todo el contenido
que suponía. La agonía del alma se expresa antes, pero la voluntad
ajustada a la del Padre, aparece en la segunda parte de la oración. La
natural repugnancia a lo que venía, especialmente en el plano espiritual,
1202 JUAN XII

se doblega a la voluntad soberana de D10s, que era también la Suya en


el plano de la Deidad. No guarda silencio del miedo que aquello le
produce, pero acepta la obra y no quiere evitar la Cruz.

28. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo
he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

IIán;p, 8ó~acrov croo 'TO ovoµa 1• ~A8EV oúv <pwvfi EK 'tOD


Padre, glonfica de tL el nombre Vmo, entonces, voz del
oupavoG· Kat !';8ó~acra Kat náAtV 8o~ácrw.
cielo Por cierto, glonfiqué y de nuevo glonficaré

Notas y análisis del texto griego.'

Siguen las palabras de Jesús: Ildtep, cáSo vocativo masculino singular del
nombre divino Padre; M~a:aov, segunda persolia singular del aoristo primero
de imperativo en voz activa del verbo oo~d~ro, glortjica:r, alabar, r'1ndir
honor, aquí glorifica; aou, caso genitivo de la segunda persona singular del
p:ronomb~ personal decli~do de ti; to, cas<,> ~usativ-0 neutro singular del
articulo determinado eh ovoµa, caso acusativo neutro singulru; del nombre
común nombre; ijt.esv, tercera persona singular del segundo aoristo de
indicativo en voz activa del verbo ~px,q¡,.tm, venir, aquí vino; oovl conjupción
CQntinuativa entonces; cprov~, caso nominativo femenino singular del nombre
común voz; ÉK, preposíción propia dé genitivo de; -mu,
caso genitlvo
masculino singular del artículo determinlido el; oüpttvoü, caso genitivo
mascuJino singular del nombre común eieló; iml, conjunción copulativa y;
tMl;tt<:ra, primera persom:vsin1ular del aoristo primero de indicativo en voz
activa del verbo 3o~d~ro, alabar, htJRrar, glorificar, aquí glorifiqué; te.al,
conjunción copulativa y; ndA-iv, adverbio de tiempo 116! nuevo, otra vez;
3ol;ú.crro, primera persona singular del futuro de indicativo en voz activa del
verbo oo~d~w, alabar, honrar, glorificar, aquí glóriflcaré.
,
Crítica Textual. lecturas alternativas.
1
d'ol.l tóv !ióv, de tu Hijo, se lee en los códices K,/ 1' 13 , 33, 519, 1241, 2211,
vg-, sirhnlt, bo.
µ.ou tt\ 6voµu, mi noml:we, según lectura en B.

IIá'tEp, 8ó~acrov croo 'to ovoµa. Jesús no buscaba Su gloria,


sino la del Padre. Por esa razón, luego de presentar la petición de Su
alma entristecida y angustiada, busca la glorificación del Padre,
literalmente tu nombre, que implica la totalidad de la Persona Divina y
expresa el carácter de Dios (1: 12; 5:43; 17: 11 ). La petición de Cristo
tenía que ver con una señal de testimonio para los incrédulos, ya que Él
estaba seguro que siempre le oía el Padre (11 :42). El Señor se ofrece a
morir para que el Padre sea glorificado. Esa glonficación tiene que ver
BETANIA Y JERUSALÉN 1203
con la expresión del infinito amor que mueve la redención del hombre y
que es la manifestación del amor del Padre (3:16-17; 1 Jn. 4:9-10). No
cabe duda que el móvil de la vida de Jesús y lo que rige cada una de Sus
acciones es la gloria y obediencia al Padre (7: 18; 8:50). La petición de
Cristo involucra el reconocimiento a la soberanía de Dios. Sobre esto
escribe Hendriksen:

"Padre, sálvame de esta hora, si es posible y está de acuerdo con


tu santa voluntad, pero no me salves de esta hora si esto fuera a
significar que perdería la cosecha espiritual (12:24), porque el
propósito mismo de mi venida a este mundo es conseguir esta cosecha
por medio de la muerte voluntaria. En consecuencia, Padre, concédeme
que a través de mi perfecta obediencia a tu voluntad, dondequiera que
esta voluntad me dirija (especialmente en mi sufrimiento y muerte), tu
nombre sea glorificado 5 ".

~A.8cv oúv cpwvi) i'>K 1:06 oupavo6· La respuesta a la oración


de Jesús se produce mediante una voz que se hace oír, procedente del
cielo. En los momentos cumbres de la vida y ministerio de Cristo se
hizo audible la voz del cielo, como en el bautismo (Mr. 1: 11) y en la
transfiguración (Mr. 9:7). La voz del cielo aparece varias veces en la
Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (cf. Dan.
4:31; Hch. 9:4; 11 :9).

Kat i'>8ó~acra Kat ndA.tv oo~dcrw. Las palabras de la voz


celestial afirmaban esa glorificación que Jesús pedía y hablaban de una
nueva glorificación. Sin duda las dos referencias anteriores a la voz
divina, tienen que ver con la glorificación del Padre, pero, no puede
limitarse a esas, sino que cada instante de la vida de Jesús es una
manifestación que glorifica al Padre que le envió. De otro modo, el
Padre ha glorificado Su nombre por las obras que Jesús ha hecho,
llevadas a cabo por el poder del Padre y en Su nombre (cf. 5:36; 10:38;
11 :4-40; 14: 10). Volvería a glorificarlo en la entrega redentora del Hijo,
en Su resurrección y en Su glorificación, así como en el envío del
Espíritu Santo (cf. 14:12; 17:1). Una manifestación de esa naturaleza
supondría una forma de fortalecer el alma llena de angustia del que
había hecho la petición.

5
W. Hendriksen. o.e., pág. 471.
1204 JUAN XII

29. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que
había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.

ó oúv ax.A.oc; ó Écrrwc; KCÚ dxoúcrac; EAf:YEV ~povrfiv


Entonces el gent10 - que estaba en pie y que oyo decia trueno
yEyovÉvm, aAAOl EAEyov· ayyEAoc; aun~ AEAÚATJKEV.
había sido, otros decian Ángel le ha hablado

Notas y análisis del texto griego.

Siguíendo el relato, afiade: ó, caso nominativo masculino singular del artículo


determinado el; oúv' conjuncl6n ilativa entonces; oxA.oc;, cas<> nominativo
m~~mó singular del nombre eomtm g<mtío, gente, multit'Ml; ó, caso
nom1altivo masculino sin~ar d°tl artículo determinado él; k<nw<;, ca$o
n()mmativo masculino singular del ~foípio perfecto en voz activa del veroo
'íai:qµt, estar de pie, mantenerse firme, estar, aquí que estaba en pie; K'.a.l,
conjunción copulativa y; dKot.kra.i;, caso nominativo masculino singular del
participio de aoristo primero en voz activa del verbo cii<::oúm, escuchar, oír,
aquí que oyó; sA.eysv, tercera persona singular del imperfecto de indicativo en
voz activa del verbo Myw, hablar, áecjr, aquí decia; ppovi:iJv, caso acusativo
femenino singular del nombre común trueno; ysyov6vai, perfecto de infinitivo
en vo:z: activa del verbo yívo~m, llegar a ser, empezar a existir, hacérs~, ser,
aqui ha sedo; CíA.A.ot, 'caso 11omina~iv<t masculinó plw:al del prntl.t!mbre
indet"nd<lo dos; iA.syov, terce11a porirona plural, del imperfecto de indi'cia~ivo
en vdz acdva del verbo A.éyro, kahlar, decir, aquí decían; dyyd.~1 casó
nominativo masculino singular del nombre común ángel; a\3-r<ii, caso dativo
masculino de la tercera persona singular del pronombre personal declinado a él,
le; A.sA.dA.11icsv, tercera persona singular del perfecto de indicativo en voz
activad~ verbo A.a.Mw, hablar, decir, aquí ha hablado.

ó oúv ax.A.oc; ó Ém:wc; Kat dKoÚcrac; EAEYEV ppovrfiv


yEyovÉvm, La respuesta a la petición de Jesús, fue oída por la multitud
que estaba allí. La reacción de algunos fue la de considerarla como un
trueno. No es posible precisar cuando se produjo esto. Aunque Juan lo
sitúa en el relato como un todo continuo con lo que antecede, es posible
que hubiera sido un tiempo después. La datación no tiene importancia
sino el hecho en sí. Jesús pide al Padre que glorifique Su nombre y el
responde haciendo notar Su presencia mediante la voz procedente del
cielo. Sm duda debió haber sido una voz fuerte, que para algunos habría
sido un trueno. Así pensaban algunos de la multitud que estaba en pie,
como indica una de las acepciones del verbo, así lo consideraban,

aAAOl EAEyov· ayyEAoc; au't<Í) AEAÚATJKEV. Es muy posible que


todos oyeran las palabras del mensaje celestial pero no entendieron el
sentido, como ocurrió con los que acompañaban a Saulo en el camino a
Damasco (Hch. 22:9), por lo que algunos consideraban que había sido
BET ANIA Y JERUSALÉN 1205

un ángel que había hablado a Jesús. Lo que se habían dado cuenta es


que el somdo era una voz que articulaba palabras, pero no distmguían el
mensaje en sí.

Enseñanza de Jesús (12:30-36).

30. Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía,
sino por causa de vosotros.

a1tEKpí8ri , Iricroüc; Kat ElnEV" ou ót' f:µf: Ti (j)úlVTJ aÜ'tl']


Respond10 Jesus y dIJO No por causa de m1 la voz esta
yf.yovEv d.A.A.a ót' úµac;.
ha vemdo smo por causa de vosotros

Notas y análisis del texto griego.

Prosigue el relato:
cbre1q:>í0r¡, tercera persona smgtt1ar de? aoristo primero de indicativo en voz
aétiva del verbo drto1{J'tv6µc.tt, responder, contestar, replicar, aquí respondió;
'l!JlO'ooi;, caw nom:inativo m:1;1sculino sin~Jar del n():mb:re propio Jesús; t:a't,,
conjunción copulativa y; $1.n&v, terc«a persona si~Iar del segundp aoristl.> de
indicativo en voz activa del verbo $1.itovt aori$l de M:y©, kahl'1r; d~ir, aquí
ou,
difo; adverbio de negación no; fü', fotma contracta de la preposkión ,de
acusativo Sid, por medio de, a ~ausa de; !µ&, caso acusativo de la prlmera
persóna singttlar dtl prono:mb:re: ~P41rs~l.\l mi~ ~. ~o noininativo •:menino
singular del artículo detei:ntinado ki; q>1»vi¡, ,caso nominativo fmieJ;J,ino
singttlar del a0mbre cqmún voz¡ a.tS111, callQ nominativo femenino sin~l¡u del
pronombre dtinostrativo esta; yl:yovf.V,, tercera persona sin$Ular dd perfecto
de indicativo en voz activa del verbo yívop.cn, v~nir, aquí há venJt:i(J; dií.A.d,
conjunción adversativa sino; lit'' fümta conttacta de la preposi~ión de
acusativQ fücl, por mel!lio de, a caus(l de; óµti~, caso acusativo de la segunda
persona plural del pronoinbre personal VQSOtros.

a7tEKpí8ri 'Iricroüc; Kat EtnEV" ou ót' f:µf: Ti cpwvfi UO'tl']


yÉyovEv d.A.A.a ót' úµac;. La voz que la multitud había oído y que
identificaban con un trueno o con la voz de un ángel, debía ser aclarada
para que todos supiesen la razón de ella. Jesús había pedido que el
Padre se glorificase, pero la respuesta a la petición no era por causa de
Jesús, smo por la gente. Cnsto no necesitaba respuesta alguna, porque
toda Su vida había consistido en una contmua glonficac1ón del Padre.
Se trataba de un nuevo test1momo celestial para que los oyentes
creyesen en Jesús, es dec!f en qmen era verdaderamente el Señor. Antes
había ocurndo esto. Las señales ponían de mamfiesto que Jesús era el
que afirmaba ser. De manera que este test1momo tenía el mismo
propósito. Por esa razón antes de esto, con motivo de la resurrección de
1206 JUAN XII
Lázaro, Jesús había dado gracias al Padre, por haberle oído, pero añadió
la razón: "Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dzje por causa de la
mulfltud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado"
(11 :42). Nmguno creería si atribuían la voz a un trueno o a un ángel, de
ahí que el Señor precisa esto para que todos entiendan. Aquellos no
tendrían excusa alguna s1 permanecían mcrédulos después de oír la voz
del cielo. Esto tendrá consecuencias de forma inmediata en la
explicación de Juan sobre el endurecimiento espiritual de Israel.

31. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe del mundo


será echado fuera.

vuv KpÍcrt<; EO"'ttV 't"OU KÓcrµou 't"Othou, vuv ó apxwv 't"OU


Ahora 1u1c10 es del mundo este, ahora el prmc1pe del
KÓcrµou i-othou EK~A:r18tjcrEi-m E~W"
mundo este sera echado fuera

Notas y análisis del texto griegO.

Slt;l interrupción, añade: v6v. ~io de b'empo ah<>"ra; Kf>l'G'.l~; caso


'°""iijl:tiva femenino ¡ s•tm' ~ ndmbte común jutcw; tcnlv, tercera
1

~ s•lar del pte'.selte de~mail;ll\'tiVO ell VQ:Z activa del VtJÍba el;t;t~, Ser, -
~fáit'tqlii~ ~~ ~ou, caso ~nltlito m~1ino singUlar del 11i:t~~~
d@l~ del; tQ:So-µoo, ca• g!ll~'fl:l :i:ttas<iulú;1.o singUlar del n:ombm éomtí:n
mumfh; 'tt>\Si:oti, caSo ~itiV<}~liml~UlW d~l tYront>mb~ dem~rvo
~ m.tfoulo determinado el; lípj,~Y', •o
~ wv. adverbio de dém.po <iith'a¡ ó, C!ISo nominativd ~~ 'Sin.gtllm:-·
nominativo tnas(:uJ.ino $lltgllb\r del
~re tomún prlncipe; 'tOO, caso génipY() ,má$cUlin<3 Singu1at def artfeulo
'cléterminado declinado del; KM!lbl'.>. taso genitivo masculino singular del
no.!Pbre común mundo; 'to\Í"tOu> caso genitivo ' mas~lino "singular del
piooombte llemosttativo este; ~A.q6tlcretat, tercera persona singwat del
futuro de indicativo en voz pasiv~ del verbo s~A.)Jffi, echar, expulsar, quitar,
ht.#cer salir, aquí será echado; s~(J.), adverbio de lugar fuera.

vuv KpÍcrt<; EO"'ttV wu KÓcrµou i-mhou, Jesús afirma que el


juicio del mundo ha llegado. Por tanto, coincide con la hora a la que Él
ha venido. El mundo será puesto a prueba y juzgado en los días
siguientes. El juicio que descenderá sobre Jesús en la Cruz, es la base
que sentencia al mundo malo, alejado y opuesto a Dios. El mundo en el
sentido espiritual iba a ser juzgado y condenado. La esfera de oposición
a Dios en que se encontraban los hombres a causa del pecado, sm
posib1hdad de poder escapar de ella, iba a ser eliminada en sentido de
esclavitud inevitable para abrir una puerta de libertad al hombre. La
obra de la Cruz iba a traer como consecuencia la derrota del mundo. El JUICÍO
divmo que condena esa esfera y los que viven en ella, se iba a establecer en la
BETANIA Y JERUSALÉN 1207
Cruz. "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el
Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (3:36).

vuv ó apxwv "COU KÓcrµou "COÚ"COU EKPA.ri8tjcrE'tat E~ú)' Otra


afirmación de Jesús tiene que ver con el príncipe de este mundo, una
referencia directa que describe a Satanás, no solo como gobernante de
este mundo, sino como poseedor del mismo por derrota del hombre. En
la tentación a Jesús le dijo que los reinos del mundo y su gloria eran
suyos y que sobre ellos tenía potestad o autoridad (Le. 4:6). Dios había
enviado a Su Hijo al mundo con un propósito de salvación, pero
también como el Rey que Él había determinado, como profetiza el
Salmo: "Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo
publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te
engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones, y como
posesión tuya los confines de la tierra" (Sal. 2:6-8). De Jesús había
dicho Dios: "Tú eres mi Hijo amado", dando testimonio de esa realidad
tanto en el bautismo como en la transfiguración. Por consiguiente quien
está determinado para reinar es Jesús, como el mismo Satanás conocía
por la Escritura: "Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los
confines de la tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, y
sus enemigos lamerán el polvo. Los reyes de Tarsis y de las costas
traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos
los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán "
(Sal. 72:8-11). Pero, Satanás conoce la posición que ocupaba en
relación con los reinos del mundo. Dios había creado al hombre para
que fuera gobernador sobre la tierra, confiriéndole autoridad delegada
por Él, por lo que podía sojuzgar la tierra (Gn. 1:28). Como
consecuencia de la tentación y de la caída, los reinos del mundo, es
decir, la esfera de autoridad que el hombre debía haber ejercido, le fue
trasladada a Satanás, no por derecho, sino como trofeo de victoria. El
controlaba los reinos del mundo y los daba a quien quería (Le. 4:6). Si
Jesús era designado como Rey, tenía que arrebatarle la autoridad que
estaba ejerciendo. Su derrota no estaba en la esfera de la vida de Jesús,
sino en Su muerte, donde se operaría el juicio y se dictaría la sentencia
sobre Satanás, el usurpador que controlaba el mundo y generaba en él la
esfera de enemistad contra Dios.

Esa obra iba a echar fuera, proclamando ya la victoria definitiva


sobre él. Es verdad que aún sigue ejerciendo su obra destructora y
malvada, pero es ya un enemigo derrotado por Cristo en la Cruz,
actuando por permisión divina, pero sentenciado en espera de ejecución.
Para poder realizar esa obra, el Hijo de Dios tuvo que tomar una
naturaleza humana, hacerse hombre, para poder morir. Esto está
1208 JUAN XII
presente en el Evangelio desde el prólogo (l: 14). Es necesario entender
con toda claridad que el Hijo, como Persona Divina, es eternamente
Dios, en unidad con el Padre y el Espíritu, pero que este Hijo, Persona
Divina, tomó una naturaleza humana y se hizo hombre en identidad
plena con el hombre. No siempre se enfatizan las dos naturalezas en
Jesucristo. Aquí es preciso, para entender la afirmación de Jesús, prestar
atención al hecho de la humanidad asumida por el Hijo. La encarnación,
es el resultado del hecho transcendental del envío del Hijo al mundo
procedente del Padre (Gá. 4:4), para llevar a cabo una obra en la cual
Dios pueda, por el Hijo, hacer partícipes a los hombres de su filiación y
rescatarlos de la muerte y la condenación a causa del pecado. La
concepción es el primer movimiento de Dios para hacer posible la
humanidad del Verbo. Ese acontecimiento da comienzo al existir de
Dios en carne, en un estado de igualdad de naturaleza, sometido a todas
sus limitaciones y alcanzando la posibilidad de morir la muerte del
hombre, viviendo en una limitación voluntaria como el ser humano (Ro.
1:1-4; 2 Co. 5:21; 8:9; Gá. 3:13; 4:4-5; Fil. 2:6-8). El Hijo, que
eternamente está junto al Padre, por quien todas las cosas vinieron a la
existencia y son sustentadas en Él y por Él (1 :3), se hizo hombre para
morar entre los hombres como uno de ellos (l: 14). Este Hijo, toma
naturaleza humana sin deponer Su condición divina, para poder llevar a
cabo la derrota de Satanás en la Cruz y hacer posible que sea echado
fuera. Por la encarnación comienza la existencia temporal del Hijo,
pero, en modo alguno se puede considerar esto como comienzo de vida,
sino como inicio de una nueva forma de vida que subsiste en Su eterna
Persona, sin comienzo y sin fin. La Deidad de Jesús, nada tiene que ver
con el comienzo de Su existencia terrenal, ya que como Dios tiene
preexistencia eterna a Su encarnación. La encarnación es la expresión
suprema de la donación de Dios al hombre en la Persona del Hijo. En la
encarnación Dios se humana, identificándose en todo con los hombres,
salvo en el pecado y en la relación de esa humanidad, sólo la suya, con
la Deidad. La encarnación es el vehículo por el cual el Verbo se une con
la humanidad en una naturaleza creada por el Espíritu Santo, que es
personalizada por el Hijo, y en cuya humanidad expresa visiblemente
Su filiación eterna. Esa unión entre el Hijo eterno y la naturaleza del
hombre, se manifiesta absolutamente en Jesús, el hombre. Desde el
momento de la encarnación, la humanidad es ya perpetuamente la
humanidad del Hijo. En ella se manifestó durante el ministerio público
y en ella se perpetúa eternamente. La . encarnación no es una
divinización del hombre, sino la decisión libre del Hijo que se proyecta
en amor fuera de Sí mismo, para salvación. La encarnación es la auto-
entrega del Hijo a favor de los hombres, para llevar a estos a la
expresión máxima posible de la vivencia de lo que corresponde y
BETANIA Y JERUSALÉN 1209
pertenece a Dios, que es la vida eterna. El Hijo, como hombre es la
expresión de la vida trinitaria de Dios en una criatura, y la posición de
una criatura en Dios, que se inserta en la historia humana. La criatura,
en cuanto a carne y sangre, es acogida no sólo en el Creador, sino
dentro de Él mismo, viniendo a ser elemento integrante en Su Persona
Divina, de tal manera que aunque permaneciendo la diferencia entre Su
naturaleza divina y Su naturaleza humana, sin mezcla ni confusión, la
unión entre el Creador y la criatura se hacen inseparables ya. El sujeto
de la encarnación es el Hijo, el Verbo, el Lagos eterno, por tanto, la
encarnación es la prolongación a la criatura subsistente en la Persona
divina, de la realidad y relación eterna del Hijo en el seno de la
Trinidad. La acción liberadora es sólo posible para Dios desde la
naturaleza humana del Hijo, en la destrucción del opresor y la liberación
del hombre. Pero, esa encarnación del Hijo, es el vehículo instrumental
para la kénosis de Dios. La naturaleza humana hace posible el descenso
del Hijo a la forma de siervo. El que siendo Dios no puede sino
demandar obediencia, por cuanto es Soberano, obedece desde Su
condición de hombre, hasta la entrega máxima en la expresión de dar Su
vida por los hombres. Es necesario entender bien que este Cristo, que es
hombre, es también "Dios bendito sobre todas las cosas por los siglos
de los siglos" (Ro. 9:5). El propósito de la encarnación está plenamente
definido en el versículo: "para destruir por medio de la muerte al que
tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo" (He. 2:14). Primero se
hace solidario con los hombres para poder morir por ellos. Luego se
ofrece en sacrificio por los pecados de los hombres, para poder librarlos.
Siendo hombre podía ser sustituto del hombre. La muerte de Jesús se
considera aquí desde el plano soteriológico, como la superación de la
esclavitud y la liberación de los esclavos. El infinito Hijo, se hace
hombre, para morir. La muerte en este caso no se considera tanto desde
el sufrimiento, sino desde la batalla liberadora, consistente en destruir al
que tenía el imperio de la muerte. El verbo destruir, no equivale a
eliminar en el sentido de hacer desaparecer, sino de quitar los medios
con que se mantenía e incluso impedir que vuelva a alcanzarlos. En ese
sentido equivale a reducir a la impotencia, a quien tenía el dominio de
la muerte, esto es al diablo, es expulsado de su dominio y sentenciado a
ser echado fuera. En la Cruz, el Hijo, combate al príncipe de este
mundo, Satanás, retirándole el acta de los decretos contrarios al hombre,
de modo que lo reduce a la impotencia para demandar la muerte y
condenación del que ha sido justificado (Col. 2:14-15). Cristo en Su
muerte destruye, en sentido de dejar inoperativo al que tenía el imperio
de la muerte. Con la resurrección de Su humanidad destruye también a
la muerte (1 Co. 15 :20). La acción del Salvador hace posible el
cumplimiento pleno de la profecía: "De la mano del Seo! los redimiré,
1210 JUAN XII

los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu


destrucción, oh Seo/; la compasión será escondida de mi vista" (Os.
13: 14). Cancelada el acta acusatoria y manifestado el poder victorioso
en la resurrección, el diablo está destruido en sentido operativo contra
quienes son hermanos de Jesús e hijos del Padre, por adopción, y
echado fuera, de modo que no podrá oprimir y esclavizar a quienes Dios
ha hecho libres.

32. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

Karw i::av lJ\jHD8w EK Tilc; rile;, náv'!ac; ÉAKÚO'(J)


Y yo, s1 fuere levantado de la tierra, a todos atraeré
npoc; f;µmHóv.
a mí mismo

Notas y anlílisis del texto griego.

Concluyendo el párrafo, escribe: Kaycú, Kayw, palabra formada por crasis6de


la conjunción Kctt, y el pronombre persona) EyW, y que equivale a y yo; SaV,
conjunción afirmativa si; i:H:!fro0w, primera persona singular del aoristo
primero de .subjuntivo en voz, pasiva del verbo Ú\lfÓW, levantar, exaltar, aq1;1oí
fuere levantado; sK, prep~ición propia de genitivo de; tfíi;;, caso genitivo
femenino singular del artículo }l.etennínado la; yfí<;, caso genitivo femenino
singular del nombre común tierra; 1tCÍVta<;, caso acusativo masculino plural
del adjetiyo indefinido declínado a todos; áA.Kúcrw, primera persona singular
del futuro de indicativo en voz activa del verbo eA.Km, atraer, sacar, arrastrar,
aquí atraeré; npói;;, pteposi<:ión propia de acusativo a; ¿µwnóv, caso
acusativo maSC'Ulino singular del pronombre reflexión mi mismo.

Karw f;d,v Ú\lfw8w EK Tilc; rile;, návTac; f:A-Kúcrw npoc;


f;µau'!ÓV. Mediante una condición de tercera clase pasa a cerrar toda la
enseñanza anterior con una referencia a la Cruz. No pone duda en lo que
va a ocurrir, sino en que se producirá en un momento y entonces será
levantado. No se trata tanto de una referencia a la glorificación solo,
sino a toda la obra, que comprende primero el levantamiento sobre la
Cruz, en donde será crucificado pronto.

La Cruz ejercerá una fuerza atractiva sobre los hombres. No hace


una afirmación general, en sentido de que todos los hombres sin
excepción serán atraídos y arrastrados a Él para salvación, ya que
algunos resistirán rebeldes a la invitación del evangelio de la gracia,
sino en sentido de que por medio de la obra en la Cruz, algunos como

6
Crasis, palabra gnega que eqmvale a unión de fuerzm, en general unión de
elementos.
BETANIA Y JERUSALÉN 1211

los griegos que querían verle, tendrán abierta la puerta de acceso a la


salvación mediante la fe en Él. Todos los hombres tendrán el mismo y
úmco acceso, tanto judíos como gentiles Nadie podrá salvarse de otra
manera que no sea por gracia, mediante la fe (Ef 2 8-9) Anteriormente
Jesús habló de la atracción del Padre que conduce a los hombres a
Cristo (6 44), pero la atracción del Padre es también atracción del HIJO,
puesto que Éste expresa al Padre y hace todo cuanto Él hace (5 19)
Además debe entenderse que los hombres no vienen a Cristo de forma
natural, es decir, por deseo propio que surge de ellos mismos, smo que
es D10s que obra en sus almas y las atrae para que vengan al Salvador
Todos los que vienen a Cristo son atraídos por D10s (6 44)

33. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.

't"OU'CO fü: EAEyi::v crriµaivwv noio.> 8avá•o.> líµEAAEV cino8vrjcrKEtv.


Y esto decia md1cando de que muerte debia monr

Notas y analisis del texto griego .


._ ~Jo :

httroduciendo una actarati6n, dice: tooto, caso acusatf~o rl:Útro singular del~
1

pronombre dtmostr.Uvo ttsk>; ~' ~cuhl cot>junti~ que hace 11í$ veces de
conjbnción coordinante, Cói't seafioo delpem, milS bien, y, y pór cU:rto14,mtes
ht8'1; ~v, 'Ptfmeta pitSooa ~·del impmeeto de Jmiioat¡lyo' • Vtl~t
aétiva de1 verbo 'Jrk{w, habl(d, décfr} ~ lkcta~ <S'11t-u:dvo.w, caso 'M~o
masonlift<l lliug-Wa:r del plmiei¡:ü~4e1 pftsen~ 1$ voz lict(va del verbo Vf¡µ«il"'0>,
indicar, predecir, Th<>strar, aqUí in<lctmdo; no\<Q, caso dativo ma~ulino
sinplu 4el a<VetiV() lt1ter;-0p,tív<:t de que; 9a~~. caso dativo mascµlino•
sió.gUlar del nombre comiln muerte; -l¡µe"'1..ev, tercera persona smgular del!
imperfec(o de tndicativ~ en v~ ac~a~i!ef verbo µáA.Mi>, estar ~ puni!J de,
'hiber de, deber, aquf debla; d1W6Vij'.01c~w, p~ent(l de indicativo en vw
activa del verb() dnoe:QO"Kii, mor'ir. ~t .J,- ...

't"OU't"O fü: EAEYEV crriµaivwv noio.> 8avá•o.> líµi::A-A.cv


cino8vrjcrKEtV Juan aclara que las palabras de Jesús tenían que ver con
la muerte que iba a experimentar La glorificación de Cnsto, la
ascensión a los cielos, sólo era posible a través de la muerte Él hablaba
de ser levantado, lo que implica el anunc10 de la crucifixión, ya que la
muerte habitual entre los judíos como era la lapidación, no puede
entenderse en estas expres10nes de Jesús La elevación de Jesús
comienza por el enclavamiento en la Cruz y luego por la colocación de
ella sobre el lugar preparado para soportarla y sujetarla, con lo que el
que estaba clavado en ella, era levantado de la tierra y puesto en alto
1212 JUAN XII

34. Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el


Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es
necesario que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo
del Hombre?

, A7teKpíer¡ oúv au-cw ó OXAO<;" T¡µet<; tjKoÚcraµEv f:K 'tOU vóµou


Respond10, pues, le la gente Nosotros 01mos de la ley
on ó XptCJ'tO<; µÉVEt et<; 'tOV alwva, Kat 7tW<; AÉyet<; (JU on
que el Cnsto permanece por los siglos, 1.,Y como dices tu que
8et, Ú\j/w8Tj'vm -cov Y\ov wü 'Av8po5nou -cí<; f:crnv
es necesano, que sea levantado el HIJO del Hombre? 1.,Qmen es
oíSw<; ó Ttov wü 'Ave pú.Ínou
este - HIJO del Hombre?

Noiaiy iiñáHsis-del texto griego.

Sin lntenupc16n, aflade: 'An&1i:pí'@111 tercera perSQQa singu~ det IJ.Oristo


primero de indicativo en vot pasiva del verbo <i'ltóKt)Ívaµm, resportder,
conii1star. tomar Ja paltibra, aquí re1W#Uh'ó; WYr ~nj:1lAAión ~tinuat:lv(
pues; ~'f<Qf ~aso dativo tna~Jí:no de la terc~a· potsona s~ del!
pt<>Mtnl>te personal <lec~ado q 81, br, 4, ~~<> nomin~~vo UtaSQulino s:~
<iel ~cuto determinadc,l él~ ~l-0~ ~aso ~mativo tl'lli\S~ sjn¡Ulr °dél'
q;~~ oomliln. gentío, gf!'f#e, multllU<I; fiµf~t ,Qaso oomhlativo de la primera-:.
~Pba ..,1~1 del pronMtl>t~ j>Jmional twáf>f!W~ ;i\K0\Sa<Xµsv, ptü;o.m¡a '
p~Jt plural d~l aodsto prim1;ro de ind{(,lltl'\í(J " v9z aí.lttva dd Vm¡bo_
<l~w;oir, escuchar. aquí olmos; '6K'.~ preposkl(ón propia de ~vo dé; -c:oo..:-
~ getílnvo masculino singut4t ~t artieuk>' l{ete:imhtado ttl; vdp.o\>, ~<:!~
vo masculino singular del JJ<>ml;re ~\'.in marµi¡,¡Jor norma, ley. &i:i,,~
wnjunción que; ó, caso nQinÍAtttivo máSFulino i!inlUlar dtl artkulo:
derorminado el:, XptO"ros~ caso OQminativo rn~füw sin¡\dar deJ nombre·
propio Cristo; ~V1». ter<*'~ persona$higulat del presente de indicativo en voz:
activa de1 vm¡bo µévw, vivirr residir, estar, pet'1/hn(lf;eJ', aqui perJnanece; SU;,
Pre':Posición propia de acusativo para, por; "t'OV, caso acusativo masculino
singular del artículo determinado el; o.imm, caso a'Cusativo masculino
singular del nombre común siglo. tiempo, etermdad> en conjW\to significa para
siempre; Ka.'t~ conjuncióh copulativa y; 1tID<;~ partícula mterrogatiVa adverbial,
q~ reabnente es un pronombre interrogativo co'frt<J, de que manera, por qué
medio; Myel.(;. segUhda persona singular del presente de indieativo en voz
activa del vetbo Myro, hablrir, decir, aquí dices; ero~ caso nominativo de la
segunda persona singular del pronombre persnnal tü; O't't, conjunción que; fü:1,
tercera persona singular del presente de indic1;Jtivo en ve>z !\ctÍVa del vtrbo
Unp<ilrs<mal &1, ~ necesario; Ó\jlw0ijym, aoristo de infinitivo {:b voz pasiva
del verbo Ó\j/Óro, alzar, elevar, lepantar, aquf que sea levantado; tóv, caso
acusativo masculino singular del articulo determinadQ el; Y'tóv, easo acusativo
mascuHno singular del nombre tl(Jo; 'tOU, caso genitivo masculino singular del
artículo determinado declinado del; 'Av0pú)11:ou, caso genitivo masculino
singular del nombre Hombre; las tres palabras son el título de Jesús; 't'Íi:;, caso
BETANIA Y JERUSALÉN 1213

nominativo masculino singular del pronombre ínterrogativo quien; emw.


tercera persona singular d.íl:l presen~ie de indí'1ativo e1;1 voz activa de1 V\JIJÍ!O liliµí,
ser, aquí €8; oÚ't<;><;1 caso n<;>minativo ~ino s~lar del prqnombre
demostrativo este; ó~ caso n9minafüro rnasculin<> singU\ar del "artiéutó
determinado el; riovi. caso a<¡usa1iv°' mascu~o singular del 1;10mbJe }fiJ<r;
'to\5, caso genitivo masculino singular d.íl:l articulo determinado declinado del;
'Avepwnou, caso genitív<> m~~linb ~ing«lar"' d~1 nombre Hombre¡ ras tres
alabras son el título de Jesús.

, Am::Kpí8ri oúv aun;) 6 oxA-o<;· Ti µét<; tjKoÚcraµEv EK 'tOU


vóµou on 6 Xptcri-Ó<; µÉvEt d<; i-óv aiwva, La gente que rodeaba a
Jesús tomó la palabra para formularle una pregunta. No se puede
determinar si es seguida a lo que el Señor acababa de decir, o es
formulada en otro momento. Las palabras de Jesús que anunciaban Su
muerte, cuando hablaba de que sería levantado, fueron entendidas por
los oyentes. Había dicho que cuando fuese levantado atraería a todos a
Sí mismo (v. 32). El título de Hijo del Hombre, usado tantas veces por
Él, era entendido por la gente como equivalente al de Cristo. Ellos
habían sido enseñados, con base en la Escritura, lo que llaman la Ley,
que el Cristo permanecería para siempre, conforme a los profetas ( cf.
Sal. 89:37; 110:4; Is. 9:5,6; Dn. 2:44). Por tanto, no es posible que sea
crucificado, como Jesús decía. La enseñanza general no tenía en cuenta
las muchas profecías que hablaban de la muerte de Mesías (cf. Dn.
9:26), de modo que sólo aceptaban la perdurabilidad del Hijo del
Hombre, que como Rey determinado por Dios, tendría un reino eterno.

Kat 7tW<; AÉyEt<; cru on OEl Ú\jfwEllivm 'tOV Ylóv 'tOU


'AvElpwnou 'tÍ<; i:crnv oÚw<; 6 Ttóv wG 'AvElpwnou. Si Jesús se
había manifestado como el Cristo, dando pruebas de que era cierto lo
que decía, y usaba habitualmente para Sí mismo el título de Hijo del
Hombre recientemente (v. 23), si el Cristo no moriría, entonces ¿quién
era el Hijo del Hombre que debía ser levantado, en sentido de morir?
Condicionados por una enseñanza imprecisa de las verdades bíblicas
reveladas sobre el Mesías, rodeado siempre de gloria, no podían
entender que fuese humillado y mucho menos que pudiese morir
crucificado. Lo que Jesús afirmaba era contrario a los presupuestos
mesiánicos vigentes en el judaísmo de aquellos días.

La gente está pidiéndole una explicación sobre lo que ellos no


entienden, además, puesto que apelaron a lo que ellos conocían de la
Escritura, le piden una respuesta basada en ella. Tal vez ellos estaban
pidiendo a Jesús que si realmente era el Mesías, se declarase conforme a
lo que ellos esperaban de Él. Es notable observar que la muerte de Jesús
iba a traer confusión en cuanto a Su condición mesiánica, incluso en los
1214 JUAN XII

mismos discípulos como era el caso de los dos de Emaús, que le dicen,
refiriéndose a los acontecimientos de la Pasión: " ... le entregaron los
principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y
le crucificaron, Pero nosotros esperábamos que él era el que había de
redimir a Israel ... " (Le. 24:20-21 ). Si el Hijo del Hombre iba a ser
muerto, entonces no podía ser el Mesías y Jesús debía decirles quien era
el Hijo del Hombre.

35. Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre
vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os
sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a
dónde va.

dm::v ouv auwt<; ó 'lr¡crouc;· E'tt µtKj)OV xpóvov '!O <pW<; f:v
Dijo, entonces, les Jesús: Aún poco tiempo la luz con
1
Úµtv f:crnv. m::ptnan:t'tE CÚ<; '!O <pCÚ<; EzE'tE, 'íva µi¡ crKO'tÍa
vosotros está; andad mientras la luz tenéis, para que no oscuridad
úµa<; Ka'taA-á131J · Kal ó nEpma'tCÚv f:v 'tlJ crKo'tÍq. ouK ot8Ev
os sorprenda; y el que anda en la oscuridad no sabe
7tOU ÚnáyEt.
adonde va.

·~~~~.:~~~i~~~¡~~~.~~~~~*~*::· /¡:.,·f.1~· . ;!:!;;::¡:!i'. . \ :,,. >1;:ó<d<·!:: ~.i: :i: i?.{:: ::


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!¡).';:.: ;º?i:,;:'.~f~:;;~;~·: ;/ .<·:·,;<_:·: : ,:

tiisí.á9áJ1do· .~ resJ>ue$fa ~é 1~ús. esc~N: el#~\'.t.te~.ra per~fia singulafdet


s~g;~'~ofisib ·,.i1é. íµ~í~~~xó . <m.r9~.·~tiya. ci~1 í~tM·.·.·~ttt<>v~•·.:.r<>niw.:d~t . ~~~19
-~~.~~~'(i~4l>far;.····:décir, ª!;J,~í ~#:e;·.·.:.:(_}·~"·::c9njutt~.ión:··itatiyá·.·•erJtqnpes;. :aó-toii;,
caso dátivó niasculin(l.:dé' lit t~t:Cera-~t&bna ¡ylil@l defpíonombte personal .ª
epo ó, . ··.~l}SO. n~in~~iv~··~S;s~~liIJo ~in~fm' d~lárti~lilod~~~t) e~
.··~t :<í~·;._cu9Q1~~t\iq'~~li~~¡:~-i.i~::~;;·o~~e1Eir01Jítiil!:sasi{~~~t;
detietnpU, tiún,..~ µucpovi cast)acuSati~'.masattmo·singwtar
~l.1:a4J~~V()·.fJO.qe,,.:p~~JJNJ~ff(J.;:>;~vC)v•.·.~aS() . ,)l,tj~? ··:.~culi~:6 . s'1~·~
~~~-~~ ·;~~~;,· ft~m~~;. :~c;};:::i:~§~ ,~~~MtJ~~i·•~tilr~,:~~l\Jl•:•d~t : ~~~JQ
pete~bládó·.~~; .q>rot;> ~asp nt}~Jl4tivo llflUU'O siµgular,~. nom~ comÚI) Juz;
~. . . . · .· . ;·. :~~~~??::P1"9P~ d~ . .. ·.· . •n~·· .Bl"Y!:i~~::~~PY? :.~•tª . . .·. ·. ; .
i~~~ .•~@i.. . :Yqf9~9.s";,¡;.,¡·.···~~~v~. ~et;~e91
P\l . . : . d,et ?res~n~.~- , , . ,. ·. : ·a~iv~;,uel ve~eip.í.~r,
aquí ·•:~á'; ... itepi~<i~~i~. · ....····. :· . . . . . . Pé~~~.:~~ural ~~}pi:e~~nt<f. <le
~~. e~:; yqz ·~~jv~·. ii~i·,;~~~~9!·:::~Pt~«t~in~. (;'~~\ ~uf.:<m~(lif: ':-·~~~
ádv ...·. ·. · · · ··e Jll:ódº·
como,. com~"Sii mie~as. 9ueha6e las veces d~ conjuQCión
co~ativa; ,rO., cáS()·nontinmvó: neu~·sin~l·~r 'atfículo; d~iennioad9 ,:l;
· •~9>~;;;.'?~~º~~~~~iyo;~~l;t'~~~~fm':~l'P.?m~:c~~:<i11+l~;:•:~;;;~~s~•:.~~
·pefflona pluta.l;del pre~te: d~~indJca.tiYó en :v~·· a9tivi :det verbQ: li:x;m t~r. j.

pOfi.'ff!!''? ~uf f!trl.<fis;. '{~~> (fOaj~ón.~;pqra.gu~; f.l."0 •. partfculaQQe,lla,~


. ~:t).9t~~~. ~~.;~Y~~9.;;.~q~<.:?~~i.9~:~~i.~.:~Jj;~Í~t·.•··•"$0 ;:~~~~tiY:<?·c~~m~~o
SÍ:t).~!at\d~f pc>mlm: ··~lln¡: f'"$_<m_rftfaffr,'°ÓJJ.U,, CáSO aéB~t,ÍYO Ge la segun~a ,
persona plural del pronombre personal declinado a vosetros, os; Kmcú.á.~'Q,
BETANIA Y JERUSALÉN 1215

~~1'·Pet'Soa& ,,~ ;(}e~;;~~· aofi:stp ~;:subj~iyo «1;:,:voz¡~i'Va=del


ve~~~w~<i~ffü,~.· ·~lttmor;;:~s~:'S~rif#der, ~qui .aiitPfehdü;
.J}O.h ·~JlJ~6li\ ·,~V~ )t;• :~>;, ~~.~~lYQ· 111ascltlff10 ·. ~~gúlaf .~1
~cq~:!i~t~~!o~~'¡; '~~~~.~t9li14~'.~~~::~~tfr~,::111asc9i1~, ~-~4~1 .
.P~~~i9,#y~·~ ~~ 1 •·· .,~i:;}'.~.J!fPl$q..1&ú>,"ªn~ar!;~i <J,~e
.·:~lJfl~,r;,~"''· .J '· .. . ; d.~~Y9. fl ..·. . SU~~
aet · ·· · ni "' · úio ·s· mli1.re
. .. ... Jo ~:nb~~&'Jii·~~; c<i~·:~l
· :.¡,Q.~e:<0:;:,\tna .~~'.líti~~~¡,:oiát:Yj
·~ó 'en' 'voz •ilctiVa ;'di? verño
;~SttJ·:\1'1berJ;~~é\11UJt1~íV·~' .;::~uf 8~4~; ' ..n.oü¡· 84:\ierbitf a
·.·dónde;: óndy~, tet'e~ra P@iSona . g . :i:~r ~sentcf:de inkl.icatiii'<Ji en ~2
_activll <,iel vert>o ónd:r(I), ¡,., !f!arc~r~ am!qr; aquí·.~·
·~~=:~~.~~~~;:;.:!:>:.·~}\;';:,..:,¡.;.~' . .. .
~"e ~ 'o f < > ,>/ ' o o p

:,'.;0'' ("¡~;,;'•e \:~·~1,;',·~ ,º":~ '>:5:;;;':> ::<1f;;;;¡i(c\'/+º/i~/ .,·~·;';:,;;:'.


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,· .. ii~f>< :H.~~!2··'~>:~:1 •'.. .'·~ ·'.~~·... .¡•':.' :.J~.·.
/iasfa, '.fiqs~a '11-!e,,'mientras qqe, seg(ui.Iectlíra en V , ic, r. A./1~~33, 579,
)oo ~92; 12,•iy 1424t;1á4'i:J2t>;1ª,· .:~1?: ,,,.: · .. ." .. ~ A.°

EtnEV ouv a.uwtc; ó 'Ir¡crouc;· No hay una respuesta directa a la


pregunta que la gente había formulado. Jesús les respondió, pero, no
como ellos desearían sino conforme a la enseñanza que necesitaban.

En µtxpov xpóvov 'to cpwc; f:v úµtv f:crnv. Llama la atención


de todos los que estaban presentes a la luz que todavía estaba entre
ellos. La gente quería satisfacer una curiosidad, si el Hijo del Hombre
era o no el Mesías. Jesús les orienta hacia el corto tiempo que tenían
para aprovechar la luz que estaba entre ellos. Él se había presentado
como la luz del mundo (8: 12), la única que podía iluminar las tinieblas
espirituales en que se encontraban y conducirlos sin caída al camino de
la salvación. Esa luz iba a estar por poco tiempo con ellos. La Cruz se
alzaba ya a la vista de Jesús y Él iba a dar Su vida, ser enterrado,
resucitar y ascender a los cielos. Tenían poco tiempo para acercarse a Él
en el tiempo de Su vida en la tierra, para resolver el problema en que
todos estaban inmersos. El Señor los llama a la diligencia, de dejar las
curiosidades teológicas y buscar la luz de la vida.

7tEp11ta1:Et'tE wc; 1:0 cpwc; ExE'tE, tVa µi¡ O"KO'ttC(. uµa.c;


Ka1:aA.cip13 · Inmediatamente les llama a que caminen en la luz para que
no sean sorprendidos por las tinieblas. Jesús es la única luz que es
también vida (1 :4). Sólo Él brilla en las tinieblas del mundo y éstas no
pueden apagar esa luz (1 :5). La luz de Dios en Cristo alumbra a todo
1216 JUAN XII

hombre que está en el mundo (1 :9). No era una luz mortecina propia de
la religión y de los preceptos humanos, sino la admirable luz de Dios,
enviada por el Padre para alumbrar a quienes, por su condición, viven
en tinieblas y no saben adonde van. El verbo caminar indica también
una acción de seguimiento, porque les demanda que anden en la luz que
es Él mismo, de otro modo, los invita a hacerse discípulos suyos, a creer
en Él, mientras brillan los destellos finales de la luz en Su humanidad.
No quiere decir que Su luz, con la muerte y ascensión se extinguió para
los hombres, sino que sigue brillando con más intensidad, porque ya se
abrió para ellos la puerta de salvación y brilla con todo poder la luz de
la esperanza de vida que es Cristo.

Ka't ó nEptna'twv f:v 't'ÍJ crKo'tÍq ouK otÓEv nou umíyEt.


Seguir en la esfera de las tinieblas es perderse, esto es, no saber a donde
se dirige el que anda. La luz iba a extinguirse muy pronto. No en
sentido de que dejase de alumbrar definitivamente, sino en el personal
de la presencia corporal de Jesús entre ellos. Él era el único que podía
orientar a los hombres, porque también dijo: "el que me sigue no
andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (8: 12). De ahí la
urgencia, puesto que hay poco tiempo para que pudieran acercarse a Él
en el entorno de Su tiempo. Vendrían días luego en que muchos de ellos
seguirían caminando en tinieblas, sin saber a donde dirigirse. Sólo el
que tiene luz, porque ha nacido de nuevo, sabe con certeza el camino
por el que anda y a donde se dirige. A la pregunta ¿quién es el Hijo del
Hombre? responde: La luz del mundo, que era lo que aquellos
necesitaban con urgencia, y que debían aprovechar.

36. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos
de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.

wr; 'tO c.pwr; ~XE'tE, 7tlO"'tEÚE'tE dr; 'tO c.pwr;, 'í va Ulüt <púHO<;
Mientras la luz tenéis, andad en la luz, para que h1JOS de luz
y~vricr8E. 'tCXU'tCX f:A-dA-ricrEV , IricroGr;, KCXl dnEA8wv f:Kpúl3ri
lleguéis a ser Estas cosas habló Jesús, y yéndose se ocultó
dn' au'twv.
de ellos

Notas y análisis del texto gi;iego.

o>c;, adverbio de modo, como, comf) si. mientras. que ,hace las veces de
C~W;lCÍÓQ icompa:rlttiva; ~~~ ca$Q ttom~\j~tivo ;neuti.'o sioplaf' 4el articulo
detertnirtado el; cpruc;, caso nominativo' neutró sinpíar del iWtnbre comútt luz-,
sxete, segunda persona plui'al del' presente de inúicativo, en voz.activa &l
Ve:t;bb E%0l, tener, á'J.UÍ terufü¡ Vttd-'tl!bSStterelégMdl 'persona plural del presente
de imperativo en voz activa del verbo 'ltl<Yteúro, creer, aquí creed; sic;,
BET ANIA Y JERUSALÉN 1217

preposiQión propia dé acusativo a; 1ó, caso nowinativo ntn,1tr-0o $jngular del


artículo det,ern:linado el; <pro¡;. caso nol1linativo neutro singulif del nombre
común luz; 'íva, conjunción causal para gue; u\oi, caso nominativo
masculinQ plural del nombre comúQ ~Uos; <p<»'t~~ ca~o genitivo neutro
singuhtr dél nonibrcr comúJ? declinado fffP luz; yávr¡a9~ segunda persona :plural
del segundo aoristo de subjuntivo en vo1t me'dia dél verbo yívoµ&t, llegar a
ser, comenzar a existir, haci!Yse, aqut Neguéis 1ti ser; 'tau'ta, cas'o ácusativo
neutro plural del pronombre ñemostrativo estos, en sentido de estas cosaY;
iA.d.A.r¡G'iav, tercera pers0na'fia~lat dél m&to ptimero de indieativo en voz
activa del verbo l..<iA.001, hubtc:w, dec1r, aqur hahMr., 'lt¡9ofü;, ct~o noxnirmtivél
0

mascalino singular del nombre propio Jáús; "i, conjuación copulativa y;


cl.m;:J..9<6v, caso ~mina~ivo t$a8culit)o ~ingµlar d~ participió dél segundo
aoristo en vqz ~YA ~l verlao 4m:~x~~~ ir, trie, ~63parec~r~ Aqui yé~e;
~1q:n5Jl'l'J# terc'i'ta P•º11ª si.lar del a~st.;> s~t> dr ipdi~vo ,ep VOJ!l
pasiva del verbo icpÚ7tt"m, ocultar, esconder, aquí se ocul(ó; dn', preposición
propia de genitivo '~nó, con el,~rafismó que' adopta por elisión de la o ftnal
ante vocal o dipton~o sin aspiración, que equivale a 4e, desde, procedente de1
por mtilio de, 1 don, pdr; aótrov, eásó a;enifivo li1asculino d~ fa segunda
persona plural del pronombre personal eflos.

wr; TO cpwr; EXEm:, 1rtCYTEÚETE dr; TO cpwc;, La exhortación


concluye con la invitación a la fe. Todavía estaba con ellos, por tanto,
era necesaria una decisión en relación con Él. Había enseñado en varias
ocasiones que quien creyese en Él tendría la vida eterna (Jn 3: 16, 36).
Por otro lado la condenación persistía sobre quienes no creyesen, estos
seguirían andando en tmieblas.

í'.va u\o1 cpwTor; yÉv11cr8E. Una determinación a creer produciría


en los creyentes una transformación, pasando de ser tinieblas a ser hijos
de luz. El apóstol Pablo usará esta misma verdad cuando escribiendo a
los efesios, dice: "Porque en otro tiempo erms tinieblas, mas ahora sois
luz en el Señor; andad como hijos de luz" (Ef. 5:8). Jesús complementa
la llamada a la fe con una promesa que produce un cambio pleno en la
vida del que cree. Para Juan la perdición y el pecado están vinculados a
la esfera de las tinieblas, mientras que la salvación y la santidad están
ligados a la luz. Jesús no dice que los creyentes pertenecen a la luz, smo
que son luz cuando creen en Él. Es decir, la luz que es Cristo se hace luz
en los creyentes por vmculación con Él. Nótese que el Señor dice que
los que creen en la luz, son hyos de luz. Esta es la enseñanza dentro del
primer capítulo (1: 12)7. Los creyentes son también la luz del mundo
(M t. 5: 14). La luz tiene como condición propia la de comunicarse
disipando las tinieblas. Fue el primer elemento creado por D10s (Gn.
1:3). Juan presenta a Jesús como la luz de Dios que hacía irrupción en el

7
Ver comentano
1218 JUAN XII

mundo en tinieblas, brillando para todos los hombres (1 :9). En la Biblia


la luz equivale al verdadero conocimiento de Dios, de tal modo que el
salmista dice: "contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos
la luz" (Sal. 36:9). La luz o la vida en la luz está relacionada con la
bondad, justicia y verdad (Ef. 5:8-9). El camino del justo está rodeado
de luz; ella ilumina continuamente su senda produciendo alegría y gozo,
por eso la Biblia dice: "luz está sembrada para el justo, y alegría para
los rectos de corazón" (Sal. 97: 11 ). La presencia del Mesías en la tierra
hizo que el pueblo que andaba en tinieblas viese gran luz (Is. 9:2). La
verdadera luz es Dios y está en Él, de ahí que se afirme que Dios es luz
(1 Jn. 1:5). En ese sentido, quien está en Dios y Dios en él por Cristo, se
convierte en un luminar al resplandecer en él la luz de Dios (Fil. 2: 15).
Cuando se habla de brillar, de lucir como un luminar, una lumbrera, en
un mundo en tinieblas se está diciendo lo mismo que vivir a Cristo (Gá.
2:20; Fil. 1:21 ). Solo es luminosa la vida del que Cristo se hace luz en él
por su presencia vivencia!. El creyente no es luz por sí mismo, sino que
la luz de Dios le es comunicada por la presencia de Cristo en él. El
Señor es la única y verdadera luz. Por eso el salmista dice que "el Señor
es mi luz y mi salvación" (Sal. 27: 1); y por tanto solo en él "veremos
luz" (Sal. 36:9). La luz necesaria para el camino santo y sin tropiezo del
creyente procede de Dios, a quién se dirige la súplica: "Envía tu luz y tu
verdad; estás me guiarán; me conducirán a tu santo monte, y a tus
moradas" (Sal. 43 :3). Mientras que el mundo desorientado es
conducido por sendas que concluyen en muerte, el creyente alumbrado
por Dios es conducido a Dios mismo, su alegría y su gozo (Sal. 43:4).
Dios ha dado a Cristo por luz de salvación a todas las naciones (Is.
49:6). De ahí que el profeta diga al pueblo que estaba en la esperanza
del Mesías, que Su llegada traería consigo la luz y la gloria de Dios (Is.
60: 1). La irrupción del Verbo de Dios hecho carne, en el mundo de los
hombres, hizo resplandecer la luz de Dios como la aurora naciente del
día de salvación, para dar luz a los que estaban en tinieblas y alumbrar
el camino de la paz (Le. 1:78-79). Por eso nadie más que Jesús podía
decir de Sí mismo: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no
andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (8: 12); y afirmar
que "entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo" (9:5).

El creyente no es luz en sí mismo, pero lo es en el Señor. La


acción salvadora de Dios hace posible esta transformación, "porque
Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que
resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento
de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo" (2 Co. 4:6). De ahí el
cambio en el nuevo nacimiento: "porque en otro tiempo erais tinieblas,
más ahora sois luz en el Señor" (Ef. 5:8). Quien permanece en
BET ANIA Y JERUSALÉN 1219
comunión con Cristo, quien vive la luz de Dios en Cristo en su propia
vida, es luz a los demás (15 :4, 5). Ser luz, andar en ella, brillar, es poder
señalar el rumbo al que vive en tinieblas, lo que es el cumplimiento fiel
de la comisión que Cristo dio a los creyentes (Hch. 1:8).

En otro tiempo el creyente era tinieblas, no solo viviendo en ellas,


sino siendo tinieblas en sí mismo, pero, por la regeneración es ahora luz
en el Señor. Está pues, hablando de un estilo de vida que no solo es
luminoso, sino que es luz. Esa forma de vida, en contraste con la de los
que están en tinieblas, se convierte en un modo de alabanza a Dios,
como dijo Jesús: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para
que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está
en los cielos" (Mt. 5:16). El creyente está llamado a llevar a cabo la
misión para la que Dios le ha dotado, resplandeciendo como luminar
donde se encuentre. Como se dijo antes, la luz de Dios brilló en las
tinieblas del mundo alumbrando a todo hombre (1 :9). Aquel brillar de la
luz de Dios en la persona de Jesucristo puso de manifiesto la suciedad
del pecado en los hombres, que reaccionaron contra la luz porque
denunciaba su situación personal (3: 19). De otro modo, los hombres que
amaban su vida de pecado, procuraron apagar la luz de Dios que
brillaba en la Persona y obra de Jesucristo, hasta el extremo de
determinar Su muerte. Es natural que quien vive en pecado desprecie la
luz (3:20). La luz de Dios en el testimonio y ejemplo del Señor, ponía
en evidencia la miseria de quienes sólo eran meros profesantes, pero
que mantenían una vida contraria a la verdadera piedad. Jesús fue
perseguido, despreciado, cuestionado y finalmente crucificado porque
manifestó lo oculto de las tinieblas que había en el hombre. En
identificación con Cristo, brillando con la luz que Él es en cada uno de
los que han nacido de nuevo, el creyente lleva a cabo ahora la misma
obra que fue la del Señor, en la denuncia sin palabras, con la luz de una
vida transformada y poderosa, de la realidad de vidas entenebrecidas
por el pecado.

Es necesario seguir de cerca a Cristo para gozar de Su luz


admirable (v. 35). Nadie puede advertir al mundo de su fracaso en
relación con la búsqueda de la luz orientadora, más que aquellos que
han pasado de las tinieblas a la luz y que resplandecen como luminares
en el mundo.

tafrm EAÚAYJcrEv 'Iricrouc;, Ka't cinE/..8wv EKpúPri cin'


mhwv. Terminada la invitación Jesús se ocultó de ellos. Una expresión
semejante a la que describe la salida del templo cuando habían tomado
piedras para apedrearlo (8:59). El Señor se fue. No definitivamente
1220 JUAN XII
porque volvió nuevamente a Jerusalén (Mt. 21: 17; Mr. 11: 11 ). Con esto
se cierra en el Evangelio el mmisterio público de Jesús. Las siguientes
palabras Suyas y las enseñanzas son dirigidas a un círculo más pequeño,
los discípulos y algunos de Sus amigos. Juan dice que estas cosas habló
Jesús, refiriéndose no solo a lo que acababa de decir, smo a todo cuanto
dijo durante Su ministerio terrenal.

Pero, todavía hay una profundidad mayor. Jesús se ocultó de


ellos, o como puede traducirse fue ocultado. Esto prepara la situación a
lo que sigue en el Evangelio, la reprobación de la nación por
incredulidad. Se ocultó de todos aquellos para que quedasen en sus
tm1eblas a causa de la voluntariedad de su desobediencia y desprecio
contra el enviado del Padre. Los medios de gracia van a ser retirados de
la mayoría de los judíos, salvo el pequeño remanente que Dios mantiene
en ese pueblo. No por preterición eterna, sino por confirmación justa.

Reprobación de Israel (12:37-43).

37. Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos,
no creían en él.

TocraG-ca 8f> mhoG cr1iµcta 7tc7totr¡Kówc; 8µnpocr8cv mhwv oÜK


Pero tan grandes de él señales que había hecho delante de ellos no
f:nicr-cwov de; aü-cóv,
creían en Él

Notas y análi'fllicg del textb gtiegó!

lmtodtlc:iendo un nuevo párra!f<>, •cri'M! T<:>o-aú~ ca,s{) acu.tivo neutro


pl111:'1.d: del aijeti:vo demó!f'ftat~vo t~'lt f(11nd6A; ,~, partií.lula colJjuartiva 4ue ba.ee
0

li& v~e~ 4ie conjunqón Cpordinante, cttn s~ntMo ie1 pero, más bien, y, y por
cieno, antes bien; cxúwü~ ca~;o 'tmitiv-0 mttsqJlino de l~ tercera persona
singular del pi:®ombre personal 'declinado de él; ar¡µeicx, caso acusativQ
neutro plural del nombre común señales; 11:s7tot1'}1éÓ-coc;, caso genitivo
mascmino singular del participio de l'Jerfecto en voz activa, del verbo 1tOu~m,
hacer, realizar, aquí habiendo hecho, que ffavla ; ~µnpo0'0sv, puede
cór1J;ide'tarse como prepoSfoiórt d'e 'jeiiitivo, ~ 1 1.ma ra compuesta de las
preposiciones ev y npót;, 'reforzada pbr la partícula de direeción &tv' aqui con
significado de delante; «órwv, caso genitiv-0 masculino de la tercera, persona
plural del pr®<Wbte petse1nal dedinado di ello~; ot>'K'., forma escrlm' del
adverbio de negación no, con el gm:fismo propío ante una vocal con espíritu
suave O una enclítica; mO"'t'SUOV, ten:era persona plural del imperfecto de
.Wdic~ivo en voi actjva del verbo ~tfr~. t;.r<1fJr. ~uí crf!ian; ~~.
prePo~icíón propia de ~usativo a, pl; aú-tdv, cas'O ~sativo ma.sculino de la
tercera persona singular del pronombre personal Él.
BETANIA Y JERUSALÉN 1221
TocraG'ta OE auwu crr1µé'ia 7tE7totT]KÓw<; Eµnpocr8i::v
au'twv. Una vez más se repetía la triste experiencia de incredulidad del
pueblo de Israel. La historia ofrece reiteradas ocasiones en que este
pueblo se alejó de Dios. A pesar de tantas señales y prodigios hechos
por Él manifestaron SU· endurecimiento honrando a otros dioses y
quebrantando Sus mandamientos. La disciplina divina había caído
muchas veces sobre ellos, entregándolos en manos de sus enemigos. Sin
embargo, la misericordia de Dios, los restauraba una y otra vez.
Después del cautiverio en Babilonia, los había introducido nuevamente
en la tierra que había jurado a sus antepasados, por pura misericordia y
en honor a Su fidelidad. La esperanza final estaba presente entre ellos.
El Mesías, prometido como Rey que traería paz y bendición, había sido
enviado y estaba allí. Sin embargo, a pesar de tener la evidencia en las
señales que hizo de quien era (3 :2), la rebeldía natural de aquellos, les
llevaba a mantenerse en la incredulidad contra ÉL

La conclusión del versículo es preciso: a pesar de ... no creían en


Él. Las señales no habían sido pocas, ni pequeñas, sino muchas y
grandes, pero sin pasar desapercibidas, no los condujeron a la fe en
Cristo. Intereses egoístas de clases religiosas, apatía espiritual en el
pueblo, fue el ingrediente que condujo a la nación, tanto colectiva como
individualmente, a rechazar al Mesías que les había sido anunciado y
que esperaban como el libertador. Junto a los milagros estaban también
las enseñanzas de Cristo, en las que se identificaban, conducían a la
verdad y llamaban a la fe en Su Persona.

ouK l':nícr'tcuov de; mhóv, La falta de fe en Jesús era también


falta de fe en Dios. Ignorando a Cristo, ignoraban también al Padre que
le había enviado. La justificación no se otorgaba por obras humanas, ni
por rituales religiosos, sino por la fe, como habían sido justificados los
antepasados de Israel. Ver a Jesús es ver también a Dios (14:9). Aunque
Cristo vino al mundo para salvar y no para juzgar, la palabra que había
dicho se convertía en elemento acusador para todo aquel que la
rechazaba. Buscar la justificación al margen de la fe implica rechazar la
justicia de Dios. Esa es la causa de la condenación: "no creían en Él".
El verbo en imperfecto de indicativo, pone de manifiesto una
incredulidad que comenzó antes y persistía en el tiempo. Las
excepciones son muy pocas en comparación con los miles de personas
que permanecían incrédulas. Israel fue endureciéndose desde el
principio y haciéndose insensible a las palabras y obras de Jesús.
1222 JUAN XII

38. Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:
Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
¿Y a quien se ha revelado el brazo del Señor?

'íva ó AÓyoc; 'HcniloD rnG npo<ptjrnD 7tAr]pw8íJ ov dm:v·


Para que la Palabra de lsaías el profeta se cumpliese que dijo
Kúpzs, ríe; brfrnwrrsv rij dKoij T¡µwv
Señor, quien creyó al anunc10 de nosotros
Kai ó [Jpaxíwv Kvpíov rívz dnsKaAÚcp817
y el brazo de Señor a qmen fue revelado?

Notas y análisis del texto griego.

Signé con: lva, 'Conjunción t:atlsal para que; o, caso nominativo masculino
singul• del artículo ideterminado e.l; A.óy~. caso nominativo maseulino
singular del nombre común verbo, palabra, discurso, dicho; 'Hamouí caso
genitivo masculino singular del nombre propio declinado de /saías; wi3, caso
genitivo masculino singular del articulo determinado el; npoc:¡:ní-cou, caso
genitivo masculino singular del nolll¡b,re común profeta; 1t/,r¡pw(hj', tercera
pers~na singular del aoristo primero dF subjuntivo en voz pasiva del ver~o
1tAt¡póp.>, completar, cumplir, llenar, aquí se cumpliese; 8v, caso acusativo
masculinó singular del pronombre relativo el que, que; thsv, tercera persona
singnlar deI ségundo aoristo dé frld1cativo' en voz activa del verbo st1tov, forma
de! 'aoristo de 'Myw, hablar, decir, aquí dfjo; Kv¡ne, ():aso vocativo thasculin:o
singular del nombre Señor; -rl<;, caso nominativo ma$culino singular del
pronombre interrogativo quién; én{et-rsutrsvj tercera persona singular del
primer aoristo de indicativo en voz activa del verbo ~\O"'t:&ÚOJ, creer, aquí
creyó; Tfí, caso dativo femenino singular del articulo determinado la; dteofí,
caso dativo femenino singular del nombre común oldo, , noticia, rumor,
pr?dicoción, anunczo; qµáiv, caso genitivo, de la W-iqiera pen¡¡ona plural del
pronombre personal declfrlado de nosotros; Kal, conjup.ciÓn copulativa y; Ó,
'caso nominativo masculino singular del articulo determinado el; f!Jpaxlwv,
caso notninativo masculino singular del nombre con~1ín brazo; Kopíou, caso
gemtiw tnascutino singular del rtotnbre dívitto Señor; tlvt, caso dativo
masculino singttlar del pronombre interrogativo declinado a quién;
dtrSK<dúl{JB17, tercéra persona singular del a<>dsto primero de indicativo en
voz pasiva del verbo d.1toKaA.ú'lttro, revelar, aquífoe revelado.

'íva ó AÓyoc; 'HcnitoD rnG npo<ptj'toD 7tAr]pw8íJ ov dm:v·


La situación de incredulidad había sido anunciada por los profetas. Dios
conocía la situación de aquellos y lo comunicó mucho antes de que
ocurnera. Juan apela aquí a una cita del profeta Isaías, que tiene que ver
con el sufrimiento del Mesías (Is. 53:1). La conjunción 'íva, tiene
sentido de finalidad. Podría entenderse como que la incredulidad de
aquellos era inexcusable y tenía que ver con el necesario cumplimiento
de la profecía, es decir, como se había profetizado tenía que cumplirse
BETANIA Y JERUSALÉN 1223

y, por consiguiente nadie creería en Cristo. Sin embargo, el


endurecimiento de Israel, consecuencia de su rebeldía contra Dios a lo
largo del tiempo, está en el plan de Dios para ese pueblo.

Kúpis, ríe; bríarwasv ríj drníj T¡µwv 1wi ó f3paxíwv


Kvpíov rí vi dnC1wAÚ<p(}17 El profeta pregunta a Dios quien ha creído
al anunc10 del evangelio, por tanto a las palabras de Jesús. Sin embargo
aquellas palabras no podían tener efecto conforme a lo que sigue en el
próximo versículo. Si no creían en el anuncio del evangelio y en la
mvitación a los hombres a recibir a Cristo, el Mesías que esperaban les
había sido enviado y ellos no creían en Él. A lo largo de siglos esta fue
una norma entre los judíos. Dios envió profeta tras profeta y, además de
permanecer incrédulos al mensaje divino, aún msistían en quebrantar lo
que Dios les anunciaba. De ahí que el brazo poderoso de Dios,
comprometido ep la salvación de Su pueblo, no se manifestaba. Por
tanto, Juan descubre en la profecía la incredulidad y el rechazo de Jesús
por los judíos de aquel tiempo. El mismo Señor Jesús se asombró de
tanta incredulidad (Mr. 6:6). Por esa razón no se manifestaron ni
entendieron el poder de Dios hecho en los milagros de Cristo, por la
obstinada resistencia de ellos.

39. Por esto no podían creer, porque también dijo lsaías.

óta •ouw ouK tj8úvavw mcnEÚEtv, on náA-tv EtnEv 'Hcrcilac;·


Por esto no podían creer, porque tamb1en d1JO Isaías

Notas y análisis del texto griego.

Sigue la aportación que ha® Juan: &tó,; p:reposición propia de acusativo par;
'tóltto, caso ac\tsativo 'tl.eutro singtiMdeJ,pro110mbredemostrátivo esto; óÓ'K,
forma escrita ®' ·adv«bi<:J d6 negación nó,, con el grafismo propio ante una
'\lf;)Wl con espfrifl:l suave10 u~ t1nctítiu~ ~aówvto, tercera p!inona.pmral del
iftl.Perfecto de indicativo en vt>Z media del vetba 3úvaµm, poder, tener p0iler,
sttl! capaz, aquí podian; ntmsústv, presen~ de infmitivo en voz actíva del
verlx> tt\<1tflÚ(I), cre61"; <St\1 conjua4Ó'Q. causal prm.¡ttf,; rtdl..iv, adverbio de
modo tmnblén; s\:l'e:v, tercera' persona S1ingular (.\el seg¡mdg aoristo de
indicativo en voz activa del verbo s\1CÍ>v, f<mna del aoristo de Nfyro, ha/Jlar,
i«:tr, aquí dijo; 'H<rdtai;;. 'Caso nt:J;minativo mascutino sinsular del nombre
pr()l)io Isatas.
1

8ta 'touw ouK tj8úvav'to ntcr'tEÚEtV, La frase más compleja


en interpretación es la primera afirmación del versículo. Que en base a
lo que dijo en el anterior, enseña que la incredulidad de tantos ante las
señales de Jesús, no era sólo un no querer, sino un no poder. En el
versículo siguiente dará la razón por la que no podían creer. Baste aquí
1224 JUAN XII

con entender que había un impedimento que les impedía la fe. No hay
duda que D10s no condena arbitrariamente a nadie, pero no es menos
cierto que el versículo afirma que no podían creer.