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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

(UAPA)

Asignatura
Historia del pensamiento político y social.

Participante
Katherin Marlenis Encarnación Germán

Matricula
15-0219

Facilitador
Mariano Cuello

Fecha
16/02/2019
Tarea No VII

Bienvenidos a la séptima semana de trabajo, en la que realizaremos las


siguientes actividades:

Investigación en libro de texto básico y/o fuentes electrónicas sobre el


pensamiento político social de Latinoamérica Siglo XX para realizar las
siguientes actividades: Representa mediante tabla informativa los
planteamientos político y social del populismo, peronismo socialismo,
comunismo y capitalismo en Latinoamérica siglo XX.

Populismo

El populismo es una tendencia política que pretende atraerse a las clases


populares.1 Se trata de un concepto difícil de definir con exactitud, con el que
se designan realidades diferentes.2 El uso del calificativo «populista» se hace
habitualmente en contextos políticos y de manera peyorativa, sin que del
término se desprenda por sí mismo una evidente identificación ideológica, sino
estratégica —dentro del espectro izquierda-derecha—.3 También se ha
aplicado en contextos religiosos para calificar a la teología de la liberación4 y a
la teología del pueblo,56 así como para referirse a la acción política de los
grupos económicos concentrados, con la expresión “populismo del capital”.
Es preciso mencionar la contribución de Ernesto Laclau en la forma de
entender al populismo. Tomando elementos de lingüística y psicoanálisis
aborda este fenómeno complejo brindando un esquema conceptual para
comprender la constitución de la hegemonía en el populismo.10

Quienes piensan que el populismo constituye una corriente política con


características objetivas, destacan aspectos como la simplificación dicotómica,
el antielitismo (propuestas de igualdad social o que pretendan favorecer a los
más débiles), el predominio de los planteamientos emocionales sobre los
racionales, la movilización social, etc.1112

Una parte importante de los estudios latinoamericanos cuestiona el uso


eurocéntrico y universalizador del término «populista», cuando se aplica a
corrientes políticas latinoamericanas, obviando el estudio puntual y las
circunstancias históricas particulares de las mismas.
Peronismo
El peronismo o justicialismo es un movimiento político surgido en Argentina a
mediados de la década de 1940 alrededor de la figura de Juan Domingo Perón
y un considerable número de sindicatos. Desde su surgimiento ha tenido una
importante influencia política en ese país.

En su forma partidaria, se organizó primero como Partido Laborista, luego


como Partido Peronista, renombrado posteriormente como Partido
Justicialista. En 1949, dos años después de ser sancionada la ley de voto
femenino, el peronismo se organizó también en el Partido Peronista Femenino,
fundado por Eva Perón e integrado solo por mujeres, que fuera disuelto por la
dictadura militar instalada en 1955. Tradicionalmente, su organización se ha
realizado sobre la base de tres “ramas” (política, sindical y femenina), a las
que a partir de los años 1970 se agregó la juventud.

La denominación alternativa de “justicialismo” proviene de la importancia


concedida por este movimiento a la justicia social. La oposición al peronismo
generó un movimiento inorgánico de gran influencia política, conocido como
antiperonismo.1 El movimiento peronista agrupa a una serie de corrientes
diversas no del todo precisas ni constantes a lo largo de la historia, a veces
enfrentadas, incluso electoralmente. Entre las corrientes principales peronistas
pueden identificarse el «peronismo ortodoxo», el neoperonismo, el «peronismo
revolucionario» o «la Tendencia», el «peronismo sindical», el «menemismo»,
el «kirchnerismo» y el peronismo disidente o Peronismo Federal.

Entre 1946 y 2015, el justicialismo ganó nueve elecciones presidenciales:


1946 (Perón), 1951 (Perón), las dos de 1973 (Cámpora y Perón), 1989
(Menem), 1995 (Menem), 2003 (Kirchner), 2007 (Fernández de Kirchner) y
2011 (Fernández de Kirchner), y perdió las elecciones de 1983, 1999 y 2015.
Fue derrocado dos veces por golpes de estado militares —en 1955 y 1976— y
declarado ilegal por la dictadura autodenominada Revolución Libertadora
instalada en 1955, manteniéndose la prohibición hasta 1972 y para Perón
hasta 1973.

Socialismo
El socialismo es la teoría, doctrina o práctica social que promueve la posesión
pública de los medios de producción y un control colectivo y planificado de la
economía en pro del interés general de la sociedad. El socialismo puede ser
no-estatal (mediante la propiedad comunitaria en un sentido amplio) o estatal
(a través de la nacionalización y la planificación económica de la producción).

En un sistema socialista, al establecerse la propiedad social (colectiva) de los


medios de producción, desaparece cualquier forma de propiedad privada de
los bienes de capital y con esta el capitalismo como forma de apropiación del
trabajo asalariado.
Definición
Frecuentemente coexisten diferentes movimientos políticos que adoptan el
título Socialismo: desde aquellos con vagas ideas de búsqueda del bien
común e igualdad social, hasta los proyectos reformistas de construcción
progresiva de un Estado socialista en términos marxistas, o las variantes pre y
post-marxistas de socialismo (sean obreristas o nacionalistas), o al
intervencionismo, definiciones de socialismo o de sus métodos que pueden
variar drásticamente según varíen los interlocutores políticos y que algunas
veces se distancian en mayor o menor medida de su etimología: estatistas,
nacionalistas, marxistas, cooperativistas, corporativistas gremiales clásicos,
corporativistas de Estado o fascistas, socialistas de renta, socialistas de
mercado, mutualistas, socialdemócratas modernos, etc.

El socialismo continúa siendo un término de fuerte impacto político, que


permanece vinculado con el establecimiento de un orden socioeconómico
construido por, para, o en función de, una clase trabajadora organizada
originariamente sin un orden económico propio, y para el cual debe crearse
uno público (por vía del Estado o no), ya sea mediante revolución o evolución
social o mediante reformas institucionales, con el propósito de construir una
sociedad sin clases estratificadas o subordinadas unas a otras; idea esta
última que no era originaria del ideario socialista sino del comunista y cuya
asociación es deudora del marxismo-leninismo. La radicalidad del
pensamiento socialista no se refiere tanto a los métodos para lograrlo sino
más bien a los principios que se persiguen.
Principios básicos

Por socialización de los medios de producción, se entiende, en economía


política y ciencia política, etc, el proceso de pasar de un régimen de propiedad
privada individual de tales medios hacia uno de propiedad social, ya sea
comunitaria o estatal.

La propiedad comunitaria de activos u organizaciones, es aquella donde éstas


se poseen y se controlan a través de ciertos mecanismos deliberativos o de
representación democrática que permitan a una comunidad o grupo ser parte
de su gestión, ya sea, usando o disfrutando de los beneficios que se
presentasen con dicho activo. El desarrollo de la propiedad comunitaria, como
concepto y herramienta social, representa un símbolo de la emancipación
colectiva, lo cual hace del concepto un principio de corrientes políticas y
sociales, tal como lo es, el Anarcocomunismo, del cual se amparaba Piotr
Kropotkin junto a otros pensadores del Anarquismo.

La estatización o estatalización es el conjunto de disposiciones y operaciones


mediante las cuales el Estado asume, en forma variada, la administración de
empresas privadas, de grupos de empresas o de la totalidad de ciertos
sectores económicos manejados con anterioridad por particulares. La
estatización es lo opuesto a la privatización. También se le denomina
nacionalización de los medios de producción, aunque una empresa estatizada
puede ser previamente tanto de propiedad nacional como extranjera.

La propuesta de socializar los bienes no se extiende a los bienes de consumo


y/o pertenencias personales, ni busca evitar sueldos o ganancias derivadas
del esfuerzo personal. Así, por ejemplo, Makhaiski escribe “La socialización de
los medios de producción no significa otra cosa que la abolición del derecho
de propiedad privada y de la gestión privada de las fabricas y de la tierra”.

Para corrientes comunitarias -tales como el comunismo, socialismo,


cooperativismo, anarquismo, mutualismo etc.- el concepto tiene el sentido
especifico de reintegrar los procesos económicos al control de la sociedad a
fin de lograr la libertad del ser humano: “La otra idea que es enormemente
importante es esta noción de libertad, la idea que es tan diferente de la noción
liberal. No podemos ser libres a menos que controlemos nuestro destino, a
menos que nosotros, en lugar de ser arrastrados por el viento de las
circunstancias económicas (para Marx) o dirigidos por la mano invisible de la
razón (para Hegel) realmente tomemos control, realicemos nuestro poder,
realicemos la capacidad colectiva de los seres humanos para controlar nuestro
destino, y lo hagamos... es una idea de gran importancia. Ahora que ha sido
presentada por Hegel y Marx, no creo que será olvidada”. En ese sentido, se
puede decir socialización es el proceso opuesto a alienación.

Sin embargo, de hecho, existen diferencias sobre medios y fines en relación a


como se podría o debería efectuar tal control social, por ejemplo, poniendo
tales procesos bajo el control de alguna forma u organización política
(comunas, consejos, federaciones de tales comunas o consejos, etc.) o bajo el
control directo de los trabajadores, lo que junto a otras consideraciones sobre
lo que una socialización implica o no (ej. el contraste entre el Estado socialista,
el comunismo sin Estado -ideal supremo del marxismo- y el
anarcocomunismo) han ocasionado un debate prolongado -aunque no siempre
activo- acerca de lo que el proceso es y el cómo efectuarlo.

Comunismo y capitalismo en Latinoamérica siglo XX


América Latina, insertada en estos problemas, muestra movimientos
revolucionarios y progresistas. Venezuela, Perú, Bolivia, Nicaragua, entre
otros, dan fe de ello. No cabe duda que el contexto histórico ha variado, así
como su movimiento conceptual, por ejemplo:

“Un mundo mejor es posible”


“Sociedad post-neoliberal“
“Economía de mercado con orientación socialista”
“Socialismo o barbarie”
“Socialismo del Siglo XXI”
La Revolución Bolivariana y otros procesos emancipadores en América
Latina.
La posición y declaraciones antimperialistas, latinoamericanista y con
marcada proyección socialista, del presidente Hugo Chávez.
El “socialismo del Siglo XXI” y la práctica política.

La tendencia a la construcción del socialismo del Siglo XXI en nuestro


continente, tiene por base el rechazo al modelo de “socialismo real” y la
necesidad de alcanzar la síntesis creadora de lo mejor y más progresista de
las diferentes corrientes del pensamiento socialista, la creación de uno nuevo
que rescate lo mejor en la historia del pensamiento emancipatorio, y sea capaz
de elaborar respuestas acertadas a los desafíos que se presentan.

¿Cómo se piensa el socialismo del Siglo XXI en Latinoamérica?¿Se tienen en


cuenta los aportes de los clásicos del marxismo en la coyuntura actual?.Se
preveé como instrumento para construir la nueva sociedad, capaz de lograr
igualdad, libertad, bienestar, formación de nuevos valores, como la solidaridad,
y que garantice los derechos humanos fundamentales, como la Educación, la
Salud, la Cultura además de la sana y suficiente alimentación del pueblo. Su
contenido central lo constituye la reflexión teórica y política acerca del
socialismo necesario, deseado y posible en las condiciones históricas de los
inicios del Siglo XXI. Lo expresado sintetiza las ideas de Marx cuando escribió
a Ruge ...no tratamos de anticipar dogmáticamente el mundo, sino que
queremos encontrar el mundo nuevo por medio de la crítica del viejo..."(3).
Hoy confluyen y se enfrentan posiciones que reflejan diferentes corrientes del
pensamiento socialista contemporáneo: “socialismo bolivariano”, “socialismo
latinoamericano”, “socialismo democrático y participativo”, “socialismo
indígena”, “socialismo de lo pequeño” y “socialismo cristiano”, entre otros.
Características generales

En el cuadro hay heterogeneidad en el debate sobre el tema. Los principales


ejes teóricos e ideológicos del debate son: teoría-práctica, propiedad social,
tradiciones nacionales revolucionarias, igualdad, equidad y justicia social,
forma de gobierno, democracia y participación popular, estilos de dirección,
ética, política y valores. Esto corrobora la tesis de que a pesar de los cambios
progresistas y revolucionarios que vive el continente, la lucha no debe llevar al
socialismo como objetivo inmediato, tienen que encontrarse los caminos
autóctonos de reivindicaciones nacionales y sociales, las mediaciones idóneas
marxistas en cada caso concreto para poder aproximarse a la totalidad
deseada y necesaria, llámense a ello tareas presocialistas, o Democrático-
revolucionarias. El período de tránsito del Capitalismo al Comunismo
constituye una necesidad histórica. Lenin en este sentido reafirmó
teóricamente, "no cabe duda de que entre el capitalismo y el comunismo existe
cierto período de transición. Este período no puede dejar de reunir los rasgos
o las propiedades de ambas formaciones de la economía social, no puede
menos de ser un período de lucha entre el capitalismo agonizante y el
comunismo naciente; o en otras palabras: entre el capitalismo vencido, pero
no aniquilado, y el comunismo ya nacido, pero muy débil aun" (4)

La búsqueda del socialismo debe partir de los modelos que ha conocido la


humanidad para comprender así los puntos de contactos y diferencias entre
las corrientes de pensamiento, desde la óptica de la Filosofía Política y, por
tanto; enriquecer el examen universal sobre los problemas. Por consiguiente
se hace un llamado a la viabilidad de asimilar todo lo producido en los anales
de la humanidad para aproximarnos a la evaluación de las experiencias
socialistas contemporáneas, para desentrañar la naturaleza de las
deformaciones y explicar de manera realista las causas de su desaparición,
por el régimen económico, político y espiritual que allí resultó de dicha
experiencia histórica.
A partir de tal balance es que se pueden buscar nuevas formas que tipifiquen
un accionar de poder que tienda al socialismo. En este sentido se hace
perentorio revisar nuevamente los puntos de vista de los pensadores
marxistas en nuestro tiempo, pero no sólo redescubriéndolos, sino
superándolos desde la dinámica del mundo de hoy. El marxismo pone énfasis
en quiénes, cómo se debe gobernar y bajo qué condiciones históricas puede
alcanzarse la emancipación, qué identidad humana los cualifica, qué
conexiones activas de actividad vital son necesario ir instrumentando para un
progreso comunista real y no forzado. No propone para ello ni esquemas, ni
principios rígidos.

A criterio de Roa “El socialismo se declara como el régimen de libertad


inalienable en cuanto a la determinación de la legitimidad o ilegitimidad de la
autoridad política”. (6) Apunta por tanto, a desentrañar la autoridad en el
socialismo, cómo se legitima la toma de decisiones de una manera nueva a la
tradicional y qué fundamentos universales y particulares se garantizan
teniendo en cuenta los factores culturales y tradicionales de cada experiencia.
Pone en claro el protagonismo popular, su inclusión en la toma del poder y en
el desarrollo posterior. El planteo del problema en estos términos aleja toda
sospecha de utopismo o envejecimiento del marxismo.

Marx saca conclusiones y aporta elementos universales necesarios a cualquier


definición de socialismo o de lo humano. Considerando lo abordado se
esclarece el término política, como “la lucha por compartir el poder, ya sea
entre Estados o entre grupos dentro del Estado. Cuando se dice que una
cuestión es política, lo que quiere decirse siempre es que el criterio decisivo
para resolverla son los intereses en la distribución, conservación y traspaso
del poder” (7). La Política socialista no puede ser ajena a esto y debe propiciar
el control social, para eso ha de esclarecer los medios, las mediaciones
políticas que utilizará para sortear las contradicciones Estado-Sociedad civil,
para prever las inevitables deformaciones burocráticas y para que el individuo
alcance su ser político.

Son los intereses estructurados en objetivos, envoltura ideológica y medios,


los que definen los actos en política. En este sentido Roa expresaba: “El acto
político es moral cuando traduce necesidades y aspiraciones esenciales de la
vida de los pueblos. Es inmoral, en cambio si las ignora o impide satisfacerlas”
(8). Hablando en términos concretos, es moral un acto político si se encausa a
mermar o suprimir la injusticia, la opresión, la miseria, y la ignorancia. La
búsqueda de una multiplicidad de formas para una auténtica participación
social es un elemento inalienable de un Diseño político socialista, que debe
educar sus pasos en todas las esferas y muy en especial en la correlación
política-economía.

Engels, en su carta a Conrado Schmidt escribió: “La reacción del poder del
Estado sobre el Desarrollo económico puede efectuarse de tres maneras:
puede proyectarse en la misma dirección en cuyo caso este discurre más de
prisa, puede ir en contra de él (...) o puede finalmente cerrar al desarrollo
económico ciertos derroteros, trazarle imperativamente otros; caso este que se
reduce en última instancia a uno de los anteriores pero es evidente que en el
segundo y tercer casos el Poder político puede causar grandes daños al
desarrollo económico y originar un derroche en masa de fuerza y materia”(9).
Con lo cual, las interrelaciones entre Economía y Política quedan nítidamente
develadas, al demandar la armonía imprescindible entre ambas esferas de la
actividad social en concordancia y coherencia con la totalidad social en las que
interactúan.

Siguiendo la línea de Engels para el desarrollo del Proyecto socialista, se


sistematiza la tesis Base económica determina, en última instancia,
Superestructura; por tanto la base económica del proyecto socialista es la
anulación de la Propiedad privada. La intención es analizar a partir de los
presupuestos de los clásicos del marxismo qué medidas son las que conducen
paulatinamente al encauce de este aspecto tan determinante para la
reproducción ampliada de auténticas Relaciones sociales, al atender las
especificidades de las que parte cada país en cuestión.

En la anulación de la propiedad, lo que esencialmente determina, es la manera


en que los hombres van a participar en dicha anulación. La anulación positiva
de la propiedad privada materializa la inclusión del hombre en todo el proceso
de toma de decisiones a nivel productivo, distributivo, de cambio y consumo
acorde a las necesidades e intereses de cada hombre concreto y de la
sociedad en su conjunto, todo lo cual conlleva a acabar definitivamente con la
lucha por la existencia al restaurarle su esencia humana.

El Proceso de socialización no elimina de golpe la lucha por la existencia


individual, por lo que debe cuidarse cualquier manifestación de egoísmo
controlando lo que puede, debe producirse y cómo repartirse a partir de la
incidencia de cada individuo en las relaciones sociales que despliega. Este es
el eje del asunto, medidas económicas efectivas en la gestión política y
absoluto control social sobre esa gestión política y económica.

En El Capital, Marx analizaba: "El Sistema de apropiación capitalista que brota


del Régimen capitalista de producción, y por tanto la propiedad privada
capitalista, es la primera negación de la propiedad privada individual, basada
en el propio trabajo. Pero la producción capitalista engendra con la fuerza
inexorable de un proceso natural, su primera negación. Es la negación de la
negación” (10).

El socialismo no restaura la propiedad privada sino una propiedad individual


que recoge los progresos de la era capitalista, una propiedad basada en la
cooperación, en la posesión colectiva de la tierra y los medios de producción
producidos por el propio trabajo, lo cual abre paso al establecimiento de la
Propiedad social sobre los Medios de producción. De esta forma la propiedad
socialista ejerce los derechos colectivos a la vez que se asienta en los
progresos de la ciencia y la técnica.

Aquí radica la esencia de la dirección científica de la sociedad, por la sociedad


y para la sociedad, una vez que la planificación de los recursos y los procesos
en general sea la obra de todos, con incidencia de todos y para el bien de
todos. Estas soluciones son factibles a partir del activismo de los hombres
inmersos en la experiencia transicional, y de las fórmulas que encuentren para
mejorar sus resultados. Sin ese motor es imposible convertir lo irrealizable en
realizable, lo posible en verdadero. De cada cual según su capacidad a cada
cual según su trabajo, abre el camino a una justicia social que sólo será
posible en un reino en que cada cual reciba según su necesidad, toda vez que
sea eliminada por siempre la lucha por la existencia cotidiana.

En síntesis, es la alerta económica del marxismo y el desafío que debe


enfrentar la Dirección política de cualquier País latinoamericano, si realmente
quiere dar respuestas a un mundo en crisis. Precisamente en los "Grundrisse"
Marx sugiere y argumenta su visión multilíneas de la historia, al hacer
descansar todo su análisis en una “variedad de alternativas en el
desenvolvimiento histórico, natural y social” lo que da textura a su concepción
de progreso. (11)

Otro aspecto del pensamiento marxista que debe prestarse atención es el


referido al Proyecto desenajenador. En Los Manuscritos Económicos y
Filosóficos de 1844, Marx deja sentado que: “La antitesis de no propiedad y
propiedad, en tanto no sea entendida como la antitesis de trabajo y capital,
sigue siendo una antitesis de indiferencia no aprehendida en su conexión
activa, su relación interna: antitesis aún no aprehendida como contradicción.
(...) Pero el trabajo, la esencia subjetiva de la propiedad privada como
exclusión de propiedad y capital-trabajo objetivo como exclusión de trabajo-
constituyen propiedad privada como su estado de contradicción desarrollado:
de ahí una relación dinámica que avanza inexorablemente hacia su
resolución"(12).

La contradicción trabajo-capital es la clave de la comprensión e


incomprensión, abarca a toda la masa de trabajadores de las más variadas
procedencias sociales. Dados los niveles alcanzados en la internacionalización
del capital en la actualidad, esta contradicción se extiende a naciones y
regiones enteras del mundo, como contradicción desarrollada y dinámica en la
generación de nuevas y cada vez más sofisticadas conexiones activas y
reproductivas de su modo enajenante de subordinar a sus apetencias a la
humanidad. No es casual que Marx y Engels en el sentido político de la
evaluación del régimen capitalista esclarecieran que: “... El Gobierno del
Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios
comunes de toda la Clase burguesa", (13) a lo que se agregar: de la poderosa
burguesía transnacional.

Tales cuestiones vitales, tampoco pueden verse de forma absoluta, las


condiciones extremas de lucha por la existencia y la diversidad de intereses,
provocan multiplicidad de intereses y de organizaciones de las masas
asalariadas que dificultan en extremo el alcance de una unidad de acción
contra el capital, dado que: "Esta organización del Proletariado en clase y, por
tanto, en Partido político, vuelve sin cesar a ser socavada por la competencia
entre los propios obreros".(14)

Es decir, la competencia es un problema para la unidad de acción más allá,


incluso, del triunfo de una revolución encaminada a eliminar la enajenación.
Por tanto, es un asunto que no sólo debe de ser tenido en cuenta antes de la
toma del poder político, sino a todo lo largo del proceso transicional socialista.
La unidad no se funda, se alcanza en la creación de condiciones, y en el
encauce múltiple de relaciones humanas sostenidas en la actividad que
reconozca al todo y a sus partes, y viceversa.

Estas razones hacen que Marx y Engels se concentran en el Partido


comunista como organización cualitativamente diferente a los. Al decir en El
Manifiesto: este debe encontrarse bajo el control consciente de esa masa que
intenta redimir, en la misma proporción en que se redimen a sí mismos y se
liberan de los lastres del pasado, debe ir incluyendo a los individuos inmersos
en la transformación social a la dirección política de los procesos, o lo que es
lo mismo, al ejercicio del poder.

En tal sentido Marx y Engels proclaman en el Manifiesto del Partido


Comunista; "Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros
partidos” (15). El Partido Comunista, es una organización nacida en el seno de
la sociedad civil burguesa donde existen intereses comunes y diversos, que
pueden variar por las circunstancias. Debe asumir la realidad de la sociedad y
aprovechar cada experiencia de lucha. El partido es una organización
cambiante y alerta ante las imprescindibles modificaciones que surgieran de la
tierra a la que aferraba sus raíces.

Para Marx y Engels el partido era un producto necesario del desarrollo del
movimiento revolucionario y transformador de la clase obrera, expresión
directa de su madurez política, no de su rigidez política. Es una organización
que se forma de manera espontánea que reclama para sí "las libertades
políticas, el derecho de reunión, asociación y la libertad de prensa"(16), como
sus armas más preciadas que garantizan el desarrollo del movimiento.

Por otra parte, Marx y Engels en su teoría acerca del poder y las relaciones de
los hombres con respecto a éste, proponían como alternativa colocar los
métodos de dirección y los principios democráticos de participación directa
como principal divisa. Se precisa la relación del partido con las masas, con las
organizaciones que existen y accionan en su seno, así como, con la
conservación de su espontaneidad, que significa frescura, lozanía e
independencia en su activismo.

Este aspecto ha sido uno de los más debatidos por el pensamiento marxista y,
al mismo tiempo, uno de los que peor suerte ha corrido en las experiencias
socialistas del Siglo XX, y en el proyecto latinoamericano del socialismo en
Siglo XXI. Hoy a pesar de la existencia de partidos revolucionarios y
progresistas en diversos países de Latinoamérica, no podemos afirmar que
estos garantizan la unidad entre todos los agentes implicados en el proceso
social transformador. La polémica actual se torna en la relación democracia y
poder.

Es sugerente en nuestro continente, el ideal marxista referente a la necesidad


de la preparación previa, tanto de estrategias, como de acciones prácticas
para implementarlas. Ello a su vez contribuye a eludir las políticas imperiales
que socavan y pretenden destruir las revoluciones, además de los errores
internos que se cometen. Si se tiene en cuenta que son las masas
precisamente quienes mediante la toma del poder político destruyen el viejo
aparato estatal e implantan y penetran en toda su magnitud el nuevo, como
resultado de su acción y voluntad política, entonces, el socialismo expresa una
interrelación dialéctica entre Estado, Democracia y Sociedad civil.

De igual forma durante el período de transición al socialismo también se


manifiesta la contradicción inminente entre el estado y sociedad civil, esta
última penetra cada vez más en los atributos políticos del Estado, los hacen
suyos y se transforma gradualmente a sí misma en sociedad humana o
humanidad socializada al decir de Marx, en sus tesis sobre Feuerbach.
Respecto a la participación real de las masas en los asuntos del Estado, Marx
deja bien claro que “La discusión y la resolución es la afirmación activa del
Estado…, el que todos los miembros estén relacionados con el Estado como
con un asunto suyo real, se comprende por sí mismo. (...) No solo ellos son
partícipes del Estado, sino que el Estado es partícipe de ellos… (17).

Sobre esta base se considera que la transición al socialismo en el Siglo XXI,


debe cuidar estos aspectos destacados por Marx para no caer en las trampas
del lenguaje, no sustituir la realidad por el buen deseo, para no errar e
hipotecar el futuro, al creer de buena fe que hacemos lo que debemos cuando
aún no están claras las variables y cambios que se precisan instrumentar en el
modo de transformar y reorganizar al país, para hacer a cada individuo
realmente partícipe del proyecto y para salvar fidedignamente todas las
distancias. Es pertinente conocer el fundamento teórico sobre el que descansa
la alternativa por la que se opta, someterlo a evaluación y crítica constante, la
polémica y crecimiento perpetuo. Las esperanzas de un mundo mejor siguen
latentes, solo los hombres con su acción conjunta pueden alcanzarlo como
resultado de su propia transformación.

Realiza una opinión crítica sobre EL impacto de los modelos políticos en el


desarrollo económico, político y social de Latinoamérica.

Los cambios en el panorama económico global descritos en la sección anterior


afectarán a la región a través de tres canales principales: 1) un probable
aumento en las tasas de interés internacionales; 2) dificultades adicionales en
la economía de China por sus fragilidades financieras; 3) un eventual mayor
proteccionismo por parte de los EEUU y, en particular, su efecto sobre la
economía China; y 4) un mayor grado de incertidumbre sobre la evolución de
las principales variables económicas, incluyendo a los tipos de cambios entre
las principales monedas.
Desde el año 2013, el contexto externo ha estado volviendose progresivamente
más desfavorable. Los flujos de capitales hacia América Latina venían
decreciendo ya antes de la elección presidencial en EEUU, aún con tasas de
interés bajas. La reducción en los influjos de capitales convivió con una
significativa caída en los precios de las materias primas, pero el impacto no fue
tan fuerte porque, al mantenerse las tasas de interés internacionales en niveles
bajos, la liquidez de los mercados fue amplia.

Como resultado y, a pesar del deterioro en el contexto externo, los sectores


públicos y privados de la región no han sufrido una interrupción seria en su
acceso al financiamiento porque los mercados centrales exhibieron tasas
reales de rendimientos cercanas a cero o incluso negativas. La busqueda por
rendimientos impulsó a los inversores internacionales a proveer el
financiamiento necesario hacia la región para que se pudieran refinanciar los
vencimientos aún sin que hubiese nuevos proyectos de inversión,
especialmente en países con estancamiento o caída en su actividad económica
(por ejemplo, Brasil).

Si las tasas de interés internacionales aumentan, ahora la región puede


enfrentar una combinación de factores que generó serios problemas en el
pasado: 1) reducción de flujos de capital; 2) deterioro en los términos del
intercambio comercial; y 3) un aumento en el costo del financiamiento para los
sectores públicos y privados.

Autores

Guillermo Calvo

Profesor, Universidad de Columbia; ex economista jefe, Banco Interamericano


de Desarrollo

Alberto Carrasquilla

Socio mayoritario, Konfigura Capital; ex Ministro de Finanzas, Colombia

Pedro Carvalho de Mello

Profesor, Escuela de Negocios ESAGS (Sao Paulo); ex comisionado, Comisión


de Valores Mobiliarios, Brasil
J

Jose de Gregorio

Professor of Economics - University of Chile Former Governor - Central Bank


of Chile

Roque Fernandez

Profesor de Economía, Universidad UCEMA; ex ministro de Economía,


Argentina

Pablo Guidotti

Profesor, Universidad Torcuato di Tella; ex viceministro de Finanzas, Argentina

André Lara Resende

Adjunct Senior Research Scholar, International and Public Affairs, Columbia


University; former member of the Board of Directors - Central Bank of Brazil

Guillermo Perry

Investigador no residente, Center for Global Development; profesor,


Universidad de los Andes; ex Ministro de Finanzas, Colombia

Carmen M. Reinhart

University of Maryland

Liliana Rojas-Suarez

Presidente, CLAAF; investigadora principal y directora de la Iniciativa


Latinoamericana, Center for Global Development; ex economista jefe para
América Latina, Deutsche Bank

Ernesto Talvi
Former Brookings Expert

El impacto de un posible aumento en la tasa de interés de EEUU, y una posible


apreciación del dólar, dependerá de las caracteristicas particulares de cada
economía de la región, en particular, el tamaño y composición del
endeudamiento público y privado, y del espacio y credibilidad del banco central
para responder con una política monetaria flexible. Por ejemplo, en la medida
en que la deuda está denominada mayormente en moneda extranjera, el
impacto de un aumento de la tasa de interés internacional tendrá un efecto
directo sobre el costo de financiamiento. Además, la apreciación del dólar
magnificará este impacto, medido en términos reales. Ante una mayor
dolarización de la deuda, la politica monetaria estará más presionada a evitar
movimientos significativos en el tipo de cambio.

En el caso de países dónde la deuda está denominada en moneda local, el


efecto de un aumento en la tasa de interés internacional dependerá de su
transmisión a las tasas de interés domestica, las condiciones de inflación, y el
nivel de endeudamiento doméstico. En algunos países, como Brasil y
Colombia, los bancos centrales aumentaron las tasas de interés para evitar un
desanclaje de las expectativas de inflación, ante la muy severa devaluación
que tuvo lugar después del 2013, aún en un contexto de bajas tasas de interés
internacionales. En Brasil, una vez el efecto sobre tasas de inflación comenzó a
ceder, la tasa de interés domestica ha comenzado a caer de niveles muy
elevados, a pesar de un aumento en los costos de financiamiento en moneda
extranjera.

Otro elemento que importa a la hora de analizar los efectos de un aumento de


la tasa de interés de EEUU sobre la región es la adecuación del stock de
reservas internacionales, que fuera instrumental en acotar los efectos de la
crisis financiera global de 2008/2009. En este sentido, la situación de los
distintos paises de la region es diversa. En un extremo se encuentran
Argentina, Ecuador y Venezuela con un bajo nivel de reservas internacionales
como proporción de la deuda de corto plazo, y en el otro están Bolivia, Chile
(incluyendo los activos internacionales del gobierno) y Perú. La acumulación de
reservas de Brasil, Colombia y Mexico ha sido también importante.

La capacidad de la región de enfrentar condiciones financieras externas más


adversas como la que hemos descrito dependerá de manera importante de la
posición fiscal de las economías. La posición fiscal estructural en la gran
mayoría de los países de la región se ha deteriorado, y particularmente en
Argentina y Brasil. En el caso de Argentina dónde existe un alto grado de
dolarización de la deuda pública, esto conlleva una alta necesidad de
financiamiento en moneda extranjera.

El segundo canal de transmisión a la región del nuevo contexto externo es el


comercial. En la opinión del Comité, los mayores riesgos de un aumento del
proteccionismo se relacionan con los efectos sobre las economías de Mexico y
China. En estos momentos se ha puesto en duda la permanencia de los
tratados de libre comercio de la región con EEUU, siendo NAFTA (lo cual
afecta particularmente a México) donde la incertidumbre es mayor. El potencial
incremento de tarifas arancelarias a productos que importa EEUU y que se
consideren como competencia a los productos elaborados internamente. Sin
embargo, el Comité considera que la integración que ya existe en las cadenas
de valor de bienes producidos en el Nafta actuará en la dirección de reducir las
presiones proteccionistas hacia Mexico. Sin embargo, la simple incertidumbre
que se ha generado en base a los dichos de campaña puede producir un freno
en la inversión extranjera directa en Mexico.

Un mayor proteccionismo hacia China, por lo contrario, puede tener un impacto


muy importante sobre la región. En algunos casos, una desestabilización de la
ya frágil situacion en la que se encuentra China tendrá un efecto directo sobre
economías que han estrechado lazos financieros directos con dicho país. Por
ejemplo, Ecuador y Venezuela, que han utilizado de manera creciente del
financiamiento de China (entre el 15% y el 25% del PBI, respectivamente,
hasta el año 2015), pueden enfrentar un freno en los flujos de financiamiento
provenientes de dicho país.

Un posible deterioro adicional en la economía China afectará a la región a


traves de un deterioro en los precios de las materias primas, obviamente en los
países exportadores de los mismos. Este fenomeno podría agravarse en el
caso en que se materialize un significativo desmantelamiento de las
restricciones ambientales en los EEUU. Especialmente en el área de
hidrocarburos, la eventual adopcion de una postura menos ambientalista por
parte de la futura adminitración americana puede resultar en un aumento en la
oferta de dichos productos.

3. Desafíos y recomendaciones en vista de la experiencia latinoamericana


En la opinión del Comité, el escenario externo que enfrentará la región en los
proximos años será desafiante. En este contexto, el crecimiento potencial de la
región ha disminuido reflejando una baja tasa de productividad y, en varios
paises, altos niveles de presion tributaria. El espacio para utilizar la política
fiscal para estimular la economía se ha reducido. Las recomendaciones del
Comité deben ser vistas como contribución a reducir el impacto adverso de los
retos discutidos en las secciones anteriores. Estas recomendaciones son
válidas en general, pero particularmente en un periodo donde la situacion
externa está sujeta a una significativa volatilidad e incertidumbre.

Políticas fiscal, monetaria, y administración de deuda

Diversos analistas sugieren que América Latina debería aprovechar la


coyuntura de alta liquidez y bajas tasas de interés internacional, mientras dure,
para financiar a largo plazo y bajo costo programas ambiciosos de
infraestructura que, en el corto plazo, mitigarían el efecto de la baja demanda
externa y, en el mediano plazo, contribuir a mejoras en productividad.

Sin embargo, el Comité enfatiza que la mayoría de los países de la región han
aumentado su deficit fiscal estructural, en comparación con el promedio de la
decada anterior, y varios han incrementado con rapidez su nivel de deuda
pública y, en algunos países, el endeudamiento externo con China ha sido
significativo y no está incorporado en las bases de datos convencionales.
Además, para un numero importante de paises la deuda privada externa
aumentó mucho. En el pasado, en momentos de dificultad la deuda privada fue
estatizada, lo que sugiere que, en algunas circumstancias el endeudamiento
privado externo genera un pasivo contingente para el sector público.

En esas condiciones, el Comité recomienda prudencia fiscal. Algunos


gobiernos, como el de Brasil y Colombia, se encuentran en el proceso de
implementar medidas de consolidación fiscal. En Brasil, la consolidación fiscal
está siendo atacada por medio de un techo al gasto público y una reforma del
sistema de seguridad social, mientras que en Colombia se está discutiendo una
reforma tributaria que compense parcialmente la pérdida de ingresos fiscales
generados por la caída de los precios de las materias primas.

Sin embargo, una mayor prudencia fiscal no impide aprovechar la coyuntura


para financiar programas de inversión cuidadosamente seleccionados y
ejecutados, bajo estructuras institucionales confiables y utilizando en mayor
medida la capacidad financiera y técnica del Banco Mundial, el BID y la CAF
para estos propósitos.

Mientras las tasas de interés internacionales sigan relativamente bajas, el


manejo activo de la estructura de la deuda pública puede contribuir
significativamente a reducir la vulnerabilidad externa. Esto incluye tomar
medidas para mejorar el perfil del endeudamiento, evitando concentraciones en
sus vencimientos. Asimismo, resulta prioritario reducir la exposición a la
volatilidad del tipo de cambio, y fortalecer la adecuación de las reservas
internacionales.

Como se ha indicado arriba, la región tiene debilidades en materia de


productividad que limitan su potencial de crecimiento de manera relevante. La
región no volverá a crecer a los ritmos observados durante los años del boom
de los precios de las materias primas mientras no aumente de manera
duradera la productividad. Con todo, el actual escenario global sumado a los
riesgos descritos anteriormente ha debilitado la demanda y las brechas de
capacidad se han ampliado. En este contexto se justifica un estímulo de
demanda. Como se dijo anteriormente, el espacio fiscal es limitado y por lo
tanto, esto debiera hacerse por el lado monetario. No obstante, la efectividad
de la política monetaria en periodos de turbulencia depende fundamentalmente
de su credibilidad, y por lo tanto el timing y magnitud debiera depender de las
condiciones de cada país. Y mas aun, la credibilidad estará determinada por la
sustentabilidad de largo plazo de la posición fiscal.

La debilidad económica respecto de su plena capacidad se ha reflejado, en la


mayoría de los países, en trayectorias inflacionarias consistentes con sus
metas. Después de haber enfrentado serios desafíos producto de las masivas
depreciaciones del tipo de cambio ocurridas desde principios de 2013, con
riesgosas consecuencias sobre el anclaje de las expectativas de inflación. Hoy
día se abren espacios para estímulos monetarios que debieran contribuir a una
recuperación económica, en el contexto de estabilidad de precios. En un
ambiente de expectativas inflacionarias bien ancladas el “miedo a flotar” no
debiera entorpecer la conducción de la política monetaria.