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Primera Edición 1999.

ISBN-968-5153-04-3
Impreso en México.
Printed in Mexico.
D.R. © Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Suprema Corte de Justicia de la Nación

MANUAL PARA LOGRAR EL


EFICAZ CUMPLIMIENTO DE LAS
SENTENCIAS DE AMPARO

Unidad de Gestión y Dictamen de


Cumplimiento de Sentencias

México 1999
La edición de esta obra estuvo al cuidado
de la Coordinación General de Compilación y
Sistematización de Tesis de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación
Í NDICE
ÍNDICE

Págs.
PRESENTACIÓN .................................................................................. 13

INTRODUCCIÓN ................................................................................ 21

CAPÍTULO 1.
PROCEDIMIENTOS PREVISTOS EN LA LEY DE AMPARO PARA LOGRAR
EL CUMPLIMIENTO DE LAS SENTENCIAS DE AMPARO ................... 31
1.1. FINALIDAD QUE PERSIGUEN ............................................ 37

CAPÍTULO 2.
INEJECUCIÓN DE SENTENCIA ............................................................ 51
2.1. EXPLICACIÓN ................................................................... 51
2.2. TÉRMINO PARA INICIARLO .............................................. 58
2.3. PRINCIPALES PROBLEMAS QUE SE PRESENTAN EN LA
PRÁCTICA DURANTE EL PROCEDIMIENTO DE EJECUCIÓN,
QUE RETRASAN EL CUMPLIMIENTO DE LAS SENTENCIAS
DE AMPARO ..................................................................... 59
2.3.1. PROBLEMAS ATRIBUIBLES A LOS TRIBUNALES
DE AMPARO ...................................................... 59
2.3.2. PROBLEMAS ATRIBUIBLES A LAS AUTORIDADES
RESPONSABLES ................................................. 84
2.3.3. PROBLEMAS DE CARÁCTER LEGAL .................. 86

2.4. PROCEDIMIENTOS QUE DEBEN REALIZAR LOS TRIBU-


NALES DE AMPARO, AL PRONUNCIAR SUS SENTENCIAS
PROTECTORAS .................................................................. 89
2.5. ASPECTOS QUE DEBERÁN VIGILAR LOS TRIBUNALES DE
AMPARO ........................................................................... 96
2.6. PRINCIPALES OBLIGACIONES DE LOS TRIBUNALES DE AM-
PARO DURANTE EL PROCEDIMIENTO DE EJECUCIÓN .... 98

7
Págs.
2.6.1. DURANTE LOS REQUERIMIENTOS..................... 98
2.6.2. DURANTE EL TRÁMITE DEL INCIDENTE DE
INEJECUCIÓN ..................................................... 103

2.7. SENTIDO DE LA RESOLUCIÓN Y SUS EFECTOS ............... 105


2.8. ALGUNOS CRITERIOS IMPORTANTES .............................. 133
2.9. RESERVA............................................................................ 140

CAPÍTULO 3.
INCIDENTE DE DAÑOS Y PERJUICIOS O CUMPLIMIENTO SUSTITUTO ... 145
3.1. . EXPLICACIÓN ................................................................... 145
3.2. . PRESUPUESTOS QUE SE REQUIEREN PARA LA APERTURA
DEL INCIDENTE DE DAÑOS Y PERJUICIOS ....................... 152
3.3. . MONTO DE LA INDEMNIZACIÓN ................................... 153
3.4. . PROCEDIMIENTO DEL INCIDENTE DE DAÑOS Y PERJUICIOS
O CUMPLIMIENTO SUSTITUTO ANTE EL TRIBUNAL DE
AMPARO ........................................................................... 156

CAPÍTULO 4.
DENUNCIA POR REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO ................... 161
4.1. EXPLICACIÓN ................................................................... 161
4.2. SUPUESTOS QUE SE REQUIEREN PARA QUE EXISTA
REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO ............................. 165
4.3. ALGUNOS CRITERIOS IMPORTANTES .............................. 168
4.4. PROCEDIMIENTO DE LAS DENUNCIAS POR REPETICIÓN
DEL ACTO RECLAMADO .................................................. 180

CAPÍTULO 5.
INCONFORMIDAD ............................................................................. 191
5.1. EXPLICACIÓN ................................................................... 191
5.2. ERRORES MÁS FRECUENTES QUE SE PRESENTAN EN LA
PRÁCTICA.......................................................................... 194
5.3. PROCEDIMIENTO PARA LA INCONFORMIDAD PREVISTA
POR EL ARTÍCULO 105 DE LA LEY DE AMPARO ............ 204
5.4. SENTIDO DE LA RESOLUCIÓN QUE SE PRONUNCIA CON MO-
TIVO DE LA INCONFORMIDAD PREVISTA EN EL ARTÍCULO
105 DE LA LEY DE AMPARO, Y SUS EFECTOS ................ 208
5.5. PROCEDIMIENTO PARA LA INCONFORMIDAD PREVISTA
EN EL ARTÍCULO 108 DE LA LEY DE AMPARO .............. 213
5.5.1. SENTIDO DE LA RESOLUCIÓN QUE SE PRO-
NUNCIA CON MOTIVO DE LA INCONFORMIDAD
PREVISTA EN EL ARTÍCULO 108 DE LA LEY DE AM-
PARO Y SUS EFECTOS ........................................ 213

8
Índice

Págs.
5.6. ALGUNOS CRITERIOS IMPORTANTES ............................. 215

CAPÍTULO 6.
RECURSO DE QUEJA .......................................................................... 243
6.1. INTRODUCCIÓN ............................................................... 243
6.2. PROCEDENCIA DEL RECURSO ......................................... 246
6.3. QUIÉNES PUEDEN PROMOVER EL RECURSO DE QUEJA .... 250
6.4. ANTE QUIÉN SE INTERPONE ........................................... 252
6.5. TÉRMINO PARA INTERPONERLA ..................................... 254
6.6. PROCEDIMIENTO ............................................................. 255
6.7. EFECTOS DE LA RESOLUCIÓN QUE SE PRONUNCIA ..... 257
6.8. DIFERENCIAS ENTRE LA QUEJA Y LA INCONFORMIDAD ... 262
6.9. PROCEDIMIENTO DEL RECURSO DE QUEJA ................... 265
6.10. LA QUEJA DE QUEJA....................................................... 266

CONCLUSIONES ................................................................................ 271

ANEXOS ............................................................................................. 277

DIAGRAMAS RELATIVOS A LOS PROCEDIMIENTOS DE EJECUCIÓN


DE SENTENCIAS DE AMPARO ........................................................... 279

9
P
RESENTACIÓN
PRESENTACIÓN

La riqueza de los temas tratados, la abundancia de tesis y


jurisprudencias citadas, que por cierto son las más recientes sobre la
materia, lo casuístico de los ejemplos y la extensión de este trabajo,
no hacen otra cosa que poner de relieve su trascendencia para el
medio jurídico nacional, pues constituyen un vademecum valioso,
confiable y seguro respecto a la información necesaria que todos los
interesados, pero fundamentalmente los juzgadores federales, deben
conocer de los procedimientos de ejecución de las sentencias de
amparo, a los cuales, durante mucho tiempo no se les había dado la
importancia que merecen.

Lo más destacable de este manual, radica en que no es un


trabajo de escritorio, sino producto de la vivencia diaria, ya que
recopila las experiencias de la Unidad de Gestión y Dictamen de
Cumplimiento de Sentencias de esta Suprema Corte de Justicia de la
Nación, obtenidas durante estos siete meses y medio a partir de su
formación, lo que ha significado una ardua labor.

13
Los forjadores del método de investigación científica han
desdeñado la verdad a la que se llega a través del conocimiento
adquirido por la propia experiencia. Nada más erróneo.

Sin desatender los principios jurídicos, doctrinales y juris-


prudenciales que rigen nuestro juicio de amparo, al que se le ha
llamado el juicio constitucional por antonomasia, esta obra ha logrado
conciliar esos principios metodológicos, con la experiencia que día a
día se vive con los múltiples asuntos relacionados con la ejecución
de las sentencias de amparo, y éste es, precisamente, uno de sus
grandes méritos.

En ella se destacan los problemas más frecuentes y los errores


en que incurren tanto los quejosos, como las autoridades respon-
sables, y por qué no decirlo, en ocasiones también los tribunales
federales, al tratar de dar cumplimiento a un fallo protector, que
inciden para que éste no se obtenga rápida y eficazmente.

En los ejemplos que se citan, no se ha pretendido caer en la


denostación, pues ni siquiera se alude a nombres u órganos juris-
diccionales, se ha partido de ellos, porque precisamente lo que este
trabajo ilustra es cómo se deben hacer las cosas y los procedimientos
a seguir para dar cabal cumplimiento a una sentencia protectora.

14
Presentación

De los errores, también se aprende, quienes piensan que de


sus tesis jamás harán una antítesis, para obtener un nuevo y mejor
teorema, ignoran la naturaleza dinámica y evolutiva del derecho.

Así, el propósito de esta obra, no es nada fácil, pues la materia


de ejecución de sentencias reviste sus propias complejidades, no
sólo por la depurada técnica que rige a cada uno de los diversos
procedimientos que existen para ejecutar una sentencia constitucional,
sino además, por la carencia de una cultura jurídica relativa a la
ejecución de las sentencias de amparo cuya formación constituye,
precisamente, el fin fundamental de la obra.

Como toda obra intelectual compleja, puede contener criterios


novedosos y discutibles, pero los que intervinieron en su elaboración
tienen la esperanza de que sea una guía útil para los juzgadores, au-
toridades responsables, quejosos, litigantes y estudiosos del derecho,
quienes deben estar seguros de que con el devenir del tiempo, cuando
se requiera de su actualización, este trabajo podrá mejorarse, pues
aun cuando no hay obra humana perfecta, sí puede perfeccionarse y
superarse.

Esta esperanza empieza a ser ya una realidad, no sólo por la


publicación de esta obra, sino porque los criterios en ella contenidos

15
ya han sido aplicados por la Unidad de Gestión y Dictamen de
Cumplimiento de Sentencias de esta Suprema Corte de Justicia de la
Nación, en los quinientos sesenta expedientes proyectados al día
treinta de septiembre de mil novecientos noventa y nueve en tra-
tándose de procedimientos relacionados con la ejecución de
sentencias de amparo.

De esta manera, la elaboración de todos esos proyectos, es


garante de la solidez y firmeza del contenido de la obra, que se ha
realizado por personal jurídico especializado, por razón de la práctica,
justamente en esa materia.

Finalmente, por elemental justicia, expreso mi sincera gratitud


a quienes elaboraron el presente manual: los licenciados Georgina
Laso de la Vega Romero, Roberto Javier Sánchez Rosas y Roberto
Rodríguez Maldonado, abogados entregados a su carrera y al Poder
Judicial de la Federación, quienes no midieron tiempo, esfuerzo ni
trabajo, para elaborar y culminar esta obra.

Debo hacer un especial reconocimiento a la encomiable labor


del licenciado Jesús Guadalupe Luna Altamirano, titular de la Unidad de
Gestión y Dictamen de Cumplimiento de Sentencias, quien se desem-
peñó como coordinador de este trabajo.

16
Presentación

Igualmente reconozco la valiosa colaboración de la licenciada


Érika Carmen González Méndez, así como de Adriana Olaya Chassin
Prud Homme, Elvira Servín Sánchez y Ariel Villarreal Soto.

MINISTRO GENARO DAVID GÓNGORA PIMENTEL


PRESIDENTE DE LA SUPREMA CORTE
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

17
I NTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN

La experiencia obtenida en la Unidad de Gestión y Dictamen


de Cumplimiento de Sentencias de la Suprema Corte de Justicia, ha
permitido conocer de cerca los problemas fundamentales con que
se enfrentan los quejosos para obtener el cumplimiento de las sen-
tencias de amparo.

Como es bien sabido, las sentencias que conceden el amparo


constituyen, sin lugar a dudas, el fin último que persigue el juicio cons-
titucional, consistente en restablecer las cosas al estado en que se
encontraban antes de producirse la violación a las garantías in-
dividuales.

La vida, la libertad, la propiedad, la posesión, en suma, las


garantías individuales, que inclusive para algunos de los grandes
doctrinarios iusnaturalistas son derechos consustanciales al hombre,
por el solo hecho de serlo, serían letra muerta si a través del juicio
constitucional no se pudiera obtener su respeto. Nuestra historia

21
constitucional revela que la propia Ley Fundamental ha establecido
el respecto irrestricto a las mismas, y sentado las bases para establecer
los mecanismos legales para obtenerlo.

El eficaz cumplimiento de los fallos protectores es, por ende,


el compromiso inevitable que deben asumir conjuntamente los Tribu-
nales de Amparo y las autoridades responsables obligadas a ello.

Esto no podría ser de otra manera, porque lo que está en


juego, tratándose del cumplimiento de las ejecutorias de amparo,
no es cualquier cosa, sino el respeto cabal a las garantías individuales
de los gobernados transgredidas por los actos arbitrarios del poder
público. De esta manera, la jurisdicción constitucional de los tribunales
federales no acaba con el dictado de una sentencia protectora, si
acaso esto sólo determina un número para fines estadísticos, lo que
inclusive se cuestiona porque una sentencia sin cumplir, es letra
muerta. Los asuntos deberían reputarse estadísticamente concluidos
cuando la sentencia de amparo se encontrare cumplida, y no antes.
Qué fácil resulta, una vez descargado el asunto de los registros de
asuntos pendientes, olvidarse de gestionar oficiosamente y velar
su cumplimiento, pues al fin y al cabo es ya un número menos.

Pero retomando el tema, debe decirse que el juicio de amparo


no concluye con el pronunciamiento de la sentencia protectora, más
bien éste es el principio de otro procedimiento, que en muchas oca-

22
Introducción

siones es más largo y difícil que el seguido para obtener la declaración


de inconstitucionalidad de los actos reclamados; sí, nos referimos al
procedimiento de ejecución de las sentencias de amparo.

De nada serviría que después de un largo proceso seguido


para conseguir la declaratoria de inconstitucionalidad de los actos
reclamados, el quejoso obtuviera una sentencia ejecutoria favorable
a sus intereses, si ésta no se ve cumplida en sus términos; pues no
son pocas las veces en que las partes involucradas en el juicio de
amparo se enfrentan a las limitaciones y tecnicismos de la propia
Ley Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 Constitucionales, que
restringen a los tribunales federales para que se exija el debido
cumplimiento de los fallos constitucionales.

Algunos consideran que el juicio de garantías es un juicio


sumario que se limita a la presentación de la demanda, al auto
admisorio de ella, a los informes que rindan las autoridades respon-
sables, a la audiencia constitucional en la que se desahogan pruebas
y al dictado de la sentencia.

Quienes así piensan, están muy alejados de la realidad, pues


olvidan que la ejecución de las sentencias constituye la etapa del
juicio constitucional encaminada a lograr la eficaz restitución del go-
bernado en sus garantías vulneradas con el acto declarado incons-
titucional. La ley reglamentaria establece un capítulo denominado

23
“De la ejecución de las sentencias”, en donde se prevé un proce-
dimiento riguroso para el acatamiento de dichas ejecutorias. En ese
sentido, es incuestionable que el juicio constitucional culmina cuando
la autoridad responsable acata cabalmente los términos en que fue
dictada la ejecutoria de garantías.

La Unidad de Gestión y Dictamen de Cumplimiento de Sen-


tencias recibe un promedio de 110 asuntos mensuales, de los cuales
un alto porcentaje corresponde a los incidentes de inejecución de
sentencias; los demás son asuntos de la materia de inconformidades,
denuncias por repetición del acto reclamado y quejas.

Ahora bien, surge esta interesante interrogante, ¿a qué obe-


dece este número importante de asuntos que arriban a la Suprema
Corte de Justicia?

¿Será porque las autoridades obligadas al cumplimiento de


los fallos protectores son renuentes a acatar los mismos, o bien,
porque realizan actos intrascendentes, preliminares o secundarios que
crean la apariencia de que se está cumpliendo con tales fallos?

En muchos casos así sucede, pues ciertamente las autoridades


responsables, con el fin de eludir el cumplimiento de las sentencias
de amparo, nada hacen por acatarla, o bien, realizan actos que no
trascienden al núcleo esencial de la obligación exigida, sin la clara
intención de agotar el cumplimiento.

24
Introducción

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que en muchos


de los casos las autoridades responsables no cumplen, no porque
esa sea su voluntad, sino porque en realidad desconocen con
exactitud la manera de acatar en sus términos el fallo protector, sobre
todo cuando se trata de autoridades administrativas que, por lo
regular, no son doctas en materia de amparo.

Ciertamente, a través del estudio de los asuntos y de la


elaboración de los proyectos respectivos, se ha visto que en un alto
porcentaje, las sentencias protectoras no son claras ni precisas, y en
ocasiones son incongruentes, es decir, no establecen con precisión
los actos que las autoridades responsables deben realizar para cumplir
con ellas. Esto crea confusión e incertidumbre en las autoridades,
pues no saben a ciencia cierta la forma de acatar tales sentencias.
Estas dificultades, inclusive, han conducido a que sea esta Suprema
Corte de Justicia de la Nación, la que establezca los alcances tutelares
de la ejecutoria de amparo, señale las autoridades obligadas a
cumplirlas y la medida en que cada una de ellas debe participar,
hasta el grado de que existe jurisprudencia definida que otorga esas
facultades a este Máximo Tribunal.

Por otra parte, para hacer más fácil y accesible el cumplimiento


de las ejecutorias de amparo, en la Unidad de Gestión y Dictamen de
Cumplimiento de Sentencias, se mantienen constantes y periódicas
reuniones de trabajo con las diversas autoridades responsables, a fin

25
de ilustrarlas y señalarles con toda claridad y precisión los actos
que deben llevar a cabo para cumplir con los fallos protectores. Ello
ha generado que muchos incidentes de inejecución de sentencia hayan
quedado sin materia. Detrás de esto existe una ardua labor en la cual
se han invertido previamente muchas horas de labor intelectual, a fin
de desentrañar el contenido y alcance de los fallos constitucionales.

Sin embargo, considero que, por regla general, deben ser los
tribunales que conocieron del juicio constitucional y no la Suprema
Corte de Justicia, los encargados directamente de hacer cumplir las
ejecutorias de garantías. Sólo por excepción, y en el entendido de
que los órganos jurisdiccionales acrediten cabalmente haber agotado
los medios legales que tienen a su alcance para hacer cumplir con tal
cometido, entonces sí se justificaría la intervención de la Suprema Corte,
antes no.

Este Alto Tribunal no puede continuar distrayéndose en


labores que no sólo pueden, sino que deben realizar los tribunales
de amparo, quienes tienen que formarse una cultura sólida respecto
al cumplimiento de las ejecutorias de garantías. Estimamos que la
carencia de ella, en parte, tiene su origen en el problema ya destacado
con antelación, relativo a que, para efectos estadísticos, el juicio de
garantías se da de baja cuando se resuelve, no cuando queda ente-
ramente cumplida la sentencia que concede el amparo y protección
de la Justicia Federal.

26
Introducción

Lo óptimo es que la Suprema Corte, en materia de incidentes,


sólo resuelva aquellos asuntos en los cuales los tribunales que
conocieron del juicio de garantías hayan agotado el procedimiento
que señala el artículo 105 de la ley reglamentaria, y todos los medios
legales que tienen a su alcance para lograr el eficaz cumplimiento de
las sentencias, y que a pesar de ello, no se haya logrado tal cometido;
sólo así se justificaría la intervención del Pleno o de alguna de las Salas,
según sea el caso.

Es verdad que nuestra Carta Magna y la Ley de Amparo


establecen diversos procedimientos para hacer cumplir los fallos
protectores y prevén sanciones a las autoridades que no cumplan
con ellos; y, además, imponen al Tribunal de Amparo la obligación de
remitir a la Corte los expedientes en los que exista renuencia de las
autoridades responsables a cumplir los imperativos constitucionales,
para que en su caso aplique las sanciones correspondientes.

Empero, se insiste, sólo ante la contundente renuencia de las


autoridades de acatar las ejecutorias, y después de agotar los medios
legales a su alcance, entre ellos el procedimiento previsto en el
artículo 111 de la Ley de Amparo, que obliga a los Tribunales de
Amparo a hacer cumplir de motu proprio con los fallos protectores,
cuando la naturaleza del acto lo permita, se justificaría la intervención
del más Alto Tribunal de la Nación.

27
Es por ello que se ha elaborado el presente manual, cuyo
objetivo fundamental consiste en crear en los órganos jurisdiccionales
encargados de resolver asuntos en materia de amparo, una cultura
jurídica relacionada con la ejecución de los fallos que pronuncien.

Además, este manual será de gran utilidad para las autoridades


responsables y para los quejosos, pues ilustra sobre los diferen-
tes procedimientos que existen en materia de cumplimiento de
sentencias de amparo, además de ser un vademecum, pues contiene
los principales y más recientes criterios que sobre el tema de ejecución
de sentencias de amparo ha sustentado este Máximo Tribunal.

Considero, con firme y profunda convicción, que este trabajo


producirá los resultados esperados: lograr el eficaz cumplimiento de
las sentencias de amparo ante los propios órganos jurisdiccionales, y
por excepción, ante esta Suprema Corte de Justicia.

ATENTAMENTE

LIC. JESÚS GUADALUPE LUNA ALTAMIRANO


TITULAR DE LA UNIDAD DE GESTIÓN Y DICTAMEN
DE CUMPLIMIENTO DE SENTENCIAS

28
C
APÍTULO 1
PROCEDIMIENTOS PREVISTOS EN LA LEY DE
AMPARO PARA LOGRAR EL CUMPLIMIENTO DE LAS
SENTENCIAS DE AMPARO

El sistema dispuesto por la Ley de Amparo para lograr el cum-


plimiento de las sentencias que conceden la protección de la Justicia
Federal, se compone de diversos procedimientos que se excluyen
entre sí, y cuya procedencia depende de que se actualicen diversos
supuestos.

Esos supuestos se resumen en lo siguiente:

1. Desacato al fallo protector, es decir, cuando la autoridad


responsable obligada a cumplir con el mismo, de manera abierta o
con evasivas, se abstiene totalmente de obrar en el sentido orde-
nado por la sentencia, o bien, omite realizar la obligación de dar,
hacer o no hacer que constituye el núcleo esencial de la garantía
violada y ejecuta actos que resultan intrascendentes, secundarios o
poco relevantes para dicho cumplimiento.

En este caso, si el juez o tribunal que conoce del amparo


declara que no se ha cumplido la sentencia a pesar de los reque-

31
rimientos dirigidos a la autoridad responsable y a su superior o
superiores jerárquicos, cuando los hubiere (artículo 105, primer párrafo
de la Ley de Amparo), remitirá de oficio el asunto a la Suprema
Corte, y de este modo se dará inicio al incidente de inejecución
(artículo 105, segundo párrafo) que puede conducir a que se apliquen
a las autoridades responsables las sanciones previstas en el artículo
107, fracción XVI, constitucional, esto es, su separación del cargo y
consignación ante el Juez de Distrito correspondiente.

Si el juez o tribunal resuelve que la responsable cumplió la


sentencia de amparo, el quejoso puede hacer valer la inconformidad
en contra de esa determinación (artículo 105, tercer párrafo de la
Ley de Amparo), cuya resolución podría también conducir a la apli-
cación de las sanciones señaladas en el precepto constitucional en
cita, si se acredita que las autoridades responsables, con evasivas o
actos intrascendentes o secundarios que no atañen al núcleo esencial
de las obligaciones exigidas sólo aparentaron cumplir la ejecuto-
ria de amparo, pero en realidad tales actos sólo dan eso, la apariencia
de cumplimiento, pero intrínsecamente no implican éste.

Si el quejoso elige que la sentencia de amparo se dé por


cumplida mediante el pago de una indemnización, procede el inci-
dente de pago de daños y perjuicios (artículo 105, último párrafo de
la Ley de Amparo), el cual se tramitará incidentalmente y dará lugar
a una resolución en la cual se establezca la forma y cuantía de la
restitución.

32
Capítulo 1

2. Cumplimiento excesivo o defectuoso de la sentencia de


amparo.

En este supuesto, el quejoso puede acudir al recurso de queja


en contra de los actos de la autoridad responsable (artículo 95,
fracciones IV y IX de la Ley de Amparo) y en contra de la resolución
que lo decida, procede el recurso de queja de queja (artículo 95,
fracción V de la Ley de Amparo), en el que lo decidido es inmutable,
jurídicamente hablando, pues tiene categoría de cosa juzgada.

3. Repetición del acto reclamado cuando la autoridad reitera


la conducta declarada inconstitucional por la sentencia de amparo.

En este supuesto:

a) Si el juez o tribunal resuelve que existió la repetición de


los actos reclamados, deberá enviar los autos a la Suprema
Corte para que sea ésta quien determine si es el caso de
imponer a las autoridades responsables las sanciones
previstas en el último párrafo del artículo 108 de la Ley
de Amparo.

b) Si el juez o tribunal resuelve que la autoridad no incurrió


en repetición del acto reclamado, en contra de esta
decisión procede, a instancia de parte, la inconformidad

33
(artículo 108, párrafo primero de la Ley de Amparo, dentro
del término de cinco días a partir del siguiente al de la
notificación correspondiente; cuya resolución podría con-
ducir, en caso de ser fundada, y una vez agotados los
trámites legales, a la destitución de la autoridad y a su
consignación ante el Juez de Distrito.

En todos estos supuestos, los procedimientos que podrían


conducir a la destitución de la autoridad responsable se tramita-
rán sin perjuicio de las medidas que deban tomarse hasta obtener el
cumplimiento del fallo protector. Dicho en otras palabras, la tra-
mitación de alguno de esos procedimientos ante la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, no exime al juez o tribunal de seguir ges-
tionando lo conducente a fin de obtener el entero cumplimiento al
fallo protector, según lo disponen los artículos 105, 108 y 111 de la Ley
de Amparo.

Lo anterior tiene sustento, en la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Octubre de 1995
Tesis: P. LXIV/95
Página: 160

34
Capítulo 1

“SENTENCIAS DE AMPARO. PROCEDIMIENTOS PREVISTOS


EN LA LEY DE AMPARO PARA LOGRAR SU CUMPLIMIEN-
TO. El sistema dispuesto por la Ley de Amparo para
lograr el cumplimiento de las sentencias que concedan
la Protección Federal se compone de diversos proce-
dimientos, excluyentes entre sí cuya procedencia
depende de que se actualice alguno de los siguientes
supuestos 1º. Desacato a la sentencia de amparo cuando
la autoridad responsable, abiertamente o con evasivas,
se abstiene totalmente de obrar en el sentido ordenado
por la sentencia, o bien no realiza la prestación de dar,
hacer o no hacer que constituye el núcleo esencial de
la garantía que se estimó violada en la sentencia, sino
que desarrolla actos que resultan intrascendentes,
secundarios o poco relevantes para dicho cumplimiento.
En este supuesto: a) Si el juez o tribunal que conoce
del asunto declara que no se ha cumplido la sentencia
a pesar de los requerimientos dirigidos a la autoridad
responsable y a su superior jerárquico (artículo 105,
primer párrafo), remitirá de oficio el asunto a la Suprema
Corte, iniciándose el incidente de inejecución (artículo
105, segundo párrafo) que puede conducir a la destitu-
ción de la autoridad responsable en términos del artículo
107, fracción XVI, constitucional; b) Si el juez o tribunal
resuelve que la responsable cumplió la sentencia, pro-
cede la inconformidad en contra de su decisión (artículo
105, tercer párrafo), cuya resolución podría conducir a
la destitución de la autoridad responsable y su consig-
nación ante un Juez de Distrito, si la Suprema Corte
comprueba que ésta incurrió en evasivas o procedimien-
tos ilegales para incumplir, dando la apariencia de
acatamiento; c) Si el quejoso elige que la sentencia
de amparo se dé por cumplida mediante el pago de una
indemnización, procede el incidente de pago de daños y
perjuicios (artículo 105, último párrafo). 2o. Cumplimiento
excesivo o defectuoso de la sentencia de amparo. En este
supuesto, el quejoso puede acudir al recurso de queja en

35
contra de los actos de la autoridad responsable (artículo
95, fracciones II y IV) y en contra de la resolución que
llegue a dictarse, procede el llamado recurso de queja
(artículo 95, fracción V), cuya resolución no admite a su
vez medio de impugnación alguno. 3o. Repetición del
acto reclamado cuando la autoridad reitera la conducta
declarada inconstitucional por la sentencia de amparo.
En este supuesto: a) Si el juez o tribunal resuelve que
la autoridad incurrió en esta repetición, procede el envío
de los autos a esta Suprema Corte para que determine
si es el caso de imponer la sanción de destitución y su
consignación ante un Juez de Distrito; b) Si el juez o tribu-
nal resuelve que la autoridad no incurrió en repetición del
acto reclamado, procede la inconformidad en contra
de su decisión (artículo 108), cuya resolución podría
conducir, en caso de ser fundada, y una vez agotados
los trámites legales, a la destitución de la autoridad y a
la consignación señalada. En estos supuestos, los proce-
dimientos que podrían conducir a la destitución de la
autoridad responsable se tramitarán sin perjuicio de
las medidas que deban tomarse hasta obtener el cum-
plimiento del fallo protector”.

De lo expuesto se advierte que algunos de los procedimientos


de ejecución o cumplimiento de las sentencias de amparo, involucran
la participación del quejoso.

Por ello, es menester que el quejoso, para defender el derecho


que le fue reconocido en una sentencia de amparo, se preocupe, al
igual que el juzgador, porque esta última se ejecute hasta sus últimas
consecuencias, lo que implica que ante el mismo Tribunal de Amparo
donde se tramitó el procedimiento constitucional, ejercite el proce-

36
Capítulo 1

dimiento o medio de impugnación que la propia Ley de la Materia


prevé para cada una de las hipótesis que se pudieran presentar en
particular, con el fin de evitar que su derecho consagrado en la
ejecutoria de amparo, se haga nugatorio.

Así pues, es conveniente que el agraviado analice la actitud


que haya adoptado la autoridad responsable, o el sentido del
pronunciamiento dictado por la autoridad de amparo, pues de ello
dependerá el tipo de medio de impugnación que debe hacer valer,
según el caso específico, ya que de lo contrario, ese medio podría
resultar improcedente.

1.1 FINALIDAD QUE PERSIGUEN:

En todos los casos la finalidad que persiguen los proce-


dimientos previstos en la ley de la materia, a los que se ha hecho
referencia en el numeral que antecede, es una misma: Que se cumpla
en sus términos la sentencia de amparo, a fin de restituir al que-
joso en el pleno goce de la garantía individual violada, de acuerdo
con lo previsto por el artículo 80 de la Ley de Amparo, que estatuye:

“La sentencia que conceda el amparo tendrá por objeto


restituir al agraviado en el pleno goce de la garantía indi-
vidual violada, restableciendo las cosas al estado que
guardaban antes de la violación, cuando el acto recla-
mado sea de carácter positivo; y cuando sea de carácter
negativo, el efecto del amparo será obligar a la autoridad
responsable a que obre en el sentido de respetar la ga-

37
rantía de que se trate y a cumplir, por su parte, lo que
la misma garantía exija”.

No obstante lo anterior, cabe señalar que aun cuando la


aplicación de las sanciones no es precisamente la primordial finalidad
que se persigue en los incidentes de inejecución de sentencia, las
inconfor midades y las denuncias de repetición de los actos
reclamados, la Suprema Corte de Justicia de la Nación debe decidir,
al resolver esa clase de procedimientos, si aplica o no esas sanciones
a las autoridades obligadas al cumplimiento, en tanto que así lo
dispone el artículo 107, fracción XVI, de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, que establece:

“XVI. Si concedido el amparo la autoridad responsable


insistiere en la repetición del acto reclamado, o tratare
de eludir la sentencia de la autoridad federal, será in-
mediatamente separada de su cargo y consignada ante
el Juez de Distrito que corresponda”.

Sobre el particular, existe el siguiente criterio:

Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: VII-Marzo
Tesis: P. XI/91
Página: 7

38
Capítulo 1

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. SI EL PLENO DE LA SUPRE-


MA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN CONSIDERA QUE
UNA AUTORIDAD INCURRIÓ EN ELLA Y DECIDE SEPA-
RARLA DE SU CARGO, DEBE CONSIGNARLA DIRECTAMEN-
TE ANTE EL JUEZ DE DISTRITO QUE CORRESPONDA. Aun
cuando de conformidad con lo establecido por los artículos
21 y 102 de la Constitución la regla general en materia
de persecución de delitos del orden federal incumbe al
Ministerio Público de la Federación, en los casos en
que una autoridad insistiere en la repetición del acto recla-
mado en un juicio de amparo o tratare de eludir el cum-
plimiento de la sentencia, será el Pleno de la Suprema
Corte, una vez que resuelve separarla inmediatamente de
su cargo, quién deberá consignarla directamente al juez
de Distrito que corresponda para que la juzgue por la de-
sobediencia cometida, la que será sancionada en los
términos que el Código Penal en materia federal señala
para el delito de abuso de autoridad. La razón radica en
que en esa hipótesis, la fracción XVI del artículo 107
de la Constitución establece una situación de excepción
al señalar claramente que además de la separación inme-
diata del cargo de la autoridad contumaz será "consignada
ente el Juez de Distrito que corresponda". Al respecto
debe aplicarse el artículo 208 de la Ley de Amparo y no
el segundo párrafo del 108 en el que se determina, en
relación al mismo supuesto, que se hará la consignación
al Ministerio Público para el ejercicio de la acción penal
correspondiente, pues ante dos disposiciones contradic-
torias en el mismo cuerpo legal, debe atenderse a la
que reproduce la disposición constitucional y no a la que
se le opone, tomando en cuenta, por un lado, el prin-
cipio de interpretación de que debe preferirse la norma
específica frente a la general y, por otro, que si el Pleno
del más Alto Tribunal de la República llega a la conclu-
sión de que una autoridad incurrió en desacato a una
sentencia de amparo y decide separarla de su cargo no
puede condicionar su obligación de consignarla penal-

39
mente ante el juez de Distrito que corresponda que le
impone la Constitución, a la determinación del Minis-
terio Público, el que, por otra parte, debe tener dentro
del proceso respectivo la participación que legalmente
le corresponde”.

En relación con este aspecto, el Magistrado Jean Claude Tron


Petit, en su libro intitulado ”Manual de los Incidentes en el Juicio de
Amparo”, México, ed. Themis, Segunda Edición, abril de 1997,
páginas 126 y 127, expone lo siguiente:

“La prudencia y recato en cuanto a la aplicación de desti-


tuciones a las autoridades responsables, ha generado una
cierta ineficacia y crisis en la praxis y la utilidad del juicio
de amparo. En efecto, la solución que al efecto propuso
el Constituyente de 1917 fue que ante el incumplimiento,
existiera una respuesta inmediata y trascendente a
través de un sistema rígido e inflexible de sanción a las
autoridades renuentes a cumplir con lo sentenciado,
tal y como se desprende del artículo 107, fracción XVI,
constitucional, estableciéndolo como una condición
necesaria de eficacia del juicio.[...] Sin embargo, pienso
que debido a la normal resistencia de quien detenta el
poder a aceptar cuestionamientos, por legítimos que sean.
Y a la atropellante y abrumadora influencia que deten-
tan ciertas autoridades por razones de “política”, que más
bien serían personales y de arrogancia, ya que son verda-
deros factores reales de poder; se ha tenido que diferir
o eludir la majestad de las sentencias de amparo, con
el consecuente perjuicio a la ejecutividad y ejecutorie-
dad que debe corresponderles.[...] En efecto, la sociedad
gasta millones de pesos en financiar un aparato judicial
de control constitucional para que dicte sentencia que,
en algunos casos (por su costo “político” o a veces por

40
Capítulo 1

un recato para evitar controversias y escándalos que


pudieran agraviar a los titulares de órganos, especial-
mente del Ejecutivo), no son obedecidas ni se exige el
cumplimiento oportuno y radical, tal como lo ordena
puntualmente la Constitución y la Ley de Amparo. Esto
no se justifica porque cuesta al pueblo y agravia a la
sociedad, pues el Poder Judicial abusa por omisión de
ejercer una facultad que le corresponde aplicar, a partir
de que exista una sentencia firme que conceda el amparo”.

Con el debido respeto para el señor Magistrado Jean Claude


Tron Petit, disentimos de su opinión, por lo siguiente:

No es verdad que exista “prudencia y recato en cuanto a la


aplicación de destituciones a las autoridades responsables”, pues
lo que realmente sucede, es que los procedimientos que se con-
templan en los artículos 104 a 112 de la Ley de Amparo, a través de
los cuales la Suprema Corte de Justicia, los Tribunales Colegiados
de Circuito y los Jueces de Distrito, pueden constreñir a las autoridades
responsables al cumplimiento de las sentencias que conceden la
protección de la Justicia Federal, no tienen como fin principal san-
cionar a las autoridades remisas, en términos de lo previsto por el
artículo 107, fracción XVI, de la Constitución General de la República,
sino primordialmente, que se cumplan dichas sentencias, ya que
nada obtendría el quejoso si se aplicaran esas sanciones; por el
contrario, le sería más gravoso que ello sucediera, ya que sin lugar a
dudas, lo que busca es que se le restituya, cuanto antes, en el pleno
goce de la garantía individual violada, lo que no resultaría si se

41
destituye y consigna a la autoridad responsable, puesto que en
ese caso, quedaría acéfala la oficina correspondiente, por la que la
ejecución de esa sentencia constitucional debe esperar a que se
designe un nuevo titular, para iniciar nuevamente el procedimiento a
que se refiere el artículo 105 de la Ley de Amparo, con todos esos
sucesos, el agraviado no lograría conseguir su finalidad primordial,
que como se dijo, consiste en que la ejecutoria de amparo se cumpla
de manera pronta y expedita en sus términos, y por lo tanto, que se
le restituya en el pleno goce de la garantía individual violada.

Para respaldar esta postura, conviene citar la siguiente tesis,


en la cual se hace referencia al criterio sustentado:

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: V, Junio de 1997
Tesis: P. XCIV/97
Página: 167

“SENTENCIAS DE AMPARO. LAS AUTORIDADES RESPON-


SABLES TIENEN DERECHO A DEMOSTRAR LA IMPOSI-
BILIDAD DE SU CUMPLIMIENTO. De la interpretación
lógica sistemática de los artículos 104 a 112 de la Ley de
Amparo, que consagran el procedimiento mediante el
cual la Suprema Corte de Justicia, los Tribunales Colegia-
dos de Circuito y los Jueces de Distrito, pueden cons-

42
Capítulo 1

treñir a las autoridades responsables al cumplimiento


de las sentencias que conceden la protección de la Jus-
ticia Federal, se advierte que el legislador estableció
dicho procedimiento obedeciendo a un principio unitario,
con propósitos definidos, con espíritu de coordinación
y enlace, como lo es el que se acaten los fallos pro-
tectores y no, primordialmente, la aplicación de las
sanciones a las autoridades remisas; lo que se corrobora
con la obligación que establece la ley a cargo de los
Jueces de Distrito, o Tribunales Colegiados de Circuito,
de hacer cumplir, por sí o por medio de sus secretarios
o actuarios, auxiliados con el uso de la fuerza pública,
si es necesario, la sentencia constitucional, cuando ello
sea jurídicamente posible; con el hecho de la interven-
ción de los superiores jerárquicos, quienes también son
responsables del cumplimiento aun cuando no hayan sido
señalados como tales en la demanda de amparo, cuya
injerencia persigue el propósito de facilitar, por la pre-
sión que dicha intervención implica, la ejecución del
fallo en los plazos determinados por el legislador; así
como del deber de las autoridades sustitutas de las
destituidas para cumplir con la ejecutoria; y, por último,
con el establecimiento del procedimiento incidental
de cumplimiento sustituto de la sentencia. Por consi-
guiente, si una autoridad, responsable del cumplimiento
de una sentencia protectora, manifiesta la imposibilidad
material o jurídica del mismo, tiene derecho a que se
le dé oportunidad de demostrarlo en forma fehaciente,
pues si ello es así el Tribunal Pleno no podría imponer
las sanciones a que se refiere el artículo 107, fracción
XVI, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, dado que con la separación y consignación
de la autoridad, no podría el Juez del conocimiento hacer
cumplir la sentencia, ni tampoco lo podría hacer la au-
toridad sustituta y el único camino a seguir sería, a peti-
ción del quejoso, mientras no se reglamente el artículo
107, fracción XVI, constitucional reformado, el pago de

43
daños y perjuicios, o el que el expediente se fuera a
reserva, hasta en tanto cambiaran las condiciones o la
situación jurídica en el asunto”.

Además, debe destacarse que la imposición de las sanciones


previstas en la fracción XVI del artículo 107 de la Constitución General
de la República, se justifica sólo cuando exista una actitud contu-
maz de las autoridades responsables para cumplir con el mandato
contenido en una ejecutoria de amparo y no cuando esa rebeldía es
sólo aparente. En ese sentido, la experiencia obtenida en la Unidad
de Gestión y Dictamen de Cumplimiento de Sentencias de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, revela que esa aparente contumacia,
no deriva, generalmente, del hecho de que las autoridades respon-
sables pretendan evadir o burlar el cumplimiento de la ejecutoria, sino
que muchas veces son otras las razones las que propician ese in-
cumplimiento, que nada tienen que ver con la voluntad de las propias
autoridades responsables.

A saber, las más importantes son:

1.- Imprecisión, falta de claridad e incongruencia en las senten-


cias de amparo, lo que se traduce en que muchas veces las autoridades
responsables no saben cómo dar cumplimiento al fallo protector.

2.- Falta de comunicación entre los titulares de los Tribunales


de Amparo, y las autoridades responsables, para explicarles los actos

44
Capítulo 1

que deben realizar, a fin de dar cumplimiento a una sentencia


protectora. Los Tribunales de Amparo se limitan a requerir a las
autoridades responsables por oficio, los cuales se giran en forma
espaciada y genérica, hasta el grado de que se han detectado asun-
tos en los cuales los requerimientos se dirigen a autoridades
responsables respecto de las cuales se sobreseyó en el juicio y que
nada tienen que ver en el cumplimiento del fallo protector, lo que pro-
voca confusión e imprecisión con relación a las autoridades que sí se
encuentran vinculadas por la sentencia constitucional a darle cum-
plimiento. En otras ocasiones, se ha apreciado que los requerimientos
se formulan con intervalos de tiempo de meses o por años.

3.- Falta de interés de los titulares de los Tribunales de Amparo,


para ejecutar sus propias resoluciones. Se da más importancia al
dictado de las sentencias, que al cumplimiento de las mismas, pues
estadísticamente se da de baja un expediente al dictarse la resolución
correspondiente, no cuando ésta queda enteramente cumplida.

4.- Falta de cultura jurídica de las autoridades responsables,


en materia de cumplimiento de sentencias de amparo.

Por tanto, la imposición de las sanciones que establece la


fracción XVI del artículo 107 constitucional, debe reservarse para
aquellos casos en los que verdaderamente se advierta la intención
de las autoridades responsables de evadir o burlar el cumplimiento de
la ejecutoria.

45
Lo anterior se corrobora con la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Agosto de 1995
Tesis: 2a./J. 33/95
Página: 164

“INCIDENTE DE INCONFORMIDAD. AUNQUE SE CONSI-


DERE FUNDADO, NO DEBE APLICARSE LA FRACCIÓN
XVI DEL ARTICULO 107 DE LA CONSTITUCIÓN, SINO
REVOCARSE EL AUTO IMPUGNADO PARA EL EFECTO DE
QUE SE REQUIERA EL CUMPLIMIENTO, EXCEPTO CUANDO
HAYA INTENCIÓN DE EVADIR O BURLAR ÉSTE. El in-
cidente de inconformidad previsto por el tercer párrafo
del artículo 105 de la Ley de Amparo, a diferencia del de
inejecución de sentencia, no tiene como presupuesto
evidente la abstención o contumacia de la autoridad
responsable para dar cumplimiento a la sentencia, ya
que esa inconformidad parte del hecho de que existe,
formalmente, una determinación del juez o de la au-
toridad que haya conocido del juicio, en el sentido de
que la ejecutoria ha sido cumplida. Por esa razón, cuando
se consideran fundados los agravios expresados en la
inconformidad, no puede tener aplicación inmediata
lo dispuesto por la fracción XVI del artículo 107 cons-
titucional, pues no se está en presencia de una absoluta
abstención de la autoridad para cumplir o de evasivas
para llevar al cabo el cumplimiento de la ejecutoria, en
virtud de que existe una determinación judicial que re-
conoce el cumplimiento de ésta. Lo anterior como regla

46
Capítulo 1

general y sin perjuicio de las facultades que el artículo


107 constitucional otorga a la Suprema Corte, cuando
de autos aparece comprobada la intención de evadir
o burlar el cumplimiento de la ejecutoria. Salvo estos
casos, las autoridades no deben ser sancionadas en caso
de resultar fundado el incidente; en vez de ello, lo
procedente es revocar la determinación del juzgador y
ordenarle proseguir el cabal cumplimiento de la eje-
cutoria”.

Establecido lo anterior, a continuación se pasará a explicar,


de manera detallada, el funcionamiento de cada uno de los pro-
cedimientos relativos a la ejecución de las sentencias de amparo a
los que se ha hecho referencia. Se aprovecha el contexto, para hacer
comentarios de asuntos relevantes fallados por las Salas de la Supre-
ma Corte de Justicia, y de aquéllos en los que se han detectado
algunas anomalías.

47
C
APÍTULO 2
INEJECUCIÓN DE SENTENCIA

2.1 EXPLICACIÓN

En su expresión coloquial, un incidente se definiría como algo


que sobreviene durante el curso de un asunto.

El Diccionario de la Lengua Española, define al incidente como:


“Pequeño suceso que interrumpe el curso de otro”.

Dentro de las nociones jurídicas de la figura en análisis, se ha


dicho que “Incidente es el procedimiento o conjunto de actos
necesarios para sustanciar una cuestión incidental, esto es,
aquella que, relacionada con el objeto del proceso, se suscita
sobre asuntos conexos con dicho objeto o sobre la concurrencia
de presupuesto del proceso o de sus actos.” Diccionario Jurí-
dico Espasa. Madrid, 1998, ed. Espasa Calpe, Sociedad Anónima,
página 512.

51
También se ha dicho que “La palabra incidente…deriva del
latín, incido incidens (acontecer, interrumpir, suspender) significa
en su acepción más amplia, lo que sobreviene accesoriamente en
algún asunto o negocio fuera de lo principal…” . Pallares, Eduardo.
“Diccionario de Derecho Procesal Civil”, México, ed. Porrúa, 1994,
21º., edición actualizada, página 410.

Se ha recurrido, en principio, a las definiciones del incidente,


que proporciona la teoría general del proceso, y el derecho procesal
civil, porque esta figura tiene su origen precisamente en esas ramas
del derecho. De esas nociones se advierte que el incidente es una
cuestión que se relaciona con el objeto fundamental del proce-
dimiento, y que sobreviene fuera del asunto principal; digamos que
es subyacente o accesorio de éste.

Si trasladamos esas nociones al juicio de amparo, enten-


deremos que el incidente de inejecución de sentencia subyace o es
accesorio del juicio de garantías. ¿De qué depende su formación?.
De la existencia de una sentencia protectora, del agotamiento del
procedimiento establecido por el artículo 105 de la Ley de Amparo
para obtener el cumplimiento del fallo protector, y de que exista
desobediencia de las autoridades obligadas al cumplimiento, pre-
cisamente a acatar los deberes jurídicos impuestos por la ejecutoria
de amparo, o de que los actos que realicen sean secundarios e
intrascendentes al núcleo esencial de las obligaciones exigidas.

52
Capítulo 2

A fin de comprender este procedimiento, conviene establecer


qué debe entenderse por ejecución de sentencia de amparo, para de
ahí determinar cuándo existe inejecución de ella.

A ese respecto, la doctrina ha señalado que: “Por ejecución


de sentencia de amparo, debe entenderse el imperativo cons-
titucional que impone a los Jueces de Distrito, a la autoridad
que haya conocido del juicio en términos del artículo 37, a los
Tribunales Colegiados de Circuito y la Suprema Corte de Justicia,
que haya dictado la sentencia, hacer cumplir la orden contenida
en ella, es decir, a realizar todos los actos tendientes a producir
los efectos de la sentencia que concedió el amparo, esto es, la
destrucción del acto autoritario respecto del cual fue concedido,
si dicho acto constituyó una actuación, una conducta activa; o
a forzar a la autoridad responsable a actuar si lo que de ella se
combatió es una omisión, una abstención de realizar determina-
da conducta”. Efraín Polo Bernal, “Los Incidentes en el Juicio de
Amparo”. México, ed. Limusa, Sociedad Anónima de Capital Variable,
Grupo Noriega Editores, 3ª. reimpresión, 1997, página 144.

Ejecutar una sentencia de amparo es, pues, conforme a la


dogmática jurídica, la obligación que pesa sobre los órganos de con-
trol constitucional, de hacer cumplir los imperativos jurídicos en ella
contenidos. Habrá, en consecuencia, inejecución de sentencia, cuando
a pesar de los medios utilizados para lograr el cumplimiento de la

53
ejecutoria de amparo, esto no se logre por contumacia de las auto-
ridades obligadas a acatar el fallo constitucional y en consecuencia, a
asumir los deberes en los cuales se traduce el núcleo esencial de la
obligación exigida.

Dicho en otras palabras, habrá desacato a la sentencia de


amparo cuando la autoridad responsable abiertamente o con evasivas
se abstiene totalmente de obrar en relación con los deberes jurídicos
impuestos por la ejecutoria, o bien, no realiza la obligación de dar,
hacer o no hacer, que constituye el núcleo esencial de la garantía
que se estimó infringida en la sentencia, sino que realiza actos
intrascendentes, secundarios o poco relevantes para lograr el cum-
plimiento.

En esa virtud, si el tribunal que conoció del amparo estima


que la ejecutoria no se ha cumplido, a pesar de los requerimientos
dirigidos a las autoridades responsables y en su caso a su superior o
superiores jerárquicos, cuando los hubiere, remitirá los autos a la Su-
prema Corte de Justicia de la Nación para que se inicie el incidente
de inejecución de sentencia, que puede conducir, en términos de la
fracción XVI del artículo 107 constitucional ya citado, a la separación
de la autoridad responsable del cargo y a su consignación ante el
Juez de Distrito.

Ello permite establecer que son dos las fases procesales, y


dos también las autoridades judiciales federales que deben intervenir

54
Capítulo 2

en el procedimiento al que se contraen los artículos 107, fracción


XVI, de la Constitución General de la República, y 105, párrafo se-
gundo, de la Ley de Amparo.

La primera fase, corresponde al tribunal que conoció del


amparo y comprende la adecuación de medidas tendientes al logro
de la ejecución del fallo constitucional, y que concluye, bien sea con
la atención a los requerimientos de ejecución del fallo protector por
parte de las autoridades responsables, o bien, con la remisión de los
autos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ante su deso-
bediencia o renuencia a cumplirla.

La segunda fase, compete exclusivamente a la Suprema Corte


de Justicia de la Nación, quien puede requerir a las autoridades
responsables el cumplimiento a la sentencia de amparo, y decidir si
procede o no, la aplicación de las sanciones establecidas en el pre-
cepto constitucional supracitado, esto es, la destitución y consignación
de la autoridad contumaz, ante autoridad judicial.

Así pues, el incidente de inejecución de sentencia, se inicia


cuando el Tribunal de Amparo que conoció del juicio, remite los
autos a la Suprema Corte de Justicia, apoyado en el hecho de que
las autoridades responsables y su superior o sus superiores jerárquicos,
se han rehusado abiertamente o con evasivas, a dar cumplimiento a
la sentencia de amparo, de modo tal, que se han abstenido a obrar

55
en el sentido ordenado por la sentencia, o bien, cuando han dejado
de realizar la obligación de dar, hacer o no hacer, que constituye el
núcleo esencial de la obligación exigida por la garantía individual
que se estimó violada en la sentencia, y se limitan a desarrollar
actos que resultan intrascendentes, secundarios o poco relevantes,
que crean la apariencia de que se está cumpliendo el fallo protector.

Al respecto, el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia


de la Nación, ha sostenido el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Octubre de 1995
Tesis: P. LXV/95
Página: 116

“INCIDENTES DE INEJECUCIÓN E INCONFORMIDAD. PARA


ESTIMAR QUE EXISTE ‘PRINCIPIO DE EJECUCIÓN’ QUE HA-
GA PROCEDENTE LA QUEJA, NO BASTAN ACTOS PRELI-
MINARES O PREPARATORIOS, SINO LA REALIZACIÓN DE
AQUÉLLOS QUE TRASCIENDEN AL NÚCLEO ESENCIAL
DE LA OBLIGACIÓN EXIGIDA, CON LA CLARA INTEN-
CIÓN DE AGOTAR EL CUMPLIMIENTO. Este tribunal decide
apartarse del criterio sostenido en la tesis que con el
título de: ‘INCONFORMIDADES PREVISTAS POR EL TERCER
PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 105 DE LA LEY DE AMPARO E
INCIDENTES DE INEJECUCIÓN DE SENTENCIA, REQUIEREN,

56
Capítulo 2

COMO PRESUPUESTO NECESARIO, LA IMPUTACIÓN DE


UNA ACTITUD ABSTENCIONISTA TOTAL POR PARTE DE LA
AUTORIDAD RESPONSABLE PARA ACATAR LA EJECUTORIA
DE AMPARO’, está publicada en el Apéndice al Semanario
Judicial de la Federación de mil novecientos ochenta y
ocho, Primera Parte, página ochocientos veintiocho, pues
un nuevo examen de la fracción XVI del artículo 107 cons-
titucional vigente, en relación con el sistema previsto en la
Ley de Amparo para lograr el cumplimiento de las sen-
tencias protectoras, específicamente en sus artículos 95,
fracciones II a V, 105, 106 y 107, muestra que los incidentes
de inejecución y de inconformidad deben estimarse pro-
cedentes no sólo en el supuesto de que exista una absten-
ción total de la autoridad responsable obligada a cumplir
la sentencia, sino también en aquellos casos en que dicha
autoridad realiza actos que no constituyen el núcleo
esencial de la prestación en la cual se traduce la garantía
que se estimó violada en la sentencia, es decir, que se
limita a desarrollar actos intrascendentes, preliminares o
secundarios que crean la apariencia de que se está cum-
pliendo el fallo, toda vez que sólo admitiendo la proceden-
cia de tales incidentes, se hace efectivo el derecho del
quejoso de someter a la consideración de este Alto
Tribunal la conducta de la autoridad responsable que a
través de evasivas y actos de escasa eficacia, pretende
eludir el cumplimiento del fallo protector, lo que no podría
lograrse a través del recurso de queja por defecto o exceso
en la ejecución, ya que su substanciación en ningún
caso conduciría a imponer la sanción prevista en el pre-
cepto constitucional en cita; en este sentido, habrá
"principio de ejecución" y serán improcedentes por tal
motivo los incidentes de inejecución y de inconformidad,
por surtirse los supuestos del recurso de queja, cuando se
advierta que la autoridad responsable ha realizado cuan-
do menos en parte, aquella prestación que es la esencial
para restituir al quejoso en el goce de la garantía violada,

57
considerando la naturaleza del bien fundamentalmente
protegido o resguardado en la ejecutoria de amparo, que
es el núcleo de la restitución en la garantía violada, el
tipo de actos u omisiones de las autoridades necesarias
para restaurar ese bien protegido y su sana intención
de acatar el fallo”.

2.2 TÉRMINO PARA INICIARLO

En realidad, no existe término para iniciar el incidente de


inejecución de sentencia, ni opera la prescripción extintiva para el
quejoso, en razón de que los procedimientos de ejecución de las
sentencias de amparo se rigen por el principio de orden público, y
no pueden archivarse sino hasta que quede enteramente cumplida
la sentencia que conceda el amparo y protección de la Justicia Fe-
deral, según se desprende del artículo 113 de la Ley de Amparo,
que dice:

“ARTÍCULO 113. No podrá archivarse ningún juicio de


amparo sin que quede enteramente cumplida la sen-
tencia en que se haya concedido al agraviado la
protección constitucional o apareciere que ya no hay
materia para la ejecución. El Ministerio Público cuidará
del cumplimiento de esta disposición”.

No obstante, los Tribunales de Amparo deben vigilar que NO


SE RETRASE el inicio del incidente de inejecución, esto es, que
no exista demora en el envío del expediente a la Suprema Corte de

58
Capítulo 2

Justicia, porque ello va en detrimento no sólo de los intereses del


quejoso, sino de la sociedad en general, pues, se reitera, al ser de
orden público el cumplimiento de las sentencias de amparo, la
sociedad está interesada en que se acaten.

2.3 PRINCIPALES PROBLEMAS QUE SE PRESENTAN


EN LA PRÁCTICA DURANTE EL PROCEDIMIENTO DE
EJECUCIÓN, QUE RETRASAN EL CUMPLIMIENTO
DE LAS SENTENCIAS DE AMPARO

Los problemas que ha detectado la Unidad de Gestión y


Dictamen de Cumplimiento de Sentencias de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, después de examinar un gran número de asuntos
sobre los cuales se elaboró proyecto de resolución, consisten,
fundamentalmente, en los siguientes:

2.3.1 PROBLEMAS ATRIBUIBLES A LOS TRIBUNALES DE AMPARO:

a) Falta de precisión en los efectos del fallo protector.

b) Incongruencia en las sentencias de amparo, entre las


consideraciones de derecho, y los efectos de la concesión
del amparo.

59
c) Desconocimiento del procedimiento de ejecución de las
sentencias de amparo.

d) Falta de control en la mesa encargada del cumplimiento


de las sentencias, lo cual origina que los requerimientos
a las autoridades responsables se hagan en forma espa-
ciada y desordenada.

e) Falta de interés de los titulares, para ejecutar sus propias


resoluciones.

f) Desinterés total para aplicar las reglas previstas en el


artículo 111 de la Ley de Amparo.

g) Inexistencia de una estadística oficial, que controle el


número de sentencias de amparo que no se han cumplido,
o que están en vías de cumplimiento.

h) Delegación de la responsabilidad del cumplimiento de


las sentencias de amparo, en el personal de apoyo.

i) Desatención de los Tribunales de Amparo del proce-


dimiento de ejecución de la sentencia de amparo, una
vez que han remitido los autos a la Suprema Corte de
Justicia de la Nación.

60
Capítulo 2

a) FALTA DE PRECISIÓN DE LOS EFECTOS DEL FALLO


PROTECTOR

Cuando el amparo se concede en forma lisa y llana, es


frecuente que las autoridades responsables desconozcan la manera
como deben dar cumplimiento al fallo protector.

Por ello, es necesario precisar algunos ejemplos:

El amparo se concede en forma lisa y llana, cuando el Tribunal


de Amparo estima que el acto reclamado carece de fundamentación
y motivación, esto es, porque adolece de vicios formales.

Por tanto, los efectos de una ejecutoria de amparo que otorga


la protección constitucional por falta de fundamentación y motivación,
consisten en nulificar o dejar sin efecto el acto o actos reclamados, y
dejarla en aptitud de emitir otro acto, siempre que subsane el vicio
formal, lo que significa que la autoridad se encuentra en libertad de
emitir un nuevo acto, o de no hacerlo.

Sin embargo, la autoridad se verá necesariamente cons-


treñida a emitir un nuevo acto, y a subsanar el vicio formal descrito,
cuando el acto reclamado consista en una resolución que se emita
en respuesta al ejercicio del derecho de petición, o que resuelva
una instancia, recurso o juicio, ya que en esas hipótesis es preciso

61
que el acto carente de fundamentación y motivación, se sustituya
por otro sin esas deficiencias, pues, de lo contrario, se dejaría sin
resolver aquéllos.

Es ilustrativo de ello el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Junio de 1998
Tesis: 2a. LXXX/98
Página: 151

“INCONFORMIDAD, SENTENCIA QUE OTORGA EL AM-


PARO POR FALTA DE FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN.
NO IMPLICA DICTAR UNA NUEVA RESOLUCIÓN, A MENOS
QUE SE TRATE DEL DERECHO DE PETICIÓN O DE LA INTER-
POSICIÓN DE UN RECURSO. Conforme a la tesis publicada
con el número 261, del Tomo VI, del Apéndice al Semanario
Judicial de la Federación 1917-1995 bajo el rubro de ‘FUN-
DAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN, AMPARO EN CASO DE
LA GARANTÍA DE.’, por regla general, los efectos de una
ejecutoria de amparo que otorga la protección constitu-
cional por falta de fundamentación y motivación, son los
de constreñir a la autoridad responsable a nulificar o dejar
sin efectos el acto o actos reclamados, dejándola en apti-
tud de emitir otro acto, siempre que subsane el vicio
formal. De lo anterior se desprende que la autoridad se
encuentra en libertad de emitir un nuevo acto o de no
hacerlo. Sin embargo, la autoridad se verá necesariamen-
te constreñida a emitir un nuevo acto, subsanando el

62
Capítulo 2

vicio formal descrito, cuando el acto reclamado consista


en una resolución que se emita en respuesta al ejercicio
del derecho de petición o que resuelva una instancia,
recurso o juicio, ya que en esas hipótesis es preciso que
el acto carente de fundamentación y motivación se
sustituya por otro sin esas deficiencias pues, de lo
contrario, se dejarían sin resolver aquéllos.

Otro de los graves problemas que se presenta, es el relativo


a los juicios de amparo que se conceden para efectos, pues en los
pronunciamientos respectivos, se omite señalar por incisos separa-
dos, y de manera detallada, los actos específicos que debe realizar
cada una de las autoridades responsables, para lo cual previamente
debe tenerse la certeza jurídica que cada uno de esos actos, es
susceptible de cumplimiento.

b) INCONGRUENCIA EN LAS SENTENCIAS DE AMPARO,


ENTRE LAS CONSIDERACIONES DE DERECHO, Y LOS
EFECTOS DE LA CONCESIÓN DEL AMPARO

Se ha advertido que en ocasiones, los Tribunales de Amparo


cometen esos graves errores, lo cual origina en la práctica, que las
autoridades responsables se vean en serios problemas para acatar el
fallo protector.

A manera de ejemplo, conviene citar el caso en el que un


Juez de Distrito, al ocuparse del estudio de la legalidad de un auto
de formal prisión, sostuvo en lo conducente lo siguiente:

63
“Con vista a lo anterior, se estima que las consideraciones
resumidas pugnan con la garantía de la debida fundamen-
tación y motivación exigida por el artículo 19 constitucio-
nal; en principio, porque la juzgadora omite citar los
preceptos legales reguladores de la prueba y expresar
las causas especiales o motivos particulares por los cuales
tales actuaciones son eficaces para demostrar plena-
mente los hechos destacados y sirvan de basamento a
la conclusión a la que arribó. - - Por otra parte, el tipo
penal del delito de disparo de arma de fuego ….. se inte-
gra con los elementos siguientes ….. Conforme a lo orde-
nado en el artículo 19 constitucional y 302 del Código
de Procedimientos Penales para esta entidad federativa,
para el pronunciamiento del auto de formal prisión, entre
otros requisitos, deben acreditarse los elementos del
tipo penal objeto de la acusación, lo cual en el caso de
nuestro estudio no se satisface con las consideraciones
invocadas por la juez responsable, pues aún partiendo
del supuesto de que está acreditado el disparo de un
arma de fuego y que éste se hizo en un lugar poblado,
con ello únicamente se demostraría el primero de los
elementos del tipo penal mencionado, no así el segundo
de ellos, pues la circunstancia de que se hubiere efec-
tuado en un lugar poblado, de ningún modo lleva a la
conclusión lógica de que pudiera resultar daño a las
personas, pues para ese objeto es menester tener por
acreditada la dirección hacia la que se hizo el disparo del
arma, pues sólo así es susceptible de obtener la posibili-
dad de resultar daño a las personas, pues conforme a
las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia,
puede dispararse un arma de fuego en un lugar poblado
sin ningún riesgo de daño a las personas, como en la
hipótesis de que dicho disparo se hubiere efectuado
para que la bala se impactara en un objeto o cosa que
evitara cualquier posible daño; por tanto, la premisa
de la que parte la juzgadora es incorrecta para obtener
irremediablemente la conclusión a la que llegó, preci-

64
Capítulo 2

samente por existir la diversa posibilidad de que se


hubiere efectuado en cosa o lugar que impedía el riesgo
de lesionar a las personas.- - Además de lo anterior, no
pasa inadvertido para el suscrito que, la juez respon-
sable únicamente alude al disparo del arma, pero se
abstiene de expresar las razones por las que en el caso
concreto el disparo fue de una bala o proyectil de me-
tal con el que se pudiera producir el posible daño y no
de una simple salva, que ningún daño produce física-
mente, lo cual se obtiene del conocimiento común de las
cosas.- - Con base en lo considerado, es evidente que
el vicio de la falta de la debida fundamentación y motiva-
ción impiden tener por demostrados plenamente los
elementos del tipo penal materia de estudio y como con-
secuencia, la probable responsabilidad del quejoso en la
comisión de una conducta no acreditada, lo cual se obtiene
de un razonamiento lógico ….” (Inconformidad 234/99).

Como puede apreciarse, el Juez de Distrito fue incongruente


cuando emitió la sentencia de mérito, pues a pesar de que advirtió
que el auto de formal prisión reclamado carecía de fundamentación
y motivación, lo cual debió a conducirlo a conceder el amparo en
forma lisa y llana, y como consecuencia, a no examinar las cuestio-
nes que atañen al fondo del asunto, esto es, a determinar si en el
caso quedó acreditado o no el tipo penal, hoy cuerpo del delito, así
como la probable responsabilidad del inculpado; lo cierto es que
también optó por establecer que en el caso no se encontraba acre-
ditado uno de los elementos que integran el tipo penal del delito
respectivo, con lo que indebidamente se ocupó del examen de
aspectos relacionados con el fondo del asunto, cuando estaba
impedido para hacerlo ante la carencia de fundamentación y moti-

65
vación del acto reclamado, como se sostiene la siguiente juris-
prudencia:

Séptima Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 261
Página: 175

“FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN, AMPARO EN CASO


DE LA GARANTÍA DE. Si el acto reclamado no es intrínseca
y radicalmente anticonstitucional porque no evidencia en
sí mismo, la falta de norma alguna legal o reglamentaria
que pudiera justificarlo (como sucedería, por ejemplo, res-
pecto de un acto dictado sin competencia constitucional),
para obtener, de modo indubitable, una conclusión sobre
la constitucionalidad o inconstitucionalidad de dicho acto,
que yendo más allá de su aspecto formal trascendiera
al fondo, esto es, a su contenido, sería preciso hacer un
estudio exhaustivo de todas las leyes y reglamentos, a
fin de poder determinar si existe o no alguna disposición
que le sirva de apoyo, estudio que no es dable realizar
en el juicio de amparo. Llámese violación procesal o
formal (los dos términos se han empleado indistinta-
mente en la jurisprudencia, aunque el primero, en verdad,
no con intachable propiedad) a la abstención de expresar
el fundamento y motivo de un acto de autoridad, lo cierto
es que tal abstención impide juzgar el acto en cuanto al
fondo, por carecerse de los elementos necesarios para
ello, pues desconocidos tales fundamento y motivo, los
mismos no pueden ser objeto de apreciación jurídica
alguna. La reparación de la violación cometida, mediante

66
Capítulo 2

el otorgamiento del amparo, consiste en dejar insubsis-


tente el acto, formalmente ilegal; pero no juzgada la
constitucionalidad del propio acto en cuanto al fondo,
por desconocerse sus motivos y fundamentos, no puede
impedirse a la autoridad que emita un nuevo acto en el
que purgue los vicios formales del anterior, el cual, en
su caso, podría reclamarse en un amparo, entonces sí,
por violaciones de fondo concernientes a su fundamen-
tación y motivación ya expresados. Si bien no puede
impedirse a la autoridad que reitere el acto, con tal que
lo funde y motive, tampoco puede obligársele a que haga
su reiteración, pues si la propia autoridad encuentra
que, ciertamente, el acto reclamado no podría apoyar-
se en irreprochables motivos y fundamentos legales, estará
en aptitud de no insistir en el mismo. En consecuencia, la
concesión del amparo contra un acto no fundado ni moti-
vado únicamente constriñe a la responsable a dejarlo
insubsistente, mas no a reiterarlo purgando esos vicios
formales”.

Esa forma de proceder por parte del Juez de Distrito, inde-


pendientemente de lo criticable que pudiera resultar ante el incorrecto
manejo de la técnica jurídica, acarrea problemas en la práctica, porque
cuando el juez responsable pretenda dar cumplimiento al fallo
protector, no sabrá si tiene o no libertad de jurisdicción al resolver
nuevamente la situación jurídica del inculpado, o si lo que debe ha-
cer, es dictar auto de libertad a favor del mismo, por falta de méritos,
porque no quedó acreditado uno de los elementos que integran el
tipo penal del delito respectivo, lo que puede traducirse en un retraso
al dar cumplimiento a la sentencia de amparo.

67
Esta problemática es tan frecuente, que incluso para tratar de
resolverla, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sustentado
criterio encaminado a establecer la adecuada interpretación de las
sentencias de amparo, así como a fijar los verdaderos alcances de
las mismas; a precisar: las autoridades vinculadas a cumplirlas y la
medida en que cada una de ellas debe participar, como puede apre-
ciarse en la jurisprudencia 47/98 emitida por la Segunda Sala del
más alto Tribunal, que a la letra dice:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Julio de 1998
Tesis: 2a./J. 47/98
Página: 146

“SENTENCIAS DE AMPARO. PARA LOGRAR SU EFICAZ


CUMPLIMIENTO, LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA TIENE
FACULTADES PARA PRECISAR SU ALCANCE, SEÑALAR
LAS AUTORIDADES VINCULADAS A CUMPLIRLAS Y LA ME-
DIDA EN QUE CADA UNA DE ELLAS DEBE PARTICIPAR.
El artículo 17, penúltimo párrafo, de la Constitución
Federal, dispone que ‘Las leyes federales y locales esta-
blecerán los medios necesarios para que se garantice la
independencia de los tribunales y la plena ejecución de
sus resoluciones.’; por su parte, los artículos 104 al 113
de la Ley de Amparo, establecen diversos procedimientos
tendientes a obtener el cumplimiento eficaz de las sen-
tencias que conceden el amparo e, inclusive, el último
de estos preceptos dispone que no podrá archivarse

68
Capítulo 2

ningún expediente sin que esté enteramente cumplida


la sentencia de amparo. La interpretación congruente de
tales disposiciones constituye el sustento en que se apo-
ya toda determinación encaminada a conseguir el cum-
plimiento pleno de las resoluciones jurisdiccionales,
máxime si lo que se pretende es ejecutar un fallo emitido
por los tribunales de la Federación en un juicio de ampa-
ro, ya que éste tiene por objeto, precisamente, tutelar
a los gobernados contra los actos de autoridad que in-
frinjan sus garantías individuales. De esto se sigue que
si la causa del retardo para la ejecución de la sentencia
de amparo consiste en la confusión respecto de la manera
correcta en la que procede cumplimentarla, para estar
en posibilidad de dar solución a la situación descrita,
la Suprema Corte tiene facultades para establecer los
alcances del fallo protector, determinar qué autoridades
se encuentran vinculadas a cumplirlo y en qué medida,
con el objeto de conseguir el eficaz y pleno cumplimien-
to de la sentencia de amparo”.

c) DESCONOCIMIENTO DEL PROCEDIMIENTO DE EJECU-


CIÓN DE LAS SENTENCIAS DE AMPARO

Según se vio, son varios los procedimientos que contempla


la Ley de la Materia para lograr el eficaz cumplimiento de las
sentencias de amparo, cada uno de los cuales persigue fines dife-
rentes, y eso es precisamente lo que confunde a los titulares de los
Tribunales de Amparo, y a las partes en el juicio de garantías, funda-
mentalmente al quejoso, quien muchas veces no sabe qué hacer,
para lograr que se ejecute hasta sus últimas consecuencias una
sentencia constitucional donde se reconoció que se violó en su
perjuicio alguna garantía individual.

69
Precisamente por ello, se diseñó el presente manual, cuyos
objetivos fundamentales son:

I.- Presentar una panorámica general sobre los distintos proce-


dimientos que existen en materia de cumplimiento de sentencias de
amparo; y,

II.- Proporcionar a los Tribunales de Amparo, y a las partes que


intervienen en el juicio de garantías, una guía confiable, a fin de
que sepan lo que deben hacer, para cada caso en particular.

No se descarta la posibilidad de proponer una reforma legis-


lativa, a fin de establecer un sólo procedimiento para lograr el eficaz
cumplimiento de sentencias de amparo; empero, mientras ello su-
cede, es imprescindible dar a conocer los distintos procedimientos
que contempla la Ley de la Materia, para que llegado el caso, se
inicie, se promueva o se haga valer, aquél que resulte procedente
conforme a la legislación vigente y aplicable.

d) FALTA DE CONTROL EN LA MESA ENCARGADA DEL


CUMPLIMIENTO DE LAS SENTENCIAS, QUE ACARREA
QUE LOS REQUERIMIENTOS A LAS AUTORIDADES
RESPONSABLES SE HAGAN EN FORMA ESPACIADA Y
DESORDENADA

En efecto, salvo raras excepciones, en la mesa encargada del


cumplimiento de sentencias de amparo, no se lleva un sistema de

70
Capítulo 2

control suficientemente depurado, que refleje el número de asuntos


que se encuentran pendientes de cumplimiento, las autoridades
obligadas a hacerlo, y los actos específicos que deben llevar a cabo
cada una de esas autoridades.

Además, el único camino que se sigue para obtener el


cumplimiento a las sentencias de amparo, es requerir reiterada-
mente por oficio a las autoridades responsables; es decir, que en
ningún momento se hace siquiera el intento para buscar alguna
otra fórmula más eficaz, para lograr el cumplimiento del fallo
protector.

Aunado a lo anterior, los requerimientos se realizan en for-


ma espaciada y desordenada; incluso, en ocasiones se ha obser-
vado de manera alar mante, que los r equerimientos se han
efectuado después de un lapso de cinco años, sin obtener respuesta
positiva por parte de la autoridad responsable, con el consecuente
descontento de la parte quejosa. Además, tampoco son pocos los
casos en los que se ha advertido que los requerimientos se dirigen a
autoridades, en ocasiones inexistentes, y en otras, a aquéllas en con-
tra de las cuales se sobreseyó el juicio o negó el amparo, lo cual
acusa la negligencia y descuido por parte de los Tribunales Federales
en el procedimiento de cumplimiento de las ejecutorias de amparo
relativas.

71
e) FALTA DE INTERÉS DE LOS TITULARES PARA EJECUTAR
SUS PROPIAS RESOLUCIONES

De manera reiterada se ha observado que se concede mayor


importancia a los proyectos de resolución, que al cumplimiento de
las sentencias de amparo.

Lo anterior es incorrecto, pues sin desconocer la obligación


que tienen los Tribunales de Amparo de resolver con la prontitud
debida los asuntos que son sometidos a su consideración, lo cierto
es que el cumplimiento de las sentencias de amparo es de orden
público; por ello, no debe desdeñarse la etapa de ejecución del pro-
cedimiento constitucional, por el contrario, debe dársele la impor-
tancia que merece, ya que de nada valdría al quejoso obtener una
sentencia donde se hubiera reconocido que una autoridad violó sus
garantías individuales, y se ha ordenado que se le restituya en el goce
de ellas, si esa sentencia no llega a ejecutarse, pues es claro que eso
haría nugatorio su derecho reconocido por los tribunales cons-
titucionales.

En ese sentido, se estima conveniente proponer la emisión


de un Acuerdo General del Tribunal Pleno que amplíe las facul-
tades de la Unidad de Gestión y Dictamen de Cumplimiento de Sen-
tencias, a fin de que se le otorguen facultades de vigilancia de los
órganos del Poder Judicial de la Federación respecto a los actos efec-

72
Capítulo 2

tuados por éstos para obtener el cumplimiento de los fallos cons-


titucionales, y que a la vez, permita la adopción de un registro
estadístico mensual en el que obligatoriamente informen cuántas
sentencias protectoras se han pronunciado, cuáles de ellas se han
cumplido enteramente y cuáles aún no.

f) DESINTERÉS TOTAL PARA APLICAR LAS REGLAS PRE-


VISTAS EN EL ARTÍCULO 111 DE LA LEY DE AMPARO

Efectivamente, muchos de los problemas que inciden en la


falta de cumplimiento oportuno de las sentencias de amparo, se deben
a que los Tribunales de Amparo no acatan el artículo 111 de la Ley
de Amparo, que establece:

“Lo dispuesto en el artículo 108 debe entenderse sin


perjuicio de que el Juez de Distrito, la autoridad que
haya conocido del juicio o el Tribunal Colegiado de Cir-
cuito, en su caso, hagan cumplir la ejecutoria de que
se trata dictando las órdenes necesarias; si éstas no
fueren obedecidas, comisionará al secretario o actuario
de su dependencia, para que dé cumplimiento a la propia
ejecutoria, cuando la naturaleza del acto lo permita y,
en su caso, el mismo Juez de Distrito o el Magistrado
designado por el Tribunal Colegiado de Circuito, se
constituirán en el lugar en que deba dársele cum-
plimiento, para ejecutarla por sí mismo. Para los efectos
de esta disposición, el Juez de Distrito o Magistrado de
Circuito respectivo, podrán salir del lugar de su resi-
dencia sin recabar autorización de la Suprema Corte,

73
bastando que le dé aviso de su salida y objeto de ella,
así como de su regreso. Si después de agotarse todos
estos medios no se obtuviere el cumplimiento de la
sentencia, el Juez de Distrito, la autoridad que haya
conocido del juicio de amparo o el Tribunal Colegiado
de Circuito solicitarán, por los conductos legales, el
auxilio de la fuerza pública, para hacer cumplir la eje-
cutoria.- Se exceptúan de lo dispuesto en el párrafo
anterior, los casos en que sólo las autoridades respon-
sables puedan dar cumplimiento a la ejecutoria de que
se trate y aquellos en que la ejecución consista en dictar
nueva resolución en el expediente o asunto que haya
motivado el acto reclamado, mediante el procedimiento
que establezca la ley; pero si se tratare de la libertad
personal, en la que debiera restituirse al quejoso por
virtud de la ejecutoria y la autoridad responsable, se
negare a hacerlo u omitiere dictar la resolución que
corresponda dentro de un término prudente, que no
podrá exceder de tres días, el Juez de Distrito, la auto-
ridad que haya conocido del juicio o el Tribunal Cole-
giado de Circuito, según el caso, mandarán ponerlo en
libertad sin perjuicio de que la autoridad responsable
dicte después la resolución que proceda. Los encar-
gados de las prisiones darán debido cumplimiento a las
órdenes que les giren conforme a esta disposición,
los Jueces Federales o la autoridad que haya conocido
del juicio”.

Lo anterior es sumamente grave, porque según se desprende


del precepto legal apuntado, los Tribunales de Amparo no sola-
mente se encuentran obligados a dictar las órdenes necesarias para
que se cumpla la ejecutoria, sino que incluso, si ésta no fuera obe-
decida, deberán comisionar al secretario o actuario para que por su

74
Capítulo 2

conducto se dé cumplimiento a la propia ejecutoria, siempre que la


naturaleza del acto lo permita, y en su caso, el mismo Juez de Distrito
o el Magistrado designado por el Tribunal Colegiado de Circuito, se
constituirán en el lugar en que deba dársele cumplimiento, para
ejecutarla por sí mismos.

Esta disposición legal, que es de carácter imperativo para los


Tribunales de Amparo, se ha convertido en letra muerta, dado que
sus titulares, salvo raras excepciones, nunca la siguen, sino que, como
se dijo, lo único que hacen, es girar oficios recordatorios en forma
espaciada y desordenada, de ahí que ésta sea una de las causas
fundamentales por las cuales se retrasa el cumplimiento de los fallos
protectores.

Es verdad que no en todos los casos pueden aplicarse las


reglas establecidas por el artículo 111 de la Ley de Amparo, como
sucede cuando las autoridades responsables deben emitir una nueva
resolución en cumplimiento a la sentencia de amparo; sin embargo,
existen otros supuestos en los que fácilmente podrían seguirse esas
reglas, principalmente aquellos donde deba ponerse en libertad al
inculpado, o deba restituirse al quejoso en la posesión de bienes
muebles o inmuebles, que serían, por excelencia los casos repre-
sentativos en los cuales operan las reglas establecidas en el precepto
de la Ley de Amparo en cita.

75
Sobre el tema en análisis se pronunció la Segunda Sala de
esta Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el día treinta
de enero de mil novecientos noventa y ocho, la inconformidad
número 89/97.

En este caso, los alcances restitutorios de la sentencia cons-


titucional trascendían a reintegrar a la parte quejosa la posesión
jurídica y material del predio materia de los actos reclamados, y,
para dar cabal cumplimiento al fallo protector, se ordenó al Juez de
Distrito concurrir a la diligencia de restitución de la posesión, a fin
de vigilar su debido acatamiento.

Por su relevancia, se transcribe la parte conducente de esa


resolución:

“En tal virtud, como ya se indicó, el Juez de Distrito deberá


dejar insubsistente el proveído de cuatro de febrero de mil nove-
cientos noventa y siete dictado en el juicio relativo y en su lugar,
deberá requerir a la responsable el cumplimiento de la ejecutoria,
mediante el procedimiento que permita una eficaz ejecución,
que dará principio con la notificación personal al quejoso de la
fecha y hora que al efecto deberá fijar el propio Juez de Distrito,
para que tenga verificativo la diligencia de restitución de la po-
sesión, misma que será material y respecto del área precisada y
delimitada conforme a los planos elaborados y aceptados con

76
Capítulo 2

motivo de la diligencia de identificación y deslinde practicada el


treinta de abril de mil novecientos noventa y seis; diligencia de
restitución de la posesión a que se aluda, a la que deberá
concurrir la autoridad judicial del amparo a fin de vigiliar el
estricto y cabal cumplimiento de la ejecutoria, que por su natura-
leza y efectos precisados requiere la remoción o demolición de
las edificaciones, construcciones y cualquiera otra obra que hu-
biera modificado las condiciones prevalecientes del predio antes
de la violación constitucional, así como también la imposición de
las medidas pertinentes que impidan la circulación indiscrimi-
nada de terceros por el área en cuestión y que aseguren el respeto
a la quejosa de la posesión del predio así restituido”.

Si en el caso que nos ocupa el Juez de Distrito hubiera acatado


desde un principio lo dispuesto por el artículo 111 de la Ley de
Amparo, no habría sido necesario que la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, le hubiera ordenado proceder conforme al mismo. Los
Tribunales Federales deben conocer los deberes que les impone la
Ley de Amparo respecto al cumplimiento de las sentencias de am-
paro, y actuar de oficio sin necesidad de esperar a que este Máximo
Tribunal les recuerde cuáles son sus deberes jurídicos, ya que éstos
los establece la ley, y los juzgadores son conocedores de ésta.

Tampoco debe olvidarse que las autoridades responsables


están obligadas a cumplir las ejecutorias de garantías, pues finalmente
son ellas las que con sus actos infringieron las garantías individuales

77
de los quejosos; sin embargo, menos puede soslayarse que los Tribu-
nales de Amparo delegen toda esa responsabilidad a las autoridades
responsables, olvidándose que por mandato expreso en la ley, están
también obligados a hacer cumplir sus fallos protectores.

g) INEXISTENCIA DE UNA ESTADÍSTICA OFICIAL, QUE


CONTROLE EL NÚMERO DE SENTENCIAS DE AMPARO
QUE NO SE HAN CUMPLIDO, O QUE ESTÁN EN VÍAS DE
CUMPLIMIENTO

Esta es un área totalmente descuidada, porque en ese sentido,


los Tribunales de Amparo actúan de manera autónoma, sin reportar
el avance mensual obtenido en materia de cumplimiento de sentencias
de amparo, salvo en aquellos casos en los que ya se está tramitando
ante esta Suprema Corte de Justicia de la Nación, alguno de los medios
para obtener el cumplimiento a una ejecutoria de amparo a los que
se ha hecho referencia con antelación; y ese informe no lo rinden de
motu proprio, sino a expensas de los requerimientos que este Máximo
Tribunal les hace para que durante la substanciación del procedimiento
relativo vigilen el cumplimiento del fallo protector.

Se habla del rezago en los tribunales respecto a la resolución


de los asuntos, de ahí que exista un control estadístico con rela-
ción a los ingresos y egresos de cada órgano jurisdiccional. Sin
embargo, no menos alarmante es el rezago respecto al cumplimiento

78
Capítulo 2

de las ejecutorias de amparo, y a pesar de ello, este rubro ha sido


olvidado por la mayoría de los titulares de los Tribunales Federales.
En este momento, la gran mayoría de ellos, ¿sabrán cuántos de los
asuntos en los que otorgaron la protección federal se encuentran
cumplidos, y respecto de los que no, sabrán su estado o avance
de cumplimiento?. Si esta pregunta tuvieran que responderla en este
momento, muchos de ellos no sabrían como hacerlo.

Existe entre tantos un caso detectado en la Unidad de Gestión


y Dictamen de Cumplimiento de Sentencias de esta Suprema Corte
de Justicia de la Nación, que acusa desconocimiento y descuido por
parte del órgano de control constitucional, del estado procesal en
que se encontraba un incidente de inejecución de sentencia derivado
de un juicio de amparo de su índice.

En el incidente de inejecución de sentencia número 379/98,


la Segunda Sala de esta Suprema Corte de Justicia, pronunció la
resolución de fecha cuatro de diciembre de mil novecientos noventa
y ocho, en la que ordenó la devolución de los autos, a fin de que
la a quo agotara el procedimiento establecido en el artículo 105
de la Ley de Amparo, respecto del nuevo titular que ocupaba el
cargo de la autoridad responsable, lo cual impuso al a quo, a su vez,
el deber de informar a esta Suprema Corte de Justicia de la Nación el
avance del proceso de cumplimiento del fallo protector. Pese a que
la Juez Federal recibió las constancias exhibidas por la autoridad

79
responsable y se pronunció en el sentido de tener por cumplida la
ejecutoria de amparo, omitió notificar esta situación a la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, para efecto de que se hiciera la declarato-
ria en el sentido de que el incidente de inejecución de sentencia
había quedado sin materia. Ello denota que la Juzgadora Federal de
origen se olvidó totalmente que estaba pendiente de fallarse ese
incidente de inejecución y que su determinación de tener por cum-
plido el fallo constitucional incidiría en la resolución del mismo.

No fue sino hasta que los quejosos promovieron la inconfor-


midad número 159/99 en contra del proveído en el que la Juez de
Distrito tuvo por cumplida la sentencia de amparo, y el a quo remitió
los autos del juicio de amparo para que se formara la inconformidad
correspondiente, que la Unidad de Gestión y Dictamen de Cum-
plimiento de Sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
se percató de la existencia del proveído de fecha veintitrés de marzo
de mil novecientos noventa y nueve aludido, en el que la Juzgadora
Federal de origen tuvo por cumplido el fallo protector, y con base en
esa instrumental se elaboró el proyecto relativo a dejar sin materia el
incidente de inejecución respectivo.

Si la Unidad de Gestión y Dictamen de Cumplimiento de Sen-


tencias no se hubiera percatado de ello, ante la omisión de la Juez
de Distrito de informar que había emitido resolución en el sentido de
tener por cumplida la ejecutoria de amparo, habría continuado vivo
un incidente que ya no tenía razón legal de estarlo.

80
Capítulo 2

Lo anterior denota la necesidad de un control estadístico


respecto al cumplimiento de las sentencias de amparo, a fin de que
los órganos del Poder Judicial de la Federación conozcan con exactitud
cuántas ejecutorias de las pronunciadas por ellos se encuentran cum-
plidas, cuántas y cuáles no, y el avance de las mismas respecto de su
cabal ejecución; y así evitar contratiempos como el destacado, que
derivó de una omisión de la a quo, que acusa desconocimiento del
estado procesal en la ejecución de un juicio de amparo de su pro-
pio índice.

Por tanto, a fin de evitar descuido, rezago y olvido de los


juicios de garantías durante el procedimiento de ejecución, es im-
prescindible fijar un sistema de control que regule estos aspectos.

h) DELEGACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD DEL CUM-


PLIMIENTO DE LAS SENTENCIAS DE AMPARO, EN EL
PERSONAL DE APOYO

Se ha advertido que la mesa más descuidada en la mayor


parte de los Tribunales de Amparo del país, es la encargada del
cumplimiento de las sentencias de amparo.

El problema fundamental radica en que dicha mesa se


encomienda al personal de apoyo, esto es, al personal no profe-
sionista, el cual, por razones evidentes, no cuenta con los cono-

81
cimientos técnicos suficientes, para requerir a las autoridades respon-
sables obligadas en la forma y términos precisos, ni mucho menos
para emitir el pronunciamiento específico, a través del cual se deter-
mine adecuadamente, si la sentencia de amparo quedó o no cumplida,
y en su caso, qué actos faltan por realizarse, para lograr ese fin.

Esta apreciación no tiene como finalidad menospreciar el


trabajo del personal de apoyo, pero sí debemos estar conscientes de
que el personal jurídico es quien debe velar por el exacto cum-
plimiento del fallo protector, bajo la supervisión directa del titular o
titulares del Tribunal de Amparo que corresponda, pues sólo así puede
garantizarse que ese cumplimiento se ajuste a lo ordenado en la
sentencia constitucional.

i) DESATENCIÓN DE LOS TRIBUNALES DE AMPARO DEL


PROCEDIMIENTO DE EJECUCIÓN DE LA SENTENCIA DE
AMPARO, UNA VEZ QUE HAN REMITIDO LOS AUTOS A
LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

En efecto, una vez que los autos son remitidos a la Suprema


Corte, es frecuente que las autoridades responsables traten de justificar
que no han incurrido en contumacia, para evitar que se les impongan
las sanciones establecidas en el artículo 107, fracción XVI, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

82
Capítulo 2

Por tanto, durante la tramitación del incidente de inejecución,


las responsables exhiben documentos a través de los cuales pretenden
acreditar el cumplimiento a la sentencia de amparo, en unas ocasiones
ante los Tribunales de Amparo, en otras, directamente ante la Suprema
Corte y en algunas de manera simultánea ante ambas dependencias.

La circunstancia de que las autoridades responsables exhiban


documentos ante los Tribunales de Amparo, implica que éstos los
examinen y hagan el pronunciamiento que en derecho corresponda,
a fin de determinar si la sentencia quedó o no cumplida, y en su
caso, establecer qué actos están pendientes de ejecutarse. Sin em-
bargo, lejos de proceder en esos términos, es frecuente que deleguen
la responsabilidad en la Suprema Corte de Justicia, para lo cual
emplean las siguientes fórmulas:

a) Remiten esos documentos a este Alto Tribunal, utilizando


la siguiente expresión: “para los efectos legales proce-
dentes”, o similares.

b) Transcriben en el oficio que se envía a la Suprema Corte,


el acuerdo donde se ordena agregar los documentos
exhibidos por las autoridades responsables, y a remitir
copias certificadas de los mismos.

Por lo mismo, muchos de esos documentos los ha examinado


de primera mano la Suprema Corte, la que substancialmente ha

83
asumido con ese proceder parte del trabajo que originariamente le
corresponde a los Tribunales de Amparo.

Independientemente de lo anterior, se ha visto también, que


una vez remitidos los autos al más Alto Tribunal del país, para la
substanciación del incidente de inejecución, los Tribunales Federales
correspondientes ya no procuran el cumplimiento de la sentencia, a
pesar de que el artículo 105, párrafo segundo, de la Ley de Amparo,
los constriñe a procurar el exacto y debido cumplimiento del fallo
protector, en términos del artículo 111 de la Ley de Amparo.

2.3.2 FALTAS ATRIBUIBLES A LAS AUTORIDADES RESPONSABLES

Las faltas más comunes, atribuibles a las autoridades respon-


sables para dar cumplimiento al fallo protector son las siguientes:

I.- Incorrecta interpretación de los alcances vinculatorios de


la sentencia de amparo.

II.- Desconocimiento de la manera de cómo deben dar cum-


plimiento a la sentencia de amparo.

III.- Cambio de titulares en los órganos obligados a dar cum-


plimiento al fallo protector.

84
Capítulo 2

IV.- Falta de interés para dar cumplimiento a las sentencias de


amparo.

V.- Desconocimiento de las sanciones que pueden aplicárseles,


en caso de contumacia.

VI.- La falta de coordinación en las oficinas de las autoridades


responsables encargadas de recibir la documentación que se recibe
del exterior (oficialía de partes), pues el encargado de ella, no pone
especial atención en la documentación que recibe, especialmente si
se trata de requerimientos para el cumplimiento de las sentencias de
amparo. Se ha observado que muchos requerimientos que se formu-
lan, no se cumplen y después, en las diferentes entrevistas que se
han tenido con las autoridades responsables directamente obligadas
a cumplir con el fallo, éstos manifiestan que no sólo desconocen
esos requerimientos, sino incluso hasta el sentido de las sentencias
de amparo y, por ende, sus alcances.

Además, también se ha detectado que muchas áreas admi-


nistrativas y orgánicas de las autoridades que intervienen en el
procedimiento de ejecución de la sentencia, desconocen quiénes son
las responsables y encargadas de acatar el fallo constitucional, lo
cual motiva que los requerimientos no se turnen a la oficina o área
encargada de satisfacerlos, originando retraso o rezago en el
cumplimiento respectivo.

85
2.3.3 PROBLEMAS DE CARÁCTER LEGAL

Como los Tribunales de Amparo no siguen el procedimiento


establecido en el artículo 111 de la Ley de Amparo, en la Unidad de
Gestión y Dictamen de Cumplimiento de Sentencias de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, se ha detectado que el único medio
de presión que se ejerce actualmente para obligar a las autoridades
responsables a cumplir con los fallos protectores, es aquél que
establece el artículo 105, segundo párrafo, de la Ley de Amparo,
consistente en la remisión de los autos a este Máximo Tribunal, para
la aplicación de las sanciones previstas en el artículo 107, fracción
XVI, constitucional.

De esta manera, absurdamente se han perdido otros medios


de coacción muy importantes para obligar a las autoridades res-
ponsables a dar cumplimiento a los fallos protectores, y que son
precisamente aquellos que contempla el citado artículo 111 de la
Ley de la Materia, consistentes en dictar las órdenes necesarias
para que se cumpla la ejecutoria, en la inteligencia de que si ésta no
fuera obedecida, se comisionará al secretario o actuario para que por
su conducto den cumplimiento a la ejecutoria, siempre que la natu-
raleza del acto lo permita, y en su caso, el mismo Juez de Distrito o
el Magistrado designado por el Tribunal Colegiado de Circuito, de-
berán constituirse en el lugar en que deba dársele cumplimiento,
para ejecutarla por sí mismos.

86
Capítulo 2

Si ni aun así, se lograra el cumplimiento de la ejecutoria de


amparo, el Juez de Distrito o el Tribunal Colegiado de Circuito,
solicitarán el auxilio de la fuerza pública.

Ahora bien, el único medio de coacción que actualmente se


ejerce contra las autoridades responsables (la aplicación de las san-
ciones previstas en la fracción XVI del artículo 107 constitucional),
resulta insuficiente para lograr el cumplimiento de la ejecutoria dentro
de las veinticuatro horas siguientes a la notificación, cuando la
naturaleza del acto lo permita, o por lo menos, que éste se encuentre
en vías de cumplimiento, según lo previene el párrafo primero del
artículo 105 de la Ley de Amparo.

Lo ideal sería aplicar las medidas de apremio que contempla


el artículo 59 del Código Federal de Procedimientos Civiles, espe-
cíficamente la relativa a la imposición de multas; sin embargo, ello
no es factible, porque existe jurisprudencia definida en el sentido de
que ese precepto no puede aplicarse supletoriamente a la Ley
de Amparo.

Esa jurisprudencia es la siguiente:

Séptima Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación

87
Tomo: 133-138 Tercera Parte
Página: 113

“CUMPLIMIENTO DE EJECUTORIAS CONSTITUCIONALES,


PROCEDIMIENTO DE. MEDIOS DE APREMIO. EL ARTÍCULO
105 DE LA LEY DE AMPARO EXCLUYE LA APLICACIÓN DEL
ARTÍCULO 59 DEL CODIGO FEDERAL DE PROCEDIMIEN-
TOS CIVILES. El artículo 105 de la Ley de Amparo establece
el procedimiento a seguir en materia de cumplimiento de
ejecutorias constitucionales. Cuando éstas no se encuen-
tren cumplidas o en vías de ejecución veinticuatro horas
después de notificadas, el Juez de Distrito o el Tribunal
Colegiado de Circuito que corresponda, requerirán,
de oficio o a petición de parte, al superior de la auto-
ridad remisa para que la obligue a cumplir sin demora.
Si la responsable no tuviere superior, el requerimiento se
le hará directamente; asimismo, cuando el superior in-
mediato no atendiere el requerimiento y tuviere a su vez
superior jerárquico, también se requerirá a éste. Por
último, cuando a pesar de estas intimaciones no quedare
cumplida la resolución, el Juez de Distrito o el Tribunal
Colegiado de Circuito remitirán originales sus actuacio-
nes a la Suprema Corte para los efectos del artículo 107,
fracción XVI, de la Constitución, dejando copia certi-
ficada de las constancias conducentes para procurar
su exacto y debido cumplimento en la forma que
establece el artículo 111 de la citada Ley. En esta última
hipótesis, la autoridad que haya conocido del juicio de
amparo hará cumplir la ejecutoria dictando las ordenes
necesarias a ese fin, y si éstas no fueren obedecidas,
comisionará al secretario y al actuario para lograrlo y aun
podrá cumplimentarla por sí misma, empero sólo des-
pués de agotarse todos estos medios sin resultados po-
sitivos, se solicitará el auxilio de la fuerza pública para
lograr ésa cumplimentación. Por tanto, no debe aplicarse
supletoriamente el artículo 59 del Código Federal de Proce-

88
Capítulo 2

dimientos Civiles, que establece los medios de apremio


para hacer cumplir las determinaciones de los tribu-
nales, por no surtirse el extremo que exige el artículo 2
de la Ley de Amparo, es decir, ausencia de disposición
expresa en la Ley de la materia, por resultar directa-
mente aplicable el artículo 105 de la propia Ley”.

Consideramos que valdría la pena que esta Suprema Corte


de Justicia, o que el legislador reflexionaran sobre este tema, a fin de
establecer otros medios de coacción, para obligar a las autoridades
responsables a dar cumplimiento a los fallos protectores.

2.4 PROCEDIMIENTOS QUE DEBEN REALIZAR LOS


TRIBUNALES DE AMPARO, AL PRONUNCIAR SUS
SENTENCIAS PROTECTORAS

La práctica nos ha demostrado que el principal problema para


obtener el cumplimiento de las ejecutorias de garantías, deriva de la
ausencia de claridad, precisión, así como de la incongruencia de éstas.

En efecto, en la Unidad de Gestión y Dictamen de Cum-


plimiento de Sentencias de la Suprema Corte de Justicia, hemos
advertido que con frecuencia los Tribunales de Amparo, especialmente
los Jueces de Distrito, al dictar sus resoluciones, en la parte consi-
derativa, después de hacer un estudio detallado de la inconstitu-
cionalidad del acto reclamado, exponen una serie de razonamientos
encaminados a ello y al concluir señalan, esencialmente “…en las

89
relacionadas consideraciones cabe concluir que al resultar el
acto reclamado violatorio de las garantías de audiencia y legalidad
previstas en los artículos 14 y 16 constitucionales, lo procedente
es conceder al quejoso el amparo y protección de la Justicia
Federal…”.

Como se ve, se olvidan de precisar con toda claridad cuáles


son, en concreto, los actos que debe realizar la autoridad responsable
para restablecer las cosas al estado que guardaban antes de producirse
el acto reclamado, y, cuando son varias las autoridades vinculadas,
tampoco señalan con precisión quiénes son las obligadas a cumplir
el fallo protector, ni la medida en que cada una de ellas debe participar,
lo que produce confusión y desconcierto en las responsables, pues
desconocen la manera correcta de cumplir, por su parte, las eje-
cutorias.

Por ello, estimamos que los Tribunales de Amparo, al momento


de otorgar a los quejosos la protección constitucional solicitada, de-
berán realizar lo siguiente:

1) Establecer en la sentencia, de manera clara y precisa, si el


amparo se concede en forma lisa y llana, o si es para
efectos; empero, EN CUALESQUIERA DE LOS DOS
CASOS, describirán por incisos separados, los actos
específicos que cada una de las autoridades responsables

90
Capítulo 2

deberán realizar, para lo cual se cerciorarán previamente


que esos actos, son susceptibles de cumplimiento.

2) Una vez que el cumplimiento de la sentencia sea jurí-


dicamente exigible, porque la sentencia haya causado
ejecutoria, o no sea recurrible o el tribunal revisor hubiera
pronunciado la sentencia definitiva en el recurso corres-
pondiente; en el auto en que se requiera el cumplimiento
al fallo, emitirán consideración especial para precisar si el
acto que debe realizar cada autoridad, por su naturaleza,
es susceptible de cumplimentarse dentro del término de
veinticuatro horas, o no.

3) Una vez precisado lo anterior, se deberá requerir el cum-


plimiento del fallo protector, únicamente a las auto-
ridades responsables en contra de las cuales se haya
concedido la protección federal, o aquellas que en razón
de sus funciones deban intervenir en el procedimiento de
ejecución de la sentencia. Para ello, deberán observarse
las siguientes reglas:

I.- Se otorgará un término improrrogable de veinticuatro horas


a las autoridades que deban realizar un acto susceptible de cumplirse
en ese término.

91
Verbigracia:

Cuando se haya concedido el amparo por violación al derecho


de petición, o en contra de una orden de aprehensión, para cumplir
la ejecutoria de amparo, en el primer caso, la autoridad responsable
debe dictar un acuerdo, que provea congruentemente acerca de la
petición del quejoso, y notificarle el acuerdo que emita en torno a
su petición; en el segundo supuesto, los alcances del fallo protector
consisten en que la autoridad responsable dicte un acuerdo en el
que deje sin efectos la orden de captura reclamada, y que se giren
oficios a las autoridades ejecutoras, para que tal mandato restrictivo
de la libertad no se ejecute, o si ya se ejecutó, se deje en libertad al
impetrante del amparo.

II.- Si la naturaleza del acto impide que las autoridades


responsables puedan realizarlo dentro del término de veinticuatro
horas, se les otorgará el mismo término, pero para que justifiquen
que la ejecutoria de amparo está en vías de cumplimiento y una vez
hecho lo anterior, la autoridad de amparo, deberá actuar conforme a
su prudente arbitrio, y fijar un término razonable para que se acate el
fallo constitucional.

Verbigracia:

Cuando se conceda el amparo a un núcleo de población ejidal,


por la indebida ejecución de la resolución agraria que lo dota de

92
Capítulo 2

tierras, porque no se entregó la totalidad de éstas, la autoridad


responsable dentro del improrrogable término de veinticuatro horas,
legalmente computadas, debe dejar sin efectos la ejecución recla-
mada, y después de esto, la autoridad de amparo debe otorgarle un
término prudente para que la resolución presidencial se ejecute
correctamente y se entreguen al núcleo de población quejoso las
tierras faltantes.

4) El requerimiento mencionado deberá hacerse por una


sola vez y en el citado acuerdo se deberá procurar señalar
nuevamente, por incisos separados, los actos específicos
que debe realizar cada una de las autoridades respon-
sables, para dar cumplimiento al fallo protector.

5) Por excepción, se concederá a las autoridades respon-


sables, la prórroga que lleguen a solicitar para dar cum-
plimiento al fallo protector, siempre que se justifique
mediante prueba idónea, que están realizando aquellos
actos que trascienden al núcleo esencial de la obligación
exigida y únicamente cuando se trate de actos respecto
de los cuales ya se haya determinado que, por su natu-
raleza, no sean susceptibles de realizar dentro del término
de veinticuatro horas.

6) Los Tribunales de Amparo llevarán a cabo un seguimiento


cuidadoso, escrupuloso y constante sobre el debido

93
acatamiento al fallo protector, situación que implicará
mantener estrecha comunicación con las autoridades
responsables, a través de las vías y medios que sean
necesarios (por escrito, por telégrafo, por teléfono, por
fax, por el propio personal del Juzgado, por los delegados
de las autoridades responsables acreditados en los tér-
minos y condiciones que establezca la ley, etcétera.), para
conocer los avances que se tengan sobre el particular, a
fin de verificar que no existe contumacia.

7) Requerirán a las autoridades responsables, POR UNA


SOLA OCASIÓN, por conducto de sus superiores
jerárquicos, para que den cumplimiento al fallo protector,
con el apercibimiento de que los superiores jerárquicos
adquieren la misma responsabilidad que sus subordina-
dos obligados al cumplimiento, conforme al artículo 107,
segundo párrafo de la Ley de Amparo; y de que en caso
que no cumplan, se remitirán los autos a la Suprema Corte
de Justicia de la Nación para los efectos de la fracción
XVI del artículo 107 constitucional.

8) Las autoridades de amparo agotarán el procedimiento que


establece el artículo 105 de la Ley de Amparo, y cuida-
rán que las autoridades requeridas por el cumplimiento,
sean efectivamente las directamente obligadas a ello, ya

94
Capítulo 2

sea por razón de su competencia o por cualquier otra


circunstancia que implique su intervención en la ejecución
de la sentencia de amparo.

9) Si durante la tramitación del procedimiento de ejecución


que establece el artículo 105 de la Ley Reglamentaria, o
una vez agotado éste, existe un cambio de los titulares
de las autoridades responsables o de aquéllas que por
razón de su competencia tengan que intervenir en la citada
ejecución, la autoridad de amparo, deberá iniciar de
nueva cuenta el citado procedimiento a cuyo efecto deberá
realizar los requerimientos correspondientes, en la forma
y términos precisados con antelación.

Esto mismo, deberá realizarse en caso de que por reformas


legales o constitucionales, las autoridades obligadas al cumplimiento
hayan dejado de tener competencia para realizar los deberes jurídicos
impuestos por la ejecutoria de amparo.

10) Cuando la naturaleza del acto lo permita, y principalmente


tratándose de actos donde deba decretarse de inmediato
la libertad personal del quejoso, o bien, donde deba resti-
tuirse al quejoso en la posesión de bienes muebles o
inmuebles, las autoridades responsables deben hacer
cumplir la ejecutoria conforme a lo dispuesto por el artículo

95
111 de la Ley de Amparo, hasta el grado de que sean los
propios titulares de los Tribunales de Amparo, los que
por sí mismos la ejecuten.

2.5 ASPECTOS QUE DEBERÁN VIGILAR LOS


TRIBUNALES DE AMPARO

A) Conocer con precisión quién o quiénes son los superiores


jerárquicos de las autoridades responsables, conforme al
organigrama cuando lo hubiere, a las leyes y reglamentos
aplicables, y fundar su decisión de porqué consideren que
una autoridad responsable es superior jerárquica de otra;
ya que la omisión de requerir a todos los superiores
jerárquicos, conduce a la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, a devolver los autos al Tribunal de Amparo, para
que agote el procedimiento previsto en los artículos 104
y 105 de la Ley de Amparo.

B) Al requerir al superior o superiores jerárquicos de las


autoridades responsables, deberán hacerles saber el acto
o actos que éstas han dejado de ejecutar, a fin de que las
puedan conminar correctamente a efectuar los actos
faltantes.

Si después de agotar todas las medidas y diligencias nece-


sarias, encaminadas a lograr el cumplimiento del fallo protector, los

96
Capítulo 2

Tribunales de Amparo no logran tal cometido, deberán remitir los


autos originales del expediente de amparo a la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, a fin de que se aperture el incidente de ineje-
cución de sentencia, que puede culminar con la aplicación a las
autoridades responsables de las sanciones previstas por el artículo
107, fracción XVI, de la Constitución General de la República.

Sería conveniente que en el auto en el cual se ordena la


remisión de los autos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación
para la apertura del incidente de inejecución de sentencia, el Tribunal
de Amparo razonara por qué la ejecutoria no se ha obedecido, esto
es, precise sus efectos, las autoridades obligadas a cumplirla, los
actos que éstas han efectuado, la forma en que las ha requerido y
los actos que faltan por ejecutar para tenerla por cumplida, pues en
muchas de las ocasiones los quejosos y las propias autoridades
responsables ignoran por qué se formó el incidente de inejecución
de sentencia.

Lo anterior resulta conveniente porque la remisión de los autos


a este Máximo Tribunal, para la apertura del incidente de inejecución
de sentencia, no libera ni exime a los Tribunales de Amparo de requerir
a las autoridades responsables, el cumplimiento del fallo protector,
en términos de lo dispuesto por el artículo 111 de la Ley de la Mate-
ria, de tal manera que si en el proveído en el que ordene la remisión
de los autos a esta Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Tribunal

97
de Amparo precisa las razones de por qué existe desobediencia a la
sentencia constitucional, ello le facilitará el camino para hacer cumplir
la ejecutoria de que se trata.

2.6 PRINCIPALES OBLIGACIONES DE LOS


TRIBUNALES DE AMPARO DURANTE EL PROCEDIMIENTO
DE EJECUCIÓN

2.6.1 DURANTE LOS REQUERIMIENTOS:

1.- Designar como responsable de los procedimientos de


ejecución de las sentencias de amparo, al personal jurídico que se
encuentre suficientemente capacitado para verificar el cabal cum-
plimiento de éstas, de acuerdo con los lineamientos y alcances propios
de dichas sentencias.

2.- Una vez que cause ejecutoria la sentencia, determinar de


oficio, si procede:

a) Requerir a las autoridades responsables el cumplimiento


al fallo protector, en los términos y condiciones que se
hayan fijado en la misma, y precisar en la actuación
relativa, por incisos separados, los actos específicos que
cada una de ellas deben realizar, y el término que tienen
para hacerlo; ó,

98
Capítulo 2

b) Si la naturaleza del caso lo permite, específicamente


cuando se trate de actos donde deba decretarse de
inmediato la libertad personal del quejoso, o bien, donde
deba restituírsele la posesión de bienes muebles o
inmuebles, DEBERÁN APLICARSE las reglas previstas en
el artículo 111 de la Ley de Amparo, esto es, el Tribunal
de Amparo efectuará lo siguiente:

• Requerirá a las autoridades responsables, dentro del


término de veinticuatro horas, para que cumplan la ejecu-
toria, a cuyo efecto dictará las órdenes que sean ne-
cesarias.

• En caso de que dichas órdenes no fueran obedecidas,


comisionará al secretario o actuario, para que den cum-
plimiento a la ejecutoria.

• En su defecto, el Juez de Distrito o el Magistrado desig-


nado por el Tribunal Colegiado de Circuito, se constituirán
en el lugar en que deba darse cumplimiento a la ejecutoria,
para ejecutarla por sí mismos.

• Si fuera necesario, se solicitará el auxilio de la fuerza


pública.

99
• Se levantará acta circunstanciada de tal diligencia, la cual
será firmada por el quejoso, y por los funcionarios que en
ella intervengan.

• Si se tratara de la libertad personal, en la que debiera


restituirse al quejoso por virtud de la ejecutoria, y la
autoridad responsable se negare a hacerlo y omitiere dictar
la resolución que corresponda dentro de un término pru-
dente, que no podrá exceder de tres días, el Juez de
Distrito, la autoridad que haya conocido del juicio o el
Tribunal Colegiado de Circuito que corresponda, mandarán
ponerlo en libertad, sin perjuicio de que la autoridad
responsable, dicte después la resolución que proceda.

3.- Si por la naturaleza del asunto resultara inaplicable la regla


establecida en el artículo 111 de la Ley Reglamentaria de los Artículos
103 y 107 Constitucionales, los Tribunales de Amparo, por conducto
del personal profesional que se encuentre suficientemente capacitado
para ello, deberán mantener estrecha comunicación con las autori-
dades responsables y con sus superiores jerárquicos, por la vía que
sea necesaria, esto es, por escrito, por telégrafo, por teléfono, por
fax, por conducto del personal del Juzgado, por conducto de los
delegados de las autoridades responsables acreditados, y si el caso
lo amerita, acudirán incluso hasta el domicilio oficial de las autoridades
responsables, con objeto de verificar que éstas están realizando,

100
Capítulo 2

dentro del término señalado en la sentencia de amparo, todos


aquellos actos que trasciendan al núcleo esencial de la obligación
exigida, hasta lograr el cabal cumplimiento de la sentencia de amparo.

4.- Dar vista a los quejosos con todos y cada uno de los
informes que rindan las autoridades responsables, relativos al
cumplimiento de las sentencias de amparo, y con absoluta inde-
pendencia de que exista o no desacuerdo por parte del quejoso, los
Tribunales de Amparo, determinarán de oficio, tomando en cuenta
las constancias que obran en autos, si los actos que se han ejecutado
se ajustan, o no, a los alcances del fallo protector, y expresarán las
razones que hayan tenido en cuenta para arribar a esa conclusión.

5.- Cuando exista cambio de titular, o bien, cuando por re-


formas legales o constitucionales las autoridades responsables
obligadas en principio a acatar el fallo protector, hayan dejado
de tener facultades o competencia para llevar a cabo aquellos actos
tendientes a restablecer el núcleo esencial de la garantía violada,
los Tribunales de Amparo deberán, de oficio, agotar el procedimiento
previsto en los artículos 104 y 105 de la Ley de Amparo, requiriendo
a las nuevas autoridades el cumplimiento de las sentencias, pues
de no ser así, se tendrían que devolver los autos al juzgado del
conocimiento para que agote dicho procedimiento, entorpeciéndose
innecesariamente la ejecución de las sentencias constitucionales.

101
6.- Una vez que hayan agotado todos y cada uno de los medios
a su alcance, para lograr el cumplimiento de la sentencia de amparo, y
esta no se hubiere obedecido, los Tribunales de Amparo remitirán
los autos del juicio a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para
la apertura del incidente de inejecución de sentencia. Es conveniente
que en la resolución en la cual ordenen la remisión de los autos
razonen y expongan los motivos por los cuales estiman que no quedó
cumplido el fallo.

7.- Antes de remitir los autos a la Suprema Corte de Justicia


de la Nación, deberán verificar que las notificaciones a las autoridades
responsables se hayan realizado en términos de los artículos 28,
fracción I, y 33 de la Ley de Amparo, esto es, que los oficios fueron
entregados; que se recabaron los acuses de recibo; y en su caso,
asentarán en autos la razón actuarial correspondiente, donde se haga
constar que las responsables se negaron a recibir dichos oficios.

También deberán verificar que las notificaciones a los quejosos


se hayan efectuado conforme a lo dispuesto por la Ley de Amparo.

8.- De aprobarse el Acuerdo General Plenario respectivo,


llevarán una estadística, que remitirán a la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, durante los primeros cinco días de cada mes, donde
informarán el número de sentencias de amparo concedidas que fueron
cumplidas durante ese periodo; el número de sentencias de amparo

102
Capítulo 2

que se encuentran pendientes de cumplimiento; el número de


incidentes de inejecución que se encuentran en trámite y las gestiones
que están realizando para lograr el cumplimiento de la sentencia
protectora y/o las razones que impiden su cumplimiento.

9.- Si de acuerdo con los informes y constancias que remita


la autoridad responsable, los Tribunales de Amparo advierten que
pudiera existir alguna causa legal y/o material que haga imposible
cumplir con el fallo protector, deberán dar vista a los quejosos para
que manifiesten si están de acuerdo en optar por el cumplimiento
sustituto de la sentencia de amparo, pues como se verá más adelante,
la Suprema Corte no puede, por el momento, actuar de manera
oficiosa a ese respecto.

2.6.2 DURANTE EL TRÁMITE DEL INCIDENTE DE INEJECUCIÓN LOS


TRIBUNALES DE AMPARO DEBERÁN COMUNICAR A LA SUPREMA
CORTE:

a) Que la sentencia se encuentra cumplida.

b) Si el quejoso hubiere fallecido, siempre que ello esté


plenamente acreditado, y precisarán si el acto reclamado
afectaba únicamente los derechos personales del de cuius,
o no, conforme a lo dispuesto por el artículo 15 de la Ley
de Amparo.

103
c) Si el quejoso aceptó el cumplimiento sustituto, si se
aperturó el incidente, si ya se resolvió y si causó estado
lo decidido o las partes hicieron valer algún medio de
impugnación.

d) Si el quejoso manifestó su conformidad con el cum-


plimiento dado a la ejecutoria, por las autoridades
responsables.

e) Si las partes en el juicio generador de los actos reclamados,


lo dieron por concluido mediante la celebración de un
convenio.

f) Si existe imposibilidad jurídica y/o material para ejecutar


la sentencia de amparo.

g) La realización de actos que trasciendan al núcleo esencial


de la obligación exigida.

h) Si la propia autoridad de amparo emitió pronunciamiento


en el que tuvo por cumplido el fallo protector.

En todos los casos a los que se refieren los incisos que ante-
ceden, los Tribunales de Amparo, deberán remitir las copias certi-
ficadas que demuestren el contenido de sus informes.

104
Capítulo 2

2.7 SENTIDO DE LA RESOLUCIÓN Y


SUS EFECTOS:

En principio es de señalarse que los incidentes de inejecución


pueden resolverse en los siguientes sentidos:

a) Sin materia.
b) Improcedente.
c) Fundado.

A) El incidente de inejecución de sentencia, queda sin materia,


si durante su tramitación, se verifican los siguientes actos:

1.- Cuando el Tribunal de Amparo informa a la Suprema Corte


de Justicia, que declaró cumplida la sentencia, y lo acredita mediante la
remisión del acuerdo respectivo.

En este caso, una vez recibido el testimonio de la resolución


correspondiente, el Tribunal de Amparo, deberá notificarla al agra-
viado y dejar a salvo sus derechos, para que los haga valer a través
de los medios de impugnación respectivos, pues como ya se pre-
cisó, en este supuesto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no
examina el cumplimiento otorgado por la autoridad responsable a la
ejecutoria de amparo.

105
2.- Cuando las autoridades acreditan ante la Suprema Corte
de Justicia, el cumplimiento del fallo protector.

En este supuesto, si las autoridades responsables no han


notificado al quejoso la resolución, acuerdo u oficio que hayan emitido
en cumplimiento a la ejecutoria de amparo, y en su caso, los
documentos que anexaron al efecto, la Suprema Corte de Justicia,
ordenará que se notifique al quejoso, la resolución respectiva, así
como las documentales aludidas, por conducto del Tribunal de
Amparo, a fin de que dicho quejoso haga valer los medios de defensa
a su alcance, si así lo estima pertinente.

Apoya lo anterior el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Marzo de 1999
Tesis: 2a./J. 16/99
Página: 122

“INEJECUCIÓN. LA NOTIFICACIÓN A LA PARTE QUEJOSA


DEL OFICIO MEDIANTE EL CUAL LA RESPONSABLE PRE-
TENDE CUMPLIR CON LA SENTENCIA DE AMPARO, PUEDE
REALIZARLA EL JUZGADOR, NO OBSTANTE QUE ESA
NOTIFICACIÓN FORME PARTE DEL CUMPLIMIENTO. Si se
concede el amparo para el efecto de que se dicte una

106
Capítulo 2

resolución y se notifique la misma en forma personal a


la parte quejosa, es obvio que el fallo protector sólo se
acatará totalmente cuando la autoridad responsable haya
ejecutado dichos actos. Sin embargo, como el fin último
del juicio de garantías es que las sentencias constitucio-
nales que conceden el amparo y la protección de la
Justicia Federal se cumplan, puede el juzgador, una vez
que la autoridad le envía la resolución, ordenar que ésta
se le notifique en forma personal a la parte quejosa para
los efectos legales consiguientes, pues con ello se evitan
requerimientos y actuaciones judiciales innecesarias que
entorpecen la administración de justicia y además, tal
actuación es congruente con lo dispuesto por el artículo
111 de la Ley Reglamentaria de los Artículos 103 y 107
Constitucionales, que ordena que el juzgador que emitió
la sentencia protectora, puede hacer cumplir la ejecutoria
de que se trate dictando las órdenes necesarias para ello”.

Es de señalarse que en el supuesto en análisis, la Suprema


Corte de Justicia de la Nación, no prejuzga ni hace pronunciamiento
respecto al debido o cabal cumplimiento de la sentencia de amparo;
sino sólo si la autoridad responsable asumió o no, los deberes en los
cuales se traduce el núcleo esencial de la obligación exigida, dejando
a salvo los derechos de los quejosos para que en su caso, hagan
valer los medios de defensa legal que estimen pertinentes.

Al respecto, son aplicables las siguientes jurisprudencias:

Novena Época
Instancia: Primera Sala

107
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Diciembre de 1998
Tesis: 1a./J. 57/98
Página: 291

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. QUEDA SIN MATERIA CUAN-


DO LA AUTORIDAD RESPONSABLE ACREDITA DIRECTA-
MENTE ANTE LA SUPREMA CORTE QUE NO HA INCURRIDO
EN CONTUMACIA. Cuando la autoridad responsable obli-
gada a dar cumplimiento a la sentencia de amparo, acredita
en forma directa ante la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, que no ha incurrido en contumacia, con la docu-
mentación oficial que sin lugar a dudas así lo demuestre,
debe declararse sin materia el incidente respectivo, sin
prejuzgar sobre el debido cumplimiento dado a la ejecu-
toria de amparo y dejando a salvo los derechos del
quejoso para, en su caso, hacer valer los medios de defen-
sa que tenga a su alcance”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: I, Junio de 1995
Tesis: 2a./J. 17/95
Página: 159

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. QUEDA SIN MATERIA


CUANDO LA AUTORIDAD RESPONSABLE ACREDITA DI-
RECTAMENTE ANTE LA SUPREMA CORTE EL CUM-
PLIMIENTO DADO A LA EJECUTORIA DE AMPARO. Cuando

108
Capítulo 2

la autoridad responsable obligada a dar cumplimiento


a la sentencia de amparo, acredita en forma directa
ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación el aca-
tamiento dado a la ejecutoria con la documentación
oficial que así lo demuestre, debe declararse sin materia
el incidente de inejecución respectivo, sin prejuzgarse
sobre el debido cumplimiento dado a la sentencia
protectora de garantías y encontrándose a salvo los dere-
chos del quejoso para, en su caso, hacer valer los me-
dios de defensa que tenga a su alcance”.

3.- Cuando ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o


ante el tribunal que conoció del juicio de garantías, el quejoso ma-
nifiesta su deseo de optar por el cumplimiento sustituto, o pago de
daños y perjuicios, o bien, se acredite que ya se inició el procedimiento
respectivo.

Una vez recibida la resolución emitida por el más Alto Tribunal


de la Nación, en caso de que no se haya iniciado el incidente de
daños y perjuicios a que se refiere la parte final del artículo 105 de la
Ley de Amparo, el Juez de Distrito o el Tribunal Colegiado, deberá
iniciar el procedimiento respectivo y emitir la resolución correspon-
diente, una vez que ésta cause estado, requerirán a la autoridad
responsable el cumplimiento sustituto del fallo protector; y en caso
de que ésta no cumpliere, deberán remitir de nueva cuenta los autos
a la Suprema Corte, para la aplicación de las sanciones a que se
refiere el artículo 107, fracción XVI de la Constitución General de la
República.

109
Debe destacarse que los principios y reglas aplicables al
incidente de inejecución de sentencia, también rigen tratándose
del incidente de cumplimiento sustituto o pago de daños y perjuicios,
por lo que los Tribunales de Amparo deberán agotar previamente a
la remisión de los autos a la Suprema Corte de Justicia de la Na-
ción, el procedimiento previsto en el artículo 105 de la Ley de Am-
paro, y requerir tanto a las autoridades responsables, como a sus
superiores jerárquicos en la forma y términos a los que se ha hecho
referencia en este manual.

Son aplicables, al respecto, los siguientes criterios:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Septiembre de 1997
Tesis: 2a. XCIX/97
Página: 410

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. LAS REGLAS QUE LA RE-


GULAN RESULTAN APLICABLES AL CUMPLIMIENTO
SUSTITUTO, CONSISTENTE EN EL PAGO DE DAÑOS Y PER-
JUICIOS. El cumplimiento sustituto de la sentencia protec-
tora de amparo, previsto en el artículo 105, parte final, de
la ley relativa, implica que se emita la resolución definitiva
respectiva y que ésta sea cumplida por las autorida-
des responsables, pues se encuentra protegida de manera

110
Capítulo 2

idéntica a como la prevé el artículo 107, fracción XVI, de


la Constitución, en relación con la inejecución de la sen-
tencia, porque el objeto que persigue es que las autori-
dades responsables acaten de inmediato la resolución
incidental que sustituyó la ejecución de la sentencia de
amparo. Por tanto, si las autoridades responsables no
acatan de inmediato la resolución que se pronuncie en el
incidente referido, la autoridad de amparo deberá remitir
los autos a la Suprema Corte para los efectos de la aplica-
ción de la fracción y precepto constitucional citado”.

Tesis Aislada XXVI/99

“CUMPLIMIENTO SUSTITUTO, QUEDA SIN MATERIA SI LA


QUEJOSA OPTA POR ÉL, SIN PERJUICIO DE QUE EL JUEZ
FEDERAL VIGILE SU CUMPLIMIENTO. Si la quejosa opta
por el cumplimiento sustituto de la sentencia dictada
en el juicio de garantías, mediante el pago de daños y
perjuicios a que se refiere el último párrafo del artículo
105 de la Ley de Amparo, y el juez admite dicho inci-
dente, es procedente dejar sin materia el incidente de
inejecución, sin que ello desvincule el asunto del pro-
cedimiento relativo al cumplimiento de la sentencia ni del
incidente de inejecución que tuvo como origen el juicio
de amparo que culminó con la sentencia que otorgó la
protección constitucional. Ello es así ya que el incidente
de inejecución de sentencia se deja sin materia no por-
que la ejecutoria haya sido cumplida sino por el hecho
de que el quejoso ha optado por el cumplimiento sus-
tituto. Por lo tanto, el juzgador deberá vigilar que las
autoridades responsables acaten y cumplan con exac-
titud lo que se determine en la interlocutoria respectiva
y, en el supuesto de que no se acate, deberá reabrir el
incidente de inejecución de sentencia y remitir el expe-
diente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para
efectos de la fracción XVI del artículo 107 constitucional”.

111
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Agosto de 1995
Tesis: 2a./J. 34/95
Página: 169

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. EL INCIDENTE QUEDA SIN


MATERIA SI LA QUEJOSA ACEPTA EL CUMPLIMIENTO
SUSTITUTO DE LA EJECUTORIA. Si los efectos de la con-
cesión del amparo son los de restituir a la quejosa en la
posesión de un predio, respecto del cual se ejecutó inde-
bidamente una resolución presidencial y si esa parte optó
por el pago de daños y perjuicios y puso a disposición de
la Secretaría de la Reforma Agraria la porción de terreno
materia de la protección constitucional, es evidente que
no debe subsistir la determinación inicial del Juez de Dis-
trito en cuanto al incumplimiento de que se trata, siendo
lo procedente declararlo sin materia, porque la ejecu-
toria constitucional se cumplió en forma sustituta”.

4.- Cuando existe convenio extrajudicial o judicial entre el


quejoso y las autoridades responsables.

A este respecto, se estima conveniente señalar que el convenio


celebrado entre las partes, no requiere, para su validez, de la previa
tramitación del incidente de cumplimiento sustituto, ni tampoco
constituye el inicio del mismo; pues aunque ambos supuestos tienen
por objeto cumplir subsidiariamente la ejecutoria de amparo, en el

112
Capítulo 2

caso del convenio, el tribunal que conoció del juicio de garantías no


interviene directamente para determinar la forma y cuantía de la
restitución, sólo lo sanciona, para lo cual debe cerciorarse de que
con éste no se causa afectación alguna al quejoso; y en el caso del
incidente a que se alude, el Tribunal de Amparo sí interviene
directamente, pues debe allegarse de las pruebas que le permitan
determinar correctamente la forma y cuantía de la restitución.

Por tanto, el Juez de Distrito o el Tribunal Colegiado de Circuito,


deberán examinar el contenido del convenio presentado por las partes
y determinar si con éste se restituye subsidiariamente al agraviado
en el pleno goce de las garantías individuales que le fueron vulneradas
con el acto declarado inconstitucional, y de ser así, aprobarlo y vigilar
su exacto cumplimiento; motivo por el cual queda abierta la
posibilidad de que en caso de incumplimiento del convenio en cita,
deban remitirse nuevamente los autos al más Alto Tribunal de Jus-
ticia de la Nación, para los efectos del artículo 107, fracción XVI de la
Constitución General de la República.

5.- Por manifestación expresa del quejoso, mediante escrito


ratificado o comparecencia personal, ante la Suprema Corte de Justicia,
o bien ante el tribunal que conoció del juicio de amparo, en el sentido
de que se ha dado cumplimiento al fallo protector y que fue resti-
tuido en el pleno goce de sus garantías individuales violadas.

113
En este caso, una vez que la Suprema Corte de Justicia emita
la resolución correspondiente en el incidente de inejecución de que
se trata, el Tribunal que conoció del juicio de garantías, deberá ordenar
el archivo del asunto como totalmente concluido.

Es ilustrativo de esto, la siguiente jurisprudencia:

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Diciembre de 1997
Tesis: 1a./J. 44/97
Página: 286

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. QUEDA SIN MATERIA


CUANDO EXISTE ESCRITO DE LA QUEJOSA, DEBIDAMENTE
RATIFICADO, POR EL QUE MANIFIESTA SU CONFORMIDAD
CON EL CUMPLIMIENTO DADO POR LAS RESPONSABLES
A LA EJECUTORIA DE AMPARO. Si la quejosa manifiesta
ante el Juez de Distrito su conformidad con el cum-
plimiento dado por las responsables a la ejecutoria que
le concede el amparo, mediante escrito debidamente
ratificado, y el Juez remite esos elementos a la Suprema
Corte de Justicia para su conocimiento, es evidente que
ya no subsiste la manifestación inicial de dicho juez, en
el sentido de que el fallo no se había acatado, y en esas
circunstancias el incidente respectivo debe declararse
sin materia”.

114
Capítulo 2

6.- Cuando durante la tramitación del incidente de inejecución,


el quejoso interpone recurso de queja por exceso o defecto en el
cumplimiento a la ejecutoria.

Lo anterior es así, pues ello presupone la existencia de ciertos


actos efectuados por la autoridad responsable que trascienden al
núcleo esencial de la obligación exigida, pero que el quejoso estima
insuficientes para restituirlo en el pleno goce de sus garantías indi-
viduales violadas; de lo que se concluye que no existe contumacia
para acatar la ejecutoria de amparo.

Luego, en el supuesto de que el recurso de queja se declare


fundado, y lo anterior se confirme por el tribunal revisor, la autoridad
que conoció del juicio de garantías, deberá requerir a las autoridades
responsables el cumplimiento del fallo protector, en los términos pre-
cisados en la queja respectiva; y en caso de que éstas sean omisas
en acatarla, entonces deberá remitir los autos al más Alto Tribunal
del país, para los efectos tantas veces precisados.

Ahora bien, si el recurso de queja intentado se declara infun-


dado, una vez que la resolución respectiva cause ejecutoria, bien sea
porque el Tribunal revisor confirmó la decisión del a quo, o bien por-
que la parte a quien pudiera perjudicar no la impugnó; la autori-
dad que conoció del juicio de amparo deberá ordenar el archivo del
asunto, pues en este supuesto el cumplimiento de la ejecutoria de

115
amparo adquiere la calidad de cosa juzgada; y por tanto, no admite
recurso alguno.

Ilustran lo anterior los siguientes criterios:

Séptima Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 49 Primera Parte
Página: 23

“INCIDENTE DE INEJECUCION DE SENTENCIA Y RECURSO


DE QUEJA. SON CONTRADICTORIOS Y NO PUEDEN COEXIS-
TIR. Dos situaciones prevé la Ley de Amparo para los
casos de desatención de las autoridades responsables a
una ejecutoria de amparo, que aunque afines, tienen un
tratamiento diverso. Una es la queja por exceso o defecto
de ejecución de la sentencia a que se refiere el artículo
95, fracciones IV y IX, de la Ley de Amparo. La otra, es
la rebeldía de la autoridad responsable para acatar la
ejecutoria, al asumir una actitud de indiferencia total,
que está prevista por el artículo 105 del mismo orde-
namiento. Así, la desatención parcial o relativa de las
autoridades responsables a una ejecutoria de amparo,
puede ser reclamada mediante el recurso de queja,
según las fracciones IV y IX del artículo 95 de la Ley
citada, que se refiere a los casos en que la sentencia de
amparo se ejecuta en forma excesiva o defectuosa; y
su conocimiento y resolución sólo puede lograrse a tra-
vés del recurso de queja planteado por la parte inte-
resada, en la forma y términos previstos en la Ley de
Amparo, pero nunca de oficio. (Artículos 97, 98 y 99

116
Capítulo 2

del citado ordenamiento). En cambio, la desatención


total de las ejecutorias de amparo, por parte de las auto-
ridades responsables, se encuentra regulada por el
artículo 105 de la Ley de Amparo que señala los proce-
dimientos a seguir por los Jueces de Distrito, quienes
pueden actuar, en este caso, ya de oficio o a petición de
parte interesada, para lograr la ejecución de la sentencia
de amparo. Estos procedimientos culminan con la apre-
ciación del juzgador sobre la existencia de la abstención
de la ejecución y la adopción de medidas tendientes al
logro de la ejecución de la sentencia, o bien con la apre-
ciación de haberse acatado la ejecutoria, cuya apreciación
puede ser impugnada mediante la manifestación de
inconformidad ante esta Suprema Corte. Por tanto, las
características diferenciales de cada una de estas dos
formas de desatención de las ejecutorias, entrañan, en
el primer caso, la existencia de un principio de ejecu-
ción, mientras que en el segundo, la ausencia de algún
principio de ejecución. Luego entonces, tendrá que ser
contradictorio su planteamiento simultáneo, ya que no
pueden coexistir, por ser distintos los procedimientos
para la tramitación de una y otra forma de desatender
una ejecutoria de amparo”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Mayo de 1996
Tesis: 2a. XXVII/96
Página: 249

“INCIDENTE DE INEJECUCION DE SENTENCIA. ES IMPRO-


CEDENTE SI CONTRA SU CUMPLIMIENTO SE PROMOVIO

117
RECURSO DE QUEJA. El Pleno de esta Suprema Corte de
Justicia de la Nación, ha sostenido en la tesis deno-
minada ‘INCIDENTE DE INEJECUCION DE SENTENCIA Y
RECURSO DE QUEJA. SON CONTRADICTORIOS Y NO
PUEDEN COEXISTIR’, que el incidente y recurso en cues-
tión se excluyen entre sí, pues el primero tiene como
base la desatención de las responsables a una ejecutoria
de amparo, en tanto que el último, se refiere al caso en
que la sentencia de amparo se ejecutó, aunque en for-
ma que puede resultar defectuosa o excesiva. En tal
virtud, si se encuentra demostrado que la responsable
no incurrió en actitudes de dilación y real evasiva de la
sentencia protectora, sino que realizó los actos con los
que consideró se apegaba a lo ordenado y, además, se
acredita que la parte quejosa interpuso recurso de queja,
debe concluirse que el primero deviene improcedente,
por haber desaparecido la abstención de la autoridad
que le dio origen”.

7.- Cuando las autoridades responsables, acreditan directa-


mente ante la Suprema Corte de Justicia, o ante el tribunal que conoció
del juicio de amparo, que existe imposibilidad jurídica y/o material
para dar cumplimiento al fallo protector.

En estos casos, resulta evidente que no existe actitud con-


tumaz de las autoridades responsables para acatar el fallo protector,
motivo por el cual, el incidente de inejecución respectivo se declarará
sin materia; sin embargo, ello no exime a las autoridades responsables
de cumplir subsidiariamente la ejecutoria de amparo; en consecuencia,
el tribunal que conoció del juicio de garantías, deberá requerir al que-

118
Capítulo 2

joso para que manifieste si opta o no, por el cumplimiento substituto,


y en su caso, iniciar el procedimiento respectivo, atendiendo a los
lineamientos establecidos en el numeral 3 que antecede.

Sobre el particular, la Segunda Sala de la Suprema Corte de


Justicia de la Nación, al resolver el cuatro de diciembre de mil no-
vecientos noventa y ocho, el incidente de inejecución de sentencia
número 283/96, sostuvo lo siguiente:

“De lo antes expuesto, se desprende que ambas senten-


cias de amparo, esto es la dictada por el Juez Quinto
de Distrito en el Estado de Veracruz en el juicio de am-
paro 828/89, promovido por el poblado denominado
‘El Aguacate’, Municipio de Amatlán, Estado de Veracruz,
como la dictada por el Juez Sexto de Distrito en el mismo
Estado en el juicio de amparo 423/94, promovido por
Daniel Avendaño Obando, se refieren en cuanto a su eje-
cución a un mismo predio, o mejor dicho, a una misma
superficie de terreno, con la diferencia de que la prime-
ramente mencionada que obliga a la responsable a
ejecutar la resolución presidencial dotatoria de tierras
al poblado tercero perjudicado, ya se ejecutó. Ello en razón
de que en tanto la resolución presidencial a ejecutar
comprende una superficie de 125 hectáreas que cons-
tituye una fracción del ‘Lote 326 de Amatlán’, según el
plano de localización complementaria de dicha reso-
lución presidencial, que es precisamente la superficie de
terreno que Daniel Avendaño Obando reclamó como
de su propiedad en el juicio de amparo citado en se-
gundo término.--- Todo esto, pone de manifiesto, que
por el momento, existe ciertamente dificultad para poder
cumplir cabalmente con la ejecutoria de garantías pro-

119
nunciada en el juicio de amparo 423/94, que concedió
la protección de la Justicia Federal a Daniel Avendaño
Obando, y que dio origen al presente incidente de ineje-
cución, puesto que por una parte el poblado tercero
perjudicado se opone a la ejecución de la aludida sen-
tencia de amparo, como consecuencia de que el predio
que debe restituirse a dicho agraviado, lo tiene en pose-
sión por virtud de la ejecución de una resolución presi-
dencial y de la ejecución de una sentencia de amparo,
existiendo de este modo solo una posibilidad que la
ejecutoria de amparo se cumpla, que radica en el hecho
de que el quejoso opte por el cumplimiento subsidiario.-
En esa virtud, esta Sala considera que lo procedente es
remitir los autos del juicio de amparo de que se trata,
así como copia del oficio reproducido con anterioridad,
cuyo original por haber sido dirigido al Juzgado del co-
nocimiento, se encuentra en la carpeta respectiva de
dicho órgano jurisdiccional, para el efecto de que el
Juez de Distrito ordene dar vista al quejoso con el conte-
nido del mismo, con la indicación de que deberá ma-
nifestar si opta por el cumplimiento subsidiario, y de
ser así, se proceda a su tramitación; pues de no aceptar
el cumplimiento de la ejecutoria de garantías de manera
subsidiaria, sin duda que en ese supuesto, se estaría
ante una imposibilidad jurídica para cumplir una sen-
tencia de amparo.--- Por tanto, una vez tramitado lo
antes precisado, cualquiera que sea el resultado, el juz-
gador deberá hacerlo del conocimiento de esta Suprema
Corte de Justicia, a fin de que ésta esté en posibilidad
de determinar lo que corresponda en relación al in-
cidente de inejecución a que este toca se refiere”.

También sobre este tema, la Segunda Sala de la Suprema Corte


de Justicia de la Nación sostuvo al resolver el veintiuno de agosto de

120
Capítulo 2

mil novecientos noventa y ocho, el incidente de inejecución de


sentencia número 166/98, lo siguiente:

“SEGUNDO. No es el caso de analizar el fondo del inci-


dente de inejecución, sino que debe devolverse el ex-
pediente de amparo al Juez de Distrito, a fin de que
con el contenido de los informes rendidos por la auto-
ridad responsable, ante este Alto Tribunal, le dé vista a
la parte quejosa para que manifieste si opta por el cum-
plimiento sustituto de la sentencia ejecutoriada que le
concedió la protección constitucional.--- De las cons-
tancias del juicio de amparo 914/93, del índice del Juz-
gado Sexto de Distrito en el Estado de Oaxaca, del que
deriva el presente incidente, se desprenden los ante-
cedentes que enseguida se detallan.--- a). La quejosa
en su demanda de amparo, reclamó del Presidente Mu-
nicipal, de los demás Regidores, y del Comandante de
la Policía del Municipio de Juchitán de Zaragoza, en el
Estado de Oaxaca, la orden de clausura y desposeimien-
to de una caseta dedicada a la venta de alimentos,
ubicada frente al módulo que tiene a su cargo la Comi-
sión Nacional de Emergencia, en la ciudad de Juchitán
Oaxaca, sobre la carretera Juchitán Espinal. (foja 2 del
cuaderno de amparo).--- b). A fojas tres a seis del cuader-
no de amparo, obra el permiso expedido por el Regidor
de Vialidad y Transporte, perteneciente al Ayuntamiento
Constitucional del Municipio de Juchitán, con fecha cinco
de octubre de mil novecientos noventa y tres, en favor de
la quejosa Rosa Noriega Hernández, a efecto de instalar
una caseta dedicada a la venta de alimentos, con ubi-
cación frente a la Comisión Nacional de Emergencia en
la ciudad de Juchitán, Oaxaca, sobre la carretera Juchitán
Espinal.--- c).- El amparo se concedió para el efecto de
que, por lo que hace a la quejosa, ‘… se le restituya en
el pleno goce de la garantía de seguridad jurídica vio-

121
lada, esto es, que las citadas autoridades responsables
nuevamente establezcan la caseta mencionada en el lugar
en que ésta se localizaba; la concesión del amparo se
hace extensiva en cuanto a los actos reclamados de las
autoridades responsables Ayuntamiento Municipal Cons-
titucional y Presidente Municipal, de Juchitán, Oaxaca, a
quienes corresponde la ejecución de la orden im-
pugnada’.--- Dentro de las constancias que integran el
cuaderno incidental, aparecen las siguientes cons-
tancias.--- a). Oficio PM/O68/98 (foja 10 del cuaderno
incidental), del treinta de julio del año en curso, signado
por el Presidente Municipal Constitucional del Muni-
cipio de Juchitán de Zaragoza, en el Estado de Oaxaca,
profesor Roberto López Rosado, en el que informó a
esta Suprema Corte de Justicia de la Nación, la impo-
sibilidad legal para dar cumplimiento a la ejecutoria de
garantías.--- Dicho oficio por ser relevante se transcribe
y es del tenor literal siguiente:--- ‘Ayuntamiento Cons-
titucional, Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, Presidencia
Municipal, treinta de junio de mil novecientos noventa
y ocho. Señor Ministro Genaro David Góngora Pimentel.
Segunda Sala Administrativa Laboral. Suprema Corte de
Justicia de la Nación. En relación al expediente de Ineje-
cución de Sentencia número 166/98, relativo al juicio
de amparo número 914/93, del índice del Juzgado
Sexto de Distrito en el Estado de Oaxaca, promovido por
ROSA NORIEGA HERNÁNDEZ, contra actos del Ayun-
tamiento de esta ciudad de Juchitán, Oaxaca, y de otras
autoridades, por este conducto, manifiesto lo siguiente:
En virtud de que el lugar en que físicamente se encon-
traba la caseta metálica de refrescos de la señora ROSA
NORIEGA HERNÁNDEZ (frente al módulo de la Comisión
Nacional de Emergencias), en el crucero de esta ciudad,
antes de producirse la violación de sus garantías indivi-
duales, se realizaron obras tendientes a resolver el
problema vial del acceso norte a esta población, consis-

122
Capítulo 2

tentes en bifurcaciones, intersecciones, cruces, carriles


de desaceleración, etc., manifestamos nuestra total
imposibilidad legal y física de restituir a la quejosa en
el goce de su garantía, en el sentido de establecer nue-
vamente a la caseta de referencia en el lugar en que se
localizaba, más aún que también el módulo de la Co-
misión Nacional de Emergencias, dejó de existir en dicho
lugar para permitir los trabajos referidos anteriormente’.
Para los efectos legales del caso, anexo el oficio número
RPO/309/98, suscrito por el Regidor de Obras Públicas,
Arq. ORLANDO PINEDA CACHO, de fecha veintiséis de
junio de mil novecientos noventa y ocho. ATENTAMENTE.
SUFRAGIO EFECTIVO NO REELECCIÓN, EL RESPETO AL
DERECHO AJENO ES LA PAZ.- PROF. ROBERTO LÓPEZ
ROSADO, PRESIDENTE MUNICIPAL CONSTITUCIONAL,
RÚBRICA’.--- b). El oficio RPO/309/98, a que se hace
referencia en el punto que antecede, es del tenor literal
siguiente: ‘AYUNTAMIENTO CONSTITUCIONAL, Juchitán
de Zaragoza, Oaxaca, REGIDURÍA DE OBRAS PÚBLICAS,
número de oficio ROP/309/98, 20 de junio de 1998,
PROF. ROBERTO LÓPEZ ROSADO, PRESIDENTE MUNICI-
PAL CONSTITUCIONAL. CIUDAD. Por medio del presente
le informo sobre los trabajos efectuados para la: Ade-
cuación del crucero de la Ciudad de Juchitán de Za-
ragoza, Oaxaca. Con el propósito de resolver el caótico
problema vial del acceso norte de la ciudad de Juchitán,
Oax., en el cruce de las carreteras transítsmica Salina
Cruz Coatzacoalcos Km., y Juchitán Ixtepec, Km., 0 +
100.00 mts., se realizaron trabajos de adecuación
consistentes en: bifurcaciones, intersecciones, cruces,
carriles de desaceleración, con estricto respeto al de-
recho de vía de la zona federal en ambas carreteras.
Al mismo tiempo se resolvieron problemas de: pasos
peatonales, ensanchamiento de calles aledañas para
las desviaciones, reinstalación de la red hidráulica, cons-
trucción de camellones ajardinados, guarniciones, ban-

123
quetas y pavimento de concreto hidráulico, plazas cívi-
cas, colocación de esculturas urbanas, colocación de
semáforos y paradores de taxis y autobuses. Por la im-
portancia de estas obras, de acuerdo con los reque-
rimientos del proyecto vial, el ensanchamiento de la
carretera Juchitán Ixtepec en su acera poniente, se vio
afectada considerablemente, abarcando el área provi-
sional que ocupaban las casetas de venta de alimentos,
mismas que en el nuevo trazo fueron reubicadas
puntualmente en la acera sur de la carretera transíts-
mica, de poniente a oriente a partir de eje central de
la misma.- ATENTAMENTE. SUFRAGIO EFECTIVO NO
REELECCIÓN. ARQ. ORLANDO PINEDA CACHO. REGIDOR
DE OBRAS PÚBLICAS. RÚBRICA’.--- c). Oficio PM/74/98 de
fecha seis de agosto del presente año, suscrito por el
Presidente Municipal de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca,
en el que informó de nueva cuenta ante este Alto Tri-
bunal, la imposibilidad de cumplir con el fallo protector,
por no poder reubicar la caseta de la quejosa en el
mismo lugar en que se encontraba al momento de pro-
ducirse el acto reclamado, debido al ensanchamiento
que sufrió la carretera en la que se encontraba dicha
caseta.--- El oficio de referencia, por su importancia se
transcribe a continuación: ‘Ayuntamiento Constitucional,
Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Presidencia Municipal. Nú-
mero de oficio PM/74/98, Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, a
seis de agosto de mil novecientos noventa y ocho. Señor
Ministro Genaro David Góngora Pimentel. Segunda Sala
Administrativa Laboral. Suprema Corte de Justicia de la
Nación. Mediante el presente escrito, y a mayor preci-
sión, le envío el oficio ROP/402/98, signado por el Arq.
ORLANDO PINEDA CACHO, Regidor de Obras Públicas de
este Ayuntamiento Constitucional. Respecto del diver-
so PM/068/98, girado a usted por el suscrito con fecha
30 de julio del año en curso. ATENTAMENTE. SUFRAGIO
EFECTIVO NO REELECCIÓN. EL RESPETO AL DERECHO

124
Capítulo 2

AJENO ES LA PAZ. PROF. ROBERTO LÓPEZ ROSADO.


PRESIDENTE MUNICIPAL.- RÚBRICA’.--- d). El oficio
ROP/402/98, a que se hace referencia en el inciso que
antecede es del tenor literal siguiente: ‘Ayuntamiento
Constitucional, Juchitán de Zaragoza, Regiduría de Obras
Públicas.- Número de oficio ROP/402/98. Veintidós de
junio de mil novecientos noventa y ocho. Prof. Roberto
López Rosado, Presidente Municipal Constitucional de esta
ciudad. Edificio. En relación al oficio número ROP/309/98,
girado a usted por el suscrito, el 20 de junio del año en
curso, mediante el presente escrito, tengo a bien preci-
sarle lo siguiente: El ensanchamiento de la Carretera
Juchitán Ixtepec, afectó considerablemente la zona que
ocupaban todos los puestos metálicos de antojitos y
refrescos aledaños al único módulo de la Comisión
Nacional de Emergencias que existía en esta ciudad,
incluyendo el propio módulo referido, que también tuvo
que ser demolido para permitir los trabajos de adecua-
ción y mejoramiento del crucero a la entrada de esta ciu-
dad. Sin más por el momento y para cualquier duda,
quedo de usted. ATENTAMENTE. SUFRAGIO EFECTIVO NO
REELECCIÓN. EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ.
ARQ. ORLANDO PINEDA CACHO. REGIDOR DE OBRAS
PÚBLICAS. RÚBRICA’.--- De acuerdo a los informes ren-
didos a este Alto Tribunal por la autoridad responsable,
antes transcritos, pudiere existir imposibilidad legal y
material de cumplir en sus términos el fallo protector,
dado que la carretera en donde se encontraba ubicada
la caseta de la quejosa, fue ensanchada al realizarse
trabajos de adecuación consistentes en bifurcaciones,
intersecciones, cruces y carriles de desaceleración, afec-
tando considerablemente todos los puestos metálicos
de alimentos aledaños al módulo de la Comisión Nacio-
nal de Emergencia que existía en dicha ciudad, inclu-
yendo la caseta propiedad de la quejosa.--- Hábida cuenta
del contenido del oficio ROP/309/98, rendido por el

125
Regidor de Obras Públicas del Ayuntamiento antes
referido, se advierte que las casetas de ventas de ali-
mentos que se encontraban instaladas en la carretera
que fue ensanchada, ‘…fueron reubicadas puntualmente
en la acera sur de la carretera transístmica, de poniente a
oriente, a partir del eje central de la misma’, razón de
más para que la quejosa con vista en ese oficio, mani-
fieste lo que a su derecho convenga.--- Atento a lo
anterior, es de indicar que al no obrar en actuaciones
constancia alguna que indique que la quejosa haya
tenido pleno conocimiento de las obras realizadas por
el Ayuntamiento del Municipio de Juchitán, en el lugar
en donde se encontraba ubicada la caseta de su propie-
dad, y dado que el amparo se concedió para el efecto
de que las autoridades responsables ‘…nuevamente
establezcan la caseta mencionada en el lugar en la
que ésta se localizaba’, luego, lo procedente es devolver
los autos del cuaderno de amparo del que deriva el
presente incidente al Juez de Distrito del conocimiento,
a fin de que con el contenido de los informes rendidos
ante ese Alto Tribunal por el Presidente Municipal del
Municipio de Juchitán, Oaxaca, le dé vista a la parte
quejosa para que manifieste lo que a su derecho conven-
ga, esto es, si está de acuerdo en optar por el cum-
plimiento sustituto de la sentencia de amparo”

8.- Cuando se acredita fehacientemente que el quejoso falleció,


siempre y cuando sólo los actos reclamados afecten exclusivamente
sus derechos personales y no trasciendan a sus derechos patrimoniales
reclamables por sus herederos.

En este supuesto, una vez que la autoridad que conoció del


juicio de garantías, reciba la resolución emitida en el incidente de

126
Capítulo 2

inejecución de que se trata, deberá ordenar el archivo definitivo del


asunto.

Sobre el particular, rige el siguiente criterio:

Octava Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XI-Marzo
Tesis: 1a. I/93
Página: 5

“INCIDENTE DE INEJECUCIÓN SIN MATERIA, POR FA-


LLECIMIENTO DEL QUEJOSO. Debe declararse sin materia
el incidente de inejecución de sentencia si se acredita
fehacientemente que ha fallecido el quejoso y el acto
reclamado afecta derechos estrictamente personales,
por lo que ninguna otro persona podría tener interés en
la ejecución de la sentencia de amparo”.

B) El incidente de inejecución de sentencia resulta impro-


cedente, si con anterioridad a su tramitación, ocurre lo siguiente:

1.- Si las autoridades responsables acreditaron ante el Juez


de Distrito o el Tribunal Colegiado el cumplimiento dado al fallo
protector; pues como ya se precisó, el incidente de inejecución,
requiere como presupuesto indispensable de procedencia, la exis-

127
tencia de una actitud contumaz por parte de las responsables a acatar
la ejecutoria de amparo.

Lo anterior, no prejuzga sobre el debido o cabal cumplimiento


del fallo protector, motivo por el cual quedan a salvo los dere-
chos del quejoso, para que en su caso, los haga valer a través de los
medios de defensa correspondientes.

2.- Cuando la autoridad que conoció del juicio de garantías


emitió la resolución mediante la cual tuvo por cumplida la sentencia
de amparo, o bien, ordenó el archivo del asunto como concluido, y
dicha resolución ha causado ejecutoria, bien porque fue confirmada
por el tribunal revisor, o bien, porque no fue impugnada por ninguna
de las partes.

En este caso, la declaración de cumplimiento de la ejecutoria


de amparo adquiere la calidad de cosa juzgada; y por tanto no admite
recurso alguno.

3.- Cuando el quejoso interpuso recurso de queja por exceso


o defecto en el cumplimiento, y se declaró infundado por el Tribunal
de Amparo, y tal determinación causó estado, ya sea porque el
quejoso se conformó con ella, o porque hubiese sido confirmada en
la queja de queja.

128
Capítulo 2

Ello es así, porque en esas condiciones los actos realizados


por las autoridades responsables, se ajustaron a lo determinado en
el fallo protector.

En este supuesto, el cumplimiento del fallo protector, igual-


mente adquiere la calidad de cosa juzgada.

Son ilustrativos del caso los siguientes criterios:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Abril de 1999
Tesis: 2a. XLII/99
Página: 210

“INCONFORMIDAD. RESULTA IMPROCEDENTE SI SE PRO-


MUEVE EN CONTRA DE LA RESOLUCIÓN DEL JUEZ DE
AMPARO QUE TUVO POR CUMPLIDA SU SENTENCIA
PROTECTORA, EN ACATAMIENTO AL FALLO DEL TRIBU-
NAL AD QUEM EMITIDO EN UN RECURSO DE QUEJA DE
QUEJA, EN QUE DECLARÓ QUE NO HUBO DEFECTO EN LA
EJECUCIÓN DEL FALLO PROTECTOR. Si el quejoso estuvo
en desacuerdo con el informe de la responsable sobre el
cumplimiento dado a la sentencia de amparo y promovió
el recurso de queja por defecto en la ejecución del fallo
protector, en términos del artículo 95, fracción IV, de la
Ley de Amparo, y el Juez de Distrito del conocimiento
lo consideró fundado, pero la responsable interpuso

129
queja de queja y el Tribunal Colegiado ad quem la
declaró fundada porque estimó que no hubo defecto
en la ejecución de la sentencia protectora, es de consi-
derarse que este fallo constituye una de las etapas
terminales del proceso de ejecución de la sentencia de
amparo y la decisión fundamental que conlleva tiene la
eficacia de cosa juzgada; por lo que si el Juez del cono-
cimiento en acatamiento de esta última resolución declara
legalmente cumplido su fallo protector, la inconformidad
que se promueva en su contra resulta improcedente”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Septiembre de 1996
Tesis: 2a. LXXVIII/96
Página: 287

“INCONFORMIDAD, INCIDENTE DE. ES INFUNDADO CUAN-


DO SE HACE VALER EN CONTRA DE UNA RESOLUCION
QUE REITERÓ LO DETERMINADO EN UN RECURSO
DE QUEJA EN CUANTO A QUE NO EXISTE DEFECTO EN
LA EJECUCIÓN. Cuando el quejoso promueve ante el
Juez de Distrito recurso de queja por defecto en la ejecu-
ción de la sentencia que le otorgó la Protección Consti-
tucional y en éste se resuelve que no existió tal defecto; y
después, en su caso, prevaleciendo en el quejoso la
idea de que existe tal irregularidad, agota en contra de
esa resolución queja sobre la queja conforme al artículo
95, fracción V, de la Ley de Amparo; concluido en esa vía
que no existe defecto y que los lineamientos de la conce-
sión del amparo están cumplidos, tal determinación
adquiere el carácter de cosa juzgada que, por razón de

130
Capítulo 2

seguridad jurídica, resulta inimpugnable. Luego, si por


virtud de la posterior solicitud del quejoso de que se
requiera a la autoridad responsable el cabal cum-
plimiento de la ejecutoria, el juzgador de amparo deter-
mina estar a lo resuelto en la queja, el incidente de
inconformidad que en contra de esta última resolución
se haga valer, con el argumento de que existe defecto
en la ejecución, deviene infundado en tanto que ya está
resuelto con el carácter de cosa juzgada que no se dio tal
irregularidad”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Diciembre de 1996
Tesis: 2a. CXVI/96
Página: 223

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. NO PUEDE PLAN-


TEARSE RESPECTO DE LA MISMA RESOLUCIÓN QUE EN
UN RECURSO DE QUEJA SE DECLARÓ QUE NO TUVO
DEFECTO EN LA EJECUCIÓN. Cuando el quejoso estima
que hubo defecto en la ejecución de una sentencia de
amparo y promueve recurso de queja para que se exa-
mine tal circunstancia y al resolver el Juez o tribunal estimó
que no hubo defecto en el cumplimiento de la sentencia,
el quejoso no puede plantear la repetición de acto res-
pecto de la misma resolución que fue materia del
recurso de queja, ya que la imputación del defecto en
la ejecución presupone necesariamente la existencia
de actos y abstenciones a que obliga el fallo y lo único
que se plantea es la inconformidad en relación con la
adecuación de los actos de ejecución y el fallo protector,

131
en tanto que en la repetición del acto no hay ejecución
y la actitud de la responsable es asimilada por el artículo
108 de la Ley de Amparo a la total inejecución de la
sentencia, de manera tal que cuando existe cosa juzgada
acerca de que no hubo defecto en la ejecución de la sen-
tencia de amparo, y con posterioridad a ella se denuncia
la repetición de acto respecto de la misma resolución
que fue materia de la queja, dicha denuncia debe decla-
rarse improcedente, sin que tal criterio sea de atenderse
cuando el acto que se estime repetitivo sea distinto o
posterior al que fue objeto de análisis en el recurso de
queja, pues en tal supuesto el acto que se denuncia
como reiterativo debe ser examinado”.

C) El incidente de inejecución de sentencia resulta fundado,


cuando de las constancias de autos se advierta que las autoridades
responsables no han ejecutado los actos que trascienden al núcleo
esencial de la obligación exigida.

En este caso, la imposición de las sanciones que establece la


fracción XVI del artículo 107 constitucional, dependerá de que exista
intención de la autoridad responsable de evadir o burlar el fallo protector.

En este supuesto, con independencia de que llegaren a im-


ponerse las sanciones antes aludidas, el tribunal que conoció del
juicio de garantías, deberá requerir a las autoridades responsables a
efecto de que den cumplimiento a la ejecutoria de amparo, en los
términos precisados en la resolución que al efecto se emita en el
incidente de inejecución.

132
Capítulo 2

2.8 ALGUNOS CRITERIOS IMPORTANTES

1.- Cuando exista autoridad substituta, a virtud de reformas


legales, de oficio, debe requerirse a esa nueva autoridad, y agotar el
procedimiento establecido en los artículos 104 y 105 de la Ley de
Amparo.

Un caso típico lo encontramos en la materia agraria, en aque-


llos supuestos en los que la autoridad responsable lo era el presidente
de la República, en materia de dotación de tierras, y ahora sustituido
por el Tribunal Superior Agrario, en virtud de las reformas constitu-
cionales y legales correspondientes.

Son ilustrativos del caso los siguientes criterios:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Septiembre de 1998
Tesis: 2a./J. 72/98
Página: 429

“TRIBUNALES AGRARIOS. SON AUTORIDADES SUS-


TITUTAS DEL TITULAR DEL PODER EJECUTIVO FEDERAL
EN EL CUMPLIMIENTO DE EJECUTORIAS DE AMPARO
RELACIONADAS CON ACUERDOS DOTATORIOS DE

133
TIERRAS. El decreto de reformas al artículo 27 consti-
tucional del 6 de enero de 1992 dispone, en su artículo
tercero transitorio, que los asuntos en trámite al entrar
en vigor el decreto, relativos a ampliación o dotación de
tierras, bosques y aguas, creación de nuevos centros
de población, y restitución, reconocimiento y titula-
ción de bienes comunales, continuarán desahogándose
por las autoridades agrarias competentes, y que en
aquellos en los que no se haya dictado resolución al
entrar en funciones los tribunales agrarios, se pon-
drán en estado de resolución y se turnarán a éstos para
que, conforme a su ley orgánica, los resuelvan en defi-
nitiva. Por su parte, la Ley Orgánica de los Tribunales
Agrarios dispone en su artículo cuarto transitorio, que
los asuntos antes referidos ‘que se encuentren actual-
mente en trámite, pendientes de resolución definitiva,
se pondrán en estado de resolución y se turnarán los
expedientes debidamente integrados al Tribunal Supe-
rior Agrario una vez que éste entre en funciones, para
que a su vez: I. Turne a los Tribunales Unitarios para su
resolución, según su competencia territorial, los asun-
tos relativos a restitución, reconocimiento y titulación
de bienes comunales; o II. Resuelva los asuntos relativos
a ampliación o dotación de tierras, bosques y aguas,
así como creación de nuevos centros de población.’. Por
tanto, a partir de la entrada en funciones del Tribunal
Superior Agrario, a éste compete legalmente dejar sin
efectos, en cumplimiento de una ejecutoria de amparo,
los acuerdos presidenciales dotatorios de tierras a los
ejidos, pues el dictado de tal ejecutoria necesariamente
implica la no existencia de la resolución definitiva en
los expedientes dotatorios respectivos”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala

134
Capítulo 2

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta


Tomo: V, Febrero de 1997
Tesis: 2a. VIII/97
Página: 345

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. CUANDO EXISTA


AUTORIDAD SUSTITUTA PARA EL CUMPLIMIENTO DE
UNA EJECUTORIA DEBE AGOTARSE EL PROCEDIMIENTO
PREVISTO POR LOS ARTÍCULOS 104, 105 Y DEMÁS RE-
LATIVOS DE LA LEY DE AMPARO. La materia de un
incidente de inejecución de sentencia la constituye el
análisis y determinación del incumplimiento de una
ejecutoria de amparo, por parte de las autoridades res-
ponsables, cuando las mismas han sido requeridas en
los términos señalados por los artículos 104 y 105 de la
Ley de Amparo, a fin de aplicar la sanción prevista en
el artículo 107, fracción XVI, constitucional; ello, sin
perjuicio de que se haga cumplir la ejecutoria conforme
a lo dispuesto por los artículos 111 y 112 de la propia
ley. Por otra parte, según lo dispone el artículo 113 de
la mencionada ley, no se puede archivar ningún juicio
de amparo, sin que quede enteramente cumplida la sen-
tencia concesoria del amparo, salvo que ya no exista
materia para su ejecución. Por lo anterior, cuando la au-
toridad responsable obligada a dar cumplimiento a la
ejecutoria de amparo, por virtud de reformas consti-
tucionales y legales queda impedida para cumplimentar
la sentencia, por ya no corresponder al ámbito de su
competencia, sino a la esfera de competencia de otra
autoridad que no tuvo el carácter de responsable en el
juicio de garantías, no se está en posibilidad de deter-
minar en el incidente relativo sobre el incumplimiento
de la ejecutoria y la procedencia de la sanción señalada
en el precepto constitucional antes citado, dado que la

135
autoridad responsable que intervino en el juicio de am-
paro ya no tiene responsabilidad alguna, y a la autoridad
que no intervino con el carácter de responsable y a quien
compete dar cumplimiento a la ejecutoria, al no haber
sido parte en el juicio, tampoco puede considerársele
responsable del incumplimiento”.

2.- Es válido deducir el cumplimiento de la sentencia de


amparo, a través de la prueba presuncional.

Sobre el particular la Primera Sala de la Suprema Corte de


Justicia de la Nación, sostuvo al resolver el incidente de inejecución
de sentencia número 204/99, lo siguiente:

“El artículo 190, fracción II, del Código Federal de Proce-


dimientos Civiles, aplicado en supletoriedad de la Ley
de Amparo, según su artículo 2º., como ya se fundó con
antelación, regula la prueba presuncional humana, que
es aquélla que se deduce de hechos comprobados en el
juicio, y, de conformidad con el artículo 218 del orde-
namiento procesal en cita, su valor depende del pruden-
te arbitrio del juzgador.--- En esa tesitura, debe decirse
que cuando en autos no existe constancia que acredite
el hecho material de la reinstalación del quejoso, ello
se infiere de la copia certificada del aviso de alta número
once mil ochocientos cincuenta y tres, de fecha veinti-
dós de octubre de mil novecientos noventa y ocho,
suscrito por el Director de Recursos Humanos de la
Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, pues
en ese instrumento se hizo constar que a partir del pri-
mero de noviembre de mil novecientos noventa y ocho,
se reincorporó a Ángel Dávila Zuleta como Piloto ‘B’, en
la subárea del Agrupamiento de Helicópteros, de la

136
Capítulo 2

Dirección de la Policía Metropolitana, de donde se in-


fiere que la autoridad responsable reincorporó al que-
joso a sus labores en la Secretaría de Seguridad Pública
del Distrito Federal, pues inclusive en el recuadro de
antecedentes, se asentó la siguiente anotación: ‘Antece-
dentes: Reinstalación con lo que se da cumplimiento a
la sentencia en el juicio de amparo No. 290/97, co-
municando el oficio No. S2-BB/3643/98, signado por el
C. ‘Dir. de la 1ra. Sección del Edo. Mayor Policial de fecha
07 del mes y año en curso’.--- Consecuentemente, de
un hecho conocido y comprobado en el incidente, como
lo es la emisión por escrito, del aviso de alta del quejoso,
se infiere otro desconocido, como lo es su reinstalación,
esto es, su reincorporación a la Secretaría de Seguridad
Pública del Distrito Federal, porque en ese documento
obran datos tales como el puesto, área, subárea y la clave
de cobro, entre otros, que hacen suponer humanamente
su reincorporación al empleo, en dicha corporación,
además de que en el recuadro relativo a antecedentes
de esa documental, se hizo la anotación de que su ex-
pedición era para reinstalar al quejoso en cumplimiento
a la ejecutoria de amparo de que se trata.--- Sirve de
apoyo a la anterior determinación, la tesis número
CXCV/89 sustentada por la Tercera Sala de la anterior
integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
visible en el Semanario Judicial de la Federación, Octava
Época, Tomo IV, Primera Parte, página doscientos vein-
ticinco, cuyo contenido es el siguiente:--- ‘EJECUCIÓN
DE SENTENCIA. PUEDE PRESUMIRSE DERIVÁNDOLA DE
HECHOS COMPROBADOS. Dado que la presunción deri-
vada de hechos comprobados constituyen un medio de
prueba cuyo valor probatorio queda al prudente arbitrio
del juzgador, conforme a lo dispuesto por los artículos
190, fracción II, y 218, segundo párrafo, del Código Fe-
deral de Procedimientos Civiles, de aplicación supletoria
a la materia de amparo, al fallarse un incidente de

137
inejecución de sentencia puede válidamente presumirse
su cumplimiento si el mismo se deriva de hechos com-
probados”.

3.- No debe ordenarse el archivo, ni decretarse la caducidad


de ningún expediente, cuya sentencia se encuentre pendiente de
ejecutar, salvo los casos en que se acredite fehacientemente que el
quejoso falleció, siempre y cuando los actos reclamados afecten
únicamente derechos personalísimos del quejoso y no trasciendan a
sus derechos patrimoniales susceptibles de ser reclamados por sus
herederos o legatarios.

4.- El cumplimiento del fallo protector dentro de un término


prudente, implica ausencia de mala fe por parte de las autoridades
responsables.

5.- La afectación a terceros, no implica imposibilidad de


cumplimiento del fallo protector, máxime cuando éstos han sido oídos
y vencidos en el juicio de garantías.

Sobre el particular rigen los siguientes criterios:

Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: VII-Marzo

138
Capítulo 2

Tesis: P. X/91
Página: 5

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. LA AFECTACIÓN A TER-


CERAS PERSONAS CON LA EJECUCIÓN DE LA RESO-
LUCIÓN NO IMPLICA IMPOSIBILIDAD PARA SU
CUMPLIMIENTO, SI ELLO FORMÓ PARTE DE LA LITIS EN
EL JUICIO DE AMPARO. Si en el incidente de inejecución
de sentencia, las autoridades responsables afirman que
existe imposibilidad para el cumplimiento de la sen-
tencia que otorgó el amparo para el efecto de que se
ejecutara la resolución presidencial que ordena la crea-
ción de un nuevo centro de población ejidal, aduciendo
que el acatamiento de la misma ocasionaría la afectación
de terceras personas, y tal cuestión fue materia de la
litis constitucional, por haberse planteado desde los
informes justificados por las autoridades responsables,
habiéndose, inclusive, emplazado a juicio a los terce-
ros perjudicados, y resolviéndose en la sentencia cuya
inejecución es materia del incidente que, no obstante
dichas afectaciones, debía ejecutarse la resolución
presidencial, debe considerarse que no existe la impo-
sibilidad alegada por las responsables y que, por tanto,
incurren en desacato a la ejecutoria si no la cumplen
en sus términos”.

Quinta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 238
Página: 160

139
“EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE AMPARO CONTRA
TERCEROS DE BUENA FE. Tratándose del cumplimiento
de un fallo que concede la protección constitucional,
ni aun los terceros que hayan adquirido de buena fe,
derechos que se lesionen con la ejecución del fallo
protector, pueden entorpecer la ejecución del mismo”.

Quinta Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 241
Página: 162

“EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE AMPARO. PROCEDE


CONTRA CUALQUIER POSEEDOR DEL BIEN. Debe llevarse
a efecto contra cualquier poseedor de la cosa detentada,
aun cuando alegue derechos que puedan ser incues-
tionables, pero que no fueron tenidos en cuenta al dictar
la ejecutoria”.

2.9 RESERVA

Procede decretarla:

a) Cuando el quejoso no demuestra interés en la prose-


cución del procedimiento constitucional, porque dejó de promover
dentro del mismo.

140
Capítulo 2

Sobre el particular es aplicable el siguiente criterio:

Octava Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XI-Mayo
Tesis: 1a. V/93
Página: 5

“INCIDENTE DE INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. PROCEDE


SU RESERVA EN LOS CASOS EN QUE SE DEMUESTRE LA
AUSENCIA DE INTERÉS POR PARTE DEL INCIDENTISTA
PARA CONTINUAR EL PROCEDIMIENTO CORRESPON-
DIENTE Y NO SE DESPRENDA DE AUTOS EL CUMPLIMIEN-
TO DEL FALLO PROTECTOR. Si de las constancias que
integran el incidente de inejecución de sentencia se
advierte que la misma no se ha cumplimentado y que el
quejoso no demuestra interés en la prosecución del pro-
cedimiento correspondiente porque dejó de promover
tanto en el juzgado en que se emitió el fallo constitu-
cional como en la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
a fin de obtener la cumplimentación de dicho fallo y
tampoco desahogó el requerimiento conforme al cual
se le solicitó manifestara si aún subsiste materia que
ejecutar, debe ordenarse la reserva del asunto por ser
de orden público que el Alto Tribunal dedique su aten-
ción a los asuntos en que subsiste el interés de las partes,
dejando expedito el derecho de la incidentista para
solicitar el acatamiento de la resolución cuando lo con-
sidere conveniente, de conformidad con el artículo 113
de la Ley de Amparo”.

141
b) Porque tampoco desahogó el requerimiento que se le hizo,
a fin de que manifestara si aún subsiste materia qué ejecutar.

c) Cuando las autoridades responsables hayan acreditado que


existe imposibilidad jurídica y/o material para cumplir la
ejecutoria, y el quejoso no opta por el cumplimiento sus-
tituto, a pesar de haber sido requerido para ello.

No obstante, se estima necesario precisar que debe evitarse


en lo posible decretar la reserva del asunto, pues eso conlleva a
mantener vivo el expediente indefinidamente, por lo que se reco-
mienda a los Tribunales de Amparo que continúen con los reque-
rimientos a las autoridades responsables para que acrediten el
cumplimiento y conminen a los quejosos a comparcer en el proce-
dimiento de ejecución de sentencia cuando su presencia sea necesaria
para el cabal cumplimiento de la ejecutoria de amparo.

142
C
APÍTULO 3
INCIDENTE DE DAÑOS Y PERJUICIOS O
CUMPLIMIENTO SUSTITUTO

3.1 EXPLICACIÓN

El incidente de daños y perjuicios o cumplimiento sustituto


del fallo protector, tiene su fundamento en el último párrafo del artículo
105 de la Ley de Amparo, siendo su propósito fundamental que se
tenga por cumplida la sentencia mediante el pago de daños y per-
juicios que se hayan ocasionado a la parte quejosa con motivo de la
realización del acto reclamado, y se abre sólo a petición de esta
última, por ser la única legitimada para hacerlo.

El Juez de Distrito, tan pronto reciba la petición de la parte


quejosa sobre la apertura de dicho incidente, oirá a las partes
interesadas en un procedimiento brevísimo en el que se aportarán
las pruebas encaminadas a demostrar la causa legal y/o material que
hace que no pueda cumplirse con la sentencia, y hecho lo cual
resolverá lo conducente, determinando en su caso, la forma, cuantía
y términos de la restitución o condena.

145
Sobre el caso particular existe el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Febrero de 1996
Tesis: 2a. X/96
Página: 267

“SENTENCIAS. INCIDENTE DE CUMPLIMIENTO SUBSTITU-


TO DENTRO DEL INCIDENTE DE INEJECUCIÓN. Si durante
la tramitación de un incidente de inejecución de sen-
tencia de amparo, la Suprema Corte de Justicia advierte
la existencia de elementos que permitan presumir fun-
dadamente que la parte quejosa ha optado por el cum-
plimiento subsidiario del fallo protector, debe devolver
los autos al Juez de Distrito para que la requiera a fin
de constatar si efectivamente ha sido su voluntad pro-
mover la reparación sustituta de garantías, y de ser así,
el Juez deberá tramitarlo y resolverlo conforme a dere-
cho, informando periódicamente a este alto tribunal
sobre el resultado de sus actuaciones con el objeto de
que éste pueda vigilar el cumplimiento de la sentencia
protectora dentro del incidente de inejecución”.

Es importante destacar que el incidente de daños y perjuicios,


nace ante la existencia de múltiples ejecutorias de los Tribunales de
Amparo que devenían inejecutables por diversas causas, dentro
de las que destacan la imposibilidad legal y/o material.

146
Capítulo 3

La finalidad del Constituyente, según se desprende de la simple


lectura de la exposición de motivos de las reformas constitucionales
publicadas en el Diario Oficial de la Federación, el siete de enero de
mil novecientos ochenta, al crear esta figura, fue la de evitar que las
sentencias de amparo no permanezcan indefinidamente incumpli-
das. Por ello otorgó al quejoso la posibilidad de solicitar a través de
ese incidente, que las obligaciones derivadas de la propia ejecutoria
de amparo, pudieran substituirse por otras.

Así, consciente el legislador de que existen en la práctica


razones legales y/o materiales que hacen imposible el cumplimiento
del fallo protector, introdujo en la ley esa forma de cumplir con el
mismo de manera substituta; e incluso, facultó a la Suprema Corte
de Justicia de la Nación para obtener el cumplimiento a través del
pago de los daños y perjuicios, de manera oficiosa, cuando lo
considere conveniente, extremo que si bien todavía no entra en vigor,
por no haberse aprobado aún la reforma respectiva, sí permite deducir
con claridad la necesidad de que las autoridades responsables puedan
demostrar si les es legal o materialmente imposible acatar el fallo
protector, dado que si los obstáculos legales o materiales para dar
cumplimiento al mismo resultan insuperables, debe recordarse, que
ante lo imposible nadie está obligado, y por ello no deben aplicarse
a las autoridades responsables las sanciones previstas en la fracción
XVI del artículo 107 constitucional, sino que el quejoso debe optar
por el cumplimiento sustituto.

147
En asuntos agrarios es frecuente que existan razones de peso
que hacen imposible legal y/o materialmente que los fallos protectores
se cumplan, pues por lo regular las tierras afectadas por el acto re-
clamado se encuentran en poder de terceros extraños al juicio
constitucional (campesinos) por virtud de algún decreto presidencial
dotatorio de tierras. Ante tales circunstancias y a fin de evitar un
conflicto social que llegue a ocasionar mayores daños que los bene-
ficios que pudiera obtener el núcleo de población quejoso con la
ejecución de la sentencia, es pertinente que el quejoso opte por
el cumplimiento sustituto.

En la práctica, el cumplimiento sustituto se actualiza cuando


por factores jurídicos, materiales, de hecho o sociales, las autoridades
vinculadas al cumplimiento de la ejecutoria de amparo, no están en
condiciones de restituir al agraviado en el pleno goce de las garantías
individuales violadas en los términos que derivan de la propia eje-
cutoria, así, la opción del cumplimiento sustituto es la excepción y
no la regla, en virtud de las dificultades que en ocasiones surgen en
los procedimientos de ejecución, ya jurídicas, ya de hecho, para
obtener el cumplimiento de los efectos y alcances propios de la
ejecutoria de amparo; y necesariamente la tramitación de dicho
incidente está sujeta, en términos del artículo 105 de la Ley de Am-
paro, a la elección del agraviado.

Luego, ante la concurrencia de un evento de semejante na-


turaleza, la finalidad del cumplimiento sustituto, es que no quede sin

148
Capítulo 3

ejecución la sentencia que concedió el Amparo y la Protección de la


Justicia de la Unión, sino buscar una alternativa al cumplimiento
original, ante las dificultades de toda índole que en la práctica se
presentan para ejecutar la sentencia por sus propios alcances. Ello
no implica que pueda transigirse sobre los fallos de la Justicia Federal,
ni tampoco que se deteriore la fuerza de las ejecutorias de amparo a
sacrificio de las garantías individuales que deben ser restituidas por
virtud de los fallos constitucionales, pues no debe olvidarse que ese
cumplimiento sustituto no es una imposición para el quejoso que
lo obligue a renunciar a las prerrogativas obtenidas con motivo
de la ejecutoria de amparo, sino que queda a su elección optar o no,
por él, de tal manera que la decisión de inclinarse hacia el mis-
mo, no es, sino la consecuencia de un acto volitivo del agraviado, y
no una imposición de las partes involucradas en el juicio de garantías.

Lo anterior no significa que el Tribunal de Amparo deba desa-


tenderse del procedimiento de ejecución de la sentencia de amparo,
sino sólo que en lo sucesivo, éste deberá continuar su trámite en la
vía incidental, exclusivamente para cuantificar los daños y perjuicios
que se causaron al quejoso con el acto reclamado, en la inteligencia
de que seguirá pesando sobre el Tribunal de Amparo la obligación de
velar que las autoridades responsables acaten enteramente lo que
se decida en definitiva en el incidente de cumplimiento sustituto, para
lo cual, en su momento, deberá agotar el procedimiento establecido

149
en el artículo 105 de la Ley de Amparo, y si una vez colmado éste,
no obtuviera el cumplimiento, deberá remitir nuevamente los autos
a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para los efectos de la
fracción XVI, del artículo 107 constitucional, en el entendido de que
al incidente de cumplimiento sustituto le son aplicables las reglas
del incidente de inejecución de sentencia.

Es importante destacar que la circunstancia de que el quejoso


haya optado por el cumplimiento subsidiario del fallo protector no
desvincula a la autoridad responsable del procedimiento relativo al
cumplimiento de la sentencia, ni en su caso, del incidente de inejecu-
ción de sentencia, pues una vez resuelto el incidente de cumplimiento
sustituto, el Tribunal de Amparo tiene la misión de vigilar que las
autoridades responsables cumplan en sus términos lo determinado
en el referido incidente, pues en caso contrario, se deberán remitir
los autos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que se
aperture el incidente de inejecución de sentencia que puede conducir
a aplicar a las autoridades responsables las sanciones previstas en la
fracción XVI del artículo 107 constitucional.

Lo anterior tiene sustento en la jurisprudencia número 60/99,


emitida por la Segunda Sala del más Alto Tribunal de la Nación, visible
en la página 60 tomo IX, Junio de 1999 del Semanario Judicial de la
Federación, que lleva por rubro y texto el siguiente:

150
Capítulo 3

“CUMPLIMIENTO SUSTITUTO DE LA SENTENCIA DE AM-


PARO. SI LA AUTORIDAD RESPONSABLE NO ACATA LA
INTERLOCUTORIA CON LA QUE CULMINA, DEBERÁ
ABRIRSE EL INCIDENTE DE INEJECUCIÓN DE SENTEN-
CIA PARA LOS EFECTOS DE LA APLICACIÓN DE LA
FRACCIÓN XVI DEL ARTÍCULO 107 DE LA CONSTITUCIÓN
POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. El hecho
de optar por el cumplimiento sustituto de una senten-
cia de amparo no desvincula el asunto del procedimiento
relativo al cumplimiento de la sentencia ni, en su caso,
del incidente de inejecución que tuvo como origen un
juicio de amparo que culminó con una sentencia que
otorgó la protección constitucional, de lo que se sigue
que una vez dictada la resolución en el incidente de cum-
plimiento sustituto, el Juez de Distrito deberá vigilar que
las autoridades responsables acaten y cumplan con exac-
titud lo que se determina en la interlocutoria respectiva
y que, en el supuesto de que no se acate, abra el inci-
dente de inejecución de sentencia y remita el expediente
a esta Suprema Corte, para los efectos de la aplica-
ción de la fracción XVI del artículo 107 de la Cons-
titución, esto es, para separar del cargo a la autoridad
contumaz y consignarla ante el Juez de Distrito que co-
rresponda. Lo anterior se justifica porque el cum-
plimiento sustituto de una sentencia de amparo es una
derivación de la propia sentencia y el acatamiento de
ésta, a través de aquél, debe tener plena eficacia, con-
tando con los mismos procedimientos previstos en la
Constitución y la Ley de Amparo. Resultaría inadmisible
que un quejoso que aceptara ese cumplimiento sustituto
lo que de suyo implica facilitar el cumplimiento de la
sentencia, se viera privado de los mecanismos proce-
sales que la Constitución y la Ley de Amparo tienen
establecidos para que las sentencias de amparo se
cumplan. Por mayoría de razón esos procedimientos
deben operar tratándose de una resolución con la que

151
culmine el incidente de cumplimiento sustituto de la
sentencia de amparo”.

3.2 PRESUPUESTOS QUE SE REQUIEREN PARA


LA APERTURA DEL INCIDENTE DE DAÑOS Y PERJUICIOS O
CUMPLIMIENTO SUSTITUTO

1.- La existencia de una sentencia que haya concedido el


Amparo y Protección de la Justicia Federal.

2.- La existencia de una dificultad jurídica o de hecho para


realizar la prestación debida por la autoridad al quejoso, y que la
naturaleza del acto permita que en lugar de las obligaciones derivadas
de la ejecutoria de amparo se paguen al quejoso daños y perjuicios,
pues entonces se justifica la entrega a éste de una prestación diversa
a la que obtuvo en el amparo.

3.- La exteriorización de la voluntad de la parte quejosa, quien


finalmente es la titular de la acción constitucional, de optar por el
cumplimiento sustituto del fallo de amparo, pues no obstante que
por decreto de 31 de diciembre de 1994, se propuso la reforma al
artículo 107 fracción XVI de la Carta Magna, para facultar a la Suprema
Corte de Justicia a disponer oficiosamente el cumplimiento sustituto,
sin embargo, tal reforma aún no entra en vigor, pues quedó con-
dicionada a que se reformara también la Ley de Amparo, según se
desprende del artículo noveno transitorio del citado decreto.

152
Capítulo 3

Por tanto, para la procedencia del incidente de cumplimiento


sustituto, no se requiere de la substanciación previa del incidente de
inejecución de sentencia, o del recurso de queja por exceso o defecto
en la ejecución, ni tampoco el transcurso de cierto lapso contado a
partir del dictado del fallo protector, sino que su apertura puede
efectuarse en cualquier momento, siempre y cuando concurran todos
y cada uno los requisitos que se describen en el presente apartado,
para su procedencia.

3.3 MONTO DE LA INDEMNIZACIÓN

Se fija de dos maneras:

I.- Por convenio celebrado entre las partes.

II.- Por determinación emitida por el Juez de Distrito, al concluir


el incidente respectivo que cause estado, o por resolución del Tribunal
Colegiado de Circuito que decida la queja interpuesta en contra
de aquella, en términos de la fracción X del artículo 95 de la Ley de
Amparo.

Sobre este último aspecto, cabe señalar que el monto de la


indemnización, no concede al quejoso más que el derecho a obtener
una suma de dinero que corresponda al valor económico de las
obligaciones de dar, hacer o no hacer que la sentencia imponga a la

153
responsable o a la autoridad encargada de la ejecución, como si ésta
se hubiera realizado puntualmente, sin que incluya conceptos o
prestaciones distintas de las comprendidas en la sentencia, como
sería el pago de las ganancias lícitas que el quejoso dejó de percibir
con motivo del acto reclamado, esto es, los perjuicios, pues la creación
de esta vía incidental no obedeció a la intención legislativa de conferir
al quejoso una acción de responsabilidad civil por naturaleza distinta
de la acción de amparo, sino la de permitir a quienes no han podido
lograr la ejecución de la sentencia de amparo, acceder a una situación
de reparación equiparable a la de quienes han logrado el acatamiento
ordinario del fallo.

Para respaldar esta afirmación, se cita la siguiente juris-


prudencia:

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Diciembre de 1997
Tesis: P./J. 99/97
Página: 8

“EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE AMPARO. REGLAS PARA


CUANTIFICAR EL PAGO EN EL INCIDENTE DE DAÑOS Y
PERJUICIOS PARA SU CUMPLIMIENTO SUSTITUTO. El inci-
dente de daños y perjuicios previsto en el último párrafo

154
Capítulo 3

del artículo 105 de la Ley de Amparo, en cuanto cons-


tituye un procedimiento a través del cual se logra el cum-
plimiento sustituto de la sentencia, no concede al
quejoso más que el derecho a obtener una suma de
dinero que corresponda al valor económico de las pres-
taciones de dar, hacer o no hacer que la sentencia
imponga a la responsable o a la autoridad encargada
de la ejecución, como si ésta se hubiera realizado pun-
tualmente, sin que incluya conceptos o prestaciones
distintas de las comprendidas en la sentencia, como
sería el pago de las ganancias lícitas que el quejoso
dejó de percibir con motivo del acto reclamado (per-
juicios), pues la creación de esta vía incidental no obe-
deció a la intención legislativa de conferir al quejoso
una acción de responsabilidad civil por naturaleza
distinta de la acción de amparo, sino la de permitir a
quienes no han podido lograr la ejecución de la sen-
tencia de amparo, acceder a una situación de reparación
equiparable a la de quienes han logrado el acatamiento
ordinario del fallo, razón por la cual la cuantificación del
pago en esta vía debe efectuarse analizando cuida-
dosamente la naturaleza del acto reclamado y de la
prestación debida por la autoridad, ya que en ocasiones
no es fácil distinguir entre el valor económico de esta
última y el de otras prestaciones, como sería el lucro
dejado de obtener, considerando, por ejemplo, que no
es lo mismo acatar una sentencia de amparo conce-
dida en contra de un acto de apoderamiento o des-
trucción de una cosa, en que la prestación debida es la
devolución de la cosa o, en vía sustituta, el pago de su
valor al momento de ejecutarse el fallo, que cumplir una
sentencia que otorga el amparo en contra del cese de
un servidor público, en el que la prestación debida es su
restitución en el cargo con el pago de los haberes que
debió devengar o, en vía sustituta, el pago de tales ha-
beres y de una cantidad adicional que represente el

155
valor económico que para el quejoso ocasione ser
separado del cargo”.

3.4 PROCEDIMIENTO DEL INCIDENTE DE DAÑOS


Y PERJUICIOS O CUMPLIMIENTO SUSTITUTO
ANTE EL TRIBUNAL DE AMPARO

I.- Una vez que la parte quejosa manifieste que opta por el
cumplimiento sustituto o el pago de daños y perjuicios, el Tribunal
de Amparo abrirá el incidente relativo.

II.- Durante la tramitación del incidente, aplicará las reglas


establecidas en el Código Federal de Procedimientos Civiles, aplicado
supletoriamente a la Ley de Amparo, principalmente aquéllas que
contempla el Libro Segundo, Título Segundo, Capítulo Único, titulado
“INCIDENTES”, artículos 358 al 364.

III.- El monto que se fije por concepto de indemnización,


no concederá al quejoso más que el derecho a obtener una suma de
dinero que corresponda al valor económico de las obligaciones
de dar, hacer o no hacer, que la sentencia imponga a la responsable
o a la autoridad encargada de la ejecución, como si ésta se hubiera
realizado puntualmente, sin incluir conceptos o prestaciones distintas
de las comprendidas en la sentencia, como sería el pago de las ga-
nancias lícitas que el quejoso dejó de percibir con motivo del acto
reclamado, esto es, los perjuicios que pudo haber sufrido.

156
Capítulo 3

IV.- Una vez que la resolución en el incidente de cumplimiento


sustituto haya adquirido firmeza, el Juez de Distrito deberá vigilar
que las autoridades responsables acaten y cumplan con exactitud lo
resuelto en la interlocutoria respectiva y que, en el supuesto de que
no se acate, abra el incidente de inejecución de sentencia y remita el
expediente a esta Suprema Corte, para los efectos de la aplicación
de la fracción XVI del artículo 107 de la Constitución.

En relación a este último punto, es aplicable la siguiente


jurisprudencia:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Junio de 1999
Tesis: 2a./J. 60/99
Página: 60

“CUMPLIMIENTO SUSTITUTO DE LA SENTENCIA DE AM-


PARO. SI LA AUTORIDAD RESPONSABLE NO ACATA LA
INTERLOCUTORIA CON LA QUE CULMINA, DEBERÁ
ABRIRSE EL INCIDENTE DE INEJECUCIÓN DE SENTEN-
CIA PARA LOS EFECTOS DE LA APLICACIÓN DE LA
FRACCIÓN XVI DEL ARTÍCULO 107 DE LA CONSTITUCIÓN
POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. El hecho
de optar por el cumplimiento sustituto de una senten-
cia de amparo no desvincula el asunto del procedimiento
relativo al cumplimiento de la sentencia ni, en su caso,

157
del incidente de inejecución que tuvo como origen un
juicio de amparo que culminó con una sentencia que
otorgó la protección constitucional, de lo que se sigue
que una vez dictada la resolución en el incidente de cum-
plimiento sustituto, el Juez de Distrito deberá vigilar que
las autoridades responsables acaten y cumplan con
exactitud lo que se determina en la interlocutoria respec-
tiva y que, en el supuesto de que no se acate, abra el
incidente de inejecución de sentencia y remita el ex-
pediente a esta Suprema Corte, para los efectos de la
aplicación de la fracción XVI del artículo 107 de la Cons-
titución, esto es, para separar del cargo a la autoridad
contumaz y consignarla ante el Juez de Distrito que co-
rresponda. Lo anterior se justifica porque el cum-
plimiento sustituto de una sentencia de amparo es una
derivación de la propia sentencia y el acatamiento de
ésta, a través de aquél, debe tener plena eficacia, con-
tando con los mismos procedimientos previstos en la
Constitución y la Ley de Amparo. Resultaría inadmisible
que un quejoso que aceptara ese cumplimiento sustituto
-lo que de suyo implica facilitar el cumplimiento de la
sentencia-, se viera privado de los mecanismos pro-
cesales que la Constitución y la Ley de Amparo tienen
establecidos para que las sentencias de amparo se
cumplan. Por mayoría de razón esos procedimientos
deben operar tratándose de una resolución con la que
culmine el incidente de cumplimiento sustituto de la
sentencia de amparo”.

158
C
APÍTULO 4
DENUNCIA POR REPETICIÓN DEL ACTO
RECLAMADO

4.1 EXPLICACIÓN

Este procedimiento se encuentra previsto en el artículo 108


de la Ley de Amparo.

Se tramita inicialmente ante el mismo Tribunal de Amparo


que conoció del asunto, y posteriormente ante la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, en los siguientes supuestos:

a) Cuando el Tribunal de Amparo resuelve que existe repe-


tición del acto reclamado, remitirá de inmediato el
expediente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

b) Si decide que es inexistente la repetición del acto recla-


mado, la remisión de los autos a la Suprema Corte de
Justicia, sólo se hará a petición de la parte inconforme,
dentro del término de cinco días contados a partir del
siguiente al de la notificación correspondiente.

161
El único legitimado para formular la denuncia, es el quejoso.

No existe término para su promoción ante la autoridad que


conoció del amparo, pues la acción para deducir dicho medio de im-
pugnación, nace con el pronunciamiento de un nuevo acto de
autoridad que cause un perjuicio al quejoso, similar al acto reclamado,
esto es, que reitere las mismas violaciones constitucionales que
el acto declarado inconstitucional, por lo que el quejoso puede
formularla ante la autoridad que conoció del amparo, en cualquier
tiempo.

Los propósitos que persigue este procedimiento, son:

1.- Que la autoridad responsable deje insubsistente el acto


denunciado como repetitivo.

2.- En caso de que la autoridad responsable se rehuse a dejar


insubsistente el acto denunciado como reiterativo, que el Tribunal de
Amparo emita una declaración donde determine que efectivamente
existe repetición del acto reclamado, y que en consecuencia remita
los autos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a fin de que sea
ésta quien resuelva si procede, o no, separar de su cargo a la autoridad
responsable, y consignarla ante el Juez de Distrito que corresponda,
para instruirle el proceso respectivo.

162
Capítulo 4

Al respecto, el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia


de la Nación, sustentó el siguiente criterio:

Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: VII-Marzo
Tesis: P. XI/91
Página: 7

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. SI EL PLENO DE LA SU-


PREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN CONSIDERA
QUE UNA AUTORIDAD INCURRIÓ EN ELLA Y DECIDE
SEPARARLA DE SU CARGO, DEBE CONSIGNARLA DIREC-
TAMENTE ANTE EL JUEZ DE DISTRITO QUE CORRESPON-
DA. Aun cuando de conformidad con lo establecido por
los artículos 21 y 102 de la Constitución la regla general
en materia de persecución de delitos del orden fede-
ral incumbe al Ministerio Público de la Federación, en
los casos en que una autoridad insistiere en la repetición
del acto reclamado en un juicio de amparo o tratare de
eludir el cumplimiento de la sentencia, será el Pleno
de la Suprema Corte, una vez que resuelve separarla
inmediatamente de su cargo, quién deberá consignar-
la directamente al Juez de Distrito que corresponda para
que la juzgue por la desobediencia cometida, la que
será sancionada en los términos que el Código Penal en
materia federal señala para el delito de abuso de auto-
ridad. La razón radica en que en esa hipótesis, la
fracción XVI del artículo 107 de la Constitución esta-
blece una situación de excepción al señalar claramente
que además de la separación inmediata del cargo de la

163
autoridad contumaz será "consignada ante el Juez de Dis-
trito que corresponda". Al respecto debe aplicarse el
artículo 208 de la Ley de Amparo y no el segundo párrafo
del 108 en el que se determina, en relación al mismo
supuesto, que se hará la consignación al Ministerio Pú-
blico para el ejercicio de la acción penal correspon-
diente, pues ante dos disposiciones contradictorias en
el mismo cuerpo legal, debe atenderse a la que repro-
duce la disposición constitucional y no a la que se le
opone, tomando en cuenta, por un lado, el principio de
interpretación de que debe preferirse la norma especí-
fica frente a la general y, por otro, que si el Pleno del
más Alto Tribunal de la República llega a la conclusión
de que una autoridad incurrió en desacato a una sen-
tencia de amparo y decide separarla de su cargo no
puede condicionar su obligación de consignarla penal-
mente ante el Juez de Distrito que corresponda que le
impone la Constitución, a la determinación del Minis-
terio Público, el que, por otra parte, debe tener dentro
del proceso respectivo la participación que legalmente
le corresponde”.

Es pertinente señalar también que la denuncia de repetición


del acto reclamado, es una figura diversa a la responsabilidad prevista
en los artículos 204 y 205 de la Ley de Amparo.

Para constatarlo, se invoca la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: V, Mayo de 1997

164
Capítulo 4

Tesis: 2a. LVI/97


Página: 335

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. ES UNA FIGURA


JURÍDICA DIVERSA DE LA RESPONSABILIDAD PREVISTA
EN LOS ARTÍCULOS 204 Y 205 DE LA LEY DE AMPARO.
La repetición del acto reclamado prevista en el artículo
108 de la ley de la materia, requiere como presupuesto
indispensable la existencia de una sentencia que con-
ceda la protección federal y la emisión de un nuevo
acto de autoridad que reitere las mismas violaciones
de garantías individuales por las que se estimó inconsti-
tucional el acto reclamado en el juicio de garantías; en
cambio, las hipótesis previstas en los artículos 204 y
205 de la misma ley, además de que parten de diversos
supuestos, como son la falta de veracidad en el conte-
nido de los informes y la revocación maliciosa del acto
reclamado con el propósito de que se sobresea en el
juicio de amparo, dan lugar a la responsabilidad penal
de las autoridades responsables. Por tanto, se trata de
figuras jurídicas diversas, máxime que en cuanto a la
repetición del acto reclamado, el artículo 108 de la Ley
de Amparo establece un procedimiento específico para
resolver acerca de la aplicación o no de la fracción XVI
del artículo 107 constitucional”.

4.2 SUPUESTOS QUE SE REQUIEREN PARA QUE EXISTA


REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO

A) La existencia de una sentencia que haya concedido la


protección de la Justicia Federal.

165
B) La emisión de un nuevo acto por parte de la autoridad
responsable, o de sus subordinados, que reitere las mismas viola-
ciones de garantías individuales por las que se estimó inconstitucional
el acto reclamado en el juicio de garantías.

Sobre el particular es aplicable en lo conducente, la siguiente


jurisprudencia:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Febrero de 1998
Tesis: 2a. VI/98
Página: 229

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. PROCEDE DECLA-


RARLA CUANDO INCURRE EN ELLA UNA AUTORIDAD
NO LLAMADA AL JUICIO DE AMPARO, SUBORDINADA DE
LAS RESPONSABLES. Debe declararse la existencia de la
repetición del acto reclamado, cuando éste fue realizado
por una autoridad distinta pero inferior, jerárquica-
mente, a las que fueron señaladas como autoridades
responsables en el juicio de amparo, pues éstas tienen
obligación de llevar a cabo los actos que, conforme a su
límite de atribuciones, se requieran para la eficacia real
del fallo protector y, además, de vigilar que los órganos
bajo sus órdenes ajusten sus propios actos a lo dis-
puesto en tal fallo”.

166
Capítulo 4

Para que se configure la repetición de los actos reclamados,


no es suficiente que la autoridad responsable emita otro acto de la
misma naturaleza y en el mismo sentido de afectación que el declarado
inconstitucional, sino que el núcleo esencial o aspecto toral en que
descansa esta figura procesal, implica la emisión de un acto de auto-
ridad que reitere exactamente las mismas violaciones de garantías
individuales que fueron declaradas inconstitucionales en la sentencia
de amparo.

Así se ha establecido en la siguiente jurisprudencia:

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 72, Diciembre de 1993
Tesis: 3a./J. 23/93
Página: 33

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. MATERIA DEL IN-


CIDENTE RELATIVO. Para comprobar la repetición del
acto reclamado que regula el artículo 108 de la Ley de
Amparo, no basta que la autoridad emita otro acto de la
misma naturaleza y en el mismo sentido del declarado
inconstitucional, sino que la esencia de esta figura im-
plica la emisión de un acto de autoridad que reitere las
mismas violaciones de garantías individuales que fueron
declaradas inconstitucionales en la sentencia de am-
paro. Por ello, la autoridad responsable incurrirá en las

167
sanciones previstas en la fracción XVI del artículo 107
de la Constitución Federal, precisamente porque esta
figura pretende asegurar el respeto de las sentencias
de amparo revestidas de la firmeza de cosa juzgada”.

4.3 ALGUNOS CRITERIOS IMPORTANTES

1.- No es materia de la denuncia por repetición del acto


reclamado, el planteamiento sobre el defectuoso cumplimiento de
la ejecutoria y causación de daños y perjuicios; pues esas cuestiones
deben plantearse en el recurso de queja, y en el incidente de daños
y perjuicios, respectivamente, o en el cumplimiento sustituto, por
tanto, los argumentos donde se hagan valer esas cuestiones, son ino-
perantes.

2.- Si es necesario para el esclarecimiento de la verdad, puede


ordenarse el desahogo de pruebas dentro de este procedimiento, a
cuyo efecto son aplicables supletoriamente las normas del Código
Federal de Procedimientos Civiles, de conformidad con el artículo 2º.
de la Ley de Amparo.

Apoya lo anterior el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta

168
Capítulo 4

Tomo: II, Diciembre de 1995


Tesis: 2a. CXI/95
Página: 406

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. EN EL INCIDEN-


TE RELATIVO SON APLICABLES, SUPLETORIAMENTE, LAS
NORMAS DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS
CIVILES, RELATIVAS AL OFRECIMIENTO Y DESAHOGO DE
PRUEBAS EN INCIDENTES. La circunstancia de que el
artículo 108 de la Ley de Amparo no establezca expre-
samente un término para el ofrecimiento y recepción
de pruebas durante la tramitación del incidente de repe-
tición del acto reclamado, no es razón suficiente para
que, mediante una interpretación meramente literal de
tal precepto, se estime que en el incidente de repetición
no procede el ofrecimiento y desahogo de pruebas, si
se considera que de acuerdo con lo dispuesto en el ar-
tículo 2o. de la Ley de Amparo, y el criterio de este
Alto Tribunal en relación a la aplicación supletoria del
Código Federal de Procedimientos Civiles a aquella ley,
esta supletoriedad es aplicable respecto de las normas
que regulan el ofrecimiento y desahogo de pruebas en
los incidentes, contenidas en el Libro Segundo, Título
Segundo, Capítulo Unico, denominado ‘incidentes’, del
código adjetivo civil federal, ya que estas normas proce-
sales sólo vienen a complementar, y no pugnan, con lo
preceptuado en el artículo 108 de la Ley de Amparo;
además, lo anterior permite que se respete a las partes
la garantía de audiencia, ya que una vez presentada la
denuncia de repetición del acto reclamado, el quejoso,
la autoridad responsable y, en su caso, el tercero perju-
dicado, en condiciones de igualdad procesal, estarán
en aptitud de ejercer con mayor eficacia su derecho de
defensa”.

169
3.- El Juez debe ordenar oficiosamente el desahogo de me-
didas o la práctica de diligencias que tiendan a esclarecer si la
responsable incurrió o no en violación a la sentencia de amparo.

Sustenta lo anterior, el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Marzo de 1999
Tesis: 2a./J. 17/99
Página: 161

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. OBLIGACIÓN DEL


JUZGADOR DE AMPARO DE INTERVENIR OFICIOSAMENTE
EN EL INCIDENTE RELATIVO, DICTANDO TODAS AQUE-
LLAS MEDIDAS U ORDENANDO LA PRÁCTICA DE LAS
DILIGENCIAS NECESARIAS QUE TIENDAN A ESCLARECER
SI EFECTIVAMENTE LA AUTORIDAD RESPONSABLE
INCURRIÓ O NO EN VIOLACIÓN A LA SENTENCIA DE
AMPARO. De la interpretación armónica de los artículos
80, 105, 108 y 111 de la Ley de Amparo, se desprende
que el cumplimiento de las ejecutorias de amparo es una
cuestión de orden público y que los Jueces de Distrito
o la autoridad que haya conocido del juicio de amparo,
no sólo tienen la potestad sino el deber de intervenir
oficiosamente, dictando todas aquellas medidas u or-
denando la práctica de las diligencias necesarias que
tiendan a esclarecer si realmente se ha dado cum-
plimiento o no a la ejecutoria de amparo. Por ello, no

170
Capítulo 4

puede considerarse que una interpretación literal de la


última parte del primer párrafo del artículo 108 de la Ley
de Amparo, conduzca al equívoco de estimar que en
estos incidentes sólo la Suprema Corte de Justicia de la
Nación tiene la facultad de resolver allegándose los
elementos que estime convenientes, sino que también
la tienen el Juez de Distrito o la autoridad que haya
conocido del juicio de amparo, dado que atendiendo
al principio de derecho de que donde existe la misma
razón debe aplicarse la misma disposición, se sigue que
la finalidad que persiguen los órganos jurisdiccionales
federales, en estos casos, es la misma, esto es, deter-
minar si efectivamente la autoridad responsable incurrió
o no en violación a la sentencia de amparo al repetir el
acto reclamado, respecto del cual se otorgó la protec-
ción constitucional”.

4.- Si ya se resolvió un recurso de queja, y se declaró in-


fundado, no puede plantearse la denuncia por repetición del acto
reclamado, porque existe cosa juzgada.

Ilustran lo anterior, los siguientes criterios:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: I, Junio de 1995
Tesis: 2a. LVI/95
Página: 237

171
“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. NO PUEDE PLAN-
TEARSE SI UNA SENTENCIA DE QUEJA YA RESOLVIÓ QUE
NO HUBO DEFECTO EN LA EJECUCIÓN. Si la autoridad
manifiesta haber dado cumplimiento a una sentencia
fiscal, lo que procede, si el quejoso estima que hubo
defecto en la ejecución, es promover una queja por ese
motivo y, en su caso, una queja sobre la queja, conforme
al artículo 95, fracciones IV y V, a fin de que el juez o el
Tribunal Colegiado resuelvan si el cumplimiento es co-
rrecto o no. Pero si el resultado de esa queja es adverso
al quejoso, no puede válidamente plantear sobre di-
cho resultado el incidente de repetición del acto recla-
mado, porque ya hay cosa juzgada acerca de que no
hubo defecto en la ejecución de la sentencia de am-
paro, máxime si el propio quejoso, al interponer la
queja, lo único que cuestionó es el defectuoso aca-
tamiento de la sentencia de amparo”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Diciembre de 1996
Tesis: 2a. CXVI/96
Página: 223

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. NO PUEDE PLAN-


TEARSE RESPECTO DE LA MISMA RESOLUCIÓN QUE EN
UN RECURSO DE QUEJA SE DECLARO QUE NO TUVO DE-
FECTO EN LA EJECUCIÓN. Cuando el quejoso estima que
hubo defecto en la ejecución de una sentencia de
amparo y promueve recurso de queja para que se exa-
mine tal circunstancia y al resolver el Juez o tribunal

172
Capítulo 4

estimó que no hubo defecto en el cumplimiento de la


sentencia, el quejoso no puede plantear la repetición de
acto respecto de la misma resolución que fue materia
del recurso de queja, ya que la imputación del defecto
en la ejecución presupone necesariamente la existen-
cia de actos y abstenciones a que obliga el fallo y lo
único que se plantea es la inconformidad en relación
con la adecuación de los actos de ejecución y el fallo
protector, en tanto que en la repetición del acto no hay
ejecución y la actitud de la responsable es asimilada
por el artículo 108 de la Ley de Amparo a la total ineje-
cución de la sentencia, de manera tal que cuando existe
cosa juzgada acerca de que no hubo defecto en la
ejecución de la sentencia de amparo, y con posterio-
ridad a ella se denuncia la repetición de acto respecto
de la misma resolución que fue materia de la queja,
dicha denuncia debe declararse improcedente, sin que
tal criterio sea de atenderse cuando el acto que se
estime repetitivo sea distinto o posterior al que fue ob-
jeto de análisis en el recurso de queja, pues en tal
supuesto el acto que se denuncia como reiterativo debe
ser examinado”.

5.- La autoridad que conoció del amparo, debe informar a la


Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuando la responsable haya
dejado insubsistente el acto que motivó la denuncia.

Así se ha establecido en la siguiente jurisprudencia:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta

173
Tomo: I, Abril de 1995
Tesis: 2a./J. 4/95
Página: 42

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. QUEDA SIN MA-


TERIA SI EL JUEZ DE DISTRITO INFORMA QUE LA
AUTORIDAD RESPONSABLE DEJÓ SIN EFECTO EL ACTO
QUE MOTIVÓ LA DENUNCIA. De conformidad con lo
dispuesto en el artículo 108 de la Ley de Amparo, para
que la Suprema Corte de Justicia de la Nación pueda
resolver si existe repetición del acto reclamado, es ne-
cesario, que la autoridad que conoció del juicio de ga-
rantías haya emitido una resolución que determine la
existencia de la repetición y, que al dictar resolución
dicho Alto Tribunal subsista la repetición. Por lo tanto,
si encontrándose pendiente esta resolución, la autori-
dad que conoció del amparo comunica a la Suprema
Corte que, por actuación posterior de la propia responsa-
ble y previa vista a la quejosa, ha cesado la repetición
del acto y, por ende, se ha respetado cabalmente la
sentencia que otorgó el amparo, debe declararse sin
materia el incidente”.

6.- La denuncia de repetición del acto reclamado queda sin


materia, si la autoridad responsable o su superior jerárquico, en
ejercicio de su competencia, dejan sin efectos el acto denunciado
como repetitivo.

Así se ha establecido en la jurisprudencia siguiente:

174
Capítulo 4

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 72, Diciembre de 1993
Tesis: 3a./J. 27/93
Página: 37

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO, INCIDENTE DE.


QUEDA SIN MATERIA SI EN EJERCICIO DE SU COM-
PETENCIA EL SUPERIOR JERARQUICO DE LA AUTORIDAD
RESPONSABLE DEJA SIN EFECTO EL ACTO QUE LE DIO
ORIGEN. Si durante el trámite del incidente de ineje-
cución de sentencia por repetición del acto reclamado, la
autoridad competente superior jerárquico de la autori-
dad responsable emite una resolución mediante la cual
deja sin efectos la que dio origen a dicho incidente y se
restablecen las cosas al estado que tenían antes de la
violación de garantías, sin que la quejosa haga mani-
festación alguna, no obstante la vista que se le dio con
la resolución de mérito, como el propósito del artículo
108 de la Ley de Amparo no es el de que se llegue a la
imposición de las sanciones ahí especificadas, sino el de
que las sentencias de amparo sean debidamente cum-
plidas, resulta indudable que el incidente de que se
trata ha quedado sin materia al quedar sin efectos
jurídicos el acto que le dio origen, siendo suficiente
para arribar a esta conclusión, el que la autoridad res-
ponsable lo haya manifestado así y su dicho se apoye
con las copias certificadas de la resolución correspon-
diente, sin que sea necesario que el quejoso exprese
su conformidad por escrito, si el mismo fue debida-
mente notificado y nada expuso en contrario”.

175
7.- No existe repetición del acto reclamado, cuando los actos
denunciados como reiterativos, fueron consentidos por los quejosos.

Al respecto, rige el siguiente criterio:

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: VII-Junio
Tesis: 3a. XCVI/91
Página: 98

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. NO SE INCURRE


EN ÉL SI LOS ACTOS DENUNCIADOS COMO TALES
FUERON CONSENTIDOS Y EFECTUADOS TAMBIÉN POR
LOS QUEJOSOS. Si los actos denunciados como repe-
tición del acto reclamado en un juicio de garantías en
el que se otorgó la protección constitucional a los inte-
grantes del Comisariado de Bienes Comunales y Consejo
de Vigilancia de una comunidad agraria, consistentes en
las convocatorias para la celebración de una Asamblea
General Extraordinaria para la elección de nuevas autori-
dades internas comunales y la realización de ésta, que
llevó al desconocimiento de los quejosos en los cargos
que desempeñaban, se encuentran firmados por los de-
nunciantes, significando esto no sólo su consentimiento
con la convocación a dicha asamblea, sino también a
que los propios denunciantes convocaron a la misma
junto con la autoridad responsable, debe considerarse
que no existe repetición del acto reclamado pues, inde-

176
Capítulo 4

pendientemente de que constituyan o no en sí mismos


repetición del mismo, fueron consentidos e, inclusive,
efectuados por los denunciantes junto con la autoridad”.

8.- Habrá repetición del acto reclamado, cuando la autoridad


reitere las mismas violaciones que cometió en la primera ocasión;
por tanto, deberá efectuarse un examen comparativo entre los dos
actos, esto es, entre el acto reclamado, y el que se denunció como
reiterativo, para deducir de ese análisis comparativo si la autori-
dad responsable incurrió exactamente en las mismas violaciones que
ameritaron la concesión del amparo.

9.- No existirá repetición del acto reclamado, cuando se


subsanen los vicios de forma que se detectaron en la sentencia
constitucional.

Es aplicable al respecto, el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: V, Enero de 1997
Tesis: 1a./J. 1/97
Página: 181

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. NO EXISTE CUAN-


DO LA AUTORIDAD RESPONSABLE EMITE UN NUEVO

177
ACTO EN QUE SUBSANA LOS VICIOS DE FORMA QUE MO-
TIVARON LA PROTECCIÓN CONSTITUCIONAL. El legis-
lador, a través de la figura procesal de la repetición del
acto reclamado, tuvo la intención de sancionar aque-
llos actos que, con posterioridad a que hubiere causado
ejecutoria la sentencia de amparo, realizasen las auto-
ridades responsables tendientes a frustrar los efectos
de la Protección Constitucional. Entre estos actos se
encuentran aquellos que tienen el propósito de produ-
cir en el gobernado la misma afectación a su esfera
jurídica de la que se pretendía obtener a través del
acto reclamado respecto del cual se concedió la citada
protección. En este entendido, cuando en el juicio de
garantías se concede a los quejosos la protección de la
Justicia de la Unión por vicios de forma en el acto reclama-
do, consistentes en la ausencia de la fundamentación y
motivación previstas en el artículo 16 constitucional,
y de las consideraciones del fallo se desprende que
los alcances de éste, conforme al artículo 80 de la Ley
de Amparo, son precisamente el restituir al quejoso en
el pleno goce de su garantía violada, si la autoridad
responsable emite un nuevo acto con el mismo sentido
de afectación que el reclamado, pero subsana los refe-
ridos vicios que motivaron la Protección Constitucio-
nal, es evidente que no existe repetición del acto
reclamado”.

10.- El incidente de repetición del acto reclamado queda sin


materia, si la autoridad responsable restituye al quejoso en el goce
de sus garantías violadas, o bien, si el Tribunal de Amparo emite
pronunciamiento en el sentido de tener por cumplida la sentencia
de amparo.

178
Capítulo 4

Es aplicable el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Abril de 1998
Tesis: 1a./J. 19/98
Página: 147

“DENUNCIA DE REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO.


PROCEDE DECLARARLA SIN MATERIA CUANDO SE
RESTITUYE AL QUEJOSO EN EL GOCE DE SUS GARANTÍAS.
El interés primordial tutelado en el juicio de garan-
tías, en relación con el cumplimiento de las sentencias
protectoras, radica en la restitución al quejoso en el
goce de la garantía individual violada, y no en imponer
las sanciones previstas por el artículo 107, fracción XVI,
de la Constitución General de la República a las auto-
ridades responsables, pues tales sanciones constituyen
solamente una medida extrema para lograr el cum-
plimiento de dichas sentencias; por tanto, lo procedente
es declarar sin materia la denuncia de repetición del
acto reclamado, cuando aparece superada la renuencia
de las responsables a cumplir el fallo protector y resti-
tuyen al quejoso en el goce de sus garantías”.

11.- Puede existir repetición del acto reclamado, si con pos-


terioridad al pronunciamiento de cumplimiento de sentencia por el
Tribunal de Amparo, la autoridad ejecuta un acto reiterativo, por
lo que no es óbice para admitir y tramitar el incidente relativo la

179
circunstancia de que previamente a la emisión del acto tildado de
repetitivo, la autoridad de amparo hubiera pronunciado resolución
en el sentido de tener por cumplida la ejecutoria de amparo.

4.4 PROCEDIMIENTO DE LA DENUNCIA POR


REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO

Los Tribunales de Amparo deberán:

I.- Recibir la denuncia por repetición del acto reclamado que


formule la parte interesada, y darle trámite, porque no está dentro
de sus facultades desecharlo.

II.- Dar vista por el término de cinco días a las autoridades


responsables, y a los terceros perjudicados, si los hubiere, para que
manifiesten lo que a su derecho convenga.

III.- Dictar la resolución respectiva dentro del término de


quince días, la cual podrá ser en cualesquiera de los siguientes
sentidos:

a) Sin materia.- Cuando la autoridad responsable o su supe-


rior jerárquico expresamente dejan insubsistente el acto
denunciado como reiterativo, o en su caso, restituyen al
quejoso en el pleno goce de la garantía individual violada,
en los términos señalados en el fallo protector.

180
Capítulo 4

Lo anterior no exime al Tribunal de Amparo, de examinar si


en la especie se encuentra o no cumplida la ejecutoria de amparo;
y en su caso, ordenar nuevamente su cumplimiento de conformidad
con lo dispuesto por el artículo 105 de la Ley de Amparo.

b) Infundada, cuando después de haber efectuado un examen


comparativo entre el acto reclamado y aquél que se
denunció como repetitivo, se advierta que éstos NO
CONTIENEN EXACTAMENTE LAS MISMAS VIOLACIONES
por las cuales se otorgó el amparo.

En este supuesto, el Juez de Distrito o el Tribunal Colegiado,


remitirán los autos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sólo
si el quejoso hace valer su inconfor midad en contra de esa
determinación, dentro del término de cinco días a partir del siguiente
al de la notificación correspondiente, en términos de lo dispuesto
por el artículo 108 de la Ley de Amparo.

c) Fundada, cuando después de comparar el acto reclamado


y el que se denunció como repetitivo, se determine que
éste SÍ CONTIENE EXACTAMENTE LAS MISMAS
VIOLACIONES que motivaron la concesión del amparo y
por ende reproduce las consecuencias básicas de éste.

En este caso, el Tribunal de Amparo, de oficio, remitirá los


autos originales a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para

181
que decida en definitiva la existencia o inexistencia de la repetición,
y en su caso, si procede o no, aplicar las sanciones previstas en el
artículo 107, fracción XVI, de la Constitución General de la República.

IV.- Notificar a las partes en el juicio de amparo, la resolución


que hayan pronunciado con motivo de la denuncia por repetición del
acto reclamado.

Ahora bien, en el supuesto precisado en el inciso c) que


antecede, esto es, cuando el Tribunal de Amparo declara fundada la
denuncia de repetición del acto reclamado, y de oficio, remite los
autos a la Suprema Corte de Justicia, ésta puede emitir las siguientes
resoluciones:

a) Declarar sin materia la denuncia de repetición de los actos


reclamados.- Cuando las autoridades responsables,
acreditan fehacientemente ante el más Alto Tribunal del
país, que expresamente dejaron insubsistente el acto
denunciado como reiterativo, o que restituyeron al agra-
viado en el pleno goce de sus garantías individuales; o
bien, cuando el Juez de Distrito o el Tribunal Colegiado
informan lo anterior y acompañan las documentales justi-
ficativas correspondientes.

b) Infundada, cuando del examen comparativo del acto


declarado inconstitucional y aquél que se denunció como

182
Capítulo 4

reiterativo de éste, se advierta que la autoridad respon-


sable no incurrió en repetición del acto reclamado; y en
consecuencia debe revocarse la resolución emitida por el
Tribunal de Amparo.

El más Alto Tribunal del país, ha sostenido que aun cuando se


declare infundada la repetición de los actos reclamados, el Tribu-
nal de Amparo deberá examinar de manera oficiosa, si la ejecutoria
de amparo se encuentra o no cumplida, ya que de no ser así, se de-
volverán los autos del juicio de garantías al Tribunal de Amparo, a
efecto de que requiera a las autoridades responsables su cum-
plimiento.

El criterio anterior, se contiene en la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: V, Junio de 1997
Tesis: 2a. LXXIII/97
Página: 254

“INCONFORMIDAD CONTRA LA RESOLUCIÓN QUE


DECLARA QUE NO EXISTE REPETICIÓN DEL ACTO
RECLAMADO. SI NO SE HA DADO CUMPLIMIENTO A LA
EJECUTORIA, DEBEN REMITIRSE LOS AUTOS AL JUEZ

183
PARA QUE REQUIERA A LAS RESPONSABLES, AUNQUE
SE DECLARE INFUNDADO EL INCIDENTE PORQUE NO
EXISTE REPETICIÓN. El hecho de que se declare infun-
dado el incidente de inconformidad planteado contra
la resolución que declara que no existe repetición del
acto reclamado, porque, como se resolvió en ella, el acto
denunciado es diverso al que se impugnó en el juicio de
amparo y respecto del cual se otorgó la protección cons-
titucional a la peticionaria de garantías, no significa
necesariamente que la ejecutoria de garantías se en-
cuentre cumplida. Por tanto, si se advierte que la auto-
ridad responsable, aunque no haya incurrido en
repetición del acto reclamado, no ha dado debido cum-
plimiento a la ejecutoria de amparo, debe declararse
infundado el incidente de inconformidad y remitirse los
autos al Juez de Distrito para que agote el procedimiento
establecido en el artículo 105 de la Ley de Amparo,
requiriendo a la responsable el acatamiento de la sen-
tencia protectora de garantías”.

c) Fundada, cuando del examen comparativo del acto de-


clarado inconstitucional y aquél que se denunció como reiterativo
de éste, se advierta que la autoridad responsable sí incurrió en
repetición del acto reclamado.

En este supuesto sólo se impondrán las sanciones a que se


refiere la fracción XVI del artículo 107 de la Constitución General de la
República, únicamente cuando se observe que las autoridades respon-
sables trataron de evadir o burlar el cumplimiento del fallo protector,
mediante la emisión de un acto que adolece exactamente de los
mismos vicios que ameritaron la concesión del amparo.

184
Capítulo 4

Es ilustrativa del tema, por identidad de razón, la siguiente


jurisprudencia:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Agosto de 1995
Tesis: 2a./J. 33/95
Página:164

“INCIDENTE DE INCONFORMIDAD. AUNQUE SE CONSI-


DERE FUNDADO, NO DEBE APLICARSE LA FRACCIÓN
XVI DEL ARTÍCULO 107 DE LA CONSTITUCIÓN, SINO
REVOCARSE EL AUTO IMPUGNADO PARA EL EFECTO DE
QUE SE REQUIERA EL CUMPLIMIENTO, EXCEPTO CUANDO
HAYA INTENCIÓN DE EVADIR O BURLAR ÉSTE. El inciden-
te de inconformidad previsto por el tercer párrafo del
artículo 105 de la Ley de Amparo, a diferencia del de
inejecución de sentencia, no tiene como presupuesto
evidente la abstención o contumacia de la autoridad
responsable para dar cumplimiento a la sentencia, ya
que esa inconformidad parte del hecho de que existe,
formalmente, una determinación del juez o de la auto-
ridad que haya conocido del juicio, en el sentido de
que la ejecutoria ha sido cumplida. Por esa razón,
cuando se consideran fundados los agravios expresados
en la inconformidad, no puede tener aplicación inme-
diata lo dispuesto por la fracción XVI del artículo 107
constitucional, pues no se está en presencia de una
absoluta abstención de la autoridad para cumplir o de
evasivas para llevar al cabo el cumplimiento de la ejecu-

185
toria, en virtud de que existe una determinación judicial
que reconoce el cumplimiento de ésta. Lo anterior como
regla general y sin perjuicio de las facultades que el
artículo 107 constitucional otorga a la Suprema Corte,
cuando de autos aparece comprobada la intención de
evadir o burlar el cumplimiento de la ejecutoria. Salvo
estos casos, las autoridades no deben ser sanciona-
das en caso de resultar fundado el incidente; en vez de
ello, lo procedente es revocar la determinación del
juzgador y ordenarle proseguir el cabal cumplimiento
de la ejecutoria”.

Con independencia de lo anterior, se remitirán los autos al


Tribunal de Amparo, a efecto de que requiera a las autoridades
responsables el cumplimiento del fallo protector, en los términos
que se precisen en la resolución que sobre el particular emita la
Suprema Corte de Justicia.

Debe decirse, que no es necesario que en el escrito en el que


se hace valer la inconformidad en contra de la resolución que declaró
inexistente la repetición de los actos reclamados, la parte interesada
exprese agravios, pues no debe olvidarse que los procedimientos de
ejecución de las sentencias de amparo se rigen por los principios
de suplencia y análisis oficioso, lo cual hace innecesario que el quejoso
formule agravios; basta que haga valer su inconformidad en la forma
y términos prescritos por la ley.

Es ilustrativa de ello, la tesis siguiente:

186
Capítulo 4

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Diciembre de 1998
Tesis: 1a. XLIX/98
Página: 341

“INCONFORMIDAD EN CONTRA DE LA RESOLUCIÓN QUE


DECLARÓ INEXISTENTE O INFUNDADA LA DENUNCIA DE
REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. LA SUPREMA
CORTE DEBE EFECTUAR UN EXAMEN OFICIOSO, POR LO
QUE NO SE REQUIERE LA FORMULACIÓN DE ARGU-
MENTOS O AGRAVIOS POR PARTE DE QUIEN LA HACE
VALER. La inconformidad prevista en el artículo 108 de
la Ley de Amparo, como medio de impugnación en con-
tra de las resoluciones que determinan inexistente o
infundada la denuncia de repetición del acto reclamado,
se rige por principios conforme a los cuales no priva el
derecho estricto, sino que prevalece el examen oficioso,
a saber: a) en términos del numeral 113 de la ley regla-
mentaria del juicio de garantías, el cumplimiento de
las sentencias de amparo es una cuestión de orden pú-
blico, como en el caso de que mediante una inconfor-
midad se cuestione si se ha emitido un nuevo acto de
autoridad que lejos de someterse a la potestad federal
tiende a burlarla con la repetición de aquel que motivó
esa concesión; el principio de orden público también
se manifiesta en la facultad que se otorga a este Máximo
Tribunal para allegarse de los elementos que estime
convenientes; b) de acuerdo con la segunda parte del
primer párrafo del artículo 108 en comento, el envío
del expediente a la Suprema Corte sólo se hará a pe-
tición de la parte que no estuviere conforme; es decir,

187
la obligación hacia el disidente es singular: que pida la
remisión de los autos al más Alto Tribunal de la nación;
no compleja: que solicite ese envío y, adicionalmente,
que externe las causas o razones que la originaran;
y, c) la figura de los agravios coexiste con la de los
recursos; forman una dualidad inescindible, en donde
el recurso es el medio para encausar el disentimiento y
los agravios las razones en que se funda éste, de modo
tal que, salvo en los casos en que existe suplencia de
la queja, la expresión de los agravios es elemento sin el
cual no se puede someter a examen la decisión recu-
rrida; y en el juicio de amparo, por disposición expresa
del artículo 82 de la ley que lo regula, los recursos son
tres: el de revisión, el de queja y el de reclamación, lo
cual obliga a deducir que la inconformidad en cita no
es un recurso y, por consecuencia, tampoco es factible
exigir la formulación de agravios”.

188
C
APÍTULO 5
INCONFORMIDAD

5.1 EXPLICACIÓN

Es el medio de impugnación de que dispone el quejoso, para


combatir las resoluciones emitidas por los Tribunales de Amparo que
ponen fin a los procedimientos establecidos en los artículos 105 y
108 de la Ley de Amparo (en las que se tuvo por cumplida la eje-
cutoria de amparo, y se declaró inexistente o infundada la repetición
de los actos reclamados).

De ello se sigue, que este medio de impugnación puede


hacerse valer en los siguientes casos, a saber:

1.- Contra las resoluciones mediante las cuales se tiene por


cumplida la sentencia de amparo.

2.- Contra las resoluciones en las que se declara que existe


imposibilidad material y/o jurídica para ejecutar dicha sentencia e

191
inclusive en contra de aquellas que ordenan el archivo definitivo del
asunto.

Estas inconformidades se relacionan con el artículo 105, tercer


párrafo, de la Ley de Amparo.

Es aplicable el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: I, Junio de 1995
Tesis: 2a. LII/95
Página: 235

“INCONFORMIDAD. PROCEDE CONTRA LA RESOLUCIÓN


QUE DECLARA SIN MATERIA EL CUMPLIMIENTO DE LA
EJECUTORIA DE AMPARO. Si bien el tercer párrafo del
artículo 105 de la Ley de Amparo establece que ‘Cuando
la parte interesada no estuviere conforme con la reso-
lución que tenga por cumplida la ejecutoria, se enviará
también, a petición suya, el expediente a la Suprema
Corte de Justicia’, ello no significa que sólo establez-
ca la procedencia de la inconformidad contra las reso-
luciones que tengan por acatadas las ejecutorias de
amparo, sino que también procede contra las resolu-
ciones que declaren sin materia el cumplimiento por
imposibilidad legal, pues ambos tipos de resolución
son equiparables, en tanto tienen como efecto común

192
Capítulo 5

que el asunto se archive como concluido por encontrarse


ya liberadas las autoridades responsables de las obli-
gaciones que las ejecutorias de amparo les imponen,
ya sea, en el primer caso, por haberse cumplido con la
misma o, en el segundo, por encontrarse imposibilitadas
legalmente para tal cumplimiento, de conformidad con
lo dispuesto en el artículo 113 de la Ley de Amparo al
señalar que ‘No podrá archivarse ningún juicio de am-
paro sin que quede enteramente cumplida la sentencia
en que se haya concedido al agraviado la protección
constitucional, o apareciere, que ya no hay materia para
la ejecución...’.

3.- Contra la resolución a través de la cual se declara sin


materia, o infundada la denuncia de repetición de los actos re-
clamados. Tal inconformidad se encuentra prevista en el artículo 108
de la Ley de Amparo.

Es aplicable al caso, el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Septiembre de 1996
Tesis: 2a. LXXXVI/96
Página: 288

“INCONFORMIDAD. TAMBIÉN PROCEDE ESE INCIDENTE


EN CONTRA DE LA RESOLUCIÓN QUE DECLARA SIN MA-

193
TERIA LA DENUNCIA DE REPETICIÓN DE ACTO RECLA-
MADO. De acuerdo con lo dispuesto por el artículo 105,
párrafo tercero, de la Ley de Amparo, el requisito
esencial para la procedencia del incidente de inconfor-
midad es la existencia de una resolución que tenga por
cumplida una ejecutoria de amparo, resolución a la que
debe equipararse la que declara sin materia el inciden-
te de repetición de acto reclamado, por haber quedado
sin efecto el propio acto reclamado, ya que a pesar
de que esta última no declara cumplida la ejecutoria de
amparo, tiene el mismo efecto. Por ello ambas resolu-
ciones tienen como consecuencia común que el asunto
se archive como concluido por encontrarse liberadas las
autoridades responsables de las obligaciones que las eje-
cutorias de amparo les imponen, ya sea, en la primera,
por haber cumplido con los deberes al restituir las cosas
al estado que guardaban antes de la violación consti-
tucional, o haber obrado en el sentido de respetar las
garantías de los quejosos, según sea la naturaleza del
acto reclamado, positiva o negativa, de conformidad
con lo preceptuado por el artículo 80 de la Ley de Am-
paro, o en la segunda, por haber quedado sin materia
el incidente de repetición de acto reclamado, con inde-
pendencia de que quede o no pendiente la ejecución
de la sentencia de amparo”.

5.2 ERRORES MÁS FRECUENTES QUE SE PRESENTAN


EN LA PRÁCTICA

I) Se le confunde con la oposición que expresa la parte quejosa,


en desahogo de la vista que se le ha dado con las constancias exhi-
bidas por las autoridades responsables, a través de las cuales
pretenden dar cumplimiento a la sentencia de amparo.

194
Capítulo 5

Nada más lejos de la realidad.

Efectivamente, en torno a este punto, la Primera y Segunda


Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, han sustentado el
criterio de que la inconformidad solamente puede hacerse valer, contra
el acuerdo a través del cual, de manera expresa el Tribunal de Amparo
tiene por cumplida la sentencia de amparo; declara sin materia el
cumplimiento de la ejecutoria de amparo, o bien, en contra de
la resolución que declara infundada o inexistente la repetición del
acto reclamado.

Para corroborar este aserto, conviene citar las siguientes


jurisprudencias:

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Enero de 1996
Tesis: 1a./J. 3/96
Página: 22

“INCONFORMIDAD. ES IMPROCEDENTE LA TRAMITA-


CIÓN DE OFICIO DE TAL INCIDENTE. De conformidad
con el artículo 105, penúltimo párrafo de la Ley de
Amparo, el incidente de inconformidad debe reunir tres
requisitos de procedibilidad, a saber, que sea a petición
de parte interesada, que se haga valer contra la reso-

195
lución de la autoridad que conoció del juicio de
garantías en la que tuvo por cumplida la sentencia
de amparo y que se plantee dentro del término legal de
cinco días siguientes al de la notificación de la reso-
lución anteriormente señalada. Por consiguiente, si un
incidente de inconformidad es tramitado de oficio por
el Juez de Distrito, presumiendo la inconformidad de la
parte quejosa con el auto en que tuvo por cumplida
la ejecutoria de garantías, en virtud de las manifes-
taciones que hizo valer al desahogar la vista del informe
de cumplimiento de la autoridad responsable en for-
ma previa al pronunciamiento de tal resolución, cabe
concluir que el incidente de inconformidad es improce-
dente por no reunir los requisitos de procedibilidad
establecidos en la ley de la materia pues éste sólo
procede a petición de parte interesada, y no de oficio,
contra la resolución que tenga por cumplida la ejecutoria
de amparo”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Agosto de 1996
Tesis: 2a./J. 36/96
Página: 241

“INCONFORMIDAD, INCIDENTE DE. ES IMPROCEDENTE


CUANDO EL JUEZ DE DISTRITO NO SE PRONUNCIÓ SOBRE
SI LA EJECUTORIA DE AMPARO FUE O NO CUMPLIDA.
De lo establecido por el artículo 105 de la Ley de Am-
paro se desprende que cuando no se ha logrado el
cumplimiento de una sentencia que otorgó la Protección

196
Capítulo 5

Constitucional, el Juez de Distrito, o a instancia de parte,


abrirá el incidente de inejecución de sentencia con el
propósito de lograr el cabal cumplimiento del fallo pro-
tector, observando las formalidades y realizando las
diligencias contempladas en el citado precepto. Ahora
bien, cuando el juez resuelve que la sentencia fue
cumplida, el quejoso, dentro de los cinco días siguientes
al de la notificación de la resolución correspondiente,
podrá manifestar su inconformidad para que el expe-
diente se remita a la Suprema Corte de Justicia y sea
ésta la que resuelva en definitiva si la determinación
del Juez de Distrito fue correcta y, lógicamente, si la
sentencia que otorgó el amparo fue acatada o no, y en
este último caso, en cuanto a la procedencia de separar
de su cargo a la responsable y consignarla, en térmi-
nos de lo dispuesto por el artículo 107, fracción XVI,
de la Carta Magna. Por consiguiente, cuando el Juez de
Distrito, ante el informe de la autoridad de que cumplió
con la sentencia, en vez de pronunciarse al respecto,
sólo da vista al quejoso, y éste promueve la inconfor-
midad, resulta improcedente el incidente, puesto que
el presupuesto esencial que autoriza su tramitación y
resolución, es el pronunciamiento del Juez de Distrito
de que la sentencia quedó cumplida; luego, al no ha-
berse pronunciado sobre el particular, debe reponerse
el procedimiento para que lo haga”.

II) En tratándose de la inconformidad prevista en el artículo


105 de la Ley de Amparo, cuando las autoridades responsables
remiten las constancias relativas al cumplimiento del fallo protector,
los Tribunales de Amparo suelen dictar un acuerdo a través del cual
dan vista a la parte quejosa, apercibida con tener por cumplida la
sentencia de amparo, en caso de no manifestarse al respecto.

197
Lo anterior es un error, porque si bien debe darse vista a la
parte quejosa, con las constancias que exhiben las autoridades
responsables, a través de las cuales manifiestan cumplir el fallo
protector, el apercibimiento ante la falta de desahogo de la misma
no debe ser en el sentido de tener por cumplida la ejecutoria de
amparo, sino en el de que el Tribunal de Amparo, de oficio, analizará
dichas constancias y, determinará si la sentencia de amparo se
encuentra cumplida, o no.

Por su importancia, se cita la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Marzo de 1999
Tesis: 2a. XXXVIII/99
Página: 315

“INCONFORMIDAD. EL TRIBUNAL DE AMPARO DEBE


PRONUNCIARSE SOBRE EL CUMPLIMIENTO O INCUM-
PLIMIENTO DE LA EJECUTORIA CON BASE EN LAS CONS-
TANCIAS DE AUTOS, EN VEZ DE DECLARARLA CUMPLIDA
APOYÁNDOSE, ÚNICAMENTE, EN QUE EL QUEJOSO NO
DESAHOGÓ LA VISTA CON APERCIBIMIENTO QUE SE LE
HIZO EN ESE SENTIDO (INTERRUPCIÓN PARCIAL DE LA JU-
RISPRUDENCIA 85/98, DE ESTA SEGUNDA SALA). Esta
Segunda Sala, en la jurisprudencia 85/98, entre otras
tesis, ha sostenido el criterio de que cuando el Juez de

198
Capítulo 5

Distrito o Tribunal Colegiado dé vista al quejoso con el


contenido del oficio de las responsables, en el que
manifiestan haber cumplido con la sentencia respectiva
y se le concede el plazo de tres días para que exprese
lo que a su derecho convenga, apercibiéndolo que de
no hacerlo, se tendrá por cumplida la sentencia, y el
quejoso no desahoga dicha vista, procede hacer efectivo
el apercibimiento. Sin embargo, una nueva reflexión
sobre el tema, permite considerar que debe interrum-
pirse parcialmente el criterio anterior, toda vez que el
apercibimiento no puede tener el alcance que se le dio,
atendiendo a que la forma de desahogo de la vista o su
omisión, no es determinante para tener, o no, por aca-
tada la sentencia. Lo jurídicamente correcto es que
tomando en cuenta que el cumplimiento de las senten-
cias de amparo es de orden público, para la adecuada
resolución de los procedimientos de ejecución y a fin
de evitar la constante remisión de expedientes por ine-
jecuciones e inconformidades que pudieran decidirse
oportunamente desde el Juzgado de Distrito o el Tribunal
Colegiado, el apercibimiento que se haga al quejoso
debe ser en el sentido de que, de no desahogarse la
vista, el tribunal de amparo resolverá sobre el cum-
plimiento de la ejecutoria con base en los elementos
que obren en el expediente y los datos aportados por
la autoridad”.

Atento a lo anterior, es claro que el pronunciamiento que


haga el Tribunal de Amparo, en torno a si está cumplida, o no, la
sentencia de amparo, debe ser suficientemente razonado, a fin de
que la parte quejosa esté en aptitud de hacer valer su inconformidad,
en la forma que estime pertinente.

199
III) Cuando se hace el pronunciamiento a través del cual se
tiene por cumplida la sentencia de amparo, no deben utilizarse las
expresiones de “debido”, “exacto”, “cabal”, y otras semejantes,
porque no debe prejuzgarse la legalidad de la ejecución, ya que
existe la posibilidad de que esto último, deba decidirse en diverso
medio de impugnación, específicamente en el recurso de queja que
se llegue a interponer, por exceso o defecto en el cumplimiento a la
ejecutoria de amparo; o en la queja de queja.

Lo anterior, tiene sustento en la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Octubre de 1997
Tesis: 2a. CXIV/97
Página: 414

“EJECUTORIA DE AMPARO. EL AUTO QUE DECLARA SU


CUMPLIMIENTO NO DEBE CONTENER PRONUN-
CIAMIENTO SOBRE LA LEGALIDAD DE LA EJECUCIÓN,
SINO FORMULARSE LISO Y LLANO. El artículo 105 de la
Ley Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 Constitu-
cionales, esencialmente, impone a las autoridades
responsables la obligación de cumplimentar las ejecu-
torias de amparo, así como el procedimiento tendiente
a lograr su exacto y debido cumplimiento, cuando no
fuere obedecida dicha ejecutoria a pesar de los reque-

200
Capítulo 5

rimientos formulados al efecto. Del párrafo tercero de


este precepto legal, se deduce también la obligación
del Juez de Distrito de pronunciarse sobre el referido
cumplimiento que, en su caso, hubieren dado las auto-
ridades responsables. Así, cuando dichas responsables
justifiquen ante el Juez de Distrito la ejecución del fallo
protector de que se trate y éste, a su juicio, considere
que se ha cumplido con la ejecutoria, deberá declararlo
así en el proveído correspondiente de manera lisa y
llana, y abstenerse de calificar el cumplimiento con ex-
presiones tales como "debido", "exacto", "cabal", u otras
semejantes ya que tal calificativa implicaría prejuzgar
sobre la legalidad de la ejecución y, además, produciría
confusión tanto al quejoso, ante la incertidumbre del
medio de defensa legal procedente, si no se conformara
con los términos de fondo del acto autoritario que acata
la referida sentencia de amparo, como a las autoridades
responsables, ante los razonamientos de la impugna-
ción relativa y la determinación judicial en tal sentido y
calificación oficiosa y, además, llevaría al propio juz-
gador a la posibilidad de emitir un fallo contradictorio
con dicha determinación, en el supuesto de que decla-
rara fundada alguna queja por exceso o defecto en
la ejecución”.

IV) Tratándose de los Tribunales Colegiados de Circuito, es


frecuente que el pronunciamiento a través del cual se tiene por cum-
plida la sentencia de amparo, se realice solamente por su presidente,
con lo cual se pierde de vista que se trata de un órgano colegiado, y
por tanto, dicho pronunciamiento deberá efectuarse por los tres
Magistrados que lo integran, lo mismo acontece tratándose de la
interlocutoria que se emita en la denuncia por repetición del acto
reclamado.

201
Lo anterior tiene sustento en el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Junio de 1998
Tesis: 2a./J. 42/98
Página: 107

“INCONFORMIDAD. EL ACUERDO DE QUE LA EJECU-


TORIA SE ENCUENTRA CUMPLIDA O NO, DEBE EMITIRSE
POR EL TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO, NO ÚNICA-
MENTE POR SU PRESIDENTE; DE LO CONTRARIO, DEBE
ORDENARSE REPONER EL PROCEDIMIENTO. La incon-
formidad a que se refiere el artículo 105 de la Ley de
Amparo, en lo que corresponde a amparo directo y a
Tribunales Colegiados de Circuito, procede contra la
resolución que tiene por cumplida la ejecutoria de
amparo, siempre y cuando aquélla haya sido dictada
por el tribunal, integrado por sus tres Magistrados, y no
contra la decisión que en ese sentido haya dictado su
presidente, la cual, en todo caso, admite el recurso de
reclamación previsto en el artículo 103 de la citada ley.
Es decir, el sistema legal vigente no prevé la intervención
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para ana-
lizar la legalidad de una resolución dictada por el
presidente de un tribunal, que admite reclamación, sino
sólo para examinar la resolución del tribunal que hu-
biere dictado la ejecutoria de amparo si éste, integrado
por sus tres Magistrados, determina declarar cumplida
tal ejecutoria por parte de la responsable. De esta forma,
si lo anterior aconteció, debe revocarse tal auto de presi-

202
Capítulo 5

dencia y ordenar que, con la información sobre el


cumplimiento, el presidente del Tribunal Colegiado le dé
vista al quejoso apercibiéndolo que de no desahogarla
se tendrá por cumplida la sentencia y, con las manifes-
taciones que el quejoso haga y la información del cum-
plimiento, dar cuenta al Tribunal en Pleno para que
resuelva si está o no cumplida la ejecutoria; motivo por
el cual esta Sala decide apartarse del criterio contenido
en la tesis número XX/94 de la Segunda Sala en su
anterior conformación, en el sentido de declarar im-
procedente la inconformidad”.

V) Aunque no es muy frecuente, llega a suceder que los


Tribunales de Amparo indebidamente desechan la inconformidad que
hace valer la parte quejosa, siendo que esa facultad le corresponde
solamente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por lo que en
todos los casos los órganos jurisdiccionales federales deberán darle
trámite a las inconformidades y remitirlas a este Máximo Tribunal
para que decida lo conducente.

Es aplicable a esta aseveración, la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Septiembre de 1998
Tesis: 2a. CXXIV/98
Página: 441

203
“INCONFORMIDAD. EL JUEZ DE DISTRITO CARECE DE
COMPETENCIA PARA DESECHARLA. El artículo 105, tercer
párrafo, de la Ley de Amparo, establece que es compe-
tencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el
conocimiento y resolución de la inconformidad que se
interpone en contra de la resolución que tenga por
cumplida la ejecutoria de amparo, de tal manera que si
el Juez de Distrito ante quien se presenta el ocurso
relativo la desecha, actúa fuera del marco competencial
que le corresponde, además, tal proceder es contrario
al orden público e interés social que caracteriza al cum-
plimiento de las sentencias que se pronuncian en los
juicios de garantías”.

VI) Otro error común consiste en que los Tribunales de Amparo


emiten una resolución en la que resuelven y deciden la inconformidad,
inclusive, contestan los “agravios” o manifestaciones de inconformi-
dad que los quejosos vierten en sus escritos relativos, lo cual es un
craso error, porque de conformidad con el tercer párrafo del artículo
105 de la Ley de Amparo, se advierte que es facultad de esta Suprema
Corte de Justicia de la Nación calificar los agravios y resolver lo
procedente en tratándose de las inconformidades.

5.3 PROCEDIMIENTO PARA LA INCONFORMIDAD PREVISTA


POR EL ARTÍCULO 105 DE LA LEY DE AMPARO

Los Tribunales de Amparo deberán:

Recibir la inconformidad hecha valer por la parte quejosa y


remitir los autos del juicio de garantías, a la Suprema Corte de Justicia

204
Capítulo 5

de la Nación, para los efectos legales conducentes, sin decidir sobre


su admisión, ya que ello es facultad exclusiva del más Alto Tribunal
del país, según se dejó establecido en una tesis citada con antelación.

Aun cuando la oportunidad en la presentación de la incon-


formidad es una cuestión que escapa al procedimiento que se debe
seguir ante los Tribunales de Amparo, en virtud de que éstos no están
facultados para pronunciarse acerca de la oportunidad de su inter-
posición, es pertinente señalar que las Salas de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, sostienen criterios divergentes respecto a la
forma de computar el plazo para su promoción.

Para la Primera Sala, el plazo es de cinco días contados a


partir del día siguiente al de la notificación al quejoso de la resolución
relativa. Para la Segunda Sala, los cinco días deben computarse a
partir del día siguiente al en que surte sus efectos la notificación
respectiva.

Lo anterior se corrobora con los siguientes criterios:

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Agosto de 1996
Tesis: 1a./J. 21/96
Página: 152

205
“INCONFORMIDAD. INCIDENTE DE. TÉRMINO LEGAL
PARA SU PRESENTACIÓN. De acuerdo a lo dispuesto
por el artículo 24, fracción I, de la Ley Reglamentaria de
los Artículos 103 y 107 Constitucionales ‘El cómputo
de los términos en el juicio de amparo se sujetará a las
reglas siguientes: I.- Comenzará a correr desde el día
siguiente al en que surta sus efectos la notificación y se
incluirá en ellos el día del vencimiento’. Por su parte el
numeral 34 de la misma Ley, establece que: ‘Las notifi-
caciones surtirán sus efectos: I.- Las que se hagan a las
autoridades responsables desde la hora en que hayan
quedado legalmente hechas; II.- Las demás, desde el
día siguiente al de la notificación personal o al de la fija-
ción de la lista en los Juzgados de Distrito, Tribunales
Colegiados de Circuito o Suprema Corte de Justicia’.
Ahora bien, el artículo 105, párrafo tercero de la Ley
Reglamentaria en comento, señala que: ‘Cuando la parte
interesada no estuviere conforme con la resolución que
tenga por cumplida la ejecutoria, se enviará también, a
petición suya, el expediente a la Suprema Corte de Jus-
ticia. Dicha petición deberá presentarse dentro de los
cinco días siguientes al de la notificación de la reso-
lución correspondiente; de otro modo, ésta se tendrá
por consentida’. Por tanto, el término de cinco días con
que cuenta el quejoso para interponer el incidente de
inconformidad debe computarse a partir del día siguien-
te ‘al de la notificación de la resolución correspondiente’
y no ‘desde el día siguiente al en que surta sus efectos
la notificación’, pues donde el legislador no distingue
no cabe hacer distinción y es regla de lógica general
que la norma especial excluye a la general. Esto es así,
porque la notificación es un acto independiente de la
fecha en que surte sus efectos; de otro modo, no se ex-
plica la razón del por qué el legislador distinguió el
término de la aludida inconformidad, al igual que tam-
bién lo hizo para el recurso de queja en el artículo 97,

206
Capítulo 5

fracciones II y III, de la Ley de Amparo, que a la letra


dice: ‘Los términos para la interposición del recurso de
queja serán los siguientes: II.- En los casos de las
fracciones I, V, VI, VII, VIII y X del mismo artículo, dentro
de los cinco días siguientes al en que surta sus efectos
la notificación de la resolución recurrida; III.- En los ca-
sos de las fracciones IV y IX del propio artículo 95,
podrá interponerse dentro de un año contado desde el
día siguiente al en que se notifique al quejoso el auto
en que se haya mandado cumplir la sentencia, o al en
que la persona extraña a quien afecte su ejecución tenga
conocimiento de ésta...’”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Enero de 1998
Tesis: 2a./J. 79/97
Página: 296

“INCONFORMIDAD. EL PLAZO PARA PROMOVERLA ES


EL DE CINCO DÍAS, SIGUIENTES AL EN QUE SURTA
EFECTOS LA NOTIFICACIÓN DE LA RESOLUCIÓN QUE
TIENE POR CUMPLIDA LA EJECUTORIA. El artículo 105,
tercer párrafo, de la Ley de Amparo establece que ‘Cuando
la parte interesada no estuviere conforme con la reso-
lución que tenga por cumplida la ejecutoria, se enviará
también, a petición suya, el expediente a la Suprema
Corte de Justicia. Dicha petición deberá presentarse
dentro de los cinco días siguientes al de la notifica-
ción de la resolución correspondiente; de otro modo, ésta
se tendrá por consentida.’. Ahora bien, aun cuando en
tal precepto se alude a los cinco días siguientes a la

207
notificación de la resolución que tiene por cumplida la
ejecutoria, no cabe efectuar una interpretación literal,
sino sistemática y relacionada con la regla general del
artículo 24, fracción I, de la misma ley, por lo que debe
entenderse que tales días son los siguientes a aquel en
que haya surtido efectos tal notificación pues, por su natu-
raleza, una notificación sólo puede afectar al notificado
cuando surte efectos y no antes, de manera tal que los
plazos relativos a la impugnación de resoluciones nece-
sariamente tendrán que correr hasta que la notificación
haya surtido sus efectos”.

5.4 SENTIDO DE LA RESOLUCIÓN QUE SE PRONUNCIA


CON MOTIVO DE LA INCONFORMIDAD PREVISTA
EN EL ARTÍCULO 105 DE LA LEY DE AMPARO,
Y SUS EFECTOS

a) Sin materia.- Cuando durante su tramitación, la autoridad


responsable acredita directamente ante la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, el cumplimiento al fallo protector;
o bien, si el quejoso interpone recurso de queja por
defecto o exceso en el cumplimiento de la ejecutoria de
amparo.

En este último supuesto, cabe la posibilidad de que se declare


fundado el recurso de queja, ante la actitud contumaz de las auto-
ridades responsables, en esta hipótesis y de persistir la rebeldía de
las autoridades responsables a acatar el fallo protector, deben remitirse

208
Capítulo 5

nuevamente los autos al más Alto Tribunal del país, para los efectos
del artículo 107, fracción XVI de la Constitución General de la Repú-
blica, pues no debemos olvidar que en el recurso de queja que se
tramita ante los Tribunales de Amparo, no procede la aplicación de
las sanciones a las cuales se refiere el precepto constitucional citado,
para castigar la contumacia de las autoridades responsables.

b) Infundada.- Cuando del examen de las constancias rela-


tivas al cumplimiento del fallo protector, se advierte que
no existió contumacia por parte de las autoridades res-
ponsables para cumplir con la obligación exigida en la
sentencia de amparo, pues asumieron los deberes jurídicos
en los cuales se traducen éstos.

Lo anterior no implica un pronunciamiento sobre el “debido”


o “cabal” cumplimiento de la sentencia de amparo; motivo por el
cual, quedan expeditos los derechos del quejoso, para que en su
caso, los haga valer a través del recurso de queja, previsto por las
fracciones IV y IX del artículo 95 de la Ley de la Materia.

c) Fundada.- Cuando del examen de las constancias apor-


tadas por las autoridades responsables, se advierta que
no se ha dado cumplimiento a la ejecutoria de amparo,
en virtud de que los actos realizados por éstas, no tras-
cienden al núcleo esencial de la obligación exigida.

209
En este supuesto, sólo se aplicarán las sanciones a que se
refiere el artículo 107, fracción XVI de la Constitución General de la
República, cuando se estime que los actos verificados por las auto-
ridades responsables, tienden a evadir o burlar el cumplimiento del
fallo protector.

Así lo expone la siguiente jurisprudencia:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Agosto de 1995
Tesis: 2a./J. 33/95
Página: 164

“INCIDENTE DE INCONFORMIDAD. AUNQUE SE CONSI-


DERE FUNDADO, NO DEBE APLICARSE LA FRACCIÓN
XVI DEL ARTÍCULO 107 DE LA CONSTITUCIÓN, SINO
REVOCARSE EL AUTO IMPUGNADO PARA EL EFECTO DE
QUE SE REQUIERA EL CUMPLIMIENTO, EXCEPTO CUANDO
HAYA INTENCIÓN DE EVADIR O BURLAR ÉSTE. El inci-
dente de inconformidad previsto por el tercer párrafo del
artículo 105 de la Ley de Amparo, a diferencia del de
inejecución de sentencia, no tiene como presupuesto
evidente la abstención o contumacia de la autoridad
responsable para dar cumplimiento a la sentencia, ya
que esa inconformidad parte del hecho de que existe,
formalmente, una determinación del juez o de la auto-
ridad que haya conocido del juicio, en el sentido de

210
Capítulo 5

que la ejecutoria ha sido cumplida. Por esa razón,


cuando se consideran fundados los agravios expresados
en la inconformidad, no puede tener aplicación inme-
diata lo dispuesto por la fracción XVI del artículo 107
constitucional, pues no se está en presencia de una
absoluta abstención de la autoridad para cumplir o de
evasivas para llevar al cabo el cumplimiento de la eje-
cutoria, en virtud de que existe una determinación
judicial que reconoce el cumplimiento de ésta. Lo ante-
rior como regla general y sin perjuicio de las facultades
que el artículo 107 constitucional otorga a la Suprema
Corte, cuando de autos aparece comprobada la intención
de evadir o burlar el cumplimiento de la ejecutoria. Salvo
estos casos, las autoridades no deben ser sancionadas
en caso de resultar fundado el incidente; en vez de ello,
lo procedente es revocar la determinación del juzgador
y ordenarle proseguir el cabal cumplimiento de la
ejecutoria”.

Como lo indica la jurisprudencia invocada, se ordenará al Juez


de Distrito o al Tribunal Colegiado que requiera a las autoridades
responsables el cumplimiento de la ejecutoria de amparo en los
términos precisados en la resolución que la Suprema Corte de Justicia
de la Nación emita en la inconformidad respectiva.

d) Improcedente.- Cuando no se cumpla con los requisitos


del artículo 105, párrafo tercero, de la Ley de Amparo;
consistentes en: que se promueva por parte legitimada
para ello; dentro del término de cinco días y contra el
auto que declaró cumplido el fallo protector.

211
Asimismo, se declarará improcedente cuando los agravios
que se expresen tiendan a combatir el defectuoso o excesivo cum-
plimiento, pues ello es materia del recurso de queja previsto por el
artículo 95, fracción IV de la Ley de Amparo.

Al no haberse examinado el fondo de la cuestión planteada,


quedan expeditos los derechos de la parte quejosa, para que los
haga valer a través de los medios de defensa previstos en la Ley de
la Materia.

Es ilustrativa del caso, la siguiente jurisprudencia:

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 78, Junio de 1994
Tesis: 3a./J. 17/94
Página: 29

“INCONFORMIDAD. ES INFUNDADA SI EN ELLA SE PLAN-


TEA EL DEFECTUOSO CUMPLIMIENTO DE LA EJECUTORIA
DE AMPARO. Debe considerarse que la inconformidad
que se hace valer en un incidente de inejecución, por
no haberse restituido al quejoso en el pleno goce de su
garantía individual violada, es infundada, por una parte,
porque al existir un principio de ejecución de la sentencia
de amparo, el incidente de inejecución es improcedente
por no basarse en la imputación a la autoridad respon-

212
Capítulo 5

sable de una actitud de desacato total y, por la otra,


porque las cuestiones relativas a defecto en la ejecución
de una sentencia de amparo no pueden ser analizadas
en la inconformidad, para lo cual la Ley de Amparo
prevé el recurso de queja en su artículo 95, fracciones
IV y IX, que debe ser resuelto por la autoridad que
conoció del juicio de amparo en términos de lo dis-
puesto en el numeral 98 del propio ordenamiento”.

5.5 PROCEDIMIENTO PARA LA INCONFORMIDAD


PREVISTA EN EL ARTÍCULO 108 DE LA LEY DE AMPARO

Los Tribunales de Amparo deberán:

Recibir la inconformidad hecha valer por la parte quejosa y


remitir los autos del juicio de garantías, a la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, para los efectos legales conducentes, sin decidir sobre
su admisión, ya que ello es facultad exclusiva del más Alto Tribunal
del país.

5.5.1 SENTIDO DE LA RESOLUCIÓN QUE SE PRONUNCIA CON


MOTIVO DE LA INCONFORMIDAD PREVISTA EN EL ARTÍCULO 108
DE LA LEY DE AMPARO, Y SUS EFECTOS

a) Sin materia.- Cuando las autoridades responsables, o sus


superiores jerárquicos acreditan fehacientemente ante
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que expresa-
mente dejaron insubsistente el acto denunciado como

213
reiterativo del declarado inconstitucional, o que restitu-
yeron al agraviado en el pleno goce de sus garantías
individuales; o bien, sí así lo informa el Juez de Distrito o
el Tribunal Colegiado.

b) Infundada.- Cuando del examen comparativo del acto


declarado inconstitucional y aquél que se denunció como
reiterativo de éste, se advierta que la autoridad respon-
sable no incurrió en repetición del acto reclamado.

No obstante, el más Alto Tribunal del país, de oficio examinará


también si la ejecutoria de amparo se encuentra o no cumplida; por
lo que, en caso de estimar que no se ha acatado, ordenará a la auto-
ridad que conoció del juicio de garantías, requiera a las autoridades
responsables su cumplimiento, en los términos que al efecto se
precisen.

c) Fundada.- Cuando del examen comparativo del acto de-


clarado inconstitucional y aquél que se denunció como
reiterativo de éste, se aprecie que la autoridad responsable
sí incurrió en repetición del acto reclamado; motivo por
el cual, se revocará la resolución impugnada a través de la
inconformidad y se ordenará al Tribunal de Amparo, que
requiera a las autoridades responsables su exacto cum-
plimiento.

214
Capítulo 5

En este caso, sólo se impondrán las sanciones a que se refiere


el artículo 107, fracción XVI de la Constitución General de la República,
cuando se observe que las autoridades responsables trataron de evadir
o burlar el cumplimiento del fallo protector, mediante la emisión de
un acto que adolece exactamente de los mismos vicios que ameritaron
la concesión del amparo.

d) Improcedente.- Cuando se advierta que no se reúnen las


exigencias del artículo 108 de la Ley Reglamentaria de
los artículos 103 y 107 constitucionales, por no haberse
interpuesto por parte legitimada para ello, dentro del
término de cinco días y en contra de la resolución que
declaró infundada la denuncia de repetición del acto
reclamado.

Al no haberse examinado el fondo de la cuestión planteada,


quedan expeditos los derechos de la parte quejosa, para que los
haga valer a través de los medios de defensa previstos en la Ley de
la Materia.

5.6 ALGUNOS CRITERIOS IMPORTANTES

1. - Cuando el amparo se otorga por falta de fundamentación


y motivación, no es necesario dictar una nueva resolución, a menos
que se trate del derecho de petición, o de la interposición de una
instancia o recurso.

215
Sustenta lo anterior, el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Junio de 1998
Tesis: 2a. LXXX/98
Página: 151

“INCONFORMIDAD, SENTENCIA QUE OTORGA EL AM-


PARO POR FALTA DE FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN.
NO IMPLICA DICTAR UNA NUEVA RESOLUCIÓN, A
MENOS QUE SE TRATE DEL DERECHO DE PETICIÓN O DE
LA INTERPOSICIÓN DE UN RECURSO. Conforme a la tesis
publicada con el número 261, del Tomo VI, del Apéndice
al Semanario Judicial de la Federación 1917-1995 bajo el
rubro de ‘FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN, AMPARO
EN CASO DE LA GARANTÍA DE.’, por regla general, los
efectos de una ejecutoria de amparo que otorga la pro-
tección constitucional por falta de fundamentación y
motivación, son los de constreñir a la autoridad respon-
sable a nulificar o dejar sin efectos el acto o actos
reclamados, dejándola en aptitud de emitir otro acto,
siempre que subsane el vicio formal. De lo anterior se
desprende que la autoridad se encuentra en libertad de
emitir un nuevo acto o de no hacerlo. Sin embargo, la
autoridad se verá necesariamente constreñida a emitir
un nuevo acto, subsanando el vicio formal descrito, cuando
el acto reclamado consista en una resolución que se
emita en respuesta al ejercicio del derecho de petición
o que resuelva una instancia, recurso o juicio, ya que
en esas hipótesis es preciso que el acto carente de

216
Capítulo 5

fundamentación y motivación se sustituya por otro sin


esas deficiencias pues, de lo contrario, se dejarían
sin resolver aquéllos”.

2.- El quejoso que obtiene sentencia favorable, por regla


general, es el único que está legitimado para hacer valer la incon-
formidad, el tercero perjudicado no.

Sustenta lo anterior, el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Diciembre de 1997
Tesis: P. CLXXI/97
Página: 176

“INCONFORMIDAD PREVISTA EN LOS ARTÍCULOS 105 Y


108 DE LA LEY DE AMPARO. LEGITIMACIÓN PARA
PROMOVERLA. Si bien el cumplimiento de las ejecu-
torias es de orden público, ello no legitima a cualquier
sujeto para que pueda exigir su acatamiento, pues en
atención al principio de relatividad de las sentencias
de amparo, que implica el que la protección federal
que se otorgue proteja sólo a quien o a quienes hayan
promovido el juicio de garantías, a su vez produce la
legitimación, principalmente del quejoso, para exigir el
cumplimiento de las ejecutorias de amparo o para de-
nunciar la repetición del acto reclamado; de aquí que,

217
cuando los artículos 105 y 108 de la Ley de Amparo
se refieren "a la parte interesada", debe entenderse esta
referencia como correspondiente a la parte beneficiada
con la protección federal, que es quien tiene interés en
que se cumpla cabalmente la ejecutoria y a quien puede
afectarle la resolución que decida sobre el cumplimiento
de la sentencia de amparo, o bien, la que declare in-
fundada la denuncia de repetición del acto reclamado;
incluso, podría tener este carácter la autoridad
responsable cuando el Juez de Distrito declare fun-
dada la denuncia de repetición del acto reclamado. Por
tanto, el depositario e interventor con cargo a la caja
de la negociación propiedad de la quejosa, quien es
tercero interesado en el procedimiento de huelga recla-
mado, al carecer del carácter de administrador o gerente
de la negociación quejosa, pues sólo tienen facul-
tades de cobro, y al ser ajeno al juicio de garantías,
carece de legitimación para exigir el cumplimiento de
la ejecutoria de amparo”.

3.- Es improcedente tramitar de oficio la inconformidad.

Así lo ha establecido la siguiente jurisprudencia:

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Enero de 1996
Tesis: 1a./J. 3/96
Página: 22

218
Capítulo 5

“INCONFORMIDAD. ES IMPROCEDENTE LA TRAMITA-


CIÓN DE OFICIO DE TAL INCIDENTE. De conformidad con
el artículo 105, penúltimo párrafo de la Ley de Amparo, el
incidente de inconformidad debe reunir tres requisitos
de procedibilidad, a saber, que sea a petición de parte
interesada, que se haga valer contra la resolución de la
autoridad que conoció del juicio de garantías en la que
tuvo por cumplida la sentencia de amparo y que se
plantee dentro del término legal de cinco días siguientes
al de la notificación de la resolución anteriormente
señalada. Por consiguiente, si un incidente de incon-
formidad es tramitado de oficio por el Juez de Distrito,
presumiendo la inconformidad de la parte quejosa con
el auto en que tuvo por cumplida la ejecutoria de ga-
rantías, en virtud de las manifestaciones que hizo valer
al desahogar la vista del informe de cumplimiento de la
autoridad responsable en forma previa al pronun-
ciamiento de tal resolución, cabe concluir que el inci-
dente de inconformidad es improcedente por no reunir
los requisitos de procedibilidad establecidos en la ley
de la materia pues éste sólo procede a petición de parte
interesada, y no de oficio, contra la resolución que tenga
por cumplida la ejecutoria de amparo”.

4.- El Tribunal de Amparo debe pronunciarse y decidir si la


responsable cumplió o no, lo ordenado en la ejecutoria, o si incurrió
o no, en repetición del acto reclamado, para que la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, con vista a las alegaciones contenidas en la
inconformidad del quejoso, determine si tal apreciación es correcta,
o no, pues de lo contrario, esto es, de no existir el pronunciamiento
correspondiente, la inconformidad es improcedente.

219
Sobre el caso particular rige el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Agosto de 1996
Tesis: 2a./J. 36/96
Página: 241

“INCONFORMIDAD, INCIDENTE DE. ES IMPROCEDENTE


CUANDO EL JUEZ DE DISTRITO NO SE PRONUNCIO SOBRE
SI LA EJECUTORIA DE AMPARO FUE O NO CUMPLIDA.
De lo establecido por el artículo 105 de la Ley de Am-
paro se desprende que cuando no se ha logrado el
cumplimiento de una sentencia que otorgó la Protección
Constitucional, el Juez de Distrito, de oficio o a instancia
de parte, abrirá el incidente de inejecución de senten-
cia con el propósito de lograr el cabal cumplimiento
del fallo protector, observando las formalidades y rea-
lizando las diligencias contempladas en el citado
precepto. Ahora bien, cuando el Juez resuelve que la sen-
tencia fue cumplida, el quejoso, dentro de los cinco
días siguientes al de la notificación de la resolución
correspondiente, podrá manifestar su inconformidad
para que el expediente se remita a la Suprema Corte de
Justicia y sea ésta la que resuelva en definitiva si la
determinación del Juez de Distrito fue correcta y, lógi-
camente, si la sentencia que otorgó el amparo fue
acatada o no, y en este último caso, en cuanto a la
procedencia de separar de su cargo a la responsable y
consignarla, en términos de lo dispuesto por el artículo

220
Capítulo 5

107, fracción XVI, de la Carta Magna. Por consiguiente,


cuando el Juez de Distrito, ante el informe de la auto-
ridad de que cumplió con la sentencia, en vez de pro-
nunciarse al respecto, sólo da vista al quejoso, y éste
promueve la inconformidad, resulta improcedente el
incidente, puesto que el presupuesto esencial que autori-
za su tramitación y resolución, es el pronunciamiento
del Juez de Distrito de que la sentencia quedó cumplida;
luego, al no haberse pronunciado sobre el particular,
debe reponerse el procedimiento para que lo haga”.

5.- Los Tribunales de Amparo deben dictar todas aquellas


medidas y ordenar la práctica de las diligencias necesarias que tiendan
a esclarecer si realmente se ha dado cumplimiento a la ejecutoria de
amparo; o bien, si las autoridades responsables reiteraron el acto
declarado inconstitucional.

6.- Es frecuente, tratándose de amparos concedidos por


violación al derecho de petición, que no sean las autoridades en
contra de quienes se otorgó el amparo, las que den contestación por
escrito a la petición correspondiente.

En este sentido, para tener por cumplida la ejecutoria debe


analizarse si quien dio respuesta a la petición es inferior jerárquico
de la autoridad directamente obligada al cumplimiento y si sus
funciones y competencia legal se relacionan con la materia de la
petición:

221
Son ilustrativos de ello, los siguientes criterios:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Diciembre de 1998
Tesis: 2a. CXLIX/98
Página: 435

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. DEBE TENERSE POR CUM-


PLIDA LA EJECUTORIA QUE CONCEDIÓ EL AMPARO POR
VIOLACIÓN AL DERECHO DE PETICIÓN, CUANDO SE
DEMUESTRE QUE UN INFERIOR JERÁRQUICO DE LA RES-
PONSABLE, CUYAS FUNCIONES SE VINCULAN CON LO
SOLICITADO, DIO CONTESTACIÓN. Cuando se concede
la protección federal por violación al derecho de peti-
ción previsto en el artículo 8o. constitucional, debe
tenerse por cumplida la ejecutoria relativa si se de-
muestra que ya se dio contestación por escrito a la
solicitud del quejoso aunque provenga de una autoridad
diversa de la responsable, siempre que se trate de un
inferior jerárquico y que la materia de la petición se
vincule con sus funciones”.

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Mayo de 1998
Tesis: 1a. XV/98
Página: 346

222
Capítulo 5

“PETICIÓN. CUANDO SE CUMPLE CON LA GARANTÍA


CONSAGRADA EN EL ARTÍCULO 8o. DE LA CARTA MAG-
NA. Si la protección federal se otorgó por violación a la
garantía de petición consagrada en el artículo 8o. cons-
titucional, para que las autoridades responsables dieran
contestación congruente por escrito y en breve término
a la solicitud formulada por el quejoso, tal exigencia se
cumple cuando una de las autoridades responsables,
director general de Recursos Humanos de la Procuraduría
General de la República, subordinada a otra autoridad
responsable, oficial mayor de la misma dependencia,
da contestación a la solicitud por instrucciones de
éste, aunque esta última autoridad no haya dado contes-
tación, en tanto que se trata de autoridades de una
misma dependencia y fundamentalmente lo que pretende
la garantía constitucional invocada es la exigencia de dar
contestación a la petición, toda vez que el precepto cons-
titucional únicamente establece que el derecho de peti-
ción se cumpla en los términos antes especificados, por
lo que la autoridad, independientemente de su cargo o
jerarquía, tiene la obligación de contestar al peticionario
y no dejarlo sin acuerdo alguno”.

La respuesta a la petición no debe necesariamente ser


favorable a los intereses del quejoso, ya que la prerrogativa consa-
grada en el artículo 8º. constitucional, sólo garantiza la emisión de
un acuerdo por escrito congruente con lo solicitado y en breve tér-
mino, mas no que ésta deba emitirse en determinado sentido.

Son aplicables los siguientes criterios:

Sexta Época
Instancia: Segunda Sala

223
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: LVII, Tercera Parte
Página: 117

“PETICION, DERECHO DE. Aunque el derecho de petición


efectivamente no exime a los particulares de cumplir
en cada caso las exigencias de la legislación secundaria,
la verdad es que simultáneamente ocurre que tampoco el
artículo 8o. constitucional releva a las autoridades de
la obligación que les impone de proveer acuerdo escrito
y en relación con las solicitudes que les hagan los par-
ticulares y estén concebidas en términos pacíficos y
respetuosos, ni de la de darles a conocer dentro de
breve término a los peticionarios el proveído que recaiga
a sus solicitudes; y como el repetido artículo de la Cons-
titución Federal tampoco exige que el acuerdo res-
pectivo deba tener necesariamente deter minado
sentido, es inexacto que el otorgamiento del amparo
por el fallo rebatido constituya una constricción a la
responsable para que la petición del quejoso sea pro-
veída en sentido negativo”.

Quinta Época
Instancia: Pleno
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo III, Parte SCJN
Tesis: 130
Página: 89

“PETICIÓN, DERECHO DE. NO CONSTRIÑE A RESOLVER


DE CONFORMIDAD. Las garantías del artículo 8o. cons-

224
Capítulo 5

titucional tienden a asegurar un proveído sobre lo que


se pide y no a que se resuelvan las peticiones en
determinado sentido”.

Tratándose del derecho de petición, la notificación al quejoso


del acuerdo relativo constituye otro de los alcances de la ejecuto-
ria de amparo. Aún cuando la autoridad responsable omita notificar
al quejoso el acuerdo relativo, no por esa razón debe considerarse
incumplida la sentencia protectora, porque el quejoso tendrá cono-
cimiento del acuerdo a través del cual se dio respuesta a sus
peticiones, cuando el a quo le dé vista con las constancias de
cumplimiento o le notifique el proveído en el que tenga por cumplido
el fallo protector.

Es aplicable, por analogía, el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Mayo de 1999
Tesis: 2a./J. 36/99
Página: 469

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA QUE CONCEDIÓ EL AMPA-


RO POR VIOLACIÓN AL DERECHO DE PETICIÓN. QUEDA
SIN MATERIA AUNQUE LA AUTORIDAD RESPONSABLE
NO HAYA NOTIFICADO LA CONTESTACIÓN, YA QUE EL

225
QUEJOSO TENDRÁ CONOCIMIENTO DE SU CONTENIDO
A TRAVÉS DE LA NOTIFICACIÓN DE LA EJECUTORIA.
Cuando se concede la protección federal por violación
al derecho de petición consagrado en el artículo 8o.
constitucional, determinándose que la autoridad res-
ponsable debe dictar el acuerdo que proceda y
comunicarlo al interesado, ha de considerarse cumplida
la ejecutoria si la autoridad contestó por escrito la peti-
ción que le formuló el quejoso e intentó notificarle sin
éxito, o aun cuando éste haya tenido conocimiento del
oficio en la etapa de ejecución del juicio de amparo
por medio del Juez de Distrito, o bien, si la autoridad
responsable acredita en forma directa ante la Suprema
Corte de Justicia el acatamiento dado a la ejecutoria con
la documentación oficial que así lo demuestre; conse-
cuentemente debe declararse sin materia el incidente
de inejecución sin prejuzgar sobre el debido cum-
plimiento dado a la sentencia protectora de garantías,
encontrándose a salvo los derechos del quejoso para, en
su caso, hacer valer los medios de defensa que tenga
a su alcance. Sin que para ello sea obstáculo la cir-
cunstancia de que no obre en autos la constancia de
notificación a la parte quejosa, de los oficios de las
autoridades ni el acuerdo del Juez de Distrito en relación
al cumplimento del amparo, toda vez que el quejoso
tendrá conocimiento de su contenido al notificársele el
fallo de la Suprema Corte, lo que le permite estar en
aptitud de hacer valer los medios de defensa corres-
pondientes”.

Inclusive, debe decirse que la notificación a la parte quejosa


del oficio mediante el cual la autoridad responsable pretende cumplir
con la sentencia de amparo puede realizarla el juzgador, no obstante
que esa notificación forme parte del cumplimiento.

226
Capítulo 5

Así se ha establecido en el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Marzo de 1999
Tesis: 2a./J. 16/99
Página: 122

“INEJECUCIÓN. LA NOTIFICACIÓN A LA PARTE QUEJOSA


DEL OFICIO MEDIANTE EL CUAL LA RESPONSABLE
PRETENDE CUMPLIR CON LA SENTENCIA DE AMPARO,
PUEDE REALIZARLA EL JUZGADOR, NO OBSTANTE QUE
ESA NOTIFICACIÓN FORME PARTE DEL CUMPLIMIENTO.
Si se concede el amparo para el efecto de que se dicte
una resolución y se notifique la misma en forma perso-
nal a la parte quejosa, es obvio que el fallo protector
sólo se acatará totalmente cuando la autoridad respon-
sable haya ejecutado dichos actos. Sin embargo, como
el fin último del juicio de garantías es que las sentencias
constitucionales que conceden el amparo y la protección
de la Justicia Federal se cumplan, puede el juzgador,
una vez que la autoridad le envía la resolución, ordenar
que ésta se le notifique en forma personal a la parte que-
josa para los efectos legales consiguientes, pues con
ello se evitan requerimientos y actuaciones judiciales
innecesarias que entorpecen la administración de jus-
ticia y además, tal actuación es congruente con lo
dispuesto por el artículo 111 de la Ley Reglamentaria de
los Artículos 103 y 107 Constitucionales, que ordena
que el juzgador que emitió la sentencia protectora,
puede hacer cumplir la ejecutoria de que se trate dic-
tando las órdenes necesarias para ello”.

227
Cuando es la autoridad responsable quien realiza la notifica-
ción, no debe analizarse la legalidad de ésta, sino que debe reputarse
eficaz y válida, mientras no se haya determinado lo contrario mediante
el recurso o medio de defensa pertinente ante la propia potestad
común.

Así se ha establecido en el siguiente criterio:

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Noviembre de 1995
Tesis: 1a. XLIV/95
Página: 121

“INCONFORMIDAD. NO PROCEDE ANALIZAR EN ESTE


INCIDENTE LA LEGALIDAD DE LA NOTIFICACIÓN DE LA
RESOLUCIÓN POR LA QUE SE DA RESPUESTA A LA PE-
TICIÓN DEL QUEJOSO. Si bien el debido respeto al dere-
cho de petición que una ejecutoria de amparo determine
infringido supone no sólo que se dé contestación a la
petición que le fue formulada a la autoridad respon-
sable, sino también que la misma se haga de su cono-
cimiento, ello no puede llevar a considerar que, para
efectos de determinar el debido acatamiento a la eje-
cutoria, deba analizarse la legalidad de la notificación de
la resolución por la que se da respuesta a la petición
del quejoso, pues la misma debe tenerse como válida
mientras no exista una resolución, dictada en el medio

228
Capítulo 5

de defensa legal procedente, que declare lo contrario.


Por lo tanto, en el incidente de inconformidad hecho
valer contra el acuerdo en que se tiene por cumplida la
ejecutoria, no procede analizar los vicios de legalidad
aducidos contra dicha notificación, por no ser materia
del mismo dicho estudio”.

7.- Cuando se otorga el amparo por violación a la garantía de


audiencia, la concesión debe ser lisa y llana, sin constreñir a la autori-
dad responsable a emitir otro acto, en el que previamente respete la
garantía de audiencia. Empero, ello no priva a la autoridad de su
imperio para emitir otro acto después de que haya respetado esa
garantía individual.

Es aplicable la siguiente tesis:

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: V Primera Parte
Tesis: XXX/90
Página: 193

“SENTENCIA DE AMPARO. SUS EFECTOS NO PUEDEN


OBLIGAR A LA AUTORIDAD RESPONSABLE A QUE, UNA
VEZ QUE ÉSTA NULIFICA EL ACTO RECLAMADO, EMITA
OTRO RESPETANDO LA GARANTÍA DE AUDIENCIA CU-
YA VIOLACIÓN MOTIVÓ EL OTORGAMIENTO DE LA

229
PROTECCIÓN. Cuando la sentencia de amparo otorga al
quejoso la protección de la justicia de la Unión, en con-
tra de un acto de naturaleza positiva en virtud de que
la autoridad responsable no respetó la garantía de au-
diencia, y que no tiene como antecedente la gestión
del propio quejoso o de un tercero, el alcance de esa
sentencia, conforme al artículo 80 de la Ley de Amparo,
es el de restablecer las cosas al estado que guardaban
antes de la violación, lo cual se logra lisa y llanamente
con la destrucción del acto reclamado, sin que se pueda
derivar de tal sentencia el efecto de obligar a la auto-
ridad responsable a que emita otro acto respetando la
referida garantía constitucional, cuya violación motivó
la mencionada protección, pues tal efecto ya iría más
allá del citado restablecimiento. En este entendido, el
juez de amparo puede señalarle a la ejecutoria en cues-
tión entre otros alcances, el de condicionar la emisión
de otro acto de las mismas características que el recla-
mado a que se respete la citada garantía, pero de tal
señalamiento no se puede derivar el efecto antes re-
ferido”.

8.- En similares condiciones, debe decirse que tratándose de


una orden de aprehensión, infundada e inmotivada, la concesión del
amparo debe ser lisa y llana.

Sobre el particular rige la siguiente jurisprudencia:

Octava Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación

230
Capítulo 5

Tomo: 56, Agosto de 1992


Tesis: 1a./J. 6/92
Página: 14

“ORDEN DE APREHENSIÓN INFUNDADA E INMOTIVADA.


LA PROTECCIÓN CONSTITUCIONAL QUE SE OTORGUE
DEBE SER LISA Y LLANA. De conformidad con lo dis-
puesto por el artículo 80 de la Ley de Amparo, el efecto
jurídico de la sentencia que otorgue el amparo al que-
joso o agraviado, es el de restituirlo en el uso o goce
de la garantía individual que le fue violada o trans-
gredida, es decir, volver la situación al estado que tenía
antes de la violación cometida por la responsable, lo
que significa que esa sentencia nulifica el acto recla-
mado y los subsecuentes que de él se deriven; en conse-
cuencia, la concesión del amparo respecto de una orden
de aprehensión que contenga violaciones formales debe
ser lisa y llana y no para efectos”.

9.- En ocasiones, durante el procedimiento de ejecución de


las sentencias de amparo pueden sobrevenir situaciones jurídicas o
de hecho que produzcan un cambio de situación jurídica que haga
imposible, legalmente, que puedan materializarse los efectos res-
titutorios de la sentencia constitucional.

Tratándose del cumplimiento de las sentencias de amparo, la


regla es que éstas se ejecuten en sus términos, para lo cual se han
establecido diversos mecanismos en la Ley de Amparo, tales como
la inconformidad, la denuncia por repetición del acto reclamado, el

231
incidente de inejecución y la queja. Sin embargo, existen situaciones
de hecho o jurídicas, trascendentales para que una sentencia
constitucional no pueda ejecutarse en sus términos.

En efecto, el artículo 113 de la Ley de Amparo, proscribe el


archivo de los juicios de amparo en los que no haya quedado
enteramente cumplida la sentencia protectora, en los términos
siguientes:

“Art. 113.- No podrá archivarse ningún juicio de amparo


sin que quede enteramente cumplida la sentencia en
que se haya concedido al agraviado la protección cons-
titucional, o apareciere que ya no hay materia para la
ejecución. El Ministerio Público cuidará del cum-
plimiento de esta disposición”.

El texto de este numeral, deja abierta la posibilidad de que


existan sentencias que carezcan de efectos restitutorios, o bien,
que existan casos en los que no exista materia para la ejecución.

En efecto, el precepto transcrito establece la regla general


aludida, en relación al cumplimiento de las sentencias de amparo,
proscribiendo el archivo de los juicios de garantías en los que no se
hayan cumplimentado las sentencias que concedieron la protección
constitucional a los particulares, salvando de esta prohibición a los
juicios en los que apareciera que ya no hay materia para la ejecución,

232
Capítulo 5

es decir, a los casos en que dichas sentencias, por circunstancias


fácticas o jurídicas, carecen de efectos restitutorios.

Así ha sido interpretado este precepto normativo, por el Pleno


de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de la tesis
visible en el Semanario Judicial de la Federación, Sexta Época, Volumen
IV, Primera Parte, página cien, que a la letra dice:

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE AMPARO CARENTES


DE EFECTOS RESTITUTORIOS.- La ausencia de efectos
restitutorios de algunas sentencias de amparo se deduce
del texto del artículo 113 de la Ley que reglamenta el
amparo, al prevenir que no podrá archivarse ningún
juicio de amparo sin que quede enteramente cumpli-
mentada la sentencia en que se haya concedido la
protección constitucional, o bien cuando apareciere que
no hay materia para la ejecución, es decir, en este último
caso deben estimarse concluidos los juicios, sin que
se hayan operado actos de ejecución”.

Ahora bien, las causales de improcedencia y sobreseimiento


que tienen el efecto de invalidar la acción de amparo, en la tramitación
del juicio relativo, pueden hacerse extensivas a los procedimientos de
ejecución de las sentencias de amparo, con similar propósito, esto
es, para invalidar los efectos vinculatorios de una sentencia de amparo.

Entre otras, podemos citar, a guisa de ejemplo, la relativa al


fallecimiento del quejoso (artículo 74, fracción II) y al cambio de

233
situación jurídica (fracción X del artículo 73), ambos de la ley de la
materia.

En efecto, la fracción II del artículo 74 de la ley de la materia,


establece:

“Art. 74.- Procede el sobreseimiento.--- II. Cuando el


agraviado muera durante el juicio, si la garantía recla-
mada sólo afecta a su persona…”.

De este precepto legal, que por razón de contenido debe


vincularse al diverso artículo 15 del mismo ordenamiento legal, según
el cual “en caso de fallecimiento del agraviado o del tercero
perjudicado, el representante de uno u otro, continuará en
el desempeño de su cometido cuando el acto reclamado no afecte
derechos estrictamente personales, entretanto interviene la
sucesión en el juicio de amparo…” deriva que una de las causas
que pueden provocar que el amparo quede sin materia, es la muerte
del solicitante del mismo, lo cual provocaría, en el caso previsto por
la norma referida, el sobreseimiento del juicio y, en el evento de que
ya se hubiera dictado la sentencia protectora, que ésta quedara sin
materia, por imposibilidad material de restituir al quejoso fallecido,
en el goce de la garantía violada, siempre y cuando ésta solo afecte
a la persona del agraviado, y no trascienda a sus derechos reclamables
por sus herederos.

234
Capítulo 5

En ese evento, bien puede sostenerse que existe una imposi-


bilidad material para cumplimentar en sus términos la sentencia de
amparo, en virtud de que la desaparición física del promovente del
juicio constitucional, cuando no se trate de derechos patrimoniales,
obstaculiza de manera determinante a la autoridad para restituir al
quejoso en el goce de la garantía violada, ya que la muerte, entendida
como la cesación completa y absoluta de la vida, extingue a la per-
sona, y con ella, a sus derechos estrictamente personalísimos.

De esta forma lo interpretó la anterior Primera Sala de este


Máximo Tribunal, en la tesis número 1ª.I/93, visible en el Semanario
Judicial de la Federación, Octava Época, Tomo XI, marzo de mil nove-
cientos noventa y tres, página cinco, que establece:

“INCIDENTE DE INEJECUCIÓN SIN MATERIA, POR FA-


LLECIMIENTO DEL QUEJOSO.- Debe declararse sin
materia el incidente de inejecución de sentencia si se
acredita fehacientemente que ha fallecido el quejoso y
el acto reclamado afecta derechos estrictamente perso-
nales, por lo que ninguna otro persona podría tener
interés en la ejecución de la sentencia de amparo”.

De la lectura de la anterior tesis, vinculada con el artículo


preinserto, se advierte que cabría únicamente la posibilidad, en caso
de que los derechos controvertidos en el amparo fueran de carácter
patrimonial, de que el representante del quejoso, entretanto interviene
la sucesión, reclamara el cumplimiento de la sentencia de amparo,

235
en términos del último párrafo del artículo 105 de la ley multi-
mencionada.

Otro ejemplo, se encuentra en la fracción X del artículo 73 de


la Ley de Amparo, que establece la improcedencia del juicio, por
cambio de situación jurídica, también ha sido aplicada por extensión
e identidad de razón en aquellos juicios de amparo en los que conce-
dido éste, resulta imposible su ejecución, por existir diferentes
situaciones jurídicas a las existentes al momento de haber obtenido
la protección constitucional.

Estas ideas se han visto cristalizadas en las siguientes tesis


que la Suprema Corte ha sustentado:

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. QUEDA SIN MATERIA EL


INCIDENTE SI CAMBIÓ LA SITUACIÓN JURÍDICA CO-
RRESPONDIENTE Y EXISTE IMPOSIBILIDAD JURÍDICA Y
DE HECHO DE CUMPLIRLA.- Si de las constancias de
autos aparece que la sentencia que otorgó el amparo
no fue cumplida, pero por el tiempo transcurrido y por la
naturaleza del acto reclamado resulta que ya cambió
la situación jurídica y existe imposibilidad jurídica y de
hecho para cumplirla, el incidente debe declararse sin
materia, como acontece cuando la protección constitu-
cional se otorgó para que un reo fuera trasladado de
penal y al resolverse el incidente ya ha transcurrido
en demasía el término en el cual se compurgó la pena
correspondiente”.

236
Capítulo 5

Tesis XXXII/90, visible en el Semanario Judicial de la Fede-


ración, Octava Época, Tomo V, Primera Parte, página ciento setenta
y cuatro.

“INEJECUCIÓN DE SENTENCIA. QUEDA SIN MATERIA


EL INCIDENTE SI CAMBIÓ LA SITUACIÓN JURÍDICA Y
EXISTE IMPOSIBILIDAD LEGAL DE CUMPLIRLA.- Si de las
constancias de autos aparece que la sentencia que
otorgó el amparo no puede cumplirse por haber cam-
biado la situación jurídica y existe imposibilidad legal
para ejecutarse, el incidente debe declararse sin ma-
teria, como acontece cuando la protección constitu-
cional se otorgó para que se restituyera la posesión de
un terreno, pero la causa de la desposesión ya no es la
misma que constituyó el acto reclamado, pues el terreno
fue materia de dotación a un ejido, sin que la resolución
presidencial que lo constituyó haya sido reclamada en
el juicio de amparo, hipótesis en la cual el cumplimiento
de la sentencia afectaría derechos de un tercero que
fue extraño al juicio, a saber, el ejido, las cuales tienen
su causa en un acto de autoridad diverso que no guarda
relación con el acto reclamado”.

Tesis LXXXVIII/90, visible en el Semanario Judicial de la Fede-


ración, Octava Época, Tomo V, Primera Parte, página ciento setenta
y cinco.

“EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE AMPARO.- Si bien es


cierto que las ejecutorias dictadas en los juicios de am-
paro, deben cumplirse estrictamente, y aún más que ese
cumplimiento es de orden público, también lo es este
principio fundamental debe entenderse en términos

237
hábiles, puesto que puede ocurrir que cuando se dicten,
ya no exista materia para su ejecución, como sucede
cuando se pronuncia una sentencia concediendo la
protección federal contra un auto de formal prisión,
ignorando la Corte que ya se ha dictado la sentencia
definitiva en el proceso, lo cual hace cambiar la situa-
ción jurídica del detenido, y es una causa de sobre-
seimiento según jurisprudencia establecida por la
Corte”.

Tesis visible en el Semanario Judicial de la Federación, Quinta


Época, Tomo XLVI, página cinco mil trescientos cuarenta y tres.

La interpretación adminiculada y armónica de todos los ele-


mentos anteriores, con relación a otros preceptos de la Ley de la
Materia que sí se refieren específicamente a los efectos de las sen-
tencias de amparo, tales como los artículos 80 y 105, sin olvidar la
premisa básica consagrada en la fracción XVI del artículo 107 cons-
titucional, mismos que, como ya se dijo, deben ser considerados en
su conjunto para lograr una intelección armónica y adecuada de su
contenido, llevan a sostener las siguientes afirmaciones:

a) La sentencia que conceda el amparo tendrá por objeto


restituir al agraviado en el goce de la garantía violada.

b) El juzgador de amparo está obligado, por disposición de


ley, a vigilar el exacto cumplimiento de las sentencias protectoras.

238
Capítulo 5

c) Las autoridades responsables tienen la obligación legal de


dar cumplimiento a las sentencias que conceden el amparo, so pena,
en caso de incumplimiento, de la destitución de su cargo.

d) Existen casos, en los que a pesar de que las autoridades


responsables no hayan dado cumplimiento a la ejecutoria de amparo,
no se les puede aplicar la sanción prevista en la fracción XVI del
artículo 107 constitucional, en virtud de que la omisión, deviene de
una imposibilidad material y/o jurídica para cumplir con lo establecido
en la sentencia protectora.

10.- Uno de los cambios de situación jurídica más represen-


tativos que encontramos en la actualidad es el que se relaciona con
los miembros de las corporaciones policíacas que sean separados
por no cumplir los requisitos de permanencia que las leyes vigentes
en el momento de la remoción señalen para permanecer en el cargo.

Esto es así, porque la adición a la fracción XIII del apartado B


del artículo 123 constitucional, publicada en el Diario Oficial de la
Federación, de fecha ocho de marzo de mil novecientos noventa y
nueve, determina que en ningún caso procederá la reinstalación de
los miembros de las instituciones policiales municipales, estatales y
federales que sean separados por no satisfacer los requisitos de per-
manencia que las leyes vigentes al momento de la remoción señalen
para permanecer en el puesto.

239
En esa tesitura, aún cuando un elemento policial separado
por esa razón hubiera obtenido por virtud de una ejecutoria de amparo
su derecho a la reinstalación, ésta no será posible, con motivo de la
entrada en vigor de la reforma constitucional relativa, a cambio de
lo cual deberá pagársele una indemnización, por lo que en estos
casos los Tribunales de Amparo deberán requerir a las autoridades
responsables el pago de ella, en sustitución de la reinstalación que
hubiera correspondido al agraviado.

240
C
APÍTULO 6
RECURSO DE QUEJA

6.1 INTRODUCCIÓN

En principio, debe señalarse que las autoridades responsables


se encuentran obligadas a dar cumplimiento al fallo protector, de
modo tal, que deben realizar todos y cada uno de los actos deter-
minados en el mismo, y en los cuales se traduce el núcleo esencial
de las obligaciones exigidas.

Si dicha sentencia fuera cumplida en los términos en que se


ordenó, y el quejoso estuviera de acuerdo con ello, el asunto quedará
concluido y se ordenará su archivo.

Sin embargo, puede suceder que al tratar de realizar ese


cumplimiento, las autoridades responsables no se ciñan estrictamente
a lo determinado en el fallo, sino que lo hagan de manera parcial o
incompleta, en cuyo caso habrá “defecto”, o bien, que vayan más

243
allá de lo que se haya ordenado, hipótesis en la cual existirá “exceso”
en el cumplimiento a la ejecutoria de amparo.

El insigne maestro Alfonso Noriega, denomina a este recurso,


como queja-incidente, “toda vez que la Ley concede el recurso de
queja para el efecto de que las autoridades competentes, de acuerdo
con la propia ley, revisen la actuación –la conducta– de las auto-
ridades responsables al cumplimentar una sentencia definitiva,
dictada por las autoridades de control en los casos previstos
por las fracciones VII y IX de la Constitución Federal”. ("Lecciones
de Amparo", Tomo II, ed. Porrúa. México, 1997, pág. 953).

Ahora bien, existe defecto en el cumplimiento a la ejecutoria


de amparo, cuando esta se ejecuta de manera parcial o incompleta,
esto es, sin realizar todas aquellas prestaciones que se determinaron
en el fallo. Dicho de otro modo, habrá defecto en la ejecución, cuando
las autoridades responsables realicen menos deberes jurídicos que los
ordenados o impuestos en el fallo protector.

Existe exceso en la ejecución de la sentencia, cuando la autori-


dad responsable sobrepasa lo que manda la sentencia de amparo, es
decir, extralimita su ejecución. En otras palabras, habrá exceso, cuando
las autoridades responsables ejecuten más actos que los deberes
ordenados o impuestos en la ejecutoria.

244
Capítulo 6

Lo anterior tiene sustento en las siguientes tesis:

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: II Primera Parte
Página: 217

“EJECUCIÓN, DEFECTO DE. NATURALEZA. El defecto de


ejecución consiste en dejar de hacer algo de lo que la
resolución de cuya ejecución se trate, disponga que se
lleve al cabo o se realice, y no en efectuar una ejecución
que por cualquier motivo, sea irregular, pues el vocablo
"defecto", no está empleado en este segundo sentido por
la Ley de Amparo, sino en el primero, ya que dicho orde-
namiento, al hablar de exceso o defecto en la ejecución,
emplea el segundo de esos términos, en contraposi-
ción al primero, queriendo significar con el vocablo
"exceso" sobrepasar lo que mande la sentencia de am-
paro, extralimitar su ejecución y con el vocablo "defecto",
realizar una ejecución incompleta, que no comprenda
todo lo dispuesto en el fallo”.

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: II Primera Parte
Página: 241

245
“QUEJA POR EXCESO O DEFECTO DE EJECUCION,
RESPECTO DE UNA SENTENCIA QUE OTORGÓ EL AMPARO
PARA EFECTOS. El exceso en el cumplimiento de una
ejecutoria que concede el amparo para efectos, de con-
formidad con los artículos 77, fracción III, 80 y 190 de
la Ley Reglamentaria del juicio de garantías, en relación
con lo dispuesto en el artículo 95, fracción IX, del orde-
namiento legal citado, implica que la autoridad respon-
sable al pronunciar nueva sentencia, rebase o decida
puntos diversos de los que determinan el alcance de la
protección otorgada en el fallo constitucional; el defecto
en la ejecución, entraña que la responsable omita el estu-
dio y resolución de alguna de las cuestiones que le
ordenó resolver la ejecutoria que concedió el amparo,
conforme a los términos y fundamentos legales de la
propia ejecutoria con la que está vinculada”.

De lo anterior se sigue que el recurso de queja previsto en el


artículo 95, fracciones IV y IX, de la Ley de Amparo, es el medio
idóneo del cual disponen las partes para combatir aquellos actos
realizados por las autoridades responsables, en cumplimiento a una
sentencia de amparo, en las que no se hayan ejecutado todos aquellos
actos que se determinaron en la misma, y que no sean de carácter
primordial, porque entonces habría inejecución, o bien, para impugnar
los excesos que hayan cometido tales autoridades al dar cumplimiento
a ese fallo.

6.2 PROCEDENCIA DEL RECURSO

Procede en los casos a los que se refieren las fracciones IV y


IX del artículo 95 de la Ley de Amparo, que establecen lo siguiente:

246
Capítulo 6

“El recurso de queja es procedente…”

“…IV. Contra las mismas autoridades, por exceso o


defecto en la ejecución de las sentencia dictada en los
casos a que se refiere el artículo 107, fracciones VII y
IX, de la Constitución Federal, en que se haya concedido
al quejoso el amparo;”.

“…IX. Contra actos de las autoridades responsables,


en los casos de la competencia de los Tribunales Co-
legiados de Circuito, en amparo directo, por exceso o
defecto en la ejecución de la sentencia en que se haya
concedido el amparo al quejoso;”.

Vale la pena citar algunos casos en los que la queja es


improcedente:

1.- Cuando se promueve contra una resolución dictada en


amparo, que no es más que la consecuencia de otra resolución que
causó estado.

Así se ha establecido en la siguiente jurisprudencia:

Quinta Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 432
Página: 288

247
“QUEJA IMPROCEDENTE. Es improcedente la queja que
se endereza contra una resolución dictada en amparo,
que no es más que la consecuencia jurídica de otra
resolución que causó estado”.

2.- La queja es también improcedente cuando la formula un


tercero, alegando que la sentencia es incorrecta porque no fue
emplazado al juicio de garantías.

Así lo dispone la siguiente jurisprudencia:

Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 431
Página: 288

“QUEJA. ES IMPROCEDENTE ESE RECURSO CUANDO LO


FORMULA UN TERCERO ALEGANDO QUE LA SENTENCIA
ES INCORRECTA PORQUE NO FUE EMPLAZADO AL JUI-
CIO DE AMPARO. De conformidad con lo establecido
por los artículos 95, fracciones IV y IX, 96 y 98 de la Ley
de Amparo, el recurso de que se trata cuando se hace
valer en contra de la ejecución de una sentencia, tiene
como objetivo determinar si se incurrió en un defecto
o en un exceso en dicha ejecución sin que, por lo mismo,
puedan hacerse planteamientos en contra de la propia
sentencia. Por consiguiente debe considerarse impro-
cedente un recurso de queja que un tercero hace valer

248
Capítulo 6

en ese supuesto pretendiéndose no que se hubiera


incurrido en un vicio en el cumplimiento de la sentencia,
sino alegándose que no fue oído en el juicio de amparo
respectivo, el tercero que interpone el referido recurso”.

3.- Existe otro criterio conforme al cual la queja es impro-


cedente cuando se alega total inejecución, absoluta desobediencia o
repetición del acto combatido.

Es criterio es el siguiente:

Sexta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 433
Página: 289

“QUEJA IMPROCEDENTE CUANDO SE RECLAMA TOTAL


INEJECUCION O ABSOLUTA DESOBEDIENCIA DEL FALLO
CONSTITUCIONAL, O CUANDO SE ALEGA REPETICIÓN
DEL ACTO COMBATIDO. Si el promovente de un juicio
de garantías aduce la absoluta desobediencia, o el total
incumplimiento del fallo constitucional, o bien alega la
reiteración del acto que reclamó, su instancia no debe
admitirse ni tramitarse en la vía ni mediante el proce-
dimiento que señalan los artículos 95, fracción IV, y 98
de la Ley de Amparo. Cuando hay inejecución, o se produ-
ce la repetición del acto que se reclama, el promovente
del juicio de amparo está plenamente facultado para

249
exigir que se dicten todas las medidas del caso, en los
términos de los artículos 104 a 113, 205 y 208 a 210 de
la Ley de Amparo; sin embargo, de ello no puede in-
ferirse que sea procedente el recurso de queja. Mientras
que la instancia del interesado con motivo de la total
inejecución del fallo federal puede presentarse en cual-
quier tiempo (art. 113 de la Ley de Amparo), la queja
por defecto de ejecución ha de promoverse precisamen-
te dentro del plazo de un año (art. 97, fracción III, de la
misma ley)”.

6.3 QUIÉNES PUEDEN PROMOVER EL RECURSO


DE QUEJA

Cualesquiera de las partes en el juicio de garantías, de acuerdo


a lo que establece el artículo 96 de la Ley de Amparo.

No obstante, cabe precisar lo siguiente:

1.- Cuando es excesivo el cumplimiento, quienes en todo


caso acudirán a la queja, serán el tercero perjudicado, o bien, cualquier
autoridad a quien le depare perjuicio el cumplimiento que se haya
efectuado, quienes tendrán interés en interponerla.

Esto es así, porque salvo raras excepciones, al quejoso no le


interesará que se disminuyan las prestaciones que obtuvo de más,
en virtud del cumplimiento efectuado por la autoridad responsable.

250
Capítulo 6

Verbigracia:

Si en cumplimiento a una ejecutoria de amparo, se debe


devolver al quejoso veinte hectáreas de terreno y se le devuelven
treinta, es claro que ello será en detrimento de los intereses del
tercero perjudicado y, por ende, ello lo facultará para acudir al recurso
de queja por exceso en el cumplimiento.

Tratándose de las autoridades a quienes depare perjuicio el


acto que se realizó en cumplimiento al fallo protector, estarán
facultadas para acudir al recurso de queja, conforme al artículo 96 de
la Ley de Amparo, que en lo conducente establece:

“Cuando se trate de exceso o defecto en la ejecución


del auto de suspensión o de la sentencia en que se
haya concedido el amparo al quejoso, la queja podrá
ser interpuesta por cualesquiera de las partes en el
juicio o por cualquier persona que justifique legalmente
que le agravia la ejecución o cumplimiento de dichas
resoluciones”.

2.- Cuando exista defecto en el cumplimiento a la ejecutoria


de amparo, es claro que el único que acudirá será el quejoso, porque
es a quien le deparará perjuicio el acto que se llevó a cabo.

Es aplicable, por analogía la siguiente jurisprudencia:

251
Sexta Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 430
Página: 287

“QUEJA EN EL AMPARO, QUIENES PUEDEN INTERPONER


EL RECURSO DE. De acuerdo con el texto de la fracción
VIII del artículo 95 de la Ley de Amparo es claro que el
recurso de queja solamente puede ser utilizado por los
quejosos agraviados que promueven el juicio de amparo,
y, por consiguiente, sería absurdo suponer que la auto-
ridad responsable contra la que se promueve en el juicio
de amparo directo, pueda en dicho juicio hacer uso del
recurso en cuestión, que la ley otorga a los promoven-
tes del amparo, precisamente contra las autoridades
responsables”.

6.4 ANTE QUIÉN SE INTERPONE

a) En el caso de la fracción IV del artículo 95 de la Ley de


Amparo, ante el Juez de Distrito o autoridad que conozca
o haya conocido del juicio de amparo indirecto; o bien,
ante el Tribunal Colegiado de Circuito si se trata del caso
previsto en la fracción IX del artículo 107 de la Constitución
Federal (tratándose de aquellos asuntos competencia de
los Tribunales Colegiados de Circuito, en los que se decida

252
Capítulo 6

la constitucionalidad de una ley o establezcan la inter-


pretación directa de un precepto de la Constitución).

b) En el caso de la fracción IX del artículo 95 de la Ley de


Amparo, ante el tribunal que conoció o debió haber cono-
cido de la revisión.

Ello, de conformidad con lo previsto por el artículo 98, primer


párrafo, y 99, párrafo segundo, de la Ley de Amparo, que establecen,
respectivamente lo siguiente:

“En los casos a que se refieren las fracciones II, III y IV


del artículo 95, la queja deberá interponerse ante el
Juez de Distrito o autoridad que conozca o haya
conocido del juicio de amparo en los términos del
artículo 37, o ante el Tribunal Colegiado de Circuito
si se trata del caso de la fracción IX del artículo 107 de
la Constitución Federal, precisamente por escrito,
acompañando una copia para cada una de las au-
toridades responsables contra quienes se promueva y
para cada una de las partes en el mismo juicio de
amparo”.

“En los casos de las fracciones V, VII, VIII y IX del mismo


artículo 95, el recurso de queja se interpondrá por
escrito, directamente ante el tribunal que conoció o
debió conocer de la revisión, acompañando una copia
para cada una de las autoridades contra quienes
se promueva y para cada una de las partes en el
juicio”.

253
6.5 TÉRMINO PARA INTERPONERLA

El artículo 97, fracción III de la Ley de Amparo, establece que


el término para la interposición del recurso de queja en los casos de
las fracciones IV y IX de la Ley de Amparo, es de un año, contado a
partir del día siguiente al en que se notifique al quejoso, el auto en
que se haya mandado cumplir la sentencia, o al en que la persona
extraña a quien afecte su ejecución, tenga conocimiento de ésta;
salvo que se trate de actos que importen peligro de privación de
la vida, ataques a la libertad personal, deportación, destierro o de al-
guno de los prohibidos por el artículo 22 de la Constitución, en que
la queja podrá interponerse en cualquier tiempo.

Sin embargo, existe jurisprudencia en el sentido de que el


término de un año al que se refiere el artículo 97, fracción III, de la Ley
de Amparo, comienza a correr cuando se cometieron los actos que en
opinión del quejoso entrañan exceso o defecto en la ejecución del
fallo constitucional.

Así se ha establecido en la siguiente jurisprudencia:

Sexta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN

254
Capítulo 6

Tesis: 437
Página: 291

“QUEJA POR DEFECTO O POR EXCESO DE EJECUCIÓN.


TÉRMINO PARA INTERPONERLA. El plazo de un año
que para interponer ante el juez de Distrito el recurso
de queja por defecto o exceso de ejecución, concede
el artículo 97, fracción III, de la Ley de Amparo, empieza
a correr cuando se cometieron los actos que entrañan,
en la estimación del quejoso, exceso o defecto de eje-
cución del fallo constitucional”.

6.6 PROCEDIMIENTO

Al darse entrada al recurso de queja, se pedirá informe jus-


tificado a la autoridad a la que se impute el cumplimiento defectuoso
o excesivo, la que debe rendirlo en el término de tres días, y con
informe o sin él, se dará vista al Ministerio Público por igual término,
y transcurrido éste, se dictará la resolución dentro de los tres días
siguientes.

La falta o deficiencia de los informes de las autoridades


responsables crea la presunción de ser ciertos los hechos que se
les imputan por el recurrente, y da lugar a que se les imponga de
plano una multa de tres a treinta días de salario, conforme a lo esta-
blecido por el artículo 100 de la Ley de Amparo.

255
Sin embargo, cabe hacer notar que a pesar de que se actualice
la presunción derivada de ese precepto, no corresponde al quejoso la
carga de la prueba de los hechos que determinen el exceso o defecto
en el proceder de la autoridad, sino que es la propia autoridad
responsable quien debe justificar que no incurrió en esos vicios de
ejecución.

Así se desprende de la siguiente jurisprudencia:

Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo VI, Parte SCJN
Tesis: 441
Página: 294

“QUEJA, RECURSO DE. NO CABE LA INTERPRETACIÓN


ANALÓGICA DEL ARTÍCULO 100 DE LA LEY DE AMPARO,
EN RELACIÓN CON LO ESTABLECIDO POR EL ARTÍCULO
149 DE DICHO ORDENAMIENTO. No puede establecerse
similitud entre las presunciones legales a que se refieren
los artículos 100 y 149 de la Ley de Amparo; la certeza
de los actos reclamados, regulada por el párrafo ter-
cero del artículo 149, se actualiza cuando la autoridad
responsable no rinde su informe justificado, el que tiene
como contenido, de acuerdo con el párrafo segundo del
mismo precepto legal, exponer las razones y fundamen-
tos pertinentes para sostener la constitucionalidad del
acto reclamado o la improcedencia del juicio; en cambio,

256
Capítulo 6

el artículo 100 del ordenamiento citado, se refiere a la


certeza de los hechos respectivos, ante la omisión de
rendir informe con justificación sobre la materia de la
queja, informe que tiene como contenido, lógicamente,
acreditar un comportamiento ajustado a la sentencia
de amparo. En este caso, no queda a cargo del recu-
rrente la prueba de los hechos que determinen el exceso
o defecto en el proceder de la autoridad, una vez actua-
lizada la presunción contenida en el citado artículo.
Acontecen efectos distintos tratándose del párrafo
tercero del artículo 149, pues no obstante actualizada
la certeza del acto, deja a cargo del quejoso la prueba
de los hechos que determinen su inconstitucionalidad,
cuando no lo sea en sí mismo”.

6.7 EFECTOS DE LA RESOLUCIÓN QUE


SE PRONUNCIA

La resolución que se dicta en el recurso de queja interpuesta


por exceso o defecto en la ejecución de la sentencia de amparo,
necesariamente supone el análisis de los actos autoritarios tildados
de esos defectos, con relación a los alcances y efectos del fallo
constitucional, pues la materia sobre la que versa este recurso consiste
en la interpretación del fallo protector a partir de la naturaleza de la
violación examinada en el juicio de garantías; la precisión de los
efectos y alcances propios del fallo protector para lograr el resta-
blecimiento de las cosas al estado que guardaban antes de la violación
constitucional, en los términos del artículo 80 de la Ley de Am-
paro; con base en esos elementos el Tribunal de Amparo debe analizar

257
el acto tildado de defectuoso o excesivo, para declarar si adolece
de esos vicios, o por el contrario, la ejecutoria se encuentra cabalmente
cumplida.

Por ello, la resolución de la queja forma parte integrante de


la sentencia de amparo; es decir, se trata de una unidad de resolu-
ciones, puesto que la resolución de queja no es más que la inter-
pretación legal y obligatoria del fallo protector, que contiene la
declaración de los actos defectuosos o excesivos que hubieren
cometido las autoridades responsables vinculadas por la ejecutoria
de amparo, o en su caso, la declaración de que el fallo protector se
encuentra cumplido.

De no entenderlo así, se llegaría al extremo de aceptar el


incumplimiento de la queja declarada fundada por exceso o defecto
en la ejecución, reconociendo la autonomía o independencia de esta
resolución respecto de la sentencia de amparo, lo cual no es lógico
ni jurídico pues tanto la ejecutoria de amparo, como la resolución
pronunciada en la queja, forman una unidad inescindible.

Es aplicable a lo anterior, la siguiente tesis:

Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación

258
Capítulo 6

Tomo: VI Primera Parte


Tesis: CXLIV/90
Página: 171

“QUEJA POR EXCESO O DEFECTO EN LA EJECUCIÓN DE


LA SENTENCIA DE AMPARO. SU RESOLUCIÓN FIJA EL
ALCANCE DE LA SENTENCIA. La resolución que se dicta
en el recurso de queja interpuesto por exceso o de-
fecto en la ejecución de la sentencia de amparo, nece-
sariamente supone su análisis y la precisión de sus
alcances y efectos, pues la materia sobre la que versa
este recurso consiste en la interpretación del fallo pro-
tector a partir de la naturaleza de la violación examinada
en el juicio de garantías y, una vez interpretada esta
resolución, fijar sus consecuencias para lograr el res-
tablecimiento de las cosas al estado que guardaban
antes de la violación constitucional, en los términos del
artículo 80 de la Ley de Amparo. Por ello, la resolución
de la queja forma parte integrante de la sentencia de
amparo; es decir, se trata de una unidad de resolucio-
nes, puesto que la resolución de queja no es más que
la interpretación legal y obligatoria del fallo protector.
De no entenderlo así, se llegaría al extremo de aceptar el
incumplimiento de la queja declarada fundada por
exceso o defecto en la ejecución, reconociendo la auto-
nomía o independencia de esta resolución respecto de
la sentencia de amparo”.

Por tanto, la resolución que se pronuncia en el recurso de


queja interpuesto con apoyo en el artículo 95, fracciones IV y IX, de
la Ley de Amparo, produce efectos de cosa juzgada.

259
Por lo mismo, si el quejoso llegara a hacer valer su inconfor-
midad contra el acuerdo que declara cumplido el fallo protector, pre-
cisamente con base a lo resuelto en el recurso de queja aludido, así
como la denuncia de repetición del acto reclamado que en su caso
se llegara a formular también, cuando ya se resolvió dicha queja, tal
como se dijo, ambos procedimientos serían improcedentes.

Lo anterior se corrobora con la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Abril de 1999
Tesis: 2a. XLII/99
Página: 210

“INCONFORMIDAD. RESULTA IMPROCEDENTE SI SE


PROMUEVE EN CONTRA DE LA RESOLUCIÓN DEL JUEZ
DE AMPARO QUE TUVO POR CUMPLIDA SU SENTENCIA
PROTECTORA, EN ACATAMIENTO AL FALLO DEL TRIBU-
NAL AD QUEM EMITIDO EN UN RECURSO DE QUEJA DE
QUEJA, EN QUE DECLARÓ QUE NO HUBO DEFECTO EN LA
EJECUCIÓN DEL FALLO PROTECTOR. Si el quejoso estuvo
en desacuerdo con el informe de la responsable sobre el
cumplimiento dado a la sentencia de amparo y promovió
el recurso de queja por defecto en la ejecución del fallo
protector, en términos del artículo 95, fracción IV, de la
Ley de Amparo, y el Juez de Distrito del conocimiento
lo consideró fundado, pero la responsable interpuso

260
Capítulo 6

queja de queja y el Tribunal Colegiado ad quem la


declaró fundada porque estimó que no hubo defecto
en la ejecución de la sentencia protectora, es de consi-
derarse que este fallo constituye una de las etapas
terminales del proceso de ejecución de la sentencia de
amparo y la decisión fundamental que conlleva tiene la
eficacia de cosa juzgada; por lo que si el juez del cono-
cimiento en acatamiento de esta última resolución
declara legalmente cumplido su fallo protector, la inconfor-
midad que se promueva en su contra resulta impro-
cedente”.

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Diciembre de 1996
Tesis: 2a. CXVI/96
Página: 223

“REPETICIÓN DEL ACTO RECLAMADO. NO PUEDE PLAN-


TEARSE RESPECTO DE LA MISMA RESOLUCIÓN QUE EN
UN RECURSO DE QUEJA SE DECLARÓ QUE NO TUVO
DEFECTO EN LA EJECUCIÓN. Cuando el quejoso estima
que hubo defecto en la ejecución de una sentencia de
amparo y promueve recurso de queja para que se exa-
mine tal circunstancia y al resolver el Juez o tribunal
estimó que no hubo defecto en el cumplimiento de la
sentencia, el quejoso no puede plantear la repetición de
acto respecto de la misma resolución que fue materia
del recurso de queja, ya que la imputación del defecto en
la ejecución presupone necesariamente la existencia
de actos y abstenciones a que obliga el fallo y lo único

261
que se plantea es la inconformidad en relación con la
adecuación de los actos de ejecución y el fallo protector,
en tanto que en la repetición del acto no hay ejecución
y la actitud de la responsable es asimilada por el artículo
108 de la Ley de Amparo a la total inejecución de la
sentencia, de manera tal que cuando existe cosa juzgada
acerca de que no hubo defecto en la ejecución de la sen-
tencia de amparo, y con posterioridad a ella se denuncia
la repetición de acto respecto de la misma resolución
que fue materia de la queja, dicha denuncia debe decla-
rarse improcedente, sin que tal criterio sea de atenderse
cuando el acto que se estime repetitivo sea distinto o
posterior al que fue objeto de análisis en el recurso de
queja, pues en tal supuesto el acto que se denuncia
como reiterativo debe ser examinado”.

6.8 DIFERENCIAS ENTRE LA QUEJA Y LA


INCONFORMIDAD

Las más importantes, son las siguientes:

I.- La inconformidad se interpone contra la resolución dictada


por el Tribunal de Amparo, mediante la cual se establece la inexistencia
de la repetición del acto reclamado, o en contra del acuerdo por el
cual se declara cumplida la sentencia de amparo, o se decide que no
existe materia para el cumplimiento; en cambio, la queja se interpone
contra el acto realizado por la autoridad responsable, a través del
cual da cumplimiento a esa sentencia.

262
Capítulo 6

II.- La inconformidad tiene por objeto que la Suprema Corte


de Justicia de la Nación resuelva en definitiva si el Tribunal de Amparo
estuvo en lo correcto, o no, cuando estableció la inexistencia de
repetición del acto reclamado, tuvo por cumplida la sentencia
de amparo; o declaró que no existe materia para el cumplimiento; en
cambio, la queja tiene por objeto que el Tribunal de Amparo determine
si la autoridad responsable incurrió o no en exceso o defecto al dar
cumplimiento a la sentencia de amparo.

III.- Si se declara fundada la inconformidad, la Suprema Corte


de Justicia debe aplicar a la autoridad responsable las sanciones
establecidas en el artículo 107, fracción XVI, de la Constitución General
de la República, a menos que se advierta que no hubo la intención de
burlar el fallo; en cambio, si se declara fundado el recurso de queja,
ello solamente conduce a obligar a la autoridad responsable a que
acate el fallo protector, en los términos en que fue pronunciado y a
los que se precisen en el propio recurso de queja

IV.- Lo que se debe controvertir en la inconformidad, son los


motivos que tuvo en cuenta el Tribunal de Amparo para declarar la
inexistencia de la repetición del acto reclamado, o bien, para tener
por cumplida la sentencia de amparo; en cambio, lo que se contro-
vierte en la queja es que el acto o actos realizados por la autoridad
responsable, no satisfacen la totalidad de los actos o deberes jurídicos
que corresponden a la quejosa con motivo de la ejecutoria de amparo,
o bien, que lo satisficieron en demasía.

263
Verbigracia:

En el caso de los policías que acuden al amparo para impugnar


su baja o destitución, si los efectos restitutorios de la ejecutoria de
amparo consisten en que se les reinstale y paguen salarios caídos
(siempre y cuando no les sea aplicable lo dispuesto por el apartado
“B”, del artículo 123, último párrafo, fracción XVIII constitucional),
el núcleo esencial de la obligación exigida, consiste precisamente en el
cumplimiento de esos supuestos, esto es, en que se les reinstale y se
les paguen los salarios caídos.

En el hipotético caso, si la autoridad responsable se limita a


reinstalar al quejoso, y no le paga los salarios caídos, el quejoso
puede interponer el recurso de queja por defecto en la ejecución de
la sentencia protectora, previsto por el artículo 95, fracciones IV y IX
de la Ley de Amparo, en el que expresará argumentos suficientes
y bastantes para demostrar que la actuación de la autoridad
responsable, aun y cuando constituye parte del núcleo esencial de
la obligación exigida, no abarca la totalidad de los efectos concesorios
del amparo, pues no se le han cubierto sus salarios caídos y demás
prestaciones.

Sobre este tenor, se estima conveniente precisar (a propósito


de las diferencias entre la queja y la inconformidad precisadas con
antelación), que en la inconformidad no se cuantificarían los salarios

264
Capítulo 6

caídos que le correspondieran al agraviado, pues su materia se limita


a determinar si la autoridad responsable satisfizo, o no, el núcleo
esencial de la obligación exigida, más no así a precisar si la ejecutoria
de amparo se encuentra cabalmente cumplida como sí sucede en el
recurso de queja, en el cual, el Tribunal de Amparo sí tiene la obliga-
ción de precisar con exactitud los alcances de los efectos concesorios
del amparo, y si la ejecutoria quedó enteramente cumplida, debiendo
inclusive, en el hipotético caso a estudio, cuantificar los multicitados
salarios.

En el mismo ejemplo, si la autoridad responsable, en cum-


plimiento al fallo protector, reinstala al quejoso en su empleo y le
paga parte de los salarios caídos, la inconformidad resulta impro-
cedente, en virtud de que tales actos trascienden al núcleo de la
obligación exigida, y por tanto, el único medio de impugnación que
válidamente podría hacer valer el quejoso, lo es el recurso de queja
por defecto, para los efectos precisados en el párrafo anterior, esto
es, para que se le cuantifiquen y se le cubran sus salarios caídos.

6.9 PROCEDIMIENTO DEL RECURSO DE QUEJA

Los Tribunales de Amparo deberán:

1.- Dar vista a las autoridades responsables contra las que se


interpone el recurso de queja por exceso o defecto en el cumplimiento

265
a la ejecutoria de amparo, a efecto de que rindan su informe justificado
dentro del término de tres días.

2.- Transcurrido ese término, con informe o sin él, se dará


vista al Agente del Ministerio Público por igual término.

3.- Dentro de los tres días siguientes se dictará la resolución


que corresponda.

6.10 LA QUEJA DE QUEJA

En el caso de que se declarara infundado o improcedente el


recurso de queja, el agraviado puede impugnar la resolución res-
pectiva a través del diverso recurso de queja de queja o requeja a
que se refiere el artículo 95, fracción V, de la Ley Reglamentaria, que
establece:

“El recurso de queja es procedente:… V. Contra las


resoluciones que dicten los jueces de Distrito, el Tribu-
nal que conozca o haya conocido del juicio conforme
al artículo 37, o los Tribunales Colegiados de Circuito
en los casos a que se refiere la fracción IX del artículo
107 de la Constitución Federal, respecto de las quejas
interpuestas ante ellos conforme al artículo 98;…”.

Este recurso se interpondrá dentro del término de cinco días


siguientes al en que surta sus efectos la notificación de la resolución

266
Capítulo 6

recurrida, por escrito directamente ante el tribunal que conoció o


debió conocer de la revisión.

Lo decidido en la queja de queja es la última verdad legal y


por ende surte eficacia de cosa juzgada.

Así se desprende de la siguiente tesis:

Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Abril de 1999
Tesis: 2a. XLII/99
Página: 210

“INCONFORMIDAD. RESULTA IMPROCEDENTE SI SE


PROMUEVE EN CONTRA DE LA RESOLUCIÓN DEL JUEZ
DE AMPARO QUE TUVO POR CUMPLIDA SU SENTENCIA
PROTECTORA, EN ACATAMIENTO AL FALLO DEL TRIBU-
NAL AD QUEM EMITIDO EN UN RECURSO DE QUEJA DE
QUEJA, EN QUE DECLARÓ QUE NO HUBO DEFECTO EN LA
EJECUCIÓN DEL FALLO PROTECTOR. Si el quejoso estuvo
en desacuerdo con el informe de la responsable sobre el
cumplimiento dado a la sentencia de amparo y promovió
el recurso de queja por defecto en la ejecución del
fallo protector, en términos del artículo 95, fracción IV,
de la Ley de Amparo, y el Juez de Distrito del cono-
cimiento lo consideró fundado, pero la responsable
interpuso queja de queja y el Tribunal Colegiado ad quem

267
la declaró fundada porque estimó que no hubo defecto
en la ejecución de la sentencia protectora, es de consi-
derarse que este fallo constituye una de las etapas
terminales del proceso de ejecución de la sentencia de
amparo y la decisión fundamental que conlleva tiene la
eficacia de cosa juzgada; por lo que si el Juez del cono-
cimiento en acatamiento de esta última resolución
declara legalmente cumplido su fallo protector, la in-
conformidad que se promueva en su contra resulta
improcedente”.

268
C ONCLUSIONES
CONCLUSIONES

Quisiéramos aprovechar estas últimas líneas, no para hacer


un resumen o recapitulación de todo lo expuesto, ya que esa labor
intelectual, considerando lo extenso del desarrollo de cada uno de
los apartados que forman este manual, nos llevaría demasiadas líneas.
En todo caso los temas, la doctrina y la jurisprudencia que sirvieron
para el desarrollo del mismo ahí están y permanecerán en el texto
del documento, para que los destinatarios del mismo acudan cuando
así lo estimen pertinente.

Queremos más bien, aprovechar este espacio para hacer una


reflexión crítica acerca de la finalidad de este vademecum.

Con orgullo legítimo podemos decir que este “Manual para


el Eficaz Cumplimiento de las Sentencias de Amparo”, es uno de los
primeros frutos de la nueva, pero entregada Unidad de Gestión y
Dictamen de Cumplimiento de Sentencias de esta Suprema Corte de

271
Justicia de la Nación; de su titular y del personal profesional que
en ella colabora.

Los tiempos modernos exigen cambios, aquellos que susten-


taron la teoría de que el derecho es un obstáculo al cambio social,
perdieron el rumbo. El derecho ha evolucionado, y acorde con ese
proceso dialéctico, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como
máximo intérprete de la Ley Fundamental se ha comprometido con
ese proceso evolutivo.

Prueba de ello, es que nunca, durante el proceso histórico de


este Máximo Tribunal, se le había dado la verdadera importancia a
los procedimientos de ejecución de las sentencias de amparo; hoy
en día, el anquilosamiento en que por años se encontraban los
incidentes de inejecución de sentencia, es cosa del pasado.

El señor Ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia


de la Nación, conocía, al asumir el cargo, el problema que existía en
torno al gran número de juicios de amparo en toda la República
en los que aun no se había cumplido la ejecutoria de amparo, y
acometer ese rezago fue uno de sus compromisos; no podría ser de
otra manera, porque de nada valdría, como en reiteradas veces se
expuso en este prontuario, el largo y difícil camino que en ocasiones
tiene que seguir el quejoso para obtener un fallo definitivo en el que
se declara la inconstitucionalidad de los actos autoritarios, si final-
mente éste no pudiera ejecutarse.

272
Conclusiones

Una sentencia constitucional sin cumplir, es letra muerta, no


corresponde a las expectativas del quejoso, ni a lo que espera de la
Justicia Federal.

Una ejecutoria de amparo, cuyas prerrogativas no se mate-


rializan en la persona del quejoso, equivale a denegarle la justicia, y
esto, de ninguna manera lo puede soslayar nuestro Máximo Tribunal
Constitucional.

Así las cosas, preocupado ante el creciente número de ejecu-


torias que estaban incumplidas, el presidente de esta Suprema Corte
de Justicia de la Nación, auspició la creación de un ente que se
encargara de gestionar ante las autoridades responsables el cum-
plimiento a los fallos protectores, que propusiera dictámenes y
proyectos de resolución relacionados con la materia de ejecución de
los fallos constitucionales; por ello, se creó la Unidad de Gestión y
Dictamen de Cumplimiento de Sentencias, dependiente del Tribunal
en Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante
Acuerdo General número 2/1999, de fecha once de febrero de mil
novecientos noventa y nueve.

Fieles a ese propósito, el titular y personal de esa Unidad se


han dado a la tarea de gestionar, por una parte el cumplimiento a las
ejecutorias pronunciadas en los juicios de amparo, de los que derivan
los incidentes de inejecución respectivos, a fin de que se restituya a

273
los quejosos en el pleno goce de sus garantías individuales violadas,
y por otra, a elaborar los proyectos en los diversos expedientes a su
cargo, tales como incidentes de inejecución de sentencias, inconfor-
midades, denuncias de repetición de actos reclamados y quejas.

Durante el desarrollo de esa labor, la Unidad de Gestión y


Dictamen de Cumplimiento de Sentencias ha tenido contacto personal
con los quejosos, ha sentido su desesperación ante el inexorable
paso del tiempo durante el cual no han podido obtener el cabal
cumplimiento del fallo protector. Ha entendido también y guiado de
la mano a las autoridades responsables que, algunas veces, ante la
confusión e imprecisión de los fallos federales, y otras, porque no
cuentan con el personal jurídico calificado, no saben la forma en que
deben acatar el fallo protector.

Es precisamente la experiencia adquirida en la Unidad de Ges-


tión y Dictamen de Cumplimiento de Sentencias, la que ha permitido
hoy, ver un fruto de muchos que se esperan cosechar, pues con la
elaboración del presente manual esperamos que se comience a crear
en los Tribunales Federales, en las autoridades responsables y en los
propios quejosos, una cultura del cumplimiento de los fallos de
los tribunales constitucionales, pues sólo así se colmarán los esfuerzos
del presidente de nuestro Máximo Tribunal y de la Unidad de Gestión
y Dictamen de Cumplimiento de Sentencias, de lograr el eficaz cum-
plimiento de las sentencias de amparo.

274
A NEXOS
PROCEDIMIENTOS DE EJECUCIÓN A LAS
SENTENCIAS DE AMPARO

SUPUESTOS PREVISTOS HIPÓTESIS QUE SE PROCEDIMIENTO A TÉRMINO


POR LOS AR TÍCULOS PUEDEN DAR EN CADA SEGUIR
105 y 108 DE LA L.A. SUPUESTO
PARA EL
CUMPLIMIENTO DE LA
SENTENCIAS DE
AMPARO

1.- Desacato a la senten- a) El Juez o Tribunal de a) Procede incidente de a) No existe y no opera


cia de amparo. Amparo declara que inejecución de sen- la prescripción (ar-
no se ha cumplido la tencia. tículo 113 L.A.).
sentencia. (artículo
105 párrafo segundo
L.A.).

b) El Juez o Tribunal de b) Procede inconformi- b) Dentro de los 5 días


Amparo declara que dad. siguientes a la noti-
se cumplió la sen- ficación de la reso-
tencia (artículo 105 lución correspon-
párrafo tercero L.A.). diente (artículo 105
penúltimo párrafo
L.A.).

c) El quejoso manifies- c) Pr ocede incidente c) No hay término (ar-


ta su voluntad de que de daños y perjui- tículo 105 L.A.).
la sentencia se cum- cios (artículo 105 úl-
pla mediante indemni- timo párrafo L.A.).
zación (artículo 105
último párrafo L.A.).

2.-Cumplimiento exce- a) El quejoso podrá in- a) Procede queja. a) Para los casos de la
sivo o defectuoso. terponer queja con- fracción IV es de un
tra actos emitidos por año.
la autoridad respon-
sable en cumplimien- b) Y para el caso de la
to de la sentencia de fracción V es de 5
amparo (artículo 95 días (artículo 97
fracciones IV y V ). fracciones II y III).

3.- Repetición del acto a) El Juez o Tribunal de a) Procede enviar los a) El Juez o tribunal re-
reclamado. Amparo deter mina autos a la SCJN. mitirá de inmediato
que existe r epeti- el expediente a la
ción del acto recla- SCJN.
mado.
b) El Juez o Tribunal de b) Pr ocede inconfor- b) Dentro de los 5 días
Amparo deter mina midad. siguientes a la noti-
que la autoridad res- ficación correspon-
ponsable no incurrió diente (artículo 108
en r epetición del L.A.).
acto reclamado (ar-
tículo 108 L.A.).

277
INCIDENTE DE DAÑOS Y PERJUICIOS

278
ARTÍCULO 105 DE LA LEY DE AMPARO ÚLTIMO PÁRRAFO

SUPUESTO OBJETO PRESUPUESTOS QUE EL MONTO PUEDE SER MECANISMOS A


DEBEN DARSE : DETERMINADO POR: CONSIDERAR

Las autoridades vincu- Cuantificar los daños 1- La existencia de 1- Convenio entre 1- Manifestación ex-
ladas al cumplimiento que se causaron al que- una sentencia eje- las partes. presa del quejoso.
de la ejecutoria de joso con el acto rec- cutoriada que ha-
amparo, no están en lamado, conforme a ya concedido el
condiciones de res- lo dispuesto en la ju- amparo.
tituir al agraviado en risprudencia de contra-
el pleno goce de las dicción de tesis 99/97. 2- Imposibilidad ma- 2- Mediante reso- 2- Código Federal
garantías violadas en terial o jurídica. lución judicial. de Procedimien-
términos de la propia tos Civiles aplica-
ejecutoria, por impo- do supletoria-
sibilidad jurídica o ma- mente a la Ley de
terial, y el quejoso Amparo.
manifiesta su volun-
tad de que se cumpla 3- A petición de 3- La indemnización
la sentencia de am- parte agraviada, no incluye con-
paro subsidiariamente. no obstante que ceptos o presta-
por decreto del ciones distintas
31 de diciembre de las compren-
de 1994, se pro- didas en la sen-
puso facultar a la tencia, como lo
SCJN para que de son los perjuicios.
manera oficiosa
pueda iniciar el 4- El Juez de Distrito
incidente. deberá vigilar el
cumplimiento.
Anexos

DIAGRAMA DEL INCIDENTE DE INEJECUCIÓN SIN MATERIA


POR CUMPLIMIENTO ACREDITADO ANTE LA SCJN

SENTENCIA DE AMPARO
(EFECTOS)

INCUMPLIMIENTO DE LA
AUTORIDAD RESPONSABLE

INCIDENTE DE INEJECUCIÓN
DE SENTENCIAS

CUMPLIMIENTO DE LA AUTORIDAD
RESPONSABLE DURANTE SU
TRAMITACIÓN ANTE LA SCJN

EL INCIDENTE DE INEJECUCIÓN DE
SENTENCIAS QUEDA SIN MATERIA

279
DIAGRAMA DE LA INCONFORMIDAD

SENTENCIA DE AMPARO
(EFECTOS)

CUMPLIMIENTO DE LA
AUTORIDAD RESPONSABLE

EL JUEZ O TRIBUNAL DE AMPARO TIENE


POR CUMPLIDA LA SENTENCIA

INCONFORMIDAD

SCJN

INFUNDADA INFUNDADA IMPROCEDENTE

SE REMITEN LOS AUTOS AL JUEZ DEL


CONOCIMIENTO PARA QUE REQUIERA
A LA AUTORIDAD RESPONSABLE
EL CUMPLIMIENTO

280
Anexos

DIAGRAMA DE LA DENUNCIA DE REPETICIÓN


DEL ACTO RECLAMADO

SENTENCIA DE AMPARO
(EFECTOS)

CUMPLIMIENTO DE LA
AUTORIDAD RESPONSABLE

DENUNCIA DE REPETICIÓN
DEL ACTO RECLAMADO

EL JUEZ O TRIBUNAL EL JUEZ O TRIBUNAL


DETERMINA QUE NO EXISTE DETERMINA QUE EXISTE
REPETICIÓN DEL ACTO REPETICIÓN DEL ACTO
RECLAMADO RECLAMADO

DEBERÁ REMITIR DE
INCONFORMIDAD INMEDIATO LOS AUTOS
A LA SCJN

INFUNDADA FUNDADA FUNDADA INFUNDADA

SE REMITEN LOS AUTOS AL JUEZ DEL


CONOCIMIENTO PARA QUE REQUIERA
A LA AUTORIDAD RESPONSABLE
EL CUMPLIMIENTO

281
DIAGRAMA DE LA QUEJA

SENTENCIA DE AMPARO
(EFECTOS)

CUMPLIMIENTO DE LA
AUTORIDAD RESPONSABLE

QUEJA

INFUNDADA FUNDADA

QUEJA DE QUEJA QUEJA DE QUEJA

INFUNDADA FUNDADA FUNDADA INFUNDADA

COSA INEJECUCIÓN COSA


JUZGADA JUZGADA

282
ESTA OBRA SE TERMINÓ DE EDITAR EL
13 DE OCTUBRE DE 1999, Y SE IMPRIMIÓ EN
GRUPO IMPRESOR CARMONA, S.A. DE C.V.
LA EDICIÓN CONSTA DE 2000 EJEMPLARES.