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 Patriarcas y Profetas, pág. 333
Patriarcas y Profetas, pág. 333

“Para el ‘profano e impío príncipe’ había llegado el día del ajuste

final de cuentas. El Señor decretó: ‘Depón la tiara, quita la corona.’

Hasta que Cristo mismo estableciese su reino, no se iba a permitir

a Judá que tuviese rey. El decreto divino acerca de la corona de la

casa de David era: ‘Del revés, del revés, del revés la tornaré; y no

será ésta más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y se la

entregaré’ Ezequiel 21:25-27.…

“El residuo de Judá iba a ser llevado en cautiverio, para que

aprendiese por medio de la adversidad las lecciones que se había negado a aprender en circunstancias más favorables. Ya no era

posible apelar de este decreto del santo Vigía”

(Patriarcas y Profetas, pág. 333).

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CINCO REYES FIELES

En el año 20 de Jeroboam rey de Israel, Asa empezó a
1 reinar sobre Judá. Asa hizo lo recto ante el Eterno, como David. Josafat hijo de Asa empezó a reinar sobre Judá en

el cuarto año de Acab rey de

Israel....

Y anduvo en todo el

camino de Asa su padre, sin declinar de él, haciendo lo recto ante los ojos del Eterno. Durante la mayor parte de este tiempo de apostasía en Israel, Asa gobernaba en el reino de Judá. Durante muchos años hizo Asa lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová su Dios. Porque quitó los altares del culto ajeno, y los altos; quebró las imágenes, y taló los bosques; y

mandó a Judá que buscasen a Jehová el Dios de sus padres, y pusiesen por obra la ley y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los altos y las imágenes. En sus esfuerzos por gobernar sabiamente, Josafat procuró persuadir a sus súbditos a que se opusieran firmemente a las prácticas idólatras. Gran número de los habitantes de su reino ‘sacrificaba aún, y quemaba perfumes en los altos’. El rey no destruyó en seguida esos altares; pero desde el principio procuró salvaguardar a Judá de los pecados que caracterizaban al reino del norte bajo el gobierno de Acab. Josafat mismo era leal a Dios. No buscó a los Baales; sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel.Por causa de su integridad, el Señor le acompañaba, y ‘confirmó el reino en su mano.

CINCO REYES FIELES

En el séptimo año de Jehú empezó a
2 reinar Joás, y reinó cuarenta años en

Jerusalén. Su

madre

fue

Sibia,

de

Beerseba. (12:2) Y Joás hizo lo recto ante

los ojos del Eterno todo el tiempo que lo dirigió el sacerdote Joiada. (14:1) En el segundo año de Joás hijo de Joacaz rey de Israel, empezó a reinar Amasías hijo

de Joás rey de

Judá....

(14:3) Hizo lo recto

en ojos del Eterno, aunque no como David su padre. Hizo como su padre Joás. El tabernáculo, como después el templo, se erigió totalmente con ofrendas voluntarias; y para sufragar los gastos de las reparaciones necesarias y otros desembolsos, Moisés mandó que, en ocasión de cada censo del pueblo, cada uno diera medio siclo para ‘el servicio del santuario’. En el tiempo de Nehemías se hacía una contribución anual para estos fines. De vez en cuando se ofrecían sacrificios expiatorios y de agradecimiento a Dios. Estos eran traídos en grandes cantidades durante las fiestas anuales. Y se proveía generosamente para los pobres.

CINCO REYES FIELES

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En el año 27 de Jeroboam, rey de Israel, empezó a

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reinar Azarías hijo de Amasías rey de

Judá....

(3) Hizo lo

recto ante los ojos del Eterno, conforme a todo lo que su padre Amasías había hecho. El largo reinado de Uzías [también llamado Azarías] en la tierra de Judá y de Benjamín fué caracterizado por una prosperidad mayor que la conocida bajo cualquier otro gobernante desde la muerte de Salomón, casi dos siglos antes. Durante muchos años el rey gobernó con discreción. Gracias a la bendición del cielo, sus ejércitos recobraron parte del territorio que se había perdido en años anteriores. Se reedificaron y fortificaron ciudades, y quedó muy fortalecida la posición de la nación entre los pueblos circundantes. El comercio revivió y afluyeron a Jerusalén las riquezas de las naciones. La fama de Uzías ‘se extendió lejos, porque se ayudó maravillosamente, hasta hacerse fuerte. Sin embargo, esta prosperidad exterior no fué acompañada por el correspondiente reavivamiento del poder espiritual. Los servicios del templo continuaban como en años anteriores y las multitudes se congregaban para adorar al Dios viviente; pero el orgullo y el formalismo reemplazaban gradualmente la humildad y la sinceridad. Acerca de Uzías mismo hallamos escrito: Cuando fué fortificado, su corazón se enalteció hasta corromperse; porque se rebeló contra Jehová su Dios.

LIMPIEZA ESPIRITUAL Y REFORMA

En el tercer año de Oseas, empezó a reinar Ezequías hijo

Judá....

(3) Hizo lo recto ante los ojos del

  • 4 de Acaz, rey de Eterno, como David su

padre....

(5) En el Eterno, Dios de

Israel puso su esperanza. Ni antes ni después de él hubo

otro como él entre todos los reyes de Judá. (6) Porque se llegó al Eterno y no se apartó de él, sino que guardó los Mandamientos que el Señor prescribió a Moisés. (7) Y el Eterno estuvo con él. Y todo lo que emprendía, prosperaba. En agudo contraste con el gobierno temerario de Acaz se destacó la reforma realizada durante el próspero reinado de su hijo, Ezequías, quien subió al trono resuelto a hacer cuanto estuviese en su poder para salvar a Judá de la suerte que iba cayendo sobre el reino septentrional. Los mensajes de los profetas no alentaban las medidas a medias. Únicamente por medio de una reforma decidida podían evitarse los castigos con que el pueblo estaba

amenazado. En esa crisis, Ezequías demostró ser el hombre oportuno. Apenas hubo ascendido al trono, empezó a hacer planes y a ejecutarlos. Primero dedicó su atención a restaurar los servicios del templo, durante tanto tiempo descuidados; y para esta obra solicitó fervorosamente la cooperación de un grupo de sacerdotes y levitas que habían permanecido fieles a su sagrada vocación. Confiando en su apoyo leal, les habló francamente de su deseo de iniciar inmediatamente reformas abarcantes.

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LIMPIEZA ESPIRITUAL Y REFORMA

Cuando Josías empezó a reinar tenía ocho años, y reinó en

  • 5 Jerusalén 31

años....

(22:2) Hizo lo recto ante los ojos del

Eterno, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin desviarse a la derecha ni a la izquierda. (23:3) Y el rey se puso

en pie junto a la columna, e hizo alianza ante el Eterno, de que irían en pos del Eterno, y guardarían sus Mandamientos, sus testimonios y sus normas, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto. (23:4) El rey mandó al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes del segundo orden y a los guardas de la puerta, que sacasen del templo del Eterno todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para el bosque y para la milicia del cielo. Los quemó fuera de Jerusalén. Con la ascensión de Josías al trono, desde el cual iba a gobernar treinta y un años, los que habían conservado la pureza de su fe empezaron a esperar que se detuviera el descenso del reino; porque el nuevo rey, aunque tenía tan sólo ocho años, temía a Dios. Hijo de un rey impío, asediado por tentaciones a seguir las pisadas de su padre, y rodeado de pocos consejeros que le alentasen en el buen camino, Josías fué sin embargo fiel al Dios de Israel. Advertido por los errores de las generaciones anteriores, decidió hacer lo recto en vez de rebajarse al nivel de pecado y degradación al cual habían caído su padre y su abuelo. Sin apartarse a diestra ni a siniestra,’ como quien debía ocupar un puesto de confianza, resolvió obedecer las instrucciones que habían sido dadas para dirigir a los gobernantes de Israel; y su obediencia hizo posible que Dios le usase como vaso de honor.

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CAÍDA DE JUDÁ

De 21 años era Sedequías cuando empezó a

  • 6 reinar, y once años reinó en Jerusalén. (12) Hizo lo malo ante el Eterno, su Dios, y no se humilló ante el profeta Jeremías, que le hablaba de parte del

Eterno....

(17) Por eso el Eterno trajo

contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su Santuario, sin perdonar joven, ni doncella, ni anciano, ni decrépito. A todos entregó en su mano. (18) Y todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa

del Eterno, los tesoros del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia. Los hijos de Israel fueron llevados cautivos a Babilonia porque se separaron de Dios, y ya no mantuvieron los principios que se les habían dado para preservarlos libres de los métodos y prácticas de las naciones que deshonraron a Dios. El Señor no podía darles prosperidad, ni podía cumplir su pacto con ellos, mientras no estaban de acuerdo con los principios que les había dado celosamente para mantener. Por su espíritu y sus acciones tergiversaron su carácter, y permitió que fueran tomados cautivos. Debido a su separación de Él, los humilló. Los dejó en sus caminos, y el inocente sufrió con los culpables.

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CAÍDA DE JUDÁ

Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos en tierra, porque la

  • 7 corona de vuestra gloria ha caído de vuestra cabeza. Sino que lo estableceré para siempre en mi casa y en mi reino, y su trono será firme para siempre. En esos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo de justicia, que hará juicio y justicia en la tierra. (16) En esos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y lo llamarán: EL SEÑOR, JUSTICIA NUESTRA. (17) Porque así dice el Eterno: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel. Sedequías fue fielmente instruido por medio del profeta Jeremías, cómo podría ser preservado de las calamidades que seguramente le sobrevendrían si no cambiaba su curso y no sirviera al Señor. Llegaron las calamidades, porque no se colocaba por obediencia bajo la protección de Dios. Habiéndole sacado los ojos, fue llevado en cadenas cautivo. Qué triste y terrible advertencia es para aquellos que se endurecen bajo la reprensión, y no se humillarán en arrepentimiento, para que Dios los salve. Los sombríos años de destrucción y muerte que señalaron el fin del reino de Judá, habrían hecho desesperar al corazón más valeroso, de no haber sido por las palabras de aliento contenidas en las expresiones proféticas emitidas por los mensajeros de Dios. Mediante Jeremías en Jerusalén, mediante Daniel en la corte de Babilonia y mediante Ezequiel a orillas del Chebar, el Señor, en su misericordia, aclaró su propósito eterno y dió seguridades acerca de su voluntad de cumplir para su pueblo escogido las promesas registradas en los escritos de Moisés.

ESTUDIO ADICIONAL

2 Crónicas 21:7 El Conflicto de los Siglos, pág. 19 Profetas y Reyes, pág. 83

“Por haber sido elegido Israel para conservar el conocimiento de Dios en la tierra, había sido, desde el mismo principio de su existencia como nación, el objeto

especial de la enemistad de Satanás, y éste se habría propuesto causar su

destrucción. No podía hacerles daño mientras los hijos de Israel fueran

obedientes a Dios; por lo tanto había dedicado todo su poder y astucia a inducirlos a pecar. Seducidos por sus tentaciones, habían transgredido la ley de

Dios y, habiéndose separado así de la Fuente de su fuerza, se les había dejado

caer presa de sus enemigos paganos. Fueron llevados en cautiverio a Babilonia, y permanecieron allí muchos años. Sin embargo, el Señor no los abandonó. Les

envió sus profetas con reproches y amonestaciones. El pueblo despertó, vio su

culpabilidad, se humilló delante de Dios, y volvió a él con verdadero

arrepentimiento. Entonces el Señor le envió mensajes de aliento, declarando que

le libraría del cautiverio y le devolvería su favor. Esto era lo que Satanás quería resueltamente impedir. Un remanente de Israel había vuelto ya a su patria, y

Satanás estaba tratando de inducir a las naciones paganas, que eran sus agentes, a destruirlo completamente” (Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 442).