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Presentación ADEHUM

¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA HUMANISTA?

Sus representantes más relevantes son: Abraham Maslow, Carl R. Rogers, Rollo May,
Víktor Frankl, Gordon Allport y Fritz S. Perls.

Se le conoce como la tercera fuerza, siendo la primera el Psicoanálisis y la segunda el


Conductismo. La psicología humanista no se queda en lo externo de la conducta, sino que
trata de buscar el significado y la causa interna pero sin tener que ir a las motivaciones
inconscientes; le interesa el presente, la situación actual de la persona.

El Humanismo tiene una visión positiva del ser humano, tiene confianza en la persona,
concibe a la persona como una totalidad en la que se interrelacionan factores físicos,
emocionales, mentales, ideológicos y espirituales, formando el ser real, siendo más que la
suma de sus partes, siendo un Yo integral. La psicología humanista no disecciona, no
separa aspectos de la persona, ve un ser completo y tiene en cuenta cada aspecto y su
influencia con el resto.

Considera al hombre dotado de todas las potencialidades necesarias para su completo


desarrollo. A diferencia del conductismo y del psicoanálisis que ven al hombre como un
ente incompleto, víctima de sus instintos y determinado por ser biogenético. En cambio, la
psicología humanista considera que todos somos capaces de cambio y curación. Esta
actitud positiva facilita el proceso de sanación, pues piensa que la persona tiene una
tendencia natural hacia el crecimiento y desarrollo, con lo cual consigue su propia
realización y por ende, su felicidad.

En el psicoanálisis y el conductismo reducen una característica esencial del ser humano,


que para el humanismo es muy importante, y esta característica es la consciencia, la
consciencia del sí mismo, de su existencia, de su auto-directividad orientada y tendiente a
su ser y a su existir.

La Psicología Humanista insiste en la libertad humana en franca oposición con el


conductismo. No deja de reconocer la influencia del ambiente, de los hábitos y de la
herencia, pero además de esto, existe en el hombre una potencialidad interna con la cual
es capaz de crear estructuras originales, descubrir nuevas perspectivas para orientar su
conducta y asignar un peso diferente a los valores que recibe por parte de la sociedad.

El objetivo inicial del enfoque humanista es que la persona se responsabilice de su propia


existencia, es decir, que reconozca que a pesar de todas las experiencias, limitaciones
físicas y condiciones que se le han impuesto, existe un grado de libertad de elección, que
la hace responsable de sí misma. No sólo necesita adquirir hábitos para atender la
información que sus propios sentidos y sus valores le ofrecen, sino recoger que es capaz
de tomar decisiones que implican elegir y comprometerse en la acción.

El ser humano posee medios para la autocompasión, para cambiar el concepto de sí


mismo, de las actitudes y del comportamiento auto-dirigido y esos medios pueden ser
explotados con sólo proporcionar un clima favorable de actitudes psicológicas, según
Rogers.

Se puede decir que en todo ser humano hay una corriente de movimiento hacia la
realización constructiva de sus posibilidades, la cual es inherente, así como una tendencia
hacia un desarrollo más completo y complejo, llamado Tendencia Actualizante.

Por lo tanto, uno de los principales objetivos de la terapia es la creación de un ambiente


que propicie la confianza en uno mismo, la apertura hacia las propias vivencias y la
expresión auténtica de emociones y sentimientos.

El enfoque humanista enfatiza el comportamiento del terapeuta, sus actitudes, su relación


humana, la utilización de la intuición y la capacidad de comunicarse en varios niveles.

La comunicación interpersonal en niveles profundos es muy importante ya que afecta las


emociones, sus significados y su modo de captar la vida; es donde se propicia la
comprensión, el arte de escuchar, la empatía, la amistad y el amor.

El ser humano es un ser cuyo comportamiento está en constante y continuo cambio y


posee la capacidad única de ser consciente de su existencia dinámica. La capacidad que el
ser humano posee de ser consciente de sí mismo, de las situaciones y condiciones que
ejercen influencia sobre él, así como de la influencia que él ejerce sobre éstas, le permite
la toma de decisiones y le da poder de elección.

La dirección de estas elecciones tiende hacia el desarrollo y la maduración de sus


potencialidades innatas. La libertad significativa del ser humano consiste precisamente en
esa capacidad de elección y en este sentido se responsabiliza por su propia existencia.
Esta libertad es lo que diferencia al hombre de cualquier otro ser.

El ser humano existe dentro de un contexto y su conciencia de existencia y desarrollo es el


resultado de sus relaciones con los objetos y congéneres de su mundo. A partir de este
hecho, el lenguaje y la conciencia adquieren significado. La conciencia de sí mismo es el
resultado de la interacción con otros seres humanos.
La Psicología Humanista piensa que cada persona tiene la capacidad natural para captar
los valores. El desarrollo y la evolución de la conciencia juegan un papel importantísimo en
la formación de una escala valorativa personal. La capacidad de elegir responsablemente y
libremente son factores que conducen al proceso valorativo.

Las tendencias a la autorrealización y a la trascendencia son innatas en el ser humano, la


primera se refiere al desarrollo potencial innato y la segunda a ir más allá de la conciencia
ordinaria, a la necesidad de plenitud que los bienes transitorios no satisfacen y que llevan
al hombre a desbordar los límites terminales y proyectarse más allá del horizonte histórico
e individual.