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Sunka Raku: Alegría evanescente o la ceremonia de un retrato.

Sunka Raku ​se traduce a alegría evanescente y ese es el nombre de la casa de ​Roberto
Behar​, a quien ​Hari Sama​ le regala este documental contemplativo que traza un camino
hacia esta casa que respira y a la ceremonia de té que se celebra en su interior.
“Pues mira, yo a Roberto lo conozco desde hace mucho más tiempo, nos conocimos en el
ámbito de las filmaciones publicitarias, yo dirigí en una casa productora que él tuvo hace
muchos años.” ​cuenta Sama, ​“Hace 12 años yo tuve un accidente en el que perdí a alguien
muy cercano y muy querido, entré en un proceso de duelo tremendo; yo venía de un estudio
de budismo de otro tipo, una corriente de budismo en el que se ve la muerte de una manera
muy específica, un dogma que a mí no me hizo sentido en este momento, entonces me
acerqué a Roberto, le pedí que fuera mi maestro porque intuí que había algo importante
para mí en la ceremonia del té, aún sin conocerla bien y me convertí en su primer alumno y
durante dos años subí todos los Lunes al Ajusco a estar en estas casas y aprender. De
pronto tuve una epifanía, me di cuenta de la labor inaudita que había significado que
existieran esas casas que ahora se veían rodeadas de árboles: eran una escultura viva de
una vida y un trabajo; la primera idea fue: hagamos un documental de cómo se hicieron
esas casas y en ese proceso me doy cuenta de que la vida de Roberto es una metáfora
maravillosa que tiene que ser contada”.​ Behar recuerda con lujo de detalle cuando Sama le
pidió ser su primer alumno: ​“Evidentemente por ser amigos cercanos, conocía su condición
en este momento debido a la pérdida de su amada hija de ocho años y accedí con todo el
gusto y el cariño del mundo.”​ relata, y se niega a asirse de la palabra terapia, prefiere la
analogía de una ventana:​ “Una ventana a través de la cual él pudiera asomarse a los rayos
de luz del sol, de vida. En estas disciplinas nada es ‘instant’, todo es lento, igual que la vida
que da la impresión de ser continua, casi eterna: el mundo del aprendizaje de la ceremonia
de té tiene esta misma característica, si te clavas en tratar de entender, por entender me
refiero racionalmente, es muy desesperante, pero si por momentos te dejas ir y dejas que
las cosas sucedan sin analizarlas más de la cuenta, las cosas caminan, más que creer hay
que dejarse en paz para que las cosas sucedan, de esa manera introduje Carlos en este
mundo.” B ​ ehar describe lo demandante de atención que es el ritual del té, y su efectividad a
la hora de calmar el vaivén de los pensamientos hasta ponerles un alto, un narrador
estupendo incluso en la entrevista, no es una sorpresa que Sama se haya cautivado con la
historia tan particular de su vida que el mismo Behar nos va relatando en la cinta,
camuflando sus recuerdos al paisaje inquieto de sus casas. Él solía producir y dirigir
publicidad, por lo mismo, sus amigos solían preguntar por el proceso de la película.
“Cuando comenzó el asunto de ir a mi casa y poner cámaras, yo en lugar de estar sentado
atrás de las cámaras, como lo hice 50 años, ahora estaba al frente; él (Hari Sama) estaba a
mi lado izquierdo, todo esto me recordó mucho al psicoanálisis: ‘bueno, bueno, a ver
cuéntanos un poco de tu historia…’ Pero cuando empiezan a preguntarte más hondo, tragas
saliva y dices: -invento o digo -entonces decidí decir. Empecé a hablar de las cosas de mi
vida y sobre todo de mi manera de percibirlo, independientemente de cómo haya sido o sea
mi vida: cómo es que yo lo veía, una cosa es lo que uno cree y otra cosa es lo que uno es,
aunque uno no lo crea” ​concluye, sonriente​. “Todo el mundo me pregunta ‘¿cómo está el
proceso?’ y... ¿cuál proceso? Yo siempre, como director de cine que fui, al terminar de
hacer un corte o una serie de tomas me asomaba a la cámara para ver cómo íbamos, y
aquí cuando le pedía a Carlos que me dejara ver un pedacito, él me decía que no; pasó el
tiempo y un día me dijo: -ya está terminada, vamos a verla pero a Morelia.” ​La película se
proyectó en el Festival de Morelia en el 2015 y hasta ahora se ha estrenado a nivel
nacional, Sama y Behar recuerdan con mucho cariño el cálido aplauso de la audiencia:
“Recuerdo perfectamente bien el absoluto y total silencio de la sala,” ​nos describe Behar,​“la
gente estaba enlazada con la película, estaban acompañándonos, acompañándose, era
​ l resultado es un documental biográfico, un retrato íntimo de una vida y de su
cálido.” E
búsqueda particular de sentido. Las estaciones son retratadas tal cual en la casa a lo largo
de la cinta con sus flores y sus lluvias: su estructura es muy especial, te va encausando
poco a poco con un sonido nítido y envolvente, con una cinematografía pausada al destino
que es la casa. La narrativa particular de esta cinta tiene una delicada influencia del cine
oriental, es estática y contemplativa a propósito de las carácteristicas de la Ceremonia
misma: ​“A partir de ‘El sueño de Lu’ es que empiezo un proceso de encontrarme con
personajes con una necesidad ontológica mucho más profunda y con procesos de
introspección muy serios de reencontrarse o encontrar un sentido en la vida a partir de una
búsqueda externa, que siempre refleja un diálogo interior; cada película te va pidiendo qué
necesita, aunque el sonido, la verdad, es una de las maravillas del cine...”​ confesaba Sama,
“Además Roberto es un gran narrador, parecido a un gran sabio alrededor de una fogata
que está rodeado por una comunidad tradicional que necesita la palabra para envolverse en
una historia,”​ nos describe pausadamente, pero Sama quería que esta cinta fuera algo más
que un documento, que una narración... ​“La parte cinematográfica son las casas, es abrirle
la puerta al espectador a través de la película para entrar a la contemplación de los jardines,
a sentir lo que es poder estar en el presente un instante, haciendo una taza de té; de mirar
por una ventana y ver que ahora el jardín está lleno de flores blancas; que llegó el verano y
está lloviendo sobre las casas. El sonido tenía que ser súper envolvente y la música, la
música narrativa del documental, tenía que tener esa cualidad misteriosa y contemplativa,
siento que entre Lena (Esquenazi, diseñadora del sonido) y Erick (Bongcam, compositor)
lograron una cosa súper poderosa.” ​ ​Nicolás Echeverría​ y ​Julio Estrada​ figuran entre las
amistades de Behar que colaboran con sus testimonios. La cinta tiene un guiño al arte
conceptual y es un fiel retrato a la cadencia de lo ceremonioso, sin embargo esto podría
pasar desapercibido para los espectadores que se enfrentan al íntimo retrato de un
desconocido. Al preguntarle a Hari Sama cómo esperaba que respondiera la audiencia,
levantó los ojos, buscando tímidamente una respuesta: ​“Descubrí que el cine que a mí me
interesa hacer es en el que yo mismo me vulnero, en el que yo mismo me pongo en la
diana; ahora que estuve preparando ‘Esto no es Berlín’, que es la última película que acabo
de terminar de filmar, muchos artistas conceptuales hicimos, con un grupo muy nutrido de
actores, una investigación alrededor del arte contemporáneo con gente increíble, muy
violenta en términos artísticos, para revisitar por qué alguien se mete a una galería con un
amigo que dispara y le pide que le dispare en el brazo: eso es una obra de arte, un acto
poético extraordinario en el que encontramos la belleza de ser una escultura viva que se
pone en un estado de vulnerabilidad profundo como ese; en ésta película, en ‘El sueño de
Lu’, y en ‘Esto no es Berlín’ me identifico con éste artista: de alguna manera me meto a la
galería y le digo a un amigo: -dispárame. Cuando un acto poético se hace desde un lugar de
generosidad y de honestidad, forzosamente va a conectar con alguien, ¿sabes? No sé con
quién pero alguien va a disfrutar y a llevarse el regalo de la experiencia de esta película que
te deja un sabor de boca de enorme esperanza para lo que te quede de vida en este plano
de conciencia.”​ El cine es la herramienta predilecta de diálogo para Sama, su nueva cinta,
no sólo es un íntimo retrato para un querido amigo, también es un retrato de sí mismo.

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