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La protección de los recursos naturales

El medio ambiente provee el entorno necesario para la vida humana, flora y fauna.
Los recursos naturales, patrimonio de la nación, constituyen los elementos
materiales necesarios para satisfacer nuestros requerimientos de alimentación,
vestido, vivienda, energía y demás productos de la población peruana actual, pero
también deben de garantizar el bienestar de las generaciones futuras. Estamos
tomando prestado hoy lo que pertenece a los jóvenes y niños que nacerán en el
Perú que deberán también tener lo necesario para su bienestar.
El fin del Estado es proveer el bien común, es decir el bienestar general. Es pues
su principal deber proteger el medio ambiente, entorno esencial de la vida y los
recursos naturales que satisfacen las necesidades vitales de todos los habitantes
del Perú.
La relación entre el hombre y los recursos naturales necesarios para su
subsistencia ha obligado a la formulación de una regulación jurídica que sirviera
de marco, determinando distintas modalidades y metas. La cuestión comenzó a
través de una visión conforme a la cual cada recurso recibía un tratamiento
independiente, como ocurre en el derecho agrario, en el minero o en las
disposiciones que determinan los regímenes del agua, del suelo, de los bosques,
etcétera.

Con la aparición de la problemática ambiental, el enfoque se modifica de manera


radical. En adelante se trabajará a partir de una visión omnicomprensiva que de
manera sistémica regulará todo lo atinente a la protección de los ecosistemas. Ello
surge a partir de la toma de conciencia del carácter finito de los recursos naturales
que cambia la visión lineal precedente, basada en una economía que debía hacer
lo necesario para lograr la transformación de los recursos, sin tener en cuenta los
riesgos de extinción de los mismos.
La protección jurídica del medio ambiente ha logrado pleno reconocimiento
constitucional tanto en la Constitución nacional como en la mayoría de las
constituciones provinciales argentinas. En efecto, el artículo 41 antes citado y las
cláusulas correspondientes de las leyes fundamentales provinciales consagran el
derecho de toda persona a un medio ambiente sano y equilibrado y a tales efectos
le asignan a las autoridades de ambos niveles de gobierno –nacional y provincial–
la realización de una serie de acciones encaminadas al logro del desarrollo
sustentable. La Constitución califica al medio ambiente como “sano, equilibrado…”
y sólo se puede lograr cuando las actividades a llevarse a cabo permiten cumplir
con el objetivo en el tiempo de satisfacción de las necesidades de las
generaciones presentes, sin privar de ellas a las generaciones futuras, de
conformidad con el concepto de equidad intergeneracional.
La protección jurídica en materia ambiental debe proyectarse hacia el futuro. Se
debe tener en cuenta la irreversibilidad, la mayoría de las veces, de las
consecuencias dañosas para el ambiente que resultan de las actividades
humanas. Toda la atención debe estar puesta precisamente en la prevención de
los efectos no queridos de las acciones que hacen al desarrollo. Se debe
trabajar teniendo siempre presente la variable ambiental, a partir de una
concepción que estimule la idea de desarrollo, y que de ninguna manera que se
contraponga a él, claro que en el marco de un accionar que vincule
permanentemente a las dos nociones; y, por lo tanto, a las consecuencias que de
las mismas se derivan.
La búsqueda del desarrollo sustentable obliga a que las autoridades deban
perseguir la defensa de ecosistemas. Entendemos por ecosistema a un complejo
de bienes naturales y culturales de los cuales depende la calidad de vida de las
personas que habitan en él. En tal sentido, se deben instrumentar las
herramientas que en una clara actitud de “evitación” sean capaces de lograr el
objetivo apuntado en el artículo 41. “El derecho ambiental debe tener un carácter
eminentemente preventivo por motivos funcionales y teleológicos” y “desde el
punto de vista del análisis económico del derecho, la preferencia por los
instrumentos de actuación “ex ante”, frente a los instrumentos “ex post”, origina
dudas serias sobre la utilidad del instituto de la responsabilidad”.

PROBLEMAS :

 Acelerada destrucción de los bosques naturales de la Amazonía, en


especial de la Ceja de Selva, por efecto de la agricultura migratoria y la
extracción de madera. Se estima en 8,2 millones de Has. De continuar a
ritmo anual de 261 mil Has. se espera que en el año 2000 se haya
devastado otros 9,5 millones de Has., cifra que representa un total global de
12,65% del bosque de nuestra Amazonía.

Pérdida de la biodiversidad genética del bosque debido a la


acelerada tasa de deforestación que perturba o elimina hábitats de
especies de flora y fauna, destruye el paisaje y bellezas escénicas,
sienta los inicios de la degeneración genética y eventual extinción de
especies, con la irreparable pérdida para la humanidad de recursos
futuros para la alimentación. Medicina y materiales diversos para la
población. En las predicciones, para fin de siglo, de la desaparición y
rarificación de la biodiversidad de las especies del bosque tropical,
se estima que el país podría perder hasta el 40 por cierto de sus
recursos genéticos, muchos de ellos indispensables para la
agricultura, ganadería, forestería y farmacopea.

 Brusca y dramática disminución de la reserva pesquera del ,mar peruano,


debido a la sobrepesca de la anchoveta y sardina y de otras especies
claves en la cadena alimenticia de la fauna marina. Aunada a ésta, se
encuentra la creciente contaminación de las aguas marinas, debido a las
descargas de desechos domésticos e industriales, relaves mineros, de
hidrocarburos, derrames de petróleo y otros.
 Aumento de la erosión o pérdida de los suelos, por efecto del agua o del
viento, en tierras que no son usadas de acuerdo a su capacidad de uso
mayor en la Costa, Sierra y Selva. En la Costa y la Sierra el 60 por ciento
de los suelos están en proceso acelerado de deterioro por erosión y en la
Selva, el 42 por ciento de la región amazónica peruana están afectados por
niveles de erosión leve a muy serios.

 Progresivo aumento de desertificación en todo el territorio nacional, por falta


de medidas adecuadas de protección de suelos y de control de actividades
de desarrollo agropecuario, forestal, industrial y urbano sobre suelos fértiles
y productivos. En la Sierra, afecta a los pastizales naturales por la práctica
del pastoreo en áreas de protección, el sobrepastoreo de éstas, la quema
de pastizales como práctica de manejo y la falta de adopción de técnicas de
manejo de pastos y de ganado apropiados.

 Contaminación rural y urbana crecientes incidiendo no sólo en los recursos


suelo y agua, sino también en la propia vida humana, de plantas y
animales. Especialmente, el deterioro de la calidad de hábitat que afecta
mayormente a la población de menores ingresos y a las zonas rurales
alejadas.

 Contaminación de los cursos de agua continentales por los relaves mineros,


explotación petrolífera y descargas servidas sin tratamiento. Los relaves
mineros más graves son ocasionados por la gran minería.

 Contaminación atmosférica por la actividad industrial y minera, con carácter


puntual sobre ciertas ciudades. Las ciudades más afectadas por la
contaminación atmosférica son: Ilo, Chimbote, La Oroya, Lima y Callao.

 Deforestación de bosques secos de algarrobos en la Costa Norte y en las


lomas costeras. La explotación de los langostinos está afectando muy
seriamente el bosque de mangle en Tumbes.

 Aumento de la superficie de tierras por salinización debido al uso deficiente


del agua, principalmente en los valles de la Costa. De 770 mil Has.
cultivadas en los valles, el 40 por ciento (306 mil Has.) están afectadas en
mayor o menor grado y en 150 mil Has. el grado de salinización es
calificado de severo y muy severo.

 Degradación de pastos alto–andinos debido a una ineficiente política de


manejo de pasturas. Existen cerca de 20 millones de Has. de pastos y
albergan casi el 90 por ciento de la población ganadera nacional. El
desarrollo de la ganadería de camélidos sudamericanos no ha sido tomada
en el nivel e importancia que merece este importante recurso de la fauna
andina.
 Aumento de la deforestación debido a la mayor incidencia de las
actividades de tala selectiva e indiscriminada, con serias repercusiones
sobre la calidad y cantidad del recurso agua. La expansión de la frontera
agropecuaria a costa de la destrucción de las tierras de bosque tropical es
una práctica constante que ejerce una fuerte presión en la transformación
del bosque.

CONCLUSIONES :

Los participantes consideran que en el ámbito de la concepción político-


institucional existe:

· Falta de prioridad política e institucional de la gestión ambiental; escasa


presencia en las propuestas de los gobiernos locales.

· Poca relevancia de los temas ambientales en los planes locales de desarrollo


integral, fundamentalmente en la asignación de recursos económicos y
financieros.

· Débil visión de conjunto de la problemática ambiental, generando una


consideración sectorializada de los problemas: contaminación, salud, recursos
naturales, saneamiento básico, gestión territorial.

· Desequilibrio entre el impacto ambiental de los procesos de urbanización y las


acciones y esfuerzos de rehabilitación ambiental emprendidos a nivel municipal,
de las empresas o de la propia comunidad.

· Condicionamientos y limitaciones de la legislación y normatividad de los países


para una adecuada gestión ambiental local.

· Insuficiente definición del papel de los agentes locales no gubernamentales en la


gestión ambiental.

· Escasa prioridad a la acción y participación ciudadana en la gestión ambiental


local.
CITAS BIBLIOGRAFICAS:

https://www.oas.org/dsd/publications/Unit/oea58b/ch04.htm

https://www.oas.org/dsd/publications/Unit/oea32s/ch22.htm

https://www.revistacriterio.com.ar/bloginst_new/2010/08/03/la-proteccion-de-los-
recursos-naturales/

http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2000/12/17/el-rol-del-estado-en-el-
medio-ambiente/