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INVESTIGACIONES ETNOARQUEOLÓGICAS EN TIERRA DEL FUEGO (1986-2006) 37

TRABAJOS DE PREHISTORIA
64, No 2, Julio-Diciembre 2007, pp. 37-53, ISSN: 0082-5638

INVESTIGACIONES ETNOARQUEOLÓGICAS EN TIERRA DEL


FUEGO (1986-2006): REFLEXIONES PARA LA ARQUEOLOGÍA
PREHISTÓRICA EUROPEA
ETHNOARCHAEOLOGICAL RESEARCH IN TIERRA DEL FUEGO (1986-2006):
THOUGHTS FOR EUROPEAN PREHISTORIC ARCHAEOLOGY

ASSUMPCIÓ VILA (*)


LAURA MAMELI (***)
XAVIER TERRADAS (*)
JORDI ESTÉVEZ (**)
FEDERICA MORENO (*)
ESTER VERDÚN (**)
DÉBORA ZURRO (*)
IGNACIO CLEMENTE (*)
RAQUEL PIQUÉ (**)
IVÁN BRIZ (****)
JOAN ANTÓN BARCELÓ (**)

Para Pachula, a quien echaremos de menos en el pudiera aplicarse a otros contextos arqueológicos. Aquí se
paisaje que a diario construimos, pero que encon- exponen los diferentes proyectos y sus conclusiones más
traremos siempre en el territorio de la ciencia. importantes haciendo especial hincapié en dos aspectos fun-
damentales, por un lado el técnico-metodológico, de recu-
peración y tratamiento de la información; y por otro la re-
RESUMEN construcción de las relaciones sociales de producción y
reproducción en grupos cazadores recolectores.
Durante 20 años se han llevado a cabo en Tierra del
Fuego investigaciones dirigidas a contrastar etnográfica-
ABSTRACT
mente el registro arqueológico de sociedades cazadoras
recolectoras. Se trataba de elaborar una metodología espe- For 20 years there has been research in Tierra del Fuego
cífica de abordaje arqueológico para estas sociedades que in order to contrast ethnographically the archaeological
record of hunter-gatherer societies. The objective was to
***(*) Departamento de Arqueología y Antropología. Institu- build a specific methodology for an archaeological ap-
ció Milà i Fontanals, CSIC. Egipcíaques 15. Barcelona 08001. proach to these societies, that could be applied to various
Correos electrónicos: avila@bicat.csic.es, terradas@bicat.csic.es,
federika@adinet.com.uy, debora@bicat.csic.es contexts. In this paper we present the projects and the main
**(**) Departament de Prehistòria. Universitat Autònoma de conclusions emphasizing two fundamental aspects: the tech-
Barcelona. Facultat de Filosofía i Lletres. Campus UAB, Bella-
terra. 08193. Correos electrónicos: jordi.estevez@uab.cat, ester.
nical-methodological one of information recovering and
verdun@campus.uab.cat, raquel.pique@uab.cat**, juanantonio. treatment, and the reconstruction of the production and re-
barcelo@uab.cat production of social relationships in hunter- gatherer
*(***) Centro de Estudios Internacionales. Universitat Autò-
noma de Barcelona. Campus UAB. Bellaterra 08193. Correo elec- groups.
trónico: laura.mameli@uab.cat
(****) Postdoctoral MEC. Dept. of Archaeology. The King’s Palabras clave: Etnoarqueología. Tierra del Fuego (Argen-
Manor. University of York. Y01 7EP. United Kingdom. Correo tina). Sociedades cazadoras recolectoras. Recursos litorales.
electrónico: ib504@york.ac.uk
Firmantes integrados en GRC-AGREL. Generalitat de Cata-
lunya. Key words: Ethnoarchaeology. Tierra del Fuego (Argen-
Recibido: 22-I-07; aceptado: 14-V-07. tina). Hunter-gatherer societies. Coastal resources.

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1. ¿POR QUÉ NOS INTERESAMOS POR LA investigación arqueológica sobre sociedades CR en


ARQUEOLOGÍA DE TIERRA DEL FUEGO? el continente europeo.
Planteamos una posible salida: realizar la prueba
Los años ochenta del siglo pasado fueron impor- metodológica contrastando la imagen etnográfica
tantes en relación a los avances metodológicos y de una sociedad CR concreta con el registro arqueo-
conceptuales de la Arqueología. Estos avances se lógico de esa misma sociedad, generado mediante
debieron en gran medida a la arqueozoología, la los métodos y técnicas más actualizados (Piana et
tafonomía, la arqueobotánica y los estudios paleo- al. 1992; Vila y Piana 1993). El por qué hemos usa-
ambientales, que permitieron un notable desarrollo do Etnoarqueología como denominador de nuestros
cualitativo y cuantitativo de las representaciones trabajos está explicitado en un artículo previo (Es-
subsistenciales y ambientales de las sociedades tévez y Vila 1996).
cazadoras-recolectoras (CR) prehistóricas. Sin em- El archipiélago de Tierra del Fuego (Argentina-
bargo, seguía faltando una vía de aproximación a la Chile) (Lám. I) ofrecía una serie de condiciones que
organización social de dichas sociedades; es decir, lo hacían óptimo para nuestro ensayo. Dicho archi-
a cómo se relacionaban entre sí las personas para or- piélago ocupa el extremo meridional del continente
ganizar ese sistema de subsistencia y su propia re- suramericano y tiene una superficie superior a los
producción. Esa organización social se extrapola- 73.000 km2. Entre sus islas, destaca la Isla Grande
ba de una teoría general sobre las sociedades CR, de Tierra del Fuego, en cuya costa sur, a lo largo del
forzando la teoría y los datos etnográficos para es- Canal Beagle, se han desarrollado nuestras inves-
tablecer una correspondencia perfecta –o adapta- tigaciones (Estévez et al. 2007). En esta zona con-
ción– entre el sistema subsistencial y la organiza- currían aspectos muy favorables:
ción de la sociedad (Davidson 1981). – La existencia de una información etnográfica
Como pensamos que no existe esa correspon- considerable. En la construcción del paradigma
dencia exacta, directa, entre los subsistemas social explicativo de las sociedades CR siempre habían
y económico-subsistencial ni en las sociedades CR sido considerados los grupos aborígenes de esta
actuales ni en las prehistóricas, debíamos poner a zona. El motivo podría ser la riqueza de la informa-
prueba la metodología arqueológica para superar ción etnográfica, que abarca desde el informe de la
este axioma que nos cerraba el paso hacia la orga- flota de Nassau en 1624 hasta los relatos publica-
nización social de las sociedades prehistóricas. Así, dos en diversas revistas misioneras en el siglo XX,
con el objetivo de desarrollar los métodos y la teo- constatando el proceso de desaparición física y
ría arqueológica para aproximarnos a dicha organi- social de los grupos nativos. A ello hay que añadir
zación de un modo directo –desde la propia Ar- los numerosos relatos puntuales de navegantes,
queología– hemos venido encadenando desde el comerciantes y religiosos, los datos biográficos y
año 1986 una serie de proyectos de investigación diarios de los primeros colonos europeos, junto a
hispano-argentinos financiados por las respectivas las descripciones científicas sobre la apariencia fí-
Instituciones estatales de investigación (CSIC y sica de la gente fueguina. Todo ello conforma una
CONICET), los Ministerios españoles de Cultura notable información reflejada en distintos soportes
y de Educación, y la Unión Europea. (escritos, dibujos, fotografías, filmaciones, etc.) la
Partiendo de que era imprescindible conocer mayor parte de la cual ya fue recogida en los años
cómo y de qué tipo eran las relaciones sociales or- 20 del siglo XX mediante la obra etnográfica del
ganizativas en la Prehistoria, cuáles se mantuvieron padre Martin Gusinde, y ha sido objeto de una re-
y cuáles cambiaron, nuestra propuesta consistía en ciente compilación (Orquera y Piana 1999a).
probar la capacidad de la Arqueología para conse- – Existen importantes colecciones de objetos
guirlo. Así, el objetivo primordial fue realizar una recolectados por los personajes anteriormente ci-
evaluación del método arqueológico, replantear y tados. Dichas colecciones se hallan debidamente
reevaluar tanto la teoría como la metodología y las documentadas en museos etnológicos europeos y
técnicas aplicadas en la Arqueología de sociedades americanos, pudiendo ser estudiadas mediante una
CR. Se trataba de ajustar o adaptar todo lo que ofre- metodología arqueológica. De este modo, dispo-
ciera resultados positivos y proponer nuevas vías o níamos del conjunto total de ítems de estas socie-
combinaciones para conseguir una representación dades, para evaluar su importancia relativa y su
global de las sociedades en estudio. Pretendíamos valor en términos subjetivos y objetivos. Al mismo
que dicha metodología final fuera aplicable en la tiempo, en función de su naturaleza y composición,

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Lám. I. Mapa de Tierra del Fuego señalando las zonas ocupadas por las diferentes etnias tal como son mayoritariamente su-
geridas por las fuentes etnográficas. Señalamos la ubicación de los yacimientos excavados e incluimos una figura para-
digmática de la imagen etnográfica de cada una de las tres agrupaciones étnicas principales.

podíamos calcular cuáles podrían ser recuperados diferencial de acumulación de los sedimentos favo-
en el registro y cuáles serían difícilmente detecta- rece la posibilidad de establecer fases de corta
bles mediante la praxis arqueológica, estableciendo duración, reconocibles arqueológicamente, que
así la capacidad de los métodos para inducir su pre- pueden ordenarse tanto a nivel diacrónico como
sencia. sincrónico a lo largo de la superficie excavada (Es-
– Las condiciones específicas de formación de tévez y Vila 2000). A todo esto cabe añadir una ele-
los yacimientos arqueológicos favorecen una exce- vada visibilidad de los yacimientos arqueológicos,
lente conservación. Muchos de estos yacimientos teniendo la posibilidad de excavar los sitios más
corresponden a lo que en la literatura arqueológica recientes, ocupados en tiempos del contacto etno-
se denominan concheros, formados por densas acu- gráfico.
mulaciones de valvas de moluscos derivadas del Es necesario remarcar la importancia de los tra-
consumo humano. Sus características de deposita- bajos arqueológicos sobre yacimientos de distin-
ción, la ausencia de perturbaciones notables (y su tas cronologías llevados a cabo con anterioridad
fácil detección y aislamiento cuando existen), la por nuestros colegas argentinos (Orquera y Piana
matriz alcalina o neutra de los sedimentos y el pre- 1999b) a lo largo de la costa norte del Canal Bea-
dominio de condiciones climatológicas frías hacen gle. Estas investigaciones permiten ilustrar la se-
que las condiciones de preservación de los materia- cuencia histórica continua desde los primeros asen-
les sean excelentes. Al mismo tiempo, el proceso tamientos, Túnel I (6900 BP) e Imiwaia (6490 BP)

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hasta las etapas más tardías (Orquera y Piana


1999b, 2000).
– Finalmente, Isla Grande de Tierra del Fuego
es una isla que en los últimos 6.000 años tan sólo
ha experimentado pequeños cambios ambientales
(Vila et al. 1997). Creemos que estudiar sociedades
en ambientes insulares incrementa el poder resolu-
tivo de la Arqueología como ciencia social ya que
la característica insular permite tener un buen con-
trol sobre las variables sociales. La Isla Grande de
Tierra del Fuego adquirió su insularidad en torno al
9000 BP (Prieto y Winslow 1992; Rabassa et al.
2000; Massone 2004) a partir de un incremento
gradual de los procesos de deglaciación y de trans-
gresión marina, poco después del primer asenta-
miento humano documentado en la zona (Tres
Arroyos, con dataciones en torno a 10.280 y 10.420
BP: Massone 2004). Ello restringió el acceso a la
isla, limitando las posibles influencias continenta-
les a su población y, al mismo tiempo, nos permite
analizar la persistencia de vínculos entre las pobla-
ciones de ambos lados del Estrecho de Magallanes.
Sin embargo, su vasta superficie (más de 21.390 Lám. II. Objetos yamana en los museos etnográficos euro-
km2) minimiza en parte los efectos insulares, tan- peos: izquierda arriba, “cubresexo femenino” y abajo “línea
to en lo que respecta a las poblaciones humanas de pesca”, ambos del Musée de l’Homme de Paris; derecha
como a las comunidades animales y vegetales. arriba, “máscara” y abajo “cesto”, ambos del Museum für
Todas estas condiciones la convierten en un lugar Völkerkunde de Viena.
idóneo para una aproximación experimental (Esté-
vez et al. 2002). en qué medida, para este tipo de sociedades que no
controlan la reproducción de sus recursos. Empe-
zamos con una recogida exhaustiva e intensiva de
2. PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN EN toda la información etnográfica existente, escrita y
TIERRA DEL FUEGO gráfica, seguida de su correspondiente análisis crí-
tico. Este análisis implicó la búsqueda dirigida de
Dentro de una vasta trayectoria iniciada en 1986 contradicciones y recurrencias entre las diversas
y que sigue puntualmente en la actualidad, se han fuentes teniendo en cuenta las circunstancias, el
ido implementando una serie de proyectos de inves- posicionamiento teórico y los objetivos concretos
tigación con, recordémoslo, un objetivo básico: de cada escritor o etnógrafo. De manera paralela, y
depurar la metodología arqueológica, y un segun- para conseguir una imagen etnográfica completa,
do: verificar modelos explicativos o leyes genera- diseñamos y realizamos un estudio arqueológico de
les del Modo de Producción. Al mismo tiempo, los materiales etnográficos depositados en los dife-
intentábamos resolver un problema histórico con- rentes museos europeos (Estévez y Vila 2006b).
creto: el proceso de cambio en sociedades CR (Es- Este tipo de análisis nos proporcionó una nueva
tévez y Vila 1996). visión de estos materiales, aptos ahora para ser in-
Durante el primer proyecto, “Contrastación tegrados en nuestro estudio global, además de pro-
arqueológica de la imagen etnográfica de los ca- porcionarnos conocimientos sobre unos ítems que
noeros magallánico-fueguinos de la costa norte del raramente aparecen en el registro arqueológico
Canal Beagle” (1986-1994) trabajamos sobre la (Lám. II). De este modo, teníamos una mejor com-
imagen etnográfica de la sociedad yamana (Estévez prensión de las capacidades técnicas yamana y,
y Vila 1996). Queríamos caracterizarla en lo esen- sobre todo, una mejor visibilidad de las capacida-
cial y averiguar si nuestra propuesta de Contradic- des interpretativas de la Arqueología.
ción Principal (Estévez et al. 1998) funcionaba, y Al final tuvimos claro los ejes sobre los que pi-

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votaba el funcionamiento social de la gente yama-


na. Al confirmarse un funcionamiento no igualita-
rio en detrimento de las mujeres, vertebrado a tra-
vés de la división sexual del trabajo que permitía
una desvalorización de sus aportes productivos
(Vila y Ruiz 2001), concluimos esta fase con una
propuesta computarizada de modelización de las
relaciones sociales en esta sociedad (Barceló et al.
1994). Esta propuesta surgió por la necesidad de
desarrollar metodologías de simulación informática
que integraran los datos etnográficos y proporcio-
naran nuevas formas de comprensión y presenta-
ción de los aspectos dinámicos de estas sociedades
y, en especial, la manera como las sociedades CR Lám. III. Situación y excavación del yacimiento Túnel VII.
Remarcamos los límites del espacio correspondiente a una
construían socialmente la desigualdad social entre
de las estructuras de habitación y la zona donde se ubicaba
hombres y mujeres. Mediante el uso de técnicas de el hogar central.
Inteligencia Artificial (redes neuronales, sistemas
multiagentes, simulación distribuida, entre otras),
se puede simular el funcionamiento social y conse- mente podría considerarse un palimpsesto, pudien-
guir “cuantificar” la desigualdad social, así como do aislar y extraer subunidades estratigráficas muy
establecer qué posiciones e intensidad ocupan en detalladas. Esto es posible gracias a profundas dis-
una sociedad los diferentes agentes sociales en continuidades cualitativas generadas por la agrega-
función de su género y edad. Se trata de compro- ción de modificaciones cuantitativas menores (Es-
bar mediante la modelización de las acciones tévez 2000). Desde este punto de vista, los procesos
productivas y reproductivas si la disimetría social responsables de generar la organización observable
observada entre hombres y mujeres organiza la re- y de preservar la evidencia arqueológica pueden
producción sostenible del sistema social, y si la ser interpretados como procesos dialécticos de for-
continuidad de esta asimetría permitiría realmente mación del registro (Mameli et al. 2002). El esta-
mantenerla. Esta parte de nuestra propuesta no está blecimiento de esta microestratigrafía ha sido con-
aún cerrada, constituyendo un capítulo abierto en el trastado en todo momento mediante el análisis
que seguimos invirtiendo esfuerzos (Barceló et al. micromorfológico de suelos y la realización de re-
2006). montajes. Este método de excavación permite ais-
El siguiente paso fue la evaluación arqueológi- lar distintas ocupaciones del mismo lugar, recono-
ca. Sabíamos cuál debía ser el resultado, es decir cer estructuras latentes de organización espacial y
teníamos la sociedad y cómo se organizaban para establecer o descartar vínculos entre las mismas
la subsistencia y reproducción, pero ¿eran los mé- (Vila et al. 2007 e.p.).
todos y técnicas habituales en Arqueología prehis- En el yacimiento en cuestión –Túnel VII–, los
tórica los adecuados para llevarnos hasta esta res- depósitos de conchero rodeaban una zona de sedi-
puesta conocida? Como veremos, hemos excavado mento húmico casi circular de unos 3,5 m de diáme-
lugares de ocupación habitual, un contexto funera- tro. La presencia de algunos agujeros de palos al-
rio y un sitio donde tuvo lugar una práctica no ha- rededor de ese círculo marcan lo que, a la luz de
bitual vinculada a la reproducción ideológica (ex- fuentes etnográficas y del registro fotográfico, pue-
cavación en extensión de una sociedad). de ser fácilmente interpretado como la estructura de
El primer asentamiento excavado fue Túnel VII. una choza correspondiente a una unidad social. La
Se trata de un conchero (Lám. III) localizado en la superposición de hogares centrales permite identi-
costa sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, ficar un mínimo de diez ocupaciones sucesivas del
cuyas ocupaciones se sitúan cronológicamente en mismo espacio, que se sucederían desde el final del
la época del contacto indígena-europeo. En los si- siglo XVIII hasta el final del siglo XIX (Estévez y
tios de Tierra del Fuego la rápida depositación de Vila 2000).
los restos de moluscos como parte mayoritaria del En esta fase desarrollamos la metodología utili-
sedimento posibilita el establecimiento de fases zada por nuestros colegas argentinos para la disec-
microestratigráficas menores en lo que aparente- ción estratigráfica y registro de estratificaciones

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menores dentro de los concheros aportando la sis-


tematización de las técnicas y métodos (de mues-
treo, micromorfología y registro arqueológico).
Asimismo, el proceso de excavación incluía un
específico programa experimental y de observacio-
nes tafonómicas que nos permitiera comprender
mejor tanto la formación de los yacimientos, la
causalidad de sus evidencias y restos, como los
procesos de trabajo cuya existencia estaba docu-
mentada gracias a los estudios de los instrumentos
y los subproductos de su confección. Un programa
de experimentos específicos y de reconstrucciones
arqueológicas permitieron también entender la di-
námica y la gran durabilidad de la estructura de las
chozas y explicar la descripción etnográfica conco- Lám. IV. Situación y excavación del yacimiento Lanas-
huaia durante la primera campaña. La depresión correspon-
mitante, así como la práctica de su reocupación
de al centro de la zona ocupada.
sucesiva después de un ligero trabajo de manteni-
miento.
El siguiente proyecto “Marine Resources at the lisis de los restos recuperados muestran pocos cam-
Beagle Channel prior to the industrial Exploi- bios en los recursos explotados a lo largo de este
tation: An archaeological Evaluation” (1994 a tiempo. La poca variabilidad no estaba condiciona-
1997), fue diseñado (Vila et al. 1997) para: da por el ritmo estacional de los recursos, sino más
bien por las ligeras variaciones debidas a las con-
– establecer la curva de temperatura paleocli-
diciones locales del biotopo. Todo este sistema
mática a lo largo de los últimos 6.000 años y
podría describirse como una especialización dirigi-
calcular el efecto reservorio;
da a un sistema de subsistencia no especializado
– prospectar intensivamente, muestreando y
(Estévez et al. 2001; Gassiot y Estévez 2005).
datando distintos yacimientos a lo largo del
Lanashuaia (Piana et al. 2000) fue el segundo
Canal Beagle con el propósito de determinar
asentamiento excavado. Situado a unos 60 km al
el patrón de asentamiento y formular una
oeste de Túnel VII, en un lateral del tómbolo que
aproximación general al sistema de explota-
divide dos bahías, no da directamente al Canal
ción de recursos a lo largo de la escala tempo-
Beagle, estando protegido de los intensos vientos
ral considerada;
del este. Excavamos un área de unos 100 m2 que
– excavar dos yacimientos arqueológicos de
comprendía la totalidad de una estructura anular y
cronología reciente –Lanashuaia y Alas-
sus alrededores: es decir el espacio interno de una
hawaia– contemporáneos a Túnel VII pero
unidad de ocupación y amplios espacios externos,
situados en un emplazamiento distinto, para
tanto hacia la playa como hacia sotavento (Lám.
evaluar la variabilidad del aprovechamiento
IV). El origen de la ocupación fue con gran proba-
de recursos y el modo de ajuste a condiciones
bilidad el aprovechamiento de una ballena Minke;
biotópicas diferentes;
estratigráficamente queda clara una sola reocupa-
– comparar la representación del sistema de re-
ción y momentos de desocupación. Cerca, pero en
cursos marinos en el registro arqueozoológico
la orilla que da al Canal Beagle, se ubica Alas-
con la información etnográfica de los últimos
hawaia, otra estructura anular habitacional del mis-
tiempos de existencia de esta sociedad, eva-
mo momento de la que sólo excavamos la última
luando las bases y modificaciones ocurridas;
ocupación.
– analizar las causas de las modificaciones de-
A continuación, con el proyecto “Sociedad y
tectadas en el modo de gestión de los recursos
Ritual de los últimos cazadores-recolectores del
marinos y sus implicancias hacia el final de la
Canal Beagle (Argentina)” (2000-2001) fueron
existencia de estos grupos humanos.
analizadas las evidencias arqueológicas relaciona-
La investigación demostró la existencia de una das con los procesos de reproducción social. Dada
continuidad en los ecosistemas litorales durante los la importancia crítica de los procesos de manteni-
últimos 6.000 años (Albero et al. 1997) y los aná- miento del sistema a través de las actividades espe-

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cíficamente destinadas al refuerzo de los roles actividades a las que se dedicó la estancia habían
sexuales-sociales y, al mismo tiempo, de la critica- borrado por completo cualquier signo visible de
lidad de la información que se puede obtener a par- la choza ceremonial, construida totalmente con ma-
tir de las actividades funerarias, necesitábamos teriales efímeros. Hubo que empezar, pues, por
excavar un contexto singular vinculado a activida- reubicar el lugar en el que había estado. Nuestro tra-
des no cotidianas de reproducción social y un con- bajo comenzó con el análisis exhaustivo de las fo-
texto funerario. tografías tomadas en los años 20, repitiéndolas y
Con tal objetivo se localizó y excavó la Choza digitalizándolas, utilizando un software estándar,
ritual construida en la Estancia Remolinos (Vila para compararlas e ir buscando el lugar concreto
2004; Vila et al. 2004) (Lám. V). En dicha cabaña, (Vila 2004).
se celebró en 1920 una ceremonia Ciexaus. Dicha Como concluíamos en la citada publicación, el
ceremonia tenía una función instructiva, significan- registro no existe, al menos tal como se entiende y
do tanto para mujeres como para hombres el paso difunde en la literatura arqueológica más usual.
a la vida social yamana plena, productiva y repro- Debemos replantear esta definición para poder en-
ductivamente. En ella participó Martin Gusinde frentarnos precisamente a realidades y actividades
como iniciado registrando minuciosamente toda la que desconocemos en su concreción fenoménica
ceremonia, desde la construcción de la choza has- pasada. Debemos reconocer que trabajando como
ta el desarrollo y funcionamiento de toda la ceremo- hasta ahora sólo encontraremos actividades recu-
nia (Gusinde 1937). Aparte de las fotografías toma- rrente y largamente realizadas en un mismo lugar,
das por M. Gusinde, disponíamos también de otras especialmente si la misma zona se ha seguido uti-
de la estancia y sus alrededores, tomadas unos años lizando. Y esas circunstancias no necesariamente
después, en las que se ve aún la Choza en pie, aun- representan el total de las actividades desarrolladas
que ya en medio de otras construcciones propias de por un grupo humano. Por ello, quizás haya que
la estancia. entender el concepto de registro de un modo más
Las chozas ceremoniales yamana, o chozas es- relacional y estadístico que enumerativo, y sobre
peciales para la celebración de ceremonias colec- todo de manera menos restrictiva.
tivas se diferenciaban de las comunes de vivienda En el marco del mismo proyecto también exca-
por las dimensiones y, en un caso, por su morfolo- vamos el yacimiento Mischiuen III. Se trata de un
gía, pero no por los materiales utilizados en su cons- contexto funerario localizado en un abrigo rocoso,
trucción. Eran especialmente indicadas para abor- una oquedad estrecha y alargada de unos 15 m de
dar el tema de los lugares o materiales rituales largo por 1,5 de profundidad, usado dos veces como
prehistóricos, propios de sociedades CR. Las cere- lugar de enterramiento (Vila 2004; Vila et al. 2006).
monias se celebraban con regularidad pero no en La segunda inhumación, que incluyó una leve ade-
momentos ni circunstancias fijas ni preestableci- cuación del abrigo, era de una joven mujer sin ajuar
das, siendo la celebración un asunto de oportunidad conservado, pero con preparación del cadáver. Esto
más que de planificación. El lugar de construcción se deduce de la postura del esqueleto, de los restos
y celebración de las cabañas era variable, no recu- de ramas y piedras que la cubrían pero que no la
rrente, así como su duración, que tampoco estaba aplastaron ni rompieron, y de los restos orgánicos
determinada de antemano. ¿Cómo hacer visible que pudimos recuperar adheridos en zonas de la
arqueológicamente estos lugares rituales, impor- superficie del cráneo (que están aún en proceso de
tantes para la reproducción y mantenimiento de las análisis) que nos indican que tal vez se depositó
condiciones sociales establecidas, que aunque se envuelta en cuero o vegetales.
celebran regularmente no tienen una ubicación fija En este caso concluíamos que las múltiples y
y por tanto no hay repetición de situaciones ni re- variadas, que no contradictorias, informaciones
currencia de acciones en un mismo lugar? etnográficas sobre la forma y lugar de las inhuma-
En la Estancia Remolinos, una serie de circuns- ciones y la falta, hasta ahora, de recurrencias signi-
tancias excepcionales nos ofrecía la posibilidad de ficativas a nivel arqueológico, nos están indican-
validar o controlar un registro arqueológico de ac- do de manera inequívoca que lo fenoménico, los
tuaciones sociales claramente no cotidianas y no rituales, no es lo importante. El cómo dependía real-
relacionadas directamente con la subsistencia. La mente de las circunstancias sociales, climáticas o
oportunidad era única desde un punto de vista me- geográficas. Lo esencialmente importante de las
todológico. Los avatares históricos y las distintas descripciones etnográficas es que nos informan de

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Lám. V. Excavación del yacimiento Cabaña Remolino. Marcamos la zona de la entrada de la cabaña y su perímetro.
Sobreimpuesta la foto de M. Gusinde de esa entrada en el curso de la ceremonia Ciexaus.

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que la sociedad yamana consideraba a sus muertos Tierra del Fuego era la coexistencia en el archipié-
como susceptibles de recibir un tratamiento social lago y en la Isla Grande en concreto de, al menos,
específico. El tratamiento del cadáver implica tra- cuatro grupos distintos y dos estrategias subsisten-
bajo, es decir, actividades sociales más o menos ciales claramente diferenciadas, según las informa-
complejas que pueden variar en relación a la com- ciones de los etnógrafos y viajeros. Una de estas
plejidad social por parte de los vivos. Habrá que ver estrategias estaba orientada a la explotación de re-
cuál, cómo y quiénes lo realizaban, y si sólo esta- cursos litorales con canoas (yamana y alakaluf); la
ba referido al contexto sepulcral inmediato o incluía otra iba dirigida básicamente hacia los recursos del
el paisaje. Las diferencias en cuanto a la importan- interior (grupo selk’nam y, tal vez, haush –si es que
cia dada a los muertos traducidas en tiempos de tra- eran realmente otro grupo–). Aparentemente la gen-
bajo/productos invertidos en reproducción social te que desarrollaba estas dos grandes estrategias
pueden caracterizar diferencialmente una sociedad, tenía aspecto físico distinto y hablaban idiomas di-
pues junto a las estrategias subsistenciales, y en ferentes, pero en base a los materiales etnográficos
relación a las mismas, definen las estrategias orga- y la descripción de los rituales aparecen semejanzas
nizativas propias de cada sociedad. sorprendentes. Por todo ello, el objetivo fue realizar
Al año siguiente (2002), mediante el proyecto excavaciones en sitios rituales y en asentamientos
“Desarrollo de nuevos sistemas de registro tridi- selk’nam, habitantes de la zona central de la isla,
mensional” nos centramos en la excavación de un para analizar la variabilidad y las diferencias que
sexto yacimiento –Mischiuen VIII– utilizando el permitieran definir a ambos grupos mediante el re-
GIS y el registro digital de imágenes computari- gistro arqueológico (Vila et al. 2004). En este mar-
zadas para facilitar la recuperación de un registro co, se ha trabajado en dos yacimientos, Ewan I y
tridimensional, su evaluación en tiempo real y la re- Ewan II.
presentación estratigráfica detallada de las subuni- En la estancia denominada La Catalana (Río
dades que aislábamos con el método desarrollado Grande, Tierra del Fuego) fue detectada una estruc-
para su excavación. tura de troncos parcialmente en pie (Ewan I) (Lám.
La integración de técnicas estadísticas y de vi- VI). Tiene forma cónica y está formada por troncos
sualización multidimensional pretendía el estudio que apoyan unos sobre otros en el vértice de la mis-
de la estructura dinámica generada por la localiza- ma; el diámetro es de aproximadamente 6 m, según
ción y distribución de las acciones sociales y natu- se puede calcular por la localización de la base de los
rales que han causado cambios observables en el palos todavía en pie, y la altura máxima de la cho-
espacio físico, generando el espacio arqueológico, za en su parte interna es de 3,17 m. Todo sugería que
que es un espacio social. La modelización del yaci- podía tratarse de una choza Hain construida para la
miento arqueológico estaba basada en el principio celebración del ritual de iniciación de los jóvenes
que las evidencias arqueológicas, sean del tipo que varones selk’nam en el cual éstos debían pasar di-
sean, deben ser analizadas como agregados estadís- versas pruebas y a la vez eran iniciados en los “se-
ticos de elementos individuales que interactúan con cretos” de los hombres adultos (Gusinde 1937). La
diversos agentes formativos/modificativos de ma- excavación de la choza Ewan I confirmó dicha ads-
nera dialéctica, con una considerable potencialidad cripción, sobre todo gracias a la comparación con
de variación. Para poder llevar a cabo este análisis, Ewan II. Esta última está aproximadamente a unos
el espacio arqueológico fue descrito en términos de 200 m de la choza ceremonial, en dirección oeste
aquellas características o propiedades físicas que (coincide, tanto por distancia como por orientación,
definen la modificación o cambio producido (Bar- con la mencionada por Gusinde), y se trata de una
celó 2002; Barceló et al. 2003; Barceló et al. 2006). choza doméstica ocupada por el grupo mientras te-
Los dos proyectos desarrollados entre 2002 y nía lugar la ceremonia. Los trabajos en los dos ya-
2005: “Sociedad y ritual en grupos cazadores-re- cimientos han sido muy interesantes tanto en sí
colectores: El uso del bosque como espacio ritual mismos, pues permitieron evaluar las diferencias
entre los Selk’nam de Tierra del Fuego” y “Ritual estructurales entre los registros de dos chozas esen-
en grupos cazadores-recolectores: Espacios ritua- cialmente distintas en cuanto a significado social,
les y espacios domésticos entre los Selk’nam de como por la posibilidad de comparación con otro
Tierra del Fuego (Argentina)” tuvieron un objeti- grupo de la misma isla (Mansur et al. 2007 e.p.).
vo que sobrepasaba –y complementaba a la vez– la Los desarrollos y conclusiones de estos proyec-
sociedad yamana. Una de las cuestiones claves de tos nos han llevado a reflexiones que a su vez nos

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Lám. VI. Yacimiento Ewan I. Restos de la estructura de la cabaña excavada. Sobreimpuesta la foto de M. Gusinde de la
ceremonia del Hain.

han sido útiles para una mejor comprensión del ción arqueológica sobre las sociedades CR prehis-
funcionamiento de este tipo de sociedades que no tóricas se han fundamentado en la información et-
controlan la reproducción de sus recursos. En gran nográfica y la denominada middle range theory, así
parte, las inferencias y deducciones de la investiga- como en la experimentación derivada de la misma.

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INVESTIGACIONES ETNOARQUEOLÓGICAS EN TIERRA DEL FUEGO (1986-2006) 47

Con frecuencia también patrones apriorísticos sur- dísticamente) dentro de los depósitos de concheros
gidos de antecedentes analógicos remotos son apa- y entre las subunidades. Asimismo, la realización de
rentemente reconocidos en registros arqueológicos, remontajes entre distintos elementos del registro
siendo reutilizados como elemento analógico para arqueológico nos permitió establecer vínculos de
reforzar o corroborar las inducciones (p.e. Binford identidad cronológica, a nivel horizontal, entre las
1977, 1978; Kramer 1979; Lee y DeVore 1972; distintas subunidades consideradas. De este modo,
VV.AA. 1992) Las mismas sociedades de Tierra pudimos aislar ocupaciones sucesivas del mismo
del Fuego que estudiamos han formado parte fun- espacio, sus patrones de organización, así como las
damental de la información acumulada para formu- recurrencias y la variabilidad de la secuencia de
lar una perspectiva o definición general de las so- episodios de ocupación. Por ejemplo, en Túnel VII
ciedades CR. pudimos identificar un mínimo de diez ocupaciones
Nuestro trabajo nos ha llevado a propuestas con- sucesivas gracias a la microestratigrafía de los ho-
cretas respecto a la Etnoarqueología, tanto en lo que gares centrales superpuestos y de las finas capas de
se refiere a su definición como a sus usos, y también humus intercaladas (Estévez y Vila 2006a).
sobre las posibilidades y actuales limitaciones de la El muestreo en columnas es uno de los sistemas
propia Arqueología. Estas conclusiones que expli- empleado normalmente en la arqueología de con-
citamos a continuación pueden servir de toque de cheros para evaluar y cuantificar la composición de
atención para el trabajo con otras sociedades CR. sus depósitos. Sin embargo, y sin negar su validez
para la resolución de cuestiones diacrónicas, la rea-
lización de un único muestreo vertical puede escon-
3. RESULTADOS OBTENIDOS HASTA EL der o dejar de recoger evidencias relacionadas con
MOMENTO la variabilidad sincrónica de las ocupaciones. Es
por ello que construimos un método de muestreo
3.1. Aspectos técnicos que no se basara exclusivamente en columnas y que
fuera más apropiado para la excavación en exten-
Nuestro trabajo nos ha llevado a cambiar algu- sión, sistema que se imponía para poner de mani-
nos de nuestros procedimientos técnicos. Adoptan- fiesto las estrategias de organización del espacio en
do una técnica de excavación que posibilitara la el asentamiento. Al mismo tiempo, nos percatamos
identificación de unidades y subunidades estrati- de la existencia de importantes diferencias en la
gráficas en el interior de los depósitos de moluscos composición de las distintas subunidades estable-
que componen el conchero, fue posible replantear cidas en los depósitos de concheros. Estas diferen-
el carácter de palimpsesto de los concheros, que se cias guardan relación con las estrategias de consu-
asume a veces con demasiada facilidad, y distinguir mo de las personas en el lugar, y su distribución a
episodios menores de ocupación. Estas subunida- lo largo de los asentamientos no es homogénea, ni
des pueden ser la consecuencia de momentos dis- dicha heterogeneidad fortuita. Por ello, las conclu-
cretos de depositación de residuos que es posible siones derivadas del consumo de los recursos pue-
identificar y aislar durante la excavación, ya sea por den depender de forma significativa del número, ta-
su composición diferencial o porque entre los dis- maño y localización de las muestras empleadas para
tintos momentos de depositación se produjeron su evaluación (Estévez 2000).
discontinuidades estratigráficas de distinta entidad. Normalmente, la Etnografía sólo realizó simples
La confirmación a dicho planteamiento microestra- descripciones sin llegar a una explicación del por
tigráfico vino dada por el control posterior de la qué de las acciones o pautas observadas. Algunas
base de datos de imágenes tomadas, por el análisis de las cuestiones críticas para la representación
micromorfológico de los suelos y sedimentos, y por arqueológica sólo se pudieron clarificar contrastan-
el tratamiento estadístico del contenido de muestras do las descripciones etnográficas con procesos de
de sedimento, tomadas sistemáticamente en cada replicación experimentales. Los experimentos de
una de las subunidades diferenciadas. replicación de los procesos de trabajo que realiza-
A nivel sincrónico, verificamos la importancia mos fueron necesarios para comprender tanto el
de la excavación en extensión para buscar las rela- registro arqueológico como su formación, así como
ciones espaciales horizontales, las estructuras ob- las descripciones etnográficas.
vias (como agujeros de postes, hogares, efectos Por ejemplo, estos experimentos fueron necesa-
pared) y las estructuras latentes (identificadas esta- rios para entender el motivo por el cual la gente

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abandonaba las cabañas sin destruirlas y reocupa- lisis de la explotación de recursos animales, de la
ba el mismo sitio algunos años después. En nues- micromorfología de suelos, del análisis de ácidos
tros sitios la primera ocupación del lugar condicio- grasos y de contenido de fitolitos de los sedimen-
na todas las ocupaciones posteriores porque genera tos, y de la estacionalidad deducida de la osteolo-
un relieve anular en corona muy característico que gía y del crecimiento de anillos en las estructuras
facilita su posterior rehabilitación para nuevas ocu- óseas, en dientes y moluscos.
paciones. Esta estructura era fácilmente identifica-
ble, ofrecía protección contra el viento y, debido a
su armazón de ramas trabadas, podía ser reparada 3.2. Algunas reflexiones generales
con facilidad, evitando buscar y acarrear de nuevo
materiales de construcción. La analogía etnográfica sólo se debería utilizar
La presencia de marcas de corte en algunos hue- en el estadio de formulación de hipótesis porque,
sos no tenía explicación suficiente antes de las ob- como hemos comentado previamente, el desarrollo
servaciones sobre la conducta del zorro y de su re- de algunos de nuestros proyectos de investigación
lación con los humanos y los perros domésticos en nos han mostrado cómo la contrastación de Etnolo-
los campamentos. Los zorros sustraen y destruyen gía y Arqueología demuestra que el registro etno-
completamente las carcasas de las aves como las gráfico está sesgado, es subjetivo y cambia a lo largo
que se abandonarían en los campamentos, y teóri- del tiempo. Las poblaciones fueguinas, como muy
camente podrían haber tenido acceso a esos campa- probablemente la mayoría de sociedades CR, eran
mentos humanos. Sin embargo pudimos darnos dinámicas, flexibles y cambiaron muy rápidamen-
cuenta de que la presencia de perros en los campa- te incluso antes del contacto directo con los etnógra-
mentos es crítica para evitar la acción de los zorros fos. A pesar de no experimentar cambios aparentes
y así pudimos correlacionar esas señales de mordi- en los objetos de trabajo, hay señales evidentes de
das y la recurrencia de su localización en determi- ajustes sociales, que alejan a estas sociedades de una
nadas partes de los esqueletos con la acción de pe- supuesta inmovilidad. No hubo una mera adapta-
rros domésticos (Mameli y Estévez 1999-2000; ción estable y exitosa, sino un intento continuo de
Estévez y Mameli 2000). mantener una estabilidad en el sistema social para
La réplica experimental también fue muy im- posibilitar su reproducción. Por ello es peligroso
portante para la explicación de cómo se confec- extrapolar, a partir de fuentes etnográficas algunos
cionaron algunos artefactos sobre determinadas conceptos generales sobre la conducta general de
materias, como el hueso o la madera, con el tipo de CR para emplearlos en la inducción arqueológica.
herramientas disponibles. Podemos cuantificar el La inducción directa a partir de la Etnografía o
valor relativo de los objetos en función del esfuer- de asunciones lógicas no siempre coincide con la
zo de trabajo invertido en la consecución de sus realidad. Por ejemplo, es el caso de la representa-
materias primas y en su transformación (Clemen- tividad del instrumental lítico (Terradas et al. 1999;
te y Terradas 1993; Clemente 2005; Terradas 2001; Briz 2004; Briz et al. 2005), cuyo análisis traceo-
Barceló et al. 2006). lógico en combinación con el de los restos óseos
Vimos la necesidad de combinar diferentes mé- demuestra que se utilizaron algunas técnicas inu-
todos de análisis para llegar a conclusiones signi- suales y poco especializadas en algunos encuentros
ficativas. Normalmente, la práctica arqueológica ocasionales con las presas (Clemente 1997). Pese
consiste en analizar las distribuciones espaciales de a disponer de arpones especializados para la caza de
categorías arqueológicas clásicas tales como los lobos marinos, también hemos constatado el uso
restos líticos tallados o los de mamíferos en función repetido de flechas en la caza de esos animales.
de su morfología, transformación u orden taxonó- Debemos concluir entonces que, en el caso de la
mico. Nosotros hemos creído necesario cambiar gente canoera que hemos estudiado, era bastante
algunas de estas variables y métodos a este nivel usual pasar de una caza especializada, usando todo
de praxis analítica, y realizar el análisis espacial y un repertorio de instrumental específico y apropia-
de densidades de los productos del consumo. Para do, a una caza oportunista. En cambio, la informa-
ello hemos establecido una serie de categorías re- ción etnográfica tiende a generalizar y normativi-
sultantes de unificar y relacionar los resultados del zar, simplificando de manera no estadística sino
análisis de materias primas, procesos técnicos y pa- subjetivada las estrategias organizativas que recoge
trones de uso de los residuos líticos y óseos, del aná- (Mameli et al. 2005).

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INVESTIGACIONES ETNOARQUEOLÓGICAS EN TIERRA DEL FUEGO (1986-2006) 49

3.3. Otros aspectos específicos a retener para bargo la introducción por parte de los recién llega-
el estudio de sociedades CR prehistóricas dos de ciertos cambios técnicos y nuevos materia-
les supuso su rápida incorporación por parte de la
A pesar de lo que se afirma en algunos registros población indígena, la cual se percató enseguida de
etnográficos, la gente fueguina no constituía una las ventajas tecnológicas que significaban dichas
sociedad igualitaria como probablemente tampoco innovaciones. Así, no tardaron en utilizar materia-
la mayor parte de las sociedades cazadoras-recolec- les europeos, como por ejemplo el vidrio, que por su
toras (Vila y Ruiz 2001). La división sexual del tra- mayor facilidad de transformación mediante la ta-
bajo era la base o el instrumento para la desigual- lla substituyó ventajosamente a otras materias líti-
dad y la discriminación de las mujeres, cuya causa cas empleadas para la confección de instrumentos
última hay que buscarla en el control de la repro- de vida útil corta, como las puntas de las flechas o
ducción del grupo (Estévez et al. 1998). Esta ca- los raspadores.
racterística no siempre es recogida en los estudios El metal fue también rápidamente incorporado al
etnográficos que fueron realizados por hombres, proporcionar una mayor durabilidad y versatilidad
concretamente por misioneros fuertemente condi- a ciertos instrumentos, debido a la mayor tenacidad
cionados por una ideología victoriana y cristiana. A y resistencia de las hojas metálicas. Concretamen-
algunos trabajos, como por ejemplo la recogida de te, las láminas de hierro que pudieron obtener a par-
leña, no se les otorgó apenas importancia en las tir de los barcos euro-americanos fueron empleadas
fuentes etnográficas, cuando demandan mucho para sustituir los filos de los cuchillos grandes, tra-
mayor esfuerzo y tiempo (Piqué 1999) que otros dicionalmente fabricados con concha de Aulacom-
trabajos que, en cambio, fueron más valorados por ya, y destinados a descuartizar las grandes presas.
los etnógrafos. Muchas veces las mujeres son las Esos cuchillos conservaron al principio la misma
encargadas de actividades como la descrita, que forma que los tradicionales, con filo transversal, y
requieren un esfuerzo continuado y de mayor aporte sólo algo más tarde incorporaron el filo longitudi-
energético, pero éstas no adquieren en correspon- nal, al modo de los cuchillos europeos. Los clavos
dencia un mayor poder político de decisión dentro de hierro sustituyeron con ventaja a los punzones y
del grupo. perforadores manufacturados tradicionalmente con
Esto implica la necesidad de investigar el origen huesos afilados de mamíferos y aves –materiales
y las causas sociales de la división sexual de los que presentaban una mayor fragilidad–. La intro-
roles y el valor subjetivo del trabajo, ya que las re- ducción del hacha de metal supuso también una
laciones sociales no pueden ser directamente dedu- transformación en la gestión de los recursos fores-
cidas de la biología ni tan sólo de la economía o de tales porque facilitaba la obtención de troncos para
la analogía. leña o para la construcción de cabañas cónicas, cuya
Para el caso de la sociedad que nos ocupa, pode- forma permitía una mejor evacuación del humo
mos concluir que las relaciones sociales dominaron frente a la forma semiesférica. Pero incluso elemen-
el sistema de relaciones de subsistencia determinan- tos más sofisticados, como los botes europeos o,
tes. El sistema social resultó menos flexible, más mejor dicho, las diferencias en las técnicas de nave-
rígido y lento que el diseño y ejecución de las estra- gación que implican, fueron también incorporados
tegias de subsistencia. Después de 6.000 años de rápidamente. Las canoas pasaron de construirse en
experiencia acumulada, el sistema había logrado corteza a confeccionarse mediante el vaciado de un
cierto equilibrio entre el tamaño y forma de la pobla- tronco o a partir de planchas de madera. El recono-
ción y la organización de la explotación de los recur- cimiento de las mejores prestaciones de los botes
sos. La tecnología documentada arqueológicamen- europeos fue tan rápido que el mismo capitán Fitz
te y descrita etnográficamente para generar los Roy, que es el primero en pasar oficialmente por el
medios de subsistencia, y el tipo de recursos extraí- Canal Beagle, denunció el robo de uno de sus botes
dos, habían cambiado muy poco desde el momen- por parte de fueguinos.
to de la introducción o el desarrollo del arco y la fle- Pero la organización social para la reproducción
cha. Es obvio que el tamaño de la población no cambió tan deprisa como estas estrategias tecno-
existente hasta la llegada de los navegantes y colo- lógicas. El impacto de la sociedad industrial euro-
nos europeos –calculada en unas 3.000 personas–, americana sobre los recursos marinos, y especial-
se había mantenido ejerciendo un control social mente sobre los mamíferos marinos, representó una
restrictivo sobre la reproducción humana. Sin em- mortandad catastrófica y su efecto se sumó a las

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consecuencias de enfermedades inéditas hasta el hemos constatado a través de la información ar-


momento, así como a la concentración y dispersión queológica, el estudio de los materiales arqueoló-
de la población inducidas por los europeos (Vila y gicos y etnográficos y las propias descripciones
Estévez 2002). El sistema social de reproducción escritas nos señalan otra posibilidad. En efecto, los
no fue modificado con suficiente rapidez como para objetos etnográficos y los arqueológicos muestran
compensar esas pérdidas humanas, quizás porque pocos elementos que no se encuentren tanto en una
el principal esfuerzo social había estado dirigido como en otra zona en las que las fuentes etnográfi-
históricamente hacia la restricción de la reproduc- cas más recientes sitúan los diferentes grupos. Las
ción humana. diferencias descritas entre los grupos no son obser-
vables a nivel de sus artefactos y bienes de consu-
mo, compartiendo la mayor parte de ellos. Las
3.4. Últimas reflexiones morfologías de los objetos son muy semejantes
desde el norte del área ocupada hasta el punto más
Un elemento de reflexión muy importante que ha meridional aunque en algún caso se puedan estable-
surgido de nuestro estudio etno-arqueológico es el cer ligeras tendencias métricas o morfológicas es-
que hace referencia a la organización social de las tadísticamente diferenciables. Existe también una
poblaciones CR en sentido amplio. Por ejemplo, intensa circulación de materias primas de un extre-
arqueológicamente se ha insistido en la cultura mo al otro del ámbito fueguino (Terradas 1997;
material, en los fósiles guía o directores, o incluso 2001; Prieto et al. 2005) viendo por ejemplo apare-
en las orientaciones subsistenciales como marcado- cer en la zona del canal Beagle, siglos antes de su
res de grupos étnicos. Independientemente de las descubrimiento europeo, materiales europeos reco-
posibilidades arqueológicas de documentar verda- gidos en el Estrecho de Magallanes. Tanto en los
deramente los elementos de identificación étnica escritos como en la documentación gráfica (Prieto
que se derivan de ciertas definiciones etnológicas de et al. 2000) hay constancia de contactos a larga dis-
cultura (sentimiento subjetivo de identificación y tancia, algunos de los cuales se efectúan utilizando
auto-reconocimiento, lengua común, creencias, ...) los llamados pasos de indios, un tipo de pasos te-
se ha discutido poco sobre la propia existencia de rrestres que conectaban fiordos para evitar navega-
tales elementos de discontinuidad y sobre su verda- ciones mayores (Prieto 2005).
dero significado. Finalmente en las fuentes históricas, desde los
Pocas veces se ha tenido en cuenta que la exis- primeros hasta los últimos referentes, aparece una
tencia de fronteras no es más que una proyección de clasificación y unas denominaciones para los gru-
apriorismos, o la plasmación de un determinado pos que van cambiando a lo largo del tiempo (Gu-
posicionamiento por parte de una escuela antropo- sinde 1937). En un mismo texto se pueden definir
lógica, concretamente de la Historia cultural ger- límites, diferencias de idioma y de apariencia entre
mánica. En el caso de Tierra del Fuego la informa- los grupos, para más adelante escribir que no exis-
ción etnográfica predominante se forma bajo esa tían límites, ni fronteras y que había una circulación
perspectiva. Martin Gusinde define de entrada su fluida de materiales y personas, así como un domi-
objeto de estudio diferenciando los distintos grupos nio de ambas lenguas por parte de las gentes veci-
fueguinos cuando, en realidad, sus conclusiones nas, que además comparten creencias y rituales
son la consecuencia de un objeto de estudio sesgado fundamentales (Hyades y Deniker 1891; Gusinde
por parámetros geográficos. Igualmente presenta la 1937). De las contradicciones se puede sintetizar
diversidad histórica, cronológica y geográfica de que no existía una exclusividad territorial, y se
cada grupo como una norma estática propia de cada plantea el problema de cómo se ha producido y,
“cultura”. sobre todo, por qué se ha mantenido, una diferen-
Las aproximaciones desde el funcionalismo ciación lingüística cuando no existían imposiciones
adaptativo habrían partido de las mismas premisas y sí en cambio un flujo constante de personas e in-
sobre la existencia de, por lo menos, dos grandes tercambios (Vila 2000).
“culturas” o “adaptaciones”: una de ellas propia de Por todo ello, nuestra propuesta se dirige a en-
cazadores litorales y la otra de cazadores terrestres tender esta situación como la consecuencia de dis-
del interior, suponiendo que se corrobore la estabi- tintos grados de intensidad muy fluctuante en los
lidad en los recursos y la existencia de discontinui- intercambios sociales y en las necesidades de repro-
dades ecológicas significativas. Sin embargo lo que ducción social. Este tipo de situación no es necesa-

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INVESTIGACIONES ETNOARQUEOLÓGICAS EN TIERRA DEL FUEGO (1986-2006) 51

riamente equivalente a la de otros pueblos cazado- BINFORD, L.R. (ed.) 1977: For theory building in Ar-
res-recolectores o a la de agricultores-ganaderos chaeology: essays on faunal remains, aquatic resour-
tempranos, que mantuvieron exclusión sobre algu- ces, spatial analysis and systemic modeling. Academic
nos de sus territorios de explotación. Consecuente- Press. Nueva York.
mente, no es siempre apropiado en nuestro caso – BINFORD, L.R. 1978: Nuniamut ethnoarcheology . Aca-
y por lo tanto tampoco podemos extrapolarlo como demic Press. Nueva York.
BRIZ, I.; CLEMENTE, I.; PIJOAN, J.; TERRADAS, X. y
una característica general de cazadores-recolecto-
VILA, A. 2005: “Stone tools in ethnoarchaeological
res–, hablar de una correspondencia entre conjun- contexts: theoretical-methodological inferences”. En
tos arqueológicos y cultura, tanto si se entiende ésta X. Terradas (ed.): Lithic toolkits in ethnoarchaeologi-
como una categoría étnica o si se considera como cal contexts. BAR International Series 1370. Oxford:
un mecanismo de adaptación. El ejemplo fueguino 1-7.
muestra que el sistema económico y social en gru- CLEMENTE, I. 1997: Los instrumentos líticos de Túnel
pos cazadores-recolectores está sujeto a niveles de VII: una aproximación etnoarqueológica. Treballs
tolerancia contra los cambios externos, que son al- d’Etnoarqueologia 2. CSIC. Madrid.
tamente dependientes de la escala cronológica in- – 2005: “The manufacture and use of leather consumption
volucrada, lo cual implica que hay que tener en goods by the Yamana of Tunel VII, northern coast of
cuenta y evaluar la influencia de los cambios súbi- Beagle Channel (Argentina): an ethnographic evalua-
tos y de alta frecuencia. tion and its archaeological comparision”. En X. Terra-
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