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EL PODER DE LA RESURRECCIÓN

Juan 11.25-26 (NTV) dice así:

“Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun
después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá»”.

Debemos de celebrar todo el tiempo ese “jamás morirá”.

Nuestro Señor Jesús resucitó con un propósito: Para que Él se hiciera vida en
nosotros todos los días de nuestra vida. No tendría ningún significado su muerte,
si no hubiera resucitado; por eso es que en su resurrección hay poder.

Efesios 2.1-6 (RV) dice así:

“Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los
hijos de desobediencia. Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro
tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne
y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los
demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos
amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con
Cristo (por gracia sois salvos). Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos
hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.

Antes teníamos vida física, pero no espiritual; antes caminábamos y teníamos vida
física, pero muertos espiritualmente. Ahora estamos vivos por fuera y por dentro;
nuestro espíritu está vivo.

Resucitar significa: restablecer, renovar, dar a luz algo nuevo.

¿Será que las personas que nos rodean, ven que la resurrección de nuestro Señor
Jesucristo ha cumplido un plan y un propósito en nuestra vida? ¿O no han visto
novedad de vida en nosotros?

Hay quienes tienen una experiencia en resurrección porque resucitan el pasado a


cada rato. Se está muriendo el pasado, y ellos le dan respiración boca a boca con
tal de tenerlo vivo y tener un pretexto para dar lástima.
Cuando hay resurrección, algo está por venir; pero no resucites el pasado. La
gente por eso no se da cuenta de la resurrección que puede haber en tu vida, si
no ven cambios primero.

El poder que la resurrección trajo a tu vida, fue libertad total.

Lucas 24.13-25 (RV) dice así:

“Dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta
estadios de Jerusalén. Hablaban entre sí de todas aquellas cosas que habían
acontecido. Y sucedió que, mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo
se acercó y caminaba con ellos. Pero los ojos de ellos estaban velados, para que
no lo reconocieran.

Él les dijo: «¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis,
y por qué estáis tristes?»

Respondiendo uno de ellos que se llamaba Cleofas, le dijo: «¿Eres tú el único


forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en
estos días?»

Entonces él les preguntó: «¿Qué cosas?»

Y ellos le dijeron: «De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y
en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo lo entregaron los
principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y lo
crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él fuera el que había de redimir a
Israel. Sin embargo, además de todo, hoy es ya el tercer día que esto ha
acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros,
las cuales antes del día fueron al sepulcro; como no hallaron su cuerpo, volvieron
diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y
fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían
dicho, pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo: «¡Insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los
profetas han dicho!».

Estos discípulos venían hablando de cosas que “habían” (en pasado) acontecido;
porque cuando no tienes novedad de vida, aún sigues hablando de lo que ha
acontecido, lo que ha pasado, en ella. Pero la vida de aquel que vive bajo el poder
de la resurrección, no habla del pasado, sino que declara constantemente, los
acontecimientos que han de venir sobre su vida.

Cuando hay tristeza en tu vida, no puedes reconocer lo que Dios tiene para ti,
porque le crees más a la tristeza y a lo que ha acontecido, que a lo que va a
acontecer en tu vida. Cuando hay tristeza en tu vida, no puedes ver vida, nada
más ves muerte (sueños) y más tristeza.

Forastero significa: que no pertenece al lugar, como alguien lejano; tener a alguien
por extraño. El Señor me dio ésta palabra: “Diles que no me tengan como
forastero en sus vidas, ni como alguien lejano, que únicamente murió; diles que he
resucitado y estoy listo para hacer milagros en sus vidas”.

Comúnmente, las personas que han estado al borde de la muerte son las que más
se disfrutan cada momento de su vida; y así debemos de ser nosotros; que
después de haber estado al borde de la muerte por causa del pecado, ahora le
demos la gloria a Dios porque tenemos una nueva vida y nuestras generaciones
también.

El deseo de Jesús es que tu vivas tu nueva vida al máximo en Él; ahora entiendo
porque el Salmista decía: “Porque no dejarás mi alma en el seol”, porque mucha
gente a pesar de ser salvos (porque David era salvo), su alma está pasando un
infierno. Cristianos que viven un infierno de falta de perdón y de frustración.

Yo declaro que serás una persona que afectará muchos grupos al anunciar que
Jesús está vivo; que Él se manifestará sus vidas.

A veces El Señor tiene ángeles preparados y tiene el milagro para dártelo; pero no
puedes verlo porque sigues pensando en lo que pasó, en los acontecimientos que
han sucedido en tu vida y no en lo que va a acontecer. Cuando no hay fe, tú no
puedes ver que Jesús está contigo, que resucitó al tercer día y que está a punto
de venir tu milagro.

El mismo día que unos lloraban la muerte de Cristo, otros ya estaban celebrando
su resurrección; porque mientras unos se dejaban guiar por lo que había
acontecido antes, otros disfrutaban la recompensa de su fe por haber estado
expectantes de lo que iba a suceder.

Todos tenemos problemas, pero ver a un Cristo resucitado en vez de uno muerto,
cambia tu día y tu vida por completo. Tienes que aprender a llevar la vida de un
resucitado.

Marcos 16.4 (RV) dice así:

“Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, aunque era muy grande”.

Mateo 28.2-7 (RV) dice así:

“De pronto hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendió del cielo
y, acercándose, removió la piedra y sentó sobre ella. Su aspecto era como un
relámpago, y su vestido blanco como la nieve. De miedo de él, los guardas
temblaron y se quedaron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres: «No
temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está
aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el
Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos y va
delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis. Ya os lo he dicho»”.

El mismo día mientras unas mujeres veían ángeles, otros veían hacía el pasado
de lo que había acontecido.

Cuando tu espíritu está vivo, te emociona lo sobrenatural; cuando está muerto, te


asusta.

Yo declaro sobre tu vida: Que aquello que decía que era tu fin, como esa piedra,
será el lugar en donde se van a dar buenas noticias de lo que Jesús va a hacer en
tu vida. Allí verás ángeles declarando la gloria de Dios para tu vida.

Hasta que no hagas vida la resurrección de Cristo en ti, no verás muchas cosas
grandes moverse. Lo que un día te detuvo, será el lugar donde ángeles se
sentarán.

Aquello que un día te tenía hundido será la base donde darás testimonio del poder
sobrenatural de la resurrección de Cristo