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Paulo Coelho: dice ser católico, vende muchos libros pero en

sus escritos desprecia a la Iglesia


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desprecia-a-la-iglesia/
Posted by ictus under cultura | Etiquetas: literatura, pablo cohelo |
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Nacido en el año 1947 en la Ciudad de

Río de Janeiro, Paulo Coelho es uno de los escritores más leídos y más influyentes en todo el mundo en estos

últimos veinte años. Ha vendido más de 100 millones de libros en todo el mundo, su obra ha sido

traducida a 67 lenguas y ha sido publicada en más de 150 países.

Su familia de origen era católica y cursó sus estudios en un colegio jesuita. Siendo apenas un adolescente viajó por

varios países de América Latina, Europa y Norte de África. A su regreso a su país natal, incursionó en el teatro

como actor y director de obras, como así también en la música, ámbito en donde se convirtió en una

afamado letrista de canciones de los artistas más populares de Brasil. Según se lee en su propia página web, su

curiosidad y fascinación por el mundo de lo espiritual (que encuentran su origen en la época en la

que recorría el globo al más puro estilo hippie) le llevaron a una serie de experiencias en

sociedades secretas, religiones orientales, etc.

Después de un par de publicaciones que resultaron intrascendentes, publicó “El Alquimista” en 1988, libro que lo

llevó a ser el escritor brasileño más leído de toda la historia, alcanzando el primer lugar de los superventas en 18

países y vendiendo, hasta hoy, 30 millones de ejemplares.

A esta obra tan aclamada por el público (aunque no muy elogiada por la crítica especializada), le siguieron Brida

(1990), Las Valkirias (1992), A orillas del río Piedra me senté y lloré (1994), una antología de las mejores

columnas publicadas en la Folha de São Paulo, Maktub (1994), una recopilación de textos de su autoría titulada

Frases (1995), La Quinta Montaña (1996), Manual del guerrero de la luz (1997), Veronika decide morir (1998), El
demonio y la señorita Prym(2000), la colección de cuentos tradicionales Histórias para pais, filhos e netos (2001),

Once minutos (2003), El Zahir (2005) y La Bruja de Portobello (2006).


Sus escritos, sus controversias, sus mentiras

Cuando uno lee sus libros, tal vez por recomendación de algún conocido que elogia la “sabiduría” de sus

enseñanzas, se encuentra con que Coelho siempre confiesa ser católico y en varios empieza con la jaculatoria “Oh

María sin pecado conceiba roga por nosotros que recurrimos a vos”. Tal vez sea una vil estrategia para

acceder a millones de lectores cristianos sin desnudar sus verdaderas creencias.

No pocas de sus frases son ciertas y toma leyendas y enseñanzas de varias creencias como el judaísmo, el budismo,

pero sobre todo, ensalza cierta sabiduría “oculta”. La magia y el ocultismo son temas recurrentes en sus

publicaciones, los cuales los presenta explícitamente como las “auténticas fuentes de sabiduría”

(¿?).

“Brida”, su libro publicado en 1990 habla de la historia de una chica que se

introduce en la magia por pura curiosidad y, así, guiada por dos magos (un hombre y una mujer) descubre un

“maravilloso” mundo oculto para el resto de los mortales. Implícitamente, reivindica a los druidas, quienes fueron

unos sacerdotes que los católicos, según el relato de Coelho, habrían perseguido cruelmente hasta matarlos. Brida

es asesorada por Wicca, una bruja moderna; el nombre de esta bruja no es casual: Iglesia y Escuela de Wicca,

fundada en Estados Unidos, en el año 1973, Wicca -la sedicenteiglesia y turbia escuela- postula que la supresión

de cualquier deseo corporal es antinatural y estúpida -en sintonía ideológica con la

apología pansexualistacontracultural de los 60 liderada

por Norman O. Brawn, Paul Goodman o Abraham H. Maslow en tres de sus vertientes principales-, pero Wicca va

más allá de los postulados de estos ideólogos revolucionarios. La secta Wicca llega a propugnar, una vez

desarrollados ciertos poderes psíquicos a través de la brujería, la relación sexual de sus adeptos con súcubos e

íncubos. En este libro, Paulo Coelho nos habla muy bien de reencarnación, almas gemelas, libros esotéricos, viajes

astrales, oscuros rituales de brujas todo mixturado con la “comunión con Dios”.

En “A orillas del Río Piedra, me senté y lloré” (1994), el escritor brasileño toma la idea que planteó en Brida para
relatar la historia de “amor” entre una joven y un seminarista católico que da conferencias criticando a la Iglesia
por ser machista al “negar el rostro femenino de Dios”. En este libro, se lee sobre una innecesaria

obsesión de Coelho por la “verdadera” sexualidad de Dios, llegando a la herejía de “profetizar”

que la Iglesia Católica debería rezar en el nombre de la Madre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En “El demonio y la Señorita Prym” (2000) plantea como conviven el bien y el mal dentro del ser humano,

llegando al punto de sugerir que los seres humanos que obran bien no lo hacen por propia opción sino

que lo hacen por miedo y por reprimir sus propios deseos de comportarse egoístamente. Ahí relata

las desventuras de un cura párroco que, por envidia de un obispo, fue relegado a un pueblo perdido e indiferente a

Dios.

En el libro “Once Minutos” (2003), Coelho nos cuenta una simpática historia de una joven brasilera que vive en

un pueblo pequeño pero que sueña con un porvenir pleno de dinero y poder. Tras fracasar en muchas experiencias

afectivas, empieza a tomar un serie de decisiones, algunas guiadas por la Virgen María (¿?), que la llevan a

convertirse en una prostituta que vende su cuerpo en un prostíbulo de Suiza. Esta historia tiene un final feliz para

la protagonista, ya que puede salir del infierno de la prostitución para intentar construir una nueva vida… claro

que con el dinero que “logró ganar” degradando su propia humanidad.

Coelho maquilla sus verdaderas

creencias con mensajes positivos que invitan a reflexionar. Como dijimos más arriba, este escritor brasileño no

habla honestamente de sus veraderas creencias sino que actúa como “católico”. Según el

portal http://es.catholic.net/, en “Las confesiones de un peregrino”, entrevista de Juan Arias publicada

recientemente, Coelho reconoce su militancia en sectas satánicas, cuyo nombre silencia por circunspección,

refiriéndose a la sociedad secreta por la que pasó con el nombre convencional de “sociedad de la apertura del

Apocalipsis”, inspirada como no podía ser menos en las prácticas de Aleister Crowley (nacido en Inglaterra,

famoso por sus vinculaciones al esoterismo y al satanismo, murió en 1947). Durante muchos años, lo confiesa,

buscó en la magick crowleyana las respuestas a sus interrogantes vitales, y su inquisición personal caminó por las
vías de lo que el hermetismo denomina “hermanos de la mano izquierda” (o “hermanos de la sombra”): o sea, si la

magia tiene colores, pensemos en la más negra de las magias.


Como católicos debemos tener muchísimo cuidado al leer sus libros porque, mechados con esos mensajes

reflexivos, se encuentran igualmente elogiados la “sabiduría” que proviene del ocultismo, de las

prácticas esotéricas… como se sabe, eso no viene de Dios, sino que es del enemigo.