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La transmisión
El valor político del verbo “dar” en educación

María Aleu

Lic. y Prof. en Ciencias de la Educación, FFyL, UBA.


Maestranda en Educación, UdeSA. Adscripta, FFyL e
investigadora en formación, Proyecto UBACyT

En un estudio exploratorio sobre el crisis de la educación, parece ser que


oficio docente realizado hace unos con el paso del tiempo la escuela
años,1 se consultó a los docentes acer- moderna, la escuela que se conocía
ca de cuál era, entre un conjunto de hasta el momento, está dejando de
acciones, la tarea más especifica de su cumplir con la función política de edu-
oficio. Según la opinión de la mayor car, está dejando de repartir entre la
parte de los encuestados la opción comunidad de seres humanos aquello
compuesta por estimular/ que les es común y que representa los
interesar/motivar fue la más escogida. medios orientadores para vivir en el
Inmediatamente después se optó por mundo. Está dejando de ser la cons-
transmitir/enseñar y en un número tructora por excelencia de identidades,
menor señalaron conocer las necesi- de subjetividades.
dades de los alumnos. 1. Esta estudio, realizado entre 2002 y 2003, forma
En términos generales la educa- Acerca del par transmitir/enseñar parte de un conjunto de actividades desarrolladas
ción siempre ha sido definida como la por la Escuela de Capacitación –CePA– de la
operación encargada de la acogida, “El hombre no puede hacerse hombre Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciu-
cuidado y formación del cachorro más que por la educación. No es más dad de Buenos Aires, en el área denominada
humano a partir de la transmisión, de que lo que ella hace de él. Y observemos “Estudios sobre el oficio docente”, bajo la coordi-
una generación a la siguiente, del que no puede recibir esa educación más nación del Dr. Estanislao Antelo.
cúmulo de conocimientos conocido que de otros hombres que a su vez la 2. Antelo y Abramowski (2000). En el capítulo
como cultura. La pregunta es obliga- hayan recibido” (Kant, 1980: 34). “Nada mejor que tener un buen desmotivado cer-
da: por qué los maestros ya no ejer- ca”, el autor hace un breve recorrido por los inicios
cen lo que hasta ahora parecía definir Es preciso detenerse un momento de los estudios sobre la motivación y analiza muy
la operación misma de educar y, por en esta idea de Kant de que el hombre lúcidamente cómo esta ha dejado de ser un atri-
tanto, su oficio. La respuesta, solo en “se hace” –a diferencia de esa otra cate- buto exclusivo de los canes.
parte, está dada: estimulan, motivan, goría de seres llamados docentes, para 3. Esta es la expresión con la que comúnmente
interesan, intentan que el cachorro lo cual, según sus propias palabras: “se uno se encuentra cuando pregunta cuáles son las
humano mueva la cola.2 nace y no se hace”–.3 Paradojas de la características de un buen docente. La idea remite
Ya sea debido a las transformacio- educación. Nacer y hacer, dos verbos a que se trata de un “don”, de que es algo que
nes de la época o a la tan nombrada al parecer contradictorios pero que nace con uno, algo “que se lleva en el alma”.

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4. Tal como dice Arendt: “la esencia de la educa- encierran en sí mismos la esencia de la Se trata de un cuerpo dócil, malea-
ción es la natalidad, el hecho de que en el mundo operación de educar.4 ble, perfectible, se trata del cuerpo
hayan nacido seres humanos” (Arendt, 2003: 271). La educación siempre ha estado infantil, de niños. Del hombre, que a
vinculada a la idea de hacer de algo, diferencia de los animales nace incom-
alguien. De modelar, modificar, trans- pleto, despojado, inerme pero al mis-
formar algo en otra cosa, de transfor- mo tiempo con potencialidad, con
mar al cachorro humano en algo capacidad de perfeccionarse, de vol-
diferente pero semejante y por tanto verse con la ayuda de otros, cien por
humano. cien humano. De ahí su necesidad de
ser cuidado y acogido. De ahí su
“El oficio está asociado más que nada al dependencia absoluta de otros, adul-
trabajo de construcción de algo, ya sea tos que, advirtiendo su imposibilidad
elucubración mental o una cosa concre- de valerse por sí mismo, le brinden la
ta, tangible (...) yo creo que nosotros los seguridad, protección y estabilidad
docentes, tenemos un material a traba- necesarias para su desarrollo. Se trata
jar muy delicado, si nosotros nos equivo- de lo que sucede, como dice Meirieu
camos no podemos hacer un bollo y (1998: 19), “en el encuentro cara a cara
tirarlo al cesto de basura (...) con una con alguien que está respecto de mí
actitud, con un gesto, con una frase mal en una relación primordial de depen-
dicha, con una afirmación, yo sé que lo dencia inevitable”. En esta advertencia
estoy marcando de por vida (...) estamos del adulto se establecerá un vínculo,
trabajando con un material muy delica- un lazo entre este y el niño, una rela-
do” (profesor de EGB, Ciudad de Bue- ción entre el padre y el hijo, que no
nos Aires, 2003). podrá fundarse más que en la imposi-
ción que implica dirigirse a otro, en la
autoridad de un otro en el que se bus-
cará satisfacer los deseos básicos de
guía y protección.
La familia, y más tarde la escuela,
serán los lugares privilegiados para el
resguardo del niño, actuarán como las
mediadoras entre el ser que nace y el
mundo. Serán los sitios donde transcu-
rrirá el tiempo de espera para introdu-
cirse finalmente en el ámbito de los
adultos, y estos últimos serán los que
deberán hacer las presentaciones
entre los nuevos seres humanos y el
mundo. Debido a que ninguna carac-
terística genética le indicará el recorri-
do que ha de hacer su especie, el ser
humano tendrá que aprender todo lo
necesario para incorporarse a este
mundo que lo preexiste y en el que
convive con otros que ya están en él.
La preocupación del maestro al
que pertenecen las palabras que han
sido citadas advierte sobre la precoci-
dad del cachorro humano y sobre la
importancia de lo que implica el verbo

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educar. Se trata de enseñar, de dejar Se trata de transmitir aquello cuya


una huella, de dirigirse a otro, de susci- preservación da a la comunidad su
tar algo en el otro, de establecer una razón de ser. Aquello que no hay dere-
relación con otro. cho a guardar ni a guardarse para sí,
La educación, entendida como de asegurar la integridad de un noso-
cierta forma de imposición, funciona tros por medio del reparto entre los
entonces como un medio de orienta- individuos de lo que les es común. Tal
ción, de iniciación, protección y cuida- como dice Debray (1997: 21): “la trans-
do de aquellos que, por definición misión es carga, misión, obligación:
están desorientados. Es la existencia de cultura” .
esta diferencia generacional y el reco- El educador, los mayores en gene-
nocimiento de la responsabilidad de ral, deberán asumir la responsabilidad
los adultos respecto del mundo y de que implica efectuar este pasaje, el ser
su descendencia lo que habilita la edu- los pasadores en el sentido de “pasar la
cación a partir de la transmisión. posta”, de dar algo a alguien para que
Tal como explica Debray (1997) la lo guarde. Deberán asumir la obliga-
transmisión es esencialmente un trans- ción de pasar esto, que no es más que
porte en el tiempo. Es lo que permite pasar una deuda que, a su vez, no es
unir pasado y presente, al mismo tiem- más que endeudar a otros.
po que hace posible proyectar un
futuro. A diferencia de la comunica-
ción, en la que emisor y receptor Estimular/interesar/motivar suelen ser las
deben estar simultáneamente presen-
tes en los extremos de la línea de
comunicación, la transmisión se realiza tareas más reconocidas por los docentes
por lo general en ausencia física del
emisor. Se trata de una empresa por
medio de la cual se construyen dura- como definitorias de su profesión.
ciones, se establece un vínculo entre
los muertos y los vivos para prolongar,
“para que lo que vivimos, creemos y
pensamos no muera con nosotros Dice Leandro De Lajonquière:
(más que conmigo)” (Debray, 1997: 18). “aquello que el maestro enseña, aun-
Se trata de transmitir herencia, de ase- que sea de él en tanto lo aprendió,
gurar un mínimo de continuidad que no le pertenece. Lo aprendido es
permita reconocerse como miembro siempre tomado prestado de alguna
de la comunidad de humanos, como tradición que ya sabía qué hacer con
parte de un mundo que existía antes la vida. De esta forma, aquel que
de nosotros y que nos sobrevivirá. aprende de hecho contrae automáti-
Como afirma Hassoun (1996), es preci- camente una deuda que, aunque
samente “esta persistencia de los crea a veces tenerla con su maestro
hechos de cultura que proceden del ocasional, está en última instancia
lazo social [la que] nos inscribe en una asentada en el registro de los ideales
continuidad y nos asegura, en cierto o de lo simbólico. De esa forma,
modo, que no estamos en cada genera- como todo maestro fue alguna vez
ción confrontados a algo nuevo sin nin- aprendiz, él no pasa de ser un deu-
gún nexo con lo que lo precede, puesto dor (...) En suma, el maestro enseña
que es a la luz de lo antiguo que pode- porque a fin de cuentas ese es su
mos reconocer y afrontar la discontinui- deber” (De Lajonquière, citado en
dad” (Hassoun, 1996: 144-145). Antelo, 2000: 105).

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nuevo. Dice Arendt (2003: 296):


“Nuestra esperanza siempre está en lo
nuevo que trae cada generación (...) la
educación ha de ser conservadora;
tiene que preservar ese elemento
nuevo e introducirlo como novedad
en un mundo viejo que, por muy
revolucionarias que sean sus acciones,
siempre es anticuado y está cerca de
la ruina desde el punto de vista de la
última generación.”
Esta falla que encierra la transmi-
sión es la misma que permite definir a
la educación como formación.
Se puede hacer de algo alguien, se
puede formar al otro, hacerlo, como
dice Kant, solo en la medida en que se
asume el riesgo de su libertad, en la
medida en que se tiene presente la
imposibilidad de saber de antemano
cuál será el producto de esta interven-
ción. Solo si se reconoce la indetermi-
nación, si se reconoce ese exceso de
humanidad en el otro que lo hace
libre. Se puede hacer alguien de algo
Devolver exactamente el mismo sin esperar hacer algo de alguien, si se
importe que se adeuda es imposible, piensa en alguien que nos debe todo
porque los símbolos mismos que com- y al mismo tiempo no está obligado a
ponen esa deuda, al ser transmitidos, nada respecto a nosotros. Sólo ahí
ya han sido modificados, repensados. habrá educación, solo en ese caso
Transmitir no es transferir sino más habrá verdadera transmisión. Esto es lo
bien reinventar, alterar o bien, como que, según Meirieu, diferencia la for-
expresa Hassoun, procesar clandestina- mación de la fabricación.
mente aquello que ha sido heredado. Una de las preocupaciones centra-
No hay transmisión que no conoz- les de la pedagogía estuvo vinculada a
ca el olvido que permite, a partir de la determinar cuál sería el ideal de hom-
repetición, que sobrevenga la diferen- bre que se querría formar, ¿qué es lo
cia. Una transmisión lograda es aquella que ellos o ellas deberían ser?, ¿en qué
que hace posible que lo nuevo se apo- deberían transformarse? Pensar en
dere de lo viejo para reinventarlo. En cuál es el fin de la educación, con la
este sentido, si la transmisión es con- certeza de que siempre se desconoce-
servación, también es innovación ya rá el final.
que lleva en sí misma la semilla de lo La pedagogía afirmará conocer la
nuevo que trae cada generación. Tal respuesta a estas preguntas y disponer
como explica Hannah Arendt, la con- de un saber exhaustivo y a priori de lo
servación es la esencia de la actividad que le falta al cachorro para ser adulto.
educativa, ya que se trata siempre de La ambición de dominar por completo
proteger algo: al niño ante el mundo, el desarrollo del individuo llevará a sis-
al mundo ante el niño; pero también a tematizar los saberes y conocimientos
lo nuevo ante lo viejo, a lo viejo ante lo a transmitir; llevará, como dice Meirieu,

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a permanecer en el mismo sueño o descubriendo y construyendo lo que


más bien en la misma pesadilla de es necesario para su desarrollo, toma-
Frankenstein de hacer vida con la da en el sentido más literal, encierra
muerte, de fabricar un sujeto acumu- en sí misma la posibilidad de sobreva-
lando elementos, disciplinas escolares lorar la capacidad autodidacta del
convertidas en “fragmentos de cadáver niño y reducir la educación a la con-
exhumados de panteones y de osarios, templación de actitudes que se des-
en jirones de conocimientos extirpa- piertan. Habilita la posibilidad de rati-
dos de tratados eruditos y compilados ficar todas las formas de desigualdad,
en manuales” (Shelley, 1818: 69). Suce- habilita la posibilidad de condenarlos
de que en la escuela las disciplinas han a la ignorancia.
sido despojadas de los interrogantes Estas maneras de entender la peda-
que le dieron origen, aparecen cristali- gogía olvidan que la esencia misma de
zadas y su contenido, lejos de ser apro- la transmisión, y por ende de la educa-
piado y reinventado, debe ser repetido ción, consiste en hacerles ver cómo es
y duplicado. “Pedagogía camello” dice el mundo, en ser pasadores de cultura
Meirieu (1998: 113), es “esa que consis- y en mostrarles, al mismo tiempo, la
te en acumular saberes sin preocupar- existencia de otros mundos posibles,
se de su empleo, dando por supuesto, en ayudarlos a construir a partir de
simplemente, ‘que seguro que servirán aquí, la diferencia.
algún día para algo’.”
Deudores, morosos incobrables
“Yo creo que no solo tiene que enseñar
los contenidos de la asignatura sino Hoy en día las bases en que se
que lo que tiene que hacer es enseñar asentaba la transmisión se encuen-
a pensar a los pibes y para que uno tran alteradas si no desbastadas. La
pueda ayudar, colaborar en algo, no destitución de la autoridad del adulto,
la cosa iluminista de que el docente te el desdibujamiento de las diferencias
va a transmitir... no, sino que el docen- generacionales, las modificaciones del
te te pueda aportar algo para que el estatuto de la infancia y la familia, el
pibe pueda pensar (...) ahora la pala- declive del largo plazo, la insistencia
bra transmitir suena espantosa (...). en la comunicación de información
Siempre hay alguien que transmite en detrimento de la transmisión de
algo, no sé si es malo eso, el tema es cultura son solo algunos de los signos
que lo que es muy negativo es que el que marcan las transformaciones de
que lo está escuchando lo repita la época.
como un loro sin analizar, sin pensar, Como dice Sennett (2000) el lema
sin que pueda transformar esto que le parece ser “Nada a largo plazo”; el
dijiste en otra cosa que le sea útil. tiempo ha sido librado de la jaula de
(profesora de Filosofía, Ciudad de hierro del pasado,5 la flecha del tiem-
Buenos Aires, 2003). po se ha roto, no tiene una trayectoria,
odia las rutinas y programa a corto pla-
La transmisión asociada a la acu- zo. El vertiginoso suceso de los cam-
mulación de disciplinas escolares bios ya no permite pensar en el largo
puede ser devastadora. Su extremo, plazo. La capacidad de desprenderse
aquella pedagogía que reivindica la del pasado aparece como uno de los
educación centrada en la primacía del rasgos del carácter de la sociedad del
niño, también. La idea rousouniana de capitalismo flexible, en el que la expe- 5. El sociólogo Max Weber llamó “jaula de hierro” a
que el niño se convierta en el actor riencia pasada no parece servir de guía la estructura burocrática que racionalizaba el uso
principal de su propia educación, para el presente. Si antes el paso del del tiempo.

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tiempo era lo que convertía a los hom- que dejar a las nuevas generaciones
bres en mayores, hoy en día el paso porque lo que se tiene para darles es
inexorable del tiempo no hace más probable que ya no sirva? ¿Qué pasa
que vaciarlos. cuando, aun sabiendo lo importante
El lugar de adulto ha sido desti- que es la transmisión, se les niega a
tuido de autoridad; padres que no las futuras generaciones parte de la
pueden hacerse responsables ante historia, cuando la educación deja de
sus hijos; familias que hace tiempo cumplir con su función política, cuan-
dejaron de ser lugares de protección do se deja de repartir entre la comu-
y resguardo de los niños antes de su nidad de seres humanos aquello que
entrada en el mundo; familias es común y que representa los
monoparentales, ampliadas, recom- medios orientadores para vivir en el
puestas; hijos sin padres ni madres; mundo? ¿Qué pasa cuando los adul-
padres y madres sin descendencia, tos ya no asumen la responsabilidad
sin legado, sin herencia; infancias por el mundo y por la descendencia,
hiperrealizadas; niños que hace cuando lo único que aparece es la
mucho dejaron de ocupar el lugar posibilidad del abandono?
de no saber; “pequeños monstruos” Los chicos no son los de siempre.
que ya no suscitan en sus adultos Han cambiado. Como dice una maes-
“protectores” demasiada necesidad tra a punto de jubiliarse: “me han cam-
de protección, que son capaces de biado el caballo”.
guiar al adulto. Infancias desrealiza-
das una niñez que no es obediente y “creo que es generacional, que la
por lo tanto una niñez que es autó- sociedad ha ido cambiando y mucho
noma y que en la calle construye sus (...) los chicos de hoy en día ya no son
propias categorías morales. “Una los mismos de antes. Hay un cambio
niñez que al verla sola o en grupo, muy grande (...). Hemos llegado a un
difícilmente nos causa ternura.” extremo donde es un caos todo, por-
(Narodowski, 2000: 51). Adultos que todo el mundo le ha perdido el
pequeños, dispuestos a todo. 6 respeto a todo el mundo, cada uno
La desaparición de las fronteras hace la suya, le importa tres pepinos el
generacionales, el desdibujamiento de que tiene enfrente, al lado (...). El chico
los lugares de adulto y de no adulto, está terriblemente alterado, entonces
de los viejos y los nuevos que hacían vos perdés un montón de tiempo en
posible la educación ponen en cues- organizar todas esas almas perdidas
tionamiento el mecanismo de la trans- que tenés, o el chico no escucha, o no
misión generacional. La comunicación registra, no responde para lo que va a
de la información gana terreno en la escuela.” (maestra normal, Ciudad
detrimento de la transmisión y disloca de Buenos Aires, 2003).
la base misma en la que se asentaba la
operación de educar. No estudian, no se interesan, no
6. En el film Ciudad de Dios, dirigido por Fernando ¿Qué pasa cuando los cambios leen. Se han convertido en lo otro
Meirelles, aparece una clara representación de que se suceden de una generación a inaccesible, indecible porque no se
esto. En una de las escenas, cuando los jefes de la la siguiente son tales que hacen que conoce. Lo que reina entre adultos y
banda están repartiendo las armas, un adulto (de efectivamente se esté ante otro mun- no adultos es la incomunicación, la
aproximadamente 17 años) se niega a entregarle do, que no puedan reconocerse en él falta de vínculos, el aislamiento.
una arma a un niño, a lo que este alega “ya robé, vestigios del pasado ni el camino Como explican algunos, el resultado
ya maté, ya fumé marihuana”. Lo que demuestra recorrido por los otros para, a partir de pensar que existe un mundo y
es que efectivamente no se está en presencia de de allí, construir nuevos posibles? una sociedad infantil, autónoma,
un niño, es otra cosa pero no un niño. ¿Qué pasa cuando ya no hay nada separada del mundo y de la sociedad

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de los adultos, consiste en que se los puede dejar de lado que uno en cual- 7. Estos son alguna de los datos que surgieron a
ha expulsado del mundo. quier área supone que el que enseña partir del estudio exploratorio al que se hizo refe-
Sucede que hoy en día en la tiene un saber. Yo no sé si la palabra rencia al comienzo de este trabajo.
escuela hay maestros que dicen transmitir por ahí está asociada con 8. De Lajonquière, L., en Antelo, E. y Abramowski,
que lo que tienen para dar es experiencias muy negativas de la A., (op. cit.).
amor/afecto/cariño, contención. educación en otras épocas, pero no
Maestros que esgrimen que la tarea sé si no es que ‘no’ tenemos qué
específica del oficio docente es transmitir. Yo creo que algo tengo
interesar/estimular/motivar. Maes- para dar y que mis colegas tienen
tros que no perciben en el deseo de algo para dar y que transmitir.” (pro-
transmitir la cultura un motivo para fesora de Filosofía, Ciudad de Bue-
continuar en la tarea docente. Maes- nos Aires, 2003).
tros que necesitan conocer las
necesidades de los alumnos como Nada más cierto. De lo que se tra-
condición indispensable para que ta es de lo que Leandro de Lajon-
suceda la enseñanza. 7 quière llama “educación a secas”, es
Velos, disfraces, máscaras detrás de la que acepta la idea de que un
las cuales se esconde el abandono. maestro tiene algo para dar, pero
Quizás, como dice Antelo (2000), además lo enseña. Se trata de eso
cuanto más se quiere, cuanto más que aún encontramos en las escue-
contención, cuanto más se conocen las: maestros que continúan insis-
las necesidades de los alumnos, cuan- tiendo en que tienen algo para dar.
to más se esfuerza el docente por Maestros obstinados, perseverantes,
motivar, interesar, incentivar a los que insisten, incluso desconociendo
alumnos, menos tiempo queda para el destino de lo que enseñan; aun-
enseñar, para transmitir. que no sepan cómo van a terminar
las cosas.
“(...) como que esto de transmitir no Maestros que enseñan porque es
suena lindo. Aparte, en todos los cur- su deber, que insisten en saldar una
sos de pedagogía y demás, la pala- deuda que solo puede ser pagada
bra transmitir no se usa más, suena enseñando.8 Que encierran en ese
horrible. Entonces es mejor descubrir, “algo para dar” el plus de su trabajo,
promover, incentivar pero transmitir lo que los impulsa a seguir, algo que
suena horrible. Entonces, yo digo que evidentemente es del orden de lo
no hay que descartar todo eso. No que nos hace humanos, de la subje-
digo que ese no sea el eje, pero no se tividad y de la transmisión.

Referencias bibliográficas
Antelo, Estanislao y Abramowski, Ana, El renegar de la Gualerman, Sergio J. (comp.), Memorias en presen- Puiggrós, Adriana, Volver a educar, Ariel, Buenos
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Arendt, Hannah, Entre el pasado y el futuro. Ocho Hassoun, Jacques, Los contrabandistas de la memo- secuencias personales del trabajo en el nuevo
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Barcelona, 2003. Kant, Immanuel, Reflexions sur l’éducation, citado ————, La autoridad, Alianza, Madrid, 1980.
Da Silva, Tomaz Tadeu, Espacios e identidad. Una en Meirieu, Ph., op. cit. Shelley, Mary, Frankestein, Ed. Alertes, 1818, citado
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dro, Barcelona, 2001. Barcelona, 1998.
Debray, Régis, Transmitir, Manantial, Buenos Aires, Naradowski, Mariano, Después de clase. Desencantos y
1997. desafíos de la escuela actual, Nov. Educativas, 1999.

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