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LA JUSTICIA:

Una Perspectiva bíblica y teológica

Carmen Pérez de C.

La perspectiva bíblica de la justicia. Hay dos palabras en hebreo para


referirse a la justicia: Sedakah y Mispat. La primera se ha traducido al español
como rectitud y juicio, y su significado abarca los conceptos de abundancia y
generosidad. Este vocablo nunca se usa en el Antiguo Testamento para referirse
al castigo por el pecado. La segunda palabra, mispat, también se ha traducuido
como justicia y como juicio; en algunos casos significa auxilio, libertad o
liberación; en otros casos se usa para describir el proceso judicial asociado con
la ira de Dios como en Jeremías 25:31. Es decir, el juicio y la ira de Dios se
manejan como argumentos para volverse a Él. Dikaiosyne es la palabra griega
usada en el Nuevo Testamento equivalente a sedakah. Para Pablo, esta justicia
es el poder que trae el don divino de la salvación y abre el camino a la
comunidad redimida que Dios está formando (por ejemplo en Romanos 3:23-26) .
3 Hay dos conceptos de justicia que se usan en la sociedad: la justicia retributiva
que implica un castigo por lo que se ha hecho mal (en ese sentido es un juicio
con su correspondiente castigo) y la justicia distributiva que provee la norma
para la distribución de los recursos de la sociedad . 4 Como regla general,
cuando encontramos, en los textos bíblicos, las palabras rectitud, justicia o juicio
en el contexto de la responsabilidad social o de la opresión, el significado es
justicia distributiva. Y cuando encontramos el concepto de justicia retributiva, se
apela a ella como argumento para volverse a Dios, echar mano de la salvación
que Él ofrece y convertirse en promotores de su justicia que busca la equidad y
la paz. Cuando hablamos de promoción de justicia, estamos apelando en mayor
medida al concepto teológico de la justicia distributiva: La justicia como
instrumento del amor que promueve relaciones equitativas, fomenta el respeto a
la dignidad humana, atiende las necesidades en forma integral y ofrece un trato
preferencial a los débiles y desamparados. Una justicia que funciona para
asegurar la solidaridad entre los miembros de la raza humana y que es fiel
seguimiento al Dios justo: No se gloríe el sabio de su saber, no se gloríe el
soldado de su valor, no se gloríe el rico de su riqueza, quien quiera gloriarse,
que se gloríe de esto: de conocer y comprender que soy el Señor que en la
tierra establece la lealtad, el derecho y la justicia y se complace en ellos.” 5

.3 Ernst Kasemann, “God’s righteousness in Paul”, Journal for Theology and the Church, 1, 1965, p.100

.4 Stephen C. Mott, Biblical Ethics and Social Change, Oxford University Press, 1982

” 5 Jeremías 9:22-23, La Biblia


El jubileo y la justicia. La palabra jubileo viene de yobel que significa cuerno,
también se le daba ese nombre a la corneta que se hacía con el cuerno de
carnero. Para anunciar el inicio del jubileo, los heraldos hacían resonar por todo
el país el cuerno que proclamaba la liberación para todos los moradores de la
tierra. Se celebraba cada 50 años y significaba la reestructuración de la
sociedad, permitiendo que los desvalidos o en desventaja lograran igualdad de
oportunidades. Es decir, permitía la reconstrucción de la sociedad para hacerla
más equitativa y más humana. Las leyes sobre el Jubileo se encuentran en
Levítico 25. El jubileo destaca y afirma los siguientes valores: 1. Las relaciones
humanas se basan en la justicia y el amor de Dios. Amor y justicia no se ven
como opuestos entre sí, sino como socios que se potencian mutuamente. 2.
Los recursos, simbolizados por la tierra, se comparten entre todas y todos; 3.
La tierra, como símbolo del medio ambiente adecuado para la existencia
humana, se cuida y se preserva; se le permite a la tierra descansar. 4. Las
leyes de “reajuste” son necesarias debido a la presencia de injusticia y desamor
expresados en el abuso del poder, la ambición de riquezas materiales y la
explotación de los pobres. 6 Así, las leyes del jubileo están orientadas a la
conformación de Israel como el pueblo que encarna la justicia de Dios. El
resultado de esta justicia es la paz: shalom. La tierra, que pertenece a Dios, no
a la humanidad, es símbolo de los recursos requeridos para una vida plena, y
debe ser preservada y compartida. Dios es el dueño de la tierra pero le ha dado
la concesión de ella a la humanidad. Después del éxodo la tierra fue distribuida
entre las tribus de Israel –incluyendo a las mujeres, hijas de Zelofehad . 7 Las
leyes del jubileo garantizaban que por lo menos cada 50 años se hiciera una
revisión y ajuste de las relaciones y estructuras sociales desde la perspectiva de
la justicia divina para transformar las estructuras de opresión.

Buscar el Reino de Dios y su justicia. Dios es justo y su reino es un reino de


justicia. Él hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos, libera a los
cautivos, da vista a los ciegos, endereza a los que se doblan, ama a los
honrados, guarda a los emigrantes, sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna
el camino de los malvados. 8 Aquellas y aquellos que le llaman Señor tienen que
seguir sus pasos. Los pasajes del Antiguo Testamento que anuncian el Reino de
Dios hacen mención invariablemente de la justicia como ingrediente fundamental
del Reino. Jesús mismo hizo referencia a su misión como el restablecimiento de

.6 René Padilla, “Vigencia del Jubileo en el mundo actual”, Boletín Teológico, Año 28, Nº 63, Julio – septiembre, 1996,
FTL

.7 Números 27:1-11, La Biblia

.8 Salmos 146:7-9, Biblia del Peregrino, EGA – Mensajero, Bilbao, 1995


la justicia divina cuando hizo en Nazaret la lectura de un texto del Profeta Isaías .
9 La justicia más que algo en lo que creemos es algo que hacemos y por lo cual
luchamos. En el Sermón del Monte, Jesús invita a sus seguidores a buscar en
primer lugar el Reino de Dios y su justicia. John Stot t 10 comenta que la justicia
de Dios es un concepto amplio. Incluye la justicia individual y social a la que ya
ha hecho referencia anteriormente en el Sermón pero la amplía más allá del
círculo de las comunidades cristianas. Porque Dios es justo, desea justicia en
toda comunidad humana y no sólo en las comunidades cristianas. Los profetas
hebreos denunciaron la injusticia no sólo en Israel sino en las naciones que los
rodeaban, del mismo modo, debemos el día de hoy denunciar las injusticias y
buscar la justicia y la reconciliación en la sociedad humana.

Promoción de justicia es hacer posible que la voz de los excluidos sea


escuchada y atendida. En contraste con la justicia aristotélica que se propone
mantener a las personas en el lugar que la sociedad les da, la justicia bíblica es
sensible a las necesidades de cada persona o grupo, afirma la valía de cada
persona y actúa a favor de los que están en desventaja para otorgarles el lugar
que la sociedad les niega. 11 Las personas excluidas no tienen poder y no tienen
voz, por ello, no tienen tampoco acceso a los recursos ni a los ingresos. La
justicia bíblica procura la distribución de ingresos y recursos según las
necesidades y no según los méritos, el rango, la riqueza o las capacidades
personales. No se limita a una provisión directa de lo necesario para subsistir,
sino implica que las personas tomen conciencia de su dignidad, valía y
capacidad. Más aún, implica que los recursos se distribuyan de tal modo que
permita a las personas satisfacer sus necesidades por sí mismas. Múltiples
pasajes del Antiguo Testamento nos hablan de esta exigencia de justicia. Hay un
llamado para ser voz de los que no tienen voz y, más aún, para permitir que ellas
y ellos mismos aprendan a decir su palabra, su voz sea oída y su desigualdad
social vencida con el amor y la justicia, para lograr instaurar la paz de Dios. La
iglesia cristiana primitiva puso en práctica estos principios . 12 Ésta debe ser la
vivencia de las comunidades cristianas de hoy.

.9 Lucas 4:16-21; Isaías 61:1 y 2

t10 John Stott, Christian Counter-Culture, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 1978

.11 Stephen C. Mott, op. cit.

.12 Hechos 4:35, La Biblia