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EDUCACIÓN CIVICA

MÓDULO SEGUNDO CUATRIMESTRE

PRIMERA PARTE:

I) La democracia y el Estado.
II) Formas de gobierno.
III) Las provincias . El municipio.

SEGUNDA PARTE

I) La Constitución Nacional.
II) La Soberanía.

TERCERA PARTE.: ACTIVIDADES

BIBILIOGRAFÍA:
- Constitución Nacional (Imprescindibles)
- Manual de Educación Cívica.

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LA DEMOCRACIA Y EL ESTADO EN LA SOCIEDAD ACTUAL.

LA DEMOCRACIA:

El término viene del griego: DEMOS = PUEBLO o conjunto de ciudadanos,


KRATOS = AUTORIDAD y KRATEIN = GOBIERNO.

En la antigüedad se practicaba la DEMOCRACIA DIRECTA: el pueblo reunido en el


“ágora” (plaza pública de los estados – ciudades de la Grecia de entonces) ejercía
DIRECTAMENTE las tres funciones primordiales del Estado: dictar la ley, ponerla en
funcionamiento, o sea ejecutarla y aplicarla a situaciones concretas.

Sin embargo, esta forma de ejercer el poder no era tan perfecta como nos parece a simple
vista, ya que de esas asambleas no podían participar las mujeres, ni los extranjeros y mucho
menos los esclavos.

FORMAS DE DEMOCRACIA

DIRECTA:

También llamada DEMOCRACIA PURA. Ya hemos visto en el punto anterior como se


nos presenta. En la actualidad resulta impracticable.
Nos parece impensable que se pudiera poner en práctica en la actualidad esta forma de
gobernar.
Sólo se usa en pequeñas ciudades europeas –sobre todo suizas- para resolver asuntos de
interés local y de poca relevancia.

INDIRECTA:

_El pueblo, mediante el voto, elige a sus representantes, para que en su nombre , lo
gobiernen.
Por esto, esta forma de democracia se llama indirecta y más correctamente,
representativa.
Es la adoptada por nuestra Constitución Nacional, la que en su artículo 1 dice: “La
Nación argentina adopta para su gobierno la forma representativa...”, precisando luego esos
términos en el art. 22: “El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus
representantes y autoridades creadas por esta Constitución...”.

SEMIDIRECTA:

Sin dejar de lado la democracia indirecta o representativa, la reforma constitucional de


1994 ha introducido nuevos medios de participación del pueblo en el gobierno. En efecto,
con la democracia semidirecta los ciudadanos tienen un papel más protagónico en algunas
cuestiones de importancia nacional.

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Estos medios son las siguientes:

a) Derecho: a presentar proyectos de ley directamente ante la Cámara de Diputados del


Congreso Nacional, lo que antes estaba reservado exclusivamente al Poder Ejecutivo y
a los propios legisladores. Se entiende que esta facultad sólo la tienen aquellos que
gozan de los derechos políticos (ciudadanos mayores de 18 años).

b) Consulta popular: tanto el Congreso como el Poder Ejecutivo Nacional podrán


consultar al Pueblo, se entiende a aquellos habitantes en condiciones legales de votar,
sobre la conveniencia o no de la sanción de una ley o sobre asuntos de importancia
nacional. A esta consulta se la llama “referendo o plebiscito”.

Ambos pueden ser vinvulantes, (quiere decir que en caso de serlo, el voto de la mayoría
de la ciudadanía es obligatorio; para el pueblo y para el poder que convocó a la consulta”.

No son vinculantes cuando se invita a la población a emitir su opinión, mediante el


voto, sin que éste sea obligatorio o sea que vota quien quiere. En este caso, tampoco genera
obligación para el consultante, en el sentido de respetar la opinión de la mayoría.

Para ejemplificar lo principal del punto, diremos que algunos países, por caso Francia,
Italia y más recientemente Irlanda y España, han utilizado con alguna frecuencia el sistema.
Al otro lado del Plata, el la República Oriental del Uruguay, tiene vigencia la iniciativa
popular, es decir, la posibilidad de que un ciudadano cualquiera presente proyectos de
leyes.

En síntesis: En la República Argentina rigen conjuntamente la Democracia Indirecta o


representativa, y la Semidirecta, para los casos que hemos señalado.

LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA DEMOCRACIA:

Algunos autores los denominan “leyes de la democracia”, pero para no introducir


confusiones terminológicas sobre todo con la expresión “leyes” preferimos llamarlos
PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA DEMOCRACIA.

Si bien mediante el ejercicio de los derechos políticos el pueblo participa, en mayor o


menor medida del gobierno, es necesario que toda la sociedad comprenda y cumpla estos
“principios”.

 Participación popular: la ciudadanía ejerce el gobierno, ya sea en forma directa


(como lo hemos visto anteriormente), impracticable en estas épocas salvo excepciones
apuntadas), o por medio de sus representantes, libremente elegidos por los ciudadanos
en condiciones de hacerlo, por medio del voto.

 Predominio de la voluntad de la mayoría: Cuando el pueblo vota, siempre hay un


sector político que obtiene la “mayoría”. Los que no ganaron o sea “las minorías” deben
respetar esa decisión.

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 Respeto por las minorías y tolerancia de ideas y creencias: En el concepto actual de
Democracia, el predominio de la voluntad mayoritaria debe ejercerse en un contexto de
alto respeto de los derechos de las minorías, sean políticas, raciales, religiosas,
económicas, etc.
Tanto es así, que le art. 85 de la Constitución Nacional, cuando trata de la designación
del Auditor General de la Nación, funcionario de la máxima importancia en el control
de la gestión económica y financiera del gobierno, impone que tal nombramiento debe
hacerse a propuesta del partido político de oposición con mayor número de legisladores
en el Congreso.

 Vigencia del pluralismo político: La plenitud de la DEMOCRACIA sólo es posible


por lo general a través de la libre existencia de los partidos políticos, organizaciones
cívicas que estudiaremos en su momento.

 Vigencia de la libertad/respeto de los derechos del hombre: Esta es una de las


principales características que definen a la democracia moderna, más que como una
forma de gobierno, como un Estilo de Vida en sociedad.
Por supuesto, esta vigencia de la libertad y respeto por los derechos del hombre no
puede darse sino en el ESTADO DE DERECHO, expresión cuyo significado podemos
esquematizar diciendo que es:
a) El ejercicio de las formas de gobierno dentro del más absoluto acatamiento a la
legislación vigente y principios generales del Derecho natural.
b) El absoluto respeto a los derechos de los habitantes de una nación organizada.
c) El cumplimiento de estos últimos de sus deberes como habitantes, y sobre todo,
como personas humanas, con los demás y con sí mismos.
d) Todo, dentro de la más estricta sujeción a un ORDEN JURÍDICO, es decir
conformado por leyes, decretos, reglamentos y sentencias judiciales, dictados para
promover y salvaguardar el Bien común social, objetivo primordial del Estado.
e) Y esto, controlado por un Poder Judicial independiente de la ingerencia de los otros
poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo) responsable y con sus miembros
dotados de la sabiduría necesaria, teórica y práctica, estabilidad en sus funciones
(mientras duren su buena conducta y condiciones personales) que los pongan a
resguardo de toda sospecha injustificada de incapacidad, parcialidad o impulsividad
en sus decisiones.

No ha sido fácil a la humanidad la lucha por llegar a este Estado de Derecho.

Quizá no la ha completado aún. De allí la importancia que reviste que todos los
habitantes de un país conozcamos de la mejor manera posible, nuestros derechos y
obligaciones para saber ejercerlos y cumplirlas en beneficio de toda la comunidad y de
nosotros mismos.

Nunca viviremos mejor que en el Estado de Derecho, único y valedero sostén de la


DEMOCRACIA.

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“Y que no quede duda que es el pueblo el que confiere la autoridad o mando”(Del voto
del Gral. Cornelio Saavedra en el Cabildo Abierto del día 22 de mayo de 1810).
FORMA DE GOBIERNO

SISTEMA REPRESENTATIVO, REPUBLICANO Y FEDERAL

Dice la Constitución Nacional:

Artículo 1: La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma Representativa,


Republicana y Federal, según lo establece esta Constitución.

Hemos subrayado la frase: “Según lo establece esta Constitución”, porque –como lo


veremos más adelante- nuestra forma de gobierno tiene particularidades propias que la
diferencian un tanto de los modelos clásicos, sobre todo en materia de federalismo.

A continuación examinaremos detalladamente cada uno de los elementos del preciso


texto constitucional teniendo en cuenta las modificaciones que se hicieron a la Carta Magna
en 1994 y las anteriores.

Sistema Representativo:

Como ya señaláramos anteriormente, mediante el voto, el pueblo otorga un “mandato” a


quienes elige para gobernar la Nación.

República:

El término deriva del latín “res publicae” que significa: “cosa pública” o “de todos”.

En la actualidad, aquella “cosa de todos” de los antiguos romanos, tiene vigencia, puesto
que la Nación, el país, nos interesa “a todos”, como así también su destino y el bienestar
general.

Con esto queremos indicar que no es “cosa del gobierno”, sino de la sociedad en su
conjunto.

La ciencia política exige que para que exista “La República” sean necesarios las
siguientes condiciones:

a) División de Poderes: Los establecidos por la Constitución Nacional, son tres:

-LEGISLATIVO
-EJECUTIVO
-JUDICIAL

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Esta característica impide que la acumulación en una sola persona de todas las funciones
de gobierno, traiga como consecuencia el establecimiento de una “tiranía”, con lo cual se
correría el riesgo de menoscabar la libertad.

b) Perioricidad de los mandatos: La forma republicana de gobierno, según lo establece


nuestra Constitución, requiere que los mandatos de los representantes del pueblo,
designados para gobernar, se renueven periódicamente, o sea que se los nombra por un
tiempo limitado.
No significa que no pueden ser reelectos, pero esta reelección está limitada por la
propia Constitución. Tratándose del Presidente y el Vicepresidente de la Nación, a dos
períodos consecutivos, no así en el caso de los legisladores, que pueden ser reelectos
indefinidamente. Pero, notemos bien que ello no vulnera el principio de perioricidad,
pues la reelección se produce mediante el voto popular y en los casos admitidos por la
propia Constitución.

c) Publicidad de los Actos del Gobierno: Es esencial a la República que los actos de los
gobernantes sean entregados al conocimiento público a fin de que los habitantes de la
Nación estén suficientemente enterados de lo que hace el Gobierno. Con esa finalidad
se publican en el Boletín Oficial todas las leyes y decretos y otros actos de gobierno y
administrativos.
Por supuesto, esta publicidad, si bien cumple los recaudos legales, es insuficiente para
un real conocimiento de la actividad de gobierno por todos los habitantes, función que
cumple en general la prensa escrita (diarios), oral (radio) y audiovisual
(cinematográfico y televisión), que para eso necesitan gozar de amplia libertad para
obtener las informaciones y difundirlas.

d) Responsabilidad de los funcionarios públicos: la Constitución y las leyes señalan las


obligaciones que tienen aquellos que han sido elegidos o designados para ocupar un
cargo público, además de las que tienen como cualquier otra persona. Si esas normas no
se cumplen, pueden incurrir en los siguientes supuestos:
- Mal desempeño de sus funciones
- Delitos contra el Estado
- Delitos comunes

De allí aparecen varios tipos de responsabilidad:

- POLÍTICA
- PENAL
- CIVIL
- ADMINISTRATIVA

1.- POLÍTICA: Es la que surge cuando el funcionario no cumple el programa de gobierno


que prometió, o lo hace mal, o conduce la “cosa pública” de manera perjudicial para el país.
Se hace efectiva de diversas formas: Tratándose del Presidente y Vicepresidente de la
Nación, los Ministros del Poder Ejecutivo, o los miembros de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, mediante el “Juicio Político” en el cual la Cámara de Diputados lo “acusa”
ante la de senadores, que para esto funciona como si fuera un Tribunal, y lo “juzga”. Los

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únicos resultados que puede tener son “la destitución” del funcionario, o su “absolución” es
decir, llegar a la conclusión de que no tiene responsabilidad de este tipo.
En cuanto a los legisladores, pueden ser suspendidos o destituidos por la propia Cámara
a la que pertenecen, y los jueces inferiores ( o sea los que no integrar la Corte Suprema),
pueden ser sometidos a juicio en un Tribunal de Enjuiciamiento de Magistrados, integrado
por otros jueces, legisladores y abogados de prestigio que ejercen privadamente su
profesión, y son designados para integrarlo.

También en estos casos, los resultados pueden ser los mismos que en el “juicio político”.

2. PENAL: Cuando se ha destituido al funcionario por alguno de los medios que hemos
señalado, puede ocurrir, sin embargo, que se descubra que ha cometido algún delito en el
ejercicio de su cargo. En estos casos, la resolución que lo destituye manda además que sea
procesado por la justicia para determinar su culpabilidad o inocencia.

3. CIVIL: Si se ha demostrado que cometió un delito y que éste causó daños


económicamente mensurables, tendrá que repararlos, de acuerdo a los principios generales
del Derecho Civil, mediante el pago de la suma de dinero que fije el Tribunal Judicial que
interviene en el proceso.

4. ADMINISTRATIVA: Cuando no se trata de los funcionarios que hemos mencionado, la


Administración Pública tiene procedimientos para determinar la responsabilidad de los
mismos, mediante un “sumario administrativo”. (En el orden militar, usted lo puede
percibir a través de lo que conoce como “actuaciones de justicia” ) y en los cuales se
determina si hay algún tipo de responsabilidad.
Si hay, se le aplicará alguna sanción disciplinaria, leve o grave, que puede llegar a ser
“expulsiva” (cesantía, exoneración, baja obligatoria, destitución) o de “suspensión en sus
funciones” y en el orden militar las que Uds. Conocen y están tratadas en la
Reglamentación respectiva.

Por supuesto, si en esta investigación administrativa se descubre algún delito, los


antecedentes del asunto pasan a la Justicia, de la misma forma que hemos visto para los
funcionarios sujetos a juicio político o en los casos de legisladores o jueces.

También puede resultar responsabilidad civil, de la misma manera ya vista más arriba.
Como puede advertir fácilmente, este tema de las distintas responsabilidades de los
funcionarios, está muy entrelazado. Lo importante es que sepa que el hecho de ser
“funcionario público” de clase o importancia que fuese, no implica la “impunidad” del
mismo. Como cualquier ciudadano, está sometido a las leyes.

e) Igualdad ante la ley: a propósito lo hemos dejado para el final de estas condiciones.
La igualdad ante la ley de todos los habitantes de un país es una condición esencial del
régimen republicano. Ya la Asamblea del año 1813 la había establecido muy claramente
al dejar sin efecto los privilegios y títulos de nobleza y abolir la esclavitud entre otras
cosas.
No debe creerse, sin embargo, que esta igualdad, de la que habla claramente el art. 16
de la Constitución Nacional, es Absoluta. Por cierto, no son iguales en el ejercicio de

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sus derechos los menores de edad, los que no tienen adquirida su ciudadanía, respecto
de los mayores o de aquellos que la tienen.
Por eso, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ha dicho en reiterados
pronunciamientos, que la igualdad ante la ley es la igualdad entre los iguales, en iguales
circunstancias. Por eso, sin ir más lejos, pagan el impuesto a los bienes personales
quienes los tienen en una gran cantidad, no así quienes no llegan al mínimo. Los
primeros van a pagar una proporción igual. Los demás no pagarán nada. Ese es el
concepto de IGUALDAD, en este caso respecto a los impuestos, que nos enseñan los
estudiosos y recogió la corte en numerosas decisiones.

La igualdad ante la ley es, como le dije, un principio fundamental de la forma


republicana de gobierno y su vigencia debe ser respetada por los gobernantes.

Si como ciudadanos vemos que el Poder Político nos coloca en situación desigual
respecto a otros ciudadanos “iguales”, debemos recurrir a los medios legales, que los
hay, para que se reconozca nuestra condición.

EN RESUMEN: El gráfico siguiente le puede aclarar las características generales de


la forma republicana y su funcionamiento.

CARACTERÍSTICAS GENERALES
DE LA FORMA REPUBLICANA DE GOBIERNO

* Existencia de una constitución o ley fundamental. * Perioricidad de los mandatos de


los funcionarios públicos.
* División de los poderes de gobierno, en ejecutivo * Responsabilidad de los funcio-
legislativo y judicial narios públicos (política, admi-
nistrativa, penal y civil)
* Igualdad ante la ley de todos lo habitantes de la * Publicidad de los actos de go
Nación. Bierno

Por cierto, estos caracteres fundamentales no son exclusivos de la forma republicana en


la actualidad. Hay numerosas monarquías (por ejemplo España, Holanda, Dinamarca,
Suecia, etc.) que tienen incorporados algunos o todos ellos, a excepción de la elección
popular del monarca, rey o emperador. Son las llamadas monarquías constitucionales o
democráticas, y en rigor de verdad muchas veces son más respetuosas de la libertad y los
derechos individuales que algunos países que se titulan REPÚBLICAS.

Pero, éste es un tema que más bien lo dejamos insinuado a título informativo, pues
corresponde al estudio del Derecho Político, pero consideramos que deben tener alguna
noción al respecto, y alguna pregunta haremos sobre él en su oportunidad.

Por lo demás, creemos que el cuadro precedente se explica por sí mismo, por lo cual no
abundaremos en mayores precisiones, pero tal como dinámica de este curso a distancia,

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gustosamente atenderé su consulta personal en los días fijados en la Escuela o bien por
mail, como debe ser costumbre, suponiendo que le hubiese quedado alguna duda.

LA FORMA FEDERAL DE GOBIERNO

a) Nociones preliminares: En la etapa de la organización institucional argentina se


debatió la posibilidad de organizar el país según dos formas distintas: un gobierno
centralizado políticamente (unitario) o un régimen descentralizado (federal)
imponiéndose este último después de arduos debates y luchas de muchos años, por la
voluntad de la mayoría de los Constituyentes.
En un régimen Unitario o centralizado, las atribuciones políticas aparecen concentradas
en un Gobierno central, del cual los agentes locales en cada lugar son simplemente eso
“agentes”.
Es un sistema típico y adecuado para países de poca extensión territorial, inaplicable en
absoluto a la Argentina de 1853 y difícilmente a la actual, pese a cierta tendencia
centralizadora que se observa en los hechos (y desde la mitad de este siglo), en el
gobierno nacional, y que actualmente todos tratamos de revertir.
En cambio, en un régimen federal como el nuestro, el poder aparece repartido entre
dos clases de gobierno diferentes, el nacional o central y los gobiernos locales o
provinciales o estatales, como se los llama en los Estados Unidos, México, Brasil o
Venezuela, por ejemplo.
No todos los regímenes federales son iguales. Por eso hay que tener mucho cuidado
cuando se compara el argentino con otros. Sabiamente el artículo primero de la
Constitución es claro y terminante cuando expresa : “...Federal según lo establece esta
Constitución”.
Lo que sí parece ser un principio general en todo el mundo, salvo algunas contadas
excepciones, es que se trata de un régimen apto principalmente para países de gran
extensión territorial, como el nuestro y la mayoría de los Estados que cuentan con
grandes territorios y que lo han adoptado casi siempre desde su organización definitiva.
Este sistema, en nuestro sistema, tiene origen en el Pacto Federal, de 1831, que habrá
estudiado Ud. en Historia Argentina. Notablemente, quien lo plasmó perfectamente en
una obra famosa el Dr. Juan Bautista Alberdi, nacido en 1810, de vastísima cultura
jurídica, económica, política y general.
Jurídicamente, la característica fundamental de nuestro régimen federal es que la
Soberanía reside en la Nación, mientras que las provincias que la componen (nótese
bien que decimos “la componen” y no “en que se divide”), gozan de autonomía bajo
ciertas condiciones puestas por la Constitución Nacional, que fue dictada por
representantes de esas mismas provincias. Hubo una “autorrestricción” por parte de
esos representantes A fin de lograr la tan ansiada “unidad nacional”.

b) El gobierno federal o nacional: denominamos Gobierno Nacional al gobierno federal


de la República: a los tres poderes del Estado nacional, quien ejerce todas las facultades
que le otorgaron las provincias, en el acto constituyente. La Nación ostenta la
“soberanía” (originada en el pueblo, pues es un sistema democrático, como ya lo
hemos visto), y las provincias, ya lo hemos dicho pero vale la pena remarcarlo, son
autónomas.

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Las provincias, que históricamente son “anteriores” a la Nación, conservaron para sí
otros poderes o facultades, pero renunciaron expresamente a separarse de la Nación, no
pueden por lo tanto declararse “estados independientes”.

EN SINTESIS: El régimen federal consiste en la coexistencia simultánea de un gobierno


central, llamado nacional o federal, y gobiernos locales, llamados provinciales, divididos
todos en las tres tradicionales ramas del poder:

Nación Congreso Nacional


Legislativo
Provincias Legislaturas provinciales

Nación Presidente de la Nación


Ejecutivo
Provincias Gobernador de la provincia

Nación Corte suprema de justicia y demás


Judicial tribunales inferiores de la Nación.

Provincias Cortes supremas provinciales o tri


bunales superiores de justicia (como
son llamados en algunas) y demás
tribunales inferiores de cada pro
vincia

c) Deslinde de competencia entre la Nación y las provincias que la componen:

(Breve síntesis de lo principal que “pueden” hacer el gobierno federal y los gobiernos de
provincia)

GOBIERNO FEDERAL GOBIERNOS PROVINCIALES


 Manejo de las Relaciones exteriores del  Conservan todo el poder no delegado a la
país. Nación a través de la Constitución
 Régimen aduanero e impositivo Nacional.
nacionales.  Actúan como “agentes naturales” del
 Presupuesto del Gobierno nacional. gobierno federal para hacer cumplir en
 Manejo de la deuda externa de la Nación. cada provincia la Constitución y las leyes
 Emisión de moneda (billete y monedas de la nación.
metálicas).  Administrar la justicia en materia no
 La legislación Nacional llamada “de delegada a la Nación.
fondo” (Código civil, penal, de  Dictar las leyes necesarias al buen
comercio, de justicia, militar, leyes d e gobierno de la provincia.

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trabajo, etc.) Al respecto ver art. 75 de la  Dictar su propias constituciones
Constitución Nacional. provinciales con respecto a la forma
 La Defensa nacional (incluyendo el republicana de gobierno y a los
mando de las Fuerzas Armadas y de principios fundamentales de la
Seguridad Nacionales. Constitución Nacional.
 La Administración de Justicia en  La Seguridad de los habitantes de la
materias delegadas a la Nación por las provincia que no corresponda a Fuerzas
provincias. nacionales (Armadas o de Seguridad) por
 Fijar límites de la Nación. medio de sus organizaciones policiales.
 Intervenir por medio de la Corte  Según la Reforma constitucional, la
Suprema en los conflictos ciudad de Buenos Aires, sin perder su c
interprovinciales. ondición de Capital de la República y
 Algunas facultades concurrentes con las sede del Gobierno Federal, tendrá un
provincias y que veremos al hacer el régimen de gobierno autónomo, parecido
estudio por menorizado de la al de las provincias, el que estará regido
Constitución. por un Estatuto.

LAS PROVINCIAS Y MUNICIPIOS

a) Las provincias: A estas alturas, luego de haber hecho un gran esbozo, Ud. ya puede,
con un breve razonamiento, conocer la naturaleza de las Provincias Argentinas. Pero, se
deben afinar algunos conceptos.

Sin perjuicio de que, cuando tratemos la totalidad del orden constitucional argentino,
surgirán nuevas e interesantes cuestiones, seremos breves en este módulo.

Creemos que el punto fundamental del tema de la naturaleza de las provincias está
situado en la gran pregunta ¿son simples divisiones administrativas de la Nación o por
el contrario son estados provinciales integrantes de un Estado Nacional?. La respuesta
no es sino la segunda. En el sistema argentino, son auténticos Estados, integrantes de
un estado mayor, que llamamos Nacional.

Y, en este sentido, los estudiosos de la Constitución nos han enseñado algo definitorio
sobre el tema cuando han dicho: “La Nación Argentina es un estado indestructible
formado por estados indestructibles” (las provincias). Así es la cuestión.

Pero, dirá Ud. ¿cómo es posible que existan en un mismo país dos tipos de Estado?
Buena pregunta. Pero la respuesta es simple: cuando la Constitución de ese país prevé,
como en la Argentina, las relaciones de la Nación con los Estados provinciales y las de
estos entre sí, es absolutamente posible tal coexistencia, teniendo en cuenta algo que ya
dijimos al tratar más arriba el régimen federal de gobierno. Quien detenta la Soberanía
es la Nación. Las provincias gozan de autonomía.

Pero... volvemos a la objeción: ¿por qué la Nación detenta la Soberanía y las provincias
son simplemente autónomas?

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También la respuesta es fácil, porque las provincias unidas del Río de la Plata, cuando
decidieron constituir definitivamente la República Argentina, creyeron necesario que la
soberanía, es decir la mayor parte del poder político interno y sobre todo externo,
recayera en el Estado Nacional, reteniendo para los gobiernos locales aquello que las
particularidades propias de cada provincia hacía necesario, sumado a un conjunto de
normas que son comunes a todas.
Si revemos el gráfico de deslinde de atribuciones entre la Nación y las provincias de la
página anterior, nos daremos cuenta muy fácilmente cuales son las normas comunes a
todas las provincias. Dejo por su cuenta, como ejercicio práctico, sacar sus
conclusiones, teniendo presente lo que diremos a continuación.

Cuando las provincias constituyeron la República en 1853, lo hicieron sobre la base de


Pactos preexistentes entre ellas, siendo el de mayor importancia el llamado Pacto
Federal de 1831, como lo dijimos anteriormente. En cumplimiento de esos pactos
preexistentes, como expresa el Preámbulo constitucional, se dictó la Constitución de
1853.

Y ella misma se ocupó de regular toda la compleja trama de relaciones entre los Estados
Nacional y provinciales, pero no por imposición de un órgano superior sino por
voluntad propia de las mismas provincias, cuyos representantes creyeron más
conveniente que ciertas facultades las tuviese la Nación, en salvaguardia del interés
general.

No son muchas, sin embargo, esas regulaciones. Las veremos a todas a lo largo de lo
que resta del curso. Basta por ahora expresar algunos principios fundamentales que
surgen de la Constitución nacional con relación a las provincias.

El primero y principalísimo, es aquel en que las provincias se reservan todo el poder no


delegado a la Nación art. 121. Al decir esto estamos reforzando las respuestas a las
preguntas que nos hemos formulado más arriba.

El segundo contenido en el artículo siguiente es: “las provincias se dan sus propias
instituciones locales y se rigen por ellas”, eligen sus gobernadores, sus legisladores y
demás funcionarios de provincia sin intervención del gobierno federal.

Pero, para gozar de estos derechos no delegados a la Nación, toda Provincia argentina
debe dictar su propia constitución (CN art. 123) en las condiciones del art. 5 (adoptar el
sistema representativo republicano de gobierno), y además, según lo dispone este
mismo artículo:

1. Que la constitución provincial esté de acuerdo con los principios de la constitución


nacional.
2. Que asegure la Administración de justicia.
3. También que asegure el régimen municipal, y
4. La educación primaria.

Concluye el artículo con una expresión terminante y clara: “bajo estas condiciones, el

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gobierno federal garantiza a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones”

Porque si la provincia no lo hace, el art. 6 de la constitución prescribe que el gobierno


federal puede intervenir en el territorio de una provincia en los casos que allí se mencio
nan y que le ruego leer.

b) Los municipios: Vimos recién que para que la Nación garantice a las provincias el libre
goce y ejercicio de sus instituciones, las constituciones provinciales debe asegurar “el
régimen municipal”. Y ¿qué es esto?. Nada más que reconocer que la célula siguiente
a la familia en la organización social es el municipio.
Desde la fundación de nuestras primeras ciudades en el siglo XVI, y hasta los primeros
años de vida independiente de la naciente República Argentina, existieron los
cabildos, única organización política en la que tenían participación nuestros
primeros criollos (hijos americanos de los colonizadores europeos).

En este ámbito se reunían los vecinos, (propietarios residentes) quienes elegían sus
representantes, que desde diferentes misiones, se ocupaban del funcionamiento de la
ciudad, en materias tan diversas como la salubridad, escasa en aquellos tiempos, la higiene
pública, el abastecimiento de mercaderías ,etc.

Los cabildos tuvieron un papel importantísimo en nuestra historia y subsistieron hasta


1821 en que fueron sustituídos por otras instituciones, ya precursoras directas de nuestras
actuales municipalidades.

Algunos autores consideran al municipio una institución natural (lo que hemos esbozado
un poco antes) y otros una pura creación de la ley. Creemos que ambos tienen algo de
razón.

La ley se ha ocupado en regular el funcionamiento de un organismo natural y vivo, para


posibilitarle realizar sus finalidades en el complejo mundo de hoy. Es lo que llamamos “la
adecuación del derecho al tiempo que se vive”, sin lo cual es muy difícil el progreso social.

Las municipalidades están organizadas bajo la forma republicana de gobierno, hay un


Departamento Ejecutivo, cuyo titular se llama intendente y a veces alcalde, un
Departamento Deliberativo que es llamado Concejo Deliberante y frecuentemente tienen
algún órgano de tipo judicial destinado a juzgar faltas y contravenciones (desorden,
ebriedad, conducir imprudentemente, producir ruidos molestos, etc.)

Las provincias argentinas han adoptado dos sistemas para organizar los municipios, el de
la provincia de Buenos Aires, que tiene un municipio en cada partido, aunque este contenga
varias ciudades o pueblos, y el de la mayoría del resto, que admite varios municipios en
cada partido o departamento. Por supuesto, los municipios están organizados con mayor o
menor complejidad según sean el tamaño y la importancia de la población a la que sirven.

Es distinta, en cantidad, no en calidad, la organización que debe tener una ciudad de más
de 500.000 habitantes que la organización de un pequeño poblado de dos o tres mil
habitantes o menos, o una ciudad de tamaño intermedio.

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Retomando el tema de la provincia de Buenos Aires, no es que se piense que desde una
ciudad, por ejemplo Punta Alta, se puede gobernar todo un partido, Coronel Rosales, sino
que existe un gobierno municipal central en Punta Alta, la cabecera del partido, y
Delegaciones Municipales en Pehuen – Co, Bajo Hondo y algún otro lugar que no viene al
caso.

Ciertamente, ésta no es una organización federal, más bien parecería ser unitaria, y lo es.
Desde el gran centro municipal se gobierna a otras ciudades. No está ni bien ni mal si ese
gobierno realmente cumple con sus misiones primordiales y ha sido elegido por el pueblo
de todo el partido en elecciones libres. Pero parece mejor el sistema de las otras provincias,
donde cada partido o departamento puede haber más de una municipalidad, aunque sean de
distinta categoría.

Así ocurre en la mayoría de las demás provincias argentinas, por ejemplo Tucumán,
Córdoba y otras. Si la suya no ha sido citada, no se sienta mal. No podemos nombrarlas a
todas. Y... ¿qué le parece si le escribe a algún familiar suyo que viva en su tierra de origen y
le pide que le cuente cómo es el sistema municipal?. Por supuesto, si no lo conoce Ud. o no
tiene los medios de hacerlo sin recurrirlo a ello.

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LA CONSTITUCIÓN NACIONAL

La noción esencial de Constitución Nacional, reside en la comprensión de que se trata de


la Ley Suprema o Fundamental de un Estado, en nuestro caso de la República Argentina,
porque organiza jurídica y políticamente al Estado Nacional, en parte a los Estados
provinciales, y sobre todo porque reconoce la totalidad de los principales derechos de los
habitantes de la Nación garantizando su efectivo ejercicio.

De esta simple noción surgen dos aspectos básicos:

1. La organización Jurídico – política del Estado,


2. El reconocimiento de los derechos fundamentales de los habitantes.

La organización está dada precisamente por la Constitución Nacional, que establece:

- La forma de gobierno (art. 1)

- La división de los poderes del Estados según la forma republicana y quienes serán las
personas que los ejercerán, cumpliendo las funciones básicas del mismo (dictar leyes
(poder legislativo), ejecutarlas (poder ejecutivo y según la nueva Constitución el jefe de
gabinete de ministros o ministro coordinador en asuntos de menor importancia) y
finalmente, aplicarla en los casos concretos que llegan a su conocimiento (poder
judicial, ya sea Federal, nacional de la Capital Federal, o provincial, según el caso de
que se trate).

En lo que hace a derechos y garantías de los habitantes de la Nación, como Ud ya lo


conoce, no son sino facultades innatas al hombre y la ley, en este caso la Constitución
Nacional, no hace sino reconocerlos, concretándolos en textos claros y precisos,
garantizando su ejercicio mediante normas instrumentales que veremos en detalle en su
momento. Todo esto que venimos diciendo se concreta en lo que se conoce como
“supremacía de la Constitución Nacional”, y claramente expuesto en su art. 31, será objeto
de examen pormenorizado más adelante.

Lo que interesa que quede claro es que los Derechos fundamentales de los hombres, son
anteriores a la propia ley, y la Constitución no los crea, no los establece, reconoce que
existen y los regula conforme a los principios básicos que la orientan.

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EL PODER CONSTITUYENTE

Esta expresión que aparece por primera vez en estos apuntes, no hace sino precisar en
forma concreta “quién es la autoridad facultada para dictar o modificar la Constitución
Nacional argentina”.

Según Ud. recordará en nuestra historia política, cada vez que se pretendió dictar una
Constitución (por caso 1819, 1826, 1853), se convocaba a las provincias existentes en ese
momento, llamadas Provincias Unidas del Río de la Plata, para que enviasen
representantes a las reuniones respectivas, a fin de que todas ellas fueran partícipes de la
discusión y sanción de la Carta Magna.

Y, tal como expresa claramente el Preámbulo, la Constitución Nacional es dictada por


los representantes del pueblo de las provincias, reunidos en Congreso General
Constituyente. O sea, en términos muy simples, el Poder Constituyente reside en el pueblo
de las provincias argentinas, a través de sus representantes y según el procedimiento
establecido en la misma Constitución.

Ese poder constituyente no está reflejado concretamente con tal nombre en ningún texto
de la Constitución Nacional, porque es anterior a la propia Constitución, y distinto y
superior a los poderes del Estado a los que nos venimos refiriendo constantemente, y los
representantes que lo componen se reúnen exclusivamente para dictar o modificar la
Constitución.

¿Puede reformarse la Constitución Nacional?

Naturalmente, Sí.

Como todo orden jurídico, una Constitución debe adecuarse a las realidades de cada
tiempo, y no es lo mismo dictar una Constitución Nacional en 1853, que hacerlo en el 2000,
cuando las comunicaciones, la cultura, la ciencia, la técnica y las nuevas formas de vida a
que han dado lugar, hacen que éstas deban ceder paso a nuevos conceptos.

Por supuesto, se discute entre los constitucionalistas “hasta dónde es posible reformar la
Constitución”.

Mucho se ha hablado y escrito sobre el tema, pero bastan dos conceptos fundamentales:

1. La reforma nunca podría abolir los derechos y garantías ya consagrados en la


Constitución anterior y
2. Tampoco sería posible cambiar el régimen de gobierno, representativo, republicano y
federal, aunque en cuanto a este último se admite que sería posible , por voluntad de las
provincias cuyos representantes integran la convención reformadora, fusionar algunas
provincias en una sola o bien dividir, alguna muy grande en dos o más provincias
nuevas.

¿Cómo se reforma la Constitución Nacional?

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La Constitución Nacional puede reformarse total o parcialmente (con las limitaciones
que hemos visto en el punto anterior) mediante un procedimiento establecido con precisión
por su art. 30. El proceso de reforma requiere tres pasos:

 Que el Congreso de la Nación dicte una ley señalando la necesidad de la reforma, y los
puntos precisos que entiende deben modificarse (ello significa una importante
limitación, necesaria, para la posterior Convención Reformadora).
 Que se convoque y reúna tal Convención Reformadora, integrada por representantes del
pueblo de las provincias, que se eligen de la misma forma que los Diputados
Nacionales.
 Que la Convención se pronuncie concretamente sobre la reforma de los artículos
propuestos por el Congreso Nacional, y que de su seno se expida una Resolución
disponiendo la reforma.

LA SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL

La Constitución Nacional es la Ley Suprema de la Nación, porque todas las demás


normas del orden jurídico argentino deben estar subordinadas y de acuerdo,
conceptualmente, con lo que ella dispone.

Así, lo dice claramente el art. 31 que establece el orden de prelación (de precedencia,
digamos en un lenguaje más accesible) del sistema legal argentino.

Entonces, tenemos de acuerdo con las interpretaciones más usuales del texto
mencionado:

1) La propia Constitución Nacional y los tratados con otras naciones “con jerarquía
constitucional”, (lo entrecomillado se refiere al nuevo texto del art. 75 inc. 22 de la
Constitución Nacional reformada en 1994). Antes no se hablaba de ello.
2) Las Leyes Nacionales.
3) Los tratados comunes con otras naciones, debidamente ratificados por ley del
Congreso Nacional
4) Los Decretos del poder ejecutivo nacional.
5) Las constituciones provinciales.
6) Las leyes provinciales.
7) Las normas municipales.

Este principio de la supremacía del orden constitucional nacional no es nuevo, ya era


Conocido poco después de la Revolución Francesa de 1789, y por primera vez en la
historia, la Corte Suprema de los Estados Unidos, en 1801, lo plasmó en un célebre fallo,
que toda la jurisprudencia de dicho Tribunal ha sido un importante aporte a la formación
del criterio de interpretación constitucional en nuestros estrados judiciales.

La referencia del párrafo precedente viene al caso porque el guardián de la Supremacía


constitucional es el Poder Judicial, ya se trate del Federal, el Nacional de la ciudad de

17
Buenos Aires, o los Provinciales, que en casos concretos, donde se pone en juego la validez
de legislación de menor rango que la Constitución Nacional, puede declarar la
“inconstitucionalidad” de una norma, en otros términos que es contraria a la Constitución
Nacional, quién dirá la última palabra será la Corte Suprema Nacional..

Lo cual nos lleva a la conclusión de que es solamente el Poder Judicial quien puede
declarar la adecuación o no de una norma inferior a la Constitución nacional, y ello en un
caso concreto. No puede hacerlo en forma abstracta.

Es necesario que exista un proceso judicial donde se haya planteado la discusión


constitucional. Es lo que comúnmente los juristas denominan “el caso federal” o “la
cuestión constitucional”, y está claramente legislado en el art. 14 de la ley 48, una de las
primeras dictadas luego de la vigencia de la Constitución de 1853.

No abundaremos más en este tema por tratarse de cuestiones muy especializadas. Con lo
dicho, es suficiente para que Ud. tenga una idea clara de que la Constitución Nacional es la
Ley suprema de la Nación, que cualquier ciudadano a través de una acción judicial puede
pedir se declare insconstitucional (contraria a la Constitución) una norma inferior, y que tal
misión corresponde al Poder Judicial, sobre todo a la Corte Suprema de Justicia de la
Nación.

ESTRUCTURA DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL

Cuando decimos “estructura” queremos señalar cómo está formada, cuáles son sus
partes, para poder seguir un método u orden en el estudio de la Constitución.

Tome su ejemplar de la Carta Magna, y busque el índice allí encontrará la estructura de la


Constitución, que no es otra que la que exponemos a continuación:

a) Preámbulo

b) 1 era. Parte:
Cap. I. Declaraciones y derechos y garantías.
Cap. II Nuevos Derechos y Garantías.
c) 2 da. Parte:
Cap. I El Gobierno Federal
Cap. II Gobierno de Provincias

c) Disposiciones transitorias

Examinémoslas ahora por separado:

a) PREÁMBULO: la palabra significa “lo que va adelante”, o sea introducción, la


presentación.
El preámbulo sintetiza el contenido ideológico de la Constitución.

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Sus autores, los representantes del pueblo de las provincias que componían y componen
la Nación Argentina, quisieron dejar plasmado en sus expresiones sus ideas filosófico –
políticas, sus anhelos y esperanzas sobre qué país pensaban y deseaban para su tiempo y
para el futuro.

Lea detenidamente el Preámbulo. En las actividades correspondientes a este módulo


trabajaremos sobre él.

b) 1era. PARTE: Trata de los Derechos, Deberes y Garantías, y de los “Nuevos derechos y
garantías” incorporados por la reforma de 1994, se la llama “dogmática” y la
c) 2da. PARTE: Que como hemos visto trata de las Autoridades de la Nación, recibe el
nombre de “orgánica”.

“Dogmática”, la primera, porque resume una filosofía política y de vida que se quiso y se
quiere establecer en la Argentina.

“Orgánica”, la segunda, porque establece, en términos prácticos, quiénes y cómo se van


ejercer las funciones del Estado.

Ahora veremos qué significan los términos “Declaraciones”. “Derechos” y “Garantías”.

DECLARACIONES

Son manifestaciones de carácter político que establecen cómo deben ser y qué deben
hacer los distintos poderes del Estado. Como ejemplo citaremos algunos de esos
enunciados. Así:

El art. 1 establece la forma de gobierno, el art. 5 los principios básicos de las autonomías
provinciales, el art. 36 que se refiere a la vigencia de la Constitución Nacional, aunque por
un hecho de fuerza o de violencia interior se quiebre el orden institucional, norma, etc.

DERECHOS

Como ya hemos dicho reiteradamente en módulos anteriores, “son todas las facultades”
que tiene el hombre de hacer o no hacer algo, debido a su condición de “ser dotado de
libertad”.

Los derechos no los “crea” ni “otorga” la Constitución, porque son anteriores a toda ley e
inherentes a la naturaleza humana.

GARANTÍAS

Son las seguridades que da la Constitución Nacional para que los derechos puedan ser
efectivamente ejercidos y no queden en letra muerta en los ejemplares de la Constitución.
Ya veremos cuáles son estas garantías.

Clasificación de los Derechos

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Los derechos pueden ser clasificados, muy genéricamente en Civiles, sociales y políticos.

a) Los derechos civiles son esenciales para el desarrollo de la personalidad humana, por
eso, los gozan los ciudadanos como quienes no lo son, en definitiva, todos lo habitantes
de la Nación. Están enunciados en los arts. 14 a 20 y 36 a 43 de la Constitución
Nacional.

El art. 33 por su parte, trata de los derechos no enumerados, o sea todos aquellos dere
chos, que aunque no están implícitamente enunciados, también son reconocidos. No son
otros que los derechos naturales, que tiene todo hombre por el solo hecho de serlo, como
son por ejemplo:
1.- El derecho a la vida
2.- El derecho a la salud
3.- El derecho a la integridad física y moral.
4.- El derecho de formar una familia
5.- El conjunto de derechos y obligaciones que conforman lo que se llama “patria potestad”,
y están referidos a la relación padres – hijos.

A continuación, mencionaremos en detalle, algunos derechos civiles, según lo exponen el


Dr. Norberto Fraga y el profesor Gabriel Ribas en su Instrucción Cívica, A – Z Editora,
Buenos Aires, 1995.

 De trabajar: es la facultad, derecho, de todo  De asociarse con fines útiles: cualquier individuo
individuo de elegir libremente y dentro de la ley, puede unirse a otros para constituir una entidad
el tipo de trabajo que le permitirá ganarse la vida colectiva (por ejemplo, una empresa comercial o
y desarrollarse física y espiritualmente. un club social) con una finalidad lícita y útil a la
 De ejercer toda industria lícita: deriva del sociedad. La Constitución ampara el derecho de
anterior y debe entenderse por “industria lícita” una asociación de desarrollar la actividad para la
aquello que no sea contrario a la moral y a las que fue creada.
buenas costumbres y que no perjudique a otros.  De profesar libremente su culto: es la facultad de
El Estado ejerce un control (“poder de policía”) practicar, exteriorizar y difundir las creencias
para evitar que el desarrollo de una actividad de religiosas libremente elegidas, siempre que no
este tipo perjudique la seguridad de las personas, atenten contra el orden y la moral pública.
la salubridad o la moral pública.  Derecho de enseñar y de aprender: todo individuo
 De navegar y comerciar: se le aplican las mismas tiene derecho a transmitir a otros sus
condiciones que al punto anterior. La libertad de conocimientos y a recibir enseñanza de quien
navegación rigen en los ríos interiores, la libertad crea conveniente. El reconocimiento de este
de comercio se refiere al tráfico de mercaderías derecho es fundamental para estructurar una
dentro del país. sociedad abierta y pluralista y debe reconocerse
 De peticionar a las autoridades: faculta a los en todos los ámbitos posibles: familiar, religioso,
individuos o grupos sociales a dirigirse a las escolar, universitario, etc. Esto no significa que el
autoridades para presentar reclamos o elevar Estado debe desentenderse del tema, renunciar a
solicitudes diversas. Algunos autores lo sus deberes en la materia y omitir la necesaria
consideran un derecho político. Es un derecho labor de control académico para la habilitación de
político cuando el motivo de la petición es de títulos profesionales, por ejemplo. Nada impide,
interés público, en cambio, puede considerárselo en nuestra Constitución, la coexistencia de la
como derecho civil, cuando la petición tiene enseñanza oficial con la privada.
alcance personal.  De no ser discriminado: consiste en la facultad de
 De entrar, permanecer, transitar y salir del solicitar la protección de la Justicia par impedir
territorio argentino: implica la libertad de tránsito ser excluido de un empleo por razones religiosas,

20
de individuos. (La ley ha establecido una raciales, de sexo o ideológicas, también protege
reglamentación especial para los extranjeros) al individuo al que se impida el acceso a
 De publicar ideas por la prensa sin censura determinados lugares por los mismos motivos
previa: es una forma de la libertad de expresión. etc. Art. 43 de la Constitución.
consiste en la facultad de todo individuo de  De tomar conocimiento po medio de la justicia
manifestar su pensamiento en forma pública y de los datos que se refieren a su persona
por los diversos medios de comunicación (prensa existentes en los registros o bancos de datos
escrita, radiotelefonía, televisión, cine, teatros, públicos o privados y de la finalidad con que se
etc.), sin que el Estado pueda impedir o dificultar han reunido dichos datos, en caso de que estos
su difusión. Se llama censura previa al control datos sean falsos o hayan sido redactados con
por parte del Estado de un texto o mensaje fines de discriminación, el interesado tiene el
cualquiera antes de ser dado a publicidad. La derecho de exigir supresión, rectificación o
Constitución prohibe expresamente esa actualización de los mismos, así como también su
limitación a la libertad. confidencialidad ( o sea que no sean dados a
 De usar y disponer de su propiedad: la protección publicidad)
constitucional del derecho de propiedad abarca  De exigir la protección de la libre competencia;
todo lo perteneciente a una persona, susceptible es el derecho a reclamar por vía judicial ante
de tener un valor económico (bienes, inmuebles o prácticas monopólicas y preservar la
muebles, derecho de autor, sobre obras diversas, transparencia del mercado Art. 43 de la
derecho sobre inventos, etc. Constitución.
 De exigir la protección del medio ambiente. En  Derechos “no enumerados”. El art. 33 de la
los últimos años, se ha tomado conciencia de las Constitución establece claramente que las
graves consecuencias producidas a corto o largo declaraciones, derechos y garantías que enumera
plazo por la contaminación o el deterioro del la Constitución, no serán entendidos como
medio ambiente. Es por ello, que en la reforma negación de otros derechos y garantías no
sancionada en 1994, se ha incluído este derecho enumerados, pero que nacen del principio de la
art. 43. soberanía del pueblo y de la forma republicana de
 De exigir la protección del usuario y del gobierno. Son los derechos implícitos, a los que
consumidor: es la facultad de reclamar la hicimos referencia anteriormente.
protección de la Justicia, ante adulteraciones a la  Es importante recordar que el art. 20 de la
calidad de los productos o servicios que se Constitución reconoce a los extranjeros el goce
ofrecen en el mercado art. 43 de los mismos derechos civiles que aquellos que
disfrutan los argentinos.

b) En cuanto a los derechos sociales, están contenidos en el art. 14 bis de la Constitución,


según la reforma de 1957, y que estudiaremos conforme al cuadro siguiente, tomado de
la obra Instrucción Cívica, del Dr. Roberto Kechichian, Ediciones Braga, Bs.As. 1985.

Derechos del trabajador considerando individualmente:


- condiciones dignas y equitativas de labor,
- jornada limitada,
- descanso y vacaciones pagados,
- retribución justa,
- salario mínimo vital móvil,
- igual remuneración por igual tarea,
- participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la
dirección,
- protección contra el despido arbitrario,
- estabilidad del empleado público,
- organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial,
Derechos de los gremios o sindicatos:

21
- concertar convenios colectivos de trabajo,
- recurrir a la conciliación y al arbitraje,
- derecho de huelga,
- los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión
sindical y de las relacionadas con la estabilidad de su empleo.

Derechos de la seguridad social:


- la seguridad social tendrá el carácter de integral e irrenunciable,
- seguro social obligatorio, a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y
económica, administrada por los interesados con la participación del Estado, sin que pueda existir
superposición por aportes,
- jubilaciones y pensiones móviles,
- protección integral de la familia,
- defensa del bien de familia,
- compensación económica familiar,
- acceso a una vivienda digna.
-

Por lo que hace a los derechos políticos, están expuestos en una forma más limitativa
que los dos grupos anteriores, pues sólo gozan de ellos los ciudadanos argentinos. Los
estudiaremos conforme los exponen el Dr. Fraga y el Prof. Ribas en la obra ya citada en la
siguiente forma:

 Derecho a adquirir la ciudadanía: lo poseen los argentinos nativos al cumplir 18 años de edad y los
extranjeros que lo soliciten luego de residir dos años en nuestro país (art. 20 de la Constitución ).
 Derecho a elegir a sus gobernantes y derecho a ser elegido para los cargos públicos mediante el voto (se
encuentra implícita o explícitamente en los art. 1, 22, 37, 45, 54, 94, etc)
 Derecho a peticionar a las autoridades: (ya fue explicado entre los derechos civiles, se lo considera un
derecho político).
 Derecho a la iniciativa popular para presentar proyectos de ley en la Cámara de Diputados de la Nación
(art. 39, primer párrafo). Esta facultad de los ciudadanos no puede utilizarse para presentar proyectos de
ley que se refieran a la reforma de la Constitución, a tratados internacionales, materia impositiva, temas
del presupuesto nacional y materia penal.
 Derecho de votar en las consultas populares (plebiscitos o referéndum, art. 40)
 Derecho de resistencia contra actos de fuerza que amenacen el orden constitucional (art. 36 cuarto
párrafo)

LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES

Son una forma de asegurar el ejercicio de los derechos, en otras palabras, son una
defensa de la vida, libertad, propiedad, trabajo y seguridad material y jurídica de las
personas, dando a los habitantes de la Nación la posibilidad de pedir a las autoridades, en
estos casos el Poder Judicial, más concretamente, protección para sus personas y sus
derechos.

22
Las principales garantías están contenidas en los artículos 18, 19 y 43 de la Constitución
Nacional.

Análisis de los arts. 18, 19 y 43 de la Constitución Nacional.

Estas normas contienen una serie de principios básicos:

- Nadie puede ser arrestado (detenido) si no lo es por orden escrita de un juez (autoridad
competente). Sin perjuicio de ello, hay que tener en cuenta que en algunas situaciones
(contravenciones civiles y faltas disciplinarias militares, por ejemplo) la orden puede
provenir de otros funcionarios y ser, por lo general, legítima.

Lo que quiere la Constitución Nacional es que nadie pueda ser privado arbitrariamente
de su libertad, sin que exista un motivo valedero para ello, evaluado por autoridad
competente.

Si es un delito será un juez o la policía que actúa por delegación de éste, si son otras
situaciones los funcionarios especialmente habilitados, en el orden militar “todo
superior”, conforme lo disponen los arts. 277 y 279 inc. 1 de la Reglamentación para la
Armada de las leyes de Justicia Militar (Decreto Nacional 8785/67 y sus modificatorios.
Publicación RG-6-601 “P”, que se encuentra en todos los destinos de la armada).

- A nadie se le puede aplicar una pena si antes no ha habido un juicio previo en el que se
haya demostrado la responsabilidad del condenado en la comisión de algún delito que
haya estado tipificado en ley previa al hecho que motiva el proceso. Por supuesto,
también rige en lo militar.

- Se considera inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos.


Obviamente vigente para los casos de justicia militar.

- Nadie puede ser obligado a declarar en su contra sí mismo (por eso cuando el juez
recibe declaración indagatoria al imputado de un delito, le advierte que puede
abstenerse de declarar sin que ello pueda ser tomado en su contra). La previsión
constitucional ha hallado adecuado tratamiento legislativo en el art. 296 del Código
Procesal Penal de la nación y en la casi totalidad de los Códigos provinciales).

Esto rige también en el orden militar (arts. 235 y 242 del Código de Justicia Militar),
vigente por leyes 14029 y modificatorias, Publicación Oficial de la armada P.J. N° 1 y
posteriores, que se encuentra a su disposición en todos los destinos de la Fuerza.

- El domicilio y los papeles privados son inviolables (se incluye por supuesto a la
correspondencia). También rige en el orden militar.

- Quienes están cumpliendo una condena deben ser respetados, no serán sometidos a
torturas, ni a ningún castigo físico. Las cárceles de la Nación y de las provincias deben
ser limpias y sanas porque, como lo dice la propia Constitución (art. 18 último párrafo)
“Las cárceles... (continúe Ud. con la lectura, por favor).

23
- El art. 19 protege la libertad de conciencia, expresando que aquellos actos realizados
por el hombre en la intimidad sólo pueden ser juzgados por Dios, y prohibe a los jueces
(y por extensión a todo funcionario) inmiscuirse en la vida privada de las personas
siempre que tales actos no ofendan la mora pública ni perjudiquen a otras personas.

El mismo artículo 19 contiene lo que se ha dado en llamar el “principio de reserva” y


que no significa otra cosa que considerar que “nadie está obligado a hacer lo que la ley
no manda ni privado de lo que ella no prohibe”.

Lamentablemente, en el último medio siglo de nuestra vida nacional parecería que se


lo ha interpretado al revés y por eso es frecuente que a un abogado se le consulte:
¿puedo hacer tal cosa? ...Si el letrado contesta que sí, enseguida viene la pregunta: Dr.
¿dónde está escrito que “puedo”?. La respuesta del letrado será, invariablemente,
contrapreguntarle ¿Dónde está escrito que no puede?.

Esta imaginario diálogo entre un abogado y su cliente no demuestra de qué manera se


ha deformado nuestra conciencia cívica en asuntos básicos.

- Por su parte, el art. 43 de la Constitución Nacional protege derechos fundamentales


mediante los recursos de amparo, de Hábeas Corpus y de Hábeas Data.

Por “recurso” debemos entender en estos casos la posibilidad de acudir a un juez


competente pidiéndole protección para un derecho que se considera violado o que está
en peligro de serlo. En rigor de verdad, el término correcto para designarlo es “acción”,
pero por tradición y costumbres se lo sigue denominando “recurso”

El recurso de amparo protege todos los derechos reconocidos por la Constitución a


excepción de la libertad física, materia del “habeas corpus” y de los derechos protegidos
por el “habeas data”, los que veremos más adelante.

Cuando el ejercicio de un derecho ha sido restringido o está amenazado ya sea por la


acción de una autoridad pública o un particular cualquiera, la persona afectada puede
presentarse a un juez solicitando el amparo o sea la protección de la justicia.

Presentada la acción o recurso de amparo, y previo informe del demandado, el juez


debe resolver lo más rápido que le sea posible

El recurso o acción de habeas corpus, muy antigua institución jurídica originada en el


derecho inglés del siglo XIII, que recogió algunos antecedentes romanos, tiende a la
protección inmediata de la libertad personal o física y por supuesto, la libertad
ambulatoria.

Cuando una persona es detenida y se cree que lo ha sido arbitrariamente, o no se conoce


la causa de la detención o el lugar en que éste se efectiviza, cualquier familiar, amigo,
vecino, conocido o abogado puede acudir a un juez solicitando su libertad.

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Ante la presentación de la acción ( o recurso) el juez se informa rápidamente (lo que es
muy fácil actualmente por los modernos medios de comunicación) acerca de la
situación del detenido, examina el caso y manda que el detenido sea traído a su
presencia, de allí el nombre de la acción “habeas corpus” (enseñe o traiga el cuerpo).

Si encuentra que no están reunidos los requisitos legales para prolongar su detención
ordena su inmediata libertad. Si, por el contrario, llega a la conclusión de que tales
requisitos concurren en el caso, rechazará la acción pero mandará que el detenido sea
puesto de inmediato a disposición del juez competente para entender en el problema.

Como en estos casos está en juego la libertad de una persona, este recurso puede ser
interpuesto incluso en días y horas inhábiles (todos los tribunales tienen guardias para
ello) y debe ser resuelto por el juez en forma inmediata una vez que cuente con la
información necesaria.

Por lo que hace al recurso o acción de Habeas Data, introducido en la Constitución por
la reforma de 1994, puede iniciarlo cualquier persona para que un magistrado ordene se
le exhiban los datos, informaciones o antecedentes que sobre ella tengan instituciones
públicas o privadas, y para que se le explique el destino que se dará a dicha
información, es decir, que se le diga para qué va a ser usada.

Asimismo, si los datos fueran erróneos, se puede pedir al juez, y éste ordenarlo, su
rectificación para adecuarlos a la realidad.

EL ESTADO DE SITIO Y EL HABEAS CORPUS

Nociones Generales

El estado de sitio es una medida excepcional, contemplada en los arts. 23, 75 inc. 29 y 99
inc. 16 de la Constitución Nacional y tiene por objeto facilitar la gestión del
poder ejecutivo cuando la estabilidad institucional está amenazada por
situaciones internas o externas a la Nación.

Tales situaciones son:

1) Conmoción interior: se configura cuando se producen hechos gravísimos que alteran


el orden público, insurrecciones armadas, graves tumultos populares, terrorismo,
subversión, etc.
En estos casos el Estado de Sitio es declarado por el Congreso de la Nación, si estuviera
en época de receso, puede declararse por Decreto del Poder Ejecutivo (Presidente de la
Nación), debiendo inmediatamente convocar al Congreso para que apruebe o suspenda
la medida. En general se acepta que durante el tiempo en que el Congreso demora en
reunirse o expedirse, es de plena validez la norma dictada por el Poder Ejecutivo.

2) Ataque exterior: ante guerra declarada, inminente o de hecho, que produzca una
invasión de tropas extranjeras al territorio nacional o su posibilidad inmediata, el Poder
Ejecutivo puede declarar el Estado de Sitio, requiriéndose solamente la convalidación,

25
acuerdo, del Senado de la Nación. Es decir, tratándose de una hipótesis de mayor
gravedad por lo menos teóricamente, que la conmoción interior, no es necesario una ley
del Congreso sino simplemente la conformidad del Senado de la Nación.

Sólo el gobierno nacional declara el estado de sitio, los gobiernos provinciales, NO, pero
pueden pedir al gobierno federal que lo haga en su provincia si está afectada por el
problema. Y si el gobierno federal no lo declaró antes, una vez surgida la situación.

ALCANCES DEL ESTADO DE SITIO

1) Ámbito geográfico: puede declararse el Estado de Sitio en uno o en varios puntos del
territorio nacional, es decir en todo él o en una o varias provincias o partes de ellas.

2) Plazo de vigencia: en caso que sea declarado por el poder ejecutivo en un supuesto de
“ataque exterior” (ya vimos el alcance de estas expresiones), debe serlo por un tiempo
limitado.
En los hechos, lo será en tanto y en cuanto dura la emergencia nacional motivada por la
acción hostil de un Estado extranjero. La ley de Defensa Nacional y sus Decretos
Reglamentarios, si bien actualmente poco y nada dicen del Estado de Sitio, ayudarían a
una interpretación correcta de la norma constitucional en un supuesto como el que
estamos comentando.
Por el contrario, cuando la causa de la declaración del Estado de Sitio es la situación de
“conmoción interior”, la Constitución Nacional nada dice al respecto. Sin embargo, es
corriente que el Congreso fije un término, aunque, obviamente, puede ser ampliado por
el Congreso de la Nación, si fuese necesario.

3) Efectos del Estado de Sitio: durante su vigencia se suspenden las garantías


constitucionales y el ejercicio de derechos que puede afectar la paz y/o el orden público.
Por ejemplo, durante el Estado de Sitio se suspenden o limitan los derechos de reunión,
de huelga, etc.
Pero, los efectos más importantes son las facultades extraordinarias que la
Constitución acuerda al Poder Ejecutivo que puede:
- Ordenar el arresto (detención) de personas aunque no hayan cometido delito o falta
alguna.
- Trasladar a dichas personas de un punto a otro del territorio nacional, con la
particularidad de que la persona detenida tiene la opción de salir de la Nación si no
quiere continuar detenida.
- Pero, el Poder Ejecutivo, no puede condenar, ni aplicar penas, ni negarse a conceder la
opción para salir del país.

A esta altura de nuestro análisis surge naturalmente la pregunta ¿se puede hacer uso de
la acción de Habeas Corpus durante el Estado de sitio?. Por supuesto que sí, y así lo
prevé claramente el art. 43 de la Constitución Nacional, que ya habremos leído
concienzudamente, tal como se lo recomendamos con frecuencia.

26
En estos casos, promovida la acción de Habeas Corpus ante un juez, éste puede
rechazarla argumentando que la detención del beneficiario de la acción ha sido
legítimamente dispuesta por autoridad competente: en otros términos que las causas de la
declaración del Estado de Sitio existen realmente y son válidas para tal medida, en cuyo
caso el magistrado se limita a comprobar las condiciones de detención del causante y en
caso de ser necesario, ordenar que se “humanicen” tales condiciones.

Pero si el juez entiende que no están dadas las condiciones necesarias para la declaración
del Estado de Sitio o se ha prolongado indebidamente sin causa la conformidad del
Congreso o el Senado en su caso, puede declarar la inconstitucionalidad.

Por supuesto, la resolución del juez es suceptible de todos los recursos judiciales
habituales y lo corriente en estos casos es que en definitiva sea la Corte Suprema quien
tenga la última palabra, como en todos los casos constitucionales (ver el punto de éste
módulo de la Supremacía Constitucional).

AUTORIDADES DE LA NACIÓN

En su segunda parte, llamada “orgánica” la Constitución Nacional legisla sobre los


Poderes del Estado. Como ya lo hemos dicho, está dividida en dos títulos: el primero,
referido al Gobierno Federal y el segundo, a los gobiernos de provincia. Luego, al final,
encontramos las Disposiciones Transitorias, introducidas por la reforma de 1994.

El gobierno federal:

Se llama así al Gobierno Nacional, al Gobierno central de la República.


Como ya lo dijimos al estudiar las características del sistema republicano es
imprescindible la división de funciones para que detrás del poder no se encuentre una sola
persona.
La Constitución organiza al Gobierno Federal dividiéndolo en tres poderes o
departamentos vinculados a determinada función, de la siguiente forma:
- Poder Legislativo
- Poder Ejecutivo
- Poder Judicial

Cuando estos tres poderes actúan coordinada y armónicamente, cuando operan los con
Troles constitucionales, cuando se efectiviza la responsabilidad de los funcionarios
(recuerde lo que vimos anteriormente), podemos decir “el gobierno funciona bien”.

Pero cuando esa actuación coordinada y armónica no se evidencia en el diario quehacer


gubernativo, cuando los controles constitucionales no se ejercen y los funcionarios se
convierten en “irresponsables” o “intocables”, obviamente las cosas no marchan bien.
Felizmente otro de los principios del régimen republicano es la periodicidad de los
mandatos de los miembros de los Poderes Legislativo y Ejecutivo. En la siguiente elección
el pueblo seguramente ejercerá lo que ha dado en llamarse el “voto castigo”, desaprobando
mediante el sufragio, la gestión del gobierno de turno.

27
EL PODER LEGISLATIVO

Composición

Es ejercido por el Congreso de la Nación, formado por la Cámara de Diputados y la


Cámara de Senadores.

Representación

Los Diputados representan al pueblo de la Nación.


Los Senadores representan a las provincias.

Funciones

La función específica y primordial del congreso (o sea del conjunto de Senadores y


Diputados) es dictar y dejar sin valor “derogar” las leyes que son innecesarias o se oponen a
las nuevas que se van dictando.

Sobre los cambios que deben producirse en el orden jurídico al compás de los tiempos.
Le recomiendo releer el tema de la Reforma de la Constitución.

Además tienen otras misiones que analizaremos a medida que avancemos en el estudio
del módulo, pero la principal y que no debe ser omitida es precisamente la señalada: dictar
leyes bajo las cuales se gobierna la Nación entera.

Todos los proyectos de ley deben ser estudiados, tratados, discutidos, y aprobados por
cada una de las Cámaras (de Diputados y de Senadores), en forma separada.

Cuando una de las Cámaras aprueba un proyecto de ley, se dice que “tiene media
sanción” y pasa a la otra Cámara para que a su vez , y mediante el tratamiento y votación
del caso lo apruebe o rechace.

Pueden presentar proyectos de ley:

- Los Diputados
- Los Senadores
- El Poder Ejecutivo
- Los ciudadanos individualmente considerados, pero exclusivamente ante la Cámara de
Diputados.

Una vez presentado el proyecto, comienza a ser tratado en la Cámara donde se origina
(llamada Cámara de origen, precisamente por ello). Se dice entonces, valga la redundancia,
que tiene origen en esa Cámara.

28
Y, debo hacer una pequeña digresión sobre las repeticiones de palabras y redundancias.
Si bien el derecho no es una ciencia exacta como la matemática, la geografía, la física o
alguna rama de la biología, etc., las palabras de contenido jurídico tienen por lo general un
sentido muy preciso y terminante que las hace poco susceptibles de ser reemplazadas sin
caer en el uso de términos complicados, poco usados o de difícil entendimiento.

Volvamos al Congreso. La Constitución Nacional dispone que algunas leyes deben tener
origen en una determinada Cámara. Se trata, lo repetimos, solamente de “esas” leyes y no
de otras. Pero, no se crea que basta con la aprobación por la Cámara de origen. A diferencia
del hecho de deber ser originados en determinada Cámara, los respectivos proyectos siguen
el trámite normal de cualquier otro.

La Constitución Nacional dispone que deben tener origen en la Cámara de Diputados, las
leyes que se refieran a:

 Contribuciones (impuestos que debe pagar el pueblo de la Nación)


 Reclutamiento de tropa par las Fuerzas Armadas.
 Promoción de Juicio político. Aunque trataremos el tema, le sugiero releer el tema de la
responsabilidad de los funcionarios públicos desarrollado anteriormente.

Por el contrario, deben originarse en el Senado de la Nación (o Cámara de Senadores),


las leyes que se refieran a convenios entre la Nación y las provincias sobre coparticipación
federal impositiva, las que tratan sobre el poblamiento del territorio nacional, el desarrollo
de las provincias y regiones geográficas.

Correlativamente a la facultad de la Cámara de Diputados de promover el juicio político


a los funcionarios sujetos a él, le corresponde al Senado de la Nación juzgarlos.

Además, el Senado debe prestar su conformidad (acuerdo) para que el Poder Ejecutivo
pueda:

 Designar a los miembros de la Corte Suprema de justicia de la Nación y demás


magistrados inferiores federales (en todo el país) y nacionales de la Capital de la
República.
 Ascender a la Jerarquía de Oficial Superior y promover, dentro de ésta, a Oficiales de
las Fuerzas Armadas.
 Designación de embajadores.
 Declarar el Estado de Sitio en caso de ataque exterior (Revea la parte de este módulo
referida al estado de Sitio).
 Otras designaciones y acuerdos previstos en leyes especiales, por lo general orgánicas
de grandes reparticiones del Estado, y que sería largo enumerar y dificultoso recordar,
sobre todo teniendo en cuenta que lo que nos interesa principalmente son los Acuerdos
previstos en la Constitución Nacional.

29
CÁMARA DE DIPUTADOS

Como ya lo hemos dicho, los diputados representan al pueblo de la Nación, para lo cual
cada provincia y la ciudad de Buenos Aires constituye un distrito electoral.

La cantidad de diputados es proporcional al número de habitantes de cada distrito y el


número actual de diputados nacionales es de unos doscientos cincuenta y cuatro.

La duración de los mandatos de los Diputados nacionales es de cuatro años, pudiendo ser
reelectos indefinidamente, pero la Constitución establece que la Cámara se renovará por
mitades cada dos años, o sea que vencido tal término, la mitad de los representantes deberá
dejar su banca, para que entren los que han sido elegidos.

Los requisitos paras ser elegido Diputado nacional son:

1. Ser argentino, nativo, por opción o naturalizado.


2. En caso de ser naturalizado (extranjero que adquirió la ciudadanía argentina) tener por
lo menos cuatro años de ejercicio de esa ciudadanía.
3. Tener veinticinco años de edad como mínimo.

4. Haber nacido en la provincia ( o en su caso en la ciudad de Buenos Aires) donde se


concrete su elección o haber tenido dos años de residencia en ella (se entiende que
inmediatamente anteriores a la elección).

CÁMARA DE SENADORES

Tal lo venimos diciendo, los senadores representan a las provincias y a la ciudad de


Buenos Aires en cuanto tales. No a su pueblo, Si al Estado provincial o municipal de
Buenos Aires.

Cada una de las provincias y la Ciudad de Buenos Aires elige tres senadores, con lo que
queda demostrado que en el Senado de la Nación todas las provincias y la ciudad de
Buenos Aires tienen igual importancia y peso político.

De esos tres Senadores, dos corresponden al partido político con mayor número de votos
en la última elección verificada antes de la designación de los Senadores, y el restante al
partido que le sigue en cantidad de sufragios.

Esto, que ha sido introducido por la reforma de 1994, permite que toda las provincias
argentinas y la ciudad de Buenos Aires tengan representación senatorial por la mayoría y
por la minoría, evitándose de esta forma situaciones anteriores donde aparecían hegemonías
no muy democráticas en la Cámara Alta, como también se denomina vulgarmente a la de
Senadores.

Los senadores son elegidos actualmente por las legislaturas provinciales y directamente
por elección popular, en la ciudad de Buenos Aires, pero la nueva Constitución Nacional de
1944, según las Disposiciones transitorias números 4 y 5, establece que a partir del año

30
2001 los senadores habrán de ser electos directamente por el pueblo de cada provincia,
continuando, obviamente, el mismo régimen actual en la ciudad de Buenos Aires.

La duración de sus mandatos es de seis años y la Cámara debe renovarse por tercios cada
dos años, lo que significa que transcurrido ese lapso, parte de los senadores dejan sus
cargos para que ingresen los nuevos electos.

En cuanto a las condiciones o requisitos para ser senador nacional, son las siguientes:
 Ser argentino nativo o por opción o naturalizado, en este último caso con seis años de
ejercicio de la ciudadanía.
 Haber cumplido treinta años de edad.
 Ser nativo de la provincia que lo elige o tener dos años de residencia inmediata en ella.

La presidencia de la Cámara de Senadores, cargo de singular importancia pues se


Encuentra en la línea de la sucesión presidencial, es ejercida por el vicepresidente de la
Nación, quien tiene voz (puede opinar) pero carece de voto. El senado elige también de
entre sus miembros un Presidente Provisional, que sustituye al Vicepresidente de la nación
cuando es necesario.

Atribuciones del Congreso Nacional

Conforme lo dispone el art. 75 de la Constitución Nacional, el Congreso Nacional puede


y debe dictar leyes, o ejercer funciones, que versen sobre los siguientes temas:

1) Organización económica y financiera del Estado:


a) Establecer Aduanas
b) Fijar el presupuesto de gastos y recursos de la Nación.
c) Crear un banco con facultad de emitir moneda (se trata del actual Banco Central de
la República Argentina)
d) Proveer lo conducente a la prosperidad de la Nación.
e) Ejercer, a través de la Auditoría General de la Nación, organismo creado por la
reforma de 1994, el control patrimonial, económico y financiero del gobierno.

2) Organización Institucional:
a) Dictar y modifica los códigos Civil, Penal, de Comercio, de Minería y del Trabajo y
de la Seguridad Social: en otros términos lo que llamamos “legislación de fondo”.
Nuestro conocido Código de Justicia Militar surge de otro inciso de este mismo
artículo.
b) Declarar el Estado de Sitio en caso de conmoción interior (conviene releer lo
referido al Estado de Sitio, desarrollado anteriormente en este módulo).
c) Dictar leyes sobre ciudadanía y naturalización.
d) Dictar las leyes que regirán a los establecimientos nacionales sitos en las provincias,
como es el caso de nuestras BNPB, BNIM y BACE, entre otros (inc. 30).

3) Organización Administrativa:

31
a) Crear y establecer Tribunales Federales y Nacionales (estos últimos en la ciudad de
Buenos Aires hasta que se apruebe el nuevo Estatuto Organizativo de la ciudad
según surge de la 15 Disposición Transitoria, introducida en la Constitución
Nacional por la reforma de 1994).
b) Arreglar y establecer los medios de comunicación de la Nación.
c) Designar y remover el Defensor del Pueblo, funcionario instituido por la Reforma
de la Constitución de 1994, cuya misión es defender y proteger los derechos de los
habitantes de la Nación ante actos de la Administración Pública, que pudieran
afectarlos. Aunque este funcionario podría ser objeto de estudio aparte del
Congreso, lo hacemos aquí ateniéndose a la metodología constitucional.
Puede destacarse que pese a ser designado y removido por el Congreso, actúa con
plena autonomía y libertad. Dadas sus importantes funciones, no podría ser de otra
forma.

4) Relaciones exteriores:
a) Arreglar cuestiones de límites. Un ejemplo de esto es el Tratado con la República de
Chile sobre el tema de los hielos continentales. Si bien ambos presidentes han
firmado un convenio que pone fin al litigio, necesita la ratificación de ambos
Congresos (el argentino y el chileno) la que se encuentra demorada por razones de
política interna en ambos Estados.
b) Aprobar o desechar tratados suscriptos con otros Estados (este tema lo veremos con
amplitud más adelante. Por ahora basta con saber que es una facultad del Congreso).
Tiene directa vinculación con el comentario del punto anterior.

5) Organización Militar:
a) Dictar leyes relacionadas con las Fuerzas Armadas, por ejemplo la ley 14029 y
modificatorias, Código de Justicia Militar , la ley 19101 Ley del Personal Militar,
complementarias y modificatorias, etc.
b) Permitir la salida al exterior de fuerzas militares argentinas (Recuerde la Operación
“Desert Storm” en el golfo Pérsico, en 1991, que requirió aprobación del
Congreso). Pero, cuando la salida es solamente de paz y cortesía, como es el c aso
de los viajes anuales de la Fragata ARA “Libertad”, se entiende no es necesario.

6) Funciones judiciales y de control:


a) Conceder amnistías, que no es lo mismo que “indulto”, lo que es facultad del
Presidente de la Nación o de los gobernadores de provincia, según sea el caso. En
este sentido, y en tema que no toca de cerca, se dictó una ley de amnistía para el
personal de Tropa Voluntaria que había cometido deserción, hace poco tiempo.
b) Todo lo relativo al juicio político.
c) Prestar acuerdo (el Senado) para la designación de los magistrado judiciales tal
como lo decimos en páginas anteriores.
d) Interpelar a los Ministros del Poder Ejecutivo nacional (es decir interrogarlos y
discutir con ellos determinados asuntos de importancia nacional).

7) Funciones preconstituyentes:
Declarar la necesidad de la reforma de la Constitución.

32
EL JUICIO POLÍTICO

Es el juzgamiento de la conducta de los funcionarios por el Congreso de la Nación.

Están sometidos a juicio político:

 El Presidente de la Nación.
 El Vicepresidente de la Nación.
 El jefe del gabinete de ministros.
 Los ministros del Poder Ejecutivo.
 Los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Causas que dan lugar al juicio político:

 Mal desempeño de las funciones.


 Delito contra la administración pública.
 Delito común.

Procedimiento.

La Cámara de Diputados tiene la atribución de acusar al funcionario cuestionado ante la


Cámara de Senadores.

Los Senadores, una vez recibida la acusación, prestan un juramento especial y estudian
las pruebas aportadas por los Diputados y por el acusado.

Se pasa a votación. El Senado puede absolverlo o condenarlo políticamente.

En caso de condena, se lo destituye, y si correspondiera, se elevan los antecedentes y


actuaciones al Poder Judicial, para que se lo juzgue como a cualquier persona a quien se
atribuye un delito.

En caso de que el acusado sea el Presidente de la Nación debe presidir el Senado el


Presidente de la Corte Suprema de Justicia y si lo es el Vicepresidente de la Nación, el
Presidente Provisional del Senado.

EL PODER EJECUTIVO

Leemos en el art. 87 de la Constitución que el Poder Ejecutivo será ejercido por el


Presidente de la Nación.

33
Como vemos fácilmente, surge del texto constitucional que este Poder del Estado es
Unipersonal, de allí que la figura del presidente tenga alta relevancia, lo que no implica de
por sí que esté por encima de los otros poderes del Estado.

El vicepresidente no forma parte del Poder Ejecutivo. Ya vimos que es el Presidente de la


Cámara de Senadores, y reemplaza al Presidente en caso de ausencia transitoria o
definitiva. En éste último supuesto asume la Presidencia de la Nación y completa el período
para el que fuera electo el presidente a quien sustituye (cuatro años). Por lo demás, y para
ver en detalle todos los supuestos que se pueden presentar en esta delicada cuestión, deberá
leer y retener en su memoria, hasta donde pueda hacerlo, el art. 88 de la Constitución
Nacional.

Condiciones para ser electo Presidente y Vicepresidente

 Ser argentino nativo o hijo de argentinos nativos.


 Haber cumplido treinta años de edad.

Forma de Elección:

a) La elección es directa, o sea que el pueblo vota por una fórmula única para ambos
cargos. En recientes elecciones presidenciales se ha dado el fenómeno de que
algunos partidos han presentado el mismo candidato a Presidente que otro u otros,
lo mismo que en el caso del Vicepresidente. Es una forma absolutamente legítima y
permitida por la Constitución Nacional y el Código Electoral Nacional.
b) Porcentajes que deben alcanzar las fórmulas para ganar la elección arts. 94, 96, 97 y
98 de la Constitución Nacional.
- Si una obtiene el 45 % (o más) de los votos válidamente emitidos, es consagrada
ganadora
- Si logra entre un 40 % y 45 % y hay una diferencia del 10 % con la que le sigue en
número de votos, también gana la elección. Ese 10 % se cuenta sobre el total de votos
válidos.
- Si no se alcanzan esos porcentajes, la Constitución Nacional dispone que se haga una
segunda vuelta o “ballotage”. En este caso, intervienen solamente las dos fórmulas más
votadas.

Duración del mandato:

La Constitución reformada en 1994 dispone que es de cuatro años, permitiéndose la


reelección por una sola vez. Si tanto el Presidente como el Vicepresidente son reelectos, en
cualquiera de los dos cargos, deberán dejar pasar cuatro años para volver a presentarse.

Atribuciones y Deberes:

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El presidente de la Nación es el responsable político de la administración de la República
Argentina y ejerce lo que se ha dado en llamar “tres jefaturas” o “atribuciones ejecutivas”, a
saber:

1) Es el jefe supremo de la Nación, siendo por consiguiente responsable político del


Gobierno Federal.}
2) Es el “jefe de Estado” ejerciendo la representación de la República ante las potencias
extranjeras y los organismos internacionales.
3) Es el comandante en jefe de las fuerzas armadas ordenando y disponiendo su
distribución y entrada en operaciones, declara la guerra, asciende a la jerarquía de
oficial Superior y dentro de ésta a oficiales de las tres fuerzas armadas.
4) Posee funciones “colegislativas”:
- Puede presentar proyectos de leyes.
- Ejerce el derecho de Veto (cuando considera que una ley sancionada por el Congreso
es inconveniente o no responde a la política del gobierno o a los intereses de la Nación,
etc.) ,puede rechazarla vetándola total o parcialmente antes de su publicación y dentro
de un plazo de diez días de haberla recibido del Congreso.
- Reglamenta, cuando es necesario las leyes dictadas por el Congreso a fin de que
puedan ser “operativas” por sí mismas (la mayoría). Al reglamentar las leyes, el
Presidente debe tener cuidado de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias
(art. 99 inc. 2).
- Hace anualmente, el primero de marzo, la apertura de las sesiones extraordinarias del
Congreso, las prorroga una vez vencido su término, treinta de noviembre, y convoca, si
es necesario y conveniente a sesiones extraordinarias, en las cuales sólo pueden tratarse
los temas que motivaron la convocatoria.
- Puede dictar decretos de necesidad y urgencia. Esta nueva atribución, introducida
por la reforma de 1994, ha sido muy criticada (no en su introducción en el texto
constitucional, sino en su ejercicio concreto) ya que en algunos casos se ha imputado al
Poder Ejecutivo, con razón o sin ella, gobernar por decreto, sin intervención del
Congreso.

5) El poder Ejecutivo y la justicia:


- El Presidente de la Nación no puede intervenir en causas judiciales de cualquier
naturaleza que se hallen en trámite, es decir, sin lo que se denomina “sentencia firme” o
bien “casa juzgada”, como lo establece claramente el art. 109 de la Constitución
Nacional.
- Sin embargo, la propia Constitución lo faculta a indultar y a conmutar penas, lo que
significa que si una persona ha sido condenada por el Poder Judicial o la Justicia Militar
porque cometió un delito, y se da el caso de que la sentencia está firme y la cuestión es
“cosa juzgada” (ver párrafo anterior) el Presidente puede:
a) Indultar al condenado, o sea en término comunes “perdonarlo”, con lo que
recupera su libertad si la condena hubiera implicado su privación.
b) Conmutar la pena, que implica cambiar la que se le impuso en la justicia por otra
menor o menos rigurosa.
Sobre este punto del indulto y la conmutación, debo decirle que en general los
presidentes argentinos han sido siempre muy prudentes en el ejercicio de estas facultades,
que solamente han usado en casos en que estaba interesada la alta política nacional o por

35
razones humanitarias. No es, por otra parte, un asunto exclusivo de la Constitución
Nacional Argentina. Son innumerables los países occidentales que acuerdan estas facultades
al rey, al presidente o a veces al Primer Ministro.

6) El Jefe de Gabinete y los Ministros


Para poder cumplir con eficiencia y eficacia el cúmulo de funciones que le imponen la
Constitución Nacional y las leyes, el Presidente es secundado por un “Gabinete de
Ministros”. Estos funcionarios no forman parte del poder ejecutivo. Ejercen sus funciones
“en el ámbito del poder ejecutivo”, lo cual es muy distinto.

Los ministros son designados y removidos en cualquier momento por el presidente de la


Nación.

En cuanto al Jefe del Gabinete, es un nuevo cargo establecido por la Constitución


Nacional de 1994, figura ciertamente novedosa entre nosotros. Tiene, en general, las
siguientes funciones:
a) Ejerce la Administración, no el gobierno, General del país, hace recaudar las rentas de
la Nación, nombra empleados nacionales y expide los reglamentos necesarios para un
buen funcionamiento de la Administración Pública.
b) Coordina las sesiones del Gabinete de Ministros, pero no las preside él, sino el
Presidente de la Nación o el Vicepresidente, en su caso.
c) Concurre periódicamente al Congreso para informar a los legisladores sobre la marcha
general del Gobierno
d) Su designación corresponde al Presidente de la Nación, quien puede removerlo, lo
mismo que puede hacer el Congreso mediante el juicio político

Por su parte los Ministros, dirigen sus respectivas “áreas” o “carteras”, asesoran al Pre
Sidente pero no pueden, por sí solos, tomar resoluciones a excepción del régimen
administrativo y económico de sus respectivos departamentos.

Esta disposición, que claramente surge del art. 103 de la Constitución no se cumple en
absoluto, y en los hechos los Ministros acostumbran dictar “resoluciones” que
prácticamente tienen el mismo alcance que un decreto del Poder Ejecutivo.

Por supuesto, son inconstitucionales, pero, como ya lo hemos visto anteriormente, esta
situación debe ser resuelta por el Poder Judicial en un caso concreto.

En tanto, las Resoluciones de los Ministros son, en general, cumplidas.

En la actualidad hay ocho ministerios:


 Del Interior.
 De Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
 De Defensa
 De Economía y Obras y Servicios Públicos.
 De Justicia
 De Trabajo y Seguridad Social

36
 De Cultura y Educación

Los Ministros, como ya hemos visto, son los principales colaboradores del Presidente de
la Nación y además de poder ser removidos por él, pueden ser destituidos por el Congreso
mediante el juicio político.

EL PODER JUDICIAL

Para una mejor comprensión de este punto, es necesario decir que el Estado, Nacional o
Provincial, para cumplir el objetivo constitucional de “afianzar la Justicia” dicho en el
Preámbulo de la Constitución Nacional, debe organizar los órganos de administración de
Justicia, que no son otra cosa que el Poder Judicial.

De acuerdo a la organización republicana y federal de nuestro país, se establecen en la


Constitución Nacional (art. 108) y un Poder Judicial Provincial en cada una de las
provincias que componen la República Argentina (art. 5 de la Constitución).

El Poder Judicial Federal o Nacional

a) Composición: Según el ya citado art. 108 será ejercido por_


- Corte Suprema de Justicia
- Tribunales Inferiores ( Tribunales Orales en lo Criminal, Cámaras de Apelaciones,
Juzgados).

b) Particularidades del Poder Judicial nacional:


1. Todos sus integrantes deben poseer el título universitario de
Abogado.
2. No todos tienen asiento de sus funciones en la Capital Federal.
Por eso vemos que hay Tribunales Federales en todas las
capitales de provincia y además en las ciudades más importantes.
3. Los magistrados nacionales o federales no son “elegidos” por el
pueblo sino “designados”.
4. No se da para ellos el requisito de la forma republicana de
gobierno de “perioricidad de los mandatos”. Permanecen en sus
cargos “mientras dure su buena conducta” (se entiende también
que “mientras conserven su capacidad mental y la buena salud”
que les permita ejercer correctamente sus funciones).

c) Las funciones: Su función es dictar resoluciones, llamadas con propiedad


“sentencias”, aplicando la Constitución Nacional y las leyes de la Nación. En casos
concretos, nunca en abstracto.

37
LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

1) COMPOSICIÓN:

La Corte Suprema de Justicia de la Nación se integra con 9 (nueve) jueces letrados, es


Decir, con título universitario de abogado, a los que además de “Jueces de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación”, se da comúnmente el nombre de “ministros de la
Corte”.

Constituye, como ya lo hemos dicho varias veces, el más alto tribunal judicial de la
República Argentina, respecto de la Justicia Federal, como de las de las provincias, cuyas
resoluciones pueden ser recurridas ante ella por vía del “recurso extraordinario de
Inconstitucionalidad”, al cual ya nos hemos referido (art. 14 de la ley 48).

En cuanto a las condiciones para ser miembro de la Corte, las encontrará en el art. 111 de
la Constitución Nacional que le sugiero leer y retener.

2) DESIGNACIÓN:

Los miembros de la Corte son designados por el presidente de la Nación con el acuerdo
del senado (Cámara de Senadores), integrada la corte, ella misma es quien nombra a su
presidente.

3) FUNCIONES:

Ud. recordará pues lo hemos dicho varias veces, todo el Poder Judicial es el guardián de
la Constitución, y más precisamente, es la Corte Suprema, quien será la última y definitiva
instancia en las cuestiones constitucionales.

a) Atribuciones originarias y exclusivas: “originaria” significa que un determinado


proceso judicial se inicia “originariamente” ante la Corte, en casos muy
excepcionales, por ejemplo:
1) Casos en que una provincia es parte del proceso, que pueden darse cuando se inicia un
pleito entre dos o más provincias (recuerden el viejo pleito entre Mendoza y La Pampa
por el aprovechamiento de las aguas de ríos nacidos en Mendoza y que llegan a La
Pampa).
También, si llega a juicio el asunto de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires
causadas por el Río Quinto, intervendrá la Corte “originariamente” pues estarán involu
cradas las provincias de Buenos Aires, Córdoba y San Luis.
Y, un último ejemplo, si llegara a plantearse una cuestión insolubre “por las buenas”
entre la Nación y la provincia de Buenos Aires por algún asunto vinculado a las Bases
Navales de esta zona, será competencia originaria de la Corte.
2) Casos entre una provincia y un estado extranjero (por ejemplo alguna cuestión entre
Entre Ríos y la República oriental del Uruguay por problemas que pudieran surgir en el
Río Uruguay).
3) Casos en que estén involucrados representantes diplomáticos extranjeros. Por eso es que
la Corte hace directamente, en lugar de hacerlo un juez común de instrucción en lo

38
criminal, el sumario por el atentado que derrumbó la sede de la Embajada de Israel en
Buenos Aires.
Lo mismo ocurriría si se sosprende a un diplomático acreditado ante nuestro gobierno
cometiendo algún delito.

En estos supuestos están en juego cuestiones de alta política interna o internacional, por
lo tanto la Constitución Nacional dispone que el más alto Tribunal de la Nación tenga
competencia originaria y exclusiva en ellos.

“Exclusiva” quiere decir que en los casos de su competencia no puede intervenir otro
tribunal más que ella.

b) Competencia por apelación: La Corte puede decidir en “última instancia” los


asuntos que le lleguen por vía de apelación.
Esa apelación puede ser originaria y ello está previsto para las resoluciones de los
tribunales Federales o Nacionales de la ciudad de Buenos Aires, y está regulada en
los Códigos Procesales Nacionales.
Pero, cuando el recurso se interpone en contra de una resolución de un Tribunal
provincial o de un ente administrativo (Por ejemplo, el poder ejecutivo, una
Universidad Nacional, la máxima autoridad de la Armada, etc.) se rige por las
normas del artículo 14 de la ley 48, que ya hemos mencionado, bajo la forma del
recurso extraordinario de inconstitucionalidad.
Por supuesto, este recurso extraordinario de inconstitucionalidad puede ser inte
puesto también,, bajo las condiciones de la norma mencionada, contra decisiones de la
justicia federal o nacional de la ciudad de Buenos Aires, cuando ya se han agotado los
recursos originarios

Lo importante a recordar en este tema es que siempre es la corte suprema de justicia de la


Nación la que tiene la última palabra en materia constitucional, recordemos lo visto sobre
supremacía de la Constitución Nacional y entenderemos fácilmente el punto

c) Formadora de criterios y normas de interpretación: Cuando la Corte


“interpreta” una norma cualquiera del orden jurídico nacional o provincial, se dice
que esa sentencia es “Doctrina de la Corte”, y si bien no es obligatoria para los
tribunales inferiores pues ello significaría que el Poder judicial tendría la facultad de
legislar, lo que ya vimos es exclusivo del Poder legislativo, tiene tal autoridad
científica, política y moral que es muy difícil que en lo sucesivo los tribunales
inferiores se aparten de ella en sus decisiones.

d) Demolición: Los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sólo


pueden ser removidos mediante el procedimiento del juicio político, que ya hemos
visto extensamente más arriba en este módulo y en el anterior.

LOS TRIBUNALES INFERIORES

39
Se trata de todos los tribunales pluripersonales (Cámaras y Tribunales en lo criminal de
juicio oral) o unipersonales (juzgados) distribuídos en todo el territorio nacional, que han
sido creados por el Congreso Nacional a medida que se fue viendo la necesidad de hacerlo,
ya sea por crecimiento de la población, o para facilitar el a cceso a los órganos judiciales
nacionales a los habitantes de las provincias más apartadas, provincialización de los
territorios nacionales, etc.

a) Designación: En la justicia federal o en la nacional de la ciudad de Buenos Aires,


los designa el presidente de la Nación con acuerdo del Senado de la Nación.

Pero el presidente, cada vez que debe designar un magistrado, debe hacerlo a
propuesta del Consejo de la Magistratura, organismo creado con excelente criterio,
por la reforma constitucional de 1994.

Expliquemos esto: cuando se produce una vacante por renuncia, destitución,


ascenso, muerte o cualquier otra razón en un cargo de magistrado Federal, el
consejo de la magistratura, eleva al Poder Ejecutivo nacional la nómina con tres
candidatos (llamada “terna”), debiendo el Presidente designar a uno de esos tres, no
puede nombrar a alguno que no figure en tal lista o terna.

Por eso la Constitución dice que “la terna es vinculante”. Se entiende que para el
Poder Ejecutivo, porque el senado puede o no prestarle acuerdo.

b) Remoción: Ya hemos dicho que todos los magistrados judiciales permanecen en sus
cargos “mientras dure su buena conducta”, lo que los hace “inamovibles”.

Esto quiere decir que para que puedan ser destituídos se les debe hacer un “juicio de
enjuiciamiento de magistrados”, llamado “jury”. Los integrantes del jury, conforme
a la reforma de 1994, de la Constitución Nacional pues antes esta institución no
existía, deberán ser legisladores, otros jueces y abogados que ejerzan libremente su
profesión.

La Reforma Constitucional dispone asimismo, que cuando los magistrados cumplan


75 años de edad, deberán ser objeto de una nueva designación por cinco años y
vencidos estos por otros cinco más y así sucesivamente (art. 99 inc. 4 de la
Constitución Nacional).

c) Funciones: La justicia federal es “competente” ( o sea que puede entender en


ciertos asuntos), en los siguientes casos que surgen del artículo 116 de la
Constitución Nacional

1) Cuando la Nación sea parte (por ejemplo si la Armada es demandada o debe


ejercer alguna acción judicial).
2) En casos relacionados con la Constitución Nacional, según ya hemos visto
ampliamente.
3) En las causas de jurisdicción marítima (Por ejemplo colisiones de buques en
aguas territoriales argentinas, asuntos laborales entre personal de la marina

40
mercante y armadores, propietarios o responsables de buques surtos en puertos
argentinos, cualquiera sea su nacionalidad, buques pesqueros extranjeros que
infrigen la ley 17500, de pesca, en nuestra zona económica exclusiva, etc. Le
sugiero leer el art. 116 de la Constitución para tener un panorama más completo
de la cuestión.
4) Lo importante es que sepa que la justicia federal es excepcional, porque lo
normal es que la mayor parte de las cuestiones judiciales se ventilen en los
Tribunales provinciales, ya que es una de las premisas del régimen federal de
gobierno.

EL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA

Es un organismo de la mayor importancia institucional, creado por la reforma de 1994,


pero que aún no funciona porque no se ha dictado la ley que lo regulará.

Por lo tanto, para desentrañar sus funciones, atribuciones y deberes, composición y


competencia, nos atendremos al texto del art. 114 de la Constitución Nacional.

1) Integración:
 Órganos políticos resultantes de la elección popular
 Magistrados judiciales federales
 Abogados de la matrícula federal
 Personalidades del ámbito científico – jurídico y académico (profesores universitarios o
miembros de las respectivas academias nacionales).

Ello, según dice el art. 114 de la Constitución Nacional en la forma que indique la ley (que
hace dos años no se ha dictado ni creo pueda ser posible proximamente).

2) Funciones:
 Seleccionar mediante concurso público a los candidatos para ocupar cargos de jueces o
camaristas federales.
 Elevar la propuesta vinculante a que nos hemos referido anteriormente al poder
ejecutivo para la designación de dichos magistrados.
 Administrar los recursos del poder judicial.
 Ejercer facultades disciplinarias y disponer la constitución de los “jurados de
enjuiciamiento de magistrados” (jury) en los casos que corresponda.

LOS PODERES JUDICIALES DE PROVINCIAS

Ya hemos visto que de acuerdo al art. 5 de la Constitución Nacional las provincias deben
asegurar la administración de justicia, por oposición a la justicia federal, la justicia
provincial es la común, la originaria, la que recibe la mayor cantidad de casos comunes no
sometidos a la justicia federal, que , lo repetimos, es extraordinaria o excepcional.

41
Lo normal es que en una contienda judicial entre particulares o si se debe juzgar un delito
común, no sometido a la jurisdicción federal por el Código Penal o leyes especiales,
entiendan los órganos judiciales provinciales.

En general, la organización judicial en la gran mayoría de las provincias es similar a la


federal. Varían algunas cuestiones de detalle por particularidades locales e idiosincracia de
la población de cada provincia.

Por otra parte los consejos de la magistratura y los jury de enjuiciamiento de


magistrados rigen ya desde hace varios años por lo menos en una o dos provincias.

GOBIERNOS DE PROVINCIA

Por lo que hace a los gobiernos de provincia, nada diremos ahora, en atención a la
amplitud con que hemos tratados el tema anteriormente, como no sea recomendarle una
atenta lectura de los arts. 5, 21, y 121 a 128 de la Constitución Nacional

LA SOBERANÍA

Se dice que un estado es soberano cuando es independiente de cualquier otra potestad, es


decir que no hay otro poder superior a él en el orden jurídico. Naturalmente, a veces la
política internacional no va de la mano de lo jurídico.

Como ya lo venimos diciendo en nuestro estudio, quien detenta la soberanía es la Nación


entera, la República Argentina.

La soberanía aunque es un término indivisible, puede ser estudiada, o mejor dicho, desde
distintas facetas:

Soberanía interna: es el poder o “imperium” que el Estado ejerce sobre su territorio y las
personas que lo habitan con arreglo a la Constitución del estado.

Soberanía externa: quiere decir que no hay en el mundo un poder más alto que pueda
inmiscuirse en los asuntos internos de un Estado.

Ámbito de ejercicio: son todos los lugares geográficos sometidos al poder de la Nación
Argentina.
- El territorio continental, su espacio aéreo y subsuelo, y los espacios marítimos (estos
según la ley 23968) que fijó los límites marítimos de la Nación y se reflejan en la carta
50, del Servicio de Hidrografía Naval.
- En cuanto a las Islas Malvinas, la cláusula 1 de las Disposiciones Transitorias de la
Constitución de 1994, ratifica la soberanía argentina sobre dichas islas, las Georgias del
Sur y Sandwich del Sur, po ser parte integrante del territorio nacional, aunque separadas
del sector continental . Y, continúa diciendo algo respecto de una futura recuperación,
que le sugiero leer y retener.

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El sector antártico argentino y la soberanía:

Por lo que hace a la soberanía sobre el Sector Antártico argentino, la República firmó en
1959 el Tratado Antártico, debidamente ratificado por ley de la Nación, que es un convenio
internacional entre los países con intereses (territoriales, económicos o simplemente
científico) en la Antártida. Los firmantes originarios del Tratado fueron además de nuestro
país, Australia, el Reino de Bélgica, La República de Chile, El Reino Unido de Gran
Bretaña e Irlanda del Norte, El Imperio de Japón, El Reino de Noruega, La República de
Nueva Zelanda, La Actual República Sudafricana, la República Francesa, Los Estados
Unidos y la entonces Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (hoy Rusia). Luego
adhirieron otros países.

Por razones geográficas nuestro país, al igual que la República de Chile, Australia,
Sudáfrica y Nueva Zelanda, han reclamado territorios en la Antártida. Otros lo han hecho
por razones políticas o por arrogarse el derecho del “descubrimiento” (Gran Bretaña y
Noruega) y otros simplemente tienen un interés científico en el continente blanco.

En síntesis, el Tratado Antártico establece.

1) Quedan “congeladas” las reclamaciones territoriales, pero se establece que la firma del
tratado no implica renuncia a las reclamaciones anteriores (muy importante para la
Argentina).
2) La Antártida solo se usará para fines pacíficos.
3) Se reserva el continente antártico para investigación científica, reconociéndose, bajo
estrictas condiciones impuestas por el tratado, la “libertad de investigación científica”.
4) Se promueve el intercambio de personal científico y de investigaciones.
5) Se compromenten los Estados partes del Tratado a hacer interconsultas periódicas,
fijándose como sede de dichas consultas la ciudad de Canberra, en Australia.
6) El hecho de que según el punto 2. Precedente la Antártida sólo se usará para fines
pacíficos, no implica que las dotaciones de las Bases y Estaciones científicas no puedan
estar integradas por personal militar, como en los hechos ocurre, de los países
signatarios del Tratado, además del personal civil científico.
7) En la Antártida está prohibido “cualquier uso” de materiales nucleares, con cualquier
finalidad.
8) El tratado se firmó originalmente por treinta años, y a su vencimiento se prorrogó por
otros tantos años más, o sea que tenemos “tratado antártico” hasta el año 2019.

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