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EXTENS!

ON Y SIG'KIFICADO DE LA REFORMA
UNIVERSITARIA

I. A t:K SIGLO de hu: luchas contra el coloniaje español -aún no han con-
cluido las fiestllS del Centenario, que se clausurarán en 1924, celeb«mdo a
Ayacucho--, se produce fo insurgencia estudiantil cuyos turnos de eclosi6n
y expansión quieren ser relaciooada, con los turnos simultáneos y expa:1sivos
con que se condujo Ia revolución aioJla de la Independe!:<:ia. La arrogancia
de su manifiesto inicial, diríg:do desde Córdoba, Argentina, a los hombres
libres de Sur América, se atrevía a anticipar: "Creemos no equivocamos,
las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre :.1.na re-
volución, estamos viviendo u:ta hora ame:-icana". Presumir así de revolución
les permitía dar por seguro, y desde el vamos, qt:e estaban aniquilanC.o los
restos coloniá.Je5 que sobtevivfan en las repúblicas; revoluci6n, por lo tanto,
que daba culminación a la obra incompleta: "acabamos de romper la últ(ma
cadena que, en pleno siglo XX, nos araba .a la antigua dominación monátquí-
ca y monástica". Y la insistencia en calificar m índole re asignaba, en el
mismo párrafo, todo el espado con:inental: "se contempla el nacimiento
<le nna verdadera revolución (!Ue ha de agrupar bien pronto bajo sus bande~
ras a todos los hombres libres del continente". El lenguaje abusivo serviría,
sin embargo, p11ra asocia: fodices de relativo reu1ism<', porque, a cambio de
todos, sí serían muchos los latinoamericanos g\:e se sintieron convocados
por la .tebdi6n que se extendía entte las capitales universitarias y enrolaba
a promodones estudiantiles, ambiciosas Jevaduras de hombres :ibres, a fa.
vor del clima de época ÍmJ?Ub."111:ldora. Como lo quería su primer manifiesto
cordobés, en el apurado plazo de una década, el mapii latinoameric.ano mar-
caría el pronundMn(ento coincidente de una nueva generaCÍÓ!'l: con rigor de
puntualidad comparable al de la generadón emancipadora. No resulta difícil
deducir que, desde la explosión literaria del modernismo, ninguna manifesta-
ción del desafío c-Jltural abatca::lfl tan amplia escena en plaws tnn inmedia-
tos. Sl arrogarse co:rno antecedente !a gesta de h Independencia e:a presun-
ción excesiva, el antecedente moderrlsta, en cuanto éste fuera revuelta
antkolonial, aparece como estación de posible y afín vecindad. Como el mo-

IX
derr:isrno, la Reforma Universitaria interpretará nuevos avisos de búsqueda
en los procesos latinoometkanos de idemldad cultural y ttabajarfa la tenta,
riva de propio lenguaje, lo que es legítimo e:i rebeliones que se quieren
rr;,ertura de ¡:xmort1mas cu::urales e ideológicos,
En esa esc:&t corresponde situar la consideración de !a Refutma Universi-
taria y saberla, en primer término, como respues:a de nuestra reglón a fos
llamados más representativos cie la época: una respuesta nada provinciaL
Como la revolución de ia Independencia frente al colonia'.'.smo español, como
el modernismo frente a residuos culturales de ese coloniaje la Reforma Uní·
versitaria se alimenta de aprestos de contemporaneidad. Lo conte.mporáneO
es la gran guerra europea 'l la inmensa brecha que ella ha abierto, que ha
dejado abierrn:, con la quiebra de la 1!5pernn;:a --o ilusión- en u:: orden
progresivo para :os negocios humanos y wcialcs, tal como lo sugirió -y
11':intió-- la beEe-époq:ie. La ¡,ruerra ha sido, r.o ha dejado de ser, un gran
ejercicio de destnitlficación. ¿No ha muerto fa sociedad que no supo esca·
parle a la es.terilidád de :a guerr:.? Ese reciente pasa¿o fallido no habrá de
recomponer su infamia. El munCo que surge de la catástrofe debe ser en todo
a:
diferer.c.e que no la evitó. La condena de lo que ha ocurrido se hace expec-
tativa y fr:ndacíón de nuevos ídeales. Sin nuevos ideal~ no 5e funda nueva
época, no se integra la desmitificación del p;a&Ml.o ron la construtción de
reinos ínmediatos de paz err la ju11tida. Mucho dice que en Rusia haya sido
a.batido el inperio zarista y que los tevoludonarios en el poder sugieran lá
oportunidad de un nuevo milenarismo. La historia, a la que la guerra vaciara
de sentido, está ejertitando nuevas petspectivas, apresuradas remociones.
La sorpresa que suu:it.a aquella tevolud6n triunfante viene a ldentiHci.rse,
aquí, con la lectura de la literatura rusa, sin duda más que con la occiden,
tal:ízada con la paneslavista, .s cuyas visiones apocalíptkas cottesponderia lo
que, allá, está ocurriendo. La prest6n de la nueva época, sus impugnacio-
nes, sus augurios, se radican en las generaciones nuev-as que acab-an de llegar,
que están [eg.ando. El mundo y s-.1s impadendas como que las estaban es-
perando. En esta vís¡én de mundo y época, el refonnista de las universidades
latinoamericanas se sábe convóeado para compartir -y decidir- el pasaje
del mundo hacia 1i plenitud de la justicia, de la belleza, palabras que rejuve-
necen inscrilas en sus manifiestos; sabe como propia a las tempe;atutas de
la época y por ell.ns investídos, en condición irrenunciable, de protagonístas,
de gestote5 de historia nueva, La épo-., les pertenece. Ortega y Gasset está a
punto de ser comentarista alarmado de fa presentad6n de las masas en las
ciudades occidentales. Este es e1 hecho que ya está marcando la atmósfera
socia) de la época. Los estud:antes reformistas se anticipan a extraer dd
hecho masa su zona más dinámica como para suponer y proclamar que estos
nuevos tiempo\; lo son de expansión r.ivenilista. La irrupción de la masa es
mupdón ¿e jóvenes con demandas que, significando 41 condenaci6n de los
vicios y desordenados estilos de vida, postulan desde el nuevo t~ato entre es-
tudiantes y maestros las apertutas hacia nuevos estilos que armonicen vida
nueva.

X
Esos años aparenta08n estación juvenil del mundo rehaciendo historia. A
1a juventud -ya lo había dicho para América Latina la indtación de Rodó-,
correspondería orientar los. timones de Ul rectíficación en nombre de causas
puras. Exactamente, causas p1,1Ms. U movilización de '..as expectativas Ju·
veniles demandá sanciones espirituales para los días nuevos. La disidenda
generacíonista es, en prirnet término, de inspiración moral El mundo que se
infamó en la guerra remíte a una inmediata instancia de desacuerdos mo
rales que se resolverán con proposiciones y conductas purificadoras. "La
iuventud vive siempre en trance de heroísmo, Es des.interesada, es puta",
<ltjo el manifie.,to cordobés de1 18, "Es uno de !os altos fines ( de la Federa-
ción Universitaria, que se constituía) la lucha contra todas las normas de la
inmoralidad", programan los estudiantes chilenos el 20, lo que supone, ya
que aluden a normas, a la inmoralidad institucionalizada, o sea lucha contrll
el sistema inmoral. ·'F,1 estudiante tíene el deber de permanecer siempre puto,
por la dignidad de su ml'\ión social, -sacrificándolo todo en aras d.e la verdad
moral e inre:ectual", propone el congreso estudiantil de La Habana, en el 23.
La dísidenda moral~ que reclama un mundo de justicias y propone concu-
rrentes capítulos de remoción :.atinosmericana, quiere que la Universidad
sirva a los fines de purificación extenclicfos hacia donde dlcs :ikancen. El
orador ptinc.ip.il del 18 cordobés ha aludido a la :-evoludón desde arriba, es
decir, revolución desde 1a Universidad, la que suponía dorada de poderes
misio."'Jales -ideológicos, culturales~ para salir al encuentro de los tiempos
de la urge:ue enmienda, de la beligerante revis'.ón, para imp(iner orientación
a los necesarios cambios a que se está abriendo el m,mdo, a los que está
forzando la época. De la Universidad replegada frente a las co::imockme-:s
soda.les hacer Unh-'ttSidad que esclarezca v centre la responsabilldad es;iiri·
tual de los hombres en la gran transídón, La Universidad: cuartel mayor con
vistas comprometidas a mundo y épociL Si pretenden rescatarlas de obsoletas
camarillas, de cátedras ortodoxas, d.e maestros mediocrt:S, es ptm1 que con-
jugue sus fundones hada paisajes abiertos, removidos. La Univers!dad libe·
rada será cabeza del proceso de democratizaci6n del conocimiento al día,
del conocimiento y s-us progresos en corres¡,onde'nda Con los progresos so·
ciales, con fos ascensos de la época y sus ritmos ttansfO:!'mados. La Rdot·
ma 1a hará apta pata esa tetJtesentación. Así lo :inunda ¿esde su primera
literatura fragmentaria del discurso y del manifiesto en que toman curso-
los énfasis juvenfüstas y se apuran las incitaciones. No hay disculpas para
no hacerse a los caminos y empujar, desde ellos, la feliz fatalidad de que-
rerse y saberse íntér;itetes de la redención espiritual de nuestros pueblos y
voceros de los !den.les de la: nueva época. Ahí está.:: los eswdfantes reformis-
tas para acometer las grandes cosas, para urgir y vencer -calendarios, p-ara
apt"esurar la buena historia,

II. El estudiante universitario latinoamer!cano e:-a, eu !as fechas de los


pronundamlentos reformistas, habitante de una zona generalmente muy

XI
redm:ida del privílegio social. Esta zona tiende a abrirse en el sur, donde las
masivas inmigraciones europeas, la universalidad de la ense5anza primaria y
la creciente popularización del bachi:lerato, han aportado decisivo ritmo al
tránsito desde clase obrera hada nuevos y divers:fictldos niveles de clases
medias, Pero, en el mismo sur, no deja de constituir una forma de pri-
vílegio reciente. El estudiam;e universitario que no pertenece a sectores
de la riqueza tradicional es híjo dd chacarero en tiempos de provechosas
cosechas -el M' hijo el doctor, de Florendo Sánchez- y del inmigrante
que, en una u otra variante de oficio u::bano, se ha hecho la América, es decir,
que ha ascendido a la posibilidad ée sostener hogar de economía relati-
va:mente e5table en que es suficiente d salado del padre. A fines de :a
segunda década, comienza a ser rnayorfa en la población estudiantil. En
donde perdura el esquema C<.llonial - : lo es en fos más extendidas áreas,
so!Iletidas, asimismo, a fa criba racial-, el estnd!aote llega a la Universidad
desde familias de abolengo, la renta, a prestigiadas profesiones liberales, gran
comercio. La comtavendón es apenas posible. Esto seguirá ocurriendo
más allá de la segunda década del siglo. La Reforma Uníversiwria cubrirá,
por lo tanto, un panorama desigual y diverso en la composición de sus
frenres. Sin embargo, unas mismas, o afines, fueron sus postufadones entre
estudiantes de snciedade:; más o menos abiertas y sociedades preferente-
mente e-erradas. Parn desmentido de toda tentativa de ríg.ida interprctació:i
determinista, su primer pronunciamiento, en Argentina, no tÍene lugar en
Buenos Aires, avar.zada social de clases medias, en cuya Universidad ya :se
enseña Legislación del Trabajo, s!no en Córdoba, ciudad mediterránea y con
celebrada tendencia a confesionn!, en la qae persisten convenciones, abolen-
gos y reminiscencias de estilo colonia.! y en cuya Universidad se enseña,
en Filosoft'.a del Derecho, Deberes para con fos siervos, Diga~os que la ju-
ventud reformista se a.,tidpa ahí donde la incitan, con mayor intensidad,
los contrastes. La res¡mesta a los contrastes unía al hijo del vecino prind-
{ml con el hijo del chacarero y del inmigrante pasado a pequeño burgués,
En ur-.a misma dirccdón, el primero era eslabón de ruptura dcl estanca-
mientó de su medio y cl segw:xlo excursiorústa de clases medias en expansión.
Acaso, e! primero penenedera al sector que, dentro del abolengo y la renta,
no se había asimilado a ios progresos de los negociOlJ, retenido, por lo
tanto, por la petrificación social, sobreviviendo como oligarquía pobre.
Los llegados de unos y otros ambientes actuarán en las campañas de la
Reforma desprendidos de sus propias ambientes, como que no recono-
deron tazón de origen, sino de destino. La rebelión estudiantil comenzaba
--así se 1a veía en sus tensiones emotivas- sobreponiéndose a los niveles
de procedencia de s-.:.s militantes. Para ellos. para su voluntad de rechazo,
esos niveles eran frng:uentos de un :uundo en crisis, mient:as que la ptopfa
batalla llevaba al no pacto cnn ta mal envejecida historia, Se aH.geraban de
pasado parz sabetse petfectamente diferentes, para ascender colinas CO·
menzando por desbasar estatuas. La sensación de ruptura con que se
prese:itan les :mpone interrumpir hábitos de contin"'..lídad, alterar <:Olltum·

XII
bres, Si a algo vienen, ya lo presumieron, es a dar .:ondusión a los capí-
tulos incomp:etos de las luchas contra e: coloniaje. La historia en la que
se qui.eren insertar es. la pendiente de los etnandpadores, a la que darán
remate oon los ins:romentos que está poniendo a su alcance una época
que llama al cambio, a la revolución.
La historia que, a sus ojos, enveje-;;::!:a a América Latina estaba 1 sin
embargo, siendo alterada por las post~laciones de nuevas dase;S, medias y
las protestas de obstinados agrupnmientos obreros. Era historia que evi·
dendaba también, desacuerdos y remociones. Las clases medias desajus;:aban
el mapa tradicional, ímp'.lgnando, por acto de presencia, eJ estancamiento
y la polarización socfat Los agrupamientos obreros se repohlaban co~ ener-
gías y consignas ideológicas alentadas pot esos días del mundo. Se entraba
en un nuevo período de v;da latinoamericana. Es el petiodo de los ú:timos
tiranos de corte tradicio::al y de los nuevos: dictadores de trampa, ¡)Opulísta,
indistintamente civiles o t:lilitares, En Venezuela se le irán aflojando las
r.ie:.das al viejo ti.rano y en Perú un caudillo civilista y popular dará la
veción del nuevo dictador. D::mde funciona el sufragio universal las clases
medias se complacerán en la sensación de uiunfadoras, pero no les perte-
necení el poder síno tan cor..dicionado como para que en Chile se persista
en la persecución de obreros. ":l estudiantes. Esta sed la escena de la Re-
forma Universitaria, una es.:ena alterada por la ex_pansión social dentro
de las fronteras de perduración colonial e inme<lfaramente sofoca.da para
que la alteración no se vaya a transformación dedsíva. Nada casual que
estudiantes y obreros se supier.i,. so:idarios y acompañados en suerte común
de esper¡UJ:2ados y reprimidos.

III, Los upuros en pronunciarse da~fa.n abundancia de manífiestos, dísc,lr-


sos y dedaradones. En esa ab-Jndancia de pronunciamientos, el estudiante
reformista tiende a crear pata sus cómcdos y abusivos usos un estilo de dife-
renciada propiedad. Víniéndole del ariclisroo, supera las meditaciones de éste
bajo la ¡:m,sión de sus urgencias de octivistas, 9ues lo empuja una v~ión más
apurada del tr.undo. emplazamiento de época cuestionadora, Ese estilo de
ruptura sirve a orden del día en campamento señalado por nuevos turnos
históricos que, al apremiar a los que se le comprometen, suman perspec-
t:vas, se emjqucce:t de significados. Desde el comienzo, se facilita en con-
fesiones y pro;,osidones, Los párrnfos extienden tensión de proclan:a para
ser acompañados de tambor; sugíeren disposiciones de rápidos comlxites;
adjetivan con d énfasis ro:respondieme a bs primeras intransigencias.
Cad!i párrafo aparece car¡p.do, desde ur:o a otto extremo, con ei vigor de
arrogantes sellt<:'odas; prosas que repiqueteti:n al ritmo del discurso; rextos
para el pregón, -el afkhe, o e! muro. En vano S\lponerle apenas u:i signo
que dé cuenta de pers.istenclüs rubenduíanas a ?es,i,r de que su~ redacto.res
t:ansitan las fechas que, stendo las últimas, aún pertenecen a la literatura

xm
modernista, Los tonos de las proclamas pasan por mb1e las influencias de ese
absorbente pasado inmediato regionaL No será posible, tampoco, relacionarle
rastros de la contagiosa literatura política que, a esa hora, producla y cs-
tallulaba la revolución soviética. No hay apelaci6n directamente importada
desde esa vertiente. Las prosas reformistas tienen su tiropía poesía; no
se consienten a recoge.t símbolos que no ayuden a componer sus justifica-
ciones. La primera de éstas est:í referida a fa edad juvenil como estado de
pureza que, frente a los contrastes, habilita para la enmienda. Es!a alusión
·---O exaltación- es ¡)unto de partida de esa litera.turt1, a ia que pudo
haber concurrido, desde tfü mismo título, La edad hernica, et libro del es-
pañol Luis de Zulueta, editado por ia Residencia de Estufilantes, de Madrid,
que, tatnbién, ha editado a Unamuno y Tagore, dos nombres que están entre
las grandes incitaciones de fa época al alcance de las mocedades univer-
sitarias del continente. Con lo que cabe ya este reconocimiento: España,
a Ju que no sosegará 1a dicta.blanda de Primo de Rivera, hará de activa
centrlll <le estímulos. De ninguna otra zona del mundo y sus conmociones
llegarán -y tan bien r-ecibJ¿o~ mejores sumas de avisos intelectuales
para avltuaUar las expecta.ivas de los frentes reformisras. Llegan dos co-
menttiristas de rigurosa contemporaneidad; uno, glosador; el otro, filósofo.
El glosador les proveer:i de procedimientos posibles para exteriorizar sensa-
cior!es, para aügerru: el pensamiento y sus sorptesas, para traducir los deseos
de la espera. El filósofo [es razona un nuevo turno de imágenes. liberales
y favorece a quien lo quiera con una impresión de comodided, de seguridad,
a través del orden de su prosa. De fa:genio D'Ors, el glosador, se acom;,a-
fiarán asimilando sus trazos tanto en Buenos Aires, cosmopolita, como en
Caraca.<;, sometida a tiraní'.a cerril. 1 En tan distinta escena, la nueva gene-
ración daría paso a los Glosarios, a su.'\ recomendaciones sobre los servidos de
la inteligencia. Bastante lejos de componer una Coctrina, sin ninguna seña
de fábrica militante, eran precisamente por eso suficiememente anchos en
sus incitaciones y sólo comprometían por sus metas sentiment!lles, A todos
los expectantes podía'.1 caerles bien. Les cayeron. Fueron pie para carteras
de entusiasmos, parn alentar augurios, para saberse diferentes, Ortega y
Gasser, el filósofo, les explicaría, como tema que cottespondí-a al interés de
:;uestro tiempo, la distinción entre é_pocas acumulativas y épocas elimína-
torias y polémicas, advirtiendo que éstas pertenecen -a los jóvenes; "edades
de inidadón y beligerancia constructiva", lo que significaba fundarles un
destino, confümarios en el camino emprendido. Ortega ha estado en Argen-
tina d 16; volverá diez años después; D'Ors es huésped estudiantil el 2L
El dima español de debate y cuesrionamiento, de1 que Ortega y D'Ors
eran líderes de exportación hacía América Latina, vendría., también, en la
revista España, dirigida por Luis Araquistáin; en OOidones de la Revista de
1 "Eugellio D'Ors fue para nowtro:i. ----estudiantes preso& .en el Castillo de- Puerto
Cabcllo- un orientadol' ir.telecwal". ''úmsdente de la cor-opción de su tiempo, ataba
an¡m?Co Ce! fervor de r.itdide t rombatfrla, oponiendo a tal corrupción una ét~ y
una estética". Manuel Aevsta Si:va, HiJlorias drl Zé. Caracas, 1976.

XIV
Occidente, como Psicolagit1 de la edad juvenil, de Spra.r:.ger, y en díscurtlos
de incitación juvenilista como los del profesor de derecho Penal de Madrid,
Luis Jirnénez de fuúa, qujen antes de cerrarse la décad.a trasladará a b
polémka sus tesis sobte Libertad de ama"Y y derecho a morir. Cabe reoon-
títt rm difuso estímulo de igual procedencia, que se presenta con la enetgfa
de cosechada reminiscencia. Es el krausismo, fenómeno intelectual reela-
OOrado en Es¡;,aña e fncorpotado a las m:didcnes de su republicanismo fir:i-
secular por Francisco Giner de los Ríos y su Instjtudón Libre de Enseñ:mza,
por Sanz del Río y sus traducciones, por los disdpulos y seguidores de Giner,
enrre los cuales Femando de los Rios publica a media.dos de la década
El sentido humanista del socialismo. El krausismo reduce a patrón de con-
ducta joven la necesidad de hacer de la vida U:18- obrn de arte, acuerdo entre
ética y estética. Su estilo, el de sus traductores, dmemó en América Latina
siembra no suficientemente averiguada en razón a la importancia qr:e tuvieN,
por ejemplo, en José 11.aní. Los repk¡t:eteos de ese estilo reaparecen en las
prosas bcllgerantes de los documentos reformistas. En ese estilo es posible
progtamar fa pureza juvenil como empresa social.
En :;n:opia orilla, la alusión a la juventud en plan de batalla in:wvadorn
tenía sus expositores y memores. Su primer argumento fundador es el
arielfamo, ampliamente dtfundido en el continente, desde Río de la Pláro
n Méxko. 2 Su segundo argumento estimulante: El hombre mediocre -y Las
Fuerzas Morales, de José Ingenieros, que extendiendo la reflexión atielfata
en prosa más flexible alc,mza ;1 interesar entre ióvenes latinoametic;U\OS,
acaso, en proposición equivilente a la lograda por El Caráctr:r, <le Smiles,
entre los le-:tores ang:lo1ajones del none. Ingenieros, tan leído o, ya, más
que Rodó e.".í los días de la Reforma, concurre a comentar y proponer los
términos de una érka social para L.s nuevas generaciones, b:asada en el dis-
conformismo como dato imperioso de la naturaleza juvenil. Sobre los im:.1-
rrectos de la Universidad peruana estaba pendiente la divisa con que 1v1anud
González Prada, solitario caudillo 1ntelect1.rnl, se anticipara en 1888 y que,
ahorá, ellos t:san como propi:a paro apadrínar, :civindicando al precursor,
su rebelión estu<liantil y su alianza con la pro.esta óbtera. La divh.o es b.ta,
"Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra"_
En todos estos años de la déci.d.. del 20, la liten.tura reformista, frag-
mentaria como co.r.respondfa a fa fo:ma!i.dad enfática del manifiesto, dis-
curso y dedarndón, no se inhibirá en pretextos y se ª?rovechará <le todos
Eocribir el manifiesto y la declaración, proni.:inctar el discurso, es un requc-
timiento digamos biológico, como resp.;esrn inepr'.mib!e de vida joven y
s:.is energías frente a mundo viejo y sus ínnumerables rnnflictos, Cada hechÓ

2 En 1912, en Vrnezuela, Rodó e; desiAAado preiúdtnt!:" honorario de la Aso-


ciación de Estudian.es, daut\Jr:s.<la doo años después por la tírania dt J..w.n Vkente
Gáme:.. Es un ejct1:plo, E.1 d .ar[hi'.lo de su correspondencia, que se guuria en d
Instituto de Investigaciones Lit-eraria.., de la Biblioteca Nacional del Utugtilf}', hay
cualquier variante de (CXtO$ administrativos que le fflVfan sus lecrore1o jóvenes desde capi-
tale,o ladnoamerkanas o n!dea; pmvL'lCiales, El arklí$mo era un µartldo continencal.

XV
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que roza los motores de su impaciencia será motivo de palabra en voz alta,
pronto enunciado de condenas, reiterada profesión de demandas. Y como
pocos son los hechos que pudieran no interesarle, esos pronunciamientos
comprenden desde el pleito escolar de diverso alcance, al que se le deduce
igual y arrogante trascendencia, hasta las rebeliones gandhistas de la India,
pasando, claro está, por el confinamiento de Unamuno y el sacrificio de
Sacco y Vanzetti, con lo que los motivos y sus variantes cubren puntual-
mente la escena. Pero, ninguno tan determinante de unánime respuesta de
enjuiciamiento como el que Estados Unidos siga enviando tropas de ocupa-
ción a Centro América y el Caribe. Esto toca en el corazón, en corazón
ofendido. Y es el mayor contraste que actúa como mayor estímulo para
razonar la reactualización del proyecto político que unifique, para su defensa,
para su realización, a América Latina. La vieja política ha fraccionado la
certidumbre de una gran patria común. La nueva generación se hace cargo de
la empresa unificadora. El tema -y la decisión- están inscritos en los prin-
cipales documentos y se hace acción riesgosa. Estudiantes chilenos y perua-
nos desafían a los sectores chauvinistas de sus países y en momentos en que
la disputa sobre Tacna y Arica excita a planes belicistas y a considerar la
guerra como exigencia del honor nacional, ellos se escriben recíprocos votos
amistosos, fraternales, programando entendimiento y paz. Lo mismo ocurrirá
entre estudiantes de Asunción y estudiantes de La Paz, dándose aviso, en
documentos que intercambian con sus previsiones y alarmas, de que la gue-
rra que se preparaba y que los enfrentaría en el Chaco no era su guerra.
La Reforma Universitaria cumplía como ensayo de unidad continental frente
a las agresiones imperialistas del norte y por sobre la desintegración traba-
jada por las viejas oligarquías y los nuevos populismos.
Los entusiasmos de la prosa conducían, muy frecuentemente, a la con-
sagración del sacrificio: persecuciones, prisiones, confinamientos, exilios,
muertes. Esa literatura suele costar sangre. No será poca la que haga de
cordón de enlace entre.el párrafo altivo y la muralla oligárquica y la trampa
populista. Cada campaña estudiantil tendrá su mártir, o sus mártires, entre
tropa propia y sus aliados obreros, mientras se ampliaban los territorios
de su disconformidad y el carácter de sus proposiciones.

IV. Ni la extendida v1s10n, para la cual ningún desacomodo del mundo


sería del todo ajeno, ni el énfasis con que moviliza los redobles de su pre-
sentación, le quitaría ánimos ni oportunidad para fundamentar la rebeldía
en programas. La literatura fragmentaria alternará Ia que enuncia y analiza
su proyecto de Universidad con la que relaciona sociedad y cultura en plan
de enmienda nacional, continental. El mismo manifiesto, discurso y decla-
ración sabe set, a la vez, acta de inadaptación y carta de ambicioso navegar,
intransigencia y razón.

XVI
En Argentina la Convocatoria inicial ha estado sosi.enida por fuerte sen·
timiemo anticlerical, lo que cabe reconocerlo, su primer estímulo, F:.::e res·
puesta a las cbstinadas imposiciones dogmátkas de aquel..:.a Universidad
cordobesa, 1..t agitacíón estudiantil se íncor_poró las deflnidones antideri-
cale5 que ha alentado el liberalismo ideológico en sus ve;:tientes belígcran·
tes, Ese liberalismo ha encontrado si.empre, en Córdoba, las más recias re-
t;Ístcttdas, A la tnedída de esas :eslstencias fue el énfasis del contraataque
que usó la agitación estudiantil: pero, diferenciándose inmediatamente de
tal 1ibe:alismo, el capítulo anticlerb1.l no fue su ;ínico capítulo por más que
haya sido el principal e::i: e: primer oombare. La rebelión antídogmática se
emplaza hacia toda formulación anacrónica y se hace urgente tentativa de
lfberadón para los desempeños de la inteligencia. Al extenderse el movi·
miento a las Universidades de Bt:enos Aires y La Plana, ciudades donde 110
se halla fijada, cotno en Córdoba, la reladón Universidad-Iglesia, aquel
primer orden de comhare no tiene motivos para se: reiterado. La üniversl·
dad platense hahfa sido fundada bajo la i;!Ipn;mta del positivismo, La Re·
forma parte, ahí, de eses.Ión que le permite, desde el primer momento, la
avanzada crítka a:uipositiva. A ello cor.tribuyó el padrinazgo, o mayorazgo,
de uno de los .argentinos más profundos y silenciosos, un no ,;;onvencional
por vocación de pensador, de maestro, de solitario. Desde la provincial
La Plata, e: profesor de filosofía Alejandro Korn venía advirtiendo que la
ideología con que la gene..'"ación a~gemina de Caseros instru:nentó la orga-
trización naci.or:al estaba ya agotada, de la misma manera que los ..:ursos
del pens.imiento del hombre contemporáneo no cabían dentro de fos carriles
cercenadores del positivismo. El país necesitaba nuevss bases ideológicas
y el hombre nuevas per;;pei:tivas de asociadón de vida y pensllmÍcr.to.
Cua~do surge la protesta de l:t estudiantina ya ti.ene un criterio crltioo del
cual servirse para dejar de ser ocasional. El viejo -;;rofesor hi:w las veces de
padre ideológico, de gran hermano may<lr, La rebelión dispuso de un pro-
grmna de coherencia intelectual, postulando nuevos ejercidos en el pensar
de los argentinos para mejor acompañar los pasos del mundo en etapa de
grandes mudanzas,
En Lima e! alzan:irnto cstwfü.ntil foe cubierto por rotunda fHhdén anti·
der.ícaI, con la q;:;e se hízo presencia - y esttuend.:,.......- en ias calles, liderando
la opos.idón ;:,opu:ar contra gobierr.o e Iglesia, Pero, no queda.ría ahí más de
lo necesario. Ya estaba alimentado de ou:as motivaciones oue le eran más
propias y que trascendían a buscarle a AmCdi:.:a Latín.a el i,erffl renovador
de &u ídentidad, pues América Latina quiere ser Amé!'ica Latina, trabajar
y manífestarse en propios estilos. cimentar coordenadas de acci6n regional
para a::u&t, no con ropas prestadas, a los traba¡os de mundo y época. Uno
de fos te:nas de! primer Co:igreso, en Cuzco, año 20, :rata de Orientaciones
que debe darse a la liteYatura ett el Perú, "El r:rnc,.tenedor del tema, Raúl
Porras Barreneche-a --,-di('tn las actas- sostiene 1a posibilidad de la litera·
wm nacional y en ese sentido hace la historia de los ensayos nacionalistas, y
expone que no sie:1do posible formular conclusicnCll- en el selitido propuesto

XVII
o sea para orientar 1a literatura, presenta otras relativas a! cultivo de la
historia y kle los estudios nacionales, fuentes de las que debe originarse la
originalidad futura'',
Los objedvos se ar.:ipliaban como consecuencia de la labor colectiva de
los congresos. Los enunciados incitadores Ce la literat:ira fragmentaria son
o:denados e íntegra.des en capítulos programáticos con intervención de dele-
gados regíonale~, componiendo, en Dtda caro, un pensamiento de es<:ala
regional con que mejor se defínfan las expeerotivas, las necesidades, las exÍ·
gencfas. Esos capítulos cons.igran crltffios y direcciones de originalidad. No
hsy por qué recordar que e:. las primeras Univc;si'dades medioevales estu·
diantes y estudiosos formaba::: su propia comunldad, a favor de algunas
formas Ce autonomía, de dte&a libre, de ro.gobierno. Tal recuerdo está
dcrnasia.do distante, pues desCe entonces las Universidades han sido 7t>nas
de conservación, nada innovadoras. Por lo tantú, las áSpiraciones del tercer
es:ado unive:tsiuuío sobte intetvendón en el gobierno de las casas de estu-
dio, su funcionamiento autónomo co:1 respecto al Estado y la libertad de
dredra, no han tenido formulación, rulSta aquí, en nuestra época. Son ade-
lantado s:gno de contemporaneidad que le pertenece por entero a la Reforma.
Trnnsct:rtfrá medfo siglo para que esas aspiraciones sean bandera con rebe-
liones juveniles ~n E'..lropa. Los refonnistas !at.inoamerkanos se antidpaffim.
Coc1 ello procuraban revalidar la misión de :a universidad, hacerla ir.térprete
de sus p::o;:,osiciones hacia mur:do y época. Insistía:1 -insistirán aún- e:1
ello. A mundo que quíeren laboratorio de enmiendas revolucionarias, a
época a la que saben decisiva gestora de sus ímpaciencfas, ha de dárles se-
guro servicio la Univetsidad. Desde la Univers:dad, ellos páttkitMrán en
esa é-poca para cambiar el mundo. Se ttata de transformarla para mejor equi-
par a los protagonistas en e? cumplimiento de menesteres gen-ehldonales.
El órg¡¡no de su;; aspir;;ciones será la Cniversídad vinculando e:1 ella, per-
maneruemente, a los egresados, haciendo de ella Comunidad de profesores
a! día y estudiantes anticipados. La Universidad traruforrnada se :ibtará al
p:.:eblo, se extenderá al pueble, se asociará ,ü p'..l.cblo. ''Que la Universidad
dd futuro debe set la forjadora de la humanidad nueva", pregonan los estu-
diantes chilenos, en el 21. ·'Que la propagación de la cdtura entre fas masas
ptoletariás ~cen definíet:do a la extensíón universitari~, les capacitará
mejor pata desempeñar el ro: que les correspond.e como clase esencialmente
productora". La Unlvetsidad vivirá en :;danza con el pueblo a cravés de cau-
sas que reivindican la justicia social y ennoblecen las políti01s nacionales.
¿Sobt"ee$titnadón de la Universidad romo generadora <le decisiones en tales
Cllt't:Os de emplazada renovación? Sin duda. Hubiera correspot:dido pregun~
tar si era sufieiente la b.re:vención estudrn.nril, la autonomía, la líbre docencia,
para que la Cniversidad concurriera á dar respuestas y prestar Sú otienta·
dón en el reordenarnien:o social. Las tres ponencias que integraban el CO·
Incidente pregón reformista en América Latlna hacfan las veces de garantía
de que la Universidad se responsabilizara de las expectativas de 1a época:
pero, ¿c:1ál s.ería la naturaleza interna de esa nueva Universidad en cuanto al

XVIII
pro?iO rigor de su servido deotífico, de su empresa de crt".aci6n cu::u.ral?
¿A gué orden de discipiin¡:¡s, ea relación con las realidades sedales del país
latinoarnerkano responderían sus ditedras, sus gabinetes de investigad6n,
sus blbHotecas, sus laboratorios? ¿Cuál serla, hada dentro, esa Universidad
que se empeña.ban en hacer llegar al pueblo?
No será verbalis~a, se ha dicho; no producirá exclusivamente profesiona•
les liberales, se ha dicho también. El congreso de estudiantes: peruanos, en
Cuzco, el 20, propone que en !.a Unive:sidad .::nzqueña funcione uM Escuda
de Agrkultura y en Truj.illo una granja-escuela J en todo colegio y escuela
huertos y jardines "en que los alumnos praetiqnen personalmente enseiltlnza
agríoola". Los estudiantes chi!enos del 22 quieren que la Universidad no se
lim'.te a profesionalizar: "q;:e sea al mismo tiempo un centro de altos estudios
cientificos, hun::antSticos }' estéticos". Aunque no la deliberará suficiente·
mente, la Reforma sugería la ímagen -botto'>d imagen de intenciones-- de
la Universic!ad experimental y humanista. Experimental en cuanto se liberaba
del verba!ismo de cátedras patemalistas, anacrónicas. Humanistas en cuanto
a que nada de lo que ocurra en mundo y época ~e:á extraño a su interés,
a su misión.

V, E1 tumo de las generaciones lleva consigo el poder de disolución de los


agrupamientos que funcionaron a su favor. No es posible someter a exí·
gentes prueba5 a esos turnos. La dinámka de la historia se enriquece con
el impulso de ellos, pero no siempre sirven a les trabajes de fundación,
que requieren plazos de :nayor ext.::::.sión y ptdundidad. Es suficiente que
hayan propuesto un órden de antk:i¡xi.ción, ral corno t:itoet.:ró hacerlo la ge·
nerttdón lntboomericnna de fo Reforma. En:re 1918 y 1930, se hizo pte·
sente en América Latina un proyecto de orden universitario que, sin lle.iµr
a relacionar coherentemente las fondones científicas y culturales con que
d..;bfa tr:1bajar La Universidad para cumplirle a los niveles d.e la realidad
pend:ente de sm poíses, rehízo sus critedos Ce autoridad, pero no en igual
medida los de enseñanza, y, al misnw tiempo, apresuró a remontarse bada
los conflictos de época, en los c;_uc tomaba referencia para exigi:::se un des-
empeño misional imex;:,retando los inquietos signos de cada uno dé los días
de esa época. Los i:rajines, con frecuencia dramáticos, y los abundantes ím-
pactos emociona!es que la acompañaron, no Ú\•orederon a la Reforma para
reflexión sufide!lte sobre q:_é índole de Universidai cottespondfa a las eta.;:ias.
de e>:.;,ansión que mereda América Latína; y a:;Í, por propia inmadurez para
esa reflexión y las resístendas que nunca de;aron de limitarla y sobre ella
trlunfaron, !a Universidad latinoar..1ericam. no llegó a componer el organis·
mo de la sfotesis h'..:manismo..experimentadón y menos a alentar procesos
de transformación nacional, continental desde sus planes de estudios. La
Ur:iversídad se demoró en diferentes pretextos y no trabajaría, por no haber

XIX
intt>gtado su propía síntesis, la síntesis del pensareiento latínoamerkano, ni
actuarfa como avanzada de- exploración y emandpac1on----- en aquello que
estaba dándole más cierto ritmo revolucionario á la época: e] paso avasa-
llador de la técnica. No era bastante tel)Ctir a Ortega y Gasset en la alusión
del técnico, o el especialista, como un n:.evo bárbaro, porgue rechazarlo,
como Rodó también lo queda en el Arict,3 era, en inmediata instancia, so-
meterse a él La ocupación de la Universidad consistía en seg-.:iir profesio-
nalizando bien o maJ, o sea, ±1rndudendo bárbaros 1:tás o menos anacrórúcos
par.a las etapas de represión en q:ie quedalnm eonfmados sus disgregados
países. Las oligarqufas gobernantes no dejaban bacer otra cosa y la Refor-
ma quedaba a mitad de cammo, índuso como plan de antkípadón, La
época, a la que habían supuesto su grnn ;.liada incitadora, reducía sus f)tO·
píos auspicios. De el:o hacen temprano :egístro en un docl.'.!mento argentino
del 20, que dem:nda al Tratado de Vets:illei; por m,mtene:r "en la esclavi-
tud a la mayoría de los ;,ueblos de Asia y del Afr'.Ca, sin que América esté
libre de este ¡uego, pues el principio de autodc:~crn1Ínl'lción, que es aspira,
dóo de los pueblos débiles y naciones po:;tergadas, no ha impedido que se
crearan en el mapa europeo estados a favor de !meres-es estratégicos, mien·
tras se lo desconoce en India, Irlanda, Santo Domingo''.
La Univrsidad se ha favo;eddo, par períodos generalnente inte::um,
pidas, mn le intervención est::diantil, :a autonomia, la docencia libre, pero
ello resultaba instrumcnrn:rión de alcances pnxarios ,¡ p:ovisorios. Un re-
conocimiento umbién temprano desmentía ios poderes Ce la Universidad:
el mismo orador que el 18 anul!daba la rev~1iuci6n desde arriha, es decir,
desde sus claustros hada la wdedad, <:ostc:::drfa dos .años después que sin
sociedad previamente mmsforrnada no habría nueva Universidad. En Pe:ú,
M: daría una respuesta a esa insufidenéia: al margen ---··O enfrente- de la
vieja Universidad, una experiencia extt'il·universita.tfa, pop:ú1t: la cre:adón
de las Unive::s:.dades Popu:ares Gonziilez Prada para la extensión del cono-
cimiento, que no es simplemente ejercido de extensión universitaria, sino
nueva forma de organízación derivada de la alianza entre estudiantes y obre.
tos. "La Utdvetsidad Popular -propuso el congreso de estudiantes perca·
nos, el 22- tendrá interveodón oficial en todos los conílktos obreros icspi-
rados en los postulados de la justicl'l social", La Universidad Popular se
constítufa así en un complemento dd sindicato obreto.
La Reforma se iba inscribienéo como un hecho wcial en la vida latíno-
ru:r.erkana. Las sociedades redben sus ímpul-sos, acaso, más que la Uni-
versidad. Esos impulsos coindden -y en alguna forma son parre- de los
requerimientos de nuev3.s clases medías que se asocian a ella en cuanto
se hace posible la apertura ie las aulas a los cada vez más numerosos con-
juntos estudianti:es de procedencia popular. Pero, es« Universid.Ad. no es-

a. En A.ventw-a y Letra de Aménca L:lina, por D<m.!o Cúneo (Monte Avila,


Caracas, 1976), _pág, 241 y siguientes: Ubicación áe Rod6 y Aritl

XX
clarece cuál puede ser la representación de las nuevas clases medias en
proceso de tnmsformación soda!, e-orno que scgulrfan prestár.Jose a la fina,
lidad anticultural de apresurar el expediente del prestigio profesional en
cuadro$ sociales controlados por las pautas impartidas por viejas y nuevas
oligarquías. El acce:,o de la sociedad popular a !a Universidad no rorret.·
pondfa al proyecto de transformar la Universidad por dentro, ni de trans-
formac desde ella, a h sociedad. Le es suficiente ampliar sin cn1:1ienda, lo
que se revela en la elección de fas disdplim1s, que se signen llamando, en
vocabulario del éxito, carreras, y reiterando el -awndkionami.ento dispuesto
por los intereses cradícion:1les y sus consecuentes derivádos modernizantes.
Cuando lás energías. reformlstas se in:ietiben en los procesos políticos, m
crnslación más ttpresentativ11 ser.á dada por la fundad6n, en Perú, del nuevo
populismo de apelaciones interraci-ales, basado en ambidOSil ideología de
proyección conti::tentaL Pero, el A;,tismo fo.te-asa en su inki.ru tentaliva
de hacerse ideología de 1-u nuevas gene:-aciones latinoamerkanas para de-
senvolverse en aquella interpretación típiaHnente peruana eo que perdura.
En Argentina, donde se inió5 b postulación reformista, d tratado de diri-
gentes esmdiantiles hacia los escalafones de pattidos püpularcs consagra-
das fue operación tangenciaL Los pártidos recogen las postulaciones refor-
misus como sección de sus programas elec;oraies. En los días de crisis
politka, afio 30, el viejo profesor A1ej:rndro Korn se inscribe, como afilia-
do de base, en eI P.irtido Socialista, En Cuba, la aglt-adón est:.diantil hace
pa1>0 a los primeros núcleos comunistai:. En otros países varia es la suerte
de los elencos entrenadas por la Reforma. Si se incorporan a los partidos
y hacen gobierno,. lo será sin que tengan necesariamente que negar su pa·
sa.do reformista, pero lo sabrán <"omo recuerdo alejado. En Venezuela, donde
las luchas estu2iantiles se habfan orientado, sin mucho tiempo a otra cosa,
hada la insurgencia para abatir una siniestra y larga tiranía, Ia Universidad
hace de (Uattel de encuentro y de panida. Pes;: tanto fo tir:1ni'.a que el paw
previo consiste en tu:uOOr Ju tiranía. No les faltó a los combatientes el di-
n::fl de época para enfatizrr el disC".i:so de ;,rotesta qne es antesala natural
de prisión, tortura, trabajo forzado, muerte. No Mbrí:m de saberse sin ero
entre :s:.: generadón latinoameri.cana. Pero, no ?mgraman la reforma de la
Unive:-sidad, sir.o !a ]iberadó:i del país. De esas luchas saldrán los jefes de
!os nue,•os partidos y dos presidemes de la República.
El breve historial, más intenso en. cuanto abundó en &.crifidos, y el
legado documental, que alentó la pretensión de una doctrina, servirían de
orientación a nuevas generaciones estudlamiles y desde la l1niversidad.
La Reforma se imegró con s1.,s anticipaciones y fracasos en un mito de obli-
gada apelación, Lo que deducía que sus cuentas pctmaucdan abiertas. En
la décadá del ;o el mito se hace beligerante estímulo, repitiéndose los e5tu·
dlantes de América Latina los entonados párrafos del manif:esto inídal de
Córdoba, asociándose en la proposición de '.!nión continental y renovando

XX!
el disconformismo que los comprometía a alborotar los claustros y aspirar
a un mundo mejor. Pero, nada se agregaría a las anticipaciones y fracasos
de la generación anterior. Las cuentas abiertas no tendrían solución. La
Reforma Universitaria quedaba incorporada entre los capítulos de las lu-
chas latinoamericanas de emancipación. Ese es su lugar. Más precisamente:
fue un ejercicio avanzado, en términos generacionales y para todo el conti-
nente, de la inteligencia criolla en busca de instrumentos y estilos para su
propia expresión.

DARDO CúNEO

XXI!
CRITERIO DE ESTA EDICION

DE LOS TRES tomos, en total 1.596 páginas, de La Reforma Universitaria (T.I: El


movimiento argentino; T.11: Proyección americana; T.IIL Ensayos críticos), edición
del Centro de Estudiantes de Ingeniería, La Plata, Argentina, 1941, en los que
Gabriel del Mazo, gestor argentino y animador latinoamericano de la Reforma, ordenó
los documentos propios del movimiento y los comentarios contemporáneos que le
dieron valoración, hemos tomado las piezas que mejor se prestan -y perduran- para
el enjuiciamiento de la empresa reformista entre su inicial 1918 y 1930, año éste
en que la empresa está formulada v cede lo que podría suponerse su primer tumo
generacional. La clasificación entre Documentos y Comentarios era obvia. La selección
de unos y otros se ha hecho de acuerdo con la validez representativa que le
confirieron sus momentos. Otra inspiración no se ha aplicado.
En la Cronología (_primer intento de agrupamiento de fechas reformistas en el
orden latinoamericano, bajo las improntas del clima de época y de las contradicciones
regionales) podrá encontrar apoyo el lector para situar sus manifestaciones y relacio-
narlas con el conjunto de las luchas -anticipaciones y reveses- que llevan el nombre
-hht6rico---- de Reforma Universitaria.
A la memoria de Gabriel del Mazo, el homenaje que merece su fervoroso servicio
de cronista-archivador.

D.C. (N)

XXIII
LOS DOClJMENTOS

--------··-··-··-----
ARGENTINA, 1918
I
LA JUVENTIJD ARGE.'lT!NA DE CORDOBA
A LOS HOMBRES LIBRES DE SUD AMER1CA

Ho?.raRES Ce una repúblíca Hbre, acabamos de romper la última cadena


que, en pleno slglo XX, nos ataba a la antigua dominac!ón monárq::ica y
1:1oná.'i!ica. Hemos tesuelm llamar a todas las cosas por el nombre que tie-
nen. c.órdoba se redime. Desde hoy ooma:nos para el país una vergüenza me-
nos y una libertad más. Los dolorc;i que quedan son las libertades que faltan.
Creemos no eqi.:!vocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten:
es:amcs pisan® sobre ~na revohx:'.ón, estanos viviendo una hora ameri-
cana.
La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es vio'.enta porque aquí los
tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el
recuerdo de los co:1trarrevolucionarios de Mayo, Las universidades han sido
hasta aquí d refugio secdar de los mediocres, fa renta de loo ignorantes,
la hospita1iza:::.'.ón segura de los inválidos y -l-0 que es peor aún- d lug11r
en donde todas las formas de tiranizar v de insensibilfaar ha:laron fa cátedra
que fas dkrnra. Llls ur.iversidades han· llega,!o a ser así e1 reflejo de esrn:s
sociMades decadentes, que se empeñan en ofrecer el triste espectáulu de
una inmovilidad senL Po: ero es gue la -cicr.,cl1 frente a estas casas mudas
y cerradas, pasa sile:i.ciosa o entra mutilada y grotcSC'a a1 servicio burocrá-
tico. Cuando en un rap~o fogtiz abre sus puertas a los altos espíritcs es para
2tte-pentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que,
dentro de semejante régin!en, las foerus naturnles llevan a médiocrizar la
ensef.am:a, y el cr:sanchamiento viral de los organismos universitarios no es
el fruto del desarrollo orgánico, sjno el aliento de la periodicidad revolu-
cionaria.
Nuestro régimen U'.1Íversitario -···a.u::-: el más recien:e-- es anacrónico.
Está fundado sobre una es;:iecie de derecho &vino: d derecho divino del
profesorado universitario. Se crea a si mismo. En él nace y en él muere.
Mantiene un alejamiento oHmpico. La Fede:ac.:ión Cniversitaria de Córdoba
se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida.
Reclama un gobierno es1ri:::rnmente democrático y sostiene que el demos

J
universitario, la soberanía, el derecho de darse el gobierno propio radica
principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde
y acompaña .a un <lirec':or o a un maestro en un hogar de estudiantes univer.
sirnrios no puede apoyarse en la fuerza de di.Bci¡_:,llnas extráñas !l la sustancia
misma de los estudios. La autoridíld, en un hogar de estudiantes, no se ejer·
cita m¡m¿ando, sino sugirier!.do y amando: emeíl!indo.
Si no existe una vlnculac:6n espiri~ual entre el q1:e enseña y el que
ap:ende, toó ensef:.anza es hostil y de consiguiente ~nfecunda. Toda !a edu·
caCión es una larga obra 2e amor a los que aprenden. Fundar fa garantía de
una paz fecunda en el srtkulo conminatorio de un .teglarr.ento o de un esta·
tuto es, e.'1 todo caso, amp3rar un régimen cuartelado, pero no una labor
de ciencia. Mantener la actual relad<b de gobernantes a gobernados es agitar
el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser mo-
vidas por fuerzas esp1ri.tua1cs. Les gastados tc50:tes de la autoridad que
emana de la fuerza r:o se avienen con lo que reclaman eI sentimiento y e!
concepto moderna <le las unive:sidades. El chasquido del látigo sólo puede
rubricar el silenciú de los i1,oonscientes o de fos cobardes. La únka actitud
sllendosa, que cabe en un instituto de c!enda es la del que escucha una ver•
dad o la del q;,ie expe-.rimenta para crea:fa o comproba:::la.
Por eso quetemos arrancar de l'aiz en el organismo universitatio el arc:üco
y bárbaro concepto de autori<!ad que en estas casas de estudio es un baluai:te
de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente 1a falsa dignidad
y la fu.lsa competencia. Ahora advertimos que la teciente teformaj sincera-
mente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José
Nicolás Maticnzo, sólo ha venido á probar que el ::nal era más afligeme de
lo que ima¡;iníbarnos y que los. amigUQS privilegios disimulaba., un estado
de avanzada descomposición. La reforma Matíe:120 no ha inaugumdo una
democracia t.:niversitaria, ha sandonado el predominio de una casta de pro-
fesores, Los intereses cread0& en tomo de los mediol'.'l'es han enconttado
en ella un .inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrecto~ en nombre
de un orde::. que no dbcutlmos, pero que ::ada tiene que hai:er con nosotros.
Si ello es as!, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y em-
bruteciendo,, proclamamos bi.e:1 al:o el derecho sagrado a la insur.tecdón.
EntO:'.!cés la única puerta que nos queda abierta a la espét11nza es el destí.no
heroico de la íuventud. El sacrífkio es nuestro :nejor estímulo; !a rc-dención
esp!rl.tual de fas juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabe..
mos que nuestras verdades lo son - y dolorosas---.. de todo el continente.
¿Que e:r. nuestro país una ley, -·-se dice-·- la ley de Avellaneda, se opone
a n'.lest:os anhelos? Pues a reformar la ley, que nuestra sabd moral lo está
exigle~do.
La juventud vive siempte e11 trance de heroísmo. Es des.ín:eresada, es
puta, ~o ha renido tiempo aún de contaminarse, No se equívoca nunca en
fa elecci6n de su¡¡ ptcpios maestros, Ante los jóvenes no se hace méritos
adulando o com;,tando. Hay que dejar q;1e ellos mismos e!ijan sus maestros
y ditectotes, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones.

4
En adclante, sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria
los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza
y de bien.
I_41 j1,wentud universitaria de Córdoba cree q,_;e ha Uegado la hora de
plantear este grave problema a la consiCeracicin del pafa y de sus l:ombres
representativos.

Los sucesos acaecidos reciente;Tiente e11 l.t Gni.versidad Ce Córdoba, con


motivo de la elección rectoral, aclaran singdarmente nuestta ttz6tt en la
manera de apredar el conflicto universitario, Lz federación unlversitathl de
Córdoba cree que debe hacer cono::er al país y a América las dtcunstandas
de orden mora:l y jurídico que k:.valídan el acto electoral verificado el 15 de
j,mio. Al confesar los ideales y ptincipi.os que mueven a la juventud en esta
hcta únic:1 de su vida, quiere referir lm r.spectoo Joc¡¡le~ del conflicto y
levantar bien alta la llama que está que:nando el viejo reducto de la upre-
sión derkal En la Universidad I\adonal <le Córdoba y en esta ciudad no
se han presenciado desótCCnes; se ha conremp:ado y se contemp!a el nadM
mlento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su
bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos
para q'..le se vea cuánta razón nos asistía y rnán:a vergüenza nos sacó a la
cara la coba:rdfa y la perfidia de los t(:at'cionarios. Los actos de violencia,
¿e los c:uales nos respor,sabilíza:nos lntegtrtmente, se cumplian como en el
ejercicio de puttrn ideas. Vo'.:eamos lo que representaba u::1 alzamiento ac1a.
crónico y lo hicimos p;ira poder levantar siquiera el corazón sobre esas rubas.
Aquéllos represenun también la medid;. de nuestra jodignación en presend-a
de l.a miseria mor,.al, de la simulaci.:in y del eng:.ño artero que pretendía fíl.
trarse co:i fos apariencias de b legalidad, E: sentido moral estaba oscurecido
e:; las. dases dirigentes por un farie,efsmo tradidonal y por una pavorosá
indigencia de ideales.
El espectáculo- que ofrccfu la asamblea universitaria era repugnante,
Grupos amorales de:,eosos de captar~ la buena voluntad del fotuto recto!."
exploraban los conto::nos en el primer escmtinio, para !ndinatse luego al
bando que parecía asegurar el triu::fo, sin recoró,r la adhesión públict1mente
empeñada, el compromiw de honor contraído pot los intereses de fa Uni-
versidad. Otros -los más- en no'.nb:c del -sentimiento religioso y bajo la
advocación de la Compañía de Jes.ús, exhortaban a la traídón y a! ptonun~
damlento subalten:o. ( ¡Curiosa :eligión que enseña a menosp:ecí:tr el. honor
y a deprimir la personalidad!; ¡religión para vendd.:,s o para esdavosl}.
Se habfa obtenido una .reforma li~era! me<llllnte el sacrifido heroico de una
juventud" Se creía haber roe.quistado una garantía y de la garantía se apo-
deraba:. los únicos enemigos de la ,reforma. En fa sombra los jesuitas habían
pt-e!Jar-ado el triunfo de una profonda !nmoraltdad, Consentirla habría com•
portado otra traición, A la butli :respondimos oon la revolución, La mayoríá

5
expresaba la suma de la rcgres1on, de la ignoca:icia y del vicio, Entonces
dimos la única lección q:.:e cumplía y espantarnos para siempre la amenaza
del do:ninío derícaf.
La sanción moral es m.;estm. El derecho tambíén. Aquéllos pudieron
obtener ht sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos. Ar.tes
de que la iniqi1idaC fuera u!: acto jurídico irrevocable y completo, nos apo-
deramos d-el salón de ac::o~ y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedren·
tad.a, a la vera de los claustros, Que est() es cierto, lo _patentiza .el hecho
de haber, a continoadón, sesíonado en el propío salón de actos la feder-adón
universitaria y de haber ftttn.'ldo :níl estudiantes, sobre el mist:10 pupitre
rectoral, la dedarac'.ón de huelga indefüúda.
En efecto, los estatutos reformados dis?Qnen que la elección de rector
tc-J:minará en 'Jna sola sesión, procbrr::ándose inmedhltamente el resultado,
previa lectura de cada una de las OO!etas y aprobación del acta respectiva.
Afinn,m1os sin tenior de ser rectificados¡ que las boletas no fueron leídas,
que el acta no fue aprobad.a, que e: rector no fue proclamado y que, por
consiguiente, pa:a la ley, aún no existe rector de esta Un~versidild.
La juventud uni\'etsi.rnrlll de Cúrdoba afirma que jam~ hlro cueutón
de nombres ni de empjeos. Se levantó contra un régirien administrativo,
contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones
públicas 5e ejerdtab:tn en ber.eficlo de decermir.adas camarillas. No se refor-
mabm ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los camblos
pudiera perder su em;:,1eo. La coi:~ígna de ''hoy para ti., mañana para tní"
corría de boca en boca y asumía la preminencia de estatuto unívetsitario.
Los métodos docentes estaban viciados ée un estrecho dog:Tu1tismo, contri-
buyendo a mantener a fo. lJnivetsidild apartada de la ciencia y de las disci-
plinas !nodemas. Las lecciones, e:;cerradas en la repetición ]merminable de
viejos teX(os, amparaban el espíritu de rutina y de -sumisión, Los cuerpos
universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trntaban de mantener en
clausura ll la juventud, creyendo que la cons:;>iradón del silencio puede ser
ejercitada er.. co:::itra de la ciu:c'.a. Fue entonce5 :;c:ando la oscura universidad
mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Fetrero, a Pa:acios y a tantos otros,
ame e! temor Ce que fue:-a perturbada s:i placida ig:nora!lda. Hídmos et1ton,
ces una santa :-evolución y el régimen cayó a nuestros golpes.
Creímos homada:nente que nuestro e~foerzo había creado algo nuevo,
q:Je po; lo menos la elevación de nucst;os ideaJes merecía algún respeto.
Asombrados, contemplamos e:1tonces cómo se coaligaban ~ta arrebatar
nue,,tra co!lq:.iista los mús crudos reaccio:-rnrios.
Ko podernos dejar lib1".1da nuestra ~uette .t la tlt2túa de una secta reli·
giosa, ni :d juego de intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar.
El que se titula ret!{Jt de U U:1iv.-.rsidad de San Carlos ha dicho su primera
palabra; "Prefiero 2,ntes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de
los estudiantes". Palabras lle"2,s de piedad y de amor, de respeto reveren,
doso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios.
No invoca ideales ni p::opósitos de acción rultuml. Se siente rustodiado por

6
la fuerza y se alza soberbio y Amenazador. ¡Armoniosa lección que acaba
de dar a la juventud el primer ch:cbd:mo de una democracia universitaria!
Recojamos la lecci6n, compañeros de toda América; acaso tenga el sentido-
de un pre;..agjo glorioso, la virtud Je un llamamiento a la lucha suprema
por la libertad; ella. nos muest:a el verdadero carácrer de la autoridad 1,;ní.
versltaria, titánica y obcecada, que ve en cada petición '.ln agravio y en cada
pensamiento una semilla de rebelión.
La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exterio-
rizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus
representantes. Está cansada de soportar a los tirn~s. Si ha sido capaz de
realizar una revolución en lá.s ronciencias, no puede desconocérsele la capa-
cidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.
La juventud universitaria de Córdoba, por íntermedio de su federación,
saluda a los compañeros de 1a América toda y les incita a colaborar en la
obra de libertad que inicia.

i
II
ORDEN DEL DIA DE LA FEDERACION
UNIVERSITARIA DE CORDOBA

LAs NUEVAS generaciones de C6tdoba reunidas en plebiscito por invitación


de 1a Federación Universitaria, considerando: que el nuevo ciclo de civill•
zación que se inicia, cuya sede radkará e~ América, porqlle asi lo &ter·
minan factores históricos innegables, exige un cambio total de los valores
humanos y una di;tinta orientación de las fuerzas espirituales, en conc;or-
dancia con una ampli:1 democracia sin dogmas ni prejuicios; que oouesponde
a las genemdones nacientes realizar esas grandes aspitacioncs colectivas y
marcar con claridad las rutas que deben seguir los pa!ses jóvenes como el
nuestro para el logro de aquellos anhelos; que el movimiento estudiantil,
iniciado en Córdoba, lleva en su seno el germen fecundo de esos nuevos
ideales, y al lm$IDQ tiempo tiende a abatir !as fuerzas oscuras que -se cponen
a su realizad.6n, abriendo los más vastos horizontes a la vida; que con<:ot"
rulndo con la Mea trll!K:endente que anima el movimiento se hace necesario
e impostergable dar a fa cultura públkl utu alta finalidad, .renovando radi-
calmente los métodos y sistemas de enseñar.za implantados en las repúblicas
por cuanto elios no se avienen ni rnn las tendencias de la época ni con las
nuevas modalidades del progreso social; que la orgaoizadón actwl de los
establecimientos educacionales, principalmente la de los colegios y univet•
sidades, los pbnes de estudio que en eilcs rigen y el dogr.iatismo y el esoo·
lasticismo que son su corolario lógico, corresponden a épocas arcaicas, en
las cuales las &.:ras disciplinas., el principio de ,:u.itoridad y el culto extremo
de cierta u11did6n, eran las uormas directrices de la enseñan.za; c;.ue es un
deber de la juventud estudíosn del país y de todoS 10& hombres libres que
secundan y auspician el acrnal movimiento, estrecMr los v(ncdos de soli-
daridad, para qce no se malogre este esfuerzo inicial y se asiente sobre fuer-
tes cimientos la obra emprendida. Por todo lo que, resuelve:
~,tfantener la huelgn declarada hnsta tanto se satisfagan pleitatner.te las
aspiraciones de la federadón universitaria. Dirigirse a todas las federaciones
estudiantiles y a las instituciones t.-.1lturales para que apoyen, seeunden y
prestigien por todos los medios, los propósitos de renovaci6n de los sistemas,

8
regímenes y planes de todos los 6rdenes de la ensefutn2a, sostenidos por ia
Federación Vniversiratia de Córdoba. Presentar al Congreso Nacional de
Estutliantes que se celebrará el I4 de julio en esta ciudad de Córdoba, un
proyecto de Reforma Universitaria que será sometido lllmediátamente al
parlamento nacional. Enviar una delegación a la ciudad de Buenos Aires
para que prestigie la Reforma ante los. poderes públicos y !os centros de
ensefumza, váliéndose de los medios de propaganda que sean adecuados: a
tan importante objeto.

9
III
ORDEN DEL DIA DEL MITIN DE SOLIDARIDAD
EN BUENOS AIRES

Los HOMBRES libres y las generaciones estudiantiles de la capital de la Repú-


blica, reunidos en mitin, por iniciativa de la Federación de asociaciones cul-
turales y de la Federación Universitaria de Córdoba, considerando:
Que la revolución espiritual iniciada por la Federación Universitaria de
Córdoba, cuyos principios están contenidos en el manifiesto dirigido a los
hombres libres de América y en el orden del día sancionado el 23 de junio
del año corriente, encarna los ideales de las nuevas orientaciones humanas,
en concordancia con los grandes hechos históricos que estamos presenciando;
Que al declarar que estamos al comienzo de una nueva civilización, cuya
sede radicará en América, reconociendo como aspiración colectiva la rea-
lización de una democracia sin dogmas, se hace necesario romper todos los
vínculos que nos ligan a las viejas civilizaciones y en particular a la tradi-
ción colonial, completando la obra de los revolucionarios de Mayo;
Que para alcanzar tan altos fines, concordando con la idea trascendente
que anima al movimiento, es indispensable levantar el nivel de la cultura
pública renovando radicalmente el sistema de los métodos de enseñanza
implantados en el país, por cuanto ellos no se avienen ni con las exigencias
de la época, ni con las nuevas modalidades del progreso social;
Que la organización actual de los establecimientos de la república, prin-
cipalmente la de los colegios y universidades; los planes de estudio que en
ellos rigen el dogmatismo y el escolasticismo, que son su corolario lógico,
corresponden a épocas arcaicas, en las cuales las duras disciplinas, el prin-
cipio de autoridad y el criterio estrecho de la tradición eran las normas
directrices de la enseñanza;
Que es un deber de la juventud estudiosa del país y de todos los hombres
libres que secundan y auspician el actual movimiento, estrechar los vínculos
de solidaridad, para que no se malogre el esfuerzo inicial y se asiente sobre
fuertes corrientes la obra emprendida; resuelve:
lo. Declarar como los más altos propósitos del movimiento revolucio-
nario, los principios y declaraciones proclamados por la Federación Univer-
sitaria de Córdoba.

10
2o. Solidarizarse con todas las iniciativas emprendidas, manteniendo fo
federación de asociaciones culturales, para que secunde y prestigie por todos
los medios, la renovación de tos sistema&, regímenes y planes en todos los
6rdenes de la ensd'ianza, de acuerdo con la nueva orientación espiritual.
}o, Aceptar los proyectos que haya sancionado o s.ar::done el Congreso
Estudiantil de Córdoba, como p$rte del programa reforrrústa y prestigiar la
celebradón de un gran Congreso de culti1ra pública que concrete !as bases
deÍJnitlvas de la Reforma y organice las !u<!rzas de la nueva defllOCrada,
4o. Propiciar la educación popular como el med~o más eficaz ¡mra la
elevación motaI del pueblo y la conse<:ución cle la Reforma integral.

11
ARGENTINA, 1919
I
LA FEDERAOON UNIVERSITARIA DE SA..'.'TA FE
AL PUEBLO DE LA REPUBLICA

LA UNIVERSIDAD de Sar.tn Fe se desarrolla en la ll.~nnalidad, Todo es


indefinición, falta de espíritu fuerte, carencia absoluta de :real sin:.patía
ha.da las corrientes nuevas que surgen.
Vivimos en una hora única en la historia del mundo. De los roces del
entrevero, de los constantes choques de la rd:riéga, na.;i.eron en todos los
P'.lehlos, :fuertes y graves, serenas y profonda-s, Lis ideas, Ya a nadíe esc:m-
daliza este renacer glorioso que pone e!1 e2da pecho un motivo de júbilo
infinito. Asistirnos a un espectáculo que levanta, original caso de estímulo
en qc:e el hombre es anulado tmr el. acomedmienío y los ideales se suceden
vertiginosamente en una sed de perfección eterna,
Santa Fe todavfa no ha despertado. Los golpes sucesivos dados por las
energías del siglo, apenas produjeron en el torreón milenario un eco sordo,
cuando no la re-acdón retrógrada que prepara en la sombra la ansiada re·
5,urrección de! medioevo, con todo su bagaje de ínsuficienclá científica, de
endauscramieato ideativo, de in.;apaddad de obrar, Ante el renacer inten~
so, 1a Universidad de Santa Fe, no sabemos si por modestia o arrepeml·
miento, ha preferido conservar el viejo andamiaje, encerrada en un mutismo
desconsolador resuelta a fuer de humilde, "ya que la hur:iJldad es la más
barata e inofensiva de las virtde:S', a .ser en medio de este unánime movi·
miento reformista, como el "croker" de la Florida de que r;os habla Mister
W.ill!()t) 1 símbolo de inactividad, expresión de estaticismo, forma completa
y absoluta de la i.ncapaddad de entusiasIT1MSe y andar a la par de los vien·
tos frescos que sop;an patá las actividades del espíritu.
Cansa:dos estamos de escuchar promesas solemnes de labíos de hombres
buenos. Veintinueve años de vida apacible, de e:cistenda caritativa, de des,.
arrollo parsimonioso, vida C0'.1tradictoria de cuerpo realmente muerto,
pudieron haberse soportado en épocas en que :.ina verdadera oligarquía es-
piritual pretendió imponer su imperio en todo el mundo; no hoy que el
derrumbe se ha iniciado por la digna encauzadora de :a corriente, la valiente
Córdoba actua!ista, que demost.tó en forma gallarda a veinte pueblos de

13
América, de lo que es capaz una juventud ci.:ando la alienta un gran ideal
de justicia, cuando pone en sus resoluciones toda la fuerza caractetistka:
de la rrtZa.
El cuerpo universitario de Santa Fe no puede merecer la confianza de
los est1,Jdiar:.tes. Visiblemente desprestigiadas, irre.ohttas, indefinidas, las
academias gritaron ya públicamente su renuncia; el consejo superior perdió
todo su canktet a través de las dudas que det;pertatar'. !!Ctitudes poco me~
dítadas. La acefulia univetsitarla es un heeho. Morahr.L'tlte, que es como
debe vivir, honesrnmente, que es como debe desarrollarse, d cuerpo ·.mi·
versitario de Santa Fe ha muerto. ¿No vocearon los diarios de la repúblka
las renuncias de las academias? ¿No declararon los componentes de ellas
su firme resolu<:iór. de retirarse para siempre?
Ya venció el plazo, legalmente, puesto que Sún universitarios los que
hicieron manifestación de ta! índole. Desde el 7 de mayo las academias
vitalicias de la Unlversídad de Santa Fe no existen.
Esto en lo que se refiere al desarrollo fundonal de 1n Universidad. En
la faz docente la normalidad y el desptestigío no pueden ser mayores,
Facultades sin Decano, porque el Decano confiesa qne no es Decano. Uni-
versidad sin estatutos, porque los estatutos de la Universidad ningún poder
divino ni humano se atreve a ace:;>t:arlos. Profesores que llegan a la cáté·
dta desordenadamente a efectuar lentas digestiones, carentes de prestigio,
con la indolencia propia del siglo que representan, con la incapacidad de los
que no se siente.'l ni s.iquíetú capaces de n1gcrit una idea; nsignatcras que
no tienen titulares que 1ss dicten por desidia de los que ditlgen, por falta
de seriedad de los encargsdos de nombrarlos, ambiente universitario ralo y
frío por carencia amoluta de iniciativas mperiores que entusiasman a los
estud:antes e interesen al pueblo, intimidad agradable Ce académioos y pro.
fesores y de jueces académicos, pereza interminable de i:ectores y decanos,
de pfocJles y magistrados: tal el esyectáwlo doloro&o que da al pa!s una
Universidad que decorosamente es preferible que se cierre, si es que n-0
puede clliilp~ir dignamente cor los íines amplios de rodo instituto superior.
La Federad6n Unlversitarfa sostiene los ideales de la nueva generación
que viene bien preparada para la lucha. Tiene el derecho a exigir la justicia
que sustentan sus aspiradoneti y e1 deber imperativo de mantenerse hasta
el triunfo complero de sus propósitos que son los de todos los hombres
libres de América.
No es sólo por puro (!Íán destructivo que se ha lanzado a la c.;,nquista
.de sus anhelos. Educada en fa escuela sobria y modeladora de los forja.dores
de las grandes síntesis, quiere y pide más síncetldad en el maestro, más fe
en la ciencia, más carácter er, la vfda, más voluntad en fa acción.
No cree ls. Federaci6n U!liversitaria que un estatuto sen la solución de
un problema. Compenetrada está en que urge ir más lejos. Desea, sobre el
articulado de la íórmula, kl eficiencia del talento, el prestig[o de las ideas.
la gravedad de la obra a iniciar, convencida que desde hoy w::ién comienza
el reinado de la verdadera universidad.

14
La lucha tiene que definirse. De un lacio la vejez cargada de canas ron
su fardo de insalvables pteiukios, la simulación grandilocuente dd magí!J.-
ter inservib:e, la real incapacidad del "empleado a sueldo", la pomposidad
fatua y vada del doctot mal juez o insoportable académico. Adelante,
acaudillando el enorme conjunto, en marcha siempre, amplios los gestos,
las manos e:. alto, el ideal hecho símbolo, el porvenir puesto en himno; los
definidos, los incansables, rumbo al sol, sin interrogar 1a lejanía o demandar
razones a la escabros:idad del sendero.
Ante la vejez que inicia el deshoje, cuide la juventud dd árbol común,
para gozar de la magnHicencia de floracio.":es futuras. La Federación Uni-
versitaria de Santa Fe anhela algo más qt:e un cambio c!e disposiciones ÍOt·
mularias. Desea el advenimiento de uoá nueva universidad. Abranse los
espíritus sin prevenciones, caiga lo inadaptabie por insuficiencia, desapa·
:ezca el miedo a lo mejor que avanza indetcnib!e y cl triunfo habrá sido
de todos.
Son éstas nuestras aspiraciones. De triunfa: llegaremos al pórtico de la
Universidad soñada, en la convicción de habet cumplido un deber ímposter·
gable, Encamaremos el símbolo sencillo del por\l'enir que actúa con efka·
cia. Entonces no habrá más luchas, has:a moto que nuevas verdades no
vengan a suplantar las presentes.
La Federadón Univetsitaría Ce- $-anta Fe, invita al pueblo de la república
a alis.tarse en las filas de la cruzada libertadora q:.e inicia.

u
II
LA FEDERACION UNIVERSITARJA DE LA PLATA
A LOS LNIVERSITARIOS DE LA R.EPUBLICA

LA UNIVERS1DAD argentina debe a la juventud universitaria de hoy el gran


paso dado para orientar la ensefia!",.Za en el sentido de las modernas corrietl·
tes de ideas,
No dejan Ios señores profesores de t1rrojar palabras despectivas sobre la
ma~ estudiantil clel pafs; no dejan de llamarla inconsciente y bul!anguera,
y de censurarle s·.1 actitud resuelta; pero los hechos están ahí, como tefn,
tadón incontrovertible, proclamando la verdad de sus afümadonet, y la
justicia de s.1 pro:esta.
Las reformas obten1das en Córdoba, en Buenos Aires, en Lt Plata y en
algunos otros lugares de la República, han tenido como punto de partida un
requerimiento de las instituciones estudiantiles. Y por más que argumen·
ten los dlrect0res de la enseñanza, en el sentido de desvirtuar los movímien-
tos universitarios, no llegarán ni.mea a demostrar lo contrario de fa anterió:t
afirmación. E1 juído de le historia dirá quiénes fueron los paládínes de la
Reforma Umversitaria en 1918 y en 1919, y a buen seguro que la gloria
no ha de ser muy prodiga en palabra,: lisonjeras para con Ios consejos supe-
times y académíws.
Frente a la rolidtadón franca y a Ja protesta viril de los estudiantes, no
se ha hecho más que esgrimir razonamientos puerílei; y ofrecer soluciones
engañosas por !o ttansítorias, todo lo cual no ha hecho más c;ue evidenciar
la falta de sinceridad y de dedsión en los hombres que rigen la política uni-
versitaria del pa!S.
No nos ca1.:sa, pues, gran extrañeza que el Consejo Superior de la Uni-
versidad de La Piata, ante los hechos recientemente planteados, asuma una
actitud indefinida. como lo hicieron en otra oportunldad sns similares de
Córdoba y Buenos Aíres; actitud ve::g:onzosa para ese cuerpo de profesores
que viene a renovar la posición ambi_g,:;a de Pondo Pilatos, por no atreverse
a pronuncfar la palabra que condena o la palabra que absuelve.
No es posible qüe después de pasados varios meses en el estudio de un
asunto que afecta e! ooraz6n mismo de la U~iversidad, se dilate nueva-
me!lte el tiempo del pronunciamiento, aducier--,fo razones triviales que de-
nuncian una vez más la falta de carácter parn afrootar una empresa que

16
será dolorosa, pero que es impresdndible pttta s.ilvnr la moralidad univer-
sitaria. No se nos pasa inadvertido lo grave de la medi¿a por nosotros
solicitada, pero es que no de otrn manera puede ptocederse ante lo grave
también de las irregularidades cometidas. Si los señores miembros del Con-
sejo Superior, 110 se sienten capares de anteponer sus deberes de tales a !a
amistad personal, y creen que es ;nuy aha virtud prot~er la imnmalídad
para cubrir la mentida pureza de un hombre, &i eso creen como parece ates-
tiguarlo la actitud asumida, es menester que abandonen sus cargos porque
no piensa así la conciencia pública, y pcrque támpoco es esa la moralidad
que los mhmos señores profesores pregonaron des¿e su cá~edra.
Vengan a 6uminlstrar justicia hombres de más heroico temple espiritual
que no amolden a las citcunsumcias el concepto cabal del deber, y que
sepan conservar ur:.a a,endrada rectitud de espíritu, ante tmlos los casos
que se les someun a 1-a dcdsiór! de su criterio.
En un principio Oó creímos que habíamos de llegar a la situación en que
estarnos, porque teníamos fe en los hombres que componen el Consejo
Superior, reconocíamos en muchos de ellos a las personas que honran a
nuestro país por su talento y no bbía motivo para dudar de su ecuanimi-
dad y rectitud, ante el caso que les sometfu:mos. Fern los hechos nos han
demosttado que una cosa es la virtud cuando ~e teoriza, y otra cuando es
necesario aplicarla; y m;.iy malos maestros ha:. de ser aqueilos que puestos
en el trance de obrar, no tuvieron en cuenta lo que enseñaron, Así -f"!}
nuestro caso, dicen que la razón nos acL1mpaña y temen ponerse del lado de
fa razón; dicen que de n:1estra parte está la iusticia, pero el hacer justicia
les espanta. ¿Aca1,o les da vergüenza el rnrarse las heridas que la juventud
les denunció en el propio cuerpo? ¿Acaso les duele tom:tr un camino, por-
que la juventud les indicó el rumbo? ¿O es que, como ya dijimos, el vínculo
personal o algún temor lejano, hacen enmudecer los labios que han de
p.rotrnnciar la sentenda? Ya la conciencia de cada uno de los profesores
habrá despejado los interrogantes. Pero después de los hechos ocurridos,
cabe hacer Qtra pregunta, más dolorosa aun para e} que tiene plena ccn-
cienda de lo que ella sugiere: Si los hombres baj(l cuya égída crece y se
forma el espíritu de fa juventud, doblan en esta forma el concepto de jus,
tida, ¿qué porvenir le aguarda a la Rcyública? La respuesta sería desola-
dora, pero para ventura nuestra, tenemos fe en la juventud de hoy, que a
falta de maestros se forjará a sj misma, y si menester fuere, forjará tam-
bién a los maestros,
Por eso. ante fa situación i::.decisa del Conse_io Superior, que después de
comprobados los hechos no se atreve a imponer la pena evidente, la Asum·
blea General de Centros levanta su voz pata pedirles a los miembros que
componen ese cuerpo y á su preside!lcia, en <1.1yas ma:.os la ley ha puesto
el gobierno supremo, moral, administrarívo y didáctico Je la Universidad
Nacional de La Plata, la renuncia de los e1.rgos qite desempeñan.
¡Se necesitan hombres con la suficiente entereza de ánimo, para imponer
un castigo y luego responsabilizarse de lo que hicieronl

17
CONVENIOS INTERNACIONALES DE
ESI'UDIANTES, 1920
I
CONVENIO PERUANO-ARGENTINO

Los svsciuros, el presidente de la Federación de Estudiantes del Petú,


Víctor Raúl Ha.ya de la Torre, y el presidente de la Federadón Universi-
taria Argentina, Gabriel del Mazo, u inidativa del primero, firman en Lima
y Buenos Aires, respectivamente, los siguientes acuerdos inspirados en In
oonclusi.ones de los coogrews interuadoruties de estudiantes americanos
reunidos en Montevideo, Buenos Aires y Llma.
En notnbre de la1> juventudes que representan, bs organizaciones fede-
n1les estudiantiles, de las repúblic.1s del Perú y la Argentina, tendrán en su
programa de acción los siguientes puntos de vista comunes:
Primero: El intercambio intelectual por rnedío de libros, estudios mono-
gráficos de carácter ciemffico, hi.st6rico, iiterario, sociológico y artístico,
que sostendrán comisiones especiales den!ro de lllS federaciones respectivas.
Segundo: La obra de la reforma de la enseñanza,, por cuya continuidad
velarán, solidarizadas en el alto prop6síto de renovación que constituye el
más sentido anhelo de las nuevas generadones cstudíantiles,
Tercero: La obra de la cultura intensiva, para el pueblo, el estudio de
los problemas sociales y el sostenimiento por la juventud de las universida.
dés populares.
Cuarto: La prop1,ganda activa por todos los medíos, para hacer efectívo
el ideal de amcrkanismo, proc'.lcaru:lo el acercamiento de todos los pueblos
de) rominente, y el estudio de sus problemas primordiales,
Qúinto: El intercambio de estudiantes de sos institutos de instrucción
superior, y la realización periódica de 1~ congresos internacionales ~tu·
diamiles. Firman: En Lima, el 23 de junio de 1920. El presidente de la
Federación de los Estudiantes del Perú, V. R. HAYA DE LA TORRE. En Bue·
nos Aires, el 9 de agosto de 1920. Et presidente de la Federación Univet·
sitaria Argentina, GA1!:RIEL DEL MAZo. Ante mí: R. E. GARzom, seci:eurio
general,

19
II
CONVENIO ARGENTINO-CHILENO

Los. FIRMANTES, el presidente de la Federación Universitaria Argentina,


Gab.r!el del Mazo, y el p;esidente <le la Federación de Es~dia:n!es de Chile,
Albedo Demarfa, a iniciativa del primero, suscribe.'! en Buenos Aires y
Santiago, respectivamente, les siguientes acuerdos, inspirados en las conclu-
siones de los congresos ínternadona1es de estudiantes rut.er.ícaoos reunidos
en Ñtontevideo (1908), Buenos Aire~ (1910) y Lima (1912).
En nombre de las juventudes que representan, las organil:adones federa-
les estudiantiles de las repúblicas Argentina y de Chile, tendrán en so: pro·
grama de acdón los siguientes puntos de vista comunes:
Prime.ro: El interc,1mbio intel-ect:rn.l por med..lo de libros, estudios mono-
gráficos de caNcter cil."ndfko, hístóríco, :ireratio, sociológico y artístko,
que sostendrán .:omisiones especiales dentro de 1as federaciones respectivas.
Segundo: La obra de la reforma de la e:1señanza, por cuya contin:.:idad
velarán, solidarizados en el alto propósito de renovación que constituye el
más sentido anhelo de las nuevas generaciones est·..:diantíles.
Tercero. El estudio de :os problemas de orden socia[ que supone una ac-
titud de crítica permanente y teflexlva sobre el régimen actual de la sociedad
y su vida moral e intdectuaL
Cuarto: La reatizadón de la cuhura intensiva del pueblo por la extensi()t'!
universitaria.
Quinto: La propaganda activa por todos los medios, para hacer efectivo
el ideal de americanlsmo, proci.;rando el acercamiento de tQdos 1os pueblos
del contínente, y el estudio de ses problemas primordiales.
Sexto: EJ intercambio de estudiantes de sus institutos de instrucción su·
perior, y fa realiznci6n periódica de congresos internacionales de estudiantes.
En Buenos Aires, a veinte de agosto de 1920.-GABRIEL D"EL MAZo, pre-
sidente de la Federadón Universitaria Argentina; RonERTO E. GARZONr,
secret-ario general.
En Santiago, a 28 de diciembre de 1920, e: presidente de la Federación
de Estudiantes de Chile, ALFREDO DEMA&ÍA.

20
ARGENTINA, 1920
I
EN LA MARCHA, SIEMPRE'

ASPEROS, duros, nueve largos meses pasaron; pero el triunfo llegó defínirivo,
incontrovertible, categ:6rico, y ahl está firme y transpátente corno una mon-
taña de crfatal.
Suenen bs campanas anunciando fiesta, suenen corno aimpanas nuestros
corazones, canten como campanas nuestros espíritus porque lleg6 la hora
del regocijo.
Digan en todos los tonos nuestras voces, a los cuatro vientos, que en
esta lucha del porvenir con el ¡,asado, lucha que se ha extendido por todo
el mundo como un viento aromado de primavera, el triunfo ha sido del por•
venir una vez más,
Digan también, que en estos tiempos heroicos, ¡heroicos, sí!, no se llega,
se marcha; y as( qu.e- se alcanza en ideal se le supe;a y nuevos ideales
ll?aitten.
No se llega, se marcha con la frente en alt-o, los ojos llenos de lllí: interior
y el corazón cantando al foturo, y hada él mmhare1nos también nosotros
convencidos de que en gran parte o en pequeña lo que hagamos ahora ser•
virá para ahondar los cimientos de la obra que en tiempos no lejanos conti-
nuarán los hombres nuevos.
En marcha siempre que la. revolución es eterna; decretos, reglamentos,
partlcit,ru:í6n en el gobierno, muy bien, pero ¿basta ~!o? ¿Hemos «inq1.1is•
tado ya todo lo que es posible conquistar? La inquietud espiritual ¿queda
satisfecha? íNo!
Decretos, reglamentóS, muy bien; mny bíen, si'.; como un paso hacia ade-
lante, pero nada más. Otras cosas más grandes y más graves exigen los
tiempos que nos ha tocado vivir.

i Con este :m:k:tlo, RencvaciéH, ótg1l00 de la Federación Universitaria de La Plata


dirifdo por Ernesto Figueroo, rlisclpulo de Alejandro Korn, celebra el decreto deÍ
gobieOX1 nacional por el cual se ,x;,nugrab,; para la Universidad pl1tt..:Me d proyecto
de estatuto presentado por fa f{'Ct:tación_

21
Hay que hacer de nuevo las universidades, nuevos plánes, nuevas orienta·
dones; no basta modificar un es:atuto, no es suficiente hacerlo más amplio;
hay que modificar fundamentalmente todo el sistema; el t:po de sociedad
que está naciendo exige cosas que ames eran inconcebibles, y la Universi-
-dad, si quiere dejar de ser un panísiro y una exectable cscuelá de castas
debe abrirse .:orno una flor a todos los vientos, debe envíar sn perfume a
todas putes, debe vivir la vida de todos y tener por lílilltes el horizonte.
Basta de profesionales sin sentido moral, basta de pseudos aristócratas
del pen&1míentc, basta de metcaderes diplomados; la ciencia para todos,
1a beller.a para todos; la Universidad del mañana será sin puertas n? paredes,
abierta como el espado: grande.
Asi., más hermosa aún, más grande, más. verdadera será fa Universidad,
ruando este tipo de dv:.l!zación egoísta y fogrero caiga al empuje: de la n~eva
civilización que avanza, incontenible.
Tal es la obra que nos teca madur,;r y emptender so pena de que el
triunfo qne t,hora hemos conseguido se convierta para nosotros en una ver•
güenza.
Hemos de emprender esa obra porque no en vano tenemos el alma joven
y porque las voces que dicen la buena nueva sobre el haz de la tietta no
suenan en vano,
Entre tanto, suenen las campanas anundanCo fiesta y suenen como cam-
panas. nuestros corazones porque lleg6 fa hora de la liberación.

22
II
EXTENSION UNIVERSITARIA'

EN LAS AULAS de la Facultad de Derecho, de Buenos Aires, se está educan.


do una nueva generación cuyos .antecedentes iniciales, señalan de antemano,
la ttaSCé1ldencia de su destine, en el nuevo delo histórico que comienza.
En breve tiempo, y en su presencia se han Üquid:i.do formas sociales, que
durante varios siglos, rigieron al mundo.
Ella ha asistido también, a un cambio decisivo en las costumbres políti-
cas dd p:iis, con la totafü:ación de las libertades dvkas, que constituyeron
100 años atrás, el ideal democrático de los revoJuclonarios de mayo y pau
que ninguna fuerza externa o interna, subordinara el libre desarrollo de S1..1S
actividades, el.la ba movido, y ha dado resonancia a una reforma universi.
tarla fundamental, cuya consecuencia inmediata, queda señaL«ia con el
desplazamiento de los elemem:os retrógrados que ejerdan el gohierno aca·
démiro,
Por su poskión en la historia, por la influencia de estas crisis concurren·
res, y por la atmósfera renacentista que rodea a su advenimiento, esta
generación tiene que ser, debe ser profundamente dístinta a las anteriores,
distinta no sólo en cuanto a su madurez antici.?3da en gran soplo trágico,
sino por la diferenciación categ:6rka en las normas ditet1:oras <le su pema·
miento y de su acción.
De ahf,. que los estudiantes de hoy, entiendan hacer uso ajustado de su
espirito analítico, agitando una primera te!)tativa innovadora, dentro de
su propio campo especulativo. Hasta ahora, la universidad, institución del
Estado, costeada por el pueblo, no ha tenido oon éste otro comacto fuera
del momento en que paga su impuesto, para sostener urni. enseñanza her-
mética y exduyente, que no reintegra en bienes colectivos, cuantos sacti·
fidos demanda,

1
Del Manifiesto del Centto <le Estudiantes de Dereeho, de Buenos Aires, al imru-
gurarse los cursos de extensión unl.versitácia.

23
Reconocemos las consecuencias perjudiciales que semejante di11tanda·
miento incide sobre la cultura nacional, y denunciamos que sólo un maní-
fie.sto error de pe~pectiva ha hecho olvidar q~e la universidad n(:cesita
desenvolver, en la dinámica social, una función superior :i la simple tarea
periódica de patentar doi::totes,
Evidentemente esto demuestra que entre nosotros, subsisten aún. los
males derivados de una contradicción inadmisib:e, entre la igualdad de de-
recho, establecida por k.s leyes, y la desigualdad de hecho, que impone a
unos, lo que no se e..xige a otros, Juz,;amos, por lo tanto, perentoria la ron-
veníencia de devolver a la colectividad siquiera, algvna parte de los bene·
fidos que una situad6n de fortuna, nos pcr:nite exttaer dd patrimonio
e5,plf!tual d.e la especie, reclamando al propio tiempo, la igualación de las
oportunidades, para que cada individuo pueda adquirir toda la porci6n pro·
potcionada a sus apürudes intelectuales.
No le bast'ª, sin embargo, a la generación de la p;¡z, criticar def«tos del
p(lsa{h Quiere practicar el destonrento activo. Quiere ser uru1 energía
creadora. Quiere ooru;truir-. Ya que el pueblo no va hada la universidad,
ésta, representada por sus órganos positivos, irá hada el pueblo, proc.mmdo
llenar su verdadera misión de docencia social. Para ello, los estudiantes de
derecho, agiupados en centro gremial, como cuadra a su concepto de la
solidaridad espedfüa, toman sobre sí la empresa de corregir este divorcio
anáCrónko entre la uníversidad y d pueblo, disponiéndose romo medida
p.tet•ia, a divulgar los conodrnientos recogidos durar.re sus largos estudios,
consdentes de que servirán a la República, al fortalecer la conciencia jurí-
dica de sos ciudadanos.
Se.gún nos emeñara en maestro ilustre, la ley es todavfa, a pesar del pro·
greso integral de la civilización, "la expresión polftka de normas jurídicas
impuestas por las clases dominadoras, para conservar un estado económico
q'Je las favorece".
Una minoría califkada ha hecho, pues, en todas partes, su derecho y no
el derecho de todos, El -obrero, en consecuencia, desconfía de la ley, porque
no 1. conoce y porque ella constituye frecuentemente un instrumento ma·
nejado en contra suya por el miedo y el egoísmo. Los trabajadores, jamás
ha intervenido en la ordenación de s.:s derechos, co:1siderando, por el con-
trario, que toda regla ?egal, sigpjfü:a un recur50 más, para oprimtrlos. Los
estudian:es en ciencias jurídicas y sociales, entre quienes mHitan los futu-
ms jueces de la Nadón, protestan contra este sistema absorbente y sostienen
la urgeticla, de que el pueblo conozca el mecanismo de la ley, para que
pueda estabftt'er sin intetmediaríos, relaciones de equidad, que aseguren
sus intereses permanentes, contra los ataques de la violencia y del privilegio.
Un proletariado, sín principios jarídicos, es del mismo modo que un pro-
letariado ignorante, incapaz de n~abar conquistas definitivas, aunque su
brazo tenga uo poder sufkiente para con-seguirlas, :..a miseria y e] dolor,
son, sin duda, póderosos factores insurre(:{'.ionales, pero sólo constituyen
fuerzas primarias de arra:1que; no bastan para realizar un movimiento pro-

24
vechoso y dt11'1ldero. En cambio, :a rea,;:clón resultante de toda injusticia,
lo que vale decir resultante de Uh conocimiento más denso deí ¿etccho, ace-
lera la evolución, y se .alza contn las iniquidades cr1e violan la armonía
social.
Movidos por estas simples razones, es?eramos desviar una parte útil de
la enseñanza universitaria, pum derramarla emre las gentes que no pu·
diendo rec.birla, estiman, sin embargo, necesario conocer el derecho, como
gntantía de las condi.;:iones de ooexistetida dentro de un grupo humano.
Nos proponemos, ante todo, clen::ostrot la importancia de la ley como fuerza
especifica: de cualqu:er estado social, y ofrecer en cursos breves, eletnenta·
les y objetivos, vistas amplias sobre nuestrt1 legislación vigente, cuyos aJ..
canees suelen mirarse con indiferencia, sin reparar que mientras edificamos
la dudad futura, debemos someternos a las limítadones impuestas por
esas leyes, algunas de las cuales .costaron largos y penosos esfuerzos .a otros
hombres, que hicieron en su hora el duro aprendizaje de la liberwd.
Nuestra ínkiattva carecerá, empero, de provecho, mientras los trabaja-
dores mantengan un viejo prejuicio que hace de los universitarios una casta
o una jerarquJ,a, desetticulada de fa sociedad, con !o cual formamos solida-
riamente un todo homogéneo e indiviso. La gener.ación de t920, preocupada
en retocar los cuerpos lega:es de fondo, solidta desde ahora la colabora-
ción del pueblo, para conocer de cerca el contenido humano que falta toda-
vía al Cerecho. Conocernos la doctrina, conocemos los códigos propios y
ajenos, pero no conocer:ios aJ hombre que vive con su hambre y su amor,
foera de esa potció!'l r:::únima del derecho, encerrado por la letra muerta de
1t ley,
Ciudadanos y tral:,i1jadcres: En lo tierru fecundada con sangre y con lá-
grimas, hay anuncios de próximo alumbramiento. Los estudiantes, apasío,.
nades siempre por todo ideo:] generoso, saludamos a la nueva esperanza
que asoma entre !os hombres. Pero como verdaderos idealistas, queremos
trabajar, mejcr»ndó la realidad ascendente. Mejorarla, es crear, en estas
vísperas de pa.Hngenesi.;: universal. la oporturdilad para que nuestros condu~
dadanos, mientras se informan de la arquitectura jurídica del país, vayan
comprendiendo firmemente que ninguna sociedad humana puede existir sí::
idea de justid11, de la justicia considerada bajo sus dos aspecoos esenciales,
como fundameuto de la vida civil y como impe:ativo de toda igualdad. No
servimos con estos propósitos, a ningún sector, polítiro o religk¡so, N'o nos
estimula el jacobinismo verbal de moda. No hacemos tampoco una propa-
ganda de intereses paniculares. la nueva generación aspira a ser cadá vez
menos c.itegorfa, para hacer cada vez más fondón, dentro del n1erpo social
No queremos imponer una verdad substantiva. No querernos conducir.
Queremos que cada uno tenga capacidad ¡wa concurrir con su esfuerzo
(J)nsciente a preparar el resurgimiento fecundo 'l dinámico cie fa humanidad
teeooclliada.

25
III
PRIMERO DE MAYO'

VtVE EL MVNDO horas bellas de emandpaci6n. A la guerra sa!)gtienta de las


nacionalidades, egoísta y torpe, sucede la lucha altiva de Jos. ideales, de la
cultura máxima que se impone en Rusia con los soviets, en Hungría con las
comuMs esencia:!lli!!lte democráttcas, en A!emaniá con sistemas más avan-
zados de gobierno, en Italia con verdaderas CTU2adas idoológkas que hacen
peligrar 1a existencia de la monarquía, en Inglaterra con d laborismo que
avanza inconteniblemente, en una palabra, la verdad científica ccn cimien-
tos tan hondos¡ que el viejo andamiaje se derrumba para dar paso a las nue-
vas formas de organización social. Basta a veces un solo grito para despertar
la conciencia de los pueblos, Aprovechar este instante de rejuvenecitnjento,
esta alentrtdora oleada revolucionaria, es poseer ei mejor concepto de lo que
vendrá. Por eso fa Federación Universitaria de Santa Fe, con el valor sufi-
ciente de sus ideas, de acuerdo en un todo con su campaña ántedor, sin
detenerse en el pasado, con lo cual no reconoce ninguna ligadura, une su
protesta a la de los trabajadores del mundo y levantando su penacho idea·
lista, exige como impostergábles e imperiosos las. reformas y anhelos que
abajo se detallan:
Una legislación del trabajo de acuerdo con los principios «:onómicos y
sociales ruás avanzados.
Libertad de pensar y escribir.
Abolición de las :eyes de residencia y defens.:t social, Indulto de los pe-
nad.os por estas leyes.
Divorcio absoluto, Sepernción de la Iglesia y del Estado. Expulsión de
las órdenes religiosas del país.
Imp1antad6n de una ley educacional que obligue al Estado a educar a
los pobtes,
1 Manifiesto de Ll Fl:Wadón Uillvtt$ÍurÍa de Sunta Fe: Al pueblo, en la fecrut de
Jo, ruibaladores.

26
Leyes de lthrecambio, impuesto al mayor valor y límite de la riqueza
p.tlvada.
Reforma de los códigos vigencei..
Fedentción internacional de estudiantes:,
Trabajar por esta-s reformas, en la convicdón de reaiízar obra senciiill.~
mente humana, será uno CC los principales postulados de la Federación Uni-
versitaria en su labor futi.::ra. Por dk,, al unir S'.l protes,ta a ia de los ttabaja·
dores, declara con dolor que las condiciones de los mismos no pueden ser
más P,:::simas, debido al evideme de;.equilibrio en que los colocan Lis leyes
que actualmente rigen.
De esta manera cree fa juventud univenitaria de Sant.l Fe wlidari.zatse
con los que, por justida y derecho, debieran estar d frente de los destinos
del mundo.

27
IV
OOS AÑOS DE REFORMA '

AcclóN SOCtAL. Al comenzar este tercer período la Federación Uníversi-


taria declara que ~ títulos conseguidos en la lucha social, en que ha
estado y está empeñada con las obreros, son para ella títulos de gloria que
le marean la ineludible obligación de continuar compartiendo respons.ibili·
dades y tareas con los trabajadores, porque su problema es el que agita a
todos los desheredados de la tierra; el hambre.
¿ Acción m::nima, acción máxima? Cuando el fondo de fa conciencia sea
un afán .ardiente de renoV1tción social ya no hay más mínimos ni máximos,
pues en!endemos que !os pequeños hechos se hacen grandes cuand0 son obra
de la sinceridad y que la rectitud en nuestra lucha diarl.fl ha de ser una
garantía det esfuerzo mayor que estamos deseosos de cumplir,
Acción 1miverrita.ria. Opinamos que hasta alwra la enseñanza es entera-
mente exduslv!sta y que constituye un privilegio contra el cual debemos
dirigir nuestra prédica y nuestra acción. Nada hay que justifique, en efecto,
el actual estado de las cosas, ya que supeditar la cultura a una razón de
comodidad y no de aptitud, es prostituirla, Creemos que la gratuidad abso-
luta Je la enseñanza, en todas sus formas, es una justa posid6.n de locha.
La Universidad no puede ni debe, en su función social. robustcrer la absur-
da W1lidad que significan !as ;ernrqufns o.istentes. Cuando la hayamos
puesto al alcance de todús lm espíritus inquietos, el universitarismo no
será más el recurso fácil de muchos inútiles. Antes bien: será la cabeza di,
rcctriz de fuerzas sociales po~itivas y grandes, u.a·::iajando la feliddad y bie·
nestar de este mur.do,
Declaramos que en el afán e:inpeñow de encont.ra!' b verdad. es inadmi-
sible el criretio de una t:ieYJcia enemiga de algo o de alguien. Por ella, de-
be:nos estar rlenamente djspuestos a sacrificar aun el motivo de nuestro
mayor amor.

• Dd Manifiest-0 <:Qn que 1a Federadón l:nivmiwia de Córdoba celebró d 2~ anL


\ftturio de la Reforma.

28
V
DENUNOA DEL IMPERIALISMO

LA FEOERACIÓN Univeri¡¡üatia Argentina considera que no estaría a la al-


tura de su mis16n si no pronunciara en estos momento~ de ince:-tidumbre y de
zozobra mcndial una palabra serena, -desapasionada y objetiva: Y teniendo
en cuenta:
Que además de las pérdidas incalculables de todo orden pro&~eí&s por la
hecatombe de 1914-1918, diez millones de muertos y Y"'Clnte millones de mu-
tilados, flor de la robusta juventud europea, ofrendaron su vida alimentando
1a esperanza suprema de que al término de la pavorosa carnicería sobrevi-
niese una era de paz estable y de justkia wcial.
Que esta espetlll):ta sagrada por la cual k,s p';;eblos hicieron can enormes
sacrificios, está muy lejos de haberse transformado en un hecho efectivo,
no siendo las doradas promesas de fa guerra las amargas realidades de la
actualidad.
Que muy al C:Oflttario, la guerra sólo aparece como un triunfo de la fuet·
za, siendo una verdad dolorosa que las rivalidades comerciales han renacido
ásperamente como agente de :ínquietudes y germen de nuevas guerras entre
los pueblos aHados y vencedores:.
Que el viejo sistema colonial. cruda manifestación del imperialismo eco,,
nómico, se ha vígorizado oon los mandator creados por la Confetencia de
Ver~alles, lo cual equívak a mantener en la esclavitud a :a mayorfa de los
pueblos del Asia y dd Aftica, sin que América esté libre de este pellg.ro.
Que el gran principio de la autodeterminación acogido con tanto júbilo
por los pueb!os débiles y las nadonaliili!:des sojuzgadas no se ha observado
con lealtad, pues mientras se ha creado un semillero de pequeños Estados
con fines puramente estratégicos y polítkos, se ciega este prec:oso derecho
a naciones que lo reclaman insistentemente, no siendo una verdad que este
principio se aplique para Irlanda o la Inéía, para Rusia o Mesopotamia,
para México o Santo Domingo.
Que los apóstoles de las ideas pacifistas y libres siguen estando en la
cárcel o son perseguidos implacablemente, como Eugenio Debs y todos los

29
jefes de !os obreros industriales écl mundo en los Estados 'C nidos, los pro•
fescres Níoolal y Einstein en Alemania, Andrés Lasko y millares de obtetos
en Hungría, Bertnmd Russell en Inglaterra y tantos otros.
En vista de todo esto y por cuanto una nueva guerra mundial sepultaría
a la humanidad en la barbarie y en el caos más horroroso.
La Federación Universitaria Argentina, fiel al generoso impulso de con-
cordia <1ue siempre le alentara, y poniéndose hajo la ad.vocación del amplio
pensamiento pacifista de: más gmnde de los pensadores argentinos, Juan
Bautista AJberdi, res-.ie:lve:
Declarar que ve con intensa simpatía todos los esfoerzos que se hagan
en favor de la concordia universal; que sólo será una verdadera con una nueva
organización internacional que suprima las destructivas rivalidades eronó-
mios entre las n;l<'iones, todo re>gimen de privilegio entre los hombres y ase-
gure uhá eta prolongada de bienestar y sincera fraternidad colectiva.
Expresar su fervoroso anhelo po-r que se traduzca en una hermosa rea-
lidad cl principio de la autodeterminación de los pueblos.
Reclamar la libertad y d cese de las persecuciones de todos los apóstoles
y héroes del pensamiento padfüta y libre.
Denunciar y tonder:ar enérgicamente las maniobras del imperiallsmo
mundial.

)O
PERU, 1920
PRIMER CONGRESO NACIONAL DE ESTUDIANTES

I
CREACION DE LA UNIVERSIDAD POPCLAR

1. EL PRIMER Congreso Nacional de Estudlautes, acuerda: fa creac10n


fnmediata de la Universidad Popular bajo la direcci6n de :a Federadón de
los Estudiantes del Perú, pata lo que soliduuá el apoyo de los Poderes
Públicos, de las insthudones y de los part.:cularcs que se interesen por sus
nobles finalidades.
2. Ei Primer Congreso Nacional de Estudiantes, declara: que todo
estudiante peruano tiene el deber ineludible de prestarle su más decidido
apoyo.
3. Todo centro federado organizará. una activa c:m;paña de propagacJda
entre estudiantes y obreros en favor de la Universidad Popular.
4. La Universidad Popular teridrá intervención oficial en todos los
conflictos obreros, inspirando su acción ec. los postulados de justicia social.
5. La enseñanza en fa Universidad Popdar i·omprenderá dos ddos:
uno de culr:ira general de otientaciór, nacionalista y eminenterr.ente educa.
tiva, y otro de especialización técnica, ding1da hacia las nixesidades de cada
región.
6. a) La enseñanza en el primer delo estará encomendada ll. la comi·
iión que con tal fin designe la Feclerad6n de los Estudiantes del Perú.
b) LA ensefianza en el segundo delo correrá rt catgo de las comisiones
respectivas de los centtos: federad.os.
7. la enseñanza será metódica, ordenada, sencilla y eminentemente ob-
jetiva (cinematógrafo, vistas fijas, cuadros tn:irales, etc., etc.), haciéndose
ella ?Ot lecciones y conversadones y sirviendo ~a conferenda, sólo oorno
s:íntesís y complemento de éstas.
8. L; ensefümza deberá estar exenta de todo espíritu dogmátko y parti·
darista. ·
9. Se implementarán cunas de vacaciones de extensión cultural orga-
niZ3.dos por el comité federal y li>S centros representativos de !as Universi-
dades Menores, en las distintas províndas de la República, que serán eúCo·
mendados a los estudiantes que permaneZúin en ellas dura::.te aquel tlem¡:,o,

31
recomendándoles que procuren asimismo el fomento de sociedades e ins-
tituciones obreras de mejoramiento social,
1O, La Universidad Popular deberá preocuparse a la . . .ez del perfeccio-
namiento lnu:lecctual, moral y físico del obrero, de sus necesidades materiales,
fomentando al efecto la creación de cooperativas, cajas de ahorro, y demás
instituciones que tiendan a ese fin.
11. Para la mejor realización de su~ fines la Universidad Popular orga-
nizará:
a) Una Biblioteca, con préstamo de libroSa a -domidlio.
b) Un museo nadonal de producciones naturales e industriales.
e) Salas de recreo y campos deportivos.
d) Un consultorio té<:nico compuesto por alumnos de las diuintas
facultades, que resolverá por escrito o verbalmente fas cuestiones que se le
propongan.
12. La: Universidad Popular procurará e] acceso de SU5 asociados a los
gabinetes y laboratorios de los centtos de instruedón superior y demás insti,
tuciones de carácter cultural.
13, La Federación de los Estudíames de! Perú, i:1scribirá anualmente
en un cuadro de honor, los nombres de las personas ajenas a la Federación
que presten su concurso a la obra de la Univetsidad Popular.
14. La Federación de los Estudiantes, encomendará a un.a comisión
la reglamentación de la U:;iversidad Popular, teniendo como bases las ante·
rioi:es.

II
LA EDUCACION DE WS !NDIGENAS
1. El Congreso Nacional ¿e Estudiantes reror.1ienda a b pnderes públicos
la reforma de nuestra defectuosa organización pedagógica actual, homogé-
nea y verbalista, me.liante una adaptadón a nuestras condiciones nacionales.
heterogéne11s proveniente. de raz-a, me<lfo social y geográfico,
2. El Congreso Nacional de Estudiantes recomienda a los pedagogos el
estudio científico de la rau, para bosquejar cuál sea la orientación educativa
más apropiada patt1 el indio.
}. Et estudio de la raza debe hacerse baio un doble aspecto: en 11us
antecedentes o sea en la herenda y en su condkión psico-física actual.
4. El Congreso Nocional de Estudiantes recomienda la preparación de
maestros indígenas especiales en fo sierra de Perú.
5. Se recomienda la forma de pensionados en la organización de esme·
las para indígena.~.
6. La finalidad de estos pensionados debe ser eminentemente educativa,
sin descuidar su carácie¡ utilltatio e industrlaL
7, El primer Congreso Nacional de Estudiantes hace un llamamiento
a los universitarios de ambos sexos para que .realicen de preferencia la obra
de la extensión universitaria con las madres de familia indígenas.

32
CHILE, 1920
PRIMERA CONVENCTON DE ESTIIDIANTES

I
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES Y MEDIOS DE ACCION
U. RAZÓN de ser de la Federación de Estudiantes de Chile es aunar v en-
cauzar, para su mayor efidenda, las aspiraciones de perfeccionamientÚ que
animan a la juventud estudiosa y que atienden a asegurar la felicida.1 del
indi\>lduo y de la colectividad.
En el desarrollo de sus activi<lades tendrá en .:;uenta la siguiente escala
progresiva de valores: Individuo, Familia, Patria y Humanidad.
Es uno de sus más altos fines de lucha contra todas fas normas de in-
mof3fükd.
Auspiciará el respeto de la t,etscnilidad humana, la tolerancia y la libre
manifestación de las ideas.
Tratatá de realízar sus aspiraciones independientememe de !oda influen-
cia extraña, por medios racionales y evolutivos.

u
ORGANIZACION
La Fedetádón se compondrá de asociaciones de estudiantes universitarios
y de asociaciones de estudiantes secundarios. Los estalecimlemos de instruc-
ción especia) formarán parte, según su impor.ancia, de las primeras o de las
últimas.
Habrá un directorio que residirá en Santiago y estará formado por dele-
gados elegidos. por fas asociaciones, de a<uerdo con su importancia y e]
número de sus miembros,
En las provitx:fas en que haya asociación universitaria y asocíru:i6n secun-
daria, ambas instituciones deberán unificar su acción.

lll
CUESTION SOCIAL
La Federación reconoce la constante renovación de todos: los valores liuma.
nos, De acuerdo con este hedw, considera que la solución del problema
social nunca podrá set definitiva y que las soluciones transitorias a que se
puede aspirar, suponen una permanente crítica de 13.l) organizaciones sociales
existentes. fata crítica debe eíercerse sobre el .tégimen económico y h vida
moral e intelectual de la sociedad.
Ante las necesidades reales de la época presente, estima que el problema
social debe resolverse por La sustitución del principio de cooperación al de
competencia, la socialización de las fuerzas productivas y el consecuente
reparto equitativo del producto del trabajo común, y por el reconocimiento
efectivo del derecho ée cada persona a vivir plenamente su vida inteleetual
y moral.
Acepta la acción organizada del proletariado y la acción política no mfü-
tante en cuanto concurre a la realízad6n de estas nuevas concepciones de
1a vida irodaL
Doclara, finalmente, que todo verdadero progreso social implica el ;?et·
feccionarniento mora? y cultural de los individuos.

IV
CUESTIONES INTERNAOONALES
De acuerdo con ta subordinación de valores que se ha establecido del Indivi-
duo a la Familia, de la Familia a la Patria y de ésta a la Humanidad, la
Federación afirma que el patriotismo es un sentimiento nobte que entraña
el sacríf.ido del interés indívidua! al colectivo.
En las cuestiones ínternadonales someterá siempre el interés del Indivi·
duo, de la Familia y de la Patria a los supremos ideales de Justida y Frater.
nidad humanas.
Condena en términos generales las guerras, que son atectados contra el
Derecho y la Libertad de los pueblos.
Estima que una de las causas príndpales de los conflictos intetmicionales
es la actual organización sodal de los fütados, basada eu el régimen ca.pita·
lista, y que será muy difícil llegar a la paz universal mientras no se sodaUren
las fuerzas productivas y sean organízadas internacionalmente.
TNl.bajará por e-1 ideal de la abolición simultánea de los ejércitos de todas
las naciones, por la aplícaci6n al Derecho Internadonal de las reglas del
Derecho Privado y por un tontinuQ intercambio de ídem: y sentimientos
entre los d!stincru; pueblos.
Hace un llamado -a la nación chilena pata ql!e pida a su gobierno el
patrocinio de la idea de suprimir o reducir símu!táne2mente todos los ejér-
citos, y también un llamado a las juventudes estudiosas del mundo para que
hagan suyos estos mismos ideales.
V
EDUCAC!ON NACIONAL
Todo sisrema de educación supone un ideal del hombre y de la vida,
La Federación de Estudiantes anhela q:ie la educación pública de Chile,
en todas sus formas y grados, tenga como su más alta aspiración formar
hombres libres, que sólo se inclinen -ante la Razón y el Deber; hombres
idealistas, que tengan fe en los destinos de la Prttria y de la Humanidad;
hombres sanos y foertes, qne sean áptos para colaborar en el advenimiento
de una vida más pu.ta, más; bella, más justa 'i btternal que la vida presente.
La federación mantiene el principio del Estado docente y de la educa-
ción nacional gratuita y laica. La enseñanza primaria deberá¡ además, ser obli~
gatoria.
Todos los es:tablecimíentos públicos de educación deben formar un con·
junto arll'.onioso 1 un sistema orgánico que funcione bajo la snprema dír«·
ción de un solo roJlsejo general de enseñanza, en que estén representadas
las diversas actívk!ades esenciales de la vida nacionaL
La enseñanza general. en sus dos ciclos, primario y settndario, deberá
tender -ajena a todo fin utilitario inmetliato-- a! desarrollo ínre:gral de
la persona física y pskológica clel educar:::do, dentro del justo respeto de su
carácter individual Deberá lnmuit y educar a la vez, es decir, que junto
ron dar conocimiento al niño o al adolescente, desarrollará en él buenos
hábitos biológicos, morales, intelectuales y estéticos, que lo hagan captiz de
continuar indefinidamente el ptocel\o de su ttutoeducación.
La universidad debe estat fotroada no sólo de escuelas profesionales, sino
también de institUtO:$ de altos- esh!Óios dentífi~os. literarios ; filosótleoi.
Son anhelos :importantes de la Federación, la autonomfa e;:onómica de la
universidad y la formación especial del profesorado de instrucción superior.
Lt ensefianza especial debe desarrollarse en las distintas regiones de cada
una.
Para cooperar al triunfo de estas aspiraciones, la Federación luchará pot
obtener la representad6n de los estudiantes en los organismos duectivos de
la enseñanza.

VI
BIENESTAR PARA LOS FEDERADOS
La Federación aspira el mejoramiento rnotal, lmelectual, físico v económko
de sas miembros, ·
Para realizar e&tO:$ fines, procurará difundir los clubes y casas de estt:·
diantcs, las conferencias de cultura general, los periódicos y revistas esru·
clíantiles, los deportes, fas secciones de asistencia social y las cooperativa.
estudiantiles.

35
SOLIDARIDAD filTUDIAN1'/L
CHILENO-PERUANA, 1921'

L.\ F1:::0UACIÓN de Estudiantes de Chile no ha querido dejar pasar la fecha


tra$Cendental que hoy conmemora la tepúblico hermana dcl Perú, sin exte-
riorizar su hondo anhelo de paz y de justicía que desde hace muchos años
viene predicando para apaciguar los viejos rencores que envenenan a nues-
tros ?ueblos y les impiden ver la imprescindible necesidad de subordinar sus
pequeños intere~es y la noción excelsa de humanidad que ha de coordinar
los esfuerzos dispersos y antagónicos de las familfas, de los individuos y de
las patrias, alrededor de la suprema noción de solidaridad humana vivificad;;
por sentimientos <le amor uillversal.
La generación que nos ha dado la vida, educada en el sofisma, hoy día
evidente, de que el interés de la patria, jm.to o no, es superior a toda moral,
no puede, por desgracia, comprender que nóSOtros antepongamos la paz y
la justicia a tntnsitorios intereses, que sólo la pasión hace aparecer como
iegftimo11. Y como en ca¿a nación este punto de vista exclusivo es análogo,
las viejas cuestiones tienden a eternizarse y a hru::er imposible todo progreso
moral, porque los hombres, por l'.3tutal flaq'Jeza de su espltitu, generalmente
amoldan m manera de pensar y de sentir a la íustificadón de la propia vida
que se ven obligado.\ a vivir. Sólo d grito de alerta de fa juventud, só[o [a
prédica Incansable y deddida, podrán aclarar las mentes obcecadas y reani-
mar en los .:orawnes los dormidos sentimientos fraternales, cuyo fruto ha de
ser algún dfa la paz, !a justicia, la tranquilidad y la concordia, tan neces.arlas
para afrontar serenamente !os graves problemas que nos anuncia el porvenir.
No renegamos de nuestros padres, pero compren¿emos qi.:e son ellos
quienes, ofuscados por el amor de la patria, han cultivado en ::osotros el
ciego espíritu guerrero, que parece olvidado de la be-lla máxiffi>l. de los es-
toicos: el hombre es cosa sagrada para el hombre, Es tiempo de que este
espíritu atávico desaparezca y dé lugar al de la fraternidad solidarla de los

t Jl..1en:5$je de la Federación de Estudiantes de Chlk, a la Fedeiadón de fa.wdiantes


de Perú, ron mót¡vo del Centenario de la Independencia Peruana.

37
pueblos, no sólo porque as~i lo exigen las superiores nociones morales, sino
porque la solldaridAd real de los intereses de todo el pla.,eta hace impres-
c:ndible d coordinar la pacifica m:tividad industrial de las diversas nadone.;
de modo convergente y armónico 1 para mayor felicidad de los propios hijos
de cada patria.
Pero est.a verdadera paz es Jmposible sin la íusticia, porque los puebl~
e.o se conforman sin ella y anidan eternamente un deseo de venganza que,
preocupando en ~ma y otra parte las imcllgenda,; y los corazones, propa-
lando minuto a minuto las alarmas asesinas, foterrum_pe las meditaciones
de los sabios y estadistas, arruina los intereses de los pobres, y perturba
e! trabajo de los talletes y los campos: en una p.tlabra, desquicia el orden
material y moral, que es el principio y la fuente de todo progreso.
La juventud americ.ma, que w.n señaladas pruebes ha dado de su idea-
lismo y de su setena y acertada ªlm:ciación de los hechos reales del mundo
político y moral, debe empezar mia verdadera e infatigable cr..u:ada por crea:
el espíritu de paz en esta bella parte del planeta, que es bastante grande y
rica para. q::ic to<los podamos convivir sin injusticia ní violencia.
F.n la época lejana de la colonia, del Perú nos vinieron los conquistadores
creadores de nuestra nacionalidad, las armas y los soldados que permitieron
afianzarla y los subsidios indispensables para su vida. Y hace den años,
ruando nuestros mayores creyeron llegada la hora de la libertad politka de
nuestros pueblos, de Chile partió la primera expedid6n libertadora del Pen't.
Tenemos con el Perú una historía comÚ.'l, una histotia de hermanos, en
la que los actos y sentimientos de solidaridad son inecmables y han sido
decisivos y trascendentales. El ofuscamiento de una o dos generaciones no
debe hacernos perseverar en un odfo eterno y morboso que nos está consu-
miendo el corazón. La conmemorru::ión del centenario del Perú es el momento
wlemne en que l.t historia debe hacemos meditar en el supremo deber de
conformar el coraz6n., la inteligencia y la conducta a los superiores Intereses
de fa humMidad, en nombre de la cmtl habremos de ser juzgados en breve
plazo.
Aquella empresa gloriosa que es obra común, tuvo el privilegio de sellar
la libertad de todo el continente con el broche de oro de Ayacucho, cuyo
centenariú ya ptóximo ojalá podamos celebrar en noble y pacifka concordia.
Al envfar la expresión de nuestra adhesión frater.:ial a los pueblos de
América y en especial a la juventud y pueblo del Perú, con ocasión de la
fiesta de su centenatio, no se nos oculta que no reflejamos, ni con mucho,
los sentimientos. de la mayoría del pueblo chileno, pero no hemos vacilado
en manife~tar los nuestros, ciertos como estamos de que son los más nobles,
y que acabarán por imponerse a la ..-:oncienda general.
Crean, pues, los camat,:¡das que la juventud que piensa en Chile se asocia
en esplritu a la ceiebradón del centenario de la independencia del Peró y
formula votos muy sinceros porque reine de nuevo la paz y la amistad entre
nuestros pueblos y se restablezcan entre ambos las viejas relaciones cordia~
les, sobre lai; bases inconmovibles de la justicia y del a..ior.

38
ARGENTINA, 1921
RESPUESTA A LA REACCION

LA Fr..nERAClÓ~ Univers.'.:aria de Rosario, en 5alvaguard-a de los intereses


que representa, y teniendo en cuenta:
1. Que el eleVádo fin social que determinó la creación y c.ue justifi01
la exister:da de la Universid<ld del Litoral, le iroptime modalidades de am-
plia tolerancia y teS?eto h;1da todas las ideas, fo impone el estudio de todas
las doctrinas, la ronsideradón de todos los prob:e:nas; le indica como norma
mord y como disciplina científica, fa libertad de pensun:iento, de estudio y
de cri1erío, de modo que sea como un gran vientre nrn1erno dor:de se geste
por amalgama evolutiva de todos los entusiasr1os y conodmientos que alctm·
nm; y ptofesores le han aportado tomo germen inicial, b nueva vida de estas
regiones de amor y de trabajo.
2. Que fue esta 2mplia modalidad la que le imprimiera el Poder Eje·
cutivo de fo Nación, po~ ~a acción acertada del organizador de la Universidad,
el sefior M..inistro de )ustida e Jnmucd6n Pública, y es esa libertad para el
trabajo y la idea, h. cam.a fondamental de su ;,rogreso y será la de su afian-
2:.miento.
; . Que fos cstc;diantes y profesores tienen candencia plena de los de-
beres y responsab!!idades que el ejercicio de esa libertad b significa y por
la vida futura de la casa, repudiarán la intervendón de toda persona o enti-
dad extraña a ella, en as:.-:ntos que son de su incumben<:ia.
4. Que C0'.1sideran que e1 cariño a esta tierra y el amor a los hombres
~e demuestra cor) el firme trobajo, se prueba en el duro bregar y se afirma
en la diada lucha ¡x:ir acrecentm· las circunstancias de la vida, que faciliten
iá elevación de los de1,rimidm;,
5. Que a pesar de ello no han tratado de imponer est« credo de uabajo,
a quienes quieren hacer la patria a fuetzs de discursos, d~ engañosas lauda,
torias, de vanas m:tentosidades, de burdtts manífestacione,; en las. que es más
patriota el que más grita, olvidando que robra la palabra y que falta la ac-
cí6n; que en esu tierrn. hay mucha riqueza extraída por los débiles y mucha
miseria impuesta por los fuertes; que es un deber que dicta el sentimie:::to,

39
enseñar los males pata sa1varlos y no engañar cantando tan sólo las bondn·
des; que se debe tener el valor de la verdad, parn que lo perniciooo no ab.
sorba a lo sano; olvidando que e! que sinceramente ama a la. patria, la lleva
en el alma, y que cuancos metros sobran de bandera engalanando lujosos
edificios, faltan de simple tela que cubra las carnes de los pequeños despo·
sddos 1 que mueren de frfo en oscuras bu!::ardHJas¡ que todo el papel que se
mancha preparando huecos discursos, es papel que se roba a 1a enseñanza
de los pobres; olvidando que se dan gritos en Ia calle, para ahogar los repro-
ches de la propia conciencia, que pugna por descubrir el e:i.gaño de sentí·
mientes que no se tienen J de obras que no se realizan; que sé d!simula con
falsas declamaciones la cobardía para el traba!o y la incapacidad pata 1a obra,
6. Que si usaron fos estudiantes de una tolerancia que iló pregonan,
pero que ejercitan, van a defender igual prerrogativa a so favor
7. Que a este respecto impedirán la inge:-encia en los asuntos de fa
Universidad de entkltldes extrañas de carácter rubversivo,
8, Que ante d pellgro de que algunas de esas institucio:::es que se titu-
fan patdótk:ss, alteren el orden en la Lnivetsidad del Lltmal, dados :os
propósitos que uno de los directores indicara corno obiet™ inmediatos a la
btJgada Rosario de la liga patriótica; ten~endo en cuenta la calificad6n de
"sediciosa" que de clla hace, en eje:rdclo de su ministerio público, el señor
agente fiacal de los tribunales de la capital de la República, doctor Moreno,
y la conveniencia de llamar la atenció;:-. del pueblo y de las autoridades en-
cargadas de su organización.
La Federación T.:niversitaria de Rosario, resuelve:
Dedara: que está dispuesta a defender en toda fotma la independenda
de la un¡versidad a!1te las ptetensione!s de cualquier entidad o persona ex~
1mña, que pretenda menoS<:abar!a,

40
MEXICO, 1921
PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE
ESTIJDIANTES

I
I. LA JUVENTUD universitaria proclama que luchará por el advenimien-
to de una nueva humanidad, fundada sobre los principios modernos de jus-
ticia en el orden económico y en lo político.
II. Para ese objeto luchará:
1 . Por la abolición del actual concepto del poder público, que, suponiendo
al Estado una entidad moral soberana diversa de los hombres que lo
constituyen, se traduce en un derecho subjetivo de dominación de los
menos sobre los más.
2. Por destruir la explotación del hombre por el hombre y la organización
actual de la propiedad, evitando que el trabajo humano se considere como
una mercancía y estableciendo el equilibrio económico y social.
3. Por cooperar, en oposición al principio patriótico del nacionalismo, a la
integración de los pueblos en una comunidad universal.
III. La juventud proclama su optimismo ante los graves problemas que
agitan al mundo y su confianza absoluta en la posibilidad de llegar, por la
renovación de los conceptos económicos y morales, a una nueva organiza-
ción social que permita la realización de los fines espirituales del hombre.

II
El Congreso Internacional de Estudiantes, declara:
I . Que debiendo ser la escuela base y garantía del programa de acción
social ya aprobado, y considerando que actualmente no es el laboratorio de
la vida colectiva, sino el mayor de sus obstáculos, las asociaciones de estu-
diantes en cada país deberán constituirse en el censor técnico y activo de la
marcha de las escuelas, a fin de convertirlas en garantía del presente y en
institutos que preparen el advenimiento de la nueva humanidad. Al efecto,
lucharán porque la enseñanza en general, y en especial la de las ciencias
morales y políticas, quede fundada sobre la coordinación armónica del pen-

41
sar, el sentir y el querer corno :nedios de e:i..-plicación, y rechace el método
pedag6giro que da preferenda al primero en detrimento de los otros.
1l . Que la extensión u:iiversharia es una obligación de las asodociones
estudiantiles, t,uesto que la p.r.ímexa y fondamenrnl acción que d estudiante
debe desauollat en lá sociedad es difundir fa cultura que de ella ha redbido.,
entre quienes la han menester.
III , Que debe robustecerse la solidaridad es:udiantil como medio de
ca::i.stituir una berza efectiva y permane:1te que sostenga e impulse, con
el pens-araíemo y la ucdón, todo mm:imiento, constructivo o destructivo, en
favor de los ideales prod.a:nados antes y conforme al método que al efecto
establezcan las federaciones o centros estudiantiles.

III
El Congreso Internadon~! de Estudiam:es dedara que -es una obligación de
los estudiantes el establedmiento de universidades populares, que estén
libres de ~odo espíritu dogmático y partidista y que lr.tervengan en los
conflictos obreros inspirando se,. acció:1 en los modernos postulados de jus-
ticia sociaL

IV
I, El Congreso Internacional de Estudiantes sanciona como una nect:·
sidad, para las universid,ades donde no se hubieren implantado, la ado;x:ión
de las siguientes reformas:
1. Partklpación de los estudiantes en el gobie:no de las universidades.
2" Impla:-:tadór: de fa docencia libre y ta asístencia libre,
II. Para. realizar estos puntos el Congreso consjder.; obligatoria la ac-
ción inmedfata de los estudiantes en sus respectivos países,

V
l . El Congreso Internacional de Estudiantes declara que fos relaciones
internacio:iales deben descansar wbre la in~egradón de los pueblos e:i. una
cornuufrfad universal y que, ;,ara llegar á este fin, los ce:nros y federaciones
estudiantiles deben luchar pot la ejecución de los siguientes postulados:
1 . Por obtener la coopetadón solidaria de todos los hombtes dentro de una
asociación de pueblos, abierta y dotada de bastante lnfluc:;da para hncer
respetar las resoluciones que ado¡,te la mayoría,
2, Por abo!ir el actual concepto de .relaciones internacionales haciendo que,
en !o sucesivo, éstas queden establecidas entre los pueblos y no entre los
gobiernos, Para este fin los centros y federaciones estudiantiles pug·
nacln:

42
a) Por establecer una :ne;or comprensión del espítttu, cultura e i.deaies
de los diferentes pueblos y por apoyar toda empresa que ttenda a :.m
acetcamlento efect:vo entre ellos.
b) Por anular todos los pactos intern-adorrnlr.s ct"!ebrados hasta ahora 'i
por impedlr que rengan valor alguno los que se celebren en el futuro
sin la previa ratificación por i_)1ebisdro de los puebk,s interesados_
e) Por obtener el respeto efectivo al prindpfo de la autodetetmin11.dón
de los pueblos en cuanto se refiere a su organlzadón interr:a y mien-
tras no esté en contradicc!.6n con los propósitos enunciados en la
s:~áusula primera.
d) Por adoptar como medfo de resolución de los conflictos. internacio-
nales actualmen~e ex:s~entes, y en tanto se realiza el propósíto enm:-
dado en la cláusula primern, el arbitraje obligatorio.
II . En consecuencia de las resolucio::es a::terio:es, el Congreso Inter-
nadonal de Estudiantes de M6úco condena !as tendencias de imperialismo
y de hegemonía y todos los hechos de conquista territorial y todos les atro-
pellos de fuerza: .invita a 1a juventud universitaria a luchar en sus respectivos
países por ~a abolidót: de las tendencias mifüarhtas, combatiendo todo in-
tento bélico agresivo; y recomienda a esa juventud que se cons:il'.J.ya en
defenso:a -de los pueblos débiles y se oponga, pot la palabra y p::ir la acdón,
a todos aq::ellos actos que signifiquen contradicción o alejamiento de los
postulados antes enunciados,
III, El Congreso Internadonal de Estudiantes, frente al hondo pleito
tnat:Jtcnido en América entre Cnile y Perú, protesta por el atropello de fuerza:
q-.:;e significa la retención de T:1cna, Arica y Tarapad y expresa su adhesión:
y su simpatfa por la adtud valiente de !os estudiantes de Chile que, opo-
niéndose al imperialismo de s.u gobierno, a su 1rJlitarismo y su burgues:a,
está luchando por el triunfo de la justicia y ?toelamando lá solución que es~
Congreso hace s~ya.
IV. El Co~greso Internacional de Es1::dfantes, contemplando el avance
imperiaiist.;;1 que sobre Santo Do:ningo y Nicamgoa está ejerciendo el go-
bierno de los Estados Unidos, expresa su protesta pot el .atcn:ado cometido
en contra de esos pueblos débiles, que llega en su avance hasta la supresión
de las universídades y de las escuelas,
V. Frente a la tiranía que aherrojando todas las :ii::.en1:1des. y conculcando
todos los derechos ha sumido a ia República de Venezuela en la más cruel
humillación, y teniendo en cuenta que uno d:e los r.1ás odiosos aspectos de
esa dictadura es la persecución inicua que contra :os estudiantes se ejerce
con el prop6síto <le ahogar sus ]mpulsos de libertad, el Congreso Interna~
cional de Estudiantes, resuelve:
l. Denunciar y condenar la vergonzosa tiranía ímpuesta a la República
de Venezuela por una minoría ignorante y culpable.
2. Ir.citar a los: eatudiantes de todas partes, y en especial a los de AJ.ni;,.
rica, para que luchen co toda fortna hasta obtener e! tdunfo de sus

4}
hetmtmos de Venezuela, que es el triunfo de la justicia y de la li~
bertad.
VI. Haciendo ptáctkos sus postulados de armonía y solídaridad inter-
nadonales, el Congreso invita a los Centros de Estudiantes de Nics.ragua y
Costa Rica ?ara que orienten sus trabajos a fin de que sus respe:tivos países
Sé incorporen a la república federal que acaba de constituirse con las otras
ues nacionalidades centroamericanas, realizando así e\ ideal de aquellos
puehlos y el principio proclamado pcr este Congreso en pro de una comuni·
dad unive:saL

VI
f, Considerando que fas resoluciones del Congreso Internacíonal de Es·
tudfontcs no tendrí«n cabal realización si no se ?rocedtem a crear un orga-
nismo de cnráct:er ejecutivo que tome a su cargo la labor requerida.
a) Se dedara constítuída la Federaci&1 Internacional de Estudiantes,
que tendrá como fin conseguir la unifkación de los estudiante:;. del
mundo, suptím!endo los obstáculos q1..e se opongan a la realización
de los ideales proclamados por el Congreso.
b) La Federación Internacional de Estudiantes estará compuesta de fas
federaciones nacionales o asociaciones que, bajo cualquier nombre,
lleven la representación de los estudiantes de cada país.
e) La Fedet:,dón J nrernadonal de Estudiantes se:á una institución abso-
luramenre abierta, y el ingreso a ella se hará por 1t hb:e determina-
ción <le las asodadones que la componen, de acuerdo con los tegla·
memos intetiores de cnda una de ellas. No deberán tomarse en cuenta
las ligas o las oposiciones políticas entre los gobiernos: las federa-
ciones nacionales y sus represen1antes, sio distinción de pueblos, de·
ben set á<lmítidos en la fede:tad6n internacional.
d) La Federación Imer'.'ladonal de Estudiantes se regirá por los acuer-
dos emanados de loo rongresos internacionales de estudiantes co~vo-
Cádos periódicamente pot el cuerpo ejecutivo de aquélla.
e) los cuerpos ejecutivos de la Fe<leradón Ir.ternaclonal de Est11dianres
y tas sedes de los mismos serán designados y establecidos por los
cor-gresos internador.ales de estudiantes en su carácter de asambleas
soberanatL
f} La fundón de los cuerpos ejecutivos será la de realizar los acuerdos
tomados por los congresos internacionales respect~vos. así como el
funciona:niento administrativo de ellos.

44
CHILE, I922
I
MA2sf!FIESTO DE LA FEDERACION UNIVERSITARIA

LA FEDERACIÓN de Estudiantes de Chile, atenta a la renovawm y perfec-


cionamiento de nuestras instituciones educacionales y compenetrada de las
necesidades actuales de la cultura, os llama a cooperar en la reforma de los
principios básicos, de les métodos y de los prográmas de nuestra Universi-
dad. Sufriendo día a día. sus deficiencias y observando, por otra parte, sus
frutos en la re-Jl!dad social, hemos adquirido el poderoso ronvendmi.ento
de que ella no responde a las finalidades indviduales y colectivas que debe-
rían constituir su espíritu y rn vida. Se impone, pues, una amplia y completa
reforma. Y ninguno ?ata realizarla, más bdícado que nosotros los estudian-
tes. Ni prejuicios torpes ní me2quínos intereses creados en.:raban en nuestra
acd6n. Ella es libre y sereno y só!o reCO!loce por norma !a más absoluta
sumisión a los ideales, y por fin el progreso de ::uestra Universtdad y el
enaltedmiento de nuestra rulturn:.
Una falsa y menguada comprensión de nuestra labor C.e la enseñan:r.a
superior, ha hecho que la Universidad sea una forjadora de roeros profesio-
nales. Se ha desconocido o se ha querido desconocer q:1e por sobre el desa-
rrollo de las diversas aptítudes particulares está la insinuación a nohles aspí-
racíones de belleza y verdad. No ha sabido nuestrn u;;lversidad cumplir su
misión individual ni tampoco acertadamente su misión social. Y su producto
ha sido eso que se ha dado en llamar el profesionalismo: legiones de indi-
viduos apegados a los estrechos egoísmos y a las sombrías concepdones de[
pasado. Necesitamos derrumbar los viejos conceptos y abrir nuestra l'.'niver·
sidad a todas las -corrientes científícas, éticas y estéticas.
Ha sido hasta aquí el Estado el encargado de la organizaci6n general de
la Universidad y -quien, de una manera indirecta pero certera, le ha impuesto
sus normas directas. Nosotros sostenemos y sostendremos con la firmeza te.
naz de los que tienen la razón, que la orgauizaci6n de la Universidad debe
resultar de la voluntad de los que la constituyen actualmente, alumnos y pro-
fesores, y de aquellos que habiendo pasadú por sus aulas mantienen con ella
vínc-...ilos constantemente renovados. Queremos, por lo tanto, estar represen·

45
tados en fos consejos para hacernos oít y parn estable<:er relaciones verdade-
ras de simpatfa y mutua comprensión entre los que enseñan y los que apren-
dtn. La representación del alumnado en los organismo; representativos es
una de ;;;uestras aspiraciones inmediatas,
Con fuesza imperativa se nos ~resema asimismo la necesidad de trans-
formar el sistema docente, creando il lado de las cátedras servidas por pro·
{~sores titulares, otras do:c:de cualquiera que reúna los requisitos necesarios
de preparación especial y pedagógica, pueda desarro]ar .:ursos libret:r.en;e.
La docencia libre consulta el interés real de los estudiantes, ya que por me-
dio de ella se verifica un beneficioso proceso de selección en el profesorado,
ál mismo tiempo que se capacita a todos los que aspiren a dedic-arse al ~er-
vJcio univel'sitario para el desempeño adecuado de sus funciones como tltu·
lares. Para que este proceso de selección adquiera su completo valor y su
íntegro significado, sentamos como un principio y sostenemos como un an-
he1o itnptescinéible, realizar la asistencia libre de los al;,mnos a k,.s cátedras.
Además de estas reformas fundamentales que sumariamente hemos :in-
sinuado, aspiramos a u::a reforma lógica y coordinada de n:.iestra enseñanza
superior. Invitamos a cooperar en esta obra a todos los que en verdad y con
libertad de propósitos se interesan por el progi:eso de la Universidad de
Chile, Y para que esta ctmpaña que iniciamos con viril ent1,1sil!.smo y fer.
vorosa esperanza, obtenga un triunfo definitivo, llamamos a todos los estu-
diantes de Chile a la unión y a la acción.

46
11
BASES DE LA REFORMA

1. AtJTONOMIA de fa universidad. Lu organización de la universidad debe


genenuse e.1 los que actualmente la constituyen, alumnos y p:ofesores, y
de aquellos que habienCo pasado por sus aulas mantienen con ella vínculos
\onsrnntememe renovados, En consecuencia, !a a5amblea declara que los
consejos directivos deben ser la .expresJón Ge la volun:ad libre de todos los
universitarios: alumnos, profesores y diplomados. Ca¿a w:::.a de estss enti,
dades debe tener en dichos consejos 1.:.na representa...'ión ptopo::donaL
2. Refonna del sistema docente. Sostiene fo asamblea como una nece-
sidtid que consulta los bteteses de los estudiantes y el mejor desarrollo de
la cultura, el establecimiento de la docencia libre. Como una i::onscruencia
necesaria del prim;:'.pio anterior, la asistencia de los alum:1os a las cltedras
debe ser absolutamente libre.
J. Revisiá!f de lor métodos y del c011-t::rlido de los estudios. En lo con-
i::emiente a la revisión de los métodos y del contenido de los estudios, la
as11mblea recomienda a los d;terentes centros estudlar:ttles d nombramiento
de comisit;,nes especiales gce estudien el problema en su respectivas facul.
tades. Los resultados dé estos ttaba:os ptuciales i:án a integrar el proye<:to
redactado por la comisión no:nbrada po: esta asamblea,
4 , Extensión univerritarit( La lfo.iversidad de:be vincularse a la vida
social y ;1tende::s a la difusión de las cie:x:ias, de la filosoffa y de las artes,
por medio de cursos Ubres y cie conferencias especiales.
Declarar q::e las aspir~ianes de la juventud nni\·e~itaria no se refieren
sólo a obtener ;;.na ampta reforma de la Uníversidad sino también a obtener
una amp}ia reforma de ,:.-odo el srttema educadonal del pals y, en conse-
cuencia, peJír L:t ayuda de todos los profesores .:niversítarfos, secundarios
y ptimarios..

IDEAL DEL PROFESOR UNIVERSITARIO


a) Considerado en sí.
Es preciso qm: el profesor universitario sea dueño de una amplia cultura,
además de ser un especialista en su ramo, para que de este modo su ense-

47
fümz.a no se concrete a un extracto estrecho y minucioso análisis de la mate-
ria que profesa, sino también a las consecuencias que de eUa se deriven y
cor..trlbuy-an al esclaredmiento de los otros :tamos del saber, con evidente
benefido para el desarrollo armónico de la cultura de sus alumnos. En cuanto
a es_pedalist-a, no debe satisfacerse con estar al dfa en su ramo, ni con que
sus clases, trabajos y experimentos sean iguales a los mejores del extranjero,
sino que debe ptoseguir por su propia cuenta, acompañado de los mejores
alumnos, sus estudios e investigaciones, para contribuir al progreso genera!
de su e:.peáalidad y para dar a Las lettlones de su cltedra los Cflracteres de
una enseffanza viva y a?asionante.
b) Considerado en s:.is relaciones con los alumnos.
Debe set: en el orden dentffko, no un dogmático transmisor de cono-
cimientos hechos, sino más bien un estimulador y director experimentado
e inte!igente de las aptitudes e iniciativas de sus discíP'Jlos, y en el orden
moral, u:i am!g:o afectuoso que, dotado de vi~tudes superiores, desempeñe
junto a ellos d papel de un consejero espiritual espontáneo y libremente
soHdtado.
Natur.aimente, la posibilidad y la eficacia de este íde.al, suponen que el
cuerpo docente Ce la UnJversic!ad esté formado por las más sele<tas perso-
nalidades de la República, así en el crden del pensamien!o corno en el de la
conducta.

48
III
DEBERES DE L'\. D"NIVERSIDAD

AsrrnAMOS a la desmxci6n de lo que se ha dado en lhimor el profesiona-


lismo, ?todi:cto actual rnhtcterfatico, únioo en nuestra Universid.1d, y a unil.
difusión más amplia cie la coltur.i en la sociedad. Que la Universidad no se
limite, como ahora, a la formación de especia!istar en determinad.as activi~
Jades, sino que sea, al mismo tfr:mpo, u,i centró Je altos estudios cientíHcos,
filosóficos y estéticos.
La organización actual de la Uni\lersidad adolece de vicios llamados a
producir efectos perniciosos en la conte:¡¡:tuta espiritual de los que acuden
a ses auh1s. El consejo, de que depende la Universidad, es, por su generación
y la procedencia de sus componentes, un organismo político, cuyas resolu~
dones, inspiradas por móviles de esta espede, introdnte la política en fos
actividades universitarias.
Las orientadones que los politicos pueden impnmir a la insttuce16n, son
perjudiciales y aspiramos por esto a ver a la Universidad total y definüiva-
mente lih:!rada de estos viH-cufos perfudidales. La composición actual écl
consejo de instrucdón es, pues, mala a nuestro jukio, y aspir;1.mos a obte-
ner que se le dé otra más rn:íonaJ, salida de los elementos unlversitatios
mismos, de esos e!emen!os que podríamos llamar, usando la terminología
democríltka, el pueblo universitario Llamimos pueblo universitario al ron-
junto de los alumnos que son k vida, el medio, el espíritu de la Uclver·
sidad; de los profesores y de los ;:m,fesíonales qc:e conse~van vfncu:os oon
fo: Universidad, que nosotros llamamos los egresados.
Cada uno de estos '"estados" :endrla en el consejo que idea.nos nosotros.
tepresentadón _ptoporcional a la influencia que cada uno de ellos 2ebe tenet
en las oriet1tadones y actividades de !a Universidad.
Queremos, también, que la libertad de enseñanza, consagrada por la cons-
titución de! Estado. sea efecttva en lt1 Universidad y que, por esto, se esta·
hlezc(l. la "docen.da libre", o sea f.acfüdad para que quien acreilite compe-
te::scia para abrir cátedra de C'..l1llqui.ern rama de los conocimientos humanos,
¡:,ueda cooper:ar de esta manera n 1a difmíón ¿e la cu'.turn, sin otro trámite
que la comprobadó:i de esa competencia.

49
Como ccnsccuencia obligada de fo "docencü: libn: 0 queremos que se
estableica la "asiste;;da libre-··. El profesor libre, desarrollando su cátedra
al fado del profesor titular, cfrecerfa a los estudíantes una seguncb posibfü-
dad a op:ar, El alumno tendría libenad de elegir. De esta manera se obten·
dría m:a depuración del profesorad-0 y una rr..ayor eficiencia de la enseñanza,
det[crminada por el estímulo de la cc-mpetencia.
La asistencia libre procuraría ventajas innegables. Desde luego s.etvJ!fa
a dcsar::oliar la pe:sonalidad del estudiante y eliminarfa, para lanzarlos a
ot::as i<Ctividades en que se1ían F.Jás útiles a la sodedad, a los que no tienen
dest'OS Ce estudiar, a los que no aman la ciencia, y a los que, en resultado,
c,mstituye::i en fo actualidad b t:tasa er:orme de c.cdiocres que ha invadído
a !os é5tudiantes, el profesorado y a los profesionales.
A este unhelo nuestro se obieta que los estudiat1tei no estar.1os todavía
preparados para asumir, -slu peligros para m;:estro porvenir, la respomabi-
liCad de ::uestra opción, defendiendo la presión que significaban las listas,
alicientes para los que persiguen la obtención de un título profesional como
úoico y s:.ipremo fü: de la Universida& :Esto es un error y este error es la
CílUSJ del ;nal que se señala diciendo q·._¡e en to actualídad b.ay plétora de
profesionales. E1 exceso de éstos es demento de perturOOción social, cuya
cfü;:encia prod,:ctora se ha dism:.::uido, obligándolos por una disciplina cien-
tífica forzada, a una actividad en que va a fracasar. La asistencia libre asegura
el aprovechamiento de las vocaciones 1:erd11deras y la selección de las inte-
ligenáas, ne-cesarías para la mayor eficiencia de la ;;cción universitaria en la
difusión cultural.
Se dke, tambiéc, fundándose en la mala comprensión de este anhelo
nuestro, que preconizamos refo:-mas que va a favorecer a los flojos, a los
incapaces, y a los c¡ue no -quieren estudiar, y este es un errado corn:epto, La
asistencia lib::e asegurá el éx:to de los que tie:1en afán por saber, de los que
tienen dotes de inteligencia a;,ro,.,echables en benefido de la sociedad y elí·
rnba de fas carreras profesionales a los que no aman el estudio,
Queremos, también, que la Universidad salga de sus claustrcs a difundir
la cultur«, a servir lo, intereres espirituales áe la mdedad, elevando su nilJel,
a«:raíndolo al perfeccionamienio y o/redendo posibilidades a lor que no las
han ü•nido anfel, o a fo; t;ue no las tienen en la actualidad_ La facilidad
de abrir cátedras libres de :lsignaturas que no están actua!met:te consultadas
en d programa oficinl de la Uníversidad, fadlitarfa esre anhelo y haría
aprovechables a Ia socieded, fuerais que hoy día &e pierden lamentablemente,
E:! suma; la "extensión u:1iversitaria" es nda hoy dfa entre nosotros.

50
IV
RESPUESTA AL CONSEJO
DE INSTRUCCION PUBLICA

Nos HEMOS impuesto por la pttnsa, del últi:no acuerdo del Conseio de
lnstn1cción, por el cual se adoptan diversas medidas disci;ilinarias en con,
mt nuestra, con e! propó:;ho, según parece, de dar en nosotros una sanción
.a los hechos )amentables acaecidos en d desarrollo de la campaña que con
fir:es de reforma url!vets.'.tar!a se ha lr:iciado. Estím.'.lmos este acuerdo in-
íusto e il6gico. 1nj·JSto, porque a cualquiera que con espíritu sereno juzgue
cl desarrollo de movimlentos como el que !'los ocupa, ~ preser:m con eviden~
da profunda !a imposibfadad de impedir en ellos la producción de accos que
en circunstancias normales nadie ejecutaría. Estos son siempre resulm<los
de explosiones súbitas de la vlolenda que acumulan en los individuos las
actituies torpes y los procedimientos arbimrios. Escapan a toda prev1sí6n
y es perfectamente amojadlzo responsabilizar de ellos a los que han dado su
entusiasr:1.0 y rn ¡:iensa::n:iento a los ideales act::ales de la juventud.
Ilógico, desde que se nos ocusa de vio!enda que no hemos cometido,
siendo que, en realidad de verdad, la única violencia efectiva y meditada la
constituye este -acuerdo del honorable Consejo de Instrucción Pública. Aun
ni siquiera se eswblecen en él las causas precisas que han determinado la
dura resolnci6n. Kosottos tenemos la conciencia de haber actuado con ele-
vación de prop&itos y pureza de procedimiencos. La natura\ e intensa agi-
tadón de la campaña puet'.e haber producido, lo reoon(l(emos, hechos que
no se justíficrtn. Sus causas quedan en el anonimato, y de su rcsponsabílí·
dad partid?ªº por igual todos los estadfantes,
Acusamos, pues, con ah~va y setena fir31e7a, de arbitmrio y precipitado
el acuerdo del Consejo de Inmrn:ci6n, que nos dcdara separados de la
universidad.
Si este acuerde se mantcvíera, dejan¿o con ello de manifiesto que en las
autoridades universitarias existe un criterio, a los estudiantes no nos queda~
ría otro camino que ir a otros países a continuar nuestros estudios, seguros
de encontrar en elles el tel)peto a la personalídad y a la ideas que aquí
no se ha sabido mantener.

51
Hemos luchado por el mejoramiento, por la reno\'ación, por el enalted·
miento de nuestra Univers.ídad. La vieja tJniverúdad se ha defendido de
las fuerzas nuev:ts y petsonalízándolas, con grave falta de visión, en nos<r
tros, nos e:tstíga, La opln!ón pública conoee nuestras aspíraciones y ha se·
guido nuestra acción. FJla, en últímo término, juzgará. Y estamos ciertos
de que este juicio será una fuerte sanción para aquellos que a las mani·
fostuciones de ideas sólo han SJ1bido responder con la violencia velada de
acuerdos sin fundamento en la verdad y en la justicia.
Santiago, 3 de julio de 1922. EUGENIO Goxz.'\LEZ, R. ÜSCAlt SCHNAKE
VER.GARA, ÜSCAR AcEVEDO VEGA, Juuo A. BARREN.ECHEA, ALFREDO LA·
RltAÍN NEIL

52
V
INTERVENCION ARMADA EN LA UNIVERSIDAD

Los ESrUD!ANTES, e:i su prepósito de llamar la a'!::ención ger:eral hacia


la necesidad imperiosa de una reforma en los planes y en la constitución
misma de la Universidad, we han reunido en el saJón de honor de ésta, a pe-
sar de las di.sposicíones en contra qi..:e ha adoptado el Consejo de fnstrucctón
Públka. Has:a el presente, las autoridades universitarias no habían podido
hacer cumplir s.is acuerdos tendientes a impedir esas reuniones porque el:·
recen sobre los estudiantes dcl Meendiente moral necesario, ¿Qué quedaba
ante esa situación violenra que se les había cret:1do a tales organismos di-
ret:tivos?
Dos caminos inconfundibles: o reconquistar su prestigio, rehacer entre
la juventud su perdida fuerza moral o soHcitar en auxi:i.o de sus resolud.o-
:les la fuerza armada que hicjera cumplir sus acuerdos violatorios de la dig-
nidad estudiantil.
Las autoridades universitarias -sin hacer previamente una tentativa en
el sentido de readquirir SI) prestigio, sic, ver si los estudiantes: eran capaces
(como le son) de n:ndirse ante lo justo, lo lógico y lo razonable-; Lis
autoridades universit.arias, decimos, soiidtaron el concurso de la tropa para
hacer respetar sus acuerdos. Y desde antes de ayer la Universidad de Chile
ha cambiado de dueños: de los hombres que la dirigían con la persuasión,
de manos de lo; maestros, ha pasado al poder de la foerza púbJic.a que no
razona, que no persuade, qtte atropella y asesina.
Los estudiantes 1 bajo fa presión de las culatas de las carabinas y ante la
amenaza de las bayonetas, no pueden sesiooar en el recinto universitat.io,
que es suyo. La Universidad ha sido usurp.1da, no por colpa de la violencia
de la muchachada -que tal vfolenda no ha existido-, sino por el despres-
tigio moral en que han caído tus organismos ( que no necesitan custodias
mercenarfas), sino también para la íntegr:dad del espíritu que debe infor-
mar la institución u:1íversitaria en su carácter docente y social; y es ofen-
sivo y humillante para la dignidad universitaria y para la dignidad de todos.
los individuos d.e esta nadón.

53
Se debía haber procedido en otra forma; se debía haber reconquistado el
cariño y la cordialidad que el dlscipulo siente por el maestro digno¡ se debía
haber hecho semír la presencia de un ánimo sjm¡xitíco y comprensivo. Pero
nunca se deb:ó recurrir a la presión armada cuando ne se había tocado aún
el rerot:e: generoso de la i::fluenda moraL Y lo que se ha conseguido con
esto es d.istanóar ;uás .i.ún al profesorado dd al:imnado universitario. Los
lazos que rt--staban entre ambas entidades se han cortado; la simpatía mutua,
el recíproco respeto que dan :a sinceridad y lá fraternidad han desaparecl·
do, y en su lugar quedan d rencor vengatívo, el anhelo tutbu!ento de ex·
tremar los términos y predpirar fos situaciones.
Va a costar mucho volver la confianza al espíritu de la juventud universi-
wria. Nutnerosos esfuerzos de parte de quienes más nC('.eSitan que esa con-
fianza exísta, fracasarán an:es de aseguratk Dominarán la sm,picacia, la
lncomprens:ón, sobre todo senlimtento limpio y puro. Y la culpa de esto no
la tendrán los que, a:::.imados de propósitos: msospecbables, querían hacer
de la casa t:.niversitaria el santuario de las verdades de nuestros días y la
avanzada de nuestra cultura dentifica y filosófica y de la cultura de toda la
},umanídad.
Los que !iencn k culpa de esto, ojalá sientan el remotdlmiento de sus
acdoncs. la vergüema de lo q~e j.amás debieron cometer, el dolor interrn1-
nabie del que no s'Jpo escuchar la voz clara de la vida nueva y virgen que
golpeaba en S~! oídos. La muralla entré lo futuro y fo pau¡do ha sído au-
mentada por :as manos que <leb[er.;in ayudar a derribarla. Hubiéramos que·
rido :::.o decirlo, sepultarlo pat11 siempre como un bald6n infamante en nues-
tro propio yo de jóvenes, pero nuestra dignidád nos impide el silencío, y por
eso hablamos par:i que todos sepan coipar a los culpables y compren&; a
aquellos que siempre procedle:on con ím::na, con profunda, con hondísi·
m:1 sinceridad de asplraciones,

54
CUBA, 1923
PRIMER CONGRESO NACIONAL
DE ESTUDIA,.','TES

I
DERECHOS DFJ, ESTUDIANTE
PRIMERO. Et estudiante tiene el derecho de elegir los directores de su vida
educadona! y de intervenir en la vida administrativa y docen:e de las insti,
tuciones de enseñanza, ya que él es soberano en estas instituciones que s6lo
existen para -su provecho.
SegunJo, El estudi:ante tiene el derecho de asistir libremente a: sus clases,
sin la coacción vergonzosa de fa. asistencia obligatoria a un profesor ¿etet·
minado.
T ere.era. El estudiante tiene derecho a exigir la más preferente atención
dd gobierno para los asuntos educacionales, por ser la educación la. prime-
ro fondón de un gobierno civilizado, debiec.do rodas las otras funciones, la
económica, la admi::istrativa, la polfdca, etc., contribuir al engrandeci:nien·
to de aquélla,
Cuarto. El estud:ante !iene d derecho de la libertad de la ensefiam:a, .im-
pidiendo la inti:omisi:Jn gubernamental en los asu~tos educacionales, como
no sea única y simplemente para aportar recursos, medios e insínuado.nes,
en el ejercido protector que en la dedaración anterior a ésta dice ser su pri-
mordial deber, desempeño que por ningún motivo le da derecho a dirigir o
intervenir en la constitud6n Íntetfor de la enseñanza, que debe ser regida por
individuos, profosoi:e.s y alumnos St.lidos de su 5e:-,.o, -:on conocimientos den-
dfaus y prácdcos sobre La materia, y por políticos que desconocen e!
asunto y que no son representantes legítimos de los ciudadanos que desa-
:r.ollan la fondón educativa de la sociedad.
Por libertad de enseñanza sólo puede entenderse fa independencia de ésta
del actual sistema de gobierno democrático, represen:ativo o parlamentario,
cxistc:ue en casi todos los pueblos del mundo, pero deben regular esa liber-
tad y dirigir esa enseñanza libre los mismos edtK,mdos y educadores, median-
te el <ttganismo qne ellos designen por elección, en vhrud del derecho de
soberanía reconocido al estudiante en 1a óed-aradón primera. El profesor
usurpaba este det<X:ho desde tiempo inmemorial.

55
Quinto. E: estudiatite tiene el derecho de exigir a los más sabios cdu·
cadores y a las más profundas mentalidades del país:, el sacdkio de su v.aler
en aras de la enseñat12a de la juventud inte]ectoaL

11
DEBERES DEL ESTUDIA1'ffE
P1t.IME,R(;. E1 estudiante tie;:,e el deber de divulgar sus conocimientos entre
fa sociedad, principalmente entre el proletariado manual, por ser éste el ele-
mento más afín de! pro:etariado im:elcctual, debiendo así hermanarse los
hombres de trabajo para fomentar U!);l nueva sociedad, Ubre de parásitos
y tiranos, donde nadie viva sino en virtud del propio C$ÍUerzo.
Segundo. El estudiante tiene el deber de respetar y atraer a los grande&
maestros que hacen el sm::rifido de su cultura en aras del bienestar y pro-
greso de la hwnanidad y de despreciar y de expu1Sár de junto de sí, a los
malos profesores, que comercian con la ciencia o que pretenden ejercer el
más sagrudo de los sacerdocios, la enseñanza, sin esrnr capacitados.
Tercero. El estudiante -::iene el deber de ser un investigador perenne d,e
la verdad. sin permitir que el críterio del maestro, ni del libro, sea superior
a su ra.zón,
C111Jt10, El estudiante tiene el deber de ¡x;imanecer siempre purQ, por
la dignidad de su misión social, sacrificándolo todo en ar.as de la verdad mo-
ral e lntelectuaL
Quinto. El cstudíanre tiene el deber de trabajar intensamente por cl pro·
greso propio, romo base del engrandecimiento de la familia, de la regi:ón,
de la nadón, de nuestro continente y de la humanidad; por ser esre progreso
la suprema aspitadón de los hombres libres. Si reconocemos una comple-
ta superioridad de kis valores humanos sobre los contínemales, de éstos so-
bre los nacionales, de los nacionales sobre los regionales, de éstos sobre los
fa:niliares y de los familiares sobre los im:lividuales, el individuo es base y
servidor de la familia, de la región, de la nación, de nuestro continente y
de la humanidad.

56
COLOMBIA, 1924
I
MENSAJE DE LA JliVENTUD A LOS MIEMBROS DE
LA MISION PEDAGOGICA

SnfloREs miembros de la misión pedagógica: Llamados pot el gobierno de


Colombia, habéis venido a este país con el objeto de estudfar una reforma
en la educación públiai., formuhmdo proyectos de ley gue ahatquen todos
los períodos escolares y que le permita.o a nuestro pueblo gozar de los be-
nefiCkm que los métodos nuevos de enseñanza han producido ya en naciones
más adelanti?.das.
Para el éxito cumplido de vuestra labor, habéis que::ido a;)cir una inves-
tigación am;>lia, que os permita conocer exactamente el grado de desarrollo
que entre nosotros alcanza el ramo que estudiáis y daros c-.ienta de la suma
de anhelos que agitan hoy la conciencia pública. Así, habéis solicitado el
concepto de la juventud universitaria, seguros de que Cebe consultarse a
ella una reforma que tan de cerca taca a sus destinos.
Nosotros, que vivirr.os íntimamente esa vida universitaria. y que no pode-
mos seguir con indiferen~ el movimiento renovador que se inicia, hemos
oído vuestro propósito complacidos y correspondemos a él diciéndonos cuan-
to hemos visto en la Universidad y cuanw queremos que en e!L. se haga,

LAS UNIVERSIDADES SECCIONALES


Existe en Colombia la Universidad Nacional, y e;, en ella, por su definid6n
y por sus mlrns, en donde debe elaborarse con trufa amplitud la cultuta pá·
tria y en donde más intensamente hayan de practicarse los altos estudios.
Pero he aquí qve la Naci6n, sin haber cumplido en su plenitud ese deber pri-
mordial, y de acuerdo con los gobiernos secckmales, se empeña hoy en sos·
tener una multitud de escuelas unlvetsitatítts., lfütes de rodo control, ajenas
a toda cmdente nueva del pema:niemo, sin material de enseñanza, sin labo·
ratorios, sin biblioteca, sin gabinetes, sin orienta.dones, sin profesorado y
casi sin estudiantes, en fas csuales se pierden valiosos esfuerzos, muy dignos
de mejor suerte.
No hay una notma que coordine el movimiento universitario en el país,
ni una voluntad que se imponga para corregir las perversiones del sisteroa.
Y una masa de estudiantes sufre en todo el territorio colombiano esa farsa,
y que ha llegado a crearse el espejismo de Uill!I sabidurht, que, vista de cer-
ca, no le darla prestigio a un simple baclilller. Es necesario que 1a nación
pueda tener confianza en los títulos que expide, y más que en los títulos, en
la bondad intlma de cada escuela en donde haya empeñado su nombre y en
donde deberffl empciiar su responsJbilidad.
Enteraos de la verdad que aquí os decimos, que resalta en los propios
documentos oficiales; ab:id una investlgación sobre el particular, y autori-
zados como lo estáis por vuestro conocimiento y por vuestro recto criterio,
haced una exposkión que m::.eva a poner remedio en semejante daño.

LA UNIVERSIDAD NACJO:-iAL QUE HEMOS VISTO


Reduciéndonos nosotros a los límites de lo que aquí se llama la Universi-
dad Nacional - confiándoos t)uestras i~detu<les sinceramente, y urgidos
por un afán que juzgamos respetable y noble- vamos a deciros Jo que eo
ella han visto nuestros ojos y vivido nuemas vidas. Así podréis apreciar el
motivo de la reforma que os pedimos,
Bi criterio profesional. Ea primer término, hemos sentido un profundo
desencanto al advertir que e~ más estricto de 1os criterios profesionales ha
negado toda amplitad a la Univetsidad colombiana. No hall.in campo en
ella las ciencias sociales ni la preocupación fllos.ófica, y todo allí se reduce
a lo que pueda servir de auxilio a un ?rofesional cuy1IS miras ne vayan más
.11lá de la botica o del escritorio abogad:), Para la escala infinita de los CQno·
cimientos, se ha creado una tarifa de pruebas que redu~e la .apreciación dd
trabajo al número de faltas que apa:teztan en una lista y la aptedadón del
saber a 1o que revele un examen, que e:; la miyor parte de los casos es oral,
y que resulta tanto más lucido cuanto menos intervenga en él la apreciru::ión
personal del estudUlnte.
Echad un vistazo para ver cómo realizaéi su ttabajo el estudiante y el pro·
fesor, y veréis e,.;;tonces cómo estas dos personalidades se borran ante el pres.
tigio de los textos, c;.ue deben asimilarse sin revisión alguna.
Buscad un intercambio entre las distintas Facultades o entre r:uesua Uni-
versidad y las del resto del mundo, y Jo buscaréis inútilmente, porque no
existe, ni se han sugerido medios pata provocarlo.
El espírit:.1 uníverSitario ha huido, para: ceder su lugar a unas cuantas nor.
mas sin se::itido q,:e bm l!egado a imponerse en tal forma que hasta el públi·
ca más avanzado Jas juzga como las únii:us capaces de dar la vida a los altm
estud.íos. S61o en caws de vocación eJi:ttaordinaria, logra el profesor impri·
mirle a la cátedra rumbo diferente, pal.'a anunciar .a sus discípulos lo que
pier:sa hoy el mundo y lo i;iue lleva el signo de las preocupaciones aetuales.

58
La cátedra. Pero hay algo más grave aún, y es el sistema que rige entre
nosotros para la provisión de cátedras. Con deciros que es la política la que
viene a decidir en multitud de casos del profeso:ado universitario, que 1as
facultades no gozan de autonomía para nombrarlo y que ha; fawltad en don-
de por varios [ostros no se ha visto ni un solo maestro que profese una idea
política clístinta de la de cierto partido, porque el hecho de pertenecer a de-
terminadas corrientes basta para que un ind[viduo, por ejemplar que sea,
quede inhabilitado para ocupar un sitio dentro del ?tofesorado; con deciros
esto, .:.teemos que hay materia suficiente para que penséis que, a lo menos
en dertas facultades, _pesa sobre la Universidad la dictadura política, dk-
tidura }¡¡ más ignominiosa que pueda sufrír cuerpo semejante.
Para lnlciarse en el profesorado, no hay medio establecido. Hallaréis
vosotros cátcdr:.s que podrían desempeñarse con mayor éxito, pero aquí
quien se cree .;:on mejor derecho para juzgar acerca de b conveniencia del
profesorado es el gobierno --el gobierno nacional, ya que no el universita·
tío-- y ni el estudiante halla profesores agregados que puedan mejorar su
situación, ni e) sabio conoce brecha honorable que pueda abrirle esmino
hacia la cátedra, mientras no venga el azar a sorprenderlo con una desig-
r.ación hecha por el gobierno.
Y no se diga nada respecto a las -m•.:torídades que deben llevar la dítec-
ci6n principal, r,ues en su elecd6n no interviene para nada la Universidad,
siendo frecuentemente el c.iso de que llegue a la rectoría un individuo cuyos
antecedem:es no se encuentran en los anales de las facultades y cuya vincu-
lación con ella jamá, ha existido.
Todo esto ha venido a crear un estado de cosas tan arbitra:fo, que el
nombre de Universidad Nacional ya no corresponde a esa cima del pensa·
miento y del trabajo espiritual que todos quisiéramos ver en el primer irw
tituto de un país.
Semejante desorden y mezqui.tidaC en la marcha interna, han debido
reflejarse en la obra de vinculadón social que está llamado a desarrollar
todo instituto unlvenhario.
!!1flm:ncia social. En vano buscaréis la corriente ideológica que vaya
del alma mater a todas las esferas del pensamiento. esa obra de extensión
universitaria que ponga a la cabeza c!e todas las rorticntcs sociales y de
todas las insdtudones docentes a la casa en -donde :m se estudía sólo para
ínundar el mercado con gentes de profesión, sino para dotar al país de un
organismo que regale al pueblo con un ambiente de cuh:ura.
To&:; esto nos mueve a creer que es necesario Cámbiar por su base d.
sistema, hacerlo desCánsar sobre sus droíentos natural~, encaminarlo hacia
sus verdaderos destinos e intensificar 1a obra abriendo el camino a la ínves·
tigaci6n personal en su forma más amr,lia y perfecta.
Creemos que mientras la Universidad dependa del poder político, se está
violando su verdadera significación; que mientras no tengan cabida en ella
rodas las modalidades dd pensamiento y todas las experiencias de la vida,
se habrá encerrado dentro de un límite que es necesatio romper; q..;e mien,

59
traS se siga midiendo el provecho de la enseñanza por patrones t>tn incondu·
éentes como la illita y el examen anual, se estará cercenando todo estímulo
que provoque la a-ctividad escolar; que mientras no haya sistemas raciona-
les de proveer las cátedras, J•unás el profesorado estará en manos de los
mejores; que mientras el estudiante no colabore en todas las esferas de la
activJdad. universitaria, no dará la plenitud de sus frutos la obra que se em-
prenda en el primero de los institutos nacionales.
El estudiante no puede conformarse a una escuela edificada sobre tales
sistemas. Hallaréis vosott•)S, en el o;;rso de la inv-estigad6n que ahora em·
prendáis, ·el recuento de agitaciones que se han producido de algún tiempo
a esta parte, y la existencia de emidades de carácter estudlantil, establed~
das con el exclusivo objeto de provocar una reforma que ponga a b 1,miver·
sidad en condiclor.es. de satisfacer mejor .los anhelos patrios y las esperanzas
más justas de quienes no van a ella movidós por urgendas meramente co·
merciales.

LA UNIVERSIDAD QUE NOSOTROS BUSCAMOS


Ha de modelarse en criterios que guarden relación con esas as?iraciones
Para que la juventud ponga en ella todo su fervor y su entusiasmo, para
que una vida nueva la saque de su mediocridad y de su aislamiento, para
que sus vibraciones sean tan intensas que logren cQnmover hasta las fibxas
más íntimas de la patria, es ptedUJ darle una arquitectura nueva que su.
glera algo, que provoque, que dé oettsión a la iniciativa y al tn1bajo.
La Universidad independiente. Y ha de ser una CniVer$idad indepen-
diente. Dueñs. de sus pxopi:os re<:ursos, libre de toda tute[a, que pueda orien-
tarse en rnalqt:ier instante de acuerdo con las sugestiones de la ciencia y de
la vida. Reflejo· del alma nacional, contradictoria e inquieta, pero jamás del
sentir exclusivo de un poder político. Que se desenvuelva su organización
con autonomía verdadera, que se dicte sm leyes por m1 acuerdo entre el
profesorado y los estudiantes, que jamás ¡_:,ued.t turbar su marcha el temor
de una imposición exrra:':a,
No afümarr.os aquí qce el gobierno nacional haya vivido en pugna con el
universitario, aunque éste sí haya sido en mil casos' una derivación de aquél.
Pero colocándonos desde un punto de vista amable y benévolo, afirmamos
que sí ha constituido una foerui de inercia, un peso abrumador que ha impe-
dido el desarrollo natural del instituto.
Si vuestras iniciativas han de ser trascendentales, es preciso ·que ellas
salven este primer obstáculo y surjan para tÍat~e autonomía a la Universidad,
IA Universidad del trabajo. Habréis podido obset:var que nuestros pro•
pósitos en manera alguna tienden a atlviar la carg11 que pesa sobte el estu-
diante. Porque precisamente nuestra critica más justa se lleva a la poca
intensidad dada a los estudios. Quizá hoy se trabaje, pero se da al trabajo
una orientación equívoca, absurda, y nosotros nos rebelamos contra eI es-
fuerzo estéril.

60
Aquí se piensa que el sistema nemotécnico quedó abolido desde el día
en que se dejaron de tomar los textos al pie de la letra. Nosotros pensamos
que sus huellas perduran y que mientras se mantenga el rigor de !os textos
oficiales, en vez: de programa, y mientras el :aborntorio, el gabinete, el semi-
na:rio, no se hayan generalizado, todavía estt1reroos en una edad bárbara, que
no logra cautivar nuestra simpatía,
La Universidad social. La tendenda de las universidades de América
busca tln tipo de universidad oocial, que es el que co.nvlene mejm al perfil
de esta hora y al temperamento de la juventud colombia,;a que va a bene-
ficiar:se con la legislación que vosotros propongáis.
La impottanda que tienen hoy en el mundo entero los probl,;:mas socia,
les, debe reílcjarse de dos maneras en La Universidad: por tnedlo de las cáte-
dras y por medio de la extensión. Aquí sólo exíste una escuela llamada de
derecho y ciencias políticas. Pero dentro de la pobreza de Stl plan, .r.o cabe
mucho de lo que ya hoy resulta esencial para el ciclo de los estudios uni,
versitruios,
Si en el presupuet>to se destinara una suma para traer r,rofesores exu:an.
jeros que dictaran eursos cortos sobre estas materias, profowres que podrían
proponer los nrlsmos estudiantes, no es: dudoso que en el término de pocos
años, ellos produjeran una brecha capaz de darle entrada, para síempre, a
esa agitflción que es: indispensable para una Universidad de nuestro tiempo.
En todo caso, no puede, en nuestro cons::epto, pasar un día, sin que el
alejamiento absoluto de estas ciencias coloque a nuestra alma macer en una
sítnad6n anacrónica.
La Universidad mejo, gobernada. En concepto de los estudiantes, para
que 1a Universidad esté híen gobetnada, su dirección no ¿ebe corresponder
exclusivamente ni a los profesores ni a los estudiantes. Así como el éxito de
!a enseñar.za depende de Ja cordialidad que ,;e establezca entre el maemo y
el disclpulo, de igual modo no es admisible que pueda existir inteligencia
completa en una es<.uela de mayores de edad en donde e1 número gtánde no
interviene, pata hacerse responsable y ayudar con sus luces en el gobierno
a que heya lugar.
Juzgamos, pues, que UM organización hecha a base de consejos de ptofe.
sores y consejos de estudiantes, que obrarnn tle acuerdo pata dictar leyes
comunes y con independencia al trotarse de cuestiones particulares, sería la
más apropiada para regir los destinos uníversitatios.
Ll1 Universidad de mejor radio. En todo caso, queremos darle un alcance
mayor del que huta hoy ha tenido a todo el tren universitario, Que al lado
de la cátedra, funcione el seminario, se abran cursos especiales, se creen re-
vistas. Que al lado del prog.tama, se abran las bibliotecas. Que al lado del
maestro titular, haya profesores agregados, y que la carrera del magisterio
exista sobre bases que aseguren su porvenir y den acceso a cuantos sean
dignos de tener una silla en la Universidad.
La Unii,ersidad nueva. En fin, qt.1er-emos la Universidad nueva. La Uni·
versídad que esté de acuerdo con el año de 1924, hoy, y mañana con el 1925.

61
Que no sea un símple rodaje admi.nistutivo, sino un organismo dinámico,
abierto y útil; que por la elevación de sus propósitos y por el e)emplo de
una organización moderna, dé la idea de algo superior, digno de set mirado
con respeto.
Al decíroslo así, Uer:.os de ingeuuidad, queremos dejar de nuestro pensa-
miento una expresión fieL Vosotros estáis en libertad de proPQner lo que
más justo os parezca y podéis interpretar bajo cualquier signo !a hota de
nuestra América y la hora de Colomb::a. Pero está bien que sepáis lo que
piensa la juventcd en esta tierra que espera de vuestta inická:a grandes
co,;ru;,
El valor de vuestra sinceridad ya podréis apreciarlo. Sabed únietenente
que sólo aspiramos a levantar una Univetsídad tnejot:, y que a elfa sesvire-
mos con desinterés y por ella os secundaremos gustosos.
La as~itad6n nuestra es motivo sufidentc para justiHLllt la extensi6n
de esta cana, que devotamente os enviamos,

62
II
SEGUl\'DO COKGRESO NACIOKAL DE ESTUDL'\NTES

SEÑORES ddegados al Segundo ('_,<_mgreso ::.l"adonal de Estudiantes: En el


momento en que vais a estudiar les problemas de nuestra Universidad, no
hemos podido menos de elevar ante vosotros m.:estta voz, confiados en
vuesua dedsión y seguros de intetprctar un grnnde anhelo que se agita
en la condenda de ia juventud.
~uesttas firmas no se amparan hajo oto tftdo que ei de per~enecer a
jóvenes independientes. Pero !a sinceridad de m:estra meditación y la fuerza
de los nuevos ideales, bastan para que consideréis lo que os dec~mos, y para
que en ello no veáis otro pensar.tiento que el muy desinteresado de contri-
buit modestamente a la redendór. de la Uni\•er:sidad colombiana.
Las agitaciones rudimentarias. que han surgido en el seno de esta Uni-
versidad y en el mismo congreso que vosotros integráis, ¡>ruchan cómo la
jt:.ventud no ha podido encontrar en les altos insti~tos nacionales nada.
que colme nl sus anhelos, ni sus afanes, ni sus esperanzas, Estamos, por la
fuerza de fas antiguas instituci.om:s escolares, esquivando los rumbos qt:e
nos scña1a el destino. Y por insignífkante que sea 1s obra que t10s toque
realizar en los ;:rabajos de América, ella tiene que ser más digna y más ele-
vada que La que hasta hoy nos senalan unos daustros ineptos y unos profe,.
sores antlgu\15. Nosotros sabernos que son distlmos ios signos que guían
nuestra hora., de aquellos gue guiaron a nuestros maestros venidos de otras
épocm;. Al deseo de sabid?tía c;ue ellos persiguieron, unimo;, ahora nosotros
el afán de la vida, La justicia busca otras bases, el arte se burla de los pre·
juicios, se derrumban los dogmatismos y !a sociedad lucha !X)r redimirse
de normas abominables que han rnutUado los pensamientos más gecerosos.
Nuestros tiempos son distintos y la distinción no debe permanecer oculta,
Eu esta hora sólo la juventud es capaz de trazar sus propios rumbos y de
interpretar sus propios anhelos.
Las maldiciones o las sonrisas que caigan sobre este ingenuo deseo de.
ser nuestros ?ropios mentores, no deben causarnos ni enfados ni tristezlls.
Hemos vlvido en la Un!versidad nuestros años preferidos y un profundo

63
desencanto nos agobia mando pensamos en eUa y por fuerza llegamos a
oonvcru:ernos de que toda su arma:.i6n y su ¡:,tosopopeya nos eran extrañas,
tocándonos vivir e11 un mundo en donde nuestra.,; ideales no hallaban un
reflejo de simpatía, Hemos girado dentro de un s.lstema que no es el nues,
tro, que no podría llegar á ser jamás el sistema dentro del cual lográramos
desenvolver armoniosamente nuestro pensamiento,
La Universidad le pertenece a la javentud. Unicameme la juventud puede
guiarla con acierto, poniéndola a] servicio de la raza, del pensamiento y de
la vida. Por eso creemos que el congreso de estudiantes debe poner en las
manos de los univet'sitarim. la obra de la Refotma, Que :as soluciones que
proponga no }as ofrezca para que los legisladores las conviertan en malas
leyes que no han de cumplirse, porque de todos los poderes, el único capaz
de interpretarnos t'$ el poder joven, Ni legisladores, ni gobernantes, ni maes,
tras, tienen m~a idea que corresponda exacta y fielmente a nuestra propia
idea. Ellos no han vivido nuestra inquietud, y no sabrán tradncírla. Y lo
cierto es qi1e, de hecho, hasta hoy. no han dado 1;na prueba sadsíacto.da
que pueda desmentit' la afirmación que aquí consigruimos, Ahí están los
daustros inmóviles, urgidos de nuestra decisión para renov-arse.
Es preciso que nosotros fottnulemos datameme el de:techo que nos afilste,
y que más que derecho es un deber de misericordia: posesionarnos de la Uni·
versidad. e infundirle nuestra vida. Nosotros podemos lleva.t a los claustros,
y con mejor derecho que nadie, a los ms:estros que consideremos aptos, para
investigar con dios en los labot.atotíos del mundo. No es natural que nos
SOI!l:etamos por fuerza a escuchar de un solo profesor y a leer en un solo
libro ningún capítulo de la ciencia. Todos estamos dispuestos a estudiar,
a trabajar, a darle una interpretad6n a los prob!emas sociales, pero a lo
que no estamos ni obligt.dos, ni dit-puestos, es al trabajo y al estudio esté-
l'iles: esto jamás Jo perdónatá nuestra conciencia, y tememos que nuestro
temperamento no s.iga tolerándolo,
Si el Segundo Congreso Nw.:ional de Estudiantes, en cuyas luces confia·
mos, quiere que vayamos a 1a acción -a una acción directa que desde ahora
sitúe la lucha dentro de la propia Universidad- habrá conquistado nuestro
espíritu y complacidos Je haremos la ofrenda de nuestra tdhesión leal, es
decir, de nuestt:1 dedsí6n inquebrantable.
Que no se siga pensando que nuestra intervención en los negocios de la
Universidad haya de ser una intervención directa. Estamos labN!ndo nuestro
futuro y debemos 1abtarlo con nuestras propias manos y en nuestra propia
casa. Que la investigación científica se.. severa, peto no ese remedo de inves-
tigación hecho por :;,rofeslonales ad hoc en libros predeterminados. No que-
remos sustraernos al estudio, sino hacerlo más consciente y más propio, es
decir, más intenso y más nuestro.
Como a quienes nos dirigimos es a nuestros compañeros, a quienes cono-
cen la sinceridad de nuestra vida y la deficiencia de nuestra Universidad, no
insi•timos en estas cuestiones, 'jue son ya faffillfares a los miembros del
Seg1,1.ndo Congreso Nacior:al de Estudiantes. Quizás, al redactar estas líneas,

64
sólo hayamos pensado en darle a ellos una voz de aliento, animándolos para
que realicen un propósito que debe ser el suyo y que contará <!O nosotros
jóyenes dfapuestos a tt>1bajar en su realización.
Proponem.os, pues, estas bases de ded.arnción, que bíen desarrolladas
podrían comprender nuestro pensamiento:
"El Segundo Congreso Nacional de Estudfantes, declara:
"Que ron los estudiantes quienes deben llevar a cabo la rcl'orma uni·
versitatia, que ellos tienen cl derecho de proclamar k1s nuevos rumbos que
deban orientar las actividades de cada facultad, y la obligación de ponerlrn,
en práctka;
''Que los univetsitatios tienen, en <'Onsetuenda, el derecho de llevar a
Ias cátedras, como profesores adjuntos o agregados, a quienes juzguen con
capaci<lades para co;;tribuir en cualquier forma a los fines ailtutales y socia-
les que persiguen los estudios onlversitarios, como tienen derecho a disponer
de !os edífkios de la Universidad en el desarrollo cle su formación éulmral;
"Que pueden y están en la obligación de abrir las cátedras nuevas que
juzguen convenientes para ampliar los estudios;
"Que ia asistencia a las cátedras es libre y el estudiante puede asistir a
la que mejor llene sus aspiraciones, bien sea la de los profesores agregados
o la de los titulares, sometiéndose, eso sL a los programas aprobados por la
dirección de la Universidad, corno trabajo mínirno que está obligado á rea-
lizar.
"Que la abolición de la ll.sta es indispensable para consagrar este derecho;
''Que en las fa1.nltades deben formarse consejos de estudiantes para que
realken estas aspitaekmes, con independencia absoluta de to2a tutela oficial".
De los compañeros delegados al Segundo Congreso Nacional de Estu-
diantes, muy leales compañeros.
GERMÁN ARCtKIEG.AS:, GABRIEL TURBA Y, NÉSTOR VI LLEGAS, EúUAROO
E. AMJ.YA
EsG1.rERRA St:JUtANO, ftiAIUO COJUJ.f'.A, JORGE ENRIQUE BVENO,
Rusm, P. N. GóMEZ, ARCE.Sto MEJÍA M., C. A. To1t1tES PJNZÓN (advir-
tiendo que considera indispensable no sólo abrir nuevas cátedras, 5ino supri-
mir algunas porque no i:iirven para naWl}; GUSTAVO Escuu1u S1rntv.NO,
Lms E. MoRA, ARTURO MEJÍA M., RrcARDO JoRDÁN, MorsÉS PRIETO,
PEDRO c. Oa:nz, ]OR(iE ZAtAMEA, Juuo C'..-oNZÁLEZ CoNCHA, c. CuELLAR
WALLIS, R. HENAo Tmto, JuuÁr-: Het1:NÁ,'\loEZ.

65
DECLARACION
El Segundo C<mgreso Nocional de Estudiantes de la Repúblie,1: de Coloir.·
bia, htterpretando el semfmiemo de todos los estudiantes del país, declara
en forma solemne que en el espíritu de la juventud colombiana subsiste vigo-
rosamente el ideal de la unión de los Estados latlnoamerkane5 en un con-
glomerado de naciones, con una política internacional uniforme y un espíritu
de solidaridad ddens:va ante los peligros comunes gue amenazan o puedan
amenazar su :integridad territorial o los soberanos derechos de su .autonomía.
El Segundo Congreso Nacional de Estu-diautes, al dejar esta ronstanda,
hace un fervoroso llamamiento a todas las juventudes de Latinoamérica para
que estrechen los vínculos tradici.onales y mantengan siempre vivo y fuerte
dcmro de su pensamiento el ideal de esta poderosa fraternidad hasta el mo-
mento en que, por fa fuer1.a misma de los acontecimientos :ntcrnadooa.les y
de las leyes que ímponen la compactación de les conglomerados étnicos se
realice el n>.agoo proyecto del Padre de la Libertad colombiana,

66
PBRU, 1924
UNIVERSIDADES POPULARES GONZALEZ PRADA

1
MENSAJE DE HAYA DE LA TORRE DESDE EL DESTIERRO
LAS UNIVF.RS!DADES Populares González Prnda deben ser miradas por el
pueblo del Perú, r.o sólo como el símbolo de una ptotesra de la juventud de
esta época contra el lamem:able estado de ignorancia en que tienen las castás
dominantes á tas dases pobres, sino como la est,eranza vh,a de la obra de
renovación que realizará esa misma juventud que hoy lucha y sufre por
mantener siempre el ld...<>al de redención Integral de los desheredados.
Cuatro años de labor y a la vez de resistencia ante la persecución enco-
nada dd terror reacdonacio de una tiranía íncapaz de tomprender los ver,.,
daderos problemas del pJeblo, nm han enseñado a no tcr::ter los horrores de
la fuerza y a sentir ante ellos más firme y honda nuestra fe renovadora.
Hoy las Universidades Populares Gonzá!ez Prada son la bandera de una
gran causa. Por smtener sus p:rlndpios, t:5tJdfantes y obreros cayeron bajo
las balas de los pretorianos en mayo y octubre de 1923. Pero ni la muerte
ni fa calumoia, ni la prisión, ni el <les:ierro, han sido más fuerte¡,. que nues-
tra obra,
:;,.¡unca, en la historia del Perú, se conoce movimiento más heroico, más
desinteresado y mós hondo. Por eso, a pesar de fas re¡:m~siones brutales1 de
las carnl?3ñas odiosas y de la tiranía y sus 2.gentcS, el pueblo, la raza ind,í-
gena, los pobres del Perú en una palabra, sienten como propios nuestros
ideales. Día a día los Ciudadanos jóvenes que tienen dignidad y conciencia
de su deber, vienen hada las vanguardias de trabajadores manuales e inte-
lectuales qne defienden y sostienen las Universidades Populares González
P!-ada. Día ha de llegar en que esos hombres que comprenden la iniq:Udad
de una persecución que significa una ofensa Jnjmtiflcable a lOi der«hos
del pueblo, se alcen para ímpcner al fin su voluntad y átaben con fa tiranía
de gamonales privilegiados y dérígITT que hoy se búrlan de los máSa eleroe:1-
tnles principios de justicia y de libertad.
Las Universidades Populares Gonzálcz Puda no pueden morir, El pueblo
las sostendrá y las defenderá puesto que son su símbolo y su ideal Contra
las oligarquías opresoras que se llaman leguísmo,. pardistno, benavldismo,

67
pradismo, !uturistno, etc,, en riña hQY entre si, como los cuervos por ei
C!ldiver, se alzará Ja voz del pueblo, el grito de los pobres, la nueva geoe-
ración que formando un frente único invencible, acabará con la mentira,
aboUrá los pr!vilegfos e impondrá para todos los postulados redentores de
justicia, educadón, tierta y libertad.

ll
CREACION Y FUNCIONAMIENTO'
G-1.pítulo especial merece lá Universidad Popular, el más original, valioso
y perseverante <le los movimientos que la juventud del Perú ha realliado
en estos últimos años; aún más: toda acción de importancia, toda campaña
de trascendern::ia, a :¡>artír del año 21, hasta la fecha, ha s1do, cvando no
realizada, influenciada por esa institución de libre cultura popular.
La Federación de FA1tudiantes, a fines del año 20, presidida por Juan F.
V.alega, para cumplir el más importante de los acuerdos del Congreso Nacio-
nal de Estudiantes, encargó a Víctor Raúl Haya de la Totte la organización
de la Universidad Popular, quien 111 fundó des¡,ués de activA c11mpañA entre-
los trabajadores de la capital, el 22 de enero de 192L
La primeta etapa de la Universidad fue un éxito rotundo; asunto nove·
doso y un tanto novelesco en sus comienzos atrajo a muchos estudiantes y
algunos intelectuales de nota; unos por verdadero afán idealista, ot:os movi-
dos. por ridículo afán de publ{cidad barata. La sahl de conferenclllS de la
Federación, situada en un magnífico y bello edificio propiedad del muni-
cipio, vetase todas las noches repleta de obreros y estudiantes atroídos, y.a
sea por el tema suge&tivo de las conferencias, ye por el renombre de algún
confotendsta, ya pot el deseo noble de instruirse.
Haye de :a Torre procuró dar desde los primeros dfas, a la extensión
universitaria que en la universidad popular se realizaba, un carácter revo-
h:idonario; sólo así la obra tan hrilfar.temente comenzada rería duradera.
Respondiendo II ese fin se extendió la a;;:ción de Ja Universidad Popular al
pueblo textil de Vítarte, compuesto exclusivamente de obreros,
El CáOS universitario que viniera con el receso de la universidad y la dlso-
lución de la federación, dejaron a Haya de la Torre plena libertad para oríen.
tar definitiva:ner:te la Universidad Popular hacia el campo revolucionario.
Los dos primeros años de la Universidad Popular fueron, después del
entusiasmo de los primeros meses, de organización, y sobre todo de cristali-
zación revolucionaria. Hubo en muchas ocasíones crítis hondas que vencer.
Los profesores que con 1:m:o entusiasmo arudietan, desertaban día a día;
los obreros dejaban de acudir. El tesón de Haya y de una minoría, que en
muchas ocasiones estuvo compuesUI por cuatro ef.tudiantes; la orientación

1 Er:ietto Cotneio-Co,cer (H19S.l97l), autor de Crónica del mot-imitnto atudilmtil


pulk»to (1919-1926), particiW en la .-:~ión y fun.-:íonunienro inicial de as Universi&.
de~ Pt.,pulan:s Goruále:2: Pra.1i,

68
abiertamente revolucionaria que adquirió, la cual se puso de manifiesto
no sólo en fo orientación de la enseñanza, sino en las ;;:ampaíias oratorlils de
Haya <le la Torre entre los trabajadores de Lima y pueblos vecinos a favor
de la organización obrera y la formación de la conciencia de clase, y el hecho
de que la Universidad Popular se pusiera siempre al fado de los proletarios
en toda huelga ó conflicto de otra índole, ganaron poco a poco la confianza
obrera.
Los trabajadores empezaron nuevamente a llerui.r el local, gue a veces
resultaba estrecho pata la enorme multitud que oo..:.día. ciestas noches. En
Virarte la población obrera cada día se entusiasmaba más y más con la obra
que la Universidad Poplllllr realizaba. Tres noches en Lima y tres en Vitarte
se dictaba clai.es sobre materias varias; conferencias diversas sobre múltiples
temas: arte, historia, econom!'.a, cienciss, cuestiones obrera~ y revolucionarias.
Alejados de su seno los profesores "s11obistas", formad.a por una minoría
de muchachos revolocioruuíos, ron la confianza ple:1a de la masa pro1eraria
de Lima y sus alrededores:, la Un¡versidad Popular fue bautizada en los
comienzos del afio 1923 co11 eJ nombre de González Prada, en homenaje a
ese gran luchador puro y viril que fuera don Manuel González Prada, eJ
precursor,

LA ORGAN!ZACION DE LA UNIVERSIDAD POPCLAR


La Universidad Popular González Ptada se componía del cuerpo de profeso·
res y los alumnos, La asi.stencLa etíl libre, aunque exista un regístro donde
los obreros se inscribían. La enseñanu era gratuita. Ni los alumnos pagaban
ni los profesores recibían paga. En Vitarte eJ sindicato de trahaj.adores recar·
gaba a cada asociado d.11co centavos semanales para los gastos que deman·
daba e1 local de clases y los pasajes de los ptofosores. La Universidad Popu·
lar de Urna .recibía hasta e[ año 1924 la ct1nti<lad de clooo libras de la Uni-
versidad de San Marcos, El Centro de Estudiantes de Medicina contribuía
con una libra mensual.
Todos los profesores reunidos formaban la junta de ?rofesores, que esraba
integrada además por los reptesentitntes de los alumnóS, que deblan ser -0bre-
tos, La junta de profesores presidída por el secretario general, se ocu~ba
de todJl:s las cuestiones N:lativas a la enseihmza, a la orientaá6n doctrinaria,
a las conferencias, a las diversas campañas en pro del prolct-ariado y al ingreso
de nuevos profesores, !os que debían ser presentados por un profesor antiguo
y eran admitidos si ccmaban con la unanimidad de votos en el consejo. Todas
las resoluciones de la junta rle profesores eran ratificadas por los alumnos
reunidos en asamblea general.
Los alumnos const.itufan, por otra parte, el Centro Pro-Cultura Popular,
que elegido anualmente en asamblea de alumnos, se encargaba de todas fas
cuestiones relatívas a la propaganda en pro de la Universidad Popular entre
las clases ttabaíadow.s, y además de los asuntos financieros par¡; el sostén
de la obra, de suscripciones especiales se trataba,

69
LA DISCIPLINA
Entre los profesores, la disciplina era como fa de todo partido revcludona·
rio: dentro de la junta podía discutirse gram!ememe, pero una vez resuelto
un asunto, debía ser sostenido, dclendldo y ejecutado por todos. Todo pro-
Íesor estaba obligado a realizar todo lo que la ju::ita le encargara. Nadie
podía disculparse, ni aun tratándose de la misión más peligrosa. Nunca hubo,
después de 1a fuga de los snohistas y los di1etantes, profesor que se negata
u cumplir la misión que se le encargara; muchas veces hubo de dar confe-
rencias bajo la amenaza de prisión; repetidas veces varios profesores termi-
naban su misión en las prisiones, pues Leguía ptoc-uraba obsutculizar la
obra de la Universjdad Popular por todos sus medios. De todos los profeso-
res no hay uno que no haya sufrldo repetidas prisiones, actualmente estarnos
los más antiguos, deportados y los que quedan, que en la actualidad son tan
sólo cuatro, continúan su campaña en virtud de las federaciones obreras.

LAS CLASES Y LAS CONFEREtiCIAS


En lo relativo a la enseñanza, ésta se dividía en materias que se enséñaban
sistemáticamente en clases, y en tema-; de cultura general que se e.xporúan
en conferencias. Las dares se cikcaban tres por noche, durante ttes noches en
Lima, y dos noches en Vitarte, donde se dictaban cuatro clases cada noche,
Las conferencías se realizaban una cada 15 días., a vece{. en el mismo local
de 1a Federación de Estdiantes, que era donde las clases se dictaban, y otras
en díversos loCAles de sociedades y sindicatos obreros de !a capital o pueblos
vC4.-i:nos,
Las clases que se dktaban eran de matemática: aritmética y geometría;
de ciencias; química, Hsica y biología general y especial, fisiología, blgíene;
de geografía cientffka y sodal; de historia de la dvilizad-On e historia de
las ideas sociales; de psicología, economía política e historia de la i':risis mun-
dial. Valiéndose del matería! que la Universidad y el Colegio Nacional pres-
taban, por simpatía de algunos profesores de. esos :institutos a la obra de la
Universidad Popular, y valiéndose de la linterna de proyección, comprada
por suscripción popular, las <.:fases erun prácticas y demostrativas.
Las conferencias eran de fn<lole diversa: cuestiones sociales, organización
obrera, orientación revolnd.onari:1 de la dase trabajadortL Además, sobre
cuestiones de arte, de dencias, de historia; muchas de ellas eran pronuncia-
das por intelectuales que no formaban parte del cuerpo de p.::ofesores, Las
conferencias sobre tópicos revolucionarios eran pronunciadas por Haya de la
Torre en les diversos sindicatos y sociedades obre:-as. Des¡:més .:le su depor-
tarnb. lo reemplazaron algunos de los profesores de la DrJversldad Popular,

LAS FIESTAS
La Universidad Popul>U", que como he indiciado ya, a comienzos del año
1923 se le bautizó con d nombre de Gor:zález Prada para distinguí.rla de la

70
que los conservadores trataban de formar, y de rualq-..tlera otra institución
que realizara la extensi6n universitaria, porque la Universidad Popular era
abiertatnente revobdonar.í-a, en sus carteles de propaganda estaba ínscrito
el sigu1ente lema, "La Uníversidad Popular no Liene más dogma que la jus-
ticia social", Todns las campañas, las mistnllS clases, estaban orientadas en
ese sentido; por eso, con la firu1lklad de acrecentar b solidaridad obrera, la
Universidad Popular patrodnaba fiestas diversas. Unas veces rettlizábanse
pic-nics, ya sea en los campos vecir:os, ya en los cerros que rodean la .;apita!
peruana. En veces eran excu:síones nocturnas a una hermosa playa llamada
"La Herradura'',. denominada así ;wr s·.1 forma especial, Siempre, ya en los
pk·nks, en los paseos por los cerros, en las excursiones a las playas, se daba
a la fiesta un carácter revolucionario condensado en los cánticos, en las con-
ferencias que en medio de la fiesta se ::calizaban. También solían darse lec·
dones a pedido de los obl'eros< Si era una excurs.f6n noctnrna, un profesor
disertaba sobl'e astronomía, teniendo como material de enseñanza a las estre-
llas o la luna; si era un paseo por los cerros escarpados, algún entendido
disertaba sobre geología o n.ír:.eralogfa, etc, Otras veces los poetas, ya fuera.o
profesores o simples simpatizantes 1 recitaban sns versos en pleno campo. De
todas las fiestas, dnguna adquirió un relieve de tanta impor.ancia como la
fiesta de la planta, ql:e, para los días de Pascua, mtlizábase en Vitartc,
Esta fiesta fue instt1urada el mismo a:fo qoe la U,!Jversidad Popular se
fundara. Al año siguiente adquirí,) grandiosas prnporciones y ha venido rea-
lizándose hasta la fecha a pesar de la deportación de su fundad.oc Haya de
la To.r.tej y de C3Si todos los prníesotes de la l:niversidaci Popular.
Virarte, població:i emlnentemenre obrera, habitada por los trabtijadotes
de una gran fábtka de tejidos de propiedad yanqui, congrega el dfa que
dic1'.a fiesta se re.lizJt, cerca de 5.000 trabajadores, pues a los que en el pue-
blo viven. se suman los venidos de Ur:ia, Cdlác y pueblos y estancias ve·
cines. El pueblo, que con sus casas prntadas de rojo con los zóca:os negros,
parece un símbolo, adquiere con sus ateos aleg6rkos, s·.ls bsnderas rojas y
verdes, el aspecto de las villas engalanadas en día ¿e fiesta.
Después de, recibir a los viajeros, la multitud se congrega en e1 campo de
deportes del Siodi.cato textil ¿e Virarte. Vienen una serie de discursos de
índole diversa, pero de idéntica tendencia; luego clase comienzo a los juegos
atléticos: múltiples carreras, saltos diversos, luchas variadas. Hombres, mu~
feres y niños toma:1 ;>arte en el certimen. Mientras tanto, la multitud plena
de entusiasmo entona himnos revolucionarios, que interrumpe para aplaudir
a los vencedores:. Transcurre así la mañana y conforme avanza el día Uénase
de más y más entusiasmo el ambiente. L:ega la hora de yantar, que dispersa
la compacta multitud para reunir a 1as gentes en gtupos pequeños que se
pierden en las casas. A las 14, una banda de múú.:os desafina pero alegra el
ambiente, las gentes se congregan en el parque 9 de Enero (llámase así
eo conmemoración de una fecha trágica en que el ejército asesin6 a gtan
número de tt#baíadores durante una huelga}. Después de uno o más dís~

71
cursos inkfales clase comienzo a fa plantación de árboles variados, Fresnos,
cam.::arinas, pinos y otros árbo!es plantAdos en las diversas. y sucesivas fiesta1¡,
de fa p:anta adornan el parque, las cs1les y fos conrornos del campo deportivo.
Hasta la fecha se haa plantl:ldo má.:,. de 600 árbol,es, Cada obrero se hace
responsable de la vida de un árbol, al que debe solfdtos cuidados, Terml-
nnda fa plantad611, dase i;:c-mie.-izo a fa asamblea pop:Jlar, donde s,e rinde
homenaje a los caídos en la lucha sO>:'.ial, donde se recuerda a los presos y a
los que están deportados y donCe con múltiples y variados discursos, a.lum-
nos y profesores ir::citan a la ludia y a la afirmación revolucionaria. La asam-
blea se disuelve en medio de cánticos: diversos y tttro.c1adoras exclamaciones,
A las 19 u1) tren descarga el :;:meblo, llevándo5e gran número de gentes que
en otros pueblos o cíudades viver.; música a:egre., gtltos 1r.ás alegres aún,
exclamaciones exultadas, so'.1oros vivAs, variados cánticos, despiden a los
viajeros. Al caer la tarde dispérsase nuevamente la vibrante muchedw:1bte.
Por ía nod-:e, en e[ amplio local del cinematógrafo reúnens.e las. gentes al
Uamado de u::ia campanita chillona, a las 21 empieza una fondón de teatro,
los artistas son obreros, En los entreactos repártar:se los ptetnios a )nq triun·
fadores en los juegos atlédco.s, entre los que mejor cuidaron el árbol que el
año anterio: fuera plmts;do; en fin, entre los que mejor trabajaron por 1a
universldad popular, el. sindic:ito o la biblioteca, La fiesta termina al ter-
minar la fondón. Obreros, estudiantes, empleados, vanse, depattienclo ale~
gretnente, ..

LAS CA~PANAS DE LA UNIVERSIDAD POPcLAR

Tal vez más importante que la acóón cultaral desatrollada. en las diversas
clases, fo:e la acción wdal de la U:1ivexsidad Popular. Las campañas y accio-
nes revo1uciobarlüs dan a la Universidad Popular peruana un sello especial
que la &stingue de fas ir:stltudones diversas de extensión univershatia. La
UrJversidad Pop=.ilar fue hada 1os obreros, entre ellos creció, en medio de
ellos v conjuntamente ton los líderes más entusiastas del movimiento obrero
órganizó la propaganda revolucionaria y contribuyó grandemente a la orga-
ttización y a la formación de lá conciencia de clase y más aún, sobte la misma
Universidad de San :Vlarcos, sobre el alumnado, hizo sentir su influencia
renovadora. La Univet$í<lad Popular realizó intenSfl campaña antiakoMiica
logrando, después de años Ce Juch:1, disminuir grandemente el alcoho-
lismo en el pueOlo de Vitarte. Realízó también ur..a vaMa cátnpaña sanítarlá,
er:. conferencias y afiches con1batió las múltiples plagas que azotan a los
países tropicales.
No hobo, y aún y0demos decir no hay, movJmiento obrero peruano que
no tenga la solidaridad de la Universidad Popular. No hay huelga que no
cuente con su más decidido apoyo. La actual ca.mpaña de reívindicadones

72
proletarias; la lucha rnntra la tiranía de legufa; la lucha contra el impe:rfa-
lismo ya;iqui; !a lucha por la revolucíón ¡;,eruana, por la reivindicación del
indlgena, actualmente esclavizado; ha sido y s'.gue siéndolo, mantenida por
los ptofosores de !a U:1iversidad Popular, Los que se encuentran en el des,.
tierro siguen desde allí m.:. lucha incansable.
Es respecto a la cuestión indígena que la universidad popular ha clesa-
rrollido s1.:s campañas más importa:ites y más activas, apoyando a aquéllos
en todo hlomemo y adhiriéndose a sus congresos. Pot otra parte, los indíge-
nas como los obreros, han respondido dándote toda su confianza.

1,
PAN.4MA, 1924
CONTRA LA ANEXION A ESTADOS UNIDOS'

LA SocrnnAD de Estudiantes de Derecho, vis:a la carta abierta a los estu-


diantes y obreros de Panamá, re:melve:
A,;torizar a la presidencia de la sociedad para que en el menor tiempo
_posible envíe a las entidades estudiar.files de la Améríca Latina y Estados
Unidos de Norte América, enérgicas comtmicadones desmintiendo categóri-
camen~e la e;pede ¿e que el pueblo paname~o consiente en la anexión de
su terri;.otfo a la república de les Estados Unidos de Korte América, por-
q,:e los _panameños no han renegado --ni renegarán nunca- de su existenda
política, de su raz:1 y de su id:oma. Antes por el contrario, Panamá vigoriza
día a día el ser.timiento p.3triótico, y el espíritu 7 el alma fatinos.
Solid:ar, en nombre de :odos los estudiantes de dered,o, a quie11 cortes"
ponda, de la manera más respetuoSaa, se diga al país enrero todo lo referente
a las negcdaciones del tratado adicional al aatado del canal, que es e:iten,
Cido está yn firmado e11 Washington. El pueblo panameño se consídéra con
el derecho inalienable de saber todo lo referente a sus relaciones diplomáti-
cs5 porque es ya tien1po y es canon de fa& nuevas :'.deas de derecho interna-
dorw.l la supresión de fa llamada "díp:omada secrern'', de fatales consecuen-
das para fa b::ena armonía de Jcs pueblos.
Excitar al pueblo panameño, en general, a que haga la n:isma solicitud,
¡:mrque ello co:1stituye cuestión de vida o de muerte pata nuestro repí1blka.

l Prooundamiento ron mot'.,vo de una carta etJVíada, ~ México, por Víctor Raúl
Haya de lit 'forre, toment'.lndo 11: veh-i6n Je fa ptenS{l esrn,founidense sobre fa anexión
de Panamá a Estados Unídos. Deefo. la cana: "Yo he senti!:o la :íudignación mM honda
como a:nerk:mo y romo )Oven, al saber que un nuevo atentado se prepara contra uno de
:es pueblos de nues:ra América que más ame. Sé- que mi palabra ha de ~er ¡nuy débil
ai;torida<l foe-rn de loo se,:;tores obrerm y estudiantiles, peto oo olvido (!ut': a uno,I a
otros les prometí sufrir sus dolore.. y alegrarme con $ti$ dichas, e::i momentos. de e:xa.ta.
ción frrvotosa. Po, eso !es e;:cribo, Para declararles que lanCet! su pa!abta de invocación
a todJ la América nut'!SttJ, jo,>en y libre, p,:,rqt...-e ella $etá oí&".

75
FUNDAMENTOS DEL MOCIONAN'TE

La carta abierta que acabáis de oír, compañe:os estudiantes, fue escrlrn en


ur. momento de dolorosa indignación, muy noble y muy justa, "°mo me lo
cotfiesa en correspondencia pattkubr s.1. áUtor, el valiente presidente de la
Federad.ón de los estudiantes del Perú, Víctor Raúl Haya de la Torte, en
esos días en México, con destino al país de: norte, y esa: misma indig'.".iación,
noble y justa, debe haberos causado sv lectura. No t!iscutímos siquiera la
veraddad de la especie denigrante, que se lanza al universo en los precisos
momentos en que se juega nuestra suerte e:1 la Casa Blanca, porque no hay
pan11meño-no debe h.1.berlo--, qnc per:níta tan vergonzoso cti!:'len; ni tam·
poco nos detendremos a cons'.derar si es o no conveniente que se desmiento
cie manera enfática la es;,ede, qi::e entraña maldad, po~que la protesta se
e1:plka y se justifka por sí sol11, ya que ello co::1stituye deber imperativo
de ciudadano honra-do. Agregaremos, -sf, que una actitud pasiva o de indife.
renda, en las actuales ,;;;rcunstandas., por parte nues:ra, revelaría imp--1did11,
cobardfa y temor incaHfü:able. Es COM fuera de duda y de discusión que
los esrndia:nes y los obreros, las fuerzas vivas de la nacionalidad panarnef:a,
esrán en el deber supremo, ine!udible, de ser los primeros en decir bien aleo
su palabra de protesta, de alerta y de invocación.
Me lin::itaré, pues, a explicar por separado, aur.que están ínt.lmamente
ligadas. cada una de las partes oonstítutivas de la resolución que está sobre
la mesa. Así, la primera parte, bien sencilla, se ::.mitá a autorizar a la pre-
sidencia. para s_ue en el meoot tiempo posible, remita a las ent[dades estu.
diantiles de la América Latina v de fo.s Estados Unidos de Norte América,
cotnunkaclones fucttes que des~íentan categóricamente la noticin que con
malicia ha transmitido :a Prensa Asociada. Y r:.ada más de acuerdo con la
lógica y con las circunstancias, que el er.vío de estas comunicaciones, a fin
de que el univetsc entero sepa <J.'..l.e Panamá no puede consentir en anexi6n
alguna y que antes por el contrario está dispuesta al sacrifído de la sangre,
por mantener su situación jurídica de estado llhre y :soberano.
La segurida parte, más delicada, más imeresante, y asimismo de mayor
trascendencia, se refiere a solicitar en r::ombre de los estudiantes de derecho,
a quien oorres1mnda y de 1a manera más respetuosa, se diga ar país lo que
haya de ve::dad, respecto de nuestro nuevo tratado, sobre el cual existe una
variedad de informaciones y de noúias, de las cuales nada se puede asegurar
ni tampoco desmentir. Se dice, estudfantes C.-e derecho, y es cosa tentda por
cierta en nuestros cí:culos sociales, que la. república de Panamá, en recono-
cimiento de! deber que tienen de defender el canal, se dispone, en virtud del
nuevo ttarndo, a mantener un píe de fuerza permsnente, con tales fines. Si
elfo constituye una verdad, Panamá sufrirá y será victima de una de las pla·
gas más dañinas que se conocen: el militarismo, máquina del t.1'pita!isrno,
sostén de los t!ranos, que agotará nuestras ciencias, relajará nuestras con·
dídones morales y pondt:á d porvenir del país en manos de gobiernos poco
hom:udos, que no tendrán escrúpulos en tmojaroos en una guerra fratricida.,

76
improductiva y vergonzosa. Es preciso, pues, que se despeje la incógnita y
que cl pueblo pafü.meño, único soberano y únko interesado en lo que se
hace en Is Casa Bfanca, sepa la verdad de lo q::,e ocurre, para corregir cl mal,
si es que lo hay, o ~ra regocijarnos intensamente, sí corresponde. Es algo
que urge, que se h::ipone, Ja supre~ión de la diplomacia secreta que hasta
nuestros días ha sido la táctka de todos ::uestros gobiernos ct1 todas nuestras
refaciones internacionales. :Qo:e se abran las puertas de nuestra cancillería
y sea la opinkb pública bien y sanamente dirigida, la gue imprima ru::nbo
a nuestras negociaciones! ¡Que CdÍgan todos los telones y se nos presente
fa reafüiad viva! Es U~lll mentira y me::..tira infame, que la impulsividad, la
ignoraoda de nuestras masas populares, se:1n perjudiciales a las relaciones
diplomátir.as de esos mismos puebios, El gobierno nacional e.,;tá 1 pues, en
el deber de decir al pueblo panameño -ya 1o ha debido habe1· hecl:to- lo
que se está g:esdoc:ando en la Casa Blanca. Y ;;a que ello no se ha hecho,
que seatnos nosotros los estudiantes de derecho, que tenemos profesores
nuevos, que somos avanzados, que no tenemos prejuicios, que S011l()S una
m:e11ri genernció:1, los pr:meros en solicitar Ce manera respetuosa al gohlerno
m.donal la ve~dad <le lo que sucede. ¡Que se diga bien en alto y bien claro
lo que hay· en nuesttas negodadones en Washington, que con ello nada se
pier<le y su reserva si compromete seriamente el porvenir de- la república!
La tercera parte se desprende de la anterior y no necesita mayores razones
para sustentarla, Las dos l:ltimas, son cuestiones de rigor, que conceptúo no
tendr.án ir.convenientes. FJ momento ;iresente exige para nosotros :nucha
serenidad y el cumplim:en:o de nuestro deber. Yo be cumplido ron el mío;
cumplid a~ra vosotros.

77
SOLIDARIDAD ESTUD1A1'.7JL
PARAGUAYO·BOUVlANA, 1925
I
DE LA FEDERAC!ON DE ESTUDIANTES
DE ASUNCTON

ASUNCIÓN, noviembre de 1925. Señor Roberto Hinojosa. Buenos Aires.


Estimado compañero: He recibido vuestra hermosa carta, que ha sido aco-
gida con entusiasmo por fa joventud paraguaya. En ella habláis de los idea-
les de las nuevas genetadones de Bolivia, ideales caros para nosotros.
Toda vuestra carta rebosa de sinceridad y de nobleza. No po¿[a pensar
en escibir de otra manera un descendiente de aquellos austeros y virtuosos
ciudadanos qoe en momentos trágicos de la historia paraguaya1 supieron
con el elevado gesto de auténticos ubaJleros ligar nuestro agradecimiento
a vuestra generosa patria.
Sobre los conC'!plos que profesáis en Ella, joven y querido camarada pros-
cripto por el tirano de vuestra tierra, debo también manife&taros <¡:le de-
testamos el "chauvinismo" y ronslderamos un deber de b juventud par:a-
guayo-bollvtana producir un acercamiento espiritual entre nosotros. Y ello
hemos de lograrlo precisamente en el momento actual, evitando que los go·
blernos de m:estrcs países susciten cuestiones enojosas por on díferendo de
límites, porque, después de todo, PO han de ser los mandatarios ni los arma·
mentistas quienes en fas ho.r-as de tragedia han de dejar sus cadáveres entre
el lodo de las trincheras o en los campos de batalla. . . Siempre ha de ser
de la juventud la sangre dem.lmada, de ella, que representa el porvenir y
que no tiene por qué ser masac:ad.a sino en i.ras de legítimos ideales.
Hablo as[, porque nuestras ambidones no pueden ser las de las genera-
ciones pretéritas, las cuales tenían por honra morir gloriosamente por la
patria. La juventud de este siglo, sólo debe pensar vivir gloriosamente por
la patria. Esto último, si bien difícil, es altamer..te más fecundo y más glo-
rioso, porque es fácil ser héroe en un momento de animal ofuscación~ pero
es difícil, muy dif!dl, ser héroe anónimo <le cada hora, Y se llega a serlo vi·
viendo la honest;'{ vida del ho:rnhre que emplea su t:únto y su energía en el
trabajo dfa:io, en el a.mor, y <m el culto de todas las virtudes.
E! porvenir de los pueblos de América ni de ningún pueblo, radica en la
guerr.a, sioo en la paz, y mal podernos vivir en desacuerdo nosotros, q,ue por

79
tener idéntk;1 po.s1cron geogtátiet1, debemos incesanteme:.ce cultivar una
política comú:1.
Rodeados ée poderosos y ricos vec.'.nós, teneoos aún inmensos territo-
rio~ q,;e poblar. Li:1 común origen nos dio una misma lengua, una tdigión
e iJtn:icas instituC:on;;s pofüicas. A nuestra st'mejanza racial, que es un
rn1:ural JJ.fectivo, hay que :;grege.r una neo::s'.dad que debe acercarnos y es
nues!r:.t dívcrsid1d de ptod:.i.cdón, que hace forzoso e':. intercambio. Bo~i.-
via prodt;c-e !o que ::iquí se r.t:eesita y viceversa.
Y sin emb,rgc, ha.cen:os es:úpk'.a:- cuestiones por inconfesa::ú:s desig-
nios, así como e! de t~azar en el mapa fronteras que no existen en la natu:a-
1cza, c~rnnCO rodo nues:to ce]o debiera emplearse en borradas del es¿íritu
de las generaciones nuevas para dar a la América nn eje:r.1plo de verdade-
ra fraternidad, rt¡wtiducie::,do el pensamiento y los hechos que ayer hicieran
surgir a"1.te 1o,; ojos admíradru: del mundo entero, una A!emania rica y r,ir
derosa y u;,a Italia grande y libre.
En c:,;mto a la bárbnra y brutal dictadura que aqueja a vuestro pueblo,
que hnce ;;c;;1r escvielas y codínar estudiantes., sólo causa reP'Jdio en la
juve;tttd ;,arnguaya, la cual, por sentirse r:mericana, se avergüenza de los
m:i:les tiue aún aquejan a una rarte de nuestro continente.
L. juventud de mi patrln ho.ce llegar por vucrtro intermedio a su herma-
na Bolivia, toda la simpatía de hl coraZÓiL
Ella tÍ.e.'.lc horror y asco a la dictadura y op-ín:1 que es preferible ,:n siglo
de rev0ludón a crntro días de tiranía. Con fas revo~uckmes se pierden, es
cierto, los bienes tangibles, pero el patrimonio moral queda intacto, cuando
no aumenta. Los. biems m2ceria:es se adquieren y se pierden con las vueltas
de la fortt.na; en camblo, 1;na hora de ignor:üna basta muchas veces pa::á
hncer ;,erder la Clgnidad de un pt1eblo y la moral no se re}-.a,ce con tanta faci-
lidad; elb represen:a el legado espidtunl que cual preciosa herencia hemos
recibido ¿e nuestros mayores, es el coeficiente sagtádo de numerosas gene-
rncio::es cuyo retorno, una vez perdido, no se puede precipitar con el olvido
ni. con las leyes sabia.'". Que pierda un pi.:eblo su mornl y lo habrá perdido
todo; pero no ha de se:- un tin.ro quien bbrá de oponerse a la juventud
estudiosa, que sfempr.e ha tenido ganadas todas hrn batallas. Contra eUa no
;xidrán lncbt los Saave<lras ni :os mandor.es galoneados que pretenden
gobernar c011 la maznrt:l y con la es_pad,L De elh es el tiempo y !á fe en el
triunfo que iigilan el tesoro enonne de i>U voluntad.
Lutb1d, pues, ronpaikros de Botival, para que los ideales de libertad
y de frater::idad se difondnn y se vigorícen e:1- esa her:m.osa parte de nuestro
contine::te que lb:ná;s vuestra patria, y vuestros esfoerzos serán para bien
de la nc-1dón bclivlnna y de los pueblos quf' conviven en esa parte del
Atlántico.
Por la Federación de Estudiantes: del Paraguay: CLJFONTE LEPltETTr,
presidente; OamJL:o BARTHE, s(X'.retario.

80
n
DE LA ASOCIACION "PL\TONIA",
DE LA PAZ

QUERIDOS ccmpafieros: Jubilosos hemos recibido vuestro hermoso mensaje,


enviado por .imermed:o de nuestro valiente compañero Roberto Hinojosa,
inJustamente exiliado de esta tierra, por la tiri::nía imperan~e.. No podréis
imaginaros el grande entusiasno que ha despem1¿0 en nuestros espíritus esa
página ralurosa y sincera, -que, como todo producto de juventud idealista.
es una vehemente exteriorización de st:s sentimientos.
La asoci.ación juve:i!l "Platonia", inspil'aéa por las nuevas corrientes
.ideológkils de n;_,estro cot11inente, .cuyos paladines ilustres son Ingenieros,
Vasconcelos, Palacios, está empeñada en conttib.-iir con su modesto emp-.:je
er: la gra:1 cruzada idealista y se cree con derecho para dar respuesta a •;mes-
t:o mensaje,
>Jo bailaréis en nuestras frasea novedades rimbombantes. producto de
la falsía, y que, juventud sana como seis, rechazaríais asqt:eada. Tatn:¡:,oco
nosotros sabríamos escribiros en esa forma. Y así, lo haremos plenos Ce
sinceridad. Frases limpias 5,0bre todo, sin la ca61ka falacia de los discursos
de cand.:.!erfa.
Un quinquenio de oprobiosa rir:mía, ha estrangulado todas las manifes·
1ad.ones espirituales de la juventud de Bolivia. Y las filas de la muchadiaia
boHviar;a iluminada de rebeld[a, ha ido amenguándose paulatinamente ...
Unos absorbidos por las cuenc:is sombrías de las cárceles y otros arrojados
a! destierro o al confinamiento. Los más, por ese aplanamieDtó moral, con·
génlto con la acción scc:mte de las tiranías, se prostituían, pot el míse:o
pinga}o de un emp!eo oficial y turiferario.
E: militarismo y el clero, fieles aliados de los gobíemos de fuetZ;:t, sen-
taron sus reales junto 81 tirano, instituyendo la funesta trilogía que había
de abso::ber las más índispec.sables acti.vidades soclilles de esta parte de
América,
Como lógica consecuencia de un régimen desorientado y dilapidador,
prodújose la nefasta fotromisi6n dd imperialismo yanquL B:en sabrélS que

81
nuestro pafa, por razones de onerosos empréstitos y contratos vergonzosos,
se halla tota.hnente en poder de los "bárbaros del norte".
Y estos peiigrcs no lo SO!:l ú:1kamente para nuest::o país. Extended la
mirada en redor vuestto y veréis otras nac!ones jó..•enes de América Latina
estrujadas, dolidas, asfixiadas por idénticos dogales.
Son, r,ues, peligros co.:nunes que amenazan a toda la América nuestra,
De ahí que debamos ur.írnos sólidamente en una misma fuerza capaz de
rechazar los peligros imcr:ms y externos.
Este acercamiento, gue htt de realizst nue$tro idea[ de americanistas,
deberá conseguirlo la jiiventd, no contaminada aún de preceptos "chauvi·
n:stas" y de política mendaz,
Rep:.idiernos ya las palabras capciosas de los políticos, traficadores y ca·
p!talistas en !as guerras: los únicos empeñados en conducirno; a matanus
que usufructuarían a su favor. Pematnos como vosotros: "ya no podemos
alimentar las mismas ¡:,asiones que las generaciones pretérJtas, las cuales
tenían por honra morí: gloriosamente por la patria. Sólo debemos pensar
en vivi: gloriosamente por Ia patria".
Bien hacéis notar, asimismo, que, dado el caso de producirse una absur·
da contienda de fronteras, que los políticos viciados querrían aprovechar
para empujarnos a la estupidez de 'ln <:rimen colectivo, será la jcventud quien
ir.mole m:fa vida a als fauces del Moloch de la guerra. De ahí que debrunos
rebelamos contra las interesadas resoludoncs de gobiernos que, no repre·
sentando la voluntad de les pueblos, mal pueden obrar en nombre de ellos.,
Os agradecemos, queridos compañeros, vuestro mensaje. La pn.:eba tan~
gible de que e: ideal de vinculadón latinoamericanista se va cristalizando
en tnerffica reali&1J., es que m.:estros penstmientos son los t::úsmos: de paz.
de unión y de justicia.
Creed en la sinceridad de nucst:-as palabras. Os estrechamos efusivamente
las ma:ios.
Por "Plato::ia", Asociación Juvenil Latino Americana. Secretario Getlf:·
ral: AnRAHAM VALDEZ; secreta::fo de relaciones: ÓSCAR ALBERTO CERRUTO;
secretariú interno: Jt1A1'! PAZ ROJA~; secretario de h.1dends: MorsÉs
ALVAREZ,

82
SOUDARIDAD ES1'UDIANTIL
PERUANO-BOUVIANA, 1925

Los ESTUDIANTES del Perú 1 con ocasión del centenario de vuestra indepen~
de!lcia polítka, os envían su saludo fraternal.
Sentimos la urge:xia de estar más ce:ca de vosotros, en el pensamiento
y en la ucrión, por lo mismo que k, hemos estado tanto en el pasado. La
solidaridtid nuestra reconoce raigambres hi.stóric:ts, de espíritu y de raza, que
no se dan tan hondas en ottos pueblos. Nuci.u:os pueblos son idénticos en
sus virt,:a]idades y en sus pecados. Son comunes los problemas que tene·
mos que afrontar para wcar de su retraso a esta~ dos secciones de América.
Iguales sacrificios demandarán de nuestras juventudes,
La juventud del Perú os invita a intensificar vuestros esfuerzos para
futju e:i la América nuestra, una organizadón en la ql:e triunfe la jusricia,
en la que no quepAn opresores ni explotadores, en fa que fa juventud y el
prnletariadc eje,,rnn ?lenamente su libertad de vivir y de per.sa:.
Sabemos de los pelígros que representa la lucha porque el esr,íritu venza,
en países corno los nuestros, donde los déspotas se impone:; con la compli-
cidad de tantas genrcs. Sabemos que vosotros habéis pasado por angustias
semejames. Y porque tenemos ie en vuestros propios valores, creemos q;.i:e
podríamos luchar juntos por elevar el nivel de nuestros pueblos y por crear
en los de América latina los elementos espirituales que reclama su unidad.
El ;m:iblemí\ común que solicita nuestra mayo: actividad es la redend6n
del indio. La independenda política la aprovecharon solamente los criollos
del Perú y ¿e Bolivia. El indio continúa ea el régimen de feudalidad. la opre-
sión que él sufre durante la república ha L'Onservado loS mismos caracteres
infames que en la coloniá. La burocracia de Li~a y de La Paz han mante-
nido una solidaridad histórica con los explotadores de ir.dios. Ha sido un
caso é.e criminal :auxilio reciproco. Unica:nente nuestras juventudes y pro-
letaria¿os, ron la visión de su enorme responsabilidad histórica, pueden
eroprer:der Ja ta:re0 de la libe:rzdón. Y la obra será cruenta por los grandes
intereses que hay que destruir. Para realizarla sobran los gestos Hrü.us; sólo

83
queda un 1;amino: una lucha revolucionaria como la que entablara la gene-
radón de la .independencia.
Te:-.emos que ,·otnbatir, trunbJén, en el terreno .realista y e...-onócico, al
impcrialis:i10 yanqui, -que nos atenacea e:1 nuestra propia casa, y que voso-
tros lo sentís tan fuertemente como nosotros.
Juventud de Bolivia: SJ cumplimos los llamados imperativos de nuestra
bota, el porvenir nós juzgará ;;:on admiración,
Por la Federación de los Estudiantes del Perú. Firmado: LuctANO
CAsTruo, presidente; CARLOS !vlANUEL Cox, secretario de relaciones ibero-
americanas.

84
BOLIVIA, 1925
I
LA PAZ: EN EL CENTfu"lARIO
DE LA INDEPENDENCIA

AL SEÑOR presidente del honornble Congreso NadouaL Honorable señor:


En un silencio, interpretado rnl vez co!no culpable, hemos espocrndo, se-
~enamente, d giro que han to1rnido !.os últimos acontecimientos políticos,
El difkil momento por el que a~ravlesa la patria nos obliga a dirigir ~a pre-
sente comunicación en la que planteamos rrnestra ideología,
No hacet!los llegar al seno del 1"..onorable Co:1greso la voz de ninguno de
los partidos políticos milítar:.tes, ni ddendemo> el interés pu!icular de na<lie;
sólo er::arbolamos en esta crítica hora d.e prueba para la institudonalidad
del país, la fo itiquebrantable que nos anima siempre para abogar por el
respeto a la ley fundamer.rnl de nuestra patria ----sínteS:S de patrimonio de
libertad legado por los forjadores de la nacionalidad- ya que pedir porqae
se mar.tengan siempre incólumes los prindpfos de legalidad y justicia no
puede ser privilegio de ningún partido ni grupo: habl.amos en nombre de
1:t juventud.
Un ímperntivo p.1triótico y <le itrenunciahl.e ae<:ién para todo boliviano
es la fuerza que nos induce á afirmar res:.:eltan:ente una vez más nuestro
credo, en momentos en que bulle en el espíritu juvenil esa ansia legítima de
orientar el pensarnie:::r.to y acdén hacia la consecución de una patria nueva.
Si el desenvolvimíeato de las actividades de los pattid0s políticos en el
mecanismo de nuestra vida institucional ha tenido y tiene siempre su rol
predominante, ente:idemos que su influencia no puede sobrepasár jatr.ás el
.marco de la ley y del respeto qtie tc¿o ciudadano de una nación orgimizada
debe a Sl.:.S lnstitucioocs.
La razón de p-arcido que desgrnd.(ldamente se rtíl impuesto hoy, conta·
minada de sus Jnfluenc:as unilaterales y desvfada del verdadero sentido rea:
de los hechos, no puede st't jamás lastre de resoluciones en que están empe•
fiados el interés superior de la t,rttría, su d::gtiidad y la práctica democrática
de un pueblo, s;.ue en acto plebiscitario ha ejercido -bien o m2l- su sobe-
rar.ía.

85
Como síntesis que exprese categóricamente el estado de conciencia de la
juventud. de hoy, elevamos nuestra ?rotesta y nuestra más enérgica condena
por !a solución que ha adot,tado el Congreso Nacional al definlr el resultado
de la elecdó:: presidencial; solución que, colocándose foet11 del sentido y
aplícación de la ley, ha invertido por completo la acdó:n 1,atclótica que
debía desenvolver \a represent(lción nacional, sentando as! un precedente
funesto en nue.;;tra historia politka,
La Federación Universitaria de La Paz, que ha fotmado e: pedestal de
su ideologíá sobre el ftacaso de los partidos históricos, cree, en el momento
actual, interpretat el unánime sentimiento de h juventud boliviana y de--
clara que el honorable ('_.ongreso ba desviado y traicionado el mandato que
le confiara el pueblo,
Señor presj¿ente y seiiores congtes..les: la centuria trágicamente vivida
ha purifkado nuestros espíritus y hoy, !.a generación del centenario, cons-
ciente de la misión que le cumple llenar en esta hora de.:Isiva, reniega del
pasa.do, delata ante la nación toda: la tragicomedia de los den años y conde-
na la obra disolutiva y anárquica de los caudillos y tiranos que han matado
los idet.les de los que nos dieron patria y libertad,
La juventud universitaria, en nombre del futuro e invocando la patria
nueva que habrá de fundarse sobte la base de las fuerzas más vivas de la
nación: in:dectuales y obreros, reprueba la actitctd del boootable Congreso
Nadonal que no ha sabido ponerse a la altura del instante histórico que
revivimos al cabo de los cien años.
Presidiendo vuestras delíberaciones se destacan las magnas figuras de
Bolívar y Sucre, Y si en la fecha centenaria no habéis sido dignos de prose·
guir su obra y su pensamiento, qui:.ad e&as efigies, porque la íuventud boli·
viana no permitlr:á que se diga "una blasfemia ent:e una oración".

86
JI
SUCRE: EN EL CENTENARIO
DE LA INDEPENDENCIA

SEÑOR presidente de 1-a Federación Universitaria de La Paz: Quiere la ju-


ventud universitaria de Sucre hacer llegar mediante este mensaje, a sus her·
manos estudiantes de La Paz, los -sentimientos fraterna:es de compañeÚ$0lO
y de comunión de jdeas que vinculan a los universitarios de la dudad de
Illimani.
Permírmos, señor presidente de la Federación de Estudiantes, que sea
a usted a quien -romo n personero de la muchachada estudiantil de la
Universidad de San Andrés- vayan dirigidas estas líneas.
Llegó la ::epública, en su ciminar incierto, a fa primera centuria de vida
independiente. El 6 de agoste de 1925, marcaba el primer siglo <le vids
autónoma. Todos los bolivianos ,:.e indinaron reverentes ame la fecha augus-
ta de la ;>atria, y en el solemne día de su gloria, quisieron presentarle el
homenaje cívico a que era merece<iora,
Y también la juventud universitaría, pletÓrka de ideales renovadores,
se sintió poseída de intensa llamarada patriótica. El centenarfo de la patria,
para Mdie más que para la juventud entrañaba un hondo significado y po-
seía un bello simbolismo. Y precisamente porque eran 1i:s fuerzas nuevas
quienes sendan con más profundo espíritu clvico, ardiente veneración hacia
la fecha augusta de la república; precisamente porque querían extraet de
todo un siglo de ensayo demOCTático, lumJoosas lecciones para el futuro d.e
la patria, la juventud hizo en el centenarfo un examen de conciencia,
Corno vosotros lo habéis aprociado, la lección ha sido dolorosa, Noso-
tros también, después de ella, hemos sentido viws in.quietm!es de decep·
dón amarga, Y por eso, conscientes de nuesuos actos, sinceros para con
nosotros mismos y para con la justicia histórica, creímos que en el centena·
rio de Bolivia, lejos de los festines y de los fuegos pirotécnicos, la juventud
ame un siglo de miseria -y calamidades, debía renovar en lo íntimo de su
ooncien.cia puta todavía, incontaminada, el juramento <le sus mayores,
La juventud universitaria de Sucre, pensó de esta manera. Y al rui(erlo,
quiso también significar en m gesto de protesta, una vibrante imp:eca(ión

87
conna un pasado de errores y de inj,midas, en el que al abandonar los
derechos de la :repúbli<:a y soportar que continuas mutüaciones arrebaten
fragmentos de su territorio, se olvkló también la justicia que debía itnpe-
rat en la patria y se neg6 los derechos que para sí tenían los d1versos miem·
bros de la familia boliviana.
Y coníiada en eJ po1:venir, plenamente confiada en que la juventud hará
en el futuro obra de construcd6n y <le nacionalismo, despojada de los rancios
estigmas de las generaciones viejas --que eh su dectepitud ni arrepentirse
.iYJeden ya de su obra funesta-, la Federación de Estudiantes de Sucre,
creyó, convencidamente, que la generación universitaria del centenario, debía
retirarse de las bufonadas patrioteras y formular, en el día clásico de la
pattia 1 una solemne promesa de redención.
Los aceros de las policías y :os corceles de 1os piquetes oficiales, inten-
taron anular el gesto de la juventud. ¡Inútíl aeto di: barbarie! íPor encima
de los sables y de las bayonetas, la ideología universitaria ha triunfado!
No pararon allí los extravíos de los hombres envejecidos en el diario
co:t:ter de fas p.isiones párti<listas, Nos señaforon los caminos del martirio:
el oonfi.naroiento, la prisión tmlidaria, las descargas de s~ fusiles, las ex•
pulsí.ones de centenares de esrudlames, las clausuras de nuestros estáblecl·
miemos.
Parecía que se hubiera desencadenado sobre la juventud universitaria
un alud incontenible.
Pero en estos momentos de abnegaciones juveniles, cuando el sacrificio
es.tudiantil floreció gallardamente, después del tronar sonoro de los fusiles
del gobierno, escuchamos u:ia voz de aliento, que desde lejos nos enviaba
su eco fraterrial. Eta vuestra voz, -compañeros, que llegaba hasta nosotros
saturada todavía de las xáfagas heladas dcl Altiplano. Y en vuestra voz,
venía sintetizada la protesta vibrante de 1a patria nueva, de esa patria que
forjaremos. a costa de martirios y de heroicidades, en campañas futuras pot
la genett1d6n de Bolivia,
Y alth1 a corno 1-a marcialidad erecta de IlJitnani, vuestra voz resonó en
todos los confíncs de la república, haciendo sentir en todas las conciencias
cotrientes de justicia nueva, de sectimientos cívicos mejores, de amplio espÍ·
ritu de tolerancia.
Hoy, al enviaros desde 1a sombra de nuestros dal.l$tros universitarios,
una palabra fraterna: de reeonocimiento, os invüamos a saludar de pie,
con nosotros, 1a aurora refu!gente del segundo siglo de la pat:ia, que será
gmndc, que será feliz y que será dkhosa, como lo soñaron ayer nuestro,,
libertadores.

88
PANAMA, 1926
INVITACION AL CONGRESO
ES1UDIANTIL BOLIVARIANO

L INVITACIÓN. La Federación de Estudiantes de Panamá in\,ita categórka-


mente a todos sus hermanos d.e Hispanoamérica a constítoit en esta dudad
tltl congreso bolivariahO, cuya inauguración hase fijado pru;a e! día 22 de
junio del año 1926.
11. A 4úiénes se invita. El llamamiento hecho por k Federación de Es·
tudíantes dé Panamá, comprende al elemento estudiantil de Arge:1tina,
Bo]jvlil., Brusil, Chile, Colombia, Costtl Ric3, Cuba, Repúoíica Dominicana,
Eruador, hks Filipinas, Guatemala, HaitÍ., Hondc:ras, México Nicaragua,
Paraguay, Peró, Puerto Rico, Salvador, Uruguay y Venezuela. Los delega-
dos de estos países idénticos en asp.iradones, ~endrán todos iguales oportu·
nidades y derechos: en el congreso estudiantil bolivariano. La inclusión del
Bra$ll entre ellos se explica, pues ta::ito la r-azón como la experie::icia procla-
man que el vigoroso pueblo del Amazonas .es hermano e11 luchas e ideales
de los que forman la América Hispana.
Al mismo tiempo, la Federacíón de Estudiantes de Panamá hace una
invitación especial a los de España, Portugal y Estados Unidos de Norte
América. Es necesario, por una parte, que ellos adquieran noción exacta de
fas orientaciones espirituales de la juventud hispa:.oamericana; y por otra,
que ésta conozca también exactamente el sentido de la campaña de acerca-
miento que desartolla:1 los iberos y las tendencias del propósito pan;,.meri-
caní.sta que propagan los últimos.
III. Quiénes invitan y por qué, Podría insinuarse que no siendo Panamá
un ce.ntto de tradición universitatla como lo so:1 México, Lima, Santiago
de Chile, Bt.-en.os Aires o Montevideo, no debería q·.üzá serdr de asíemo al
futuro congreso. Con efecto, en 1a veint.ena de aOOs de república que lleva
vividos Panamá, no le ha sido factible la fundación de una UniversídaC,
que sólo existe en proyecto. Hay ape~as una facultad de derecho y dendas
pofüicas, otra de farmacia y varios cursos superiores de especialidad.es, radi-
cados todos ellos en el íns.tirutc nacíonaL Y es en é.ste donde, fío obstante
lo dicho, palplta inqdernmente esa alma estudiamil de las urbes universi"

89
ta.rías, factora de revoluciones como la de Córdoba, de movimientos pletó-
ricos de tuerza como los re<:ientemente ocurrídos en Cuba y Perú, genera-
trices del pNvenir hispanoamericano.
Los estudiantes de Panamá, que vibran al unísono ton los de 3:ispano-
amédca, que sienten idénticas necesidades espi:itua1es y p:.1e<len satisfacer-
las con igual pujan.za, son aptos a la vez para aprovechar la gran experiencia
u:1iversítarfa dé sus hetmanos más avanzaéos, para cooperar en la solución
de los comunes problemas.
Es atendible, además, la excepcional si:uación geográfica <ld istmo de
Panamá que Bolívar en sus sueños de unión vefa <:omo nuevo Corin~o, punto
natural de confluencia y comunión de toda la cuhur-a .indohispán:ca.
la convocatoria que hace la Federación de Estudia:Jtes de Panamá está
justificada tanto por :a signífkació:'l espiritual de quienes la lánzan, como
por los motivos mismos del congreso, que pasamos a exponer.
IV, Motivos del congrew. Li1 humanidad vive hO)' una época de ttansi-
dón agitada y derve::.cente ro:no todos esos momentos históricos en que se
opera el vuelco de un sistema social o el derrumbe de una ideológfa para
instam11.: el predominio de otros. De la conmoción más violenta quizJl que
haya sufrido el mundo, emergieron corrientes de icbls c,:ue si ya antes" se
agitaban, sólo ahotfl se distinguen y chocan y luchan sin ce~r en su afán
de conquistar la sup.remacia. Una de esas tendencias. indudablemente: la
más noble y la que por consecuencia ha de triunfar, es la que impele a p~-
blos semejantes por sus orígenes, ideología y aspiraciones, a organizarse en
núcleos de gran extens.i6n y prepondera.<1da. Las fronteras arbhratias que
en lo actual dividen fa hum.anidad, se destruirán para dar paso a brnensas
masi,s agrupadss conforme a los anhelos de solidaridad universal que cada
día se hacen más definidos.
Entre esas fuerzas de compm:tación, resulta con rotundos contornos el
ideal hispanoamericanfata. La América de habla española, segmentada hoy
en n:.últiples compartimientos, encamína.\e hacia su identificación, Una re·
vista somera e inteligente de ia historia, que evidenciar&. la asombrosa con~
tinuidad con que entre ::10sotros ap2recen unos mismos conflictos, los mis-
mos problemas irresueltos e iguales necesidades lnsatisfeehas sólo que con
ligeras diferendas producidas por las naturale,; variantes del medío {l$ico,
nos: demostrnía elocuentemente la unidad de nuestro pasado y la comuni-
dad de nuestro potvenír 1 a despecho de todas fas momentáneas dlvergenciru.,
Pero es menester que el esfuerzo colectivo pensado y organizado haga real
esa unidad aprovechando para ello las experiencias pretéritas: en beneficio
del futuro. Porq:ie los grandes acontecimientos sociales no se efect'Jiln por
generación espontánea, sino que e,.;igen también la acción oportuna de la
mente que idea, y del mú:scu!o forjador de real!dades. Es preciso que los hi-
jos de está madre América se arrojen al encuentro de: un porvenir que se
anuncia luminoso; q:1e fortalezcan la conciencia de su destino hist6tko; y que
ronsoliden un cuerpo aut6ctono del cual queden excluidos tradiciones re-

90
tardatarias y prejuicios embarazosos del libre llltett:ambio de principios e
ideales.
Semejante labor !ocale efectuar a la juventud de Hispanoamérica. Ella
~ verdaderamente la deposítaria del anhelo de confraternidad que palpita
vitalmente e:1 el pecho de los pueblos indoespañoles. Ella, la juventud, es la
única capaz de darle relieve propio a la ideología de H.ispanomérica, de se•
ñalar sus aspirndones lejos dei tutelaíe mental y espiritual de intereses ex·
traños. Y e!la es, consecuentemente, la sola responsable de esa obra pror:ie·
teica de poner en efe.::tividad la cornuniór. de la raza.
V, Una fecha gloriosa. Grandiosa como es la idea de efectuar una asam·
blea juv~nil hispa:ioameticana, tiene un <:omplemento g:lot!oso en la fecha
escogida. El 22 de judo de 1926 se cumple él primer centenado de haberse
reunido en Panamá d congreso pa:i.ametkano en vínud de la iniciativa feliz
y los incansables esfuerzos de Simón Bolívar.
El genio es una anticiprteión: chispa fecunda y veloz que desprendida del
porvenir encímase aI presente y prende en un cerehro superior. Bolívar, ge-
n lo di:'" la libertad a!llerkana, vislumbró en lo fotcro que lll suprema coro-
nación de su obra, esto es, la oetennidad de las nacio:,ali<lad<-s rcdén crea-
das, no se obtendría sí1:-0 cuando tedas -ellas consolidaran una indesnuctible
federación de pueblos.
No le fue permitido, como no se lo es a ningún ger.io, gozar la crista11.za.-
ci6n en hechos de su generosa fantiísfa. El congreso de 1826, del que tan
grand.es realizaciones esperaba, fue un fracaso _ptovocado pot causas divers;;s
y conocidas.
Sin embargo, el ideal bolivariano, sigue vi.viendo, y cada día cobra m¡;¡yor
vigor porq:.,e los tropiezos jamás extinguen las corcepdones reivindicad.o-
ras, antes. bien, (>On su poderoso acicate. En las manos cariñosas y compren·
sivas de la juventud, se agita hoy la antorcha encendida po:- el Lfoertador.
El congreso eswdfo.ntil bolivariano seNl a la vez que un legitimo y ferviente
homenaje a Sirn6n Bolívar, m:: paso de avance d..erto en la senda que condu-
ce hada b América una libérrima, hada esa América rnar:nríllosa q·.Je abta-
zará de Río Grande a Tierra del Fuego,
VI. Espíritu del congreso. La Federación de Estudiantes de Panamá
quie:e que el cor:greso estudiantil bolivariano prospere dentro de un arn·
bJente de espo1:tánea cc,operación que envuelva el rniyor mJmero de oo:ll-
boradotes.
No sería, en verdad, obra permanente la suya, ni tendría mayor ttascen·
d.enda que la de esas profusas tertulias internacionales, inventadas y lleva-
das a e-abo por 1a mentira diplomática, si se cometiera la iocongruenda de
enmarO!fJo dentro de pautas y estipulaciones pteconcebídas. Múltiples se-
rán !os tópicos para elucidar en el seno propicio y franco del anfictionado
estudiantil, y es menester que las determbaciones finales sean acordadas
con toda libcrta<l y con la afluencia de opiniones.
Así, pues, desde la escogenda de los temas que servirán como punto de
arranque de la discos.ión, la cual se hará me:dlante una eneuesta internado-

91
nal; hasta d dictamen definitivo de los trabajos que se remitat:, tocia la obra
dcl congreso habrá de ser producto del esfuerzo con)unto de todos los esti..:-
diantes his;>anoamericanos que abracen con etttiño la idea prohijada ¡mr la
Federación de "Estudiantes de Panamá.
VII. Comisión organizador/1. La finalidad de la comisíón organizadora,
que ya funciona, es obviar el camino a la celebración del congreso, despe-
jar las dificultades que necesariar:iente se presenten, e !ndkat la tendencia
hada la factibilidad de las resoluciones que se adopten. Dividida fa labor
de la comisión en vari,H secciones racio~1almeme delimitadas, co:isultatá
la multitud de detalles preliminares que se revelen y resolverá numerosos
problemas prevíos de organización; de suerte que el congtcSQ estudiantil bo-
livariano podrá, desde sus inicios, consagrarse a la óbra trascendental que
le corresponde efectuar.
Es de esperarse, por lo tamo, que d resdtado flna.1 sea producro amén~
tico del pensamiento hispanoamericano, exenro de la influencia perniciosa
de ideologías extrañas: y gastadas; y que las conclusiones que se formulen
llevan dentro de sí el dinamismo necesario a su cumplimiento. O, en otras
palabras, que el congreso est:idiantil bolivariano marque el ocaso del ver-
balismo irrito y el momento y lugar en que rn.:esm1s comunes aspiraciones
e:r:1piettn a concretarse en realidades venturosas.
VIII, Prohfrmas para tratar. Tres clases de prob~eroa'S esenciales re-
querirán ia atenc!6n de] congreso sociales, internacionales y educacionales-
estudiantiles.
El hisp.moamericaniwo es un ideal de justicia. Siendo así, es imperati-
vo de qníenes lo ptopugr,an buscar los modos de ;lOnet en acción los prin-
cipios de la justicia social. Deben los estudiantes abocat el estudio de los
problemas económicos que hoy preocupan a toda la humanidad. En este
orden, las activldades del congreso han de encat:zan;e en un sentido ptacti•
cista. Ya otras asambieas han oousíderado extensamente el problema y for-
mulado algunas CQncluslones. La tutea es, pues, refor,..ar tales mndusiones
con otras nuevas y determinar los métodos pata su prncticabiüdad.
En el campo de las relaciones actuales entre los países índoespañoles, apa·
recen diversos problemas cuya solución, hasta ahora peligrosamente dife.
rida, cumple encontrar. La sinceridad con que actúa la iuvent::.d, su c.n:en-
c:11. de reservas interesadas y su despreocupación de toda suerte de prejuicios,
la capad!an para enéarar la discusió:l de cuestiones que precisa resolver en
el ptesente porque 5erfa perjudicial y cobarde emplazarlas: para el foturo.
Sfo restarle :importancia a las anteriores, !a obra. más cara a la juventud
es la revisión de los problemas educado:iales y la refornu universitaria. No
puede considerarse definida la ruptuhl con el pasado mientras no se susti-
tuyan Ios caducos métodos educativos que hoy priman. La m.1e\•a ideología
debe penetrar antes de todo en :as aulas donde s:e mueven v:vameme los
hombres del porvenir. La reforma unlversitaria es una exigenda perentoria
de los tiempos actuales. Hay que encamínar nuestros mejores esfuerzos hacia
la construcd6n de la universkL:icl del porvenir, centro y motor, alfa y omega

92
de todas las actividades sociales, expresión de la ideología que está en ges·
taci6n en el seno de Ll América Hispánica.
IX. Palabras finales. La comísi6n organizadora del congreso est:Jdiantil
bolivariano de 1926, en n-0mbu y representación de la Fedetación de Estu·
diantes de Panamá, M dejadó expuestas sus idea.-,; cardlnales en el áSunto
que la ocupa.
La Comisión Organizadora del Congreso Esmdíantil Bolivadar..o declara
que al solo anuncio de sus propósitos, propicio ceo ha respondido en casi
todos los países híspanoameticanos. Voces acoge<loras, palabras de estímulo
l!éganle de toda\ las direcciones. Peto es preciso centuplicar el entusiasmo
y traducirlo en gestos efe.:tivos. El tiempo es de actuar: que la m;:;chachada
estudiantil redba con amor nuestra invitación, que medite las razor.es con-
tenídas en este manifiesto y que todos a una aporten a la realización de la
idea el tesoro de sus ardores y esfuerzos.
La C, O. del C. E, B. saluda espiritualmente a todos sus compañeros de
la América. española y espera que en junio de 1926 el anfictionado es.tu-
diantll plante, bajo la advocación triunfal de S!rr.ó;1 Bolívar, los cimientos
del edificio de la solídarídad hispanoarnerkan11 en cuy¡1 cú?ula destelle el
lábaro receptor de las palpitaciones de la raza que se e..xtiende dt,sde la ücrra
de Juárez a la de Sarmiento.

9J
PERU, 1926
PLATAFORMA DE REORGANIZACION DE LA
FEDERACION DE ESTIJDIANTES

1, Lucha cons!ttntl' por fa Reforma Ufliverstürria

a) Defensa de la autonomía de lru;. nniversidades.


b} Amonomfa de las escuelas especiales o su transformaci6n rn facultades
de la Universidad mayor,
e) Pattkit>ad6n de los estudiantes en la dirección y orientación de sus res
pectivas universidades o escuelas especiales.
d} Derecho de veto por los estudiantes en la elección de los rern::ires de las
m:iversidades y directores de las escuelas especiales.
e) Renovación de la docencia universitaria mediante el ejerric:o de! dere<"hó
de tachas,
f) Renovadón de los métod(Js pedagógicos.
g) Voto de honor de los est'Jdiantes en la provisión de las cátedras.
h) Incorpor.idón a la ;,mivers!dad de los valores exrra~cnivers}1arios.
i) Creación de nuevas dtedtas en las facultades, que ponga a la universi-
dad peruana a la alrurn Je h,s nuevas eottientes de la de-ncia,

2. Adherión al ,wcvo eJpíritu de la época


al Sodili:w.dón de la cultura: Universidades Populares.
b) Solídatídad permanente de la masa estuCiamil con el indio y el pro!eta,
riada, en sus reivindicaciones.
e) Homenaje anual, el 23 de mayo, a los héroes de la juventud perua;:a;
Los mártires, los desterrados,
d) Ptesidenda de i':onor de la federación de estudiantes de los presidentes
ex!llados, Víctor Raú[ Haya de la Torre, Manuel A, Seoane, Luis F.
Bustamante.
e) Impulso de fa liga t1ndimperii1Iista organizada por el comité federal
anterior.
f) Forrnaci6n de un ateneo de la juventud intele<:tual del país.

95
ARGENTINA, 1927
INVASION DE NICARAGUA

I
LA FEDERACIÓN Universitaria de Buenos Aires resuelve hacer un Ilamt1•
miente a la opinión pública argentina para inidat una intensa campaña ante
lm poderes públicos, cuya Hnalí.dad inmediata :.erá red amar una pronta
sanción, de la legislación del petróleo que ponga a cubieto la riq1.1eza fuiura
mús vital del país. de toda a0sord6n por parte de J.as empre:$as y gobiernO;i
norteamericanos,
Resuelve también otganizar mitines ptlbhcm en los teátros de la .::apital
y designar en su oportunidad ;1 los oradores- ,,;n(versitarins que harán uso
de la .;,a.labra.
Al tomar esta tesolución, la Federación Universitaria de Buenos Aires
lo hace por considerar que ella es una insdta<:i6n que refleja la opinión
estudiantil sín distind6n de partidos políticos o de definiciones ideol6gicas
socia.les.
La intervención de Estados Unidos en Nicaragua es un acontedmienw
que debe conmover a todos los sectores de la opinión pública argentimi y
la política expansionista del gobierno de Estados Unidos impHca un peligro,
aun cuando remoto, digno de pre•,erse, pata la 5úberanfo nadona1 y la libcr·
tad de nuestro pueblo.
Por ello, la Fedetación Ur.iverr.lrnria de Bucr:os Aires propiciará tndo
movimiento encan~inado a estrechar los vínculos de fa comunidad latino·
americana, sin descuidar por dlo los problemas inmediatos que plamea el
capitalismo yanq:.il en nuestro país.

Il
El Círculo Médico Argentino y Centro de Estudiantes de Medicina, de.
data, que, frente al atentado perpetuado por el gobierno de los Estados
Unidos de Norte América contra la soberanía de la tepúblka de Nicaragua,
cabe evoc!lt el sentido continental de los fundadores de la independencia de

97
las naciones. de A:néríca. y retornar aquellc.& visionurios principios <le unidad
entre los pueblos, acentuando ru;.Í la persondidad de la nueva generación en
su lucha contra la _política dísgtegadora e imperia!ísta del gobierno estado-
t:nidense.
La comunidad de orígenes y de destbos históricos y el riesgo de vasallaje,
nos imponen el mantenimiento de una soEdaridad contincn:al que, afomzada
en la gravitación de las fuerzas mora!e~, arbitre los medios pa::a poner di<;:úe
a la violer.cia del jmperiall:sruo económico que avanza.
La ocu;,adón de Nicaragua por fuerzas navales y militares de los Esrn-
dos U:Udos, ordenada po1 su gobierno, constituye la más flagrante violación
de los principios jurídicos sobre los que reposa :a indqendeccia de los ;:me·
blos y su derecho a darse gobierno propio, como :.isimísmo contruría y
ofende los cor:ceptos democráticos sustanciales de las soberanías que han
proclamado Washington, Linroln, L,3 Fayette y Debbs er: los Estados U:lÍ·
dos; Morer.o, Echeverría, Sarmiento, Alberd! e Ingenieros en nuestro país.
El atentado comra la soberanía del pueblo hermano nkatagüense es el
desmentido más categórico a la libre determinación de los pueblos g·.1e sus-
tentara Wilson ante el mundo, y que las naciones de América Latina creye,
ron de buena fe como exteriorización del pensamiento general del nobíerno
de los Estados Unidos. Pero la tender:cia imperialista de su capitalismo todo-
poderoso y la polítict1 invasora del gobierno, ,;;:ue es su agente ?olitiro, al
hoUar la oobcran(a de pueblos tr:ás débílei; impone a nuestra condrnd.a el
abandono de todo confianza en esa política internacional.
El episodio de Kka,agua, promovido en realidad no por la Casa Blanca
sino por la banca de Wall Sueet es una de las tantas manifesrndones de la
política imperialista de: norte impuesta a Cuba para limi.rnt su independen·
denda. la posesión de Puerto Rico y el desmembramiento de Colombia, b
anexión de gran parte de territorio mexicano como indemnízadón ¿e guerra,
la posesíón militar de Haití y Santo Domingo y tantos otros atentados, son
slgnos de unu misma p<,líüca. El peligro se cieme también sobre todos los
pueblós de Amérka del Sur. Estados lS.nídos opera en ella con la conocida
polírial del er.1préstito con que se hipoteca la independencia de las naciones,
primera fase del domir:.io "colonial" que le permitirá luego ''intervenir"
so pretexto de defender "sus" intereses comptometidos o de resguardar
"sus" aduanas o "sGs" receptorias tiscales. Nuestro país no está exento de
!os pd.:gros de esta situación y en las últimas noticias públicas nos hablan
de la gravedad que impothl para nuestra soberanía el av.;nce de una pode-
rosa compañia en la conquii.;ta del petróleo. A quince mll Millones de pesos
asciende ya la inversión de capitales est;,dounidenses en cor.ceplo de en:prés-
titos y exp1o~aciooes en los países del continente.
1..-0s jóvenes sentimos una grave responsabilidad ante estos hechos y el
Centro fütudiantes de Medicina siente la imperiosa necesidad <le procestar
ton indignación ¡,o: estas nuevas formas c!e la dominación imperialista,
comtlbuyendo a fijar así la posición espiritual de la juventud argentina en
este momento histórico, ante los sucesos de Nicaragua.

98
Resuelve también solicitar del gobíerno .argentino ínfluya -en el sentido
de resguardar la soberanía de una nadón hennana de Améric.a Latina; pro-
pici~r desde h Federación Universitaria de Buenos Aíres ,m llamamie:ito
solidario a las federadones estudiantiles de t0do el mundo y fa realización
Je un acto público de desagravio, por 1a libertad de los pueblos contra el
avasallamiento imperialisra del gobierno y fa plutocrncia norteamericanos
coaligados, y solicitar, además. y eJtp:tesamente, el pronunciamíento de la
Federación de Estudiantes de Estados Unidos (Natíonal S::udents Federa-
tlon} que acaba de solidtar vincula.ció:; con los estudiantes argentinos y que
no habrá de de,,en¡:;af:arnos en nuestra Lindada esperanza de que la juventud
éel pueblo de la declaración de Virgínia, y de Washington y de Lincoln,
ha de responder debidame::ue a este llamamiento por la justida y por la
dignidad humanas,

¡¡¡
El Centro Estudiantes de Derecho de Córdoba protcsm contra el imperia,
lismo norteamericano, cuyas últimas expresiones --las vías: de hecho en
Nicaragua y el empréstito Morgan en la Argentina-, anuncian la inminen-
cia d.el rJesgo q\:e a todos ame:1aza. C'.omprados por el dólar, Mgazmente
envueltos pot las redes insidiosas de la pclitka exterior de la Casa Blanca
o materialmente reducidos por su foer<La, el mismo destino nos espera,
Pero "sólo se compra !o que ha sido puesto en venta", sólo se engaña a los
tontos y sólo se derroca a quienes se sienten vencidos.
La incuria propia crea la gana:icia ajclbl y la debilidad es incentlvo de
imperialismo. Para >Jorteamérica somos únkamer:te :.m n::ercado pródigo
y fecundo: pero somos un mercado para la industria aiena por carecer de
una prop.ía. Lan;:amos empréstitos para restaurar lo; dineros invertidos en
:as campañas e!ectorales y para apt·esutar el provttho del negocio público.
Entregamos el tesoro diab6Iico de los yacimientos petrolíferos por !as vías
torruos«s del cohecho. Y cuando la obra propia, terminada con la colabo-
ri.ción ajena llega a su remate, leva::itamos ~a protesta, iraci.mda contra el
imperialismo estadounidense. Aun par.i la hora de la protesta ne faltan voces
pen•masivas que ater:úen fas responsabilidades de Mr. Kellog con la telaraña
de 1as distandas y la oficiosa intervención de los bolcheviques. El dinero
de! norte, para rodo akanz:1s

IV
El Centro Estudiantes de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en
presencia de une. sistemática et1mpaful llevada a cabo por el imperialismo
,.anqui con objeto de arrasar las soberanías iberoamericanas, ponie:xlo trabas
a su desarrollo político-económico, que culmina con el aten:ado a la auto·
nomfa de Niettragua, y Considerando.'

99
Que la jntervención de los Estados Unidos en asuntos internos de países.
iberoamericanos, representa una flagn;:1te prueba del es¡>lritu absorbente-
que anima a fa plutocracia del Norte;
Que el actual presidente de Nicaragua, señor Solórzano, al solicitar 1a
bochornosa intervención, inflige una afrenta a su patria, afrenta que es un
baldón para las <lemocradas iberoamericanas, cuyos destinos, íntimamente
ligados, los llaman a una compieta soHdaridad esf!iritua:, polltíca y eco-
nómica;
Que la libertad de las democracias ametietlnas se halla en peligro de
muerte por los audaces manejos del imperialismo yanqui, y por la ineptitud
de los gobiernos que tfranlzan y oprimen los pueblos de Bolivia, Perú, Ve·
nezuela, Btasil y Nicatagua, vendiéndolos por un pu5:ado de oro invertidos
en leoninas empres-as financieras;
Qo.e a. las nuevas generaciones de América corresponde el deber de abo·
carse al arduo problema de ia defensa de la integridad íberoamerkana en
su triple aspecto: espiritual, político y económico, oponiendo de inmediato,
con viril denuedo, abrupta valla a toda dominación, Resuelve:
l . En el día ¿e la conmemoración del 104 aniversario de la indepen·
deuda de Nicaragua, repudiar con energía el bochornoso acto del presídente
SolórMno, enviando una calurosa adhesión á la juventud de Nicaragua, en
esta hora triste de su hístoria.
2. Adherirse a todo acto de protesta a:tiva, haciendo un llamado a las
juventudes liberales, para luchar por los sagrados derechos de la Demacra·
da en América.

100
PARAGUAY, 1927
1
MENSAJE DE LA FEDERACION DE ESTIJDIANTES
A LOS HOMBRES DE LA NUEVA GENERACION

EN LA HORA difícil que atraviesa la Federación de Estudiantes, minada en


sus fundamentos por una bonda crisis moral, esta Junta Directiva juzga
de su deber apelar a la conciencia solidaria de la juventud estudiosa federa-
da bajo ses banderas, recordá:idole la trascendencia inmensa de su destino
hls.tórico, para inspirarle nueva fe '! nuevos bríos en el camino azaroso de sti
realización.
Los deplorables sucesos tenidos ~ugar en el seno de la Federación, lejos
de ser para nosotros motivo de desaliento, deben servir pata fortalecer
nuestra convicción de hombtt:s nuevos, definiendo l:a disidencia entre los
dos bandos: tradicionalmente opuestos que se díspuran la dirección espitít..:al
de la joven generación. Los que hemos asistido de cerca al desarrollo de
eros sucesos 1 provocados con d auxiUo de los más indignos recursos de la
política criolla, hemos llegado a cornpre::der el significado cabal Ce los acon·
tedmientos y reconocemos que la desafillad6n Je los gremíos universit11·
ríos responde a una necesidad ineludible de Li evolución ideológica realizada
en los últi;r¡o~ años por el ebtudiamado de los ínstitutos ~ enseñanu se-
cucdarios.
Es necesario que nos demos cuenta exacta del sentido real de lo ocurrido.
Creemos llegada la hora de afirmar el 1ucimiemo de una Nueva Geneta·
dón en el Paraguay. Una rweva condenda se está forjando en la fragua de
las inquíetudes, 'Siempre puras y elevadas, que atormentan el espíritu de !.a
juventud. Nuevas idealidades han hecho »u elltrada en e1 alma de la muche-
dumbre enudllmtil, que cümieru:a a abrirse al soplo de las rnoderr.ás <:orríen-
t~ espirituales y a agitarse a impulsos de irresistibles factores. del dinamísmo
social. Un gesto de rebeldía, enérgico y po1ente, parece sacudir su orga,
nismo precozmente envejecido y su frente otrora abatida se yergue atU,ída
por un deste:lo de h.:.2 que rompe las tinieblas del horizonte, anunciando
la proximidad de un día más feliz pata la huma;i.idad dctepcionada.
Cunde la insurrección del espfritu juveniL Es el síntoma de que pisa los
umbrales de la historiü una generación que túmpe el ritmo bnbítual de los

101
acontecimientos, cortando los ligamentos que la atan a 1a generación madre,
para proclamar su autonomía de críterio frente a los principios y las normas
que gobiernan e[ régimen social de la actualidad. Al hacerlo, la juventud
deja de ser una fase incomplcrn o anterior de la especie humana, un apén-
dice tributario de la generación adulta, un retoño del pasado, y surge enton-
ces la disidencia espiritual. Este es el conflicto que se plantea,
La nueva Junta Dire..:tiva rie la Federación de Estudiantes se dcdara con
orgullo hija de la Nuev2 Generación. Y esta pretensión se encuentra legi-
timada por el n:odo con que se operara su constitudón, habiendo sido im-
puesta por el voto unánime de los estudfanres de lQs colegios secundarios,
normales y comerciales, que en estos tnon:entos ostentan y monopolizan
el patrimonio motal de fa Nueva Generac!ón paraguaya. ~as, he aquí que
los centros universitarios rompen sus relaciones con esta Juma, ded.ru:ando
no querer solidarizarse con s.u oríentadón ideológica. Con esto, no hacen
sino poner de manifiesto su disidéncia con el ideario de la Nueva Genera-
ción, separándose de ella para volver las espaldas a la corrieme de la historia.
y piegarse a la .retaguardia del víejo mundo que se bate en retirada.
No ha habido, pues, división en el seno <le la juventud, sólo ha habido
una delimítaciór.. Tal suceder respondía, <lesde luego, a una ne<:es.ídad lógi-
ca; nosotros la habíamos previsto. La lucha entre la ideología cadoca y la
revolucionaria habla llegado a un gtado tal de intensidad y desarrollo, que
ya toda colaboración se hada impooible. Había sonado la hora de tn1zar 11
línea dívisotia; el deslinde de los campos ya erílc .impostergable; no faltaba
más que una defínición precisa de las respectivas posiciones. Llenadíi éSta
condición ¡,tcvia, vamos a presentar batalla a los últímos vástagos de la
vieja estirpe abolida.
Para esta lucha, la Federación de Estudiantes lla:na bajo bar:deras a los
roldados de la :-.!ueva Generación, alumnos de las inHitudones de enseñanza
unívetsinufa, militar, comercial, secundaria y normal. La deserción de los
gremios uni.versirarios ha engrosado las filas enemigas; pero nosotros no
debemos contar el número de nuestros adversarios. La rebeldía es, por defi•
nidón, la negación de todo lo que constituye norma para el vu!go concupis·
cenre: y rutinario. Siempre el pendón de la renovación ha tremolado en ma~
nos de las minorías de ava:-nada, El poder de las ideas vencerá la presión
<le númer<L Nuest~ foer-za reside en el empuje avasalkldor de la corriente
espiritual que nos ha lanzado sobre fa .ñrena del combate y noo ha exaltado
a los puestos ditcctivos de esta Federación. La trayectoria de la historia,
como la de un co:neta, dice en escritor americano, no puede ser desviada.

Kosotro$ creemos que la cultura contemporánea se halla comprendida en


un proceso fatal de dec.denda orgánica. Hablamos de la cultura materia-
lista que nos ha legado el Occidente, cuyos orígenes deben buscarse en el

102
espíritu racionalista y utilitario de la edad lJOsltlvtsta, cayos rasgos más
característicos los enconthiimos en los fenómenos económicos del índust:ia~
lismo, del maquinismo y del imperialismo, productos del régimen capita-
lista, y cuyo te:mhado fina.1 ha sido la última guerra mundial, ¡;¡ cuya ierrí·
ble sacudida la Nueva Generación latinoamericana despenara de su sueño
y pcrdbiera la imulción de m misión histórica.
Hoy ya .se vislumbran los tenues reflejos de un nuevo ddo wltural 1 que
no tatdará e:i abrirse paso a t:avés de la condenda de los pueblos. El siglo
en que vivimos, se prepara y se viste ée gala para asistir a la ftesta de un
segu:ldo Renacimiento, que devolverá al hombre su d.ig_:iidad y Ia dicha del
vivir, emar..cipaudo los valores espirituales de las contingencias de orden
material Las novísim:1s conientes filosófo:as nos ptedio::n el advenimiento
de una cultura que sabrá condliat los intereses de1 alma con los del cuerpo,
de una cultura verdaderamente humana, y la Nueva Generación se apresta
a servirle de heraldo y paladín.
A ella, más que a nadie, le lncurnbe este deber, no tan sólO por ser la
juventud el nervfo motriz de las transformaciones sociales, sino, ame todo,
por ser ella el sujeto ditecto de fa educación. En efe<:to, cultura y educad6n
designan dos conceptos estrechamente emparentados; ambss obran y ::eco-
bran reclprccamente entre sí corno causa y efecto al rnls!Tlo tiempo. No se
puede pen~r en operar un cambio en kis fund;;imentos de la cultura sin
modificar sustancialmente los principios en que descansa la educación, Es
a una reforma radical dd régimen e(!ucativo que deben dí!lgit'1:le por com,e-
\'UCncia, los esfuetz0s de la Nueva Generodón.
La Reforma Universitaria concreta y resume en este sentido nuestro
programa de acd6n, que es programa de cultura, El "reformismo" define
1mestt"J filiación ideológica. En éste marchamos acordes con las juventudes:
universitarias de la Argentina, de Chile y de BoUv1l, del Perú y de] Ecua-
dor, <le Colombia, Cuba y del Uruguay, que se han ndherido oÍ;cialmence,,
pot :intermedio de sus respectivas Federaciones, a los postufa<los de fa Revo-
:ución Universitaria.
Debemos advertir, sin embargo, que este movimiento de extensión con-
tinental, no se limita. por cierto, a una simple renovación de orden educa-
cional, teniendo además proyecciones de vasto alcance en el campo de !a
política, de In economía, del derecho, de la moral y hasta del arte. La
:;ultura comprende todas las esferas en que se manifiesta 1.t actividad del
esp(ritu humano. Por tanto, no pueden serle ajenas sus realizaciones en el
otden jurídico, político y económico. Al sostener la necesido<l de un cambio
esencial en los basamentos de nuestra culti,,irni afirmamos al mi$tnO tiempo
la necesidad de efectuar untt :-ectífiC"..tdón en los conceptos que inspiran lit
organízad6n socí.al del presente, cimentándola sobre un ide0l ético de coo-
peración y de concordancia entre todos los hcmanos.
No somos socialistas ni comunistas ni anarquistas: Somos Reformh.tas,
en la accptad6n especifica de esta locución y en su aplicadón al problema
universitario. Nunca debemos prof:aoar el claustro de la ciencia con ?rédi-

10,
cas demagógicas y damores multitudinarios. Como jóvenes, no creemos
en el derecho de dam.:r nuestro vetbo de rebeldía, y de clamarlo bien alto
y fuerte, en las boaicalles donde el pueblo congregado en parlamento,
promulga la jU$tkia del porvenir. Como estuditmtes, nuestra visión se
orienta preferentemente hada una finalidad de cultura que, por más atin-
genda tenga con la politka, nunca debe serle subordinada. La Universi-
dad no puede ser degradada ai ,rango de un simple medio o instrnmento
para la consecución Ce fines extraños a su misión educativa. Y si bien es
cierto que las instituciones de alta docencia cumplen, a más de aquella tarea
de índole pedagógica_, una trascendente fondón social en cl seno de la colec-
tividad, lo hacen en vista de un fin de culturizadón, pero no de proselitismo
sectarisu.
Como jóvenes, soe'los libres de pn)Í-esar cualquiera doctri::ia que nutre
un anhelo de emancipación humana C.omo estudiantes, óebemos sentirnos
patre integrante de la institución de enseñanza y soadarizarnos con ~us fines
proplos, posponiendo n·.i.est~·as convicciones personales a los dictados supre-
mos de la cu)::ura, último tin de toda enseñan?.a, En virtud <le estas consi-
deraciones y en discordancia con muchos de nuestros ,:;amaradas luinoame-
rkanos, afirmamos que la Reforma Universitaria, antes que un prob:ema
social, es en problema culturaL
Protestamos al mismo tiempo contra :a aserción formulada por algunos
autores del Rfo de la Plata, de qae la iucha de la Nueva Generación por la
implantación de la reforma, ~ una parte o un aspecto pttuliar de la lucha
de clases. Nada más errado que semejante suposición. Si rendimos home-
naje al ideal ético de la justicia social, lo hacemos en nombre de 1a rultura
y con absoluta independencia de los factores econ6mioos que determinan la
lucba entre las clases ricas y las pobres. El hecho de que nuestros ideales
culturales sean concurrentes con las nspm,ciones reivindícatorias de los
trabajadores, no constituye sino una feliz cofacidenda, que celebramos en
alto grado.
EI imperativo del momento históríco manda qy1e nos acerquemos al alma
del pueblo. Sólo as! el movimiento reformista ha de adquirfr, en nuestras
manos, la significadón soc!.al que !e ha caracterizado desde sus primeros
orígenes, en todos los países de la Amétíca Latina. No olviiemos, sin em-
bargo, que esta signifia\Ción social tan sólo representa una faz p;;itt!.cular
de su más amplia y elevada significación cultural, en la que se cifran y re-
sumen rodas nuestras aspiraciones: ideológicas.

Táles son los p::indp!os en que esta Junta Direcriva de la Federación de Es.
tc:díantes se declara inspirada.
Es la profesión de fe de la Nueva Generadón.

104
Nada hace que para la realización de tan nobles idealidades, no conte-
mos con el concutso de los centros universitarios, Recordemos que la Re-
forma ha fracasado en el Río de la Phta por c;1usa de haberse pretendido
reformar la mentalidad de los jóvenes después de dejarla domenicar en los
colegios normales y secund2rios. Nuestra misión consiste, pues, en adies-
trar al ejército de la Nueva Genernci6n para la batalla decisiva a librarse
en las aulas de la Universidad o también, fuer2 de ellas. La redención espi·
ritual de la javentud paraguaya, diremos parodiando a los revolucionarios
de Córdoba, será la única recompensa de nuestro esfue.rzo.

105
II
POR LA REFORMA UNIVERSITARIA

HA SONADO 1a hora de que la juventud universit:nia dd Paraguay, desper-


tándose de su prolongado sopor e incorpot:indose en actitud resuelta frente
al viejo daustro cnmohecidiJ gue amenaZ3 derrumbe, se apreste a teme~
diar mal tan grave para el porvenir cultural de nuestra nacionalidad, yenclo
a buscar en fos fundamentos de la institución las causas de su actual deca-
dencia para erigirse ella misma en el arquitecto de un nuevo edificio más
s6li00 y más bello, por cuyas aulas soplen vivificantes las auras de una re-
novación espiritual inspirada en un fecundo y redentor idealismo,
La juventud estudiantil, que ;.-a ha llegado a forjar con in1digente es-
fuerzo la imagen ideal de la Vniversidad Libre, encontrará en ella su guía
para la realización de la magna labor conHructlva a emprender, labor no-
ble y frucúfera que :XI implica la necesidad de bruscas demoliciones, sino
que requiere el esfuerzo consciente y perseverante de todos nosotros, al
objet(l de levantar el :reeio andamiaje de la nueva casa, contra el cual ha-
brán de estrel~arse en impotente embate todos los preíuicios de la rutí!lá y
de la ignorancia, que hoy encl).entra su ptfod.pal refugio y biluatte en la
sombría teconditez del viejo claustro.
Para esta grnndiosa obra de reconstrucción os llamamos, compañeros,
Sofiamos ec erigir un edificio q..ie tendrá contornos de monumento en
la historia de nuestra Incipiente civilización. Y en esta obra sólo aspiramos
a trabajar corno obreros, hombro a hombro, con nuestros compañeros de
labor. RAFAEL ODOONE, ÜSCAR A. ÚEDY'f, SALVADOR V!LLAGRA M. lsá:BEL
LLAMOSAS, HúRAC!O fEF.:",!ÁNDEZ, Ü!IDULIO BA:RTHE, ROGEL10 füPJNOSA,
EFRAÍN CAROOSO, HUMBERTO AMAlHLE, ALBERTO ROJAS, Juuo c.
IRALDI
y EN!UQUE SosA.

106
III
DENUNCIA DEL h\l:PERIALISMO Y ANQUJ

1? Que el imperialismo económico es un fenómeno de existencia indu-


dable y reconocido en la rea?id.ad de sm efectos por los mismo, teorizadores
de la polítka económica conservadora, si bien distintamente juzgAdo en lo
que respecta a la legitimidad de su acción y de sus resultados;
2<: Que el imperialismo financiero de los sind.katos. capitalistas de los
Estados Unidos de América es el más poderoso de lrn; tiempos presentes y
ha elegido po:r pcindpal campo de expforndón a los países de la América
Latina, llegando por vittud de un sistema de infiltración {}aulatina y me·
tódica a adueñarse de sus principales fuentes de riqoeza y a adjudicarse,
por esta vlfl, un cierto grado de predominio politko en Lu naciones afecta·
das, comprometiendo en forma notoria el llbre funcionamiento ¿e los
resortes de su sobeta."lÍa interna y hasta de su autonomía exterior, como lo
demuestra el caso del reciente atropello reilitar a. Nicaragua;
3': Qi.;e el peligro de su expaasión creciente e incontenible, ha engen·
d.rado en todo el contJnente- un vigoroso movimiento de rea1.."Ci6n contra el
imperialismo norteamericano, a euya cabeza se ha colocado la nueva ge-
nerad6n latinoamericana, especialmente la juventud universitaria, y del
cual participan notables economistas y e~tsdim.s de filiad6n conservadora,
como lo pruebi!n los redentes debates del parlamem;J argentino sobre la
cuestión de la nacionalización de los yacimientos petrolíferos;
4'=' Que habiendo el Paraguay permanecido, hasta hoy, libre de la ac-
ción del imperialismo ya:1qui, cualquier intento de favorecer deliberada-
mente su des.arrollo, medíante conces10nes fiscales u ot:a suerte de fni:nqui-
cias, por menos importancia y mayores venia:as que ofrecieren, implicaría
un verdadero aten!ado oontra fo soberanía po¡,ular y la independencia de la
Nación;
La Fede.táción de Estudiantés de1 Paraguay, acuerda:
1':' Tfacer pública su reprobaci6n a la actitti.d del Congreso Naciorutl con
referencia a la sanción de la ley de concesión portuaria, que, a más de
violar el espíritu de la ley fundament.al, abre la p,..rerta a la acd6:t Jmperia-

107
lista clel capital norteamericano, otorgándote el derecho de explotar d único
puerto <le la República por el lapso de una década, con h expresa ptobabi·
lidad de obtener una prórroga in<leficida luego de vencido el plazo.
2~ Apoya:: fa iniciativa de la Sociedad de Resistencia, Oficiales, Albañi·
les y Anexos, tendientes a convocar un congreso de obreros y estudiantes con
el objeto de orga:'liuir la resistencia contra dicha ley.
3~ Transmitir un voto de reconocimiento a los periódicos locales Rebe-
lación, La Democr,u:ia y La Nación _por s:i defensa de lo!> derechos del pueM
blo paraguayo y dirigir un llamado a la prensa nacional invitándole a seguir
el ejemplo de aquéllos,

108
PERU, 1927
BASES PARA LA REFORMA DE LA
UNIVERSIDAD DEL CUZCO

PRINCIPIOS

I. LA UNIVERSIDAD del Cuzco es un centro de estudios superiores dirigido


a la formación de las capacidades encauzadoras de la vida colectiva, en las
múltiples esferas de la actividad general y particular.
II. Proporciona el bagaje técnico para las profesiones y oficios, la orien-
tación de éstos y aquéllas en el sentido de aprovechamiento de los recursos
físicos y las energías sociales del país, y provoca la difusión popular de la
cultura.
III. Como centro de elaboración de ciencia nueva, dirigirá los estudios
a investigar nuestras particularidades mesológicas, desde el punto de vista
de todas las disciplinas. La Universidad creará, de este modo, la propia con-
ciencia social de este sector de América.
IV. Integran la Universidad, facultades, institutos y secciones de diversa
naturaleza, ya de tecnificaci6n, ya de ciencia pura; mas, preside este con·
junto el sentimiento de la unidad del esfuerzo superior por la cultura.
V. La Universidad del Cuzco adopta el tipo de la Universidad Democráti-
ca: la ciencia no es privilegio de clases. A las aulas universitarias tendrán
ingreso cuantos anhelan nutrir su espíritu, adquirir conocimientos técnicos
para el trabajo y la producción y dotar su personalidad de fuerzas inte-
lectuales.
VI. La Universidad democrática es el más fiel reflejo de la sociedad libre
que entrevemos como ideal de sociedades; por esta razón, la vida universi-
taria, animada por el vínculo de amor a la ciencia, debe estrechar, en el fran-
co intercambio de servicios, a los hombres de todas las profesiones, obreros
intelectuales y trabajadores manuales.
VII. La Universidad del Cuzco no sólo dará títulos académicos que con-
sagran cierta tradición colonialista, sino que expedirá también diplomas y
brevetes de expertos para el ejercicio de especialidades no menos nobles que
las llamadas liberales.

109
VIII. La Universidad realizará, en definitiva, el fecundo acuerdo cntte la
especulación y la tecr:.ificación.
IX. Esta Unive:sídad de puertas abiertas espera actuar en el me¿io na-
cional, aportando S'.! contingente de verdades y experiencias a la di~ucida-
ción de todos los problemas.
No limita su actividad a lo estrictamente interno, sino que prete:1.de ex-
tenderla por todos los confines de América, en la viva inquietud promete-
riora del nuevo cido cultural Amerindio.

PONENCIAS BÁSICAS

L Se declara la docencia libre como cooperante del profesorado titular.


El catedrático reduce sus -obligaciones al envfo del programa analítico de
curso a la facultad respocdva.
II. La enseñanza no se drcunscribirá ya a \a tarea meramente expositi
va de las materias del curso, sino que será en todo caso la elaboración con-
junta entre maestros y d!&eípuios.
III. El sistema de seminarios y conversado!:les y la práctica dentro y fuera
del claustro serán oblígatorios.
IV. Se sup.rin:.e el examen de fin Ce año como prueba definitiva. Bastará
la calificación d.e aptitu<l de cada curso por el <"atedrátko respectívo para
ser promovido al año supetfor.
V. Toda mmplacencia dolosa dd catedrático a toda injusticia al calificar
merecerán sanción punitiva aplicable por el Consejo Lniversitario.
VI. El alumno que pretendiese por medio!> vedado~ influir en la líbertaé
de calificación del eütedrátko sed suspendido o expulsado de la Universi-
dad, según la gravedad de la falta.
VII. El estud~ante que considere injusta su calificación, apelará a} vere-
dicto de sus ror.ipRfie:os de clase y si éste le fuera favotab!e remrrirá en
queja al Consejo 'Llniversitario. Si e] catedrático se justifica, el alumno
será suspenQ.do por un año 1 y si es probada la pmciaiidad de ag_'.'.él, el Con·
sejo suspeocerá del ejercicio de la enseñanza al culpable por el tiempo no
menor de tres meses,
VHI. Para obtener todo tírulo, diploma o brevete, el candidato deberá so-
meterse a un examen riguroso teórico y práctico con presentación de ur:
trabafo propio que evidencie fa aptitud y plena preparadó:1 del candidato.
Ninguna prueba tendrá durad6n menor de una hora.
IX. El doctorado exigit-á ¡neclsameme la presentación de una obra de
:investigación original. ~inguna prueba doctoral durará menos de dos horas.
X, La suprema autoridad universitaria reside en el Consejo que está mm·
puesto por !os deca:-.os de las facultades, los ci:ectores de los Instirutos, los

110
Jefes de las secciones y departamentos y los delegados de los alumnos, El
rector es pres.ídente nato del Consejo,
XI. El Rector y d Vicerrector serán elegidos en una asamblea constituida
por ddegaclos de las facultades, de los institutos, de los alumnos y de los ex-
alumnos graduados en la Universidad.
XII. La reefccdón del Rector exigirá n:;1tro quintos del total de míem-
btos de la asamblea.
XIIL Los "Doctores Honoris Ca'Jsa" pueden ser elegidoo. Re::mr, o cate-
dráticos títulares aunque carezcan de título profes:10n:iL
XIV, Deberá tenderse a que e: ejercido del rectorado sea incompatible
ron el de cualquier otro cargo de la administración pública.
XV. El catedrático universitario deberá consagrarse exclusivamente al
desempeño de su misión educaciva.
Para alcanzar este fin, el Esrndo y la Universidad, en su seno, procura-
rá..'1 al profesor .adecuada rema.
XVI, Solamente podrán ser puestas en concursos las cátedras que no acu·
mulen materias. Lo serán las que comprendan un máximo de dos cursos
conexos,
XVTI - No habrá concotso con un solo opositor.
XVIII. Los et1tedrátio::is que se hayan especializado en la enseñanza, con-
sagrándose a determinadti rnatetfa, pueden obtener ?Ot designación de dos
terdos de votos del Consejo UniveNitario una comisión por un año para
perfeccionar sus nmodmientos en un ínstítuto ext:anjero. Los gastos de
viaje correrán por cuenta de la Universidad que seguirá aborumd.o su haber
al ca.tedrático comis:onado,
XIX. Será de forzosa consignnd6n en el presupuesto uníversit.trio la par-
tida anua} ¡}l)Ni dar cumplimienro a lo anterior, así como al sostenimiento
del interoimblo de profesores.
XX, Los catedráticos de la Universidad golarin de un descue:1to del 50%
en !o~ pasajeti de ferrocarril y vapor dentro de !a RepúHca y de pase libre
para las excursiones y comisiones de carácter científico que se les enco-
miende.
XXI. El alumnado tiene el derecho de intervenir en la elección de las au-
toridades universitarias y en fas de liberacione1, y acuerdos del Consejo y
de las facultades.
XXII. Las intervención regular del alumnado se reconocerá po.r medio de
las delegad.ones que acredüe ante la fu8snblea, el Consejo y las juntas de
catedráticos de <::a<la facultad,
XXIII. Se reconoce el mL<..tno dcredio de intervenir a los ex a}umnos gra-
duados en la Universidad, en la elección de Rector o Vícerrect0r, mediante
la ddeg1ldón que acrediten ante la Asamblea.

111
XXIV. Los alumnos podr.án 1:-,..aar uso de su derecho de ~olidta.r la sepa-
ración de un catedrático por órgano de rus delegaciones y fundándose siem-
pre en mctiV05 reconocido~ por ta ley.
XXV. Para ser delegado de los alumnos se requiere euando menos haber
concluido los estudios universitarios. Los delegados de los ex .alumnos gra-
duados, acreditarán, en todo caso, título profesional.
XXIV. Créense becas en las facultades, institutos y se<:ciones para esru-
díames pobres y meritorios.
XXVII, Los alumnos que se hayan distinguido en su cartera e5tu&antil y
obtengan el grado o título en rondkiones sobresalientes, a elecrrol"! de- dos
tercios de votos por el (',0nsejo, gozarán como premio de una bolsa de viaje
al extranjero. Deberánse matrkular en cursos de su especialidad en un ins-
tituto superior que les expedhi certificados del año de estudios comple-
mentarios del Pos-grnduates. Estos profesionales estarán obligacio5 a servir
como maestros auxilines, no menos de un año en la Univer:,idad o institu-
tos de ella de?endientes.
Serán preferidos C'.'" la elecci()n de ca:edrátkos internos o accidentales.
XXVIII. Funcior:acl anaalmente en :a Universi.iád un Congreso del Ma-
gisterio de la Regi6n de los grados primario, medio y mperior en el que se
definan orier:rnciones educativas y doctrinarias ínt:mamente conexas ron
el carácter ético, r.i.e;1tal v ef&tivo ambientes.
La Univers:dad ejet~erá control efecrjvo y moral y dirección cultural
orientadora en tocios los grados de la enseñanza.
Fo1tTUNATO L, He.atu:FA, José GABRrF.L Cosío, Lurs E. VARCÁRCEL,
J. U RIEL GARCÍA, LEA'.NDRO PAREJA, J. s.
At.6:E:R'l'O ARANÍBAR p., GARCÍA
RooR:ÍG'CEZ,

112
ARGENTINA, 1928
MENSAJE A LA NUEVA GENERACION

F..N LA necesidad imperiosa de mantener ]a confraternidad estudiant:~, de,


fenc!et sus intereses, luchar por 1a efoctividad de los postulados reformistas
y demás fines expresados en su constitución, se reorganiza en Córdoba ln
FederAción Universitaria Arger1tina. Desaparecido este organismo central,
cuando recién hubiera podido empezar una labor fecunda, pues era 1a ñora
en que la Reacción alistaba :,1.1 ejército y levantaba la muralla que impedirfa
el PllSO de las m:.evas ide\ls, el estudia.-::tado argentíc.o tuvo que reconcen-
trarse en sus federaciones locales, perdiendo fuer22, organización y hasta
entu.~Íasmo. Quizás es::o env.alemonó a los hombres que quedaban encara-
mados del viejo régimen, quienes, confabuladm. con clericales, conservado-
res, poderes públicos y a:gunos tránsfugas que ascendiendo en posiciones
descendieron en calidlld moral, cometieron atropellos, enviaron intervencio·
nes, dieron zarpazos cercenando algunas veces y terminando otras con las
ptimeras conquistas de h, Reforma. Los núcleos .,-studianti!es se deba.dan
bravfamente, aislados y débiles. Hubo époc:is en que, frente a la espantosa
y brtmil fuerza de opresión, la tristeza minaba loo ánimos y la angustia se
reconcentraba fiera en los pechos juveniles. En Le Plata subió la degradaci6n
a tal punto, y la ignominia cundió tanto, que la Universidad llegó a conver-
tirse en cosa feudal y su gobierno en tiran!a. En Córdoba 1a ignorancia, !a
$0tdide:t y el sectarismo ( ¡rpoderándose de recto~s, consejeros y profesores)
hideron tanto, que !a Universidad volvió a amoldarse a fas orientaciones del
instituto monástico de Treja. La Uníversidad. del Litera!, creaci6n de la Re-
forma1 cayó bien pronto en manos de la connarreforma y de los políticos:.
Estaba, pues, ansioso el estudiantado argentino de reconstruir su orga-
nismo central, y por eso lo hace en Córdoba, a diez años de ínidru:se la gesta
renovadora.
La Fec!eraci6n Uníversitaría Argentina frente al estado de descomposición
-de dos Uníversidooes, donde d espír.'.!U reformista se debate :rudamente con~
tra todas las formas de la opresíón y la ttacdón, quiere rerordar el estu-
diantado argentino, que estamos todavía en los comienzos de la bcha pot la

113
implantación de los principios que dieron nacimiento a una generación. Que
no obstante el estruendo clamoroso con que se saludara la inidaci6n revo-
lucionariá del año 18, el esfuerzo de la juventud idealista al defender sus
posiciones, !as ligeras conquistas obtenidas, el apoyo de sinceros luchadoteS<
y otros que tomaron la idea para adaptarla en forma grotesca y subalterna
a sus apetitos petsO!lales., la Reforma Universitaria no imprime aún el sello
de su eficiencia en fa Universidad argentina, Los postulados fundallY'..xitales
que se extendieran por América como un renacer de nuevas foerzi1s tyJes-
tas al servicio de una inquietud juve:1il que clamaba más h'bettad, más
rultura y más ciencia para los viejos Jnstítutos anquilosados, todavía per-
manecen como un contenído doctrinario sin aplicación, y por lo tanto no
han podido evidendu la grandeza y fuerza que le asígruimos. La injerencia
estudiantil tiene en algunas partes formas pálidas de concreción, pero en
L:i mayorli.l de los ir:stitutos es desCQnoeida y hasta se considera por cierta.<..
mentálldades que nl.ln se asilan en las casas de estudio, como un aspe<:to
de fa anarquía e índísciplina que han dimanado de las aspiraciones tcfor•
mistas, La extensió:i dentífka y cultural que se expresa hace diez años
como el valor más generoso, amplio y desinteresado del movimiento, no ha
llegado todavía a 5er la realidad científica. 1-0s vicios de una po:itka con-
dudda por hombres que foera de la Universi<lad también nocesita la luz
del conocimiento que dign1fíca y eleva la cond.idón humana en todos los
planos sociales de s.u e:tistencía. El profesor argentino no Hega aún al maes-
tro que impone sus enseñanzas por su autoridad moral y probidad dentifica,
Los vicios de la politiquería, la indolencia en la investigación, el sensua,.
lismo de mando,, la estrechez de concepto, y ocros modos de rutina y de
atraso, se siguen proyectando romo sombras siniestras y OSC'..ttedendo aulas
y gabinetes,
Todo demuestra que la Universidad no avanza. O que si. lo hace, es a
la zaga de la dvilimdón y el progreso que ja.-nás se detienen. Que estamos
como ha;;e 1;.na década, cuando el gtho de Córdoba anunciaba al mundo
haber roto todos los vínculos que nos unían a la vieja generación. Que esta~
t •• ' .,
mos, pues, en ta 1mc1J1C1on.
Por todo esto la Federación Universitaria Argen:ina se reorganiza para
indtar al estudiantado argentino, a r:o permanecer indiferente en esta lacl,a
formidable contra fa Reacción entronizada, quizás pút la prop'..a claudicación
y esteriUdád juvenil Estamos viviendo la mlsma hor:1 amet:icana de l::ace ~ez
años aunque tempestades que se divis:m, mmores que se presienten, ¡deas
de justicia y de bondad que parecen efectuarse, presagien hermosos días
que vendrán, tal vez como felices y eternas realizaciones. La verdad actual
del país y de América exige que :a juventud esté en lucha contra la Uni-
versidad vieja, .anti<mcial y ar:tidentífka, contra el dogma -embrutecedor,
oontn1 et espíritu medieval que er:cierra todas luces y detiene todas las
brisas ourifü:adoras.
Al evocar y Cefinirnús continuado-tes <le los que bidaron la cruzada del
18, no hemos querido cobijarnos en la ptoyecci6n de obra que otros reali-

114
zaron, ni acatar ciegamente al principio que se hubiese cristalizado en dog-
ma. Creemos que el camino a seguir es el mismo del cual ya se sacaron lo~
pri:neros obstáculos, pero sólo abandonaremos nuestra liherrnd cua.:1do a
ella se oponga la solidatidad y la justkia humanas. Si un nuevo ritmo de
vida. indica también la nueva ruta, ella nos recordará que la primera actitud
de juventud es mirar el porvenir y explorar horizontes desconocidos.
Qdere también la Federación Universitaria Argentina declarar que si
el cam:;x, de nuestra acción y nuestra inquietud fuera de los que se cierran
con el Hmite de la casa de estt.:dios, nuestra obra sería un mezquino y egolSta
ejEtcido de beneficios pe:sonales, contrarío a todas nuestras declamaciones.
Por eso declara que ha de tomar y definir posición en toda lucha donde
peligre la dignidad y el bienestar del hombre Y así manifiesta que comba·
tirá toda tiranía, impedalis.rr.o, explotación, clero y partido, que tienda en
Amérka a someter fas mayorías al provecho de una minoría sensual y voraz.
Compañerfü universitarios: la <'.ausa más honrosa y de mayor aliento
em;_,rendlda por la uctual ge11ernciÓn, necesita del aporte de ca¿a uno de
vosotros, Emer:diéndolo así la Federación Uoiversit11da Arge::dna en el
instante de su reorganización os pide viváis todos .:o;; ella las futuras horas
de brega renovadora.

115
BOLTVIA, 1928
I
REGRESO DE LOS DESTERRADOS

TORNADOS apenas a nuestros hogares, después del exilio, y vueltos a la


tarea universitaria del recluimiento forzado que no~ impusieron contíngen-
das poHticasde nuestra pa~ria, que debéis conocer, elevamos nuei.tro es.píri::u
para retemplarlo en la nagnffka re:mfon que :a Federación de Estudiantes
Ce Cochabamba ha tenido e1 :tderto de auspiciar, convocando a la juventud
estudiosa de Bolivia -libre y honrada, á.lentad.n de un gran ideal de supe·
ración-, a :ornar resoluciones que suponemos marcacin u:1 rumbo verda-
dero y definido a las juventudes boliviat,as.
En d caos de anarqufa, donde han quebru.do tantos valores morales e
intelectuales que considerábamos sólidos, se ha alzado para nosotros, los
Jóvenes libres y perseguidos, un faro de esperanza con la realización de este
Congreso.
La íntima complacencia, emperoj que sendmos al manifestar estos anhe-
los nueso:os, vese empcfiada un tanto con nuestra ausenc~a oor¡;m::al c!e las
deliberaciones de este Congreso, ¡Cuán grato hi1bda sido a nue-stro espíritu
compartir con vosotros, queridos C;1maradu, las tareas de este Primer Con-
greso del estudiantado boliviano:
Compensa nuestro }''eSflt el hecho de que nos conl){;elllos bastante para
dudar de nuestra inquebrantab:e lealtad a km postulados de Libertad y Jus-
tkia Social, por los cuales, j;;nto con vosotros, hemos !ucbado en todas fas:
tribunas, mereciendo ta:nbién la furia de los bautizadores de este magno
ejercicio de apostolado :-eocial. Os acompañamos, pu~, eil espíritu y nuestros
corazones laten en este instante con tanta foen;¡¡ como los más puros de
los vue,znos y de tantos otros universitarios que tienen en este momento
fijas lai;; miradas en fas embajadas universitarias reo!1i&s en la siempre
culta y heroica ciudad de Cochabamba.
Con vosotros, camaradas universitarios, sotnos aleni:ados de un profun-
do amor a esta patrfo hasrn hoy ta.'1 desdíchads. Y a esa otra que el genio
de los precursores y maestros nos señala con la mirada de los gue .i.batt:an
el infinito; Nuestta Patria América. Ambos amores, inspirados 1,:n sólidos

117
sentimientos de fouer::idad y iusucta, que alienten las deliberaciones de
vosotros, pata que no se diga que en pleno corazón de Indolatinia, entre
breñas y riscos, viven pueblos incapaces de marchar a la vanguardia de los
países nuevos.
Que no se diga la javentud de Bolivia desconoce la profonda rrascc::.-
dem:ia de este momento histórico; no olvidéís jamás gue haciendo bbot
por la Pt1tria Chi,a sembramos la semilla que fr.x:tíficará un día en el co:a-
zón de los hombres de m-añrma pata que descanse sobre ellos el cimiento,
desafiador de todo prejuicio, de la Gran Patria Universal. No olvidéis que
la Justída Soda! ha de imponerse un día como se imp:.:.so la Revolución
Francesa, y, como vence, pese a todas las mezquindades, la Revolución Rusa,
como imperativo del progreso humano, que no puede detenerse ante obs•
tácnlos tan deleznables como las deb:'.idades del conservstismo egofar¡;i,
Junto con Jos problemas que el Primer Congreso de Estudiantes Bolivía·
nOJ: conocerá y que lo.forma el espíritu mis:no del programa de este Con-
greso -Reforma Universitaria, tópicos internacionales,. d problema del
indio, las uní.versldades populares, la extensión universitaria-, creemos
que detendréis vuestra atención en la angustíosa situación del pttís re,itado
en sus derechos y libetta¿es. Todas las resoluciones que toméis nunca po.
dtán crfatilizarse en realidades de halago, mientras no impere en Bolivin
una relativa libertad. Y mientrus codos sus hijos no concursen con la suma
de todos sus esfuerzos a la obra de redención nacional. No es posible aJen-
tar ningullil esperanza, mientras el imperio de la fuerza fraccione la familia
boliviarui, mientras haya padres, esposas, hijos, hermanos nuestros ------álma-
radas uníversitarío~, que han sido violentamente arrojados a playas extran-
jeras o insalubres páramos como sl se pretendiera doblegar la viril persona·
lidad de los hombres lfürt:s con el fantasma del dolor y la miseria.
Estaréis de acuerdo con nosotros en que fas fuerzas juveniles de Bolivia
hagan un pedido espontáneo y vehemente respecto de la urgencia que hay
para devolver e: uso de las &icukades i;onstitucionales, suspendidas después
del bochorno del 4 de mayo de 1927, en el que cayeron, asesinados por los
sayones, mudms estudiantes libres qoe reclamaban el pan para sus maestros,
y en cuya memoria os pedimos un minuto de reconcentrada meditación.
RAFAEL A. REYEROS, fEltNANOO LOAYZA y ERNESTO VACA GUZMÁN.

118
II
PRIMERA CONVENCION NACIONAL
DE ES'ruDIANTES

l. POLÍTICA DNlVE:RSTTAlUA. Autonomía integral de la Univenidad. Las


dedaracioces de la Reforma Universitaria concuerdan con fas del manifiesto
de Córdoba de 1918, y las del Congreso Jnternadonal Mexicano de 1921.
2. Política territorial. Reintegración marítltna de Bolivia. Defensa de
las fronteras contra invasíones de conquista. lmensifkadón de la vialidad.
Colonización a base del bienestar popular.
3. Política demográfica. Crea.:lón de un tipo de cultura autóctona.
Emancipación del indio. Mora!izadó:. del mestizo. Cooperación entre el
proletariado 1Hte1ectual }' manual. Id. al feminismo integraL Orga.nt'laci6~
de la Sanidad PúbHca. Política de defensa nadorutlista, contra el monopolio
del capital extranjero.
4. Política interna. Repudfo de la política caudillista, coyos principios
de liberalismo arcaico y cuyos métodos conservadores y poco hontados 1 han
demostrado su incapacída<l para resolver los problemas de l:a hora actual.
Adhesión al ptlncipio federalista. Depuración del electorado. Adopción del
sistema de la democracia funcional, complem1:,,'Dtado por el procedimiento
ele<:tornl Victor D'Honc
5. Política económica. Sodalización progresiva de la propiedad priwda.
Naclonallzadón de las minas y del petrríleo. Fraccionamiento obligatorio
del latifundio y dotación de tierras A los indios. Fomento de las industrias
rnpri.miendo los monopolios. Reglamentación completa del trabajo. Regula·
ción del crédito, evitando la ex:plotaci6n por el capital bancario.
6. Poliflca financie111. Estatización progresiva de :as foentes de rlqueza.
Reforrr:a del sistema impositivo, gravando fuertemente e~ aasienrismo y la
inmovilidád de c>1pitales. Aumento progresivo de impuestos a las sucesio·
nes. Reclucción de los gastos militares. Garantías contra la política coloni~
za.dora de los empréstitos.
7. Política legfsf¡1tiva. Reforma radical de la legislación, inspirándose
en los nuevos postulados de justicia económica. Separación de la Iglesia

119
del Estado, Reforma tle la Constitución: Federalismo. Parlamento a base
de representación gremial. Llmitadones al absolutismo del Ejecutivo, Auto-
nomía econót:úca del poder judicial. Régime1) de akaldfas en la organización
munidpa], respetando su autonomía. Disposiciones ronstirnciona.les sobre
legM11ci6n social. Reforma de fa legislación dvil: tmplantaci6n del divorcio
absoluto, plenitud de derechos para la mujer y garantías para el proletariado,
Reforma de la legislad6n penal 1 según los nuevos principios positivistas.
Símpli-ficaclón y armonización de las leyes.
8. Po!ítica n:/igi.DS.:l, Laicización de la insrrucdón tJdmatía oficial y ~r-
tkular. Nadonalli:eción de los bienes y servicios eclesiásticos. Extinción de
las instituciones monásticas.
9. Política militar. Adhesión al prindpio pacifista. Expresión de sim-
patía al militarismo honorable identificado con la causa de la emancipación
proletaria.
10. Polilica internacional. Adhesión al principio de solidaridad latino-
americana. Cooperación en sentido de estabiec:et la utúdad política de los
estados sudamericanos. Repudio del. panamericanismo puesto al servicio del
Imperialismo yanqui. Llamado al pueblo y la juventud libre de los EstadOSa
'Cnídos para la coruolid.adón de un panamericanismo verdadero. Adhesión
a la causa de todos los hombres libres del Continente y del Mundo, -que
luchan por el advenimiento de la Patria Univetsal.

120
IIT
LA FEDERAGON DE ESTUDIANTES
BOLIVIANOS A WS HOMBRES
UBRES DE AMERICA

ESTA Federación formula su divorcio abso:uto con la ideología muerta que


imprimieron hasta aquí :os hombres de la Patria Vieja, que traicionaron
los postulados democráti.u)s e hlpoternron sin derecho el porvenir, cefo..
cando a la República bajo la férula vergonzosa de su postración espiritual
y económica.
Su ideal rn1d.onal está s:imboli?.ado en el credo el.e la Paula Nueva, porque
cree en la testnuradón y en eJ renacimiento de Bolivia, por gracia de sus
propios medios. Es a ella, la Bolivia del ;iorvenir, de:noledora y magníSca,
a quien saludamos C3 esta hora grandé con vosotros, estud!antes de Boli-
via y de Latinoamérica, como la expresión más viva de la reaHzación justa,
equitativa y cabal de las aspiraciones sociale5 de obreros. y estudiantes Je
nuestra generoción.
Se declara po: esto la Federación, defensa.ta de las tlt,títuciones libres
de nuestra democracia, como la más cercana vía a la rehabilitación econó-
mica de las masas oprimidas.
En el orden intem.lldonal, esta Pedet;tdón entiende que 1a armonía con,
tinental y la unión de nuestros pueblos deberá ser el resultad-O lógico del
tricnfo de la justicia, y en tal ett:ro reclama a la conciencia de las juven-
tudes ro voto de protesta contra la absurda tnediterraneidad geogtáíka de
Bolivia, que la desvincula del resto del mundo y la aísla de las corrientes
libres del mar. Declara dentro de este concepto, que no permitirá en la cues·
tión portuaria, la intromisión de imperialismos despóticos, sino que acucli.ni
a] fallo de los pueblos de habla castellar.a para la solución de su magno
problema.
Esta Federación repudia :odo imperíalísrno cualquiera que sea, fotmu-
lando sus más fervientes votos por el triunfo de la. justicia social en la Amé-
rica Latina,
En el arder. doctrinario, esta Pederadón proclama la necesidad del con-
curso obrero en la lucha por las libertades e lndependenda eoonómka de

121
Bolivht, y en tal caso., deja sentado que se vinculará estrechamente con el
proletariado del país.
Y finalmente, ratifica en concordancia a su c«'do reformista, y de acue::do
a afirm!lciones ya hechas, que tenderá franca y resuelu,mente hacia la Auto-
homfa y Reforma de la Universidad Boiiv.iana, empeñando en esta lucha
por la liberación de las oondendas, todo su contingente de acd6n.

122
BOUVlA, 1929
LA AlIT'ONOMIA UNIVERSITARlA

EL COMITÉ Pro Reforma Universitaria, entidad independiente, constítuída


por caredráticos, díplomaéos y estuCiames de ia Universidad de Chuqui-
saéa, frente al momento actus:l en que va a encararse por los poderes de:I
Estado la Reforma de la Universidad, cuestión que afec+.a a la vida .:!el todo
nacional, pues que del acietto con que se k plantee depende el porvenir de
la cultura patria; comprendiendo el deber impedoso que tienen de interves
nir en su mejor acuerdo las fuerzas v.ívas del país y más aún las que militan
en la actividad educacional; conscieme, en fin, de la reiipomabilidad hi$t6·
rica que ha de caber a la generación que falló en tan esencial des.tino de Ia
nación, ha venído en formular el adjunto proyecto de ley sobre Autonomía
Universitaria, especie de carta orgánica fundamental de la instt\.l::ción pú-
blica boliviana, que pretende una tentativa de solución definitiva e in~gral
del problema.
Los siguientes son los motivos que le han índuddo a formular el pro-
yecto. Unos se refieren al aspecto doctrinal que entraña y en el cual se funda,
y otros son una explicación interpretativa de algunos de: sus articulas cuya
enunciación sinté1 ka requiere análisis y examen.
a) [,¡.capacidad y unilateralidad de fun('i6n. La Universidad Boliviana
há sido desde la iniciación de la Repúlica una ínstituci6n desvirtuada en
sus finati.dades. Carente de las condiciones esendales que 1a füonomizan
en otros pueblos como a laboratorio de ideas, forjadora de ideales sociales,
asiento de fo_ cultura en suma, se ha limitado en el nuestro a realizar la fun-
c-i6n única y a veces perniciosa del profesionalismo.
b) Af.al desempeño de la función profesionalista. Esta misma función
<le significación subalterna dentro de! alto rol que desempeñan estas insti-
tuciones, no ha sido satisfecha con propiedad por la nuestrn. Eo este come-
tido su organización no ha res;iondido en ningún tiempo a tipo educacional
o récnko alguno. Actualmente se debate entre tanteos empiristas, no posee
orientación científica y obedece a leyes puramente formalistas y antitéticas.

l;l3
e) Comecucndas de su ínaptitud en la civilización y la cultura patrias.
Las consecuencias de esta inadecuada, pobre e ineficiente labor de la univer-
sidad boliviana pueden apreciarse en el casi total analfabetismo del medio
social; en la falta de instituciones políticas cor.soli-dadas; en la. ineducación
democrática del pueblo, y que Ie incapacita para regir sus destinos y obedc·
cer sus ley4!S; en su conformismo rutinario; en la pobreza permimettte de la
hacienda públiCll, regida por normas empíricas y aciendficas: en la carencia,
en fin, de ele~entos télicos nacionales que bagan concebir la posibilidad
de una cultu!'a.
d) La desn11ciottalización. Debido a estas mísmas causas venirnos pét·
diendo a diario 1?3tce!as dd acervo tradicional, ya sean de las que correspon~
den al patrimonio <lei Estado o Já de aquellas que forman el tesoro espiri·
tuaI de la raza. Estamos ::etrogradando, disolvléndo:ms dentro de un circulo
de deftciendas, perdiendo aquello que alen:ó el entusiasmo de los progeni~
tores: la nacionalidad, la bclivfani<l¡1.d,
e) La solución salvadora, Cabe e:11.onces a los hombres del actual mo-
mento histórico salvar al país, abocando lo que denominarnos el problema
nacional por excelencia: la Reforma de la Universidad.
f) No la totalidad de la Reforma sino m; aspecto parcial de ella: la
Autonomía Universitaria. No siendo posible encarar la soludó::; total de
la Reforma, preposición ésta compleja y de múltiples irradiaciones, como
que es el programa de la actud generación american11 ron el que se preten~
de operar la transfor:nadón sodill, espiritual y econór:úca del continente;
y teniendo nuestro problema universitario caracterísricas singulares qt!e
!e determinan a ser boliviano por endma de todo, cabe afrontárselo con
soh:ciones igualmente bolivianu. Pata ello, pensamos que e) modo más
obvio de iniciar fa reforma consiste en desarticular la universidad de toda
dependencia extraña y patticularmeme de la tutda del Estado, rnedíante
un régimen de autonomía. absoluta, que implique su más completa 1ibera-
d6n espidt:.ral y económica.
g) Autonomía y descentraliudó11- universitarias. La autonomí-a uníver-·
sítaria boliviana debe plantearse en su fotmá integraL Entendemos por ínte.
gralidad de la autonomfa, no solamente la totalidad de la independencia
universitaria, sino su descentralización &to es, qt.>e ninguna ley de auto-
r.omía operará transformadones fecundas si no contempla las modalidades
típicas de los diferentes distritos escotares de la República, creando allá
donde sea menester, institutos de especialización que respo:i:dan a la varia-
da exigenda de !os medios sociales y de las estructurns geog.táfk:as; supri-
miendo aquí establecimientos artificiales que se mantienen co;, presupuestos
costosos y que ínílan l.a actívidad de atgunos distritos, con predominancia
y desmedro de otros; llevando, -en fin, a todos los confines patrios el aliento
nacional, relntegrar.do, mediante la difusión de la rultura, zonas del territo·
rio que un crh!Unoso y egoísta localismo :as viene desarticulando del con·
cierto armonioso de la bolivianidad.

124
CUBA, 1930
MANIFIESTO·PROGRAMA DE
LOS ESTIJDIANTES AL PUEBLO

PASADOS los momentos: en que se ,sobre¡mso a la indigMdón más justá el


dolor por 1t muerte de nuestro compañero Rafael Trejo, parece llegada la
oportunidad de decir a todos, nuestros propósitos, nuesttos ideales, nues-
tra actitud frente a la bjustida triunfante, nuestro modo de acción fututs,
La protesta del pasado dfa 30 -acto puramente estudiantil- que
ahogó en sangre la policía nadonal, no fue más que una etapa del movi-
miento que desde hace má.~ de siete años alienta; manifiesto o latente, en
nuestra Universidad. En eso, ooroo en tantos 8$pe(:tos, responde Cuba a las
inquietudes mundiales de la hora. Quien haya estado atento a la evolución
social de la post-guetta. o de modo especial a la vida de la comunidad Hts-
panoamert('.ana, sabe como las masas esrudiantiles --olvidadas de Uls víejas,
ruidosas e infecundas algaradas--, han realizado intensa labor de reno·
vadón, Cor.ve.'Jcidos los estudiantes del Continente de que la Universidad
ha venido siendo durante siglos lugar propicio a b cristalizaci6n de !as más
monstruosas desigualdades; sabedores de qué función Ó.o<:ente ha miraé.o
de tnodo casi cxdusivo a la provisión de títulos académicos, annas las mti
poderosas para la perpetuación de seculares injusticias; y, ¡:,enetrados ade-
más, de que la cultura que imparte la actual Universidad es socialmente
inútil, cu-anclo no perjudicfal (inutilidad y perjuicios de que habló a.g.uda-
mente nuestro MattO se ha impuesto el estudiante nuevo de América la
labor rudísima -que ya cuenta para su gloria, con más de una víctima--
de transformar plenamente fa naturaleza de la docencia ofkiaL En esa labor
estuvieron empeñados los más altos y putos representantes de nuestros anhe.
los coiecthros. En ella estuvieron los compañeros que fueron expulsados de
la Universid&i no hace inín tres años. A esa obra, arrostrando todas las
oonsecuencias, nos damos ahora por entero.
No se oculta a 1os estudiantes de la Universidad de La Habana, con
cuya representación se honra est:e Directorio, que la responsabilidad que el
momento echa sobre sus hombros es de las más comprometidas, Como ha
ocurrido en otros países, debe el estudiante de Cuba realizar obra polftica
de importanda innegable. Si la Universidad es centro de reacción y orga-
nismo militarizado, es potq'..l.e la militarización y la reacción son caracterís-
ticas del -actuid gobierno mbs:m.
Conscientes, pues, del papel que la hora nos señala, nuestra voz se alzará
un día y otro dfa, :ecabando para nuestro pueblo las libertades que la oli-
gs:qufa ha suprímko: libertad de pcnsat (censura p~via), libertad de reu-
nión ( supresión de gremios y asodaciones r.adonales y estudiantiles), liber-
1ad de locorr.:oción (detenciones ilegales), Yu que ni egoístas en nue5tras
pe-tíciones, ni aislados del medio en que nm desenvolvemos, comptenderoos
que no puede existir una nueva \Jnivcn,idad, mientras no exista un estado
de nL:evo tipo, distinto en lo fundamental, del presente. Serena, pero enét·
gkamente, luchará el estudiante de Cuba por la honda transforrnadón sodal
que los tiempos piden e imponen. De hoy en adelante realizerá obra política
que, por merecer tal nombre, e'>tilrá bien lejos de los bajos chalaneos de
nuestra farsa electoral.
Para tlevar a cabo la obra q.ie las circunstancias imponen al estudiante
n.:bano, precisa -sin que se aban.:!o:.e ningún crunpo de actividad cfvka-
sentar las bases que permitan a la Unrversídad el cumplimiento de :sus ver-
daderos fines, que la tra:r.sformen en organismo viviente, en propulsora del
progreso común, en vehículo de toda honrada y houda apetencia populat.
Urge que la Universidad sea entre nosotros voz de ia nueva política y no,
como hasta ahora, ca:npo y pasw de los viejos politiqueos, Las reformas
qi.:e en este manifiesw-progr1:1ma se piden, quieren !'lacer de la L.:niversidad
la célula <le la nueva acción dvica, h entidad receptora y difon¿idora de las
nuevas corrientes, el órgano de cuJtura únl al pueblo.
Para hacer posible U! nueva Universidad y, por ella, la ;cueva ciudadanía,
se hace indispensable que ~os estudiantes entre'1 a col.abcrar en su adveni-
miento con su dignidad de hombres plemunente satisfecha. Esta acción que
ahora :eíniciamos tuvo inido ocasional en una protesta en que perdió la
vida un i:ompañero quetídís.inm. El recuerdo de Rafael Trejo, ~] cual
hemos de mantenernos sJempre fieles-, impone de modo imperativo que
junto a reformas de orden permanente y general. situemos las peticiones
que nacen Ce los hechos dolorosos del día 30. No por circunstanciales tie-
nen para este Directorio menos importancia.
Las reivindicaciones indís?eflSables para que los estt;diantes de la Uni-
versidad de L. Habana reanuden con los profesores la normalidad acadé-
mica, son las siguientes:
a) Depuración de responsabilidades pot los hechos del 30 del pasado
septiembre y castigo adecuado de Ios culpables.
b) Expulsión Cd doctot Octavío Averhoff, como catedrático de la Uni~
versídad de La Habana, y su renuncia como Secretario <le Instrucción Pú~
blica y BeIIas Artes.
e) Expulsión del doctor Ricardo Y,..ardnez. Prieto, acmal Rector Tntetino
de la Universidad de La Habana.

126
d) Desmilitarización de todru. los Centros Docentes de la Repúbl:ca.
e) Derecho de Federación de las Asociaciones Estudiantiles Universlu.·
rias y Nacionales.
f) fot<-.rvendón del estdiame en el gobierno de la Universidad.
g) Rehabilitación plena de los estudiantes expulsados con morivo de\
movlmíento Universitario de 1927.
h) Plena Autot.0rnía Universitarlil en lo académico, administrativo y
econór.1iro.
Fl Díre.:torlo Estudiam~: declara que todo pacto que exduyera cual·
quiera de las bases precedentes, irr.pedirfa la transformación básica de la
Universidad -verdadero fin último a que todos tienden~ traería nuevos
males, la reproducción de hechos de triste significado y sería la traición del
nuevo espíritu. Sólo sobre es~as bases puede llegar para el estudiante, para
la Unívcrsidad y para Cuba, ,;n tiempo mejor.

127
LOS COMENTARIOS
ALEJANDRO KORN'
1
DISCURSO DEL PRIMER DECANO
ELECTO CON EL VOTO ESTUDIANTIL

Cm-.'l:PORTA el puesto que me discierne e1 voto de los profesores y alumnos


una alta distincíón, y al aceptarla no puedo menos de extetiorizat mi gra-
titud, que, por igual, se extiende a quienes con espontáneo y juvenil im-
pulso primero pronunciaron mi nombre, como II aquellos que renunciaron
a justos reparos para prestigfade con su alta autoridad. Y es para mí, doc.
ter García, excepcional satiWCCión escuchar la bienvenida de labios de
personaüdad tan autorizada, cu;ra palabra slempre mes:.trada y gentil, sAhe
entretejer a sus intencionados giros la cálida expresión del afecto y de la
sinceridad.
I\o he de ocultar, sin embargo, que en este instante, a pesar d.c este am-
bie::::te placentero, más que la sensación del halago, prevalece én mi ánimo
fa sensación de la responsabilidad gue :1sumo, la duda propia del hombre
Ol1evo Tiamado a cor:xlnua: la obra de tan Cignos an~res. Porque si
bien sin fingido apocamiento, también sin alarde L'úntémplo los deberes
que impone esta remoclón inesperada de las autoridades -oniversitatias,
las causas múltiples y complejas que Jmerrumpjeron la marcha norma.l y
los problemas que diseña el porvenir, Por un feliz ..:or:curso de circunstan-
cias, la prudencia, señor Interventor, la acción concorde de profesores y
alumnos ha dausur;1do con r;1p(dez este episodio, no sin dar un ejemplo de
unión y de cordura, Me conforta este espíritu de circunspecta sensatez; él
justifica la intervención de los estudiantes en el gobierno de las casas y
aleja codo recelo sobre In eíkada de la avanzada reforma que ensayamos.

1 El sistema de int-ervendón e:1tudiantil en fa elocción de autoridades se aplicó, por


vez pritr.era, en octubre de 1918, en la Focu1tRC <Je Fikrtoffa y Letra:. de Buenos Aires,
cnn la el<é'C'Ción del filósofo Ate¡'ar.d."O Kom (1860,.1936) romo decano. Este es su -discurso
de imtalad6n en el car-go. En 11. Universidad de la Plata, ciudad dé su residencia, Korn
fue animador del movimiento em:udianril. man:ando, de esa manera, la roherenc.:.a entre
ronducra y obra. fata ha sido b~e, pero dedMw. en d pcmamiemo argentino: Inf!uen.
á.u fifos6/icas en la eoolució.n mu:ionfil ( í9I2-14), Lr Libertad Crradora ( 1927). Sus
Obra; Complel(l; hm ido e<lit11.\lail en J volúmenes¡,&.' 1a Universidad de La Plua ( 1940)
y pot la Editorial Claridad en en volumen {1949).

131
Su primer fruto es un O.:insejo Directivo habilitado para satisfacer toclM-
las aspiraciones legitimas.
Ha sido un acto de la más elemental justicia haber mantenido la pr,o-
bada colaboración de los hombres, que, previsores, fundaron esta casa en
tiempos nada propicios, la dirigieron con amplitud de criterfo y con per-
se,..-ernncia abnegada superaron las dificultades de la naciente y poco arrai~
gada institución. No sin complacencia volvemos una mirada retrospectiva
sobre el desarrollo de esta Facultad; su tmportanda y su misión fue negada
en los comienzos, pero lentamente se poblaron sus aulas, se cumplió el
cuadro de su enseñanza, se convirtió en centro destinado a la difusión d.e
las ideas y ya estos muros son estrechos páta albergar junto a las aulas las
colecciones etnológicas del museo, la credente riqueza de su biblioteca~
nuestra valien:e secci6n histórka y la geográfica encaminada a idéntico
desarrollo, creaciones todas que honran a sus iniciadores.
En buena hora se incorporan al Consejo fuerzas nuevas, exponentes.
represen~tivos de nuestra vida intelectual, cuyo renombre ha salvado los
lindes _pAtdos; vienen ellos a su propio hogar, era 5U ausencia la que extra-
ñábamos, no nos sor;,rende su llegada, Luego compañeros hoy, quienes ayer-
no má~ frecuentaban nuestras clases, arrojarán a la controversiá académka
la voz de nuestra fuventud, el eco de sus anhelos.. el reflejo de sus impaden,
cias, la gallarda entereza Je sus desplar:.tes, Y por ptitneta vez en nuestro
grave cónclave pondrá su nota anuble la mujer; viene a ocupar en la casa
de Rívadavía el bien ganado sítio y bien la :representa !a distinguida gra-
duilda que honra nuestra Facclrad.
Así llegaremos de los rumbos más opuestos de la vida a sentarnos en
totno de la mesa del Consejo, distintos en afios, en experiencia y sllbet,
separados por hondas divergenda-s, pero w.ancomwmlos en el cuito de los
más altos intereses humanru, con igual libertad de espíritu, di~puesros a
hacer de esta casa el centro, el foco de un intenso movimíento intelectual 1
a conquistarle la ¡;reeminenda en el organismo universitario, a extender su
influencia sobte las más altas inspiraciones de la vida nacional. La abriremos
al aire y a la luz, a todos cuantos representan talento y ciencia, a cuantos
invistan autoridad moral, y tan sólo la mediocridad quedará pwscripta de
nuestra cátedra,
No debemo, considerar estos movimientos que han venido a per:urbar
el tranquilo ambiente universitario como hechos aislados o fortuitos. Des-
pués de lenta gestación, Sé han insinuad.o en su punto, han estallado en
otros y han repercutido en todos, hasta imponerse con la implacable roer·
ción de las fuerzas que surgen en su bota histórica. Debemos vincularlos,
no a causas ot.11síonales o transitorias, sbo a la razón fundamental que las
informa, No debemos apreciarlos, según sus rasgos humarx;s, tal vez exce-
sivrunente humanos, sino según la finalidatl que los rige, Son en realidad,
la expresión aún inorgánica, vaga, quizá desorientada, de la honda inquietud
que estremece el alma de las generaciones nuevas. Algún estrépito había
de ocasionar el crujk de los- viejos moldes.

132
No son estos movimientos sino un incidente dentro de otros más am-
plios, que, a su vez, reflejar. grandes: corrientes universales, pues nosotros.
romos una parre solidaria de la humanidad. Donde quiera que éSct'Utetnos.
al campo de la actividad mental, hallamos sus huellas, en la producción llte-
taria, et: la obtá attístka, eu el anhelo de nuevas sclockmes para los viejo-s-
problemos del pensamiento y de la organización soda!. No es fádl para un
;..untemporáneo señalar la quietud, pero si ín:entamos contemplar el momen-
to actual y su proyección histórica, tal vez logremos enttevet.' la solución.
Hay en la evolución de fas ideas un movitmento rítmico, en virtud del
cual toda épOCft nueva ofrece un cai:ácter opuesto a la que precede. lY cuál,
preguntemos, fue el carácter -saliente <le la última, que hoy se desvanece
en ei pasado? Ningún extraño lo anunció en sus albores¡ fue un pensador
genufr..amente nacional el que nos dio la clave de los, para él, tiempos veni-
deros, ál revelar el carácter econ6mko de los. problemas sociales y políti-cos.
la doctrina de Alberd.l la hemos vivido hHta agotarla~ hasta exagerar y
pervertir, hasta subordir:ar toda actividad a un interés económico. E hicimos
bien; ésa fue la ley del siglo y reafuóse U! obra nacional más urgente.
Mas el proceso históriw no se interrumpe, todo principio extremádo
engendra su contrario, un nuevo ritmo sobreviene, su significado es otro:
hay valores supe:iores a los económicos. No los ignorábamos, ése eta el
secl'eto de esta ,casa, en la cual no hay una sola cátedra donde se ensefie el
arte de hacer dinero. Por fin, nuestra hora llega. Nos inclinamos, pero para
despedi:nos de la gran época de los procesos económicos y técnicos; qué
_grande fue, con una grandeza comparable s6lo a la grandeza de la catástrofe
en que se hunde. No negamos, cómo habíamos de negar, la necesidad del
.desarrollo eeonómico, pero lo aceptamos solamente como un medio., como
el limo fecundo donde ha <le germinar una alta culmra, a la vez humana y
nacional.
Y el nuevo orden surge con anhelos de justicia, de belleza y de paz;. con
ideales éticos, estét.icos y sociales. Allá se realizarán en su medida; noso-
tros habicamos los dominios de la teoría, muy conscientes, empero, de que
ella fotja las armas decisivas, de que los conceptos abstractos más sutiles se
ooncret.in como piedras para lapidar la estolidez reacia,
0m su t:abazón 16_gica, casi escolástica, há ¡,oco áún se imponía aquel
sistema que, apoyado en las ciencias naturales, hada del hombre una enti·
dad pasiv11, modelado por foer.aas ajenos a su aJbedrfo, irres?(lnsable hasta
de sus propios actos, aprisionado sin remedio en el nexo causal de la hei:en-
cia y del ambiente; la libertad era una hipótesis, el bi.en, el éxito, la razón
de la existencia oscura e insondable. Para sus dudas y sus ansias qued-ábale
al hombre o la reslgnltC!ón estoica o d ronsuelo falaz de la superstición, pues
como la naturaleza, que entiende interpretar, esta doctrina es amoral y sl~
finalidad. Y he aquí que vuelven ahora a postularse ideales, queremos ser
dueños de nuestros destinos, superor el determinismo mecánico de las leyes
físicas, el automatismo incor:sd.ente de Jos instintos, conquistar nuestra liber-
tad mornl y encaminar el grar, proceso er: su ascensión sin fin hacia los

IJJ
eternos arquetipos. EJ hombre reclama lm fueros de su personalidad, la
capacidad de la acción espontánea, como Sl volviea a anhnark aquel nus
poiétikon, la razón activa y creadora, que el vie;o Aris6teles juzgaba el tim-
bre más alto de la especie humana. No quier·o amenguar con una consideta·
dón escéptica el gran esfuer:r.o de ambas posiciones, ni quiero fallar en la
contienda; mis alumnos saben que jamás desde la cátedra he dogmatizado y
con ígua: fervor les he expuesto a Platón y a Luctcdo Caro. Pero el gran
debate está trabado, formidable, en todos los espíritus; oo cabe simular la
índiferenda y, fuera de duda, puede afirmarse que la necesidad de ún-a
oolucíón ética se impone a unos y a otrm. Como en los tiempos remotOi
eri que -el disdpulo de Sócrates pensaba las utopías de su república, el ideal
se resume en la roi5tna palabra: Jusricia, que para Platón era la síntesis de
la trlade ética. Justki:t queremos romo norma de nuestra conducta: justicia
social, justicia entre las gentes de distinta estirpe Llegue alguna vez el día
sereno en que no la confondamos con el grito desaforado de nuestras pasi-o·
nes ni con el reclamo mezquino de nuestros intereses.
Corno en cada mónada, según .Leibniz, se refleja a su modo el universo
integro, así mnbién en lm acontecimientos aislados se reílejw las i<leas
dfrectrices de la época.. Conocerlas es poseer la razón de los hechos: no es
lo mismo contemplar las cosas desde la cumbre o con el ojo desorbitado
del batracio, detenido ante el plinto de una columna cuyo erguido fuste
no sospecha.
No sería suficiente por eso ahondar r..uestro criterio filosófico e histó-
rico, ni contemplar las ciencias .;:on la edt.:cación de nuestra sensibilidad
estética, si n-o nos díspusiérn::nos al mismo tiempo a cnCllildrar la vida den-
tro de la integridad moral de nuestro <:arácter. Toca, por cíerto, a la Uni-
versidad no descuidar esta faz de su misión, y la acaba de tener presente al
suprimir -·-por fin- la tradicional tute?a de las trabas reglamentarias con
las cuales pretendía mecanizar la vida del estudíante. No desconozcamos
su alcance. Esta inmwadón emancipadora no es un alivio para nadie; ella
díglllfica 11. vida universitaria, pues despertara en profesotes y alumnos
la condene.ta de su responsabilidad. La falta de coscríón extetna obüga a
ruplirla con la dísdplina espontánea. Esta 1-eforma por fuerza ha de intensí-
íicM 1a seriedad de las pruebas finales y desde luego imlX)ndrá al estudiante
mayor conttacd6n y sobre todo e1 m.:.todomlnio de su voluntad. ta libertad
es un bien para los berres, para muchos será un escollo. Pero esto to es
un mal; conviene que la se:ección se verifique, que si la i::1eptitud est.í de
más en 1a cátedra, tampoco hace falta en las bancas.
Ll misma coparticipación de los alumno,; en la designación de las auto-
ridades universitarias C5 u:: hecho que impone los deberes correlativos. Es
menester ejerterlc ron ecuanimidad, convencidos que la evoludón lenta de
las ideas y de los hombres no puede precipita~e más allá de cierto limite.
Y permítanme los alumnos que con la at:toridad que ellos m'.smos me ban
dado, le5 haga una advertendu: tra5 de las nueva5 ordenanzas ha aparecido
como por generación espontánea, el dpo de docente empeñado en c:iptatse

134
.la benevolencia del estudiante con la frase lisonjera que explota st:s flaque,
zas. Ese es e1 enemigo. No ha de mediar displicencia e:ure el profesor y los
alumnos, bien poco va.le el saber sin la bondad, pem el maestro ha de set
severo, que no edxa a niños sino a hom·::m!s.
Y ahora, señores, con doble ahínco, retornemos al trabajo; pocos días
nos quedan de terminar los nirsos, tratemos de aprover:!':larlos. La meta
que persegdmos no se a]Cfillza con improvisado:,:es n'. ,;:on impulsos irregu-
lares; ella exige el C'\1m¡;;]jmíento metódico de la tarea del día, la concenrni-
d6n del espíritu sobre !os deberes inmediatos.
Y ar:.tes de sepatamos Jevantemo;; la mente al ídea1 más alto que .:ada
uno de nosotros, con nonbre diverso, venera en el fondo de su conciencia,
y hermiinados en el afecto a esta causa, en el propósito de honrarla, formu-
lemos un voto por el é:¡¡:ito de Reforma Univetsitada, por la gestión acer-
tad.a del Consejo Directivo, y también por :a del más modesto de todos, la
del nuevo Decano.

135
II
LA REFORMA UNIVERSITARIA

NeESTROS institutos universitarios se hallan labracios por una gravísima


crisis y las foses sucesivas del proceso, de vw, en cuando con episodios más
dramáticos, sorprenden id público y obligan al comentario de la prensa.
Al fi¡arse la a.tendón en cada uno de Jos incidentes singulares, olvidados.
ya los anteriores y desconocida su trobazón íntima, el juicio simplista y
supeifidal no atina a librarse de una impresión molesta. Peor aún si afec-
tos o intereses heridos pretenden amenguarlos o si la apreciación sincera,
pero unilateral1 solamente advi.erte una faz de los hechos sin ahondar sus.
raíces, A,m a riesgo de decir rosas sabidas que, entre universitarios, son
casi lugares comunes, conviene darles una difusión más amplia.
Si un movimiento se incuba durante varios años, estalla en C6rdoba.
luego er:. la Capital y repercute en La Plata, si logra apasionar a la parte
mejor de nuestra juventud, si se mantiene en vigor y resiste todas las ase-
chanzas, debemos suponerle causas propias y no atribuirlo con ingenuo can-
dor a una "codabuhtdón siniestra", Los motivos aparentes de cada conflicto
en particular pueden ser divcri,os y ofrecer caracteres locales, pero esta
perturbación general por fuerza ha de :responder a una causa general. Se
trata, r.o de un hecho, sino de una serie continwda de hechos en los cuales
se exterioriza un estado de ánimo: la protesta contra resabios anacrónicos
del pasado y el deseo de enaltecer la vida universitaria. Negarlo, reducir la
Reforma Universitarfa a las proporciones mezquinas de una gresca estu-
diantil, expliOJda por tal o cual motivo personal u ocasional, es una falta
de v:sión del conjunto, es r.o tener la sensación del mo!Df!nto histórico que-
vivilllOlL ¡Toda la humanídad se hai!a conmovida y no hahfa de inquíctatse
la juventud argentina!
Ocurre que la Universidad ha perdido entre nosotros la dírecdón de la
vida intelectual, la cátedra se halla rezagaG.a con relación al medio ambiente,

136
Dejemos a salvo, como es natural, las excepeiones, peto la renovación de
las ideas directrices¡ e! atraigo de nuevas tendencias sociales, estéticas ó filo·
sóficas, la controversia entre- posiciones opuestas, toda la brega espiritual,
se verifica fuera de las aulas. E: libro y la revista son los vehículos del
pensamíento; la cátedra no enseña, el estudiante se vuelve autodidacta y
la ooncurrenda a clase una obligación penos:s.
Sin embargo, la ausencia del maestro se hace sentir; su dirección, su
jnfluenda, no puede suplirse con la informadón libresca. El estudio mismo
de los autores y su elección requíeren un guía, un comentario, una apre-
ciación fundada; la letra muerta sobre todo ha de animarse, la materia espe-
cial subordinarse a sus conceptos generales; toda la cultura de un espíritu
am?liO y hi: autoridad sugestiva de una personalidad son necesar.ias para dar
a la ensefianza su eficacia. Los estudiantes bien lo saben; con acierto Unpla·
cable distinguen al maestro del simple pasante que repite su texto o toda
la 1ecd6n, o con desgano divaga para matar a todo trance la hora de aúl·
dernla.
Todas esras deficiencias se ll<Cntúim por cierto si la Universidad, ajena
a los cambios que sobrevienen en el mundo de las idea.,, abstraída en rutinas
y doctrbas pretéritas, se divorcia de las faerzas activas y en lugar de írra-
diar su influencia en la vida na.dona( se convierte en refugio de la desidia
y de la mec.iocrídad. ¿Cómo el descoocepto de una situación semejante no
había de provocar CJl Ja juventud el desdén primero, la protesta éespués y,
por último, la inevitable rebeldhl?
Las reflexiones serias y las declamaciones fingidas sobre la falta de dis-
dplina, a su vez no tardan en manifestarse. La consagración al e&tudio no
puede prosperar en el desorden, la disciplina es necesaria, pero en el am-
biente universitario no puede imponerse- ni por U!lll reglamentación ptdan-
tesc:t, ni mucho menos por la coerción física. No cabe sino unll euroddad
moral, y haberla querido suplir con el machete del gendanne ha sido un
delito y el oríger:. de las reacdoncs violentas. La Cnivcrsidad asplra a ser
en el desenvolvimiento de nuemo pueblo una entidad directriz merced a
su alta autoridad moral y no puede ejercer otra en su propio recinto.
Suprimida la asistencia obligatoria, p:rnfuiores incapaces de reunir CUS·
tro oyentes en torno de sus cátedras, claman por medidas compuísi.vas en
lugar de tomar resignados el camino de sus casas, Y en nombre del soco,
rrido principio de .auto.tldad, ias oHgarqufas dirigentes, también ansiOSi.ls de
perpetuarse, ampatrui la ineptitud, toleran la indolenda, incurren en favo-
ritismos y postergaciones, eso sí, atentas siempre a] formulismo legal, satis-
fechas de salvar las apariencias.
Entre tanto, fuera del claustro se derriban viejos conceptos, germinan
nuevas [deas 1 bulle la vida en almas jóvenes y las mentalidades académicas
nada barruntan.
Si luego los nuevos tiempos se- anuncian con algunos aldabonazos recios,
se sobresaltan e imag:íflálí subvertido e1 orden é!Ssmico porque !es peligra
su plácida quietud.

137
Así pues, como 1a asistencia libre es rondkl6n indispensable para esti·
mular al docente, la renovación a breve plazo de los cuerpos arndémicos con
la dávsnia de Li no reelección es la segunda exigencia de la reformt1 a fin
de evitar la estabilización, algunas veces vitalicia, de los mismos perronajes
en los mismos pues.tos d::eccivos.
No concluye, sin embargo la Reforma Universirarfa con estas y otras
modificaciones de los estatutos vigemes, ni se la identifique con la letra de
alguna ordenanza reciente tan penneahle al fin a las arterias habhuales
como las antiguas. La Reforma es un pnx:eso dináCllco, su propósito es crear
un nuevo espíritu universitario, devolver a la Universidad, consciente de su
misíón y de su dignidad, el prestigio perdido. Al efecto, es Jmpresdndible
la intervención de los ts!.ndiantes en el gobie:no de la Universidad. Ello5 y
solamente ellos represenwn el ímpetu propuiwr, la acción eficiente-, capaz
de conmover la inercia y de evitar el estancamiento. Sin ellos nada se ha
hecho ni nada se habría hecho. La forrr.a en que han de intervenir~ es mes·
tlón secundaria; lo importante es que constiruyan un poder del cual en ade-
lante no se pueda prescindir. Por conquistar o fümnt este poder, !a juventud
universitaria, en un esfuerzo solidario que abarca todo el pafa 1 lleva dos años
de gallarda Iucha 1 y de su éxito depende el porvenir de 1a cultura argentín.;.
l.-0s adversarios: frllln,os de la Reforma, po1· suerte a la fecha han sido arro-
llados; nadie osa rombatida de frente. Enemigos más taimados, son otros
que acuden a los recursos más .insidiosos p3ra desvirtuarla y los peores los
amigos simulados que Ía aceptan con reservas mentales.
Si desde luego resisten a la Reforma Universitaria en primer lugar los
intereses creados, no todos cuantos se le oponen son espíritus retrógrados
o aviesos; en parte son hombres dignos de respeto, que si::1 abrigar intencio·
nes mezquinas, se alarman ante tendencias a su juicio anárqukas y disol·
ventes, Sin desconocer la existend11 de prácticas viciosas, esperan t"'detlas
remediar por otros medios y califican los: empleados corno subversivos.
Temen, pues, la injerencia directa de los estudiantes.
Los que simpatizamos con la Reforma, en cambio, nos resistimos a mag-
nificar ciertos incidentes, conservamos la fe en lo& sentimientos espontá-
neos de nuestra juventud 1 y el desquicio de la enseñanza lo achacamos a las
corruptelas acumuladas durante años. En la agitación 00-0mentánea tan sólo
vemos el punto de partida de un gran movlll'Jento espiritual encaminado
a trasmutar la orientación ideol6gica de las nuevas generaciones. Hemos
anunciado el advenimiento de una intensa cultura ética y estética, genuina·
mente argentina, ennoblecida por el anhelo de la justkia y destinada
a superar, sin desmedro para la ciencia, la época intelectui!ista y utilitaria,
Compl.ace ver a la juventud, aunque sea por distintos rumbos, buscar la luz
de nuevos ideales.
Una cátedta libre rodeada por estudiantes libres,. dueños y responsables
de sus actos, ha de contribuir mejor a formar el carácter nacional ,_'Jue la
tutela v--erbosa de quienes jamás dieron un ejemplo de entereza.

138
Pecóse dentro y fuera de los muros de Troya. Así suele acontecer cuan~
do el conflicto de las ideas abstractas se concreta en el choque áspero de
sus representantes. No pueden, empero, equipararse los extravíos de una
muchachada impulsiva con la incomprensión y los desplantes de hombres
maduros. Ciertos alardes serían inexplicables, si no conociéramos la psico-
logía risueña de su indignación. Y hasta la revisten, si el caso llega, con las
formas de ese mísero derecho que se emplea, no en servir la justicia, sino
al cliente.
Hace poco más de un año, al asumir una función académica, dijimos que
algún estrépito había de ocasionar el crujir de los viejos moldes. No debióse
tomar la metáfora en su sentido literal, pero algunos vidrios estrellados y
una venerable poltrona perniquebrada nos tienen sin cuidado. Están en juego
prendas más valiosas.

139
III
LA REFORMA UNIVERSITARIA
Y LA AlnllNTIODAD ARGENTINA '

So:e.RE el problema de la erneñanza superior abunda una literatura esparcida


en libros, revistas y periódicos y oo roe propongo agregarle una página más.
No voy a recomendar ni el modelo de las universidades: gerroánícas, ni el
ejemplo de las norteamericanas, no píenso inspirarme en fa organización de
los institutos franceses o italianos, Porque a esto se reduce entre nosotros
el debate de los asuntos universitarios: a ponderar como eximio, como único,
algdn trasunto e:i.:.traño, No podemós renunciar a la pro~ión simiesca de
la imitación tan desarrollada en el espíritu argentino.
Promulgadas las reformas últimamente conseguidas, más de una vez he
escuchado la angustiada pregunta: ¿En qué pal$ ha visto usted semejante
cosa? Y avergonzado ante ei reproche, he debido atribuirlas a un rerno:::o
atavismo, pues valido de la erudición ajena he llegado a saber que algo
análogo se usaba en la vieja Universidad de Salamanca. Todo, anti'$ de con-
fesar nuestro coraje de hacer algo propio.
Ante el espectáculo de la Reforma impuesta con violencia revolui::iona-
tia, los hombres de mí tiempo se hallan en la situación trágica de aquellos
padres españoles que en la época de la emancipación. veían, afligidos, a sus
hijos criollos enrolarse en las filas de la rebelión. No podían ni comprende:.,
ni justificar, ni sancionar una subversión destinada a juicio de ellos, a ron~
culear todos los respetos morales y tradicionales. Aún cada generación ca,
duca y agotada vuelve a e>.'Perimentar las mismas oongojas. Casca il mondo,
decla aquel fraile, porque le demolían algunas piedras en la Porta Pta.
Gracioso es hallar la misma zozobra en quienes alguna vez, antaño, tuvie-
ron su cuarto de hora :revolucionario.
La Reforma Universitaria no es una obra artificial No ha nacido en la
menre pedantesca de un pedagogo, no es el programa fugaz de un ministro,
ni, como propalan los despechados y los desalojados, la trama insidiosa de

1 En 1920, en LJ Gact:ta Univmitari:1, órgano de Ll Fede.ración Universitaria de


Buenos Aires.

140
espíritus aviesos, Es 1a obra colectiva de nuestra juventud, movida por im-
pulsos tan vehementes y espontáneos como no habían vuelto a germi.rurr
desde los días de la Asociación de Mayo, cuando d. verbo románticQ de
Echeverña despettó las conciencias a nuestra vida.
Fue en Córdoba1 en el centro utbano más argentino, más saturad.o cÍt,!
tradición ancestral, donde estalló cl movimiento, latente de tiempo atrás.
Por eso no se extravió. Con conciencia plena de los males, con intuición
clara de su remedio, creó las nuevas formas de la vída universitaria, despreo-
cupado de fórmulas y de ficciones. E hizo obra maestra, obra nacional, pese
a algunos alardes de ingenuo exotismo; al fin el atrnún ocasional no ha de
desteñir el rolor nativo.
La iniciativa arribeña, tan oportuna, tan eficaz 1 de inmediato repercutió
en el litoral, y éste es el momento en que tras recia lucha, la Reforma acaba
de enseñorearse dd último baluarte, de la Universidad de La Plata.
No ha triunfado por acaso. Si ha podido convencer la obstinada resisten·
da, si se ha sobrepues.to a la inoomp.rensi6n de unos y a la malevolencia
de otros, ha rutilado bríos y tenacidad para mantener la larga contienda,
es por ser la expresión de una necesidad histórica,
Había sobrevenido en las universidades una verdadera crif>is de c11ltu:ta.
Por una p::atte la persistencia de lo pretérito, el ímpctio de difundidas co•
rruptelas, predominio de las mediocridades, Ja rutina y la modorra <le los
hábitos docentes, por otro la orientación pACatamente utilitaria y profesio-
nal <le la enseñanza, la ausencia de todo interés superior, el olvido de la mi-
sión edue1dora y por último el autoriutrismo torpe y Ja falta de autoridad
moral, dieron iugat a esa reacción que nace de las entraiias tnismas de la
nueva generación.
Y he ahí el asombro de todos los teorizantes, indignados PQtque la rea·
lidad se atreve a prescindir de sus consejos, potque las fuerzas vivas obede-
cen a su propia ley, sin cutarse de efu:1iones verbales siempre reñidas con
los actos. El mal estaba a la vista, no lo desconoclan ni los mismos autores,
pero las mentes a<:adémkas abstraídas en las reminiscencias del pasado,
índiferenres al movimiento actual de las ideas, sin noticias de 14 llegada de
u.n nuevo siglo, ni soopet:haban siquiera la inquietud de las almas jóvenes.
Cuiltldo más se les ocurrla el trasplante de instituciones exóticas, concebi-
das por y para otras gentes. Larga es la serie de esas creaciones postizas,
que, o no arraigan en OUe$tra tierra o experimentan una degeneraci6n crio-
lla que las convierte en -catfom.1ta de $US originales. La juventud argentirut
-honot a ella- supo hallar la vía propia, la solución argentina y nacional
A no ser ?Qr su arrojo, todavía estábamos deli.1>erando.
La exigencia de plantear nuestros problemas como propios y resolverlos
dentto de las caractetístk.as de nuestra evolución hist6rlca no importa in-
currir en una necia patriotería. Nacb tengo de común con quienes al decir
patria la ídentifican con menguadas concupiscencias y la celebran en wlw
gares frases. Parte integrante de la humanidad también somos nosotros y
sus angustias, sus luchas y sus esperanzas también las vivimos nosotros_

141
Nuestro~ se yergue sobre los ho:tdes. del Atlántico, dispuesto a 11roger
con ánimo amplio todas las repercusiones del proceso mundial, ¿Cómo des-
conocer, precisamente en la emoción intensa que labra el espíritu de la
juventud, la expansión de corrientes universales?
Así también en la Reforma Universita:tia se expresa un anhelo de reno-
vaci6n, un deseo dé quebrantar las viejas formas de la convivencia sedal~
de trasmitir los valo.tes co:wencionales. Su importaneia no reside en el ar·
tkulado casuista de estatutos más o menos acertados, sino en el contenido
ideal que logre animarlos.
En primer lugar se ha incorporado la acción de la ji;ventud como un de.
mento orgánico al gobierno de las instituciones un1versitarias, esto es una
energía pwpulso,:a, Por cierto que con ello se ha perturbado la paz de los
claustros; la existencia ha dejado de ser apacible; la sensación del riesgo
en el ambiente hostil, obliga á un constante esfuerzo par.a mantener el pres-
tigio de la cátedra. Yo he akanzsdo todavfa en los escaíios de la Facultad
de MedkiM .a profesores consagrados a la modesta tarea de tomar la lecció:i
señalada en el texto y era grave falta invertir acaso el orden de las páginas.
¡Tiempos felices, ya no volverán! Sin duda en e: desenvolvimíento de la
acción juvenil habrá habido alguna incongruencia, algún exc~o e:: palabras
y en hechos. Cor.-eedamos aun que haya habido alguna injusticia. ¿Pero,
por qué se ensaña c1 juicio de ciertos círculos y de ciexta prensa con cada
desplar..te de la muchachada y guarda piadoso silencio para cuantos preva·
ricamn en la alta fondón dd magisterio?
Luego la Reforma es libertad. Es la emancipadón de trabas. y tutelajes
que constrefifan el estudio y sofocaban toda esponta::eidad. !rnplrndos por
concepciones meCt1nkístas, los r.iétodós pedagógicos cleprímían h persona~
lldad humana al nive! de una cosa susceptib!e de ser catalogada, medida y
clasificada. La libertad universitaria supone en el estudiante, como corre/a.
tivo ineludib(e, el sentimiento de la digniáaá J' de la responsabdiJad, los
fueros de una personalidad cotiscienfe, regida por su propia disciplina étka.
Sobre esta presunción reposa el porvenir de la Reforma, Todavía no ha
llegado la hora de juzgarla y exigirle frutos. Mucho ha hecho con desbrozar
el camino. La Reforma será fecunda si halla una generación que la sepa
merecer. Abriguemos la esperanza de que quienes ronquistaron la libertad
universitaria, la afirmarán, no como licencia demoi.edota, sino como acción
creadora.

142
IV
EN HOME.c'\TAJE A EUGENIO D'ORS

EL ESPÍRITU gentil, que suele rozar roo irór.ica insinuación los lindes de la
paradoja, no ha de exper.ímentar mayor sorpresa sí un hombre cubierto de
canas se levanta p{:l!'a ofrecer el homenaje de la. juventud universitaria. Por
ddegadón expresa traigo los votos de la Federación Universit'4tia Argen-
tina, de la Federación de C-OrdoOa y de la Federaci6n de La Plata,
Mis jóvenes amigos han creído que a pesar <le alguna divergencia crono-
lógica, podían aconfarme esta distinción, pu~ iio ignoran que a la par de
ellos no me oonsldero sino un estudiante. Y, sea dicho sin mengua de la
obligada gravedad ac,i.démica, ua mal estudiante, porque todavía no he lo-
grado cumplir la honesta aspiración burguesa de reposar satisfecho en el
seguro de una posición acabada, sin dudas y sin problemas. No me distingo
de mis represoeotados porque, como ellos, aún dudo, ignoro y hasta, algunas
veces, estudio.
Hablo, pues, en nombre de aquel núcleo de In juventud q,1e en 1918, en
la ciudad de Córdoba del Tucumán, se alzó en un impulso iconoclasta, que-
brando trabas seculares, y hablo en nombre de la juventud que extendíó
el movimiento revoludona:r~o a todas las universidades, hasta determinar
la honda crisis, que aún perdura, de nuestra ensefianza superior,
Almas ingen1..:.as, habltuadas a contempL.r solamente el aspe<:to chico
de las cosas, atribuyeron semejante estallido a causas ocasionales o artlfi-
dale). No alcanzan a comprender que oonmoción tan general, tan intensa
y tan violenta, no se explica pot razones mezquinas; oo logran abstraer del
cúmulo de hechos e incidentes aislados la idea inmanente que los dignifica.
Qué extraño, si los mismos promotores no sospechaban la trascenden-
cia de su acción. De un camhío hondo en el estado de espíritu de las nuevas
generaciones. surgió este arranque espontáneo, casi instintivo, y al repudio
vigoroso de un pasado intolerable, unió la exprui6n de vagas inquietudes
y de una sensibilidad renovada. Pero luego no más, la conciencia del conte-

1 :En 1921.

143
nido ideal de la Reforma debió imponerse. Eta nec;esario inootporat a !a
evolución econ6mka del país valores más altos y crear intereses éclros y
estéticos que atenúen el predominio exclusivo de los intereses materiales.
Era necesario superar lt.is bases ideológicas puramente utilitarias por un
concepto que no degrade la personalidad a la condición de autómata, y que
conduzca a formas de la convivencia nacional más saturadas de justicia.
E:a necesario perturbar la paz de los claustros: con el estremedmíento his-
tórico que anuncia una nueva época.
Ttes años llevamos de agria lucha; el perlado inicial de la acdón demo-
ledora. termina y la tarea de la reconstrucción reclama nuestro esfuerzo. A
ello os llama la juventud de Córdoba,
No pudo inspirarla mayor adetto. Una mentalldád humana, lih:re de toda
restricción dogmática, que en lítica emoción no concibe el saber sin armo-
nfa, ni la obra sin bondad, bien señalará el camino por donde se ha de
satisfacer aquella que alguna vez habéis llamado "sed de totalidad.".
Os tocará cruzar, señor,la amplia llanura que fue Pampa y en la. hondo-
nada, al pie de la sierra, veréiii acurrucada en torno de los templos ances-
trales, la ciudad colonial que fundó don Geoónimo Luis de Cabrera, Como
en un viejo tronco una colmena, áscubritéls afanada y hacendosa l« ciu-
dad nueva, que convierte en luz y energía la corriente de sa rfo y el caudal
de sus aguas en savia fecundante del yermo. Y a la vera de ambas, halla,
réis en la ciadad unÍVffSitaria, alerta y rebelde, }a valiente muchachada
que os llama, os espera y ansiosa os est::uchará.

144
DEODORO ROCA
I
LA NUEVA GE1'ñRACION AMERICANA'

SEÑORES congresales: Reivindico el honor de set camarada vuestro. Recla-


mo, pues, la consideración que se os dispensa. Para ello, sabed que practi-
co esta enseñanza de Enrique :Bergson: conservar la disposición de espíritu
con que "entráis" vosotros a la Universidad y estar siempre dispuesto
-<ualquiera que sea la edad y la cín;.uns,ancia de la vida- a volver, a
ser estudiante, Si esa disposición de espíritu es el aliento del trabajo filosó-
fico, lo es también del vigor juvenil. Apenas me adelanté en cort-a jotnada:
1a que remata el cici9 oficial de los estudios. Ahora os estaba aguardando.
En el camino no había una sola sombra quieta. Alcé e1 zurrón de los pere~
grinos y me puse en el cruce de las rutas fatales, sobre la cálle aro.arga de
los sacrificios, seguro de que por ahí habríais de pasar, Anduve en lo dexto.
Pasasteis, Se os distingu.ía en la música pitagórica de las ideas; en los rit~
mos amplios. en hu frentes claras: tal como en los símbolos heráldicos, en
las maaoo abiertas,
Y en el hondo me sentí hermano vuestro, oprimido de la misma angus.
tia, rocada de la mi5ma espeN:nza. Por eso estuve en la calle estentórea
ardiendo en grito de rebelión y _pot eso estuve aquí oyendo profundamente
las cosas esenciales que díjlsteis. La calle fue el Teatro Romántico de la
Revolución. Es, también, su destino más glorioso. ¿_ Y cuál , fue, desde lo
inmemorial, la que no pasó por ella, descompuesto el ademán, ron,:;o el, grito,
inflamada, heroica, magnífica? EI corazón anduvo libre p-or plazas y calles.
El congreso de hoy se afana por exl_)re5atlo. Ahora, los vidrios rotos repre-
sentan la oonsist~a frágil, los gritos cobran la dignidad de las ideas. Carac-

1 Redactor del manific5to inicial de Is Reforma Uniersitaria Deotk>ro Roca (1890·


1942) gntvítatia sobre las defmiciones culturales e ideclógi,.:as dcl movimiento, o:.mstitn-
yiooose en su mejor incitador argentino. Había egresado de la Fawltad de Oi:reclto, de
Córdoba, en 1915, i.:t'lD su tesis sobre Mmtroe, Draga, A. B. C. Escritor <le labor dispemt,
sólo después. de muerto se ret~erian en libros sus Jneioret, páginas: La.r obrfl'i z los
días, 1943, y El difícil tiempo nuevo, 1956. Este es su discurso en el Congreso Estu-
diantil reunido en c.ótdoba, en julio de 1918.

145
tetes esfonados timbraron de heroísmo y de loe.uta los instantes .iniciales.
Quedaron los sueños vivos y desde aquí los selectos imaginan y construy,en.
Pertenecemos a esta wJ.sroa genetacíón que podríamos llamar "la de
1914''¡ y cuya pavorosa tesponsabilidad alurobta el incendio de Europa.
La anterior, se adoctrinó en el ansia poco escrupuJ05a de la riqueza, en la
codida miope, en la superficialidad cargada de hombros, en la vulgaridad
plebeya, en e1 desdén por la obr.a desinteresada, en las direcciones del agro-
pecuarismo cerrado o de fa buroctada apacible y mcdioc:riiante.
Fugábase la espl!Jtualidac!; hasta el viejo "esprit" de los criollos -gala
de la fuerza nativa, resplandor de los campamentos lejanos en donde se
afianzó nuestra nadonalídad..- iba diluyéndose en esta grisácea unifon::d-
dad de la conducta, y enredándose en las obscuras prácticas de Calibán.
El libro recién llegado ~uak¡uietfl que fuese su procedencia y su cáJi.
dad- u-afa la fórmula del universo y la única lw. que nuestros ojos podían
recoger. Asumía el carácter de un símbolo: el barco no llegaba y entonces
el rumor de la tierra perdía sentido y hasu el .árboI familiar rallaba su voz
inefable.
No importaba que unos pocos espíritus de escritores salieran cantando
de la selva con el ha('ha al hombro. En los ojos trai.an co:;,iadas las líneas
esbeltas y ágiles de la montaña nativa; el corazón venía hecho pais;1je de
campo. Eran conio isJotes de la raza en donde se hubieran recogido todas
sus fuerzas vivas. Llegó con ellos la fe en los destinos de la nacionalidad.
Y, precisamente, irrumpieron en las ciudades, cuando la turba cosmopolita
era más damorosa, y nuestros valores puramente burd.tiles.
Entraron a codazos, De escándalo en escánc.lalo, de pugilato en pugilato,
llamaron sobre si fa atención. Y en todos los campos se bici.6 la reacción,
La primera y L. más g!oriosa y e:iterame.,te solidaria con las demás, fue la
cruzada llteraría. Las penúltimas generaciones estaban espesas de ret6dca,
de falacia verbal, que trascendía a las otras falacias, pues lo que en el
campo lite1-ario era grandilocuencia inútil, en el carr.po poütk:o era ge$tku-
lación pura, en el campo religioso rito puro, en el campo docente simula·
ción dnica o pedantería hueca, en la vida comercial fraude o escamoteo,
en el campo de la sociabilidad ostentación brutal, vanidad cierta, ausencia
de teal símpátfa, en la vida familiar duplicidad de enseñanza, y en el primado
mota! enajet1adón de rancias virtudes en favor de vicio;, ornamentales.
Entonces, se alzaron .altas las voces, Recuerdo la de Rojas: lamentación
formklab\e, grave redamo para dar contenido americano y pata infundirle
carácter, espíritu, fuerza interiot y propia al alma naciona1¡ para clamo¡¡
conciencia orgánica de pueblo. El centenario del año 10 vino a proporcio-
narte raz6n, Aquella no fue la alegría de un pueblo sano bajo el sol de su
fiesta. Fue un tumulto babélico; una rosa triste, violenta, oscura.
El Estado, tastacuero, fue: quien nos dio la fiesta, Es que ex.isúa una
verdadera solución de continuidad entre aquella democracia romántica y
esta plutocracfa extremadamente sórdida, Nuestro crecimiento n-o er.i.t el
resultado de una expans.i6n útgánka de Ias fuer-zas, sino la conseroe!lcia

146
de un simple agregado molecular, no desarrollado, y sí yuxtaposición. Había-
tl1Qs perdido la conciencia de la personalidad.
Volvernos hacia la rontempladón de la propia tierra, y hacia la <le m.tti-
tros hermanos: '"adentrarnos" en nosotros mismos y encontrar los hilos.
que nos atan a nuestro universo en las fuerzas que nos circundan y que nos
llevan a amar a nuestro hermane, a lnbrar nuestro campo. a cuidar nues-
tro huerto, a dar de norouos todo lo que los demás piden, ser como el buen
árbol del bosque nórdico del recuerdo de ~fario Bravo, que mientras más
hunde sus ra:'.ces, más alto se va para las estrellas y más vasta sombra pro-
yecta para aliviar la fatiga de los errantes viaíeros: tal parece ser el sentido
de lo que llega.
Dos rosas ·····~ Améríca y, por consiguiente, entre nosotros ~ .... foJrnbao:
hombres y hombres americanos. Durante el coloniaje fuimos materia de
explotación; se vivfa sólo para dar a la riqueza ajena el mayot rendimiento.
En nombre <le ese objetivo se sacrificó la vida autóctona, ron razas y civi-
lizaciones; lo que no se destruyó en nombre del Trono se aniquil6 en nom,
bre de 1-u Cruz. Lrts ha:mñosas empresas de ambas instituciones -la dvil
y la religiosa-- foeron coherentes. Después, con escasas diferencias, hemos
seguido sien.lo lo mismo: materia de explotJlciún. Se vive sin otro ideal,
se está siempre de paro y quien se queda lo admite con mansa resignadón.
Es esta la posid.6n tensa de la casi totalidad d.e1 extranjero y esa tensión
se propaga por contagio ituitativo a los mismos hijos del pak De ronst~
guierm:, erramos por nucsttns cosas, sin la libertad y sir:. el desinterés y sin
"el amor de amat" que nos permita comprenderlas, Andamos entonces,
por la tierra <le América, tln vivir en ella. Las 11uevas generaciones empíe-
l'Jl.u a vivir en América, a preocuparse por nuestros problernus, a ioteresar;;e
por el conocimiento menudo de todas 1ts fuerzas que nos agitan y nos limi·
tan, a renegar de literntutas exóticas, a medir su propio dolor, a suprimir
los obstáculos que se oponen a la expansión de la vida en esta tierra, a poner
alegría en la c::isa, con 1a salud y ron la gloria de su propio corazón,
Esto no significa, por cierto, que nos cerremos a la sugestión de la cul-
tu::a que nos viene de utros continentes. Significa s61o que debemos abrirnos
a la comprensión de lo nuestro.
Señores: la tarea de una verdadera democracia no consiste en crear e.l
mito del pucbto como expresión tumultuaria y omnipotente. La existencia
de la plebe y en general la de toda la masa amorfa <le ciudadanos está índi·
cando, desde luego, que no hay democracia, Se suprime la plebe tallán<lola
en hombres. A eso va la democracia, Hasta ahora -<Üce Gasset- la demo·
erada aseguró la igualdad de derechos para lo que en todos los hombres hay
de igv.al. Ahora se siente la mi.srua utBenda en le!gsfat, en legitimar lo que
hay de desigual entre los hombres.
¡Crea~ hombres y hombres americanos, es Ja más recia imposición de
esta hora!
Y bíen, seiores. El mal ha calado tan hondo~ que está en las costumbres
del país. Los intereses creados et'. torno de lo mediocre -fruto caracterís-

147
tico de nuestra dvilización- son vastos. Hay que desarraigado, oper.i:ndo
desde arriba la revolución. En la Univetsidad está el secreto de la futura
transformación. 11.' a nuestras universidades a vivit no a pasar por ellas;
U: a formar ali[ el alma que irradie sobre la nacionalidad: espetat que de
[a acción redptoca entre la Universidad y el Pueblo, surja nuestra real
grandeza. La confederación de los cspírltqs realizada en sus formas suplan·
tará a las otras. Poco a poco las formas milenarias irán siendo reemplaza-
das. Probablemente la organización de los pud>los se realizará conforme
al tipo de una cierta Universidad, que rodavta no hemos delineado, perp al
que se apro.rima.n en mucho l«s universidades americanas, Y yo tengo fo
en que para estas rosas y para muchas tan altas como ésta, viene singular--
menre preparada nuestra generación. En p,.l.abras recientes he dicho que
ell4 trae una nueva sensibilidad, una posición distinta e inequívoca ante
los problemas universales de la cultura.
Frente a los primeros attesros he reafumado mí fe, .recordando las ex·
presiones augurales con que un poeta amígo se dirige al espíritu de las
monmñas. Dondequiera que esta juventud ensaya algo, se advierte ya la
presenci.. del espíritu que ha de odminar en su vida.
Siempre se debe decir la vadad que se piensa. Y yo, honradamente,
pien$O que lo que este ,;;:ongrcso ha hecho C$ expresar aquella sensibilidad,
tanto en la corazonada que lo reuni6, como en el espíritu que le anlm6. Esto
quedará no como una fórmula hecha, sino como un anhelo. Ese anhelo debe
recogerlo quien sepa servido~ pero! ante todo, ustedes deben agitarlo como
fermento de fe. Tal vez los poJlticos comprendan :poco lo que está pasando
en el alma de la juventud de nuestra patria. Y sí han de recoger ese anhelo
que lo recojan maduro, que antes de una colaboración, sea más bien un rew-
nodmiento: la fabr:iOlción .de algo existente, Este congreso no puede ser
una meta, sino el tránsito a otto congreso, y en ese tránsito de un año,
debéis difundir el espíritu que os abraza. La revolución que ha comeo.2ado,
yo creo, no estaría satisfecha,. con una ley solamente, porque1 oomo enun-
cia la recordada frase de Nelson, estos son m!Ís qtte problemas de leyes:
son problemas de almas. Y el alma que ha de producir la solución de todos
~ problemas clarea ya, La he visto ai,omar en este congreso, que es el
úniro puto, el único que, en cierto pl.mo, tiene realmente el pafs, en esta
hora triste para la inteligencia y el carácter de los que actúan,
Por vuestros pensamientos pasa, silencioso casi, el porvenit: · de la civílí-
zacíón del país, Nada menos que eso, está en vuestrns manos, amigos míos.
En I primer término, el s('IJ)lo democrático bien entendido. Por t ~ las
cláusulas circula su fuerza. En segundo lugar, la necesidad de poner5e en
contacto con el dolor y la ignorancia. del pueblo,' ya sea. t1briéndole las pue.r-
tas de la Cníversidad o desbordándola sobre éL Así, al espíritu de La nación
lo harii el espíritu de 1a Universidad. Al esptrltu' del esrudiante, lo hará la
práctica de la investigación, en el ejercicio de la libertad, se levantará en el
''stadium", en el "auditorium", en las "fraternidades" de l-a futura repÚ·
blica universitaria. En la nueva organización detnoc.wica no cabcln los

148
mediocres oon su magisterio itriwrio. No se les concibe. En los gimnasios
de la antigua Grecia, Platón pasaba dialog.,ndo con Sócrates,
Naturalmente, la Universidad con que soñamos no podrá estar en las
ciudades. Sin embargo, acaro todas las ciudades del futuro sean uní,;ersita-
rias; en tal sentido las aspiraciones regionales han haHado una justa sanción.
Educados en el espectáculo fecundo de la solidaridad en la ciencia y en la
vida; en 1,s juegos olímpicos, en la alegría sana; en d amor a las bellas
ideas; en el ejercicio que aconsejaba James: ser sistemáticamente heroicos
en las pequeñas cosas no necesarias de todos los días; y por sobre todo,
en el afán -sin emulación egoísta ---<le sobrepasarse a s( mismos, insaci.a·
bles de saber, inquietos de ter, en medio de la cordialidad de los homhres.
Señores oongresales: No nos desalentemos. Vienen ----estoy seguro---
días de porfiados obstáculos. Nuestros males, por otnt parte, se han deri-
vado siempre de nuestro modo poco vigoroso en afrontar la vida. Ni siquiera
hemos aprendido a ser pacientes, ya que sabemos que la paciencia som!é-
a la tristeza y que "la misma esperanza deja de ser felicidad cuando la impa~
ciencia la acompaña", {\;'o importa que nada se consiga en lo extericr ii pot
dentrQ hemos conseguido mejotarnos. Si la jornl!da se hace áspera no falta~
rán sueños que alimentar; recordemos ¡:iata el alivio del camíno las mejores.
canciones, y pensemos otra vez en Ruskin para decir: ningún sendero que
lleva a ciencia buena está enteramente bordeado de tirios y césped; siempre
hay que ganar rudas: pendientes,

149
II
SERVIDUMBRE DE LA CULTIJRA'

NADA más doloroso y ttagk:o, en la historia de la servidumbre, que la set·


vidumbre de la inteligencia, la servidumbre de la cultura, de la profesiona-
lidad de la cultura. Hay que reconocer con Nicolai, que :!.unca, desde que
fos hombres hacen ciencia, se ha visw a los que son vanguardia en las luchas
del espldtu, mostrarse tan entusiasta5 de la eficacia de la fuerza bruta; que
jamás los investigadores de la verdad han apoyado con tan pocos escrépulos
a las oscuras fuerzas de reacción y dom!nadón, La cienda al uso, pagada
de sus mé1o<los, (.i)tl sus éiritos fáciles, con st. espíritu escolarizado, ha ve-
nido adoctrinando a sus adeptos en una concepción conservadora del mundo
y rnataOOo en sus servidores toda fe en la convicción personal, temerosos
de da:: ............;onforme al bello dedr del maemo berlinés- cl salto creador.
de la oscuridad de la teoría a la completa tiniebla de futuro. ¡Cuán distinta
el altoo de los sabios, en aquella alba romántica del 48!
Pero las posibilidades del hombre son ilirr...itadas. Toda conquísta fecunda
de la personalidad o de la ciencia es poema de rebeldía: de amor '/ dolor~
a u11 mismo tiempo. Al resp:andor de las vidas heroicas se alumbran los.
caminos del Hombre, y también los obstáculos que los atraviesan. Con ra-
zón ha podido d.edt Gorki a Romain Rolland, al pedirle que escribiera la
vida de Beetboven: -Nosotros, los adWtos, los que pronto dejaremos este
mundo, ~egaremos a nuestros hijos una herencia bien pobre, una vida bien
triste. Esa estÜpjda guerra es la prueba evidente de nuestra debilidad moral,
del empobrecimiento de nuestra cultura. Recordemos, entonces, a los ad.oles·
centes, que los hombres no fueron siem?re tan débiles y malos ,orno lo-
somos desgraciadamente nosotros,
La servidumbre de la inteligencia, q,:e analizara D'O.-s en un áureo libro,
aliada con el optimismo cobarde, es el más fuerte puntal de las armazones
actuales. Ahíta del pteiente, reme.tosa del fututo, prostituye a la ciencia

l Dhturto én la ituugutación de los o;rsoo de 1920, en Rosario, de la Facultad. de


Cierx::ias Económicas, Cou::ercia.les y Politkti de la Univmidad del Litoral.

150
que, se&rún es sabido, en su más pora y elevada forma s6lo da a la huma-
nidad 1~ 11rmas para la locha y para el progreso, sin p.teocuparse de cómo
se aprovechMán est0s medios. Es por eso que llamada a ocupar posición
en h g~n lucha de intereses colectivos en que ha entrado el mundo, se
apresta a defender el O.tden, ese orden que amparan su hartazgo 1 su insen-
sibilidad y su cobardía. Se llama: a si misma "la dase íntclectual'', "la dase
imeligern:e'\ ¡Oh, función de fas clases; oh, encanallados fundom;rícs! Pre-
sos. en lai, redes de las pequeñas miserias hulll(l;::i8$ -insiste Nkolai- no se
distinguen de la masa de SU$ hermanos no deolíficos que con toda paz y
t!'anquilldad tr-abajan, ganan dinero y desean vivir cómodamente. Atados
ah cfo:se dominante, su funci6n es la de estructorar las jerarquías y valores
que la definen. !v1icn~ras los hombres sig;¡n mutilados, no aparecerá el Hom-
bre. Cuando éste aparezca, pleno en 1a posesión de sí mismo1 habrá otra
luz en el mt.:nCo. Se derrumbarán pot sí solos los falsos valores q:ie ha1.-en
mon:muosa, que deforma::1, :a vida libre, original, espontánea.
El punto más elevado de la conciend,1 humana es la Idea dei hombre.
La cons.igna osccra, tácíta, del sigio XIX fue ésta: hay que desintegrar la
educación que pide el desenvolvímiento de todas las fuerzas y ,;emímien1os
humanos, dentro de la étka de la edu:adó:1 para el traba}o que apareja la
necesidad de dotar a todo horn'ore de la condenda t.'Ultuta\, esa inmensa
perspectiva de- educación social, anticipada por los más puros pensadores y
entrevista ya en !.a Repüb!.ica de Platón. Hay que rctard11.r el advenimiento
del hombre. Lo que por sf sola no ;laga la potencia de los insnume:itos cen-
trales de dominación, deberá ser realizado por los lacayos de la intelígem:Í!l.
Desde enronces se distribuye con férrea consigna. por escuelas y univer•
sid..des, un ejército rerorumte de nsalati.ados intelectuales, ce domésticos
doctorados, de dómf::.es verbalistas y pedantes, de parásitos de la cultura.
A una libertad y a una igualdad puramente teóricas del ciudadano, en el
estado polit:co --conquista suprema de la nueva clase dominante, arrojada
al dolor de los eternamen;e vencidos---, corresponde, todo a lo la::go del
siglo XIX, una abyecta esd.avitud y desigualdad econóinkas. Este orden
de cosas se legal:U. Los Códigos cristilaz:1n las ir.apropiadas estructura:1.
sociales Roma -pueblo rapaz, si los hubo-----, sirve de arquetipo. Reviven
s:is instit1..:ciones y ayudar. a consolidar las nuevas situaciones de usutpa-
ción y de violencia. Derr.ís de los códigos, se alinean las bayonetas. Más
atcls 1 los maestros ahuecan la voz, indiferentes rt1 dolor de la vida, sacuden
los textos milenarios, y el "admítable" espíritu del derecho romano brota
de sus fabios, limpio como una espada. La tiranía de clase dcv1ene un siste-
r.,a cenado y !a ig::1ora11cia es un resoc:te educacional, un otro .instmmento
gubernat'.vo,
Cunde el virus <le la "democracia" patlatr.enta::ia, Ctea U!lá pelígrOS,l y
enervante iluslón colectiva. Parece lá anchura definitiya que ha de encau-
zar los afanes vitales. Humo <le opio, por cuyas espirales se asciende a !os
mi.tos edénicos. Y a medida que el pueblo eterno se marchita en la oscuri-
dad de las minas o se despedaza en el trabajo embruux:edor de los talleres

151
y las Wbricas, se asegura la domlnación en los establecimientos educacio-
nales. Mi.entras el":tlma del Hombre duerma o se mantenga mutilada, mien-
tras se pueie operar en ella, tOCo temor será vano. De ahí esa ignominia, q·Je
separa, desde los primeros' bancos de eset:cia, a los hijos de los pobres de
los hijos de los ricos; de ahí c~a prolija enseñanza u:111ueral y calculada que
se ULSinúa en la ram-az6n de las clases; escuelas adaptadas a objetívos parcia-
les, a categorías predeterminadas; de ah( esa ho,;ti:idad a los arrestos de la
pedagogía social -reclamada por tantos pensadores ilustres, desde Pesta·
lozzi a Natorp·-, que exige la educadón por y pan la comunidad, conforme
a fa abstracción con que lo aniquila; de ahí esa hostilidad hada la escuela
úniCf.l, que se i:ealiza en nuestros días bajo la fórmula de Luntnacharsky:
"la escuela u:iificada del trabajo", que --oomo dice María de 1-iaeztt.........._
.reclama par:a L sociedad el derecho absoluto de la educ:.ción del pueblo,
negando a la familia el presu!'l:to derecho de educar a sus hijos, y combate
la organización actual de la escuela que escinde, a sabiendas, 1-a unidad
humana,
Pero si los poderes de prlvilegío, de mentira, de dominación, proseguían
tenaces en su obra de aletargar la conci.er.cia histórica, el ins.tinto vital re-
accionaba con creciente eficacia. A costa de infinitos dolores la rebeldía sur>
gió en el campo pro'.eta::h::i, Fue adentrándose: en las alm;;s de cálida visión
de una humanidad superior. La gran guerra vir.o a poner al desnudo toda
la m¡seria tnot"'.-tl de nuestro tiempo, Todos los valores fueron ardientemente
revisados, La nótma había ído rnaróitá::idcse, encogíéndose 1 pudriéndose.
Y la Universidad era, en los dfas inmediatos el refugio supremo de las
normns. Haciendo parte de un sistema más vasto, reflejaba en su agotlía
la decadenda de un régimen. Los gra.:1.des creadores de fótmulas de virtud
tauruatúrgica h.1bfan desaparecido. Quedaban sus sombras, s:.is carkat.1ras:
sobadotes de textos, frfos coleccionistas del saber, adocenados y estériles,
guardianes medrosos de una quiflcalleri'.a .ínútiL
Y un drn, los jóve::es; inquietos de hondas y lejanas inquietudes, sintieron
un aoco invencible. Abrieron las puertas y tomaron lo suyo, sin pWíxsclo
a nadie. Animaba sus mentes un profundo anhelo de renovación. El pueblo,
oon instinto :,eguro, comprendió el sigrificado recóndito de aquella crczada
iconoclasta. Advirtió oscuramente ---acaso más certeramente, que los mis-
mos á;;:tores -su amplio contenido ético y sccial Leyó la clara razón Ce su
ceguern. Y diose todo entero a la causa de los estodianto; revolucionarios.
Yo he visto correr la SJ'.lgte generosa cle los oh.teros en las calles de mi ciu-
dad mediterránea. En Santa Fe, La Pk:a, Rmario, Buenos Aires, Lh:1a,
Sar:tfago Je Chile, elt todo lugar donde hubo uu puñado de hoCTbres
libres que aneme~iera contra· La vetusta armazón edkcadonal, el pueblo se
sintió conmovido. Y con la mis.roa anch-Jra de ritmo cordfat vibró su alegría
eu las horas diáfanas, compa::ti6 sactificios y dolores en los días angustiosos
de la derrota o del desaliento,
Y los jóvenes to~aron las U:Uvetsidades proclamando el derecho a darse
sus propios dldgcntes y maestros. Pero bien pror.to, acicateados por esa

152
misma honda y lejrma inquietud, van comprendiendo qae el mal de las uni~
versidades es un mero episodio del mal co!ectlvo, que la fostitución guarda
una correspondencia lógica con las demás ínstih..'<'.iones sociales, que el pro-
blema ya no es s6lo e1 é.e ciarse buenos o malos tnaestros, En el. antiguo
régimen, los buenos maestros tenÍa!1 q..:e ser, fatalmente, los peores maes-
tros. Mansamente se seguirá cumpliendo la obra de mutilación dd Hombre,
en las especializaciones profesionales y de clases,
El problema e.s may otro ya. bfientras subsista la odiosa dívisíón de bs
clases, mie;;.tt·as la escuela actual --que sirve cumplidamente a esa divi-
slón~ no c:11nbíe totnlmente sus bases, mientras 5e mantenJta la sociedad
moderna constituida en república de esfuerzo que, como dice "Xeni1;s",
tienen por ley común la material producción, el lucro por recompensa, ls:s
unívetsida.:les -a despecho de unos pocos ilusos- seguirán siendo lo que
son, Jo que tantas veces se ha <.Üi::ho de ellas: "fábricas de tirulos", o vasta
cripta, en donde se sepulta a los hombres que ;10 pueden llegar al Hombre.
Por un lado, la ciencia hec:la, lo de segunda mano, 1o rutinario, lo medio,
ere. Por el otro, la. urgencia de macerarse cuanto antes para obtener el
anhdado título, Y, como siempre ha acontecido, la inteligencia libre y pura
estará ;:iuscnte; la ciencia qi.:e se supera ofidatá ante otros altares,
Es-::o me parece que debo decirlo ahota, claramente, sin vac:.iaciones ni
temores, en el aire nuevo de esta UniversidAd que se abre.

153
AUGUSTO PI SUÑER'
INFLUENCIA DEL MOVIMIENTO ARGENTINO
EN LAS UNIVERSIDADES ESPA5:0LAS

HACE 15 años, el año 1904, era yo un ioven d-e 24 años. Fui entonces a
Sevilla a la Universidad de gran fama de !a metrópo!i andaluza, como profe.
sor titular de fa dtedra de fisiología; y si recu~o estas cosas mer0mente
personales, es para deciros cómo la impresión de esta Universidad ha reno-
vado impresiones se:i.tidas hace ya tiempo. No creáis que este recuerdo se
:ímíta a un sentimiento romántico, de un hombre que siente dedbat su
juventud y quiete refrx.:ilatse en cos:1s que ya pasaron, en recuerdos gratos
de los momentos en que la vi.da bullía intensa por su espíritu y por su cuer·
po; bago de é1 mención porque la producida por vuestros yatios tan anda•
luces, por v,.:estras aulas, por este vi:estro salón de grados, revive aqueUos
años y porque por otra parte reladono inmedi,namente la renovación ln·
tensísima, que viene produciéndose en esta Universidad, y que e11minó en
fos sucesos de que ahora va a cumplirse un año, con \>-"UCStra propia reno-
vación.
P.":e de Córdoba que partió e-1 estímulo, y la idluenda de Córdoba se
siente en todas las universidades de l:a república; p~o creo que esta influen-
cia va aun más lejos todavia, inf!uyendo también direcramente sobre la uní~
versidad española, la universidad dásíai, vieja, hoy adormecida, que exige
nuevas nor:nas, fa llegada de vientos de afuera, la revolución universitatfa
que le infiltre la necesaria modernidad.
Yit he dicho en otros lugares, especialmente dirigiéndome a la j'.1Ventud
argentba, que los problemas vuestrns son nuestros problemas, no sólo por-
que co:1stitulmos una misma rsvi, sino po:qtie vivimos los mismos tiempos;
actuaron sobre nosotros los mismos siglos hist6ricos y fas i::fluer.das de
medio no son umpoco muy distbtas. Si los problemas son los mismos ¡:,ro·
blemas, de una ma~era genét'.ca vuestros problemas universitarios son a:si,
mismo los nuestros.
Os he dicho que no creo que vues::ra adtud haya influido única~ente
eél las universidades argend.nas, sino también sob~e las universidades espa-
fiolas, que van despertam!o unas tras otras de su sue:':o, gradas a un movi-

1 En se?tiembre de 1919, el cieotífko esptño1 Angu~to Pi Suñcr Ct'llV'!, por invita-


dón de la Federación Uoiversfoda, la tribuna de la t:niversidad 2:-e C.árdo!;,a, Argentina.

155
miento que se ha concretado :eciememente en el decreto del ministro Silió,
cl decreto de a:itonomía univen;irnr!a. Pues bien, esta aut<momía universíta~
ría es consecuencia de la presión ejercida principalmente por los escolares
en suce&ivos congresos, y traigo estas noticias por sí os fuesen desconoddas:
ha sido en los congresos univer$itarfos <:elebrados en Barceloru en los que
la juven:ud escolar ha proclamado la n«esidad del propio gobierno de la
Universid.:d, El último rongrt'$O, que yo tuve la honra de p:rei,kllr, se celebró
el a:ío pasado y este congreso, resultad.o de la coluborad6n de profesores y
alur:::nos, redactó el proyecto de estatuto de ta unive:sidad catalana autóno-
tna. Repetidas veces en el congreso de diputados levanté mi voz para deferí~
der nuestras aspiradoncs y, efectivamente, hac.: tres mes~ fue promu]gado
el. decreto concediendo la -au.onomía de fa unlversidad. Cada universidad
deberá redactar su estatuto constitucional y una vez que los estatutos de las
diez universidades españolas sean aprobados por el conse¡o de ministros,
cada udversidad contará con su propia ley y r.o estará más sujeta a una
legislación uniforme, sino que gozará de aquellas normas jurídicas más acle~
ruadas a sus c;iracterísti:::as, a sus propias cecesidades.
Pues bien, tened en c-uenta, vosctros profesores y estudiantes argendnos~
que en la tedacelón del proye<:to catalán romo en la redacción del estatuto
universitat!o de Barcelor.a, conoc.edotes nosotros de la renovadón que en
las universidades de !a República Argentlr:a se operaba, tuvimos muy en
consideración las dísposkío::es de v~restra Reforna de 1918.
Ved, poi: lo tanto, c6mo vuestra influenda no se ha limitado a la Uni-
versidad de Córdoba, sloo que ha trascendido a la república md., y ha tras-
cendido aUende et tr:át, conmoviendo h vieja tradición y sacudiendo intensa-
mente a Ias adormecidas universldades es;:,añolas.
La ur.iversidad española entra en vfas ¿e tcnovadóu y vuestro ejemplo
ha de interesarnos, para estudfarlo con todó desapaslomunicmo, pero tam,
bib con todo afecto.
Y.a veis lo uzón de que mi es;:,írítu se goce a un mismo tiempo, por ]u
(X)Sas matcri1,[es, esti)s arcos semicirculares de vi~estros patios con frutales
en flor, vuestros antiguos muebles tallados, y por aque:los o:ros motivos
espitltuaies que muestran en esta Unívers!do.d la vieja raíz española, 'f en
la que se prueba cómo la tradición puede muy b1en compagiM!'se con los
más iutensos movimientos renovadores que e.xigen hs horas agudas en que
vivimos. Estas consideraciones, estos estados afectivos, han de pesar gunde.
tnente para hacerrn.e particularmente grata mí estancia en vuestra Universi-
dad y pa:a que considere gran honor contatme, aunque sólo sea transitoria-
ffiénte, entre v..:estros ilustres profesores. Sie:ido así habré de deciros unas
palabras sobre 2q;1ellas co;as que Jná$ íntimamente me impresionaron por
resultar de t:abajos y medítadones dirigidas en buena parte por lo que se
ha dado en !'.amar, con excesiva lisonja, la escuela fisíológka de Barcelona,
En nombre de esta escuela. en nombre de la entusiasta j~ventud espa·
ñota-catalana, yo os traigo, a través del Atlántico una fervorosa salutad6n
y el eco de sus rentimient<1s fraternales,

156
HECI'OR RIPA ,iLBERDI
l
DISCURSO EN MEXICO'

IiERALDO de L1 juventud argentina, me adelanto hacia vos, oh pueblo het•


mano, tomo el austero león de Leonardo, lento y segl11'o el paso, amplia y
serena fa mirada y ron un rar:10 de Htlos dentro dd pecho. Abrase, pues>
ml pecho argentino y caiga a vuestros pies el florido presente de mi pleite:Ja
viril.
La Argernina renaciente, la que despertara de su sueño, con mot1vo de
la última tevoluci6n u:;iversitaria, la que se está forjando en la fragua de una
juventud vigorosa de pensamiento, noo envía a esta tierra cordial para que
os digamos toda su férvida fo.quietud de alma joven, todo su inraenso amor
dilatado más allá de Lis fronteras, todas sus esperanzas en ia emandpaci6n
gloriosa de los hombres y de los puebios.
Venimos de los campos de combate, donde derribáramos. los muros Je la
vieja universidad detenid;l. en el pensamiento dd pasado siglo, y donde :evar.~
táramos la m.:ev,1 universidad, abierta a todas las cotrientes espirituales;
venimos de sostener una dolorosa bcha entre la juventud creadora y la veje,:
núsiandsta, entre la volur::tad heroica que avanza a la voluntad .abolida que
r~íste; '.-enimos, rom¿nñeros, de vencer a las fuerzas reaccionarias que nos
ímpedfar: dar el paso definitivo <le la liberación.
No os exi:ro?iéis, pues, sí nuestra lengua vibra como una eipada, si a cada
ínst.<mte nuestf4 palabra se enciende, porque crepita aún en nuestros corazo-
nes :a roja brasa de la :tebe:día. Libertada de toda servidumbre, dominadora
de las fuerzas espirituales, la juventud argentina marcha hacia la unive!'.4idad
idea[ por las rutas que le sbrie.ra 1a filosofía contemporánea. Enrojecida en
h llama de las grandes ideas, templada a los rudos golpes de la acción, su
ideal ha de ser tan p:i.ro como su frente jamás doblada ni vencida y tan
1 Disdpulo de Alejandro Korn, Héctor R!p;¡ Alberdi (:&1H92)~ lideró 111 Refurma
Üniwrútn.ria rn la Plata y uw.ntuvo n:fadón dir~a wn d movim:ento reformista de
América Latba. Su k'.Xlr de poeta y ensay!~ta foe reunida por d Grupo Renovación,
& su dud>1d, en dos tomoo de Obrt:s.- ,;-n 1925, prolog.'ltÍrts f'()r Pedro He1ití:<:¡pez Ureña.
Este es su dis.:urso en cl Congtes.) IntEmadvtml ¿e Estudiantes, en Méxioo, en 1921.

157
humano como su sangte tumulruosa y cili<la, Tendrá los quilates de) pensa-
mícot<J, pero ta~bién la fuerza de la vida, ¡,orque sabemos, según fo acon-
seja la "Epístola Moral", que la r1ás alta educación es aquella que igua!a
cor1 :a vida el pensamiento. De r:ada vale la austera fria!dad de los daustros
mientras no lleguen hast.a ellos las palpitaciones del mundo, de nnda va:e
la elegante gimr.asfa del pensamiento si no ha de tener una trascendencia
hutmma, Dejemos pata el ,me la "finalidad s!n fin" de la estétka kantiana,
pero en tratándose de la educac!ón del hombre no olvidemos que fo: nueva
univers.'.dad M de despertat en él un al10 a71or a 1a sabiduría en el sentido
platónico de fa palabn. EI amoi: a la sabid::rfo es fa: más ptedam virtud
del hombre, porque es el amot a la ciencia pura y a a bel1e7{1, fuente de
la gue surge el alrn ÍNegrtil mmida en !os valores lógicos¡ éticos y estéticos,
Nada debe ser indiferente a la educadón de los pueblos, desde fa cienda
que nutre hasta el arte que Iib.e:rta: en la nueva universidad, grande ha de
set ta importancia que se le dé ti. la historia de los conocimientos humanos
,omo base de todá cultura,
Las jóvenes generaciones argentinas así lo han sentido y asf lo han pro-
damado. Para ello reclamaron el derecho a darse sus maestros, y se dforotl
sus maestros. Pero antes fue menester libertarse del peso de una generación
positivista, una generación que, al desdeñar los valores éticos y estéticos,
deió caer en el cot!l.zón argentino la gota amarga del escepticismo. Y no sólo
se libertó de ella sino que se levantó contra ella, hundiéndola defülltiva-
mente en el pasado.
He aq:J!, pues, que una nueva vida comienza para mi país; la juventud
se ha sentido libre y ror eso m.lsmo respomable, Un optimismo sano y fuerte
es el adc¡;te de su acción. El sol del idealismo alumbra n:1esttrts rutas, cuye:
generosa umplitud se pierde en la dilatada sombra del fur-.1ro, Hoy tenemos
un.a ética para nuestra voluntad y una estética para t!uestra fantasía. La falta
de lo ptir::1ero había hecho perder a los hombres del ochocientos el carácter
y la nob!eza: el carácter para. i:npone-r la propia volur:tad; la nobleza, para
llevar a la acd6n la inregti¿ad de! pensamiento. O bien olvidaban la con-
vicdón porque la convkdón era un obstáí:ulo para la vida, o bien olvidaban
la vida para podet sustentar una convkdón. Cuando lo propio de un hombre
total es infundir la convicción a la vida, darle a una calor de espíritu y a
la oua fortaleza de tei1Iidad.
Para llegar a ese limpio modo de vida, que implica firmeza y elegancia
a la vez, los griegos no olvidaron ninguna disciplina del cuerpo y de la inte.
ligencia. Las fuentes de educ.ad6n de un joven ateniense oscilaban desde el
citarista hasta d ginmasiamt. Y entre la armonía musical y la agilidad del
atleta no desdeñaban tampoco Ia austera conversación filosófica que dirigiera
Platón en los deliciosos jatdines de Academo. Allí, bajo la fresca sombra de
los plátanos, se congregaban los jóvenes até!lienses para escctchar h palabra
hondrt y serena del maestro; allí se entregaban al ocio divino de pensar, que
es la mayor ventura de los hombres. Los n:ás bellos motivos y Jos más hon-
dos misterios de la t•ida florecían en los labios plató:-.icos 1 oomo una profu-

158
sión de rosas en las mañanas prímaverafos. Y los j6vcnes académicos tecogían
los conceptos y las metáforas llem.:is de fragancia ldealist-a, como quien re·
coge flotes silvestres en los t·arnpos. La claridad :es inundaba el alma, y ante
la lejana visión de sus rutas <llfataba::: sus espetanzas hasta lo infinito. , .
Ved, pues, mis queridos amigos, cómo eta l.a vid2 en aquellos tiempos de
poemas y de mármoles, cuando la mano del artista hacia triunfar la forme
en los talleres de Atenas, y la filosofía se brindaba e:1 las divinas ánforas del
diálogo, y la gracia esculmral de los atletas derramaba una armonía heroka
sobre os campos de Olimpia. ¡Oh! la tierra imperecedera y sagrada, donde
el espíritu de los hombres fuera profundo y luminoso como el cielo natal;
donde al daro repicar de loa; cinceles florecían de entre los paramentos de los
má~moles, armoniosos relieves de inmaculadas estatuas, en tanto discurría.>1
bajo la sombra de los oHvos, en el valle de Himeto, los efectivos y los dog-
máticos, Así pasaban las horas doradas y florecientes ante la hermosura de
fa naturaleza y d encanto de la palabra.
Pero hoy la belleza y el conocimiento son flotes de soleé.ad. Las metrópo-
lis enormes r.os aplastan, y tan s6lo se advierte e) estruendo de los hombres
que luchan cont:a los hombres.
La vidil se nos escapa por mil senderos im'.,til.es; derrochamos nuestra
fuerza espiritual en múltiples labores sin objeto. Atrnídos por la sonoridad
del mundo, renunciamos a la soledad inte:isa y dolorosa, donde el fuego del
pensamiento purifica toda acción, En la soledad asistlmoo a la propia tra·
gt::dia interior; en dla se derrumban las ilusiones. y ,se levantan los ideales
nuevos; toda inquietud nace a su amparo y todo imp:1lso se levanta <le su
seno, como las águilas de los abismos de !.a montaña. En la !Oledad descu·
brlmos :as sendas interiores donde una secreta voz murmura trascendentales
palabras, y donde, como una armonía silenciosa 1 se dilata la música del pen-
samiento. Am aprendemos la supren:a virtud de dialogar con nosotros mis·
mm; aprenCíz;cije impresdndib~e para el que quiere tener detecho a babhr
con los hombres, puesto que no puede exigir se le escuche quien no S:J{:)O
escuch2rse a sí mismo. He ahí 1a virtud y el blasón que ostentaban !os m.aes-
tr<H de la an:íg:iedád. Aprendieron en sí: mismos la denci.a que transmitieron
.a los .:lemás. Sus r;afabras sa:ían lmmededdas en aguas cordiales y por ello
Se deslizaban ,;:on ,mavídad hast:1 el fondo de los rotaz;:,nc-s. Id, les decían, a
las serenu clmaras éel silencio y allí oiréis el rumor de una fuente; escuchad
la voz de esa fuente con recog'.rniento que bego os brindará las eternas
aguas de la etcr:ia sabiduría. Y decían bien los r.rnemos :mtig1:os. Ellos
todo lo sabk.n ;,orquc nunca estudiaron nada. No les preocupó rufa q'Je la
comprensión del propio espíritu, y cuando a ello llegaron, todo lo compren-
dieron. De ahí que a los disd?ulos se les hablara en voz baja, en el cáHdo
tono de h cor.veuad6n, romo páta que la onda emotiva, mansa por lo
confidencial, se dMramara en el espíritu aten:o con lá lenútud rumorosa de
la ola er.. la playa. K11m:a lev;;intaban la voz en h pfoza pública, porque
sabfan muy bien qi.;.e ese em ofido de mercade:es que pregonaban su mer,
canda íntdtttual o naterial La profc:nda, la fnmortaI sabiduría, ni se

159
.inculca ni se vende: se descubre. Es fonata como 1a ::Cea platónica, Y en ins·
tantcs de soledad, cuando dialogamos con nosotros mismos, o con un maes.
tro de esos que saben su magiste::i(l filosófico, la senú.:nos ateten dentro
del alma como b mariposá que ve entreabrir& el veló de seda del capullo ...
Ese s:1bor suave de la pabbra antigua, que tr,rnsmitía el saber sin tor-
u1tar el lengwje ni el pensamiento, se pierde por completo en la oseara in·
mensidad de la Edad Media. A fa educación clara y sencilla sustituye la
e::sefümza dogmática con agrio sabor escolástico, hasta que el renadmien-
ló nos liberta m.:.evatnente devolviéndonos alguws de las cualidades esencia-
les de la cultura helénka, En el siglo XV, Erasmo de Rotte:1:dam expone
ideas cuevas acerca de fa educación natural del hombre, ideas que más rnrde
han de ser Slstemati?.adas ;ior Rousseau. La misma corriente siguen otros
escritores franceses como Rabelais y Montaigne que co;;denan la e<lucaci<Sn
pmfesior:alisrn; y el m.is alto rep~emante del humanismo e~pañol, Luis
Vives, al levantarse comrn b escolástíca medioeval preconiza un ideal de
cultura que emancipe al hombre del an!flcio retórk,..1.
Los más diversos mmbos sigui6 luego la enseñanza de acuerdo con las
osdJac:ones de fo filosofía, hasta gue en el siglo XIX le encadenó por com·
plcto d pcdagogismo positivista, a pesar de tener dos grandes figuras wmo
Herbart en Alemania y Tolstoi en Rusia; excesivamente rígido ?or lo d.err-
ríficista el sistema del primero; bellamente ideal por lo evangélico el del se·
gundo.
Pero un nuevo renacimiento apunta ya. Hay dos fuerzas que comienzan a
demoler e! viejo edificio de la cultura y er, las que yo he puesto toda mi es-
per.mza: el renacer vigo:oso de la filosofía idealista 'j la sana rebeldía de la
juventud. (',0l.tittibuyamos todos a este nuevo despertar del espfritu. Edu.
quemos. al hombre en el amor a la sabidurfa:. Parn eHo es menester ru::::ojat
a los mercaderes de fa ensefiruv.a, dern.:mbar la universidad profesionalista
y levantar so'::>re sus escombros la academia ideal de los honbres, donde
cualquier Sócrates descalzo, sin más prestancia que la de su verbo sabio,
pueda volcar en los <:-"Or;i.zones el agns mann y melodiosa de su filosofía

160
II
POR LA EMANCIPACION FUTCRA DEI.
BRAZO Y LA INTEUGENCIA'

PoRQUE os amemos profundame;).te, porque os sentimos como hermanos


en la sangre y en el descino, no venimos a avivar fuegos de beliger:mcín ni
a em:;endcr pasiones de valor negativo en la vida de los pueblos, Venimos a
afirmar un concepto de armonía prohijado ;,or las generaciones nac::entes
obeúciendo al manda-::o de la nueva coi:.denda histórica.
Mal hacen los que os habfo:: de vuestro dolor o de vuestra vengar.za;
fuera mejor que os hab:aran de vuestrn. j:1sti-cia, porque la justicia nuoca
muere, a~nque se levanten cu;i.ndes en las bibllote<:as y los templo:;,
Cuando los conqui~tadores romanos entr11ron a Greda, Gtecia les b.rind6
sus 'poemas y sus mármoles, y en L:ga1· de perecer bajo hu armas, flcrecí6
su espfrltu sobre fos m:.1ros de la G°'bd Eterna. No nos detendremos, pues,
a bmen:ar vues:ras desventuras; bíer: sabemos que la justicia os lleva de
la mano ante el supremo lrib:mal de la :Jistoria. Nuestra lengua vibrará,
por lo tanto, en lo porvenir, gue ese es el timbre de los ideaJe;; supc:iorcs.
Harto rnalave:1tcrada ha s'.do la experlend.1 rocogida por los hombres p0~a
que nos dete:::gamos a cosecha.r enseñanzas a la vera de los polvorientos
caminos del pasado. Seamos como águilá5 qae al lanzat su vuelo desde la
montaña, indiferente al abismo, dann tan sólo b pupi:a en el espacio.
Trae:nos palabras cordiales para codos los pueblos de Amérka, porque
es nuestro anhelo más hondo que las rencillas entre hermanos se resueJ.
van, no por la fuerza de las armas, sino por !a Jnd.ulgencia de los corawnes.
Creo que no pueden abrigarse odíor; perdur3blcs en esta tierra donde se han
levantado templos al sol, el más generoso de fos astros; co:no tampoco creo
que ptiedan sustentarse ideas Imperialistas en un país <loc1.de las lanza$ de
Amuro se quebraron sobre eI escudo de los conquistadores. Y entiéndase-
qae hablo del alma de los p,:eblos siempre pura y justidera, porque las.
guerras no las ha;;en fos pueblos sino los. gobier'."l.OS que ignoron que la con~
quista de coalquiet territorio no vale la vid.a de t.:n hombre, Tengo el con~

1 Exposici6n leída en las Univeb>idades Po_pufares G:it'.zá!ez Prada, de llroa., en 1922.

161
vencimiento de que, una vez que hable la justicia, a esta nube negra flotan-
te en el cielo an:e:icano la han de d-esw:;ecet vientos de olvido, I\ada hay
e:1 nuestros corazones que pueda se~vir de alir:::iento a la serpíente del odio.
Son más grandes ::,;ues.tros amores que r:uestros intereses; hay más foego
p'.,!riiicaCor en nuestras afo41s que deleznables sensualismos en nuestros
cuerpos, No nos preocu1>emos sino en ser fuertes de fortaleza espiritual,
que es lo que a los pueMos agranda en el amplio panorama de la historia, Y
nada más propicio para ello gue estas mentalidades vfrgenes de América;
no romam::iadas aún por pasíones desp.tecfables ni egofomos materí:alistas
Aqu[ ha de nacer vigoroso el ideal magn(fioo de :redención de los hombres,
que es al mismo :ien:.po de glorificación de la ?Cr5cna1idad humana. Nin-
gún sueño más noble ni más alto puede abarcar un espíritu que la herman-
dad de los pueblos en fa fiesta creadora dd trabajo. La suprema sabiduría
está en el saber amar, porque también va en dlo la suprema virtud. Y
rr:ientras los hembra; se empeñen en luchar con los hombres, en deponer
las virtudes inmortales para esgrimir las pasiones perecederas, no podrán
avanzar en el ritmo heroico de la vida y permanecerán aherrojadas por
las foerzas deleznables y transitorias del mundo. Es menester derribar las
muraUas que limitan nuestro horizonte, romper el círculo de los conceptos
y de las creencias. que impiden d soberano de:splíegue de nuestra generosi-
did aftttíva e ir.telec1uaL Falsos conceptos y falsas creencias q·~e desde
hace siglos han ver:ido orientando la acción de los hombres y educando su
espírítu ¡xtra fa muerte e-::1 vez de. educl1rlo para la vida. Desde la ciencia po-
sitiva que Benó de ttlst~a ,al mundo con w intento de matar la libre perso-
rn,lldad lmm:ma, hasta Ia po::tlci., a_ue llenó de sangre al tnundo por Íh<:ilf);l-
cidad de a::nor, todo ha conducido a las multitudes por sendas de prejuicios
y po:- mares. de luchas estériles. Mientras no haya una noción clara de la
libertad no habrá una noción puta de los ideales; y mientras el concepto de
la respo::sabllidad no sea el fundamento de fa ética, tampoco habrá el estí-
mulo de la virtud. En tanto falte todo ello, faltará la única base s61.l¿a en la
que pt.:tda levantarse rríunfadom cualquier acci6n. Es menester, pues, dar
una nueva educación para la libertad, que es la tierra donde arraigan las
más nobles esperanzas y las más fuertes empresas de los hombres. Hace
siglos que la bumunidacl viene andar.do su camino doliente, con Ia pesada
cruz de fa injusticia a cuesta,, A cada instante se le bbla de mejores dfas,
de la rt:de:.dón social, del advenimiento de la paz en la. tierra y todo se des-
vanece con la música de las palabras. En tudas fas époc:is y en todos los ;me"
bles, en nombre de Ia justkia se ha castigado el pensamiento libre, en nom·
bte de los deberes se han aherrojado los derechos, en nombre de Lt libertad
se han forjado cadenas en las fraguas de los t:Tanos: y los pueblos, dódles
como bueyes, han seg¡,1id(' abriendo !a cierra para que las aves advenedizas
so5tentaMn su vida en el surco, De hoy eh adelante no más palabras: arran-
quemos la lengull. a la sirena 1 qne el estudio y ta acción directa son la ver-
dadera escuela de lo'> fuertes. Cada época necesita sus hombres, y los de
hoy han de 5er lo sufidet1temente heroicos romo pata trasponer la montaña

162
de prejuicios que :ios ímpide dar el paso definitivo de Ia liberadón. Forje·
ruoo tedamen~e nuestra voluntad, que en ella reside la fuerza de todas las
aventuras humanas, y en ella está el Jmpulso de la emandpaci6:1. También
en Ia voluntad se n1..:tre la soberana espctílnza y le sirve de roca para lan-
zarse al espacio; fa constancia cfelldora del hombre riene en ella su fuente
de energía, el fuego de su fragua y el metal de su }'mque.
La histor:a del pensamie:1to nos enseña que dos son siempre los destL,os
que aguardan a los suefios 'de la ::nente humar.a: o te quiebran ante la ruda
realidad del m;;.ndo o se pierden en la infinidad del tiempo sin ri.allar el ins-
tante presentido.
Nunca se nos ent:ega el mundo ,:;o:no le viera nuestra esperanza. El
espfrirn va creando la vida como el artista su obra; pero jamás floreció
la vida pura y armoniosa como la soñara el espirítu, Por eso el secreto del
trim:fo está en la recreación de lo crei:do, -así como el valor perenne de los
ideales está en L constancia de su V'.Jelo. Los ideales cuanto más imposibles
más beJlos sou para nuestras esperanzas que gustan alimentarse de formas
puras. La vida toda no es más q::e víbració:. de espfritu, y por lo tanto, en
el fuego de la idea se purifica y eterniza el momento que pasa. Sólo se
aprende a vivir cuando se deso..:bre: la corriente de eternidad que discurre
sin tregua por el cauce recóndito de nuestra vida, se aprende a vivít, c-..:and.o
se intuye lo creación de la vida, porque en la creación rle la vida se e~bom
la eternidad id espírirn. Démosle, pues, a ella su cabal trascendencia col·
:nándola de valores absolutos. Al marchar por los caminos del mundo olvi-
demos L.s piedras que pisamos y abramos las ventanas del alma a .!a música
:pitagórica de lo infinito.
En :a soledad inmensa de los mares, el más hondo p:acer, es el pfacer
de las horas pensativas. Una noche, después de vivir en su plenitud el ocio
divino, quise enconmi:r en la son:bra un punto donde detener la m:rada;
pe::-o del seno de la sombra sólo se levantaba el sordo clamor de las olas.
Levanté entonces k v[sra y el delo me tdndó la temblorosa claridad de
una estre11a.
1.fü g:.:e,ridos compafü:ros: aquella escena del b:w:o, cada vez que pien-
so en el destino de los pueblos americanos, la veo repetirse en estos r.ieres
procelosos de nuestra vida tumultuosa y violenta. Cuando en medio de sus
luchas, en la voníginc de sus guerras, en el clamoreo ¿e sus multitudes, he
querido averiguar el rumbo de los hombres, ml.s ojos se han perdido en la
sombra, y sólo he podido escuchar una inmensa confusi6n de votes que
imprecan, que demandan o que implornn. Pero entonces he levantado la
vista y he descubierto esta juventud del novecientos, pensadora 'f rebelde,
que ha sido para rr.is esperanzas como el consuelo de la estrella en aquella
noche de los mares. Y yo quiero en esbl hora trascendental del mundo, en
que las ideas amplias y fuertes retoñan enn inusitado vigor sobre la gleba
juvenil, desde esta tierra donde el alrr.a indígc:ia desafiando al tiempo flo-
redó en la pledru, lanzar a loi. vientos de Amétka la palabtt1: augural que
anuncie la emandp:tdón futura del brazo y de la inteligencia. Quiero evo·

163
car fa sangre a:xilida de los Incas, la sangre bravía de aquellos hombres do-
rados por el sol de las :nontafus, para sentir po.t un instante el renaci:niento
de la pureza heroica y ée la belleza fuerte. Y que por g:ada de la evoca-
ción, aqueI!a cstit¡:.ie indómita nos preste su pujanza ¡::ara llevát a las luchas
del futuro fa firmeza de nuestras :ebeldfas. Ectreveo en lejanos tiempos la
victoria del hombre sobre e1 mundo, El sagrado numen de las edades remo-
tas, dilatá:xlose a través de los siglos, dlct.J:rá los nuevos mandamientos a
la rnncier..:Ia hum:1na, hermanando a fos pueblos del continente en una su-
prema armon:'.a de acción y de pensamiento,

164
lll
SIGNIFICAOON DE LA REFORl>!A'

Es M&',ESTER, caaiaradas de América, que levantemm la nueva Universidad


y que llevemos a sus aulas un aroor mis puro por las altas creac'..cnes del
espíritu. Sume:~ámonos en las en~rañas de la vida, disipemos sus sombras,
d,evelemos sus mitterios, desde los sbisnos donde se elabornn los sólidos
principios de la ciencia !:asta los espades donde remonta su vuelo la meta-
física, No desoigamos las (nquíetudes trascer:dentales ni despre<iemos !as
humanas conquistas, que tanto unas como otras nos abren rumbos de eter-
nidad.
No olv:.demos tampoco que, según lo proclaman modemas teorías h::t.J-
donistas, la vida es un constante devenir y que el ho:nbre posee una potec-
da in:1ata que es su libertad creadora, Emancipado, pues, de las fuen:as del
mundo, está en el deber de realizar su ccnquista, No se vive la vida deján-
dose arrnstrar ;,orla corriente como en troceo, sino creando las fuerzas que
:o impulsíln, dornefümdo la adversidad que lo detiene y elaborando el propio
destino. Por ello los estudios filosóficos han tic ser la base de toda cultura.
Ll filosofía, a más de libertar el espíritu y dirle ag:lidad al pensamiento,
le descubre al hombre ia secrern armonía que vincula y totaliza las cosas del
alma y del mundo.
Por lo general la juventud vi.ve en un reillsmo i::genuo y es incapaz de
disünguir el punto matemático de Descartes del punto metafísico de Leib.
niz. Su mentalidad no tiene el aguzamiento intuitivo coro.u para trasponer
la superficie de las cosas y descubrir el valor absoluto que encierran. Edu·
quemos, pues_, n::esn:as fuerzas espirituales en el sentido de una compren-
sión total de las cosas, y de una vislóh data de los fenómenos universales,
que oos pone fre.:.te al verdadero camit.o de la sabiduría, el camino de la
eternfaaclón del hombre.
La Reforma Uni.vers!.:ar.ia realizada en !os úhin::os áfios en nuestro país
se debe exclusivamente a los estudiantes. Ellos 1a hl:iclaron., ellos la sostu-

t 'frabajo ~cik'l ron desrín,; a los estudiantes colombianos, en 1922.

165
vieron contra :os reaccionarios y dios se encargaron de hacerla triunfar.
Nada, pues, se fos debe a los consejos de los profesores a no ser la resisten-
cía que oca~lonó el estallido violento de la juventud, La mayoría de los
profosores fue advcrsatfo: a la Reforma, lo que dio t:1otlvo para que la lucha
fuera más interesante y llegzra a levantar el espíritu universitario en tal
forma que luego nada pudo contene:!o hasta la completa derrota de las
fuerzas enemigas. El prioer acto de rebeldía se produjo en el año 1918 e.".I
la Cniversidad de Córdoba, que era cl foco de la enseñanz:; dogmática. Los
estudlantes, en la imposibilidad de liberrar la enseñanza de su caparazón
ú:)ionial, un buen dia decretaron la hue!ga y tomaron la Unive:S:dad cor::10
quien toma una fortaleu, ex:g:endo la tenuncia Ce sus autoridades. La
lucha er:ipezada as: &.:ró dnco mese5 hasta que los estudiar.tes lograron su
propósito.
Más tarde, e<l las demás Universidades se produjo el mismo fenómeno,
bis.ta que en octubre de 1919 estalló la grar: heelga violenta en La Plata,
que duró cerca de un ;;ño. En ella ;;e derribó el armazón de la falsa disci-
plina; cayewn los profr:so-res sir. autoridad moral; se derrun1bó todo un .sis-
tema anacrónico de enseñanza. Y s..""lbre Ci.Os escombro; se levantó la nueva
Universidad. La revolución h.a sido, 1Y.;es, nuema arma de bcha, con ella
hemos templado el ánimo de la juvenrud y co:i clla hemos avasallado !os
más recios obstáculos. Tan gtande era la montaña de intereses creados que
impedía todo avance, que sólo en esa forma se pedía dar un paso gigantesco
hada lo porvenir. Hoy lo que hemos dado en Uamar fa Reforma, impera e:1
todas las universidades del país:, que poco a poco irán abandonando $:.l
orientación n<>poleóníca, dwta por lo utiliuri-sta, pata afianzarse en el cul-
tivo de las ciencias p:.iras, Se ha despertado una inquietud de superación, un
rt!1helo por aquilatar los altos valores del es_p&íru; y ese anhelo, es.. inquie,.
tud, se han llevado a las aulas. Es algo así como un vienw nuevo que ha
barrido el viejo polvo de los claustros. La Universidad no puede seguit
siendo un organismo estático sin otra fooción que la de expedfr títulos;
ciebe convenirse en u:i laboratorio de superiores invesdgadones y de ele-
vada especulación filosófica, sin abandonax por ello el ritmo fec.,:ndo de la
vida. Una de las formas para (.\)fnbatlr la frivolidad de la enseñanza e;; 1i
instauración de los Seminarios. Ahí el alumno aprende con sus propios me-
díos a descubrir la verdad. Su ciencia es ciencia sólida y bien adquirida
porque él mismo fa arranca .al misterio; no la hueca que se aprende en el
texto recortado a la forma de los programas.
Y así co:no el profesor mediocre no podrá dirigir un seminario, porque
ello exige vastedad de conocimícmo, así rnr:ibién el al:mmo advenedizo ten-
drá que huir porque ello exige intensidad de estud:o. De manera que el
seminario, a. más de se.r la verdadera fragua del per.samiento, es también un_
medio de deputadó:: de la t'nivenidad en sus estudiantes y pe.tsonal docen-
te. fapedalmente esto úifimo es todavía un p:nblema de nuestars nadoaes.
jóvenes, donde sólo por casualidad se encuentra un maestro en el aentido
es:triCto de la palabra, -es decir, uno de esos hombres que entienden como

166
un apostolado las funciones de su nui:glstetio. La política y el profesiona"
lís-1110 son los males que perjudican a las Gniversidades americanas, puesto
que tanto para el polítko como pari e! ¡;rofosional que llegan a la cátedra,
la c::seña:-.zil. es una labor secundar!J en su vida. Pero esos dos males y otros
muchos pueden combatirse con é:,;ito C<)ns'.guiendo la automi:nfa Je l.ás
universidades y una más amplia remuneración de las labores magistrab.
En tanto esperareos que ello suceda, se pueden conseguir mejoras nombles
llegando a la imp!antudó::: de lo que hemos dado en llama:: en la Argentina
la reforma y que puede si.'ttetizarse así:

1. Participación de los estudiantes en e! gobierno de las


universidades
Es un error arraigado el que la Universidad pertenezca al profesor, lo cual
le <la el dere;;ho ex:::lusivo a gobernarla. Grave error gue es necesario sea
rect:ficado por los est'J.diantes de An:érica para que reivindiquen la par~e
que de tal derecho les corresponde. La Universidad es tanto del estudiante
como cid profesor y a ambos corresponde por consiguiente su gobierno. No
sólo es imprescindible que los intereses estudiantiles tengan sus: defensores
en los consejos, sino que. deben llevar el impuho de fas fo-e tus nuevas a la
orientación fundamema1 de la ensdianza. P::rn que un gobierno sea plena•
mente respo111Htble de sus actos debe ser fo. concentración ejecutiva de todas
las fuerzas.

2. implantación de la asistencia libre


Gran impertancía le damos a ello, porque la liberud del es:odiante dentro
de ln Universidad es índispemable para una enscña::za efectiva y esencial.
Sólo el art..or a ki ciencia como el amor a la Qlsa de la c:enda no n:Ke <le la
a'Jtoridad de los reglamentos, sino que surge espontciheamcnte de la SUS·
t.lncia medu:.ar de cada vocadón, Nunca puede tener h simpatía am;ilia del
estudiante aqúello que comienza por hum'.Harlo, por someterlo a normas
establecidas, encadenando así su libertad en lo que se rc!íere a la elabora·
ción de sus co:1oci1rJentcs, Lns mcdern.as o:icntadones pedagóg!i;as nos
llew,n hacia la er.1a::cip;1cfón conpleta del e<lucnndo, hacia la formación
libre de la personalidad lntdet'tJal. Por otra parte, :a asistencia voluntaria
no sólo destruye lo mecanización de ~a enserulnza, ~ino que pone en manos
del alu:uno un instrumento de defensa co::tra el profeso:: mediocre. fa u11
mal común a nuestras universídacle$ de Améri:::a la formadfo de camari,
lks alrededor de :as cuales se cean intereses que impiden L1 apreciación
cahl de los valores imclettuú·s. Y po:r ello se ve que al amparo de eso5
in::ereses se perpetúan en la cátedra hombres sir:. condiciones paca ejercer
el alto .apostoludo de educat a los j6ve::ies. Hay que arroj:1r, pues, de ia
cátedra a todo el que h:1gt¡ de ella un simple llli)dus vivenili. Lo asistenda

[67
lib:e nos da la wluc:ón al respe<:~o, dado que sólo tendrá alumnos en su
dase e] maestro que sepa atraerlos con su enseñanza.

) . Imp{vnt;;áón de la docencia libte


Para que sean completos los resultados de la a~istencfa libte ha de ser ::om·
pleuda co!'l la docencia libre, Lls puertas de fo Universidad deben estar
abiertas para todo el que haya abo:idado en a~guna clase de estudios y
quiera traosmititlo& desde )(l cátedra, A más de ser eso un estímulo para el
estudioso, es una manera de sele<:cionar el mae~tro de -acuerdo ton el as·
cendienre y simpatía <;_ue despierta en bs alumnos, Así ::o se dará e: caso de
a!gunas universidades. de hoy, cuyo profesorado tiene u:1a oriemacién in-
telectual atras:1da con respecto a la mentalidad esrudiantil, qlle en los últi-
::nos tiempo$ ha avanzado eaormemente en todas las formas de la acción
espiritual,
Esms puntos que dejo así esbozados en forma harto somera, están muy
lejos de limlrnr nuestm ideal universitario. So:: apenas un paso :Jrcv(simo
en el largo sendero de: ~tudios y de lucha que tiene deparado el destino a
hs generacíone~ que cor.;ier.zao a tallecer.

168
DARDO REGULES
ORGANIZACJON DE LA
DEMOCRACIA UNIVERSITARIA'

¿Qué SON las reuniones Ce pwfesores y estudiantes c;:ue se proyectan en


este comunicado?
Como realidad en si, todo está dkho ton 1a der::.ominadón; reuniones de
maestros y discípulos -estos ú'.timos por medio de una delegación limita•
da·--, que ronvocadas periódicamente, estudisn los problemas fundamcn--
tales que va proponiendo la enset:anza.
(',emo ;,ropósito, tienden a incorpQ.tar, tanto al profeso: como al estu-
diante, al plano de las actividades dir.igent,;$ de la casa, a fin de que tengan
ua papel más activo y responsable que el que les :isigna nuestro actual orga-
nismo urJversitarfo ad:ninistrativo.
Estas reun:ones académicas, por otra pa.rte, no son el resorte salvador y
exclusivo de toda obra de aha cultura, pero son uno de los resortes .indispen-
sable$ para que la Oniversklad realice k alta cultura.
Para r.uestro pafa. yo sbtetlzo en cuatro proposiciones los rendimientos
que nos pron:eté:l las reuniones de profesores y titulares, ín<líspensable te•
sotte de gobierno educacional.
l. Un rendimiento de colaboración imprescindibli!' ~; superior. Las reu-
r.iones del claustro de 1a Facultad tienen, fundamentalmente, un objeto in•
e1ediato e imperioso de cultura y de :mpetio:.ízadón pata este cent:o de
altos estu¿ios.
Por ellas_, en p:imet término, se le da significadón a lo que es la primera
fuerza ·dtal e lmpulsado:a de la casa; el profesor y el alumno. El valor activo
<le toda e-nseñanze -si hacemos una jerarquía de preferencias radonales-,
no será n<Jnca, ni el Consejo, tU d. Ministerio del ramo, nl la ley, ai el

l El uruguayo Dardo Regules (18$7-1961), di:diente de la opinión nolftit.t católica,


refleit.iooó los tem~s de la organizac:,<:i de la •;nlvetudnd en térrr.Jnos eoi:,;:rews en 1921.
Lo bim en su cmicter de Ddegadc Designru:lo por los estud.iar-tes arite d Consejo de 1a
Faculmd de Dcrcho de Mcntevidoo.

169
plan, ni el texto, ni el material escolar. El valor activo está en el maestro
y e1l d estudiante que euip;ezan, p,cmedian y derr,m el ciclo de toda org<r
nizadó:. pedagógica. Y según el maest::o y el estudiante pongan su fervor 1
su afán de refor.:na, s11 ahinco, su inspi::ación vocacional, así sed el re:::di,
miento de todo plan y de- toda enseñanza, SienCo ésta, pues, una verCad
axío::iátká, a fuerza de ser vita!; debemos a¿rnltir con ella las consecuencias
le,g!tiillils a cuc nos conduce. Y entre esas t-onsecuc::das está la absoluta v
vital necesid;d de convertir al profesor y al cstudíanle, de dirigidos en dir~-
tores, de pasivos resortes de un pfar: que se ha incubado o dii::tado sin su
concurso, en valores activos de dirección y de responsabilidad de toda la
obra de daustro,
En la w:tuaHdad, el profesor es un empleado ptiblico, con sueldo y íübi-
ladón, q:.te cumple una función administrativa, reg!amentada por el Estado.
El estudl.ar:te es ut. entolado forzoso, que el Estado convoca en nombre dd
monopolio académico, gradas al cual sostiene su in¿¡spemable afabilkbd
ps.ra patentar y privilegiar ciertos servicios socU!les.
Este es el tipo de la Universidad Administrativa. El 5n de la enseñam:a
es puramente profoskmcL El Estado declara dettos setvkícs de utilidad
social, y crea las escuelas ofid,dcs que han ¿e dar la marca de fábric:1 gu~
berna:nental. Y con tales premisas, el Estado --lógico y ronseeirente-,
organiza planes, impone 1r.ttodos de enseña11:i;., y desde la m.tyorfa leg.i.sla-
tiva o desde el Mir:isteóo del rnmo csrnblere el coeficiente de conodmiercto
necesarios para p.tevee::: a esos serv:cios, marcados pcr el privllegio oficíaL
Hay, pues, una ctde:ia lógica de términos: Universfdad Adminl.S[rativa,
ensefutnUI prof.:s:onal, maci;tro empleado púbEeo. La libet·tad de en.seriar
y de apn:::.der, el Senado Académico, la organización demcctát'..c-a de los
podcte;, del claustro, y la fondón activa y dirigente del profesor y del
alumno, no tienen cabida en este tipo de ur:ivcrsidad estatal. El Esrndo fo
que busca es: llenar los puest0s de médicos, abog:tdos, etc., y ,,ó~o el Estado
puede decir la ca¡::,addad concreta que para elios se nece;,ita.
Pero a este concepto adr.iinist.ra!ivo de la universidad debemos oponer
el exacto y fec-.m:do.
Lema de este concepto fecundo y exacto: Lt Universidad es una obra
de colaboración. Hcsra hoy, las voces de o:den, de dirección y de disciplina
inapelables vienen de arriba y de afuera, Es preciso que la dirección y la
respo::s;;bilit:ad pertenezcan a :as fuerzas de c:?!turn de fa casa.
Convertir al profesor y al estudiante en los valores: dirigentes del da:..1s·
tro, es el primer paso hada esa Universidod, obra colectiva, que tiene en sí
misma la fuente y la inspiración de su propio desenvolvimiento.
2. Un rrndmmmto pedagógica. E.a i,isión de !2 obra integral. Por otra
parte, estas rellniones del claus!ro tienden a ejercer, sobre el ambieme a:::a·
démico, una indisputable acción superio:izante,
El profesnr de hoy lirnJu su obra a d.icrnr la d:tse y a redacta!.' el pro-
grama; peto no siente- -excluyo las inevitahle¡; excepciones-, rnás allá de

170
s:.1 hora de clase, fa menor inquietud por fos destinos de la obra. universitaria
Contraído a sus 60 lecdo:i:es, no piensa los problemas que el país prop0ne
al director de di&dpl:nas intelectuales, ni r.untiene la cultúrá ped;:,g()glca
ind\spensabre ¡;,ari obte~et, aun de su propia clase, el rendimiento de una
labor realmente consciente,
Para que d profesor c-dti.ve su espíritu con la meditad6'.7 de los proble-
mas fo.:damentales de la ensef:anza en primer término; y luego, en segundo
término, p;i.nt que realice una obm sclidnr:a con los demás pro!esores 1 con
los intereses de la Facultad, con los desti:cos de la UniversldJd y ro:. fas
exigencias de! pa!s, es preciso crear las reuniones del dnustro, que den la
oportunidad del es:udio, del debate y del compañerismo,
Preciso es combatir el indiv!dualfa:mo, hoy excesivo, de cada cátedra..
Y :10 basta para crear la solidaridad superiot, el si:nple esfuerzo unitario
de un Consejo, porque Ia soHdi!ridad tiene que raéicarse en el movimien!o
espontáneo y consciente, de cada uno de los componente,:.} sí:. lo cual no hay
s'.no act.erdo formal, exterior y objetivo.
J. Un rendimier1to de -prác!h:a educr1don11l. Todavía tenemos (!lle pensar
en otra cosa.
Las reuniones del claustro producen otro rendimiento laudable.
Teda refoena d:scutida y aprobada por el claustro tiene ganada !a S:.!ette
en su inmediata experiendll, En efecto: q:;ien aplica una reforma es el
maestro. Puede decirse más: quien le da Sentid.o a u::.a reforma es el maes-
tro Y ecraso es más exac:.o un pensamiento dcl todo tadical: quien decide
si una reforma es buena o mala, --cuente o no cuente C0!1 la bondad téc·
t:ka-, es slempre el maest~o.
Pues bien, en la attuali&d e~ pLin general o la pequeña reforma, son
estudiedos por los Consej05, los 11:.nisterios y las demás institudo:ies admi-
nistrativas. El macst:o recibe s6lo el prodt.:tto concluido.
Y sir: er:1bar_go, es ese período ¿e díscusi6n, de libtc examen, de contto·
ver;;ia pedagógica, el que pone a los espírkis e::i tensión y en fen.-or e.x:ac~os,
p.i:ra obtener de u:-:a reforma cl rendimiecto esperado.
El maestro, frío e i::::difereme, que tcdbc la reforma ya definitivamente
pulida, no tiene el espíritu a nivel del propósito q~e debe llevar a cabo. No
&ie:1te, por ella, el amor que susdta la <liscuslóu y e: análisis. Y la expe-
tlend.a r.os demuestra que las -a:.it0ddadcs dirigentes han visto fracasar den
iniciativas laudables, nada tnás que por no haber tenido el maesrro, encar-
gado ¿e ::-ealinrlas, el rojo de espídtu, que lleg6 a encer.derse, entre los
guc la r,la:-.tcaron, la diSCl1tiercn y la rs..-solvJeron
Reunamos, pues, ll todo el da'..lstro. Y no podremos negar que el prcfe..
sor saldrá del debate con una mejor aptitud para su obra. Habrá penetrado
en el sentido fotirto de las reformas, se habrá apasionado en la defensa o
en la impugnación de las so!udones dominantes; mañana en la cátedra, será
s:m whiborrtdor má1 (:ottS<'ier:;,se de la obra en conjunto, y la ensefiarn-.a en sus

171
m:mrn;, Hegará a ser un instrum{'mo de gobierno, de rcvoluci6n y de soli-
daridad en la armonía integral de la Universidad.
4. Un "endimiento de buen gobierna. Yo todavía hago otra sugestión
importante.
Pan. mí, el principio que rige fa organización de los poderes académicos
es el siguiente:
La Universidad es un<1 reptíblka. La soberanía radica en el claustro.
Por lo tanto, la .reunión <le profeso:es no es sólo un órgano Je cultura.
Será, cuando la autonomía lo permit~, un órgano de gobierno.
A meeos de ad.miúr pira !.a "Cniversidad una sospecha de :utcrfa nece-
saria y perpet:!a, preciso ~ cre,'.'.r q1,1e está próxi:no el día en que nuestra
casa de a~tos estudios llegue a la mayorf:1 de edad y se gobierne a sí ~isma.
Para esa época, hemos remitido mil ~pernnazns de revoludón esencial,
tod0s los que protest:n!'.os contra la deform:::ción cultural de Ja casa, y la
itwas'.ón política, que en óertos episocios fue depresiva y omnipotente. Y
ccnsu: que ha sido ptedsamente la Fa.cu~:ad. de Derecho -pot el alto pres-
tigio y pot la independencia de su Decano y de sus Consejos-, la que más
ha difundido !a total integridad moral de la casa, a¡;n frente a muchas
bancarrotJ'S lnexmu.bles y triunfantes.
De todos modos, la autonomía lr dará a la Universidad cl gobierno de
sf misma. Y nuestt·as reu:1ior1es setán el medio de. prepararnos para el eíer
cicio de esas libertades.
En definitiva, buscar, ?ara fas rcsofocío:r:es del Consejo, la inspiración
de los profesores y de lm estudiante.\. es ya una forma de incorporados .il
gobierr:o de la Faculrné. Y todos gan:.remos con q:.ie la dirección no se
acucmle sólo en los que ejercen trandtctfamente !a dignidad ejecutiva, sino
q:.:ie sea ésta fa obra general de los que enseñan y de los que aprenden, para
que a todos alc~nce la respon$abilidad de haber r::arcado rumbos, y para
codos sen hm:bién la responsabílídad del desenlace.

LA INTERVENCION DE LOS ESTUDIANTES


Debo tratar en r»pítulo especial, lo que se reladona con la intervención de
los estudiantes en las reuniones que re _proyectan.
Para elle, planteo, sin eufemismos, hs reservas que se oponen al respecto.
En efecto. Hablar de reuniones d,;; profesores y estudiantes, después de
todo lo que se !la dicho con respecto a las: reuniones de la Fac,:.ltad de Me-
dicina, es p:ovocar una nota de alarma, que rés'..!lta difícil de apaóguar,
La intervención de los ~tudiante$ en las asambleas superiores de la Univer-
sidaé, -se dke bajo la fe del ,prcceJente-, es peligrosa. Los es:udiantes,
en la Facultad de Medi.dna, han sido la causa del fracaso, ya que, movídos
i:c1padentemente, se convirtieron en flscafos de Jos maestros, con riesgo de
la disdplina y deslucimiento de las propias reunfo1tes C!l que se les aémídó
actuat,

172
Por m: p;arte, -y controlando 1a ve;si6:1 en divetsos ú:rígenes--, no lb
go a Uhll lmpresi6n tan desilt.:síonante. En la Facltad de Medicina, junto
con o:ras circ-.mmmdas, acaeció lo sigdcntc: los esmiliantes presentaron
¡¡us aspiraciones programaós. Los profesores -por xazones diversas--,
no presentaron idea alguna. Deben hacerse excepciones inevitableos. Perso-
nlfü:o todas e!:as, en el Decano do:;tor Amé::Co Rkaldoni, que promovió
!.n reuniones y que tuvo en sus visitas y en su >1.cf'ión e: relieve de una ex-
c-epdonal aptitud. Y se dío el <:áso origín;i:l de encontrarse la Asamblea sin
más ideas que las de los e&tud:antes, rrJenttas los m.aestros, ~ue debían
dar el r::mbo--, no tenfun cómo mara:i::h Se produjo, entonces, lo qs1e
tenía que prnducirse. Correspondió a los maestros la obra negativa, y a los
estudi:ante;; la defensa vehemente, -y a veces e.-xcesiva-, de sus aspira-
ciones. Peto no podemos adarar que trn:lo es desorden en el Impulso Juvenil
que llevó íde.as concretas a la Asa:nblea, y sin cuyo conrutso no habría
habido orde:1 dd día.
Pero, y no obsrante esta expHcad6n importante, adr.1itimos lmegraltuen,
:e el precedente. Yo voy a completarlo con otros datos para no esquivar
ninguna Ce las r::11lidades dd p:soblema.
En efecto, rnmo anteceder.te de hecho, hay, desde luego, a!gunos r.:tás
estn.1endoros que los que se .recuerda de la Fac..11tad de Medicina. La Uni-
versidad argentina nos d~ el ejemplo de la revobdón, alzando su bandera
en pleno campo estudiantil. En aquel país hay tres universidades en crisis:
la de Córdoba, la de Buenos Aires y la de Ls Plata. Las tres responden a
t~es tipos de organización, en lo c¡ue se rclaciona con la actuació:1 de los
estudiantes.
En le de Córdoba, dorn::le lns estudiantes no ten!an repres-emrtción altrc:na,
h protesta se ditigló contra los círculos cerrados q';;e domilutban sin ningún
resq:.:icio de saludabJe renovación. La de La Plata, fundada ?Ot Joaquín
V, G0nz-ález. responde nl patrón de las urúvers:dades americanas; el gú-
bier'.'co r--adica en ia asamblea de profemres, suscitánJose la actividad cstu-
diumil por medio de internados moddos y por la c.readón de un gren
ambiente de trabajo y de sólida ínvesdgadón científica. La Fac:.1!t11d de De.-
techo de Buenos Aires, por la reformo. de 1918, dió a los estudiantes el
m.íximum de influencia electott:11: en la Asamblea que elige Decam) tienen
1/3 de rqresentadón los titulares, 1/3 los suplentes y 1/) los e&tudiantes.
La primer Asa:n!:ile-a eligió damorosnr:neme al doctor Estanls!ao Zéallos
para Decano de la Facultad.
Las tres u.":iversidades soportan ,;na crisis intensa. El doctor Zebailos,
el ídolo estudiantil de 1918, conduy6, tiempo después, en una deslucid.a
encrucijada. Córdoba se .agitó en tonos violentos, y realiza penosamente su
teo;,nstn:rción. La P:ata tiene hasta crónicas de sangre. Renunció hace un
año Rodolfo Riv.arola, bajo una revolución desatad.a; y ahor--.a renuncia
Carlos F. Mela, vencido por fr.erzas que no consigue dominar. Y en to¿as
partes, el motor de :-cvuclta se localiza en el estudiante.

173
Cos estos datos, es pteci:so que nos pregu:1tcmos solemnemente si ron-
vier:e o no conviene la ent::a<ia de los estudinntes en las funciones directivas
de la casa_ .. El primer et:s:Jyo de la facultad de Medidrui ¿no será el sín·
torru de la im::apacidad estudiantil para salir del rol pasivo que hoy tie;,._en
en nu..:stra Universidad?. . . Puer;to que aún estamos a tiempo, ¿no será
n:ejor ir.antener los resortes oom,etvadores, ya que u..sda revobci6n se de-
sata ton sólo dar!e los e:ementos de inídación y de tentativa? ...
No puedo :::1egar ,;;_ue estás preguntas me han -preotupado el e;pírirc1 más
de una vez, y que só!o después de largas v.acilaciones, voy encontrando la
n:ta, en !a que me sien~o sin !nquietudes <le condenda. Apuntemos algunas
ideas p:ita tener en curnta.
Si la intervenció::. estu&:mti! se quiere defender rt::nontando el an!ece,
dente histórico, según lo hacen algunos. escritores, declaro que el argumen:o
no me cor;vence.
En efecto. La lntorporadón del estudian~e al gobierno de 1a casa pro·
viene de b Edad Media. Todas !as t:.níversidades de la época sOh autónomas,
"independk::res de :a fglesia y del Estado", según la e.xpresión de un escri-
tor frmcés, y el gobierno de las mismas radka en el daustro, Divergen,
luego, en cuanto a quienes imegran e! claustro: pues mientras en algunas,
como la de París, sólo gobiernan los profesores, en otras como la de Bolo-
ola y las uniers!dades españolas, se adrrJten al claustro a !:}rol:esotes, egre-
sad0$ y estudiantes, reulizando el tipo más perfecto de demoenda. Desde
er:tontes, data la función de los estdiantes. Pero este a::uecedente debe
citarse C0!1 sn trt$go dominante, que se suele olvidar al fundar la institu-
ción att:Jal: y es gue el esr;:dia!fü: en fa Edad Media y aun posterior, era
gell('relroente, un ad-,1[to, y aun un :me.fono, hasrn el extremo gue frerue:::1te·
mente un estudiante ocupaba el cargo de Rector.
Transformado el smbiente sodal, democ:atizada la cultura, la edad de
los estudios ha cambiado totaln::.ente, v no es el anieredente histórico d
que puede fondar por ~f sólo la incorpo~ad.ón actual de lm estudiantes a fas
altas deliberaciones de la casa.
Pero, de todos modos, me parece impostergable fa necesidad de darle a1
estudiante un t,rtpd más activo que el que tiene act'.1almente en Ia nueva
Universidad.
La situ3ci6n de hoy me purece insostenible.
El estudiante, acrua1me:ioc, es un transeúnte de la Faculcad, ::-Ji deja, ni
lleva nada. Cua:ro nocio::es ée. indole profos:ior.al; -sustancioso y vital para
la vida, pnta el espíritu, para la sociedad: nada. O por lo tnencs muy poco.
Concu::re a Ias aulas, abunido por d llamado cornptsivo de una lista.
Mira el último día de clase como el dfa de lib,,..ració:1, Sottea las promociones
-con más ímp¡¡cicncia por conduír, que afán honomble de saber.
No tor:1a la Facultad como lo que debe ser: ::n sitio de llegada definitiva,
donde: se ha de continuat siempte, completando y renovando una cultura
que no se ogota ja1:1.15. Todo lo contrario: con el último examen, se escapü
sin pena, asl como ha entff!do y permanecido sin ü:nor.

174
Si un día dijera una ley: todos pueden ser aboga¿os, si:: necesidad de
título, ese día ¿cuá:uos seguirían los cr.rsos de nuesu:as Facultades? ... Kin-
guno. O müy pocos.. Esro .:10 puede negarse. Y es~o quiere decir q:1e el cstu~
diante sólo está unido a la casa por la obra compulsiva de todos los mono-
pdios.
Como es natural, en este cuadro, marco 1a lit:ea general. Exduyo !.a
obra personal de Jos maestros buenos y la t'Xccpción de a!ganos estudian-
tes- superiores.
Pero apunto el hecho. El httho, terminante, escueto, imperioso.
Y de este hecho surge urui afüm:.dón, igualmente fuerte; con ei.te nivel
de fervo:: juvenil no hay e:'lseñanza formentaL Haremos médicos, ab<,gados,
titulados, etc., más o menos cier:tífkos. Pero la Universidad no rea.lizatá
su obra dentro de los espíritus y frente -a l.a realidad nacional
Y bien, ¿cómo elevar ese estudiante lnd.í!erente y apresurado h,asrn una
cultura y ur:a moral de forvor y de honor, asignándole unft actividad de cola-
bo:raci6n en los destinos de la Universidad y del ¡:>aís?, .•
Naturalmente que esta preg1,m:a afecta a toda la realídad sustantiva de
la enseña11Z.t.
Pero. desde luego, uno de los elementos eser:ciafos de éste: debemos
ttatar de da:-:e a! est1..:diante 11ersonalidad, Sacarlo del anóllimo bajo tutoría.
No hará la ley nueva, pero ditá c6mo sufre bajo la que rige, Y sení ese, sin
dud:!, uno de los medios de vincularlo a fo obra socia:, de la que depe:){1e
su prop'.o porvenir. y en cuyos destinos no t'.S una influenda incontable y
l!nóníma,
Fije.'llos bien d concepto. Con esto sólo no basta. Esta es una de las
reformas.
Pero es indudable que el estudiante es, o debe ser, un colaborador de
la obra universitaria, y no un conscripto alint."ildo por leva forzosa.
Tal es la tesis.

LAS TRES OBJECIONES


Contra la interveoción estndianül en las Asambleas de la <::asa se hacen, en
síntesis, tres obs,=-...rvadoncs:
1 . El estuciante no está ptepatndo pa:rt aprecia:: los grandes problereas
de la enseñanza.
2, Los estudiaate'> ya tier:en representación, que 5e anunció corno ur:a
conqui'>ta de revolución univen,ítaría, y r.o ha dado resultado práctico al
guno. Este antecedente ya sntlcípa el rC3:iÍtado de esta nueva intervención.
3. FJ est:idh:'lte, cuando interviene en los altos Co.:1sejos de la casa, de-
genera fádlmer:te su co:aboradó:: en desorden, como lo prueha el ejemplo
:1rgentino y lo m:undan las teu:'liones de la Facu:trtd de Nxdrdna,
El r:studiante es ;apat, Contesto por su orden:
l . A la primera observadór:, -la más frtgil-, basta oponer la realidad
de todos los días. Y de esa resilid:id es suficiente recordar dos hechos sa;.

175
lientes, Desde luego las Asambleas y las revistas de estu<lian~es. que e:stu-
dfan los problemr.s trcis altos de la pedagogía y formulan a:;piracio:i.es de
positivo interés educacional
Y des;xiés la can:idad de estc:diantes de la Facultad, que son p:ofesores
de E!oso1ía. Literatura, Eswtia, ere., en la enseñanza media, y que expo-
nen. con C!llor y sinceridad, todas las grandes y decisivas cuestiones de la
vida. Esos mismos estudiantes, ¿pueden volver íneompetentes para estu-
diar problemas espirituales- de no :nás vigor que los que resuelven diaria-
mente en fas dte<lras? la respuesta es obvia y dat:S!ma
Lo que debe e¡pcrarse. 2. La segunda observación es igualmente incon-
~istente. Sl de la acción estudiantil en las deliberaciones superiorr_;, de la
Universidad, lo esperar.ios todo, es natura! gue U realidad n-sulte siempre
inferior a fo e:xpectativtL
Ln tesis Ce Vaz Fc:reirn sohte las dive:sas maneras de crecer y esperar,
tendría aq1.:í una aplicación adecuadi.
La actt1:cr:ión estudiantil no es "la reforma por excelencia", sino "una
de !as reforrr:as necesarias". Y esto debe compre:::derse tennlnantemente.
E~ preciso ~ma reforma st:stanc!aL Esa reforma se compone de varios
términos, qué formun el programa mfri:lmum irren::mdable: autonomía total,
gobierno democrático, reform¿ de la ensefum:za secundaria, transformaci6r.
de los fines profesionales en sociales y ciemífkos. Y dentro de este cuadro,
d aporte estudi.mtil es uno de los resortes imprescindible'>.
Naturalmente, gue no ni.ego que las te?resentadoncs de Ios esrudiantes
en los Gmscjos, han frac-asa.do como conquista de verdadera revolución,
Peto, &¡;pmos toda fa verdad al respec10. En ese sentído, ninguna re¡,resen·
tadón ha dado resultado en la organización de los poderes univei:sitarlos
La r-epreser:tad6n tiene que ser real, y no ficticia como lo es actua:mente.
En nuesuo Consejo, los repte~e::tantes de los profesores, de k,s abogados,
de los est::diantes, no eíercen tal represent,u:1ó::. ¿Por qué? Porque no hay
ide:iles deleg,ofos, por faJta total de interés que deprime fa obra educacio-
nal. A nadie le .importan nada. Profesores, títulados, etc., viven ír:diferemes
al problema vivo de la enseñanza.
Y ?Or eso misn:o, es preciso por.et una nota de estudio, de deliberación
arnpiia, de reuniones generales, pata remover la frialdad y quebrar b indí-
íereocia para:izante y grav:Sima.
Precisamente si de algo se puede cal.ifünt la lrmpdón de lo; cstu<llan:es
a los a:~os ('A)meíos de la ün¡versidad no es sino de vital y encendida reali-
dad. demasfado impewosa algunas veces, pero vtva y real, hasta ser casi
implacnblc,
Una cosa es, pues, indudable, y es que esta institución de,;ata el impulso
iuveniL
, A:i.te 1a Có:"!iente .::::;_ue se despeña, vano Sétfa e ilógico además, ponerle
diques infranqueables. Lo natural eq encauz;;rla, ya que, al fb hemos con·
seguido q:.1e el agua salga a la superficie, }' trae en su seno el limo de todas
las fecundidades.

176
El desorden ntudi.1.t:til. 3, El estudiante, se obsetva dueño de la pre-
rroglltiva de influir en el orde::. superior de la Universidad, no sabe ejetcer
esa prerrogativu dentro de: orden, El eje:nplo argentino, es el desenlru::e de
ur: proceso que, entre norotro~, tuvo su relám;ago .ínidal en la Facultad de
Med:cina.
Los que así p!antean la cuestión, eqcivocan si:s bases esenciales.
No niego que los cstudfa:itcs pueden llevar, nurhas veces, su vehe1:ien-
c'.a excesiva zl seno de las Asambleas universirnrias. Y no niego :ampoco
que ncs puedan agua.::dar, por vehemencia estudí.:mtil, días de amarga expe·
rienda en la vida de la l'níversidad, Pero tampoco conozco f::err.a alb>una
de acción eficaz y creadora, que se desenvuelva siempre dentro del canon
dado, en ritme -perfecto y a rompás imperLrbable. La acdón de los profe,,
sores es, a ratos, omisa, viclenrn. o desetción fhgrame.
Hay una cantidad inevitable de fermento indisdpllnado en tOOa decisión
tÍe'1lo<'t:Ític2, y no pcdemos negar 1:1 .efkaóa de la lfoertiid, pnrque no siem~
pre sea rr.emrado el l)roceso de su ejercicio.
Apu:1temos la verdadera apreciación que los hechos 1:r:erecen, ya que no
hay tri.ka más frágil qc1e aquella qee ~ólo ir.ira la realidad objeciva de los
acoctecimientos.

LA REVOLUC!ON DE IDEALES
Hay en la agi;ación estudiantil, mezclada ron mil motivos de índo!e drcun.:r
tancial y transitoria, ur:a realidad indudable y j_1gcsa. El e&tnd.iame, --con
su protesta, y aun con su indisciplina-, nos po:-:e de :nanif:.eMo el fo:u:aso
¿;: nuestra enseñanza, y si.:s a::;;ías por un-a enseñanza rná$ vital y rnás fuerte.
Está aquí !a s:1gescién más irnporta::1te de fo revolución :.iníve:rsítarU.
¿Quién fracasa: el maestro o el alumno?,. , Si el alwnno que llamamos
a !a asa:nblca académica resulta inaccesible a orden y a respecto, lo que
frac11s,; no es d alumno Jólo, &ino la enseñanza mismá, que no ha sebido
suscitar en el cspritu del educando, ni el respeto, ni el orden, ni el honor.
Debemos invertir nuest:os act,.1.ales puntos de apreciación. En la banca·
trota del estudíame, el único q;;ie -euá realn:ente en bat:.carrota es eI maes-
tro, Y si la agi;;adón estudiantil, en gencrd, y ~as re:miones del claustro,
en particu:flr, res.ulrnn agitadas fuera de los limites adecuados, aun así tie-
nen su rendimiento útil: nos permit:en evahur la efkada de nuestrn obra y
el g:sdo de fermento moral que hemos <lf'jaJo en el espíritu de nuestros
abmnos.
Profrsion,úismo en bancarrota. Por otra parte, no tOCo es índísdpllna
en la voz de las protestas jc:ven!les. Y esto t.imbién debe ser terminarl!emen-
te pur.tuallzado. La protesta d.e !os estudiantes significa lü afírmad6n qne
hacemos todos, :robre la bancarrotA total del act11al empeño ¡,rotesk1nalista
exclusivo.
La Universidad no está á la altura dcl act::.al momento esoiritual. Y el
estudiante, que alza su vez, 1 rnduce ese proO!e:na, Ko soport3 m.ás la ac"

177
'.
tual chatu:a deformante, y quiere P'Jta su espíritu eI sol y el aire de u:na
libre y smp!ia cultura.
La om;sión espiritual. Cuando el nivel espirirua2, del mundo pone e:'.l cri-
sis el principio de autoridad y las nociones Ce jerarquía, aflojándose todos
los resortes de coerción exterior que hemos tenido en cuarenta siglos; cuan-
do la enseñanza más que nu::ca tiene que dirigirse a la cultura interior de
los espíritus, con un fermento er.érgíco de r.ioral y de ideal, frente a probie·
mas angustiosos. y apremia::ites; cuanCo la juventud surge a la vida sobre
m: eSl:enario convulsior::a,2o, que pone en debate todos los valores deJ alma
humana y llena de mterrogántcs ta línea indesviable de nuestros. detJtinos,
-<:mmdo todo esto gravitrt sobre los jóvenes snsiosos de incol"porar su es-,
pfritu a ht hora desconcerta:1te-, apenas tenemos una segunda ensef.a.'JZa
a OOse de contaduría y de industrias; y una enseñanza superior totalmente
profesimalistil,
Y ei.to, lo sien;e el estudiante.
La omisión moral. Fuera de fa grande omis'.ón de la enseñanza frente al
problema dd desti'.10 espiri1ual, la omisíón es la inisma, -total y gravfsi.
roa.-, en el orden de las verdades mora.les, que forman la otra base esencial
de la vida.
Toda la inquietud estudiantil traduce el damot contra la iniquidad de
perder el período decisivo de czda hombre bajo la coerción de planes Í.'X!·
Scaces, donde no se toca dnguru realidad sustanti\'a de la vida. El culto del
honor, el amor al país, el sentido caballeresco de la :sinceri2aC, el respeto
a los pad::es ... toda esa zona de ve::dades mol"ales, forman al hombre.
¿Cuándo han tenido rnbí.da en ese pfan, donde todo se lo lleva el afán de
fa caucra remunerativa imnediau?
Y si. nuestra enseñanza media es ur: perpetuo atentado contra el pais y
rnntr:t el estudiarte; y si la enseñanza si.:,perlor no franquea la linea del es·
foerw profesional, nos tcc<1- interpretar rnd.onalmt;"nte la inq:iíetud juveniL
Les es~udümtes se resisten a 1a dispersión estéril de la )uvencud en los ban-
cos de :.ma escuela sin íde::.les vf:ales, íntegramente empleado en la tarea
de afÚal" las uñas para el nsalto, en lugar de prepa,:ar las al:nas parn la
vida.
Acaso lo más grave de todo es que Ia Unfvetsidad sigue insensible al apre-
mio espidtuál de una nueva orientación en la enseñanzt1; y, snlvc algutos
maestros, el profesor-.a<lo, en genernl, está en omisión frente al ¡,roblema.
Por todo ello, i.ncotpor.ar el apone estudiantil, necesariamente encendi-
do y premioso, t:s traer, a cambio de alguna vebeme::ci.a excesiva, urui fuer-
za de energía para agitar el problema y para ptovocar el estímulo de dii.-
cut:::lo,
Setá ese concurso, un concurso de fervor y de optimismo, y suscitará en
los maestros el noble afán de no dejarse wbrcpasar y superar, . . Y la des-
pedída de Gorg!as en 1a parábola de Rodó, sigue siendo fa fórmula de esa
batalla universal, de todos los tiempos y de todos los espíritus.

178
TEMAS
Los temas que puede tratar la primer3 reunión son fáciles de indicar, 'fo.
dos son oportunos. Y, por vía de ejemplo, voy a indícar los que me parecen
más imp~iosoSa par-a n::.estra primera reunión de estud:o y de deliberación,
Primer tema: Los fines a'e la Universidad. La primera cuest~ón que de-
be proponerse todo el claustro es la de los fi;:'les de Ul Universidad, Por dos
razones; porque es éste un asunto olvidado totalmente; y porque es preciso
s\'.gerir a cada profesor y a eada es:udiante e1 concepto cie la obra integral.
La ley vigente de 1908, ~·la ~pantosa ley de 1908--, entre otras rosas
absurdas, mató la Universidad. Cteó, en carnhío, cuatro FacultadC$ aut&
nomas, sin ne'Xo ni vinculación entre sí.
El principio sustancial es otro.
La Universidad es una unidad, una personalidad. Y para que este enun·
dado empiere a moer rcaii.zadó:::, es preciso que cada miembro de las Fa-
cnlt.a¿cs se sienta actor y colíi.borador de una obra que comprende a la
Unhrersidad toda, más allá de las &visiones accesorias c;.ue frnponemos al
estc:dio de la ciencia y a la especialización remuneratoria de las profesiones.
La l!:iivetS'.dad tiene, --en su ronjun,:0--, u:1a finalidad social El :acuer-
do claro, perfecto y vlvldo sobre cudl es esa finalidad es indispensable, pata
que cada maestro y cnd;t estudiante tenga rumbo en el csfuen:o que realiza.
Es p:te<:iso que el pro~esorado levante fa visión de su obra por sobre las
tapas del texto, del pupitre de dase y las exposiciones del curso. Y defina
lo que hay de social, de permanente y de sustantivo, en la llnivers!dad toda,
unidad imprescindible y superior.
Este tema, pues, tiene una trascende::.da inelud:ble, Propondrá, a todos,
uno de los precc;,tos básicos de organización universitaria, y sobre el cual
el profesorado ha pensado muy poco o no ha pensado nunca.
Segundo tema: Los fines de la enseiian:ta media y pteparatoria. Sin en-
señanza p:eparatoria PO hay enseñanza superior. El aluU'.no es lo que le
bn enseríado y sugerido en los banCOl, de la segc:nda enseñanza. Esto es
un axioma cada día más irrecusable.
Afio tras ill'io, la Sección de EnseñanZii Secundaria y Preparatoria nos
vuelve un :-;¡Úmero de bachi!Jeres. ;Cómo vienen preuarados esos estu¿ian-
tes? ¿Qcé desarrol!o esplritwal t~<'.n consigo? ¿Qué vocación científica?
¿Qué amor pot la dencia se les ha susdtado? ¿Qué concepto del honor se
les ha incukado? ¿Qué sentimiento de res;,eto y de disciplina hao adquiri-
do? ¿Qué g::ado de inquietud por la verdad, por el bien, por los valoecs de
la sociedí1d en que han de actuar?.
Sin eso, la ensdanta superior ser.í una ;otal e ilevantable bancarrota.
Y .::10 hay Facultad de Denx:ho que pueda cumplir, ni remotamente, sus
fines, si :a ensefümza media no cump!e solem::ie y seriamente los suyos,
Actaalmenre, tenemos a poca <lístancfa la crisis de las universidades ar-
gentinas. Y sí esa crisis traduce en gran pa:tte et anhelo de h juventud po:r
una enseñanza de ideales vi~ales, la raíz práctica del problema está en la

179
bancarrota del Cclegio Nacional, que no llena sus fines, no consigue levan~
rnrse a! ritmo de la hora es;:,irrtuel angustiosa que nos toca presenciar. Ca·
sun:mente mie~tms reda.'."to este <:omu::icado, presenta ::enuncia el -doctor
Carlos Melo del cargo de Presidente de la Universidad de La Plata, er: me-
dio de un gun debate educacional, !!eno de interés y de e::tseñanza. Y el.
doctor Kelo seílal11 a~ Coleglo N.adonal, --donde no hay "organ'.Zación ni
moralidad"-, como la causa del conflkto y de la bancarrota.
Nuesu"i segunda ens.cñ::mz¡¡ ,:responde realmente a las necesidades de
h enseñanza superior?
Yo he sostenido que no. Una gran reforma, -que no es sólo de drc-:i-
lares y umeles de aviso-, clama en aquella casa, oprimida hoy por el total
desprestigio. Yo '.,c. sostenido que la división tripartita de la enseñanza no
contempla ni !a realidad espiritual del alumno ni 1as exigencias orgánicas
del país. Y todo indica que la seg:mda enseñanza requiere una rectificación
de rnmbo'i y de estructura, conscientemente dirigida por quienes tengan la
competencia para afrontarla.
La Facultad de Derecho, al reunl:rse por primera vez, -y en defensa de
su pmpfa exlsteuda-, debe estud:itr d punto y dedicátle un análisis.
JS.:uestr-a enseñanza Scn:ndaria y Pre,;,arntoria, minada po::: lo que ha
dicho Ln órgano C.e la prc:1sa, El Siglo, "el culto de la incompetencia", está
en pleno y ca'.Ú irrenediab:e desprestigio. Y si esa casa no tiene dentro de
sí misma la fuecza necesaria para su restaurndón, lo indudable es que nin-
guna facultad superior pueda abor<lar el problema po:que afecta la existencia
de toda la enseñanza rrncional.
Tercer t<r:.a: !..a cn:aci6n dd ciclo juridico. Es-:-e tema se refiere al plan
de estudios de :a Facultad. Resdta udlísimo que el profesorado piense y
medite sobre esta cuestión.
En ella hay den asn;:tos interesantes, pues, desde luego, será materia
de ex2men:
I. fü:seiltm::;a profesional, Jointeresada, La forma de combatir la ense-
funza. J?urameme práctka y ptofesionalista:, con las exigencias de fa cultura
sc,dal y jurIC.ka, que debe atender u:;a Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales.
El debate con respecto a soh.:ó.ones concretas está abierto en todas las.
facultades &1 mudo. En las uníversídades fra::cesas hay hoy una gran
rnrríente de estudio, pata revisar las orgi.tnizadones ~:i:gentes. En la Fac-..il-
tad de Buenos Aires, se han variado, en poros años, cuatro planes: ( el de
1900, elde 1904, clde 1909 y e1 de 1914,además de las reformas de 1919}
q:;e han creado o destruido los delos profesional y dor..'trin«L El doctor Deo-
doro Roca, Consejero de la Facul:ad de C6tdoba, ha presenraCo un proyecto
recientemente, veheme::1te:mente inspirado contra el cido jurídico { Revista
de Filosofía, Nllmero ,corespondiente a enero del año en <'Utso). Pero es
indudable que esto debe ser pensado y estudiado por el profeso:ado.
El docto::: Arístides Delkpiane, en 1,1n bteresantís!mo thlbajo sobre la
profesión de abogado --el trnbajc más serio (tal vez, el único) que se ha

180
escrito en muchos años a esta p:¡tte-, estudia este p;.mto, y su,; soluciones
vale la pena que se lean detenidamente. Hasta porque r:adie hn escrito nada
sobre estos problemas.
2. Duración de la carrera. En general el plazo de estudio para e;erce::: la
procuración judk:tál no dm:a cinco años. En Estado5 Unidos, en rnglaterra,
en Pmnda, dara sólo tres años, en mi..chas facultades. Y por mi parte vería
en la revisión del plan actual y la división en ciclos el medio de reducir a
tres años el plazo que se neees.ita para efercer,
Mi total oposición a cuanto sea darle importancia al fin profesional, y
luego la apreciació:1 ptáctiCll de las ros.as, me lleva a la conclusión de que,
páta esa tarea de defender pleitos en la menuda acción de los Juzgados,
con tres años de estudios basta suficientemente. ¿Que e&to multiplicaría los
abogados? Uno de los medio& que existen pata abatir el valor de un valor
de un prod:icto es saturar la plaza con el prod:.icto mfa:no. La obsesión del
título se vence de mil modos; pero entre ellos, está h multipltcación de los
títulos. En definitiva,. lá Universidad debe preocuparse de "lo otro'\ de lo
vital; y de repartll' los titufos, con el mínimum de exigencias posibles, Y
tte& años de estudios profesionales b:as:arfon pa::a darle al a~ado la apti·
tud necesaria en las tareas procun1tJJtfas.
Todo esto, puede ser materia ée examen y de debate.
J. Las m,evas materias y las nuevas orientaciones. Todavía otro aS?tt·
to de la cueslión profesiona: cabe en este terna. Nuestro plan actual, -tt:S·
pondiendo a su época-, gira alrededor del. Derecho Civii, distribuido en
cuatro años. Y hoy no representa la evo~ud6n social Saneadi! la propiedad,
-que es el problema de todo país inexplorad~··· la realidad social ofr~,
como dire<:ción dominante, todo lo qt:e se re:aciona con d dereeho comet·
ciaL Es el derecho comercial el que tiene, cada d!a, más creciente interés en
las relaciones jurídicas. Y varias ramas de ese derecho, son hoy de dominio
preponderante en la vida social diaria. El den:-cho mari!imo, co:1 todo lo que
dice relación cor: buques, legi;:bción de ttilnsporte, etc., debe tener una
jerarquía especial. La legislación aduancri:i:, que en nueirt:::o prtís forma un
conju.:1to de disposiciones desconocidas e inexploradas, hasta donde sólo
llega la experiencia de algún corncrdante ilustrado, forma otra rama de de-
recho oomerdal que debe tener importancia, la gue realmente ciene en 1a
vida social en credmienro. La legislación i;;dusttial, marcas de fábrica, etc.,
forman curso especial en todas partes del mundo, y hoy tiene nuestro país
ya en ese rubro, y en la oficica respectiva, una jurisprudencia que resuelve
de.'1 problemas de derecho, que dében ser estudiados. Todo esto nos demi..:es,
tra que L1 evolución social va dando preeminencia a reladones jurídicas, qce
no tienen en el plan vigente la jerarquía propordo;;ada ai volumen que le-;:
da la $0dedad misma, Y el pfa;;, organizado alrededor del Derecho Cívil1
como estudió dominante y exclusivo, no responde ya a la vida social en qm'
actuamos,

181
Hay otra materia, que tíene una in:portand.a real, no respetada en eJ
plan vigente: el derecho adm:nistrativo. La exrensión de 1cs Hnes del Estado
será buer:a o mala, como solución de cátedra. Pero el ciclo profesional -debe
atender a las realidades s<Xiales; y en ese terreno el volumen, <le los ínt-e-
reses del Estado se encue.c':tra hoy chocando con todos los intereses privados
del país. Esto crea nuevas relaciones de derecho, no resueltas por la legisla·
ción común. Y q_ue deben tener sa debido examen en e: delo profesiona1.,
Todo esto podtfa ser motivo de examen en nuestra Asamblea académica.
Cm1rto tema: Régimen de promociones. R.'1 este te;na están contenidas
diversas cuestiones, sobre las ..-uales es conveniente, t:unbién, que el daus,.
tto medite.
Sólo enumeraré los tópicos que pueden cabet en el análisis del problema,
Aiaterias opcionales. En primer término, la ;>osibilk!ad de dividir las ma-
terias en obitgator(as y opcionales. Esta división que existe en casi todos
los planes de en..ccef.anza secundaria y superior, no ha sido ensayada en n:1es-
tto país, Y sin embargo, representa él med:io de facilitar el libre curso de
la vocación ~rsonal y de respetar las prefetem:ías individuales favoredcn~
do el :'e!ldimiento máximo de la personalidad, El plan \;nko, igual para to-
dos, contraría la realidad espi:!:ual de la juventud. Sería defendible allí don-
de todos los es.pitI:us respondieran a un solo :ipo de confotrn.aclón orgánica.
Pero como ese caso no se ha producido ;ü se producirá nuru:a, lfli:i materi:B
opcionales son !as q,;e _permiten hacer entrar de11tro de la divers:ldad pos:-
tiva de 1a realidad la obra unificadora de la enseñanza.
Reglamentación obligatorW_ Otro punto comprendido en este temá ~!'fa
el de la reglamentación obligatoria.
En esre terreno Ia tendencia clara es a s:.:primir la reglamentación, dejando
t,ilenamente libre la actividad del estudiante pata buscar sus fuentes de lnfor-
maciún.
Exámenes. Además tendríamos para estudiar, la cuestión vital de los
exámenes. El examen es la institución de contro: más inadmisi.ble que pue-
¿a imaginarse, y no es neeeso::o repetir aquí cu;J.nto se ha dicho al respecto,
ago:ado como está el te:tna, en mestro paIB, por la poderosa mentalulad de
V:u; Ferreira. Hoy día no se puede titar el nombre de un solo pedagogo en
el mundo que defienda el régimen de exámenes.
Pot :ni parte, creo que la Asamblea tendría en este punto muchos ele·
men~os para discutir. Si de mí dependiera, ~y para indicar un poco todo el
contenido de la cues;:iún-, yo :ne iocli.'."'.aría en esta materia, a dos reformas
esenciales: p:imr:ro, -a sustituir el examen con una prueba totalmente dis--
tinta de fas a.:tuales. El únko examen racional sería el que ~ realizara en
la biblioteca de la Fac...:rad, teniendo el alumno il si... disposición todos los
lihros que desee y que pkfo, todos les apuntes y volúmenes que quier3 lle-
wr co~sigo, para que la prueba sea un reflejo de la realidad, sin sobresaltos
ni pur,tazos de cerebelo. Estoy seguro que sin lectun1s ordenadas realiza-

182
das durante d año, esta forma de examen iba a resultar cien veces más di-
fícil y den veces más racional que el actual.
Además, deben ser examinados los Códigos enteros, }' no fragmentos
dispersos o troncos.
Pero de todo .esto nadie puede negar que puede surgir un debate intere-
sante y educativo.
Traba;os del Seminario. Por fin, yo indico la necesidad de estudiar los
trubajos de Seminario. Esta bstitución que forma la base escolar de la Uni-
versidad alemana, ha dado la vuelta al mundo. Y sobre ella es preciso que
nuestro profesorado piense, para ver si es un instituto apwvechable, ya que
es de los Seminarios en donde sale el trabajo origbal y la :reg1aci6n de voéá·
clones.
Quinto tema: Organizaciones estudiantiles. Si toda escala de prdrenda
entre estos c:nco temas no fuera absurda en sí misma, yo diría que es éste
el tema más importante de lu reunión,
En nuestro país las otganl:zadones estudiantiles son autónomas, y que·
dan fuera de 1a ley universitaria. Nj más ni menos que lo que pasa con las
Sociedades de Resistencia, que existen pero no son reconocidas por la ley .
.En la pedagogía de la L'niversidad, todo cst-0 es absurdo.
La Universidad no sólo tieue el deber de fomentar las organizaciones
estudiamiles, sino que está en el .interés de toda su obra protegerlas y encau~
zarlas, porque las organizaciones de alumnos son centros de educación más
eficaces aún que las clases.
Esto ni siquiera se ha pensado alguna. vez en la Universidad. Y esto, sin
emb#rgo, es un axioma elemental en cualquier universidad del murnio,
Tengo sobre mi mesa el folleto oficial de la Universidad <le OJlumb\a
dedicado a las otga:::.izaciones estudiantiles que existen por el concurso de
la Univeral:dad. Y en ese folleto, que corresponde a 1918, hay 23 instltm:h
nes distintas estudiantiies, todas ellas en plena actividad. Estas IDstítucio-
nes son de toda índole: deportivas, filarmónicas, científiCl.s, sociales, de
extranjeros, etc., etc., y todas ellas tienen el concurso pecuniario de la Uni-
versidad, y tienen un seleccionado grupo de profesores que están dedicados
a la tarea exdusivt1 de fomentarlas y ée acompañarlas.
Es que en todas las univers.idades del mundo se comprende que es por
medio de la agrupación estudiantil cómo ha de llenarse una función educa-
tiva, que vale mil veces más que la inculcación de todos los artículos del
c.ódigo: despena:: el concepto de la solidaridad, del respeto mutuo, de la
wlerancia por la acción común y por el éxito,
Es namral que los estudiantes puedan hacer todas las agrupaciones que
deseen, por sí mismos y fuera de todo control. Pero además de esas agrupa·
clones, la Facultad debe estudiar la manera de fa~·orecer las organizaciones
estudian-:iles, dándoles todo el concurso que sea posible, y mirándolas como
parte integtt1nte de la obra universitaria.
Este asunto bien vale fa pena preocupar a la primera reunión del claustro.

183
REGLAS SEGUN LAS CUALES, SE CONVOCARAN
Y REALIZARAN LAS REUNJONES DEL CLAUSTRO

Primera. El Consejo de la Facultad, a fin de obtener la colaboración de


todos en la orientación de la casa, decide reunir periódicamente a1 daus.
tro, para someter a su examen y consulta los problemas pedagógicos de la
institución.
Segunda, El Consejo formará la Jista de temas que se ttatatán en cacia
reunión, ron la anticipación necesaria,
Tercera. Esos remas circularán entre todos los profesores, centros estU·
diantiles y eg:esados de la Facultad. Los interrogados tendrán plazo, que
señalará el Consejo en cada re-..mión y que no debe exceder de tres meses,
Para los profesores, la respuesta es obligatorfa,
Cuarta, Simultáneamente eon los temas, el Consejo designará un miem-
bro relator para rnda uno <!e ellos. Vencido el plazo señalado por el Con-
sejo para contesrnr !a encuesta, las respuestas de cada terna pasarán al miem-
bro relator, quien hará la síntesis, producirá su informe y concretará las
condusim:es.
Quinta. El C.Onsejo convccatá, luego, la reuni6n para la fecha que se
hubiera señala~.
Integrarán fa Asamblea.:
l, El Decano, que es el Prestdente de la Asamblea, el Consejo y los dos
Secretarlos de la Facultad.
2. L<,s miembros ~rores.
3. Los profesores titulares, interinos, encargados de grupos, agregados
y aspirantes a agregados.
4, Una reptesentadfü estudiantil de diez miembros, dnco de derecho
y dnco de notariado, elegidos por votación entre sus compañeros de aula.
Todos los miembros que re indican en esta enumeración tienen voz y voto
en la Asamblea,
SexUt, La orden del día .:stará constituida por los temas previamente
estudiados. La .Asamblea oirá en cada rema, en primer término, al miembro
relaror, y sus conclusiones serán cl primer proyecto que deba tomarse en
cuenta.
Séptima, Fuera de la constitnción de mesa y orden del dfa, la Asamblea
resolverá todas sus cuestiones por votad6n en mayocla, y procederá según
el reglamento de todas las asambleas,
Ü<:tava, La primera reunión <le profesores y esud.iantes de fa Fantltad
de Derecho tendrá lugar los días 20, 21, 22 y :,U de setiembre próximo.

184
Novena. Los temas a tratarse son los siguientes;
1 , Fines de la Universidad.
2. ¿ Qué organización de la enseñanza medía es la que conviene a la
enseñan;'° superior?
J, Medios de propiciar la cultura jurídica de la Facultad. ¿Convendría
crear el ddo profesional y el delo Jurídico?
4. Régimen de promociones. ¿Qué modificación queda a h ~ en
cuanto a reglamentación obligatoria y exámenes? ¿Qné resultado dada el
trabajo de Seminario?
5 Organizaciones estudiantiles. ¿Cuáles deben existir? Y ¿cómo puede
la Facultad cooperar a su desenvolvimiento?

185
JULIO V. GONZALEZ
SIGNIFICADO DE LA REFORMA UNIVERSITARIA'

CoN LA perspectiva que proporciona d transcurso de cinco a.ios, bien se


puede ya aventurar juicios, denunciar causas y e:istraet enseñanzas, frente
a un hecho p:':"oducido en el seno de la colectividad, Ta\ es el caso de la
Refo,:ma Universitaria, No ohsbl:nte encontramos viviéndola aún, el mo-
mento es oportuno y la bvestiga.ción resulta eficaz; si i::Ol'lsiderarnos que !a
evolución del fenómeno llega hoy al fin de su t,rimet cido.
Pero sentemos desde ahora la prem~sa cuyo desarrollo dará lugar a esta
exposición: la Reforma Universitaria acusa el aparecer de una nueva gene-
ración que llega desvioculada de la anter:or; que trae sensibilidad distinta
e idea.les propios y una misi6n diversa. para cumplir, No es aquélla un hecho
simple o aislado, si los hay; está vinculada en razón de causa a efecto con
los últimos acontecimientos de que fuera teatro nuestro pa(s, romo conse·
.:uell(.ia de los producidos en el mondo, S!gnlflcarla incurrir en una apre-
ciación errónea hasta lo absurda, consíderftl' a la Refoxma Universitaria como
un problema de las aulas y, aún así, radicar roda SI1 importanciá en los efec-
toS que pudiera surtir exclusivamente en los c:frculos de culrura. Error seme~
jante, llevaría sir: remedio a una solución del problema que no <:onsultaxía
la realidad en que él está planteado. Digámoslo daramente, entonces: la
Refotm.t Universitaría es pane de una cuestión social, que el desarrollo
material y mota! de nuestra sociedad ha impuesto :a. rafa de la crisis produ-
cida por la guetrá.
Refundiendo estos .:los principios, se puede afirmar que el movimiento
sometido al análisis no es un hecho que se limita a la Universidad, porque
es parte de una cuestión social.

1 Gestor y comentarl~ta & fus capítulos inicia!eR & M Reforma Univiersitaria, Julio
V. G:mz&i \ 1899-1955), aponó las página,, mái exhaustivas oobte su signHkado. 'Em:
tra.b¡¡jo es de 192}.

187
I
CARACTERISTICAS DEL MOMENTO HISTORICO
QUE ATRAVESABA EL PAIS EN 1918
La guerra europea, la :revolución rusa y el advenimiento del t.1dkilismo
al poder en nue:a;tro país, son las tres llaves que nos abren las puertas a la
verdad. Lo primero, bien lo sabemos, sacudid al mundo con la crisis más
aguda que haya sufrido la humanidsd desde la Revolución Fr1:1ncesa. La
civilizació;,: occidental, con todos sus postulados, se presentaba en hanca·
rrota, producía con ello el caos y daba a.sí libre juego a todas las fuerzas
que un sistema de civilización había encauzado por largos siglos.
En medio de la desorientación, de la incertidumbre y del escepticismo
que dominaba a los espíritus, aparece e:: el escenarJO la Revolución Rusa
trayendo una kz nueva, ofredendo ideales de humana reclención, levantando
una voz acusadora y profética al m.ismo t1empo, El sordo rumor que, por
debajo de las banderfes de la lucha bélica, ~c,,rnaba 1a existencia de Unt\ co,.
triente de protestt., se hizo ententes grito rotundo de tebe1dfa; la incre-
dulidad latente se concret6 en repudio de todo lo imperante; las corrientes
rdeológkas en libertad se polarizaron con rapidez en un ardíente anhelo de
verdades nuevas. La Revoludón Rusa, que para la mirada fría de la historia,
eru 1m hecho escueto que obededa a leyes inmutables, fue para media huma.
nidad el símbolo de un idealismo rebelde y :reconstructor,
Nuestra América fue, puede decirse, el centro adonde vinieton a con-
vetger estas ondas morales que despedía la catástrofe, porque ella, al no
sentir directamente la sacudida, conservó la serenidad suHdente corno para
recogerlas hasta en su más íntima vibrt1dón. La nueva generación t1med·
cana, que se mantuvo as[ providenda1rnente al tnatgen de los sucesos, y que
aun se nutría en los viejos institutos, engendros de aquella cultura agotada
en su ideario y desprovista de los p:-incipios que pudieran salvar la situa•
ción, fue sorprendida por los hechos en el p:reciso instante en que se prepaw
raba para actuar.
Por eso, recogiendo la nueva sensibilidad que f}u,ctuab3 e!l el mundo,
jrrumpí6 cou un solo grito de rebeldía y de protesta contra todo, Icono-
clasta e irreverente como nlnguna otra, la nueva generación americana negó
a sus maestros, y haciendo del dolor de su orfandad la fuente de su energía,
se lanzó sola a conquistar su pi:opio destino.
En nuestro país, el fenómeno se presentó más preciso por la intervenci6n
de un factor propio: el advenimiento del radicalismo al poder. La colecti-
vidad ac.lbaba de entregarse a una fuetza populat nueva, que llegaba con
todo el ímpetu y la ceguera de las corrientes renovadoras. Avasallador-a
y brutal, inva"Jó todos los reductos, despredó todas las instituciones que
enco~trara, destruyó todas ias normas y escarneció a todos los hombres del
régimen que abatfa.
¿Qué ttafa, en cambio? Concretamente, nada: llegaba a destr.1ir Sus
dirigentes no tenían la menor noción de gobierno, ni conceptos de Estado.

188
Contribuyeton de este modo a sembrar el desconcierto, dando libre juego
a cuanta influencia se presentara con un sentido popular. Pero, no obstante
ello, no era una rendencia anárquká y J.isolvente: eta una fuerza demagó-
gi.ca, es decir, esendalmente creadora y ferunda. Arrasaba, pero dejando
el limo fér1il de la sensibilidad netamente popular llegada a las fuerzas del
gobierno.
El radicalismo, como fa<:tút social, cumplió la misíón de cavar un abismo
en d cual quedaba definitivamente sepultada la generación que había mane-
jado al pafs desde el SO hasta 1916, Con su advenimiento, con su imperio
afirmado cada dfa mediante sucesivos y ruidosos tril.:!nfos, <1rraigó en la
conciencia nacional fa oonvkci6n de que lá gene-ración en derrota, lo había
sido porque resultó incapaz de afrontar la solución de los problem-as p4n·
teados en la colect:vidad.
Así, pues, la g,.:erm europea, la revolución rusa y el r.adkalismo, carac·
teri.zaron el momento en que se presentaba 1a nueva .generación. Instru·
reento ciego dd <leteuninismo histórico, traía ella la c-ondenda, obsruta
aún pero no por eso menos vigorosa, de que escaba llamada a afrontar la
situación y a desentrañar del caos b :razón de su existend.a, las caracterís-
tícas de su personalidad y el conrenído ideológico de su acción.

II
VI'.'ICCLACION ENTRE LA REFORMA l-'N!VERSITARIA
Y EL NACIMIENTO DE LA NUEVA GENERACION
El hecho que caracteriza al ddo histórico y sodal cerrado en 1918, fue la
existencia de una clase di!tgente que cumplía su misión desvini."Ulada del
medio en que actuaba. Esto vale tanto como decir que fue una eta. de va-
lores índítt:íduales, cuya acdón se reflejaba en la masa en futma indirecta
y débil. La sociedad en que v[vían era para aquellos hombres una concep•
ción teórica, frente a la cual había que aplicar principios abstractos, Fue-
ron grandes maestros que desarrollaron con ilustración los prlndplos que
los constítuyentes del .53 les legaran con la Constitución Nacional, De ella
hicieron su programa. Del pueblo se acordaban para educarlo con la difu-
sión de escuelas, pero nunca para consultarlo. Teníanlo por un niño sin
discemiUUemo, a quien era menester conducir de acuerdo ron principios y
normas que é1 no podía comprender.
La Universidad fue un trasunto fie[ <le este estado de la conciencia so•
daL Sus aulas, a foe-tza de incubar sistemas y formar hombres imbuidos de
principios abstractos, concluyeron por ser la matriz donde se engendraba
una clase privilegiada que debfa gozar ex:dusívamente de los beneficios
de su enseñanza. Fue aislándose en esa forma del medio en que actuaba,
hasta constituir un reducto aristocrático, que el nuevo otden de los sucesos
roncluirfa por convertir en foco de reacción.

189
Pero Osvaldo Magnasoo, en 1899, desde los estrados de la. t'niversídad
de Córdoba, ya tes dictab~ ht sentencia de muerte, sin presumirlo, Refirién-
dose a las universidades, dijo: "Las ímtituciones son al fin formadones de
orden moral y tienen que adquírir --o languidecen y mueren- la consis-
tencia y la morfología misma que quiere darles el medio que las nutre".
Felizmente. la apreciación que hacemos de la vieja Universidad argen-
tina, no es nueva, y con mayor felicidad aún, es un h~ho que puede regis-
trarse en toda Amér.ica. Lo afirmó hace ya mudms años, la palabra auto-
.tlzaúa del doctor G.regorio Aráoz Alfa!'o, antes de la Reforma, en una
ronfetenda que dieta en 1915 en la Universidad de 'forumán. "Las viejas
Universidades europeas ----dijo-- y, en grado menor las nuestras, fueron
eminentemente aristocráticas, No se cuidaron, ni tenían pot qué roidarse
enionces, de las necesidades sociales, qtie tan sólo en las últimas dé<:adas
sentimos. Ocupabanse sólo de las clases sociales elevadas; trataben de pl'C-
paratlas para las fonciones ci!tectíVúS".
Lo ha dicho también el doctor Julio Iribarne, cuya actuadón en estas
épocas difíciles de la Reforma es conocida y aplaudida por todos. "Pienso
-deda al ser interrogado por un diario, en 1921- que ha pasado ya el
tiempo en qae 1a Universidad podfa quedar como hasta ahora, cristalizada
en una funci6n única, ajena a la solución de todos los problemas que cons-
tituyen la vida misma de la coiectividad, especle de quiste exótko dentro
del pueblo que trabaja y se agita". No puede darse una expresión más feliz.
lo afirnt6 ta:rr:bíén la juventud universitaria peruana cuando en mayo
de 1921, en el ma:-J:fi~to del Comité RevoluC:onario de Reforma Univer-
sitaria, decía: "Sabemos por dolórosa experiencia Mstórka i:,_ue la Univer-
sidad, o no influyó en lo absoluto en la marcha benéfica <lel país, o repte·
sentó el baluarte de los prejuídos aristocráticos". "La Universidad se dis·
tandó de los de-bates en los que palpitaban las formas de nuevas concep-
ciones vitales y se fraguaban n11evos anillos de la evo1uci6n social".
Sin contar ro:: que lo grit6 hasta el c..mar.cio la Revolución Universila--
ria de C6r-doba.
Tal era !a vieja Universidad cuando surgió la Reforma Universitaria.
Pero ahora se presenta u.:1a iuterroga:lte, que si no hubiéramos esbozado
las circunstancias del momento, no tendría respuesra, ¿C6mo se explica
cr2e la nueva generación, qne recibía la cultura y la ideología forjada por
la precedente y plasxnada en [os métodos de las viejas universidades, sur-
giese con una sensibilldad nueva, con una ídeologíá propiá, y repudiase la
que se le pretendfa inculcar? Fue debido a la presión enorme de las circuns-
tancias externas, porque, oomo hemos visto, la guerra, la revolución rusa
y el radicaJísmo, produjeron la crisis de todos los pdndpios éticos y socia-
les, y el fracaso de las clases di.ti.gentes.
Estas tealidades concretas y palpables, presionaron desde afuera y die-
ron lugar a que apareciese, simultáneamente, la Reforma Universitaria y
la nueva genemción que venía a realizarla. Sin aquella aguda érlsfa total,
que acusaba la terminación de uM era y el comienzo de otra, la nueva ge.

190
netación r.o se hubiera podida explicar, porque entonce5 no habría. tenido
misión propia, no se habría podido diferenciar, ni encontrado er: el trance
<le :realizar el esfuerzo maravilloso de gastarse a sí misma, para adquirír
personali<lad.
Sorprendida en las aulas por los acontecimientos, se siente llamada a
dcsempeiiar un rol histórico, y para hacerlo debía ir eo contra de la Uni-
versidad y repudiar a sus viejos maestros_ Así lo hizo, sin un instante de
vaéi.lación. En def.'.:1itíva, y por la concurrencia de diversos factot'és, la nueva
generación nada enarbolando la Refottna Universitaria, y ambas eran im-
p1.1h:adas a la vida por una fuerza recóndita de renovación social, que bro-
taba del fonOO mismo Je la colectividad.

111
CARACTERISTICAS ORIGINARIAS DE
LA REFORMA UNIVERSITARIA
Hija legítima de la realidaé social, la Refom.a Universit:1ria llevó ei<tc sello
desde la primera hota. Esmdiétnmla en su nacimiento r,ara que comprobe-
mos la verdad inromr11.srnble del a~erto.
Hubo de ser en Córc!oba, en la vetusta Universidad rneditemfo.ea, Allí
estaban más evidentes y palpables los males del régi!!len, del ,;istema que
caducaba. La Casa de Trejo era el baluarte que ~ayor resi'>tencia ofrecía
111 avance que se !nidab.i.. Por eso, la prime~a voz de proresta, e! primer
grito de rebeldfa, agrio e ínsolente, surgió de labios de los estudiantes cot·
dobeses, insinuándose ,lesde cf instante inicial la slgnifü:adón esencht.l del
movimiento, La juventud sah6 a la o:ille para volver de ella contra ia L'ni-
versidad. Tomaba desde el primer mornel".to el con:acto popular, obede-
ciendo a~í á las c:Ausás mediata~ e inmediatas que habfan determinado su
actitud, Porque -ya !o hemos visto-··- la Reforma Universitaria no f:ue el
fruto de una concepción abstt.1crn, ni el triunfo de ur.a escuela filosófica,
n1 la imposid6n de un grupo de mentalidades privilegiadas; fue la explo--
sión de ur. estado de conciencia social que se había formado alrededor de
los cristalizados centros de cultu:-a. Veámoslo sintétkarnente.
la drcunstanda ocasional del movimiento cotéohé:s, fue distinguida
por sus promotores como fa necesidad de fa reforma de los estatutos uni.
versitarios. Se quería un nuevo sistema pí!:ra la renovidón de los (.'Onsejos,
para la elección de !os decanos y del rec~or, yara el fundoní!:miento de la
doceocfa. Luego ,;;e llegó al grado máximo de las pretensiones exigiendo la
participación de los es1udiantes en la dirección de Li Universidad.
Pero si éstas er-an cuestiones puramente universitaria~, ¿qué necesidad
había de salít a b calle para resolverlas! ¿Qué lógica podría explicar la
aparente incongruencia entre los fines y los medíos? Se perseguía una te·
forma universirarLa, esto ern dato, y nadie habló en el primer momento

191
de otra cosa, aunque el progrema de acción contase con algunas ideas gene-
rales. Bien es cierto que se proclamó la democracia, la i.bolídón de privile-
gios, de oligarquías, ée dogmas religiosos; pero todo ello era eomo males
arraigados en la Ur..iversldad.
Pues bien; no obstante el titulo de Reforma Udversitaria y dcl plantea·
miento de problemas universitarios, los estudiantes salieron a la ca.Ce, se
confundieron éon la masa social y cuando hubieron conquistado ki conden-
c!a nacional, volvíeron contra la Vniversidad y se apoderaron de e1Ia. ¿Qué
consecuencia tuvo esto? La más tt·ascendental; que los estudiantes regre-
saban a la casa de eswdios llevando el espíritu de la obra realizada en la
calle, impregnados de la sensibilidad poplllar, con el sello de la realidad
ambiente, ron las palpi.tadones del alma colectiva.
Quedaba así definitivamente avasallada la vieja unlvetsídad, para ser
suplantada por la nueva, la que se plasmaba como uc1a :resultante del medio,
la que se erigfa como :m regulador de :a sociedad, la que viviría, én fin,
según el i;oncepto vigoro:s;;mentc impuesto de fonción :social.
Apuntemos los hechos cu1mirnmtes, A fines iel año 1917 fueron las
primeras manifestaciones de descontento, a rafa: de la supresión Gel Interna-
do de los estudiantes de medicina sen el Hospital de Cllnicas. Al !naut:,>utarse
los cursos de 1918 las ptotf'-Stas se concretan y se amplían. El Consejo Su-
perior no cede, muy lejos de suponer q".le aquello era un síntoma de algo
más grave. Se decreta al fin la huelga general, la inquiet:!d sube de punto
y tiene que venir la intervención nadona!, a <:argo del doctor José Nicolás
Matlenzo. El intetventor no presi.:mió tampoeo la profondidad det oonflkto
'f la naturaleza del descontento, y se redujo a reforrrtár ~ estatutos de
act1erdo con los que regían en la l!nive;;sidad más modema; la de La Plata.
la .intervención dejó montado el nuevo mecanismo, que satisface a los
alumnos, y se realiza con todo entusiasmo la campaña pata la clecdén de
fas nuevas autoridades, de rector abajo. La agitación con tal objeto se efec-
túa hasta ese momento dentro de los drcul~ universitarios, sin dar inter-
vendón a la colectividad.
Llega el 15 de junío. dfa de la elección, y la tendencía estudiantil es de-
rrotada. La juventud despierta entonces a la realidad de un problema que
ella había planteado sin conocer el verdadero vak1r de sus términos, y a la
verdad del momento q;.1e vivía. Si tefonmidos los estatutos de acuerdo a sus
aspiraciones eran igualmente derrotados, ¿dór:de residía d mal? Si la modi-
ficación de los mismos no daba el uiunfo al nuevo espíritu que aquéllos
encarnaban, ¿qué era necesario hacer? Si a pesar de su ca:npaño lleva¿a con
los mejores auspicios, caían vencidos, ¿qué medios era menester emplear?
El mal no estaba en los malos esU1tutos, sino en la tendenda, en el régi-
men, en los hombres que domi:naban en la Universidad y foern de ella, La
reforma de los estatutos no podía ser toCo cl tin dd movimiento; había
vkfos más hondos, que e1Kapaban a un program¡¡ basado únicamente en ello.
Los medios empleados, la," fuerzas puestas en juego, eran insuficientes. Los

192
estcdiames soloo no vencerían jamás, porque la profundldad de aqueUcs
malC$ exighl la intervención de ouos elementos, de otras. fuerzas.
Pera decirlo de una vez, los estudiar.tes fueron derrotados porque no
habían acudido al seno de la sociedad, que ern la que en realidad planteara
d problema par intermedio de ellos. Instantáneamente lo comprendieron y
fueron al seno de la colectivídml Hablaron al país., a la América toda. Am-
pliaron el horizonte, enarbolando ideales más comprensivos; fueron, er. fin,
al fondo de la cuestión, al problema social que el momento histórico que
atravesaba el país y el mundo, tenfa enunciado. Todo lo dice el manifiesto
que desput'.s dei 15 de junio dirigieron "a los hon:bres íibres de Sur Amb
rica". Entonces grÍ.taton: ''Estainos písa.ncio sobre una Revoludón, estamos
viviendo una hora americana".
Obsérvese lo que eta la Reforma U:iiversitaria, cómo se inidabá y cuál
era el tono de su primer Vttgidc. Pero aún agregaban: "ia redención espiri,
tual de las juventudes america!'las es ffSCStra úr.ica recompensa, pues sabe-
mos que nuestras verdades lo son -y colorosas- de todo el Glntinente".
Llegaron desde ya a concretar alg:nnos postulados, y así hablaron <:on
rabia y con desprecio, del "arcaico y bárbaro concepto de autoridad". Lan~
zatofl su desafío al Orden. así, en genérico, y <:orno sinónímo de opresión,
porque -decían- "si en nómb.re del Orden se nos quiere seguir burlan·
do y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado de la insu,
recci6n". Señalaron con índice acusador, como ai mal comprensivo de
todos, al clericalismo: "no podíamos dejar iibrada nuestra suerte a la tiranía
de una secta religiosa", "y entonces dimos la ún:íca ie.~ción que curopHa y
espantamos para siempre la amenaza <lel dominio clerical", Por cierto que
resultó justR está aventurada afirmación, porque en todo el transcurso de
la cruer.ta jornada, fue el dericalismo S'J enereigo más tenaz, ei úniro qw:.:ás
que tuvieran, potque es el ;iarásito odioso q,;e se prende con saña a todo
retoño de iíbertad y de progreso.
Estos fueron los posrufados prlmeros de la Reforma Universitaria, v los
que hasta hoy perduran y se imponen corno puntos de verdadero y genuino
programa :reformista, abrazado al nacer por la nueva generadón. No falt6,
por supuesto, el que hoy es el eje riel movimiento dentro de la Univmidad.
es. decir, 1a. injerencia de los estudiantes en el gobierno de la casa. Recla-
mamos -·-se dijo en tJrimera hora- "un gobierno estrictamente demo·
crátko, sosteniendo que el 'demos' ur.iversitario, la sober1:inía, el derecho
o darse el gobierno propio, radka pdndpalmente en los estudiantes".
Así compren<llda la situadón, así interpretado el momento histórico, se
lanzaron il la calle a realizar su prédica, a vivir su vid.1.1 a entregarse en bra-
zos del pueblo que los esperaba, Así se inició en la vida nocicmal la nueva
generación, saliendo de fas :ni:a,s en son de franca rebeldía y de protesta
rontra la universidad que pretendia amiimantados con una ideología <?i.haus-
tll, agitad.á por una honda inquietud renovadora y encendiendo los ideales
imperecederos de la libertad y rec!enci6n para los hombres,

193
IV
DEFINIC!ON DE LA REFORMA UNIVERSITARIA A TRAVES
DE SU EVOLUCION, COMO UN FENOMENO SOCIAL
Hagamos el proceso abarcando largos períodos, para ¡;,oder desentrañar los
principios ya gestados.
Por el solo hecho de abandonar l:i. Univers'.dad, a fin de hacer la cam¡;,aña
.renovadora en el pueblo, identificándose con él, Ios propósitos meramente
universitarios, ceden --como hemos comenzado a vedo------ ante los ideales
generales y permanemes que brotan de la conciencia colectiva en cuanto se
1a interroga,
U: renovación universitaria fue bien pronto renovación social; el repu-
dio revoludon:.tío de los dogmai1 de orden y autoridad, proclamado dentro
de la casa de estudios, lo fue ígualmente- y en el mismo rnno frettte a los
que sojuzgan en fo sociedad; la condenación del ob~curanti:'.mo religioso que
ahogaba la libertad de oondenda desde la cátedra, se repitió ampliando
su e<'.O contra el mismo que asfixia desde el púlpito y desde el seno de !a
clase aristocrátíca; el desprecio h>1cia tos maestros del aula, se tt'O{'j) en el
escenario nacional, en un hondo e irreconciliable divorcio entre la nueva y
la vieja ge~etadón; el nuevo sentido de l» democracia, <:teado sobre nuevos
com."eptos de disciplina, jerarquía y voluntad popular, enuociados corno lw.sc
de la llamada democracia unlversilarfa, foe lema de combate en el ar:ibiente
social, evidenciados en forma de una interpretación ?ropht de las fuerzas
vivas de fa comunidad.
Los pdncipios fueron radicales. b prédica subversiva, los medios vio-
lentos. Se pueden juzgrtr por liH reacciones que provocaba. Las inmnnera:.
bles cargas de caballería que sufrieron los estudiantes en las manifest-a©
nesde Córdoba, en 1918,&Santa Fe en 1919,ydeMendoza a fines de ese
año, cuando delegaciones de todas las federadones universitarias del país
se dieron cita pata kcha.r por fa causa. de los maest:os, sir:dicalizados con la
Federación Obrera, Los edictos policiales co1T.o d de 20 de junio de 1918
en Córdoba, en el que .se prohibía la d.rcufadón de manifiestos tenidos por
subversivos, la portación de ciertas divisas, y se amenazaba con la aplica-
ción de la ley social; o como el otro, dictado en Mendoza, en la oportunidad
mencionada (octubre 12 de 1919), que pretendió amordazar a estudiantes,
maestros y obreros, porque había en su acción "incitad6n sediciosa al des-
conocimiento absoluto de la lev" e "insinuaciones a la comisión colectiva
e individual de graves delitos p~Ift!Cos y sociales".
En otras esferas, la nnturaleeta de la acción que desplegaban los estu-
<liantes ,eformistas, se ~onoda también por el mal disimulado temor que
tenía .en constante zozobra a !.a burguesía enriquecida, a !OG ulttaco:::scrva-
dores y á las gente,: de iglesia, que motejaban a los reformistirn, y los mote-
jan aún, de "anarquistas", "antipatriotas:•· y 01ros títulos igua1me:1te honro-
sos; porque honrosos vienen a resdrnr cuando los dkta el pánico de los que

194
temen por sus doblones o la santa lra de los que sienten peligrar los privile-
gios de que gozan por 1a existencia de un régimen social injusto.
Tomaremos de todas aquellas diversas foses de un mismo fenómeno, las
que lo perfilan y definen con mák vigor, y rontribuyen a dar su significa·
dón social e histó;~ca a fa Reform¡; Universittlria. Nos referimos en primer
tétmlno y ron mayor amplitud, al espontáneo y recíproco acercamiento que
se produce entre la masa estndiantil y la masa proletarfa,
El heého es Jnnegable. Desde el primer momento el obrero estuvo :al
lado del estudiante, alentándolo con su presencia, apoyándolo con ses ar-
mas de lucha. Pronto este acercamiento se trocó en intimá vinculación.
Los gremios .íban a h huelga por la$ campañas de los estudiantes, y éstos
haden lo propio con las del proletario, entrando como en su casa a loo Jo,:¡,.
les obreros. para darles conferencias y deliberar C()fl efü,s.
Cuando Enriqc.e E Ba!':os, el nervio de la revolución rordobesa, fo.era
víctima de aquel brutal cachiporrazo co;-i que le hundíera el crineo el br.azo
de un fanático católico, revistieron caracteres conmovedores Las manifesta-
ciones de pesar y de protesta de los obreros, que publicaban manifiestos
condenatorios, amenazaban con el paro general y desfilaban en silencio por
frem:e a la casa de la víctima,
¿Cómo se exphca esta vinculación entre el proletario, que obedece a in-
tereses econ6mkos y de ciase, con los revoludonarios esrudi:mtiles que
pertenecían a una distinta y que enarbolaba!.\ vagos principios idealistas?
Se explica, en concepto general, porque ambos sufrían el dolor de la orfan-
dad; huérfanos fos u::ios, puesto que nada podían hallar en los padres espiri~
tuales de la vieja generación a quienes venían a combatir; huérfanos los
otros, por el desprecio y la falta de wUdari<lad que siempre han padecido
del resto de la comunidad, Sintiéndose así solos los jóvenes de la nueva
generación y los proletarios de todas las generaciones, natural ern que se
uniesen y se sintieran: identificados en una lucha que debía se; forzosamente
por ideales comunes.
Se explíca, en segundo término, por la lógica de los hechos. En las mani·
festadones a que nos hemos referido, de Córdoba, Santa Fe y Mendoza,
fueron hermanados por el rigor del sable policial, que cay6 sobre sus espal-
das por igual. El sable actuaba en nombre del orden social, y al sentirlo el
estudiante cuando foa del brazo dd obrero, sintió brotar, con la ola de
rabia, una Í!líí!Íntlva snlidaridad, y entonces, estrechándose más contra él,
le dijo: estamos fuera de la ley, hermano.
La nueva generación, que se lanzó a la lucha por ia Reforma Universi-
taria, ¿habló acaso al pueblo de anac.rónicos regímenes universitaríos, de
injerencia estudiantil o de docencia libre? Poco o nada se acordó con ello.
En nombre de la Reforma Universitaria, ir:adtaban al pueblo a ton1t1r la
Bastilla, a barrer con las oligarquías, !I descubrir las mentiras sociales, a
cunduir con los privilegios, a extirpar los dogmas religiosos, .a realizar idea·
les americanos de rcnovació::: social. a impulsar esta cotriente revoluciona,

195
da hasta los reductos universiudos donde se attincheraba el viejo régimen,
a convertir la universidad en la casa de! pueblo.
No podrá separarse nunca la Re(orma Universitaria de la Reforma So-
-r:ial, porque ambas fueron emprendidas simultáneamente y nacieron, por
lo tanto, unidas.
La significación que aquélla tiene, y que estamos estudiando ahora baío
1~ faz de su solidaridad con el proletariado, en cuyo seno están siempre la-
tentes fos gérmenes de toda renovaci6n, fue comprendida a poco andar por
los hombres en le.cha y proclamada públícamente y en tér1c1inos -concretos.
La Federadón Untversüari.a de C6rdoba fue la primera en dar ostensible-
mente este paso. A raíz de la trágíca semana <le e:1ero de 1919, la Federa-
dón Obrera Provincial decretó el p.at-0. L:t Federacíón Universitaria se
adhirió púbtca:nente por resokción del 12 de enero, en la que decla:
"Considerando: 1. Que en el día de hoy li Federación Obrera ha de"
,cretado el paro general a partir de las doce de la noche de la fecha, corno
protesta a los luctuosos sucesos que tuvieron por teatro la Capital de la
República y de adhesión al proletariado organizado que, celoso de sus dere·
chos, brega por defenderlos y obtenerlos;
"2. Que eJt4 Ftcderaciór; contó e;¡ su último movimiento con el apoyo
de la clase obrera, llegMdo a crear ur, vinculo fntimo Je compañerismo, y
que es éste el inJtante de demostrarlo.
"3. Que <."Onstituye un anhelo de sano mejoran:uento social el elewt el
nivel Illllterial y moral del pueblo trabajador, por el cual luchan en estos
momentos los obreros dd país,
"La Fedf-,.ráCÍÓn UniveNitaria de Córdoba, resuelve;
1 , Expresar públicamente st.: ndhesi-6n a la acritud asumida por la Fede·
radón Obrera local.
2. Comunicar a esta e::iridad dicha resolución",
Y no termíru.rou en esto, que aún las calles de Córdoba vieron un mani-
fiesto encabezado así: "Al pueblo de Córdoh!, -La Federación Obrera Pro,
vincial. -La Federación Obrera Local. -La Federad6:1 Universitaria",
Pocos días después, el 24 de enero_. la misma entitlad estudiantil, en una
resolución dictada a ?topósito de los aéontecimientos sociales que agitaban
en esos momentos al pafs, defini6 con una visión sorprendente de los hechos
de entonces y sus ronsecucncias futuras, el c:outenído substancial de la Re·
forma Universitaria, tal romo lo vemos hor, a la vuelta de cinco años, Se
dijo en aquella resolud6n:
"El movimiento umversitario argentino, inidtMo pm' los estudiantes de
la Universidad de Córdoba, debe s.er considerado como la primera mrtni/es-
tación de un proceso evolutivo en el orden nacional, dMgido a modificar
fundamentalmente el estado de crisis, por así decir, por el que atraviesa su
org,miz.ación social, económica, poUtica e intelectual, teniendo como finali-
dad inmediata et afianzamiento de Íil libertad, la verdad y la justida en todos
sus órdenes, .. ".

196
Se dedara a continuación la estrecha relación que existe "entre esos
propósitos ampliameme manifestados por la juventud y las recientes huelgas
obreras", y en mesuradas t.nnside:radones, se reconoce 1a justicia de las
reívin<licaciones obreras, condenando la violencia y la intromisión de ele-
mentos extraños, y ra~ificmdo "su adhesión a la causa del trabajador",
Bien, pues; ;¡ad.a podría agregarse a aquellas pafabras, que por su pre-
dsión, por su sobriedad y por la fidelidad con que reflejan la realidad del
momento histórico, podrían ser esculp~das en el frontispido del templo que
levante la nueva genetadó:i pata conmemorar la hora de su advenimiento.
Ellas cobran todo su valor y significado, si se tiene presen,e que las juven,
tudes universitarias organizadas de toda la repiiblica, les han respondido con
invariable consonancia, desde un extremo a! otro del país, sancionándolas
con los hechos er; dncQ años de lucha, Es imprescindible que comprobemos
esto con una rápida o;eada.
En Santa Fe los exponentes universitarios de la nueva generaci6n, reali-
zaron con el mismo espíritu iguales medios e idéntico tesón, la obra reoo,-
va¿orll: frente a la universidad, porque recogieron el fuego sagrado que los
revolucionarios cordobeses cfrede:on a las juventudes de todo el país, reu·
nidas en el primer congreso nacional de estudiantes universitarios.
A poro de iniciado el año 1919, emprendieron porfiada y azarosa cam-
paña par.a imponer la Reforma Llnivers1t.1ria. No hay para qué detenerse
en ello. Como dedamos, se levantaron los mismos p.docipfos y se usó de los
mismos procedimientos. Loyola estaba allí -como ellos deci'an- encar-
nando la re.i..;ción, y proclamaron contra 1a Bastilla de todos los tiempos,
los ídeafos de regeneración y de justkí.a sedal que conocemos. Se llegaron
al pueblo, b:aternizaron con los obreros y- juntos fueron perseguidos por los
representantes de la autoridad, Vencieron, al fin, después de un -año.
En este estado de agitación, produjo la Fedetadón Universitaria de
Santa Fe varios- documentos, todos de acuerdo o:on el espíritu sinterizado en
la declaración de la federación Universitaria de 0:Srdoba. Haremos simple
m.,,"'llCión de ellos, para facilitar Ja comptobaáón del a:serto. Son loo mani-
fiesoos del 25 de mayo de 1919. que invoca los ideales de ¡a Revolución;
del 9 de junio del mismo afio, donde se manifiesta tenet m.ís fe en los hom·
bres de trabajo que e:, la "simulaci6:1 patriótkn dé las clases privilegiadas";
del 14 de julio, :..oivcrs:.rio de la toma de la Bastilla, festejándola "como
fecha revoludomufa" y del 1': de mayo de 1920, día de los trabajadores,
con cuyo significado se so1idarl7..an. Asf, con esta fidelidad, en los hechos y
en las p!llabrus, fa juventud universitaria santafesina respondió al verda-
dero sentido que entrañó la Reforma Universitaria, desde su nacimiento.
La Federación Universitaria de Buenos Aires, en las oportunídades que
se le p:resernaron, no fue menos fieL A~f lo ._umpruebe: su conocido mani-
fiesto en vísperas del aniversario putrio de trutyo de 1920, que cobraba espe-
cial significado por haber aparecido entonces la Liga Pittdótka. Se repudia.
su nadonalismo contaminado, enfermizo y hostil y se dicen cosas como
éstas: "Negar la urgencia de rever los fundamentos de la ~ociedad, como se

197
ha dicho por ahí, es no tener .el sentido de las cos:ts prudentes. La sociedad,
como todo hecho sujeto a 1a l<:y de la evolución, debe revisar de tiempo en
tiempo sus postulados, y en lo que respecta a nru:otros, las últimas cuestio-
n<.-s obreras han agravado la necesidad ya impostergable de esa revísíón".
La Federación Urúversitaria de La Pfata, en el mov:in:.lento reformista
que sostuvo por más de un .año, y que desgraciadamente ofreció fases no
muy claras, por ta aparición de un factor al que luego nos referiremos,
comprobó con los hechos, que estaba tocada de la sensibili<lad propia que
trascendía de la Reforma. Bastaría, para comprobarlo1 recordar 1a nota
que el gobernador de B:ienos Aires dirigió, en mano de 1920, al ministro
del Interior, en la que dem.:.nciaba como índice alarma me la simpatía entre
los obreros y los estudfantes, acusando a éstos, entre otras rosas, de "mal
inspirados", "verdaderos y peligrosos anarquistas''. ¡;acaudillados por agi
tadores". 1
Esta nota dio lugar a una declaradón de la Federación Universitaria
Argentina, en la que decía que "la simpatía entre estudiantes y obreros es
una resultante lógic.;. y natural del momento hísrórico que vivimos" y que
ia lucha por la Refor:na Universitaria que "da vida a un hondo anhelo de
justicia sociul", induda a ''querer como hermanos a todos los que paralela-
mente a nosotros, bregan en L<sta hora por afianzar el impexio de la verdad"
Pero aún está et mat.ífíesto que la Federación Ur.iversitaria de La Plata,
como fos de Córdoba, y Santa Fe,. dirigió al pueblo y a fos e,;tud.íante&, a
propósito de aquella impúdiCá reacción clerical que se llamó la Gran Co-
lecta Nacional. "Un estremecimiento recóndito --dijo aquella entidad-
11nuncia que en la entraña de la sociedad argentina están concentrándose
poderosas foerz:as que, al expandirse, han de ocasionar el derrumbe de los
carcomidos muros", "Ya la universidad, pm gracia de una íuventud pensa·
dora y serena, vio madura: bajo sus pórticos el ansia del renuevo" y "no
ha de tránscurrir mucho tiempo sin que las multitudes proletarias levamen
su voz, clamando una mayor justkla".
Por último, la Federación lJniversitarfa Argentina se ofrece como el
más alto exponente dd concepto .integral de la Reforma Universitaria. Ha
ir.terpretado siempre ton iusteza y serenidad el espíritu y los postulado,
del gran movimiento, Cuando en enero de 1919, la Federación Universitaria
de Córdoba hada aquella fundamental defínidón que hemos comentado,
en la entidad nacional ya había dicho, en manifiesto sobre la Sema::::ia de
Enero, que trabajaría "por la romcnión del estudiante y del obrero», y que
sl este anhelo Ue-.gase a ser realidad, se habría "logrado una conquista máxl·
ma para la grandeza nacional". Dentro de declaraciones de un bien enten·
<lid.o nacionalismo, se propiciaba la desaparición de las clases sociales, por-
que ese fue el espíritu de los constituyentes y, a su vez, allí había bebido el
suyo la Revolución Universltada.

t "&Ietm de la Federudón UniveWtuia Argentina", No. J, pág. 49.

198
En Ía :l{:CÍÓn de ese año, puso en evidencia y en práctica los propósitos
que enunciaba, con :;.u intetvendén y colaboración al lado de la asociadón
"Maestros Unidos de Mendoxa", que, organizados en gremio sindical con
la Federación Obrera Provincial, luchó con verdadero heroísmo ··-Y tfo·
gase e:. cuenta que enm muje:::es- sobre la persecución, el hambre y el
escarnio, contra las arbitrariedades de t.m goO!erno opresor, En aquella
opottunidad, el presidente de la Federación Universitaria Argentina, dijo
desde 1t pkza pública de Mendoza: "El día er. q;.1e el trinomio de proletarios,
maestros y eshtdiantes sea un hecho, se habrá cumplido la ley que impone
la renovación de los valores sociales",
No hay para qué insistir en estos hechos, porque son demasiado eviden,
tes por s( mismos. Recordemos, ;,ara termínar, la actitud asumida por la
Federación Universittda Argentina, al rechazar la invitación de la Socie-
dad Cíentíflca Argent¡na para concurrir a un Congreso Unhters!tatio, en
1920, rechazo que se fundaba en la exclustón que se había hecho de las
corporacio::es obreras. "Frente a esta exdusión odiosa e inj,.;sta ---decfa-
nos cumple manifestar que nos sentimos indestructiblemente sdidarfos con
los trab.t¡adores. Su suerte es n:.1estra suerte, su ideal es nuestro ideal y
el desdén qi;;e los hiere a ellos nos hJere tamhién a r..osotros'', "La juver.rud
universitaria se sieme tocada por el icléal de justicia que arürna a las mani~
festaciones de la conciencia social".
Dos años después., el 1? de mayo de 1923, hace apenas unos meses, la
Federación Univetiitaria Argentina, en los tiempos que corremos y con
ottos jóvenes a se cabeza, ratifica en form11 careg6rica el gran espíritu que
nadó d 18 con la Reforma lbiversitarla de 1a nueva g,eneradón, mediante
una declarací-6n sobre el significado del día de los trabajadores, que termina
diciendo: "Reafirmar rn adhesión a los traba}adotes del mundo ,;ue luchar.
por su en:.mcipaci6n definitit;a, y comunicar a las federacfones obreras y
UJ'liversi:tarias fa presente rcs.oluci6n".

V
OTROS ASPECTOS DE LA REFORMA tJl,;JVERSITARIA
QUE COMPLETAN SU DEF!NICION
Como se desprende de esta rápida reseña, fos hechos se presentan con una
evidencia abrumadora, 'i ellos son tanto más significativos cuanto que acu-
san una estricta uniformidad a través de cinco afios y de toda la extensión
del país.
Pero dijimos que el movimiento reformísta, si bien denudaba su conte-
nido esencial orientándose con un arraigado espíritu de solidaridad hacia
las fuerzas vivas de la sociedad que encarna el proletariado, no es éste el
úni::o aspecto que d.a su filiació:i al fenómer'.o.
La nueva generadó:, que se formaba en las universidades, al rechazar en
absoluto fo. ideología preponderante en la clase social q'.lC dirigía it la cogiu-

199
nidad~ hubo de choc:u vlo!entamente contra instituciones y conceptos que
aquélla había creado para MXHe:ierse: i,;:ontra la idea e institución religiosa
y el concepto patriótico.
"Todo movimiento :mevo e, una .::eacd6n tontra el pasado", dice Lau-
rents, y el pasado cad:1co, que por d mismo se empecina en petpetm<~se,
dene sus más fuertes reductos en las conciencias. Todo régi.:ten, por el solo
hecho de implantar.se y subsistir, se crea un espíritu, un sis:ema mo.::al, que
tiende lógicamente a imponerse, a infütrarse, para c:ear un estado de can-
dencia colectiva que forma ambiente favo::able a su predomlnío.
Lo dice Ingenieros en su estudio sobre "L1 universidad del porvenir",
con tdterí.o arr:plio y r:ofondo a la vez: "Cada sociedad, en cada época,
engendra sistema, de ideas generales que influyen de manera homogénea
~obre la conciencia colec1iva y son aplicadós a b súlución de ios problemas
que más vitalmente la interesan". Una de esas .ideas generales q'..le forma·
btin el vasto sistema dominante en la sociedad argentina y a::iericana, era
y es la que enunciamos, El sistema se habfa rdaiado por agornmiemo y por
i.urrupdón, y perdía entonces su influencia sobre el medio. La Reforma
Univers¡tnria significa. fa derrota de aquel sistema, y su derrot11 definitiva
habrá llegado cuando dla se imponga tar.ibién definitivamente y en todo
su contenido.
La idea religiosa como pr:::,ci;;,io del Bie:i -en el homb;e ; de paz en bs
sodedade,; había fracasado cm ln guerra, y so fracaso fue impotencia ma,.
nifiesta cando llegó h ho:ra de la :rcccnstrucdón. En otro punto de vista
y limitá::doncs a las colectividades nmerkanss, hr.da tiempo que aquéUa
había degenerado en un privilegio de la dase aristocrática dirigente. La ide:1
religiosa, plasmada en la 1:digió:1: católica, acrúa e:::. la colectividad como
factor socia:! medimte la Iglesia, y al resultar ésta la instítució:1 concreta
qt:e 1,one en juego la idea general del sistema en decadencia, la Reforma
Universitaria estuvo sen contta de eUa.
Este es el concepto ese11cial que explica los he<:hoJ del movímiento que
estu(J.amos y las :reaccionc.s qt:e provoca, No analizaremos. a squéllos por·
que nos tomaría mucho es¡,acio. Advirtamos solamemc que la revolución
universiwr:.a cordobesa, pcnw de arranque de la Rdorma Unive:sita.tía,
hubo de ser un mo,,imiento no sólo antidericul, s.ino también -lo que a
más importante- irrdigio~o. "¡Frailes no!" "¡Dogmas no!'' "¡Abajo la
Cerda!" eran los lemas que nún pueden verse estampados en los muros de
!as iglesias de C6::doba.
L>: ir:;porll!.ncia funda:uental de! hecho, esta p:ohada por la propia auto·
ridad eclesiástica, que en 6 de j:mlo ée 1918, lanzó una pastornl que debe
registrarse cerno el documento histórico más interesante que haya provo·
cat!.o fa Reforma?

l Ver el texto íntegro en el lihto del autor, ú Rcvoluci6n Universit11ria. Buel:\0$


Aires, 1922, Librxrfa Menéndez.

200
"En las mwlfesrn.ciones -deda el obispo de Córdoba- paseaban con
ellas los religiosos y las religiosas -colgadas en pendones por escarnio. V eian
en ellas el obscuranti;mo rclig:orn y ía barrera que ,:1. ellos· tocaba derribar/
paseaban al rector en forma la más .ignomiosa y torpe que cabe, en lo alto
de otro pendón, afrentando más que fl su persona, el credo católico que
profesa con laudable entereza". füte es cl testimo:1io del señor obispo y la
interpretaá6n que d:tba a los hechos.
No puede objett1rse que la posidi:b que a este xespecto adoptaban los
tefor:n:stas, foetá un hecho accidental provocado por a1usas especiales, por-
que concluida Ja befo., wntinuáron en Aquélla, y pot'¡ue fue u::ia c.uacte-
tfatica dcl rt'.ovimiento en todo el país. En Santa Fe la campsña tuvo el mismo
aspecto, pues allí, como en Córdoba, el predominio reltgioso era idéntico,
si no más acenr-.rado en aq1.1élhi.
Pero lo que au:oriu a generalizar es la actitud asumida por los refor-
mistas, por intermedio de sus órganos legítimos. cuando la iglesia católica
argentina emprendió su campaña reaccionaria, bajo el t(tulo de "Gran Colec-
ta Nacional". En:onees se puso e~ evidenda el co::tenido del movimier.to
en uno de sus F.J.á~ profur.dos sentidos. Las federaciones de Córdoba, de
Santa Fe y La Plata, leva;uarn:i su grito de protesta y denunciaron aqldlo
como una rcacdón contra el nuevo estado de cosas que l&. Reforr.-.a Univer-
sitaria venía a ireplantar.
Encarando el 1-:ei:ho <:omo un medio puesto en práctica p;lta solucionar
el problem.a social, la Federación Universitaria de Cótdo~ dijo qi:e aqueHo
era "un mendrugo inútil" que se atrojaba al pueblo, hambriento, si, pero
C.c justicia.
La Fcderació:: Universitaria de La Plata, dijo qi..;e veía en ello y por p.trte
de la Igle;ia católica, "un pro!undo desconocimiento del concepto básico de
la rcalidud soci.al''. "La .;:ase aristocrárka del país -agrega1:ia- convocada
por la Ig!es-ía Católica, ensaya una solud6n, La enuncíación de sus ideas en.
un manifiesto insolente y h\;ero, es la más profut'\da demostración de su
nbsoluta iccapacidad para afrontar Li empresa", Y terminaba diciendo: "Las
clases tkas ya han dicho todo lo que son capaces de hacer pata sokcionar
el conflicto económico".
Q:.úen llegara a imagimlr que el clericalismo contest6 el reto con los dul-
ces preceptos de Jesús o con llamados a b. paz y la concordia, se er.gañaría,
El dcricafamo es una facción como cualquier otra y, como todas, siembra
el odio y !a dJsco:-diR. Y mírese si no este ca.~.
Cuancio el malogrado eswdíar.te Viera, cayó muerto en d aula, a raíz
de un d..isturbio produdtlo en la Universidad ¿e La Plata dura:ite sus n-:o·
memos de mayor Jesorientación, la lglesia Católka se aprovechó del he,;:hú
y orga:--.izó un homenaje a fa meF.J.ot:a dd caído,. que resulta toda una ind-
rnción a ve:nga-nza. Si se duda de que rea ésta obra del clero, recórrnse la
lista de adherente& al ho:nenaje, ins~rta en un folleto que, b..jo el título
de "La primera vktiro.a de la anarquía urívecritaria", se hizo circu:ar con
profusión, En ella se encontrará patrodnando desde los. monseñores hasta

201
la Superk,ra del Colegio "Marín Auxiliadora"; desde la Unión Católica
Argentina hasta el Colegio del Salvador, Exploraron en ei,ta forma el sen-
timiento del dolor y de oon.-ieneció:1 que el suce;;o produjo, para fundir en
bronce un odio mezquino y estéril 1'o dos :10s hobiérnmos adherido a un
homecaje en memoria de! infortunado muchacho; peto como venganza, no,
Felizmente, y por una rara casut1Hdad, otro hecho, ;gualmeme desgracia-
do, proporciona !a oporturJdad para que recojamos u::a lección de cónx.
deben proceder los cspfrit:is gem:rosqs y libres de prejuicios. Véase, pues, la
antítesis del caso anterior. A Enrique F. Barros, el nervio de la revolud6n
cordobesa, como dijimos, le hundió el ttáneo de un cachiporrazo la mano
de un fanático católico, y cuando, arrancado por milagro de manos de la
muerte, recobró el dominio de sus actos, se presentó ai juez que procesaba
al victimario, con estas palabras:
"No los creo delino:rentes, sino equivocados, y espeto que la justi:::ia de
S. S, sabrá. interpretar los hechos oon un criterio amplio y tolerante, abrien.
do fa;, puertas de la cárcel a esos dos muchachos, vktimas de una ofuscación
q:.ie sólo es ¡hlS:ble tenerla una vez en la vlda, y q1.:e S. S. sabrá explicársela,
te::iiendo en CU\":1ta cl.rcunstandas y hechos en cierto :nodo extraños a la
fibte determinación de aguéllos''. Tales palabras :10 necesitan comentarios,
He llquí los hechoS que oompruebán lns enuhciados q:ie &entáramos ai.
comenzar ei ül.pítulo, según los cuales, ia nueva generación traía. con la
Reforma Unlversítaria un espíritu adverso a la ideología entronizada toda-
vía, pero caduca ya. Cit:tn.os también el concepto patriótico corno una de las:
idea¡; generales del sistema, y afortum1ciamente, hechos recientes abortan
la demostración.
Lu noción de patria ha sido subvedda por obra de !os que re abrogan
el derecho exclusivo de cultivada e imponerla. Hoy se encuentra ella turbia-
mente mezclada con los intereses del capitalismo, ron los privilegios de las
da.ses ricas, y corre el riesgo de perderse en el derrumbe de la ideología que
cede su puesto a !a que trae la nueva generación, Signo inequívoco de estos
graves males, es cierta Liga, fruto espurio de una hora de pánico burgués,
que ha ve::tido acumulando sus humores pata expelerlos hoy y contaminar
la conciencia nadonaL
La Reforma Universitaria est;1 en co:ctra de ese sentimien~o soxnbrío,
faccioso y hosúl que pretende imp0ner la clase dirigehte en agonía., La nue-
va generaci6r: artanca del fondo de la historia del verdadero concepto de
patria, el legítimo espiritu de la nacionalidad, que se tradujo er. 1a hora de
ia Revobció:1 de Mayo en los a;;helos proclamados de libertad, igualdad
y fraternidad pata todos los hombres de América.
La Reforma Universitaria viene a: depurar y regenerar la idea de patria,
y por eso ha comenzado n declararse enemiga de quienes la subvierten.
Ellos lo saben bien, porque no dejan conferencia sin hablar en contra de
lo qce llaman despectivamente la "turbulencia cstu&a.,til", hasta declarar
que la patria debe esperar y conffar más en la juventud Ce la Escuela .Mili-
tar que la U:i.ive-rsidad.

202
Esta falta absoluta de fe en la juventud universitaria, pot parte de insti·
tuciones creadas- para Jefender solapadamente un estado de cosas qr.:e cede
sin remedio al uvam:e de! naevo espíritu, se explica si se rec..:erda la setir:
de manifiestos condenatorios lanzados por las foderacio:ces unlversitatias
ciesde fa primera hüta de la Reforma.
La forman el de la Federación Univei:si.-aria Argentina, de 5 de mayo de
1921 y el :rec:ente de julio 27¡ el de la Federación Universitaria de Boenos
Aires, de 19 de mayo de 1920 y el último de 20 de ju~io; el de la de Córdoba,
de mayo de 1918, y el de fa de Santa Fe, de 9 de jdio del mismo año. Por
sl todo esto no bastara, fresco está aún d recuerdo de la reciente asamblea
patrocinada por el Ateneo del Centro de Estudiantes de Derecho, do:ide fa
juventud universitaria y el pueblo de Buenos Aires sancionaron el cante·
nido e hicieron suyo el espfriat que rrasciende de aque!los documentos,
medíante la pal.abra altamente inspirada de Alfredo L. Palndos.

VI
LA REFORMA UNIVERSITARIA ES UN MOVIMIE.\l'rO
AMERICANO DE LA NUEVA GENERACION
Creemos haber revelado -y guizás esto se haga por primera vez.- cuál es
la verdadera significación de la Reforma Universitaria. Sus camas, como
hemos vü.to, so:1 hor:das, l:..s fuerzas que la mueven de _profundo arraigo
sociaf, y sus efectos de tal trascendenda que apenas si comienzan a percibirse.
En tal forma, contie!)e los pu;;tos de partida del programa de la nueva gene·
ración, no ya arg!!ntína, sino americana, tan a::nplio es el impulso renovador
que la anima.
En Chile, la juvm~ud universitar!a está tambíén en tampafia deH!e 1919.
Lucha oon un herofamo J!:a:,dito y ha soportado estoicamente los desmanes
y ctíooenes de la reacción. Desmanes en d ai;alto y de&rrucción ¿el local de
la Federación de Estudiantes, y ctfmer:.es en fa muerte de Domingo G6roe?.
Rojas, que expiró en la cárcel, y en los vejáme.-:es y persecuciones contt\l
Santiago Labatra, Pedro León Ugalde, Juan y Pedro GanduJfo Guerra, Juho
Covattubias Frcire y tantos olros &rigentes del movimiento. El espíritu que
ar..ima st1 acción, es más radical y concreto que el nuestro, como resulta de
las dedaradoncs que sobre todos los problemas del momento hi7n la con-
vención estudiantil, re;mida por la Federación de Estudiantes en Santiago,
en ju::-:io de L920, Rerotdemos solamente e] último párrafo: "Para cooperar
al triunfo de estas aspitadones, la Federación luchará pc)r obtener la rep:e,
;a;emación de los estudiantes en los ol:ganismos dírectivos de la enseñanza",
En d Perú, fa Reforma Universitaria es un hecho" No podía set sino
Palados, este paladfa de la Idea Argenti:-..1, qoien se encargase de llevat por
América el suplo tenovarur. La juve::1.rJd peruana ha reivindicado nuestras
mismas conquistas, ha ido al pueble y luchado con el proletariado romo
nosotros, y para que nadie nos diferencie, en mayo de este año, en uni6n
de los obreros, impidió, aun a cosui de la vida de un compañero, que el

203
presi.dente de fa república llevase a cabo, en connivencia con el clero, el
acto inavdüo de consagrar el Peri':. al Corazón de Jesús.
Bolivia rienc en la actualidad estudiantes presos y ~portados; Ecuador
presencia el 9 de octubre del año pasado una revuelta de los estudiantes de
QuJto y Guayaquil, perslguier.do propósitos de tenovaci6n universitaria;
Colombia ha re;.i'.:li<lo su primer congreso naciomal de estudiantes en Me&-
llín, ron hermosas dedaracion<:S ,;obre fa mís:ión de la nueva generación, en
un todo de acuerd1s1 con nues1ro es!)írítu, y, .en fin, para decirlo en síntesis,
Méx1co ha visto e: prime: cong,e$O internadonal de estudiantes, con la con,
currencia de los argentü1os, donde se l1an !-:.echo votos precisos "'por el adve-
nlmlento de una nueva humanidad".
Todo comentado resulta inútil. Ya se ve bien lo que es la Reforma Uni-
ve:sitaria. Ya puede aprecia::se si fue vano alarde d del estudiante cordobés,
cuando con el prir:ier grito proclamó que los ma!es lo etan de todo e: conti·
ne:1te y que "la rOOención de las juvent1..:dcs americanas ser!a su única re-
co1:cper.sa".

VII
CONCLUSIONF,S - LA REACCION
Bien podernos afirmar ahora que la Reforma Universibltia tiene la más afoa
siguifkaci6n social e his:órka, y que, coF.Jo decíamos al comenzar, se incu•
rre en en grave error cua:-:do sus sostenedores la defienden solamente b:io
la faz de los Estatutos Universitarios. Grave error porque es:ando en él, los
nuevos que se incorporan a la campaña, pierden el norte que :ímpjde la des-
orü-:ntación y no pueden compe::.etrarse de su hotido espíritu rer.,ovador, que
jusüfka el despertar de ima nueva generación. Error peligroso, porque la
reacr:ión busca de co!ocar el problema con aquellas limítaciones, pant sscar
provecho de las fallas del rcuevo mecanismo estatutario.
No hay que aceptar h: luch(l en este terreno El nuevo estatuto debe ser
mantenido intangible en su esencia, porque él, con o sfo fallas, es el a:roa
que Ia nueva generación se forj6 para cumplir s:i empresa; porque sólo con
el nuevo estatuto la Universidad podrá ;ugar el rol insustituible que le está
rese.rvado er. la obra qt1e viene a realizar la nueva generación,
Dando su verdadera signi.fkación a la Reforma Universitaria, se tendrá
una defensa formidable contra los reaccionarios disfrazados hoy de refoi:mis•
tas. Bien sabemos que ahora,. cuando ven e[ movimiento arraigado en la con·
ciencia colectiva de la juvent<.1d, como una verdad inconmovible e indiS!.'.u-
tióle, emple:m otra táctica: prodamJ.rse defensora de la Refor:na. ¿Queréis
desenmascarnrlos? Sacadlos deI terreno universitario y llamadlos a lu<'ha por
los postulados sociales de la Reforma Universítari:a. Entor.ces los veréis titu·
bear, hacer distir.gos, poner peros }' defecc'.on:ir al fin vcrgonzosameote.
La rea-:ción se wma de una aparente verdad de! movimiento pata empe-
queñecerlo, y dice que la Reforma Universitaria no es más que el fruto de
lá torpe maniobra pofüica de un ex presic.ente argentino, Y bien; que la her-

204
mosa cruzada tevolucionaria con que se inkfara la nueva generadón, fue
escamoteada en ur. momento por la mano hábil de un caudillo, es cierto.
El que est;;s líneas escribe lo ha visto, y lo ha palpado con dolorosa eviden·
cia, y lo advirtió desde un libro cuando dijo, que bs autoridades "ante la
hermoM afirmación ide:i.lista de 1918 y 1919, se dedicaron .:t desviar el mo-
virniento estudiantil. procurando aprovecharlo para fines políticos y buro-
cráticos. que n:mca habían e:::mido en el pc.,samic::ito de sus promotores".
Lo demuestran, por lo dercás, los hechos de la Unívetsidad de La P!ata,
los de :a Facultad de Derecho de Buenos Aires v los de la Universidad del
LitornL Cu:r1do se hace notar todo esto, se dice ti verdad, pero no toda fa
verdad, porque la Reforma Universitaria no fue el fruto <le una baja ma-
niobra ¡x¡Htica, sino el insuun<=:::to de que se sirvi6 un caudillo para reafüar
una maniobra, Esto vale tanto co;no dcdr q_ue aqt:élla nación y se formó
antes dd 9residente Yrigoyen y que vive y vivirá después del presidente
Yriµ;oyen.
En último am'ilisis, los univers::rnrios reformistas pueden afirmar que
ning(;n mand:tt2rio argentino, pasado ni. preseme, pudo ni podrá adjudicarse
jamás U\ paternidad tlel gran r:1ovim:ento, potqoe él es la expres.J6n con-
creta de una nueva idealidad amerkana; porque siendo así, no puede ser
comprendido por nadie que r.o fuese su creador; porque, en fin, la Reforma
Uriversí::aria es el fruto legítimo de la m:.eva generación, que concibió en
pura,3, eng-endr6 con la inqu:et1.1d misteriosa de la maternidad y dio n luz
el 00!1juro de! más alto ideal
El fl!'r:ómeno social que se conoce pot Reforma Unívexsí:aria, ha curo·
plldo d f)l:Írner cido de su evo[ución, en el que se gestara y oríentara. Por
eso lo hemm visto lleno de amplios ptbdpi:os, de vag.¡s aspiraciones, a la
vez que de reacciones instintivas. Su contenido renovador está allí, vigoroso,
pero ín:preciso,
En ei segundo delo, que es el gne comenzamos a vivir, se resolverá en e1
setddo de una sintesis de !os ele:nentos, para concretar el estado primario
de sensibilidad, en cuerpo de ¿octri.na, en normas dim::trices, en fines deter-
minados, que co::1;;bzcan el gran movimíe::to al estado de oonciencia.
La nueva gcnerod6n, al destilar los elerr:entos creados po: h Reforma
lJnivef'>itarfo., va a enco<::tr2rse a s! misma y a produdr efectos reales en
d se!hl de la colectividad, Para ello es menester conservar el dominio de la
Universidnd por medio <le l., injerenda estudiantil en su gobierno; será nece-
sario que los hombres nuevos conquisten honradamente las cá:e.dras misaas,
¿esde donde deben rea!izar su obra de reconstrucción, porque la universidad
es el !nstruaienJo de que han de valerse para llevar a cabo la misión que les
in:pone la aparición de una nueva era.
El fracaso de :a Reforma Unívetsitlltía significará asf el fracaso de 1a
Nueva Generad6n, que ha nacido en las auhs universitarias del Continente
ar;ullada por la voz del pueblo y tocada hasta !o más íntimo de la sensibilidad
dd momento histórico en que vio b L:z. Si la hora de América ha sonado, el
estudiante ha sido quis:"n diera el a:dabor.azo a las puertas de la humanidad.

205
GERMAI'J ARCINIEGAS
l
LOS ESTUDIANTES Y EL GOBIERNO
LNIVERSITARIO'

LA REVISTA Ariel, de Montevideo, en el número .-..wrespondiente al mes


de junio del año pasado, publica, entre otrll5-, la opinión de Eugenio D'Ors
sobre la partícipació:i. estudíanti1 en los Comejos Directivos de fas Univer-
sidades. He :aqui el cor.cepto fondamenwl expuesto por el profesor catalán:
"La participación :10 es para el problerea, capita'.:. Lo primordial es o:ra
,;,.usa. Yo insisto siempre en la etimofog[a de la palabra 'autoridad': viene de
autor, quiere decir autor·'.
Bien ex;;rcsada y mejor comprendida queda, en las palabras anteriores,
la escuda del prnb1er.:ia. Cosa importante, si. se adviette que por no haber
penetrado en ella hondamote, han lan¡r,1idecido lo~ intentos generoso~ enca-
minados a solucmnar una cuestión decisiva para b buena inteligencia del
concepto universitar::o,
Desde hace muchos días, en la ;,,rema, en las asambleas y congresos nacio-
nales e ínternadonalea de estudiantes, no ha carecido de propaganda la aspi·
ración vie;á y unánime de ;a juventud, e;:caminada a equílibrar en los cen-
tros tnÁldmos de Ja cultura y de la educación nadonales los demenros de
renovación con los de .;:onservadón, los que dan el impulso con los que !o
ordenan, los que llevan la vida con los que la encauzan, los que conciben La
inkiauva con los que la incorporan, los que sun ptincipalme::te estudiantes
con los que son principalmente ma..-:st::us, o más aün, como afü:man reciente.

l Germán Axiflie.@as (1900) lideró las luchas estudiantiles en Colombia, las fond,i.
ruent6 en piígillas {J.'.lffiO la,; que se incorf'Os-Sn en e~:e libro y dest.iro sm signlficidos his-
tórkos en El r:studfante de fa me¡/J redol'ld,;. Este ttaba;o sobre la ir,terve:ndón esv;,füntiJ
en e: l;{)bierr..o uníversit1:lo fue premiado en O'.lncut!IO 1;o._,tinenml abierto en Buenos Aitf:'5
para e1 mejor trabajo oobre ese tema, en 192). Al pk\ su autor puso t:$ta ncu: "En cctu·
bre p16;;imo pa5ado, ¡Jn:sentamos y -tuvimos las prmcipaies oo:1elusíoncs de este escrito
ante el Primer C:mgre.so Nacional de Estudiar.tes reunidos en la uudad de Medd]n, octu..
brc 1922, oonclusiones qi.::e fueren aprob11das por considere.ne que ellas indicaban el
sistema mlts ventajoso y f&'J de obtener la :!lje:enda de los estudfantei¡ en el gobietno
de la Univeuklad. Aquí not hemos prop,1cst-0 hacer um exi,ookiOO mil$ ordenada y
amplia de uuesttas ideás al respectQ",

207
mente los universitarios argentínos, ''que la demacrada --fótm'.llil polftka
de justicia social·- debe ser el régimen de gohie:-no universitario, y q~ el
'demos' <le la universidad lo ronstituyen los estudantes que son sus destina,
tatios directos",
As.í, hemos tenido rec.iememente la siguíe~ite declaración:
"El pr!mer Congreso Internacional de Esn::diantes de la Gran Colombia,
.icepta como c:na legítima aspiradó:1 la representación de los. cstt:diantes en
ios Conse;os Directivos, de~ignando al efe:::to, un núr..ero justo <le puestos
en cii:::hos consejos, p,i.ra que sean ocupados por estudiantes elegidos po;;; el
voto directo de sus compañeros".
Peto ni en la manera como se ha :inkiado !a ';)etkión, ni en el desarrollo
que a ella se ha señalado, hemos estado siempre acordes con lo que SI': h,i
dicho, Así que, al formular e! doctor Ancízar su enc.1e;;ta --<:¡ue corno tal
hemos considerado su concurso,.~ nos hayamos apresurado a emitir nuestro
con;;epto, per:sando que es un deber de cuantos se crea::.. vinc::lados al pro-
blema universitario de Colombia contribir a q:1e de tal encuesta pueda
llegatse a una conclusión ventajosa,
Nos af.irrr::a~nos, pues, en el postulado de D'Ors, para sostener que hay
una obra previa, una obra q'..le debe set· anterior a la de pt1rticípací6n de lo'>
ronsejos, Y effo consiste en una organizadón aut6ctona 1 que sería la forma-
ción de Consejos estudiantile5 ea c¡,da Facultad, con personal elegido !)Ot
ln totafüt1.d de los escolares y anualmente renovado, Estos O:insejos, _p<)t
medio de un& labor de comp.ictaeión, de otientad6n y de realización deben
probar que: los estudiantes estfa unidos en "i.lna elevada conciencia de sus
destinos, !l'.Jtil para traducitse er, obras afirmativas e inteligentes. Así se es
amor y asf se tiene autoridar.L Y esto obtenido, apenas i;Í es preciso solicitar
la pnrtkipad6n que viene a constitdr un simple número en e! progrnma de
las actividades.
Y porque no se trata de partldpar en un consejo de ptofesores, s¡no de
tomar injerencia directa en las lTuls de las veres y de cooperaéi6n en las me-
nos, en d gobierno de la universidad, dedmcs que la maneta como se ha
planteado el problema ha traído como corolario, generalmente, el que se
limite- 1a cuantía clcl negocio,. en detrimento de la holgada visión en que
deben espnciarse fas aspiraciones estudiantiles.

L~ PERSPECTIVA
Asl como el ser autor r:'O es obra de ur: momento y el desarrollo de una j¿ea
mad~e ;;;e.quiere laboriosas gestaciones, la adquisición de autoridad debe resul-
tilr de trabajos continuos, conscientes y difíciles. La regeneradón de un ins-
r.fr.:to cargado de aberraciones y rico en defectos, impone di.sóplinas de
todo orden que cien firmeza a la reforma. Sin atender los métodos, hoy reva·
luados en gran patte por la ped.i.gogfa., q:..e informaron en sus albores a la
a-::tual Universidad Nacional, es lo cierto que. una sensible decadencia ha
sido notoria, po::qne en aquellos días ink.'.ales se formó un ambiente est:..·

208
pendo, que ahota hallamos burdamente malogru¿o, Así lo ha::; comprendido
los estudiantes, y sus más recientes ejecutorfas pn:eban, a lo menes, un pre·
scntimien!'n de la verdad institucional, verdad i..~JV<t real1zación se ha mos-
trado esquiva a sus anhelos. ·
La perspectiva seduce porqee Ueva.:-á un fondarcento de ctencia y de ,·ita·
lidad al desenvolv!rr.iento de la crtsa, extenderá su influjo hasta dar relativJ.
tnn::sparenda a las t.:.rb'.as mirad.i.s populares y set'J una esperanza mil~
en las luchas de ia r:.za, que etnpi.eznn a deíinitse con ni!idez contínentaL
Pero pata que ta obra de los estudLlntes se h11g:. con rnbidurla, hay que
mirar cuál ::la sido el camino de la decadcncis y cuál será cl de 1a redención.

EL AMBIE.'l'IE LITERARIO
Acabamos de presenciar la apoteosis magnífic-a de Julio Flórez, cl poet;. a
quien más fácilmente ha comprendido el pueblo colombiano, Casi es Jmpo-
sible dat noticia de otro áCto que más íntima, qt:e más extensa.'tlente haya
conmovido a los habitantes de esté país. Pata afirmarlo es preciso !laber
visto c6rno hasta lás gentes a¡;,11.rtadas de ias tOS&S del espíritu, leían con ~mo·
ción de lágrimas las informaciones referentes a! acto de fo coronación popular.
Sucesos semejantes, admirablemente interpretativos, xevdar. el s:arácter
exclusivista en !as afi.cimes cu:turnles del país. Gentes que a7enas recuer-
dan la tabla pitagórica, os rcdtatán qubientos mil versos del poeta, graba-
dos mejor en su memoria t:¡ue las bas~ más precisas de otros conocimi.c:aos
índ:spensables. Se abre un conc-:rso de cuentoa y p::onto :;e aparecen decenai>
de concursantes; se ;,romuev<: ,ma encuesta de:itífica, y nadie le da la m,:nor
imporuncia,
Es un espíritu macifiesto en den formas diversas, que ha puesto cerco
a la propia Universidad, Cuánt.i literatura se hizo al debatirse la tesis de
una posible degeneni.ción de, la raza de-;rvírtuando i.a índole científica de la
discusión. En las dausuras de estudios, qué de odas y de cantos y sonetos.
Todos los días surgen sociedades literarias, ú~ko a:án de mud10s t.'Ompafie.
ros estudiantes, y casi no hay literato de más o menos iusra repi.:tack'.,n,
arcericano o es;mñol, antigi.:.o o moderno, que no haya visto glorificado su
nombre al frente de un drculo joven, que a S\~ amparo comete ;tersos y tra-
ma revistas. Rubén Darfo, Menéndcz y Pe:ayo, Jotge Isaacs, Julio Arb(},
leda,. sirven de razón HX:ial a otras tantas casar, de versHicución.
Y así como el ambiente cultural lleva a la crítica rev.duadora v construc-
tiva, el ambiente literario apenas si Ucva a un sutil e inofensivo a~álisis gra-
rrutkal.

EL AMB!EJ';TE CNIVERSITARIO
El rcs;.1rgimiento universitario, tiene 1 p:.;es, que encamlnarse a u~a profunda
modificación de ambiente.

209
"Estoy convencido de que la necesidad fundamenrnl es una atmósfer.1
de cultura y no un medio formalista de enseifanza''¡ dke Rahindtanath
Tagore hablando de la c:uest.ión escolar, Kosotros recogemos esta frase para
da:le toda su ampfüud en el problema universitario.
El mejoramiento de los si&temas sociales, a base de transformaciones
<económicas, políticas y pedagógicas, sólo puede lograrse mediante un wbus~
tecimíento, una exaltadón atrevida del sentido crítico.
Y el sentido crítico ha ido extraviándose, debilitándose, enterneciéndose,
bajo la influencia del siste:na nemotécnico, del verbalismo que ha venido
dominando en los métodos de ensel1anza. Tan cierrn es nuestra observad&,,
que en la Facultad de Medicina, en dar.de el método experimental b de.
bido y ha logrado obtener un desarrollo apreciable, el gremio e5tudiantil da
scnwción de supe1loridad, avanza sensiblemente hacia la verdadera orien-
tación de fos altos estudios, al paso q11e la escuela de Dere<:ho es un inge-
nioso laberlnto de silogismos en donde naufragan todas las generosidades
y bailan obstáculos: todas las reformas.
Acentuar ese carácter que hace de la investigad6n el sistema nervioso de
la universidad, pt1ra usar una expresión dd profesm estadounide:15e C, !vL
Coulter, es llevar todo el empuje personal que estudiantes y profesores pue-
de:1 reunir al espíritu misoo de la obra, es dar verJor de frescura al árbol
de fa ciencia.
En ?etfecta simetría con estas ideas queremos plac1ettr la organización
de los estudiantes. Ella -debe se: algo así como un seminario trascendental,
qui": penetre en lo más íntimo de las instítucione,, pata darles el sacudón
fecundo dd pensamiento nuevo, Y sea éste el momento de :advertir que los
profesores poco o nada les deben: ellos han hecho su creaciÓ!l a imagen y
semeja:u:a de füs ideas, y puesto que gracias a ella han adquirido preponde:-
randa para Imponer las concepciones más gratas a su natural rutina e ínmo,.
vilidad. Pretender inyectarnos en sus conseíos, es buscar un campo distinto
<k-l que la oaturale2a nos señala.

LA COOPERACION
El t1>tudiante no está en relación de dependencia respecto al profesor, sino
en rdacíón de cooperación, y para que esta cooperación dé la plenitud de
sus frutos hay que buscar por la autonomfo. estudíantil el rendimiento com-
pleto de que es capaz el factor juventud.
La elección hecha en forma cirecta por lo.~ estudiantes de uno o varios
miembros fijos, para que los represente:i en los consejos dfrectivos de los,
profesores, no se compadece con la tarea diaria que deben realizar esos mis-
mos estudiantes en su carácrer de cooperadores.
E! Consejo de estudiantes debe actuar con idéntica C(.mstanda que el Con·
sejo de Profes.orcr, tener Jert:<'ho a insinuar ante é5té, proyectos que afecten
la integridad del. instituto haciéndose representar para ello por medio de

210
voceros que lleven bstrucdones precisas en cada caso, que den cuenta de
s~s actuac'.ones a sus delegantes y que sean de libre remoción :i}or el C'.on•
stjo de Estudiantes, Así el representante estudiantil se:á portavoz icequí,
voco, que nunca dejará de interr,.tetar la opinión que en cada ll.Sunto oriente
a la mayoría de los estudiantes. Y recípronimcnte, es atrib.:..to de! consejo
de estu(IJames darles el visto bueno « los acuerdos que procedan del consejo
de profesores.
Como uM aspiración remota, que no puede hacerse exigible mientras el
demos no haya alcanzado l.a plenitud de su autoridad, puede ronsignarse
h de que toda decisión -ley o sente:::cia-·· sea obra de profesores y estu·
diantes, coloca.dos e!:1 idénticas condiciones. Pero oomo aspíradó::1 pr6xima
J prindpío de rejvindkación debe solicitarse la concesión a los consejos de
estudiantes de ma represemacién ante los de profesores, en forma de vo«:-
ros y fisc..les con derec:1.o a de~erminado número de votos.
En manera algur:a somos partí.dados. de que los estm:!:iantes pidan o arre.
bate.'1 fa totalidad de la reforma desde el primer momento: creemos que el
gradual adquirir de posidor:es les he.ce más conscientes de su misión, de su
responsabi:idad, de m derecho, ¿e su evoludón y de su conquista.

LA ACTIVIDAD E.,TUDIA."TlL
QuCzá en varios momentos de este escrito hemos señalado la magnitud de
fas fondones estudiantiles. Ellas tienen un carácter íntimo que hace refe-
rencia al jnstituto; un carácter nadonal, por el pape! que juega la Universi-
dad transformar.do el ambiente de cultuia en el país, y u::1 carácter racial en
donde se sltúan :os ptob!e;nas intern:adonales. B&jo estos tres aspectos es
visible ~a actividad esrudiantit

REFORMA !1'STITUG10NAL
En su obra más fntfrna, los estudiantes deben dar una nueva "arquitectura''
a la Universidad,
La esenda de la Universidad hace de ésta un foco revolucionario, pues
no siendo un i.Jroducto del ambiente, sino debiendo transformar ese mismo
amhíente, se encuentra en lucha contim:a con las aberraciones populares,
con los fanatismos y co:1 fos supersticiones. Sólo el desprendim!ento filosó-
fico que tiende a libertar d criterio, da solidez a esta obra mayúscula y pro-
funda. Para llevar a una sociedad a la culmiha.ci6n de sus destinos, según
lo que !a naturaleza y la razón indican, hay que abatir las más absurdas y
flrn-:es fortalezas del p.reju:ído.
Por esto los estudiantes deben hacer frente a múltiples trabajos potq'..!e
!os hechos engendrados por la n;tina y los intereses creados oponen una
montaña abrupta a sus aspiraciones,

211
El prejuicio del "pénsurn" limita los estudios universitarios y paraliza la
Investigación. Con diez y seis exár::enes y en cuatro años, h:kese el bachiller.
fatalmente, abogado. El profesor es elegido por un Winistro, generalmente
un político, y así hay una .ídea estrambótica del magis:erio. Ki la aptitud
peCag6gica, ni el com:urso, ni. d concepto estediantil, casi ni el del profeso-
rado, se tienen en cucm::i, y esto llega a producir ma1est.átes -que sólo pueden
atenuarse con i1uelgas o con protestas vioier.tas, que son indicios de un sis-
tema q-.1e no satisface. Y por último, una desvl.nculadón absoluta Ce las
facdudes, extir:gue todo ne."\'.O universitario.
Sería inoficioso detenernos a probor que una faculrnd universitaria no
pt:ede aprísio:1::irse de:n:ro de un "pénsum" estricto, po;que et empuje de
~us es:u<lios o la orientación de sus investignciones req;:iiere grietas qt:e de:i
entraC.a a cuanto el "pémmm" no aka::v:a a com:¡:m:nder: son los seminarios,
las r~stts, los nm,illos, fos debates fuera de dase, !os intercamblos, los
que dan fa verdndera fiso:1omfa del instituto, la cua! nm:ca se conseguiría
con la simple y ?er.i&.lic:. repetición de idénticos conceptos :sobre textos exac-
tos" Seda tar.lbién inoficioso gastar más líneas en advertir q:ie el pmfesora-
do, la clase ilustre en las socied..1des por sn doble carácter de e:aboradora y
divulgado:·a de la dencia no puede elegicse al azar, s:::o por selección hecha
pot tcxla la Universidad y l;'xc:usivamente por Ja Universidad qoe es la úni-
ca plenamente c11padtada. para intervenir en el ;i.sunto, Y sería, por úldmo,
inofidoso e:1ttar en la demosuadóh de cómo por Ht esencia, por su índole,
por s;;:s finalidades, pot n obra, debe p-rescma::se fo Universidad como un
~odo ar-monloso, cuyas panes se relacionan y apoyan dentro del tínno total
del gran organismo. Son todas esas necesidades reconocidas por CUflotos
han tratado la cuestión universitaria de aruerdo con lás tendencias actuales
y con el ánir.i.o limpio de prejuicios.. Y esto es natural 'J lógico si al io::mufa1·
el plan de los altos estudios se va trns de un remlimi.e.-:to que cotre¡:ponda
a las necesidades de les pueblos.
Y de esta manera, si fuéramos :: discriminar todos los prejuícios que ha-
cen dclkience el sis:ema actual y q:Je, vrtlga b verdad, no son exc:usivos en
Colombi:1, ni di::famos cosa nueva, fil haríamos corto el escrito. Pero hay
:mo q:ie, por su sing..1Iar trasccnde::cia desde el punto de vista ée la eCuca-
dón, merece señalarse cor: mayor é:1fosis: es el prejukio del texto,
Hriy tres momelltos en Ia cátedra: la e:,:posídón -la éiset:5ión e investi~
gacié>n- la sfotesls. En el primer momento hab'.a el maestró, que puede
ser!o d profesor o el est:idiante. En el segundo y rette.r momentos hay un
trabajo colectivo. El prejuicio del texto rebaj;; el prímer momento cuya be~
Ueza reside en la Viva voz. dd ma~tro: suprime el segundo momento, que
es el que fotma el espíri1u unlvel's:ta:io, el que abre fas corrientes de sim-
patía entre el maestro y el estudiante, el que estimda las cualidades más
valiosas dd individuo; y a('aba con el encanm del tercer momento, potque
la síntesis $Ólo es amable ci.:ando ITeva un pedazo de nuestro ttaba;o.
Si la juventud se hace sclidaria de estas ideas, es natural que las Cesarro-
Ue con íní.cíatívas propias, que ponga todo su empef.o en la reforma, que

212
cite por medio de sus .r:or.sejos C.e estudiantes a los de profesores a reuniones
o congresos en donde, identificados en el. común anhelo de mejorar, hayan
de discutirse los lir1e:lmiemos que sirva.'l para modificar o para ampliar las
obras actuales.

UNA OBRA NACIONAL


La organización estudiantil vigente en Colombia reconoce en cada ciudad
que sirva de asiento a un centw univetsltario, ut1a asamblea directiva de la
Federación, Federación a ia cuai se baillll) vinculados todos los estudiac,tes.
Los cor:sejos <le e;,tuéiantes tíenen un papel importantísimo a:lte las
Asambleas, pues elles son el ó::gano de comunicación más autorizado entre
cada facultad y !a directíva estudiantil.
En juego con las asambleas, corresponde a los consejos ver:ífkar la gran
obr:. de la extensión universitaria. Transmitir a lu gran masa del país el
1-1mbiente <le culturn que, en:.inando de los claustros, civilice l-iacfa afuera
y amplíe b zon« de infh:encia en una maneta activa de educacién popular.
Cok,c1da la Universidad, por razón de su importancia, en e1 centro mis--
mo de las i.nstk1dones sociales,. debe extender, y ésta es üliá obra de juve:t-
tud, el estÍm'.l!o cie los ideales nuevos. ha<:íéndolos gratos 11 las gentes, para
que éstas, en vez de ser un obstáculo, sean una ayuda eficaz para el avaes.,-e
de la cultura.
Hay dos fuerzas C;<Cepcionalmente capacitadas para eleve:: el nível de fa
cultura, y :son el estudian¡.<: y el obrero. A manera de términos salieatcs: de
la sociedad --d d.esc--1bt.imiemo v la realización- ellos se enlazan v com~
prenden en las grandes conqms:a; de la der.10ctacia. Donde obreros Yestu-
diantes se unen, mediante el aporte racional que á ,:;ada gre.mio cott<:$pon-
de, se forma un ccnno de 2.tt:1<ción, un gmpo de actividades privilegiado
por ltt potcndulida<l y fa sabidurfa, que obliga a orientarse a las demás
fuerus sociales, Este es el sentido de la exc:ensión umversirnda. Sentido de
compenetración con el alma nacional, bajo el cor:cepto cjerr..plar del tra 4

bajo. Sentido de alianza ante el trab.tjo intelectual y el itabajo muscular.


Crtmino hada una ética sana y vigorosa y fratemaL

UNA OBRA CONTINENTAL


"ConcebJmos los 'ideak-"S americanos' Córt.o el sehtido propio que los pue,
blos naciente~ en estas partes- del mundo podrán imt,r:imir a los ideales de la
hum Anidad". Con estas palabras s.ugiere el doctor José Ingeníeros la gran
finalidnd de nuestras universidades en el cscemu.ío u;;iversal en que deben
1ictuar por C.e<:orosa y precisa ambición.
Subniyemos: en la mente la palabra "propio", para dignidad personal de
una raza que cie:::e fuvenn~d pa:a ser fuerte y continente pttra hacerse dis-
tín_guir, y que puede, por lo mismo, crearse un holgado patrimonio.

213
Con 1a nitidez de un reció Cflrácter deben salir a floté los relieves que
hagan de la nuestra lma raz:a distinta, Afirmemos sus adstas, con el orgullo
¿e quienes tienen algo más que una cot:dencia erudita, formada oon el alu•
vión del exmmjero,
De las universidades, atrevidas como cl joven que tiene el ímpetu de un
cuerpo vibrante y de un jdcal vivo, severas can la dignidad de <:_uien no se
humilla porque sabe la grandeza de su$ destinos, ha de salir la concepción
maravitlma de los pueblos de nuestr.1 Arr.é:tíca, des?Oiada de ripio y de la
vana dec1.amaci6n, pero clara. fuerte y attual, romo queremos que Io sea
la j-c;_ventud de nuestros puebtos,
Es la últimti finalidad, que debe mantenerse viva a todo Jo largo de la
mente universitaria: elfa libra de la mezquindad por el vasto futuro que
descubre; splaca las ve)eces prematurás po.r la v1si6n optimista que sugiere;
desafía la indeferencia cor. el glorioso empuje del idealismo; estimula la
actividad con la m2gni1ud atrevida del propósito.
La constante relación de los estudiantes tle América, por el inte."t.llmbio
de misiones y aun por la simple correspondencia, d acuerdo de una política
radal cumún, es la bas.e más seg-,.¡.ra de la amistad y de la futura y verd-adera
solidaridad bispanon:t:1.ericana.

POSIBILIDAD DE LA REFORMA
No hay d:sposiciones de ninguna ídole que impidan la formadón de los
Conse;os estudiantiles dentro cie las Facultades unive.rsita:das de Colombia,
De tal manera q:J:e la posibilídad del sistema está asegorada por su base.
Un ronsejo estcdfantii que funcione con 1:egularidad y con acierto, que se
examine con dedsi6n inquebrantable hacia la plenitud de un grar. ideal uni-
vcrsitarin, que cuente con e: al)Oyo de los estudiantes, que tenga., en una
palabra, autoridad suficiente, no puede enco:1trar en el curso de sus labores
resistencia obstinada en los cnerpos que actualmente dominan en el gobierno
ur:iversiturio.
Y r:o puede, decimos, oponerse- a los estudiantes una resistencia obsü~
nada, no puede desconocerse la autoridad estudiarrül, porque dla queda est.a-
blecida sobre bases de fortaleza evidente. Ya hemos dicho cómo conviene
a los intereses de la j:wemud l,1 gra&.ial ascensi6n de la conquista y pata
que elkt, así se logre ordenadamente, se dispone de ro<l.os los medios que
pueden servir a re:vindicaciones semejantes.
!lene en su favor el estudiante, la simpatía social, que en tan claras ma-
nifestaciones se ha hecho visible cuanrns veces se han intentado movimíen-
tos análogos. En la revolución universitaria a:gentina, la más valiente ¡
audaz «mmoci6n q:1e regis::ran los anales estudiantiles de los últimos años,
y en todas fas umpañas que han adelantado los jóvenes federados de Colom·
bia, ha sido unánime d aplauso popular en pro de los xeformad.ores.

214
La insinuación oportuna, la propaganda de tocki naturaleza, y muy espe-
cialmera:e fa del pe:iódko y !a tevista, sor:. los medios más recomendables
de que disponen los r.onsejos. Y los mitines, la huel_ga y ia revobción sólo
pueden ser aceptables como recursos extremos, <.11ando de una manera e.."t·
plícita y agresiva quiere host.:lizarse la reforma. Pero esto prueba que en
poder de los estudiantes queda íntegra la gama de los sistemas posibles
para asegura! urui conquista que piden !mperíosamente dictados elementa-
les de civilización y de iustida.
Por amplio que sea el horizonte enfocado por nuestro óptimo anhelo,
por difkil que P'J.tez:ca dominarlo en su integridad, son tan sencillas las ma-
neras de iniciar la ohta, tan inmediatos fos pequeños resuhados, t11:n cer<:ll.-
nos los mayores que pueden seguirlos, tan acordes con la rnedinica, con la
lógica institucionil. los desarrollos del sistema, que nos atrevemos a suponer
en una aptitud excepdona.1 que hace de lo,; C'.onsejos estudí,mtiles el eje
indispensab!e sobre el cual ha de gira:: la nueva Universidad de Üllombia,
Al adopta:: el otro sistema, genetálmente propuesto, de te?tesentantes
elegidos en forma directa, cuyas labores no pueden controlarse en todo
momento y en todo negocio, que no pueden destituirse y reemplazarse ron
facilidad, que no tienen el auxilio de ,in cuerpo consultivo especializado
en esos asuntos, que hasta puede::i burla:: o falsear la opinión estudiantil ha·
dendo peligrosa y poco deseable la partkipadón én los Consejos de pro·
ferores, al adoptar ese sistema, decimos, se paraliza u obstruye el desa-
rrollo total de la reforma.
El Consejo de estudiantes no sólo da mayores garantias de acierto al de-
tetm.ina:t en Cáda caso su vocero ar.te el Consejo de pro.fcsorcs, sino que por
la r,ubllddad de s1..s discusiones y acuerdos y por el número de sus miem-
bros, penetra más en la masa estudiantil,
Pot otra parte, nada más simple que la manera de integ.rnr tales Conse.
jos, ya que sus miembros pueden ser el principal y los suplentes que se
eligen en cada año de estudím para la Asamblea de Estudiantes, cosa que
en la actualidad se realiza con la mayo: cxactituci, lográndose así una re-
preseotadt1n distinguida de todos los cur>OS,

EL DEBER DE LA REFORMl;.
Establecida la necesidad de la refo:rma universitarUI, a base de lá injerencia
de los estudiames en su gobierno, como el sis~ema eficaz para alcanzar fina~
Jidades sociales y r:adales que caben lógicamente dentro áe un buen concepto
universitario, pi:ede afümarse que el logro de la refo:ma es un deber de la
juvemcd,
No siempre se ha comprendido así y los ~nidos políticos han intentado
muchas veces Cirigir por sí solos el movimiento de la reforma 1miversitaria;
con eUo sólo se ha conseguido crea:: nuevas dificulmdes a una labor que
de po: sí es ardua y complicada" La genuina ese.ncia. nacional de la causa,

215
se desvirtúa en la trama de la política. La u..,idad se fracciona y debilita y
las sobciones de mayor claridad y nitidez, tó:manse turbias y rontradícto-
1.ías. Y es natural que calamidades semejantes sobrevengan, sí se considera
que las asambleas de partiéo no viven ¡a vida íntima del claustro, el discreto
comercio de las aulas, y no logran así ptlpat fos fibras más sensibles de un
organismo que escapa a las limitaciones cid bando y de la secta, y que sólo
cabe en las esferas de mayor comprensión.
La obra que con respecto a lns institutos universitarios pueden realiz1u
las asociaciones que no están vinculadas directamente en su finalidad, es
una obra muy dis;inta de la de agenciar el m01,--:ímiento ée la .reforma, ya que
ésta sólo se hará estable e inteligente el día ec q::ie no intervengan en ella
manos distbtas de las de los propios elementos universitarios.
Y como lo que en la actualidad existe es la obra de los profesores, con
algunas ~amentables limit11dones impuestas por el Estado 1 y como esa obra
aparece profur:da:nente distanciada de los ide¡¡]es jóvenes, no es cuerdo su·
po.c.er que en la rr:ente de esos mismos profesores esté el germen de una
otgan.ízadón distintt1 que s..tisfaga la plenitud dd querer estudfantil.
Porque así escá dispuesto por el orden de las cosas, la obra más digna de
fa. juventud queda, pues, encomendada en sus manos. Por conveniencia, por
generosJdad, hastn por razones de deooro, está obligada ella a levantar el
instituto que ~a digno de alojar el pensamiento mo<letno, ese pensa:njento
que hoy se muestra esquivo, íncómodo en la casa que, de t.anto ser estrecha,
pate<.."'e una fábrica con el espirhu ausente.
Penosa, sít ausencia del C$:pfritu que desdeña el entusiasmo de cuantos
llegan ansiosos de elevat las hnahdades Ce SI) vida, que no regalo con el es-
píritu cordial para las obras sociales., que no provoca los impulsos rebeldes
donde germinan el descubrimiento y la invención por la discusión y la
crítica.
Ausencia del es;>fritu, porque el esp(ritu ha sido desdeñado por la misma
juventud que no lo evoca y que acepta tan mezquina esfera para límite del
giro de su vida y tan opaco ritmo para el desarrollo de su entidad.
Hay quo:: penetrar, y hM;er dentro de cada estudiante, el proceso y la filo·
soffa de la Uruversidad, y llevarlo de la conterr.plación a la acción y hacctlo
autor y darle autoridad y colocarlo ea el dem<n fre11te a la de.tnocr,1da, esto
es, hacer del estudiante el estudiante.
Ar:tc el Escado que absorbe y ante el partido que disuelve, &e alza la ju-
ventud que es p:repondetame y que colocará a la Ur.ivers:ídad por endma de
los apetitos, hadér:dola a:i.tónoma y propia. Y, como en fo nueva heráldica
que h altivez mexicana ha llevado .1 través de nuestro.; pueblos, dttá en su
lengua esta generación augural de Colombia: por mi raza hablará el espíritu.

216
II
LA REFOJU,íA UNIVERSITARIA'

DtSTINGUIDOs amigos: Quiero aprovechar la inv:cadón que ustedes me han


hed10 al ofrecerme la revista Bagatela, parn decirles en una carta desnuda
de toda pretensión, el modo como ap:ecio la hora en que llegan ustedes a
la misma Universidad e:1 donde los compañeros de mi generación apenas sf
lograron agitar entusiasmos f-,rgaces.
La oportunidad de hacer nn plan completo de acción universitaria em-
pieza a dibujarse para usredes, Y es preciso que ustedes mismos, sin vaci-
laciones, fijen la ho:a de revaluar con het"hos mejores la obra que se nos
ha venido legando sin que constituya uo modelo lr.conmovib:e de perfec-
ción. Quienes, por la fuerza de la brega diaria, nos vemos hoy un tanto
alejados de las aulas,. ponemos en us1edes confianza plena, porque los ve-
mos llegar con talentos magcíftcos, porque :a critica se ha impuesto a la
candencia naciomil y porque 1a llama del deseo corona las antorchas que
iluminan el hog:ir de Bagatela.
Ya lo hemos dicho en varias ocasiones: al dejar la universidad nacional
hor-do dcsem.":ilnto saturaba nuestros espíritus. El paso por las aulas dejó
e::. m! y en cas..i todos mis compafieros la convkción de que en ellas no se
estaba trzbajando con acierto en pro de la cultura y de que ia vida gene-
rosa y comprensiva no Mlhba signos favorables en esos claustros de tra-
dición escasa y de actualidad ausente. El est:ufü.nte no hallaba entonces
aunós.fera favorable a fa i.nvestigadón científica, el plan de estudios era
mezquino, los métodos antiguos, nufo el vinculo que atara las Fai:ultades
para una misma finalidad levantada y de los problemas que son hoy preo-
cupación constante de los pensadores europeos apenas si llegaba un refiejo
.insignificante, cuando no una vetsión tergiversada y caprichosa, Para oon-
ttatrcstur una situación :an apurada ca~cíamos de libros y de revistas mo-
dernas, de profesorado ioven y de ese amblente de amor para ~a búsqueda

l Este trabajo fue Carta _¡¡ los ahrnmos del Gimnasio Mriderno, de Bogotá, en 1925.

217
sin trabas que debería ser natural y constante en una escuela sin aberra~
dones profesionales.
Así, hudendo una. jornada sin encantos y sin promesas, conocimos cxpe·
rimentalmente t\Jmo cl vicio 91e enturbia la universidad de Colombia no
es adjetivo, y aprendímos a pensar t;ue una reforma en la cual no se toque
y se transforme la esencia del instituto por fuerza hab:á de resultar vana
y pceríl
Todo esto se dijo 1i. la misión pedagógica de los técnicos alen::.anes en do-
cumento largo y tendido, pero elfos juzgaron útil no darle al escrito otra im-
pommda que la acostumbrada para un simple papel de oficina. Se reafir-
r.ó e::i nosotros, con ese motivo, la creet.da de que nuestro anhelo, quizá
por idealista, tal vez ?<):t su propio imgo de juventud, no despierta el entu·
sfasmo necesario entre la genre de edad, y pensamos entonces, como ahora
lo pienso, que únicamente en 1a obra que haga por sf misma y con sus pro-
pias manos fa juventud advertká ella una forma qne corresponda al vuelo
generoso de su espítitt.:..
Y no hay en esto sólo un problema de edr.des, Es cierto espíritu de raza
d que obliga mayormeme a los j6venes a no co::ifiar a los extraños el culto
del espíritu. A los hombres de América nos une un impulso desc:onoddo
antes, lleno de matices que no puede apreciar el ec.ropeo de hoy y que da·
rán en lo futuro fo. c'.ave de una humanidad distinta en donde palpiten atri·
butos de una grandeza que co:::fundirá a los arios de ose>,.¡_ros nadona1is-
mos. Ni las más desinteresadas te0rfas de occidente enca)an dentro de
:nuestro modo, deritro de la nobleza que nos pertenece por haber nacido
en nuestro solar inculto pero marcada con el sigr.o de augurios famosos.
Es en verdad muy ser.sible que la reforma no haya sido realtzad2:, toda
ella, por la sola juvenrud. La juventud ha debido htlcerla por vía de hecho,
y así hubiera sent¡,do el ptecedente saludable de que la palabra de orden
ha de set dada en las escuelas por los propios estudiantes. Ye creo que den-
tro de las réplicas cabe otra repéblka y esa república debe ser la uni~
vetsi:dad, que oriente por camltlos de dviliz1odón y de sabiduría, de lucho
desinteresada y de esfuerzo fo,mdo.
.. Que la repúblka grande, a semejanza
de la que lleva el soplo at:gural de las juventudes, seda un hecho infblt.a-
mente más glorioso y av"C!ltajado que éste por el que la burocracia admi-
nistratlva, sin moral y sin alie:ito, taroda por la política y por la intriga im-
¡;¡onga sus normas generales en la casa que sirve de bogar a cada nueva
gene.radón que despunte:.
Pero ya que la ley de la Reforma será redactada por un condio de tu·
deseos y runclnamarqueses, y ya que elfos, según se dice, han tenido el acier-
to de dsdc amplitud a la acción estudfantil, hora es de preparar el esfuerzo
para que el nuevo cauce no reciba aguas pasivas. Que fa hora no Mlle a los
u:liversitados cor. las manos v.;,das y ro~o el i<!eatío, Ellos son el espíritu
vivo de la unive.ts:idad, y ruienttas ese espíritu no tra"::,aje, por :nás leyes
que se dicten, todo seguirá siendo árbo: seco y tJerra estéril.

218
En la universidad no existía sino una forma de trabajo ~rsonal: era la
tesis para obtener el grado, Ya. ni eso tiene hafagos; los t!'abajos que se es-
criben resultan nuchas veces plagios inescrupulosos y el caso de ver en
ellos ideas fuertes y propias es tan raro, que de den escritos apenas u;i.o
resulta de valor. La ceremonia del grado ha venido a convertirse en una
pantomima de mal gusto, y no pocos universitarios prefieren pasar en si·
lencio el acto, que en otras drcunstandas deberfa ser oportunidad para de·
fender nobles ideas,
Al 1troparo de !a Reforma usLedes poCrán abrir las fuertes de la inves.ti·
gadóo, que es unto o:itno producir algo más que una revofodón un.lver-
sitat.ia, porque aquí van ustedes a crear, ofreciendo ejemplos de disciplina
denúfica y de largo alcance, como no los conocieron los que frecuentaron
las aulas cuando ustedes se ensayaban en el bachillerato.
Yo es?etO que ustedes hagan su plan de acció:1 y complementen así, pa-
ra hacerla efectiva, toda reforma legislativa. La transformación ideol6gka
no empev1rá a verificarse el día en que se haga una ley por d legidativo o por
los. técnicos, sino el dfa en que ustedes obren, hablen, realicen. Formulen un
plan de lucha y jure.:, sobre el altat de su j·..:.vemud llevar a cabo la obra del
espíritu, puesta en manos de ustedes por su destino. Para ese día no sólo co1,1.~
tará:i con la simpatía y e1 aprecio, sino con fo admiración ferviente de su
adkto y leal amigo.

219
]OSE INGENIEROS
LA REFOR."\!A EN AMERJCA LATINA'

EL GE.."IEROSO movb1iento de renovad6n liber:il iniciado en 1918 por los


estudiantes de Córdoba, va adqu:íriendo en nuestra América los c..tacteres
de un acontedmlento hist6rico de magnitud continentnl Sus ecos íntnedfa.-
tos en Buenos Aires y Mé,¡:co, en Santiago Je Chile y La Habana, en Lima
y Montevideo, han despenado en todos los demás países un vivo deseo de
propiciar análogas conquistas. En efen revistas estudiantiles se reclama la
.tefor.rru Ce !os estudios en sen:.ido dentffko y moderno. se afirma d dere-
cho de los estudiames a tener representación en los cueroos directivos de fa
e~señanza, &e prodarru la nece:sidad de dar ca.rrkter ext~nsivo a las univer.
sidades, y se cx;m~sa, en fin, que la nueva generación comparte los ideales
de rdorma política y ero;vhuica que tiendan a ampliar en sus pueblos la
• • • . 1
¡ustlC!á socia•.
Decepcionados, en todos los países, ée la viej2 pol::tica; perdida ya la con-
fianza en los vetustos figurones de la alta burocrad.a 1>Hcial; t."St.'éptkos an-
te las dcdarrwdones de los que en todas partt!$ explotan el sentimiento pa-
tr:ótico para justificar sus. privilegios o sus desmanes; burlones ,inre }01,
cínicos d6r::1ines que siguen enseñando en la cátedra las apolilladas doctri-
nm; de los tiern¡Jos coloniales; libres, en fin, de espíritu, las nuevas genera-
ciones proclaman st: verbo de "RenovflCión", h1dendo suyos los ideales
colnddentes en el triple anhelo de una rencvación étkll, política y social
de los pueblos latinoamericanos,
La vieja dedarruu:ió.r. lírica no interesa ya a Ia juventud continental. Ha
comp~endido que necesita lde;1s n;.;evas contra los prejuicios viejos y trata
de formarse una ideolog!a qu\': la prepare a vivir las grar:des horas que el
desastre de la guerra mundial ha deparado al mundo cíviHzado,

l Desee Rmovaci6n, érgimo & !a Uní6~ L'atíno Amerínma, José lngenieros (t877-
1925} acompar.ó al movimiento de 4 Reforma Vnlversit:dti eon artk.úos c-omo éste,
aparecido m 1924.

221
Instrumento muchas veces de los viejos declamadores que ponían todas
sus mañas a la sombra del nadonalismn verbal, los jóvenes quieren hoy
que el amor a la nacionalidad se defina en programas de reformas: benéfi•
cas para los pueblos. Y ya comienzan a mirar rumo simt,les histtfot1e$ del
patriotismo a todos los viles rir:a~uelos: q::e cono Casero y Leguía han
amordazado o corrompido la condenda cívica de sus conciudadanos, o han
puesto Su5 pueblos a los pies del irnpericiís:mo capitalista norteamericano.
Bienvenida la nueva generación unjversitaria que en .:odas partes alienta
nobles ideales. Su obra será eficaz en nuestra América si logra que su ac-
ción se mantenga inmune de las filtraciones políticas y oonfesionales que en
todas tiartes utilizan los renovadores "amarillos." que se mezdan a los mo~
vimfentos juveniles para desviarlos de sus originarias tendencias liberales
y sociales,
La juventud que no está t."00 fas izquierdas es una si:nple vejez que se
imtidp:\ a las amas,

222
ANIBAL PONCE
EL AÑO 1918 Y A~ERICA LATINA'

PARA ios hombres íóvenes que entrábamos a la vjda entre el horro::: de la


tragedia europea, la guerra fue, como decía Guesde, la gran "liberatriz",
en su sentido tt.ás amplio. Todo lo que de nosotros quedaba atrás de ella,
eran adquisiciones pasivas cie la infancia, hábitos dóciles de la educación;
todo Jo que habría de seguirle, serían conquistas dolorosas de la adolescen-
cia, asombro y entusiasmo de los tiempos nuevos.
Gracias a ella tuvimos, desde muy ternpra::o, la desconfiaw:a del pasado.
Se nos habfa enseñado, entre muchas otras cosas de las c.:iales en breve re,
negaríamos, el desprecio de la política y la indiferencia p<ir las cosas públi·
cas. Y he ahí que entonces, a pesar de la neutralidad aparente de la repú-
blka, Lt guerra vivía entre nosotros, en las calles, en las escuelas, en los
hogares. Rompía amistades, des1J.t.aba vínculos, enar~ecla pasiones. ¿Có-
mo permanecer extraños a aquel turbión que nos arrastraba y exigía una
actitud? La tradición liberal de nuestra patria, el viejo aroox casi filial ha~
da la Franda, el aparente idealismo del presidente Wilson, decidieron, muy
pronto, m..oestra Jlchesión y nuestra simpatía. Creíamos ver en los aliados
los defensores de principios que suponíamos mejores; los cruzados de las
mismas ideas que }1abfan presidido el advenimiento de nuestra revolución.
Con cl oldo tenso a los rumores lejanos pasábamos fos días y los días,
junto a la urgencia icmediata de los libros de estadio, la preoeupaci6n in-
decible de lo que ocuttfa por el mundo. Voces extrafuls nos llegaron muy
pronto: Rolland, Barbusse, RusselL .. Con la palabru empañada de la emo-
ción, los ''precursores'' nos revelaban todo el horror de la mentira inicua:
nada de guerra por el derecho, riada de guerra por la justicia. Mercad.ei:es
de un lado, mercaderes del otro; hierro y carbón, hulk y petróleo,., Nadie
podrá contar jamás la indígnadón y el aseo de nuestros corazones: una có-
lera sorda nos estremecía, y sólo Ja evidencia de una gran catástrofe aquie~
taba, un ta:1to, la sed ardorosa del castigo.

1 Discípulo de José Ingenieros, Anlbal Pot'l{'.C prolog6, oon este trabajo, cl libro de
Julio V. Gonz.ilez, L Reforma Ur.ívertitatia, dos tomos, 1924.

223
Habíamos aprendido a deletrear dedamúndonos los unos a los otros, des-
de los bancos del colegio, los primeros sermones lairo;;. de Ingenieros, y el
fervor ideafüta en que nos inflamara encono:aba, por fin, la realídad propi-
cia, Tenfamos. la seguridad absoluta de asistit al derrumbe de un viejo edí-
ficio carcomido y fuerzá era, por fo tanto, empuñar el pico para preparar,
sobre la limpieza de las explanadas, lss construcciones futuras.
EI colegío había quedado a nuestra espalda; vívfamos ahora, en fa Facul.
tad. Para nuestros ojos, ya avisados, la casa cn:versitatia debía parecer hes-.
til y oy..ura. Extraña o. la vida que en torno suyo rumoreaba; dócil i:nstrutnen,.
to de una calse que por eila pasaba pata llegar al poder más fácilmente;
tribuna poco sonora de profesores envejeddos, incapaces de auscuitar las
voces de su tie:npo, -!a Universidad se alzaba desafiacte como un ba-
luzrte de ese mis:no pasado contra el cual nos revel~amos en la angustia
de la guerra·-, De Rusia llegaba, mientras tanto, un sordo rumor confuso;
enorme y vago como el pemamier.to de las !m1chedcmbres. La negra hu-
mareda anund11rfa, en breve, la magnitud de1 incendio, y todos !os hombres
libres saludaron en elfo a esa misma hoguera que, trece años atrás, había
puesto una chisp:a de luz en los ojos moribundos. de Redús.
Las llümas que e:,rojedan a oriente incendi-atían, cor. nosotros, la vieja
universidad. Mil novecientos diedocho, es. partt América Latina, el aniver-
Mrio de fas revolu::iones,
Lo que ocurrió después en Ia Universidad es casi historia de hoy. A las
sesiones tumultuosas de los primeros días sucedieron, en breve, los triun-
fos parda:es, las victorias, en apariencil, decisivas: los seminarios, la ex-
tens.i6n universitaria, fo representación estudiantil. Con sospechosa unanimi•
dad, decanos, co::sejeros y profesotes se dijeron, muy pronto, "reformis«1s".
En los clisemos académicos, en las discusiones del consejo, en fos asambleas
de estudiantes., ne se oLln tnás que profesíones de fe en la Reforma.
Cinro años de<ipués, en 1923, la Reform2. estaba Cá~i moribunda entre
las manos de la :eacci6n conservadora, Para los qtle seguían, con ojo aten-
to, la marcha dramática de la reforma, la restauració!1 no fue ni siquiera
une so.r;:,rei;a. Un vicio orígba:do había venido con aquélla, y ese v.icio .tia·
lograba st:s frutos trufo hermosos. Porque si estaba de modo tan compro--
mCtida era porque había empezado siendo un rr.:ovimiento a ciegas, un ges"
to de rebeldía casi inconsdente, un cambio de postura casi ,:efi.ejo. Las
revoluciones no se imponen en fa impredsfón o en la ineerddumbre, aun-
que puedan ro::ne::,;,_ar e:1 el desasosiego o la inquietud. Pero para triunfar
y convertirse en hechos, es necesario que cristalicen en las formas defini,
dlls de la idea dhecttfa,
Las mas:.s estud:antiles que tornaron por asalto la vieja universidad no
cateda:J sin duda, de bandert1.s; pero las enseñanzas del "novecenti.smo",
la "nueva sensib:lidad", la "ruptura de las generaciones", no eran más que
vaguedades oue lo mismo podían servir -eomo quedó demostrad0------ a un
liberalismo dis.:rero que a una derechz compfadenre. EI estudiante argen-
tino que acometió fo Reforma sabíase arrastrado t,or el presentimiento de

224
las grar.des obras} mas no acertó a definir !a calidad de fa fuerza que lo iru-
pul5aba. Gustába!e, sin duda, fouern~zar con el obrero, partidpar en el
mitin de la huelga, cohbornr desde bs hojas de v.;nguardia. No se sentía,
!>in embargo, proletario; restos de la vieja e¿ucadón tenfanlo apresado to·
davía, y aunque a veces se ie escuchaba e: lenguaje de la izquierda, recono-
clase muy bien gue ~a aprendido.
El obrero, por eso, lo miró con simpatía, pero sin fe; la burguesfo., con
desr:onfianza, petó s.í:-. temo;, Con una data conciencia de- sm interese~, la
masa conservadora de la universidad lo sedujo con su política, lo cocquist6
con sus prebendas, lo corrompió con sus vidos. C:amorosos paladines de
fa reforrea fueron, así, llamándose a silendo; pltsáronse otros a las fila;,
enemigtis con incrdble impt1d:cia, y la sana minoría de estudfantes que ha~
bía puesto en Ia refo!'ma toda ia ilusión de los veinte años, la vio de esa ma-
neta conveuida en un fádl trámpolín de o!)órtunidades y adulones.
La dura lección habrá de serle provechosa. La guerra europea, que ace·
leró fo decadencfa de la sociedad capitalista, ha planteado los problemas
actuales en términos extrems1s: o burgués o proletario. La nueva gene.ta·
dón, que se forma en ía calle rn::tc como en la esc.:ela, y que sabe, por lo
nismo, adaptarse mejor al tltmo de la vida, sólo consegs:iírá el trknfo de
Ia reforma en la inequívoca deíinidón de sus pro;,6sitos.
La Reforma dentro de la universidad no puede ser más que un aspecto de
esa 01m transformación que está !X:hando abajo 1.as cokmnas de la socie--
dad en qt:c vivimos. Toda otra intetpretad6n le haría malograr, una vez
más, el generoso im;:mho q:,e la alienta,
Los hombres jóvenes que consilgraron a la Reforma s:,s entusiasmos me·
jotes, conocen ya cuáles son sus enemigos y cuá!es ses aliados, y s1'.lben tam·
bién que las me:mdas conquistas del reglamento o del estatuto r.o son nás
que Jcstrumentos subalternos anic fa soberana belleza del propósito: pre·
parar, desde la dtedrn, el adv-enimien~n :-riu:1fante de la democracia pro-
letaria.
Julio V. González, t;ue nos contora en nn libro ac1terior hs per.ipedas
de la revoludón universiw.ria, entrega hoy al públJco este S:t1 nuevo libro
sobre !a Reforma. Pocos hombres en mejo~cs condidones p.ira hacerlo:
actor prestigioso y teorizador elocuente <lesde las prirnr:ras horas, no sólo
ha dado a Ia Reforma su la'.)or y su esfuerzo, sino, tal vez, lo gue hay en él
más respetable; la re,títud de la conducta.
Los estudiantes lat~noametkanos a¿renderán e:, esta obra -·tan concep-
tuosa en su primer volumen, tlln vivaz y dramática en el segundo- ('Ómo
lll Reforr::a Uníversbria tuvo orígenes lej:mos y profur.dos, y c6mo para ser-
virla con eíkada y con lealtad, es cieuester entremezclarse a fas disputas
de la p1aza pública. Y ya qtJe he tenido la homa de ser el ?rimero de sos
lectores 1 pennfoiscme subrayar la ofrenda de este libro a fa rr:emoría de
José Ingeni-eros, e! gran ~pfritu que supo pbsmll.r e..~tre sus monos fa gene-
rac]ón de la Reforma y qoe, ci,sndo la vio tendida e:1 línea de batalla, fa
5alud6 jubiloso con su palabra augntal.

225
VlCI'OR RAUL HAYA DE LA TORRE
I
LA REFORMA UNIVERSITARIA
Y LA REALIDAD SOCIAL'

A Los COMPAÑEROS redactores de Estudiantina: Gabriel del Maro, nues•


tro compañero y nuestro amigo, a cuyo nombre está en gran parte ligada la
gloría de la revoh::d6n universitaria argentina y lá g!cria --ésta más rara-
de la lealtad absoluta y vigilante a sus principios, me ha enviado ur. nÚ·
mero de Estudiantina y me pide unas líneas para sus páginas. Lo hago sin
tardanza, porque es mi deber. A toda voz de vanguardia. de Li juve:i.tud de
nuestra América he de responder yo como soldado a gtito de mando. C'..on-
sagrada está mi vida a la causa de nuestra genera.ción, que es cama de ;us-
tkia y de unidad revolucionaria para los pueblos de veinte :epúbllC11s, cu·
yas fronteras debemos destruir, cuyas castas opresoras debemos derribar,
cuyos graves peligros comunes debemos detener América Latina está vi-
viendo la hora tremenda en ql:e se gesta su ronflkto deffr,Jtivo: de un lado,
Iu fuerzas del pasado arrastrándonos traidoramente -a la e;.c:rtvitud del Ílll'
perialismo que acecha y corrompe, y dd orto,, nuestra generaci6n que des,
pués de la "revolución universitaria" -la precutsota revolución de les es-
píritus-·- va hall.i.ndo su camino, ensefüí:l.doselo a los maestros basta ayer
desorientados y pteparindose a la lucha gloriosa y fatal
Estamos todos juntos bájo la misma bandera, ¿Qué joven de nuestra
Arnér.íca, estudiante u obrero, campesino o mtelectual, empleado o solda-
do, será ,capaz de desi.~irnos? Y ¿qcé fuerza ~aunqi.:e sea la de nuestros com-
patriot1s representantes del ·'otden", aliados al hori;,Jguero rubio de los
yanquis, que un dfá rodarin sus cañones en todo el continente, como ya los
ruedan en Panamá y Cuba o Centro América-, qué fuerza será capaz
d.e resistirnos? No ganaremos por las armas más que por el santo emusias-
mo que en toda lucha Silgrada de libertad y de justicia es disciplina. Pero

1 Víctor Raúl Haya de la Torre (1895) tidet:6 lás lud,as eStudfan.tile5 y estudiantL1e$.
obreras ct>h que re manifestó h; Ref:o!ma Uoivetsltatía en Perú, es~lbiendo, a la va:,
páginas rcpresmutiv.1s de !J literatura refortllis.ta. Estas correspor.den al envío que h!lce
a E1tutlianti,u1, 6rgaoo de !os estudiantes del Colegio Nacional de La Pi.ta, Argentmá,
en 1925.

227
r:.o debemos o!vidu -porque olvidarlo sería cobardía, autoengaño- que
esa lucha será la lucha de nuestra vida, que tas generaciones precedentes,
las ger.eraciones de un siglo de "vida inCependiente", de "democracia" y
de "república" -generaciones responsables de ignorancia, de estrechez y
de concupiscencia- no nos han dejado nada o casi nada, iino un mar de
palabras q,;e nos ahogan, prejuicios, ejemplos de irunoralidad y, lo que
i;,,:, In$, las mar:.os semiatada.& de los pueblos y la:s puertas abiertas pa:a el
enem:go que filtra su veneno en las raíces mismas de nuestra vida colectiva.
Creo que la juventud de UU<$tra Amética va entrando en un camino de
realidad y de realismo en que los juegos literarios están de más. Debemos
hablar y escribir CQJ1 sangre en los labios o en fa phn::ial como pedía el poe-
t* fil6wfo, peto debemos hablar más para nuestras conciencias que para
nuestros oídos. Esa es la literatura vital que necesitarnos.
Recojo ias tres ptiroems líneas de la prime.ta página de vuestra revista;
"Admitimos las colaboraciones de todos los estudiantes y ;óvenes obreros
de cualquier parte <lel mundo que quieran expresar: ideas sanas, nobl1!:5 y
valient~", Ese es vcestro mejor: blasón, Hace muy pocos afios habría sido
ímposible leer un llamado así e11 páginas de una revista de estudiantes. Esa
es la voz de la Reforma, peto no de la Reforma estancada en el simple en-
tredicho de profeso.res y esmdiantes. de la Refotma simplemente d::cuns-
cripta a kis liades universitarios, sino de la Reforma que Sl'.l]e hacia la reali-
dad social, que no qu:ere hacer del estudiante ur.a casta parasitaria, sino
que lo despla~a hada h vid.a, lo sitúa entre la clase trabajadora y lo prepara
a ser colabor-adot y no instrumento de opre&ión pata ella. La Reforma Vni-
versitaría corría riesgo de perder su sentido social, su misión precursora y
gloriosa si quedaba como un simple movirnien:o universitario encaminado
a preparar mejor, bajo más apropíadas condiciones, al profesional. Yo he
entendido s~empre fa Reforma Universitarfa como todo lo contrario a] re-
finamiento de un sisten:a que creara mejor, es decir, t::l.1s defini¿a y más
fuerte, una casra profesional. Mi concepto de la Reforma es justatuente el
op:.:esto -y yo no he pensado ni pienso sino como la mayor parre de los más
si;:iceros revolucionarios del 18 al 22-. Convertir al estudiante en simple
obrero imelectllill, con conciencia de dáse de "simple obrero intelectual",
¿ernocratizar, vale decir, proletarizat lo más posible las Univetsidades, hacer
del porfesional un factor revolucionario y r.o un instrumento de la reacción,
un servidor cot1sciente y resuelto de la mayoría de la sociedad, es decit, de
las- clases ex;,lotadas, tender hada la Universidad social y educar al estu-
d!il:1te en el contacto .inmediato y constante con las clases trabajadoras, he
alú, en mi opinión, los ftnes verdaderamente revolucionarios de la Reforma.
Y en el Per<Í no hemos hecho otta cosa.,Primero aireamos la vieja y carco-
mida Universidad de San M:arcos; la aireamos echando afoera dieciséis pro-
fesores en pleno proceso de momificación; la aireamos cambiando radical•
mente los sistemas y obligando a una servil asamblea parlamentaria a
respetarnos; 1a a]r-.,""flmos llevando a eUa !os vientos de fronda que e:can vlen.
tos revolucionátios y erJn vientos Atgent:ínos; vientos de berte y tremenda

228
pero saludable tempestad, Luego foí:nos más allá, y al costado de Ía Uni-
versidad rcjevenedda, pero nada ~uís que rej:ivened<la por la Revolución,
crc.tmos otra joven, fuerte, e hija suya quizá, pero como hija "zaratustria-
na", hija vencedora de la madre: nuestN Universidad Popular González
Frada, donde fundimos nuestros esfm:rzos y nuestro ,;;redo revolucionario
con lá reheMn dolorosa de los trabajadores, Ella será un día la vasta Uní-
versíd:ad social ¿e1 Perú que cantt:rá el responso de la ot:a. Por ahora es
campo de lucha, bborntori.o de experimentación, Uzo de fraterniCad, blan-
co del terror de !a tiranía y bandera de agitación y de esperanza para el pue-
blo del Pctú.
Y así como vosotros llaL1áis a la juventud obrera a westrus páginas, allí
Hama~os nosotros a la jcventud obrera a nuestras a.:.Úas. Sólo así, unién-
donos al trabaja.Cor, daremos a la Revolución Universírnria un sentido de
pe.:ennidad y de fuerza fut:.ira. "Nuestra gen-t,,ración" no es nuestra gene·
ración estudiantil o intelectual, "nuestn. generación" .es el frente único ée
las juventudes de t:al:xtjadores manuaJes e intelectuales, frente únko revo·
lucionario, frente ú::ilco que debemos formar, disciplinar y extender como
S4llvaguatdia del porveni: de nuestros pueblos.
Muchachos ¿e Estudiantina: os envfo un sa:udo cordialmente fraternal.
Y ya os repito: estumos juntos, porque nuestro deber de jóvenes y de
revobcionarios lo i:npone. Esta juventud de hoy será la que realice la
obra de unidad y de defensa de la América Ultina, que olvidaron en ciento
y tantos años de ,ceguera racionalista y ae1bidones innobles, nuestros cas·
tas dotrúnanu:s.

229
II
LA REFORMA UNIVERSITARIA Y
LA GRAN LECQON DE LA GUERRA'

LA AMÉRICA Latina no ha sufrido la guerra en fa carne de sus pueblos, pero


su ítwentud ha extraído de esa inmensa tragedia una profunda lección de
historltl. Mientras nuestras burguesías nacionales se regocijaban de que
!os olea¡es de oro -precio maldito de los oleajes de ungre -víoiest!l a lle-
nar sus i.:ajas, gracias a la marcha rnagnffka que abrfa la hecatombe ha-
da las riquezas natc:rales de nuestras ti.nras_. un espíritu nuevo :,.gitaba la
conciencia de la juventud latinoamericana. Muy pronto ésta se libertó de
fa fasdnadón wilsoni:ma y .reconoció que el que hablaba apostólicamente
a Europ;. tle paz y llberrod, era el mismo hombre de goblerno en nombre
dcl cual los pueblos indefensos de la AmériC1:l Latina habían sido subyuga~
dos a cañonazos y al precio de masacres itl<'.alitkablcs en Santo Domingo,
en Amériai Centrnl y en México. Nuestu generadóti descubrió las: causas
imperialistas de fa Gra!l Guerra, comprendió, al ver e1 deslumbramiento
de nuestras ollgarqufas gozosas de su botín trágico, qne !a razó.:1 de tantos
horrores era el sístema económico del mundo y t,resfoti6 1a abdicación mo-
ral de \Vilson y con ella "fo n;ina del gran idealismo burgués qi;e ha asegu~
rado desde hace tm siglo y medio, a pesar de todos sus errores, el prestigio
y la fue1za de la dase dirigente" ( Romain Rolland}.
La Revolución de Rusia, "libre o liberadota'', y el Tratado de Versalles,
"infectado de bismarddsmo", marcaron dos vías abiertas por la guerra a
la conciencia del mundo. O la rebelión enérgica y justiciera ront:a un pasa-
do de nacionalismo, de imperialismo, de explotadón y de :ne::1ti::a, o la con-
tinuación de nuestros pasos por las viejas rutas de dolores infinitos, En ca-
da uno de nuestros países formados en la escuela de la ídeologfa burguesa
de Europa, !as chses dominantes veían en la guerra una exaltación glorio•
sa del nadonalismo, del m:litarismo y de los odios patri6tkos:. La misma
fraseología de la gran pren%1 europea ero repetida por nuestros viejos inte·
lectimles, nuestros hombres poHücos y nues1r~ profesores. Los hombres

1 En Europe, en 1926, en homenaje a Romain Rolland.

230
de L. vieja generación latinoamericana no vieron en la guerra más que la
afirmación de fas potencias armadai; y prodamaron, con más optimismo
que nunca, la victoria de sus sistemas, realiZ.U:os por el vocabulario -de Wil~
ron, que se es:forwron en imponer, por todos los medios, en las veinticua-
tro pequeñas patrias en que está dividido, gradas a nacionalismos impor-
tados, nuestto gran continente latinoamericano.
Pero la juventud sintió la voluntad heroica de salvar a nuestros pueblos
del destino de los pueblos europeos. Desde 1918 resi;ena el grito de rebelión
en nuestra nueva generación latinoamerica:>a, en opos:idón declarada con la
v:ieja ideología burguesa de las clases dominantes, Viendo en las L'nívers!da-
des el foco de la irradiación }' la mejor tribuna de esu ideología, la juventud
las ataca revolucionarlame:1te apela!'.ldo a nuevas normas culturales. En todos
los países latinoamericanos ella se agita con el mísmo espíritu de rebelión
y renovación. Al llamamiento de la juventud, muchos de ios maestros ilus-
tres de la víeja generación, tales como Vasconcelos, lngeníeros, Palaci0&,
Varona, vinieron hacia ella y se juntaron a sus híloderas. AJ mistno tiempo,
!os hombres de ayer, los militantes del derecho, se unieron contra nosotros
y la profunda sepa.radón de las dos ideo}og(as fue marcaC.a ron sangre en
Chile, en el Perú, en Bolivia, en Cuba, en PanaroÁ, y en muchos países <le
1a América Larina, el furor nacionalista de las da.ses que dominan todavía
ha sacrificado numerosas vidas adoleS(:entes bajo el pretexto de ''or<len y
patriotismo",
Cada dfa más vasta, cada día más en contacto con fa realidad social de
nuestros pueblos, se percibe con más claridad la amenaza de conquista que
viene del ímperiaüsmo 1 se comprende la urgencia de destruir las fro;,teras.
que miidonan nuestro voto de unir la América Latina en una ~ola federa~
d6n. E! movimiento de la juventud que nace hace siete años manifestando
su espíritu revolucionario en Argentirut, en la Universidad de C6rdúba,
muestra ya Ja fuerza <le una nueva co:iciencia latinoamericana, que se pre-
dsará cada vez más en el impulso de nuestros pueblos, que qurtemos sus~
traer del abismo imperialista.

231
III
LA REFORMA UNIVERSITARIA'

Los ESTUDIANTES de América Latina saludan cada 15 de junio un nuevo


aniversario del día inicial de la Reforma Universitaria en la República At·
gentina, La fl;(:ha C(}llmemo.rativa ofrece oportunidad a nuestras reflexiones.
Un año miis tramcuHido desde el g:ito primero de los insurrectos de
Córdoba, implica un mayor tiempo para la confrontación, para la experien-
cia y para la verificación, en el estudio del verdadero sig.nífkado hlst6rioo
de la Reforma. El tiempo nos ayuda a apreciarla r.lejor y a definida más
claramente en sus alcances futuros. La misma calidad no transitoria dcl mo.
vi.miento, su evidente tn:wcendcnda de hecho histórico, en la vida latinoame-
ricana conte.-nporánea permiten una constante revisión de las interpreta·
cior:es anteriores, depurándolas Ce lo que la pasión o el fervor pudieron
agregar a sus calidades pennanentes, Los que en un modo u otro, en una
u otra latitud de América fuimos actores en la jornada gallarda, condensa-
mos ahora en ;uido sereno los raptos encendidos de las épocas de lucha, El
:Jempo -tempus omnia sannat- nos cura de los lí:rísmos ir.eludibles, de los
entusiasmos ciegos por la sed de luz, de los momentos ardorosos en que era
necesario ser lírico y ser ciego a fuerza Ce querer ver en la luz misma.
La Reforma se hizo empujada por la pasión, por la pasl6n eminente que
mueve todas las grandes causas, especialmente aquéllas que son caracte·
tístkas causas de la j!lventud. La pasión exagera necesariamente y, m.'ls
que todas, la pasión revolucionaria libre de intereses subalternos: pasión
generosa, Para nosouos, para nuestra época, la Refonna fue u:1a revolu-
dón, Una revolución de nosotros, desplazada victoriosamente hada los:
planos de la .realidad. Una revolución cuyas causas estaban determinadas
pot nuestro ambiente americano, por el grado de nuestro desarrollo econ6-
mico, político y social que dio al movi:rriento legitimidad y, malgrado la
resístenda de lo que él ne_gttba y desttuia, creó cfil"UOstandas favorables .a
la lucha, facilitando su triunfo.
1 En 1929, publicado en la Rtflista Je Fimsafia, dirigida por Tooé Ingenieros, en
Bueno;; Airei;:, númcros 5 y 6, oon motivo del undécbm aniV<mrio .fe la Reforma.

232
La investlgaci6n de las causas determinantes de la Reforma ha preocu-
pado a los estudiosos del movimiento en los últimos tiempos. Ciertamente
esta cuestión debe contemplarse antes de intetptetílt y defütr los fines del
movimiento mismo, De lo mucho escri~o resaltan sin duda, despt:és de las
admirables opiniones de Ingenieros, Palados y Korn, las avanzadas y con-
cisas de Anibal Ponce y de Carlos Sánchez Viarnonte, Gregorio :Bermann
y otros. Nuevos afanes, ya comag~ados de pasión ran excusable romo LI
pasión política, han cristalizado en nuevas afirmaciones sobre la Reforma.
Jóvenes entusiasras, estudiosos de los elementos ile Marx en América La-
tina han insinuado :ma interpretaci6n clasista. En una conferend.a esque-
mática publicada en el órgano oficial del Partido Comunista Argentino,
hace un año, se ha dado un punto de viHa representatÍvo de los estudiantes
intelectuales preocup.;dos por ceñirse rígidamente a una ortodoxia. Esta
interpretación corresponde a un periodo lírico, de otro fü[smo; el doctrina·
rio y polfrioo que se abraza romo debe abrazarse la política, balanceando
con pasión lo que la rd:exión no puede abarcar proritamente. Ello se desliza
hada fáciles conclusiones unilaterales que tienen de simpático el ímpetu
paradoíál y fascinante de los :nísticos exaltados, Empero, el error substan-
C:al de las af:rnwciones ex cátedra como .t la que me refiero, radica en que
circucscribe la Reforma Universitatfo. a fronteras nacionales que no tiene.
Es ciertamente inohjetable que no puede formularse- de la Reforma Univer-
sitaria una imerpi:etación nadonalista, meramente argentina. Aun CUat"'.<lO
la Reforma surgiera en la Argentina y las condiciones económi;.:as y sociales
del país, desarrolio del rapital, aumen.to de población, inmigración extran-
jero, victoria del itigoyenismo, etc., hubieran determinado las camas del
movimiento y hubieron favorecido su proceso en es.a repúblíca -lo que no
es nuevo afirmar-··-- no puede llegarse simplemente a la conclusión de que
aquellas condiciones meramente argentinas hubieran determinado las causas
.generales de la Reforma l'.niversitad!l como movimiento americano. Pteten~
der en esta forma argeotiniz.ar exclusivamente la Reforma, puede ser un
sano anhelo patriótico o el insurgir del subconsdente nacional a través de
una encendJda nebulosa del marxismo nominal, peto es incurrir en dogma-
tismo limítado, mil veces excuMble por la féM1ida &bceri.dad partidista con
que se formufn.
La Reforma Universitaria nace en la Argentina, pe-ro tiene un cat:kter
legítimamente americano, Países en donde los aumentos de población no se
han producido tan rápldame:,te romo en la Argentina, donde fa i.runigrn-
dón es elemental, donde el irigoye;.ismo no puede abarrat su resonancia,
han li!ido también campos de lucha, centro de acci6n y baluartes de C0.'1·
quista del movimiento. Países doru:ie la clase de los f)Cqueños agricultores
"situada entre !.os latifundistas y los trabajadores agrícolas" no aparece tan
vigorosa como en la Argentina rJ donde existen centros industriales y pobla~
clones desproporcionadamente densas con relación al resto del área nacional~
como Buenos Aires y Rosario, sintieron p:ofundamente la emoción refor-
mista. Sería más acertado recordar, quizá reivindkando de fáciles desfigu-

233
raciones al marxismo integral, que e11 un orden general la Reforma está
determinada económicamente por dos grandes causas fundamentales -sin
excluir otras específicamente nacior:ales como las que se superestiman en el
caso argentino- cau$as comunes al total problema económico y social con·
tempoclneo de m:estra América. La primera, es sin duda la intensificación
del empuje imperialista en nuestros medí.os incipientementc desarrollados
en el orden industrial. El desequilibtio que produce en nuestra América la
iniciadfo de la eM;la capitalista, no como una etapa Je negación, y de suce-
sión del período feudal, sino como un resultado de la expansión de los gran,
des centros QpÍta!ist::1.s del mundo que han cumplido anteriormente su evo·
lución histórica hada el industrialísrno, causa un enorme debilitamiento en
las dases medias, o --mando el lenguaje caractetistlca.-nente europeo- en
las pequeñás burguesías. El imperialismo que trae la gran industria, el gran
cometcío, la gran agricultura, destruye por absorción la mayor parte de las
pequeñas industrias, del pequeño comercio, de la pequeña agricultura. Aun
cuando paradojalmente los ayude en ciertos Olsos, por la ley capitalista de
con~ntración, les somete, les $ubyuga, les enmural!a. Políticamente, el f::S..
tado deviene, pues, eI ínsttumer:to de opresión del imperialismo sobre la
masa nadonal oprimida. Cua;;do exlne lucha de imperiallsmos, ----caso argen-
tino característicamente-, la lucha permite el movimiento de las clase&
m&llas inmediatamente s>primidas, a luchar por la captación del Estado,
utilizando la concurrend.a. Esta lucha determina movimientos políticos en
que juega rol fucdamental la dase más afectada por el primer empuje impe-
ria1:sta. Los movimientos políticos de clase media o de pequeña burguesía
que se han producido en los últimos tiempos en la Argentina y en el resto
de 1a AmétL:a Latina, no son en mi opinión conquisrns de una dase amena-
zada, rnproras del ba!mme en riesgo, que se obtienen aprovechando la lu.:ba
de los imperialismos, o ayudado por uno de ellos. Lo\> ha movido el instinto
clasista de resistir a la amenaza de deitrucdón. En ciertos pafues como et·
la Argentina esos movimientos no dieron resultados t:;n favorables a1 impe-
rialismo norreamericano como en el caso peruano, pero no significaron en
modo alguno victorias apreciables contra el imperialismo internacional. Fue·
ton y son meros juegos de defemu. Si se me permite extenderme en esta
tesis ya formulada ampliamente en un libro a pub!icarse próximamente,
añadiré que en cuanto a clase proletaria d empuje impedalista actúa diferen-
temente. El imperialismo trae la gran industria. Temporalmente, mientra'>
se realiza la formación de la dase obrera índustrial, que pasa cid campo
o de la pe.;¡ueí'l.a industria a ptoletarizarse en las grande$ empresas capita-
lístas, tesult.l. favorecida aparentemente pot las venrnjas trnnsitoti.as del sala-
rio ptopon:ior.aimente elevado. La grnn industria Mciente ofrece caracterís-
ticas de mejora respecto del feudalismo o de la industria t_Jequefi.a. Hay un
retardo en la apreciación del fenómeno imperialista de explotación en la
dase que la sufre. L. reacción antimperíalista tarda asf en producirse en
los países de indusrria incipiente, tanto como es lenta la presión en dejarse
sentir y la condenda clasista en formarse y definirse,

234
En las clases medias el fenómer:o de la opresión imperialista es más brus.
co por agredir clases anteriormente constituidas con fines propios y oon pers·
pectivás definidas de ínterés por mcjour. El imperialismo choca contra una
clase formada y produce fenómenos eron6micos y políticos más violentos.
Esto explica, -como ya lo he afirmado varias veces con anterioridad-.
que insurgiera <le esa clase, vaga, ronfosa, pero ait:~ y sincera, la primera
protesta contra el imperialismo en América.
La segunda causa --0, considerándoL1s patalelamente, la otra-- es la
que usando un ler:guaje consagtado, llamatfamos p:opiamente espiritual, d.:
estado de rondenda o mental Siguiendo CQ!:1 el raciocinio determinista cabe
decít que nuestra mente, malgrado sus contagios foráneos, es fundamenta[•
mente agraria. Corresponde a nuestro grado de desarrollo económico. Pro-
gresamos hada otro grado de cultura t;OIDO progresamos hacia otro grado
de desarrollo econórr..ko, pero tenemos todas las ventajas y defectos men~
tales del campeeíno en tránsito al ciudadano, usando términos genéricos,
Estas cualidades las. e:;ralta y acentúa el ambiente, la herencia agraria me·
dioeval, romintica por ende, de España. Las caldea cl sol. Fantasía y misti-
cismo, entusUlsmo y versatilidad, fascinación por lo extranjeto que nos
conquista con su magia irresistible de advenimiento. Nuestra condencia se
arrincona en los extremos. Agrariamentc católicos, perdemos lo eclesiástioo,
per-0 superviven los moldes dogmáticos, los vericuetos apologéticos, las barre~
.ras de ortodoxos moldea éticos. El catolk:ismo nnestro, feudal en sí, dífíere
bastante del catolkis,mo superviviente o transformado de los países indus·
ttiales. Somos aosolutisras y antidialécticos. La fantasía rural nos lleva nl
entusiasmo irreflexivo, a la pasión ardíd11, a fa afirmación legendaria, al gran
egoísmo o al gtan sacrifido, a la idolatría o al inconocl-astismo. ¡To be or
not to be, esa es para nosottos la cuestión tnáxima, como pata el sajón
Hamlet, cuya perdurable y fascinante paradoja de afírmadón, es, para los
sajones de hoy, la expresión de un hombre que había perdido el juicio! ...
El libre examen ap..rece, pues, como una novedád herética en medio de
masas acostumbradas a oít la voz lejana de un Vati01no infalible, religioso
o político, situado en Roma o en cualquier parte que no sea América, Em.
pero, el primet paso del tránsito de nuestro este.:lo mental agrado. al in.
dustrial, al estado me.mal propiamente burgués, determinado por el indus-
triR!famo, es un paro hacia el libre examen, cl liberalismo, la democracia,
sus teo:í:as victoriosai, que coinciden con el paso inicial de la producción
agrícola a la bd:.tStrla.
¿Pero es que no hemos vivido ya en América Anteriormente, la etap1.
liberal? ¿No vino con la independenda?
Importa responder a esta cuestión, y para responderla yo mismo, permí-
tasexne que torne a citar un concepto propio ya emitido en mis conferen~
cias sobre los problemas de América en la Universidad de México, hace dos.
años. Repetiré que el Hberalísmo de la índependenci.i. foe un liberalismo
trasplantado, "traído de París", peto no coincidente con nuestro grado Je
desarrollo económíco. Es incuestionable ya que la tevoluci6n contra Españ~

235
fue el movimiento de negacmn de la due terrateniente ctíolla contra h
Corona y lo que ella representaba como dase, como monopolio, como sujes
ción social, económica y políticamente. La emand.paci:ón americar.a fue J;¡
ema::clpadón de la clase dominante criolla formada en trescientos años de
colon:a. El latífor:disro criollo fuerte ,¡a como dase, se emancipa. El mono-
polio comercial obsta<'.uliza su desarrollo y utiliza en su favor los principio.~
de libre carebío dete:minados por Ia revo:ución industrial inglesa, Política·
mente, el movJmiento ernandpadot americano carece de una ideología propia.
No se sier.te capaz de crearla y ni es necesario que la cree. La Revolución
Francesa invade entonces al mundo con su ideolngía liber.al y democrática,
burguesa y anúmonárquica. TOOA la literatura política de la Revolución
Francesa sirve a América, pero el usar de ella nos impone una paradoja.
La Revoludón Francesa es antihtifund:sta, marca el advenimiento de la
burguesía, abre el camino al capitalismo industrial que en su primera etapa
necesita democracia y libertad. La Revolución Francesa acaba con el feuda,
Hsmo y sactífka el latifo:;dio en aras de la burguesía victoriosa. Op,:iestn-
roenle, la revolución ameri.cana significa la aíirm:tdón dei feudalismo, la
independencia de la clase latifundista que captura el Estado. Empero, h
teoría política no coinc:de con Ja realidad económica, El feudalismo se
afirin$ en América sobre b.ucs ideológicas burguesas, liberales:, dem.O';t:ÍT
ticiss, bases que co::esponden a una e!apa económíca que Amérka no vive.
Se expliUtn as! cierms contradicdones, En un rapto liberal y democrá.tícc
se suprime la esclavitud al iniciarse la independenda sólo teórica y transi-
toriamente. La estructura de las m.:eva5 repúblicas, de acuerdo con la reali-
dad económica de nuestros países, es monárquica, feudal. Nuestros gober-
nantes son pronto reyezuelos medioevales, nuestros caudillos, los se5ote<i en
lucha contra cl poder absoluto que se disputan, El Estado como insü!ución
es elemental y la paradoja republicana democrática, producida por regíme.
ncs polítkos inadaptables a sistemas sodales, de un período no coincidente
con ellos, avanza penos:amcr:.te lwcia u::.a armónica estabilidad. En el pats
donde el indio no abunda, el proceso se normaliza en cien años en grado
relativo, En fa mayoría de los paises indoametícanos la contradkción si1b-
siste, El indio es el siervo. El probiema se complica por las características
autóctonas de América, donde coexisten diversos estados de organización
social. Pero el liberalismo no llega a ser vertebral en nuestros organismos
politiros:. Por eso, un movimiento orgánicamer.te liberal. de acuerdo con
111 realidad, se retrasa. Aparece más tarde y aparece como un movímie~to
moderno de élite en los cen~ros íntele<:tuales de nuestros países. Las ulllver-
sidades lo son, y, como en la fukd Media europea, a través de ellas picnt,a
la colectividad. Es el. industrfa.lismo el que trae la democratizad6n de la
enseñanza. Mientras se vive en el medioevo, mientras la producci6n no
ex¡ge del ttabaj.idor que sepa ~eer y escribir para producir mejor -como
en el perfodo agrario-, la universídad es cima jerárquica: dogmatiza y mo-
nopoliza intelectualmente, orienta y pontifica.

2)6
La Reforma Univmitaria es esencial y legítimamente hóeral. Es la efecA
tiva revancha del auténtico liberalismo intelectual exigida por el desarrollo
de rniestros pueblos. Cuando la Reforma insurge, la :realidad la demanda ya.
fa ella la que lit determina, Es el complemento de la independenda, es el
orden intele.:tuaL Ella matUl el principio del íin del medievafü.mo intelec-
tual No ha sido, pues, desacertado afirmar que las Universidad.e$ eran los
virreinatos del e1;pírim vencido por el movimiento libertario de la juventud.
Empero, la Reforma, como la independencia americana de España, se
mueve influida por :1uevos movimientos en Europa, por contempot:ineas
crisis profundas, crisis de decadencia del orden capitalista, del llbcrali.srno
burgués sangrientamente establecido por la gran Revolución Fta?l(esa. Eu•
ropa, siempre más adelante, nos influye y otra vez nos influye imprecisa,
mente p::odudendo en nosotros: nuevas paradojas, La guerra europea y la
Revolución fürna son el crujido glgantesco de u::i sistema ya vÁefo en Europa,
n..:evo aún en nuestra América, y son la anunciación de la etapa que -advtenc.
La Refotma Universjtaría, amplia, :tberal, libérrima, recoge las .:orrientes. de
pensamientos que esos dos grandes acontedmtentos históricos p:mducen en
la Europa madura para una nueva crisis. Por eso la Refol'tna de raíces ti.be.
rales, se galvaniza con los anhelos y las inquietudes soci.a!es de la época.
No puerte:! ser doctrinadatnente precisos sus llamadús. La vaguedad y el
lirismo, mezclan la 1iterati;ta wilsoniana, canto del cisne democ.rático, y la
pálabra de orden rusa, que es comando dictatorial y neresariamente anti·
liberal y antilibettista de una dase que se i::co:rpora en un esfuerzo st:premo
por adelantar fa hora de su victoria. Todo lo que aparece libertario se con-
funde e::i los temas inkiales de le Reforma. Úl d1"Se media oprimida por el
imperialismo siente su comuni-0.id oon los oprimidos de la clase proletaria.
Se inclina hacia ella, Busca en nuestta realidad los problemas de la explo•
tación industrial que hacen crisis en Europa y que en América comienzan
y usan el lenguaje de incitación europea lanzado por una clase prolecatia
defü1ida y perfilada en la larga lucha. La mente a_grari.a predominant.: en
América saluda ardorosamente todo clamor de libertad que U~a de Eurcpa
sin distinguÍI qué dase de libertad es o libertad de qué clase, La Reforma
incorpora los arihe!os múltíples de la hora inquietante. Saluda a la libertad
absoluta, como una entelequia, como un OOumeno, como un dogma redentor
-que trae la magia de poderes misteriosos y augustos portadores multánimes
de la justicia fínaL
Esa inquietud, ese estado de conciencia confuso, lírico, del que un mai
marxista puede mofarse, tiene causas determlnadas. No sé si he sido claro
a1 anotarlas sintéticamente. La Reforma como movimiento inteleetual, con•
sumad6n retardad.a de la independencia política, surge de las juventudes
estudiantiles que son predominantemente de clise media. Emp~ñándosc por
fijarlo rígidamente en una dasifkadón de dase europea puede ser originaria-
mente pequeño burgués, pero no es un movírr.iento de tendencia def'lnlda-
mente pequeño-burguesa. Posteriormente pueden producirse en él tendencias
tales o cuales. En el Perú la Reforma se completa mn una. alianza de estu•

2}7
dtantes revoiucionariós con el naciente proletariado y con fas reivindícacio-
nes de los siervos indlgenas. De la Reforma: p.arten, pues, distintas dwx:-
dones. De ella surgen hombres que buscan la derecha o la izquierda. En
Chile y en Cuba, Co!llo en la Argentina y en el Per.'.i, la Reforma es el bau-
tismo de sangre de muchos líderes revolucionarios, aunque puede ser en
otros pocos casos e[ espaldara;,.o de órdenes de neocaballeros de la teacción.
Mas la Reforma, malgrado su vaguedad y su inde8cidón en el orden
de la ideología política, deja huellas valederas y perfila definiciones necesa.·
rias. Predominantemente su tendencia es izquierdista y casi unánimemente
prepara á luchadores d«idídos cotitta el imperialismo. En el orden univer-
sitario la Reforma, oomo toda revolución idealista, sólo insinúa la etapa de
las conquistas efectivas. Empero, lleva aires nuevos a las universidades y
establece en ellas una eficaz gimnasia de lucha, <le experiencia y de búsqueda
que implican superación.
Los fines de 1a Reforma se interpretan mal y bien desde el punto de
vista de quients hemos anhelado datle el carácter más avanzado que fuera
posible. Para algunos foe un motivo de ronq:.1istas de orden inmediato, para
úttos un instrumento político personal, para romos u.na forma <le emanci-
pación y de afirmación, de perfeccionamiento y de mayor fuerza del profe•
sional.ismo. Empero, para 1:1uchos es el principio de la socialización de las
universidades, el primer paso hacia la Univetsldad, instrumento de liberación
y no de opresión de los: explotados, y un buen camino hacia el acercamiento
de intelectuales y obreros. Las Univer~idades Populares González Prada del
Perú, la Marri en C:iba, la Lastarria de Chile, creaciones directas -o indirec-
tas de 1a Reform:.., han sido grandes esfuerzos eficaces por la alianza de
trabajadores manuales e intelectuales y han dado gallardos servidores uni-
versitarios: a la causa obrera aun en las füas más extremistas. En éste y en
ottos sentidos e! estudioso interesado en el eonodroienlo del fenómeno
reformi:st1l hallará nn valioso material de información en la obra publicada
por Gabriel del Mazo, que es una compiladón admirable de documentos
importantes para la historia de América.
No vale terminar estas breves apreciaciones sin detenerse aunque sea
someramente en otra de las grandes proyecciones de la Reforma, ya insl•
1mada ut supra, la decisí6n de los refonnistas sincetos por participar directa
y efkuzmente en la lucha latinoamerkana contra el imperialismo. Este punlo
de mayor actualidad y que me atañe más directamente, es largo a tratarse
porque inoorpora otros muchos. Aé.em.ás, es punto que conduce a enuncia.~
ción de interpretaciones de mé.s definida categoría política y polémica. Podía
considerárse[e, un poco arbitratirunente quizá, como excediéndose de los
límites de la Reforma propiamente dicha. Empero, 1n relación existe y
existe estrechamente. La Reforma prepara a los intele.ctuales1 <!a la nueva.
generación universitaria", a comprender el feIDmeno del imperialismo en
nuestra Améric:i, contra el que se habi'.an alzado ya voces precursoras que
buscándoles gavetas en el cllS!llero clasista diremos. que fueron voces pequeño--
burguesas, Ciertamente, voces de la clase media producidas por los primeros

238
efectos del empuje jmperialista invasor contra esa clase, En honor a eSOSa pte-
cursores cabe afirmar y repetir que son ellos los que inicialmente descubren
a grandes lineamientos, ~ siempre muy ptedSós, la r:rngnltud del problema
imperial!stá como el más. vital de la presente época americana. Mientras
Jos intérpretes y líderes abocados a la dirección intelectual de: la lucha con-
tra la explotad6n capitalista topeteaban en los vericuetos de la ortodoxia
europea, repltienCo tesis de doctrina y de táctica sabias para :a reaJi¿ad en
que se producían, prematuras e inadapt11bles para la n~estra. aparecieron los
llamamientos, líricos y confusos, pero nctridos de evidencia de Ios íntele-c-
tuales éc la clase media que señalaban el peligro. La reforma había dejado
r,:ettas abiertas para el estudio de nuevos problemas. Por eJlas pasan los
primeros curiosos del fenómeno.
De maes~ros y estu¿ian::es, vibrantes aún de las jornadas víctoriosas de
fa Reform:1, surgen las voces definidas que fijan las piedras angulares de una
nueva ideología antimperialista. Reputamos que la cláSé media tiene por
qué sentirse del fenómeno, por qué protestar de él, y los intelectu11:les que
de ella salen o a elfo van, tienen "fas armas del pe1:samiento" para afromar
fa fucha, La exacerbación de rebeldías ejercidas y desArrolladas en 1a Reforma
y Ios beneficios de, su victoria que trae renovación, inquietud y afán de bus-
car y descubrir en la realidad, favorecen 1:i posición de los intefoctuales. As1
la Reforma deviene antlrnperialísta predominante, más por calidad que por
cantidad. Los que lucharon por ella -con más ardor y con más lealtad alzan
de nuevo !as atmas y buscan puesto en )a~ filas pata 1a nueva gran rnntienda
que se perfila,
En ella estamos. La decisión de luchar, el afán de eficacia, ha planteado
diferentes puntos de vista. De el1os parecen distíngnirse dos: o fa lucha con
tra el imperialismo es una lucha de clase y de clase proletaria ún-ícame:1te,
dirígida por -partidos de esa clase a los que sólo temporalmente pueden
alfarse otras clases; o 111 lucha contra el imperialismo -en su etapa presente
es una lucha de pueblos coloniales o sernicoloniaes oprir::iidos, movimiento
de 1iberadón nrtdonal que debe dirigir un frente tín:ioo de todas las dases
directamente afectadas por la agresión imperialista, Estos dos puntos de
vi.stá no pueden eiudir extúadones y simplismos. A la vista serena está
claro, sin embargo, que no se excluye. Aunque no sea este el caso para 1.:na
investigación especializada al ?unto, cabe analizar ambas posiciones. La pri-
mera supone la exisrer.da de una clase proletaria organizada, fuerte, resul-
tado histórico de un desenvolvimiento industrial avanzado, ¿Existen estas
condiciones en todos los países latinoamericanos o en la mayoría de ellos?
La respue~hl parece obvía.tm:nre negativa. El imperialismo existe primaria-
mente en América, corno fenómeno de- explotadór. y de opresión nacional.
El proletariado que justamente está 51.ltgiendo como consecuencia y oegución
-dcl imperialismo, ~-para. expreMitnos co:¡ la dialéctica hegdiana- es. da.se
naciente o incipiente, como naciente o incipiente es el industrialismo que
el impet:'.alismo lleva. Parece claro que el proletariado, donde ya existe más
o rr.enos deftnido en nuestra América, necesita alfados y que en los países

239
donde no existe o apc:ias se inicia debe aliarse o incorporarse al movimiento
de libetad6n nacional. Emoero, tomemos a nuestro tema centraL Las clases
medias urgidas a la locha la han iniciado y la realizan con mayor o menor
acierto, Los intelectuales salidos de esas clases se han incorporado a ambas
tendencias. En ambas militan y arr.bas cuentan en ellas con directorett y coad-
yuvantes convencidos. Este aporte intelectual ha sido evidentemente fortale-
cido por la Reforma. Los más y los mejores de sus soldados han tomado
posiciones: en la lucha contra el imperialismo y han CO,"'ltribuido eficiente·
mente en dla. Pueden considcra.r el antimperialismo desde divmos puntos
de vista, especialmente desde los dos -principales en que me he detenido. Pero
son jusrnmentc intelec!uales, muchos de ellos antiguos reformistas siru_-eros,
los que más ardorosamente defienden los dos pu:itos de táctic-A enur:.ciadm.
Cabe afumar, pues, qi.:e mnlgrado sus posibles "prejuidos pequeños-burgue-
$eS", los intelectua:es y la Reforma han dado buenos luchadores 11 la causa
:antimperialisui. aun en lo$ sectores más ortodoxaroente extremistas,
No es nuevo en el mundo este rol predominante Ce! intelectual y espe,
dalmeme de1 univers.thtrio en los grandes movimientos hist6ricúS, Lás, Uniw
versidade.;: de China y Rusia ~abido es ya- fueron ser.iilleros de rebe-
li6n fecunda. Lenin y SunwYat-Sen, dos geniales representantes del papel
histórico de tantos graduados universitarios al servicio <le las causas sagra-
das de ia justicia. La universidad p,,tede dar fuerzas a la clase opresora y
defensas a lá dase oprimida, ann -por negación y contraste- en los ám-
bientes más empedernidamente conservadores, Supone una g:an ventaja,
por eso, orientarla más y más hada el servicio de los que necesitan W:,era·
dón. En este sentido fa Refotma Un.l ..-ersítarla tiene y tendrá una honda
trascendefü:ia hi~tódca e::'l Ar:1érica La$ oor;quistas efectivas, las victorias
completas son difíciles de alcanzarse aisladamente en centros de educación
y cultura más o menos dependientes del sistema social, político y económi-
co predominante. Hay que luchar por ir siempre II!fls allá en el propósito
de cmanciparhls, pero la Universidad ideal, la sof.ada generosamente por
los reformistas del 18, surgirá en otra hora y romo resultado de otra organi-
zación. Entre tanto vale estimar sus pases de progreso y es necesario no -olvi-
dar la signifíadón y liu proyecciones de la lucha del 18 para el futuro de
América. Las inddend:as, de oportunismo o de fracaso, de desviación o de
aprovechamiento, no afectan la te;i:lidad del hecho hístóriro y seguramente
influirán poco en sus proyecciones futuras,
De la Reforma se ha hecho ya historia bastante completa, La lucha no
ha terminado y el choque diario de los centinelas y defensores de su esptriru
c-o::tra la reacdón poderosa, da al movimiento perdurndóo y vitalidad.
Aún se polemiza sobre ella y cada día se aprecia mejor lo que tuvo y tiene
de trascendente má:s alM de las aulas. Punto de partida de una nueva época
intdectua1 a tono con nuestra éporn, la Reforma es uno de los movimien-
tos americanos más trascendentales. Los veterano;; de su lucha. saludamos
el día glorioso en que e1 grito de (',rl1doba anund6 a América u~ paso más
en el camir.o de nuestros pueblos hada la meta anhelada de la Jusrtcia.

240
FLOREIVTINO V. SANGUINETTI
REFORMA Y CONTRARREFORMA EN
BUENOS AIRES'

CUANDO Osear Cosco Montaldo, en nombre de 1a Asodadón Cultural de


Montevideo, ocupó una tribunrt en l:i Univetsid:1d de Buenos Aires, -dijo
con palabras limpias y ptudentes, que los estudiantes uruguayos habían
oído hab~ar mucho de la Reforma Uníversirnria Argentina, conocún su pro-
grama y las e:.penmzas que la animan, !)eto necesitaban, para compren-
derla prolijamente, una noudrt objetiva y cli.173 subte su evolución y los
resultados obtenidos. Pnra informaros sobre estos puntos he venido hasta
vosotros y he de deciros, sin abrigar pre;;enslones de que nuesm.1s cosas sean
valores excluslvos o finales, todo lo que signirka aquel movimíento de
emancipación espiritual y cuílnro hemos hecho en la aplicación de sus po;,-
mlados.
Comenzaré recordan<.lo brevemente ln s-ituadón de la lbiversidad de
Buenos Aires en vísperas de 1918, para referirme luego es¡:,edalrnente al
ejemdo reformista en 1.i Facultud de Derecho, no sólo !}Ot el conocimiento
directo que me ha perm'.ti2o obtener la partkipadón penonal en su go·
bierno, sino también porque C\itando localizados en csá Facultad fos dos
extremos del momento universitario, ofrece siempre problem:is categ6dcos
y soluciones definida~.

I
La historia óe la Universidad de Buenos Aires no es muy nutrida ni mcy
brillante. Durame 1a primera parte de la vida argentina movió modestas
iniciativas de cultora y for:nó núcleos urbanos que dieron a la montonera
el pens:arr.iento de la unidad política y dél orden institucional, Su provhión
dentífica era muy escasa, pero bastaba para las necesidades del medio y

1 En 1926, invitado por los e!tudiantcs uruguayos, Florentino V. Sanguí.netti \1893,


1975), am,lii:a el proceso rdoTIIUm bonaen:me, aplkwdo su ei.periericia de dir gente
estudiantil.

241
para imponer fas conquistas lentas y rordas del genio dviL Afirmadá más
ta.rde nuestra organización nacional, la Universidad, aristocrática y conser-
vadora, creó un nuevo tipo social: eI doctor. Los doctores constituyeron el
patriciado de lil segunda repúblka, sustituyendo poco a poco a las charre·
teras y a !os caciques rurales, sin 1i jerarquía imelectual necesaria par.a ac·
tuar con criterío orgánico en la enseñan:r.a o parn di'tlgir el des?(:rtar impro-
visado de las riquezas que rendían la pa:npa y d ttópicc. A lo largo de los
últimos dncuenta años, nuestra nobleza agropecua1·ia fue desplazada pri·
mero del campo ewnómko por la competencia progresista del inmigrante,
técnicamente más rn:pa::r., y luego, del campo ;mlftkn por el advenimiento
de Íos panídos de clase media. '.\lecesitando entonces esce:::ar.io pa~a man·
tener su infl:1encía, se apoderó de fa Universidad que foe pronto un órga-
no de casta, cuyos directores vitalicios, turnaban jos cargos de mayor re-
lieve y cuyos docemes, reclutados por leva hetedítaria, impusieron una
verdadera servidumbre educacional de hueEa estrecha y sin filtraciones
renovador.as.
No habfa Universidad propiamente dicha; la enseñanza, hermética y va-
da, se administrnba por closi.s sufidentes pnra que el examinando escapara
al trance de fin de curso. No se agitaban ideas, ni polémí~s. ni afanes; me-
canismo burocrático, sin dirección ideológica, consideraba el pensamiento
libre co:no contrabando peligroso, y en 1911, ;,} ingresar el doctor Palacios
a una suplencfo, ptovocó d desbande de vatios cated.rátkos, caya invalidez
mental quedó comprobada, cuando denutJdaron los peligros que podría.
traer ls divulgación de supuestas teorhs exóticas y disolventes. Vivíamos
así amarrados a un lrtrgo anclaje esp1.ritual, cuando al promedíar et año 18,
fos acontedmiemos del mundo, la presión creciente de :1uev:.s ideas sociales
y los cambios introdudCos en las tost'..lmbres clvicas de! pai'.s,, anunciaron
fo crisis de la vleja Universidad. Entonces, para precipitarla, estalló el mo-
vimíento de Córdoba, que comprendía un problema uníversitar.lo, y tam-
bién un alzamiento wntra todo el pasado y el presente de aquella dudad,
detenida todavfa en el dogma confedera! y en la sensibilidad espesa de la
Colonia. Los revolucionarlos de Córdoba no ;,idieton; exigieron en tono ma-
yor, emplearon la acció:1 directa y derribaron ídolos en los daustros y en
los altares con el apoyo de la h'.1clga general proclamada por fas agrupacio-
nes proletarias, dándose- e: caso, por vez _primer.a en m:estto país, de que un
conflicto universitario tomará caracteres de problena nacional, a tal punto
grave que et Poder Ejecutivo, apremiado por lo;,. rumores de la prot~ta, de-
bió sancionar reformas medulares en el estatuto universitario, que cam-
bia.ron las bases mismas de la enseñanza superior.
El decreto eje<:ut!vo resumía tres aspectos fundamentales: l. Formadón
de los cuerpos directivos; 2. La docencia; 3. Métodos de la enseñar.za.
Explicaré sudntamente cada uno de estos car,J!ulos, cuyo exrunen y cr(.
tiC1.1 aparecerán al presentar diversos a~tos de los problemas que originan.

242
Hasta :918 ÍO$ cuerpos directivos se constituían eon la sola intervención
de los profesores, y ta;)tO los Decanos como los delegados al Consejo Su·
perior l:'niversitario, en:in elegidos por consejeros de tal procedencia.
La Reforma tr¡¡jo un tégi.men distinto. Una asamblea mixta, compuesta
pot igual nú:nero de teptesentantes de los diver'lOs brazos que constituyen
las fuerzas ucdvas de la Universidad: profesores ti.tul.tres, ?rofesores s'Jplen·
ies y estudiantes. designaba a tOilils las autoridades dentro de cada instituto,
de modo que los alumr:os, por razones de táctica electoral, constituían un
fren:e (inko, ruyo{ candi<lat0s. generalmente ganaban la mayoría a causa
de :a indisr:plina y la incapacidad del cuerpo <le profesores pata organlzuse.
Al propio tiempo que L. influencia estudiantil penetraba por es!a vfa indi-
recta, las necesidades gremiales, hicieron que la gente moza, usando de su
fueIZa wmpacra Cesignara representantes salidos de sus filas éo:i, mandato
directo, de manera que pr.OCticamentc los tre" estados componentes de la
asamblea ttcnfan representados sus intereses en los cuerpos directivos de
cada facultad, los cua:es, reunldú:, en una as!lmblea general, procedían cada
cua:ro años a designar rcctcr.
El segundo punto que la Reforma prohijaba, era la libertad de enseñanza,
asegurada por L:i Constitución y encubierta siempre por el proteccionismo
de Cílpi!la, Se auroriz!lron 1,;í cursos libres, dictados no solamente por profe-
sones oficiales, si.no también por c~tantos snlidtasen u:ia tribuna para expo-
ner S'..l doctrina o <lecit "su" verdad,
De igual modo <líspuso qc_e la tnsefü1nza fuera con preferencia práctica,
comprendiendo fil mismo tiempo gue la expos!dón de las teorías, una apli-
cación cxpetimer.tal en forma de monografías, de investigaciones, de ejer-
cidos de semin:tdo, de trabajos de laboratorio, etc., y finalmente, para tomar
en todos s:is extremos el principio de que antes que nada la Reforma es un
Ír:lperativo de libertad, el estatuto estableció la asistencia libre, que ha eman-
dpado al alumno hasta. entonces sujeto a escuchar 1."011 pade:ne resignación
lá palabra de muchos dómines sín autorídad ni competenrfa,
Ne pueden sospecbrse, señores, ht cons«uencfas múitiples y fecundás
que :raiet·on estas reformas, destinadas a n.udnt el rumbo de la nueva ge·
neración. Bien es cierto que coincidían ton 'JO momento de la conciencia
humana cuando una renovación de valores parecía anunciar cambios pro-
for:dos en !u mnrcha de la historia. Dentro de nuestro palS, ya habían cumpii-
-do su mís.ión, la h,ene:adón org:at:izadora que hizo la constitución nacional
y fo poshivista del 80 que h1bfa ngotado su ideario filosófico y su actividad
sociaL N<1da prepa.raba mejor el campo para el proselitistnó refotmisra que
la disidencia de los jóvenes con el pasado inmediato, y el contraste de sus
ílSpirnciones 00:1 la realidaJ circundante. Iba arraigándose ya er. los más avt1n·
zadcs la noción de que la fuerza t-1;$trictiva de la generación anterior turbaba
la fuerza expanslva de la nuev¡¡, .:'wmdo la guerra precipitó la divergencia
entre las dos ge::1eradones contemporilm:2s. Aquella que histórit.11mente
desep:neció con el esuWdo, y la que wbrevino en el 18, empujada por un

243
optimismo renovado y por un ~imple senrído de conttadicdón con sus ame,
pasados, Yo no creo demasfado en fos sa1tos de !a historia ni en la disconti-
nuí.d.ati. del homano suceder., porque pienso que estamos unidos a lo pretético
como eI árbd a la tierra y porque :resulta imposible despoíarse de todo el
peso de los prejuicios que sedime1uan los antepasados, pero :iÍ creo en la
foerza desquiciadora de l.i.s graru:l.es catástrofes, que como aquella lucha pa·
vorosa clausuran toda una zona del vivir universal, y creo gue ellas bastlln
para pensar que si un sistema de ideas generales ha "-"Umplído su delo, co.
rresponde a los nuevos 1, tarea de ordenar otro adecuado a la perspectiva
histórka.
La generádón del 18 llegó a la~ aulas empujada por un brioso afán de
diferenci.aci6n. No quiso ser, sin embargo, un dato crono}óg¡co, ni un gesto
ínsuneccionaL Usando del estatuto como instrumento de penetradón y ci-
rugía, comenzó su acción fücal:udota y crítica, impugnando la calidad de
buena parte del personal docente, que era e[ órgano por donde más hab(a pe-
cado la vieja Universidad. Dos signos revelaban en forma absoluta la banca-
rrota pedagógica: el ausentisn:o, indido seguro de que la enseñanza falta de
dosaje dentífico, no aprovecha a los alumnos, pot cu10 motivo desertan de
clase, y la decadencia inteleetuzl de la profesión, demosm,da por la marca·
da ind¡nadóu hacia el arte de adelgazar leyes y en la minúscula literatura
jurídica circulante. La cátedra parece todavía un rango decorntivo que ctor-
ga. cierto prestigio mund,mo, pero se la sirve después de ser pólhko, fondó-
nar.io o estanciero, cr.:mp:iendo el horario conforme al concepto filisteo del
empleado público. la cátedra sigue siendo eco. Vive de prestado o de la
exhumación.
,:Quiénes, entre tanto titular y suplente, son conocidos por au tarea sem-
bntdora? ¿Cuántos escapan del olvido que es el castigo de los mediocres y
de los estériles? ¿Acaso la negativa que importan escas pregumas no justi-
fica el tetíro de las dos terceras partes del cuerptJ docente eliminadas po1
la crítie1l estudiantil? .¿Acaso esos tumultos y protestas periódicas que
agitan a la casa no están diciendo que sus directores ca:r:ecen de la autoridad
que debe inspirar d maestro por lo que sabe y por lo que enseful? Se ha
dicho que el mal radka en la ínjerer:da estudLmtil dentro del gobierno ru.:a-
démko. Quien sostiene esto dice falsedad. La crisis e: imputable exclusiva·
mente al grupo de profesores irn::apaces de satisfacer la apetencia de los
nuevos. Mientras ellos quieren retener, nosotros queremos constru!r y nos
agitamos porque al petdbit ritmos roás acelerados de la vida, una informa·
ció::1 míope pretende contener hu iniciativas dinámicas de la juventud.

II
Nada más lógico, pues, que estas exigencias estudiantiles provocara.n un
movimiento defensivo entre los docentes, empeñados en retornar a su quie-
tismo conformista, y así fue como, al iniciarse el curso de 1923, esos hom-
bres, sacando argumentos de un conflicto administrativo desprovisto de

244
importancia, prepararon la reacción, presentando sus renu11cias en mas.i.
Nada grave hubiera resultado ée es~a actitud porque ella ofreda de un solo
golpe la eliminación de catedráticos ineptos y dosificados, fácilmente te·
emplw11bles, pero en la confusión de los primeros instantes, un núcleo de
alumnos .atraídos por el viejo fetichismo dci magi.s:erio, siguió a la mayoría
reaccionada, provocando la secesión de las fuerzas ~tudfantiies que únka·
mente ron resperadas y eficaces cuando muestran 1a unidad resultante de [a
convicdóc doc1 ~inaria y de fa acdón común. Felizmente para el porvenir
de ni;estros principios, los elementos adictos a] sector reaccionario, fueron
vencidos en los comicios más reñidos que rec,;erdan las crónicas de la Re-
forma, y una rninorlll de profesores de sensibilidod moderna comenzó a co-
laborRt al fa.do de aquellos estudiantes ajenos a toda servidumbre. Esta
solución no dio sir, embargo frutos duraderos. Los profesote$ reaccionarios
disc¡:.tÍero;1 previamente la validez de la elección, que fue aprobada sin te·
servas poi eJ Consejo Superior Universitario, Luego obtuvieron el retiro
de algunos rnndidatos de la lista rdormista, deseosos de- facilitar una conci-
liación, y por último, encont:ando cerradas todas las vías legales, solicita·
ron desembozadameme la revisión del e~tatu:o, bajo anenaza. de abandonar
el eje:cicio de sus dtedras. Corresponde a mi kaltad confesar que buena
parte de aquel paso atrás debe adjc1dicarse a los estudiantes, quienes fueron
sorprendidos desorganizados y sín la disciplina icteleetual necesaria para
oponer una campaña ideológica a !os planes reaccionarios.
Hasta 192:3 los esmdlames de Derecho que recibieron la Reforma del 18
movida desde el gobierno, c.."Omo maná del delo, sin que la casi totalidad
sospechara en los primeros díos s;1 valor y sus alcances, esttlban todavía
en la época del aptendizaje, es decir, en la ignorancia y en la ilusión. Du·
rante cinco aíios de ejcrdcio refotmlsrn habían improvisado su conducta por
Impulsos ame~ que por métodos. Lanzados dcmaúado pronto a la acción,
les faltó saber <]ue no sabian, es decir, re11liza::on un esfuerzo disperso e
incoherente, sin contenido ni orientaci6n. Dotadi:;s con arr:1as de influencia.,
cayeron en el titifüar¡smo, Je ~odo que les pareció más expeditivo seguir
la línea de menor rcaistenda, solicitando "entoias para ganor promociones
y eludíendo los ejercidos de perfeccionamiento antes. que cumplír con el
principio reformista que manda estudiar más y mejor. Mientras proyectá,
bamos en las tertulfos remover l,1 corteza del planeta, no habíamos 9bser-
vado que previamente era necesario construir nuestro mundo inter!or. Des-
provistos por tales vicios de fübstanda y de profondk!ad, fue ia nuestra
una revolución incompleta tendida en su fase destructiva, Esto trajo corno
co:;secuenda desv.íos y quchrnntos en la actividad grernhtL La Federadón
Universitaria Argentina, co:1stituida por representaciones de todas las Uui-
versidades del país, desapareció automáticamecte ante e! desconcierto de
las ent!d.ade;; que b componían, y la Federodón Vnívm:itaria de Buenos
Aires, hábil en proclamas sonoras, perdía eficacia por el choque de vagas
controdicciones, a ral punto que :;o obstacte tener en sus manos veinticua-

245
tro votos de consejeros estudiantiles, árbitros de la asamblea para elegir rec-
tor, prefirió rnostrarre neutral, sin pronunciarse tampoco en favor de la
minoría que sostuvo con fort:ma la tesis contraria a las reelecciones en los
cargos dhectlvos, saludable conquista reformista que ha disuelto para siem-
pre a las tradicionaies camarillas de circulo o de familia.
Felizmente, durante estos episodlos, no se agotó la capacidad de resisten-
cia fortalecida por el aporte de muchos estudia:ites en un comienzo adictos
a los: profesores. que tuvieron la dignidad moral de confesarse engañados,
y obkvimos por lo menos que el estatuto fuera modificado únkamente en
algunas líneas, sin lesionar las libertades primarias consagradas en el texto
de 1918. Salvo alguoos retoques de formula, la única mudanza notable se
refiere al régimen de los .consejos cuyos componentes se distribuyen asL
una asamblea de titulares y suplentes e:ige diez consejeros, entre los cuales
por lo menos ocho deben ser profesores titulares; los cuatro restantes son
designados por los esmdiimres direcwmente, quienes participan también en
1os comicios para designar decano y delegados a] Consejo Superior Univer~
sitario, ron igual número de electores que los otros estJtdos; o lo ,pe es lo
mismo, con un tercio de electores.
Ei Podet Ejecutivo, al sandonar estas reformas, respetó la autoMmía de
la Unívenkfad, para dictar sus propios estatt.::ros, provocando con ello la
renuncia del Ministerio de Insttucción Públíca, y una declaración de los pro-
fesores reaccionarios de la Facultad de Derecho, guie!leS manifestaron que
si no lograban éxito en las elecciones, renunciarían sus citedras, roru:ci6n
de cierto corte sindical que les resulró beneficiosa, pero que reveló también
la finalidad del movimiento provocado a todas luces para obtener el gobierno
de la facultad que habían perdido con la clecdón de un decano reformista.
La contrarreforma de1 23 inicia un momento nuevú en fa marcha de la
Univenidad de Buenos Aires; una erapa que a pesar de las restricciones im~
puest/l:s. a la :intervendón estudiantil, yo llamaría orgánica, consciente y cons-
tructiva, AlecCiótiados por íantos contrastes, los es:udiantes se han sometido
a una disciplina ideológica, trá.Zando programas que postulan, no ya la <::ues·
tlón social solamente, sino también un ascenso en el nivel de la enseñanza,
completando así la dob!e fórmula ma1riz de la Reform;1; exc1austraci6n y
dcsprofeJion4-lización de la cultura.
He de tratar estos asuntos a medida que examine una cuestión que tam-
bién fue re-querida por los comp,i.ñeros uruguayos: me refiero a la forma
como los consejeros estudhmtik:s con representación directa y diferenciada
trabajan dentro de1 actual sistema,
( El conferenciante explica en este punto, el criterio reformista con que
d sector estudiantil en Ja Facultad de Derecho de Buenos Aires encaró prác-
~icamente los problemas reíerectes á la organización de los consejos, a las
condiciones que deben llenar los <leemos y consejeros, a la actividad de los
rep::esentantes esruJiantHes, etc.)

246
Sin que importe unn jactancia, cuadra declarar que el antagonismo mo-
vido por la re?resentadón estudiantil, ha producido m(i.ltiples ventajas re-
gimadas entre les progresos de todo orden que, seg-illl el propio Rector,
acusan los centros argentinos de altos estlldios. Mientras los consejeroo
profesores llevan la fonci6n como una catgu, curándose principalmente de
los intereses electorales o particulares del g~upo, nosotros ofrecemos el con-
traste de todas las minorías activas, laboriosas y criticistas que dicen Jo
que piensan y hocen lo que dicen. Definidos por un programa, hemos en-
focado todos los asur:tos dentro de las bases aceptadas, conforme con nuestro
concepto de la representad6n hndonal, y consultando siempre a los ~tu·
diantes que por ser nuestros electores, có:aboran con nosotros en la prepara-
ción de las iniciativas v de los debates. Es así cor.10 hemos estádo atentos
a todas las novedades ·j tomo en d Cofilejo Directivo de la Facultad de
Derecho, no obstante el concepto e:iqruesto por su Decano, de que es una
dependencia del poder administrador, los representantes estudiantiles defen-
dio.os la autonomía electoral y moral universitaria, más indispensable que
la autonomía económica o adminisrrativa, también reclamada; arrancamos
un voto de solidaridad con el maesrro Unamuno y protestamos por !a vío-
lación constitucional que irr.plka el título de Doctor "Ho:wris causa" otor-
gado a Humbcrto de Saboya, en una ceremonia <<mesana, preparada pata
acreditar condecorn;::ones. Y es así tambíén cómo pedimos una cátedra para
AlesS11.ndd en d destierro, y ot~a para Jinénez de Asúa, virturemente expul~
sado de su ¡,ama. En todo momento se ha mamerúdo el carácter de nuestra
representación, defendlendo los intereses espirituales de los e-stndfa.ntes, sin
caer en coqueteos o renu;:c.iam:.cntos, como lo prueba el aumento de los años
de estt:dim y la obligatoriedad de los t:-abajos prácticos. Por nuestra inicia-
tiva se publica la nueva Revista de la Facuhad, cuya :edacción está com·
puesu por urui represemadém equivalente de profesores, egresados y alum-
nos '! se han ofrecido tribunas ;,arn el examen im¡:mrc'.al de toda idea, desde
las menudas cuestiones del derecho privado hasm los problemas de la revo-
lución rusa saludada durante los d:as iniciales por roncas voces que hicieron
estremecer et: la sala capitular las sombras venern:bles de los abuelos. Cabe
recordar de paso como obra sustanti~'ª del período de 1922, durante el cual
rohboramos junto con algunos profesor~ reformistas, c¡_ue el nuevo plan
de estudios en vigencia marca la divcrsifkación sustancial entre los que
sostiener, el pmfesionalfamo exclusivo y los que consideramos que la Uni-
versidad no puede desatender las inquietudes contemporáneas. Compren~
diendo que el instituto estaba al r.:uu-gen de su atmósfetá social, sacamos de
un rango subaltetno a las materias de derecho público contra la opinión del
grupo de juristas que yo llamaría glosadores detenidos en el fetkhismo del
C6digo Napoleón y fie!es al derecho romano, quienes parecen ignorar que
los Códigos del ir:tetés individual se corrigen cada día con leyes fragmerita·
rias de orden colectivo que p::eparan las bases de una nueva estructura
jurídica,

247
Y a dije ar::tes que la Reforma esta01eci6 méto<los ¿e enseñanza prefe-
rentemente práttkos, métodos indispensables en un medto donde la única
forma de docencia era el sistema teórico y verbal, q·..ie suml:'.istra siempre
fo ciencia hecha y sólo ,ale como información para el examen. En las cáte-
d::as del pasado se enseñaban palabras y nociones a;,riorísticas; nosotros
queremos l!egar a un método de experier:da, Para eso se han creado orga·
nismos cuyo funcionamie::to va ajustándose poco a poco con las observa"
cio::es de cac!a día. Corresponden a nuestr.;:i iniciativa: :os semiru.rios, el
instituto de práctica forense y los Centros de Estudios. El semir:ario fue
conociCo antes en un ensayo minúsculo y abandonado. Desde 1922 existe
una ordenanza qt:e reglamenta los trabajos de investigación intensiva y me:~
rodológka, cuyo ciesar:ollo deben seguir ob:igatoriamente los al,:.tnnos para
obtener el :ít:.110 ptofcsionaL En e: semicatio, un ptufesor trabaja con unos
pocos alumnos y enseña s invC$tlgar determinadas tópicos, debiendo cada
asistente presentar un estudio espe.;i:al acompañado de fas fichas cor::espon•
dientes sobre su fabor bibliográfica. Nosotros tenemos mucha fe en los resul.
tados éc esta inldativa. Ya se han ¿reparado er: !os cursos vigentes proyec-
tos de leyes y temas es.pedales solicitados pot las comisiones del Congreso.
Estos curses se han aplicado ígualmente a todas las asignaturas del ciclo
doctoral, creado paralelamente ~ los estuciios ptofesionales, con el propósito
de canalizar vocacior:es y preparar a los foruros profeso::es, correspondiendo
dcdr q11e por moción nuestra son acimitidos en los est..idios superíores, sin
ningún requisito, los abogados con título expeódo por universidades del
e,¡;tr.,cjero.
También se debe a un proyecto cst~diantil la creación del Instituto de
enseñanza práctica, llamado hasta hace po;;:o "Con»ultorio Jurídico" que la
facultad tiene instalado en el local del R1lad.o de los Tribunales. La arde·
nanza impóné la concurtenda regular éel alumnc, qi.:ien debe presentar
monogr:.fü,s qi.;e resuman el conocimiento personal de los casos ofrcci<los.
Los aspirantes bajo la direcdón de técnicos calificados, atienden las con-
su:~1s verbales y escritas que: les formula el p:íblico y manejan un repe:.r-
torio (;or: mntetlal derivado de piezas y resoluciones tanto judiciales como
administrntivas. Esta \'erdade.ra clínica j,uídica t:'ata de corregir la exclusi-
vidad teórica y de establecer métodos objetivos c>Jyns resultados permiten
asegurar que finalreente se ha encontrado un procedimiento para que los
estudiantes frecuenten un curso metodológico de práctica forense, al propi-o
tiempo que :a Facu!tad presta se:vkios gratuitos de indispensable utilidad
soc:al, que h-a:1 de prolongarse instalando oficinas en los barrios obreros,
donde resulta más necesaria su coL1borad6n.
Debo recordar finalmen:e a los "Centros de estudios" que ofrecen ancho
campo para la especialización vocacional, no s6lo de los egresados o inscritos
en la Facultad, sino también de cuantos se interesan por deter:ninados ptO-·
blemas Ce orden jurídico o $0Cfal. Los uabajos realizados conjugan el es-
f-~-.erzo de c;.nienes tienen inclinadones panicularC$ por el asunto y se prepa·

248
ran colectivamente en sesiones públicas. El Centro de Estudios Penales,
entre otros, publica una excelente revista, ha hecho el censo carcelario de la
República y posee un archivo completo de las sentencias que van formando
la jurisprudencia del nuevo Código Penal.
Esta tendencia hacia la enseñanza objetiva, hacia el diáolgo y la colabo-
ración en núcleos íntimos, permite esperar que no tardará en modificarse
el régimen de promociones, eliminando las pruebas orales que constituyen
entre nosotros simples contingencias aleatorias inaceptables para medir
suficiencias o capacidades. Si la vieja Universidad de tipo tutoral fue casa
de exámenes, la nueva debe ser taller de investigación científica '/ foco de
ideales excitantes, donde el maestro que señala, conduce, discute, enseña a
resolver, a pensar, a producir por cuenta propia, debe ponernos en contacto
con un horizonte de verdades cada vez más dilatado. El desplazamiento ya
comentado de numerosos profesores, nos hizo intervenir en la formación
de ternas y en la designación de suplentes, fijando al efecto un concepto de
las condiciones que requiere el cargo magistral. Entendiendo que la cátedra
no es un ascenso como en la carrera administrativa y que la antigüedad es
un título independiente de méritos propios, votamos siempre por los can-
didatos de mayor dignidad científica, que habiéndose especializado en una
materia, viven también atentos a las solicitaciones de la época. Nuestra crí-
tica ha sido empero inútil, pues en recientes sesiones del Consejo, los dos
tercios de la mayoría han nombrado un conjunto de profesores destinados
a servir intereses electorales antes que a dar cosechas útiles en la enseñanza.
La Reforma implantó igualmente la docencia libre, es decir, un régimen
que permitirá colocar en torno de cada cátedra oficial tres o cuatro estu-
diosos aguijados por la competencia, quienes irán mejorando poco a poco
los recursos pedagógicos y ablandando la preceptiva egocentrista del titular,
lo que ímplka asimísmo tanto una mayor aptitud enseñante, largamente
madurada, como el juego de las ideas que permite escuchar distintas voces
y conocer hombres de opuesto itinerario mental, pero cabe declarar que los
profesores titulares, afiliados al supuesto de que la cátedra es propiedad
excluyente, han obstaculizado en toda forma las tentativas de ensayar estos
nuevos aspectos docentes que sin duda van a corregir la actual orientación
de la enseñanza, entregada a examinar en forma fragmentaria artículos de
código, sin vistas a los principios generales y a las nuevas exigencias del
derecho no escrito.
No obstante estos correctivos en los métodos y la mordedura incisiva de
la crítica estudiantil, la Facultad sigue administrando una enseñanza pro-
fesional preferentemente jurídico-positiva que habilita para el ejercicio de
un privilegio económico y atiende al prestigio supersticioso de la carrera
pública. Nosotros sostenemos que la Universidad debe superar al profesio-
nalismo unilateral y agnóstico, ofreciendo además de los conocimientos que
habilitan para la granjería y el lucro, un orden de estudios desinteresados,
más amplios, de carácter más humano, más vital, que contribuyan al desa-

249
rrollo integril de fa personalidad. Es cierto que paret:e difkil fundar una
cultura, potque nos falta reposo, calo::, estítni..:.lo, paciencia para las activi·
dides silenciosas, pero también lo es que 1a multlplicidad y variedad de la
,.,:da en torno, ha dc:,pcttado uM sed de tottúdad que tedama !rt des.pro-
fes~onalización de la enseñanza y la formación de u;;. género de cultura diri-
gida ante todo a perseguir por trayectori:'ls iciealistas, el desplazamiento del
positivismo ;;gcni2ante. Ent::evemos también la urgencia de que la solicia•
r.idad y el altruismo sean vbudes cardinales que regulen nuestras normas
de conducta, y confian:os en que un día u otro una sensibilidad hecha a la
emoción del paisaje r:ativo,. individualice r-n:..estra estétka txX:ulfar da::do
est::o y fisonomfo propia a! a~te americano, Pero además de este anhelo de
perfectibilidad íntima, queremos acercarnos por el espfritu y por el corazón,
ptí:r.i.ernmente a los pueblos cont:nentales, movidos por idénticos arranques
de me;oras, y después, a todos los hombres del mundo que como nosotros
luchan _por el advenimiemo de la humanidad reconciliada.

III
Junto a este problema interno de la Facultad, surge otro de mayor signi-
ficación y enlace; el externo; h; :"unción que le corresponde desempeñar
dentro de la atmésfeta social do~de vive, Hay que exdaustrar lá cultura,
es decir, hay que abrir las puertas erunohecidas de los viejos institutos para
que er.tren en las aulas, junto con :a lt:2 v el aire, las ideas sustanciales de
la multitud. Bien decía Lavisse, señores: que ning,...:.na ck:sigualda<l parece
más inJ:.1s:a que e[ monopolio de los medios de cultura por una mlnorfa
privilegiada. Oil;los dedt con frecue:'.cia -agregaba- que todos s0mos
iguales y que no hay diferencia ent:e los hombres, Es una verdad aparente
peor qi1e la me~ti:i:a misma. Honradamente debemos confesar que a lil.S
desigualdades de fortuna, corresponcien indignas diferencias de cultura. La
mayor parte de nosotros, los univen;i.tarios, hemos escapado por azares de
nacimiento, a las priva.dones de una eristencia dura y crueL Noso:ros que
tenemos asegurado el p1m de cada día, so:nos los ?rivilegiados de una delnó·
erada que proclam;.1 todas las ígualdaCes de derecho, permitiendo sin em-
bargo, prácticamente, que muchas inteligencias se pierdan en la ignorancia~
porque los instrumentos de cultuta sólo e&tán al .ale.anee de los rices y de
los poderosos. Juzgamos por lo tanto imprescindible que la Universidad.
donde unos pocos beneEcfan los conocimientos acumulados por e! esberzo
lento de los siglos, inície 1a docencia social, para devolver al pueblo siquiera
sea una porción del patrimonio esplrimal de h especie. Países de aluvión
migratorio como los r.uesuos, formados en buena parte por aspirantes a
rr.illonaríos y oprimidos por la codicia del capital extranjero, no pueden
seguir en sus transformado:.e$ procedímier.t0$ catastróficos. Si aspi;amos
a éarle ,fütinu orientación y si tenemos brí~ revolucio:iarios, no podemos
olvidar que las únicas rcv-0ludor:es estables son aquellas que educan. Un

250
ideal nuevo ne<:esita eliminar ideas viejas. Por eso los consejeros estudian-
tiles de la Fac:úad de Derecho nos hemos opuesto a la extensión universÍ·
taria ofidal, que en cierto modo es ca:idad o filantropía, y que práctica-
mente lleva e1 derrotismo y la confusión a las organizaciones obreras,
Nosotros creemos con el manifiesto del 48, que la emandpaci6n de los
trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos y para facilitarla
presentar.tos un proyecto, larga:neme discutido y aún no resuelto, estable-
ciendo !a docencia sodal, exch.:sivamente para los rneJ.ios obre1~ organizados.
Co:tsidetamos necesario -distríbuir dos tipos de enseñanza: uno común, inte-
gral, y primario, que administre cuantitativamente a la masa trabajadora,
desde las primeras letras, desde el silabario, hasta un mínimum de conoci-
mJentos útiles para las necesidades urgentes e inmeti.iatas del proletariado;
y otro particular, intensivo y espedfico, destbado a prep:1rar dirigentes,
propagandistas, :écnkm, con...~jeros, que atenderán los intereses proletarios,
a medida que lo exijan nuevos sistemas económko-sodales o nuevas formas
de gobierno.
fü menester además llevar la enseñanza a la usin., 1 al sindicato, al arra,
Dal, a los sitios donde los trabajadores se reúnen para el esfuerzo diario o
pata la acción corporativa. La cátedra debe reroger el material humano
que falta a los conocimientos acat!.Wkos, demasiado ajenos a las nooesida-
des de la existencia. Entonces serán de verse sorpresas tan extraordinadas
tomo las que recibieron muchos compañeros de la Extensión Ur:iversitarfa
que organicé en 1920, quienes al descubri: bajo la blusa azitl hombres coro-
premi-vos, ilustr.ados y curiosos, comeruaron a reconocer que el derecho está
en el dolor, en las pasiones, en la miseria, en las necesidades económicas,
q_ue despoés de haber provocado !a g,_;.erra, continúan siendo los factores
lnsur:ecríonüles más ené:gicos de la paz.
Consideramos también indispensable entregar la cátedra a los trabaja-
dores, alejados de la Unívendd.ad por absurdos prejuicios de clase1 que se
evidenciaron en diversas tesoluciones de nuestro Consejo Directivo, El pro-
yecto procura establecer u:-,a interdependencia efe,;:tivA e incorpontr a las
enseñaruas la colaboración del obrero, que trae sugestiones útiles y el sen·
tido de realidad de los fenómenos sociales, madurado en la vlda misma.
Por último, es tanta la importancia que atrib~mos a este arercamiento,
que hemos prop:.:esto la obligatoriedad de la Extensión Universitaria,
Obligatoria para el profesor, q1,1e saldrá un poco del claustro y del foro,
para ver ée cerca el movimiento social, y obligatotla, con lnfinítns proye<:·
dones p.ara los estudiar.res, de mod.o que los alumnos de la casa, por gra-
dwles inichnivas., de otlgen reforrnísta, hacen práctica forense en la clínica
jurídica, se especializan en los centros de estudios, investigan en los semi-
narios y por vía de la extensió:1 1miversitarla, conocerán los grandes pro-
blemas colectivos, en intercambio con los trabaíadotes, ante quienes divul·
guán sin retóríca lo que hayan a;irer.dido en las aulas y en los libros.

251
Posiblemente muchos de vosotros se preguntarán a esta a!:,ura de mi
exposición., adónde enderezan los reformistas argentinos todo es~e vasto
programa cumplido en parte, y que en omi es todavía una actitud negativa.
Nosotros creemos, señores, que cl destino de !a ntleva generación argentina
es servil' a la política de la culmra y a la renovación de las lnstituciones
de nuestro país. Para do cI.:enta con una plataforma ideol6gka que cn-
mleru:a a puntualizar ast:ntos concretos: cuenta :mnb!én con voluntad crea~
dora y con un punto de coi::dder.da entre obreros y estudiantes, que ya
han librado unidos algt.:nas jornadas fecundas anunciadoras de 1a alianza
entre !os trabajadores intelectuales y manuales. C1.:enta también con un
cuerpo de leyes arcaicas cuyo saneamiento urge promover, siguiendo un
concepto aniagónko al de los Códigos vigentes, q1.:e mantienen la organi-
zadén patriarcal de la familia y el carácter absoluto de b propiedad indi,
vidual y cuenrn, por sobre todo, con 1a -descomposídón del estado contem-
p01áneo, cot:s.ttuido sobre los fundamentos del canon de Juan Jacobo y de
la metafísica de Mom:e$quieu. Toda la teoría del Estado de modelo seme-
jante, está sujeta a una severa revisión de fondo. Los principios que cd&-
talizaron en la dedaradón de los dere<:hos del hombre y del ciudád.ano; el
dogma de fa sober,;¡ufa, e1 de fos derechos sub'.etivos, el de la perso:.alidad
jurídica del fatado, todo eso y rnucho más, ha cedido ante el análisis crítico,
y anda próxima la hora de modificar y substituir nuestro sistema, gastado
e Inactual, ajeno a las necesidades que es menester constitucionalizar. Esnt
tarea oott"'....s:ponde a la nueva generación. Formaremru; la generación recom-
tructora, destinadi! o preparar una nueva carta básica para la República.
Presentes en el <lislocatniento (l,c: ,m mundo y en la aparición de nuevas
f6rmulas ]urfdiro-soc;ales, que, en un día u otro van a íncorporruse a nL~
tros cuerpos legales, creemos que la constitución vigente no se conforma
con las nuevas rutas de la historia, ni atiende a fas exigencias variadas y
cambiantes de la sociedad política que gobiet!la, y trataremos de enmendarla
haciendo uso de un principio que elia misr;u:1 consagra, pero que nunca foe
tan categórico como en la consütudón francesa de 1793, que dice: ''El
pueblo tiene siempre el derecho de revisar, reformar y cambiar S'.1 const'..·
tuci6n. Una generación :::o puede someter a sus leyes a las ger.eracione~
fo~tm1s".
Entre el desconcierto de las teorías v la multiplicidad confusa de los
ir:tereses, debemos elaborar la fórmula adecuada al medio y a la época y
debemos preparnr asimisrao a los encargados de a?licarb. Cuando llegue
el nomento de convocar a los constituyentes del mañana, habrán de propo-
nerse tres solucíones. Quizás algunos consideren más oportuna una simple
enmienda, suficiente para fortalecer los puntos vulnerables del constitucio-
nalismo liberal, con la adopdón íntegra de su progr;1mJ máximo. Pero la
guerra, que foe el gesto p6s!umo del estado burgués, ha demostrado la
inefícacia de los correctivos cuando se dan largas a los prchlemas sin resol-
verlos, y la co2ciencia pública pide una supeNción del actual régimen, exi-

252
giendo cambios definitivos en la estructura de] Estado, Tal vez los argen.
tinos encontrarán satisfecha esta superación, toma;:do como modelo la cons·
tüución ttan&llccional vot:ada -en Weimar, que ha fijado un sistema político,
económico, ético y cultural a la vez y L'UYOS puntos centrales son: la Hn::i-
tación a '.a ¡:impiedad particular considerándola como detecho y también
co:no deber obl:gatorio en beneficio de los demás y las garantías concedidas
al derecho sindicsl, creando orga;;isrnos técnicos de carácter económico
pata colabo:ar al lado del Reischtag, el antiguo coleg:.ado de linaje ¡x,litico.
¿Acaso esta legisled6n del hec:i-0 sindical nos in&.ca que el individualismo
de anteguerra coruiern:a a reemplazarse por un supues:o colectlvísta que
puede ser la tercera hipótesis que p:antearán nuestros futuros reformadores?
Ya Rousseau, el teorizador del estado abstr>l<'to, seflalaba la gravitación de
las corporaciones sobre la voluntad ?úblka y hoy parece que hslcen por
si'. mismas esa voluntad. En :a observád6n <le es1os fenómenos, hay sug:e&-
~íone& de sobra para c¡ue la gente moza halie excitantes y fermentos, inves-
ti~ndo el problema sindical, le fuerza expansiva de los intereses bornogé-
~o-., fos conjeturas de una nueva teoría. integral del Estado, trazada en
torno de un concepto económico: el productor que supfanta .tl ciudadano,
e; decir, no 1, democracia cu<1ntitativa del núme:o, slno la democracia cuali-
tativa de las funciones, resumida ya en una fórmula pol!tica, "el que no
trabaja no vou".
Yo no sé, señores, si, como deda Enrique Heine, "es una amarga qui-
mera querer introducir demasíado pronto el porvenir en el presente", pero
sí sé que después de aquel gn:po romántico que encendió los foegos de la
Arociadó:: de ivfayo, nunca la juventud ugentina ha tenido como ahora, un
rnomcn:o más propicio para practicar el descontento activo y empeñarse en
gtJnde; realizacior:rs. Una edad agotada y rota, se derrumba arrastrando
m1a de si todo su sistema de ideas y su cuerda semi:ncntal. El $Íglo XlX fue
tfpkamente el siglo del detalle y del pormenor. Ha pecado de espedaHdad,
falto de una visión panorámica de la vi.da, Los caminos intelectuales de
antes camb!a:i de trayei:totia ahora cuando explot-ádores audaces han
.i:bíerto rumbús más derechos h.acia la verdad y la belleza. El UrJveno sin
lí:nites de Newton y de Leib:i:iz no es ya el de Elstein, relativo y finito.
Sobre ese Ur:.íverso, retocado y removido, los hombres ya no se emocionan
de la misma manera, ni s.:o sujetan á parejas notmas de conducta. Antaño,
la fanlasfo volaba hacia tecles fos inbitos. Hogaño, el n:undo se ha com~
primido y el hum:mis:no que vuelve, las grandes sfntes!S, la euritmia, la
proporción helénica. están reduder.do a justo continente la fuga vana de
la ímaginadón. Dentro e.eesa cultura diferenciada que dará categorl'.a a
nuestro tiempo, América, cuyo destino cierto es mantc.-:er la continuidad
fecunda de 1a dvi1izadón, está en trance ¿e alumbramie:Ho, Si c1 mundo
es plást:co, como ha dicho Wells, y _pued~:: fijarse los contornos del próximo
futuro, debemos "americanizar" nuern:o continente, es dedr, dMle fisono·
mía original, distima a la de Europa, donde rú d sermón de fa montaña,

25J
ni 10$ planes de imperio universal, ni el internacionalismo económico han
podido poner tregua a la lucha fratricida que d:ívide a las naciones.
A la nueva generación de Arnérk2 La::ina le corresponde modelar esa
fisonomía. Ella debe poblar el desierto con hombres de ideas. Ella debe
formar una conciencia jurídíca, que iguale al débil con el fuerte, Ella éebe
darle a fa ra;,,a un alma sonora, donde vibren los ecos de todo dolor ajeno.
Ella debe crear una dirección tal en los poderes espirituales qoe, por escon-
dida ronexíón solidarla, todos sepamos que allí donde un sabio ea<:ruta, un
maestro enseña, está trabajando por cndma de todas las patrias, un set·
vidor del género humano, La íuventud atgentina siente ya la ernoci6n del
momentn creador y quiere ser digna de tan altas responsabiUdades, y por~
que sabe que entre vosotros también se agitan inq:iietudes coincidentes y
tejen Husiones, soñadores sin ímpadencia, he venido representándola a esa
tierra de los uruguayos hospitalarios que habiendo dictado leyes íustas y
humanas, trabajan y prosperan, cantan y contemplan, a orillas del mar
vjoleta y junto al cerro epónimo, donde u:, día entre los tiempos, cuando
sea Acrópolis de la co:1eordia amerklma, se ha de levantar una imagen de
1a diosa de los ojos daros, que ya habló por el verbo helénico de Rodó; y
ha venido, compañeros del Uruguay, para unir a vuestros materiales algu-
nas piezas recogidas durante el esfuerzo largo, con la secreta anl:nadora
esperanza de que así como ktinos fre~te a los mármo!es desordenados en
Ia cantet'l'I elemental concibió las líneas ::i:rmoniosas del Pru:ten6n, también
frente a esos materiales dispersos el pensamiento joven de América, conju-
gado en un misrr.o gesto arquitecto, hará surgir la dudad futura, poblad.a
de energías ere-adoras y de ideales genetosos.

254
Ar.TENOR ORREGO
¿CUAL ES LA C1JLTURA QUE CREARA AMERICA?'

Dus EN un -artículo que pubhcó Amauta que uno de los factores que cara;;.
terlzaban a la cultura occidental era su sentido, su instinto, su vida civil,
Así es en efecto. En las culturas orientales la vida civil casi no existe por.
que circcen ¿e se::itidc histórico, d.e con':!nuidad .cronológica. La vida anti-
gua se desattolla en el presente sin rettóspccción al pasado ni proyecro al
porvenir.
América hereclá este sentido europeo de 1n vida civil y lo agudiza hasta el
grado UlSXimo. Lo hace hasu tal punto que se convierte en una de las fuer,
zns directrices de su cultura, como lo fue en Europa.
Pero llega un momento en qne la cultura occidental se especializa, cuando
alcanza el ápice de su potencia uníve:sal. La espez-la!idad entonces mata -a la
d.vilidad. Hasra el siglo XVIII el humanismo, el encidopedismo renacentista
i:npidieron que meéiarn este 5ig:m de muerte. El europeo va perdiendo po-
ro ¡i poco su conciencia h:St6r:Ca, la orientación étnica de su destino. La
ciencia se industrializa y se hace c!encl.1 aplicada. La confección de una ca-
beza de alfiler o In fabricad6n de ·.m simple resorte de lill\quinaria, pongamos
por caso, ocu~n toda la atención y tú® la actividad inteligente del obrero,
del ind:..:s}ria.1 o del científico. Se pierde la visión panorámica de las cosas en
medt-0 de la particularidad y del detalle. El técnico devora al ciudad.ano. La
polltka misma se profesiónaliza y se tebt1.ja. El poeta no es más qué poeta, ei
químico no e5 más que químico, el comerciante no es más que comercian-
te y todos dejan de ser hombres dviles. La ciudadanía se torna parasitaria
y se reduce a uni. casta profesíoM.l: la de los pol1:kos de oficio. El técnico y
el especialista detestan a la política, neutra, vaca, reedrosa, miope, sin gran.
des alien~os C"dturales. Llegan entonces la poesía pura, la filorofía pura, fa his-

l El pm.m¡o Antenot Ot.-ego (1892-1%0), aportó e la RefoCTJ.a U:tlw™tarit1 Nt


ronsideraciont'.S de cnst.yista orient;;do a. buseru:le resp,.re!iUS estéticas a la real.id.id Latino,.
mn,dcana. Este trabajo es de 1928.

255
toria pura y hasta la química pura. De este tn::xfo poesfa, füosnffa, historia
y qufmíca se impotabilizan para la vida to~L El europeo se toma impoten-
te para los granees panoramas p(llltioos. La política, la ciencia, el arte_, la in-
dustria se especializan, Apenas se elevan ai¡;unss wmbres lumínosas: Ro-
main Rolland, Unamuno, Einstein. 'Todos los dem:is son especialistas, hasta
los políticos. Este horr:bre especializado llega hast.a es?E:Cializar el despotis.-rlo
y crea las especialidades ée Mc.ssolini y Primo de Rivera.
Atr.érica recoge o va recogiendo el instínto, el sentido de la civllidad. (No
h.ay que olvidar que Estados Unido:¡., cl país por excelencia de la técnica, de
fa especialidad y de la ciencia aplicaJa, no es enteramente América sino una
Europa trasplanrad.a, superngudizada, elevada a la máxima potencia). Este
sentido de la dvUidad preside toda fa vida n;:ieva de Améríca, Las últimas
generaciones son _generaciones civiles que están o:eando la civilidad ameri-
cana. El europeo ha dejado de ser un hombre civl!. De otro modo, después
de veinte siglos de experiencia política, .no habti'.u caído en la dictadura y en
la peor de las dictaduras: en la d:ctadurn del analfabetismo y en el despo-
óroo bufe de opereta.
Pata cerrar el cuadro, los intelectuales, habiendo perdido su civilidad, son
los mejor resignados a la violencia y a la tiranía. Re.::otdet:ms las palabras y
el espíritu de las palabras qoe dirigió Ortega y Gasset a un "estudiante de
filosofía en la Argentina". Es un llama.mi en.o mesurado a la discipli,a de la
juventud, al dohlestkamíento académico del estudiante. Crear una pa.tria,
bcet intensa vl6a dvll, e$ pata el int-electual e-.:ropeo de hoy, incalificable.
indisciplina. Por no faltar a la disciplina la mayor parte de intelectuales esw
pañoles son actualmente emba;adores, guardasellos y cancilleres de Primo de
Rivera.
Y esta extirpadén o debilitamiemo de. la vida civil es un signo <le muerte
para las culturas y para fas razas. No es la ptitneta lección que la historia nos
da en este sent'.do. Así como su vigo:Iudón y vitalizamicnto nos revelan
qite un nuevo elemento y una nueva posibilidad palingenéska surgen e:::i -el
vasto devenll' hu1'la.'.lo. Y es preciso volver otra vez hada la Reforma Uni-
versirntia de Córdoba, cuya trascendencia histórica apenas es sospechada
po: algunos pensadores ameriamos. Lo de menos en el movimiento han
sido sus propósitos ínmediaros, la expresión cercana de sus fines. Su fuer-
za reside principalmente no en su realización ni en su motivación reformis-
ta sbo en su proyección, en su ..ei1ddo, que diría Keyserling. El movimien-
to de Córdoba hay que estudiarlo como im?Ulso instintivo y vital y no como
la e:-rpres:6n de una realid.1d da-da y conclusa. Estamos a..-ite un hexho que se
resiste a roda racionalización sistemática, porque en su seno 5é encierra to-
do el mlhterío, fa proíur.didad y la riq;,ieza del porvenir, Uno de aquellos: he-
chos que pot su volumen vital y por su significado son su_perlores a lo inte:i-

256
gccda y a la previsión humanas y ei1 que los hombres son meros .;crores o
instrumentos del multlfacétiro drnlllil que empieza a tealizarse,
Y el movimiento ée Wrdoba, ,:qué es en su esencia última sino un movi-
miento civil de las nuevas. ger:ernciones ameriai'1as par.'! crear una u.huta,
un movimiento de la nueva An;érica hacia la civilidad? Porque la dudad de
Córdoba no fue sino la ubicación fortu:'.ta de un imr1jso vital que estaba p~g-
nando y madurándose en todo el continente. Prueba de ello es su fulminan-
te :epe.tcusi6:l y contaminación ecuménicas.

257
CARLOS QUI]ANO
LA REFORMA UNIVER.SITARlA'

¡
¿QUÉ E$ cm de la Reforma Universitaria sobre la cual nuestra genertldón
hace más de diez años viene hablando?
Para contestar a esta pregunta no vamos a recurrir a citas de autores,
En lo t3osible evitaremos también fa cita de disposiciones legales, que son tan•
tas cotno los autores.
Vamos a ponernos frente a la Universidad octual, a observ-ar sus carac-
terísticas, a señalar sus defectos. A medida que indiquemos aquéllas y éstos,
se irá precisando el contenido de la Reforma Universitaria sobre la cual, por
supuesto, nada o muy poco de m1evo podemos decir.
Para definir más nuestra ¡;iosidóu agregaremos que, dado que s6lo cono-
cemos sufide11temente L. organiiadón de la Facultad de Derecho, nuestras
obsetv!lciones se referirán principalmente a ésta. Es posible, no obstante,
que esas observaciones sean de aplicación a los demás institutos uníver·
sirnrios.

¿Qué caraclerístkas presenta la Univei:si.dad actual? Su característica


esencial es ésra; La Universidad hace abogados, médicos, ingenieros, etc.
Nada más, Es -según la archiconocida frase- una "fábrica de profeslO·
na:es", El Estado garant.i2a a !a sociedad que el señor A. puede curar enfer-
mos; que el señor B, ha llenad.:, satlsfactoriamente los requisitos exigidos pa-
ra defender pleitos; que el señor C. ha estudiado para construir puentes. De
esta ptimeta caractedstka se deriva otra: puesto que la Universidad tiene
como fonción única hacer profesionales, es una lJniversidad cerrada, de
casta, alejada del tlUebh

1 Carlos Qd.jario (1900) lidctó !As luchas estudiantiles en cl Uruguay y Ol'gt1niz6 !a


solidaridad latinoamericatii!: desde Patk Estos ('()fil:Cl:ltnfÍOS fueron publkados en El PaiJ,
de Montevideo en junio, ¡ulio y agosto de 1928.

2.59
Pór !a misma taz6n es un instituto sin relación directa --v ésta es la últi-
r.1a caracterfatica que señalamos- con la realidad nacional:
Exs1minaremos ahora cada uno de estos c1racteres.
1. Universidad profesionalista. Es el rasgo esencial de nuestra enseñanza,
y es, por consiguiente, aquel que la Reforma combate más.
Sin dud1 que la sociedad necesita profesionales y que el Estado tiene el
deber de contralorear la preparación y fa acdón de éstos, Nunca, pues, la
Univetsidad podrá dejat de te-ner escuelas de íormad6n profesional. Pero
¿cumple el instituto uníversitarió su misión reduciéndola a esa tarea?
No. La Universidad debe ser además un gran .centro de cultura, un gtan
centro de investígad6n cie::it.ífka ap:ofosiona!, si se nos permite el término.
Esta obligación es mayor en Amética donde no hay, fo era de las Un.iver-
sidades, ningé.n otto foco de cult:na. El fracmo 1 fa decadencia de la Univer-
sidad entre nosotros, es el fracaso u la decadenda de mdn la cultura del país.
Es ?tedso tener esto bien presente para asignarle al problema la importan"
da que merece.
Pr:.mer vicio, o defecto, pues, de nuestra Universoidad: realiza::-- su fondón
a medias,
Pero, ¿esa fondón qt:.e cu:r;-:ple, la cumple bien? Si se observa nuestra
Universidad actual, se encuentra: que siendo su finalidad exclusivamente
prcfeslona'.ista, su ensefüi:nza es híbrida, me?,cla confusa de disciplinas cul-
turales y de materias p:::ácticas. Ahora bien, a una finalidad profesionalista
debería corre:.pondct una enseñanza de aplicación profesioOill, esencialmente
práctica.
La n\lestra no i-o es, sin embargo. Esa confusión de materias vagamente
llamadas desinteresadas, ccn las que guardan estrecha relación con el "ofi-
cio", impide que éste se aprcn¿a bien. Es difícil que un esrudiante, por ex-
cdente que sea, si ha :educido su "práctica" a la que otorga la Univetsidad,
sepa al té.t1::1lno <le su carrera, por ejem;,lo_, concluir un pleito.
Y ;1ótese bien que ese hibridismo que conspira contra la efkada de la edu-
radón profesional, a nada conduce desde el punt<' de vU>ta cultural. La fun-
ció.:1 cultms! no puede reducírse a 1a enseñanza de dos o tres materias sin
relación inmedíata con la carrera.
La Universi2ad, consciente de no cumplir cabalmeme su mislón, ha que·
rido realizar dos finalidades en una sola enseñanza. En lugar de diferenciar ha
con:undiCo. El resdtado es doblemente perjadicial. De todo esto se deduce el
segundo v.ido o defecto de m:estra casa de esv..idios; la función que desemw
peña, no la desempeña bien.

En el plano de 1-as realizaciones ¿a qué nos Lxmducen las observaciones


expuestas? A la Universidad le hemos asignado dos funciones. Decí:nos
ahora que cada: una de esas dos fondones exíg:en métodos y planes totalmente
distintos.

260
Por un lado la Universidad preparará a los que quieran ejercer ctia profe.
s:ón y a éstos- les dará una enseñanza e:-encialmente práctica y les exigirá el
conocimiento de $U "oficio''; por otro, dentro de la mayor libertad posible
se ronvertírá en un ce:1t:o de ínvestígadón científica A los que sigan este
can:iM no les pedirá d conocimiento ;,ráct:co de su "ofkio", peto sí ei co-
nocimiento de los métodos de iovest;gadón, h :realización personal de inves-
tigaciones, etc.

II
Dos características más, hemos dicho, presenti1 nuestta Universidad ac·
tuaL Es :.na Universidad de casta y es una Universídad sín contacto con
la re;ilidad nadonal.
2. Universidad de cfJSta, Lo es por su misma finalidad, A :os cursos de
la U:iiversidad sólo van quienes tienen interés en ob,ener un título. No exis..
ten demro d.c elfo disciplinas libres, de investigación, ni ta¡npoco hay dis·
ciplinas extensivas, a las cuales pued;. llegar todo el mundo.
Atf, para el pueblo, la Universidad no existe. Existe só-!o, --es preciso :re-
calcar!~ para los que estudian una profesión; porq~ ni. au::i: los mismos
egresados que quieren ampli'1r sus oonodmienms puede;¡ :ccurrir a la Casa
de Estudios,
Ni intemi<lad ni extensión, es en realidad la fórmula de nuestra Universi-
dad: ni los cursos de investigación, profu::idos, metodizados; ni los: cursos
de extensión, destir:ados a difundir, en caanto sea posible, ~os conodl!"Úentos
.necesarios a !a formación taI'. imptt'scíndible y urgenté de la cult:.tra nacional
Pues bien, la Reforma ptetende lo contrario. La fórmula de Ja Refonna
debe ser: -··-aunq_ue parezca paradójica- intensidad y extensión.
3. Universidad sin contacto wn la realidad nadrmal. Por ese doble ca-
rácter que acabamos de señalar, la Vmversidad se akja de la ::ealid;id nacio-
nal. Sü enseñanza es fundamentalmente lib~a. Los prob1tmas naciona~
les se crean y resuelven con absoluta prescindencia de la Universidad, Esta
no sólo rnlla su opinión -;o que tal vez pudiera defenderse~ sino que ni
siquiera estudia, en el reducido ambiente de la clase, las cuestiones vjtales
del país.
¿Por qué? Ya ío hemos dicho a:ites.
Para poder phlntear y resolver de una manera cienrífka los problemas
nacionales, es necesarío que los métodos de estudio cambien o por lo menos
se amplíen. Los textos europeos no pueden hablarnos de nuestras cosas.
Es neces.uio especialistas, investigndores, técnicos que los estt.:dien, que
los planteen objetivamente, que b·..:sguen soluciones también obje:ivas. Una
UrJversidad exclusivamente profesional:sta no ¡:;:.,ede hacerlo. Esa Univer-
sidad toma el camino de la mlnlrua resistencia: en este caso, lo que ya vi.ene
preparado desde el extranjero. Cuané.o hay que bnn':r labor personal se de.
tiene. Y así se explica -no es. la primera vez que lo ded.mos- que mien~

261
nas se estudia el asunto td o el asunto cual que está en cl texto europeo,
porque, por supuesto, en Europa ese problema interesa vivaraente, no se
estudian los problemas propios Cel pa(s o de nueso:o continente.
Más aún, y esto tiene mayor gravedad. Del estadio de esos problemas
extraños no suele sacarse la enseñanza qi;e nos sería más útil: deducir la
aplícación concreta que fas sobciones obtenidas y las dificukades salvadas
pueden tener en nuestro medio,
El wnoci.miento general de los problemas mundiales lo Juigarnos im-
prescindlb1e y no seremos nosotros -por ciertlr-·· quicaes lo combatite·
r.10s; pero entendemos que ese conocimí.e~to debe b-..:.scarse con los ojos
puestos como término de compáración, como materia de apllcación, en la
realidad nacional; pox,:;,ue si no ¿de qué sirve?

Por su c2rencia de finalidad cientifíca, la Universidad vive desconecta~


da con la realidad nacional. Lo está también por su hermetismo de casta,
No estudia ni::gó.o problema nacional a fondo; no es capaz tampoco de
ilustrar a [as grandes masas sobre esos problemas.
Se dirá que la Universidad no puede intervenir en discusiones que SQn
pauimonio de los páttidos políticos, a riesgo de ver diiminuida su autori-
dad, com:;.romeáda su función. Claro. Cuando hablamos de problemas na-
dor.ales no nos rciedmos, por cierto, a aquéllos que la política ileva y trae.
Jlero d(gasenos en et1mbio, ¿no sería necesatlo que lá Facultad de Arquitec-
tura hiciern oír su vez sobre el probletru.1 de la i..;rbanizadón de Montevideo?
¿No sería útil que la Facultad de Ingeclerfa trazara un plan general de via-
lidad del país.? ¿No c-cnvendrfa que la Facultad de Derecho o la de Ciencias
Económicas a crearse, tuvieran un Instituto de Investigaciones, como en
}úrva::d o como en Londres, ¡x;ta establecer de una manera preclsa las
foetzas productoras dd país, su desarraUo, etc.?
Y dígasenos todavfa, ¿no sería de desear que sobre todas esas cuestio-
nes que a tít'..llo de ejemplo hemos citado y sobre mu,:has ottas más, se•
mtjantes, la L'nivetsídad ilustrara a las grandes masas, abriendo cursos
públicos como en las Unive:sid.ades europeas qt.:e hemos conocido, man-
teniendo, sin esperar a que fa iniciativa venga de afoera, una organización
de conforeccias, etc.?
Intensidad, extensión, rea!ismo, ¿no podría se: ésta Li. fórmula de Ja
Reforma?

Hemos hablado tlltsta aquí de la Reforma en fa orientación de los estu·


dios. Pero ¿acaso esta refo1ma básica, sustancial, pt1ede tener cabal rea·
llzad6n, sin que previa o por lo menos paralelamente se haga otra refor-
ma: la del gobierno de la Universidad?

262
Y contestada esta pregunta nos quedará por contestar a otra: ¿es po-
sible hacer la reforma con los medíos de que dispom:mos?
Dedaramos desde ya que a nuestro entender la Refor::na es por de pron•
to una "cuestión de dine-to". P..1cde modificarse la organi:i:adóo <le las au~
rot!dades, modificarse planes y métodos, trazarse nuevas orientadones P.,·
dag6gicas: la nueva máquina que se monte, oomo la vieja, matchatá bien
o mal, seg:ín sean los que la mueva~, según sean los profesores, Y bien,
no habtá n"Jnca cuerpo de profesores competentes, mientms no se pague
!o suficiente para poder imponerle o permitirle, si se quíete, a qulen ense-
ñe, la. obligad6n o posibilidad de dedicarse cou prescindencia de toda otra
actividad al estudio ínteoso y tenaz de una rama de la denci-a,

CO!\TIICIONES PARA LA REFORMA


La Reforma en la orientación de los estudios de que hemos vení.do hablan-
do, supone la exi$hmda de dos (.'Ondkiones:
a} la reorganización del gobierno de la Universidad.
b) la posibilidad de disponer de un presupuesto doble o triple del actual.

La :reorganizad6n del gobierno de la. Universidad creemos qne debe ha-


cerse a su vez sobre dos ¡,tind_pios: autonomía y democratización. No va-
mos a revelar tampoco sobre esto ningt:na verdad; pero es necesario pre-
cisar l!1s cosas.
Entendemos que la Universidad debe ser autónoma, no porque la dis·
posiciones ronstit".1cion11les lo estable2.cnn, sino porque es una necesidad
derivada de su misma naturaleza. Hay que evitar que ella j)adezca las in-
fluencias de la politiquería y de la incompetencia. El día que de los pro-
blemas universicuios se hiciera u:estión electorera, las pocas virtudes que
aún conserva la Universidad actoal se habrían f,>Crd.ldo.
Creemos que sobre esto, todos les que conocen algo los problemas unl·
versitariosJ está!:l de acuerdo.
La dificultad reside en precisar el lítníte de esa autonomía, Anda por
ahí una división tripartita de la autcnomfa: se dice que ésta puede consi•
derarse desde cl punto de vísu ya administrati\'o, ya fi::.andero. ya peda-
gógico, y suele afinnarse que mientr.1s sobre los dos primeros cabe, con
más o menos amplitud, la íntervención del Parb:nemo o del Ejerotívo, la
última, la autonomía pedagógka, debe ser absoluta.
Vamos a examinar de cerca las cosas, sln entrar por ew en detalles
técnicos.
Autono:m[a admillistta~iva. Es decir, .b U1úversidad tendría el derecho
de gobernatse, de nombrar y destituir sus funcionarios, de dictar sus re-
glamentos, cte. Parece no obstante que, si no en todas, por lo menos de

263
las resoluciones más importantes -por los intereses o derechos que afec-
ten---,--. deberá poder recurrirse al POOer Ejecutivo.

Autonomía financiera, Las Universidades francesas administran su pa-


trimonio, que lo componen, además de los recursos que .aportan el Esta-
do y las Municipalidades, las éonacio:.1es -por cierto muy frecuentes--
de los partkulares.
Nada ímpide, sin embargo, a cuestro entender, que otorgando la facul-
tad de libre disposición a la Universidad en mareria financiera, el Estado
se reserve el derecho de contralorear esa gestión.
Queda por ver en qué puede consistir la autonomía pedagógica, Este es
el punto que tenemos por más delicado, porque pot una parte parece set
función privativa de la Universidad señafarle rumbos en c.1anto a la en-
señanza que debe dar, y por otra, es evidente que el Estado no puede de,.
sinteresarse de fo orientación y forma de esa ensñanza.
¿Cómo resolver esta contradio::ión? Tal vez -y dedmos "tal vez" por-
que, aunque hemos pensado en más de una 0Qlsi6n sobre ei punto, no ~.s-
tamos aÚ'.l muy seguros de la solución que ofret:ell'.o~; tal vez reservan•
do p;irtt el Estado el señalamiento de las líneas generales de la enseñanza
y dando a la Universidad la facultad de actuar libremente dentro de CSO$
lineamiet1too,
Nos explicaremos. El Estado, por ejemplo, ter:.-drfa el derecho de e:sta-
b!ecer -y vigilar en CQnsecuenclá- que la Universidad no p~iera em-
banderarse en ninguna tendencia filnsófü:a, religiosa o política. Esto pa.
rece elemental. Tendría el derecho de establecer que para e! otorgamiento
de ciertos diplomas, fuera necesario haber estudiado un número mfoímo
de materias determinadas. También Hjat un número míni:no de profesio-
nes para las cuales la Universidad debería preparar. En F:rancia hay dos
diptornas de Estado y los de Universidad; pero son los pdmeros rolamcn·
te los que habilitan para ejercer una profesión.
En resumen, trataría dc fijarse en la ley, de una maneta taxativa, íos. de-
re<:hos de: Estado.
Esos derechos consrituirfan el límite a la actividad de la Universidad.
Todo fo que aquéllas r.o impidieran, podría realizarse,
No creemos que en estos artfculos pod.a.n:os ex:tendernos sobre e1 punto.
Esta cuestión de la autonomía pedagógica debe ?recisarse con absoluta
claridad, am a riesgo de ser prolijos, en la ley, Hasta dónde es legítima la
intervención del Estado y dónde ésta se convierte en abusiva y perjudicial,
puede ser en mucho cuestión de matices, de apreciaciones no exentas de
sutlleza.
Lo dicho es suficiente, sin embatgo, para mostrar que no puede ronce·
bi:rse la autonomía universitaria, en ninguno de sus aspectos, con carácter
de absoluta. El problema a resolver co:isiste en co.ndliar el interés y el de-
recho del Estado a controlar un instituto que tanta influencia tiene sobre

264
toda la sode6d, con el interés --que no es menos soda!, por cierto- de
que la Universidad sea regida por quienes tengan capacidad y no sufra la
influencia de;,rlmente de ta politiquería,

COMPOSICION DE LA UN!VERSIDAD
Retomemos el hílo de nuestra. exposición. Hemos dicho que la reforma de
la organización cnive.r:si:aria debería asentarse sobre dóS prindpfos: auw..
nomía y democracia.
Explicamos el primero. Nos queda por ver en qué consiste el segundo.
El gobierno del claustro por d claustro mismo, es ya un lugar cor.1ón del
movimi.e:uo reformista.
Ahora bien; el claustro está formado pot los profesores y los estudian-
tes. Democracia dentro de la Universidad equivale, pues, a entregar la di~
rección de ésta a los profesores y los estudiantes,

Varias cuestiones se plantean. l:na de ellas ésta: no solamente -se dí~


ce- forman la Universidad los profesores y lO$ estudiantes, Están tam-
bién los egresados, que hay interés en mantener vinculados a la Casa de
Estudios. La cotr.poskión uctunl de los consejos de Facubul, responde a
esta concepción de la existencia de tres ft::erzas, aunque da a dos de ellas
-,-los egresados y los profesores---- una mayoría absoluta y reduce la re--
presentad6:-i de :os estudiantes a un solo delegado,
fa posible tal vez que miradas las cosas desde el punto de vista de la teo-
ría, del ideal, si se quíete, la Uníversl.dad debiera aparecer como 1a coníun·
d6n de esas tres fuerzas. Pero la realidad se nos aparece totalmente <listln·
ta. No es un misterio para nadie que la inmensa mayor!a de los estudiantes,
una vez que abandonan las aulas se deslntetesan totalmente de los proble-
m,n universitarios. Una de las cosas que más nós ha chocado -¿por qué
no confesarlo?- a nuestro regreso al país, ha sido \ter a tantos y tantos
compañeros de viejas luchas estudi11nti!es., tener la más absoluta y a veces
despreáariva indiferen<:i.a para loo movimientos de las nuevas genetádo-
nes que continuaban nuesuo ímpulso, que sin duda podrían cometer erro-
res coreo nosotros mismos habr:11.mos cometido,, pero que aportan a la vida
universitaria, tt:tina-rfa., apática, t:n elemento vivificante y renovador.
Hoy por hoy, los profesionales constill1yen por regla general una masa
pasiva, indi.fotente. ¿Qué los vincula a la Universidad? ¿Qué interés tienen
en su prog:eso? ¿Por qué darles entonces representación en los Consejos
Dire<:tívos?
Otrsa cuestión. Si a la Universidad se le concede Ia aut(momía ¿no deberá
haber entre sus uurnridades representantes del interés general, de la socie-
dad o mejot dkho del Estad.o?

265
Cwestión es ésta muy delicada que podrfa hasta tenet fa desagradable
consecuencia de hao::r de la autonomía una farsa.
El Estado -ya se sabe-~ es en la realidad de fas cosas, el gobierno, el
Poder Ejecudvo, Este tendría uns manera de ligar la Universidad a sus
designím. o detenerla en su acción, s: pnd'.era disponer siemp.te de un nt:me~
ro determinado de votos en los Consejos Direi::tivos. A la dirección de la Uni~
versidad no debe:. ir elerr::entos extraños. Podría res;xinderse que el escollo,
quedaría salvado si la ley unlversitarla establedera expresamenle que esos
"delegados de la sociedad" tendrían que ser profesores. Pero francamente
no vemos por q:.:é el Estado debería tener más confianza en la gestión c!e
los que é-1 nombrara que en lá de aquéllos que foeran diréétament.e elegi-
dos por sus colegas.
Y así llegamos al nu¿o de la cuestión. Ponpe ¿qué se persigue con la
creación de esos "delegados de la sociedad'': ejercer un contralor general
sobre la marcha de la UniverSldad o inte:::venir dlt'ecurneme en el gobier-
no de ésta?
Si se observan bien las cosas, se ve qce no puede ser si:10 esta últuna la
fina!idad persegu:da. Y bien; en este cai>O la violad6n de h autonomía
es.data.
La autonomfa es el gobierno de la Univel'SJdad por la Vniversidad rni&-
ma -dentro, por supuesto, de las. limitaciones generales y taxativamente
indicadas que Hie la ler- y ese poder dejaría de existir o se vería desvir-
tuado, si e:.traran a panídpar en su ejerddo persoMjes extraños, ota por~
que no pertenecil:tan al dausao, óta potque, pertenedendo, no emanara
su at1totiC.ad de éste.
Pero -se dirá- ¿y el -contralor de la socied:1.d c6:no se ejerce?
Una cosa es tonttalor y otra es gobierno. El primero lo juzgarnos ir.:tpres-
cindibJe; pero no vemos por qué ese contralor habrá de ejercerse necl:'i>aria~
mente por intermedio de rep:esentantes e:: los Co:.se}cs DitC<'tivos. En la
ley de ,m:onomfa -re?eti:n.0&-·· deberá fijarse iJn número estr.lcto de !Jtln-
dpios a los cuaks la UnívetsiC.ad tendrá que ajustarse. Y el Esta.do dis-
pone de recursos para evitar que ese tnfr•Jmo de príndpios sea violado. El
"contralor de la sociOOlld" tendría así cna manetA efectiva de producirse.

Hay quienes creen que es una loc';.lta entregar el gobierno de la Univer-


sid-ad, aun }Jlltcialmente, a los estudiantes. Según los que así opinan, és·
tos "deben ir a es~udiar" y no a ,Jispurarse por puestos de dirigentes, pata
los cuales les falta expericncin y ciencia. Hablar de democracia universí~
tar:ia es confundir lsmentablementc las cosas. La U!Uvet·sidad no es, no
puede ser una demacrada. La autoridad en el Claustro no puede surgir
de "abajo", debe ser lmpuesta dc5de ''arriba".
Examinaremos estos argumentos.

266
LOS ESTIJDIANTES Y LA UNIVERSIDAD
Habían quedado con la palabra en nuestro último capítulo los opositores
al aumento de la representación estudiantil en los Consejos. Es una locu-
ra, nos decían, pretender que la Universidad sea una democracia. El es-
tudiante debe concurrir a ella a estudiar y no a pronunciarse sobre los pro-
blemas pedagógicos, para lo cual le falta ciencia y experiencia. La llamada
democracia universitaria sería en la práctica el desorden, la anarquía.

Bien; hemos dejado reposar unos días a tan fogosos contradictores y


hoy vamos a contestarles.
En realidad todo el problema gira alrededor del concepto que se tenga
de las relaciones entre el estudiante y la Universidad.
Los que se oponen a que el estudiante intervenga de una u otra mane-
ra en el gobierno universitario, hacen de él un ente "pasivo", cuya única
misión es recibir la enseñanza, sin derecho de crítica, de libre examen. Se
va así a la Universidad dogmática. El profesor habla y el alumno escucha
y conviene. No hay duda de que esta Universidad es la Universidad ideal
desde el punto de vista del "orden". Pero nadie dejará de reconocer que
aplicando el mismo criterio, los cementerios resultan maravillosos.
Defienden la participación dirigente de los estudiantes, los que creen en
cambio que la Universidad, a semejanza de la escuela, se ha hecho para el
alumno y no el alumno para la Universidad. Es evidente que la tarea del pro-
fesor y de las autoridades resulta más compleja, pero, como se comprenderá,
no se trata de ver si la Reforma resultará más o menos pesada para algunos,
sino si resultará más beneficiosa o no para el mayor número.
Hay que hacer del alumno dentro del claustro, no un "repetidor" sino un
"pensador".
Entre una Universidad que prepare adocenados memoristas, conocedores
de toda la ciencia del mundo, y otra que forme hombres capacitados para
reflexionar y para comprender por sí propios, es la segunda la que realiza
función más útil, la única que realiza tal vez función útil.
Nos permitimos creer que en esta oposición de concepciones, latente o ex-
plícita, reside todo el "drama" de la Reforma Universitaria.
Estarán contra la Reforma, aunque desde ahora se declaren muy parti-
darios de ella, los que no comprendan que por encima de disposiciones esta-
tutarias, por encima de las luchas en pro o en contra de exámenes, hay una
cuestión de transformación radical, sustancial, del contenido universitario.
Y en esa Universidad nueva, dirigida por profesores y estudiantes, con
absoluta libertad de aprender, pero con severísimas pruebas de contralor y
con no menos severísimos métodos de estudio e investigación, será donde
reinará la verdadera disciplina, no la que puedan imponer por un úkase las

267
autoridades, sino la que fluya del respeto que merezcan la cíencia y la pro-
bidad del profesor.
Se dirá, como decía el doctor Ramírez en d Senado, que es necesario obli-
gar al alum:io a estudiar y que cuando así no ccur::e las dases quedan de-
siertas,
Es un grave error, a nuestro entender. Es preferible que no salgan aboga~
dos-----}' nótese que nos: colocamos en el mejor terre:io para la tesis contraria,
porque cuando hablamos de b Universidad nos referirnos a ésta como cen-
tro de investigación y no, exclusivamente, como escuela profesional- a
que salgan malos. Y malos sedan, sin duda, los que hubieran aprendido
por imposición, y no por vocación. El estudiance bueno, el que se siente
CO!'i vocación por une. discipUru1., ése estudiará con o sin imposición y más
en el segundo caso que en el primero.

Dos lineas finales. Cuando hablamos de 105 estudiantes en 1os Consejos di-
rectivos de 12.s Facultades, no entendemos: cl.arle a aquéllos una mayoría de-
cisiva. Los estudiantes deberán d:sponer de una fuerza suficiente para que
s.us redar.ms y sugesriones sean oídos, fuerza que deberá ser muy superior
a la actual y que nos pa.recería ma! que se organizara sobre fo. biise de la
represe:1tación por af.os.
No se nos ocultan tampoco los males posibles del régimen y en primer térw
mino el "electoralismo". Ma$ entendemos que las ventajas son rnuy supe-
tiotes .a esos males. Tampoco se nos oculta que en realidad este problema
de la reptesentadón estudian!:~ es, como todos los ptoble::nas formales, me-
nos importante que el problema sustancial de fo trnnsformadón Ce los fines
y métodos de la Universidad, lo que equivale a decir que los estudiantes
r.o deberán olvidar nunca que si quieren participar en el gobierno de la Uni~
versidad, no es por la volupn.:osidad del poder, sino para ro::itribuir a .realizar
aquella transformació:: sustancial de que antes habbmos,
Redacir !.a Reforma. Universitaria a una cuestión de cambio de :autori,
ciades, como ha habfdo tendencia a creerlo en ciertos palres, nos t)ateee una
im~Conable falta. Sería tal vez el argumento nás eficaz que pudieran es-
grimir rontta lR teforrna, los pimidarios de la situación actoaL

268
JUUO ANTONIO MELLA
TRES ASPECTOS DE LA REF0~\1A L'Nl'VERSITARIA'

L LA DEIJOCRACIA UNIVERSITARIA
UN PIU!'.CJPTO fu.:1damental en la Reforma Universitaria es la organización
democrática de la enseñanZa, En cada uno de los lugares donde se ha lucha-
do por la Nueva Universidad -Argentina, Chile, Perú, La Ha!:Jana- se ha
<lado una organizru::ión demoerátka a la Universidad. No hay argumento
posible contra los derechos de los estudiantes a .tegir sus instituciones. Si
reconocemos que el dudaadno -inclusive el analfabeto- puede elegir has-
ta al Presidente de la República, no hay raz6n para negar este derecho a los
estudiantes y que elijan su Rector y demás autoridades universitarias. Pero
la dea:ión de Rector no es todo. Se necesita que también los estudiantes to-
men participación y dirijan la vida docente -planes de estudios, reformas de
horarios, elección de autoridaCes subalternas e,1 las escuelas, etc.- y pata
la reali7ación efectiva de esta funci6n hay que cteat un órgano adecuado.
Las escuelas deben rener una Asamblea Legislativa formada por los Profe-
~otes e igual número de drn::mos. Nadie puede pensar que ésta mermaría el
prestigio de fos t:l.aestrm. Por el contrario, habría una mayor ccnmníón Ja.
botando codo a codo par la mejora de la lnstitodó:1. El estudlante, con
mayor rcspomabílídad, adqddrfa una mayor seriedad para tratar los pro-
blemas, Así incub,ufa.mos dirccro:es eficaces de la vidll ciudadana, Hay
que recordar cómo en ,ma época fas universidades -la aetual de la Sotbone~
por ejemplo····· enm vetdaderns repúblicas donde maestros y alumnos convi-
vían en un amplio espíritu de camaradería. Vemos en aquellas clases donde:
el maestro tr:1.ta al a!utt.M con cordialidad que éste corresponde. Pero en
las otras donde el maestro ptetende ser un gendarme convierte a fos alu:nnos.
en burladores de esa ridícula autoridad.
Junto a la Asamblea de Profesores y Alumnos de cada Eso.:ela debe exis-,
tit la Gran Asamblea Universitaria, formada pot todas las anteriores. ¿Or~
ganismo enorme? Recordemos: .:::¡ue si unos -:uantos hombres cultos -profe-

1 JcllO Ar.tonio Mella {1901·1928/ lx!eró las lucha:, estudiantiles e:i c~1ba y las fun~
da.mentó en disturros y con:11rntar!os d!mó éste, q_ue lleva fechs de 1928.

269
sores y estudiantes-- no pueden ponerse de acuerdo, cómo vamos a creer en
la posibilidad de oo gobierno de fr:sútuciones por el pueblo en general. No
serán menos los mexicanos que los argentinos o los chilenos o loo cubanos
donde las asambleas universitarias legislan y eligen en perfecta armonía.

2. RENOVACION DEL PROFESORADO


La parte fundamental de la Universidad so::. Ios alur::mos. La Universidad
son los alumc1os, La L'niversidaé existe para enseñarlos. Ellos viene:i a ser
como los obreros en la industria: Ios 6nkos que dan "vafor'' a la producción,
Peto una entidad do...'t:nte sin buenos profesores es :iula, L~ mayores males
provienen del profesorado. Los hay rutinarios, elementos que han escalado
las cátedn:Hl por favoritismos; otros, son buenos \'iejas fósiles que nos repíten
un viejo disco; algunos. suspirati con don Porfirio. Y los hay, ta:rr:bién, para
quienes la dencia no avanza. Lo {1:-:ico que recuerdan es lo que saben desde
jóvenes. También d aspecto moral es necesario ver. El ma.estro necesita
es-:.ar vinculado con la ideología de si.: época y sentir los problemas de la SO·
d.edad. De otra manera su labor resultaría estér:l.
En todo movimiento de Reforma Universitaria es necesario una renova~
d.ón del profesorado. Sin un profesorado revclucioru.r!o, de nada valen las
otras reformas en !a Universidad, Ellos continuarán siendo los saboteadn-
res del nuevo espíritu.
FJ Consejo Universitario o un Tribunal de Honor, es decir, que no resol-
verá apegado a normas ;egales, deberá recibir las a;;usadones que se tengan
contra profesores, Las analiiará y resolverá. Si el profesor no reúne los re-
quisitos neces:itim. para formar parte de la Nueva Universidad, debe salir.
No vemos por qué la Revobción, que no ha respetado a los antiguos políti-
cos y militares, debe respetar a los antiguos maestros. Ellos rontinuarán la
ctftica a las reformas obreras, agra:ias y en materia de culto. La juventud,
nut:ida por [Qs restos de'. "cíentifümo potfirista'', que aún perdura oomo
tendencia, no será impulsadora de fa Revob.1ci6n 1 sino un lastre.
En los movimientos universitarios de Latinoan::éríca, la juventud es la
que ha expulsad-o a esos maestros pot r:1edíos revobcionarios. Aquí, sí fa
iuventud no lo ha hecho, si no lo hace, el propio Han::ado "partido revolucfo..
nario" debe hacerlo por su salud y seguridad. No hay razón pata expuhat
dérígos, matar latifundistas y cm:denar patronos abusai:fo.res y permitir a
sus aliados .i:;te!ectuales -los profesores reaccionarios~ que continúen
oci.:p,mdo st:s posiciones: Ellos tieneu un pensamiento tan estéril como un
latifundio, una fe hipócrite como la de ~os dérigos y son tan explotadores. de
condenchl como un patrón capitalista.

3. FUNCION SOCIAL
En el rnovimlento de Reforma Universitaria, no todo es conquista. de dcre-
dms para los estudíantes, Existen tarn"oién nuevos deberes que se contr:aen.

270
E! más importante es hacer el propio alumnado ;;ina cruzada de utilidad so-
cial. Debe hacerse que la Universidad sirva gr:a::.demente a la sod.edad.
Cada estudiante, romo cada profesor, es propietar.lo de una cierta riqueza
de conocimientos, Si solamente la utiliza en su propio pxovex:ho es un egoís-
ta, un individualista imbuido del crlt-erio del brgués explotador, Descon·
tando la pequeña cantidad de estudiam;es que trabajan pata ganarse el sus-
tento, la lnn:ensa mayoría son células muertas en la vida eoon6mica de una
nación: no producen y consumen. Indudablemente que nlguien, socialmente
hablando, tiene que producir lo que ellos no ptoducen y consumen. Son sig-
nos en la vida social. Hay razóa en exlglries algo en favor de esa sociedad,
¿Tienen c.Úura? Que la pongan a: servicio de la sociedad. Una ley de Refot-
roa Universitaria debe abarcar un punto donde se obligue al estudiante y
al profe-sor a ser útil para alguien más que para ellos dsmos. Debe ser obli"
gatoria fa cruzada de enseñanza a los obreros y element011 pobres ( univets!-
dades populares), de servir como profesores e:1 la campaña contra el analfa-
Oetlsmo, de tomár parte en 1os consultorios gra:uitos de estudiantes de
Jurisprudencia, .Me&cina y Odontología que deben establecerse en todos
los. barrios. Y profeso:'es y alumnos deben en las clases, en 1011 seillirutrios
de investigación, en comisiones especiales, estudiar cada uno de !os proble-
mas nacionales: situación higiCTlica del pa!s, crisis industriales, problemas
de transportes, refo:roas n la legisladón, etc. la Universidad debe servir <le
cuerpo consultivo al Estado.
Si vamos hncia la Universidad del porvenir, bcia la n:::eva Universidad
y no h b.ace:nos grandemente útil a la sociedad, quedaremos en mitad éel
camino, Las masas populares ven hoy, <.'011 bastante Justicia, a los c:erpos
docentes como unos ótgimos más de explotación, Debe j\ístifkarse éón he-
chos que la Universidad es un órgano social de utilidnd colectiva y no u'."!a,
-fábrini donde vamos a buso.u la riqueza p:ivada con el titulo.

271
MANUEL UGARTE
LA OBRA CON11NENTAL DE LA REFORMA JUVENIL'

EL MOVIMIENTO de la ji:venturl latinoamericana en estos últimos años es


sfntom-a seguro de que se acercan tiempos nuevos. Nunca se vio en nuestras
repúb:icas el entusiasmo, la rel,eldía, la fe en destinos mejores que hoy vi+
bra en todas las Cápitales, de Norte a Sur de la Amérlca Hispana, como si
se encendiera el porvenir.
Cuando inicié hace un cuarto de ¡;iglo, mi prédica en favor d.e la coordina.
ción de lo, pueblos del Sur para detener el avance del imperialismo nortea·
mericano, y en contra de las olígarquies que r.ada intentaron pata oponerse
a él, m:.esrras repúblicas dormlan y fueron pocas las veces que se hicieron
eco de mis inquietudes, Hoy arde el Continente en un so!o fervor. Los raros
intelectuales que se recluyen en ei arte !)Ol' el arte, los escasos escritotcs que
se sol:darizan con las dictaduras, se van quedando al margen de la opinión.
solos en fa playa de donde se retira e1 mar. Atados a un estado de cosas q:.:ie
la ::azón condena, hacen es.fuer?.OS inútiles para co:1.servar contacto oon las
nuev:i.s generaciones. Por no habet sido sinceros, serán sacrificados. Y de la
justa sanción saldrán lecdones parn el porvenir.
El p:rogra:na de todas las Uníones, Alianzas, Aszx:iadones y Ligas anti·
imperialistas de la Arnética Latina es sensiblemente el mismo, puesto que
todas :;,consejan, en lo exterior, una reshtenda a los avances del imperia-
lismo y en lo interior una renovación que nos liberta de los cÓm?lices que tal
ínHuenda t!ene entre nosotros. La actividad de los partidos y de los núcleos
de izquierda responde a una ineludible necesidad renovadora.
Es admirable !a labor de los hombres que dirigen o aspiran esas entida~
des, n:.ya acción resulta cada día más eficaz. Hay que saber lo que cuesta
en nuestra América. levantarse contra 1o existente. Los imoerialismos de
afuera y nuestros propios gobiernos, hacen difícil la vida a ~antos defien~

1 En algunos aspectos, fa prédica hlspanoamericanisu. de Ma!".uel Ugartc ( 1878--


1951), puede se-r considerada precuuoa de fa Reforma Uni\'m:aria. Este trabajo es
de 19)0,

273
éen la libertad. Hostilizados por los que dominan, se hallan los disidentes
desterrados dentro de las propias fronteras. Por oponerse a la injusticia y a
la influencia invasota, resultan inutlltzables dentro de la vida nacional.
Contra este ambieJite qJJe nos h,rnilla reacciona hoy vigorosamente la
juventud. Ln Universidad en ebullición defiende la Reforma, abandonando
viejas rémoras, que tienen que desmoronarse al soplo del ideal. Un ímpetu
ge:1eroso ,n.:gura la :cdc::ción del indígena y fa igualdad para todos los hom·
bres. A las oligarquías ensimismadas, u los dictadores jacta:.ciosos, suce·
derán los gobiernos populares que traduc!rán el ansia de renovación de
nuésttas repúblicas y harán la patria total.
Todo anurn:ia que se avednan aconw::imientos memorables. Ha err.peza-
do en las conciem::ias la rne:amorfosis que es posible transportar a los hechos,
pese a C'.IJnto sostíenen los púlftkos y los especuladores que incubaron los
conflktos actuales.
Los malos gobiernes que fomentaron la corrupción y la indiferencia: para
medtat a la sombra de banderas extra.ñas, como los rajahs de la India o los
sultanes de Marruecos, los politices de cortos alcances que sólo concibieron
la sujeción alternaCa al lmperialismo de tos Estados Unidos o al imperialis,
mo de Inglaterra, no contaron con la energía de la generación que sube. Al
margen de Ias mistifkadones que un instante la desorientaron, ha Hegado
esa juventud a comprender los destinos de! Contine::te y las exigencias de
Li hora.
La voluntad de perdurar p:epara la utilización intdigeme de lss fuerzas
nativas, a::siosas de desembarazarse de los ?atásitos, de acercarse por la
identidad de sit~;ación, de reorganizarse ante la urgencia de la crisis. La
salvadón sólo puede venir de los hombres nuevos y de los método5 nuevos.
La conMru,:::dó:i futura surge ya en J¡,¡ mente de una generación que se
siente predestinada al esfuerzo histórico. De un extremo a otro del Con-
tinente cc:nde el anuncio Cel _glonoso incendio que se avcdna.

274
CRONOLOGIA
l. LA REFORMA UNrVERSITARJA

1918 CWdoba. El desconte.·uo pe."ldie."lre por la clausura del internado de e1,


rudiantes en d Hospital de Cünitas se extl,::nde a todo cl sistema
uoi'lld'sitario.
(111). Manifiesto de la Juvenmd Argentina del Comité Pro-Reforma
Universitaria en \.,órdoba; "La Univetsidad Nacional dé Córdoba ame.
naza ruin.a, pór la labot antidentffk:a de sus antdemias, pt,r fa Lt1e¡:,tltud
de sus dirigentes, por su horror al progreso y a la cult.:rn, por su~
m.1! entendidos prestigios y por carecer de autoridad rnoraL La juven-
tud universitaria no quiere ni puede hac.erge cómpiice de la catástrofe,
quiete que su corazón y su cerebro mard1en a b pr.r wn el ritmo
ascendente y fecundo de los nuevos ideale~". Hudga general pót tiem-
po indeterminado . .Msnificsw ante fa apertJrn de ÍO$ cur$oo: "La ju·
ventud de Córdoba, animada por el impu:m irreofatib:C O::l progreso
se halla en lucha con su vieja y ruinosa Universlda¿. :'.'io es un a-..-io
de conducta irreflexiva de h juventud. Formamos la g_t!neudó.n aseen.
cente. Esta Universidad pretende moldear nuestros te:ebra!l. para los
archivos de la humanidad''.
(IV) Memoríal al Consejo Superior de la Univer5JdliC.: "Ha sonado la
}10ra grávida de la renovación". Reda,-uo ante d N:L-l!mo de Justlda e
Imtrucdón Púb:.ka de la Nación de la inten•etción a la UniversidliC.:
'·Toda la intelect1.1alidad argcntba, ia v;,inioo popuill reflejada amptb-
f'!ente en la prema exigen fa reforma impostergable". D::crcto del
P. E. N. inten•iO.:er,do la Universidad,
Btre.>JOS A.ire.L Ccn,dtudón ¿e fa Fo:<leración Universitaria Argentina
con repreoentantes de Buenos Ab;:,;. Córdoba, L-a Plata. Santa Fe y
Tuqimlm,
CW'(lobo.. !VI) Los ellnidiantel! OC-UPM la ~ala donde funciona fa asam-
blea de profesores y desrooocen la ele,;ción del nuevo rector. Huelga.
general. M.mifiei;ro a !os ho:rnbtcs libre$ de Sudara~. Comunkadón
lU [nretvtntor Matienzo: "La refotma imp1anta,:fo por usted ha sido de-
frmi.o;hda por el juego de 1.is cama.'"Íllii$ que teY.irgen en su esencia".
Memorfai al Presidente Yt;goyer¡; "Estamos atravesando una época
de profunda renovación, La Ú.'lica a:itorid?d que rewnoce la colecti·
vldad et.tudia..'ltil es l.t de ese ruperiot gchierno."
B:mws Aiter. La Fede:adón UrJversitaria A.tg<'.:ntina ;idhiere al movi-
ruienti> ,;;or<l;;,bés e inicia g,::stiones ante fas autoriru.des de la Universidad
Nador.al de Buenos Aíres para Ia reform& de sus estatutos: docencia
libre y gchierno de las ctiHS de esrud1o ron .intervención de pnfesores
y estudiantes. Huelga. gener-Jl por 4 días en todas las Uníversidroe-3

279
kot1tecimientos de la Reforma Universiti1Tk

La F.U.A. convoca el Primer Congreso N.1donal de fat,.¡dfantes Uru-


ver~ltarlos para t.!tmliar proye:tú de r:veva ley universitaria "en
annonfa wn el movlmiento social y las nuevas orie1bl,;;:iom;~ de la
ensefümza!'
CótdDba. Orden del día ::irtieticarista de la Federación Uoive:úada.
(Vll). Se reúne el C'.ongrero en Córdoba, nueve dfas de trabajos. Ba,
se~ para la nueva organización de las Univer3\dades Nacfonales; "Per·
seguimos la creación de la república ut:íversitufa. Comp;;,nen la Uni-
versidad todos los que per:eneceu a ella", Apmecr <'.erdhiida una e&.
mua en lzy,;: jatdbes <le la Uuivm;w,:l: ''En Córdoba sobran {dolos"

Buenos Aires. Juan R Jusm, que- ha viajado a Cófdoba {también lo


ha hedm el diputado soci&lsta Mario lb.vol, intetpda en 1J Cámara
de Diputados al Ministro QC' Insrn.xdón Pública; \L,aliza el cará.ter
anacrór.kn de: fa enseñanza en la Univ.ttsidad cordobesa; denunda i;ue
en la cátedra de Filosofía del Deri:cho s-e e::seña '':Jebe:e$ pats ,:;on
loo siervos'', ''punto m;:iy prccllar, dice, en un país democrátioo oomo
el nuestro", "Es neeesadc- desenclaw;trar fa Universidad de C6rdoba'\
Solicita la intervención amp~a y comp!eta de aquella Univetsldad.

C6r!kba. ( IXl Ante .la clausura por 1'.empo índuerminado, lDs estu-
diantes tom;:u1 la Universidad y dbponeu d fontlocamiento de hs
c18Sei. Prisión de 83 c;;t!l.dis.n!es y su pmcesa:ni1m:o por sediri6n.
Nuev-a ir.tervendón dispuesta por el Poder E)'::cutivu Nacional.

Buenos Aire;,. En la Facultad de Filosoffa y Letr:is es electo, ton


d voto e,;tvdilmtil, d filóiofo Alejandro Korn \'.Ctno decino.

1919 Arger:limJ. Córdoba (III) Manifiesto de lJ Federación Un:versiuria:


"Que festeja cl 25 de Mayo cmr.o fecha revolucionaria. Que as¡:,lta a
una pa.nia mejor",

Sartta fe. 1:ianifie11to di' la Federación Cnfvenitro'ia: "Vivimo~ una


horn única en la historia de! mundo".
\V1Il Man!Íie:!to a los hombres libre, de Santa Fe: "Proclamamos
que la patria espeta má~ en este inst1mte de !a obra efe.ctiva de los
hombres de ttabajo y acción, que de 1a sirnuladón pstricitka de las
clases privilegiadas".

La PlattL La FOCemciOO Universitada denum:.:hi i~rldades en


la Fan1!wcl tle Agrcoom.fa y Vcterinada.
(X) Ante '.:a persistencia de eli.os, huelga genera: por tiempo indeterrni-
nad,;,, Toma de !a Uni\letúdad.

280
Ar:ontecintientos de l4 Reforma Uníve~1itaria

(XI) MAn.ifiento: "Es :.J!lprOOndible que lo~ e,tudiantes pa:tkipen en


el gObierno & la Universidad, para evitar la posesión inCefini<la de
los Ctltp, fa .irmnulaci6n de ditedra:i, el nepotismo y todos loo wiÚt!
que han mir.a.do los cimientos rnor.1Ies de nuestra rasa de esudi0&",
Meir.orial al Miriistro de Justieia e Itmrucdón Púb!ica de la Na·
ci6n: ''los rnOOerncs sistemas ped11g6gkos: Cerivan de ;~ dkocia &l
oon,mrdo de afu.mno¡; 'f prcfosotes.
(XII) El Presidente de la Universiciad. Rodolfo Rivarola, !le preseuta
a fa justida fedclll solicitando penas de hasta 15 ai'.os para los e>·
t>.illiclll~es y expulsa 60 de ellos.

Pmi U} Alfredo Pa!:u:i.01 v1mtz Llma. Solidaddad estuduntil con la


huclga obterJ por hs S horas. Triudo. Orgaaizadón di: lds Univer-
sidade! PopuMe• Gonzále;; Pmla.

(VI) Cohflicto univi:nJtario s-.1SC:tado en la Facultad de Lenas, en


la Ur.i,.enidad de Sao Marcos. E! diario La &:t6n hace {"a:n?JIDa oon-
tu· lo~ fWIXls profesote>. Huelga general universitaria de \'a:"ios dh:i.

{VI) Gran :mhin y desfile hasta lá Cása de Gobierno, con pteseu.


tación de tncmorifu al Prehldente Leguia,
{!X) El gobierno .w;e<le: cátedra libre, r<:pr~ntación esrudianti.!,
La Ata.ruble,, Nadoru<l Conscituyeute re<:~ t>piniciones es!"Jdiantiles.

1920 Argr:ntiM. {1} La Federnc:.ón Unive.nlwla Argentina e::it......:ga al Pre.


side:nte Yrigoyen e: memorliU roü::.tando la intervención a la Um.ver--
sidad de U Plata_
La P!(lta. (Il/ Má.nifiesto: "Purque e,;lifkamos el fotuto sobre la base
del presente e!i qué ~::r.os para que en los oombtíos da:.rntros
uníverr.i~atios penetre la dar:clad. Queremos rraru;formar la Univeni•
dad porque esta minsformacién M es sino el prdu<l!o de la transfor-
mación ..:cl. puebio por la Universidad". Huelga g.eneul dísp'.lesta en
tedas las u::iiversidades del p;illi pot b F.U.A. Mem1.Hial al Presidente
Yrlgoyen. La F.lJ.A. 11sume la dim:ción Ioc..l y nacional del mov!.m!ento.
El gobertádo.t .tad.kal <le l;i. pr<wlncia de Bt~erto$ Aim dl'm.m:cia a los
esttrdlsttte! romo "mal inspirados y pdiposos ana1'f:jui:stas".
(VT) Reforma &:, ;<'A' Watutos de k1 Univetúdad de La Plata por
dectéto del gobierno nndor,al, sobre lá bJ.Se éel proyecto .:.le :a Fede-
ración Universitaria k;,:;;,L Convenios inttma:irmaks de estudian/H.
Convenio de ,oliruuidad 5i;mito por Víctor Riu.il Haya de la Totte
y Ga'!>rie! del J\fazo, en representación de loo efflldi.autes pemanO'i. y

281
A...--or.tedmwntos de la Rr:,lor-ma Univenitaria

argentinos, respectivao.ente. Con el mí:ID'lo ser.tido se intercambia Ó(}<


cumento entre fa Federación de Estudiantes de Chile y 1a Federación
Universiurhl. Argentina.

ArgeritiM. B,,enos Aires, Respuesta de la Federnciórt Cnivét$itaria de


Buenos AiNS a la Li¡;a Padótk2: "Negat la utgenda de tevct lo•
funda:nentos de la socicda::! es no rener sentido de .las rosa~ pmdeute:i.
U soeiedad debe renovar de tie:npo en tiempo sus po1mbtdo1".
íX) U. Federación Univm,ititria. Argentina se pronuncí2 cor.tra el
impcrifuí.smo yanqui.
Chile. (VI) Prime{.; Convendón e;tc¿iantil. AcusadOO p<it fo prénSá
:tadiciona: & es:ar vendidos ¡¡l "Ol'o penm1o''. Agitación heüdsta.
"Tenot pa::íótko". Asilto y saqueo de lm:iles esm&antile,. e i.mpren·
ns. Apaleamiento y p:faión de estudiantes. C:1:1cefaciór. de la perwne-
ría Jurkllea a !a Federndón de Estudiantes. MroMje de fa Fedeudén a
fa de los i.:srudil.:.tes r,eruJnos, con referencia aJ p!eíto soüre Tarna 'f
Arica· "Que deben ser los ideales de p¡¡¡;, justicia y ;oli6:ridad los
qce informen la acrlÓ.-'I. internacional de la juventud unit>erti:a.tia
,;,merieana'',
PmL {III) Primer Co.1greso Nacionill de Estudiaut<..-s_. ei d C=.
"De las condusi.ones á:1 VJr.greso, ninguna mvo t.:mta tt".as=dencia
e.e el foturo y se biro un efedva car.io la referente a las Universidades
Pop.J'.srcs", E.mesto Cornejo Coster, Crónica del movimiento erJ..Ji.:mJii
peruano.
Utuguq¿. El Omt::o &: F,..s1.udiantes Arl!el publka; Homenaie a José
Ent/4:,c Rod6. A¡mtere Ei E;tud~,ite Libre, órgano de la Asociación
<l<J fat;1dh11~es de Medicfr•.4, pt,;;plriando la &;"iltuidad de los estudios,
aslstend1 y doctncia libws, deleg(ITTó" em.1diaotil en fo.;. consejos.
Colombia. foqu~'...!d esudi::ntil. "Q-,lro M.JTIÓ es(!. revolución en
Bogotá fue Carlos PeLicer, quien era agregado cdt..1:;J en la Emba-
jada de Méxko", Gcrm4n Ar.:foi<"g,u, 1%7.

1921 Chile. (IV} Mutiifiesto Pro Reforma. de 1;; Federación de Estudiante,.


Asamblea e~tudfantil en el SJ16n Ge honor de la Universidad, ocordán·
&.se: "Que la Universidad de: fomro debe ser la forjadora de la
hurr.a:il61d nueva, Que debe dc¡ar de ser h zer.cradorn de n:eros prO"
íe'Sionales ~in ideales que constituyen lo:, pí!,r:es máa poderows en que
descansan las in'::qt1:dades oodales. Ir.i.p&¡e~e a todas las organíadone-s
ohreras del paí. y siludarlas ÍtátetnJlmente''. S dias de huelga.. Re-.-
ptesi.ón. Eit~:si6n de e!tudiantes de la Univen'.Ja.d. L.i Federación

282
A::rmucimiento.! de la &forma Vnü:enit,,ria

saluda al pueblo de! Perú en el centenario de su Independencia:


"votos muy sinceros pxque reine de nuevo fa pa;, y la amistad entre
nuestros pueblos".

Perú, Dittl.:rbios er. 1a U:1iver5i<lad de $:>.n Marcos, represión gubet,


namental y cfau~ura de los chustrO>'.
Vtnezuel<1. Tenutiva de congrero e;tu::iantl:. 28. estudiantes a las
úÍt.:el.es de Jw..; tTi..'l!:"lte G6mez. Csrlos Pe::J'.:er, ;oven pocta mexicano,
que llega A CatáólS romo secretario de la Ecllbajada de México,
alienta la organización de 1a Federac!ón de Estudiantes.

Urugwy. Dardo Reg.1les propone en el Consejo de la Facultad d'e


Derecho un nuevo ordenamiento: "con.venir al profesor y a1 estu.
dfante en ,rnlcres dirigentes del dai.:.stro es el prímer paso hacia el>a
Universldad, obrá tclcttiva".

Argentina Eugenio D'Ors a; l:.:u.isped de la Federación Ur.iveroltttria


Argentina.

Mb:foo. Cong."CSO Internacional ée farudbntes, <1uspiciad-o par cl


gobierno a través de su Sccre:ario de Educación, José Vastoncek~s.
Par-:'.cipan delegaciones de Estados Unidos, Europa y t\sfa entre roa·
:reda de htiooamerkar.o,.: D.i:nid Co.sio Villeg-.i:s, Efrtor Rípa AJbrn:li,
Atnaldo O.fila Reynal, Ped:o Henri;;:uei Urefía, M~"'l.lel An¡;e~ Astuti;;s,
Salomón. de h Selv;1, Raúl Por:cJs Bam:necheJ, Vktot Andrés Befoúnde,
V. Lombardo Toledano, Rafad Heliodoro Vclle.

1922 Chile. Postulaciones y ag:Ítad6n estudia.11:!es: "$eg-Jndn Campaña".


"Yo escribía sem.mi.men¡e en el periódico estw;E:mtil de la época,
Cim-ided. Los e$c'.ldüi.1tes apoyábamos las reh:rindicad.onei pQPl,ll;im y
éramos apaleados p,::.r la poE;;ía en las ~!les de Santiago, A la nipital
llegaban rr.iles <le obrews ce$arrtes del s~Etre y Jd ,;cbre. Las manifes-
tadorn:s y la re?re:ilón consiguiente teñían trágicamcnt;:- la vida na,,
cional". Pablo :',Jemda, JJ.emori11s, en O'Cruteiro {1%2). On1paciOO de
la Universidad por la fuerza pi,íblka.

Colombia, Primer Congreso Naciona: de Estu&antes, en M:ddlb, pos,


tuI:m¿o la pin:icípadén estudiantil en d gobkmo u:llvertita::io:
"porque es preciso comprender que C-0:ombia va cruzando actualmente
ur..it intete~ame etapa de mmsidón en tr:dot L'll! &<lenes de ;.u e:dtteru:ia.
Dos épo,::as difcrcndad(I$ hu;fan Je manera fottnidabíe por el domínio
<:le !a vida".
rJrn-gnrry. El Centro de fütur!íant-et de Dcttdm abte debate sobre
refotr..rn de los estatutos univenitadoo. Les estudiante!!. dt: Medicina
Acontecimienlo.> de [a Reforma Um·ver1itaria

rn.1c.ia."l un movimietID pm-ilutonor:ifa uníve-r!litaría. Huelga de estu-


diar.tes de enoeñanza se<:untlatia y prepjtatoria. En su deelarru:ién se
refieren a "la divisa de l,i. Reforma levanud.:t et1 la amp:1¡¡ extemión.
de !a;: tletus de Amdcica"
Guatemala. Presenudó:1 ante la Asamblea Nauonal Legislativa de cri.
p:'OJ{:cto de R>'.lrg;rnh~dón univeuiw.ria, !noorporando ia representaci6n
C$tu<liantil en ci co:rnejo superior,

Ecu,UW,. Agitación e;;tudiaotil en Quito y Guayaquil.


Cuha. Agltadón estudiantil eh La Habwii.,

Argentina. Julio V. Gon:úlez (1899-1955): !..a revolución uffiversltaria.

1923 Perri. O:mstit:;dón dd <:omité de Frente Uniro de estudia.."lt.e& y obre.


ros, con..--:,a el ptopósito de ,.:ormigrar fa Repúblka al Corazón de Jesás-
{Vj A=blca en cl aula magna y patios de la Universidad. Dos
muettos: ur; estudiante y un cbreto. Mitin &, prote1>til, Paro ohtero-
Repres.:ón. Esrudlantes y obre:cs se amurallan en la Un:ve-rsidad. Sus-
pénde,;e In pr~da cmi.sagración. (Xj Prfaión de Haya de la Tc~re.
Maniksrsciones: eztudiantiles. Paro obré.to. Estado de sitio. Muertos y
heridos. Deportación de Haya de la Tone. Las Ur:ivC11idades Popu-
lares Gon:dlez Pra2a pasan a funciollbt en Joq¡je;; obreros. Se las
crean en ÚJZ<.,YJ, Ttujillo, Are-,.'Uipa, Ja·Jja y Ch!dayo.

Argmtin,; La Federadón Universltadn Argentina celebr.a d primero


de Mayo: "lknfümar su adhesión a los t:a':mjado.res dd m\!J'ltID que
luchan ¡,o.r su emandpaci6o''. Cedos Cossio; La Refo,ma Unlt!usitati4:
"La teform,¡ universb,.ria es ¡,arte de fa reforma social a cumplltsi: en
la Universidad". Nuevo e5ta!Uto pan1. J,:¡ Univets-id,¡d de Buenos A.ites·
cuatro conse;eros en n;presemaclón de los estudia.,tes en los consejos
dire,:dvoo de las Fac.iltades, electos en colegio eleaotal propio.

Gthttemala. Huelga csta&antil de '..L."l mes :ante la écci~ión del gobierno


de anuhu: el régllr.en unive:sitario ¡;ara que fas. fac.1:tades funcionen
cc-mo escuelas profesionales, Expulsiones y e:.:Ilíos.

Cuba. Primer Congte;,'C Nacional de Estudiantes, Creación de la Con-


federación de Estudiantes para "luthat por los mismos principios que,
enuntfado!s por la juventud a>r<lobe$;!. de 1918, llevaron a renovar las.
wúversidadet. arg¡:nónas _por .el únko medio po,;ible, por el sa!f.tdó
meáú de !a aw,0000 tevúk.cionaria, y de~pués de iluminar el oooti-
nente indoamctí;:ano, prendieron en e~te país'\ Pn:llide Juiio AntOcio
Mel1l. Haya ée la Torre, presider.te de btmot de! Congte:.o, "En nues·
t:ro Primer Congreso de fa.tudfantes ser:tllfOO'J las bases de una Uni,

284
Aconterimientot Je la Reíom/d Vniversit(Ifia

veraldad Nrev:i. Funchmos, además, ur.a Cniverúdad Populu, la Jesé


Marti, que lleVllse a las más escon<lidg1, c.p:is <l,:; 1a sociedad lo ~:ie
tlcl:ie ~et patritnonio de todos lo, buw.:inoo: h cultura libre". Jutio
Antooio Me:fa (1901-J.928),
Ewador. Movimiento, en Qul!o, prc-;mtonotnla de fa Ur.iverddad:
"iute.."Vl'.:ndón emtdiantil en la vida directiva y adrnini:uratíva de fa
Univetsidad",

1924 Colombia. Segi.;ndo C:lngtero Nadonal de Estudiantes, en Bogotá.


Mensaje de la jllv"C!ltud univerntmia a la r,,isi6n pedagógica <le técnicos
alemane:s, contnr:ada p,.;t d gobierno.
Pf1!1amá, Poote:.><4 de la 50<'.iedad de Es:udiarm:~ dt' Derecho COO(:'"J. fa
aneidón a 10$ fat:adoo Unido$.
Pent Represión de fa celebudón esaidiantil del Centenario de Aya-
CUillO. Prisiones:, huelgas de harobte, deportaciones.
Cuba. Creadfu de la Co::1foder11ción de fütudiimtc$ de Cuba: "luclur
¡y.,r los mh;mos prindpios que enunciad°'~ por la juventud cordobesa
en 1918 ;Jev;.r,:m a renovar las 1,miversid:u:k1 argentinas y detp,1ét de
iluminar el cr,;,::ne..1:e ir.doamericano. ptcnJieron <".!! este país, dófidé
jfo,,illo.n a la. lucha. a la juventud sana y comdeite" _ C:mstitudón de la
ÁM<mb:U Cn.iver$itatia, integrada ?OT trdntJ alJmm:JS, treinta grw
duadoo y treiJUa ptofr:sores, para concretar las ¡¡spiradooes e,;1uciíat1tile&:
nuevo estatuto.
lJb:ko, En la Fdct$<clún Cnive:sitn:ia mexicana, Haya de la Torre
lu<:e emrega de la ba:idera de la nueva gene:aciéu hisp,t:.102.mm-kana:
"Ei affrn de unidad de los pucb:v~ de nu,:,"Stra raza foe en Bolfoat en-
suei'.o precursor, ltU/l tarde, 1,:ma de distu:-;;o,; diplon:átíoos y ahora
fo, credo, selio.:elo de :uchít de nuestra generación. Con orgullo pode·
mos afirmar, <¡ue mda ha sid0 más ef::emi al pro;:ió;;ito generoso de
fundir en uno solo a IQS '11:iuth'm pueblos inéoamericanm ---di~per:;0$
por el nadonalisrr.D estr,:xho de IBt viejal pclí:U:as--, que la obra de
las j¡;ventt:des".

1925 Paraguay. w~nsaíe de la Federación de fa:udinntes de Asunción.; Í05


esmdiJ:ires bolivianos: "Det~ta!t!Os el chauvinismo y ronside:muos un
deber dt: la juventud p;1uguayo.holiviat'l!t producir un acer,;,1mfonto e1,-
pidtual entre nosotros. Y ello hemo~ de lograrlo preciwruente en el
momeoto actu.11. evitar.do s;,;ie los gobiernos de w.1esttoo pJíses susciwn
cuestiones efl0íos9s por un difrrend,-, de ;b,ite>. porque detpub de
rodo no han de ~cr los mandat:ulm ni !O'.' ,ummv:nfüras qulenes. en

285
Acr,nu.cimicr.tot d.,: la Reforma Univenitaria

las }.oras de la tra¡¡:e<lla, han de deíar sus aidáveres enttt cl lodo de


la5 ttirn.:hem '',
Solivia. Respcesta de fa Asodacii:.'>n Pfatonia, de La Pai, a: mer.saie
de los tsmdi.Jmes J)"taguay:,s: "Bien hacéis notar que e!l. e:! «so de-
produdi:ie una abst:rda c011tienda U fronteras, 1eci la Juvcm:ud quic:i
inmole má; v0.;;la, ., Presenudó:n de la Federad® Univetsit.a:ia de La
Paz um motivo dd centenar:!ó rmcioo,.!: "La juventud universitMla,
en nombre Je! futu:o e invocm::ido a la pat~ia que habní. de fundarse &"r
bre fa 1-,ase de las fuerza,. más vivas de fa nadóri, ;,i:tdectJ.ales y cbre.
ros upxueba la adtud del honorable Congreso Nacional 91e no ha
sabido ror:erse a la altura del insta.1:e histórico qce re-,ivimos lll cabo
de los der, años". Adhemón de la Federación Universbnl.a de Su ere.
Ikk::Kiones y oonfir.ruricntns.
P,mamt1 Lt Fedeu.dón de F..stwiantes invita á un oor~reso h1$pa·
noamerlc:mo de e:studLmtes pan,, 1926, centenario ~ convoc<tdo por-
Bolivar: "La f\!vent'Jd et la úruca capaz de datle relieve propio a la
ideo:ogfa de Hi5paooam6:ica, de señ'.ar st."'S aspinidones lejos del tu-
telaje mental y espiritual de lmerese~ ell:trañm.". Es apn:¡¡:¡do d
gnipa organizador,
Cubá. Expulsión de rstudiantes de la Universidad. Inteo.'hl agitación
estudian.ti:: "La UniverÑdad de"x tomar partkipiición en las lu-
C:1as de la sude-dad, h:ibfa:i dicho los esrndlantes ;dormlsrns. Cum-
p1ietido este po$"1:ula-.k> o:ganizaton uoa (Ontro•toanifestadén dt pró.
testa por 1a que el Gobletno Nacic1:1a! había hecho er: señJl de gra,
titud a ks fata.do$ Unidos, porque los m.agoates de Was.l:iingron no
nos bahfan robado la Isla dt: P:ir.oo. Muchos estudiantes n~ron, en·
sangrentando las calles de la Habana, por defen.:!er- la soberanía y la
dignídad dd. pueblo de Cuba, que no ertaban representada~ por su
Gobierno". Julio Antonio Mella.
Urn¡,uay. Toma del salón de ?Ct<» Je la Unh'étti,fad negado a los
estudiru:ttes pa:a una oonfetendti ron eotudiantes átg<i:ntlnos. EJ acto
prograi:r.ado se realiza . .\.fanüiesto: "La reforma W~tiva necesita ac·
tirudes enérgicas. La Uciversidaé debe cumplir una función social".
Fr,mcia. Parh. Constitúyesc la Asociación Ge::ieral Esrodiamil Latinoa-
mericam1. Svs organizador,:;i: el umguayo W.rlos Quijar,o y d v.;nezolano
Cario~ D'Aswli. Prom:nciamfentü!! en !avor de San<líno y en oor.ua de
los dictadores G6rnru:, !.fachado y Legufa,

1926 El Salvador. C«::stirudón de la Asociación General de Estudiantes:


''solidaridad estudiM1til y obrera continental", ,u.::tonomía universitaria,
alfabeth:ad6n de 1a clase obrera.

286
Arontuimientos de !a Reforma Uni=sitwia

Perú. Reorganización de la Federación de Estudi;1ntes: sol:éaridad fld'"'


tru1nentc con el indic y d prc!étariado -en sus reivindir:aciones.

U,ug,a:y. Ptesentaci6n estu<!iantil ante la Cámara de R~t>MltttBJ1tes.:


parüdpi!cién en el gobierno universltarío.

1927 Balívia. Agitacién estudiantil en La. Paz. Violerm1 represión con muer·
ros y deportados.

Estados U,;idos. 0mstitúyese, en Nueva York, e:me estudiantes !ati·


tinoomeric;,¡nos qi..-e curnin en universidades estadounidenses, la Fede-
rad6n .Latinoametkana de Estudiaru:es.

V rmezu1:!a. Constb.íyese la Federnción de Es~diames.

Paraguay. hlensa;e de .la Federación de Estudiar.tes a los hombres


libre,i de la nueva generadón. Pronunciamiento de :a rrJsma contra ht
ley de concesión potmaria fw,urnblc a los intereses estadounidenses.
Cuba. C'..om.ieru:a. vic!enw. agitación estudiantil contra la dictadura de
hiachado.
Arl!cnti.'111. Julio V, Gtinz.ikz; 14 Refarm,;Uniim-sit..m1, dos volútr.énes.

1928 Vene:uefo. Agíwción estmifantil ~tta la dictadura de Juan Vicente


Gooiez. ( II) Semana del Esw<lfante, en Caracas: desfiles, ¿jscursos. y
n,;;it.ale, organizados por la Fedcru:lón de fatuiliantes, preaicida por
Raí:1 Lconi Plo Tamayo lee su f!on;ee¡4f;_, y demae¡d,; del indio. Rómulo
Ee::aru.xrur:: "Pebre pueblo olvidado de Dios y crucificado de angootW
repub!i<aoas". "fu lenguaje de lírico ja.robinismo, de roetiforas que
insinuaban pecsamientoo r<!volucionarioo, & fr;u;e,¡ que encubl"lan un
llnmaOO a la lucha, no se habla oído jamás en cl transcurso de la dk-
tadura g::imi:dst.1". Manuel Vicente Magalfaneo: Los partid,;; politicos en
f4 eooiudótt histórica vrnetolana. Prisión de lkta.'loourt, Tamiryo:, Vi-
llalm y P:inoo Lara: grüb. de sesent:t libra~. 300 estudianru :se hacen
solidario¡¡ con los detenidos. Solidaridad popubt: huelga de empleados
de rometdo,, Agirodón estudiantil en Mérida, Valenc'...a y Marac:ñbo.
"Lt pJ:CSWn popu.lat logra te.cntatlos y al S:1lir a la calle fueron reci-
bidos romo héroe:;", M. V, M.ngal.1a.nes, Tdem. (IVi Conspiración de es-
tudiantes y militare! íóvenes: toma del Palado Je Miraf1ores y ffilcaro
ante el roartel San Carlos. 50 prcws. P<-rseo.idones y de1derro, La
Fedt,udón tcd.a.rna la libe:w.l de los presos. Los fiffi-lwt~ ron encar-
celadoo. Otws estudiantes se hacen solidarios. Trabajo forzado pitta
unos y Otn'>'. (X) Man.\fr-.stadones de- protesta en Car.aca$; violenta·

287
Accntttimientos de la Rt/ctrita Univendr.uia

mente reprimídas. Más es.:udianres a trabajo fom!do, pabd'.mm, &sen-


terlliS, derniatook En totJ.!: 173.
Balfoia. Recordación de Li "masacre estudúL'itil" del ctiio anterior.
La Feden.ción Unive1oitarfa de La Paz: "Que los. $UCCS:)S lurn.iosos de
mayo, matean u:i.a focha hlru5tica par-a los eituifantes bolivianos que
se rebelaron ror.t.rn la injustícia 1ocial". Priw.era Convendón Nacional
de futudl:mres, en Cochabamha.
Cuba. Clau8urn de 1a Univer,Had. Represión oon mael'teli, prisitmes,
skpareódos.
UrugPfi.J. Huelga de ,;,m1di(l..'1tes de Detedó. Dura un afm.
Argentina. Estudianocs de Ia FacuL":ld de Ciencias Eronómicas, de
Buenos Aíres, ,e solidarizan con los ,mudiantes venezolanos, "t..i:.hot·
tándülos a uumenerse firmes en d airo pwflQ$ko de redct:idóu qoe
loo anima".
Pm"1tg«d.y. Tres meses de huelga en el Colegio Nacional de Ast:nciór,:
"Hora ,es ya de que a!cem0& nuestra vol pidiendo lo que hace rato
han mi.seguido ;a; demás juventudes de América: La Refotm1L

1929 Venc;:uela. La mey::;ria d<" los estudian!es confinados a trabajar en las


tarreterai son li'evados a la prisión del Ca~-r.illo de Punto Cabello: "Fa.
radógkame:nte, en J¡¡s cá::o\'."dr:5 se leían obras prdiibidat en Venezuela".
Manuel Arona Sllva. Hirtari,1 da! 28. Exílio de estt;.diantes en Euivpa
(Juan Oropesá, Cmlos D'Ascoli, Gonzfuo Barrios} y en el Caribe (R.
fk:tan;:ourt, R. Lumi, Miguel Otero Silva, Henuann Nass, J. Vilh1Iba)
Uruguay_ Huelga univeri;itaria en solidaridad con r~tudia.~!,!s de De-
recho: "Lucha del p;isado que se defiende a::antonileo e:, los. mt:.ros Ce
fa Facultad de Derecho y las realidades de esta hora bquieta, vfo¡¡ en
el es.?fr:tu de los hor:ibres nuevos". Fundación de la Federnci6r. de
Esrudia:i:es,
México, Ley orgánka de antoooruía universitaria, ron int<:tvenclón, de
toda la coru;;nldad en d gobierno de ffiS casas de estudio.

1930 Urugw;y. Toma de L. Facultad de Derecho: "Y pedimU& también cl


apoyo del pueblo que paga !a Unive:sidad, porque a él rorresponde-
exigir que ella deje de ser el recinto hcrmeüco para ser un orga,
nismo qne se ponga cada Vf'.t má, al serrido de la romcnidad", Con·
greso Nacional de Estudiantes. Sus trnbajos ,xupatán un volumen de
de 224 pkg!nas.

288
Jkon!edmiento, de la &forma Uni:1,r:rsitttris

Perú. Huclga general universitaria '·en defensa de la btangibllídad del


derecho de tacha y de intervención dd akmnado en :a designad6n
de fas autoridades univ~~itat'.as".
Costa Rica. Có:nstit'Jdón de la Asociación de fatudht.,res de Derecho.
impugtiando la linctoci6t1 de mattkWas,

Argentina. Imervendón de !a Un.lvmid.ad de Buenos. Aire~ por e1 go.


bierno militar 'f chtusurn. deo los locak$ esti.¿faotile;. Huelga y prisión
de estudWltes.
ColcmbitL Fundación de la Alianza. Uoh"CJ'.5.!taria Gran Colombia entre
e5rudiantes to!ombi11nos y esrudl,mt~ venezolanos exiliados.

289


BIBLIOGRAFIA
BJBLIOGRAFIA BASICA
Cossio, CARLOS; La Reforma UniversitarUI, Buenos Aires, 1923,
DEL MAW, GABR{EL (Compiladón y notas); La Reforma Universitaria,
Tl: El mo1Jimiento argentino, T.2: Propagación americana, T,3: En-
rayos crítiror. Edición del Centto de Estudiuntes de Ingeniería. La
Phta, 1941.
Gor-zÁLEZ, Tvuo V.: La Revolución Univen:itaria, Buenos Aires, 1922.
La RefÜrma Universitaria {d.os tomos), Bnenos Aires, 1927. La Eman-
cipttción de la Universidad. Buenos Aíres, 1929.
INGE!',J'IE.ROS, ]OSÉ: Úi Universidad del Porvenir, Buenos Aires, 19.20.
PALACJOS, ALFR:t:DO L.: ú Unhersid,1d Nueva, Buenos Aires, 1925. Por la
Uniuersúlad Democrdtica, Buenos Aires. 1927.

293
INDICE
PROLOGO. Extensión y signiric-<1do Je fa Reforma Universitaria,
por Dardo Cúneo. rx
CRITERIO DE ESTA EDICION xx:xn

LOS DOCU,!Et>ffOS
ARGENTINA, 1918
I . La Juventud Argentína de Córdoba a los Hombtes Libres
de Sud América }
JI. Orden dd Dfa de ia Federación Unlvc:sitaria de Córdoba, 8
III. Orden del Dta del Mitin de Solidaridad e11 Bne:1.os Aires. 10
ARGENTINA, 1919
I. La Fe<leradón Utiversita.ria de Santa Fe al pncb:o de la
República. 13
II. l.a Federación Universitari::l de La Plata a los Unlversltarios
de la República. 16
CONVENIOS INTERNACIONALES DE ESTUDIANTES, !920
I. Convenio ;x;r.:ano-argentino '.9
Il. Convenio argentino<híleno. 20
ARGENTINA, 1920
I. Ec la marcha, sieopte. 21
II. Extensión Universitaria, 23
lH Primero de Mayo. 26
IV. Dos años de Reforma. 28
V, Dem:nda del Imperialismo. 29

297
PERU, 1920
Primer Congreso Nadonal de Estudiantes, Jl
CHILE, 192/i
Primera Convención de Estudiames, 33
SOLIDARIDAD ESTUDIANTIL CHILENO.PERUANA. 1921 J7
ARGENTINA, 1921
Respuesta a la Reacción. 39
A!EXICO, 1921
Primer Congreso Intemaciona~ de Estudiantes. 41
CHILE, 1922
I, Manifiesto de la Federación Universitaria. 4.5
IL Bá'i"'..S de la Reforma. 47
IIl. Deberes de la Universidad. 49
IV. Respuesh1 al Co-::sejo de Instrucción Pública. 5!.
V. Intervención Ar:mada en la Unive:t:sidad. 53
CUBA, 1923
Priir-et Congreso Nacional de Esudiames. 55
COLOMBIA, 1924
I. Mer:¡¡,aje de la Juventud a los Mle!llbros d.e la !vfül6n
Pedagógica. '57
II. Segundo Congreso Nadona! de Estudiantes. 63
PERU, 1924
Universidades Pop1.Úres Gor.zález Ptada. 67
PANAMA, 1924
Contra le A~exión a Estados Unidos. 75
SOLIDARIDAD ESTUDIANTIL PARAGUAYO·BOLIVIANA,
1925
I. De la Federación de Estudia:ites de Asunción. 79
IL De la Asociac.':ón "Pl.uonia", de La Paz. 81
SOLIDARIDAD ESTUDIANTIL PERUA.'/Q.BOI.IVIANA.
1925 83
BOLIVIA, 1925
L La Paz: En el Centenario de la Independencia, 8.5
U, Sucre: En el Centenario de iá Independencia, 87
PANAMA, I 926
Invitación al Congreso Esrudiantil Bolivariano, 89

298
PERU, 1926
Plataforma de Reorganización de L, Federación de Estudiantes. 95
ARGENTINA, 1927
Invasión de Nkár:ilgu;c 91
PARAGUAY, 1927
I, lv1en1taje de ].; Federación de Estudiantes a los hombres de
la nuevs generación. 101
II, Por fo Reforma Universitaria. 106
IIJ. Denuncia del Imper¡afümo Yanqui. 107
PERU, 1927
Bases para la Reforma de b Universidad. del Cuzco. 109
ARGENTINA, 1928
Mensaje a fa Nueva Gene:-.1dón, 113
B0L1VIA, 1928
L Regrew de los Desterrados. 117
IL Primera Convención Nacional de Estudiantes. 119
III. La Federación de Estudiantes BoEvlanos a los Hombres
Libres de América. 121
BOLIVIA, 1929
La Autonomía Universitaria. 123
CUBA. 1930
Manifiesto-programa de los Estudiantes al Pueblo. 125

LOS COMENTARIOS

ALEJANDRO KORN
I. Di5Curso del Primer Decano Electo con el Voto Estudiantil. 131
JI. La Reforma Universitaria. 136
111. La Reforma Universitaria y la Autenticidad Argentina. 140
lV. En Homenaje a Eugenio D'Ots, 143
DEODORO ROCA
I. La Nueva Generación Americana. 145
II. Servidumbre de la Cultura. 150
AUGUSTO PI SUNER
Influencia dci MoVimíento Argentino en las Universidades
Españolas. 155

299
HECTOR RIP.4 ALBERDI
I. Discurso en México. 157
II. Por la Emancipadó;; Futura del Brazo y la Inteligencia. 161
III. Significación de !a Refo:rma. 165
D,4RDO REGULES
Organización de la Democracia L"niversitaria. 169
JULIO V. GO.~ZALEZ
Significado de la Reforrrm 'Cniversirnria. 187
GERMAN ARCIN/EGAS
I. Los Estu<liante;; y el Gobierno Universitario. 207
II. La Reforma Urúersítariu. 217
]OSE INGENIEROS
La Reforma en Aoérica Latina. 221
,1NIBAL PONCE
El Año 1918 y América Latina. 223
VICTOR RAUL HAY A DE [A TORRE
I. La Reforma Universitarb. y la Realidad Social. 227
IL [a Reforma Universitari:\ y la Gran Lecdón de la Guerra. 230
III. La Reforma Universitaria. 232
FLORHNTfNO V. SANGUINEITI
Reforma y Contr.a::cfotma en }henos Aires. 241
ANTENOR ORREGO
¿ Cuál es la Cultura que creará Amécica? 255
CARLOS QUI/ANO
La Reforr:1a Universitaria. 259
JULIO ArITONIO MELLA
Tre~ Asp...'Ctos de h Reforma UnivtTsl!aria. 269
M,4NUEL UGARTE
La Obra Cottinental de la Reforma Juvenil. 27.l

CRONOLOtG!A 277
lHBL!OGRAFlA 291

300