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Sociedad y Estado

Sociedad y Estado UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS CURSO PREFACULTATIVO

UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

CURSO PREFACULTATIVO GESTIÓN 2011

Y CIENCIAS POLÍTICAS CURSO PREFACULTATIVO GESTIÓN 2011 SOCIEDAD Y ESTADO Texto compilado y elaborado por: Dr.

SOCIEDAD Y ESTADO

Texto compilado y elaborado por:

Dr. Juan Ramos Mamani

Dr. Emerson Calderón Guzmán DIRECTOR CURSO PREFACULTATIVO

DISTRIBUCIÓN GRATUITA PROHIBIDA SU VENTA

La Paz – Bolivia

2011

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas – Prefacultativo 2011

Depósito

 

Legal No.

Segunda

Septiembre 2011

edición

Tiraje :

3.500 ejemplares

Título :

SOCIEDAD Y ESTADO

Autores :

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas UMSA

Impreso en:

 

Prohibida su venta total o parcial por medios electrónicos, fotocopias, y otros sin autorización escrita del autor.

Sociedad y Estado

PRESENTACIÓN

INTRODUCCIÓN

TEMA 1 ORIGEN DEL ESTADO

CONTENIDO

1.

Sociedad, Estado y Derecho

1.1.

Concepto de Sociedad

1.2.

La sociedad y sus elementos

1.3.

Sociedad y Política

1.4.

Estado, justicia y moralidad

1.5.

Los orígenes del Estado

2.

Síntesis: De las Teorías sobre el origen del Estado

2.1.

Las teorías teológicas u origen divino del Estado

2.2.

Teoría del origen familiar del Estado

2.3.

Las teorías naturalistas

2.4.

Teorías del origen violento del Estado

2.5.

Teorías del origen convencional del Estado, del pacto social o voluntarista

2.6.

Teoría ético espiritual

2.7.

Teoría de la constitución histórica, espontánea y necesaria del Estado

TEMA 2 CONCEPTOS Y DEFINICIONES DEL ESTADO

1.

¿Qué es el Estado?

1.1.

Noción de Estado

1.2.

Estado en sentido amplio

1.3.

El nombre del Estado como organización política

1.3.1. El nombre de la organización política en Grecia

1.3.2. El nombre de la organización política en Roma

1.3.3. El nombre de la organización política en la Edad Media

1.3.4. Origen de la palabra Estado en sentido moderno

2.

Definiciones del Estado

3.

Elementos del Estado

3.1.

Población

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3.2. Territorio

3.2.1. Componentes del territorio

3.3. Gobierno

3.4. Fin social

TEMA 3 FORMAS DE ESTADO

1.

Formas modernas de Estado

1.1.

Estado Unitario o Simple y sus características

1.2.

Estado Federal y sus características

1.3.

Estado Confederado y sus características

1.4.

Estado Autonómico

1.4.1. Concepto de autonomía

1.4.2. Caracteres del proceso autonómico

1.4.3. Principios del régimen autonómico

TEMA 4 SISTEMAS DE GOBIERNO

1.

Sistema de Gobierno Presidencialista

1.1.

Conceptos

1.2.

Características del Sistema de Gobierno Presidencialista

2.

Sistema de Gobierno Parlamentario

2.1

Conceptos

2.2

Características del Sistema de Gobierno Parlamentario

3.

El Semipresidencialismo

TEMA 5 TEORÍA DE LA CONSTITUCIÓN

1.

Etimología

2.

Conceptos

3.

Primacía de la Constitución

4.

Principio de jerarquía de las normas jurídicas

5.

Estructura o partes de la Constitución

5.1.

Parte Dogmática

5.2.

Parte Orgánica

6.

Clasificación de constituciones

7.

¿Qué es el Poder Constituyente?

8.

¿Cuál es su naturaleza?

9.

¿Cuál su importancia?

10.

¿Cuáles son sus características y limitaciones?

Sociedad y Estado

11.

¿Qué debemos entender del Poder constituyente originario y derivado?

11.1.

Poder Constituyente Originario

11.2.

Poder Constituyente Derivado

12.

Poder Constituido

TEMA 6 CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO BASES FUNDAMENTALES

TEMA 7 CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO (PARTE DOGMÁTICA)

TEMA 8 CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO (PARTE ORGÁNICA)

TEMA 9 LEY DE DESLINDE JURISDICCIONAL

BIBLIOGRAFIA DE REFERENCIA

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PRESENTACIÓN

La Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) tiene el agrado de presentar los textos oficiales de enseñanza-aprendizaje para la Prueba de Admisión del Curso Prefacultativo de la Carrera de Derecho, Gestión 2011.

La Carrera de Derecho de la UMSA fue creada el año 1830 por el Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana y durante estos 181 años de actividad académica y formación profesional, la Carrera se ha convertido en el centro de generación de conocimiento jurídico del país, cumpliendo a la vez con la sagrada misión de acreditar profesionales abogados con un alto espíritu de servicio a la comunidad.

La Carrera tiene como base de constitución, el carácter democrático, popular e intercultural. Su gestión académica se cimienta en el CO-GOBIERNO, entendido como un sistema de equilibrio democrático que consiste en la conformación de órganos de decisión y gobierno entre docentes y estudiantes, y en la LIBERTAD DE CATEDRA, que tiene su fundamento en la libertad de pensamiento de docentes y estudiantes en un proceso constante de debate de posiciones y posturas ideológicas en un marco de democracia y respeto.

Estudiar en la Carrera de Derecho es una oportunidad para los postulantes que pretenden formar parte de la comunidad universitaria y posteriormente del foro intelectual de la ciencia jurídica, que requiere como nunca antes de abogados comprometidos con los proceso de transformación y cambio, que encara el país.

Los abogados formados en nuestras aulas son profesionales de alto prestigio y reconocida reputación por la alta calidad y excelencia académica invertida en su formación. Este objetivo es posible debido a que los Docentes de la Carrera de Derecho, gozan de una amplia experiencia en la trasmisión de conocimientos especializados.

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Asimismo, la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UMSA ha suscrito una serie de convenios con Universidades Extranjeras que otorgan a sus estudiantes la posibilidad de continuar sus estudios a nivel de postgrado, maestría y doctorado. Igualmente, proporciona autenticas oportunidades para que sus alumnos realicen prácticas profesionales antes de la graduación, ya que ha celebrado también importantes convenios con entidades públicas y privadas del país.

Bajo estas premisas, los presentes textos de enseñanza- aprendizaje que ponemos a consideración de los postulantes a la Carrera de Derecho están diseñados para que los mismos tengan una adecuada orientación sobre el contenido de las diferentes materias a ser impartidas durante el Curso Prefacultativo.

En este contexto, las autoridades, los docentes y la comunidad universitaria de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UMSA expresan a los postulantes del Curso Prefacultativo su predisposición de ofrecerles las mejores condiciones posibles para el desarrollo del Curso y desean a todos los participantes, el mayor de los éxitos en su preparación para el examen de admisión.

Dr. Julio Mallea Rada DECANO

Dr. Juan Ramos Mamani DIRECTOR CARRERA DE DERECHO

Dr. Marco Centellas Castro VICEDECANO

Dr. Emerson Calderón Guzmán DIRECTOR CURSOPREFACULTATIVO 2011

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas – Prefacultativo 2011

INTRODUCCIÓN

Si alguna palabra puede hoy acompañarnos para realizar la presentación de este texto es la palabra estudio. Pues este trabajo pretende acercar al estudiante una serie de trabajos referidos a la sociedad y el Estado con el propósito de aportar a la comprensión de los procesos sociales, políticos y económicos de Bolivia.

Por ello incorporamos elementos conceptuales que nos sirvan de herramientas para analizar situaciones históricas completas. De ello deriva la relevancia de esta combinación entre conceptos teóricos y acontecimientos históricos.

De lo que se trata es de reivindicar un término central de la vida universitaria y del sistema educativo, celebrando el estudio y los estudios. El texto “Sociedad y Estado” no se limita a ser un trabajo acumulado para componer una obra. Se diría que lo más decisivo es que se ofrece como un conjunto de fuerzas y de razones, de análisis y de argumentos y, sobre todo, de voluntades, de decisiones implicadas que alientan y estimulan la labor universitaria como tarea de enorme incidencia social.

Pronto se comprenderá que el presente trabajo no es simplemente una descripción y que el análisis implica a la par decisión y compromiso cabalmente plasmados en el texto, enmarcado en los objetivos de una universidad implicada en el desarrollo local, territorial, social y político, en el bien estar de los ciudadanos, a partir de una clara posición en la sociedad del conocimiento, en su generación y transmisión.

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Nuestra Universidad ha sido y es factor de dinamización e internacionalización determinante del país, un factor decisivo de inclusión social, de igualdad, de bien estar y de progreso. Por ello este texto es a su vez un espacio de difusión y de convocatoria, una perspectiva y un horizonte para aquellos cuya firme intención es integrarse a las aulas de la Carrera de Derecho y de tornarse en ejemplo de estudio para nuestra sociedad.

Dr. Juan Ramos M. Docente Titular Derecho Constitucional Derechos Humanos

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas – Prefacultativo 2011

TEMA 1

ORIGEN DEL ESTADO

3. Sociedad, Estado y Derecho

2.8. Concepto de Sociedad

Los seres humanos, desde que aparecen sobre la Tierra hasta nuestros días, viven en sociedad, es decir, "Un sistema duradero que se reproduce a sí mismo, dentro de cuyos límites territoriales y culturales viven su vida la mayoría de sus miembros". (Green y Johns) Con esta expresión sociológica nos referimos a la reunión de hombres o animales, que viven bajo leyes comunes, producen los fenómenos sociales y tienen una cultura común, en un sistema duradero. Por su parte, Hankins expresa que "…la sociedad es cualquier grupo relativamente permanente, capaz de subsistir en un medio físico dado y con cierto grado de organización que asegura su perpetuación biológica y el mantenimiento de una cultura, y que posee además, una determinada conciencia de su unidad espiritual e histórica", encaminada a su propio mantenimiento y preservación. Dotado de inteligencia y con sus manos, el hombre construye un mundo social diverso a la naturaleza cuyas fuerzas lo dominan. Ese orden es el mundo de la cultura, resultado de un trabajo en común, de sus luchas

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por la supervivencia, de un afán por alcanzar una vida justa, armónica y civilizada, protegida por los altos valores como la libertad, la justicia social, el Derecho, y las estructuras democráticas. Por todo ello, hemos de preocuparnos por responder a esta pregunta, que se formula Helmut Schoek: "¿Cómo se llegó a la socialización, a la sumisión de unos individuos libres a un sistema de controles sociales y de coacción social?"

Lo que conocemos es que se originan una complejidad de fenómenos sociales, que se concretan en conductas, acciones y reacciones sociales, que se traducen en múltiples instituciones políticas, económicas, jurídicas y sociales, que forman el marco en que se desenvuelve la vida de relación.

El fenómeno político, la conducta política, las instituciones políticas y, en general, las sociedades políticamente organizadas, forman el objeto de nuestro estudio que concentra su atención en el análisis de los hechos y formas políticas, sobre todo el Estado, que es la forma superior de ese desarrollo, el cual se encuentra en una encrucijada de la historia ante el embate del marxismo-leninismo, que en voz de su fundador configuró su desaparición: "La clase trabajadora sustituirá el viejo orden burgués con una asociación que excluirá las clases y sus antagonismos y ya no habrá poder político propiamente dicho, porque el poder político es simplemente la forma oficial del antagonismo en la

sociedad burguesa." (Carlos Marx, La miseria de la Filosofía, 1847).

Hay varios conceptos de sociedad, cuyo sentido debemos citarlas previamente, para una mayor claridad de nuestra exposición:

1. Los conceptos de "sociedad" y de "humanidad", nos dice Joussain Petit traité de sociologie economique), "…son propiamente hablando una abstracción, lo que existe son hombres viviendo en sociedad y, por consiguiente, grupos sociales, sociedades particulares". 2. También se habla de sociedad en un concepto circunstancial o transitorio de sociedad. Estos últimos son grupos transitorios, temporales, de fines concretos, parciales o particulares, como una

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sociedad recreativa, deportiva, comercial, industrial, cultural, científica, o como los pasajeros de un barco, de un avión, de un automóvil o de un ferrocarril, como un campamento militar, campos accidentales de trabajo y otros análogos. 3. Mas debemos limitamos a un concepto relativo de sociedad, el más usual en el campo de los estudios sociológicos. En este caso la sociedad aparece como una reunión de seres humanos que integran un orden social superior, permanente, asentado sobre un territorio para alcanzar fines comunes, por medio de la acción recíproca o interacción social. La palabra sociedad es empleada con frecuencia como un término genérico que designa una reunión de hombres en los que se producen fenómenos sociales, se establecen vínculos de solidaridad e instituciones económicas en relación con sus necesidades. La sociedad es universalidad y totalidad. Sus diversos temas hacen alusión a los problemas comunes de toda sociedad y otros se relacionan con las variaciones de una sociedad con las demás.

La sociedad es la creadora de la cultura entendida originalmente como un cultivo del espíritu, luego como la misma obra social creadora de bienes culturales, transitorios o permanentes transmisibles y estimulantes de la acción humana, como adiciones al mundo de la naturaleza y encaminadas al perfeccionamiento del hombre. "La cultura meramente exterior y material recibe (en el área lingüística alemana) el nombre de civilización. Su misión es servir de base y supuesto a la

cultura interior." (WaIter Brugger, Dicc. de filosofía, pág. 132.)

2.9. La sociedad y sus elementos

La sociedad como elemento básico de una organización política tiene

los elementos siguientes:

1. Estamos en presencia de un grupo humano coherente, de acción general y unitaria; 2. Este grupo se propone la cooperación y la realización de fines o intereses principales, como su propio mantenimiento, su preservación y su continuidad biológica; 3. La obra social es continua, apremiante y arraigante para estimular las relaciones sociales complejas de seres humanos diversos en sexo,

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edad, condición económica, etc.; 4. El asentamiento territorial es necesario para asegurar la subsistencia y la acción social permanente;

5. El grupo social es actuante, estimulante de la acción cultural colectiva en sus variadas relaciones y procesos y sobre la base de que dentro de una sociedad pueden existir multitud de culturas y de que dentro de un Estado se pueden manifestar varias Naciones. 6. El grupo social imprime su propio carácter a las creaciones sociales, de tal modo, que hasta en la misma obra individual, en el creador excepcional o en el genio, aparece todo lo que es experiencia

o sentido social. El grupo social adquiere conciencia de su unidad

espiritual e histórica. Hay una conciencia social inicialmente rudimentaria y progresiva que va imprimiendo en el hombre sus características mentales. "Por eso podemos decir válidamente que el

hombre es tal, porque la sociedad lo ha hecho así y mientras mejor conocemos los procesos de formación de la personalidad humana, tanto más comprobamos el papel fundamental que la sociedad ha

desempeñado en su desarrollo" (Modarse, Elementos de sociología, pág. 12.).

2.10. Sociedad y Política

"Somos ya muy viejos cuando nacemos", dijo, Anatole France. Existe un mundo cultural, íntimamente ligado al mundo de la naturaleza, que vive y muere con el hombre, que se viene formando en el transcurrir de los siglos en un continuo proceso de adaptación y cooperación, y que se rige por sus propias teorías y principios, diferentes al indestructible mundo de las cosas naturales. El mundo construido por los seres humanos es un legado muy valioso de nuestros antecesores, fruto de la inteligencia y del trabajo de las comunidades, en una lucha interminable por su propio mantenimiento y preservación.

Como todos los términos de las ciencias sociales, el concepto de

sociedad se nos presenta ambiguo, es decir, susceptible de variadas significaciones. Si la cultura es una elaboración y formación humanas,

la sociedad no es privativa del hombre, porque hay otros seres que

viven en comunidades gobernados por principios de sociabilidad, pero son grupos estables e inalterables en la proyección de sus funciones y creaciones. El hombre, por el contrario, es proteico y su inteligencia le

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permite evolucionar con notable variedad e intensidad. La vida social es continuada y actuante, creadora de complejas relaciones sociales.

En su acepción más general, el concepto de sociología parte de la naturaleza gregaria del hombre como hecho o fenómeno. Esta característica fue señalada por Aristóteles, cuando afirmó que el hombre es un animal social. En este sentido la sociedad aparece como un conjunto de seres humanos que se proponen la realización de todos los fines que imponen la convivencia por medios comunes.

Considerando el concepto de sociedad en su sentido restringido, aparece como una determinada entidad, resultado de esa interacción humana que adopta las formas más disímbolas y una actitud consciente y libre del hombre para gobernar sus actos.

La sociedad, como entidad original, es un grupo de seres humanos que cooperan al cumplimiento de sus fines esenciales, como su propia conservación, existencia o permanencia y su perpetuación. Este concepto incluye la continuidad de un complejo de relaciones de asociación, que dan origen a la compensación de los tipos humanos. Hay, además, un elemento territorial, que es el asiento físico en el cual se desarrollan los procesos o relaciones sociales.

El hombre se distingue de los demás seres del planeta por estar provisto de elementos psicológicos que le permiten la construcción, el mantenimiento y la transmisión de una cultura. Por eso se ha dicho que el hombre es un símbolo y se mueve en un bosque de símbolos. Hay una relación directa entre las necesidades humanas y la inteligencia. La primera es el estímulo para la integración de la sociedad; la segunda, construye la cultura. El compartir una cultura es la característica de la sociedad. "Cuando usamos la palabra cultura en sentido general, dice, Biesanz, no en el específico, nos referimos a la porción de la conducta humana que se aprende, la parte del medio ambiente que ha sido hecha por el hombre".

La necesidad de reproducción engendra la familia, como la necesidad de alimentarse origina la economía. Otros factores vitales contribuyen a

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fortalecer las formas sociales que van creando sus propias estructuras.

La sociología ha precisado que el elemento social es el grupo y no el individuo. La cultura es obra de la interacción de los grupos que muestran en todas partes, ciertas similitudes, frente a la diversidad de las conductas humanas. Esto se debe a que el hombre es sumamente flexible y adaptable; sus necesidades fundamentales pueden satisfacerse de muchos modos. Una vez atendidas sus necesidades primarias, le queda al hombre un gran sobrante de energía creadora y de inteligencia.

Las cosas materiales no son de ningún modo parte de la cultura, sino que son productos o adjuntos de la conducta cultural. La cultura es esencialmente inmaterial, es conducta socialmente adquirida por medio de símbolos, y se transmite por medio de conceptos y juicios: Cada cultura tiende a ordenar la posición del individuo en el mundo que la rodea, cosmos, sociedad, grupo, familia, naturaleza. Toda clase está subordinada a un constante proceso de cambio.

Gustavo Radbruch, señala que "La cultura no es la estatua caída, rota, tirada al suelo; la ciencia no es el libro empolvado de una biblioteca, la virtud no es la piedra labrada de un templo; por el contrario, afirma, que el conocimiento, la ciencia, la sabiduría, la justicia, la verdad, se inscriben radicalmente en el alma humana personal, en el fondo del espíritu humano viven y de él toman su fuerza creadora”.

La cultura del hombre le sirve a éste de tres modos: adapta al hombre como especie biológica a su medio ambiente; le suministra al individuo ajustes ya dispuestos a su medio ambiente natural, a sus semejantes, y a sus propias necesidades e impulsos biológicos y psicológicos; y asegura la unidad y supervivencia del grupo social.

Son esas expresiones de la cultura las que construyen el Derecho, en tanto que la vida se desenvuelve en una variedad infinita de manifestaciones, dominadas por el sentido jurídico. La vida social está sometida a una diversidad de normas que responden a propósitos diversos: costumbre, morales, religiosos, etiquetas sociales,

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convenciones sociales, hasta las normas estatales, esto es, las leyes.

Con el Derecho (entendido en sentido general, normas morales religiosas, costumbre y otros) nace el Estado, pues son fenómenos coetáneos. La historia demuestra que los humanos se presentan en su desarrollo evolutivo en grupos humanos vinculados políticamente en . Durante el desarrollo de esta obra, pondremos de manifiesto la importancia histórica y actual de la administración pública, como culminación formas muy elementales, en las que la presencia del Derecho va siendo inevitable, desde las formas más primitivas, hasta llegar al Estado moderno, que es la culminación institucional del Derecho regida a través de las leyes.

Autoridad y poder surgen de las necesidades mismas de la vida social. Autoridad viene de “autor” que es el que inventa y dirige. El fenómeno jurídico comienza a vincularse estrictamente con los fenómenos políticos, es decir, con aquellos fenómenos que se relacionan con la integración y con el funcionamiento de los órganos autoritariosde un largo proceso de perfeccionamiento de las instituciones públicas dentro de los estados modernos. Describiendo magistralmente este proceso evolutivo de las funciones que hoy integran, el Estado moderno, nos dice, Jellinek.

" La situación central de estas cuestiones corresponde a la administración. Ha habido grandes épocas en la historia: en las que la legislación era completamente desconocida, ha sido preciso un amplio desarrollo en la cultura para que aparezca, junto al Derecho consuetudinario, el Derecho legislado. Aún hoy la legislación es una función intermitente. Otro tanto acontece con las decisiones judiciales. En la evolución social, pueden igualmente hallarse largos períodos en los que en ninguna circunstancia ha necesitado el juez mostrar su actividad. Pero la administración, que contiene en sí ya al gobierno, necesita siempre ser ejercida. Sin ella el Estado no podría existir ni un momento. Se puede concebir un Estado despótico sin leyes ni jueces, pero un Estado sin administración sería la anarquía. La administración, por lo tanto, es la función más comprensiva. Toda preparación de las leyes le compete a ella, la actividad del juez ella

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la apoya, y, por último, ella es la que asegura la ejecución de las decisiones judiciales. Aun históricamente, se muestra la administración como la función fundamental, pues la legislación va unida en un principio a ella. Más tarde se la separa, y la actividad jurisdiccional, limitada en su comienzo a una acción insignificante, alcanza con el proceso de la evolución del Estado un campo de actividad cada vez más amplio. Por eso puede designarse como administración toda la actividad del Estado que queda, una vez separada la legislación y la actividad jurisdiccional. En esta misma posibilidad de su limitación negativa se muestra la significación que tiene el Estado. Sólo la administración es susceptible a ser explicada por la mera oposición a las demás actividades y órdenes del Estado".

2.11. Estado, justicia y moralidad

El Estado aparece, al cabo de una larga evolución corno un orden de convivencia de la sociedad políticamente organizada, en una institución o ente público superior, soberano y coactivo.

Hemos comprobado que la explicación nominal, no es suficiente para conceptuar al Estado, ya que son tan numerosas las organizaciones e instituciones políticas y limitado el sentido de ellas, no nos ofrecerán una base segura a nuestra especulación.

Como el concepto de justicia individual o particular resulta insuficiente, ha surgido la necesidad de enfrentar a esa justicia otra justicia que trasciende lo individual o un principio de igualdad y la reconoce y entrega a una comunidad, es entonces cuando hablamos de una justicia social.

La justicia se apoya en el bien común y sitúa al individuo con sus deberes frente a una sociedad.

Desde luego, la justicia común no es la justicia social, no porque sean dos tipos de justicia, sino exclusivamente porque no debe haber otra justicia, que la justicia social. Volver al criterio aristotélico de que la justicia distributiva es una justicia propia de la sociedad política.

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El legislador puede o no acertar en una ley el concepto de la justicia social cuando antepone el derecho de una comunidad a un derecho individual. La justicia social parte de la verdadera naturaleza del grupo humano. La sabiduría legislativa consiste en armonizar estos factores sociales e individuales, que hoy luchan por una sociedad diferente.

Platón afirmó en el libro cuarto de La República que la justicia es una virtud que mantiene a cada uno en los límites del deber, en tanto que para Aristóteles en su Ética de Nicómaco, V, Cap. I, la justicia es un hábito por el cual los hombres son aptos para obrar justamente, además, como una virtud que sostiene a los demás.

Repetimos proverbialmente los abogados el concepto de Ulpiano que considera a la justicia como la voluntad constante y perpetua de dar a cada cual su derecho, en tanto que en las Siete Partidas la justicia es "holgada virtud que dará siempre en las voluntades de los hombres justos y comparte a cada uno su derecho igualmente”.

La naturaleza del hombre y la sociedad imponen ciertos principios necesarios para mantener la convivencia, ciertos ajustes sin los cuales no es posible la vida social. La justicia tiene un sentido proporcional que sólo a una sociedad organizada políticamente le es dado reconocer. Aquello que reclamamos y aquello que se nos puede dar sin perjuicio de otro o de la comunidad.

Nada más profundo que el Salmo 72, Vers. 1: "Oh Dios, da tus juicios al Rey. Y tu justicia al hijo del rey". Y cada uno de los siguientes y maravillosos versículos son un verdadero tratado de justicia. "Y como el rocío (que destila sobre la tierra) Florecerá en sus días la justicia".

Ya situados en el mundo moderno Emil Brunner en su libro La Justicia (UNA, pág. 15), afirma: "Durante casi dos milenios, el pensamiento jurídico occidental fue inspirado y determinado por aquella idea de justicia de la antigüedad cristiana, y por el 'derecho natural cristiano'. El sentimiento jurídico originario e inmediato halló en aquella idea una expresión intelectual correspondiente y adecuada. A primera vista, parece que lo más hacedero y fácil sería volver a aquella idea. Sin

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embargo, no podemos realizar ese retorno pura y simplemente, sin más, porque aquella idea no constituye una magnitud unívoca".

Asistimos, por lo tanto, a una decadencia de la idea occidental de justicia. ¿Pueden los seres humanos formular su aportación para un nuevo concepto de la justicia como base del orden social? Los comunistas rusos o los comunistas chinos pretenden tener su propia explicación del sentido de la justicia.

Más el Estado democrático se escuda en un concepto general y ambiguo de justicia social. Ello nos lleva al mismo planteamiento de Brunner: "¿Cuáles son los fundamentos sobre los cuales se deberá edificar de nuevo? ¿Dónde está la idea de justicia, que es la única que hará posible una tal construcción nueva? Esta cuestión no es simplemente una de las cuestiones con que nos encontramos hoy en día, sino que es por antonomasia la cuestión del presente. Hay algo que resulta claro; no es posible la nueva edificación tomando como base el principio de que la justicia sea algo relativo. Así como no se puede construir una casa sobre un terreno pantanoso, tampoco se puede construir un orden social justo tomando como base la tesis de que la justicia sea algo relativo. Con una medida que constantemente varíe no se puede medir nada. Cierto que todo lo que los hombres pueden producir en materia de ordenaciones sociales será sólo relativamente justo. Pero tal orden relativamente justo será posible, tan sólo si nos orientamos hacia una idea de la justicia absoluta, si medimos lo que edificamos mediante la plomada de la justicia divina.

Cuando la conciencia humana se serene y los hombres usen la inteligencia creadora, no para destruirse, sino para construir un mundo mejor, la idea de justicia social habrá de revisarse para darle un contenido nuevo, una significación más de acuerdo con la realidad del mundo.

No serán congresos de filósofos ni de hombres de ciencia los que afronten esta lucha por la justicia nueva, ellos serán asesores de asambleas universales de legisladores, que señalarán la ruta del futuro de la humanidad. La justicia no habrá de arrancarla a la historia, ella

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será el aspecto grotesco del problema del hombre que tendrá que definir su recorrido hasta que el Sol se canse. La justicia yace en lo más profundo y delicado de la vida de los pueblos, y es el fruto de sus sentimientos más nobles.

2.12. Los orígenes del Estado

El tema del origen del Estado no apasiona en la actualidad a los estudiosos de esta materia como en los siglos pasados. El origen del

Estado aparece como una cuestión oscura y de difícil determinación por los escasos elementos originales de que se dispone y que se sustituyen por hipótesis, teorías o supuestos.

Autores como Marcel de la Bigne de Villeneuve (Traité général de l'Etat, Sirey, t. 1, pág. 37), afirma que sin darle una importancia exclusiva como en el siglo XVIII, sí considera que ella no es despreciable y que la solución no es indiferente a la determinación del papel exacto del poder estático.

Por su parte Hans Kelsen (Teoría General del Estado, Ed. Labor, págs. 27 y sgs.), afirma que "…una vez conocido el Estado como ideología social específica, el problema capital de la llamada sociología o teoría social del Estado, la cuestión acerca del 'origen del Estado' se divide en dos problemas metódicamente distintos. Por de pronto, se presenta la cuestión antes indicada acerca de las condiciones naturales del nacimiento de aquellos actos psíquicos que tienen por contenido la específica ideología del Estado; hasta ahora no existe un intento serio de solución a esta cuestión, en torno a la cual se han emitido los juicios más vulgares y los tópicos más vagos. Apenas se ha llegado a establecer que el nacimiento del Estado hallase condicionado por la coexistencia permanente de una amplia multitud de hombres; con esto se indica, sin embargo, la condición natural de origen de toda ideología social, de diferenciación superior, pero en modo alguno la propia del Estado. Hasta ahora no se ha acertado en la empresa de descubrir las condiciones específicas del Estado".

Y continúa el mismo autor: "un modo diferente de plantear el problema es cuando se tiende no a averiguar las condiciones de nacimiento de

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los actos que contienen la ideología del Estado, sino a descubrir una evolución dentro de la esfera ideológica misma. El sentido de esta cuestión se determina así: ¿Cómo se convierte la ideología social en general, en una ideología estatal específica? ¿Cómo de una situación que es ya social, pero que no es aún estatal, cómo de un orden social, pero aún no estatal, surgen una situación y un orden estatales? Y se reconoce que lo específico de este orden estatal radica en su carácter coactivo (cumplimiento forzoso); si se admite que el Estado es, en lo esencial, un aparato de coacción; es decir, si se reconoce que el orden estatal es un orden regulador de la coacción, un orden que prescribe que en el caso de que un hombre realice un hecho socialmente dañoso, otro hombre realice en contra suya un acto coactivo, con objeto de evitar en lo posible la comisión de tales hechos, entonces la cuestión en torno al origen del Estado se transforma en la cuestión del origen de un orden dotado de este específico carácter técnico social".

3. Síntesis: De las Teorías sobre el origen del Estado

Con las limitaciones que los autores mencionados señalan acerca del origen del Estado, algunos autores como De la Bigne de Villeneuve (ob. cit., pág. 38), consideran que es posible reducir a cuatro grupos las

teorías del origen del Estado. Otros autores se extienden a siete grupos, a saber:

a) Las teorías teológicas u origen divino del Estado;

b) Teoría del origen familiar del Estado;

c) Las teorías naturalistas;

d) Teorías del origen violento del Estado;

e) Teorías del origen convencional del Estado, del pacto social o voluntarista;

f) Teoría ético espiritual;

g) Teoría de la constitución histórica, espontánea y necesaria del Estado.

3.1. Las teorías teológicas u origen divino del Estado

Estas doctrinas fundamentan el origen del Estado en un ente sobrenatural, esto es, creado por Dios. La divinidad ha creado el poder político.

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La doctrina se manifiesta en diversos pueblos de la Tierra, con sus tradiciones teocráticas, como los pueblos judeocristianos. San Pablo en la Epístola de los Romanos, capítulo XIII, versículo I, afirma: "…no hay potestad que no venga de Dios y todas las que existen son ordenadas por Dios".

Todas estas doctrinas se apoyan en la fe que es una virtud teologal por la que nuestro intelecto está dispuesto a asentir firmemente a todas las verdades reveladas. Para San Pablo, Hebreos XI, I, "…la fe es la sustancia de nuestras esperanzas, que nos convence de las cosas que no podemos ver".

La teología especulativa ha establecido el origen mediato del Estado, teniendo a Dios como su causa eficiente; y el origen inmediato del Estado como obra del hombre.

3.2. Teoría del origen familiar del Estado

Para esta teoría el elemento social es sin duda el grupo. La historia no es otra cosa que la formación de grupos desarrollados en un complejo movimiento sinérgico creador de organizaciones, estructuras y nuevas formas sociales.

La necesidad de reproducirse crea la familia y establece los vínculos de sangre de los primeros grupos. "La familia, dijo Bodino, es la verdadera fuente y el origen de toda República y miembro principal de ella". A esta tesis se agrega la teoría patriarcal de Filmer, la teoría del matriarcado y otras formas que describen la naturaleza de la familia o familias originales.

Se reconoce que la familia es el núcleo primitivo, más se asignan otros fundamentos al origen del Estado.

Las teorías en torno a los orígenes de la sociedad son muy discrepantes en cuanto se nos han ofrecido diferentes cuadros del desenvolvimiento de los grupos primitivos.

Sociedad y Estado

Las teorías patriarcales toman como base al paterfamilias como centro de las actividades del grupo primitivo. Son los diferentes grupos familiares los que acaban por constituir la sociedad bajo la dirección o guía del jefe de familia, encargado de proteger a la comunidad.

Las teorías matriarcales se nos ofrecen en una notable variedad de organizaciones desde las etapas rudimentarias de la promiscuidad inicial hasta las organizaciones en que el elemento constante del grupo es la madre. Parentesco y sucesión derivan de los lazos evidentes de la relación maternal. Los hijos durante un largo proceso social se mantienen unidos a la madre, sin la cual sin duda, hubieran sucumbido. En resumen la sociedad primitiva se origina en la familia. Además de los lazos de parentesco, la sociabilidad es un factor determinante. Así nace el principio de autoridad, y es la conciencia la que origina la sociedad política primitiva. Es de particular interés el momento en que el grupo nómada se transforma en un grupo sedentario, de todas maneras la familia es un factor de agrupación política. Así lo han afirmado Moret y Davy, Posadas e Ihering. A partir de esos momentos surgen los grupos sociales que se proyectan hasta nuestros días. Autoridad y poder dan paso al Gobierno y posteriormente al Estado.

3.3. Las teorías naturalistas

Estas teorías parten de la idea de que el Estado es un fenómeno natural o sujeto a fuerzas derivadas de la naturaleza.

Las fuerzas aludidas son de carácter geográfico, topográfico, hidráulico, hasta las fuerzas sociales, económicas, políticas. Las luchas sociales, racistas y de clases comprenden la estructura de esas formas que generan finalmente al Estado.

o

doctrinas sobre el origen violento del Estado que examinamos a continuación.

Dentro

de

estas

opiniones

hemos

de

comprender

las

teorías

3.4. Teorías del origen violento del Estado

Numerosos autores admiten como causas de formación de las formas

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políticas, la violencia. Uno de los autores que expresa esta teoría es Oppenheimer en su libro L'Etat. "El Estado encuentra su nacimiento en la guerra. El Estado es, enteramente en cuanto a su origen, y casi enteramente en cuanto a su naturaleza durante los primeros estadios de su existencia, una organización social impuesta por un grupo vencedor a su grupo vencido, organización cuyo único fin es de reglamentar la dominación del primero sobre el segundo defendiendo su autoridad contra las revueltas interiores y los ataques exteriores. Y esta dominación no ha tenido jamás otro fin que la explotación económica del vencido por el vencedor".

Otro como Gumplowicz afirma que la civilización es consecuencia de las luchas sociales. Todos los Estados han surgido de conquistas sangrientas; sabemos que el Estado es la condición sine qua non de la prosperidad, del desarrollo de la civilización.

Un aspecto más general de las tesis de la violencia que explican al Estado, como la síntesis de los grupos humanos que han mantenido un proceso de lucha social, es la teoría de la lucha de clases de Carlos Marx.

Los trabajos de Morgan anteceden a estas doctrinas. Este autor había descubierto a su modo, en América, la teoría materialista de las historias, que cuarenta años antes descubrió Marx; y en su paralelo, entre la barbarie y la civilización había ido a dar los mismos resultados esenciales que Marx.

Por su parte Federico Engels inspirado en Morgan examina los caracteres de la sociedad antigua y afirma: "Siendo la base de la civilización la explotación de una clase por otra, su desarrollo es constantemente antinómico. Cada progreso de la producción es al mismo tiempo un retroceso para la clase oprimida, es decir, para la mayoría. Cada beneficio para unos es por necesidad un perjuicio para otros; cada grado de emancipación conseguido por una clase es un nuevo elemento de opresión para otra. La prueba más inconcusa de esto nos la da la introducción del maquinismo, cuyos efectos conoce hoy el mundo externo. Y si, como hemos visto, entre los bárbaros

Sociedad y Estado

apenas puede establecerse la diferencia entre los derechos y los deberes, la civilización señala entre las dos una diferencia y un contraste que saltan a la vista del hombre menos inteligente, en el sentido de que da casi todos los derechos a una clase y casi todos los

deberes a la otra". F. Engels, Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Ed. Mexicanos Unidos, S. A., pág. 204.

Las formas estatales de este siglo XXI son variadas y contradictorias: el Estado del subdesarrollo, el Estado autoritario y Estado totalitario; el Estado dictatorial, el Estado militar, Estado monárquico, democrático hasta social y democrático.

2.5. Teorías del origen convencional del Estado, del pacto social o voluntarista La idea de un contrato o convención ha dominado en numerosos autores. Se distingue entre el contrato social como generador de la sociedad civil y el contrato político que dio origen a las formas políticas y posteriormente al Estado.

Dice Juan Jacobo Rousseau en El contrato social (Cap. 1, 1, Cap. IV) :

"Antes de examinar el acto por el cual un pueblo elige a un rey, sería bueno de examinar el acto por el cual un pueblo es un pueblo; porque ese acto siendo necesariamente anterior al otro, es el verdadero fundamento de la sociedad".

La base de la exposición de Rousseau es el estado de naturaleza. El estado de naturaleza es el estado salvaje; los hombres viven desde luego felices, porque ellos poseen dos cualidades, la libertad de aceptar y la de rehusar y la facultad de perfeccionarse. El autor trata de demostrar que la propiedad privada y la invención de la metalurgia y de la agricultura han civilizado y perdido al género humano rompiendo la igualdad primitiva.

Un horrible estado de guerra coloca a los seres humanos sin más norma que la violencia y la injusticia. Es necesario por lo tanto, pensar en un poder supremo que gobierne a los grupos antagónicos. Para crear este orden fue menester que el hombre aportara una parte de su libertad.

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La esencia del contrato social radica en que cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general y nosotros recibimos a cada miembro como parte indivisible del todo.

Para Rousseau la voluntad justifica al Estado, más no proporciona datos sobre su origen. El hombre pasa de un estado de naturaleza a una forma social voluntaria. El hombre ha nacido libre y sin embargo en la actualidad vive encadenado, sujeto a un orden estatal.

La explicación se encuentra en el pacto social, que supone la enajenación total de cada asociado con todos sus derechos a la comunidad. La libertad natural se sustituye por la libertad civil que es garantizada por el Estado.

El hombre cede su libertad natural al Estado. La voluntad no es el origen del Estado, sino su justificación. Los hombres entregan una parte de su libertad natural a cambio de una comunidad superior.

2.6. Teoría ético espiritual

La naturaleza racional y libre del hombre es la causa del Estado. Sólo la vida social impulsada por la inteligencia humana es capaz de alcanzar las formas políticas. Tal fue la explicación de Aristóteles al hablarnos del zoon politicon. La sociabilidad lleva a la perfección. La

sociedad para subsistir requiere de una organización y del poder coactivo. Ideas que perduran hasta el pensamiento medieval y moderno.

2.7. Teoría de la constitución histórica, espontánea y necesaria

del Estado No hay duda de que la evolución de las sociedades primitivas acusa algunos rasgos de uniformidad, respondiendo a necesidades idénticas y a complejos problemas sociales, que a pesar de su diversidad, coinciden en formas y aspectos semejantes. No es un cuadro estático de evolución, porque siendo la vida social tan compleja, a pesar de las coincidencias señaladas los pueblos acusan evoluciones y regresiones originadas por su propio desarrollo.

Sociedad y Estado

El profesor Groppali nos dice: "Ahora bien, ha sido a través del estudio comparativo del curso de la evolución de los grupos sociales, que se han podido advertir paralelismos y constantes, de modo que, sin prescindir de alguna diversidad y de una mayor o menor rapidez de desenvolvimiento, se puede afirmar con cierta seguridad que los tipos de la evolución social se pueden reducir a los siguientes en orden progresivo: a) La horda primitiva en relaciones sociales promiscuas, con estructura diferenciada, y con indistintas funciones de defensa y de protección; b) La gens o clan, agregado compuesto de individuos ligados por vínculos de un parentesco imaginario o ficticio, fundado sobre la creencia de derivar de un mismo tótem; c) Tribus compuestas de familias en las que el parentesco en línea recta y de base preferentemente materna ha tomado una forma distinta; d) La familia patriarcal, de quien la familia romana representa el ejemplo más característico; la familia paterna como se encuentra entre los pueblos de la Europa moderna".

Un último grupo de teorías se refieren a la constitución espontánea y necesaria del Estado. La sociedad es un fenómeno complejo, entre cuyos aspectos más importantes está el sentido de los fenómenos políticos que conducen a la creación del Estado. Las explicaciones sobre el origen del Estado son consideraciones sociológicas.

El Estado es una creación colectiva que responde a numerosas causas. Si el nacimiento de las sociedades civiles responde como expresaba Platón a la necesidad de asociación, el nacimiento de las organizaciones políticas, principalmente la comunidad política más perfecta como es el Estado, responde a causas muy diversas.

Para poder situar en forma conveniente el problema del origen del Estado, hemos de aludir, aunque en forma un tanto arbitraria, al desarrollo o evolución de las formas políticas.

I. Nuestro punto de partida es no aludir a la edad incierta de la humanidad, aquellos momentos en que el ser humano formaba parte de agregaciones humanas unidas principalmente por el espíritu gregario y el dominio de sus instintos naturales.

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II. La segunda etapa se inicia de los pueblos pastores hasta la

integración de la agricultura, con las primeras formas políticas rudimentarias: horda, clan, tribu, fratría, etc., de los clanes a los

imperios. III. La tercera etapa comprende a los pueblos primitivos de la antigüedad de China a Roma.

IV. La cuarta etapa bien puede denominarse los preludios del Estado

en el largo proceso de la Edad Media.

V. La quinta y última etapa es la etapa máxima que va del nacimiento del Estado hasta la época actual, en estos aspectos principales:

a) El Estado nacional y patrimonial. Coincide con la formación de las

nacionalidades europeas. El Estado es patrimonio del monarca, el cual lo transmite a sus herederos.

b) El Estado policía o Estado gendarme, fundado en los principios del

liberalismo. El gobernante no gobierna en nombre propio, sino que es un órgano del Estado y asume una representación política discrecional o reglada pero justificándose por la satisfacción del interés general. c) El Estado de Derecho gobernado por el principio de que el gobernante debe ser sometido al Derecho y los particulares encuentran en la ley una limitación a la acción gubernamental y un reconocimiento de un sistema de derechos que le brindan un amplio campo de acción. En el Walfare State (Estado de bienestar) se alude a una organización en la que el Estado se propone el control de la política social y económica para subordinarla al bienestar general. La idea de bienestar social tiende a la satisfacción de las necesidades más apremiantes de una sociedad, de las cuales debe ser liberada, eliminando la opresión económica que la domina y creando las infraestructuras que se enfrentan a las condiciones reales de una comunidad, entre ellas el reconocimiento de los derechos sociales (Véase la obra de Gurnard Myrdal,

El Estado del futuro, F.C.E., México.)

d) Las formas estatales del siglo anterior a éste, son variadas y contradictorias: el Estado normal del subdesarrollo, el Estado autoritario y Estado totalitario; el Estado dictatorial, el Estado militar y el Estado monárquico. e) El Estado de justicia social, de seguridad y de responsabilidad pública. El Estado reconoce, por fin, que su misión no es la protección exclusiva de los intereses particulares; por legítimos que ellos puedan ser, los cuales en ningún caso deben interferir el interés general. La

Sociedad y Estado

sociedad debe considerarse en la unidad de sus problemas fundamentales, dando oportunidad a todos y creando un régimen de seguridad civilizado.

Esta evolución nos lleva a un problema de filosofía política resumido en esta pregunta compleja: ¿Cuál debe ser la proyección del Estado en el futuro? ¿Subsistirá el Estado democrático, una vez realizados los necesarios y convenientes reajustes o será necesaria una transformación política más radical? O finalmente: ¿El Estado es un fenómeno social llamado a desaparecer como lo preconiza el comunismo internacional?, la respuesta se generará en cada una de las realidades nacionales.

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TEMA 2

CONCEPTOS Y DEFINICIONES DEL ESTADO

4. ¿Qué es el Estado?

En el mundo de hoy es difícil encontrar, aun entre personas de escasa cultura, quién no tenga en mente una noción, así sea muy vaga, de lo que es el Estado, de lo que representa este ente en su vida, de lo que de él puede esperar o puede temer cada cual. Su presencia en el mundo real es un hecho evidente, que se hace sentir en todas las actividades y en todos los momentos de la existencia, desde antes del nacimiento hasta más allá de la muerte; puede decirse que todas las acciones del hombre como ser social, aún las más íntimas o individuales, están en una u otra forma, directa o indirectamente, sometidas a regulaciones y controles estatales o, en última instancia, a la vigilancia imperceptible del Estado. Su realidad resulta, pues, evidente; lo sentimos gravitar sobre nosotros, a la vez que lo estimamos necesario para el desarrollo de nuestra existencia. Sin embargo, la idea que el común de las gentes tiene acerca de lo que es el Estado, es más bien producto de la propia intuición que de una comprensión exacta de lo que significa este ente. En efecto, la mayoría de las personas identifican al Estado con alguno de los elementos que lo constituyen: lo más corriente es que se lo identifique con el poder

Sociedad y Estado

público y más concretamente con uno de sus titulares: el gobierno. En ello se piensa, cuando se dice, por ejemplo, "el Estado manda", "el Estado prohíbe", "el Estado cobra impuestos". También se lo suele confundir con el territorio, con el país, o con su componente humano, con la nación.

4.1. Noción de Estado

Del Estado podrían citarse tantas definiciones cuantos autores han estudiado este tema. En la mayor parte de ellas se encontrarán coincidencias en cuanto se refiere a los elementos que lo constituyen. Por el contrario, la diversidad de enfoques sobre su naturaleza o finalidad, es notoria. PLATÓN lo concibió como un ente ideal; ARISTÓTELES como una sociedad perfecta; HEGEL, SAVIGNY y los románticos como un ser espiritual"; ROUSSEAU, como la asociación política libremente fundada por los partícipes del contrato social; KANT, como "reunión de hombres que viven bajo leyes jurídicas"; KELSEN lo identifica como una "ordenación de la conducta humana”; CARRÉ DE MALBERG como un conjunto de elementos heterogéneos; DUGUIT lo define como "una agrupación humana fijada sobre un territorio determinado, donde los más fuertes imponen su voluntad a los más débiles"; BURDEAU, como "titular abstracto y permanente del poder, cuyos gobernantes no son sino agentes de ejercicio esencialmente pasajeros:" ESMEIN como "la personificación jurídica de la Nación"; FISCHBACH como "una situación de convivencia humana en la forma más elevada". Para HAROLD J. LASKI, el Estado constituye una sociedad de hombres unidos por el deseo de enriquecer la vida colectiva. DEL VECCHIO lo define como “la unidad de un sistema jurídico que tiene en sí mismo el propio centro autónomo y que está, en consecuencia, provisto de la suprema cualidad de persona en sentido jurídico”. BISCARETTI DI RUFFIA, por su parte, lo define como "ente social que se forma cuando en un territorio determinado se organiza jurídicamente en un pueblo que se somete a la voluntad de un gobierno". Para MARX es un instrumento de dominación de clases; para los anarquistas, en fin, es un obstáculo para la vida y la libertad del hombre. BAKUNI decía que "el Estado es un inmenso cementerio donde vienen a enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual". LENIN, por su parte, sostuvo que "ahí donde comienza el

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Estado termina la libertad". Mussolini, por el contrario, en el otro extremo, afirmaba que "el Estado es el absoluto delante del cual los individuos y los grupos no son sino lo relativo".

De tal diversidad de definiciones y de enfoques, puede deducirse la extrema complejidad de la tarea de definir de manera certera la naturaleza de este ente. No pareciera, pues, en principio, aconsejable adoptar como definitiva alguna definición en particular, no obstante la precisión y vigor del contenido de muchas de ellas, pues todas, sin duda, encierran al menos una parte de verdad: Es evidente que el Estado aparece como un ser espiritual a la vez que como agrupación humana; que él es tanto un ente ordenador de la conducta, como un titular abstracto y permanente del poder; que puede ser, en ciertas circunstancias, un instrumento de dominación de clase o un obstáculo para la libertad individual, como puede y debe ser también una situación de convivencia en la forma más elevada.

De todas maneras nótese que en varias de estas definiciones que, a título de ejemplo, hemos citado, sobre todo los de contenido jurídico, se hace referencia a uno o a varios de los elementos constitutivos del Estado, que más adelante habrán de estudiarse.

4.2. Estado en sentido amplio

En su acepción gramatical amplia Estado equivale, entre otros conceptos, a “situación en que está una persona o cosa”. En su acepción político-jurídica, el Estado también expresa la idea de una situación, algo que permanece dentro del cambio: la manera de ser o de estar políticamente. En un sentido amplio podríamos decir, entonces, con PORRÚA PÉREZ, que Estado es la manera de ser o de estar construida políticamente una comunidad humana. Pero si examinamos la sociedad humana, como anota el tratadista mexicano, encontramos que dentro del Estado existen otros grupos sociales; que el hombre se relaciona con sus semejantes en asociaciones de distinto orden como son la familia, la Iglesia, las corporaciones, los sindicatos, los partidos políticos, las empresas privadas, etc. Todas estas instituciones son grupos de hombres asociados. Pero el hombre, además de pertenecer, con un fin específico, a una de estas

Sociedad y Estado

agrupaciones, forma parte también de varias de ellas a la vez:

simultáneamente puede ser miembro de una familia, seguidor de un credo religioso, afiliado a un partido político, socio de una empresa o miembro de un sindicato. Pero además, en vista de otro fin específico más elevado, el hombre se asocia con sus semejantes y las diversas agrupaciones de una misma sociedad se asocian entre sí, para constituir un grupo social más amplio, cuyos objetivos son más elevados y permanentes, al cual denominamos Estado. Las funciones de esta agrupación, su naturaleza y sus fines tienen, características diferentes de los otros grupos. Para formar esta asociación humana más amplia, las relaciones que se establecen entre los hombres no son ya exclusivamente de tipo personal o afectivo, económico, cultural, científico, social o religioso, sino esencialmente político. Desde luego, no es posible descartar el complejo de relaciones que entran en juego en la estructuración del ente estatal. Consciente o inconscientemente, los hombres agrupados bajo la forma estatal perciben que esa relación no obedece exclusivamente a una situación política, sino que ella implica, en alto grado, una comunidad de intereses económicos, sociales, culturales y de otros órdenes. Por ejemplo religiosos, cuando se trata de un Estado confesional; ideológico, cuando se trata de Estados que profesan oficialmente determinado credo político. Pero la relación por excelencia, de la cual surge el Estado, es la relación política en su sentido más amplio.

Consecuentemente, el Estado puede ser comprendido, en un sentido amplio mediante dos acepciones: como una estructura social y como una estructura de poder. En el primer sentido se toman en consideración los hechos que están en la base de su organización, primordialmente los hechos sociales, las relaciones humanas. En este sentido el Estado es objeto particular del estudio de la sociología y de la teoría general del Estado; JELLINEK hace en su obra el análisis profundo de la cuestión. En el segundo sentido, es decir como estructura de poder, toman las relaciones de mando y obediencia existentes entre gobernantes y gobernados dentro del Estado, así como el vínculo jurídico que liga a todos sus componentes. Su estudio en este último sentido, aunque también es objeto de la teoría general del Estado, cae directamente dentro de la órbita de nuestro curso, ya

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que, como dijimos atrás, el derecho constitucional se ocupa fundamentalmente de los aspectos jurídicos y políticos del ente estatal.

4.3. El nombre del Estado como organización política

El término "Estado", aplicado a la organización política de la sociedad,

es decir a ese conjunto que conforma una población, asentada sobre un territorio determinado y sometida a un poder público soberano, apenas empezó a ser utilizada en la época del Renacimiento y generalizada en Europa entre los siglos XVI y XVII, coincidiendo con el proceso de afianzamiento de los Estados-nación de la época moderna. La expresión viene del latín status (situación) y fue referida, en este caso, a la situación política en que se encontraba una determinada sociedad organizada. A la utilización de ese término se llegó, entonces, tras un largo proceso de evolución de las organizaciones políticas, que hasta los inicios de la época moderna habían recibido diferentes nombres genéricos: reinos, imperios, principados, repúblicas, ciudades.

Para comprender mejor el proceso de conformación del Estado moderno, es importante, entonces, conocer la evolución que tuvo, a través del tiempo, el nombre de las organizaciones políticas.

4.3.1. El nombre de la organización política en Grecia Fue en Grecia donde se desarrolló, por primera vez, una organización política que, en cierta forma, prefiguraba al Estado moderno dentro del marco de la ciudad, a la cual se denominó polis. El vocablo correspondía a la realidad política existente en esa época. El hecho político griego tenía un ámbito territorial correspondiente a los límites de la ciudad, de ahí que se emplee la palabra política para denominar lo concerniente a esa comunidad social que es la polis. “Todas las tendencias, todos los esfuerzos comunes de los helenos en la religión y el derecho, las costumbres y la sociabilidad, el arte y la ciencia, la propiedad y la agricultura, el comercio y la industria, convergen a la noción de ciudad. Es en la ciudad solamente donde el hombre es un ser jurídico; fuera de ella no hay ni seguridad, ni libertad, ni aun humanidad. Él es un bárbaro y está sometido a una sumisión incompatible con la idea del hombre”.

Sociedad y Estado

La ciencia del Estado entre los griegos se construyó, pues, sobre el Estado-ciudad, o la ciudad-Estado, y nunca pudo llegar a comprender

el Estado como dotado de una grande extensión territorial. Un nombre

que exprese aquella relación en que se encuentra el territorio respecto

a los habitantes, no tuvo jamás significación entre los griegos".

Empero, más tarde, aparece un fenómeno político más amplio, equivalente al concepto de comunidad, al cual llamaron to-koinón, que

literalmente significa comunidad.

4.3.2. El nombre de la organización política en Roma

En Roma, heredera directa de la teoría política griega, el fenómeno político estuvo restringido, en los primeros tiempos, a la extensión territorial de la ciudad. Se denomina civitas a la comunidad organizada socialmente, término que también significa ciudad. Además, existió

entre los romanos un término para señalar la comunidad de intereses:

íca, que significa cosa común a todo el pueblo, comunidad de los ciudadanos. Este vocablo república se siguió utilizando durante muchos siglos para denominar la comunidad política en sentido general.

Con la expansión del imperio romano, esas expresiones no se modificaron; se siguió utilizando el término civitas, siendo así que solamente era titular de derechos plenos el cives romanos, el ciudadano romano. Posteriormente, con la conquista del mundo conocido entonces, surgió otra expresión para calificar la nueva situación de dominio político sobre el extenso territorio conquistado: la de imperium, noción a la cual nos referimos más adelante. Después del Edicto de Caracalla, que hizo ciudadanos a los habitantes de la campiña, desplazando hacia todo el territorio adyacente a las ciudades el concepto de Estado, con fines militares, comenzó a transformarse el término tomando otro sentido más amplio".

4.3.3. El nombre de la organización política en la Edad Media

Ya hemos mencionado cómo las invasiones bárbaras, durante la alta Edad Media, acarrearon la disolución de la institución estatal, encarnada en el Imperio. Sin embargo, la idea de Estado subsistió,

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particularmente en la mente de la clerecía, conocedora de los autores de la Antigüedad clásica, y en la de los príncipes y gobernantes. Poco a poco, especialmente, entre los siglos XIII y XVI, fueron emergiendo del seno del feudalismo los trazos fundamentales del Estado moderno. Más adelante habremos de referirnos a ese proceso. Durante la Edad Media el vocablo latino imperium es traducido a diversas lenguas indoeuropeas: empire en francés, imperio en castellano, empire en inglés, etc. Igualmente la palabra regnum se traduce al alemán como reich, al francés como royaume, al castellano como reino. Todas estas expresiones dan la idea común de dominación, de imperio, por parte de un príncipe. Pero no hay una clara diferenciación, o mejor, una identificación entre comunidad política y unidad territorial. En Alemania se reservó la expresión reich al poder imperial, distinguiéndola de land (actualmente estado), aplicada a los distintos territorios del reino, con lo cual se identificaba el elemento territorial con el Estado mismo.

4.3.4. Origen de la palabra Estado en sentido moderno En el Renacimiento se planteó en Italia el problema de distinguir la totalidad del territorio de las diversas comunidades políticas particulares en que se encontraba dividida la península itálica. Cada reino constituía una citá. Surgió entonces, en el lenguaje jurídico italiano, el término Stato (de status), sinónimo de situación, que fue unido primero al nombre de la ciudad, v. gr.:Stato Firenze. De esta manera, se encontró un término que podría aplicarse a cualquier fenómeno político, sin consideración a la forma que revistiera - monarquía o república -, O a su tamaño - Estado grande o pequeño -. La primera utilización del término en su sentido moderno atribuye a MAQUIAVELO, al introducir en la literatura política de la época, a través de El Príncipe (1515) la expresión "lo stato", para designar el nuevo status político.

MAQUlAVELO comienza su obra capital con estas palabras: "Todos los Estados, todos los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los hombres, han sido y son repúblicas o principados" . Él analiza también en su obra y de manera bastante precisa, lo que llamó ragione di stato de la Edad Moderna. El tratadista G. SABlNE comenta: "Más que ningún otro pensador político, fue MAQUIAVELO el creador del

Sociedad y Estado

significado que ha atribuido al Estado en el pensamiento político moderno. Aun la propia palabra "Estado", empleada para designar al cuerpo político soberano, parece haberse difundido en los idiomas modernos en gran parte debido a sus escritos. El Estado como una fuerza organizada, suprema en su propio territorio y que persigue una política consciente de engrandecimiento en sus relaciones con otros Estados, se convirtió no sólo en la típica institución política moderna, sino en la institución cada vez más poderosa de la sociedad moderna". En efecto, el término stato se tradujo luego en el sentido utilizado por MAQUIAVELO, al alemán (Staat), al francés (État), al español (Estado), al inglés (State), al portugués (Estado) y a las demás lenguas romances. La expresión en el lenguaje político sirvió para designar un fenómeno totalmente nuevo, como lo explica HERMAN HELLER: "A partir del Renacimiento y en el continente europeo, las poliarquías que hasta entonces tenían un carácter impreciso en lo territorial y cuya coherencia era débil e intermitente, se convierten en unidades de poder continuas y reciamente organizadas, con un sólo ejército que era además permanente, una única y competente jerarquía de funcionarios y un orden jurídico unitario, imponiendo además a los súbditos el deber de obediencia con carácter general. A consecuencia de la concentración de los instrumentos de mando militares, burocráticos y económicos, en una unidad de acción política -fenómeno que se produce primeramente en el norte de Italia debido al más temprano desarrollo que alcanza allí la economía monetaria- surge aquel monismo de poder, relativamente estático, que diferencia, de manera característica al Estado de la Edad Moderna del territorio medieval".

En la anterior explicación, HELLER describe de manera concisa lo que representó, durante el período comprendido entre el final de la Edad Media y la época del Renacimiento, el tránsito del feudalismo al Estado moderno, como fenómeno de desplazamiento de ciertas funciones o actividades fundamentales para la vida de la comunidad, de las manos de los señores a las de un poder unificado. El jurista alemán anota cómo los grupos políticos de la Edad Media eran defendidos, dominados y administrados por personas a las que pertenecían, como propiedad, los medios administrativos, ya fuesen de carácter militar,

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judicial o de otra clase, tales como los armamentos, los medios de transporte, las grandes edificaciones, etc. Gracias a que la base de su poder era la propiedad feudal hereditaria, les fue posible a los feudatarios llevar a cabo la gestión privada de la administración militar y civil, y también alcanzar la independencia económica respecto de su señor feudal. La evolución que se llevó a cabo, en el aspecto organizativo, hacia el Estado moderno, consistió -como anota HELLER- en que los medios reales de autoridad y administración, que eran posesión privada, se convierten en propiedad pública, y el poder de mando que se venía ejerciendo como un derecho del sujeto se expropia primero en beneficio del príncipe absoluto, y luego del Estado.

Durante los siglos XVI y XVII la expresión penetró en el lenguaje político alemán y francés. BODIN emplea en Los seis libros de la república (1576) por primera vez la palabra república como sinónimo de

Estado, reservando esta para designar formas concretas de organización, tales como el Estado aristocrático, que llama, utilizando un vocablo arcaico, éstat aristocratique, en contraposición al Estado popular o democrático, éstat populaire. Años después, LOYSEAU habla de état en el mismo sentido amplio de MAQUIAVELO. En el siglo

XVI

se habla de Estado para distinguir esta forma de organización de

los

demás fenómenos particulares como la Iglesia, el ejército, la

nobleza. Es, más tarde, en el siglo XVIII, cuando se aplicó para

designar la comunidad política aunque en un doble sentido: general,

por comunidad política en sí misma y, particular, para designar una

demarcación territorial dentro del Estado.

Esta dualidad de significado aún subsiste en nuestro tiempo en los Estados federales, en los cuales se designa de igual manera los territorios miembros del Estado central. En sentido científico estricto, como dice PORRÚA PÉREZ, no debería usarse esta denominación sino la de entidades federativas, pues la palabra Estado debe reservarse para denominar a la organización política a la que corresponde la soberanía plena, que es el Estado federal". Pero esta impropiedad en el uso de la palabra Estado no se limita al caso que acabamos de comentar, sino que es generalizada, al confundirla, en el lenguaje ordinario, con otras expresiones que, equivocadamente, se

Sociedad y Estado

consideran sinónimos.

5. Definiciones del Estado

Estudiada la noción de Estado partiendo de los diversos enfoques que sobre su naturaleza se han dado, examinado el origen del nombre de la organización política y el alcance de su significado moderno, y analizado su aspecto jurídico-político predominante como institucionalización del poder, podemos señalar, en conclusión, que el término Estado puede ser comprendido en tres sentidos diversos, cuya distinción es útil establecer.

a) En sentido amplio, puede entenderse por Estado un conglomerado social, política y jurídicamente constituido, asentado sobre un territorio determinado, sometido a una autoridad que se ejerce a través de sus propios órganos, y cuya soberanía es reconocida por otros Estados. En este sentido decimos, por ejemplo, que Colombia es un Estado, o que Francia es un Estado.

En la anterior definición encontramos los elementos constitutivos del Estado: a) Un "conglomerado social, política y jurídicamente constituido", esto es la población; b) un territorio determinado, elemento físico; c) una "autoridad que se ejerce a través de sus propios órganos", es decir, el poder público soberano; y d) el reconocimiento de la soberanía por otros Estados.

Esta definición es la que nos servirá en lo sucesivo para determinar claramente el ente de cuyo estudio nos ocupamos en esta primera parte. De ella puede deducirse que el Estado es un todo, una unidad que comprende diversos elementos que concurren por igual en la conformación de ese ente.

b) En sentido restringido, la expresión Estado equivale, dentro de esa sociedad políticamente organizada, a los órganos que ejercen el poder público, esto es los gobernantes en sentido amplio, o sea quienes están investidos de autoridad sobre el conglomerado que

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forma la Nación. En este sentido se habla, por ejemplo, de un Estado intervencionista o de un Estado absolutista. c) En sentido más restringido, la palabra Estado se asimila dentro de la organización general de los poderes públicos, al poder central, del cual emanan los demás; directa o indirectamente. Se habla, entonces, de Estado central por oposición a las comunidades locales, a los departamentos, provincias, regiones, organismos descentralizados, etc.

A lo largo de esta obra, el término Estado se utilizará fundamentalmente como ya dijimos, en su primer sentido, es decir, en su sentido amplio, conforme lo hemos definido. La expresión en sus otros dos sentidos, será tangencialmente empleada, cuando la naturaleza del tema tratado lo exija para su mejor comprensión. Para que la definición que hemos dado del Estado en su sentido amplio sea mejor comprendida, es preciso examinar en seguida los elementos que constituyen este ente, los cuales han quedado incluidos en esa definición.

6. Elementos del Estado

La doctrina tradicional ha considerado que los elementos del Estado son tres: la población, el territorio y el poder público o autoridad. Se debe anotar que a este respecto ha habido también discrepancia entre los autores, según el modo de considerarlos. En cuanto a los dos primeros —población y territorio— puede decirse que hay unanimidad en señalarlos como elementos básicos, aunque hay diferenciación en la terminología empleada: algunos, por ejemplo, hablan de "pueblo" y otros de "Nación", en lugar de "población". En ambos casos, como más adelante se explicará, esos términos son inapropiados, ya que tanto la palabra "pueblo" como la palabra "Nación" tienen significados muy precisos en el derecho constitucional, que no corresponden al de población como elemento del Estado. En cuanto al tercero, la diferenciación va un poco más lejos: para algunos tratadistas, como CARRÉ DE MALBERG, ese elemento es la potestad pública; para BURDEAU es el consentimiento al poder; XIFRA lo denomina poder autónomo; DUGUIT, distinción entre gobernantes y gobernados; otros

Sociedad y Estado

muchos lo denominan gobierno. A nuestro juicio el término poder encierra la esencia de lo que se quiere considerar como tercer elemento del Estado, por lo cual creemos adecuado adoptarlo.

Además, es necesario tener en consideración otra diferenciación de conceptos, en cuanto a que para muchos autores hay que agregar un cuarto elemento a los tres de la doctrina tradicional. Así, para A. HAURIOU, ese cuarto elemento seria el orden económico, social, político y jurídico a cuya realización se dedica el poder. Para algunos tratadistas italianos como GROPPALI, seguidos por PORRÚA PEREZ, ese elemento sería el fin que persigue el Estado. Ambos conceptos coinciden, pues, en señalar el fin del Estado, como elemento del mismo, lo cual consideramos impreciso, ya que, a nuestro juicio, no deben confundirse los elementos que componen un ser con el fin que persigue. Por nuestra parte, estimamos que, en efecto, es necesario incluir un cuarto elemento del Estado, sin el cual este ente no llega a configurarse con la plenitud de sus atributos: el reconocimiento de su soberanía por otros Estados.

6.1. Población Efraín Polo Bernal, en su obra “Derecho Constitucional”, nos dice que “La población es la totalidad de los seres humanos que viven en el territorio de un Estado, es, dicen otros, la corporación, asociación o pluralidad de hombres sometidos a una autoridad común e integradora o no de esa autoridad. Se compone, entonces, la población por dos grupos: a) El nacional; y b) El extranjero. El primero, entraña a la nación boliviana; y el segundo, no la compone”.

Naranjo Mesa, en su obra citada, indica que “la población de un Estado la conforman todos sus habitantes, permanentes o transeúntes, nacionales o extranjeros. Casi todas las constituciones prescriben la obligación para los habitantes, nacionales o extranjeros, de vivir sometidos a la Constitución y las leyes del respectivo Estado y respetar y obedecer a las autoridades del lugar”.

Camilo Velásquez, señala que la población “está compuesto por la totalidad de los habitantes del Estado sin distinción en cuanto a su

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calidad de nacionales o extranjeros, mayores o menores, de domiciliados o transeúntes. Esta noción, que se inspira en una cierta lógica de volumen, tiene la mayor importancia en el logro de los fines del Estado”.

Guido I. Risso, en su obra Curso de Derecho Constitucional, Pág. 64, dice: La población está integrada por hombres que en su convivencia, forman grupos, asociaciones, instituciones; es decir, se relacionan en interacciones y procesos sociales”.

6.2. Territorio Territorio proviene del latín territorium-ii, que traducido al castellano significa, porción de la superficie perteneciente a una región, provincia o nación.

Naranjo Mesa, señala que “El estudio del territorio, como espacio físico o material, incumbe a ciencias como la geografía, la geología o la geopolítica; a nosotros corresponde estudiarlo en cuanto sirve de asiento a la población del Estado y en cuanto ámbito espacial dentro del cual se ejerce el poder del Estado; también cabe considerarlo como campo de aplicación de la política”. Es decir en este ámbito se aplica la Constitución y las leyes de la república.

León Duguit, señala que el territorio es “el límite material de la acción efectiva de los gobernantes”.

Camilo Velásquez, en su obra citada, Pág. 65, señala que el “territorio es el espacio geográfico en el cual se despliega la acción soberana. Permite saber hasta dónde puede llegar la acción del poder público. La noción de territorio implica la existencia de límites, de suerte que hasta hace poco (siglo XIV) resultaba un concepto impreciso; sólo a partir de los desarrollos recientes de la cartografía se conocen límites trazados con precisión matemática.

El territorio, como elemento del Estado es, además, un factor integrador. En efecto, permite brindar un espacio geográfico que propicia la creación de la nacionalidad, la cual aparece de manera

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general al disponerse una convivencia en un lugar compartido, que fija frente a los demás Estados lo que le es propio como límite de la competencia de su poder”. Más adelante continúa “A pesar de que es difícil imaginar la existencia de un Estado, sin territorio, se han presentado situaciones históricas, como la de los “gobiernos en el exilio” que se proclamaron en la Segunda Guerra Mundial, sobre Polonia y Checoslovaquia, o el caso del gobierno en el exilio con ocasión de la llegada de Franco al gobierno en España.

6.2.1. Componentes del territorio El territorio está compuesto por: El suelo, subsuelo, espacio aéreo, mar territorial, y la plataforma submarina.

6.3. Gobierno

Algunos autores estudian este elemento como “poder público”, “soberanía”, nosotros creemos que desde el punto de vista constitucional, nos debe interesar “gobierno”, que proviene de latín “gubernare” que significa dirigir, administrar, mandar, conducir, guiar.

Gobierno ha sido entendido desde dos puntos de vista: Concepto genérico y específico.

6.4. Fin social

Hauriou, en su obra “Derecho Constitucional e Instituciones Políticas”, Pág. 114, señala que estaremos en presencia del “Estado cuando se

hayan reunido los cuatro elementos siguientes:

1. Una agrupación humana.

2. Un territorio sobre el que está fijo el grupo.

3. Un poder que dirige al grupo.

4. “Un orden económico, social, político y jurídico a cuya realización se dedica el poder”.

Para los tratadistas italianos, como ser: Groppali, seguidos por Porrúa Pérez, este elemento sería el “fin que persigue el Estado”. Ambos conceptos coinciden que el fin social viene a ser uno de los elementos importantes del Estado.

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Vladimiro Naranjo Mesa, ya citado, señala que “es necesario incluir un cuarto elemento del Estado, sin el cual este ente no llega a configurarse con la plenitud de sus atributos: el reconocimiento de su soberanía por otros Estados”.

Helio Juan Zarina, en su obra Derecho constitucional, Pág. 290, señala que “el Estado no busca, exclusivamente, el bien particular de cada hombre sino el bien común y simultáneo a todos los habitantes. De tal forma que de ese bien participen, también, las personas individualmente considerada. A su vez, el bienestar de cada uno de los individuos del Estado conlleva a la existencia del bien social”.

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TEMA 3

FORMAS DE ESTADO

En un principio las formas preestatales y las estatales y el Gobierno se asimilan o confunden, sobre todo para aludir a la forma general como estructura política total, llamada posteriormente Estado. "Aun cuando en el lenguaje vulgar se confunden Estado y Gobierno”, nos dice Francisco Porrúa Pérez, ob. cit., pág. 456, no obstante, ya tenemos nosotros los elementos necesarios para poder afirmar que no son términos equivalentes. La palabra “Estado” designa la organización política en su conjunto, en su completa unidad formada por los diferentes elementos que la constituyen. “Gobierno” se utiliza para designar el conjunto de los poderes públicos. De los órganos a quienes se atribuye el ejercicio de la soberanía. El Estado es un concepto más amplio; abarca el todo. El Gobierno únicamente se refiere a uno de sus elementos, el que tiene la dirección misma del Estado, o sea, según estudiamos al analizar el poder público, los órganos a través de los cuales éste se manifiesta".

Posteriormente, en la modernidad, Estado y Gobierno se distinguen precisando que el Estado abarca el todo de los fenómenos políticos y el Titular de su soberanía; y el Gobierno una parte del Estado o el conjunto de sus órganos, a quienes se encarga la realización de sus

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fines y ejercicio de su soberanía, que se deposita en el pueblo. El Estado aparece como un orden o estructura que no se confunde con el Gobierno, ya que es una parte formal de aquél. Este proceso político va a dar paso a las formas de Gobierno y a las formas de Estado.

2. Formas modernas de Estado

Las formas de Estado son técnicas jurídico-políticas que se dedican a diseñar la estructura administrativa interna de los Estados, consecuentemente hoy presenta las siguientes formas: Estado Unitario o simple, Estado Federal, Estado Confederado, Estado Autonómico y Estado Pluricultural (nuestro).

2.1. Estado Unitario o Simple y sus características

Eliseo Aja, en su obra El Estado Autonómico, Editorial Alianza, Madrid- España, 2003, pág. 23, señala: “Son la forma más tradicional y sencilla

de organización del poder político…”.

Naranjo Mesa, citando a G. Burdeau, señala que él “Estado simple o unitario es aquel que posee un sólo centro de impulsión política y administrativa, es decir, aquel en el cual la soberanía se ejerce directamente sobre todo el conglomerado social asentado sobre un mismo territorio. De esta suerte la totalidad de los atributos y funciones del poder político emanan de un titular único, que es la persona jurídica llamada Estado. Todos los individuos colocados bajo la soberanía de este obedecen a una misma y sola autoridad, viven bajo un mismo régimen constitucional y son regidos por unas mismas leyes”.

Camilo Velásquez, en su obra citada, Pág. 87, señala “El Estado unitario se caracteriza por la existencia de un centro predominante de impulsión de Gobierno. Lo anterior no significa que las competencias estatales no sean ejercidas por un número plural de órganos. Viene a explicar el sentido del estado unitario la circunstancia de que esos distintos órganos se encuentran vinculados con un sólo centro o fuente subordinante del poder público, que los enlaza de manera más o

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menos rígida, de suerte que puede hablarse de Estados unitarios centralizados o descentralizados”.

Pizzorusso, señala que hay Estado simple o unitario “cuando un país se rige por un único sistema de órganos de gobierno, por lo general con sede en una misma ciudad —la capital— y que actúan sus poderes sobre todo el territorio del Estado”.

Por su parte, Andrés Serra Rojas en su obra Teoría del Estado, Pág. 551, nos enseña que “El Estado unitario dominado por una soberanía genérica y órganos centrales de proyección nacional, es aquel que corresponde a una forma centralizada, tanto en lo político como en lo administrativo. Históricamente este tipo de Estado corresponde al régimen absolutista.

En el Estado unitario se forma un poder central, sin autonomía para las partes o regiones que lo componen, y es el único que regula toda la organización y acción de un poder único, que unifica y coordina a todas las demás entidades públicas y privadas”.

Pablo Dermizaky, en su obra consultada, pág. 85, señala que “Tres caracteres distinguen a esta forma de Estado:

a) La centralización del poder político en el gobierno nacional;

b) La unidad del ordenamiento jurídico (derecho público y privado) en todo el territorio;

c) Y la unidad de la jerarquía administrativa a través de una organización que extiende asimismo a todo el territorio”.

Esta forma de Estado fue adoptada por la mayoría de los países del mundo ya sea en Europa, Asia y África. En América Latina el Estado unitario también se ha dado con excepción de los países Argentina, Brasil, México y Venezuela, en estas últimas la forma federal es más teórica que práctico. Bolivia se adscribe a esta forma de Estado.

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2.2. Estado Federal y sus características

Eliseo Aja, en su obra El Estado Autonómico, Editorial Alianza, Madrid- España, 2003, pág. 25, señala: “La federación es una construcción

moderna, “inventada”, literalmente, por la Constitución de los Estados Unidos de América (1787), porque es profundamente diferente de la confederación y de otras formas de asociación de Estados, como la unión real, que existían anteriormente”.

Adolfo Cabino Ziulu, en su obra Derecho Constitucional, Ediciones Desalma, Buenos Aires-Argentina, 1997, pág.155, dice: “El federalismo es una forma de Estado, caracterizada por la descentralización del poder con relación al territorio. Esto significa que además del órgano central del poder existen órganos locales. Ellos deben tener, desde luego, cierto grado de independencia respecto del poder central, que incluye el concepto de autonomía. En el Estado federal, la tendencia centrífuga o descentralizadora prevalece sobre la fuerza centrípeta o centralizadora”.

Naranjo Mesa, en su obra citada, Pág. 296, “El Estado federal, por su parte, es una asociación de Estados en el cual los miembros están sometidos en ciertos aspectos a un poder central único, pero conservan su propia autonomía para el ejercicio de determinadas funciones internas de carácter administrativo o político”.

Andrés Serra, en su obra citada, señala que “El Estado Federal, ha expresado Mouskheli (Teoría jurídica del Estado Federal), es un Estado que se caracteriza por una descentralización de forma especial y de grado más elevado; que se compone de colectividades miembros dominados por él, pero que poseen autonomía constitucional y participan en la formación de la voluntad nacional, distinguiéndose de este modo de las demás colectividades públicas inferiores”.

En esta definición geosocial nos encontramos que la base del Estado Federal es la existencia de un territorio, una población y un régimen jurídico general que determine una Federación representativa de la personalidad del Estado y titular de la soberanía”.

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Bidar Campos, sintetiza las siguientes características:

a) “Es una forma propia del Derecho Político y del Derecho Constitucional; en esto se diferencia de la confederación, que es una unión derivada de un pacto.

b) Existen en él órganos con funciones específicas —ejecutivas, legislativas y judiciales— para operar el poder del Estado.

c) El gobierno federal gobierna directamente a los individuos que componen su población, sin perjuicio del que similarmente corresponde a los gobiernos federados o locales.

d) En el Estado federal, de acuerdo con la tesis sustentada por la doctrina judicial actual de nuestro país, los Estados particulares no son soberanos; la soberanía pertenece al Estado Federal, los Estados locales sólo gozan de autonomía.

e) El Estado federal es, por eso, el único sujeto de derecho de la comunidad internacional.

f) La federación como régimen constitucional, es indisoluble e indestructible”.

El sistema federal aparece con la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica de 1787, seguido por otros países de distintos continentes, Argentina, Brasil.

2.3. Estado Confederado y sus características

Eliseo Aja, en su obra El Estado Autonómico, Editorial Alianza, Madrid- España, 2003, pág. 25, señala: “Inicialmente, las 13 ex colonias

americanas independizadas de Inglaterra (1776) organizaron una confederación, pero la misma reveló inmediatamente sus debilidades y las ex colonias, en un esfuerzo por formar “una unión más perfecta”, crearon el primer sistema federal, una unidad política común, que se supraordenaba a la que existía en los 13 Estados…”.

“Esta forma de Estado compuesto surge, generalmente, por el acuerdo entre diferentes Estados que convienen en su unión, pero conservando cada uno de ellos su propia autonomía y su propia soberanía interna. Queda así unido solamente por las disposiciones del acta de confederación; en todo lo demás conservan su libre competencia. Están únicamente sujetos a las decisiones del poder confederal en los

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asuntos expresamente previstos en el pacto; entre estos generalmente se incluye lo relativo a las relaciones internacionales, en lo cual delegan parte de su soberanía con objeto de que la confederación lleva, ante los demás Estados, la representación de sus miembros”, señala Naranjo Mesa en su obra citada, Pág. 295.

La Confederación es una asociación de Estados en el sentido del Derecho Internacional.

Walter F. Carnota y otros en su obra Curso de Derecho Constitucional, Pág. 65, señala que “…el Estado Confederal es aquel integrado por entidades cuasi-soberanas, unidas bajo un órgano común que tiene competencia sólo para muy limitadas cuestiones, y que no tiene imperium directo sobre los ciudadanos de los estados confederados, sino por medio de los gobiernos de éstos”.

Alcides Alvarado, en su obra citada, señala que las características de esta forma de Estado son:

a) La Confederación de Estados es una alianza reforzada, porque tiene una organización compuesta por una Dieta o Asamblea de los Estados, que se reúne periódicamente para tratar de los asuntos comunes previstos en el pacto. b) Pero no es un Estado Federal, porque esta organización no tiende a crear una voluntad estatal superior, ni una personalidad internacional, sino solamente un medio de ejercer en común la voluntad propia de cada uno de los Estados confederados. La Dieta, o el Consejo de ministros, no es el órgano de un súper Estado, sino una especie de conferencia internacional en la que las decisiones importantes se adoptan únicamente con la unanimidad de votos de los Estados e incluso, a veces, por medio del referéndum”.

2.4. Estado Autonómico

2.4.1. Concepto de autonomía

Luis María Cazorla Prieto en su obra Temas de Derecho Constitucional, Editorial Aranzadi, España, Pág. 280 adelante, señala:

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La autonomía, desde su significación original, como una de las notas definidoras de la “polis” griega, junto a la libertad y la autarquía y con el sentido de soberanía o poder independiente hasta nuestros días, ha sido utilizada en contextos y con significados tanto políticos como jurídicos bien distintos. En el proceso de consolidación del Estado moderno y contemporáneo la autonomía queda referida a los ordenamientos no originarios que son, por definición, no estatales y derivados o consentidos del Estado. Así, pues, autonomía ha venido a significar la potestad de dictar normas propias que pasan a integrarse en el ordenamiento jurídico del Estado. Así el Tribunal Constitucional Español, en la Sentencia de 2 de febrero de 1981, señala que: “Ante todo resulta claro que la autonomía hace referencia a un poder limitado. En efecto, autonomía no es soberanía —y aun este poder tiene sus límites—, y dado que cada organización territorial dotada de autonomía es una parte del todo, en ningún caso el principio de autonomía puede oponerse al de unidad, sino que es precisamente dentro de éste donde alcanza su verdadero sentido, como expresa el artículo 2 de la Constitución Española. Es la Ley en definitiva, la que concreta el principio de autonomía de cada tipo de Entes, de acuerdo con la Constitución. Y debe hacerse notar que la misma contempla la necesidad —como una consecuencia del principio de unidad y de la supremacía del interés de la nación— de que el Estado quede colocado en una posición de superioridad, tal y como establecen diversos preceptos de la Constitución Española.

En resumen el Estado autonómico es una verdadera descentralización político-administrativa.

2.4.2. Caracteres del proceso autonómico. El reconocimiento del derecho a la autonomía y, por tanto, el proceso autonómico se articula sobre una serie de principios:

a) Principio de generalidad; es un derecho general pero articulado de forma muy flexible y elástica, al objeto de responder a hechos históricos o geográficos muy concretos.

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b) Principio de voluntariedad; la Constitución no crea un Estado

regional, sino que permite esa estructuración. Sin embargo, la voluntariedad es más teórica que real, y se impone la generalización.

c) El denominado “principio dispositivo”; ha dado lugar a problemas de articulación interna, según BALAGUER CALLEJON,

entre los que caber destacar: 1) La inexistencia de un sistema de distribución de competencias racional que dejará establecida ya en la propia Constitución cuáles eran las competencias del Estado y de las Comunidades Autonómicas. 2) La inexistencia de mecanismos de integración de las Comunidades Autonómicas en la adopción de decisiones estatales.

d) Principio de gradualidad; el sistema es de implantación gradual.

e) Principio de la progresividad en su integración; la posibilidad

de ampliar sucesivamente las competencias. f) Principio de diversidad de plasmación; adaptar su estructura y funcionamiento a sus propias exigencias (Cazorla, Alcubilla, García, 282- 284).

2.4.3. Principios del régimen autonómico. Los principios estructurales del Estado autonómico condicionan el mismo y dan su auténtica configuración y estos son:

a) Principio de unidad. Este principio está presente a lo largo de toda la Constitución. Para PAREJO ALONSO queda subrayado en el artículo 2, “…nación indivisible e indisoluble”, lo que supone la negación del derecho de autodeterminación, ya que existe un único poder constituyente. Esa unidad, dice ENTRENA CUESTA, es anterior y no fruto de la Constitución y, por fin, muestra de esa unidad son las instancias últimas de decisión para resolver conflictos, es decir, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional.

b) Principio de autonomía. El principio de autonomía, dialécticamente opuesto al de unidad, presenta dos vertientes subrayadas por la doctrina y el Tribunal Constitucional: la autonomía como derecho y como principio de organización y funcionamiento del Estado, que se manifiesta en la constitución

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de unos entes públicos de carácter territorial dotados de unos poderes y competencias.

c) Principio de supremacía estatal. La Constitución establece, en el artículo 149.3, la supremacía del Derecho estatal en todas las materias que no sean de la exclusiva competencia de las Comunidades Autonómicas…. En todo caso, la superioridad de los fines generales sobre los específicamente comunitarios implica una jerarquía de los entes políticos que los procuran.

d) El principio de supletoriedad. Del artículo 149.3 de la Constitución Española de 1978 se deriva, asimismo, el principio de supletoriedad del Derecho estatal.

e) Principio de igualdad. En primer término, como señala ENTRENA CUESTA, igualdad en cuanto a contenido posible dentro del marco constitucional. Su determinación queda a merced de la libre decisión de los habitantes, si bien por supuesto está en función de la vía de acceso como luego veremos. No hay un modelo único, sino un marco de competencias posible, si bien la tendencia ha sido agotar el marco de competencias posibles que la Constitución ofrece. En segundo término, la Constitución pone especial cuidado en evitar que la igualdad pudiera romperse con el ejercicio del autogobierno. Así se reconoce la igualdad jurídica por vía negativa en el artículo 138.2, a cuyo tenor: “Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrá implicar nunca privilegios económicos o sociales”.

f) Principio de solidaridad. Según VANDELLI, es el principio de síntesis entre los de unidad y autonomía o el principio que permite la “integración” de las Comunidades Autónomas en la unidad estatal. Integración que hace posible sin perjuicio de su propia autonomía, añade MUÑOZ MACHADO.

g) Principio de federación de las Comunidades Autónomas. Consagrado en el artículo 145.1, si bien la prohibición queda amortiguada en el artículo 145.2, al permitir acuerdos de cooperación intercomunitarios: 1) Para gestión y prestación de servicios propios de las ciudades (que deben comunicarse a las Cortes Generales (parlamento)); 2) Otros acuerdos de

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cooperación que asimismo exigen autorización de las Cortes Generales.

h) Principio de cooperación. Tiene el mismo punto de partida que el principio de solidaridad; conecta las Comunidades Autónomas con los poderes centrales en una posición de paridad o de relativa equiparación en materia en la que esto será factible (SANTOLAYA MACHETTI).

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TEMA 4

SISTEMAS DE GOBIERNO

La expresión sistemas de gobierno se reserva para señalar la organización y estructura interna de los órganos del Estado, en lo que hace a sus titulares, ámbitos de competencia, funcionamiento y relaciones mutuas. La distinción que se hace entre los sistemas de gobierno tiene ante todo un funcionamiento en la realidad histórica y política de los Estados modernos más que en la teoría o la doctrina. Podrían esbozarse muchos sistemas de gobierno a los existentes en el mundo contemporáneo, pero con ello se entraría en el terreno de la utopía. Lo que nos interesa en el presente curso es el conocimiento de los sistemas que imperan en el mundo de hoy.

Los sistemas de gobierno, como lo anota BURDEAU, se encuentran aún vinculados a las interpretaciones susceptibles de hacerse sobre la teoría de la separación de poderes, con lo cual se da nacimiento a tres sistemas: a) aquel en que se intenta dar explicación práctica a la regla de separación de poderes, asegurando el equilibrio entre el ejecutivo y el legislativo; es el sistema parlamentario; b) aquel en virtud del cual se

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establece la preponderancia práctica del ejecutivo: es el sistema presidencial; y c) aquel que favorece la preeminencia de una asamblea representativa sobre el ejecutivo: es el sistema convencional o de asamblea (parlamento).

Cabe agregar a estos sistemas el de monarquía absoluta, puesto que aún subsisten algunas en el mundo contemporáneo.

2. Sistema de Gobierno Presidencialista

2.1. Conceptos Paolo Biscaretti di Ruffia, citado por Pablo Asbun, en su obra Formas de Gobierno en América Latina, Pág.11, nos indica que “El gobierno presidencialista es aquél que más rígidamente realiza el principio de la separación de poderes; a los cuales están dedicados los primeros artículos de la Constitución Federal de Norteamérica de 1787”. Los aportes de más alta significación jurídica y política se deben a presidentes de la talla de Washington, Jefferson, Lincoln, Roosevelt y Kennedy, respectivamente.

Esta forma de gobierno es la establecida y adoptada por primera vez por la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica de 1787, en cuyo artículo II, Sección 1 (La rama ejecutiva), prescribe “El Poder ejecutivo estará investido en un Presidente de los Estados Unidos de América. Este desempeñará su Cargo por un Período de cuatro años y, junto con el Vicepresidente escogido para el mismo Período, será elegido de la manera siguiente: “De conformidad con lo que la Legislatura competente prescriba, cada Estado nombrará varios Electores, en un número equivalente al total de Senadores y Representantes que él mismo esté autorizado para enviar al Congreso:

sin embargo, ningún Senador o Representante ni Persona alguna que ostente un Cargo de Confianza o que le produzca ingresos bajo la autoridad de los Estados Unidos, podrán recibir la designación del Elector”.

La Revista del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla, titulada:

Estado, sistemas electorales y derechos en América Latina, de Carlos

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Villabella Armengol y otros, en la pág. 6, señala: “El presidencialismo como forma de gobierno se diseñó en los Estados Unidos a partir de la revolución burguesa que se desarrolló entre 1774-1783 en los marcos de un proceso de liberación colonial contra el Reino Unido, aspecto que le impregna un tono fundacional al surgimiento de la nación norteamericana y proporciona un carácter creador a su ordenamiento jurídico e institucional”.

La forma de gobierno que se estudia (presidencialismo) se extendió a toda la América Latina, cuyos países la adoptaron una vez que se desgajaron del sistema colonial hispano-portugués y es también modalidad organizacional en algunos países del Caribe.

“En los países de América Latina el régimen presidencialista no es típico como en el norteamericano y mexicano, habida cuenta, si bien existe un sólo gobierno para el Estado y el Ejecutivo, los ministros de Estado son nombrados por el Jefe de Estado, sin el requisito de la aprobación de las designaciones y remociones por el Parlamento, sino sólo depende del Presidente”.

2.2. Características del Sistema de Gobierno Presidencialista

Las características de este sistema de gobierno son:

a) El poder ejecutivo es unitario. Está depositado en el Presidente de la República. b) En este sistema el Presidente de la República, concentra las funciones de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, encabezando como tal todo el andamiaje burocrático de la administración pública. c) Es elegido por sufragio popular, por un período constitucional y no por el Parlamento, lo que le da independencia frente a este poder. Además le otorga legitimidad plebiscitaria y lo enviste como intérprete de la voluntad popular. d) El Presidente de la República en su condición de Jefe de Gobierno nombra y remueve libremente a sus cooperadores, llamados Ministros de Estado o Secretarios de Estado; personas de su confianza y pertenecientes a su línea política, dibujándose como

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colaboradores que se mueven en su órbita para el desempeño de determinadas funciones.

e)

El Presidente de la República, hoy en los países Latinoamericanos por el frágil sistema democrático se hizo necesario que sea también jefe del partido político o coalición gobernante.

f)

El presidente de la República puede ser de un partido político diferente al de la mayoría del congreso (caso Jaime Paz Zamora).

g)

El Presidente de la República posee un período fijo de gobierno, esto es, ni él, ni los Ministros deben pedir aprobación de sus actos al congreso.

h)

Ni el presidente ni los Ministros o Secretarios de Estado pueden ser miembros del Congreso al mismo tiempo.

i)

El Presidente de la República no tiene facultades para disolver el congreso.

3.

Sistema de Gobierno Parlamentario

3.1. Conceptos Vladimiro Naranjo, en su obra citada, Pág. 298, manifiesta: “El sistema de gobierno parlamentario —o de gabinete, como también se le denomina— es aquel en el cual el ejecutivo está dividido en dos elementos: un jefe de Estado y un jefe de gobierno, siendo este último, junto con su gabinete, responsable políticamente ante el Parlamento, el cual tiene facultades para revocar su mandato o puede, a la inversa, ser disuelto por el gobierno”.

Manuel Jiménez de Parga, nos dice que el régimen parlamentario “…es el sistema típico de la colaboración de los poderes. Por un lado hay un Jefe de Estado (Rey o Presidente de la República) políticamente irresponsable por otro, un parlamento que controla la gestión gubernamental”.

El Gobierno Parlamentario está basado en la composición política de las Cámaras, en cuanto a los partidos mayoritarios o coaliciones que la componen. El Jefe de Estado designa su Gabinete a propuesta del Presidente del Consejo. Este Gabinete es responsable políticamente ante dichas Cámaras que los respaldan.

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Esta forma de Gobierno tiene su antecedente en el Constitucionalismo Inglés, donde se “…distingue entre un jefe del Estado con el nombre del Presidente de la República o en las monarquías constitucionales de Rey y un Jefe de Gobierno con el nombre de Primer Ministro o Presidente de Gobierno, encargado por el Presidente de la República o el Rey de formar el gobierno o el gabinete con aprobación del parlamento, permaneciendo el Primer Ministro y los ministros del Ejecutivo mientras cuenten con el respaldo parlamentario, pero que no afecta al presidente del Estado”.

La forma típica de este sistema encontramos en Inglaterra, de donde viene el proverbio la reina reina, pero no gobierna”.

3.2. Características del Sistema de Gobierno Parlamentario

Las características de este sistema de gobierno son:

a) El Poder Ejecutivo es doble: Existe un jefe de Estado que tiene funciones de representación y protocolo, y un jefe de gobierno que es quien lleva la administración y el gobierno.

b) Los miembros del gabinete (gobierno poder ejecutivo) son también miembros del parlamento (poder legislativo).

c) El gabinete está integrado por los jefes del partido mayoritario o por los jefes de los partidos que por coalición forman la mayoría parlamentaria.

d) En el Gabinete existe una persona que tiene supremacía y a quien se le suele denominar “Primer Ministro”, porque ejerce las funciones de Jefe de Gobierno.

e) El gabinete subsistirá siempre y cuando cuente con el respaldo de la mayoría en el parlamento.

f) La administración pública está encomendada al Gabinete, pero éste se encuentra supervisado permanentemente por el Parlamento.

g) Existe entre el Parlamento y Gobierno un mutuo control.

h) A su vez, el parlamento puede negar su voto de confianza u otorgar un voto de censura al Gabinete, con lo cual éste se ve obligado a dimitir, pero el gobierno no se encuentra desarmado frente al parlamento, pues tiene la atribución constitucional de pedir al Jefe de Estado, quien accederá, que disuelva el parlamento. En las nuevas

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elecciones es el pueblo quien decide quien poseía la razón: sí el parlamento o el gobierno

i) El Jefe de gobierno, y los miembros del gabinete son a la vez miembros del Parlamento.

j) El Parlamento es elegido por el pueblo titular de la soberanía, por lo que el Ejecutivo deberá consultar y obtener el apoyo del mismo.

Entre los Estados que tienen un sistema parlamentario de gobierno podemos mencionar a: Gran Bretaña, Italia, Canadá, Australia, India, Dinamarca, España, Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Suecia, etc.

4. El Semipresidencialismo

Giovanni Sartori, en su obra “Ingeniería Constitucional Comparada”, Pág. 136, nos dice: “Hemos visto que tanto el parlamentarismo como el presidencialismo pueden fallar, especialmente en sus formas puras. Es a partir de estos dos extremos que nos vemos motivados a buscar una solución “mixta”, una forma política que se encuentre en medio de los sistemas presidenciales y parlamentarios y que tenga elementos de ambos. A esta forma mixta se la conoce —significativamente— como el semipresidancialismo. Aunque no debemos tomar el nombre muy literalmente, sí indica que nuestro sistema se entiende y construye mejor desde el punto de vista del presidencialismo, no del parlamentarismo. Porque el razonamiento se desarrolla más fácilmente desde arriba hacia abajo, que desde la base del parlamentarismo.

El denominador común del presidencialismo y del semipresidencialismo es un presidente electo popularmente, o al menos, un presidente que no es electo en y por el Parlamento. Pero más allá de esa base común las dos formas se alejan radicalmente la una de la otra, porque el semipresidencialismo es “semi” precisamente porque divide en dos al presidencialismo al sustituir una estructura monocéntrica de autoridad con una autoridad dual. En los sistemas presidenciales, el presidente está protegido y aislado de la interferencia parlamentaria por el principio de la división de poderes. En cambio, en el sistema

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semipresidencialista funciona basado en el poder compartido; a su vez, el primer ministro debe conseguir un apoyo parlamentario continuo.

La característica que cualquier semipresidencialismo debe tener (en virtud de su nombre) es una estructura de autoridad dual, una configuración con dos cabezas. De este modo, cualquier Constitución semipresidencialista deberá establecer de alguna manera, una diarquía entre un presidente, que es el jefe de Estado, y un primer ministro, que encabeza al gobierno”.

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TEMA 5

TEORÍA DE LA CONSTITUCIÓN

6.

Etimología

En el campo del Derecho Constitucional, el término Constitución, comenzó a usarse profusamente a partir de la revolución burguesa y particularmente con la revolución norteamericana por la independencia, porque fue durante su proceso, por primera vez en la historia de la humanidad, que el Congreso de Filadelfia aprobó en 1787, la primera constitución escrita, sistematizada y codificada del mundo.

Sin embargo, el origen etimológico de la palabra constitución se encuentra en latín compuesta de dos términos Constltutio-onis, que se traduciría en castellano como constituir, establecer una determinada cosa.

Otros teóricos, sostienen que la etimología de la palabra constitución, proviene del latín, pero del verbo compuesto Constituereque significa como estar constituido.

Sociedad y Estado

Adolfo Gabino, en su obra “Derecho Constitucional”, Pág. 16, señala que “Etimológicamente, deriva de las voces latinas statuere” o “estatutum, que significan “reglar”, “establecer”, “ordenar”.

Por otra parte, es necesario transcribir el punto de vista de Giovanni Sartori en su obra “Ingeniería Constitucional y Comparada”, Pág. 211, que dice: “No tiene caso, en mi opinión, remontar el constitucionalismo a los griegos y romanos. El término griego para lo que llamamos constitucionalismo era politeia (que asimismo se traduce como “república”), y el latín constitutio nada tiene que ver con lo que llamamos Constitución (Sartori, 1962). Hasta mediados del siglo XVII, durante el protectorado de Cromwell, aún no había aparecido el concepto de Constitución. La época de Cromwell fue la época en que los ingleses se dedicaron especialmente a lo que nosotros consideramos el bosquejo de constituciones. No obstante, a los documentos de ese tiempo se les llamó de varias maneras, pactos, instrumentos, acuerdos y leyes fundamentales, pero nunca “constitución”. Este término, así como el concepto de constitucionalismo, fue acuñado en el siglo XVIII, y obtuvo nuestra aceptación general como significado de concepto después de la experiencia estadounidense en la elaboración de su Constitución.

Cualquiera

sea

el

origen

etimológico,

para

nosotros

significa,

“organización, composición, estructuración de un determinado Estado”.

7.

Conceptos

La palabra “constitución” reconoce una diversidad de sentidos en consecuencia trataré de citar la mayor cantidad de puntos de vista, para concluir con un concepto.

Alipio Valencia Vega, “La Constitución, es la norma o conjunto de preceptos fundamentales de una sociedad jurídica y políticamente organizada. La Constitución es la ley fundamental, porque ella establece primariamente la formación y el desarrollo del Estado y es la constitución de la que deriva por grados, todo el resto del orden normativo o jurídico del Estado”.

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Ciro Félix Trigo: “La constitución es la ley fundamental o super ley conforme a lo cual se organizan los poderes públicos, se regulan los derechos libertades individuales y se limita la acción del poder público; es la expresión jurídica del régimen del Estado, sujeto a limitaciones en el ejercicio de sus poderes y se la concibe como el mejor sistema de garantías contra las arbitrariedades y el despotismo de los gobernantes”.

Pablo Dermizaky P., conceptualiza “Una Constitución es el código, norma o ley fundamental de un país que determina la estructura jurídico-política del Estado, la forma o sistema de su gobierno y los derechos y deberes de la población”.

Adolfo Gabino, en su obra citada, Pág. 16, señala que la “Constitución es la ordenación fundamental del Estado”.

8. Primacía de la Constitución

La primacía constitucional debe considerarse como el principio básico de todo sistema jurídico.

Por primacía constitucional podemos entender dos cosas distintas: a) que la Constitución, como ley fundamental de la organización, no sólo es la ley primera y suprema, sino que se encuentra por encima de todas las demás leyes en posición subordinante. Su carácter y naturaleza, el mecanismo especial previsto para su formulación y reforma, depositado en un “superlegislador” para distinguirlo de los órganos ordinarios encargados de la legislación común, su primacía sobre las otras leyes, que deben subordinarse a ella, la hacen que revista el carácter de “super ley”. En este sentido el término superlegalidad se nos presenta como equivalente a supremacía, expresión tradicional en el derecho y la doctrina constitucional americana que ha determinado con precisión su contenido; y 2) que existe un conjunto de principios situados por encima de la constitución escrita. Este es el sentido que asigna al término “superlegalidad” la doctrina europea. Así, Maurice Hauriou denominó superlegalidad constitucional a los principios fundamentales de la organización del

Sociedad y Estado

Estado, a los que colocaba por encima de la Constitución escrita, como inherentes al orden social y político y actuando dinámicamente como límites del poder constituyente no originario”, así manifiesta el profesor

Carlos S. Fayt en su obra Derecho Político Tomo II, Pág. 32.

Hans Kelsen, al exponer la teoría de la pirámide jurídica, ideada por Merkl, explica: “La norma que determina la creación de otra es superior a esta; la creada de acuerdo con tal regulación, es inferior a la primera. El orden jurídico, especialmente aquel cuya personificación constituye el Estado, no es, por tanto, un sistema de normas coordinadas entre sí, que se hallasen, por así decirlo, una al lado de la otra, en un mismo nivel, sino que se trata de una verdadera jerarquía de diferentes niveles de normas: la unidad de estas se halla constituida por el hecho de que la creación de una norma —la de grado más bajo—, se encuentra determinada por otra —de grado superior—, cuya creación es determinada, a su vez, por otra todavía más alta. Lo que constituye la unidad del sistema es precisamente la circunstancia de que tal regressus termina en la norma de grado más alto, o norma básica (norma fundante básica en Kelsen), que representa la suprema razón de validez de todo el orden jurídico. La estructura jerárquica del orden jurídico de un Estado puede expresarse toscamente en los siguientes términos: supuesta la existencia de la norma fundamental, la Constitución representa el nivel más alto dentro del derecho nacional”.

“La posición jerárquica que la Constitución ocupa, pues, respecto del resto del ordenamiento jurídico de un Estado, es clara. No sólo obedece esa ubicación en la cúspide al hecho de ser la norma fundamental —o contener el conjunto de normas fundamentales—, de la cual derivan su validez las demás normas positivas, sino, además, por el hecho de llevar implícita toda una filosofía política que sirve de orientación no sólo a los agentes del poder —los gobernantes—, sino la conducta de los gobernados, en cuanto miembros activos del

conglomerado social”. Señala, así Naranjo Mesa en su obra citada, Pág. 381-

382.

La supremacía constitucional es uno de los principios básicos en que se asienta el orden constitucional. En su expresión más generalizada,

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implica reconocer a la constitución como norma fundamental de un Estado, o sea, adjudicarle la calidad de norma superior.

9. Principio de jerarquía de las normas jurídicas

Precisamente de la supremacía de la Constitución y de su relación de ésta con las demás normas jurídicas, nace el “principio de la jerarquía de las normas jurídicas”. Precisamente la existencia de una jerarquía en las normas jurídicas —en función de sus órganos emisores, de su importancia y de su sentido funcional— es que resulta un orden jurídico, en este caso más propiamente un orden constitucional, garantía de la seguridad jurídica. Y la justificación de niveles jerárquicos —normas constitucionales, normas legales, normas administrativas y otras disposiciones—, se generan del principio de supremacía constitucional.

Rivera Santibáñez, en su obra citada, Pág. 22, nos dice que “…el principio de la supremacía de la constitución supone la concurrencia del principio de la jerarquía normativa, que consiste en que la estructura jurídica de un Estado se basa en criterios de niveles jerárquicos que se establecen en función de sus órganos emisores, su importancia y el sentido funcional. Significa que se constituye una pirámide jurídica y fundamento de las demás normas jurídicas”.

De acuerdo con la doctrina constitucional dominante hoy, podemos establecer la siguiente jerarquía de las normas jurídicas: Constitución, leyes orgánicas, leyes ordinarias, Decretos.

10. Estructura o partes de la Constitución

Desde que aparecieron las constituciones escritas como consecuencia del Constitucionalismo clásico, la ley fundamental se ha dividido en dos partes: Una parte Dogmática y otra parte Orgánica. En ninguna constitución moderna dejan de haber estas dos partes pueden ser más o menos amplias.

Sociedad y Estado

10.1. Parte Dogmática

También llamada por algunos autores “material”. Es aquella parte de la constitución que contiene no solamente una solemne declaración de

derechos y fijación de garantías, sino también una especie de enumeración de aquellos. Los derechos son las facultades que tienen las personas dentro del Estado, y que éste les reconoce y no puede transgredirlos, y las garantías son los instrumentos legales mediante los cuales se ponen en ejercicio los derechos, cuando estos han sido desconocidos o atropellados por quienes tienen en sus manos el poder público.

La parte dogmática “contiene la tabla de derechos y libertades básicos de los individuos y sus grupos; las definiciones político-sociales que ayudan a interpretar el sentido jurídico-político de la Constitución”

Todo esto nos conduce a señalar que la parte dogmática establece “Derechos fundamentales de primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, deberes, garantías, recursos y principios constitucionales”.

10.2. Parte Orgánica

Es aquella parte de la Constitución que señala fundamentalmente la organización del Estado y sus formas; en realidad define la forma de gobierno estatal, el origen y el ejercicio del poder público, y las modalidades como ésta actúa y su ejercicio, quienes lo ejercen, las instituciones y autoridad por medio de los cuales se lo ejerce los distintos mecanismos institucionales para la actuación del Estado, la forma en que estos mecanismos se ligan, se separan y se controlan mutuamente; es decir, es la disposición de la actividad vital del Estado para cumplir sus objetivos.

Ningún Estado, desde que surgió el primero en la historia de la humanidad, por embrionario que fuera, ha dejado de tener organización, y por consiguiente, en la constitución tácita, sobre entendido en las normas consuetudinarias, existía lógicamente lo que hoy llamamos la parte orgánica.

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La parte orgánica “versa sobre su organización de los poderes públicos y sus interrelaciones, y correspondientes competencias, que son más complejas en los Estados federales o con autonomía regional; sobre el modo de producción y modificación del ordenamiento jurídico fundamental y sobre la trama de las instituciones políticas”

Todo ello nos conduce a señalar que la parte orgánica establece “La organización y funcionamiento de los poderes Legislativo, Ejecutivo, Judicial, la constitución, forma de elección, requisitos para ser elegido, período constitucional, atribuciones. Asimismo, establece el Estado, su forma, el gobierno su forma, soberanía, su forma, democracia, su forma y otras instituciones”.

11. Clasificación de constituciones

Las constituciones como leyes fundamentales y supremas del ordenamiento jurídico de cada país, varían en sus disposiciones y su sistematización preceptiva, de acuerdo a las formas de gobierno de los Estados.

Constituciones consuetudinarias o no escritas.

Constituciones escritas.

Constituciones: otorgadas, pactadas e impuestas (Esta clasificación corresponde a la antigüedad).

Constitución originaria y Constitución derivada.

Constitución programática y Constitución utilitaria.

nominal y Constitución

Constitución

normativa,

Constitución

semántica, etc.

12. ¿Qué es el Poder Constituyente?

El Poder Constituyente es un poder indelegable, aunque se encargue su ejercicio a un cuerpo especial destinado a ese fin, y cuyos miembros son elegidos con ese único objeto. En realidad, el pueblo no se desprende nunca de ese poder, y por eso debe reservarse la palabra definitiva, mediante el Referéndum.

Sociedad y Estado

La doctrina del Poder Constituyente fue formulada por el Abate Emmanuel Sieyès, durante la Revolución Francesa y muy particularmente en su obra ¿”Qué es el Tercer Estado”? publicada en 1788 y que ha sido reactualizada en los últimos años (versión castellana por Francisco Ayala, Buenos Aires, 1948), al fundamentar la necesidad de distinguir el Poder Constituyente voluntad política creadora del Estado, mediante la dictación de su estatuto máximo, la Constitución, de los poderes (órganos) constituidos creados por ella.

Por su parte, Néstor Pedro Saguéz, en su obra Elementos de Derecho Constitucional, pág. 115, dice:

Segundo V. Linares Quintana, señala que el Poder Constituyente como la facultad soberana del pueblo a darse su ordenamiento jurídico- político fundamental originario, por medio de una Constitución, y a revisar a ésta, total o parcialmente cuando sea necesario. En el primer caso —añade Linares Quintana— el poder constituyente es originario; en el segundo, es constituido, instituido o derivado.

Segundo V. Linares Quintana en su “Tratado de la Ciencia del Derecho Constitucional”, define al Poder Constituyente “…como la facultad soberana del pueblo a darse su ordenamiento jurídico-político fundamental originario, por medio de una Constitución, y a revisar a ésta, total o parcialmente. Cuando sea necesario. “En el primer caso — añade Linares Quintana— el poder constituyente es originario; en el segundo, es constituido, instituido o derivado””.

Carlos Sánchez Viamonte, el Poder Constituyente es “…la suprema capacidad y dominio del pueblo, sobre sí mismo, para darse una organización política y un ordenamiento jurídico”. “Es la voluntad política creadora del Estado —añade Sánchez Viamonte— que se convierte en voluntad jurídica al dictar la Constitución y crear, mediante ella, el gobierno y el ordenamiento jurídico de la Sociedad”. El mismo autor, en su obra “Manual de Derecho Constitucional”, Págs. 9 - 91, define al Poder Constituyente expresando que éste “…es la soberanía originaria, extraordinaria, suprema y directa en cuyo ejercicio la sociedad política se identifica con el Estado, para darle nacimiento y

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personalidad, y para crearle sus órganos de expresión necesaria y continua. Originaria; porque es su primera manifestación de soberanía y da origen al orden jurídico; extraordinaria; porque, a diferencia de los poderes del gobierno, que son ordinarios y permanentes, el Poder Constituyente sólo actúa cuando es necesario dictar una Constitución o reformarla y cesa, cuando ha llenado su cometido; suprema, porque es superior a toda otra manifestación de autoridad, desde que la crea o constituye (poderes constituidos); determina su naturaleza, organiza su funcionamiento y fija sus límites; directa, porque, según la doctrina que inspiró su creación, su ejercicio requiere la intervención directa del pueblo”.

13. ¿Cuál es su naturaleza?

La naturaleza del poder constituyente consiste en que: “…una vez dictada la Constitución, el poder constituyente, como función, entra en reposo, pero permanece vivo y latente en las disposiciones constitucionales, en las cuales adquiere permanencia o, por lo menos, estabilidad. Su ejercicio no se agota. Permanece en estado virtual o de latencia, apto para ponerse de nuevo en movimiento cada vez que sea necesaria la revisión de la Constitución o la reforma parcial de ella, esta es la verdadera naturaleza del PODER CONSTITUYENTE”.

A nuestro juicio, no es tolerable tal prescindencia. El concepto del poder constituyente nace de la idea de pueblo; es un poder que corresponde al pueblo titular de la soberanía y sólo cobra sentido como expresión de voluntad popular. Fue creado para el pueblo, como el concepto de soberanía había sido creado para el rey. No es posible restituir a los autócratas y oligarcas, con el nombre de poder constituyente, aquella soberanía que los reyes perdieron.

14. ¿Cuál su importancia?

La importancia del Poder Constituyente se percibe en los momentos de cambio de Constitución, pacífico, revolucionario, cuando surge “un clima constituyente” que sensibiliza a la opinión pública. Es comprensible que los ciudadanos se interesen por la elaboración de la

Sociedad y Estado

nueva Constitución, fundamento de todo el ordenamiento jurídico, base de la convivencia pacífica.

Aunque la gran mayoría de los ciudadanos ignoran estos argumentos jurídicos y desconozcan los términos jurídicos como poder constituyente, ese clima constituyente les atrae y obliga a seguir los debates en torno al nuevo texto constitucional.

15. ¿Cuáles son sus características y limitaciones?

Humberto Quiroga Lavié, en su obra Derecho Constitucional, Pág. 42, señala que las características del Poder Constituyente, son:

“a) Es supremo: pues como poder social constituyente no es constituido y no depende de ningún poder anterior.

b) Es ilimitado: en la medida de sus posibilidades (lo cual significa que

de hecho podrá estar sujeto a límites, pues no es un ser absoluto).

Además, no está sujeto a límites jurídicos.

c) Es extraordinario: cuando se ejerce a través de la normatividad,

pues se lo hace en casos de excepción. d) Es ordinario: cuando se ejerce a través de la normalidad, pues funciona continuadamente por medio de la interpretación constitucional

de la corte suprema y por las mutaciones constitucionales que actualizan su efectividad.

e) Es único e indivisible: porque, se ejerza como se ejerza, es el

mismo poder constituyente; no cabe distinguir entre poder originario y derivado. f) Es intransferible: porque cuando un órgano ejerce el poder constituyente lo hace siempre en forma originaria y no por delegación.

g) No es soberano: porque la soberanía es la cualidad de la norma

fundamental de un Estado según la cual ella no deriva de una norma superior: soberanía es equivalente a invalidez (pues la norma no deriva de otra su fundamento). En cambio, el poder constituyente no es una norma sino una relación social”.

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16. ¿Qué debemos entender del Poder constituyente originario

y derivado?

16.1. Poder Constituyente Originario

El Poder Constituyente es originario cuando el nuevo orden jurídico que él establece nace sin apoyarse en una norma positiva anterior, es decir, cuando surge por primera vez. Ello puede tener lugar en el caso del nacimiento de un nuevo Estado, al darse este su propia Constitución independiente, o como consecuencia de la ruptura del orden jurídico anterior, bien sea como resultado de un cambio revolucionario. El Poder constituyente es originario, cuando importa la fundación de una sociedad política global estableciendo su organización política y jurídica fundamental, sin atenerse a reglas positivas preexistentes.

Vladimiro Naranjo Mesa, señala que el Poder Constituyente es originario cuando el nuevo orden jurídico que él establece nace sin apoyarse en una norma positiva anterior, es decir, cuando surge por primera vez. Ello puede tener lugar en el caso del nacimiento o conformación de un nuevo Estado, al darse este su propia Constitución independiente, o como consecuencia de la ruptura del orden jurídico anterior, bien sea como resultado de un cambio revolucionario.

Néstor Pedro Sagués, en su obra Teoría de la Constitución, citando a Donoso Cortés, y recurriendo a parábolas meteorológicas, dice que el Poder Constituyente originario “parece como el rayo que rasga el seno de la nube, inflama la atmósfera, hiere a la víctima y se extingue”. En términos más jurídicos, EISENMANN lo presenta, así: ninguna regla limita su poder; ninguna obligación jurídica, positiva ni negativa, pesa sobre él; puede incluir o no en la constitución toda regla que le plazca. Porque es jurídicamente todopoderoso, él funda un orden radicalmente nuevo en su principio; porque crea las primeras reglas, su ausencia de toda regla de derecho, es decir, de derecho positivo anterior, dispone de un poder jurídicamente absoluto.

En síntesis, el poder constituyente es originario cuando crea el Estado mediante una Constitución y es derivado cuando la reforma.

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16.2. Poder Constituyente Derivado

Naranjo Mesa, señala que el Poder Constituyente es Derivado, cuando el ordenamiento jurídico nuevo surge de un sistema constitucional ya establecido, basado en competencias y mediante procedimientos ya existentes en vigor. Su funcionamiento está previsto en disposiciones de la Constitución anterior, la cual dispone procedimientos especiales para su revisión o reforma. De ahí que una de sus características sea la legalidad, esto es, la sujeción al derecho establecido, del cual deriva su eficacia.

Para Néstor P. Sagués, las enmiendas, reformas, revisión y sustitución constitucional de la Constitución, son efectuadas por el Poder Constituyente derivado.

Es cuando con el acto constituyente se modifica, total o parcialmente, la organización política y jurídica resultante de una Constitución persistente y conforme a los procedimientos establecidos por ella.

Humberto Quiroga Lavié, en su obra Derecho Constitucional, Pág. 39, define que el “Poder Constituyente derivado (reformador) es aquel cuyo ejercicio está regulado y limitado por el poder constituyente originario a través de la constitución: para reformar la constitución se debe cumplir con el procedimiento y respetar los límites que la propia constitución establece. El racionalismo acepta, por esta vía, la reforma total o parcial de la constitución, si se cumplen con los recaudos normativos; el decisionismo sostiene que por esta vía no se puede cambiar la constitución: sólo cabe modificar las normas que no afecten a las decisiones fundamentales; el iusnaturalismo entiende que no se pueden modificar aquellas partes de la constitución que sirven de sustento a su estructura ideológica valorativa (aunque exista decisión política fundamental en tal sentido: una ideología sólo se puede cambiar por otra ideología mejor”.

17. Poder Constituido

El Poder Constituido no es más que la reunión de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial establecidos por una constitución.

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TEMA 6

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO BASES FUNDAMENTALES

PREÁMBULO

En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia.

El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.

Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde

Sociedad y Estado

predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.

Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos.

Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asamblea Constituyente y con el poder originario del pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la unidad e integridad del país.

Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia.

Honor y gloria a los mártires de la gesta constituyente y liberadora, que han hecho posible esta nueva historia.

PRIMERA PARTE

BASES FUNDAMENTALES DEL ESTADO DERECHOS, DEBERES Y GARANTÍAS

TÍTULO I BASES FUNDAMENTALES DEL ESTADO

CAPÍTULO PRIMERO MODELO DE ESTADO

Artículo 1. Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se

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funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país.

Artículo 2. Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y la ley.

Artículo 3. La nación boliviana está conformada por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano.

Artículo 4. El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión.

Artículo 5. I. Son idiomas oficiales del Estado el castellano y todos los idiomas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que son el aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco. II. El Gobierno plurinacional y los gobiernos departamentales deben utilizar al menos dos idiomas oficiales. Uno de ellos debe ser el castellano, y el otro se decidirá tomando en cuenta el uso, la conveniencia, las circunstancias, las necesidades y preferencias de la población en su totalidad o del territorio en cuestión. Los demás gobiernos autónomos deben utilizar los idiomas propios de su territorio, y uno de ellos debe ser el castellano.

Sociedad y Estado

Artículo 6. I. Sucre es la Capital de Bolivia. II. Los símbolos del Estado son la bandera tricolor, rojo, amarillo y verde; el himno boliviano; el escudo de armas; la wiphala; la escarapela; la flor de la kantuta y la flor del patujú.

CAPÍTULO SEGUNDO PRINCIPIOS, VALORES Y FINES DEL ESTADO

Artículo 7. La soberanía reside en el pueblo boliviano, se ejerce de forma directa y delegada. De ella emanan, por delegación, las funciones y atribuciones de los órganos del poder público; es inalienable e imprescriptible.

Artículo 8. I. El Estado asume y promueve como principios ético- morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble). II. El Estado se sustenta en los valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien.

Artículo 9. Son fines y funciones esenciales del Estado, además de los que establece la Constitución y la ley:

1. Constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales. 2. Garantizar el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual dignidad de las personas, las naciones, los pueblos y las comunidades, y fomentar el respeto mutuo y el diálogo intracultural, intercultural y plurilingüe. 3.Reafirmar y consolidar la unidad del país, y preservar como patrimonio histórico y humano la diversidad plurinacional.

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4.Garantizar el cumplimiento de los principios, valores, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. 5.Garantizar el acceso de las personas a la educación, a la salud y al trabajo. 6.Promover y garantizar el aprovechamiento responsable y planificado de los recursos naturales, e impulsar su industrialización, a través del desarrollo y del fortalecimiento de la base productiva en sus diferentes dimensiones y niveles, así como la conservación del medio ambiente, para el bienestar de las generaciones actuales y futuras.

Artículo 10. I. Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz, así como la cooperación entre los pueblos de la región y del mundo, a fin de contribuir al conocimiento mutuo, al desarrollo equitativo y a la promoción de la interculturalidad, con pleno respeto a la soberanía de los estados. II. Bolivia rechaza toda guerra de agresión como instrumento de solución a los diferendos y conflictos entre estados y se reserva el derecho a la legítima defensa en caso de agresión que comprometa la independencia y la integridad del Estado. III. Se prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio boliviano.

Sociedad y Estado

TEMA 7

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO

(PARTE DOGMÁTICA)

DERECHOS

TÍTULO II FUNDAMENTALES Y GARANTÍAS

CAPÍTULO PRIMERO DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 13. I. Los derechos reconocidos por esta Constitución son inviolables, universales, interdependientes, indivisibles y progresivos. El Estado tiene el deber de promoverlos, protegerlos y respetarlos. II. Los derechos que proclama esta Constitución no serán entendidos como negación de otros derechos no enunciados. III. La clasificación de los derechos establecida en esta Constitución no determina jerarquía alguna ni superioridad de unos derechos sobre otros. IV Los tratados y convenios internacionales ratificados por la Asamblea Legislativa Plurinacional, que reconocen los derechos humanos y que prohíben su limitación en los Estados de Excepción prevalecen en el

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orden interno. Los derechos y deberes consagrados en esta Constitución se interpretarán de conformidad con los Tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Bolivia.

Artículo 14. I. Todo ser humano tiene personalidad y capacidad

jurídica con arreglo a las leyes y goza de los derechos reconocidos por esta Constitución, sin distinción alguna. II. El Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada

en razón de sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género,

origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso,

ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición económica

o social, tipo de ocupación, grado de instrucción, discapacidad,

embarazo, u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de

igualdad, de los derechos de toda persona.

III. El Estado garantiza a todas las personas y colectividades, sin

discriminación alguna, el libre y eficaz ejercicio de los derechos

establecidos en esta Constitución, las leyes y los tratados internacionales de derechos humanos.

IV. En el ejercicio de los derechos, nadie será obligado a hacer lo que

la Constitución y las leyes no manden, ni a privarse de lo que éstas no

prohíban.

V. Las leyes bolivianas se aplican a todas las personas, naturales o jurídicas, bolivianas o extranjeras, en el territorio boliviano.

VI. Las extranjeras y los extranjeros en el territorio boliviano tienen los

derechos y deben cumplir los deberes establecidos en la Constitución, salvo las restricciones que ésta contenga.

CAPÍTULO SEGUNDO DERECHOS FUNDAMENTALES

Artículo 15. I. Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual. Nadie será torturado, ni sufrirá tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes. No existe la pena de

muerte.

Sociedad y Estado

II. Todas las personas, en particular las mujeres, tienen derecho a no

sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia como en

la sociedad.

III. El Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir, eliminar y sancionar la violencia de género y generacional, así como toda acción

u omisión que tenga por objeto degradar la condición humana, causar

muerte, dolor y sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito público como privado.

IV. Ninguna persona podrá ser sometida a desaparición forzada por causa o circunstancia alguna.

V. Ninguna persona podrá ser sometida a servidumbre ni esclavitud. Se

prohíbe la trata y tráfico de personas.

Artículo 16. I. Toda persona tiene derecho al agua y a la alimentación.

II. El Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad alimentaria, a

través de una alimentación sana, adecuada y suficiente para toda la

población.

Artículo 17. Toda persona tiene derecho a recibir educación en todos los niveles de manera universal, productiva, gratuita, integral e intercultural, sin discriminación.

Artículo 18. I. Todas las personas tienen derecho a la salud.

II. El Estado garantiza la inclusión y el acceso a la salud de todas las

personas, sin exclusión ni discriminación alguna. III. El sistema único de salud será universal, gratuito, equitativo, intracultural, intercultural, participativo, con calidad, calidez y control social. El sistema se basa en los principios de solidaridad, eficiencia y corresponsabilidad y se desarrolla mediante políticas públicas en todos los niveles de gobierno.

Artículo 19. I. Toda persona tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada, que dignifiquen la vida familiar y comunitaria.

II. El Estado, en todos sus niveles de gobierno, promoverá planes de

vivienda de interés social, mediante sistemas adecuados de financiamiento, basándose en los principios de solidaridad y equidad.

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Estos planes se destinarán preferentemente a familias de escasos recursos, a grupos menos favorecidos y al área rural.

Artículo 20. I. Toda persona tiene derecho al acceso universal y equitativo a los servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, postal y telecomunicaciones. II. Es responsabilidad del Estado, en todos sus niveles de gobierno, la provisión de los servicios básicos a través de entidades públicas, mixtas, cooperativas o comunitarias. En los casos de electricidad, gas domiciliario y telecomunicaciones se podrá prestar el servicio mediante contratos con la empresa privada. La provisión de servicios debe responder a los criterios de universalidad, responsabilidad, accesibilidad, continuidad, calidad, eficiencia, eficacia, tarifas equitativas y cobertura necesaria; con participación y control social. III. El acceso al agua y alcantarillado constituyen derechos humanos, no son objeto de concesión ni privatización y están sujetos a régimen de licencias y registros, conforme a ley.

CAPÍTULO TERCERO DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS

SECCIÓN I DERECHOS CIVILES

Artículo 21. Las bolivianas y los bolivianos tienen los siguientes derechos:

1. A la autoidentificación cultural.

2. A la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y dignidad.

3. A la libertad de pensamiento, espiritualidad, religión y culto, expresados en forma individual o colectiva, tanto en público como en privado, con fines lícitos.

4. A la libertad de reunión y asociación, en forma pública y privada, con fines lícitos.

5. A expresar y difundir libremente pensamientos u opiniones por cualquier medio de comunicación, de forma oral, escrita o visual, individual o colectiva.

Sociedad y Estado

6. A acceder a la información, interpretarla, analizarla y comunicarla libremente, de manera individual o colectiva. 7. A la libertad de residencia, permanencia y circulación en todo el territorio boliviano, que incluye la salida e ingreso del país.

Artículo 22. La dignidad y la libertad de la persona son inviolables. Respetarlas y protegerlas es deber primordial del Estado.

Artículo 23. I. Toda persona tiene derecho a la libertad y seguridad personal. La libertad personal sólo podrá ser restringida en los límites señalados por la ley, para asegurar el descubrimiento de la verdad histórica en la actuación de las instancias jurisdiccionales. II. Se evitará la imposición a los adolescentes de medidas privativas de libertad. Todo adolescente que se encuentre privado de libertad recibirá atención preferente por parte de las autoridades judiciales, administrativas y policiales. Éstas deberán asegurar en todo momento el respeto a su dignidad y la reserva de su identidad. La detención deberá cumplirse en recintos distintos de los asignados para los adultos, teniendo en cuenta las necesidades propias de su edad.

III. Nadie podrá ser detenido, aprehendido o privado de su libertad,

salvo en los casos y según las formas establecidas por la ley. La ejecución del mandamiento requerirá que éste emane de autoridad

competente y que sea emitido por escrito.

IV. Toda persona que sea encontrada en delito flagrante podrá ser

aprehendida por cualquier otra persona, aun sin mandamiento. El único

objeto de la aprehensión será su conducción ante autoridad judicial competente, quien deberá resolver su situación jurídica en el plazo máximo de veinticuatro horas.

V. En el momento en que una persona sea privada de su libertad, será informada de los motivos por los que se procede a su detención, así como de la denuncia o querella formulada en su contra.

VI. Los responsables de los centros de reclusión deberán llevar el

registro de personas privadas de libertad. No recibirán a ninguna persona sin copiar en su registro el mandamiento correspondiente. Su

incumplimiento dará lugar al procesamiento y sanciones que señale la

ley.

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Artículo 24. Toda persona tiene derecho a la petición de manera individual o colectiva, sea oral o escrita, y a la obtención de respuesta formal y pronta. Para el ejercicio de este derecho no se exigirá más requisito que la identificación del peticionario.

Artículo 25. I. Toda persona tiene derecho a la inviolabilidad de su domicilio y al secreto de las comunicaciones privadas en todas sus formas, salvo autorización judicial. II. Son inviolables la correspondencia, los papeles privados y las manifestaciones privadas contenidas en cualquier soporte, éstos no podrán ser incautados salvo en los casos determinados por la ley para la investigación penal, en virtud de orden escrita y motivada de autoridad judicial competente. III. Ni la autoridad pública, ni persona u organismo alguno podrán interceptar conversaciones o comunicaciones privadas mediante instalación que las controle o centralice. IV. La información y prueba obtenidas con violación de correspondencia y comunicaciones en cualquiera de sus formas no producirán efecto legal.

SECCIÓN II DERECHOS POLÍTICOS

Artículo 26. I. Todas las ciudadanas y los ciudadanos tienen derecho a participar libremente en la formación, ejercicio y control del poder político, directamente o por medio de sus representantes, y de manera individual o colectiva. La participación será equitativa y en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres. II. El derecho a la participación comprende:

1. La organización con fines de participación política, conforme a la Constitución y a la ley. 2. El sufragio, mediante voto igual, universal, directo, individual, secreto, libre y obligatorio, escrutado públicamente. El sufragio se ejercerá a partir de los dieciocho años cumplidos. 3. Donde se practique la democracia comunitaria, los procesos electorales se ejercerán según normas y procedimientos propios, supervisados por el Órgano Electoral, siempre y cuando el acto

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electoral no esté sujeto al voto igual, universal, directo, secreto, libre y obligatorio.

4. La elección, designación y nominación directa de los representantes de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, de acuerdo con sus normas y procedimientos propios.

5. La fiscalización de los actos de la función pública.

Artículo 27. I. Las bolivianas y los bolivianos residentes en el exterior tienen derecho a participar en las elecciones a la Presidencia y Vicepresidencia del Estado, y en las demás señaladas por la ley. El derecho se ejercerá a través del registro y empadronamiento realizado por el Órgano Electoral. II. Las extranjeras y los extranjeros residentes en Bolivia tienen derecho a sufragar en las elecciones municipales, conforme a la ley, aplicando principios de reciprocidad internacional.

Artículo 28. El ejercicio de los derechos políticos se suspende en los siguientes casos, previa sentencia ejecutoriada mientras la pena no haya sido cumplida:

1. Por tomar armas y prestar servicio en fuerzas armadas enemigas en tiempos de guerra.

2. Por defraudación de recursos públicos.

3. Por traición a la patria.

Artículo 29. I. Se reconoce a las extranjeras y los extranjeros el derecho a pedir y recibir asilo o refugio por persecución política o ideológica, de conformidad con las leyes y los tratados internacionales. II. Toda persona a quien se haya otorgado en Bolivia asilo o refugio no será expulsada o entregada a un país donde su vida, integridad, seguridad o libertad peligren. El Estado atenderá de manera positiva, humanitaria y expedita las solicitudes de reunificación familiar que se presenten por padres o hijos asilados o refugiados.

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CAPÍTULO CUARTO DERECHOS DE LAS NACIONES Y PUEBLOS INDÍGENA ORIGINARIO CAMPESINOS

Artículo 30. I. Es nación y pueblo indígena originario campesino toda

la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la invasión colonial española. II. En el marco de la unidad del Estado y de acuerdo con esta Constitución las naciones y pueblos indígena originario campesinos gozan de los siguientes derechos:

1.

A

existir libremente.

2.

A su identidad cultural, creencia religiosa, espiritualidades, prácticas y costumbres, y a su propia cosmovisión.

3.

A que la identidad cultural de cada uno de sus miembros, si así lo desea, se inscriba junto a la ciudadanía boliviana en su cédula de identidad, pasaporte u otros documentos de identificación con validez legal.

4.

A la libre determinación y territorialidad.

5.

A que sus instituciones sean parte de la estructura general del Estado.

6.

A la titulación colectiva de tierras y territorios.

7.

A la protección de sus lugares sagrados.

8.

A crear y administrar sistemas, medios y redes de comunicación propios.

9.

A que sus saberes y conocimientos tradicionales, su medicina tradicional, sus idiomas, sus rituales y sus símbolos y vestimentas sean valorados, respetados y promocionados.

10.

A

vivir en un medio ambiente sano, con manejo y aprovechamiento

adecuado de los ecosistemas.

11.

A la propiedad intelectual colectiva de sus saberes, ciencias y conocimientos, así como a su valoración, uso, promoción y desarrollo.

12.

A una educación intracultural, intercultural y plurilingüe en todo el sistema educativo.

13.

Al sistema de salud universal y gratuito que respete su cosmovisión

y prácticas tradicionales.

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14. Al ejercicio de sus sistemas políticos, jurídicos y económicos acorde a su cosmovisión. 15. A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan. 16. A la participación en los beneficios de la explotación de los recursos naturales en sus territorios. 17. A la gestión territorial indígena autónoma, y al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables existentes en su territorio sin perjuicio de los derechos legítimamente adquiridos por terceros. 18. A la participación en los órganos e instituciones del Estado. III. El Estado garantiza, respeta y protege los derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos consagrados en esta Constitución y la ley.

Artículo 31. I. Las naciones y pueblos indígena originarios en peligro de extinción, en situación de aislamiento voluntario y no contactados, serán protegidos y respetados en sus formas de vida individual y colectiva. II. Las naciones y pueblos indígenas en aislamiento y no contactados gozan del derecho a mantenerse en esa condición, a la delimitación y consolidación legal del territorio que ocupan y habitan.

Artículo 32. El pueblo afroboliviano goza, en todo lo que corresponda, de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales reconocidos en la Constitución para las naciones y pueblos indígena originario campesinos.

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CAPÍTULO QUINTO DERECHOS SOCIALES Y ECONÓMICOS

SECCIÓN I DERECHO AL MEDIO AMBIENTE

Artículo 33. Las personas tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado. El ejercicio de este derecho debe permitir a los individuos y colectividades de las presentes y futuras generaciones, además de otros seres vivos, desarrollarse de manera normal y permanente.

Artículo 34. Cualquier persona, a título individual o en representación de una colectividad, está facultada para ejercitar las acciones legales en defensa del derecho al medio ambiente, sin perjuicio de la obligación de las instituciones públicas de actuar de oficio frente a los atentados contra el medio ambiente.

SECCIÓN II DERECHO A LA SALUD Y A LA SEGURIDAD SOCIAL

Artículo 35. I. El Estado, en todos sus niveles, protegerá el derecho a la salud, promoviendo políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso gratuito de la población a los servicios de salud. II. El sistema de salud es único e incluye a la medicina tradicional de las naciones y pueblos indígena originario campesinos.

Artículo 36. I. El Estado garantizará el acceso al seguro universal de salud. II. El Estado controlará el ejercicio de los servicios públicos y privados de salud, y lo regulará mediante la ley.

Artículo 37. El Estado tiene la obligación indeclinable de garantizar y sostener el derecho a la salud, que se constituye en una función suprema y primera responsabilidad financiera. Se priorizará la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades.

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Artículo 38. I. Los bienes y servicios públicos de salud son propiedad del Estado, y no podrán ser privatizados ni concesionados. II. Los servicios de salud serán prestados de forma ininterrumpida.

Artículo 39. I. El Estado garantizará el servicio de salud público y reconoce el servicio de salud privado; regulará y vigilará la atención de calidad a través de auditorías médicas sostenibles que evalúen el trabajo de su personal, la infraestructura y el equipamiento, de acuerdo con la ley.

II. La ley sancionará las acciones u omisiones negligentes en el

ejercicio de la práctica médica.

Artículo 40. El Estado garantizará la participación de la población organizada en la toma de decisiones, y en la gestión de todo el sistema público de salud.

Artículo 41. I. El Estado garantizará el acceso de la población a los

medicamentos.

II. El Estado priorizará los medicamentos genéricos a través del

fomento de su producción interna y, en su caso, determinará su

importación.

III. El derecho a acceder a los medicamentos no podrá ser restringido

por los derechos de propiedad intelectual y comercialización, y contemplará estándares de calidad y primera generación.

Artículo 42. I. Es responsabilidad del Estado promover y garantizar el respeto, uso, investigación y práctica de la medicina tradicional, rescatando los conocimientos y prácticas ancestrales desde el pensamiento y valores de todas las naciones y pueblos indígena originario campesinos. II. La promoción de la medicina tradicional incorporará el registro de medicamentos naturales y de sus principios activos, así como la protección de su conocimiento como propiedad intelectual, histórica, cultural, y como patrimonio de las naciones y pueblos indígena originario campesinos.

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III. La ley regulará el ejercicio de la medicina tradicional y garantizará la

calidad de su servicio.

Artículo 43. La ley regulará las donaciones o trasplantes de células, tejidos u órganos bajo los principios de humanidad, solidaridad, oportunidad, gratuidad y eficiencia.

Artículo 44. I. Ninguna persona será sometida a intervención

quirúrgica, examen médico o de laboratorio sin su consentimiento o el de terceros legalmente autorizados, salvo peligro inminente de su vida.

II. Ninguna persona será sometida a experimentos científicos sin su

consentimiento.

Artículo 45. I. Todas las bolivianas y los bolivianos tienen derecho a acceder a la seguridad social.

II. La seguridad social se presta bajo los principios de universalidad,

integralidad, equidad, solidaridad, unidad de gestión, economía,

oportunidad, interculturalidad y eficacia. Su dirección y administración corresponde al Estado, con control y participación social. III. El régimen de seguridad social cubre atención por enfermedad, epidemias y enfermedades catastróficas; maternidad y paternidad; riesgos profesionales, laborales y riesgos por labores de campo; discapacidad y necesidades especiales; desempleo y pérdida de empleo; orfandad, invalidez, viudez, vejez y muerte; vivienda, asignaciones familiares y otras previsiones sociales. IV. El Estado garantiza el derecho a la jubilación, con carácter universal, solidario y equitativo. V. Las mujeres tienen derecho a la maternidad segura, con una visión y práctica intercultural; gozarán de especial asistencia y protección del Estado durante el embarazo, parto y en los periodos prenatal y

posnatal.

VI. Los servicios de seguridad social pública no podrán ser privatizados

ni concesionados.

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SECCIÓN III DERECHO AL TRABAJO Y AL EMPLEO

Artículo 46. I. Toda persona tiene derecho:

1. Al trabajo digno, con seguridad industrial, higiene y salud

ocupacional, sin discriminación, y con remuneración o salario justo, equitativo y satisfactorio, que le asegure para sí y su familia una existencia digna. 2. A una fuente laboral estable, en condiciones equitativas y satisfactorias.

II. El Estado protegerá el ejercicio del trabajo en todas sus formas.

III. Se prohíbe toda forma de trabajo forzoso u otro modo análogo de explotación que obligue a una persona a realizar labores sin su consentimiento y justa retribución.

Artículo 47. I. Toda persona tiene derecho a dedicarse al comercio, la industria o a cualquier actividad económica lícita, en condiciones que

no perjudiquen al bien colectivo.

II. Las trabajadoras y los trabajadores de pequeñas unidades productivas urbanas o rurales, por cuenta propia, y gremialistas en general, gozarán por parte del Estado de un régimen de protección especial, mediante una política de intercambio comercial equitativo y de

precios justos para sus productos, así como la asignación preferente de recursos económicos financieros para incentivar su producción. III. El Estado protegerá, fomentará y fortalecerá las formas comunitarias de producción.

Artículo 48. I. Las disposiciones sociales y laborales son de cumplimiento obligatorio.

II.

Las normas laborales se interpretarán y aplicarán bajo los principios

de

protección de las trabajadoras y de los trabajadores como principal

fuerza productiva de la sociedad; de primacía de la relación laboral; de

continuidad y estabilidad laboral; de no discriminación y de inversión de la prueba a favor de la trabajadora y del trabajador. III. Los derechos y beneficios reconocidos en favor de las trabajadoras

y los trabajadores no pueden renunciarse, y son nulas las

convenciones contrarias o que tiendan a burlar sus efectos.

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IV. Los salarios o sueldos devengados, derechos laborales, beneficios

sociales y aportes a la seguridad social no pagados tienen privilegio y preferencia sobre cualquier otra acreencia, y son inembargables e

imprescriptibles.

V. El Estado promoverá la incorporación de las mujeres al trabajo y

garantizará la misma remuneración que a los hombres por un trabajo de igual valor, tanto en el ámbito público como en el privado.

VI. Las mujeres no podrán ser discriminadas o despedidas por su

estado civil, situación de embarazo, edad, rasgos físicos o número de hijas o hijos. Se garantiza la inamovilidad laboral de las mujeres en

estado de embarazo, y de los progenitores, hasta que la hija o el hijo cumplan un año de edad.

VII. El Estado garantizará la incorporación de las jóvenes y los jóvenes

en el sistema productivo, de acuerdo con su capacitación y formación.

Artículo 49. I. Se reconoce el derecho a la negociación colectiva.

II. La ley regulará las relaciones laborales relativas a contratos y

convenios colectivos; salarios mínimos generales, sectoriales e incrementos salariales; reincorporación; descansos remunerados y feriados; cómputo de antigüedad, jornada laboral, horas extra, recargo nocturno, dominicales; aguinaldos, bonos, primas u otros sistemas de participación en las utilidades de la empresa; indemnizaciones y

desahucios; maternidad laboral; capacitación y formación profesional, y otros derechos sociales.

III. El Estado protegerá la estabilidad laboral. Se prohíbe el despido

injustificado y toda forma de acoso laboral. La ley determinará las sanciones correspondientes.

Artículo 50.

administrativos especializados, resolverá todos los conflictos emergentes de las relaciones laborales entre empleadores y trabajadores, incluidos los de la seguridad industrial y los de la seguridad social.

El Estado, mediante tribunales y organismos

Artículo 51. I. Todas las trabajadoras y los trabajadores tienen derecho a organizarse en sindicatos de acuerdo con la ley.

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II. El Estado respetará los principios sindicales de unidad, democracia

sindical, pluralismo político, autosostenimiento, solidaridad e

internacionalismo.

III. Se reconoce y garantiza la sindicalización como medio de defensa,

representación, asistencia, educación y cultura de las trabajadoras y

los trabajadores del campo y de la ciudad.

IV. El Estado respetará la independencia ideológica y organizativa de

los sindicatos. Los sindicatos gozarán de personalidad jurídica por el

solo hecho de organizarse y ser reconocidos por sus entidades

matrices.

V. El patrimonio tangible e intangible de las organizaciones sindicales

es inviolable, inembargable e indelegable.

VI. Las dirigentas y los dirigentes sindicales gozan de fuero sindical, no

se les despedirá hasta un año después de la finalización de su gestión

y no se les disminuirán sus derechos sociales, ni se les someterá a persecución ni privación de libertad por actos realizados en el cumplimiento de su labor sindical.

VII. Las trabajadoras y los trabajadores por cuenta propia tienen el

derecho a organizarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 52. I. Se reconoce y garantiza el derecho a la libre asociación

empresarial.

II. El Estado garantizará el reconocimiento de la personalidad jurídica

de las asociaciones empresariales, así como las formas democráticas organizativas empresariales, de acuerdo con sus propios estatutos.

III. El Estado reconoce las instituciones de capacitación de las

organizaciones empresariales.

IV. El patrimonio de las organizaciones empresariales, tangible e

intangible, es inviolable e inembargable.

Artículo 53. Se garantiza el derecho a la huelga como el ejercicio de la facultad legal de las trabajadoras y los trabajadores de suspender labores para la defensa de sus derechos, de acuerdo con la ley.

Artículo 54. I. Es obligación del Estado establecer políticas de empleo que eviten la desocupación y la subocupación, con la finalidad de crear, mantener y generar condiciones que garanticen a las trabajadoras y los

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trabajadores posibilidades de ocupación laboral digna y de remuneración justa.

II. Es deber del Estado y de la sociedad la protección y defensa del

aparato industrial y de los servicios estatales. III. Las trabajadoras y los trabajadores, en defensa de sus fuentes de trabajo y en resguardo del interés social podrán, de acuerdo con la ley, reactivar y reorganizar empresas en proceso de quiebra, concurso o liquidación, cerradas o abandonadas de forma injustificada, y conformarán empresas comunitarias o sociales. El Estado podrá coadyuvar a la acción de las trabajadoras y los trabajadores.

Artículo 55. El sistema cooperativo se sustenta en los principios de solidaridad, igualdad, reciprocidad, equidad en la distribución, finalidad social, y no lucro de sus asociados. El Estado fomentará y regulará la organización de cooperativas mediante la ley.

SECCIÓN IV DERECHO A LA PROPIEDAD

Artículo 56. I. Toda persona tiene derecho a la propiedad privada

individual o colectiva, siempre que ésta cumpla una función social.

II. Se garantiza la propiedad privada siempre que el uso que se haga

de ella no sea perjudicial al interés colectivo.

III. Se garantiza el derecho a la sucesión hereditaria.

Artículo 57. La expropiación se impondrá por causa de necesidad o utilidad pública, calificada conforme con la ley y previa indemnización justa. La propiedad inmueble urbana no está sujeta a reversión.

SECCIÓN V DERECHOS DE LA NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y JUVENTUD

Artículo 58. Se considera niña, niño o adolescente a toda persona menor de edad. Las niñas, niños y adolescentes son titulares de los derechos reconocidos en la Constitución, con los límites establecidos en ésta, y de los derechos específicos inherentes a su proceso de desarrollo; a su identidad étnica, sociocultural, de género y

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generacional; y a la satisfacción de sus necesidades, intereses y aspiraciones.

Artículo 59. I. Toda niña, niño y adolescente tiene derecho a su desarrollo integral. II. Toda niña, niño y adolescente tiene derecho a vivir y a crecer en el seno de su familia de origen o adoptiva. Cuando ello no sea posible, o sea contrario a su interés superior, tendrá derecho a una familia sustituta, de conformidad con la ley. III. Todas las niñas, niños y adolescentes, sin distinción de su origen, tienen iguales derechos y deberes respecto a sus progenitores. La discriminación entre hijos por parte de los progenitores será sancionada por la ley. IV. Toda niña, niño y adolescente tiene derecho a la identidad y la filiación respecto a sus progenitores. Cuando no se conozcan los progenitores, utilizarán el apellido convencional elegido por la persona responsable de su cuidado. V. El Estado y la sociedad garantizarán la protección, promoción y activa participación de las jóvenes y los jóvenes en el desarrollo productivo, político, social, económico y cultural, sin discriminación alguna, de acuerdo con la ley.

Artículo 60. Es deber del Estado, la sociedad y la familia garantizar la prioridad del interés superior de la niña, niño y adolescente, que comprende la preeminencia de sus derechos, la primacía en recibir protección y socorro en cualquier circunstancia, la prioridad en la atención de los servicios públicos y privados, y el acceso a una administración de justicia pronta, oportuna y con asistencia de personal especializado.

Artículo 61. I. Se prohíbe y sanciona toda forma de violencia contra las niñas, niños y adolescentes, tanto en la familia como en la sociedad. II. Se prohíbe el trabajo forzado y la explotación infantil. Las actividades que realicen las niñas, niños y adolescentes en el marco familiar y social estarán orientadas a su formación integral como ciudadanas y ciudadanos, y tendrán una función formativa. Sus derechos, garantías y

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mecanismos institucionales de protección serán objeto de regulación especial.

SECCIÓN VI DERECHOS DE LAS FAMILIAS

Artículo 62. El Estado reconoce y protege a las familias como el núcleo fundamental de la sociedad, y garantizará las condiciones sociales y económicas necesarias para su desarrollo integral. Todos sus integrantes tienen igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades.

Artículo 63. I. El matrimonio entre una mujer y un hombre se constituye por vínculos jurídicos y se basa en la igualdad de derechos y deberes de los cónyuges. II. Las uniones libres o de hecho que reúnan condiciones de estabilidad y singularidad, y sean mantenidas entre una mujer y un hombre sin impedimento legal, producirán los mismos efectos que el matrimonio civil, tanto en las relaciones personales y patrimoniales de los convivientes como en lo que respecta a las hijas e hijos adoptados o nacidos de aquéllas.

Artículo 64. I. Los cónyuges o convivientes tienen el deber de atender, en igualdad de condiciones y mediante el esfuerzo común, el mantenimiento y responsabilidad del hogar, la educación y formación integral de las hijas e hijos mientras sean menores o tengan alguna discapacidad. II. El Estado protegerá y asistirá a quienes sean responsables de las familias en el ejercicio de sus obligaciones.

Artículo 65. En virtud del interés superior de las niñas, niños y adolescentes y de su derecho a la identidad, la presunción de filiación se hará valer por indicación de la madre o el padre. Esta presunción será válida salvo prueba en contrario a cargo de quien niegue la filiación. En caso de que la prueba niegue la presunción, los gastos incurridos corresponderán a quien haya indicado la filiación.

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Artículo 66. Se garantiza a las mujeres y a los hombres el ejercicio de sus derechos sexuales y sus derechos reproductivos.

TÍTULO III

DEBERES

Artículo 108. Son deberes de las bolivianas y los bolivianos:

1. Conocer, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes

2. Conocer, respetar y promover los derechos reconocidos en la Constitución.

3. Promover y difundir la práctica de los valores y principios que proclama la Constitución.

4. Defender, promover y contribuir al derecho a la paz y fomentar la cultura de paz.

5. Trabajar, según su capacidad física e intelectual, en actividades lícitas y socialmente útiles.

6. Formarse en el sistema educativo hasta el bachillerato.

7. Tributar en proporción a su capacidad económica, conforme con la ley.

8. Denunciar y combatir todos los actos de corrupción.

9. Asistir, alimentar y educar a las hijas e hijos.

10. Asistir, proteger y socorrer a sus ascendientes.

11. Socorrer con todo el apoyo necesario, en casos de desastres naturales y otras contingencias.

12. Prestar el servicio militar, obligatorio para los varones.

13. Defender la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Bolivia, y respetar sus símbolos y valores.

14. Resguardar, defender y proteger el patrimonio natural, económico y cultural de Bolivia.

15. Proteger y defender los recursos naturales y contribuir a su uso sustentable, para preservar los derechos de las futuras generaciones.

16. Proteger y defender un medio ambiente adecuado para el desarrollo de los seres vivos.

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TÍTULO IV GARANTÍAS JURISDICCIONALES Y ACCIONES DE DEFENSA CAPÍTULO PRIMERO GARANTÍAS JURISDICCIONALES

Artículo 109. I. Todos los derechos reconocidos en la Constitución son directamente aplicables y gozan de iguales garantías para su

protección.

II. Los derechos y sus garantías sólo podrán ser regulados por la ley.

Artículo 110. I. Las personas que vulneren derechos constitucionales quedan sujetas a la jurisdicción y competencia de las autoridades

bolivianas.

II. La vulneración de los derechos constitucionales hace responsables a

sus autores intelectuales y materiales. III. Los atentados contra la seguridad personal hacen responsables a sus autores inmediatos, sin que pueda servirles de excusa el haberlos cometido por orden superior.

Artículo 111. Los delitos de genocidio, de lesa humanidad, de traición a la patria, crímenes de guerra son imprescriptibles.

Artículo 112. Los delitos cometidos por servidores públicos que atenten contra el patrimonio del Estado y causen grave daño económico, son imprescriptibles y no admiten régimen de inmunidad.

Artículo 113. I. La vulneración de los derechos concede a las víctimas

el derecho a la indemnización, reparación y resarcimiento de daños y

perjuicios en forma oportuna.

II. En caso de que el Estado sea condenado a la reparación patrimonial

de daños y perjuicios, deberá interponer la acción de repetición contra

la autoridad o servidor público responsable de la acción u omisión que

provocó el daño.

Artículo 114. I. Queda prohibida toda forma de tortura, desaparición,

confinamiento, coacción, exacción o cualquier forma de violencia física

o moral. Las servidoras públicas y los servidores públicos o las

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autoridades públicas que las apliquen, instiguen o consientan, serán destituidas y destituidos, sin perjuicio de las sanciones determinadas por la ley.

II. Las declaraciones, acciones u omisiones obtenidas o realizadas

mediante el empleo de tortura, coacción, exacción o cualquier forma de

violencia, son nulas de pleno derecho.

Artículo 115. I. Toda persona será protegida oportuna y efectivamente

por los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses

legítimos.

II. El Estado garantiza el derecho al debido proceso, a la defensa y a una justicia plural, pronta, oportuna, gratuita, transparente y sin

dilaciones.

Artículo 116. I. Se garantiza la presunción de inocencia. Durante el proceso, en caso de duda sobre la norma aplicable, regirá la más favorable al imputado o procesado.

II. Cualquier sanción debe fundarse en una ley anterior al hecho

punible.

Artículo 117. I. Ninguna persona puede ser condenada sin haber sido oída y juzgada previamente en un debido proceso. Nadie sufrirá sanción penal que no haya sido impuesta por autoridad judicial competente en sentencia ejecutoriada. II. Nadie será procesado ni condenado más de una vez por el mismo

hecho. La rehabilitación en sus derechos restringidos será inmediata al cumplimiento de su condena. III. No se impondrá sanción privativa de libertad por deudas u obligaciones patrimoniales, excepto en los casos establecidos por la

ley.

Artículo 118. I. Está prohibida la infamia, la muerte civil y el

confinamiento.

II. La máxima sanción penal será de treinta años de privación de

libertad, sin derecho a indulto.

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III. El cumplimiento de las sanciones privativas de libertad y las medidas de seguridad están orientadas a la educación, habilitación e inserción social de los condenados, con respeto a sus derechos.

Artículo 119. I. Las partes en conflicto gozarán de igualdad de

oportunidades para ejercer durante el proceso las facultades y los derechos que les asistan, sea por la vía ordinaria o por la indígena originaria campesina.

II. Toda persona tiene derecho inviolable a la defensa. El Estado

proporcionará a las personas denunciadas o imputadas una defensora

o un defensor gratuito, en los casos en que éstas no cuenten con los recursos económicos necesarios.

Artículo 120. I. Toda persona tiene derecho a ser oída por una

autoridad jurisdiccional competente, independiente e imparcial, y no podrá ser juzgada por comisiones especiales ni sometida a otras autoridades jurisdiccionales que las establecidas con anterioridad al hecho de la causa.

II. Toda persona sometida a proceso debe ser juzgada en su idioma;

excepcionalmente, de manera obligatoria, deberá ser asistida por traductora, traductor o intérprete.

Artículo 121. I. En materia penal, ninguna persona podrá ser obligada

a declarar contra sí misma, ni contra sus parientes consanguíneos

hasta el cuarto grado o sus afines hasta el segundo grado. El derecho

de guardar silencio no será considerado como indicio de culpabilidad.

II. La víctima en un proceso penal podrá intervenir de acuerdo con la

ley, y tendrá derecho a ser oída antes de cada decisión judicial. En caso de no contar con los recursos económicos necesarios, deberá ser asistida gratuitamente por una abogada o abogado asignado por el Estado.

Artículo 122. Son nulos los actos de las personas que usurpen funciones que no les competen, así como los actos de las que ejercen jurisdicción o potestad que no emane de la ley.

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Artículo 123. La ley sólo dispone para lo venidero y no tendrá efecto retroactivo, excepto en materia laboral, cuando lo determine expresamente a favor de las trabajadoras y de los trabajadores; en materia penal, cuando beneficie a la imputada o al imputado; en materia de corrupción, para investigar, procesar y sancionar los delitos cometidos por servidores públicos contra los intereses del Estado; y en el resto de los casos señalados por la Constitución.

Artículo 124. I. Comete delito de traición a la patria la boliviana o el boliviano que incurra en los siguientes hechos:

1. Que tome armas contra su país, se ponga al servicio de estados extranjeros participantes, o entre en complicidad con el enemigo, en caso de guerra internacional contra Bolivia.

2. Que viole el régimen constitucional de recursos naturales.

3. Que atente contra la unidad del país.

II. Este delito merecerá la máxima sanción penal.

CAPÍTULO SEGUNDO ACCIONES DE DEFENSA

SECCIÓN I ACCIÓN DE LIBERTAD

Artículo 125. Toda persona que considere que su vida está en peligro, que es ilegalmente perseguida, o que es indebidamente procesada o privada de libertad personal, podrá interponer Acción de Libertad y acudir, de manera oral o escrita, por sí o por cualquiera a su nombre y sin ninguna formalidad procesal, ante cualquier juez o tribunal competente en materia penal, y solicitará que se guarde tutela a su vida, cese la persecución indebida, se restablezcan las formalidades legales o se restituya su derecho a la libertad.

Artículo 126. I. La autoridad judicial señalará de inmediato día y hora de la audiencia pública, la cual tendrá lugar dentro de las veinticuatro horas de interpuesta la acción, y dispondrá que la persona accionante sea conducida a su presencia o acudirá al lugar de la detención. Con dicha orden se practicará la citación, personal o por cédula, a la

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autoridad o a la persona denunciada, orden que será obedecida sin observación ni excusa, tanto por la autoridad o la persona denunciada como por los encargados de las cárceles o lugares de detención, sin que éstos, una vez citados, puedan desobedecer. II. En ningún caso podrá suspenderse la audiencia. En ausencia del demandado, por inasistencia o abandono, se llevará a efecto en su

rebeldía.

III. Conocidos los antecedentes y oídas las alegaciones, la autoridad

judicial, obligatoriamente y bajo responsabilidad, dictará sentencia en la misma audiencia. La sentencia podrá ordenar la tutela de la vida, la restitución del derecho a la libertad, la reparación de los defectos legales, el cese de la persecución indebida o la remisión del caso al juez competente. En todos los casos, las partes quedarán notificadas con la lectura de la sentencia.

IV. El fallo judicial será ejecutado inmediatamente. Sin perjuicio de ello,

la decisión se elevará en revisión, de oficio, ante el Tribunal Constitucional Plurinacional, en el plazo de las veinticuatro horas

siguientes a su emisión.

Artículo 127. I. Los servidores públicos o personas particulares que resistan las decisiones judiciales en los casos previstos por esta acción, serán remitidos por orden de la autoridad que conoció de la acción ante el Ministerio Público para su procesamiento penal por atentado contra las garantías constitucionales. II. La autoridad judicial que no proceda conforme con lo dispuesto por este artículo quedará sujeta a sanción, de acuerdo con la Constitución y la ley.

SECCIÓN II ACCIÓN DE AMPARO CONSTITUCIONAL

Artículo 128. La Acción de Amparo Constitucional tendrá lugar contra actos u omisiones ilegales o indebidos de los servidores públicos, o de persona individual o colectiva, que restrinjan, supriman o amenacen

restringir o suprimir los derechos reconocidos por la Constitución y la

ley.

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Artículo 129. I. La Acción de Amparo Constitucional se interpondrá por la persona que se crea afectada, por otra a su nombre con poder suficiente o por la autoridad correspondiente de acuerdo con la

Constitución, ante cualquier juez o tribunal competente, siempre que no exista otro medio o recurso legal para la protección inmediata de los derechos y garantías restringidos, suprimidos o amenazados.

II. La Acción de Amparo Constitucional podrá interponerse en el plazo

máximo de seis meses, computable a partir de la comisión de la

vulneración alegada o de notificada la última decisión administrativa o judicial.

III. La autoridad o persona demandada será citada en la forma prevista

para la Acción de Libertad, con el objeto de que preste información y presente, en su caso, los actuados concernientes al hecho denunciado, en el plazo máximo de cuarenta y ocho horas desde la presentación de

la Acción. IV. La resolución final se pronunciará en audiencia pública inmediatamente recibida la información de la autoridad o persona

demandada y, a falta de ésta, lo hará sobre la base de la prueba que ofrezca la persona accionante. La autoridad judicial examinará la competencia de la servidora pública o del servidor público o de la persona demandada y, en caso de encontrar cierta y efectiva la demanda, concederá el amparo solicitado. La decisión que se pronuncie se elevará, de oficio, en revisión ante el Tribunal Constitucional Plurinacional en el plazo de las veinticuatro horas siguientes a la emisión del fallo.

V. La decisión final que conceda la Acción de Amparo Constitucional

será ejecutada inmediatamente y sin observación. En caso de resistencia se procederá de acuerdo con lo señalado en la Acción de Libertad. La autoridad judicial que no proceda conforme con lo dispuesto por este artículo, quedará sujeta a las sanciones previstas por la ley.

SECCIÓN III ACCIÓN DE PROTECCIÓN DE PRIVACIDAD

Artículo 130. I. Toda persona individual o colectiva que crea estar indebida o ilegalmente impedida de conocer, objetar u obtener la

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eliminación o rectificación de los datos registrados por cualquier medio físico, electrónico, magnético o informático, en archivos o bancos de datos públicos o privados, o que afecten a su derecho fundamental a la intimidad y privacidad personal o familiar, o a su propia imagen, honra y reputación, podrá interponer la Acción de Protección de Privacidad. II. La Acción de Protección de Privacidad no procederá para levantar el secreto en materia de prensa.

Artículo 131. I. La Acción de Protección de Privacidad tendrá lugar de acuerdo con el procedimiento previsto para la acción de Amparo

Constitucional.

II. Si el tribunal o juez competente declara procedente la acción,

ordenará la revelación, eliminación o rectificación de los datos cuyo registro fue impugnado.

III. La decisión se elevará, de oficio, en revisión ante el Tribunal Constitucional Plurinacional en el plazo de las veinticuatro horas siguientes a la emisión del fallo, sin que por ello se suspenda su

ejecución.

IV. La decisión final que conceda la Acción de Protección de Privacidad

será ejecutada inmediatamente y sin observación. En caso de resistencia se procederá de acuerdo con lo señalado en la Acción de Libertad. La autoridad judicial que no proceda conforme con lo dispuesto por este artículo quedará sujeta a las sanciones previstas

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TEMA 8

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO

(PARTE ORGÁNICA)

SEGUNDA PARTE ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN FUNCIONAL DEL ESTADO

TÍTULO I ÓRGANO LEGISLATIVO

CAPÍTULO PRIMERO COMPOSICIÓN Y ATRIBUCIONES DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL

Artículo 145. La Asamblea Legislativa Plurinacional está compuesta por dos cámaras, la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores, y es la única con facultad de aprobar y sancionar leyes que rigen para todo el territorio boliviano.

Artículo 146

I. La Cámara de Diputados estará conformada por 130 miembros.

II. En cada Departamento, se eligen la mitad de los Diputados en circunscripciones uninominales. La otra mitad se elige en circunscripciones plurinominales departamentales, de las listas

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encabezadas por los candidatos a Presidente, Vicepresidente y Senadores de la República.

III. Los Diputados son elegidos en votación universal, directa y secreta. En las circunscripciones uninominales por simple mayoría de sufragios. En las circunscripciones plurinominales mediante el sistema de representación que establece la ley.

IV. El número de Diputados debe reflejar la votación proporcional obtenida por cada partido, agrupación ciudadana o pueblo indígena.

V. La distribución del total de escaños entre los departamentos se determinará por el Órgano Electoral en base al número de habitantes de cada uno de ellos, de acuerdo al último Censo Nacional, de acuerdo a la Ley. Por equidad la ley asignará un número de escaños mínimo a los departamentos con menor población y menor grado de desarrollo económico. Si la distribución de escaños para cualquier departamento resultare impar, se dará preferencia a la asignación de escaños uninominales.

VI. Las circunscripciones uninominales deben tener continuidad geográfica, afinidad y continuidad territorial, no trascender los límites de cada departamento y basarse en criterios de población y extensión territorial. El Órgano Electoral delimitará las circunscripciones uninominales.

VII. Las circunscripciones especiales indígena originario campesinas, se regirán por el principio de densidad poblacional en cada departamento. No deberán trascender los límites departamentales. Se establecerán solamente en el área rural, y en aquellos departamentos en los que estos pueblos y naciones indígena originario campesinos constituyan una minoría poblacional. El Órgano Electoral determinará las circunscripciones especiales. Estas circunscripciones forman parte del número total de diputados.

Artículo 147. I En la elección de asambleístas se garantizará la igual participación de hombres y mujeres. II. En la elección de asambleístas se garantizará la participación proporcional de las naciones y pueblos indígena originario campesinos.

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III. La

originario campesinas, donde no deberán ser considerados como

criterios

indígena

ley

determinará

la

las

circunscripciones

especiales

ni

la

condicionales

densidad

poblacional,

continuidad

geográfica.

Artículo 148.

I. La Cámara de Senadores estará conformada por un total de 36 miembros.

II. En cada departamento se eligen 4 Senadores en circunscripción departamental, por votación universal, directa y secreta.

III. La asignación de los escaños de Senadores en cada departamento se hará mediante el sistema proporcional, de acuerdo a la Ley.

Artículo 158. I. Son atribuciones de la Asamblea Legislativa

Plurinacional, además de las que determina esta Constitución y la ley:

1. Aprobar autónomamente su presupuesto y ejecutarlo; nombrar y remover a su personal administrativo, y atender todo lo relativo a su economía y régimen interno.

2. Fijar la remuneración de las asambleístas y los asambleístas, que en ningún caso será superior al de la Vicepresidenta o Vicepresidente del Estado. Se prohíbe percibir cualquier ingreso adicional por actividad remunerada.

3. Dictar leyes, interpretarlas, derogarlas, abrogarlas y modificarlas.

4. Elegir a seis de los miembros del Órgano Electoral Plurinacional, por dos tercios de votos de sus miembros presentes.

5. Preseleccionar a las candidatas y a los candidatos para la conformación del Tribunal Constitucional Plurinacional, Tribunal Supremo de Justicia, Tribunal Agroambiental y Consejo de la Magistratura.

6. Aprobar la creación de nuevas unidades territoriales y establecer sus límites, de acuerdo con la Constitución y con la ley.

7. Aprobar el plan de desarrollo económico y social presentado por el Órgano Ejecutivo.

8. Aprobar leyes en materia de presupuestos, endeudamiento, control y fiscalización de recursos estatales de crédito público y subvenciones, para la realización de obras públicas y de necesidad social.

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9. Decidir las medidas económicas estatales imprescindibles en caso de necesidad pública.

10. Aprobar la contratación de empréstitos que comprometan las rentas generales del Estado y autorizar a las universidades la contratación de empréstitos.

11. Aprobar el Presupuesto General del Estado presentado por el Órgano Ejecutivo. Recibido el proyecto de ley, éste deberá ser considerado en la Asamblea Legislativa Plurinacional dentro del término de sesenta días. En caso de no ser aprobado en este plazo, el proyecto se dará por aprobado.

12. Aprobar los contratos de interés público referidos a recursos naturales y áreas estratégicas, firmados por el Órgano Ejecutivo.

13. Aprobar la enajenación de bienes de dominio público del Estado.

14. Ratificar los tratados internacionales celebrados por el Ejecutivo, en las formas establecidas por esta Constitución.

15. Establecer el sistema monetario.

16. Establecer el sistema de medidas.

17. Controlar y fiscalizar los órganos del Estado y las instituciones públicas.

18. Interpelar, a iniciativa de cualquier asambleísta, a las Ministras o los Ministros de Estado, individual o colectivamente, y acordar la censura por dos tercios de los miembros de la Asamblea. La interpelación podrá ser promovida por cualquiera de las Cámaras. La censura implicará la destitución de la Ministra o del Ministro.

19. Realizar investigaciones en el marco de sus atribuciones fiscalizadoras, mediante la comisión o comisiones elegidas para el efecto, sin perjuicio del control que realicen los órganos competentes.

20. Controlar y fiscalizar las empresas públicas, las de capital mixto y toda entidad en la que tenga participación económica el Estado.

21. Autorizar la salida de tropas militares, armamento y material bélico del territorio del Estado, y determinar el motivo y tiempo de su ausencia.

22. Autorizar excepcionalmente el ingreso y tránsito temporal de fuerzas militares extranjeras, determinando el motivo y el tiempo de permanencia.

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23. A iniciativa del Órgano Ejecutivo, crear o modificar impuestos de

competencia del nivel central del Estado. Sin embargo, la Asamblea Legislativa Plurinacional a pedido de uno de sus miembros, podrá requerir del Órgano Ejecutivo la presentación de proyectos sobre la materia. Si el Órgano Ejecutivo, en el término de veinte días no presenta el proyecto solicitado, o la justificación para no hacerlo, el representante que lo requirió u otro, podrá presentar el suyo para su consideración y aprobación. II. La organización y las funciones de la Asamblea Legislativa Plurinacional se regulará por el Reglamento de la Cámara de Diputados.

Artículo 159. Son atribuciones de la Cámara de Diputados, además de las que determina esta Constitución y la ley:

1. Elaborar y aprobar su Reglamento.

2. Calificar las credenciales otorgadas por el Órgano Electoral Plurinacional.

3. Elegir a su directiva, determinar su organización interna y su funcionamiento.

4. Aplicar sanciones a las diputadas o a los diputados, de acuerdo con el Reglamento, por decisión de dos tercios de los miembros presentes.

5. Aprobar su presupuesto y ejecutarlo; nombrar y remover a su personal administrativo y atender todo lo relativo con su economía y régimen interno.

6. Iniciar la aprobación del Presupuesto General del Estado.

7. Iniciar la aprobación del plan de desarrollo económico y social presentado por el Órgano Ejecutivo.

8. Iniciar la aprobación o modificación de leyes en materia tributaria, de crédito público o de subvenciones.

9. Iniciar la aprobación de la contratación de empréstitos que comprometan las rentas generales del Estado, y la autorización a las universidades para la contratación de empréstitos.

10. Aprobar en cada legislatura la fuerza militar que ha de mantenerse en tiempo de paz.

11. Acusar ante la Cámara de Senadores a los miembros del Tribunal Constitucional Plurinacional, del Tribunal Supremo y del Control

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Administrativo de Justicia por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones.

12. Proponer ternas a la Presidenta o al Presidente del Estado para la designación de presidentas o presidentes de entidades económicas y sociales, y otros cargos en que participe el Estado, por mayoría absoluta de acuerdo con la Constitución.

13. Preseleccionar a los postulantes al Control Administrativo de Justicia y remitir al Órgano Electoral Plurinacional la nómina de los precalificados para que éste proceda a la organización, única y exclusiva, del proceso electoral.

Artículo 160. Son atribuciones de la Cámara de Senadores, además de las que determina esta Constitución y la ley:

1. Elaborar y aprobar su Reglamento.

2. Calificar las credenciales otorgadas por el Órgano Electoral Plurinacional.

3. Elegir a su directiva, determinar su organización interna y su funcionamiento.

4. Aplicar sanciones a las Senadoras y los Senadores, de acuerdo al Reglamento, por decisión de dos tercios de los miembros presentes.

5. Aprobar su presupuesto y ejecutarlo; nombrar y remover a su personal administrativo, y atender todo lo relativo con su economía y régimen interno.

6. Juzgar en única instancia a los miembros del Tribunal Constitucional Plurinacional, del Tribunal Supremo, del Tribunal Agroambiental y del Control Administrativo de Justicia por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, cuya sentencia será aprobada por al menos dos tercios de los miembros presentes, de acuerdo con la ley.

7. Reconocer honores públicos a quienes lo merezcan por servicios eminentes al Estado.

8. Ratificar los ascensos, a propuesta del Órgano Ejecutivo, a General de Ejército, de Fuerza Aérea, de División y de Brigada; a Almirante, Vicealmirante, Contralmirante y General de Policía Boliviana.

9. Aprobar o negar el nombramiento de embajadores y Ministros plenipotenciarios propuestos por el Presidente del Estado.

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CAPÍTULO SEGUNDO PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO

Artículo 162. I. Tienen la facultad de iniciativa legislativa, para su tratamiento obligatorio en la Asamblea Legislativa Plurinacional:

1.

Las ciudadanas y los ciudadanos.

 

2.

Las asambleístas y los asambleístas en cada una de sus Cámaras.

3.

El Órgano Ejecutivo.

 

4.

El Tribunal Supremo, en el caso de iniciativas relacionadas con la administración de justicia.

5.

Los gobiernos autónomos de las entidades territoriales.

 

II.

La

ley

y

los

reglamentos

de

cada

Cámara

desarrollarán

los

procedimientos

y

requisitos

para

ejercer

la

facultad

de

iniciativa

legislativa.

Artículo 163. El procedimiento legislativo se desarrollará de la siguiente manera:

1. El proyecto de ley presentado por asambleístas de una de las Cámaras, iniciará el procedimiento legislativo en esa Cámara, que la remitirá a la comisión o comisiones que correspondan para su tratamiento y aprobación inicial.

2. El proyecto de ley presentado por otra iniciativa será enviado a la Cámara de Diputados, que lo remitirá a la comisión o las comisiones.

3. Las iniciativas legislativas en materia de descentralización, autonomías y ordenamiento territorial serán de conocimiento de la Cámara de Senadores.

4. Cuando el proyecto haya sido informado por la comisión o las comisiones correspondientes, pasará a consideración de la plenaria de la Cámara, donde será discutido y aprobado en grande y en detalle. Cada aprobación requerirá de la mayoría absoluta de los miembros presentes.

5. El proyecto aprobado por la Cámara de origen será remitido a la Cámara revisora para su discusión. Si la Cámara revisora lo aprueba, será enviado al Órgano Ejecutivo para su promulgación.

6. Si la Cámara revisora enmienda o modifica el proyecto, éste se considerará aprobado si la Cámara de origen acepta por mayoría

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absoluta de los miembros presentes las enmiendas o modificaciones. En caso de que no las acepte, las dos Cámaras se reunirán a requerimiento de la Cámara de origen dentro de los veinte días siguientes y deliberarán sobre el proyecto. La decisión será tomada por el Pleno de la Asamblea Legislativa Plurinacional por mayoría absoluta de sus miembros presentes.

7. En caso de que pasen treinta días sin que la Cámara revisora se pronuncie sobre el proyecto de ley, el proyecto será considerado en el Pleno de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

8. El proyecto aprobado, una vez sancionado, será remitido al Órgano Ejecutivo para su promulgación como ley.

9. Aquel proyecto que haya sido rechazado podrá ser propuesto nuevamente en la Legislatura siguiente.

10. La ley sancionada por la Asamblea Legislativa Plurinacional y remitida al Órgano Ejecutivo, podrá ser observada por la Presidenta o el Presidente del Estado en el término de diez días hábiles desde el momento de su recepción. Las observaciones del Órgano Ejecutivo se dirigirán a la Asamblea. Si ésta estuviera en receso, la Presidenta o el Presidente del Estado remitirá sus observaciones a la Comisión de Asamblea.

11. Si la Asamblea Legislativa Plurinacional considera fundadas las observaciones modificará la ley conforme a éstas y la devolverá al Órgano Ejecutivo para su promulgación. En el caso de que considere infundadas las observaciones, la ley será promulgada por la Presidenta o el Presidente de la Asamblea. Las decisiones de la Asamblea se tomarán por mayoría absoluta de sus miembros presentes.

12. La ley que no sea observada dentro del plazo correspondiente será promulgada por la Presidenta o Presidente del Estado. Las leyes no promulgadas por el Órgano Ejecutivo en los plazos previstos en los numerales anteriores serán promulgadas por la Presidenta o el Presidente de la Asamblea.

Artículo 164. I. La ley promulgada será publicada en la Gaceta Oficial de manera inmediata.

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II. La ley será de cumplimiento obligatorio desde el día de su

publicación, salvo que en ella se establezca un plazo diferente para su entrada en vigencia.

TÍTULO II ÓRGANO EJECUTIVO

CAPÍTULO PRIMERO COMPOSICIÓN Y ATRIBUCIONES DEL ÓRGANO EJECUTIVO

SECCIÓN I DISPOSICIÓN GENERAL

Artículo 165. I. El Órgano Ejecutivo está compuesto por la Presidenta o el Presidente del Estado, la Vicepresidenta o el Vicepresidente del Estado, y las Ministras y los Ministros de Estado. II. Las determinaciones adoptadas en Consejo de Ministros son de responsabilidad solidaria.

SECCIÓN II PRESIDENCIA Y VICEPRESIDENCIA DEL ESTADO

Artículo 166. I. La Presidenta o el Presidente y la Vicepresidenta o el Vicepresidente del Estado serán elegidas o elegidos por sufragio universal, obligatorio, directo, libre y secreto. Será proclamada a la Presidencia y a la Vicepresidencia la candidatura que haya reunido el cincuenta por ciento más uno de los votos válidos; o que haya obtenido un mínimo del cuarenta por ciento de los votos válidos, con una diferencia de al menos diez por ciento en relación con la segunda

candidatura.

II. En caso de que ninguna de las candidaturas cumpla estas

condiciones se realizará una segunda vuelta electoral entre las dos candidaturas más votadas, en el plazo de sesenta días computables a partir de la votación anterior. Será proclamada a la Presidencia y a la Vicepresidencia del Estado la candidatura que haya obtenido la mayoría de los votos.

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Artículo 167. Para acceder a la candidatura a la Presidencia o a la Vicepresidencia del Estado se requiere cumplir con las condiciones generales de acceso al servicio público, contar con treinta años de edad cumplidos al día de la elección, y haber residido de forma permanente en el país al menos cinco años inmediatamente anteriores a la elección.

Artículo 168. El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua.

Artículo 169. I. En caso de impedimento o ausencia definitiva de la Presidenta o del Presidente del Estado, será reemplazada o reemplazado en el cargo por la Vicepresidenta o el Vicepresidente y, a falta de ésta o éste, por la Presidenta o el Presidente del Senado, y a falta de ésta o éste por la Presidente o el Presidente de la Cámara de Diputados. En este último caso, se convocarán nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días. II. En caso de ausencia temporal, asumirá la Presidencia del Estado quien ejerza la Vicepresidencia, por un periodo que no podrá exceder los noventa días.

Artículo 172. Son atribuciones de la Presidenta o del Presidente del Estado, además de las que establece esta Constitución y la ley:

1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes.

2. Mantener y preservar la unidad del Estado boliviano.

3. Proponer y dirigir las políticas de gobierno y de Estado.

4. Dirigir la administración pública y coordinar la acción de los Ministros de Estado.

5. Dirigir la política exterior; suscribir tratados internacionales; nombrar servidores públicos diplomáticos y consulares de acuerdo a la ley; y admitir a los funcionarios extranjeros en general.

6. Solicitar la convocatoria a sesiones extraordinarias al Presidente o Presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

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7. Promulgar las leyes sancionadas por la Asamblea Legislativa Plurinacional.

8. Dictar decretos supremos y resoluciones.

9. Administrar las rentas estatales y decretar su inversión por intermedio del Ministerio del ramo, de acuerdo a las leyes y con estricta sujeción al Presupuesto General del Estado.

10. Presentar el plan de desarrollo económico y social a la Asamblea Legislativa Plurinacional.

11. Presentar a la Asamblea Legislativa Plurinacional, dentro de las treinta primeras sesiones, el proyecto de Ley del Presupuesto General del Estado para la siguiente gestión fiscal y proponer, durante su vigencia, las modificaciones que estime necesarias. El informe de los gastos públicos conforme al presupuesto se presentará anualmente.

12. Presentar anualmente a la Asamblea Legislativa Plurinacional, en su primera sesión, el informe escrito acerca del curso y estado de la Administración Pública durante la gestión anual, acompañado de las memorias ministeriales.

13. Hacer cumplir las sentencias de los tribunales.

14. Decretar amnistía o indulto, con la aprobación de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

15. Nombrar, de entre las ternas propuestas por la Asamblea Legislativa Plurinacional, a la Contralora o al Contralor General del Estado, a la Presidenta o al Presidente del Banco Central de Bolivia, a la máxima autoridad del Órgano de Regulación de Bancos y Entidades Financieras, y a las Presidentas o a los Presidentes de entidades de función económica y social en las cuales interviene el Estado.

16. Preservar la seguridad y la defensa del Estado.

17. Designar y destituir al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y a los Comandantes del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada.

18. Designar y destituir al Comandante General de la Policía Boliviana.

19. Proponer a la Asamblea Legislativa Plurinacional los ascensos a General de Ejército, de Fuerza Aérea, de División y de Brigada; a

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Almirante, Vicealmirante y Contralmirante, y a General de la Policía, de acuerdo a informe de sus servicios y promociones.

20. Crear y habilitar puertos.

21. Designar a sus representantes ante el Órgano Electoral.

22. Designar a las Ministras y a los Ministros de Estado, respetando el carácter plurinacional y la equidad de género en la composición del gabinete ministerial.

23. Designar a la Procuradora o al Procurador General del Estado.

24. Presentar proyectos de ley de urgencia económica, para su consideración por la Asamblea Legislativa Plurinacional, que deberá tratarlos con prioridad.

25. Ejercer el mando de Capitana o Capitán General de las Fuerzas Armadas, y disponer de ellas para la defensa del Estado, su independencia y la integridad del territorio.

26. Declarar el estado de excepción.

27. Ejercer la autoridad máxima del Servicio Boliviano de Reforma Agraria y otorgar títulos ejecutoriales en la distribución y redistribución de las tierras.

Artículo 174. Son atribuciones de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado, además de las que establece esta Constitución y la ley:

1. Asumir la Presidencia del Estado, en los casos establecidos en la presente Constitución.

2. Coordinar las relaciones entre el Órgano Ejecutivo, la Asamblea Legislativa Plurinacional y los gobiernos autónomos.

3. Participar en las sesiones del Consejo de Ministros.

4. Coadyuvar con la Presidenta o el Presidente del Estado en la dirección de la política general del Gobierno.

5. Participar conjuntamente con la Presidenta o el Presidente del Estado en la formulación de la política exterior, así como desempeñar misiones diplomáticas.

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SECCIÓN III MINISTERIOS DE ESTADO

Artículo 175. I. Las Ministras y los Ministros de Estado son servidoras públicas y servidores públicos, y tienen como atribuciones, además de las determinadas en esta Constitución y la ley:

1. Proponer y coadyuvar en la formulación de las políticas generales del Gobierno.

2. Proponer y dirigir las políticas gubernamentales en su sector.

3. La gestión de la Administración Pública en el ramo correspondiente.

4. Dictar normas administrativas en el ámbito de su competencia.

5. Proponer proyectos de decreto supremo y suscribirlos con la Presidenta o el Presidente del Estado.

6. Resolver en última instancia todo asunto administrativo que corresponda al Ministerio.

7. Presentar a la Asamblea Legislativa Plurinacional los informes que les soliciten.

8. Coordinar con los otros Ministerios la planificación y ejecución de las políticas del gobierno.

II. Las Ministras y los Ministros de Estado son responsables de los actos de administración adoptados en sus respectivas carteras.

TÍTULO III ÓRGANO JUDICIAL Y TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL

CAPÍTULO PRIMERO DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 178. I La potestad de impartir justicia emana del pueblo boliviano y se sustenta en los principios de independencia, imparcialidad, seguridad jurídica, publicidad, probidad, celeridad, gratuidad, pluralismo jurídico, interculturalidad, equidad, servicio a la sociedad, participación ciudadana, armonía social y respeto a los derechos. II Constituyen garantías de la independencia judicial:

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1. El desempeño de los jueces de acuerdo a la carrera judicial

2. La autonomía presupuestaria de los órganos judiciales.

Artículo 179. I. La función judicial es única. La jurisdicción ordinaria se ejerce por el Tribunal Supremo de Justicia, los tribunales departamentales de justicia, los tribunales de sentencia y los jueces; la jurisdicción agroambiental por el Tribunal y jueces agroambientales; la jurisdicción indígena originaria campesina, se ejerce por sus propias autoridades; existirán jurisdicciones especializadas reguladas por la

ley.

II.

La jurisdicción ordinaria y la jurisdicción indígena originario

campesina gozarán de igual jerarquía.

III. La justicia constitucional se ejerce por el Tribunal Constitucional

Plurinacional.

IV. El Consejo de la Magistratura es parte del Órgano Judicial.

CAPÍTULO SEGUNDO JURISDICCIÓN ORDINARIA

Artículo 180. I. La jurisdicción ordinaria se fundamenta en los principios procesales de gratuidad, publicidad, transparencia, oralidad, celeridad, probidad, honestidad, legalidad, eficacia, eficiencia, accesibilidad, inmediatez, verdad material, debido proceso e igualdad de las partes ante el juez. II. Se garantiza el principio de impugnación en los procesos judiciales. III.La jurisdicción ordinaria no reconocerá fueros, privilegios ni tribunales de excepción. La jurisdicción militar juzgará los delitos de naturaleza militar regulados por la ley.

SECCIÓN I TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

Artículo 181. El Tribunal Supremo de Justicia es el máximo tribunal de la jurisdicción ordinaria. Está integrado por Magistradas y Magistrados. Se organiza internamente en salas especializadas. Su composición y organización se determinará por la ley.

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Artículo 182. I. Las Magistradas y los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia serán elegidas y elegidos mediante sufragio

universal.

II La Asamblea Legislativa Plurinacional efectuará por dos tercios de sus miembros presentes la preselección de las postulantes y los postulantes por cada departamento y remitirá al órgano electoral la nómina de los precalificados para que éste proceda a la organización, única y exclusiva, del proceso electoral.

III. Las y los postulantes o persona alguna, no podrán realizar campaña

electoral a favor de sus candidaturas, bajo sanción de inhabilitación. El

Órgano Electoral será el único responsable de difundir los méritos de las candidatas y los candidatos. IV. Las magistradas y magistrados no podrán pertenecer a organizaciones políticas.

V. Serán elegidas y elegidos las candidatas y los candidatos que

obtengan mayoría simple de votos. La Presidenta o el Presidente del Estado ministrará posesión en sus cargos.

VI. Para optar a la Magistratura del Tribunal Supremo de Justicia será necesario cumplir con los requisitos generales establecidos para los servidores públicos: haber cumplido treinta años de edad, poseer título de abogado, haber desempeñado, con honestidad y ética, funciones judiciales, profesión de abogado o cátedra universitaria durante ocho años y no contar con sanción de destitución del Consejo de la Magistratura. Para la calificación de méritos se tomará en cuenta el haber ejercido la calidad de autoridad originaria bajo su sistema de

justicia.

VII. El sistema de prohibiciones e incompatibilidades aplicado a las Magistradas y a los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia será

el mismo que para los servidores públicos.

Artículo 183. I. Las Magistradas y los Magistrados, no podrán ser

reelegidas ni reelegidos. Su periodo de mandato será de seis años.

II. Las Magistradas y Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia

cesarán en sus funciones por cumplimiento de mandato, sentencia ejecutoriada emergente de juicio de responsabilidades, renuncia, fallecimiento y demás causales previstas en la ley.

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Artículo 184. Son atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia, además de las señaladas por la ley:

1. Actuar como tribunal de casación y conocer recursos de nulidad en los casos expresamente señalados por la ley.

2. Dirimir conflictos de competencias suscitados entre los tribunales departamentales de justicia.

3. Conocer, resolver y solicitar en única instancia los procesos de extradición.

4. Juzgar, como tribunal colegiado en pleno y en única instancia, a la Presidenta o al Presidente del Estado, o a la Vicepresidenta o al Vicepresidente del Estado, por delitos come