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LA FAMILIA ROERICH

La Sociedad Oriental de los Roerich

«Urusvati»

Rusia - 2001

Gracias por la generosa colaboración en la publicación del libro «La


Familia Roerich» a

CARLES BELLVER TORLA (Castello de la Plana, España),

VERA PELLON (Madrid, España), EVA CASTRO (Madrid, España)

En el libro «LA FAMILIA ROERICH» os hablaremos acerca de la Gran


familia del artista ruso Nicolás K. Roerich, quién ejerció una influencia
benéfica en el futuro de Rusia y de todo el Mundo.

LA FAMILIA ROERICH
Nicolás P. Banykin
CONTENIDOS
INFANCIA
ADOLESCENCIA
NACIMIENTO DE LA FAMILIA
LOS HIJOS
EL COMIENZO DEL CAMINO
VIAJE A AMÉRICA
¡HOLA, INDIA!
LA EXPEDICIÓN AL ASIA CENTRAL
EN MOSCÚ
ALTAI Y MONGOLIA
DE MONGOLIA A LA INDIA
EL TRABAJO EN EL VALLE DE KULU
KALIMPONG
EN RUSIA
EL ÚLTIMO REPRESENTANTE DE LA GRAN FAMILIA
LA ENSEÑANZA DEL GRAN MAESTRO
DE SHAMBHALA
BREVE BIOGRAFÍA DE LA FAMILIA ROERICH

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Nicolás K. Roerich
Helena I. Roerich
Yury N. Roerich
Svetoslav N. Roerich
Instructor y Maestro Espiritual
de la familia Roerich — Maitreya,
el Soberano de Shambhala

INFANCIA
Nicolás K. Roerich vino al mundo en la vieja ciudad de San Petersburgo,
Rusia, el 9 de octubre de 1874. Su padre, Konstantin, de origen escandinavo,
era un renombrado notario; su madre, María Kalashnikova, pertenecía a una
antigua familia de la nobleza rusa.
Cuatro años y cuatro meses más tarde en la misma ciudad, en el seno de
una familia de arquitectos, nació una niña que fue llamada Helena. La familia
de la niña era notable. Helena era biznieta del gran jefe militar ruso
Mijaíl I. Kutuzov y sobrina del famoso compositor M. P. Músorgski.
Los niños crecieron en la misma ciudad, pero nadie en ese tiempo sabía
que dos decenas de años más tarde ellos se encontrarían y formarían una
familia que iba a influir los destinos de toda la humanidad. Esto lo sabían sólo
los Grandes Maestros de la Luz.
La infancia de Nicolás transcurrió en una casa en la orilla del río Neva y
en Izvara (hacienda de campo de su padre), en plena naturaleza, donde a
menudo, en la soledad, comenzó a escuchar
el susurro inspirador del viento y a sentir vibrar la tierra y el cielo con el
espíritu de la vida. Nicolás encontró en la Madre Naturaleza a su primer y
único Maestro.
Todo a su alrededor llamaba la atención del muchacho: los dibujos
complicados de los mástiles de los buques, un barquito surcando la superficie
lisa del río, las palabras de una antigua canción, de la época del zar Pedro el
Grande, que la abuela cantaba a los niños.
Aún recibía más impresiones en Izvara, viendo las bellas nubes flotando
en el cielo, unas aves migratorias llenando de ruido el lago que no se helaba,
un rebaño andando por el pasto, las lejanías misteriosas de bosques, campos y
prados, y en la hacienda misma — los cuadros.
Delante de uno de ellos a menudo se paraba el pequeño Nicolás, el futuro
Gran Artista. En el cuadro se podían ver a unas montañas altas, llameantes
bajo los rayos del sol poniente. Como supo más tarde, era una de las sagradas
cimas del Himalaya, Kanchenjunga. Así que desde la infancia el destino
tendió un hilo hasta el Sagrado Himalaya y la Gran India, con la que sería
unida la vida ulterior del artista y de toda su familia.

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A temprana edad el niño demostró curiosidad y talento hacia una serie de
actividades distintas. Aprendió a leer muy temprano. Le interesó mucho la
literatura, la poesía, el teatro.
Cuando tenía nueve años un conocido arqueólogo realizó exploraciones
en la región y llevó al joven Roerich a sus excavaciones de los túmulos
locales. La aventura de revelar los misterios de eras olvidadas con sus propias
manos despertó un interés en la arqueología que habría de durarle el resto de
su vida.
Mientras aún era joven, Roerich demostró una habilidad particular para el
dibujo y pintó con mucho entusiasmo. Ya desde la niñez viajó con mucho
placer. Su primer viaje a dos ciudades antiguas de Rusia, Pskov y Ostrov, lo
emprendió con sus padres a los cinco años, le impresionó para toda su vida.
Durante los mismos años en San Petersburgo, en una casa de la calle
Sérguievskaia, crecía Helena, una niña muy sensible y dispuesta hacia la
belleza en todas sus manifestaciones. En particular le impresionaba lo bello de
la naturaleza. Apreciaba todo ser vivo; sufría agudamente al ver cualquier
crueldad e injusticia.
Cuando la niña pasaba el verano en Bólogo, en la hacienda de su tía y
salía de casa, todos los animales domésticos y las aves: un pollito enfermo,
una grulla con la ala herida que había que vendar, se dirigían a su encuentro,
cada uno de ellos consideró a Helena su defensora, sintió su cariño y amor.
Helena aprendió a leer por su cuenta y muy temprano, pronto supo el
alfabeto francés y alemán. A los seis años la niña podía leer libremente en tres
idiomas. Desde los primeros años de su vida los libros eran sus mejores
maestros y amigos.
La niña pequeña, doblándose bajo el peso, traía a su habitación la Biblia,
un enorme tomo con ilustraciones, y abriéndola, miraba con ansiedad la
querida Imagen de Jesucristo. Entre sus libros predilectos estaban «La historia
del trozo de pan» y «El viaje a través del Asia Central y Extremo Oriente».
Ya de muy pequeña la niña demostró capacidades extraordinarias. Veía
cosas que no podían ver los demás. A los siete años vio en el cielo un cuadro
vivo y pintoresco, así que lanzó un grito con entusiasmo: «Mamá, mamá, mira
qué bandera se ha desplegado en el cielo y se ha enrollado como un ojal!»
Pero su madre por mucho que miró no vio nada.
A los seis años, Helena tuvo una visión extraordinaria, que
se grabó en su corazón para toda su vida. Un día por la mañana temprano la
muchacha corrió por el parque hasta un estanque pequeño. La mañana era
maravillosa. La niña con todo su ser sintió la belleza y la alegría de la vida.
Fijó su mirada en la orilla opuesta y al fondo tras el manzano floreciente
subitamente vio la figura alta de un hombre vestido de blanco; y en su
conciencia instantáneamente surgió el recuerdo de que en alguna parte muy
lejana vivía el Maestro de la Luz. El corazón de Helena palpitó y su alegría se
convirtió en éxtasis. A la muchacha le sedujo esa remota Imagen tan querida y
Bella.

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Hasta los nueve años, tuvo visiones parecidas también durante las
enfermedades. La niña veía entrar en su habitación a dos hombres altos,
vestidos como hindúes, que se sentaban junto a su cama y comenzaban a tirar
y enrollar el hilo de la madeja que extraían del corazón de Helena. A veces
desde cerca ella no veía más que sus cabezas, que se inclinaban sobre ella y la
miraban atentamente.

ADOLESCENCIA

Así pasó la infancia y empezó el tiempo de la adolescencia. Nicolás


Roerich estudia el bachillerato (enseñanza secundaria). A los diecisiete años
comienza a dedicarse sistemáticamente a la pintura bajo la dirección del pintor
Mikeshin, el famoso pintor ruso, que fue el primero en reconocer el talento del
joven.
Empieza a considerar entrar en la Academia de Bellas Artes y seguir una
carrera artística. No obstante su padre no consideraba la pintura una vocación
apropiada para un miembro responsable de la sociedad e insistió en que
Nicolás siguiera sus pasos en el estudio del Derecho.
Se logró un acuerdo y Nicolás emprendió el Derecho en el año 1893 (al
terminar el bachillerato), pero simultáneamente ingresó en la Academia de
Bellas Artes de San Petersburgo. Roerich pensaba también matricularse a la
vez en la facultad de Historia en la Universidad, pero obedeció a su padre y
sacrificó la Historia por el Derecho.
Sin embargo, el estudiante Roerich asistió más a las clases de Historia,
aunque a pesar de todo tenía que pasar exámenes en la facultad de Derecho.
Así resolvió dignamente el primer conflicto serio de su vida.
En la Academia su primer maestro fue el pintor ilustre ruso Arjip I.
Kuinjy, que vio en Nicolás un espíritu lúcido y comenzó a estimar en su
discípulo las posibilidades futuras. Kuinjy enseñó a su estudiante no sólo a
pintar, sino que llegó a ser su maestro en las cuestiones de la vida.
Dejado en plena libertad creativa, sus pinturas, extrañas, llenas de
misterio y de atracción hablaban ya al alma del espectador de lejanas tierras,
de leyendas aún no extinguidas en la mente humana, de héroes, de guerreros y
de sacerdotes, de vagabundos y de peregrinos.
Ya durante los años estudiantiles Roerich se distinguía por sus cuadros
originales y su maestría. Así que cuando terminó la Academia era ya un artista
maduro y famoso. Durante sus estudios Nicolás Roerich no sólo tenía que
trabajar para ganarse la vida sino también insistentemente salvar muchos
obstáculos que iban surgiendo.
La adolescencia de Helena tampoco fue tranquila. El destino de cualquier
muchacha de una familia notable ya estaba determinado — casarse y
dedicarse totalmente a los asuntos de la familia. Para eso era suficiente con
hacer estudios en un Instituto Femenino. Así era la costumbre. La muchacha
piensa en una educación seria, que ni su madre ni su padre pueden
comprender.

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Le permitieron seguir estudiando música, pero sólo en casa. Tenía que
perfeccionar sus conocimientos de idiomas con institutrices francesas y
inglesas poco instruidas, también en casa.
Cuando tenía diecinueve años, la muchacha perdió a su padre, quedando
solo con su madre. Durante ese tiempo tenazmente se dedica a la auto
educación: lee mucho, estudia seriamente la literatura filosófica que le
interesó desde la infancia, se dedica también a la música.
En música tuvo muchos éxitos: fue una pianista de talento y los
profesores del conservatorio estaban seguros de que llegaría a ser una famosa
concertista.
Pero los intereses de la muchacha eran mucho más amplios. Por ejemplo,
manifestó un sentido infalible de la forma y armonía en la pintura. Habló
profunda y sagazmente sobre el arte.
Durante la juventud Helena gozaba de una belleza singular y admirable,
igual que de un embeleso que conservó durante toda su vida. Como cualquier
muchacha de clase notable, tenía que frecuentar bailes y recepciones.
Muchos chicos la querían como novia, pero a todos rechazaba. La vida
mundana, con sus bailes y divertimentos no podía satisfacer su naturaleza
profunda y sensible.
Según testimonio de la gente que la conocía bien, Helena desde la
juventud soñaba para el matrimonio con un hombre del arte, para poder
ayudarle durante toda su vida inspirándole grandes objetivos. El destino ya le
preparaba tal encuentro.

NACIMIENTO DE LA FAMILIA

En el verano de 1899 Helena Roerich estuvo con su madre en Bólogo, en


la finca de su tía. El marido de su tía, el príncipe Putyatin, se dedicaba
seriamente a la arqueología.
Nicolás Roerich acudió allí por asuntos arqueológicos, pero el príncipe
estaba de viaje. Esperándolo, Nicolás pasó en la casa tres días, tiempo en el
cual los jóvenes se encontraron por primera vez. Nicolás y Helena desde el
primer momento sintieron mucha simpatía y atracción. Descubrieron que
tenían muchos intereses comunes en la música y en el arte. Cuando volvieron
a Petersburgo se continuaron encontrándose, iban juntos a exposiciones,
conciertos, hablaban sobre arte, filosofía.
Muy pronto la simpatía y atracción mutuas se convirtieron en un
sentimiento de profundo amor. Al principio los parientes de Helena no querían
que los jóvenes se casaran, pero un acontecimiento extraordinario les ayudó.
Tres veces seguidas Helena soñó que su difunto padre le decía: «Helena,
cásate con Nicolás», y durante el último sueño añadió: «Para la fiesta de la
Ascensión todo se arreglará, todo estará bien». Así se cumplió. Muchos años
más tarde Helena Roerich se enteró de que había visto, en forma de su padre,
al Gran Maestro de la Luz, su Padre espiritual.

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Así que se decidió la boda, pero Nicolás Roerich tenía que ir a París para
terminar su educación artística y no había dinero para poder ir juntos.
Tuvieron que estar algún tiempo separados. Sólo cuando N. Roerich volvió, el
28 de octubre de 1901, pudieron contraer matrimonio. Desde ese momento
vivieron su vida juntos, ayudándose y apoyándose, se completaron el uno al
otro.
Así nació esta sorprendente familia, que dio el ejemplo de una unidad
armónica, a la cual más tarde se unieron también los hijos. Cada miembro de
esta familia poseía un talento magnífico en combinación con una comprensión
profunda y mutua, y el amor de los unos a los otros.

LOS HIJOS

En el verano de 1902 la familia Roerich estuvo en las excavaciones de


unos túmulos. Durante esa expedición, el 16 de agosto, en la aldea Okulovka,
en Novgorodskaya, los Roerich celebraron el nacimiento de su primer hijo,
Yury. Y dos años más tarde, el 23 de octubre de 1904, vino al mundo el hijo
menor, Svetoslav.
Los padres de Yury y Svetoslav desde la primera infancia colmaron a sus
hijos de amor y atenciones. Helena Roerich prestaba muchísima atención a su
educación.
Svetoslav Roerich contó sobre su infancia lo siguiente:
«Mi mamá era una mujer, esposa y madre magnífica; respetó nuestros
intereses, aspiraciones, sentimientos. Nunca insistió en nada, nunca nos forzó,
sino que siempre nos dio todo lo que necesitábamos en nuestro camino. Mi
hermano se interesó por la historia desde los primeros años de su vida y ella
cuidadosamente reunía los libros que él necesitaba, los que le pudieran
ayudar. También iba con él a museos, instituciones, que le pudieran orientar…
De pequeño a mí me interesaron las ciencias naturales, la ornitología y la
zoología. Pues bien, Helena Roerich me encontraba todos los libros
necesarios, que sólo ella podía conseguir. Nos compraba los pájaros
disecados, hallaba para nuestras colecciones insectos y escarabajos. Además,
me interesaron las piedras preciosas, la mineralogía, así que también me
proporcionaba toda clase de piedras, incluidas las de los Urales y otras. Desde
la niñez yo tuve una colección grande, que incluía también la de mi padre y la
de sus hermanos, quienes las coleccionaron durante sus años estudiantiles.
Así que nuestro pequeño mundo se llenó, entonces, de sensaciones.
Delante de nuestros ojos se abría un mundo nuevo y rico, siempre estábamos
presentes durante las conversaciones de Nicolás y Helena Roerich,
escuchábamos todo lo que decían. Esto nos influyó mucho… Desde los años
infantiles yo me dediqué al arte: pinté, modelé. Y esto para mí era
probablemente lo más importante».
En estos recuerdos se puede ver que los padres atentos ayudaron a los
niños a encontrar sus Caminos propios y sus vocaciones. Pero eso no quiere
decir que los niños no tuviesen problemas. Al contrario, en sus caminos

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tropezaban con muchas dificultades y obstáculos, que había que vencer
independientemente. La familia viajó mucho a diferentes ciudades y países.
Durante los años 1909 a 1916 visitaron Italia, Alemania, Inglaterra y Holanda.
En estas condiciones los niños tenían que estudiar, a menudo aprendiendo en
un año el programa de cuatro o cinco cursos.
Bueno, amigos, así que en este retrato veis que durante los años infantiles
y juveniles, Yury y Svetoslav Roerich adquirieron los conocimientos amplios
y multilaterales, que permitirían a toda la familia cumplir en el futuro una gran
misión.

EL COMIENZO DEL CAMINO

En 1916 Nicolás Roerich enfermó gravemente de pulmonía y su doctor lo


mandó con su familia a Serdobl (Sortavala), Finlandia, para que se recuperara.
Así que la familia se instala en Finlandia, donde Nicolás Roerich crea su
famosa serie de lienzos sobre ese país. En ese tiempo Finlandia formaba parte
del Imperio Ruso, y Serdobl no estaba lejos de Petersburgo (donde N. Roerich
ejerció como director en la escuela de la Sociedad de Estimulación del Arte) y
por lo tanto podía ir allí por asuntos de trabajo.
Era un período de gran incertidumbre en el mundo, igual que para la
familia Roerich. En el año 1917 destalló la Revolución de Octubre y poco
después Finlandia se separó de Rusia y la familia Roerich se encontró en el
extranjero, separada de la Patria. Los Roerich viven en Serdobl hasta el año
1919.
Al terminar la Academia, Nicolás Roerich pinta mucho. Especialmente le
atraen los temas de la Rusia antigua y los países del Oriente. Los Roerich
sueñan con el viaje a la India, cuya atracción magnífica había ido en aumento
en los últimos años.
«Desde muy pequeño me acuerdo — dice Svetoslav — que Nicolás y
Helena Roerich se interesaron por la India. La India ocupó un lugar especial
en sus vidas». Nicolás Roerich sabía de algún modo que en la antigüedad
Rusia e India estuvieron firmemente unidas y que la cultura de estos dos
países tiene raíces históricas comunes. Esperaba encontrar confirmación de
esto durante su próximo viaje a los países de Oriente. También previó
profeticamente el papel especial y único de Rusia e India en la historia futura
de la humanidad.
Durante los tres años de estancia de la familia en Finlandia, ocurrió un
acontecimiento que exteriormente no parecía importante, pero interiormente sí
tuvo un gran significado. Poco a poco, cada vez más, Nicolás y Helena
Roerich sintieron la relación invisible entre su familia y los Grandes
Mahatmas del Himalaya. Aprendieron a captar y comprender los
pensamientos enviados por el Gran Maestro, comenzaron a recordar sus
encarnaciones anteriores y llegaron a entender claramente el objetivo de sus
vidas.

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En el año 1920 la familia se va a vivir a Londres, donde se celebran
exposiciones de los cuadros de N. Roerich. La familia conoce a escritores
famosos y hombres de cultura del momento. Aquí tuvo lugar el encuentro con
el gran escritor indio Rabindranath Tagore que vino a Inglaterra. Desde el
primer encuentro Roerich y Tagore sintieron simpatía mutua. Su amistad y
correspondencia duró toda su vida.
También en Londres ocurrió un acontecimiento de gran importancia.
Helena Roerich se encontró con los Grandes Maestros, el Mahatma Morya y
el Mahatma Koot Hoomi, quienes visitaron Londres en persona, formando
parte de una delegación india.
No es difícil entender la significación de este acontecimiento. Durante la
estancia de los Grandes Maestros en Londres, el 24 de marzo de 1920, fueron
escritas las primeras líneas de la Gran Enseñanza, que tiene un significado
excepcional para el destino de nuestro planeta y para toda la humanidad. Esta
Enseñanza se llama Agni Yoga (Enseñanza del Fuego) o Ética Viviente. Se
puede decir que el 24 de marzo es el cumpleaños del Agni Yoga.
La Enseñanza fue dada por el Gran Maestro a través de los Roerich. El
primer libro le fue revelado a Nicolás Roerich y lo escribió él, pero todos los
libros siguientes los compuso y redactó Helena Roerich. Esta labor no cesó
ningún día y duró hasta los últimos días de la vida de Helena. En el presente
mucha gente ya conoce y estudia el Agni Yoga. Los catorce libros de esta
Enseñanza, siguen siendo reeditados con tiradas significativas.

VIAJE A AMÉRICA

Los Roerich con toda su alma querían ir a la India. En Londres compraron


los billetes para el barco de vapor, pero había que aplazar el viaje y según la
Indicación del Gran Maestro ir a los Estados Unidos. En diciembre del año
1920 la familia se traslada a vivir a Nueva York. Yury en ese momento
cumplió dieciocho años y Svetoslav dieciséis.
En América Nicolás Roerich organizó numerosas exposiciones de sus
cuadros, que fueron presentadas en 28 ciudades. En muchas ciudades
estadounidenses Roerich diseñó la escenografía y el vestuario para
producciones como La Doncella de Nieve, y de Tristán e Isolda. También dio
conferencias. Según la Indicación de los Mahatmas crea en América unas
instituciones culturales y el Museo, al que regala 300 de sus cuadros. Lo más
importante que hace en América es prepararse para el viaje al Asia Central
(recibe el apoyo oficial de los EE.UU.).
Durante su estancia en Inglaterra y América los niños estudian
intensamente: Svetoslav estudia arquitectura y pintura, Yury,
escrupulosamente, entendiendo su tarea, prepara al viaje con su padre. De este
modo aprende los idiomas y la historia de los pueblos de Oriente y estudia el
arte militar. Primero Yury estudia en la Universidad de Londres, después en la
Universidad de Harvard en los EE.UU. y termina su educación en la

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Universidad de la Sorbona (en Paris), para eso se traslada a vivir a Francia, un
año antes de que acuda allí toda su familia.
Las capacidades fenomenales del hijo mayor de los Roerich sorprenden a
la imaginación. En el momento de iniciar el viaje a la India, en el año 1923,
cuando todavía no había cumplido veintiún años, dominaba ya libremente 12
lenguas extranjeras y podía comunicarse en 10 idiomas más (un total de 22
idiomas) y era un sabio famoso en Europa.

¡HOLA, INDIA!

El 8 de mayo del año 1923 los Roerich dejan América. El 16 de mayo


llegan a Paris, donde estaba terminando sus estudios Yury y el 17 de
noviembre del mismo año se van a la India en barco de vapor. El sueño de
muchos años se realizó. El 2 de diciembre el barco llegó a Bombay y los
Roerich se encontraron por primera vez en la bendita tierra de la India.
Así comenzó su viaje a través de la India, su conocimiento del pueblo, el
aprendizaje de la cultura antigua de este admirable país. En un mes los
Roerich hacen un viaje de 3000 kilómetros, visitan las ciudades Jaipur, Agra,
Sarnath, Benarés y Calcuta y a fines de diciembre llegan a la ciudad de
Darjeeling, en el estado de Sikkin. En Darjeeling Nicolás Roerich estuvo hasta
septiembre del año 1924, aunque su familia se quedó allí más tiempo.
Cuando uno lee acerca del viaje de los Roerich a la India, en el diario de
la expedición, publicado en el libro Altai-Himalaya, se pregunta sin
querer: ¿por qué los Roerich se detuvieron tanto tiempo en Darjeeling? Uno se
da cuenta de que mucho en el libro está omitido y no acabado. Desde hace
poco tiempo están disponibles las memorias de Yury, en las que se puede
encontrar unos detalles asombrosos relacionados con esta etapa del viaje.
Ahora se sabe bien que las autoridades inglesas impedían con todas las
fuerzas el viaje de los Roerich a la India. Sobre todo intentaron obstaculizar la
entrada de la familia en el Tíbet. En esos años, los ingleses se sentían en la
India como en casa, dominando todas las esferas. Los movimientos de la
familia fueron escrupulosamente vigilados. Esto molestaba mucho a los
Roerich. A pesar de todo, Nicolás Roerich después de la llegada de su familia
a Darjeeling, se encontró, en uno de los templos, con uno de los Mahatmas y
su Discípulo que lo acompañaba. Según los recuerdos de Yury, los Roerich
lograron pronto mitigar la vigilancia de los ingleses y pasar desde Darjeeling a
la capital de Tíbet, Lhasa.
Desde allí Nicolás y Helena Roerich, a invitación de los Mahatmas,
visitaron el lugar más santo y vedado de nuestro planeta — Shambhala. Allí
ellos se comunicaron con los Grandes Mahatmas de los Himalayas y
recibieron su Bendición e Instrucción para el camino ulterior y el viaje a Asia
Central. Precisamente este hecho nos da la posibilidad de comprender las
acciones posteriores de Nicolás Roerich.
En septiembre del año 1924 Nicolás Roerich, dejando a su familia en
Darjeeling, se va a América y Europa. En América recibe el permiso oficial

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para dirigir con bandera americana la expedición a Asia Central. Después va a
Berlín y visita la Embajada de la Rusia Soviética, donde solicita oficialmente
un visado para entrar en Moscú. El impreso de solicitud incluía una pregunta
sobre la finalidad de su viaje, a lo cual contestó así: por encargo de los
Mahatmas. Después de eso Roerich vuelve a la India, visitando por el camino
Indonesia y Ceilán. En la primavera del año 1925 la familia se reúne de nuevo
en Darjeeling.

LA EXPEDICIÓN AL ASIA CENTRAL

En marzo del año 1925 los Roerich se trasladan a la capital de Kashmir,


Shrinagar. Precisamente allí empezó la famosa expedición de Nicolás Roerich
a través del Asia Central. A lo largo de su viaje el cuerpo de la expedición
cambiaba constantemente, los únicos participantes invariables, que siguieron
hasta el fin del itinerario, eran tres personas, Nicolás, Helena e Yury Roerich.
Aquí hay que decir algunas palabras sobre el hijo menor de los Roerich.
Svetoslav Roerich estuvo con su familia en la India hasta el principio de la
expedición. Participó en las breves expediciones de investigación científica de
su padre a Sikkin, Bhutan y Nepal. Estudió y coleccionó objetos artísticos de
los pueblos orientales; estudió la medicina local y la aplicación de las plantas
medicinales.
Cuando los Roerich con su hijo mayor se fueron en la expedición a través
del Asia Central, Svetoslav, por encargo de su padre, volvió a América con el
fin de continuar la Construcción Cultural comenzada por Nicolás Roerich.
Estuvo en América hasta la primavera del año 1928, eso quiere decir hasta el
fin de la expedición y después volvió a la India.
Durante los tres años de estancia en América Svetoslav hizo un gran
trabajo. Baste decir que en ese tiempo era el vicepresidente del Museo Nicolás
Roerich en Nueva York y el director del centro Internacional Corona Mundi.
Bajo su dirección tuvieron lugar unas exposiciones internacionales y
concursos y se establecieron contactos con museos de América, Europa y
Asia. En estos años Svetoslav Roerich pinta mucho, precisamente entonces
empieza a florecer su talento de pintor.
Todo esto nos enseña el gran talento de Svetoslav, ya que en el momento
de regresar a América tenía poco más de veinte años.
Pero volvamos a los miembros de la expedición.
Sobre la expedición del Asia Central ahora hay mucho escrito, pues llegó
a ser legendaria. Para saber todo sobre ella se necesitaría un libro enorme. En
la presente narración sobre la familia Roerich se pueden señalar sólo algunos
momentos.
A lo largo de toda la historia de la humanidad, no se había organizado
jamás una expedición de investigación científica en Asia Central tan grandiosa
como esta. Los grandes viajeros rusos y los investigadores de Asia,
Przhevalsky y Kozlov, soñaron con atravesar el Asia Central de norte a sur,
pero su sueño no se realizó. Los Roerich lo hicieron dos veces. Fueron a

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través de toda la meseta del Tíbet, de sur a norte, en la parte occidental, y de
norte a sur — en la oriental.
A los viajeros les esperaban peligros a cada paso: precipicios profundos,
glaciares resbaladizos, rocas inabordables. En la maleza se escondían tigres,
leopardos y osos. Las autoridades inglesas siempre ponían obstáculos.
También hubo ataques armados de bandas de bandoleros errantes.
Yury era responsable de la defensa de la expedición. En su infancia le
gustaban los juegos militares, más tarde estudió seriamente el arte militar,
recibiendo educación militar superior, así que cumplió perfectamente su tarea.
Los Roerich vencieron personalmente todas las dificultades: sufrieron el
frío, el hambre, torbellinos despiadados. Ningún pintor había visitado nunca
aquellos lugares tan poco accesibles. Nicolás pintó durante la expedición unos
500 cuadros y bocetos. Ningún pintor tiene cuadros tan maravillosos, que
reflejan los paisajes de las montañas. Sobre la veracidad de los extraordinarios
cuadros de Roerich, hablan con entusiasmo los alpinistas que han visitado
personalmente estos lugares. No en vano después de la terminación del
camino de Roerich en la tierra, el Alto Maestro dijo sobre él: «Nunca hubo y
nunca habrá un cantor como él de las montañas sagradas».
La expedición duró cinco años. Se recorrió un camino de 25.000
kilómetros, se superaron 35 puertos alpinos y una cantidad incontable de
raudales y ríos de montaña. Durante la expedición se reunieron y estudiaron
los libros antiguos de Buda, los maestros pintores del Tíbet, las colecciones
arqueológicas, botánicas y geológicas; se anotaban leyendas y tradiciones
locales. Los materiales recopilados durante la expedición representan hasta
hoy un gran valor.

EN MOSCÚ

Para mayo del año 1926 se había recorrido la primera mitad del itinerario.
La expedición cruzó la frontera de la Rusia Soviética y el 13 de junio los
Roerich llegaron a Moscú. Roerich obsequió al Comisario del Pueblo y al de
Educación con su lienzo Maitreya El Conquistador, que quedó expuesto en el
Museo Gorki. Les entregó a la vez el mensaje de los Mahatmas y un cofre
conteniendo tierra del suelo tibetano para la tumba de Lenin. Encima del cofre
se hizo una inscripción: «Para la tumba de nuestro hermano el Mahatma
Lenin». El Mensaje se conserva aún en el archivo del Ministerio de Asuntos
Exteriores. El texto fue publicado muchas veces en libros y revistas.
En Moscú Nicolás Roerich actuó con determinación como mensajero de
Shambhala. Se reunió no sólo con los miembros del gobierno, sino también
con los representantes de amplias organizaciones sociales. También tuvo un
encuentro con trabajadores de la en ese tiempo amenazante policia política de
la Rusia Soviética. Incluso allí se habló de la Shambhala, de los Mahatmas y
de la reconstrucción futura del Mundo. Estos encuentros despertaron un gran
interés en la gente y le hicieron a Nicolás Roerich muchas preguntas. Los

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encuentros con las personas sencillas causaron impresión muy grande a
Roerich.
Aún durante su viaje a Moscú, cuando fue en barco a través del río Irtysh,
todos le hicieron muchísimas preguntas: hasta los marineros, la juventud, los
maestros de las escuelas, a veces casi hasta el amanecer. Querían saber sobre
todo lo que ocurría en el mundo. También le preguntaban sobre la Shambhala
y los Mahatmas. Este afán de saber alegró a Nicolás Roerich.
No es difícil darse cuenta de que tal actividad de los Roerich no podía
agradar a todo el mundo. La situación política era muy complicada en Rusia
en aquel momento. Los bandidos y bandoleros no se encontraban sólo en las
montañas del Tíbet. Muchos de los bandidos civilizados habían logrado
introducirse en el aparato estatal de la Rusia Soviética.
El Gran Maestro había prevenido a los Roerich de que en Moscú
correrían un gran peligro. Esto se cumplió. Más tarde, cuando la expedición
ya estaba en Mongolia, llegaron instrucciones desde Moscú para detener a los
Roerich, pero una persona se compadeció de ellos y los advirtió a tiempo. Así
que se pusieron en marcha urgentemente y cruzaron la frontera de Tíbet.
El valor y la fe inquebrantables en la ayuda y el apoyo de los Grandes
Maestros, con quienes la familia siempre estuvo unida por unos hilos
invisibles, les ayudaron a vencer esta prueba peligrosa. Los Grandes Maestros
de las alturas de los Himalayas observaron cada paso de sus Emisarios y en
los momentos difíciles les prestaron la ayuda necesaria.

ALTAI Y MONGOLIA

En Moscú Nicolás Roerich consiguió permiso para investigar en Altai, lo


que le interesaba mucho. Con los Roerich fueron a Altai también sus amigos
americanos. En agosto de 1926 los Roerich llegaron a Altai. Gracias a Sina
Fosdick (fue una de las primeras discípulas del Agni Yoga y ayudó
activamente a la familia Roerich), conocemos ahora numerosos detalles de
esta parte del itinerario de la expedición. Ella anotó un acontecimiento
remarcable, parecido a otros que ocurrían a menudo.
Los viajeros iban en una telega, carro de transporte de cuatro ruedas,
tirada por un caballo, cuando de repente, en uno de los trances peligrosos,
Helena oyó la voz del Gran Maestro: «¡Hijo mío, sigue en el lado izquierdo!»
En ese momento, Moris que se sentaba en el lado derecho se cayó de la telega,
por suerte sin hacerse daño.
Por estas anotaciones sabemos también que precisamente en Altai Helena
Roerich anotó y redactó el tercer libro de la Enseñanza, Comunidad, que fue
publicado en Urga, la capital de Mongolia (ahora Ulan-Bator),
inmediatamente después de la llegada allí de la expedición. Precisamente en
este libro el Alto Maestro valoró mucho la vida y la actividad de Vladimir I.
Lenin. Al mismo tiempo fue escrito y publicado el libro Fundamentos del
Budismo.

12
A principios de septiembre concluyeron las investigaciones en Altai y los
Roerich se dirigieron a Mongolia. El 9 de septiembre llegaron a Urga. Aquí
comenzaron los intensos preparativos para una segunda travesía muy
complicada, a través de la meseta del Tíbet. Esta vez de norte a sur, hacia la
India. En Urga, los Roerich se despidieron de sus amigos americanos, que
volvieron a América. Y nueva gente se unió a la expedición, entre los cuales
estaban el doctor Ryabinin y dos muchachas de una familia cosaca, Lida y
Raya Bogdanova. La menor, Raya, tenía solamente doce años.
Igual que en todas partes durante la expedición, en Mongolia hubo
encuentros y conversaciones con personas sencillas, y en Urga tuvo lugar un
encuentro con los representantes del gobierno de Mongolia. El 13 de abril de
1927 la expedición dejó Urga y se dirigió hacia el Tíbet.

DE MONGOLIA A LA INDIA

Durante esta parte del itinerario, el médico de la expedición, doctor


Ryabinin, llevó un diario muy detallado. En 1992 «se encontró» este diario en
Kulu, en las instalaciones del Instituto «Urusvati» y en el año 1997 fue
publicado. Gracias a los anotaciones del doctor Ryabinin, sabemos ahora hasta
los más pequeños detalles de las etapas de esta travesía, durante la cual
sufrieron una tentativa de aniquilar la expedición.
Los Roerich esperaban cruzar la meseta entre el verano y el otoño y
visitar a la capital de Tíbet, Lhasa. Y desde allí llegar ya al punto inicial,
Darjeeling. Primero todo fue bastante bien. La mayor parte del itinerario se
superó con éxito. Cuando quedaban pocos días de camino hasta Lhasa, la
caravana fue retenida en el puesto fronterizo del Tíbet. Esto se hizo, como se
llegaría a saber posteriormente, por orden de los ingleses. No se recibieron en
ninguna parte del mundo, las cartas y telegramas enviados por los Roerich,
sino que fueron devueltos sin explicación alguna. La expedición quedó aislada
de todo el mundo civilizado durante cinco largos meses.
El viento atroz azotaba desde todas partes, la meseta deshabitada. Las
fuertes nevadas privaron de forraje a los animales. Casi no quedaban víveres y
no había dónde conseguir combustible. Lo más insoportable era el frío. Por la
noche la temperatura bajaba hasta los setenta grados bajo cero, y aquellas
personas vivían sin otra protección que unas tiendas de lona. Durante esta
parada murieron casi todos los animales de la caravana. De 102 animales
sobrevivieron muy pocos: diez que quedaron exhaustos y solamente dos que
todavía sirvieron para continuar el viaje. Sufrieron mucho por los resfriados.
Cinco personas, todos tibetanos indígenas, no resistieron la prueba y
murieron. Gracias a su gran valor y firmeza extraordinaria de espíritu, los
Roerich no sólo resistieron a esta dura prueba con la ayuda de los Grandes
Maestros, sino que también apoyaron a los otros integrantes de la expedición.
El 4 de marzo de 1928 finalmente les permitieron dejar al campamento.
Sin embargo, les prohibieron entrar en Lhasa y les propusieron una ruta de
rodeo a través de un terreno despoblado. Así que la entrada a la capital del

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Tíbet fue cerrada. Pero les fue abierta la entrada a la Ciudadela de Luz,
cuando los gobernadores oscuros de Tíbet no podían ni soñar con entrar en
ella. Para continuar el viaje había que comprar otra vez bestias de carga y
formar la caravana de nuevo.
Según las anotaciones en el diario del doctor Ryabinin, cuando la
expedición se acercó al valle del río Bramaputra, por la noche fue recibido el
Decreto del Maestro. Así que al día siguiente, Yury tomó la dirección de la
caravana, porque Helena y Nicolás Roerich se pusieron en camino, sin
equipaje, en otra dirección conocida sólo por ellos… El camino les llevó a
Shambhala, donde les esperaban ya.
El 28 de mayo de 1928 la expedición llegó a Darjeeling, donde había
empezado en marzo del año 1925 este viaje sin precedente en la historia. Al
mismo tiempo, habiendo cumplido totalmente y con éxito el encargo de su
padre, llega a Darjeeling también Svetoslav.
La familia Roerich se reúne de nuevo.

EL TRABAJO EN EL VALLE DE KULU

Había que sistematizar y estudiar los inapreciables materiales científicos


coleccionados por la expedición. Los Roerich se instalan en el norte de India,
al oeste del Himalaya, en un valle muy pintoresco de nombre Kulu. Allí se
creó un instituto de investigación científica, que, en honor de Helena Roerich,
fue llamado «Urusvati» (Luz de la Estrella Matinal); así llamó a Helena el
Gran Maestro. El director del instituto fue Yury Roerich.
El instituto llevó a cabo investigaciones amplias y polifacéticas. Se
traducían a idiomas europeos diferentes libros antiguos, se estudiaban
dialectos casi olvidados y el arte antiguo de pueblos de Asia. Entre las tareas
de «Urusvati» estaban también la medicina tibetana, la aplicación de las
plantas medicinales, la cura del cáncer, el estudio de los rayos cósmicos, las
excavaciones arqueológicas y la creación de colecciones botánicas y
zoológicas.
El instituto mantenía contactos con muchas instituciones científicas de
todo el mundo. Según el plan de trabajo del instituto en los años 1934-35,
Nicolás y Yury Roerich organizaron una expedición a Manchuria y China. El
instituto funcionó exitosamente hasta el comienzo de la Segunda Guerra
Mundial. Entonces la guerra destruyó todos los contactos internacionales y
hubo que cerrarlo.
La familia estuvo en el valle de Kulu hasta el año 1948. Tres años antes
había dejado Kulu, Svetoslav Roerich. Después de haberse casado con una
personalidad famosa de la cultura india, Devika Rani, él se estableció con su
mujer en el arrabal de Bangalor, India.
Cada uno de los Roerich quería mucho a la India, que llegó a ser la
segunda patria de toda la familia. Este amor fue mutuo. La gente india respetó
mucho a los Roerich. En India le llamaron a Nicolás Roerich — Maha Rishi
(Gran Santo).

14
Sin embargo, Nicolás y Helena soñaban con volver a su Patria, Rusia, la
separación de la cual ya había durado más de un cuarto del siglo. La vuelta de
los mayores de los Roerich a Rusia fue también planeada por los Grandes
Maestros. Pero para eso tenían que esperar hasta que se creasen en la Unión
Soviética unas condiciones favorables, pues la Segunda Guerra Mundial
terminó, pero la tensión no disminuyó. La situación en el Mundo fue
extremamente difícil, y en Rusia también. Por mucho que Nicolás Roerich
quisiera trasladarse a Rusia, no lo pudo hacer, porque el 13 de diciembre de
1947 abandonó el plano terrenal, a la edad de 73 años y dos meses.
Su muerte la sufrió Helena más que todos. Naturalmente, ella mejor que
nadie sabía que con la muerte del cuerpo la vida no termina, sino que en el
futuro ya estaba predestinado el encuentro con su marido en el Mundo
Supermundano. Pero es muy difícil vivir en la tierra sin la persona más íntima
y querida del mundo entero, la que estaba dispuesta a prestarle apoyo en
cualquier momento. Con Nicolás habían pasado uno al lado del otro todo el
Camino terrenal, que duró casi medio de siglo. A principios del año 1948
Helena escribe a sus amigos en América:
«Tengo el corazón oprimido por una congoja atroz. He perdido al mejor
amigo de muchos años. El se fue a la llamada del Gran Maestro, a las tres de
la mañana, en el día más solemne del calendario indio, ¡el cumpleaños de
Shiva!.. Su corazón no ha podido aguantar más las últimas presiones y la
tristeza atroz del aplastamiento de todo lo relacionado con la cultura, que trae
salvación a la joven generación…Volverá un tiempo mejor al campo de
acción ya limpio y terminará su siembra y servicio a toda la humanidad».
Nicolás Roerich nos dejó una herencia enorme de aproximadamente
7000 cuadros en muchos museos del mundo, más de 30 libros, sin contar
numerosos artículos sobre arte, cultura, ciencia y filosofía. El propuso la idea
de aceptación internacional de un tratado que defendiese los valores culturales
durante operaciones militares, y estuvo luchando toda su vida para lograrlo.
Propuso para eso un símbolo especial: tres esferas dentro de un círculo. Este
tratado internacional por fin fue concluido y fue nombrado Pacto de Roerich.
El símbolo adquirió el nombre de Bandera de la Paz.
Aquí hay que añadir una cosa más: Nicolás Roerich echó los cimientos de
amistad entre Rusia y la nueva India independiente, debido a sus contactos
con Rabindranath Tagore, Jawajarlal Nehru, Indira Gandi, igual que con otras
personas eminentes y líderes estatales de la India.

KALIMPONG

En el año 1949 Helena y Yury Roerich se trasladan a vivir a Kalimpong,


India, al este del Himalaya. Se establecen en una casa bastante pequeña.
Desde las ventanas se puede observar una vista maravillosa de la cima de
cinco cabezas del Kanchenjunga, una montaña sagrada que la tradición
conecta con Shambhala.

15
Por Gran Maestro, Helena supo que pronto su hijo Yury y ella irían a
Rusia a terminar su misión. Este viaje se planeó para realizarse a principios de
los años cincuenta.
Sin embargo, las circunstancias no les favorecieron en ese tiempo para
cumplir lo planeado. Helena Roerich trabaja mucho y con tesón en
Kalimpong. Duerme muy poco, no más de cinco horas al día. Quiere hacer lo
máximo posible. Para entonces ya se habían publicado 14 libros del Agni
Yoga.
Además, muchos corresponsales de todos los países del mundo están
esperando sus cartas. Hay que contestar a muchas preguntas de los lectores de
la Enseñanza. Recientemente se han publicado los 8 tomos de sus cartas. Son
de una gran e inapreciable ayuda para los que estudian y seguirán estudiando
al Agni Yoga.
Helena Roerich estaba realizando esta labor gigantesca sin cesar, y el 5 de
octubre de 1955 abandona este mundo terrestre y se va a las esferas del
Mundo del Fuego, a la edad de 75 años. Poco antes de su muerte le había
dicho a Yury que él iría a Rusia solo y estaría allí tres años. Nadie entonces
comprendió muy bien el profundo significado de estas palabras.
El Gran Maestro llamó a Helena Roerich la Madre del Agni Yoga. Sus
beneficios para nuestro planeta, los podremos estimar dignamente sólo al cabo
de miles de años. Hoy podemos comprender solamente una pequeña parte de
su Hazaña del Fuego.
Pero hoy ya hay personas sensibles, quienes no tanto con la cabeza, sino
más con el corazón lo saben comprender. La veracidad de estas palabras la
podemos ver en el evento siguiente. Helena Roerich en sus últimos ocho años
llevó un modo de vida retirado y cerrado, no hablaba casi con nadie…
Sin embargo, la parihuela con su cuerpo fue acompañada de una multitud
de gente (indios, tibetanos, etc.) hasta el lugar de su cremación. Nadie había
avisado a la gente sobre la ceremonia, nadie les había invitado. Sólo
obedecieron a la llamada mágica por dentro, vinieron para despedirse de una
mujer rusa, de quién no sabían casi nada.
En el lugar de su cremación fue puesto un bello mortero (monumento
funerario), blanco como la nieve, cerca del cual construyeron un hermoso
templo budista, donde antes había un lugar desierto.

EN RUSIA

A la muerte de Helena Roerich, Yury continúa viviendo en Kalimpong,


donde realiza trabajo científico y al mismo tiempo enseña en la Universidad
local. Al cabo de dos años recibe permiso para vivir en su Patria y en otoño
del año 1957 se traslada finalmente a Moscú.
Para entonces Yury ya era un sabio orientalista reconocido y miembro de
las sociedades científicas de muchos países del Mundo. En Moscú trabaja
como jefe de sección en un instituto de Orientalismo. Empezando casi a partir
de cero, reconstruye la escuela soviética de tibetología, escribe trabajos

16
científicos, da clases, lleva a cabo la labor de toda su vida — el diccionario
tibetano-sánscrito-ruso-inglés, de gran extensión.
También hizo algo muy importante para toda la humanidad: gracias a él
Rusia, y luego todo el mundo de la cultura, oyó de nuevo de la gran familia
Roerich y de la Etica Viviente.
Antes de su llegada a la Unión Soviética no se había sabido casi nada de
la familia Roerich. En los círculos políticos, Nicolás Roerich fue considerado
un emigrante y, durante muchos años, fueron premeditadamente reticentes con
él. Muy poca gente había oído que en alguna parte de la India vivía tal pintor
ruso. Yury llevó a Rusia 418 telas de su padre que regaló a su Patria. Siete
meses después de su llegada a Moscú tuvo lugar la primera exposición de
cuadros de N. Roerich, a la organización de la cual Yury había entregado
todas sus fuerzas. Luego la exposición se pudo visitar también en Leningrado
(San Petersburgo), Riga, Kiev, Tbilisi y otras ciudades. Yury Roerich daba
clases sobre su padre, su pintura, trabajos literarios y concepción del mundo.
El interés por las exposiciones fue enorme: las visitaron decenas de miles de
personas.
Poco a poco el interés de la gente por la personalidad del artista se
trasladó, de manera natural, a su filosofía y al Agni Yoga. Los libros de la
Enseñanza todavía estaban prohibidos, así que se empezó a buscarlos y
copiarlos de maneras diferentes (principalmente desde los ejemplares
publicados en los años treinta en Riga) con mucho peligro para los lectores
clandestinos.
Para Yury Roerich la estancia en Moscú no era fácil. Tenía que vivir y
trabajar en un ambiente de incomprensión, sospecha, y a menudo aún
hostilidad por parte de diferentes funcionarios y administradores, bajo la
estricta observación de los servicios ideológicos. Frecuentemente tenía que
vencer diferentes obstáculos que surgían uno tras otro. Menos mal que mucha
gente sencilla rusa le trataba con amor y cariño. Yury cautivaba a la gente
como un fuente de Luz y Conocimiento.
El 11 de mayo de 1960 tenía que abrirse en Moscú la exposición personal
de cuadros de Svetoslav Roerich. Mucho trabajó Yury para organizarla. Para
la inauguración, llegaron a Moscú Svetoslav y su esposa Devika Rani. La
exposición estaba en su apogeo, había muchos encuentros y conversaciones
con amigos de diferentes ciudades.
Se encontraron a menudo en el piso de Yury Roerich. Nadie podía
imaginar lo que pasaría pronto. El 20 de mayo, de repente Yury se sintió mal
y al cabo de unas horas se fue. Abandonó el mundo terrestre de golpe, en la
plenitud de sus fuerzas creadoras, a la edad de 57 años. De esta manera se
cumplió la predicción de Helena Roerich de que él estaría en Rusia tres años
incompletos. No en vano precisamente en ese tiempo llegó su hermano menor.
Poco antes de su muerte Yury había dicho un día que su Misión frente su
Patria ya había sido cumplida.

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EL ÚLTIMO REPRESENTANTE

DE LA GRAN FAMILIA

Los granos sembrados por Yury Roerich en su Patria gradualmente


comenzaban a dar sus frutos, al principio invisibles. Los libros del Agni Yoga
todavía estaban prohibidos, pero a pesar de todo se ponían en circulación tanto
en manuscritos como en copias. A mediados de los años ochenta empezó el
crecimiento rápido de lo sembrado. Primero surgieron las publicaciones en
revistas, luego los libros sobre la familia Roerich, y desde el año 1990 se
podía encontrar ya ediciones de los libros del Agni Yoga y las obras literarias
de Nicolás y Helena Roerich. El interés hacia la familia Roerich seguía
creciendo igual que un alud de nieve. Pronto fueron posibles los viajes al
extranjero y por lo tanto la relación con la India a través del último
representante de la gran familia Roerich llegó a ser más estrecha y viva.
Svetoslav Roerich se instala en Bangalor, donde tiene muchas visitas e
incluso huéspedes de Rusia. Después de la muerte de su hermano, Svetoslav
continúa con energía inagotable su trabajo creador y social y perfecciona su
maestría artística. Como artista, Svetoslav Roerich trabaja con diferentes
géneros, pero quizá el éxito más grande lo logró en los retratos. Está dotado de
una capacidad sorprendente para reflejar en sus lienzos el mundo espiritual
interior de las personas. Pintó muchos retratos maravillosos, los mejores de
los cuales son los de su padre, un retrato de Jawajarlal Nehru, pintado en
Kulu, y también dos bellos retratos de Helena Roerich, uno de cuales fue
pintado por orden del Gran Maestro.
Svetoslav Roerich dirigió toda su actividad social a reforzar la amistad y
la cooperación entre países y pueblos diferentes, sobre todo entre Rusia e
India. Para ello viaja mucho, se encuentra y habla no sólo con hombres de
Estado, sino también con gente sencilla; contesta a numerosas preguntas, nos
habla sobre sus padres y su hermano mayor. Svetoslav viene repetidamente a
la Unión Soviética. Cada vez su llegada reúne en Moscú a gente de muchas
ciudades de Rusia que quiere encontrarse con él. Casi no cabían en ningún
edificio.
En verano del año 1989 Svetoslav propuso a Mijaíl S. Gorbachov
(entonces presidente de Rusia) fundar en Moscú el centro-museo de Nicolás
Roerich y el Fondo Soviético de los Roerich. Al año siguiente, cuando su
proposición fue aceptada, Svetoslav Roerich entregó a Rusia según el
precepto de su padre el resto de los cuadros y todo el archivo de la familia,
incluso los manuscritos únicos e inapreciables de su madre.
Poco antes de su muerte, Svetoslav fundó en la India el «Trust
Internacional Memorial de los Roerich». Según su intención se debería utilizar
la hacienda y los edificios del Instituto «Urusvati» en Kulu (que habían
pertenecido a su familia), igual que la hacienda de Svetoslav en Bangalor y su
herencia personal — para el Bienestar de toda la humanidad. Soñó con la

18
renovación del funcionamiento del Instituto «Urusvati» donde podrían venir a
trabajar sabios de todo el mundo. Así que mantenía negociaciones sobre ello
con los gobiernos de Bulgaria, India y Rusia. Esto todavía está por solucionar.
Sería una señal de agradecimiento hacia esta gran familia de trabajadores por
el Bien Común.
Svetoslav, el último de la familia, se fue al Mundo Superior el 30 de
enero de 1993, a la edad de 88 años. Poco después murió también su mujer,
Devika Rani-Roerich. El mensaje de Svetoslav para nosotros suena
así: «¡Aspiremos a lo Bello Siempre!»
Todos los miembros de esta admirable familia, los enviados del Gran
Maestro, abandonaron el plano terrestre, pero no nuestro planeta. En nuestros
días, igual que durante su vida en la Tierra, ellos junto con los Grandes
Maestros continúan su devota labor, pero ya en el Mundo de la Luz. El
discípulo más intimo de los Roerich, Boris N. Abramov, antes de su muerte en
el año 1972 estaba manteniendo un contacto permanente con el Gran Maestro
y sus Envíados, que ya estaban en el Mundo Celeste, a quienes en nuestro
mundo llamamos Nicolás y Helena Roerich. Las notas de estas
conversaciones ahora están disponibles, en la serie de libros Facetas del Agni
Yoga.

LA ENSEÑANZA DEL GRAN MAESTRO DE SHAMBHALA

Los Roerich han sido para nosotros un poderoso escudo contra las fuerzas
oscuras, pero lo comenzamos a entender solamente después de la muerte de
Svetoslav Roerich. Después de su muerte, aparecieron en diferentes lugares
algunas personas afirmando que ellos continuarían la misión de los Roerich en
la Tierra. Como si estuvieran en contacto con los Maestros de Shambhala y
escribieran la continuación del Agni Yoga, explicando que los libros escritos
por los Roerich ya habían envejecido.
Por supuesto es una mentira. Estas personas o son los conscientes
servidores de las fuerzas de mal o están engañados por los habitantes del
Mundo Sutil (en el que nos encontramos después de la muerte en el mundo
terrestre). Estos habitantes del Mundo Sutil pueden dictar los textos y lo hacen
con éxito.
Pero sabemos que los Grandes Maestros han dado a la humanidad
todo lo que querían a través de los Roerich y sus discípulos íntimos. Como
continuación de los 14 libros del Agni Yoga tenemos los manuscritos de
Helena Roerich, la publicación de los cuales todavía no ha tenido lugar. Pero
primero uno tiene que aplicar en su vida los Conocimientos dados en los
libros del Agni Yoga. No puede existir por el momento ninguna otra
continuación. El subterfugio pícaro de los oscuros (gente mala) consiste en
que ellos, atrayendo a los demás con algún atractivo falso, no les dejan
estudiar las verdaderas perlas de Conocimiento, las que nos dieron los Roerich
en los libros del Agni Yoga. Para alcanzar su objetivo dicen esa mentira de
que los libros han envejecido.

19
El Agni Yoga fue dado por el Gran Maestro para miles de años y por eso
no puede envejecer. En nuestro siglo la gente es capaz de comprender
solamente una pequeña parte de lo que comprenderán en los siglos siguientes
leyendo la Enseñanza del Gran Maestro de Shambhala, escrito por Helena
Roerich.
¿De que se trata en los libros del Agni Yoga? ¿Qué Conocimientos nos
trajeron los Roerich? Gracias a la Enseñanza y a los labores de los Roerich
mismos, ya sabemos que además de nuestra Tierra, donde todos nosotros
estamos viviendo, también hay otros Mundos, que son invisibles para los ojos
de una persona ordinaria. Estos Mundos se llaman el Mundo del Fuego y el
Mundo Sutil. Ya sabemos que cuando el cuerpo de una persona muere,
continúa viviendo en el Mundo Sutil. Cada persona es capaz de conseguir la
verdadera inmortalidad a través del desarrollo de su cuerpo fogoso, para poder
vivir siempre en el Mundo del Fuego; eso quiere decir llegar a ser como los
Dioses.
No es ni un cuento ni una invención, sino la Gran Realidad, la que vieron
los Roerich durante su visita a Shambhala. A ver esos Mundos todavía
invisibles les ayudaron los Grandes Maestros, que habían alcanzado el Mundo
del Fuego hace mucho tiempo y son capaces de vivir en los tres Mundos a la
vez. Agni Yoga fue dado a la humanidad para ayudarle a subir al escalón más
alto de su desarrollo. En los 14 libros de la Enseñanza se puede leer
detalladamente como lograrlo.
Los Mahatmas nos dicen que el objeto de nuestra vida es el avance
gradual hacia el ideal Divino de la belleza y la perfección, a través del
desarollo de nuestro espíritu y nuestras capacidades creadoras, y
eliminar de los malos rasgos del carácter.
Claro que en este libro tan pequeño no se puede contar todo lo que nos
dicen los Grandes Maestros a través de los Roerich. La gente durante muchos
siglos se ha ido preguntando: ¿por qué en la Tierra hay tanta maldad, tanto
dolor y sufrimientos? La respuesta a esta pregunta y a muchas otras se puede
encontrar en la Enseñanza. La causa primordial de todos los sufrimientos del
hombre son sus imperfecciones. Mucha gente no entiende todavía que todos
nosotros estamos estrechamente unidos unos con otros. Así que ninguna
persona puede acercarse al ideal de la belleza y la perfección, ser feliz de
verdad y conseguir la inmortalidad, si piensa sólo en sí mismo, sin
preocuparse por los demás. No es posible ser feliz aprovechándose de la
gente.
La desgracia más grave de nuestro planeta consiste en que muchos
egoístas, que se han vuelto hoy día muy belicosos, quieren construir su
felicidad a través del dolor y los sufrimientos de los demás. Por eso las fuerzas
de mal se han unido en un ejército. Los unió y encabezó un Espíritu muy
fuerte en el pasado, a quién antes se llamaba Lucifer (el que trae Luz), pero
después de su caída comenzaron a llamarle Satán o el Ángel caído — porque
al dejar el camino de la Luz cayó desde una altura muy grande. Su crecida
soberbia, el amor propio y la envidia a sus hermanos, quienes lograron más

20
que él, le llevaron al camino solitario y por fin a la traición. Esta traición llego
a ser una gran tragedia para nuestro planeta.
Su caída sirve como un gran ejemplo no sólo para nuestro planeta, sino
también para otros Mundos del Cosmos. ¡Cosas así pasan con las personas
que no tienen ganas de perfeccionarse y eliminar sus defectos! En el
camino hacia el perfeccionamiento no debe haber interrupciones, hay que
avanzar siempre hacia adelante. Las interrupciones son muy peligrosas.
Para salvar a nuestro planeta y a la humanidad, vinieron a la Tierra los
Grandes Maestros Cósmicos (Mahatmas) de los planetas más desarrollados.
Ellos crearon en el Himalaya el puesto avanzado de las Fuerzas de la Luz,
Shambhala. El mayor de ellos, Maitreya, ahora es el Maestro de Shambhala,
también le llaman el Gran Maestro Morya. Durante muchos siglos estos
Grandes Espíritus han instruído a la humanidad, han tratado de dirigir a la
gente por el Camino de la Luz y el Bienestar Común. Todos los Grandes
Profetas vinieron de Shambhala, impartiendo sus Enseñanzas de la Luz.
No hay contradicciones entre las Enseñanzas de Jesucristo, Buda,
Mahoma (Magomet) y otros Maestros, y es normal, porque sus Enseñanzas
salen de la misma fuente. Las contradicciones aparecieron entre la gente y los
sacerdotes, quienes no comprendieron bien estas Enseñanzas y las
tergiversaron, no dándose cuenta de que muchos de los Profetas eran
diferentes encarnaciones del mismo Gran Maestro. Por lo tanto, todas las riñas
religiosas sobre la mejor y la verdadera religión son absurdas y peligrosas para
toda la humanidad. Provocan la lucha religiosa, mientras los Maestros y los
Profetas siempre han llamado a toda la gente al Amor y la Fraternidad. Esto se
ve claramente en los libros de la Etica Viviente y sobre todo en las Cartas de
Helena Roerich.
Entonces, ¿qué está pasando en nuestro planeta hoy, a principios del
tercer milenio? A lo largo del siglo XX se desarrolló la lucha entre el Ejército
de la Luz (encabezado por el Gran Maitreya) y las fuerzas oscuras
(encabezado por Satán). La lucha tuvo lugar en los tres Mundos. En nuestro
Mundo terrestre esta lucha se manifestó en las dos Guerras Mundiales y en
muchos otros conflictos en diferentes partes del planeta. Helena Roerich
escribió que en el año 1949 Satán fue vencido en combate personal por el
Maestro Maitreya y fue alejado para siempre de nuestro planeta. Sin embargo,
todavía se quedaron sus discípulos oscuros. Ya sienten acercarse su fin y con
mucha rabia están luchando para prolongar su estancia en la Tierra. Rusia está
ahora en una situación extremamente difícil: contra este país los oscuros han
concentrado el golpe principal. Hace poco Rusia prosperaba, pero ahora la
gente muere de hambre y por la delincuencia, incluso los niños. Lo más
horrible es que la propaganda de la violencia, el libertinaje y el mal mata las
almas humanas indefensas, sobre todo las de los niños.
¿Por qué los malvados han armado una cantera contra Rusia? Porque allí
están creciendo con muchísima fuerza los granos sembrados por los Roerich.
Hoy día en Rusia millones de hombres están leyendo ya los libros del Agni

21
Yoga, incluso los niños, quienes reciben estos Conocimientos a través de
libritos escritos especialmente para ellos.
Ya les queda poco tiempo a los oscuros para hacer sus maldades. Según
las predicciones antiguas, el Gran Maestro volverá a nuestra Tierra para
cumplir la Profecía y para eliminar lo malo. El Gran Maestro de Shambhala
cumplirá dicha predicción, puesto que el plazo ha venido ya, en nuestro
tiempo.
Aquellos que todavía no han negado todo el mal y no han entrado en el
camino del Bien deberían apresurarse, puesto que queda muy poco tiempo
para poder elegir. Todos los que sigan haciendo el mal serán expulsados de
nuestro planeta a Saturno. Así que todos los oscuros y sus servidores se
encontrarán muy pronto allá, donde la vida está sólo en su etapa primordial.
Allí comenzarán su evolución de nuevo, desde las formas de vida más
primitivas. Eso significa que sus almas serán destruidas, por privarse a sí
mismos del derecho a la inmortalidad. Las Leyes Cósmicas son invariables y
severas, pero al mismo tiempo muy justas.
A todos los que ya han elegido el camino de la Luz les espera el futuro en
el Nuevo Mundo, una bella vida en la Tierra. En el Nuevo Mundo no habrá
nunca más guerras, ni dolor, ni violencia. La gente empezará a entenderse
unos otros, a ser amistosa. Eso quiere decir que todos los seres del planeta por
fin se sentirán amigos.
Este libro fue escrito en vísperas del Gran Advenimiento. Lo que pasará
luego, ya lo veremos. Pero una cosa está clara: el Nuevo Mundo será un
mundo sin guerras y violencia, un mundo de cooperación. ¡El día de la
fraternidad de los pueblos en la Tierra seguramente llegará! Está Predestinado
que todas las almas iluminadas de la Tierra comenzarán a construir este
Nuevo Mundo. Así lo afirma el Gran Maestro de Shambhala. La familia
Roerich trabajaba para acelerar la llegada de este bello Futuro.
¡Queridos amigos! ¡Seguid el ejemplo de esta maravillosa familia: buscad
el conocimiento, trabajad, cread lo bueno, aspirad en todo a la Belleza,
perfeccionad las cualidades del espíritu, seguid el Camino de la Luz!
¡Tenéis mucha suerte de haber nacido en vísperas de la Gran época de la
Luz y poder construir el Nuevo Mundo y una nueva vida en nuestro planeta
renovado!
¡Sed dignos de esta gran misión!

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BREVE BIOGRAFÍA
DE LA FAMILIA ROERICH
Nicolás K. Roerich: un gran pintor ruso, escritor, arqueólogo, filósofo,
viajero y hombre público. Nació en San Petersburgo, Rusia, el 9 de octubre
de 1874.
En 1897 terminó la Academia de Bellas Artes y en 1898 cursó estudios en
la Facultad de Derecho en San Petersburgo. Durante los años estudiantiles se
selecciona a Nicolás Roerich como miembro de la Sociedad Rusa de
Arqueología.
Desde el año 1901 es secretario de la Sociedad de Estimulación del Arte y
en el año 1906 es director de la Escuela de Arte. Desde el año 1910 encabeza
la unión artística El Mundo del Arte.
Durante los años 1900-1910 Nicolás Roerich es uno de los creadores y
hombres más activos en la Sociedad para el Renacimiento Artístico de Rusia,
igual que en la Sociedad para la Defensa y Conservación de los Monumentos
Artísticos y de la Antigüedad de Rusia.

En los años 1920-22 crea un Instituto de las Artes Unidas y otras uniones
culturales y educativas de signo constructivo, pero ya en los Estados
Unidos, pues en Rusia no era posible hacerlo.

En 1923 se abrió en Nueva York Museo Roerich, que se convirtió en el


primer museo del pintor ruso en el extranjero (este Museo, igual que las otras
instituciones, fue posteriormente capturado por los traidores, la familia
americana Horsh. Esto resultó en que la futura Evolución se hizo imposible
para América, como para todo Occidente. Todo parece irles bien aunque
están viviendo sus últimos días).
En los años 1924-1928 Nicolás Roerich emprende una Expedición de
investigación científica sin precedentes a través del Himalaya, Tíbet, Altai y
Mongolia. Y en los años 1934-35 a través de Manchuria y China.
En el año 1928 los Roerich crean en la India el Instituto «Urusvati» de
investigaciones científicas del Himalaya. En 1942 a instancias de Nicolás
Roerich fue creada en Nueva York una asociación Ruso-Americana, de la que
él fue elegido honorable Presidente.
Desde finales del año 1928 la familia Roerich vive en el valle de Kulu (en
el Himalaya, India), y en el año 1945 Nicolás se prepara para irse a su Patria,
pero en vísperas de su partida, el 13 de diciembre del año 1947 abandona el
plano terrestre. Durante toda su vida pintó más de 7000 bellos e
incomparables cuadros.
Sus lienzos se llaman a veces ideogramas — con eso se quiere decir que
son cuadros que reflejan claramente altas Ideas espirituales que están
reproducidas en las pinturas — armónicamente combinadas. Además, los

23
lienzos de Nicolás Roerich representan unos cristales de Luz condensada con
que están impregnadas las creaciones de sus manos.
La forma exterior del cuadro, la que ven nuestros ojos, posee también un
contenido interior invisible, que influye grandemente al espectador, le levanta
hacia el mundo de la Vida verdadera, hacia las Cimas salvadoras del Espíritu,
hacia la Cultura verdadera, abriendo las Puertas al Refugio de los
Conocimientos sagrados.
Helena I. Roerich nació en San Petersburgo el 12 de febrero de 1879, en
una familia que se distinguía no sólo por su nobleza, sino también por sus
tradiciones culturales.
Su bisabuelo por línea materna era el gran jefe militar ruso Mijaíl
I. Kutuzov. Entre sus parientes estaban el gran compositor M. Músorgski y el
poeta A. Golenishev-Kutuzov.
Ya en su tierna infancia, durante sus estudios en el conservatorio de
Petersburgo Helena demostró estar dotada de talento musical, posteriormente
dio recitales como pianista.
En 1901 Helena contrajo matrimonio con Nicolás K. Roerich. Desde
entonces son inseparables en sus caminos cotidianos, espirituales y creativos.
Helena se convirtió en la compañera de su marido en todos los asuntos
sociales y culturales y en inspiradora de muchos cuadros e iniciativas.
Junto con su marido participa en la heroica expedición a través del
Himalaya. Después de esta Expedición la familia se instaló en el Himalaya, en
el valle de Kulu, donde se encuentra el Instituto «Urusvati» de investigaciones
científicas del Himalaya. Helena Roerich fue su fundadora y honorable
Presidenta.
Los años de estancia en la India estaban para Helena Roerich llenos del
trabajo más importante e intenso. Allí terminó la parte principal de la obra
fundamental de 14 tomos del Agni Yoga (Ética Viviente). En la portada de
estos libros no hay nombre de autor, porque Helena Roerich no consideró la
Sagrada Sabiduría dada a la humanidad a través de ella una propiedad de
autor.
Se consideró la autora de tres libros: Fundamentos del Budismo (1927),
Los criptogramas del Oriente (1929), La Bandera del Santo Sergio de
Radonezh (1934) — bajo seudónimos diferentes.
Además mantuvo una correspondencia activa con mucha gente en
Europa, Asia y América. Los tomos inapreciables de sus cartas fueron
publicados en Riga (Estonia), Minsk (Bielorrusia), Novosibirsk y Moscú
(Rusia).
Al mismo tiempo Helena también hacía traducciones. Tradujo los
fragmentos del libro Cartas de los Mahatmas a Sinnet y dos tomos de la
Doctrina Secreta de Helena P. Blavatsky.
Después de la muerte de su marido se trasladó a vivir a Kalimpong (en el
Himalaya oriental, India), donde trabajó con todas sus fuerzas para el
Bienestar de la Tierra y de la gente, casi sin ayuda de sus admiradores y sin

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esperanza de volver s su Patria. Allí, en Kalimpong, el 5 de octubre de 1955,
terminó sus días terrenales.
Yury N. Roerich: célebre orientalista ruso, lingüista, filólogo, artólogo,
etnógrafo y viajero. Hizo una aportación enorme a la tibetología, indología y
mongología mundiales.
Yury Roerich nació el 16 de agosto del año 1902 en la aldea de
Okulovka (provincia de Novgorod). Sus años infantiles y adolescentes los
pasó en Petersburgo. Su interés profundo por Oriente surgió cuando todavía
estudiaba en el liceo. En 1919 Yury finaliza sus estudios en el departamento
indo-iranio de una escuela de idiomas orientales, adjunto a la Universidad
londinense. Más tarde, en el año 1922, se graduó en la Universidad de
Harvard (en los Estados Unidos), en el departamento de filología india.
Continúa su educación en Paris y en el año 1923 termina estudios en una
escuela de idiomas orientales adjunta a La Sorbona (el centro del orientalismo
más grande de Europa). Allí le confirieron el grado de máster en filología.
Yury demostró estar dotado de un talento sorprendente — comprendía
casi todas las lenguas del mundo, decenas de las cuales sabía a la perfección.
En los años 1923-1928 toma parte activa en la Expedición Transhimalaya
organizada por su padre Nicolás K. Roerich.
Desde el año 1928 y hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial
Yury Roerich fue el director del Instituto «Urusvati» de investigaciones
científicas del Himalaya, cuyo trabajo fue dirigido al complejo estudio del
Oriente y a la formación de la ciencia del futuro.
Yury toma una parte muy activa en la propaganda del Pacto de Roerich
(Pacto de la Cultura) y en lucha por su ratificación. En los años 1949-1957 da
clases en la Universidad de Kalimpong (India).
En otoño del año 1957 Yury Roerich vuelve a su Patria y encabeza la
sección de Historia de la Filosofía y la Religión de la India en el Instituto de
Orientalismo de Moscú. El mérito inestimable de Yury consiste en haber
devuelto a Rusia el nombre y la herencia creadora de Nicolás Roerich, el gran
pintor ruso, pensador y hombre público. Gracias a Yury se pusieron en
circulación en toda la Unión Soviética los Conocimientos del Agni Yoga,
vitalmente importantes para la gente.
Terminó su Camino terrenal en Moscú el 21 de mayo de 1960. Se bautizó
en su honor la tercera cima de Altai, en el estribo de la cordillera Katun
(situada entre las cimas de Nicolás Roerich y la de Urusvati), cerca de la
sagrada montaña Beluja.
Svetoslav N. Roerich nació el 23 de octubre de 1904 en San
Petersburgo.
Durante los años 1914-1916 Svetoslav estudió en un liceo de K.I. May.
Precisamente allí siguió sus primeras lecciones de dibujo. Su padre le llevaba
a menudo con él a los viajes arqueológicos a través de las ciudades antiguas
rusas, donde Svetoslav estudió la historia y la cultura de Rusia, continuando a
la vez sus clases de pintura.

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Desde el año 1920 Svetoslav Roerich vive en los Estados Unidos, estudia
en la Universidad de Columbia, donde finalmente se gradua. Durante ese
tiempo pinta muchos cuadros, ilustra libros y trabaja en artes gráficas.
Desde el año 1923 Svetoslav es director del Centro Internacional del Arte
Korona Mundi en Nueva York, el cual había fundado Nicolás Roerich.
En 1928 Svetoslav se traslada a vivir de los Estados Unidos a la India
(Darjeeling, Himalaya oriental) — donde vivían entonces sus padres. Asimiló
creativamente muchas ideas de su padre y llegó a ser un pintor independiente
y original. Svetoslav crea muchos lienzos insólitos y bellos mientras estudia la
cultura, el arte y la filosofía de la India.
Además de paisajes, pinta también retratos. En particular hay que destacar
los retratos de su padre, Nicolás Roerich; el de Jawajarlal Nehru (el primer
ministro de la India), y el de Devika Rani-Roerich, la esposa de Svetoslav
Roerich. Uno de los retratos más bellos es el de su madre, Helena Roerich,
mujer de una belleza espiritual y física singulares.
En el Instituto «Urusvati» Svetoslav encabeza los departamentos de arte
nacional y de farmacopea popular. Lleva a cabo un gran trabajo como
ilustrador. Más tarde dirige también la Escuela del Arte en Bangalor y a la vez
organiza exposiciones personales. En 1989 por iniciativa de Svetoslav
Roerich, con la ayuda de Mijaíl y Raisa Gorbachov (el ex-presidente de Rusia
y su esposa), se fundó en la Unión Soviética el Fondo Soviético de los
Roerich, con el fin de dar a la gente los Conocimientos vitalmente
importantes. Svetoslav Roerich se fue al Mundo Superior el 30 de enero del
año 1993 en Bangalor (India).

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