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José María Iraburu 1

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tti, G., L'adorazione a Cristo Redentore
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Corazón de Jesús en el Sagrario, EGDA, como Pan de vida eterna y Cáliz de sal-
Madrid 198612; Iraburu, J. M., La adora-
ción eucarística, Fund. GRATIS DATE,
vación, la celebración de la Eucaristía
Pamplona 1999; Molien, O., Adoration, es el centro indudable del cristianismo.
2 La adoración eucarística nocturna

Normalmente, la Misa al principio se embargo, la reserva eucarística tiene


celebra sólo el domingo, pero ya en los como fin exclusivo la comunión de en-
siglos III y IV se generaliza la Misa dia- fermos y ausentes; pero no el culto a la
ria. Presencia real.
La devoción antigua a la Eucaristía lleva
en algunos momentos y lugares a celebrar- La adoración eucarística
la en un solo día varias veces. San León III dentro de la Misa
(+816) celebra con frecuencia siete y aún Ha de advertirse, sin embargo, que
nueve en un mismo día. Varios concilios
moderan y prohiben estas prácticas exce- ya por esos siglos el cuerpo de Cristo
sivas. Alejandro II (+1073) prescribe una recibe de los fieles, dentro de la misma
Misa diaria: «muy feliz ha de considerarse celebración eucarística, signos claros
el que pueda celebrar dignamente una sola de adoración, que aparecen prescritos
Misa» cada día. en las antiguas liturgias. Especialmente
antes de la comunión –Sancta santis,
Reserva de la Eucaristía lo santo para los santos–, los fieles rea-
En los siglos primeros, a causa de lizan inclinaciones y postraciones:
las persecuciones y al no haber tem- «San Agustín decía: “nadie coma de este
plos, la conservación de las especies cuerpo, si primero no lo adora”, añadiendo
eucarísticas se hace normalmente en que no sólo no pecamos adorándolo, sino
forma privada, y tiene por fin la comu- que pecamos no adorándolo» (Pío XII, Me-
nión de los enfermos, presos y ausen- diator Dei 162).
tes. Por otra parte, la elevación de la hos-
Esta reserva de la Eucaristía, al cesar tia, y más tarde del cáliz, después de la
las persecuciones, va tomando formas consagración, suscita también la ado-
externas cada vez más solemnes. ración interior y exterior de los fieles.
Las Constituciones apostólicas –hacia Hacia el 1210 la prescribe el obispo de
el 400– disponen ya que, después de dis- París, antes de esa fecha es practicada
tribuir la comunión, las especies sean lle- entre los cistercienses, y a fines del si-
vadas a un sacrarium. El sínodo de Verdun, glo XIII es común en todo el Occiden-
del siglo VI, manda guardar la Eucaristía «en te. En nuestro siglo, en 1906, San Pío
un lugar eminente y honesto, y si los re- X, «el papa de la Eucaristía», concede
cursos lo permiten, debe tener una lámpara indulgencias a quien mire piadosamen-
permanentemente encendida». Las píxides
de la antigüedad eran cajitas preciosas para te la hostia elevada, diciendo «Señor
guardar el pan eucarístico. León IV (+855) mío y Dios mío» (Jungmann II,277-
dispone que «sólamente se pongan en el 291).
altar las reliquias, los cuatro evangelios y
la píxide con el Cuerpo del Señor para el Primeras manifestaciones del culto
viático de los enfermos». a la Eucaristía fuera de la Misa
Estos signos expresan la veneración La adoración de Cristo en la misma
cristiana antigua al cuerpo eucarístico celebración del Sacrificio eucarístico es
del Salvador y su fe en la presencia real vivida, como hemos dicho, desde el
del Señor en la Eucaristía. Todavía, sin
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principio. Y la adoración de la Presen- nasterios benedictinos de Bec y de Cluny


cia real fuera de la Misa irá configurán- existe la costumbre de hacer genuflexión
dose como devoción propia a partir del ante el Santísimo Sacramento y de incen-
sarlo. En el siglo XII, la Regla de los re-
siglo IX, con ocasión de las controver- clusos prescribe: «orientando vuestro pen-
sias eucarísticas. Por esos años, al samiento hacia la sagrada Eucaristía, que se
simbolismo de un Ratramno, se opone conserva en el altar mayor, y vueltos hacia
con fuerza el realismo de un Pascasio ella, adoradla diciendo de rodillas: “¡salve,
Radberto, que acentúa la presencia real origen de nuestra creación!, ¡salve, precio
de Cristo en la Eucaristía, no siempre de nuestra redención!, ¡salve, viático de
en términos exactos. nuestra peregrinación!, ¡salve, premio es-
perado y deseado!”».
Conflictos teológicos análogos se
En todo caso, conviene recordar que
producen en el siglo XI. La Iglesia re-
«la devoción individual de ir a orar ante
acciona con prontitud y fuerza unáni-
el sagrario tiene un precedente históri-
me contra el simbolismo eucarístico de
co en el monumento del Jueves Santo
Berengario de Tours (+1088). Su doc-
a partir del siglo XI, aunque ya el Sa-
trina es impugnada por teólogos como
cramentario Gelasiano habla de la re-
Anselmo de Laón (+1117) o Guillermo
serva eucarística en este día... El mo-
de Champeaux (+1121), y es inmedia-
numento del Jueves Santo está en la
tamente condenada por un buen núme-
prehistoria de la práctica de ir a orar
ro de Sínodos (Roma, Vercelli, París,
individualmente ante el sagrario, devo-
Tours), y sobre todo por los Concilios
ción que empieza a generalizarse a
Romanos de 1059 y de 1079 (Dz 690 y
principos del siglo XIII» (Olivar 192).
700).
En efecto, el pan y el vino, una vez con- Aversión y devoción en el siglo XIII
sagrados, se convierten «substancialmente
en la verdadera, propia y vivificante carne y Por esos tiempos, sin embargo, no
sangre de Jesucristo, nuestro Señor». Por todos participan de la devoción euca-
eso en el Sacramento está presente totus rística, y también se dan casos horri-
Christus, en alma y cuerpo, como hombre bles de desafección a la Presencia real.
y como Dios. Veamos, a modo de ejemplo, la infinita
Estas enérgicas afirmaciones de la fe distancia que en esto se produce entre
van acrecentando más y más en el pue- cátaros y franciscanos. Cayetano Esser,
blo la devoción a la Presencia real. franciscano, describe así el mundo de
Veamos algunos ejemplos. A fines del los primeros:
siglo IX, la Regula solitarium establece «En aquellos tiempos, el ataque más fuer-
que los ascetas reclusos, que viven en lu- te contra el Sacramento del Altar venía de
gar anexo a un templo, estén siempre por parte de los cátaros [muy numerosos en la
su devoción a la Eucaristía en la presencia zona de Asís]. Empecinados en su dualis-
de Cristo. En el siglo XI, Lanfranco, arzo- mo doctrinal, rechazaban precisamente la
bispo de Canterbury, establece una proce- Eucaristía porque en ella está siempre en
sión con el Santísimo en el domingo de íntimo contacto el mundo de lo divino, de
Ramos. En ese mismo siglo, durante las lo espiritual, con el mundo de lo material,
controversias con Berengario, en los mo- que, al ser tenido por ellos como materia
4 La adoración eucarística nocturna

nefanda, debía ser despreciado. Por opor- Frente a tales degradaciones, se pro-
tunismo, conservaban un cierto rito de la ducen en esta época grandes avances
fracción del pan, meramente conmemora- de la devoción eucarística. Entre otros
tivo. Para ellos, el sacrificio mismo de
Cristo no tenía ningún sentido. muchos, podemos considerar el testi-
monio impresionante de san Francisco
«Otros herejes declaraban hasta malvado de Asís (1182-1226). Poco antes de mo-
este sacramento católico. Y se había exten-
dido un movimiento de opinión que rehu- rir, en su Testamento, pide a todos sus
saba la Eucaristía, juzgando impuro todo lo hermanos que participen siempre de la
que es material y proclamando que los “ver- inmensa veneración que él profesa ha-
daderos cristianos” deben vivir del “alimen- cia la Eucaristía y los sacerdotes:
to celestial”. «Y lo hago por este motivo: porque en
«Teniendo en cuenta este ambiente, se este siglo nada veo corporalmente del mis-
comprenderá por qué, precisamente en este mo altísimo Hijo de Dios, sino su santísi-
tiempo, la adoración de la sagrada hostia, mo cuerpo y su santísima sangre, que ellos
como reconocimiento de la presencia real, reciben y sólo ellos administran a los de-
venía a ser la señal distintiva más destacada más. Y quiero que estos santísimos miste-
de los auténticos verdaderos cristianos. El rios sean honrados y venerados por encima
culto de adoración de la Eucaristía, que en de todo y colocados en lugares preciosos»
adelante irá tomando formas múltiples, tie- (10-11; +Admoniciones 1: El Cuerpo del
ne aquí una de sus raíces más profundas. Señor).
Por el mismo motivo, el problema de la
presencia real vino a colocarse en el pri-
Esta devoción eucarística, tan fuerte
mer plano de las discusiones teológicas, y en el mundo franciscano, también mar-
ejerció también una gran influencia en la ca una huella muy profunda, que dura
elaboración del rito de la Misa. hasta nuestros días, en la espiritualidad
«Por otra parte, las decisiones del Con- de las clarisas. En la Vida de santa Cla-
cilio de Letrán [IV: 1215] nos descubren ra (+1253), escrita muy pronto por el
los abusos de que tuvo que ocuparse enton- franciscano Tomás de Celano (hacia
ces la Iglesia. El llamado Anónimo de Peru- 1255), se refiere un precioso milagro
sa es a este respecto de una claridad espan- eucarístico. Asediada la ciudad de Asís
tosa: sacerdotes que no renovaban al tiem- por un ejército invasor de sarracenos,
po debido las hostias consagradas, de for-
ma que se las comían los gusanos; o que son éstos puestos en fuga en el con-
dejaban a propósito caer a tierra el cuerpo vento de San Damián por la virgen Cla-
y la sangre del Señor, o metían el Sacra- ra:
mento en cualquier cuarto, y hasta lo deja- «Ésta, impávido el corazón, manda, pese
ban colgado en un árbol del jardin; al visi- a estar enferma, que la conduzcan a la puerta
tar a los enfermos, se dejaban allí la píxide y la coloquen frente a los enemigos, lle-
y se iban a la taberna; daban la comunión a vando ante sí la cápsula de plata, encerrada
los pecadores públicos y se la negaban a en una caja de marfil, donde se guarda con
gentes de buena fama; celebraban la santa suma devoción el Cuerpo del Santo de los
Misa llevando una vida de escándalo públi- Santos». De la misma cajita le asegura la
co», etc. (Temi spirituali, Biblioteca Fran- voz del Señor: “yo siempre os defenderé”,
cescana, Milán 1967, 281-282; +D. Elcid, y los enemigos, llenos de pánico, se dis-
Clara de Asís, BAC pop. 31, Madrid 1986, persan» (Legenda santæ Claræ 21).
193-195).
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La iconografía tradicional representa Hugo de Saint-Cher, dominico, carde-


a Santa Clara de Asís con una custodia nal legado para Alemania, extiende la
en la mano. fiesta a todo el territorio de su legación.
Y poco después, en 1264, el papa Ur-
Santa Juliana de Mont-Cornillon bano IV, antiguo arcediano de Lieja, que
y la fiesta del Corpus Christi tiene en gran estima a la santa abadesa
El profundo sentimiento cristocén- Juliana, extiende esta solemnidad
trico, tan característico de esta fase de litúrgica a toda la Iglesia latina median-
la Edad Media, no puede menos de te la bula Transiturus. Esta carta mag-
orientar el corazón de los fieles hacia el na del culto eucarístico es un himno a
Cristo glorioso, oculto y manifiesto en la presencia de Cristo en el Sacramen-
la Eucaristía, donde está realmente pre- to y al amor inmenso del Redentor, que
sente. Así lo hemos comprobado en el se hace nuestro pan espiritual.
ejemplo de franciscanos y clarisas. Es Es de notar que en esta Bula romana se
ahora, efectivamente, hacia el 1200, indican ya los fines del culto eucarístico
cuando, por obra del Espíritu Santo, la que más adelante serán señalados por
devoción al Cristo de la Eucaristía va a Trento, por la Mediator Dei de Pío XII o
por los documentos pontificios más recien-
desarrollarse en el pueblo cristiano con tes: 1) reparación, «para confundir la mal-
nuevos impulsos decisivos. dad e insensatez de los herejes»; 2) ala-
A partir del año 1208, el Señor se apa- banza, «para que clero y pueblo, alegrán-
rece a santa Juliana (1193-1258), primera dose juntos, alcen cantos de alabanza»; 3)
servicio, «al servicio de Cristo»; 4) ado-
abadesa agustina de Mont-Corni-llon, ración y contemplación, «adorar, venerar,
junto a Lieja. Esta religiosa es una ena- dar culto, glorificar, amar y abrazar el Sa-
morada de la Eucaristía, que, incluso cramento excelentísimo»; 5) anticipación
físicamente, encuentra en el pan del cie- del cielo, «para que, pasado el curso de esta
lo su único alimento. El Señor inspira a vida, se les conceda como premio» (DSp
santa Juliana la institución de una fiesta IV, 1961, 1644).
litúrgica en honor del Santísimo Sacra- La nueva devoción, sin embargo, ya
mento. Por ella los fieles se fortalecen en la misma Lieja, halla al principio no
en el amor a Jesucristo, expían los pe- pocas oposiciones. El cabildo catedra-
cados y desprecios que se cometen con licio, por ejemplo, estima que ya basta
frecuencia contra la Eucaristía, y al mis- la Misa diaria para honrar el cuerpo
mo tiempo contrarrestan con esa fiesta eucarístico de Cristo. De hecho, por
litúrgica las agresiones sacrílegas co- un serie de factores adversos, la bula
metidas contra el Sacramento por de 1264 permanece durante cincuenta
cátaros, valdenses, petro-brusianos, se- años como letra muerta.
guidores de Amaury de Bène, y tantos Prevalece, sin embargo, la voluntad
otros. del Señor, y la fiesta del Corpus va sien-
Bajo el influjo de estas visiones, el do aceptada en muchos lugares:
obispo de Lieja, Roberto de Thourotte, Venecia, 1295; Wurtzburgo, 1298;
instituye en 1246 la fiesta del Corpus. Amiens, 1306; la orden del Carmen,
6 La adoración eucarística nocturna

1306; etc. Los títulos que recibe en los colocado sobre el altar el Sacramento, es
libros litúrgicos son significativos: dies adorado en silencio. Poco a poco va desa-
o festivitas eucharistiæ, festivitas rrollándose un ritual de estas adoraciones,
con cantos propios, como el Ave verum
Sacramenti, festum, dies, sollemnitas Corpus natum ex Maria Virgine, muy po-
corporis o de corpore domini nostri pular, en el que tan bellamente se une la de-
Iesu Christi, festum Corporis Christi, voción eucarística con la mariana.
Corpus Christi, Corpus... La exposición del Santísimo recibe
El concilio de Vienne, finalmente, en una acogida popular tan entusiasta que
1314, renueva la bula de Urbano IV. ya hacia 1500 muchas iglesias la practi-
Diócesis y órdenes religiosas aceptan can todos los domingos, normalmente
la fiesta del Corpus, y ya para 1324 es después del rezo de las vísperas –tra-
celebrada en todo el mundo cristiano. dición que hoy perdura, por ejemplo,
en los monasterios benedictinos de la
Celebración del Corpus congregación de Solesmes–. La cos-
y exposiciones del Santísimo tumbre, y también la mayoría de los ri-
La celebración del Corpus implica ya tuales, prescribe arrodillarse en la pre-
en el siglo XIII una procesión solemne, sencia del Santísimo.
en la que se realiza una «exposición am- En los comienzos, el Santísimo se
bulante del Sacramento» (Olivar 195). mantenía velado tanto en las procesio-
Y de ella van derivando otras proce- nes como en las exposiciones eucarís-
siones con el Santísimo, por ejemplo, ticas. Pero la costumbre y la disciplina
para bendecir los campos, para reali- de la Iglesia van disponiendo ya en el
zar determinadas rogativas, etc. siglo XIV la exposición del cuerpo de
Por otra parte, «esta presencia pal- Cristo «in cristallo» o «in pixide crista-
pable, visible, de Dios, esta inmediatez lina».
de su presencia, objeto singular de ado-
ración, produjo un impacto muy nota- Las Cofradías eucarísticas
ble en la mentalidad cristiana occiden- Con el fin de que nunca cese el culto
tal e introdujo nuevas formas de pie- de fe, amor y agradecimiento a Cristo,
dad, exigiendo rituales nuevos y crean- presente en la Eucaristía, nacen las Co-
do la literatura piadosa correspondien- fradías del Santísimo Sacramento, que
te. En el siglo XIV se practicaba ya la «se desarrollan antes, incluso, que la
exposición solemne y se bendecía con festividad del Corpus Christi. La de los
el Santísimo. Es el tiempo en que se Penitentes grises, en Avignon se inicia
crearon los altares y las capillas del en 1226, con el fin de reparar los sacri-
santísimo Sacramento» (Id. 196). legios de los albigenses; y sin duda no
Las exposiciones mayores se van implan- es la primera» (Bertaud 1632). Con unos
tando en el siglo XV, y siempre la patria de u otros nombres y modalidades, las Co-
ellas «es la Europa central. Alemania, Es- fradías Eucarísticas se extienden ya a
candinavia y los Países Bajos fueron los
centros de difusión de las prácticas euca- fin del siglo XIII por la mayor parte de
rísticas, en general» (Id. 197). Al principio, Europa.
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Estas Cofradías aseguran la adoración ción a Cristo, presente en la Eucaristía.


eucarística, la reparación por las ofensas y
desprecios contra el Sacramento, el acom- En efecto, a partir del siglo XIII, como
pañamiento del Santísimo cuando es lleva- hemos visto, la devoción al Sacramen-
do a los enfermos o en procesión, el cuida- to se va difundiendo más y más en el
do de los altares y capillas del Santísimo, pueblo cristiano, haciéndose una parte
etc. integrante de la piedad católica común.
Todas estas hermandades, centradas Los predicadores, los párrocos en sus
en la Eucaristía, son agregadas en una comunidades, las Cofradías del Santí-
archicofradía del Santísimo Sacramen- simo Sacramento, impulsan con fuerza
to por Paulo III en la Bula Dominus ese desarrollo devocional.
noster Jesus Cristus, en 1539, y tienen En el crecimiento de la piedad euca-
un influjo muy grande y benéfico en la rística tiene también una gran impor-
vida espiritual del pueblo cristiano. Al- tancia la doctrina del concilio de Trento
gunas, como la Compañía del Santísi- sobre la veneración debida al Sacra-
mo Sacramento, fundada en París en mento (Dz 882. 878. 888/1649. 1643-
1630, llegaron a formar escuelas com- 1644. 1656). Por ella se renuevan de-
pletas de vida espiritual para los laicos. vociones antiguas y se impulsan otras
Su fundador fue el Duque de Ventadour, nuevas.
casado con María Luisa de Luxemburgo. En La adoración eucarística de las Cuaren-
1629, ella ingresa en el Carmelo y él toma ta horas, por ejemplo, tiene su origen en
el camino del sacerdocio (E. Levesque, DSp Roma, en el siglo XIII. Esta costumbre, mar-
II, 1301-1305). cada desde su inicio por un sentido de expia-
Las Asociaciones y Obras eucarísti- ción por el pecado –cuarenta horas perma-
cas se multiplican en los últimos siglos: nece Cristo en el sepulcro–, recibe en
la Guardia de Honor, la Hora Santa, Milán durante el siglo XVI un gran impul-
so a través de San Antonio María Zaccaria
los Jueves sacerdotales, la Cruzada eu- (+1539) y de San Carlos Borromeo des-
carística, etc. pués (+1584). Clemente VIII, en 1592, fija
Atención especial merece hoy, por su las normas para su realización. Y Urbano
difusión casi universal en la Iglesia Ca- VIII (+1644) extiende esta práctica a toda
tólica, la Adoración Nocturna. Aunque la Iglesia.
tiene varios precedentes, como más tar- La procesión eucarística de «la Miner-
de veremos, en su forma actual proce- va», que solía realizarse en las parroquias
los terceros domingos de cada mes, pro-
de de la asociación iniciada en París cede de la iglesia romana de Santa Maria
por Hermann Cohen el 6 de diciembre sopra Minerva.
de 1848, hace, pues, ciento cincuenta
años. Las devociones eucarísticas, que he-
mos visto nacer en centro Europa, arrai-
La piedad eucarística gan de modo muy especial en España,
en el pueblo católico donde adquieren expresiones de gran
riqueza estética y popular, como los sei-
Los últimos ocho siglos de la historia ses de Sevilla o el Corpus famoso de
de la Iglesia suponen en los fieles cató- Toledo. Y de España pasan a Hispano-
licos un crescendo notable en la devo- américa, donde reciben formas extre-
8 La adoración eucarística nocturna

madamente variadas y originales, tanto hermanos del Santo Sacramento, fun-


en el arte como en el folclore religioso: dados en 1328 por el cisterciense An-
capillas barrocas del Santísimo, pro- drés de Paolo. Pero estas fundaciones
cesiones festivas, exposiciones monu- se producen sobre todo a partir del si-
mentales, bailes y cantos, poesías y glo XVII, y llegan a su mayor número
obras de teatro en honor de la Eucaris- en el siglo XIX.
tía. «No es exagerado decir que el con-
El culto a la Eucaristía fuera de la Misa junto de las congregaciones fundadas
llega, en fin, a integrar la piedad común en el siglo XIX –adoratrices, educado-
del pueblo cristiano. Muchos fieles ras o misioneras– profesa un culto es-
practican diariamente la visita al San- pecial a la Eucaristía: adoración perpe-
tísimo. En las parroquias, con el rosa- tua, largas horas de adoración común
rio, viene a ser común la Hora santa, o individual, ejercicios de devoción ante
la exposición del Santísimo diaria o el Santísimo Sacramento expuesto,
semanal, por ejemplo, en los Jueves etc.» (Bertaud 1633).
eucarísticos. Recordaremos aquí únicamente, a
El arraigo devocional de las visitas al San- modo de ejemplo, a los Sacerdotes y a
tísimo puede comprobarse por la abundan- las Siervas del Santísimo Sacramento,
tísima literatura piadosa que ocasiona. Por fundados por san Pedro-Julián Eymard
ejemplo, entre los primeros escritos de san
Alfonso María de Ligorio (+1787) está Vi-
(+1868) en 1856 y 1858, dedicados al
site al SS. Sacramento e a Maria SS.ma, apostolado eucarístico y a la adoración
de 1745. En vida del santo este librito al- perpetua. Y a las Adoratrices, siervas
canza 80 ediciones y es traducido a casi to- del Santísimo Sacramento y de la ca-
das las lenguas europeas. Posteriormente ridad, fundadas en 1859 por santa
ha tenido más de 2.000 ediciones y reim- Micaela María del Santísimo Sacra-
presiones. mento (+1865), que escribe en una oca-
En los siglos modernos, hasta hoy, la sión:
piedad eucarística cumple una función «Estando en la guardia del Santísimo... me
providencial de la máxima importancia: hizo ver el Señor las grandes y especiales
confirmando diariamente la fe de los ca- gracias que desde los Sagrarios derrama
tólicos en la amorosa presencia real de sobre la tierra, y además sobre cada indivi-
Jesús resucitado, les sirve de ayuda de- duo, según la disposición de cada uno... y
cisiva para vencer la frialdad del janse- como que las despide de Sí en favor de los
que las buscan» (Autobiografía 36,9).
nismo, las tentaciones deistas de un ilu-
minismo desencarnado o la actual hori- Es en estos años, en 1848, como ya vi-
zontalidad inmanentista de un secula- mos, cuando Hermann Cohen inicia en Pa-
rís la Adoración Nocturna.
rismo generalizado.
En el siglo XX son también muchos
Congregaciones religiosas los institutos que nacen con una acen-
Institutos especialmente centrados en tuada devoción eucarística. En Espa-
la veneración de la Eucaristía hay muy ña, por ejemplo, podemos recordar los
antiguos, como los monjes blancos o fundados por el venerable Manuel
José María Iraburu 9

González, obispo (1887-1940): las se le debe venerar con peculiar celebración


Marías de los Sagrarios, las Misione- de fiesta, ni llevándosele solemnemente en
ras eucarísticas de Nazaret, etc. En procesión, según laudable y universal rito
y costumbre de la santa Iglesia, o que no
Francia, los Hermanitos y Hermanitas debe ser públicamente expuesto para ser
de Jesús, derivados de Charles de Fou- adorado, y que sus adoradores son idóla-
cauld (1858-1916) y de René Voillaume. tras, sea anatema» (Dz 888/1656).
También las Misioneras de la Caridad, El anglicanismo, sin embargo, reco-
fundadas por la madre Teresa de Calcu- noce en sus comienzos la presencia real
ta, se caracterizan por la profundidad de Cristo en la Eucaristía. Y aunque
de su piedad eucarística. En éstos y en pronto sufre en este tema influjos lute-
otros muchos institutos, la Misa y la ranos y calvinistas, conserva siempre
adoración del Santísimo forman el cen- más o menos, especialmente en su ten-
tro vivificante de cada día. dencia tradicional, un cierto culto de
adoración (Bertaud 1635). El acuerdo
Congresos eucarísticos anglicano-católico sobre la teología
Émile Tamisier (1843-1910), siendo eucarística, de septiembre de 1971, es
novicia, deja las Siervas del Santísimo un testimonio de esta proximidad doc-
Sacramento para promover en el siglo trinal («Phase» 12, 1972, 310-315). En
la devoción eucarística. Lo intenta pri- todo caso, el mundo protestante actual,
mero en forma de peregrinaciones, y en su conjunto, sigue rechazando el cul-
más tarde en la de congresos. Éstos to eucarístico.
serán diocesanos, regionales o interna- En nuestro tiempo, estas posiciones
cionales. El primer congreso eucarísti- protestantes han afectado a una buena
co internacional se celebra en Lille en parte de los llamados católicos progre-
1881, y desde entonces se han seguido sistas, haciendo necesaria la encíclica
celebrando ininterrumpidamente hasta Mysterium fidei (1965) de Pablo VI:
nuestros días.
En referencia a la Eucaristía, no se pue-
La piedad eucarística de «insistir tanto en la naturaleza del signo
en otras confesiones cristianas sacramental como si el simbolismo, que
ciertamente todos admiten en la sagrada
Ya hemos aludido a algunas posicio- Eucaristía, expresase exhaustivamente el
nes antieucarísticas producidas entre modo de la presencia de Cristo en este sa-
los siglos IX y XIII. Pues bien, en la cramento. Ni se puede tampoco discutir
primera mitad del siglo XVI resurge la sobre el misterio de la transustanciación sin
cuestión con los protestantes y por eso referirse a la admirable conversión de toda
la sustancia del pan en el cuerpo de Cristo
el concilio de Trento, en 1551, se ve y de toda la sustancia del vino en su sangre,
obligado a reafirmar la fe católica fren- conversión de la que habla el concilio de
te a ellos, que la niegan: Trento, de modo que se limitan ellos tan
«Si alguno dijere que, acabada la consa- sólo a lo que llaman transignificación y
gración de la Eucaristía, no se debe adorar transfinalización. Como tampoco se pue-
con culto de latría, aun externo, a Cristo, de proponer y aceptar la opinión de que en
unigénito Hijo de Dios, y que por tanto no las hostias consagradas, que quedan después
10 La adoración eucarística nocturna

de celebrado el santo sacrificio, ya no se nes, antes de que formasen fila los reli-
halla presente nuestro Señor Jesucristo» giosos para ir a coro, se volvía sigilo-
(4). samente a su celda para que nadie lo
Las Iglesias de Oriente, en fin, to- notase. El Santísimo Sacramento era
das ellas, promueven en sus liturgias un su devoción predilecta. Celebraba to-
sentido muy profundo de adoración de dos los días, a primera hora de la ma-
Cristo en la misma celebración del Mis- ñana, y luego oía otra misa o dos, a las
terio sagrado. Pero fuera de la Misa, el que servía con frecuencia» (S. Ramírez,
culto eucarístico no ha sido asumido Suma Teológica, BAC 29, 1957,57*).
por las Iglesias orientales separadas de Él compuso, por encargo del Papa, el ma-
Roma, que permanecen fijas en lo que ravilloso texto litúrgico del Oficio del Cor-
fueron usos universales durante el pri- pus: Pange lingua, Sacris solemniis, Lau-
mer milenio cristiano. Sí en cambio por da Sion, etc (+Sisto Terán, Santo Tomás,
las Iglesias orientales que viven la co- poeta del Santísimo Sacramento, Univ.
munión católica (+Mysterium fidei 41). Católica, Tucumán 1979). La tradición
iconográfica suele representarle con el sol
En ellas, incluso, hay también institu- de la Eucaristía en el pecho. Un cuadro de
tos religiosos especialmente destinados Rubens, en el Prado, «la procesión del San-
a esta devoción, como las Hermanas tísimo Sacramento», presenta, entre varios
eucarísticas de Salónica (Bertaud 1634- santos, a santa Clara con la custodia, y jun-
1635). to a ella a santo Tomás, explicándole el
Misterio. Sobre la tumba de éste, en Tou-
louse, en la iglesia de san Fermín, una esta-
tua le representa teniendo en la mano dere-
cha el Santísimo Sacramento.
Desde el siglo XIII, los grandes maes-
2 tros espirituales han enseñado siempre
la relación profunda que existe entre la
Eucaristía –celebrada y adorada– y la
configuración progresiva a Jesucristo.
Doctrina espiritual Recordaremos sólo a algunos.
Guiard de Laon, el doctor eucarístico, re-
lacionado con Juliana de Mont-Cornillon
Maestros espirituales de y el movimiento eucarístico de Lieja, pu-
la devoción a la Eucaristía blica hacia 1222 De XII fructibus vene-
rabilis sacramenti. San Buenaventura
El más grande teólogo de la devo- (+1274) expresa su franciscana devoción
ción a la Eucaristía es santo Tomás de eucarística en De sanctissimo corpore
Aquino (1224-1274). Según datos his- Christi, partiendo de los seis grandes sím-
tóricos exactos, sabemos que santo To- bolos eucarísticos anticipados en el Anti-
guo Testamento. El franciscano Roger Ba-
más era en su comunidad dominica «el con (+1294), la terciaria franciscana santa
primero en levantarse por la noche, e Ángela de Foligno (+1309), los dominicos
iba a postrarse ante el Santísimo Sa- Jean Taulero (+1361) y Enrique Suso
cramento. Y cuando tocaban a maiti- (+1365), el canciller de la universidad de
José María Iraburu 11

París, Jean Gerson (+1429), Dionisio el S. ha hecho por un fraile dominico, nues-
cartujano, el doctor extático (+1471), se tro muy grande amigo y conocido de mu-
distinguen también por la centralidad de la chos años, es a saber, en honor y favor del
devoción eucarística en su espiritualidad. santísimo Sacramento, determiné de con-
La Devotio moderna, tan importante en la solar y visitar vuestras ánimas in Spiritu
espiritualidad de los siglos XIV y XV, es Sancto con esa Bula que el señor bachiller
también netamente eucarística. Podemos [Antonio Araoz] lleva» (VIII/IX-1540). Los
comprobarlo, por ejemplo, en el libro IV jesuitas, fieles a este carisma original, se-
de la Imitación de Cristo, De Sacramento rán después unos de los mayores difusores
Corporis Christi. de la piedad eucarística, por las Congre-
Esta relación de maestros espiritua- gaciones Marianas y por muchos otros
medios, como el Apostolado de la Ora-
les acentuadamente eucarísticos podría ción.
alargarse hasta nuestro tiempo. Pero
aquí sólamente haremos mención es- Santa Teresa de Jesús (1515-1582),
pecial de algunos santos de los últimos en el mismo siglo, tiene también una vida
siglos. espiritual muy centrada en el Santísimo
En el XVI, pocos hacen tanto por di- Sacramento. Ella, que tenía especial de-
fundir entre el pueblo cristiano el amor voción a la fiesta del Corpus (Vida
al Sacramento como san Ignacio de 30,11), refiere que en medio de sus ten-
Loyola (1491-1556). En seguida de su taciones, cansancios y angustias, «al-
conversión, estando en Manresa (1522- gunas veces, y casi de ordinario, al
1523), en la Misa, «alzándose el Cor- menos lo más continuo, en acabando
pus Domini, vio con los ojos interio- de comulgar descansaba; y aun algu-
res... vio con el entendimiento claramen- nas, en llegando a el Sacramento, lue-
te cómo estaba en aquel Santísimo Sa- go a la hora quedaba tan buena, alma y
cramento Jesucristo nuestro Señor» cuerpo, que yo me espanto» (30,14).
(Autobiografía, 29). Confiesa con frecuencia su asombro
Recordemos también las visiones que tie- enamorado ante la Majestad infinita de
ne de la divina Trinidad, con tantas lágrimas, Dios, hecha presente en la humildad in-
en la celebración de la Misa, y «acabando decible de una hostia pequeña: «y mu-
la Misa», al «hacer oración al Corpus chas veces quiere el Señor que le vea
Domini», estando en el «lugar del Santísi- en la Hostia» (38,19). «Harta misericor-
mo Sacramento» (Diario espiritual 34: 6- dia nos hace a todos, que quiere en-
III-1544).
tienda [el alma] que es Él el que está en
No es extraño, pues, que san Ignacio fo- el Santísimo Sacramento» (Camino
mentara tanto en el pueblo la devoción a la Esc. 61,10).
Eucaristía. Así lo hizo, concretamente, con
sus paisanos de Azpeitia. En efecto, cuan- La Eucaristía, para el alma y para el
do Paulo III, en 1539, aprueba con Bula la cuerpo, es el pan y la medicina de Te-
Cofradía del Santísimo Sacramento funda- resa: «¿pensáis que no es mantenimien-
da por el dominico Tomás de Stella en la to aun para estos cuerpos este santísi-
iglesia dominicana de la Minerva, San Ig-
nacio se apresura a comunicar esta gracia a mo Manjar, y gran medicina aun para
los de Azpeitia, y en 1540 les escribe: los males corporales? Yo sé que lo es»
«ofreciéndose una gran obra, que Dios N. (Camino Vall. 34,7; +el pan nuestro de
12 La adoración eucarística nocturna

cada día: 33-34). Pero aún le horrorizan más a Teresa las


ofensas a la Eucaristía que proceden de los
Ella se conmueve ante la palabra in- malos cristianos: «Tengo por cierto habrá
efable del Cantar de los Cantares, «bé- muchas personas que se llegan al Santísi-
same con beso de tu boca» (1,1): «¡Oh mo Sacramento –y plega al Señor yo mien-
Señor mío y Dios mío, y qué palabra ta– con pecados mortales graves» (Concep-
ésta, para que la diga un gusano de su tos Amor de Dios 1,11).
Criador!». Pero la ve cumplida asom- En la España de ese tiempo, la devo-
brosamente en la Eucaristía: «¿Qué nos ción eucarística está ya plenamente
espanta? ¿No es de admirar más la obra? arraigada en el pueblo cristiano. San
¿No nos llegamos al Santísimo Sacra- Juan de Ribera (1532-1611), obispo
mento?» (Conceptos del Amor de Dios de Valencia, en una carta a los sacer-
1,10). La comunión eucarística es un dotes les escribe:
abrazo inmenso que nos da el Señor. «Oímos con mucho consuelo lo que mu-
Para santa Teresa, fundar un Carmelo chos de vosotros me han escrito, afirmán-
es ante todo encender la llama de un dome que está muy introducida la costum-
nuevo Sagrario. Y esto es lo que más le bre de saludarse unas personas a otras di-
conforta en sus abrumadores trabajos ciendo: Alabado sea el Santísimo Sacra-
de fundadora: mento. Esto mismo deseo que se observe
en todo nuestro arzobispado» (28-II-1609).
«para mí es grandísimo consuelo ver una
iglesia más adonde haya Santísimo Sacra- En Francia, en el siglo XVII, las más
mento» (Fundaciones 3,10). «Nunca dejé altas revelaciones privadas que recibió
fundación por miedo de trabajo, conside- santa Margarita María de Alacoque
rando que en aquella casa se había de alabar (1647-1690), religiosa de la Visitación,
al Señor y haber Santísimo Sacramento... acerca del Sagrado Corazón se produ-
No lo advertimos estar Jesucristo, verda-
dero Dios y verdadero hombre, como está, jeron estando ella en adoración del San-
en el Santísimo Sacramento en muchas par- tísimo expuesto.
tes, grande consuelo nos había de ser» Y como ella misma refiere, esa devoción
(18,5). Hecha la fundación, la inauguración inmensa a la Eucaristía la tenía ya de joven,
del Sagrario es su máximo premio y gozo: antes de entrar religiosa, cuando todavía
«fue para mí como estar en una gloria ver vivía al servicio de personas que le eran
poner el Santísimo Sacramento» (36,6). hostiles: «ante el Santísimo Sacramento me
Por otra parte, Teresa sufre y se an- encontraba tan absorta que jamás sentía can-
sancio. Hubiera pasado allí los días ente-
gustia a causa de las ofensas inferidas ros con sus noches sin beber, ni comer y
al Sacramento. Nada le duele tanto. sin saber lo que hacía, si no era consumir-
Mucho hemos de rezar y ofrecer para que me en su presencia, como un cirio ardien-
«no vaya adelante tan grandísimo mal y des- te, para devolverle amor por amor. No me
acatos como se hacen en los lugares adon- podía quedar en el fondo de la iglesia, y por
de estaba este Santísimo Sacramento entre confusión que sintiese de mí misma, no de-
estos luteranos, deshechas las iglesias, per- jaba de acercarme cuanto pudiera al Santí-
didos tantos sacerdotes, quitados los sacra- simo Sacramento» (Autobiografía 13).
mentos» (Camino Perf. Vall. 35,3)... «pa- De hecho, la devoción al Corazón
rece que le quieren ya tornar a echar del
mundo» (ib. Esc. 62,63; +58,2). de Jesús, desde sus mismos inicios, ha
José María Iraburu 13

sido siempre acentuadamente eucarís- María Claret (1807-1870), fundador de


tica, y por causas muy profundas, como los Misioneros del Inmaculado Cora-
subraya el Magisterio (+Pío XII, 1946, zón de María, los claretianos. En su
Haurietis aquas, 20, 35; Pablo VI, cta. Autobiografía refiere: cuando era niño,
apost. Investigabiles divitias 6-II-1965). «las funciones que más me gustaban
En el siglo siguiente, en el XVIII, pode- eran las del Santísimo Sacramento»
mos recordar la gran devoción eucarísti- (37). Su iconografía propia le representa
ca de san Pablo de la Cruz (+1775), el a veces con una Hostia en el pecho,
fundador de los Pasionistas. Él, como como si él fuera una custodia viviente.
declara en su Diario espiritual, «de- Esto es a causa de un prodigio que él mis-
seaba morir mártir, yendo allí donde se mo refiere en su Autobiografía: el 26 de
niega el adorabilísimo misterio del San- agosto de 1861, «a las 7 de la tarde, el Se-
tísimo Sacramento» (26-XII-1720). ñor me concedió la gracia grande de la con-
servación de las especies sacramentales, y
Captaba en la Eucaristía de tal modo la tener siempre, día y noche, el Santísimo Sa-
majestad y santidad de Cristo, que ape- cramento en el pecho» (694). Gracia
nas le era posible a veces mantenerse singularísima, de la que él mismo no esta-
en la iglesia: ba seguro, hasta que el mismo Cristo se la
«decía yo a los ángeles que asisten al confirma el 16 de mayo de 1862, de ma-
adorabilísimo Misterio que me arrojasen drugada: «en la Misa, me ha dicho Jesucris-
fuera de la iglesia, pues yo soy peor que un to que me había concedido esta gracia de
demonio. Sin embargo, la confianza en mi permanecer en mi interior sacramental-
Esposo sacramentado no se me quita: le mente» (700). El Señor, por otra parte, le
decía que se acuerde de lo que me ha deja- hace ver que una de las devociones funda-
do en el santo Evangelio, esto es, que no ha mentales para atajar los males que amena-
venido a llamar a los justos, sino a los pe- zan a España es la devoción al Santísimo
cadores» (Diario 5-XII-1720). Sacramento (695).
En cuanto al siglo XIX, recordemos Frutos de la piedad eucarística
al santo Cura de Ars (1786-1859). Juan
XXIII, en la encíclica Sacerdotii Nostri El desarrollo de la piedad eucarística
primordia, de 1959, en el centenario del ha producido en la Iglesia inmensos fru-
santo, hace un extenso elogio de esa tos espirituales. Los ha producido en
devoción: la vida interior y mística de todos los
santos; por citar algunos: Juan de Ávila,
«La oración del Cura de Ars que pasó, di- Teresa, Ignacio, Pascual Bailón, María
gámoslo así, los últimos treinta años de su
vida en su iglesia, donde le retenían sus in- de la Encarnación, Margarita María,
numerables penitentes, era sobre todo una Pablo de la Cruz, Eymard, Micaela,
oración eucarística. Su devoción a nuestro Antonio María Claret, Foucauld, Tere-
Señor, presente en el Santísimo Sacramen- sa de Calcuta, etc. Ellos, con todo el
to, era verdaderamente extraordinaria: Allí pueblo cristiano, contemplando a Je-
está, solía decir» (16). sús en la Eucaristía, han experimenta-
Otro gran modelo de piedad eucarís- do qué verdad es lo que dice la Escri-
tica en ese mismo siglo es san Antonio tura: «contemplad al Señor y quedaréis
radiantes» (Sal 33,6).
14 La adoración eucarística nocturna

Pero la devoción eucarística ha pro- ciones o visiones parciales, que no al-


ducido también otros maravillosos fru- canzan a abarcar armoniosamente toda
tos, que se dan en la suscitación de vo- la plenitud del misterio. No se trata en
caciones sacerdotales y religiosas, en esto de errores doctrinales, pero sí de
la educación cristiana de los niños, en costumbres piadosas que expresan y
la piedad de los laicos y de las familias, que inducen acentuaciones excesiva-
en la promoción de obras apostólicas mente parciales del misterio inmenso de
o asistenciales, y en todos los otros la Eucaristía. Escribe acerca de esto
campos de la vida cristiana. Es, pues, Pere Tena:
una espiritualidad de inmensa fecundi- «“El Espíritu de verdad os guiará hasta la
dad. «Por sus frutos los conoceréis» verdad completa” (Jn 16,13)... Desde la pri-
(Mt 7,20). mitiva comunidad de Jerusalén, que partía
el pan por las casas y tomaba alimento con
Hoy, por ejemplo, en Francia, los mo- alegría y simplicidad de corazón (Hch
vimientos laicales con más vitalidad, y 2,46), hasta la solemne misa conclusiva de
aquellos que más vocaciones sacerdo- un Congreso Eucarístico internacional, pa-
tales y religiosas suscitan, como Em- sando por las asambleas dominicales de las
manuel, se caracterizan por su profun- parroquias y por las prolongadas adoracio-
da piedad eucarística. nes eucarísticas de las comunidades reli-
giosas especialmente dedicadas a ello, la
En las Comunidades de las Bienaven- realidad de la Eucaristía se ha visto cons-
turanzas, concretamente, compuestas en tantemente profundizada, y continúa sien-
su mayor parte por laicos, se practica la ado- do fuente renovada de vigor cristiano.
ración continua todo el día. Iniciadas hacia
1975, reunen hoy unos 1.200 miembros en «Esto no significa que en todo momento
unas 70 comunidades, que están distribui- haya habido, o haya en la actualidad inclu-
das por todo el mundo. Y recordemos tam- so, una armonía perfecta de los diversos
bién la Orden de los laicos consagrados aspectos (...) Un aspecto legítimo de la
(Angot, Las casas de adoración). Eucaristía puede, en determinadas circuns-
tancias espirituales, adquirir tal intensidad
y tal valoración unilateral, que llegue casi a
¿Deficiencias relegar a un segundo plano los aspectos más
en la piedad eucarística? fundamentales y fontales del misterio. Pero
La sagrada Eucaristía es en la Iglesia estas desviaciones de atención no niegan
el misterio más grandioso, es el miste- el valor de acentuación que tal aspecto con-
rio por excelencia: mysterium fidei. Ex- creto representa para la comprensión de la
Eucaristía, ni pueden ser relegados al olvi-
cede absolutamente la capacidad inte- do tales aspectos en la práctica histórica
lectual de los teólogos, que balbucean de la comunidad eclesial, una vez han en-
cuando intentan explicaciones concep- trado a formar parte del patrimonio de las
tuales. Y también es inefable para los expresiones de la fe cristiana» (205-206).
más altos místicos, que se abisman en Es una trampa dialéctica, en la que
su luz transformante. ciertamente no pensamos caer, decir:
No es, pues, extraño que, al paso de «cuanto más se centren los fieles en el
los siglos, las devociones eucarísticas Sacramento, menos valorarán el Sacri-
hayan incurrido a veces en acentua- ficio»; «cuanto más capten la presen-
José María Iraburu 15

cia de Cristo en la Eucaristía, menos lo «Dios me encomendó la misión de reco-


verán en la Palabra divina o en los po- ger a los pobres por la noche». Hace un refu-
bres»; etc. Un san Luis María Grignion gio, y desde 1928 hasta su muerte acoge a
pobres y les atiende personalmente (G. Ca-
de Montfort, por ejemplo, ya conoció pellán, La lucha que hace grande al hom-
ampliamente este tipo de falsas contra- bre. El venerable Alberto Capellán Zuazo,
posiciones –«a mayor devoción a Ma- c/ Ob. Fidel 1, 26004 Logroño, 1998).
ría, menos devoción a Jesús»–, y las La madre Teresa de Calcuta refiere en una
refutó con gran fuerza. ocasión: «En el Capítulo General que tuvi-
No. En la teoría y también en la prác- mos en 1973, las hermanas [Misioneras de
tica, es decir, de suyo y en la inmensa la Caridad] pidieron que la Adoración al
Santísimo, que teníamos una vez por sema-
mayoría de los casos, «a más amor a na, pasáramos a tenerla cada día, a pesar
la Virgen, más amor a Cristo», «donde del enorme trabajo que pesaba sobre ellas.
hay mayor devoción al Sacramento, hay Esta intensidad de oración ante el Santísi-
más y mejor participación en el Sacrifi- mo ha aportado un gran cambio en nuestra
cio», «a más captación de la presencia Congregación. Hemos experimentado que
de Cristo en la Eucaristía, mayor facili- nuestro amor por Jesús es más grande,
dad para reconocerlo en la Palabra di- nuestro amor de unas por otras es más com-
prensivo, nuestro amor por los pobres es
vina o en los pobres». más compasivo y nosotras tenemos el do-
¿Cómo puede contraponerse en se- ble de vocaciones» («Reino de Cristo» I-
rio, concretamente, devoción a Cristo 1987).
en la Eucaristía y devoción servicial a Ahora bien, ¿significa todo eso que
los pobres? ¿Qué dirían de tal aberra- la devoción eucarística, al paso de los
ción Micaela del Santísimo Sacramen- siglos, de hecho, no ha sufrido defi-
to, Charles de Foucauld o Teresa de ciencias o desviaciones? Por supuesto
Calcuta?... Son trampas dialécticas sin que las ha sufrido, y muchas, como to-
fundamento alguno doctrinal o prácti- das las instituciones de la Iglesia. Pero
co. Pablo VI, por el contrario, afirma ¿el monacato, la educación católica, las
que «el culto de la divina Eucaristía misiones, la misma celebración de la
mueve muy fuertemente el ánimo a cul- Misa, el clero diocesano, la familia cris-
tivar el amor social», y explica cómo y tiana, no han sufrido deficiencias y des-
por qué (Mysterium fidei 38). viaciones muy graves en el curso de
Siempre se ha entendido así. El artículo 15 los siglos? «El que de vosotros esté
de los Estatutos de la Compañía del Santí- sin pecado, arroje la piedra el primero»
simo Sacramento, fundada en Francia el contra la piedad eucarística (Jn 8,7).
1630, dispone que «el objeto de la caridad
de los hermanos serán los hospitales, pri- El monacato, por ejemplo, ha conocido
siones, enfermos, pobres vergonzantes, to- en su historia desviaciones o deficiencias
dos aquellos que están necesitados de ayu- muy considerables. En la historia del mo-
da», etc. (DSp II/2, 1302). nacato ha habido ascetismos asilvestrados,
vagancias ignorantes, erudiciones sin vir-
El venerable Alberto Capellán (1888- tud, semipelagianismos furibundos, conde-
1965), labrador, padre de ocho hijos, miem- naciones maniqueas de la vida seglar, ro-
bro de la Adoración Nocturna, en la que pasa manticismos del claustro y del desierto,
660 noches ante el Santísimo, escribe: etc. Pero no por eso dejamos de conside-
16 La adoración eucarística nocturna

rar la vida monástica como una forma ma- surrección de Cristo, como actualiza-
ravillosa de realizar el Evangelio. Nada nos ción del sacrificio de la redención,
cuesta admitir que en esa forma de vida ad- como signo y causa de la unidad de la
mirable han florecido santos de entre los
más grandes de la Iglesia. Y no se nos ocu- Iglesia, etc.
rre decir de la vida monástica lo que algu- Los fieles, entonces, más o menos cons-
no ha dicho de la piedad eucarística: que cientemente, consideran que la Misa se ce-
«aunque legítima, está fundada en una vi- lebra ante todo y principalmente para con-
sión parcial del misterio» cristiano, por lo seguir esa presencia real de Jesucristo.
que «está expuesta a tambalearse por sí sola, Olvidando en buena medida que la Misa es
si se pone en contraste con formas de vida ante todo el memorial del Sacrificio de la
cristiana más plenas», sobre todo cuando redención, «la Eucaristía se ha transforma-
«se funda más en el sentimiento que en la do en una epifanía, la venida del Señor, que
razón». Por el contrario, nosotros decimos aparece entre los hombres y les distribuye
simplemente y con toda sinceridad que la sus gracias. Y los hombres se han reunido
vida monástica –aunque no ignoramos sus en torno al altar para participar de estas gra-
diversas deficiencias históricas– es una de cias» (Jungmann I,157).
las maneras más bellas y santificantes de En esta perspectiva, no se relaciona
vivir el Evangelio. adecuadamente la presencia real de
Cristo y la celebración del sacrificio
Hubo deficiencias eucarístico, de donde tal presencia se
Pues bien, es evidente que en la his- deriva.
toria de la devoción eucarística, según No siempre se ha entendido tampo-
tiempos y lugares, se han dado desvia- co, como se entendía en la antigüedad,
ciones, acentuaciones excesivamente que la reserva de la Eucaristía se reali-
unilaterales, incluso errores y abusos, za principalmente para hacer posible
unas veces en las exposiciones doctri- fuera de la Misa la comunión de enfer-
nales, otras en las costumbres prácti- mos y ausentes.
cas. Y por eso ahora, al tratar aquí de
Esto ha dado lugar, en ocasiones, a una
la espiritualidad eucarística, es necesa- multiplicación inconveniente de sagrarios
rio que señalemos esas deficiencias, al en una misma casa, orientando así la reser-
menos las que estimamos más impor- va casi exclusivamente a la devoción.
tantes. En algunos tiempos y lugares la ve-
En efecto, una acentuación parcial de neración a la Presencia real se ha esti-
la Presencia real eucarística ha llevado mado en forma tan prevalente que las
en ocasiones a devaluar otras modali- Misas más solemnes se celebran ante
dades de la presencia de Cristo en la el Santísimo expuesto (+Jungmann
Iglesia: en la Palabra, por ejemplo, o en I,164).
los pobres o en la misma inhabitación. Con relativa frecuencia, por otra par-
Otras veces la devoción centrada en te, la solemnización sensible de la pre-
la Presencia real ha dejado en segundo sencia real de Cristo en el Sacramento
plano aspectos fundamentales de la Eu- –cantos, órgano, número de cirios en-
caristía, entendida ésta, por ejemplo, cendidos, uso del incienso– ha sido no-
como memorial de la pasión y de la re- tablemente superior a la empleada en la
José María Iraburu 17

celebración misma del Sacrificio. los cristianos, por grande que sea su
Y a veces, en lugar de exponer la sa- amor a la Eucaristía, suele encontrarse
grada Hostia sobre el altar, según la tra- muy distante de esas expresiones de
dición primera, que expresa bien la uni- piedad. Hoy, quizá, el sentimiento reli-
dad entre Sacrificio y Sacramento, se gioso, al menos en ciertas cuestiones,
ha expuesto el Santísimo en ostensorios está bastante más próximo a la Anti-
monumentales, muy distantes del altar güedad patrística y a la Edad Media o
y mucho más altos que éste. al Renacimiento, que al Barroco o al
Romanticismo. También en las devo-
Deficiencias del lenguaje piadoso ciones eucarísticas.
Otra cuestión, especialmente delica- Recordemos, por ejemplo, la ternura tan
da, es la del lenguaje de la devoción a elegante de la devoción franciscana hacia
la Eucaristía. También aquí ha habido el Misterio eucarístico. Recordemos el
temple bíblico y litúrgico, así como la pro-
deficiencias considerables, sobre todo fundidad teológica y la altura mística de las
en la época barroca. oraciones eucarísticas de santo Tomás o de
«¡Oh, Jesús Sacramentado, divino prisio- santa Catalina de Siena... Por eso, entre los
nero del Sagrario! Acudimos a Vos, que en autores del siglo XX, las expresiones devo-
el trono del sagrario te dignas recibir el ren- cionales de mayor calidad teológica y es-
dimiento de nuestra pleitesía», etc. tética hacia la Eucaristía las hallamos jus-
tamente en aquellos autores, como los be-
No debemos ironizar, sin embargo, nedictinos Dom Marmion o Dom Vonier,
sobre estas efusiones eucarísticas pia- que están más vinculados a la inspiración
dosas, tan frecuentes en los libros de bíblica y litúrgica, y a la tradición teológica
Visitas al Santísimo y de Horas san- y mística de la Edad Media.
tas. Son perfectamente legítimas, des-
de el punto de vista teológico. Mere- Deficiencias históricas
cen nuestro respeto y nuestro afecto. Pero, volviendo a la cuestión central,
Han sido empleadas por muchos san- todas éstas son deficiencias históricas –
tos. Han servido para alimentar en in- que en seguida veremos corregidas por
numerables cristianos un amor verda- la renovación litúrgica moderna–, y en
deramente profundo a Jesucristo en la modo alguno nos llevan a pensar que
Eucaristía. Y más que expresiones in- la piedad eucarística es en sí misma
exactas, son simplemente obsoletas. deficiente. Alguno, sin embargo, arro-
Por lo demás, los cristianos de hoy, en lo gándose la representación del movi-
referente a la devoción eucarística, no es- miento litúrgico, se expresa como si lo
tamos en condiciones de mirar por encima fuera:
del hombro a nuestros antepasados. Al atar-
decer de nuestra vida, vamos a ser juzga- «El movimiento litúrgico ha reconocido
dos en el amor, más bien que por la calidad que [la piedad eucarística] se trata de una
estética y teológica de nuestras fórmulas piedad legítima, fundada empero en una
verbales o de nuestros signos expresivos. visión parcial del misterio de la eucaris-
tía; por esto mismo dicha piedad está ex-
Pero tampoco debemos ignorar que, puesta por sí sola a tambalearse cuando
no pocas veces hoy, la sensibilidad de se la contrasta con cualquier forma de es-
18 La adoración eucarística nocturna

piritualidad que ofrezca una visión completa caristía fuera de la Misa, publicado en cas-
del misterio de Cristo, del mismo modo que tellano en 1974. Y la exhortación apostóli-
están expuestas a perder actualidad otras ca de Juan Pablo II, Dominicæ Cenæ
devociones que tengan una visión parcial (1980). La devoción y el culto a la Euca-
de la historia de la salvación, sobre todo ristía, en fin, es recomendada a todos los
las que se fundan más en el sentimiento fieles en el Catecismo de la Iglesia Cató-
que en la razón [sic; querrá decir que en lica (1992: 1378-1381).
la fe]» (subrayados nuestros).
¿Cómo se puede decir que la devo- Diversas modalidades de
ción eucarística, la devoción predilec- la presencia de Cristo en su Iglesia
ta de Francisco y Clara, de Tomás e El concilio Vaticano II, en su consti-
Ignacio, de Margarita María, de Anto- tución sobre la liturgia, Sacrosanctum
nio María, de Foucauld o de Teresa de Concilium, da una enseñanza de suma
Calcuta, la mil veces aprobada y reco- importancia para la espiritualidad cris-
mendada por el Magisterio apostólico, tiana:
la piedad tan hondamente vivida por el «Cristo está siempre presente a su Igle-
pueblo cristiano en los últimos ocho sia, sobre todo en la acción litúrgica. Está
siglos, está fundada en una visión par- presente en el sacrificio de la Misa, sea en
cial del misterio de la fe, se apoya más la persona del ministro, “ofreciéndose aho-
en el sentimiento que en la fe, y en sí ra por ministerio de los sacerdotes el mis-
misma se tambalea? Y por otra parte, mo que entonces se ofreció en la cruz”
¿qué fin cauteloso se pretende al de- [Trento], sea sobre todo bajo las especies
eucarísticas. Está presente con su virtud en
clarar legítima una devoción que se juz- los sacramentos, de modo que cuando al-
ga de tan mala calidad? guien bautiza, es Cristo quien bautiza [S.
Agustín]. Está presente en su palabra, pues
Renovación actual cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Es-
de la piedad eucarística critura, es Él quien habla. Está presente, por
último, cuando la Iglesia suplica y canta
El movimiento litúrgico y el Magiste- salmos, el mismo que prometió: “donde es-
rio apostólico, por obra como siempre tán dos o tres congregados en mi nombre,
del Espíritu Santo, al profundizar más allí estoy yo en medio de ellos” (Mt
y más en la realidad misteriosa de la 18,20)» (7).
Eucaristía, han renovado maravillosa- Pablo VI, en su encíclica Mysterium
mente la doctrina y la disciplina del cul- fidei, hace una enumeración semejante
to eucarístico. de los modos de la presencia de Cris-
Por lo que al Magisterio se refiere, los to, añadiendo: está presente a su
documentos más importantes sobre el tema Iglesia«que ejerce las obras de miseri-
han sido la encíclica de Pío XII Mediator cordia», a su Iglesia «que predica»,
Dei (1947), la constitución conciliar Sa- «que rige y gobierna al pueblo de Dios»
crosanctum Concilium (1963), la encícli-
ca de Pablo VI Mysterium fidei (1965),
(19-20). Y finalmente dice:
muy especialmente la instrucción Eucha- «Pero es muy distinto el modo, ver-
risticum mysterium (1967) y el Ritual para daderamente sublime, con el que Cris-
la sagrada comunión y el culto a la Eu- to está presente a su Iglesia en el sacra-
José María Iraburu 19

mento de la Eucaristía... Tal presencia El fundamento primero


se llama real no por exclusión, como de la adoración
si las otras no fueran reales, sino por La Iglesia cree y confiesa que «en el
antonomasia, porque es también cor- augusto sacramento de la Eucaristía,
poral y sustancial, ya que por ella cier- después de la consagración del pan y
tamente se hace presente Cristo, Dios del vino, se contiene verdadera, real y
y hombre, entero e íntegro» (21-22; substancialmente nuestro Señor Jesu-
+Ritual 6). cristo, verdadero Dios y hombre, bajo
Y aún se podría hablar de otros mo- la apariencia de aquellas cosas sensi-
dos reales de la presencia. La inha- bles» (Trento 1551: Dz 874/1636).
bitación de Cristo en el justo que le ama La divina Presencia real del Señor,
es real, según Él mismo lo dice: «si al- éste es el fundamento primero de la de-
guno me ama... vendremos a él, y en él voción y del culto al Santísimo Sacra-
haremos morada» (Jn 14,23). mento. Ahí está Cristo, el Señor, Dios
En cuanto a la presencia de Cristo en los y hombre verdadero, mereciendo ab-
pobres, fácilmente se aprecia que es de otro solutamente nuestra adoración y
orden. Tanto les ama, que nos dice: «lo que suscitándola por la acción del Espíritu
les hagáis, a mí me lo hacéis» (+Mt 25,34-
46). En un pobre, sin embargo, que no ama
Santo. No está, pues, fundada la pie-
a Cristo, no se da, sin duda, esa presencia dad eucarística en un puro sentimien-
real de inhabitación. to, sino precisamente en la fe. Otras
Pues bien, la configuración de una es- devociones, quizá, suelen llevar en su
piritualidad cristiana concreta se deriva ejercicio una mayor estimulación de los
principalmente de su modo de captar sentidos –por ejemplo, el servicio de
las diversas maneras de la presencia de caridad a los pobres–; pero la devo-
Cristo. Desde luego, toda espiritualidad ción eucarística, precisamente ella, se
cristiana ha de creer y ha de vivir con fundamenta muy exclusivamente en la
verdadera devoción todos los modos de fe, en la pura fe sobre el Mysterium fidei
la presencia de Cristo. Pero es eviden- («præstet fides supplementum sensuum
te que cada espiritualidad concreta tie- defectui»: que la fe conforte la debili-
ne su estilo propio en la captación de dad del sentido; Pange lingua).
esas presencias. Hay espiritualidades Por tanto, «este culto de adoración se
más o menos sensibles a la presencia apoya en una razón seria y sólida, ya que la
Eucaristía es a la vez sacrificio y sacramen-
de Cristo en la Escritura, en la Eucaris- to, y se distingue de los demás en que no
tía, en la inhabitación, en los sacramen- sólo comunica la gracia, sino que encierra
tos, en los pobres, etc. Ahora bien, si de un modo estable al mismo Autor de ella.
la presencia de Cristo por antonoma- «Cuando la Iglesia nos manda adorar a
sia está en la Eucaristía, toda espiritua- Cristo, escondido bajo los velos eucarísti-
lidad cristiana, con uno u otro acento, cos, y pedirle los dones espirituales y tem-
deberá poner en ella el centro de su de- porales que en todo tiempo necesitamos,
voción. manifiesta la viva fe con que cree que su
divino Esposo está bajo dichos velos, le
20 La adoración eucarística nocturna

expresa su gratitud y goza de su íntima fa- Lógicamente, pues, «se prohibe la cele-
miliaridad» (Mediator Dei 164). bración de la Misa durante el tiempo en que
El culto eucarístico, ordenado a los está expuesto el santísimo Sacramento en
la misma nave de la iglesia» (ib. 83).
cuatro fines del santo Sacrificio, es culto
dirigido al glorioso Hijo encarnado, que Esa íntima unión entre Sacrificio y Sa-
cramento se expresa, por ejemplo, en el
vive y reina con el Padre, en la unidad hecho de que, al final de la exposición, el
del Espíritu Santo, por los siglos de ministro «tomando la custodia o el copón,
los siglos. Es, pues, un culto que pres- hace en silencio la señal de la Cruz sobre
ta a la santísima Trinidad la adoración el pueblo» (ib. 99). El Corpus Christi de
que se le debe (+Dominicæ Cenæ 3). la custodia es el mismo cuerpo ofrecido
por nosotros en el sacrificio de la reden-
Sacrificio y Sacramento ción: el mismo cuerpo que ahora está re-
sucitado y glorioso.
Puede decirse que «para ordenar y
promover rectamente la piedad hacia el Devoción eucarística y comunión
santísimo sacramento de la Eucaristía
La presencia eucarística de Cristo
[lo más importante] es considerar el
siempre «se ordena a la comunión sa-
misterio eucarístico en toda su ampli-
cramental y espiritual» (Ritual 80). En
tud, tanto en la celebración de la Misa,
efecto, la Eucaristía como sacramento
como en el culto a las sagradas espe-
está intrínsecamente orientada hacia la
cies» (Ritual 4).
comunión. Las mismas palabras de
Juan Pablo II insiste en este aspecto: Cristo lo hacen entender así: «tomad,
«No es lícito ni en el pensamiento, ni comed, esto es mi cuerpo, entregado
en la vida, ni en la acción quitar a este por vosotros». Consiguientemente, la
Sacramento, verdaderamente santísimo, finalidad primera de la reserva es hacer
su dimensión plena y su significado posible, principalmente a los enfermos,
esencial. Es al mismo tiempo Sacra- la comunión fuera de la Misa. En el sa-
mento-Sacrificio, Sacramento-Comu- grario. como en la Misa, Cristo sigue
nión, Sacramento-Presencia» (Re- siendo «el Pan vivo bajado del cielo».
demptor hominis 20). En efecto, «el fin primero y primordial
Ya Pío XII orienta en esta misma direc- de la reserva de las sagradas especies fuera
ción su doctrina sobre la devoción euca- de la misa es la administración del Viático;
rística (cf. Discurso al Congreso inter- los fines secundarios son la distribución
nacional de pastoral litúrgica, de Asís de la comunión y la adoración de Nuestro
(A.A.S. 48, 1956, 771-725). Señor Jesucristo, presente en el Sacramen-
Esta doctrina ha sido central, concre- to. Pues la reserva de las especies sagradas
para los enfermos ha introducido la lauda-
tamente, en la disciplina renovada del ble costumbre de adorar este manjar del
culto a la Eucaristía. cielo conservado en las iglesias» (Ritual
«Los fieles, cuando veneran a Cristo pre- 5).
sente en el Sacramento, recuerden que esta Según eso, en la Eucaristía, Cristo
presencia proviene del Sacrificio y se or-
dena al mismo tiempo a la comunión sa- está dándose, está entregándose como
cramental y espiritual» (Ritual 80). pan vivo que el Padre celestial da a los
José María Iraburu 21

hombres. Y sólo podemos recibirlo en infunde continuamente la vida en los


la fe y en el amor. Así es como, ante el miembros de su Cuerpo. Permanecien-
sagrario, nos unimos a Él en comunión do ante Cristo, el Señor, disfrutan de
espiritual. En la adoración eucarística su trato íntimo, le abren su corazón por
Él se entrega a nosotros y nosotros nos sí mismos y por todos los suyos, y
entregamos a Él. Y en la medida en que ruegan por la paz y la salvación del mun-
nos damos a Él, nos damos también a do. Ofreciendo con Cristo toda su vida
los hermanos. al Padre en el Espíritu Santo, sacan de
«En la sagrada Eucaristía –dice el Vatica- este trato admirable un aumento de su
no II– se contiene todo el tesoro espiritual fe, su esperanza y su caridad. Así fo-
de la Iglesia, es decir, el mismo Cristo, mentan las disposiciones debidas que
nuestra Pascua y Pan vivo, que, mediante les permiten celebrar con la devoción
su carne vivificada y vivificante por el Es- conveniente el Memorial del Señor y
píritu Santo, da vida a los hombres, invitán- recibir frecuentemente el pan que nos
dolos así y estimulándolos a ofrecer sus tra-
bajos, la creación entera y a sí mismos en ha dado el Padre» (Ritual 80).
unión con él» (Presbiterorum ordinis 5). Disfrutan del trato íntimo del Señor.
La adoración eucarística, por tanto, Efectivamente, éste es uno de los aspectos
más preciosos de la devoción eucarística,
ha de tener siempre forma de comu- uno de los más acentuados por los santos y
nión espiritual. Y según eso, «acuérden- los maestros espirituales, que a veces ci-
se [los fieles] de prolongar por medio tan al respecto aquello del Apocalipsis:
de la oración ante Cristo, el Señor, pre- «mira que estoy a la puerta y llamo –dice
sente en el Sacramento, la unión con él el Señor–; si alguno escucha mi voz y abre
conseguida en la Comunión, y renovar la puerta, yo entraré a él, cenaré con él y él
la alianza que les impulsa a mantener en conmigo» (Ap 3,20).
sus costumbres y en su vida la que han En lo exterior, igualmente, toda la vida
recibido en la celebración eucarística ordinaria de los adoradores debe estar
por la fe y el Sacramento» (Ritual 81). sellada por el espíritu de la Eucaristía.
«Procurarán, pues, que su vida discu-
Adoración eucarística rra con alegría en la fortaleza de este
y vida espiritual alimento del cielo, participando en la
La piedad eucarística ha de marcar y muerte y resurrección del Señor. Así
configurar todas las dimensiones de la cada uno procure hacer buenas obras,
vida espiritual cristiana. Y esto ha de agradar a Dios, trabajando por impreg-
vivirse tanto en la devoción más inte- nar al mundo del espíritu cristiano, y
rior como en la misma vida exterior. también proponiéndose llegar a ser tes-
tigo de Cristo en todo momento en
En lo interior. «La piedad que im- medio de la sociedad humana» (Ritual
pulsa a los fieles a adorar a la santa Eu- 81; +Dominicæ Coenæ 7).
caristía los lleva a participar más plena-
mente en el Misterio pascual y a res- Adoración y ofrenda personal
ponder con agradecimiento al don de
aquel que, por medio de su humanidad, Adorando a Cristo en la Eucaristía,
hagamos de nuestra vida «una ofrenda
22 La adoración eucarística nocturna

permanente». Los fines del Sacrificio dose [a Jesús], se postró ante él, diciendo:
eucarístico, como es sabido, son prin- ¡Señor, ayúdame!» (Mt 15,25). Y obtuvo la
cipalmente cuatro: adoración de Dios, gracia pedida.
acción de gracias, expiación e impetra- Los adoradores cristianos, con ab-
ción (Trento: Dz 940. 950/1743. 1753; soluta fe y confianza, piden al Salva-
+Mediator Dei 90-93). Pues bien, esos dor, presente en la Eucaristía, por sí
mismos fines de la Misa han de ser pre- mismos, por el mundo, por la Iglesia.
tendidos igualmente en el culto euca- En la presencia real del Señor de la glo-
rístico. Por él, como antes nos ha di- ria, le confían sus peticiones, sabiendo
cho el Ritual, los adoradores han de con certeza que «tenemos un aboga-
«ofrecer con Cristo toda su vida al Pa- do ante el Padre, Jesucristo, el Justo.
dre en el Espíritu Santo» (80). Pío XII Él es la víctima propiciatoria por nues-
lo explica bien: tros pecados, y no sólo por los nues-
«Aquello del Apóstol, “habéis de tener los tros, sino también por los del mundo
mismos sentimientos que tuvo Cristo Je- entero» (1Jn 2,1-2).
sús” (Flp 2,5), exige a todos los cristianos En efecto, Jesús-Hostia es Jesús-Media-
que reproduzcan en sí mismos, en cuanto dor. «Hay un solo Dios, y también un solo
al hombre es posible, aquel sentimiento Mediador entre Dios y los hombres, Cris-
que tenía el divino Redentor cuando se ofre- to Jesús, hombre también, que se entregó a
cía en sacrificio; es decir, que imiten su hu- Sí mismo como rescate por todos» (1Tim
mildad y eleven a la suma Majestad divina 2,5-6). Su Sacerdocio es eterno, y por eso
la adoración, el honor, la alabanza y la ac- «es perfecto su poder de salvar a los que
ción de gracias. Exige, además, que de al- por Él se acercan a Dios, y vive siempre
guna manera adopten la condición de vícti- para interceder por ellos» (Heb 7,24-25).
ma, abnegándose a sí mismos según los pre-
ceptos del Evangelio, entregándose volun- Adoremos a Cristo,
taria y gustosamente a la penitencia, detes- presente en la Eucaristía
tando y expiando cada uno sus propios pe-
cados. Exige, en fin, que nos ofrezcamos a Al finalizar su estudio sobre La pre-
la muerte mística en la cruz, juntamente con sencia real de Cristo en la Eucaristía,
Jesucristo, de modo que podamos decir José Antonio Sayés escribe:
como san Pablo: “estoy clavado en la cruz «La adoración, la alabanza y la acción de
juntamente con Cristo” (Gál 2,19)» (Me- gracias están presentes sin duda en la tra-
diator Dei 101). ma misma de la “acción de gracias” que es
la celebración eucarística y que en ella di-
Adoración y súplica rigimos al Padre por la mediación del sa-
En el Evangelio vemos muchas ve- crificio de su Hijo.
ces que quienes se acercan a Cristo, «Pero la adoración, que es el sentimien-
reconociendo en él al Salvador de los to profundo y desinteresado de reconoci-
hombres, se postran primero en ado- miento y acción de gracias de toda criatura
respecto de su Creador, quiere expresarse
ración, y con la más humilde actitud, como tal y alabar y honrar a Dios no sólo
piden gracias para sí mismos o para porque en la celebración eucarística parti-
otros. cipamos y hacemos nuestro el sacrificio de
La mujer cananea, por ejemplo, «acercán- Cristo como culmen de toda la historia de
José María Iraburu 23

salvación, sino por el simple hecho de que fieles cristianos –cumpliendo la profe-
Dios está presente en el sacramento... cía del mismo Cristo– realizamos bajo
«Por otra parte, hemos de pensar que la la acción del Espíritu Santo: «él [el Es-
Encarnación merece por sí sola ser reco- píritu Santo] me glorificará» (Jn 16,14).
nocida con la contemplación de la gloria
del Unigénito que procede del Padre (Jn En ocasión muy solemne, en el Credo del
1,14)... La conciencia viva de la presencia Pueblo de Dios, declara Pablo VI: «la úni-
real de Cristo en la Eucaristía, prolonga- ca e indivisible existencia de Cristo, Señor
ción sacramental de la Encarnación, ha per- glorioso en los cielos, no se multiplica,
mitido a la Iglesia seguir siendo fiel al mis- pero por el Sacramento se hace presente
terio de la Encarnación en todas sus en los varios lugares del orbe de la tierra,
implicaciones y al misterio de la mediación donde se realiza el sacrificio eucarístico.
salvífica del cuerpo de Cristo, por el que La misma existencia, después de celebra-
se asegura el realismo de nuestra partici- do el sacrificio, permanece presente en el
pación sacramental en su sacrificio, se con- Santísimo Sacramento, el cual, en el taber-
suma la unidad de la Iglesia y se participa náculo del altar, es como el corazón vivo
ya desde ahora en la gloria futura» (312- de nuestros templos. Por lo cual estamos
313). obligados, por obligación ciertamente gra-
tísima, a honrar y adorar en la Hostia Santa
Adoremos, pues, al mismo Cristo en que nuestros ojos ven, al mismo Verbo en-
el misterio de su máximo Sacramento. carnado que ellos no pueden ver, y que, sin
Adorémosle de todo corazón, en ora- embargo, se ha hecho presente delante de
ción solitaria o en reuniones comunita- nosotros sin haber dejado los cielos» (n.
rias, privada o públicamente, en formas 26).
simples o con toda solemnidad. –Adorando a Cristo en la Eucaris-
–Adoremos a Cristo en el Sacrificio tía, bendigamos a la Santísima Trini-
y en el Sacramento. La adoración eu- dad, como lo hacía el venerable Ma-
carística fuera de la Misa ha de ser, en nuel González:
efecto, preparación y prolongación de «Padre eterno, bendita sea la hora en que
la adoración de Cristo en la misma ce- los labios de vuestro Hijo Unigénito se
abrieron en la tierra para dejar salir estas
lebración de la Eucaristía. Con razón palabras: “sabed que yo estoy con vosotros
hace notar Pere Tena: todos los días hasta el fin del mundo”. Pa-
«La adoración eucarística ha nacido en dre, Hijo y Espíritu Santo, benditos seáis
la celebración, aunque se haya desarrolla- por cada uno de los segundos que está con
do fuera de ella. Si se pierde el sentido de nosotros el Corazón de Jesús en cada uno
adoración en el interior de la celebración, de los Sagrarios de la tierra. Bendito, ben-
difícilmente se encontrará justificación dito Emmanuel» (Qué hace y qué dice el
para pomoverla fuera de ella... Quizá esta Corazón de Jesús en el Sagrario, 37).
consideración pueda ser interesante para –Adoremos a Cristo en exposiciones
revisar las celebraciones en las que los sig-
nos de referencia a una realidad transcen-
breves o prolongadas. Respecto a las
dente casi se esfuman» (212). exposiciones más prolongadas, por
ejemplo, las de Cuarenta Horas, el Ri-
–Adoremos a Cristo, presente en la tual litúrgico de la Eucaristía dispone:
Eucaristía: exaltemos al humillado. Es
un deber glorioso e indiscutible, que los «en las iglesias en que se reserva habi-
24 La adoración eucarística nocturna

tualmente la Eucaristía, se recomienda cada mo Sacramento, expuesto durante un


año una exposición solemne del santísimo tiempo prolongado, puede celebrarse
Sacramento, prolongada durante algún también alguna parte de la Liturgia de
tiempo, aunque no sea estrictamente con-
tinuado, a fin de que la comunidad local las horas, especialmente las Horas prin-
pueda meditar y orar más intensamente este cipales [laudes y vísperas].
misterio. Pero esta exposición, con el con- «Por su medio, las alabanzas y acciones
sentimiento del Ordinario del lugar, se hará de gracias que se tributan a Dios en la cele-
sólamente si se prevé una asistencia con- bración de la Eucaristía, se amplían a las
veniente de fieles» (86). diferentes horas del día, y las súplicas de la
«Póngase el copón o la custodia sobre la Iglesia se dirigen a Cristo y por él al Padre
mesa del altar. Pero si la exposición se alar- en nombre de todo el mundo» (Ritual 96).
ga durante un tiempo prolongado, y se hace Las Horas litúrgicas, en efecto, están dis-
con la custodia, se puede utilizar el trono o puestas precisamente para «extender a los
expositorio, situado en un lugar más eleva- distintos momentos del día la alabanza y la
do; pero evítese que esté demasiado alto y acción de gracias, así como el recuerdo de
distante» (93). los misterios de la salvación, las súplicas y
Ante el Santísimo expuesto, el ministro el gusto anticipado de la gloria celeste, que
se nos ofrecen en el misterio eucarístico,
y el acólito permanecen arrodillados, con-
cretamente durante la incensión (97). Y lo “centro y cumbre de toda la vida de la co-
munidad cristiana” (CD 30)» (Ordenación
mismo, se entiende, el pueblo. Es el mis-
mo arrodillamiento que, siguiendo muy lar- general de la Liturgia de las Horas 12).
ga tradición, viene prescrito por la Orde- –Adoremos a Cristo, haciendo «vi-
nación general del Misal Romano «duran- sitas al Santísimo». En efecto, como
te la consagración» de la Eucaristía (21). Y dice Pío XII, «las piadosas y aún coti-
recuérdese en esto que «la postura unifor- dianas visitas a los divinos sagrarios»,
me es un signo de comunidad y unidad de
la asamblea, ya que expresa y fomenta al con otros modos de piedad eucarísti-
mismo tiempo la unanimidad de todos los ca,
participantes» (20). «han contribuido de modo admirable a la
–Adoremos a Cristo con cantos y lec- fe y a la vida sobrenatural de la Iglesia mi-
turas, con preces y silencio. «Durante litante en la tierra, que de esta manera se
hace eco, en cierto modo, de la triunfante,
la exposición, las preces, cantos y lec- que perpetuamente entona el himno de ala-
turas deben organizarse de manera que banza a Dios y al Cordero “que ha sido sa-
los fieles atentos a la oración se dedi- crificado” (Ap 5,12; +7,10). Por eso la Igle-
quen a Cristo, el Señor». sia no sólo ha aprobado esos piadosos ejer-
«Para alimentar la oración íntima, hágan- cicios, propagados por toda la tierra en el
se lecturas de la sagrada Escritura con ho- transcurso de los siglos, sino que los ha
milía o breves exhortaciones, que lleven a recomendado con su autoridad. Ellos pro-
una mayor estima del misterio eucarístico. ceden de la sagrada liturgia, y son tales que,
Conviene también que los fieles respondan si se practican con el debido decoro, fe y
con cantos a la palabra de Dios. En momen- piedad, en gran manera ayudan, sin duda al-
tos oportunos, debe guardarse un silencio guna, a vivir la vida litúrgica» (Mediator Dei
sagrado» (Ritual 95; +89). 165-166).
–Adoremos a Cristo, rezando la Li-
Sagrarios dignos
turgia de las Horas. «Ante el santísi-
José María Iraburu 25

en iglesias abiertas más preciosa esperanza teologal, el dis-


Procuremos tener sagrarios dignos en cípulo de Cristo permanece día a día
iglesias abiertas, para que pueda llevar- ante Aquél que es la puerta del cielo:
se a la práctica esa adoración eucarísti- «yo soy la puerta; el que por mí entrare,
ca de los fieles. Así pues, «cuiden los se salvará» (Jn 10,9).
pastores de que las iglesias y oratorios Ante el sagrario, ante la custodia, el
públicos en que se guarda la santísima discípulo persevera un día y otro ante
Eucaristía estén abiertas diariamente du- Aquél «que es, que era, que vendrá»
rante varias horas en el tiempo más (Ap 1,4.8). El Cristo que vino en la en-
oportuno del día, para que los fieles carnación; que viene en la Eucaristía,
puedan fácilmente orar ante el santísi- en la inhabitación, en la gracia; que ven-
mo Sacramento» (Ritual 8; +Código drá glorioso al final de los tiempos.
937). «El lugar en que se guarda la san- No olvidemos, en efecto, que en la
tísima Eucaristía sea verdaderamente Eucaristía el que vino –«quédate con
destacado. Conviene que sea igualmente nosotros» (Lc 24,29)– viene a noso-
apto para la adoración y oración priva- tros en la fe, «mientras esperamos la
da» (Ritual 9). venida gloriosa de nuestro Salvador Je-
«Según la costumbre tradicional, arda sucristo». Así lo confesamos diaria-
continuamente junto al sagrario una lámpa- mente en la Misa. Como hace notar
ra de aceite o de cera, como signo de honor Tena, «la presencia del Señor entre no-
al Señor» (Ritual 11; puede ser eléctrica,
pero no común: Código 940).
sotros no puede ser más que en la pers-
pectiva del futuræ gloriæ pignus [pren-
En cada iglesia u oratorio haya «un solo da de la futura gloria]» (217).
sagrario» (Código 938,1). Y en los conven-
tos o casas de espiritualidad el sagrario esté En los últimos siglos, ha prevalecido
«sólo en la iglesia o en el oratorio princi- entre los cristianos la captación de Cris-
pal anejo a la casa; pero el Ordinario, por to en la Eucaristía como Emmanuel,
causa justa, puede permitir que se reserve como el Señor con nosotros; y éste es
también en otro oratorio de la misma casa»
(ib. 937).
un aspecto del Misterio que es verda-
dero y muy laudable. Pero los Padres
Devoción eucarística de la Iglesia primitiva, al tratar de la Eu-
y esperanza escatológica caristía, insistían mucho más que no-
sotros en su dimensión escatológica.
Adoremos a Cristo en la Eucaristía, En ella, más que el Emmanuel, veían el
como prenda y anticipo de la vida ce- acceso al Cristo glorioso que ha de ve-
leste. La celebración eucarística es nir. Y en sus homilías y catequesis se-
«fuente de la vida de la Iglesia y prenda ñalaban con frecuencia la relación exis-
de la gloria futura» (Vat.II: UR 15a). tente entre la Eucaristía y la vida futura,
Por eso el culto eucarístico tiene como esto es, la resurrección de los muertos:
gracia propia mantener al cristiano en «el que come mi carne y bebe mi san-
una continua tensión escatológica. gre tiene la vida eterna y yo le resucita-
Ante el sagrario o la custodia, en la ré el último día» (Jn 6,54).
26 La adoración eucarística nocturna

Esta perspectiva escatológica de la precisamente «la Iglesia y el mundo tie-


Eucaristía no es exclusiva de los Pa- nen una gran necesidad del culto euca-
dres primeros, pues se manifiesta tam- rístico» (Dominicæ Cenæ 3), porque
bién muy acentuada en la Edad Media, ésa es, sin duda, la devoción que con
es decir, en las primeras formulaciones más fuerza levanta el corazón de los
de la adoración eucarística. Bastará, fieles hacia la vida celestial definitiva.
por ejemplo, que recordemos algunas Y «he aquí –escribe Tena– cómo a través
estrofas de los himnos eucarísticos de esta dimensión escatológica de la ado-
compuestos por santo Tomás: ración eucarística, reencontramos la moti-
«O salutaris hostia, quæ cæli pandis vación fundamental de la misma reserva:
ostium» (Hostia de salvación, que abres las para el Viático, para que los enfermos pue-
puertas del cielo: Verbum supernum, Lau- dan comulgar... Este pan de vida que está
des, Oficio del Corpus). encima del altar, así como procede del ban-
quete celestial, continúa ofrecido como ali-
«Tu qui cuncta scis et vales, qui nos pascis mento de tránsito: es un viático, sobre todo.
hic mortales, tuos ibi comensales, cohe- Cada uno de los adoradores puede pensar,
redes et sodales fac sanctorum civium» (Tú, en el instante de adoración silenciosa, en
que conoces y puedes todo, que nos alimen- este momento en que recibirá por última
tas aquí, siendo mortales, haznos allí co- vez la Eucaristía: “¡quien come de este pan
mensales, coherederos y compañeros de vivirá para siempre!” (Jn 6,58). La prenda
tus santos: Lauda Sion, secuencia Misa del del futuro absoluto está ahí: es la presen-
Corpus). cia del Señor de la gloria, que aparece en
«Iesu, quem velatum nunc aspicio, oro la Eucaristía» (217).
fiat illud quod tam sitio; ut te revelata cer-
nens facie, visu sim beatus tuæ gloriæ» (Je- Los sacerdotes y
sús, a quien ahora miro oculto, cumple lo la adoración eucarística
que tanto ansío: que contemplando tu ros- Si todos los fieles han de venerar a
tro descubierto, sea yo feliz con la visión
de tu gloria. Adoro te devote, himno atri- Cristo en el Sacramento, «los pastores
buido a Santo Tomás, para después de la ele- en este punto vayan delante con su
vación). ejemplo y exhórtenles con sus pala-
«O amantissime Pater, concede mihi di- bras» (Ritual 80). En efecto, los sa-
lectum Filium tuum, quem nunc velatum in cerdotes deben suscitar en los fieles la
via suscipere propono, revelata tandem facie devoción eucarística tanto por el ejem-
perpetuo contemplari» (Padre amadísimo, plo como por la predicación. Es un de-
concédeme al fin contemplar eternamente ber pastoral grave.
el rostro descubierto de tu Hijo predilec-
to, al que ahora, de camino, voy a recibir La piedad eucarística de los fieles
velado: Omnipotens sempiterne Deus, ora- depende en buena medida de que sus
ción preparatoria a la Eucaristía, atribuida sacerdotes la vivan y, consiguientemen-
a Santo Tomás). te, la prediquen –«de la abundancia del
La secularización de la vida presente, corazón habla la boca» (Mt 12,34)–.
es decir, la disminución o la pérdida de Por eso la Congregación para la Edu-
la esperanza en la vida eterna, es hoy cación Católica, en su instrucción de
sin duda la tentación principal del mun- 1980 Sobre la vida espiritual en los
do, y también de los cristianos. Por eso Seminarios, muestra tanto interés en
José María Iraburu 27

que los candidatos al sacerdocio sean La piedad eucarística es en el siglo


formados en el convencimiento de que XX una parte integrante de la espiritua-
«el continuo desarrollo del culto de lidad cristiana común. Por eso San Pío
adoración eucarística es una de las más X no hace sino afirmar una convicción
maravillosas experiencias de la Iglesia». general cuando dice:
«Un sacerdote que no participe de este «Todas bellas, todas santas son las devo-
fervor, que no haya adquirido el gusto de ciones de la Iglesia Católica, pero la devo-
esta adoración, no sólo será incapaz de ción al Santísimo Sacramento es, entre to-
transmitirlo y traicionará la Eucaristía mis- das, la más sublime, la más tierna, la más
ma, sino que cerrará a los fieles el acceso a fructuosa» (A la Adoración Nocturna Es-
un tesoro incomparable». pañola 6-VII-1908).
Y por eso la Congregación para el ¿Y después del Vaticano II? La gran
Clero, en el Directorio para el ministe- renovación litúrgica impulsada por el
rio y la vida de los presbíteros, de 1994, Concilio también se ha ocupado de la
toca también con insistencia el mismo piedad eucarística.
punto: Concretamente, el Ritual de la sa-
«La centralidad de la Eucaristía se debe grada comunión y del culto a la Eu-
indicar no sólo por la digna y piadosa cele- caristía fuera de la Misa es una reali-
bración del Sacrificio, sino aún más por la zación de la Iglesia postconciliar. An-
adoración habitual del Sacramento. El pres-
bítero debe mostrarse modelo de la grey
tes no había un Ritual, y la devoción
[1Pe 5,3] también en el devoto cuidado del eucarística discurría por los simples
Señor en el sagrario y en la meditación asi- cauces de la piadosa costumbre. Aho-
dua que hace –siempre que sea posible– ra se ha ordenado por rito litúrgico esta
ante Jesús Sacramentado. Es conveniente devoción.
que los sacerdotes encargados de la direc-
ción de una comunidad dediquen espacios Por otra parte, en el Ritual de la de-
largos de tiempo para la adoración en co- dicación de iglesias y de altares, de
munidad, y tributen atenciones y honores, 1977, después de la comunión, se in-
mayores que a cualquier otro rito, al Santí- cluye un rito para la «inauguración de
simo Sacramento del altar, también fuera la capilla del Santísimo Sacramento».
de la Santa Misa. “La fe y el amor por la Antes tampoco existía ese rito. Es nue-
Eucaristía hacen imposible que la presen- vo.
cia de Cristo en el sagrario permanezca
solitaria” (Juan Pablo II, 9-VI-1993). La li- Son éstos, sin duda, gestos impor-
turgia de las horas puede ser un momento tantes de la renovación litúrgica post-
privilegiado para la adoración eucarística» conciliar. Y los recientes documentos
(50). magistrales sobre la adoración euca-
De todo esto, ya hace años, dijo hermo- rística que hemos recordado, más ex-
sas cosas el gran liturgista dominico A.-M. plícitamente todavía, nos muestran el
Roguet (L'adoration eucharistique dans gran aprecio que la Iglesia actual tiene
la piété sacerdotale, «Vie Spirituelle» 91,
1954, 11-12). por esta devoción y este culto. Por eso,
si la doctrina y la disciplina de la Iglesia
La devoción eucarística ha querido en nuestro tiempo podar el
después del Vaticano II
28 La adoración eucarística nocturna

árbol de la piedad eucarística, lo ha he- que afirma incluso que «la animación
cho ciertamente a fin de que crezca más y el fortalecimiento del culto eucarístico
fuerte y dé aún mejores y más abun- son una prueba de esa auténtica reno-
dantes frutos. vación que el Concilio se ha propuesto
Y por eso aquéllos que, en vez de y de la que es el punto central».
podar el árbol de la devoción al Sacra- Y es que «la Iglesia y el mundo tienen una
mento, lo cortan de raíz se están ale- gran necesidad del culto eucarístico. Jesús
jando de la tradición católica y, sin sa- nos espera en este sacramento del amor.
No escatimemos tiempo para ir a encon-
berlo normalmente, se oponen al im- trarlo en la adoración, en la contempla-
pulso renovador de la Iglesia actual. ción llena de fe y abierta a reparar las gra-
Ya en 1983 observaba Pere Tena: «sabe- ves faltas y delitos del mundo. No cese nun-
mos y constatamos cómo en muchos luga- ca nuestra adoración» (3).
res se ha silenciado absolutamente el sen-
tido espiritual de la oración personal ante Secularización o sacralidad
el santísimo sacramento, y cómo esto, jun- Hoy se hace necesario en el cristia-
tamente con la supresión de las procesio-
nes eucarísticas y de las exposiciones pro- nismo elegir entre secularización y sa-
longadas, se considera como un progreso» cralidad.
(209). En esta línea, podemos añadir, hay –El cristianismo secularizado, de
parroquias hoy que no tienen custodia, y en claras raíces nestorianas y pelagianas,
las que el sagrario, si existe, no está ase- deja en la duda la divinidad de Jesús y
quible a la devoción de los fieles. la virginidad de María, busca la salva-
La supresión de la piedad eucarística ción en el hombre mismo, ignorando la
no es un progreso, evidentemente, sino necesidad de la fe y de la gracia para la
más bien una decadencia en la fe, en la salvación, olvida la vida eterna, y aleja
fuerza teologal de la esperanza y en el al pueblo cristiano de la Misa y de los
amor a Jesucristo. Y no parece aventu- sacramentos, especialmente del sacra-
rado estimar que entre la eliminación de mento de la penitencia.
la devoción eucarística y la disminu- Este «cristianismo», por supuesto,
ción de las vocaciones sacerdotales y suprime la adoración eucarística, va-
religiosas existe una relación cierta, aun- cía los templos, y consigue así tener-
que no exclusiva. los cerrados. De este modo evita que
Juan Pablo II, en su exhortación apos- los cristianos se pierdan en pietismos
tólica Dominicæ Coenæ, no sólamente alienan-tes, y fomenta que vayan entre
manifiesta con fuerza su voluntad de los hombres, que es donde deben es-
estimular todas las formas tradiciona- tar.
les de la devoción eucarística, «oracio- Hoy es bien conocido este falso cristia-
nes personales ante el Santísimo, ho- nismo (+Iraburu, Sacralidad y seculariza-
ras de adoración, exposiciones breves, ción, Fundación GRATIS DATE, Pamplona
prolongadas, anuales –las cuarenta ho- 1996): falsifica la acción misionera, niega
ras–, bendiciones y procesiones euca- la necesidad de la Iglesia, elimina la finali-
rísticas, congresos eucarísticos», sino dad sobrenatural de las obras misioneras y
José María Iraburu 29

educativas, caritativas y asistenciales, y se- Vid santa, y se unen a él por el amor


cularizando todo en un horizontalismo in- servicial y la oración, por la penitencia
manentista, acaba, claro está, con las voca- sacramental, y muy especialmente por
ciones sacerdotales y religiosas.
la celebración y la adoración de la Eu-
–El cristianismo sagrado, por el con- caristía. Ésta es la Iglesia que, centrada
trario, el bíblico y tradicional, el pro- en el Mysterium fidei, florece en voca-
pugnado por el Magisterio apostólico, ciones, en familias cristianas y en innu-
confiesa firmemente a Cristo como ver- merables obras misioneras y educati-
dadero Dios y verdadero hombre, afir- vas, sociales, culturales y asistenciales.
ma que su gracia es en absoluto nece-
Escuchemos, pues, de nuevo a Juan
saria para el hombre, y que su presen-
Pablo II (Dominicæ Coenæ 3): «La
cia en la Eucaristía, real y verdadera,
animación y el fortalecimiento del culto
debe ser adorada.
eucarístico son una prueba de esa au-
Los cristianos, en este verdadero cris- téntica renovación que el Concilio se
tianismo, permanecen en el mismo Se- ha propuesto, y de la que es el punto
ñor Jesucristo, como sarmientos en la central. La Iglesia y el mundo tienen una
gran necesidad del culto eucarístico».
30 La adoración eucarística nocturna

Bases doctrinales para un ideario de la


AN, ib. 1980; Reglamento de la Rama Mas-
culina de la ANE, 1993; Proyecto de Es-
tatutos de la ANE, 1995; Manual de la
ANE, ib. 1996. Juan Pablo II, Alocución
a la Adoración Nocturna de España, Ma-
II drid 31-X-1982. J. M. Blanco-Ons, Luis
de Trelles, abogado, periodista, político,
fundador de la A.N.E., ANE, Santiago de
La Adoración Nocturna Compostela 1991.

1
FUNDADOR: Charles Sylvain, El apóstol Hermann Cohen,
de la Eucaristía. Vida del P. Hermann,
Edit. Litúrgica Española, Barcelona 1935. fundador
Este capítulo está formado por extractos
de esta obra, publicada en francés en 1880.
Id., Hermann Cohen, apóstol de la Euca-
ristía. Es la misma obra anterior, en edi- Hermann Cohen
ción abreviada por mí, que ha sido publica- Nacido en una poderosa familia ju-
da por la Adoración Nocturna Española y
por la Fundación GRATIS DATE 1998.
día de Hamburgo, Hermann Cohen
Jean-Marie Beauring, o.s.b., Flèche de (1820-1871) es educado en la religiosi-
feu. Hermann Cohen (1820-1871), juif dad de un judaísmo ilustrado, y en el
converti devenu prêtre, Cerf, París 1998. desprecio de todo lo cristiano: sacer-
El mismo autor había publicado anterior- dotes, cruz, sacramentos, etc.
mente la obra titulada Le Père Augustin
Marie du Très-Saint-Sacrement, Hermann A los cuatro años inicia Hermann su
Cohen (1821-1871), París 1981. formación musical, y a los once da ya
conciertos al piano. Un año después,
ADORACIÓN NOCTURNA (AN): Leclercq, como discípulo predilecto de Franz
H., Vigiles, «Dictionnaire d'archéologie
chrétienne et de liturgie», París 1953, Liszt (1811-1886), inicia en París y de-
3108-3113. Discursos pronunciados en el sarrolla después por toda Europa una
I Cincuentenario de la Adoración Nocturna carrera muy brillante como pianista,
(cf. C. Sylvain, 416-427 y 428-444): Car- profesor de piano y compositor.
denal Perraud, En el cincuenta aniver-
sario de la Adoración Nocturna, sermón
Los personajes más brillantes y anti-
7-XII-1898; Mr. Cazeaux, La primera vi- católicos de su tiempo fueron los más
gilia de la Adoración Nocturna, memoria íntimos amigos de Hermann en su ado-
leída 5-II-1899. lescencia y juventud. Felicité de La-
ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA (ANE):
mennais (1782-1854), sacerdote que
Reglamento de la ANE, Madrid 1967; Es- acabó en la apostasía, fue su maestro.
tatutos y Reglamento de la ANE, ib. 1976; George Sand (1804-1876), escritora
José María Iraburu 31

casada, que abandonó a su familia, y viernes siguientes, y siempre en el acto


vivió sucesivamente con Mérimée, en que el sacerdote bendice con la cus-
Musset, Chopin y con algún otro, te- todia a los fieles arrodillados, experi-
nía en Hermann, su Puzzi, su pajecito menta la misma conmoción espiritual.
inseparable, que a veces incluso le Pasa el mes de mayo, y con él las solem-
acompañaba en los viajes. Admirador nidades musicales en honor de María.
de Voltaire y de Rousseau, lo mismo Pero él cada domingo vuelve a Santa
se relacionaba con el anarquista Baku- Valeria para asistir a Misa.
nine (1814-1876), que brillaba en los sa- En la casa de Adalberto de Beaumont,
lones de la aristocracia europea. donde vive entonces, toma un viejo de-
Hermann Cohen es un triunfador fa- vocionario de la biblioteca, y con él ini-
moso, viaja por toda Europa, conoce cia su instrucción en el cristianismo. En
bien varias lenguas –alemán y francés, seguida, recibe la ayuda del padre Le-
italiano y español–, gana mucho dinero grand, de la curia arzobispal de París.
con sus conciertos, lo pierde también También el vicario general, Mons. de la
cuantiosamente en el juego, y llega a Bouillerie, muy interesado en las obras
conocer todos los vicios. Así vive, así eucarísticas, se interesa por él. Pero
malvive hasta los veintiséis años, hasta pronto Hermann tiene que partir a Ems,
1847. en Alemania, donde ha de dar un con-
cierto.
Una conversión eucarística «Apenas hube llegado a dicha ciudad, vi-
El propio Hermann relata su conver- sité al párroco de la pequeña iglesia católi-
sión al sacerdote Alfonso María de ca, para quien el sacerdote Legrand me ha-
bía dado una carta de recomendación. El se-
Ratisbona (1814-1884), otro judío con- gundo día después de mi llegada, era un do-
verso, como antes lo fue el hermano mingo, el 8 de agosto, y, sin respeto huma-
de éste, Teodoro, también sacerdote. no, a pesar de la presencia de mis amigos,
Un viernes de mayo de 1847, en Pa- fui a oír Misa.
rís, el príncipe de Moscú le pide a su «Allí, poco a poco, los cánticos, las ora-
amigo Hermann que le reemplace en la ciones, la presencia –invisible, y sin em-
dirección de un coro de aficionados en bargo sentida por mí– de un poder sobre-
humano, empezaron a agitarme, a turbarme,
la iglesia de Santa Valeria. Hermann, que a hacerme temblar. En una palabra, la gra-
vive en la vecindad, va allí con gusto. cia divina se complacía en derramarse so-
Y en el acto final de la bendición con el bre mí con toda su fuerza. En el acto de la
Santísimo, experimenta elevación, a través de mis párpados, sentí
«una extraña emoción, como remordi- de pronto brotar un diluvio de lágrimas que
mientos de tomar parte en la bendición, en no cesaban de correr a lo largo de mis me-
la cual carecía absolutamente de derechos jillas... ¡Oh momento por siempre jamás
para estar comprendido». Sin embargo, la memorable para la salud de mi alma! Te ten-
emoción es grata y fuerte, y siente «un ali- go ahí, presente en la mente, con todas las
vio desconocido». sensaciones celestiales que me trajiste de
lo Alto... Invoco con ardor al Dios todopo-
Vuelve Hermann a la misma iglesia los deroso y misericordiosísimo, a fin de que
32 La adoración eucarística nocturna

el dulce recuerdo de tu belleza quede puede considerar como la cuna de la


eternamente grabado en mi corazón, con los Adoración Nocturna. Un amigo suyo,
estigmas imborrables de una fe a toda prue- el señor Dupont, uno de sus primeros
ba y de un agradecimiento a la medida del
inmenso favor de que se ha dignado col- seguidores, refiere los datos de esta
marme... fundación:
«Habiendo entrado un día por la tarde en
«Al salir de esta iglesia de Ems, era ya
la capilla de las Carmelitas, [Hermann] que
cristiano. Sí, tan cristiano como es posible
se complacía en visitar las iglesias en que
serlo cuando no se ha recibido aún el santo
se hallaba expuesto el Santísimo Sacramen-
bautismo...»
to, se puso a adorar a Nuestro Señor mani-
Vuelto a París, se dedica Hermann fiesto en la custodia, sin contar las horas y
apasionadamente a la oración y a su ins- sin advertir que la noche se acercaba. Era
trucción religiosa. Pero todavía se ve en noviembre. Una Hermana tornera llega
obligado durante unos meses a dar cla- y da la señal de salir. Fue necesario un se-
gundo aviso. Entonces Hermann dijo a la
ses y conciertos, pues ha de pagar con- religiosa: “Ya saldré cuando lo hagan esas
siderables deudas de juego a sus acree- personas que se hallan al fondo de la capi-
dores. lla”. Y ella: “Pues no saldrán en toda la no-
Llega por fin el día de su bautismo: che”.
el 28 de agosto de 1847. «Estaba tan «Semejante respuesta de la Hermana era
emocionado, escribe, que aun hoy no más que suficiente, y dejaba una preciosa
semilla en un corazón bien dispuesto. Her-
recuerdo, sino muy imperfectamente, mann sale del oratorio y se dirige precipi-
las ceremonias que se hicieron». Ingre- tadamente a casa de Monseñor de la Boui-
sa en las Conferencias de San Vicente llerie: “Acaban de hacerme salir de una ca-
de Paúl. Pero donde mejor se halla pilla, exclama, en la que unas mujeres esta-
siempre es en la iglesia, en oración ante rán toda la noche ante el Santísimo Sacra-
el Santísimo. El 10 de noviembre hace mento”... Monseñor de la Bouillerie res-
voto, ante el altar de la Virgen, de orde- ponde: “Bien, encuéntreme hombres y les
autorizo a imitar a esas buenas mujeres,
narse sacerdote y de prepararse a ello cuya suerte ante Nuestro Señor envidia us-
en cuanto se vea libre de sus acreedo- ted”. Pues bien, ya desde el día siguiente,
res. Cambia su vida totalmente, y sus con el favor de los ángeles buenos, Her-
antiguos compañeros de bohemia y de mann hallaba la necesaria ayuda en varias
fiesta no lo entienden. Piensan que, qui- almas».
zá por sus excesos, anda trastornado. Monseñor de la Bouillerie había esta-
Algunos, como Adalberto de Beau- blecido ya anteriormente en París, en
mont, le vuelven la espalda, y él ha de 1844, una pequeña asociación para la
buscarse nuevo domicilio. Adoración nocturna en casa, cuyos
miembros, hombres o mujeres, se le-
Proyecto de Hermann aprobado vantaban por turnos durante la noche
por Mons. de la Bouillerie una vez al mes, a hora fijada de ante-
Hermann alquila un modesto cuarto mano, para adorar a Nuestro Señor.
en la calle de la Universidad, número También había contribuído a fundar la
102 –casa que ya no existe–, y que se Adoración nocturna del Santísimo Sa-
José María Iraburu 33

cramento, asociación femenina esta- y de dos oficiales de marina, los aso-


blecida por la señorita Debouché, que ciados no eran casi más que empleados
iba a ser el núcleo de las religiosas Re- oscuros, obreros y criados.
paradoras. Éstos fueron los instrumentos de que
el Señor se sirvió para establecer la aso-
Nace la Adoración Nocturna ciación de la Adoración Nocturna, que
Hermann, muy contento con la auto- pronto había de extenderse por casi to-
rización de Monseñor de la Bouillerie, dos los países católicos.
se puso inmediatamente en busca de
hombres de fe, ávidos como él de agra- Obra providencial
decer al Jesús de la Eucaristía todos para tiempos duros de la Iglesia
sus beneficios, entregándole sacrificio Al saber que la revolución había triun-
por sacrificio. fado en Roma, y que el papa Pío IX
Los primeros inscritos en la lista fue- había tenido que refugiarse en Gaeta,
ron el caballero Aznarez, antiguo diplo- puerto al sur de Roma, animó a aque-
mático español, que había enseñado el llos primeros asociados a poner en
castellano a Hermann en los tiempos práctica inmediatamente su proyecto.
de su vida artística, y el conde Raimun- Y así la primera vigilia nocturna de
do de Cuers, capitán de fragata, muy Adoración se celebró el 6 de diciem-
amigo. bre de 1848.
Pronto se presentaron otros, y el 22 La segunda y tercera noches se verifica-
de noviembre de 1848, Hermann los ron los días 20 y 21 del mismo mes, con
reunía a todos en su cuartito de la calle ocasión de las rogativas de Cuarenta Ho-
ras ordenadas con esa ocasión, en favor del
de la Universidad. Sólo diecinueve Papa, por el arzobispo de París.
miembros se hallaban presentes; cua-
tro inscritos no habían podido acudir. En Francia, pues, esta fundación se
Monseñor de la Bouillerie presidía la relaciona con una de las fases más do-
pequeña reunión, cuyos miembros se lorosas del Papado. Y coincide en ello
habían juntado con la obra de Adoración fundada en
Roma, en 1809, cuando Napoleón hace
«con la intención, dice el acta de esta pri-
mera sesión, de fundar una asociación que
cautivo a Pío VII.
tendrá por objeto la Exposición y Adora-
ción Nocturna del Santísimo Sacramen- Primeras vigilias de
to, la reparación de los ultrajes de que es la Adoración Nocturna
objeto, y para atraer sobre Francia las ben- Las primeras vigilias se efectuaron en
diciones de Dios y apartar de ella los ma-
les que la amenazan». el famoso santuario de Nuestra Señora
de las Victorias. Más tarde, los socios
¡Un programa inmenso para tan pe- de la Adoración Nocturna y de las Con-
queño número de hombres, casi todos ferencias de San Vicente de Paúl perpe-
de la más humilde condición! Aparte tuaron el hecho con una lápida de már-
del promotor de la reunión, pianista fa- mol, en testimonio de agradecimiento:
moso, además de Mons. de la Bouillerie
34 La adoración eucarística nocturna

A NUESTRA SEÑORA DE LAS VICTORIAS, Pedro-Julián Eymard, el cardenal


NUESTRA PROTECTORA, Wiseman, etc. Tuvo, por otra parte, la
EN HOMENAJE DE GRATITUD Y DE AMOR alegría de bautizar a diez miembros de
DE LAS CONFERENCIAS su familia judía.
DE SAN VICENTE DE PAÚL Al fin, agotado por el trabajo y con-
Y DE LA ASOCIACIÓN tagiado de viruela, muere en 1871, a los
DE LA ADORACIÓN NOCTURNA DE PARÍS. cincuenta años de edad, estando en
31 DE MAYO DE 1871 Spandau, Alemania, al servicio de los
La asociación de la Exposición y prisioneros franceses de la guerra fran-
Adoración Nocturna del Santísimo co-prusiana.
Sacramento, en París,
ha tenido su origen en esta iglesia,
el 6 de diciembre de 1848, El apóstol de la Eucaristía
debido al celo del Rdo. padre Hermann El padre Hermann, famoso predica-
y de Mons. Francisco de la Bouillerie, dor, hace voto de mencionar la Euca-
obispo de Carcasona,
entonces vicario general de la diócesis ristía en todos sus sermones. Y no le
de París. cuesta nada cumplirlo, pues como su
tesoro es la Eucaristía, allí está, pues,
Las vigilias no pudieron continuarse su corazón; y de la abundancia del co-
en Nuestra Señora de las Victorias, y razón habla su boca (+Mt 6,21; 12,34).
se escogió para lugar de reunión el ora-
torio de los Padres Maristas. Aunque al entrar en el Carmelo dejó
del todo la composición de música,
El padre Hermann, carmelita siendo estudiante de teología, le auto-
rizaron en una ocasión sus superiores
En 1849 Hermann ingresa en el Car- esa actividad como descanso. Y como
melo, que en esos años, tras las perse- no podía ser menos, compuso una co-
cuciones de la Revolución Francesa, es- lección de Cánticos al Santísimo Sa-
taba siendo refundado en Francia bajo cramento, la más perfecta de todas sus
la dirección del carmelita español Do- obras. En la introducción, escribe emo-
mingo de San José. Una vez ordenado cionado:
presbítero, el padre Hermann, con mu-
chos viajes y trabajos, fue la fuerza más «Jesús, adorado por mí, que me has con-
ducido a la soledad para hablarme al cora-
eficaz tanto para la extensión del zón; por mí, cuyos días y noches se desli-
Carmelo como para la difusión de la zan felizmente en medio de las celestiales
Adoración Nocturna en Francia y fue- conversaciones de tu Presencia adorable,
ra de ella. entre los recuerdos de la comunión de hoy
y las esperanzas de la comunión de maña-
El padre Hermann era un religioso na... Yo beso con entusiasmo las paredes de
ejemplar, tan contemplativo y orante mi celda querida, en la que nada me distrae
como activo y apostólico. Tuvo rela- de mi único pensamiento, en la que no respi-
ción amistosa con muchas de las gran- ro sino para amar tu divino Sacramento...
des figuras católicas de su tiempo: el «¡Que vengan, que vengan los que me han
santo Cura de Ars, santa Bernardita, san conocido en otro tiempo, y que me-
José María Iraburu 35

nosprecian a un Dios muerto de amor por yor felicidad que la que experimento al
ellos!... Que vengan, Jesús mío, y sabrán si amarte en la Eucaristía y al recibirte en mi
tú puedes cambiar los corazones. Sí, mun- pobre corazón, que tan rico es gracias a
danos, yo os lo digo, de rodillas ante este ti!»...
amor despreciado: si ya no me veis esfor- No fueron éstos unos pasajeros fer-
zarme sobre vuestras mullidas alfombras
para mendigar aplausos y solicitar vanos vores de novicio. Por el contrario, du-
honores, es porque he hallado la gloria en rante toda su vida –como se comprue-
el humilde tabernáculo de Jesús-Hostia, de ba en su diario, en sus cartas y predi-
Jesús-Dios. caciones– el Espíritu Santo mantuvo su
«Si ya no me veis jugar a una carta el pa- corazón encendido en la llama de un
trimonio de una familia entera, o correr sin amor inmenso al Jesús de la Eucaristía.
aliento para adquirir oro, es porque he ha-
llado la riqueza, el tesoro inagotable en el Jesucristo es hoy la Eucaristía
cáliz de amor que guarda a Jesús-Hostia.
«Si ya no me veis tomar asiento en vues- El amor abrasador del padre Hermann
tras mesas suntuosas y aturdirme en las a la Eucaristía, es decir, a Jesucristo,
fiestas frívolas que dais, es porque hay un hacía que no pudiera comulgar o llevar
festín de gozo en el que me alimento para el Sacramento sin experimentar una
la inmortalidad y me regocijo con los án- emoción tan viva y fuerte que se pare-
geles del cielo. Es porque he hallado la fe- cía a la embriaguez. De esta vivencia
licidad suprema. Sí, he hallado el bien que
amo, él es mío, lo poseo, y que venga quien
personal tan profunda reciben sus es-
pretenda despojarme de él. critos eucarísticos una vibración tan
singular.
«Pobres riquezas, tristes placeres, humi-
llantes honores eran los que perseguía con «¡Oh, Jesús! ¡oh, Eucaristía, que en el de-
vosotros... Pero ahora que mis ojos han vis- sierto de esta vida me apareciste un día, que
to, que mis manos han tocado, que sobre me revelaste la luz, la belleza y grandeza
mi corazón ha palpitado el corazón de un que posees! Cambiaste enteramente mi ser,
Dios, ¡oh, cómo os compadezco, en vues- supiste vencer en un instante a todos mis
tra ceguera, por perseguir y lograr place- enemigos... Luego, atrayéndome con irre-
res incapaces de llenar el corazón! sistible encanto, has despertado en mi alma
«Venid, pues, al banquete celestial que un hambre devoradora por el Pan de vida y
ha sido preparado por la Sabiduría eter- en mi corazón has encendido una sed abra-
na; ¡venid, acercaos!... Dejad ahí vuestros sadora por tu Sangre divina...
juguetes vanos, las quimeras que traéis, «Y ahora que te poseo y que me has heri-
arrojad a lo lejos los harapos engañadores do en el corazón, ¡ah!, deja que les diga lo
que os cubren. Pedid a Jesús el vestido blan- que para mi alma eres...
co del perdón, y, con un corazón nuevo, con
un corazón puro, bebed en el manantial lím- «¡Jesucristo, hoy, es la sagrada Eucaris-
pido de su amor... “¡Venid y ved qué bueno tía! Jesus Christus hodie [+Heb 13,8]. ¿Es
es el Señor!” [Sal 33,9]. posible pronunciar esta palabra sin sentir
en los labios una dulzura como de miel?
«¡Oh Jesús, amor mío, cómo quisiera de- ¿como un fuego ardiente en las venas? ¡La
mostrarles la felicidad que me das! Me atre- sagrada Eucaristía! El habla enmudece, y
vo a decir que, si la fe no me enseñase que sólo el corazón posee el lenguaje secreto
contemplarte en el cielo es mayor gozo aún, para expresarlo.
no creería jamás posible que existiera ma-
36 La adoración eucarística nocturna

«¡Jesucristo en el día de hoy!... llena por entero, me absorbe y me sumerge


en un océano de caridad y de embriaguez.
«Hoy me siento débil... Necesito una
fuerza que venga de arriba para sostener- «Sí, ¡amo a Jesús, amo a la Eucaristía!
me, y Jesús bajado del cielo se hace Euca- ¡Oídlo, ecos; repetidlo a coro, montañas y
ristía, es el pan de los fuertes. valles! Decidlo otra vez conmigo: ¡Amo a
la Eucaristía! Jesús hoy es Jesús conmi-
«¡Hoy me hallo pobre!... Necesito un co- go»...
bertizo para guarecerme, y Jesús se hace
casa... Es la casa de Dios, es el pórtico del
cielo, ¡es la Eucaristía!...
«Hoy tengo hambre y sed. Necesito ali-
mento para saciar el espíritu y el corazón, 2
y bebida para apagar el ardor de mi sed, y
Jesús se hace trigo candeal, se hace vino de La Adoración Nocturna
la Eucaristía: Frumentum electorum et
vinum germinans virgines [trigo que ali-
menta a los jóvenes y vino que anima a las
vírgenes: Zac 9,17]. Las vigilias de la antigüedad,
«Hoy me siento enfermo... Necesito una primer precedente de la AN
medicina benéfica para curarme las llagas Las vigilias mensuales de la Adora-
del alma, y Jesús se extiende como ungüen- ción Nocturna (=AN) continúan la tra-
to precioso sobre mi alma al entregárseme dición de aquellas vigilias nocturnas de
en la Eucaristía: impinguasti in oleo caput
meum; oleum effusum... oleo lætitiæ unxi los primeros cristianos, si bien éstos,
eum... fundens oleum desuper [Sal 22,5; como sabemos, no prestaban todavía
44,8; 88,21]. una especial atención devocional a la
«Hoy necesito ofrecer a Dios un holo- Eucaristía reservada.
causto que le sea agradable, y Jesús se hace En efecto, los primeros cristianos, mo-
víctima, se hace Eucaristía. vidos por la enseñanza y el ejemplo de
«Hoy en fin me hallo perseguido, y Jesús Cristo –«vigilad y orad»–, no sóla-
se hace coraza para defenderme: scutum mente procuraban rezar varias veces al
meum et cornu salutis meæ [mi escudo y día, en costumbre que dio lugar a la
la fuerza de mi salvación: 2Re 22,3 Vul- Liturgia de las Horas, sino que –tam-
gata]. Me hace temible al demonio.
bién por imitar a Jesús, que solía orar
«Hoy estoy extraviado, se me hace estre- por la noche (+Lc 6,12; Mt 26,38-41)–,
lla; estoy desanimado, me alienta; estoy
triste, me alegra; estoy solo, viene a morar se reunían a celebrar vigilias noctur-
conmigo hasta la consumación de los si- nas de oración.
glos; estoy en la ignorancia, me instruye y Estas vigilias tenían lugar en el aniversa-
me ilumina; tengo frío, me calienta con un rio de los mártires, en la víspera de gran-
fuego penetrante. des fiestas litúrgicas, y sobre todo en las
«Pero, más que todo lo dicho, necesito noches precedentes a los domingos. La más
amor, y ningún amor de la tierra había podi- importante y solemne de todas ellas era, por
do contentar mi corazón, y es entonces so- supuesto, la Vigilia Pascual, llamada por
bre todo cuando se hace Eucaristía, y me San Agustín «madre de todas las santas vi-
ama, y su amor me satisface, me sacia, me gilias» (ML 38,1088).
José María Iraburu 37

En las vigilias los cristianos se man- crituras y centran así la atención del cora-
tenían vigiles, esto es, despiertos, al- zón. Después, se encomienda a uno comen-
ternando oraciones, salmos, cantos y zar el canto y los otros le responden. Y así
pasan la noche en la variedad de la salmo-
lecturas de la Sagrada Escritura. Así es dia mientras oran. Y al amanecer, todos jun-
como esperaban en la noche la hora de tos, como con una sola voz y un solo cora-
la Resurrección, y llegada ésta al ama- zón, elevan hacia el Señor el salmo de la
necer, terminaban la vigilia con la cele- confesión [Sal 50], y cada uno hace suyas
bración de la Eucaristía. Tenemos de las palabras del arrepentimiento.
esto un ejemplo muy antiguo en la vigi- «Pues bien, si por esto os apartáis de no-
lia celebrada por San Pablo con los fie- sotros [con vuestras críticas], os apartaréis
les de Tróade (Hch 20, 7-12). de los egipcios, os apartaréis de las dos
Libias, de los tebanos, los palestinos, los
Con el nacimiento del monacato en árabes, los fenicios, los sirios y los que
el siglo IV, se van organizando en las habitan junto al Éufrates y, en una palabra,
comunidades monásticas vigilias dia- de todos aquellos que estiman grandemen-
rias, a las que a veces, como en Jerusa- te las vigilias, las oraciones y las salmodias
lén, se unen también algunos grupos de en común» (MG 32,764).
fieles laicos. Así lo refiere en el Diario Las vigilias mensuales de la AN –tam-
de viaje la peregrina española Egeria, bién con oraciones e himnos, salmos y
del siglo V. En todo caso, entre los lai- lecturas de la Escritura– prolongan,
cos, las vigilias más acostumbradas pues, una antiquísima tradición piado-
eran las que semanalmente precedían sa del pueblo cristiano, que nunca se
al domingo. perdió del todo, y que hoy sigue sien-
La costumbre de las vigilias noctur- do recomendada por la Iglesia. Así en
nas se hizo pronto bastante común. San la Ordenación general de la Liturgia
Basilio (+379), por ejemplo, respon- de las Horas, de 1971:
diendo a ciertas reticencias de algunos «A semejanza de la Vigilia Pascual, en
clérigos de Neocesarea, habla con gran muchas Iglesias hubo la costumbre de ini-
satisfacción de tantos «hombres y mu- ciar la celebración de algunas solemnida-
jeres que perseveran día y noche en las des con una vigilia: sobresalen entre ellas
la de Navidad y la de Pentecostés. Tal cos-
oraciones asistiendo al Señor», ya que tumbre debe conservarse y fomentarse de
en este punto «las costumbres actual- acuerdo con el uso de cada una de las Igle-
mente vigentes en todas las Iglesias de sias (71).
Dios son acordes y unánimes»: «Los Padres y autores espirituales, con
«El pueblo [para celebrar las vigilias] se muchísima frecuencia, exhortan a los fie-
levanta durante la noche y va a la casa de les, sobre todo a los que se dedican a la vida
oración, y en el dolor y aflicción, con lá- contemplativa, a la oración en la noche, con
grimas, confiesan a Dios [sus pecados], y la que se expresa y se aviva la espera del
finalmente, terminadas las oraciones, se Señor que ha de volver: “A medianoche se
levantan y pasan a la salmodia. Entonces, oyó una voz: `¡que llega el esposo, salid a
divididos en dos coros, se alternan en el recibirlo´ (Mt 25,6)!; “Velad, pues no sa-
canto de los salmos, al tiempo que se dan béis cuándo vendrá el dueño de la casa, si
con más fuerza a la meditación de las Es- al atardecer o a medianoche, o al canto del
38 La adoración eucarística nocturna

gallo o al amanecer: no sea que venga ines- es iniciada, según vimos, en Francia por
peradamente y os encuentre dormidos” (Mc Hermann Cohen y dieciocho hombres
13,35-36). Son, por tanto, dignos de ala- el 6 de diciembre de 1848, con el fin de
banza los que mantienen el carácter noc-
turno del Oficio de lectura» (72). adorar en una iglesia, con turnos suce-
sivos, al Santísimo Sacramento en una
En este mismo documento se dan las nor- vigilia nocturna.
mas para el modo de proceder de «quienes
deseen, de acuerdo con la tradición, una
celebraciòn más extensa de la vigilia del do- La Adoración Nocturna en España
mingo, de las solemnidades y de las fies- España conoce también en su histo-
tas» (73). ria cristiana muchas Cofradías del San-
tísimo Sacramento, agregadas normal-
Otros precedentes mente a Santa Maria sopra Minerva,
Las vigilias de los antiguos cristianos, iglesia de los dominicos en Roma, y
como sabemos, no tenían, sin embar- que durante el XIX se integran en el
go, una referencia devocional hacia la Centro Eucarístico. Pero la AN, como
presencia real de Cristo en la Eucaris- tal, se inicia en Madrid, el 3 de noviem-
tía. En este aspecto, los antecedentes bre de 1877, en la iglesia de los Capu-
de la devoción eucarística de la AN han chinos.
de buscarse más bien en las Cofradías Allí se reúnen siete fieles: Luis Trelles y
del Santísimo Sacramento, de las que Noguerol –está en curso su proceso de bea-
ya hemos hablado, nacidas con el Cor- tificación–, Pedro Izquierdo, Juan de Mon-
pus Christi (1264), y acogidas después talvo, Manuel Silva, Miguel Bosch, Manuel
normalmente a la Bula de 1539. Maneiro y Rafael González. Queda la Ado-
ración integrada al principio en el Centro
Son también antecedente de la AN las Eucarístico.
Cuarenta horas. Éstas tienen su origen en
Roma, en el siglo XIII; reciben en el XVI En cuanto Adoración Nocturna Es-
un gran impulso en Milán, y Clemente VIII, pañola (ANE) se constituye de forma
con la Bula de 1592, las extiende a toda la autónoma en 1893. A los comienzos
Iglesia. Como las Cuarenta Horas de ado- reúne en sus grupos sólamente a hom-
ración en un templo eran continuadas su- bres, pero más tarde, sobre todo en los
cesiva e ininterrumpidamente en otros, vie-
ne a producirse así una adoración perpetua.
turnos surgidos en parroquias, forma
grupos de hombres y mujeres. En 1977
Pero si buscamos antecedentes más celebra en Madrid, con participación
próximos de la Adoración actual, los internacional, su primer centenario.
hallamos en la Adoración Nocturna na-
cida en Roma en 1810, con ocasión del En 1925 nace en Valencia la Adora-
cautiverio de Pío VII, por iniciativa del ción Nocturna Femenina (ANFE), que
sacerdote Santiago Sinibaldi. Y en la desde 1953, cuando se unifican expe-
Adoración Nocturna desde casa, fun- riencias de varias diócesis, es de ámbi-
dada por Mons. de la Bouillerie en 1844, to nacional.
en París. ANE –ver apéndice (pág. 56)– y
Pues bien, en su forma actual, la AN ANFE están hoy presentes en casi to-
das las Diócesis españolas.
José María Iraburu 39

el Sacrificio eucarístico, permanecen


durante la noche por turnos ante el Sa-
La Adoración Nocturna cramento, rezando la Liturgia de las Ho-
en el mundo ras y haciendo oración silenciosa.
La AN, iniciada en París en 1848 y
en Madrid en 1877, llega a implantarse Fines principales
en un gran número de países, especial- Los fines de la AN son los mismos
mente en aquellos que, cultural y reli- de la Eucaristía. Son aquellos fines de
giosamente, están más vinculados con la adoración eucarística ya señalados
Francia y con España. por la Bula Transiturus de 1264, por el
Alemania, Argentina, Bélgica, Benin, Bra- concilio de Trento, por la Mediator Dei
sil, Camerún, Canadá, Colombia, Costa de o en la Eucharisticum mysterium: ado-
Marfil, Cuba, Congo, Chile, Ecuador, Egip- rar con amor al mismo Cristo; adorar
to, España, Estados Unidos, Filipinas, Fran-
cia, Guinea Ecuatorial, Honduras, India, In-
con Cristo al Padre «en espíritu y en
glaterra, Irlanda, Italia, Isla Mauricio, verdad»; ofrecerse con Él, como vícti-
Luxemburgo, México, Panamá, Polonia, mas penitenciales, para la salvación del
Portugal, Santo Domingo, Senegal, Suiza, mundo y para la expiación del pecado;
Vaticano y Zaire. orar, permanecer amorosamente en la
Todas estas asociaciones de adora- presencia de Aquel que nos ama...
ción nocturna, desde 1962, están uni- Éstos fines son los que una y otra
das en la Federación Mundial de las vez han subrayado los Papas al dirigir-
Obras de la Adoración Nocturna de se a la AN:
Jesús Sacramentado. «El alma que ha conocido el amor de su
divino Maestro tiene necesidad de perma-
Naturaleza de necer largamente ante la Hostia consagra-
la Adoración Nocturna da y de adoptar, en la presencia de la humil-
dad de Dios, una actitud muy humilde y pro-
Al describir en lo que sigue la AN, fundamente respetuosa» (Pío XII, Alocu-
nos referimos concretamente al mode- ción a la AN, Roma, AAS 45, 1953, 417).
lo de la AN Española. Pero lo que de- «La presencia sacramental de Cristo es
cimos vale también más o menos para fuente de amor. Amor, en primer lugar al
ANFE y para otros países, especial- mismo Cristo. El encuentro eucarístico es
mente para los de Hispanoamérica, ya un encuentro de amor... Y amor a nuestros
que usan normalmente el mismo Ma- hermanos. Porque la autenticidad de nues-
nual. tra unión con Jesús sacramentado ha de
traducirse en nuestro amor verdadero a to-
La AN es una asociación de fieles que, dos los hombres, empezando por quienes
reunidos en grupos una vez al mes, se están más próximos» (Juan Pablo II, Alo-
turnan para adorar en la noche al Se- cución a la AN, Madrid 31-X-1982).
ñor, realmente presente en la Eucaris- En la adoración eucarística y noctur-
tía, en representación de la humanidad na, los fieles se unen profundamente al
y en el nombre de la Iglesia. Sacrificio de la redención –centro ab-
Los adoradores, una vez celebrado soluto de la vigilia–, acompañan a Je-
40 La adoración eucarística nocturna

sús en su oración nocturna y dolorosa bras: “venid a mí todos los que estáis fati-
de Getsemaní: gados y cargados, que yo os aliviaré” (Mt
11,28)» (Juan Pablo II, ib.).
«Quedáos aquí y velad conmigo... Velad
y orad, para que no caigáis en tentación...
En medio de la angustia, él oraba más in- Fines complementarios
tensamente, y su sudor era como gotas de La AN no agota su finalidad con la
sangre que corrían sobre la tierra» (Mt pura celebración de las vigilias mensua-
26,38.41; Lc 22,44). les. A ella le corresponde también, por
Los adoradores alaban al Señor y le Estatutos, promover otras formas de
dan gracias largamente. Le piden por el devoción y culto a la sagrada Euca-
mundo y por la Iglesia, por tantas y tan ristía, siempre dentro de la comunión
gravísimas necesidades. de la Iglesia y la obediencia a la Jerar-
«En esas horas junto al Señor, os encar- quía apostólica.
go que pidáis especialmente por los sacer- Los adoradores, pues, cada uno en
dotes y religiosos, por las vocaciones su familia, en su parroquia o allí donde
sacerdotales y a la vida consagrada» (Juan puedan actuar –colegios, asociaciones
Pablo II, ib.).
laicales y movimientos, etc.–, han de
Los adoradores, en las vigilias noc- promover la devoción a la Eucaristía y
turnas, permanecen atentos al Señor de el culto a la misma. Ésta es la proyec-
la gloria, el que vino, el que viene, el ción apostólica específica de la AN.
que vendrá. Otras actividades apostólicas podrán
«¡Felices los servidores a quienes el se- ser cumplidas por los adoradores en
ñor encuentra velando a su llegada!. Yo os cuanto feligreses de una comunidad
aseguro que él mismo recogerá su túnica, parroquial o miembros de determina-
les hará sentarse a la mesa y se pondrá a dos movimientos laicales. Pero en
servirles. ¡Felices ellos, si el señor llega a cuanto adoradores han de comprome-
medianoche o antes del alba y los encuen-
tra así!» (Lc 12,37-38). terse en el apostolado eucarístico. Se-
ñalaremos, a modo de ejemplo, algu-
Los adoradores, perseverando en la nos de los objetivos que los adorado-
noche a la luz gloriosa de la Eucaristía, res deben pretender con todo empeño,
esperan en realidad el amanecer de la con oración insistente y esperanzada,
vida eterna, de la que precisamente la y con trabajo humilde y paciente:
Eucaristía es prenda anticipada y cier-
–Practicar con frecuencia las visitas al
tísima: Santísimo y difundir esta preciosa forma
«La sagrada Eucaristía, en efecto, además de oración. Esto ha de ir por delante de
de ser testimonio sacramental de la prime- todo. El adorador nocturno ha de ser tam-
ra venida de Cristo, es al mismo tiempo bién un adorador diurno.
un anuncio constante de su segunda veni- –Conseguir que, según lo que dispone la
da gloriosa, al final de los tiempos. Iglesia (Ritual 8; Código 937), haya igle-
«Prenda de la esperanza futura y aliento, sias que permanezcan abiertas durante al-
también esperanzado, para nuestra marcha gunas horas al día, de modo que no se abran
hacia la vida eterna. Ante la sagrada Hostia sólo para la Misa o los sacramentos. Al me-
volvemos a escuchar aquellas dulces pala- nos en la ciudad y también en los pueblos
José María Iraburu 41

más o menos grandes, en principio, es po- Insistamos en lo primero. Si un ado-


sible conseguirlo. Éste es un asunto muy rador tiene de verdad amor a Cristo en
grave. La vida espiritual del pueblo católi- la Eucaristía, si quiere ser de verdad
co se configura de un modo u otro según
que los fieles dispongan o no de templos, fiel a su propia vocación, la que Dios
de lugares idóneos no sólo para la celebra- le ha dado, ¿cómo podrá limitar su de-
ción del culto, sino para la oración. El Ri- voción y acción a una vigilia mensual?
tual de la dedicación de iglesias manifies-
ta muy claramente que las iglesias católi- Vigilias mensuales
cas han de ser «casas de oración».
Las vigilias mensuales se celebran nor-
–Procurar la dignidad de los sagrarios y malmente en una iglesia fija, que puede
capillas del Santísimo.
ser una parroquia, un convento o a ve-
–Fomentar en la parroquia, de acuerdo ces, donde existe, el oratorio propio de
con el párroco y en unión si es posible con la AN. Y tienen «una duración mínima
otros adoradores, algún modo habitual de
culto a la Eucaristía fuera de la Misa: ex- de cinco horas de permanencia, inclui-
posiciones del Santísimo diarias, semana- da la santa Misa». En ocasiones, ese
les o mensuales, celebración anual de las tiempo se verá reducido, cuando, por
Cuarenta Horas, o en fin, lo que se estime ejemplo, es el grupo muy pequeño y
más viable y conveniente. no es posible establecer varios turnos
–Promover en alguna iglesia de la ciudad sucesivos de vela.
alguna forma de adoración perpetua du- En la vigilia un sacerdote celebra la Eu-
rante el día. Los adoradores activos, y tam- caristía y, si le es posible, administra antes
bién los veteranos, han de ofrecerse los el sacramento de la penitencia a los adora-
primeros para hacer posible la continuidad dores que lo desean, les acompaña en la vi-
de los turnos de vela. gilia, y da la bendición final con el Santísi-
–Cultivar grupos de tarsicios, es decir, mo. Está prevista, sin embargo, la manera de
de adoradores niños o adolescentes: ani- celebrar vigilias sin sacerdote, allí donde por
marles, formarles, guiarles en sus reunio- una u otra razón no hay uno disponible.
nes de adoración eucarística. San Tarsicio,
en los siglos III-IV, fue un niño romano,
Notas esenciales de la AN son tanto
mártir de la Eucaristía. la nocturnidad como la adoración pro-
longada, que para poder serlo se reali-
–Difundir la devoción eucarística en co-
legios católicos, reuniones de movimien- za normalmente en turnos sucesivos. Es
tos apostólicos, Seminario, ejercicios es- la modalidad tradicional que el mismo
pirituales, catequesis, retiros y conviven- Ritual de la Iglesia recomienda, en re-
cias. ferencia a comunidades religiosas:
–Procurar que el Corpus Christi sea ce- «Se ha de conservar también aquella for-
lebrado con todo esplendor, y guarde su ma de adoración, muy digna de alabanza, en
identidad genuina, la que es querida por la que los miembros de la comunidad se van
Dios, de tal modo que esta solemnidad turnando de uno en uno o de dos en dos,
litúrgica no venga a desvanecerse, ocultada porque también de esta forma, según las
por otras significaciones –por ejemplo, el normas del instituto aprobado por la Igle-
Día de la Caridad–. Por muy valiosas que sia, ellos adoran y ruegan a Cristo el Señor
sean estas otras significaciones, son diver- en el Sacramento, en nombre de toda la
sas. comunidad y de la Iglesia» (90).
42 La adoración eucarística nocturna

Las vigilias de la AN se desarrollan No se ingresa en la Adoración por una


siguiendo un Manual propio que es temporada. Al menos en la intención,
bastante amplio y variado –la edición el cristiano ha de integrarse en la AN
española tiene 670 páginas–, en el que para siempre. Entiende que Dios le ha
se incluyen un buen número de mode- llamado a ella con una vocación espe-
los de vigilias, siguiendo los tiempos cial; y que, por tanto, es un don gratui-
litúrgicos, en las diversas Horas. Re- to que el Señor no piensa retirarle, pues
coge también otras oraciones y cantos. quiere dárselo para siempre. En efecto,
«los dones y la vocación de Dios son
Espíritu irrevocables» (Rom 11,29).
La AN, tras siglo y medio de existen- Los Estatutos prescriben la obligación
cia, tiene un espíritu propio, que está de asistir a las 12 vigilias mensuales, más a
las 3 extraordinarias de Jueves Santo, el
expresado no sólamente en sus Esta- Corpus Christi y Difuntos. Pero aún más
tutos, aprobados en cada país por la fuertemente los adoradores se ven sujetos
Conferencia Episcopal, sino también en a la perseverancia por un amor que quiere
una tradición viva, que trataremos de ser fiel a sí mismo, y también por una tra-
plasmar a través de varias palabras cla- dición de fidelidad muy frecuente. Ha ha-
ve. bido adoradores que en cincuenta años no
han faltado a una sola vigilia. Si por viaje,
–Vocación. En la Iglesia todos tienen enfermedad o por lo que sea no pudieron
que amar y ayudar a los pobres, pero asistir a su turno, acudieron otro día a otro,
no todos tienen que trabajar en Caritas como está mandado. En cualquier turno te-
o en instituciones análogas; eso requie- nemos veteranos cuya fidelidad conmove-
re una vocación especial. En la Iglesia dora está diciendo a los novatos: “si no pien-
sas perseverar fielmente en la Adoración,
todos tienen que rezar y ayudar a las no ingreses en ella. Acompáñanos en las
misiones, pero no todos tienen que irse vigilias siempre que quieras, pero no te afi-
misioneros; sólo aquellos que son lla- lies a la Adoración Nocturna si no piensas
mados por Dios. Etc. perseverar en ella”.
En la Iglesia todos tienen que adorar –Fidelidad comunitaria al carisma
a Cristo en la Eucaristía. Evidente. No original. De la Cartuja se dice nun-
serían cristianos si no lo hicieran; y en quam reformata, quia nunquam defor-
las Misas se hace siempre. Pero no to- mata. Algo semejante podría decirse
dos están llamados a venerar especial- de la AN: no ha sido reformada desde
mente la presencia de Cristo en la su origen, porque nunca se ha defor-
Eucaristía, y menos en una larga per- mado. Su misma sencillez –de la que
manencia comunitaria, nocturna, oran- en seguida hablaremos– hace posible
te, litúrgica, penitencial. Para eso hace su perduración secular.
falta una gracia especial, que reciben En 1980, en la introducción a las Bases
cuantos fieles cristianos se integran en doctrinales para un ideario de la AN, Sal-
la AN –o en otras obras análogas cen- vador Muñoz Iglesias, consiliario nacional
tradas en la devoción eucarística–. de ANE, escribe: «La Adoración Nocturna
en España cumplió cien años [en 1977] sin
–Fidelidad personal a la vocación. perder su identidad. Mejor diríamos: cum-
José María Iraburu 43

plió cien años porque no perdió su identi- toda forma de devoción a la Eucaris-
dad, porque supo ser fiel al ideario que le tía... como si pudiera haber vida cris-
diera origen». Observación muy exacta.. tiana que no sea vida eucarística.
Cuando el concilio Vaticano II trata de la En América, el párroco admirable de una
renovación de los institutos religiosos se- enorme parroquia, comentando unos malos
ñala como uno de los criterios decisivos la sucesos, nos decía: «Las cosas están mal.
fidelidad al carisma original: «manténgase Hay muchos males y mucho pecado. Voy a
fielmente el espíritu y propósitos propios hacer todo lo posible para establecer en mi
de los fundadores, así como las sanas tra- parroquia la Adoración Nocturna». Es un
diciones» (PC 2). Una Obra de Iglesia, hombre de fe. Se ve que entiende el mundo
como lo es la AN, ha de crecer y crecer y la misión que en él debe cumplir.
siempre como un árbol: en una fidelidad
permanente a sus propias raíces. Sin un espíritu penitencial firme no
–Penitencia. Espíritu de expiación y se puede perseverar en la AN un mes y
reparación por los pecados propios y otro, año tras año, con frío o calor, con
los del mundo. La Eucaristía es un sa- indisposiciones corporales o cansan-
crificio de expiación por el pecado del cios, con disgustos y preocupaciones,
mundo, y no se puede participar ver- con viajes, espectáculos y fiestas. Sin
daderamente de ella sin un espíritu pe- espíritu penitencial, no puede haber fi-
nitencial. En la Eucaristía –tanto en el delidad perseverante al compromiso de
Sacrificio como en el culto al Sacra- la Adoración, libremente asumido por
mento– nos ofrecemos con Cristo al amor a Cristo, a la Iglesia y al mundo.
Padre como víctimas expiatorias. Se participará en sus vigilias unas ve-
ces sí, otras no, subordinando la asis-
Ya vimos que muchas de las Cofradías del tencia a cualquier eventualidad. Y se aca-
Santísimo más antiguas, como las del siglo bará en la deserción. Es el amor, el amor
XIII, se llamaban Cofradías de Penitentes.
También vimos que, concretamente, la Ado- capaz de cruz penitencial, el único que
ración Nocturna ha iniciado su vida coinci- tiene fuerza para perseverar fielmente.
diendo con episodios muy duros del Papa- –Diversidad de miembros. En una
do. Así fue como se formaron aquellas co- Misa parroquial se reúnen feligreses de
fradías y así nace también la AN.
toda edad y condición, pues la Euca-
Hay muchos pecados en el mundo y ristía –así se entendió desde el princi-
en la Iglesia por los que expiar. Los pio– es precisamente el sacramento de
adoradores, precisamente por su espi- la unidad de la Iglesia: «siendo muchos,
ritualidad eucarística –sacrificial, por somos un solo cuerpo, porque todos
tanto, victimal–, se sienten muy llama- participamos de un solo pan» (1Cor
dos a expiar por los pecados propios 10,17). Pues bien, es también caracte-
y ajenos, sobre todo por los pecados rístico de la Adoración Nocturna, des-
contra la Eucaristía. En los pueblos de sus inicios, que en sus turnos se re-
cristianos, concretamente, muchas blas- únan en grata fraternidad jóvenes y an-
femias se dirigen contra ella; muchísi- cianos, personas cultas y otras igno-
mos bautizados viven habitualmente ale- rantes, médicos, zapateros, funciona-
jados de la Misa, de la comunión, de rios, campesinos, todos unidos en la
44 La adoración eucarística nocturna

celebración, primero, y en la adoración mente para la realización de las obras que


después de la Eucaristía, el sacramen- más caras le son, que más le interesan? A
to de la unidad. los pequeños, a los humildes, a los menos-
preciados por el mundo. Claro está que ve-
En un Discurso al Congreso de Malinas, remos también [en la AN] a personas nota-
en 1864, el padre Hermann hacía notar que bles y distinguidas, pero el grueso de la tro-
la AN, que obtuvo un rápido desarrollo en pa se compone de simples empleados y de
Inglaterra, hubo de superar en primer lugar obreros ignorados por el mundo.
un clasismo cerrado, muy arraigado en aque-
llas gentes: «La Adoración Nocturna en- «Y todavía continúa siendo lo mismo.
cuentra serios obstáculos en el carácter, Entre todas las parroquias de París, las más
costumbres e ideas de este pueblo esencial- fervientes y las que dan el mayor número
mente dado a las comodidades materiales, de adoradores son las parroquias de los
y en el que el respeto por las desigualdades arrabales. En ellas los obreros, que todo el
sociales hace muy difícil la fusión de las día se han afanado en el trabajo, no rega-
diferentes clases de la sociedad. Si un in- tean la noche a Nuestro Señor, y se ve a al-
glés de alta alcurnia necesita tener una vir- gunos que dejan la adoración de madruga-
tud casi heroica para pasar parte de una no- da, antes de la primera Misa, que ni siquie-
che descansando sobre un colchón duro en ra pueden oír, porque deben hallarse tem-
exceso, junto a un obrero o al lado de un prano en la reanudación del trabajo» (Syl-
pequeño comerciante, a éstos no les cues- vain 432-433).
ta menos hallarse en un mismo pie de igual- –Sencillez. En la AN todo es muy sen-
dad tan completa con el gran señor» (Sylvain cillo. Ésa es una de las razones por la
246). que se manifiesta válida para personas,
–Gente sencilla. Por supuesto, hay para espiritualidades y para naciones
en la Adoración cristianos muy cultos, muy diversas.
económicamente fuertes, políticamen- Es muy sencilla –sustancial y univer-
te importantes, etc. Pero, ya desde sus sal– la doctrina espiritual que la susten-
comienzos, es evidente que la mayoría ta. De hecho, es asumida por personas
de sus miembros son personas social- de filiaciones espirituales muy diversas.
mente modestas. Es sencilla su organización interna: un
Los primeros adoradores de Jesús, Consejo Nacional, un Consejo Dioce-
el Emmanuel, Dios-con-nosotros, son sano, presidentes de sección, jefes de
María y José: personas modestas. Y en turno.
seguida, avisados por los ángeles, acu- Es sencilla la estructura de sus vigi-
den a adorarle unos pastores: gente hu- lias nocturnas: breve reunión, rosario y
milde. Más tarde, conducidos por la confesiones, santa Misa, turnos de vela
estrella, llegaron los «magos», grandes en los que se alterna el rezo de las Ho-
personajes... Y así viene a ser siempre. ras y la oración en silencio, más una
En el Cincuentenario de la AN en Fran- Bendición final.
cia, Mr. Cazeaux, en la Memoria, hacía re-
Antes hemos citado al Vaticano II, que
cuerdo de aquel primer grupo de diecinue-
exige a los institutos religiosos un retorno
ve adoradores, en su mayoría gente muy
constante «a la primitiva inspiración». Pero
modesta. «¿A quién se dirige [nuestro Se-
el concilio también les exige para su ade-
ñor] para realizar sus designios, especial-
cuada renovación «una adaptación a las cam-
José María Iraburu 45

biadas condiciones de los tiempos» (PC 2). turna–, como por el orden armonioso que
Pues bien, por lo que se refiere a los mo- los une, goza de una perfecta sencillez,
dos de celebrar las vigilias nocturnas de la que le permite perdurar pacíficamente al
Adoración, se comprende que unas celebra-
ciones tan perfectas en su sencillez hayan paso de los años y de las generaciones
perdurado en su forma durante tantos años. en muchas naciones.
Al menos en lo substancial, ¿qué habría
que añadir, quitar o cambiar en un orden tan En 1848,
armonioso, tan simple y perfecto, y tan pro- hace ciento cincuenta años
bado además por la experiencia?... Cristia- –En 1848 se publica el Manifiesto co-
nos ajenos a la AN sienten, a veces, la ne- munista. Es elaborado por el judío Karl
cesidad de introducir en ella grandes cam-
bios. Pero, curiosamente, quienes son Heinrich Marx (1818-1883) y por Frie-
miembros de ella y la viven, normalmente, drich Engels (1820-1895). Marx nace
no sienten la necesidad de tales cambios, en Tréveris, al noroeste de Alemania,
sino que se sienten muy bien en ella, tal cerca de Luxemburgo. Estudia dere-
como es. cho, pero pronto, bajo el influjo de He-
Algunos cambios, sin embargo, se han gel (1770-1831), se dedica a la filoso-
hecho al paso de los años, y se han cumpli- fía, y más tarde a la economía y la po-
do, sin duda, en buena hora: paso del latín a lítica. El marxismo, que de él deriva, se
la lengua vernácula, abandono progresivo de extendió desde entonces por gran par-
algunos símbolos militares o cortesanos te del mundo, y tuvo su mayor fuerza
perfectamente legítimos, pero que han ido
quedando alejados de la sensibilidad de en la Unión Soviética.
nuestro tiempo. Según un informe de la KGB, de 1994,
Si la AN acentuase ciertos aspectos cuarenta y dos millones de rusos fueron
asesinados por los comunistas entre 1928
de la espiritualidad cristiana –lo que, por y 1952. El número de muertos por el co-
otra parte, sería perfectamente legítimo: munismo se amplía enormemente si se
en tantas obras católicas se dan, por la mira el conjunto de las naciones en que es-
gracia de Dios, esas acentuaciones–, tuvo vigente: «el total se acerca a la cifra
vendría a ser un camino idóneo para de cien millones de muertos» (AA.VV., El
ciertas espiritualidades, pero no para libro negro del Comunismo, Planeta-Espa-
otras; para ciertos tiempos o lugares, sa 1998, 18). En 1989, con la caída del
muro de Berlín, decayó en gran medida el
pero no para otros. poderío del comunismo.
Por el contrario, la noble sencillez de –En 1848, asimismo, se inicia la Ado-
la AN, en sus líneas esenciales, es idó- ración Nocturna. Es fundada por el ju-
nea para acoger –y de hecho acoge– a dío converso Hermann Cohen (1810-
personas, grupos o naciones de muy 1870), nacido en Hamburgo, al norte
diversos talantes y espiritualidades. de Alemania, a unos 500 kilómetros de
Concretamente, el orden fundamental Tréveris.
de sus vigilias, tanto por la calidad ab-
soluta de sus ingredientes –Misa, ado- La AN, que la gracia de Dios inició y
ración del Santísimo, rezo de las Ho- mantiene, ha dado excelentes frutos en-
ras, oración silenciosa, permanencia noc- tre los laicos, ha suscitado un gran nú-
46 La adoración eucarística nocturna

mero de vocaciones sacerdotales y reli- falta de colaboración de ciertos sacerdo-


giosas, y está hoy presente, y con buena tes. Y no se dan cuenta de que son ellos
salud, en treinta y cinco naciones. mismos, los adoradores con muy poco es-
píritu de adoración, los que amenazan dis-
Sólamente en España, la AN tiene ya diez minuir la AN hasta acabar con ella.
Beatos que fueron adoradores, el último el
gitano Ceferino Giménez Malla, «El Pele»; La AN, por el contrario, crece y flo-
en tanto que otros doce están en proceso rece allí donde los adoradores mantie-
de beatificación. Uno de ellos, Alberto Ca- nen encendida la llama del amor a Je-
pellán Zuazo, ha sido declarado reciente- sús en la Eucaristía, y viven con toda
mente «venerable». fidelidad las vigilias tal como el Ma-
nual y la tradición las establecen; allí
Dios lo quiere donde los adoradores adoran al Señor
Actualmente la AN en unos lugares no sólo de noche, una vez al mes, sino
crece y florece, y en otros languidece y también de día, siempre que pueden;
disminuye. Esta alternativa puede ex- allí donde piden al Señor nuevos ado-
plicarse sin duda por condicionamien- radores con fe y perseverancia; allí don-
tos externos, por situaciones de Igle- de difunden la devoción eucarística y
sia, como los que hemos considerado procuran con todo empeño que las igle-
antes al hablar de la sacralidad y la se- sias permanezcan abiertas...
cularización. Pero aún más se debe a Donde más se necesita actualmente la
causas internas, es decir, al espíritu de AN –o cualquier otra obra eucarística–
los mismos adoradores. En éstas cen- es precisamente allí donde la devoción
tramos ahora nuestra atención. a la Eucaristía está más apagada. Allí
La AN decae y disminuye allí donde es donde más quiere Dios que se en-
el amor a la Eucaristía se va enfriando cienda poderosa la llama de la AN. Si
en sus adoradores; donde una adora- los adoradores, fieles al Espíritu San-
ción de una hora resulta insoportable; to, con oración y trabajo, procuran el
donde los adoradores, entre una y otra crecimiento de la Adoración, empezan-
vigilia, no visitan al Señor en los días do por vivirla ellos mismos con toda
ordinarios; donde la oración es muy fidelidad, la AN crece: ellos plantan y
escasa, y no se pide suficientemente a riegan, y «es Dios quien da el creci-
Dios nuevas vocaciones de adorado- miento» (1Cor 3,6).
res, ni se procuran éstas con el empe- Dios ha concedido por su gracia a la
ño necesario; donde se acepta con re- Adoración Nocturna ciento cincuenta
signación que las iglesias estén siem- años de vida en la Iglesia. Que Él mis-
pre cerradas, aún allí donde podrían mo, por su gracia, le siga dando vida
estar abiertas... por los siglos de los siglos. Amén.
Los adoradores que están en este espíri-
tu aceptan ya, sin excesiva pena, la próxima
desaparición de la AN en su parroquia o en
su diócesis, atribuyendo principalmente esa
pérdida a causas externas, sobre todo a la
José María Iraburu 47

nos, ciudades e incluso países, hallen


una forma común de celebrar las vigi-
lias nocturnas de adoración.
Y esta uniformidad aún tiene otra ra-
3 zón más profunda: la vigilia se ordena
con un rito propio, en todas partes el
Las vigilias mensuales mismo,
y siempre el rito «implica por sí mismo
repetición tradicional, serenamente pre-
visible. Así es como el rito sagrado se hace
cauce por donde discurre de modo suave y
Importancia del unánime el espíritu de cuantos en él parti-
Manual de la Adoración Nocturna cipan. Así se favorece en el corazón de los
La AN concentra su identidad en la fieles la concentración y la elevación, sin
celebración mensual de las vigilias noc- las distracciones ocasionadas por la aten-
ción a lo no acostumbrado» (J. Rivera-J.M.
turnas. El adorador se compromete a Iraburu, Síntesis de espiritualidad católi-
asistir durante el año a doce vigilias men- ca, Fund. GRATIS DATE, Pamplona 19944,
suales y a tres extraordinarias: Jueves 96).
Santo, Corpus y Difuntos. Por eso, quienes en sus vigilias, sin
Las vigilias, en principio, podrían ce- razón suficiente, alteran un poco el Ma-
lebrarse de modos muy diversos: po- nual, alteran un poco la AN. Sin em-
drían ser más largas, con más lecturas bargo, en algunos casos, ciertas varia-
o con silencios mayormente prolonga- ciones, vienen obligadas por las cir-
dos, o más breves, como una Hora san- cunstancias: muy reducido número de
ta, más didácticas o con menos ele- adoradores, carencia de una sala de re-
mentos de formación, con más o me- unión, frío en la iglesia, etc. Y como se
nos rezos comunitarios, con mayor o comprende, están justificadas. Hay,
menor solemnidad en las formas, etc. pues, que cumplir lo establecido en la
Pues bien, las vigilias de la Adoración AN lo mejor que se pueda. No más.
Nocturnas han de celebrarse siguien- Pero quienes arbitrariamente configu-
do con fidelidad lo que prescribe su ran sus vigilias en modos diversos a los del
propio Manual, de uso en todos los Manual, aunque realicen provechosas y
grupos, aunque ciertas acomodaciones bellas celebraciones –sugeridas quizá por
vendrán a veces exigidas por las cir- un sacerdote bienintencionado, pero que
cunstancias internas del grupo o por apenas conoce la AN, o propuestas por al-
condicionamientos externos. gún adorador–, abandonan la AN. Ésta es
una asociación de fieles, con su propia
No es raro hoy, con tantos viajes y forma y tradición, a la que los cristianos se
con calendarios de actividades a veces afilian libremente, y que se rige por Esta-
tan apretados, que los adoradores no tutos aprobados por la Iglesia y por normas
puedan asistir una noche a su turno, sino concretas de acción y celebración.
que ese mes deban hacer su vigilia en
otro. Es hermoso que en diversos tur-
48 La adoración eucarística nocturna

La Liturgia de las Horas rezadas con pausa, sin prisa, con aten-
La Liturgia de las Horas es la oración ción, con toda devoción:
de la Iglesia, la oración más sagrada y «Por eso se exhorta en el Señor a los sa-
santificante de todo el pueblo de Dios; cerdotes y a cuantos participan en dicho
Oficio [divino] que, al rezarlo, la mente
es, como dice el Vaticano II, «la voz concuerde con la voz y, para conseguirlo
de la misma Esposa que habla al Espo- mejor, adquieran una instrucción litúrgi-
so; más aún, es la oración de Cristo, ca y bíblica más rica, principalmente
con su Cuerpo, al Padre» (SC 84). acerca de los salmos» (SC 90).
Como es sabido, durante muchos siglos
fue la oración habitual de las comunidades Esquema de una vigilia
cristianas. De suyo, pues, las Horas litúr- Pero expongamos ya el orden que el
gicas son de los laicos tanto como lo es la Manual de la Adoración Nocturna de
Misa. Pero más tarde, por una serie de cir- España, en la edición de 1996, esta-
cunstancias, fue quedando su rezo relega-
do, en la práctica, a sacerdotes y religio- blece para la celebración de una vigilia.
sos. Señalamos entre paréntesis los tiempos
que a cada acto se calculan, aunque son
Por tanto, cuando el concilio Vatica- bastante variables, según se hagan pau-
no II recomienda «que los laicos recen sas más o menos largas, se canten al-
el Oficio divino o con los sacerdotes o gunas partes, etc.
reunidos entre sí, e incluso en particu-
lar» (SC 100), toma una decisión de –(30') Reunión previa, en una sala,
extraordinaria importancia para la espi- normalmente.
ritualidad cristiana laical. Así lo han en- –(20') Rosario, en la misma sala o ya
tendido muchas asociaciones seglares en la iglesia.
y muchos laicos en particular, que en –(20') Vísperas, en la iglesia.
los últimos años han ido asumiendo el
rezo de las Horas, sobre todo de Lau- –(45') Eucaristía, que termina con la
des y Vísperas, que son «las Horas exposición del Santísimo.
principales» (SC 89). –(60'+60'+...) Turnos de vela. El nú-
Pues bien, eso es lo que hace mucho mero de turnos dependerá del número
tiempo venían haciendo en todas par- de adoradores. En cada turno: Oficio
tes los laicos de la Adoración Noctur- de lectura (25') y oración personal (35').
na. Por eso los adoradores hoy han de La Eucaristía y los turnos de vela forman
seguir recitando o cantando las Horas el corazón mismo de la vigilia, y deben por
–Vísperas, el Oficio de lecturas, Lau- tanto celebrarse con la mayor plenitud po-
sible. Es importante tener presente esto
des– con un fervor renovado, es decir, cuando la necesidad obligue a suprimir o
con una acrecentada conciencia de la abreviar alguna otra parte de la vigilia. Du-
maravilla que supone rezar la Liturgia rante el turno de vela, unos lo cumplen en
de las Horas en unión con Cristo, su la iglesia, mientras los demás están en una
protagonista celestial, y en el nombre sala aparte.
de la Iglesia. –(30') Laudes y Bendición eucarísti-
Las Horas, en todo caso, han de ser ca, todos reunidos de nuevo.
José María Iraburu 49

Se termina con un canto y oración a la conducir la reunión adecuadamente. No


Virgen. conviene, al menos normalmente, que
Comento brevemente cada parte, ate- la reunión previa sobrepase la media
niéndome a lo que dispone el Manual. hora. Ello iría normalmente en detrimen-
to de las partes principales de la vigilia.
Reunión previa
No es, por supuesto, el centro de la Rosario y confesiones
vigilia de la AN, y por eso ha de tener- Aunque el Manual no prescribe el
se cuidado para que no se alargue in- rezo en común del Rosario, sí lo reco-
debidamente, restando tiempo a las par- mienda, y de hecho suele rezarse en la
tes más importantes. gran mayoría de los grupos. La AN es
Se inicia la reunión previa con la co- muy mariana: no olvida nunca que el
locación de las insignias y la oración: Corpus Christi que adora es el nacido
Señor, tu yugo... de la Virgen María –«corpus datum,
corpus natum ex Maria Virgine»–; y que
En ella, en seguida, se preparan los Ella, con san José y los pastores, fue la
detalles de la vigilia; se distribuyen las primera y la mejor adoradora de Jesús.
funciones, según el número de asisten- Es normal, pues, que ya desde el prin-
tes, procurando que en lo posible ac- cipio los adoradores invoquen para la
túen varios: salmista, lector, cantor, vigilia la asistencia espiritual de su glo-
acólito, etc; se comunican y comentan riosa Madre.
avisos y noticias, con la ayuda quizá
de la hoja o boletín de la AN en la dió- El Rosario puede ser rezado al principio,
en la sala de reunión, o cuando los adora-
cesis; se repasa la lista de los asisten- dores van a la iglesia –suele ser lo más co-
tes, anotando presencias y ausencias; mún–; o más tarde en la sala, mientras otros
se distribuye la composición de los tur- están haciendo en la iglesia el turno de vela.
nos; se expone el tema de meditación Lo importante es que se rece.
o formación. La confesión, durante el Rosario o
El tema puede ser leído o expuesto por en otro momento conveniente, es tam-
el director espiritual, por uno de los res- bién una parte no obligada, pero muy
ponsables del turno o por alguno de los ado- preciosa. Para muchos adoradores es
radores. Puede emplearse como base tex-
tos ofrecidos por el Consejo Nacional de la manera mejor para asegurar una vez
la AN, por el Consejo Diocesano, elegidos al mes el sacramento de la penitencia.
por el director espiritual o por el mismo Así lo decía Juan Pablo II a la AN de
grupo: números, por ejemplo, del Catecis- España:
mo de la Iglesia Católica, comentarios La piedad eucarística «os acercará cada
litúrgicos a la fiesta del día, una o dos pági- vez más al Señor. Y os pedirá el oportuno
nas de un libro de espiritualidad eucarísti- recurso a la confesión sacramental, que lle-
ca, etc. Un diálogo posterior, aunque no ne- va a la Eucaristía, como la Eucaristía lleva
cesario, puede ser sin duda muchas veces a la confesión. ¡Cuántas veces la noche de
provechoso. adoración silenciosa podrá ser también el
El responsable del grupo –jefe de tur- momento propicio del encuentro con el per-
no, secretario, etc.– debe moderar y dón sacramental de Cristo!» (31-X-1982).
50 La adoración eucarística nocturna

Vísperas la confesión penitencial, la acción de


En la Liturgia de las Horas la ora- gracias de las Vísperas, todo ha de ser
ción de las Vísperas se celebra al ter- una preparación cuidadosa para la
minar el día, «en acción de gracias por Misa; y del mismo modo, la adoración
cuanto se nos ha concedido en la jor- posterior del Sacramento y el rezo final
nada y por cuanto hemos logrado rea- de los Laudes han de ser la prolonga-
lizar con acierto» (Ordenación gral. ción más perfecta de la misma Misa.
LH 39a). El momento ideal de la Misa es, como
hemos dicho, al principio de la vigilia, de
Tal como suelen celebrarse actual- tal modo que la adoración eucarística de-
mente las vigilias de la AN, las Víspe- rive, incluso sensiblemente, del Sacrificio.
ras llegan un poco tardías, es cierto; en Sin embargo, la escasez de sacerdotes u
tanto que, por el contrario, el rezo de otras circunstancias pueden obligar a cele-
Laudes, llega normalmente demasiado brar la Misa al final de la vigilia. O quizá
temprano. Pero esto no tiene mayor im- incluso antes de la vigilia –por ejemplo,
portancia. En efecto, rezar en comuni- una Misa parroquial de fin de tarde–, para
iniciar después, pero partiendo de esa Misa,
dad litúrgica la oración de la Iglesia, aun- la celebración de la vigilia. Hágase en cada
que no sea en su momento exacto del caso lo que mejor convenga. Pero eso sí,
día, vale mucho más que hacer otros entendiendo bien el sentido y el valor de
rezos no litúrgicos, por dignos que és- cada parte de la vigilia y del conjunto total
tos puedan ser. de la misma.
Por lo demás, la Iglesia no manda, sino En la celebración misma de la Euca-
aconseja «que en lo posible las Horas res- ristía participamos del Sacrificio de
pondan de verdad al momento del día... Ayu- Cristo, ofreciéndonos con él al Padre,
da mucho, tanto para santificar realmente para la salvación del mundo; adoramos
el día como para recitar con fruto espiri- su Presencia real; comulgamos su Cuer-
tual las Horas, que la recitación se tenga en
el tiempo más aproximado al verdadero po santísimo, pan vivo bajado del cie-
tiempo natural de cada Hora canónica» lo.
(Ordenación gral. LH 11). Es posible, y a veces será conveniente,
A ciertos objetantes del tiempo de las celebrar en la vigilia de forma unida las
Horas en la AN actual convendría recordar- Vísperas y la Eucaristía. Pero otras veces
les aquello de Cristo: «coláis un mosquito convendrá celebrarlas en forma separada.
y os tragáis un camello» (Mt 23,24). Así cada una conserva toda su plenitud y
armonía. Y por lo demás, la noche es lar-
Celebración de la Eucaristía ga... No hay prisa. La prisa es totalmente
ajena al espíritu de la AN.
La celebración del Sacrificio eucarís-
tico es, indudablemente, el centro ab- Oración de
soluto de toda vigilia de la AN, como presentación de adoradores
es el centro y el culmen de toda exis- Para las diversas semanas o los tiem-
tencia cristiana, personal o comunitaria pos litúrgicos cambiantes, el Manual
(Vat. II: LG 11a; CD 30F; PO 5bc, 6e; ofrece varios modelos de «oración de
UR 6e). La reunión previa, el Rosario, presentación de adoradores», todos
José María Iraburu 51

los cuales tienen algo en común: su pro- le es más propia y tradicional. Es ésta
fundidad teológica y su notable belleza una Hora litúrgica bellísima, meditativa,
espiritual. contemplativa, alimentada por los sal-
Si alguien quiere enterarse bien de lo que mos, la Sagrada Escritura y la lectura
significa y hace la AN, lea y medite con de «las mejores páginas de los autores
atención estas oraciones en sus diversos espirituales» (ib. 55). En las vigilias,
modelos. En ellas se confiesan, de maravi- esta Hora, más aún, está alimentada por
llosa forma orante, todos los fines de la ado- la presencia real del mismo Cristo, que
ración eucarística, y concretamente de la es Luz y Verdad, Camino y Vida.
AN.
El Manual ofrece un buen elenco de ele-
Turnos de vela gidas lecturas. Pero puede ser muy conve-
niente, para aumentar la variación, la rique-
Con la Oración de presentación y el za y la adecuación exacta al momento del
Invitatorio se inician los turnos de vela. año litúrgico, hacer aquellas lecturas exac-
Cuando un cierto grupo de la AN se tas de la Biblia y de los autores eclesiásti-
compone, por ejemplo, de veintiún cos que la Liturgia de las Horas dispone
miembros, lo normal es que se repar- precisamente para el día en que se celebra
la vigilia. Bastará para ello el breviario del
tan en tres turnos de vela, siete en cada sacerdote; o que el turno disponga de un
uno. O que se establezcan al menos dos ejemplar de las Horas oficiales; o ayudar-
turnos, de diez y once adoradores. No se de otros libros, como Sentir con los Pa-
olvidemos que la AN asume como fin dres, que traen esas lecturas oficiales de
velar en la noche prolongadamente las Horas (Regina, Barcelona 1998).
ante el Santísimo. –La oración personal silenciosa, una
«Cada turno de vela es de una hora». vez rezado el Oficio de lectura, mantie-
De esa hora, más o menos, una mitad ne al adorador en oración callada y pro-
se ocupa en el rezo del Oficio de lectu- longada ante la presencia real de Jesu-
ras, y la otra mitad en la oración perso- cristo, sobre el altar, en la custodia. Para
nal silenciosa. muchos adoradores es éste el momen-
to más precioso de toda la vigilia. Sí,
–El Oficio de lectura, lo mismo que
la Misa y el rezo de las Horas son aún
Laudes y Vísperas, es una parte de la
más preciosos, de suyo, por supuesto;
Liturgia de las Horas. En las vigilias de
pero eso quizá ya el adorador lo tiene
la AN es, en concreto, la parte más di-
todos los días a su alcance. Por el con-
rectamente heredera de las antiguas vi-
trario, ese tiempo largo, nocturno y si-
gilias de oración en la noche. De he-
lencioso en la presencia real de Cristo,
cho, en la renovada Liturgia de las Ho-
el Amado, oculto y manifiesto en la Eu-
ras, el Oficio de lectura conserva su pri-
caristía, es un tiempo sagrado, que ha
mitivo acento de «alabanza nocturna»,
de ser gozado y guardado celosamen-
aunque está dispuesto de tal modo que
te, no permitiendo que en modo algu-
pueda rezarse a cualquier hora del día
no sea abreviado sin razón suficiente.
(Ordenación gral. LH 57-59).
De lo contrario, se acabaría matando
La AN –esta vez sí– celebra el Ofi- la AN.
cio de lectura en la hora nocturna que
52 La adoración eucarística nocturna

Ya hemos dicho lo que dispone el piar el pecado del mundo, como clara-
Manual: «cada turno de vela es de una mente se indica en el rezo de las Preces
hora». Si el Señor nos da 24 horas cada expiatorias.
día, y unos 30 días todos los meses,
¿será mucho que una vez al mes le en- Laudes
treguemos a Él, inmediata y exclusiva- Concluídos los turnos sucesivos, los
mente, una hora, una hora de sesenta adoradores que estaban descansando
minutos? Tanto si en ella estamos go- en la sala se unen a quienes terminan su
zosos o aburridos, como si estamos tiempo de vela, y todos juntos, asu-
despiertos o adormilados, el caso es miendo de nuevo la oración litúrgica de
que, ante la custodia, nos entreguemos la Iglesia, rezan los Laudes.
al Señor fielmente y con todo amor una
hora al mes. Esta Hora, cuyo tiempo más apro-
piado es el amanecer, celebra especial-
Es cierto que, en determinadas con- mente «la resurrección del Señor Jesús,
diciones, quizá convenga reducir ese que es la luz verdadera que ilumina a
tiempo. Y esa reducción será buena y todos los hombres, y el sol de justicia,
conveniente cuando se realiza por ra- que nace de lo alto (Jn 1,9; Mal 4,2; Lc
zones válidas. Pero no si se hace por 1,78)» (Ordenación gral. LH 38). En
falta de amor o de espíritu de sacrifi- los Laudes suele predominar –y de ahí
cio. Cristo, como hizo con sus más ín- el nombre– el impulso de la alabanza,
timos, Pedro, Santiago y Juan, nos ha especialmente en los salmos.
llevado consigo en la noche a orar en el
El Manual ofrece la posibilidad de que
Huerto. Que no tenga que reprochar- en lugar de los Laudes, donde así se estime
nos como a ellos: «no habéis podido conveniente, se recen Completas, otra de
velar conmigo una hora?» (Mt 26,40). las Horas litúrgicas.
En el turno de vela los adoradores, Bendición final
orando con la Liturgia o en silencio ante
el Santísimo, cobran en la noche una Si la vigilia ha sido presidida por un
especial conciencia de estar represen- sacerdote o un diácono, termina, como
tando a la santa Iglesia y a todos los la Misa, con una bendición. Cristo mis-
hombres de buena voluntad. Una vez mo, en el signo de la cruz sacrificial,
al mes, es un tiempo prolongado para por mano de su ministro, bendice a los
alabar al Señor y darle gracias por tan- adoradores que le han acompañado esa
tos beneficios materiales y espirituales noche con amor.
recibidos por nosotros y por los de- «Al acabar la adoración, el sacerdote o
más hombres. Es un tiempo para pedir diácono se acerca al altar, hace genuflexión
por la familia, por la parroquia, por la sencilla, se arrodilla a continuación, y se
canta un himno u otro canto eucarístico.
diócesis, por las personas conocidas Mientras tanto, el ministro arrodillado
más necesitadas, por las vocaciones inciensa el Santísimo Sacramento, cuando
sacerdotales y religiosas, por las misio- la exposición tenga lugar con la custodia»
nes, etc. Y también un tiempo para ex- (Ritual 97).
José María Iraburu 53

Si no hay sacerdote o diácono, no se Badajoz 06005, Daniel Fernández Gó-


da la bendición, y uno de los adorado- mez, Av. Colón 11. Tfn. 924-237970.
res recoge sencillamente el Santísimo Balaguer 25600, Fray Alfredo Guar,
en el sagrario. La Iglesia le autoriza a Urgel 1. Tfn. 973-445050.
hacerlo (Ritual 91). Barbastro 22300, Enrique Artasona
La vigilia termina con un canto y ora- Castillón, Fonz 7. Tfn. 974-310997 /
310864.
ción a la Virgen María, de la que nació
el Corpus Christi adorado esa noche. Barcelona 08010, Enrique Blesa Can-
teura, Lauria 7. Tfn. 93-3015444 /
Y con el lema propio de la AN: 2293466.
–Adorado sea el Santísimo Sacra- Bilbao 48001, Benjamín Cuesta Jimeno,
mento. Sea por siempre bendito y ala- Colón de Larreategui 17. Tfn. 94-4240775
do / 4532481.
–Ave María Purísima. Sin pecado Burgos 09003, Antonino Romero
concebida. Alonso, Almirante Bonifaz 17. Tfn. 947-
205959.
Cáceres 10004, Isidro Martín Masa, Av.
Virgen de la Monaña 1, 5º A. Tfn. 927-
226441.
Cádiz 11005, Antonio Llaves Villanueva,
Apéndice Plaza Candelaria 3, 3º B. Tfn. 956-287676.
Ciudad Real 13001, Eduardo Moreno
La Adoración Nocturna Española Gómez, Postas 2. Tfn. 926-224043 /
224142.
Ciudad Rodrigo 37500, Leandro San-
tos Muñoz, Wetones 25, 2º A. Tfn. 923-
La ANE está presente en casi todas 461565.
las diócesis de España, como puede
Córdoba 14080, Consejo Diocesano
apreciarse en la siguiente relación de A.N.E. (Rafael de Miguel Lubián), Apt. 374.
Consejos Diocesanos. Tfn. 957-472760.
Albacete 02080, Julio Rodríguez Her- Cuenca 16003, Manuel Calzada Canales,
nández, ANE, Aptdo. 978. Tfn. 967- Av. Castilla-La Mancha 3, 3º dcha. Tfn. 969-
224339. 212801.
Alcalá 28807, Rafael Pinilla Cobos, Par- El Ferrol 15402, Guillermo Leira Evia,
que San Fernando 9, 2º. Tfn. 91-8807150. Tierra 48. Tfn. 981-313918.
Almería 04003, Rafael Romero Castro, Gerona 17005, Pedro Plana Pujol,
Arco 1. Tfn. 950-238779. Canonge Rovira 8. Tfn. 972-204986 /
Astorga 24700, Secundino Fernández 205304.
Fernández, El Peso 15, 3º, D. Tfn. 987- Getafe 28901, Héctor Palencia Roldán,
615753. Jardines 3. Tfn. 91-6953425.
Avila 05080, Mariano García Pindado, Granada 18002, Luis Alcalá-Galiano
Apt. 91. Tfn. 920-222422. Pérez, Misericordia 1. Tfn. 958-279052 /
818621.
54 La adoración eucarística nocturna

Guadalajara 19001, Angel Simón Murcia 30080, Andrés J. Campillo


Muñoz, Mayor 23. Tfn. 949-212488. Veguillas, A.N.E., Apt. 4458. Tfn. 968-
Guadix 18500, José Luis Campoy 213054.
Gómez, Ancha 43, 1º. Apt. 45. Tfn. 958- Orihuela 03300, Fernando García Ca-
Huelva 21001, José Antonio Fuentes brera, Apt. 76. Tfn. 96-5301404.
Ortega, Rascón 23, 4º, A. Tfn. 959-246830. Orense 32080, Hipólito Alonso Souto,
Huesca 22005, José Luis Estallo Apt. 223. Tfn. 988-244859.
Lacasta, Av. Los Monegros 16. Tfn. 974- Oviedo 33006, José Manuel García
243761 / 244853. Méndez, Guillermo Estrada 9, 10º B. Tfn.
Ibiza 07800, Mariano Guasch Cañas, 985-255450.
Madrid 62, 1º, 1. Tfn. 971-315466. Palencia 34080, Fernando Suazo Here-
Jaca 22700, Fernando Puig Nuez, Av. dia, Apt. 232. Tfn. 979-722119.
Juan XXIII, 34, 4º D. Tfn. 974-361546 / Plasencia 10600, Juan Roco Fernández,
362350. Av. del Ejército 20. Tfn. 927-410834.
Jaén 23007, Ernesto Aguilar Azañón, Palma de Mallorca 07012, Santiago
Maestre Bartolomé 5. Tfn. 953-251970. Amer Pol, Concepción 7. Tfn. 971-725751.
Jerez, Pedro Holgado Retes, Nueva 10, Pamplona 31192, Jesús Echavarren,
11650 Villamartín, Cádiz. Tfn. 956-73108 Concejo de Ardanaz 16, 1º dcha., Men-
/ 95-4641038. dillorri. Tfn. 948-161717.
La Laguna 38201, Rafael González Bo- Salamanca 37001, Juan Manuel Alonso
hórquez, Nuñez de la Peña 3, 3º Dcha. Tfn. Montero, Paseo de Canalejas 21-25. Tfn.
922-255133. 923-269015.
Las Palmas 35001, Clemente Reyes San Sebastián 20080, Ricardo Furriel
Linares, Dr. Chil 17. Tfn. 928-332280. Vázquez, Apt. 61. Tfn. 943-461963.
León 24080, Feliciano Rodríguez Mar- Santander 39080, Ceferino Gutiérrez
tínez, A.N.E., Apt. 385. Tfn. 987-251634. Fernández, A.N.E., Apt. 450. Tfn. 942-
Lérida 25006, Salvador Sanou Morell, 232708.
Cristóbal Bolera 4. Tfn. 973-272601. Santiago de Compostela 15701, Agus-
Logroño 26003, Fernando Barcina Ma- tín Vázquez Peña, A.N.E., Plaza de la Quin-
teo, Jorge Vigón 22 B, 6º N. Tfn. 941- tana s/n, Of. Archicofradía Apóstol Santia-
233470. go. Tfn. 981-582093.
Lugo 27080, José María Iglesias Fouce, Segorbe 12400, Lorenzo Pérez Soriano,
Apt. 348. Tfn. 982-241893. Colón 7. Ramón y Cajal 1, puerta 2, 1A.
Tfn. 964-110131.964-110131.
Madrid 28004, Francisco Garrido Ga-
rrido, Barco 29. Tfn. 91-5226938. Segovia 40002, Miguel Angel del Fru-
tos Solana, Ramón y Cajal 1, puerta 2, 1A.
Mahón 07002, Francisco J. Jansa Tfn. 921-437271.
Martos, Casa de la Iglesia, Plaza Reial 10.
Tfn. 971- Sevilla, Rafael Aguilar García, Carreras
2, 2º, 41400 Ecija. Ramón y Cajal 1, puer-
Málaga 29080, Bartolomé Ordóñez ta 2, 1A. Tfn. 964-110131.95-4832974.
Guerrero, A.N.E., Apt. 35. Tfn. 95-
2222265 / 2273013. Soria 42003, Arturo Valverde Jurjo,
A.N.E., Casa Diocesana, San Juan 5. Ramón
Manresa 08240, Joaquín Riera Bardia, y Cajal 1, puerta 2, 1A. Tfn. 964-110131 /
Bernat Oller 12. Tfn. 93-8728220.
José María Iraburu 55

975-211848.
Tarazona 50500, Mariano Martínez Zu-
beldía, Canuela 4, 2º izd. Ramón y Cajal 1,
Indice
puerta 2, 1A. Tfn. 964-110131.976-
641529.
Tarragona 43201, Antonio Bosque An-
glés, Rambla Nova 122,2º. Tfn. 977- La adoración eucarística
211196.
Tárrega 44001, Sebastián Farré Marbá,
Maestro Martí 9. Tfn. 973-311053. BIBLIOGRAFÍA, 3.
Teruel 44001, José Rafael Baguena Gó-
rriz, San Martín 9, 1º B. Tfn. 978-600958.
Toledo 45001, Pedro García-Asenjo
Sánchez-Largo, Sierpe 12. Tfn. 925- 1. Historia
222145. Centralidad de la Eucaristía, 1. –Re-
Tortosa 43500, Buenaventura Vicient serva de la Eucaristía, 2. –La adora-
Ciurana, Sabina 14, 5. Tfn. 977-441897. ción eucarística dentro de la Misa, 2. –
Tudela 31500, Julio Vicente Zubiría, Ga- Primeras manifestaciones del culto a la
yarre 14, esc. 1, 2º A. Tfn. 948-821789. Eucaristía fuera de la Misa, 2. –Aver-
Valencia 46003, Angel Orduña Alberola, sión y devoción en el siglo XIII, 3. –
Trinquete Caballero 6. Tfn. 96-3918872 Santa Juliana de Mont- Cornillon y la
3852217. fiesta del Corpus Christi, 5. –Celebra-
Valladolid 47006, José María Martín ción del Corpus y exposiciones del San-
Carpintero, P. Francisco Suárez 2, C, 13º tísimo, 6. Las Cofradías eucarísticas,
dcha. Tfn. 983-339562. 7. –La piedad eucarística en el pueblo
Vigo 36280, Eugenio Gonzalo Dávila católico, 7. –Congregaciones religiosas,
Dávila, A.N.E., Apt. 484. Tfn. 986-438805. 8. –Congresos eucarísticos, 9. –La pie-
Vitoria 01080, Saturnino Lezáun Vélaz, dad eucarística en otras confesiones
A.N.E., Apt. 81. Tfn. 945-289576. cristianas, 9.
Zamora 49080, Jesús Manuel Felipe Fi-
gueroa, A.N.E., Apt. 242. Tfn. 980-522088. 2. Doctrina espiritual
Zaragoza 50004, Jesús García Ortigosa, –Maestros espirituales de la devoción
Av. de Madrid 33, 7º B. Tfn. 976-438026. a la Eucaristía, 10.–Frutos de la piedad
Un buen número de estas direcciones van eucarística, 13. –¿Deficiencias en la de-
cambiando al renovarse en los Consejos voción eucarística?, 14. –Hubo defi-
diocesanos los cargos. Son, sin embargo, ciencias, 16. –Deficiencias del lenguaje
útiles datos de referencia. En todo caso, las piadoso, 17. –Deficiencias históricas,
direcciones diocesanas pueden encontrar- 17. –Renovación actual de la piedad eu-
se siempre actualizadas en el
carística, 18. –Diversas modalidades de
Consejo Nacional de la A. N. E., la presencia de Cristo en su Iglesia, 18.
Carranza 3, 2º dcha. - 28004 Madrid. Tfns. –El fundamento primero de la adora-
91-5932445 y 91-4465726; fax 91-
4465726. ción, 19. –Sacrificio y Sacramento, 20.
56 La adoración eucarística nocturna

–Devoción euca-rística y comunión, 20. 42. –En 1848, hace ciento cincuenta
–Adoración eucarística y vida espiri- años, 45. –Dios lo quiere, 46.
tual, 21. –Adoración y ofrenda perso-
nal, 21. –Adoración y súplica, 22. – 3. Las vigilias mensuales
Adoremos a Cristo, presente en la Eu- Importancia del Manual de la Ado-
caristía, 22. –Sagrarios dignos en igle- ración Nocturna, 47. –La Liturgia de
sias abiertas, 24. –Devoción eucarística las Horas, 48. –Esquema de una vigi-
y esperanza escatológica, 25. –Los sa- lia, 48. –Reunión previa, 49. –Rosario
cerdotes y la adoración eucarística, 26. y confesiones, 49. –Vísperas, 50. –Ce-
–La devoción eucarística después del lebración de la Eucaristía, 50. –Oración
Vaticano II, 27. –Secularización o de presentación de adoradores, 50. –
sacralidad, 28. Turnos de vela, 51. –Laudes, 52. –Ben-
dición final, 52.

II.–La Adoración Nocturna Apéndice


La Adoración Nocturna Española,
53
BIBLIOGRAFÍA, 30.
Indice, 55.
1. Hermann Cohen, fundador
Hermann Cohen, 30. –Una conver-
sión eucarística, 31. –Proyecto de
Hermann aprobado por Mons. de la
Bouillerie, 32. –Nace la Adoración Noc-
turna, 33. –Obra providencial para tiem-
pos duros de la Iglesia, 33. –Primeras
vigilias de la Adoración Nocturna, 33.
–El padre Hermann, carmelita, 34. –El
apóstol de la Eucaristía, 34. –Jesucris-
to es hoy la Eucaristía, 35.
2. La Adoración Nocturna
Las vigilias de la antigüedad, primer
precedente de la AN, 36. –Otros pre-
cedentes, 38. –La Adoración Nocturna
en España, 38. –La Adoración Noctur-
na en el mundo, 39. –Naturaleza de la
Adoración Nocturna, 39. –Fines prin-
cipales, 39. –Fines complementarios,
40. –Vigilias mensuales, 41. –Espíritu,