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Ética Médica y Bioética

Ética Médica y Bioética

Ética Médica y Bioética La Habana, 2009 3

La Habana, 2009

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Catalogación Editorial Ciencias Médicas

Ética médica y bioética / María del Carmen Amaro Cano et al. La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 2009. 172 p.

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Ética Médica Comités de Ética Bioética Equidad en Salud

Edición: Dra. Nancy Cheping Sánchez Diseño: Ac. Luciano Ortelio Sánchez Núñez Emplane: Amarelis González La O Fotografía: Héctor Sanabria Horta

© María del Carmen Amaro Cano, 2009 Sobre la presente edición:

© Editorial Ciencias Médicas, 2009

ISBN: 978-959-212-557-5

Las opiniones expresadas en este libro son responsabilidad de sus autores y de la Comisión Nacional de Ética Médica y en algunas ocasiones pudieran no reflejar necesariamente la postura oficial de la Oficina Panamericana de Salud/Organización Mundial de la Salud, del Ministerio de Salud Pública de Cuba, ni del Comité Nacional Cubano de Bioética.

Editorial Ciencias Médicas Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas Calle 23 No. 177, entre N y O, Edificio Soto, El Vedado, Ciudad de La Habana, 10400, Cuba Correo electrónico: ecimed@infomed.sld.cu Teléfonos: 838 3375 / 832 5338

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Autora Principal

Autora Principal MSc. María del CarmenAmaro Cano Especialista en Bioética. Maestra en Ciencias de la Salud

MSc. María del CarmenAmaro Cano Especialista en Bioética. Maestra en Ciencias de la Salud Pública. Maestra en Ciencias en Historia de América, El Caribe y Cuba. Investigadora Auxiliar. Profesora Auxiliar y Consultante de Salud Pública y Presidenta de la Cátedra de Bioética FCM "Gral. Calixto García Íñiguez". Directora del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Miembro de la Comisión Nacional de Ética Médica. Miembro del Comité Nacional Cubano de Bioética. Asesora de la Red Latinoamericana de Bioética de la UNESCO.

Coautores

Dr.Cs. Ricardo González Menéndez Doctor en Ciencias. Especialista II Grado en Psiquiatría. Profesor Titular y Consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Presidente de la Comisión Nacional de Ética Médica.

Dr.Cs. Héctor Rodríguez Silva Doctor en Ciencia Médicas. Especialista de II Grado en Medicina Interna, Profesor Titular y Consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Hospital "Hermanos Ameijeiras". Secretario de la Comisión Nacional de Ética Médica.

Dr.Cs. Miguel Ángel Moreno Rodríguez Doctor en Ciencias Médicas. Especialista II Grado en Medicina Interna. Profesor Titular y Consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

Dr.Cs. Alfredo Espinosa Brito Doctor en Ciencias Médicas. Especialista II Grado en Medicina Interna. Profesor Titular y Consultante de Medicina Interna, Hospital Universitario "Dr. Gustavo Aldereguía Lima". Cienfuegos.

Dr.Cs. Eduardo Llanes Llanes Doctor en Ciencias Médicas. Especialista en Periodoncia. Profesor Titular y Consultante de la Facultad de Estomatología. Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Miem- bro de la Comisión Nacional de Ética Médica.

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MSc. Marlina Lescaille Taquechel Máster en Ciencias de la Educación Médica. Profesora Auxiliar de Enfermería. Metodóloga del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Secretaria de la Cátedra de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas "General Calixto García Íñiguez".

MSc. José A. Fernández Sacasas Máster en Ciencias de la Educación Médica. Profesor Titular y Consultante de Medicina Interna de la Facultad de Ciencias Médicas “Miguel Enríquez” de la Universidad de Cien- cias Médicas de La Habana. Presidente de la Sociedad Cubana de Educadores en Cien- cias de la Salud.

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A nuestros profesores, que no solo nos instruyeron, sino que nos educaron,

reforzando nuestros valores personales y ciudadanos, y nos ayudaron en la cons- trucción de nuestros valores profesionales.

A los médicos, enfermeras, estomatólogos, tecnólogos, psicólogos, técnicos y

directivos de salud que se respetan a sí mismos y respetan a sus colegas, a todos

los profesionales, técnicos y trabajadores, a los pacientes y sus familiares, quienes con su ejemplo en la práctica asistencial, investigativa, docente y de dirección nos han inspirado a lo largo de nuestras vidas profesional y profesoral.

Al inolvidable Ministro, Doctor Sergio del Valle Jiménez, que dictó la Resolu-

ción por la cual se constituyó la primera Comisión Nacional de Ética Médica.

A su Presidente fundador, el Profesor Francisco Lancís y Sánchez, permanente

modelo ejemplificante.

A los profesores José Jordán Rodríguez y Alejandro García Gutiérrez, eternos

Maestros de Ética.

Los miembros agradecidos de la actual Comisión Nacional de Ética Médica. Ciudad de La Habana, 2009. "Año del Centenario de la fundación del primer Ministerio de Salud Pública del mundo"

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Prólogos

Prólogos C onsiderando que el prólogo de esta obra está destinado exclusivamente a unas palabras preliminares

C onsiderando que el prólogo de esta obra está destinado exclusivamente a unas palabras preliminares escritas por alguien que ha seguido de cerca el trabajo de realización del proyecto, y que ha llegado a la ética y la bioética

desde el ejercicio profesional de la medicina, la investigación científica, la docen- cia, así como desde el estudio de la Historia de la Medicina y la actividad política en el campo nacional e internacional, este prólogo solo quiere destacar, con una mira- da externa pero comprometida, el valor y la significación de la obra.

No pueden estas palabras eludir la felicitación al esfuerzo colectivo hecho con conciencia de la significación humana, social y política que esta obra significa para el cultivo del necesario humanismo del cual deben impregnarse las ciencias de la salud, para que repercuta favorablemente en el bienestar de todos los cubanos.

Aun cuando este libro no abarca todos los aspectos de la amplia temática, la supe- ración de una visión estrecha del proceso salud-enfermedad, de las políticas y estrategias de salud, de la investigación con sujetos humanos y de la gestión en salud, tiene en este libro un ejemplo digno de elogio.

Este proyecto, concebido por la Oficina Panamericana de Salud/Organización Mundial de la Salud, mediante su Representante en Cuba la Doctora Lea Guido López, asumido responsablemente por el Doctor en Ciencias Ricardo González Menéndez, Presidente de la Comisión Nacional de Ética Médica, ejecutado gra- cias a la tenacidad de la Profesora María del Carmen Amaro Cano y realizado como consecuencia de la comprometida colaboración de un grupo de científicos y profesores cubanos, cultivadores de las más diversas disciplinas de las Ciencias de la Salud y de las Humanidades, constituye un aporte al reconocimiento del respeto a la dignidad humana, a cuyo servicio deben estar la ética y la bioética, que tienen como fundamento en el caso cubano, la gran aspiración del Apóstol cuando expre- sara:

"Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto a la dignidad plena del hombre".

Dr.Cs. Rubén Rodríguez Gavaldá. Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Presidente de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina. Miembro de la Comisión Nacional de Ética Médica.

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É tica es la ciencia filosófica concerniente a la moral. La ética médica con-

templa aspectos deontológicos, asociados a los deberes, y axiológicos, rela-

cionados con los valores.

La ética no es una ciencia estática ni exacta, está condicionada dialécticamente al ambiente y momento histórico en que se ejerce y a los constantes cambios que impone el desarrollo científico-técnico.

Cuba tiene el privilegio y el orgullo de poder exhibir sobre este tema una inigualable experiencia, atesorada desde los orígenes de nuestra Revolución Socialista y enri- quecida por su contribución, a través de la solidaria gestión del internacionalismo, en el empeño de contribuir a mejorar la salud de millones de seres humanos en casi un centenar de países.

Resulta imposible enfrentar el reto de esta monumental tarea sin basar nuestras acciones en los principios éticos de beneficencia, no maleficencia, altruismo, espi- ritualidad y entrega.

Nuestra Patria ha sido capaz de enfrentar desde hace medio siglo el más injusto y genocida bloqueo que recuerde la historia contemporánea y, a pesar de ser un país pobre, ha sabido compartir sus escasos recursos con los más necesitados habitan- tes del planeta, basándose en los más puros sentimientos éticos y en su infatigable labor de heroísmo cotidiano.

La oportuna decisión de agrupar varios trabajos acerca de esta temática, de reco- pilarlos con la tenacidad y el rigor que requiere esta empresa, han sido factibles gracias a la laboriosa dedicación de la Profesora María del Carmen Amaro Cano. Esta obra constituye sin dudas un referente indispensable para el tratamiento del tema en nuestro medio y un recurso de gran utilidad para contribuir al desarrollo humanístico de nuestros futuros directivos de salud.

En Julio de 1983, el Doctor Sergio del Valle Jiménez -indiscutible ejemplo moral- entonces Ministro de Salud Pública, promulgó la Resolución 127, a través de la cual se creaba la Comisión Nacional de Ética Médica.

Resulta imprescindible mencionar el concurso de distinguidos profesionales que ya no están entre nosotros y que aportaron sus esfuerzos para desarrollar este pro- yecto, entre los que se destacaron los Profesores: Francisco Lancís Sánchez, su primer Presidente, José Jordán Rodríguez y Alejandro García Gutiérrez, miembros también de aquella primera Comisión y que se mantuvieron en la actual hasta su fallecimiento.

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Igualmente es justo reconocer la ingente labor desplegada por los profesores Ri- cardo González Menéndez, quien sustituyó al Profesor Lancís después de su falle- cimiento, y Héctor Rodríguez Silva, que ha funcionado como secretario desde su fundación.

Las Comisiones de Ética se constituyeron igualmente a nivel provincial y en cada una de las unidades del Sistema Nacional de Salud.

El objetivo fundamental de su labor ha estado relacionado con la necesidad de incrementar en los trabajadores de la salud, la vocación por optimizar la tarea que realizan, basado en el principio de que la vida de todo ser humano es más valiosa que todos los tesoros de la tierra. Ha sido objetivo también garantizar la gestión laboral, sobre la base de los principios de Beneficencia, Justicia y Autonomía.

Beneficencia y ausencia de maleficencia, basada en el principio hipocrático primun non nocere.

Justicia tributaria con el medio social y basada en los principios de equidad, perti- nencia, calidad científico-técnica y humanismo.

Autonomía que permita compartir con el paciente, siempre que esté psíquicamen- te apto, las decisiones que se tomen con respecto a su salud.

En lo que concierne a la formación de nuestros alumnos, esta obra debe contribuir a incrementar la sensibilidad, la integralidad y la humanización de profesionales y técnicos, que además de estar capacitados para hacer, sean simultáneamente ca- paces de estar, de sentir y de apoyar.

Dr.Cs. Miguel Valdés Mier Especialista de II Grado en Psiquiatría. Hospital "Hermanos Ameijeiras". Profesor Titular y Consultante de la Universidad Ciencias Médicas de La Habana.

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Presentación

Presentación Este libro de Ética y Bioética, que verá la luz próximamente gracias a la solida-

Este libro de Ética y Bioética, que verá la luz próximamente gracias a la solida- ridad de la Oficina de la OPS/OMS en Cuba y especialmente, de la Doctora Lea Guido López, su Representante, abarca 4 capítulos y un epílogo, dedicados a los principales problemas relacionados con la fundamentación ética de la conducta moral de los profesionales y las características, con sus particularidades, del ejerci-

cio moral en las políticas y estrategias de salud, en la ética clínica, en la actividad científica y en la gestión de los servicios de salud.

A cada uno de estos aspectos se ha dedicado un capítulo, y para cada uno de

ellos se ha seleccionado un grupo de artículos publicados en otras revistas o libros,

de la autoría de algunos de nuestros colegas que desde hace años vienen trabajan-

do con gran seriedad y compromiso social este tema de la ética. Por supuesto, que en todos los casos, se ha contado con el consentimiento de cada uno de los autores, una vez que les explicamos cómo había surgido la idea, quiénes nos ayudaban a realizarla y cuál era el propósito de la Comisión Nacional de Ética Médica con la edición de este libro. Para esta obra de infinito amor -como dijera el Maestro- han sido convocados varios compañeros de distintas especialidades e instituciones de nuestro sector salud. Lamentablemente no todos respondieron debido a estar inmersos en diver- sas tareas también importantes dentro y fuera del país, no pudiendo participar aunque fueran sus deseos.

A pesar de esas ausencias, compartimos con todos y todas, esta compilación de

algunas de las publicaciones de los temas seleccionados, con la firme convicción de que no están incluidas todas las que lo merecieran, pero las que están solo persiguen el objetivo de contribuir a la reflexión y el debate de algunos de los principales problemas que confrontamos en la actualidad, en el quehacer cotidiano de los profesionales de salud de nuestro sector, en nuestro continente y, muy espe- cialmente, en nuestro país.

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La Autora Principal

Queremos hacer patente nuestro agradecimiento a los colegas de la Editorial de Ciencias Médicas, sin cuya ayuda, basada en su elevada competencia profesional; pero sobre todo en sus altos valores morales -entre los que destaca la solidaridad- este libro no hubiera podido salir hoy a la luz.

Un reconocimiento muy especial para el Máster en Ciencias, Frank W. Castro López, quien se ocupó diligentemente en que todos los integrantes del equipo pu- dieran colaborar a tiempo para que se materializara la obra.

A la editora, Doctora Nancy Cheping Sánchez, quien realizó una revi-

sión concienzuda de la obra para que el contenido en ella expresado lograra el nivel de comunicación necesario con el público al que va dirigido.

A nuestro querido diseñador, Académico. Luciano O. Sánchez Núñez, quien

supo interpretar nuestros deseos, para que la portada invitara a la lectura y lograra comunicar el mensaje.

Y por supuesto a nuestra entrañable Directora de la Editorial, la Ingeniera

Damiana Martín Laurencio, sin cuya decisión todos nuestros esfuerzos hubieran sido en vano.

Los miembros de la Comisión Nacional de Ética Médica

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Contenido

Contenido Introducción / 1 Capítulo 1. Fundación de la ética médica y la bioética desde una

Introducción / 1 Capítulo 1. Fundación de la ética médica y la bioética desde una perspectiva latinoamericana y cubana / 3 Principios de ética médica / 3 Resolución No. 127/83 / 7 Resolución No. 2/84 / 11 Resolución Ministerial No. 110/97 / 13 Resolución Ministerial No. 54 de 1998 / 16 Resolución Ministerial No. 8/2005 / 17 Historia del surgimiento y desarrollo de la Comisión Nacional de Ética Médica / 21 Proyecciones de Trabajo y aportes de la Comisión Nacional de Ética Médica / 23 La bioética desde una óptica marxista / 32 El trabajo de las cátedras de Bioética / 43 Bibliografía / 53 Capítulo 2. Equidad en salud / 55 Bibliografía / 62 Capítulo 3. Ética clínica / 63 Lo espiritual en el contexto de la relación profesional del equipo de salud / 63 Ética, tecnología y clínica / 68 La etapa contemporánea de la relación médico-paciente / 74 Relación médico-paciente / 79 Ética en el Pase de Visita hospitalario / 83 La ética en estomatología / 92 El compromiso social y la ética del cuidado / 101 La ética de la educación médica / 108 Bibliografía / 115 Capítulo 4. Ciencia y Ética / 118 Reflexiones éticas sobre la investigación científica en biomedicina desde el prisma de la Universidad Médica / 118 Bibliografía / 129 Epílogo. Significación humanística y terapéutica del colectivo moral y de la rela- ción usuario-institución / 131 Bibliografía / 143 Anexo 1. Proposición de instrumento para medir el desempeño interpersonal de los miembros del equipo de salud / 144 Anexo 2. Normativas ético-deontológicas y jurídicas de la psiquiatría cubana / 147 Anexo 3. Propuestas de códigos de éticas por profesiones / 154

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Capítulo 1

Capítulo 1 FUNDAMENTACIÓN DE LA ÉTICA MÉDICA Y LA BIOÉTICA DESDE UNA PERSPECTIVA LATINOAMERICANA Y CUBANA

FUNDAMENTACIÓN DE LA ÉTICA MÉDICA Y LA BIOÉTICA DESDE UNA PERSPECTIVA LATINOAMERICANA Y CUBANA

Principios de ética médica*

La constante elevación del nivel de salud de nuestro pueblo constituye uno de los objetivos de la nueva sociedad que se construye. La gigantesca obra desplegada por la Revolución en el campo de la salud aparece entre sus primeras y más importantes conquistas de unánime reconocimiento mundial. El objetivo de mantener y preservar la salud del pueblo deviene una permanente tarea priorizada de Cuba, al mismo tiempo que nuestra experiencia médica se extiende, también, al terreno de la ayuda internacionalista a otros países. Estos éxitos significan un legítimo honor para los trabajadores de la medicina, que se sienten dignificados por el respeto y la confianza del pueblo. La actuación en el cumplimiento del deber solo puede responder a los principios éticos de la moral comunista, expresión de los intereses de la clase obrera y del pueblo en general. La ética médica es una manifestación de la ética en general (concepto íntima- mente relacionado con la moral), se refiere a los principios y normas que rigen la conducta de los profesionales de la salud: médicos, estomatólogos y otros profesio- nales vinculados al sector, los estudiantes universitarios y de nivel medio de las especialidades médicas, las enfermeras y otros técnicos de la salud. El carácter socialista de nuestra medicina constituye la base material sobre la que se sustenta la moral y la ética de los trabajadores de la medicina cubana. Esta engendra principios éticos radicalmente opuestos -de carácter clasista y partidista- a la ética médica burguesa, ya que:

La medicina y la salud se han llevado a todo el pueblo y a todos los lugares del país.

La medicina cubana ha sido llevada también a otros pueblos del mundo que la han requerido.

Existe la disposición de los trabajadores de la salud de defender la patria socia- lista, tanto ofreciendo sus conocimientos médicos, como en el plano militar con las armas directamente, si fuera necesario.

Los trabajadores de la medicina cubana se identifican con la concepción dialé- ctico-materialista de los fenómenos naturales y sociales.

* Editora Política. La Habana, 1983.

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Es por ello que en el ejercicio de nuestra función social se debe observar princi- pios ético-morales de profundo contenido humano, ideológico y patriótico, como dedicar todos los esfuerzos y conocimientos científicos y técnicos al mejoramiento de la salud del hombre; trabajar consecuentemente donde la sociedad lo requiera;

estar siempre dispuestos a brindar la atención médica necesaria, con elevado espí- ritu internacionalista. De manera consecuente, nuestra conducta con el paciente y sus familiares, con el resto de los trabajadores del sector y con la sociedad debe estar basada en la estricta observancia de los principios siguientes:

Con el paciente y sus familiares:

· Dedicar los esfuerzos a la prevención, recuperación, rehabilitación y promo- ción de la salud humana.

· Evitar que se produzcan daños a personas sanas o enfermas en los trabajos de investigación que se realicen.

· Propiciar que solo se realicen los estudios complementarios indispensables con cada paciente, para llegar al diagnóstico correcto y eliminar cualquier tendencia de realizar indicaciones que se aparten del objetivo, con lo cual se evitan molestias o peligros innecesarios a los enfermos.

· Respetar el decoro, el pudor y la dignidad de las personas que requieran nuestra atención.

· Propiciar adecuada relación personal con el paciente, que le inspire un esta- do anímico de seguridad; explicarle su estado de salud y las causas de su enfermedad, con el tacto y la prudencia necesarios, e informarle oportuna- mente las medidas preventivas, de diagnóstico, de tratamiento y de rehabili- tación que debe adoptar o las que se le proponen.

· Establecer similar relación con los familiares del paciente, informarles en cualquier momento todos los aspectos relacionados con el tratamiento de la enfermedad, para obtener el máximo apoyo y cooperación posibles en la prevención, curación y rehabilitación del paciente.

· Escuchar las preocupaciones y dificultades del paciente y sus familiares, brindarles la atención requerida y esforzarnos por viabilizar las soluciones posibles.

· Utilizar en todo momento con los pacientes y sus familiares un lenguaje claro, sencillo y comprensible.

· Conservar el secreto profesional, teniendo en cuenta los intereses del pa- ciente, siempre que ello no ocasione un perjuicio social ni ponga en peligro la salud de otras personas.

· No divulgar aspectos de la enfermedad que puedan estar relacionados con la vida íntima del paciente o sus familiares.

· Al publicar los resultados de observaciones y experiencias para contribuir a la protección, mejoramiento de la salud y avance científico-técnico de las ciencias médicas, se debe tener en cuenta que la información no puede perjudicar la integridad psíquica y moral del paciente u otras personas, ni los intereses de la sociedad.

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· Mantener, en los casos de enfermedades con evolución fatal, absoluta o relativa reserva sobre el diagnóstico y pronóstico en relación con el pacien- te, y seleccionar a quién se debe dar esa información con el debido tacto.

· Tratar de indicar los medicamentos básicos y esenciales que existan en el país, para evitar dificultades e inquietudes en la población con la prescrip- ción de marcas o productos similares no disponibles.

· Obtener, antes de aplicar cualquier medida diagnóstica o terapéutica que implique riesgo para el paciente, su consentimiento o el de sus familiares, excepto en los casos de fuerza mayor.

· Evitar y combatir las tendencias de complacencia en la emisión de recetas, indicaciones de investigaciones, elaboración de certificados médicos u otras prescripciones que, sin una necesidad real, solo vayan dirigidos a satisfacer demandas injustificadas de los pacientes.

· Antes de proceder a realizar la necropsia o la práctica de operaciones en cadáveres con fines de segregar órganos, tejidos o fracción de ellos, debe asegurarse que estos actos sean rodeados del respeto y garantía propios de actividades del más alto valor científico-técnico.

· Atender, de forma solícita y benévola, a toda persona que recabe nuestros servicios, sin mostrar prisa o indiferencia hacia sus padecimientos, ni hacer comentarios indiscretos en su presencia.

· Evitar que lleguen a manos de los pacientes o de sus familiares las historias clínicas, informes de laboratorio o cualquier otro documento médico que pueda darles indebida o perjudicial información.

· Garantizar que no se interrumpa la asistencia del paciente en los casos que se requiera su traslado a otra área de servicio o a otro centro.

· Exigir, de aquellos trabajadores que nos están subordinados, la conducta adecuada ante el paciente y sus familiares, así como en el mismo sentido, actuar con aquellos que, aunque no estén subordinados, intervienen en una u otra forma en el trato a los pacientes.

· Cuidar de no incurrir en el error médico que resulta de una equivocación, aunque no exista mala fe, ni elemento de negligencia, despreocupación o ignorancia. Se debe evitar que nuestro trabajo se afecte por el apresura- miento innecesario, la superficialidad o la rutina.

· Los errores médicos deben ser conocidos y analizados en las reuniones es- trictamente médicas, con la libertad y profundidad necesarias que permitan derivar de estas las experiencias que impidan su repetición.

· El médico, la enfermera y todo el personal técnico deben poseer la moral necesaria para reconocer sus errores y eliminarlos.

- Con el resto de los trabajadores de la salud:

· Mantener, para con nosotros mismos y con los demás profesionales de la salud, una actitud crítica y autocrítica sobre los asuntos referidos a la rela- ción con los pacientes, al diagnóstico, asistencia, tratamiento y rehabilitación de estos; cuidar que las opiniones y criterios se basen en profundos análisis científicos posibles.

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· Evitar indiscreciones que menoscaben el prestigio de otros compañeros o de instituciones del sistema de salud.

· Poner en conocimiento de las autoridades correspondientes cualquier viola- ción que nos conste, tanto de estos principios éticos como de los reglamen- tos establecidos en las unidades de salud pública.

Entre el docente y los educandos:

· El docente debe promover e inculcar los principios éticos a través de la palabra y el ejemplo ante sus alumnos, a la vez que desarrollará el esfuerzo necesario dirigido a garantizar adecuada adquisición de conocimientos y habilidades entre estos.

· Propiciará que las relaciones entre él y sus educandos se enmarquen en la debida autoridad y respeto que se requieren en la actividad docente.

· Prestar especial atención a su superación individual, teórica y práctica como aspecto esencial para el cumplimiento de sus responsabilidades docentes.

· Los alumnos realizarán el mayor esfuerzo, dedicación y sacrificio por alcan- zar el máximo nivel de aprendizaje práctico y teórico. Estarán dispuestos a recibir entrenamiento especializado en aquellas disciplinas que lo demanden, con el fin de satisfacer las necesidades de nuestro pueblo y las tareas internacionalistas que se requieran.

Como parte de la sociedad:

· Ejercer con altruismo las actividades propias de nuestra esfera de trabajo, subordinando el interés personal al social.

· Comportarnos en todo momento con sencillez, modestia, honestidad y den- tro de las reglas de una elevada educación formal y política.

· Estar siempre en disposición de cumplir las obligaciones que nos correspon- den como ciudadanos, así como aquellas que, por razón del carácter ex- cepcional de nuestro trabajo, nos exijan máximo esfuerzo, dedicación y sacrificio.

· Actualizar y perfeccionar los conocimientos de forma continua, para lograr óptima calidad de los servicios que se prestan a la sociedad.

· Procurar que la información que se ofrece con propósitos de divulgación científica y educativa sea correcta y adecuada; abstenerse de emitir con- ceptos u opiniones que puedan alarmar innecesariamente a la ciudadanía.

· Luchar contra aquellos vicios y costumbres que afectan la promoción de salud de la sociedad y entre ellas el hábito de fumar, la obesidad y el sedentarismo, para ofrecer el máximo ejemplo personal ante los pacientes.

· Mantener en todo momento porte y aspecto personal acordes con las cos- tumbres y moral comunistas, además, cumplir con las normas de vestuario vigentes en las diferentes áreas de trabajo de las unidades asistenciales.

Estos principios y normas se sustentan en la plena identificación con la concep- ción materialista y científica del mundo, y con el carácter clasista de nuestra fun- ción social y científica. La transgresión de cualquiera de ellos constituye una falta a los deberes morales que integran la ética médica revolucionaria y socialista.

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Tales faltas deben ser conocidas, analizadas y corregidas a través de las vías y mecanismos idóneos, cuyo establecimiento corresponde al Ministerio de Salud Pública y al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud. Los profesionales, los estudiantes de las especialidades médicas y otros técni- cos medios de la salud, reunidos en las asambleas convocadas al efecto en todo el país, hemos discutido y aprobado estos principios de la ética médica.

Resolución No. 127/83. Constituyendo la Comisión Nacional de Ética Médica

RESOLUCIÓN MINISTERIAL No. 127

Por cuanto: En el inciso c) del artículo 81 del Decreto Ley No. 67/83 de 19 de abril de 1983 de la organización de la Adminitración Central del Estado entre las atribuciones y funciones principales del Ministerio de Salud Pública, establece la de “regular el ejercicio de la medicina y de las actividades que le son afines”. Por cuanto: Por la Resolución Ministerial No. 3 de 30 de mayo se puso en vigor el Reglamento Disciplinario contentivo de las obligaciones a observar por los profesionales, técnicos y demás trabajadores que laboran en el Sistema Nacional de Salud, que se corresponde con los principios de la ética médica socialista. Por cuanto: El perfeccionamiento de las actividades del Sistema Nacional de Salud, a los fines de alcanzar el postulado del Cmdte. en Jefe de convertir a Cuba en una potencia médica, hace imprescindible la elevación de la actitud y formas de comportamiento de los trabajadores de la salud, en sus relaciones con el paciente sano o enfermo, sus familiares y la comunidad, así como la de ellos entre sí y con el resto de los trabajadores de la salud, siendo la ética médica socialista uno de los principios que deben regir esa conducta. Por cuanto: Por Resolución Ministerial No. 72 de 12 de abril de 1983 se dispo- ne la creación de las unidades del Sistema Nacional de Salud, de las Comisiones de Ética Médica, a los fines de evaluar aquellas conductas y actitudes presuntamente infractoras de la ética médica en que pueden incurrir los profesionales y técnicos vinculados a los servicios de salud, incluidos en la precitada Resolución los estu- diantes de los centros de formación del personal propio de la salud incluyendo la participación de los mismos en dichas comisiones, por lo que se hace necesario derogar la citada Resolución 72/83 y dictar la presente, recogiendo estos aspectos. Por cuanto: Oído el criterio favorable del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTS) la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y la Fedración de Estudiantes Universitarios (FEU), quienes a través de sus orga- nizaciones de base en cada una de sus unidades del Sistema Nacional de Salud han de tener una participación activa y fundamental en la constitución de las Comisio- nes de Ética Médica que por la presente se establece. Por tanto: En uso de las facultades que me están conferidas, como Ministro de Salud Pública,

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RESUELVO

Primero: Disponer la creación en las unidades del Sistema Nacional de Salud de una Comisión de Ética Médica a los fines de incorporar los expedientes de investigación que se radiquen sobre las quejas o denuncias formuladas por las infracciones de las normas de conducta ética, reguladas en el Reglamento Ramal Disciplinario de los profesionales técnicos y demás trabajadores que laboran en las unidades del Sistema Nacional de Salud así como las reguladas en el Reglamento Disciplinario de los Estudiantes de los centros de formación profesional o técnica de la salud. Segundo: Se consideran profesionales y técnicos de la salud a los efectos del cumplimiento de las disposiciones de este cuerpo legal; los médicos, estomatólogos, farmacéuticos, personal de enfermería y demás profesionales y técnicos que labo- ran en las unidades del Sistema Nacional Salud. Tercero: Se aplicarán las disposiciones de este cuerpo legal igualmente a los estudiantes de las Facultades de Ciencias Médicas, Institutos Politécnicos de la Salud, Escuelas de Enfermería, y del Centro Nacional de Perfeccionamiento Téc- nico y Profesional de la Salud, así como cualesquiera otros servicios de formación de personal propio de la salud. Cuarto: Las Comisiones de Ética Médica que se constituyen en cada una de las unidades del Sistema Nacional de Salud, estarán compuestas por 5 miembros, 3 en activo y 2 suplentes. Quinto: En las Unidades docentes, docentes asistenciales, así como cualquiera otra unidad de salud en que laboren estudiantes en formación, las composiciones de las Comisiones de Ética Médica la integrarán igualmente 2 estudiantes, en re- presentación de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y 2 en representación de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), como miembros activos de la citada Comisión y 2 miembros suplentes para cada una de las organizaciones estudiantiles señaladas. Sexto: Los miembros estudiantes de las Comisiones de Ética Médica partici- parán y actuarán única y exclusivamente cuando estas Comisiones analicen, evalúen y califiquen una supuesta violación de la Ética Médica imputable a un estudiante. En el caso de un estudiante de un centro de enseñanza media de la salud, integra- rán la Comisión los miembros elegidos por la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y cuando se trate de un estudiante de la educación superior la integrarán los miembros elegidos por la FEU. Séptimo: La Asamblea General de Trabajadores convocada por la Sección Sindical, en cada unidad elegirá a los miembros trabajadores de la Comisión de Ética Médica, por un período de 2 años. Octavo: La Candidatura, que se proponga a la Asamblea General de Trabaja- dores para elegir a los miembros trabajadores de la Comisión de Ética Médica, se confeccionará de común acuerdo entre la Administración y el Sindicato de cada una de las unidades del Sistema Nacional de Salud. Noveno: Los candidatos propuestos serán seleccionados entre los profesiona- les y técnicos de la salud más destacados de la unidad y de una ejecutoria intacha- ble en lo político, laboral y moral.

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Décimo: La Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), en cada unidad, elegirá a los miembros estudiantes que integrarán la Comisión de Ética Médica por un pe- ríodo de 1 año. Corresponderá a ambas organizaciones estudiantiles establecer el procedimiento de elección de los miembros estudiantes de la Comisión de Ética Médica. Décimo primero: El Presidente de la Comisión de Ética Médica en cada uni- dad será designado entre los miembros elegidos por acuerdos conjuntos del Sindi- cato y la Administración. El Presidente de la Comisión de Ética Médica dirigirá siempre las actividades de la Comisión, tanto en los casos en que se incorpore el procedimiento por un trabajador como por un estudiante. La Comisión al conocer una queja o denuncia se constituirá con los otros 2 miembros, trabajadores o estudiantes, de acuerdo con la persona que supuesta- mente resulte infractora de la conducta ética, actuando uno de ellos como secreta- rio, designado por el Presidente. La designación del Presidente de la Comisión recaerá siempre en un profesio- nal y excepcionalmente cuando procediere en un técnico. Décimo segundo: Cualesquiera de los miembros de la Comisión de Ética Médica puede ser demovido o sustituido temporal o definitivamente, en el caso de los trabajadores, de común acuerdo entre la Administración y el Sindicato; y en el caso de los estudiantes, por acuerdo de su organización estudiantil correspondien- te, atendiendo a razones o motivos de carácter político, laboral o moral que pueden afectar su prestigio, este acuerdo debe ser ratificado por la Asamblea que eligió al miembro de la Comisión demovido o sustituido, para que sea definitivo. Décimo tercero: En cada unidad del Sistema Nacional de Salud en que por el número de sus profesionales y técnicos se considere necesario establecer más de una Comisión de Ética Médica, estas podrán constituirse previo acuerdo entre el Director Provincial de Salud y el Secretario General de Trabajadores de la Salud a ese nivel. Décimo cuarto: Las unidades del Sistema Nacional de Salud que tienen me- nos de 25 profesionales y técnicos, a los efectos de lo dispuesto en la presente Resolución, se vincularán a la unidad más cercana que tenga condiciones para constituir una Comisión de Ética Médica. Los trabajadores de aquella unidad par- ticiparán con derecho propio en las asmbleas de elección, democión o sustitución de los miembros de la Comisión de Ética Médica, así como tendrán el derecho de ser elegidos como miembros de esa Comisión. Los Directores Provinciales y Municipales de Salud y el Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Salud a esas instancias, establecen o definen las relaciones o uniones entre las distintas unidades que tienen menos de 25 profesio- nales o técnicos. Décimo quinto: En las unidades donde hayan más de una Comisión de Ética Médica, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y la Federa- ción de Estudiantes Universitarios (FEU) coordinarán con el Director de la Unidad

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correspondiente, a los efectos de la integración de los estudiantes en cada una de esas Comisiones. Décimo sexto: La Comisión de Ética Médica recibirá por denuncia o queja sobre las supuestas infracciones de los principios o normas de la Ética Médica y determinará la práctica de pruebas que considere conveniente y oportunas, elevan- do a través de escrito fundado la calificación de los hechos al Director de la Unidad donde labora o está vinculado el profesional o técnico de la salud, en el caso de tratarse de un estudiante dicho escrito se elevará al Decano de la Facultad o al Director del Centro de Educación Médica Media según sea la vinculación del estudiante, para que estos impongan la medida disciplinaria que corresponda de conformidad a la legislación laboral o estudiantil vigente. Décimo séptimo: Cuando el infractor de una norma o principio de la Ética Médica sea un funcionario o dirigente, la Comisión de Ética Médica lo elevará al conocimiento del Director Provincial de la Salud, a los efectos de que la autoridad facultada por el Decreto Ley No. 36/80 inicie el expediente disciplinario e imponga la medida disciplinaria que corresponda aplicar, de conformidad a lo estipulado en el citado cuerpo legal. Décimo octavo: El procedimiento, las instrucciones, los medios y formas para la sustanciación de los expedientes incoados para conocer, evaluar y calificar los hechos, conductas y actividades presuntamente infractoras de la ética médica socia- lista, serán establecidas por el que resuelve a propuesta del Viceministro Primero. Décimo noveno: Las Comisiones de Ética Médica que por la presente Reso- lución se establecen comenzarán a funcionar de conformidad a lo establecido en el cronograma aprobado. Los Viceministros, los Rectores, los Decanos de los Centros de Educación Médica Superior, los Directores de los Centros de Escuelas de Formación de Téc- nicos propios de la salud, los Directores Provinciales y el del Municipio Especial Isla de la Juventud, de los Órganos Locales del Poder Popular, quedan encargados de la divulgación de la presente Resolución en todas las unidades que le están subordinadas, así como del cumplimiento de lo que por la presente se dispone en lo que a cada cual corresponda. Vigésimo: Se deroga la Resolución Ministerial No. 72 de 12 de abril de 1983 y se ratifica las Comisiones creadas al amparo de esa Resolución. Vigésimo primero: Comuníquese la presenta al Secretario General del Sindi- cato Nacional de Trabajadores de la Salud, al Presidente de la Federación de Estu- diantes de la Enseñanza Media (FEEM) y de la Federación de Estudiantes Univer- sitarios (FEU), así como a cuantos órganos, organismos, dirigentes y funcionarios deban conocer de la misma. Dada en el Ministerio de Salud Pública, en la Ciudad de La Habana, a los 20 días del mes de julio de 1983.

Dr. Sergio del Valle Jiménez Ministro de Salud Pública

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Sobre la Ética Médica Cronograma de trabajo a ejecutar

1. Aprobación de la Resolución Ministerial contentiva de las Reglas Metodológicas e instrucciones para el funcionamiento de las Comisiones de Ética Médica creadas en las unidades del Sistema Nacional de Salud. Con- sejo de Dirección del Ministro….10/6/83.

2. Seminario a los Asesores Jurídicos del Organismo que funcionan en las Pro- vincias y a los Dirigentes Sindicales Provinciales, de la Federación de Estu- diantes de la Enseñanza Media (FEEM) y de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), en el Ministerio, para que a su vez lo impartan a las Pro- vincias y organizaciones de procedencia. Dirección Jurídica Nacional….14/6/83.

3. Elaborar la Resolución Ministerial que disponga la incorporación a las Comi- siones de Ética Médica que funcionan en las Unidades Asistenciales y Do- centes, de representaciones estudiantiles de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM). Dirección Jurídica…. 30/6/83

4. Programar Seminarios a las Comisiones de Ética Médica ya constituidas en las Pronvincias, los cuales serán impartidos por los Juristas Provinciales y por los Juristas del Ministerio en las Provincias que no cuenten con servicios jurídicos… del 1ro. al 23 de julio de 1983.

5. Elaborar anteproyecto de Resolución Conjunta MINED-MES-MINSAP, estableciendo las conductas violatorias de la Ética Médica en que incurran los estudiantes de la Educación Media y Superior.

6. Poner en marcha el funcionamiento de todas las Comisiones de Ética Médi- ca constituidas en el Sistema Nacional de Salud. Directores Provinciales y Directores de Unidades… 1/8/83.

Resolución No. 2/84. Regulando el funcionamiento de las Comisiones de Ética Médica

RESOLUCIÓN MINISTERIAL No. 2

Por cuanto: Por Resolución Ministerial No. 129 de 21 de julio de 1983, se aprobaron y pusieron en vigor las REGLAS METODOLÓGICAS E INSTRUC- CIONES PARA EL FUNCIONAMIENTO Y TRAMITACIÓN DE LAS QUE- JAS Y DENUNCIAS QUE CONOZCAN LAS COMISIONES DE ÉTICA MÉ- DICA, constituidas en las unidades del Sistema Nacional de Salud, las que apare- cen en el Anexo de dicha Resolución y formando parte integrante de la misma. Por cuanto: En los meses transcurridos desde la vigencia y funcionamiento de las COMISIONES DE ÉTICA MÉDICA en las unidades del Sistema Nacional de Salud, se ha podido advertir que dichas Comisiones han presentado dificultades con la competencia que les corresponde en la tramitación de las quejas y denuncias,

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entrando a conocer en muchos casos, asuntos que no caen dentro de las violacio- nes de los Principios de la Ética Médica, y en otros, de quejas y denuncias que se

refieren a personal distinto al que van dirigidas las normas y disposiciones sobre Ética Médica. Por cuanto: Igualmente se ha podido comprobar que el término concedido a las Direcciones Administrativas, para imponer las medidas disciplinarias que co- rresponden, de conformidad con lo establecido en la legislación vigente, una vez remitidas a su conocimiento el informe rendido por las Comisiones de Ética Médi- ca, es excesivo, lo cual conspira con la celeridad que debe prevalecer en estos procedimientos y puede además, afectar la validez de los mismos por la prescrip- ción de las acciones para aplicar las medidas disciplinarias que autorizan los De- cretos Leyes Números 32 y 36 de 1980, según se trate de trabajadores o dirigentes, los presuntos violadores de los Principios de la Ética Médica. Por cuanto: Para dar solución a las deficiencias detectadas y cumplimentar lo que ha sido consignado en los Por Cuantos anteriores, se hace necesario modificar

y adecuar las Reglas Metodológicas e Instrucciones para el Funcionamiento y

Tramitación de las Quejas y Denuncias que conozcan las Comisiones de Ética Médica. Por tanto: En uso de las facultades que me están conferidas por la Ley y como Ministro de Salud Pública,

RESUELVO

Primero: Modificar las REGLAS METODOLÓGICAS E INSTRUCCIO- NES PARA EL FUNCIONAMIENTO Y TRAMITACIÓN DE LAS QUEJAS Y

DENUNCIAS QUE CONOZCAN LAS COMISIONES DE ÉTICA MÉDICA, constituidas en las unidades del Sistema Nacional de Salud, puestas en vigor por la Resolución Ministerial No. 129 de 21 de julio de 1983, poniéndose en vigor las que aparecen en el Anexo de la presente Resolución y que formará parte integrante de

la misma.

Segundo: Los miembros integrantes de las Comisiones de Ética Médica cons- tituidas en las Unidades del Sistema Nacional de Salud, los Directores o máxima autoridad administrativa de dichos centros y los Directores Provinciales de Salud quedan encargados de su cumplimiento y aplicación. Comuníquese a cuantos órganos, organismos y funcionarios corresponda cono- cer de la misma, así como al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud. Dada en el Ministerio de Salud Pública, en la Ciudad de La Habana, a los

14 días del mes de enero de 1984.

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Dr. Sergio del Valle Jiménez Ministro de Salud Pública

Resolución Ministerial No. 110/97

Por cuanto: La ley No. 41 de la Salud Pública de 13 de julio de 1983, define el papel rector del Ministerio de Salud Pública en la prestación de los servicios de salud y de regulación del ejercicio de la Medicina, así como de las actividades que le son afines: en su artículo 4 se reconoce además el carácter social del ejercicio de la medicina, de acuerdo a los principios de la moral socialista y de la Ética Médica establecida. Por cuanto: Por las Resoluciones Nos. 127 de 20 de julio de 1983 y No. 2 de 14 de enero de 1984 del Ministro de Salud Pública, se dispuso la creación y funciona- miento de las Comisiones de Ética Médica en las unidades del Sistema Nacional de Salud a los fines de evaluar y calificar aquellas conductas y actitudes presunta- mente infractoras de la Ética Médica, en que puedan incurrir los profesionales y técnicos vinculados a los servicios de salud. Por cuanto: Los Principios de la Ética Médica constituyen las bases de la concepción ética de nuestra Salud Pública Socialista, enriquecida en la realidad cotidiana de la prestación de los servicios, la docencia y la investigación en nuestro sector. Por cuanto: El impetuoso desarrollo científico técnico y el perfeccionamiento del Sistema de Atención Primaria, en condiciones de grandes limitaciones de re- cursos, han conllevado nuevos retos de carácter ético. Por cuanto: El propósito de continuar desarrollando las bases metodológicas de nuestro Sistema Nacional de Salud y promover aun más el humanismo en nues- tro encargo social, se hace necesario perfeccionar las funciones de las Comisiones de Ética Médica, así como modificar su composición y funcionamiento. Por tanto: En uso de las facultades que me están conferidas como Ministro de Salud Pública.

RESUELVO

Primero: Reorganizar las Comisiones de Ética Médica a nivel de unidad, pro- vincia y nación, teniendo como premisa en su composición la multidisciplinaridad, observando que junto a los profesionales, técnicos y estudiantes en formación en las ciencias médicas estén representantes de profesiones humanísticas, así como que también establezcan vínculos con las organizaciones sociales y comunitarias, cuyos representantes podrán ser invitados a algunas actividades de las Comisiones según decida esta, teniendo en cuenta las características y objetivos de la misma. Segundo: Las Comisiones de Ética Médica estarán integradas por un Presi- dente, un Secretario y un número de vocales. Cada instancia o institución determi- nará el número de miembros de sus Comisiones, no pudiendo excederse de 10 personas. La Comisión Nacional se constituirá con un número mayor de miembros, si se considerara necesario.

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Tercero: Las unidades del Sistema Nacional de Salud que tienen menos de 25 trabajadores y técnicos, se vincularán a la unidad más cercana para constituir la Comisión de Ética Médica. Cuarto: Los integrantes de las Comisiones de Ética Médica deben ser compa- ñeros de reconocido prestigio profesional y conducta moral intachable con motiva- ciones e intereses en el campo de la Ética. Quinto: Las funciones de las Comisiones de Ética Médica serán las siguientes:

Participar en la Educación Moral en el campo de la salud, tanto en la formación de pregrado, el posgrado y la educación permanente, así como contribuir a la educación de la población en cuanto a sus deberes y derechos para con la salud pública.

Asesorar, aportando elementos de juicio, en las decisiones éticas de la práctica asistencial, en particular en aquellos casos en que por sus características se considere que hay problemas de carácter moral.

Evaluar éticamente los proyectos de investigación clínica, biomédica y médico- social que se desarrollen a su nivel, así como velar por la observancia de las normas éticas previstas para las investigaciones con humanos; y promover el desarrollo de investigaciones y eventos científicos sobre aspectos de interés relacionados con sus funciones.

Dictaminar, cuando se le solicite, sobre la presunta violación de los principios de la Ética Médica establecida especialmente en casos de error profesional o "mala praxis". Esta función solo faculta a las Comisiones para emitir criterios sobre si ha ocurrido o no una violación, absteniéndose de sugerir cualquier tipo de medi- da, papel que le corresponde a las direcciones institucionales, según las disposi- ciones legales establecidas.

Sexto: Las Comisiones de Ética Médica podrán establecer relaciones de traba- jo con las Cátedras de Bioética existentes en los centros de educación médica y con otras instituciones académicas y científicas de la Salud Pública y de otros sectores, según aconsejen las necesidades particulares de su labor. Séptimo: Las Comisiones de Ética Médica en las grandes unidades del Sistema Nacional de Salud, cuando sea necesario y se requiera, establecerán Comités de Ética para la Investigación Científica. Octavo: Será una tarea de las Comisiones en los diferentes niveles organizativos del Sistema Nacional de Salud el identificar las necesidades de aprendizaje de sus integrantes y en consecuencia diseñar la superación. Noveno: En las unidades del Sistema Nacional de Salud los integrantes de las Comisiones de Ética Médica serán propuestos de mutuo acuerdo entre la adminis- tración y el sindicato a la organización de base del Partido y ratificados en Asam- blea de Trabajadores de la unidad. Similar proceder regirá en los casos de las Comisiones provinciales y nacional, las que serán ratificadas por los respectivos consejos de salud.

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Décimo: Las Comisiones de Ética Médicas elegidas tendrán un mandato de dos años en el nivel de unidad, y de cuatro para las de provincias y nación. Al ser ratificada la Comisión el director de la unidad, de la provincia o el Ministro de Salud Pública, según corresponda, dictarán Resolución designándola oficialmente. Décimo primero: Una vez nombrada la Comisión, el Presidente de la Unidad contará con tres meses para solicitar a la Comisión Provincial la aprobación de su Plan de Acción. De igual manera procederán los Presidentes de las Comisiones Provinciales con respecto a la Comisión Nacional. En el caso de esta última será aprobado el Plan directamente por el Ministro, oído el parecer de su Consejo de Dirección. Décimo segundo: La solicitud de aprobación del Plan de Acción será acompa- ñada de la Resolución de nombramiento de la Comisión de Ética Médica, el Pro- grama de Trabajo y el Reglamento Interno de la misma, que deben corresponderse con las condiciones concretas de su respectivo radio de acción. Décimo tercero: La interrelación entre las Comisiones de Ética Médica en sus diferentes niveles organizativos no es de subordinación. Los lineamientos genera- les de trabajo están contenidos en los Principios de la Ética Médica y los niveles superiores cumplirán una función eminentemente de orientación metodológica, de consulta y de facilitador de la información. Décimo cuarto: Las direcciones de las unidades mantendrán estrechos víncu- los con las Comisiones de Ética Médica, estando en el deber de colaborar en su trabajo y facilitarles su labor. El Presidente de la Comisión de Ética Médica en cada instancia será invitado permanente a los Consejos de Dirección respectivos. Décimo quinto: En las unidades, sistemáticamente y con una periodicidad nun- ca mayor de tres meses, se tratarán en los Consejos de Dirección, los principales problemas éticos que se confrontan. En el caso de los niveles nacional y provincial los plazos para el análisis de estos temas se abordarán de acuerdo a la situación y necesidades concretas. Décimo sexto: Las direcciones institucionales facilitarán la labor metodológica que deben cumplir las Comisiones de unidades provinciales y nacional, lo que in- cluirá intercambios de experiencias, seminarios, sesiones científicas y visitas a uni- dades asistenciales. Décimo séptimo: La Comisión Nacional de Ética Médica dictará las orienta- ciones metodológicas para el funcionamiento de las Comisiones Provinciales. El Presidente de la Comisión Nacional deberá presentar ante el Consejo de Dirección del Ministro, en un término de tres meses a partir de su constitución, las propuestas de carácter metodológico que resulten necesarias, para elaborar los lineamientos de los programas de trabajo y reglamentos internos. Décimo octavo: Los casos que al momento de la entrada en vigor de la pre- sente Resolución se encuentren en tramitación, continuarán hasta su culminación de acuerdo con la disposición de la Resolución No. 2/84.

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Décimo noveno: Se derogan las Resoluciones Ministeriales No. 127 de 20 de julio de 1983 y No. 2 de 14 de enero de 1984 del Ministro de Salud Pública y todo

lo que se oponga al cumplimiento de lo establecido en la presente Resolución.

Comuníquese la presente a cuanto órganos, organismos, dirigentes y funciona- rios corresponda conocer de la misma y archívese el original en la Dirección Jurí- dica del Organismo.

Dada en el Ministerio de Salud Pública, en la Ciudad de La Habana, a los 9 días del mes de julio de 1997.

Dr. Carlos Dotres Martínez Ministro de Salud Pública

Certifico: Que es copia fiel de su original que obra en los archivos de esta Dirección Jurídica. Ciudad de La Habana, 31 de julio de 1997.

Asesor Jurídico

Resolución Ministerial No. 54 de 1998

Resolución Ministerial No. 54

Por cuanto: La Ley No. 41 de la Salud Pública de 13 de julio de 1983, define el papel rector del Ministerio de Salud Pública en la prestación de los servicios de salud y de regulación del ejercicio de la Medicina, así como de las actividades que

le son afines y se reconoce además el carácter social del ejercicio de la medicina,

de acuerdo a los principios de la moral socialista y de la Ética Médica establecida. Por cuanto: Por la Resolución No. 110 del 9 de julio de 1997 del Ministro de

Salud Pública, se dispuso la reorganización y funcionamiento de las Comisiones de

Ética Médica en las Unidades del Sistema Nacional de Salud, a los fines de evaluar

y calificar aquellas conductas y actitudes presuntamente infractoras de la Ética

Médica, en que puedan incurrir los profesionales y técnicos vinculados a los servi- cios de salud. Por cuanto: En el Segundo Resuelvo de la precitada Resolución Ministerial No.

110 de 1997 se dispone la constitución de la Comisión Nacional de Ética Médica, por

lo que se hace necesario designar a los miembros que integrarán la misma. Por tanto: En uso de las facultades que me están conferidas como Ministro de

Salud Pública,

RESUELVO

Primero: Crear la Comisión Nacional de Ética Médica en el Sistema Nacional de Salud, la cual quedará integrada por los siguientes compañeros:

Dr. Ricardo González Menéndez

Presidente

Dr. Héctor Rodríguez Silva

Secretario

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Dr. Alejandro García Gutiérrez

Dr. José Jordán Rodríguez Miembro

Miembro

Dr. Jorge González Pérez Miembro Dra. Liliam Jiménez Fontao Miembro Dr. Eduardo Llanes Llanes Miembro

Dr. Rubén Rodríguez Gavaldá

Miembro

Lic. María del C. Amaro Cano Miembro

Miembro

Lic. Guillermo Ruiz Rodríguez

Téc. Juan A. Colina Alemán Miembro

Segundo: Se derogan cuantas disposiciones legales se opongan al cumplimien- to de lo establecido en la presente Resolución. Notifíquese a los interesados, así como a cuantos órganos, organismos, dirigen- tes y funcionarios corresponda conocer de la misma y archívese el original en la Dirección Jurídica del Oganismo. Dada en el Ministerio de Salud Pública, en la Ciudad de La Habana, a los 9 días del mes de Abril de 1998.

Dr. Carlos Dotres Martínez Ministro de Salud Pública

Resolución Ministerial No. 8/2005

República de Cuba. Ministerio de Salud Pública Resolución Ministerial No. 8

Ministerio de Salud Pública Resolución Ministerial No. 8 Por cuanto: La Ley No. 41 de Salud

Por cuanto: La Ley No. 41 de Salud Pública de 13 de julio de 1983, define el papel rector del Ministerio de Salud Pública en la prestación de los servicios de salud y de regulación del ejercicio de la Medicina, así como de las actividades que le son afines; en su artículo 4 se reconoce además el carácter social del ejercicio de la medicina, de acuerdo con los principios de la moral socialista y de la Ética Médica vigentes. Por cuanto: Los Principios de la Ética Médica aprobados por el Acuerdo de 26 de abril de 1985, del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, constituyen las bases de la concepción ética de nuestra Salud Pública Socia- lista, enriquecida en la realidad cotidiana de la prestación de los servicios, la docen- cia y la investigación en nuestro sector. Por cuanto: El impetuoso desarrollo de los Programas de la Revolución en este sector requieren a la vez, de un amplio y sistemático trabajo de educación ética con todos los profesionales, técnicos y estudiantes, que garantice a cada ciudadano que necesite de nuestros servicios recibir, en primer lugar, una atención de alta calidad, dentro de los elevados valores morales que caracterizan la Salud Pública de Cuba.

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Por cuanto: Por la Resolución Ministerial No. 110 de 9 de julio de 1997, se reor- ganizaron las Comisiones de Ética Médica a nivel de unidad, provincia y nación. Por cuanto: El propósito de continuar desarrollando las bases metodológicas de nuestro Sistema Nacional de Salud y promover aún más el humanismo en nuestro encargo social, se hace necesario perfeccionar las funciones de las Comisiones de Ética Médica, así como modificar su composición y funcionamiento. Por cuanto: Por acuerdo del Consejo de Estado de fecha 27 de mayo de 2004, fue designado el que resuelve, Ministro de Salud Pública. Por tanto: En uso de las facultades que me están conferidas, como Ministro de Salud Pública,

RESUELVO

Primero: Fortalecer el trabajo de las Comisiones de Ética Médica a nivel de unidad, provincia y nación, teniendo como premisas que las integren profesionales

y técnicos que mantengan una destacada conducta laboral y social, que tengan el reconocimiento de sus respectivos colectivos por su trayectoria y actitud manteni- da. Sus miembros han de estar dispuestos a ser un magisterio vivo de los valores éticos que rigen la práctica de la salud pública cubana y a influir en este sentido, directa y sistemáticamente, en el colectivo de trabajadores de su centro. Segundo: Las Comisiones de Ética Médica estarán integradas por un Presi- dente, un Secretario y un número impar de miembros que no debe exceder de 9 personas en los centros y en las instancias principales. La Comisión Nacional se constituirá con un número impar mayor de miembros, si se considera necesario. Tercero: Las unidades del Sistema Nacional de Salud que tienen menos de 25 profesionales y técnicos se vincularán a la unidad más cercana para constituir la Comisión de Ética Médica. Cuarto: Las funciones de las Comisiones de Ética Médica serán las siguientes:

Participar, de forma activa y programada, en la educación moral en el campo de

la salud que se realiza sistemáticamente con profesionales, técnicos y estudian-

tes del sector, cuyo contenido está recogido en los Principios de la Ética Médica.

Realizar evaluaciones periódicas, en coordinación con la dirección del centro o del territorio, del estado de la educación ética en su radio de acción, identifican-

do los principales problemas que existen en este sentido y proponiendo medidas para su solución.

Asesorar aportando elementos de juicio, en las decisiones éticas de la práctica asistencial, cuando se solicite por el Director del Centro, el médico de asistencia

o el colectivo correspondiente, en particular en aquellos casos en que por sus

características se considere que hay problemas de carácter moral.

Evaluar éticamente los proyectos de investigación clínica, biomédica y médico- social que se desarrollen a su nivel, así como velar por la observancia de las

normas éticas previstas para las investigaciones con humanos y promover el desarrollo de investigaciones y eventos científicos sobre aspectos de interés relacionados con sus funciones.

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Dictaminar, cuando se le solicite, sobre la presunta violación de los Principios de la Ética Médica establecida, especialmente en casos de error profesional o "mala praxis". Esta función solo faculta a las Comisiones para emitir criterios sobre si ha ocurrido o no violación de algunos de estos principios, absteniéndose de sugerir cualquier tipo de medida, papel que le corresponde a las direcciones institucionales, según las disposiciones legales establecidas, por tanto como re- gla no debe considerarse como un paso previo a la adopción de otras medidas que el hecho cometido requiera.

Adoptar en todo momento y durante la tramitación y solución de los expedien- tes, la mayor celeridad en el proceso sin afectar la calidad del mismo.

Quinto: Las Comisiones de Ética Médica establecerán cotidianamente relacio- nes de trabajo con las instancias correspondientes del Sindicato Nacional de Trabaja- dores de la Salud, la Federación de Estudiantes Universitarios, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y las direcciones correspondientes de los Cen- tros de Educación Médica Superior, Politécnicos de la Salud, Escuelas de Enfer- mería y de Técnicos, para la realización de las acciones educativas que se prevean. Sexto: Las respectivas direcciones de las grandes unidades del Sistema Nacio- nal de Salud, cuando lo consideren necesario y teniendo en cuenta el número y carácter de las investigaciones que allí realizan, pueden someter a la aprobación del Viceministro a cargo de la Docencia y la Investigación, la formación de Comi- tés de Ética para la investigación científica. Séptimo: En las unidades del Sistema Nacional de Salud los integrantes de las Comisiones de Ética Médica serán propuestos de mutuo acuerdo, entre la Admi- nistración y el Sindicato a la organización de base del Partido y ratificados en Asamblea de Trabajadores de ese centro. En el caso de las Comisiones Provincia- les esta propuesta será presentada por la Dirección Sectorial y el Secretariado del Sindicato a ese nivel al Buró Ejecutivo del Comité Provincial del Partido, mientras que la Comisión Nacional será propuesta por el Consejo de Dirección del Ministe- rio de Salud Pública y el Secretariado Nacional del Sindicato al Miembro del Buró Político que atiende este sector. Octavo: Los Presidentes de las Comisiones de Ética Médica serán invitados permanentes a los Consejos de Dirección de las instancias de Salud Pública corres- pondientes. Noveno: Las Comisiones de Ética Médica de los diferentes niveles confeccio- narán sus respectivos planes de acción por un período que no debe exceder de un año, teniendo en cuenta las funciones señaladas, por lo que incluirá actividades educativas, visitas para identificar y evaluar los problemas de carácter ético que puedan existir en su radio de acción y la evaluación ética de las investigaciones y los aseguramientos necesarios para su ejecución, también reflejará otras activida- des y reuniones en las que deban participar. Décimo: Como mínimo una vez al año cada Comisión de Ética Médica rendirá cuenta de la labor realizada en una reunión del Consejo de Dirección del Centro o la instancia de Salud Pública correspondiente, para el que se invitarán a las organizaciones políticas y de masas de ese nivel.

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Décimo primero: El estudio realizado en los centros por las Comisiones de Ética Médica y las decisiones adoptadas serán presentados, previa coordinación con la dirección sindical correspondiente, en Asamblea de Trabajadores, donde se debatirán estas cuestiones y obtendrían nuevas propuestas. Esta reunión debe cons- tituir un momento importante para movilizar la conciencia y la acción de todos los trabajadores en torno a esta problemática. Décimo segundo: La actividad educativa constituye una de las principales funciones de las Comisiones de Ética Médica, por lo que en sus respectivos planes deben brindar una atención priorizada a estas actividades. Para su definición se tendrán en cuenta las necesidades detectadas en las visitas realizadas, así como otros aspectos planteados por los profesionales y técnicos que laboran en ella, las

personas que reciben la atención de salud en el lugar y las organizaciones políticas

y de masas del centro. El contenido se centrará en primer lugar en los conceptos

enunciados en el documento "Principios de la Ética Médica", aportando los argu- mentos que los justifican y las derivaciones prácticas en la conducta de cada pro- fesional, técnico y estudiante de nuestro sector, lo que se realizará en matutinos, charlas, conferencias, seminarios cortos, talleres, espacios de reflexión y debates y trabajos de investigación sobre estas temáticas presentados en jornadas y eventos científicos, así como en la labor directa y personal de cada miembro de la Comisión en el seno del colectivo donde labora. Décimo tercero: Para la realización de las actividades educativas la Comisión de Ética Médica debe auxiliarse de profesores de experiencia y de otros profesio- nales con condiciones para participar en estas, así como en las tareas de investiga- ción que sobre estos asuntos se considere necesario realizar. Décimo cuarto: Las Comisiones de Ética Médica constituidas a los diferentes niveles del Sistema Nacional de Salud no mantienen relaciones de subordinación entre sí. Las Comisiones Provinciales y Nacional propondrán en sus respectivos planes las acciones metodológicas que se consideren necesarias, las que serán aprobadas en el Consejo de Dirección correspondiente. Décimo quinto: Las Comisiones de Ética Médica de los centros, al recibir una denuncia de probable violación de un principio ético, disponen de treinta días hábi-

les (30) para realizar las investigaciones pertinentes, las que consistirán en entre- vistas al inculpado, al denunciante y a otros trabajadores o no, vinculados al hecho, también solicitarán y revisarán los documentos de carácter médico o cualquiera otros que sean necesarios. Confeccionarán un expediente único de cada caso que contendrá una síntesis de los principales resultados de las acciones realizadas para esclarecerlo, al que adicionarán la decisión adoptada por el voto de la mayoría simple de sus miembros, sobre si existió o no alguna violación especificando el principio violado. Entregarán al denunciado y al denunciante, así como al Director

y al Secretario General del Sindicato en esa unidad, sendos documentos donde se

recoja únicamente la referencia a la denuncia recibida y las conclusiones a la que arribaron, cuando exista violación, se añadirá al texto el principio que se incumplió. Décimo sexto: Las decisiones de la Comisión de Ética Médica pueden ser impugnadas por alguna de las partes, en un plazo no mayor a los siete días hábiles

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(7) de haber entregado dichos resultados, ante el Presidente de la Comisión de Ética Médica provincial o nacional, según corresponda. Décimo séptimo: Las Comisiones Provinciales de Ética Médica que reciban una apelación dispondrán de cuarenta y cinco (45) días hábiles para revisar el proceso realizado por la Comisión de Ética Médica del centro y realizar otras investigaciones que considere necesarias, emitiendo sus resultados con similar con- tenido al enunciado en el resuelvo décimo quinto. La Comisión Nacional de Ética Médica dispondrá de sesenta (60) días para emitir su criterio de la apelación reci- bida, para lo cual realizará similar procedimiento al anterior; este resultado no es apelable. En ambas instancias confeccionarán el expediente correspondiente a cada caso que se tramite. Décimo octavo: La Comisión Nacional de Ética Médica será la instancia de apelación a las decisiones de las Comisiones existentes en las unidades de subordi- nación directa al Ministerio de Salud Pública, incluyendo la de las Comisiones Pro- vinciales, para lo cual se regirá por las mismas normas establecidas en esta Resolución. Décimo noveno: Los casos que al momento de la entrada en vigor de la pre- sente Resolución se encuentren en tramitación continuarán hasta su culminación de acuerdo a lo dispuesto en la Resolución Ministerial No. 110 de 1997. Vigésimo: Se deroga la Resolución Ministerial No. 110 de 9 de julio de 1997 y todo lo que se oponga al cumplimiento de lo dispuesto en la presente. Comuníquese la presente a cuantas personas naturales y jurídicas deban cono- cerla y archívese el original en la Dirección Jurídica del Organismo. Dada en el Ministerio de Salud Pública, en la Ciudad de La Habana, a los 10 días del mes de Febrero de 2005.

Dr. José Ramón Balaguer Cabrera Ministro de Salud Pública Certifico: Que es copia fiel de su original que obra en los archivos de esta Dirección Jurídica, 10 de febrero de 2005.

Asesora Jurídica

Historia del surgimiento y desarrollo de la Comisión Nacional de Ética Médica*

La primera Comisión de Ética Médica fue nombrada por Resolución del Minis- tro Sergio del Valle Jiménez No. 127 de 20 de julio de 1983 y, al año siguiente, dictó la Resolución No. 2 con fecha 14 de enero de 1984, regulando su funcionamiento. Esa Comisión la presidió el Profesor Francisco Lancís y Sánchez y la integraron, entre otros, los profesores José Jordán Rodríguez, Rubén Rodríguez Gavaldá, Héctor Rodríguez Silva -quien ha sido su Secretario desde su fundación- y Alejandro García Gutiérrez. Más tarde, el Ministro Carlos Dotres, dictó la Resolución No. 110 de 1997, reorganizó las Comisiones de Ética Médica al nivel de unidad, provincia y nación, teniendo en cuenta la multidisciplinariedad. En esa oportunidad -ya fallecido el

* Resumen histórico realizado por María del Carmen Amaro Cano, en Febrero 2007, a solicitud de la Comisión Nacional de Ética Médica.

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Profesor Lancís- se nombró como Presidente al Profesor Ricardo González Menéndez, como Secretario al Profesor Héctor Rodríguez Silva y como miembros se mantuvo a los profesores Rubén Rodríguez Gavaldá, José Jordán Rodríguez y Alejandro García Gutiérrez (estos 2 últimos recientemente fallecidos). Se incluyó al Técnico Juan Colina Alemán y a los profesores Eduardo Llanes Llanes, por Estomatología; Guillermo Ruiz Rodríguez (actualmente jubilado), por Psicología; Liliam Jiménez Fontao por MGI; Jorge González Pérez, por Medicina Legal y María del Carmen Amaro Cano por Humanidades Médicas. Las enferme- ras, cuando conocieron que esta última integraba la Comisión Nacional, le informa- ron al Ministro que también ellas se sentían representadas, aunque la compañera Amaro ha insistido en varias oportunidades para que se integre una enfermera -ella hace 25 años que no ejerce la profesión ni está directamente vinculada-, aún no se ha logrado ese propósito. La propia Resolución Ministerial No. 110 del 97 establecía en su Resuelvo Sexto que: "las Comisiones de Ética Médica podrán establecer relaciones de trabajo con las Cátedras de Bioética, existentes en los centros de Educación Médica y con otras instituciones académicas y científicas de la Salud Pública y de otros sectores, según aconsejen las necesidades particulares de su labor". Con esta disposición se reafirmaba la existencia de estas Cátedras, que habían surgido por una Instrucción del Viceministro a cargo de la Docencia e Investigación (VADI) en 1995, constitu- yéndose la primera del país en la Facultad "General Calixto García Íñiguez", funda- da el 3 de Marzo de ese mismo año 1995 y por decisión del entonces Decano Doctor Enrique Área Arrondo (ya fallecido), quien dictó la Resolución No. 33, que nombraba al propio tiempo a su Presidenta fundadora, Profesora María del Car- men Amaro Cano. Y en su Resuelvo Séptimo la Resolución Ministerial establecía: "Las Comisiones de Ética Médica en las grandes unidades del Sistema Nacional de Salud, cuando sea necesario y se requiera, establecerán Comités de Ética para la investigación científica". En el año 2001 los miembros de la Comisión Nacional elaboraron los Proyectos de Códigos de Ética por las distintas profesiones sanitarias: enfermería, medicina, medicina familiar, estomatología, psicología y tecnología de la salud; aunque hasta ahora no se ha logrado discutirlos. Existe también un Comité Nacional Cubano de Bioética, que fue nombrado el 19 de noviembre de 1996, cuando fue aprobada la constitución de un Grupo Gestor para asesorar a la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO. Este Grupo se formó a partir de la Comisión Permanente de Ética de la Academia de Ciencias de Cuba (creada por decisión de su Consejo Directivo y con fecha 2 de noviembre de 1996). El Profesor Titular y Consultante Noel González Jiménez, Doctor en Cien- cias Médicas, preside esta Comisión y también el Comité Nacional Cubano de Bioética, y el Doctor Daniel Piedra-Herrera es el Secretario en ambos casos. Integran además el Comité los profesores Sergio Arce Bustabad, Pedro Luis Sotolongo Codina y Olga Torres Gemeil, como vocales. El Grupo Gestor organizó el 7 de enero de 1977 el I Taller en Ciudad de La Habana y un Taller Nacional

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el 14 de marzo del propio año, después organizó el I Taller Nacional sobre Organis- mos Modificados Genéticamente, celebrado en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Desde el año 2000 fueron incorporados otros compañeros al Comité Nacional Cubano de Bioética, entre quienes se encuentran los profesores Jorge González Pérez (actual Rector de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana) y María del Carmen Amaro Cano (Presidenta de la Cátedra Coordinadora Nacional de Bioética), incorporados también al Secretariado Ejecutivo del Comité. En el 2002 el Comité Nacional Cubano se integró a la Red Latinoamericana de Bioética, resultó electo como miembro de esta, Daniel Piedra-Herrera, y en el 2004 se de- signaba a María del Carmen Amaro Cano como Asesora de la Red.

El Comité Nacional Cubano de Bioética establece relaciones con todas las ins-

tituciones científicas y docentes del país. La Resolución No. 8 del Ministro José Ramón Balaguer Cabrera, con fecha 10 de febrero del 2005 declara en su Resuelvo Cuarto que entre las funciones de las Comisiones de Ética Médica está: "Evaluar éticamente los proyectos de investiga- ción clínica, biomédica y médico-social que se desarrollen a su nivel, así como velar por la observancia de las normas éticas previstas para las investigaciones con sujetos humanos y promover el desarrollo de investigaciones y eventos científicos

sobre aspectos de interés relacionados con sus funciones".

Y en su Resuelvo Sexto dice que: "las grandes unidades del SNS, cuando lo

consideren necesario y teniendo en cuenta el número y carácter de las investiga- ciones que allí realizan, pueden someter a la aprobación del Viceministro a cargo de la Docencia e Investigación, la formación de Comités de Ética para la Investi- gación Científica". Ahora se cambia el nivel de decisión de la creación de los Comités de Ética. De ser competencia de la Comisión de Ética Médica al nivel de la unidad de que se trate, pasa a ser competencia del Viceministro de Docencia e

Investigación.

Proyecciones de Trabajo y aportes de la Comisión Nacional de Ética Médica

Cuando el primer australopiteco se sintió conmovido por la enfermedad de un congénere y se sentó junto a él para ayudarle, estaba seguramente muy lejos de pensar que en el mundo de hoy los eticistas de algunas latitudes pudiesen dudar si en lo referente al desempeño interpersonal, entre quienes buscan ayuda en materia de salud y quienes la brindan, se ha avanzado o retrocedido.

El desarrollo de esta relación de profunda raigambre humanística permite inferir

que en dicha rudimentaria interacción, que devino relación médico-paciente y que hoy se puede expandir a relación equipo de salud-paciente-familiar-comunidad, predominaron los sentimientos sobre los conocimientos, las virtudes sobre el

talento y el humanismo sobre la técnica.

* Ricardo González Menéndez, Presidente. Héctor Rodríguez Silva, Secretario.

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Durante el decursar histórico, y luego del tránsito por las etapas de compañía mágica, animista y clerical, esta relación interpersonal de servicio alcanzó su clí- max humanístico al consolidarse la etapa profesional con el paradigma del médico de familia. Pero la tecnificación mal incorporada, a partir de la segunda mitad del pasado siglo XX, resultó el primer paso descendente en una pendiente resbaladiza empeo- rada por el alejamiento del equipo de salud de los vecindarios, la superespecialización, la catastrófica subvaloración mundial del desempeño interpersonal en nuestro campo, la aparición de las compañías privatizadoras y las frecuentes intrusiones de la pren- sa sensacionalista y los abogados caza-demandas en el ejercicio cotidiano, la insa- tisfacción de la población con los servicios recibidos y el enfriamiento afectivo de los miembros del equipo al ejercer sin el reforzamiento vocacional implícito en la satisfacción de sus usuarios, así como por los efectos de la dolorosa transforma- ción de la tradicional relación médico-paciente en relación médico-demandante potencial. En la etapa contemporánea o paradigmática, la situación descrita alcanza su clímax de tragedia social en los países regidos por el neoliberalismo y también en aquellos en que no existe voluntad política. Pese a que Cuba es reconocida internacionalmente como uno de los más rele- vantes reductos de humanismo en el campo de la salud, nunca estaremos totalmen- te exentos del riesgo de ser afectados por estas tendencias mundiales.

Proyecciones de la Comisión Nacional

La constitución de la primera Comisión Nacional de Ética Médica de Cuba coincidió con las primeras etapas de dicha trascendente crisis mundial de humanis- mo y desde entonces sus programas fueron orientados en 2 proyecciones básicas:

La organizativa, educativa, preventiva, metodológica. La arbitral en lo referente a la valoración de posibles violaciones éticas por parte de los profesionales y técnicos del sector.

Con respecto a esta última función es preciso aclarar que ella se cumple me- diante dictamen, que puede revisarse en forma escalonada desde el nivel institucional hasta el nacional, ante posibles reclamaciones de los interesados, pero definitivo en su máxima instancia. Dictamen que se limita al juicio ético de si hubo violación ética o no, sin entrar en el terreno de las propuestas de medidas que se deben tomar, excepto en lo relativo a sugerir que se utilicen las experiencias arbitrales como instrumento para identificar posibles necesidades educativas de orientación promocional preventivas. Se tratarán los objetivos trazados y los modestos aportes realizados por la actual Comisión Nacional de Ética Médica al Sistema Único de Salud, en un país en que la salud constituye un derecho priorizado del pueblo y una trascendente responsa- bilidad del estado.

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Objetivos organizativos, educativos, preventivos y metodológicos

Las raíces teórico-prácticas para el diseño de estos objetivos están en:

1. El profundo conocimiento de los factores que determinan u obstaculizan la satisfacción de los usuarios en las vertientes científico-técnica e interpersonal con los servicios de salud, satisfacción que depende:

De factores subjetivos (del o en el equipo de salud) como:

· Profunda vocación de servicio (vocación médica).

· Calificación científico-académica.

· Compromiso social de los miembros.

· Desempeño interpersonal.

· Desempeño idóneo de cada perfil laboral.

De las condiciones de la instalación y su equipamiento diagnóstico y terapéutico. La más trascendente satisfacción de quienes acuden angustiados en busca de ayuda a una institución de salud es la satisfacción interpersonal, que depende de las potencialidades humanísticas del equipo para responder a su reclamo de atención, ese equipo está integrado tanto por los profesionales y técnicos como por el personal administrativo y auxiliar de la institución. La satisfacción dependerá de los recursos materiales de la instalación y de la calificación profesional de sus recursos humanos. Sin duda alguna la insatisfacción ante el desempeño interpersonal es el talón de Aquiles de muchas instituciones del mundo desarrollado, en las que existe un formidable equipamiento, pero limitadas posibilidades -salvo muy honrosas excepciones- de que el personal que se basa preferentemente en los resulta- dos de dichos equipos ofrezca el calor humano necesario para enfrentar con éxito las tragedias implícitas en las enfermedades. Se infiere que las mayores posibilidades críticas de los usuarios, acerca de quienes los asisten, están precisamente en el plano interpersonal, mucho más que en el científico-técnico, pues mientras más humilde es un usuario, mayor es su capacidad para juzgar si recibe un trato amable y respetuoso o no.

2. El reconocimiento de la enorme trascendencia del desempeño interpersonal de todos los integrantes del equipo de salud al realizar sus diferentes gestiones, ya sean estas:

Promocionales-preventivas.

Diagnósticas, clínicas o epidemiológicas.

Terapéutico-rehabilitatorias.

Periciales, escolares, laborales o jurídicas.

Docentes.

Investigativas.

Gerenciales.

Editoriales.

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Todas ellas de imprescindible desarrollo mediante el estricto cumplimiento de

los principios de beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía, junto a la premisa de comportarse ante los pacientes y familiares como quisiéramos que se comportaran con nosotros, de estar en su lugar, criterio de raigambre judeo- cristiana que constituye la "Regla de Oro" de la ética en todas sus manifesta- ciones.

3. La valoración crítica de la tendencia mundial acerca de la formación de recur- sos humanos:

Cada vez más:

Pero menos:

Actualizados

Sensibles

Tecnificados

Involucrados

Entrenados

Disponibles

Equipados

Integrales

Automatizados

"Humanizados"

Basados en complementarios

En el método clínico

de "hacer" Capaces de "estar","sentir" y "apoyar".

El tener en cuenta el catastrófico incremento al nivel mundial, de la enferme- dad de Tomás, caracterizada por la crisis masiva de identidad profesional de miembros del equipo de salud frustrados por no encontrar en su praxis las gratificaciones vocacionales derivadas de la satisfacción de sus usuarios, y cuyas manifestaciones son: desinterés total por sus gestiones integrales, serios conflictos acerca de si su elección de carrera fue la adecuada y que deviene trágico indicador de la deshumanización actual de los servicios médicos a nivel mundial, como dolorosa consecuencia de un ejercicio carente de ética, espiri- tualidad y real humanismo, y por ello altamente frustrante para profesionales técnicos y usuarios. Contribuir a los esfuerzos nacionales por prevenir dichas tendencias y mante- ner el ejemplar humanismo de nuestros trabajadores de la salud, está entre las

prioridades básicas de la actual Comisión Nacional de Ética Médica.

4. Los resultados de las gestiones realizadas en nuestro medio para identificar necesidades de perfeccionamiento en el campo que nos ocupa y que deben orientarse, en algunas instituciones, a:

Capaces

- Con referencia a trabajadores auxiliares y administrativos:

· La recepción de pacientes, familiares y personas sanas en busca de orien- taciones, profundizando la información ofrecida.

· Estricto cumplimiento de horarios en consultas e indicaciones.

· Absoluto respeto a los turnos en consultas y otros servicios.

· Exquisito cuidado en lo referente a protección del pudor. Garantizar, pese

a las limitaciones materiales, la privacidad adecuada.

· Desarrollar la conciencia del significado humanístico del trato respetuoso

y amable de porteros, camilleros, recepcionistas, personal de admisión e

información, secretarias, auxiliares generales y pantristas.

· Alcanzar el preciosismo en lo referente a la exigencia con la educación formal.

· Cuidar el porte personal, evitar atuendos que afectan la imagen del equipo.

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Con referencia a profesionales, tecnólogos y técnicos.

· Evitar en forma radical los comentarios inadecuados respecto a colegas remitentes.

· Prevenir celosamente descuidos iatrogenizantes en pases de visita médicos.

· Incrementar la conciencia sobre el significado terapéutico de la atenta escucha.

· Desarrollar mayor conciencia sobre la trascendencia para el paciente, del examen físico adecuado.

· Combatir la tendencia a la subvaloración del método clínico.

· Desarrollar aún más la información a pacientes y familiares.

· Perfeccionar la utilización del consentimiento informado personal o familiar.

· Evitar descuidos en la manipulación de historias clínicas y órdenes de análisis.

· Evitar radicalmente las diferencias en el trato con unos pacientes y otros.

· Erradicar el llamado a los pacientes por el número de cama.

· Impedir la ocurrencia de dificultades dentro del equipo por fallas interpersonales.

Objetivos perseguidos y acciones proyectadas

Organización:

Actualización de la composición de las Comisiones Provinciales de Ética Médica.

Talleres con los Presidentes.

Reestructuración y actualización de las Comisiones de Ética Médica y de los Comités de Ética de Investigación:

· Nivel institucional.

· Nivel provincial.

· Nivel nacional.

Establecer canales de comunicación entre niveles.

Mantener los canales de comunicación con el Comité Nacional Cubano de Bioética de la Academia de Ciencias de Cuba y con las Cátedras de Bioética de las Facultades de Ciencias Médicas.

Asistencial-Docente-Investigativo:

Contribuir al desarrollo ético, tanto en su dimensión deontológica como axiológica, de profesionales y técnicos de la salud.

Apoyar el perfeccionamiento del desempeño interpersonal de todo el equi- po de salud.

Desarrollar gestiones para:

· Identificación de problemas éticos actuales en instituciones de salud.

· Valoración del desempeño interpersonal.

· Identificación de necesidades de aprendizaje.

· Desarrollo de instrumentos evaluativos de las relaciones profesionales y de las intervenciones.

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· Estimular investigaciones, publicaciones y eventos de intercambio institucionales, municipales, provinciales, nacionales e internacionales acer- ca de la temática.

Apoyo total y permanente a toda gestión docente de pre y posgrado relacio- nada con la formación ética de recursos humanos, mediante relaciones de intercambio con las instituciones correspondientes.

Apoyo total y permanente a toda gestión investigativa relacionada con as- pectos éticos en el Sistema de Salud mediante relaciones de intercambio con las instituciones correspondientes.

Estimular y apoyar el desarrollo de seminarios, talleres, diplomados y maes- trías sobre Ética Médica y Bioética.

Participación en las visitas de control y ayuda a instituciones de La Habana y otras provincias orientadas por el MINSAP.

Proposición, mediante participaciones en el Consejo del Ministro de Salud Pública, de recomendaciones metodológicas docente-asistenciales- investigativas a partir de las necesidades de aprendizaje identificadas.

Educación continuada:

Mantener el desarrollo de conferencias con ponencias en Power Points, publi- caciones científicas, así como publicaciones de libros y monografías que enfo- quen los aspectos éticos, tanto deontológicos como axiológicos, de la práctica médica integral.

Mantener las gestiones educativas por todas las vías disponibles.

Estimular que en todos los eventos científicos de nivel institucional, municipal, provincial, nacional o internacional se incluya la línea temática de la ética y la bioética.

Estimular a todos los comités editoriales de las revistas médicas cubanas para incluir en ellas una sección de ética médica y bioética.

Estimular a que todas las Sociedades del Consejo Nacional de Sociedades Cien- tíficas de la Salud tengan una sección de ética médica y bioética.

Socialización de los anteproyectos de códigos éticos específicos de los diferen- tes perfiles del equipo de salud, que están fundamentados en los Principios de la Ética Médica, propiciando la reflexión y el debate acerca de las normas de

conducta profesional que se debe asumir por perfiles, a partir de esos principios, que se corresponden con los valores éticos asumidos por la sociedad.

Apoyar a las Sociedades Científicas de la Salud y participar en el proceso de discusión, enriquecimiento y aprobación de los anteproyectos de códigos espe- cíficos para:

· Médicos.

· Enfermeras.

· Estomatólogos.

· Psicólogos.

· Técnicos y tecnólogos.

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Sugerir a la FEU: el desarrollo de un proceso similar para elaborar códigos éticos por estudiantes de las ciencias de la salud.

Sugerir al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud el desarrollo de un proceso similar para elaborar el código ético de los trabajadores administrativos y auxiliares de la salud.

Apoyar con todo entusiasmo al movimiento de los Colectivos Morales mediante asesorías, conferencias, presentaciones en Power Points y publicaciones que destaquen su relevancia para la optimización de la atención integral a la salud y para la optimización de las relaciones usuarios-institución.

Estimular y asesorar la elaboración de lemas y afiches alusivos al significado para los usuarios, del trato amable y respetuoso del personal administrativo y auxiliar.

Impartir conferencias-modelos filmadas para este grupo de trabajadores, para su difusión nacional mediante facilitadores.

Arbitraje ético. Aún cuando la esencia de nuestro trabajo es la promoción ético- deontológica-axiológica y la prevención, no se puede subestimar la trascendencia social de la función arbitral de las Comisiones de Ética Médica en los niveles:

Institucionales.

Provinciales.

Nacional.

Se recomienda mantener sus normas de funcionamiento y el carácter escalona- do de las apelaciones.

Algunos aportes del trabajo de la Comisión Nacional de Ética Médica

El primer aspecto que se debe destacar sobre el trabajo de la Comisión Nacio- nal de Ética Médica desde su fundación ha sido el riguroso cumplimiento de todas las actividades internas programadas, así como la respuesta oportuna a todas las actividades convocadas por el Ministerio de Salud Pública. Se desarrolló un intenso trabajo con los Directores de hospitales y Presidentes de las Comisiones de Ética Médica de hospitales y policlínicos, con quienes se identificaron los más relevantes problemas éticos en los servicios de urgencia, hospitalización total o parcial y servicios de consulta externa, trabajo que sentó las bases para los programas de intervenciones educativas y de educación continuada. Se participó en 2 reuniones nacionales de la Cátedra de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas "General Calixto García Íñiguez", Coordinadora Nacional de la Disciplina, en la que se establecieron relaciones de trabajo con los Presidentes de las Comisiones Provinciales de Ética Médica. Se efectuaron visitas de asesoría en los aspectos éticos a los hospitales de Ciudad Habana. Se aplicaron encuestas autoevaluadas de competencia y desempeño interpersonal con Presidentes de Comisiones de Ética Médica institucionales y

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directores de hospitales y policlínicos, como estudio piloto del instrumento para valorar desempeño interpersonal, incluido como anexo en el presente libro (anexo 1). Se propuso a escala nacional el referido instrumento que consiste en una escala termómetro que posibilita la aplicación en breve tiempo, con muestras representa- tivas de usuarios de los servicios de salud, acerca de sus apreciaciones sobre el significado conferido como pacientes y familiares, y la calificación que otorgan al desempeño interpersonal de los diferentes integrantes del equipo de salud, respon- sables de su atención integral en el centro hospitalario o ambulatorio. Este instrumento posibilita la confección de gráficas que exponen de manera muy objetiva los perfiles de trabajo necesitados de alguna intervención educativa, y hace igualmente factible la comparación del desempeño interpersonal institucional en diferentes etapas, así como los resultados de las intervenciones educativas. Como muestra de su utilidad se exponen los resultados de un estudio piloto efectuado con pacientes y estudiantes de 4to año de medicina en un hospital gene- ral de La Habana años atrás (tabla 1.1).

Tabla 1.1. Significación conferida y calificación otorgada al desempeño interpersonal por pacientes y estudiantes

No. Personal evaluado

Criterios de los pacientes

Criterios de los estudiantes

Signif.

Calif.

Signif.

Calif.

1 Porteros y camilleros

7,6

6,0

6,5

2,6

2 Personal de información y admisión

7,8

6,4

6,9

3,5

3 Auxiliares generales y pantristas

8,0

6,4

7,3

2,9

4 Personal de enfermería

9,1

7,4

9,1

5,3

5 Técnicos de laboratorio y rayos X

8,3

6,6

8,3

5,7

6 Personal médico

9,5

8,1

9,6

7,9

Se realizaron talleres de reflexión sobre el documento rector de la ética médica

en Cuba: "Los Principios de la Ética Médica" y a punto de partida de sus lineamientos se confeccionaron borradores de anteproyectos de códigos éticos para médicos, psicólogos, estomatólogos, personal de enfermería, técnicos y tecnólogos de la salud; documentos que se incluyen en el anexo 2 y cuyo carácter de borrador en primera instancia posibilitará la activa participación en su debate y enriquecimiento

a lo largo y ancho de la Isla por los diferentes integrantes del equipo de salud;

experiencia desarrollada con formidable éxito en la década pasada para estructu- rar los derechos de los pacientes mentales en Cuba y el código ético de la psiquia- tría cubana, igualmente incluidos en el anexo 2. Los objetivos principales de este método de discusión nacional, enriquecimiento

y oficialización son lograr la participación y aprendizaje activo de los miembros del equipo de salud y el sentido de pertenencia y compromiso moral derivados de su papel de miembros activos en su discusión, enriquecimiento y aprobación.

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Se estructuró una maestría en Ética y Bioética por la Cátedra de Bioética de la FCM "General Calixto García Íñiguez" con la participación activa de los profesores miembros de la Comisión Nacional de Ética Médica, que forman parte de su Comi- té Académico y Claustro docente. Se han impartido innumerables seminarios, cursos, talleres y conferencias so- bre el tema en distintas instituciones del país. La Comisión Nacional de Ética Médica ha participado activamente en el I (1998)

y II (2007) Taller Nacional de Educación en Bioética y en el I Simposio Provincial de Bioética (2008) convocados por la Cátedra Coordinadora Nacional. Se han desarrollado eventos nacionales e internacionales sobre Ética Médica y Bioética, coauspiciados por el Comité Nacional Cubano de Bioética, en los que

también ha participado la Comisión Nacional de Ética Médica. Se ha logrado que en distintos congresos se incluyan como temas principales la Ética Médica y la Bioética. Se ha propuesto que todas las Sociedades de Ciencias de la Salud cubanas incluyan dichas temáticas entre sus secciones. Se han efectuado encuentros enriquecedores sobre estas temáticas con figuras nacionales y de otros países. Varios miembros de la Comisión Nacional de Ética Médica participaron con entusiasmo y efectividad en el diálogo ético desarrollado con carácter nacional. Todos los arbitrajes solicitados fueron desarrollados en forma exitosa y lograron los resultados educativos perseguidos. En cuanto a publicaciones de libros y capítulos de libros, presentaciones en Power Points, artículos científicos y otros materiales docentes, los miembros de la Comisión Nacional participaron en el capítulo sobre ética médica y bioética de los libros Introducción a la Medicina General Integral, Habilidades Gerenciales, Fun- damentos de la Salud Pública, Temas de Medicina General Integral, Cultura, So- ciedad, Salud y Medicina, Enfermería Médico-Quirúrgica y Enfermería, Sociedad

y Ética. Otros 6 libros sobre ética médica, que incluyen temas como relación equi-

po de salud-paciente-familiar-humanismo-espiritualidad en gestión de salud, psico- logía médica e innumerables artículos científicos relacionados con la ética y bioética, publicados en revistas nacionales y de otros países, contribuyendo así a la sociali- zación de resultados de investigaciones con publicaciones sobre las diferentes te- máticas relacionadas con la Ética Médica y la Bioética.

Consideraciones finales

Los relevantes esfuerzos realizados palidecen ante las enseñanzas derivadas

de la ejemplaridad profesional de cada uno de los miembros -físicamente ausentes

o afortunadamente presentes y activos- que han honrado esta Comisión desde su

fundación hasta nuestros días, y a los que se han sumado diferentes profesores de altísimo prestigio y también maestros de maestros, que cumplen responsabilidades docentes, asistenciales e investigativas paralelas a nuestra Comisión y que, con sus brillantes aportes, han enriquecido este libro que pretende exponer la esencia de las proyecciones y logros de la Ética Médica y la Bioética en Cuba (Fig. 1.1).

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Fig. 1.1. a) Dr.CM. Francisco Lances y Sánchez. Fundador de la Comisión Nacional y su

Fig. 1.1. a) Dr.CM. Francisco Lances y Sánchez. Fundador de la Comisión Nacional y su primer y vitalicio Presidente (1983-1993). b) Dr.CM. Alejandro García Gutiérrez. Miembro Fundador y vitalicio (1983-2008). c) José Jordán Rodríguez. Miembro Fundador y vitalicio

(1983-2008).

La bioética desde una óptica marxista*

No siempre el grado de pasión que se aporta al rebatir una nueva teoría o conceptualización teórica está relacionado directamente con la defensa argumen- tada dentro de un debate racional. La ortodoxia en religión se traduce por considerar como absolutamente verdaderas las doctrinas y ritos de la sección dominante de una iglesia o comunidad religiosa. Según la biblioteca de consulta Encarta, ortodoxia es una palabra latina, de origen griego (ortodoxia), que significa conformidad con doctrinas o prácticas ge- neralmente admitidas; conformidad con el dogma de una religión; entre católicos, conformidad con el dogma católico; conformidad con la doctrina fundamental de cualquier secta o sistema; conjunto de las iglesias cristianas orientales. Según el Diccionario General Ilustrado de la Lengua Española, la palabra orto-

doxia es de origen griego y significa "opinión justa". Es la "creencia recta, confor- me a la doctrina y dogmas de la iglesia griega que, fundada en el siglo IX por el patriarca de Constantinopla -Focio- se separó definitivamente de la iglesia católica

en el siglo XI, y comprende actualmente las varias iglesias orientales de Rusia y los estados balcánicos". Actualmente esta acepción se hace extensiva a cualquier iglesia o secta religiosa que promueva esa misma inflexibilidad de pensamiento. El Diccionario de Filosofía la define como variedad del cristianismo, extendida principalmente en los países de Europa Oriental, Oriente próximo y en los Balcanes.

A partir de esta definición, caracteriza las diversas formas de expresión que ha

tenido la ortodoxia religiosa en Europa Oriental, haciendo énfasis en la antigua URSS. En filosofía se utiliza para identificar la inflexibilidad, tanto en la conceptualización teórica como en el método de análisis, aunque fundamentalmente en este último. En política se describe al ortodoxo como alguien que sigue indeclinablemente determinada doctrina o sistema de opiniones.

* Amaro Cano, M del C. Revista Educación Médica Superior. Vol. 3, 2008.

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Muchas personas que se autotitulan marxistas no reconocen en su propia inflexibilidad de pensamiento el divorcio que existe entre su declaración de partidis- mo filosófico y el desconocimiento, subestimación o no utilización del método de análisis del marxismo, el materialismo dialéctico e histórico. En este senti- do, Gramsci alertaba a los marxistas de su época:

"Marx no ha escrito un credillo, no es un mesías que hubiera dejado una ristra de parábolas cargadas de imperativos categóricos, de normas in- discutibles, absolutas, fuera de las categorías del tiempo y del espacio".

Sin embargo, la historia tiene lamentables ejemplos de posturas dogmáticas, "en nombre del marxismo-leninismo", tales como los calificativos de "idealista" al filósofo marxista húngaro, György Lukács, autor de Historia y conciencia de clase; y de "culturalista" a Antonio Gramsci, autor de Cuadernos de la cárcel, ambos no solo marxistas en teoría, también en la práctica, mientras muchos de sus censores pasa- ron a la socialdemocracia y luego al neoliberalismo. No obstante, durante el tiempo que ejercieron el poder político "en nombre del marxismo-leninismo" hicieron todo lo posible para evitar el pensamiento verdaderamente revolucionario. No tuvieron siquiera el olfato político para identificar a quienes no solo teoriza- ban acerca del marxismo, sino que hacían uso de esa teoría para fundamentar su praxis revolucionaria, incluyendo la entrega de sus vidas por su ideal ético. Tales fueron los ejemplos de Gramsci y Rosa Luxemburgo (gran teórica marxista a quien se satanizó por haberse enfrentado a Lenin en una polémica teórica acerca de su concepción de la democracia en el socialismo y la dictadura del proletariado) quienes, sin embargo, fueron muy bien identificados por el fascismo italiano y el nazismo alemán como sus irreconciliables enemigos y por eso los encarce- laron y mataron. Solo la ortodoxia podía garantizarles el poder a los dogmáticos. Desde el poder petrificaron la teoría del marxismo y le quitaron fuerza moral porque le hicieron perder racionalidad y credibilidad. Armando Hart, en un libro publicado recientemente, invita a realizar un replan- teo teórico para que el marxismo sea en realidad una herramienta en la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, en lugar de un peso muerto que hubiera que cargar por temor a la "ortodoxia", y Néstor Kohan, en su magnífico prólogo, añadía:

"Para que nos permita hacer observables nuestras falencias y debilidades co- lectivas, en lugar de cegarnos y volvernos cada vez más sordos. En suma, para que nos invite a formular nuevas preguntas, en lugar de clausurar los debates". El objetivo principal de este trabajo es analizar la bioética como expresión de la dialéctica del desarrollo de la ética y, en consecuencia, defender su derecho a la existencia desde una óptica marxista. Aleccionadoras son las palabras de Gramsci cuando señalaba:

"El hombre cobra conciencia de la realidad objetiva, se apodera del secreto que impulsa la sucesión real de los acontecimientos. El hombre se conoce a sí mismo, sabe cuánto puede valer su voluntad individual y cómo puede llegar a ser potente, si, obedeciendo, disciplinándose a la necesidad, acaba por dominar la necesidad misma identificándola con sus fines".

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La bioética forma parte de la realidad objetiva desde mediados del pasado siglo XX. Los que se han acercado a ella reconocen la necesidad de fundamentarla desde nuestra filosofía y, respondiendo a esta necesidad, se ha trazado como obje- tivo su defensa desde una óptica marxista.

Desarrollo de la ética

El proceso real de desarrollo de la ética, como fenómeno del pensamiento, tiene su fuente en la unidad entre el ser y la conciencia social y la lucha entre nuevos ideales y viejos paradigmas. Este proceso puede apreciarse en la repe- tición de etapas recorridas; pero sobre una base más elevada, es decir, etapas que niegan las anteriores y aportan algo nuevo que vuelve a ser negado para dar cabida

a nuevas etapas. Así, los juicios de valor sobre la conducta médica que aparecen en el Código de Hammurabi (2 000 a.n.e.), en la antigua Babilonia, fueron negados por

Hipócrates, más de un milenio después a la luz de los aportes de Sócrates, Platón

y Aristóteles, todos producto de la sociedad esclavista griega entre los siglos VI y IV a.n.e. Al mismo tiempo, en todos estos filósofos se aprecia la conservación del contenido positivo de las etapas ya transcurridas. Este fenómeno se constata en la conceptualización teórica de la ética aristotélica. El desarrollo de la ética se ha caracterizado también por saltos, en conexión estrecha y evidente interdependencia con el desarrollo revolucionario de la ciencia

y la técnica. De ahí que el estudio de este fenómeno sea incompleto desde posicio-

nes intransigentes. La ortodoxia, tanto en religión, política o filosofía, se ubica teórica y práctica- mente en la acera opuesta de la flexibilidad de la dialéctica. En filosofía marxista no logran espacio "las verdades absolutas", ni las doctrinas u opiniones "indeclinables", porque la filosofía marxista está basada no solo en el materialis- mo dialéctico, sino histórico, esa ciencia que estudia las leyes más generales y las fuerzas propulsoras del desarrollo de la sociedad en su conjunto.

La propia esencia antidogmática y ética de las ideas de Marx y Engels queda evidenciada en la carta que dirigiera este último a José Bloch, en 1890.

"Según

la concepción materialista de la historia, el factor que en última

instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, con- vertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda". El materialismo histórico fue descubierto por Marx y Engels como resulta- do de la aplicación de las tesis fundamentales del materialismo dialéctico a la explicación de los fenómenos de la vida social. El materialismo histórico permite ubicar cada fenómeno de la naturaleza, la sociedad o el pensamiento que se pretende estudiar en un tiempo y espacio determinado. Nada mejor para argumentar estas ideas que la apreciación de un teórico de la praxis del marxismo sobre el valor del genio de Carlos Marx. Es muy agudo el juicio de Gramsci cuando decía:

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"Marx significa la entrada de la inteligencia en la historia de la humanidad,

significa el reino de la conciencia. (

sólido aplomo de un gigante: no es un místico, ni un metafísico positivista; es un historiador, un intérprete de los documentos del pasado, pero de todos los documentos, no solo de una parte de ellos".

Marx se sitúa en la historia con el

)

En el caso de la ética en particular, en tanto que ciencia que trata el estudio de la moral, de su naturaleza y esencia, de su estructura y funciones, de su origen y desarrollo, el uso consciente del método materialista dialéctico e histórico permite comprender, por ejemplo, por qué la moral profesional del médico de Europa Occi- dental del medioevo negó algunos elementos de la ética hipocrática, al tener cono- cimiento de su basamento filosófico, la ética aristotélica, a través de traducciones latinas de las versiones árabes. Mientras que Avicenas y Averroes fundaron su filosofía y su ética en el pensa- miento aristotélico, tomando de este fundamentalmente las tesis materialistas, constituyéndose así en arma ideológica de la corriente aristotélica; la escolástica, en tanto que sistema filosófico, floreció en la Europa Medieval entre los siglos XII y XIV, y representó un intento de conciliación entre la ortodoxia cristiana y la doctrina de Aristóteles, el idealismo objetivo. Los más grandes pensadores cristianos se dedicaron a incorporar la enseñanza aristotélica al cuerpo de la ortodoxia cristiana. Una función importante en este proceso de acomodación de la doctrina aristotélica desempeñó la interpretación de su filosofía, a cargo de los escolásticos de las órdenes mendicantes, dominicos y franciscanos, quienes con el tiempo, apoyados por la política papal y la Inquisición adquirieron una influencia decisiva. Entre los dominicos se destacó especialmente Tomás de Aquino; sus obras, Summa contra gentiles y Summa teológica constitu- yen hasta la actualidad la única filosofía autorizada por la iglesia católica. La ética, pues, considerada como parte de la filosofía, fue tratada según estas corrientes prevalecientes en diferentes momentos de menor o mayor influencia de unos y otros. La modernidad, gestada por la Revolución Industrial inglesa, que había parido una nueva clase, y por la Revolución Francesa, dirigida en su proceso de radicalización por esa recién nacida clase, daba a luz una nueva ética -la de la sociedad moderna- la ética de la clase más revolucionaria de ese momen- to, la burguesía. Más adelante, la aplicación práctica de la filosofía marxista en el contexto sociohistórico de la Rusia zarista de la primera década del pasado siglo permitió el triunfo de la Revolución Socialista de Octubre, y con ella, el ascenso al po- der de una nueva clase, la más revolucionaria de todos los tiempos preceden- tes -el proletariado- clase que impuso sus propios principios y normas mora- les. Lamentablemente, después de la muerte de Lenin, la subestimación de los factores de carácter subjetivo no solo limitó el desarrollo teórico del pensamiento revolucionario sino que lesionó su práctica. Todos estos hechos se vieron reflejados en el marco teórico-conceptual de la ética médica, vigente en las 3 cuartas partes del siglo que recién ha concluido; pero

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la Revolución Científico-Técnica, ocurrida en los inicios de la segunda mitad del pasado siglo XX planteó nuevos problemas a la ética general. La invasión tecno- lógica en el campo de las ciencias de la salud obligó a reconsiderar normas y preceptos vigentes hasta ese momento en la ética médica tradicional. El salto se produjo en la sociedad del país más industrializado del mundo, el que mayor aporte tecnológico ha hecho y el que ha usado, además, mucho más tempranamente todos los adelantos de la tecnología; pero también, el que se distin- gue más que ningún otro por las grandes disparidades sociales engendradas por su nuevo modelo económico. Y negando lo alcanzado hasta ese momento, nuevas expectativas fueron concebidas, relacionadas fundamentalmente con la ne- cesidad de evitar que el hombre actuante en materia de ciencias de la salud permitie- ra que los avances tecnológicos impidieran su acercamiento al ser humano, sujeto de su atención. Las nuevas expectativas consideran también la necesidad de una distri- bución equitativa de los recursos de salud, tanto humanos como materiales.

Surgimiento de la bioética

Hasta finales de la década de los sesenta del recién concluido siglo XX, la práctica médica, universalmente, estaba regida por la ética hipocrática, basada fundamentalmente en los principios de no dañar y hacer el bien, que respondían al énfasis puesto por filósofos de la Grecia Antigua, especialmente Aristóteles, aunque también Sócrates y Platón, en la Práctica de las virtudes. Aristóteles en su Ética Nicomaquea, dedicada a su hijo, relacionaba las virtudes de la inteligen- cia o dianoéticas, señalando la prudencia en último lugar. Esta virtud servía de enlace a las que enumeraba con posterioridad, las éticas o del carácter. Los médicos ingleses y los norteamericanos estuvieron también bajo la égida de esta ética, más bien deontológica, hasta que, especialmente los últimos, bajo la influencia de los acontecimientos que se sucedían en su país, comenzaron a cuestionársela. Este cuestionamiento obedeció a un conjunto de factores que en el orden económico, social y político provocó la crisis de los valores más importan- te que ha enfrentado la sociedad norteamericana en los últimos decenios. Otro elemento importante que se debe considerar es el gran desarrollo científi- co-técnico alcanzado en el país más industrializado del mundo, que invadió el que- hacer de los profesionales de la salud, en muchas ocasiones a contrapelo de la necesaria humanización. El resultado de todo este cuestionamiento, que había comenzado por el sistema de valores de la sociedad en general, fue la demanda de modelos alternativos para la práctica de la ética médica y, consecuentemente, para su enseñanza. Todo ello generó el interés por la reflexión y el debate acerca de los valores morales vincu- lados al ejercicio profesional de las ciencias de la salud. En este contexto el doctor Van Rensselaer Potter, oncólogo norteamericano de la Universidad de Wisconsin, creó el término en 1970 y lo da a conocer al mundo al año siguiente con la publica- ción de su libro: Bioética, puente hacia el futuro. Warren Reich dedica prácticamente toda la década de los setenta, ayudado por cerca de 300 personas, a la elaboración de una Enciclopedia de Bioética. En 1979,

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2 filósofos, también norteamericanos: Tom Beauchamp (filósofo utilitarista) y James Childress (deontólogo cristiano) establecieron el sistema de los 4 principios de la bioética: no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia. El núcleo central de la bioética potteriana está en la identificación de la necesi- dad de una ética que cuestione el conocimiento como valor absoluto y alerte sobre la nocividad potencial del conocimiento dejado a su libre arbitrio. La bioética potteriana exige la reconciliación del saber con la moralidad como entidad única; que lo moral sea incorporado al conocimiento como componente importante de la objetividad y la legitimidad del saber. Establece además, un nexo entre la revolu-

ción científico-técnica en el campo de la biología y la medicina, el medio ambiente

y la ética.

Sin embargo, el estrecho vínculo de la bioética con la práctica clínica ha marca- do el rumbo seguido por la nueva disciplina en el período posterior a Potter, y eso ha hecho que el estudio de esta nueva disciplina haya ido involucrando cada vez más

a numerosos profesionales, especialmente vinculados con las ciencias de la salud.

La concepción de Hellegers, enmarcada en las ciencias de la vida, en forma res- trictiva solo a nivel de lo humano -una ética biomédica- hizo a Potter proponer una

nueva acepción para lo que él realmente quería abarcar con su estudio: Ética global. Mientras, la década de los ochenta se caracterizó por la entrada de esta disci- plina al mundo europeo. Allí ha sufrido modificaciones, especialmente en cuanto

a los enfoques ante los conflictos morales de la práctica médica. La década de los

noventa marcó la introducción de este campo del saber en el mundo latinoameri- cano. Cuba, como parte de esta América nuestra, inició también su incursión en la nueva disciplina. Algunos piensan que la bioética es un genuino producto norteamericano, que solo tiene aplicación en el contexto de esa sociedad neoliberal, caracterizada por un desmedido crecimiento económico a expensas del desarrollo humano; que la exaltación del principio de la autonomía, parte de la propia filosofía neoliberal, cen- tra su atención en la libertad individual desconociendo los intereses o derechos sociales en general. Otros dicen que en la bioética se cuestionan problemas que pueden ser reconocidos como universales. Hay quienes rechazan absolutamente, de manera ahistórica, la génesis y desarrollo del fenómeno, los más, por el contra- rio, afirman que si bien tuvo un marcado localismo al inicio, logró irse extendiendo por la validación de diferentes enfoques. La fuerte tendencia principialista desarrollada en Norteamérica en los años setenta, fundamentada sobre todo en teorías fenomenológicas, se vio enriquecida, sin lugar a dudas, con el aporte europeo de los años ochenta, en que se ha hecho énfasis en el cultivo de las virtudes morales de los profesionales de la salud, en la mayoría de los casos desde posiciones neokantianas. La penetración de la bioética en América Latina en los años noventa trajo consigo su propia transculturación, hecho que se evidenció aun más con su introduc- ción en Cuba en el primer lustro de esa década, con la especial característica de ser el único país del hemisferio con un régimen socioeconómico diferente -el socialis- mo- con la filosofía marxista-leninista que lo sustenta en el plano teórico. La

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bioética, pues, se ha comenzado a redimensionar, enriquecida con un enfoque ma- terialista-dialéctico e histórico. Así surgió la bioética, como una nueva disciplina, cuyo objeto de estudio tras- ciende el de la ética médica tradicional y se vincula más al concepto actual de salud, con su enfoque sociopsicobiológico. Ello no significa -como pretenden algu- nos- que la bioética puede ser desideologizada; para esto habría que barrerla del pensamiento de los hombres y, a estas alturas, sería absolutamente imposible, ya que no están dadas las condiciones necesarias y suficientes para cambiar la tangi- ble realidad del régimen socioeconómico capitalista, con su nuevo modelo econó- mico neoliberal y sus abismales disparidades sociales, que constituyó la principal razón de su surgimiento. En Cuba, las reticencias ortodoxas no han podido impedir el triunfo de la

flexibilidad dialéctica, imprescindible para asumir los nuevos retos que significa

el enfrentamiento al derrumbe del Sistema Socialista en Europa del Este, el recru-

decimiento de la agresividad del imperialismo y su inhumano bloqueo económico, los efectos de la política de globalización, la agudización de la crisis económica en el país y el resquebrajamiento de su sistema de valores morales. Algunos de los ortodoxos -dogmáticos- se niegan a reconocer esta nueva reali- dad e incluso acometen contra quienes critican esas "posturas de avestruz". En este sentido resultan aleccionadoras las palabras de quien nos enseñó en pensar primero:

"La injusticia con que un celo patriótico indiscreto califica de perversas las intenciones de todos los que piensan de distinto modo, es causa de que

muchos se conviertan en verdaderos enemigos de la patria (

) cuando la

opinión contraria no se opone a lo esencial de una causa, ¿por qué se ha de suponer que proviene de una intención depravada?" A pesar de las reticencias y resistencias al cambio se ha logrado un espacio de reflexión y debate, no solo referido a aspectos puntuales, tales como los dile- mas bioéticos del principio y del final de la vida, o de las políticas de salud, también lo concerniente a los aspectos relacionados con la vida cotidiana, es decir, con la calidad de vida de las personas que atienden, con la competencia y el desempeño de los profesionales y con la calidad de la atención médica. Los problemas morales existen, no es posible actuar como si no existieran. Tampoco es posible evadir su cuestionamiento desde el marco teórico que ofrece esta nueva disciplina, alegando los posibles peligros en el orden ideológico. No es que se desconozca irracionalmente el peligro, todo lo contrario, lo que se precisa es prepararse para enfrentarlo. De ejemplo práctico para la acción pudieran servir las palabras de un incuestio-

nable marxista verdadero, en el pensamiento, la palabra y la acción como Carlos Rafael Rodríguez, quien tenía el coraje de declarar, en entrevistas concedidas

a 2 órganos de prensa de gran aceptación entre los lectores cubanos:

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"¿Dogmatismo?

que siempre he querido luchar; no sé si he tenido éxito. ( )

¿Diversionismo?

puede servir para encubrir el dogmatismo. Y, sin embargo, el diversionismo existe, es peligroso y hay que combatirlo".

tengo un poco de miedo a la palabra, por lo que

que siempre he procurado evitar y contra lo

Algo

Le

Las Cátedras de Bioética, constituidas en las Facultades de Ciencias Mé- dicas de todo el país, a partir de 1995, se trazaron como objetivos específicos:

Propiciar un espacio de reflexión y debate teórico sobre los principales aspec- tos conceptual-metodológicos de la disciplina.

Desarrollar la necesaria flexibilidad, y sobre todo prudencia, en los análisis de cada caso concreto.

Promover el profundo respeto hacia las opiniones ajenas, sin menoscabo del derecho a defender las propias.

Contribuir al rescate de los mejores valores del hombre, que es el valor funda- mental de la sociedad, tal y como expresara Marx. En nuestro caso concreto, del profesional de la salud que labora en las instituciones y de los educandos que se forman en las aulas.

Cuba está insertada incuestionablemente en las dificultades que hoy día vive el continente latinoamericano, aunque diferentes a las relacionadas con el intento de tratar la salud dentro de la racionalidad del mercado que ha venido imponiendo el neoliberalismo. No obstante, la Revolución cubana no ha evadido nunca su responsabilidad histórica de sumarse al conjunto de voluntades comprometidas con los procesos de integración, de solidaridad entre los pueblos y con la construcción de sujetos socia- les capaces de asumir las luchas por la defensa de la salud y una nueva ética de la vida. En correspondencia con esta vocación solidaria, cientos de miles de profesio- nales de la salud cubanos han contribuido y continúan contribuyendo, con su traba- jo y experiencia, al mejoramiento de los indicadores de salud de muchos pueblos en diferentes latitudes.

Explicación marxista al surgimiento de la bioética

El desarrollo histórico de las más importantes corrientes del pensamiento filosó- fico muestra que la historia de la filosofía no es un simple agregado de diversos sistemas y escuelas que se suceden unas a otras, sino un proceso histórico sujeto a leyes, del cual cada uno de sus grados se encuentra vinculado de modo recíproco con los restantes. Esta propia historia de la filosofía demuestra la necesidad de tomar y elaborar con espíritu crítico el legado filosófico del pasado, luchar contra las ideas ajenas y hostiles al progreso espiritual de la humanidad. El materialismo dialéctico e histórico se desarrolla con un espíritu creador, enriqueciendo el tesoro del pensamiento filosófico mundial con nuevas conclusiones y tesis, descubriendo nuevas leyes en el desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el

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pensamiento, generalizado en el plano filosófico, la experiencia del desarrollo so- cial, las conquistas de la ciencia y la cultura humana. La ética, en tanto que ciencia que se desprendiera de la filosofía, no escapa a la necesidad de establecer la correlación con el desarrollo de la cultura en gene- ral. El problema, no solo teórico sino práctico, al que se enfrenta la humanidad en los albores de este nuevo siglo es consecuencia de las profundas modificaciones ocurri- das en las condiciones de existencia humana. Estas modificaciones, resultantes del desarrollo impetuoso de la ciencia y la técnica y los contradictorios fenómenos de la realidad, incluyendo las relaciones entre generaciones, han planteado la necesidad de redefinir los valores principales y secundarios para la vida humana. La bioética ha ocupado este espacio protagónico porque la ética general, en su país de origen, no es susceptible de cambios sustanciales en un sistema socioeconómico que genera relaciones sociales plenas de iniquidades. En este caso no puede hacerse como Hegel cuando una de sus teorías no se correspondían con la realidad y expresaba: "Peor para la realidad", especialmente si es un marxista quien está haciendo el análisis. Si la ética general no ha respondido a las necesidades, intereses y aspiraciones de los hombres en un momento concreto de sus vidas, los propios hombres, actores protagónicos de sus propios destinos, han elaborado sus nuevas conceptualizaciones teóricas para expresar la valoración de esas aspiraciones espirituales, a partir de las condiciones materiales de existencia de ese momento histórico. Toda vez que la salud integra uno de los derechos fundamentales del hombre, no es casual ni extraño que la bioética haya hecho énfasis, casi desde su nacimien- to, en la defensa irrestricta de este derecho fundamental, frecuentemente violado, despreciado y subestimado. La humanidad no es homogénea. Mientras en la mayoría absoluta de países existe un sistema socioeconómico que olvida cada vez más al hombre como valor supremo, una minoría de pueblos, entre los que se encuentra el cubano, revaloriza la confianza, la sinceridad, la sencillez, la hermandad y el amor a la Patria a partir de la igualdad social. El objetivo principal de la educación de los seres humanos que les toca vivir en este siglo XXI debe consistir en desarrollar todas sus dotes, tanto físicas como intelectuales y especialmente morales. El sentido de respeto a la dignidad humana, el amor a la humanidad, el respeto y el amor al trabajo creador deberán ser las cualidades morales insoslayables para el hombre del futuro, si aspira a vivir, amar y crear en paz. De ahí se desprenderá el espíritu de libertad, justicia y solidaridad que pudiera contribuir decisivamente al progreso económico y social. Toda vez que la moral no cuenta, como otras formas de la conciencia social, con instituciones propias para desplegar sus funciones reguladoras de la conducta huma- na y revelar la esencia social y los principios del ideal ético de la sociedad en que se vive, la moral se ve impelida a utilizar todos los medios de influencia, tanto científicos, ideológicos como estatales. Ella no puede darse el lujo de desestimar ninguna de las oportunidades que le brindan la sociedad civil y la sociedad política.

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En el sistema educacional, la moral encuentra un espacio de inapreciable riqueza para el cultivo de los mejores valores: la cultura del trato humano, basado en el respeto a la dignidad humana; la cultura de los sentimientos de bon- dad, humanismo y benevolencia. Todo ello debe llevar al modelado de un hombre íntegro y esa integridad de la persona se determina por la coincidencia de los motivos con los resultados de la actuación para el bien de la sociedad, la unidad dialéctica entre la palabra y los hechos, de las opiniones y los actos. Pero, para lograr el nuevo modelo se precisa contar con educadores que no solo posean los conocimientos necesarios y suficientes sobre la materia a enseñar, en este caso la ética, sino que deben ellos mismos constituirse en ejemplos morales para incentivar entre los educandos el desarrollo de habilidades intelectuales y prácticas que les permitan acercarse al paradigmático maestro. El contacto emocional entre las personas es particularmente rico en dife- rentes matices de los sentimientos y estados morales, por ello el trato humano no está circunscrito a las normas y reglas de la educación formal -es decir- de la cortesía, tacto y delicadeza, sino que es mucho más abarcador, incluyendo por supuesto, el estilo y manera del trato individual; pero enfatizando en la fuerza de expresión de los estados emocionales, el lenguaje, la psicología del entendimiento mutuo, la comprensión del estado de ánimo del otro y, sobre todo, saber escuchar e interpretar la idea oculta en los enunciados del interlocutor. Para ejemplificar los peligros de la posible violación de estos principios éticos y sus terribles consecuencias, nada más elocuente que las palabras de Gramsci:

"El llamado respeto de los demás es a veces una forma de esteticismo (entrecomillado en el original), por decirlo así, o sea, que a veces el otro se convierte en un objeto (entrecomillado en el original) precisamente cuan- do más se cree haber respetado su subjetividad".

Si todo esto se ubica en la relación profesional de la salud-paciente, a simple vista puede apreciarse la importancia del respeto de los mejores valores "del valor fundamental de la sociedad, el hombre". En tanto que forma de la conciencia social, la moral refleja y expresa las relaciones entre los seres humanos; en ella se manifiestan las necesidades ex- presamente sociales: la necesidad social de regular las relaciones entre los seres humanos y la necesidad del trato que estos experimentan. Es por ello que la prác- tica de las relaciones éticas precede a la teoría de la moral. La dinámica de los intereses y necesidades materiales y sociales y las tradicio- nes objetivas del modo de vida existencial constituyen la base necesaria para el despliegue de las fuerzas creadoras del sujeto, de su autoafirmación y autodetermi- nación, cuyo instrumento activo es el ideal social de la persona. ¿Y qué es el ideal, sino la imagen teórica o espiritual-práctica de la máxima perfección de la vida social y humana? Es un criterio de la actitud axiológica hacia la realidad, desde las posiciones de los intereses cardinales y prospectivos del suje- to de la actividad social.

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Para apoyar este planteamiento se propone un último análisis de Gramsci:

"La unidad del género humano no está dada por la naturaleza biológica

(entrecomillado en el original) del hombre: las diferencias humanas que

cuentan en la historia no son las biológicas (

biológica (entrecomillado en el original) ha contado nunca mucho en la

historia (

miento (entrecomillado en el original), sino lo que realmente se piensa".

Lo que une o diferencia a los hombres no es el pensa-

y tampoco la unidad

)

).

Marx y Engels, al asumir la dialéctica de Hegel desde una perspectiva materia- lista consecuente, posibilitaron el pensar a partir de la imagen del mundo real, en el cual está el hombre que, tal y como expresara Marx, necesita primero comer, beber, tener un techo y vestirse para luego pensar y crear vida espiritual. Pero es preciso recordar que la humanidad no tiene existencia real sin la cultura creada o la que está en posibilidad de crear. ¡Es precisamente eso lo que le diferencia de las otras especies del reino animal! Es por ello que los valores de la superestructura se deben jerarquizar tanto como las necesidades económicas. No en balde Engels alertó, en los finales de su vida, sobre la función de los valores y categorías de la superestructura, insistiendo en la relación dialéctica cau- sa-efecto, y base-superestructura. Siempre las sociedades se quiebran por la su- perestructura, de ahí la importancia de su fortalecimiento. Es a través de la super- estructura como se expresa la base económica de una sociedad. En este sentido, si los valores son las necesidades más significativas de los hombres, convertidas en aspiraciones e ideales, ¿Cuál podría ser el ideal de un profesional de la salud en este siglo que recién ha comenzado? Evidentemen- te, la visión que cada cultura tiene del hombre, del sentido y significado de la vida, de sus tribulaciones, de su destino, de la representación social de salud, influyen de manera decisiva en la actitud que asumen los profesionales de la salud en su diario quehacer; por ende, sobre su ideal profesional.

A modo de epílogo

Las ciencias de la salud, como toda ciencia, están vinculadas a las necesidades, a la vida, a la actividad del hombre. Luego entonces, el ideal profesional en este campo estará incuestionablemente vinculado a las necesidades de los hombres en el proceso salud-enfermedad, a la vida humana en general y a todo el ambien- te socioeconómico, psicológico, cultural y político en el que están inmersos esos hombres, sin descuidar el medio ecológico, porque todo ello influye en el proceso salud-enfermedad. De ahí que, aceptando el hecho de que la ciencia forma parte de la superestruc- tura de la sociedad y por tanto no puede presentarse solo como una noción puramente objetiva, sino que aparece siempre revestida de una ideología, es decir, la unión del hecho objetivo con una hipótesis que supera el propio hecho objeti- vo, en el caso de esta nueva disciplina, la Bioética, puede hacerse como habitualmente se procede con todo conocimiento científico nuevo, venga de donde venga. A través de un proceso de abstracción, que está dentro de la propia metodología científica,

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se puede distinguir la noción objetiva (las nuevas necesidades morales surgidas como consecuencias del desarrollo científico técnico y su agresión al hombre) y el

sistema de hipótesis que dieron origen a las distintas teorías (principialista, consecuencialista, utilitarista, casuística, etc.) y, a partir de esta distinción, acoger el hecho objetivo y plantearnos nuestras propias hipótesis. Creo -como Hart- que el derrumbe del "socialismo real" es la consecuencia de un diseño equivocado en los enfrentamientos ideológicos. Los argumentos que usan nuestros adversarios están relacionados con nuestras propias aspiraciones y verdades -aunque ellos las tergiversen y deformen- de modo que, si hacemos un rechazo dogmático al espacio y al debate, si renunciamos al análisis dialéctico, estaremos dejando en manos de nuestros adversarios las mejores banderas de la humanidad, porque no se dispondrá de nuestra fundamentación filosófica. Ejemplo de ello son los temas acerca de los derechos humanos, la democracia y la sociedad civil. Durante años, bajo la influencia del dogmatismo "en nombre del marxismo- leninismo", escapamos de este debate; y los adversarios del verdadero marxismo se aprovecharon de ello para adueñarse de estos términos y su "defensa", al propio tiempo que nos acusaban de no reconocerlos e incluso, violarlos. Tuvo que ocurrir el derrumbe del socialismo en Europa del Este y en el plano nacional, enfrentarnos

a la crisis de valores que ha acompañado a la crisis económica de los años noventa,

para que nos decidiéramos a no dejarles más este espacio. ¡Esto ha sido, sin lugar

a dudas, una victoria de las ideas de Marx y Engels!

No todos los vientos que soplan del Norte son nocivos. Fue Lincoln quien defi- niera la democracia como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", y -añadimos nosotros- como la mayoría de los pueblos son trabajadores y pobres, es

a esa mayoría a la que le corresponde definir su propia forma de gobierno.

Esto demuestra que un marxista puede hacer suyo el conocimiento científico de un neokantiano, sin aceptar su ideología. Puede utilizar, como hiciera Marx, la

dialéctica de Hegel y

De ahí que sea preciso adoptar una postura crítica ante cualquier intento de traspolación de un nuevo paradigma ético que no se corresponda con nuestras tradiciones, cultura y valores éticos; pero también es un imperativo moral el en-

frentar los dogmatismos y esquemas éticos que no se corresponden con la realidad actual, universal y nacional. Como dijera el Apóstol:

colocarla al derecho.

"Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas".

El trabajo de las Cátedras de Bioética*

El momento actual reclama, quizás más que nunca antes, la reflexión y el deba- te acerca de qué, cómo y a quiénes enseñar ética y bioética en nuestras institucio- nes de salud y, junto con la enseñanza de los fundamentos teóricos de la disciplina,

* Síntesis del Informe Central y de la Relatoría General al II Taller Nacional de Educación en Bioética, publicado en la Revista Habanera de Ciencias Médicas, Vol 6 No. 5 Especial ISSN 1729-519X). (Informe leído por la Profesora María del Carmen Amaro Cano, Presidenta de la Cátedra, en el II Taller Nacional de Educación en Bioética)

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imprescindible para poder realizar la correcta y oportuna identificación de los prin- cipales problemas éticos que afectan la calidad de la atención que brindamos a nuestro pueblo, promover los modelos ejemplarizantes entre nuestros docentes, directivos y profesionales más destacados y proponernos acciones concretas para dar solución a los problemas identificados, con la participación activa de todos, estudiantes, profesores, directivos, profesionales y técnicos de la salud. Este evento de hoy ha tenido 2 importantes antecedentes y el primero de todos fue justamente la celebración del I Taller en esta misma Facultad, en el año 1998, el cual contaba a su vez con un antecedente obligado que comprende tanto la historia de la enseñanza ética en Cuba, desde la época colonial, fundamentada en el ideario vareliano y martiano, como la más reciente cooperación de destaca- dos bioeticistas de América Latina (Juan Carlos Tealdi, de Argentina y Miguel Kottov, de Chile), de Europa (Diego Gracia y Francisco Javier de León Correa, de España) y de los EUA (Stuart Younger, Steve Miles y Dan Wikler), que vinieron a participar en cursos y talleres junto a nosotros, compartiendo sus saberes y con- frontando sus puntos de vista. Apoyo especial hemos recibido también de los 2 directores que ha tenido el Programa Regional de Bioética, doctores Julio Montt y Fernando Lolas Stepke, ambos chilenos. En aquel I Taller, la entonces Decana de la Facultad de Ciencias Médicas "Ge- neral Calixto García", Profesora Eva Miralles, enfatizaba en que la preparación

teórica de los docentes resulta un requisito indispensable para la incorporación de los estudiantes al estudio de esta temática, y que debía propiciarse espacios de reflexión y debate acerca de las cuestiones morales más importantes relaciona- das con la práctica cotidiana de nuestras profesiones de la salud. En este sentido -alertaba- las Cátedras de Bioética tienen una gran responsabilidad y rol protagónico. En esa misma sesión de apertura de nuestro I Taller, la Presidenta de la Cátedra Coordinadora Nacional de la Disciplina, al referirse a las expectativas de trabajo de las Cátedras, enfatizó en que estaban circunscritas a 3 cuestiones fundamentales:

Lograr una significativa contribución al establecimiento de criterios comunes sobre los aspectos éticos y bioéticos que deberían ser incluidos en la educación de pregrado en las distintas carreras.

Posibilitar la elaboración de un nuevo Programa de formación básica en Bioética para la educación continua.

Facilitar el desarrollo de grupos de trabajo que se encargaran de diseñar pro- yectos de investigación que respondieran a los principales problemas actuales de nuestras instituciones de salud.

Apuntaba también que la contribución especial que aspiraba materializar la Cátedra de la Facultad "General Calixto García" se relacionaba con las acciones siguientes:

Propiciar el estrechamiento de relaciones de todos los profesionales pertene- cientes a las distintas Cátedras del país.

Favorecer la acción educativa e investigativa conjunta con las Comisiones de Ética Médica de todas las instituciones del país, con especial énfasis en la Aten- ción Primaria de Salud.

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Privilegiar las investigaciones en sistemas y servicios de salud que trataran los problemas existentes en las relaciones APS-atención secundaria, para contri- buir a la elección de las estrategias más adecuadas con la finalidad de un cam- bio favorecedor de la calidad continua de la atención en ambos niveles.

Al año siguiente, en aras de cumplir con la primera acción propuesta, la Cáte- dra convocó la I Reunión Nacional con los Presidentes de Cátedras, invitando también a los miembros de la Comisión Nacional de Ética Médica, a la Comisión Nacional de Ética y Bioética en Enfermería y a los Presidentes de las Comisiones Provinciales de Ética Médica. Aquella I Reunión Nacional pretendió aprovechar la asistencia del Grupo de Expertos en Ética y Bioética para en conjunto, identificar los principales problemas éticos que afectaban la atención en salud. Para ello se organizó un Panel, modera- do por el Secretario de la Comisión Nacional de Ética Médica, en el cual participa- ron varios miembros de la citada Comisión. Al terminar su exposición los panelistas, se produjeron 26 intervenciones, destacándose importantes planteamientos, reflexio- nes y observaciones, entre los cuales quisiéramos destacar los siguientes:

Las Comisiones necesitan ser entrenadas para las nuevas tareas que se espera que ellas asuman.

Se habla constantemente de las violaciones éticas de los profesionales; sin em- bargo, también existen violaciones éticas de carácter institucional.

Varios participantes se pronunciaron a favor de la elaboración de los Códigos de Ética (La Comisión Nacional de Ética Médica ya había comenzado a traba- jar en la elaboración de propuestas de códigos).

La Vicepresidenta de la Comisión Nacional de Ética y Bioética en Enfermería informó que se elaboró un proyecto de investigación, incluido el instrumento que se pretendía aplicar, para explorar si las enfermeras sienten realmente la nece- sidad de elaborar un Código de Ética Profesional. Aún estaba pendiente de aprobación por los niveles correspondientes.

Los "Principios de Ética Médica" contienen aspectos universales y también particulares de nuestra sociedad socialista; pero en ellos faltan problemas mo- rales nuevos surgidos a partir del desarrollo científico técnico, al nivel universal, y de los cambios ocurridos en la sociedad cubana actual, en particular.

Falta de educación formal y cortesía de muchos de los profesionales y trabaja- dores en general.

Después se organizaron los participantes en 2 grupos, con quienes se aplicó la técnica de investigación cualitativa de "Grupos Focales" por parte de 2 experimen- tados psicólogos, uno de ellos Miembro de la Comisión Nacional de Ética Médica. La consigna para ambos grupos fue la siguiente:

Principales problemas éticos que han logrado identificar en sus áreas de acción.

Propuestas de intervención para solucionar los problemas identificados.

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El Grupo No. 1 identificó, entre sus principales problemas, los siguientes:

Los alumnos de enfermería plantean que los temas de Ética que se imparten en clases no se corresponden con la realidad que observan en las salas.

Carencia de un ambiente de respeto y de ética entre todos los miembros del equipo de salud, entre ellos mismos y con los pacientes, familiares y acompa- ñantes. En muchos casos, ausencia de educación formal y de las normas más elementales de cortesía.

Para contribuir a la solución de estos problemas se propuso, entre otras accio- nes, las siguientes:

Vincular a la Administración, la Comisión de Ética Médica y la Cátedra de Bioética de la Facultad en el trabajo de diagnóstico de los problemas y de elabo- ración de estrategias de intervención para solucionarlos.

Establecer un vínculo estrecho entre las Cátedras de Bioética y las Comisiones de Ética Médica para impartir cursos, talleres y entrenamientos, favoreciendo además el intercambio científico.

Por su parte, el Grupo No. 2 identificó entre sus principales problemas:

Decrecimiento del status y reconocimiento social del profesional de la salud.

Favoritismos o preferencias en la atención a pacientes portadores de recursos materiales en detrimento de otros menos favorecidos.

Aplicación impositiva de algunos programas de salud sin considerar al paciente como sujeto, con posibilidad de elección, especialmente en aquellos casos en que la aceptación o negación no produce afectaciones a terceros.

En consecuencia, este grupo propuso como estrategia para favorecer el cambio necesario las acciones siguientes:

Resaltar y promover las acciones positivas y ejemplares.

Divulgación por los medios masivos de la importancia y significado social del valor del trabajador de la salud.

Investigación sobre aspectos y dilemas éticos de problemas de salud de alta significación social (aborto, ITS, información sobre enfermedades con evolu- ción fatal, ensañamiento terapéutico, ensayo clínico y consentimiento informa- do, etc.).

Más tarde, reunidos ambos grupos en el Salón Plenario fueron añadidas las recomendaciones siguientes:

Revisar y actualizar los Principios de la Ética Médica y elaborar los códigos por profesiones.

Impactar las disciplinas rectoras del pregrado de las 4 carreras de ciencias de la salud con temas de Ética y Bioética.

Realizar investigaciones, explorando el criterio de la población sobre aspectos éticos de la atención de salud.

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El diagnóstico estuvo hecho por especialistas de primer nivel en la materia, no obstante, se sometió a una discusión colectiva y enriquecedora a partir de los saberes y experiencias de muchos de los participantes.

Caracterización del trabajo de las Cátedras desde su fundación

La Cátedra de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas en la provincia de Pinar del Río fue constituida el 8 de Mayo de 2000, proyectó una investigación para fundamentar la estrategia de elaboración del Programa de Formación de Valores de los colectivos de 1ro. y 2do. años de Medicina. La Cátedra de la Filial Oeste de Provincia Habana refiere que fue constituida en el curso 1995-1996, aunque no señala fecha exacta. En estos momentos están estudiando el material sobre el desarrollo de la Genética Médica en Cuba. No han impartido ningún curso posgrado. Las cátedras del municipio Isla de la Juventud y la provincia de Matanzas no informaron; sin embargo, en cuanto a esta última se conoce que se constituyó el 5 de Diciembre de1997 con 23 profesores, tanto de Ciencias Básicas como del área clínica (9 médicos y 7 licenciadas en enfermería), con excepción de 2 filólogos, 5 filósofos y un jurista. La Cátedra de Villa Clara se constituyó en 1996, según informan, con 43 miem- bros y en la actualidad refieren 62. Al frente de esta ha estado una médico radióloga, con excepción de los períodos 2000-2001 y 2006-2009 en que ha estado presidién- dola una licenciada en enfermería. Han impartido 4 cursos posgrado: 2 dedicados a la Ética Clínica y 2 a la Ética en Enfermería. La Cátedra de Cienfuegos se constituyó en 1997, con 8 miembros, aunque no existe ningún documento legal que así lo acredite. Desde su fundación ha contado con la misma Presidencia, un Profesor Titular y Doctor en Ciencias Filosóficas. Han impartido 2 cursos posgrado, uno en 1998 y otro en el 2002. Han contribuido con temas en diversas actividades y publicaciones científicas, nacionales y extran- jeras. La Cátedra de Sancti Spíritus es una de las 4 cátedras que tiene trabajo más destacado en el país. Fundada por Resolución Decanal No.92/96, contó con la Presidencia, desde su fundación hasta el año 2005, del MSc. Jesús Armando Martínez Gómez. Se inició con 30 integrantes, cantidad similar a la actual y se reúnen con una periodicidad bimestral. Desde su fundación han impartido 10 cur- sos posgrado, entre los cuales destacan 2 ediciones del Diplomado en Bioética (2002 y 2004). Contaron con un programa radial durante varios meses y celebra- ron un evento internacional que contó con la asistencia de destacadas figuras de la especialidad en América Latina. Varios de sus integrantes, especialmente su Pre- sidente fundador, han participado en eventos nacionales y extranjeros, exponiendo sus experiencias e importantes reflexiones acerca del tema. Esta Cátedra se ha destacado igualmente en la producción científica, con artículos publicados en revis- tas nacionales y extranjeras y también libros de gran valor científico.

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Las Cátedras de Ciego de Ávila y Camagüey no enviaron sus informes. No obstante, de la primera se conoce que fue fundada en 1995, con 26 profesores, 16 profesionales que se desempeñan como asistenciales, además de 3 juristas y 20 estudiantes de Medicina y Enfermería. Los integrantes de la Cátedra han recibido 3 cursos posgrado, así como también han impartido cursos acerca de la Fundamentación de la Bioética, un Módulo en el Diplomado de Pedagogía y Ética en los ensayos clínicos. También han publicado los resultados de la investigación acerca de la "Eficacia de un programa de capacitación sobre bioética con médicos de la APS", en la Revista Electrónica de la provincia, correspondiente al año 1999, y el "Análisis del error médico como causa de iatrogenia". La Cátedra de Las Tunas refiere haberse constituido en los años 90. Desde su fundación hasta la fecha ha tenido 3 presidentes, todos filósofos. Refieren haberse iniciado con 21 miembros y son 43 en la actualidad. Entre los principales temas tratados en las sesiones científicas destacan los relacionados con la ética clínica, la ética en la APS, los comités de ética y los problemas de la genética. La Cátedra de la FCM de Granma refiere haberse fundado en 1996. Desde su fundación se reporta el mismo presidente, médico especialista en Imaginología, quien está en Venezuela desde hace 2 años. Reportan solo un curso posgrado de Introducción a la Bioética en el año 2002. Holguín es otra de las 4 cátedras con trabajo más destacado del país. La Cátedra se constituyó por Resolución Decanal No. 64 con fecha 2 de octubre de 1995. Se inició con 12 miembros y son 36 en la actualidad. Siempre ha contado con el mismo presidente, médico especialista en Pediatría y en Administración de Sa- lud. Es el primer máster en Bioética del país. Han impartido 3 cursos posgrado presenciales y 5 virtuales, además de 6 ediciones del Diplomado desde 1999. Esta Cátedra se ha destacado además por la celebración de 6 eventos internacionales de bioética, que ha contado con la participación de prestigiosas personalidades en este campo del conocimiento de diversos países. La Cátedra también ha dado un importante aporte a la publicación científica, tanto en revistas nacionales como extranjeras y la publicación de un Glosario, realizado por su presidente, que ha resultado de gran valor académico. La Cátedra de Santiago de Cuba refiere haberse constituido por la Resolución Rectoral No. 95/95, aunque no señala fecha exacta en el referido año. Informa haberse iniciado con 23 miembros y que en la actualidad cuenta con 116. Dolorosamente, tanto la Presidenta fundadora como el Presidente Honorario ya están fallecidos. Cinco miembros de la Cátedra fueron coautores de sendos capítu- los en el primer libro de bioética publicado en Cuba: Bioética desde una perspec- tiva cubana. Miembros de la Cátedra también han publicado trabajos en revistas nacionales y extranjeras. Desde 1998 hasta el año 2002 ocupó la presidencia un médico ginecoobstetra y en la actualidad la ocupa un médico especialista en neurocirugía, máster en bioética, quien ha publicado artículos científicos y libros, varios de ellos pre- miados durante el período 2003-2005. Se han impartido cursos posgrados en diferentes facultades de la Universidad de Oriente. Miembros de la Cátedra han impar- tido conferencias en México, República Dominicana y España. El Presidente

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de la Cátedra participó y presentó trabajo en el IV Congreso Mundial de Bioética, Gijón, España, en el 2005. Han impartido 2 cursos posgrado en el pasado año:

Actualización en el diagnóstico de la muerte encefálica y Temas de Bioética. El Presidente de la Cátedra es miembro de la Comisión Nacional para la Determina- ción y Certificación de la Muerte en Cuba. La Cátedra de la FCM de Guantánamo refiere haberse constituido en 1995, con 56 miembros y son 86 en la actualidad. Desde su fundación cuentan con el mismo presidente, profesor de Filosofía. Han impartido 9 cursos posgrado, uno de ellos en la FCM de Matanzas. Entre los cursos se destacan: Introducción a la Bioética, uno acerca de la Historia del Pensamiento Ético Cubano y otro sobre las Corrientes del Pensamiento Ético Contemporáneo. En cuanto a las Cátedras del ISCM-H, de las 10 Facultades, han informado solo 5. Entre las que no informaron se encuentran la "Enrique Cabrera", la "Salvador Allen- de", la "Miguel Enríquez", la "Finlay Albarrán" y Estomatología; de las 2 últimas se cuenta con algunos datos. La Cátedra de la FCM "Finlay-Albarrán" contó con la presidencia de un desta- cado profesor de Caumatología y Cirugía Reconstructiva, el doctor Henry Vázquez Montpellier, con muchos años de experiencia clínica y docente -lamentablemente fallecido no hace mucho. Durante su presidencia se realizaron numerosas activida- des científicas sobre la temática en el Hospital "Joaquín Albarrán", así como cursos posgrados, con la participación de destacados especialistas. La FCM de Estomatología cuenta desde su fundación con la presidencia de una prestigiosa Profesora Titular y Consultante que ha realizado varias actividades con profesores y estudiantes, así como también ha promovido la inclusión de la temáti- ca en eventos científicos de su especialidad. De las 5 Cátedras que informaron, una de ellas es la Cátedra de la FCM "Ma- nuel Fajardo", que fue constituida en 1995. Cuenta desde su fundación con la pre- sidencia de un prestigioso Profesor Titular de Psiquiatría que ha tratado desde hace mucho el tema de la ética y que es, sin lugar a dudas, un ejemplo de conducta moral profesional. La Cátedra se inició con 6 miembros y hoy cuenta con 8. Desde 1996 la Cátedra ha promovido la inclusión de temas de bioética en eventos y jornadas científicas de la institución, los temas más tratados fueron los relacionados con la atención del paciente hospitalizado, la ética en la APS, la ética en la educación médica y los principios éticos nucleares. En 1998 se impartió un curso posgrado sobre la Bioética en Psiquiatría y en abril del 2003 otro curso posgrado, en esta oportunidad la Bioética en Cirugía. La FCM "Julio Trigo" constituyó su Cátedra en el año 1999, iniciando las activi- dades con 11 miembros y en la actualidad cuentan con 13. Al frente de la Cátedra estuvo una bióloga, especializada en Antropología Social, Investigadora del Grupo de Crecimiento y Desarrollo de esa Facultad. En el año 2001 la Cátedra celebró un Taller sobre Ética y Antropología. Al año siguiente se realizó una Sesión Científica con el tema de Aborto y Religión. Este tema, que ha constituido una seria investiga- ción de uno de los miembros de la Cátedra, fue presentado también en un evento internacional convocado por el Instituto de Medicina Legal, en el 2003. A lo largo

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de esos 3 años, la Cátedra impartió conferencias sobre Bioética y Ética por cate- gorías con los trabajadores profesionales, administrativos, de servicio y con los estudiantes del Complejo Hospitalario (Facultad, Hospital "Julio Trigo", Ginecoobstétrico y "Aballí"). Se realizaron investigaciones con los estudiantes, en conjunto con el Departamento de Extensión Universitaria, donde se presenta- ron 7 trabajos en la Jornada Estudiantil y se seleccionó el trabajo de una estudiante de 5to. año de Medicina, que 2 años después se amplió y se presentó en el IV Simposio Internacional de Coma y Muerte. A partir del año 2003, por traslado de centro de la antigua presidenta, se nombró en ese cargo a una profesora de Cien- cias Sociales. Varios de sus miembros han recibido el Entrenamiento para los Co- mités de Ética de Investigación y ahora cursan el Diplomado de Bioética, imparti- dos por la Cátedra de la FCM "Gral. Calixto García". La FCM "Diez de Octubre" no informa la fecha exacta de su fundación, aunque consta que ya estaba fundada en el año 1999, cuando se celebró la I Reunión Nacional y que la presidencia la ocupaba un profesor de Cirugía, quien en esa época ya había incluido el tema en varias actividades científicas de la Facultad y del Hospital "Diez de Octubre". Según refiere el actual presidente, médico reumatólogo, se iniciaron con 10 miembros y hoy cuentan con 25. Han impartido 2 cursos precongreso: uno sobre Elementos Básicos de Bioética para el Reumatólogo y otro acerca de los Principios de la Bioética aplicados a la ciencia y la investigación. El ICBP "Victoria de Girón" constituyó su Cátedra de Bioética en 1997. Esta es otra de las 4 cátedras con trabajo más destacado en el país en esta temática. Desde su constitución está presidida por un Profesor Titular de Psiquiatría. Se inició con 18 miembros y hoy cuenta con 35. Desde el curso 2000-2001 se han realizado diversas actividades de posgrado, entre estas actividades se encuentran las 2 ediciones del Diplomado de Bioética. Por las características propias del Pre- sidente de la Cátedra, médico psiquiatra, y de otro de los miembros con trayectoria destacada en la docencia, Profesor de Psicología, los temas de las Habilidades para la RMP y el Método Clínico y el de Bioética y Adicciones han estado presen- tes desde el curso 2000-2001 hasta el 2004. A partir del 2004-2005 se incluyó el curso de Bioética en la Maestría de Informática en Salud y los cursos posgrado de Introducción a la Bioética y de Ética de la Investigación. A todo lo anterior se suma la importante contribución a la socialización del conocimiento, ofrecida en la pu- blicación de artículos científicos en diferentes revistas nacionales y extranje- ras y 2 libros de gran valor, realizados bajo la dirección del doctor José Acosta Sariego como editor. La Cátedra también ha estado representada en eventos na- cionales e internacionales, entre los cuales destaca la importante participación de su presidente en el II Taller de la Red Latinoamericana de Bioética de la UNESCO, celebrado en La Habana, el pasado año 2004. Por último, la Cátedra de Bioética de la FCM "General Calixto García", pionera en el país, fue fundada el 3 de Marzo de 1995, por decisión del Decano doctor Enrique Área Arrondo, lamentablemente ya fallecido, quien dictó la Resolución Decanal No. 33, que nombraba al propio tiempo a su Presidenta fundadora. Se inició con 37 miembros, el 50 % enfermeras; en la actualidad cuenta con 63 miembros

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efectivos, de diversas profesiones de la salud y de las ciencias sociales, proceden- tes de diversas instituciones que constituyen los escenarios docentes de la Facultad. Esta Cátedra se convirtió en la coordinadora al nivel de la Universidad de Cien- cias Médicas de La Habana (1996), por decisión del entonces Rector, Dr. Juan Vela Valdés, y luego al nivel del país (1998), mediante carta oficial del Viceministro a cargo de la Docencia en aquellos momentos, doctor José Baudilio Jardines Méndez. Se han realizado 2 Reuniones Nacionales (1999 y 2000) y un Taller Nacional (1998); este último contó con la participación de varios delegados extranjeros. Desde su fundación, la Cátedra celebra una reunión mensual que a partir del año 2001 se dedica a una Sesión Científica en la que se ofrecen conferencias, paneles y mesas redondas sobre temas de actualidad que originan debate ético. A partir del pasado año 2004, las sesiones científicas se realizan en diferentes institu- ciones de salud de Ciudad Habana, privilegiando las unidades de la APS. En estas últimas se ha invitado a personas de la comunidad interesadas en la temática a debatir. En el pregrado se logró incorporar un tema en la asignatura Introducción a las Ciencias de la Salud (ELAM), en 1999; en Introducción a Medicina General Inte- gral en el 2001; en Salud Pública, en el 2004; en Cultura, Sociedad y Salud (Premédico), en el 2005 y en Medicina General Integral I, en el 2006. En Enferme- ría se introdujo una asignatura curricular: Bioética y Ética en Enfermería, en el 2005, para la cual se escribió el Programa y el libro que sirve de texto básico. En cuanto a la educación posgraduada, se inició en 1995 con cursos básicos para miembros de la Cátedra, luego para enfermeras, más tarde para todos los profesionales de salud interesados, primero de Ciudad Habana y después de todo el país. A continuación, cursos de Ética de la APS; Ética de la Tercera Edad y Ética en los Servicios de Urgencia. A partir del año 2000 se han ofrecido cursos de Ética de la Educación Médica y módulos de Ética y Bioética en diplomados y maestrías, destacándose las de Gerontología Social, Enfermería, Medicina Bioenergética y Natural e Investigación en Ateroesclerosis. En ese propio año se impartió un Curso Posgrado de Bioética y Ética en Enfermería en la Universidad de Antofagasta, Chile. Desde el año 2002 se han incluido temas de Bioética en el Diplomado de Edu- cación en Ciencias de la Salud del Proyecto Magisterio, celebrándose varias edi- ciones en Cuba, El Salvador, Honduras, Ecuador y México. En el 2004, cursos de Ética de la Investigación; en el 2005 cursos de Ética de la Tercera Edad en la Universidad del Adulto Mayor y un módulo de Ética en la Residencia de Epidemiología, en el 2006; entrenamiento a los Comités de Ética de Investigación y en este 2007 el Diplomado de Bioética, con 25 cursantes procedentes de distintas instituciones de salud de Ciudad de La Habana. La Cátedra ha publicado artículos sobre el tema, desde 1996 hasta la fecha, en las revistas cubanas de Enfermería, Medicina General Integral, Educación Médi- ca, Salud Pública e Investigaciones Biomédicas, y en revistas extranjeras, como:

Ágora Filosófica Marplatense, Argentina; Revista del Instituto Juan César García, de Quito, Ecuador; Cuadernos de Bioética de Galicia y en la Colección de Investigaciones

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en Bioética de la Asociación Española de Bioética en su edición electrónica. Tam- bién se han escrito temas y capítulos para libros, como: Bioética desde una pers- pectiva cubana; Introducción a las Ciencias de la Salud; Introducción a MGI; Temas de MGI; Habilidades Gerenciales; Enfermería Médico-Quirúrgica; Problemas éticos y bioéticos en Enfermería; Cultura, Sociedad y Salud; Me- dicina General Integral I y Salud Pública. Asimismo, varios miembros de la Cátedra han llevado temas de ética y bioética

a distintos eventos nacionales e internacionales celebrados en Cuba, los más

importantes en este campo resultaron el Taller celebrado en Girón, organizado por

el Programa Regional de Bioética, en 1997, y el II Taller de la Red Latinoamerica-

na de Bioética de la UNESCO, celebrado en el Hotel Palco, en el año 2004. La Cátedra también se ha visto representada en importantes foros internacio- nales celebrados en otros países, como el II Congreso de Bioética de República Dominicana y el IV Coloquio "La Bioética y el Desarrollo Científico Tecnológico", en el Encuentro Internacional "Juan César García", ambos en 1998, el II Congreso

Mundial de la Sociedad Internacional de Bioética en Gijón, en los años 2000 y 2004,

el Coloquio Iberolatinoamericano de Docencia en Enfermería 2001, el VIII Con-

greso Mundial de la Asociación Internacional de Bioética, y el IV Foro Internacio- nal de Bioética y Genómica Humana, ambos en Brasilia, en el 2002 y el V Foro de Bioética UNESCO en París, 2004. El trabajo de la Cátedra se ha visto también reconocido con la participación de

la Presidenta como miembro de la Comisión Nacional de Ética Médica desde el

año 1997, del Comité Nacional Cubano de Bioética desde el año 2000 y Asesora de

la Red Latinoamericana de Bioética de la UNESCO desde el año 2005.

Al inicio se hizo referencia al importante diagnóstico de los principales proble- mas éticos que confrontamos, realizado en el pasado I Taller; sin embargo, algunos de estos problemas se mantienen todavía porque no hemos sido capaces de reali- zar acciones efectivas para erradicarlos.

Este II Taller Nacional de Educación en Bioética nos convoca de manera inelu- dible a consensuar las acciones necesarias para dar respuesta a una necesidad real

y objetiva que reclama de todos nosotros un esfuerzo adicional. Para ello necesita- mos -como decía el Profesor Cosme Ordóñez en el reciente Balance del Ministe- rio- hacer uso de las 3 C: cerebro, corazón y coraje. Utilicemos pues las 3 C, poniendo énfasis en el precepto martiano:

"La educación, ¿quién no lo sabe?

es una obra de infinito amor".

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Capítulo 2

Capítulo 2 EQUIDAD EN SALUD * La época moderna surgió con el advenimiento de la clase

EQUIDAD EN SALUD *

La época moderna surgió con el advenimiento de la clase más revolucionaria hasta ese momento de la historia, la burguesía, que en su afán de liderar el proceso de cambio se propuso encontrar nuevos espacios para la realización de sus mer- cancías, por lo que permitió el encuentro entre 2 mundos: la europea España y la América india, así se inició esta etapa de la historia del continente americano. El siglo XVIII trajo la irradiación de las ideas burguesas con el triunfo de la Revo- lución Francesa y su hermoso lema de: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Lamenta- blemente la burguesía, en su incontrolable afán de obtener cada día mayores ga- nancias a cualquier precio, fue dejando en el camino parte de su hermoso ideario; lo primero que se perdió fue la fraternidad, incluso entre los propios burgueses. La irrefrenable competencia la consideraba un gran obstáculo. Más tarde, se perdían las ideas de igualdad entre todos los hombres y, finalmente, la libertad ha sido solo un privilegio de la burguesía en el poder. En Latinoamérica, las guerras independentistas frente al colonialismo español aportaron un Estado benefactor, que le interesaba el destino de la nación, a cuyo frente estaban caudillos que pretendieron interpretar y defender los intereses de sus pueblos. No todos los estados ejercieron positivamente su característica bene- factora, también es cierto que no todos los caudillos representaron los intereses de sus pueblos; al menos, estos modelos respondían a la nueva cultura de la América mestiza. Mientras tanto, la burguesía norteamericana se hacía cada vez más poderosa, y el desarrollo de su sistema social alcanzaba una fase superior -la imperialista. Ese es el motivo de su aparición en el escenario de la guerra hispano-cubana, precisa- mente cuando el Ejército Mambí había ganado la guerra, para arrebatar el triunfo a los insurgentes cubanos. De esa política antifraterna, de trato desigual e irrespe- tuosa ante el afán de libertad de los pueblos, se cumple ahora un siglo. Como colofón de todo este proceso, la función principal del Estado moderno ha sido hasta hoy la de órgano regulador del desarrollo social; poseedor de la mayoría de las riquezas podía imponer su política en la distribución de las mismas. Pero, ¿qué ha sucedido cuando el Sistema Capitalista ha querido renovarse y ha estrenado su nuevo modelo económico neoliberal? ¿Por qué lidera ahora la bur- guesía la absoluta liberación” de la producción, la reproducción y distribución de los bienes materiales y espirituales? ¿Es cierto que todo ese proceso se produce en completa libertad, sin nada ni nadie que lo regule? ¿O es que, tras bambalinas,

* Amaro Cano, M del C. Equidad en salud y ética en la política. En: Memorias del VIII Congreso de ALAMES, La Habana, 2000.

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algunos están ahora regulando esa anarquía? Evidentemente, los grupos de poder dentro de la alta burguesía han logrado desplazar la representación de las mayorías desposeídas. ¿Qué ha representado todo ello en el sector salud? Hasta nuestros días el mo- delo económico neoliberal y sus políticas sanitarias”, caracterizadas cada vez más

por las iniquidades, no han contribuido al mejoramiento de las condiciones de vida y de salud de las grandes masas de las poblaciones tercermundistas, entre las cuales se encuentra la de nuestra Latinoamérica. En los más altos niveles de la dirección política de los países de la región ya son pocas las decisiones en materia de salud, pues cada vez más los estados se desen- tienden de esta cuestión y se preconiza que la salud es una responsabilidad absolu- tamente individual. Por tal motivo, se privatizan los servicios de atención secunda- ria y el Seguro Médico protege cada vez un número menor de personas.

sueño de los salubristas y de los

médicos de Medicina Familiar. Los que imponen” las políticas de salud obligan a ejercer la Atención Primaria con el tradicional paradigma biologicista y le dejan a los epidemiólogos la tarea de luchar solo contra los agentes biológicos. La Atención Primaria tiene como razón de ser fundamental la prevención de las enfermedades, entre ellas las trasmisibles. Pero, ¿quién se va a ocupar de los factores psicosociales que determinan el estado de salud de la población? Esto ha puesto sobre el tapete la posibilidad de utilizar el espacio local como alternativa para una nueva definición del quehacer en materia de salud pública. *

Desarrollo

Resultaría quizás beneficioso recordar, aunque fuera de vez en cuando, algunos presupuestos que aparecen en el Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, especialmente el primero y el quinto:

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los dere- chos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia hu- mana. ‘Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirma- do en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de dere- chos de hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a promo- ver el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.”

Pero, probablemente más beneficioso aun sería releer, más de una vez, espe- cialmente en estos tiempos, el artículo 25 de la referida Declaración:

¿Y qué queda para la Atención Primaria?

El

* Amaro Cano, M del C. Intervención en el debate posterior a la presentación de la Mesa Redonda. “Neoliberalismo y Globalización”, en el Congreso Iberoamericano de Gerencia y Salud. La Habana, noviembre 1998.

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Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en espe- cial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los segu- ros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias in- dependientes de su voluntad.”

Lamentablemente, el ejercicio de la libertad para lograr ser respetado como ser social y alcanzar una mayor expectativa de vida con calidad aceptable no es en estos momentos, ni puede pronosticarse para un futuro cercano un hecho real para la sociedad que está a las puertas del tercer milenio. Curiosamente, en la década de los pasados años 80, la Asamblea Médica Mundial, reunida en Venecia, Italia, en octubre de 1983, señalaba en su preámbulo:

La atención médica se organiza en el mundo de las maneras más diversas, con la mayor independencia y libertad, hasta llegar a los servi- cios médicos organizados exclusivamente y en forma completa por el Estado. Sería imposible describir en detalle todos los sistemas, pero se puede decir que, mientras algunos países ayudan solo en casos de ne- cesidad extrema, otros poseen un sistema de seguro de salud, y otros han ido más allá, organizando un sistema completo de atención médica. La iniciativa personal se asocia en diversos grados con la política y la acción gubernamentales, hecho que diversifica aun más los modos de proveer asistencia médica.”

Otro aspecto importante que ha acaparado la atención de la comunidad cientí- fica de la salud ha sido el papel de los médicos en los problemas ecológicos y demográficos. En este sentido, la 40ª. Asamblea Médica Mundial, celebrada en Viena, en septiembre de 1988, señalaba que:

La práctica efectiva de la medicina presupone la participación de los médicos y de sus asociaciones profesionales en los problemas ecológicos y demográficos que pueden influir en la salud de los individuos y de los grandes grupos de población. Hablando en términos generales, esos problemas atañen la calidad y disponibilidad de los recursos necesarios para el mantenimiento de la salud y, en última instancia, de la vida mis- ma.”

Estos hechos, unidos a la creciente preocupación ante el acecho de las enfer- medades emergentes y reemergentes en el contexto internacional; con una mayor incidencia en el contexto tercermundista, ha provocado llamados de alerta e invitaciones a la reflexión y a emprender algunas acciones que posibiliten un en- frentamiento adecuado. Tal es el caso de la tuberculosis. Este año morirán por esta causa mayor número de personas que en ningún otro año de la historia. Cada año, tan solo en

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América, se reportan 400 mil nuevos casos, de los cuales mueren de 60 a 75 mil personas. La Organización Mundial de la Salud estima que hacia el año 2020, 70 millones de personas más habrán muerto por esta enfermedad curable, a menos que se controle. Resulta irónico que a más de un siglo, en que el doctor Roberto Koch anunciara su descubrimiento acerca del bacilo como agente causal de la enfermedad (24 de marzo de 1882), y del posterior reconocimiento de las determinantes sociales de la misma, la sociedad actual no esté en condiciones de enfrentar su erradicación. Y, lo que resulta todavía más incomprensible, que los médicos, incluyendo algunos epidemiólogos, piensen solo en la vacunación o en el uso de los más modernos antibióticos para eliminarla, haciendo ostensible rechazo a lo que realmente le ofre- ce la mayor cientificidad a su método de actuación profesional, el enfoque social del proceso salud-enfermedad. ¿Y cómo están reaccionando los sistemas de salud en el mundo? La significati-

va lentitud y la falta de recursos destinados a la estrategia de tratamiento, propues- ta por el Director del Programa Mundial contra la Tuberculosis de la OMS, han repercutido negativamente en las actuales cifras de morbilidad y mortalidad por esa causa. La globalización del comercio, como parte de la creciente globalización de la economía a nivel mundial, los cambios ecológicos y del clima, así como los despla- zamientos masivos de personas, ya sea turistas, viajeros de negocios, migrantes o refugiados, crean nuevas oportunidades para la proliferación de las infecciones. Si a todo esto se añade el hecho de que es cada vez menor la cantidad de antibióticos introducida en el mercado, dado su elevado costo y baja rentabilidad, es evidente que se reducen las oportunidades de combatir eficazmente la reemergencia de esta enfermedad. La OMS ha recomendado una estrategia de tratamiento con 5 elementos clave:

- Compromiso político.

- Detección de casos por medio de microscopia de saliva.

- Tratamiento a corto plazo observado directamente.

- Provisión de medicinas constantes.

- Sistemas de monitoreo.

Pero, en el mundo de la sociedad capitalista neoliberal, especialmente en el continente latinoamericano, ¿quién va a asumir el compromiso político, si el Estado se desentiende cada vez más de su responsabilidad social con respecto a la salud de su pueblo? ¿O es que se cree que, en el mundo de privatización de los servicios de atención de salud, se encontrarán empresarios altruistas que prefieran emplear parte de sus ganancias en obras de caridad? Si el Estado pierde el liderazgo en el proceso regulador del desarrollo social, ¿quién se comprometerá políticamente con la preservación del agua en el planeta, líquido del cual depende la vida humana? En la actualidad, prácticamente no existe país que pueda vanagloriarse de estar exento de problemas con el abastecimiento

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de agua. Alrededor del 20 % de la población, hoy carece de acceso al agua limpia y potable. Y las predicciones para los próximos 30 años amenazan al 60 % de la población mundial. Pero en este mundo de iniquidades, la peor parte la tienen los niños, los ancianos y las mujeres. Los trastornos de la salud reproductiva representan más del 30 % de la carga mundial de morbilidad y discapacidad en las mujeres. La mayor proporción de años de vida sanos perdidos por mujeres en edad reproductiva son atribuibles a problemas relacionados con el embarazo y el parto. Más del 25 % de todas las mujeres adultas sufren, a corto o largo plazo, enfermedades relaciona- das con su sexualidad y reproducción. En este caso están presentes también los factores sociales como determinantes del estado de salud de este sector poblacional. La mortalidad materna, por ejemplo, afecta sobre todo a mujeres de escasos recursos económicos, analfabetas, habi- tantes de zonas rurales y en condiciones de marginalidad. Muchas de ellas perte- necen a minorías étnicas o están en la edad de la adolescencia y sus embarazos no han sido, por supuesto, planificados, lo cual propicia el aborto inducido frecuente- mente en condiciones inseguras, que provocan infecciones y hasta la muerte de la

mujer. De mujeres anémicas (el porcentaje estimado para la región oscila entre 53 % en Perú y 20 % en Chile) y fumadoras (20 % de las mujeres latinoamericanas y caribeñas fuman durante su embarazo), nacen niños con bajo peso; un recién naci- do con bajo peso, como bien se conoce, tiene mayor probabilidad de enfermarse y morir en el primer año de vida. La muerte de una mujer, asociada al embarazo, tiene una contextualización cultural y socioeconómica que determina el comportamiento reproductivo de la madre y de quienes la rodean. Y de nuevo aquí se constatan situaciones de inequidad, como la pobreza y el difícil acceso oportuno a servicios de salud de calidad. En 1990, la Conferencia Panamericana de la Salud adoptó el Plan Regional para la Reducción de la Mortalidad Materna. En América Latina y el Caribe esta iniciativa fue puesta en práctica con diferentes denominaciones: “Maternidad sin riesgos” o “Maternidad segura”. Al finalizar el quinquenio se realizó una evalua- ción del Plan y pudo mostrarse un lento descenso de las cifras de morbilidad y mortalidad. La OPS ha arribado a la conclusión de que la maternidad saludable se podrá realizar cuando:

Esta se adopte como parte integral del desarrollo humano.

Se asuma una política que garantice las condiciones necesarias.

Se efectúen las erogaciones presupuestales apropiadas.

Se le reconozca como un derecho humano.

Se le reconozca como inversión social y económica que contribuye al desarrollo individual, familiar, comunitario y al progreso de las naciones.

Pero, ¿quién va a efectuar las “erogaciones presupuestales apropiadas” para este fin? ¿Los dueños de las clínicas privadas, los médicos que practican la medicina

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privada o los empresarios de las transnacionales de medicamentos? De lo que sí no cabe la menor duda es que los actuales sistemas de salud pertenecientes al sector público no disponen de recursos financieros para hacer esas erogaciones, porque no existe la voluntad política de que así sea. Todo lo contrario, la voluntad política está centrada en el afán de desvincular al Estado de su función reguladora del desarrollo social. Durante el quinquenio 1991-1996, el mundo en desarrollo recibió más de 82 000 millones de dólares anuales por concepto de inversión extranjera directa (IED). La inversión extranjera directa se ha constituido en un elemento vital del proceso de globalización que caracteriza a la economía internacional finisecular; como resultado de este proceso, ha aumentado la importancia de las empresas transnacionales en la mayoría de las economías nacionales, tanto desarrolladas como en desarrollo. A la América Latina y el Caribe le correspondió 31 % de IED. Pero, entre principios de julio y mediados de octubre del año 1996, varias de las principa- les economías del Sudeste Asiático se vieron enfrentadas a graves dificultades económicas. Los efectos globales (especialmente sociales) de esas dificultades fueron duros para América Latina, particularmente fuertes en Brasil, seguido por Argentina, México y Perú. No obstante, 5,3 % de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) (resultado macroeconómico típico del modelo económico neoliberal) hacen pensar que se ha logrado el «control» del impacto recibido. Y, ¿qué está sucediendo en el continente latinoamericano con el sector enveje- cido de la población? ¿Se corresponden realmente los índices de calidad de vida con las expectativas de vida logradas hasta el momento? ¿Vale la pena prolongar la vida en la América mestiza y subdesarrollada, en la que muchos gobernantes se han inclinado ante los destellos luminosos de la globalización, la irrefrenable libera- lización del mercado y el anuncio del fin de las ideologías? En este escenario latinoamericano cada vez menos luminoso coexiste un pe- queño país, subdesarrollado, bloqueado económicamente hace ya 50 años, que se ha visto obligado a tensar fuerzas para cumplir con el proyecto social de la Revo- lución que triunfara el 1ro. de enero de 1959. Con apenas un PIB real per cápita de 1 317 pesos cubanos, cualitativamente deteriorado durante el primer lustro de esta década, Cuba se ha visto obligada a aplicar el enfoque de riesgo en la conformación de la política y la estrategia de la Salud Pública, ya que eso ayuda a la precisión de prioridades. Los gastos por habitante en salud alcanzaron la cifra de 125,31 pesos cubanos. Cuando los recursos son escasos, como sucede en Cuba por el bloqueo econó- mico, el aseguramiento de la equidad se ha expresado no solo en entregar algo que alcance a toda la población, sino entregar más a los más necesitados de la atención de salud. Esto ha permitido exhibir las menores tasas de mortalidad infantil (6,4 x 1 000 nacidos vivos) y de mortalidad materna (29,2 x 100, 000 naci- dos vivos); las menores magnitudes de habitantes por médicos (176), enfermeras

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(136) y estomatólogos (1 124); población atendida por médicos y enfermeras de familia (98,3 %); las mayores cifras de partos atendidos por personal calificado

(99,9 %) y de niños menores de un año, totalmente inmunizados contra el saram- pión y la tuberculosis (100 %). * Otras de las variables básicas que cuantifican 2 de las 3 dimensiones esenciales del Desarrollo Humano: la longevidad (esperanza de vida al nacer: 75,48 años para uno y otro sexos) y los conocimientos (tasa de alfabetización de adultos: 95,7 %; tasa de matrícula combinada: 65 % y nivel de escolaridad medio de la población:

9no. grado) demuestran fehacientemente de lo que es capaz un Estado que asume

la responsabilidad del desarrollo social.

En Cuba se han graduado, desde 1959, casi 600 000 profesionales universitarios que, junto con la gran cantidad de técnicos medios formados también desde enton- ces, constituyen una garantía de desarrollo del país. Esto ha sido comprobado, tanto en los proyectos de inversión extranjera en los últimos años -dado que Cuba no necesita importar fuerza de trabajo calificada- como en la capacidad de brindar asesoría y trabajo calificado en otros países. De ese total, corresponden a las profesiones de la Salud, 62 624 médicos (de los cuales 28 855 son médicos de la familia), 15 302 enfermeras universitarias y 9 816 estomatólogos. En cuanto a los técnicos, 65 898 enfermeras técnicas y 56 342 otros técnicos contribuyen no solo a mejorar la calidad de la atención de salud a la población cubana, sino que han servido para prestar su colaboración en otros países del área.

Consideraciones finales

¿Es posible lograr la equidad en salud sin respetar la ética en la política? Si la política, en tanto que síntesis de la economía de una sociedad históricamente deter- minada, no expresa en su materialización los valores morales que sustenta la ideo- logía de esa sociedad, entraría en franca contradicción con quienes han producido esas ideas. De manera que no es de extrañar lo difícil que resulta que un gobierno que ha asumido el crecimiento económico de su país a partir del modelo neoliberal acceda

a propiciar equidad en salud, especialmente en lo concerniente a accesibilidad y

calidad de la atención de salud y no solo de la atención médica, sin que entre en franca contradicción con la moral que genera ese modelo económico de “libertad sin límites”, el egoísmo y el individualismo.

* En el año 2007, Cuba, con una población de 11 239 128 habitantes, con aproximadamente 50 % de mujeres, vio incrementar la esperanza de vida al nacer a 77 años para uno y otro sexos. En tanto la natalidad descendió a 10 x 1 000 habitantes, los adultos mayores aumentaron hasta representar 16,2 % de la población. La mortalidad infantil en menores de 1 año descendió en el 2007 a 5,3 x 1 000 n.v. y la mortalidad materna a 30,2 x 100 000 n.v. Estos indicadores se han logrado con la participación activa de los trabajadores del sector, entre los que se destacan los 97 800 profesionales de enfermería (31 137 licenciados, 53 608 técnicos, 13 030 básicos y 25 auxiliares), los 72 416 médicos y los 10 887 estomatólogos, que han hecho descender las magnitudes de habitantes por esos profesionales: enfermeras (87), médicos (155) y estomatólogos (1 032). Fuente: Anuario de Estadísticas MINSAP, 2008.

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Desde el punto de vista estrictamente moral, ¿qué podría importarle a un em- presario privado el que un antiguo trabajador de él, que ha arribado a la tercera edad, pueda satisfacer sus necesidades de recreación, acordes con sus aspiracio- nes e ideales? Otro tanto podría decirse en relación con el Estado, ¿qué podría importarle a ese Estado, que se ha desentendido de su responsabilidad social sobre la salud de la población, si mueren cada día mayor número de recién nacidos con bajo peso, a causa de que sus madres les han gestado en franco estado de desnutrición? Pero todo lo anterior no quiere decir, en modo alguno, que la solución sea acep- tar sin luchar por el cambio; por el contrario, los salubristas de hoy tienen ante sí una posible estrategia de intervención, para saludar el advenimiento del tercer milenio, que lleva en sí misma 4 grandes retos:

Ser capaces de:

Trabajar la conciencia social en su contexto nacional y comunitario, para corroer la ideología globalizadora de desideologización de la ética.

Constituir grupos de presión que, como verdaderos equipos de alto desempe- ño, promuevan las reformas necesarias en las políticas del sector salud, en el plano nacional.

Promover la globalización de la ética en la atención de salud del hombre, como defensa de la identidad profesional, para evitar que se transforme el com- promiso de servicio de los profesionales de la salud en un compromiso de com- petencia.

Incentivar la globalización de la ayuda interregional para propiciar el au- mento de la calidad de vida, especialmente de quienes constituyen los sectores más vulnerables de la población, entre los cuales se encuentran aquellos a quie- nes se les ha logrado prolongar su vida.

El futuro de la humanidad, especialmente en esta parte del mundo, depende en un alto grado de la valentía, el compromiso y la tenacidad en la lucha por un desa- rrollo sostenible. Los científicos de hoy no pueden mantenerse al margen de esta realidad, pero evidentemente, mucho menos quienes se dedican a la medicina social.

Bibliografía

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Capítulo 3

Capítulo 3 ÉTICA CLÍNICA Lo espiritual en el contexto de la relación profesional del equipo de

ÉTICA CLÍNICA

Lo espiritual en el contexto de la relación profesional del equipo de salud *

Las motivaciones fundamentales de las reflexiones que se exponen, radican en la apreciación de una nefasta tendencia mundial a la deshumanización de la medi- cina, implícita en la frecuente subvaloración de la relación médico-paciente y la consideración de que puede contribuirse, en algún grado, a hacer más nítido el concepto de espiritualidad en el contexto de la gestión de salud. La valoración crítica de las recientes publicaciones que tratan la integralidad del ser humano, conducen a la conclusión de que en ellas se usan indistintamente los términos cultural y espiritual como sinónimos, y definen al hombre como una uni- dad biopsicosociocultural o como unidad biopsicosocioespiritual, según la preferen- cia de los autores. El autor considera que ello es consecuencia de la traspolación al

campo de la salud de criterios existentes en otros campos del saber, donde lo cultural y lo espiritual designan igualmente ideologías, valores, convicciones, creen- cias, conocimientos, tradiciones, necesidades, motivaciones, actitudes, emociones, sentimientos, aptitudes, creatividad, gusto estético, habilidades, hábitos y costum- bres parcial o totalmente desvinculados de las necesidades más perentorias del ser humano. El objetivo básico es contribuir a esclarecer la categoría de lo “espiritual” -desde el punto de vista de nuestra concepción del mundo- y destacar la necesidad actual de su desglose de “lo cultural” en la relación equipo de salud-paciente- familia-comunidad. La proposición expositiva partirá de que existe determinado paralelismo entre la aparición e incorporación de los intereses y valores sociales, culturales y espiritua- les, tanto durante el desarrollo filogenético como en el ontogenético del hombre, por requerir ambos procesos:

Un substratum biológico básico, muy esquemáticamente representado por la formación reticular, el sistema límbico y las conexiones prefrontales.

Un rudimento de relación social que permita la aparición y desarrollo progresivo del nivel psicológico gracias a la palabra, el pensamiento y la conciencia.

La creación e incorporación de los intereses culturales, cuando el hombre pri- mitivo comenzó a transformar el medio con la aparición coincidente de lo físico-

* González Menéndez, R. Revista Cubana Educación Médica Superior 2004;18(1) ene-mar. Doctor en Ciencias Médicas. Especialista II Grado en Psiquiatría. Profesor Titular y Consultante del ISCM-H.

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cultural y el “hacha de cuarzo”, así como la asimilación de aspectos equivalen- tes cuando el niño comienza su interacción dialéctica con el entorno. El desarrollo y expresión de la espiritualidad mediante la incorporación y aplica- ción de valores morales de la más alta jerarquía.

La concepción del Apóstol José Martí sobre “lo espiritual” no pudo ser más lograda:

“Es lo que nos induce a comportamientos ajenos a nuestras necesida- des corpóreas, es lo que nos fortalece, lo que nos anima y lo que nos agranda.”

Desarrollo

A partir del trascendente aporte martiano, debe destacarse que existen necesi-

dades individuales de carácter biológico, psicológico, social y cultural. Entre las primeras están el agua, los alimentos, la procreación, el sueño y la defensa de la integridad física; entre las psicológicas se cuentan las estimulaciones, la autoaceptación y la seguridad en uno mismo; entre las sociales la comunicación, la heteroaceptación y el afecto; mientras que entre las culturales se incluyen el arrai- go a tradiciones, costumbres, creencias, modas, aptitudes, habilidades y el disfrute creativo y estético. Una reflexión importante es la consideración de que lo biológico, psicológico, social, cultural y espiritual representan un continuum de niveles relacionados en igual orden con las necesidades corpóreas o biológicas y otras muchas necesida- des individuales que se denominarán como “otras necesidades personales” hasta el nivel cultural; pero alcanza su polo espiritual cuando ocurre el trascendental paso cualitativo, que permite sentir como propias las necesidades de otros mediante la empatía, la compasión, la solidaridad y la involucración, cuyos paradigmas extre- mos son el héroe o heroína, las monjitas -tantas veces destacadas por el Coman- dante en Jefe Fidel Castro- con su permanente entrega a la misión de servicio, y el mártir (cuadro 3.1).

Cuadro 3.1. Necesidades individuales y niveles integrales

Necesidades individuales Niveles integrales

Corpóreas Otras necesidades personales

Salto cualitativo al sentir como propias las necesidades ajenas Espiritual

Biológicos Psicológico, social, cultural

Si se valora el pensamiento popular que sentencia “no solo de pan vive el hom-

bre” se reconocerá que pone en evidencia la importancia de lo cultural en la integralidad del ser humano, y si se focalizan las reflexiones en el ámbito médico, se apreciará que los planteamientos de Letamendi:

“quien solo medicina sabe, ni medicina sabe”

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y de José Martí:

“el hombre honesto no mira de qué parte está el provecho sino de qué parte está el deber,”

hacen referencia a la trascendencia de la cultura general del facultativo y al cum- plimiento de principios deontológicos de primer rango en la convivencia social, respectivamente. Se pretende con la profundidad de estos geniales pensamientos perfilar progresivamente las diferencias básicas entre lo puramente cultural y lo nítidamente espiritual. Dos ejemplos que expresan el frecuente divorcio entre la espiritualidad y las necesidades personales, son el estoicismo de los mártires revolucionarios y el de los cristianos devorados por los leones en la antigua Roma, y uno que toca muy de cerca a los cubanos es el ejemplo del Comandante Ernesto ‘Che’ Guevara y sus compañeros de lucha. Todos son paradigmas de la defensa de ideologías y convic- ciones centrados en su involucración con las necesidades de otros. También son ejemplos de espiritualidad, los sacrificios de los internacionalistas cubanos en misiones médicas, docentes, productivas y combativas en países nece- sitados de ayuda humanitaria. Es igualmente espiritualidad, la capacidad del traba- jador de la salud para situarse en el lugar de las personas que atiende, sentir com- pasión ante sus problemas y disponerse incondicionalmente a ayudarles. Asimis- mo, son expresiones de espiritualidad la beneficencia, la “no maleficencia”, la jus- ticia y tratar a los pacientes y sus familiares como quisiera ser tratado de estar en su situación. La espiritualidad en el ámbito de la salud se expresa tanto por conocimientos, valores, actitudes, habilidades y relaciones profesionales, como por rasgos de la personalidad del profesional y técnico de la salud, donde deben sobresalir el altruis- mo, la sensibilidad humana, la bondad, la solidaridad, la honestidad, el desinterés material, el trato afectuoso indiscriminado, la lealtad y la disposición al esfuerzo y sacrificio, basados en ese darse al otro implícito en la vocación médica, lo que hace a la práctica de la medicina un verdadero sacerdocio, pautado por el “haz bien y no mires a quien”.

Al reflexionar sobre las proposiciones expuestas, inevitablemente matizadas por las preocupaciones actuales sobre la crisis mundial del humanismo en la medi- cina, se destacan los campos filosóficos nítidamente vinculados con cada concepto (cuadro 3.2). Los aspectos que se muestran a continuación con fines comparativos tienen el propósito de contribuir a perfilar otras características de las categorías estudiadas (cuadros 3.3 y 3.4). Existe consenso mundial en lo relativo a que la satisfacción de los usuarios con los servicios de salud se expresan en 2 vertientes básicas: la científico-técnica y la interpersonal.

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Cuadro 3.2. Lo cultural y lo espiritual: pensamientos y marcos filosóficos

Lo cultural Intereses culturales No solo de pan vive el hombre Ser cultos para ser libres Quien solo medicina sabe Marcos filosóficos Teoría del conocimiento Lógica Estética

Lo espiritual Valores morales Haz bien y no mires a quien Allí donde está el deber y no el provecho Sentir la bofetada en la mejilla ajena Marcos filosóficos Ëtica Deontología Axiología

Cuadro 3.3. Lo cultural y lo espiritual: origen, desarrollo y paradigmas

Lo cultural Predominio exógeno Vocación creativo-estética Deseo de superación Se enseña y estudia Bases cognitivas Tiende a notoriedad Matiz regional Genera bienestar Conocimientos y habilidades Disfrute estético Educación formal

Lo espiritual Predominio endógeno Vocación humanística Entrega a otros Se transmite e imita Bases afectivas Tiende a anonimato Matiz universal Genera satisfacción del deber cumplido Actitudes y virtudes Estoicismo Sensibilidad humana

Cuadro 3.4. Lo cultural y espiritual: expresiones prototípicas

Lo cultural Cultura general Desarrollo científico-cultural Conocimientos y habilidades Tradiciones Gusto artístico y estético Creatividad en arte y ciencia Dedicación

Lo espiritual Vocación médica Compasión e involucración Empatía y solidaridad Altruismo y estoicismo Sentido del deber Bondad e inteligencia emocional Desprendimiento y desinterés material

Garantizar el logro de la primera vertiente depende fundamentalmente del cum- plimiento de los objetivos instructivos en la formación de los profesionales y técni- cos de la salud; mientras que la segunda se vincula estrechamente con el desarrollo adecuado de los objetivos educativos, tanto en su proyección cultural como en la espiritual; pero se deja al lector, la valoración del orden de importancia de lo cultural y lo espiritual para alcanzar una de las más preciadas metas de la praxis del equipo de salud: haber cubierto las expectativas humanísticas de quienes acuden a él en busca de ayuda por problemas de salud.

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El descuido en algunos países de los objetivos educativos -más acusado en su vertiente espiritual- explica determinada tendencia a una enseñanza médica que prioriza la información sobre la formación, la técnica sobre la compasión, la ins- trucción sobre la educación y, sobre todo, la habilidad sobre la espiritualidad. 1 Se corre así el riesgo de egresar profesionales de la salud cada vez más actualizados, pero menos sensibles; cada vez más tecnificados, pero menos involucrados; cada vez más entrenados pero menos disponibles; cada vez más equipados, pero menos integrales; cada vez más automatizados, pero menos humanizados; y cada vez más capaces de “hacer”, pero menos capaces de “estar”. 2 Según observación del autor y por comparación de profesionales y técnicos de la salud de diferentes países, durante varias décadas no se ha apreciado notables desniveles en lo referente a preparación científico-técnica y cultural, pero sí en lo relativo a la espiritualidad, y pese a existir múltiples factores objetivos y subjetivos, tanto en el ámbito macrosocial como en el microsocial, considera que las diferen- cias se explican en gran parte, por el distinto grado de involucración de los profeso- res en lo referente al desarrollo espiritual de sus educandos, quizá como conse- cuencia de las difíciles condiciones para el ejercicio médico en muchas latitudes, donde la relación médico-paciente ha dejado de ser un “encuentro afectuoso” para convertirse en un “desencuentro desastroso”. José de la Luz y Caballero 3 sentenció:

“Instruir puede cualquiera, pero educar, sólo aquel que sea un evangelio vivo.”

Otro hombre ejemplar, también latinoamericano y del mundo insistió en que:

más, pero millones de veces más, la vida de un solo ser

humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tie- rra”, ese gran hombre fue el comandante y médico Ernesto ‘Che’ Guevara.

vale “

Para reconocer empero, que no es nada nuevo hablar de espiritualidad en la formación médica, basta con reflexionar sobre el significado de este fragmento de la carta de Esculapio a su hijo:

“Pero si te juzgas pagado lo bastante con la dicha de una madre, con una cara que sonríe porque ya no padece, por la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte, si deseas cono- cer al hombre y penetrar en lo más trágico de su destino, entonces hazte médico, hijo mío.”

1 Smith V. La Ética Clínica. En: Bioética desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro «Félix

Varela”;1997.

2 González Menéndez R. La nueva dimensión de la relación médico-paciente. En: Bioética desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro «Félix Varela»;1997.

3 Luz y Caballero J de la. Aforismos. La Habana: Universidad de La Habana;1982.

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