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DESARROLLO DE LA ADORACIÓN

HIMNO: Jesús, estoy aquí

SALUDO Y PALABRAS DEL CELEBRANTE

V/ La gracia y la Paz del Señor Jesucristo esté con todos


ustedes

R/ Y con tu Espíritu

Nos hemos reunidos porque queremos contemplar a Jesús


Sacramentado y preparar nuestro corazón, con Él, para ser los
discípulos misioneros que nuestra Iglesia necesita. Hemos
conocido al Señor, porque Él ha salido a nuestro encuentro,
llamándonos por nuestro nombre. Nos reunimos para
celebrarlo en la liturgia, vivirlo en la comunidad y salir al
encuentro de los hermanos más necesitados.

En la adoración, nos arrodillamos ante Dios porque Dios es


Dios. No le pedimos nada; con la adoración no queremos
alcanzar nada; ni bellos sentimientos, ni tranquilidad, ni
sosiego. En la adoración no hablamos de nuestros problemas,
no nos alabamos a nosotros mismos ni nos hacemos
reproches; simplemente, nos arrodillamos ante Dios porque es
nuestro Señor y Creador. Mi Señor y Creador. Cuando
logramos entender verdaderamente qué significa ser creados
por Dios, y que él nos conserve la vida en todo momento, no
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podemos hacer otra cosa que arrodillarnos ante él, que es


nuestro Creador, y adorarlo. En la adoración, reconocemos
depender completamente de Dios, y que todas las fibras de
nuestro ser lo necesitan: dentro nuestro no hay nada que no
hayamos recibido de él, y confesamos que es nuestro Señor, la
meta de nuestro anhelo. No podemos hacer otra cosa que
arrodillarnos ante él en admiración y oración1.

Adoremos a Jesús el Señor, en su presencia Eucarística.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO


Se lleva al altar la Hostia Consagrada para ser expuesta en la Custodia. Se
invita a la gente que pueda, se ponga de rodillas. Si no pueden ponerse de
rodillas, que se manifiesten corporalmente de la manera que les sea más
sencillo.

CANTO: Jesús te adoramos

MOTIVACIÓN: La Iglesia nos enseña que la oración se


completa en el silencio. Hacer silencio no nos resulta fácil.
Nuestra vida diaria está llena de ruido, y nos cuesta
encontrarnos en el silencio. De inmediato sentimos el deseo de
llenar el silencio, con sonidos, o con palabras. Después de
haberle dicho a Dios todo lo que surge en nosotros, no
tenemos por qué esforzarnos en buscar otras palabras.
Podemos sencillamente ponernos frente a Él y callar en su
presencia. Callar tiene, en este caso, un doble sentido:
escuchar y fundirse en un solo ser con Dios.
SILENCIO
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Adaptación libre de Anselm Grün: La oración como encuentro. Pág. 85.
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CANTO: Nada te turbe

EL KERYGMA (O LA PALABRA)
MOTIVACIÓN: La presencia de Jesús Sacramentado nos
invita, una vez más, a vivir profundamente este momento de
encuentro con Aquel que es nuestro Señor y Maestro, nuestro
amigo y hermano. Hacemos oración cantando el Salmo 91

Tú que habitas al amparo del Altísimo,


a la sombra del Todopoderoso,
dile al Señor: mi amparo y mi refugio
en ti mi Dios, yo pongo mi confianza.

El te libra del lazo


del cazador que busca destruirte
y te cubre con sus alas y será
su plumaje tu refugio.
No temerás los miedos de la noche
ni la flecha disparada de día,
ni la peste que avanza en las tinieblas
ni la plaga que azota a pleno sol.
No podrá la desgracia dominarte
ni la plaga acercarse a tu morada,
pues ha dado a sus ángeles la orden
de protegerte en todos tus caminos.
En sus manos te habrán de sostener
para que no tropiece tu pie en alguna piedra;
andarás sobre víboras y leones
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y pisarás cachorros y dragones.

Pues a mí se acogió, lo libraré,


lo cuidaré, pues mi Nombre conoció.
Me llamará, yo le responderé
y estaré con él en la desgracia.
Lo salvaré y lo enalteceré.
Lo saciaré de días numerosos
y haré que pueda ver mi salvación,
mi salvación

SILENCIO: en este momento de silencio, contemplamos la


experiencia de Dios en nuestra vida; y en el servicio pastoral
que prestamos

CANTO: Oh Cristo, Señor Jesús

Lector 1: De la Constitución Apostólica Dei Verbum N° 4


En Cristo culmina la revelación
Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras
por los Profetas, "últimamente, en estos días, nos habló por su
Hijo". Pues envió a su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que
ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les
manifestara los secretos de Dios; Jesucristo, pues, el Verbo
hecho carne, "hombre enviado, a los hombres", "habla
palabras de Dios" y lleva a cabo la obra de la salvación que
el Padre le confió. Por tanto, Jesucristo -ver al cual es ver al
Padre-, con su total presencia y manifestación personal, con
palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su
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muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos; finalmente,


con el envío del Espíritu de verdad, completa la revelación y
confirma con el testimonio divino que vive en Dios con
nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la
muerte y resucitarnos a la vida eterna.

[Nota para el animador: como el texto es de gran profundidad


espiritual, es aconsejable, en el momento de silencio a
continuación, leer pausadamente las frases en negrita, para
ayudar a la gente a rezar su fe]

SILENCIO
CANTO: Pescador de hombres (al menos el coro).
LA LITURGIA O CELEBRACIÓN

MOTIVACIÓN: Contemplamos al Señor Sacramento, a Dios


que es Dios, que actúa en nosotros y se ha quedado con
nosotros de manera plena en la Eucaristía.

Canto: Amor, amor

1 Cor 11,23-26 / De la Carta de San Pablo a los


CorintiosPorque yo recibí del Señor lo que os transmití: que el
Señor Jesús, la noche en que era entregado, tomó pan, dando
gracias, lo partió y dijo: “Este es mi cuerpo que se entrega por
vosotros; haced esto en memoria mía.” Asimismo tomó el cáliz
después de cenar, diciendo: “Esta copa es la nueva Alianza de
mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria
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mía.” Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este
cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.

Palabra de Dios.

SILENCIO: en este momento de silencio, contemplamos


nuestra vida eucarística a la luz de la Palabra.

CANTO: Oh Cristo, Señor Jesús

SILENCIO

Lector 2: De la Constitución Apostólica Sacrosanctum


Concilium N° 7Para realizar una obra tan grande, Cristo está
siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción
litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la
persona del ministro, "ofreciéndose ahora por ministerio de los
sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz", sea
sobre todo bajo las especies eucarísticas. Está presente con su
fuerza en los Sacramentos, de modo que, cuando alguien
bautiza, es Cristo quien bautiza. Está presente en su palabra,
pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él
quien habla. Está presente, por último, cuando la Iglesia
suplica y canta salmos, el mismo que prometió: "Donde están
dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio
de ellos" (Mt., 18,20). Realmente, en esta obra tan grande por
la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres
santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amadísima
Esposa la Iglesia, que invoca a su Señor y por El tributa culto al
Padre Eterno.
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Con razón, pues, se considera la Liturgia como el ejercicio del


sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan
y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y
así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus
miembros, ejerce el culto público íntegro.

SILENCIO

CANTO: Tú has venido, tú volverás.

LA KOINONIA O VIDA COMUNITARIA

MOTIVACIÓN: El seguimiento del Señor nos impulsa a


reconocer en los otros a mis propios hermanos, en virtud del
bautismo. No hay dignidad más importante que la de ser hijos
de Dios, y con ello, todos los hombres y mujeres son también
nuestros hermanos.

Canto: Dios está aquí

Juan 15, 12-16/ Del Evangelio de San Juan


Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como
Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por
los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les
mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que
hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a
conocer todo lo que oí de mi Padre. Palabra del Señor.
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SILENCIO: El Señor Sacramentado nos invita a ser, como Él,


pan partido, comido y repartido para el mundo.

CANTO: Nadie tiene mayor amor

Lector 3: De la Constitución Apostólica Lumen Gentium N°


1: Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto
Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente
iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda
criatura (cf. Mc16,15) con la claridad de Cristo, que
resplandece sobre la faz de la Iglesia.

SILENCIO

CANTO: La luz de Jesús ha llegado al mundo.

LA DIACONÍA O SERVICIO
MOTIVACIÓN: El ser discípulos y misioneros del Señor, fieles
al Maestro, nos desafía constantemente a salir de nosotros
mismos, encontrando en nuestros hermanos, especialmente
los que sufren, los más sencillos, los pobres, el rostro mismo
de Dios. Nos desafía a amar con su amor, y actuar en su
nombre.
Mt 25, 34-40 /Del Evangelio de San Mateo
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan,
benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les
fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve
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hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron


de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me
vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver".
Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de
beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y
te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a
verte?".
Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo
hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron
conmigo".
Palabra del Señor
SILENCIO

CANTO: Ven Oh Santo Espíritu

Lector 4: De la Constitución Apostólica Gadium et Spes N° 1

Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los


hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de
cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y
angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay
verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.
La comunidad cristiana está integrada por hombres que,
reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su
peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena
nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por
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ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y


de su historia

SILENCIO

ORACIÓN

CANTO: Alabemos hoy al Señor

Nota: en caso de que la adoración se realice sin presencia de


sacerdote o diácono, se puede culminar cantando el himno a
continuación, o bien, No fijéis los ojos, mientras el Ministro
retira la custodia)

HIMNO

Adoremos, reverentes,
Al Señor Sacramentado,
Cante el rito del presente,
superior al del pasado.
Nuestros ojos lo contemplan.
Con filial, humilde fe.

Gloria al Padre, gloria al Hijo


y al Espíritu Santo
Al Dios Santo, uno y trino
alabanza y bendición.
Suba al cielo en testimonio,
el incienso del amor. Amén
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ORACIÓN

V/ Les diste Pan del cielo

R/ Que contiene en sí todo deleite

Oremos:
Dios, que bajo este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu Pasión:
Te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de su Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu
redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/ Amén

Alabanzas de Desagravio
Bendito seas Dios.
Bendito sea su Santo Nombre…
Bendito sea Jesucristo, Verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su Sagrado Corazón.
Bendita sea su Preciosa Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
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Bendita sea la incomparable Madre de Dios, la Santísima


Virgen María.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
O bien:

V/ Señor de la Paz
R/ Bendito seas Señor

Jesucristo, verdadero Dios


Pan vivo bajado del cielo
Hijo revelador del Padre
Luz del mundo
Cabeza del Cuerpo de la Iglesia
Maestro único
Pastor único
Pastor bueno que das la vida por nosotros
Sacerdote eterno
Rey de las naciones
Señor de los señores
Ascendido a los cielos
Sentado a la derecha del Padre
Sumo sacerdote de los bienes futuros.

RESERVA
CANTO: Venid Exultemos