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1.

Ontología, fenomenología, y hermenéutica en la introducción de Ser y tiempo de


Heidegger. Círculo de la comprensión, diferencia ontológica y tiempo en la
interrogación filosófica fundamental.

El Dasein, como un “ser es el concepto más universal”, tiene una comprensión del ser
ya implícito en todo lo que se aprehende como ente, según las líneas de Ser y Tiempo,
del pensador M. Heidegger. Este, nos menciona que este ser es indefinible, y que no
“puede ser concebido como un ente […] (y que tampoco) [...] puede determinar al ser,
atribuyéndole una entidad”. (27). Es aquí donde se plantea una diferencia ontológica:
“El ser no es derivable definitoriamente desde los conceptos más altos, ni puede ser
explicado mediante conceptos superiores ni inferiores” (27), esta sería una forma de
determinación de los entes, correspondiente a una lógica tradicional de una ontología
antigua. Esta separación entre ser y ente, menciona Heidegger, nos obliga a pensar en su
sentido (evitando determinar al ser como un ente –o desde un ente–); y a no a
dispensarse de pensarlo, como ha hecho la tradición. Se interroga entonces, un ente
específico sobre el tema en cuestión (el ser). Es aquí donde Heidegger menciona qué es
el Dasein. El Dasein, el “ser-ahí”, (o lo que él se pregunta) es capaz de preguntarse por
el sentido del ser, -a diferencia de otro ente-, haciendo transparente su ser. En este caso,
¿cuál sería la pregunta? Heidegger mencionará: lo preguntado por el sentido del Ser es
el tiempo primordial. Siendo, entonces, la temporeidad el “sentido del ser del Dasein”.
El tiempo lo anticipa Heidegger, como el horizonte de toda comprensión del “ser en
general”. Este debe hacerse explícito, para comprenderse genuinamente: “La
temporeidad se nos mostrará como el sentido del ser de ese ente que llamamos Dasein.
Esta averiguación deberá comprobarse por medio de la reinterpretación que las
comprenderá como modos de la temporaidad. Pero con esta interpretación del Dasein
como temporaiedad no habremos dado aún la respuesta […] habrá quedado preparado el
terreno para llegar a esa respuesta”. (60). Por eso: la tarea última de la ontología
fundamental será “desentrañar” “la temporariedad del ser, con lo cual se dará respuesta
a la “pregunta por el sentido del ser”. (40)

Heidegger introduce ya en la primera página de Ser y tiempo (ST) la pregunta por el ser
como pregunta por el “sentido del ser”, siendo esta la guía a la pregunta misma: lo
“buscado” por ella “lo preguntado”. “Elaborar la pregunta por el ser, significa ser que
un ente –el que pregunta-, se vuelva transparente en su ser. El planteamiento de esta
pregunta, como modo de ser de un ente, está, en el mismo determinado esencialmente
por aquello por lo que él se pregunta –por el ser” (30). Este ente, que se designa con el
término Dasein, exige “la previa y adecuada exposición del ente […] en lo que respecta
su ser”. (30)
Heidegger, menciona que se le puede objetar caer en un círculo vicioso, (en cuanto a la
determinación, primero de un ente en su ser, y sobre esta base de querer plantear […] la
pregunta por el ser”), pero a continuación menciona y aclara que no hay ningún círculo
vicioso, o ningún círculo de la precomprensión, en la elaboración de la pregunta por el
ser. Menciona Heidegger que este círculo es inevitable, porque el Dasein es el único
ente que comprende la pregunta (por su ser). “Un ente puede determinarse en su ser sin
que sea necesario disponer previamente del concepto explícito del sentido del ser”. (30)
Se busca así que el sentido del ser del Dasein se haga transparente y explícito para
dicho ente, plantee el sentido del ser en general. Sin embargo, sí existe un círculo, pero
no es un círculo vicioso (in probando), “sino una singular “referencia retrospectiva o
anticipativa” de aquello que está puesto en cuestión –el ser- al preguntar mismo en
cuanto modo de ser de un ente” (30), que requiere una interpretación.