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Guasaves (Tamazulas) y Achires

Estos grupos de culturas similares, habitaban las costas y las llanuras bajas cercanas
entre los ríos Fuerte y San Lorenzo, hoy dentro del estado mexicano de Sinaloa. De
ellos sólo quedan como vestigios de su existencia los montículos de conchas y
depósitos de restos marinos. Los Guasave ocupaban la parte norte, los achires
especialmente alrededor de la desembocadura del San Lorenzo.

Vivían a la intemperie, no conocían la agricultura ni el uso del vestido. Sus actividades


básicas eran la pesca y la recolección de frutos y raíces comestibles. Sabían tejer la
paja y el tule para fabricar cestos y pequeñas balsas para navegar en las
inmediaciones del litoral.

Formaban bandas nómadas integradas por individuos emparentados y deambulaban


por muy amplios territorios. Carecían de estratificación social, aunque reconocían
cierta autoridad en algún hombre adulto. Sus prácticas religiosas eran muy simples,
semejante a la de los cahitas, creían en un ser superior y lo personalizaban en las
fuerzas naturales, el viento, el mar, el rayo, la tierra y el agua; había chamanes
curanderos.

Los misioneros jesuitas describieron a los guasaves y los achires como de elevada
estatura y color claro de su piel, de trato afable, pacíficos, bien dispuestos para
aprender las enseñanzas de los misioneros y dóciles para asimilar los profundos
cambios que los religiosos impusieron en sus costumbres.

Algunos autores incluyen a estos dos grupos dentro del Grupo Cahita de los Pima
(habitantes del suroeste de América del Norte), hablaban un dialecto emparentado con
ellos dentro de la lenguas uto-aztecas.