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Navila Phillips

Pensamiento mágico durante la colonia novohispana: negros y mulatos en la creación de una magia
mestiza durante los siglos XVI y XVII.

Índice

1. Planteamiento del problema, ubicación de tiempo, espacio y actores.


1.1. Introducción del grupo racial: esclavitud y mestizaje
1.2. Contacto con el cristianismo
1.3. Vida cotidiana: esclavos, libertos, vida urbana y rural
2. Magia y hechicería novohispana
2.1. Magia “africana”
2.2. La manifestación de la magia: hechicería, brujería, superstición y otras blasfemias.
2.3. Exposición de casos
3. ¿Sincretismo o hermetismo cultural?
3.1. Convergencia de las culturas populares: aculturación y oralidad
3.2. Formación de nueva identidad
3.3. El papel de la mujer
4. Conclusiones

1. Planteamiento del problema, ubicación de tiempo, espacio y actores.

El presente trabajo se enfoca en los habitantes de origen africano que vivieron entre los
siglos XVI y XVII en los territorios que comprenden el México actual. En principio, diversos
autores coinciden en que el estudio del impacto cultural que tuvo la introducción de dicho
grupo en la sociedad novohispana ha sido objeto de poca investigación en el campo de la
historia.1 Además de esto, se critica un enfoque en cifras y estadísticas sin penetración en la

1
Gonzalo Aguirre Beltrán, Medicina y magia: El proceso de aculturación en la estructura colonial, Instituto
Nacional Indigenista, México, 1963, 443pp., Gonzalo Aguirre Beltrán, La población negra de México, FCE, México,
1989, 374pp., Lourdes Mondragón Barrios, Esclavos africanos en la Ciudad de México, CONACULTA-INAH,
México, 1999, 83pp., Magali Ruth Rosas Navarro, “La esclavitud negra en el siglo XVII” y “Relación de los negros
esclavos con el Santo Oficio en América” en Los negros esclavos y el tribunal de la Santa Inquisición en América
(1570-1650), CSIC-Universidad de Piura, Madrid, pp. 49-102, 109pp., Silke Hensel, Africans in Spanish-America:
Slavery, Freedom and Identitites in the Colonial Era, Instituto Ibero-Americano de Patrimonio Cultural Prusiano,

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vida mental de estos individuos.2 Es reciente la preocupación sobre el imaginario de la


identidad africana en el contexto novohispano, la consideración del africano en el proceso de
sincretismo cultural con consecuencias tangibles en el país. Indagar en el terreno cultural sobre
el grupo africano en la colonia novohispana permite no solo conocer a un grupo racial en
particular, sino también a los demás. La época novohispana se caracterizó por un profundo
mestizaje que alcanzó a todas las etnias; una mezcla que ha dejado huella permanente en el
fenotipo de los descendientes y presencia silenciosa en el pensamiento y prácticas culturales.
De entre estas prácticas, en particular, el trabajo se especializa en torno al pensamiento mágico
que se manifestó en prácticas que contradecían en mayor o menor medida la cultura oficial que
promovía el cristianismo: hechicería, medicina alternativa, la vana observancia, idolatría y
adivinación fueron prácticas cargadas de contenido cultural mezclado. Ellas quedaron
plasmadas principalmente en la literatura inquisitorial y de ésta me serviré para esbozar un
caso representativo de cada práctica herética anteriormente mencionada. Mediante un cuadro
de antecedentes, vida cotidiana y la exposición de tales prácticas se intentará descubrir si los
africanos y sus descendientes tuvieron una continuidad cultural hermética en torno al
pensamiento y prácticas mágicas o si hubo adopción de nuevos elementos de origen indígena
y europeo.

1.1.Introducción del grupo racial: esclavitud y mestizaje

El primer grupo de africanos fue introducido a America durante la gesta del descubrimiento y la
conquista. Su papel en este momento histórico consistía en ser acompañantes al servicio de los
conquistadores. Esto fue posible debido a que ya existía el contacto entre Europa y Africa desde
la Edad Media. Los navegantes portugueses habían vuelto una situación común el transporte de
africanos en condición de esclavos hacia Europa. Incluso se tiene el testimonio de diversos

Berlín, Indiana, no.24, 2007, pp.15-37 y Edmundo Ramón Cuellar Vázquez,, Prácticas mágicas entre negros y
mulatos en la Nueva España, Tesis de Licenciatura, UNAM-FFyL, México, 2008, 118pp.
2
Ruth Magali coincide en esto al mencionar que los estudios se han centrado “en función de su relación
política y económica con la clase dominante ya sea brindando un aporte o como un problema latente desde el siglo
XVI” en Magali Ruth Rosas Navarro, “La esclavitud negra en el siglo XVII”” en Los negros esclavos y el tribunal
de la Santa Inquisición en América (1570-1650), CSIC-Universidad de Piura, Madrid, p. 256.

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conquistadores sobre el papel de sus acompañantes, así como de los propios acompañantes negros
en cuanto a su experiencia.3 Posteriormente, esto fue imitado por los españoles peninsulares que
paulinamente, tras la conquista y comienzo de la colonia fueron llegando al territorio novohispano
para residir.4 Las llegada de fuertes oleadas migratorias de africanos comienza cuando las bajas
indígenas por guerra, explotación y enfermedades son inminentes y surge la urgencia de mano de
obra que satisfaga las demandas de trabajo en minas, obrajes y ganadería -principalmente, aunque
también entre otros trabajos- . La situación se acompaña por el decreto real que prohíbe la
esclavización indígena y en esta situación los africanos no cuentan con la misma protección.
Mientras los indios tenían una condición “infantil” que desdeñaba su agencia ante los delitos
inquisitoriales, los negros sí comparecían por sus faltas a la religión oficial. Aunado a esto, se creó
un discurso que argumentaba la excelente resistencia para dichos trabajos en condición esclava
por las características biológicas que se creía, los había destinado a servir.

Diversos factores favorecieron el mestizaje entre los grupos étnicos, en principio, la falta de
mujeres de origen europeo durante los primeros años del contacto en Nuevo Mundo. Además de
la estructura de relaciones de poder -grupo dominante y dominados- que facilitaban el acceso a
relaciones sexuales mediante el abuso de mujeres indígenas o esclavas africanas. A pesar de que
hubo esfuerzos para impedir este fenómeno mediante tendencias separacionistas, las etnias
terminaron por mezclarse. En principio del siglo XVI era relativamente sencillo distinguir cada
grupo racial. Sin embargo, a finales del mismo siglo y sobre todo a partir del XVII las diferencias
se volvían cada vez más complejas. Generando dificultades para las propias instituciones y el fallo
en los intentos de clasificación racial por parte de las instituciones. La diversidad étnica y cultural
se volvió un sello de la sociedad virreinal.5

El mulato, fruto de la relación sexual entre español e indígena, es un personaje que ha obtenido
especial atención en los estudios sobre afrodescendientes durante la época novohispana. En

3
Gonzalo Aguirre Beltrán, Medicina y magia: El proceso de aculturación en la estructura colonial, Instituto Nacional
Indigenista, México, 1963, 443pp., p.19
4
Gonzalo Aguirre Beltrán, La población negra de México, FCE, México, 1989, 374pp., p. 19.
5
Enrique Flores y Mariana Masera (coords.), “Nueva España, Inquisición y literatura” y “Tipos de textos y
características generales de la muestra” en Relatos populares de la Inquisición Novohispana: Rito, magia y otras
“supersticiones”, siglos XVII-XVIII, CSIC-UNAM, México, 2010, pp. 23-71.,p.24.

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principio, el nombre que trata de identificar su “mezcla racial” alude a la mula, como una especie
de analogía que ilustra la unión de dos especies diferentes: español y negro.6 Las gama de mezclas
entre el negro y los demás, creó un espectro de tonalidades y nombres para referirse a ellos: mulato,
mulato blanco, moreno, pardo, Aguirre Beltrán, destaca el factor de identidad confusa que existía
en el “hombre de mezcla” y describe su situación como vulnerable, debido a las diferencias
culturales que las madres procuraban desaparecer mediante la integración a su idiosincracia
vistiendolos como indios, -en el caso de la union de negro con indígena- y enseñándoles su lengua.7
Por ello Aguire y Enrique Flores destacan el papel de los mulatos como enlaces de contacto entre
los grupos identitarios.8

Si bien, de manera común se utiliza la palabra ‘negro’ para referirse al individuo de África, es
relevante detallar que no existía una consciencia homogénea que contuviera la identidad
continental. En realidad, había múltiples orígenes étnicos y regionales, sin una idea exclusiva de
pertenencia. 9 Esto deriva por supuesto, en diferencias de lengua, cultura, modos de relacionarse,
e incluso religión. La situación coloquial era usar el puerto desde donde los habían embarcado
como forma de gentilicio artificial.10 Por lo anterior, es complejo esbozar la procedencia étnico-
geográfica de estas personas, pues se enfrentan diferentes problemas. Si bien las cartas de compra-
venta de esclavos contienen anotaciones que indican la procedencia de los cautivos, existen
dificultades.11 En principio, múltiples naciones desaparecidas, acompañado de equívocos
ortográficos en dichos documentos y la presencia de nombres falsos producto del uso coloquial
del lenguaje, que en ocasiones no coincidía con el nombre con el que se autodenominaban diversos
grupos. Beltrán destaca por ejemplo, lo común que era el uso del lenguaje zoológico como un
modo peyorativo de referencia hacia los afrodescendientes.12No existe un estudio o censo a detalle
que se halla encargado de contener la procedencia de estos individuos, y menos uno que se haya
propuesto esbozar una relaciónde sus manifestaciones culturales.

6
Aguirre Beltrán Magia y Medicina…, Op. Cit., p.
7
Ibidem, p. 75
8
Enrique Flores, Op. Cit., p. 25
9
Silke Hensel, Africans in Spanish-America: Slavery, Freedom and Identitites in the Colonial Era, Instituto
Ibero-Americano de Patrimonio Cultural Prusiano, Berlín, Indiana, no.24, 2007, pp.15-p.4
10
Idem
11
Aguirre Beltrán, Población negra…, Op. Cit., p. 75.
12
Aguirre Beltrán Magia y Medicina…, Ibidem, p.

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La llegada de estos individuos en dichas condiciones, derivó en casos que Solange Alberro
denomina como manifestaciones de un “profundo desarraigo”, donde negros y mulatos dejaron
testimonio en Santos Oficios del desconocimiento de su familia inmediata, y la incapacidad de
hacer una breve relación familiar.13 Es importante recalcar también, que la procedencia de estos
individuos aún en tiempos específicos siempre fue heterogenea.14 Aunque, en modo simplificado,
se puede acotar que la población provenía principalmente de tres lugares: la costa occidental de
África entre el río o Senegal y el Coanza. Esto además de los que fueron nacidos en Europa y
lugares previos de América como Las Antillas.15

1.2.Contacto con el cristianismo

El proceso de evangelización comenzaba desde el continente africano, o al menos esa fue la


intención. Las ordenes jesuitas estaban presentes en las costas occidentales. Si bien, existe noticia
de actividad evangelizadora hacia los esclavos negros, la historiografía revela este tema como
causante de descontento entre los religiosos, y al mismo tiempo desinterés. Se suponía que los
negros eran evangelizados antes o durante el proceso de embarcamiento. Sin embargo, sospechas
no faltaban de que esto no salía bien. Se habla de malas prácticas, hechas con desconocimiento de
la materia religiosa; además de preparaciones demasiado improvisadas para la cumplir con la
profundidad requerida de las actividades sagradas.16 Lo que seguramente derivaba en un
desconocimiento y desinterés por parte de los evangelizados. En América, los esclavos se usaban

13
Solange Alberro, “La Sociedad” y “Resistencia y asimilación” en Inquisición y Sociedad en México 1571-1700,
FCE, México, 1988, 539pp.
14
Silke, Op. Cit., p.6
15
Magia y medicina, ibidem, P. 102 aguirre
16
Enriqueta Vila Vilar destaca el papel del sacerdote jesuita Alonso de Sandoval, quien mostró una constante
preocupación y descontento por el proceso de bautismo que se daba en las costas africanas. Logró contactarse con
Sebastian Gómez, rector del colegio jesuita de Cabo Verde para plantear un plan de “rebautizamiento”, Gómez accedió
y confesó que este proceso se llevaba a cabo sin catequismo, básicamente solo les rociaban agua sin que los africanos
supieran qué implicaba.

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para las instituciones religiosas como mano de obra, en realidad no hubo gran interés en
evangelizarlos a ellos, tanto como ocurrió con los indígenas.17

Se sabe que la corona intentó limitar el ingreso de negros durante el siglo XVI para que solo
tuvieran acceso los que ya habían recibido bautizo en España, debido a los temores de propagación
de herejías de las cuales los africanos eran potenciales disparadores. Sin embargo, las razones
económicas fueron de mayor interés pues necesitaba la mano de obra y al final esto se terminó
aceptando, de tal modo que incluso aumentó el ingreso de africanos hasta la mitad del siglo XVII
donde oficialmente la trata esclava terminó.18

La esclavización fue acompañada de un discurso de justificación divina por la salvación de sus


almas, el pensamiento dictaba que era justo causar sufrimiento temporal en los africanos porque
se estaban salvando sus almas al llevarles la fe verdadera mediante la esclavitud.19 Por ende, ya
introducidos, la corona indicaba el deber moral de inducirlos a tener una vida cristiana, recibir el
sacramento del matrimonio, cumplir con las obligaciones morales y tener una vida cerca de Dios.20
La educación se enfocaba en la enseñanza de la sumisión como modelo para alcanzar la vida
eterna,21 la cristianización fue un medio de integración a la sociedad, en ella se difundía la idea de
aceptar su condición de esclavos y se aludía constantemente a la comparación amo-Dios.22 Debido
a la sospecha de la ineficiencia evangelizadora durante los embarcamientos, se recomendaba que
los amos mandaran a sus esclavos a las parroquias para que recibiesen una examinación sobre el
estado de su catolicismo. Algunos amos optaban por no llevar a sus esclavos por ver mal el gastar
dinero en ello, por miedo a que el catequismo incentivara al esclavo a huir; mientras otros
contrataban curas para el adoctrinamiento de sus esclavos.23

17
Pineda Avillo, Julieta, “La evangelización de los esclavos” en Esclavos de origen africano en las haciendas jesuitas
del Colegio de Tepotzotlán y de la hacienda de Xochimancas del Colegio de San Pedro y San Pablo, siglo XVII, Tesis
de Licenciatura, FES Acatlán-UNAM, 2014, pp.38-43.
18
Silke, Op. Cit., p.3.
19
Idem
20
Ruth, op. cit., p.61. Apunta que nunca se realizó un trabajo integral de adoctrinamiento para los esclavos lo que
permitió la permanencia de múltiples creencias de origen africano hasta el siglo XIX.
21
Vila vilar, op cit., p.
22
Ibidem, p.
23
Ruth Magali, op. cit., p.62.

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La presencia de cofradías fue vital para la evangelización de los africanos, y fungió como un medio
para la integración cultural. Estas instituciones fueron creadas por orden del rey y algunas fueron
fundadas por africanos, sin embargo ninguna llegó a ser exclusiva de ellos. En principio, la cofradía
logró conjuntar africanos de la misma etnia, en ella se pretendía el afianzamiento del catolicismo
en las parroquias mediante el acercamiento de la institución a través de obras de asistencia y
beneficiencia pública para aquellos esclavos que llegasen a sufrir abuso o negligencia de parte de
sus amos.24 Las cofradías fueron un espacio que en ocasiones permitía manifestaciones recreativas
de corte no tan ortodoxo como la presencia de festejos de noche, bailes y júbilo durante los
funerales.25

1.3.Vida cotidiana: esclavos, libertos, vida urbana y rural

Mayormente, los esclavos fueron introducidos en trabajos orientados a la minería, agricultura


intensiva, ganadería, y obrajes, además del servicio doméstico principalmente de familias criollas
en zonas urbanas como la Ciudad de México, Puebla y Guadalajara. 26 La vida de los esclavos se
puede divider en dos ramas principals: 1)Trabajadores domésticos (cocheros, zapateros, tejedores,
panaderos, herreros, lavanderos, capataces cargadores, carpinterosm cantores, musicos,
mayordomos, criados, cocinceros, acompañantes) y 2) Trabajadores como mano de obra en
obrajes, minerias o campos. Además de la distinción entre esclavos de ciudad y de campo.27 Por
lo que básicamente podemos situar al africano en una gama laboral amplia: desde trabajos
domésticos, minería y obrajes, hasta actividades comerciales

Para quien compartía la condición de esclavo el status de propiedad era fundamental pues
determinaba la mayoría de aspectos en su vida: trabajo, residencia, tiempo libre y a veces la
pareja28. La participación involuntaria de negros y mulatos en la esclavización dependía del factor
materno, pues la condición de esclavo se heredaba por ella. Usualmente, las madres no contaban

24
Magali Ruth, idem.
25
Este ejemplo lo pone Ruth Magali quien defiende que las cofradías permitieron una lenta asimilación del catolicismo
p.64.
26
Magali Ruth, op cit., p. 58
27
Ibidem p.,
28
Mondragón habla acerca de enlaces matrimoniales que tenían la función de formar alianzas sociales con beneficios
económicos, o simplemente la poca practicidad que implicaba la unión de dos africanos ante diversas situaciones.

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con la protección y reconocimiento social por parte del padre, pues esto no ameritaba una sanción
para el caso de las indias y negras.29 Por supuesto, las relaciones eran alteradas y se vivía un
ambiente de inestabilidad que marcó las manifestaciones culturales y profesionales.30

El ámbito laboral fue crucial para el intercambio de prácticas culturales indígenas, africanas y
europeas pues incentivaba la convivencia entre distintos grupos raciales incluso en la misma
unidad doméstica. Si bien, las políticas novohispanas eran segregacionistas; en la práctica de las
relaciones sociales dichas barreras se volvían difusas.31Sobre todo, considerando el papel de los y
las africanas en el trabajo doméstico que involucraba desde la crianza de hijos hasta la mensajería.

2. Magia y hechicería

La sociedad novoshispana constituyó un núcleo de fluctuación entre diferentes idiosincrasias,


lenguas y tonos de piel. La convivencia cotidiana entre los tres grupos étnicos principales
permitió que se vertieran las ideas en torno a las supersticiones y cosmovisiones paranormales
del mundo. El cristianismo como expresión máxima de la “cultura oficial” trataba de regular
la convivencia y propagación de ideas heréticas provenientes de europeos con tendencias al
viejo cristianismo, indígenas apegados a cultos prehispánicos y de negros recién llegados al
territorio.

La mayor parte de la población tenía una cultura de carácter popular, derivada de las tradiciones
orales más que de la escritura.32 Transmitidas por medios informales. La convivencia continua
de estas culturas, dio como resultado procesos de aculturación y sincretismo en los ámbitos
rurales y urbanos, aunque en el segundo con mayor intensidad. Las instituciones intentaron
controlar este intenso intercambio cultural.33 Destaca en la literatura inquisitorial que los

29
Medicina y magia, op cit., p..73.

31
María Elisa Velazquez, Mujeres de origen africano en la capital novohispana siglos XVII y XVIII, INAH-UNAM,
2006, 592pp., p.186p. Apunta el papel de las esclavas domésticas de origen africano, bozales y criollas además de sus
descendientes como parte de la configuración de la sociedad novohispana.
32
Enrique Flores, op cit.,
33
Ibidem, p.29

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procesos por prácticas mágicas son el principal modo de relación inter-casta como proceso de
aculturación.34

La práctica de magia formaba parte de la vida cotidiana de la vida colonial, Enrique Flores
destaca como era común la búsqueda de una casta diferente a la propia para pedir los servicios.
Los motivos que apunta son diversos: mejora en la salud, búsqueda de objetos perdidos, saber
el futuro, deseo por relaciones interpersonales, interés de control, búsqueda de hacer daño a
los demás.35 La principal fuente para el estudio de estas prácticas es sin duda, la literatura
inquisitorial. En ella quedaron plasmadas las expresiones que circulaban fuera de los ámbitos
oficiales de difusión.36

2.1.Magia africana

Si bien no es posible hablar de la “magia africana” por lo que se ha explicado anteriormente sobre
la diversidad de orígenes étnicos y geográficos; es posible identificar una serie de rasgos comunes
procedentes de afrodescendientes. Beltrán Aguirre intenta confeccionar en su obra Medicina y
magia un esbozo sobre la magia curativa africana de los esclavos introducidos a la colonia durante
la época de la conquista. En cuanto a su método, él refiere el uso de investigación contemporánea
para reconstruir dicho pensamiento, y defiende la existencia de un conservatismo cultural.37
Beltrán considera que si bien hubo una introducción de cambios que modificaron el modo original
de las prácticas, estas fueron insignificantes pues no lograron modificar la base del pensamiento
“africano” de hace cuatrocientos años.38 Otro argumento que usa el autor es que el área Congo-
guineo representa una super área cultural principal de procedencia de esclavos africanos, lugar
desde el cual se pueden rastrear características usuales.39

34
Ibidem, p. 30 Enrique Flores señala que de acuerdo con Ceballos Gómez, las prácticas de carácter mágico son un
modo de acercamiento y a la vez construcción de la realidad. Además fungen como creadores de identidades sobre el
grupo perteneciente así como de los demás .
35
Idem
36
Idem
37
Aguirre Beltrán, Medicina y magia, op cit., p. 56.
38
Idem
39
Ibidem, pp. 56-59

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Ruth Magali por otra parte, define las características de la magia negra con la presencia de:
animismo, mezcla de múltiples religiones, presencia de varias divinidades, culto a los ancestros,
rituales, uso de sangre humana en rituales, uso de lengua africana e influencia del islam.40 La
concepción mágica de Africa es compleja, se habla de una mezcla entre las diferentes etnias negras
con ideas católicas europeas entre siglo XVI-XVII. La autora destaca la presencia de oraciones y
santos católicos en las declaraciones de negras, así como la presencia de prácticas europeas propias
de la brujería como “chupar muertos”, la distinción entre magia blanca y negra, la “suerte de
habas” y la idea del “demonio” o diablo.41 Si bien Magali defiende la idea de una religiosidad
particular en los africanos, apuesta mayoritariamente por la tendencia de un sincretismo cultural
que adopta modelos indígenas, españoles y musulmanes.42

Bibliografía

Aguirre Beltrán, Gonzalo, Medicina y magia: El proceso de aculturación en la estructura colonial,


Instituto Nacional Indigenista, México, 1963, 443pp.

Aguirre Beltrán, Gonzalo, La población negra de México, FCE, México, 1989, 374pp.

Mondragón Barrios, Lourdes, Esclavos africanos en la Ciudad de México, CONACULTA-INAH,


México, 1999, 83pp.

Flores, Enrique y Mariana Masera (coords.), “Nueva España, Inquisición y literatura” y “Tipos de
textos y características generales de la muestra” en Relatos populares de la Inquisición
Novohispana: Rito, magia y otras “supersticiones”, siglos XVII-XVIII, CSIC-UNAM, México,
2010, pp. 23-71.

Rosas Navarro, Magali Ruth, “La esclavitud negra en el siglo XVII” y “Relación de los negros
esclavos con el Santo Oficio en América” en Los negros esclavos y el tribunal de la Santa
Inquisición en América (1570-1650), CSIC-Universidad de Piura, Madrid, pp. 49-102, 109pp.

40
Ruth Magali, Op. cit., p. 76.
41
Idem
42
Ruth Magali, op ci.t, p 71.

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Cuellar Vázquez, Edmundo Ramón, Prácticas mágicas entre negros y mulatos en la Nueva
España, Tesis de Licenciatura, UNAM-FFyL, México, 2008, 118pp.

Alberro, Solange, “El tribunal del Santo Oficio”, “La actividad inquisitorial”, “La Sociedad” y
“Resistencia y asimilación” en Inquisición y Sociedad en México 1571-1700, FCE, México, 1988,
539pp.

Vila Vilar, Enriqueta, La evangelización del esclavo negro y su integración en el mundo


americano, EEHA-CSIC, Sevilla, 1977, 18pp.

Hensel, Silke, Africans in Spanish-America: Slavery, Freedom and Identitites in the Colonial Era,
Instituto Ibero-Americano de PAtrimonio Cultural Prusiano, Berlín, Indiana, no.24, 2007, pp.15-
37.

Pineda Avillo, Julieta, “La evangelización de los esclavos” en Esclavos de origen africano en las
haciendas jesuitas del Colegio de Tepotzotlán y de la hacienda de Xochimancas del Colegio de
San Pedro y San Pablo, siglo XVII, Tesis de Licenciatura, FES Acatlán-UNAM, 2014, pp.38-43.

Velazquez, María Elisa, Mujeres de origen africano en la capital novohispana siglos XVII y XVIII, INAH-
UNAM, 2006, 592pp.,

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