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Reseña de: Laverde Rodriguez, C. (2015).

Prostitución y trabajo “condiciones sociales y laborales de


mujeres trabajadores sexuales en la ciudad de Bogotá”. El doble peso de la dominación: Mujer y
trabajadora sexual (págs. 61-64). Bogotá.

Laverde con este capítulo aborda el tema de como las trabajadoras sexuales como agentes sociales se
encuentran en un estado de vulnerabilidad y represión por parte de la sociedad y las instituciones;
presentando dos puntos, el cual el primero es la situación de desventaja por no tomarlas como sujetos
libres y de derecho y el segundo punto, como la doble moral que se presenta por el uso que hacen de su
cuerpo.

El autor cita la perspectiva de Bourdieu y Tirado, para colocar en contexto el papel que ha tenido el
hombre y la naturalización de la dominación masculina que instaura esquemas universales en la
concepción simbólica de los géneros en lo bueno, lo malo, lo que es permitido y lo que no.

Laverde pone en cuestión como el uso de las instituciones, la lógica de las reglas o las leyes juega un papel
importante; pues la visión androcéntrica degrada los órganos reproductivos femeninos en relación al
trabajo sexual femenino a cambio de una remuneración por la prestación de aquellos servicios. Por esta
razón el trabajo sexual femenino es sancionado; debido a que la visión contempla a la mujer a labores
reproductivas y en un plano o concepción de lo íntimo, privado y prohibido.

La sexualidad de la mujer en la concepción de la dominación por parte de lo masculino hacia lo femenino


transgrede las brechas del plano público y privado o íntimo, pues Laverde plantea que “la mujer se vuelve
objeto de producción y reproducción del capital simbólico cuyo dispositivo central es el mercado
matrimonial” (pág. 64). Aquí el autor ingresa el segundo punto, puesto que el intercambio del servicio de
las trabajadoras sexuales se vuelve comercial, mundano, directo y violento, debido a que la prestación
del servicio que es remunerado, pone de lado la entrega gratuita matrimonial que en concepción
androcéntrica es la adecuada.

Este trabajo se estandariza por voluptuosidad, dando la vía libre de las manifestaciones corporales que
sublimen la imagen ideal del cuerpo femenino al que se accede explícitamente, afirmando Laverde lo
siguiente “es así como las trabajadoras sexuales quiebran con la imagen ideal de la mujer que tiene sexo
para ser madre, que implica un costo social de estigmatización” (pág. 64). Al final del texto el autor
concluye que la trabajadora sexual rompe con el paradigma del control corporal y los mandatos de genero
sin embargo es deseada por el imaginario de su cuerpo, por tanto algunos modelos reglamentarios del
trabajo sexual es concebido como “mal necesario”.
Como comentario crítico a este texto apoyo la noción del autor, pues se fundamenta en otros dos autores
para poner en contexto como el hombre, en su machismo y el uso de las instituciones concibe a la mujer
en ciertas casillas. Pues la pone como objeto sexual, comercial y reproductivo, independiente a que fuera
trabajadora sexual o no; haciendo una descripción y argumentación adecuada para plantear que el
hombre ejerce un fuerte peso aun de dominación a la mujer en general. Cabe destacar que sin embargo
las instituciones siguen impactando duramente la sociedad y su concepción sociológica pues, el estudio o
el trabajo son en la ciudad de Bogotá, que sin embargo de la interculturalidad que tiene, el desarrollo y
demás, la mujer se ve como objeto y no como sujeto, analizando que falta mucho para que el hombre se
vea al género opuesto como un igual.

Juan David Peña Caraballo

Estudiante de Ingeniería Mecánica

Curso nivelatorio de lectoescritura

Universidad Nacional de Colombia