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Arancibia Clavel (Unidad 8)

La Corte resolvió que la participación en una asociación ilícita en durante los años 1974 y 1978
para cometer delitos de lesa humanidad, constituía un delito contra la humanidad que era
imprescriptible. De esta manera, descartó que al castigar este hecho se violara el principio de
irretroactividad de la ley penal.

Hechos:
Durante 1974 y 1978, E. Arancibia Clavel fue funcionario de la Dirección de Inteligencia Nacional
de Chile (DINA), una organización que se dedicaba a perseguir opositores políticos al régimen de
Augusto Pinochet en nuestro país. En el marco de estas actividades, se le imputó el homicidio
de Santiago Prats y Sofía Cuthbert en la Argentina, así como participación en la tortura y
homicidio de oponentes políticos y posterior sustracción de sus identificaciones para
reutilizarlas. El Tribunal Oral Federal que lo juzgó en la Argentina lo condenó a la pena de
reclusión perpetua.
Arancibia apeló esta sentencia tanto por su declaración de responsabilidad en la muerte del
matrimonio Prats como por su participación en la asociación ilícita dedicada a cometer los
delitos mencionados.
En lo que aquí interesa, la Cámara Nacional de Casación Penal revocó la condena por su
participación en la asociación ilícita. El fundamento fue que este delito no era de lesa
humanidad y que se encontraba prescripto.
El Estado chileno, querellante en la causa, llevó el caso a la Corte Suprema argumentando que
el tribunal de Casación no había aplicado correctamente la ley penal y que el delito no estaba
prescripto.
Decisión de la Corte:
Por unanimidad, la Corte consideró que por razones formales no podía revisar la manera en que
Casación había aplicado la ley penal. Sin embargo, resolvió que debía de oficio -es decir, por su
propia iniciativa- analizar si el delito estaba prescripto o no, porque se trataba de una cuestión
de orden público. En este sentido, resolvió que, según el derecho internacional de los derechos
humanos, la participación en una asociación ilícita destinada a cometer delitos de lesa
humanidad también constituía un delito de lesa humanidad y que, por lo tanto, el delito no
había prescripto.
Los jueces Zaffaroni, Highton, Petracchi, Boggiano y Maqueda concordaron en tres puntos
centrales:
a) que la Corte debía tratar la cuestión de la imprescriptibilidad que el Estado chileno
había obviado en su recurso;
b) que los delitos cometidos por Arancibia eran de lesa humanidad e imprescriptibles
según el derecho internacional de los derechos humanos;
c) que era posible juzgarlos y castigarlos sin violar el principio de irretroactividad de la ley
penal.
Fundaron la obligación de resolver la cuestión de la imprescriptibilidad en que se hallaba
comprometida la responsabilidad internacional del Estado argentino. Luego resolvieron que, en
función del derecho internacional de los derechos humanos, la participación de Arancibia Clavel
en esta asociación ilícita constituía un delito de lesa humanidad y que, por ser de lesa
humanidad, era imprescriptible. Basaron su criterio en el derecho convencional -es decir, en los
tratados y la norma escrita-, pero también en el derecho consuetudinario - que significa que
pese a no haber normas escritas, los estados aceptan como obligatoria la prohibición de una
conducta o la obligación de realizarla - que es receptado por el artículo 118 de la Constitución
Nacional.
Finalmente, los jueces decidieron que sancionar a Arancibia por este delito no violaba el
principio constitucional de irretroactividad de la ley penal. Los jueces que votaron en disidencia
sostuvieron que debía declararse la prescripción del delito porque, de lo contrario, se violaría el
principio constitucional de legalidad, que prohíbe aplicar en forma retroactiva una ley más
gravosa dictada con posterioridad a la comisión del delito.

Fallo Campillay: (U. 9)


Establece que en la redacción de notas periodísticas que puedan lesionar el honor de una persona, el
medio de prensa se exime de responsabilidad cuando:
1. Mencione fuente informativa
2. Utilice tiempo de verbo potencial (Habría cometido un delito)
3. Deje en reserva la identidad de la persona de quien trata la nota

1986: El diario popular, crónica y la razón publicaron comunicado de la policía federal, donde
decían que Campillay había cometido ciertos delitos. Luego fue sobreseído de ellos

Campillay demandó a esos medios de prensa por daño moral, alegando que la publicación, al
relacionarlo falsamente con robos, drogas y armas lesionó su reputación
en 1ra y 2da instancia: se hizo lugar a la acción interpuesta y se condenó a los demandados a un
pago de indemnización por daño moral
Los condenados interpusieron recurso extraordinario y alegaron que se limitaron a transcribir
un comunicado policial, que exigir que se verifique la noticia cuando proviene de fuente seria es
limitar la libertad de prensa
La corte confirma la sentencia de cámara: La libertad de expresión comprensiva del derecho de
información, no es absoluta: no puede ejercerse en detrimento de otros derechos
constitucionales como el honor y reputación de las personas. Los abusos deben castigarse.

En la redacción de notas periodísticas que puedan lesionar el honor de una persona, el medio
de prensa se exime de responsabilidad cuando

Mencione fuente informativa, utilice tiempo de verbo potencial, deje en reserva la identidad de
la persona de quien trata la nota.

En este caso los diarios no aplicaron ninguna de estas 3 reglas, obraron imprudentemente. Hizo
suyas las noticias dándolas por ciertas (sin mencionar fuente policial), no uso el tiempo
potencial y dio nombre y apellido del imputado

DOCTRINA DE LA REAL MALICIA: (aparte)

Según esta teoría para que a un periodista acusado por daños y perjuicios se le imputen esos
hechos, el demandante debe probar:

1. Que la noticia es inexacta


2. Que fue publicada con conocimiento de que era falsa o con notoria despreocupación acerca
de su veracidad

Se aplica en EE. UU. por el fallo Sullivan en donde se le exigió al funcionario afectado (q
reclamaba daños causados x la prensa contra su honra y reputación) que probara que dicha
publicación había sido hecha con maldad por el diario, es decir con conocimiento de falsedad o
sin haber averiguado lo suficiente sobre su veracidad

Se invierte la carga de la prueba: Le corresponde al afectado-. La aplicación de esta teoría exige


que el afectado sólo puede ser funcionario público o similar, y por una cuestión institucional.
Ponzetti de Balbín (U.9)
Buenos Aires, 11 de diciembre de 1984. Tribunal: CSJN.

Partes: Indalia Ponzetti de Balbín y Editorial Atlántida S.A. Proceso: daños y perjuicios.

Hechos: La revista “Gente y Actualidad” publicó en su tapa del 10.09.1981 una foto de Ricardo
Balbín agonizante en la sala de terapia intensiva de la clínica en la que era atendido, la que
ampliada con otras en su interior provocó el sufrimiento de su familia y la desaprobación de las
autoridades estatales, eclesiásticas y científicas. Su esposa e hijo iniciaron la demanda contra
Editorial Atlántida. (Balbín falleció el 09.09.1981).

Resultandos:

Órganos Jurisdiccionales: la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó la sentencia de


1ª instancia, que hizo lugar a los daños y perjuicios ocasionados por la violación del derecho a la
intimidad de Ricardo Balbín sobre la base del art. 1071 bis CC. Contra ella la demandada dedujo
REF por violación de los arts. 14 y 32 CN.

Posición de Editorial Atlántida: no se excedió el marco del regular ejercicio de la profesión de


periodista. Significó un modo, quizás criticable, de dar información gráfica de un hecho de
interés general, por lo que no es posible violar el art. 1071 bis CC.

Posición de Indalia Ponzetti de Balbín: se deduce de la demanda que entiende que existe una
violación al derecho a la intimidad y que eso le generó un sufrimiento / daño concreto.

Considerandos: La CSJN analiza el ámbito propio de cada derecho. Al analizar la libertad de


prensa/derecho a la información indica que: el derecho radica en reconocer la facultad de
publicar las ideas sin censura previa, pero no implica la posterior impunidad en relación a lo
expresado. A su vez al analizar el derecho a la privacidad e intimidad dice que su fundamento se
encuentra en el art. 19 CN. En relación directa con la libertad individual protege jurídicamente
un ámbito de autonomía individual constituida por los sentimientos, hábitos y costumbres, las
relaciones familiares, la situación económica, las creencias religiosas, la salud mental y física y
las acciones, hechos o datos que, teniendo en cuenta las formas de vida aceptadas por la
comunidad están reservadas al propio individuo y cuyo conocimiento y divulgación por los
extraños significa un peligro real potencial para la intimidad. En rigor, el derecho a la privacidad
comprende no sólo a la esfera doméstica, el círculo familiar de amistad, sino otros aspectos de
la personalidad espiritual física de las personas tales como la integridad corporal o la imagen y
nadie puede inmiscuirse en la vida privada de una persona ni violar áreas de su actividad no
destinadas a ser difundidas, sin su consentimiento o el de sus familiares autorizados para ello y
sólo por ley podrá justificarse la intromisión, siempre que medie un interés superior en
resguardo de la libertad de los otros, la defensa de la sociedad, las buenas costumbres o la
persecución del crimen (Considerando 8 – Fundamental).

Asimismo, destaca que en caso de personas públicas su actuación puede divulgarse en lo que se
relaciona con la actividad que les confiere prestigio o notoriedad y siempre que lo justifique el
interés general. Pero no autoriza a dañar la imagen pública o el honor y menos sostener que no
tienen un sector o ámbito de vida privada protegida.

Puntos resolutivos: la publicación excede el límite legítimo y regular del derecho a la


información, toda vez que la fotografía fue tomada en la sala de terapia intensiva del sanatorio
sin autorización ni consentimiento, no existiendo justificación. Su publicación configura una
violación del derecho a la intimidad. Se confirma la sentencia que ordenaba indemnizar los
daños y perjuicios ocasionados.

En obiter dictum hace un análisis histórico y distingue conceptualmente entre el derecho


empresario, el derecho individual y el derecho social.