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República Bolivariana de Venezuela

Universidad Bicentenaria de Aragua

Vicerrectorado Académico

Decanato de investigación, Extensión y Postgrado.

TENDENCIAS DE EVALUACIÓN Y EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS

Autor:

Fernando Guanipa

C.I 17.954.512
INTRODUCCIÓN

La palabra evaluación es un término polisémico; puede interpretarse como


calificación, medición, comparación, control, análisis, valoración, apreciación y juicio.
Así también son diversas sus consecuencias: clasificar, seleccionar, fiscalizar, orientar y
regular.

También, la evaluación de los procesos de enseñanza-aprendizaje va ligada a la


metodología que se emplee a la hora de favorecer y facilitar el conocimiento. En los
últimos años, han ido surgiendo o rescatándose diferentes metodologías que promulgan
un avance y una superación de los métodos tradicionales de la enseñanza. Según se
trabajaba e investigaba sobre las nuevas metodologías, más se iba reflejando la
necesidad de superar también los métodos de evaluación tradicionales, los cuales no
daban respuesta a la complejidad evaluativa de dichas metodologías.

Por tanto, La evaluación es un elemento clave en el proceso formativo por las


consecuencias e implicaciones que tiene para el alumno, el docente, el sistema
educativo y la sociedad. Es decir; tiene como objetivo contribuir al debate teórico
actual en torno a la evaluación de competencias, así como aportar algunas herramientas
de tipo metodológico que permitan a los profesores mejorar sus concepciones y
prácticas de evaluación.

TENDENCIAS DE EVALUACIÓN Y EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS

Las nuevas tendencias sobre la evaluación señalan que el conocimiento no tiene


que ver solamente con la acumulación de contenidos, sino que representa un medio para
aprender a hacer y aprender a ser; por tanto, requiere desde la perspectiva del profesor,
readecuaciones permanentes de las prácticas evaluativas que contribuyan a que la
evaluación sea un proceso para fomentar y dirigir el aprendizaje en correspondencia con
las tendencias actuales de la pedagogía y la didáctica en la educación superior.

Los enfoques de evaluación de los aprendizajes, de acuerdo con Franco, N. y


Ochoa, L. (1997), y López, V. (2000) se comprenden cuando en su explicación se
toman en cuenta los modelos de pensamiento, la racionalidad técnica y la racionalidad
práctica, que los orientan, los cuáles se derivan a su vez de los paradigmas y delas
concepciones curriculares que les sirven de marco conceptual.

Igualmente para Domínguez, G y Diez, E., (1996) exponen que “se pueden
encontrar muchas y diferentes concepciones de evaluación en función de la perspectiva
o paradigma explicativo de la realidad en que nos situemos”

De tal manera, que en este contexto de reflexión y cambio evaluativo se está


potenciando, desde algunos ámbitos académicos e investigativos, la denominada
evaluación orientada al aprendizaje. Los tres elementos básicos sobre los que ella se
fundamenta conllevan la participación activa de los estudiantes. Proalimentación y
tareas auténticas ayudan a asumir procesos participativos y colaborativos de evaluación
que se apoyan en una concepción abierta, flexible y compartida del conocimiento. En
este sentido se pone la atención en el uso de estrategias de evaluación que promueven y
maximizan las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes, en contraposición a la
certificación o validación de estos a través de la evaluación sumativa.

De igual modo, en la evaluación se orienta a conocer qué resultados aporta la


educación, sin olvidar el alcance utópico que tiene todo el factor humano, qué es lo más
sustancial y enriquecedor que puede aportar la escuela a los educandos. El logro de
objetivos nos guía hacia el realismo pragmático, pero enmarcado en la utopía que
plantea la educación de la persona: Formar ciudadanos responsables y comprometidos;
personas autónomas, libres y felices; comprender el sentido de la existencia; aprender a
aprender y a pensar “la verdadera metacompetencia”; adquirir el conocimiento que le
permita seguir aprendiendo por sí mismo a lo largo de toda la vida. Saber si hemos
conseguido estas metas y otras muchas competencias, esa es la labor de control y
diagnóstico de la evaluación. O como ha escrito Claxton: " La primera función de la
educación en un mundo incierto deberá ser dotar a la juventud de la competencia y
confianza en sí misma, necesarias para afrontar bien la incertidumbre; en otras palabras,
ser buenos aprendices".

Por otra parte, la presencia de nuevas tendencias en torno a la evaluación del


aprendizaje ha traído consigo la aparición de concepciones y propuestas diversas; han
surgido los términos: evaluación cualitativa, alternativa y auténtica, como abordajes
sociales críticos que se disputan el predominio de las ideas y enfoques metodológicos de
la evaluación, han llevado el acento a las determinaciones e implicaciones sociales y
han revalidado el papel de las relaciones interpersonales al interior de las instituciones
educativas y del proceso enseñanza aprendizaje.

Asimismo, La evaluación cualitativa se caracteriza por la tendencia holística


como abarcadora de todo el proceso; plantea que no es otra cosa que "valorar, enjuiciar,
justipreciar, o mirando el resultado, emitir un juicio sobre la base de la información e
interpretación de esta, obtenida por distintos medios, el estadístico, si procede entre
ellos". Se reconoce que en la práctica se incluyen acciones cuantitativas, como medir y
clasificar, sin embargo, el problema de la definición está en delimitar hasta dónde llegan
los atributos cualificables y cuantificables del objeto de evaluación: el aprendizaje.

Por otra parte, una tendencia predominante ha sido La evaluación por


competencias exige cambios en la mentalidad y, sobre todo, en la praxis didáctica de los
docentes. Las competencias nos obligan a un trabajo en equipo, dentro de un enfoque
multidisciplinar, poniendo de relieve el saber hacer de los alumnos, en niveles
crecientes de interiorización, complejidad y de abstracción, hacia una mayor calidad de
la formación en valores de los educandos.
En consecuencia, el concepto de evaluación basada en competencias no es
nuevo, pero en los últimos años ha ganado popularidad. Surgió en la década de 1960 en
los Estados Unidos como una reacción ante la inquietud de que a los estudiantes no se
les estaban enseñando las habilidades que necesitarían después de graduarse. Hoy en
día, las instituciones académicas de todo el mundo buscan mejorar la forma de medir el
éxito de los estudiantes y asegurarse de que todos tengan acceso a la educación.

Por lo tanto, el enfoque de las competencias propuesto por Perrenoud (2010), es


mucho más amplio y comprensivo y está orientado por una perspectiva
socioconstructivista. Además, Según Jonnaert (2001) “el socioconstructivismo es,
cuando más, una hipótesis epistemológica según la cual un sujeto se construye
conocimientos a partir de lo que ya conoce”. Su mirada crítica acerca de las
competencias nos alerta a tomar con reservas el tema, al tiempo que nos recuerda que el
único sentido de ser de la escuela es preparar para la vida y que asistimos a ella para
egresar menos desprotegidos al momento de enfrentar las situaciones de nuestra
existencia, en contraste con la tentación del circuito cerrado que es “la escuela por y
para sí misma”.

CONCLUSIÓN

La evaluación del aprendizaje y de las competencias no son dos procesos


diferentes, pertenecen a un mismo proceso, dado que la construcción de una
competencia implica necesariamente de procesos de aprendizaje; así, al evaluar se
valora el aprendizaje mediante la evidencia de la competencia adquirida esta frase
sencilla implica introducirse en el campo de las competencias profesionales conocer su
proceso de adquisición y las formas de evaluación.

De tal modo, que la evaluación por competencias exige cambios en la


mentalidad y, sobre todo, en la praxis didáctica de los docentes. Las competencias nos
obligan a un trabajo en equipo, dentro de un enfoque multidisciplinar, poniendo de
relieve el saber hacer de los alumnos, en niveles crecientes de interiorización,
complejidad y de abstracción, hacia una mayor calidad de la formación en valores de los
educandos. Asimismo, poner en práctica el cumplimiento de estas funciones requiere
del profesor autopreparación sistemática, confrontación en el colectivo pedagógico y
ética profesional.

En consecuencia, la evaluación forma parte fundamental de un diseño curricular, junto


con la didáctica y las estrategias, tiene un papel y una importancia fundamental en el
proceso de enseñanza y aprendizaje. Los docentes dentro de la planificación, tienen que
determinar no solo las estrategias sino los instrumentos y el tiempo de evaluación en
cada clase, teniendo en cuenta todo el proceso que el alumno realizó en cada una de las
etapas del aprendizaje. Así, los alumnos comprenderán y además podrán desarrollar
mejor sus actividades sabiendo en qué, cómo, cuándo y por qué se los evaluó. De esta
manera, la evaluación permite la reorganización de las estrategias docentes para
introducir los cambios necesarios y para mejorar, al mismo tiempo, la calidad del
proceso educativo.

REFLEXIÓN

A pesar de contar con herramientas de evaluación, estas dependen del enfoque


del docente y de su capacidad en el uso de herramientas. En torno a que en enfoques de
educación el estudiante puede aprobar sin el conocimiento real de la materia.

Una realidad en las prácticas sobre evaluación del desempeño es burocratizada.


Una parte importante de los docentes actuales no ven operativo evaluar por
competencias. La burocratización de las rúbricas, su falta de relación unívoca entre lo
cuantitativo y lo cualitativo y la facilidad de seguir utilizando pruebas tradicionales,
basadas en contenidos, son argumentos que se repiten. Un docente que para evaluar
tenga que tener una multiplicidad de variables de control, sencillamente no lo hará: no
puede en un trabajo de aula con treinta alumnos donde es imposible aplicar esos
sistemas de evaluación.
El cambio metodológico que el aprendizaje por competencias implica, se
produce adecuadamente. Lo anterior no sería posible, sin la colaboración de los agentes
de la comunidad educativa (docentes, alumnos, padres y administraciones) que nos
exponen su trabajo de aula diario y la dificultad del mismo.

REFERENCIAS ELECTRÓNICAS

Gutiérrez, O. (2004). “Tendencias de Evaluación de los Aprendizajes”. España,


Recuperado de: http://www.redalyc.org/html/652/65200907/

Iglesias, M. (---) “La Evaluación Basada En Competencias”. Recuperado de:


http://www.cca.org.mx/profesores/congreso_recursos/descargas/mag_competencias.pdf

Moreno, O. (2012). “La Evaluación de Competencias en Educación”. Recuperado


de: https://sinectica.iteso.mx/index.php/SINECTICA/article/view/84/892

Pantoja, L. (2012) “¿Evaluación en Competencias?” Recuperado de:


https://scielo.conicyt.cl/pdf/estped/v38n1/art22.pdf