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FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN


MAESTRIA EN DOCENCIA
EPISTEMOLOGIA E HISTORIA DE LA PEDAGOGIA Y LA DOCENCIA
CLODOMIRO RUEDAS RODRÌGUEZ

EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA: UNA DIFERENCIA NECESARIA

Educación y Pedagogía: una diferencia necesaria, es uno de los diez artículos que componen la
obra Pedagogía y Epistemología, es escrito por Olga Lucia Zuluaga, Alberto Echeverry, Alberto
Martínez, Stella Restrepo y Humberto Quiceno. En este documento los autores pretenden
reflexionar sobre dos aspectos fundamentales.

En primer lugar, quieren explicar lo referente a las consecuencias que tuvo que asumir la
pedagogía en el momento en que la educación se asumió como una categoría de estudio
científico, es decir la educación asumió un carácter de ciencia experimental que hiciera posible
ejercer control y planeación. Esta situación de abordar el hecho educativo a través del método
científico tuvo como principal consecuencia que la pedagogía perdiera toda su centralidad y se
tomará como un instrumento al servicio de la enseñanza.

En segundo lugar, tratan de explicar la necesidad de rescatar la pedagogía como la más


importante ciencia de la educación y no como una herramienta caracterizada por aportar
procedimientos operativos a la enseñanza.

Ahora bien, profundizando en el primer aspecto, la doctora Olga Lucia Zuluaga (1999) afirma:
No solo han reducido la pedagogía, sino que también al desconocer la historicidad de la
pedagogía han atomizado a tal punto su discurso que otros sujetos de las ciencias
humanas se han repartido, a manera de un botín, el complejo saber de la pedagogía
(Pág.10)

Es necesario resaltar que este fenómeno citado por la especialista Zuluaga trae consigo el
empobrecimiento y la pauperización de la pedagogía y se conoce con el nombre de
enrarecimiento. Este fenómeno se expresa en unos problemas concretos como son la
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conceptualización desarticulada, la atomización, la subordinación e instrumentalización de la


pedagogía.

Afirmaré ahora que esta instrumentalización de la pedagogía y el no reconocimiento por parte de


las demás disciplinas que integran el conjunto de las ciencias de la educación de que
conceptualiza, aplica y experimenta los conocimientos referentes a la enseñanza de los saberes
trae consigo una serie de consecuencias sobre las cuales se hace necesario reflexionar.

Como ya lo hice notar las ciencias de la educación al subordinar y atomizar la pedagogía hacen
que ésta tenga como único espacio de reflexión lo que pasa en interior del aula. Desde esta
perspectiva, la pedagogía se encasilla a la revisión de la clase, el currículo y a la evaluación
curricular. Así mismo, cabe resaltar en este punto que esta situación genera que el maestro sea
subvalorado a nivel intelectual, su tarea no consiste en reflexionar sobre el acto de la enseñanza,
sino que se queda el plano disciplinario, solo es un sujeto pasivo que realiza los procesos de
aprendizaje que le encomienda el Estado en este sentido cabe traer los apuntes de la doctora
Zuluaga (1999) cuando dice:
En nuestra sociedad se ha destinado al maestro la adecuación del discurso de los
manuales de ciencias, según la edad de los sujetos que aprenden, para hacerlo asequible,
graduarlo y calificarlo y desde estas formas de trabajo cotidiano en la enseñanza, se ha
instituido para el maestro, una forma de relación con los discursos de las ciencias o de los
saberes (Pág. 10)

En relación con lo anteriormente el hecho de que la educación no se estudie desde la pedagogía


como es el deber ser hace que no se pueda pensar la educación desde el eje maestro – escuela –
sociedad – Estado – cultura. Esto repercute a que la escuela sea vista como una fábrica y el
maestro como un operario que trabaja al servicio de los intereses del Estado.

Además de lo anterior, el enrarecimiento de la pedagogía tiene unas consecuencias negativas en


la formación de los maestros. Por un lado, la ausencia de un objeto común lo que significa que la
enseñanza no es el núcleo central en torno al cual se formen los maestros y se produce una
desconexión del conjunto de áreas y saberes que componen el programa de formación para el
maestro. Con relación a este punto acontece la imposibilidad para que el maestro se piense así
mismo, ya que los planes de formación son diseñados para que tenga presente el modelo de niño
a formar. Por otro lado, se desarrollan las tendencias profesionalizantes, los docentes se forman
en función de las necesidades laborales ya que la mentalidad de la política y los intereses de la
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economía privilegian los intereses del mundo laboral sobre la formación académica y erige como
criterio determinante en el proceso de formación del maestro, las demás del mercado y no la de
los saberes, por eso prima la intensidad horaria de una asignatura en el plan de estudios. Con
respecto a esta última consecuencia se puede ver en el hecho que la Corte Constitucional dio vía
libre para que los profesionales de cualquier área del conocimiento puedan participar y ser
elegidos en la convocatoria del Ministerio de Educación para proveer cualquier cargo como
docente. Ejemplos como este convoca a cuestionarnos sobre la importancia de nuestro quehacer
ya que el maestro es el designado en la historia como soporte del saber pedagógico.

Todo esto parece confirmar que esta problemática y sus nefastas consecuencias para la
educación exige según los autores la necesidad de rescatar la pedagogía para que pueda orientar
la educación del ser humano. En la lucha por devolver la centralidad a esta disciplina los
especialistas en mención siguen dos caminos: En primer lugar, exponen con claridad lo que se
debe comprender por enseñanza, pedagogía, didáctica y educación. En segundo lugar, recurren
al estudio la historia de los discursos apoyándose en las categorías de lo arqueológico y
genealógico según Michel Foucault.

Con respecto al primero, sostienen que la enseñanza debe ocupar un lugar diferente a los
procedimientos de la práctica educativa. Además de ello, indican que es principal proceso
intencional mediante el cual la sociedad convierte a sus individuos en herederos del saber.
Conviene subrayar que la enseñanza cumple un papel articulador del saber pedagógico y que su
práctica como parte del campo aplicado, no debe comprender solo conceptos operativos.

Siguiendo en esta línea consideran que la pedagogía es la disciplina que conceptualiza, aplica y
experimenta los conocimientos referentes a la enseñanza de los saberes específicos, está
conformada por un conjunto de nociones y prácticas que hablan del conocimiento, del hombre,
del lenguaje, de la enseñanza, de la escuela y del maestro, a propósito del saber enseñar.
Teniendo presente las consideraciones hechas por Olga Lucia Zuluaga, Alberto Echeverry,
Alberto Martínez, Stella Restrepo y Humberto Quiceno podría afirmar que la pedagogía es el
saber que orienta el maestro, es una reflexión sobre lo educativo, una orientación global que
muestra rumbos y se fundamenta en una serie de principios, que tienen en su esencia una visión
de hombre y de sociedad.

Agregando a lo anterior, los autores de este artículo se dan a la tarea de exponer lo referente a la
didáctica. Sobre ésta señalan que es el discurso a través del cual el saber pedagógico ha pasado
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de la enseñanza hasta hacerla el objeto central de sus elaboraciones. Enfatizan al afirmar que la
didáctica es el conjunto de conocimientos referentes a enseñar y aprender que conforma un
saber.

He citado ya que los autores de este artículo recurren a la historia de los discursos apoyados en
los trabajos de Foucault sobre lo referente al análisis genealógico y arqueológico. Al respecto la
doctora Zuluaga (1999) afirma:
Una práctica de saber se encuentra dispersa en los registros que la han normalizado, en
los que la han difundido, en los que la han enunciado bajo modalidades justiñcatorias o
explicativas, en los que le han dado existencia operativa, en los que la han controlado, en
los que la han textualizado.

Este enfoque para analizar las prácticas de saber acoge los documentos, no tanto como
fuente, sino como Registro de prácticas; el documento no es una fuente para hacerla
hablar desde otra discursividad, es un registro donde ya se ha hablado desde un ejercicio
de saber, cruzado por instituciones, discursos, sujetos y prácticas diferentes; de ahí que se
asuma el documento, visto desde su discurso, como un tejido relacional que permite una
reescritura metódica de lo dicho (Pág. 19)

Vasco Uribe, Martínez Boom y Vasco Montoya en su texto “Educación, Pedagogía y Didáctica: una
perspectiva epistemológica” brindan de igual manera argumentos adicionales que ayudarán a fortalecer la
tesis expuesta por los primeros autores citados en esta relatoría. Ellos, al acercarse a la educación,
pedagogía y didáctica desde una perspectiva epistemológica y usando el análisis genealógico y
arqueológico propuesto por Foucault, expondrán de manera clara que la educación no es un saber o
disciplina que se pueda clasificar dentro de las categorías de las ciencias, y debido a su complejidad como
práctica social no está sujeta a ningún tipo de reflexión epistemológica, caso contrario lo que acontece con
la pedagogía y la didáctica.

Una de las apropiaciones más importantes de los operadores conceptuales fue la desarrollada
por el grupo de investigación Historia de la Práctica Pedagógica, que entendió la pedagogía como
un saber sometido: los sujetos son pensados en relación con la sociedad, el trabajo, la cultura y
su saber es considerado marginal. Esta apropiación abandonó los axiomas de los estudios hechos
hasta ese momento sobre la educación y la pedagogía. De esta forma lograron delimitar
conceptos significativos para este análisis de las apropiaciones de Foucault a manera de retícula
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para la lectura sobre la educación y la pedagogía. Su inquietud más importante está en la


delimitación de las prácticas del saber pedagógico, en tanto posibilidad para el estudio de la
historia de la educación y la pedagogía a manera de ontología del presente. Por lo tanto,
recomponer el lugar del maestro y hacer que su saber se convirtiera en posibilidad para esta
lectura histórica requirió entender la pedagogía como saber y como práctica, en otras palabras,
este saber no es un conocimiento de las prácticas de la escuela, ni unas conceptualizaciones
elaboradas fuera de ella aplicadas en los espacios escolares.

En consecuencia, la pedagogía es historiada como un discurso acerca de la enseñanza y, a la vez


como una práctica cuyo campo de aplicación es el discurso. En estas condiciones el “maestro”
como sujeto del saber llamado pedagogía, se relaciona con el conocimiento a través de la práctica
pedagógica (Zuluaga, 1999, pág. 22).

Finalmente, al abordar todo lo anterior podemos llegar a las siguientes conclusiones que nos puede ayudar
a comprender de manera más amplia nuestra tarea de educadores, a saber:

 La educación se debe comprender como todo aquello que la humanidad ha aprendido de ella. Su
importancia radica en el hecho que es lo más humano y humanizador de todos los empeños, a través
de ésta parafraseando a Kant, todo hombre y mujer se hacen más humanos. Hecho siempre posible si
todo empeño educativo busca estimular la dimensión comunitaria del ser humano. La educación es
por esencia una acción, un proceso dinámico que nace con el hombre y muere con él en la medida en
éste es capaz, aunque con diversos matices y grados, de formarse y de recibir influencias a lo largo de
su vida.

 La pedagogía se deberá comprender entonces como el saber que orienta la labor del educador, es
decir, es el saber o conjunto de saberes que le otorgan su especificidad al oficio de educador (la
pedagogía es al educador lo que la medicina es al médico). Se asume como la reflexión sobre las
prácticas pedagógicas, los procesos, las instituciones y los sistemas educativos. Es una teoría práctica
cuya función es la de orientar la acción del maestro. Se caracteriza por ser producto de la conciencia
reflexiva, orientar la acción educativa en cuanto que muestra rumbos y se fundamenta en una serie de
principios, que tienen en su esencia una visión de hombre y de sociedad.
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 La enseñanza es la forma de manejar los saberes de manera que posibilite un clima afectivo e
intelectual favorable a la construcción y apropiación de los conocimientos. Es el principal proceso
intencional mediante el cual la sociedad moderna convierte a sus individuos en herederos de su saber.

 La didáctica responde al cómo de la enseñanza, al quién del aprendizaje, al porqué de la enseñanza, y


a los resultados que van produciéndose en el proceso de aprender. Tiene como campo de estudio la
enseñanza y se comprende como el conjunto de conocimientos referentes a enseñar y aprender que
conforman un saber.

Bibliografía
Gárces, O. L. (1999). Pedagogía e historia. Santa fe de Bogota, D.C: Siglo del Hombre Editores .

Olga Lucia Zuluaga, A. E. (2003). Educación y Pedagogía: una diferencia necesaria. En O. L. Zuluaga, A.
Echeverry, A. Martínez, H. Quiceno, J. Sáenz, & A. Alvarez, Pedagogía y epistemología (págs. 21 -
40). Bogotá, D.c: Magisterio.

Zuluaga, O. L. (1999). Pedagogía e historia. La historicidad de la pedagogía. Bogotá: Siglo del hombre
editores.