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Roger Garaudy

LOS INTEGRISMOS

La decadencia de Occidente: el islamismo iraní


• Unidimensionalidad del hombre.
• Competencia salvaje por el poder y el crecimiento.
• Desarrollo industrial capitalista pone en jaque el equilibrio ecológico.
• Modelo de desenfreno sin ley que occidente impone al mundo bajo etiquetas: mundo libre, liberalismo,
democracia, modernidad, etc.
• Mantenimiento después de la descolonización de relaciones de dependencia mediante el colonialismo
encarnado en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Fue la primera revolución no contra un sistema político, sino una civilización.
Durante el régimen del shah (el rey iraní), se asiste a un progresivo acercamiento a los Estados Unidos, que
financiaban algunos magnates y una tiranía feroz. La oposición solo podía manifestarse en las mezquitas. Aquí se
formó el nuevo movimiento revolucionario guiado por el ayatollah Khomeini, que después una prodigiosa
victoria de la no violencia (desfiló con una multitud de gente con las manos desnudas contra el ejército iraní), se
transformó en jefe carismático del país contra la opresión del 'Satán' americano y del shah. La revolución iraní
empezó rechazando propios aquellos símbolos de la cultura americana. Grandes cines fueron cerrados, así como
los clubs nocturnos. Fue prohibido el alcohol y siguiendo se asistió a la degeneración de esta revolución en un
integrismo todavía más cerrado.
Las razones son diferentes y pueden identificarse con la tradición del 'imanato' chiíta, que tiende a personalizar
el poder, y la guerra Irán-Irak, en la cual todo el mundo se unió contra Irán, lo cual indujo a radicalizar el
régimen. Khomeini se justificaba ''sacralizando'' su posición política: “Desde el punto de vista religioso, estoy
habilitado para hacer lo que hago”.
El integrismo israeli y los integrismos de Cercano oriente.

La política de los dirigentes israelíes continuó el nacionalismo y el colonialismo de Occidente.


Ya el fundador del sionismo, Thomas Herzl, ponía en evidencia las ventajas políticas del nacimiento de un nuevo
estado de Israel, visto como un bastión del Occidente frente a las barbaries orientales. Este estado se funda en
principios arcaicos, que construyen las características de su política: agresión, expansión y colonización.
El estado de Israel reivindica Palestina en nombre de una concepción tribal de la religión, es decir los dioses
donan la tierra a quienes les honran, blanden la Thora como un título de propiedad cuyo signatario es Dios, los
rabinos integristas brindan el pretexto ideológico para la expulsión y matanza de los palestinos, musulmanes o
cristianos autóctonos. La politización de la religión y la sacralización de la política son características del
integrismo.
Además, una reacción inevitable es que los países árabes alrededor, empezaron a sentirse amenazados aún más
del Occidente, llevando a arraigar sentimientos siempre más integristas.
El integrismo saudí y los Hermanos musulmanes
La preponderancia de Arabia Saudí en el mundo musulmán, que, gracias a sus recursos económicos derivados
del petróleo, financia en el mundo entero movimientos islámicos para servir sus fines. La preocupación esencial
es camuflar su total sumisión al Occidente. La existencia de Arabia Saudí es debida simplemente a la protección
americana. Es un estado con confines trazados prácticamente con reglas, sin raíces populares ni sostén político.
En substancia es una colonia americana. Los EEUU tienen allí sus bases, le entrega armas, aviones, misiles
sofisticados y todos los tipos de armamentos varios, sólo con las condiciones que sean utilizados contra países
musulmanes. La dinastía de los Saud enmascara este vasallaje con una ostentosa defensa de lo que ellos
consideran como Islam, o sea una lectura literalista y reaccionaria del Corán y veneración incontrolada y ciega
por los 'doctores de la ley'.
En el siglo XIX aparece una tentativa de renovación de un islam viviente contra un islam enclerosado por el
integrismo, en este camino abierto en 1928 Hassan el-Bana funda la organización Hermanos Musulmanes.
El paquistaní Maududi definió la política islámica en cuatro principios:
1. Poder fuerte a los doctores de la ley,
2. Sumisión del pueblo a ese poder,
3. Sistema de pensamiento moral impuesto,
4. Retribución y recompensa a quienes aplican sus reglas.