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TUTORÍA Y HEROICIDAD EN LA ESO

La figura del tutor va adquiriendo cada día una mayor precisión. El


diccionario de la lengua lo define como un consejero o guía de otro que le
sirve de apoyo. *Es un profesor que se encarga de atender diversos aspectos
que no quedan cuidados de forma suficiente dentro de las clases+ (Artigot,
1973). *La tutorización es la capacidad que tiene todo profesor de ponerse
al lado del alumno, de sufrir con él los procesos del *alumbramiento+
conceptual, de ayudarle a resolver sus problemas personales, de
aprendizaje, de autonomía-dependencia, de relación... Y en esta tarea nadie
puede quedar excluido. Todos estamos invitados a mantener el diálogo
como la forma más eficaz de la relación de ayuda. La tutonzación es, pues,
un proceso de acompañamiento en el aprendizaje vital+ (Arnaiz e Isús,
1995).

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El perfil del tutor

La construcción de cada ser humano y de cada alumno requiere un gran


esfuerzo; no es obra de un día; es un trabajo interactivo entre profesores y
alumnos. La tarea del profesor-tutor como profesional es la de un tutor
orientador de! aprendizaje, dinamizador de la vida socioafectiva del grupo
clase y orientador personal, escolar y profesional de los alumnos. Rogers
(1961) nos brinda una enseñanza significativa: *En mi relación con las
demás personas he aprendido que no me resulta beneficioso comportarme
como si yo fuera distinto de lo que soy.

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Soy más eficaz
cuando puedo
escucharme con
tolerancia y ser
yo mismo. He
descubierto el
enorme valor de
permitirme
comprender a otra
persona. He
descubierto que
abrir canales por
medio de los cuales los demás pueden comunicar sus sentimientos, un
mundo perceptual privado, me enriquece. Me ha gratificado en gran
medida el hecho de poder aceptar al otro Cuanto más me abro hacia las
realidades mías y de la otra persona, menos deseo arreglar las cosas+. El
tutor necesita un perfil de habilidades en tres dimensiones (Pastor y
Román, 1979):

! cualidades humanas (el ser del tutor) La empatía, la madurez intelectual-


volitiva y afectiva, la sociabilidad, la responsabilidad y la capacidad de
aceptación.

! cualidades científicas (el saber). Conocimiento de la manera de ser del


alumno, de los elementos pedagógicos para conocerlo y ayudarlo.

! cualidades técnicas (el saber hacer). Trabajar con eficacia y en equipo


formando parte de proyectos y programas consensuados para la formación
de los alumnos.

En resumen, entendemos que un buen tutor debe tener estas actitudes


positivas:

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Autenticidad. Se es auténtico cuando se obra como se es y se busca una
relación sin ningún tipo de máscara o antifaz. El profesor que adopta una
actitud de autenticidad es aquel
que es capaz de vivir sus
experiencias y comunicarlas con
sus propios alumnos y alumnas,
si fuera necesario. Es preciso que
el tutor establezca con sus
alumnos una relación de persona
a persona. El estudiante que
busca ayuda y que muchas veces
se encuentra perdido ante la
toma de alguna decisión que va a
condicionar su futuro, se siente
aliviado y seguro si ve en el
profesor una persona de
convicciones y vivencias
dispuesta a ayudarle, sin temor a ser manipulado o traicionado.

Aceptación. Por aceptación se entiende una actitud positiva de acogida y/o


apertura hacia algo o hacia alguien. Se manifiesta a través de conductas de
acercamiento hacia el
objeto aceptado,
originando muy a
menudo en el sujeto
procesos de asimilación
e identificación con lo
aceptado. C. Rogers,
entiende la aceptación
como el resultado de " la
combinación de las
actitudes de tolerancia,
respeto y comprensión
empática", que se
fusionan todas ellas en una actitud de acogida.Es un hecho cierto que la
aceptación del otro, sin exigencias ni imposiciones de cambio, ha de ser el
primer paso en todo proceso educativo. El tutor, para ayudar al alumno en
el complejo mundo del aprendizaje, de la responsabilidad, de la
maduración de su personalidad y de su integración social, es fundamental
acepte al alumno tal y como es, con sus sentimientos, motivaciones,
opiniones e ideas. En definitiva, como persona independiente con sus
deberes y obligaciones, pero también con sus derechos y responsabilidades.
Esta aceptación ayudará a crear un ambiente sano, propiciará la

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desaparición de barreras psicológicas y ayudará a establecer un clima
abierto y favorable a la persona del educador y a todo lo que él representa.

Confianza. La confianza no es sino la seguridad que uno tiene en si


mismo, en otro o en una cosa, así como la esperanza que se tiene en una
persona o cosa. La aceptación del alumno tal
como es, ha de llevar al profesor-tutor a confiar
en él y a considerarlo igualmente digno de su
confianza. El tutor ha de confiar en la
capacidad de sus alumnos para desarrollar sus
potencialidades y tomar sus propias decisiones.
Pero además, ha de crear en el grupo un clima
de confianza donde las relaciones entre sus
alumnos se desarrollen satisfactoriamente y se
potencien sobre la base de la autenticidad, la
comprensión y el respeto mutuo.

Comprensión empática. La empatía o comprensión empática es la


capacidad de reproducir en uno mismo los sentimientos de otra persona
para, de esta forma, comprenderlos y
comprender a ésta. El profesor-tutor ha de ser
capaz de comprender desde dentro cómo se
siente el alumno, cómo reacciona. Ha de ser
capaz de comprender a sus alumnos/as desde
su propio punto de vista, no desde el suyo
personal. La aceptación y la comprensión
exigen del tutor no centrarse en su autoridad y
poder dentro del grupo y escudarse en su
condición de profesor, sino en la persona de
sus alumnos.