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¿CUÁL ES EL ORIGEN Y SIGNIFICADO DEL TÉRMINO AMÉRICA LATINA?

El génesis de esta designación lo encontramos en los tiempos del Imperio Francés de


Napoleón III durante su invasión a México (1862-1867) como forma de incluir a Francia entre los
países con influencia en América y, a su vez, de excluir a los anglosajones. Sin embargo, “América
Latina” o “Latinoamérica” fue utilizado por primera vez como tal en el año 1856 por dos
intelectuales del Nuevo Mundo: Francisco Bilbao 1, durante una conferencia en París, y, José Torres
Caicedo en su poema “Las dos Américas” 2. Estos fueron los padres de un concepto todavía
discutido después de casi dos siglos.

América Latina hace referencia a las regiones del continente americano donde se hablan
lenguas latinas, o séase, las derivadas del latín (español, francés y portugués). Ahora bien, hay tres
movimientos definitorios fuertes y excluyentes entre sí, a saber:

a) El que restringe la denominación a los países de habla española y portuguesa,


excluyendo a los francófonos. En este caso sería más correcto hablar de
“Iberoamérica”.

b) El que amplía la aplicación anterior: Latinoamérica está conformada por los países de
habla española, portuguesa y francesa. Incluyendo, por consiguiente, a 21 países y 7
dependencias3 bajo un mismo paraguas.

c) Y, el que resulta más tecnicista es aquél que designa a todo Estado y/o territorio del
continente americano donde alguna de las anteriores lenguas tenga la consideración de
idioma oficial. Por lo que quedarían incluidos Canadá (Quebec) y EE.UU. (Luisiana)
por ser francófonos y, de nuevo EE.UU. (Florida o Texas) por reconocer el español
como idioma propio y de uso legal.

En cualquier caso, todas las definiciones dadas excluyen del concepto referenciado a países
como Surinam, Guayana, decenas de islas caribeñas o Belice por tener como idiomas oficiales
únicamente el inglés o el holandés.

1
Francisco Bilbao Barquín (1823-1865), escritor, político y filósofo chileno.
El 22 de junio de 1865 dictó una conferencia en París empleando la expresión “América Latina” en un
contexto progresista como un intento de promover un Congreso Federal de las Repúblicas que le diera
unidad política a los pueblos hispanohablantes de América.
2
José María Torres Caicedo (1830-1889), escritor e intelectual colombiano.
El poema “Las dos Américas” se publicó por “El Correo de Ultramar” el 15 de febrero de 1857 en
París:
“La raza de la América Latina,
Al frente tiene la sajona raza,
Enemiga mortal que ya amenaza
Su libertad destruir y su pendón.”
3
Países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Ecuador, El
Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República
Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Territorios dependientes: Puerto Rico (EE.UU.) y; Guadalupe, Guayana Francesa, Martinica, San
Bartolomé y San Martín (Francia).
Ahora bien, este concepto clásico de “Latinoamérica” tiene sus voces discordantes entre los
grupos hispanistas, indigenistas y antirracistas 4 dando lugar a la aparición de múltiples y variados
términos como “Hemisferio”, “Hemisferio Occidental”, “Indo-Afro-Ibero América”, etc. Todo esto
ha propiciado, en el acervo internacional, una nueva postura teórica que rompe con los ítems
definitorios y característicos de la tradicional América Latina, no vinculándola ya a aspectos
meramente lingüísticos, sino también a aspectos de tipo antropológico y sociológico, inclusive,
otorgándole un sentido de supranacionalidad respecto de los Estados de América 5.

Por tanto, la respuesta a la pregunta inicial todavía plantea serias dudas y roces intelectuales
dado lo expuesto anteriormente. Tan sólo se pueden ofrecer, y eso ofrecí, unas líneas generales y
delimitadoras de un contorno difuso alrededor de una gran parte de los países americanos, unos
contornos todavía en constante evolución y desarrollo cambiante con una enorme proyección de
futuro.

¿CUÁL CONSIDERA USTED QUE ES EL SÍNTOMA DE LA INDOLENCIA Y EN


QUÉ FORMA ENTIENDE QUE AFECTA, SI ES QUE LOS AFECTA, A LOS PUEBLOS
LATINOAMERICANOS?

El llamado “síndrome de la indolencia” 6 tiene su origen en una acción política de control y


sometimiento de los pueblos latinoamericanos asociada, de forma directa o indirecta, a los intereses
del viejo imperio Vaticano. Ahora bien, hoy en día la indolencia ha sido sostenida, actualizada y
potenciada por los Estados Unidos como medio para alcanzar sus propios intereses, principalmente
los económicos, los industriales o los de explotación de materias primas.

El síntoma o síndrome de la indolencia no tiene una afección individual sino que aqueja
psicológica y psicosocialmente a todos los miembros de un territorio, se trata de un síndrome social.
Éste se manifiesta a través de los síntomas de la indefensión, el fatalismo, la impotencia, la
obediencia y sumisión, el pesimismo, la externalidad y la anomia; lo que avoca necesaria e
irremediablemente a provocar el “síndrome fatalista”. Son dos síntomas que van agarrados de la
mano, cuando se manifiesta el primero, poco tiempo después aparece el segundo.

Es obvio que tradicionalmente Latinoamérica ha padecido la indolencia y, por ende, el


fatalismo. Es un gen más del genoma histórico nuestro. Desde los inicios de la colonización por
Europa, se nos ha hecho creer que somos cultural y económicamente pobres y, nada de lo que
hagamos como individuos o colectivos podrá sacarnos de tal estado; hemos sido, somos y
seguiremos siendo patológicamente dependientes. Asumir esa realidad impuesta es la única manera

4
Los hispanistas critican la designación de “Latinoamérica” por dar prioridad a la influencia española
y los grupos indigenistas y antirracistas por considerar que se trata de un término eurocentrista de los
colonizadores, ya que jamás podría considerarse de origen latino ni los indígenas ni los afroamericanos.
5
Este sentido supranacional confluye en diferentes iniciativas comunes que tienden a la formación de
organismos políticos que los articulen, como la Comunidad Sudamericana de Naciones actualmente
constituida en UNASUR.
6
Martín-Baró, Ignacio, “Psicología de la liberación”, Ed. Trotta, 1998, Madrid.
Para este autor, el ser humano debe ser autónomo, consciente de su realidad y luchar por su emancipación
para así poder buscar contribuir a su sociedad.
de justificar nuestros índices de pobreza misérrima, infrahumanos, de aguantar estoicamente el
saqueo de nuestras tierras y de la explotación de la mano de obra latinoamericana. No obstante, pese
a nuestro síndrome indolente, se están produciendo movimientos políticos de sanación (la llamada
“regionalización de Latinoamérica”) al agarrar las riendas de nuestros destinos arrebatándoselas a
Estados Unidos y a Europa y, presentarnos ante ellos como dueños y señores de nuestro futuro en
un diálogo entre iguales.