Sei sulla pagina 1di 26

Escuela Politécnica Superior, Arquitectura

Almudena Martínez Olmo Grado en Fundamentos de Arquitectura Historia del Arte

Tema 1 El arte en el mundo clásico

Grecia y Roma

Versión Fecha Motivo de modificación Elaboración Revisión Aprobación
Versión
Fecha
Motivo de modificación
Elaboración
Revisión
Aprobación
El arte en el mundo clásico Grecia y Roma Versión Fecha Motivo de modificación Elaboración Revisión
Almudena Martínez Olmo Profesora Grecia   3 1. Antecedentes 3   1.1. Creta 3 1.2.

Almudena Martínez Olmo

Profesora

Grecia

 

3

1.

Antecedentes

3

 

1.1. Creta

3

1.2. Micenas

4

2.

Características generales y evolución de la arquitectura griega. Los órdenes clásicos

6

4.

La escultura griega

8

5.1. Escultura arcaica

8

5.2. Escultura en la transición al clasicismo

9

5.3. La escultura del periodo clásico

9

5.4. La escultura del postclasicismo

11

5.5. La escultura helenística

12

 

14

6.

Cerámica y pintura griegas

14

6.1.

La cerámica geométrica

14

6.2.

La cerámica del periodo arcaico

15

6.3.

La cerámica del periodo clásico

15

Roma

15

1.

Antecedentes del arte romano. Los etruscos

16

1.1. Arquitectura y urbanismo

16

1.2. Escultura

17

 

1.3. Pintura

17

2.

La arquitectura romana

17

4.

La escultura romana

21

4.1. Los retratos

22

4.2. El relieve histórico

23

5.

La pintura y el mosaico romanos

25

El mundo clásico hace referencia a más de diez siglos de historia y se refiere

El mundo clásico hace referencia a más de diez siglos de historia y se refiere a la Antigüedad griega y romana, en el contexto geográfico del Mediterráneo. Durante este amplio periodo se van a consolidar una serie de ideas y conceptos filosóficos, así como unos principios estéticos que influirán significativamente en la cultura occidental.

Grecia

La civilización griega surge entorno al 1.100 a.C. con la invasión doria del sur de Grecia, que acaba con las culturas preclásicas. Los dorios traen consigo una serie de ideas que van a determinar la organización social, el pensamiento y, por tanto, el arte.

Frente a las culturas teocéntricas dominadas por un gran líder al que todo el pueblo se somete, los griegos valoran ante todo al hombre, convirtiéndolo en la medida de todas las cosas. El arte deja de estar únicamente al servicio divino o del monarca para pasar a pertenecer al ciudadano. Además, pierde su funcionalidad, ya no sirve como ofrenda a las fuerzas que dominan, sino que se aprecia simplemente por su belleza e idealismo racional, basado en las medidas y las proporciones. La religión, de hecho, deja de ser una fuerza misteriosa y opresora del individuo y se humaniza, lo que determina una sociedad más educada y libre. Organizan el territorio en ciudades estado, las polis, que tienen una gran independencia.

El arte griego se desarrolla en el Ática, el Peloponeso y la cuenca del mar Egeo, incluidas sus islas, así como en las colonias mediterráneas que se extendían desde Asia Menor hasta la Península Ibérica. Se pueden distinguir las siguientes fases:

Periodo geométrico (X VIII a.C): las principales manifestaciones son cerámicas y esculturas de pequeño tamaño.

Periodo arcaico (siglos VIII VI a.C): la actividad comercial implica la llegada de influencias más allá de las culturas minoica y micénica, como la oriental (que se extiende hasta el siglo VII a.C.) Se desarrolla el urbanismo y se construyen los primeros templos. Se difunden las ideas pitagóricas de proporción y simetría.

Periodo clásico (V VI a.C.): manifestaciones artísticas más características. Aparecen los grandes nombres del arte griego.

Periodo helenístico (desde la muerte de Alejando Magno en el 323 a.C. hasta la conquista romana en el 31 a.C.): la influencia griega se extiende por todo el Mediterráneo. El arte se caracteriza por una barroquización de las formas.

1. Antecedentes

1.1. Creta

El desarrollo de las civilizaciones egipcia y mesopotámica implicó a su vez el de algunas de las islas del Egeo, dada su importancia estratégica comercial. Una de ellas es Creta, donde, a finales del III milenio a. C. aparece la primera sociedad urbana de Europa, cuya principal actividad, a diferencia de las civilizaciones de los valles del Nilo, Tigris y Éufrates, ya no es la agricultura, sino el comercio. Su dominio de la navegación en el Mediterráneo implicó que se convirtieran en los principales abastecedores de las sociedades fluviales.

La estructura social de las ciudades cretenses era similar a la egipcia y a la mesopotámica, con una figura de poder al frente, el minos, y una religión de gran importancia basada en la adoración a la madre tierra.

La población se agrupaba en ciudades-palacio independientes y autosuficientes como Cnosos, Faistos o Hagia Triada.

La población se agrupaba en ciudades-palacio independientes y autosuficientes como Cnosos, Faistos o Hagia Triada. No se trataba de recintos fortificados, ya que la geografía de la isla les proporcionaba defensa suficiente. Las principales manifestaciones arquitectónicas eran los palacios, que se construían en piedra y tenían planta ortogonal organizada en torno a un patio. Se trataba de construcciones arquitrabadas de alturas superpuestas. El soporte utilizado es la columna cretense, que se caracteriza por tener un fuste troncocónico invertido apoyado sobre una moldura de arranque, y rematado por un capitel fuertemente desarrollado, con un equino sobre el que apoya una estructura cuadrangular, el ábaco. Un ejemplo de estos palacios es el de Cnosos, en Creta. (1)

1

de estos palacios es el de Cnosos , en Creta. ( 1 ) 1 Todos los

Todos los elementos arquitectónicos de los palacios se decoraban con pintura mural de vivos colores. Podemos encontrar paneles con pintura figurativa, de influencia oriental y de carácter naturalista. Son obras de gran formato que suelen estar enmarcadas por denteiones o por ondas. Representan escenas de la vida cotidiana con un gran dinamismo. Aparecen hombres y mujeres, los primeros siempre con la piel más tostada. La policromía se hacía con tintas planas, pero consiguiendo gran verosimilitud. Además de hombres y mujeres, aparecen otros elementos determinantes de la cultura minoica, como el toro, que era el animal sagrado, o el mar. En el palacio de Cnosos, por ejemplo, se localizaba la Danza del toro o Taurocatapsia, que ahora puede contemplarse en el Museo Heraklion de Creta. En este museo también se custodia el Príncipe de los Lirios, que cumple con los convencionalismos de la pintura cretense:

frontalidad del torso y del ojo, tintas planas, línea fina y curvada que delimita los contornos, aunque prima el color.

En cuanto a las manifestaciones escultóricas, son frecuentes las representaciones de sacerdotisas de pequeño tamaño, con serpientes entorno a los brazos. Son esculturillas de bulto redondo de carácter frontal, naturalistas y hieráticas, con ojos almendrados de gran tamaño, falda de volantes y el torso descubierto. También son significativos los relieves de escenas naturalistas: animales pastando, cacerías ,etc.

Por otro lado, entre la cerámica cretense destaca el taller de Camares, célebre por sus motivos decorativos. Recurrían a tanto a temas geométricos como figurativos, y se caracterizaba por utilizar espirales y formas onduladas y sinuosas.

1.2. Micenas

Un fuerte terremoto destruyó la mayoría de las ciudades cretenses en torno al 1700 a.C,

momento que fue aprovechado por Micenas, una ciudad del Peloponeso para imponer su hegemonía comercial.

momento que fue aprovechado por Micenas, una ciudad del Peloponeso para imponer su hegemonía comercial. Se hicieron con las ciudades cretenses y con sus rutas de comercio y asumieron parte de los elementos culturales de la isla. A pesar de contar con una tradición comercial, era un pueblo guerrero, organizado en ciudades estado fortificadas como Micenas y Tirinto. El perímetro de estos asentamientos lo marcaba la muralla, construida con sillares ciclópeos (bloques pétreos de gran tamaño con caras planas encajados sin usar mortero). En el recinto de Micenas encontramos la Puerta de los Leones (2), acceso monumental a la ciudad compuesta por dos jambas y un dintel sobre el que dos leones tallados en piedra se aúpan junto a una columna cretense. Este relieve es la única manifestación de escultura monumental que ha llegado hasta nosotros. Se trata de una talla plana de composición simétrica e influencia oriental. A pesar de que esta puerta es adintelada, la estructura triangular que alberga el relieve imita un falso arco; y es que, aunque se continuó utilizando la arquitectura adintelada, en Micenas podemos encontrar ya intentos de cubrimientos abovedados y falsas cúpulas, levantados por aproximación de hiladas.

2

falsas cúpulas, levantados por aproximación de hiladas. 2 Destacan en este aspecto las t u m

Destacan en este aspecto las tumbas reales que, de acuerdo con el tipo mediterráneo de cámara precedida de corredor, derivan en un tholos (construcción de planta circular) subterráneo de grandes dimensiones cubierto con una falsa cúpula levantada por aproximación de hileras de sillares. El Tesoro de Atreo, en Micenas, es un claro ejemplo. En estas tumbas se han encontrado importantes ajuares con abundancia de vasijas y máscaras de oro, como la Máscara funeraria de Agamenón, armas, vasos, joyas, etc.

Otra de las construcciones micénicas más destacables es el megarón, una de las estructuras que formaba parte de los palacios micénicos. Son espacios adintelados que se situaban en uno de los flancos del patio. El megarón estaba compuesto por una estancia principal precedida de un doble pórtico. Se considera que son el antecedente de los templos griegos. Podemos encontrar ejemplos de megarones en los palacios de Micenas y de Tirinto.

2. Características generales y evolución de la arquitectura griega. Los órdenes clásicos La arquitectura griega

2. Características generales y evolución de la arquitectura griega. Los órdenes clásicos

La arquitectura griega es principalmente adintelada. Se utiliza la piedra, principalmente mármol y calizas duras. Se busca la perfección de las proporciones y la belleza, hasta tal punto que llegan a aplicarse correcciones ópticas para evitar el efecto de la perspectiva (curvamiento de los entablamentos, diferente distancia entre columnas etc.) Como soporte utilizan la columna, a la que se le concede un sentido estético, no solo funcional, a través de los órdenes dórico, jónico y corintio (3), que definen las proporciones y formas que relacionan matemáticamente los elementos sustentantes con los sustentados.

El orden dórico se comenzó a usar en el periodo arcaico y fue utilizado, por ejemplo, en el Partenón. Es más sobrio y austero que los demás. El fuste de las columnas se ensancha en el centro, lo que se denomina éntasis.

El jónico procede de la zona de Asia Menor y se desarrolla también durante el periodo arcaico aunque algo después que el dórico. Es más esbelto y estilizado que este. La columna apoya sobre una basa y ya no hay éntasis, aunque sí se estrecha ligeramente hacia la parte superior. El capitel se caracteriza por las volutas que lo decoran. Un ejemplo representativo de este orden es el templo de Atenea Nike en la Acrópolis ateniense.

El orden corintio surge en el siglo V a.C. aunque su uso se extiende en el IV a.C. Es muy habitual encontrarlo en la arquitectura helenística. Es el más estilizado de los tres, el capitel se decora con de hojas de acanto. El ábaco, ya no tiene forma prismática, sino que adopta formas curvas, lo que permite resolver mejor las esquinas y las construcciones curvas. En la Linterna de Lisícrates, en Atenas, se utilizó este orden.

Linterna de Lisícrates , en Atenas, se utilizó este orden. 3 Los primeros templos del p

3

Los primeros templos del periodo arcaico son de orden dórico, de un aspecto más pesado y severo, con columnas robustas y un pronunciado éntasis. Posteriormente llega desde las colonias de Asia Menor el orden jónico, lo que no quiere decir que se abandone el primero, coexisten e incluso llegan a usarse de manera yuxtapuesta. Comienzan a realizarse correcciones ópticas. Ejemplos significativos de este periodo son el templo de Apolo en Corintio y el templo de Hera, también conocido como la Basílica, en Paestum.

Durante el p e r i o d o c l á s i c

Durante el periodo clásico se da el momento de plenitud de la arquitectura griega. La búsqueda de la armonía visual, basada en la proporción y la medida, lleva a los arquitectos a aplicar correcciones ópticas: curvamiento de los entablamentos y plataformas, inclinación y diferencia de grosor de las columnas y cambios en los intercolumnios. Desde mediados del siglo V a.C., además, se produce un gusto hacia una mayor ornamentación. Comienza a utilizarse el orden corintio, primero integrado dentro de la arquitectura dórica, hasta que, a finales del siglo V, su uso está completamente extendido. La manifestación más importante de este periodo es el conjunto de la Acrópolis de Atenas (4), cuya reconstrucción fue impulsada por Pericles en el siglo V a.C. En el interior, encontramos un conjunto religioso cuyos principales edificios son: el Partenón, el Erecteion, el templo de Atenea Niké y los Propileos.

4

Erecteion , el templo de Atenea Niké y los Propileos . 4 El p e r

El periodo helenístico es un momento de gran intensidad creativa y diversidad, de influencia oriental.

En la arquitectura se utilizan los tres órdenes, aunque el preferido es el corintio. Una de las diferencias entre la arquitectura de este periodo y las anteriores es el la uniformidad de la planta en los templos, frente al aparente desorden de las épocas clásica y arcaica. Además, la base de estos es más elevada que antes y el pronaos se desarrolla considerablemente. Comienza a utilizarse la bóveda para cubrir algunos espacios. Siguen haciéndose correcciones ópticas y los edificios se decoran profusamente. No obstante, se observa un sentido práctico ligado al urbanismo. En la polis, se multiplican los edificios destinados a usos colectivos. El Altar de Zeus en Pérgamo (5), la Torre de los vientos de Atenas y el faro de Alejandría

son algunos de los ejemplos más significativos.

5
5
4. La escultura griega En la escultura, el antropocentrismo griego se plasma al elegir al

4. La escultura griega

En la escultura, el antropocentrismo griego se plasma al elegir al hombre como tema principal de representación, buscando un prototipo idealizado. Se trabaja buscando la perfección, hacia un ideal de belleza basado en las proporciones y la medida, por ello se recurre a la representación de cuerpos jóvenes y desnudos. Gran parte de los ejemplos que han llegado a nuestros días son copias romanas talladas en piedra, sin embargo el material más recurrente era el bronce, aunque se utilizaron también otros materiales nobles. La estatuaria griega, además, estaba policromada.

5.1. Escultura arcaica

Las primeras manifestaciones escultóricas de este periodo son las xoanas, pequeñas estatuillas de mujeres talladas en madera, relacionables con las representaciones de venus neolíticas. Las conocemos por testimonios literarios y al parecer tenían un fin ritual. Sin embargo, los ejemplos más representativos de este periodo son las esculturas de Kuroi y korai (kouro y koré en singular).

Los kurois son representaciones escultóricas en bulto redondo de la figura masculina persiguiendo un ideal de belleza. Suele tratarse de jóvenes atletas que transmiten una idea de reposo y serenidad, pero no con un carácter realista. Es apreciable la influencia egipcia. Presentan una actitud frontal y rígida. Las cabezas son ovaladas y con una abundante melena, con una talla bastante geométrica. En el rostro, de frente despejada y nariz recta, destacan los ojos almendrados y la sonrisa denominada arcaica (rictus estereotipado que concede a los rostros cierta dulzura. Este rasgo no es compartido con Egipto). El cuello y el tórax son fuertes, este último trapezoidal con la anatomía muy geométrica. Los brazos son muy rígidos y suelen estar pegados al cuerpo, con los puños cerrados. Las piernas son fuertes y habitualmente tienen un pie adelantado, pero con los talones pegados al suelo, lo que acentúa la apariencia estática. En definitiva son figuras muy simétricas, con ausencia de movimiento, y bastante hieráticas.

Todas estas características se ven reflejadas en el kouros de Anavyssos (ca.500 a.C.), del Museo Nacional de Atenas, o en los gemelos Cleobis y Bitón (ca. 600 a.C), del Museo Arqueológico de Delfos. Por un escrito de Herodoto, se sabe que fueron donados por la ciudad de Argos al Santuario de Delfos. Destaca el grupo escultórico del Moscóforo (6) (570 a.C.). Un joven carga a hombros un carnero, por lo que la posición de sus brazos es diferente de la de otros kurois. No obstante, los antebrazos y las patas del carnero componen un aspa perfectamente simétrica. Aparece otra novedad, y es la capa corta unida a la anatomía, de influencia jonia.

6
6

Las korais son representaciones femeninas, cuyos rasgos formales coinciden con los de los kurois. Inmortalizan a las doncellas de los templos, pero no aparecen desnudas, sino cubiertas con ropajes. La influencia doria o jonia se distingue en estos: si la caída es lisa, entonces nos encontramos ante una escultura de influencia doria, sin embargo si tiene pliegues sería jonia. Su procedencia también diferencia el tipo de tocado que van a lucir. A diferencia de los kurois, pueden tener un brazo levantado, en actitud votiva. Como ejemplos se pueden destacar la koré del peplo del Museo de Atenas (530 a.C.) que aún conserva restos de policromía, o la koré de la Acrópolis (510 a.C.).

5.2. Escultura en la transición al clasicismo

5.2. Escultura en la transición al clasicismo A La 7 8 finales del siglo VI y
A La 7 8
A
La
7
8

finales del siglo VI y principios del siglo V a.C., se va

produciendo una fase de transición al clasicismo. La sonrisa arcaica se va abandonando por lo que los rostros son más serios. Además, se aprecia un importante avance en la representación de la anatomía en movimiento, que contrasta con los rostros inmutables que no traslucen el esfuerzo físico, por lo que tienen cierto carácter inexpresivo.

Los frontones del Templo de Afaia en Egina ejemplifican estas características. Representan escenas de las guerras contra Troya, con la diosa Atenea en el centro, marcando el eje central. Otras obras muy significativas son el Poseidón del cabo Artemision (ca. 460 a.C.) y el Auriga de Delfos (7) (474 a.C.), ambos de bronce.

perfección en la representación anatómica es representada

en el Discóbolo de Mirón (8) (ca. 455 a.C). No se conserva el original en bronce de esta escultura, pero han llegado hasta nosotros dos copias romanas en mármol. Esta obra supone una gran aportación en la composición, mucho más dinámica, ya que se forma por la intersección de dos curvas la que forman los brazos, y la que forma el cuerpo- y presenta tan

solo un punto de pie estable, el pie derecho. La obra está concebida para ser vista de frente y el rostro es inexpresivo.

5.3. La escultura del periodo clásico

Durante el siglo V a.C. se alcanza a la perfección el ideal de b e

Durante el siglo V a.C. se alcanza a la perfección el ideal de belleza plasmado en los rostros y en la anatomía, se trata de un naturalismo idealizado. Este ideal se basa en el estudio de las proporciones y de la medida, de tal manera que diferentes autores establecen un canon tanto para el rostro como para el cuerpo. Se produce un equilibrio entre el movimiento y el reposo, el contraposto, manteniendo una gran serenidad. Es el momento también de los grandes nombres del arte clásico, ya no se trata de producciones anónimas, sino que los autores buscan el reconocimiento.

Policleto nació en Argos, la ciudad de los broncistas, por lo que su producción fue fundida en este material. Preocupado por el estudio de la proporción del cuerpo humano, escribió un tratado, actualmente perdido, titulado Canon. En él, establece el canon de siete cabezas, es decir, la cabeza tiene que medir una séptima parte del total de la altura de la figura. Define además la proporción de los tercios para el rostro: la altura de este puede dividirse en tres partes iguales: altura de la frente, altura de la nariz y desde el final de la nariz al mentón.

El canon que establece implica cuerpos robustos, como el del Doríforo (9) (450 455 a.C.). Esta escultura, originalmente broncínea, pero que conocemos por las copias romanas en mármol, representa a un joven en plenitud física en actitud de marcha sosteniendo una lanza al hombro. El equilibrio entre brazos y piernas, con un pie ligeramente atrasado y levantado, crean un contraposoto que refleja un movimiento sereno. Otra de sus obras más conocidas es el Diadumeno (10) (ca. 420 a.C.), un atleta que se ata la cinta de la victoria a la cabeza. Comparte las características del Doríforo, pero el resultado es más ágil y simétrico.

9
9
10
10

La cumbre de la escultura griega está representada por Fidias, quien alcanzó la perfección técnica en sus obras, de un naturalismo pleno e idealizado. En estas se representa una belleza

ideal y armónica. Trabaja multitud de materiales: mármol, bronce, marfil y oro e incorpora la

ideal y armónica. Trabaja multitud de materiales: mármol, bronce, marfil y oro e incorpora la técnica de los paños mojados en los ropajes, creando una sensación de transparencia a través del trabajo de los pliegues pegados al cuerpo. Produjo tanto esculturas en bulto redondo como relieves. Entre sus obras exentas podemos destacar Zeus Olímpico, Atenea Parthenos y Atenea Promacos, las dos primeras crisoelefantinas (compuestas por oro y marfil) y la tercera en bronce. Todas de dimensiones colosales (más de 10 metros de altura), sus originales no han llegado hasta nosotros, aunque las conocemos por copias posteriores.

Destacan los relieves para la decoración del Partenón (ca. 425 a.C.), que realizó junto con su escuela. En ellos ya se percibe cierta transición hacia el movimiento. En los frontones se desarrollan escenas de dioses y temáticas relacionadas, como la lucha entre Atenea y Poseidón del frontón occidental. Las figuras se adaptan al marco arquitectónico que las contiene, en este caso el triángulo, adoptando diferentes posturas (11). En las metopas se representan escenas de guerras mitológicas y en el friso que recorre el perímetro, la procesión de las Panateneas (12), relieve pictórico en el que las jóvenes son representadas con gran elegancia y belleza.

11
11
12
12

5.4. La escultura del postclasicismo

Durante el siglo IV a.C., se pasa de la mesura, el orden y la medida clásicos a la diversidad, la expresión y el movimiento.

Lisipo representa el puente entre ambos periodos. Fue discípulo de Policleto, por lo que se puede apreciar la influencia de este en su obra, aunque alarga el canon a ocho cabezas. Las figuras son, por tanto, más esbeltas, gráciles y delgadas. También son más naturales. Aunque sigue representando hombres jóvenes en su plenitud de belleza, los momentos escogidos ya no son momentos gloriosos, sino pasajeros. El Apoxiomeno, (13) (330 340 a.C.) representa a un joven atleta quitándose la arena, el aceite y el sudor del cuerpo con un estrígilo. La composición es más compleja, pues uno de sus brazos está

en escorzo. El Ares Ludovisi (ca. 320 a.C.) representa al dios en una actitud sedente, de privilegio, pero en un momento pasajero. En este caso, la composición es muy elaborada, rompiendo el equilibrio. Lisipo fue el primero en recurrir

13
13
a la temática del retrato. Fue el escultor de Alejandro Magno , y como tal,

a la temática del retrato. Fue el escultor de Alejandro Magno, y como tal, lo retrató pero con

cierta idealización. La cabeza está ligeramente girada, los ojos hundidos, el cabello repartido en mechones y la boca entreabierta y gruesa, rasgos que recuerdan al Apoxiomeno.

Praxíteles se caracteriza por su expresividad. Sus obras destacan por la gracia juvenil y la sensualidad que transmiten. Dedica parte de sus obras a retratar la belleza femenina, y divulga el desnudo de este sexo. En la composición destaca la curvatura de la cadera que es característica de este autor, por lo que se la denomina curva praxiteliana. Sus obras están esculpidas en mármol generalmente. La Venus de Cnido (360 a.C.) (14) es el primer desnudo completo de la estatuaria griega. Representa el momento fugaz en que la diosa se desnuda para darse un baño. Hermes y el niño Dionisos es un grupo escultórico, composición también poco frecuente. Las miradas de los personajes componen un triángulo visual. El canon utilizado es el de Policleto de siete cabezas. Destaca el cabello, que está abocetado, buscando el contraste con la anatomía. El Apolo Sauróctono (15) tiene un aspecto ligeramente afeminado

y la composición es ligera, con un movimiento ondulado, ligeramente inestable.

14
14
15
15

Scopas representa la transición hacia la escultura helenística. Es el escultor de lo patético y lo doloroso. Los rostros tienen la boca entreabierta y los ojos elevados. Los cuerpos expresan tristeza y tensión. Estas características se ven reflejadas en los relieves del Mausoleo de Halicarnaso (ca. 350 a.C.). La Ménade danzante muestra un sentimiento de frenesí refrendado por la cabeza inclinada al cielo, el cabello desordenado y la curvatura del cuello. Priman las curvas y el movimiento, frente al equilibrio y reposo idealizado de las obras del clasicismo. También es importante la cabeza de Meleagro, cuya expresión transmite cierta desazón.

5.5. La escultura helenística

En la escultura de este periodo se aprecia claramente la influencia oriental. Además, tienen carácter pragmático y público, ligado al desarrollo del urbanismo, ya que frecuentemente se

colocan en plazas y otros espacios comunes. Las t e m á t i c

colocan en plazas y otros espacios comunes. Las temáticas se amplían. Ya no se representa el ideal del hombre, joven y frío, sino que se tiende al realismo. Aparecen ancianos y niños en actitudes cotidianas y se desarrolla el retrato, buscando captar el rostro y la expresión del retratado, hasta tal punto que solo se representa el busto. Se persigue emocionar al espectador, es decir el pathos. Es también frecuente el tema del amor, pero no idealizado, sino carnal, cargado de sensualidad. Aparecen también el paisaje y el bodegón, es decir, la naturaleza muerta. Las manifestaciones escultóricas de este periodo se caracterizan por la búsqueda del movimiento, la agitación y el barroquismo, con composiciones triangulares y líneas en espiral. Están concebidas para ser observadas desde cualquier punto de vista. Dada la amplitud de los imperios helenísticos, destacan varias escuelas:

La escuela de Rodas, una isla al sur de Anatolia, produce obras con un sentido monumental. Una de las siete maravillas del mundo es obra de esta escuela, el Coloso de Rodas (principios del siglo III a.C.), una colosal escultura de bronce del dios Helios que protegía la ciudad de Rodas, pero que se derrumbó tras un terremoto. Una de las obras que sí ha llegado hasta nosotros es Laocoonte y sus hijos (16) (mediados del siglo I a.C.). Descubierta a principios del siglo XVI, es una de las obras que más influyó en el Renacimiento, y en concreto en Miguel Ángel. En el grupo, la figura central es Laocoonte, un sacerdote de Apolo castigado por los dioses que envían dos serpientes marinas para acabar con sus hijos en un episodio de la guerra de Troya. La composición triangular, que se rige por una marcada línea diagonal, es altamente inestable, apoyándose mínimamente en los dedos. Destaca el gesto patético y el canon hercúleo de los cuerpos. El cabello desordenado crea un juego de claroscuro, gracias al uso del trépano (instrumento que permitía perforar la piedra de manera más profunda que el cincel y que permite crear un mayor juego de luces y sombras). La Victoria de Samotracia (ca. 190 a.C.) fue mandada esculpir para conmemorar una batalla naval y colocada en la proa de un barco. Se trata de una diosa alada, en un gesto de poder y magnificencia. Los paños de los ropajes se pliegan a su figura, agitados, asimétricos, simulando el efecto del viento, en una paso más a la técnica de paños mojados.

16
16

De la escuela de Alejandría destaca la Alegoría del río Nilo. El río más caudaloso de África es representado por un hombre de cuerpo hercúleo, recostado plácidamente sobre una esfinge y un cuerno de la abundancia que simboliza la fertilidad de la su ribera. Los niños que juegan a su alrededor son los afluentes. Destacan los escorzos, la inestabilidad y los juegos de

claroscuro que le confieren un efecto teatral.

claroscuro que le confieren un efecto teatral. La e s c u e l a d

La escuela de Pérgamo, influida por Scopas, destaca por su dramatismo. Son suyos los relieves del friso del Altar de Zeus en Pérgamo, que representan la gigantomaquia. Bajo el mandato de Atalo I se derrotó a los galos, por lo que se hicieron una serie de grupos escultóricos conmemorativos que se caracterizan por el pathos, patético y dramático. Destacan, por ejemplo, el Gálata moribundo y el Gálata Ludovisi.

Apolonio, de la escuela de Atenas, fue el autor del torso de Belvedere (17), muy influyente también durante el Renacimiento. Destaca por la fuerza de la anatomía que se gira y retuerce sobre si propio eje. De esta escuela es también el Niño de la espina (siglo I a.C.).

Otra obra muy importante de este periodo, aunque no está adscrita a ninguna de estas escuelas es la Venus de Milo (18) (siglo II a.C.) en la que se aprecia claramente la influencia de Praxíteles. Se trata de una mujer semidesnuda, cuya piel, suave, contrasta con el juego de pliegues y paños mojados que reflejan su anatomía. Es una obra con gran repercusión en el arte posterior.

17
17
18
18

6.Cerámica y pintura griegas

Aunque conocemos la pintura griega básicamente a través de los escritos de los autores clásicos y de la cerámica, fue una disciplica artística de gran importancia, donde el autor se recreaba en su virtuosismo. Se trabajó tanto la pintura mural como la de caballete, con la técnica de la encáustica (técnica pictórica donde el aglutinante de los pigmentos es la cera derretida). De las fuentes nos han llegado los nombres de pintores reconocidos: Polignoto, Zeuxis y Apeles.

De la cerámica han llegado hasta nosotros muchas más evidencias. Durante todas las etapas, su producción fue muy abundante. Tenía tanto una función práctica como decorativa, por lo que, en estos casos se desarrollaron formas bellas y hermosas decoraciones.

6.1. La cerámica geométrica

Se desarrolla durante la llamada Época oscura (1200 a.C. siglo VIII a.C.). En un principio, y

como consecuencia de la influencia del arte geométrico oriental, las formas naturalistas se diluyen en

como consecuencia de la influencia del arte geométrico oriental, las formas naturalistas se diluyen en esquemas geométricos, normalmente fajas onduladas y círculos concéntricos. No aparece figuración y destacan por su sobriedad. Poco a poco se van incorporando otros motivos geométricos como diferentes tipos de grecas y espina de pez. Se utilizan diferentes tonalidades: rojo, negro, ocre, etc. A mediados del siglo X, los recipientes, de fondo negro, son

decorados con múltiples fajas de rosetas, rombos, triángulos, etc. A partir de principios del siglo

VIII

se introduce la figura humana, aunque muy esquematizada, en color negro sobre fondo

rojo.

6.2. La cerámica del periodo arcaico

Tras un periodo de influencia oriental, la cerámica ática se impone, alcanzando un alto grado de perfeccionamiento de la técnica y los estilos. Se desarrollan las distintas tipologías de los recipientes: ánforas, cántaros, cráteras, hichia, píxide, Kílix, lequitos, etc.

En el siglo VI a.C. encontramos la cerámica de figuras negras. Ya se han generalizado

los temas figurativos: escenas de lucha,

caza, etc. Las figuras se trabajan con un barniz negro y los detalles con incisiones. El vaso François (19) del Museo Arqueológico

de Florencia puede que sea el ejemplo más importante de este tipo de cerámica. Ánfora de Ayax y Aquiles. Se conoce el nombre de muchos de los talleres que trabajaron durante esta época.

19
19

A finales del siglo VI, encontramos otra tendencia, la de figuras rojas. En ella se intenta crear cierta perspectiva y profundidad. Son típicos los temas mitológicos. En esta técnica, se cubría de barniz negro toda la pieza reservando las figuras, en cuyo interior se dibujaban los detalles

con líneas muy finas de barniz negro y otros colores, como el blanco, para piel femenina.

6.3. La cerámica del periodo clásico

A principios del siglo V a.C., la cerámica se caracteriza por adaptar los grandes temas pictóricos. Por ello, las composiciones se complican y se vuelven más narrativas. Los ceramistas integran efectos de perspectiva y clarosucro. Se siguen trabajando temas mitológicos, a los que se añaden escenas amorosas y competiciones deportivas.

Entre finales del siglo V y principios del IV, se utiliza también la técnica de fondo blanco. Esta se usaba solo para decorar cerámica funeraria porque no tenía mucha resistencia. Consistía en cubrir la superficie del recipiente con un engobe blanco sobre el que se dibujaban los contornos de las figuras con una línea de barniz muy fina.

Roma

El Imperio Romano llegó a extenderse por gran parte de Europa, Asia y África, pero tuvo su origen en el pueblo latino, asentado en las aldeas de las colinas del Lacio. En principio este núcleo se configuró como una monarquía etrusca, pero en el 509 a.C. una revuelta terminó con la expulsión del monarca y abrió paso a la República latina. La República estaba concebida de manera aristocrática, pues era manejada por los patricios, y se sustentaba en una serie de instituciones: los comicios, el senado, etc.

En el siglo III a.C. comienza la expansión por el Mediterráneo y según avanzan las

En el siglo III a.C. comienza la expansión por el Mediterráneo y según avanzan las Guerras Púnicas, cada vez van anexionando más territorios de la vertiente europea de este mar. Roma va ganando poder y riqueza. No obstante, las desigualdades provocan guerras civiles que terminan con la formación del Primer Triunvirato en el siglo I a.C. compuesto por Pompeyo, César y Craso. En el 44 a.C. César da un golpe de estado aunque es asesinado poco después en el Senado. Se abre la puerta entonces al Segundo Triunvirato, Octavio, Marco Antonio y Lépido. Octavio fue acumulando crédito y popularidad en detrimento de sus compañeros, hasta que, tras la muerte de Marco Antonio en el 30 a.C., pasa a llamarse Octavio Augusto, el primer emperador de Roma.

El Imperio atravesó dos fases:

Del 27 a.C. al 196 d.C. se vive el momento de máximo esplendor, la pax romana.

Desde finales del siglo II y el 476 se desarrolla un periodo de crisis que culmina con la caída del Imperio Romano de Occidente.

La sociedad romana estaba muy jerarquizada. Los patricios, hombres libres y privilegiados, acumulaban el poder, a diferencia de los plebeyos que, aunque libres, carecían de privilegios. Por último, en la base de la pirámide social, se encontraban los esclavos.

La cultura romana, heredera de la griega, supone la culminación de la cultura del Mediterráneo. Roma va a ser la gran transmisora de la cultura griega. Sin embargo, a diferencia del carácter filosófico de Grecia, la mentalidad romana es primordialmente práctica. Esto supone un gran desarrollo de disciplinas como el derecho, la lengua, la literatura, las obras públicas, etc.

El arte romano se desarrolla entre el siglo III a.C. y el V d.C. Parte del arte griego y del arte etrusco llegando a adquirir una personalidad propia. El carácter pragmático se ve reflejado en el arte, sobre todo en la arquitectura. La escultura, sin embargo, destaca por su realismo, como prueban los retratos y los relieves históricos. El romano es más un ingeniero que un artista, pues traza sus obras pensando en resolver problemas técnicos, obtener beneficios para la comunidad o fortalecer el Imperio. No obstante, la búsqueda de la belleza, primordial en Grecia, no se abandona, pero siempre aparece supeditada a lo anterior. Esta idea se recoge en el lema de Vitrubio, autor del único tratado romano que ha llegado hasta nosotros, Los diez libros de la arquitectura: “firmeza, utilidad y belleza”.

1. Antecedentes del arte romano. Los etruscos

El arte romano, se asienta sobre la cultura etrusca y la helenística, que ya se ha descrito anteriormente.

Los etruscos fueron un pueblo procedente de Asia Menor que se estableció al norte de Roma, en la costa occidental de la península itálica, en el siglo VIII a.C. Su cultura se desarrolló entre este siglo y el II a.C. de manera muy significativa. Primero se organizaron como pequeñas ciudades estado, pero terminaron estableciendo un sistema monárquico que finalmente dio paso a la República romana. Consiguieron grandes avances en agricultura y metalurgia. Era una sociedad con una fuerte creencia en el más allá y por tanto con una cultura funeraria bastante desarrollada.

1.1. Arquitectura y urbanismo

Las ciudades etruscas se planificaban con una planta cuadrangular contenida dentro de una muralla. Se vertebraban a través de dos calles principales que se cruzaban perpendicularmente en el centro de la ciudad, lugar en el que se ubicaba la plaza. En las murallas, en los extremos correspondientes a esas calles, se abrían puertas rematadas por arcos de medio punto entre dos torreones. Esta estructura de puerta influirá después en Roma.

La arquitectura etrusca se caracteriza por incorporar dos elementos fundamentales en la arquitectura occidental traídos de Oriente Próximo: el arco y la bóveda. Aunque utilizan la piedra, construyen empleando fundamentalmente materiales pobres como el ladrillo, el adobe o el tapial. En los soportes recurren al orden toscano (20) , similar al dórico, pero con basa, fuste liso y un capitel simplificado separado de aquel por un collarino. Las manifestaciones arquitectónicas más importantes son los templos, precedentes del prototipo de templo romano, y las tumbas excavadas, cuyas cámaras funerarias se cubren con falsas bóvedas y se decoran con pinturas, ajuares y objetos de la vida cotidiana.

con pinturas, ajuares y objetos de la vida cotidiana. 20 1.2. Escultura Los materiales empleados son
20
20

1.2. Escultura

Los materiales empleados son la arcilla, la terracota y el bronce, que después se policromaban. El desarrollo de la escultura está ligado a su cultura funeraria, que les lleva a realizar retratos de gran realismo de los difuntos, algo que influirá notablemente en la escultura romana.

Dentro de las manifestaciones escultóricas funerarias destacan los sarcófagos. Al principio se utilizaban recipientes cerámicos en los que se colocaba la máscara del difunto, pero con el paso del tiempo estos contenedores fueron evolucionando hasta realizarse en piedra o terracota policromada y aumentando su tamaño. En ellos suelen aparecer los difuntos, en pareja, reclinados y alegres como si disfrutasen de un momento de descanso de la vida cotidiana. En definitiva, se trata de una alegoría del más allá. Los ejemplos más importantes son el Sarcófago de los Esposos (siglo IV a.C.) y el Sarcófago Cerveteri (ca. 520 a.C.). Otras manifestaciones, también relacionadas con el más allá, son los animales en bronce, los guardianes de las tumbas. Destaca, por ejemplo, la Quimera de Arezzo (siglo IV a.C.).

Encontramos también esculturas de terracota policromada ligadas a los templos. Como se aprecia en sus rasgos formales cabeza ovalada, ojos almendrados, etc.-, están relacionados con la escultura del periodo arcaico griego. El Apolo de Veies (siglo VI a.C.) es un claro ejemplo.

Por último, cabe destacar también la producción escultórica relacionada con el mundo urbano. Se trata de retratos realistas y naturalistas realizados en bronce como por ejemplo El arengador (siglo III a.C.).

1.3. Pintura

Los ejemplos pictóricos que nos han llegado se encuentran en las tumbas, relacionadas con la vida en el más allá. Son pinturas murales que presentan relación con el Medirerráneo oriental, de colores intensos y tintas planas perfiladas con una línea oscura que delimita los contornos. Suelen ser representaciones alegres, con danzantes, banquetes fuenrarios, etc., que recuerdan que la muerte es un tránsito a una vida mejor. En las tumbas de Tarquinia y Cerveteri se pueden encontrar los ejemplos más significativos.

2. La arquitectura romana

Tal y como la describe Vitrubio, la arquitectura romana se distingue por tener un carácter eterno y pragmático, de ahí el desarrollo de las obras públicas, pero a la vez monumental y bello. Por ello, además, los edificios van a contar con una gran profusión decorativa. A diferencia de lo que ocurría en la Grecia clásica, los edificios civiles priman sobre los religiosos. Por ello, los templos van a ser generalmente de pequeño tamaño, a excepción del Panteón de Agripa.

Precisamente la mentalidad práctica romana, llevó a los arquitectos a utilizar m a t e

Precisamente la mentalidad práctica romana, llevó a los arquitectos a utilizar materiales variados y pobres, aunque en la época imperial se generaliza el uso del mármol como revestimiento. En las cubiertas se recurre a la madera, mientras que para los paramentos usan ladrillo (opus latericium) o piedra (opus incertum, reticulatum y cuadratum). Es muy frecuente y característico de la arquitectura romana el empleo de hormigón, opus caementicium. Esta aportación romana permitió la construcción de grandes obras.

En los soportes se recurre a los tres órdenes clásicos, a los que se añade el orden toscano etrusco y uno nuevo, típicamente romano, el orden compuesto. Este se caracteriza porque en el capitel se mezclan los elementos de los capiteles corintios con las volutas jónicas . (21) Dado el enorme tamaño de muchos edificios, se recurre a la superposición de órdenes, colocándolos ordenadamente en cada altura de la fachada.

Como en Grecia, los romanos tendieron a utilizar cubiertas arquitrabadas, confiriendo a los edificios un aspecto horizontal. No obstante, recurrieron al uso del arco de medio punto, la bóveda y la cúpula cuando lo consideraron necesario, llegando a aparecer los dos sistemas en el mismo edificio.

21
21

Los templos romanos siguen, en la mayoría de los casos, el modelo etrusco, por lo que habitualmente tienen planta rectangular. No obstante, también podemos encontrar templos de planta circular. Como ejemplos más importantes podemos citar los templos, todos del siglo I a.C., de Fortuna Viril (Roma), Maison Carrée (Nimes), ambos de planta rectangular, y el templo de Vesta en Roma, que sigue el modelo de tholos griego. Por supuesto, el más conocido de todos es el Panteón de Agripa (22) en

Roma. Se trata de un templo dedicado a todos los dioses construido entre mandado construir por Agripa en el siglo I a.C. El edificio se compone de dos partes unidas: una de planta circular que está precedida por la pronaos, un pórtico octástilo rectangular, de orden corintio. El radio de la planta es de 45 metros, un espacio de enorme dimensiones que se cubre con una cúpula de media naranja, la más grande levantada hasta entonces en occidente. Su construcción tuvo gran repercusión en la arquitectura bizantina y, posteriormente, en la

22
22

renacentista.

Dentro de las obras civiles, podemos diferenciar diferentes tipologías según su función. Por un lado,

Dentro de las obras civiles, podemos diferenciar diferentes tipologías según su función. Por un lado, encontramos las basílicas, que eran edificios donde se realizaban tareas administrativas,

mercantiles y comerciales, y donde se administraba justicia. Solían tener una planta rectangular

y estar compuestas por grandes salas con columnas que dividían el espacio en naves. Tenían

una cabecera, ábside o exedra desde donde se presidían las sesiones que se celebraban en ella. Los ejemplos más representativos son la Basílica Julia (14 a.C.), la Basílica Ulpia (113 d.C.) y la Basílica de Constantino (siglo IV d.C.) (23)

23
23

Las termas, eran grandes conjuntos para baños, pero que también se usaban como lugar de reunión y recreo. Además del edificio en sí, solían contar con un recinto exterior ajardinado. Dentro, se encontraban las salas de baño: el caldarium, el tepidarium y el frigidarium. Además también contaban con un gimnasio denominado palestra. Normalmente estas construcciones se cubrían con sistemas abovedados. Destacan por ejemplo las Termas de Caracalla o las de Diocleciano.

Los teatros tenían un carácter cultural ya que eran usados para las representaciones de

comedias y tragedias. Su estructura deriva de la del teatro griego pero ya no necesitaban aposentarse sobre una colina. Las partes más importantes son: la cavea (graderío), la orchestra

y la escena, que tiene un fondo arquitectónico. Además del teatro Marcelo en Roma (sigo II a.C.) en España podemos encontrar el teatro de Mérida (24) (16 -15 a.C.).

Para los espectáculos polulares y sangrientos, con animales y gladiadores se construían los anfiteatros. Estos edificios tenían planta ovalada y estaban compuestos por la arena y la cavea

a su alrededor a la que se accedía a través de los vomitorios. El anfiteatro más conocido es el

anfiteatro Flavio, llamado habitualmente Coliseo (25) (siglo I d.C.), debido a una estatua colosal

de Nerón que había junto a él. También es interesante el anfiteatro de Itálica.

24 25 En los c i r c o s se celebraban carreras de caballos
24
24
25
25

En los circos se celebraban carreras de caballos y carros. Tenían una planta longitudinal, compuesta por la cavea, la arena y la spina, una estructura central alargada que dividía la arena en dos en torno a la cual se desarrollaban las carreras. El ejemplo más representativo es el Circo Máximo de Roma.

Para permitir la continuidad de las calzadas, salvando el curso de los ríos, se recurrió a la construcción de puentes. Estos se caracterizan por tener ojos abiertos con arcos de medio punto, el tablero recto, y tajamares en los pilares para repartir la presión del agua. Sobre los tajamares se pueden encontrar aliviaderos, que son aberturas que permiten el paso del agua. Destacan por ejemplo, el Puente de Alcántara de Toledo (104 106 a.C.), el de Mérida (siglo I a.C.) que tiene una longitud de 712 metros y 60 arcos, el de Córdoba y el de Salamanca, ambos el siglo I a.C.

Otro problema relacionado con las obras públicas era garantizar el abastecimiento de agua a los núcleos urbanos. Para ello, se construyeron acueductos, que permitían conducir el agua desde embalses o ríos hasta las ciudades salvando los

26
26
desniveles del terreno y grandes distancias. Los ejemplos más destacados son el Pont du Gard

desniveles del terreno y grandes distancias. Los ejemplos más destacados son el Pont du Gard (26) en Nimes, Francia (siglo I a.C.), y el acueducto de Segovia (finales siglo I d.C.)

Por último, encontramos los monumentos conmemorativos, que se levantaban en zonas significativas de la ciudad, como los foros o los accesos a la ciudad, en honor a la gloria de Roma, normalmente destacando alguna victoria militar. Existen dos tipologías, la columna conmemorativa y el arco triunfal.

Los arcos triunfales

servían para recordar actos bélicos o hitos históricos señalados. La estructura del monumento está compuesta por pilonos, arcos y un

se

ático

decoraban con esculturas, relieves y clípeos (medallones

circulares tallados en la piedra) narrando la gesta. Estos arcos podían tener uno, tres

o cuatro vanos.

Destacan el Arco de Tito (siglo I d.C.), el

Arco de Septimio Severo (siglo II d.C.) y el Arco de Constantino (27), del siglo IV d.C, todos ellos en Roma. En

España se encuentran el Arco de Bará en Tarragona (siglo I a.C.) y el Arco de Medinaceli en Soria (siglo I d.C.).

27
27

que

Las columnas conmemorativas celebraban y narraban algún acontecimiento significativo de las glorias de Roma. Normalmente estaban compuestas por un pódium o pedestal, un fuste decorado con relieves alusivos al hecho que se pretendía recordar y un remate en forma de escultura exenta. Estas características se ven representadas en la Columna Trajana en Roma

(114 d.C.), cuyos relieves en espiral conmemoran las victorias frente los dacios. Esta columna

sirve también como monumento funerario, pues en su pedestal se colocó una urna con los

restos del emperador Trajano. La Columna de Marco Aurelio, también en Roma (176-192 d.C.)

es muy similar a la anterior.

4. La escultura romana

Se puede decir que la escultura romana, en general, heredó la estética de la escultura griega, como se puede ver en la técnica, la concepción del volumen, la captación del movimiento y las composiciones. No obstante, podemos apreciar la influencia concreta tanto del mundo helenístico, del que se tomó el realismo y la expresividad, como del realismo de los retratos funerarios de la cultura etrusca.

El material más utilizado es el mármol, aunque, como en Grecia, también se usa el bronce, principalmente en la estatuaria pública. La superficie solía policromarse. Como todo en la cultura romana, la escultura también tiene un sentido práctico, por lo que será empleada para dos fines, el docente y el propagandístico. Así las principales manifestaciones que encontramos son los retratos, utilizados para hacer propaganda del emperador, y los relieves históricos, que narran grandes acontecimientos para que sean recordados.

4.1. Los retratos El arte del retrato atraviesa diferentes momentos que oscilan entre el realismo

4.1. Los retratos

El arte del retrato atraviesa diferentes momentos que oscilan entre el realismo y la idealización.

Han llegado hasta nosotros múltiples ejemplos, en los que se puede apreciar cierta tendencia al hieratismo según se avanza en el Bajo Imperio. Los retratos suelen representar con gran fidelidad los rasgos y los tocados de los retratados, que varían según la moda del momento. De hecho, los escultores romanos captan un instante concreto, a diferencia de los griegos, que pretendían representar un ideal platónico. El uso del trépano se generaliza buscando los juegos del claroscuro. Desde finales del siglo II se usa también para marcar las pupilas de los ojos, lo que confiere mucha más expresividad a los rostros.

Durante el periodo republicano se impone la influencia etrusca. En este momento desatacan los retratos funerarios, ligados al culto doméstico

a los difuntos de la familia en las casas patricias. Se basaban en las

mascarillas funerarias de los fallecidos, buscando poder recordar sus rasgos en el retrato.

A finales del siglo I a.C. comienzan a representarse personajes vivos.

En este momento aparece el retrato psicológico, con el que se buscará captar la personalidad y el estado de ánimo de la persona. Los ejemplos más destacados de este tipo de retratos son las representaciones de

Julio César (28) , que le muestran con una personalidad grave y serena.

28
28

Desde época de Augusto y durante todo el Imperio se extiende el retrato de cuerpo entero. Se utilizan para hacer propaganda del emperador, colocándolos en las calles como monumentos públicos. En ellos se impone la moda griega, con tendencia a la idealización, pero siempre buscando el realismo en el rostro e intentando captar la psicología del personaje. Hay cuatro variedades dentro de esta tipo de retrato:

29
29

Thoracatae: Se representa al retratado con coraza, mostrando su autoridad y poderío militar. Así se solía retratar al emperador y a militares. Un importante ejemplo es el Augusto de Prima Porta (14 d.C.) que, inspirado en el Doríforo, cumple el canon de siete cabezas de Policleto. En la coraza aparecen varios personajes, entre ellos Marte, el dios de la guerra.

Togato: la figura aparece vestida con una toga de magistrado o senador con el fin de representar al personaje ejerciendo como legislador del Imperio. También hay una representación de Augusto togado (29).

Apoteósico: el personaje aparece idealizado y desnudo como un dios. De esta manera fue retratado el emperador Trajano, según el ejemplo encontrado en Itálica (117-138 d.C.).

Ecuestre: se representa al retratado a caballo, con el objeto de transmitir una imagen de gloria y poder. El retrato ecuestre más destacado es el de Marco Aurelio (30) en el Capitolio de Roma (siglo II d.C.)

30 No obstante, siguen esculpiéndose b u s t o s en los que se
30
30

No obstante, siguen esculpiéndose bustos en los que se incluye la cabeza y parte del tronco. Este tipo de retrato solía colocarse en interiores y también pueden ser thoracatae, togato o apoteósico.

Cabe hacer mención al retrato femenino. En estos casos se tiende a la idealización, representando rostros jóvenes y bellos, habitualmente con la boca recta y serena y los ojos sin pupila. A pesar de ello, el carácter romano se plasma en los detalles fugaces y las mujeres aparecen tocadas según la moda del momento. Por ejemplo, desde el siglo I, excepto en la época flavia, y hasta el III, encontramos retratos femeninos con el cabello partido al centro y bucles a los lados. Durante la época flavia, pueden aparecer con el pelo abultado en la frente y un moño posterior, lo que permite un gran juego de claroscuro entre la rugosidad del cabello, trabajado con trépano y la suavidad de la piel. Como en los retratos masculinos, podemos encontrar bustos, o retratos de cuerpo entero. Destacan en estos casos los retratos sedentes en actitud relajada de privilegio. El retrato de Agripina, segunda esposa de Claudio (siglo I d.C.), es un claro ejemplo. Esta tipología influirá posteriormente en el retrato femenino del Neoclasicismo.

4.2. El relieve histórico

Los relieves históricos surgen en época republicana pero proliferan durante el Imperio. Este tipo de escultura tendrá preponderancia en el mundo romano, pues facilita un enmarque tridimensional a escenas completas. Los relieves romanos tienen un carácter documental, anecdótico y realista, puesto que se retratan personajes reales. Tenían una finalidad docente y propagandística, pues era la manera de acercar al pueblo la narración de las grandes hazañas del Imperio. Por ello, se recurre a un estilo narrativo continuo. Además, se puede apreciar un gusto destacado por la representación del paisaje.

Claro ejemplo de ello son los relieves del Ara Pacis de Roma. Este monumento se construyó

en la capital del Imperio entre el 13 y el 9 a.C. para dar gracias

en la capital del Imperio entre el 13 y el 9 a.C. para dar gracias por las victorias de Augusto en Hispania y en la Galia. Ensalza al emperador y a la Paz Augustea. En él se representa la madurez del Imperio, pacificado, seguro y próspero. Los relieves se tallaron en mármol y es heredero de los altares hípteros del mundo helenístico. El interior está decorado con tallas de guirnaldas y bucráneos, mientras que se recurrió a los relieves narrativos para el exterior. En esta parte, entre las pilastras de los ángulos, se distinguen frisos bajos con motivos vegetales y frisos altos en los que se representa la ceremonia de consagración del propio altar. Destaca, en uno de los laterales, la procesión, formada por Octavio Augusto y su familia, mostrando los retratos de las personalidades del momento: Livia, Agripina, Tiberio, etc. El virtuosismo técnico es destacable, consiguiendo crear efecto de perspectiva y profundidad en una escultura no exenta, a través de la creación de planos con diferentes profundidades de relieve, e incluso algunos que pierden nitidez.

Otro ejemplo significativo son los relieves del Arco de Tito en Roma (siglo I d.C.), que conmemora la victoria romana sobre los judíos de Palestina. En el intradós de las jambas del arco, en dos relieves, se representa el desfile de la victoria. Como Jerusalén fue arrasada, las tropas romanas que aparecen en uno de ellos portan los tesoros judíos como botín de guerra. En el opuesto, se ve al emperador Tito en el carro triunfal, coronado por la Victoria y guiado por Roma. La técnica es similar a la del ejemplo anterior, recurriéndose a la diferenciación de planos para crear un efecto tridimensional.

Por último, cabe destacar los relieves de la columna Trajana (31). A lo largo de 200 metros, encontramos una narración continua, en la que no se separa una escena de otra (sistema cristalino), de las dos fases de la conquista de Dacia. El relieve está dotado de gran realismo, representándose paisajes, ciudades, etc. y retratos del emperador, de sus generales y de otros participantes. La composición está dominada por el horror vacui (miedo al vacío).

31
31

Es indudable el virtuosismo técnico alcanzado en la talla en el mundo romano, Sin embargo, al igual que ocurre con la escultura de bulto redondo, donde se observa una evolución hacia el hieratismo y la esquematización de las formas muy evidente ya en el siglo IV, en el relieve también se produce una degradación de la técnica que provoca que se vaya perdiendo esa capacidad para captar la tridimensionalidad. Según avanza el siglo III, cada vez es más notoria la falta de proporciones y la pérdida de calidad en la talla de los ropajes, de la misma manera que se va perdiendo profundidad y se esquematizan las figuras.

5. La pintura y el mosaico romanos La pintura romana tiene una función decorativa, por

5. La pintura y el mosaico romanos

La pintura romana tiene una función decorativa, por lo que aparece en el interior de edificios. Los muros se decoran con pintura al fresco, es decir, que los colores se aplicaban sobre el enfoscado húmedo de tal manera que, al secarse, quedaban fijados al muro. La paleta de colores crece con respecto a la griega, pues descubren y mezclan nuevos materiales. Se pueden distinguir cuatro estilos:

Primer estilo o estilo de incrustación (mediados siglo II principios siglo I): se caracteriza por imitar las placas de mármol de colores ornamentales de época helenística. La pared se divide en franjas horizontales y se decora de esta manera, dando un aspecto suntuoso a la estancia.

Segundo estilo o estilo arquitectónico (mediados del siglo I a.C.):se denomina así porque las paredes se decoran con arquitecturas fingidas para las que se utiliza la perspectiva, buscando una mayor profundidad. Destacan las falsas ventanas pintadas que se abren a paisajes y arquitecturas.

Tercer estilo o estilo ornamental (finales siglo I a.C. mediados del siglo I d.C.): en este estilo se mezclan los dos anteriores, añadiendo además otros elementos decorativos que le dan un aspecto fantástico. Se recurre a elementos vegetales estilizados, figuras humanas de pequeño tamaño, animales, arquitecturas fantásticas, etc. Se utiliza una paleta de colores llamativos.

Cuarto estilo o estilo ilusionista (hasta finales del siglo I d.C.): se introducen elementos de fantasía con fondos muy recargados. Puede decirse que se trata de una barroquización del tercer estilo, creando escenarios aún más irreales, ahondando en la escenografía con cortinajes y estructuras atectónicas.

Después del siglo I d.C. podemos encontrar pinturas que profundizan en la técnica del claroscuro, aunque a partir del siglo II, es frecuente que se repitan los estilos descritos anteriormente. Los temas figurativos a los que se recurre son escenas mitológicas, paisajes y naturalezas muertas.

Durante el siglo I a.C. y parte del I d.C., podemos encontrar lo que Vitrubio denominó como frescos megalográficos, que se caracterizan por representar figuras de tamaño natural.

Además de la pintura mural, en Roma también encontramos pintura de caballete, que no ha llegado hasta nosotros, a excepción de los retratos de El-Fayum (32). Estos retratos son de carácter funerario, aunque se representa al difunto vivo. Se colocaban en los sarcófagos, que siguen la tradición egipcia, a diferencia de estos retratos, que muestran el carácter realista de la tradición romana. Se trata de pinturas sobre tabla, realizadas utilizando la técnica de la encáustica, aunque a veces también se recurrió al temple. Estos retratos se caracterizan por representar el busto del difunto, con el rostro frontal. Son rostros realistas, con un rictus de serenidad y aplomo, conseguido a través del gesto de la boca, que aparece cerrada. En estos retratos destaca la mirada de los personajes. Los ojos son grandes y expresivos, confiriendo al resultado gran realismo y verosimilitud.

32
32

En época republicana llega a Roma el mosaico helenístico, que poco a poco se adapta a la mentalidad y al gusto romanos. Como la pintura, tiene una función decorativa, por lo que se colocaba en paredes, techos y suelos. El mosaico, además confería a a las estancias un aspecto suntuoso que contribuía a reflejar una imagen de prestigio social. Los temas figurativos son similares a los de la pintura mural: escenas mitológicas, escenas de caza, paisajes, etc. También es frecuente encontrar mosaicos que componen motivos geométricos.

Los mosaicos se construían con teselas, pequeñas piezas cuadrangulares de mármol, piedra o pasta vítrea con las que se componían diversos motivos decorativos. Estas piezas, cuyo tamaño oscila entre los 0,2 y los 3 centímetros de lado, se unían utilizando una argamasa compuesta por cal, arena y agua. Se utilizaron teselas de diversos colores, dados por los materiales con los que eran fabricados: los blancos se obtenían de piedras calcáreas como el mármol, los negros de pizarras, las rojas de areniscas y las verdes y azules se fabricaban con pasta vítrea. Antes de colocar las teselas, el suelo

requería una preparación previa con varias capas de tierra prensada, gravilla y morteros de cal.

requería una preparación previa con varias capas de tierra prensada, gravilla y morteros de cal.

Existen cuatro tipos de mosaicos en función de la técnica empleada:

Opus signium: se utilizan teselas blancas y negras formando motivos geométricos.

Opus sectile: se construían con incrustaciones de mármoles y otras piedras con formas geométricas.

Opus tessellatum: motivos compuestos por teselas de colores de entre 0,5 y 3 cm de lado. Pueden ser figurativos, geométricos o florales.

Opus vermilculatum: mosaicos formados por teselas menores de 0,5 cm que solían utilizarse en los emblemata (fragmento principal de un mosaico que se elaboraba aparte y después se colocaba en el lugar reservado para ello). (33)

33
33