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ESTRUCTURALISMO VS.

POSTESTRUCTURALISMO

Estructuralismo

la balanza explicativa se inclina abruptamente hacia un concepto clave: “estructura”

consideran que lo trascendental no se encuentra ni en la experiencia, ni en el sujeto en sí


mismo (éste es marginado de la operación analítica)

toda conclusión de las sociedades tiene que ver con una estructura social que determina, a
mayor o menor grado, lo que un individuo (o un grupo de individuos) puede pensar, saber,
decir y conocer

La pregunta, así, se dirige a “qué estructura se tiene aquí”, o en otras palabras, a reconocer de
manera profunda las características del cimiento social que sostiene a la sociedad

después del diagnóstico, intervenir en la realidad desde un reconocimiento conceptual del


esqueleto o estructura que represente de manera exacta y fidedigna la situación socio-
histórica del mundo.

Un ejemplo: la semiótica, contenida en el estructuralismo, centraría su estudio en comprender


el código y no el mensaje; en el orden y la combinación de las palabras.

El estructuralismo trataba de encontrar un nivel de metalenguaje autosuficiente y


generalizable capaz de describir las configuraciones de elementos antropológicos, sociales
literarios, lingüísticos, históricos o psicoanalíticos variables para analizar sus relaciones sin
empantanarse por la identidad de estos elementos en sí mismos. el posestructuralismo
comparte una preocupación general por identificar y cuestionar las jerarquías implícitas en la
identificación de oposiciones binarias que caracterizan no solo al estructuralismo sino a la
metafísica occidental en general.

Postestructuralismo

-no les molesta el término “estructura”, pero son un poco menos radicales en sus
explicaciones, ya que a pesar de que asumen la existencia de estructuras que se yuxtaponen
unas con otras produciendo el marco en el que los individuos se mueven, esto no quiere decir
que todo se reduce a ellas.

Se puede argüir que este lente difumina un poco el imperio estructural, otorgándole un valor
al sujeto, o más bien, al hacer y decir en el acontecer histórico.

El cuestionamiento, desde aquí, se dirige al “cómo se forman estas estructuras”: a la


intervención, los efectos y los modos de participación que tiene la estructura, los actores que
en ella se encuentran e interactúan, y sobre todo, la historia (actor principal de la obra).

el post-estructuralista argumentaría que si bien es cierto que todo acto o dicho se circunscribe
dentro de un marco definido y dependiente de una estructura social, es en el mismo momento
en que estas prácticas y discursos operan en donde se produce el cambio.

la estructura y la agencia del sujeto están implicados entre sí, dentro de un proceso inter-
relacional. No hay producto (ni estructura ni sujeto por separados), sólo hay un proceso en
constante devenir y cambio, un juego de relaciones montadas sobre la nada.
Si hay un punto en común entre las críticas posestructuralistas, es la revaluación de la
interpretación estructuralista de Ferdinand de Saussure acerca de la distinción entre el estudio
del lenguaje a través del tiempo versus el estudio del lenguaje en un momento determinado
(diacrónico vs. sincrónico). Los estructuralistas afirman que el análisis estructural es
generalmente sincrónico (en un momento determinado) y por tanto suprime el análisis
diacrónico o histórico. También se dice que el posestructuralismo está preocupado en
reafirmar la importancia de la historia y en desarrollar al mismo tiempo un nuevo
entendimiento teórico del tema. De ahí se afirma también que el énfasis del
posestructuralismo consiste en una reinterpretación de Sigmund Freud, Karl Marx, Friedrich
Nietzsche y Martin Heidegger. Por ejemplo, la genealogía de Nietzsche sirve como punto de
referencia teórico en el trabajo histórico de Michel Foucault de los años 1970, incluyendo sus
críticas al estructuralismo. De forma grandilocuente se dice que este reduccionismo es
violento, y que el posestructuralismo lo identifica con la civilización occidental y excesos
objetables de colonialismo, racismo, misoginia, androcentrismo, homofobia y otros parecidos.
El elemento de "juego" en el título del ensayo de Derrida es con frecuencia entendido
equivocadamente como juego lingüístico, basado en una tendencia a los juegos de palabras y
el humor, en tanto que el construccionismo social, como se desarrolló en el trabajo posterior
de Michel Foucault, es considerado como la creación de una especie de órgano estratégico al
poner al descubierto las palancas del cambio histórico. La importancia del trabajo de Foucault
es para muchos su síntesis de este recuento histórico social de los mecanismos del poder.

También se dice comúnmente que los posestructuralistas son más o menos conscientemente
postmodernos, pero no pocos de ellos han mostrado preocupación por estos términos o
incluso se han autodefinido como modernistas.

Piénsese en un ejemplo que explica las relaciones de poder actuales: Fernández Liria vs
Foucault. El primero, lector apasionado de Marx, Freud y del mismo Foucault, asume la noción
“poder” como una estructura independiente. El segundo, lo piensa desde el ejercicio, el
sometimiento y la dominación disciplinaria. Uno se dirige al “qué”, el otro al “cómo” y “qué
efectos”. Por una parte deducción conceptual, por otra descripción minuciosa. Por tanto, para
Fernández Liria, el capitalismo es una estructura independiente y soberana que no necesita
ejercerse para tener un efecto en la realidad humana. Uno nace obrero sin la necesidad de que
se le apliquen una serie de ejercicios minuciosos y constantes para convertirlo en un esclavo del
capital. Si un “obrero” deja de trabajar no significa que deja de ser “obrero”, sino que es un
“obrero en paro”. Su definición depende de la estructura capitalista que se relaciona con otras
estructuras (edípica, por ejemplo).

En cambio, para Foucault, el poder no puede localizarse en un determinado punto, éste está en
todos lados. Es el producto de las interacciones entre individuos, prácticas, discursos e
instituciones. El poder no se tiene, se ejerce; es la tensión de la relación lo que permite que un
individuo esté en una posición de dominación (y el otro de dominado). La estructura capitalista
no impera sin impedimentos, su importancia o eficacia depende de las acciones de los
participantes que van moldeando la estructura desde la lógica colectiva, más no individual.

Desde el estructuralismo se podría deducir la relevancia de los modos de producción y la


economía capitalista en el mundo. El capital, como estructura, explicaría el intercambio de
bienes y la producción a partir del plus-valor, al grado que los sujetos que se encuentran en
estas condiciones son más seres generadores de plus-valor que personas con estructuras
edípicas, o familiares, o sujetos con necesidad de tiempo libre. Al lado de ello, el post-
estructuralismo permitiría el entendimiento de los cambios históricos en las relaciones de
poder, describiendo la manera en que las tecnologías políticas de poder (junto con sus
dispositivos y mecanismos) adquieren múltiples formas que construyen posiciones dominantes
y subyugadas.

ESTRUCTURALISMO

aquello que expresa la cultura en superficie, no es más que el reflejo de una serie de
mecanismos fijos que se hallan en profundidad. Esos mecanismos están perfectamente
ordenados, formados por elementos que combinados entre sí dan lugar a las diferentes
expresiones culturales que son perceptibles de manera directa. La labor del investigador se
centra en descifrar los códigos ocultos de significado que subyacen bajo, por ejemplo, un
conjunto de relaciones sociales observables empíricamente. El estructuralismo trata de
reconstruir la estructura no visible de la imagen real y visible.
Influencia de Marx: poder desentrañar las estructuras profundas que sean determinantes en el
funcionamiento de las relaciones sociales, políticas y económicas perceptibles
superficialmente.

Giddens:
-A pesar de su diversidad exsiten ciertos temas que afloran en la obra de todos los autores
postestructuralistas. Todos rechazan ciertas ideas del estructuralismo, pero, al mismo tiempo,
adoptan algunas de ellas en su propia obra. En común
 La lingüística, o más exactamente ciertos aspectos de determinadas versiones
de la lingüística tiene una importancia clave para la filosofía y las ciencias
sociales en su conjunto
 Naturaleza relacional de las totalidades, ligada a la tesis del carácter arbitrario
del signo
 Primacía de los significantes sobre el significado
 Descentramiento del sujeto: heredero del psicoanálisis: el sujeto no es dueño
de su propia casa. Para el estructuralismo el yo sólo tiene sentido en virtud de
sus diferencias respecto a tú, nosotros, ellos, etc. Por esto no tiene sentido
atribuirle ningún privilegio filosófico distintivo. Levi Strauss: no se trata de
mostrar cómo piensan los hombres en los mitos, sino cómo los mitos actúan
en las mentes de los hombres sin que éstos sean conscientes de ello. La
conciencia se hace posible por medio de estructuras mentales a las que no se
tiene acceso directo. Postestructuralismo: Foucault: hombre es un conjunto de
observaciones históricas sobre el desarrollo de la filosofía occidental. Barthes:
afirmaciones sobre la naturaleza de los autores en relación a los textos; Lacan:
yo fantasmal. En todos: el escritor no es una presencia que hay que descubrir
tras los textos; el yo no es más que una presencia gramatical, lo que quiso
poner en él quien lo originó es irrelevante para nuestra comprensión del
mismo
 Peculiar preocupación por la naturaleza de la escritura y por los materiales
textuales. Foucault: el discurso de las ciencias sociales y de la psiquiatría no
forma simplemente un conjunto de teorías y hallazgos sobre un objeto dado.
Por el contrario, los conceptos desarrollados en estas disciplinas llegan a
constituir nuevos ámbitos de operación del poder. Estos ámbitos de poder son
codificados mediante la escritura, y dependen de ella. El mantenimiento de
registros escritos (por ejemplo, las historias clínicas psiquiátricas) es esencial
para las formas de organización disciplinar que Foucault trata de analizar.
Todos aquelos cuyas actividades no llegan a la atención de los registradores
son excluídos de la historia
 Interés en el carácter de la temporalidad como componente constitutivo de la
naturaleza de objetos y sucesos. Crítica de Foucault a la historia continua y
lineal. La historia no es el resultado de la acción de los sujetos humanos. Los
seres humanos no hacen la historia, por el contrario, la historia hace a los seres
humanos: la naturaleza de la subjetividad humana está configurada en y por
los procesos de desarrollo histórico. El estilo de historia que describe Foucault
no discurre en relación con el tiempo cronológico, no depende de la
descripción narrativa de una secuencia de acontecimientos: el transcurrir del
tiempo pasado tiene la forma del entrecruzamiento de estratos de
organización epistémica, estratos que deben ponerse al descubierto por medio
de la arqueología: descubrir que la historia es una forma de conocimiento,
entre otras, y, como todas, una forma de movilizar poder. Para Giddens los
individuos en los análisis de Foucault, se muestran impotentes para
determinar sus propios destinos

-Postestructuralismo: estudio de los procedimientos de descomposición de las construcciones


racionales
Posible clasificación
a) el grupo Tel Quelde Derrida, Kristeva y el último Barthes (el Barthes de Le plaisir du texte,
por ejemplo);
b) Deleuze, Guattary y el último Foucault (el Foucault de Disciplina y Castigoy el de la Historia
de la Sexualidad); y, por último,
c)Baudrillard.

Althusser, Lacan y el primer Foucault (el Foucault de Histoire de la Folie à l'âge classique;Les
mots et les Choses;L'archéologie du savoir,... ). Ninguno de los tres puede ser enfocado
simplemente como estructuralista o superestructuralista. Por un lado, no participan
plenamente del método estructural en el análisis de las estructuras, modifican el
concepto de objetividad y de verdad, e introducen los temas superestructuralistas de la
política, el inconsciente y la historia. Por otro lado, no participan de las nueves posiciones
filosóficas (tan características) de los post-estructuralistas, quienes llegan con los nuevos
argumentos de Derrida, a florecer bajo la extraña sensibilidad generada por el Mayo
parisino. Por lo tanto, a Althusser, Lacan y el primer Foucault, tenemos que categorizarlos en
un movimiento a parte, y hacerlo así por sus propios méritos.

-Otro debate post-estructuralista se refiere a los nuevos filósofos, movimiento liderado


por André Glucksmann, Jean Marie Benoist y Bernard-Henri Lèvi. De acuerdo a Lefebvre,
la emergencia de estas figuras intelectuales es un fenómeno nuevo, una indicación de
que la industria de la cultura ha ganado la partida bajo los auspicios de la derecha
francesa. Formalmente comprometidos con el activismo estudiantil en su juventud
(muchos de ellos fueron maoístas, pero desarraigados de la militancia en el partido
comunista), estos jóvenes filósofos renuncian ahora a Marx, Freud y al <stablishments>
tanto de derechas como de izquierdas. Se han vuelto violentamente contra todo sistema
teórico y defienden su libertad personal, incluso, frente a los mandarines marxistas. La
pretensión es cortar con toda tradición cultural, y abrazar el nihilismo y el anarquismo
intelectual. Su agilidad verbal y su método de discusión, manifiestan claras reminiscencias
de meditaciones estructuralistas, perpetuando, a pesar de ellos mismos, la tradición retórica
francesa.

Frente al interés por el habla, por el lenguaje oral que caracterizó el análisis estructuralista, la
reacción postestructuralista reivindicará la escritura y su capacidad para articular textos y
discursos a través de los que la realidad social es construida. En esta reacción influirá
profundamente la obra del filósofo francés Michel Foucault y su concepción del discurso como
práctica social históricamente determinada, conformadora de objetos y sujetos. Para Foucault,
más allá de la mera descripción de la realidad, el discurso construye la experiencia social,
conforma los límites de lo que puede ser pensado y dicho en cada periodo histórico,
legitimando realidades sociales, políticas y económicas particulares. Foucault revelará cómo el
binomio saber poder se implica en la formulación de discursos hegemónicos en los que la
ciencia, la clínica, la jurisprudencia o la moral conforman no sólo nuevos objetos de
conocimiento, sino de un modo principal, sujetos de intervención. Es decir, nuevas categorías
de individuos el delincuente, el loco, el desviado, el homosexual, etc.) incardinadas en un
ajuste estructural (disciplinar, racional económico) entre actividades productivas, recursos de
comunicación y relaciones de poder.
Derrida deconstruirá, a través del análisis del texto, el sistema de reacionalidad subyacente a la
metafísica occidental, evidenciando los desequilibrios e inestabilidades inherentes a las
nociones tradicionales de verdad, lógica y sentido único del discurso.
Gran influencia de Barthes y Lacan. Desde la semiología Barthes redimensionará la noción de
mito, interpretándola más allá de los estrictos márgenes de la oralidad, como un sistema de
comunicación, un metalenguaje que inscribe el significado en el nivel connotativo de un orden
mítico, que desborda lo denotado por el sistema lingÚístico. Lacan, en su análisis de lo real, lo
simbólico y lo imaginario, establecerá desde el psicoanálisis la forma en que cualquier
significado, lejos de la unicidad y fijación del sentido formulada por Saussure, encuentra su
expresión a partir de un flujo contínuo de significantes, de representaciones metafóricas y
metonímicas que evidencian la lógica de un inconsciente estructurado como lenguaje