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Autor mediato, es quien se vale de quien actúa atípica o justificadamente y su

fundamento también se halla en la figura del determinador, pues el autor mantiene


el dominio del hecho en el modo de dominio de la voluntad.

Es frecuente considerar autor mediato a quien determina a otro que actúa sólo o
inculpablemente, aunque las opiniones difieren. La consideración como autor
mediato pasa por alto que cuando un sujeto para obtener el resultado típico se
vale de alguien que comete un injusto inculpablemente, no tiene el dominio del
hecho: el que convence a una mujer de que el aborto no es delito para hacerla
abortar, el que trata de inducir a un delirante para que mate a un tercero –a quien
sindica como responsable de todos sus males- no domina el hecho.

La determinación que se da por medio de la motivación no otorga el dominio del


hecho, pues siempre el sujeto puede contramotivarse por otras razones y nada
asegura ni hace presumir que cometerá el injusto.

(…) la autoría mediata plantea una serie de problemas. Pareciera que el autor
mediato supone la existencia de un autor inmediato, lo que no es cierto, puesto
que hay casos en que el determinado actúa sin dolo, por lo que no puede ser
considerado autor de un tipo doloso. El prejuicio de que siempre debe haber un
autor detrás del autor, tiene origen en que la autoría mediata se creo como un
expediente práctico para resolver huecos de punibilidad que surgían del
requerimiento de que el instigado actuase con culpabilidad, puesto que se
sostenía la tesis de la accesoriedad extrema, que la llevaba hasta la culpabilidad
hoy abandonada[4].

La Corte en aquella sentencia del 3 de junio de 1983, al resaltar diferencias entre


las formas vistas, dijo

"No obstante es necesario anotar que una cosa es la autoría mediata y otra
diferente la determinación. En la primera el agente comete el delito a través de
una persona a quien no puede reprocharse su conducta, por cuanto actúa como
un mero instrumento. Tal sería el caso de la violencia insuperable (vis mayor) o el
de la orden vinculante absoluta o cuando el autor mediato coloca a la persona que
actúa en situación de error insuperable respecto de la acción ejecutada o
finalmente cuando la conducta del autor se realiza utilizando a una persona como
instrumento material, como sería el caso de quien empuja a una persona
descuidada para dañar o lesionar. En este caso el único responsable es el autor
mediato y, por lo tanto si para la conducta típica que en concreto se atribuye se
requiere cualificación, es necesario que el autor mediato ostente esa calidad.

"El determinador (artículo 30 Ley 599 de 2000) como forma especial de la


participación, es aquella persona que por cualquier medio, incide en otro y hace
surgir en el autor determinado la decisión de realizar la conducta punible. Quiere
decir lo anterior que su conducta y su rol se limita a hacer nacer en otro la
voluntad de delinquir, y como conducta contrae elementos a identificar. En efecto:
"En lo que corresponde al caso concreto, debe advertirse que los fenómenos de la
autoría mediata y el determinador, como modalidades de conductas concurrentes
en la realización del delito, están ubicados en artículos separados de la Ley 599
de 2000, lo cual obedece a una sistemática que explica exigencias de forma, sin
que la variación de imputación entre ellas como para el evento ocurrió sea
constitutivo de incongruencia ni de violación al derecho de defensa.

"Entre esos comportamientos existe un punto de convergencia, cual es que


ninguno de los dos tiene el dominio material del hecho criminal de que se trate,
con ello se significa que no ejecutan de manera directa la conducta punible, la cual
se materializa a través de un referente sobre el que han incidido o inducido. En un
caso es llamado “ejecutor determinado” a quien de igual se le deriva
responsabilidad penal, y el otro a diferencia, se constituye en “instrumento”, el cual
actúa exento de reprochabilidad penal, ora por haber sido engañado de manera
invencible o coaccionado por una fuerza irresistible.

"Está claro también, que el determinador de un delito, puede reunir o no las


condiciones exigidas para el sujeto activo, más concretamente cuando este es
cualificado. En ambas circunstancias le corresponde la pena prevista para la
infracción. A su vez, la persona determinada, podrá tener o no las calidades que
son exigidas al autor, y en el evento en el que en el mismo no concurran se le
podrá derivar responsabilidad como interviniente”.