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La pena de muerte en el Perú

Introducción
La Pena de muerte es un tema polémico de por sí, ya que involucra muchos temas
tanto jurídicos, como sociales, sentimentales y hasta religiosos los cuales no son
de ayuda muchas veces para escudriñar la cuestión verdadera dentro de esta
sanción tan drástica.

Este castigo surgió al mismo tiempo que las primeras sociedades humanas veían
la luz, al principio de manera desproporcionada en base a la inconducta que se
pretendía sancionar y actualmente un tanto más proporcional al ilícito cometido.

Sin embargo comprenderemos que las sanciones jurídicas no persiguen satisfacer


la venganza de la víctima o de terceros afectados, ni mucho menos los preceptos
de algún libro desfasado o credo descabellado que nos exija esto, se pretende un
fin mayor y comprenderlo nos ayudara a desenmarañar la polémica pena de
muerte y su posible aplicación dentro de la sociedad peruana.

Planteamiento
Siempre es necesario saber cómo pensamos muchos de nosotros, una encuesta
realizada en la página deperu.com con 2445 participantes en torno a la
interrogante de si se debería aplicar la pena de muerte para violadores y asesinos,
el 82.2 % respondió con un rotundo si para ambos, solo para violadores un 7.5 %,
solo para asesinos un 3.6 % y para ninguno un 6.8%1. Esta encuesta fue realizada
en el año 2010, que sería ahora en el 2016 con una ola de delincuencia digna de
un thriller cinematográfico.

Pues bien esto solo es el reflejo de lo que muchas personas consideran


moralmente correcto, ya que la gran mayoría está bajo un criterio religioso en
cuanto a la justicia se refiere idealizando como único motivo de la existencia de
leyes en la sociedad a hacer pagar al infractor de las mismas; la situación se hace
más grave cuando un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística e
Informática (INEI), que revela que el 85.6% de compatriotas percibe que, en los

1
http://www.deperu.com/encuestas/sondeo.php?ID=72
próximos 12 meses, puede ser víctima de algún delito y esta cifra se incrementa
hasta el 87.1% en las ciudades con más de 20 mil habitantes, estos datos hacen
que las personas de a pie, con muy buenas intenciones y también pánico,
reclamen que se ejecute esta pena de manera indiscriminada contra delincuentes
que bajo su criterio consideran de alta peligrosidad , lo cual no lo hace justificable.

La Pena de muerte, conocida también como pena Capital o pena de la vida,


consiste en privar de la existencia por razón de delito, es decir se le priva de la
vida al delincuente que demuestre ser alta peligrosidad, incluso para la existencia
de la sociedad o que demuestre ser incorregible 2.

Quizá esta medida facilista se encuentre su origen en la fase primaria de nuestro


cerebro denominado “Complejo R” o “Reptiliano” en el cual buscamos eliminar
rápidamente lo que supone una amenaza para nosotros , como un mecanismo de
supervivencia y defensa –que más parece de ataque. Esto se evidencia en el
hecho de que más de 58 países en el mundo han legalizado la pena capital.

Hasta aquí, claramente se percibe que mi postura no está a favor de la aplicación


de la pena de muerte y procederé a sustentarla en 3 puntos:

Primero: La vida y la resocialización. Sabemos que todos vivimos dentro de un


estado de derecho, el cual es una organización estructurada en normas que han
de cumplirse para lograr una correcta convivencia humana en la que ningún
particular ni el Estado mismo pueden vulnerar nuestros derechos , ya que la ley
está para regular el poder estatal. Uno de estos derechos es a la a la Vida que al
ser de carácter fundamental, es irrenunciable. Este derecho es además el centro
de todos los valores y supuesto básico de existencia de la sociedad. El estado
solo puede privar de este derecho a una persona como sanción, en casos de
traición a la patria bajo contexto de guerra y terrorismo ya que esta conducta
supone un riesgo para el orden establecido y la existencia misma de nuestro país3.

Es por ello que la dignidad del individuo sirve como límite material primero a
respetar por un Estado democrático que va fijando topes a la dureza de las penas
y agudizando la sensibilidad por el daño que causan en quienes las sufren.
Aunque el mismo Estado y hasta la colectividad en general pudieran convenir
penas crueles para defenderse, a ello se opone el respeto de la dignidad de todo
hombre, incluyendo el delincuente, que debe asegurarse en un Estado respetuoso
de los derechos humanos4.

2
(Cabanellas Cuevas, 2011, pág. 300)
3
(Otarola Peñaranda, 1997, pág. 29)
4
(Mir Puig, 1998, pág. 95)
La Pena está destinada a Resocializar al agente que ha cometido un delito para
reinsertarlo a la sociedad y la defensa del ordenamiento, es decir la protección de
la misma sociedad por lo tanto es lógico concluir que al aplicar la pena de muerte
se demuestra que algo está mal en nuestro ordenamiento jurídico ya que se
extirpa un miembro de la sociedad considerando que no podrá ser reeducado 5.
Pero en realidad la gente no reclama la imposición de esta pena porque considere
que el delincuente no pueda ser reinsertado en la sociedad, simplemente
desconocen este fin, buscan que se le imponga lo mismo que este provocó en la
victima para verlo sufrir y satisfacer su ánimo de venganza, lo cual es irrelevante
para el derecho; pero más adelante entenderemos que ni siquiera estas ganas de
ver al victimario sufrir se cumplirían al imponerle la pena capital.

Segundo: Ineficiencia del Sistema Judicial. Sabemos que es vital que un juez
emita un fallo con un criterio de imparcialidad y si se duda de esta, se pueda
interponer recusación, como lo indica el artículo 31 del código de procedimientos
penales; también sabemos que eso no funciona en realidad ya que no podemos
conocer con exactitud que condicionamientos tenga dentro de sí el magistrado que
van a influir al momento de dirigir el proceso. Constantemente vemos como varios
delincuentes son liberados valiéndose de alguna treta el cuanto al procedimiento
se refiere, sobornos o amenazas hacia la autoridad. Es consecuente pensar que lo
opuesto no vaya ocurrir, es decir que por algún mal desempeño en sus funciones
las partes implicadas, el juez o algún miembro del sistema judicial pueda
condenarse a un inocente. Lo peculiar y más obvio de la pena de muerte es que,
en caso de algún error, esta no es reversible o reparable.

Es necesario citar el ya conocido caso de Jorge Villanueva Torres, del cual no


empleare el denigrante apodo que se le colocó, que fue acusado al inicio por la
violación y posterior asesinato de un niño que fue encontrado en la localidad de
Armendáriz. Durante el proceso se determinó que no había violado a la víctima y
solo se le considero el delito de asesinato, sin embargo se basaron en el
testimonio vago de un señor que vendía dulces y que en posteriores
investigaciones periodísticas se demostró que se había contradicho más de 30
veces. No se presentaron pruebas contundentes para respaldar el testimonio del
testigo. El proceso estuvo mediatizado, además tuvo mucha injerencia de la
opinión pública quien apodo a este señor con frases insultantes, además el
racismo por parte de los intervinientes en el proceso se hizo notar ya que se

5
(Bramont-Arias Torres, 2008, pág. 440)
trataba de una persona afro-descendiente. En resumidas cuentas no hubo una
certeza en cuanto a la culpabilidad del condenado a muerte6.

Asimismo encontramos 10 casos recogidos solo dentro de la justicia


norteamericana donde debido a prejuicios y testimonios falsos se terminó
condenando a muerte a estas personas, comprobándose posteriormente su
inocencia

Lena Baker fue ejecutada en el estado de Georgia en 1945; se le acusó del


asesinato de Ernesto Caballero, quien fuera su jefe; sin embargo, la historia no se
conocía completa. Lena fue condenada pero los jueces no vieron el hecho de
que esta mujer asesinó al hombre en defensa propia, pues la había encerrado y la
amenazaba de muerte con una pistola, en el momento en el que ella forcejeó con
él y disparó en un acto desesperado por salvar su vida7.

Esto es sumamente grave ya que se está jugando con un derecho de suma


importancia no solo para la persona afectada sino que pone en peligro la eficacia
de su sistema penal, en nuestro país tendríamos que añadir al miedo a la
delincuencia, el miedo a un error en las investigaciones que desemboquen en una
condena de muerte injusta y , por los casos que han ocurrido en el mundo estoy
seguro que no fue agradable para los condenados estar parados en el patíbulo
sabiendo que nunca cometieron delito alguno y que ahora no volverán a ver a
familia y amigos.

Tercero: La pena de muerte no inhibe al delincuente. Como muestran las cifras es


cierto que la pena de muerte no inhibe al delincuente de realizar su acto. Por lo
general en países como el nuestro buscamos reprochar con esta pena a los
delincuentes que cometen los crímenes más atroces, lo curioso es que quienes
cometen este tipo de crímenes son personas que tienen poco o ningún aprecio por
la vida humana sea suya o la de otro. Por lo tanto una vez que cometan el crimen
no les importara si son condenados a muerte o no ya que la gran mayoría toma
como “gajes del oficio” el ser atrapados y ejecutados. Esto que menciono esta
avalado por las siguientes estadísticas e informes :

Los estudios científicos realizados no han podido nunca encontrar pruebas


convincentes que demuestren que la pena capital tiene un mayor

6 Trabajo de investigación , postgrado de Derecho USMP en formato PDF


(http://www.derecho.usmp.edu.pe/postgrado/doctorado/trabajo_de_investigacion/2
011/8_Historia_de_la_pena_de_muerte.pdf, págs. 35-42)
7http://peru.com/actualidad/internacionales/estas-personas-fueron-condenadas-
muerte-error-fotos-noticia-408760
poder disuasorio frente al crimen que otros castigos. El estudio más
reciente acerca de la relación entre la pena de muerte y los índices
de homicidios, elaborado para la ONU en 1988 y actualizado en el año 2002,
llegaba a la siguiente conclusión: "no es prudente aceptar la hipótesis
de que la pena capital tiene un mayor poder disuasorio sobre los asesinatos que
la amenaza y aplicación de la cadena perpetua, pena supuestamente inferior

En Canadá, por ejemplo, el índice de homicidios por 100.000 habitantes


descendió del nivel máximo del 3,09 alcanzado en 1975, año anterior
a la abolición de la pena de muerte para el delito de asesinato, al 2,41 en 1980, y
desde entonces ha descendido aún más. En 2003, 27 años después
de la abolición de la pena capital, el índice de homicidios era del 1,73 por 100.000
habitantes, un 44 por ciento inferior al de 1975, y el más bajo en tres décadas”. 8

Conclusiones
Como he planteado la pena de muerte solo demuestra el fracaso del sistema
penal, asimismo la perdida de la fe en que el ser humano pueda reformarse.

Existe siempre el riesgo de acabar con la vida de un inocente y me pregunto ¿Vale


la muerte de diez inocentes para llevar a diez mil culpables ante el paredón y darle
el contentillo a la gente? Considero que no, ya que el Estado mismo vulneraria los
derechos que con penas tan drásticas como la de muerte, busca evitar que sean
perjudicados.

Los reclamos de una población con ánimos de vengar los crímenes perpetrados
por delincuentes son comprensibles, mas no justifican la imposición de la pena de
muerte muy por el contrario demuestran que la sociedad peruana no está
preparada para afrontarla.

Considero que la única solución es la de mantener a los condenados confinados


en un establecimiento penitenciario realizando trabajos en beneficio de la
comunidad a la que perjudicaron. Además fortalecer la educación de la nueva
generación de ciudadanos tanto la que se imparte en las escuelas como aquella
en la que se le enseñan valores como el respeto por la vida y la libertad de uno
mismo y la de sus compañeros.

8
(Hood, 2002)
Bibliografía
1. Bramont-Arias Torres, L. M. (2008). Manual de Derecho Penal. Parte General. Lima:
Editorial y distribuidora de libros S.A.

2. Cabanellas Cuevas, G. (2011). Dicionario Juridico Elemental. Buenos Aires: Heliasta.

3. Hood, R. (2002). The death penalty: a worldwide perspective. Oxford: Clarendon Press.

4. Mir Puig, S. (1998). Derecho Penal Parte General. Barcelona.

5. Otarola Peñaranda, A. (1997). La constitucion explicada. Lima: ICS editores.

6. http://www.derecho.usmp.edu.pe/postgrado/doctorado/trabajo_de_investigacion/2011/
8_Historia_de_la_pena_de_muerte.pdf. (s.f.).

7. http://www.deperu.com/encuestas/sondeo.php?ID=72