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documentos de barbarie (poesía 2002-2012)

documentos de barbarie (poesía 2002-2012 )

Victoria Guerrero Peirano

Cuadernos de quimioterapia

(contra la poesía)

Victoria Guerrero Peirano Cuadernos de quimioterapia (contra la poesía)

Documentos de barbarie (poesía 2002-2012)

Tomo 3

Cuadernos de quimioterapia (contra la poesía)

Copyright

© Victoria Guerrero victoriaguerrero@hotmail.com

Copyright

© Paracaídas Editores de John Paolo Mejía Guevara, 2013 Mz. T, Lote 24 , Urb. Flores de Lima 1 a etapa, Lima 36 paracaidas.editores@gmail.com www.paracaidas-editores.blogspot.com t. (51 1) 966 4574 07

A mi hermanita

Primera edición:

julio de 2013

Tiraje:

500 ejemplares

Dirección editorial:

Juan Pablo Mejía

Edición al cuidado de:

Cristhian Briceño

Concepto gráfico & diagramación:

Bicentenaria Soluciones Gráficas

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2013-09895

isbn nº 978-612-4192-15-9

Se permite la reproducción de esta obra siempre y cuando se cite la fuente.

Impreso en Perú | Perú llaqtapi qellqasqa

contra la poesía

no tengo seno no tengo falo me han ungido como una niña ya qué más

1-02

Hoy le corté el pelo a mi hermana

Su

cabello caía como grandes lágrimas sobre el zócalo frío

Lo

barrí y lo tiré a la basura

Tanto pelo muerto cubría mis sueños

Soñé un día con el pelo muerto

Cada una se juntaba y me demandaba respuestas a mi triste | hazaña

Yo permanecía muda-quieta

El pelo muerto insistía: ¿Estás allí? ¿Por qué me mutilaste?

Recogía el cabello y el rostro de mi hermana aparecía flotando a | la distancia

¿Por qué arrojaste mis cabellos a la bolsa de basura?

Otra vez unía sus hebras

La cabellera me exigía alimento también agua abundante agua

Pero mis manos estaban cosidas Mis piernas no daban un brinco Y mis senos estaban secos

No podía dar de beber No podía buscar No podía dar de lactar

Yo

estaba más tiesa que aquel pelo muerto que corté

O

yo estaba más muerta o quizá ya había muerto y no lo sabía

Mi hermana sintió piedad de mí de mi silencio

Calmó a la cabellera Le habló con voz dulce como si fuera una hija pequeña Le exigió que descansara que durmiera en mi sueño

En

Después de todo qué es una madre si no dice estas cosas

suma

que no jodiera

Yo he de aprender por ella lo que hace una madre Yo he de imitar a mi hermana para poder ser su madre

3-02

Cogí la cabellera y la coloqué sobre la cabeza de una muñeca | antigua

¿Soy la madre o imito a la madre?

 

No me decía nada

Quizá solo ejerzo la maternidad como un remedo casi un chiste Pues no tengo ningún hijo que legitime mi condición de | parturienta

¿Qué hacer? Todo lo que escribo se reduce a dos o tres palabras Madre Hija Hermana Es una trilogía no prevista por el Psicoanálisis

Mi hermana me veía hacer estas cosas Solo me miraba piadosamente

Pobre infeliz —decía la cabeza La cabeza calva La cabeza clava La cabeza clara La cabeza noche La cabeza oscura

Mi

hermana-hija

La cabeza peluda La cabeza abierta al mundo

Mi

hija-hermana

La cabeza sujeta en la palma de mi mano

Aparece en mis sueños Es real y me mira con ojos lastimeros:

La cabeza hermana La cabeza madre

¿Por qué botaste mis cabellos al tacho de basura?

La cabeza hija La cabeza niña La cabeza luna La cabeza sol La cabeza estrella La cabeza planeta perdido en los hilos de dios La cabeza galaxia del firmamento La cabeza rapada La cabeza rajada

La cabeza mutilada La cabeza ojo de dios La cabeza mi corazón El corazón de la cabeza El ojo del corazón de la cabeza de mi hermana La hermana de la cabeza del corazón de mi madre Hija Hija Hija Ebria anda la cabeza Ebria va y se divierte Se envuelve en risas y llanto Oh los lagrimosos cabellos se tienden en el zócalo Se crispan buscando su raíz

¿Por qué nos arrojaste a un tacho de basura?

5-02

La cabeza Baila Gira Canta En el eje calloso de mi mano se revuelve Se envuelve como un pequeño trompo Es un hermoso globo de agua

Amanece alegre La cabeza Es una pequeña saltimbanqui Sus colores emocionan a los niños Su cálida fragancia Su aroma firme y dulce de madre La pequeña da vueltas en su monociclo

Sobre la cuerda floja pasea y se ríe sonríe de lo más campante Es una hermosa esfera incandescente

Cómo quema

Por dentro se inflama

La niña se quema

Su corazón grande

Su corazón de melón | se inflama

Yo pensaba un día me querrá Un día me querrá esta dulce niña Un día vendrá con su gorrito de lana para que se lo ponga Y se acomodará en mi regazo como una gatita en invierno Ronroneando

Y la cabeza ya no bailará sola

7-02

Ya no bailará calva Sino conmigo de pareja y hermana Haremos una hermosa pareja La cabeza y yo

La cabeza me llega

La odio

La mezo de los cabellos

La insulto

La golpeo

La arrojo contra la biblioteca | apolillada

Le inyecto TCH Taxotere Carboplatino Herceptin

La sacudo

Se queda quieta y me mira con rabia

La dejo calva

Nuestros ojos rojos se cruzan Ah qué infeliz me mira diabólica Me reta Me acerco al tacho de basura y la quemo Cómo arde feliz la cabellera Arde con una llamarada inmensa Una belleza de lenguas amarillas rojas violetas Se incendia Sus cenizas cubren toda la ciudad La llenan de un manto de negra hermosura Un cementerio nos devora Arrojo flores en su nombre Flores rojas que ella atrapa en el aire Palabras que deshoja:

Me quiere

No me quiere Me quiere y no me quiere Me quiere y me quiere No me quiere o me quiere No quiere quererme

Ho

desflorada

rolf

9-02

Le inoculo la enfermedad para que sane La enfermedad riega sus venitas

Su cerebro

Es un amor insomne

Es un amor ridículo de cartas y mensajes infames Es un amor torpe Por tu culpa me he enredado en este amor Por tu culpa este amor se ha enredado en mí El olor de sus cabellos me seduce Me dejo inocular la enfermedad yo también Cómo se crispa la enfermedad en mis venas Estalla como un fuego artificial

Se asfixia

Todas las combinaciones son perfectas esta noche Todas las combinaciones son posibles Todos los colores y todas las sustancias Todos los números impares y la mala ortografía Todos los fluidos y todos los químicos

Así dice el Amor

Cada hemisferio se envenena

Se estrangula

Así dicen que es

Me entrego a este amor Tomo todas sus pastillas Aprendo a escribir nuevos nombres

CMF (Ciclofosfamida, Metotrexato y 5-Fluorouracilo)

11-02

A

engullir otros signos

Y

ya qué diablos

La madre pasa pasea Nutre-se nutre Se resbala la leche La leche resbalosa Cae en nuestros labios La engullimos deliciosa

toma su lechecita

Oh cómo se bebe la locura con ardor

Suave suavecita se menea en la garganta La madre pasa pasea ¿O es su espectro? La madre no conoce a la cabeza Pero la cabeza la conoce bien Se adentra en ella de un modo desconcertante Ahora son dos cabezas que hablan día y noche No dejan de hablar Y encima se ponen su peluquín Una cabeza de madre y una cabeza de hija Es un barullo que no acaba nunca

No sé de qué manera acallarlas

Las he incitado a hablar Ahora es un ir y venir de pastillas e idas al baño

Ambas exigen mi presencia Me mandan Me comandan Las cabezas siamesas se han coludido contra mí Me culpan de su mal

Así hablaban ellas Cuchilleaban mis espaldas

Cabeza 1:

Estamos cansadas de tanta Poesía Felizmente ya cerraste el pico Ahora te haces pis Te haces la valiente frente al público

Alguien tiene que decirlo y es verdad:

La poesía de mujeres es ridícula hasta el hartazgo Telenovelesca como nuestras vidas Dura penetrable penetrante

Los Poetas son melindrosos ante la poesía de mujeres Sobre todo la que habla de penes y vaginas Su poesía Cuando habla de vaginas y penes Es sublime Y esto hay que decirlo

No nos queda palabra (felizmente) Somos tar-ta-mudas Hemos repudiado la Tradición Sin embargo todo el tiempo hablas de ella Es un fastidio

Incluso la mencionas con cierta afectación

Y la citas por defecto de hija mimada

Nacida en la burguesía de los años 70

Has robado

Hablar al menos

Quizá solo bal

/bucear

traficado con la palabra

para poder escribir

La poesía/la vida ¿Qué es lo que importa realmente?

Nos rodean la media palabra y la enfermedad

Los versos sublimes no nos han llevado a nada

Y esto hay que decirlo

No se ha salvado una sola vida con ellos Algunos suicidios han gestado eso sí Pero la Tradición los exige y lamenta que no los escribas

Yo también lo lamentaría si fuese una de Ellos ¿En qué momento dejarás de nombrarlos?

No tengo seno

Eres la gran plagiaria

No tengo falo

Siempre tendrás un bufón a tus espaldas

O un Padre no asesinado realmente

Cabeza 2:

Escribes como una perra Eres una malparida —eso me han dicho Invocas a dioses malos malignos dioses Que se presentan cada noche bajo tu cama

Me supuran las heridas ¡Cómo me supuran las desgraciadas!

Renovar la poesía —dicen ¿Qué diablos puede significar eso?

¿Radiarla

irradiarla

quemarla

mutilarla

ejecutarla?

¿Muerte o patria? (todo lo aprendimos al revés) ¿O inmolarnos nosotras Aquellas devotas aprendices que siempre seremos?

No soy la madre

Y esto hay que decirlo

Alguien tiene que decirlo Lo tendré que decir yo

Después de todo ya lo dije

Y no ha sucedido absolutamente nada

No soy la hija

(De vez en cuando me tiro una cabeceadita Con tanta medicina Me agoto pues yo también)

Yo:

¿Por qué hablan así hermanas? He intentado escribir algo

Cabeza 1&2:

No basta No has hecho nada aún Nada de lo que escribas será suficiente

Vas a penar toda una vida La escritura es imposible para nosotras Eso lo sabías desde que naciste Pero has dejado que nos corten al rape Has cantado «patria o muerte»

13-02

Así son las cabezas Agudísimas

Me acosan

Me ponen cabe

Se

impone el silencio

No tienen pelos en la lengua

O

el habla efímera

Son astutas

Incendiar lo profundo No hay densidad en nuestra habla Somos mudas

No me dan tregua

Vienen mis jefes

Me hacen señales con los ojos

Somos calvas Aprende nuestro orgullo

Las torturo Las meto en un balde de agua

Las ahogo

Y no te arrodilles más

Les aplico electroshock como a la vieja usanza Cómo aúllan pobrecitas

Mis jefes gozan —Has aprendido bien/has aprendido bien —dicen

Las cabezas se ríen Se hacen la permanente

Sueltan enormes carcajadas

Mis jefes me incitan Me aplauden para que siga

No se callan las muy locas No dejan de reírse Pero no hablan lo que yo quiero

Les leo un poema y se duermen

Bostezan

Se arrastran de la risa

Han pasado dos días inevitables

Ruedan por el suelo y patalean como dos niñas

Ellas se van

Me dejan solita

Les hago cosquillas

Las acaricio

Otra vez vuelven los jefes Están muy elegantes Llevan gomina y chaquetas blancas como a la vieja usanza

Contrita

(Es verdad cada régimen posee su escritura)

Me someto

Les doy su yodo radiactivo

Las separo

Se les caen las cejas de tanto reírse Juegan ajedrez en sus ratos libres Hablan su lenguaje contraespía:

Esterilizo los materiales

las aíslo

las pongo a cada una en su jaula

Peón 4 rey-Peón 4 rey [e4-e4] Dama 5 torre rey [Dh5]-Caballo 3 alfil dama [Cc6] Alfil 4 alfil dama [Ac4]-Caballo 3 alfil rey [Cf6] Dama por peón de alfil rey [Dxf7++] 1

Matan a los jefes Los ahorcan con sus luengas trenzas

1. Jaque mate pastor

en mi

peón de alfil rey [Dxf7++] 1 Matan a los jefes Los ahorcan con sus luengas trenzas

17-02

Cabizbaja amanece ¡Pobrecita niñacha! Los leucocitos se acomodan Los infelices se expanden La hacen delirar

se retuercen dentro

Fiebre de 40 °C Frío/caliente Se cubre/se desnuda Se arranca la ropa/se pone guantes

Llama a la Madre Gime maúlla maldice al Dr. Hijoputa —le dice

Se enciende Se apaga La madre responde: Estoy aquí

Me has dejado sola Maldice a la hermana Eres tú la preferida

Refunfuña la pobrecita Da golpes con sus puñitos en el aire

Se enciende como un foco de 100 watts Le habla a la hija Mi bebé

A los demás Todos son unos perros

Delira Vallejo ha muerto Sí, hace mucho —responde la hija de 9 años (La niña ha leído al poeta y tiene fe en él)

Gruñe: Pero ahora no me deja dormir Coge toda la almohada para él

(Cesitar era cabezón Eso todo el mundo lo sabe)

41 °C Los doctores se alteran La madre llora El poeta se sienta al lado Abre el libro y lee:

¿Qué me da, que me azoto con la línea

y creo que me sigue, al trote, el punto?

¿Qué me da, que me he puesto en los hombros un huevo en vez de un manto?

¿Qué me ha dado, que vivo? ¿Qué me ha dado, que muero?

¿Qué me da, que tengo ojos? ¿Qué me da, que tengo alma?

3

días ha durado la fiebre

¿Qué me da, que se acaba en mí mi prójimo

3

días con sus altas y sus bajas

y

empieza en mi carrillo el rol del viento?

Con sus enfermeras nocturnas 3 días con sus delirios vallejianos Que son el doble

Al sexto día aparece el poeta amado El inmortal La besa en la frente

39 °C

40 °C

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¿Qué me ha dado, que cuento mis dos lágrimas, sollozo tierra y cuelgo el horizonte?

¿Qué me ha dado, que lloro de no poder llorar

y río de lo poco que he reído?

¿Qué me da, que ni vivo ni muero?

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La niñacha se levanta Lo abraza Emocionada Qué más da Emocionada

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23-02

Todo febrero he andado cabizbaja Mal escribiendo Como una hembra medio hembra Cartografiando una ciudad horrible

Mis pasos ya no son pasos sino el trotar de una yegua (¿O era gatita?) Se han perdido entre la suciedad

Y las agujas hipodérmicas

Mis hermanas no me dan tregua

La poesía es la más cruel de ellas y se me presenta a diario

Mi medicina

A veces le traigo su agüita y se la pongo en la lengua

Pero eso no basta Está gorda Ahora tiene la cara de la luna Tanta mala escritura la ha inflamado

Mi pastillita —chilla

Mea culpa

Mea culpa

Debo aplicarme más

Acunarla

Darle su uñita de gato de vez en cuando

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Recitarle a la lavanguardiaincendiaria

25-02

A las malditas: Moro&Ginsberg&Lasker-Schüler&Ollé

A las suicidas: Plath&Pizarnik

A mis amantes: Vallejo&JRR&Rodrigo&Eleonora

Para que me quiera otra vez

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La cabellera se me presenta hundida en su traje de neón

Me deslumbra Se soba en mí

Es tanto su calor que le tengo miedo

Se me mete por los ojos Me susurra un poema modernista

Dos días me ha atado de manos Dos días me ha dejado ciega

Se suelta la trenza Se arranca la peluca de raíz

Larguísimas hebras se enroscan en mi cuello

Me hablan suavecito

Tú también Tú también Tú también jugarás al juego del ahorcado Tú también Ven aquí Ven Juega con nosotras

Me susurran cerquita

Es febrero Lanza los globos y adivina la enfermedad:

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«Escribir trae dolor»

Sí hermanita

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Es verdad

27-02

Ruego por mí Me pongo a dibujar Un lápiz viene corriendo y me habla con su boca ancha Es de color azul y se ha parado frente a mí

Se pone a escribir en un cuadernillo blanco que firma Dr. X Cada letra es incomprensible e incalculable El tamaño de lo que dice conmueve al farmacéutico

Nosotros no entendemos este lenguaje

La moral ilegible del | poder

Nos ha sido negado este entendimiento Acudimos a algunos hermanos expresionistas Trakl Lasker-Schüler Benn Ellos garabatearon su vida en letras negras sobre fondos rojos

¿De qué se puede escribir si no es de una misma A hurtadillas Sobre una libreta verde?

Nos queda esto Esto y un puñado de agujas infectadas y seguros médicos rapaces

Los hemos abrazado con nuestros lápices de colores como escudos

Cuando sean pequeños extremadamente pequeños habremos de | dejarlos

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Y

nos sentaremos al pie de la cama de nuestros padres

Y

dibujaremos serenamente cada letra

Y

tajaremos los lápices nuevos sin angustia

Y

habremos de escribir más allá de sellos y de papeles | membretados

Y

nuestra habla sonará distinta

Y

los sonidos de nuestros cuerpos serán por fin escuchados

Cuando ya no exista la poesía sino el abrazo

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cuadernos de quimioterapia

Estás en medio de brillantes palabras, todas chispeantes y pudorosas. Las letras exhalan una luz azulada que inunda cualquier corazón. Eso dijeron los maestros con sus manos vigorosas, ardientes de luz. Luego los vi marchar por las calles opacas, contra los «sueldos de hambre».

Me mandaron: «Toma esto. Esto te tendrá ocupada».

Afuera hacía un frío en espiral, los cabellos se curvaban hacia Oriente, los paraguas miraban al cielo. Pronto te quedaste sin cabellos y sin paraguas. La nieve caía en perfectas estrellitas, como esos puntitos que te obligan a usar los instructores al final de cada oración. Tus pestañas estaban blancas, repletas de estrellitas blancas. Dios había hecho un hermoso trabajo: perdías la visión, te quedabas calva, te quitaban tu paraguas.

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Me arrodillé ante el ama de crianza de mi madre, le supliqué unas hierbitas. Me miraba con los labios apretados. La sacudí de los cabellos. Eran blancos y deslumbrantes. Después de más de cinco siglos, todavía persistía en hacerse trenzas. Me dio un latigazo con una de ellas. Caí al suelo y me limpié las lágrimas con el puño de la chaqueta. «Habla», insistí. Ya no tenía cabellos, ya no tenía paraguas. Nada me protegía. Naked la demandaba. Empezó a hablar en una lengua desconocida.

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Mi cuerpo se estremecía sobre el zócalo gélido. Sus trenzas se

agitaban poderosas. Mis cabellos amanecían sucios, perdidos en una anónima peluquería. Me preguntó por ellos con una señal de sus manos. Se parecía a mis maestros: su rostro cansado, su demanda permanente. Pronto la vería caminar por calles y plazas con un cartel entre manos: «salarios de odio».

Afuera seguía cayendo nieve en grandes copos.

(Ella te recoge en silencio y con sus trenzas te arrulla. Las ojeras

son de un azul opaco. La cara está hinchada, y los cabellos se han

perdido. Te pone en tu cama de nacimiento. El olor de sus cabellos

te penetra en los orificios nasales con desvergüenza).

Te duermes.

Hay partes que te las cosen te hacen agujeros te ponen el catéter todos los químicos ingresan dentro es una batalla el sucio esplendor de la ciencia

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La ventana amanece repleta de nieve. Estás sola, no hay nadie. Te han quitado todo: tu cabello, tu paraguas, todos tus lapiceros, han echado todas tus libretas a la basura. Tus padres las han leído y han decidido que eres una escritora imposible. El ama de tu madre te pasa papeles por debajo de la puerta. Es su venganza por todos los desvelos que tuvo que pasar desde que naciste a los 7 meses, y entrabas en una caja de zapatos. En el papel viene escrito:

«e s c r i b e». Ella sigue callada como siempre. Al día siguiente, escabulle un papel cuadriculado: «s o y t u h e r m a n a».

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Al segundo día, la nieve es un pedazo de hielo sucio. El día de purificación ha terminado. Todos los demás serán días solo de trabajo y sufrimiento: escribir a escondidas, matar el tiempo, quitar la nieve, ir al cuarto oscuro, dejarte inyectar. La poesía mecanografía un cuento al lado: «me he hartado de sonidos». Sabe escribir correctamente. No tiene errores ni faltas ortográficas como aquella que dice que es mi hermana. Esa no sabe escribir, solo sabe hacerse trenzas y jugar al ajedrez. Es buena en eso.

Hay partes de las que se deshacen glóbulos rojos mueren plaquetas control de arcadas dolor de cabeza la sangre la sangre aspirada inyectada descontaminada el catéter por donde todo entra

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La poesía se levanta y bosteza, se pide su helado de chocolate. Se sienta en un cuartito solo para ella. Después de tres horas, le arremete un ataque de arcadas. No lee nada, no cita nada. Está cansada. «es la moral de la escritura», escribe el ama. Ahora le toca trabajar, leer, bordar y trabajar.

no tengo seno no tengo falo me han ungido como una niña ya qué más

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29-02

Las hermanas flotan en nubes paralelas Algún día se encontrarán en un universo curvado de estrellas Juntas Como tú y como yo

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La noche de la costurera proletaria

La construcción de la vida se halla, en estos momentos, más dominada por hechos que por convicciones y por un tipo de hechos que casi nunca, y en ningún lugar, han llegado a fundamentar convicciones. Bajo estas circunstancias, una verdadera actividad literaria no puede pretender desarrollarse dentro del marco reservado a la literatura: esto es más bien la expresión habitual de su infructuosidad. Para ser significativa, la eficacia literaria sólo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura

Walter Benjamin

La escritura de Victoria Guerrero, que por primera vez se presenta en conjunto como una trayectoria continua conformada por sus tres últimos libros —Ya nadie incendia el mundo, Berlin y Cuadernos de quimioterapia (contra la poesía)— y una breve selección de su libro El mar ese oscuro porvenir, se ha ido forjando a partir de una serie de experiencias que relacionan su quehacer poético con una práctica comunitaria. Lo que significa que su poesía está cargada tanto de experiencia vital como de una política colectiva que compromete todas sus demás actividades: como escritora y activista, como artista y mujer. Desde el primer libro de esta trilogía, su escritura propone una poética que revela la unión entre lo personal y lo social, entre la intimidad y la sensibilidad de grupo. Y que da forma a una ética de la acción que recupera las proyecciones del arte con lo social y que, en este caso, se va gestando en una suerte de fábrica creativa y cola- borativa de deseos donde se colectiviza la disconformidad.

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En ese libro sentencia que nadie quiere incendiar el mundo. Lo que equivale a decir que nadie quiere cambiar nada. Porque el mundo que nos ha tocado vivir es un mundo posideológico y los síntomas de esa predisposición son la rabia, los cuerpos ardiendo en casas ruinosas, la escritura como dolor y frustración. Es desde ese momento donde comenzará a plantear lo que podría llamarse una estética de la diferencia: una inquietante experiencia de lo otro que será el leitmotiv de toda su poesía. Será ese contenido el que se desplace hacia los bordes del len- guaje, tensionando la conciencia poética con la política, abriendo el espacio íntimo de la poesía a una intemperie de lo público. Pues

Victoria sabe que la lucha que libra en la poesía y en el lenguaje es la misma lucha ideológica que se libra más allá de ella. Y que no es un campo ajeno sino un territorio donde se va gestando, como potencia,

la propia escritura y que es, ni más ni menos, la propia vida: la eman-

cipación de la sujeción del liberalismo cultural. Una toma de posición

frente a la vida y a la poesía como acto de vivir escribiendo. Una disposición que va a caracterizar todo su proyecto poético:

de una sintaxis proliferante y aliteraciones que son los fogonazos que dispara la poesía en esa lucha política que la caracteriza. Pero tam- bién de imágenes dialécticas, constelaciones de existencia que laten

y hacen explosionar la propia escritura. Una poesía que destruye la

ideología del discurso, que subvierte el orden de la historia en la pa- labra, que quiebra o renuncia a un orden socializado. Escritura que sabe de los efectos perversos del artificio y que se sustrae a cualquier manierismo retórico. Son esos deslizamientos los que marcan el pathos de un estilo en constante fuga, una forma de disponer del espacio poético como una relación entre el pensamiento, el lenguaje y la ideología. Movi-

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mientos nada gratuitos que revelan una sustracción hacia cualquier prescripción estilística: poesía que se desplaza, sin complejos, entre la prosa, el manifiesto y el lirismo como crispación intermitente. O que a través de los juegos fonéticos y las expresiones intercaladas de lenguajes diversos van configurando ese régimen de adyacencias heterogéneas que nos propone. Si cada escritura posee su régimen, como dice parafraseando a Barthes, el suyo es un régimen de militancia que busca poner en evi- dencia las verdades que el poema oculta. Operación que nos revela la transposición de un lugar en el mundo. Un lugar que es el presente y que pone en evidencia una división que nadie quiere ver pero que en la poesía de Victoria aparece como una revelación intempestiva. Lucha de clases, patriarcado, géneros despóticos a los que se opone con la infancia, la rebelión, el baile, la androginia e, incluso, la in- fertilidad de su cuerpo en guerra. Una conciencia de que la poesía, como forma sensible del pensamiento, tiene que desbordarse hacia otros espacios, hacia su propia existencia. Performativizando su cotidianidad. Politizando su poesía. Poetizando su existencia política. Transgrediendo su in- manencia. Entrecruzamientos múltiples. Derivas del pensamiento. Desidentificación con cualquier objeto o forma común. Una estética trans-objetiva. Lo que convierte a esta poesía en una máquina de guerra, un disparo que atraviesa el propio canon que ella misma ve como una cárcel o un cilicio: el de la poesía hecha por mujeres. Una voz que se desdobla y que confronta lo normativo: más allá de cualquier convención de género o de prescripción cultural. Así que mientras denuncia, hay un otro del lenguaje que reflexiona sobre los lastres de ciertos modelos estéticos. Su guerrilla es la de una mujer, cierta-

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mente, pero que confronta su cuerpo desde una visión biopolítica. El desacuerdo es con el rol que le quieren asignar. Esa disposición se convierte en expectativa con respecto a la poesía. Pues como dice en Berlin, el segundo libro de esta trilogía: «Yo sé que los críticos piden de mí/ la cursilería de andar con el corazón en la boca/ Mas Yo no puede hacer eso/ Yo solo corre tras heladeros o restaurantes de menú barato/ a través de las cuales sobrevive la incursión diaria de ser:

gorda/ pequeña/ imberbe/ velluda/ transparente A la promoción de imágenes estandarizadas la poeta le opone su rutina, pues el canon no sirve para nombrar ni el tedio ni ciertas prácticas cotidianas. Por lo que en esta enumeración o clasificación hay una promesa latente: la de transformar las formas del lenguaje en formas de vida. O la de transfigurar una tradición alejada de estas constelaciones inmediatas. Así como la de proponer una desidentifi- cación con una realidad hostil a las experiencias de la diferencia. Ya sea desde la confrontación, desde el llamado a la acción o, por últi- mo, como una forma de suspender la experiencia ordinaria a través de la unión de estos artefactos socio-poéticos que tienen que ver con otros modos de hacer u otras formas de estar y pensar. Victoria no quiere ser feliz con permiso de la policía ni de los gendarmes de ninguna moral. Ni con la moral ciudadana ni con la moral estética, todas ellas emparentadas con el poder. Ella misma lo dice: «La moral ilegible del poder». Qué cuerpos mostrar, qué opacidades disponer, qué patologizar e invisibilizar. Esa división de los cuerpos que el filósofo francés Jacques Rancière llama régimen policial y que en la poesía de Victoria Guerrero se impugna: deste- rritorializando el yo, mezclando voces, escrituras y genealogías mar- ginales: Vallejo, Alejandra, Lira, Juan Ramírez Ruiz. Su genealogía de raros. Su adyacencia o política de la amistad.

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Como dije líneas arriba: esta es una poesía de la intemperie o del afuera pero que, sin embargo, no abandona la reflexión sobre el propio quehacer poético, puesto que no sucumbe a la tentación del panfleto. Esa doble conciencia, la del lenguaje como una entidad reflexiva, pero también como un dispositivo de poder que lastra las posibilidades de la convivencia, está presente en estos tres últimos libros: la escritura como frontera o límite. Pero, si en los dos libros anteriores, la escritura siempre volvía a comenzar, en el último, su final, al parecer, es la abolición. «Estamos cansadas de tanta Poesía/ felizmente ya cerraste el pico/ Ahora te haces pis/ Te haces la valiente frente al público». Aquí también hay lenguaje urgente y desbordes lexicales: a ve- ces interroga, otras impreca, grita. La incompostura, la rebeldía, la inadecuación es también su poesía. Para llevarnos a un mundo de gritos, de visiones fracturadas, de una realidad trizada por la fiebre de la enfermedad o por la fiebre del tratamiento. Porque si hay un síntoma en la poesía de Victoria es el de la violencia permeando el lenguaje. Violencia de un régimen de vida, violencia de Estado con la que se enfrenta, creando sus propios espa- cios literarios de disenso. Pero también sus propios espacios vitales de antagonismo. Ese es el rasgo constitutivo de los dos libros anteriores. Sin embargo pareciera que, en el caso del último, la lucha cuerpo a cuerpo la termina ganando la enfermedad. Es, ciertamente, una lucha sin cuartel. Pues la enfermedad lo ha contaminado todo: las mañanas, el sexo, la ortografía. Es la pedagogía de la enfermedad, o la bio-polí- tica de la enfermedad. El escarmiento frente a la desadaptación. Por- que la poesía no sirve contra la enfermedad. Al final tampoco contra la violencia. Ni contra la tradición. Por eso el lenguaje se desespera, se enreda, se repite, trafica, propone su propia aniquilación.

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No sabemos si esta trilogía representa el final de un itinerario —un itinerario marcado por la lucha, por el reclamo, por la inter- pelación ideológica— pues la máquina de guerra que ha sido esta escritura quiere —finalmente— abolir la propia escritura. La futi- lidad de todo gesto. Y así lo pone de manifiesto en el último libro:

«Se impone el silencio/ O el habla efímera/ Incendiar lo profundo/ No hay densidad en nuestra habla/ Somos mudas/ Somos calvas/ Aprende nuestro orgullo/ Y no te arrodilles más». La poesía bosteza, se amarga y se frustra, es el tedio de la im- paciencia. O de su imposibilidad. Ha sido un largo combate: con el lenguaje, los tópicos, el canon literario, la política, la enfermedad y la muerte. No se sabe qué pasará, si la escritura volverá, o si la poeta se dedicará a otros oficios. En todo caso, como en el primer libro de esta trilogía, siempre hay un punto de fuga, un intersticio de donde saldrá esa llama que incendiará un poco nuestro mundo. Una línea mágica que escapa del sistema dominante. No importa que la escri- tura esté condenada al peor servilismo. Tampoco que se la quiera abolir. Al final, pase lo que pase, haremos de nuestro trabajo un arte de la incomplacencia. O de la indocilidad. Ya sea que bordemos o que escribamos todo tiene que incendiar como un proyectil. Allí las costureras proletarias galvanizarán a fuego nuestra salvación.

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Martín Guerra-Muente

índice

contra la poesía

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11-02

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25-02

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27-02

41

 

cuadernos de quimioterapia

Estás en medio de brillantes palabras

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Me

arrodillé ante el ama

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Mi

cuerpo se estremecía

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La

ventana amanece repleta de nieve

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Al segundo día

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La poesía se levanta y bosteza

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29-02

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La noche de la costurera proletaria

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Cuadernos de quimioterapia

de Victoria Guerrero se imprimió por primera vez sobre papel Bond avena de 80 gramos. Para su composición se utilizó la familia Adobe Garamond Pro de 8, 9, 11 y 13 puntos. La edición de 500 ejemplares cumplió su tránsito por los talleres de Litho & Arte, Jr. Iquique 046, Breña, en Lima, durante los primeros días de julio de 2013, año del centésimo décimo aniversario del natalicio de Alfredo Quíspez Asín.