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9.

Dilema bioético
El desarrollo de la ciencia y de las tecnologías ha creado, además de muchas ventajas,
incertidumbres y miedos sobre la persona humana. Es esta una de las causas por la que se va
desarrollando, paralelamente a la ciencia y a la técnica, la bioética, cuyo objetivo primordial
debería ser dar un rostro humano a esos avances científicos y técnicos.
Un dilema bioético es un tipo de silogismo, que es una forma de pensamiento deductivo, en
el cual dos premisas determinadas desembocan en una conclusión que, por lo general,
presenta alternativas desagradables y obliga a adoptar una decisión que puede ser en
apariencia inaceptable e incluso puede considerarse no ética, pero que trae consigo una
inferencia necesariamente deductiva de ambas premisas.
La confluencia de campos diversos en la bioética, y la procedencia pluridisciplinar de su
contenido, ha hecho que se vayan elaborando sistemas bioéticos. En la actualidad existen
diversas corrientes bioéticas; las más desarrolladas son la bioética principialista o principlista
y la bioética personalista. En ambas se han buscado unos principios con cierto carácter
universal para resolver los dilemas planteados.
BIOÉTICA PRINCIPLISTA
La bioética principlista se rige por los dos principios básicos de la medicina: el principio de
beneficencia y el de no maleficencia, a los que añadió el de autonomía y el de justicia.
El principio de beneficencia compromete al hacer el bien en todas y cada una de las acciones
que se realizan, pues dañar no puede estar presente de manera consciente.
Por el principio de la no maleficencia se obliga a no hacer ningún mal.
El principio de justicia, es el que debería ejercer la sociedad a través de sus instituciones de
salud, y equivale a una justicia distributiva, es decir, la distribución equitativa de bienes
escasos en una comunidad.
El principio de autonomía viene a ser la aceptación del otro como agente moral responsable
y libre para tomar decisiones; de ahí derivó la necesidad de información al paciente, y por
parte de este, firmar el protocolo del consentimiento informado.
La bioética principlista tiene la orientación de una deontología pluralista. Se rige por
principios sistemáticos, para acogerse a criterios extrínsecos morales, políticos y
prudenciales, puesto que lo que se busca es encontrar solución a los dilemas bioéticos desde
una perspectiva asumible por el conjunto de la población. La concepción de la bioética, desde
estas perspectivas, es la de la resolución de conflictos.
BIOÉTICA PERSONALISTA
Con respecto a la bioética personalista, la referencia clave es la consideración del valor de la
vida humana como bien primaria y fundamental. Supone un tipo de reflexión en la que, sin
suprimir las normas, lo que se pretende es una congruencia de vida, que no desatiende el
elemento esencial de la ética, tal como se plantea en la tradición aristotélica, es decir, la
felicidad, el bien.
Los principios que se suelen enumerar en la bioética personalista son para ayudar a la vida
moral, como especificaciones del ideal de la vida buena, y se presentan como guías generales
que requieren el ejercicio de la virtud, del bien de la persona, con tal fuerza que sin ella no
se hace ni una correcta evaluación de la razón práctica, ni de la perfección final del acto. Por
otra parte, resultan más genéricos, por lo que la aplicación a los hechos concretos no siempre
resulta clarividente. Son los siguientes:
El valor fundamental de la vida humana.
El principio de totalidad o principio terapéutico;
El principio de libertad y de responsabilidad.
El principio de socialización y de subsidiariedad.
Mientras que la bioética principlista se basa en una ética de la tercera persona, la bioética
personalista responde a una ética de la primera persona, por lo que conlleva el dinamismo
moral de la conducta, en la que el comportamiento es una continua concreción de una imagen
del bien humano.
En Costa Rica, el Colegio de Médicos y Cirujanos apoya un proyecto de ley sobre muerte
digna de pacientes en estado terminal, que se analiza en la Asamblea Legislativa y que busca
legalizar la eutanasia pasiva en ese país, aunque con algunas modificaciones al texto, según
reportan las agencias de noticias. A diferencia de la eutanasia activa, en la cual el médico le
da medicamentos al paciente para terminar con su vida cuando tiene una enfermedad
incurable, la eutanasia pasiva implica el derecho del enfermo terminal a rechazar tratamientos
o procedimientos que alarguen su vida.
En Bélgica, donde hace más de una década se legalizó la eutanasia activa, se están planteando
nuevas controversias a raíz de un estudio que revela que casi la mitad de los enfermos
psiquiátricos que piden una muerte asistida pueden recibirla. Los críticos argumentan que la
asistencia a la muerte es contraria al principio de prevención del suicidio, elemental en el
cuidado psiquiátrico. Además, según el estudio, aparte del sufrimiento que pueda tener el
paciente, otro asunto polémico es la mayor esperanza de vida de los enfermos psiquiátricos
respecto a los que tienen enfermedades incurables o terminales.
Estos son solo algunos ejemplos de cuestiones que son analizadas desde la óptica de la
bioética. En el campo médico, un tema interesante y muy polémico sería el del primer
trasplante de una cabeza humana de un cuerpo enfermo a otro de un donante. Eso es lo que
aspira a hacer el neurocirujano italiano Sergio Canavero. El ruso Valery Spiridonov, de 30
años, enfermo de atrofia muscular espinal, es el voluntario para este experimento. Pero
muchos consideran que es una aberración al estilo Frankenstein, y otros plantean si es ético
usar el cuerpo de un donante para ponerle otra cabeza, en un procedimiento tan complicado
cuyo resultado solo se puede especular por ahora, en vez de usar los órganos, como el
corazón, pulmones, riñones e hígado para salvar varias vidas.

10. a. Bioética: Una nieva ciencia de la vida.


Si hay un verdadero acercamiento a lo que la persona humana es y al entorno concreto que
vivimos, la Bioética puede hacer algo más que señalar lo lícito de lo ilícito. Puede y debe
defender al hombre del hombre mismo. Éste es el principal desafío de esta nueva ciencia. Se
ha borrado, en algunas corrientes de pensamiento y en algunos ambientes de modo
existencial, la distinción entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.
Y llegamos al último apartado principal: la Bioética por definición etimológica, por esencia
de su ser mismo como ciencia, debe estar al servicio de la vida de toda persona. ¿Por qué la
vida es valiosa, intangible? ¿Por qué merece la vida una defensa contra tantos ataques que
desde siempre ha recibido, y ahora con mayor malicia, de modo más "científico", más masivo
e invasivo?
Defender la inviolabilidad de la vida de toda persona, al menos de toda persona inocente es
otro de los desafíos grandes de la Bioética, en medio de una sociedad donde el aborto está
aprobado casi por doquier, donde la eutanasia, teóricamente aprobada en cuatro sitios, y en
uno de ellos detenida jurídicamente su aplicación, y sin embargo, y al margen de la ley,
aplicada a neonatos y terminales. Puede perder el derecho a la vida sólo el injusto agresor
adulto, con causa proporcionada, y sin que exista otro medio para detenerlo.
Si los humanos formamos una familia humana, las Naciones Unidas deben ser una familia
de familias, matar a una persona -esto es privarle de su vida en cualquier estadio de la misma-
de ningún modo puede ser lícito, bajo ninguna circunstancia. Para Santo Tomás, matar a otro
ser humano es alejarse del orden racional, abandonar la dignidad humana, es volverse animal,
y aún peor, porque las bestias no conocen el bien y el mal.
Como hecho biológico, la vida es un bien, base de todos los demás bienes, valores y derechos.
Si se trata de un inocente, el bien es mayor: si toda vida es indisponible, ya sea del embrión
recién concebido, o de un enfermo, aunque sea moribundo -en esa defensa estriba la belleza
de nuestra vocación médica-.
Si se trata de la vida de un culpable, en la pena de muerte, muchos rechazan el poder del
Estado para imponerla; el mismo Romano Pontífice, en la Encíclica el Evangelium vitae n.
56 declara que aunque hubo otras situaciones sociales en otros tiempos, hoy existe tal
desarrollo que tales condiciones que la hagan lícita son "prácticamente inexistentes". Si una
autoridad judicial, después de un justo juicio debe encontrar otros medios para defensa de la
sociedad ante un culpable por muchos delitos que haya cometido contra la misma sociedad;
¿qué razones se pueden aducir para decidir por propio arbitrio, una persona privada, un
médico, uno mismo sobre su misma vida? Si es otro sobre su prójimo, ese será un acto de
prepotencia propia de una bestia más fuerte. No hay autoridad sobre la tierra que pueda
hacerlo, imponiéndolo o permitiéndolo. Va contra el derecho a la vida, base de toda relación
social, fundada en la verdad y en la justicia. Aquí no puede haber diferencia entre la persona
más rica del mundo y el más miserable, lo contrario sería abdicar no sólo del orden social y
de la justicia, sino de la misma razón.

11. La Clonación
La clonación se puede definir como el procedimiento técnico mediante el cual se puede
obtener un individuo a partir de una célula de otro individuo ya existente, con lo que ambos
serían genéticamente iguales, es decir, tendrían la misma dotación genética.
El primer experimento de clonación en vertebrados fue el de Briggs y King (1952), en ranas.
En los años 70, Gurdon logró colecciones de sapos de espuelas idénticos a base de insertar
núcleos de células de fases larvarias tempranas en ovocitos (óvulos) a los que se había
despojado de sus correspondientes núcleos. Pero el experimento fracasa si se usan como
donadoras células de ranas adultas.
Desde hace unos años se vienen obteniendo mamíferos clónicos, pero sólo a partir de células
embrionarias muy tempranas, debido a que aún no han entrado en diferenciación. No es
extraño pues el revuelo científico cuando el equipo de Ian Wilmut, del Instituto Roslin de
Edimburgo comunicó que habían logrado una oveja por clonación a partir de una célula
diferenciada de un adulto. Esencialmente el método (que aún presenta una alta tasa de
fracasos) consiste en obtener un óvulo de oveja, eliminarle su núcleo, sustituirlo por un
núcleo de célula de oveja adulta (en este caso, de las mamas), e implantarlo en una tercera
oveja que sirve como “madre de alquiler” para llevar el embarazo. Así pues, Dolly carece de
padre y es el producto de tres "madres": la donadora del óvulo contribuye con el citoplasma
(que contiene, además mitocondrias que llevan un poco de material genético), la donadora
del núcleo (que es la que aporta la inmensa mayoría del ADN), y la que parió, que
genéticamente no aporta nada.
¿Se encuentran alguna vez los clones en la naturaleza?
Sí. En la naturaleza, algunas plantas y organismos unicelulares, tales como las bacterias,
producen descendientes genéticamente idénticos a través de un proceso llamado
reproducción asexual. En la reproducción asexual, un nuevo individuo se genera de una copia
de una sola célula del organismo progenitor.
Los clones naturales, también conocidos como gemelos idénticos, se presentan en los seres
humanos y en otros mamíferos. Estos gemelos se producen cuando un óvulo fecundado se
divide, creando dos o más embriones que llevan un ADN casi idéntico. Los gemelos idénticos
tienen casi la misma composición genética el uno y el otro, pero son genéticamente distintos
de cualquiera de los padres.
¿Cuáles son los tipos de clonación artificial?
Hay tres tipos distintos de clonación artificial: clonación génica, clonación reproductiva y
clonación terapéutica.
La clonación génica produce copias de genes o segmentos de ADN, La clonación génica es
el tipo más común de clonación realizada por los investigadores en el Instituto Nacional de
Investigación del Genoma Humano. La clonación reproductiva produce copias de animales
enteros. La clonación terapéutica produce células madre embrionarias para experimentos
dirigidos a crear tejidos para reemplazar tejidos lesionados o afectados.
¿Qué animales han sido clonados?
En los últimos 50 años, los científicos han realizado experimentos de clonación en una gran
variedad de animales usando una diversidad de técnicas. En 1979, los investigadores
produjeron los primeros ratones genéticamente idénticos al dividir embriones murinos en el
tubo de ensayo y luego al implantar los embriones resultantes en los vientres de ratonas
adultas. Poco tiempo después, los investigadores produjeron las primeras vacas, ovejas y
pollos genéticamente idénticos al transferir el núcleo de una célula tomada de un embrión en
las primeras etapas a un óvulo al que se le había quitado su núcleo.
Sin embargo, no fue sino hasta 1996, que los investigadores tuvieron éxito en clonar al primer
mamífero de una célula (somática) madura tomada de un animal adulto. Después de 276
intentos, investigadores escoceses finalmente produjeron a Dolly, el cordero de una célula de
la ubre de una oveja de seis años. Dos años después, investigadores en Japón clonaron a ocho
terneros de una sola vaca, pero sólo sobrevivieron cuatro.
¿Se han clonado seres humanos?
A pesar de varias afirmaciones de gran divulgación, la clonación de seres humanos todavía
parece ser ficción. Actualmente no hay pruebas científicas sólidas de que alguien haya
clonado embriones humanos.
En 1998, científicos en Corea del Sur afirmaron haber clonado exitosamente un embrión
humano, pero dijeron que el experimento había sido interrumpido en una de las etapas
iniciales cuando el clon era tan sólo un grupo de cuatro células. En el 2002, Clonaid, parte
de un grupo religioso que cree que los seres humanos fueron creados por extraterrestres, dio
una rueda de prensa para anunciar el nacimiento de lo que afirmaban ser el primer ser humano
clonado, una niña llamada Eva. No obstante, a pesar de reiteradas solicitudes por parte de la
comunidad de investigación y los medios de comunicación, Clonaid nunca presentó ninguna
prueba para confirmar la existencia de este clon ni de los otros 12 clones humanos que
supuestamente creó.
Desde una perspectiva técnica, la clonación de seres humanos y otros primates es más difícil
que la de otros mamíferos. Otro motivo es que las dos proteínas esenciales para la división
celular, conocidas como proteínas fusiformes, están ubicadas muy próximas a los
cromosomas en los óvulos primates. Por consecuencia, la extracción del núcleo del óvulo
para hacer espacio para el núcleo del donante también elimina las proteínas fusiformes,
interfiriendo así con la división celular.
¿Se ven siempre idénticos los animales clonados?
No. Los clones no siempre se ven idénticos. Aunque los clones comparten el mismo material
genético, el medio ambiente también desempeña un papel importante en la expresión del
organismo final.
Por ejemplo, el primer gato que fue clonado, de nombre Cc, es una gata tricolor que se ve
muy distinta de su madre. La explicación de la diferencia es que el color y el patrón del pelaje
de los gatos no pueden atribuirse exclusivamente a los genes. Un fenómeno biológico que
incluye la desactivación del cromosoma X (véase cromosoma sexual) en cada célula de la
gata (que tiene dos cromosomas X) determina qué genes del color del pelaje se desactivan y
cuáles se activan. La distribución de la desactivación del cromosoma X, que parece ocurrir
al azar, determina la apariencia del pelaje del gato.
Inconvenientes y riesgos de la clonación
Los principales inconvenientes de la clonación se basan en su inherente dificultad técnica, en
su bajo rendimiento, en el alto porcentaje de mortalidad y en el elevado número de
malformaciones detectadas. Se ha observado también la aparición temprana de enfermedades
seniles y un posible envejecimiento temprano de los animales clónicos, como pasó con el
primer y más famoso experimento, la oveja Dolly, que murió prematuramente por un
envejecimiento anormal.
Aspectos éticos
Además de las dificultades técnicas, la clonación presenta una serie de inconvenientes o
dilemas ético-morales. Los principales argumentos en este sentido son:
 Responsabilidad de proteger la integridad de la especie humana, así como la
integridad y diversidad del acervo génico.
 Los seres humanos no deberían intervenir en la creación o alteración de su propia
vida.
 Preocupación porque se generen “niños por encargo”, con ciertas características
físicas o intelectuales, lo que podría dar pie a un movimiento social para crear una
raza humana “superior”, mediante la eliminación de ciertos caracteres no deseados, y
a que la producción de clones humanos se empleara como banco de órganos de
repuesto o líneas celulares de reserva.
 Efectos nocivos sobre la selección natural y limitación de la capacidad de adaptación
de la especie humana a un futuro incierto.